Miniatura. Grenadier à Cheval, según Alexei Temnikov

Hoy os traemos uno de los últimos mini-proyectos que llevábamos entre manos, una figura pintada a mano en madera de un Granadero a caballo de la Guardia Imperial francesa del Primer Imperio, a partir de una copia de un dibujo encontrado en la red del dibujante e ilustrador ruso Alexei Temnikov, en el año 2018. El título es un poco inexacto, ya que no se trata una miniatura corpórea tradicional a escala, más bien una silueta inspirada en las antiguas figuritas planas de plomo que tenían – y aún tienen, en su versión de estaño o peltre – una buena difusión en países como Francia y Alemania y también con ecos del pasado, rememorando aquellas clases de trabajos manuales en la escuela de la época en las que recortábamos figuras de madera, con las típicas sierras de marquetería en forma de «U» a las que cada vez había que ajustarle con fuerza los tornillos de sujeción de los extremos para que no saltara la hoja de la sierra.

Alexei Temnikov es un conocido dibujante e ilustrador de origen ruso, con una dilatada trayectoria como recreador napoleónico y también un especialista en uniformes militares, al que esperamos dedicar una entrada en el blog en el futuro. Algunos de sus dibujos aparecieron en algún foro de Facebook hace unos pocos años, por lo que tuvimos la oportunidad de conservar este, en concreto, un granadero a caballo francés cargando impetuosamente…

Para el cuerpo del jinete y su caballo utilizamos unos pocos trozos de madera de unos 8 mm, ya que no teníamos un trozo entero que nos cubriera la figura con ese espesor. El espesor no era un requisito imprescindible, de hecho lo hubiéramos podido reducir sin problemas a un espesor de 3-5 mm, hubiera funcionado igualmente y habríamos recortado y afinado el conjunto con menos problemas. La madera utilizada era proveniente de cajas de botellas de vino, que suele ser de árboles como el cedro o el roble, por lo que su dureza también fue un pequeño gran inconveniente a la hora de recortar la silueta de la figura, sobre todo en los espacios más reducidos por lo que la parte del cuello del caballo la dejamos sin recortar, en parte también para no perder detalle de las líneas que en el mismo se entrecruzan.

Para poder abarcar la totalidad de la silueta de la figura juntamos seis trozos de madera sacados de las que se utilizan para las cajas de vino de regalo que «saqueamos» a un familiar.
La figura traspasada a la madera con papel carbón. Las dimensiones son de poco más de unos 26 cm de alto por unos 30 de ancho, aproximadamente lo que cabía en la hoja de DINA3 que cogimos para la copia.

La figura se fue recortando con paciencia franciscana (cada vez tengo menos, debe ser la edad) hasta los límites de la silueta dibujada, con mayor o menor fortuna. Tengo una pequeña sierra de Dremel de mesa que semeja las de marquetería, pero no se puede recortar bien cuando se trata de maderas duras y menos con el espesor que tenía. Al no tener un plano de corte constante, también la madera aparecía más recortada por las zonas más superficiales cercanas al dibujo que no las más opuestas, por lo que teníamos que darle más pasadas – con cabezas para Dremel especiales para lijar madera – para conseguir un espesor más o menos constante y que el corte nos apareciera más recto.

La figura finalmente montada y con todos los trazos reseguidos con rotuladores de tinta pigmentada cuya referencia os mostramos en la imagen de la derecha. Una vez pintada la figura también se resiguieron los trazos con la misma tinta para que no hubieran trozos muy desiguales en su tonalidad.
Los dos rotuladores de la marca Faber-Castell, para remarcar el trazado de las líneas y cuya tinta no se ha desdibujado con el barniz al agua aplicado finalmente. 
El dibujo que imprimimos en un papel tamaño DINA3.
La base de la figura, conformada con la misma madera que la figura a la que redondeamos los cantos. Le hacemos dos ranuras con Dremel que regularizamos con diferentes limas y también puntas de Dremel.
El cuerpo del caballo, la mantilla y el uniforme del jinete ya pintados. Al ser el fondo negro tuvimos que buscar un negro menos intenso o gris para poder reseguir las líneas interiores del cuerpo del caballo.

El proceso de pintado no tiene ningún secreto, quizás tendríamos que haber imprimado la pieza para que no nos aparecieran desigualdades en las tonalidades (como así ha sido), pero es un simple ejercicio de maquetismo sin ninguna otra aspiración. Las pinturas son un regalo de estas Fiestas pasadas, un set de 48 tubos de acrílicos de la marca Artecho, que por calidad-precio ya nos convenían, no quería utilizar pinturas de más calidad o nombre en una figura de este tipo con unos colores y tonos tan planos. Sí que es cierto que se podrían haber dado algunos tonos de pintura más aclarados o jugar más con los difuminados, algo así como en la bota del jinete, pero no me quería extender más en el proceso (que es una manera fina de decir que, directamente, no me apetecía).

Una muestra de los colores que hemos utilizado, básicamente referencias de Artecho y Americana, y para las partes «metálicas» hemos recurrido a la gama de Vallejo. En algunas partes el color nos variaba por la aplicación directa sobre la madera, suponemos que al no haberla imprimado previamente.
El caballo ya terminado y barnizado con spray satinado, esperando unirlo a su base. El problema de los barnices con superficies pintadas con rotuladores es que no se desdibuje la tinta por reaccionar con el barníz y que eche a perder toda la figura, por lo que hicimos alguna prueba previa con otro trozo de madera pintado y reseguido con el rotulador para comprobar su efecto.
La figura acabada pegada a su base.

Fuentes:

1 – Foros de Facebook

2 – https://sammlung.ru/?p=1065

Imágenes:

a – Fotos del autor

Deja un comentario