Miniatura. «Alrededores de Aspern, mayo de 1809»

Tiempo de lectura: 10 minutos.

EL PROCESO

El emperador y su Estado Mayor (Myrbach)

La idea para montar esta escena partió de una viñeta del famoso pintor e ilustrador austriaco Felician Myrbach, que reproduce un momento en el que Napoleón se encuentra con su Estado Mayor en una fábrica de ladrillos de la época. La ubicación del lugar en concreto la podéis situar en el contexto del campo de batalla de Aspern-Essling gracias a un mapa del excelente blog “Obscure Battles”

La batalla de Aspern-Essling ha tenido una gran significación en la época napoleónica por ser la primera batalla en la que Napoleón era derrotado como emperador estando en el campo de batalla, en el transcurso de una más que irregular campaña de las tropas imperiales en tierras bávaras y austríacas que podéis rememorar, por una parte, con la interesante conferencia de Jonathan Abel que tratamos hace escasos meses en el blog, y por otra parte con la apreciable lectura de «La Batalla», la encomiable novela histórica que Patrick Rambaud dedicó a esta cruenta batalla y a la que le dedicamos también una entrada en su momento. 

La base y estructura iniciales, que fueron desechadas, aunque pudimos aprovechar los trozos del muro.

El pensamiento inicial era aprovechar una base octogonal reconvertida, que había hecho hace tiempo a partir de una tabla redonda de madera. La base tenía la ventaja de agrupar la escena y las figuras con el centro en la figura de Napoleón, más o menos como la escena de Myrbach. El problema es que los muros también se habían de adaptar a la base octogonal (que no quedaba muy realista), o hacer solo una parte más pequeña, por lo que en pleno proceso de construcción de los muros deseché finalmente la idea. El muro tenía que ser el que configurase la dimensión de la escena, así que volviendo a un terreno más tradicional, nos apoyamos en una base rectangular de DM de 3 mm (lo que nos provocaría un problema a posteriori debido a su escaso grosor). 

En la parte superior la base con una disposición inicial de las figuras. El horno iba a ser redondo y con un muro perpendicular más extendido. La pequeña estructura que utilizamos para realizar los ladrillos (alrededor de unos 400) con la clásica arcilla para manualidades.

El kit de las figuras es la referencia 6872 de la marca Italeri, a escala 1:32, a la que añadimos un par de figuras modificadas de otro kit de la misma marc y un mameluco también modificado de la marca Almirall Palou. Todas las figuras son de resina, menos el mameluco que es de metal. Los kits de la casa italiana Italeri tiene la ventaja de tener figuras a 1:32 (aunque cada vez más escasas, ya que la marcas se decantan por el 1:72 para wargames) con precios asequibles que para este tipo de escenas, sin muchas pretensiones, son perfectamente utilizables, si no nos importa que las reproducciones de los uniformes no sean en muchos casos todo lo fidedignas que pudieran ser. Asimismo aprovechamos algunas piezas de kits de la marca Historex para la figura del Chasseur à cheval de la Guardia a caballo que tuvimos que retocar, ya que las figuras de Historex son un poco más grandes que las de Italeri.

La figura del Chasseur a caballo (en realidad un artillero de la Guardia sentado) transformada para adaptarla a la montura del caballo. El penacho del colback, manto y silla del caballo son de la marca Historex, que hubo que recortar para poder adaptarlos en lo posible a la escala del caballo, otro kit de Italeri. El Emperador esperando su puesta en escena.

Normalmente hago escenas y pinto figuras a escalas más grandes (120 mm), aunque supongo que poco a poco me voy a decantar más por las figuras de 54 mm sobre todo para las escenas o dioramas, por una simple cuestión de espacio. El hecho de poder pintar figuras a escalas más pequeñas tiene su aliciente en el hecho de poder completar varias figuras en un espacio de tiempo más reducido (obviamente dependiendo de la finura del acabado deseado), gastando menos pintura y obviando muchos detalles que son más evidentes a una escala mayor. Un ejemplo de ello es la casi total ausencia de luces o sombras en las figuras, salvo en el mameluco o el caballo de Napoleón. Los colores son básicamente acrílicos de Vallejo y Americana y algunos tintados con la serie de Vallejo Game Color.

Apoyamos la estructura del muro en una pieza de DM de 3 mm cortada con la silueta del muro. El pegamento puede ser cola blanca sin más. Una vez completado el muro lo repasamos todo con masilla Das Pronto aguada y añadimos la estructura del cobertizo.

El muro está hecho a partir de algunos trozos del muro octogonal original, que se han prolongado hasta la extensión deseada, con una base de DM. Son todas las piezas que pertenecían a uno de esos kits de montaje que se comercializan desde hace años, en concreto de una iglesia románica que desmonté hace tiempo. El proceso es laborioso, ya que las piezas no son regulares, por lo que hay que ir recortando cada una para poder hacer las hiladas lo más regulares posibles. Como el color de la piedra quedaba muy desigual, repasamos con pasta Das Pronto muy diluido toda la parte visible del conjunto, al tiempo que rellenamos los huecos. Posteriormente le aplicamos lavados de pintura negra más o menos diluida, para darle una apariencia más antigua por el paso del tiempo. La parte del horno donde se cocían los ladrillos la oscurecimos más por el efecto del humo, aunque probablemente no fuera tan pronunciado el efecto. 

El terreno, elaborado con papel maché. Una solución rápida aunque tiene el inconveniente que hay que dejar secar el conjunto como mínimo 2-3 días, dependiendo del grosor. El muro se aclaró posteriormente con un algodon húmedo para poder rebajarle quitarle el aspecto final, demasiado blanquecino.

El terreno está elaborado a partir de una capa de papel maché a la que le terminamos con una capa de Earth Texture, de Vallejo y con algunas áreas con pincel seco para aclarar la superficie. La vegetación está aprovechada a partir de varias bolsitas para belenes y hierba artificial, por lo que, si uno no es muy fetichista con el tema de la vegetación, es una solución factible a la que uno se puede acoger.  

Finalmente el problema que comentábamos con el escaso grosor de la base es que se ha ido levantando por sus extremos debido a la humedad acumulada, a pesar de que la barnizamos previamente pero no en los laterales, por lo que es un aspecto a tener en cuenta en estas escenas.  

La escena finalizada, con algunas figuras ya colocadas.

Hemos tenido una experiencia agradable, montando y pintando la escena, y que nos encaminará, esperamos, a un futuro proyecto de escena mucho más grande que queremos dedicar a la campaña de Francia de 1814, que tenemos en la recámara para un año de estos, esperemos no tan convulsos como los actuales.

LA ESCENA

Miniaturas del Museo del Ejército (Toledo)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Visitamos esta semana la exposición dedicada al mundo de la miniatura militar que se encuentra en el Museo del Ejército en el famoso Alcázar de Toledo, y que alberga en sus vitrinas una gran representación de figuritas militares de varias épocas. en varias escalas y formatos, y cuyos soldados y escenas dedicadas mayormente a la Guerra de Independencia os pasamos a detallar a continuación en una breve muestra de dicha exposición.

OBRA ESCOGIDA EXPOSICIÓN

Matrices para la elaboración de diferentes figuras
Ambulancia de campaña y cuerpo médico. Francia, 1804-1812.
Berlina de Napoleón con su Guardia Imperial. Historex. Plástico y pigmentos.
Detalles del diorama superior.
Oficiales y soldados españoles y franceses de la Guerra de Independencia, 1808-1814.
Ramón Labayen, c. 1970. Plomo y pigmentos.

A comienzos de los años 60, el artesano valenciano Ángel Comes, fundó la casa Alymer, a quien se debe la fabricación de los célebres soldados «miniploms». Sus figuras, a escala de 20 mm, se hicieron muy populares a nivel internacional, destacando las series históricas que representaban soldados de los Tercios de Flandes, tropas napoleónicas, o una extensa gama de guerreros de la Antigüedad provistos de carros de guerra, elefantes y demás armamento.

2. Regimiento de Toledo de Infantería de Línea, 1808; 3 – Regimiento de Borbón de Infantería de Línea, 1808; Abajo. Regimiento de la Reina / Pérez Arias, c. 1970. Plomo y pigmentos.
4. Batallón de Infantería de Voluntarios de Barcelona, 1808; 5. Voluntarios de Barbastro, 1808;
Abajo. Regimiento de Suizos de Reding / Pérez Arias, c. 1970. Plomo y pigmentos.
6. Regimiento «Ultonia» de Infantería de Línea, 1808: 7. Regimiento «Zaragoza» de Infantería de Línea, 1808; Abajo. Regimiento de Dragones de Numancia / Pérez Arias, c. 1970. Plomo y pigmentos.
Superior. Carro «Wurst» de la Artillería de Línea. Francia, 1804-1812. Historex. Plástico y pigmentos;
Inferior. Fragua de campaña de la Artillería de Línea. Francia, 1804-1812. Historex. Plástico y pigmentos.
Diorama de las tropas del Marqués de la Romana en Dinamarca, 1807. José Almirall y Ramón Labayen.
c. 1970. Plomo, escayola y pigmentos.

El coleccionista Eduardo Bartrina realizó este colorido diorama que representa la expedición que las tropas españolas, capitaneadas por el marqués de la Romana, realizaron a la península de Jutlandia (Diamarca) con motivo de las guerras napoleónicas.

Las figuras de a pie ideadas por Bartrina fueron fundidas en el taller barcelonés de José Almirall, mientras que los caballos en parada fueron fabricados por el miniaturista Ramón Labayen en San Sebastián.


Fuentes:

1 – Paneles exposición Museo del Ejército (Toledo)

Imágenes:

a . Fotografías del autor.

Miniatura. «Con la Iglesia hemos topado. Jerez, 1810»

Tiempo de lectura: 12 minutos

Volvemos al universo de las miniaturas con este pequeño proyecto de escena que hacía tiempo que lo venía planeando, aunque no con este aspecto final. La escena tiene como base una fuente (que no deja de ser un motivo recurrente en los dioramas, sobretodo las de planta circular), una lugareña yendo a buscar agua y un soldado. El párroco lo añadimos a posteriori como el galgo español que le acompaña.

LA BASE

La base ya la teníamos de hace tiempo, cuando realizamos la Fuente de los Albarizones, una fuente pública que se halla a 3,5 km de la ciudad de Jerez y en las proximidades de La Cartuja de Jerez, por lo que solo era necesario trabajar el terreno y ponerle un árbol, en principio una imitación de olivo. Las dimensiones del árbol se variaron, ya que el planeado en principio nos dejaba sin sitio para el resto de las figuras (la sempiterna mala planificación) por lo que finalmente hemos aprovechado unas pocas ramas de plástico de un proveedor de belenes (siempre una buena fuente de inspiración los belenes navideños). Como las ramas son de plástico, podríamos tratar de imprimarlas o pintarlas con esmaltes, pero hemos optado por pintar solo el tronco de las ramas con un gris medio.

El terreno está elaborado con una base de madera a la que añadiremos la cubierta de una pecera de vidrio que teníamos sin uso. Sobre la base distribuimos una capa de papel-maché, como el de las manualidades escolares, que en capas no muy gruesas nos puede dar un buen rendimiento. Si las capas son muy gruesas, tarda más en secar, y en según qué ambientes se puede ennegrecer por la humedad. Encima de la capa de papel-maché, añadimos una capa de Earth Texture Acrylic, de Vallejo, que hemos utilizado en otras ocasiones. Da también un buen rendimiento en superficie con relativamente poco material. El siguiente paso ha sido espolvorear por encima tierra de jardín -o de cualquier lugar similar que podamos encontrar- con algunas piedrecitas, ya que a la postre los productos naturales casi siempre resultan más idóneos para el acabado final, y luego pintamos el terreno con tonos de colores marrones, blanco y beige, con sucesivas pasadas con pincel seco por encima. La vegetación es la más simple, la típica cobertura de espuma pintada, que distribuimos por el terreno y la fuente con mayor o menor acierto. Como suelo comentar, podíamos haber optado por plantas comerciales quizás más “realistas” (y por tanto, más caras), y acordes con un paisaje del sur,  pero como no vamos a participar en ningún concurso,  ya nos está bien.

Una primera composición de las figuras en la base. Se ve la ranura perimetral
por donde se encajará la cubierta de vidrio.

LAS FIGURAS

Oficial de lanceros polacos, por Orange.

El soldado inicialmente iba a ser un jinete de los Lanceros de Jerez, de los que formaron parte del contingente del ejército español en la campaña de Bailén. El problema con las figuras de este tipo es que no hay modelos comercializados (que yo conozca) a escala 1:15, o 120 mm, y hay que construirlas casi por entero. Además al ser tropas de origen irregular, su armamento y uniforme característicos se alejaba de los estándares de las tropas regulares de la época, por lo que aprovechar piezas de otras figuras tampoco era posible. En último extremo descarté al lancero, porque las fuentes que corren por Internet como las copias de las láminas de Bueno u otras, tampoco daban una idea exacta de su indumentaria.

Finalmente como motivo escogimos a un jinete del ejército francés, tomando como inspiración una obra de Maurice Orange (ver imagen derecha). No sería un lancero polaco, a pesar de su historial en España, sino un gendarme a caballo.

Napoleón decretó (24/12/1809) la creación de 20 escuadrones de gendarmes a caballo, para que actuaran junto al ejército francés que ocupaba España, como una especie de fuerza militar y policiaca destinada preferentemente a labores de contra-guerrilla, protegiendo rutas y enclaves ocupados básicamente en las provincias del  norte de España, aunque puntualmente también los encontramos en otros lugares de la geografía española.

Normalmente siempre hay que hacer repasos con masilla a las figuras.
El tamaño de jinete y la muchacha. El caballo, no muy bien clonado,
por lo que hay que soportarlo con algunas pequeñas maderitas.
El gendarme en su peana durante el pintado.

La base de la figura es un dragón a caballo de la marca MiniArt (el uniforme es parecido al de los gendarmes), que modificamos en su postura, ya que el dragón originalmente está apuntando su carabina, lo que también nos creó otro problema, ya que tenía uno de los dos ojos cerrados. Utilizamos masilla EPOXY PUTTY, de la marca Tamiya (la rápida, de colores marrón y blanco) para los pliegues de la casaca, galones de la manga y el ojo abierto. Rellenamos las uniones de los pantalones y botas (estas figuras de MiniArt vienen con cuatro piezas para estas partes, lo que es un claro inconveniente a la hora de montarlas). El bicornio es una pieza clonada de un bicornio de general de otra figura de Verlinden, a la que añadimos la escarapela (nos ha quedado más grande de lo que debería) y con lámina de estaño hacemos la cinta del reborde del sombrero.  

El tema de las charreteras ha sido un poco espinoso, dependiendo del empleo del soldado  su número y ubicación variaba, desde la simple capona a la charretera con canelones. Y según alguna fuente como  Knötel (imagen) también los cordoncillos del hombro izquierdo (aiguillettes) podían estar presentes o no, según el abastecimiento de las unidades.

El caballo es otra pieza clonada a partir de un caballo de la marca MiniArt, al que modificamos el cuello. La silla, la pequeña mantilla con la granada, distintivo de las tropas de élite y el portamanteau (que modificamos ligeramente), son todos del dragón de MiniArt.

La muchacha la realizamos a partir de una figura clonada de cantinera (la Vivandière, de Verlinden) con los brazos clonados a partir de una figura femenina diferente, ya que los de la cantinera no nos servían por estar con una angulación diferente a la que queríamos. Otra vez masilla de Tamiya para realizar el vestido, la camisa y el pañuelo en los hombros. Esta masilla se trabaja relativamente bien y endurece en un periodo de tiempo razonable. El inconveniente que se nos presenta es el que es algo pegajosa y se pega a los dedos, pero humedeciéndolos un poco previamente se resuelve bastante bien el problema.

Una de las figuras que incluimos posteriormente en la escena fue un párroco de pueblo. La Iglesia de finales del s. XVIII y principios del XIX era un poder fáctico en la estructura de la sociedad española, un estado dentro del estado. Según R. Fraser, “controlaba la expresión de las ideas y la conducta personal  y social […]” a través también de “su gestión de la caridad pública a través de la administración de fundaciones benéficas”. La Inquisición, un organismo eclesiástico imbuido de secretismo y opacidad, verdadera censora del pensamiento y las almas de sus feligreses, creó una “psicología del miedo omnipresente”. Pero la Iglesia, al igual que el Estado, era muy dispar en su estructura y mientras que los prelados “recibían el 70% de los diezmos (una contribución que pagaban los fieles a la Iglesia, consistente en la décima parte de sus frutos), los párrocos, que eran los leales recaudadores de la Iglesia, recibían un 11% para su sustento y el mantenimiento de sus iglesias. Muchos sacerdotes de las zonas rurales eran tan pobres que a menudo tenían que recurrir a la ayuda de sus feligreses.

Figura del párroco. A la derecha la figura prácticamente acabada.

La figura, al igual que otras que hemos realizado cuando no teníamos originales, a partir de un esqueleto de alambre y masilla Das Pronto para el cuerpo y vestido. Las manos son de MiniArt y la cabeza adquirida por Internet, clonada a partir de algún original comercializado. Investigando por Internet, nos encontramos con otros tocados diferentes para sacerdotes o párrocos, pero escogemos el más sencillo ya que se trata de un párroco de pueblo no un obispo o similar.

Otra figura que no constaba inicialmente es un perro. Teníamos un perrito de esas series de fascículos que de vez en cuando salen a la venta, que suelen ser de marmolina o similar. El problema es que la escala es más grande (ver imagen) y por muchas rectificaciones que hagamos, resultan más grandes que el resto de las figuras a escalas. A pesar de haberla pintado, la descartamos para la escena (ya la aprovecharemos para otro proyecto), y con alambre con Das Pronto realizamos una figura de galgo, típico del sur y centro de España. Como en casa tenemos a Sid, que es un galgo hermanito de Byron, lo aprovechamos de modelo para las dimensiones y lo pintamos, más o menos, con los colores de Byron, que como alma mater del blog, bien se merecía, tras casi 7 años, una figura propia. El alter ego de Byron acompaña a nuestro párroco que con desdeñosa mirada al soldado se dispone a llenar su calabaza con el agua de la fuente y a salvar a la muchacha de la influencia maligna del invasor.

Recipientes que hacemos para el agua y figura modificada de un perro.

LA COMPOSICIÓN FINAL

Miniatura. Garde d’Honneur, 1813, por Serge Morisse

Tiempo de lectura: 10 minutos

Los que nos seguís habitualmente en El Rincón de Byron sabéis que tenemos afición por el mundo de las miniaturas y de las figuras napoleónicas, sean trabajos propios o de terceros. Ya hacía unos meses que no publicamos nada relacionado con este querido apartado de nuestro blog, por lo que hoy nos desquitamos y nada menos que con una figura creada por Serge Morisse, de «Les Chevaliers du Centaure«, un grupo de miniaturistas franceses con varias creaciones de gran calidad del Primer Imperio, por lo que esperamos que esto también sea un acicate para acabar algunos proyectos que tenemos entre manos y que esperamos publicar próximamente, con permiso de esta pandemia que nos azota todos.

Serge Morisse nos ha cedido amablemente un reportaje completo del proceso de creación de una de sus figuras, un sargento del 2º regimiento de Guardias de Honor, en el año 1813, una unidad francesa de tardía creación durante el Imperio napoleónico, después de la funesta campaña de Rusia, y que participó puntualmente y con suerte desigual en las últimas campañas del Emperador.

Os recomiendo su visionado a todos los que sois aficionados a las figuritas militares en general y a las del periodo napoleónico en particular, ya que no es muy habitual poder ver una creación completa desde su inicio. Normalmente en las revistas especializadas vemos la figura terminada, pintada con mayor o menor acierto por parte del artista, pero quedan en el olvido todas las horas empleadas la investigación de la indumentaria de dichas figuras, muchas veces con tintes detectivescos, y ya en la práctica las incontables horas empleadas en modificar piezas, enmasillar, lijar, cortar, volver a enmasillar, lijar, etc. Y por último el pintado de la pieza que como se dice, es la que nos hace cobrar vida a la figura, pasando y repasando con paciencia franciscana hasta el rincón más escondido de la misma. Sin más dilación, os dejamos para que podáis disfrutar esta figura de sargento de Gardes d’Honneur, en 1813, realizado por Serge Morisse.

La figura ya terminada, con su caballo abrevando en una pequeña charca.

UN POCO DE HISTORIA

Garde d’Honneur (a)

Estamos en el año 1813… Habiendo regresado de Rusia, a Napoleón solo le quedan los restos de su Grande Armée. Todos los países, coaligados de nuevo, se volverán a alzar contra él. Es necesario rehacer urgentemente un ejército y el Emperador va a ponerse rápidamente a la tarea. Son necesarios 180.000 hombres. Hacen falta jinetes, caballos, equipaciones y, se sobreentiende, dinero.

Napoleón, rescatando un antiguo proyecto con los gendarmes de ordenanza, apelará a las familias nobles y a la rica burguesía para formar un cuerpo de élite de caballería ligera: los Guardias de Honor (Gardes d’Honneur).

Las familias ricas que no tenían candidato pagaban una tasa que permitía proveer un fondo para equipar a los voluntarios de familias más pobres. En años precedentes, los jóvenes ricos evitaban la conscripción pagando para que alguien los reemplazara. Pero para esta nueva leva de un cuerpo de élite ya no hay sustitutos posibles, por lo que las protestas serán numerosas.

Sin embargo, logran formarse cuatro regimientos, cuyos coroneles serán generales bregados en las Guerras Napoleónicas, nombres de la talla de Saint-Sulpice o el conde Lepic. Pero a medida que se bajaba en el escalafón, los cuadros de subalternos resultaron ser muy defectuosos, las tropas recibieron poca formación y la motivación de estas últimas, muy heterogénea y con escaso esprit de corps: en este teórico cuerpo de élite, confluirán orgullosos reclutas franceses, soldados holandeses inclinados a la deserción, italianos con grandes dosis de rencor y gran parte de nobles despectivos y abiertamente hostiles hacia el Emperador. Se considerarán Guardia por el sueldo que recibirán, porque estarán encuadrados de hecho en la Guardia, pero no serán nada bien aceptados por esa Guardia Imperial que por historia y trayectoria de sus soldados ya había constituido su propia y exclusiva nobleza.

En 1813 combatirían poco, aunque los primeros escuadrones estuvieron presentes y vieron acción en Leipzig y Hanau. En 1814 ocuparán algunas plazas fronterizas con Alemania que habrán de ceder ante la invasión aliada. No obstante, su hecho más brillante se producirá en la batalla de Reims, el 12 y 13 de marzo de 1814. En la abdicación de Napoleón, un gran número de Guardias serían incorporados en el cuerpo de la Maison du Roi. En los 100 días de la última aventura de Napoleón, solo se encontraron 87 antiguos Guardias entre todos aquellos que siguieron postreramente al Emperador. [1] 

 

LA FIGURA

Os mostramos algunas imágenes del proceso de creación, cuyo desarrollo en su totalidad os adjuntamos al final de este capítulo en formato PDF y una nota breve de la trayectoria del autor que ha tenido la deferencia de cumplimentarnos, junto con alguna fotografía propia. 

Todo el proceso en YouTube, en la página de Cavaliers PREMIER EMPIRE:

Y en versión escrita:

  PDF Garde d’Honneur, 1813, por Serge Morisse

 

 


 «Mi descubrimiento del mundo de la figurita fue juntamente con mi hijo, usando los moldes de la marca PRINCE-AUGUST, del Primer Imperio. Luego, me incorporé a la asociación «Les Chevaliers du Centaure» en Couëron (Francia) en 1997. Formé parte de su Consejo de su Administración de 1998 a 2013 y regresé en 2016.

Fui uno de los organizadores de las siete ediciones del «Open de Bretagne de la Figurine» en Couëron que tuvo lugar entre los años 2001 a 2013. Luego del «Open de l’Ouest»  en 2018.

Los primeros proyectos de estos jinetes en escala 1/10 se llevaron a cabo con la ayuda de Jacky Bonneau y Gilles Paternostre. Habiendo logrado encontrar algunos jinetes y figuras de la marca CIMIER antes de que esta cerrara su almacén, los estoy aprovechando como base para mi trabajo. Los uso, los corto, los modifico o completo con repuestos de otras marcas como ANDREA, PEGASO, VERLINDEN, ALEXENDROS MODELS, Atelier MARKET, AIGLES IMPERIALES, MITCHES MILITARY MODELS, CGS MILITARY FIGURES… Y lo que no existe, es simple, ¡solo tienes que crearlo!

Gracias a los consejos de gente como Jacky, Gilles, Jean-Claude Colrat e Yves Martin, pude realizar varias figuras como un zapador de húsares, un dragón de élite herrero, un oficial de ingenieros, un húsar con un infante en la espalda durante la Acción de Texel el 21 de enero de 1795 y un sargento de Guardias de Honor en 1813. Otra fuente de encuentro y discusión es el “Forum des Figurinistes”. Trabajo en dos proyectos al mismo tiempo, ya que puedo cambiar entre ellos cuando me tropiezo con un problema técnico o de uniformología. Actualmente necesito aproximadamente unos 18 meses para completar dos proyectos. Dedico un tercio de este tiempo a la investigación, el segundo tercio a la escultura y el resto a la pintura.

Desde entonces, Louis-Michel Martinez (INKERMANN) se ha unido a nosotros en «Les Chevaliers du Centaure». Y ya está, levantamos el vuelo: Siete músicos a caballo en Dresde en 1813, un húsar admirando su belleza frente a un espejo, Bonaparte con tres jinetes en Egipto, el cuadro de Gericault, un trompeta de artillería de la Guardia en bronce, figuras de Napoleón, Murat, un avantrén de artillería y otros proyectos. También tengo fuentes complementarias de información con Jean-Yves Forthoffer y Guillaume Bretegnier.» 

Serge Morisse (a la izquierda), con sus compañeros y algunas creaciones en curso.

Fuentes:

(1) – «Soldats et Uniformes du Premier Empire», François Guy Hourtoulle, Jack Girbal y Patrice Courcelle, Histoire&Collections, París, 2004

Imágenes:

a) – By Scan by NYPL – https://digitalcollections.nypl.org/items/510d47d9-99ce-a3d9-e040-e00a18064a99, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=46768847

b) – Fotos propiedad de Serge Morisse

Espacio Expositivo Sala "Acción de Mengíbar 1808"

Tiempo de lectura: 5 minutos

En nuestra estancia en Mengíbar este octubre pasado pudimos visitar la  Sala «Acción de Mengíbar 1808», que se halla en el Edificio de Usos Múltiples de la localidad, y que recoge entre otros una maqueta del combate previo a la batalla de Bailén, el 16 de julio de 1808, entre las tropas del general Reding y las francesas del general Gobert.

La maqueta tiene su origen en la circunstancia que la viuda de José Manuel Allendesalazar, ex-diplomático fallecido en 2008, donó al pueblo de Mengíbar el 1 de junio de 2012 las más de 700 figuras que componen la maqueta de la Acción de Mengíbar, realizada en 2014 por el maquetista granadino Manuel Quintana Santaella y que inicialmente se instaló en la Torre del Homenaje.1

La muestra ocupa una sala de la planta primera del centro, con la maqueta de grandes dimensiones reproduciendo la acción y algunos plafones explicativos, miniaturas y algunos objetos. Curiosamente la maqueta no tiene un terreno imitando el aspecto de la tierra sino una tela pegada para preservar quizás el aspecto de exposición de las figuras, como si estuvieran en una vitrina normal al uso.

Edificio de Usos múltiples, sede de la exposición.

LA EXPOSICIÓN

Breve apunte biográfico de José Manuel Allendesalazar
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el flanco derecho.
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el flanco izquierdo.
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el centro.
Ataque de la caballería española en el flanco izquierdo francés.
Paso del contingente de Reding por el vado del Rincón.
Las tropas españolas en la fuente de La Tejera.
El paso de las barcas por el rio Guadalquivir, uno de los dos puntos de cruce de las tropas españolas.
El paso de las barcas por el rio Guadalquivir, uno de los dos puntos de cruce de las tropas españolas. Delante las tropas españolas formadas ante las francesas en el rio Guadiel.
Ataque de los dragones españoles.
Coraceros franceses al contraataque en el margen del rio Guadiel.
Tropas francesas al pie del cerro Harina, al fondo a la derecha.
Retaguardia francesa con los trenes de suministros.
Monedas originales y reproducciones, junto con proyectiles de fusilería a la izquierda.
Reproducción de la «Cruz de Mengíbar»
Sable «briquet» de la infantería francesa.
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Granadero de las Reales Guardia Walonas; 1ª Brig. Regto. Infantería de la Reyna; Brig. Regto. Infantería de Jaén; Reding
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Regimiento de Numancia; España; Olivenza y Farnesio
Figuritas militares a diferentes escalas
El cuadro «La marcha de los ingenieros» de Augusto Ferrer-Dalmau

Fuentes:

1) – https://aytomengibar.com/ursula-bertele-visita-la-nueva-sala-de-la-accion-de-mengibar/

Imágenes:

a) – Fotografías del autor.

Miniatura. La fuente de los Albarizones

Tiempo de lectura: XX minutos

Otro de los proyectos que tenemos este año es hacer un pequeño diorama a escala de 120mm, que tenga por objeto a un garrochista de Jerez, la famosa unidad de paisanos que se alistaron y tomaron parte en las batallas de Mengíbar y Bailén. En batalla portaban sus propios trajes y una pica alargada, la misma con la que trabajaban en las dehesas, en algunos casos retocada con puntas de lanza.

Otro elemento importante de la escena es una fuente. Buscando fuentes cerca de las proximidades de Jerez capital, se encuentra el motivo de nuestra entrada, una fuente muy antigua que se halla en la carretera Jerez-Los Barrios, a 3,5 Km de Jerez y en las proximidades de La Cartuja de Jerez. La fuente se llama de los Albarizones o de la Alcubilla, y en 1944 fue remodelada por el arquitecto D. Fernando de la Cuadra Irizar.1

La fuente tiene un cuerpo central con dos cuerpos laterales más bajos, que la hacen crecer en magnitud y que junto con el coronamiento y los cuatro pequeños obeliscos que posee, le dan un aspecto monumental quizás más digno de otro entorno.

La Fuente de los Albarizones, en el blog «Entorno a Jerez» (a)

LA FIGURA

Es una fuente monumental que como hemos comentado nos pareció un buen motivo para nuestro diorama, con una muchacha que va a recoger agua, uno de los famosos Garrochistas de Jerez, algún árbol de contrapunto y un cura de la época mirando la escena.

Para el armazón de la fuente, vamos a utilizar cartón pluma de 3mm, como hemos hecho en otras ocasiones, recubriéndolo con masilla Das Pronto para el acabado.

Sacamos las medidas a partir de una fotografía a escala de la fuente. Uno de los fallos que cometemos, es que no descontamos los grosores de las piezas con la capa de Das Pronto, de unos pocos milímetros, pero que sumados como es lógico, al final, provoca que las medidas de la fuente varíen y el cuerpo central nos haya salido más estrecho de lo que realmente es. Como no tratamos de hacer una réplica exacta de la fuente, tampoco es un tema de excesiva importancia, pero vamos… Entre las diferentes partes huecas que nos van quedando entre capas vamos colocando piezas más estrechas entremedio que nos faciliten que la figura gane en resistencia y sobre todo, rigidez.

El almohadillado o despiece de la fuente lo fabricamos con piezas rectangulares de 2,1 x 1,3 cm y de 2,1 x 1,1 cm, de una cartulina blanca de 1 mm, recubierta con pasta Das Pronto y que texturizamos luego con un cepillo de dientes desgastado. Es un acabado basto, en algunos casos bastante basto, que no es el propio de la fuente, más fino en el granulado de la piedra, pero ya hemos comentado que no trataba de ser una réplica.

El aspecto que va tomando la parte delantera, y vemos como la parte central va perdiendo anchura y de hecho nos ha quedado casi de la misma magnitud que los laterales. El despiece tampoco es el patrón exacto de la fuente, que sólo hemos seguido por encima.

La parte trasera de la fuente. El cuerpo central de la fuente tiene tres niveles, uno bajo en la base más amplio, uno intermedio más estrecho y el tercero, el más alto, hasta el coronamiento. Los niveles se van ampliando de abajo arriba, con un escalonado en pendiente a 45º.

Una vez recubierto todo el cuerpo central con las piezas rectangulares, situamos los cuadros donde va situado el escudo de Jerez y por debajo del mismo, la salida del caño de la fuente y procedemos a comenzar a realizar la cubierta que va un poco volada respecto al cuerpo con una vuelta central de medio cañón. Nos valemos, al igual que el resto de la fuente, de una primera capa de piezas de cartón pluma de 3 mm.

Por encima de la primera capa de cartón pluma de 3mm colocamos piezas de cartulina de 1 mm dobladas para ganar grosor, es decir, 2 mm. Y en la misma posición y con el mismo despiece que las piezas de la primera capa.

Para la pieza decorativa, una especie de cartela con las dos volutas en cada extremo, hay que hacer una plantilla con la cartulina de 1 mm, de la que hacemos otra copia y con Das Pronto rellenamos el interior como si fuera un sándwich, y que nos sirva de soporte para el acabado rugoso final similar al del resto de la fuente. Hay que repetir el proceso para la otra pieza del otro lado.

Para los cuatro pequeños obeliscos de remate, no utilizamos la pasta Das Pronto, ya que las piezas son pequeñas y el Das Pronto seco es bastante quebradizo para el corte y la pieza se nos queda entre los dedos. Aprovechamos una pieza de resina de dos componentes ya solidificada de alguna fundición anterior, la cortamos en piezas de 2x1x1 cm, y marcamos con un lápiz de manera aproximada los contornos. Luego con una punta abrasiva de Dremel vamos conformando la forma, primero los laterales más largos y finalmente la pequeña pirámide de acabado que la corona. Finalmente imprimamos las piezas para el pintado posterior.

La fuente, prácticamente acabada, a falta del caño de la fuente, los obeliscos y el escudo.
Los detalles que faltaban, y a falta del remate final de una moldura en la parte alta.
La miniatura, ya finalizada. La hemos colocado en una base de una plancha de unos 2mm, para adherirla mejor a la base del diorama.
La fuente en su base y conformando el terreno con papel-maché. El resultado final lo podéis ver en nuestra entrada de «Con la Iglesia hemos topado. Jerez, 1810».

Fuentes:

1) – http://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle.php?id_fuente=1348
2) – https://www.abc.es/historia-militar/20140708/abci-garrochistas-bailen-ganaderos-guerra-201407071458.html

Imágenes:

a) – http://www.entornoajerez.com/2013/10/una-ciudad-sedienta-en-busca-del-agua.html
b) – Fotografías del autor

Exposición. Gabinete de figuritas – Musée de l\'Armée, Paris (y II)

Seguimos con nuestra segunda entrada dedicada a uno de los dos \»Gabinetes insólitos\», del Museo del Ejército (Musée de l\’Armée), de París. Este \»Gabinete\» se dedica a la exposición de figuritas y miniaturas de soldados militares con especial atención (no podía ser de otra manera) al período del Primer Imperio, y que nos presenta colecciones específicas de viejas figuritas (series de pequeños soldados de papel, plomo o estaño).

Tren de artillería de línea. Sistema \»Gribeauval\» – Pieza de 12 libras – 1er Imperio

FIGURAS DE PLOMO

En esta vitrina se presentan las dos más importantes colecciones de figuritas de plomo adquiridas recientemente -vía donación- por el museo del Ejército. La colección de M. Loriot estaba constituida de figuritas ilustrando diversos periodos de la historia, de la Antigüedad a la 1ª Guerra Mundial. La colección de M. Gougenheim estaba constituida esencialmente de figuritas de soldados del Primer Imperio
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Fuentes:
Imágenes:
a) – Propiedad del autor.

Exposición. Gabinete de figuritas – Musée de l\'Armée, Paris (I)

Comenzamos este mes de septiembre con dos entradas dedicadas a uno de los dos \»Gabinetes insólitos\», del Museo del Ejército (Musée de l\’Armée), de Paris. Este \»Gabinete\» se dedica a la exposición de figuritas y miniaturas de soldados militares con especial atención (no podía ser de otra manera) al período del Primer Imperio, y que nos presenta colecciones específicas de viejas figuritas (series de pequeños soldados de papel, plomo o estaño).

 

 
Casi 5,000 piezas, representativas de todo tipo de figuras históricas, presentan la diversidad de la colección del Museo del Ejército, que tiene aproximadamente 140.000 figuras en total. Este gabinete exhibe los cuatro tipos principales de figuras, la mayoría organizadas en desfiles militares. Primero, las figurillas de carta, hechas de cartón rígido por y para adultos, de principios del siglo XVIII; también se presentan figuritas llamadas \»platos de hojalata\», realizadas en la segunda mitad del siglo XIX y figuritas de plomo, originalmente juguetes infantiles, que todavía encarnan en nuestro imaginario colectivo \»al pequeño soldado\». Finalmente, están los soldados de plástico, fuertemente implantados en el siglo XX, porque son sólidos y menos costosos de fabricar.(1)

DIORAMAS Y FIGURAS

Los dioramas en espacios cerrados (también llamados \»cajas negras\»), son generalmente representaciones de momentos históricos, con figuras corpóreas o planas, que suelen llevar un paisaje pintado de fondo e incorporan la mayoría de las ocasiones iluminación artificial para una mejor ambientación del motivo representado. Las seis escenas que vereis a continuación representan diferentes momentos del período napoleónico y mas concretamente de la carrera de Napoleón, primero como general y luego como emperador. La calidad no es muy apreciable, con materiales rústicos la mayoría de los casos y varía de unas escenas a otras, pero sobretodo conserva el encanto de la representación de unos momentos históricos dirigidos probablemente al publico infantil y juvenil.
      
 
 
 
 
 
 
 
 
Las figuras de plomo y estaño son el plato fuerte de la exposición, y ocupan gran parte de las vitrinas de la misma. Normalmente figuras de infantería y caballería sin olvidarnos de los trenes de artillería o carruajes, y con algunas representaciones simpáticas e inusuales como el soldado improvisando su montura a lomos de un sorprendido avestruz.

 

LAS FIGURITAS DE CARTON

Las figuritas de carta más antiguas datan de principios del siglo XVIII. Poco a poco, los papeles van aumentando su grosor, pero permanecen aún muy frágiles. El soldado llamado “de carta” o de cartón es pues una obra artística no comercializada que el autor concibe para su satisfacción personal. El sujeto es diseñado a mano o imprimido en series, después pintado con aguada, cortado con una navaja y sostenido en pie por un pequeño zócalo de madera (llamado a menudo béchele), generalmente en madera de abeto. La afición a la fabricación de soldados en miniatura, se extiende bajo la Revolución, principalmente en Estrasburgo y su región. Se pueden identificar dos tipos de piezas: el soldado en papel, destinado más para los jóvenes y soldados de carta, realizados por y para adultos. Para los historiadores, estos últimos dan garantías de una gran precisión uniformológica de las unidades representadas, ya que han sido realizadas por testimonios contemporáneos. La tradición perdura a lo largo del siglo XIX, inspirándose en los brillantes uniformes de la Monarquía de Julio o del Segundo Imperio.

 

LA COLECCIÓN WURTZ-PÉES

A lo largo de las guerras de la Revolución y el Imperio, los habitantes de Estrasburgo, entonces villa con guarnición, han visto desfilar por sus calles durante cerca de quince años un gran número de soldados partiendo para luchar en Alemania, en Polonia y en la misma Rusia; a la inversa, un número de unidades extranjeras del ejército de las Veinte Naciones han atravesado la villa dirigiéndose hacia España. Es por lo tanto muy natural que la realización de la figuritas de carta haya tenido transcurso en esta región, principalmente al inicio del siglo XIX. En consecuencia, las grandes colecciones se sitúan en el este de Francia (Alsacia y Lorena) así como en Alemania. De 1815 a 1914, los artistas estrasburgueses se vuelven más y más raros. La colección presentada fue constituida por  M. Wurtz, impresor estrasburgués. Sus nietos hicieron donación en 1899 al museo histórico del Ejército de 16.000 figuritas. En ellas figuran la mayor parte de los regimientos de la Grande Armée bajo el Primer Imperio, de cara y de perfil. Se encuentran tropas de caballería y de infantería de la Guardia Imperial y de línea, así como los regimientos de los países aliados de Francia (alemanes, holandeses, italianos, polacos, suizos…).


Fuentes:
Imágenes:

b) – Propiedad del autor.

Miniatura. Jinete del Regimiento del Rey año 1809

UN POCO DE HISTORIA

La caballería de línea constituyó la caballería pesada del ejército español durante la Guerra de Independencia. La denominación es un poco engañosa porque los jinetes no llevaban ningún tipo de coraza ni protección adicional, ni los caballos eran de gran talla. De los 12 regimientos que comenzaron la Guerra, al final sólo se aumentaron a 16, debido a la gran limitación en el ganado, por lo que llegamos a datos significativos, como que haciendo un promedio entre todos los regimientos, podría haber del orden de sólo unos 8.000 caballos siendo el total de jinetes de unos 10.000. Toda la caballería de línea vistió igual con la única variación del color de sus casacas, vueltas solapas y capas; la chupa y el calzón anteados también eran comunes a todos. El emblema de los Regimientos de Caballería de línea era un león de oro con guedejas de plata para los que llevaban botones dorados y de plata con guedejas de oro para los restantes.(1)

El Regimiento del Rey destacaba por una parte por ser el decano del arma, creado en 1538(1) (Otras fuentes hablan de 1661) y por protagonizar el hecho de armas más famoso de la caballería española probablemente de toda la Guerra de Independencia:

«El 28 de julio de 1809, en la Batalla de Talavera, se destacan brillantemente al realizar la mejor carga de la caballería española de toda la guerra: con tan sólo 634 caballos, destrozan a la división de infantería alemana de LEVAL (regimientos de Frankfurt, Hesse-Darmstadt, 4º de Baden, mixto de infantería holandesa y 2º de Nassau), del IV Cuerpo francés, que cuenta con 4.267 hombres, con el apoyo de varias piezas de artillería de Baden, Francia y Holanda, más apoyo de la caballería de IV cuerpo (escuadrones del 3º de húsares holandeses, caballería ligera de Nassau y otras unidades pequeñas de apoyo). Nadie les para. La división Leval tuvo un total 1.007 bajas, un 25% de la fuerza, mientras que el regimentó español perdió 6 jefes y 74 de tropa: una gran victoria dentro de una gran batalla.»(2)

«Hacia las dos de la tarde propiciaron a ponerse en ejecución las órdenes transmitidas por el Estado Mayor. Avanzaron simultáneamente las columnas francesas, trabando pelea la división Leval, que formaba en la izquierda enemiga. Costó algún trabajo a los aliados rechazar la acometida que dieron aquellos al reducto del Pajar de Vergara, y reiterando los contrarios el ataque con gran brío, salieron a su encuentro algunos batallones españoles y una sección de artillería mandada por el teniente Don Santiago Piñeiro (de la Casas) que cubrió de metralla a los agresores, cayendo enseguida sobre ellos el Regimiento de caballería del Rey en una brillantísima carga, guiado por su coronel el brigadier D. José María de Lastres, quien resultó herido, sustituyéndole el teniente coronel D. Rafael Valparda. Nuestros valientes jinetes atropellaron por entre los soldados de Leval, dando lugar a que se cogiesen diez cañones, cuatro de los cuales trajo al campo español el teniente Piñeiro.(3)«

Para saber más sobre la batalla y sobre el ataque citado, podeis consultar la web de Eborense que trata sobre la misma (www.eborense.es/batalla_talavera1809_28_julio_1809.html).

LA FIGURA

Hay muy pocas figuras de 120 mm el mercado sobre tropas españolas de la Guerra de Independencia y menos aún sobre tropas regulares de caballería. La figura tuvo que ser hecha partiendo de cero, aprovechando un coracero a caballo de MiniArt de 120 mm. La figura y el caballo se clonaron con resina y acabados con masilla Das Pronto. Hay muchas imperfecciones pero a nivel casero el tema no me daba para más, así que esperar a que la pintura pudiera tapar/disimular con el acabado final lo que no había hecho la masilla. Básicamente faltan la tercerola, equivalente a la carabina de los jinetes de otros países -que llevaban normalmente dichas unidades aunque no tengo constancia que también se llevaran durante las cargas- pero si que se ha reflejado el mosquetón de enganche para la misma y la pieza de agarre a la silla, y las mangas rojas con el motivo de la flor de lis que sobresalían algo de los guantes. Los colores y detalles del uniforme sacados, entre otros, de las láminas del maestro José M. Bueno.


Fuentes:

1) – Los uniformes del Estado Militar de España del año 1815, Antonio Manzano y Luis Gravalós, Ed. Aldaba, 1989
2) – http://www.voluntariosdemadrid.es/regimientorey.html
3) – http://www.1808-1814.org/batallas/btalaver.html