Miniatura. «Alrededores de Aspern, mayo de 1809»

Tiempo de lectura: 10 minutos.

EL PROCESO

El emperador y su Estado Mayor (Myrbach)

La idea para montar esta escena partió de una viñeta del famoso pintor e ilustrador austriaco Felician Myrbach, que reproduce un momento en el que Napoleón se encuentra con su Estado Mayor en una fábrica de ladrillos de la época. La ubicación del lugar en concreto la podéis situar en el contexto del campo de batalla de Aspern-Essling gracias a un mapa del excelente blog “Obscure Battles”

La batalla de Aspern-Essling ha tenido una gran significación en la época napoleónica por ser la primera batalla en la que Napoleón era derrotado como emperador estando en el campo de batalla, en el transcurso de una más que irregular campaña de las tropas imperiales en tierras bávaras y austríacas que podéis rememorar, por una parte, con la interesante conferencia de Jonathan Abel que tratamos hace escasos meses en el blog, y por otra parte con la apreciable lectura de «La Batalla», la encomiable novela histórica que Patrick Rambaud dedicó a esta cruenta batalla y a la que le dedicamos también una entrada en su momento. 

La base y estructura iniciales, que fueron desechadas, aunque pudimos aprovechar los trozos del muro.

El pensamiento inicial era aprovechar una base octogonal reconvertida, que había hecho hace tiempo a partir de una tabla redonda de madera. La base tenía la ventaja de agrupar la escena y las figuras con el centro en la figura de Napoleón, más o menos como la escena de Myrbach. El problema es que los muros también se habían de adaptar a la base octogonal (que no quedaba muy realista), o hacer solo una parte más pequeña, por lo que en pleno proceso de construcción de los muros deseché finalmente la idea. El muro tenía que ser el que configurase la dimensión de la escena, así que volviendo a un terreno más tradicional, nos apoyamos en una base rectangular de DM de 3 mm (lo que nos provocaría un problema a posteriori debido a su escaso grosor). 

En la parte superior la base con una disposición inicial de las figuras. El horno iba a ser redondo y con un muro perpendicular más extendido. La pequeña estructura que utilizamos para realizar los ladrillos (alrededor de unos 400) con la clásica arcilla para manualidades.

El kit de las figuras es la referencia 6872 de la marca Italeri, a escala 1:32, a la que añadimos un par de figuras modificadas de otro kit de la misma marc y un mameluco también modificado de la marca Almirall Palou. Todas las figuras son de resina, menos el mameluco que es de metal. Los kits de la casa italiana Italeri tiene la ventaja de tener figuras a 1:32 (aunque cada vez más escasas, ya que la marcas se decantan por el 1:72 para wargames) con precios asequibles que para este tipo de escenas, sin muchas pretensiones, son perfectamente utilizables, si no nos importa que las reproducciones de los uniformes no sean en muchos casos todo lo fidedignas que pudieran ser. Asimismo aprovechamos algunas piezas de kits de la marca Historex para la figura del Chasseur à cheval de la Guardia a caballo que tuvimos que retocar, ya que las figuras de Historex son un poco más grandes que las de Italeri.

La figura del Chasseur a caballo (en realidad un artillero de la Guardia sentado) transformada para adaptarla a la montura del caballo. El penacho del colback, manto y silla del caballo son de la marca Historex, que hubo que recortar para poder adaptarlos en lo posible a la escala del caballo, otro kit de Italeri. El Emperador esperando su puesta en escena.

Normalmente hago escenas y pinto figuras a escalas más grandes (120 mm), aunque supongo que poco a poco me voy a decantar más por las figuras de 54 mm sobre todo para las escenas o dioramas, por una simple cuestión de espacio. El hecho de poder pintar figuras a escalas más pequeñas tiene su aliciente en el hecho de poder completar varias figuras en un espacio de tiempo más reducido (obviamente dependiendo de la finura del acabado deseado), gastando menos pintura y obviando muchos detalles que son más evidentes a una escala mayor. Un ejemplo de ello es la casi total ausencia de luces o sombras en las figuras, salvo en el mameluco o el caballo de Napoleón. Los colores son básicamente acrílicos de Vallejo y Americana y algunos tintados con la serie de Vallejo Game Color.

Apoyamos la estructura del muro en una pieza de DM de 3 mm cortada con la silueta del muro. El pegamento puede ser cola blanca sin más. Una vez completado el muro lo repasamos todo con masilla Das Pronto aguada y añadimos la estructura del cobertizo.

El muro está hecho a partir de algunos trozos del muro octogonal original, que se han prolongado hasta la extensión deseada, con una base de DM. Son todas las piezas que pertenecían a uno de esos kits de montaje que se comercializan desde hace años, en concreto de una iglesia románica que desmonté hace tiempo. El proceso es laborioso, ya que las piezas no son regulares, por lo que hay que ir recortando cada una para poder hacer las hiladas lo más regulares posibles. Como el color de la piedra quedaba muy desigual, repasamos con pasta Das Pronto muy diluido toda la parte visible del conjunto, al tiempo que rellenamos los huecos. Posteriormente le aplicamos lavados de pintura negra más o menos diluida, para darle una apariencia más antigua por el paso del tiempo. La parte del horno donde se cocían los ladrillos la oscurecimos más por el efecto del humo, aunque probablemente no fuera tan pronunciado el efecto. 

El terreno, elaborado con papel maché. Una solución rápida aunque tiene el inconveniente que hay que dejar secar el conjunto como mínimo 2-3 días, dependiendo del grosor. El muro se aclaró posteriormente con un algodon húmedo para poder rebajarle quitarle el aspecto final, demasiado blanquecino.

El terreno está elaborado a partir de una capa de papel maché a la que le terminamos con una capa de Earth Texture, de Vallejo y con algunas áreas con pincel seco para aclarar la superficie. La vegetación está aprovechada a partir de varias bolsitas para belenes y hierba artificial, por lo que, si uno no es muy fetichista con el tema de la vegetación, es una solución factible a la que uno se puede acoger.  

Finalmente el problema que comentábamos con el escaso grosor de la base es que se ha ido levantando por sus extremos debido a la humedad acumulada, a pesar de que la barnizamos previamente pero no en los laterales, por lo que es un aspecto a tener en cuenta en estas escenas.  

La escena finalizada, con algunas figuras ya colocadas.

Hemos tenido una experiencia agradable, montando y pintando la escena, y que nos encaminará, esperamos, a un futuro proyecto de escena mucho más grande que queremos dedicar a la campaña de Francia de 1814, que tenemos en la recámara para un año de estos, esperemos no tan convulsos como los actuales.

LA ESCENA

Pintura. El arte de… Émile Chepfer

Tiempo de lectura: 8 minutos

Esta semana sacamos a la palestra a un artista francés, pintor, acuarelista y dibujante, Émile Chepfer, otro representante de la numerosa Escuela francesa de pintura del XIX que dedicó gran parte de su obra a la época napoleónica, y al que la prensa de la época contemplaba en la línea de otros contemporáneos pintores militares de la época1:

«Este pintor de batallas, con hechuras de coracero del Primer Imperio, es el hombre más amable y pacífico del mundo. Tan pacífico que, para evitar una guerra interna, accedió al deseo de su padres para verlo cincelar metal y luego pintar edificios, cuando él solo aspiraba a dedicarse al dibujo y la pintura  — la otra pintura. Además, ¡no hizo mejor que quejarse! Porque un sólido oficio en mano no impidió que Émile Chepfer hiciera arte. Animado por Devilly, luego por Detaille, Émile Chepfer pintó durante treinta años figuras militares y escenas de combate. Lo menos que se puede decir de él es que tiene una habilidad extraordinaria. Es, en el pleno sentido de la palabra, un creador, ya que, de un golpe de pincel, acampa húsares, dragones, guardias, de línea, soldados, sin utilizar modelo alguno y sin infligir a nadie la tortura de la pose. Porque profesa —y su obra lo demuestra— que la pose es la negación del movimiento. Y por eso sus soldados, que nunca existieron en carne y hueso, están tan vivos. Si desdeña utilizar el documento humano, al menos Émile Chepfer, como artista concienzudo, se rodea de todos los elementos que vestirán de verdad histórica a sus personajes. Su taller es un pequeño Museo del Ejército, y las reproducciones de sables, mosquetes, fusiles, armaduras, cornetas, todos esos juguetitos que hacía jugando consigo mismo para conseguir justos efectos de perspectiva, le merecerían un premio en el concurso Lépine. […]»

L’Est Républicain – 27 Juin 1919, p. 1

EL APUNTE

Émile Chepfer nació en Nancy en 1876. Era primo del famoso chansonnier y humorista George Chepfer, que desarrolló su carrera en la primera mitad del siglo XX. Fue alumno de Louis-Théodore Devilly (1818 – 1886), que fue director de la École nationale supérieure d’art de Nancy hasta su muerte. Comenzó a exponer en el Salón de Nancy antes de 1896 con obras de estilo impresionista. También actuó en los Salones de Remiremont y Saint Dié. En el Salón de París de Artistas Franceses de 1895, expuso dos óleos «Cazadores a pie» y «Escena de un vivaque».

Gran parte de su obra está dedicada a los soldados que representaba en desfiles o en el campo de batalla, a pie o a caballo, con una especial predilección por la epopeya napoleónica del Primer Imperio pintando al Napoleón y sus tropas un gran número de veces, aunque asimismon dedicó parte de su obra a las guerras de 1870-71 y de 1914-18. También pintó algunos paisajes de la región de Lorena y vistas de la ciudad de Nancy, esta vez sin motivos militares. Parte de su obra está expuesta en el Museo de Bellas Artes de Nancy.2

Murió en el año 1944.

Caricatura de Émile Chepfer (1930), por Armand Mangeol, tinta china, acuarela y gouache, 22.5×33 cm (a)

OBRA ESCOGIDA

«Napoleón y el príncipe Murat», óleo sobre lienzo, 38 x 54.5 cm (b)
«Napoleón en Somosierra, 30 Noviembre 1808», óleo sobre panel, 49 x 37 cm (c)
«Napoléon Ier et ses Maréchaux», óleo sobre cartón, 25 x 35 cm (d)
«Chasseurs de la Garde et hussard»,
óleo sobre cartón, 30 x 40.5 cm (e)
«Húsares», óleo sobre cartón, 30 x 40.5 cm (f)
«Bonaparte et Kléber», óleo sobre cartón (g)
«Napoléon et son Etat major», óleo
sobre panel, 35 x 27 cm. (h)
«Napoleón a caballo» (1890), gouache
en cartón, 32 x 24 cm (i)
«Napoléon Ier et son état major passant en revue les grenadiers à pied de la Garde Impériale», óleo sobre lienzo, 41 x 29 cm (j)
«Le ferrage du cheval, hussards du 1er empire» (k)
«Le soir d’Austerlitz» (1914), gouache, 28 x 54 cm. Encadrée sous verre (l)
«L’Empereur et son Etat-major passant en revue la Garde impériale»,
óleo sobre lienzo montado sobre tabla. 26.5 x 45.5 cm. (m)
«Grenadier à pied de la Garde impériale, auprès de l’Empereur Napoléon Ier» (1911), óleo sobre lienzo, 36 x 50 cm (n)
«Coracero herido», óleo sobre
cartón, 24.5 x 32.5 cm (o)
«L’Empereur Napoléon Ier sur un champ de bataille avec son état major, et
deux chasseurs à cheval de la Garde», óleo sobre lienzo, 23 x 33 cm (p)
«Napoléon Bonaparte sur un champ de bataille», óleo sobre lienzo, 36 x 50 cm (q)
«Napoleon with his troops on the march» (1906), óleo sobre lienzo, 38 x 46 cm (r)
«État-major du général Pichegru. Halte de gendarmes», óleo sobre cartón, 23 x 32 cm (s)
«Cuirassiers à l’arrêt devant leur montures», acuarela y gouache, 38 x 23.5 cm (t)
«Dragones», dibujo con acuarela, 13 x 9 cm (u)

Fuentes:

1 – https://forum.pages14-18.com/viewtopic.php?f=5&t=4071&start=110

2 – http://artlorrain.com/emile-chepfer

3 – http://artlorrain.com/content/le-peintre-lorrain-emile-chepfer

4 – http://www.altekunst-vienna.com

5 – «L’Immeuble et la construction dans l’Est [«puis» et Bois et forêts de l’Est réunis]», Nancy (Francia), 07/10/1923

6 – https://www.hauy.fr/menu-principal/george-chepfer

Imágenes:

a – http://recherche-archives.nancy.fr/archives/show/FRAC054395_2-3-102-103Fi_de-347

b – https://galeriedesouzy.com/wp-content/uploads/2018/12/GDS.Chepfer.6074.1.jpg

c – https://galeriedesouzy.com/wp-content/uploads/2018/07/GDS.Chepfer.6058.jpg

d – https://galeriedesouzy.com/wp-content/uploads/2018/11/GDS.Chepfer.6075.1.jpg

e – https://www.proantic.com/galerie/metz-noblat/img/702172-main-5fe417161599a.jpg

f – https://www.proantic.com/display.php?id=697181

g – https://www.avignon-encheres.com/wp-content/uploads/wp-encheres/42210/76.jpg

h – https://www.osenat.com/lot/13963/2681655?refurl=Napol%C3%A9on+et+son+Etat+major.+Huile+sur+panneau+sign%C3%A9e+en+bas+%C3%A0+droite.+Marque+%C3%A0+l%27encre+%C2%AB5%C2%BB+au+dos.+3

i – https://www.dorotheum.com/en/l/5887053/

j – https://www.osenat.com/lot/78093/6514361?refurl=Emile+CHEPFER+%281876-1944%29+Ecole+fran%C3%A7aise+du+XIX%C3%A8me+si%C3%A8cle+%C2%AB+Napol%C3%A9on+Ier+et+son+%C3%A9tat+major+passant+

k – https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/auctionmediaphotos/0/d/9/1604684274897303.jpg

l – https://www.osenat.com/lot/26245/6170695?refurl=Emile+CHEPFER+%281876-1944%29+%C2%AB+Le+soir+d%E2%80%99Austerlitz+%C2%BB.+Grande+gouache+sign%C3%A9e+et+dat%C3%A9e+%C2%AB+1914+%C2%BB.+28+x+54

m – https://www.osenat.com/lot/10576/2079193?refurl=%C2%ABL%27Empereur+et+son+Etat-major+passant+en+revue+la+Garde+imp%C3%A9riale.%C2%BB+Huile+sur+toile+maroufl%C3%A9e+sur+pa

n – http://www.artnet.com/artists/emile-chepfer/grenadier-%C3%A0-pied-de-la-garde-imp%C3%A9riale-aupr%C3%A8s-de-iTYzorqdMCIkFXeESv8t7A2

o – http://www.artnet.com/artists/emile-chepfer/cuirassier-bless%C3%A9-2-others-3-works-E7kZzmNkgv5DOCE4grKM7g2

p – https://www.invaluable.com/auction-lot/emile-chepfer-1876-1944-lempereur-napoleon-ier-su-368-c-0a942b499c#

q – https://www.rossini.fr/lot/108637/13610080?

r – http://www.altekunst-vienna.com/frontend/scripts/index.php?groupId=0&productId=5337&setMainAreaTemplatePath=mainarea_productdetail.html&query=

s – https://www.daguerre.fr/lot/88540/8180209?offset=50&

t – https://www.invaluable.com/auction-lot/emile-chepfer-1876-1944-cuirassiers-a-larret-deva-194b-c-1a64694ad8

u – https://www.invaluable.com/auction-lot/emile-chepfer-1876-1944-dragons-dessin-aquarel-319-c-c864ea5aba

Del manuscrito al Memorial de Santa Elena, por Thierry Lentz.

Tiempo de lectura: 52 minutos.

Napoléon I terminó su excepcional destino desterrado en la remota isla de Santa Elena, donde moriría de enfermedad tras un corto cautiverio. Pero como bien apuntaba un escritor nada sospechoso de ser pro-bonapartista como Adam Zamoyski: «e incluso los poetas británicos como Shelley, todos estaban consternados por su caída de alguna manera, al menos emocionalmente, y así se convirtió en una especie de símbolo y que él, por supuesto, entonces él tiene su gran momento de grandeza que es cuando está en Santa Elena, donde finalmente gana su batalla contra los británicos, donde los convierte en el epítome absoluto de la maldad mezquina y consigo mismo en una especie de mártir semejante a Cristo.«1

El historiador Thierry Lentz, director de la Fundación Napoleón (del que ya recogimos en nuestro blog su conferencia sobre José Bonaparte, Estratega de la guerra) departía en septiembre del año 2017 con el periodista especializado Richard Fremder sobre las singulares aventuras y anécdotas que acompañaron la redacción del Memorial de Santa Elena de Las Cases y sobre el inesperado redescubrimiento de una copia del manuscrito original en una biblioteca inglesa, que fue posteriormente reimpreso en colaboración con la propia Fundación Napòleón en el año 2018, y nuevamente revisado y aumentado en este ya pasado año 2021.

«Santa Elena 1816: Napoleón dictando al conde de Las Cases
el relato de sus campañas», por Sir Willliam Quiller Orchardson.

DEL MANUSCRITO AL MEMORIAL…

(Richard Fremder): «Buenos días, Thierry Lentz, usted es historiador y director de la Fundación Napoleón, en la que nos encontramos ahora, y es por supuesto un especialista en el periodo napoleónico. Nuestro encuentro se desarrolla bajo unas circunstancias particulares porque usted ha publicado el famoso manuscrito del Memorial de Santa Elena, escrito por Las Cases y encontrado por la Fundación y por usted mismo en circunstancias que nos contará en un momento, aunque no todo el mundo está necesariamente familiarizado con esta historia, vamos a resumir rápidamente los episodios anteriores, si se me permite decirlo, así que es en la batalla de Waterloo en junio de 1815, que Napoleón es vencido; un mes más tarde en la isla de Aix se rinde a los ingleses y ellos piensan que podran desembarcar en Inglaterra. No es el caso y es enviado a Santa Elena. Como todo el mundo sabe no viaja solo, ya que entre sus compañeros estará el gran mariscal de palacio Bertrand, el general Gourgaud, obviamente Las Cases, el general Montholon y su mujer, Louis-Etienne Saint-Denis que se llamaba Ali, el famoso mameluco, y su ayuda de cámara, Marchand. Es en esta famosa roca a miles de kilómetros de Francia, no siempre lo sabemos que estamos frente a la costa de África en medio del Océano Atlántico, donde dictará sus memorias, o en todo caso donde contará su visión de los acontecimientos pasados y donde algunos justamente tomarán notas. Es aquí donde interviene el Conde de las Cases, uno de los cuatro evangelistas, como se llama siempre a Montholon, Gourgaud y Bertrand serán los otros tres ¿pueden ya decirnos las circunstancias de estas famosas confidencias imperiales?»

Richard Fremder

(Thierry Lentz): «Digamos que cuando Napoleón se rinde a los británicos, acababa de pasar unos meses un poco estresantes, por no decir otra cosa, y cuando el barco estaba a punto de partir hacia Santa Elena, le confió a uno de sus compañeros, Emmanuel de Las Cases, diciéndole: «¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? Nos vamos a aburrir». Y Las Cases le dice, pero no, que «no nos vamos a aburrir porque usted va a dictar sus memorias», y efectivamente, desde el principio del viaje en el barco, Napoleón tendrá conversaciones con Emmanuel de Las Cases, que es un antiguo consejero de Estado y chambelán del emperador, y que podrá hacerle un poco de secretario. De todo esto saldrán dos categorías de libros si uno quiere: la primera son las memorias, propiamente llamadas de Napoleón, que no son muy conocidas, pero Napoleón realmente dictó sus memorias, es decir, su visión de una serie de acontecimientos de su vida. No llegó obviamente hasta el final, pero dictó la campaña de Italia, la campaña de Egipto, el sitio de Tolón, la batalla de Waterloo, los 100 días, y junto a eso, están todos los diarios, todos los memoriales, llamémoslos así, de sus compañeros en el exilio, que obviamente toman notas, que es la moda de la época, toman notas, y luego los escriben. Entre ellos, el que más se ocupó fue el famoso consejero de Estado, Emmanuel de Las Cases, que por no ser militar, todos los demás eran militares para Napoleón, los demás estaban bajo sus órdenes en cierto modo, Las Cases se convertirá realmente en un compañero, un amigo por supuesto, pero un compañero de viaje y un compañero de exilio al que Napoleón le hará su confidente. Y Las Cases toma notas, que hará copiar a su hijo que le acompañaba a Santa Elena, cada noche, y desde el principio piensa publicar el relato de sus notas que llama originalmente el Memorial de Santa Elena. La palabra Memorial era una palabra de moda en ese momento, por lo que inmediatamente eligió este título y cada día escribía las notas que había tomado, pero también dictaba sus recuerdos a su hijo, de modo que cuando se vio obligado a abandonar Santa Elena disponía de unas 900 páginas de documentación a su disposición. Así que las circunstancias de la salida de Las Cases son un poco peculiares: Las Cases fue expulsado por el gobernador inglés de Santa Elena a finales de 1816, por lo que fue un periodo de tiempo bastante corto, 900 páginas, y podemos imaginar que si se hubiera quedado 50 años, habría tenido 2.000 o 3.000 páginas, pero eso no es lo importante: lo es que Las Cases intentó básicamente hacerse expulsar de Santa Elena, quizás con la complicidad de Napoleón, pero no estamos del todo seguros, pero las circunstancias de su expulsión son muy particulares: se dice que intentó enviar correspondencia secreta a Europa, en realidad sabemos muy bien que estas pocas palabras en un trapo que le incautaron a uno de sus criados…»

Thierry Lentz

(R.F.): «Porque hay que explicar que estaban muy vigilados por los ingleses, que no podían escribir cualquier cosa, especialmente Bertrand, que escribía en clave cifrada…»

(T.L.): «Sí, es el gran mariscal Bertrand, así que los franceses se instalaron en una casa muy pequeña llamada la casa de Longwood que se encuentra en esta meseta, donde eran bastante libres dentro de un perímetro que no era digamos muy amplio, y en cuanto querían salir de este perímetro tenían que ir acompañados por oficiales ingleses. Dentro de la vigilancia que se ejerce sabemos que hay espías dentro de Longwood porque hay sirvientes asignados por los ingleses, así que obviamente tienen que saber lo que pasa allí, lo que dice Napoleón, etc., así que Las Cases va a aprovecharse de este carácter un poco quisquilloso de la administración inglesa que está representada por un inglés, el detestado teniente general Hudson Lowe que es el gobernador de Santa Elena y así se apoderan de esta correspondencia falsa y el gobernador decide expulsar a Las Cases. Las Cases se alegró bastante de ser expulsado porque tenía material para publicar un libro en esa época, salvo que los ingleses eran mucho menos estúpidos de lo que pensaban y decidieron incautar los papeles de Las Cases antes de expulsarlo, lo que supuso que el manuscrito que había preparado Las Cases fuera confiscado por los ingleses y sólo fue devuelto a Las Cases tras la muerte de Napoleón. Napoleón murió en mayo de 1821 y los ingleses no le devolvieron el manuscrito hasta octubre de 1821.«

(R.F.): «Estamos de acuerdo en que los británicos han hecho una copia de estas notas, de este famoso manuscrito…»

(T.L.): «Por supuesto, Las Cases recuperará estos documentos y luego publicará, en fin, pensamos durante mucho tiempo que publicará lo que había recuperado y publicará digamos este monumento histórico literario, no sabemos realmente qué tipo de género tomará, que se llama el Memorial de Santa Elena, que se publicó en 1823 y que se convertirá, diremos, en la biblia del napoleonismo pero también de los bonapartistas porque tendrá un impacto político muy, muy importante…«

(R.F.): «Es el mayor bestseller del siglo XIX…»

(T.L.): «Eso es lo que se dice a veces, es lo que se dice, no es exacto porque evidentemente tenemos un estudio que se hizo hace unos treinta años que demuestra que el verdadero bestseller del siglo XIX que es el mismo durante el XVIII y probablemente en el XX, que son las fábulas de La Fontaine y el Memorial llega, digamos, a la lista de los más vendidos durante cinco años entre 1825 y 1830…»

(R.F.): «Que ya es enorme…»

(T.L.): «Es enorme, seguramente, el hijo de Las Cases escribió en 1844 que habían vendido 44.000 ejemplares, así que 44.000 ejemplares es enorme para el siglo XIX, sobre todo porque el Memorial tiene ocho volúmenes, así que son muchos volúmenes vendidos, y eran relativamente caros. Y la publicación del Memorial, que es una especie de gran conversación con Napoleón a lo largo de miles de páginas y que servirá, como decía, políticamente para los bonapartistas e historiográficamente para los historiadores, ya que aportará toda una serie de expresiones napoleónicas, de los sentimientos y juicios de Napoleón, y esto es lo que hay que saber, lo principal es que en el Memorial, Napoleón se da a sí mismo la personalidad de un liberal, de un hombre que quería traer la igualdad y la libertad, y que era efectivamente el mesías de la Revolución, como se le hizo decir, etc., y por eso tuvo este impacto político, diciendo que Napoleón era obviamente algo distinto al régimen de la Restauración, incluso después de la Monarquía de Julio, todo eso era demasiado burgués, demasiado girondino para los bonapartistas y, por lo tanto, dibujamos en el Memorial de Santa Elena todo este material del liberal Napoleón como hijo de la revolución.»

(R.F.): «Lo que es muy interesante es que la opinión está cambiando, como se puede ver, las ideas cambian, por ejemplo, con Stendhal, que no es un ferviente creyente napoleónico, ni mucho menos…»

(T.L.): «Como mínimo era un funcionario bajo el Consulado y el Imperio…»

(R.F.): «No era un ferviente partidario, diremos, pero cuando lee Mémorial las cosas cambian, tiene un impacto muy importante, incluso quizás para el Duque de Reichstadt, y también podemos decir que Las Cases trabaja un poco para el Duque de Reichstadt.»

(T.L.): «Sí, en primer lugar, Las Cases trabajaba para él, hay que decirlo, Las Cases era un hombre de negocios, porque publicó los dos primeros volúmenes y vio que le iban muy bien, así que publicó el resto con la esperanza de obtener ingresos y rentas porque necesitaba eso para vivir, obviamente, y luego lo publicó todo a cuenta de autor, lo que significa que recuperaron todos los beneficios, organizó la distribución y la venta, primero en París y luego en provincias, y supervisó todo lo que se hacía con su Memorial en una época donde los derechos de autor estaban en pañales y no se sabía muy bien cómo remunerar a un autor, por lo que se hacían muchas copias piratas. Las Cases siempre intervendrá, finalmente él y sus hijos, para dominar el tema Memorial. Además en el inventario después de la muerte de Las Cases que muere en 1842, le deja claro a su hijo que le deja los «derechos del Memorial» que si es inteligente puede tener unos ingresos de 3.000 francos al año en tal o cual edición, quizás un poco más en otra edición. Así las cosas, el Memorial es una bomba que estalla en un cielo político más bien apagado, Lamartine decía que «Francia se aburre» y por eso, obviamente, va a remontar tanto la imagen de Napoleón, bastante degradada hasta entonces, como el aura del liberal, del hijo de la Revolución enfrentado a Carlos X, que llegó al poder más o menos en la misma época, y que y como se podría decir, deja al Antiguo Régimen en pantalones.»

(R.F.): «En cualquier caso, se puede hablar de propaganda…»

El nuevo ejemplar del memorial (versión 2021).

(T.L.): «Así que hay dos maneras de tomar el Memorial: hay la manera, diremos visión de conjunto, es decir que este libro tiene una importante importancia política, lo cual es cierto, pero también es para leerlo y cuando lo lees te das cuenta de que lo que publicó Las Cases traza una fina línea en la arena, tiene descripciones de paisajes, tiene paseos interminables, tiene declaraciones de Napoleón y desde el principio todo el mundo se dio cuenta de que las declaraciones que Las Cases hacía a Napoleón eran muy largas, a veces declaraciones que duraban 10 o 15 páginas, Las Cases se reduce en este caso a tener una memoria fenomenal para encontrar todo eso, así que es tanto lo que dice Napoleón, seguimos hablando de lo que se imprimió, lo que dice Napoleón con, diremos, la extensión, la explicación, la confirmación que da Las Cases. Si uno lee con atención el Memorial impreso, se da cuenta de que Las Cases, sí, incluso en ciertos momentos, señala que es difícil ir dia a día, dice, desde mi regreso a Francia he aprendido eso, y de repente dices esa página y luego a veces aquí en las memorias los otros dos dicen, sí, el general Marchand dice en sus memorias que bueno… Si se quiere, todo esto creó en torno al Memorial, sin quitarle nada de su importancia política, una especie de desconfianza, diciendo, básicamente, ¿es Napoleón o es Las Cases quien habla? Desde el principio, hubo artículos de prensa cuando salió el Memorial, en los que se decía, bueno, son principalmente las memorias de Monsieur de Las Cases más que las memorias de Napoleón, pero bueno, así es como funcionó, y después de haber jugado este importante papel político, el Memorial, todavía el Memorial impreso, se convirtió prácticamente en una fuente primaria de la historia. No hay historiador de Napoleón que escriba sobre la época sin ir a ver lo que dice Napoleón en el Memorial de Santa Elena sobre tal o cual personaje, y así el Memorial adquirió la categoría de fuente primaria, como si estuviéramos cara a cara con Napoleón y nos pusiéramos a discutir con él, y él nos diera todas las respuestas a las preguntas que le formularamos. Aquí es donde estábamos, todo el mundo ha criticado el Memorial, sobre todo los grandes historiadores de principios del siglo XX, pero siempre se decía, bueno, no podemos decidirnos porque no tenemos el manuscrito original, es decir…»    

(R.F.): «Aquellos para los que el manuscrito original no está disponible…

(T.L.): «No lo teníamos porque Las Cases nunca lo reveló en el fondo. Ahora sabemos, ya que tenemos esta copia, que muy probablemente Las Cases utilizaba, intercalaba las hojas del manuscrito original luego para añadir, así que se disparaba en el momento de la impresión. Todo el mundo los buscó los documentos originales por supuesto en los archivos, pero también la familia Las Cases que es numerosa que hay ramas femeninas que hay que ir a buscar, todo el mundo las pedía. El manuscrito no estaba, se le preguntaba a la gente, no lo tenía nadie al parecer, bueno al menos lo que contactamos y luego encontramos en la British Library una copia de este manuscrito, porque después de confiscar el manuscrito de Las Cases, los ingleses lo copiaron porque lo tuvieron en sus manos durante cinco años y tuvieron tiempo de copiarlo y lo copiaron en primer lugar para seguir poseyendo una copia, pero muy probablemente también para tener un arma contra Las Cases, porque sospechaban que cuando se vieran obligado a devolverle sus papeles Las Cases podría publicar lo que quisiera y los ingleses se dijeron: «Si nos quedamos con la copia podremos al menos impugnar la versión y en particular el comportamiento del gobernador de Santa Elena…» que está muy desarrollado en el Memorial, y por lo tanto podrán contrarrestar a Las Cases. Hacen lo mismo vis-à-vis con el doctor O’Meara que es el doctor de Napoleón en Santa Elena donde lo revisa y le vemos responder a cada una de estas declaraciones y luego finalmente, no habrá nada que hacer porque en el fondo el Memorial habla del gobernador Hudson Lowe pero en Inglaterra también digamos de Hudson Lowe este nombre en ese momento para que todo fluya y la copia que le fue entregada al Ministro de Guerra y Colonias, Lord Bathurst, permanecerá en los papeles de Bathurst y en Inglaterra no hay obligación de depositar sus archivos en los archivos públicos y permanecerá en el castillo de Bathurst hasta los años 70. Así que esa copia existía, básicamente hasta los años 20 nadie lo supo. A partir del año 1920 si nuestros colegas del pasado hubieran sido un poco más imaginativos, podrían haber sabido que este manuscrito existía, porque Inglaterra publicaba los inventarios de los papeles privados de todas las grandes familias, y así se publicó en 1926, y el manuscrito figura realmente con gran detalle y con una gran descripción, por lo que sabíamos que en algún lugar había una copia de este manuscrito.

Pero tal vez no prestamos atención, quiero decir, esta es la verdad, por ejemplo, el gran historiador Marcel Dunant, que publicó la edición más completa del Memorial de Santa Elena con todas sus variantes, con todas las notas que eran necesarias, había enviado a un joven historiador inglés a los archivos británicos para tratar de averiguar si tenían un pequeño trozo del Memorial allí y el famoso, el famoso historiador sacó unos legajos y encontró pequeños pasajes que habían sido pequeñas anotaciones tomadas a diestro y siniestro, pero cuando los miró, dijo, bueno, eso coincide exactamente con los textos que tenemos, pero a este historiador se le olvidó ir a mirar en los inventarios, y si hubiera ido a mirar en los inventarios, habría encontrado este manuscrito, por lo que no se menciona en ninguna parte… Hubo un historiador francés en la década de 2000 que señaló su existencia pero no fue a verlo, y luego mi colega Peter Hicks, que fue a la British Library para otro trabajo, estaba haciendo una pequeña biografía de Hudson Lowe para una obra colectiva, y dijo, bueno, voy a ir a buscar en los papeles de Bathurst para ver qué pasa, y entonces me encontré con él.»

(R.F.): «Le dió la pista para que cayera en él…»

(T.L.): «Porque los Bathursts en un momento dado ya no quisieron pagar la conservación de sus archivos, y los depositaron en los archivos públicos, pero con la autorización previa para consultarlos, esto es frecuente también en Francia, también en los archivos privados, es lo mismo, y así Peter en los inventarios, pide consultarlos, y hay que pedir autorización a Lord Bathurst, el 8º, que estaba vivo en esa época. Alguien le escribe, el famoso Lord Bathurst nos contenta muy amablemente, incluso nos envió algunas cartas de Napoleón que tenía en sus colecciones para que las publicáramos en la correspondencia y nos dijo: «Escuchen, les doy permiso para consultar». Entonces Peter estaba haciendo algunas pequeñas consultas, pero pensamos esto es diferente, hay muchas más cosas en el manuscrito. Así que organizamos una misión más consecuente allí, y entonces empezamos a hojear, hay cuatro volúmenes, y empezamos a hojear nuestro propio volumen para comparar, y nos dimos cuenta de que estábamos viendo un texto totalmente diferente…»

Ejemplar del 5º tomo del Memorial en
una edición de 1823

(R.F.): «Entonces, ¿cuáles son exactamente los cambios que hay en estos conflictos observados entre el manuscrito y el Memorial? ¿Son nombres que cambian, son eventos que son diferentes…?»

(T.L.): «Hay mucho, en primer lugar, el volumen, el volumen de Las Cases, 900 páginas, pero este volumen representa más o menos un tercio de lo que publica después en el Memorial, o sea que hay dos tercios de nueve, porque Las Cases publica primero dos volúmenes en enero de 1823 y se da cuenta de que funciona y ahí decide publicar la continuación y aumentar la continuación, porque evidentemente si hubiera publicado sólo su manuscrito habría tenido suficiente para cuatro volúmenes y está terminado. Ahí consigue imprimir hasta ocho, así que estos dos tercios de nueve, la cuestión es si es verdad o no, si Las Cases se lo inventó, y sinceramente, no podemos estar muy seguros. Tal vez Las Cases tuviera memoria de elefante, es posible, pero se puede dudar, dada la extensión de los añadidos; tal vez entre 1816, su expulsión, y 1821, tuvo reminiscencias, con su hijo, las discusiones, y empezaron a tomar notas, lo que es bastante probable. Siendo así, si se quisiera poner una escala de autenticidad, se está mucho más cerca de la boca del caballo, en este caso de Napoleón, con el manuscrito original que con el Memorial publicado. Eso es lo que podemos decir al ver las diferencias: en primer lugar, está todo lo que Las Cases añadió para que fuera un solo volumen en lugar de cuatro, lo que es bastante normal, dado que todos los autores hacen lo mismo en todas las memorias de la época: de vez en cuando hay una descripción de una batalla en la que el tipo no estuvo realmente allí, pero te la cuenta de todos modos.

Lo que por otro lado es más embarazoso son los partidos políticos, lo que añade Las Cases y sus partidos políticos son muy importantes porque fueron muy utilizados tanto por los bonapartistas del siglo XIX como luego por los historiadores del siglo XX y ahí nos encontramos con cientos de páginas añadidas. Es decir, que Napoleón, por ejemplo, dará una opinión sobre algo y luego Las Cases hará que esta opinión, que tiene quizás tres líneas en el manuscrito, dure 10, 15 páginas a veces 25 páginas en la versión impresa. Así que aquí sí que podemos preguntarnos si es Napoleón el que habla o si es Las Cases: así que cuando leemos la letra con atención también lo podemos detectar a veces, es decir, que a veces Las Cases hace hablar a Napoleón, «él» tiene comillas y de repente «él» tiene diez páginas más sin comillas así que francamente si leemos con atención nos damos cuenta de que está añadido, pero a veces también deja las comillas por todas partes, mientras que el manuscrito muestra que él no lo dijo.

Evidentemente, puedo contar una anécdota divertida: hace unos meses, Le Figaro se enteró de este descubrimiento, y tuvimos muchas discusiones con ellos, y escribieron dos páginas, dos páginas enteras, en el periódico para hablar de este descubrimiento de las futuras publicaciones, etc. Así que, por supuesto, estábamos muy orgullosos de nosotros mismos, nuestro trabajo de historiadores reconocido y entonces recibimos una docena de correos electrónicos con mensajes bastante desagradables. Nos decían que estábamos siendo patrocinados por el gobierno británico para acabar con la leyenda napoleónica, que estábamos contra el movimiento napoleónico, que era una mala publicidad para los historiadores. Esto nos sorprendió mucho, pero al mismo tiempo nos hizo pensar en cómo sería recibido el trabajo que hicimos, ya que, por supuesto, publicaremos el manuscrito casi original, y esto tranquilizará a los napoleónicos. Lo primero es que el papel histórico del Memorial se ha completado, es decir, que el Memorial impreso por Las Cases ha tenido su papel histórico y que nunca podremos hacer nada al respecto, aunque sea totalmente falso, tuvo la importancia de crear una doctrina de partido bonapartista para ayudar a Luis Napoleón a tomar el poder, etc., etc., así que si usted quiere, no hay nada que hacer al respecto.

Nuestro trabajo de historiadores es dar al público y a nuestros colegas el manuscrito original, o al menos lo que más se parece al manuscrito original hoy en día, es decir, esta copia hecha por los ingleses, para simplemente trabajar, quiero decir que no es perjudicial para la imagen de Napoleón trabajar en la historia, que incluso en las historias generales de Napoleón en las que hemos podido trabajar, tenemos el derecho, el deber, de trabajar con Napoleón a condición de que podamos contar con documentación, etc.»

(R.F.): «La historia es una ciencia, es una ciencia viva y por lo tanto hay que poner en práctica constantemente este consejo…»

(T.L.): «Ahí tienes, no hay nada mejor que el documento en la historia, así que puedes tener sentimientos, puedes tener intuiciones, puedes tener todo lo que quieras, pero mientras tengas un documento que te diga lo contrario, tienes que acatar los documentos…»

(R.F.): «Y ser historiadores significa ser investigadores, después de todo, en griego…»

(T.L.): «Sí, entonces ahora por supuesto en este manuscrito el trasfondo es diferente, es decir, ¿Las Cases se inventó a Napoleón como liberal? Pues no, porque el tono de las conversaciones de Las Cases con Napoleón es efectivamente este y ahí es Napoleón el que decide, es decir que Napoleón entendía muy bien que obviamente se le iba a reprochar el régimen autoritario, se le iba a reprochar una serie de medidas, sobre todo las que se tomaron después de 1810, y se le iban a reprochar sus errores, la campaña de Rusia, la vuelta de los 100 días que es también una catástrofe para Francia y así lo sintió bien y así inmediatamente, pero como hacen todos los redactores de memorias: todos los que hablan de su pasado van a embellecerlo, no les hablaré de mis errores, les hablaré de mis éxitos y bien Napoleón -no me comparo a él evidentemente-, Napoleón hace exactamente lo mismo y se siente este toque de: «Yo soy el liberal, yo soy esto, yo soy aquello», pero no está en el manuscrito, es decir que básicamente el verdadero tema del manuscrito original era: «Yo pasé un año y medio con Napoleón y nos fuimos a dar un largo paseo». Así que Las Cases nos cuenta la vida cotidiana en Longwood, que es muy interesante, hay detalles adicionales que no conocíamos y luego de vez en cuando Napoleón le habla y Napoleón dice: «Ah, sí, cuando hice esto, pero fue porque al día siguiente le habría dado la libertad…». Entonces Les Cases lo anota, pero básicamente es una frase muy pequeña para pasear o un párrafo para pasear y Las Cases lo hace prosperar podemos decir, de hecho perdóneme la expresión, hace toneladas…»

(R.F.): «Este es el talento de Las Cases.»

(T.L.): «Este es el talento de Las Cases es al mismo tiempo un muy buen escritor, es coherente en relación a las pistas que le da Napoleón, pero no es Napoleón quien lo dice.»

«C’est fini…» – Oscar Rex (1857-1929), óleo sobre panel, hacia 1900

(R.F.): ¿Podemos imaginar errores en la transcripción del manuscrito por parte de los ingleses?

(T.L.): «Esta es, por supuesto, la pregunta que nos van a hacer, la respuesta que puedo dar es que no lo sé. Simplemente hacemos un análisis externo de un poquito del documento que teníamos entre manos. En primer lugar, estamos seguros de que la copia se hizo en Inglaterra, la marca de agua del papel, todo eso. En segundo lugar, la copia fue realizada por británicos, un británico que hablaba muy bien el francés, no cometió casi ningún error en francés, bueno, copió el francés, obviamente, pero lo copió absolutamente sin errores, la caligrafía era completamente honesta y visible, por lo que afortunadamente llegó a trasladar las anotaciones que se habían puesto en el original, incluyendo las propias anotaciones de Napoleón, por lo que quiere decir que Las Cases le estaba mostrando a Napoleón su trabajo, y además insertó en el manuscrito pequeños archivos que habían sido creados por otro inglés, que también insertó en el manuscrito pequeños ficheros que fueron creadas por otro inglés, que fue a buscar todas aquellas piezas que pudieran ser utilizadas por el gobierno británico para defenderse, por ejemplo, un pequeño fichero sobre los encuentros entre el gobernador y Napoleón, fueron a buscar en el manuscrito todo lo que concernía al gobernador y volvieron a copiarlo. Así que tenemos la fuerte intuición, si no la certeza, de que el texto fue respetado, porque no había razón para ir a copiar el manuscrito y escribir tonterías porque se pretendía utilizarlo para contrarrestar las declaraciones de Las Cases.»

(R.F.): «Pero lo que también podrían haberse eliminado todas las descripciones demasiado largas…»

(T.L.): «No, entonces probablemente no porque el manuscrito que tenemos, que es una copia del manuscrito de Las Cases, se presenta exactamente como debería haberse publicado, es lo que llama la atención, es que de hecho Las Cases, si hubiera podido llevarse su manuscrito, inmediatamente lo hubiera dado a una imprenta y se hubiera podido publicar tal cual, tiene la portada, tiene el plano, tiene la separación de un pequeño capítulo por día, es decir, la forma en que hoy se publica el Memorial, que siempre empieza con la fecha del día, ya está prevista en él, tiene tablas, tiene notas a pie de página, ya de Las Cases y demás. Si Las Cases hubiera partido con su manuscrito el Memorial de Santa Elena hubiera sido así, es decir, algo no muy interesante al final, políticamente hablando, en cuanto a la historia de Napoleón en Santa Elena, está realmente bien hecho, porque se describe la más mínima enfermedad, el más mínimo malestar de Napoleón, etc, Está muy bien hecho porque la más mínima enfermedad, el más mínimo malestar de Napoleón, etc., está descrita, catalogada, las visitas del gobernador, todos los problemas que tienen los ingleses, bueno, todo eso, ya hay un pequeño ajuste de cuentas con el gobernador, Hudson Lowe, que todavía se incrementa en la versión impresa porque Las Cases debió decirse: «Aquí no he sido lo suficientemente malo, añado dos páginas más porque, efectivamente, el personaje no va a ser muy simpático con los franceses».

(R.F.): «También hay que recordar que Las Cases no llegó inmediatamente a Francia, porque Luis XVIII le persiguió, después de pasar por África del Sur la cuarentena, etc., etc…»

(T.L.): «Vagó por Alemania, en Bélgica, escribió una parte en un castillo belga, que los belgas nos han señalado recientemente, no hay que olvidarse, y luego compró una casa en Pacy, que era un suburbio de París en ese momento, un poco rural, y allí es donde empezó a trabajar. Y no trabajaba solo: si Las Cases hubiera utilizado material suyo solamente, no habría pedido a antiguos compañeros de Santa Elena que vinieran a ayudarle, a los generales que vinieran a comprobar un cierto número de cosas, etc. Había un pequeño taller que se puso en marcha.»

(R.F.): «Por supuesto, antes hablaba de los cuatro evangelistas, por eso los llamamos así, para poder comparar e intentar averiguar qué es verdadero y qué es falso.»

(T.L.): «Así que este es un juego que siempre divierte a los napoleónicos que se interesan por Santa Elena, porque nos gusta porque todo tiene una fecha, y han hecho un poco como Las Cases, de hecho han copiado a Las Cases separando la fecha, de hecho el propio Las Cases copia a O’Meara, que publicó antes que él, pero no importa, todo ello tiene una fecha. Así que evidentemente el juego consiste en decir, no sé, el material de 21 de julio de 1816, que todos cuentan lo mismo y pues no, no todos cuentan lo mismo, primero porque también se debe a que todos fueron escritos sobre la marcha, no sabemos nada de uno de los evangelistas y de Montholon, estamos seguros de que no lo fueron, porque Montholon copió tanto a los otros que aparecieron antes que él, que compuso todo esto para ganar un poco de dinero en la década de 1840. Por otro lado, para los que creemos que están bastante cerca, es decir, Gourgaud, probablemente Marchand, un poco el mameluco Alí, que también escribió memorias, nos damos cuenta de que los autores no van a poder resolver este enigma, así que hubo este enigma relativo a Las Cases, que se resolvió un poco, porque Las Cases cometió un error de un día en su manuscrito,estaba todo fuera de lugar, obviamente, cambió todo el asunto del martes 6 al miércoles x + 2, y entonces, aquí estamos, y así todas las fechas fueron cambiadas desde entonces.

Así que, a grandes rasgos, todos contarán la misma historia en esencia, pero ahí también podemos preguntarnos siempre cuál es la fuente de todo esto, así que aquí nos hemos complicado un poco, pero básicamente O’Meara y Las Cases publican los primeros; bien, los demás publicarán después. La tendencia natural es ir a ver lo que decían los dos anteriores y lo tenemos un poco complicado, ya que Las Cases lo ha hecho con O’Meara. Hay una historia muy conocida de los napoleónicos que tratan de las conversaciones, estos pequeños contactos que Napoleón tenía con un esclavo en Santa Elena llamado Toby, que es obviamente una de las pruebas que en el restablecimiento de la esclavitud por parte de Bonaparte no hay racismo, de hecho a Napoleón le da igual que el cónyuge sea blanco o negro, etc. Así que va y habla con este Toby y le da dinero y siempre se toma como fuente el Memorial de Santa Elena, diciendo, bueno, sí, la historia de Toby está en el Memorial de Santa Elena, pero en el manuscrito no está, es decir, no hay ningún Toby en el manuscrito, así que ¿se inventó Toby? Así que no lo inventó porque el cónsul francés, director de los dominios nacionales de Santa Elena, encontró el rastro del episodio en los archivos ingleses, es decir, que Napoleón fue a discutir con un esclavo llamado Toby y le dio 20 napoleones que los ingleses pensaron luego que se los había robado y querían que los devolviera, por lo que el episodio de Toby es correcto, pero no está en el manuscrito. Entonces, cómo lo encuentra Las Cases, tal vez de memoria, pero sin duda porque leyó las memorias de O’Meara que se publicaron antes que él y O’Meara habló de Toby y así Las Casese debió pensar: «Sí, bueno, sí, es verdad, había olvidado por completo este episodio de Toby», especialmente porque Las Cases estaban allí en el momento de las reuniones, estaba sucediendo lo que llamamos el Pabellón de Les Briars, la primera casa de Napoleón en Santa Elena y todavía está el árbol bajo el que Toby y Napoleón se sentaron a discutir. Así que ya ves, que hay que ser lo suficientemente preciso para comprobar muchas cosas. Por ejemplo, podríamos haber dicho que no está en el manuscrito, por lo que Toby no existía, pero en realidad si existía, Las Cases lo añadió después porque probablemente lo recordaba.»

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: El general Henri Gatien, conde Bertrand; el general Gaspar Gorgaud; Charles Tristan, marqués de Montholon y el conde Las Cases

(R.F.): «Ya que incluso el manuscrito tiene que ser tomado con todo el cuidado necesario, por supuesto, y uno siempre debe cuestionar sus conocimientos.»

(T.L.): «Por supuesto, por ejemplo, por otra razón estamos tratando de trabajar en la forma en que se anunció la muerte de Napoleón en Europa. Para ello, empiezo por mirar los primeros boletines de información que se dieron en Santa Elena en el momento de su muerte, mirando las memorias de todos, incluidos los informes ingleses, Hay que conocer la época, el ambiente de la época para saber qué acto naturalmente había que hacer primero, bueno, es prevenir al gobernador, obviamente, por supuesto, y así hay que sopesar todo y sobre todo cuando te metes en política, me gustaría darte un ejemplo de cosas en las que yo mismo soy culpable, todos somos culpables ya que sólo teníamos el Memorial de Santa Elena. Existe en el Memorial impreso en las versiones actuales, una pequeña media docena de páginas en las que, según Las Cases, Napoleón pasa revista a sus ministros y luego le da a cada uno el tribunal de Santa Elena. Así que este era así, este era asá, y aquel era un idiota y así sucesivamente, y todos usamos eso, todos lo hemos citado, seguro, hice un estudio sobre los ministros de Napoleón, y estás pensando que es como la miel, ya está, y entonces encuentras que no está en el manuscrito. Así que parecía que estaba bien…»

(R.F.): «Porque es la opinión de Las Cases…»

(T.L.): «Es la opinión de Las Cases, porque Las Cases conoce Francia, cuando Las Cases entra en Europa es una especie de héroe, es el compañero de Napoleón que vuelve. Todo el mundo quiere verle, él ve a todo el mundo, además la familia imperial se pone en contacto con él, etcétera, José Bonaparte le reembolsa la cantidad que le había prestado a Napoleón, bueno, y ahí lo tienes, no lo sabemos, realmente. Además, como hay contradicciones en lo que Las Cases hace decir a Napoleón y la realidad de la colaboración que tuvo Napoleón con algunos de los ministros, podemos pensar que fue Las Cases quien añadió y luego también hay cosas que harán llorar lágrimas de sangre a los napoleónicos, es que él – tiene las grandes frases del Memorial- «¡Qué novela, mi vida!», no está en el manuscrito, ha sido añadida, es más, toda la conversación en la que Napoleón dice «¡Qué novela, mi vida!» ha sido añadida, pero «¡Qué novela, mi vida!», todos la usamos, obviamente, hasta para hacer capítulos, finalmente, así que antes decíamos que Napoleón decía que «¡Qué novela, mi vida!» y ahora tenemos que decir según Las Cases Napoleón habría dicho «¡Qué novela, mi vida!». Hay otros, «Soy el mesías de la Revolución», «Yo destruiré la Revolución», una frase que también se cita siempre sobre el mariscal Lannes «Le conocí como pigmeo, lo perdí como un gigante» no aparece en el manuscrito etc. etc, hay una cantidad importante. ¿Es que Las Cases se despertó una noche y se dijo: «Napoleón me dijo: ¡Qué novela, mi vida!» y lo escribió? Pues no lo sé, pero a partir de ahora voy a utilizar el condicional siempre que diga que Napoleón habría dicho: «¡Qué novela, mi vida!»

(R.F.): «Finalmente para conocer y entender a Napoleón lo mejor posible, habría que leer sus novelas porque lo hemos olvidado, él escribió novelas no del todo extraordinarias, es cierto, tendremos que leer su correspondencia, sus notas en campo militar, etc.»

(T.L.): «La correspondencia es, por supuesto, importante, incluso los dictados, si se quiere, a menudo nos equivocamos, así que aquí vamos un poco más allá, pensamos que el Napoleón del 16 de agosto de 1769 y Napoleón del 5 de mayo de 1821 son el mismo. No, es como tú y como yo, evidentemente tiene un fondo de genio, de superioridad, no hay que olvidar nunca que en la historia de la humanidad no hay cincuenta Napoleones. Hay tres, cuatro, cinco personalidades que, por así decirlo, están en el nivel de la historia de la humanidad, son parte de ella. Dicho esto, también es un poco hombre, por lo que hay una evolución del pensamiento, del estilo, del carácter, el Napoleón del principio del Consulado no es ciertamente el Napoleón del apogeo del Imperio; el Napoleón del Consulado probablemente no habría invadido Rusia en 1812, pero también hubo circunstancias que lo moldearon, un sentimiento de ser infalible, invencible, de poder seguir adelante con los proyectos que él mismo no pudo definir del todo, así que ese es el ensayo, ese es el Napoleón que evoluciona.»

(R.F.): «Para terminar, ¿por qué, el duque de Reichstadt no aprovechó finalmente el Memorial y por qué Francia en ese momento no fue a buscarlo?«

(T.L.): «En primer lugar, porque era joven, nació en 1811, tenía diez años cuando murió su padre, y tenía 21 años cuando murió, así que hubiera dicho que mi nacimiento y mi muerte eran toda mi historia, lo cual no es del todo totalmente falso. Así que hay mucha gente cuando, al estudiar al duque de Reichstadt, imaginamos que sacudió su cadenas y luego trató de sacudir los barrotes de su casa sin parar. Pues los estudios más recientes y serios demuestran que tomó conciencia muy tarde de quién era, probablemente un año, dos años antes de su muerte, el resto del tiempo fue criado. Fue criado como un príncipe austriaco desde pequeño y lo siguió siendo prácticamente hasta el final de su vida, y luego, de repente, hacia el final de su vida, se interesó por su padre, y ya saben que Napoleón le había legado muchas cosas en Santa Elena, cosas que nunca recibió. Metternich impidió que las recibiera. Así que yo diría que para la época que hubiera sido posible, él ya estaba muerto.»

(R.F.): «Al final, es Napoleón III quien recuperará todo eso»

(T.L.): «Va a recuperar todo eso, va a recuperar la leyenda, va a recuperar el socialismo, va a recuperar el hecho de que, él es efectivamente, en el momento en que va a ser presidente de la República, es efectivamente el heredero de Bonaparte, antes de que él, no es él, está José y primero de todo su hermano mayor, pero bueno, que muere oportunamente en la década de 1830, pero José Bonaparte que es hasta 1844 a su muerte, que es el emperador, si quieres, así que aquí está Luis Napoleón que tiene una inteligencia diferente a la de su tío, mucho más en la combinación…»

(R.F.): «Hay que buscar en la historia. Perfecto, muchas gracias Thierry Lentz nos acogió aquí, como siempre estuviste perfecto. Grracias a ti y deseamos a tu libro todo el éxito del Memorial, por supuesto.»

– – – – – – o – – – – – –

1https://elrincondebyron.com/2021/05/05/napoleon-el-hombre-detras-del-mito-por-andrew-roberts-y-adam-zamoyski/


Fuentes:

1 – https://www.herodote.net/histoire/synthese.php?ID=2264&ID_dossier=109&resume=1

2 – https://www.youtube.com/watch?v=ZPWiysvR5Fo&ab_channel=HerodoteVideos

Imágenes:

a – https://www.youtube.com/watch?v=ZPWiysvR5Fo&ab_channel=HerodoteVideos

b – By Michel Dancoisne-Martineau – Michel Dancoisne-Martineau, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14670284

c – https://www.amazon.es/m%C3%A9morial-Sainte-H%C3%A9l%C3%A8ne-manuscrit-biblioth%C3%A8que-Saint-H%C3%A9l%C3%A8ne/dp/226207495X?asin=B0921KHQZM&revisionId=e5ea1acc&format=1&depth=1

d – By Paul Delaroche – Château de Versailles, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=77337546

e – Par Auteur inconnu — Musée de l’Île d’Aix, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19832781

f – By Édouard Pingret – https://www.photo.rmn.fr/archive/06-501157-2C6NU0BFB1MT.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19567646

g – By Scheffer, Ary – musée beaux-arts (Angers), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83069630

h – By Sir William Quiller Orchardson – http://www.kunst-fuer-alle.de/english/art/artist/image/sir-william-quiller-orchardson/8555/3/75209/st–helena-1816:-napoleon-dictating-to-count-las-cases-the-account-of-his-campaigns/index.htm, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6021584

i – «Mémorial de Sainte-Hélène, ou Journal où se trouve consigné, jour par jour, ce qu’a dit et fait Napoléon durant dix-huit […]» – Source gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France

j – Fotos del autor

Las Islas Medas en 1808-14

Tiempo de lectura: 15 minutos

Las Islas Medas que emergen frente a la costas de la pequeña ciudad de L’Estartit, en Gerona, son un enclave turístico y un lugar bien conocido de los pescadores y buceadores de la región. Refugio de piratas durante largas épocas, durante la Guerra de Independencia las islas jugaron un papel singular por cuanto su posesión representaba un punto de paso obligado para la navegación por las costas catalanas y un momentáneo punto de resguardo para las embarcaciones.

Tras la guerra, a mediados de siglo se construyó un faro y una pequeña guarnición militar ocupó el enclave hasta finales del siglo XIX. En la actualidad la parte emergida de las Islas Medas es una reserva natural integral y no se puede acceder sin autorización de las autoridades del parque natural.

UN POCO DE HISTORIA

Las islas Medas, resaltadas en amarillo, en un mapa datado en 1668, por el Chevalier de Beaulieu (a)

Las Islas Medas fueron ya pobladas y utilizadas como lugar de enterramiento por los romanos, como ha demostrado el hallazgo de tégulas, ceràmica y otros objetos diversos.

Durante la Edad Media, en 1178, los musulmanes mallorquines saquearon e incendiaron la isla, y en tiempos de Martín el Humano, el monarca planeó fortificar la isla debido a los frecuentes actos de piratería y poder establecer allí un monasterio de los caballeros de San Juan de Jerusalen, proyecto que intentó llevar también a cabo su sucesor, Fernando de Antequera. El monasterio no llegó a edificarse, construyéndose una capilla y ampliandose la torre de defensa existente. En plena construcción de las mismas en 1442, la isla fue asaltada por embarcaciones genovesas, que quemaron la capilla de San Miguel y sus dependencias, y convirtiéndo desde entonces la isla en un refugio de piratas. El conjunto de las edificaciones desapareció en 1522, por un derrumbe de la parte occidental de la isla.

En el año 1655 las islas fueron ocupadas por un contingente armado francés que se vió obligado a abandonarlas posteriormente en el año 1670 por la acción de una expedición militar proveniente de Barcelona que había levantado anteriormente un asedio en Palamós.1

Como consecuencia de la guerra contra la Convención, en el año 1794 los franceses que tomaron posesión de la isla construyeron una fortificación. Los por entonces aliados ingleses recuperaron el archipiélago pero lo volvieron a perder tiempo después. Las islas también sirvieron durante un tiempo de prisión militar.

Concluida la guerra de Independencia, quedó en la Meda Grande una pequeña guarnición que fue disminuyendo gradualmente hasta su desapareción definitiva en 1890. A principios de los años 30 del siglo pasado la Meda fue definitivamente abandonada por el hombre.3

El faro existente es un punto de referencia para los navegantes que navegan entre L’Estartit, las islas Medas y el cabo de Bagur. El viejo faro del año 1866, se automatizó en 1923 con acumuladores suecos de gas acetileno, y en 1930 se cambió por otro sistema rotativo y automático. El año 1982 se rehizo la torre del faro con la instalación de una nueva óptica.6

Una fotografía de los años 30 de Vicente Fargnoli, con el faro y algunas construcciones que se veían ya invadidas por la vegetación (b)

LA OCUPACIÓN NAPOLEÓNICA

Según el Estado Militar de 1808, el gobernador del fuerte de las Medas era el capitán D. Andrés Yoly, lo cual nos indica la presencia de una guarnición militar, suponemos que de pequeña entidad, a principios del siglo XIX.

Adolfo Blanch señala que en los últimos días de abril de 1810 el gobernador era Agustín Cailleux Scompremant (¿un emigré?), que se negaba a entregar la isla a los imperiales, aunque esta fuera ocupada tiempo después por las tropas francesas. La isla no dejaba de ser un enclave estratégico enmedio del conflicto por su ubicación, facilitando el cabotaje de la costa y negando a los buques ingleses un posible refugio.

Luis de Lacy (c)

Entre agosto y septiembre de 1811 el por entonces capitán general de Cataluña, Luis de Lacy y Gautier, vió la necesidad de tener un punto de importante de aprovisionamiento para el ejército y un punto fuerte en la costa para poder comunicarse con la escuadra aliada. Al no poder contar con la fortaleza de San Fernando de Figueras, pronto reparó en las Medas, que aunque ocupadas por los franceses no disponían de efectivos importantes ocupando las mismas. El 27 de agosto, una fuerza de unos 150 efectivos al mando del coronel inglés Green, secundado por el barón de Eroles, embarcaron en la fragata británica Indomitable con rumbo a la isla. El 29 de agosto desembarcaron en la ínsula con algunas piezas de artillería y procedieron a sitiar a la escasa guarnición. El 1 de septiembre los imperiales aparecieron asimismo en la villa de L’Estartit, emplazando piezas de artillería y obuses en el cabo de la Barra, y comenzaron a bombardear a los desembarcados en la zona de atraque (las islas se encuentran a una distancia de unos 900 metros del punto más cercano de la costa).

La guarnición enemiga fue hecha prisionera junto con algunas piezas de artillería pesada, a pesar del fuego realizado desde la costa. Pronto se pensó por parte de los mandos españoles en habilitar la isla como una verdadera fortaleza para depósito e instrucción de las tropas y varias dependencias auxiliares, pero la realidad era otra: la escabrosidad del terreno planteaba una gran dificultad para la construcción de dependencias en un punto que estaba muy cercano a la costa, por entonces con varios enclaves en manos del enemigo. Al no haber una perspectiva clara de relevo por parte de las tropas españolas, y habiendo fatigado a sus hombres en tratar de fortificar algunos puntos de la isla, los ingleses propusieron volar el fuerte y abandonar las islas definitivamente, lo que se hizó efectivo por la noche del 2 a 3 de septiembre.

Uno de los proyectos de Massanés, de 14 de noviembre de 1811, con parte de las obras ya ejecutadas: «Plano geométrico de las Yslas Medas que manifiesta su situación con respecto al Cap de la Barra y Pueblo de Estartid, Obras provisionales de defensa y civiles que se han executado, como igualmente un proyecto de la Fortificación estable que puede adaptarse, con la idea de un plan de Población y tres proyectos para unir las dos Yslas con el objeto de formar un puerto que proporcione la posible seguridad á las embarcaciones» (d)

Pero el propio Lacy no cejaba en su empeño de ocupar la Meda Grande como punto estratégico, y el 12 de septiembre volvió él mismo con la fragata británica Undaunted, junto con unos 200 hombres. Lacy envió a parte del contingente a atacar las baterías costeras de L’Estartit (los franceses ya se habían retirado por entonces) y puso al teniente coronel de zapadores José Massanés al mando de las obras de fortificación y le nombró gobernador de la isla.

Manuel Llauder y Camín.

Los franceses volvieron a la población el día 19, pero un desembarco de las tropas que se hallaban acantonadas en las Medas los redujo. En noviembre los imperiales repitieron la intentona, disparando desde una batería de morteros y obuses a la derecha del cabo de Barra, a unos 1.400 metros de distancia, que no provocó daños de importancia.

Ya por entonces Massanés concluía el reducto que debía flanquear el punto de la Guixera (Las Gaicheras), y habilitaba un nuevo desembarcadero en la isla del castillo, hacia la parte de mediodía, inutilizando el que miraba al pueblo de L’Estartit, que batía de lleno la artillería enemiga.4

Ya en el año 1812, más concretamente el 19 de mayo, el nuevo gobernador el coronel Manuel Llauder (al que conocimos como edecán de O’Donnell en septiembre de 1810) realizó algunas acciones de ataque a la costa para tratar de inutilizar las baterías enemigas y un fuerte ubicados frente a la isla, intentona que repetiría días después. Las islas se conservaban también en poder español para el resguardo de los ligeros barcos corsarios catalanes que acechaban a sus presas por la costa con la ayuda en ocasiones de las naves británicas.

Mapa de las islas y sus fortificaciones en un Portulano de 1813 (e)

BREVE RECORRIDO FOTOGRÁFICO

Vista de las Islas Medas con Google Earth y algunos de sus puntos significativos. La isla Meda Grande alcanza en algunos puntos los 70 metros de altura y la Meda Chica unos 40 metros.
El pequeño islote de El Medallot, a la izquierda, frente a la Meda Grande.
La isla Meda Grande con la diminuta silueta del faro que la corona.
La Cueva del Demonio, entre la Punta de Deu a la derecha y la Pota de Llop (Pata de Lobo) a la izquierda.
Por espacio de muclio tiempo las islas fueron una importante zona para la pesca del coral, hoy ya abandonada; en sus profundidades se abren grandes grutas que han sido objeto de diversas
exploraciones y estudio por parte de los buceadores.
Los salientes de la Punta de la Galera y la Pota de Llop.
El Cavall Bernat a la izquierda y las Cuñas Grande y Pequeña.
La imponente silueta del Cavall Bernat.
Rodeando el Cavall Bernat y la Cuña posterior.
Las Cuñas Grandes y Pequeñas, «Tascons» en catalán.
La Meda Chica o Pequeña, en el centroderecha.
Las rocas calcáreas y margas que conforman gran parte de la isla y que explican en parte la dificultad en acondicionar construcciones en su superficie unos doscientos años atrás.


Fuentes:

1 – «Las fortificaciones en las Islas Medas» – Jaime Pumarola, Revista de Girona, nº 12, 1960, pp. 36-37

2 – «El cors a l’Empordà durant la Guerra del Francès» – Gabriel Martin Roig, Revista del Baix Empordà, pp. 6-17

3 – «Els sistemes naturals de les Illes Medes» – J. Ros, I. Olivella, J.M. Gili, IEC, Arxius de la Secció de Ciències LXXIII, Barcelona, 1984

4 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

5 – Estado militar de España. Año de 1808. En la Imprenta Real

6 – Patrimoni històric del Baix Ter: Les Illes Medes (patrimonihistoricbaixter.blogspot.com)

7 – https://www.oirealtor.com/noticias-inmobiliarias/los-faros-de-catalunya-maravillas-del-patrimonio-maritimo/

8 – «Las Islas Medas: Pasado, presente y futuro» – Dafne Jácome Sanz, Biol. on-line: Vol. 3, Núm. 1 (Febrero de 2014)

Imágenes:

a – https://cartotecadigital.icgc.cat/digital/collection/atles/id/632/rec/1

b – «Una plaça forta oblidada a les Medes» – Candi Mundet y Antoni Roviras, Pdf (24/11/2010)

c – By Garcia – http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0001356541&search=&lang=es, Domini públic, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=94597755

d – https://bvpb.mcu.es/independencia/es/consulta/resultados_ocr.do?id=2151&forma=ficha&tipoResultados=BIB&posicion=5

e – https://bibliotecadigital.rah.es/es/consulta/resultados_ocr.do?id=1538&forma=ficha&tipoResultados=BIB&posicion=1 – (Portulano de las Costas de la Península de España, Islas adyacentes y parte de la Costa de África (1813)

f – Fotografías del autor.

Pintura. El arte de… Georges Scott

Tiempo de lectura: 15 minutos

Revisitamos la obra del pintor francés Georges Bertin Scott de Plagnolles, más conocido como Georges Scott, nacido al comenzar el último cuarto del siglo XIX, y que cuenta con una más que estimable colección de estampas militares dedicadas entre otras a la era napoleónica. Él mismo experimentaría en primera persona el alcance de los conflictos bélicos durante la guerra de los Balcanes y posteriormente la 1ª Guerra Mundial. Gran dibujante y cartelista, prolífico ilustrador en las páginas del famoso semanario L’Illustration, entre otras publicaciones, también fue un afamado retratista de varios miembros de la realeza europea. La experiencia de asistir a las guerras balcánicas la relataría posteriormente:

«Fui, de hecho, al teatro de la guerra. Hay cosas que un pintor militar debe saber. Había salido lleno de imágenes convencionales de la guerra: de la valentía que se burla del destino, de uniformes que brillan bajo el cielo, de campos de batalla atravesados ​​por épicas cabalgatas, invadidos por una ley ardiente y patética. ¡Ah! ¡Qué diferente es la verdad y qué siniestra es la guerra!«

«Le Général Pichegru pendant la conquête de la Holande (1794-1795), par les Armées du Nord» (1909) (a)

EL APUNTE

El pintor Georges Scott (b)

Georges Bertin Scott de Plagnolles nació en París el 10 de junio de 1873 y fue un famoso pintor e ilustrado francés.

A los 12 años llevó sus primeros dibujos a Paul Déroulède, director de Le Drapeau y Déroulède los hizo publicar. El precoz artista fue galardonado con un Luis de oro y… una muñeca alsaciana. A los 17 años, Georges Scott era un joven artista que ya comenzaba a tener ya una cierta experiencia. Hijo del también pintor Henri Louis Scott, desde los 4 años reproducía avidamente caballos, soldados, locomotoras, etc.

Estudió Bellas Artes y se convirtió en uno de los discípulos del gran Edouard Detaille. Expuso en el Salón cada año desde 1890, cuendo presetó «Revue des Chalons«.

En 1892 fue contratado por René Baschet, director de L’Illustration, aunque previamente había colaborado ​​con otras publicaciones como L’Illustré y la Vie Moderne. Luego comenzó su carrera como reportero, ilustrador y pintor en la redacción de esta revista. En representación de L’Illustration realizó viajes a Senegal, Túnez, Marruecos, Egipto e hizo algunos también en Rusia y Sudamérica. En Río de Janeiro fundó y dirigió una revista cuya presentación era análoga a la de la publicación francesa original y al que llamó L’Illustration Brasilienne.

En julio de 1909 se casa en Paris con la famosa cantante Nelly Martyl, a la que también le dedicará una composición (vestida de enfermera), ya que esta se involucró en el conflicto de la 1ª Guerra Mundial de tal manera que le valdrían la Cruz de Guerra y la Legión de Honor. En 1911 el ministro de la Guerra le encargó a Scott y a Eduard Detaille un estudio de diseños para renovar los uniformes del ejército francés, pero que no serían adoptados finalmente.

Scott cubrió sus primeras operaciones militares como corresponsal de prensa durante los conflictos balcánicos* en 1912 y 1913. Durante la campaña de los Balcanes fue autorizado por el Estado Mayor búlgaro para tomar dibujos en todo el frente, y siguió a los ejércitos búlgaros hasta la batalla de Tchataldja. Fue encargado con una nueva misión durante la captura de Adrianópolis, y se organizó solemnemente una exposición de sus obras de la Guerra de los Balcanes en la Galerie Georges Petit y luego otra en la Galerie de la Boëtie. Al final de las hostilidades sus trabajos también fueron mostrados al público de Atenas en 1914, en una exposición inaugurada por los reyes de Grecia.

En 1914 estaba en Constantinopla donde había comenzado a hacer el retrato de Djemal Pasha (uno de los líderes que gobernaron el Imperio Otomano durante la 1ª Guerra Mundial), pero regresó apresuradamente, y no sin dificultad a Francia a finales de julio: había tenido noticia en pleno viaje – en Venecia, en la Plaza de San Marcos – de la declaración de guerra de Alemania. Adjunto al Ministerio de Guerra desde el inicio de la campaña, fue enviado primero al norte: le habían dicho que podría, en paz, hacer su trabajo, como en el desarrollo de tableros para reconocimiento de aeronaves, etc. y que nada le molestaría en esos paisajes placenteros. Llegó justo a tiempo para asistir a la retirada de Charleroi, es decir, no encontró el calmado ambiente que le habían comentado en el Ministerio. El gobierno lo reclamó en Burdeos, donde Scott pasó unos días entre la abigarrada muchedumbre de la ciudad, y donde fue nombrado oficialmente «reportero gráfico» de guerra**. Entre sus primeros dibujos se encuentra el famoso «On ne passe pas!» que apareció en la portada de L’Illustration el 8 de agosto de 1914. Empleado como corresponsal de guerra de ilustraciones y pintor en el ejército desde 1916 (realizó bocetos del frente, carteles de reclutamiento militar, etc.), Scott recorrió los campos de batalla del Somme, Champagne, Verdun en 1916, y estuvo en los frentes británico e italiano en 1917 y 1918.

Artista prolífico, primero ofreció una visión idealizada de la guerra, refinada y patriótica, todo para la gloria del soldado francés, luego, gradualmente, ir introduciendo una imagen cada vez más oscura de una guerra que devoraba cada vez a más hombres, evolución que se notó en su exposición de 1917. El artista se adaptó así a la demanda del público, pasando de imágenes populares y tranquilizadoras de la guerra a imágenes cada vez más sinceras y conmovedoras.

Se dedicó asimismo a ilustrar libros, en particular Stella, de Vigny; Un Soir et Sur l’Eau, de Maupassant; La Chèvre d’Or, de Paul Arène; envió dibujos a revistas extranjeras como Graphic y además ilustró el libro de Frédéric Lollié dedicado a la Comédie-Française. También creó algunos modelos de carteles que obtuvieron un gran éxito para music-halls y para vodeviles.

Después de la guerra, Georges Scott retomaría su actividad periodística (en La Ilustración, Gráfica, Mame) y también se convertirá en el retratista oficial de reyes y jefes de estado. Realizó los retratos ecuestres de Jorge V, del rey de Grecia, de Lord Kitchener, de Lord Roberts, de Alfonso XIII y del rey de Serbia (estos dos últimos retratos ejecutados después del armisticio) y también de Mussolini, de este último en 1926, todos ellos apreciados tanto por el público en general como por los artistas.

El 21 de enero de 1928 es promovido a Oficial de La Legión de Honor, de la que ya había sido nombrado caballero en febrero de 1912. [4] . Luego cubrió la Guerra Civil española y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, hasta su último dibujo publicado en el número del 30 de diciembre de 1939. Murió el 14 de enero de 1943.

OBRA ESCOGIDA

«Le Général Bonaparte en Egypte» (1918), óleo sobre panel, 100×71 cm (c)
«Capitaine des Chasseurs à cheval de la Garde Imperiale en grande tenue» (1907),
acuarela, 87×66 cm (d)
«El tambor» (1921) (e)
«Fantassin» (1934), acuarela, 24×15 cm (f)
«Infanterie de Ligne. Revolution» (1924),
acuarela, 38x20cm (g)
«Lancier polonais de la Garde impériale» (1913), óleo sobre lienzo, 92,5 x 73,5 cm (h)
«Cuirassier du 7e régiment au début
de l’Empire» (i)
«Oficial de caballería y su montura» (1928), acuarela y gouache, 42,5×33,5 cm (j)
«Un trompette des lanciers polonais», acuarela, 22x17cm (k)
«Carga de caballería», acuarela con luces en gouache, 48×80 cm, (l)
«Le général Colbert au moulin de Ligny, 1815» (1928),
acuarela, 29,5 x 23 cm (m)
«Portrait d’Officier de cavalerie» (1934) (n)
«General republicano o Napoleón Bonaparte (?)» (o)
«Estudio de cazadores a caballo de la Guardia imperial» (p)
«Deux cavaliers du 7ème régiment des Dragons», óleo sobre panel, 61×46 cm (q)
«Estudio de seis soldados del Imperio», lapiz negro sobre cartón gris claro, 47×60 cm (r)
«Officier en tenue dans la rue des Sept Voyes» (1912), acuarela y gouache (s)
«Estudio de uniformes militares», acuarela y gouache (1906), 25,5 x 13,5 (t)
«Estudio de uniformes militares», acuarela y gouache (1906), 25,5 x 13,5 (u)
«Bonaparte au passage du grand Saint-Bernard» (1911), carboncillo, acuarela y gouache, 48×72 cm (v)
«La proclamación», pluma, carboncillo y acuarela sobre papel, 43,2×63,5 cm ( w )
«Procesión de condenados durante la Revolución» (1924) (x)
«Du sommet de la colline, leurs yeux portaient très loin sur la Brenne galeuse», ilustración (y)
«Paulain Violaine parlait: «Germain Galas, au nom du peuple, de nos frères, de nos femmes, de nos enfants, je viens te demander de réfléchir, de t’attendrir et d’être…», ilustración (z)

– – – – – – o – – – – – –

*«—Je suis allé, en effet, sur le théâtre de la guerre. Il y a des choses qu’un peintre militaire doit connaître. J’étais parti plein des images conventionnelles de la guerre: de la bravoure qui nargue le destin, des uniformes qui resplendissent sous l’azur, des champs de bataille parcourus par des chevauchées épiques, envahis par une loi ardente, pathétique. Ah! que la vérité est différente et quelle sinistre chose que la guerre!» [3]

**También tuvo la idea de organizar espectáculos para los soldados, enviarles libros y llevarles, en la medida de lo posible la ayuda moral que necesitaban. Realizó un teatro destinado a ser enviado al frente y que se exhibió en la Esplanade des Invalides. Dado que las dimensiones de este teatro se reconocieron demasiado grandes (9x17m de superfície y 6m de altura) , hizo construir otros más pequeños y pronto 82 teatros, fácilmente transportables y fáciles de instalar en graneros o en chozas, hicieron posible realizar representaciones todas las noches en 82 puntos diferentes del frente. Se calcula que pudieron asistir a estos espectáculos un público de unos 4 millones de soldados.

Fotografía del escenario del teatro en 1916 (aa)


Fuentes:

1 – «Maestros de ayer y hoy: Georges Scott» – Marcel Belvianes, «L’Affiche française», Revista ilustrada mensual. Junio 1926

2 – «Le Théâtre del Poilus va partir pour le front» – Lucien Doubion, «La Presse» – Diario, 13 de julio de 1916

3 – «Chronique de la Semaine – Le peintre Georges Scott et la Guerre des Balkans» – R. Jeanté, «L’Afrique du Nord Ilustrée», journel hebdomadaire.

4 – https://fr.wikipedia.org/wiki/Georges_Scott

5 – «Le Cornet» – Publicación de la Societé artistique et littéraire, Junio de 1914

6 – https://www.askart.com/auction_records/Georges_Bertin_Scott/11069501/Georges_Bertin_Scott.aspx

Imágenes:

a – https://zupimages.net/viewer.php?id=19/48/jfs1.png

b – Georges Scott, peintre, 1-4-11: [photographie de presse]/[Agence Rol] – Source gallica.bnf.fr/ Bibliothèque nationale de France

c – https://galeriedesouzy.com/le-xixeme-siecle/georges-scott-prise-de-la-smala-dabd-el-kader/

d – https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/bertrand-malvaux.com/web/images/1/produits3/14/produit_image2_16014_1383732943.JPG

e – By Template:Georges Scott – [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37226746

f – https://www.bertrand-malvaux.com/en/p/35431/scott-georges-fantassin-aquarelle-originale-revolution.html

g – https://www.bertrand-malvaux.com/en/p/38200/georges-scott-1873-1943-infanterie-de-ligne-revolution-aquarelle-originale.html

h – https://image.invaluable.com/housePhotos/Dobiaschofsky/10/686210/H0428-L229732337.jpg

i –  https://image.invaluable.com/housePhotos/Osenat/70/163170/H0820-L06212792.jpg

j – https://www.mutualart.com/Artwork/Cavalry-officer-and-his-mount/EBB4ED6F002D2E56

k – https://www.mutualart.com/Artwork/Un-trompette-des-lanciers-polonais/B3A47E9759CA38E1

l – https://www.mutualart.com/Artwork/Cavalry-charge/659B28621216DD4C

m – http://impereur.blogspot.com/2012/02/pierre-david-dit-edouard-colbert.html

n – https://www.proantic.com/galerie/lespadon/img/851964-main-61894e9847466.jpg

o – https://static1.lot-art.com/public/upl/53/Georges-SCOTT-1873-1942-Napoleon-Bonaparte_1567718599_6055.jpg

p – https://www.hampel-auctions.com/a/archive-catalogue-detail.html?la=fr&a=73&s=139&id=68460&g=Moderne

q – https://www.lotsearch.net/artist/georges-bertin-scott/archive?perPage=50

r – https://www.proantic.com/galerie/ericklein/img/61920-1.jpg

s – https://www.mutualart.com/Artwork/-Officier-en-tenue-dans-la-rue-des-Sept-/EEE572C79BE1BE1B

t – https://www.gazette-drouot.com/en/lots/11311176

u – https://www.gazette-drouot.com/en/lots/11311176

v – https://www.invaluable.com/auction-lot/georges-scott-1873-1942-bonaparte-au-passage-du-g-78-c-8064ce3a08#

w – https://www.invaluable.com/auction-lot/proclamation-414-c-B514015AE2

x – «Maestros de ayer y hoy: Georges Scott» – Marcel Belvianes, «L’Affiche française», Revista ilustrada mensual. Junio 1926

y – http://www.fulltable.com/VTS/aoi/j/jeanniot/j03/2.jpeg

z – http://www.fulltable.com/VTS/aoi/j/jeanniot/j03/12.jpeg

aa – Par Illustrated London News: anonymous photograph — Illustrated War News, 1916, p. 293 via archive.org, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12876121

Miniaturas del Museo del Ejército (Toledo)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Visitamos esta semana la exposición dedicada al mundo de la miniatura militar que se encuentra en el Museo del Ejército en el famoso Alcázar de Toledo, y que alberga en sus vitrinas una gran representación de figuritas militares de varias épocas. en varias escalas y formatos, y cuyos soldados y escenas dedicadas mayormente a la Guerra de Independencia os pasamos a detallar a continuación en una breve muestra de dicha exposición.

OBRA ESCOGIDA EXPOSICIÓN

Matrices para la elaboración de diferentes figuras
Ambulancia de campaña y cuerpo médico. Francia, 1804-1812.
Berlina de Napoleón con su Guardia Imperial. Historex. Plástico y pigmentos.
Detalles del diorama superior.
Oficiales y soldados españoles y franceses de la Guerra de Independencia, 1808-1814.
Ramón Labayen, c. 1970. Plomo y pigmentos.

A comienzos de los años 60, el artesano valenciano Ángel Comes, fundó la casa Alymer, a quien se debe la fabricación de los célebres soldados «miniploms». Sus figuras, a escala de 20 mm, se hicieron muy populares a nivel internacional, destacando las series históricas que representaban soldados de los Tercios de Flandes, tropas napoleónicas, o una extensa gama de guerreros de la Antigüedad provistos de carros de guerra, elefantes y demás armamento.

2. Regimiento de Toledo de Infantería de Línea, 1808; 3 – Regimiento de Borbón de Infantería de Línea, 1808; Abajo. Regimiento de la Reina / Pérez Arias, c. 1970. Plomo y pigmentos.
4. Batallón de Infantería de Voluntarios de Barcelona, 1808; 5. Voluntarios de Barbastro, 1808;
Abajo. Regimiento de Suizos de Reding / Pérez Arias, c. 1970. Plomo y pigmentos.
6. Regimiento «Ultonia» de Infantería de Línea, 1808: 7. Regimiento «Zaragoza» de Infantería de Línea, 1808; Abajo. Regimiento de Dragones de Numancia / Pérez Arias, c. 1970. Plomo y pigmentos.
Superior. Carro «Wurst» de la Artillería de Línea. Francia, 1804-1812. Historex. Plástico y pigmentos;
Inferior. Fragua de campaña de la Artillería de Línea. Francia, 1804-1812. Historex. Plástico y pigmentos.
Diorama de las tropas del Marqués de la Romana en Dinamarca, 1807. José Almirall y Ramón Labayen.
c. 1970. Plomo, escayola y pigmentos.

El coleccionista Eduardo Bartrina realizó este colorido diorama que representa la expedición que las tropas españolas, capitaneadas por el marqués de la Romana, realizaron a la península de Jutlandia (Diamarca) con motivo de las guerras napoleónicas.

Las figuras de a pie ideadas por Bartrina fueron fundidas en el taller barcelonés de José Almirall, mientras que los caballos en parada fueron fabricados por el miniaturista Ramón Labayen en San Sebastián.


Fuentes:

1 – Paneles exposición Museo del Ejército (Toledo)

Imágenes:

a . Fotografías del autor.

El Puente del Diablo (Martorell) en 1808-14

Esta semana gracias a nuestro corresponsal Byron os damos cuenta de la visita al Puente del Diablo (Pont del Diable) que se encuentra entre los términos municipales de Martorell y Castellbisbal en la provincia de Barcelona y que, pese a parecernos a primera vista casi acurrucado sobre sus amplios arcos de piedra ya superado en altura por las modernas autovía y autopista, se yergue aún inamovible por encima de curso del caudaloso Llobregat, sin duda recordando su pasado milenario y que ha sido testimonio del paso de los soldados de las legiones romanas y entre otras, hasta hace unos escasos doscientos años, las tropas francesas y aliadas del emperador Napoleón.

Una imagen actual del puente sobre el rio Llobregat, apenas perceptible tapado por la vegetación.

UN POCO DE HISTORIA

El Puente del Diablo es uno de los escasos restos que se conservan de la red viaria romana (la conocida Via Augusta) del curso bajo de los rios Llobregat y Anoia. Su construcción está datada entre los años 8-9 a.C.,* y fue llevada a cabo por tropas de las legiones romanas. El arco de triunfo, situado en la entrada izquierda del Llobregat, es la estructura de época romana más importante que se conserva del puente. Semejante al famoso Arco de Bará, pero mucho más sencillo, dispone de una pilastra de orden corintio a cada lado que sostiene el entablamento. Se cree que tenía una función honorífica y de límite territorial.10

Una de las reproducciones más antiguas (1735) que se conocen del puente con una inclinación más acusada que la actual, que corresponde a la construcción de 1283, que aasentó la estructura del puente gótico sobre los restos del romanao que se conservaban. Las barandas y la cubrición del elemento central se realizarían en el año 1768. Se distingue la cubierta de la capilla de San Bartolomé sobresaliendo por la izquierda. Al fondo la silueta de las montañas de Montserrat. (a)

El arco fue reformado posteriormente en la época medieval entre los siglos XIII y XIV ya que una riada se llevó parte del puente en los años 1143 y 1283 (en este último año se produjo la reforma del arco occidental que duró hasta 1295). La reconstrucción del puente, también llamado de Sant Bartomeu por la capilla románica que había junto a él o puente de piedra, fue una obra de gran importancia y para este fin se recaudaron e impusieron tributos especiales durante mucho tiempo. El proceso de transformación de la red viaria, sobretodo a partir del siglo XVIII, propició numerosas intervenciones en el puente y su entorno, como la construcción de la caserna de caballería. También el famoso ingeniero militar Juan Martín Zermeño acometería unas reparaciones del puente en 1768.

En 1928 se realizaron unas obras de restauración consistentes en limpiar la vegetación que lo cubría y diversos trabajos de consolidación. Por Decreto-ley de 3 de junio de 1931 el puente fue declarado monumento histórico-artístico.

El 24 de enero de 1939 el puente fue volado por el ejército republicano en retirada en los instantes finales de la Guerra Civil. El 20 de abril de 1961 se iniciaron los trabajos de reconstrucción del gran arco gótico central que duraron hasta el año 1962. La demolición de las casas situadas junto al estribo del puente de Martorell puso al descubierto restos de los sillares romanos, y la del antiguo matadero municipal (1990), permitió localizar los restos de la capilla de San Bartolomé (Sant Bartomeu).6

El puente hasta 1939. (b)

MARTORELL Y SU PUENTE EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Inmediatamente después de la guerra de Sucesión, la ciudad de Martorell se convirtió en un centro de concentración e intendencia del ejército, y en 1723 se proyectó la construcción del edificio cuartel de las caballerizas para poder alojar a los soldados y no recurrir a los domicilios de sus habitantes como tradicionalmente ocurría.

Durante la Guerra de Independencia las vicisitudes por las que pasó la ciudad de Martorell fueron similares a las de otros municipios que se vieron implicados en el conflicto en la zona. El Puente del Diablo pronto cobró importancia desde el punto de vista militar y estratégico, ya que sólo se podía atravesar el río Llobregat en este punto o a unos 12 kilómetros hacia el sureste por el puente de las Quince Arcadas, en Molins de Rey.

Jean Charles Langlois, capitán y antiguo edecán del mariscal Saint Cyr, viajaría a Cataluña en 1826 para reproducir varios de los lugares pintorescos de la región o donde se trabaron algunos de los combates más recordados. Sus trabajos serían publicados en fascículos de cuatro grabados cada uno, con el título de «Voyage pittoresque et militaire en Espagne-Catalogne» entre 1826 y 1830.

En los primeros compases de la contienda el general Schwarz saldría de Martorell a primeras horas de la madrugada del 6 de junio de 1808 con sus tropas para apoderarse de Manresa, en lo que sería uno de los primeros descalabros franceses en Catalunya en las acciones que se trabaron en las alturas de El Bruch y Can Massana.

Días más tarde, tras la primera tentativa fallida, el general Chabran llegó con su división a Martorell a las dos de la tarde del día 18 de junio, pero solo él con su Estado Mayor se hospedaron en la villa, acampando el resto de las tropas en el llano cercano, en lo que también sería un nuevo revés para los imperiales en el Bruch. Tras estas acciones consecutivas en el tiempo, San Baudilio (Sant Boi), Molins de Rey y Martorell serían saqueados y quemados por las tropas francesas.

Ayuntamiento de Martorell

Mientras se producían los primeros asedios en Gerona el conde de Caldagués y más concretamente el coronel Juan Baget habían reunido en varias compañías a somatenes, migueletes y soldados regulares dispersos, fortificando con ellas y con varios cañones procedentes de otras plazas la llamada línea del Llobregat, que se extendía desde San Baudilio (Sant Boi) a Martorell, guardando los caminos de Garraf, Ordal y Esparraguera.

Posteriormente también el general Vives trasladaría el 9 de noviembre de 1808 su cuartel general a Martorell, habiendo aumentado sus fuerzas y planeando el ataque a Barcelona antes que se internaran en Cataluña las tropas francesas del 7º cuerpo de ejército del general Saint-Cyr.

Durante la guerra el ayuntamiento de Martorell se erigió en Junta de Defensa del Corregimiento de Barcelona, debido a la ocupación de esta última durante prácticamente todo el conflicto.

Pero si hay un nombre que va ligado desde entonces hasta el final de la guerra a Martorell es el de José Manso (cuya biografía repasamos en su momento), ya que el futuro general instaló en varias ocasiones su cuartel general en Martorell o en la cercana Pallejá. Se produjeron varios hechos de armas de las tropas comandadas por Manso contra los franceses y sus aliados del general Mathieu en la zona comprendida entre Martorell y el puente de Molins de Rey así como en Sant Andreu de la Barca.

Croquis de las acciones más conocidas de José Manso, que irradiaban desde la villa de Martorell hacia las poblaciones limítrofes. La Línea del Llobregat, marcada con trazo rojo discontinuo y que se extendía desde San Baudilio de Llobregat (actual Sant Boi) hasta Martorell, teniendo la vanguardia en Pallejá y que vigilaba los caminos que discurrian por el Garraf, Ordal y Esparraguera. (c)

Esto también le dio la oportunidad de poder impedir la voladura del mismo Puente del Diablo en el año 1811; se trataba de una orden dada por el entonces jefe del Ejército en Cataluña, el general Luis Lacy, aduciendo razones estratégicas que Manso finalmente consiguió anular.

En 1813, Martorell sería el punto al que se dirigieron las tropas del general Decaen durante la batalla del Coll de l’Ordal -entablada contra tropas hispano-británicas- para organizarse y atacar posteriormente San Sadurní y Villafranca, que sería tomada por las tropas de Suchet el 13 de septiembre.

En 1814, las guarniciones francesas evacuadas de las plazas de Monzón, Lérida y Mequinenza por un engaño urdido entre otros por el barón de Eroles y Van-Halen, conforme se les permitiría regresar a Francia, fueron apresadas finalmente en Martorell y la gran mayoría enviadas por orden de la Regencia a Zaragoza.

También recogemos una anécdota local con la llegada de Fernando VII a Martorell procedente de Terrassa y que, tras atravesar el puente del Diablo, al bajar del carruaje quería fusilar al alcalde, por el trago que le había hecho pasar. Seguramente como se debía hacer, se debió arreglar el camino para que fuera practicable para la comitiva real, pero lo que no hubo manera de arreglar era el paso por las pronunciadas y estrechas pendientes del puente.2

Con motivo de la guerra y una vez concluida esta, en el año 1816 la ciudad recibiría el título de “La muy noble y muy leal ciudad de Manresa”.

Un dibujo del Puente del Diablo (1839) de Francesc X. Parcerisa, con el antiguo cuartel de caballería al fondo a la izquierda y la capilla de San Bartolomé, casi imperceptible, enmarcada por el arco central (a)

REPORTAJE FOTOGRÁFICO

Restos de la capilla de San Bartolomé
Placa conmemorativa (1996)

Los restos de la antigua ermita de San Bartolomé (Sant Bartomeu), de unas dimensiones aproximadas de 13 x 6,5 m, se encuentran situados al lado del acceso desde la villa al Puente del Diablo, por el margen derecho del rio Llobregat. Los primeros documentos de la misma datan del año 1208, durante el siglo XVI se encontraba en muy malas condiciones y en la Guerra de Independencia fue utilizada como granero. Fue destruida en 1835, posteriormente el ayuntamiento contruyó un matadero en el mismo lugar, que fue derribado en 1990 y las excavaciones posteriores permitieron redescubrir los restos de la ermita.9

La placa conmemorativa se encuentra situada encima de un pequeño pilar de piedra. La leyenda grabada sobre la plazca de bronce reza:

«EN MEMÒRIA DELS MORTS DE LA GUERRA DE SUCCESSIÓ (1705-1714) I LA GUERRA DEL FRANCÈS (1808-1814) ENTERRATS AL FOSSAR DE SANT BARTOMEU I DE TOTES LES PERSONES SEPULTADES EN AQUEST CEMENTIRI AL LLARG DE LA SEVA HISTÒRIA.

MARTORELL, 11 SETEMBRE 1996″.

«EN MEMORIA DE LOS MUERTOS DE LA GUERRA DE SUCESIÓN (1705-1714) Y LA GUERRA DEL FRANCÉS (1808-1814) ENTERRADOS EN EL FOSAR DE SANT BARTOLOMÉ Y DE TODAS LAS PERSONAS SEPULTADAS EN ESTE CEMENTERIO A LO LARGO DE SU HISTORIA

MARTORELL, 11 DE SEPTIEMBRE DE 1996″.

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* El aparejo romano acolchado y grande lleva grafiado en su superfície las letras CCO, documento epigráfico de las marcas de las legiones que trabajaron en su construcción (III – Macedonica, VI – Victrix y X – Gemina). El aparejo románico, yuxtapuesto está formado por sillares de dimensiones más pequeñas organizados en hileras regulares [3 y 6]


Fuentes:

1.- “Mapes de Patrimoni Cultural” – Placa de l’ermita i fosssar de Sant Bartomeu” – Diputació de Barcelona.

2.- “L’evolució històrica de la xarxa viària entre el Llobregat i el Foix. Des de l’època romana fins el tercer decenni del segle XX” – Miquel Vives Tort, Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona.

3.- “Memòria de la prospecció arqueològica preventiva del tram Martorell-Castellbisbal, línia d’alta velocitat Madrid – Barcelona – Frontera Francesa” – Montse Freixa i Vila, Direcció General del Patrimoni Cultural, Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació, Generalitat de Catalunya.

4.- https://sabarca.cat/historia/7

5.- https://monuments.iec.cat/fitxa.asp?id=81

6.- https://turisme.elbaixllobregat.cat/es/monuments-visites/pont-del-diable

7.- http://museu.molinsderei.org/docs/itinerari_guerra_del_frances.pdf

8.- https://www.bibliotecaspublicas.es/martorell/infolocal.htm

9.- https://estimadaterra.wordpress.com/2019/04/04/restes-de-lermita-i-fossar-de-sant-bartomeu-de-martorell/

10.- http://losfolloneros.blogspot.com/2014/03/torretes-castells-i-mines-martorell-2014.html

11.- https://www.todocoleccion.net/coleccionismo-revistas-periodicos/ano-1962-historia-construccion-puente-romano-martorell-pont-diable-arco-romano~x56731381#sobre_el_lote

12.- http://www.cemartorellencs.com/gravats-del-pont-del-diable

13.- «Historia visual de Martorell» (2003) – Pdf

14.- http://www.martorell.cat/martorell/el-municipi/historia.htm

Imágenes:

a.- http://www.cemartorellencs.com/gravats-del-pont-del-diable

b.- https://www.todocoleccion.net/coleccionismo-revistas-periodicos/ano-1962-historia-construccion-puente-romano-martorell-pont-diable-arco-romano~x56731381#sobre_el_lote

c.- «El invicto Conde del Llobregat y los hombres de Cataluña en la Guerra de Independencia» – Isidro Clopas Batlle, Publicaciones de la Sección de Prensa de la Diputación Provincial de Barcelona, 1961

d.- Fotografías del autor.

La Coronación de Napoleón, por Paco Tovar

Tiempo de lectura: 15 minutos

En mayo pasado se cumplieron dos siglos de la muerte de Napoleón en Santa Helena. Pero el camino hacia ese peñasco en mitad del Atlántico, abandonado por todos excepto por unos poquísimos (y también interesados) fieles empieza mucho antes, cuando era un joven general triunfante en Italia. Ahí empieza el camino que le llevará a ser coronado Emperador de la República Francesa (pues tal era el título oficial en 1804).

David pintará el fasto en la catedral de París, y no dejará detalle en sus pinceles, pues no sólo retratará lo que hubo, sino incluso quien no estuvo o quien lo hizo con una cierta sorna.

No os describiremos a todos los personajes, porque estamos seguros que todos sabréis dónde están Napoleón, Josefina y el Papa Pío VII, e incluso los que aparecen sin estar: la digna matrona del palco, Letizia Ramolino, madre de Napoleón, no asistió a la ceremonia pues a pesar de recibir de su hijo el título de Madame Mère nunca acabó de creerse las ínfulas imperiales de su piccolo Napolione. Sólo os señalaremos algunos personajes con sus curiosidades.

Si os place acompañarnos, vayamos a Nôtre-Dame, escondidos tras una cortina, bisbiseando el quién es quién de los mentideros de una corte efímera pero rutilante.

«Consagración del emperador Napoleón I y coronación de la emperatriz Josefina en la catedral de Notre-Dame de París el 2 de diciembre de 1804» (1807), óleo sobre lienzo, 10×6 m (a)

LA CORONACIÓN («LE SACRE»)

2 de diciembre de 1804. Desde las Tullerías en carruaje tirado por caballos blancos y escoltados por la Guardia Consular a caballo, Napoleón y Josefina recorren las calles hacia Nôtre-Dame. Los Reyes de Francia se consagraban en Reims, pero el corso lo hará en París: es el único cambio en una ceremonia que imita la etiqueta de los Borbones.

Un frío que pela, y los invitados llevan horas esperando, el Papa se queja por lo bajini, pero David decide pintar EL instante: Napoleón con corona de laurel de oro, cual emperador romano, coloca sobre la cabeza de Josefina la que la proclamará Emperatriz.

El Papa es representado en un ángulo, en actitud de bendición, pero bien visible y con capa pluvial, mitra y sosteniendo una cruz procesional, el arzobispo de París: David dejó claro que el Sumo Pontífice pintó poco ante la voluntad de un hombre que se corona a sí mismo, y que era más de fiar el clero local que el mismísimo Papa.

Vestimenta «grand costume» completa de Napoleón como emperador (b)
Vestimenta «petit costume» de Josefina como emperatriz. (b)

Con trajes de seda, sombrero negro y plumero blanco, tres hombres circunspectos. El de la derecha es el engreído, valiente y enorme Joachim Murat. Hijo de posaderos de provincias, desde mayo era ya mariscal y pronto sería agraciado con los títulos de Gran Duque de Berg, Príncipe de Pontecorvo y Rey de Nápoles, trono que intentará quedarse tras los Cien Días, cosa que no conseguirá: será fusilado por orden de Fernando I de las Dos Sicilias en 1815.

Bendiciones, música compuesta para la ocasión por Jean-François Le Seur… y aparte de Napoleón, dos personas más debieron de pensar lo mismo: «si papá lo pudiera ver…«.

De perfil, en ropaje blanco y rojo con sombrero negro tenemos a los dos hermanos de Bonaparte: a la derecha, Luis. A la izquierda, José.

Los dos hermanos de Napoleón, José y Luis. (a)

Del segundo, poco que no sepáis: fue nuestro Pepe Botella. Culto, sagaz, fue de los primeros que vieron que la aventura de España iba a acabar como el rosario de la aurora, y con la Restauración vivirá como un potentado en los Estados Unidos bajo el título de conde de Survilliers, muriendo al poco de regresar a Francia en 1844, ya con Luis Felipe I.

Luis fue nombrado príncipe imperial por su hermano, y luego Rey de Holanda en el afán de colocar en tronos controlables a los miembros de la familia, pues como buen corso Napoleón sabía que los suyos eran un clan que había que mantener unidos. Además, lo casará con Hortènse de Beauharnais, la hija del primer matrimonio de Josefina: el clan abarcaba también a los vástagos de la Emperatriz.

Pero Luis nos sale rana: aprendió holandés (cosa de por sí meritoria) e intentó tener política propia para atraerse a sus súbditos, motivo de sobras para provocar que Napoleón lo derroque. Será el padre de Luis Napoleón, futuro Napoleón III.

Josefina era algo mayor que Napoleón, cosa que provocará más de un cuchicheo entre las enjoyadas damas. Sobre todo, entre tres que se sabían jóvenes, bellas e inteligentes… e intocables. Son las hermanas del Emperador.

De izquierda a derecha: Carolina, Paulina y Elisa. Tres beldades que serán casadas con fieles bonapartistas, que quedarán aún más atados a la gloria de esa corona recién estrenada.

Por la izquierda, las tres hermanas de Napoleón, seguidas de Hortensia de Beauharnais, hija de Josefina y esposa de Luis Bonaparte, con su hijo de la mano, y Julie Clary, esposa de José Bonaparte. (a)

Carolina, con Murat: quizá la única que se desposó con alguien que ya era fiel a Napoleón desde la campaña de Italia, y que creyó que con ese enlace quedaría más encumbrado, no siendo así. Según su opinión, porque reinar en Nápoles en 1808 en lugar de en España no nos parece algo especialmente pavoroso.

Elisa se unirá a un príncipe italiano, Felice Bacchiocchi, de origen corso y cuyo principado fue otorgado por Luis XV. Felice será nombrado duque de Lucca y Piombino, perdiendo los títulos con la Restauración, siendo enterrado junto con su esposa en la catedral de Bologna.

Y Paulina… la arrebatadora Paulina se casará con uno de los grandes de la nobleza romana, el príncipe Camillo Borghese, el cual era el segundo esposo de la beldad de los Bonaparte (había quedado viuda del general Leclerc en 1802). Camillo fue «bendecido» por su cuñado con nuevos florones para su antigua estirpe: al principado de Sulmona, heredado de su padre, añadió el de príncipe del Imperio y el ducado de Guastalla, luego elevado a principado.

Encargará al gran Canova un retrato de su esposa, y venderá a su cuñado los tesoros artísticos de la familia para los fondos del Louvre, que volvieron a la casona familiar en Roma tras los Cien Días. Morirá en 1832, habiendo sobrevivido a Paulina y a Napoleón, perdonado por el Papa y con el patrimonio intacto, cosa por sí meritoria pese a su bonapartismo.

Será padrino de un niño, con cuyos padres mantuvo amistad (y no es el del cuadro: es Luis, el primer hijo de Hortènse, a cuya mano se agarra). Un niño de la aristocracia piamontesa, los Benso, nacido en 1810 también llamado Camillo… y que 50 años después será el primer ministro de Victor Manuel II de Saboya, primer Rey del unificado Reino de Italia. La Historia lo conoce más por su título: conde de Cavour.

De todos los que estaban en sus mejores galas ése helado 2 de diciembre, sólo uno parece que mantuvo una sonrisa a medio camino entre sarcástica y despectiva. Alguien que sabía que, de todos los ahí presentes (exceptuando al Papa), era el único que era noble desde la cuna sin que ello le impidiera mantenerse a flote ante los embates que sacudieron Francia desde Luis XVI hasta Luis Felipe I.

Talleyrand, ministro de Asuntos Exteriores y Gran Chambelán del Imperio (a)

Es Charles Maurice de Talleyrand-Périgord, nacido en 1754 y dedicado a la carrera eclesiástica, que disfrutará sin reparos en sus lujos, prebendas y en la cercanía a las damas (pasando del salón al dormitorio sin mucha mala conciencia). Obispo de Autun en 1789, verá con clarividencia por dónde iba la Historia y será de los primeros miembros del clero en los Estados Generales que se pase al Tercer Estado.

Oficiará la ceremonia de jura de la Constitución por Luis XVI en 1791 (con titubeos y sarcasmo: «hace tanto que no he oficiado misa que os ruego no me hagáis reír«, le dijo a su ayudante), será el imprescindible ministro de Exteriores de todos los regímenes de Francia: con la República, el Directorio, el Consulado, el Imperio y con los Borbones.

Porque, aunque Napoleón lo nombre príncipe de Benevento, a partir de 1813 empezará a maquinar (con la ayuda por omisión de otro imprescindible: el ministro de la Policía Fouché) para la caída de Napoleón y el retorno de los Borbones en la persona de Luis XVIII.

Chateaubriand, fiel al Rey hasta el punto de exiliarse con él en Gante durante los Cien Días, nos narra en sus soberbias «Memorias de ultratumba» verlos pasar, a Talleyrand con su cojera agarrado del brazo de Fouché, saliendo de la regia cámara. Y describió en una frase las «virtudes» de los personajes que hacen entender cómo sobrevivieron a todos sin dejar de ser imprescindibles. Ambos por sus contactos, sórdidos o elevados, de bajos fondos uno y de la intimidad bajo las sábanas el otro: «el Vicio del brazo del Crimen».

Terminamos nuestro repaso por las curiosidades de algunos de los personajes inmortalizados por David en su obra «La coronación de Napoleón» con el (que sepamos) único español que pudo ver los fastos de cerca.

Está representado detrás del altar, junto con los embajadores extranjeros que con su presencia dignificaban el encumbramiento de un general corso salido de la Revolución que quiso creerse sucesor de los Luises. Y es el único que se distingue, cosa que demuestra la importancia que tenía como representante de su soberano ante la advenediza corte.

Lo reconoceréis porque no lleva entorchados, ni pesados ropajes de fantasía, ni blancas plumas. Una casaca azul con el pecho cruzado por la Orden de Carlos III: es el almirante Federico Gravina y Napoli, embajador del Rey de España.

El famoso marino aparece con las solapas abrochadas a la usanza y moda de la Armada, y luce la venera y la cruz de caballero de la Orden de Santiago, de la que era caballero, y la banda y la cruz de la Orden de Carlos III. (a y b)

Nacido en Palermo, pasó al servicio de España y fue uno de los mejores oficiales de nuestra Armada. Bregado en el asedio de Gibraltar y Menorca, fue ascendiendo en el escalafón naval, y bajo su mando la flotilla que llevó a las Américas la noticia de la muerte de Carlos III tardó sólo tres meses de Cádiz a la Habana, Cartagena de Indias y vuelta.

Será el almirante al mando de nuestra escuadra en Trafalgar, e intentó persuadir a su homólogo francés Villeneuve de esperar en el puerto a que pasara la tormenta que los barómetros anunciaban: que barrieran los elementos a los ingleses (en justa ironía histórica, como venganza a la Armada de Felipe II en 1588), y luego salir para acabar con los restos. Villeneuve puso en duda su valor, hubo acaloramiento en la cámara de oficiales del «Redoutable»… y la escuadra se hizo a la mar el 21 de octubre.

Al mando del «Príncipe de Asturias», quedará herido de gravedad, aunque conseguirá volver a puerto con su buque y organizar una salida para recuperar algunos de los barcos capturados por Nelson, pero morirá en marzo de 1809 por la gangrena.

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Nota: Si estais intereados en conocer al resto de personajes que aparecen en el famoso lienzo de David, podeis visitar la entrada Le Who is Who du couronnement, del excelente blog de Robert Ouvrard, o el PDF editado por el museo del Château de Versalles.


Paco Tovar Aloguín es licenciado en Historia y de profesión intérprete de Patrimonio y guía cultural en su empresa ARGOS TARRAGONA. Es asimismo presidente de la Asociación Projecte Tarragona 1800, la cual lleva diez años organizando unas jornadas de recreación napoleónica. También es el capitán de las Milicias Urbanas, que reconstruyen en su uniformidad y formación a los defensores de su ciudad en el asedio francés de 1811.


Fuentes:

1. Facebook Projecte Tarragona 1800

Imágenes:

a. By Jacques-Louis David – art database, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=546742

b. «Le livre du Sacre de l’Empereur Napoléon», Paris, Imprimerie Impériale. ©Bibliothèque Nationale de France – Réunion des musées nationaux, Paris, 2004

c. De Desconocido – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32089254

La acción de la Bisbal (14/09/1810) (y II)

Tiempo de lectura: 30 minutos

Esta semana veremos la segunda y última parte que dedicaremos a los principales combates que se dieron en la Acción de La Bisbal, así como un pequeño reportaje fotográfico de los lugares y los textos de la capitulación, el despacho de Schwarz a MacDonald ya estando prisionero en Tarragona, y una interesante carta1 de un oficial de la Confederación del Rin sobre las condiciones en que se encontraba su contingente y la noticia de que esperaban un probable ataque que sería el que se produjo finalmente en La Bisbal. Posteriormente, muchos de aquello soldados, en particular los soldados de Anhalt, entraron al servicio del ejército británico en España.

LA ACCIÓN DE LA BISBAL (Cont.)

O’Donnell marchaba con el regimiento de Numancia, 60 caballos de Húsares Españoles y unos 100 hombres de infantería voluntarios de los regimientos de Iliberia, Aragón y Gerona, y cerrando la marcha el resto del regimiento de Iliberia. Mandó al resto de la división a las órdenes de Campoverde, que siguiese por Llagostera para situarse en el Valle de Aro, de cuerpo de reserva, y cortase toda comunicación al enemigos en caso de retirarse de los puntos que ocupaban. El general español se dirigió por Cassá de la Selva, y a pesar de la distancia de 8 horas de camino desde Vidreres hasta La Bisbal, y con frecuentes desfiladeros, completó la distancia con la caballería y los 100 hombres indicados en poco mas de 4 horas [2].

El Puente Viejo (Pont Vell) construido en el año 1606, el más antiguo de los cinco puentes sobre el río Daró, que daba entrada a las murallas de la vila medieval por el camino de Gerona, y que también fue escenario de los combates.

El general Schwartz en ese momento disponía en La Bisbal de 123 soldados, 22 coraceros y 9 artilleros. Ya frente a La Bisbal, en poco tiempo los Húsares Españoles tuvieron tomadas todas las avenidas y habían hecho prisionera a las patrullas de coraceros imperiales que se hallaban en los alrededores. La infantería entró en la población. Schwartz ya se había encerrado con todas sus tropas de infantería en el Castillo de la Bisbal (un antiguo palacio-residencia obispal) y la infantería española tomó los edificios inmediatos y accedió al campanario de la cercana Iglesia de la Piedad (a un escaso centenar de metros de distancia), rompiendo un vivo fuego contra el castillo. Con la esperanza de ser socorrido por las tropas de los puestos cercanos, Schwarz rechazó toda propuesta de capitulación que le hacían los españoles.

El Castillo de La Bisbal
Plano del castillo y su entorno y alzado de la fachada principal, según Daigremont, capitán del 2º regimiento de Génie (ingenieros), realizado durante la ocupación francesa de los 100.000 hijos de San Luis en 1823. La puerta inmediata a la izquierda de la principal fue tapiada con posterioridad en el mismo siglo XIX, ya que se habilitaron sus dependencias de planta baja para su uso como presidio.
Una vista de la actual plaza del Castell y los edificios que la delimitan desde el primer piso del edificio.
La Iglesia de la Piedad (1788) y su campanario.
Interior de la Iglesia.

Desde Torroella de Montgrí acudieron cerca de un centenar de soldados y unas pocas decenas de coraceros que fueron puestos a la fuga por la caballería de los dragones de Numancia (que estaban con la reserva) que mandaba el brigadier Sanjuan. Los coraceros huyeron y la infantería quedó prisionera con la impedimenta que llevaban. Obstinándose todavía Schwarz en no querer rendirse, se trató de prender fuego a las pesadas puertas de la entrada y el mismo O’Donell que había ido a comprobarlas, recibió un tiro de mosquete en la pierna derecha.

Al rato llegó por el camino el resto del regimiento de Iliberia, y cuando ya anochecía se conminó a la rendición al general francés y los dos bandos aceptaron la capitulación2 de las fuerzas defensoras.

El general Schwarz, junto sus oficiales y las tropas prisioneras salieron hacia San Feliu de Guixols al amanecer del día siguiente para ser conducidos prisioneros en barco hacia Tarragona, desde donde Schwarz comunicaría la capitulación al mariscal MacDonald el 24 de septiembre3.

O’Donnell, herido en su pierna derecha, embarcó  en el HMS Cambrian junto con los prisioneros en Palamós el 17 de septiembre y llegaría a Tarragona dos días más tarde.

LAS OPERACIONES EN LA COSTA

Salió Fleires de San Grau a las dos de la mañana y dividió su fuerza en tres columnas:

– 250 infantes del batallón del América y 20 caballos de Húsares Españoles al mando del coronel Juan María de  Gámiz, con el mismo Fleires  hacia S. Feliu;

– 300 infantes del batallón del Tarragona y 20 Húsares Españoles al mando del coronel Aldea hacia Palamós;

– 150 hombres de ambos cuerpos para servir de reserva con el capitán Boubire del Tarragona, como reserva.

Imagen actual de San Feliu de Guixols desde el mirador.

En San Feliu, Fleires separó dos grupos de 30 hombres en las alturas de Pachot y 20 hombres por el camino de Palamós para tomar posiciones de apoyo y el resto entró en la villa tocando a degüello (es decir, sin prisioneros) bajo un intenso fuego hasta la playa ,donde hicieron rendirse a los soldados de un fortín a la izquierda del puerto y posteriomente a los que se encontraban en el Pachot. Se capturaron 2 cañones de 24, uno de 4, 8 oficiales y 270 soldados.

Plano del puerto de S. Feliu de Guixols (1813) (b)
Plano del fondeadero de Palamós (1813) (b)

El coronel Aldea con sus hombres rodeó un molino fortificado a las alturas de Palamós, rodeando Calonge y atacó el molino, enviando grupos de soldados por el centro y flancos del pueblo.

Tras unas horas de intenso tiroteo con la guarnición del castillo (sería el de Sant Esteve?) se tomó al asalto y la guarnición se hizo prisionera. Los 30 hombres del grupo de la derecha atacaron la batería del puerto y clavaron los dos cañones (uno de 16 y un obús real) que abandonó la dotación. La fragata HMS Cambrian (del capitán William Fane) con sus botes, la española Diana (su capitán era José Salas) y los faluchos secundaron el ataque. Se tomaron dos cañones de 24, uno de 16, un mortero y un obús real, 7 oficiales y 255 prisioneros, sin incluir las bajas.

Palamós en una imagen actual.

A las 12 del mediodía del día 15 Fleires salió de Palamós con el batallón de Tarragona y 45 caballos para tomar el castillo de Calonge, intimando a la guarnición del castillo a su rendición y luego llegar a La Bisbal. Se informó al gobernador del castillo de la rendición de las otras poblaciones y este se entregó con su guarnición: en total, 67 hombres y dos oficiales, que fueron conducidos a Palamós con un destacamento del Tarragona.    

El castillo de Calonge (referenciado desde el siglo XII).
Perspectiva aérea del castillo en un panel informativo.

En Begur el 10 de septiembre se realizó un desembarco a las 6 y media de la mañana en la cala de Sa Riera con 130 hombres (Voluntarios de Zaragoza, marines reales británicos, Tiradores de Doyle4 y una partida de la fragata Diana), donde el destacamento enemigo que se había posicionado se retiró al castillo de Begur. Doyle cogió un tercio de su destacamento, 39 hombres, y se desplazó hasta Sa Tuna donde había una batería de cañones, dejando el resto de la tropa para vigilar el castillo. En Sa Tuna frente a un contingente enemigo formado para enfrentarlo, consiguió hacer 42 prisioneros y 4 cañones de 24 y uno de 4. Doyle hizo destruir y volar todas las baterías, torres, casas fuertes y castillos de la costa, de modo que no quedara un solo punto de apoyo hasta Rosas.

Vista lateral de la torre del castillo de Begur (1930), por V. Fargnoli
Vista del castillo desde los restos de la torre.
Panorámica desde el castillo hacia el norte, con las poblaciones próximas y las Islas Medas.

LAS CONSECUENCIAS

Después la capitulación, por parte francesa el general Schwarz, a quien los reiterados correos habían informado del movimiento de los españoles, fue fuertemente acusado de no haberse retirado, a su debido tiempo, a Gerona. Por otro lado, el general Baraguey d’Hilliers, su superior, también fue criticado por no haber rescatado a tiempo a la brigada alemana. Sea como fuere, el resultado de la incursión de O’Donnell debilitó aún más a las tropas de la Alta Cataluña, en constante lucha contra los españoles. Las guerrillas se volvíeron cada vez más atrevidas; incluso invadieron territorio francés, recaudaron contribuciones y tomaron rehenes en la pequeña ciudad de Saint-Laurent de Cerdans.

Por parte española, la expedición a La Bisbal fue considerada por las Cortes como una de las de mayor mérito de la guerra, por lo que se concedió al general O’Donnell el condado de La Bisbal (25 de octubre de 1810) y a todos los que en ella tomaron parte otra condecoración diseñada por su propio jefe: la Cruz de Distinción de La Bisbal, San Feliú y Palamós5.

Para reponerse de su herida que le dejaría cojo para el resto de su vida, O’Donnell se retiró a Mallorca, circunstancia que fue aprovechada por el jefe interino del Ejército de Cataluña entre febrero y junio de 1811, el marqués de Campoverde, para desatar una campaña de descrédito contra su persona basada en algunas acusaciones de malversación que resultaron infundadas.14

A pesar del éxito de O’Donnell, el curso de la guerra en el frente oriental no se alteraría significativamente, ni mucho menos la iniciativa militar francesa por parte de Suchet, que llevaría posteriormente a la toma de la ciudad de Tortosa a inicios del año siguiente.

Nota: Agradecer particularmente a Antonio Grajal sus enlaces a las publicaciones en alemán referentes a los Diarios y soldados de la Confederación del Rin que estaban acantonados en La Bisbal y resto de las poblaciones.

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1«Decimoctava letra – Cubriendo la costa de La Bisbal desde agosto a septiembre de 1810.

La anterior calma y cuidado que habíamos compartido en La Bisbal ha cambiado repentinamente debido a una circunstancia que ahora entristece mucho nuestra situación, incluso casi desesperada. 

Tan bueno, recto y buen hombre como el general Schwarz es, también con los militares y con tanta cautela también actúa, sin embargo, según mi poca información, cometió un gran error al hacer marchar a las tropas de un lado a otro como siempre demasiado fatigadas, que nunca tienen otra opción que capturar a algunos bandidos que pueden sobrevivir en los alrededores y que son completamente inofensivos para nosotros. Para ello, se suelen formar inicialmente unidades de 50 a 100 hombres y en ocasiones hay que marchar 8 horas para detener a un solo campesino, que ha sido traicionado como espía por su atuendo y matarlo a tiros. Como resultado, los hombres se encuentran demasiado resfriados y doloridos, generalmente se acuestan por la noche después de una expedición de este tipo y luego tienen que ser llevados al hospital de 60 a 100 hombres. En general, los diversos baluartes solo podían ser ocupados por una cuarta parte de la fuerza requerida y debido a los muchos bajas entre enfermos y heridos, uno está ahora en la tesitura de moverse de algunos lugares y solo mantener ocupadas las principales ciudades en la costa y la Bisbal, ya que toda la brigada sigue siendo de los 1000 hombres iniciales, pero entre ellos, en un centenar pueden encontrarse heridos de todo tipo. Lo mismo ocurre con los oficiales y una vez que uno de ellos ha sido relevado, a menudo, otro tiene que ir allí porque el recién llegado tiene fiebre.

Probablemente el Coronel von Thambaud como muchos ha visto afectada su salud y, por lo tanto, se ha enviado un recurso a Alemania el 29 de agosto que ha sido recibido. El teniente coronel Bögerd está ahora al mando del 5.º Regimiento y el capitán Hartmann ha vuelto a ser jefe del Batallón Anhalt del teniente coronel Santturini, que murió en Gerona. Al mismo tiempo entraron de reemplazo las compañías 7ª y 8ª de nuestro batallón, y los soldados se dividen entre las otras 6 compañías. El capitán Barkhausen tiene una vacante en su compañía y el capitán Meister se irá a casa.

El general Schwarz hace reportes diarios sobre la triste situación en la que se ve, por la retirada cada vez mayor de tropas y siempre con amargura por sentirse abrumado, pero es en vano, y el dicho de que un sinvergüenza da más de lo que tiene se encuentra aquí está completamente en su elemento. El mariscal MacDonald se ha llevado todas las tropas prescindibles a Barcelona, ​​y hasta Gerona hemos llegado tan lejos. El general Rouger tenía dos sillas colocadas frente a su apartamento en las que dos guerreros duros, pero similares a cadáveres, se sentaban en la guardia.

Lo peor de estas malas condiciones es que el enemigo está tratando de aprovechar la exposición de las tropas, ya ha atacado débilmente en varios lugares, y ahora, después de que se han obtenido noticias, nos amenaza con un ataque principal, que es lo que se espera. Así que el 9 de agosto, el destacamento de 200 hombres en S. Feliu fue atacado por unos 300 hombres, y un ataque en un puesto en S. Delma fue rechazado; pero desde el endurecimiento de la defensa de Palamós, el enemigo fue expulsado. Durante mucho tiempo, las fragatas han atacado las fortificaciones en la costa con tropas de desembarco y habían amenazado con atacar Palamós o S. Feliu. El general Schwarz fue entonces a Calonge con unos 150 hombres y 20 hombres de caballería el 6 de septiembre, para poder ayudar en un ataque desde allí, y me dejó con 40 hombres en La Bisbal. Tenía mucho miedo de un ataque de los bandidos, que habrían podido desalojarme con poco esfuerzo, así que estaba en guardia día y noche y a menudo luchaba en todas direcciones por la noche. Como los dos buques de guerra habían pasado a la altura de Palamós, el general regresó a la Bisbal a primera hora de la mañana, pero inmediatamente recibió la noticia de que los ingleses habían desembarcado en Bagur con 200 hombres esa mañana y habían tomado la batería del puerto, por lo que faltaron el teniente Lorenz y 40 hombres.

El capitán Barckausen había construido un fuerte cerca de Bagur y lo defendió muy bien. Inmediatamente 100 hombres abandonaron las tropas que acababan de llegar a Calonge, con la orden de defender la batería en cualquier caso. Cuando esto sucedió, los ingleses ya habían vuelto a embarcar en la fragata, llevándose consigo a los cautivos, que lamentablemente eran todos del batallón Lippe, y en la que perdí un cabo y cuatro hombres de mi compañía.

A través de sus espías, el general se enteró de que muchas tropas españolas se estaban reuniendo en las montañas, que probablemente harían una expedición contra alguien. Las fragatas españolas e inglesas que habían desembarcado en Bagur también siguen apostadas frente a Palamós, y parecen estar observando todos los movimientos; una triste realidad nos golpearía si el enemigo atacara con nuestra debilidad actual. Cada día la brigada se reduce en una cantidad considerable y aún hoy irán al hospital de Figueras 80 enfermos, con las que te enviaré varias cartas y estos pocas líneas para ti. El cielo conceda que mi preocupación sea infundada, y pronto esta verdadera situación puede cambiar para nuestra tranquilidad.» [13]

2«Capitulation qu’accorde S. E. le capitaine-généralde l’armée et province de Catalogne aux troupes françaises qui se trouvent au château de La Bisbal:

1e. La garnison se rendra prisonnière de guerre avec les honneurs de la guerre et mettra bas les armes au dernier poste espagnol.—

2e. Les officiers garderont leurs épées et leurs équipages; les soldats, leurs hâvresacs, et les malades seront traités comme de coutume. —

3e. Aussitôt que cette capitulation sera signée, ce qui doit avoir lieu tout de suite après que le général français, l’aura reçue, une compagnie de grenadiers espagnols prendra possession de la porte principale et la garnison sortira immédiatement.

La Bisbal, 14 septembre 1810.

Le général de brigade, baron de SCHWARZ, O‘DONNEL» [7]

3«Dépêche du général de brigade, baron de Schwarz, à S. E- le maréchal duc de Tarente.

«Tarragone, le 24 septembre 1810 .— Monseigneur, j’ai l’honneur de faire part à Votre Excellence que, le 14 de ce mois, j’ai en le malheur d’être fait prisonnier de guerre avec toute ma troupe; les différents détachements que j’avais à San-Feliu, Palamos et Calonge ont éprouvé le même sort, le même jour. Depuis huit heures du matin jusqu’à onze heures et demie, tous ces cantonnements ont été attaqués par une armée de 3 à 4000 hommes, suivie d’artillerie, divisée en 3 colonnes qui ont coupé toute espèce de communications, et S. Exc. le général commandant en chef de l’armée de Catalogne est venu en personne, à la tête d’une colonne d’infanterie et de cavalerie, m’attaquer à La Bisbal. J’avais 123 fantassins, 22 cuirassiers et 9 canonniers. Ces troupes étaient, pour la plupart, des convalescents qui ru’avaient été envoyés de Girone ; sur ce nombre, l’ennemi m’a pris 10 hommes d’infanterie et 8 cuirassiers qui étaient en reconnaissance avant l’attaque du château.

Je résistai depuis onze heures et demie, heure à laquelle j’ai été bloqué, jusqu’à la nuit, et, à sept heures du soir, après avoir eu les deux tiers environ de mon inonde hors de combat,tant tués et blessés que prisonniers, je me vis forcé d’accéder à une capitulation dont j’ai l’honneur d’adresser copie à Votre Excellence.

J’avais donné l’ordre aux troupes détachées à Torruella de venir à mon secours; 83 hommes d’infanterie et quelques cuirassiers ont été cernés par les Espagnols et fait prisonniers.

Les ordres que j’avais donnés aux troupes de Palamos et de San-Feliu pour me rejoindre à La Bisbal ont été interceptés par l’ennemi. Les postes de Palamos et de San-Feliu ont été attaqués, en même temps, par terre et par mer. Je ne puis maintenant, monseigneur, vous adresser un rapport plus circonstancié.» [7]

4Los tiradores de Doyle eran una fuerza española de infantería ligera que fue formada y llamada así en honor del general Doyle después de luchar en Olite en 1809.

5En circular de 2 de julio de 1817 se concedió a todos Los individuos militares que tomaron parte activa en las acciones de La Bisbal, San Feliú y Palamós el uso de una cruz de oro, compuesta de cuatro brazos, formando cada uno de ellos tres puntas en los extremos. El esmalte en el centro de los brazos es blanco y están enlazados por una corona de laurel. En el centro y sobre campo azul hay un castillo de oro y el lema con los nombres de las tres fortalezas. En el reverso hay una flor de lis blanca y la fecha de aquellas acciones. La cruz termina en una corona real de oro; y la cinta es azul celeste con fajas blancas entrelazadas y cuadros azules en su centro.

También los ingleses que maniobraron en la costa obtuvieron su condecoración; y esa inmediatamente, porque O’Donnell mandó acuñar una gran medalla redonda con las armas de España y de Inglaterra en el anverso y el lema de ALIANZA ETERNA, y en el reverso encontramos la inscripción “GRATITUD DE ESPANA EN LA INTREPIDEZ BRITANICA” y las fechas “BAGÚR 10 de Setiembre” y “PALAMÓS 14 de Setiembre 1810”. Se admite que 8 de ellas fueron forjadas en oro y 600 más en plata.9


Fuentes:

1 – Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 

2 – “Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 á 1814”. Tomo IX – José Gómez de Arteche y Moro, Madrid, 1895

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – “L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno Studio di military Effectiveness nell’europa Napoleonica.” – Michele Abbiati, Università degli Studi di Milano, 2015-2016

5 – «Barcelona cautiva 1808-1814». Tomo VI – Raymundo Ferrer, Edición a cargo de Antonio Moliner Prada

6 – “La “Royal Navy” en la Guerra del Francès (1808-1814) (IV)” QUADERN DE BITÀCOLA – 1810 – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, gener 2011

7 – «Opérations des troupes allemandes en Espagne, de 1808 à 1813» – E. Costa de Serda, Paris, 1874

8 – «La Vie en Alsace: revue mensuelle illustrée» – Janvier 1937 – Num, 1

9 – «La medalla de ‘Bagúr’ i Palamós» – Jonathan Stark, Estudis del Baix Empordà, S. Feliu de Guixols, 2009

10 – https://sites.google.com/site/entre1810y1811/campanas/1—el-avance-de-massena-en-portugal/operaciones-en-catalua-segunda-mitad-de-1810#TOC-Combate-de-la-Bisbal

11 – Paneles anunciadores del Castillo de La Bisbal y del Castillo de Begur.

12 – “Spanische Feldzug des Bataillons Anhalt im Jahre 1810“ – L. Zeidler, Bei Friedrich Römer, 1844

13 – “Tagebuch eines Rheinbund-Offiziers aus dem Feldzuge gegen Spanien und während spanischer und englischer Kriegsgefangenschaft 1808 bis 1814“ – Georg Heinrich Barkhausen, Wiesbaden, 1900

14 – https://dbe.rah.es/biografias/7113/enrique-jose-odonnell-y-anhetan

Imágenes:

a. Fotografías y esquemas del autor

b. Cartas nauticas de Palamós y San Feliu de Guixols . Colección Digital Real Academia de Historia.

c. «Plano de reconocimiento entre Bisbal, Bagur, Palamós et San Feliu» – Ministerio de Defensa.

La acción de la Bisbal (14/09/1810) (I)

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A finales de enero de 1810, Enrique José O’Donnell fue nombrado capitán general del Cataluña. Convencido de la necesidad de profesionalizar y disciplinar su ejército, poco partidario de la actuación de somatenes y migueletes poco integrados, tomó diversas medidas en este sentido y reprimió la deserción, llevando a cabo una campaña informativa por medio de numerosos bandos, a los que sería muy aficionado toda su vida16. Tras los últimos y significativos reveses frente a las tropas imperiales de Suchet y decidido a no perder la iniciativa, a principios de septiembre se planeó una operación conjunta junto con el apoyo de la marina británica para golpear sobre la retaguardia francesa a unos 200 kilómetros hacia el noreste, desde su base en Tarragona, con tropas por tierra y transportando otras por mar. La Acción de la Bisbal fue un hecho de armas que no alteró significtivamente el frente oriental pero su meticulosa ejecución y desenlace elevaría varios enteros la moral patriota y de las tropas, trajo el esperado reparto de medallas, menciones honrosas y un título nobiliario a su comandante en jefe.

El Castillo Palacio de la Bisbal, el edificio más emblemático del centro histórico de La Bisbal y un gran exponente del Románico civil catalán. Construido por los obispos de Gerona a final del siglo XI, el edificio fue objeto de diversas reformas entre los siglos XV y XVIII.

LOS ANTECEDENTES

A mediados del año 1810, las perspectivas para la causa patriota en el frente oriental español no eran especialmente halagüeñas. Tras la caída de la fortaleza de Hostalrich (Gerona) en manos francesas (13 de mayo), el futuro mariscal Suchet se había apoderado de Lérida (14 de mayo) y tanto Mequinenza (8 de junio) como Morella (13 de junio) habían caído en poder de las tropas imperiales. Suchet, que se enfrentaba a las tropas de José Caro Sureda (el hermano del Marqués de la Romana) en Valencia, se reunió apresuradamente con MacDonald* cuando este alcanzó a su vez la ciudad de Lérida para acordar la estrategia a seguir: en concreto las operaciones para sitiar Tortosa, que activaría Suchet por su parte, mientras que el duque de Tarento continuaría en el territorio de Lérida, tratando de impedir las incursiones españolas en la otra orilla del Ebro y ocupar especialmente la llanura de la comarca de Urgel, a fin de asegurar  las subsistencias de uno y otro ejército.

Por su parte el por entonces capitán general de Cataluña, Enrique O’Donnell, después de su derrota en Margalef (23 de abril de 1810), y su retirada hacia las Borjas Blancas (Les Borges Blanques), reubicó las divisiones del ejército español por el territorio que aún controlaba: la 1ª división en la derecha del Llobregat, la 2ª división en Falset y la 3ª división próxima al Valle de Aran y la reserva cerca de Tortosa. También un reducido cuerpo de húsares y tropas lígeras se hallaban en Olot. Dándose cuenta O’Donnell que un gran numero de tropas francesas en Catalunya se había desplazado hacia el oeste, resolvió no perder la iniciativa y atacar la retaguardia francesa desde su base en Tarragona, amenazando al mismo tiempo la estratégica ruta desde Barcelona hasta la frontera francesa, vital para los franceses.

Las tropas españolas se situaban, según A. Blanch3 en las siguientes ubicaciones: La 1ª división ocupaba la derecha del Llobregat y se apoyaba en Montserrat; la 2ª división observaba en Falset al ejército de Aragón que se dirigía a Tortosa; la 3ª división cubría en Esterri las rutas del valle de Arán. La reserva, dividida entre Coll d’Alba, cerca de Tortosa y en Arbeca y Borjas Blancas. Un cuerpo de húsares y tropas ligeras estaba en Olot, observando las tierras de Besalú y Bañolas. También las localidades de Berga y la Seo de Urgel estaban en manos españolas. Por contra los franceses tenían en su poder algunas de las principales fortalezas y tres de las cuatro principales ciudades catalanas, así como varias localidades costeras.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS

Enrique José O’Donnell y Anethan

(San Sebastián, 21/05/1776 – Montpellier, 17/05/1834). 

Hijo de José O’Donnell, coronel del regimiento de Irlanda y hermano de los tenientes generales José y Carlos O’Donnell. Ingresó como cadete menor de edad en el regimiento de Irlanda en 1783, tomando plaza efectiva en 1787. Tomó parte en el sitio y defensa de la plaza de Ceuta en 1790-91. Nombrado teniente en 1794, fue destinado al ejército de Cataluña, donde tomó parte en la Guerra de la Convención. En 1795 fue promovido a capitán en el regimiento de Voluntarios de la Corona. Tomó parte en la campaña de Portugal en 1801. En enero de 1807 fue ascendido a sargento mayor del regimiento Ultonia. Al estallar la Guerra de Independencia estaba de guarnición en Gerona, y participó en varias acciones de auxilio a la plaza. La Junta Central le ascendió a mariscal de campo a finales de 1809. Mandó una división en Cataluña, a las órdenes de Blake, Portago y García-Conde. El 21 de enero de 1810 fue nombrado capitán general de Cataluña, siendo derrotado por Souham en Vich el 20 de febrero. El 6 de abril fue ascendido a teniente general. Intentó socorrer a la asediada ciudad de Lérida, pero fue derrotado en Margalef, el 23 de abril. Sin embargo el 14 de septiembre logró rendir al general Schwartz en La Bisbal, siendo gravemente herido en la pierna. El 5 de abril de 1811 fue nombrado por la Regencia conde de La Bisbal. En enero de 1812 fue nombrado regente del Reino, pero dimitió por la derrota de su hermano José en Castalla. En octubre del mismo año fue nombrado capitán general de Córdoba, Jaén y Sevilla, organizando al año siguiente el ejército de Andalucía, con el que siguió al ejército de Wellington en su avance por los Pirineos. Dejó su cargo por divergencias surgidas con Wellington y pidió su licencia por motivos de salud, siendo sustituido por Girón. En julio de 1814 fue nombrado capitán general de Andalucía, empleo que ostentaría también en 1819. Con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, se le dió el mando del primer ejército de la Reserva, contra los franceses, teniendo que emigrar a Francia (Limoges) en 1823. Cuando regresaba a España en 1834, con una amnistia de la Reina María Cristina, supo de la muerte de su hijo Luis, fusilado por Zumalacárregui, lo que le provocó una profunda consternación y su muerte tres días más tarde, el 17 de mayo.1

LAS TROPAS ESPAÑOLAS

Según las listas de George Nafziger (Pdf 810HSAA-1990) para la fecha del 15 de agosto de 1810 y en concreto para el Ejército de la Derecha, nos da los siguientes datos en las unidades presentes:

Voluntarios de Tarragona (1 bat.), Regimiento de Iliberia (2 bats.), Regimiento de América (2 bats.), Regimiento de Gerona (2 bats.), Regimiento de Aragón (?), Húsares españoles (4 escd.) y Dragones de Numancia (2 escd.). El total que estimamos sería del orden de unos 3.500 infantes y unos 450-500 jinetes.

Específicamente para la acción de La Bisbal, como casi siempre nos suele suceder, nos movemos en el terreno de la conjetura. Algunas fuentes inglesas (Oman y Lipscombe se hace eco del primero) citan el total de la fuerza que llegó a Vidreres en 6.000 soldados y 400 jinetes. Consultando a Cabanes15, vemos que el 15 de agosto la división de Campoverde (la tercera) no tenía todas las unidades que cita O’Donnell en su parte oficial (recogido por Arteche en su obra) que la constituían: algunas estaban en Tarragona o en las otras dos divisiones, y las divisiones más nutridas superaban escasamente los 4.000 hombres «disponibles». También es posible que se juntaran los regimientos más fiables o con mayor dotación al mando de Campoverde hasta juntar la cifra de 6.000, pero nos parece excesivo. Para la columna que se destacó en Pineda para atacar Palamós y San Feliu al mando de Fleires, los partes relacionados por Arteche nos dan unas cifras de 700 infantes (América y Tarragona) y 40 jinetes. O’Donnell acudió a La Bisbal con los dragones de Numancia, 60 Húsares Españoles, 100 infantes voluntarios y el total del Iliberia siguiendo como fuerza de apoyo. El mismo O’Donnell cita que solo tenía en el ataque inicial esos 100 hombres de infantería y algunos hombres del somaten que se convocó. Podrían ser, por lo alto, en total 500-600 hombres sumando el Iliberia y entre 200-300 jinetes de caballería. Recapitulando, en las acciones de La Bisbal y las poblaciones costeras podríamos tener entre 1.200-1.300 hombres y 250-350 jinetes, aparte la reserva con Campoverde pongamos las mismas cifras totales de infantería, por lo que creemos que sería más razonable hablar del orden de 3.000-3.500 infantes y unos 350-400 de caballería.

En las fuerza embarcadas en el convoy por mar, en las fragatas española y británica, según Stark9, entre 60 soldados españoles (probablemente del Santa Fé), 69 hombres de los Tiradores de Doyle y los Marines reales británicos que eran unos 54, estos últimos según el diario de a bordo del HMS Cambrian. Lo que da una cifra de unos 183 hombres. La tripulación del HMS Cambrian era de un total de 328 hombres, por lo que sumando a la fragata española, podrían ser una fuerza activa entre 200 y 250 hombres para posibles desembarcos. Doyle en su parte cita, por ejemplo, que el ataque a Begur fue realizado con 130 hombres solamente.

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François Xavier de Schwarz

(Hernwies [Baden], 08/01/1762 – Sainte-Ruffine, 09/10/1826).

Su padre, François Xavier, era un antiguo teniente de granaderos a caballo de Baviera, y su madre Marie Ursule Dürr y su tio fue el mariscal de campo Alexandre de Schwarz. Era el noveno de los diez hijos que tuvo la pareja, aunque la mayoría murieron a temprana edad. Por influencia de su tío ingresó como voluntario en el regimiento de caballería Royal-Nassau (20/08/1769), a los 7 años y medio de edad. El 12 de julio de 1776 fue admitido como cadete gentilhombre en el prestigioso regimiento de los Húsares de Chamborant. Ascendido a Segundo teniente (10/03/1782), teniente (25/01/1792) y capitán (el 12 de junio siguiente). Al contrario que muchos nobles, no emigró al extranjero y con su regimiento convertido en el 2º de húsares participó en las operaciones de los Ejércitos del Centro y del Norte (1792-1793), de las Ardenas (agosto de 1793), del Sambre y Mosa (junio de 1794). Ascendido a Jefe de escuadrón el 21 de marzo de 1795, sirvió en los ejércitos de Alemania, después del Mainz (1797-1798) y participó en todas las batallas que libró su regimiento. Fue hecho prisionero en la tentativa de invasión de Irlanda el 15 de octubre de 1798. El 3 de septiembre de 1799 es nombrado Jefe de brigada del 5º de húsares, sirviendo en el ejército del Rin. Los generales Lefèvbre y Kellermann le proponen para coronel del regimiento pero el Inspector general de caballería (por entonces el futuro mariscal Ney) no abrigaba un buen concepto de él, aunque fue mantenido como jefe del regimiento. Nombrado oficial de la Legión de Honor el 25 de prairial. El 5º de húsares formaba parte del 1er Cuerpo de la Grande Armée (2/08/1805). Su regimiento realiza diez cargas sucesivas contra la artillería enemiga en la llanura de Pratzen en Austerlitz, lo que le vale a su jefe el ser nombrado Comendador de la Legión de Honor (25/12/1805). Toma parte en las campañas de Prusia y Polonia. El 24 de julio fue enviado al Cuerpo de Observación del Escalda en Gante. El 23 de marzo de 1808, se le ordenó partir hacia Perpignan para tomar el mando de una brigada de caballería en el cuerpo de observación de los Pirineos Orientales a las órdenes del general Duhesme. El 9 de marzo es nombrado barón del Imperio. El 5 de junio de 1808 se encuentra en Barcelona. Toma el mando de una brigada de tropas alemanas de Sajonia y de Nassau, con la que interviene en Manresa. Es capturado por O’Donnell en la Acción de la Bisbal (14/09/1810) y enviado a Inglaterra es internado en el Támesis, donde permaneció prisionero hasta el 17 de mayo de 1814. Vuelto a Francia pide un nuevo mando pero el nuevo gobierno de los Borbones se lo deniega. Vuelto Napoleón al poder, en mayo de 1815 es encargado del gran depósito de remontas de caballería de Amiens. Después de Waterloo es enviado al retiro y se le prohibe permanecer en Paris. Retirado en Sainte-Ruffine, cerca de Metz, no obstante se le concede la Cruz de San Luis (19/08/1818). El 23 de marzo de 1820 nace su único hijo, J.B.A. de Schwarz. Muere en el mismo Sainte-Ruffine en 1826.8

LAS TROPAS DE LA CONFEDERACIÓN DEL RIN

A fecha de 13 de septiembre los contingentes franceses en la zona se repartían de la siguiente manera7:

La Bisbal151 hombresGeneral Schwarz
Torroella de Montgrí85 hombres«
Begur55 hombresCapitán Burckhausen
Calonge85 hombresCapitán Volter
Palamós269 hombres*Teniente coronel De Walzdorff
San Feliu de Guixols278 hombres**«
Total923 hombres***
(*) De los cuales 2º artillería= Oficiales y 16 artilleros; (**) De los cuales 2º artillería= Oficiales y 11 artilleros; (***) De los cuales 56 eran oficiales

Las tropas formaban parte de la división Rouyer (o de los Príncipes de la Confederación del Rin) que se incorporó a la Armée de Catalogne el 12 de marzo de 1810. Las unidades destacadas en La Bisbal y los pueblos costeros próximos eran concretamente batallones de Anhalt, Lippe encuadradas en el 5º regimiento de Anhalt-Lippe y del 6º regimiento de Schwarzburg, Reuss y Waldeck14, junto con un pequeño destacamento de coraceros en Torroella de Montgrí.

LA ACCIÓN DE LA BISBAL

Se iniciaron los preparativos en el puerto de Tarragona el dia 5 de septiembre para embarcar algunas piezas de artillería, pertrechos, un pequeño destacamento de tropas y organizar un convoy con la fragata británica HMS Cambrian, de 40 cañones y 328 hombres, al mando del capitán Francis William Fane**, y 4 faluchos (otras fuentes citan solo dos jebeques9) de ese apostadero. A bordo de la HMS Cambrian también viajaba el general Charles Doyle. Una fragata española*** se uniría al convoy a su paso por la costa3.

O’Donnell salió el dia 6 de la ciudad de Tarragona, dejando la plaza al mando de su jefe de Estado Mayor, el mariscal de campo Luis Wimpffen, para unirse y tomar el mando en Villafranca de las tropas de la división del marqués de Campoverde, constituidas por entonces por los regimientos de Tarragona, Iliberia, América, Gerona y Aragón, y los de caballería de húsares españoles y dragones de Numancia.

La fragata británica de 5ª clase HMS Cambrian, de 40 cañones, fletada en 1797. Sirvió en operaciones en el Canal de la Mancha, Norteamérica y el Mediterráneo (b)

Por su parte, el convoy de la HMS Cambrian durante el día 7 ya navegaba frente al cabo de San Sebastián. A las 10 de la mañana abordó a un corsario español para obtener información. Cuatro horas más tarde, Fane y Doyle desembarcaron en tierra, probablemente para obtener información sobre las fuerzas francesas en la zona. La madrugada del día 8 el convoy abordó a otro corsario español buscando información, y a primera hora de la tarde la expedición enfiló hacia las islas Medas.

Las islas Medas, frente a la localidad costera de L’Estartit.

Durante la tarde con dos botes se reconocieron las defensas de los franceses en las islas, y horas más tarde se hizo un intento de atacar las defensas francesas, pero al final se desistió de intentarlo porque reducir a los defensores se consideró por parte del capitán Fane, del todo impracticable.

Probablemente a sugerencia del general Doyle, se optó por atacar Begur como alternativa a las islas Medas.9

Volvamos con la columna del general O’Donnell. Esta siguió su marcha hacia Esparraguera y por donde pasaba el antiguo camino carretero de Barcelona a Aragón -en el pueblo de la Beguda Alta- O’Donnell ordenó al marques de Campoverde que se ubicase en esa posición y él siguió el día 8 solo con la caballería y los voluntarios de Aragón para practicar un reconocimiento en la zona del Bruch y Casamasanas. Una vez reconocido el terreno ordenó al brigadier Barón de Eróles tomara a su vez esa posición.

También ordenó que la división del brigadier Bartolomé de Georget que desde Sta. Coloma se dirigiera hacia el este para situarse en Montbui, cerca de Igualada y la del mariscal de campo José Obispo que desde Montblanch forzara su marcha y se colocase en las alturas a derecha e izquierda de las inmediaciones de Martorell. Por la noche del día 8 ordenó a Campoverde se pusiese en marcha en la madrugada del 9 hacia San Cugat del Valles, enviando un batallón de América de refuerzo al brigadier Georget, aumentó la división con el regimiento de Almería; y se reunió con O’Donnell y con la caballería que igualmente se habia aumentado con los regimientos de cazadores de Maestranza de Valencia y Olivenza en Martorell.

El día 10 de septiembre llegó todo el contingente a Mataró y el día 11 alcanzaba la también localidad costera de Pineda. En esta localidad O’Donnell separó a los batallones de Tarragona y América y 60 caballos á las órdenes del coronel Honorato de Fleires para que siguieran por la costa y tomasen posición aquella misma noche en la ermita de S. Grau. O’Donnell siguió con el resto de la división por el pueblo de Tordera, saliendo ambos de Pineda en la madrugada del día 12 de septiembre.

El comandante español envió desde Tordera hacia Hostalrich a los flanqueadores del Numancia y una compañía de cazadores de Iliberia a las órdenes del coronel José Ceró para vigilar la fortaleza, en poder de los franceses desde mediados de mayo. Y al mismo tiempo dirigió hacia Gerona a su edecán Manuel Llauder con 36 jinetes con el mismo fin. Sigue su itinerario de marcha hacia Vidreres con las tropas restantes y un cañón y un obús que se desembarcaron en Calella. Por la noche las dos partidas de Hostalrich y Gerona se volvieron a juntar con el grueso de la expedición.

La Plaza de la Iglesia, en Vidreres, con la parroquia de Santa María de Vidreres (s. XI). La actual iglesia de Santa María es el resultado de una gran reforma arquitectónica que se realizó a finales del siglo XVIII, de estilo barroco neoclásico. (c)
Vidreres era una población dedicada por aquellos años básicamente al sector agrario, que pocos años antes, en 1787, contaba con poco más de 500 habitantes y que ya había visto el paso de tropas francesas en 1808 e italianas en 1809.

Seguirá en la 2ª parte.

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(*) – MacDonald había sustituido en el mando del ejército de Cataluña a Augereau. Comandó varios convoyes desde Gerona hacia Barcelona entre junio y agosto de 1810, para suministrar víveres y ganado a la capital y conducir a los prisioneros que se hallaban en ella de camino a Gerona. Después del último convoy, salió de Barcelona hacia Tarragona, por la línea del Llobregat hacia Villafranca y Valls. Intentó un reconocimiento sobre Tarragona en La Canonja (a unos 6 km de la ciudad) el 21 de agosto, pero fue rechazado por las tropas de O’Donnell formadas por tropas regulares, guerrillas y el fuego de apoyo de las fragatas inglesas. MacDonald llegó el 29 de agosto a Lérida, habiendo sido hostigado en varios puntos por las partidas de somatenes locales.

(**) – Fane tomó el mando de la nave en 1808 con orden de conducirla hacia el Mediterráneo, donde, durante 1810, estuvo participando en operaciones a lo largo de la costa catalana. Esto incluía prestar apoyo a las fuerzas regulares locales y a las guerrillas, así como interrumpir las rutas marítimas de suministro del ejército francés en Cataluña.9

(***) – Adolfo Blanch y otros citan la fragata Diana, pero Fane en sus cartas oficiales cita el nombre de Flora. Como señala Jonathan Stark9, o diversas fuentes se equivocaron al citar la Diana, o ambas naves concurrieron en la acción. Toreno10 señala que partieron de Tarragona «cuatro faluchos y dos fragatas, una inglesa y otra española», por lo que tampoco es desdeñable, por aventurar una explicación, que esta fuera la Diana y la Flora se uniese al convoy en Blanes, como señala el artículo de Stark.


Fuentes:

1 – Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 

2 – “Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 á 1814”. Tomo IX – José Gómez de Arteche y Moro, Madrid, 1895

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – “L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno Studio di military Effectiveness nell’europa Napoleonica.” – Michele Abbiati, Università degli Studi di Milano, 2015-2016

5 – «Barcelona cautiva 1808-1814». Tomo VI – Raymundo Ferrer, Edición a cargo de Antonio Moliner Prada

6 – “La “Royal Navy” en la Guerra del Francès (1808-1814) (IV)” QUADERN DE BITÀCOLA – 1810 – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, gener 2011

7 – «Opérations des troupes allemandes en Espagne, de 1808 à 1813» – E. Costa de Serda, Paris, 1874

8 – «La Vie en Alsace: revue mensuelle illustrée» – Janvier 1937 – Num, 1

9 – «La medalla de ‘Bagúr’ i Palamós» – Jonathan Stark, Estudis del Baix Empordà, S. Feliu de Guixols, 2009

10 – https://sites.google.com/site/entre1810y1811/campanas/1—el-avance-de-massena-en-portugal/operaciones-en-catalua-segunda-mitad-de-1810#TOC-Combate-de-la-Bisbal

11 – https://es.wikipedia.org/wiki/Vidreras

12 – “Spanische Feldzug des Bataillons Anhalt im Jahre 1810“ – L. Zeidler, Bei Friedrich Römer, 1844

13 – “Tagebuch eines Rheinbund-Offiziers aus dem Feldzuge gegen Spanien und während spanischer und englischer Kriegsgefangenschaft 1808 bis 1814“ – Georg Heinrich Barkhausen, Wiesbaden, 1900

14 – «Forces emfrontades en la Guerra del Francès» (1808-1814) – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, octubre 2006

15 – «Esplicación del cuadro histórico cronológico de los movimientos y principales acciones de los ejércitos beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte» – Sección Historia Militar, Barcelona, 1822

16 – https://dbe.rah.es/biografias/7113/enrique-jose-odonnell-y-anhetan

Imágenes:

a – Fotos y esquemas del autor

b – Cambrian (1797) – ID: PAF7988 – Artist: Serres, John Thomas; Swaine, Francis Orme, Edward – National Maritime Museum, Greenwich, London