La acción de la Bisbal (14/09/1810) (y II)

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Esta semana veremos la segunda y última parte que dedicaremos a los principales combates que se dieron en la Acción de La Bisbal, así como un pequeño reportaje fotográfico de los lugares y los textos de la capitulación, el despacho de Schwarz a MacDonald ya estando prisionero en Tarragona, y una interesante carta1 de un oficial de la Confederación del Rin sobre las condiciones en que se encontraba su contingente y la noticia de que esperaban un probable ataque que sería el que se produjo finalmente en La Bisbal. Posteriormente, muchos de aquello soldados, en particular los soldados de Anhalt, entraron al servicio del ejército británico en España.

LA ACCIÓN DE LA BISBAL (Cont.)

O’Donnell marchaba con el regimiento de Numancia, 60 caballos de Húsares Españoles y unos 100 hombres de infantería voluntarios de los regimientos de Iliberia, Aragón y Gerona, y cerrando la marcha el resto del regimiento de Iliberia. Mandó al resto de la división a las órdenes de Campoverde, que siguiese por Llagostera para situarse en el Valle de Aro, de cuerpo de reserva, y cortase toda comunicación al enemigos en caso de retirarse de los puntos que ocupaban. El general español se dirigió por Cassá de la Selva, y a pesar de la distancia de 8 horas de camino desde Vidreres hasta La Bisbal, y con frecuentes desfiladeros, completó la distancia con la caballería y los 100 hombres indicados en poco mas de 4 horas [2].

El Puente Viejo (Pont Vell) construido en el año 1606, el más antiguo de los cinco puentes sobre el río Daró, que daba entrada a las murallas de la vila medieval por el camino de Gerona, y que también fue escenario de los combates.

El general Schwartz en ese momento disponía en La Bisbal de 123 soldados, 22 coraceros y 9 artilleros. Ya frente a La Bisbal, en poco tiempo los Húsares Españoles tuvieron tomadas todas las avenidas y habían hecho prisionera a las patrullas de coraceros imperiales que se hallaban en los alrededores. La infantería entró en la población. Schwartz ya se había encerrado con todas sus tropas de infantería en el Castillo de la Bisbal (un antiguo palacio-residencia obispal) y la infantería española tomó los edificios inmediatos y accedió al campanario de la cercana Iglesia de la Piedad (a un escaso centenar de metros de distancia), rompiendo un vivo fuego contra el castillo. Con la esperanza de ser socorrido por las tropas de los puestos cercanos, Schwarz rechazó toda propuesta de capitulación que le hacían los españoles.

El Castillo de La Bisbal
Plano del castillo y su entorno y alzado de la fachada principal, según Daigremont, capitán del 2º regimiento de Génie (ingenieros), realizado durante la ocupación francesa de los 100.000 hijos de San Luis en 1823. La puerta inmediata a la izquierda de la principal fue tapiada con posterioridad en el mismo siglo XIX, ya que se habilitaron sus dependencias de planta baja para su uso como presidio.
Una vista de la actual plaza del Castell y los edificios que la delimitan desde el primer piso del edificio.
La Iglesia de la Piedad (1788) y su campanario.
Interior de la Iglesia.

Desde Torroella de Montgrí acudieron cerca de un centenar de soldados y unas pocas decenas de coraceros que fueron puestos a la fuga por la caballería de los dragones de Numancia (que estaban con la reserva) que mandaba el brigadier Sanjuan. Los coraceros huyeron y la infantería quedó prisionera con la impedimenta que llevaban. Obstinándose todavía Schwarz en no querer rendirse, se trató de prender fuego a las pesadas puertas de la entrada y el mismo O’Donell que había ido a comprobarlas, recibió un tiro de mosquete en la pierna derecha.

Al rato llegó por el camino el resto del regimiento de Iliberia, y cuando ya anochecía se conminó a la rendición al general francés y los dos bandos aceptaron la capitulación2 de las fuerzas defensoras.

El general Schwarz, junto sus oficiales y las tropas prisioneras salieron hacia San Feliu de Guixols al amanecer del día siguiente para ser conducidos prisioneros en barco hacia Tarragona, desde donde Schwarz comunicaría la capitulación al mariscal MacDonald el 24 de septiembre3.

O’Donnell, herido en su pierna derecha, embarcó  en el HMS Cambrian junto con los prisioneros en Palamós el 17 de septiembre y llegaría a Tarragona dos días más tarde.

LAS OPERACIONES EN LA COSTA

Salió Fleires de San Grau a las dos de la mañana y dividió su fuerza en tres columnas:

– 250 infantes del batallón del América y 20 caballos de Húsares Españoles al mando del coronel Juan María de  Gámiz, con el mismo Fleires  hacia S. Feliu;

– 300 infantes del batallón del Tarragona y 20 Húsares Españoles al mando del coronel Aldea hacia Palamós;

– 150 hombres de ambos cuerpos para servir de reserva con el capitán Boubire del Tarragona, como reserva.

Imagen actual de San Feliu de Guixols desde el mirador.

En San Feliu, Fleires separó dos grupos de 30 hombres en las alturas de Pachot y 20 hombres por el camino de Palamós para tomar posiciones de apoyo y el resto entró en la villa tocando a degüello (es decir, sin prisioneros) bajo un intenso fuego hasta la playa ,donde hicieron rendirse a los soldados de un fortín a la izquierda del puerto y posteriomente a los que se encontraban en el Pachot. Se capturaron 2 cañones de 24, uno de 4, 8 oficiales y 270 soldados.

Plano del puerto de S. Feliu de Guixols (1813) (b)
Plano del fondeadero de Palamós (1813) (b)

El coronel Aldea con sus hombres rodeó un molino fortificado a las alturas de Palamós, rodeando Calonge y atacó el molino, enviando grupos de soldados por el centro y flancos del pueblo.

Tras unas horas de intenso tiroteo con la guarnición del castillo (sería el de Sant Esteve?) se tomó al asalto y la guarnición se hizo prisionera. Los 30 hombres del grupo de la derecha atacaron la batería del puerto y clavaron los dos cañones (uno de 16 y un obús real) que abandonó la dotación. La fragata HMS Cambrian (del capitán William Fane) con sus botes, la española Diana (su capitán era José Salas) y los faluchos secundaron el ataque. Se tomaron dos cañones de 24, uno de 16, un mortero y un obús real, 7 oficiales y 255 prisioneros, sin incluir las bajas.

Palamós en una imagen actual.

A las 12 del mediodía del día 15 Fleires salió de Palamós con el batallón de Tarragona y 45 caballos para tomar el castillo de Calonge, intimando a la guarnición del castillo a su rendición y luego llegar a La Bisbal. Se informó al gobernador del castillo de la rendición de las otras poblaciones y este se entregó con su guarnición: en total, 67 hombres y dos oficiales, que fueron conducidos a Palamós con un destacamento del Tarragona.    

El castillo de Calonge (referenciado desde el siglo XII).
Perspectiva aérea del castillo en un panel informativo.

En Begur el 10 de septiembre se realizó un desembarco a las 6 y media de la mañana en la cala de Sa Riera con 130 hombres (Voluntarios de Zaragoza, marines reales británicos, Tiradores de Doyle4 y una partida de la fragata Diana), donde el destacamento enemigo que se había posicionado se retiró al castillo de Begur. Doyle cogió un tercio de su destacamento, 39 hombres, y se desplazó hasta Sa Tuna donde había una batería de cañones, dejando el resto de la tropa para vigilar el castillo. En Sa Tuna frente a un contingente enemigo formado para enfrentarlo, consiguió hacer 42 prisioneros y 4 cañones de 24 y uno de 4. Doyle hizo destruir y volar todas las baterías, torres, casas fuertes y castillos de la costa, de modo que no quedara un solo punto de apoyo hasta Rosas.

Vista lateral de la torre del castillo de Begur (1930), por V. Fargnoli
Vista del castillo desde los restos de la torre.
Panorámica desde el castillo hacia el norte, con las poblaciones próximas y las Islas Medas.

LAS CONSECUENCIAS

Después la capitulación, por parte francesa el general Schwarz, a quien los reiterados correos habían informado del movimiento de los españoles, fue fuertemente acusado de no haberse retirado, a su debido tiempo, a Gerona. Por otro lado, el general Baraguey d’Hilliers, su superior, también fue criticado por no haber rescatado a tiempo a la brigada alemana. Sea como fuere, el resultado de la incursión de O’Donnell debilitó aún más a las tropas de la Alta Cataluña, en constante lucha contra los españoles. Las guerrillas se volvíeron cada vez más atrevidas; incluso invadieron territorio francés, recaudaron contribuciones y tomaron rehenes en la pequeña ciudad de Saint-Laurent de Cerdans.

Por parte española, la expedición a La Bisbal fue considerada por las Cortes como una de las de mayor mérito de la guerra, por lo que se concedió al general O’Donnell el condado de La Bisbal (25 de octubre de 1810) y a todos los que en ella tomaron parte otra condecoración diseñada por su propio jefe: la Cruz de Distinción de La Bisbal, San Feliú y Palamós5.

Para reponerse de su herida que le dejaría cojo para el resto de su vida, O’Donnell se retiró a Mallorca, circunstancia que fue aprovechada por el jefe interino del Ejército de Cataluña entre febrero y junio de 1811, el marqués de Campoverde, para desatar una campaña de descrédito contra su persona basada en algunas acusaciones de malversación que resultaron infundadas.14

A pesar del éxito de O’Donnell, el curso de la guerra en el frente oriental no se alteraría significativamente, ni mucho menos la iniciativa militar francesa por parte de Suchet, que llevaría posteriormente a la toma de la ciudad de Tortosa a inicios del año siguiente.

Nota: Agradecer particularmente a Antonio Grajal sus enlaces a las publicaciones en alemán referentes a los Diarios y soldados de la Confederación del Rin que estaban acantonados en La Bisbal y resto de las poblaciones.

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1«Decimoctava letra – Cubriendo la costa de La Bisbal desde agosto a septiembre de 1810.

La anterior calma y cuidado que habíamos compartido en La Bisbal ha cambiado repentinamente debido a una circunstancia que ahora entristece mucho nuestra situación, incluso casi desesperada. 

Tan bueno, recto y buen hombre como el general Schwarz es, también con los militares y con tanta cautela también actúa, sin embargo, según mi poca información, cometió un gran error al hacer marchar a las tropas de un lado a otro como siempre demasiado fatigadas, que nunca tienen otra opción que capturar a algunos bandidos que pueden sobrevivir en los alrededores y que son completamente inofensivos para nosotros. Para ello, se suelen formar inicialmente unidades de 50 a 100 hombres y en ocasiones hay que marchar 8 horas para detener a un solo campesino, que ha sido traicionado como espía por su atuendo y matarlo a tiros. Como resultado, los hombres se encuentran demasiado resfriados y doloridos, generalmente se acuestan por la noche después de una expedición de este tipo y luego tienen que ser llevados al hospital de 60 a 100 hombres. En general, los diversos baluartes solo podían ser ocupados por una cuarta parte de la fuerza requerida y debido a los muchos bajas entre enfermos y heridos, uno está ahora en la tesitura de moverse de algunos lugares y solo mantener ocupadas las principales ciudades en la costa y la Bisbal, ya que toda la brigada sigue siendo de los 1000 hombres iniciales, pero entre ellos, en un centenar pueden encontrarse heridos de todo tipo. Lo mismo ocurre con los oficiales y una vez que uno de ellos ha sido relevado, a menudo, otro tiene que ir allí porque el recién llegado tiene fiebre.

Probablemente el Coronel von Thambaud como muchos ha visto afectada su salud y, por lo tanto, se ha enviado un recurso a Alemania el 29 de agosto que ha sido recibido. El teniente coronel Bögerd está ahora al mando del 5.º Regimiento y el capitán Hartmann ha vuelto a ser jefe del Batallón Anhalt del teniente coronel Santturini, que murió en Gerona. Al mismo tiempo entraron de reemplazo las compañías 7ª y 8ª de nuestro batallón, y los soldados se dividen entre las otras 6 compañías. El capitán Barkhausen tiene una vacante en su compañía y el capitán Meister se irá a casa.

El general Schwarz hace reportes diarios sobre la triste situación en la que se ve, por la retirada cada vez mayor de tropas y siempre con amargura por sentirse abrumado, pero es en vano, y el dicho de que un sinvergüenza da más de lo que tiene se encuentra aquí está completamente en su elemento. El mariscal MacDonald se ha llevado todas las tropas prescindibles a Barcelona, ​​y hasta Gerona hemos llegado tan lejos. El general Rouger tenía dos sillas colocadas frente a su apartamento en las que dos guerreros duros, pero similares a cadáveres, se sentaban en la guardia.

Lo peor de estas malas condiciones es que el enemigo está tratando de aprovechar la exposición de las tropas, ya ha atacado débilmente en varios lugares, y ahora, después de que se han obtenido noticias, nos amenaza con un ataque principal, que es lo que se espera. Así que el 9 de agosto, el destacamento de 200 hombres en S. Feliu fue atacado por unos 300 hombres, y un ataque en un puesto en S. Delma fue rechazado; pero desde el endurecimiento de la defensa de Palamós, el enemigo fue expulsado. Durante mucho tiempo, las fragatas han atacado las fortificaciones en la costa con tropas de desembarco y habían amenazado con atacar Palamós o S. Feliu. El general Schwarz fue entonces a Calonge con unos 150 hombres y 20 hombres de caballería el 6 de septiembre, para poder ayudar en un ataque desde allí, y me dejó con 40 hombres en La Bisbal. Tenía mucho miedo de un ataque de los bandidos, que habrían podido desalojarme con poco esfuerzo, así que estaba en guardia día y noche y a menudo luchaba en todas direcciones por la noche. Como los dos buques de guerra habían pasado a la altura de Palamós, el general regresó a la Bisbal a primera hora de la mañana, pero inmediatamente recibió la noticia de que los ingleses habían desembarcado en Bagur con 200 hombres esa mañana y habían tomado la batería del puerto, por lo que faltaron el teniente Lorenz y 40 hombres.

El capitán Barckausen había construido un fuerte cerca de Bagur y lo defendió muy bien. Inmediatamente 100 hombres abandonaron las tropas que acababan de llegar a Calonge, con la orden de defender la batería en cualquier caso. Cuando esto sucedió, los ingleses ya habían vuelto a embarcar en la fragata, llevándose consigo a los cautivos, que lamentablemente eran todos del batallón Lippe, y en la que perdí un cabo y cuatro hombres de mi compañía.

A través de sus espías, el general se enteró de que muchas tropas españolas se estaban reuniendo en las montañas, que probablemente harían una expedición contra alguien. Las fragatas españolas e inglesas que habían desembarcado en Bagur también siguen apostadas frente a Palamós, y parecen estar observando todos los movimientos; una triste realidad nos golpearía si el enemigo atacara con nuestra debilidad actual. Cada día la brigada se reduce en una cantidad considerable y aún hoy irán al hospital de Figueras 80 enfermos, con las que te enviaré varias cartas y estos pocas líneas para ti. El cielo conceda que mi preocupación sea infundada, y pronto esta verdadera situación puede cambiar para nuestra tranquilidad.» [13]

2«Capitulation qu’accorde S. E. le capitaine-généralde l’armée et province de Catalogne aux troupes françaises qui se trouvent au château de La Bisbal:

1e. La garnison se rendra prisonnière de guerre avec les honneurs de la guerre et mettra bas les armes au dernier poste espagnol.—

2e. Les officiers garderont leurs épées et leurs équipages; les soldats, leurs hâvresacs, et les malades seront traités comme de coutume. —

3e. Aussitôt que cette capitulation sera signée, ce qui doit avoir lieu tout de suite après que le général français, l’aura reçue, une compagnie de grenadiers espagnols prendra possession de la porte principale et la garnison sortira immédiatement.

La Bisbal, 14 septembre 1810.

Le général de brigade, baron de SCHWARZ, O‘DONNEL» [7]

3«Dépêche du général de brigade, baron de Schwarz, à S. E- le maréchal duc de Tarente.

«Tarragone, le 24 septembre 1810 .— Monseigneur, j’ai l’honneur de faire part à Votre Excellence que, le 14 de ce mois, j’ai en le malheur d’être fait prisonnier de guerre avec toute ma troupe; les différents détachements que j’avais à San-Feliu, Palamos et Calonge ont éprouvé le même sort, le même jour. Depuis huit heures du matin jusqu’à onze heures et demie, tous ces cantonnements ont été attaqués par une armée de 3 à 4000 hommes, suivie d’artillerie, divisée en 3 colonnes qui ont coupé toute espèce de communications, et S. Exc. le général commandant en chef de l’armée de Catalogne est venu en personne, à la tête d’une colonne d’infanterie et de cavalerie, m’attaquer à La Bisbal. J’avais 123 fantassins, 22 cuirassiers et 9 canonniers. Ces troupes étaient, pour la plupart, des convalescents qui ru’avaient été envoyés de Girone ; sur ce nombre, l’ennemi m’a pris 10 hommes d’infanterie et 8 cuirassiers qui étaient en reconnaissance avant l’attaque du château.

Je résistai depuis onze heures et demie, heure à laquelle j’ai été bloqué, jusqu’à la nuit, et, à sept heures du soir, après avoir eu les deux tiers environ de mon inonde hors de combat,tant tués et blessés que prisonniers, je me vis forcé d’accéder à une capitulation dont j’ai l’honneur d’adresser copie à Votre Excellence.

J’avais donné l’ordre aux troupes détachées à Torruella de venir à mon secours; 83 hommes d’infanterie et quelques cuirassiers ont été cernés par les Espagnols et fait prisonniers.

Les ordres que j’avais donnés aux troupes de Palamos et de San-Feliu pour me rejoindre à La Bisbal ont été interceptés par l’ennemi. Les postes de Palamos et de San-Feliu ont été attaqués, en même temps, par terre et par mer. Je ne puis maintenant, monseigneur, vous adresser un rapport plus circonstancié.» [7]

4Los tiradores de Doyle eran una fuerza española de infantería ligera que fue formada y llamada así en honor del general Doyle después de luchar en Olite en 1809.

5En circular de 2 de julio de 1817 se concedió a todos Los individuos militares que tomaron parte activa en las acciones de La Bisbal, San Feliú y Palamós el uso de una cruz de oro, compuesta de cuatro brazos, formando cada uno de ellos tres puntas en los extremos. El esmalte en el centro de los brazos es blanco y están enlazados por una corona de laurel. En el centro y sobre campo azul hay un castillo de oro y el lema con los nombres de las tres fortalezas. En el reverso hay una flor de lis blanca y la fecha de aquellas acciones. La cruz termina en una corona real de oro; y la cinta es azul celeste con fajas blancas entrelazadas y cuadros azules en su centro.

También los ingleses que maniobraron en la costa obtuvieron su condecoración; y esa inmediatamente, porque O’Donnell mandó acuñar una gran medalla redonda con las armas de España y de Inglaterra en el anverso y el lema de ALIANZA ETERNA, y en el reverso encontramos la inscripción “GRATITUD DE ESPANA EN LA INTREPIDEZ BRITANICA” y las fechas “BAGÚR 10 de Setiembre” y “PALAMÓS 14 de Setiembre 1810”. Se admite que 8 de ellas fueron forjadas en oro y 600 más en plata.9


Fuentes:

1 – Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 

2 – “Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 á 1814”. Tomo IX – José Gómez de Arteche y Moro, Madrid, 1895

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – “L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno Studio di military Effectiveness nell’europa Napoleonica.” – Michele Abbiati, Università degli Studi di Milano, 2015-2016

5 – «Barcelona cautiva 1808-1814». Tomo VI – Raymundo Ferrer, Edición a cargo de Antonio Moliner Prada

6 – “La “Royal Navy” en la Guerra del Francès (1808-1814) (IV)” QUADERN DE BITÀCOLA – 1810 – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, gener 2011

7 – «Opérations des troupes allemandes en Espagne, de 1808 à 1813» – E. Costa de Serda, Paris, 1874

8 – «La Vie en Alsace: revue mensuelle illustrée» – Janvier 1937 – Num, 1

9 – «La medalla de ‘Bagúr’ i Palamós» – Jonathan Stark, Estudis del Baix Empordà, S. Feliu de Guixols, 2009

10 – https://sites.google.com/site/entre1810y1811/campanas/1—el-avance-de-massena-en-portugal/operaciones-en-catalua-segunda-mitad-de-1810#TOC-Combate-de-la-Bisbal

11 – Paneles anunciadores del Castillo de La Bisbal y del Castillo de Begur.

12 – “Spanische Feldzug des Bataillons Anhalt im Jahre 1810“ – L. Zeidler, Bei Friedrich Römer, 1844

13 – “Tagebuch eines Rheinbund-Offiziers aus dem Feldzuge gegen Spanien und während spanischer und englischer Kriegsgefangenschaft 1808 bis 1814“ – Georg Heinrich Barkhausen, Wiesbaden, 1900

14 – https://dbe.rah.es/biografias/7113/enrique-jose-odonnell-y-anhetan

Imágenes:

a. Fotografías y esquemas del autor

b. Cartas nauticas de Palamós y San Feliu de Guixols . Colección Digital Real Academia de Historia.

c. «Plano de reconocimiento entre Bisbal, Bagur, Palamós et San Feliu» – Ministerio de Defensa.

La acción de la Bisbal (14/09/1810) (I)

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A finales de enero de 1810, Enrique José O’Donnell fue nombrado capitán general del Cataluña. Convencido de la necesidad de profesionalizar y disciplinar su ejército, poco partidario de la actuación de somatenes y migueletes poco integrados, tomó diversas medidas en este sentido y reprimió la deserción, llevando a cabo una campaña informativa por medio de numerosos bandos, a los que sería muy aficionado toda su vida16. Tras los últimos y significativos reveses frente a las tropas imperiales de Suchet y decidido a no perder la iniciativa, a principios de septiembre se planeó una operación conjunta junto con el apoyo de la marina británica para golpear sobre la retaguardia francesa a unos 200 kilómetros hacia el noreste, desde su base en Tarragona, con tropas por tierra y transportando otras por mar. La Acción de la Bisbal fue un hecho de armas que no alteró significtivamente el frente oriental pero su meticulosa ejecución y desenlace elevaría varios enteros la moral patriota y de las tropas, trajo el esperado reparto de medallas, menciones honrosas y un título nobiliario a su comandante en jefe.

El Castillo Palacio de la Bisbal, el edificio más emblemático del centro histórico de La Bisbal y un gran exponente del Románico civil catalán. Construido por los obispos de Gerona a final del siglo XI, el edificio fue objeto de diversas reformas entre los siglos XV y XVIII.

LOS ANTECEDENTES

A mediados del año 1810, las perspectivas para la causa patriota en el frente oriental español no eran especialmente halagüeñas. Tras la caída de la fortaleza de Hostalrich (Gerona) en manos francesas (13 de mayo), el futuro mariscal Suchet se había apoderado de Lérida (14 de mayo) y tanto Mequinenza (8 de junio) como Morella (13 de junio) habían caído en poder de las tropas imperiales. Suchet, que se enfrentaba a las tropas de José Caro Sureda (el hermano del Marqués de la Romana) en Valencia, se reunió apresuradamente con MacDonald* cuando este alcanzó a su vez la ciudad de Lérida para acordar la estrategia a seguir: en concreto las operaciones para sitiar Tortosa, que activaría Suchet por su parte, mientras que el duque de Tarento continuaría en el territorio de Lérida, tratando de impedir las incursiones españolas en la otra orilla del Ebro y ocupar especialmente la llanura de la comarca de Urgel, a fin de asegurar  las subsistencias de uno y otro ejército.

Por su parte el por entonces capitán general de Cataluña, Enrique O’Donnell, después de su derrota en Margalef (23 de abril de 1810), y su retirada hacia las Borjas Blancas (Les Borges Blanques), reubicó las divisiones del ejército español por el territorio que aún controlaba: la 1ª división en la derecha del Llobregat, la 2ª división en Falset y la 3ª división próxima al Valle de Aran y la reserva cerca de Tortosa. También un reducido cuerpo de húsares y tropas lígeras se hallaban en Olot. Dándose cuenta O’Donnell que un gran numero de tropas francesas en Catalunya se había desplazado hacia el oeste, resolvió no perder la iniciativa y atacar la retaguardia francesa desde su base en Tarragona, amenazando al mismo tiempo la estratégica ruta desde Barcelona hasta la frontera francesa, vital para los franceses.

Las tropas españolas se situaban, según A. Blanch3 en las siguientes ubicaciones: La 1ª división ocupaba la derecha del Llobregat y se apoyaba en Montserrat; la 2ª división observaba en Falset al ejército de Aragón que se dirigía a Tortosa; la 3ª división cubría en Esterri las rutas del valle de Arán. La reserva, dividida entre Coll d’Alba, cerca de Tortosa y en Arbeca y Borjas Blancas. Un cuerpo de húsares y tropas ligeras estaba en Olot, observando las tierras de Besalú y Bañolas. También las localidades de Berga y la Seo de Urgel estaban en manos españolas. Por contra los franceses tenían en su poder algunas de las principales fortalezas y tres de las cuatro principales ciudades catalanas, así como varias localidades costeras.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS

Enrique José O’Donnell y Anethan

(San Sebastián, 21/05/1776 – Montpellier, 17/05/1834). 

Hijo de José O’Donnell, coronel del regimiento de Irlanda y hermano de los tenientes generales José y Carlos O’Donnell. Ingresó como cadete menor de edad en el regimiento de Irlanda en 1783, tomando plaza efectiva en 1787. Tomó parte en el sitio y defensa de la plaza de Ceuta en 1790-91. Nombrado teniente en 1794, fue destinado al ejército de Cataluña, donde tomó parte en la Guerra de la Convención. En 1795 fue promovido a capitán en el regimiento de Voluntarios de la Corona. Tomó parte en la campaña de Portugal en 1801. En enero de 1807 fue ascendido a sargento mayor del regimiento Ultonia. Al estallar la Guerra de Independencia estaba de guarnición en Gerona, y participó en varias acciones de auxilio a la plaza. La Junta Central le ascendió a mariscal de campo a finales de 1809. Mandó una división en Cataluña, a las órdenes de Blake, Portago y García-Conde. El 21 de enero de 1810 fue nombrado capitán general de Cataluña, siendo derrotado por Souham en Vich el 20 de febrero. El 6 de abril fue ascendido a teniente general. Intentó socorrer a la asediada ciudad de Lérida, pero fue derrotado en Margalef, el 23 de abril. Sin embargo el 14 de septiembre logró rendir al general Schwartz en La Bisbal, siendo gravemente herido en la pierna. El 5 de abril de 1811 fue nombrado por la Regencia conde de La Bisbal. En enero de 1812 fue nombrado regente del Reino, pero dimitió por la derrota de su hermano José en Castalla. En octubre del mismo año fue nombrado capitán general de Córdoba, Jaén y Sevilla, organizando al año siguiente el ejército de Andalucía, con el que siguió al ejército de Wellington en su avance por los Pirineos. Dejó su cargo por divergencias surgidas con Wellington y pidió su licencia por motivos de salud, siendo sustituido por Girón. En julio de 1814 fue nombrado capitán general de Andalucía, empleo que ostentaría también en 1819. Con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, se le dió el mando del primer ejército de la Reserva, contra los franceses, teniendo que emigrar a Francia (Limoges) en 1823. Cuando regresaba a España en 1834, con una amnistia de la Reina María Cristina, supo de la muerte de su hijo Luis, fusilado por Zumalacárregui, lo que le provocó una profunda consternación y su muerte tres días más tarde, el 17 de mayo.1

LAS TROPAS ESPAÑOLAS

Según las listas de George Nafziger (Pdf 810HSAA-1990) para la fecha del 15 de agosto de 1810 y en concreto para el Ejército de la Derecha, nos da los siguientes datos en las unidades presentes:

Voluntarios de Tarragona (1 bat.), Regimiento de Iliberia (2 bats.), Regimiento de América (2 bats.), Regimiento de Gerona (2 bats.), Regimiento de Aragón (?), Húsares españoles (4 escd.) y Dragones de Numancia (2 escd.). El total que estimamos sería del orden de unos 3.500 infantes y unos 450-500 jinetes.

Específicamente para la acción de La Bisbal, como casi siempre nos suele suceder, nos movemos en el terreno de la conjetura. Algunas fuentes inglesas (Oman y Lipscombe se hace eco del primero) citan el total de la fuerza que llegó a Vidreres en 6.000 soldados y 400 jinetes. Consultando a Cabanes15, vemos que el 15 de agosto la división de Campoverde (la tercera) no tenía todas las unidades que cita O’Donnell en su parte oficial (recogido por Arteche en su obra) que la constituían: algunas estaban en Tarragona o en las otras dos divisiones, y las divisiones más nutridas superaban escasamente los 4.000 hombres «disponibles». También es posible que se juntaran los regimientos más fiables o con mayor dotación al mando de Campoverde hasta juntar la cifra de 6.000, pero nos parece excesivo. Para la columna que se destacó en Pineda para atacar Palamós y San Feliu al mando de Fleires, los partes relacionados por Arteche nos dan unas cifras de 700 infantes (América y Tarragona) y 40 jinetes. O’Donnell acudió a La Bisbal con los dragones de Numancia, 60 Húsares Españoles, 100 infantes voluntarios y el total del Iliberia siguiendo como fuerza de apoyo. El mismo O’Donnell cita que solo tenía en el ataque inicial esos 100 hombres de infantería y algunos hombres del somaten que se convocó. Podrían ser, por lo alto, en total 500-600 hombres sumando el Iliberia y entre 200-300 jinetes de caballería. Recapitulando, en las acciones de La Bisbal y las poblaciones costeras podríamos tener entre 1.200-1.300 hombres y 250-350 jinetes, aparte la reserva con Campoverde pongamos las mismas cifras totales de infantería, por lo que creemos que sería más razonable hablar del orden de 3.000-3.500 infantes y unos 350-400 de caballería.

En las fuerza embarcadas en el convoy por mar, en las fragatas española y británica, según Stark9, entre 60 soldados españoles (probablemente del Santa Fé), 69 hombres de los Tiradores de Doyle y los Marines reales británicos que eran unos 54, estos últimos según el diario de a bordo del HMS Cambrian. Lo que da una cifra de unos 183 hombres. La tripulación del HMS Cambrian era de un total de 328 hombres, por lo que sumando a la fragata española, podrían ser una fuerza activa entre 200 y 250 hombres para posibles desembarcos. Doyle en su parte cita, por ejemplo, que el ataque a Begur fue realizado con 130 hombres solamente.

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François Xavier de Schwarz

(Hernwies [Baden], 08/01/1762 – Sainte-Ruffine, 09/10/1826).

Su padre, François Xavier, era un antiguo teniente de granaderos a caballo de Baviera, y su madre Marie Ursule Dürr y su tio fue el mariscal de campo Alexandre de Schwarz. Era el noveno de los diez hijos que tuvo la pareja, aunque la mayoría murieron a temprana edad. Por influencia de su tío ingresó como voluntario en el regimiento de caballería Royal-Nassau (20/08/1769), a los 7 años y medio de edad. El 12 de julio de 1776 fue admitido como cadete gentilhombre en el prestigioso regimiento de los Húsares de Chamborant. Ascendido a Segundo teniente (10/03/1782), teniente (25/01/1792) y capitán (el 12 de junio siguiente). Al contrario que muchos nobles, no emigró al extranjero y con su regimiento convertido en el 2º de húsares participó en las operaciones de los Ejércitos del Centro y del Norte (1792-1793), de las Ardenas (agosto de 1793), del Sambre y Mosa (junio de 1794). Ascendido a Jefe de escuadrón el 21 de marzo de 1795, sirvió en los ejércitos de Alemania, después del Mainz (1797-1798) y participó en todas las batallas que libró su regimiento. Fue hecho prisionero en la tentativa de invasión de Irlanda el 15 de octubre de 1798. El 3 de septiembre de 1799 es nombrado Jefe de brigada del 5º de húsares, sirviendo en el ejército del Rin. Los generales Lefèvbre y Kellermann le proponen para coronel del regimiento pero el Inspector general de caballería (por entonces el futuro mariscal Ney) no abrigaba un buen concepto de él, aunque fue mantenido como jefe del regimiento. Nombrado oficial de la Legión de Honor el 25 de prairial. El 5º de húsares formaba parte del 1er Cuerpo de la Grande Armée (2/08/1805). Su regimiento realiza diez cargas sucesivas contra la artillería enemiga en la llanura de Pratzen en Austerlitz, lo que le vale a su jefe el ser nombrado Comendador de la Legión de Honor (25/12/1805). Toma parte en las campañas de Prusia y Polonia. El 24 de julio fue enviado al Cuerpo de Observación del Escalda en Gante. El 23 de marzo de 1808, se le ordenó partir hacia Perpignan para tomar el mando de una brigada de caballería en el cuerpo de observación de los Pirineos Orientales a las órdenes del general Duhesme. El 9 de marzo es nombrado barón del Imperio. El 5 de junio de 1808 se encuentra en Barcelona. Toma el mando de una brigada de tropas alemanas de Sajonia y de Nassau, con la que interviene en Manresa. Es capturado por O’Donnell en la Acción de la Bisbal (14/09/1810) y enviado a Inglaterra es internado en el Támesis, donde permaneció prisionero hasta el 17 de mayo de 1814. Vuelto a Francia pide un nuevo mando pero el nuevo gobierno de los Borbones se lo deniega. Vuelto Napoleón al poder, en mayo de 1815 es encargado del gran depósito de remontas de caballería de Amiens. Después de Waterloo es enviado al retiro y se le prohibe permanecer en Paris. Retirado en Sainte-Ruffine, cerca de Metz, no obstante se le concede la Cruz de San Luis (19/08/1818). El 23 de marzo de 1820 nace su único hijo, J.B.A. de Schwarz. Muere en el mismo Sainte-Ruffine en 1826.8

LAS TROPAS DE LA CONFEDERACIÓN DEL RIN

A fecha de 13 de septiembre los contingentes franceses en la zona se repartían de la siguiente manera7:

La Bisbal151 hombresGeneral Schwarz
Torroella de Montgrí85 hombres«
Begur55 hombresCapitán Burckhausen
Calonge85 hombresCapitán Volter
Palamós269 hombres*Teniente coronel De Walzdorff
San Feliu de Guixols278 hombres**«
Total923 hombres***
(*) De los cuales 2º artillería= Oficiales y 16 artilleros; (**) De los cuales 2º artillería= Oficiales y 11 artilleros; (***) De los cuales 56 eran oficiales

Las tropas formaban parte de la división Rouyer (o de los Príncipes de la Confederación del Rin) que se incorporó a la Armée de Catalogne el 12 de marzo de 1810. Las unidades destacadas en La Bisbal y los pueblos costeros próximos eran concretamente batallones de Anhalt, Lippe encuadradas en el 5º regimiento de Anhalt-Lippe y del 6º regimiento de Schwarzburg, Reuss y Waldeck14, junto con un pequeño destacamento de coraceros en Torroella de Montgrí.

LA ACCIÓN DE LA BISBAL

Se iniciaron los preparativos en el puerto de Tarragona el dia 5 de septiembre para embarcar algunas piezas de artillería, pertrechos, un pequeño destacamento de tropas y organizar un convoy con la fragata británica HMS Cambrian, de 40 cañones y 328 hombres, al mando del capitán Francis William Fane**, y 4 faluchos (otras fuentes citan solo dos jebeques9) de ese apostadero. A bordo de la HMS Cambrian también viajaba el general Charles Doyle. Una fragata española*** se uniría al convoy a su paso por la costa3.

O’Donnell salió el dia 6 de la ciudad de Tarragona, dejando la plaza al mando de su jefe de Estado Mayor, el mariscal de campo Luis Wimpffen, para unirse y tomar el mando en Villafranca de las tropas de la división del marqués de Campoverde, constituidas por entonces por los regimientos de Tarragona, Iliberia, América, Gerona y Aragón, y los de caballería de húsares españoles y dragones de Numancia.

La fragata británica de 5ª clase HMS Cambrian, de 40 cañones, fletada en 1797. Sirvió en operaciones en el Canal de la Mancha, Norteamérica y el Mediterráneo (b)

Por su parte, el convoy de la HMS Cambrian durante el día 7 ya navegaba frente al cabo de San Sebastián. A las 10 de la mañana abordó a un corsario español para obtener información. Cuatro horas más tarde, Fane y Doyle desembarcaron en tierra, probablemente para obtener información sobre las fuerzas francesas en la zona. La madrugada del día 8 el convoy abordó a otro corsario español buscando información, y a primera hora de la tarde la expedición enfiló hacia las islas Medas.

Las islas Medas, frente a la localidad costera de L’Estartit.

Durante la tarde con dos botes se reconocieron las defensas de los franceses en las islas, y horas más tarde se hizo un intento de atacar las defensas francesas, pero al final se desistió de intentarlo porque reducir a los defensores se consideró por parte del capitán Fane, del todo impracticable.

Probablemente a sugerencia del general Doyle, se optó por atacar Begur como alternativa a las islas Medas.9

Volvamos con la columna del general O’Donnell. Esta siguió su marcha hacia Esparraguera y por donde pasaba el antiguo camino carretero de Barcelona a Aragón -en el pueblo de la Beguda Alta- O’Donnell ordenó al marques de Campoverde que se ubicase en esa posición y él siguió el día 8 solo con la caballería y los voluntarios de Aragón para practicar un reconocimiento en la zona del Bruch y Casamasanas. Una vez reconocido el terreno ordenó al brigadier Barón de Eróles tomara a su vez esa posición.

También ordenó que la división del brigadier Bartolomé de Georget que desde Sta. Coloma se dirigiera hacia el este para situarse en Montbui, cerca de Igualada y la del mariscal de campo José Obispo que desde Montblanch forzara su marcha y se colocase en las alturas a derecha e izquierda de las inmediaciones de Martorell. Por la noche del día 8 ordenó a Campoverde se pusiese en marcha en la madrugada del 9 hacia San Cugat del Valles, enviando un batallón de América de refuerzo al brigadier Georget, aumentó la división con el regimiento de Almería; y se reunió con O’Donnell y con la caballería que igualmente se habia aumentado con los regimientos de cazadores de Maestranza de Valencia y Olivenza en Martorell.

El día 10 de septiembre llegó todo el contingente a Mataró y el día 11 alcanzaba la también localidad costera de Pineda. En esta localidad O’Donnell separó a los batallones de Tarragona y América y 60 caballos á las órdenes del coronel Honorato de Fleires para que siguieran por la costa y tomasen posición aquella misma noche en la ermita de S. Grau. O’Donnell siguió con el resto de la división por el pueblo de Tordera, saliendo ambos de Pineda en la madrugada del día 12 de septiembre.

El comandante español envió desde Tordera hacia Hostalrich a los flanqueadores del Numancia y una compañía de cazadores de Iliberia a las órdenes del coronel José Ceró para vigilar la fortaleza, en poder de los franceses desde mediados de mayo. Y al mismo tiempo dirigió hacia Gerona a su edecán Manuel Llauder con 36 jinetes con el mismo fin. Sigue su itinerario de marcha hacia Vidreres con las tropas restantes y un cañón y un obús que se desembarcaron en Calella. Por la noche las dos partidas de Hostalrich y Gerona se volvieron a juntar con el grueso de la expedición.

La Plaza de la Iglesia, en Vidreres, con la parroquia de Santa María de Vidreres (s. XI). La actual iglesia de Santa María es el resultado de una gran reforma arquitectónica que se realizó a finales del siglo XVIII, de estilo barroco neoclásico. (c)
Vidreres era una población dedicada por aquellos años básicamente al sector agrario, que pocos años antes, en 1787, contaba con poco más de 500 habitantes y que ya había visto el paso de tropas francesas en 1808 e italianas en 1809.

Seguirá en la 2ª parte.

– – – – – – o – – – – – –

(*) – MacDonald había sustituido en el mando del ejército de Cataluña a Augereau. Comandó varios convoyes desde Gerona hacia Barcelona entre junio y agosto de 1810, para suministrar víveres y ganado a la capital y conducir a los prisioneros que se hallaban en ella de camino a Gerona. Después del último convoy, salió de Barcelona hacia Tarragona, por la línea del Llobregat hacia Villafranca y Valls. Intentó un reconocimiento sobre Tarragona en La Canonja (a unos 6 km de la ciudad) el 21 de agosto, pero fue rechazado por las tropas de O’Donnell formadas por tropas regulares, guerrillas y el fuego de apoyo de las fragatas inglesas. MacDonald llegó el 29 de agosto a Lérida, habiendo sido hostigado en varios puntos por las partidas de somatenes locales.

(**) – Fane tomó el mando de la nave en 1808 con orden de conducirla hacia el Mediterráneo, donde, durante 1810, estuvo participando en operaciones a lo largo de la costa catalana. Esto incluía prestar apoyo a las fuerzas regulares locales y a las guerrillas, así como interrumpir las rutas marítimas de suministro del ejército francés en Cataluña.9

(***) – Adolfo Blanch y otros citan la fragata Diana, pero Fane en sus cartas oficiales cita el nombre de Flora. Como señala Jonathan Stark9, o diversas fuentes se equivocaron al citar la Diana, o ambas naves concurrieron en la acción. Toreno10 señala que partieron de Tarragona «cuatro faluchos y dos fragatas, una inglesa y otra española», por lo que tampoco es desdeñable, por aventurar una explicación, que esta fuera la Diana y la Flora se uniese al convoy en Blanes, como señala el artículo de Stark.


Fuentes:

1 – Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 

2 – “Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 á 1814”. Tomo IX – José Gómez de Arteche y Moro, Madrid, 1895

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – “L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno Studio di military Effectiveness nell’europa Napoleonica.” – Michele Abbiati, Università degli Studi di Milano, 2015-2016

5 – «Barcelona cautiva 1808-1814». Tomo VI – Raymundo Ferrer, Edición a cargo de Antonio Moliner Prada

6 – “La “Royal Navy” en la Guerra del Francès (1808-1814) (IV)” QUADERN DE BITÀCOLA – 1810 – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, gener 2011

7 – «Opérations des troupes allemandes en Espagne, de 1808 à 1813» – E. Costa de Serda, Paris, 1874

8 – «La Vie en Alsace: revue mensuelle illustrée» – Janvier 1937 – Num, 1

9 – «La medalla de ‘Bagúr’ i Palamós» – Jonathan Stark, Estudis del Baix Empordà, S. Feliu de Guixols, 2009

10 – https://sites.google.com/site/entre1810y1811/campanas/1—el-avance-de-massena-en-portugal/operaciones-en-catalua-segunda-mitad-de-1810#TOC-Combate-de-la-Bisbal

11 – https://es.wikipedia.org/wiki/Vidreras

12 – “Spanische Feldzug des Bataillons Anhalt im Jahre 1810“ – L. Zeidler, Bei Friedrich Römer, 1844

13 – “Tagebuch eines Rheinbund-Offiziers aus dem Feldzuge gegen Spanien und während spanischer und englischer Kriegsgefangenschaft 1808 bis 1814“ – Georg Heinrich Barkhausen, Wiesbaden, 1900

14 – «Forces emfrontades en la Guerra del Francès» (1808-1814) – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, octubre 2006

15 – «Esplicación del cuadro histórico cronológico de los movimientos y principales acciones de los ejércitos beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte» – Sección Historia Militar, Barcelona, 1822

16 – https://dbe.rah.es/biografias/7113/enrique-jose-odonnell-y-anhetan

Imágenes:

a – Fotos y esquemas del autor

b – Cambrian (1797) – ID: PAF7988 – Artist: Serres, John Thomas; Swaine, Francis Orme, Edward – National Maritime Museum, Greenwich, London

Pintura. El arte de… Louis Gardette

Esta semana volvemos a centramos en la pintura militar que trata de la época napoleónica con otro pintor de la Escuela Francesa, el parisino Louis Gardette, que vivió y desarrolló su obra a caballo entre los siglos XIX y XX. Entre sus lienzos, varias composiciones dedicadas al Primer Imperior y la figura de Napoleón, al Segundo Imperio y a la 1ª Guerra Mundial.

EL APUNTE

Louis Gardette, fotografíado en el año 1885 (a)

Louis Gardette nació en París en 1855. Fue alumno de los pintores Isidore Pils y Henri Lehmann. Fue un representante de la Escuela Francesa de finales del s. XIX y principios del siglo XX.

Su obra dedica varias composiciones a la época napoleónica y también al Segundo Imperio. Vivió algunos años en el molino Bonneuil, cerca de la presa por la que discurre el rio Marne.1

Ganó una medalla de 3ª clase en el Salón de Paris de 1889 y una Mención Honorable en el Salón de 1886.

Murió en el año 1915.

El trabajo de Louis Gardette se ha ofrecido en subasta varias veces, con precios realizados que oscilan entre $600 y $5.865, según el tamaño y el medio de la obra de arte. Desde 2019, el precio récord para este artista en una subasta es de $5.865 para «El oficial de artillería Bonaparte en su habitación en Valence», vendido en Osenat, Fontainebleau en 2020.3

OBRA ESCOGIDA

«El emperador Napoleón en un bivaque acompañado por un cazador a caballo
y un ordenanza» (1904), óleo sobre lienzo, 55×38 cm (b)
«Bonaparte officier d’artillerie dans sa chambre à Valence» (1913), óleo sobre lienzo (c)

La imagen superior es un cuadro de Louis Gardette que muestra al teniente Bonaparte en su habitación, Grande rue de Valence, en 1791. El pintor se inspiró en otro cuadro conocido: «Bonaparte aux Tuileries» realizado por Nicolas-Toussaint Charlet. La escena de Gardette también tiene similitudes con «La chambre de Bonaparte» del pintor valentino Louis Ageron (1865-1935).2

«Escena de las campañas napoleónicas» (1905), óleo sobre lienzo, 41×33 cm (d)
«Le déjeuner de l’Empereur Napoléon 1er devant sa berline», óleo sobre lienzo (e)
“En Route, Contre-Temps” Salón de 1905 , óleo sobre lienzo, 41×33 cm (f)
«En campaña: La inteligencia»
«Soldado napoleónico a caballo. Retirada de Rusia» . Óleo sobre cartón prensado, 16.5×24 cm (h)
La víspera de Jena». Salón de 1910 (i)
«Jinete del 12º de coraceros del 1er Imperio a caballo». Óleo sobre cartón, 20×26 cm (j)
«Soldado francés» (1896), óleo sobre tabla, 7 3/8″x 9 5/8″ (k)

Fuentes:

1. «Le Vieux Saint-Maur«, Paris, 1960

2. https://etudesdromoises.fr/etudes-dromoises-n-85/#156726294501-e95be838-f3fa

3. https://www.mutualart.com/Artist/Louis-Gardette/AB5EB619618A358D

4. Journal officiel de la République française. Lois et décrets, 04/07/1886

5. https://www.osenat.com/lot/103328/12987384

Imágenes:

a. https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Charles-Michelez/655282/Album-Art%C3%ADstico-y-Biogr%C3%A1fico,-6%C2%BA-a%C3%B1o,-Sal%C3%B3n-1885;-Retrato-del-pintor-Louis-Gardette..html

b. https://www.mutualart.com/Artwork/Emperor-Napoleon-at-the-bivouac-accompan/2159ECC4972BD04F?login=1

c. https://www.mutualart.com/Artwork/Bonaparte-artillery-officer-in-his-room-/CFCF61485F37A1B1

d. https://www.proantic.com/galerie/ythurbide/img/599929-5eb6d8f44b701.jpg

e. https://www.osenat.com/lot/17374/3408416?refurl=Le+d%C3%A9jeuner+de+l%27Empereur+Napol%C3%A9on+1er+devant+sa+berline+Huile+sur+toile+Important+cadre+en+bois+et+

f. https://www.proantic.com/galerie/ythurbide/img/599929-5eb6d8f44b701.jpg

g. https://www.delcampe.net/

h. https://www.mutualart.com/Artwork/Napoleonic-Soldier-on-Horseback-Retreati/0E5893CB058E6485

i. https://www.delcampe.net/es/coleccionismo/postales/bellas-artes/pintura-cuadros/carte-photo-peinture-salon-1910-louis-gardette-la-veille-d-iena-283872205.html

j. https://www.proantic.com/galerie/antiquites-lamouret/img/643670-alb-5f4f63d44071b.jpg

k. https://www.artfoxlive.com/product/1689789.html#prettyPhoto

El Museo del Ejército de Toledo (y III)

Tiempo de lectura: 25 minutos

Esta semana finalizamos nuestra trilogía de artículos que hemos dedicado a una parte de las exposiciones del Museo del Ejército que se encuentran ubicadas en las dependencias del Alcázar de la imperial ciudad de Toledo.

Veremos a continuación la implicación de España en la Guerra contra la Convención francesa y la posterior Guerra de Independencia, junto con otros bloques temáticos como el de la irrupción de las ciencias en la fabricación de material militar y la aparición de los primeros artilugios para la transmisión de mensajes en los conflictos armados.

Habiendo tenido la suerte de visitar otros museos similares en otros países, cabe decir que en cuanto a contenidos y piezas expuestas, el Museo del Ejército de Toledo está a la altura de los mejores en la materia. En cuanto al tratamiento más específico de la Guerra de Independencia, mi impresión en estos momentos es que adolece de una mayor rigurosidad en los textos (agradecer a Luis Sorando algunas precisiones sobre los títulos) y en las traducciones de algunos de los textos al inglés. Hasta cierto punto es disculpable un fallo en una fecha o nombre, pero no que estos no se corrijan con el paso del tiempo o que el autor de una cita (el ruso Suvorov) no sea el que figure realmente y esta se atribuya erróneamente a otro militar ruso (Kutuzov).

Detalle del cuadro «Juramento de las banderas», obra del pintor Manuel Castellano

BREVE RECORRIDO COLECCIONES S. XVIII-XIX

VIVIR EN GUARNICIÓN

«La vida de los soldados, es andar por los lugares, dormir en cama prestada, morir en los hospitales»

Copla popular

En un proceso que culmina en la segunda mitad del siglo se produjo la sedentarización de las unidades militares que adoptan una base territorial fija y un acuartelamiento estable. En el cuartel, mientras que los oficiales se centraban en mantener la moral, salud y disciplina, mostrando su preocupación por el nivel de vida de la tropa, los soldados se enfrentaban a una jornada monótona. El evidente malgasto de recursos llevó a una reflexión teórica sobre cómo mejorar la utilidad pública de los soldados acuartelados.

2. Uniforme de oficial de la Real Guardia de Granaderos de Fernando VII. Reproducción siglo XX. Textil, cuero, piel, metal.
3. Uniforme de soldado del Regimiento Suizo. Reproducción, 1908. Textil, cuero, metal.
4. Uniforme de brigadier de la Guerra de Independencia. Reproducción, s. XX. Textil, cuero, metal.
5. Uniforme, armas, silla y equipo del caballo de soldado de Artillería a caballo de 1808
Caja con vendajes del Real Colegio de Artillería (c. 1816). Madera, metal y algodón. Vendajes con inscripción: “R.C.A.”
Perfil de cureña de plaza. Pedro Velarde, 1804. Papel y tinta.

ARMAMENTO PORTÁTIL

«La bala es una locura, solo la bayoneta sabe de qué se trata»

Alexander Suvorov

En la primera mitad del siglo XIX, el Ejército usaba armas de chispa, avancarga y ánima lisa que disparaban con pólvora negra y balas esféricas, contenidas en cartuchos de papel encerado. La escasa precisión de las armas de fuego obligaba a entrenar a los soldados en las operaciones de carga para lograr el mayor número de disparos por minuto. La eficacia de los fusiles aumentaba cuando, unidos a la bayoneta, se convertían en una lanza idónea para el combate cuerpo a cuerpo.

En los años inmediatamente posteriores a la Guerra de Independencia se produjeron los primeros intentos de sistematización de las armas blancas para la Caballería: sables curvos para la ligera y espadas rectas para la de Línea, ambos con influencia de los modelos franceses.

5. Espada para tropa de Caballería, modelo 1796.
Toledo, 1797. Acero, cobre, hierro.
4. Carabina española de Caballería Modelo 1789
C. 1789. Hierro, latón, madera.
6. Pistola española reglamentaria para Caballería, modelo 1801. (c. 1806) Hierro, latón, acero y madera.

CIENCIA Y TÉCNICA MILITAR

La ciencia militar en tiempo de revoluciones

Tres son los rasgos característicos de la política científica del último tercio del siglo XVIII: militarización, utilitarismo y servicio al desarrollo técnico. La aplicación sistemática de ciencia y tecnología a la mejora de los procesos productivos es prioritaria. Academias, Laboratorios y Fábricas son los establecimientos encargados de llevar a cabo esta política que alcanza sus mejores resultados en el desarrollo de la siderurgia vasca y en la investigación química y mineralógica aplicada a la industria artillera.

La crisis productiva causada por la Guerra de la Independencia, la pérdida de los territorios americanos y el enfrentamiento civil entre carlistas y cristinos, dieron al traste con la continuidad de estos logros.

1. Bombarderos de Cádiz. Reproducción.
2. Artilleros distinguidos de Cádiz. Reproducción.

LA ARTILLERÍA ALIGERADA.

Hasta mediados del siglo XIX la artillería lisa y de avancarga responde al sistema Gribeauval. Las principales novedades se producen en las piezas de artillería de sitio y de campaña. Éstas –necesitadas de una mayor capacidad de maniobra- abandonan paulatinamente los pesados montajes de época precedente. Las gualderas se acortan y rematan en un ángulo muy obtuso y ligeramente redondeado, denominado de cola de pato.

La adopción definitiva de nuevas cureñas más ligeras y manejables se produce finalizada la Guerra de Independencia con la llamada cureña de mástil o a la inglesa. Durante la Primera Guerra Carlista, las peculiaridades del escenario de guerra impulsan la creación de unidades de montaña dotadas de obuses de a 12 conducidos a lomos de mulas.

3. Grupos de Artilleros. C. 1900. Xilografía.
1. Proyectil. Cohete de granada 1800-1850. Hierro
2. Mortero cónico Vizcaya, 1ª mitad s. XIX. Bronce
Cañón corto Igne et Arte (“Por el fuego y el arte”)  y cureña. Miguel Ulloa, 1791. Hierro

LA IRRUPCIÓN DE LAS CIENCIAS EN LAS FÁBRICAS

El esfuerzo por renovar las fábricas militares se centró en superar dos retos: el abandono de la fundición en hueco de los cañones y la búsqueda de un nuevo combustible para alimentar los hornos. El empleo de la máquina de barrenar horizontal permitió la fundición en sólido mientras que la generalización del carbón mineral sustituyó al carbón vegetal.

La transferencia de tecnología empleó diversas estrategias, desde la importación de maquinaria y contratación de técnicos extranjeros hasta la organización y financiación de viajes a instalaciones fabriles europeas en auténticas comisiones de espionaje. El mapa industrial español quedó establecido en sus líneas esenciales a principios del siglo XIX.

3. Máquina extractora de espoletas. C. 1800. Metal.

TELÉGRAFOS ÓPTICOS: LOS PRIMEROS TRANSMISORES

La necesidad de transmitir información codificada a larga distancia se hace más urgente a medida que los ejércitos aumentan sus efectivos. En la telegrafía óptica, el medio de enlace es la luz y las señales que se basan en las diferentes posiciones adoptadas por tres brazos articulados y unidos mediante un sistema pivotante.

En España, el ingeniero militar Betancourt desarrolló un telégrafo óptico de un solo brazo móvil que permitía una transcripción-recepción más rápida y su uso nocturno, gracias a la incorporación de luces de aceite y espejos reflectores. Estas ventajas supusieron un notable adelanto en el sistema de comunicaciones de la época, pasando en pocos años del ámbito militar al civil.

GUERRA CONTRA LA CONVENCIÓN, 1793-1795

Tras la ejecución de Luis XVI y su familia, España se une a la coalición antirrevolucionaria formada por las principales monarquías europeas. La guerra contra los republicanos franceses contó con un enorme apoyo popular en forma de voluntarios y donaciones. En la Península, el escenario principal fue la frontera pirenaica, donde el general Ricardos llegó a ocupar el Rosellón. El enérgico contraataque francés obligó a Godoy a buscar la paz, firmada en Basilea en 1795.

La guerra contra la Convención reveló la falta de preparación de España para la guerra total: el Ejército no estaba equipado para combatir este tipo de guerra y a este enemigo. Era un Ejército del siglo XVIII contra una nación en armas, una causa dinástica contra una lucha revolucionaria.*

Capitán General Antonio Ricardos. S. XIX. Óleo sobre lienzo. Copia del original de Goya.
Capitán General Don José Urrutia de las Casas
S. XIX. Óleo sobre lienzo. Copia del original de Goya.
2. Fusil español de Cazadores modelo 1790. Marshal, C. 1790. Hierro, latón, madera.
3. Bayoneta de cubo para fusil de Cazadores modelo 1790. C. 1790. Acero.

EL PRECIO DE LA AMISTAD CON FRANCIA

El tratado de San Ildefonso de 1796 formalizó la alianza con Napoleón. Poniendo a disposición de Francia los recursos militares españoles y arrastrando a Carlos IV a la guerra contra Inglaterra. Esta ruinosa política exterior acarreó la pérdida de la flota tras las derrotas de San Vicente (1797) y Trafalgar (1805), el bloqueo británico a Cádiz y el ataque a las rutas comerciales entre España y América.**

En 1801, la sujeción a los intereses franceses empujó a la Corona a invadir Portugal  en la denominada Guerra de las Naranjas, Tras la rápida ocupación de varias poblaciones lusas, Portugal aceptó cerrar sus puertos a los barcos británicos y entregar a España la ciudad de Olivenza. A Godoy esta victoria le valió el título de Generalísimo.

LA DERROTA DE NELSON

La recuperación de la alianza francesa en 1796 tiene como primera consecuencia el enfrentamiento con Inglaterra. El ataque británico a Santa Cruz de Tenerife, dirigido por el entonces contralmirante Nelson se salda con un rotundo fracaso. El general Gutiérrez, que ya había derrotado a los ingleses en las Malvinas y en Menorca, organiza eficazmente la defensa de la isla. Consigue rechazar dos ataques de la Marina británica y cercar a los asaltantes en un punto próximo a la costa. Los ingleses sufren grandes pérdidas de material y un total de 349 bajas frente a las 72 españolas. Con Nelson herido por un impacto de la artillería los ingleses capitulan el 25 de julio de 1797.

«No puedo dejar esta isla sin devolver a V.E. mis mas sinceras gracias por su cariñosa atención para mí y su humanidad para aquellos de nuestros heridos que estuvieron en su poder o bajo su cuidado, así como su generosidad con todos los que fueron desembarcados, la que no olvidaré de hacer presente a mi Soberano y espero en alguna futura ocasión poder tener el honor de expresar personalmente a V.E., cuanto soy de V.E., obediente y humilde servidor.

Horacio Nelson

Ruego a V.E. me honre aceptando un barril de cerveza inglesa y un queso.

Don Antonio Gutiérrez, Comandante General de las Islas Canarias.»

Teseo-Tenerife 26 de Julio de 1796
Regimiento de Infantería Suiza Redding Joven nº 2 (1808)
1792-1808-1815. Textil.
Bandera del 2º batallón del Regimiento Real de Zapadores Minadores
1802-1844. Textil
1. Granada recogida en Bailén. C. 1808. Hierro
2. Balas o proyectiles de metralla para cañón. Batalla de Bailén. 1806-1808. Hierro.

LA BATALLA DE SAN MARCIAL

La batalla de San Marcial fue la primera en la que el Ejército Nacional derrotó al Ejército Imperial francés haciendo que este abandonara la Península***

La transcendencia  de la batalla da origen a la creación del Regimiento San Marcial nº 9 y a la popular marcha del mismo nombre.

El pintor plantea  un episodio significativo del combate. La acción se sitúa al pie del monte San Marcial, cuya ermita se vislumbra en la parte superior del cuadro, tras las nubes de pólvora ya orillas del Bidasoa.

El lienzo representa una carga a la bayoneta de los combatientes españoles de infantería pertenecientes a los regimientos 1º Cántabro y 1º de Asturias que fueron reforzados por los voluntarios de Guipúzcoa.

Batalla de San Marcial (1813)
Augusto Ferrer-Dalmau Nieto, 2013. Óleo sobre lienzo.

La bandera blanca con la cruz roja de San Andrés y escudo real en el remate de las aspas, ondea al frente de los combatientes. Es la representación de la “Patria”.

Dirigiéndolos marchan a caballo sus mandos. La presencia de los mismos en el combate refuerza la íntima relación y vicisitudes compartidas. Representa la ejemplaridad del “Mando”.

Ala derecha del cuadro se sitúa un cañón, una de las dos piezas de artillería que sirviendo de apoyo al ataque de las tropas que cruzaron el río.

Al pie del cañón yace un joven tambor, junto a él su “caja de guerra”, instrumento con el que transmitían las órdenes. Simbolizando su juventud el ofrecimiento de la ”Vida a la Patria”.

Cañón español corto llamado El Dragón.
Fábrica de Armas de Sevilla, 1790. Bronce y plata.

En este cañón singular (El Dragón) por la historia que acarrean sus inscripciones. Carlos IV lo disparó por vez primera como reflejan las inscripciones del tercer cuerpo. También se relata la historia del cañón, apresado por los franceses y posteriormente recuperado por los jóvenes vitorianos, apareciendo el escudo de armas de Vitoria en plata.   

Juramento de las banderas
Manuel Castellano, c. 1850
. Óleo sobre lienzo.

En 1807 el Marqués de La Romana parte a Dinamarca en apoyo a Napoleón obligado por el Tratado de San Ildefonso. Allí les llegan noticias de la ocupación de España. Al pedirles jurar lealtad a José I, el Marqués se resiste fraguando un plan de fuga.**** El cuadro recoge el momento en que juran fidelidad a España besando las banderas.

MAQUETA PLAZA DE GERONA. ASEDIO GUERRA INDEPENDENCIA, 1809

Madera, metal, pigmentos

El sitio de Gerona, ocurrido el 6 de mayo de 1809, conocido también como Tercer Sitio de Gerona, hace referencia a los siete meses de asedio a los que la Grande Armée.*****

Gerona se mantuvo en lucha bajo el mando del general Álvarez de Castro, hasta que la enfermedad y el hambre les obligaron a capitular, el 12 de diciembre.

El 6 de mayo, un ejército francés de 18.000 hombres capitaneados por el Mariscal Augereau ordenó el sitio de la ciudad.

El general Álvarez de Castro, encargado de organizar la defensa contaba tan sólo con 5.600 hombres bajo su mando.

Durante el sitio, el regimiento de Saboya realizó varios convoyes con suministros, pero debido a la disminución de los defensores de la ciudad, el 26 de junio se le ordenó ingresar a Gerona para ayudar a la defensa, debiendo penetrar las líneas francesas en un ataque a bayoneta calada.

Los franceses montaron 40 baterías que durante los siguientes siete meses dispararon 60.000 balas de cañón contra la ciudad.

En agosto, las tropas francesas capturaron el castillo de Montjuich, pieza clave en la defensa de la ciudad. Irreductible, Álvarez ordenó construir barricadas y trincheras dentro de la propia ciudad, prolongando la lucha durante otros cuatro meses hasta que, exhausto y enfermo, delegó el mando en el brigadier Julián Bolívar. Dos días después, el 10 de diciembre, la ciudad capituló.

– – – – – – o – – – – – –

(*) Cabría puntualizar que al principio de la contienda se hicieron varios progresos en territorio francés. Tras los exitos iniciales los mandos del ejército pidieron más medios al gobierno y estos, al parecer, no llegaron a concretarse, por lo que hubieron algunas dimisiones por tal hecho. El hecho de emprender una guerra sin un objetivo claro y la falta de medios, entre otros, influyeron en la suerte de la contienda, no tanto el que fuera la nación en armas (que lo era), ya que los franceses por entonces tenían varios frentes, de los cuales el pirenaico era uno más.

(**) – Hubo un ataque previo de la flota inglesa a una flota española que venía de las Américas, sin estar los dos países en guerra, lo cual era motivo claro de casus belli. Como ya comentamos en su momento en la entrada dedicada al tema Ejército vs. guerrilla en la Guerra de Independencia, basado en R. Fraser. el ejército español no estaba preparado para una defensa de sus fronteras contra Francia, por lo que era complicado sustraerse a la influencia de Napoleón y su poderío militar. Inglaterra había sido un enemigo tan solo unos decenios atrás, con la Guerra de Independencia americana, cuando el gobierno español colaboró con ingentes medios militares a la causa de los americanos contra la corona británica.

(***) – San Marcial fue una de tantas batallas en la frontera pirenaica entre el ejercito anglo-portugués y español contra las tropas francesas al mando del mariscal Soult, por lo que atribuirle a esta victoria el peso de la salida de los franceses de España se nos antoja del todo inexacto.

(****) – A la materialización de la fuga del contingente de la Romana contribuyeron en gran medida el gobierno y la flota ingleses, así como un espía católico irlandés a su servicio, el padre James Robertson, que se entrevistó con La Romana y ganándose su confianza garantizó el contacto entre la flota inglesa y el comandante español, para poder coordinar un plan de fuga. Para más información: La expedición a Dinamarca del Marqués de La Romana (1807-1808) (III). Fuga en Langeland y llegada a España.

(*****) – No era la Grande Armée propiamente dicha, sinó la Armée d’Espagne. En Cataluña entraría un primer contingente al mando del general Duhesme, y posteriomente entraría el 7º cuerpo de ejército del general Saint-Cyr (después al mando del mariscal Augereau), que se convirtió posteriomente en la Armée de Catalogne.


Fuentes:

1. Paneles informativos del Museo del Ejército de Toledo.

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo del Ejército de Toledo (II)

Tiempo de lectura: 20 minutos

En esta segunda entrada de la serie nos dedicamos a continuar nuestra visita a las exposiciones del Museo del Ejército de Toledo dedicadas al final del siglo XVIII y la Guerra de Independencia. Veremos el cambio de rol de los militares en la sociedad aumentando su intervención en la política del país, las vicisitudes de la guerra contra los ejércitos franceses con las cabeza visible de la nación, el rey borbónico, exiliado en territorio francés y el sostenimiento de la organización de lucha por parte de las Cortes de Cádiz, en cuyo periodo también se vislumbró el cambio del significado del papel del ejército al pasar del tradicional ejército del soberano a un ejército de la nación -de clara inspiración francesa- y al tiempo que veremos algunos cambios significativos como el sistema de reclutamiento en la sociedad española de la época.

Panel informativo de la exposición.

BREVE RECORRIDO COLECCIONES S. XVIII-XIX

CIENCIA Y TÉCNICA MILITAR

El incipiente desarrollo industrial y la necesidad de modernizar las actividades fabriles, especialmente ligadas al equipamiento militar, fomentan la creación de manufacturas. Éstas, acogidas a la protección real mediante el sistema de asientos, viven en la segunda mitad del siglo XVIII un proceso de estatalización y militarización.

El intervencionismo del Estado incrementó la inversión pública, terminó con los privilegios monopolistas de algunos contratistas privados y estableció un mayor control sobre la producción. La dirección y gestión de las fábricas se encomendó a miembros de los cuerpos de Artillería e Ingenieros, que aplicaron a tareas empresariales los últimos adelantos en tecnología militar.

1. Romana. Real Maestranza de Sevilla, 1785. Bronce; 2. Plancha para el Tratado de Artillería de Morla: máquina para barrenar y tornear. Juan Moreno Tejada (grabador), 1792. Cobre; 3. Probeta española para pólvora negra con llave de patilla. Cataluña, c. 1713; 4. Plancha para el Tratado de Artillería de Morla: balas, granadas, bombas, pasabalas. Juan Moreno Tejada (grabador), 1792. Cobre
1. Plano de una parte de Gibraltar con sus ataques hasta el 15 de febrero de 1705. Reproducción; 2. Maqueta de batería flotante. 1ª mitad s. XIX. Madera y textil. Representa a la batería que se utilizó en el sitio de Gibraltar en 1782.
Bandera coronela del Regimiento de Infantería de Línea España (1762-1795) C. 1792. Tafetán de seda. Fue usada por Bernardo de Gálvez en la toma de Pensacola, 1781.

EJÉRCITO Y SOCIEDAD

A lo largo del siglo asistimos al ascenso de los militares dentro de los planteamientos administrativos y profesionales trazados por la Monarquía. Su experiencia en la dirección y manejo de recursos les sitúa en lo más alto de la vida política y cultural. Del carácter pionero de sus investigaciones se benefició, no sólo el propio ejército, sino también la sociedad civil en campos como la Ingeniería y el Urbanismo o la Medicina.

“Por España y por el rey. Gálvez en América”. Batalla de Pensacola.
Augusto Ferrer-Dalmau, 2015-16. Óleo sobre lienzo
El cuadro refleja el episodio de la Toma de Pensacola en 1781, con el retrato de Bernardo de Gálvez como protagonista de la composición. Esta batalla supuso la culminación del apoyo de España en la reconquista de las Floridas, territorios sometidos al dominio británico, en el contexto de la revolución americana. Tras este enfrentamiento, el rey de España, Carlos III, otorgó a Gálvez los títulos de vizconde de Galveston y conde de Gálvez.
Esta obra de Ferrer-Dalmau destaca por su carácter narrativo y la veracidad en la presentación de la escena de la batalla. El cuadro es un verdadero estudio de la uniformidad, equipos y armas que utilizaba el ejército español en tierras americanas en el siglo XVIII.

ESPAÑA Y SU HISTORIA MILITAR

La quiebra del Antiguo Régimen

EL ciclo revolucionario que abre la Edad Contemporánea en Occidente presenta en España una enorme complejidad. Mientras el país –despojado de sus reyes- lucha contra las tropas francesas, las Cortes, reunidas en Cádiz redactan la primera Constitución y la América española inicia su proceso independentista. El lento avance del Liberalismo y su defensa frente a los nostálgicos del Absolutismo protagonizará la primera mitad del siglo XIX.

Superior Izquierda: Retrato de Carlos IV

Superior derecha: Manuel Godoy, guardia de corps, por Francisco Folch de Cardona

Godoy viste uniforme de guardia de la Compañía Española de las Reales Guardias de Corps, primer cuerpo de caballería del ejército y escolta del rey, en el que había ingresado en 1784. Según lo estipulado en el reglamento de 1768, el atuendo incluye casaca y calzón azules, y chaleco o chupa rojo, prendas ornamentadas con alamares plateados y profusión de botones. Lleva además camisa de chorreras, corbatín y sombrero de candiles negro, adornado con galón y botón de plata, en el que destaca una escarapela o cucarda roja.

Sobre la indumentaria se dispone una bandolera blanca con cuadretes rojos, símbolo de la Compañía Española de Corps a la que pertenecía. Como complemento lleva el espadín plateado, de uso preceptivo en recepciones oficiales y actos religiosos, y una cadena de reloj, probablemente de acero, que asoma discretamente bajo el lado derecho de la chupa.

El lienzo se fecha hacia 1788, cuando el futuro Príncipe de la Paz sólo tiene veintiún años y todavía no había comenzado su vertiginosa ascensión al poder. Este retrato, el primero de los muchos encargados por Godoy a lo largo de su vida, formó parte su colección hasta 1808.2

Izquierda: Jetón Conmemorativo de la Paz de Amiens (c. 1802). Plomo; Derecha: Jetón Conmemorativo de la Ruptura de la Paz de Amiens (c. 1803). Plomo.
Napoleón Bonaparte. Louis Aristide (autor). Groupil et Cie (fundidor), 1841. Papel y tinta.
Constitución Política de la Monarquía española, promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812. Reproducción.
Sobre y Carta autógrafa de Napoleón a Carlos IV. 1807. Papel manuscrito, tinta.

Superior izquierda: Placa de cartuchera de voltigeur de la Guardia Real. Bronce

El águila, repetida como insignia y símbolo hasta la saciedad durante el gobierno de Napoleón Bonaparte, representa el esplendor de un imperio que imita el patrón de la Roma clásica.

Superior derecha: Miniatura de José Bonaparte. Roxas, 1808-1814. Pintura al óleo.

Presenta un busto del rey José Bonaparte de frente, vistiendo el uniforme que se adoptó para los granaderos de su Guardia Real formada en España con oficiales franceses y soldados de ambas nacionalidades. En el pecho luce las siguientes condecoraciones: Toisón de oro, Legión de Honor, Orden de las Dos Sicilias, Placa de la Legión de Honor y una placa sin identificar. El interés de esta miniatura es muy importante, ya que cualquier objeto relativo al reinado de José Bonaparte tiene gran interés ya que hoy es prácticamente imposible encontrarlos y más, relacionados al ejército creado durante su convulso mandato (1808-1814). En este caso estamos ante la única representación conocida existente en España de José retratado ala manera impuesta por su hermano, es decir, con el uniforme militar de su Guardia (en este caso española) y luciendo algunas de las condecoraciones creadas durante su efímero reinado.

Cordones de chacó atribuidos a un músico del Regimiento José Napoleón, formado por españoles al servicio de Francia. 1813. Textil.
Estimación de las cantidades de telas, tejidos y botones necesarios para la confección de las diferentes partes de la indumentaria del Batallón de Pioneros Españoles.
Gola de oficial. (c. 1814). Latón, cobre, plata.
Espada y vaina para cadete de la Guardia Real de Fernando VII. 1815-1823. Acero, bronce, cobre.
Flauta. 1ª mitad s. XIX. Madera, hueso y metal.
Fernando VII. Vicente López Portaña, 1830. Óleo sobre lienzo
Alabarda del reinado de Fernando VII. Toledo, 1814. Acero.
1. Sable y vaina para Oficial de Caballería ligera basado en el modelo 1796 del Teniente General José María Torrijos. Inglaterra, 1800-1815. Acero, bronce, oro.
Espada de corte del General Díaz Porlier. 1800-1811. Acero, bronce y hueso.
Teniente General Ezpoz y Mina
José Piquer Duart, 1855. Hierro
Húsar de la Guardia de Godoy.
Bandera del Regimiento de Infantería de Valencia. 1815-1823. Seda, tafetán, bordado.

LA ORGANIZACIÓN MILITAR Y SUS HOMBRES

Durante el primer tercio del siglo XIX, el Ejército fue creado y disuelto en sucesivas reformas que cambiaron el viejo concepto de servicio al Rey por el incipiente de servicio a la nación*.

Las guerras dieron lugar a modelos organizativos diseñados ad hoc, mientras que, en los períodos de paz, nuevos esquemas se renovaron o reemplazaron los precedentes.

(*) Una clara influencia de las ideas y postulados que surgieron como resultado de la Revolución Francesa.

REFORMAS MILITARES

El ocaso del Ejército Real.

Aunque la Guerra contra la Convención francesa evidenció la ineficacia de la organización militar del Antiguo Régimen, el Ejército que combatió en la Guerra de Independencia -reclutado según la Ordenanza de 1800- mantuvo dicho esquema.  En Cádiz, las Cortes diseñaron un ejército basado en el concepto de nación en armas y en la Milicia Nacional integrada por ciudadanos voluntarios.

Finalizada la guerra, Fernando VII retomó la antigua organización mientras los liberales utilizaron el Ejército como instrumento de presión. Durante el Trienio liberal, la Ley Constitutiva recuperó temporalmente el Ejército constitucional integrado por milicias. Reinstaurado el Absolutismo, Fernando VII estableció un Ejército Real que, tras combatir contra las tropas carlistas, fue nuevamente disuelto.

Izquierda: Miniatura de subteniente de infantería. 1800-1814. Óleo sobre lienzo.; Derecha: Miniatura de brigadier. Manuel Miranda y Rendón, 1ª mitad s. XIX. Óleo sobre lienzo.
«Explicación de las láminas relativas al tratado de exercicios y maniobras de Infantería». 1808. Papel, tinta.
Miniatura de Comisario de guerra. 1800-1850, óleo sobre lienzo.
1. Sable de oficial de Infantería del Capitán General Blake. 1805-1810. Acero, bronce, latón.; 2. Estuche portaplanos del General Blake. (c. 1799). Cuero, metal.

Mapa de España del General Blake. 1799. Papel y tinta de impresión.

La cartografía durante el s. XVIII estuvo totalmente ligada al ámbito militar. La realización de los mapas se basaba en la triangulación y en determinaciones astronómicas que permitían aportar importante información territorial.

El mapa de Blake, utilizado durante la Guerra de Independencia, refleja la Península Ibérica, las Islas Baleares y la zona de Tetuán, y en él se marcan las divisiones administrativas con líneas de color. Está realizado en 1799 por el importante cartógrafo francés, Edme Mentelle junto a Pierre-Gilles Chanlaire. Se compone de nueve estampas independientes, que habitualmente se unían con una trasera reforzada que permitía plegarlo. La longitud de meridiano tomada es la de la isla de Hierro y de París. El relieve se ha representado mediante montes de perfil.

Casaca de Capitán General del General Blake
(c. 1815). Lana, seda y metal.
Detalle del lateral izquierdo de la casaca anterior.
Bandera del 1er Batallón del Regimiento de Zapadores-Minadores (1813-1815) y posteriormente bandera del 1er Batallón Real de Zapadores-Minadores-Pontoneros (1815-1832). 1813. Tafetán.
Uniforme de soldado de Ingenieros del Real Regimiento de Zapadores 1803. Taller de Alberto Ranz, c. 1908. Seda, cuero, metal.; Machete-sable para Zapadores modelo 1803. Toledo, Fábrica Nacional de Armas, 1803. Acero, madera.
1. Modelo de zapapico grande [definido por la RAE como instrumento para cavar] (c. 1800). Metal, madera; 2. Modelo de pico grande (c. 1800). Metal, madera.; 3. Modelo de pala plana (c. 1800). Metal, madera.; 4. Modelo de hacha grande (c. 1800). Metal, madera.; 5. Modelo de pisón de punta (c. 1800). Metal, madera.; 6. Modelo de carretilla común (c. 1800). Metal, madera.; 7. Modelo de cajón con ruedas (c. 1800). Metal, madera.; 8. Modelo de cesto (c. 1800). Mimbre, madera.

RECLUTAMIENTO Y VIDA MILITAR

El concepto de nación en armas creado por la Revolución Francesa pone fin al oficio de soldado y consagra la devaluación del voluntariado, la desaparición de la leva y la transformación de la quinta limitada y esporádica en masiva y periódica.

La llamada a filas establece el padrón municipal como base del sorteo, contempla exenciones por profesión y condición y exclusiones por talla y enfermedad. Las reformas solapadas de absolutistas y liberales trataron de frenar los abusos y la impopularidad del reemplazo. Finalmente la Ordenanza de 1837 fijó un sistema eficaz, aunque no logró erradicar las injusticias: exenciones selectivas, sustituciones y redenciones. De este modo el tributo de sangre caía sobre las clases desfavorecidas.

1. Banda de la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando del General Blake, 1811-1815

2.3. Placa y Cruz de la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, 1814

4. Cruz laureada de 3ª clase de la Real y Militar Orden de San Fernando del General Blake, 1814

5. Cruz de oro de la Real y Militar Orden de San Fernando, para jefes y oficiales, del General de Brigada de Infantería José Berruezo y Berruezo, 1811-1815

6.7. Medalla de distinción de los prisioneros militares de oro para oficiales, del General Valdés y Arriola, y Medalla de distinción de prisioneros militares de plata para tropa, 1814

8,9. Cruz de distinción de San Lorenzo del Puntal para oficiales de Cecilio Navarro de Palencia y Cruz de distinción del Primer Ejército o de Cataluña, 1815

10. Cruz de distinción de San Marcial del Teniente General Sanz y Soto, 1814

11. Medalla de Arroyo Molinos del Duque de Ahumada, 1817

12,13. Cruz de la fuga de Portugal y Cruz de Distinción de Victoria del Teniente General Sanz y Soto, 1815

14. Medalla de distinción de las Víctimas del 2 de mayo, 1815

15,16. Medalla de distinción de Bailén y Medalla de la rendición de la Escuadra Francesa, 1808

17. Cruz del sitio de Gerona, 1810


Fuentes:

1. Paneles informativos del Museo del Ejército de Toledo.

2. https://www.academiacolecciones.com/pinturas/inventario.php?id=0695

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo del Ejército de Toledo (I)

Tiempo de lectura: 12 minutos

Una lejana aspiración que teníamos era la de rendir visita al Museo del Ejército que se encuentra ubicado en el complejo del Alcázar de la imperial ciudad de Toledo. A través de sus 21 salas permanentes, podemos realizar un extenso recorrido por la historia militar española desde la formación de los primeros ejércitos en la Antigüedad hasta el ejército en nuestros días.

Lógicamente el recorrido que os presentamos en la primera de tres partes, se basa en las salas que tenían como objeto la época desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra de Independencia. Una visita muy enriquecedora, con muchas referencias conocidas, otras no tanto, y que en su conjunto colocan a este museo, sin duda, a la altura de los mejores museos de Europa en la materia.

La fachada de la puerta principal de acceso al Alcázar, denominada Puerta de Covarrubias, situada en la fachada norte. Esta puerta lleva el nombre de Alonso de Covarrubias, que fué el arquitecto que reformo el Alcázar de Toledo por orden de Carlos V en 1510.

BREVE RECORRIDO COLECCIONES S. XVIII-XIX

Plano del Puente de Alcántara
Este puente fue construido entre los años 105 y 106 por el arquitecto romano Cayo Iulio Lacer para salvar el rio Tajo en la vía que comunicaba Norba (actual Cáceres) con Conimbriga (hoy Condeixa-Velha).
Está compuesto por seis arcos con una longitud de 214 metros y tiene una altura de 48 m. en sus arcos centrales.
Uno de los arcos fue destruido en 1809, durante la Guerra de Independencia, para impedir el paso de las tropas francesas siendo reconstruido en 1860 durante el reinado de Isabel II.
Maqueta del puente de Alcántara
Madera, fibra vegetal, lienzo y pigmentos (c. 1900)
Escultura de la musa Clío
Aniceto Marinas, 1912. Escayola y pigmento
Esta escultura de la musa Clío, protectora de la Historia, aparece coronada de laurel y apoyando su brazo izquierdo sobre un libro. Es una obra que el escultor Aniceto Marinas realizó como ejercicio de pensionado en Roma y que se concibió para formar parte de un monumento mayor en memoria de Daoiz y Velarde. Se trata de un boceto en escayola bronceada que el propio autor donó al Museo de Infantería en 1913.

LA ARTILLERÍA

Las antiguas máquinas de tiro tenso dieron paso a las primeras piezas de artillería, cuyo uso en la Península Ibérica a está documentado desde el siglo XIV. Su importancia fue en aumento a medida que se perfeccionaron como armas de asedio y de campaña, llegando a adquirir un protagonismo decisivo en la Guerra de Granada (1482-1492).

Las primeras bombardas de hierro se emplearon tanto para la defensa de fortalezas como para demoler los muros de los castillos. Su peso podía llegar hasta 6 toneladas y su alcance máximo era de unos 1.300 metros. Sin embargo, la necesidad de que la artillería pudiese acompañar a los ejércitos posibilitó que apareciesen piezas de menor calibre y tamaño, como el falconete, la cerbatana y el ribadoquín.

A mediados del siglo XV comenzaron a emplearse piezas de tubo más corto y tiro curvo, para que el proyectil cayese en el interior de las fortalezas: las bombardas trabuqueras, morteros y pedreros.

Modelo de cañón corto “Deocleciano”, sobre cureña. España, s. XVIII

LLAVES Y PARTES DE ARMAS DE FUEGO

Europa s. XVI-XIX

El conjunto más numeroso de piezas está formado por una serie de llaves que recogen de una manera cronológica la evolución de los sistemas de ignición, salvo la mecha, comenzando por el sistema  de rueda, pasando  después a mostrar un conjunto más numeroso de llaves de pedernal de diferentes tipos destacando la de patilla o española de los siglos XVII y XVIII. También aparecen varios ejemplos de llaves de percusión. Así mismo aparecen instrumentos de arcabucería como dos instrumentos multiusos como martillo para afilar piedras, destornillador y limpiador de oídos.

1. Pistola de rueda (s. XVI); 2-5-8-11-14-19-22-23. Pistola transformada a percusión (s.XIX); 3. Pistola de pedernal de llave de patilla (s.XIX); 4-20-21-27-28. Pistola de pedernal de llave a la francesa (s.XIX); 6-7-16. Pistola de pedernal de llave de patilla (s.XIX); 9. Pistola de pedernal (s.XVIII); 10. Pistola de pedernal de llave a la francesa (s.XVIII); 12. Pistola de percusión de dos cañones (s.XIX); 13. Pistola de pedernal de llave a la francesa (s.XVIII); 15. Avispero de 6 cañones (s.XIX); 17-18-25-26. Pistola de percusión (s.XIX); 24. Pistola de mecha (s.XVIII).
Francisco Serrallac y Rivas.
Ingeniero militar, Mariscal de campo de ingenieros.
Subteniente del Ejército, en 1799 ingresó en el Cuerpo de Ingenieros. Fue ascendido a capitán de Ingenieros en mayo de 1804 tras haber participado en la Guerra de la Convención. Estando destinado en Galicia ascendió a sargento mayor de brigada y participó en la Guerra de la Independencia contra los franceses, dirigiendo el Colegio Militar de Santiago. Fue ascendido a coronel el 3 de febrero de 1813. Durante el Trienio Liberal fue diputado en Cortes por Cataluña. Desde 1835 fue director subinspector del Cuerpo de Ingenieros en Castilla la Nueva, Granada y Cataluña. El 4 de mayo de 1845 ascendió a mariscal de campo. Fue distinguido con la Gran Cruz de la Real orden de San Hermenegildo y de la Orden Americana de Isabel la Católica. Falleció en 1860 a los 83 años.
2
Botones de la milicia de Nueva España. 2ª mitad s. XVIII. Metal.
Muestras de los botones del uniforme de los Cuerpos de las Milicias Provinciales de nueva España.
El nombre de los regimientos está reflejado en cada botón.
1 y 2. Espuelas mejicanas. Metal y cuero
2. Carabina modelo 1753.
3. Mosquete español de borda. Cataluña (c. 1780)
4. Fusil de Infantería Modelo 1789 3ª versión.
5. Bayoneta de cubo, modelo 1789 (1789-1800)
1. Granada de mano. S. XVIII, Vidrio

RECLUTAMIENTO Y VIDA MILITAR

La estructura estamental de la sociedad dieciochesca condiciona el acceso a la milicia. Los oficiales procedían en su mayoría de la nobleza, obligada a acudir al llamamiento del Rey. La progresiva relajación de este deber instauró la figura del cadete, joven noble que ingresaba en un regimiento para acceder con posterioridad a la oficialidad.

Los soldados eran voluntarios por un periodo de 5 a 8 años, con un sueldo diario o prest, un sueldo extraordinario en tiempos de guerras y las pensiones. Ante la escasez de reclutas se realizaron levas y sorteos de forma esporádica. Finalmente se impusieron estos últimos, pasando a ser anuales con la Ordenanza de 1770. Al identificar voluntarios y mozos con vagos y desertores, este sistema, que primaba la cantidad sobre la calidad, devaluó la profesión militar.

«Tratado de artillería para el uso de la Academia de Caballeros Cadetes…»
Reproducción. Original escrito por Tomás de Morla y Pacheco.
1. Pistola de Caballería modelo 1753. España, 1756
4. Pistola de Caballería de Línea modelo 1789. Pere Tallandé. Barcelona, 1770-1799
3. Plancha del Tratado de Artillería de Morla: Art. VIII. Lam 3. Fernando Selma (grabador). 1792, cobre

2. Pistola de Caballería Ligera modelo 1789. Pere Tallandé. Barcelona, s. XVIII

CONSTRUCCIÓN Y FORTIFICACIÓN

«Fortificación o Architectura Militar es el Arte que enseña a cerrar y fortificar una Plaça para que pocos se puedan defender estando a cubierto de muchos.»     

Sebastián Fernández de Medrano, 1700 

El siglo XVIII asiste a la consolidación de la construcción abaluartada con los sistemas de fortificación Vauban. Basados en cálculos aritméticos y geométricos, estos sistemas tienen como objetivo evitar ángulos muertos y puntos ciegos mediante la planta poligonal y la edificación de baluartes.

Las construcciones alcanzan una enorme sofisticación al establecer sucesivas líneas de defensa escalonada, que disminuyen en altura a medida que se alejan del centro. La fortificación abaluartada no precisaba de un emplazamiento dominante en altura, ya que su propia estructura garantizaba el control del territorio y la defensa en profundidad.

Morteros (1 y 2) y diferentes elementos de uso en el asedio y defensa de fortificaciones
Cañón de campaña o batalla.
Mortero
Plancha del Tratado de Artillería de Morla: avantrén. Juan Moreno Tejada (grabador). 1792. Cobre
1. Cañón corto “El Calígula”. José Barnola (fundidor), Real Fundición de Bronces de Barcelona, 1771. Bronce.
2. Bolaño. 1762. Roca volcánica
3. Mortero “Eximio”. Real Fundición de Bronces, Sevilla, 1777. Bronce y madera.
Tomás de Morla y Pacheco
Fábrica de Trubia. 1848. Hierro.
Autor del Tratado de Artillería compendio de los conocimientos adquiridos en sus viajes por Europa y que tuvo ocasión de poner en práctica a partir de 1792 cuando dirigió la Fundición de Artillería de Barcelona.
Cañón largo de a 24 “El Prusiano”. Real Fundición de Bronces, Sevilla, 1785.
La indústria militar del s. XVIII, con la ubicación de fábricas y zonas productivas.
Modelo del cañón “Tigre” con cureña y avantrén. 1800. Metal y madera.
Modelo de artillería compuesto del cañón “Tigre”, con cureña, avantrén y plataforma, atacadores y proyectiles.

Fuentes:

1. Paneles informativos del Museo del Ejército de Toledo.

2. http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/160413

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El castillo de San Martín de Centellas (Centelles)

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana realizamos una visita al Castillo de Centellas, también conocido como Castillo de Sant Martí y Castillo de Sant Esteve. Durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas que ocuparon Centellas devastaron parte de su núcleo urbano.(I) Primeramente, Centellas fue ocupada en el año 1809 por unidades del 7º Cuerpo de ejército franco-italiano del por entonces general Gouvion Saint-Cyr, que se acuartelarían en la villa en su camino hacia la ciudad de Vich, que finalmente ocuparían como apoyo a las tropas que asediaban Gerona. En los años siguientes también se entablarían combates en dicha zona, concretamente en los años 1810 y 1812. La villa era uno de los lugares de paso obligado para llegar a Vich desde Barcelona pasando por las poblaciones de Caldes de Montbui y San Feliu de Codines. El terreno montañoso que circunda estas poblaciones hasta llegar a la llanura de Vich era un lugar muy apropiado para las emboscadas por parte de los somatenes locales, a menudo ayudados por tropas regulares.

Sobre el papel del castillo en el conflicto solo podemos hacer conjeturas: fue ocupado por tropas españolas para las cuales el castillo y sus alrededores representaban un probable punto de emboscada (como se produjo en el mes de mayo de 1809) y si las tropas francesas probablemente lo ocuparon no dejaría de ser un puesto de avanzada de vigilancia para la villa y los caminos que llegaban a ella, albergado quizás con un pequeño contingente, dada la dificultad en su acceso y su distancia del núcleo urbano de Centelles.

Los restos del castillo, en el cerro Agulla de Sant Martí, a 855 metros de altura y a unos 200 m por encima de su base.

PRESENCIA MILITAR FRANCESA EN CENTELLAS EN LOS AÑOS 1809, 1810 y 1812

1809

Tras la batalla de Valls, el 25 de febrero de 1809, y con los restos del ejército español de Reding en Tarragona, St. Cyr pasó a ocupar Reus, Valls y Montblanch, manteniéndose siempre en condiciones de poder encontrar provisiones y “amenazar” a la guarnición de Tarragona. Saint-Cyr llegó a la conclusión que las ordenes prescritas por París de conquistar la capital tarraconense y Tortosa, sin llevar consigo un tren de asedio formal eran poco menos que una quimera, ya que solo poseía la artillería de campaña propia y la capturada a los españoles. Tal como nos comenta el historiador vallense Francesc Murillo:

“Esto provocó que Saint-Cyr, intentara aguantar todo el tiempo que pudiera, mientras pudiera alimentar a la tropa, esperando que Tarragona cayera por si sola. Pero se le acabó primero la comida. Y lo que hace Saint-Cyr el día 20 de marzo, es reunir a sus tropas que habían ocupado parte de la Conca de Barberà, las concentra en Valls, y se pone en camino hacia el norte, hacia Barcelona, porque unos días antes había recibido instrucciones de Napoleón. Él no había recibido ninguna instrucción de Napoleón desde que había entrado en Cataluña, prácticamente, el consabido problema de las comunicaciones. Y las instrucciones le decían que había de capturar Tarragona, Gerona y Tortosa. Eso era imposible con los medios de que disponía, pero primero se dirigió a Gerona, que era lo más normal para poder mantener las comunicaciones abiertas.”

A finales de marzo, por tanto, Saint-Cyr pasó de nuevo por el Llobregat, asentándose por la llanura de Barcelona, ​​a la espera de ser llamado por Reille para cubrir el asedio de Gerona y poder protegerlo de los ataques de los irregulares españoles, impedir el auxilio o los suministros a la guarnición o, en una etapa posterior, una posible ayuda del reorganizado ejército de campaña español. A mediados de abril, St. Cyr abandona Barcelona para acercarse a Gerona, anticipándose al movimiento de Reille, con el objetivo de instalarse en los valles de Vich y preparar el terreno. La posición se eligió porque combinaba una cierta proximidad (aunque no extrema) a Gerona, para observar y defender el futuro asedio, y la presencia de considerables provisiones y recursos en el territorio, para poder operar sin sobrecargar al estratégico territorio de Barcelona.

Después de vencer una débil resistencia de los españoles en los cuellos de botella en las montañas, Saint-Cyr ocupó Vich, encontrando abundantes suministros, en la ciudad y en los campos. La división italiana estaba a la vanguardia en Tona y Collsuspina, Souham ocupaba la ciudad homónima del valle y Tona, mientras que la división napolitana de Chabot se encontraba en Centellas.

Con Barcelona comenzando a reabastecerse por mar a principios de mayo y los suministros encontrados, Saint-Cyr puede esperar a que comience el asedio, llevando también a cabo una multitud de pequeños ataques en los valles para acumular más suministros y dispersar las diferentes partidas apoyadas por tropas regulares españolas que se hallaban observando a su cuerpo de ejército.(II)

Un dibujo a lápiz datado en 1826, por Adolphe Hedwige y Alphonse Delamare (a)

En mayo, el mariscal Augereau, el duque de Castiglione, asumió el mando del Cuerpo de Ejército de Cataluña por orden de Napoleón; sin embargo, se encontraba enfermo, y durante mucho tiempo el mando temporal se dejó a su predecesor; además, se suponía que el general Verdier reemplazaría a Reille en el mando de la división de asedio que, a principios de mayo, entró en Cataluña y empezaba a estrechar el cerco de las unidades en torno a la plaza de Gerona. Con el inicio del bloqueo, St. Cyr se mantuvo en la posición de Vich y su entorno, a pesar de haber hecho que Lechi reconociera bien el territorio que lo separaba de Gerona para poder acercarse rápidamente en caso de peligro.

Cuando el verdadero asedio comienza a mediados de junio, Saint-Cyr está cada vez más preocupado por el fortalecimiento del ejército español, ahora unido a los de Valencia y Aragón bajo el mando de Blake; de hecho, la unión consiguió devolver un mínimo de cohesión a las desmoralizadas tropas catalanas, lo que les permitió volver a ser utilizadas fuera de las plazas fuertes. St. Cyr, ante la nueva amenaza, decide acercarse a Verdier, para cubrir el asedio de manera más eficaz y poder, si era necesario, fortalecerse con las tropas del otro ejército imperial. El comandante español, sin embargo, en lugar de volverse contra el bloqueo de Gerona decide atacar a Suchet en Aragón, sufriendo una derrota muy dura y quedando fuera de juego durante algún tiempo.

Al tener que evacuar a los heridos, el 11 de junio Saint-Cyr inició el reposicionamiento del cuerpo de ejército dirigiendo un destacamento de escolta, con todos los carruajes disponibles, hacia Barcelona (pasando por Centellas y Granollers) y viéndolo regresar a Vich el día 16; el 18 pudo comenzar la marcha de todo el cuerpo: para el 20 las divisiones Pino, Souham y Chabot se colocaron en un amplio arco que se extendía desde el mar (en St. Feliu de Guixols) hasta el interior profundo, defendiendo fuertemente todos los pasos que el enemigo pudiera utilizar para moverse desde Hostalrich a Gerona.1

1810

El 12 de enero de 1810, los franceses, en número de mas de 10.000 hombres, pasaron por el Grao de Olot y otros puntos, y se dirigieron hacia Vich, desde donde intentaron pasar hacia Moyá, flanqueando el paso de Collsuspina. El general Souham con 6000 hombres ataca al Brigadier Porta que subía desde Centellas a incorporarse con Div. O’Donnell en Collsuspina.

El dia 13 de enero repitieron los franceses el ataque por la izquierda de Collsuspina, y habiendo quedado libre la carretera (porque la infantería de ambos ejércitos se batía en las alturas), la caballería francesa logró penetrar hasta Moyá, y las fuerzas españolas de O’Donnell y Porta que defendían bien las alturas todo el dia, se replegaron sobre Sellent y puente de Cabrianes.

El 14 cerca del medio dia desocuparon los franceses Moyá, retrocediendo hasta Tona, al parecer con objeto de verificar su reunión con las restantes Divisiones de su Exército, que dejaron en Vich y en Roda, con intencion de dirigirse hacia Barcelona.

El dia 15 de enero la division de Porta que ocupaba Moyá y la de O’Donell que ocupaba Calders, trataban de reunirse para perseguir al enemigo é impedirle su paso hacia la capital del Principado.4

Una estampa del castillo en el clásico «España. Obra Pintoresca», de Pi i Margall, editado en 1842 (b)

1812

El religioso Raymundo Ferrer en su encomiable y vasta crónica «Barcelona cautiva, ó sea Diario exacto …», editada en 1818, nos relata un parte de los franceses de un combate ocurrido en Centellas el 2 de enero, como resultas de una expedición de las tropas francesas con los generales Decaen y Mathieu hasta Vich:

Leíase en el mismo Diario, y solamente en francés la orden del día de ayer comunicada á la tropa, en la que se les da cuenta de la expedición que Mathieu acaba de hacer. Por más que quieran colorarlo se ve la sorpresa que les dieron los españoles en Villafranca. Ellos confiesan 6 muertos, y 10 heridos y entre aquellos un oficial. Ciertamente que había más. Es muy digno de nombrarse que todavía no hayamos visto la orden del día, ó relación de la expedición que anteriormente hizo Decaen con Mathieu hasta Vich. Parece muy extraño que habiendo sido tan activos en comunicarnos el 4 lo ocurrido el 2 en Centellas, nada nos digan del fin de la expedición. Como esta no les salió conforme esperaban, por esto han guardado silencio sobre ella, ni se han atrevido á mentir sobre ella tan avergonzados han quedado.

VISITA AL CASTILLO

El castillo se documenta por primera vez en el año 898, como el castillo de San Esteban «Castro Sancti Stephani», entre los lugares adscritos a la jurisdicción de la iglesia de Santa Coloma de Vinyoles. El castillo pasó a llamarse «de los Centelles» cuando este linaje lo hizo suyo entre los siglos XII-XIII. A partir del siglo XIV, el dominio de los Centelles lo convirtió en una de las principales baronías catalanas y en 1599 se convirtió en condado. En la Guerra de Sucesión Española (1705-1714) Centelles apoyó a Felipe de Anjou y fue asaltada por las tropas austracistas el 28 de febrero de 1714. Por su adhesión, Felipe V le concedió el título de «Fidelísima Villa de Centellas», otorgándole varios privilegios.3

Paradójicamente, la decadencia del castillo comenzó por esta época y se vió agravada en conflictos posteriores como durante las guerras Carlistas, cuando se instaló un destacamento que hizo volar sus muros. En noviembre de 1988 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Una vista de la masía de Les Comes (datada en el siglo XVIII, cercana a la parroquia de San Martín) al pie de la montaña, junto a la carretera desde San Feliu de Codines, comenzando la ascensión al castillo.
El camino en algunos tramos se estrecha considerablemente y queda cortado por un precipicio.
Los restos derruidos de los muros del castillo por su fachada sureste.
Un bebedero medieval para caballerías excavado en la roca, antiguamente situado detro del recinto amurallado.
Por el camino lateral de ronda del castillo.
A lo lejos hacie el norte la población de Centelles, a unos 3,5 kilómetros de distancia.
Una perspectiva con Google Earth de la ubicación del castillo y de las poblaciones principales hasta Vich.
Los muros de la fachada norte.
La iglesia que ocupa el piso inferior y restos del campanario superior. Con el tiempo la comunidad religiosa decayó y en el año 1770 solo quedaba un sacerdote8. El edificio religioso quedó abandonado a finales del s. XIX.
Una paño de muralla derruido con la imagen de Centelles al fondo.
La fachada por su lado oeste.
Una perspectiva de la fachada norte del castillo, desde el camino opuesto al de subida.
Una de las torres cerca de la entrada, con una grieta transversal en toda su longitud.
De vuelta por el sendero de ida.
Una foto antigua de época de la parroquia de Sant Martín con el castillo al fondo, en un panel informativo.

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(I) – Pascual Madoz explicaba que el palacio de Centelles había sido maltratado durante la Guerra del Francés, y existen algunos documentos donde se valoran económicamente las «desmejoras» sufridas por el edificio en aquella época. El año 1811 se cifraba el coste de las reparaciones en 2.000 libras (el palacio de Barcelona, ​​en 600 libras). Cuatro años después se practicar un reconocimiento del edificio por parte de algunos peritos y se llegó a la conclusión que sufría desperfectos por valor de 2.287 libras.2

(II) – En la misma Gazeta extraordinaria del 26 de Mayo de 1809 se lée el siguiente parte dado desde San Feliu de Codinas á los 17 del mismo mes:4

«Ayer al amanecer atacó el enemigo nuestras avanzadas de Barnils y el paso de San Martin del Recó, con 300 infantes y algunos caballos. Luego que recibí el parte de esta novedad, me dirigí á aquellos puntos con unos 200 Migueletes, 120 Somatenes y 19 Húsares Españoles; al instante que el enemigo nos vió en las alturas de San Quirico Sefaque, se retiró á San Martin del Recó y á su campamento de Santa Ana. Apoderéme sin perder momento del castillo de dicho San Martin y de los tres caminos que se dirigen á Centellas, en donde aposté mi gente emboscada. A la una de la tarde hice romper el fuego á dicho castillo, á fin de incomodar á una guerrilla enemiga que se dirigia por la carretera, á cuya novedad adelantó el enemigo por la misma carretera con 300 infantes; mandé romper el fuego en todos los puntos que ocupábamos, con lo que tuvo el enemigo que retirarse. A cosa de las dos de la tarde fue el enemigo reforzado por unos 400 infantes, que salieron de Centellas, y unidos con los de dicho campamento, nos embistieron con toda furia, pero fue en vano, porque con el acierto de las descargas cerradas y fuego graneado que les hicimos, tuvieron que retirarse al expresado campamento. A las tres y tres quartos les vino otro refuerzo de 350 á 400 infantes y unos 250 caballos, que en partidas se esparramaron por la llanura de la Garga, al mismo tiempo volvieron á salir los infantes del expresado campamento, atacándonos por tres puntos, y en todos fueron completamente rechazados. El fuego duró cinco horas y media con toda viveza. La buena posicion que ocupábamos fue el motivo de no haber tenido otra desgracia, que un solo contuso. La pérdida del enemigo (segun noticias que acaban de darme dos sugetos fidedignos) fue de 47 infantes y 4 caballos muertos, y un crecido número de heridos. Todos los Oficiales y Migueletes trabajaron con el mayor órden y valor, y los dichos Somatenes al mando de Don Francisco y Don Felix de Deu, se han batido perfectamente. Lo que participo á V.S. en cumplimiento de mi deber. Dios guarde á V.S. muchos años. San Feliu de Codinas 17 de Mayo de 1809. = Joseph Mateu = Señor Don Luis Wimpffen


Fuentes:

  1. L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811)” –  Michele Abbiati,  Corso di dottorato in Storia, cultura e teorie della società e delle istituzioni  XXIX CICLO, UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI MILANO, 2015-2016
  2. El Palau dels Comtes i la formació de la vila de Centelles” – David Galí, Raquel Lacuesta y Marta Piera, Festa Major d’Estiu Centelles, Ajuntament de Centelles / Ed. El Portal, SL., 2014
  3. La teva guia de la vila. Centelles es Magia”, Ajuntament de Centelles, 2017
  4. «Barcelona cautiva, ó sea Diario exacto de lo ocurrido en la misma ciudad mientras la oprimieron los franceses, con una idea mensual del estado religioso-político-militar de Barcelona y de Cataluña» / Tomos 1809-1810 y 1812 – P.D. Raymundo Ferrer, Oficina de Brusí, Barcelona, 1818 – Ed. Antonio Moliner Prada
  5. «Journal des operations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809» – Gouvion Saint-Cyr, Anselin et Pochard, Paris, 1821
  6. https://www.flickr.com/photos/cinglesdeberti/12809723635
  7. https://ca.wikipedia.org/wiki/Castell_de_Centelles
  8. https://www.monestirs.cat/monst/osona/os35cent.htm
  9. http://www.arqueologiamedieval.com/noticias1/4027/el-castillo-de-sant-marti-de-centelles-testigo-de-once-siglos-de-historia-de-cataluna

Imágenes:

a. https://www.museunacional.cat/es/colleccio/castillo-de-sant-marti-de-centelles/adolphe-hedwige-alphonse-delamare/251769-000

b. “España. Obra Pintoresca. Cataluña” – Francisco Pi y Margall, Imprenta de Juan Roger, Barcelona, 1842

c. Fotografías del autor

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (y II)

Tiempo de lectura: 12 minutos.

El museo de Historia de Madrid fue creado en 1929 como Museo Municipal con la voluntad de ser la memoria histórica de la ciudad. Su primer director fue el célebre poeta Manuel Machado. Instalado en el antiguo Hospicio de Madrid, edificio construido durante el reinado de Felipe V, entre 1721 y 1726, por el arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada principal y la portada, obra emblemática del barroco español.

Las principales colecciones del museo -estampas, pinturas, fotografías, postales, dibujos, porcelana, abanicos- muestran la evolución histórica y urbana de la ciudad, las artes, la vida cotidiana y las costumbres de los madrileños. En la planta primera, se ubica la exposición de la sala Madrid 1700-1814, Centro Ilustrado de Poder, cuyo espacio final es ocupado por los hechos de la Guerra de la Independencia y los acontecimientos del Dos de Mayo en Madrid, con el cuadro de Francisco de Goya, «Alegoria de la villa de Madrid» y las estampas satíricas de Pepe Botella, entre otras.1

Detalle del cuadro «Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano.

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA (Cont.)

Las estampas y los cuadros de la época recogen los cruentos enfrentamientos entre una población mal armada y las tropas napoleónicas. Desde ventanas, balcones y tejados, los madrileños, armados con piedras, palos y fusiles, luchan contra los organizados y bien equipados soldados franceses. El resultado fue un considerable número de bajas entre la población civil. Los escenarios principales de la jornada sangrienta del 2 de mayo fueron el entorno del Palacio Real, la Puerta del Sol, el Paseo del Prado, la Puerta de Toledo y el Parque de Monteleón.

La célebre obra de Goya, «El tres de mayo de 1808 en Madrid», donde se representan los fusilamientos ocurridos en la montaña del Principe Pío, es el documento gráfico más impactante para conocer el terror oficial ejercido sobre los levantiscos. Otros escenarios de la represión fueron la zona del paseo del Prado, las tapias del convento de Medinaceli y los terrenos ocupados por los franceses en la antigua fábrica del Buen Retiro. Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con la población y varios cientos de madrileños, hombres y mujeres, así como soldados franceses murieron en la refriega.2

DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado.
Maniatados y conducidos á bayonetazos al Prado los infelices que durante la refriega tienen la desgracia de caer en poder de las tropas francesas son atrozmente asesinados sin que ni su inocencia ni sus clamores ni las suplicas, lagrimas y gemidos de las madres, hermanas y esposas basten á libertarlos. Sacerdotes y Religiosos se cuentan tambien en el numero de estos desventurados que perecen sin ninguna especie de auxilio. Y no satisfecha la feroz sed sadica con haberlos deshecho a fusilazos y desnudado de pies á cabeza para saciar su sanguinaria rapacidad se recrea en insultar y escarnecer á los cadaveres inermes. Hecha un lago de sangre española la dilatada extensión del Prado se ofrece un espectáculo horroroso, triste preludio  de la sangrienta escena que aun con mayor inhumanidad y perfidia se repitio por la noche en que centenares de victimas inocentes fueron del mismo modo alevosamente sacrificadas.
DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Pelean los patriotas con los franceses en la puerta del sol.
Acometidos los franceses en este sitio por los patriotas se trava entre estos y aquella una sangrienta refriega en que el valor y la indignación de los unos suple a la táctica y disciplina de los otros. No obstante reforzados los primeros con numerosos cuerpos de infantería y caballería que acuden de todos puntos, y con algunas piezas de artillería, tiene el pueblo que ceder á la superioridad, después de haber causado gran destrozo en el enemigo. Los franceses para satisfacer su cobarde venganza, asesinan un número considerable de personas de todas clases y estados, que con el fin de huir del tumulto se habían refugiado al templo del Buen-suceso cuyo sagrado recinto quedó profanado con la inocente sangre de aquellos mártires de la libertad española.
«Muerte de Manuela Malasaña» (1888), Antonio Moltó i Lluch, terracota
«Muerte de Velarde el Dos de Mayo de 1808» (1864), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Fusilamiento de patriotas en el Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, óleo sobre lienzo
Toma de Somosierra, por Louis-Albert-Guislain, barón de Bacler D’Albe [Escenas de la Guerra de la Independencia] (c. 1822), litografía sobre papel. Por aquella época, los célebres lanceros polacos aún no habían sido equipados con lanzas, contrariamente a lo que nos muestra la estampa.

ESTAMPAS SATÍRICAS

Como ya tratamos anteriormente en nuestra entrada Napoleón y la sátira política. La caricatura como arma en las Guerras Napoleónicas, si Napoleón era atacado por su ambición y sus imposiciones manu militari, en cambio su hermano José se convirtió en el blanco de una larga serie de chistes, coplillas, insultos y caricaturas que se difundieron ampliamente por la piel de toro, parodiando su supuesta y desmesurada afición a la bebida.

«Un filósofo inglés examinando prolixamente al señor Napoleón», buril sobre papel.
«El pintor manchego [Goya] agradecido á los singulares beneficios que ha recibido su Provincia del Sr. José, y sus satélites quiere perpetuar su memoria pintando su retrato á la puerta de una taberna».

«Napoleón trabajando para la regeneración de España, la qual representada en un patriota le paga agradecida el beneficio», buril sobre papel.
«La cólera de Napoleón», buril sobre papel.
«Ni es caballo, ni yegua, ni pollino en el que va montado, que es pepino».
«Cada qual tiene su suerte, la tuya de borracho hasta la muerte»
«Querer por fuerza Reynar; Quanto me haze Padezer! No hay cosa como Bever Dormir Bien y descansar». Inferior; «El Rey de Copas en el Despacho trabajando para la felicidad de España»
Retrato jeroglífico de Napoleón (1813-1814). Buril sobre papel. Estampa iluminada
«Caricatura española que representa la ventaja que ha sacado Napoleón de España», buril sobre papel.
Retrato de José I (c. 1808-13), Joseph Bernard Flaugier, óleo sobre lienzo
«Alegoría de la Villa de Madrid» (1810) Francisco de Goya, óleo sobre lienzo

Superior izquierda: Tras los sucesos de Bayona, Napoleón proclama por decreto rey de España a su hermano José, el 4 de junio de 1808. Más conocido por diversos apodos como Pepe Botella o el rey plazuelas, aparece representado en este retrato oficial con la cruz de la Legión de Honor.

Su reinado fue de una gran inestabilidad, debido a las trágicas circunstancias de la Guerra de la Independencia. José abandonó Madrid en 1812 y huyó de España tras ser derrotado en Vitoria en 1813. Después de Waterloo, adoptó el nombre de conde Survilliers y se retiró a Estados Unidos, viviendo posteriormente en Inglaterra y Florencia, hasta su muerte en 1844.2

Superior derecha: La alegoría de la Villa de Madrid, obra excepcional de las colecciones del Museo, tiene una especial significación fruto de su accidentada historia, tan ligada a la vida política del Madrid de la Guerra de la Independencia.

Representa a una matrona coronada, encarnación de la Villa de Madrid, que sostiene en su mano derecha el escudo de la capital mientras señala con la izquierda un medallón con la inscripción «Dos de Mayo». A sus pies aparece representado un perro, símbolo de la Fidelidad y sobre ella la fama y la Victoria con sus atributos característicos.

El óvalo sostenido por la figura de la derecha resume, como en un palimpsesto, los excepcionales avatares del siglo XIX español y madrileño. Si, inicialmente, en 1812, por encargo del Ayuntamiento, aparecía allí representado José I, con la primera evacuación francesa de Madrid su efigie fue sustituida por la leyenda «Constitución», que volvió a ser borrada de nuevo en beneficio del retrato del rey francés, realizado con ocasión de su retorno a Madrid, por Felipe Abas. Su salida definitiva en 1813 motivó la restauración de la mencionada leyenda, que será sustituida en 1814 por un mediocre retrato de Fernando VII, de autor desconocido. En 1823, tras el paréntesis del Trienio Liberal, Vicente Lòpez retrataba de nuevo al rey, que permanecerá allí hasta 1843, momento en el cual el Ayuntamiento decidió sustituir su imgen por la leyenda «El libro de la Constitución». Finalmente en 1872, Vicente Palmaroli recibió el encargo de modificar dicha leyenda por la que actualmente nuestra.2

«El hambre de Madrid» (1818), José Aparicio, óleo sobre lienzo

El último año del reinado de José I, un hambre espantosa asoló la ciudad, consecuencia directa de la escasez de subsistencias provocadas por las malas cosechas y por las dificultades que la guerra ocasionó al comercio. Sus secuelas visibles, miseria, enfermedades y miles de muertos, fueron narradas por los contemporáneos como «espectáculo de desesperación y angustia en las calles«. Goya dejó sobrecogedoras imágenes al aguafuerte en sus «Desastres». En esta obra, Aparicio resalta la resistencia del pueblo, que prefiere morir de inanición antes que dejarse alimentar por el enemigo.2

«Perspectiva del carro fúnebre de Daoíz y Velarde, 1814», Blas Ametller Rotllán
«Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles» (c. 1816), temple sobre sarga
«El Palacio Real desde la Cuesta de la Vega» (c. 1816), temple sobre sarga


Fuentes:

  1. Tríptico informativo del Museo de Historia de Madrid – Museos Municipales – madrid.es/museodehistoria
  2. Paneles informativos de la plata primera del Museo Museo de Historia de Madrid.

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (I)

Tiempo de Lectura: 12 minutos.

El Museo de Historia de Madrid (c/ Fuencarral, 78) ubicado en el edificio del antiguo Hospicio de San Fernando alberga en su exposición permanente una encomiable colección de cuadros, esculturas, documentos y objetos varios que nos hablan de la historia de la urbe madrileña desde el establecimiento de la capital del reino por Felipe II, a mediados del siglo XVI, hasta las primeras décadas del siglo XX.

En su exposición Madrid, Centro ilustrado del poder, que abarca desde el siglo XVIII hasta la Guerra de Independencia, y más concretamente con esta última trataremos en dos partes algunos de los actores y los acontecimientos que se dieron desde el motín de Aranjuez hasta el Dos de Mayo, a través de las piezas y objetos que nos hablan de aquellos célebres y convulsos episodios.

«Vue générale de Madrid Ville Capitale du Royaume d’Espagne» (1760) (a) 

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA

La llegada de los Borbones a España, y muy especialmente a Madrid, no significó únicamente un cambio de dinastía. La sociedad madrileña continuó siendo en lo esencial marcadamente tradicional y conservadora; pero la formidable operación de centralización y homogeneización política y administrativa que los nuevos monarcas llevaron a cabo en todo el país repercutió muy directamente en la conversión de Madrid en un escenario áulico acorde con los nuevos tiempos.

Todo un conjunto de operaciones urbanísticas y de ornato vinieron a superponerse, como una delgada película, a las viejas tramas preexistentes, al tiempo que, especialmente en la segunda mitad de la centuria, surge una élite ilustrada que aportará nuevas ideas en las esferas de la economía, las costumbres, las ciencias y las artes.1

“Ascensión en globo de D. Vicente Lunardi” (c. 1793), Buril sobre papel.
“Prueba aerostática” (1792), José Rodríguez, aguafuerte sobre papel.

En 1783, y ante Carlos III, Agustín de Bethancourt realizó la primera ascensión de un globo en España. Pero el primer vuelo tripulado se celebró en Aranjuez en 1792 con los italianos Barletty y Braschi. No obstante las ascensiones más populares fueron con globos de gas y tuvieron como protagonista a Vicenzo Lunardi.2

«Carlos IV con armadura» (1789),
Antonio Carnicero, óleo sobre lienzo
“Retrato de María Luisa de Parma, reina de España” (1789), Zacarías González Velázquez, óleo sobre lienzo.

María Luisa de Parma, hija del infante Felipe de Borbón, duque de Parma y de Isabel de Francia, casó en 1765 con su primo Carlos, futuro Carlos IV. El carácter frívolo y dominante de la Princesa causó muchos problemas en la austera corte de Carlos III, que siempre la tuvo sometida a una estrecha vigilancia. Muerto su suegro, como era de esperar, la nueva reina dominó a su débil y bondadoso esposo, interviniendo directamente en los asuntos de gobierno con la colaboración de su favorito Godoy. Murió un mes antes que el rey, en Roma, donde se habían retirado los monarcas destronados.

“Manuel  Godoy” (c. 1790), Francisco Bayeu y Subías, óleo sobre lienzo
«Fernando VII, 1808», Antonio Carnicero,
óleo sobre lienzo

Fernando VII (1784-1833), hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, juró como heredero de la Corona el 23 de septiembre de 1989. Pronto conspiró contra sus padres y el ministro Godoy, favorito de la reina, aprovechando el descontento general y la difícil situación política por la que atravesaba el país. Fomentó el Motín de Aranjuez, a consecuencia del cual fue proclamado rey el 19 de Marzo de 1808, pero ya había comenzado la ocupación francesa. Napoleón convocó a la familia real española en Bayona con la excusa de mediar en sus disputas, si bien obligó al rey Carlos IV y a Fernando VII a renunciar a sus derechos. Fernando pasó la Guerra de Independencia retirado en el castillo de Valençay. La victoria del pueblo español contra el ejército de Napoleón restableció en el trono a Fernando VII, aclamado como «El Deseado», por esperarse de él las tan ansiadas reformas que necesitaba el país, destrozado por la guerra. Sin embargo, el rey restableció el absolutismo, se negó a jurar la Constitución de Cádiz, dando paso a un periodo de persecuciones.

«Plano de Madrid y sus alrededores» (1821), Antoine Calmet de Beauvoisin, aguafuerte sobre papel.
El mismo plano anterior en los fondos de la BNF, incluyendo la leyenda de los lugares dentro del área del mapa. Para una mayor escala del plano, podéis clicar en el siguiente enlace: Plano Madrid Calmet de Beauvoisin

Antecedentes: el motín de Aranjuez.

Desde finales de 1806, un sector de la aristocracia que se había constituido como alternativa al gobierno de Carlos IV y de su valido, Manuel Godoy, reivindicó los intereses del príncipe Fernando y se aproximó a Francia buscando la alianza con el Emperador. Napoleón se convirtió en árbitro de las disputas dinásticas de la casa de Borbón y aprovechó la oportunidad para materializar su política de bloqueo antibritánico. Centró su atención en Portugal, que fue la excusa para dirigir sus ejércitos hacia España, con objeto de cruzarla.

La presencia de las tropas francesas aconsejó la retirada de la familia real, a Aranjuez para, en caso de necesidad, seguir camino hacia el sur, hacia Sevilla y embarcarse hacia América. El 17 de marzo de 1808, tras correr el rumor del viaje de los reyes, una pequeña multitud se agolpa frente al Palacio Real y asalta el Palacio de Godoy, saqueando y quemando sus enseres.  Al día siguiente, Godoy es encontrado en su palacio y trasladado al Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Ese mismo día, Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII. Ambos acuden a Bayona para reunirse con Napoleón, quien entregó el trono de España a su hermano José Bonaparte.

DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ
Carlos 4º abdica la corona en su hijo Fernando
Asegurado y preso el Principe de la Paz, Fernando volvió a Palacio el Rey Carlos viendo las aclamaciones y aplausos con que su hijo había sido recibido del pueblo, la facilidad con que se había salvado de su furor al odioso Favorito y la incapacidad en el que se hallaba para seguir gobernando, tomó la resolución de resignar la corona en su heredero, y lo anunció y ratificó asi en un balcón del palacio á la vista del inmenso concurso que estaba delante. Todos prorrumpieron en voces exaltadas de alegria y victoreando á un tiempo á Padre y á Hijo se creyeron felices desde aquel momento.
DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ.
Caida y prisión del Principe de la Paz
El pueblo sublevadocorre a su casa, y despues de haber practicado las mas eficaces diligencias le halla oculto en un desvan entre unas esteras. La algazara y gritos de la muchedumbre anuncian a Carlos IV el riesgo de su favorito para socorrerle envia al PRINCIPE FERNANDO, seguro de que el pueblo se contendria a su voz. Llega el PRINCIPE presuroso y encarga a un esquadron de guardias de corps que le custodie. Mas ni esto de ir resguardado entre los caballos impide que el pueblo le arroje piedras y procure ofenderle con palos, espadas y otros instrumentos que el furor y la casualidad le proporcionan, Resérvale la vida la promesa del PRINCIPE de que será castigado conforme lo dicen sus delitos. No obstante llega preso al quartel de guardias de corps con quarenta y siete heridas.
DIA 26.  DE MARZO DE 1808. EN MADRID
Entrada de Fernando 7º por la Puerta de Atocha
El Pueblo de Madrid, rebosando júbilo y contento sale á recibir á su nuevo monarca que acompañado de los Señores infantes su hermano Dn. Carlos y su tio Dn. Antonio de Borbón con una brillante comitiva, entra por Las Delicias entre las mas vivas aclamaciones de un inmenso gentío que se disputaba la gloria de ver y bendecir á su rey deseado.
RECEVIMIENTO EN BAYONA
El Sr. Dn. Fernando VII visita en Bayona á su falso Amigo Napoleon, y despues de abrazarse, presenta el Ministro Taylleraná Napoleon la Carta en que se quexa Carlos IV de su Hijo diciendo le havia usurpado involuntariamente la Corona, y aquel le reconviene á que la debuelva á su Padre. Lo qu reusa ignorando las intenciones de Napoleon.
ABDICASION DEL REYNO Á NAPOLEON
Carlos IV hase entrega del Reyno de España al perfido Napoleon; el Sr. Dn. Fernando VII avergonzado se enternece considerando el acto y viendo garante del negocio al traidor Godoy y á su Madre: no siendo menos sensible aquella ocurrencia á los Ynfantes Dn. Antonio y Dn. Carlos. 1. la Reyna = 2. Godoy = 3. Carlos IV = 4. Napoleon = 5. Fernando VII = 6. El Príncipe Dn. Antonio = 7. El Príncipe Dn. Carlos.
Enigma de las ideas de Napoleón para con la España: una representación satírica de los acontecimientos, en donde llama la atención la mención a varios lugartenientes de Napoleón, desde Savary a Grouchy.


Fuentes:

  1. Paneles informativos exposición permanente «Madrid, Centro ilustrado del poder» – Museo de Historia de Madrid.
  2. https://www.siempreenlasnubes.com/blog/cuando-se-empezo-a-volar-en-globo-en-espana/

Imágene:

a. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b6949288s.r=vue%20g%C3%A9nerale%20de%20madrid%20capitale?rk=21459;2

b. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b53062147x.r=carte%20madrid%20calmet%20beauvoisin?rk=21459;2

c. Fotos del autor.

Ejército vs. guerrilla en la Guerra de Independencia, basado en R. Fraser.

Tiempo de lectura: 26 minutos

En nuestra entrada de hoy intentaremos comentar muy brevemente la estructura del ejército español previa a la Guerra de Independencia y su contrapunto en la estructura y desarrollo de las partidas de guerrillas locales que se crearon al inicio de la misma.

El sujeto ya ha sido tratado en docenas de ocasiones por los historiadores con mucha más profundidad, por lo que tan solo daremos unas breves apuntes sobre el particular, basados mayormente en textos del historiador e hispanista escocés Ronald Fraser. No escapa a nadie la facilidad con que el ejército español fue literalmente desbordado por el ejército francés al mando de Napoleón que entró en España en 1808 tras el fiasco francés en la batalla de Bailén. Ni tampoco escapa el papel de las guerrillas a la que se imbuyó durante el s. XIX de un halo de romanticismo e importancia en la victoria final que no siempre se correspondió con la realidad.1 

«La rendición de Bailén», de Casado del Alisal, que muestra a soldados y oficiales del ejército español en su lado izquierdo, y guerrilleros en combate en un grabado de Charles Motte, sobre un dibujo de Vernet de 1810. (a)

EL EJÉRCITO ESPAÑOL DE FINALES DEL SIGLO XVIII

El ejército español de finales del s. XVIII, era un calco de otros ejércitos europeos del Antiguo Régimen y de un carácter marcadamente piramidal. La oficialidad estaba reservada en exclusiva a los nobles de origen, con un segmento medio de oficiales hidalgos y siendo los soldados de carácter marcadamente plebeyo. No solo eso: el ejército junto con la marina absorbían el 70% del presupuesto Real, para intentar cubrir las necesidades de un ejército que se encontraba diseminado por varias partes del globo.

La oficialidad por lo tanto, no solo era un grupo clasista, sino que fue también politizándose a medida que las distintas facciones de la Corte los reclutaban para sus luchas de poder. De resultas de proponer ascensos indiscriminados y dádivas varias, hubo una superabundancia de altos oficiales en relación a los empleos más bajos: Un alto oficial por cada 20 hombres, el doble que el ejército prusiano o la Francia pre-Revolucionaria. En los cuatro años siguiente al inicio de la Guerra de Convención, Manuel Godoy aumentó el número de generales a casi un 60%, el equivalente de dos generales por cada batallón de infantería.

Los reformistas de finales del s. XVIII, más preocupados por la Hacienda que por el ejército  agravaron el problema: no se había ideado un ejército para luchar en la España Peninsular. Gran Bretaña era una potencia marítima, no terrestre, Francia era una aliada y a Portugal no se la consideraba una amenaza en aquel período. El cometido del ejército estaba en ultramar o apoyando a la armada. Los 30.000 efectivos de las milicias se consideraban suficientes para defender España.

Nutrir de efectivos humanos ese ejército era otro problema: las levas de vagabundos y mendigos se revelaron insuficientes, así como el servicio militar obligatorio establecido en 1770 para uno de cada cinco varones aptos, aparte los que se libraran previo pago, por otro en su lugar.  Al final los más pobres y menos aptos eran los que se acababan reclutando. Aún así la escasez era constante.

Por otro lado, la vida del infante era extremadamente dura: mal pagado, mal alimentado y mal vestido con uniformes muy precarios, ya un inspector de Infantería escribía en 1802 que muchos reclutas cometían delitos o actos de indisciplina “por la premeditada idea de creer mejorada su suerte en un Presidio”.

El intentar mantener un ejército permanente más grande que los recursos que podían generarse para mantenerlo, hizo que la calidad de las fuerzas armadas decayera gravemente el último cuarto del s. XVIII.  Bajo nivel de formación técnica de los oficiales, problemas de reclutamiento y una cadena de mando organizada con criterios feudales.

Otro fenómeno que se pagaría caro años después, fue el de la reducción del papel de la caballería. Sólo se valoraban a los dragones, que por añadidura se consideraban una infantería montada, en detrimento de otras formas como la caballería ligera y la pesada que, tanto juego darían a los ejércitos franceses en los años del Consulado e Imperio.

Cabría añadir otros fuertes inconvenientes: la falta de existencia de un Estado Mayor, que planeara las campañas (en Francia ya existía desde 1763) y el ejército, al igual que otros de la época, no tenía transportes propios, que había de alquilar (o requisar) a la población civil.

La Guerra de la Convención reveló gran parte de todos estos defectos. Los oficiales, que por una parte admiraban al ejército francés (algunos habían entrenado él), con el que habían luchado como aliados, odiaban de hecho las ideas revolucionarias que ahora inspiraban. Bastó que los acontecimientos dieran uno de esos vuelcos históricos insperados, como el de tener como aliados a los antiguos enemigos, Gran Bretaña, en 1808, para que el cuerpo de oficiales español atravesara las guerras napoleónicas sin acertar a estar en la guerra de masas (por falta de medios) ni en la táctica guerrillera (por mentalidad), ya que su cometido inicial distaba de tales mecanismos.

No es extraño, por tanto, que muchos de los nuevos reclutas y con el tiempo, incluso soldados más o menos experimentados de los diezmados ejércitos españoles en campaña, optaran por combatir por su cuenta como guerrilleros.

«Entrada en Madrid…» (b)

LA GUERRILLA

El fenómeno de la guerrilla ha sido objeto de muchos mitos. El primero es que la lucha de guerrillas fuera una innovación creada en la Guerra de Independencia, cuando históricamente ya se habían dado formas de guerra irregular similares; incluso los ejércitos regulares del Antiguo Régimen de  mediados del s. XVIII dedicaron cada vez más atención al principio de movilidad. Pequeños grupos investigaban las líneas enemigas, hacían prisioneros y cuando actuaban en el propio país, los lugareños y aldeanos actuaban como sus guías e informadores. La “petite guerre” que contemplaban los manuales de estrategia militar franceses, y que fueron traducidos al equivalente español de “guerra pequeña” o “guerrilla”. 

Lo novedoso en el caso español fue el que la guerrilla se convirtiese en una estrategia civil de resistencia armada, así como la extensión social y geográfica que alcanzó. Para ello se dieron una serie de circunstancias:

El concepto de autodefensa

El fenómeno de algunas lacras en la sociedad española permitió el que el principio de autodefensa fuera un hecho a finales del s. XVIII: los campesinos se habían habituado a defender sus hogares de bandidos, ladrones y salteadores de caminos; en las zonas fronterizas y costeras, bandas de contrabandistas organizadas en grupos armados luchaban contra los recaudadores de impuestos, al tiempo que el gobierno reclutaba voluntarios civiles para combatirlos. Como resultado, gran número de civiles tenían experiencia en la lucha armada o en “unidades” de tipo militar.2

El reclamo de la guerrilla como forma alternativa de lucha para gran número de reclutas, desertores, campesinos, soldados derrotados lejos de sus unidades, etc., pronto fue un hecho: en una “partida” bien organizada, podían aspirar a una paga diaria superior, a una parte del botín capturado, a una ración de comida satisfactoria y todo ello lejos de la dura disciplina militar.  

La extracción social

Sobre una base de 751 guerrilleros que Ronald Fraser utiliza, nos proporciona los siguientes datos sobre el origen social de las tropas de las guerrillas y sus líderes:

Procedencia social de los componentes de la guerrilla.
Origen social de los líderes guerrilleros

La mujeres, un total de 9 registradas (1,2% del total), al menos dos recibieron reconocimiento oficial por su valor. Pero muchas otras, sin estar en la guerrilla, desarrollaron labores como espías, correos o ayudando a los desertores y a los prisioneros de guerra.

El papel del pequeño campesinado

Es reveladora la ausencia en las filas de la guerrilla de los jornaleros temporeros sin tierra, que constituían la mitad de la población campesina de España a principios del s. XIX.  Fueron los pequeños agricultores (labradores) los que se levantaron en número superior al del resto de clases trabajadoras. A lo largo de la Península, el pequeño campesinado y los renteros con contratos de arrendamiento duraderos (a veces hereditarios), a menudo en regiones accidentadas de interior o costeras, representaron uno de los pilares fundamentales de las grandes fuerzas de guerrilleros, generalmente al norte de la línea del rio Duero.  

Un factor significativo es que parte de esos guerrilleros y sus líderes, habían ya experimentado la guerra en las filas del ejército español durante la guerra de la Convención y el apoyo que los grupos de somatenes catalanes o civiles vascos y navarros habían dado al ejército regular, actuando con tácticas irregulares.

Entre los motivos particulares para unirse a la guerrilla, la inmensa mayoría de las narraciones de la España decimonónica señalaba los atropellos de los invasores sobre los individuos, especialmente a las mujeres, que sin restar veracidad a algunos de esos relatos, parece muy extrapolado con respecto al lema “Por la religión, la patria, y el rey” ciertamente muy bien conocido al principio de la guerra.

Algunas partidas como la del Empecinado con el devenir de la contienda
extendían sus acciones hasta el extremo mismo de la Península.

En distintas ocasiones del conflicto se llegaron a contabilizar unos 350 grupos diferentes en diferentes zonas del país y aproximadamente uno de cada cuatro se había organizado en 1808. El destino de estas cuadrillas dependían casi enteramente del éxito del jefe en el campo de batalla, de la captura del botín, de armas, y sobretodo caballos. Aunque los rangos inferiores proporcionaban menos jefes que la clase superior, como hemos visto anteriormente, fue de los primeros de donde salieron los grandes líderes guerrilleros: Espoz y Mina (pequeño agricultor), Francisco Longa (herrero), “El Empecinado” (pequeño agricultor), el cura Merino (cura de aldea), José Manso (molinero)… Como líderes de partidas que llegaron a contar con miles de hombres demostraron y desarrollaron un conocimiento instintivo de la guerra irregular, del liderazgo de sus hombres y un talento táctico que no tuvo la oficialidad de origen noble del ejército regular, y varios de ellos llegaron a tener empleos de brigadieres como mínimo.

Según los datos de R. Fraser, la actividad guerrillera (la escasez de cifras exactas hace imposible una mayor concreción) entre 1811 y 1812 habría crecido hasta los 55.000-60.000 hombres, un número muy considerable si se tiene en cuenta que ninguno de los ejércitos españoles de la época superaba los 70.000 efectivos. El éxito de la guerrilla se traducía en la presencia de partidas cada vez más grandes, con un promedio de 3.000 hombres en cada una de las 16 grandes partidas, la mayoría en el norte del país, que constituían el 85% de las fuerzas guerrilleras.

Las autoridades españolas animaban e incentivaban la resistencia del pueblo, pero al mismo tiempo la temían.  La Junta Suprema llegando a Sevilla desde Aranjuez promulgó su primer decreto (el 28 de diciembre de 1808) regulando a los combatientes civiles como una especia de milicia voluntaria; pero el Decreto se extendió muy irregularmente por las zonas aún no ocupadas, ya que se estaba en plena ofensiva napoleónica.  

Campamento del Cura Merino en una ilustración del libro «Los guerrilleros de 1808», de Rodríguez Solís. (c)

El temor de que los combatientes civiles fueran fusilados indiscriminadamente por los franceses como bandidos armados, llevó a que viera la luz un nuevo decreto el 17 de abril de 1809, que se basaba en la guerra corsaria marítima traspuesta al escenario terrestre. El Decreto “militarizó” a las guerrillas para protegerlas, pero no las supeditó a un control político o militar más efectivo.3  

Otro mito es que la lucha de guerrillas se adaptaba mejor al temperamento anárquico e individualista, como parte de la idiosincrasia española. Más bien fue el fruto de una necesidad, por las continuas derrotas de los ejércitos regulares y la necesidad de continuar la lucha contra el invasor en mejores condiciones que no las que procuraba a sus reclutas el ejército.

En las etapas iniciales, si bien las partidas de guerrilleros se distinguían por sus continuos ataques al enemigo en cualquier lugar, no había un objetivo estratégico concreto de recuperación del terreno propio. El cometido era el de impedir que lo ocupara el enemigo o se moviera por él libremente: un control espacial descentralizado en el que la guerrilla iba de un extremo a otro del territorio pero sin ocuparlo efectivamente (aproximadamente uno de cada seis gurrilleros luchaba en regiones que no era la suya). El conocimiento del terreno  más que su posesión constituía el éxito de la guerrilla.

Busto de Espoz y Mina (Museo del Ejército)

Con el tiempo y la experiencia adquirida en la lucha, las grandes partidas de guerrilla funcionaron en algunos casos “de facto” como unidades militares regulares y el navarro Francisco Espoz y Mina merece una mención especial. En la primavera de 1810, había creado en un año una fuerza de 4.000 guerrilleros, a pesar del acoso y persecución de las tropas francesas, y no sin pasar fuertes penalidades, incluso propias4. Mina uniformó a sus hombres, la división Navarra como la llamaban, con chaquetas y pantalones marrones y les obligó a raparse el cabello, siendo él el primero en dar ejemplo. La contrainsurgencia francesa no dejaba de acosar a Mina y este dispersó a sus hombres por el noroeste montañoso de Navarra y los Pirineos. Pero a mediados de 1811 la presión francesa aflojó, lo que permitió a Mina juntar otra vez a sus hombres y tras una marcha forzada de 85 km por terreno abrupto, atacó un convoy que había salido de Vitoria el 25 de mayo hacia Francia con cien carros de enfermos y heridos franceses, más de mil prisioneros de guerra y el botín del mariscal Massena, fruto de su abortada expedición portuguesa. Solamente la escolta constaba de 1.650 soldados de tropa. Fue la mayor victoria guerrillera hasta la fecha5. A comienzos de febrero de 1812, la armada británica proporcionó a Mina dos cañones de 12 libras y otros dos de 4 libras que leayudarían a conquistar la ciudad fortificada de Tafalla, un objetivo que en otro tiempo se habría antojado imposible. Un general francés experimentado como Reillle, vería como cada vez más la guerrilla daba cuenta de columnas francesas cada vez mayores con cada vez más reclutas inexpertos y sin conocimiento previo del terreno.      

El momento cumbre de la guerrilla se produjo el 12 de agosto de 1812, cuando las fuerzas de El empecinado, El Médico y El Chaleco encabezaron la entrada de las fuerzas angloportuguesas en Madrid, tras la huida de José Bonaparte hacia Valencia, entre los hurras de los habitantes que solo unos meses antes habían estado a punto de morir de inanición, en palabras de Mesonero Romanos.

En resumen, los objetivos de la guerrilla se resumían en cuatro puntos:

1. Mantener a raya y desmoralizar a las tropas enemigas, eliminando potenciales enemigos para los ejércitos regulares.

2. Privar al enemigo de los suministros de alimentos, especialmente las tropas francesas que vivían de lo que producía el campo.

3. Proporcionar inteligencia militar a los aliados (circunstancia explotada sabiamente por los británicos)

4. Mantener viva la moral de resistencia en la población [1]

CONCLUSIÓN

El papel del ejército y la guerrilla españoles durante la Guerra de Independencia ha sido interpretado de muy diversas maneras por los historiadores desde el siglo XIX. Quizá influenciados por la historiografía extranjera y sobretodo la británica que, salvo excepciones, relegaba al ejército español al papel de mera comparsa y la francesa que trataba a los guerrilleros como despiadados bandidos (brigands); como suele suceder, más modernamente con el distanciamiento de los hechos acaecidos, se ha reivindicado quizá con más ecuánimidad el papel de un ejército nacional lastrado por una deficiente política y planificación anteriores al conflicto, pero cuando el infante español estuvo bien dirigido, equipado y pertrechado, no tuvo nada que envidiar a cualquier ejército de la época, dentro y fuera del territorio nacional. En cuanto a la guerrilla, su halo de romanticismo ha dado paso a una comprensión más moderna del fenómeno y su peso e importancia reales en el conflicto.


1Según Nick Lipscombe: «But also, that was this guerrilla struggle, guerrilla, the little war, which it started as a few flagrant ambushes and that turned into quite a raging fire insurgent parts mainly in the northeast of Spain, Navarra, Aragón, Pays Basque and so on, and Cataluña also. And so, was a pretty even now what they had to do was to say that it was the people that it achieved the victory and so that guerrilla struggle get blown out of all proportion. It’s fair to say that by 1813 most of the major guerrilla bands being given either a semi-official or official status they are now under the wing of the Spanish army, their commanders who in many cases where quite simple fog, but in recent in the challenge of raising these groups were found themselves given ranks, span uniforms and they rather rose to the task enjoying that newfound status in and amongst the official Spanish society. And so, if you then look at that from the point of view of what they did actually achieved as guerrillas, of course you then realize that’s a sign problem because it doesn’t sort of adapt, they succeeded driving the Grande Armée over the Pyrenees. And so, what has to happen is that the exploits of the guerrillas have to be expanded, expanded to the point where they become a completely inflated, indeed in what they achieved, now that’s not on the play on the guerrillas achieved: they were extremely useful addition, at times, too both the Spanish national cause and to Wellington’s cause in liberating Spain.» [4]

2De hecho, el fenómeno del bandidaje que parece ligado a países como España e Italia como tierras clásicas del bandolerismo no deja de ser un producto universal, de todos los países y todas las épocas, tal como señala José Mª Iribarren [6], y por tanto el que las poblaciones reaccionaran ante los atropellos y desmanes.

3Ya el historiador francés Claude Martin comentaba la actitud francesa frente al pretendido nuevo «status» de las partidas guerrilleras: «Cuando el General Venegas había enviado el decreto de la Junta sobre «el corso por tierra» a Sebastiani, Jefe del Cuarto Cuerpo del Ejército francés que ocupaba la Mancha, pidiéndole que reconociera el carácter de combatientes a sus corsarios, el General Francés había contestado que mandaría ahorcar a todos aquellos que fuesen apresados por sus tropas. Y José [Bonaparte] consideraba que Sebastiani era uno de esos raros generales franceses que tenía miramientos con los habitantes y que se esforzaba en ser justo. Los jefes militares franceses reaccionaban frente a la guerra irregular, tal como han hecho los jefes de unidades regulares de todas las naciones y de todos los tiempos. Para ellos, la guerra de emboscadas y de golpes de mano dirigida por irregulares, era criminal, por no respetar las reglas del arte militar.» [5]

4[Espoz y Mina] Tiene entre 28-30 años, si no más. No le gustan las mujeres y no permitiría a ninguna formar parte de su división. No duerme más de dos horas cada noche y siempre con sus pistolas en elcinto. Las pocas noches en que va a un pueblo permanece encerrado en su cuarto. Llama mucho la atención, pero es muy reservado.” (Coronel Lorenzo Ximénez, liberado por Espoz y Mina en el ataque de Arlabán del 25 de mayo de 1811).

5Meses más tarde, un experimentado general francés en contraguerrilla admitiría la creciente importancia de la partida de Mina:

Le confieso a Su Excelencia con toda sinceridad que los bandidos de este reino (Navarra) merecen el nombre de soldados veteranos. Pueden competir con lo mejor de nuestros ejércitos, ya que las continuas batallas y victorias les han hecho perdernos el miedo.” (General Soulier al mariscal Suchet, febrero de 1812).

 


Fuentes:

  1. «Las dos guerras de España» – Ronald Fraser, Trad. Luis Noriega, Ed. Crítica, 2014
  2. «Los guerrilleros de 1808» – E. Rodríguez Solís. Tomo Primero, La Enciclopedia Democrática, Barcelona, 1895
  3. «La Guerra de la Independencia. II. Los Guerrilleros» – Andrés Cassinello Pérez, Arlanza Ediciones, SA. 2008.
  4. Wellington in Spain. A Classic Peninsular War Tour”. 12 a 19/09/2018 – Nick Lipscombe©, para ”The Cultural Experience”.
  5. «José Napoleón I. Rey intruso de España.» – Claude Martin, Editora Nacional, Madrid, 1969
  6. «Bandidos y salteadores» – José Mª Iribarren Rodríguez, 1942

Imágenes:

a. De José Casado del Alisal – [2], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10851310 y «La Guerra de la Independencia. II. Los Guerrilleros» – Andrés Cassinello Pérez, Arlanza Ediciones, SA. 2008.

b. «Los guerrilleros de 1808» – E. Rodríguez Solís. Tomo Primero, La Enciclopedia Democrática, Barcelona, 1895

c. «Los guerrilleros de 1808» – E. Rodríguez Solís. Tomo Primero, La Enciclopedia Democrática, Barcelona, 1895