Miniatura. «Fourrager en compagnie. 1811»

Tiempo de lectura: 15 minutos

Casi acabando este mes de noviembre, volvemos al ámbito de las miniaturas militares, con esta escena de un jinete de la afamada unidad de los granaderos a caballo de la Guardia Imperial francesa, y su perro, que vadean un rio viniendo de forrajear y procurarse algo de caza como sustento. Los granaderos a caballo de la Guardia intervinieron en varios escenarios durante el periodo consular e Imperial, como Italia, Alemania, Chequia, España, Rusia, Austria, Francia y en la campaña de los 100 días.

«[Para su invasión de suelo español], en diferentes etapas, la Guardia marchó hacia Burdeos y Bayona en febrero de 1808. Uno de estos Los destacamentos estaban compuestos por dos batallones de cazadores a pie (1.200 hombres) comandados por el general Friederichs, seis cañones, los lanceros polacos, más un escuadrón de cazadores a caballo, granaderos a caballo y dragones. Además de estos escuadrones, cada uno con una dotación de 200 hombres, la columna incluía 160 Gendarmes de Élite.

Tras la fulgurante campaña, Napoleón regresó a París a toda prisa, ordenando a su Guardia que lo siguiera (aunque cada regimiento de caballería, excepto los Lanceros polacos, debía dejar un escuadrón o dos compañías en España). Desde principios de marzo de 1809, los destacamentos de la Guardia partieron de España en grandes columnas hacia Francia, donde fueron equipados nuevamente y, después de un breve descanso, se desplazaron hacia Alemania.»2

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

EL MOTIVO: UN JINETE VADEANDO UN RIO

Obra de Frank McCarthy

Hace tiempo que vi una original viñeta de un abanderado federal americano vadeando un curso de agua. obra del artista norteamericano Frank McCarthy y me surgió la idea de adaptarlo a la época napoleónica, también con un jinete a caballo. Primero pensé en un garrochista español, luego en un lancero francés o un cosaco ruso. Finalmente opté por una figura de granadero a caballo de la Guardia Imperial francesa, basado en una imagen del artista y recreador ruso Alexei Temnikov, con un granadero caminando al lado de su caballo, fumando tranquilamente su pipa, viniendo probablemente de labores de forrajeo. Otro de los motivos era tratar una unidad famosa en la épica napoleónica, los Grenadiers-a-cheval de la Garde, que se hicieron conocidos por su austeridad y comportamiento altivo.

Obra de Alexei Temnikov

El resto del ejército francés los apodó «Los Gigantes», «Los Dioses» o simplemente «Los Tacones Altos» (por sus botas altas). En 1805 en Austerlitz derrotaron a la caballería de la Guardia del Zar. En 1807 en Eylau estuvieron bajo el fuego contunuado de 60 cañones rusos, cuando su comandante, el general Lepic, notó que algunos de sus soldados esquivaban los proyectiles. «¡Las cabezas erguidas, por Dios!», gritó, «¡Esas son balas, no zurullos!». Pocos momentos después, cargaron contra los rusos. (Chandler – «Las campañas de Napoleón «)1.

Como en cualquier tema histórico que uno quiera elegir, lo primero es intentar asesorarse sobre el uniforme en concreto que queramos. Para ello hay varias publicaciones en inglés y francés que tratan sobre esta unidad y que nos han sido de ayuda a la hora de escoger la versión final.

Por ejemplo, el uniforme que dibuja Temnikov correspondería al periodo aproximado de 1806-09 y el que yo he elegido correspondería a un periodo posterior para un uniforme de marcha, 1810-1813, aunque con las salvedades que uno quiera establecer. Básicamente yo me he basado en tres publicaciones bastante conocidas, cuyas referencias tenéis en el apartado final de Fuentes:

LAS FIGURAS Y EL MODELADO DEL AGUA

El proceso de montaje de las figuras comienza con el caballo, del que aproveché un cuerpo clonado que hice hace tiempo con resina de dos componentes. El acabado no es muy pulido, pero con papel de lija de grano fino, se pueden afinar las impurezas y resaltes menores y con un cutter las más exageradas y rellenando con masilla los pequeños agujeros que surgen a veces con el proceso de fraguado. Las piernas del jinete también provienen de un clonado de otra figura. Para el resto de las piezas aprovecho un kit de dragón a caballo a escala 1:15 de la marca MiniArt, ya que el uniforme es similar en su parte anterior y en la parte posterior solo hay que hacer algunas modificaciones con masilla.

La silla y manto del caballo se han de hacer prácticamente de cero. Con masilla Das Pronto elaboramos el manto que va debajo de la silla y que incorpora una protección en negro para el rozamiento de las piernas. Como los trajes de las unidades de la Guardia Imperial solían ser más elaborados, el manto de la silla no es una excepción, con una franja doble que lo bordea, siendo la exterior un poco más delgada que la interior. Con masilla de dos componente de la marca Tamiya realizamos la silla de cuero, que llevaba unos topes sobresaliendo en la parte anterior y posterior en color blanco para un mejor agarre del jinete a la silla. Por su parte, el uniforme del jinete lleva unas palas o barras diferentes de las de los dragones de línea de la figura original, por lo que hay que corregirlas con masilla y añadiendo los tres botones que las vestían. El «bonnet de police» o la gorra de servicio del jinete también la elaboramos en dos partes con masilla, dejando que endurezca primero la parte inferior para poderle dar la forma adecuada a la parte superior que iba encajada dentro formando la típica forma sobresaliendo.

En la imagen superior ya en una etapa posterior, hemos añadido la cabeza al cuerpo, para pintar generalmente se suelen pintar por separado, uniéndolas luego, pero como la cabeza provenía de otro kit, el encaje era irregular, por lo que opté por unirlos de inicio, cubriendo los huecos con masilla y que no fuera un problema para unirlos luego. También hubo que variar la cartuchera del jinete y parte de su correaje, ya que los del original son más toscos, con la granada de los dragones, y no contempla el sistema de sujección, que tratamos de rehacer con alambre y masilla. También el símbolo central de la granada varía por una placa en forma de rombo, con tres estrellas y un motivo central. Añadimos también la coleta recogida que solían llevar los jinetes de estas unidades.

Para poder imprimar y pintar posteriormente tanto la cabeza como el resto del uniforme, «fabricamos» una peana con una pequeña base de DM que podamos apoyar en la mesa de trabajo y que podamos aprovechar en un futuro. Para engancharla a la peana la pegamos con algunos puntos de silicona en caliente con una pequeña pistola. Hay que tener la precaución de no pasarse con la cantidad y que no sea luego un problema para poder extraer fácilmente la figura luego, y no tengamos que hacer más fuerza de la necesaria que podría dañar la pieza, sobre todo si lleva elementos añadidos. En algunos casos también podemos poner unas gotas de pegamento rápido, pero con la misma precaución.

Otros elementos que habremos de añadir como la espada con el motivo de la granada en la empuñadura, las bolsas de las pistolas, un conejo cazado y colgado de la silla a partir de sobrantes de resina y una cantimplora. En la parte superior derecha de la imagen la figura y el caballo prácticamente acabados de pintar, a falta de algunos retoques. Me interesaba darle un aspecto de desgastado o sucio, se supone que nuestro jinete está forrajeando por campos, pero hay que ser cuidadoso con los acabados y a mí aún no me acaban de quedar del todo correctos, en nuestro caso el simular el polvo o la suciedad del uniforme… con el tiempo espero que salgan mejor.

También comenzamos a elaborar el curso de agua de la base, para lo cual optamos por la siempre recomendable masilla Das Pronto blanca, marcando el espacio para las figuras y rallando la base para que tenga una mejor adherencia. No está de más barnizar la base previamente (en bases tan gruesas no suele haber problemas, pero si la base es muy fina, corremos el peligro que se nos pueda curvar ligeramente si está muy húmeda por el proceso de modelado con la masilla, al incorporar agua). Lentamente vamos conformando las formas de las olas y en su encuentro con las figuras, para dar la sensación de avance. Nos podemos basar en fotografías o vídeos para tener una idea del movimiento aproximado del agua con el avance del caballo y del perro que añadimos como fiel acompañante de nuestro jinete.

Ya con las figuras del jinete y caballo prácticamente acabadas (siempre las pulverizo con barniz mate, aunque podría ser brillante para el cuerpo del caballo) con pinturas acrílicas de Vallejo Model Color y en algunas áreas de Citadel. Con las figuras de caballos en negro siempre es un reto el pintar las luces y reflejos y en ocasiones ni los he pintado para no pasarme con el efecto. En este caso hemos aplicado pincel seco con mezcla de beige y negro primero y luego solo blanco para los trozos más iluminados. La masilla del curso de agua una vez seca, la hemos pintado con una mezcla de verde, amarillo, rojo y toques de azul. Quería un tono más oscuro, pero como mezclando colores y más sin experiencia es fácil pasarse y luego no hay vuelta atrás, lo hemos dejado con este tono final. El brillo del agua con pinceladas de Vallejo Still Water en dos capas, un método que he visto en algún video con bastante buenos resultados, y las salpicaduras con Vallejo Effects Water Acrylic en dos pasadas también. Este último producto transparenta cuando se seca por lo que a veces hay que darle unos toques de pintura blanca para aumentar la sensación de salpicadura del agua. Finalmente, la figura de la cabeza del perro de marmolina, y cortada del cuerpo. No es exactamente la escala, de la figura pero es lo que había más a mano.

LA ESCENA


1https://www.napolun.com/mirror/web2.airmail.net/napoleon/IMPERIAL_GUARD_cavalry_1.html

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Fuentes:

1 – «Grenadiers à Cheval de la Garde Imperial» – Michael Head, Almark, 1978; 1st edición (1 Enero 1978)

2 – «Mounted Grenadiers of the Imperial Guard» – Ronald Pawly . Illustrated by Patrice Courcelle – Men-at-Arms • 456, Osprey Publishing Ltd., 2009

3 – «Officers and Soldiers of the French Imperial Guard 2. Cavalry, 1804-1815» – André Jouineau y Jean-Marie Mongin, Histoire&Collections, 2003

Imágenes:

a – https://dyn1.heritagestatic.com/lf?set=path%5B6%2F0%2F7%2F5%2F6075912%5D&call=url%5Bfile%3Aproduct.chain%5D

b – Obra de Alexei Temnikov, imagen extraída de FB.

Jonas De Neef, redescubriendo las memorias de las guerras napoleónicas

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana conversamos con Jonas De Neef, un joven historiador que desde el año 2020 ya ha publicado 3 libros relacionados con la época napoleónica, más concretamente: «Una carga audaz: un estudio clásico de la batalla de Somosierra (1808)» (2020), «Tras la estela del Emperador» (2021) y más recientemente «Diablos, dagas y muerte» (2022), este último sobre los relatos y experiencias de los soldados y oficiales franceses durante la Guerra de Independencia. Jonas De Neef ha tenido la deferencia de concedernos parte de su tiempo para contestarnos a una serie de preguntas sobre su trabajo, impresiones y experiencias en el estudio de las memorias y relatos de aquellos que tomaron parte en aquel conflicto.

This week we are talking with Jonas De Neef, a young historian who since 2020 has already published 3 books related to the Napoleonic era, more specifically: «An audacious charge: a classic study of the battle of Somosierra (1808)» (2020) , «In the wake of the Emperor» (2021) and more recently «Devils, daggers and death» (2022), the latter about the stories and experiences of French soldiers and officers during the the Peninsular War (1807-1814). Jonas De Neef has been kind enough to give us part of his time to answer a series of questions about his work, impressions and experiences in studying the memories and stories of those who took part in that conflict.

¿Podrías contarnos cómo nació tu interés por las guerras napoleónicas? ¿Será algún otro conflicto bélico o sus intereses lo orientaron siempre al período 1792-1815?

«Cuando tenía 7 años, se me presentó un poco de sentido de la historia porque me encantaba jugar el videojuego ‘Age of Empires II’ en la PC. Así que cuando me interesé por primera vez en el período medieval, me encontré con la era de los mosquetes y los cañones a través de películas como ‘Barry Lyndon’, ‘El patriota’… Cuando mi padrino me sugirió visitar la recreación de Waterloo en 2008, la figura de Napoleón pasó a la vanguardia. Me enganchó desde entonces, de una manera que nunca antes lo habían hecho otros períodos de la historia.»

¿Puedes compartir con nosotros tu método de trabajo? ¿Tienes una rutina diaria, semanal o escribes cuando tienes tiempo? ¿Cree que la digitalización de los fondos de las bibliotecas de la época ha supuesto un impulso definitivo para los estudiosos de la época napoleónica?

«Como es mi hobby y siempre que el disco duro está ahí, puedo escribir casi todos los días. Cuando me enfoco en la escritura de libros, realmente depende de mi estado de ánimo y mi carga de trabajo profesional (soy bibliotecario). Cuando quiero trabajar en los artículos de mi blog, todo depende de lo que descubro a través de la lectura (que ocupa mucho de mi tiempo libre) tanto en papel como en línea. Este último es una bendición tanto para el historiador aficionado como para el profesional, ya que se puede consultar fácilmente una gran cantidad de material. Para un ratón de biblioteca ávido como yo, puede ser abrumador tratar de mirar una cantidad casi infinita de material. Tienes que contentarte con encontrar un par de temas que puedas seguir. Ya estoy feliz de contribuir traduciendo material del francés al inglés y haciéndolo ampliamente disponible.«

¿Podríamos decir que las guerras napoleónicas son el primer gran conflicto del que disponemos de un gran número de cartas o memorias, tanto de soldados como de oficiales, o ya existía en el pasado el género epistolar en la milicia de principios del siglo XIX?

«Definitivamente existió antes. Cada período tiene una gran riqueza de material publicado dependiendo de lo que quieras estudiar. Pero como se mencionó en su pregunta, las guerras napoleónicas, dada la escala del conflicto, produjeron una asombrosa cantidad de relatos de testigos oculares y cartas de todas las facciones involucradas. La alfabetización mejorada en este punto contribuyó al hecho de que muchas personas escribieran lo que presenciaron dado el impacto de la guerra, y el intercambio de pensamientos a través de cartas aumentó significativamente.»

En tu faceta de lector, ¿podrías recomendar cuáles son a tu juicio las tres mejores obras en forma de memorias o relatos que has podido leer, y las razones de tal elección?

«Las memorias en tres volúmenes de Caulaincourt son mis favoritas. Es una recopilación increíble de experiencias personales, política exterior francesa y eventos militares. Como estoy muy intrigado por Caulaincourt y como he estudiado bastante su vida, las memorias rinden homenaje al retratar lo que trató de lograr mientras servía a Napoleón. No obedeció ciegamente los caprichos de su amo, pero buscó genuinamente encontrar un término medio para su país en el gran diseño europeo.

A continuación tengo muchos relatos de soldados/oficiales favoritos: la narración de 1812 del ayudante mayor Césare de Laugier (que traduje recientemente y publicaré en un futuro próximo), los polacos Dezydery Chlapowski y Soltyk, Elzéar Blaze, Maurice de Tascher, … y muchas docenas más he leído a lo largo de los años. Todos son recuerdos muy conmovedores y fascinantes

En uno de sus libros trata las memorias de los soldados franceses entre 1805 y 1814 en los ejércitos de Napoleón. ¿Varían los recuerdos de los soldados a lo largo del tiempo en cuanto a su percepción del conflicto y de la figura de Napoleón? ¿Estaban los oficiales en general conscientes del sufrimiento de sus soldados, o no era un tema que generalmente se planteaba?

«En las memorias escritas después de los hechos, el tono depende de la posición (militar) del memorialista, el período de tiempo en el que fueron escritas (después de 1815, 1830,…) y, a menudo, de sus puntos de vista políticos. Si bien la mayoría es generalmente positiva hacia el régimen y la conducta de Napoleón, se pueden encontrar comentarios críticos y también existen muchas opiniones muy opuestas (republicano, pro monárquico, …). Por lo tanto, es fascinante tratar de comprender estos puntos de vista y encontrar el término medio, la ‘verdad’ podría estar en algún punto intermedio. Las cartas de los soldados son bastante reveladoras en este sentido, ya que no están contaminadas por otras fuentes (a menudo se escriben en el campo y/o solo algunos momentos/horas después del evento) que pueden influir en el escritor para cambiar su opinión. La mayoría de ellos contienen las duras realidades de la guerra: pedidos de ayuda (falta de alimentos, ropa, refugio, dinero), noticias de compañeros soldados y familiares… Lo que aportan en términos de información sobre la vida de los soldados napoleónicos, a menudo carecen de conocimiento sobre la estrategia de la campaña, los objetivos de los comandantes (a menudo, después de que se libran las batallas, las cosas se aclaran),… La ‘memoria falsa’ también es un factor importante a tener en cuenta. Sin embargo, ofrecen el lado inverso, a menudo pasado por alto, de la ‘medalla napoleónica’.«

Tras las guerras, surgieron un gran número de memorias de muchos oficiales napoleónicos, incluso mariscales, para narrar sus campañas o sus vivencias. En general, ¿has verificado si sus narraciones respondían a un propósito de esclarecer o narrar los hechos, o eran sólo un producto para embellecer sus hechos o exculpar sus derrotas?

«Lo he hecho, y puede ser una alegría, pero también bastante tedioso, averiguar qué es lo que realmente importa o qué sucedió realmente al leer todos estos relatos. El caso más conocido es el de la batalla de Waterloo y la conducta de Grouchy. Aquí, una investigación de archivo imparcial puede aclarar gran parte de la creación de mitos y leyendas que existen tanto por parte de Napoleón como de los Aliados (ver Gran Bretaña una vez victoriosa en 1815 y el comienzo de su imperio global). Como se dijo anteriormente, es apropiado leer y comprender los puntos de vista opuestos y comprender dónde una facción adopta una opinión extrema, para luego contrarrestarla con otra visión matizada del asunto.«

¿Cuándo cree que comenzó el interés real de los soldados a reflexionar sobre sus experiencias en campaña, después de la guerra o ya en medio del conflicto napoleónico? ¿A qué cree que se debe que en países como Francia haya una verdadera moda posnapoleónica en la literatura, cuando después de la Restauración se persiguió tanto a los partidarios de Bonaparte oa su memoria?

«Ya desde muy temprano, desde que estalló la Revolución, el sentido de reflexión sobre lo que estaba ocurriendo en Francia y Europa era muy evidente. Las nociones de ‘libertad, fraternidad e igualdad’ deben haber sido verdaderamente inspiradoras para muchos franceses y francesas, y suscitaron una enorme cantidad de opiniones. Dado que la Revolución Francesa supuso un gran impacto político y social y fue de naturaleza bastante agresiva, no debería sorprender que los partidarios de la monarquía sean tan elocuentes al afirmar que este cambio abrupto de régimen no era el camino a seguir.»

En España tenemos el tema de los escritos o justificaciones que escribieron algunos comandantes al verse desacreditados y escribieron para defender su posición y su honor. En Europa tampoco era desconocido el fenómeno (creo recordar a Jomini, también escribió una obra como defensa, y no fue el único). ¿Era realmente tan importante para los militares de la época trabajar siempre que fuera en una publicación para exculparse ante la historia y, sobre todo, ante la sociedad?

«Esto es comprensible. En una era de la palabra escrita en papel destinada a la posteridad, ¿Quién no trataría de justificar sus acciones como mejor le pareciera? La forma en que percibimos ciertas figuras del período se deriva en gran medida de tales testimonios. Napoleón y sus memorias de Santa Elena es el caso más conocido. Y, de hecho, la polémica fue prominente en todas las facciones involucradas. Alexander Mikaberidze, por ejemplo, describió brillantemente cómo la nobleza rusa decidió en gran medida sobre la vida o la muerte de sus gobernantes (ver el asesinato de Pablo I), las disputas entre los oficiales y comandantes del estado mayor ‘alemanes’ y ‘verdaderos’ rusos durante la campaña de 1812. , …»

Es interesante saber que algunos oficiales franceses seguían con interés la bolsa de valores de Londres para sus inversiones, por lo que no dudaron en consultar los diarios británicos, a pesar de ser el enemigo en la lucha, o el mismo Napoleón que se enojó con la prensa británica cuando lo ridiculizaba. ¿Crees que el papel de los periódicos en las guerras napoleónicas fue similar al actual, aunque el valor informativo fue muchas veces menor que el valor propagandístico?

«Los periódicos fueron muy influyentes, aunque no comparables en escala con las fuentes de noticias que tenemos hoy, así como en el alcance global más amplio que tienen en nuestros días (ver redes sociales). Fue más lento en la distribución, pero por lo tanto no menos eficaz. Todos los estados europeos de la época tuvieron mucho cuidado en controlar lo que ‘podría’ escribirse o no a través de los sistemas de gabinetes negros, ministerios de policía, gendarmería,… Fueron fundamentales para moldear la opinión pública ante los caprichos del gobierno que gobernó sobre él. ‘Phantom Terror’ de Adam Zamoyski es un excelente libro sobre el tema. La Guerra de Liberación de 1813 en Alemania aquí es un gran ejemplo; cómo los aliados intentaron, con gran éxito, hacer que los estados de la Confederación del Rin rompieran con el imperio de Napoleón y, en ese punto, su desbordada ambición.»

En tu libro “Una carga audaz…”, escribiste sobre la acción o batalla de Somosierra, un episodio clásico de la Guerra en España y las Guerras Napoleónicas. ¿Por qué crees que era importante volver a revisitar la batalla y con ella las hazañas de los polacos al servicio de Napoleón? Leí que en unos recuerdos de los oficiales polacos en Somosierra que cuestionaban la presencia de De Ségur en la famosa carga contra los cañones españoles, cuando el mismo Ségur la narró. ¿A través de tus estudios también has podido confirmar este hecho?

«Sentí que el folleto original, que se publicó en 1900 e incluía detalles interesantes dado el período en que se imprimió, merecía una traducción (también fue mi primer intento de publicación). La causa de los polacos a lo largo del período napoleónico es de gran interés para mí, y Creo que Somosierra es la batalla más icónica con la que se puede conectar a estos soldados.

Se confirma a través de otros relatos de testigos presenciales y estudios que Ségur, como continuaría haciéndolo a través de otros trabajos que escribió (ver su estudio de la campaña rusa), infló su papel durante el cargo. Al parecer resultó herido durante una acción previa a Somosierra y por lo tanto no participó en la carga. Debe haber basado su historia en informes posteriores a la acción y relatos de participantes que realmente estuvieron allí. Sin embargo, esto no debería disminuir el valor del trabajo original. Debe servir como un estudio de caso sobre cómo comparar y analizar las fuentes.«

En tu último libro tratas las memorias de los soldados franceses en España, de 1807 a 1814. La guerra de Independencia en España siempre ha tenido una visión apocalíptica en algunos aspectos, recordemos los grabados de Goya, sin ir más lejos. En cambio, un general como Suchet tuvo un éxito notable en los territorios que ocupó, con una administración, digamos, más permisiva con sus habitantes. ¿Hubo diferencias en el concepto de España y el español para los soldados franceses o sus aliados, según la zona de ocupación? ¿Hubo diferencias en las experiencias de los soldados franceses respecto a sus aliados holandeses, italianos o alemanes en la campaña de España?

«Ciertamente lo hubo. Dada la escala del país en el que operaban los franceses, la guerra de guerrillas popular que estalló, la escasez de recursos, … la conducta de los ejércitos franceses rápidamente empeoró debido a su concepto de ‘vivir de la tierra’. Con Napoleón dando órdenes a sus subordinados desde lejos, ¿cómo podría detenerse el comportamiento a menudo cruel de los invasores?

Suchet es un buen caso en el que una gran administración y comprensión de la política local podría dar buenos resultados. Otros como Soult, Ney, Victor, todos ellos bastante testarudos y propensos a volverse hacia sí mismos en lugar de cooperar, harían pagar el precio a sus hombres, cuando la mayoría de la población española y portuguesa se volvió contra ellos ante el brutal impacto de su gobernabilidad. Muchos ejemplos de esto existen al leer los testimonios de oficiales y soldados que prestan servicio en la Península. Las cartas no pueden evitar exagerar la sombría situación en la que se encontraban los hombres.»

¿Puedes hablarnos de tus trabajos futuros y de cómo ves el panorama de la narrativa napoleónica en los tiempos actuales para el gran público?

«Me complace anunciar que espero poder publicar mi próximo libro, las memorias del ayudante mayor italiano Césare de Laugier en Rusia, en enero de 2023. También continuaré traduciendo relatos y cartas en mi blog, la mayoría de ellos gratuitos. de forma gratuita, en ko-fi.com/jdn_napoleon. Todo lo que me esfuerce por hacer en los próximos años, ¡lo encontrará en el sitio!

No hay duda de que nuestros puntos de vista sobre la época napoleónica continuarán ampliándose y cambiando, ya que muchos temas ‘nuevos’ recibirán publicaciones gracias a los esfuerzos de brillantes historiadores y entusiastas, y los temas continuarán provocando un debate positivo y cortés, sin perder de vista el contexto de la época y todos los matices que hay por ahí a tener en cuenta. Eso es lo que mantiene, y ciertamente mantendrá viva, la historia.«

* Agradecer muy especialmente a Jonas De Neef que nos haya atendido para la elaboración de esta entrada para «El Rincón de Byron». 

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También podéis encontrar la traducción de relatos y cartas de la época Napoleónica en el blog de Jonas De Neef (enlace superior) / You can also find the translation of stories and letters of Napoleonic age on Jonas De Neef’s blog (upper link)


Could you tell us how your interest in the Napoleonic wars was born? Could it have been any other military conflict or did your interests always orient you to the period 1792-1815?

«Around when I was 7 years old, some sense of history was introduced to me as I loved to play the videogame ‘Age of Empires II’ on the PC. So where I was first interested in the medieval period, I came across the age of muskets and cannons through movies such as ‘Barry Lyndon’, ‘The Patriot’, … When my godfather suggested to visit the Waterloo reenactment in 2008, the figure of Napoleon came to the forefront. It got me hooked ever since, in a way that other periods in history never did before.»

Can you share with us your working method? Do you have a daily, weekly routine, or do you write when you have time for it? Do you think that the digitization of the library funds of the epoch has been a definitive boost for scholars of the Napoleonic era?

«As it is my hobby and whenever the drive is there, I can write almost every other day. When I focus on book writing, it really depends on my mood and work loadout professionally (I’m a librarian). When I want to work on articles on my blog, that all depends on what I discover through reading (which takes up a lot of my free time) both on paper or online. The latter is a blessing for both the amateur historian and professional alike, as a vast wealth of material can be easily consulted. For an avid bookworm like myself, it can be overwhelming trying to look through an almost infinite amount of material. You do need to be content to find a couple of subjects you can stick by. I’m already happy to contribute translating French material into English, and making it widely available.»

Could we say that the Napoleonic wars are the first major conflict for which we have a large number of letters or memoirs, both from soldiers and officers, or had the epistolary genre in the military of the early nineteenth century already existed in the past?

«It definitely existed before. Every period has a vast wealth of published material depending on what you want to study. But as mentioned in your question, the Napoleonic Wars, given the scale of the conflict, did produce a staggering number of eyewitness accounts and letters of all the factions involved. Improved literacy at this point contributed to the fact that many people would pen down what he/she witnessed given the impact of the war, and the exchange of thoughts through letters increased significantly.«

In your facet as a reader, could you recommend what are in your opinion the three best works in the form of memoirs or stories that you have been able to read, and the reasons for such choice?

«Caulaincourt’s three volume memoirs are my top favorite. It’s an incredible compilation of personal experiences, French foreign policy and military events. As I am very intrigued by Caulaincourt and as I’ve studied his life quite a bit, the memoirs do pay tribute in portraying what he tried to achieve whilst serving Napoleon. He didn’t blindly obey his master’s whims, yet genuinely sought to find an in-between for his country in the grand European design.

Next I have many favorite soldier/officer accounts: Adjutant-Major Césare de Laugier’s 1812 narrative (which I translated recently and will publish in the near future), the Poles Dezydery Chlapowski and Soltyk, Elzéar Blaze, Maurice de Tascher, … and many dozens more I’ve read over the years. They are all very poignant and fascinating recollections.«

In one of your books you deal with the memoirs of French soldiers between 1805 and 1814 in Napoleon’s armies. Did the memories of the soldiers vary over time in terms of their perception of the conflict and the figure of Napoleon? Were the officers generally aware of the suffering of their soldiers, or was it not an issue that was generally raised?

«In memoirs written after the events, the tone depends on the (military) position of the memorialist, the time period they were written in (post 1815, the 1830’s, … ) and often on their political views. Whilst most are generally positive towards Napoleon’s regime and conduct, critical remarks can be found and many very opposite opinions exist as well (republican, pro monarchy, … ). Hence it is fascinating to try and understand these views and find the middle ground, the ‘truth’ might lie somewhere in between. Soldiers letters are quite eye opening in this regard, as they are not tainted by other sources (they are often written on the field and/or only some moments/hours after the event) that can influence the writer to alter his opinion. Most of them contain the harsh realities of war: calls for aid (lack of food, clothing, shelter, money), tidings of fellow soldiers and family, … What they bring to the table in terms of insights into the lives of Napoleonic soldiers, they often lack knowledge of campaign strategy, aims of commanders (often after battles are fought, things become clear), … ‘False memory’ is also an important factor to keep into account. Yet, they offer the reverse, often overlooked, side of the ‘Napoleonic medal’.«

After the wars, a large number of memoirs emerged from many Napoleonic officers, even marshals, to narrate their campaigns or their experiences. In general, have you verified if their narrations responded to a purpose of clarifying or narrating the facts, or were they just a product to embellish their deeds or exculpate their defeats?

«I have, and it can be a joy but also quite tedious to find out what really matters or actually happened reading all these accounts. The best known case is the battle of Waterloo and Grouchy’s conduct. Here, impartial archive research can clear up a lot of the myth and legend creating that exist both on Napoleon’s part as well as the Allies (see Britain once victorious in 1815 and the start of their global empire). As said earlier, it’s appropriate to read and understand opposite views and understand where one faction takes on an extreme opinion, for then to counter it with an other, nuanced take on the matter.«

When do you think the real interest in soldiers reflecting on their experiences on campaign began, after the war or already in the middle of the Napoleonic conflict? Why do you think it is due that in countries like France there was a true post-Napoleonic fashion in literature, when after the Restoration, the supporters of Bonaparte or his very memory were so persecuted?

«Already early on, ever since the Revolution broke out, the sense of reflection on what was transpiring in France and Europe was very apparent. The notions of ‘liberty, fraternity and equality’ must have been truly inspiring for many Frenchmen and women, and brought forth an enormous outpouring of opinions. As the French Revolution was such a political and social shock and was quite aggressive in nature, it should not be surprising that supporters of the monarchy would be quite as vocal to state that this abrupt regime change was not the way to go.»

In Spain we have the issue of the writings or justifications that some commanders wrote when they saw themselves discredited and wrote to defend their position and their honor. In Europe the phenomenon was not unknown either (I think I remember Jomini, he also wrote a work as his defense, and he was not the only one). Was it really so important for the military of the time to work as long as it was in a publication to exculpate themselves before history and, above all, before society?

«This is understandable. In an age of the written word on paper meant for posterity, who would not try and justify their actions as they saw fit? How we perceive certain figures of the period pretty much are derived of such testimonies. Napoleon and his memoirs from Saint Helena is the most well-known case. And indeed, polemic was prominent in all the factions involved. Alexander Mikaberidze for example brilliantly described how the Russian nobility very much decided over life or death of their rulers (see the assassination of Paul I), the disputes between the ‘German’ and the ‘true’ Russian staff officers and commanders during the 1812 campaign, …»

It is interesting to know that some French officers followed the London stock market with interest for their investments, so they did not hesitate to consult the British newspapers, despite being the enemy in the fight, or Napoleon himself who was angry with the British press when he ridiculed him. Do you think that the role of newspapers in the Napoleonic wars was similar to the current one, although the informative value was often less than the propaganda value?

«Newspapers were highly influential, though not comparable in scale with the newsfeeds we have today, as well as in the broader, global reach it has in our day and age (see social media). It was slower in distribution, but therefore not less effective. All the European states at the time took great care in controlling what ‘could’ be written or not through the systems of black cabinets, police ministries, gendarmerie, … They were essential in molding the public opinion in view of the whims of the government which ruled over it. Adam Zamoyski’s ‘Phantom Terror’ is an excellent book on the subject. The War of Liberation of 1813 in Germany here is a great example; how the Allies attempted, with a great share of success, to make the Rhine Confederation states break from Napoleon’s empire and, and that point, overstretched ambition.»

In your book “ An Audacious Charge…”, you wrote about the action or battle of Somosierra, a classic episode in the War of Spain and the Napoleonic Wars . Why do you think it was important to revisit the battle and with it the deeds of the Poles in the service of Napoleon? I read that in some memories of the Polish officers in Somosierra they questioned the presence of De Ségur in the famous charge against the Spanish cannons, when Ségur himself narrated it. Through your studies have you also been able to confirm this fact?

«I felt the original booklet, which was published in 1900 and included interesting details given the period it was printed, merited a translation (it was also my first attempt in publishing). The cause of the Poles throughout the Napoleonic period is of great interest to me, and Somosierra, I believe, is the most iconic battle these soldiers can be connected to.

It is confirmed through other eyewitness accounts and studies that Ségur, as he would continue to do so through other works he wrote (see his study of the Russian campaign), inflated his role during the charge. He apparently was wounded during an action prior to Somosierra and therefore did not participate in the charge. He must have based his story from after action reports and accounts from participants who were actually there. This however should not diminish the value of the original work. It should serve as a case study in how to compare and analyze sources.«

In your last book you deal with the memoirs of the French soldiers in Spain, from 1807 to 1814. The Peninsular War in Spain has always had an apocalyptic vision in some aspects, let’s remember Goya’s engravings, without going any further. By contrast, a general like Suchet had notable success in the territories he occupied, with an administration, let’s say, more permissive with its inhabitants. Were there differences in the concept of Spain and the Spanish for the French soldiers or their allies, depending on the zone of occupation? Were there differences in the experiences of the French soldiers with respect to their Dutch, Italian or German allies in the campaign in Spain?

«There certainly was. Given the scale of the country the French were operating in, the people’s – guerilla war that broke out, the scarcity of resources, … the conduct of the French armies quickly turned for the worse given their concept of ‘living of the land’. With Napoleon ordering his subordinates around from afar, how could the often cruel demeanor of the invaders be brought to a halt?

Suchet is a good case where great administration and understanding of local politics could bring forth good results. Others like Soult, Ney, Victor, all showing to be quite stubborn and prone to turn to themselves instead of cooperating, would cause their men to pay the price, when the majority of the Spanish and Portuguese population turned against them given the brutal impact of their governance. Many examples of this exist when reading the testimonies of officers and soldiers serving in the Peninsula. Letters cannot help but overstate in what a bleak situation men found themselves in.«

You can tell us about your future works and how you see the panorama of Napoleonic narrative in current times for the general public?

«I’m happy to announce that I can hopefully publish my upcoming book, the memoirs of the Italian adjutant-major Césare de Laugier in Russia, in January 2023. I will also continue to translate accounts and letters on my blog, most of them free of charge, at ko-fi.com/jdn_napoleon . Whatever I endeavor to do next the following years, you will find on the site!

There’s no doubt about it that our views on the Napoleonic epoch will continue to expand and change, as many ‘new’ subjects will receive publications thanks to the efforts of brilliant historians and enthusiasts, and themes will continue to spark positive and courteous debate, without us losing sight of the context of the time and all the nuances that are out there to take into account. That is what keeps, and certainly will keep, history alive.»

* Special thanks to Jonas De Neef for helping us prepare this entry for «El Rincón de Byron».


Jonas De Neef (nacido en 1992) estudió Historia Moderna en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Actualmente trabaja como bibliotecario para el municipio belga de Ternat. Desde 2020 ha publicado 3 libros titulados «Una carga audaz: un estudio clásico de la batalla de Somosierra (1808)», «Tras la estela del Emperador» y más recientemente «Diablos, dagas y muerte». En su tiempo libre, escribe artículos para la Asociación Napoleónica Belga y realiza trabajos de traducción para varios historiadores de todo el mundo, centrándose principalmente en la perspectiva francesa a través de relatos de testigos presenciales. Las Guerras Napoleónicas lo fascinan desde 2008, y 14 años después, sigue siendo adicto.

Jonas De Neef (born 1992) studied Modern History at the Catholic University of Louvain, Belgium. He currently works as a librarian for the Belgian municipality of Ternat. Since 2020, he has published 3 books titled «An audacious charge: a classic study of the battle of Somosierra (1808)», «In the wake of the Emperor» and most recently «Devils, Daggers & Death». In his free time, he writes articles for the Belgian Napoleonic Association and provided translation work for several historians worldwide, mostly focusing on the French perspective through eyewitness accounts. The Napoleonic Wars fascinate him since 2008, and 14 years later, he’s still addicted.


Pintura. El arte de… Hyppolite Lecomte

Tiempo de lectura: 6 minutos

Esta semana os traemos la obra de un pintor francés contemporáneo de Napoleón, Hyppolite Lecomte, que no alcanzaría la notoriedad de otros pintores como Gros o Vernet, pero que desarrollaría sin embargo una gran producción basada en las guerras de la Revolución y el Primer Imperio, tanto en óleos como en litografías, y algunas series de uniformes tanto del Primer Imperio como de la Restauración que se hallan en los fondos del Museo de Versalles y que podéis consultar en su página web.

EL APUNTE

Hyppolite Lecomte nació en Puiseaux (Departamento de Loiret) el 27 de diciembre de 1781. Fue alumno de los pintores Pierre-Antoine Mongin y Jean-Baptiste Regnault. Se casó el 29 de diciembre de 1807 con Camille F. Josephine Vernet, hija del también pintor Carle Vernet, lo que sin duda contribuyó a otorgarle un espacio significativo en el futuro en el museo de Versalles. En 1821 nacería su hijo Émile Vernet-Lecomte, que sería también un conocido pintor de temas orientales.

Es autor de numerosas pinturas de batallas (gran parte en los fondos del Museo de Versalles), así como de litografías. Expuso en el Salón de Francia de 1804 a 1847, concurriendo con pinturas con temas de batallas, históricos y paisajísticos, consiguiendo una medalla de 1ª clase en 1808 como pintor de género. Junto con el también pìntor Alexandre Millin du Perreux (muy apreciado por la emperatriz Josefina) fueron de los primeros artistas en retomar el pasado nacional como temática de sus obras. A pesar de los cambios políticos en la Francia de la primera mitad del siglo XIX, obtuvo encargos tanto de Napoleón, como de Carlos X y más tarde Luis Felipe de Orleans.

También destaco en su faceta de diseñador de vestuarios para piezas teatrales, dibujando trajes históricos que reemplazaron las suntuosas vestimentas de la corte de principios del siglo XIX. El 14 de abril de 1825 ingresó en la Royal Academy of Music de Londres (fundada en 1822) como diseñador de vestuario y, hasta el 30 de septiembre de 1831, trabajó en la mayoría de las obras que se representaron en la Ópera y el Théâtre-Italien durante su administración conjunta. Antes de 1827, también proporcionó diseños de vestuario para la Opéra-Comique.

Murió en Paris, en el 99 rue de Chaillot, Paris I, el 25 de julio de 1857.

OBRA ESCOGIDA

«El segundo asedio de Mantua el 2 de febrero de 1797» (c. 1812), óleo sobre lienzo (b)
«Los prisioneros ingleses siendo presentados
a Napoleón en 1809″ (1839)
(c)
«Tropas francesas» (1831) (d)
«El duque de Wellington visitando los puestos avanzados en Soignes en 1815», óleo sobre lienzo (e)
«Soldados franceses descansando» (1831), acuarela y gouache sobre papel (f)
«Reunión de Napoleón con los embajadores del emperador de Austria cerca de Leoben (Estiria) el 7 de abril» (g)
«El paso del Tagliamento frente a Valvasone conducido por Bonaparte el 16 de marzo de 1797» (1834-37), 76 x 67 cm. (h)
«El bombardeo de Madrid, 4 de diciembre de 1808» (i)
«Sorteo para el servicio militar obligatorio» (j)
«Reunión entre Napoleón I y Fernando III, Gran Duque de Toscana en Wurtzburg, octubre de 1806″ (1813) (k)
«Soldado fusilero del 2º regimiento de infantería suizo» (l)
«Ingeniero geógrafo con empleo de capitán, 1808» (1842) (m)
«Infantería de línea – El tambor, 1809» (n)
«Infantería de línea – El zapador, 1809» (o)
«Infantería de Línea – Sargento
Mayor portaestandarte, 1809″
(p)
«Infantería ligera – Corneta de ‘voltigeurs’, 1811″ (q)
«Combate de Mautern (Estiria)» (1839) (r)
«Entrada del ejército francés en Roma» (s)
«Combate y toma de Salo el 31 de julio de 1796» (t)
«Ambulancia de tropas francesas (1792)», óleo sobre lienzo, 113 x 144 cm (u)
«Tropas napoleónicas en la campiña de Lazio» (1846) (v)
«Preparado para disparar» (1817), litografía (w)
«El heroísmo del general francés Moreau durante los combates en torno a Sluis y Land Cadzand salva a un granadero del agua el 23 de julio de 1794» (1820-35), litografía (x)
«Combate de Salo el 31 de julio de 1796», litografía por Pourvoyeur, 23 x 17 cm. (y)

Fuentes:

1 – https://www.artlyriquefr.fr/personnages/Lecomte%20Hippolyte.html

2 – Les Collections – Chateau de Versailles – https://www.chateauversailles.fr/

3 – «Dictionnaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs. III. L-Z» – E. Bénézit, Paris, 1939

4 – https://lanouvelleathenes.fr/hippolyte-lecomte-1781-1857/

5 – https://en.wikipedia.org/wiki/Hippolyte_Lecomte

Imágenes:

a – «Combate y toma de Salo el 31 de julio de 1796» © RMN-GP (Château de Versailles) / © Gérard Blot

b – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/70530/The-Second-Siege-of-Mantua-on-the-2nd-February-1797,-c.1812-.html

c – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/52191/The-English-Prisoners-at-Astorga-Being-Presented-to-Napoleon-Bonaparte-(1769-1821)-in-1809,-1810–(see-also-225165).html

d – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/1127152/French-Troops.html

e – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/1167049/’The-Duke-of-Wellington-Visiting-the-Outposts-at-Soignes’,-1815.html

f – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/154692/French-Soldiers-Resting,-1831-(wc-and-gouache-on-paper).html

g – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/755406/Meeting-of-Napoleon-with-the-Ambassadors-of-the-Austrian-Emperor-near-Leoben-Steiermark-on-7-April-.html

h – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/1029636/The-passage-of-the-Tagliamento-in-front-of-Valvasone-leads-by-Bonaparte-on-16-March-1797:-the-Italian-countryside-of-1796-1797:-the-passage-of-the-Tagliamento-river-in-which-the-marechal-Jean-Mathieu-Philibert-Serurier-(1742-1819)-took-part-in-Napoleon-Bon.html

i – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/219987/The-Bombardment-of-Madrid,-4-December-1808,-engraved-by-Edme-Bovinet-(1782-1832)-(aquatint).html

j – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/225694/Drawing-Lots-for-Conscription-.html

k – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/82354/Meeting-Between-Napoleon-I-(1769-1821)-and-Ferdinand-III-(1769-1824)-Grand-Duke-of-Tuscany-at-Wurtzburg,-October-1806,-1813-.html

l – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/soldat-fusilier-du-2e-regiment-dinfanterie-suisse-1809/hippolyte-lecomte

m – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/ingenieur-geographe-ayant-rang-de-capitaine-1808/hippolyte-lecomte#Ing%C3%A9nieur-g%C3%A9ographe-ayant-rang-de…-Hippolyte-Lecomte

n – https://www.alamyimages.fr

o – https://www.alamyimages.fr

p – https://www.alamyimages.fr

q – https://www.alamyimages.fr

r – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/combat-de-mautern-en-styrie/hippolyte-lecomte#Combat-de-Mautern-en-Styrie-Hippolyte-Lecomte

s – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/entree-de-larmee-francaise-a-rome/hippolyte-lecomte#Entr%C3%A9e-de-l’arm%C3%A9e-fran%C3%A7aise-%C3%A0…-Hippolyte-Lecomte

t – https://bellamysworld.com/sites/default/files/products/IB02520B_0.jpg

u – https://imgprivate2.artprice.com/get/classifieds/db20/b90e/8a11/6c12/a0dc/ff69/1f18/c815/936f/a64e/1024/1024/Hippolyte-LECOMTE–Ambulance-de-troupes-francais—1343818528.jpg

v – https://www.cambiaste.com/uk/auction-0125/hippolyte-lecomte-17811857-9-104236?pback=results-list&pagBack=1

w – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/775690/The-Canon-Ready-to-Fire,-1817.-.html

x – https://www.alamyimages.fr

y – https://bellamysworld.com/sites/default/files/products/IB02520B_0.jpg

El asedio de la ciudad de Peñíscola en 1812

Tiempo de lectura: 30 minutos

La ciudad de Peñíscola, a unos 150 km de Valencia, posee un interesante núcleo antiguo, coronado por la que fue morada del Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, un castillo fortaleza del s. XIV, que ocupa un imponente peñón que se alza a unos 64 m sobre el nivel del mar. El peñón estaba unido a la península por una franja de arena de unos 60 m que desaparecía durante los temporales, transformando a Peñíscola en un verdadero islote fortificado. En 1811, con las tropas del Ejército de Aragón del mariscal Suchet situadas entre Cataluña y Valencia, la fortaleza jugó un activo papel de apoyo a las tropas y a la flota aliadas. A finales de ese año, el nuevo gobernador, el brigadier Pedro García Navarro, ante la más que previsible llegada de las tropas imperiales mejoró las defensas de la ciudad, inutilizando los dos puentes que salvaban el riachuelo que fluía paralelo a la costa, inundando la zona lacustre y posicionando baterías en el exterior. La obra más importante la ubicó delante de la rampa de entrada, donde erigió una media luna llamada “La Preciosa”, que cerraba el paso entre los dos baluartes principales [3]. Una vez conquistada Valencia el 9 de enero, Suchet volvió su mirada hacia Peñíscola, a la que había dejado bloqueada por unas pocas tropas y caballería y dio ordenes para preparar el asedio del enclave, al que sus tropas denominaban «Pequeño Gibraltar».

Fotografía de Peñíscola (2006) desde la ciudad antigua. El istmo totalmente urbanizado en la actualidad, en 1812 solo se verían los caminos que salían hacia Benicarló a la derecha, paralelo a la playa y hacia Torre Blanca, que discurría por las montañas. Un canal de agua salada discurría también paralelo a la costa y al camino hacia Benicarló.

MOVIMIENTOS Y ACCIONES PREVIOS

En el mes de septiembre de 1811, en su movimiento ofensivo sobre Sagunto y Valencia, el mariscal Suchet, para contener la guarnición de Peñíscola y proteger la marcha de los convoyes, había dejado en Benicarló un batallón del 114º y 25 dragones, y en Torre Blanca un puesto del 2º del Vístula. Había aplazado, hasta después de la toma de Valencia, el asedio de este pequeño lugar que, por la fuerza de su posición, había recibido de los soldados el nombre de Pequeño Gibraltar. Los españoles no siendo bloqueados solo desde lejos, realizaron varias incursiones.

Vista de Peñíscola según el Atlas de las memorias de las campañas en España del mariscal Suchet. (b)
  • El día 1 de octubre una columna de quinientos o seiscientos hombres salió de Peñíscola con una pieza de cañón, y se dispuso a atacar un puesto del 114º regimiento de línea que ocupaba una casa almenada, en el punto donde la carretera de Peñíscola se une a la gran ruta de Tortosa. El jefe de batallón Ronfort, comandante en Benicarló, inmediatamente salió al encuentro de los españoles, los atacó y capturó a un oficial y ocho soldados; pero no pudo impedir que volaran la casa almenada que habían tomado, ni que entraran de nuevo en Peñíscola con la pieza de cañón que traían.

  • En noviembre, la guarnición de Peñíscola intentó dos veces establecerse en una torre llamada Torre Nueva , situada en la costa a más de media legua de la plaza del lado de Valencia; fue expulsada con pérdidas por los comandantes de Benicarló y Torre Blanca, pero en diciembre logró alojarse allí y colocó allí a ochenta hombres, incluidos cuarenta zapadores al mando de un oficial ingeniero.

  • El mariscal Suchet, ordenó atacar a cañonazos dicha torre y arrasarla hasta los cimientos. Durante la noche del 6 al 7 de diciembre, el comandante del batallón Ronfort procedió allí, y colocó doscientos hombres de élite del 114º en el camino de Peñíscola, mientras que el Capitán Bonafous de la artillería estableció una batería de dos cañones de a 8 a ciento veinte yardas de la torre. De día comenzaron estas dos obras para disparar, pero tuvieron poco efecto, la puerta de la torre estaba cubierta por un parapeto de tierra. Ya varios artilleros franceses habían sido heridos, y seis lanchas desde Peñíscola avanzaban en ayuda de la torre, cuando para acabar con ella, el comandante del batallón Ronfort marchó con sus granaderos a veinte pasos de la torre y disparó la fusilería más enérgica. Al mismo tiempo, el capitán de E.M. Delaveine, el teniente Mabire y algunos soldados se precipitaron bajo una lluvia de balas y piedras hacia la puerta de la torre y colocaron allí dos barriles de pólvora. Al verlo, la guarnición aterrorizada levantó la bandera blanca y se rindió. Las lanchas españolas llegaron poco después, pero los cañones franceses pusieron en acción cerca del mar y las obligaron a salir a alta mar. La pólvora encontrada en la torre se usó para volarla. Los imperiales tuvieron dos hombres muertos y siete heridos.


LA FORTALEZA DE PEÑÍSCOLA EN 1812

Peñíscola está situada sobre una roca escarpada que estaba conectada con la costa únicamente por un istmo de arena de unos doscientos metros de largo y que a su vez se cubría de agua durante las mareas altas. Este pequeño lugar, distante unos 5 kilómetros del Camino Real que discurría de Tortosa a Valencia, no podía tener mayor influencia en esta ruta sino por las incursiones que pudiera efectuar su guarnición; pero, en el plano marítimo, su importancia era mucho mayor, encontrando los buques aliados un buen punto de apoyo en la costa y un lugar donde poder aprovisionarse de agua.

Por el lado de tierra, la ciudad estaba defendida por un frente abaluartado, asentado sobre la roca afilada excavada en un pico, y que dominaba el istmo de unos quince a veinte metros. Sobre el resto del recinto, la roca, bañada por un profundo mar, se elevaba verticalmente a más de treinta metros de altura. La cresta estaba coronada por un muro almenado, con baterías dirigidas a mar abierto. Un antiguo castillo templario, construido en el punto más alto de la roca, a cincuenta metros sobre el nivel del mar, servía de refugio al pueblo; había cuarteles cubiertos para unos ochocientos hombres y todos los enseres necesarios para la defensa, y una escalera excavada en la roca conducía a un embarcadero donde las chalupas españolas podían llegar con la mar tranquila.

Mapa de Peñíscola con sus fortificaciones principales (c)

El lugar tenía unos dos mil habitantes y una guarnición de unos mil hombres1 a las órdenes del brigadier García Navarro2, que había sido hecho prisionero por los franceses en Falset en 1810, aunque pudo escaparse. Tenía provisiones para seis meses, tres molinos de sangre (movidos por energía animal o humana), pasajes subterráneos a prueba de bombas, munición considerable y sesenta y seis cañones en sus baterías. Del mismo seno de la peña sobre la que se asienta la villa brotaban varios manantiales de agua dulce, que abastecían las necesidades de la guarnición y de los habitantes. La dificultad de los caminos en el frente de la península se veía aumentada por la existencia de un extenso pantano, ocupando todo el terreno bajo entre el mar y el pie de la sierra que había sido inundado por medio de una presa elevada sobre el canal que lo cruzaba. Cuatro cañoneras defendían los accesos a la playa y una escuadra inglesa navegaba a corta distancia del lugar. [1]

LEYENDA

A. Castillo; B. La Preciosa; C. Entrada de la plaza y cuerpo de guardia; D. Bastión del Calvario; E. Bastión de San Jaime; F. Bastión de San Fernando; H. Bastión del Olvido; K. Bocloglio; L. Escalera del Papa Luna; M. Bastión nuevo; N. Bastión del Príncipe; O. Bastión de la Reina; P. Bastión de Bufador; Q. Torre del Papa Luna. R. Bastión de Santa Ana; S. Bastión de Santa María; T. Almacenes de pólvora; a. Entrada al Castillo; b. Almacén de pólvora; c. Cisterna; d. Cocinas; e. Puerta de la escalera del Papa Luna; f. Puente levadizo; g. Iglesias; h, Cementerio; k. Letrinas; l. Entrada de las casamatas del bastión de San Fernando; m. Descenso abovedado para llegar al puerto; n. Puerta de entrada al bastión de San Jaime; o. Puerta de comunicación con el mar; p. Puerta del puerto; q. Fuente de agua dulce; r. Hornos; s. Cuerpo de guardia; t. Puerta de San Vicente (tapiada); u. Almacenes de la Artillería; v. Escalera para descender al subterráneo; x. Fuente de la villa; y. Fuente y abrevadero; z. Bufador.


EL ASEDIO DE PEÑÍSCOLA

La caída de Valencia, que tuvo lugar el 9 de enero, permitió al mariscal dirigir la división de Musnier a Peñíscola para sitiarla; pero los acontecimientos llamaron a esta división en Cataluña, el general Severoli vino a sustituirla el 20 de enero con dos batallones del 1er regimiento de línea italiano, dos batallones del 114º, un batallón del 1º del Vístula, dos compañías de artillería y dos compañías de zapadores. Estas tropas se colocaron en las alturas y en la playa cerca de la plaza, a saber: los italianos a la derecha; el Batallón del Vístula , la artillería, los zapadores y el parque de asedio en el centro; y un batallón del 114º a la izquierda, se hicieron algunos atrincheramientos entre la inundación y la orilla para contener las salidas de la guarnición.

Mapa de Peñíscola del Atlas de las memorias de las campañas en España del mariscal Suchet [2]. Hemos destacado los principales puntos: Vista panorámica de Peñíscola; La fortaleza unida por un istmo y la salida para las rutas hacia Benicarló al norte (con puestos de control franceses) y Torre Blanca al sur; Leyenda; Pantano impracticable; Línea de paralelas y trincheras de unos 418 metros; Artillería en cerros cercanos: II (3 obuses de 8 pulgadas y dos piezas de 24 pulgadas) y III (4 piezas de 24 pulgadas); Artillería en las paralelas: 6 (4 morteros de 12 pulgadas), IV (4 piezas de 24 pulgadas) y V (4 piezas de 24 pulgadas y un obús de 6 pulgadas); Cuatro chalupas cañoneras al norte y dos bergantines ingleses al sur ayudaban a la defensa de la plaza. (d)

El sitio de Peñíscola ofrecía grandes dificultades, el general Severoli quiso intentar hacerse dueño de él por la vía de las negociaciones; pero rechazadas las proposiciones que le hizo al gobernador, resolvió emprender las operaciones de sitio, comenzando por bombardear la ciudad. El general Valée, comandante de la artillería del ejército de Aragón, vino a fijar el emplazamiento de la batería número 1, de cuatro morteros de 12 pulgadas, que se construyó a casi mil doscientos metros del lugar, detrás de un altozano (cerro de poca altura en terreno llano), y un poco más arriba del camino de Benicarló que, por esta parte, corre a lo largo del pie de la montaña. Esta batería inició su fuego el 28 de enero y lo continuó dia y noche.

1ª , 2ª y 3ª noche del 31 de enero al 3 de febrero: En la noche del 31 de enero al 1 de febrero, el Mayor Plagniol, con mil trabajadores, abrió una parte de la paralela detrás de la inundación, mirando al sur hacia la playa. Este paralela se prolongó en las noches siguientes apretando cada vez más el istmo y el frente de ataque (hasta un total de 215 toesas, unos 418 m.). El coronel de artillería Raffron estableció inmediatamente en las alturas y en las paralelas cinco baterías para contrarrestar las del lugar, a saber:

Número 2, dos cañones de 24 libras y tres obuses de 6 pulgadas; Número 3, de cuatro piezas de 24; Número 4, de cuatro piezas de 24; No. 5, cuatro cañones de 24 libras y un obús de 6 pulgadas; Nº 6, cuatro morteros.

El intercambio artillero era intenso entre los sitiadores y la plaza: los morteros disparaban noche y día llegando a hundir una cañonera, mientras que la artillería de la fortaleza, que podía batir todo el frente a ambos lados del istmo y la playa disparaba balas y metralla cerca de las baterías destinadas a hacer brecha.

Según J. Belmas, apenas había comenzado el sitio, cuando un navío que se había armado por los franceses en el puerto de Denia tomó en el mar una barca que llevaba despachos del gobernador de Peñíscola al comandante general de Alicante. Por la presencia de ánimo de un voltigeur que estaba a bordo del barco, el despacho fue retirado del agua tal como acababa de ser arrojado a ella. Este despacho informó al mariscal Suchet del malestar que reinaba entre la guarnición y los ingleses. El general García-Navarro se expresaba con indignación con sus aliados, que le exigieron la entrega del lugar, y declaró que prefería someterse a los franceses, como había hecho Valencia y el resto de España. El conocimiento de estas disposiciones determinó al general en jefe a hacer que se ofreciera de nuevo la capitulación al gobernador. El 2 de febrero se envió al lugar el teniente de Estado Mayor Charles Prunel y se acordó con el General García Navarro en base a una convención de que la fortaleza sería entregada al ejército francés, con la condición de que la guarnición se retirara a donde quisiera [1]. Según J. Hernández, «Pese a que contaba con los hombres, armas y municiones necesarios para resistir el gobernador Navarro capituló a comienzos de febrero de 1812 tras dos semanas de bombardeo, una “traición” para los españoles. Sin embargo, las fuentes coetáneas (tanto españolas como inglesas) revelan que Navarro quiso evitar que la plaza se convirtiese en un “segundo Gibraltar” si cedía su control a Inglaterra [3].

FUERZAS IMPERIALES EN EL ASEDIO [10] (≈ 3.500 h.)

114º Regimiento de Línea (2 batallones)
1er Regimiento Italiano de Línea (2 batallones)
2º Regimiento de la Legión del Vístula (1 batallón)
8/1º Artillería a Pie (3 oficiales / 95 soldados/artill.)
l0/1º Artillería a Pie (3/88)
6/4º (bis) Tren Batallón (1/98)
1/4º Tren Batallón Italiano (2/80)
7/2º Batallón de Zapadores (Desconocido)
7ª Compañía Italiana de Zapadores (3/70)

FUERZAS ESPAÑOLAS EN LA DEFENSA (≈ 600 h.)

Regimiento de Infantería de Cazadores de Valencia (?)

3er batallón de cazadores de Orihuela

Real Cuerpo de Ingenieros

Artillería

Otros.

El castillo templario que domina el territorio se edificó entre 1294 a 1307, sobre los restos de la antigua alcazaba árabe.

Del despacho de 17 de enero3 del propio García Navarro al ministro de la Guerra (antes de la capitulación), se reiteraba en un primer despacho enviado con fecha 1 de diciembre, donde informaba del mal estado de las cureñas de las piezas de la Plaza, el estado inacabado de las defensas que había previsto él mismo, el mal estado de la tropa en cuanto a número, armamento, uniformidad y calzado así como, no podía ser de otra modo, la falta de dinero, que reclamaba urgentemente para poder aprovisionarse en los pueblos vecinos. Aparte también informaba de la falta de ayuda por parte de la marina británica4. Sin la posibilidad de ser socorrido por tierra e improbablemente por mar, era cuestión de tiempo que pudiera seguir la misma suerte que Valencia y que habían seguido otras fortalezas con más medios, y más con un jefe enemigo tan competente como Suchet. El acuerdo fue aceptado por los defensores y García Navarro5 firmó la capitulación. A pesar de abandonar la plaza, los españoles salvaban toda la guarnición de ser hecha prisionera (excepto su jefe y algunos oficiales6, que se incorporaron a las filas josefinas) y los imperiales se ahorraban un asedio que se antojaba muy complicado y que hubiera requerido tiempo y sacrificios. El 4 de febrero se tomó posesión de Peñíscola por parte de las tropas de Severoli, donde se encontraron 74 cañones y bastantes provisiones. El contingente del ejército de Aragón en el asedio solo sufrió unos sesenta hombres muertos o heridos [1].

Para los franceses el lugar sería muy útil para la defensa de la costa, por la protección que allí hallaban los corsarios y las demás naves perseguidas por los aliados. Las fortificaciones fueron puestas en orden; en el baluarte izquierdo del frente de tierra se hizo un atrincheramiento interior, forrado de artillería, y se prepararon obstáculos en las salidas de las calles y en las casas para poder, si fuera necesario, defender el terreno pie a pie como hasta el castillo.

Peñíscola permanecería en poder de los imperiales hasta 1814. Desde enero de aquel año el ejército español del general Elío la sometió a un duro asedio, que dejó en ruinas la fortaleza y el caserío adyacente y provocó muchas víctimas entre la guarnición francesa, la cual se rindió finalmente el 25 de mayo de 1814 [11]. El asedio por parte española esta vez fue mucho más difícil: el tiempo había sido durísimo y las paralelas a las primeras obras del fuerte se habían visto entorpecidas con frecuencia por las lluvias y por la escasa calidad del terreno arenoso, que se inundaba continuamente.

Ermita de la Virgen de la Ermitana (1708-14), construida anexada al castillo.
Una dependencia abovedada del castillo.

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1El Estado Militar de 1808 cita para Peñíscola 1 compañía del Cuerpo de Inválidos Hábiles (desde 1729 por R.O. las Unidades de Inválidos eran consideradas como unidades militares y en servicio), al mando del teniente coronel D. Manuel Loriente. El estadillo militar de X. Cabanes para el 2º ejército en fecha 15 de agosto de 1811, lista en la guarnición de Peñíscola un solo batallón con un total de 44 oficiales y 1290 hombres [7].

2García Navarro, Pedro. Cartagena (1781 – 1864). Brigadier de los Reales Ejércitos y Oficial de la Armada destinado en la ciudad de Cartagena. En enero de 1807 es ascendido a teniente de fragata. Al comienzo de la Guerra de la Independencia se incorpora a los batallones de tropas de Marina que se suman a las fuerzas del ejército organizado en la región de Levante. Rápidamente ascendido participa en la mayor parte de los combates librados en Aragón y Valencia. En 1810, tras las derrotas de María y Belchite, manda una pequeña fuerza situada en la línea del río Algas, protegiendo la plaza de Tortosa. Tras la conquista de Tortosa y el avance de Suchet hacia Valencia, García Navarro es nombrado gobernador de la plaza de Peñíscola (en septiembre de 1811). La entrega del castillo fue considerada como una traición, circunstancia agravada por la adhesión de García Navarro a la causa del rey José I». En 1814 se exilió a Francia, aunque pudo volver amnistiado tras el Trienio Liberal.[4]

3Comunicación del Gobernador de Peñíscola al Ministro de la Guerra manifestando el tristisimo estado en que se halla la plaza y remitiendo copia de un mensaje de un Comandante de las fuerzas francesas en Benicarló intimando la rendición y la contestación por el Gobernador de Peñíscola. Tiene la fecha de 17 de enero.

«Exmo. Señor.

En mi oficio de primero de diciembre manifesté a V.E. el deplorable estado de esta Plaza y à pesar de mis continuas reclamaciones à todas las Autoridades, no he podido lograr se mejore. No es posible esplicar a V.E. mi situación deplorable: Los enemigos me intimaron ayer la rendicion: Me hallo falto de quasi todos los articulos necesarios para vivir. Las obras q. emprendi con toda la eficacia posible se hallan a poco mas de la mitad. La Guarnicion es la mitad que devía ser, se halla desnuda, descalza, y sin pagar y en peor estado del q. manifesté à V.E. en mi citado oficio; Pues en una promocion que se ha hecho han sido promovidos los sugetos mas malos y postergados los pocos venemeritos. No puedo comprender Señor Excemo. Que sin estudio se me haya abandonado hasta el punto de no embiarme ningun Socorro, de no concederme siquiera un Armero, quando manifestava, estan inutiles quasi todos los fuciles del Batton. de Oriha. El curenaje todo deteriorado, y no he podido conseguir Individuo alguno de Maestranza: Hasta las Proviciones enfin con q. el Gobierno Yngles auxiliaba esta Plaza, han sido embargadas en Denia; Y en fin Señor Excmo. Parece que todo estava dispuesto como si el intento fuera entregarnos: Yó no haré tan horrible imputacion à ninguno, pero pública es. Si, todas las reclamaciones q. he hecho sin comprender la estraña razón por quienes no han sido atendidas.

La Copia numº. Primº. Enterará a V.E. de la intimacion q. me ha hecho el Enemigo y la numº dos, de mi modo de pensar.

Espero que V.E. lo hará todo presente à S.A. asegurandole que si llegan prontos auxilios de armas, curenaje, y en especial dinero (pues con este sacaré medios de Subsistencia de los mismos Pueblos q. ocupa el Enemigo) se conservará este Punto à nuestro desgraciado Monarcha.»

Dios guie à V.E. muchs años. Peniscola, 17 de enero de 1812. Excmo. Señor Pedro García Navarro // Excemo. Sor Ministro de la Guerra

4El poco o nulo apoyo británico que esgrimía el gobernador no deja de ser un punto controvertido. Mientras que García Navarro se quejaba en su despacho que el flujo de suministros por parte de la flota inglesa se había interrumpido, Suchet en su escrito al mayor general Berthier, fechado en Valencia a 7 de marzo [13], informaba que «Cinc volies anglaises croisaient au large et communiquaient avec la place, qui recevait ainsi des secours continuels de dehors.«. Un subteniente de Ingenieros, Benito Bolarin, destacaba en su declaración tras el asedio que la plaza estaba bien surtida de munición entre la que se encontraba, “los que desembarcó un bergantín ingles el mismo día de la rendición”.

5La declaración de Juan de Bayona, teniente del Regimiento de Infantería de Cazadores de Valencia y ayudante del brigadier García Navarro, en el Cuartel General de Murcia, realizada posteriormente el 6 de marzo, nos permite conocer la composición de la Junta de Peñíscola que aprobó la rendición: comandante de Artillería Salvador de Olta (citado en otra declaración como José Acosta), teniente de rey de la plaza, Álvarez, capitán graduado de teniente coronel, Braulio Enrique, capitán del 3º de Orihuela, José Gómez de Bustamante, capitán del mismo, Francisco Cano, comandante del batallón de Orihuela, Isidro Monrabal, y el sargento mayor de la plaza, Francisco Peroldo. Al parecer, sólo Braulio Enrique mantuvo la decisión de resistir, ya que “todo el mundo estaba muy acollonado”, a pesar de que la plaza “estaba provista abundantemente de víveres y municiones”. [9]

6Gracias a la amable contribución de Antonio Grajal en FB, reproducimos la carta de uno de esos oficiales a los mandos franceses:

«En los documento del fondo Suchet se puede ver la mezquina deserción de Genaro Gilabert teniente agregado del 3er batallón de cazadores de Orihuela. CARTA DE GENARO GILABERT

Señor Baron de Harispe, Mi general

Don Genaro Gilabert, teniente agregado del 3er batallón de cazadores de Orihuela a V.S, respetuosamente expone que en el día 23 del corriente salió de la plaza de Peñíscola trayendo en su compañía 6 prisioneros franceses que había en aquella, cuya concreción le costó 80 duros por cuya razón a quedado sin dinero alguno para mantenerse y equiparse de lo muy necesario y siendo su idea de pasarse, el continuar el servicio a S.M.C. Nvo. Sob, Jose I para continuar su carrera y ser más atendido en el ejército Francés, que lo ha visto en España; y habiendo servido en caballería. A V.S. rendidamente le suplica que se digne destinarlo en la división de su mando y agregándole en el Estado Mayor, para que con más seguridad pueda estar al lado de V.S. y acreditar (…) en el servicio de seguridad a su persona; mandando se le socorra con algún dinero para su equipo.

Mientras tanto tiene el honor de quedar siempre esperando las órdenes de V.S. Con la mayor consideración.

Alcoy 30 de enero de 1812 // Genaro de Gilabert

RELACIÓN QUE PRESENTA (A LOS FRANCESES) EL TENIENTE DON GENARO DE GILABERT DEL ESTADO QUE TIENE LA PLAZA DE PEÑÍSCOLA

1. La plaza no tiene más fortificación que la fuerza de la muralla por la naturalidad de la península.

2. Tiene formada una batería fuera de la muralla en la subida al camino titulada «Batería Preciosa» defendida por 30 hombres y 4 piezas de a 4 y 2, una de doce de hierro, y puede ser asaltada por las troneras y ser sorprendida yendo por la orilla del (…) e levante.

3. Tiene la plaza como unas 18 a 24 piezas menores de calibre y las más de hierro.

4. Tiene la plaza de guarnición como unos 500 a 600 hombres poco instruidos y muy mal contentos por la desnudez y mal trato.

5. Tiene la plaza el puerto libre para embarcarse cuando quieran, pero no hay barcos para verificarlo.

6. Tiene la plaza víveres para 10 meses y (…) bacalao, sardina, atún. Harina no tiene para más de 5 ó 6 meses

7. Tiene municiones escasas para 7 (?) meses.»

Perspectiva desde el paseo situado sobre el istmo y el casco antiguo amurallado a la derecha.

Fuentes:

1 – «Journaux des sièges faits ou soutenus par les Français dans la péninsule de 1807 à 1814…» / Tomo 4º- J. Belmas, Firmin Didot Frères et Cie, PAris, 1837

2 – «Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d’Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814» / ATLAS – Louis Suchet, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

3 – «Perfeccionamiento y funciones de una fortaleza costera valenciana. La llave «inatacable de Peñíscola» (ss. XVI-XIX)» – Javier Hernández Ruano, 2021. Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación PGC2018-094150-B-C21, titulado Privilegio, trabajo y conflictividad. La sociedad moderna de los territorios hispánicos del Mediterráneo occidental entre el cambio y las resistencias.

4 – https://dbe.rah.es/biografias/77581/pedro-garcia-navarro

5 – «Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 a 1814». Tomo XIII – José Gómez de Arteche y Moro, Ediciones SIMTAC, Valencia, 2001

6 – https://www.todopeniscola.com/historia-peniscola

7 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

8 – «Comunicación del Gobernador de Peñiscola al Ministro de la Guerra sobre el estado en que se hallaba la plaza.» – Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,127,N.85

9 – «La Guerra de la Independencia en la provincia de Castellón 1812» – Ricardo Pardo Camacho, Aula Militar «Bermúdez de Castro», Castellón, 2009

10 – «French Forces Siege of Peniscola January-February 1812» – Copyright GFN 1990

11 – https://www.guerra-historia-publica.es/recursos/2510

12 – https://www.acime.es/index.php/asociacion/historia/cuerpo-de-invalidos

13 – «Journal Administratif, Politique et Littéraire, du Departement du Doubs«, Nº X, Samedi, 7 mars 1812

Imágenes:

a – https://www.todocoleccion.net/postales-comunidad-valenciana/postal-antigua-peniscola-castellon-vista-general-oeste-sin-circular~x57013433

b, c, d – «Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d’Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814» / ATLAS – Louis Suchet, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

e – Fotos propias del autor.

La abadía de Montserrat durante la Guerra de Independencia (1809-1812)

Tiempo de lectura: 25 minutos

El Monasterio de Santa María de Montserrat es una abadía benedictina situada en la montaña de Montserrat, en la provincia de Barcelona y a poco más de 60 km de la capital barcelonesa, que en el transcurso de los años se ha convertido en un punto de peregrinaje para creyentes y de visita de referencia para los turistas. Durante la Guerra de Independencia fue ocupada en tres ocasiones por el ejército napoleónico (1809, 1811 y 1812), aunque solo en las dos últimas se produjeron fuertes combates que llevaron a la destrucción del complejo religioso, una consecuencia de haberse transformado su recinto para un uso militar por una controvertida decisión de la por entonces Junta Superior de Cataluña en el año 1810, lo que llevó a convertirlo en un claro objetivo para las tropas invasoras y provocar con el tiempo su ruina.

Una vista panorámica de San Jerónimo a 1.236 metros sobre el nivel del mar en las montañas de Montserrat (b)

PRIMERA INCURSIÓN EN 1809

A principios de la contienda, el monasterio fue un refugio de los somatenes locales, que se dirigían al mismo en busca de cobijo y provisiones, para ser dirigidos luego a las Juntas de Manresa y de Igualada. Se improvisó un hospital de sangre en las dependencias destinadas a los peregrinos para los heridos. Cuando su número aumentó se trasladó el hospital a El Bruch. El dia 10 de enero de 1809, cinco columnas imperiales componiendo unos 5.000 hombres atacaron por la parte de El Bruch e Igualada a los 1.000 migueletes y somatenes que mandaba Francisco Salsas, que se retiraron hacia Manresa. Los franceses y sus aliados se replegaron hacia El Bruch, pasando a Montserrat una pequeña partida de ellos al mando del general Pierre Devaux1. Los monaguillos y monjes se dispersaron por la montaña y las ermitas cercanas, aunque los más mayores se quedaron. Uno de ellos recibió en francés a los soldados de Devaux que solo pidieron víveres para la tropa, mientras entre la una y las dos de la mañana algunos soldados con velas iluminadas daban una vuelta al monasterio en busca de refugiados enemigos. Debido al frio reinante se habían improvisado algunas fogatas en el recinto. Cuando se supo la ocupación en los pueblos vecinos, algunos somatenes se apresuraron a subir a la montaña por sendas poco conocidas, pero eran demasiados pocos, y al despuntar el nuevo día, 12 de enero de 1809, y tras un nuevo registro en el monasterio y la iglesia, Devaux partió con sus hombres. Al descender de Montserrat Devaux, con los 800 soldados que llevaba, fue detenido una hora y media por el jefe guerrillero Brichfeus, quien con solo 150 hombres se apoderó de Casa Massana, punto que luego, ante la superioridad de fuerzas, se vio obligado a abandonar. Vueltos al monasterio los monjes no echaron a faltar ningún bien, excepto seis animales que no habían sido retirados a tiempo de los establos.

Venían persiguiéndoles desde las cumbres de la histórica montaña los somatenes de Monistrol, juntamente con 16 hombres del pueblo de Borrada, habiéndoles causado 9 muertos, y tomándoles muchos víveres, único botin que se llevaron del monasterio, y una acémila. [3]

Vista general de la montaña de Montserrat, desde la ermita de San Miguel, por Claude-François Fortier (1806)
Bibliothèque numérique de l’INHA. Bibliothèque de l’Institut National d’Histoire de l’Art, collections Jacques Doucet (c)

El monasterio como plaza fuerte.

En el mes de mayo de 1810, la Junta Superior de Cataluña decretó la fortificación de Montserrat. La medida fue polémica: entre los partidarios de la misma estaba el barón de Eroles, pero también se alzaron voces como la del propio abad de Montserrat y de José Manso (dijo que son sus tropas podría conquistar el enclave en tan solo ocho días), que veían los inconvenientes manifiestos de tal iniciativa: sería necesario un ejército considerable para defender el enclave que necesitaría víveres y agua para mantenerse que no podía proveer el monasterio, y el lugar tenía demasiados accesos para poder llevar a cabo una defensa con garantías.

De hecho al fortificar (y militarizar) el monasterio, de un uso religioso a un uso bélico, se convertía inmediatamente en un objetivo militar para el bando imperial y de hecho la medida precipitó su destrucción en mayor medida por el ejército del mariscal Suchet en 1811 y finalmente por el contingente del general Mathieu en 1812.


LA BATALLA DE MONTSERRAT – 25.07.1811

Movimientos previos tropas imperiales.

El general Suchet fue nombrado mariscal por el emperador Napoleón (Decreto en Saint-Cloud el 8 de julio de 1811) por sus conquistas consecutivas de Lérida, Mequinenza, Tortosa y Tarragona. Junto con el decreto se hallaba una instrucción2 que ordenaba demoler Tarragona, conservando tan solo un reducto, tomar Montserrat y marchar a continuación sobre el reino de Valencia. El ataque sobre Montserrat, que desde 1810 era considerado como una plaza fuerte por parte española, buscaba dejar sin un punto de apoyo al 1er ejército, o de la derecha, de Cataluña y desbloquear la ruta entre Lérida y Barcelona.

El 22 de julio el general Montmarie se desplazó de Montblanch a Igualada, mientras que los generales Frère y Harispe avanzaron por Manresa y el general Maurice Mathieu, con una columna venida de Martorell ocupaba Esparreguera. El día 23 el recién nombrado mariscal Suchet de desplazaba hacia Igualada por Sarral y Santa Coloma de Queralt. Suchet llegó al albergue de El Bruch el 24 de julio de 1811, donde se reunió con todos sus generales para planear el ataque.

Orografía del terreno con Google Earth. La montaña de Montserrat es un macizo de formas digitalizadas que se eleva abruptamente al oeste del río Llobregat y alcanza los 1236  m en la cima de Sant Jerónimo. Se destacan Monistrol, Collbató y Can Massana, este último a unos 9 kilómetros de la abadía.
El barón de Eroles (e)

La abadía de Montserrat se hallaba custodiada por el barón de Eroles4, con 3.000 hombres, casi todos somatenes. Tres caminos conducían al Monasterio, que habían sido fortificados: el que iba a Casa Massana, estaba defendido por dos baterías, en la entrada del monasterio, un atrincheramiento y en el sendero que conducía a Collbató estaba situada otra batería. Teóricamente Montserrat albergaba gran número de riquezas acumuladas a lo largo de los años en forma de ofrendas3.

El propio Suchet mandaba la operación que comenzó al alba del día 25 de julio. El general Louis Jean Nicolas Abbé avanzó por el camino principal seguido del general Maurice Mathieu (el gobernador de Barcelona) en retaguardia y otras compañías y partidas de tiradores subieron por otros caminos o por los quebrados de la montaña. Frente a una ardua resistencia, las tropas ligeras francesas ascendieron por las cumbres que se alzan tras el monasterio y empezaron a disparar a los artilleros españoles. Los soldados de Abbé entraron en el recinto donde se defendían desesperadamente los somatenes a golpe de arma blanca.

Los defensores con el barón de Eroles evacuaron precipitadamente el convento por el camino de la Cueva, atravesaron el rio y se refugiaron en el mas de Can Tobella, siguiendo hasta Vich, a fin de reunir a los desertores y dispersos. Los españoles perdieron entre muchos muertos, 47 prisioneros, pero los imperiales trasladaron 260 de sus heridos á Cervera, á donde llegó Suchet el día 27 con 3,000 infantes y 450 caballos. [3]

Suchet quería un ataque rápido que impidiera un combate prolongado en un terreno desfavorable al atacante. La brigada Montmarie fue situada en Collbató para atajar la retirada enemiga por ese punto. Los generales Frère y Harispe ocuparon las rutas que llevaban a Igualada y Manresa. El ataque principal se dirigiría desde Casa Massana: el 25 de julio por la mañana, el general Abbé, a la cabeza de dos regimientos, el 1º Ligero y el 114º de Línea y una batería de tres cañones avanzaron sobre la ruta hacia la abadía, seguidos de varios batallones mandados por el general Mathieu, como reserva, en la que se encontraba el propio Suchet. Tras superar algunas baterías emplazadas en el camino (Ermita de Santa Cecília) y a los somatenes que disparaban desde la montaña, las tropas ligeras francesas y de línea (unos 300 hombres) lograron alcanzar las alturas que dominan el monasterio y la columna principal encabezada por la artillería forzó los reductos de la entrada principal.
El Puente de Monistrol de Montserrat, por Laborde. (f)

Algunos ornamentos preciosos por desdicha devueltos al monasterio por mandato de la Junta Superior, y los demás objetos de valor fácilmente trasladables se acumularon junto a los arreos de los animales; el resto – altares, retablos, estatuas, pinturas, mobiliario del coro con el soberbio atril y los monumentales libros de pergamino – fueron bárbaramente mutilados, troceados y desmenuzados. Los soldados amontonaron enormes masas de combustible en todos los edificios del santuario, especialmente en la iglesia; la noche del 10 al 11 de octubre, en el momento de partir, prendieron fuego al conjunto. El estrago ingente ocasionado por las llamas fue inenarrable. [1]

José Manso había predicho la caída del monasterio en ocho días y a Suchet le habían bastado tres horas. Aquella misma tarde Suchet salió hacia Lérida con objeto de reunir allí un convoy considerable, dejando en aquella ciudad de 500 a 600 hombres. En Montserrat quedó de guarnición el general Federico Palombiní5, con su brigada y alguna artillería. El general Frère pasó á situarse en Igualada. Los somatenes no desmayaron con todo. Reunidos alrededor de los puntos que los franceses acababan de ocupar, procuraban atacarlos sin descanso. El 27 se destacó de aquel monasterio una fuerza de 300 hombres hacía Monistrol, Castellvell y Vílar, pero los somatenes6 les embistieron con tanto denuedo, que le fue preciso replegarse á su primera posición.

TERCERA INCURSIÓN EN 1812

Montserrat, restos antiguos, patio y claustrillo. (g)

El verano de 1812, el coronel Edward Green, quiso fortificarse en la ermita de San Dimas7. El 20 de junio, 300 hombres comenzaron los trabajos. El general Mathieu se presentó con sus tropas el 28 de julio por la mañana. En esta ocasión los monjes que quedaban se distribuyeron por las masías cercanas fuera del ámbito de la montaña.

Las tropas de Green estuvieron todo el día disparando desde las alturas de la ermita, pero provocaron pocas bajas ya que los franceses se habían resguardado en el monasterio. Los imperiales lograron colocar artillería en una planicie cercna que dominaba la ermita de San Dimas y Green capituló al día siguiente con su batallón anglo-español.

Acto seguido, los imperiales incendiaron las capillas y ermitas diseminadas por la montaña, destrozaron las pocas estatuas que quedaban en pie, el pavimento de mármol de la iglesia y para acabar de destruir las pocas paredes y techos que quedaban, se colocaron grandes cantidades de pólvora que se hicieron estallar el 31 de julio por la mañana. Montserrat era ya tan solo un conjunto de ruinas, polvo y escombros sin forma alguna.

Al día siguiente, primero de agosto, los monjes volvieron para tratar de improvisar una precaria capilla.

MONTSERRAT EN LA ÉPOCA ACTUAL

La abadía en el año 1968.
Plaza de Santa María con el hotel a la derecha.
Plaza del Abad Oliva.
Plaza de Santa María y el claustro gótico al fondo.
Plaza de la Cruz en la parte inferior.
Vista del complejo desde las montañas que la rodean. (h)
Vista de la población de Monistrol de Montserrat.

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1Pierre Devaux (1762 – 1819), general de brigada del ejército imperial. Tras la campaña de Prusia de 1806 fue nombrado Caballero de la Orden de la Corona de Hierro en 1807, luego se trasladó a España. Se destacó en las batallas de Altafulla y Anselta (¿?), logró con hábiles maniobras operar el abastecimiento de Balaguer y Tarragona, contribuyó a la toma de Montserrat, y fue llamado a la Grande Armée en 1813.

2«Mémories du Maréchal Suchet» – Tome Premier, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834, pp. 119

3El famoso tesoro del templo fue utilizado para sufragar los gastos de la guerra, y varios militares como el marqués de Palacio, el marqués de Coupigny y Enrique O’Donnell extendieron sendos recibos por las entregas de dichos tesoros de los que no se libraron los frontales del altar mayor, ni el sitial de plata con la santa imagen, ni los relicarios, ni las puertas macizas de plata. [1]

4Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga, III Barón de Eroles, marqués de la Cañada Ibáñez, en las Dos Sicilias, (1785 – 1825). El 11 de junio de 1811 batió a la caballería del mariscal Suchet en las inmediaciones de Tarragona, y el 18 se apoderó de un convoy de quinientas acémilas en Falset. Perdida ya la plaza de Tarragona, sostuvo el embarque de la división valenciana, rechazando a la vanguardia de Suchet sobre Mataró y Arenys de Mar. Dispersado el ejército de Cataluña, defendió Montserrat con 3.000 hombres, contra todas las fuerzas de Suchet (25 de julio).

5Giuseppe Federico Palombini o Joseph Friedrich von Palombini (1774 – 1850) se convirtió en comandante de la división italiana durante las Guerras Napoleónicas.Trasladado a España, combatió en la división del general Pino en Roses , Cardedeu , Molins de Rei, Valls y Gerona y fue ascendido a general de brigada en 1809. Dirigió una brigada en El Pla y Tarragona en 1811 y fue ascendido a general de división. Dirigió su división en Sagunto , Valencia y Castro Urdiales en 1811-1813.

6Algunos somatenes y hasta bandoleros de la zona entraron en el terreno de la leyenda como Mansueto (Mansuet) Boxó y Xalabia, un herrero de la población de Vilar, del que se habla que que ocupó algunas de las cuevas de salitre de Montserrat entre 1808 y fue muerto por los franceses el 14 de junio de 1808. También se habla de otro Mansueto Boxó que tomó parte en las guerras Carlistas. Su figura fue recogida en la Auca de Castellbell y Vilar (una auca es una historia pictórica propia de la cultura catalana que suele representar un hecho histórico, una biografía de una persona famosa o popular o una leyenda):

«Aquest valent patriota

Es deia Mansuet Boxó

I els gavatxos no pararen

fins matar-lo a traició»

«Este valiente patriota

Se llamaba Mansueto Boxó

Y los gabachos no pararon

Hasta matarlo a traición»

7Se previó para dicha época un desembarco de una fuerza anglo-siciliana de 7.000 hombres al mando del general Maitland en la Alta Cataluña, y Suchet recibió inteligencia de dicha operación, mandando una columna volante al mando del general Decaen para intentar contrarrestarla. Para su previsto desembarco en Palamós (sería finalmente en Alicante) el general Maitland coordinó una operación secundaria, enviando un tal coronel Green a Cataluña para formar una fuerza insurgente para ocupar y fortificar el convento abandonado de Montserrat y establecer un puesto en la cercana ermita de San Dimas. El general Decaen respondió enviando a Maurice Mathieu para expulsar a la fuerza de Green, que le tomó solo un día (27 de julio), obligando a Green a evacuar la posición. Cuando Maurice Mathieu volvió a Barcelona, ​​recibió noticias del desembarco de Maitland. La operación de Green había funcionado.


Fuentes:

1 – «Història de Montserrat» – Anselm M. Albareda y Josep Massot, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2012

2 – «Mémories du Maréchal Suchet» – Tome Premier, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

3 – «Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado» – Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861

4 – https://dbe.rah.es/biografias/12409/joaquin-ibanez-cuevas-y-valonga

5 – https://totmontserrat.cat/acerca-de/1397-2-2/

6 – https://hmong.es/wiki/Giuseppe_Federico_Palombini

7 – «The Army of Catalonia: Organization, Operations, and Logistics, 1807-1814» – John Leckey Morgan, (1994). Dissertations. 3478. https://ecommons.luc.edu/luc_diss/3478

8 – «En Mansuet Boxó. Entre la llegenda y la historia» – Joan Masats i Llover, L’Auca comentada, nº 6, Manresa, 1989

Imágenes:

a – https://www.ebay.fr/itm/152737661202 – Prise de Montserrat

b – Par Diliff — Travail personnel, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1561663

c – https://www.monestirs.cat/monst/bages/ba19moni/Z-Montserrat-61.jpg

d – https://cloud10.todocoleccion.online/postales-cataluna/tc/2018/07/28/23/129329027.jpg

e – http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=479458

f – https://www.frame.es/images/sistema/catalogo_grande/gbar00410.jpg

g – De Cecilio Pizarro – (1860-11-18). "Montserrat, restos antiguos, patio y claustrillo". El Museo Universal 4 (47): 372. ISSN 1889-8440., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=35366891

h – Par Richard Schneider — aufgenommen, fotografiert von Richard Schneider, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=587310

El peor apuro para Wellington, por Carole Divall

Tiempo de lectura: 50 minutos

Carole Divall

El 21 de octubre de 1812, hace ya 210 años, el por entonces marques de Wellington, Arthur Wellesley, sufrió uno de sus escasos reveses en la península ibérica, viéndose obligado a levantar el asedio al que sometía a la guarnición francesa del castillo de Burgos desde hacía un mes y a adentrarse de nuevo hacia tierras portuguesas tras una penosa retirada que a muchos les recordó la sufrida por las tropas expedicionarias británicas de Sir John Moore en enero de 1809.

Carole Divall, especialista y autora de varios libros sobre las guerras napoleónicas, examina el fallido asedio de Burgos, descrito por Wellington como su «peor apuro», y las terribles condiciones sufridas por su desmoralizado ejército durante la posterior retirada a Portugal, en una conferencia impartida en el National Army Museum en el año 2013. También es autora de un libro sobre el asedio, «Wellington’s Worst Scrape: The Burgos Campaign 1812«, editado por Pen & Sword Military en el mismo año 2013.

LA CONFERENCIA

Buenas tardes damas y caballeros,

Hace ciento noventa y nueve años, si hubiera estado aquí el año pasado, habría sido hace 200 años, hasta el día de hoy, un ejército anglo-portugués y uno francés estaban en posiciones de batalla en un terreno por el que ya se habían peleado en julio, es decir, en Salamanca.

1812 había sido, creo que podríamos llamarlo, un año de gloria para Wellington, durante gran parte del año sin duda. Sólo para repasar muy rápido: Ciudad Rodrigo, tomada en enero; Badajoz, tomada en abril; y luego, como dijo un oficial francés, el 21 de julio en Salamanca había derrotado a 40.000 hombres en 40 minutos. Ahora, todos sabemos que eso no es del todo exacto, pero eso tiene algún efecto en la Batalla de Waterloo en el pensamiento francés. Después de la batalla de Salamanca, por supuesto, tenía que decidir su próximo movimiento. Podía perseguir al Ejército de Portugal, al mando del General Clausel tras la herida del Mariscal Marmont, al norte más allá del Ebro. Eso sería un logro bastante útil porque, por supuesto, separaría a las fuerzas del sur del mariscal Soult de las fuerzas del norte de Clausel y, de hecho, también de Caffarelli. Alternativamente, podría moverse hacia el sur y tratar con Soult en Andalucía. O, como decidió hacer, podría marchar sobre Madrid.

Solo por un momento para tener una visión más amplia, porque lo que hay que recordar es que a Wellington le interesaba mantener a los franceses separados, porque si les permitía juntarse, iba a ser superado seriamente en número.

Situación de los ejércitos franceses a mediados de 1812 (a)

Así que tenemos el Ejército del Sur, que es, por supuesto, el Mariscal Soult, de 63.000 efectivos. En el norte tenemos al General Clausel con el Ejército de Portugal, el Ejército de Portugal, 52.000 efectivos. Más al norte el General Caffarelli, el Ejército del Norte mantiene la zona fronteriza y también, por supuesto, Galicia. Luego, en la costa este, tenemos al Mariscal Suchet, de reciente creación, y finalmente al Rey José. con el Ejército del Centro. Suchet tenía 66.000, el suyo era en realidad el más grande de los ejércitos franceses. Joseph, con su comandante real, Jourdan, tenía 20.000. Estos son, en realidad, efectivos teóricos, por supuesto. Ningún ejército es capaz de poner a todos sus hombres en el campo. Pero los franceses en realidad tenían 190.000 hombres en España en armas, mientras que el ejército anglo-portugués era de 75.000. Entonces pueden ver por qué era tan importante para Wellington mantener separados a esos ejércitos.

Haber decidido ir Madrid era una declaración política y era una de las premisas de Napoleón. ¿No lo era cada vez que invadía un país el tomar su capital? Él envía un mensaje. Y, aunque Madrid no era la capital francesa, era donde los franceses, por supuesto, habían establecido su poder. Cuando Wellington entró en Madrid, o se acercó a Madrid, José huyó para unirse a Suchet en Valencia.

Ahora, curiosamente, y estoy seguro de que todos ustedes saben esto, los mariscales franceses no se llevaban particularmente bien. Todos protegían sus propios pedacitos de territorio y, de hecho, había bastante una feroz disputa entre Soult y José sobre lo que debía hacer José. Soult, muy, muy reacio a renunciar a su semi-reino de Andalucía, quería que José bajara y se reuniera con él allí. José, sin embargo, quería que Soult abandonara Andalucía y viniera a reforzar la posición francesa más al norte, y hubo un poco de estancamiento durante bastante tiempo. Soult prevaricó, jugó con el tiempo, y ciertamente no estaba en ninguna parte para evitar que Wellington disfrutase de lo que fue una entrada tumultuosa en Madrid.

General Foy (b)

Obviamente en el tiempo disponible no puedo describirlo, pero si leen alguno de los relatos de personas que estaban allí, entonces no se parecía a nada que hubieran experimentado antes. Alguien, uno de los oficiales, en realidad lo describió como un éxtasis del cerebro, que probablemente transmite algo al respecto. Por supuesto, una vez que Wellington había tomado Madrid, todavía quedaba el problema de qué hacer después, y en realidad la decisión tal vez se la quitó de las manos por las acciones del General Clausel. Clausel restauró este maltrecho Ejército de Portugal con notable rapidez. Uno de sus generales más emprendedores, el general Foy, fue enviado para relevar a varias guarniciones francesas en la región del Duero: Toro, Zamora – era demasiado tarde para Astorga. Y Wellington había tomado la precaución de dejar la 6ª división en esta zona de Arévalo. Lamentablemente, el general Clinton, que estaba al mando, se mostró muy pasivo y Wellington tuvo que aceptar que Clausel era ahora su mayor amenaza. Entonces cambió sus planes, o abandonó cualquier idea de tratar con Soult, y decidió tratar con Clausel.

El general Hill (c)
El general Ballesteros (d)
El general Castaños (e)

Su estrategia era bastante simple. Frente a la costa norte de España estaba el almirante Home Popham, un marino muy emprendedor, y él, con el apoyo de la guerrilla, iba a mantener ocupado a Caffarelli. La expedición de Sicilia en el este ocuparía a Suchet en Valencia. Así que el General Hill con la 2ª división debía mantener la línea del Tajo y evitar que Soult fuera capaz de avanzar hacia el norte. Y para ayudarlo estaba el general Ballesteros que era algo así como un tábano en lo que respecta a los franceses que estaban preocupados ya que era muy bueno en actividades de choque y fuga («Hit and run»).

Ahora, el mapa en realidad va un poco más allá de lo que hemos hecho hasta ahora y pueden ver que el movimiento de Soult hacia el norte, que eventualmente sucedió, tuvo que ceder a las demandas de José. Y también pueden ver a Hill moviéndose hacia el Tajo, para mantener la línea del Tajo. Wellington avanzando primero sobre Madrid, lo que envió a José a Valencia, y luego moviéndose hasta Burgos, pero, como veremos, finalmente teniendo que trasladarse al sur. Wellington decidió, sorprendentemente, dejar las divisiones 3ª, 4ª y Ligera en Madrid. Ahora, si eso significa, y este es un punto bastante polémico, que él en ese punto no estaba pensando en términos de tomar Burgos es bastante difícil de decir, pero ciertamente eran sus divisiones más experimentadas y ahí se quedaron. Llevó consigo las divisiones 1ª, 5ª y 7ª junto con la caballería de Anson, que luego se unió a la 6ª División en Arévalo, hablaremos más sobre eso en un minuto.

Movimientos de los ejércitos en la campaña. (f)

El general Maitland y el almirante Popham, por supuesto, iban a continuar sus actividades tan activamente como pudieron solo para mantener ocupada una gran parte de los franceses. Bueno, Wellington salió de Madrid el 1 de septiembre y avanzó muy lentamente. Clausel no tenía intención de pelear y tuvo tiempo para seguir retirándose, retomando otra posición fuerte, retirarse, etc. Y la razón por la que Wellington avanzó tan lentamente fue porque estaba esperando a este hombre, General Castaños, con el Ejército de Galicia. Ahora, Castaños, para darle crédito, fue el único general español que voluntariamente y felizmente trabajó con Wellington. Pero él no era un hombre que se apresurara a sí mismo, así que, en lugar de presionar a los franceses al norte del Ebro, el ejército, quejándose todo el camino tengo que decir, sobre todo la oficialidad, tuvo este lento avance hacia Burgos.

La noche antes de que Wellington llegara realmente a Burgos, que fue el 18 de septiembre, parecía que habría una batalla, pero Clausel se las arregló muy hábilmente para retirar sus fuerzas, él no quería pelear una batalla, su ejército aún no estaba listo para eso.

Mapa del asedio de Burgos. (g)

¿Por qué Burgos? Es una pregunta interesante. Recuerden que Wellington no tenía ningún tren de asedio con él, ya que estaba en parte en Ciudad Rodrigo y parte en Madrid. La primera mención que he logrado encontrar sobre una intención de tomar Burgos viene bastante tarde en este lento avance, en un despacho a Castaños. Pero, por supuesto, si iba a avanzar más y, por supuesto, parecía estar mostrando intención de retirarse cada vez más al norte, entonces no podía ir más allá de Burgos y dejar la fortaleza en su retaguardia. Y, además, si tomaba Burgos y la retenía, era un verdadero obstáculo para las conexiones entre los franceses en el sur y los suministros que bajaban por el Camino Real.

Parece, sin embargo, que casi ha sido un… bueno, Burgos está aquí, intentaré tomarlo. Burgos no era una fortaleza importante; no era un Badajoz. De hecho, Napoleón había dado órdenes cuando estaba en España para que se reforzaran las defensas, pero en realidad esto nunca había sucedido. Estaba fuera de la ciudad, lo que quizás lo convertía en un objetivo más fácil.

Mapa de las brechas practicadas. (h)

Sin embargo, el coronel Robe le escribió a Dickson que iba a ser un hueso duro de roer. Podía ver que habría problemas, probablemente estaba pensando, siendo un hombre de artillería, que no había las armas adecuadas para el asedio. Voy a repasar el asedio muy rápidamente porque, obviamente, con el tiempo limitado, trataré de concentrarme en lo que salió mal y por qué este fue en realidad el peor aprieto de Wellington. Decidió que las dos divisiones -o dos unidades, si se prefiere- que en realidad se encargarían al asedio fueran la 1ª División y la los portugueses de Pack. Ahora bien, los portugueses de Pack habían estado muy involucrados en la toma de Ciudad Rodrigo, así que al menos tenían algo de experiencia. La 6ª División y el Ejército de Galicia iban a tomar los arrabales y también se les utilizaría para los trabajos de como cavar trincheras, etc., etc. La 5ª y la 7ª División, los portugueses de Bradford y parte de los gallegos iban a crear una fuerza de cobertura para mantener a los franceses que se habían movido hacia el norte hasta Briviesca para mantenerlos bien lejos de Burgos.

Como puede ver, aquí arriba tenemos el hornabeque de San Miguel – un hornabeque incompleto, pero un objetivo razonablemente difícil. Entonces en realidad tenemos tres líneas defensivas dentro de la propia fortaleza, como pueden ver, están etiquetadas – y dos iglesias. Tenemos la iglesia de La Blanca y luego en el exterior la iglesia de San Román. Todo eso va a ser parte de la discusión del asedio.

Volviendo a los franceses por el momento, el comandante era un tal general Dubreton. Ahora bien, Dubreton era un tipo bastante emprendedor. De hecho, había logrado sacar la guarnición de Santander cuando fue atacada por Popham y guerrilleros españoles, la guarnición completa sin perder un solo hombre. Ahora se quedó en la fortaleza con una guarnición de 2.000 hombres, incluidos muchos tiradores, que iban a causar bastantes problemas a los Aliados. Tenía nueve cañones pesados, 11 piezas de campaña y seis morteros u obuses.

Oficial inglés. (i)

En comparación con eso, tomando primero la artillería, Wellington tenía tres cañones de 18 libras, cinco cañones de 24 libras, pero ese no era un tren de asedio. Aún más serio, tenía cinco ingenieros solo con diez voluntarios. Estos eran oficiales, por supuesto, que se ofrecieron como voluntarios para el deber, pero no fueron entrenados de ninguna manera específica. Y también, solo tenía ocho artificieros de base más 81 voluntarios, por lo que no tenía realmente los recursos, creo que hay que decirlo, para un asedio exitoso.

Y había otro tema, el clima. Estamos hablando de septiembre. Septiembre en España suele ser agradable, soleado y seco. La lluvia comenzó durante el avance hasta Burgos y prácticamente no cesó hasta el final de noviembre y el trabajo de asedio era odiado por las tropas de todas las maneras. El trabajo de asedio en este tipo de condiciones con todo el barro, por supuesto, que causa la lluvia era más allá de cualquier cosa horrible, creo que es justo decirlo, ciertamente en lo que respecta a los hombres.

Curiosamente, una cosa de la que dependía Wellington era que lloviera en el sur. De hecho, le dijo a Hill en varios despachos que el trabajo de Hill sería más fácil porque los ríos se llenarían y, por lo tanto, a Soult le resultaría mucho más difícil moverse hacia el norte desde Andalucía. Bueno, por supuesto, irónicamente, no llovió en el sur; solo llovió en el norte. Debido a que estoy recorriendo el asedio muy rápido, pensé que tal vez era una buena idea solo seleccionar los eventos principales que sucedieron.

El 18 de septiembre, el hornabeque fue atacado con escaleras. La escalada se había intentado antes – tuvo éxito en el castillo de Badajoz, fue un éxito en el baluarte de San Vicente en Badajoz-, por lo que debió parecer una buena idea. Desafortunadamente, este ataque principal falló; volveré a explicar por qué en un minuto.

El mayor Cox. (j)

Sin embargo, el Mayor Cox, uno de los oficiales más emprendedores de Wellington, tuvo éxito con lo que estaba destinado a ser un ataque secundario. Pero tan pronto como San Miguel fue tomado se quejaron, comenzaron las críticas y las mayores críticas fueron: en primer lugar, Wellington no había utilizado suficientes tropas; y en segundo lugar los había usado en destacamentos, lo que significaba, por supuesto, que tenías hombres en unidades mixtas sin sus oficiales habituales y eso realmente se pensó que era una mala práctica. Volveré a explicar por qué creo que Wellington hizo eso.

El 22 de septiembre, los cañones entraron en la batería número uno en el hornabeque y comenzaron los trabajos en la batería número dos y hubo otra escalada en la línea exterior, que fracasó. Nuevamente se utilizaron destacamentos, nuevamente hubo recriminaciones. No hay duda de que todo este acontecimiento de Burgos se llevó a cabo de mal humor.

Parte de la muralla del castillo de Burgos. (k)

Creo que esa es la única manera de decirlo. Creo que nadie se estaba divirtiendo y todo el mundo estaba dispuesto a criticar a los demás. La artillería, los ingenieros, Wellington, todos fueron criticados. Wellington entonces decidió que explotaría el muro exterior. No tenía mineros excepto aquellos que coincidentemente estaban en las filas y habían sido mineros. No tenía las herramientas adecuadas, pero posiblemente fue la decisión correcta. Supongo que ha sido una mejor decisión con los mineros y las herramientas.

Trabajando en la brecha (l)

El 29 de septiembre se disparó la primera mina, pero lamentablemente estalló en el lugar equivocado. Volveré a eso. Lo que los mineros habían pensado que eran los cimientos de la línea exterior resultaron ser los cimientos de una antigua muralla que hacía tiempo que había desaparecido. Sin embargo, al explotar la mina entraron los destacamentos y los únicos que lograron a través, porque era una brecha bastante pequeña y como digo no en el lugar correcto, iban un sargento y cuatro hombres. Curiosamente, cuando llegaron, los franceses huyeron. Es de suponer que pensaron que estos eran los precursores de una gran fuerza. Por supuesto, cuando se dieron cuenta de que solo había cinco hombres allí, regresaron, por lo que puedo deducir, les dieron una paliza a los cinco hombres y luego los expulsaron.

Para el 1 de octubre, la batería número tres estaba lista, pero nunca fue desenmascarada debido al pesado y certero fuego de artillería francesa. El 2 de octubre se destruyó la batería número cuatro, que estaba en proceso.

Y luego, el 4 de octubre, se disparó una segunda mina y esta vez se aseguró una zona. De hecho, el alférez Mills de los Coldstream, que fue testigo, dijo: “La explosión de la mina y el asalto fueron tan instantáneos que [los franceses] no tuvieron tiempo de hacer algo antes de que llegaran los hombres, y entonces ya era demasiado tarde”. Ahora, uno de los puntos que voy a señalar es que Dubreton fue un gobernador particularmente audaz. De modo que los aliados habían formado una avanzada en las primeras horas del día 4. En la noche del 4, Dubreton volvió a tomar esta brecha, destruyó los gaviones, robó las herramientas de las trincheras – que, por supuesto, siempre escaseaban en el ejército británico – y aunque esto fue retomado por el 2º Regimiento de la Reina, hubo más recriminaciones. ¿Por qué no se habían enviado más hombres para ocupar el puesto de avanzada? Correcto, entonces continuemos con el asedio.

Para el 7 de octubre, como pueden ver, la primera y la segunda batería finalmente causaron daños. El 8 de octubre hubo otro ataque francés a esa avanzada: 200 pérdidas aliadas, incluido el mayor Cox.

Como estoy seguro de que saben, Wellington solo se notaba que lloraba en muy pocas ocasiones. Una había sido cuando vio a los muertos en las brechas de Badajoz. Otro fue el funeral del Mayor Cox. De hecho, le escribió al padre del comandante Cox: «Considero su pérdida como una de las más importantes para este ejército y el servicio de Su Majestad.” Ciertamente, cuando uno mira todas las acciones del asedio, Cox probablemente mostró más iniciativa que nadie.

El 9 de octubre se intentó incendiar con munición incendiaria la iglesia de La Blanca. Lamentablemente el ataque falló y el villano de la obra esta vez fue el clima, porque en cuanto consiguieron encender los fuegos para calentar el tiro, la lluvia apagó los fuegos. Así que hubo un retraso constante que le dio tiempo a los franceses para apagar los incendios en la Iglesia y expulsarlos fuera de la iglesia, antes de que llegara la siguiente ronda de munición incendiaria. Así que ese fue otro intento de tomar el lugar que fracasó.

El 15 de octubre, los franceses superaron en armamento a la batería número dos y dañaron la batería número uno. Sin embargo, en ese momento había otra mina en el lugar. Esta vez bajo esta iglesia de aquí, la iglesia de San Román.

«Asedio de Burgos, 1812», óleo sobre lienzo, 180 cm x 260 cm. (m)

Y, además, antes de quedar completamente fuera de combate, los cañones habían abierto una brecha practicable. Así que el 18 de octubre la mina fue incendiada a las 4 de la tarde. Esto se sincronizó con el ataque a la tercera brecha. Los españoles y los portugueses tomaron con éxito la iglesia de San Román. Los Guardias y la KGL [Legión Alemana del Rey] fallaron en la brecha. Lucharon muy, muy duro, pero, como señaló Mills, “El fracaso fue causado por nuestra falta de hombres. Si hubiéramos tenido el doble del número, podríamos habernos mantenido, pero decayó tan rápido y, como nadie vino a ocupar sus lugares, fallamos por pura debilidad.

Realmente era como golpearse la cabeza contra una pared de ladrillos, creo. Esto, de hecho, fue el final del asedio. Muy poco éxito: tomar el hornabeque, pero supongo que no hay mucho más de lo que jactarse, en realidad. Y la razón por la que terminó el asedio fue que el ejército de Portugal, ahora bajo el mando del general Souham quien había reemplazado al General Clausel, había estado amenazando a la fuerza de cobertura durante algún tiempo. Y el 18, Souham atacó los puestos avanzados de esa fuerza de cobertura. Además, había sido reforzado con el Ejército del Norte de Caffarelli. Entonces, el Ejército de Portugal, con ese destacamento del Ejército del Norte, ahora tenía 50,000 efectivos. y eso son 50.000 hombres en armas. Wellington tenía 35.000. Así que era hora, por supuesto, creo, de empacar y mudarse.

Antes de que intentemos decidir por qué las cosas salieron tan terriblemente mal, vale la pena señalar lo que dijo el teniente coronel John Jones, un ingeniero, que en realidad resultó herido en Burgos:

«Un asedio es una de las empresas más arduas en las que se pueden emplear tropas, una empresa en el que el cansancio, la fatiga y el riesgo personal son los mayores, aquel en el que el premio puede solo se gana con la victoria completa y donde generalmente se acompaña el fracaso con una pérdida severa o un desastre terrible.» Eso probablemente resume Burgos con bastante eficacia.

Entonces, ¿Qué salió mal? Bueno, supongo que, para empezar, tenemos que admitir que Wellington tenía recursos inadecuados. Sin tren de asedio, sin suficientes ingenieros y al final del asedio solo tenía dos ingenieros aptos, por lo que no había suficientes ingenieros para dar la vuelta, por así decirlo, para guiar a los hombres cuando en realidad iban a entrar en acción. Wellington ya se había quejado de la falta de artificieros capacitados. Después de Burgos se quejó aún más fuerte y en la época de San Sebastián en 1813 en realidad, había conseguido un suministro razonable. Pero no hay artificieros de los que hablar, ni mineros, ni suficientes herramientas, ni la forma de abordar un asedio.

Y luego estaba la actitud de las tropas. Ahora, los oficiales ciertamente se quejaron, pero muchos de los oficiales de Wellington habitualmente refunfuñaban, así que tal vez uno no debería tomarlo demasiado en serio. Pero los hombres sin duda estaban desmoralizados. El clima, como dije, era atroz. No les habían pagado desde principios de año. Los suministros de alimentos eran bastante impredecibles: el Comisariado no estaba haciendo su trabajo particularmente bien, pero mantendré el fuego sobre eso hasta un poco más tarde. Estaban en uniformes cayendo a pedazos, infestados de piojos. Tenían que trabajar en el barro y nada iba bien. Así que tienes un ejército desmoralizado.

Wellington estaba bastante sorprendido por esto. Varios de sus despachos, que envía a Hill y a otras personas, señalan que no puede entender lo que le ha pasado a su ejército. Creo que cuando ha estado tomando lugares, está bien con grandes pérdidas, pero con éxito y cuando has tenido una gran victoria como la de Salamanca no se necesita mucho para cambiar el estado de ánimo, y las cosas ciertamente cambiaron. Luego estaba el uso de destacamentos. Esto fue criticado desde el principio y es interesante que no es hasta la mitad del asedio que Wellington lo abandona. Estaba usando números limitados para los asaltos y eso, combinado con la falta de compromiso, fue una combinación bastante desastrosa. Es interesante preguntarse por qué y, no sé, uno solo puede especular, pero creo si uno recuerda cómo reaccionó Wellington ante Badajoz entonces hay algo de entendimiento como por qué era cauteloso con sus hombres. No quería ver otra escena como las escenas que vio en Badajoz.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de Dubreton. No hay duda de que Dubreton realizó una defensa magistral. La situación francesa era absolutamente grave. Al final del asedio tenían raciones de un cuarto. Muchos de los hombres estaban al aire libre y llovía sobre ellos al igual que llovía sobre el ejército aliado. Las pérdidas fueron bastante altas, pero también lo fue el compromiso y me parece que la carta de triunfo que Dubreton jugó para mantener ocupados a los hombres. No había tiempo para que se sentaran y se lamentaran por su condición, mientras que, por supuesto, los soldados aliados tuvieron bastante tiempo para hacer eso. Encontró cosas para que ellos hicieran y creo que es un elogio a Dubreton – realmente mostró lo que un general francés era capaz de hacer.

Bueno, Wellington no tenía elección ahora. Tenía que retirarse. Y si tenía que retirarse, no podía dejar a Hill varado en el Tajo. Y, de hecho, Hill se enfrentaba a una crisis en el sur. Soult y José habían unido sus fuerzas en Valencia -recordad que allí había huido José – y esto era una amenaza para la posición de Hill y, por supuesto, en última instancia, si se unían al Ejército de Portugal, una amenaza muy seria para todo el ejército aliado. Para colmo, el General Ballesteros, que tenía un buen historial contra Soult, estaba muy bueno golpeando: cada vez que Soult se movía al punto A, Ballesteros golpeaba en el punto B, que traería de vuelta a Soult, por supuesto, y luego Ballesteros simplemente se evaporaría en la niebla, listo para el próximo ataque. Ahora, en septiembre, Wellington había sido nombrado comandante en jefe del ejército español. Ballesteros – bueno, iba a decir que cogió un berrinche – realmente creía que se le debería haber dado ese puesto. Y es cierto que Wellington escribió una vez que pensaba que Ballesteros era el mejor de los generales españoles. Continuó y dijo que eso en realidad no es decir mucho: tenía una opinión muy baja de ellos1.

La deserción2 de Ballesteros en realidad trastornó los planes de Wellington porque el propósito de Ballesteros en el área granadina iba a frenar el avance de Soult. Creo que Wellington sabía que Soult tendría que irse y supongo que se podría decir que el destino también estaba en contra de Wellington. La fortaleza de Chinchilla en realidad bloquea el camino de Andalucía hasta el Tajo. Estaba en manos de un general español muy decidido. Está en una cumbre muy alta, es muy difícil ver cómo los franceses alguna vez ha sido capaz de tomarlo. Desafortunadamente, el 9 de octubre hubo la tormenta más violenta que realmente golpeó la fortaleza, incluido el gobernador y, de hecho, muchos de los defensores. De hecho, muchos de ellos fueron muertos. Se pensó que el gobernador resultó muerto, pero no fue así. Pero fue golpeado, su espada presumiblemente tomó la fuerza de la misma, y puedes imaginar que estaba dejado en bastante mal estado. Y, por supuesto, con Chinchilla fuera del camino, Soult podría marchar felizmente hasta el Tajo.

Entonces, Wellington instruyó a Hill para que mantuviera el Tajo el mayor tiempo posible, trayendo a las divisiones del Madrid, y luego, si no le quedaba otra, tendría que abandonar el Madrid y unirse a Wellington, y así obtenemos una doble retirada. Lo siento, debería haber mostrado eso antes.

Retirada de Wellington desde Burgos a Salamanca via Palencia (22 octubre a 9 de noviembre de 1812 (n)

Esa es la posición francesa dentro de Burgos. Esta es en realidad la línea de retirada de Wellington desde Burgos, como se puede ver de vuelta a Salamanca. No fue un retiro cómodo porque todavía estaba lloviendo, la comida todavía escaseaba.

Verán por las imágenes que voy a mostrar que los puentes eran muy importantes. Wellington realmente retiró sus fuerzas el 22 de octubre. Originalmente había esperado convertir el asedio en un bloqueo, pero, supongo, que la determinación de Souham lo convenció de que no era lo suficientemente fuerte para enfrentarse al ejército de Portugal en la batalla y era mejor retirarse. Se retiró durante la noche del 22 de Burgos, y en realidad ganó un día de marcha sobre el Ejército de Portugal. Sin embargo, al día siguiente hubo un combate de caballería desde Celada del Camino hasta Villodrigo: fue una pelea de caballería, hay que decirlo, donde los franceses sacaron lo mejor de ella. Pero finalmente los batallones ligeros de la Legión Alemana del Rey de la 7ª División formando en cuadro, retuvieron a la caballería francesa y los franceses finalmente se retiraron.

El 23 de octubre el ejército aliado en su mayor parte, todos excepto la 5ª División y los gallegos, estuvo en Torquemada. Torquemada se encuentra en una zona vinícola; probablemente ya te estés haciendo una idea. Las tinajas estaban llenas y durante la noche nuestros emprendedores británicos y, me imagino, portugueses los soldados irrumpieron en las tinajas de vino y el resultado fue la embriaguez masiva. Hay algunas escenas increíbles y suena como algo sacado de El Bosco, en realidad, algunas de las descripciones de las escenas de Torquemada. Alexander Dixon, de la artillería portuguesa, en realidad escribió, «tal escena de embriaguez habría deshonrado a una chusma de Billingsgate«. Bueno, no sé cómo es una chusma de Billingsgate3, pero suena bastante mal.

Entonces, el 24, esta tropa borracha tuvo que avanzar más: los franceses estaban bastante cerca. Debo decir, por cierto, que los aliados no se bebieron todo el vino y cuando los franceses se mudaron terminaron lo que los Aliados habían comenzado, lo que puede tener importancia.

El puente romano de Palencia (o)
Puente de Villamuriel (p)

El 25 de octubre el General Foy -como ya he dicho, uno de los tal vez más emprendedores de la generales franceses – tomó Palencia. Era este puente, el puente romano -si han estado en Palencia lo sabrán bien- se suponía que había sido volado y, desafortunadamente, la carga fracasó. Los franceses pudieron cruzar y los Royals en el otro lado no tuvieron más remedio que moverse rápido hacia donde estaba el resto de la 5ª División… Recuerde, estaban sobrios, no podemos culpar a los Royals por estar borrachos porque no habían estado de hecho en Torquemada, habían estado en otro lugar donde no había vino. Así que los Royals tuvieron que incorporarse a la 5ª División que estaba en Villamuriel. Y recuerden, estas son las únicas tropas sobrias. Tienes la 5ª División y los gallegos, y tienes a Foy y Maucune listos para atacar su posición. Esta vez, el puente fue volado con éxito y lo que siguió fue un tiroteo en el lado del río Carrión. Los franceses finalmente encontraron una forma de cruzar.

Napier tiene una hermosa historia, en realidad, que un oficial de caballería francés montó su caballo en el río y afirmó que quería desertar y no podía cruzar, el río era demasiado profundo, donde estaba el vado. Y los soldados amablemente se lo dijeron. Ahora, creo… que no hay otra evidencia para esto. Napier no estaba allí y todas las narraciones que existen no hacen ninguna referencia a eso. Creo que los franceses lograron averiguar dónde estaban los vados porque encontraron el punto donde los Aliados estaban más fuertemente apostados – Caçadores portugueses en una posición y el 9º en otra – y eventualmente cruzaron.

Inicialmente, los franceses tuvieron mucho éxito. De hecho, fueron capaces de empujar a la 5ª División – los gallegos estaban algo atrás – de vuelta hacia el canal. Si has estado alguna vez en Villamuriel, es un lugar interesante porque tienes el río Carrión y corriendo paralelo a él tienes el canal que afortunadamente estaba vacío en este punto y tienes el pueblo en el medio. La 5ª División luego tomó posiciones en el canal. Los españoles avanzaron y un esfuerzo muy fuerte hizo retroceder a Maucune al otro lado del río y la 5ª División pudo mantener la posición el tiempo suficiente para el resto del ejército, presumiblemente recuperándose ahora de su borrachera, para efectuar realmente su retiro.

He mencionado mucho sobre el general Foy. Debo decir que es mi general francés favorito: un muy buen escritor y muy entretenido y, como veremos, muy abierto de mente también. Foy dirigía la persecución de los aliados y llegó a Tordesillas, que conoceréis ver es otro puente. Este puente, nuevamente, había sido volado con éxito. Del lado aliado había un fuerte destacamento de Jaegers de Brunswick y no muy lejos estaba el conjunto de la 7ª División.

Puente de Tordesillas (q)
Puente largo (r)

¿Cómo cruzas un río cuando el puente ha sido volado? Bueno, escuchas a un oficial que dice: “Si todos nos desnudamos, podemos cruzar el río a nado. Todo lo que necesitaremos es una pequeña balsa para poner nuestros mosquetes, y cuando lleguemos al otro lado tomaremos los mosquetes y nos ocuparemos de los Brunswickers de uniforme negro que se supone que deben estar haciendo guardia.” Claramente no lo estaban. E imagino que la vista de hombres desnudos saliendo de un río podría haber sido suficiente para inquietar a cualquiera. De todos modos, el resultado fue que los Brunswickers huyeron, la 7ª División tuvo que emprender una retirada apresurada y Tordesillas estaba firmemente en manos francesas.

Sin embargo, curiosamente, eso es lo más lejos que llegó Souham. Estaba esperando a ver qué estaba haciendo Soult. El 7 de noviembre, Wellington estaba de regreso en Salamanca esperando a Hill. Y solo para repasar muy rápidamente las experiencias de Hill:

El 28 de octubre tuvo que abandonar esa línea en el Tajo. El día 30, otra de estas acciones de puente, este es Puente Largo (arriba), donde un destacamento muy pequeño, hombres que habían subido desde Cádiz, lograron retener a Soult, de nuevo el tiempo suficiente para que las fuerzas de Hill regresaran a salvo a Madrid. El 31 de octubre partieron de Madrid causando gran tristeza, marcharon por la sierra de Guadarrama con los franceses muy cerca detrás. No tenían nada de comida, su comisariado se había derrumbado por completo. Sin embargo, Soult no impulsó la persecución. Se mantuvo a distancia, pero en ningún momento amenazó con abrumar a las fuerzas de Hill y el 10 de noviembre, las fuerzas de Hill estaban en Alba de Tormes. No se van a sorprender, pero otro puente. Nuevamente, este puente estuvo en manos de una brigada de la 2ª División y los portugueses de Hamilton.

El puente de Alba de Tormes (s)

Se llevó a cabo durante dos días y Soult se dio cuenta de que en realidad no podía cruzar. Se dio por vencido, se fue a otro lado. Y eso me lleva, por supuesto, al 14 de noviembre: ambos ejércitos están en orden de batalla en Salamanca y no hay duda de que ambos bandos, en cuanto a los hombres y los oficiales estaban preocupados, querían una batalla. Pero Soult era extrañamente reacio a pelear. Nuevamente, si estamos buscando razones, recuerden que la experiencia más reciente de lucha de Soult con un ejército aliado había sido en la Albuera, la batalla más sangrienta de la Guerra de la Independencia. La batalla que Soult afirmó haber ganado, pero desafortunadamente sus oponentes no lo habían reconocido. Bien puede haber una buena razón por la que decidió que, si podía sacar al ejército aliado de España, que es lo que le había ordenado hacer Napoleón, entonces habría logrado lo que se había propuesto alcanzar. Aproximadamente a las 2 en punto del día 15, Wellington se dio cuenta de que Soult estaba maniobrando para cortar su retirada a Portugal, que es un medio tan bueno como cualquier otro para hacer retroceder a alguien, y así dio la orden de retirarse. Curiosamente, había sido un día muy gris y lluvioso. En el momento en que se dio la orden de retirarse, la llovizna se tornó torrencial lluvia y esa lluvia torrencial iba a durar los próximos tres días. Allí podemos ver la línea de retirada de regreso a Ciudad Rodrigo – ahí es donde apuntaba Wellington.

Mapa mostrando la dirección general de la retirada desde Salamanca a
Ciudad Rodrigo (15 a 18 de noviembre de 1812) (t)

Si leen los relatos de las personas que estuvieron en la retirada de La Coruña y la retirada de Burgos, curiosamente nadie dice que la de La Coruña fue peor, y varios dicen que Burgos fue peor. Es interesante considerar por qué. Bueno, no tenían nada de comida. El Intendente General, Sir James Willoughby Gordon, había enviado la comida por una ruta diferente – la que pensó que Wellington iba a tomar -, y no se había molestado en comprobarlo. Había sido bastante ineficiente de todos modos y esto fue, supongo, la gota que colmó el vaso. Los hombres comían bellotas. Uno de la caballería francesa, porque la caballería francesa fue enviada en su persecución, en realidad hizo el comentario de que, afortunadamente, las bellotas españolas sabían bastante mejor que las francesas, porque tampoco tenían comida. Los hombres robaron cerdos; algunos hombres fueron ahorcados por robar cerdos. Consiguieron coles, consiguieron patatas, pero había un problema: estaba tan mojado que no se podía encender el fuego. No había pan. Había unos cuantos bueyes medio muertos de hambre, pero ¿de qué sirve la carne si no puedes cocinarla? No es una buena idea comerla crudo. Barro hasta las rodillas. Hombres, mujeres y niños simplemente cayendo en el camino, caballos colapsando, y todo el tiempo una persecución muy decidida por parte de la caballería francesa.

San Muñoz (u)
Ciudad Rodrigo (v)

Este es el escenario de la última acción – no notarán ningún puente – Y este es San Muñoz (superior izquierda). Una vez más los franceses fueron retenidos, retenidos por la 7ª División, lo que permitió a todos los demás regresar sanos y salvos a Ciudad Rodrigo (superior derecha), un lugar que conocían bien, por supuesto.

El mariscal Soult (w)

Así que, muy rápidamente, conclusiones. Soult había hecho lo que le habían dicho que hiciera y había empujado a los aliados a Portugal. No los había arrojado al mar, pero eso era pedir mucho. Pero, por supuesto, no los había derrotado. Curiosamente dijo esto:

«Dondequiera que encuentres al ejército británico en retirada, déjalos en paz y se irán al diablo a su manera. Pero si te acercas a ellos, se colocarán en sus lugares y te darán tal paliza como nunca antes lo habías hecho.” Probablemente explica por qué decidió que la persecución era mejor que la batalla.

En cuanto a Wellington, bueno, no lo podemos negar, ¿verdad? Burgos fue un error. Él mismo lo admitió, su peor aprieto. Se felicitó a sí mismo por sacar a todos a salvo. Un alto costo en mano de obra, aunque no tanto: he pasado por todas las bajas que regresan, así que puedo decir esto con confianza, no tan grave como la gente como Napier pensaba que era. Muchos de los heridos, por supuesto, se recuperaron. Muchos de los desaparecidos regresaron. De hecho, encontré en las listas del 4th of Foot que incluso había llegado a Inglaterra. Presuntamente eran prisioneros que escaparon y llegaron a Inglaterra, luego regresaron a la Península para incorporarse al regimiento.

Moneda conmemorativa de Wellington (x)

En lo que Wellington no pudo hacer nada fue en el clima, la falta de comida, los viejos uniformes – piojos, por supuesto, que significan tifus, fiebre – y la enfermedad. Si nos fijamos en lo que dijo McGrigor, James McGrigor, por supuesto, su cirujano general… “él simplemente siente que estas eran cosas que no podrían haber sido contrarrestadas”. Quizá le dé la última palabra al general Foy:

La campaña ha terminado. Lord Wellington se retira invicto con la gloria de los laureles de los Arapiles [Salamanca, por supuesto] después de haber devuelto a los españoles el país al sur del Tajo después de haber tenido que destruir nuestros almacenes, nuestro material, nuestras fortificaciones, en una palabra, todo lo que fue producto de nuestra conquista y pudo asegurar su continuación.

Foy no tenía ninguna duda de que los perdedores en el peor aprieto de Wellington no eran Wellington y su Ejército anglo-portugués, sino el francés. Y por supuesto que tenía razón. Los franceses nunca recuperaron la iniciativa y 1813 fue una historia muy diferente.

Gracias.

– – – – – – o – – – – – –

1Wellington tuvo mala opinión de los españoles, de los portugueses y hasta de sus propias tropas que llegó a apodar con el ya clásico «son la escoria de la tierra». Pero el nombramiento, influencias políticas aparte (su hermano, Richard, era el embajador en España desde 1809), desde un punto de vista militar era lógico, sobre el terreno tenía el ejército más profesional y entrenado, había demostrado su capacidad tanto logística como militar, sus dotes de mando reafirmadas con victorias (o no derrotas, como se quiera) habiendo mejorado su contingente progresivamente desde su segundo desembarco en Portugal en 1809 hasta la entrada de las tropas aliadas luso-británicas y españolas en Francia 4 años después.

2En realidad el tema fue más directo. El 24 de octubre de 1812, en un documento dirigido al ministro de la Guerra, Ballesteros rechazó el nombramiento de Wellington como general en jefe de los Ejércitos Españoles, lo que le valió ser inmediatamente destituido y confinado en Ceuta; pero le valió también una gran discusión entre elementos intelectuales españoles, entre ellos la adhesión de Romero Alpuente, Muñoz Arroyo y otros, que veían en su conducta una defensa de la independencia nacional. [3]

3Billingsgate era una de las zonas de Londres que fue originalmente un mercado general de maíz, carbón, hierro, vino, sal, cerámica, pescado y productos diversos y no parece haberse asociado exclusivamente con el comercio de pescado hasta el siglo XVI, en el que se aprobó que fuera un mercado libre y abierto para todo tipo de pescado. Es de suponer que el lenguaje y maneras en dicho barrio no eran un buen ejemplo a seguir.


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK

2 – https://www.cityoflondon.gov.uk/supporting-businesses/business-support-and-advice/wholesale-markets/billingsgate-market/history-of-billingsgate-market#:~:text=Billingsgate%20was%20originally%20a%20general,trade%20until%20the%20sixteenth%20century.

3 – https://dbe.rah.es/biografias/12270/francisco-lopez-ballesteros

4 – https://www.britishbattles.com/peninsular-war/attack-on-burgos/

Imágenes:

Portada: «The castle of Burgos under siege; in foreground, Anglo-Portuguese troops preparing for attack. Engraving» – © The Trustees of the British Museum – released under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0) license

a/f – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

g – https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Alexander-Keith-Johnston/144719/Mapa-del-asedio-del-castillo-de-Burgos,-publicado-por-William-Blackwood-and-Sons,-Edimburgo-y-Londres,-1848-(grabado-a-mano).html

h/l – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

m – By François Joseph Heim – Réunion des Musées Nationaux, N° d’inventaire: MV1764, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8435751

n/x – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

Pintura. El arte de… Albert Le Dru

Tiempo de lectura: 10 minutos.

Albert Ferdinand Le Dru es otro de los representantes de la escuela francesa de pintura que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX, y cuya obra pictórica se basa en gran parte en las guerras durante el periodo revolucionario al tiempo que también plasmó en varios lienzos de escenas de soldados y de la guerra franco-prusiana de 1870. Sin más preámbulo os ofrecemos una pequeña muestra de su vida y algunos de sus trabajos.

EL APUNTE

Albert Ferdinand Le Dru, nació en París el 17 de febrero de 1848 y fue alumno del pintor de género y escenas militares Louis-Antoine Tiremois y asimismo trabajó de banquero. También trabajó artísticamente junto con Leon Bonnat y Detaille. Expuso en el Salón a partir de 1876, donde obtuvo una medalla de tercera clase en 1894, por su representación de El asedio de Lille en 1792 (el capitán Ovigneur al mando de los artilleros permanece estoico cuando le dicen que su casa está en llamas). Conocemos pocas obras suyas, siempre de inspiración militar, entre ellas La Tour d’Auvergne prisionero (hoy en el Museo de Bellas Artes de Quimper), El duque de Chartres en la batalla de Jemmapes vendida en subasta en 1996, como así como La defensa de Fontenelle, que ilustra uno de los episodios de la guerra de 1794 que opuso las tropas de la joven República Francesa al ejército austríaco.

Como nos sucede en ocasiones, no hemos podido obtener una imagen del artista, pero si que hemos encontrado una definición de su persona bien que por su profesión, en una publicación de la época:

«Muy moreno, muy corpulento, el bigote espeso, la cara redonda y llena, todos los cuales y la tez ligeramente sonrosada denotan una salud de hierro; el vestido limpio, la apariencia general de un oficial de caballería que habría llevado ropa de civil, tal es Albert Le Dru. Se cotiza en la Bolsa de Valores, en el mercado del Banco, preferiblemente cerca del lugar donde se negocian específicamente las acciones de las grandes empresas de seguros.
Le Dru, que es ya es un veterano de la Bolsa de Paris, aunque todavía joven, fue una vez socio de Heintz y Ozanne en transacciones en efectivo, y ha realizado muchas transacciones en ese mercado que le resulta más familiar y donde ha pasado la mayor parte de su ya larga carrera de hombre de finanzas.
Hoy establecido solo de nombre, Albert Le Dru es miembro del Sindicato de Banqueros de Valores. Supervisa cuidadosamente a los muchos empleados que representan a su importante casa en los diversos grupos bursátiles. Le Dru es, además, el hombre de la Bolsa por excelencia, previsor de las probables fluctuaciones y sabiendo enganchar a su numerosa clientela en la dirección correcta, en la “nota” del mercado. Un signo particular: ama el campo y nunca es tan feliz como cuando recibe a sus amigos íntimos, sin ceremonia, pero con perfecta galantería, en su bonito castillo de La Mesnie-Alesnil, en Augerville-la-Rivière, en Loiret, donde Mme. Albert Le Dru es el hada benéfica de este hermoso país.
» [7]

Fue también capitán de la infantería territorial y fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1907. Murió en Paris XVI el 11 de abril de 1923.

OBRA ESCOGIDA

«Théophile et Félicité de Fernig, aides de camp de Dumouriez» (1903), 112×170 cm (b)

Marie-Françoise-Théophile-Robertine Fernig (1775 – 1819), y su hermana mayor Marie-Félicité-Louise Fernig (1770 – 1841), lucharon en las filas de los ejércitos revolucionarios de Francia. Tenían 17 y 22 años cuando se incorporaron en 1792 a las filas de la guardia nacional de Mortagne, y lucharon contra los austriacos. Por instrucciones de Beurnonville, la Convención les envió dos caballos ricamente enjaezados. De gran belleza, estas dos hermanas se unieron su fortuna a la del general Dumouriez, quien les dio dos comisiones como oficiales de estado mayor y las tomó como ayudantes de campo. Lucharon en esta calidad en las batallas de Valmy, Jemmapes, Anderlecht, Neerwinden, y realizaron varias otras acciones destacadas. Arrastradas en la deserción de Dumouriez al enemigo, volvieron a usar su vestimenta femenina tradicional. Tras unos años de exilio, llegaron a París para pedir su baja de la lista de emigrés, pero fueron mal recibidas y tras varias solicitudes no pudieron regresar hasta 1802.

«El asedio de Lille en 1792» (c)

En la imagen superior, el Capitán Ovigneur al mando de los artilleros permanece en actitud estoica cuando le informan que su casa está en llamas). La escena le supondría a Le Dru poder ganar una medalla de 3ª clase en el Salon de Artistas franceses. La imagen ha sido publicada por cortesía de Thomas Ovigneur (https://www.facebook.com/OVIGNEUR), al que le agradecemos la deferencia en su utilización.

«La muerte de Desaix en Marengo» (1901) (d)

«La Tour d’Auvergne prisionero» (1900), 245×180 cm (e)
«Le Duc de Chartres à la Bataille de Jemmapes«, óleo sobre lienzo, 166×247,5 cm (f)
«Scène de bataille de la vallée du Rhin», óleo sobre lienzo, 130×200 cm (g)

La publicación «L’Hebdomadaire illustré» publica en su número 50 (Ilustración 9) el cuadro «Alexandra Barrau, granadero del 2º batallón» (Inferior izquierda). Algunos de los artistas cuyas obras fueron reproducidas en dicha publicación hoy en día están completamente olvidados, como sería el caso de Le Dru.

«Alexandra Barrau, grenadier du 2e bataillon» (1895) (h)
«La defensa de Fontenelle» (1875-1900), oleo sobre lienzo, 129,5-199 cm (i)

La pintura «La defensa de Fontenelle» (superior derecha) ilustra uno de los episodios de la guerra de 1794, que opuso las tropas de la República al ejército austríaco, el llamado episodio de la defensa de Fontenelle. Este pueblo, cerca de Nouvion-en-Thiérache y ubicado en el cantón de La Capelle, había sido tomado por los austriacos que querían quemarlo y masacrar a sus habitantes. Fue gracias a la acción del teniente Alexandre-Joseph Dubois, natural de este pueblo, que los austriacos fueron repelidos y puestos en fuga. Está representado en el centro del cuadro disparando contra los austriacos derrotados y al frente de un grupo compuesto por soldados republicanos y campesinos armados. Fue a instancias de su hijo, Paul Dubois, que se realizó el encargo para la pintura. Datada en el cuarto cuarto del siglo XIX, es un perfecto ejemplo de esta pintura de historia oficial con vocación moral y educativa, que celebra en un estilo académico y tradicional las virtudes republicanas y los héroes de la historia nacional y regional.

«La défense du drapeau» (1899), ilustración, 30×23 cm (j)
«Napoleón Bonaparte en el sitio de Tolón», 38×28 cm (k)

Fuentes:

1 – https://books.openedition.org/msha/18256

2 – https://fr.wikipedia.org/wiki/Albert-Ferdinand_Le_Dru

3 – https://fr.wikipedia.org/wiki/S%C5%93urs_Fernig

4 – https://www.facebook.com/pages/Albert-Ferdinand-Le-Dru/725309784168135?paipv=0&eav=AfZv3EbDa28FRz7nXICgttLCAIdNQsHtkt3bUaZnNfnp3paOTngrtoB3LchPtJoN8kY

5 – https://inventaire.hautsdefrance.fr/dossier/tableau-et-cadre-defense-de-fontenelle/737475a5-642b-48ad-a7ae-05caa52c6fd3

6 – Compendio Benezit 1939

7 – «Profils Parisiens» – Ernest Jungle, A. Melet, Éd., Pris, 1898

Imágenes:

a – https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net/v/t31.18172-8/1483811_594333537305464_1580670783_o.jpg?stp=cp0_dst-jpg_e15_fr_q65&_nc_cat=109&ccb=1-7&_nc_sid=dd9801&efg=eyJpIjoidCJ9&_nc_ohc=RZ7muM79mXsAX_TZ6r1&_nc_ht=scontent-mad1-1.xx&oh=00_AT8UNPH9I6RCK_HvHIiPN_J5lwmzuE9gHa9M9qXdP9Vi2Q&oe=635A6425

b – https://www.enghien-svv.com/lot/13616/2501718

c – https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net/v/t31.18172-8/1483811_594333537305464_1580670783_o.jpg?stp=cp0_dst-jpg_e15_fr_q65&_nc_cat=109&ccb=1-7&_nc_sid=dd9801&efg=eyJpIjoidCJ9&_nc_ohc=RZ7muM79mXsAX_TZ6r1&_nc_ht=scontent-mad1-1.xx&oh=00_AT8UNPH9I6RCK_HvHIiPN_J5lwmzuE9gHa9M9qXdP9Vi2Q&oe=635A6425

d – https://overnia.bibliotheques-clermontmetropole.eu/media-dam/CLERCO/lauvergn/PDF/D_BOYER_788.pdf

e – https://i.ebayimg.com/images/g/WgEAAOSwa4xhPkTs/s-l1600.jpg (Museo de Bellas Artes de Quimper)

f – http://www.artnet.com/artists/albert-ferdinand-le-dru/le-duc-de-chartres-%C3%A0-la-bataille-de-jemmapes-8LqExAUSRQ94TQtHPMj1ew2

g – http://www.artnet.com/artists/albert-ferdinand-le-dru/sc%C3%A8ne-de-bataille-de-la-vall%C3%A9e-du-rhin-XK5deOBe9CV7xD8DLl2npA2

h – https://www.kfzimg.com/sw/kfz-cos/pmimg/1096170/85335e2542788923_n.jpg

i – https://inventaire.hautsdefrance.fr/dossier/tableau-et-cadre-defense-de-fontenelle/737475a5-642b-48ad-a7ae-05caa52c6fd3

j – https://i.ebayimg.com/images/g/GiwAAOSwgh1gzDoz/s-l1600.jpg

k – https://i.ebayimg.com/images/g/pK4AAOSwp6JgjXOF/s-l1600.jpg

Miniatura. «El Puente de los Diablos, Salamanca, 1812».

Tiempo de lectura: 12 minutos

Esta semana os traemos otra escena basada en la Guerra de Independencia, con un encuentro entre una unidad de infantería ligera, los Tiradores de Castilla, y un piquete del 3º de húsares francés, que en mayo de 1812 formaba parte con dos escuadrones de la división de caballería ligera del Ejército de Portugal al mando del general Curto. La acción, totalmente ficticia, tiene como trasfondo el singular Puente de los Diablos o de las Brujas, situado a unos 25 kilómetros de Salamanca.

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

EL MOTIVO: EL PUENTE DE LOS DIABLOS

El puente de los Diablos o de las Brujas se localiza en la provincia de Salamanca, en la pedanía de Porqueriza, a tres kilómetros de la localidad de La Mata de Ledesma. Está construido en piedra granítica y su origen es posiblemente medieval. Cuenta con dos ojos irregulares y unos sillares de gran tamaño. Su estado de conservación es bastante bueno y pudo formar parte del camino o calzada de la ruta entre Salamanca y Yecla de Yeltes. [1 y 2]

Foto del puente de Los Diablos (Porqueriza, Salamanca) (a)

LA BASE

Hacemos una primera composición de la probable ubicación de las figuras. Podrían parecer demasiadas figuras en un principio para una base relativamente pequeña, pero me interesaba dar la sensación de choque de la caballería con varias figuras y los infantes intentando defenderse de la agresión. Los kits de la marca Italeri son bastante sencillos, no están muy elaborados, y a menudo se limitan a duplicar las piezas en sus posiciones básicas, con lo cual el repertorio de posiciones de las figuras queda bastante reducido, y si queremos hacer alguna variación en las posturas habrá que hacer los consabidos retoques, cortando y modificando piezas con masilla.

La base de madera tiene unas dimensiones aproximadas de 35×16 cm. Realizamos primero la estructura del puente de piedra con arcilla común de modelar sobre una base de madera (aquí el problema no es que se fisure la pieza ya que tiene un buen grosor, sinó que se separe de la base de madera una vez seca, pero pegando los trozos sueltos después con cola se resuelve con facilidad). Fijamos el trozo de puente a la base pegándola con cola blanca de impacto transparente (vigilar la verticalidad antes de pegar) y luego pasamos a realizar las curvas de nivel del terreno con láminas de corcho de 2/3 mm, que dan un buen resultado, ya que otras veces había hecho las pendientes del terreno con poliestireno extrusionado. Con papel maché conformamos el terreno en pendiente y una vez seco aplicamos una capa de Vallejo Earth Texture y pintamos el tramo del puente, el terreno y la base del curso de agua.

El agua del riachuelo la realizamos con resina epoxídica de dos componentes, que cristaliza en 24-48 horas, con un espesor de unos 5-7 mm. Una vez seca la resina, añadimos en superficie una capa de Water Textur Acrylic, de Vallejo, para dar la sensación de movimiento del agua y finalmente añadimos Still Water Acrylic, también de Vallejo impregnando trozos de algodón para las salpicaduras del agua de los caballos, recurso que hemos utilizado en otras figuras.

La vegetación la hemos añadido a medida que ubicábamos las figuras, para que no estorbaran a estas en su posición final. La vegetación en este tramo del puente, según las fotografías que hemos consultado por Internet, es más bien escasa, ya que el terreno es básicamente de piedra, por lo que no va más allá de algo de hierba o musgo y algunos arbustos pequeños.

LAS FIGURAS

Como ya hemos comentado, las figuras son de la marca italiana Italeri, a escala 1:32. En el caso de los húsares del 3r regimiento (creado como Esterhazy en 1764, y renombrado como 3er regimiento en 1791) aprovechamos un kit de húsares de esta marca, a la que hacemos algunas correcciones como el número del regimiento tanto en el portapliegos del jinete como en las maletas de equipaje, con masilla de dos componentes de Tamiya, y añadimos algunos elementos pintados como el petral con el distintivo corazón de los caballos.

Una de las «singularidades» de este regimiento es el color de su uniforme, que se denomina oficialmente Gris Argentino (Gris Argentin). En la película de Los Duelistas, vemos que el húsar del 3er regimiento que interpreta Keith Carradine lleva un uniforme grisáceo tirando un poco a azul, mientras que Jouineau en su libro propugna que el Gris Argentino era en realidad mucho más azulado que grisáceo, por lo que hemos pintado a los jinetes siguiendo dicha pauta, con un azul un poco más claro, quizás por el desgaste del uso en campaña. La versión que hemos elegido finalmente es la que Jouineau nos muestra en su libro [3], según una lámina de A. Martinet, de 1808.

El 8 de septiembre de 1808, el VI Cuerpo recibió orden de ir a España y fue reunido en un campamento cerca Dresde, para dirigirse a Maguncia y de allí a Bayona, cerca de unos cien días para hacer el camino. En los primeros días de noviembre el 6º Cuerpo estaba en Vitoria. El general Lagrange, reforzado con la caballería ligera del general Colbert (3º de húsares y 15º de cazadores), fue enviado a Logroño sobre el Ebro. El 3º de húsares tomó parte en diferentes acciones en la península englobado en el ejército de Portugal, de 1808 a 1813: Tudela (1808), Cacabelos, collado de Baños, Tamames y Alba de Tormes (1809), Ciudad-Rodrigo, La Concepción, Almeida, Busaco, Leiria y Alcoluto (1810), Redinha y Fuentes de Oñoro (1811), Los Arapiles (1812) y Vitoria (1813). [7 y 8]

Tirador de Castilla

Los Tiradores de Castilla, fue una unidad española creada en 1808 a partir de soldados regulares que se habían separado de sus regimientos, que se encuadraban como compañías de tiradores en los Tercios o batallones creados a partir de las levas de las juntas de armamento y defensa. Las compañías de tiradores junto con otros soldados veteranos del ejército regular pasaron a formar el denominado Batallón de Infantería Ligera Tiradores de Castilla de a 4 compañías, cuyo comandante era el capitán José Pirez. [5]

Durante la Guerra de Independencia el batallón tuvo diferentes asignaciones: con la división de vanguardia del MC (Mariscal de Campo) Duque de Albuquerque, con unos efectivos en servicio de 205 jefes y oficiales y 666 soldados (11/01/1809), con la 2ª división en el ejército del Centro del MC Carlos O’Donnell (15/06/1810 y 1/09/1810), con la 2ª división del 5º ejército del MC José Virues (01/02/1811), con la 3ª división del 5º ejército del MC Carlos de España (1/10/1811, enero de 1812, 1/11/1812), con la 2ª división del 4º ejército del MC Carlos de España (diciembre de 1813) y en enero de 1814 seguiría en la 2ª división del 4º ejército con unos efectivos de 872 hombres. [6] Como dato destacado el 22 de julio de 1812 formaron parte de las tropas aliadas con la división de Carlos de España en la famosa batalla de Los Arapiles o de Salamanca para los británicos.

Para nuestra escena hemos tomado un kit de Italeri del famoso 95º regimiento ligero británico también conocido como Green Jackets. El uniforme es bastante parecido excepto en algunos elementos y el armamento, pero nos encajaba relativamente bien con la imagen del soldado de dicha unidad. Comentar también que existe una asociación histórica que recrea dicha unidad, la Asociación Histórico Cultural Salamanca 1812, con un blog y página de Facebook propios, de la que hemos extraído parte de la información que aquí os mostramos.

Los caballos con sus húsares en la parte inferior. Faltaban aplicar algunas sombras en los pliegues de los uniformes de las figuras que hicimos posteriormente con tintas de Vallejo.
La escena casi acabada, faltan los árboles y el efecto de chapoteo de los caballos.

LA ESCENA

Perspectiva de la escena. En la realidad el terreno es más rocoso del que se muestra aquí.
Conjunto de le escena desde una vista frontal.
La escena desde una vista cenital. La base en sus laterales está repintada con esmalte negro, ya que el marco original había quedado bastante desgastado por todo el proceso. Normalmente se protege con cinta de carrocero, pero ya con la idea de repintar, lo dejamos estar.
Una vista desde el arco del puente del puente para ver al jinete francés cayendo por efecto del disparo.
La posición no la variamos de la original del molde.
Una vista frontal ampliada. El efecto con el algodón y el Still Water de Vallejo me ha gustado relativamente, ya que con escalas mayores el efecto parece más verosímil…
Una vista desde el lateral
Desde el lateral contrario…
La vista lateral más cercana, lo que nos ha difuminado ligeramente las figuras en primer término.
Un tirador intentando escapar del jinete, aunque su suerte parece echada…

Fuentes:

1 – https://www.lagacetadesalamanca.es/hemeroteca/puente-diabolico-salamanca-FTGS253521

2 – https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-mata-de-ledesma-puente-de-los-diablos-salamanca-3799709/photo-1774721

3 – «Officers and Soldiers of the French Hussars. 2. From the 1st to the 8th Regiment 1804-1812» – André Jouineau, Histoire&Collections, 2006

4 – https://tiradoresdecastilla.wordpress.com/

5 – https://m.facebook.com/TiradoresdeCastilla/posts/100596258844370/

6 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

7 – https://www.napoleon-series.org/military-info/organization/c_hussars.html#3rd

8 – «Historique du 3e Régiment de hussards de 1764 à 1887: d’après les archives du corps, celles du dépôt de la guerre et […] – Raoul Dupuy, Alphonse Piaget Ed., Paris, 1887

Imágenes:

a – https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-mata-de-ledesma-puente-de-los-diablos-salamanca-3799709/photo-1774721

b – https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net/v/t1.6435-9/175682359_100584492178880_3189248139406001303_n.jpg?stp=cp0_dst-jpg_e15_fr_q65&_nc_cat=101&ccb=1-7&_nc_sid=8024bb&efg=eyJpIjoidCJ9&_nc_ohc=KcE36kfTzDYAX9rcJnH&_nc_ht=scontent-mad1-1.xx&oh=00_AT-l-HW_cM0IxUuQtxbpAX42Mz_PatdFrVKzsWM-RDAdhQ&oe=6366673F

La Ciudadela de Barcelona y su protagonismo en el período 1808-1814

Tiempo de lectura: 20 minutos

El parque urbano de la Ciudadela de Barcelona ocupa la mayor parte de los terreno de la antigua fortaleza de la Ciudadela (1716-1868), un claro ejemplo de la arquitectura de los ingenieros militares del siglo XVIII. Durante el período de la Guerra de Independencia fue ocupada con alevosía por las tropas italo-francesas del general Duhesme y durante la posterior ocupación a su función estrictamente militar añadió también la función de presidio «oficial» de la ciudad (compartido en ocasiones con el castillo de Montjuich) que otorgaría a la fortaleza un papel siniestro durante todo el conflicto y las posteriores revoluciones liberales, lo que llevó a pedir su derribo al Consistorio a la Corona hasta en cuatro ocasiones tras la guerra, hasta que finalmente se autorizó su demolición en el año 1868, ganando para la Barcelona en expansión de la época un considerable y necesario espacio.

Panorámica de la Ciudadela en 1874 (b)

UN POCO DE HISTORIA

Barcelona, ya desde la primera mitad del siglo XVI comenzó a aplicar el trazado de murallas con baluartes a su perímetro defensivo. El proyecto de edificar una ciudadela se remonta a mediados del s. XVII, (marqués de los Balbases, 1640), con dos ubicaciones posibles: una en el baluarte de Levante y Mediodía por el norte (donde finalmente  se construyó) y otra en las Reales Atarazanas, en el extremo opuesto por el sur. Tras unos breves años de silencio, el proyecto se reemprendió en 1660 con las mismas ubicaciones planeadas.

El marqués de Verboom (c)

La difícil situación económica de la monarquía española por aquella época retrasó el proyecto y el inicio de las obras hasta comienzos del s. XVIII. Ya en julio de 1705 en el contexto de la guerra – pero antes del ataque de Felipe V a la ciudad – se retomó la idea de una ciudadela para la Ciudad condal. Después de la victoria Borbónica en el conflicto, Felipe V encargó al ingeniero general flamenco Jorge Próspero de Verboom1 (7 de marzo de 1715) que proyectara una ciudadela, si bien otro oficial borbónico, el conde de Lecheraine, presentó a su vez un proyecto alternativo. El principal reclamo de este último es que preveía aprovechar el ya existente baluarte de Levante de la muralla original.

Tras las oportunas deliberaciones, el proyecto de Verboom sería el elegido por varios motivos: había sido discípulo del gran Vauban, tenía solidos conocimientos matemáticos y ya había estado presente en la ciudad en calidad de prisionero de guerra (1710-1713) hasta su liberación en un intercambio de prisioneros. Parece que durante su presidio gozó de cierta libertad de movimientos que aprovechó para estudiar las fortificaciones de la ciudad y que, como era de esperar, se aprovechó para el posterior asedio a la misma. [1] 

Verboom proyectaría la Ciudadela en su ubicación definitiva, ya que le permitía por una parte  dominar el centro más poblado de la ciudad y por otra fortalecer una de las zonas más débiles del perímetro amurallado. La fortaleza tenia forma de pentágono con cinco baluartes (de la Reina, del Rey, del Príncipe, de Don Felipe y de Don Fernando) de unos 320 m de distancia entre ellos, con otros tantos revellines (lo que le otorgaba una planta de estrella de 10 puntas), con unas murallas de una altura promedio de 8 metros y se proyectó que fuera ocupada por unos 8.000 hombres con la finalidad de mantener un control militar permanente, ocupando en total una superficie de 1.111.389,5 m². [2]

La Ciudadela en el Plano Topográfico de Juan López de 1807, en plena ocupación francesa.

Se comenzó a construir en el año 1716, para lo cual hubo que derruir parte del existente barrio de La Ribera, varios conventos y unas 1.000 casas, desalojando a sus habitantes, lo que provocó una pronta problemática con las autoridades de la ciudad, ya que también se les cargó con el gasto de los derribos2. Los principales edificios del complejo se acabaron en el año 1721, pero no se terminó su construcción por entero hasta el año 1751. La Ciudadela conservó no obstante la torre medieval de San Juan (Sant Joan), que fue integrada en el conjunto y que fue durante varios años la cárcel de la ciudad. Aquel conjunto se rodeó con un foso con la vertiente externa formando una entrada encubierta y, más hacia fuera, por la explanada, un espacio sin obstáculos y en ligero desnivel que la aislaba tanto de la ciudad como del campo abierto. Otros elementos que se edificaron como complemento a dicha fortaleza, fueron el fuerte de don Carlos, por el lado de mar, construido en la época de Carlos III, y el fuerte Pío, por el lado norte, dando vista al fértil llano de Barcelona. [5]

Plano en relieve de la Ciudadela de Barcelona, con los edificios que aún
se conservan marcados en naranja.

A pesar de su inherente función defensiva, los barceloneses veían con recelo la existencia de la fortaleza, y ya en el año 1794 el Consistorio pidió al rey oficialmente su derribo, que obviamente no fue admitido.

Tras la Guerra de Independencia, el crecimiento demográfico de Barcelona era un hecho (a principios de siglo ya contaba con cerca de 185.000 habitantes), lo que implicaba un crecimiento urbanístico para el cual la fortaleza era un freno manifiesto, por lo cual se decidió derribar las murallas, aunque las sucesivas peticiones de los regidores a la autoridad real en 18403, 1845 y 1862 fueron desestimadas. Con la Revolución de Septiembre de 1868, el nuevo responsable del gobierno español el reusense Juan Prim y Prats decretó la cesión de la fortaleza a la ciudad, con el compromiso de edificar un parque público, que los gastos de la demolición corrieran a cargo del Ayuntamiento y la construcción de casamatas alternativas para el alojamiento de los soldados. A partir del año 1869 el Ayuntamiento de Barcelona encargó todo los proyectos y gestiones del derribo de la Ciudadela y de la construcción del Parque a una comisión de regidores, que estuvo presidida durante un tiempo por Francesc de Paula Rius i Taulet.

La Ciudadela durante su demolición, con el puente sobre el foso, la puerta principal, la iglesia, el palacio del gobernador y al fondo el arsenal. (d)

Transcurrieron más de diez años desde el inicio del derribo de las murallas (1869) en varias etapas hasta la cesión del solar de la Ciudadela y hasta la decisión de su uso. Se erigió un monumento ecuestre al general Prim entre 1882 y 1887 (que aún puede observarse en el parque de la Ciudadela, aunque fuese derribado puntualmente en 1936 y vuelto a erigir en 1948). Del complejo de la fortaleza quedaron sólo los principales edificios internos: la capilla, el palacio del Gobernador (actualmente, un instituto de enseñanza secundaria) y el arsenal, que en 1888 fue convertido en Palacio Real y en 1931 y, nuevamente, en 1979 en sede del Parlamento de Catalunya.

La ciudadela de Barcelona en el s. XIX.

LA CIUDADELA DURANTE EL PERIODO 1808-1814

En los dos dias que precedieron á la entrada de las tropas francesas en Barcelona, el recién incorporado capitán general conde de Ezpeleta intentó seguir el proceder de su antecesor en el mando el conde de Santa Clara, a pesar de que las instrucciones desde la Corte no fueran todo lo precisas que se hubieran necesitado en aquellos momentos más allá del de proporcionar a los soldados franceses lo que necesitaran para su alojamiento y avituallamiento y que hasta fueran mejor tratadas que las españolas. El Ayuntamiento, por otra parte, se resistía enérgicamente a la entrada de soldados extranjeros cuya fuerza excedia en mucho a la de los soldados españoles que guarnecían la Plaza. Finalmente tras acalorados debates se accedió a la admisión de los franceses dentro de la Plaza, pero sin concederles otros cuarteles que los de la ciudad, y sin ser admitidos en la Ciudadela, Monjuich y Atarazanas.

Ocupación de la Ciudadela de Barcelona y castillo de Montjuich
por los franceses el 29 de febrero de 1808.

Finalmente las tropas franco-italianas entraron la tarde del 13 de febrero de 1808 en la ciudad de Barcelona. Tras algunos desfiles y actos protocolarios, el 29 de febrero a las 11:30 h., tras una revista de tropas en la esplanada cercana a la fortaleza, el general italiano Lechi se dirigió directamente a caballo con sus edecanes a la misma, y detrás el resto de tropas que se hallaban en formación. A las 13:00 horas salió apresuradamente el gobernador de la Ciudadela, Juan Viard de Santilly4, para comunicarle a Ezpeleta que los franceses se habían apoderado de la fortaleza, quedando presa la guarnición española que la custodiaba.

La torre de San Juan, que se constituyó en el presidio de la ciudad. (f)

El 1 de marzo, se sacaron los enseres y muebles de la guarnición española, al hasta entonces gobernador se le mandó ocupar otros aposentos más reducidos en el mismo lugar y a las 4 de la tarde, salieron de la Ciudadela las tropas españolas, siendo casi toda de Guardias Españolas y Valonas5, que tuvieron que pasar la noche anterior al raso en la plaza de la Ciudadela. Los oficiales y la tropa, que iba con sus fusiles, se dirigieron al Baluarte de Medio-Dia, al Colegio Tridentino y al Convento de San Agustín. La fuerza francesa que se quedó en la Ciudadela, era de dos batallones del 2º de napolitanos, con unos 2.386 efectivos.

A partir de entonces, la Ciudadela, aparte de sus funciones defensivas y de alojamiento de soldados, se constituyó en almacén de víveres para la tropa y depósito de trigo de las poblaciones cercanas, depósito de armas (muchas de ellas españolas extraídas primeramente de las Atarazanas) y presidio para los contrarios a la ocupación, para rehenes de las autoridades francesas como personas de rango (el mismo conde de Ezpeleta), burgueses pudientes, religiosos y con el tiempo también para los prisioneros de guerra que eran conducidos a Barcelona. También la Ciudadela fue ocasionalmente objetivo del fuego de las fragatas británicas que bloquearon Barcelona por mar durante casi todo el conflicto.

Los reos del Complot de la Ascensión que se produjo en el año 1809, que ya tratamos en nuestro blog. El grabado recoge parte de la fachada de la Ciudadela, la torre de San Juan y la Iglesia interiores, así como su puente levadizo en el margen izquierdo.

Con el transcurso de los acontecimiento y a medida que avanzaba la guerra, en Barcelona se centralizaban los convoyes que regresaban a Francia, con los soldados y el fruto del expolio por parte varios de los oficiales. El propio Suchet acudió a la ciudad en dos ocasiones en 1813 y en 1814. Ya al finalizar la guerra y publicado el armisticio, con el último gobernador militar de Barcelona, Habert, aún exigiendo las contribuciones para todo el año 14 y sin tener relativa prisa para entregar la plaza. El 28 de mayo de 1814 quedó liberada la ciudad de Barcelona con la entrada del coronel José Manso al frente de su división, siendo elegido ese mismo día gobernador de la Ciudadela.

LA CIUDADELA EN LA ACTUALIDAD

La mayoría de los terrenos que ocupaba la Ciudadela están ocupados por un parque público con el mismo nombre, que durante muchos años fue el único que tuvo Barcelona. De la antigua fortaleza solo se conservan tres edificaciones: la Iglesia (Parroquia Castrense, s. XVIII), el antiguo Palacio del gobernador (actualmente el IES Verdaguer) y el arsenal (actual Parlamento de Cataluña).

LA IGLESIA

Perfil de la Iglesia de la Ciudadela (1724) . AGS. Secretaría de Guerra, Legajos (g)

LA CASA DEL GOBERNADOR

EL ARSENAL

Alzado frontal del arsenal de la Ciudadela de Barcelona (1717). AGS. Secretaría de Guerra, Legajos, 03303 (h)

– – – – – – o – – – – – –

1«Esta tarea ocupó prioritariamente al ingeniero, tal como se hace patente a través de los numerosos planos y proyectos que hizo como planteamiento previo de la obra, así como por los que fue realizando en el transcurso de los trabajos de construcción para dar respuesta a los problemas que iban surgiendo. Evidencia de la concentración de esfuerzos de Verboom en la tarea, es el que en abril de 1715 escribía al ministro del Despacho de la Guerra, Miguel Fernández Durán, disculpándose por no poder atender a la constitución de la Academia para la formación de los ingenieros por estar muy ocupado en el proyecto de la ciudadela de Barcelona. Fue también él quien en 1715 diseñó la medalla conmemorativa de la ceremonia de colocación de la primera piedra de la ciudadela y se ocupó personalmente del desarrollo de las obras, lo que le llevó a solicitar el 1 de enero de 1718 el nombramiento de gobernador de la fortaleza, lo que le fue concedido el día 13 de mayo del mismo año». [7]

2La mayoría de sus habitantes no serían realojados hasta el año 1753, en el recién construido barrio de la Barceloneta.

3Ya en el año 1841 la nombrada Junta de Vigilancia de Barcelona inició el derribo de la muralla aunque, cuando fue suprimida el mismo año, el regente Espartero la hizo restaurar. [6]

4Juan Viard de Santilly (ó Santilli). Nació en Mâcon (Borgoña, Francia) el 8 de noviembre de 1754. Cadete de las Reales Guardias Valonas, participó en la Guerra contra la Convención Nacional francesa y en la campaña del Ejército español en el frente de Aragón (1793-1795). Fue coronel de infantería (25-12-1793). Fue herido en Lescun (4-9-1794). Fue capitán interino, segundo comandante de las tropas ligeras de Navarra (11-9-1794), capitán de fusileros del regimiento de las Reales Guardias valonas (3-8-1795), brigadier de infantería (4-9-1795) y gobernador de la Ciudadela de Barcelona (24-4-1798). Fue suspendido del cargo por las autoridades napoleónicas de empleo (29-2-1808) y desterrado a Francia (22-7-1810). Fue el último gobernador militar de la Ciudadela.

5Citando a Francisco X. de Cabanes, en junio de 1808, cifra las siguientes fuerzas regulares en Barcelona: Guardias Españolas (1.200) y Valonas (900), de otros cuerpos (600), Reg. de Borbón de caballería (100), 1er reg. de artillería (600) y de Marina, 1 bergantín y 6 faluchos. O sea 3.580 hombres y 120 caballos


Fuentes:

1 – “Poliorcètica Defensiva: La Ciutadella De Barcelona, Contextualització I Característiques Bàsiques” –  Miquel Gea y Laia Santinach, QUARHIS, Època Ii, Núm. 6 (2010), pp. 178-195

2 – “Gaudí en el Parque De La Ciudadela” – Laura Muñoz Hornillos,  Proyecto Final de Carrera. Expresión Gráfica Arquitectónica II – Arquitectura Técnica 2006-2007

3 – “Un parque para Barcelona. La evolución histórico-formal del Parque de la Ciudadela” – Ester Benatar Zamora. Aula 7, 2020

4 – https://ca.wikipedia.org/wiki/Fortalesa_de_la_Ciutadella

5 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

6 – https://www.llibertat.cat/2007/03/1841-primer-intent-d-enderrocament-de-la-ciutadella-de-barcelona-889

7 – https://dbe.rah.es/biografias/15570/jorge-prospero-verboom

8 – «Els governadors de la Ciutadella de Barcelona durant el segle XVIII» – Rafael Cerro Nargánez, Revista de Dret Històric Català [Societat Catalana d’Estudis Jurídics], vol. 18 (2019), p. 145-177 ISSN (ed. impresa): 1578-5300 / ISSN (ed. digital): 2014-0010

9 – «Barcelona cautiva 1808-1814» – Raymundo Ferrer, 1815 – Ed. Antonio Moliner Prada

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

b – https://ajuntament.barcelona.cat/arxiumunicipal/arxiufotografic/sites/default/files/styles/_header__

carousel/public/s1_0100_07.jpg?itok=4wjKvd36

c – By José Luis Filpo Cabana – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70040844

d – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/image-file/byte?f=/opt/baratz/mediasearch/cache/extralarge/1/000004a3/1187085/1198566111111.jpg

e – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

f – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/doc?q=ciudadela+de+barcelona&start=57&rows=1&sort=msstored_typology%20asc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=media&fv=true&fo=and

g y h – Ministerio de Cultura y Archivos Estatales de España.

Francisco J. Sentmenat Vera de Santa Pau, marqués de Castelldosrius

Tiempo de lectura: 25 minutos

Pocos militares españoles de la época poseen el mérito de haber tomado parte en el asedio a Gibraltar, formar con su regimiento a las ordenes del general Ricardos en los Pirineos en la Guerra de la Convención, haber sido ayudante de campo del propio Príncipe de la Paz en 1801, volver a invadir Portugal desde el campo de Gibraltar en 1807, combatir a las puertas de Tarragona, ser hecho prisionero en la batalla de Valls en 1809 formando parte del E.M del general Teodoro Reding, ser deportado a Francia y a su retorno formar parte del ejército de los Pirineos Orientales al mando del general Castaños en 1815.

Esta semana os traemos un resumen cronológico de la carrera del teniente general Francisco Javier Sentmenat y Vera de Santa Pau, V marqués de Castelldosrius y XXI barón de Santa Pau, Grande de España y Académico de Honor de las Nobles Artes. Aparte de su amplio historial militar fue nombrado Director General de Artillería y senador por la provincia de Barcelona en 1837-1838, 1838-1839, 1839, 1840, 1841 y 1842.

En la imagen superior podéis observar un retrato suyo realizado en 1841 obra de Vicente López Portaña, vistiendo uniforme de teniente general de Artillería, ostentando las grandes cruces y bandas de las órdenes de Carlos III, Isabel la Católica y la militar de San Hermenegildo. 

CRONOLOGÍA

1767 – Nace el 3 de enero en Murcia (otras fuentes citan el día 7), Francisco Javier de Oms, y de Santa Pau, Olim de Senmenat y Vera, Castilla y Saurín, Lanuza, Desbach y Cabrera de Aragón, Señor de la casa de Oms y adyacentes, barón de Santa Pau y marqués de Castelldosrius. Hijo del teniente general Manuel de Sentmenat y Castellá, IV marqués de Casteldosrius y de María Dolores de Vera y Saurin, siendo su familia originaria de Cataluña, asimismo contaba entre sus antepasados con algunos distinguidos miembros1.

1774 – De bien joven se decantó por la carrera de las armas, y por los méritos de su padre, el 8 de febrero obtuvo la Gracia del rey de que se le considerase como cadete del regimiento de caballería de la Reina, aunque sin antigüedad ni gozar del prest (sueldo).

1777 – El 8 de julio se inaugura oficialmente su hoja de servicios, siendo incorporado al regimiento de caballería de Alcántara, también en calidad de cadete.

1779 – El 9 de mayo se le confiere el grado de alférez y es agregado al regimiento de dragones del Rey.

1780 – Es transferido nuevamente al regimiento de Alcántara el 1 de mayo.

1781 – El 4 de mayo obtiene el empleo de capitán.

1782 – En la guerra contra Inglaterra, tomó parte en el sitio de la plaza de Gibraltar, de capitán agregado a los Voluntarios de Crillon, realizando servicios de avanzada y luego siendo ayudante del propio general duque de Crillon, hasta el final de la guerra.

1783 – Recibe el grado de teniente coronel, en la promoción general del 1 de enero, probablemente también en atención a su título de barón de Santa Pau, como se le nombraba en el despacho oficial.

1784 – El 28 de enero se le concede el sueldo de capitán vivo2 según reglamento, teniendo la calidad de poder ser un reemplazo a la primera vacante en el regimiento sin necesidad de despacho oficial.

1785 – Al no haber vacantes en su regimiento pasa al regimiento de Montesa el 30 de enero, al mando de una compañía.

1789 – El 4 de mayo pasa al de Carabineros, y el 19 del mismo mes obtiene el empleo de coronel.

1791 – El 17 de abril obtiene el empleo de teniente coronel.

1793 – El 2 de enero es transferido al regimiento de caballería de Calatrava. Con su regimiento participa en la Guerra de la Convención contra la República Francesa, formando parte del ejército que invadió el Rosellón al mando del general Ricardos, del 16 de abril al 8 de diciembre. El 18 de mayo en la batalla de Masdeu, se distinguieron el barón de Santa Pau y su regimiento de Calatrava cargando varias veces contra el enemigo, consiguiéndose posteriormente la conquista de la fortaleza de Bellegarde. Participó también en la acción del puerto de Oriol, del 29 al 30 de junio, en el triunfo sobre las tropas francesas en Pontellas y en la batalla de Truillás el 22 de septiembre.

A pesar de la victoria en la batalla de Truillás (o Trullars), el ejército español se retiró a El Pertús por la llegada de refuerzos franceses al frente. (b)

A pesar de la victoria en esta última batalla, no se pudo avanzar en la progresión territorial, los franceses tomaron la ofensiva y las tropas españolas se retiraron a Boulou, que fue atacada por el enemigo durante 24 días, en los cuales el barón acudió a su defensa, realizando varias salidas y acciones contra el enemigo. Durante toda la guerra ejerció en calidad de coronel del regimiento, por enfermedad de su superior y un mes de la brigada, ya que no quedaban más oficiales en los cuerpos que la formaban.

1794 – Terminada la guerra, permaneció al frente de su regimiento, hasta que fue disuelto oficialmente el cuerpo de ejército de que formaba parte, y el 3 de mayo fue agregado de teniente coronel al Estado Mayor de la plaza de Barcelona. El 23 de julio de se casó con doña María Teresa de Sagarriga y de Pinós, con la que no tuvo sucesión. 

1796 – A la muerte de su padre hereda el título de marqués de Castelldosrius.

1795 – El 5 de noviembre fue agregado, con empleo de coronel, al regimiento de caballería de Algarve, con antigüedad de 19 de septiembre de 1789.

1801 – Se declara la guerra a Portugal, el ya conocido como marqués de Castelldosrius fue empleado como ayudante de campo del generalísimo Godoy, el futuro Príncipe de la Paz. Acabada la breve contienda, el 5 de noviembre obtiene el mando en propiedad del regimiento de caballería de Santiago.

Firma de Castelldosrius (c)

1802 – El 5 de junio es nombrado gentilhombre de cámara de S.M y el 5 de octubre es ascendido a brigadier de caballería.

1807 – Destinado al campo de Gibraltar, formando parte del ejército de Castaños, con dos escuadrones de su regimiento formó parte de la división al mando del general Juan Carrafa, napolitano al servicio de España, entrando en Portugal en septiembre, cooperando con el ejército francés de Junot y ocupando las provincias de Entre-Douro y Minho.

1808 – Pero con la tensa situación política en Madrid, el marqués de Castelldosrius que primeramente entró en Lisboa y se hallaba seguidamente de guarnición en Santarem con su regimiento, fue conducido a Lisboa donde fue desarmado y arrestado con su regimiento y sus superiores el 11 de junio. La cautividad duraría hasta el 15 de septiembre, cuando fueron puestos en libertad debido a las capitulaciones que se llevaron a cabo entre franceses e ingleses.

Vuelto a España se destinó al marqués al ejército de Cataluña, y se encontró en plena acción defendiendo la ciudad de Tarragona de los ataques de los franceses. Por sus méritos y arrojo, el entonces general en jefe del ejército, Teodoro Reding, lo puso al mando de la primera división del ejército que se encontraba establecida en la localidad de Valls.

1809 – El 30 de enero3 es nombrado Mayor general de caballería del ejército, con empleo de brigadier. El 23 de febrero con un regimiento de caballería y un batallón de infantería ataca un convoy de víveres francés que se dirigía hacia Montblanch. El 25 de febrero de 1809 participa en la Batalla de Valls, apoyando la retirada del ejército tras la derrota fue hecho prisionero en una carga del escuadrón italiano de dragones Napoleón. Tras la batalla, los prisioneros españoles fueron escoltados directamente hacia Barcelona donde llegaron entre el 1 y 6 de marzo, por su propio pie, unos 1050 soldados y 78 oficiales, el marqués de Castelldosrius entre ellos. De Barcelona partió hacia Francia, donde permaneció en un depósito de prisioneros hasta su vuelta a España.

El 24º de dragones francés pasa por el puente de Goi hacia las posiciones españolas en la batalla de Valls.

1814 – Regresa a España el 18 de mayo. Fue habilitado por Fernando VII por RO del 23 de julio en el ejercicio de su empleo y en el abono de sus sueldos. El 25 de agosto se le confiere el empleo de mariscal de campo. Es destinado el 6 de octubre al ejército de Castilla la Nueva, concediéndosele cuartel para la plaza de Madrid.

1815 – El 6 de mayo es trasladado al ejército de observaciones de los Pirineos Orientales que se puso al mando del general Castaños. El reconocimiento de sus virtudes por parte de Castaños, hacen que se le confiera por parte del gobierno el destino como gobernador militar y político de la plaza de Cádiz, con el mando interino de la capitanía general de Andalucía el 26 de octubre.

1816 – El 16 de enero toma posesión de la plaza del gobierno militar de Cádiz. Se le concede la Gran Cruz de San Carlos el 9 de octubre y la de San Hermenegildo el 13 de junio.

1819 – El 9 de septiembre cesa en sus funciones en el gobierno militar de Cádiz. Es llamado a Madrid, donde se le nombra teniente general, confiriéndosele asimismo el mando del 2º regimiento de infantería de la Guardia Real. También fue nombrado consejero en clase de nato del Consejo Supremo de la Guerra.

1820 – Jura y acoge con entusiasmo la Constitución.

1821 – El 29 de septiembre contrae matrimonio en segundas nupcias con María Teresa Trejo del Campo.

1822 – El 9 de febrero, debido a las agitaciones políticas del momento en el país, se le concede el mando militar en Cataluña y cesa en el mando del 2º de Guardias. El mismo día, pide que se le exonere del nombramiento de capitán general de Cataluña y que se le conceda plaza de cuartel en Madrid o Barcelona. El día 12 de febrero se le admite la renuncia y su destino a la plaza de Barcelona. El 9 de agosto es nombrado comandante general del 7º distrito militar (Madrid), pero renuncia asimismo al puesto. El monarca no renuncia a tenerlo a su servicio y el 20 de noviembre es nombrado comandante gobernador de Madrid.

1823 – El 7 de abril empezaron a atravesar la frontera los 100.000 hijos de San Luis. Castelldosrius fue nombrado segundo general en jefe del 3er ejército, que se encontraba en Madrid al mando del Conde de La Bisbal. Este fue destituido por intrigas posteriormente y el mando se le otorgó al propio Castelldosrius. Este se dio cuenta que su fuerza estaba muy diseminada no teniendo garantías para defender Madrid y se retiró, situando las tropas entre Talavera de La Reina y el puente de Almaraz. Los franceses le atacaron en Talavera de la Reina y se retiró hacia Trujillo, entregando el mando al general López Baños, dirigiéndose él hacia Badajoz, donde tomó posesión de la comandancia militar que le había sido conferida el 22 de mayo. Debido a los disturbios en que se hallaba la región, dividida en partidarios de los liberales y de los monárquicos, dictó un duro bando el 2 de julio, para tratar de reprimir los disturbios, cuando la provincia ya se hallaba invadida por las fuerzas realistas. El 6 de julio se le exoneró de su mando y se le confirió plaza en Barcelona Mientras estuvo en su mando en Badajoz, rechazó las repetidas ofertas que le hizo desde Sevilla el general francés Bourmont para que capitulara sus fuerzas de Extremadura. Pidió permiso para pasar a Lisboa para embarcar hacia Barcelona, pero se le negó el permiso por parte de las autoridades lusas.

Busto del marqués de Castelldosrius, obra de Francisco Perez del Valle, en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. (d)

1824 – Estando en Badajoz, le sorprendió el periodo absolutista de gobierno; se presentó al general Laguna, mando militar en Extremadura, para que se le expidiera un pasaporte hasta Barcelona. Pero como el nombramiento databa del periodo Constitucional, y estos habían sido abolidos por Fernando VII, Laguna le dijo que lo tenía que consultar. El marqués de Castelldosrius siguió confiado en Badajoz. El 16 de febrero, fruto de intrigas y de falsos informes, se le comunicó que se le llevaba preso al cuartel de artillería, sin más comunicación que con su mujer y un criado. El 20 de febrero fue conducido preso al castillo de Olivenza, donde permaneció 40 días. No gozó de la Amnistía general del 1 de mayo, y a pesar de permitírsele transitar por el recinto exterior de la fortaleza y posteriormente por Badajoz, fue de nuevo encerrado en Olivenza. Finalmente se ordenó que su causa se juzgase en Cáceres donde fue enviado y encerrado en la cárcel pública.

1830 – Tras seis años de proceso, se condenó al marqués a pena de destierro de Madrid y sitios reales, aunque se conmutó la condena por ocho años de prisión en el castillo de S. Antón de La Coruña, donde fue trasladado el 21 de diciembre.

1831 – Fue autorizado a residir con su esposa en la ciudad el 21 de marzo, donde se restableció también de su salud, aquejada por los recientes años de penurias. Su situación duraría hasta la muerte de Fernando VII en 1833.

1834 – El 18 de abril de 1834, la Reina Regente restituyó a Castelldosrius en sus honores, sueldo y condecoraciones.

1836 – El 29 de febrero de 1836 es nombrado capitán general interino de Galicia.

1837 – En noviembre se verificaron las elecciones para Diputados y Senadores, y la provincia de Barcelona propuso al marqués de Castelldosrius como senador y el 14 de ese mes recibió el nombramiento real, que ejercería posteriormente en varios mandatos.

1839 – Por RO de 2 de septiembre pasa a desempeñar la Dirección general de Artillería en pleno conflicto de las guerras carlistas y prepara varias disposiciones4 para que el arma para fuera lo más efectiva en la campaña, a pesar de las penurias del erario público. Se le otorga la Gran Cruz de Isabel La Católica.

1840 – Se le suspendió de la Dirección General de Artillería y la Regencia provisional del reino le señaló el 29 de noviembre su plaza de cuartel en Madrid, asistiendo a las sesiones del Senado en esa legislatura y tomando parte en las discusiones para el asunto de la Tutela real. Acabadas dichas deliberaciones, ya no tomó parte en temas públicos y su salud fue degenerando progresivamente.

1842 – Muere sin sucesión, la tarde del 1 de febrero en Madrid.

– – – – – – o – – – – – –

1Manuel de Sentmenat (1651-1710), recibió de Carlos II el título de marqués de Castelldosrius. A la muerte de Carlos II era embajador en Francia, correspondiéndole la entrega al duque de Anjou, futuro rey Felipe V, del testamento de aquél. En dicho acto se dice que exclamó: “Señor, desde este momento no hay Pirineos” y por tal acto fue nombrado por Felipe V grande de España (1701), y posteriormente virrey del Perú (1706-1710), desde donde en gran manera apoyó económicamente al monarca, gracias a la producción de las minas y los impuestos. [8]

2Desde los tiempos de Felipe V en los regimientos en que se daba lugar a un sobrante de oficiales, pasaron a denominarse «reformados» en oposición a los que quedaban en activo, a los que se conoció a partir de entonces como «vivos» [6]

3En la relación del ejército de 25 de enero de Cabanes, ya consta con ese cargo. [4]

4Organizó 6 baterías de a lomo para el ejército del Norte; La promoción a subtenientes de 20 sargentos primeros como subalternos; La promoción de los alumnos de la Academia como subtenientes; que la brigada montada de la Guardia Real se incorporase al cuerpo; para reemplazar las pérdidas por bajas o promociones se aumentaron hasta 60 plazas de cadetes supernumerarios; se organizaron dos brigadas de montaña de 6 baterías cada una y se arreglaron los trenes de asedio que sirvieron en Aragón, sin contarse los del Centro y Cataluña.


Fuentes:

1 – «Biografía del Excelentísimo Señor Marques de Castelldosrius» – Estado Mayor General del Ejército, Imprenta militar, Madrid, 1854

2 – http://caballipedia.es/Empleos_del_siglo_XVIII

3 – «Blasón de España. Libro de Oro de su nobleza» Tomo II – A. de Burgos, Madrid, 1853

4 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

5 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833)» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012

6 – «Milicia y nobleza en el siglo XVIII» – Antonio Morales Moya, Cuadernos de Historia Moderna, núm. 9, Edit. Univ. Complutense, Madrid, 1988.

7 – «La batalla del Pont de Goi (Valls, 25 de febrer del 1809)» – Francesc Murillo Galimany, Estudis Vallencs – XLVI, Valls, 2008

8 – https://dbe.rah.es/biografias/13644/manuel-oms-de-santa-pau-y-de-lanuza

9 – http://heraldicacatalana.blogspot.com/2012/02/armas-de-los-titulos-catalanes-li.html

10 – https://www.academiacolecciones.com/pinturas/inventario.php?id=0738

11 – https://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadores/

fichasenador/index.html?id1=654

Imágenes:

a – https://www.academiacolecciones.com/pinturas/inventario.php?id=0738

b – By Jean-Baptiste Réville – Desconegut, Domini públic, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=29902865

c – https://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadores/

d – https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:V_Marqu%C3%A9s_de_Castelldosr%C3%ADus_por_F.P%

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