Pintura. El arte de… Jean-Charles Langlois

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Esta semana volvemos al terreno de los óleos y pinceles dedicados a la época napoleónica de la mano del pintor y militar francés, Jean-Charles Langlois. Alistado en 1806, el artista participó en las guerras napoleónicas y posteriormente en las expediciones militares francesas en España y Argel. Langlois se preocupará de pintar en los campos de batalla a los soldados al mismo nivel que sus comandantes, implicados todos en el marasmo de la lucha, sin entrar en la vertiente más propagandística de otros pintores franceses de batallas del Primer Imperio.   

Su más que prolífica obra basada en dibujos, fotografías, bocetos pintados y grandes pinturas se distribuye en colecciones privadas y públicas, como el Museo de Versalles, el Museo de Caen,  Museo Carnavalet, el Museo de Colonia, la Biblioteca Nacional de Francia o el Museo de Orsay.

EL APUNTE

Retrato de Jean-Charles Langlois por E. Krug (1876), Musée des Beaux-Arts de Caen, Fotografía: M. Seyve

Jean-Charles Langlois nace en Beaumont-en-Auge el 22 de julio de 1789. Proveniente de una familia modesta, impresiona a sus maestros por su inteligencia y acaba con brillantez sus estudios en el Liceo de Caen. Siguiendo los pasos de su hermano –ingeniero naval- cursará estudios en la Escuela Politécnica, donde se gradúa en 1806.

Al acabar sus estudios, al igual que muchos jóvenes franceses de su época elige la carrera de las armas, de la que escribirá posteriormente “amaba apasionadamente el arte de la guerra”. Su hoja de servicios se extenderá con su participación en diversos escenarios y batallas en tierras de Dalmacia, Austria (luchó en Wagram), Alemania y España; con el tiempo se integra en la Guardia Imperial y asiste a la ceremonia de despedida del emperador en el palacio de Fontainebleau. Tras la Restauración, se le coloca en situación de percibir la mitad de la paga en febrero de 1815 (el famoso demi-solde, al igual casi todo el ejército napoleónico de la época), le llegan momentos de incertidumbre pero, de repente, Napoleón regresa inesperadamente a Francia tras su huida de la isla de Elba, llegando triunfalmente a Paris.

Langlois se pone inmediatamente del lado de Napoleón y estará mandando uno de los cuadros de granaderos de la Guardia en la batalla de Waterloo. Tras el final de la campaña de los 100 días y la Segunda Restauración, se le destituirá, será desterrado de Paris y puesto bajo vigilancia en Bourges. No fue hasta 1817 que se le permitió regresar a París, para seguir cursos de pintura. Langlois tendría entre otros como maestros a Girodet y Horace Vernet.

En 1819, obtiene de nuevo el favor de los nuevos gobernantes y en el ejército, y Langlois tomaría parte en 1823 en la campaña de los 100.000 hijos de San Luis, en España, a las órdenes del duque de Angulema. Allí realizará numerosos bocetos de los que producirá el material para un nuevo libro (Viaje pintoresco y militar en España); posteriormente se ofrecería por su cuenta como voluntario para la expedición francesa de Argel en 1830. Más tarde se convirtió en agregado militar en San Petersburgo junto al embajador, el General Maison. Cuando se afianzó el Segundo Imperio con Napoleón III, Langlois ya tenía una buena reputación como pintor, pero pronto tomará una posición preferente entre los artistas oficiales y será objeto de variadas muestras de consideración y protección por parte del emperador. No se retirará del ejército hasta el año 1859, tras cuarenta y tres años de servicio.

Una de las facetas por las que será conocido el artista es por su realización de grandes panoramas circulares asociados a batallas, tanto del Segundo Imperio (Navarino, Argel) como del Primero (Moskowa/Borodino, Eylau, Pirámides), para perpetuar el recuerdo de la grandeza militar de Francia. Realizaría ocho panoramas entre 1831 y 1870, en tres rotondas especialmente diseñadas para poderlos construir (algunos con unas dimensiones de 35 m de diámetro por 12 m de altura).

Otra de las incursiones de Langlois sería en el terreno de la fotografía, una novedad en la época en los artistas, en las que se basará para obtener un mayor realismo en la definición de sus obras.

Murió en Paris el 23 de marzo de 1870 [2]

OBRA ESCOGIDA

«Bonaparte en la batalla de las Pirámides», óleo sobre lienzo, (a)
«Napoleón I a caballo», óleo sobre lienzo, 27×21 cm (b)
«La batalla de Smolensk, 17 de agosto de 1812» (1839), óleo sobre lienzo (c)
«Combate de Castalla, 21 de julio de 1812», óleo sobre lienzo (d)
«Batalla de Montereau, 18 de febrero de 1814», óleo sobre lienzo (e)
«Batalla de Laubressel, 3 de marzo de 1814 (1870), óleo sobre lienzo (f)
Dos detalles del lienzo original expuesto en el
Museo del Ejército en Les Invalides, en París.
«Combate de Olot en Cataluña, 4 de abril de 1813», óleo sobre lienzo (g)

Jean-Charles Langlois en Cataluña

Monasterio de Ripoll.

Jean-Charles Langlois entró en el ejército y con el grado de teniente entró en Cataluña en el año 1811, durante el cerco a la fortaleza de Figueras, y permanecería hasta el año 1813. Con el empleo de capitán sería también edecán del mariscal Gouvion St. Cyr.

En los paisajes que después dibujará mandaba a destacamentos en la búsqueda de los miqueletes que admiraba profundamente. Especialista en topografía, su misión principal sería la de levantar planos de las tres vías de acceso a Cataluña: Perpiñán-Figueras-Gerona, Puigcerdà-Vich-Barcelona; y sobre todo la más difícil y temible, Andorra-Seo de Urgel-Orgañá-Ponts-Lérida, o sea la zona del Segre.

Acabada la guerra, Langlois vuelve a Cataluña en 1826, como artista y sin autorización de sus mandos. Venia a dibujar recuerdos o episodios de los que solo había oído hablar, y sobre todo a revisitar aquellos paisajes que le habían seducido.

Entre 1826 y 1830, el gran editor de litografías Engelmann publicó los 40 dibujos del viaje de Langlois en fascículos de 4 grabados con el texto correspondiente, bajo el título «Voyage pittoresque et militaire en Espagne-Catalogne»

Fragmento del grabado de la batalla de Vich

«Batalla de Hoff, 6 de febrero de 1807», óleo sobre lienzo (h)
«Incendio de Moscú en 1812» (1854), óleo sobre lienzo (i)
«La batalla del Moskowa», óleo sobre lienzo (j)
«Huida de los rusos bajo el Kremlin», óleo sobre lienzo. Foto M.Seyve, MBA Caen (k)
«Combate de Polotsk, 18 de agosto de 1812», óleo sobre lienzo (l)
«Combate de Krasnoe, 17 noviembre de 1812», óleo sobre lienzo (m)
«Combate de Champaubert, 10 de febrero de 1814» , óleo sobre lienzo (n)
«La batalla del Templo de Karnak: La Campaña Egipcia», óleo sobre lienzo (o)
«Escena del Panorama de la batalla de las Pirámides. El campo de Mourad Bey» (1852),
óleo sobre lienzo, 132 x 195 cm (p)
«El incendio de Moscú, Napoleón saliendo del Kremlin», óleo sobre lienzo, 76 x 133 cm (q)
«El mariscal Ney durante la retirada de Rusia» (r)

Fuentes:

1 – “Jean Charles Langlois 1789-1870. Le Spectacle de l‘histoire” – John Zarobell, University of San Francisco, 2006

2 – «Langlois, X 1806, reporter de guerre et/ou historien» – Christian Marbach, Bulletin de la Sabix – Société des amis de la Bibliothèque et de l’Histoire de l’École polytechnique, 52 | 2013

3 – http://www.artaujourdhui.info/a5174-jean-charles-langlois-1789-1870-le-spectacle-de-l-histoire.html

Imágenes:

a – By DamTESC – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21407377

b – https://www.mutualart.com/Artwork/Portrait-de-NapolEon-1er-a-cheval/2759832CD4148B8E

c – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Jean-Charles-Langlois/108118/The-Battle-of-Smolensk,-17th-August-1812,-1839-.html

d – https://www.meisterdrucke.uk/kunstwerke/1200w/Jean_Charles_Langlois_-_Campaign_of_Spain_and_Portugal_-_%28MeisterDrucke-883428%29.jpg

e – https://www.meisterdrucke.uk/kunstwerke/1200w/Jean%20Charles%20Langlois%20-%20Battle%20of%20Montereau%2018th%20February%201814%20%20-%20%28MeisterDrucke-109220%29.jpg

f – https://www.meisterdrucke.uk/kunstwerke/1200w/Jean_Charles_Langlois_-_Battle_of_Laubressel_3_March_1814_c1870_%28oil_on_canvas%29_-_%28MeisterDrucke-974899%29.jpg

g – https://en.wahooart.com/Art.nsf/O/AQSKWD/$File/Jean-Charles-Langlois-Combat-d-Olot-en-Catalogne-4-avril-1813.jpg

h – https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f7/Jean-Charles_Langlois_-_Bataille_de_Hoff%2C_6_f%C3%A9vrier_1807.jpg

i – https://www.meisterdrucke.fr/fine-art-prints/Jean-Charles-Langlois/54698/L&39;incendie-de-Moscou-en-1812,-1854.html

j – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Jean-Charles-Langlois/999448/Campaign-of-Russia:-%E2%80%9CThe-Battle-of-Moskova.html

k – http://www.artaujourdhui.info/a5174-jean-charles-langlois-1789-1870-le-spectacle-de-l-histoire.html

l – https://en.most-famous-paintings.com/Art.nsf/O/AQSKWR/$File/Jean-Charles-Langlois-Combat-de-Polotsk-18-aout-1812.jpg

m – https://img.wikioo.org/ADC/Art.nsf/O/AQSKWB/$File/Jean-Charles-Langlois-Combat-de-Krasnoe-17-novembre-1812.jpg

n – https://img.wikioo.org/ADC/Art.nsf/O/AQSKWF/$File/Jean-Charles-Langlois-Combat-du-champ-Aubert-10-fevrier-1814.jpg

o – https://es.gallerix.ru/storeroom/1238845772/N/737/

p – Christian Marbach, « Langlois, X 1806, reporter de guerre et/ou historien », Bulletin de la Sabix [En
ligne], 52 | 2013, mis en ligne le 13 novembre 2014, consulté le 08 septembre 2020. URL : http://
journals.openedition.org/sabix/1165 ; DOI : https://doi.org/10.4000/sabix.1165

q – Christian Marbach, « Langlois, X 1806, reporter de guerre et/ou historien », Bulletin de la Sabix [En
ligne], 52 | 2013, mis en ligne le 13 novembre 2014, consulté le 08 septembre 2020. URL : http://
journals.openedition.org/sabix/1165 ; DOI : https://doi.org/10.4000/sabix.1165

r – https://es.gallerix.ru/fullpic/10303746d0f9e99e8afcd4c0d13b46e9/

s – Portada: Grabado Bataille de Montereau – Source gallica.BnF.fr / Bibliothèque municipale de France

t – Retrato de J.Ch. Langlois (https://journals.openedition. org/sabix/1165)

Jacinto J. Marabel, la memoria del conflicto en tierras extremeñas.

Tiempo de lectura: 35 minutos

Esta semana contamos con la presencia de Jacinto J. Marabel, asesor jurídico, profesor, escritor e historiador pacense que ha tenido la deferencia de dedicarnos su tiempo para responder a nuestras preguntas en el blog. Con él tratamos de varias cuestiones relativas al período 1808-12 en Extremadura en general y en Badajoz en particular, como la ocupación francesa, los asedios sufridos, el comportamiento de la guerrilla, los militares de ambos bandos y como no, a esa batalla de La Albuera que ha tratado también en su último libro, publicado este mismo año 2022. Solo nos resta dejaros con su lectura, que os recomendamos para hacernos todos una idea más objetiva de lo que representó aquel periodo de nuestra Historia en tierras extremeñas.

ENTREVISTA

● (El Rincón de Byron): La Guerra de la Independencia es un tema que has tratado en varias ocasiones en tu bibliografía. ¿A grandes rasgos, qué es lo que te mueve a revisitar este periodo histórico de nuestra Historia? ¿Crees que la Guerra de la Independencia como se ha contado hasta ahora aún necesita de nuevas reinterpretaciones con la perspectiva de los años? ¿Los historiadores extranjeros, franceses y británicos principalmente, crees que han variado su visión del conflicto, o aún se arrastran algunas posturas historicistas del pasado?

(Jacinto J. Marabel): «A mi juicio la llamada Guerra de la Independencia fue una segunda Guerra de Sucesión. Al igual que cien años antes, lo que en realidad estaba en juego era un cambio de dinastía en España, en este caso Bonapartes por Borbones. Por otro lado, siempre ha sido así: la llegada de un rey extranjero, Carlos V, provocó una guerra civil en Castilla; no digamos ya con el breve reinado de Amadeo de Saboya, cuya abdicación implicó un cambio de régimen y el advenimiento de la República. Ocurre que esta ocasión, la sucesión dinástica implicaba una serie de reformas de calado, administrativas e ideológicas fundamentalmente, heredadas de la Revolución francesa, que contaban con la oposición frontal del estamento nobiliario y religioso, al considerar mermados sus privilegios. Desde este punto de vista fue una Guerra Civil, solapada a una guerra de ocupación, puesto que la principal fuerza militar que podía oponer el rey José era la francesa, pero nunca una Guerra de Independencia. Las instituciones no perdieron su soberanía. El único poder legítimamente constituido era el que había sido instaurado por el Estatuto de Bayona, nuestra primera Carta Magna, puesto que, con las cautelas o pretextos que se quiera, fue avalado por una asamblea de representantes nacionales. Esta legalidad comenzaría a ser cuestionada a finales de 1810, cuando las Cortes de Cádiz comenzaron a debatir una nueva Constitución. Y dos años más tarde, con dos regímenes constitucionales vigentes en España, este último acabó imponiéndose favorecido por la evolución de las campañas militares y el declive de Napoleón en Europa. Los Borbones regresaron al poder y entonces comenzó a acuñarse el término “independencia”, que enmascaraba un conflicto que el conde de Toreno, no olvidemos, siempre denominó con propiedad “Revolución”, para referirse al mismo. Reconozco que puede ser una interpretación un tanto arriesgada, pero creo que es la que resulta más acorde con la perspectiva histórica que tenemos hoy en día. Es también una visión radicalmente opuesta a la de los historiadores foráneos, cuya visión del conflicto ha estado tradicionalmente unida a las operaciones militares: como parte de la liberación de Portugal, en el caso de los británicos, o como una más de las campaña desarrolladas en el ámbito europeo, por parte de los franceses».

● (El Rincón de Byron): ¿Qué faceta cultivas con más satisfacción, la de columnista habitual en un diario de tu Comunidad o escribir artículos o libros que siempre exigen un esfuerzo de preparación y tiempo mayores?  ¿Nos podrías hacer partícipes de tus proyectos futuros, o si ya estás trabajando en estos momentos en alguna publicación que verá la luz próximamente? 

(Jacinto J. Marabel): «Ambas son gratamente satisfactorias. Es cierto que escribir en un diario implica siempre mayor celeridad además de un apego constante a la actualidad que resulta contraproducente en el caso de la investigación histórica o jurídica en las que habitualmente me muevo, pero el camino es similar en una u otra área y el resultado igual de satisfactorio. Trato de compensar, eso sí, la faceta académica y profesional, la organización de las clases en la Facultad de Derecho, los artículos jurídicos comprometidos o las conferencias, con mi pasión por la Historia Militar. Y en este sentido siempre tengo varios proyectos abiertos a la vez. El más inmediato es un estudio sobre el regreso de los excombatientes extremeños cautivos de Abd el-Krim tras el desastre de Annual, que saldrá a la luz en los próximos días.»

● (El Rincón de Byron): En tu experiencia y estudio, las leyes, ordenanzas o fueros locales en Extremadura en general y Badajoz en particular, ¿eran respetados o incorporados por los ocupantes franceses o toda la legalidad quedaba supeditada al capricho o la voluntad de los gobernadores militares o civiles impuestos por las tropas francesas? ¿Crees que la administración local con la ocupación francesa tuvo algún rasgo positivo en las vidas y quehacer diario de las gentes del lugar? 

(Jacinto J. Marabel): «Esta es una cuestión interesante, porque administrativamente el país quedó dividido en dos a partir de 1808. En la periferia, las Juntas se erigieron en soberanas dentro de su respectivo territorio, sin aceptar la legalidad del régimen josefino, el ordenamiento jurídico que se fundamentaba en el mencionado Estatuto de Bayona, e iniciaron una caótica producción normativa que en muchos casos resultaba contradictoria entre sí, además de extremadamente difícil de aplicar en un país en guerra. La labor de las Cortes de Cádiz irá dirigida fundamentalmente a homogeneizar este marco normativo, pero en el caso de Extremadura, los territorios que quedaron bajo la demarcación josefina, el Comisario Regio Francisco Therán, conocido intendente ilustrado de Sanlúcar de Barrameda, tuvo una profusa actividad normativa. Muchos de sus decretos se conservan en el Archivo Histórico Nacional y son accesibles digitalmente a través del portal PARES. También se conservan numerosos bandos y edictos en los que el gobernador francés de Badajoz, el general Armand Philippon, aplica la Ley y rige en definitiva la vida de los vecinos. La ciudad pasó dos años en estado de sitio, el primero bajo la jurisdicción del mariscal de campo Rafael Menacho y el segundo del general Philippon, bajo gravámenes y requisas diarias, por lo que no creo que en estas condiciones quepa valorar si una legislación fue más positiva que otra para sus habitantes.»

«Badajoz durante el asedio de junio de 1811″, imagen de «A Series of Views of the Principal Occurences of the Campaigns in Spain and Portugal», grabado por Charles Turner y publicado en 1812. (a)

● (El Rincón de Byron): En el año 2012 la Revista de Estudios Extremeños publicó tu trabajo sobre la causa que se instauró contra el gobernador de Badajoz durante el 1er asedio francés, José Imaz Altolaguirre, que se desarrolló durante dos años, por haber rendido la ciudad. ¿Crees que su opción era la más coherente, optar por la rendición, o parece que la única salida honrosa que tenían las guarniciones y sus comandantes era la de perecer defendiendo la ciudad? ¿No podría resultar paradójico que se destinaran recursos a que se instruyeran largas causas militares como la que nos ocupa, en pleno conflicto, y con un ejército como el español que presentaba significativas carencias en su funcionamiento?

(Jacinto J. Marabel): «Efectivamente, puede resultar sorprendente. Esto se debe sin duda a que existe una visión romántica del Arte de la Guerra, según la cual la guarnición de una fortificación en la que se había practicado brecha debía rendirse al ejército sitiador. Cuando esto sucedía, los defensores tenían la opción de entregar las armas o arriesgarse a sostener un asalto a sangre y fuego, en el que, en caso de triunfar, el enemigo tenía carta blanca para robar, violar o asesinar a la población civil a su antojo. La decisión del brigadier Imaz entraba dentro de la lógica en la que primaba proteger a los habitantes, porque los soldados siempre podían escapar de las cuerdas de presos, regresar a sus unidades y continuar la lucha contra los franceses. Con este método, las plazas solían ser reconquistadas en poco tiempo, por lo que era habitual rendirlas para ahorrar hombres y sufrimiento, aunque también era frecuente que los responsables de la capitulación fueran juzgados luego en un Consejo de Guerra, que por norma no quedaba en nada. Así que, en efecto, puede parecer paradójico que en el contexto de una guerra se destinaran recursos a este tipo de causas, pero en una ciudad asediada como Cádiz la influencia de los diarios era muchas veces superior a la propia lógica militar.»

● (El Rincón de Byron): Durante mayo y diciembre de 1808 se dieron algunos disturbios en Badajoz que degeneraron en revueltas populares, el asesinato de personalidades como Noriega y que se reprodujeron en otras poblaciones con más o menos virulencia, como Usagre y Olivenza. En otras ciudades españolas se dieron episodios parecidos, que también llegaron a provocar el asesinato de algunas autoridades y el saqueo de sus propiedades. ¿Dónde crees que acababa la presunta espontaneidad del populacho y comenzaba un verdadero movimiento político para cambiar el rumbo de las instituciones? ¿La caída en desgracia de Godoy y de sus partidarios también tuvo su eco significativo en Extremadura?

(Jacinto J. Marabel): «Está claro que las revoluciones se inician siempre desde arriba, el pueblo es un mero instrumento al servicio de los intereses de las élites. La caída en desgracia de Godoy arrastró el régimen clientelar que lo sustentaba. Los partidarios de la facción rival comenzaron a perseguir a quienes habían sido favorecidos por el mismo o se mostraban tibios con las decisiones que a tomar a partir de entonces. Las represiones políticas de mayo de 1808 están en el origen del conflicto civil que asoló al país durante seis años. En la cadena de linchamientos que se sucedieron en Badajoz, Cádiz y Cartagena, las juntas se autoproclamaron soberanas, asumiendo el poder político y militar, cuando éste se mostró contrario a los intereses de las élites locales. En el caso de Badajoz este poder fue ejercido por el brigadier de artillería Juan Galluzo y Paéz, que poco más tarde y dada su escasa experiencia en dirigir grandes masas de hombres, sería sustituido por el imberbe conde de Belveder. La decisión condujo a la derrota de Gamonal, por lo que poco a poco, la influencia de las juntas fue decayendo en beneficio de aquellos otros generales que, como el carismático Pedro Caro y Sureda, contaban con el apoyo de amplios sectores del Ejército. Por otro lado, los disturbios de diciembre de 1808 en Badajoz no tuvieron nada que ver con los de mayo, sino que fueron producto más bien del clima de pánico originado por las oleadas de refugiados que acabaron asentándose en la ciudad, procedentes de Madrid. La entrada de Napoleón en la capital provocó el éxodo masivo de las familias adineradas, que trataron de escapar a Portugal, por entonces libre de franceses, a través de Badajoz. El aluvión de gentes difundiendo noticias sobre el avance imparable del Emperador hacia el sur de España, coadyuvó al linchamiento de todo aquel sospecho de afrancesado, que contó una vez más con el beneplácito de las autoridades.»

● (El Rincón de Byron): El colaboracionismo con las tropas ocupantes no fue un fenómeno extraño en España durante la contienda, fuera por convencimiento intelectual o el mero interés material. ¿El colaboracionismo o la resistencia ante el invasor serían similares al que se pudo producir en el resto de España, o piensas que en Extremadura tuvieron algún rasgo distintivo?

(Jacinto J. Marabel): «Por lo que he comentado antes, yo no hablaría de colaboracionismo. Hubo una administración vinculada al régimen del Estatuto de Bayona, junto a un sistema paralelo, constituido por la Regencia y las juntas provinciales en una primera fase, cuya legitimación podría ser igualmente cuestionada, que finalmente convergen en la Constitución de Cádiz y en el triunfo de un régimen sobre otro, de una dinastía sobre otra. El caso de Extremadura fue similar al de Andalucía, pues hasta 1810 se mantuvo libre de la influencia josefina, pero a partir de entonces la provincia fue dividida en prefecturas y la capital pasó a Mérida, mientras la plaza de Badajoz se mantenía aislada y en estado de sitio. Curiosamente, en febrero de 1810, con el Quinto Cuerpo del mariscal Mortier cercando la plaza y tres cuartos de Extremadura en poder de los franceses, Badajoz eligió los diputados que habrían de representarla en las Cortes Constituyentes. Es un caso único de una ciudad en estado de sitio celebrando pacíficamente elecciones legislativas, con la particularidad añadida de que un ordenamiento jurídico, consolidado y opuesto, continuaba vigente apenas unos metros más allá del glacis de la muralla.»

● (El Rincón de Byron): Una pregunta habitual para nuestros entrevistados pero que nos parece ilustrativa para comprender parte de nuestra Guerra de Independencia. El papel de los generales españoles de los ejércitos de la época, salvo honrosas excepciones, no dejó de ser bastante discreto, cuando no claramente deficiente. ¿Crees que la historia ha sido justa con ellos? ¿Podrían haber hecho más de lo que hicieron con el material humano y bélico de que disponían? ¿El papel de las Juntas en general, podríamos considerarlo un elemento más negativo que positivo en el comportamiento y rendimiento de los generales españoles?

(Jacinto J. Marabel): «Creo que esta pregunta podría hacerse respecto de los generales de todos los ejércitos contendientes. Sin duda el papel más controvertido fue el de los generales británicos, empezando por su propio comandante. Sus intervenciones están plagadas de errores y negligencias que costaron miles de vidas, muchas más, en términos porcentuales, que las achacadas a los españoles. La propaganda se encargó de minimizarlas, extremando las de nuestros compatriotas. Por continuar con el ejemplo de Extremadura, cabe recordar que en el otoño posterior a la retirada de Talavera, Wellington sesteó con sus tropas en las inmediaciones del Guadiana, dejando que una epidemia de fiebre amarilla las diezmara; meses más tarde, la ejecución de los dos primeros sitios a la ciudad de Badajoz fue un completo desastre, con cientos de muertos y heridos, a los que hubo que sumar las miles de bajas originadas por los torpes despliegues ordenados en la batalla de La Albuera; por último, el asalto de 1812 acabó con una división completa desangrada en los fosos de La Trinidad, producto de la brutal y obcecada decisión de enviar oleadas y oleadas de hombres a morir, en el vano intento de tomar las brechas, cuando estaba claro que la ciudad era imposible de ser conquistada por aquel punto. Badajoz cayó gracias a una compañía de mercenarios alemanes, que encontraron una tronera abandonada por la que acceder a la alcazaba para sorprender al puñado de defensores por la espalda. La historia ha sido injusta con nuestros generales, que desgastaron y derrotaron a los ejércitos franceses, con una loable precariedad de medios y sin mando único que centralizara las campañas, en unos términos que no admiten comparación con los británicos. En cuanto a la intervención de las juntas, en buena medida las derrotas de los ejércitos españoles durante la primera fase del conflicto (1808-1810), estuvieron originadas por la patrimonialización que ejercieron sobre ellos. En este sentido, la intervención de la Junta de Asturias por el marqués de La Romana fue el punto de inflexión que recondujo la dirección de las operaciones militares por el estamento militar. No es casualidad que poco más tarde surgiera el Cuerpo de Estado Mayor y que las campañas comenzaran a tomar definitivamente un rumbo razonable.»

● (El Rincón de Byron): El papel de la guerrilla que se pudo dar en Extremadura durante la Guerra de la Independencia, ¿crees que tenía las mismas características o difería de las que se pudieron dar en el resto de España? ¿Sus acciones repercutieron positiva o negativamente en la población? Y desde un punto de vista militar, ¿sus acciones fueron significativas en el desarrollo del conflicto armado?

(Jacinto J. Marabel): «Salvo el período que fue de febrero a junio de 1809, Extremadura se mantuvo libre de franceses hasta 1810. En enero de este último año, el duque de Alburquerque se llevó el Ejército de Extremadura a Cádiz y quedó la región quedó totalmente desprotegida. Se salvó España a costa de Extremadura y comenzaron a organizarse partidas para frenar las primeras incursiones francesas. Algunos de estos primeros guerrilleros, como José Valladares, Pedro Velasco, Fernando Vera, Juan Antonio Orovio, Juan López Padilla, Francisco Cortes o el dominico Fray Celedonio Durán, que habían militado antes en el Batallón de Estudiantes, en los Leones Enfurecidos o en el Cuerpo de Cruzada Sacro-Militar, creados en el furor de los primeros meses de guerra, acabaron acogidos al Corso Terrestre. Y, como en el resto de España, el movimiento tuvo sus luces y sombras. Entre las primeras destacaron las mujeres, como Catalina Martín López de Bustamante, sobrina de Toribio Bustamante, jefe guerrillero conocido como el Caracol, que logró sorprender a un destacamento de dragones a pocos kilómetros de Badajoz, dando muerte al general Charles-Victor Woirgard, y fue recompensada con el título de alférez de caballería. También lo sería otra mujer agregada a la partida del Caracol, Francisca de la Puerta, por su participación en el combate de Fuente de Cantos. Y en las Villuercas fue famosa la partida del Lagarto, liderada por Feliciano Cuesta y sus hermanos, que emboscaron la columna del general Fréderic Vagnair de Marisy, dándole muerte y haciéndose con el tren de equipajes. Entre las sombras, Isidoro Mir Ascaso, que desobedeció al general Mendizábal agregándose cientos de hombres del 5º Ejército y, tras resultar completamente derrotado en Castañar de Ibor, acabó siendo arrestado y procesado en Cádiz.»

● (El Rincón de Byron): Napoleón se comenta que pronuncio la frase que “un ejército marchaba sobre su estómago”. Pero a ese estómago había que alimentarlo de alguna manera. La política de requisas tanto de parte francesa como de parte patriota durante la guerra en un mismo territorio en un mismo momento, ¿crees que fue uno de los factores clave del empobrecimiento manifiesto de gran parte del territorio español, del de Extremadura en particular, o habría al mismo tiempo otros factores a considerar?

(Jacinto J. Marabel): «Los orígenes del empobrecimiento de Extremadura se remontan a la Guerra de Restauración portuguesa. La región, que se había mantenido por encima de la media nacional gracias a los recursos invertidos por las familias de los grandes conquistadores, entre otros, los Orellanas, Pizarros o De Sotos, fue esquilmada económica y demográficamente. Cuarenta años más tarde, la Guerra de Sucesión acabó con las pocas industrias que sobrevivieron, por lo que no cabe culpar de todos los males a los ejércitos contendientes del período napoleónico. La situación era tal que, en abril de 1809, el mariscal Victor, cuyo cuartel general emplazó en Mérida a la espera de converger en Badajoz con el Cuerpo de Soult, que a su vez debía progresar desde Portugal, escribió al rey José quejándose por la falta de suministros y forrajes para la tropa. Un mes más tarde, la situación será tan insostenible que decidió abandonar todo el terreno conquistado y repasar de nuevo el Tajo, para poder salvarlas. Creo que, en efecto, hay otros factores a considerar más allá de la consideración de Extremadura como teatro de operaciones de varios ejércitos durante este período.»

● (El Rincón de Byron): En 2017 salió publicado tu libro Damnatio Memoriae, que trataba sobre los españoles, alemanes y portugueses que se vieron envueltos en el asedio a Badajoz en 1812. ¿Qué aspectos quisiste poner de manifiesto que no se hubieran tratado anteriormente? Aunque podamos entrar en el tópico, ¿pudo haberse minimizado el impacto de todos los hechos que acaecieron una vez rendida la guarnición francesa, o la situación resultó incontrolable en un ejército como el británico que – paradójicamente- estaba regido en su marcha diaria por la disciplina del látigo?

(Jacinto J. Marabel): «En aquel libro quería poner de manifiesto el principal mal que aqueja el estudio de período en Extremadura: la necesidad de cuestionarse la propaganda británica. En doscientos años, la única obra de referencia era un libro publicado por Román Gómez Villafranca en 1912, en el que se recogía toda la documental relacionada con el conflicto conocida hasta entonces. Es el sistema de fuentes más importante publicado hasta la fecha y muy pocos investigadores la citan. Lo habitual es copiar o traducir a los autores británicos, que además de ignorar completamente las fuentes españolas, suelen construir el relato sobre referencias accesorias y muy secundarias, dando por ciertos hechos que no se han molestado en examinar. Por esta razón, hace tres años, reuní una serie de aficionados, en torno a los cuales promoví y registré una asociación, la Asociación Histórico-Militar Alfonso IX, con el propósito de servir al estudio objetivo y riguroso de este y otros episodios históricos. El libro Damnatio Memoriae reunía los principios que plasmé en sus estatutos, para evitar, precisamente, caer en el error de todo lo publicado hasta entonces sobre los asedios de Badajoz, plagados de lugares comunes, con decenas de interrogantes que nadie se había planteado resolver. Una de esas cuestiones era la participación de las tropas alemanas, portuguesas y españolas en el Sitio de Badajoz de 1812. En aquel libro descubrí que los hechos no eran como nos los habían contado, sino que, expuestos los múltiples puntos de vista, debíamos escoger la versión más objetiva posible de los mismos. Y desde entonces, he tratado de trasladar esta misma teoría al resto de libros que he ido publicado.»

● (El Rincón de Byron): La figura de Rafael Menacho y Tutlló, militar de origen gaditano, destacado protagonista en la Guerra de la Convención donde fue herido varias veces, fue nombrado mariscal de campo en 1810 y gobernador militar de Badajoz, y en tal calidad defendió la ciudad en el asedio francés de 1811. ¿Qué aspectos podrías destacar en general del asedio por parte de los franceses y en particular de la figura de Menacho durante el asedio?  

(Jacinto J. Marabel): «Con Menacho ocurrió algo parecido. Su figura estaba rodeada de elementos míticos que entorpecían un estudio objetivo del personaje. La historiografía local tomaba los lugares comunes de Adolfo de Castro en su Historia de Cádiz, repletos de licencias literarias, así que acudí de nuevo a las fuentes primarias, impartí una serie de conferencias, escribí artículos en revistas especializadas, impulsé una estatua y apoyé la repatriación del ajuar funerario, hasta que finalmente tuve que escribir una biografía novelada para que la vida del héroe del Sitio de 1811 resultara más accesible al público generalista. La investigación me permitió derribar muchos mitos en torno a su figura: la cabeza no le había sido volada por una bala de cañón; no murió paseando sobre la muralla, como por lo demás nunca haría un general en sus cabales; nunca fue nombrado por las Cortes Benemérito de la Patria y nunca escribió una carta a su mujer en tono patriótico, entre otras cosas. Menacho fue un militar liberal, progresista en el sentido actual de izquierdas, reiteradamente ninguneado por el estamento castrense afín a los serviles, que contribuyó de su bolsillo a la aprobación de la Constitución de Cádiz. Lamentablemente, algunos prefieren seguir acudiendo a lugares comunes.» 

● (El Rincón de Byron): La batalla de La Albuera, o la “sangrienta Albuera” para los británicos, no fue una batalla determinante en el transcurso de la contienda, pero sí que ha tenido un especial eco en la historia militar por el enconamiento y desarrollo de sus acciones. Exceptuando las repatriadas tropas de La Romana, ¿crees que las unidades españolas que participaron estaban posiblemente entre las mejores del ejército español de entonces? En tu opinión, ¿Dónde falló Beresford que hubiera acertado Wellington y donde equivocó su planteamiento un militar tan “maniobrero” como Soult?    

(Jacinto J. Marabel): «Bueno, las “experimentadas” tropas de La Romana cayeron estrepitosamente en Santa Engracia tres meses antes. Las únicas unidades que se salvaron fueron las de Ballesteros, porque a principios de año habían sido adscritas al 4º Ejército. Participaron en La Albuera junto a una División del 5º Ejército, totalmente reconstruida, la Vanguardia de Lardizábal y la División de Zayas, y estas dos sí resultaron fundamentales en el transcurso de la batalla. Desplegadas en el centro y la izquierda de la defensa aliada, rechazaron sendos ataques de las columnas francesas, que sufrieron en apenas dos horas de combate frente a los españoles más de 3.000 bajas, el 40% del total de sus efectivos. El primer ataque fue rechazado casi en su totalidad por los dos batallones de Reales Guardias Españolas, la caballería del Conde de Penne evitó una masacre completa de la Brigada Colborne y el Regimiento de Irlanda, que registró 436 bajas al final de combate, esto es el 56% del total de efectivos, se sacrificó para cerrar huecos y recuperar los cañones perdidos por los británicos en la famosa carga de los polacos. Realmente, la participación de las brigadas británicas fue muy menor en el combate: las temerarias maniobras de Houghton y Colborne habría merecido un Consejo de Guerra, y pusieron en peligro el despliegue aliado. También lo habría merecido Beresford, a quien Wellington le retiró el mando tras la batalla. Lo cierto es que únicamente siguió sus indicaciones, porque la dirección de grandes masas de hombres le sobrepasaba. El mando debió corresponder a Castaños, pero este ya había avisado al británico que el lugar no era el más apropiado para presentar combate, porque dejaba una guarnición francesa a su espalda y el río Guadiana desbordado cerrándole una posible retirada a su derecha, así que rehusó inteligentemente la dirección del mismo. Se salvaron únicamente porque Soult pensaba, con razón, que en aquel lugar no podía esperarle un Ejército y que las tropas cubrían el repliegue de las divisiones que habían cercado Badajoz. En mayo de 1811, el mariscal Soult trató de repetir el movimiento envolvente que tan buenos resultados le había dado en febrero y ordenó que las dos brigadas de dragones continuasen hacia Mérida, para tomar luego la orilla derecha del Guadiana, mientras la infantería avanzaba por el sur. A la batalla de La Albuera concurrieron cuatro escuadrones de dragones, los únicos a los que les dio tiempo de regresar desde Almendralejo porque se encontraban a retaguardia de la columna. Según los órdenes de batalla, a Soult le faltaron 1.442 dragones, nueve escuadrones en total, que el día del combate se encontraban a las puertas de Mérida. Y esto pudo haber sido definitivo para decantarlo a su favor, aunque nunca lo sabremos.»

* Agradecer muy especialmente a Jacinto J. Marabel que nos haya atendido para la elaboración de esta entrada para «El Rincón de Byron».


Jacinto Jesús Marabel Matos, nacido en Badajoz, es asesor jurídico de la Abogacía General de la Junta de Extremadura y profesor de Derecho Administrativo en la Universidad. Aficionado a la Historia Militar, es fundador y secretario de la Asociación Histórica-Militar Alfonso IX. Ha publicado multitud de artículos y libros sobre la historia de Extremadura y Badajoz, entre otros, “El capitán Fariñas. Episodio del Sitio de Badajoz” (2012), Damnatio Memoriae” (2017), “Indomables. Historia del general Menacho y el cerco de Badajoz” (2019), “Badajoz, 1811” (2021) en la serie Guerreros y Batallas, y su último título, “Campaña de 1811 en Extremadura” (2022).  


Imágenes:

a – https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Thomas-Staunton-St.-Clair/323562/Badajoz-durante-el-asedio-de-junio-de-1811,-placa-4-de-&39;Una-serie-de-vistas-de-las-principales-apariciones-de-las-campa%C3%B1as-en-Espa%C3%B1a-y-Portugal&39;,-grabado-por-Charles-Turner,-publicado-en-1812-(aguatinta).html

b – https://cdn.zendalibros.com/wp-content/uploads/2019/04/indomables.jpg

c – https://2.bp.blogspot.com/-5SthubNJ3uk/WOuihfzyLiI/AAAAAAAAAq0/RicfFYZbjXAsJi3f7LQ4dgTC1u-SjiPswCLcB/s1600/17671014_10212366543508515_1262170198_n.jpg

d – https://imagessl1.casadellibro.com/a/l/t7/11/9788412497311.jpg

e – https://static3.hoy.es/www/multimedia/201903/31/media/cortadas/136132762–624×934.jpg

f – By Thomas Sutherland – This image is available from the National Library of WalesYou can view this image in its original context on the NLW Catalogue, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70052941

El 2 de mayo, por Maximilien Foy. Recorrido histórico por la ciudad.

Tiempo de lectura: 30 minutos

Maximilien Sébastien Foy, uno de los generales franceses más respetados de la última etapa del Imperio, escribió entre 1816 y 1817 una “Historia de la Guerra de la Península bajo Napoleón”, que fue publicada póstumamente en 1828 por su mujer, Élisabeth Augustine Daniels. Foy recopiló abundantes informaciones, correspondencias, órdenes oficiales, buscó el testimonio de sus antiguos compañeros armas, viajó dos veces a Inglaterra, se entrevistó con los españoles fugitivos en Francia, siempre revisando y tratando escrupulosamente la información que iba encontrando.

Estando destinado en Turquía con el general Sébastiani, Foy se unió al cuerpo de ejército de Junot que invadió Portugal; fue encargado de la inspección de las fortalezas del país en diciembre de 1807 y resultaría herido en agosto del año siguiente en la batalla de Vimeiro.

Foy no vivió directamente los hechos de del 2 de mayo de 1808, pero hemos querido recuperar sus palabras como una visión alternativa de un militar francés de la época que estuvo destinado en Portugal y España y por tanto tanto pudo tener una opinión formada del país, sus gentes y sus costumbres en aquellos convulsos años.

Maximilien Sébastien Foy, l’un des généraux français les plus respectés de la dernière étape de l’Empire, écrivit entre 1816 et 1817 une «Histoire de la guerre de la Péninsule sous Napoléon», publiée à titre posthume en 1828 par son épouse, Élisabeth Augustine Daniels. Foy a recueilli d’abondantes informations, correspondances, ordres officiels, recherché le témoignage de ses anciens compagnons d’armes, s’est rendu deux fois en Angleterre, a interrogé les Espagnols fugitifs en France, passant toujours en revue et traitant scrupuleusement les informations qu’il a trouvées.

Alors qu’il était en poste en Turquie avec le général Sébastiani, Foy rejoignit le corps d’armée de Junot qui envahit le Portugal; il est chargé d’inspecter les forts du pays en décembre 1807 et sera blessé en août de l’année suivante à la bataille de Vimeiro.

Foy n’a pas vécu directement les événements du 2 mai 1808, mais nous avons voulu récupérer ses propos comme une vision alternative d’un militaire français de l’époque qui était en poste au Portugal et en Espagne et aurait donc pu se faire une opinion du pays, son peuple et ses coutumes en ces années convulsives.

El Palacio Real de Madrid
Le Palais Royal de Madrid
El Palacio Grimaldi, llamado de Godoy, casi enfrente del Palacio Real, ocupado por Murat como su residencia en Madrid. Le palais Grimaldi, appelé Godoy, presque en face du Palais Royal, occupé par Murat comme sa résidence à Madrid.

LOS SUCESOS DEL 2 DE MAYO DE 1808

El 2 de mayo fue el día fijado para la partida de la Reina de EtruriaI, sus hijos y su hermano, don Francisco de PaulaII. Los dos últimos correos de Bayona habían fallado y la ansiedad había aumentado. Desde la mañana, la plaza frente al palacio se llenó de gente, y en especial de mujeres que contemplaban con tristeza los preparativos del viaje. A las nueve en punto, la Reina partió, llevándose a su hijo e hija con ella. Todavía había dos carruajes que estaban siendo cargados apresuradamente. Alguien dice que uno de ellos era para el Infante Don AntonioIII. Entonces todos se van. En una hora, la capital quedará viuda de toda la familia de sus reyes. Personas adscritas al servicio de la corte informan que don Francisco no quiere irse, y que derrama lágrimas a raudales. Ante esta historia, las mujeres lloran, los hombres se desesperan.

Entonces sale del palacio un oficial francés, Auguste LagrangeIV. Su pelliza blanca y su pantalón gamuzaV identifican a un edecán de Murat. “Aquí está, ha venido a llevarse a nuestro infante”. Estas palabras circulan rápidamente. El oficial francés es rodeado, insultado, empujado. Se defiende por un tiempo. Estaba a punto de morir, cuando pasó una patrulla de la Guardia Imperial, diez granaderos calaron la bayoneta y lo liberaron.

LES ÉVÉNEMENTS DU 2 MAI 1808

Le 2 mai était le jour fixé pour le départ de la reine d’ÉtrurieI, de ses enfants et de son frère, don Francisco de PaulaII. Les deux derniers courriers de Bayonne avaient manqué, et l’inquiétude en était devenue plus grande. Dès le matin, la place devant le palais fut couverte de peuple, et surtout de femmes qui considéraient tristement les apprêts du voyage. A neuf heures, la Reine partit, emmenant son fils et sa fille. Restaient encore deux voitures qu’on chargeait avec précipitation. Quelqu’un dit que l’une d’elles est pour l’infant don AntonioIII. Ainsi ils s’en vont tous. Dans une heure, la capitale sera veuve de la famille entière de ses rois. Des personnes attachées au service de la cour rapportent que don Francisco ne veut pas partir, et qu’il verse des larmes en abondance. A ce récit, les femmes pleurent, les hommes se désespèrent.

Alors sort du palais un officier français, Auguste Lagrange. Sa pelisse blanche et son pantalon cramoisiV font reconnaître un aide-de-camp de Murât. «Le voilà, il est venu pour enlever notre infant.» Ces paroles circulent rapidement. L’officier français est entouré, insulté, pressé. Il se défend quelque temps. Il allait périr, lorsqu’une patrouille de la garde impériale venant à passer, dix grenadiers croisent la baïonnette et le délivrent.

Grabado de Tomás López Enguídanos (1814) sobre los disturbios en el Palacio Real el 2 de mayo. (a) Gravure de Tomás López Enguídanos (1814) du combat autour du Palais Royal le 2 mai. (a)

El Gran Duque se alojaba en el hotel del Príncipe de la Paz, cien toesasVI detrás del palacio. Su batallón de piquete se apresuró con dos piezas de cañón para disolver la muchedumbre. Pero ya se había extendido un movimiento eléctrico de un extremo al otro de la villa. La Plaza Mayor y la calle de Alcalá se llenan en un instante. Sólo se escuchan vociferaciones mezcladas con el redoble del tambor y el sonido de la trompeta llamando a las tropas a sus puestos de armas. Los españoles están persuadidos de que los franceses han jurado su ruina; ningún francés duda de que hay un vasto complot tramado para masacrar al ejército. Los habitantes se apoderan de escopetas de caza, espadas antiguas y, a falta de armas, toman palos. Los soldados sorprendidos solos en las casas y en la calle son asesinados o desarmados.

Los oficiales de estado mayor y los portadores de órdenes de caballería son derribados de sus caballos. Se lanzan piedras y se disparan disparos a través de las ventanas. Algunas mujeres enojadas vierten agua hirviendo desde los balcones. Cincuenta combates singulares se traban a la vez. Los españoles son particularmente inexorables con algunos mamelucos de la Guardia que caen en sus manos, felices de golpear al mismo tiempo a un francés y a un musulmán!2

Le grand-duc était logé dans l’hôtel du prince de la Paix, à cent toisesVI derrière le palais. Son bataillon de piquet accourt avec deux pièces de canon pour dissoudre le rassemblement. Mais déjà un mouvement électrique s’était communiqué d’un bout à l’autre de la ville. La Plaza-Mayor et la rue d’Alcala se remplissent en un instant. On n’entend que vociférations mêlées au roulement du tambour et au son de la trompette qui appellent les troupes à leurs places d’armes. Les Espagnols sont persuadés que les Français ont juré leur ruine ; pas un Français ne doute qu’il n’y ait un vaste complot ourdi pour égorger l’armée. Les habitants se saisissent de fusils de chasse, de vieilles épées, et, au défaut d’armes, ils prennent des bâtons. Les soldats surpris isolément dans les maisons et dans la rue sont assassinés ou désarmés.

Des officiers d’état-major et des cavaliers porteurs d’ordre sont renversés de cheval. On jette des pierres et on tire des coups de fusil par les fenêtres. Quelques femmes furieuses versent de l’eau bouillante de dessus les balcons. Cinquante combats singuliers s’engagent à la fois. Les Espagnols sont particulièrement inexorables envers quelques mameloucks de la garde qui tombent entre leurs mains, heureux de frapper du même coup un Français et un Musulman!2

Nuestro recorrido de las calles del Madrid de 1808, con las descripciones e imágenes de los lugares. El polígono con línea negra delimita los límites aproximados de la ciudad a finales de 1820. También situamos a las unidades imperiales acantonadas alrededor de la ciudad. // Notre tour des rues de Madrid en 1808, avec des descriptions et des images des lieux. Le polygone ligné noir décrit les limites approximatives de la ville à la fin des années 1820. Nous avons également placé les unités impériales stationnées autour de la ville.

Las tropas han tomado las armas, el escenario va a cambiar. Los oficiales generales mandan destacamentos de infantería para derribar las puertas de las casas desde donde se realizan los disparos y para vengarse de los agresores. Tres o cuatro tiros de metralla arrasaron con esta hermosa calle de Alcalá, que por su anchura y su trazado daba tanto campo al fuego de la artillería. El jefe de escuadrón DaumesnilVII, al frente de la caballería de la Guardia Imperial, carga contra la multitud. Los lanceros polacos infunden entonces en el alma de los españoles las primeras impresiones de un terror que se hará mayor a medida que sean más conocidos.

Les troupes ont pris les armes, la scène va changer. Les officiers-généraux commandent des détachements d’infanterie pour enforcer les portes des maisons d’où partent les coups de fusil et pour tirer vengeance des agresseurs. Trois ou quatre coups de canon à mitraille balayent cette belle rue d’Alcala, qui par sa largeur et son alignement offre tant de prise au feu de l’artillerie. Le chef d’escadron DaumesnilVII, à la tête de la cavalerie de la garde impériale, charge sur la multitude. Les lanciers polonais jettent alors dans l’âme des Espagnols les premières impressions d’une terreur qui deviendra plus grande à mesure qu’on les connaîtra davantage.

La calle de Alcalá desde la Plaza del Sol.
La Rue Alcalá depuis la Plaza del Sol.
La misma calle con la Iglesia del Buen Suceso, hoy desaparecida (b). La même rue avec l’Église du Bon Succès, aujourd’hui disparue. (b)
Uno de los grabados de la serie del 2 de mayo, con la Iglesia del Buen Suceso al fondo y parte de la fachada de la Real Casa de Correos en el margen derecho.
Une des gravures de la série du 2 mai, avec l’Iglesia del Buen Suceso en arrière-plan et une partie de la façade de la Real Casa de Correos sur la marge droite.
La Real Casa de Correos (1768) sirvió de presidio improvisado a las tropas francesas.  La Real Casa de Correos (1768) servait de prison improvisée aux troupes françaises.
Placa conmemorativa, aunque los primeros combates se dieron en el Palacio Real. Plaque commémorative, bien que les premiers combats aient eu lieu au Palais Royal.

La guarnición española permaneció encerrada en sus cuarteles, esperando que le dieran órdenes de actuar. Había un parque de artilleríaVIII situado junto a la puerta de Fuencarral, diez mil fusiles en cajas y veintiséis cañones montados sobre afustes. La gente quería apoderarse de ellos. Los artilleros que custodiaban el parque se opusieron al principio, pero al escuchar que sus compañeros de infantería fueron asaltados en los cuarteles, y viendo llegar hacia ellos una columna francesa que marchaba a la carga, se unieron a los insurgentes.

La garnison espagnole resta enfermée dans ses quartiers, attendant qu’on lui donnât des ordres pour agir. Il y avait au parc d’artillerieVIII situé près de la porte de Fuencarral, dix mille fusils encaissés et vingt-six pièces de canon montées sur affuts. Le peuple voulut s’en emparer. Les canonniers qui gardaient le parc s’y opposèrent d’abord, mais entendant dire que leurs camarades de l’infanterie étaient attaqués dans les casernes, et voyant arriver à eux une colonne française qui marchait au pas de charge, ils se joignirent aux insurgés.

Dibujo para abanico inglés para la exportación con temas de la Guerra de Independencia (1813) (c) Dessin pour éventail anglais destiné à l’exportation avec des thèmes de la guerre d’Espagne (1813) (c)

Comandados por dos valientes oficiales de su cuerpo, don Luis Daoiz y don Pedro VelardeIX, y ayudados por sus compatriotas que se encargaron ellos mismos de los cañones, pusieron tres piezas en batería, y comenzó a disparar metralla. La columna francesa estaba formada por el quinto regimiento de infantería provisional, procedente del convento de San BernardinoX, muy cerca de allí. El general de brigada LefrancXI, que lo comandaba, sólo dio tiempo a los españoles para disparar doce o trece descargas de sus cañones. Se apoderó del parque a la bayoneta y recuperó las armas, cuyas cajas los insurgentes comenzaban a destrozar. Este fue el episodio más sangriento del día 2 de mayo. Allí perecieron Daoiz y Velarde. La historia conservará sus nombres, como los primeros mártires por la causa de la independencia de su país.

Commandés par deux braves officiers de leur corps, don Luiz Daoiz et don Pedro VelardeIX, et aidés par leurs compatriotes qui s’attelèrent eux-mêmes aux canons, ils mirent trois pièces en batterie, et commencèrent à tirer à mitraille. La colonne française était formée du cinquième régiment d’infanterie provisoire, venu du couvent de San-BernardinoX, tout près de-là. Le général de brigade LefrancXI qui la commandait, ne donna aux Espagnols que le temps nécessaire pour faire douze ou treize décharges de leurs bouches à feu. Il enleva le parc à la baïonnette et reprit les fusils dont les insurgés commençaient à briser les caisses. Ce fut là l’épisode le plus sanglant de la journée du 2 mai. Là périrent Daoiz et Velarde. L’histoire conservera leurs noms, comme des premiers martyrs pour la cause de l’indépendance de leur pays.

En el centro de la plaza del Dos de Mayo se conserva el arco monumental que daba entrada al cuartel de artillería de Monteleón. La placa conmemorativa se ubica en uno de los edificios con fachada a la plaza. Au centre de la Plaza del Dos de Mayo est conservée l’arc monumental qui donnait accès à la caserne d’artillerie de Monteleón. La plaque commémorative est située dans l’un des bâtiments avec une façade à la place.

A los primeros disparos, el Gran Duque de Berg, el Mariscal Moncey y los oficiales generales que no estaban al mando de las tropas, se habían trasladado a la cima de la colina de San VicenteXII, en una posición que domina la parte occidental de la ciudad. El regimiento de fusileros de la Guardia Imperial se había reunido en este punto. Varios miembros de la Junta acudieron allí y suplicaron al Gran Duque que detuviera el derramamiento de sangre. El secretario de Guerra O’FarrilXIII y el ministro de Hacienda AzanzaXIV recorrieron las calles a caballo, agitando pañuelos blancos en el aire en señal de reconciliación. Salvaron la vida de muchos de sus conciudadanos. Invitados por ellos, los miembros de los cabildos se distribuyeron entre los diferentes barrios para proclamar allí una amnistía general. Varios oficiales de ambas naciones se sumaron a esta misión de paz. El motín había comenzado a las diez de la mañana, a las dos de la tarde todo estaba acabado. Las tropas y la artillería apostadas a cierta distancia de Madrid habían partido, pero no entraron en la ciudad. En todo este tumulto, la pérdida de los franceses no ascendió a trescientos hombres muertos o heridosXV; la pérdida de los españoles fue menos considerable.

Aux premiers coups de fusil, le grand-duc de Berg, le maréchal Moncey et les officiers généraux qui ne commandaient pas de troupes, s’étaient portés en haut de la côte de Saint-VincentXII, dans une position qui domine la partie ouest de la ville. On avait réuni sur ce point le régiment de fusiliers de la garde impériale. Plusieurs membres de la Junte y accoururent et supplièrent le grand-duc de faire cesser l’effusion du sang. Le ministre de la guerre O’FarrilXIII et le ministre des finances AzanzaXIV parcoururent les rues à cheval, en agitant en l’air des mouchoirs blancs en signe de réconciliation. Ils sauvèrent la vie à un grand nombre de leurs concitoyens. Sur leur invitation, les membres des conseils se distribuèrent les différens quartiers pour y proclamer l’amnistie générale. Plusieurs officiers des deux nations s’adjoignirent à cette mission de paix. L’émeute avait commencé à dix heures du matin, à deux heures après midi tout était fini. Les troupes et l’artillerie cantonnées à quelque distance de Madrid s’étaient ébranlées, mais elles n’entrèrent pas dans la ville. Dans tout ce tumulte, la perte des Français n’alla pas à trois cents hommes tués ou blessésXV; la perte des Espagnols fut moins considérable.

La Puerta de Toledo, antigua puerta sur de Madrid. Los madrileños intentaron cerrar el acceso a la ciudad, pero la caballería pesada imperial lo impidió. 
La Puerta de Toledo, l’ancienne porte sud de Madrid. Les Madrilènes tentèrent de fermer l’accès à la ville, mais la cavalerie lourde impériale l’en empêcha. 

La lucha había cesado, pero la paz no se había hecho. Poco importa a los soldados si el amor a la patria y el odio a la opresión han puesto las armas en manos de sus adversarios; las únicas guerras que son justas a sus ojos son las guerras honestas, las declaradas de antemano, donde la querella se dirime a cielo abierto, y donde nos abrazamos después. Los madrileños acababan de sorprenderlos uno a uno, desarmados, inofensivos, y los habían masacrado a puerta cerrada. Sin embargo, cuando los franceses recobraron sus fuerzas reuniéndose, las usaron moderadamente, pues pocos enemigos habían caído bajo sus golpes, y se contentaron con tener prisioneros a varios hombres presos con las armas en la mano. El Gran Duque juzgó que esto no era suficiente para garantizar el orden público y que la autoridad debía recuperar sus derechos. El movimiento del 2 de mayo, premeditado o no, fue una verdadera agresión por parte de los españoles. En la tarde del mismo día y del día siguiente, algunos de los prisioneros tomados durante el tumulto, y otros que las patrullas encontraron armados, comparecieron ante una comisión militar. Fueron condenados a muerte, como cabecillas o cómplices de la revuelta, y fueron fusilados presididos por el paseo del Prado.

Le combat avait cessé, mais la paix n’était pas faite. Peu importe aux soldats si l’amour de la patrie et la haine de l’oppression ont mis les armes à la main de leurs adversaires ; il n’y a de guerres justes à leurs yeux que les guerres loyales, celles déclarées à l’avance, où la querelle se vide à ciel ouvert, et où l’on s’embrasse après. Les habitants de Madrid venaient de les surprendre un à un, désarmés, inoffensifs, et les avaient massacrés à huis-clos. Cependant, quand les Français eurent retrouvé leur force en se réunissant, ils en avaient fait un usage modéré, car peu d’ennemis étaient tombés sous leurs coups, et ils s’étaient contentés de retenir prisonniers plusieurs hommes arrêtés les armes à la main. Le grand-duc jugea que ce n’était pas assez pour la garantie de l’ordre public, et que l’autorité devait reprendre ses droits. Le mouvement du 2 mai, prémédité ou non, était une véritable agression de la part des Espagnols. Dans la soirée du même jour et le lendemain, quelques-uns des prisonniers faits pendant le tumulte, et d’autres que les patrouilles rencontrèrent armés, comparurent devant une commission militaire. On les condamna à mort, comme chefs ou complices de révolte, et on les fusilla préside la promenade du Prado.

«Fusilamiento de patriotas en el Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, óleo sobre lienzo
«Exécution de patriotes dans le Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, huile sur toile

Entre los condenados había hombres que no habían luchado y cuyo único delito era portar un cuchillo grande u otros instrumentos afiladosXVI. Fueron ejecutados sin concederles la asistencia de un sacerdote que los consolara en su último momento, y esta circunstancia ulceró aún más a un pueblo religiosoXVII. El dolor y el odio han exagerado el número de víctimas; no pasó de cincuenta personas.3 Sea como fuere, de ella salieron calamidades sin fin. Nunca perdonarán los españoles a los franceses ejecuciones tan rápidas e inesperadas. El nombre de Murat será transmitido por ellos a la posteridad, cargado de invectivas.

Il se trouva parmi les condamnés des hommes qui n’avaient pas combattu, et dont- le seule rime fut d’être porteurs d’un grand couteau ou d’autres instruments tranchantsXVI. On les fit périr sans leur accorder l’assistance d’un prêtre qui les consolât à leur dernier moment, et cette circonstance ulcéra encore davantage un peuple religieuxXVII. La douleur et la haine ont exagéré le nombre des victimes ; il n’a pas dépassé cinquante personnes3 Quoi ‘il en soit, des calamités infinies sont sorties de là. Jamais les Espagnols ne pardonneront aux Français des exécutions si promptes et si inattendues. Le nom de Murat sera transmis par eux à la postérité, chargé d’invectives.

«El 3 de mayo de 1808 en Madrid», o “Las ejecuciones» (1814), de Francisco de Goya (d)
«3 mai 1808 à Madrid» ou «Les exécutions» (1814), pour Francisco de Goya (d)

Se han emitido juicios muy opuestos sobre las causas del levantamiento de Madrid. Unos, impresionados por el avance indeciso y tortuoso de la Junta de Gobierno, han pretendido un plan de vísperas sicilianas; decían que la ciudad se llenó repentinamente de extranjeros de diferentes partes del reino, que la conspiración iba a estallar durante la noche, y que todos los franceses habrían sido atacados en los cuarteles y degollados en sus alojamientos. Los demás pensaron que un general de carácter moderado y espíritu conciliador habría perdonado a los vencidos de los males que luego cayeron sobre los vencedores; llegaron a acusar al Gran Duque de Berg de haber causado los problemas, para colocar más rápidamente una corona real en su cabeza, demostrando a Napoleón cuán necesario era un rey soldado para domar a los castellanos. Estas dos opiniones también nos parecen carentes de plausibilidad. Nada, en el movimiento, revela el menor rastro de premeditación. Murat estaba lejos de tener un alma atroz, y sabía que la elección del Emperador relativa al trono de España estaba hecha. Para explicar lo sucedido se conocen bastantes disposiciones del pueblo español y del ejército francés.

On a porté des jugements tout opposés sur les causes du soulèvement de Madrid. Les uns, frappés de la marche indécise et tortueuse de la Junte de gouvernement, lui ont prêté un projet de vêpres siciliennes ; ils ont dit que la ville s’était remplie tout-à-coup d’étrangers venus des différentes parties du royaume, que la conjuration devait éclater pendant la nuit, et que tous les Français auraient été assaillis dans les casernes et égorgés dans leurs logements. Les autres ont pensé qu’un général d’un caractère modéré et d’un esprit conciliant aurait épargné aux vaincus des maux qui plus tard sont retombés sur les vainqueurs; ils ont été jusqu’à accuser le grand-duc de Berg d’avoir provoqué des troubles, afin de mettre plus vite une couronne royale sur sa tête, en démontrant à Napoléon combien un roi soldat était nécessaire pour dompter les Castillans. Ces deux opinions nous paraissent également dépourvues de vraisemblance. Rien, dans le mouvement, ne décèle la moindre trace de préméditation. Murât était loin d’avoir l’âme atroce, et il savait que le choix de l’Empereur relativement au trône d’Espagne était arrêté. Pour expliquer ce qui est arrivé, il y a bien assez des dispositions connues du peuple espagnol et de l’armée française.

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Gazette Nacionale ou Moniteur Universel del 16 de mayo de 1808, nº 137 (pp. 2) (e)

El Moniteur de 16 de mayo de 1808, recoge la copia de la servil circular dirigida por el Consejo de la Suprema y General Inquisición a todos los tribunales del Reino, «Las lamentables consecuencias que tuvo en esta residencia el escandaloso motín del pueblo contra las tropas del EMPERADOR FRANCÉS, el día 2 del corriente mes, hizo necesaria la más activa vigilancia de todas las autoridades…», así como las noticias de Bayona fechadas el 11 de mayo, que informaba, entre otros, de la partida del príncipe de Asturias y los infantes Carlos y Antonio hacia Valençay, de los españoles desplazados a Bayona para la convocatoria de Cortes y la nota acababa con un premonitorio: «Todo está perfectamente tranquilo en España, y las cosas están en las mejores condiciones allí.»

Le Moniteur du 16 mai 1808, recueille la copie de la circulaire servile adressée par le Conseil de l’Inquisition Suprême et Générale à toutes les cours du Royaume, «Les suites facheuses qu’a eues dans cette residence, le 2 du mois courant, l’emeute scandaleuse du bas peuple contre les troupes de l’EMPEREUR FRANÇAIS, a rendu necessaire la plus active vigilance de toutes les autorités…», ainsi que la nouvelle de Bayonne en date du 11 mai, qui signale, entre autres, le départ du Prince des Asturies et les infants Carlos et Antonio vers Valençay, des Espagnols déplacés à Bayonne pour la convocation de Cortes et la note se terminait par un prémonitoire: «Tout est parfaitement tranquille en Espagne, et les choses y sont sur le meilleur pied»

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El efecto inmediato del cañonazo del 2 de mayo y de los fusilamientos del Prado fue aterrorizar a los habitantes de Madrid. Los que ejercían alguna influencia en la ciudad sólo pensaban en implorar clemencia. El Consejo Supremo de la Inquisición fue en su sumisión más allá que la otras autoridades; su celo lo llevó a apelar a los ministros de religión, para dirigir la animadversión del pueblo contra los instigadores de excesos similares al escandaloso motín del 2 mayo4. La actitud de los franceses fue nada menos que tranquilizante; sus órdenes del día y sus proclamas, prometiendo el olvido del pasado, amenazaban con castigos más fuertes en caso de reincidencia. El Infante Don Francisco partió para Bayona, y fue seguido, con un intervalo de veinticuatro horas, por el Infante Don Antonio. Este mismo príncipe pidió unirse al rey, su sobrino, para escapar así de obligaciones que alguien más hábil que él no habría cumplido mejor. Entonces se desvaneció la consideración que su rango reflejaba en los demás miembros del cuerpo del que era presidente. Habiendo expresado el Gran Duque de Berg su deseo de asociarse a las deliberaciones del gobierno, la Junta aventuró algunas reflexiones y terminó por ceder. Pocos días después, la presidencia fue adquirida por el Gran Duque, con apariencia de legalidad, por un decreto de Carlos IV, que le instituyó Teniente General del reino.

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Nota: Las notas en números romanos se han añadido para esta entrada. Las notas originales permaneces con su numeración.

1Se denominan tropas de piquete a las que están reunidas en armas y listas para actuar cuando y donde se necesiten sus servicios.

2Ha quedado en los habitantes de la Península, desde la invasión de los moros, un profundo horror por la vestimenta de los musulmanes.

3El manifiesto justificativo del consejo de Castilla, redactado y publicado en Madrid en el mes de agosto de 1808, después de que el ejército francés hubo evacuado esta capital, eleva la pérdida de los españoles, en el motín del 2 de mayo, a ciento cuatro hombres muertos, cincuenta y cuatro heridos y treinta y cinco perdidos (extraviados). El manifiesto utiliza la expresión unos pocos (algunos pocos) cuando habla de los fusilados ese día y los siguientes.

El Gran Duque de Berg sabía, antes del 2 de mayo, que la corona de España estaba reservada para alguien distinto a él. La falta de éxito de su misión debe atribuirse a su celo más ardiente que ilustrado por el servicio del Emperador, y a la manía bastante común entonces de juzgar a los castellanos a quienes nadie entendía, por los italianos a quienes había tratado durante mucho tiempo. «El día de ayer entrega España al Emperador«. Así lo expresó Murat, en la mañana del 3 de mayo, en un estallido de presuntuosa confianza. «Di más bien que se lo quita para siempre«, respondió el secretario de Guerra O’Farril. Ignoraba entonces este leal español que furiosos consejos lo habían presentado a él y al capitán general de Castilla la Nueva, don Francisco-Xavier de Negrete, como agentes de Inglaterra y cabecillas de un complot, que se había hablado en los salones del Gran Duque para someterlos a juicio a ambos, y que esta absurda idea había sido rechazada por la enérgica intercesión del Mariscal Moncey, cuyo corazón sangraba al ver la injusticia.

4Véase en el Moniteur de 16 de mayo de 1808 la carta escrita el 6 del mismo mes por el Consejo Real de la Inquisición a los tribunales del Santo Oficio de Madrid y del Reino.

IMaría Luisa Josefina de Borbón (1782-1824). Sexta hija de Carlos IV y de María Luisa de Borbón-Parma. Reina consorte de Etruria, por su matrimonio con Luis de Etruria. Tataranieta de Luis XV de Francia.

IIFrancisco de Paula Antonio María de Borbón y Borbón-Parma (1794-1865). Hijo de Ca rlos IV y de María Luisa de Borbón-Parma. Tataranieto de Luis XV de Francia.

IIIÍdem anterior.

IVEl Jefe de escuadrón (futuro coronel) Auguste Lagrange, edecán de Murat. En 1811 desembarcó en Gravelinas junto con Exelmans (fugado de Inglaterra) para unirse a Murat que era rey de Nápoles. El 2 de mayo había sido enviado para revisar la situación en palacio, y al parecer fue protegido del populacho en primera instancia por un oficial de las Guardias walonas, Miguel Desmaissières y Flores [6] que se interpuso entre él y la muchedumbre, antes de la llegada de la patrulla que los salvó a los dos.

VLos príncipes al mando de un cuerpo de ejército podían asignar un color particular al uniforme «a la húsar» de sus edecanes. Los de S.A.I. el Gran Duque de Berg visten el color amaranto con el color gamuza distintivo y las trenzas en dorado. Fue el propio Murat quien, mediante una nota de abril de 1807, reguló el uniforme de sus edecanes. [12]

VIAntigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m.

VIIEl futuro general Pierre Daumesnil (1776-1832), el famoso defensor de Vincennes en 1814. El 2 de mayo cuando sonó la alarma, Daumesnil ordenó a su escuadrón de cazadores de la Guardia que ensillaran y los condujo a través de la ciudad hasta donde se encontraba Murat. En el camino fueron asaltados con agua hirviendo, ladrillos y fuego de mosquetes que evitaron lo mejor que pudieron. Daumesnil pidió permiso para tomar represalias, pero Murat le ordenó que dirigiera a los cazadores y mamelucos para escoltar a su ayudante con órdenes para el general Gobert. Daumesnil condujo a 300 jinetes al galope, pero se encontraron con insurgentes armados que intentaban matarlos. Abriéndose paso, avanzaron bien, pero luego el caballo de Daumesnil murió de un disparo y él resultó herido en el muslo. Mientras la multitud lo rodeaba, Daumesnil casi fue muerto hasta que un lugarteniente de los mamelucos lo rescató. [7]

VIIIEl parque de artillería de Monteleón.

IXLos capitanes Luis Daoíz y Torres (1767-1808) y Pedro Velarde y Santillán (1779-1808). Militares pertenecientes al arma de artillería, fueron los únicos militares de graduación, junto al teniente de infantería Jacinto Ruiz Mendoza, que se sumaron a la revuelta contra los franceses.

XEl antiguo convento de San Bernardino, fundado en 1572, estaba situado sobre las huertas de Leganitos, a la derecha del camino del Pardo, en el mismo lugar que años mas tarde acogería el asilo de San Bernardino, inaugurado en 1834 y que fue derribado después de la Guerra Civil. [10]

XIEl general de brigada Jacques Lefranc (1750-1809). El 21 de enero de 1807 es destinado al Corps d’observation des Côtes de l’Océan, El 14 de diciembre se hace cargo de la 1ª brigada de la división Gobert, y el 2 de mayo de 1808 se apodera del Cuartel de Monteleón. [4]

XIIAntiguamente se pretendía equiparar la topografía del viejo Madrid con la de Roma, haciendo alusión aunque de manera imprecisa a la presencia de «siete colinas» en la capital española. No hemos localizado la tal colina de San Vicente, que probablemente fuera la cuesta de San Vicente, ubicada cerca del Templo de Debod y el Palacio Real.

XIIIGonzalo O’Farrill y Herrera (1754-1831). Cuando Fernando se vio obligado a marchar hacia Bayona, reclamado por Napoleón, quiso que O’Farrill formara parte de la Junta Suprema que dejó en Madrid para resolver las materias gubernativas más urgentes. Tras los sucesos de Bayona, juró fidelidad a José Bonaparte y aceptó seguir ejerciendo el Ministerio de Guerra con el nuevo Rey

XIVMiguel José Azanza de Alegría (1746-1826). Fue nombrado responsable de Hacienda de la Junta Suprema de Gobierno presidida por el infante Antonio, antes de la salida de Carlos IV de Madrid. Tras la partida de los miembros de la familia real, Azanza mantuvo la opinión contraria a otros miembros de la Junta que pretendían organizar una resistencia a ultranza. Debido a la posición que adoptó la Junta, durante el 2 de mayo, la Junta encomendó a Azanza y al general O’Farril negociar la paz con el Gran Duque de Berg, éste accedió y los comisionados recorrieron las calles de Madrid para calmar los ánimos.

XVJosé Manuel Guerrero Acosta, a pesar de la manida controversia de las cifras de bajas, citando a varios autores (Gómez de Arteche, Grandmaison, Titeux entre otros) y los datos encontrados en los «Archives de la Guerre» de Vincennes y el Archivo Histórico Nacional, cifra las bajas francesas en treinta y ocho (dos oficiales) muertos y ciento cincuenta y nueve (trece o más oficiales) heridos. [2]

XVISegún Antonio Fernández García, «Que se considerara delito la posesión de un arma blanca incriminaba a buena parte de los habitantes, en una sociedad donde casi todos los varones usaban navaja. Una de las primeras víctimas, el cirujano Ángel de Rivocaba, fue fusilado en el acto al ser sorprendido con el instrumental que portaba para una operación. Fue asaltado y cercado por una guardia el Hospital General, presumiblemente para localizar a los heridos en los enfrentamientos. Y ha quedado constancia documental de nombres de lavanderas, chisperos, tejedores, fusilados en los aledaños de la Puerta del Sol, en la plazuela de los Pájaros (actual Pontejos), cuando todavía la Comisión encabezada por Grouchy, a pocos metros, estudiaba las medidas represivas» [3]

XVIIEl mismo Fernández García, «A uno de los viajeros que nos ha dejado un relato más detallado de la ciudad, Bourgoing (Barón de), le asombró el número de iglesias, ciento treinta y tres conventos, setenta, según sus noticias, pero más todavía le sorprendía el trato reverencial a los religiosos, a quienes se les cedía el paso o se les invitaba a las casas, y la imagen del viático en procesión entre hombres descubiertos o arrodillados. Al toque de las campanas del Angelus cesaban ruidos y movimientos; hombres y mujeres se ponían de rodillas en hogares, plazas y hasta en medio de la calle.» [3]

L’effet immédiat du canon du 2 mai et de la fusillade du Prado fut d’attirer les habitants de Madrid. Ceux qui exerçaient quelque influence dans la ville ne pensèrent qu’à implorer merci. Le conseil suprême de l’inquisition alla dans sa soumission plus loin que les autres autorités; son zèle le porta à faire un appel aux ministres de la religion, pour diriger l’animadversion du peuple contre les instigateurs d’excès pareils à l’émeute scandaleuse du 2 mai4. L’attitude des Français n’était rien moins que tranquillisante; leurs ordres du jour et leurs proclamations, en promettant l’oubli du passé, menaçaient de punitions lus fortes en cas de récidive. L’infant don Francisco partit pour Bayonne, et fut suivi, à vingt-quatre heures d’intervalle, par l’infant don Antonio. Ce prince demanda lui-même à rejoindre le Roi son neveu, afin d’échapper de cette manière à des obligations qu’un plus habile que lui n’aurait pas mieux remplies. Alors s’évanouit la considération que son rang reflétait sur les autres membres du corps dont il était le président. Le grand-duc de Berg ayant témoigné le désir d’être associé aux délibérations du gouvernement, la Junte hasarda quelques réflexions, et finit par céder. Peu de jours après, la présidence fut acquise au grand-duc, avec l’apparence de la légalité, par un décret de Charles IV, qui l’instituait lieutenant-général du royaume.

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Remarque : Des notes en chiffres romains ont été ajoutées pour cette entrée. Les notes originales restent avec leur numérotation.

1On appelle troupes de piquet celles réunies en armes et prêtes à agir quand et où on a besoin de leurs services.

2Il est resté aux habitants de la Péninsule , depuis l’invasion des Maures, une horreur profonde pour l’habit des Musulmans.

3Le manifeste justificatif du conseil de Castille, composé et publié à Madrid dans le mois d’août 1808, après que l’armée française avait évacué cette capitale, porte la perte des Espagnols, dans l’émeute du 2 mai, à cent quatre hommes tués, cinquante-quatre blessés et trentecinq égarés (extraviados). Le manifeste emploie l’expression quelques-uns (algunos pocos) en parlant de ceux qui ont été fusillés le jour même et les jours suivans.

Le grand-duc de Berg savait, avant le 2 mai, que la couronne d’Espagne était en réserve pour un autre que pour lui. Il faut attribuer le peu de succès de sa mission à son zèle plus ardent qu’éclairé pour le service de l’Empereur, et à la manie assez commune alors de juger des Castillans que personne n’entendait, par les Italiens qu’on avait long-temps pratiqués. «La journée d’hier donne l’Espagne à l’Empereur». Ainsi s’exprimait Murât, le 3 mai au matin, dans un accès de confiance présomptueuse. «Dites plutôt qu’elle la lui enlève pour toujours», répondit le ministre de la guerre O’Farril. Ce loyal Espagnol ignorait alors que des conseils furieux l’avaient présenté lui et le capitaine-général de la Nouvelle-Castille don Francisco-Xavier de Negrète, comme des agens de l’Angleterre et des chefs de complot, qu’il avait été question dans les salons du grand-duc de faire le procès à tous deux, et que cette idée absurde avait été rejetée par l’intercession énergique du maréchal Moncey, dont le coeur saignait à la vue de l’injustice.

4Voyez dans le Moniteur du 16 mai 1808 la lettre écrite le 6 du même mois par le conseil royal de l’inquisition aux tribunaux du saint-office de Madrid et du royaume.

IMaria Luisa Josefina de Bourbon (1782-1824). Sixième fille de Carlos IV et María Luisa de Borbón-Parme. Reine consort d’Étrurie, pour son mariage avec Luis de Etruria. Arrière-arrière-petite-fille de Louis XV de France.

IIFrancisco de Paula Antonio María de Borbón y Borbón-Parme (1794-1865). Fils de Carlos IV et María Luisa de Borbón-Parme. Arrière-arrière-petit-fils de Louis XV de France.

IIIIdem ci-dessus.

IVLe chef d’escadron (futur colonel) Auguste Lagrange, aide de camp de Murat. En 1811, il débarque à Gravelines avec Exelmans (évadé d’Angleterre) pour rejoindre Murat, roi de Naples. Le 2 mai, il avait été envoyé pour examiner la situation dans le palais et le départ des membres royaux, et était apparemment protégé de la foule en premier lieu par un officier des Gardes wallons, Miguel Desmaissières y Flores [6] qui s’est interposé entre lui et la foule, avant l’arrivée de la patrouille qui les a sauvés tous les deux.

VLes Princes commandant un corps d’Armée peuvent affecter une couleur particulière pour l’habit à la hussarde de leurs aides de camp. Ceux de S.A.I. le Grand Duc de Berg portent le couleur amarente avec le couleur distinctive chamois et les tresses en or. C’est Murat lui-même qui par une note d’avril de 1807 règle l’uniforme de ses aides de camp. [12]

VIAncienne mesure française de longueur, équivalente à 1,946 m.

VIILe futur général Pierre Daumesnil (1776-1832), célèbre défenseur de Vincennes en 1814. Le 2 mai, lorsque l’alerte retentit, Daumesnil ordonne à son escadron de chasseurs de la Garde de se mettre en selle et les conduit à travers la ville jusqu’à l’endroit où se trouve Murat. En cours de route, ils ont été assaillis d’eau bouillante, de briques et de tirs de mousquet qu’ils ont évités du mieux qu’ils pouvaient. Daumesnil a demandé la permission de riposter, mais a reçu l’ordre de Murat de conduire les chasseurs et les mamelouks pour escorter son aide avec des ordres pour le général Gobert. Daumesnil a conduit 300 cavaliers au galop, mais a été accueilli par des insurgés armés essayant de les tuer. En perçant, ils ont bien progressé, mais le cheval de Daumesnil a été abattu et il a été blessé à la cuisse. Alors que la foule l’entourait, Daumesnil a failli être tué jusqu’à ce qu’un lieutenant mamelouk le sauve. [7]

VIIILe caserne de Monteleón.

IXCapitaines Luis Daoíz y Torres (1767-1808) et Pedro Velarde y Santillán (1779-1808). Les soldats appartenant à l’arme d’artillerie, étaient les seuls officiers, avec le lieutenant d’infanterie Jacinto Ruiz Mendoza, qui a rejoint la révolte contre les Français.

XL’ancien couvent de San Bernardino, fondé en 1572, était situé dans les vergers de Leganitos, à droite du Camino del Pardo, au même endroit qui, des années plus tard, abriterait l’asile de San Bernardino, inauguré en 1834 et qui a ensuite été démoli de la guerre civile espagnole. [10]

XIGénéral de brigade Jacques Lefranc (1750-1809). Le 21 janvier 1807, il est affecté au Corps d’observation des Côtes de l’Océan. Le 14 décembre, il prend la tête de la 1ère brigade de la division Gobert, et le 2 mai 1808, il s’empare de la caserne de Monteleón. [4]

XIIAutrefois, il était prévu d’assimiler la topographie du vieux Madrid à celle de Rome, faisant allusion, bien qu’imprécisément, à la présence de «sept collines» dans la capitale espagnole. Nous n’avons pas localisé la colline de San Vicente, qui était probablement la pente de San Vicente, située près du Temple de Debod et du Palais Royal.

XIIIGonzalo O’Farrill et Herrera (1754-1831). Lorsque Fernando a été contraint de marcher sur Bayonne, exigé par Napoléon, il a voulu que O’Farrill fasse partie du Conseil suprême qu’il a laissé à Madrid pour résoudre les questions gouvernementales les plus urgentes. Après les événements de Bayonne, il jure allégeance à José Bonaparte et accepte de continuer à exercer le ministère de la Guerre auprès du nouveau Roi.

XIVMiguel José Azanza de Alegría (1746-1826). Il a été nommé chef du Trésor du Conseil suprême du gouvernement présidé par l’infant Antonio, avant le départ de Carlos IV de Madrid. Après le départ des membres de la famille royale, Azanza a maintenu l’opinion contraire aux autres membres du Conseil qui entendaient organiser une résistance implacable. En raison de la position adoptée par le Conseil, le 2 mai, le Conseil a chargé Azanza et le général O’Farril de négocier la paix avec le grand-duc de Berg, qui a accepté et les commissaires ont fait le tour des rues de Madrid pour calmer les esprits.

XVJosé Manuel Guerrero Acosta, malgré la polémique éculée sur les chiffres des victimes, citant divers auteurs (Gómez de Arteche, Grandmaison, Titeux, entre autres) et les données trouvées dans les «Archives de la Guerre» de Vincennes et les Archives Historiques Nationales de Madrid, met les pertes françaises à trente-huit (deux officiers) tués et cent cinquante-neuf (treize officiers ou plus) blessés. [10]

XVISelon Antonio Fernández García, «Le fait que la possession d’un couteau soit considérée comme un crime a incriminé une bonne partie des habitants, dans une société où presque tous les hommes utilisaient un couteau. L’une des premières victimes, le chirurgien Ángel de Rivocaba, a été abattu sur le fait lorsqu’il a été surpris avec les instruments qu’il transportait pour une opération. L’hôpital général a été agressé et encerclé par un garde, vraisemblablement pour localiser les blessés dans les affrontements. Et il existe des preuves documentaires des noms des blanchisseuses, des prolos, tisserands, fusillés aux abords de la Puerta del Sol, dans la Plazuela de los Pajaros (aujourd’hui Pontejos), alors que la Commission dirigée par Grouchy, à quelques mètres de là, étudiait les mesures répressives» [3]

XVIIFernández García lui-même, «L’un des voyageurs qui nous a laissé un récit plus détaillé de la ville, Bourgoing (Baron de), a été étonné par le nombre d’églises, cent trente-trois couvents, soixante-dix, selon ses nouvelles, mais plus encore il était surpris par le traitement révérencieux des religieux, qui étaient cédés ou invités dans les maisons, et l’image du viatique en procession entre hommes découverts ou agenouillés, hommes et femmes s’agenouillaient dans les maisons, sur les places et même au milieu de la rue.» [3]


Fuentes:

1 – «Histoire de la guerre de la Péninsule sous Napoléon: précédée d’un tableau politique et militaire des puissances […]». Tome III. 3eme edition. – Maximilien Foy, Baudouin Frères Ed., Paris, 1828

2 – «Los franceses en Madrid.1808» – VV.AA, Revista de Historia Militar, Núm. Extraordinario, Ministerio de Defensa, 2004

3 – «MADRID, revista de arte, geografía e historia«. Núm. 9 – VV.AA., Comunidad de Madrid, 2007

4 – «Dictionnaire biographique des généraux et amiraux français de la Révolution et de l’Empire : 1792-1814«. Tome 2 – Georges Syx, Georges Saffory, Ed., Paris, 1934

5 – «Nouvelle biographie générale depuis les temps les plus reculés«. Tome Seizième. – Firmin Didot Frères Ed., 1851

6 – «The Foreign monthly review and continental literary journal«, London, 1839

7 – https://www.frenchempire.net/biographies/daumesnil/

8 – Gazette Nationale ou le Moniteur Universel del 16 de mayo de 1808, nº 137

9 – https://dbe.rah.es/biografias/

10 – http://www.madridhistorico.com/seccion5_historia/nivel2_informacion.php?idmapa=11&idinformacion=635&pag=1

11 – AudioguidesApp Android – Ruta del Levantamiento del 2 de mayo de Madrid

12 – «Les Uniformes du 1er Empire / Etat-Major et Service de Santé«. Tome 7 – Cdt. E.L. Bucquoy, Jacques Granchier Ed., Paris, 1982

13 – https://elfarodeceuta.es/la-derrota-de-francia-por-espana-en-1808-ii/

Imágenes:

a – https://palauantiguitats.com/wp-content/uploads/2017/03/G00935.jpg

b – De Luis Paret – [1], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10548455

c – https://palauantiguitats.com/wp-content/uploads/2017/03/G00939.jpg

d – «The 3rd of May 1808 in Madrid«, or “The Executions” – Goya y Lucientes, Francisco de, Copyright ©Museo Nacional del Prado

e – Gazette Nacionale ou Moniteur Universel del 16 de mayo de 1808, nº 137 – Ayuntamiento de Madrid. Hemeroteca Municipal

El Cementerio de la Florida, Madrid.

Tiempo de lectura: 3 minutos

El Parque del Oeste alberga este pequeño cementerio, el lugar de enterramiento más antiguo de Madrid que se conserva. Fue construido en 1796 como cementerio de la Real Parroquia de San Antonio de Padua de la Florida, reservado en su momento a los empleados de aquella Real Hacienda.

En la madrugada del 3 de mayo de 1808, 43 hombres fueron fusilados en la montaña de Príncipe Pío (más o menos en el lugar que ocupa hoy la base del teleférico) y sus cuerpos permanecieron en una acequia durante 9 días hasta que fueron trasladados al cementerio de La Florida. Allí, recibieron sepultura bajo la lápida que puede verse en el jardín situado sobre la cripta de la antigua ermita. [2]

Rodeado por un muro de ladrillo, el cementerio cuenta con una pequeña capilla con cripta, a la que se accede por un paseo arbolado, una columna conmemorativa y tres lápidas que conmemoran el fusilamiento, uno de los cuales presenta una reproducción en mosaico del cuadro de Goya «El tres de mayo de 1808 en Madrid». En la capilla hay un sencillo altar y una escalera que baja a la cripta, en cuyo interior descansan los restos de los fusilados, sepultados en dos cajones de plomo y zinc. [3]

Puerta principal de entrada al recinto, junto a la Escuela de Cerámica de Madrid.
Parte superior de la entrada de forja.
Placa conmemorativa,
En 1982 se instaló una reproducción en cerámica del famoso cuadro de Goya conmemorativo de los fusilamientos del 2 de mayo, junto a un pequeño pebetero.
Las dos placas conmemorativas con inscripciones en el lado superior izquierdo de la entrada a la capilla: «Aquí yacen las cenizas de las 43 víctimas fusiladas en la montaña del Príncipe Pío.» (placa superior) y «Chamberí a sus hijos inmolados. El 3 de mayo de 1808» (placa inferior).
La parte trasera del recinto, que limita con una zona ajardinada.
En el mismo lugar se halla un conjunto escultórico con cuatro bloques de hormigón, dedicado al célebre pintor aragonés Goya, enterrado en la ermita de S. Antonio de la Florida.

Fuentes:

1 – https://www.almendron.com/blog/goya-en-el-cementerio-de-la-florida/

2 – https://www.guiarepsol.com/es/viajar/vamos-de-excursion/cementerio-de-la-florida-madrid/

3- https://www.esmadrid.com/en/tourist-information/florida-cemetery

Imágenes:

Fotos del autor.

Menorca en la Guerra de Independencia

Tiempo de lectura: 20 minutos.

Las noticias de los sucesos del 2 de mayo en Madrid llegaron a la isla de Menorca1 entre los días 13 y 15 de mayo, fruto de las distancias y la lentitud de las comunicaciones en aquella época, aunque ya para entonces la calma había vuelto a la capital. El gobernador de la isla quiso jurar lealtad a José Bonaparte hasta finales del mismo mes, cuando por diversos conductos llegaron noticias de la adhesión de muchas ciudades en la península a la causa de Fernando VII. Otros personajes, como el coronel del regimiento de Soria acuartelado en la isla, también quisieron reconocer como rey al hermano de Napoleón, pero finalmente el 1 de junio los regimientos estacionados en la isla2, los zapadores, artilleros y húsares de la guarnición reconocieron a Fernando VII como rey, en una ceremonia que se repetiría de manera más multitudinaria para el gran público el 24 de junio, con servicios religiosos y desfiles incluidos. Con posterioridad se sucedieron las detenciones de simpatizantes o sospechosos de pro-bonapartistas, algunas expulsiones como la del cónsul de Francia en la isla, y se nombró a Mariano Domingo Traggia y Uribarri, el marqués de Palacio, como nuevo gobernador de Menorca.

Iglesia del Carmen, a la derecha, en Mahón. De estilo neoclásico, fue iniciada por
los Padres Carmelitas en 1750 y su construcción duró más de 70 años.
Sargento del regimiento Borbón, una de las unidades acuarteladas en Menorca.

Otra de las disposiciones que se tomaron por parte de los mandos militares de la isla -quizá influenciadas por parte de la tropa- fue la de desplazar a la península a los regimientos que se encontraban en ella, por lo que las compañías de los Voluntarios de Aragón y 90 artilleros partieron para Tortosa, el 13 de julio; el batallón 2º de Barcelona se hizo a la vela el 18 de julio hacia San Feliu de Guíxols, en socorro de la ciudad de Gerona y el resto de la guarnición salió el día 20 para Tarragona, donde desembarcó el 22 de julio. En total unos 4.360 hombres y 37 piezas de artillería. [10]

Pero durante la Guerra de Independencia, al igual que en conflictos anteriores, la verdadera importancia de la isla de Menorca radicaría en su situación estratégica en el Mediterráneo y el poder contar con la presencia en sus puertos de los barcos de la Real marina británica como aliada.

La flota británica ya contaba con una destacada presencia en el Mediterráneo, y desde la alianza de España con Francia los puertos españoles estaban siendo bloqueados sistemáticamente por los barcos británicos (principalmente los puertos de Cádiz y Cartagena), cuando no, siendo el objetivo de proyectadas incursiones militares. A mediados de abril de 1808, con el cambio de la política inglesa para controlar los enclaves en Sudamérica y librarlos de la influencia francesa, se ordenó al general Brent Spencer atacar la escuadra española que tenía base en Mahón, pero para el tiempo en que se pudo concretar la operación, la situación en España había cambiado radicalmente y Spencer, hábilmente, la ignoró.

Vista del puerto de Mahón desde el casco antiguo de la ciudad.

En junio de 1808, a raíz de la insurrección española contra Napoleón, el almirante Collingwood ordenó el cese de las hostilidades contra España y abrió vías de comunicación con la Junta de Sevilla y con el capitán general de Mallorca, Juan Miguel de Vives. Este había pedido un oficial de enlace, y el vicealmirante Edward Thornbough le envió el capitán Thomas Staines, que ya había participado en la conquista de Menorca por los británicos en 1798. Después de un tiempo de negociaciones, Vives abrió Mahón a la flota británica, donde también se establecería una parte de la escuadra española. Los británicos tomaron las Baleares bajo su protección. [2]

Las ventajas eran incuestionables para españoles y británicos:

– La isla quedaba protegida por la flota británica con lo que una invasión francesa quedaba prácticamente descartada.

– Su situación geográfica garantizaba una estrecha vigilancia de las costas españolas y francesas, e incluso de las islas italianas.

– La flota británica pudo tener su base principal en el denominado Port Mahon y no dividirse en dos escuadrones entre Sicilia y el estrecho como había hecho hasta entonces. [2]

– El aprovisionamiento por mar de las tropas imperiales en Cataluña prácticamente había cesado a partir de 1810, entre otros por la acción de la flota británica con base en Mahón, aunque se seguirían las acciones aisladas de barcos corsarios franceses, principalmente con base en Marsella, para atacar el comercio costero en las costas catalanas.

– El puerto de Mahón podía al mismo tiempo dedicarse a las reparaciones de los buques de guerra averiados, servir de escala a los mercantes de largo recorrido y de refugio a la flota británica durante los meses de tormentas en invierno. [2]

El puerto de Mahón, recogido en el Atlas Marítimo de España, de Vicente Tofiño de 1789 (b)

– – – o – – –

LOS INTENTOS FRANCESES POR AVITUALLAR LAS TROPAS IMPERIALES EN ESPAÑA POR MAR 1808-1810

A pesar de ser países fronterizos, los Pirineos y las acciones de las guerrillas presentaban un serio obstáculo para los trenes de suministros de las tropas imperiales en suelo español.

Tan pronto como Barcelona estuvo en poder de las tropas francesas e italianas, Napoleón planeó utilizar este puerto para recibir cargamentos de vituallas desde el puerto de Marsella. Durante un tiempo, Napoleón incluso contempló enviar provisiones a Junot en Portugal utilizando barcos más pequeños, que pudieran navegar de cabotaje por las aguas costeras poco profundas y, por lo tanto, evadir la persecución de los navíos británicos.

La situación de Menorca y sus puertos, permitía que en un día, con vientos moderados, se pudiera llegar a las costas españolas, francesas o a las islas italianas.

Tras la organización de algunos convoyes desde Marsella y Tolón entre 1808 y 1809, los esfuerzos de Napoleón y sus fuerzas navales para reabastecer a su ejército en España por mar habían tenido un variado y pérdidas significativas.

Mientras Napoleón pensaba en intentar otro envío a finales de 1810, advirtió a Decrès que «sobre todo, no quiero arriesgar ninguno de mis barcos de línea, quiero usar solo fragatas«. Incluso consideró el hecho de que pudiera pasar o no una cantidad suficiente de suministros, incluso si solo un tercio de los barcos llegaba a su destino. Finalmente, Napoleón abandonó todos los planes para enviar suministros a España, prefiriendo intentar que la campaña siguiera su curso y al mismo tiempo fuera rentable, pero esta vez sostenida por las contribuciones forzosas exigidas al pueblo español. [3]

– – – o – – –

Pero las incontestables ventajas también dejaban entrever algunas situaciones embarazosas, cuando no de cierto riesgo. Como hemos comentado anteriormente la gran parte de la guarnición militar de las islas acudió principalmente a Cataluña para apoyar la resistencia contra las tropas francesas, dejando su protección al cuidado de algunos centenares de voluntarios y la presencia de la propia flota inglesa. El peligro de que los franceses lo aprovecharan para dar un golpe de mano se antojaba real para los británicos, sobre todo si tenemos en cuenta que en Cabrera, Menorca y Mallorca se amontonaban miles de prisioneros franceses con sus oficiales. Algunos mandos británicos (Hallowell y Codrington) insinuaron la posibilidad de que los prisioneros fueran enviados a Malta o a Sicilia. Desde finales de 1811, las islas se convirtieron en centro de reclutamiento y adiestramiento de tropas a cargo del general Samuel Ford Whittingham, y la seguridad mejoró. [2]

El puerto de Ciutadella, al oeste de la isla, fue el puerto principal de Menorca hasta el s. XVIII.

La isla también gozaba de una red de torres de vigilancia y defensa (Martello) diseminadas por el perímetro de la isla, que habían sido construidas a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

La torre Martello (1799) de Cala Mesquida.

Otro punto a tener en cuenta eran las relaciones entre los mandos navales británicos y españoles. Las relaciones no dejaban de tener cierta tirantez, por cuanto era complicado obviar de la noche al día hechos recientes como la derrota en Trafalgar o que la propia isla de Menorca hubiera estado en manos extranjeras por más de 70 años durante el siglo anterior. Dicha pertenencia en el pasado dejaría una gran influencia en sus gentes en forma de amistosa relación con los marinos y militares británicos durante aquellos años, así como una fuerte impronta en su vocabulario3, pero no conseguiría tampoco que los años de ocupación hubieran fructificado en una simbiosis perenne4.

Con el transcurso de los meses, la isla acogió a multitud de refugiados, principalmente de Cataluña, que huían de las miserias y violencia de la guerra. Esto provocó que Mahón principalmente sufriera un rápido engrandecimiento, improvisándose la barriada sobre el terreno conocido por las Tancas del Carme. Las Tancas del Carme eran unos terrenos cercados que los Padres Carmelitas poseían sobre los peñascos que dominan el puerto de Mahón. Como suele suceder en tales ocasiones y como reflejan las crónicas de la época [1], los alquileres sufrieron un aumento vertiginoso por parte de los propietarios.

Entre los refugiados de mayor o menor prestigio social se encontraba la duquesa de Orleans, una noble emigré que huyó de la Francia Revolucionaria y que llegó con su familia a la isla el 1 de enero de 1809, huyendo desde Palamós. Posteriormente se trasladaría a la población italiana de Palermo. Otra de las personas que llegarían a la isla, según Juan Gutiérrez (ver Fuentes), fue Teresa Prats y Vilanova, que llevaba consigo a su hijo, un niño de pecho llamado Juan Prim y Prats, futuro general, Marqués de los Castillejos y presidente del gobierno5. [1]

Como hecho anecdótico el comentar la renuencia que tenían los isleños a las levas para el ejército (no así para la marina) y el esfuerzo de guerra, amparándose en antiguos privilegios6, por lo que el 1 de marzo de 1810 hubo algunos conatos de sublevación, que se produjeron con mayor virulencia en las poblaciones de Mahón y Alayor, al ordenarse nuevamente una leva. Los procesos judiciales que se incoaron por parte de las autoridades duraron hasta 1815 cuando se resolvió la imposición de sendas multas a los pueblos de Mahón y Alayor por valor de 50.000 duros, los cuales se rebajaron finalmente a 26.000, y que los vecinos acabarían de pagar mediante contribuciones hasta después de la muerte de Fernando VII.

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1Menorca había sido conquistada por segunda vez por los británicos a finales del siglo XVIII, concretamente en una expedición comandada por el general Stuart en noviembre de 1798. Los británicos ocuparían la isla durante cuatro años, hasta 1802, cuando fue devuelta a España por el tratado de Amiens. Como señala Irénée Lameire (ver Fuentes), «Lo que es más singular es que la isla de Menorca no se nombra individualmente entre las conquistas hechas en España y restituidas. Estas restituciones se hacen in globo. Solo La Trinidad le queda a Gran Bretaña, es en virtud de un argumento a contrario que Menorca vuelve bajo el dominio español. Es bastante extraño que un desplazamiento tan intenso de la soberanía, que logró modificar por completo la constitución de la isla, no dejó rastro en el tratado, ni siquiera para especificar la restitución. El art. 11 del Tratado de Amiens alude a las evacuaciones de islas mediterráneas, que no se nombran, pero el contexto muestra que se trata de las islas italianas.»

2La guarnición de Menorca constaba de los regimientos infantería de Soria y Granada, un batallón del Borbón, el de tropa ligera 2º de Barcelona, 3 compañías de voluntarios de Aragón, 10 oficiales del Real Cuerpo de Artillería y 190 artilleros, 6 oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros, 90 zapadores y un destacamento de Húsares Españoles, compuesto de 8 oficiales y 70 soldados. [10]

3Muchas palabras del menorquín derivan de la lengua inglesa: botella: bòtil (bottle), diablo: dèvils (devil), mochila: hevresac (haversack), Juan: Jan (John), hombre: men (man), ron: rum (rum), beber: trinc (drink) y un largo etcétera. David Whamond (ver Fuentes) identifica cerca de unas 120 palabras de procedencia inglesa.  

4Como señala Rory Muir (ver Fuentes), ante el argumento de que Inglaterra no previó diversificar los cultivos de la isla, ni aumentar sus relaciones comerciales o mejorar la calidad de su flota interna, hay que comprender que las colonias inglesas no tenían otro cometido en el siglo XVIII que el de ser todo lo beneficiosas que pudieran para la metrópoli con la mínima inversión posible (básicamente militar en el caso de Menorca) y tampoco la isla tenía las ventajas materiales que ofrecían las colonias de Norte América, las Indias Orientales o incluso los gélidos territorios del Canadá.

5Caso de ser cierta la anécdota, tuvo que ser a finales de 1814 o principios de 1815, ya que Juan Prim nació el 6 de diciembre de 1814 en Reus.

6El antiguo reino de Mallorca tuvo un sistema jurídico propio desde los tiempos de la conquista por Jaime I. Los estamentos eran representados por seis jurados (“Jurats”), que entre otras cuestiones velaban por la defensa del orden institucional, convocaban los Consejos Insulares y tenían la clave de la defensa armada, auxiliando al Gobernador o Virrey de turno. Los Decretos de Nueva Planta de 1715, introdujeron reformas en materia de derecho público, aunque “… Mallorca pudo conservar su derecho civil, penal, procesal y mercantil” [7]. La recién formada Junta Suprema de Mallorca formada el 30 de mayo de 1808, fue sustituida por la Junta Superior de Observancia y Defensa del Reino de Mallorca como órgano de gobierno en las islas.


Fuentes:

1 – “Significación de Menorca en la Guerra de la Independencia” – Juan Gutiérrez, Pbro, Revista de Menorca, 1943

2 – “La política mediterránea de Gran Bretaña durante la Guerra Peninsular” – Maties Ramisa, Universitat de Vic, Rúbrica Contemporánea, vol. IX , n. 17, 2020 – http://revistes.uab.cat/rubrica

3  – “The Peninsular War: Napoleon’s Maritime War” –  Kenneth G. Johnson,  Air Command and Staff College, 2012

4 – “The British government and the Peninsular War, 1808 to june 1811” – Roderick J.B. Muir, Tesis doctoral, Departamento de Historia, Universidad de Adelaida, 1988

5 – “Britain and Menorca in the eighteenth century” – David Whamond Donaldson MA ©1994, PhD thesis, The Open University, August 1994

6  – https://www.barcelonaenhorasdeoficina.com/historia-de-una-duquesa-que-dio-nombre/

7 – “El derecho del antiguo reino de Mallorca ante la codificación liberal” – Antonio Planas Rosselló . AHDE, tomo LXXXII, 2012

8 – “Mallorca 1715. Del desguace de las instituciones a la agonía de la inquisición” – Román Piña Homs, Universitat de les Illes Balears, MRAMEGH, 26 (2016), 91-106

9 – «Théorie et pratique de la conquête dans l’ancien droit: étude de droit international ancien. Les occupations militaires de l’ile de Minorque» – Irénée Lameire, Arthur Rousseau Ed., Paris, 1908

10 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado” – Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861

11 – «Introducción a la Geografía Física de Menorca» – V. M. Rosselló, J. J. Fornós y L. Gómez-Pujol (editores) © 2003 AGE – Universitat de València – Universitat de les Illes Balears – Societat d’Història Natural de les Balears

Imágenes:

a – HMS Caledonia in Port Mahon, por Anton Schranz. (https://www.rountreetryon.com/artists/332-anton-schranz/works/10763-anton-schranz-hms-caledonia-in-port-mahon/)

b – Atlas Marítimo de España [Material cartográfico] / [Vicente Tofiño de San Miguel] ; Inventado y dibuxado por D. Rafael Mengs, Capitán en el Real Cuerpo de Ingenieros ; Grabado por D. Manuel Salvador Carmona, Grabador de Camara de S.M. y del Rey de Francia, y Director en la Real Academia de S. Ferndo.  (Fuente: Biblioteca Nacional de España, GMG/122/12).

c – https://i.pinimg.com/564x/80/a4/dc/80a4dca456735cdb6430cbf697b89cc3.jpg

Pintura. El arte de… Félix Philippoteaux

Tiempo de lectura: 10 minutos

Esta semana os traemos una breve retrospectiva del pintor francés Henri Félix Emmanuel Philippoteaux, nacido en el último suspiro de las guerras napoleónicas y que dedico una parte significativa de su obra a la época del Primer Imperio junto a otros momentos de la historia de Francia, desde la época medieval hasta el 2º Imperio. Su trabajo también sirvió de inspiración a varias obras litográficas e ilustraciones de libros.

EL APUNTE

Félix Philippoteaux (a)

Nació en la capital francesa el 3 de abril de 1815. Estudió arte en el estudio del pintor Léon Cogniet, y exhibió su obra por primera vez en el Salón de Artistas de París de 1833.

Una de sus obras más conocidas fue una representación del sitio de París durante la guerra franco-prusiana, pintada en forma de ciclorama, una especie de gran pintura panorámica en el interior de una plataforma cilíndrica diseñada para proporcionar a un espectador de pie en el medio del cilindro una vista de 360° de la pintura. Los espectadores rodeados por la imagen panorámica debían sentirse como si estuvieran en medio de un evento histórico o un lugar famoso. 

Philippoteaux también produjo una gran cantidad de obras que narran el ascenso y los éxitos de Napoleón Bonaparte, incluido un retrato de Napoleón en su juventud con su uniforme de regimiento y un grupo de pinturas de las victorias francesas en las guerras napoleónicas. Philippoteaux recibió la Legión de Honor en 1846. 

El hijo de Philippoteaux, Paul Philippoteaux, también fue artista; ambos fueron famosos por su producción de cicloramas. Padre e hijo colaboraron en The Defense of the Fort d’Issy en 1871. También colaboraron en un ciclorama de la Batalla de Gettysburg que se convirtió en una obra célebre en los Estados Unidos.

Murió en Paris el 8 de noviembre de 1884.

OBRA ESCOGIDA

«La batalla de Rívoli» (1844), óleo sobre lienzo (b)
«La batalla de Rívoli» (1844), óleo sobre lienzo (Detalle) (c)

«Philippoteaux muestra un momento preciso de la batalla de Rivoli (14-15 de enero de 1797) dirigida por Bonaparte contra el general Alvinzi, comandante del ejército austríaco, durante la primera campaña italiana. Cuando el caballo herido de Bonaparte se derrumba, ya está montado en una nueva montura sostenida por Bessières. A la derecha, el líder del escuadrón de húsares, Lasalle, especialista en misiones de vanguardia, muestra las armas arrebatadas al enemigo. Los oficiales y soldados que rodean a Bonaparte observan fascinados al intrépido general que sigue el movimiento de las tropas en actitud orgullosa y erguida. En un estudio preparatorio del cuadro, Philippoteaux representó a Bonaparte volviéndose hacia el oficial que le entrega el sombrero, pero el pintor prefirió modificar el movimiento de la cabeza. Quiso destacar la concentración del general que nunca perdió el control del desarrollo de los combates a pesar de los peligros que le rodeaban. La gran cadena montañosa al fondo del cuadro recuerda el paso de los Alpes que emprendió Bonaparte más tarde, para conquistar Italia. La batalla de Rivoli en el norte de Italia, junto con la del Puente de Arcole, es sin duda la victoria más ilustre del joven general, tras ser nombrado comandante en jefe del ejército para la liberación de la Lombardía. Por esta batalla tomó la Lombardía de los austriacos. Luis-Felipe encargó esta pintura en 1842 para la Galería de las Batallas de su museo histórico en Versalles. Esta victoria en Italia recordaba el compromiso de Bonaparte con la lucha por la unidad nacional.» [2]

«Rusia, 1812» (d)
«Suboficial de la compañía de élite de lanceros (Chevau-Léger)» 1812-1815 (e)
«Dragón. Ejército de Egipto» 1799 (f)
«Retirada de Rusia» (g)
«Coraceros franceses cargando a los cuadros británicos durante la batalla de Waterloo» (h)
«Berthier, prince de Wagram» (1846) (i)
«General Carnot» (1846) (j)
«Arresto del general Brune en Avignon», grabado de Baranton a partir de Philippoteaux (k)
«Infantería. Batallón de cazadores» (1791) (l)
«Edecán de mayor-general / Mariscal de Francia.» (uniforme de campaña) (1812) (m)
«Napoleón Bonaparte como Teniente Coronel del 1er Batallón de Córcega» (1834) (n)
«Josefina», litografía coloreada (o)
«General Picot de Dampierre» (1884), óleo sobre lienzo, 17×12″ (p)
«Un oficial de infantería de línea dando de beber a un teniente del 13º Regimiento de dragones Ligeros británico» (2ª mitad del siglo XIX), óleo sobre lienzo (q)
«Llegada de los restos de Napoleón a Courbevoie» (1867), óleo sobre lienzo (r)

La pintura expuesta en el Salón de 1867, con el número de referencia 1212. Tras ser transportados en primera instancia a bordo del barco Belle Poule, los restos de Napoleón fueron trasladados a Cherburgo a bordo del vapor Normandie y seguidamente, en Val-de-la-Haye, donde fueron trasladados al Driade que llegó a Courbevoie el 14 de diciembre de 1840. El ataúd fue descargado en la mañana del día siguiente. [3]

«Jean Andoche Junot de sargento de granaderos», 0,72×0,55 m (s)
«Napoleón en el vivaque la víspera de la batalla de Austerlitz (1805)» (t)
«Captura del general Franceschi-Delonne por los guerrilleros de El Capuchino el 28 de junio de 1809» (u)
«Batalla de Redinha, el 12 de mazo de 1811. La retaguardia francesa mandada por el mariscal Ney ralentiza la persecución de las tropas anglo-portuguesas de Wellington» (v)
«El general Gudin en campaña» (1873) (w)
«El mariscal Bessières mandando una carga de su caballería» (1878) (x)

El General Charles-Étienne Gudin (superior izquierda) estuvo al mando de la 3ª división del cuerpo de ejército del mariscal Davout, distinguiéndose en Auerstaedt, Eylau, Eckmühl y Wagram. Murió a causa de las heridas recibidas por una bala de cañón en la Batalla de Valutina Gora durante la campaña rusa en 1812. En julio del año 2019, un equipo de arqueólogos franco-ruso al mando del historiador Pierre Malinowski encontró un esqueleto con una sola pierna cerca de la ciudad de Smolensk. Las pruebas de ADN confirmaron que se trataban de los restos del propio Gudin. Los restos fueron repatriados a Francia en julio de 2019.

El mariscal Jean-Baptiste Bessières (superior derecha) fue uno de los personajes más nombrados en el firmamento de la Grande Armée napoleónica, en su arma de la caballería de la Guardia, y cuya figura ya tratamos en nuestra entrada Jean-Baptiste Bessières, Mariscal del Imperio, Duque de Istria y Coronel-General comandante de la caballería de la Guardia Imperial.


Fuentes:

1 – https://en.wikipedia.org/wiki/Henri_F%C3%A9lix_Emmanuel_Philippoteaux

2 -http://collections.chateauversailles.fr/#966bd1c1-9e84-43c3-a1d4-a37357747b19

3 – https://www.napoleon.org/histoire-des-2-empires/iconographie/arrivee-des-cendres-de-napoleon-ier-a-courbevoie-le-14-decembre1840/

4 – https://es.euronews.com/2021/07/13/el-general-napoleonico-gudin-vuelve-a-casa-200-anos-despues

Imágenes:

a – By Adolphe Dallemagne – This file comes from Gallica Digital Library and is available under the digital ID btv1b53050606q, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=107349343

b – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix_Philippoteaux_-

c – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix_Philippoteaux_-

d – https://i.ebayimg.com/images/g/AcsAAOSwnoViTHwO/s-l1600.jpg

e –  https://i.ebayimg.com/images/g/KoEAAOSwxDxgAwWz/s-l1600.jpg

f – https://i.ebayimg.com/images/g/c2gAAOSwKaVfKDDz/s-l1600.jpg

g – https://i.ebayimg.com/images/g/KqwAAOSw6iNiHLWw/s-l1600.jpg

h – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – http://www.directart.co.uk/mall/more.php?ProdID=199http://www.firstempire.0catch.com/Campaigns/Hundred_Days/Phase_IV/Cuirassiers_Charging_by_Philip/cuirassiers_charging_by_philip.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4955593

i – https://i.ebayimg.com/images/g/5DsAAOSwUf9cYwFX/s-l1600.jpg

j – https://i.ebayimg.com/images/g/nfoAAOSwJrdcYwC~/s-l1600.jpg

k – https://i.ebayimg.com/images/g/tI4AAOSwsLdflCv~/s-l1600.jpg

l – https://i.ebayimg.com/images/g/YrAAAOSwwyxfKC8Y/s-l1600.jpg

m – https://i.ebayimg.com/images/g/ne4AAOSwuBhiRiHI/s-l1600.jpg

n – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix%20Philippoteaux%20-%20Napoleon%20Bonaparte%20%281769-1821%29%20as%20Lieutenant%20Colonel%20of%20the%201st%20Battalion%20of%20Corsica%201834%20%20-%20%28MeisterDrucke-99197%29.jpg

o – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix%20Philippoteaux%20-%20Josphine%20%20-%20%28MeisterDrucke-255353%29.jpg

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r – This file comes from Gallica Digital Library and is available under the digital ID btv1b53050606q, Public Domain,

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u – Par Template:Creatro:Henri Félix Emmanuel Philippoteaux — Jean Tranié et Juan-Carlos Carmigniani, Napoléon et la campagne d’Espagne (1807-1814), Copernic, 1979, p. 112., Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=97568661

v – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – http://frederic.berjaud.free.fr/Articles_de_Didier_Davin/32eLeger/infanterie%20legere%20au%20combat%20de%20Redinha%2012%20mars%201811.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=80121306

w – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – Adolphe Thiers, Histoire de l’Empire, tome 2, Paris, Lheureux et Cie Éditeurs, 1873, p. 129., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=81773197

x – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – Adolphe Thiers, Histoire de l’Empire, tome 1, Paris, Furne, Jouvet et Cie, 1878, p. 705., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=95495056

1808 y la Guerra de la Independencia – Documentos RNE

Tiempo de lectura: 60 minutos

Televisión Española (TVE) ofrece en su página web una extensa serie de podcast descargables de muy variadas temáticas relacionadas con la Historia. Bajo la denominación de Documentos RNE (http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/), el 5 de mayo de 2008 ofreció uno de estos podcasts bajo el título de «1808 y la Guerra de la Independencia», nos traza la génesis y el desarrollo de este conflicto que marcó nuestra Historia moderna hasta prácticamente la actualidad, con comentarios de historiadores y especialistas como Miguel Artola, Miguel Alonso y Juan Velarde entre otros.

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(Narrador): Los acontecimientos políticos y militares que tienen lugar en España a partir de 1808 abrirán una nueva etapa en su historia. Europa está en guerra. Napoleón Bonaparte emperador de Francia, trata de imponer un nuevo orden en Europa. El bloqueo continental contra Inglaterra cuando un están abiertas las heridas tras el fracaso hispano-francés en Trafalgar es una de las prioridades del emperador. Portugal, aliado de Inglaterra, por cuyos puertos los ingleses tienen posibilidad de evitar el bloqueo es el objetivo inmediato de Bonaparte. La alianza con España se hace indispensable pero los objetivos finales del emperador están aún por ver.

(Emilio de Diego): «Después de noviembre de 1806 Napoleón, como testimonia Metternich en sus memorias, por entonces embajador del imperio austríaco en París había decidido desalojar de la corona de España a los Borbones. En ese momento, recordemos, que se produjo un intento de acercamiento de Godoy a Inglaterra tanteando un posible equilibrio ante la asfixiante presión francesa. El momento no pudo ser más desafortunado porque coincidió con el apogeo de Napoleón. Desde ese instante, Napoleón tiene decidido instalar en la corte española un monarca Bonaparte. Ahora bien, eso no significa que Napoleón pensara que iba a haber guerra. Él estaba convencido de que su proyecto político, las simpatías que generaba en un sector de la élite intelectual española, la connivencia con algún sector de la Iglesia, los propios contactos y maniobras dentro de la corte, la desarticulación del ejército español, el que se encontraran sus mejores unidades ya integradas en el ejército imperial combatiendo en Europa a las órdenes de los proyectos franceses, todo ello llevaría, a lo sumo, a que pudiera producirse algún tipo de insurrección, popular, bueno, parecido a lo que fue el 2 de mayo pero que una vez yugulado esto se habría terminado y España no estaría en condiciones de resistir y ese va a ser el enorme error de Napoleón.«

(Narrador): Desde julio de 1807 y tras haber vencido a los ejércitos austriacos y rusos y prusianos ni el emperador de Viena ni el rey de Prusia ni el zar de Rusia están en guerra con Francia. Napoleón tiene sus hermanos en distintos tronos europeos: José en Nápoles, Luis en Holanda y Jerónimo en Westfalia. Inglaterra y Portugal forman un bloque aparte frente al poder del emperador. España no puede quedarse al margen.

(Emilio de Diego): «La invasión solapada que se produce desde octubre de 1807 y en especial ya desde los primeros compases de 1808, se hace al amparo del tratado de Fontainebleau que se había firmado en octubre del año siete. No es seguramente un engaño en la medida en que la corte española puede mostrar desde un principio algún recelo; otra cosa es de cara a la opinión pública como debe de manifestarse por qué en síntesis lo que sucede a partir de la primavera de 1808 no es más que el punto de llegada de una situación que se viene tratando de evitar desde mil 1795. España se halla inmersa en un conflicto de dos grandes potencias que afecta a su doble dimensión como monarquía: a la parte europea con Francia y a la parte americana con Inglaterra. Eso le lleva a una neutralidad imposible y a pesar de todos los esfuerzos y de haberse unido al carro francés, va a acabar siendo víctima de esas circunstancias. No es tanto ni la connivencia de los gobernantes ni su mala gestión que también habría bastante, ni siquiera la tremenda crisis dentro del seno de la familia reinante en el que Fernando VII o en la que Fernando VII acaba defenestrando a su padre y poniendo en manos de Napoleón los destinos de la corona española, sino también el papel que España ya como potencia importante, pero de segundo orden tiene que jugar en un conflicto al que no puede sustraerse.«

(Narrador): España se halla inmersa en una crisis dinástica que desembocará en los sucesos de El Escorial y Aranjuez. Los recelos entre el rey borbón Carlos IV, apoyado en su valido el general Godoy, y el príncipe Fernando VII, testigo de cómo más de un trono pasaba de manos de reyes a generales, crearon una situación de intrigas y conspiraciones que debilitó el poder en España.

(Miguel Artola): «El problema es un conflicto dinástico. Un conflicto dinástico que va a enfrentar al príncipe de Asturias con el rey y que va a crear, va a conducir a un conflicto político que va a llegar hasta a Francia con el emperador. El problema, el origen de ese conflicto se produce o tiene lugar como consecuencia de la situación, de las diferencias, del odio que existe entre Godoy y el príncipe de Asturias. Es decir, los dos están en una situación de temor y miedo, porque puede pasar cualquier cosa, es decir eliminar una persona… esto… No hay ningún dato que pueda justificar esto qué estoy diciendo, pero el temor a ser eliminado, eso es libre, eso es una cosa que puede pasar por la mente de cualquiera.«

La firma del Tratado de Fontainebleau (27/10/1807) en un grabado de 1851. (a)

(Narrador): La firma del tratado de Fontainebleau con los franceses nos posiciona definitivamente y marca el rumbo de los acontecimientos futuros en Europa. Mientras tanto, los acontecimientos políticos en España no dejan de agravarse.

(Emilio de Diego): «En Fontainebleau se pactó todo el reparto de Portugal tras una invasión hispano-francesa. El cuerpo de ejército que mandaba el mariscal Junot debería de ser auxiliado como así fue además por tres contingentes españoles, uno por el norte, otro por el centro y otro por el sur, de manera que Lisboa cae en manos francesas el 30 de noviembre de 1807. Oporto y la zona norte de Portugal ha caído en manos de tropas españolas y lo mismo ocurre con otras zonas del país vecino. Ahora bien el objetivo además de repartirse Portugal era o se venía justificando por la necesidad de cerrar los puertos portugueses al comercio y a la actividad en general británica: después de la declaración del bloqueo continental no tendría sentido el pretender que los géneros ingleses no llegaran a Europa sino se cerraba Lisboa y Oporto fundamentalmente y en la misma medida el otro objetivo que no se dice a propósito de Fontainebleau pero que también estaba en el mismo horizonte, Gibraltar, que seguía siendo la puerta de los británicos para Europa.«

(Miguel Artola): «El mismo día que se había firmado el tratado Fontainebleau fue detenido en El Escorial el príncipe de Asturias. Fue detenido por dos motivos, digamos, por dos motivos, que no son fáciles de valorar su peso en el suceso. Por una parte, Fernando, que está viudo desde hace unos cuantos meses, decide solicitar una princesa de la familia imperial como esposa. Y lo hace directamente, es decir no por la vía diplomática ordinaria, sin contar, sin comunicárselo al rey, lo cual es formalmente un delito tipificado, es un contacto con una potencia extranjera. Pero, por otra parte, por otra parte, en esos días, a dos o tres días de la detención se publica un manifiesto, vamos, se publica un decreto, pero que en realidad es un manifiesto, una información en la cual se hace saber a los españoles que se ha descubierto una conspiración para derrocar al rey.» 

(Narrador): 17 de marzo de 1808, Aranjuez. Las tropas francesas avanzan hacia Madrid. El traslado de la corte parece la solución para el rey Carlos IV y para su valido Godoy.

(Emilio de Diego): «El motín de Aranjuez fue el segundo tiempo de un golpe de estado cuyo primer episodio se había abortado en El Escorial en octubre de 1807. Entonces fracasa porque se descubre la conspiración. El príncipe de Asturias, Fernando, es detenido, incluso parece que está en peligro de que se le abra un proceso por alta traición. Pero todo queda en nada cuando se descubren otros papeles que se le han encontrado unas relaciones con Nápoles. Esto atemoriza a la corte española y el príncipe va a salvarse sin el menor contratiempo. Claro, al no indagar, al no desarticular la trama por completo esta tiene un segundo tiempo, esta vez en Aranjuez entre el 17 y el 19 de marzo de 1808, con el triunfo de los partidarios del príncipe de Asturias que obligan a Carlos IV a cederle la corona al nuevo monarca, Fernando VII. Este es el verdadero y el primero de los hechos revolucionarios en la historia política de ese momento.«

(Miguel Artola): «Godoy considera a los franceses como hostiles, entonces toma los mismos pasos que tomó la familia de los Braganza de Portugal para irse, se aleja de la corte porque las tropas francesas están avanzando hacia la corte. Y en ese momento, que quiere llevarse a la corte a Andalucía y tal vez a América se produce el motín de Aranjuez. El Motín de Aranjuez es una conspiración organizada por el séquito, por el cuarto del príncipe y con la utilización de la Guardia Real. Aranjuez es un sitio real, donde lo que hay es criados y por otra parte la Guardia Real. Cuando Godoy cae en manos de los amotinados, en ese momento los reyes están en el trono pero hay una situación de inseguridad tremenda, en ese momento da la impresión de que Godoy queda en manos de los amotinados y que el rey no se encuentra en condiciones de dar órdenes para restablecer la tranquilidad en Aranjuez. El rey no las da y el príncipe de Asturias no es nadie para hacer eso.«

(Narrador): Tras la renuncia de Carlos IV el nuevo rey Fernando VII confirma los órganos fundamentales del poder y refuerza el Consejo de Castilla y el duque del Infantado, pero la situación estaba lejos de estar resuelta.

(Miguel Artola): «La renuncia de Carlos IV va al Consejo de Castilla y se va a publicar. Se va a publicar, el rey ha abdicado, Fernando VII ha tomado el poder, etc. El consejo de Castilla dice, ordena a todas las autoridades que cumplan las órdenes. Fernando VII adopta clarísimamente una postura pro francesa, es decir, manifiesta claramente a los franceses su decisión de apoyar, acercarse, colaborar… El problema que, el mismo día en que Fernando VII ya es rey, ya es séptimo, entra por otro lado Murat en Madrid. Murat que viene con todas las divisiones que estaban ocupando no ya el camino de Madrid sino que estaban entrando hacia el interior. Un ejército francés que acampa en las afueras de Madrid.«

¡Nunca habéis librado una campaña tan fácil, soldados! ¡El vulgo os recibirá con flores y besos en las calles de Madrid! ¡El español está ansioso por romper sus cadenas y convertirse en un hombre libre!

(Narrador): La España de 1808 es un país económicamente medio. Ha perdido prácticamente su comercio con las Indias, su poderío marítimo y está en claro retroceso frente a imperios emergentes.

(Juan Velarde): «La economía española entonces, es una economía que, de pronto, observaba que el enemigo que había tenido a lo largo del siglo XVIII, que era Gran Bretaña, estaba acertando con la revolución industrial. Estaba el ámbito español, culto, interesado, estaba verdaderamente sobrecogido, porque era Inglaterra la que estaba acertando. Hay que ver las cosas, Jovellanos cuando habla de cuestiones relacionadas con esa novedad que era la revolución industrial o cuando se observa y el cambio de instituciones que se están produciendo como consecuencia de esto, etc., porque no se atina aquí a entrar en la revolución industrial. Inglaterra sí ha entrado, y el resto del continente no ha entrado, pero España pues menos todavía.  Por otro lado, había para España siempre un recurso, que es el que pierde a Napoleón que era la plata americana. La llegada de plata americana que era muy fuerte, la que venía de México y la que venía de Perú, bueno, ahora es Bolivia, Alto Perú, pero era el virreinato del Perú. Esas dos llegadas de plata, esas flotas de plata y eso de pronto se corta, porque Inglaterra en esa especie de batalla mundial, de guerra mundial continua que Francia y España tenían en todos los mares y todos los terrenos con Gran Bretaña y que había llevado a la independencia de Estados Unidos, porque fue una de las piezas para machacar a Inglaterra, pues quitarle del ámbito norteamericano, etcétera, bueno pues de pronto la batalla del cabo San Vicente y se cortan las comunicaciones normales con América y la llegada de la plata. Y todo esto crea una situación en la conjunción de todo esto hay una situación de crisis previa a la Guerra de la Independencia evidentemente muy clara.»

«La batalla del Cabo San Vicente» (1881), por Richard Brydges Beechey (b)

(Presentador): Políticamente, las cosas se van complicando en España. Murat consigue que le devuelvan a Godoy y le manda a Bayona a presentarse ante el emperador. Progresivamente irán saliendo los distintos miembros de la familia real.

(Miguel Artola): «Murat consigue, empujando, primero detrás de Godoy manda a Fernando VII, después manda a los reyes padres y él se queda aquí gobernando el país porque controla a la junta de gobierno que había dejado Fernando VII la controla, después le nombrará Carlos IV desde Bayona le nombrará lugarteniente suyo del reino, habrá una restauración y mientras tanto se producen las abdicaciones, el juego de las abdicaciones que se producen en Bayona. Fernando no se niega a abdicar, a renunciar en Napoleón, pero abdica en su padre, su padre abdica en Napoleón, Napoleón abdica en José.» 

(Narrador): Las columnas francesas acompañadas por divisiones españolas van camino de Portugal. El tratado de Fontainebleau se está llevando a cabo y así trata de hacérsele ver a los españoles, pero una serie de acontecimientos hacen que el pueblo de Madrid no tenga las cosas tan claras.

(Miguel Alonso): «Lo que percibe la ciudad de Madrid es que esas tropas del cuñado de Napoleón, que es Murat, ya están en la capital de España y no entienden por qué. Qué tiene que ver el ocupar varios acuartelamientos y las calles de Madrid con una tropa francesa cuando lo que había era un acuerdo político de que unas divisiones españolas acompañaran a los franceses para invadir Portugal. Esto es lo que verdaderamente hay que reflejar como previo al 2 de mayo. Lo que ocurre también inmediatamente antes es que toda la familia real española, tanto Carlos IV como Fernando VII, incluso sus hijos más pequeños se van desplazando desde Madrid y dejan desasistida a la ciudad. Entonces en aquel momento el descontento es impresionante. Pero no se sabe todavía en Madrid y tardará en saberse, cuál es la intención de Napoleón, es decir todavía el 2 de mayo no ha abdicado Carlos IV, ni ha abdicado Fernando VII, ni Napoleón ha dicho que el rey de España va a ser su hermano José.»

(Miguel Artola): «Ha pasado como aliado hacia Portugal, pero nada más, ha dejado ocupadas todas las plazas intermedias, es decir, es un ejército aliado en tránsito, pero a partir de cierto momento a empezado a ocupar, ha ocupado Barcelona y ha ocupado Pamplona, y desde este momento está tomando posiciones posiblemente con la idea de quedarse todo el territorio al norte del Ebro. Pero cuando se encuentra con las noticias de Aranjuez entonces ya decide: “yo no puedo reconocer a uno, no puedo obligar al otro a que tal, no puedo dejar que los ingleses ocupen el país y por lo tanto no me queda más remedio que…”

(Narrador): Madrid, 2 de mayo de 1808.

(Emilio de Diego): «El 2 de mayo en Madrid significa ni más ni menos que el paso de la confrontación entre el ciudadano agredido y la vindicación política, porque en Madrid se va hablar de “Mueran los franceses”, como en otros episodios anteriores, pero se va hablar también de “Viva España, viva la independencia, viva la libertad”, es otra categoría política, ese es el gran salto cualitativo del 2 de mayo. Después del 2 de mayo ya no hay vuelta atrás. Aparte por la misma dimensión cuantitativa: el centrar el debate, si fue un hecho espontáneo, no pudo ser un hecho espontáneo absolutamente en el sentido que de que cientos o algunos miles de personas no se acaban movilizando a un día y a una hora. Que el día anterior y los anteriores ha habido ya tensión, que se ha reunido en Madrid una gente que viene de algunos pueblos próximos, de los Reales Sitios, que son servidores de casas nobles vinculadas al entorno fernandino, etc., etc., etc., y que existen tramas previas de carácter civil y militar que van a confluir en el 2 de mayo, esto es evidente.

El que se produzca en tan distintos puntos de la ciudad, se concentre un número de gente relativamente importante en Palacio, pero también en la Puerta de Toledo, también en otros lugares mucho más alejados, se dirijan al Parque de Monteleón, el propio comportamiento de Velarde, que va pidiendo armas y que se cumpla la palabra dada de la sublevación a sus superiores. Nadie le arresta, no se atreven a dar el paso, pero le acaban cediendo unos soldados del cuartel de Voluntarios del Estado, etc., etc. Bueno, todo esto indica que hay una conversación, o algo más que conversación anterior, que hay unas maniobras interiores, probablemente el buen sentido, la indecisión, lo que se quiera de las autoridades de más rango, con el capitán general Negrete a la cabeza: “Bueno, donde vamos con una guarnición muy inferior a las tropas francesas en todos los órdenes, qué vamos… ¿a un auténtico baño de sangre?… Pues se acabó. Esto hay que frenarlo como sea”. Pero el hecho de que se frene o sea la gente la que vaya tomando esa iniciativa no es ajeno a la trama anterior.»

Grabado describiendo alguno de los hechos del 2 de mayo en la Puerta del Sol.

(Narrador): En la ciudad de Madrid se ha producido un levantamiento popular que no era previsible en los planes del emperador Bonaparte, menos aún que este se extendiese y que fuera el germen de una guerra con España.

(Miguel Artola): «Esperaba que hicieran algunos alborotos, pero él dice “bueno, no pasará nada, pero si pasase algo bastará que mande unas columnas que castiguen y se restablezca la paz”. Él no se plantea en absoluto la posibilidad de una guerra, porque la desproporción entre sus medios y los medios del ejército español no solamente la numérica, la diferencia en la efectividad en combate, la calidad de sus mandos, de sus mandos militares frente a los españoles, en fin, el francés era un ejército imbatible.»

(Narrador): El pueblo se ha levantado contra un ejército invasor muy numeroso. Las posibilidades de éxito de la revuelta son escasas algo que conocen los propios militares españoles. Serán pocos los que se sumen a la iniciativa con el tiempo serán elevados a la categoría de héroes.

(Miguel Alonso): «Ese descontento adquiere un grado enorme, pero lo adquiere en la gente sencilla, en la población civil de la capital de España ni siquiera en las demás ciudades españolas que no tienen esa presencia un poco opresiva de las columnas francesas. Entonces, claro, el verdadero problema está en que los mandos millares de cierta graduación, los mandos de los Guardia Reales, los mandos de los regimientos de infantería, de caballería, o de artillería, lo que son incluso las fuerzas vivas de la población civil, es decir voy a poner un ejemplo extremo, los párrocos y los obispos que puedan estar viviendo en Madrid lo están pasando muy mal pero no hacen absolutamente nada. Y entonces la irritación del pueblo va a más y como no tienen armas piden armas y en una unidad de Madrid que es el cuartel de Monteleón, allí dos capitanes de artillería, Daoíz y Velarde se ofrecen a armar al pueblo y a realizar en las calles de Madrid una importante protesta. Ese es el 2 de mayo: hay un teniente de infantería, nada más, el teniente Ruiz, Jacinto Ruiz, y lo que va a ocurrir es muy triste desde el punto de vista de la efectividad inmediata, la efectividad inmediata es que Murat tiene suficientes efectivos franceses por las unidades procedentes de Egipto que son los mamelucos para aplastar el levantamiento.

Tanto Daoíz como Velarde y en segundo plano el teniente Ruiz, son dos oficiales del cuerpo de artillería muy cultos, muy ilustrados, entonces son personas que tienen una buena formación técnica y están en un regimiento y en un cuartel en el que hay bastante armamento y munición. Por lo tanto, son personas cultas y conocidas por la ciudad de Madrid, pero desde el punto de vista de su ideología son bastante liberales, es decir son personas que están formadas para que haya un cambio político y que el cambio político sea la mayor participación de la burguesía en la toma de decisiones. Entonces, ¿esto qué es lo que hace? Que cuando ellos salen del cuartel y encabezan el movimiento de todo el que se le suma, que es pueblo, pretendidamente su muerte heroica, que es en la misma jornada, pues les va a mitificar, ¿no? entonces ellos quedan en una posición muy privilegiada para los sentimientos del pueblo español, son los únicos militares de carrera de la ciudad de Madrid que se han sumado al sentimiento del pueblo.

(Miguel Artola): «La crisis del poder central en España produce la emergencia del poder revolucionario. Poder revolucionario que es el poder de la calle, es decir, son los manifestantes que están en la calle que se presentan ante el capitán general y de las provincias y para pedirles que declaren la guerra a los franceses. Que declaren la guerra a Francia y que movilicen. Claro, estos señores no quieren ni oír hablar de semejante idea. Es decir, objetivamente eso era una locura.»

(Narrador): El levantamiento ha fracasado como tal y las represalias se materializan con los fusilamientos de la Moncloa. No ha prosperado la revuelta, pero ha prendido la llama de la sublevación contra el invasor francés.

(Miguel Alonso): «Posteriormente al 2 de mayo la reacción de Napoleón en Bayona es la que todavía va a irritar más, porque la noticia que llega a Madrid es que va a haber una nueva dinastía, es decir que los Bonaparte van a sustituir a los Borbones, y entonces se da un fenómeno que va a dar pie a la verdadera guerra de Independencia que es que a lo largo de todo el mes de mayo todas las guarniciones periféricas, todos los buques de guerra, todos los puertos de mar que tienen unidades de la armada o unidades del ejército perciben que para ellos el problema es espantoso, porque o aceptan al nuevo rey o no lo aceptan, no se pueden quedar en la zona de nadie, y qué día es en el que esto está absolutamente claro, pues el día de San Fernando, porque el rey se llama Fernando. Si el rey se llama Fernando entonces poner unas salvas de ordenanza en el toque de diana y celebrar con festejos el santo del rey era importantísimo. Donde se realiza es que allí el sentimiento popular se impone a las autoridades más o menos medrosas y logran un levantamiento armado, un alzamiento de gentes. En los lugares donde las tropas francesas están demasiado cerca porque están circulando en tránsito varias divisiones incluso por distintos itinerarios, las más importantes son las de general Junot que van hasta Lisboa y penetran en Lisboa, entonces los sitios donde la presencia francesa es notable entonces allí ese alzamiento no se hace, o fracasa inmediatamente.»

(Emilio de Diego): «En todos los lugares donde no hay guarniciones francesas que puedan impedirlo inmediatamente en los días que siguen al 2 de mayo se va conociendo lo sucedido la capital no solo por el bando del alcalde de Móstoles y su difusión que también en una parte del sur y sudeste de España tiene su influencia va llevando la noticia sino porque de Madrid escapa mucha gente que ha participado o que teme la represión. Bueno, entre ellos el propio por entonces vizconde de Matarrosa, luego conde de Toreno, que está en Madrid y marcha a Asturias, bueno, por el camino lo que se va es difundiendo lo que ha pasado en Madrid, cuando se llega a Asturias exactamente igual y de allí a otras zonas y de Madrid a Segovia fíjese usted lo que se tarda y de allí a Toledo que lleguen las noticias, pues muy poco tiempo, y esto hace que a partir del 24 de mayo prenda la insurrección que podríamos llamar casi general entre 24 de mayo y el 6 de junio, en apenas dos semanas, la inmensa mayoría de España se ha levantado, se ha pronunciado contra los franceses y es más, ha declarado la guerra a los franceses.»

(Narrador): La idea de una guerra contra el ejército francés era visto por los capitanes generales como una locura: la situación militar de España y Francia no eran comparables pues entre otras cosas el ejército español se encontraba disperso.

(Miguel Alonso): «Ese famoso tratado de Fontainebleau había comprometido a todos el ejército español y a la marina de guerra, entendamos que las marinas de guerra de España y de Francia están en decadencia, han perdido la batalla de Trafalgar, por lo tanto, hablemos solo del ejército de tierra. Entonces Napoleón de una manera muy insidiosa ha logrado del gobierno de Godoy cosas muy desfavorables para el ejército de tierra español. Ha llevado varias divisiones con el marqués de La Romana a Dinamarca, ha sacado tropas españolas que estaban en la Toscana en Italia y también las ha llevado a Dinamarca, ha introducido en Portugal dos a tres divisiones más y además tiene en guerra contra Inglaterra algunos efectivos importantes con el general Castaños en lo que llamamos el campo de Gibraltar. ¿Qué quiere esto decir? Que la capacidad de tener reunido al ejército español para oponerse al ejército francés es mínima. Una capacidad absolutamente minusvalorada porque no hay manera de ponerla en orden. Es más, si hay una fuerza que había sido bastante cuidada, sobre todo por Carlos III y luego también por Carlos IV eran las Guardias Reales, pero las Guardias Reales son las que tienen el problema más espantoso porque les han cambiado al rey, las lealtades y las fidelidades son las más difíciles de todas.»

(Narrador): El ejército francés se ha ido posicionando en España de forma estratégica, ocupando las ciudades que se encuentran en el camino de Bayona hacia Madrid para llevar a cabo la pacificación necesita tener el centro, Valencia, Andalucía principalmente Cádiz, Zaragoza y Barcelona.

(Miguel Alonso): «Ese ejército francés que está recorriendo, son varios cuerpos de ejército la península ibérica inicialmente van a Portugal. pero cuando ya han pasado por Fuenterrabía se van a por las plazas fuertes del Pirineo, van a por Jaca, van a por Pamplona, van a por Gerona, van a por Lérida, van a por Monzón, o sea van a garantizar que España nunca protestará y siempre será viable el tránsito de tropas francesas. Ahora ese ejército francés, ¿Qué es? Es un ejército muy avezado, el ejército francés desde que Napoleón es primer Cónsul es un ejército que ha utilizado lo que llamamos la nación en armas y ha retenido en filas a miles de soldados y estos miles de soldados no han dejado de operar, por tanto el ejército no es el ejército de la batalla de Valmy, del voluntariado jacobino que ha salido de las ciudades, es un ejército que lleva ocho o diez años participando en grandes batallas contra las potencias más importantes de Europa Central, por tanto el grado de instrucción y de obediencia y de disciplina del ejército francés es impresionante.

Mapa de la Península Ibérica, describiendo las principales acciones entre junio y agosto de 1808 (c)

Derrotar en campo abierto al ejército francés con lo que queda en la península ibérica del ejército español era un imposible, entonces los dos primeros años, el año ocho y el año nueve, con la excepción de la batalla de Bailén, que tiene unas circunstancias muy peculiares, el ejército regular español no logra éxitos, se reorganiza, se pone detrás de la Junta suprema y central, cuando llega Napoleón le da cara, pero es sistemáticamente derrotado. ¿La salida cuál tenía que ser? Pues la única que en esas circunstancias es viable, buscar un aliado exterior. Invertir la alianza, colocarse al lado de Portugal y exigir que Inglaterra no sólo ocupe y defienda Portugal, sino que también penetre en la península ibérica para derrotar a José Bonaparte cuando por fin llegue José Bonaparte, porque a José Bonaparte no lo vamos a tener en Madrid hasta el mes de julio.

(Narrador): La guerra está en marcha. En el mes de julio de ese año 1808 tiene lugar una batalla importante en el futuro desarrollo de los acontecimientos: Bailén. Con tres divisiones de seis u ocho mil hombres cada una el general francés Dupont sale camino de Cádiz con una difícil misión que cumplir.

(Miguel Alonso): «Lo que ocurre en Bailén es absolutamente sorprendente para todos. Cuando José Bonaparte ya ha entrado en Madrid, ya digo que es después del mes de julio o en pleno mes de julio, entonces tiene la obsesión de ser rey de España, sólo se puede ser rey de España en el palacio de Oriente de Madrid sí también se manda en Sevilla, sí también se manda en Zaragoza, sí también se manda en Valencia y si también se manda en Barcelona. Entonces lo que hace es remitir al general Dupont para una operación sentimental porque la operación de Dupont es sentimental: todos los marinos franceses que han perdido la batalla de Trafalgar y que no han sido repatriados estaban en Cádiz, en la bahía de Cádiz, en san Fernando y el puerto de Santa María. Cuando se produce un incidente muy grave en Cádiz y en Cádiz triunfan los rebeldes, los que no aceptan a José Bonaparte como rey de los españoles a todos esos soldados franceses o marinos, tropas embarcadas, marina que sucumbe en la batalla de Trafalgar los encierran en la carraca, es decir, hay una situación de ofensa desde el punto de vista de su libertad, de alguien que había figurado como aliado de España que se ha convertido en enemigo. Entonces Dupont lo que tiene que hacer con un cuerpo de tres divisiones es salir por el camino de Andalucía y llegar hasta Cádiz, liberar a los presos franceses y explicarles a los españoles que hay un nuevo rey.»

(Narrador): Los mandos militares franceses han quedado en libertad. El propio Dupont viaja a Francia y explica Napoleón lo sucedido. Las consecuencias de la derrota francesa, recibido como un duro golpe, son inmediatas

(Miguel Artola): «Es una pérdida de prestigio. Napoleón decía: “Tengo una mancha, me la tengo que quitar”. Las manchas no se quitan, pero él organiza, él quiere una victoria absolutamente radical y entonces empieza a movilizar a la Grande Armée, se trae a un buen número de sus mariscales y organiza y prepara una gran batalla de liquidamiento.»

(Narrador): En España el triunfo sobre las tropas napoleónicas en Bailén había creado falsas expectativas de un triunfo rápido sobre el invasor.

(Miguel Alonso): «La interpretación de los españoles es espléndida: sí hemos vencido un cuerpo de ejército francés, tanto es así que José Bonaparte abandona Madrid y se va por donde ha venido, se va hasta Vitoria. Entonces cuando Napoleón le dice: “Esto no te lo perdono, tú tienes que volver a Madrid y además aquí estoy yo con tres o cuatro cuerpos de ejército más” y eso ocurre ya en el mes de octubre-noviembre de 1808. Entonces Napoleón hace las dos operaciones militares más brillantes, una de ellas es en Gamonal, en las puertas de Burgos, otra es en el puerto de Somosierra con la carga de los jinetes polacos y le devuelve en Chamartín de la Rosa que es donde se aloja Napoleón el palacio real a su hermano José. Y eso sucede el día 2 de diciembre, la entrada de Napoleón en Madrid».

(Narrador): La guerra de la independencia será un freno a las economías española y francesa frente a los avances de la revolución industrial que ya está teniendo lugar en Inglaterra. Las consecuencias de la dura contienda debilitarán los intereses de ambas potencias que van perdiendo su lugar como tales.

(Juan Velarde): «Parte de la España agraria logra vivir por encima de todo y las zonas periféricas logran tener la alianza con Inglaterra y a través del dominio del mar pueden tener contacto con el comercio internacional, cosa que Francia pues no tenía y eso hace que zonas de la periferia como puedan ser Asturias, como puede ser Galicia, como pueda ser sobre todo el caso de Cádiz, que bueno, pues, ¿hay alguna escasez?, no. No hay escasez, le llega por mar y los ingleses se las arreglan para que lleguen bien los suministros, la comida, las cosas. Progreso, no lo hay, la mayor parte de España pues es un caos, hay a veces situaciones de hambre feroces, tremendas, pero claro, el ejército de ocupación y no había ferrocarril entonces, la revolución industrial no había llegado a Francia, tampoco tenían la revolución industrial y como consecuencia de esto cómo llegaban los suministros: andando, y desde Francia, etc. Pues el ejército francés con una carga, la guerra de España, económica, verdaderamente monstruosa. Como además había una actividad guerrillera feroz encarecía mucho más los transportes, son continuamente eran por carretera y por malas carreteras porque la red radial de carreteras que había empezado Fernando VI y luego Carlos III pues casi ni se había empezado, ni había culminado, ni muchísimo menos y claro, el resultado era un esfuerzo económico, porque vivir sobre el terreno de ninguna manera: una economía hundida, que el sobre el terreno los habitantes que sabían cómo tener algo de aquello pues lograban sobrevivir. El ejército invasor en absoluto y fue una carga terrible en lo económico para Francia, una carga verdaderamente espantosa.»

(Narrador): El gobierno ingles ha anunciado en junio de 1808 su alianza con España. Por delante seis años de guerra, en los que diferentes acciones y estrategias, unido a los acontecimientos en Europa, irán debilitando el poder del ejército francés en territorio español. Tras la derrota en Vitoria, hay que volver a organizarse.

(Miguel Artola): «¿Qué es lo que ha pasado con los españoles? En este momento la guerrilla adquiere un volumen, se manifiesta en todas partes, empieza a ser un nuevo fenómeno, la guerrilla es una nueva forma de guerra, es una estrategia distinta. La guerrilla es la guerra del débil, había habido partidas aquí y allá, pero nunca un sistema tan organizado como el que se dio en España. Pero no solamente era organizado porque se formaron multitud de partidas, sino organizado por el poder. El poder político que desde septiembre era la Junta central, era una reunión de las juntas, los diputados de las juntas habían formado una Junta central. La Junta central asume políticamente la guerra de guerrillas.»

(Narrador): Uno de los tres pilares de la lucha contra el invasor junto al ejército regular español y su alianza con Inglaterra, la resistencia de los asedios, fue la guerra de guerrillas, el movimiento guerrillero que ha crecido entre 1810 y 1811 y que se constituye en ejército regular. Los eficaces guerrilleros quieren empleos militares y lo obtienen a través de los regentes del reino en las cortes de Cádiz.

(Miguel Alonso): «En el año 1808 es muy difícil encontrar guerrillas, es decir, ya hay algunas partidas que se acercan al general castaños en la batalla de Bailén, que son garrochistas, jinetes que vienen de ganaderías de reses bravas, y que son buenos jinetes, que han hecho la guerra, la campaña del Rosellón, y entonces van apareciendo en los puntos de paso obligado de las unidades francesas y en su retaguardia movimientos guerrilleros que les hacen asaltos. ¿En dónde? Esencialmente en tres tramos: en todo lo que entra desde Irún-Fuenterrabía y llega hasta Burgos en ese tramo Espoz y Mina, Mina el Mozo, en el otro tramo que va desde Burgos por Somosierra a Madrid, la Alcarria, donde está El Empecinado, yo le seguiría diciendo nombres, y luego hay otro tramo menos estudiado y que para mí es decisivo, que es el tramo que va a Despeñaperros, el que busca el camino de Andalucía.

Este fenómeno general los diputados de las cortes de Cádiz y antes de ellos la junta suprema central lo regula, es decir da unas disposiciones, y lo paga, en la medida en que pueda atenderlo, y les da un cierto apoyo. Inglaterra está detrás, claro, porque Inglaterra está muy interesada en que haya una sublevación en la península ibérica. Ahora, el guerrillero de por sí puede ser por lo menos estas tres cosas.«

(Narrador): El tiempo avanza. Napoleón tiene tres campos abiertos: en mayo de 1808 ha fracasado el ejército francés contra el ejército de Portugal e Inglaterra; en España, José Bonaparte no se ha consolidado como rey y la campaña de Rusia, tras la ruptura del pacto con el zar, que influye en el desarrollo de la guerra en nuestro país, debilita aún más su poder. Wellington aprovecha esta circunstancia para ganar una batalla claves la batalla de Los Arapiles.

(Miguel Artola): «Francia va a tener, Napoleón va a tener que aumentar sus hombres, va a tener en el momento de mayor presencia francesa llegará a tener como trescientos cincuenta mil hombres en España. Hay ahí una cifra, la cifra exacta, unos trescientos cincuenta mil hombres, sus posibilidades de acción van a disminuir como consecuencia de tener aquí, inútilmente, porque tener trescientos cincuenta mil hombres quiere decir estar sustituyendo las bajas que se están produciendo constantemente, es decir, de los soldados vencidos, asesinados, ejecutados y tal, enfermos, entonces esa es la situación de la guerra y así va estar la guerra. Hay un tercer protagonista que es Wellington.»

(Narrador): A lo largo de la guerra de la Independencia desde un punto de vista político España vive una situación política variada y compleja. José Bonaparte trata de reinar en España.

José I frente a Cádiz, cuadro titulado «Paz en la guerra», por Augusto Ferrer Dalmau. (d)

(Emilio de Diego): «José Bonaparte había sido rey de Nápoles, era un personaje, eh, bueno, yo creo que de perfiles bastante positivos para el ejercicio del destino al que al que su hermano le quería conducir o le condujo. Un hombre que tenía estudios de derecho, un hombre de cierta cultura, bueno dentro del panorama de los monarcas de entonces pues no era precisamente un zote. Todo lo que luego la propaganda española lanzó en contra suyo como enemigo al que había que denigrar, si era borracho, jugador, etc., etc., etc., pues todo eso es radicalmente falso. Él pretendió ser rey de los españoles al dictado de su hermano y eso le resultó imposible. Cuando quiso afirmarse siempre aparecía la sombra de Napoleón, eso le coartaba cualquier iniciativa de verdad personal, tuvo conciencia muy pronto de que le sería prácticamente imposible ganarse a los españoles sino contaba con más recursos y una, diríamos, capacidad de actuación que el emperador no le llegó a otorgar nunca.»

(Narrador): El rechazo por parte de la mayoría de los españoles fue radical, incluso de aquellos simpatizantes con las ideas de reforma pero que los querían desarrollar con los valores propios de la España del momento. Aun así, trató de llevar a cabo una serie de medidas.

(Juan Velarde): «Napoleón y José lo que intentaron fue racionalizar muchos aspectos de la vida económica española. Por ejemplo, poner en marcha el presupuesto, el presupuesto no, entraba dinero y salía… No, no, que el conjunto del poder legislativo apruebe periódicamente qué tipo de ingresos que tipo de gastos debe hacer el ejecutivo. Eso empieza en Bayona, luego lo coge Cádiz, etc., pero eso sí, es José Bonaparte y es en la administración francesa trató de poner orden en la economía, lo que pasa que, claro, poner orden en la economía donde, bueno, pues pagar los impuestos normalmente pues no se pagaban o con consecuencias como el banco de San Carlos. Hay dos bancos de San Carlos: el banco de San Carlos que trabaja con los franceses y que tratar de poner orden ahí y al banco de San Carlos que ha pasado a Sevilla, Cádiz y que está con los patriotas.»

(Miguel Alonso): «La derrota definitiva de Napoleón procede primero de la ambición excesiva de sus planes. Y, en esa derrota tiene mucha importancia lo que llamamos la campaña de la guerra peninsular, de la guerra de Independencia, porque se ha metido en un avispero, los libros, hay un libro que se titula así “El avispero español”. Por qué no es lo mismo derrotar al ejército español en una batalla, como ganó el combate de Gamonal o la batalla de Somosierra que estar ocupando permanentemente a un pueblo que no le quiere obedecer y ese drama es el que sufre esencialmente José Bonaparte: se queda con varios mariscales de Napoleón, por otra parte tiene al mariscal Jourdan con él siempre en Sevilla coloca al mariscal Soult, Bessières lo tiene en Valladolid, a Suchet lo sitúa y gobierna con bastante efectividad en Zaragoza, llega a conquistar Valencia o sea que la situación no es desesperada para José Bonaparte. pero nunca grata. Pero a partir de 1812, la campaña de Rusia, el apoyo de José Bonaparte que podrá recibir de su hermano se va a cero.»

(Narrador): Paralelamente a los acontecimientos bélicos en Cádiz donde se encuentran las cortes españolas se ha desarrollado una obra que culmina en un nuevo marco jurídico-político consagrado en la Constitución de 1812. En ella se recogían los principios del liberalismo. España aceptada de forma irregular por la contienda sueña con desarrollar un nuevo orden político mientras continúan las operaciones militares.

(Miguel Artola): «Durante la guerra lo que pasa es que se ha producido la revolución. Los españoles, la Junta central ha organizado un proceso de cambio político. La Junta central ha decidido convocar Cortes, pero unas Cortes especiales, no unas Cortes ordinarias, por eso las cortes se llaman generales, las llaman generales porque están todos los territorios representados, no están solamente las ciudades de voto en Cortes como era tradicional, y extraordinarias, porque son unas Cortes que van a ejercer un poder constituyente, van a hacer una constitución. Y esa constitución es la Constitución de Cádiz. Entonces en Cádiz se ha producido una revolución política. Tenemos una constitución en un país cuyas ciudades están ocupadas, pero en las que la guerra está evolucionando favorablemente.»

(Narrador): Seis años que irán conformando un mapa de nombres, fechas y lugares marcados por la resistencia, el asedio o la batalla.

(Emilio de Diego): «Fue una guerra muy cruel, porque al ser una guerra regular e irregular a la vez, este conflicto irregular protagonizado por las guerrillas, principalmente, daría origen a un tipo de crueldad no habitual en las confrontaciones de ejércitos regulares. Y por una espiral de acción-reacción, si se había matado a unos soldados franceses, digamos en condiciones no habituales, pues la respuesta venía a ser de la misma categoría, pero incluso queriendo ejemplificar con el terror lo que era el castigo. En consecuencia, como digo, fue una guerra más cruel, la más cruel de cuantas se habían conocido hasta entonces.»

(Narrador): El 20 de marzo de 1813 José Bonaparte sale de Madrid con destino marcado por Napoleón: Valladolid. Los continuos avances hispano-ingleses hacen que se retire hacia el norte. La decisiva batalla de Vitoria en la que es vencido el ejército francés, hace que José Bonaparte salga definitivamente de España. El 5 de abril de 1814 el emperador abdica en Fontainebleau y es deportado a la isla de Elba. El 7 de marzo de ese año ha sido liberado el rey Fernando VII. En Madrid le esperan los diputados de las Cortes llegados desde Cádiz. España tiene delante un nuevo reto político.

(Emilio de Diego): «La guerra de Independencia fue el choque de dos cosmovisiones: una heredera de la Ilustración, racionalista, que encarnaba el proyecto napoleónico con las desviaciones que luego había tenido esa propia herencia revolucionaria y la otra, romántica, que no renegaba de las reformas en su sector, liberal, pero que pretendía hacerlas como le digo desde la tradición española, desde la independencia, desde la libertad, y es la que al final se impuso, al menos hasta 1812.»

(Miguel Alonso): «Para la historia de España y para el futuro el generalato español de la guerra de Independencia, no termina la guerra de Independencia en una posición de prestigio. Termina siendo muy criticado. Hay algunos valiosos. El general Eguía, el general Elío, el general Gabriel Mendizábal están allí, y es muy meritorio lo que hacen, pero Fernando VII no se lo reconoce tampoco. Es decir, cuando vuelve Fernando VII, apela mucho más a los que van a defender el régimen antiguo y por lo tanto todos estos que han luchado en la Guerra de Independencia, que han sido obedientes a las Cortes de Cádiz, pues tampoco están bien colocados con respecto a Fernando VII. Y entonces es una pequeña tragedia, o sea, la tragedia es que el ejército español al final de la guerra de Independencia queda sin haber logrado lo que habitualmente se logra en cualquier guerra victoriosa: un cuadro de mandos de generales victoriosos.»

(Narrador): La guerra de la Independencia ha terminado. Las consecuencias son múltiples tanto en el plano estratégico, político-social y de progreso como para la nueva etapa de la historia de España.

(Juan Velarde): «Lo que supone la guerra de España, la guerra de Independencia es, se archiva la situación anterior y viene una situación radicalmente nueva, porque está ahí la revolución liberal, la revolución industrial, viene el romanticismo, viene simultáneamente con esto el que exista una revolución científica y tecnológica – aparte de la revolución industrial – una revolución científica, hay que actuar y reaccionar de otra manera.»

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  • Miguel Artola Gallego, historiador, académico de la Historia, especialista en los orígenes del la época contemporánea española y autor de “La España de Fernando VII: la guerra de la Independencia y los orígenes del régimen constitucional”
  • Emilio de Diego García, historiador, profesor de historia en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Juan Velarde Fuertes, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
  • Miguel Alonso Baquer, general de brigada, doctor en Historia.
  • Miguel Ferran, narrador

Fuentes:

1 – «1808 y la Guerra de la Independencia» – Documentos Radio Nacional de España, un programa de Ignacio Elguero con narración de Miguel Ferran, 05/05/2008

Imágenes:

a – https://i.pinimg.com/originals/2c/05/67/2c0567bcdbaa5cf768b8a487d0e7a863.png

b – By Richard Brydges Beechey (1808-1895) – 1. Transferred from en.wikipedia to Commons by Kurpfalzbilder.de using CommonsHelper., Original uploader was Tiago Nóbrega Vasconcelos at en.wikipedia2. Sotheby’s New York, 30 November 2006, lot 5, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6866871

c – https://www.westpoint.edu/sites/default/files/inline-images/academics/academic_departments/history/Napoleonic%20wars/Nap36.pdf

d -https://augustoferrerdalmau.com/137-atmn_large/ii-tercio-de-asturias-1690.jpg

Miniatura. «Lubeck, 1806. Joy of being alive»

Tiempo de lectura: 10 minutos

La película de «Los Duelistas» (1977), de Ridley Scott, trasladando a la pantalla la novela de Joseph Conrad, ha sido unánimemente alabada por su fidelidad en la recreación de la época napoleónica, sus ajustadas interpretaciones, la reproducción del vestuario y los uniformes así como la coreografía de las luchas con espada. En su momento ya tratamos sobre la película en nuestro blog, por lo que quisimos reproducir tan solo un momento concreto de la misma, la escena del duelo a caballo, que se desarrolla en una arboleda entre la bruma matinal con un almuerzo campestre de los curiosos asistentes como peculiar telón de fondo. Al final, por cuestiones de composición de la escena y las figuras, optamos por una imagen posterior a la del duelo a caballo, aquella donde el personaje del húsar Armand d’Hubert (interpretado por Keith Carradine), saliendo vencedor del duelo y viendo una carreta atravesada en el camino de vuelta decide saltar por encima de ella, con gran fastidio de la gente que la estaba reparando y que se había tenido que apartar precipitadamente de la acometida del jinete.

Esos raros momentos en la vida en que la alegría de sentirse vivo nos da una subida de adrenalina aunque sea para hacer una pequeña o gran locura. 

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

Partimos de unas figuras y partes de kits de las marcas Historex y Nemrod, en concreto un cazador a caballo de la Guardia, un oficial, un paisano con sombrero y un chico. Hasta el momento no había trabajado con figuras de Historex o Nemrod, a pesar de ser una marca de referencia en figuras del Primer Imperio: tienen unos kits casi ideales, con mucha variedad en poses y recambios de figuras, caballos y accesorios con gran detalle en los acabados, a una escala similar a 1:32 o un poco mayor.

La figura del cazador nos sirvió prácticamente toda, excepto la pelliza (la chaqueta típica de los húsares) que tuvimos que hacerla de nuevo –excepto una de las mangas- con masilla bicomponente (en este caso de Tamiya).  Comentar que el cuello de la chaqueta está demasiado ajustado, por algunas reproducciones y la propia película, la caída de la prenda era mucho más abierta y alejada del cuello, aunque el kit de Historex original que utilicé para otra figura tampoco difería demasiado. También hubo que variar el ángulo de las rodillas, más cerrado, ya que el jinete se abate en dirección al cuello del caballo cuando realiza el salto. Uno de los paisanos, con sombrero y barba, es original de Nemrod sin ninguna modificación; el otro paisano era de origen un oficial con bicornio de Historex, que reconvertimos al paisano que sostiene la rueda del carro, y el chico que observa la escena està hecho con masilla y alma de alambre, recortando una cara de otro kit de Historex. 

El caballo también es de Historex ensamblando partes de otros kits para reflejar la acción del salto. También está modificado con masilla Tamiya y con la mantilla del cazador a caballo de la que aprovechamos solo la mitad trasera, ya que en la escena de la película no se aprecian en la parte delantera las pistolas de arzón.

Para reproducir el carro que aparece en la escena, adquirimos en su momento un kit de carro de granjero de la 2ª Guerra Mundial de la marca ucraniana Masterbox. De hecho poca cosa pudimos aprovechar: por lógica, un carro de granja casi 150 años posterior a la época que tratamos, poco tendrá que ver en su estructura, mecanismo de giro y herrajes, con un carro de principios del s. XIX. Por lo que a excepción de los cubos de las ruedas y los ejes con los montantes verticales que parten de ellos, el resto de piezas se han hecho aparte, con trozos de maderitas y DM. El DM lo utilizamos para la base del carro, ya que prácticamente queda casi oculto por la carga y la base del carro del kit era mucho más corta que la que necesitábamos.

El cargamento (trigo?) que lleva el carro son simplemente hilos sintéticos amarillos cortados de una cabeza de escoba, que se asemejaba por el tono. Quizás tendrían que haber sido más estrechos o cortados más cortos, darles alguna tonalidad marrón, pero lo que me interesaba sobre todo era que diera sensación de volumen y desorden. Otro reto ha sido el que quedaran más o menos sujetos a la base y paredes del carro, proyectando una mezcla de pegamento y agua, la solución usual, pero en varias fases a medida que iban aumentando las capas. Con todo hay trozos que han quedado sin sujetar por temor a que la proyección del pegamento aguado nos arruinase la pintura del carro.   

La base redonda de madera barnizada se adquirió en una tienda de bellas artes y debe ser de las pocas ocasiones que he optado por no tener que barnizarla yo, por lo que en esta ocasión el acabado final es bastante mejor. Para el terreno realizamos parte de un camino con  masilla Das Pronto, aunque el trozo semihundido por el paso de los carros quizá nos quedó demasiado pronunciado comparando con el de la escena de la película.

La hierba iba a ser pegada electrostáticamente, que hubiera sido quizás la mejor solución, pero recordé que me quedaban unos trozos de hierba comercializada de un paño cuadrangular para maquetas ferroviarias que quedan muy realistas en su acabado, por lo que opté por esta segunda opción. No la había utilizado hasta ahora y como tenía pocos trozos, opté por colocarla solo en los trozos en los que había hierba. El acabado final no me ha satisfecho porque se ve como un acabado de moqueta, a pesar de tapar los laterales con restos de la misma hierba. Creo que he visto algún video en YouTube donde forraban todo el terreno con este tipo de hierba y hacían pasar el terreno del camino por encima, y seguramente hubiera quedado mejor, por lo que para otra vez (si la hay) ya se como no hacerlo.

El pintado del camino de la base, figuras y caballo con acrílicos de Vallejo y Americana. Los paisanos poco secreto tienen, con tonos preferentemente marrones y grises. El húsar interpretado en la película por Keith Carradine, lleva un uniforme que por sus colores correspondería al de un oficial del 3º regimiento de húsares. Los uniformes de este regimiento eran de un color denominado Gris Argentino, que algunos interpretan (Jouineau en sus libros de uniformes de 1804-12 sobre los húsares) que tenía más de color azul que de color gris que es el que semeja en la película, por lo que he optado por un gris que pudiera tener un tono más azulado y oscuro, aunque siempre es complicado obtener colores que se ven en la pantalla de un ordenador o en un libro comparándolos con los tonos de pintura comercializados y, sobre todo, finalmente cuando la pintura se ha secado en la figura. Obviamente se pueden hacer mezclas entre colores, pero siempre entramos en el terreno del ensayo-error y las tonalidades, en definitiva, también dependen de los (buenos o malos) ojos con que se perciban.

LA ESCENA

   

Con Wellington por España (XXVII). Mujeres acompañando a los ejércitos

Tiempo de lectura: 35 minutos

Ya desde la antigüedad el rastro de los ejércitos ha sido seguido por muchedumbres más o menos numerosas de mujeres o compañeras de soldados, prostitutas y toda clase de personajes con los oficios más dispares pero algunos necesarios en el esfuerzo de guerra. Estos ejércitos «paralelos» han sido tratados en pocas ocasiones o con poco detalle por ser un aspecto poco «llamativo» en la historia de las campañas militares, pero muy real desde el punto de vista humano.

Se calcula de una manera muy conservativa que unas 1.500 esposas de soldados fueron transportadas a Portugal en 1808 por cuenta del gobierno inglés, aparte de un pequeño contingente con las mujeres de oficiales, sargentos y cabos que pudieron llegar a pagarse su pasaje [2]. De la mano de Nick Lipscombe veremos las peculiaridades de la relación del ejército británico en la Península con aquellas mujeres, lo fueran de oficiales, soldados o simplemente compañeras de viaje de los mismos, pero que compartían en todas las ocasiones todos los rigores, privaciones y evidentemente los peligros de la campaña militar, tanto en en tierras portuguesas primero como luego en suelo español.

MUJERES Y ESPOSAS ACOMPAÑANDO A LOS EJÉRCITOS EN LA PENÍNSULA

«Royal Artillery camp followers» (1810). (a)

Llegamos a un tema que en lo que a mí respecta, es realmente un área que creo que muchos otros, digamos, directores o historiadores no cubren con suficiente detalle, y ese es el asunto de las esposas y los acompañantes de los ejércitos. Es un área donde no hay absolutamente ninguna duda, muchos historiadores y yo escucho con bastante frecuencia documentales de televisión donde la gente habla de que las esposas son acompañantes de los ejércitos, y siguen el drama y todo ese tipo de cosas.

Bueno, sí y no. Y si tomamos la terminología estricta de los civiles acompañando a los ejércitos, las esposas no eran acompañantes de los ejércitos como tales y quiero explicar porqué ese es el caso. Ahora, el regimiento que tenía que prestar algún tipo de servicio en el exterior o en expediciones, se le permitía tomar una proporción de las esposas de los soldados a una escala de entre cuatro y seis por compañía. Asumiendo que si el batallón tiene alrededor de unos mil efectivos como hemos dicho, con diez compañías de cien soldados, yo diría que en expediciones ciertamente en el período en que estaban llegando a tiempo para la Península, donde estaban reclutando a muchos jóvenes y no hay duda cuando llegas a una época cuando la nación está en guerra las filas del ejército se llenan de nuevos reclutas. Entonces, la cantidad de soldados y tomamos en cuenta a los soldados y no a los oficiales, las esposas de los oficiales acampaban donde querían, así que ese es un tema aparte, y volveremos al mismo en un momento.

El número de soldados que se habrían casado calculo que no eran más del 35%. Así que probablemente estaremos hablando de trescientos cincuenta hombres que tenían esposas que podían o no acampar en las expediciones. Entonces, si calculamos de cuatro a seis por compañía, diez compañías, sesenta de ellas podrían acampar, eso es algo menos del 20%, sesenta de los casados; el personal, las esposas que podían o no podían unirse a ellos en las expediciones. Ahora bien, muy a menudo la decisión de quién iría se dejaba hasta los últimos minutos. A veces una gran cantidad de chicas que seguían a sus maridos hasta el puerto de embarque y luego muchas se retiraban la noche antes de que el barco zarpara, y las que sacaban la paja más larga se unían a sus maridos en las listas del regimiento (“muster roll”) y esa es la clave: una vez que se acordaba incluirlas en los efectivos del regimiento, sabían que estaban en las listas del batallón del regimiento y eso significaba que el gobierno tenía la responsabilidad de moverlas, alimentarlas, protegerlas, brindarles otros elementos rudimentarios de apoyo, ahora, por supuesto, había muchas situaciones diferentes, volveremos a los roles de esposas que ingresaban en las listas del regimiento en un segundo, pero eso significaba que todas esas chicas que no eran llevadas al extranjero en la expedición, serían en un batallón del orden de doscientas cincuenta a trescientas, realmente tenían tres opciones: regresar con sus madres o sus familias, juntarse en grupos y tratar de trabajar para mantenerse en torno al área de reclutamiento del regimiento o en las aldeas en las que vivían o los pueblos, o literalmente no tenían otra opción que ponerse en las calles.

Y eso era en realidad bastante frecuente, no había medios para un soldado, si estaba en servicio en el extranjero, de enviar dinero para mantener a su esposa y a toda la familia, no había transferencias bancarias ni nada por el estilo, no había ningún sistema del regimiento de la manera que algunos de ustedes pueden entender el sistema de un regimiento y, de hecho, es justo decir que el sistema de regimiento probablemente haya cerrado el círculo, desde el período que cubrieron las reformas en las que todo se basaba en el regimiento, el regimiento lo era todo, se ocupaba en el lugar y del tiempo de todas las familias siempre que su batallón o batallones del regimiento estuvieran en expediciones. Creo que ahora también se cierra el círculo, por ejemplo, en tiempos de mi padre en el ejército, cuando los oficiales se desplegaban en las operaciones en el exterior, alguien iba a la casa del oficial y se ocupaba de cortar el césped, mantener los tratamientos del jardín, etc., etc., eso ya estaba llegando a su fin durante mi carrera, ya no sucedió más. Hubo mucha gente que decía, bueno, saben por qué alguien debería ir a cortarles el césped, hacer esto, hacer aquello, y esa es, por supuesto, una de las principales razones por las que todo el asunto llegó a su fin, pero el cortar el césped eran los sesgos de la paja que rompió el lomo del camello, fue lo que terminó con el asunto, porque era mucho más que cortar el césped, era cuidar lo que quería tu esposo ausente y, por supuesto, cuando digo esposo, pero quiero decir que podría ser que la mujer estuviera lista, que ella esté sirviendo y el esposo tal vez en casa cuidando a los niños, así que de otra manera en estos días.

Ahora, volviendo a las sesenta o más esposas que estaban allí, realmente se convirtieron en un gran problema, aunque no solo para el regimiento sino también para el propio Wellington y sus colaboradores del Estado Mayor. Un oficial del 34º regimiento describió a un grupo de esposas siguiendo a su batallón:

“Como las esposas de los soldados subalternos se amontonan en el batallón descomponiéndolo, pero contrario a toda la disciplina militar, no estaban bajo control, bloqueaban las estrechas masas y condicionaban los avances del ejército con sus burros”.

«Serro de Estrello on De Neve. The March of Baggage following the Army – May 16th 1811» (1812). (b)

Pero estas mujeres fueron en algunos casos bastante notables, eran duras como clavos, saqueadoras expertas, con una furiosa parte de sentido común y la excelencia de su propio batallón, por supuesto, llegando a luchar entre ellas, de hecho con otras esposas de oficiales o con esposas de soldados, no oficiales, absolutamente no, con otros soldados o esposas de soldados, muchas de ellas habiendo enviudado por dos o tres veces. Porque cuando un hombre resultaba muerto, otro miembro del regimiento se proponía rápidamente a su esposa y eso puede sonar extraño, pero dado que en los viejos tiempos tendría un largo y arduo viaje de regreso a Inglaterra o Irlanda, la mayoría decidía quedarse con el nuevo cónyuge y tomar un nuevo nombre y, a medida que avanzaba la campaña, muchos soldados y algunos oficiales ofrecieron a sus esposas españolas o portuguesas que se unieran a ellos en las listas del regimiento, etc. Pero, por supuesto, había muchas otras chicas que se incluyeron como esposas de hecho, que no estaban en la lista del regimiento y, por lo tanto, eran acompañantes del ejército, en esto hay una clara distinción.

Ahora hay un relato de un testigo presencial muy interesante aquí de Benjamin Harris, que era fusilero con los el 95º regimiento, los Rifles, en el primer enfrentamiento de toda la campaña, en Roliça, el 17 de agosto de 1808:

“Cuando se pasó lista después de la batalla, las mujeres que extrañaron a sus maridos se acercaron al frente de la fila para preguntarles a los supervivientes si sabían algo sobre ellos. Entre otros nombres escuché el de Cochan, nombrado con voz de mujer, sin que le respondieran. El nombre me llamó la atención, y observé a la pobre mujer que lo había llamado, mientras lloraba frente a nosotros, y aparentemente temerosa de hacer más preguntas sobre su esposo. Ningún hombre había respondido a su nombre, ni tenía nada que dar cuenta de su destino. Yo mismo lo había visto caer, como se dijo antes, mientras bebía de su cantimplora; pero cuando miré a la pobre criatura que sollozaba ante mí, me sentí incapaz de contarle su muerte. Finalmente, el capitán Leech la observó y llamó a la compañía:

«¿Algún hombre aquí sabe lo que le ha pasado a Cochan? Si es así, que hable de inmediato».

A esta orden, inmediatamente conté lo que había visto y conté la forma de su muerte. Después de un tiempo, la Sra. Cochan parecía ansiosa por buscar el lugar donde cayó su esposo y, con la esperanza de encontrarlo aún con vida, me pidió que la acompañara por el campo. Ella confiaba, a pesar de lo que le había dicho, en encontrarlo aún con vida.

«¿Crees que podrías encontrarlo?» dijo el Capitán Leech, al ser referido.

Le dije que estaba seguro de que podía, ya que había observado muchos objetos mientras buscaba refugio durante la escaramuza.

«Ve entonces», dijo el capitán, «y muéstrale el lugar a la pobre mujer, ya que parece tan deseosa de encontrar el cuerpo».

En consecuencia, me abrí paso por el terreno en el que habíamos luchado, ella me seguía y sollozaba detrás de mí, y, llegando rápidamente a la lugar donde yacía el cuerpo de su esposo, se lo señaló.

Pronto descubrió que todas sus esperanzas eran en vano; abrazó un cadáver rígido, y después de levantarse y contemplar su rostro desfigurado durante algunos minutos, con las manos entrelazadas y las lágrimas rodando por sus mejillas, sacó un libro de oraciones de su bolsillo y, arrodillándose, repitió el servicio por los muertos sobre el cuerpo. Cuando hubo terminado pareció bastante consolada, y aproveché para hacerle señas a un ingeniero que vi cerca con otros hombres, y juntos cavamos un hoyo, y rápidamente enterramos el cuerpo. La Sra. Cochan luego volvió conmigo a la compañía a la que se había unido su esposo, y se acostó en el páramo cerca de nosotros. Yacía entre otras mujeres, que estaban en las mismas circunstancias angustiosas que ella, con el cielo como dosel y un césped como almohada, porque no teníamos tiendas con nosotros. ¡Pobre mujer! La compadecí mucho; pero no hubo remedio. Si hubiera sido duquesa, le habría sucedido lo mismo. Era una mujer hermosa, recuerdo, y la circunstancia de haber visto caer a su marido y haberla acompañado a encontrar su cuerpo, engendró una especie de intimidad entre nosotros. La compañía a la que había pertenecido Cochan, acongojada como estaba, ahora era su hogar…”

No hay constancia de si la Sra. Cochan se volvió a casar o no con alguien del 95.º de Rifles y permaneció en el batallón, pero creo que las posibilidades son extremadamente altas. El informe sobre las mujeres británicas con la 4ª división en noviembre de 1813 muestra que el 7º regimiento de infantería tenía solo 17, bueno, el 20º regimiento de infantería tenía 42, el 23º regimiento de infantería tenía 29, el 27º regimiento de infantería, 54 y el 40º regimiento de infantería, 55. Hay unas pocas bajas registradas por acción enemiga de todos modos, pero al menos setenta murieron de esta manera durante la retirada de Burgos en 1812, la esposa del sargento Maybe fue alcanzada por una bala de cañón, muerta instantáneamente. Hay una serie de escapadas por los pelos. Lady Woolgrave, la esposa de John E. Woolgrave, un comandante en el 15º de dragones ligeros, a menudo cabalgaba con su esposo y en una ocasión estuvo a punto de ser hecha prisionera. Audazmente presentó su bolsillo de este lado (a la vista) del jinete francés y la dejó escapar.

Quizá las hazañas más valientes sean las de la mujer del sargento Reston (Agnes Reston) en Cádiz en 1810. Reston se encontraba en el fuerte de Matagordo que estaba siendo bombardeado por los cañones franceses al cruzar la bahía. Agnes ayudaba al cirujano a vendar las heridas de los soldados, recogía agua del pozo en el centro del fuerte, cargaba sacos de arena y ayudó a reparar muchos de los puentes volados por los cañones franceses. Y lo que me lleva muy adecuadamente a los roles de estas esposas que no estaban simplemente allí para ser la esposa del sargento Reston: tenían muchas responsabilidades, eran madres de estos jóvenes soldados, eran enfermeras y médicos. Llevaban agua, se les conocía como cantineras («cantinière»), existían mujeres en el ejército francés para llevar agua a los hombres. Y el agua era un componente vital para mantener al soldado y su capacidad de lucha en el campo de batalla y también durante las largas marchas.

Agnes Reston en el fuerte de Matagordo. (c)

En la batalla, como todos sabemos, cuando nos ponemos ansiosos, con las manos sudorosas operando bajo el sol aquí, en Iberia, un entorno y clima muy extraños para muchos de estos hombres. Además ellos han de llevar a cabo lo que se llama morder la bala («biting the bullet»), es decir los cartuchos que vienen con esa bala de mosquete enrollada con la pólvora en un pequeño sobre de papel. Lo que hacían cuando cargaban sus mosquetes es que mordían la bala, la sostenían en la boca y luego volcaban parte de la pólvora del envoltorio en la cacerola del mosquete.

Veremos algunos mosquetes en algunos de los museos a los que vamos, en un par de museos, y todo lo que se necesita saber sobre el procedimiento para cargar el mosquete. Era bastante laborioso, pero teníamos la cacerola y con la chispa del pedernal, lo que inicia, por supuesto, la ignición del propulsor en el cañón. Pero para todos nosotros recordar el baile de los grifos de la ducha cuando éramos niños que caía todo el chorro en la boca y eso era exactamente lo mismo con la pólvora negra que llevaba mucha sal y otros productos químicos. La sal que secaba las bocas de los soldados, que la sostenían en la boca, luego, por supuesto, los elementos de la pólvora que se deslizaban también por la boca. Por lo tanto, el agua era un tema absolutamente vital, llevarla a los soldados en el fragor de la batalla era un asunto extremadamente peligroso y hay muchos relatos aquí en Salamanca. En ese caso los soldados llevaban el agua pero también muchas de las muchachas se dedicaban a llevarle agua a los hombres para que pudieran seguir combatiendo.

Quizás la más famosa de todas las historias de una esposa que acompañaba a su esposo y sus hazañas durante la Guerra de la Independencia fue la de la señora Petty Skiddy, la esposa del cabo Dan Skiddy del 34º de infantería durante la angustiosa retirada de Burgos en 1812, llevó a su esposo durante ciento veinte millas (unos 195 kilómetros). Dan Skinner simplemente se sentó en un lado de la carretera y le dijo: «Me siento, estoy agotado y si haces eso, y los franceses te capturan, es probable que te persigan, pero en realidad sería raro igualmente ser hecho prisionero. Es demasiado difícil considerarlo, o puedes adivinar tu suerte”. Bueno, entonces ella cogió a su esposo sobre su hombro y luego lo llevó más de cien millas de regreso y lo puso a salvo. Ambos sobrevivieron para contarlo, y en adelante Petty Skiddy fue famosa en todo el batallón. Y había un par de maniquíes bastante encantadores reunidos en el Museo del Ejército Nacional que lo representaban igual pero desafortunadamente estuvimos hablando de ello en la cena de anoche, pero el Museo del Ejército Nacional («National Army Museum») se ha vuelto un poco minimalista en vez del Museo Imperial de la Guerra («Imperial War Museum»), por lo que todas esas exhibiciones bastante ad-hoc ahora se están desechando.

Ahora también hablaremos sobre las esposas de los oficiales en ese período y mencioné a la esposa de John Woolgrave. Una de las esposas más conocidas fue la del Capitán Kerry. La esposa del capitán Kerry, Jill, siendo este el principal edecán del general Hill. Preparaba el té para el personal de la 2ª división y montaba una pequeña recepción cuando la división se instalaba en un lugar por unos días.

El mismo Wellington se vio inmerso en el matrimonio más desafortunado que conocemos, con Kitty Pakenham. Tenía unas fuertes objeciones a tener demasiadas mujeres en el frente, le gustaba bastante tener una o dos, pero de hecho en esa personalidad y sospecho que en esa crianza se casó con Wellington, pero eran una distracción, sintió que eran una indudable distracción y se extendía a los hijos, es decir estos acompañantes del ejército trazaban el camino en el asunto de la guerra. Un prisionero francés describió una vez a una familia inglesa de un militar que pasó cerca de él en la ciudad amurallada de Elvas, en la cual pasaremos esta noche. Este es el Capitán Lejeune:

«El capitán», este es él describiendo a este capitán, militar inglés «montaba el primero en un muy buen caballo resguardándose del sol con la sombrilla. Luego venía su esposa, muy lindamente vestida con el sombrerito de paja, montada en una mula y cargando, no solo un parasol, sino un perrito negro en sus rodillas con un recipiente para poder darle leche. Al lado de señora, una niñera irlandesa cargando a un bebé tan embelesado para la esperanza de la familia. Un granadero, un sirviente del capitán, venía detrás y, de vez en cuando, levantaba el largo vestido de su ama con su larga palo. El último en la procesión venía un burro, cargado con un abundante y diverso equipaje que incluía una tetera, una jaula de canarios y estaba custodiado por un sirviente inglés en librea montado y llevando un largo látigo de posta con el que ocasionalmente hacía caminar al burro por su lugar.”

Tropas británicas en marcha (1810) (d)

Me encanta esa descripción. Pregúntense por Wellington para con estos y entiendan por qué se opuso tan fuertemente a las mujeres en el frente. Masséna, un hombre del que vamos a escuchar mucho, un personaje muy interesante, el mariscal Masséna, fue simplemente brillante durante las segunda campaña en Italianas, allá por el siglo XVIII. En el momento en que llegó a comandar el ejército en Portugal, en 1810, cuando apareció tenía no menos de catorce edecanes; si se considera que Wellington tenía el mismo número en la batalla de Waterloo y considerando que Masséna probablemente estaba envejeciendo, francamente no quería el trabajo. De hecho fue invitado a tomar el té en el Palacio de Malmaison y la historia cuenta que después de haber rechazado tres veces la propuesta fue convocado a tomar el té en la residencia del Emperador en Malmaison, donde le dijeron – enfáticamente – que iría a España y tomaría el mando de este nuevo Ejército de Portugal. Ahora, uno de estos edecanes era un gentil capitán Denis, cuya hermana Henrietta estaba con Masséna, tenía que ser la amante de Masséna para esta aventura en España y se hizo conocida como Madame X1. Y hablaremos bastante sobre Madame X y no voy a mostrar todos mis argumentos esta etapa, solo darles unas pinceladas para las conversaciones que vendrán más tarde.

Pasemos a los acompañantes del ejército y quiénes serían acompañantes del ejército y ellas eran las esposas, pero la historia de cualquier ejército era extensa y notarían que los acompañantes del ejército consistían también en los carros del comisariado, que transportaban los suministros, los intendentes, los carros que transportaban las provisiones del ejército, enseres de los oficiales, los equipos para los campamentos, dinero, dinero, la caja de pagos, etc. Las vacas, caballos y mulas que transportaban el equipaje privado de los oficiales estaban incluidos en este grupo y el personal en el grupo incluía a los sirvientes de todos esos oficiales, los conductores y la intendencia, los policías, los sastres, y justo al fondo, las prostitutas.

También incluía a las esposas de hecho («common-law wives») porque no estarían en las listas del regimiento como he dicho. Una caravana de acompañantes en la Península con un ejército con las costumbres del siglo XVIII y en parte debido también al carácter de las naciones anfitrionas como aquí que nada era obtenido con la facilidad y el resultado neto es que estos grandes y extensas caravanas se hicieron más grandes y más extensas a medida que la campaña se desarrollaba.

La multitud de mulas y caballos presuponía que los conductores locales en la intendencia serían capaces de manejar esto y este no fue el caso en absoluto y, de hecho, muchos de estos propietarios de estas mulas, estas recuas de mulas o las recuas de bueyes, como se les conocía, tenían una reputación bastante mala y muchos se quedaron después de unos días con una gran cantidad de equipaje que se les había encomendado mover, particularmente aquellos que dijeron que trasladarían el «equipo» de los oficiales y que seguramente desaparecerían en la noche con todo el equipo de los oficiales para no ser vistos nunca más. Y, por supuesto, muchas de las personas en este grupo, pero debo decir que algunas de las esposas también fueron unas saqueadoras despiadadas y despojadoras de heridos y volveremos a ello hoy más tarde.

Roderick Merchant, del 36º de infantería, recordaba a una voluntaria portuguesa bastante seguro de quien era cuando escribió: “Desdobló ante mí y los demás un gran trozo de papel marrón en el que cuidadosamente había doblado, como un sándwich, varios pares de orejas de franceses».

Ahora bien, las mujeres de hecho o concubinas en campaña no tenían estatus oficial como dije ni apoyo: no tenían derecho a acompañar al ejército y no tenían derecho a ser repatriadas con su pareja y todo el resto del ejército al terminar la guerra. Por el año 1814, en Francia principalmente en Bayona y Burdeos, muchas de estas chicas se quedaron abandonadas en tierra. William Brass recuerda:

“Aquellas que habían seguido a los hombres a lo largo de los campos de batalla, curando sus heridas y compartiendo todos los rigores de la campaña con fidelidad y heroísmo ahora se quedaron en las playas mirando a los barcos que desaparecían y que se alejaban con sus compañeros y único medio de sustento. Seguro que no hubo escenas más conmovedoras en ningún momento que durante el período. Y hubo muchos lloros y lamentos de las Señoras.”

Y ese es un punto interesante porque muchos se unieron con chicas españolas y portuguesas, muchos de los soldados británicos encontraron particularmente a las señoritas españolas muy atractivas por razones obvias y tenemos una historia encantadora con la que terminamos hoy sobre un oficial del ejército británico que rescató a una niña española2 y la historia es interesante y termina en Sudáfrica, y que algunos de ustedes ya juzgarán de qué se trata.

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Ediciones Osprey trata también en de las acompañantes de los ejércitos en este caso en el ejército francés. (e)

ACOMPAÑANTES EN EL EJÉRCITO FRANCÉS: Los soldados del ejército francés podían casarse pero solo si demostraban que la unión tendría algún beneficio para el regimiento, ya que la mujer poseía un oficio útil como lavandera o costurera, de modo que podía mantenerse sin ser una carga para el regimiento. Esto significaba que el matrimonio era una empresa rentable para la pareja, especialmente cuando al soldado se le concedía permiso para servir como proveedor del batallón, y el reglamento controlaba el número de mujeres adscritas oficialmente al regimiento.

El ejército francés emitió numerosas regulaciones durante el período para controlar el número de mujeres que seguían a los ejércitos, estipulando el número que podía incorporarse oficialmente al regimiento. Estas mujeres desempeñaban su cometido en el suministro de alimentos, bebidas, tabaco, pipas de arcilla e incluso papel para escribir a las tropas. También había otros tipos de seguidores del campamento; los que no pertenecían a ningún regimiento pero podían seguir a los ejércitos y montar restaurantes y cafés en las principales zonas de los países conquistados. Además, estaban las blanchiseuses o lavanderas, que eran las esposas de los soldados a las que se pagaba para lavar la ropa del regimiento, con detalles interesantes sobre cómo se realizaba el lavado de la ropa. [4]

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1Masséna, visto el resultado de la campaña, se arrepentiría con el tiempo de haberla llevado consigo.

2Juana María de los Dolores de León Smith se había quedado huérfana con su hermana en Badajoz. Durante el sangriento y controvertido último asedio de la ciudad, las hermanas buscaron protección del caos del asedio y se encontraron con algunos oficiales británicos que encontraron acampando fuera de las murallas de la ciudad. Uno de ellos era el oficial Harry Smith, del 95.º Regimiento de Rifles, con quien se casó unos días después. Juana se haría popular entre los soldados y compartió el destino de su marido en España y posteriormente en Sudáfrica. Conocida como Lady Smith en sus últimos años, Juana Smith se conmemora directamente con el nombre de Ladysmith en Sudáfrica, en Canadá y en Whittlesey (Inglaterra), en la ciudad natal de su marido.


Nick Lipscombe MSc, FRHistS, es un historiador especializado en las Guerras Napoleónicas y, en particular, en la Guerra de Independencia. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre asuntos relacionados con las guerras napoleónicas. Su primer libro, »An Atlas and Concise Military History of the Peninsular War» («Un Atlas y concisa historia militar de la guerra peninsular») se publicó en 2010 y fue seleccionado como el Libro del Año por el Daily Telegraph (Historia). Está reconocido como una autoridad mundial en las batallas y campos de batalla de la Península Ibérica y el sur de Francia. Su última obra es «The English Civil War: An Atlas and Concise History of the Wars of the Three Kingdoms 1639–51″, esta vez versando sobre los campos de batalla de la Guerra civil Inglesa.

Nick nació en 1958 en Angers (Francia) y sirvió durante treinta y cuatro años en el ejército británico, donde vivió un considerable servicio operacional. Fue condecorado con la estrella de bronce de Estados Unidos en 2006 (http://nick-lipscombe.net/).


Fuentes:

1 – «Wellington in Spain. A Classic Peninsular War Tour«. 12 a 19/09/2018 – Nick Lipscombe©, para «The Cultural Experience».

2 – «Following the drum: British women in the Peninsular War» – Sheila Simonson, Dissertations and Theses. Paper 3137, Portland State University, 1981. (https://doi.org/10.15760/etd.3129)

3 – https://en.wikipedia.org/wiki/Juana_Mar%C3%ADa_de_los_Dolores_de_Le%C3%B3n_Smith

4 – https://www.napoleon-series.org/book-reviews/books-on-military-subjects/napoleons-women-camp-followers/, por Paul chamberlain

Imágenes:

a – Westall, Richard, «Royal Artillery camp followers» (1810). Prints, Drawings and Watercolors from the Anne S.K. Brown Military Collection. Brown Digital Repository. Brown University Library.

b – St. Clair, Thomas Staunton, «Serro de Estrello on De Neve. The March of Baggage following the Army – May 16th 1811» (1812). Prints, Drawings and Watercolors from the Anne S.K. Brown Military Collection. Brown Digital Repository. Brown University Library.

c – https://www.alamy.es/foto-agnes-reston-la-heroina-de-matagorda-siege-de-cadiz-1810-164513569.html – [Alamy.com ID: KFJ6MH]

d – «British troops on the march» (1810). Prints, Drawings and Watercolors from the Anne S.K. Brown Military Collection. Brown Digital Repository. Brown University Library.

e – https://ospreypublishing.com/store/military-history/series-books/men-at-arms/napoleon-039-s-women-camp-followers

Recreación. Los Sitios de Zaragoza (11-13/03/2022)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Nuestro corresponsal Byron acudió presto para cubrir la V edición de la Recreación de los Sitios de Zaragoza, que se desarrolló este fin de semana pasado en las calles de la Inmortal ciudad. Por problemas de agenda solo pudimos asistir a uno de los días, por lo que el reportaje fotográfico que acompañamos se limita al sábado por la mañana y mediodía, un día que – afortunadamente – Helios tuvo a bien bañar con sus calurosos rayos tras unos días de pronóstico climatológico incierto.

Desafortunadamente tampoco pudimos cubrir por la tarde como deseábamos la recreación del 1er sitio en la calle del Coso, porque el horario nos coincidía con el de nuestra vuelta a la estación de tren.

Tan solo aprovechar estas líneas para felicitar a la organización y a todos los participantes en la recreación por el nivel conseguido. Esta clase de actos siempre son arduos de organizar y requieren de una gran inversión en tiempo, conversaciones, incontables trámites y la indispensable ayuda de mucha gente detrás en labores que pocas veces son visibles. También queremos destacar la nutrida asistencia del público zaragozano para ver los desfiles, que siempre es un acicate indispensable para redondear actos como el que tuvimos la suerte de asistir y que nos dejó con ganas repetir la experiencia en un futuro.

CAMPAMENTOS PARQUE DEL TIO JORGE

DESFILE HACIA EL PUENTE DE PIEDRA

DESFILE POR LA CALLE JOSÉ PALAFOX


Imágenes:

a – Fotografías del autor.

b – Fotografías de X. Alcaraz