Pintura. El arte de… Félix Philippoteaux

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Esta semana os traemos una breve retrospectiva del pintor francés Henri Félix Emmanuel Philippoteaux, nacido en el último suspiro de las guerras napoleónicas y que dedico una parte significativa de su obra a la época del Primer Imperio junto a otros momentos de la historia de Francia, desde la época medieval hasta el 2º Imperio. Su trabajo también sirvió de inspiración a varias obras litográficas e ilustraciones de libros.

EL APUNTE

Félix Philippoteaux (a)

Nació en la capital francesa el 3 de abril de 1815. Estudió arte en el estudio del pintor Léon Cogniet, y exhibió su obra por primera vez en el Salón de Artistas de París de 1833.

Una de sus obras más conocidas fue una representación del sitio de París durante la guerra franco-prusiana, pintada en forma de ciclorama, una especie de gran pintura panorámica en el interior de una plataforma cilíndrica diseñada para proporcionar a un espectador de pie en el medio del cilindro una vista de 360° de la pintura. Los espectadores rodeados por la imagen panorámica debían sentirse como si estuvieran en medio de un evento histórico o un lugar famoso. 

Philippoteaux también produjo una gran cantidad de obras que narran el ascenso y los éxitos de Napoleón Bonaparte, incluido un retrato de Napoleón en su juventud con su uniforme de regimiento y un grupo de pinturas de las victorias francesas en las guerras napoleónicas. Philippoteaux recibió la Legión de Honor en 1846. 

El hijo de Philippoteaux, Paul Philippoteaux, también fue artista; ambos fueron famosos por su producción de cicloramas. Padre e hijo colaboraron en The Defense of the Fort d’Issy en 1871. También colaboraron en un ciclorama de la Batalla de Gettysburg que se convirtió en una obra célebre en los Estados Unidos.

Murió en Paris el 8 de noviembre de 1884.

OBRA ESCOGIDA

«La batalla de Rívoli» (1844), óleo sobre lienzo (b)
«La batalla de Rívoli» (1844), óleo sobre lienzo (Detalle) (c)

«Philippoteaux muestra un momento preciso de la batalla de Rivoli (14-15 de enero de 1797) dirigida por Bonaparte contra el general Alvinzi, comandante del ejército austríaco, durante la primera campaña italiana. Cuando el caballo herido de Bonaparte se derrumba, ya está montado en una nueva montura sostenida por Bessières. A la derecha, el líder del escuadrón de húsares, Lasalle, especialista en misiones de vanguardia, muestra las armas arrebatadas al enemigo. Los oficiales y soldados que rodean a Bonaparte observan fascinados al intrépido general que sigue el movimiento de las tropas en actitud orgullosa y erguida. En un estudio preparatorio del cuadro, Philippoteaux representó a Bonaparte volviéndose hacia el oficial que le entrega el sombrero, pero el pintor prefirió modificar el movimiento de la cabeza. Quiso destacar la concentración del general que nunca perdió el control del desarrollo de los combates a pesar de los peligros que le rodeaban. La gran cadena montañosa al fondo del cuadro recuerda el paso de los Alpes que emprendió Bonaparte más tarde, para conquistar Italia. La batalla de Rivoli en el norte de Italia, junto con la del Puente de Arcole, es sin duda la victoria más ilustre del joven general, tras ser nombrado comandante en jefe del ejército para la liberación de la Lombardía. Por esta batalla tomó la Lombardía de los austriacos. Luis-Felipe encargó esta pintura en 1842 para la Galería de las Batallas de su museo histórico en Versalles. Esta victoria en Italia recordaba el compromiso de Bonaparte con la lucha por la unidad nacional.» [2]

«Rusia, 1812» (d)
«Suboficial de la compañía de élite de lanceros (Chevau-Léger)» 1812-1815 (e)
«Dragón. Ejército de Egipto» 1799 (f)
«Retirada de Rusia» (g)
«Coraceros franceses cargando a los cuadros británicos durante la batalla de Waterloo» (h)
«Berthier, prince de Wagram» (1846) (i)
«General Carnot» (1846) (j)
«Arresto del general Brune en Avignon», grabado de Baranton a partir de Philippoteaux (k)
«Infantería. Batallón de cazadores» (1791) (l)
«Edecán de mayor-general / Mariscal de Francia.» (uniforme de campaña) (1812) (m)
«Napoleón Bonaparte como Teniente Coronel del 1er Batallón de Córcega» (1834) (n)
«Josefina», litografía coloreada (o)
«General Picot de Dampierre» (1884), óleo sobre lienzo, 17×12″ (p)
«Un oficial de infantería de línea dando de beber a un teniente del 13º Regimiento de dragones Ligeros británico» (2ª mitad del siglo XIX), óleo sobre lienzo (q)
«Llegada de los restos de Napoleón a Courbevoie» (1867), óleo sobre lienzo (r)

La pintura expuesta en el Salón de 1867, con el número de referencia 1212. Tras ser transportados en primera instancia a bordo del barco Belle Poule, los restos de Napoleón fueron trasladados a Cherburgo a bordo del vapor Normandie y seguidamente, en Val-de-la-Haye, donde fueron trasladados al Driade que llegó a Courbevoie el 14 de diciembre de 1840. El ataúd fue descargado en la mañana del día siguiente. [3]

«Jean Andoche Junot de sargento de granaderos», 0,72×0,55 m (s)
«Napoleón en el vivaque la víspera de la batalla de Austerlitz (1805)» (t)
«Captura del general Franceschi-Delonne por los guerrilleros de El Capuchino el 28 de junio de 1809» (u)
«Batalla de Redinha, el 12 de mazo de 1811. La retaguardia francesa mandada por el mariscal Ney ralentiza la persecución de las tropas anglo-portuguesas de Wellington» (v)
«El general Gudin en campaña» (1873) (w)
«El mariscal Bessières mandando una carga de su caballería» (1878) (x)

El General Charles-Étienne Gudin (superior izquierda) estuvo al mando de la 3ª división del cuerpo de ejército del mariscal Davout, distinguiéndose en Auerstaedt, Eylau, Eckmühl y Wagram. Murió a causa de las heridas recibidas por una bala de cañón en la Batalla de Valutina Gora durante la campaña rusa en 1812. En julio del año 2019, un equipo de arqueólogos franco-ruso al mando del historiador Pierre Malinowski encontró un esqueleto con una sola pierna cerca de la ciudad de Smolensk. Las pruebas de ADN confirmaron que se trataban de los restos del propio Gudin. Los restos fueron repatriados a Francia en julio de 2019.

El mariscal Jean-Baptiste Bessières (superior derecha) fue uno de los personajes más nombrados en el firmamento de la Grande Armée napoleónica, en su arma de la caballería de la Guardia, y cuya figura ya tratamos en nuestra entrada Jean-Baptiste Bessières, Mariscal del Imperio, Duque de Istria y Coronel-General comandante de la caballería de la Guardia Imperial.


Fuentes:

1 – https://en.wikipedia.org/wiki/Henri_F%C3%A9lix_Emmanuel_Philippoteaux

2 -http://collections.chateauversailles.fr/#966bd1c1-9e84-43c3-a1d4-a37357747b19

3 – https://www.napoleon.org/histoire-des-2-empires/iconographie/arrivee-des-cendres-de-napoleon-ier-a-courbevoie-le-14-decembre1840/

4 – https://es.euronews.com/2021/07/13/el-general-napoleonico-gudin-vuelve-a-casa-200-anos-despues

Imágenes:

a – By Adolphe Dallemagne – This file comes from Gallica Digital Library and is available under the digital ID btv1b53050606q, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=107349343

b – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix_Philippoteaux_-

c – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix_Philippoteaux_-

d – https://i.ebayimg.com/images/g/AcsAAOSwnoViTHwO/s-l1600.jpg

e –  https://i.ebayimg.com/images/g/KoEAAOSwxDxgAwWz/s-l1600.jpg

f – https://i.ebayimg.com/images/g/c2gAAOSwKaVfKDDz/s-l1600.jpg

g – https://i.ebayimg.com/images/g/KqwAAOSw6iNiHLWw/s-l1600.jpg

h – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – http://www.directart.co.uk/mall/more.php?ProdID=199http://www.firstempire.0catch.com/Campaigns/Hundred_Days/Phase_IV/Cuirassiers_Charging_by_Philip/cuirassiers_charging_by_philip.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4955593

i – https://i.ebayimg.com/images/g/5DsAAOSwUf9cYwFX/s-l1600.jpg

j – https://i.ebayimg.com/images/g/nfoAAOSwJrdcYwC~/s-l1600.jpg

k – https://i.ebayimg.com/images/g/tI4AAOSwsLdflCv~/s-l1600.jpg

l – https://i.ebayimg.com/images/g/YrAAAOSwwyxfKC8Y/s-l1600.jpg

m – https://i.ebayimg.com/images/g/ne4AAOSwuBhiRiHI/s-l1600.jpg

n – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix%20Philippoteaux%20-%20Napoleon%20Bonaparte%20%281769-1821%29%20as%20Lieutenant%20Colonel%20of%20the%201st%20Battalion%20of%20Corsica%201834%20%20-%20%28MeisterDrucke-99197%29.jpg

o – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix%20Philippoteaux%20-%20Josphine%20%20-%20%28MeisterDrucke-255353%29.jpg

p – https://www.invaluable.com/auction-lot/henri-felix-emmanuel-philippoteaux-fr-1815-1884-21-c-b3c4436a21

q – https://www.meisterdrucke.es/kunstwerke/1200w/Felix_Philippoteaux_-_A_line_infantry_rifle_officer_rescuing_a_lieutenant_of_the_British_13th_Light_Dr_-_%28MeisterDrucke-1015899%29.jpg

r – This file comes from Gallica Digital Library and is available under the digital ID btv1b53050606q, Public Domain,

s – https://images-cdn.bridgemanimages.com/api/1.0/image/600wm.JLJ.53805640.7055475/4647656.jpg

t – https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Unknown-Artist/914909/Napole%C3%B3n-en-el-vivac-la-v%C3%ADspera-de-la-batalla-de-Austerlitz—grabado-de-Philippoteaux—Napole%C3%B3n-en-el-vivac.-La-batalla-de-Austerlitz-(1805),-tambi%C3%A9n-conocida-como-la-batalla-de-los-tres-emperadores.html

u – Par Template:Creatro:Henri Félix Emmanuel Philippoteaux — Jean Tranié et Juan-Carlos Carmigniani, Napoléon et la campagne d’Espagne (1807-1814), Copernic, 1979, p. 112., Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=97568661

v – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – http://frederic.berjaud.free.fr/Articles_de_Didier_Davin/32eLeger/infanterie%20legere%20au%20combat%20de%20Redinha%2012%20mars%201811.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=80121306

w – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – Adolphe Thiers, Histoire de l’Empire, tome 2, Paris, Lheureux et Cie Éditeurs, 1873, p. 129., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=81773197

x – By Henri Félix Emmanuel Philippoteaux – Adolphe Thiers, Histoire de l’Empire, tome 1, Paris, Furne, Jouvet et Cie, 1878, p. 705., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=95495056

1808 y la Guerra de la Independencia – Documentos RNE

Tiempo de lectura: 60 minutos

Televisión Española (TVE) ofrece en su página web una extensa serie de podcast descargables de muy variadas temáticas relacionadas con la Historia. Bajo la denominación de Documentos RNE (http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/), el 5 de mayo de 2008 ofreció uno de estos podcasts bajo el título de «1808 y la Guerra de la Independencia», nos traza la génesis y el desarrollo de este conflicto que marcó nuestra Historia moderna hasta prácticamente la actualidad, con comentarios de historiadores y especialistas como Miguel Artola, Miguel Alonso y Juan Velarde entre otros.

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(Narrador): Los acontecimientos políticos y militares que tienen lugar en España a partir de 1808 abrirán una nueva etapa en su historia. Europa está en guerra. Napoleón Bonaparte emperador de Francia, trata de imponer un nuevo orden en Europa. El bloqueo continental contra Inglaterra cuando un están abiertas las heridas tras el fracaso hispano-francés en Trafalgar es una de las prioridades del emperador. Portugal, aliado de Inglaterra, por cuyos puertos los ingleses tienen posibilidad de evitar el bloqueo es el objetivo inmediato de Bonaparte. La alianza con España se hace indispensable pero los objetivos finales del emperador están aún por ver.

(Emilio de Diego): «Después de noviembre de 1806 Napoleón, como testimonia Metternich en sus memorias, por entonces embajador del imperio austríaco en París había decidido desalojar de la corona de España a los Borbones. En ese momento, recordemos, que se produjo un intento de acercamiento de Godoy a Inglaterra tanteando un posible equilibrio ante la asfixiante presión francesa. El momento no pudo ser más desafortunado porque coincidió con el apogeo de Napoleón. Desde ese instante, Napoleón tiene decidido instalar en la corte española un monarca Bonaparte. Ahora bien, eso no significa que Napoleón pensara que iba a haber guerra. Él estaba convencido de que su proyecto político, las simpatías que generaba en un sector de la élite intelectual española, la connivencia con algún sector de la Iglesia, los propios contactos y maniobras dentro de la corte, la desarticulación del ejército español, el que se encontraran sus mejores unidades ya integradas en el ejército imperial combatiendo en Europa a las órdenes de los proyectos franceses, todo ello llevaría, a lo sumo, a que pudiera producirse algún tipo de insurrección, popular, bueno, parecido a lo que fue el 2 de mayo pero que una vez yugulado esto se habría terminado y España no estaría en condiciones de resistir y ese va a ser el enorme error de Napoleón.«

(Narrador): Desde julio de 1807 y tras haber vencido a los ejércitos austriacos y rusos y prusianos ni el emperador de Viena ni el rey de Prusia ni el zar de Rusia están en guerra con Francia. Napoleón tiene sus hermanos en distintos tronos europeos: José en Nápoles, Luis en Holanda y Jerónimo en Westfalia. Inglaterra y Portugal forman un bloque aparte frente al poder del emperador. España no puede quedarse al margen.

(Emilio de Diego): «La invasión solapada que se produce desde octubre de 1807 y en especial ya desde los primeros compases de 1808, se hace al amparo del tratado de Fontainebleau que se había firmado en octubre del año siete. No es seguramente un engaño en la medida en que la corte española puede mostrar desde un principio algún recelo; otra cosa es de cara a la opinión pública como debe de manifestarse por qué en síntesis lo que sucede a partir de la primavera de 1808 no es más que el punto de llegada de una situación que se viene tratando de evitar desde mil 1795. España se halla inmersa en un conflicto de dos grandes potencias que afecta a su doble dimensión como monarquía: a la parte europea con Francia y a la parte americana con Inglaterra. Eso le lleva a una neutralidad imposible y a pesar de todos los esfuerzos y de haberse unido al carro francés, va a acabar siendo víctima de esas circunstancias. No es tanto ni la connivencia de los gobernantes ni su mala gestión que también habría bastante, ni siquiera la tremenda crisis dentro del seno de la familia reinante en el que Fernando VII o en la que Fernando VII acaba defenestrando a su padre y poniendo en manos de Napoleón los destinos de la corona española, sino también el papel que España ya como potencia importante, pero de segundo orden tiene que jugar en un conflicto al que no puede sustraerse.«

(Narrador): España se halla inmersa en una crisis dinástica que desembocará en los sucesos de El Escorial y Aranjuez. Los recelos entre el rey borbón Carlos IV, apoyado en su valido el general Godoy, y el príncipe Fernando VII, testigo de cómo más de un trono pasaba de manos de reyes a generales, crearon una situación de intrigas y conspiraciones que debilitó el poder en España.

(Miguel Artola): «El problema es un conflicto dinástico. Un conflicto dinástico que va a enfrentar al príncipe de Asturias con el rey y que va a crear, va a conducir a un conflicto político que va a llegar hasta a Francia con el emperador. El problema, el origen de ese conflicto se produce o tiene lugar como consecuencia de la situación, de las diferencias, del odio que existe entre Godoy y el príncipe de Asturias. Es decir, los dos están en una situación de temor y miedo, porque puede pasar cualquier cosa, es decir eliminar una persona… esto… No hay ningún dato que pueda justificar esto qué estoy diciendo, pero el temor a ser eliminado, eso es libre, eso es una cosa que puede pasar por la mente de cualquiera.«

La firma del Tratado de Fontainebleau (27/10/1807) en un grabado de 1851. (a)

(Narrador): La firma del tratado de Fontainebleau con los franceses nos posiciona definitivamente y marca el rumbo de los acontecimientos futuros en Europa. Mientras tanto, los acontecimientos políticos en España no dejan de agravarse.

(Emilio de Diego): «En Fontainebleau se pactó todo el reparto de Portugal tras una invasión hispano-francesa. El cuerpo de ejército que mandaba el mariscal Junot debería de ser auxiliado como así fue además por tres contingentes españoles, uno por el norte, otro por el centro y otro por el sur, de manera que Lisboa cae en manos francesas el 30 de noviembre de 1807. Oporto y la zona norte de Portugal ha caído en manos de tropas españolas y lo mismo ocurre con otras zonas del país vecino. Ahora bien el objetivo además de repartirse Portugal era o se venía justificando por la necesidad de cerrar los puertos portugueses al comercio y a la actividad en general británica: después de la declaración del bloqueo continental no tendría sentido el pretender que los géneros ingleses no llegaran a Europa sino se cerraba Lisboa y Oporto fundamentalmente y en la misma medida el otro objetivo que no se dice a propósito de Fontainebleau pero que también estaba en el mismo horizonte, Gibraltar, que seguía siendo la puerta de los británicos para Europa.«

(Miguel Artola): «El mismo día que se había firmado el tratado Fontainebleau fue detenido en El Escorial el príncipe de Asturias. Fue detenido por dos motivos, digamos, por dos motivos, que no son fáciles de valorar su peso en el suceso. Por una parte, Fernando, que está viudo desde hace unos cuantos meses, decide solicitar una princesa de la familia imperial como esposa. Y lo hace directamente, es decir no por la vía diplomática ordinaria, sin contar, sin comunicárselo al rey, lo cual es formalmente un delito tipificado, es un contacto con una potencia extranjera. Pero, por otra parte, por otra parte, en esos días, a dos o tres días de la detención se publica un manifiesto, vamos, se publica un decreto, pero que en realidad es un manifiesto, una información en la cual se hace saber a los españoles que se ha descubierto una conspiración para derrocar al rey.» 

(Narrador): 17 de marzo de 1808, Aranjuez. Las tropas francesas avanzan hacia Madrid. El traslado de la corte parece la solución para el rey Carlos IV y para su valido Godoy.

(Emilio de Diego): «El motín de Aranjuez fue el segundo tiempo de un golpe de estado cuyo primer episodio se había abortado en El Escorial en octubre de 1807. Entonces fracasa porque se descubre la conspiración. El príncipe de Asturias, Fernando, es detenido, incluso parece que está en peligro de que se le abra un proceso por alta traición. Pero todo queda en nada cuando se descubren otros papeles que se le han encontrado unas relaciones con Nápoles. Esto atemoriza a la corte española y el príncipe va a salvarse sin el menor contratiempo. Claro, al no indagar, al no desarticular la trama por completo esta tiene un segundo tiempo, esta vez en Aranjuez entre el 17 y el 19 de marzo de 1808, con el triunfo de los partidarios del príncipe de Asturias que obligan a Carlos IV a cederle la corona al nuevo monarca, Fernando VII. Este es el verdadero y el primero de los hechos revolucionarios en la historia política de ese momento.«

(Miguel Artola): «Godoy considera a los franceses como hostiles, entonces toma los mismos pasos que tomó la familia de los Braganza de Portugal para irse, se aleja de la corte porque las tropas francesas están avanzando hacia la corte. Y en ese momento, que quiere llevarse a la corte a Andalucía y tal vez a América se produce el motín de Aranjuez. El Motín de Aranjuez es una conspiración organizada por el séquito, por el cuarto del príncipe y con la utilización de la Guardia Real. Aranjuez es un sitio real, donde lo que hay es criados y por otra parte la Guardia Real. Cuando Godoy cae en manos de los amotinados, en ese momento los reyes están en el trono pero hay una situación de inseguridad tremenda, en ese momento da la impresión de que Godoy queda en manos de los amotinados y que el rey no se encuentra en condiciones de dar órdenes para restablecer la tranquilidad en Aranjuez. El rey no las da y el príncipe de Asturias no es nadie para hacer eso.«

(Narrador): Tras la renuncia de Carlos IV el nuevo rey Fernando VII confirma los órganos fundamentales del poder y refuerza el Consejo de Castilla y el duque del Infantado, pero la situación estaba lejos de estar resuelta.

(Miguel Artola): «La renuncia de Carlos IV va al Consejo de Castilla y se va a publicar. Se va a publicar, el rey ha abdicado, Fernando VII ha tomado el poder, etc. El consejo de Castilla dice, ordena a todas las autoridades que cumplan las órdenes. Fernando VII adopta clarísimamente una postura pro francesa, es decir, manifiesta claramente a los franceses su decisión de apoyar, acercarse, colaborar… El problema que, el mismo día en que Fernando VII ya es rey, ya es séptimo, entra por otro lado Murat en Madrid. Murat que viene con todas las divisiones que estaban ocupando no ya el camino de Madrid sino que estaban entrando hacia el interior. Un ejército francés que acampa en las afueras de Madrid.«

¡Nunca habéis librado una campaña tan fácil, soldados! ¡El vulgo os recibirá con flores y besos en las calles de Madrid! ¡El español está ansioso por romper sus cadenas y convertirse en un hombre libre!

(Narrador): La España de 1808 es un país económicamente medio. Ha perdido prácticamente su comercio con las Indias, su poderío marítimo y está en claro retroceso frente a imperios emergentes.

(Juan Velarde): «La economía española entonces, es una economía que, de pronto, observaba que el enemigo que había tenido a lo largo del siglo XVIII, que era Gran Bretaña, estaba acertando con la revolución industrial. Estaba el ámbito español, culto, interesado, estaba verdaderamente sobrecogido, porque era Inglaterra la que estaba acertando. Hay que ver las cosas, Jovellanos cuando habla de cuestiones relacionadas con esa novedad que era la revolución industrial o cuando se observa y el cambio de instituciones que se están produciendo como consecuencia de esto, etc., porque no se atina aquí a entrar en la revolución industrial. Inglaterra sí ha entrado, y el resto del continente no ha entrado, pero España pues menos todavía.  Por otro lado, había para España siempre un recurso, que es el que pierde a Napoleón que era la plata americana. La llegada de plata americana que era muy fuerte, la que venía de México y la que venía de Perú, bueno, ahora es Bolivia, Alto Perú, pero era el virreinato del Perú. Esas dos llegadas de plata, esas flotas de plata y eso de pronto se corta, porque Inglaterra en esa especie de batalla mundial, de guerra mundial continua que Francia y España tenían en todos los mares y todos los terrenos con Gran Bretaña y que había llevado a la independencia de Estados Unidos, porque fue una de las piezas para machacar a Inglaterra, pues quitarle del ámbito norteamericano, etcétera, bueno pues de pronto la batalla del cabo San Vicente y se cortan las comunicaciones normales con América y la llegada de la plata. Y todo esto crea una situación en la conjunción de todo esto hay una situación de crisis previa a la Guerra de la Independencia evidentemente muy clara.»

«La batalla del Cabo San Vicente» (1881), por Richard Brydges Beechey (b)

(Presentador): Políticamente, las cosas se van complicando en España. Murat consigue que le devuelvan a Godoy y le manda a Bayona a presentarse ante el emperador. Progresivamente irán saliendo los distintos miembros de la familia real.

(Miguel Artola): «Murat consigue, empujando, primero detrás de Godoy manda a Fernando VII, después manda a los reyes padres y él se queda aquí gobernando el país porque controla a la junta de gobierno que había dejado Fernando VII la controla, después le nombrará Carlos IV desde Bayona le nombrará lugarteniente suyo del reino, habrá una restauración y mientras tanto se producen las abdicaciones, el juego de las abdicaciones que se producen en Bayona. Fernando no se niega a abdicar, a renunciar en Napoleón, pero abdica en su padre, su padre abdica en Napoleón, Napoleón abdica en José.» 

(Narrador): Las columnas francesas acompañadas por divisiones españolas van camino de Portugal. El tratado de Fontainebleau se está llevando a cabo y así trata de hacérsele ver a los españoles, pero una serie de acontecimientos hacen que el pueblo de Madrid no tenga las cosas tan claras.

(Miguel Alonso): «Lo que percibe la ciudad de Madrid es que esas tropas del cuñado de Napoleón, que es Murat, ya están en la capital de España y no entienden por qué. Qué tiene que ver el ocupar varios acuartelamientos y las calles de Madrid con una tropa francesa cuando lo que había era un acuerdo político de que unas divisiones españolas acompañaran a los franceses para invadir Portugal. Esto es lo que verdaderamente hay que reflejar como previo al 2 de mayo. Lo que ocurre también inmediatamente antes es que toda la familia real española, tanto Carlos IV como Fernando VII, incluso sus hijos más pequeños se van desplazando desde Madrid y dejan desasistida a la ciudad. Entonces en aquel momento el descontento es impresionante. Pero no se sabe todavía en Madrid y tardará en saberse, cuál es la intención de Napoleón, es decir todavía el 2 de mayo no ha abdicado Carlos IV, ni ha abdicado Fernando VII, ni Napoleón ha dicho que el rey de España va a ser su hermano José.»

(Miguel Artola): «Ha pasado como aliado hacia Portugal, pero nada más, ha dejado ocupadas todas las plazas intermedias, es decir, es un ejército aliado en tránsito, pero a partir de cierto momento a empezado a ocupar, ha ocupado Barcelona y ha ocupado Pamplona, y desde este momento está tomando posiciones posiblemente con la idea de quedarse todo el territorio al norte del Ebro. Pero cuando se encuentra con las noticias de Aranjuez entonces ya decide: “yo no puedo reconocer a uno, no puedo obligar al otro a que tal, no puedo dejar que los ingleses ocupen el país y por lo tanto no me queda más remedio que…”

(Narrador): Madrid, 2 de mayo de 1808.

(Emilio de Diego): «El 2 de mayo en Madrid significa ni más ni menos que el paso de la confrontación entre el ciudadano agredido y la vindicación política, porque en Madrid se va hablar de “Mueran los franceses”, como en otros episodios anteriores, pero se va hablar también de “Viva España, viva la independencia, viva la libertad”, es otra categoría política, ese es el gran salto cualitativo del 2 de mayo. Después del 2 de mayo ya no hay vuelta atrás. Aparte por la misma dimensión cuantitativa: el centrar el debate, si fue un hecho espontáneo, no pudo ser un hecho espontáneo absolutamente en el sentido que de que cientos o algunos miles de personas no se acaban movilizando a un día y a una hora. Que el día anterior y los anteriores ha habido ya tensión, que se ha reunido en Madrid una gente que viene de algunos pueblos próximos, de los Reales Sitios, que son servidores de casas nobles vinculadas al entorno fernandino, etc., etc., etc., y que existen tramas previas de carácter civil y militar que van a confluir en el 2 de mayo, esto es evidente.

El que se produzca en tan distintos puntos de la ciudad, se concentre un número de gente relativamente importante en Palacio, pero también en la Puerta de Toledo, también en otros lugares mucho más alejados, se dirijan al Parque de Monteleón, el propio comportamiento de Velarde, que va pidiendo armas y que se cumpla la palabra dada de la sublevación a sus superiores. Nadie le arresta, no se atreven a dar el paso, pero le acaban cediendo unos soldados del cuartel de Voluntarios del Estado, etc., etc. Bueno, todo esto indica que hay una conversación, o algo más que conversación anterior, que hay unas maniobras interiores, probablemente el buen sentido, la indecisión, lo que se quiera de las autoridades de más rango, con el capitán general Negrete a la cabeza: “Bueno, donde vamos con una guarnición muy inferior a las tropas francesas en todos los órdenes, qué vamos… ¿a un auténtico baño de sangre?… Pues se acabó. Esto hay que frenarlo como sea”. Pero el hecho de que se frene o sea la gente la que vaya tomando esa iniciativa no es ajeno a la trama anterior.»

Grabado describiendo alguno de los hechos del 2 de mayo en la Puerta del Sol.

(Narrador): En la ciudad de Madrid se ha producido un levantamiento popular que no era previsible en los planes del emperador Bonaparte, menos aún que este se extendiese y que fuera el germen de una guerra con España.

(Miguel Artola): «Esperaba que hicieran algunos alborotos, pero él dice “bueno, no pasará nada, pero si pasase algo bastará que mande unas columnas que castiguen y se restablezca la paz”. Él no se plantea en absoluto la posibilidad de una guerra, porque la desproporción entre sus medios y los medios del ejército español no solamente la numérica, la diferencia en la efectividad en combate, la calidad de sus mandos, de sus mandos militares frente a los españoles, en fin, el francés era un ejército imbatible.»

(Narrador): El pueblo se ha levantado contra un ejército invasor muy numeroso. Las posibilidades de éxito de la revuelta son escasas algo que conocen los propios militares españoles. Serán pocos los que se sumen a la iniciativa con el tiempo serán elevados a la categoría de héroes.

(Miguel Alonso): «Ese descontento adquiere un grado enorme, pero lo adquiere en la gente sencilla, en la población civil de la capital de España ni siquiera en las demás ciudades españolas que no tienen esa presencia un poco opresiva de las columnas francesas. Entonces, claro, el verdadero problema está en que los mandos millares de cierta graduación, los mandos de los Guardia Reales, los mandos de los regimientos de infantería, de caballería, o de artillería, lo que son incluso las fuerzas vivas de la población civil, es decir voy a poner un ejemplo extremo, los párrocos y los obispos que puedan estar viviendo en Madrid lo están pasando muy mal pero no hacen absolutamente nada. Y entonces la irritación del pueblo va a más y como no tienen armas piden armas y en una unidad de Madrid que es el cuartel de Monteleón, allí dos capitanes de artillería, Daoíz y Velarde se ofrecen a armar al pueblo y a realizar en las calles de Madrid una importante protesta. Ese es el 2 de mayo: hay un teniente de infantería, nada más, el teniente Ruiz, Jacinto Ruiz, y lo que va a ocurrir es muy triste desde el punto de vista de la efectividad inmediata, la efectividad inmediata es que Murat tiene suficientes efectivos franceses por las unidades procedentes de Egipto que son los mamelucos para aplastar el levantamiento.

Tanto Daoíz como Velarde y en segundo plano el teniente Ruiz, son dos oficiales del cuerpo de artillería muy cultos, muy ilustrados, entonces son personas que tienen una buena formación técnica y están en un regimiento y en un cuartel en el que hay bastante armamento y munición. Por lo tanto, son personas cultas y conocidas por la ciudad de Madrid, pero desde el punto de vista de su ideología son bastante liberales, es decir son personas que están formadas para que haya un cambio político y que el cambio político sea la mayor participación de la burguesía en la toma de decisiones. Entonces, ¿esto qué es lo que hace? Que cuando ellos salen del cuartel y encabezan el movimiento de todo el que se le suma, que es pueblo, pretendidamente su muerte heroica, que es en la misma jornada, pues les va a mitificar, ¿no? entonces ellos quedan en una posición muy privilegiada para los sentimientos del pueblo español, son los únicos militares de carrera de la ciudad de Madrid que se han sumado al sentimiento del pueblo.

(Miguel Artola): «La crisis del poder central en España produce la emergencia del poder revolucionario. Poder revolucionario que es el poder de la calle, es decir, son los manifestantes que están en la calle que se presentan ante el capitán general y de las provincias y para pedirles que declaren la guerra a los franceses. Que declaren la guerra a Francia y que movilicen. Claro, estos señores no quieren ni oír hablar de semejante idea. Es decir, objetivamente eso era una locura.»

(Narrador): El levantamiento ha fracasado como tal y las represalias se materializan con los fusilamientos de la Moncloa. No ha prosperado la revuelta, pero ha prendido la llama de la sublevación contra el invasor francés.

(Miguel Alonso): «Posteriormente al 2 de mayo la reacción de Napoleón en Bayona es la que todavía va a irritar más, porque la noticia que llega a Madrid es que va a haber una nueva dinastía, es decir que los Bonaparte van a sustituir a los Borbones, y entonces se da un fenómeno que va a dar pie a la verdadera guerra de Independencia que es que a lo largo de todo el mes de mayo todas las guarniciones periféricas, todos los buques de guerra, todos los puertos de mar que tienen unidades de la armada o unidades del ejército perciben que para ellos el problema es espantoso, porque o aceptan al nuevo rey o no lo aceptan, no se pueden quedar en la zona de nadie, y qué día es en el que esto está absolutamente claro, pues el día de San Fernando, porque el rey se llama Fernando. Si el rey se llama Fernando entonces poner unas salvas de ordenanza en el toque de diana y celebrar con festejos el santo del rey era importantísimo. Donde se realiza es que allí el sentimiento popular se impone a las autoridades más o menos medrosas y logran un levantamiento armado, un alzamiento de gentes. En los lugares donde las tropas francesas están demasiado cerca porque están circulando en tránsito varias divisiones incluso por distintos itinerarios, las más importantes son las de general Junot que van hasta Lisboa y penetran en Lisboa, entonces los sitios donde la presencia francesa es notable entonces allí ese alzamiento no se hace, o fracasa inmediatamente.»

(Emilio de Diego): «En todos los lugares donde no hay guarniciones francesas que puedan impedirlo inmediatamente en los días que siguen al 2 de mayo se va conociendo lo sucedido la capital no solo por el bando del alcalde de Móstoles y su difusión que también en una parte del sur y sudeste de España tiene su influencia va llevando la noticia sino porque de Madrid escapa mucha gente que ha participado o que teme la represión. Bueno, entre ellos el propio por entonces vizconde de Matarrosa, luego conde de Toreno, que está en Madrid y marcha a Asturias, bueno, por el camino lo que se va es difundiendo lo que ha pasado en Madrid, cuando se llega a Asturias exactamente igual y de allí a otras zonas y de Madrid a Segovia fíjese usted lo que se tarda y de allí a Toledo que lleguen las noticias, pues muy poco tiempo, y esto hace que a partir del 24 de mayo prenda la insurrección que podríamos llamar casi general entre 24 de mayo y el 6 de junio, en apenas dos semanas, la inmensa mayoría de España se ha levantado, se ha pronunciado contra los franceses y es más, ha declarado la guerra a los franceses.»

(Narrador): La idea de una guerra contra el ejército francés era visto por los capitanes generales como una locura: la situación militar de España y Francia no eran comparables pues entre otras cosas el ejército español se encontraba disperso.

(Miguel Alonso): «Ese famoso tratado de Fontainebleau había comprometido a todos el ejército español y a la marina de guerra, entendamos que las marinas de guerra de España y de Francia están en decadencia, han perdido la batalla de Trafalgar, por lo tanto, hablemos solo del ejército de tierra. Entonces Napoleón de una manera muy insidiosa ha logrado del gobierno de Godoy cosas muy desfavorables para el ejército de tierra español. Ha llevado varias divisiones con el marqués de La Romana a Dinamarca, ha sacado tropas españolas que estaban en la Toscana en Italia y también las ha llevado a Dinamarca, ha introducido en Portugal dos a tres divisiones más y además tiene en guerra contra Inglaterra algunos efectivos importantes con el general Castaños en lo que llamamos el campo de Gibraltar. ¿Qué quiere esto decir? Que la capacidad de tener reunido al ejército español para oponerse al ejército francés es mínima. Una capacidad absolutamente minusvalorada porque no hay manera de ponerla en orden. Es más, si hay una fuerza que había sido bastante cuidada, sobre todo por Carlos III y luego también por Carlos IV eran las Guardias Reales, pero las Guardias Reales son las que tienen el problema más espantoso porque les han cambiado al rey, las lealtades y las fidelidades son las más difíciles de todas.»

(Narrador): El ejército francés se ha ido posicionando en España de forma estratégica, ocupando las ciudades que se encuentran en el camino de Bayona hacia Madrid para llevar a cabo la pacificación necesita tener el centro, Valencia, Andalucía principalmente Cádiz, Zaragoza y Barcelona.

(Miguel Alonso): «Ese ejército francés que está recorriendo, son varios cuerpos de ejército la península ibérica inicialmente van a Portugal. pero cuando ya han pasado por Fuenterrabía se van a por las plazas fuertes del Pirineo, van a por Jaca, van a por Pamplona, van a por Gerona, van a por Lérida, van a por Monzón, o sea van a garantizar que España nunca protestará y siempre será viable el tránsito de tropas francesas. Ahora ese ejército francés, ¿Qué es? Es un ejército muy avezado, el ejército francés desde que Napoleón es primer Cónsul es un ejército que ha utilizado lo que llamamos la nación en armas y ha retenido en filas a miles de soldados y estos miles de soldados no han dejado de operar, por tanto el ejército no es el ejército de la batalla de Valmy, del voluntariado jacobino que ha salido de las ciudades, es un ejército que lleva ocho o diez años participando en grandes batallas contra las potencias más importantes de Europa Central, por tanto el grado de instrucción y de obediencia y de disciplina del ejército francés es impresionante.

Mapa de la Península Ibérica, describiendo las principales acciones entre junio y agosto de 1808 (c)

Derrotar en campo abierto al ejército francés con lo que queda en la península ibérica del ejército español era un imposible, entonces los dos primeros años, el año ocho y el año nueve, con la excepción de la batalla de Bailén, que tiene unas circunstancias muy peculiares, el ejército regular español no logra éxitos, se reorganiza, se pone detrás de la Junta suprema y central, cuando llega Napoleón le da cara, pero es sistemáticamente derrotado. ¿La salida cuál tenía que ser? Pues la única que en esas circunstancias es viable, buscar un aliado exterior. Invertir la alianza, colocarse al lado de Portugal y exigir que Inglaterra no sólo ocupe y defienda Portugal, sino que también penetre en la península ibérica para derrotar a José Bonaparte cuando por fin llegue José Bonaparte, porque a José Bonaparte no lo vamos a tener en Madrid hasta el mes de julio.

(Narrador): La guerra está en marcha. En el mes de julio de ese año 1808 tiene lugar una batalla importante en el futuro desarrollo de los acontecimientos: Bailén. Con tres divisiones de seis u ocho mil hombres cada una el general francés Dupont sale camino de Cádiz con una difícil misión que cumplir.

(Miguel Alonso): «Lo que ocurre en Bailén es absolutamente sorprendente para todos. Cuando José Bonaparte ya ha entrado en Madrid, ya digo que es después del mes de julio o en pleno mes de julio, entonces tiene la obsesión de ser rey de España, sólo se puede ser rey de España en el palacio de Oriente de Madrid sí también se manda en Sevilla, sí también se manda en Zaragoza, sí también se manda en Valencia y si también se manda en Barcelona. Entonces lo que hace es remitir al general Dupont para una operación sentimental porque la operación de Dupont es sentimental: todos los marinos franceses que han perdido la batalla de Trafalgar y que no han sido repatriados estaban en Cádiz, en la bahía de Cádiz, en san Fernando y el puerto de Santa María. Cuando se produce un incidente muy grave en Cádiz y en Cádiz triunfan los rebeldes, los que no aceptan a José Bonaparte como rey de los españoles a todos esos soldados franceses o marinos, tropas embarcadas, marina que sucumbe en la batalla de Trafalgar los encierran en la carraca, es decir, hay una situación de ofensa desde el punto de vista de su libertad, de alguien que había figurado como aliado de España que se ha convertido en enemigo. Entonces Dupont lo que tiene que hacer con un cuerpo de tres divisiones es salir por el camino de Andalucía y llegar hasta Cádiz, liberar a los presos franceses y explicarles a los españoles que hay un nuevo rey.»

(Narrador): Los mandos militares franceses han quedado en libertad. El propio Dupont viaja a Francia y explica Napoleón lo sucedido. Las consecuencias de la derrota francesa, recibido como un duro golpe, son inmediatas

(Miguel Artola): «Es una pérdida de prestigio. Napoleón decía: “Tengo una mancha, me la tengo que quitar”. Las manchas no se quitan, pero él organiza, él quiere una victoria absolutamente radical y entonces empieza a movilizar a la Grande Armée, se trae a un buen número de sus mariscales y organiza y prepara una gran batalla de liquidamiento.»

(Narrador): En España el triunfo sobre las tropas napoleónicas en Bailén había creado falsas expectativas de un triunfo rápido sobre el invasor.

(Miguel Alonso): «La interpretación de los españoles es espléndida: sí hemos vencido un cuerpo de ejército francés, tanto es así que José Bonaparte abandona Madrid y se va por donde ha venido, se va hasta Vitoria. Entonces cuando Napoleón le dice: “Esto no te lo perdono, tú tienes que volver a Madrid y además aquí estoy yo con tres o cuatro cuerpos de ejército más” y eso ocurre ya en el mes de octubre-noviembre de 1808. Entonces Napoleón hace las dos operaciones militares más brillantes, una de ellas es en Gamonal, en las puertas de Burgos, otra es en el puerto de Somosierra con la carga de los jinetes polacos y le devuelve en Chamartín de la Rosa que es donde se aloja Napoleón el palacio real a su hermano José. Y eso sucede el día 2 de diciembre, la entrada de Napoleón en Madrid».

(Narrador): La guerra de la independencia será un freno a las economías española y francesa frente a los avances de la revolución industrial que ya está teniendo lugar en Inglaterra. Las consecuencias de la dura contienda debilitarán los intereses de ambas potencias que van perdiendo su lugar como tales.

(Juan Velarde): «Parte de la España agraria logra vivir por encima de todo y las zonas periféricas logran tener la alianza con Inglaterra y a través del dominio del mar pueden tener contacto con el comercio internacional, cosa que Francia pues no tenía y eso hace que zonas de la periferia como puedan ser Asturias, como puede ser Galicia, como pueda ser sobre todo el caso de Cádiz, que bueno, pues, ¿hay alguna escasez?, no. No hay escasez, le llega por mar y los ingleses se las arreglan para que lleguen bien los suministros, la comida, las cosas. Progreso, no lo hay, la mayor parte de España pues es un caos, hay a veces situaciones de hambre feroces, tremendas, pero claro, el ejército de ocupación y no había ferrocarril entonces, la revolución industrial no había llegado a Francia, tampoco tenían la revolución industrial y como consecuencia de esto cómo llegaban los suministros: andando, y desde Francia, etc. Pues el ejército francés con una carga, la guerra de España, económica, verdaderamente monstruosa. Como además había una actividad guerrillera feroz encarecía mucho más los transportes, son continuamente eran por carretera y por malas carreteras porque la red radial de carreteras que había empezado Fernando VI y luego Carlos III pues casi ni se había empezado, ni había culminado, ni muchísimo menos y claro, el resultado era un esfuerzo económico, porque vivir sobre el terreno de ninguna manera: una economía hundida, que el sobre el terreno los habitantes que sabían cómo tener algo de aquello pues lograban sobrevivir. El ejército invasor en absoluto y fue una carga terrible en lo económico para Francia, una carga verdaderamente espantosa.»

(Narrador): El gobierno ingles ha anunciado en junio de 1808 su alianza con España. Por delante seis años de guerra, en los que diferentes acciones y estrategias, unido a los acontecimientos en Europa, irán debilitando el poder del ejército francés en territorio español. Tras la derrota en Vitoria, hay que volver a organizarse.

(Miguel Artola): «¿Qué es lo que ha pasado con los españoles? En este momento la guerrilla adquiere un volumen, se manifiesta en todas partes, empieza a ser un nuevo fenómeno, la guerrilla es una nueva forma de guerra, es una estrategia distinta. La guerrilla es la guerra del débil, había habido partidas aquí y allá, pero nunca un sistema tan organizado como el que se dio en España. Pero no solamente era organizado porque se formaron multitud de partidas, sino organizado por el poder. El poder político que desde septiembre era la Junta central, era una reunión de las juntas, los diputados de las juntas habían formado una Junta central. La Junta central asume políticamente la guerra de guerrillas.»

(Narrador): Uno de los tres pilares de la lucha contra el invasor junto al ejército regular español y su alianza con Inglaterra, la resistencia de los asedios, fue la guerra de guerrillas, el movimiento guerrillero que ha crecido entre 1810 y 1811 y que se constituye en ejército regular. Los eficaces guerrilleros quieren empleos militares y lo obtienen a través de los regentes del reino en las cortes de Cádiz.

(Miguel Alonso): «En el año 1808 es muy difícil encontrar guerrillas, es decir, ya hay algunas partidas que se acercan al general castaños en la batalla de Bailén, que son garrochistas, jinetes que vienen de ganaderías de reses bravas, y que son buenos jinetes, que han hecho la guerra, la campaña del Rosellón, y entonces van apareciendo en los puntos de paso obligado de las unidades francesas y en su retaguardia movimientos guerrilleros que les hacen asaltos. ¿En dónde? Esencialmente en tres tramos: en todo lo que entra desde Irún-Fuenterrabía y llega hasta Burgos en ese tramo Espoz y Mina, Mina el Mozo, en el otro tramo que va desde Burgos por Somosierra a Madrid, la Alcarria, donde está El Empecinado, yo le seguiría diciendo nombres, y luego hay otro tramo menos estudiado y que para mí es decisivo, que es el tramo que va a Despeñaperros, el que busca el camino de Andalucía.

Este fenómeno general los diputados de las cortes de Cádiz y antes de ellos la junta suprema central lo regula, es decir da unas disposiciones, y lo paga, en la medida en que pueda atenderlo, y les da un cierto apoyo. Inglaterra está detrás, claro, porque Inglaterra está muy interesada en que haya una sublevación en la península ibérica. Ahora, el guerrillero de por sí puede ser por lo menos estas tres cosas.«

(Narrador): El tiempo avanza. Napoleón tiene tres campos abiertos: en mayo de 1808 ha fracasado el ejército francés contra el ejército de Portugal e Inglaterra; en España, José Bonaparte no se ha consolidado como rey y la campaña de Rusia, tras la ruptura del pacto con el zar, que influye en el desarrollo de la guerra en nuestro país, debilita aún más su poder. Wellington aprovecha esta circunstancia para ganar una batalla claves la batalla de Los Arapiles.

(Miguel Artola): «Francia va a tener, Napoleón va a tener que aumentar sus hombres, va a tener en el momento de mayor presencia francesa llegará a tener como trescientos cincuenta mil hombres en España. Hay ahí una cifra, la cifra exacta, unos trescientos cincuenta mil hombres, sus posibilidades de acción van a disminuir como consecuencia de tener aquí, inútilmente, porque tener trescientos cincuenta mil hombres quiere decir estar sustituyendo las bajas que se están produciendo constantemente, es decir, de los soldados vencidos, asesinados, ejecutados y tal, enfermos, entonces esa es la situación de la guerra y así va estar la guerra. Hay un tercer protagonista que es Wellington.»

(Narrador): A lo largo de la guerra de la Independencia desde un punto de vista político España vive una situación política variada y compleja. José Bonaparte trata de reinar en España.

José I frente a Cádiz, cuadro titulado «Paz en la guerra», por Augusto Ferrer Dalmau. (d)

(Emilio de Diego): «José Bonaparte había sido rey de Nápoles, era un personaje, eh, bueno, yo creo que de perfiles bastante positivos para el ejercicio del destino al que al que su hermano le quería conducir o le condujo. Un hombre que tenía estudios de derecho, un hombre de cierta cultura, bueno dentro del panorama de los monarcas de entonces pues no era precisamente un zote. Todo lo que luego la propaganda española lanzó en contra suyo como enemigo al que había que denigrar, si era borracho, jugador, etc., etc., etc., pues todo eso es radicalmente falso. Él pretendió ser rey de los españoles al dictado de su hermano y eso le resultó imposible. Cuando quiso afirmarse siempre aparecía la sombra de Napoleón, eso le coartaba cualquier iniciativa de verdad personal, tuvo conciencia muy pronto de que le sería prácticamente imposible ganarse a los españoles sino contaba con más recursos y una, diríamos, capacidad de actuación que el emperador no le llegó a otorgar nunca.»

(Narrador): El rechazo por parte de la mayoría de los españoles fue radical, incluso de aquellos simpatizantes con las ideas de reforma pero que los querían desarrollar con los valores propios de la España del momento. Aun así, trató de llevar a cabo una serie de medidas.

(Juan Velarde): «Napoleón y José lo que intentaron fue racionalizar muchos aspectos de la vida económica española. Por ejemplo, poner en marcha el presupuesto, el presupuesto no, entraba dinero y salía… No, no, que el conjunto del poder legislativo apruebe periódicamente qué tipo de ingresos que tipo de gastos debe hacer el ejecutivo. Eso empieza en Bayona, luego lo coge Cádiz, etc., pero eso sí, es José Bonaparte y es en la administración francesa trató de poner orden en la economía, lo que pasa que, claro, poner orden en la economía donde, bueno, pues pagar los impuestos normalmente pues no se pagaban o con consecuencias como el banco de San Carlos. Hay dos bancos de San Carlos: el banco de San Carlos que trabaja con los franceses y que tratar de poner orden ahí y al banco de San Carlos que ha pasado a Sevilla, Cádiz y que está con los patriotas.»

(Miguel Alonso): «La derrota definitiva de Napoleón procede primero de la ambición excesiva de sus planes. Y, en esa derrota tiene mucha importancia lo que llamamos la campaña de la guerra peninsular, de la guerra de Independencia, porque se ha metido en un avispero, los libros, hay un libro que se titula así “El avispero español”. Por qué no es lo mismo derrotar al ejército español en una batalla, como ganó el combate de Gamonal o la batalla de Somosierra que estar ocupando permanentemente a un pueblo que no le quiere obedecer y ese drama es el que sufre esencialmente José Bonaparte: se queda con varios mariscales de Napoleón, por otra parte tiene al mariscal Jourdan con él siempre en Sevilla coloca al mariscal Soult, Bessières lo tiene en Valladolid, a Suchet lo sitúa y gobierna con bastante efectividad en Zaragoza, llega a conquistar Valencia o sea que la situación no es desesperada para José Bonaparte. pero nunca grata. Pero a partir de 1812, la campaña de Rusia, el apoyo de José Bonaparte que podrá recibir de su hermano se va a cero.»

(Narrador): Paralelamente a los acontecimientos bélicos en Cádiz donde se encuentran las cortes españolas se ha desarrollado una obra que culmina en un nuevo marco jurídico-político consagrado en la Constitución de 1812. En ella se recogían los principios del liberalismo. España aceptada de forma irregular por la contienda sueña con desarrollar un nuevo orden político mientras continúan las operaciones militares.

(Miguel Artola): «Durante la guerra lo que pasa es que se ha producido la revolución. Los españoles, la Junta central ha organizado un proceso de cambio político. La Junta central ha decidido convocar Cortes, pero unas Cortes especiales, no unas Cortes ordinarias, por eso las cortes se llaman generales, las llaman generales porque están todos los territorios representados, no están solamente las ciudades de voto en Cortes como era tradicional, y extraordinarias, porque son unas Cortes que van a ejercer un poder constituyente, van a hacer una constitución. Y esa constitución es la Constitución de Cádiz. Entonces en Cádiz se ha producido una revolución política. Tenemos una constitución en un país cuyas ciudades están ocupadas, pero en las que la guerra está evolucionando favorablemente.»

(Narrador): Seis años que irán conformando un mapa de nombres, fechas y lugares marcados por la resistencia, el asedio o la batalla.

(Emilio de Diego): «Fue una guerra muy cruel, porque al ser una guerra regular e irregular a la vez, este conflicto irregular protagonizado por las guerrillas, principalmente, daría origen a un tipo de crueldad no habitual en las confrontaciones de ejércitos regulares. Y por una espiral de acción-reacción, si se había matado a unos soldados franceses, digamos en condiciones no habituales, pues la respuesta venía a ser de la misma categoría, pero incluso queriendo ejemplificar con el terror lo que era el castigo. En consecuencia, como digo, fue una guerra más cruel, la más cruel de cuantas se habían conocido hasta entonces.»

(Narrador): El 20 de marzo de 1813 José Bonaparte sale de Madrid con destino marcado por Napoleón: Valladolid. Los continuos avances hispano-ingleses hacen que se retire hacia el norte. La decisiva batalla de Vitoria en la que es vencido el ejército francés, hace que José Bonaparte salga definitivamente de España. El 5 de abril de 1814 el emperador abdica en Fontainebleau y es deportado a la isla de Elba. El 7 de marzo de ese año ha sido liberado el rey Fernando VII. En Madrid le esperan los diputados de las Cortes llegados desde Cádiz. España tiene delante un nuevo reto político.

(Emilio de Diego): «La guerra de Independencia fue el choque de dos cosmovisiones: una heredera de la Ilustración, racionalista, que encarnaba el proyecto napoleónico con las desviaciones que luego había tenido esa propia herencia revolucionaria y la otra, romántica, que no renegaba de las reformas en su sector, liberal, pero que pretendía hacerlas como le digo desde la tradición española, desde la independencia, desde la libertad, y es la que al final se impuso, al menos hasta 1812.»

(Miguel Alonso): «Para la historia de España y para el futuro el generalato español de la guerra de Independencia, no termina la guerra de Independencia en una posición de prestigio. Termina siendo muy criticado. Hay algunos valiosos. El general Eguía, el general Elío, el general Gabriel Mendizábal están allí, y es muy meritorio lo que hacen, pero Fernando VII no se lo reconoce tampoco. Es decir, cuando vuelve Fernando VII, apela mucho más a los que van a defender el régimen antiguo y por lo tanto todos estos que han luchado en la Guerra de Independencia, que han sido obedientes a las Cortes de Cádiz, pues tampoco están bien colocados con respecto a Fernando VII. Y entonces es una pequeña tragedia, o sea, la tragedia es que el ejército español al final de la guerra de Independencia queda sin haber logrado lo que habitualmente se logra en cualquier guerra victoriosa: un cuadro de mandos de generales victoriosos.»

(Narrador): La guerra de la Independencia ha terminado. Las consecuencias son múltiples tanto en el plano estratégico, político-social y de progreso como para la nueva etapa de la historia de España.

(Juan Velarde): «Lo que supone la guerra de España, la guerra de Independencia es, se archiva la situación anterior y viene una situación radicalmente nueva, porque está ahí la revolución liberal, la revolución industrial, viene el romanticismo, viene simultáneamente con esto el que exista una revolución científica y tecnológica – aparte de la revolución industrial – una revolución científica, hay que actuar y reaccionar de otra manera.»

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  • Miguel Artola Gallego, historiador, académico de la Historia, especialista en los orígenes del la época contemporánea española y autor de “La España de Fernando VII: la guerra de la Independencia y los orígenes del régimen constitucional”
  • Emilio de Diego García, historiador, profesor de historia en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Juan Velarde Fuertes, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
  • Miguel Alonso Baquer, general de brigada, doctor en Historia.
  • Miguel Ferran, narrador

Fuentes:

1 – «1808 y la Guerra de la Independencia» – Documentos Radio Nacional de España, un programa de Ignacio Elguero con narración de Miguel Ferran, 05/05/2008

Imágenes:

a – https://i.pinimg.com/originals/2c/05/67/2c0567bcdbaa5cf768b8a487d0e7a863.png

b – By Richard Brydges Beechey (1808-1895) – 1. Transferred from en.wikipedia to Commons by Kurpfalzbilder.de using CommonsHelper., Original uploader was Tiago Nóbrega Vasconcelos at en.wikipedia2. Sotheby’s New York, 30 November 2006, lot 5, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6866871

c – https://www.westpoint.edu/sites/default/files/inline-images/academics/academic_departments/history/Napoleonic%20wars/Nap36.pdf

d -https://augustoferrerdalmau.com/137-atmn_large/ii-tercio-de-asturias-1690.jpg

Miniatura. «Lubeck, 1806. Joy of being alive»

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La película de «Los Duelistas» (1977), de Ridley Scott, trasladando a la pantalla la novela de Joseph Conrad, ha sido unánimemente alabada por su fidelidad en la recreación de la época napoleónica, sus ajustadas interpretaciones, la reproducción del vestuario y los uniformes así como la coreografía de las luchas con espada. En su momento ya tratamos sobre la película en nuestro blog, por lo que quisimos reproducir tan solo un momento concreto de la misma, la escena del duelo a caballo, que se desarrolla en una arboleda entre la bruma matinal con un almuerzo campestre de los curiosos asistentes como peculiar telón de fondo. Al final, por cuestiones de composición de la escena y las figuras, optamos por una imagen posterior a la del duelo a caballo, aquella donde el personaje del húsar Armand d’Hubert (interpretado por Keith Carradine), saliendo vencedor del duelo y viendo una carreta atravesada en el camino de vuelta decide saltar por encima de ella, con gran fastidio de la gente que la estaba reparando y que se había tenido que apartar precipitadamente de la acometida del jinete.

Esos raros momentos en la vida en que la alegría de sentirse vivo nos da una subida de adrenalina aunque sea para hacer una pequeña o gran locura. 

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

Partimos de unas figuras y partes de kits de las marcas Historex y Nemrod, en concreto un cazador a caballo de la Guardia, un oficial, un paisano con sombrero y un chico. Hasta el momento no había trabajado con figuras de Historex o Nemrod, a pesar de ser una marca de referencia en figuras del Primer Imperio: tienen unos kits casi ideales, con mucha variedad en poses y recambios de figuras, caballos y accesorios con gran detalle en los acabados, a una escala similar a 1:32 o un poco mayor.

La figura del cazador nos sirvió prácticamente toda, excepto la pelliza (la chaqueta típica de los húsares) que tuvimos que hacerla de nuevo –excepto una de las mangas- con masilla bicomponente (en este caso de Tamiya).  Comentar que el cuello de la chaqueta está demasiado ajustado, por algunas reproducciones y la propia película, la caída de la prenda era mucho más abierta y alejada del cuello, aunque el kit de Historex original que utilicé para otra figura tampoco difería demasiado. También hubo que variar el ángulo de las rodillas, más cerrado, ya que el jinete se abate en dirección al cuello del caballo cuando realiza el salto. Uno de los paisanos, con sombrero y barba, es original de Nemrod sin ninguna modificación; el otro paisano era de origen un oficial con bicornio de Historex, que reconvertimos al paisano que sostiene la rueda del carro, y el chico que observa la escena està hecho con masilla y alma de alambre, recortando una cara de otro kit de Historex. 

El caballo también es de Historex ensamblando partes de otros kits para reflejar la acción del salto. También está modificado con masilla Tamiya y con la mantilla del cazador a caballo de la que aprovechamos solo la mitad trasera, ya que en la escena de la película no se aprecian en la parte delantera las pistolas de arzón.

Para reproducir el carro que aparece en la escena, adquirimos en su momento un kit de carro de granjero de la 2ª Guerra Mundial de la marca ucraniana Masterbox. De hecho poca cosa pudimos aprovechar: por lógica, un carro de granja casi 150 años posterior a la época que tratamos, poco tendrá que ver en su estructura, mecanismo de giro y herrajes, con un carro de principios del s. XIX. Por lo que a excepción de los cubos de las ruedas y los ejes con los montantes verticales que parten de ellos, el resto de piezas se han hecho aparte, con trozos de maderitas y DM. El DM lo utilizamos para la base del carro, ya que prácticamente queda casi oculto por la carga y la base del carro del kit era mucho más corta que la que necesitábamos.

El cargamento (trigo?) que lleva el carro son simplemente hilos sintéticos amarillos cortados de una cabeza de escoba, que se asemejaba por el tono. Quizás tendrían que haber sido más estrechos o cortados más cortos, darles alguna tonalidad marrón, pero lo que me interesaba sobre todo era que diera sensación de volumen y desorden. Otro reto ha sido el que quedaran más o menos sujetos a la base y paredes del carro, proyectando una mezcla de pegamento y agua, la solución usual, pero en varias fases a medida que iban aumentando las capas. Con todo hay trozos que han quedado sin sujetar por temor a que la proyección del pegamento aguado nos arruinase la pintura del carro.   

La base redonda de madera barnizada se adquirió en una tienda de bellas artes y debe ser de las pocas ocasiones que he optado por no tener que barnizarla yo, por lo que en esta ocasión el acabado final es bastante mejor. Para el terreno realizamos parte de un camino con  masilla Das Pronto, aunque el trozo semihundido por el paso de los carros quizá nos quedó demasiado pronunciado comparando con el de la escena de la película.

La hierba iba a ser pegada electrostáticamente, que hubiera sido quizás la mejor solución, pero recordé que me quedaban unos trozos de hierba comercializada de un paño cuadrangular para maquetas ferroviarias que quedan muy realistas en su acabado, por lo que opté por esta segunda opción. No la había utilizado hasta ahora y como tenía pocos trozos, opté por colocarla solo en los trozos en los que había hierba. El acabado final no me ha satisfecho porque se ve como un acabado de moqueta, a pesar de tapar los laterales con restos de la misma hierba. Creo que he visto algún video en YouTube donde forraban todo el terreno con este tipo de hierba y hacían pasar el terreno del camino por encima, y seguramente hubiera quedado mejor, por lo que para otra vez (si la hay) ya se como no hacerlo.

El pintado del camino de la base, figuras y caballo con acrílicos de Vallejo y Americana. Los paisanos poco secreto tienen, con tonos preferentemente marrones y grises. El húsar interpretado en la película por Keith Carradine, lleva un uniforme que por sus colores correspondería al de un oficial del 3º regimiento de húsares. Los uniformes de este regimiento eran de un color denominado Gris Argentino, que algunos interpretan (Jouineau en sus libros de uniformes de 1804-12 sobre los húsares) que tenía más de color azul que de color gris que es el que semeja en la película, por lo que he optado por un gris que pudiera tener un tono más azulado y oscuro, aunque siempre es complicado obtener colores que se ven en la pantalla de un ordenador o en un libro comparándolos con los tonos de pintura comercializados y, sobre todo, finalmente cuando la pintura se ha secado en la figura. Obviamente se pueden hacer mezclas entre colores, pero siempre entramos en el terreno del ensayo-error y las tonalidades, en definitiva, también dependen de los (buenos o malos) ojos con que se perciban.

LA ESCENA

   

Con Wellington por España (XXVII). Mujeres acompañando a los ejércitos

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Ya desde la antigüedad el rastro de los ejércitos ha sido seguido por muchedumbres más o menos numerosas de mujeres o compañeras de soldados, prostitutas y toda clase de personajes con los oficios más dispares pero algunos necesarios en el esfuerzo de guerra. Estos ejércitos «paralelos» han sido tratados en pocas ocasiones o con poco detalle por ser un aspecto poco «llamativo» en la historia de las campañas militares, pero muy real desde el punto de vista humano.

Se calcula de una manera muy conservativa que unas 1.500 esposas de soldados fueron transportadas a Portugal en 1808 por cuenta del gobierno inglés, aparte de un pequeño contingente con las mujeres de oficiales, sargentos y cabos que pudieron llegar a pagarse su pasaje [2]. De la mano de Nick Lipscombe veremos las peculiaridades de la relación del ejército británico en la Península con aquellas mujeres, lo fueran de oficiales, soldados o simplemente compañeras de viaje de los mismos, pero que compartían en todas las ocasiones todos los rigores, privaciones y evidentemente los peligros de la campaña militar, tanto en en tierras portuguesas primero como luego en suelo español.

MUJERES Y ESPOSAS ACOMPAÑANDO A LOS EJÉRCITOS EN LA PENÍNSULA

«Royal Artillery camp followers» (1810). (a)

Llegamos a un tema que en lo que a mí respecta, es realmente un área que creo que muchos otros, digamos, directores o historiadores no cubren con suficiente detalle, y ese es el asunto de las esposas y los acompañantes de los ejércitos. Es un área donde no hay absolutamente ninguna duda, muchos historiadores y yo escucho con bastante frecuencia documentales de televisión donde la gente habla de que las esposas son acompañantes de los ejércitos, y siguen el drama y todo ese tipo de cosas.

Bueno, sí y no. Y si tomamos la terminología estricta de los civiles acompañando a los ejércitos, las esposas no eran acompañantes de los ejércitos como tales y quiero explicar porqué ese es el caso. Ahora, el regimiento que tenía que prestar algún tipo de servicio en el exterior o en expediciones, se le permitía tomar una proporción de las esposas de los soldados a una escala de entre cuatro y seis por compañía. Asumiendo que si el batallón tiene alrededor de unos mil efectivos como hemos dicho, con diez compañías de cien soldados, yo diría que en expediciones ciertamente en el período en que estaban llegando a tiempo para la Península, donde estaban reclutando a muchos jóvenes y no hay duda cuando llegas a una época cuando la nación está en guerra las filas del ejército se llenan de nuevos reclutas. Entonces, la cantidad de soldados y tomamos en cuenta a los soldados y no a los oficiales, las esposas de los oficiales acampaban donde querían, así que ese es un tema aparte, y volveremos al mismo en un momento.

El número de soldados que se habrían casado calculo que no eran más del 35%. Así que probablemente estaremos hablando de trescientos cincuenta hombres que tenían esposas que podían o no acampar en las expediciones. Entonces, si calculamos de cuatro a seis por compañía, diez compañías, sesenta de ellas podrían acampar, eso es algo menos del 20%, sesenta de los casados; el personal, las esposas que podían o no podían unirse a ellos en las expediciones. Ahora bien, muy a menudo la decisión de quién iría se dejaba hasta los últimos minutos. A veces una gran cantidad de chicas que seguían a sus maridos hasta el puerto de embarque y luego muchas se retiraban la noche antes de que el barco zarpara, y las que sacaban la paja más larga se unían a sus maridos en las listas del regimiento (“muster roll”) y esa es la clave: una vez que se acordaba incluirlas en los efectivos del regimiento, sabían que estaban en las listas del batallón del regimiento y eso significaba que el gobierno tenía la responsabilidad de moverlas, alimentarlas, protegerlas, brindarles otros elementos rudimentarios de apoyo, ahora, por supuesto, había muchas situaciones diferentes, volveremos a los roles de esposas que ingresaban en las listas del regimiento en un segundo, pero eso significaba que todas esas chicas que no eran llevadas al extranjero en la expedición, serían en un batallón del orden de doscientas cincuenta a trescientas, realmente tenían tres opciones: regresar con sus madres o sus familias, juntarse en grupos y tratar de trabajar para mantenerse en torno al área de reclutamiento del regimiento o en las aldeas en las que vivían o los pueblos, o literalmente no tenían otra opción que ponerse en las calles.

Y eso era en realidad bastante frecuente, no había medios para un soldado, si estaba en servicio en el extranjero, de enviar dinero para mantener a su esposa y a toda la familia, no había transferencias bancarias ni nada por el estilo, no había ningún sistema del regimiento de la manera que algunos de ustedes pueden entender el sistema de un regimiento y, de hecho, es justo decir que el sistema de regimiento probablemente haya cerrado el círculo, desde el período que cubrieron las reformas en las que todo se basaba en el regimiento, el regimiento lo era todo, se ocupaba en el lugar y del tiempo de todas las familias siempre que su batallón o batallones del regimiento estuvieran en expediciones. Creo que ahora también se cierra el círculo, por ejemplo, en tiempos de mi padre en el ejército, cuando los oficiales se desplegaban en las operaciones en el exterior, alguien iba a la casa del oficial y se ocupaba de cortar el césped, mantener los tratamientos del jardín, etc., etc., eso ya estaba llegando a su fin durante mi carrera, ya no sucedió más. Hubo mucha gente que decía, bueno, saben por qué alguien debería ir a cortarles el césped, hacer esto, hacer aquello, y esa es, por supuesto, una de las principales razones por las que todo el asunto llegó a su fin, pero el cortar el césped eran los sesgos de la paja que rompió el lomo del camello, fue lo que terminó con el asunto, porque era mucho más que cortar el césped, era cuidar lo que quería tu esposo ausente y, por supuesto, cuando digo esposo, pero quiero decir que podría ser que la mujer estuviera lista, que ella esté sirviendo y el esposo tal vez en casa cuidando a los niños, así que de otra manera en estos días.

Ahora, volviendo a las sesenta o más esposas que estaban allí, realmente se convirtieron en un gran problema, aunque no solo para el regimiento sino también para el propio Wellington y sus colaboradores del Estado Mayor. Un oficial del 34º regimiento describió a un grupo de esposas siguiendo a su batallón:

“Como las esposas de los soldados subalternos se amontonan en el batallón descomponiéndolo, pero contrario a toda la disciplina militar, no estaban bajo control, bloqueaban las estrechas masas y condicionaban los avances del ejército con sus burros”.

«Serro de Estrello on De Neve. The March of Baggage following the Army – May 16th 1811» (1812). (b)

Pero estas mujeres fueron en algunos casos bastante notables, eran duras como clavos, saqueadoras expertas, con una furiosa parte de sentido común y la excelencia de su propio batallón, por supuesto, llegando a luchar entre ellas, de hecho con otras esposas de oficiales o con esposas de soldados, no oficiales, absolutamente no, con otros soldados o esposas de soldados, muchas de ellas habiendo enviudado por dos o tres veces. Porque cuando un hombre resultaba muerto, otro miembro del regimiento se proponía rápidamente a su esposa y eso puede sonar extraño, pero dado que en los viejos tiempos tendría un largo y arduo viaje de regreso a Inglaterra o Irlanda, la mayoría decidía quedarse con el nuevo cónyuge y tomar un nuevo nombre y, a medida que avanzaba la campaña, muchos soldados y algunos oficiales ofrecieron a sus esposas españolas o portuguesas que se unieran a ellos en las listas del regimiento, etc. Pero, por supuesto, había muchas otras chicas que se incluyeron como esposas de hecho, que no estaban en la lista del regimiento y, por lo tanto, eran acompañantes del ejército, en esto hay una clara distinción.

Ahora hay un relato de un testigo presencial muy interesante aquí de Benjamin Harris, que era fusilero con los el 95º regimiento, los Rifles, en el primer enfrentamiento de toda la campaña, en Roliça, el 17 de agosto de 1808:

“Cuando se pasó lista después de la batalla, las mujeres que extrañaron a sus maridos se acercaron al frente de la fila para preguntarles a los supervivientes si sabían algo sobre ellos. Entre otros nombres escuché el de Cochan, nombrado con voz de mujer, sin que le respondieran. El nombre me llamó la atención, y observé a la pobre mujer que lo había llamado, mientras lloraba frente a nosotros, y aparentemente temerosa de hacer más preguntas sobre su esposo. Ningún hombre había respondido a su nombre, ni tenía nada que dar cuenta de su destino. Yo mismo lo había visto caer, como se dijo antes, mientras bebía de su cantimplora; pero cuando miré a la pobre criatura que sollozaba ante mí, me sentí incapaz de contarle su muerte. Finalmente, el capitán Leech la observó y llamó a la compañía:

«¿Algún hombre aquí sabe lo que le ha pasado a Cochan? Si es así, que hable de inmediato».

A esta orden, inmediatamente conté lo que había visto y conté la forma de su muerte. Después de un tiempo, la Sra. Cochan parecía ansiosa por buscar el lugar donde cayó su esposo y, con la esperanza de encontrarlo aún con vida, me pidió que la acompañara por el campo. Ella confiaba, a pesar de lo que le había dicho, en encontrarlo aún con vida.

«¿Crees que podrías encontrarlo?» dijo el Capitán Leech, al ser referido.

Le dije que estaba seguro de que podía, ya que había observado muchos objetos mientras buscaba refugio durante la escaramuza.

«Ve entonces», dijo el capitán, «y muéstrale el lugar a la pobre mujer, ya que parece tan deseosa de encontrar el cuerpo».

En consecuencia, me abrí paso por el terreno en el que habíamos luchado, ella me seguía y sollozaba detrás de mí, y, llegando rápidamente a la lugar donde yacía el cuerpo de su esposo, se lo señaló.

Pronto descubrió que todas sus esperanzas eran en vano; abrazó un cadáver rígido, y después de levantarse y contemplar su rostro desfigurado durante algunos minutos, con las manos entrelazadas y las lágrimas rodando por sus mejillas, sacó un libro de oraciones de su bolsillo y, arrodillándose, repitió el servicio por los muertos sobre el cuerpo. Cuando hubo terminado pareció bastante consolada, y aproveché para hacerle señas a un ingeniero que vi cerca con otros hombres, y juntos cavamos un hoyo, y rápidamente enterramos el cuerpo. La Sra. Cochan luego volvió conmigo a la compañía a la que se había unido su esposo, y se acostó en el páramo cerca de nosotros. Yacía entre otras mujeres, que estaban en las mismas circunstancias angustiosas que ella, con el cielo como dosel y un césped como almohada, porque no teníamos tiendas con nosotros. ¡Pobre mujer! La compadecí mucho; pero no hubo remedio. Si hubiera sido duquesa, le habría sucedido lo mismo. Era una mujer hermosa, recuerdo, y la circunstancia de haber visto caer a su marido y haberla acompañado a encontrar su cuerpo, engendró una especie de intimidad entre nosotros. La compañía a la que había pertenecido Cochan, acongojada como estaba, ahora era su hogar…”

No hay constancia de si la Sra. Cochan se volvió a casar o no con alguien del 95.º de Rifles y permaneció en el batallón, pero creo que las posibilidades son extremadamente altas. El informe sobre las mujeres británicas con la 4ª división en noviembre de 1813 muestra que el 7º regimiento de infantería tenía solo 17, bueno, el 20º regimiento de infantería tenía 42, el 23º regimiento de infantería tenía 29, el 27º regimiento de infantería, 54 y el 40º regimiento de infantería, 55. Hay unas pocas bajas registradas por acción enemiga de todos modos, pero al menos setenta murieron de esta manera durante la retirada de Burgos en 1812, la esposa del sargento Maybe fue alcanzada por una bala de cañón, muerta instantáneamente. Hay una serie de escapadas por los pelos. Lady Woolgrave, la esposa de John E. Woolgrave, un comandante en el 15º de dragones ligeros, a menudo cabalgaba con su esposo y en una ocasión estuvo a punto de ser hecha prisionera. Audazmente presentó su bolsillo de este lado (a la vista) del jinete francés y la dejó escapar.

Quizá las hazañas más valientes sean las de la mujer del sargento Reston (Agnes Reston) en Cádiz en 1810. Reston se encontraba en el fuerte de Matagordo que estaba siendo bombardeado por los cañones franceses al cruzar la bahía. Agnes ayudaba al cirujano a vendar las heridas de los soldados, recogía agua del pozo en el centro del fuerte, cargaba sacos de arena y ayudó a reparar muchos de los puentes volados por los cañones franceses. Y lo que me lleva muy adecuadamente a los roles de estas esposas que no estaban simplemente allí para ser la esposa del sargento Reston: tenían muchas responsabilidades, eran madres de estos jóvenes soldados, eran enfermeras y médicos. Llevaban agua, se les conocía como cantineras («cantinière»), existían mujeres en el ejército francés para llevar agua a los hombres. Y el agua era un componente vital para mantener al soldado y su capacidad de lucha en el campo de batalla y también durante las largas marchas.

Agnes Reston en el fuerte de Matagordo. (c)

En la batalla, como todos sabemos, cuando nos ponemos ansiosos, con las manos sudorosas operando bajo el sol aquí, en Iberia, un entorno y clima muy extraños para muchos de estos hombres. Además ellos han de llevar a cabo lo que se llama morder la bala («biting the bullet»), es decir los cartuchos que vienen con esa bala de mosquete enrollada con la pólvora en un pequeño sobre de papel. Lo que hacían cuando cargaban sus mosquetes es que mordían la bala, la sostenían en la boca y luego volcaban parte de la pólvora del envoltorio en la cacerola del mosquete.

Veremos algunos mosquetes en algunos de los museos a los que vamos, en un par de museos, y todo lo que se necesita saber sobre el procedimiento para cargar el mosquete. Era bastante laborioso, pero teníamos la cacerola y con la chispa del pedernal, lo que inicia, por supuesto, la ignición del propulsor en el cañón. Pero para todos nosotros recordar el baile de los grifos de la ducha cuando éramos niños que caía todo el chorro en la boca y eso era exactamente lo mismo con la pólvora negra que llevaba mucha sal y otros productos químicos. La sal que secaba las bocas de los soldados, que la sostenían en la boca, luego, por supuesto, los elementos de la pólvora que se deslizaban también por la boca. Por lo tanto, el agua era un tema absolutamente vital, llevarla a los soldados en el fragor de la batalla era un asunto extremadamente peligroso y hay muchos relatos aquí en Salamanca. En ese caso los soldados llevaban el agua pero también muchas de las muchachas se dedicaban a llevarle agua a los hombres para que pudieran seguir combatiendo.

Quizás la más famosa de todas las historias de una esposa que acompañaba a su esposo y sus hazañas durante la Guerra de la Independencia fue la de la señora Petty Skiddy, la esposa del cabo Dan Skiddy del 34º de infantería durante la angustiosa retirada de Burgos en 1812, llevó a su esposo durante ciento veinte millas (unos 195 kilómetros). Dan Skinner simplemente se sentó en un lado de la carretera y le dijo: «Me siento, estoy agotado y si haces eso, y los franceses te capturan, es probable que te persigan, pero en realidad sería raro igualmente ser hecho prisionero. Es demasiado difícil considerarlo, o puedes adivinar tu suerte”. Bueno, entonces ella cogió a su esposo sobre su hombro y luego lo llevó más de cien millas de regreso y lo puso a salvo. Ambos sobrevivieron para contarlo, y en adelante Petty Skiddy fue famosa en todo el batallón. Y había un par de maniquíes bastante encantadores reunidos en el Museo del Ejército Nacional que lo representaban igual pero desafortunadamente estuvimos hablando de ello en la cena de anoche, pero el Museo del Ejército Nacional («National Army Museum») se ha vuelto un poco minimalista en vez del Museo Imperial de la Guerra («Imperial War Museum»), por lo que todas esas exhibiciones bastante ad-hoc ahora se están desechando.

Ahora también hablaremos sobre las esposas de los oficiales en ese período y mencioné a la esposa de John Woolgrave. Una de las esposas más conocidas fue la del Capitán Kerry. La esposa del capitán Kerry, Jill, siendo este el principal edecán del general Hill. Preparaba el té para el personal de la 2ª división y montaba una pequeña recepción cuando la división se instalaba en un lugar por unos días.

El mismo Wellington se vio inmerso en el matrimonio más desafortunado que conocemos, con Kitty Pakenham. Tenía unas fuertes objeciones a tener demasiadas mujeres en el frente, le gustaba bastante tener una o dos, pero de hecho en esa personalidad y sospecho que en esa crianza se casó con Wellington, pero eran una distracción, sintió que eran una indudable distracción y se extendía a los hijos, es decir estos acompañantes del ejército trazaban el camino en el asunto de la guerra. Un prisionero francés describió una vez a una familia inglesa de un militar que pasó cerca de él en la ciudad amurallada de Elvas, en la cual pasaremos esta noche. Este es el Capitán Lejeune:

«El capitán», este es él describiendo a este capitán, militar inglés «montaba el primero en un muy buen caballo resguardándose del sol con la sombrilla. Luego venía su esposa, muy lindamente vestida con el sombrerito de paja, montada en una mula y cargando, no solo un parasol, sino un perrito negro en sus rodillas con un recipiente para poder darle leche. Al lado de señora, una niñera irlandesa cargando a un bebé tan embelesado para la esperanza de la familia. Un granadero, un sirviente del capitán, venía detrás y, de vez en cuando, levantaba el largo vestido de su ama con su larga palo. El último en la procesión venía un burro, cargado con un abundante y diverso equipaje que incluía una tetera, una jaula de canarios y estaba custodiado por un sirviente inglés en librea montado y llevando un largo látigo de posta con el que ocasionalmente hacía caminar al burro por su lugar.”

Tropas británicas en marcha (1810) (d)

Me encanta esa descripción. Pregúntense por Wellington para con estos y entiendan por qué se opuso tan fuertemente a las mujeres en el frente. Masséna, un hombre del que vamos a escuchar mucho, un personaje muy interesante, el mariscal Masséna, fue simplemente brillante durante las segunda campaña en Italianas, allá por el siglo XVIII. En el momento en que llegó a comandar el ejército en Portugal, en 1810, cuando apareció tenía no menos de catorce edecanes; si se considera que Wellington tenía el mismo número en la batalla de Waterloo y considerando que Masséna probablemente estaba envejeciendo, francamente no quería el trabajo. De hecho fue invitado a tomar el té en el Palacio de Malmaison y la historia cuenta que después de haber rechazado tres veces la propuesta fue convocado a tomar el té en la residencia del Emperador en Malmaison, donde le dijeron – enfáticamente – que iría a España y tomaría el mando de este nuevo Ejército de Portugal. Ahora, uno de estos edecanes era un gentil capitán Denis, cuya hermana Henrietta estaba con Masséna, tenía que ser la amante de Masséna para esta aventura en España y se hizo conocida como Madame X1. Y hablaremos bastante sobre Madame X y no voy a mostrar todos mis argumentos esta etapa, solo darles unas pinceladas para las conversaciones que vendrán más tarde.

Pasemos a los acompañantes del ejército y quiénes serían acompañantes del ejército y ellas eran las esposas, pero la historia de cualquier ejército era extensa y notarían que los acompañantes del ejército consistían también en los carros del comisariado, que transportaban los suministros, los intendentes, los carros que transportaban las provisiones del ejército, enseres de los oficiales, los equipos para los campamentos, dinero, dinero, la caja de pagos, etc. Las vacas, caballos y mulas que transportaban el equipaje privado de los oficiales estaban incluidos en este grupo y el personal en el grupo incluía a los sirvientes de todos esos oficiales, los conductores y la intendencia, los policías, los sastres, y justo al fondo, las prostitutas.

También incluía a las esposas de hecho («common-law wives») porque no estarían en las listas del regimiento como he dicho. Una caravana de acompañantes en la Península con un ejército con las costumbres del siglo XVIII y en parte debido también al carácter de las naciones anfitrionas como aquí que nada era obtenido con la facilidad y el resultado neto es que estos grandes y extensas caravanas se hicieron más grandes y más extensas a medida que la campaña se desarrollaba.

La multitud de mulas y caballos presuponía que los conductores locales en la intendencia serían capaces de manejar esto y este no fue el caso en absoluto y, de hecho, muchos de estos propietarios de estas mulas, estas recuas de mulas o las recuas de bueyes, como se les conocía, tenían una reputación bastante mala y muchos se quedaron después de unos días con una gran cantidad de equipaje que se les había encomendado mover, particularmente aquellos que dijeron que trasladarían el «equipo» de los oficiales y que seguramente desaparecerían en la noche con todo el equipo de los oficiales para no ser vistos nunca más. Y, por supuesto, muchas de las personas en este grupo, pero debo decir que algunas de las esposas también fueron unas saqueadoras despiadadas y despojadoras de heridos y volveremos a ello hoy más tarde.

Roderick Merchant, del 36º de infantería, recordaba a una voluntaria portuguesa bastante seguro de quien era cuando escribió: “Desdobló ante mí y los demás un gran trozo de papel marrón en el que cuidadosamente había doblado, como un sándwich, varios pares de orejas de franceses».

Ahora bien, las mujeres de hecho o concubinas en campaña no tenían estatus oficial como dije ni apoyo: no tenían derecho a acompañar al ejército y no tenían derecho a ser repatriadas con su pareja y todo el resto del ejército al terminar la guerra. Por el año 1814, en Francia principalmente en Bayona y Burdeos, muchas de estas chicas se quedaron abandonadas en tierra. William Brass recuerda:

“Aquellas que habían seguido a los hombres a lo largo de los campos de batalla, curando sus heridas y compartiendo todos los rigores de la campaña con fidelidad y heroísmo ahora se quedaron en las playas mirando a los barcos que desaparecían y que se alejaban con sus compañeros y único medio de sustento. Seguro que no hubo escenas más conmovedoras en ningún momento que durante el período. Y hubo muchos lloros y lamentos de las Señoras.”

Y ese es un punto interesante porque muchos se unieron con chicas españolas y portuguesas, muchos de los soldados británicos encontraron particularmente a las señoritas españolas muy atractivas por razones obvias y tenemos una historia encantadora con la que terminamos hoy sobre un oficial del ejército británico que rescató a una niña española2 y la historia es interesante y termina en Sudáfrica, y que algunos de ustedes ya juzgarán de qué se trata.

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Ediciones Osprey trata también en de las acompañantes de los ejércitos en este caso en el ejército francés. (e)

ACOMPAÑANTES EN EL EJÉRCITO FRANCÉS: Los soldados del ejército francés podían casarse pero solo si demostraban que la unión tendría algún beneficio para el regimiento, ya que la mujer poseía un oficio útil como lavandera o costurera, de modo que podía mantenerse sin ser una carga para el regimiento. Esto significaba que el matrimonio era una empresa rentable para la pareja, especialmente cuando al soldado se le concedía permiso para servir como proveedor del batallón, y el reglamento controlaba el número de mujeres adscritas oficialmente al regimiento.

El ejército francés emitió numerosas regulaciones durante el período para controlar el número de mujeres que seguían a los ejércitos, estipulando el número que podía incorporarse oficialmente al regimiento. Estas mujeres desempeñaban su cometido en el suministro de alimentos, bebidas, tabaco, pipas de arcilla e incluso papel para escribir a las tropas. También había otros tipos de seguidores del campamento; los que no pertenecían a ningún regimiento pero podían seguir a los ejércitos y montar restaurantes y cafés en las principales zonas de los países conquistados. Además, estaban las blanchiseuses o lavanderas, que eran las esposas de los soldados a las que se pagaba para lavar la ropa del regimiento, con detalles interesantes sobre cómo se realizaba el lavado de la ropa. [4]

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1Masséna, visto el resultado de la campaña, se arrepentiría con el tiempo de haberla llevado consigo.

2Juana María de los Dolores de León Smith se había quedado huérfana con su hermana en Badajoz. Durante el sangriento y controvertido último asedio de la ciudad, las hermanas buscaron protección del caos del asedio y se encontraron con algunos oficiales británicos que encontraron acampando fuera de las murallas de la ciudad. Uno de ellos era el oficial Harry Smith, del 95.º Regimiento de Rifles, con quien se casó unos días después. Juana se haría popular entre los soldados y compartió el destino de su marido en España y posteriormente en Sudáfrica. Conocida como Lady Smith en sus últimos años, Juana Smith se conmemora directamente con el nombre de Ladysmith en Sudáfrica, en Canadá y en Whittlesey (Inglaterra), en la ciudad natal de su marido.


Nick Lipscombe MSc, FRHistS, es un historiador especializado en las Guerras Napoleónicas y, en particular, en la Guerra de Independencia. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre asuntos relacionados con las guerras napoleónicas. Su primer libro, »An Atlas and Concise Military History of the Peninsular War» («Un Atlas y concisa historia militar de la guerra peninsular») se publicó en 2010 y fue seleccionado como el Libro del Año por el Daily Telegraph (Historia). Está reconocido como una autoridad mundial en las batallas y campos de batalla de la Península Ibérica y el sur de Francia. Su última obra es «The English Civil War: An Atlas and Concise History of the Wars of the Three Kingdoms 1639–51″, esta vez versando sobre los campos de batalla de la Guerra civil Inglesa.

Nick nació en 1958 en Angers (Francia) y sirvió durante treinta y cuatro años en el ejército británico, donde vivió un considerable servicio operacional. Fue condecorado con la estrella de bronce de Estados Unidos en 2006 (http://nick-lipscombe.net/).


Fuentes:

1 – «Wellington in Spain. A Classic Peninsular War Tour«. 12 a 19/09/2018 – Nick Lipscombe©, para «The Cultural Experience».

2 – «Following the drum: British women in the Peninsular War» – Sheila Simonson, Dissertations and Theses. Paper 3137, Portland State University, 1981. (https://doi.org/10.15760/etd.3129)

3 – https://en.wikipedia.org/wiki/Juana_Mar%C3%ADa_de_los_Dolores_de_Le%C3%B3n_Smith

4 – https://www.napoleon-series.org/book-reviews/books-on-military-subjects/napoleons-women-camp-followers/, por Paul chamberlain

Imágenes:

a – Westall, Richard, «Royal Artillery camp followers» (1810). Prints, Drawings and Watercolors from the Anne S.K. Brown Military Collection. Brown Digital Repository. Brown University Library.

b – St. Clair, Thomas Staunton, «Serro de Estrello on De Neve. The March of Baggage following the Army – May 16th 1811» (1812). Prints, Drawings and Watercolors from the Anne S.K. Brown Military Collection. Brown Digital Repository. Brown University Library.

c – https://www.alamy.es/foto-agnes-reston-la-heroina-de-matagorda-siege-de-cadiz-1810-164513569.html – [Alamy.com ID: KFJ6MH]

d – «British troops on the march» (1810). Prints, Drawings and Watercolors from the Anne S.K. Brown Military Collection. Brown Digital Repository. Brown University Library.

e – https://ospreypublishing.com/store/military-history/series-books/men-at-arms/napoleon-039-s-women-camp-followers

Recreación. Los Sitios de Zaragoza (11-13/03/2022)

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Nuestro corresponsal Byron acudió presto para cubrir la V edición de la Recreación de los Sitios de Zaragoza, que se desarrolló este fin de semana pasado en las calles de la Inmortal ciudad. Por problemas de agenda solo pudimos asistir a uno de los días, por lo que el reportaje fotográfico que acompañamos se limita al sábado por la mañana y mediodía, un día que – afortunadamente – Helios tuvo a bien bañar con sus calurosos rayos tras unos días de pronóstico climatológico incierto.

Desafortunadamente tampoco pudimos cubrir por la tarde como deseábamos la recreación del 1er sitio en la calle del Coso, porque el horario nos coincidía con el de nuestra vuelta a la estación de tren.

Tan solo aprovechar estas líneas para felicitar a la organización y a todos los participantes en la recreación por el nivel conseguido. Esta clase de actos siempre son arduos de organizar y requieren de una gran inversión en tiempo, conversaciones, incontables trámites y la indispensable ayuda de mucha gente detrás en labores que pocas veces son visibles. También queremos destacar la nutrida asistencia del público zaragozano para ver los desfiles, que siempre es un acicate indispensable para redondear actos como el que tuvimos la suerte de asistir y que nos dejó con ganas repetir la experiencia en un futuro.

CAMPAMENTOS PARQUE DEL TIO JORGE

DESFILE HACIA EL PUENTE DE PIEDRA

DESFILE POR LA CALLE JOSÉ PALAFOX


Imágenes:

a – Fotografías del autor.

b – Fotografías de X. Alcaraz

Pintura. El arte de… Maurice Toussaint

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Os invitamos esta semana a un breve recorrido por la obra del pintor e ilustrador francés Maurice Toussaint, otro ejemplo de prolífico pintor e ilustrador que dedicó gran parte de su obra a la época napoleónica en diferentes formatos y medios, con preferencia por el uso de la acuarela, y al que se ha calificado como uno de los mejores ilustradores militares franceses de la 1ª mitad del siglo XX.

EL APUNTE

Augustin Gabriel Maurice Toussaint, nació el 5 de septiembre de 1882 en Fontenay-aux-Roses (Hauts-de-Seine), y era hijo del también pintor y grabador Henri Toussaint.

Maurice Toussaint adquirió con sus obras una sólida reputación por su dominio de los temas militares y, en particular, por su rigor en la uniformidad. A lo largo de su trayectoria artística ilustró numerosas obras sobre los ejércitos franceses del Antiguo Régimen, Primer y Segundo Imperios y de la 1ª Guerra Mundial. En el transcurso de esta última prestó servicio en el arma de artillería, siendo comandante de una batería en la batalla de Verdún. Realizó varios bocetos del conflicto, desconocidos para el gran público, y exhibidos en el Museo Histórico de la Asociación de Armentières.

También realizó múltiples trabajos para ilustrar publicaciones en todos los géneros de la literatura, tanto en los textos como en las portadas, en colecciones populares de ciencia ficción, aventuras y detectives, especialmente para Ferenczi y Arthème Fayard y en Renaissance du Livre. Entre 1913 y 1920 realizó 72 ilustraciones para las obras de ficción de Arthur Conan Doyle. También realizó ilustraciones publicitarias para la red ferroviaria francesa.

Vivió en París y murió en Lyon el 5 de diciembre de 1974.

«El campo de batalla» (1909), tinta, carboncillo y blanco roto, 46×36 cm (a)

OBRA ESCOGIDA

«Dragon du 4e régiment dans un village du Tyrol (Autriche 1805)», gouache y acuarela, 21,5 x 24 (b)
«El capitán Bonaparte en el asedio de Toulon», lápiz y acuarela, 19×12 cm (c)
«Bonaparte durante la campaña de Italia», acuarela en papel, 33,5×23.5 cm (d)
«Marine de la Guardia Imperial de servicio», grabado a la acuarela, 20×14 cm (e)
«Oficial de dragones. 1792»,
carta postal ilustrada (f)
«Dragones», gouache, 16×22 cm (g)
«Soldados a caballo», acuarela, 35,5×26 cm (h)
«L’empereur Napoléon 1er en uniforme de Colonel des chasseurs à cheval de la Garde impériale», (1930), lápiz gris y acuarela, 28×19 cm (i)
«Encuentro de soldados», acuarela, 13×9″ (j)
«La liesse des troupes», acuarela, 65x52cm (k)
«Vista de un regimiento de soldados cabalgando a través de una ciudad europea», acuarela y gouache en papel, 40x30cm (l)
«Chasseurs à cheval chargeant une pièce d’artillerie ennemie», acuarela sobre papel, 38,5×27 cm (m)
«Tren de artillería», acuarela y gouache sobre papel, 27×21 cm (n)
«Cavaliers de la Compagnie d’elite du 19eme regiment de dragons», acuarela y gouache, 32x23cm (o)
«Guardia municipal de Paris», acuarela, 49×38 cm (p)
«Descanso de los soldados», acuarela en papel, 34×26 cm. (q)
«Cazadores a caballo de la Guardia abriendo la comitiva del Emperador», acuarela y goauache, 39×29 cm (r)
«Guides de Bonaparte et chasseurs à cheval de la Garde Consulaire» (1946), acuarela (s)
«Escena de batalla», acuarela, gouache y lápiz sobre cartón. (t)
«Desfile del 1er regimiento de coraceros», lápiz, tinta y acuarela sobre papel, 31×22,4 cm (u)
«Gloria: Evocación dramática de la epopeya napoleónica», cartel, 160×120 cm (v)
«Relié – Histoire d’un conscrit de 1813», ilustración
para la obra de Erckmann-Chatrian (w) 


Fuentes:

1 – https://fr.artprice.com/artiste/28657/maurice-toussaint

2 – https://www.livre-rare-book.com/book/5472397/10771

3 – http://www.armentieres.fr/mission14-18/rub/page/index.php?page=346

4 – https://fr.wikipedia.org/wiki/Maurice_Toussaint

5 – https://www.mutualart.com/Artist/Maurice-Toussaint/946B49E7A6A97EBD

6 – https://www.arthur-conan-doyle.com/index.php?title=Maurice_Toussaint

Imágenes:

a – https://online.auktionsverket.se/1511/339722-maurice-toussaint/2500339722.jpg

b – https://www.osenat.com/lot/96095/10085514?offset=180&

c – https://www.osenat.com/lot/17374/3408409?refurl=%C2%ABLe+capitaine+Bonaparte+au+si%C3%A8ge+de+Toulon.%C2%BB+Dessin+au+crayon+et+%C3%A0+l%27aquarelle+sign%C3%A9+en+bas+%C3%A0+droite

d – https://es.expertissim.com/maurice-toussaint-bonaparte-acuarela-12203540

e – https://www.osenat.com/lot/89536/8589950?refurl=Maurice+TOUSSAINT%2C+d%E2%80%99apr%C3%A8s.+%C2%AB+Marin+de+la+Garde+imp%C3%A9riale+en+faction.+%C2%BB+Gravure+aquarell%C3%A9e.+20+x+14+

f – https://www.soldaademohler.fr/boutique/documents-fr/officier-dragons-1792-revolution-uniforme-maurice-toussaint/

g – https://www.proantic.com/en/display.php?mode=obj&id=458863

h – https://versaillesencheres.auction.fr/_fr/lot/toussaint-maurice-nbsp-soldats-a-cheval-grande-aquarelle-originale-sur-verge-fort-9351005#.XtexhcDtaUk

i – https://www.gazette-drouot.com/lots/5743756

j – http://bid.igavelauctions.com/Bidding.taf?_function=detail&Auction_uid1=3608523

k – https://www.gazette-drouot.com/en/lots/4694876

l – https://www.mutualart.com/Artwork/View-of-a-regiment-of-soldiers-riding-th/D7BDBA987476B8BE

m – https://www.drouot-estimations.com/lot/92955/9151594

n – https://www.drouot-estimations.com/lot/26429/6001523?refurl=%3Cbr%2F%3ETrain+d%27artillerie%2C+bic+bleu%2C+aquarelle+et+gouache+sur+papier%2C+sign%C3%A9+en+bas+%C3%A0+gauche+et+titr%C3%A9+

o – https://image.invaluable.com/housePhotos/Damien_Leclere/54/604954/H3892-L115754153.jpg

p – https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/bertrand-malvaux.com/web/images/1/produits3/48/produit_image1_16048_1384505972.JPG

q – https://www.mutualart.com/Artwork/The-rest-of-the-infantrymen/F4052A9F6A7C2AE4

r – https://www.mutualart.com/Artwork/Mounted-chasseurs-of-the-Imperial-Guard-/16DA9D453848B444

s –  https://www.catawiki.com/es/l/38360283-dupont-marcel-maurice-toussaint-guides-de-bonaparte-et-chasseurs-a-cheval-de-la-garde-1946

t – https://i.ebayimg.com/images/g/E9QAAOSwWxNYth6l/s-l1600.jpg

u – https://drawings-online.com/wp-content/uploads/2021/12/DSC_4669_1.png

v – https://www.auction.fr/_fr/lot/laquo-gloire-evocation-dramatique-de-l-rsquo-epopee-napoleonienne-raquo-grande-affiche-18571714

w – https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/91XkvKtiIuL.jpg

Recorrido por el Toledo napoleónico

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana recorreremos las calles de la ciudad de Toledo, que el historiador romano Tito Livio ya describió como «una pequeña ciudad, pero fortificada por su enclave» y cuyo centro histórico fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1986. Veremos algunos de sus antiguos edificios que nos recuerdan algunos de los aspectos de la ocupación francesa que tuvo la ciudad durante el periodo que abarca desde finales de 1808 hasta 1813, de la mano de algunos de los textos del que fuera Cronista Oficial de la provincia de Toledo, Fernando Jiménez de Gregorio, que subrayaba la importancia de los eventos acaecidos:

«El hecho que comentamos ha sido uno de los más trascendentales de los doscientos últimos años, sólo comparable con la última contienda civil. Por ello su estudio se hace imprescindible para conocer y explicar nuestra más reciente historia y poner, en lo posible, remedio a sus errores y despropósitos.»  

El puente de Alcántara, que sigue siendo una de las puertas de entrada a la ciudad. El 24 de mayo de 1809 José Bonaparte haría entrada en Toledo por este punto y saldría por la Puerta de Bisagra en dirección a Madrid. Según el cronista, no hubo entusiasmo ciudadano, «por falta de afecto que le tenían». [1]

LUGARES DEL TOLEDO NAPOLEÓNICO

Toledo, la Toletum de los romanos, que a través de los tiempos se convertiría en capital del reino visigodo, para convertirse en un importante enclave mozárabe y algunos siglos más tarde el centro de poder del emperador Carlos I, como la “Imperial Toledo”, fue uno más de los escenarios de los diversos vaivenes del conflicto armado de la Guerra de Independencia a partir de 1808, con una especial relevancia por su situación central en la Península, que la convertía en lugar de paso para las rutas hacia Portugal, Levante o el sur de la Península, y por su proximidad con la capital Madrid.

A finales de abril de 1808 la frecuencia cada mayor de presencia de tropas francesas provocaba recelos entre la población, acrecentados por la falta de estabilidad en la jefatura del reino por los hechos del Motín de Aranjuez. Siguiendo órdenes de Murat, el contingente de la división de Dupont en ruta hacia Andalucía (el mismo que sería derrotado en Bailén) tenía dispuesto alojarse en Toledo. Como era costumbre, se procedería al reparto de boletos para el alojamiento de las tropas imperiales en las casas de la ciudad: entre el 20 y 21 de abril corrió el rumor que Fernando VII denegaba el alojamiento a las tropas francesas, lo que provocó que, pese al inicial desmentido del corregidor Joaquín Santamaría, no se calmaran los ánimos de los exaltados habitantes y se originó un motín popular que al día siguiente se cebó en las casas del corregidor y diversos regidores, saqueando, robando sus enseres y muebles, que serían quemados en una gran hoguera en la Plaza de Zocodover.

Plaza de Zocodover
Proclama dirigida a los habitantes de Toledo, por el marqués de Coupigny. (a)

Tras la sonora victoria de Bailén uno de sus protagonistas, Antoine de Malet, marqués de Coupigny llegó con sus tropas de la 2ª División del ejército de Andalucía a la ciudad, entrando el 22 de agosto de 18081. Pero tras la retirada de las tropas francesas por encima de la línea del Ebro, se produjo la fulgurante entrada de Napoleón al frente de sus tropas por el norte del país para restablecer el ultrajado honor imperial y su dominio en la Península.

Una vez conseguido otra vez el dominio de la mayoría del territorio español – aunque con varias bolsas de resistencia patriota, en forma de maltrechos ejércitos regulares y partidas de guerrilleros – la imperial Toledo fue ocupada militarmente. El 13 de diciembre 1808, las tropas del mariscal Víctor, duque de Bellune, entraron en la ciudad y durante dos días la soldadesca dio rienda suelta a sus instintos, principalmente atentando contra edificios religiosos2. Casi un año después, se suprimieron las órdenes religiosas, con incautación de sus propiedades y el día 15 de septiembre de 1809 recibieron la orden de abandonar sus monasterios y conventos.

Plano de nuestro itinerario por Toledo. El recorrido es de aproximadamente unos 5 km.
Edificio del Alcázar de Toledo.  El 31 de enero de 1810 sufrió un incendio cuando los franceses mantenían un gran contingente de hombres y artillería en el Alcázar quedando en pie solamente la estructura principal del edificio. [6]
La Catedral Primada de Toledo (s. XIII), de estilo gótico de influencia francesa, construida sobre los cimientos de la antigua catedral visigótica. Con la ocupación francesa vería como se requisaban sus caudales en monedas y objetos de plata, convenientemente inventariados.
El Palacio Arzobispal, sede del gobierno francés en Toledo. Como exigencia de los ocupantes, los gastos del mismo correrían por cuenta del Ayuntamiento, circunstancia inusual hasta la fecha.
Ayuntamiento de Toledo. Al igual que en el resto de España, se sucedieron diversas etapas en las instituciones administrativas, desde el Antiguo Régimen borbónico, seguido por la administración impuesta por los invasores, que precedió a una breve etapa de acuerdo con la Constitución de 1812, para volver a las estructuras absolutistas con el regreso de Fernando VII.
Monasterio de San Juan de los Reyes, incendiado durante la ocupación francesa.

La cercanía de Toledo a Madrid (unos 70 km) también hizo que la ciudad se convirtiera, en varias ocasiones, en un lugar de paso de los viajes del impuesto nuevo monarca, José Bonaparte, entre los meses de abril de 1809 y enero de 1810, fuera por motivos propagandísticos3 o por necesidades militares, como sucedió durante la campaña de Talavera.

A nivel administrativo, el nuevo sistema josefino estableció la división francesa basada en prefecturas, y en 1810 la nueva Prefectura de Toledo se dividía a su vez en en tres subprefecturas, Toledo, Ocaña y Casarrubios del Monte. [1]

El palacio Lorenzana, que albergaría la Universidad de Toledo hasta 1845. Su fachada principal de orden jónico con la escalera de doble tramo y dos esculturas de Mariano de Salvatierra que representan la Ciencia y la Fama. La Universidad sería escenario de la creación del Batallón de Voluntarios de Honor (4/11/1808), integrado por profesores, alumnos, empleados y otros voluntarios ajenos a la institución universitaria4. El batallón se extinguió en 1810, siendo agregados sus restantes miembros en otros cuerpos como Distinguidos o como guardia de honor de la Junta Central tras los muros de Cádiz ese mismo año.
El guerrillero Juan Palarea (b)

Ya desde el mismo 1810 por exigencia de las autoridades y administración francesas se sucedieron las demandas en forma de contribuciones extraordinarias de varias decenas de millones de reales, tanto a la ciudad como los territorios limítrofes, que se repetirán en los años 1811 y 1812, aparte de las cuotas cotidianas por enseres y bebidas. Además de las contribuciones mencionadas se hacían frecuentemente derramas para el acopio de diversos cereales como trigo, cebada y paja [1] para soldados y caballerías.

Con los avatares de la guerra, también llegaron en su momento a Toledo las tropas inglesas de Wellington y las españolas aliadas de su ejército, así como algunas partidas guerrilleras como las de Juan Palarea «El médico» que el 20 de agosto de 1812 entró en la ciudad y se hizo cargo de la comandancia militar; las necesidades de avituallamiento de las tropas españolas en forma de requisas y contribuciones también chocaron con los intereses locales y al igual que con los ocupantes imperiales, se repitieron las maneras expeditivas de los militares para obtenerlas. Tras un breve paréntesis de desocupación francesa, el mariscal Soult se presentó en Toledo y volvió a exigir el pago de contribuciones, no solo en Toledo sino en Talavera y poblaciones vecinas a lo largo de 1812, que unido a las malas cosechas que se padecieron ese año incrementó las escaseces y la hambruna entre la población.  

Panorámica de la parte norte de la ciudad desde la bajada de la calle Real del Arrabal.
Las estrechas calles del casco antiguo…
…un reclamo a tiempos pasados.

Las consecuencias de la guerra fueron, al igual que en casi todo el resto de España, catastróficas a todos los niveles: Toledo se resintió durante muchas décadas de la pobreza en que le dejó la reiterada ocupación, la sociedad se ruralizó al perder su incipiente industria local y artesanal, se empobrecieron sus conjuntos urbanos por la destrucción de sus palacios y casas de religiosos, junto con la irreparable desaparición de obras de arte y archivos tanto parroquiales y municipales y la sociedad en su conjunto padeció la miseria y privaciones por todas las villas de la provincia. [1]

Fachada exterior de la Puerta Nueva de Bisagra, con la conocida águila bicéfala imperial .

– – – – – – o – – – – – –

1”PROCLAMA DEL MARQUES DE COUPIGNY, COMANDANTE GENERAL DE LA SEGUNDA DIVISIÓN DEL EXERCITO DE ANDALUCÍA, A LOS HAVITANTES DE TOLEDO, CON MOTIVO DE LA ENTRADA DE LAS TROPAS DE SU MANDO EN ESTA CAPITAL

HABITANTES DE TOLEDO.

Hoy empezará a entrar en esta Ciudad la Segunda División del Exercito glorioso de Andalucia: la obediencia, y disciplina que sus Soldados han observado, y la justa confianza en los Gefes militares que los dirigen, han proporcionado sin duda unas Victorias, que harán inmortal nuestra Nacion, y afirmará la grata independiencia á que aspiramos. Por lo que os he merecido al llegar á esta Ciudad, (cuya gratitud será eterna en mi Corazon,) no dudo un momento del agasajo, y alegria, con que recibireis á mis valerosas Tropas, y de la intima amistad, y armonía que reynará entre ellas y vosotros. Todo desorden, toda confusion, y todo alvoroto popular en las actuales circunstancias, será un inconveniente, será un grande obstaculo para nuestra organizacion, y ulteriores convinaciones. Semejante sistema, cooperaria á los perfidos designios del Enemigo. La observancia de las Leyes, la tranquilidad, y subordinacion á los Magistrados en los Moradores de las Andalucias, han sido el ante muro, y principal movil de nuestros triunfos.

Salgo garante de la regularidad, y conducta de mis Soldados; y el que falte á los precisos deveres que lo constituyen; sufrirá inmediatamente el justo castigo.

Toledanos: me prometo que dareis exemplo de quietud, seguridad, y respeto á las Autoridades que os rigen: descansad en sus disposiciones; para que nuestras glorias no terminen, y tenga infaliblemente efecto el noble, y glorioso fin de nuestros afanes, y sacrificios. Quartel General de Toledo á veinte y dos de Agosto de mil ochocientos ocho. = Coupigny.”

2«Prendieron fuego al monasterio de San Juan de los Reyes, al de la Sisla, a la casa del arcediano de Talavera y a los conventos de Mínimos, Agustinos calzados, Mercedarios y Trinitarios descalzos. Incendiaron también el Carmen, Santísima Trinidad Calzada, Franciscanos descalzos, San Pedro Mártir e igual suerte cupo al colegio de Santa Catalina. Destruyen las ermitas de Santa Bárbara, la Guía, la Virgen del Valle, la Bastida, Nuestra Señora de la Cabeza y San Roque. Saquean la casa de la Dignidad titulada de Hurraca y la secretaría del Consejo de la Gobernación. Se llevan de la Obra y Fábrica de la Catedral setenta mil reales en metálico y hacen un inventario de la plata, que terminan llevándose también.» [1]

3La primera visita tuvo lugar el 24 de abril del 1809 y abandona nuestra ciudad al día siguiente para Madrid, vía Illescas. Acompañan al Regenerador, como burlonamente le motejan, algunos ministros. Visita la Catedral, la Universidad y el Alcázar. Se muestra sencillo de atuendo y de trato, tanto que las gentes no saben quién es el rey. Entrega valiosos regalos, entre ellos al oficiante de la misa que oye en la capilla de la Virgen del Sagrario. A petición del clero regular recibe a una comisión de cuatro prelados y después de tenerlos en pie durante los quince minutos que dura la audiencia, les acusó de ser los culpables de la situación de rebeldía del pueblo y les amenaza con deportarles. Salieron, dice el confidente, «hechos unos monos». [1]

4«Durante el mes de noviembre se recibieron 400 jóvenes de los 600 previstos, se encuadraron, y aunque sin apenas armamento se inició la instrucción, a la vez que se nombraron los distintos empleos de oficiales entre las distintas clases del profesorado, incluyendo 1 capitán, 4 tenientes primeros, 3 tenientes segundos, y 4 subtenientes, así como los oficiales superiores. Se definió también el uniforme que se vestiría: casaca larga de color natural de la lana, con vueltas, collarín y solapa de terciopelo carmesí, vivos y forro blancos, ojal y botón plateados, calzón y chaleco blancos y botín negros, y se eligió como bandera de la unidad, una blanca en la cual campeaba el escudo de la universidad toledana con la rueda del martirio de santa Catalina.» [2]


Fuentes:

1 – “Toledo y su provincia en la Guerra por la Independencia de 1808” – Fernando Jiménez de Gregorio, Temas Toledanos Serie VI, Toledo, 1980

2 – “Guía de la Guerra de la Independencia en la Provincia de Toledo” – VV.AA.,  Diputación Provincial de Toledo, 2008

3 – https://www.europeana.eu/en/item/110/_pandora_0000008933

4 -«El general Palarea. Un médico murciano en la Guerra de la Independencia» – Juan Torres Fontes, PDF Universidad de Murcia, 2009

5 – https://www.britannica.com/place/Toledo-Spain

6 – https://es.wikipedia.org/wiki/Alc%C3%A1zar_de_Toledo

7 – https://www.defensa.gob.es/portaldecultura/cultural/fortificaciones/castillaLaMancha/

fortificacion_45.html

Imágenes:

a – https://www.europeana.eu/en/item/110/_pandora_0000008933

b – «El general Palarea. Un médico murciano en la Guerra de la Independencia» – Juan Torres Fontes, PDF Universidad de Murcia, 2009

c – Fotos del autor.

La Guerra de la Independencia en el Clot, por Antonio Gascón Ricao

Tiempo de lectura: 25 minutos.

Algunas veces las revistas que editan algunas asociaciones, que uno ojea en los almuerzos o en la sala de espera en alguna oficina, nos traen agradables sorpresas. En nuestro caso, ya hace algunos años que nos encontramos con dos artículos de Antonio Gascón Ricao sobre la Guerra de Independencia en el barrio de El Clot, de Barcelona, y que trataban de algunas de las acciones militares trabadas entre las tropas imperiales y el ejército español – junto a somatenes y miqueletes locales – en diferentes épocas del periodo 1808-1810, teniendo como telón de fondo las masías de campo, los molinos y las huertas que procuraban una deseada fuente de subsistencia para los dos bandos.

Como nos describe Antonio Gascón : «[…] hasta la guerra de Independencia (1808-1814), momento en que se produjeron constantes combates entre franceses y españoles en la franja existente entre el Fuerte Pío y el pueblo del Clot, con suerte desigual, combates que en el plano efectivo llegaron a afectar gravemente a los molinos del Clot, la principal riqueza de la zona. Unos combates que nadie ha recogido en beneficio de la historia de Barcelona, es de suponer que al tratarse de escaramuzas protagonizadas por partidas de guerrilleros, no han tenido la resonancia que hubieran tenido de ser tropas regulares«. [1]

En nuestra entrada de hoy recopilamos los cuatro artículos publicados en su momento por Antonio Gascón y que reproducimos gracias a su amable autorización.

Iglesia de Sant Martín de Provensals (c. 1920). En los entornos de la iglesia, hoy llamada iglesia de Sant Martí Vell, se constituyó, en época feudal, una sagrera, es decir, un espacio sagrado que protegía a personas y bienes y también se edificaron algunas masías, que formaron un conjunto que durante muchos siglos fue el único punto de referencia de población de Sant Martí.

La guerra de la Independencia en el Clot

A estas alturas del siglo, y cuando ya han transcurrido cuatro años del Bicentenario del inicio de la guerra contra los franceses (1808-1814), celebración que pasó sin pena ni gloria, no vendrá mal recordar que el barrio del Clot fue campo de batalla durante aquel conflicto, y lugar principal el actual carrer del Clot, antigua carretera de Ribes y a su vez antigua vía romana. Camino secular que se iniciaba en el portal de Santa Clara, seguía por en medio de los campos hasta llegar al Clot, continuaba hacia Sant Andreu y, cuando llegaba al cerro de la Trinidad, lugar al cual también se denominaba como la «quinta forca», desde allí, pasando por la sierra de Collserola, se alargaba hacia la llanura de Vich y en línea recta hasta los Pirineos. La primera de aquellas acciones tuvo lugar el jueves 18 agosto 1808. Aquella mañana el general francés, aunque de origen italiano, Giuseppe Lechi, salió de Barcelona al frente de sus tropas marchando furioso por aquel camino, al tener la intención de vengar la ignominiosa derrota del día anterior y de paso llegar, si podía, a Badalona.

Giuseppe Lechi (b)

Y en ello estaba cuando tuvo lugar una primera escaramuza, de la que salió victorioso, al coger prisioneros a cinco paisanos y con ellos a un oficial español, pero con la excusa de que eran Migueletes, también los llamaba bandidos o cobardes, y sin formación de causa, los fusiló. Acción que provocó la rabia de otras partidas guerrilleras que merodeaban por la llanura, y que tras un intenso cruce de fuegos, lograron hacer a los franceses 80 bajas. Buena prueba del número de guerrilleros que estaban al acecho por la zona.

Lechi más irritado aún que al principio de la mañana, y tratando de calmar la rabia de su tropa tras la derrota, dio permiso a sus hombres para tomar venganza, y así la soldadesca francesa se lanzó inmisericorde a saquear a su gusto los lugares de San Adrián, San Andrés y el Clot. Al final del día aquella tropa francesa entró victoriosa en Barcelona, cargada hasta los topes del botín conformado por colchones, sábanas y ropa, tocinos, cáñamo y de hortalizas, y será de suponer que tras dejar a su paso un enorme rastro de sangre e incendios en aquellos desamparados y pacíficos pueblos del llano de Barcelona. En diciembre de aquel mismo año, un parte del ejército español explicaba, de forma muy cruda, cual era el estado de muchos de los pueblos cercanos a Barcelona. Así se sabe que:

«El hermoso caserío de Gracia, como igualmente los vecinos Pueblos de San Gervasio, San Martí, Clot y San Andrés, que tanto hermosean este llano de Barcelona, se hallan casi despoblados«.

Y el motivo estaba, entre otros, a causa de la huída de la gente ante el avance de la tropa del general Laurent de Gouvion-Saint-Cyr:

«… pues los pudientes se retiraron con sus tesoros (sic) en lo interior del Vallés, y los de mediana é infima clase, fugaron igualmente para no sucumbir al peso de la furia del Exército de Saint-Cyr, que todo lo asola.«

Por otra parte, la juventud también había abandonado aquellos lugares, al haberse alistado voluntaria en los Migueletes o en el Somatén. Otro día recordaremos la batalla del Clot en diciembre de 1808 o el robo y destrucción de los molinos del Clot en 1909, operación que quedó a cargo de los patriotas locales.

Mapa mostrando algunas de las poblaciones limítrofes con Barcelona a finales del s. XIX: 1. Horta; 2. Gracia; 3. San Andrés (de Palomar); 4. Clot; 5. San Martí. Resaltado con un círculo rojo el Fuerte Pío. La gran expansión urbanística que transformó a Barcelona le permitió absorber la mayoría de estos municipios perimetrales, entre los años finales del siglo XIX y principios del XX. (c)

La batalla del Clot en diciembre de 1808

El 3 de diciembre de 1808, la 4ª División española se desplegó con precaución hasta el pueblo de Horta, sin encontrar franceses, después bajaron a San Andrés, donde se encontraron una gran fuerza de caballería y varios grupos de infantería enemiga, que ante la presencia española se replegaron a la carrera en dirección a San Martín y el Clot.

Tras aquella retirada francesa, el general Laguna1, jefe de las fuerzas españolas, tomó la decisión de atacar en su huida al enemigo, pero la operación resultó un fracaso al no poder penetrar en las defensas francesas, bien fortificadas con cortaduras y fosos, que su infantería defendió con fuego vivo y  bien parapetada, y por aquel motivo quedando frenados los españoles en su avance. La causa del fracaso había sido, entre otros motivos, porque el enemigo había retirado los puentes provisionales de madera con los que ellos podían traspasar aquellos obstáculos, al mismo  tiempo que se hacían fuertes en las posiciones que ya tenían en San Andrés y Horta.

Bandera de los Miqueletes de Vich. Musée de l’Empéri (Francia).

El día 5, al romper el alba, el general Laguna ataca San Martín [de Provençals] con tres columnas, posición que es tomada casi de inmediato. Ante el ímpetu de los españoles, los franceses supervivientes se repliegan a la carrera y en dirección al Clot, donde al final de aquel repliegue se agrupan mil cuatrocientos infantes y los restos de su caballería. Entonces, sin dar tregua, las tropas españolas se lanzan en tromba tras ellos, sufriendo en su camino un fuerte  castigo de la artillería, que causa numerosas bajas, pero consiguiendo los atacantes entrar en el Clot, que tiene que ser evacuado por los franceses, quedando los españoles a la espera,  pero acabando de ocupar tanto San Andrés como Horta.  En el parte de guerra de aquel día el  general Laguna felicita a los jefes de las tres columnas que han participado en aquella operación, siendo una de ellas del Tercio de Vich, informando de paso que las posiciones españolas en el Clot se están haciendo insostenibles, tanto para ellos como para los propios franceses, ya que el fuego artillero, procedente del Fuerte Pío, en poder de los franceses, sobrepasa el Clot, alargándose más de «trescientas toesas»2 hacía San Martín, comentario que indica que la artillería no discriminaba ni distinguía a los amigos de los enemigos. Dos día más tarde, Francisco Milans, general en jefe del ejército español es informado del resultado de las bajas producidas en aquella operación, parte que titulan con la siguiente leyenda:

«Listado que manifiesta los muertos y heridos que había tenido el tercio de Manresa y las compañías sueltas de Lérida y Granollers, en el ataque de San Martín de Provençals y el Clot, el  día 5 del corriente mes».

Después de la crudeza del ataque, las bajas españolas resultaron relativamente benignas:  Manresa, 2 muertos y 8 heridos; Lérida, 1 muerto y 2 heridos, Granollers, sin  bajas. 

Perfil del Fuerte Pío3, una fortificación adelantada del perímetro de la ciudad de Barcelona, construida en 1719 y que sería demolida en 1863 (e)

El robo y la destrucción de los molinos del Clot por los guerrilleros

Tal como se recogía en el parte de guerra del día 1 de septiembre de 1809, la noche de aquel día:

«había “bajado» (sic) una partida de paisanos hasta los molinos del Clot, y se habían llevado toda la harina y trigo que tenían en ellos los franceses para su «amasijo (sic)”.

Sin embargo, el cuartel general de Tarragona, donde se centralizaban las operaciones, tuvo que esperar hasta el 13 de septiembre para conocer los detalles de aquella operación. Y, con ellos en la mano, se sabrá, gracias al coronel Don Antonio Coupigny, gobernador de Mataró, que el comandante de la Conrería había tenido noticias por sus espías, que los franceses tenían una gran cantidad de grano y de harina almacenados en los molinos del Clot, cerca de la fortaleza del Fuerte Pío. Y fue por ello que la noche del día 1, cuando ochenta hombres al mando de Juan Tiana y Francisco Turull, se dirigieron a los referidos molinos, y tras tomar las correspondientes medidas de seguridad para no ser sorprendidos por el enemigo, se apoderaron de todo el grano y la harina que estaban en los almacenes de los mismos.

Después, con la ayuda de seis carros que llevaban con ellos en su avance, y que habían confiscado, de forma previsora, en San Andrés del Palomar, quisieron llevarse todo lo que allí había. Pero la previsión resultó corta, ya que no pudieron cargar en ellos todo lo que habían hallado almacenado, pues allí se quedaron «treinta sacos de legumbre, vulgo vesa» (sic) y «unos quarenta de salvado«, que el comandante mandó lanzar al estanque (sic) de los molinos para que el enemigo no pudiera aprovecharse de ellos, un acto bélico que puede calificarse de sabotaje. Después de cargar los carros con el botín, se procedió a una metódica destrucción de todos los molinos, con la intención de que el enemigo no pudiera hacer uso de los mismos, y tras concluir la operación se inició la retirada, dejando atrás un pequeño destacamento de hombres con la misión de obstaculizar en lo posible al enemigo, caso de ser atacada la columna por su retaguardia. Y el botín fue, cita textual:

«Los granos cargados en dichos seis carros, son los siguientes: Fanegas4 de trigo, 691/3; arrobas5 de harina, 138; fanegas de habas, 21/2; fanegas de cebada, 11/2; arrobas de salvado, 60 sacos; 183.»

Y concluía el informe que el botín había sido puesto a disposición del responsable de Hacienda de Mataró, que a su vez sería el encargado de recompensar a los hombres que habían participado en aquella exitosa operación. El 12 de julio de 1810, las tropas españolas repitieron con éxito la operación:

«Esta noche pasada han baxado (sic) las tropas Españolas hasta los molinos del Clot, de donde se han llevado grande porción de trigo y harina, que había para los franceses».

Buena prueba de que los molinos ya habían sido reparados por el enemigo, después del ataque del año anterior. Dejamos para otra ocasión el comentar un combate que desde el Clot obligó a los franceses a replegarse en dirección a Barcelona, y sin combatir, a causa del miedo que los españoles ya infundían a las tropas imperiales.

«Plano general del término de San Martin de Provensals», por Lorenzo Presas y Puig, datado en 1851. En color naranja el Fuerte Pío, que distaba poco más de un kilómetro de algunos de los molinos (a) de El Clot. La «Torre del Fang» (b), masía que aún persiste en la actualidad. En color amarillo el recinto del cementerio, junto a la playa, que fue derribado por los imperiales en 1813, para pretendidamente despejar la defensa de la fortaleza de la Ciudadela.
Inscripción en el muro perimetral del actual cementerio de Pueblo Nuevo (Poble Nou) recordando su destrucción en 1813 por las tropas napoleónicas

El combate del Clot, del 19 y 22 de agosto de 1810, o la batalla que nunca existió

En el tercer año de la guerra, el ejército francés estaba poco menos que diariamente atrincherado tras las murallas de Barcelona, al estar el llano de la ciudad plagado de partidas guerrilleras o de fuerzas regulares españolas. Prueba de ello es que a las diez de la mañana del día 19 de agosto de 1810, las compañías de los llamados «partidarios» {guerrilleros) recibieron la orden de dirigirse a San Andrés, al tener aviso de que un buen número de franceses andaba merodeando por allí. Apenas habían llegado, un escuadrón de caballería enemiga maniobró con la intención de rodearlas, atacando con fuerza hasta la iglesia. Las fuerzas francesas eran unos 1.000 hombres de infantería y 3 o 4 compañías de caballería, que intentaron convencer, primero con buenas palabras, a dos de las compañías de guerrilleros para que se rindiesen.

Pero la respuesta española fue, sin más, iniciar un fuego de mosquetería vivo y sostenido, mientras que dos escuadrones de franceses, apoyados por un grupo importante de infantería, les disputaba la posición, a lo que respondieron los españoles atacando a la brava, calando las bayonetas, lo que provocó la inmediata huida del enemigo, que desistió de continuar el combate, y mientras las bajas españolas fueron de tres muertos y tres heridos, las francesas resultaron mucho más numerosas tanto en hombres como en caballos. De ahí que las tropas francesas que salieron de Barcelona tomando el camino del Clot, la mañana del jueves día 22 de agosto de 1810, con la clara intención de dirigirse a San Andrés de Palomar, llevaban en su ánimo la firme intención de vengar la dura derrota que se les había infringido tres días atrás. Pero al llegar a la altura del Fuerte Pío, posición propia, los franceses frenaron en seco su avance al divisar a las tropas españolas, que se encontraban apostadas en gran número junto a las cercanías de la torre del «Fanch» (sic), lugar situado entre San Andrés y el Clot, y que parecían no inquietarse ante la cercana presencia del enemigo. Actitud que impuso a los franceses primero recelo y después miedo, al entrar en sospecha de que estaban a punto de caer en otra nueva emboscada.

La Torre del Fang, en un dibujo de Lola Anglada. Una antigua masía del s. XIV, que ha perdurado hasta nuestros días, como muchas que poblaban el territorio de San Martín de Provensals, un municipio eminentemente agrícola, antes de su anexión a Barcelona en 1897. (Foto: Arxiu de Sant Martí)

Ante aquella posibilidad, los franceses se repensaron la primera idea que habían tenido y, volviendo grupas, se retiraron ordenadamente, poniéndose bajo el abrigo de las murallas de Barcelona. Y los españoles, al observar aquella súbita retirada del enemigo, decidieron adelantar sus líneas, aproximándose por el camino del Clot en dirección a Fuerte Pío, desde el cual se les recibió con unos cuantos cañonazos de aviso.

A la una y media del mediodía, tras abrirse las puertas de la muralla, salieron más tropas francesas de refuerzo, pero sin arriesgar demasiado, ya que se limitaron a apostarse en los glacis exteriores de la ciudad mientras se retiraba el grueso de la tropa que había salido por la mañana y se procedía a cerrar el rastrillo, quedando, entre éste y la puerta, unos 400 soldados bávaros con un solitario cañón que apuntaba al enemigo. De ahí la pregunta irónica que se hacía en el parte de guerra español de aquel día:

¿Creían estas gentes tan tontos á los Españoles que quisiesen entrar de corrida á Barcelona, y entonces acuchillarlos á todos?

– – – – – – o – – – – – –

1Gregorio Laguna y Calderón de La Barca (Badajoz, 1763 – Sevilla o Madrid, 1826). La Junta Central le ordenó pasar a Cataluña desde Extremadura, llegando al Principado el 25 de octubre de 1808. El general Vives le dio el mando de la 2ª división, participando en los infructuosos ataques a Barcelona el 8 y 26 de noviembre de 1808. Tomaría parte en las batallas de Cardedeu y Molins de Rey, retirándose posteriormente a Tarragona. El 12 de enero de 1809 atacó a los franceses en el Ordal, pero fue rechazado. [4]

2Antigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m. (Página web R.A.E.)

3Para conocer más a fondo la historia del Fuerte Pío, os recomendamos el artículo «Fuerte Pío, 150 años de historia de Barcelona«, del mismo autor, en el blog: Ser histórico – Portal de Historia.

4Fanega: Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines y equivale a 55,5 l, pero es muy variable según las diversas regiones de España. (R.A.E.)

5Arroba: Peso equivalente a 11,502 kg. (R.A.E.)


Antonio Gascón Ricao cursó estudios empresariales y trabajó como asesor fiscal hasta 1981 en que decide dedicarse a la Historia, abarcando diversos espacios de la guerra civil española (Museo de la Bolsa de Bielsa) y más tarde de la historia de la educación de los sordos en España, colaborando con diferentes publicaciones periódicas, o impartiendo clases, conferencias o clases magistrales en diferentes universidades y Cursos de Verano de la Universidad Complutense y de la UNED. [3]


Fuentes:

1 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

2 – «El Butlletí» – Revista de la Associació de Veïns i Veïnes del Clot – Camp de l’Arpa, noviembre 2012, enero, marzo y mayo 2013.

3 – http://editorialgeoda.com/antonio-gascon-ricao/

4 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, Madrid, 2012

5 – https://ajuntament.barcelona.cat/santmarti/es/conozca-el-distrito/historia/sant-marti-de-provencals-de-pueblo-distrito

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-gelatinobromuro/fot/2008/02/29/7649029.webp

b – De Pintor no identificado – http://www.napoleon1er.org ; http://www.storiadimilano.it, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17600270

c – «Els primers batecs històrics de Sant Martí de Provençals – Dossier Cartogràfic» – Josep de la Vega i Gomez, Sant Martí de Provençals, 1993

d – «Perfil de Fuerte Pio en la vecindad de Barcelona» – Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona AHCB4-202/C02 Col·lecció de Plànols de l’AHCB

e – https://bvpb.mcu.es/consulta/resultados_ocr.do?id=11259&tipoResultados=BIB&posicion=2&forma=ficha

Pintura. El arte de… Felician Von Myrbach-Rheinfeld

Tiempo de lectura: 12 minutos

Esta semana recuperamos la figura de uno de los mejores ilustradores-pintores militares de finales del siglo XIX, el austriaco Felician von Myrbach, o Felician Freiherr von Myrbach. Myrbach fue un artista polifacético, con una inmensa producción gráfica en decenas de libros y publicaciones creando escenas, entre otros temas, de la alta sociedad y de la vida militar, aunque en sus últimas etapas se concentró más en escenas de corte costumbrista y popular. El mismo Ernest Meissonier, en quien se inspiraría, consideraría que sus ilustraciones eran como verdaderas pinturas. Myrbach se dedicó principalmente a la acuarela, pero también empleó la témpera y óleo. De la época napoleónica ilustraría entre otros, la Vie de Napoléon y las Aventures de guerre, de Frédéric Masson, los Souvenirs du Capitaine Parquin 1803-1814 y Life of Napoleon Bonaparte, de William Milligan Sloane.

Para estas obras realizaría por un lado, dibujos en blanco y negro ejecutados rápidamente con aguada a pluma o tinta, basados ​​en numerosos bocetos del natural, y por otro, para obras relativamente prestigiosas como la vida del archiduque Alberto, elaboradas acuarelas. Los primeros solían estar integrados en el texto, mientras que las segundas se reproducían en una lámina a color que ocupaba una página aparte.3

«… Notre brigade qui marchait après le 3e corps entra à Berlin à deux heures après midi…» (1892) (a)

EL APUNTE

Autorretrato (b)

Felician Myrbach nació en la localidad de Zaleszczyki en la región austríaca de Galicia oriental el 19 de febrero de 1853. Siendo su ascendencia aristocrática y de raigambre militar, asistió a la escuela de cadetes de Hainburg a la temprana edad de once años. Pronto destacó por su habilidad en el dibujo cuando pasó unos años después a la academia militar de Viena. En 1872 se convirtió en dibujante en el instituto de geografía militar, donde aprendió las diversas técnicas utilizadas en la elaboración de mapas topográficos. Al mismo tiempo, este puesto le dio la oportunidad de asistir a las clases de pintura y dibujo de August Eisenmenger en la academia de arte de Viena. Myrbach logró continuar con sus actividades artísticas cuando fue llamado a servir como oficial en el ejército en la región de Dalmacia, tres años después. Sin embargo, se vio obligado a abandonar estas sesiones en 1878, cuando fue comisionado como teniente para la ocupación de Bosnia. Inmediatamente después de su regreso a Viena en octubre de 1879, se inscribió nuevamente en las clases de Eisenmenger y también tomó lecciones con Rudolf Huber con el que aprendió el grafiado y anatomia de los caballos que le serviría en su obra futura.

Para poder proseguir con sus inquietudes artísticas en 1881 presentó su renuncia al ejército y, al igual que muchos artistas austriacos de la época, se trasladó a París, donde permanecería durante dieciséis años. Allí viviría en el bohemio barrio de Montparnasse y asistió a clases de pintura con el famoso retratista Carolus-Duran, quien gozaba de una gran popularidad en su estudio del bulevar Montparnasse.

En 1882, Myrbach hizo su primera presentación en el Salón de Artistas con “Puesto de avanzada rebelde en Herzegovina”, tema inspirado en su vida anterior como oficial del ejército. La popularidad de Myrbach comenzó a crecer y extenderse, recibiendo pronto encargos para ilustraciones para libros y revistas que pronto coparon su tiempo y en consecuencia dejándole poco tiempo para la pintura con caballete. En la primavera de 1886, Myrbach y su mujer Lily se mudaron a una casa cerca del Bois de Clamart y sus servicios fueron contratados para varios medios de comunicación como Le Monde Illustré, Le Monde Pittoresque y Paris Illustré, así como las editoriales como Lahure & Baschet , Quantin y Hachette. Ilustrará con sus obras el Tartarín de Tarascon, Tartarín sur les Alpes y Sapho, de Alphonse Daudet; Notre-Dame de París, de Victor Hugo; la obra completa de François Coppée; los Cuentos de París y Provenza de Paul Arène; las Nochebuenas de Mérimée, por citar sólo las obras más importantes de algunos autores en boga.

Myrbach tuvo también un gran éxito cultivando el género militar a pesar de que su estilo “natural-realista” estaba alejado del de ilustradores o pintores más historicistas de la época, como Meissonier como gran exponente, con estilos más académicos y formales pero que no calaban con la misma fuerza en el gran público. Sus vivencias como teniente en el ejército austríaco le dieron un profundo bagaje para abordar los temas militares con una particular autenticidad. Myrbach abordó una enorme variedad de temas en su dilatada trayectoria, desde escenas de la vida elegante parisina o vienesa hasta interiores minuciosamente representados. También adquirió el hábito de desplazarse al lugar geográfico objeto de sus encargos, viajando ininterrumpidamente por diversos países europeos como Italia, Suiza o Inglaterra. 

A través de algunos contactos con la familia real austriaca, Myrbach dejó París regresando a su patria en Viena, siendo nombrado en el año 1897 profesor en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena y fue miembro fundador del movimiento de la “Secesión” de Viena y se convirtió en su presidente en seis años después. En la capital austriaca Myrbach era considerado un pintor y profesor de arte exitoso, probablemente el mejor ilustrador de la ciudad y a menudo se le pedía que contribuyera en diversas publicaciones locales. En la primavera de 1898, se organizó en Viena la última gran exposición individual de su obra durante su vida. Jugó un papel decisivo en la creación del Wiener Werkstätte en 1903 y fue Director de las revistas Die Fläche y Ars Nova. Formó parte del «Grupo Klimt» que dejó la Secesión en 1905.

En 1904, Myrbach se encargó de organizar las entradas de Austria en la Exposición Universal de San Luis en los Estados Unidos y para inspirarse viajó desde San Luis hasta California. De resultas del viaje contrajo reuma y su prolongada ausencia esta vez no fue bien interpretada en algunos círculos austriacos y a su regreso se vio prácticamente obligado a jubilarse anticipadamente. Los infortunios no cesaron para el artista que al poco tiempo se separó de su mujer y envió su colección completa de bocetos y dibujos (cerca de 500 obras) para ser vendida rápidamente en subasta, por lo que su obra se dispersó rápidamente sin control.

Myrbach dejó finalmente Viena en abril de 1905 y regresó a la capital parisina, donde Frédéric Masson le encargó que ilustrara su obra de 23 volúmenes sobre la vida de Napoleón. Myrbach se dedicó a esta obra con su brío característico durante más de diez años, viajando a Córcega y Elba, a los campos de batalla de Aspern y Wagram, con el objetivo de reconstruir los hechos con la mayor minuciosidad posible.

En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, Myrbach se arriesgó a ser llamado a filas como oficial de reserva austríaco, a pesar de su edad. Abandonando todas sus posesiones huyó desde París hacia el País Vasco, en España, por entonces país neutral, y se estableció en Algorta y Bilbao, donde se le conocería como Feliciano de Myrbach. En 1922 se mudó e instaló en Barcelona, produciendo decenas de dibujos y acuarelas. En los albores de la guerra civil por su condición de barón austríaco, recibió amenazas y finalmente se vio obligado a regresar a Austria en 1936, muriendo en Klagenfurt el 14 de enero de 1940.

OBRA ESCOGIDA

«Carga de los mamelucos en la batalla de Austerlitz, 2 de diciembre de 1805» (c)
«Napoleón y Josefina», acuarela en papel (d)
«Napoleón entre las ruinas de Smolensk»
«Después de Aspern» (f)
«El 13 Vendimiario, 5 de octubre de 1795» (g)
«El modo de viajar de Napoleón» (h)
«Construyendo el puente en la isla de Lobau» (i)
«Napoleón y Alejandro en Erfurt» (j)
«Bonaparte conteniendo la retirada francesa en Marengo» (k)
«Reaparición de Napoleón en el campo ante Ratisbona» (l)
«La reina Luisa pasando revista al ejército prusiano» (m)
«Defensa del granero en Essling» (n)
«La travesía del Berézina» (o)
«Bonaparte apuntando el cañón en Lodi» (p)
«La señora Bonaparte recibiendo a los embajadores en las Tullerias» (q)
«Llegada del emperador» (r)
«Luchando en las calles de Essling» (s)
«Regimiento en marcha» (t)
«El archiduque Carlos con su Estado Mayor» (u)

Fuentes:

1 – «M. de Myrbach barón e ilustrador» – Alfred Roulier, Cahiers Pierre Loti número 17, septiembre de 1956

2 – https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6921448

3 – https://www.dbnl.org/tekst/_van012199501_01/_van012199501_01_0010.php

4 – «Felician Freiherr von Myrbach-Rheinfeld: El ojo de un gran artista austriaco peregrino por tierras vascas» – José Félix Merlader, Bidebarrieta, 28/2018

Imágenes:

a – «Recits de Guerre – Souvenirs du Capitaine Parquin 1803-1814» – Boussod, Valadon&Cie, Paris, 1892

b – By Felician Myrbach – Biographien.ac.at, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47435673

c – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – Charge of the Mamelukes at the Battle of Austerlitz 2nd Dece – (MeisterDrucke-291322)

d – https://www.invaluable.com/auction-lot/felicien-de-myrbach-rheinfeld-austrian-1853-1940–73-c-a9ccb96c06

e – Felicien_baron_de_Myrbach_Rheinfeld_-Napoleon_amid_the_Ruins_of_Smolensk-_(MeisterDrucke-616030)

f – Felicien_baron_de_Myrbach_Rheinfeld_-After_Aspern-_(MeisterDrucke-627512)

g – King’s Collections : Online Exhibitions : The rise of Napoleon (kingscollections.org)

h – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – Napoleons mode of travelling – (MeisterDrucke-135120)

i – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – Building the bridge at the Island of Lobau – (MeisterDrucke-125930)

j – Felicien baron de Myrbach-Rheinfeld – Napoleon and Alexander at Erfurt – (MeisterDrucke-121683)

k – Felicien baron de Myrbach-Rheinfeld – Bonaparte checking the French retreat at Marengo – (MeisterDrucke-124448)

l – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – Reappearance of Napoleon on the field before Ratisbon – (MeisterDrucke-143425)

m – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – Queen Louisa reviewing the Prussian Army – (MeisterDrucke-137296)

n – Felicien baron de Myrbach-Rheinfeld – Defence of the granary at Essling – (MeisterDrucke-120300)

o – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – The passage of the Beresina – (MeisterDrucke-142025)

p – Felicien baron de Myrbach Rheinfeld – Bonaparte aiming the cannon at Lodi – (MeisterDrucke-127250)

q – Felicien baron de Myrbach-Rheinfeld – Madame Bonaparte receiving embassadors at the Tuileries – (MeisterDrucke-129555)

r – after_Felicien_baron_de_Myrbach_Rheinfel_-The_arrival_of_the_Emperor-_(MeisterDrucke-387723)

s – https://images.fineartamerica.com/images/artworkimages/mediumlarge/2/fighting-in-the-streets-of-essling-print-collector.jpg

t – https://en.wikipedia.org/wiki/Felician_Myrbach#/media/File:Felicien_von_Myrbach-Rheinfeld_Marschierendes_Regiment.jpg

u – By Felicien de Myrbach-Rheinfeld (1853–1940) – Dorotheum, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39652280

Película. «Madame Sans Gêne» (1961), de Christian-Jaque

Tiempo de lectura: 15 minutos

Cartel promocional (a)

Madame Sans-Gêne es una comedia dramática en tres actos de Victorien Sardou y Émile Moreau, estrenada por primera vez en el Théâtre du Vaudeville de París el 27 de octubre de 1893 y que nos relata las andanzas de Catherine Hübscher, una lavandera de origen alsaciano que llegó a convertirse en la duquesa de Danzig. La obra ha sido llevada a los escenarios y a la gran pantalla en varias ocasiones, una de las últimas en esta producción entre Italia, Francia y España del año 1961, dirigida por Chistian Jacque y protagonizada por una esplendorosa Sophia Loren, bien secundada por Robert Hossein (el mariscal François Lefevbre), Renaud Mary (Fouché) y Julien Bertheau (Napoleón Bonaparte), entre otros.

La atractiva lavandera parisina Catherine Hubscher dice animadamente y sin tapujos lo que piensa y por eso es llamada «Madame Sans-Gêne» (más o menos «Señora sin vergüenza») en su barrio. En el año revolucionario de 1792, lava gratis las camisas de un teniente Bonaparte y se enamora del brusco sargento Lefebvre que toma parte en el asalto a las Tullerías. Se casan y Catalina sigue a su marido a todos los frentes de guerra. Más tarde, cuando Bonaparte es emperador, lo nombra duque: después de todo, Lefebvre se convertirá en rey de Westfalia y Catherine será su reina. Sin embargo, la sociedad de la corte con las hermanas del propio Napoleón en cabeza conspiran contra la divertida Catherine, que no ocultará nunca sus orígenes. Pero «Madame Sans-Gêne» sabe cómo defenderse1.

En realidad el nombre de Madame Sans-Gêne se atribuyó por los soldados a Thérèse Figueur, que formó parte como dragón de la caballería francesa de 1793 a 1815, nunca a Catherine Hübscher; el talento de Sardou fue el que creó la leyenda. La película tampoco sigue de hecho el libreto original donde inicialmente Catherine rescataba y ocultaba a un joven teniente y noble austriaco, el conde Neipperg.

El personaje de Sans-Gêne representa valores como la sencillez, la humanidad, el valor y la fidelidad, basados en una figura histórica icónica en su época de la que ya recogimos su trayectoria vital en nuestra entrada Catherine Hubscher, la mariscala Lefebvre y duquesa de Dantzig.

EL ARGUMENTO

«9 de agosto de 1792: el rey Luis XVI y María Antonieta están todavía en el trono de Francia. El pueblo de París se prepara para destronarles.» Catherine Hübscher (Sophia Loren) es una lavandera que ve pasar a los revolucionarios camino del Palacio de las Tullerías. Un grupo de revolucionarios arrastra un cañón que se queda encallado en un agujero de la calle. Catherine se ríe y se dispone a empujar también: «¿Pero de qué tenéis hechos los brazos? Ay… Por suerte estoy yo aquí. Vamos, muchachos, ánimo. ¡Eh! ¡Jop! ¡Eh! ¡Jop!  Esto no quiere moverse. Seguro que es un cañón monárquico.» De vuelta a su lavandería se da cuenta que el cañón está instalado en su patio y el oficial al mando, François Lefevbre (Robert Hossein), no le hace ni caso cuando le dice que se lleven el cañón. Catherine rápidamente va a buscar a un conocido suyo al que lava las camisas, el teniente Buonaparte (Julien Bertheau), para que la ayude a sacar el cañón de la lavandería. El teniente no solo no saca el cañón sino que les ayuda a orientarlo: «¿Qué tenéis pensado hacer con el cañón?» «Volar las Tullerías para ver lo que hay detrás. Estamos bien emplazados, ¿no?«, le contestan. «Apuntando así no le daréis al rey pero el arzobispo irá derecho al cielo.» dice Buonaparte. «Por mi esta bien. Primero los curas luego el rey» le contestan».
Por la noche, Catherine reparte camisas de noble en la lavandería a los que se quedan en la misma. Después del asalto al palacio, Catherine y Lefevbre intiman y pasan la noche en la casa de éste. Pero la Francia revolucionaria tiene múltiples enemigos y Lefevbre tiene que partir con las tropas hacia el frente del Rin.
Buonaparte también se marcha y Catherine le pregunta: «También tú te vas al Rin?. ¿Al Rin? ¿Y qué pinto yo en el Rin? No, he ido a buscar a mi hermana a Saint-Cyr. Esta es Elisa. Para volver a llevarla a Córcega.»  «¿A Córcega?», pregunta Catherine. «Allí estará más segura. Francia ahora no es un país propio   para jovencitas.» «Te vas a Córcega. Tú, un oficial. Y la patria te importa un pito.» «¿Qué patria? Mi patria es Córcega.» le contesta Buonaparte. «Eso no es una patria, es una isla. Perdona, pero un hombre como tú…¿Qué va a hacer en una isla?» «Voy a probar fortuna. Mi porvenir está allí. Aquí ya no hay nada que hacer.» «¿Nada que hacer?¿Pero no te da vergüenza? Toma, tus camisas. Me debes 26 lavados.» «¿26 lavados? ¡Pero si solo tengo dos camisas!» «Pero las he lavado 26 veces. Entendido, vete, ya me pagarás otra vez. En el fondo haces bien en volver a casa con tu hermana. No me pareces un hombre nacido para mandar.» «Tienes razón. Hasta la vista, Sans-Gêne. Sin rencor, ¿eh?«. Mientras el militar se aleja, Catherine murmura: «Pobre hombrecillo. Me da tanta pena…«. Cuatro años más tarde el pobre hombrecillo era el general en jefe del ejército de Italia. Mientras las tropas se desplazan por tierras italianas, Catherine viaja como cantinera dentro de un carro que es desviado y acaba empapada al cruzar el río, mientras la infantería francesa cruza el puente. 
Catherine consigue seguir su viaje en un carro con un grupo de prostitutas que van a una alquería ocupada por tropas francesas. Ante la avalancha de los soldados, consigue bajar del carro e ir a buscar a Lefevbre. En el cuarto de Lefevbre se encuentra una de las mujeres con las que había viajado y la echa, sentándose en la cama de espaldas a la entrada. Entra Lefevbre y cuando se acerca a ella con arrumacos, se gira y se da cuenta que es su mujer. «Catherine, ¿eres tú?» «Yo misma, sí.» «Te juro que nunca te he traicionado«, le espeta un sorprendido Lefevbre. «Y yo que nunca te he pegado.«, dándole un bofetón» «¿Y por ti atravesado los Alpes? ¡Puerco!«. Catherine sale corriendo y Lefevbre corre detrás de ella, durante un buen trecho, hasta que van a parar a un molino, sin darse cuenta que está ocupado por los austriacos, que los hacen prisioneros. Como no confiesan nada, deciden fusilarlos, pero logran liberarse y hacer volar el molino, con la pólvora de los soldados austriacos.   
Las tropas francesas sorprendidas por la explosión, se desplazan con Bonaparte hasta el molino, de donde sale un cansado Lefevbre. El general, dándose cuenta de su hazaña le nombra coronel. Lefebvre está extasiado, contándoselo a Catherine: «Daré órdenes para que te trasladen a París. Por otra parte, tengo que asumir responsabilidades nuevas…» «Estoy contigo y me quedo. No irás a creer que voy a dejarte hacer la guerra solo.» «Catherine, pero la guerra es una cosa seria.» «Si fuese una cosa seria, Bonaparte no te habría nombrado coronel.» Los años pasan y dan cuenta del ascenso meteórico del general de Italia a emperador de los franceses. Pero las hermanas de Napoleón (Analía Gadé, Laura Valenzuela y Marina Berti) y Jerónimo Bonaparte (Carlo Giuffrè) se quejan amargamente de su situación a Napoleón: «No creo que exista en el mundo un hombre más desgraciado que yo con la familia.«, suspira este. Por otra parte los duques de Dantzig son invitados a la corte por Napoleón que ha pensado en poner a Lefevbre como rey de Westfalia. Fouché (Renaud Mary) les trae la noticia de la invitación y prepara a Catherine para que no desentone en la etiqueta de la corte, trayendo al maestro de ceremonias Estérel. Fouché intenta animar a Catherine, que torpemente intenta reproducir las genuflexiones que le indica el maestro: «Perfecto. Formidable. Ya decía yo que habéis nacido para vivir en la corte«. «En la corte de Napoleón, sí, por supuesto«, comenta Estérel. «Sin comentarios, señor de Estérel«, contesta Fouché.
Catherine llega a palacio y pronto es la atención de la concurrencia por sus relatos y chascarrillos desinhibidos a pesar de que Fouché la había advertido. Catherine está lanzada en su relato: «Él (Fouché) conoce a Augereau tanto como yo y sabe que cuando ve a una mujer es una especie de manía que tiene, no puede evitar. (Risas)» «Madame, podéis sentaros. ¿Qué os decía? Augereau me pellizca siempre el trasero. Pierrot (dirigiéndose a Augereau), tienes suerte que Zi-Zig (Lefevbre) esté con el emperador.» Pero las hermanas de Napoleón le afean su pasado de cantinera y esta les contesta sin manías: «¿Veis lo picante que son mis historias de amor? Podéis reíros, pero dando de beber a aquellos soldados que os estaban conquistando el imperio, yo he hecho mucho más por vuestra corona que vosotras. Solo habéis alargado el brazo para recogerla de su sangre.» Pasados los días Fouché le comenta a Napoleón las palabras de Catherine y lo que la prensa inglesa también comenta de ellas. Napoleón se queda pensativo, pero ordena a Lefevbre que se divorcie de Catherine y que se case con una noble para ser rey.  
Lefevbre se reúne con Catherine y le informa de las disposiciones de Napoleón y de su divorcio. «La prensa inglesa ha aprovechado para tomarle el pelo«, le dice Lefevbre. Catherine ni se inmuta: «Oh, pero si no sabe inglés, qué le importa.» Pero se despiden apesadumbrados y Lefevbre espera para conocer a su nueva mujer en el salón del trono, en una ceremonia ya planeada por Napoleón. Catherine se dispone a discutir con Napoleón para salvar su matrimonio e irrumpe súbitamente en su despacho. Napoleón se enfada también: «Vuestro comportamiento es intolerable y tenéis suerte. Sí, tenéis suerte de ser la mujer de Lefébvre, pero no abuséis, el castigo podría superar la gravedad de la injuria«. «Majestad, calmaos. Haced como yo, medid las palabras. Después, a uno le molesta haber hablado demasiado. Me devolvéis a Lefébvre y no hablo más. Mejor que sea por las buenas, porque lo vais a hacer de todas formas.»  
 Finalmente, Catherine le confiesa su pasado: «¿Quién os lavaba la ropa blanca cuando erais un teniente muerto de hambre?».»¿El hotel  de los patriotas holandeses?» exclama sorprendido Napoleón. «Vamos, que no nos oye nadie. Bien podéis acordaros de mí.» «No.» «Sí, querido teniente.» «Hübscher.«, «Bonaparte.» «Sí, claro, ya me decía yo.» «Sí, pero os lo decíais por lo bajito.» «Buenos tiempos, eh, solo tenía una docena de camisas.«. Catherine le contesta: «No, dos camisas,  y ninguna sana…«. Los dos se ríen recordando el pasado, mientras, bruscamente, Lefevbre entra en el despacho de Napoleón. Catherine se esconde, y el mariscal explota y le dice a su señor:  «Majestad, vuestra majestad me perdone si he entrado así, pero no puedo más. Siempre he obedecido a vuestra majestad, me habéis hecho general y no he dicho nada. Nada cuando me habéis hecho mariscal. Luego me habéis hecho duque y nada. Pero, majestad, ya no puedo más. Estoy aquí para dimitir como rey, duque, como todo. No quiero casarme con la Margrave, es más fuerte que yo. Amo a mi mujer, majestad. Lo sé, es estúpido, pero qué le voy a hacer.  Después de todo, tampoco es un delito.«. Catherine le abraza y la pareja se van de la mano, dejando a Napoleón que exclama: «Y yo que quería hacer de él un rey«.   


Fuentes:

1 – https://www.cinema.de/film/madame-sans-gne,1304296.html

2 – «Madame Sans Gêne» (1961) – Cine-Alliance/G.E.S.I. Cinematografica/C.C. Champion

3 – http://www.frenchfilms.org/review/madame-sans-gene-1941.html

4 – https://www.abc.es/play/pelicula/madame-sans-gene-13933/?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

5 – https://www.imdb.com/title/tt0056208/mediaviewer/rm2617448192/

Imágenes:

a – https://www.imdb.com/title/tt0056208/mediaviewer/rm2617448192/

b – «Madame Sans Gêne» (1961) – Cine-Alliance/G.E.S.I. Cinematografica/C.C. Champion