El asedio de la ciudad de Peñíscola en 1812

Tiempo de lectura: 30 minutos

La ciudad de Peñíscola, a unos 150 km de Valencia, posee un interesante núcleo antiguo, coronado por la que fue morada del Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, un castillo fortaleza del s. XIV, que ocupa un imponente peñón que se alza a unos 64 m sobre el nivel del mar. El peñón estaba unido a la península por una franja de arena de unos 60 m que desaparecía durante los temporales, transformando a Peñíscola en un verdadero islote fortificado. En 1811, con las tropas del Ejército de Aragón del mariscal Suchet situadas entre Cataluña y Valencia, la fortaleza jugó un activo papel de apoyo a las tropas y a la flota aliadas. A finales de ese año, el nuevo gobernador, el brigadier Pedro García Navarro, ante la más que previsible llegada de las tropas imperiales mejoró las defensas de la ciudad, inutilizando los dos puentes que salvaban el riachuelo que fluía paralelo a la costa, inundando la zona lacustre y posicionando baterías en el exterior. La obra más importante la ubicó delante de la rampa de entrada, donde erigió una media luna llamada “La Preciosa”, que cerraba el paso entre los dos baluartes principales [3]. Una vez conquistada Valencia el 9 de enero, Suchet volvió su mirada hacia Peñíscola, a la que había dejado bloqueada por unas pocas tropas y caballería y dio ordenes para preparar el asedio del enclave, al que sus tropas denominaban «Pequeño Gibraltar».

Fotografía de Peñíscola (2006) desde la ciudad antigua. El istmo totalmente urbanizado en la actualidad, en 1812 solo se verían los caminos que salían hacia Benicarló a la derecha, paralelo a la playa y hacia Torre Blanca, que discurría por las montañas. Un canal de agua salada discurría también paralelo a la costa y al camino hacia Benicarló.

MOVIMIENTOS Y ACCIONES PREVIOS

En el mes de septiembre de 1811, en su movimiento ofensivo sobre Sagunto y Valencia, el mariscal Suchet, para contener la guarnición de Peñíscola y proteger la marcha de los convoyes, había dejado en Benicarló un batallón del 114º y 25 dragones, y en Torre Blanca un puesto del 2º del Vístula. Había aplazado, hasta después de la toma de Valencia, el asedio de este pequeño lugar que, por la fuerza de su posición, había recibido de los soldados el nombre de Pequeño Gibraltar. Los españoles no siendo bloqueados solo desde lejos, realizaron varias incursiones.

Vista de Peñíscola según el Atlas de las memorias de las campañas en España del mariscal Suchet. (b)
  • El día 1 de octubre una columna de quinientos o seiscientos hombres salió de Peñíscola con una pieza de cañón, y se dispuso a atacar un puesto del 114º regimiento de línea que ocupaba una casa almenada, en el punto donde la carretera de Peñíscola se une a la gran ruta de Tortosa. El jefe de batallón Ronfort, comandante en Benicarló, inmediatamente salió al encuentro de los españoles, los atacó y capturó a un oficial y ocho soldados; pero no pudo impedir que volaran la casa almenada que habían tomado, ni que entraran de nuevo en Peñíscola con la pieza de cañón que traían.

  • En noviembre, la guarnición de Peñíscola intentó dos veces establecerse en una torre llamada Torre Nueva , situada en la costa a más de media legua de la plaza del lado de Valencia; fue expulsada con pérdidas por los comandantes de Benicarló y Torre Blanca, pero en diciembre logró alojarse allí y colocó allí a ochenta hombres, incluidos cuarenta zapadores al mando de un oficial ingeniero.

  • El mariscal Suchet, ordenó atacar a cañonazos dicha torre y arrasarla hasta los cimientos. Durante la noche del 6 al 7 de diciembre, el comandante del batallón Ronfort procedió allí, y colocó doscientos hombres de élite del 114º en el camino de Peñíscola, mientras que el Capitán Bonafous de la artillería estableció una batería de dos cañones de a 8 a ciento veinte yardas de la torre. De día comenzaron estas dos obras para disparar, pero tuvieron poco efecto, la puerta de la torre estaba cubierta por un parapeto de tierra. Ya varios artilleros franceses habían sido heridos, y seis lanchas desde Peñíscola avanzaban en ayuda de la torre, cuando para acabar con ella, el comandante del batallón Ronfort marchó con sus granaderos a veinte pasos de la torre y disparó la fusilería más enérgica. Al mismo tiempo, el capitán de E.M. Delaveine, el teniente Mabire y algunos soldados se precipitaron bajo una lluvia de balas y piedras hacia la puerta de la torre y colocaron allí dos barriles de pólvora. Al verlo, la guarnición aterrorizada levantó la bandera blanca y se rindió. Las lanchas españolas llegaron poco después, pero los cañones franceses pusieron en acción cerca del mar y las obligaron a salir a alta mar. La pólvora encontrada en la torre se usó para volarla. Los imperiales tuvieron dos hombres muertos y siete heridos.


LA FORTALEZA DE PEÑÍSCOLA EN 1812

Peñíscola está situada sobre una roca escarpada que estaba conectada con la costa únicamente por un istmo de arena de unos doscientos metros de largo y que a su vez se cubría de agua durante las mareas altas. Este pequeño lugar, distante unos 5 kilómetros del Camino Real que discurría de Tortosa a Valencia, no podía tener mayor influencia en esta ruta sino por las incursiones que pudiera efectuar su guarnición; pero, en el plano marítimo, su importancia era mucho mayor, encontrando los buques aliados un buen punto de apoyo en la costa y un lugar donde poder aprovisionarse de agua.

Por el lado de tierra, la ciudad estaba defendida por un frente abaluartado, asentado sobre la roca afilada excavada en un pico, y que dominaba el istmo de unos quince a veinte metros. Sobre el resto del recinto, la roca, bañada por un profundo mar, se elevaba verticalmente a más de treinta metros de altura. La cresta estaba coronada por un muro almenado, con baterías dirigidas a mar abierto. Un antiguo castillo templario, construido en el punto más alto de la roca, a cincuenta metros sobre el nivel del mar, servía de refugio al pueblo; había cuarteles cubiertos para unos ochocientos hombres y todos los enseres necesarios para la defensa, y una escalera excavada en la roca conducía a un embarcadero donde las chalupas españolas podían llegar con la mar tranquila.

Mapa de Peñíscola con sus fortificaciones principales (c)

El lugar tenía unos dos mil habitantes y una guarnición de unos mil hombres1 a las órdenes del brigadier García Navarro2, que había sido hecho prisionero por los franceses en Falset en 1810, aunque pudo escaparse. Tenía provisiones para seis meses, tres molinos de sangre (movidos por energía animal o humana), pasajes subterráneos a prueba de bombas, munición considerable y sesenta y seis cañones en sus baterías. Del mismo seno de la peña sobre la que se asienta la villa brotaban varios manantiales de agua dulce, que abastecían las necesidades de la guarnición y de los habitantes. La dificultad de los caminos en el frente de la península se veía aumentada por la existencia de un extenso pantano, ocupando todo el terreno bajo entre el mar y el pie de la sierra que había sido inundado por medio de una presa elevada sobre el canal que lo cruzaba. Cuatro cañoneras defendían los accesos a la playa y una escuadra inglesa navegaba a corta distancia del lugar. [1]

LEYENDA

A. Castillo; B. La Preciosa; C. Entrada de la plaza y cuerpo de guardia; D. Bastión del Calvario; E. Bastión de San Jaime; F. Bastión de San Fernando; H. Bastión del Olvido; K. Bocloglio; L. Escalera del Papa Luna; M. Bastión nuevo; N. Bastión del Príncipe; O. Bastión de la Reina; P. Bastión de Bufador; Q. Torre del Papa Luna. R. Bastión de Santa Ana; S. Bastión de Santa María; T. Almacenes de pólvora; a. Entrada al Castillo; b. Almacén de pólvora; c. Cisterna; d. Cocinas; e. Puerta de la escalera del Papa Luna; f. Puente levadizo; g. Iglesias; h, Cementerio; k. Letrinas; l. Entrada de las casamatas del bastión de San Fernando; m. Descenso abovedado para llegar al puerto; n. Puerta de entrada al bastión de San Jaime; o. Puerta de comunicación con el mar; p. Puerta del puerto; q. Fuente de agua dulce; r. Hornos; s. Cuerpo de guardia; t. Puerta de San Vicente (tapiada); u. Almacenes de la Artillería; v. Escalera para descender al subterráneo; x. Fuente de la villa; y. Fuente y abrevadero; z. Bufador.


EL ASEDIO DE PEÑÍSCOLA

La caída de Valencia, que tuvo lugar el 9 de enero, permitió al mariscal dirigir la división de Musnier a Peñíscola para sitiarla; pero los acontecimientos llamaron a esta división en Cataluña, el general Severoli vino a sustituirla el 20 de enero con dos batallones del 1er regimiento de línea italiano, dos batallones del 114º, un batallón del 1º del Vístula, dos compañías de artillería y dos compañías de zapadores. Estas tropas se colocaron en las alturas y en la playa cerca de la plaza, a saber: los italianos a la derecha; el Batallón del Vístula , la artillería, los zapadores y el parque de asedio en el centro; y un batallón del 114º a la izquierda, se hicieron algunos atrincheramientos entre la inundación y la orilla para contener las salidas de la guarnición.

Mapa de Peñíscola del Atlas de las memorias de las campañas en España del mariscal Suchet [2]. Hemos destacado los principales puntos: Vista panorámica de Peñíscola; La fortaleza unida por un istmo y la salida para las rutas hacia Benicarló al norte (con puestos de control franceses) y Torre Blanca al sur; Leyenda; Pantano impracticable; Línea de paralelas y trincheras de unos 418 metros; Artillería en cerros cercanos: II (3 obuses de 8 pulgadas y dos piezas de 24 pulgadas) y III (4 piezas de 24 pulgadas); Artillería en las paralelas: 6 (4 morteros de 12 pulgadas), IV (4 piezas de 24 pulgadas) y V (4 piezas de 24 pulgadas y un obús de 6 pulgadas); Cuatro chalupas cañoneras al norte y dos bergantines ingleses al sur ayudaban a la defensa de la plaza. (d)

El sitio de Peñíscola ofrecía grandes dificultades, el general Severoli quiso intentar hacerse dueño de él por la vía de las negociaciones; pero rechazadas las proposiciones que le hizo al gobernador, resolvió emprender las operaciones de sitio, comenzando por bombardear la ciudad. El general Valée, comandante de la artillería del ejército de Aragón, vino a fijar el emplazamiento de la batería número 1, de cuatro morteros de 12 pulgadas, que se construyó a casi mil doscientos metros del lugar, detrás de un altozano (cerro de poca altura en terreno llano), y un poco más arriba del camino de Benicarló que, por esta parte, corre a lo largo del pie de la montaña. Esta batería inició su fuego el 28 de enero y lo continuó dia y noche.

1ª , 2ª y 3ª noche del 31 de enero al 3 de febrero: En la noche del 31 de enero al 1 de febrero, el Mayor Plagniol, con mil trabajadores, abrió una parte de la paralela detrás de la inundación, mirando al sur hacia la playa. Este paralela se prolongó en las noches siguientes apretando cada vez más el istmo y el frente de ataque (hasta un total de 215 toesas, unos 418 m.). El coronel de artillería Raffron estableció inmediatamente en las alturas y en las paralelas cinco baterías para contrarrestar las del lugar, a saber:

Número 2, dos cañones de 24 libras y tres obuses de 6 pulgadas; Número 3, de cuatro piezas de 24; Número 4, de cuatro piezas de 24; No. 5, cuatro cañones de 24 libras y un obús de 6 pulgadas; Nº 6, cuatro morteros.

El intercambio artillero era intenso entre los sitiadores y la plaza: los morteros disparaban noche y día llegando a hundir una cañonera, mientras que la artillería de la fortaleza, que podía batir todo el frente a ambos lados del istmo y la playa disparaba balas y metralla cerca de las baterías destinadas a hacer brecha.

Según J. Belmas, apenas había comenzado el sitio, cuando un navío que se había armado por los franceses en el puerto de Denia tomó en el mar una barca que llevaba despachos del gobernador de Peñíscola al comandante general de Alicante. Por la presencia de ánimo de un voltigeur que estaba a bordo del barco, el despacho fue retirado del agua tal como acababa de ser arrojado a ella. Este despacho informó al mariscal Suchet del malestar que reinaba entre la guarnición y los ingleses. El general García-Navarro se expresaba con indignación con sus aliados, que le exigieron la entrega del lugar, y declaró que prefería someterse a los franceses, como había hecho Valencia y el resto de España. El conocimiento de estas disposiciones determinó al general en jefe a hacer que se ofreciera de nuevo la capitulación al gobernador. El 2 de febrero se envió al lugar el teniente de Estado Mayor Charles Prunel y se acordó con el General García Navarro en base a una convención de que la fortaleza sería entregada al ejército francés, con la condición de que la guarnición se retirara a donde quisiera [1]. Según J. Hernández, «Pese a que contaba con los hombres, armas y municiones necesarios para resistir el gobernador Navarro capituló a comienzos de febrero de 1812 tras dos semanas de bombardeo, una “traición” para los españoles. Sin embargo, las fuentes coetáneas (tanto españolas como inglesas) revelan que Navarro quiso evitar que la plaza se convirtiese en un “segundo Gibraltar” si cedía su control a Inglaterra [3].

FUERZAS IMPERIALES EN EL ASEDIO [10] (≈ 3.500 h.)

114º Regimiento de Línea (2 batallones)
1er Regimiento Italiano de Línea (2 batallones)
2º Regimiento de la Legión del Vístula (1 batallón)
8/1º Artillería a Pie (3 oficiales / 95 soldados/artill.)
l0/1º Artillería a Pie (3/88)
6/4º (bis) Tren Batallón (1/98)
1/4º Tren Batallón Italiano (2/80)
7/2º Batallón de Zapadores (Desconocido)
7ª Compañía Italiana de Zapadores (3/70)

FUERZAS ESPAÑOLAS EN LA DEFENSA (≈ 600 h.)

Regimiento de Infantería de Cazadores de Valencia (?)

3er batallón de cazadores de Orihuela

Real Cuerpo de Ingenieros

Artillería

Otros.

El castillo templario que domina el territorio se edificó entre 1294 a 1307, sobre los restos de la antigua alcazaba árabe.

Del despacho de 17 de enero3 del propio García Navarro al ministro de la Guerra (antes de la capitulación), se reiteraba en un primer despacho enviado con fecha 1 de diciembre, donde informaba del mal estado de las cureñas de las piezas de la Plaza, el estado inacabado de las defensas que había previsto él mismo, el mal estado de la tropa en cuanto a número, armamento, uniformidad y calzado así como, no podía ser de otra modo, la falta de dinero, que reclamaba urgentemente para poder aprovisionarse en los pueblos vecinos. Aparte también informaba de la falta de ayuda por parte de la marina británica4. Sin la posibilidad de ser socorrido por tierra e improbablemente por mar, era cuestión de tiempo que pudiera seguir la misma suerte que Valencia y que habían seguido otras fortalezas con más medios, y más con un jefe enemigo tan competente como Suchet. El acuerdo fue aceptado por los defensores y García Navarro5 firmó la capitulación. A pesar de abandonar la plaza, los españoles salvaban toda la guarnición de ser hecha prisionera (excepto su jefe y algunos oficiales6, que se incorporaron a las filas josefinas) y los imperiales se ahorraban un asedio que se antojaba muy complicado y que hubiera requerido tiempo y sacrificios. El 4 de febrero se tomó posesión de Peñíscola por parte de las tropas de Severoli, donde se encontraron 74 cañones y bastantes provisiones. El contingente del ejército de Aragón en el asedio solo sufrió unos sesenta hombres muertos o heridos [1].

Para los franceses el lugar sería muy útil para la defensa de la costa, por la protección que allí hallaban los corsarios y las demás naves perseguidas por los aliados. Las fortificaciones fueron puestas en orden; en el baluarte izquierdo del frente de tierra se hizo un atrincheramiento interior, forrado de artillería, y se prepararon obstáculos en las salidas de las calles y en las casas para poder, si fuera necesario, defender el terreno pie a pie como hasta el castillo.

Peñíscola permanecería en poder de los imperiales hasta 1814. Desde enero de aquel año el ejército español del general Elío la sometió a un duro asedio, que dejó en ruinas la fortaleza y el caserío adyacente y provocó muchas víctimas entre la guarnición francesa, la cual se rindió finalmente el 25 de mayo de 1814 [11]. El asedio por parte española esta vez fue mucho más difícil: el tiempo había sido durísimo y las paralelas a las primeras obras del fuerte se habían visto entorpecidas con frecuencia por las lluvias y por la escasa calidad del terreno arenoso, que se inundaba continuamente.

Ermita de la Virgen de la Ermitana (1708-14), construida anexada al castillo.
Una dependencia abovedada del castillo.

– – – – – o – – – – –

1El Estado Militar de 1808 cita para Peñíscola 1 compañía del Cuerpo de Inválidos Hábiles (desde 1729 por R.O. las Unidades de Inválidos eran consideradas como unidades militares y en servicio), al mando del teniente coronel D. Manuel Loriente. El estadillo militar de X. Cabanes para el 2º ejército en fecha 15 de agosto de 1811, lista en la guarnición de Peñíscola un solo batallón con un total de 44 oficiales y 1290 hombres [7].

2García Navarro, Pedro. Cartagena (1781 – 1864). Brigadier de los Reales Ejércitos y Oficial de la Armada destinado en la ciudad de Cartagena. En enero de 1807 es ascendido a teniente de fragata. Al comienzo de la Guerra de la Independencia se incorpora a los batallones de tropas de Marina que se suman a las fuerzas del ejército organizado en la región de Levante. Rápidamente ascendido participa en la mayor parte de los combates librados en Aragón y Valencia. En 1810, tras las derrotas de María y Belchite, manda una pequeña fuerza situada en la línea del río Algas, protegiendo la plaza de Tortosa. Tras la conquista de Tortosa y el avance de Suchet hacia Valencia, García Navarro es nombrado gobernador de la plaza de Peñíscola (en septiembre de 1811). La entrega del castillo fue considerada como una traición, circunstancia agravada por la adhesión de García Navarro a la causa del rey José I». En 1814 se exilió a Francia, aunque pudo volver amnistiado tras el Trienio Liberal.[4]

3Comunicación del Gobernador de Peñíscola al Ministro de la Guerra manifestando el tristisimo estado en que se halla la plaza y remitiendo copia de un mensaje de un Comandante de las fuerzas francesas en Benicarló intimando la rendición y la contestación por el Gobernador de Peñíscola. Tiene la fecha de 17 de enero.

«Exmo. Señor.

En mi oficio de primero de diciembre manifesté a V.E. el deplorable estado de esta Plaza y à pesar de mis continuas reclamaciones à todas las Autoridades, no he podido lograr se mejore. No es posible esplicar a V.E. mi situación deplorable: Los enemigos me intimaron ayer la rendicion: Me hallo falto de quasi todos los articulos necesarios para vivir. Las obras q. emprendi con toda la eficacia posible se hallan a poco mas de la mitad. La Guarnicion es la mitad que devía ser, se halla desnuda, descalza, y sin pagar y en peor estado del q. manifesté à V.E. en mi citado oficio; Pues en una promocion que se ha hecho han sido promovidos los sugetos mas malos y postergados los pocos venemeritos. No puedo comprender Señor Excemo. Que sin estudio se me haya abandonado hasta el punto de no embiarme ningun Socorro, de no concederme siquiera un Armero, quando manifestava, estan inutiles quasi todos los fuciles del Batton. de Oriha. El curenaje todo deteriorado, y no he podido conseguir Individuo alguno de Maestranza: Hasta las Proviciones enfin con q. el Gobierno Yngles auxiliaba esta Plaza, han sido embargadas en Denia; Y en fin Señor Excmo. Parece que todo estava dispuesto como si el intento fuera entregarnos: Yó no haré tan horrible imputacion à ninguno, pero pública es. Si, todas las reclamaciones q. he hecho sin comprender la estraña razón por quienes no han sido atendidas.

La Copia numº. Primº. Enterará a V.E. de la intimacion q. me ha hecho el Enemigo y la numº dos, de mi modo de pensar.

Espero que V.E. lo hará todo presente à S.A. asegurandole que si llegan prontos auxilios de armas, curenaje, y en especial dinero (pues con este sacaré medios de Subsistencia de los mismos Pueblos q. ocupa el Enemigo) se conservará este Punto à nuestro desgraciado Monarcha.»

Dios guie à V.E. muchs años. Peniscola, 17 de enero de 1812. Excmo. Señor Pedro García Navarro // Excemo. Sor Ministro de la Guerra

4El poco o nulo apoyo británico que esgrimía el gobernador no deja de ser un punto controvertido. Mientras que García Navarro se quejaba en su despacho que el flujo de suministros por parte de la flota inglesa se había interrumpido, Suchet en su escrito al mayor general Berthier, fechado en Valencia a 7 de marzo [13], informaba que «Cinc volies anglaises croisaient au large et communiquaient avec la place, qui recevait ainsi des secours continuels de dehors.«. Un subteniente de Ingenieros, Benito Bolarin, destacaba en su declaración tras el asedio que la plaza estaba bien surtida de munición entre la que se encontraba, “los que desembarcó un bergantín ingles el mismo día de la rendición”.

5La declaración de Juan de Bayona, teniente del Regimiento de Infantería de Cazadores de Valencia y ayudante del brigadier García Navarro, en el Cuartel General de Murcia, realizada posteriormente el 6 de marzo, nos permite conocer la composición de la Junta de Peñíscola que aprobó la rendición: comandante de Artillería Salvador de Olta (citado en otra declaración como José Acosta), teniente de rey de la plaza, Álvarez, capitán graduado de teniente coronel, Braulio Enrique, capitán del 3º de Orihuela, José Gómez de Bustamante, capitán del mismo, Francisco Cano, comandante del batallón de Orihuela, Isidro Monrabal, y el sargento mayor de la plaza, Francisco Peroldo. Al parecer, sólo Braulio Enrique mantuvo la decisión de resistir, ya que “todo el mundo estaba muy acollonado”, a pesar de que la plaza “estaba provista abundantemente de víveres y municiones”. [9]

6Gracias a la amable contribución de Antonio Grajal en FB, reproducimos la carta de uno de esos oficiales a los mandos franceses:

«En los documento del fondo Suchet se puede ver la mezquina deserción de Genaro Gilabert teniente agregado del 3er batallón de cazadores de Orihuela. CARTA DE GENARO GILABERT

Señor Baron de Harispe, Mi general

Don Genaro Gilabert, teniente agregado del 3er batallón de cazadores de Orihuela a V.S, respetuosamente expone que en el día 23 del corriente salió de la plaza de Peñíscola trayendo en su compañía 6 prisioneros franceses que había en aquella, cuya concreción le costó 80 duros por cuya razón a quedado sin dinero alguno para mantenerse y equiparse de lo muy necesario y siendo su idea de pasarse, el continuar el servicio a S.M.C. Nvo. Sob, Jose I para continuar su carrera y ser más atendido en el ejército Francés, que lo ha visto en España; y habiendo servido en caballería. A V.S. rendidamente le suplica que se digne destinarlo en la división de su mando y agregándole en el Estado Mayor, para que con más seguridad pueda estar al lado de V.S. y acreditar (…) en el servicio de seguridad a su persona; mandando se le socorra con algún dinero para su equipo.

Mientras tanto tiene el honor de quedar siempre esperando las órdenes de V.S. Con la mayor consideración.

Alcoy 30 de enero de 1812 // Genaro de Gilabert

RELACIÓN QUE PRESENTA (A LOS FRANCESES) EL TENIENTE DON GENARO DE GILABERT DEL ESTADO QUE TIENE LA PLAZA DE PEÑÍSCOLA

1. La plaza no tiene más fortificación que la fuerza de la muralla por la naturalidad de la península.

2. Tiene formada una batería fuera de la muralla en la subida al camino titulada «Batería Preciosa» defendida por 30 hombres y 4 piezas de a 4 y 2, una de doce de hierro, y puede ser asaltada por las troneras y ser sorprendida yendo por la orilla del (…) e levante.

3. Tiene la plaza como unas 18 a 24 piezas menores de calibre y las más de hierro.

4. Tiene la plaza de guarnición como unos 500 a 600 hombres poco instruidos y muy mal contentos por la desnudez y mal trato.

5. Tiene la plaza el puerto libre para embarcarse cuando quieran, pero no hay barcos para verificarlo.

6. Tiene la plaza víveres para 10 meses y (…) bacalao, sardina, atún. Harina no tiene para más de 5 ó 6 meses

7. Tiene municiones escasas para 7 (?) meses.»

Perspectiva desde el paseo situado sobre el istmo y el casco antiguo amurallado a la derecha.

Fuentes:

1 – «Journaux des sièges faits ou soutenus par les Français dans la péninsule de 1807 à 1814…» / Tomo 4º- J. Belmas, Firmin Didot Frères et Cie, PAris, 1837

2 – «Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d’Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814» / ATLAS – Louis Suchet, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

3 – «Perfeccionamiento y funciones de una fortaleza costera valenciana. La llave «inatacable de Peñíscola» (ss. XVI-XIX)» – Javier Hernández Ruano, 2021. Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación PGC2018-094150-B-C21, titulado Privilegio, trabajo y conflictividad. La sociedad moderna de los territorios hispánicos del Mediterráneo occidental entre el cambio y las resistencias.

4 – https://dbe.rah.es/biografias/77581/pedro-garcia-navarro

5 – «Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 a 1814». Tomo XIII – José Gómez de Arteche y Moro, Ediciones SIMTAC, Valencia, 2001

6 – https://www.todopeniscola.com/historia-peniscola

7 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

8 – «Comunicación del Gobernador de Peñiscola al Ministro de la Guerra sobre el estado en que se hallaba la plaza.» – Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,127,N.85

9 – «La Guerra de la Independencia en la provincia de Castellón 1812» – Ricardo Pardo Camacho, Aula Militar «Bermúdez de Castro», Castellón, 2009

10 – «French Forces Siege of Peniscola January-February 1812» – Copyright GFN 1990

11 – https://www.guerra-historia-publica.es/recursos/2510

12 – https://www.acime.es/index.php/asociacion/historia/cuerpo-de-invalidos

13 – «Journal Administratif, Politique et Littéraire, du Departement du Doubs«, Nº X, Samedi, 7 mars 1812

Imágenes:

a – https://www.todocoleccion.net/postales-comunidad-valenciana/postal-antigua-peniscola-castellon-vista-general-oeste-sin-circular~x57013433

b, c, d – «Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d’Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814» / ATLAS – Louis Suchet, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

e – Fotos propias del autor.

La abadía de Montserrat durante la Guerra de Independencia (1809-1812)

Tiempo de lectura: 25 minutos

El Monasterio de Santa María de Montserrat es una abadía benedictina situada en la montaña de Montserrat, en la provincia de Barcelona y a poco más de 60 km de la capital barcelonesa, que en el transcurso de los años se ha convertido en un punto de peregrinaje para creyentes y de visita de referencia para los turistas. Durante la Guerra de Independencia fue ocupada en tres ocasiones por el ejército napoleónico (1809, 1811 y 1812), aunque solo en las dos últimas se produjeron fuertes combates que llevaron a la destrucción del complejo religioso, una consecuencia de haberse transformado su recinto para un uso militar por una controvertida decisión de la por entonces Junta Superior de Cataluña en el año 1810, lo que llevó a convertirlo en un claro objetivo para las tropas invasoras y provocar con el tiempo su ruina.

Una vista panorámica de San Jerónimo a 1.236 metros sobre el nivel del mar en las montañas de Montserrat (b)

PRIMERA INCURSIÓN EN 1809

A principios de la contienda, el monasterio fue un refugio de los somatenes locales, que se dirigían al mismo en busca de cobijo y provisiones, para ser dirigidos luego a las Juntas de Manresa y de Igualada. Se improvisó un hospital de sangre en las dependencias destinadas a los peregrinos para los heridos. Cuando su número aumentó se trasladó el hospital a El Bruch. El dia 10 de enero de 1809, cinco columnas imperiales componiendo unos 5.000 hombres atacaron por la parte de El Bruch e Igualada a los 1.000 migueletes y somatenes que mandaba Francisco Salsas, que se retiraron hacia Manresa. Los franceses y sus aliados se replegaron hacia El Bruch, pasando a Montserrat una pequeña partida de ellos al mando del general Pierre Devaux1. Los monaguillos y monjes se dispersaron por la montaña y las ermitas cercanas, aunque los más mayores se quedaron. Uno de ellos recibió en francés a los soldados de Devaux que solo pidieron víveres para la tropa, mientras entre la una y las dos de la mañana algunos soldados con velas iluminadas daban una vuelta al monasterio en busca de refugiados enemigos. Debido al frio reinante se habían improvisado algunas fogatas en el recinto. Cuando se supo la ocupación en los pueblos vecinos, algunos somatenes se apresuraron a subir a la montaña por sendas poco conocidas, pero eran demasiados pocos, y al despuntar el nuevo día, 12 de enero de 1809, y tras un nuevo registro en el monasterio y la iglesia, Devaux partió con sus hombres. Al descender de Montserrat Devaux, con los 800 soldados que llevaba, fue detenido una hora y media por el jefe guerrillero Brichfeus, quien con solo 150 hombres se apoderó de Casa Massana, punto que luego, ante la superioridad de fuerzas, se vio obligado a abandonar. Vueltos al monasterio los monjes no echaron a faltar ningún bien, excepto seis animales que no habían sido retirados a tiempo de los establos.

Venían persiguiéndoles desde las cumbres de la histórica montaña los somatenes de Monistrol, juntamente con 16 hombres del pueblo de Borrada, habiéndoles causado 9 muertos, y tomándoles muchos víveres, único botin que se llevaron del monasterio, y una acémila. [3]

Vista general de la montaña de Montserrat, desde la ermita de San Miguel, por Claude-François Fortier (1806)
Bibliothèque numérique de l’INHA. Bibliothèque de l’Institut National d’Histoire de l’Art, collections Jacques Doucet (c)

El monasterio como plaza fuerte.

En el mes de mayo de 1810, la Junta Superior de Cataluña decretó la fortificación de Montserrat. La medida fue polémica: entre los partidarios de la misma estaba el barón de Eroles, pero también se alzaron voces como la del propio abad de Montserrat y de José Manso (dijo que son sus tropas podría conquistar el enclave en tan solo ocho días), que veían los inconvenientes manifiestos de tal iniciativa: sería necesario un ejército considerable para defender el enclave que necesitaría víveres y agua para mantenerse que no podía proveer el monasterio, y el lugar tenía demasiados accesos para poder llevar a cabo una defensa con garantías.

De hecho al fortificar (y militarizar) el monasterio, de un uso religioso a un uso bélico, se convertía inmediatamente en un objetivo militar para el bando imperial y de hecho la medida precipitó su destrucción en mayor medida por el ejército del mariscal Suchet en 1811 y finalmente por el contingente del general Mathieu en 1812.


LA BATALLA DE MONTSERRAT – 25.07.1811

Movimientos previos tropas imperiales.

El general Suchet fue nombrado mariscal por el emperador Napoleón (Decreto en Saint-Cloud el 8 de julio de 1811) por sus conquistas consecutivas de Lérida, Mequinenza, Tortosa y Tarragona. Junto con el decreto se hallaba una instrucción2 que ordenaba demoler Tarragona, conservando tan solo un reducto, tomar Montserrat y marchar a continuación sobre el reino de Valencia. El ataque sobre Montserrat, que desde 1810 era considerado como una plaza fuerte por parte española, buscaba dejar sin un punto de apoyo al 1er ejército, o de la derecha, de Cataluña y desbloquear la ruta entre Lérida y Barcelona.

El 22 de julio el general Montmarie se desplazó de Montblanch a Igualada, mientras que los generales Frère y Harispe avanzaron por Manresa y el general Maurice Mathieu, con una columna venida de Martorell ocupaba Esparreguera. El día 23 el recién nombrado mariscal Suchet de desplazaba hacia Igualada por Sarral y Santa Coloma de Queralt. Suchet llegó al albergue de El Bruch el 24 de julio de 1811, donde se reunió con todos sus generales para planear el ataque.

Orografía del terreno con Google Earth. La montaña de Montserrat es un macizo de formas digitalizadas que se eleva abruptamente al oeste del río Llobregat y alcanza los 1236  m en la cima de Sant Jerónimo. Se destacan Monistrol, Collbató y Can Massana, este último a unos 9 kilómetros de la abadía.
El barón de Eroles (e)

La abadía de Montserrat se hallaba custodiada por el barón de Eroles4, con 3.000 hombres, casi todos somatenes. Tres caminos conducían al Monasterio, que habían sido fortificados: el que iba a Casa Massana, estaba defendido por dos baterías, en la entrada del monasterio, un atrincheramiento y en el sendero que conducía a Collbató estaba situada otra batería. Teóricamente Montserrat albergaba gran número de riquezas acumuladas a lo largo de los años en forma de ofrendas3.

El propio Suchet mandaba la operación que comenzó al alba del día 25 de julio. El general Louis Jean Nicolas Abbé avanzó por el camino principal seguido del general Maurice Mathieu (el gobernador de Barcelona) en retaguardia y otras compañías y partidas de tiradores subieron por otros caminos o por los quebrados de la montaña. Frente a una ardua resistencia, las tropas ligeras francesas ascendieron por las cumbres que se alzan tras el monasterio y empezaron a disparar a los artilleros españoles. Los soldados de Abbé entraron en el recinto donde se defendían desesperadamente los somatenes a golpe de arma blanca.

Los defensores con el barón de Eroles evacuaron precipitadamente el convento por el camino de la Cueva, atravesaron el rio y se refugiaron en el mas de Can Tobella, siguiendo hasta Vich, a fin de reunir a los desertores y dispersos. Los españoles perdieron entre muchos muertos, 47 prisioneros, pero los imperiales trasladaron 260 de sus heridos á Cervera, á donde llegó Suchet el día 27 con 3,000 infantes y 450 caballos. [3]

Suchet quería un ataque rápido que impidiera un combate prolongado en un terreno desfavorable al atacante. La brigada Montmarie fue situada en Collbató para atajar la retirada enemiga por ese punto. Los generales Frère y Harispe ocuparon las rutas que llevaban a Igualada y Manresa. El ataque principal se dirigiría desde Casa Massana: el 25 de julio por la mañana, el general Abbé, a la cabeza de dos regimientos, el 1º Ligero y el 114º de Línea y una batería de tres cañones avanzaron sobre la ruta hacia la abadía, seguidos de varios batallones mandados por el general Mathieu, como reserva, en la que se encontraba el propio Suchet. Tras superar algunas baterías emplazadas en el camino (Ermita de Santa Cecília) y a los somatenes que disparaban desde la montaña, las tropas ligeras francesas y de línea (unos 300 hombres) lograron alcanzar las alturas que dominan el monasterio y la columna principal encabezada por la artillería forzó los reductos de la entrada principal.
El Puente de Monistrol de Montserrat, por Laborde. (f)

Algunos ornamentos preciosos por desdicha devueltos al monasterio por mandato de la Junta Superior, y los demás objetos de valor fácilmente trasladables se acumularon junto a los arreos de los animales; el resto – altares, retablos, estatuas, pinturas, mobiliario del coro con el soberbio atril y los monumentales libros de pergamino – fueron bárbaramente mutilados, troceados y desmenuzados. Los soldados amontonaron enormes masas de combustible en todos los edificios del santuario, especialmente en la iglesia; la noche del 10 al 11 de octubre, en el momento de partir, prendieron fuego al conjunto. El estrago ingente ocasionado por las llamas fue inenarrable. [1]

José Manso había predicho la caída del monasterio en ocho días y a Suchet le habían bastado tres horas. Aquella misma tarde Suchet salió hacia Lérida con objeto de reunir allí un convoy considerable, dejando en aquella ciudad de 500 a 600 hombres. En Montserrat quedó de guarnición el general Federico Palombiní5, con su brigada y alguna artillería. El general Frère pasó á situarse en Igualada. Los somatenes no desmayaron con todo. Reunidos alrededor de los puntos que los franceses acababan de ocupar, procuraban atacarlos sin descanso. El 27 se destacó de aquel monasterio una fuerza de 300 hombres hacía Monistrol, Castellvell y Vílar, pero los somatenes6 les embistieron con tanto denuedo, que le fue preciso replegarse á su primera posición.

TERCERA INCURSIÓN EN 1812

Montserrat, restos antiguos, patio y claustrillo. (g)

El verano de 1812, el coronel Edward Green, quiso fortificarse en la ermita de San Dimas7. El 20 de junio, 300 hombres comenzaron los trabajos. El general Mathieu se presentó con sus tropas el 28 de julio por la mañana. En esta ocasión los monjes que quedaban se distribuyeron por las masías cercanas fuera del ámbito de la montaña.

Las tropas de Green estuvieron todo el día disparando desde las alturas de la ermita, pero provocaron pocas bajas ya que los franceses se habían resguardado en el monasterio. Los imperiales lograron colocar artillería en una planicie cercna que dominaba la ermita de San Dimas y Green capituló al día siguiente con su batallón anglo-español.

Acto seguido, los imperiales incendiaron las capillas y ermitas diseminadas por la montaña, destrozaron las pocas estatuas que quedaban en pie, el pavimento de mármol de la iglesia y para acabar de destruir las pocas paredes y techos que quedaban, se colocaron grandes cantidades de pólvora que se hicieron estallar el 31 de julio por la mañana. Montserrat era ya tan solo un conjunto de ruinas, polvo y escombros sin forma alguna.

Al día siguiente, primero de agosto, los monjes volvieron para tratar de improvisar una precaria capilla.

MONTSERRAT EN LA ÉPOCA ACTUAL

La abadía en el año 1968.
Plaza de Santa María con el hotel a la derecha.
Plaza del Abad Oliva.
Plaza de Santa María y el claustro gótico al fondo.
Plaza de la Cruz en la parte inferior.
Vista del complejo desde las montañas que la rodean. (h)
Vista de la población de Monistrol de Montserrat.

– – – – – – o – – – – – –

1Pierre Devaux (1762 – 1819), general de brigada del ejército imperial. Tras la campaña de Prusia de 1806 fue nombrado Caballero de la Orden de la Corona de Hierro en 1807, luego se trasladó a España. Se destacó en las batallas de Altafulla y Anselta (¿?), logró con hábiles maniobras operar el abastecimiento de Balaguer y Tarragona, contribuyó a la toma de Montserrat, y fue llamado a la Grande Armée en 1813.

2«Mémories du Maréchal Suchet» – Tome Premier, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834, pp. 119

3El famoso tesoro del templo fue utilizado para sufragar los gastos de la guerra, y varios militares como el marqués de Palacio, el marqués de Coupigny y Enrique O’Donnell extendieron sendos recibos por las entregas de dichos tesoros de los que no se libraron los frontales del altar mayor, ni el sitial de plata con la santa imagen, ni los relicarios, ni las puertas macizas de plata. [1]

4Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga, III Barón de Eroles, marqués de la Cañada Ibáñez, en las Dos Sicilias, (1785 – 1825). El 11 de junio de 1811 batió a la caballería del mariscal Suchet en las inmediaciones de Tarragona, y el 18 se apoderó de un convoy de quinientas acémilas en Falset. Perdida ya la plaza de Tarragona, sostuvo el embarque de la división valenciana, rechazando a la vanguardia de Suchet sobre Mataró y Arenys de Mar. Dispersado el ejército de Cataluña, defendió Montserrat con 3.000 hombres, contra todas las fuerzas de Suchet (25 de julio).

5Giuseppe Federico Palombini o Joseph Friedrich von Palombini (1774 – 1850) se convirtió en comandante de la división italiana durante las Guerras Napoleónicas.Trasladado a España, combatió en la división del general Pino en Roses , Cardedeu , Molins de Rei, Valls y Gerona y fue ascendido a general de brigada en 1809. Dirigió una brigada en El Pla y Tarragona en 1811 y fue ascendido a general de división. Dirigió su división en Sagunto , Valencia y Castro Urdiales en 1811-1813.

6Algunos somatenes y hasta bandoleros de la zona entraron en el terreno de la leyenda como Mansueto (Mansuet) Boxó y Xalabia, un herrero de la población de Vilar, del que se habla que que ocupó algunas de las cuevas de salitre de Montserrat entre 1808 y fue muerto por los franceses el 14 de junio de 1808. También se habla de otro Mansueto Boxó que tomó parte en las guerras Carlistas. Su figura fue recogida en la Auca de Castellbell y Vilar (una auca es una historia pictórica propia de la cultura catalana que suele representar un hecho histórico, una biografía de una persona famosa o popular o una leyenda):

«Aquest valent patriota

Es deia Mansuet Boxó

I els gavatxos no pararen

fins matar-lo a traició»

«Este valiente patriota

Se llamaba Mansueto Boxó

Y los gabachos no pararon

Hasta matarlo a traición»

7Se previó para dicha época un desembarco de una fuerza anglo-siciliana de 7.000 hombres al mando del general Maitland en la Alta Cataluña, y Suchet recibió inteligencia de dicha operación, mandando una columna volante al mando del general Decaen para intentar contrarrestarla. Para su previsto desembarco en Palamós (sería finalmente en Alicante) el general Maitland coordinó una operación secundaria, enviando un tal coronel Green a Cataluña para formar una fuerza insurgente para ocupar y fortificar el convento abandonado de Montserrat y establecer un puesto en la cercana ermita de San Dimas. El general Decaen respondió enviando a Maurice Mathieu para expulsar a la fuerza de Green, que le tomó solo un día (27 de julio), obligando a Green a evacuar la posición. Cuando Maurice Mathieu volvió a Barcelona, ​​recibió noticias del desembarco de Maitland. La operación de Green había funcionado.


Fuentes:

1 – «Història de Montserrat» – Anselm M. Albareda y Josep Massot, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2012

2 – «Mémories du Maréchal Suchet» – Tome Premier, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

3 – «Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado» – Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861

4 – https://dbe.rah.es/biografias/12409/joaquin-ibanez-cuevas-y-valonga

5 – https://totmontserrat.cat/acerca-de/1397-2-2/

6 – https://hmong.es/wiki/Giuseppe_Federico_Palombini

7 – «The Army of Catalonia: Organization, Operations, and Logistics, 1807-1814» – John Leckey Morgan, (1994). Dissertations. 3478. https://ecommons.luc.edu/luc_diss/3478

8 – «En Mansuet Boxó. Entre la llegenda y la historia» – Joan Masats i Llover, L’Auca comentada, nº 6, Manresa, 1989

Imágenes:

a – https://www.ebay.fr/itm/152737661202 – Prise de Montserrat

b – Par Diliff — Travail personnel, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1561663

c – https://www.monestirs.cat/monst/bages/ba19moni/Z-Montserrat-61.jpg

d – https://cloud10.todocoleccion.online/postales-cataluna/tc/2018/07/28/23/129329027.jpg

e – http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=479458

f – https://www.frame.es/images/sistema/catalogo_grande/gbar00410.jpg

g – De Cecilio Pizarro – (1860-11-18). "Montserrat, restos antiguos, patio y claustrillo". El Museo Universal 4 (47): 372. ISSN 1889-8440., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=35366891

h – Par Richard Schneider — aufgenommen, fotografiert von Richard Schneider, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=587310

El peor apuro para Wellington, por Carole Divall

Tiempo de lectura: 50 minutos

Carole Divall

El 21 de octubre de 1812, hace ya 210 años, el por entonces marques de Wellington, Arthur Wellesley, sufrió uno de sus escasos reveses en la península ibérica, viéndose obligado a levantar el asedio al que sometía a la guarnición francesa del castillo de Burgos desde hacía un mes y a adentrarse de nuevo hacia tierras portuguesas tras una penosa retirada que a muchos les recordó la sufrida por las tropas expedicionarias británicas de Sir John Moore en enero de 1809.

Carole Divall, especialista y autora de varios libros sobre las guerras napoleónicas, examina el fallido asedio de Burgos, descrito por Wellington como su «peor apuro», y las terribles condiciones sufridas por su desmoralizado ejército durante la posterior retirada a Portugal, en una conferencia impartida en el National Army Museum en el año 2013. También es autora de un libro sobre el asedio, «Wellington’s Worst Scrape: The Burgos Campaign 1812«, editado por Pen & Sword Military en el mismo año 2013.

LA CONFERENCIA

Buenas tardes damas y caballeros,

Hace ciento noventa y nueve años, si hubiera estado aquí el año pasado, habría sido hace 200 años, hasta el día de hoy, un ejército anglo-portugués y uno francés estaban en posiciones de batalla en un terreno por el que ya se habían peleado en julio, es decir, en Salamanca.

1812 había sido, creo que podríamos llamarlo, un año de gloria para Wellington, durante gran parte del año sin duda. Sólo para repasar muy rápido: Ciudad Rodrigo, tomada en enero; Badajoz, tomada en abril; y luego, como dijo un oficial francés, el 21 de julio en Salamanca había derrotado a 40.000 hombres en 40 minutos. Ahora, todos sabemos que eso no es del todo exacto, pero eso tiene algún efecto en la Batalla de Waterloo en el pensamiento francés. Después de la batalla de Salamanca, por supuesto, tenía que decidir su próximo movimiento. Podía perseguir al Ejército de Portugal, al mando del General Clausel tras la herida del Mariscal Marmont, al norte más allá del Ebro. Eso sería un logro bastante útil porque, por supuesto, separaría a las fuerzas del sur del mariscal Soult de las fuerzas del norte de Clausel y, de hecho, también de Caffarelli. Alternativamente, podría moverse hacia el sur y tratar con Soult en Andalucía. O, como decidió hacer, podría marchar sobre Madrid.

Solo por un momento para tener una visión más amplia, porque lo que hay que recordar es que a Wellington le interesaba mantener a los franceses separados, porque si les permitía juntarse, iba a ser superado seriamente en número.

Situación de los ejércitos franceses a mediados de 1812 (a)

Así que tenemos el Ejército del Sur, que es, por supuesto, el Mariscal Soult, de 63.000 efectivos. En el norte tenemos al General Clausel con el Ejército de Portugal, el Ejército de Portugal, 52.000 efectivos. Más al norte el General Caffarelli, el Ejército del Norte mantiene la zona fronteriza y también, por supuesto, Galicia. Luego, en la costa este, tenemos al Mariscal Suchet, de reciente creación, y finalmente al Rey José. con el Ejército del Centro. Suchet tenía 66.000, el suyo era en realidad el más grande de los ejércitos franceses. Joseph, con su comandante real, Jourdan, tenía 20.000. Estos son, en realidad, efectivos teóricos, por supuesto. Ningún ejército es capaz de poner a todos sus hombres en el campo. Pero los franceses en realidad tenían 190.000 hombres en España en armas, mientras que el ejército anglo-portugués era de 75.000. Entonces pueden ver por qué era tan importante para Wellington mantener separados a esos ejércitos.

Haber decidido ir Madrid era una declaración política y era una de las premisas de Napoleón. ¿No lo era cada vez que invadía un país el tomar su capital? Él envía un mensaje. Y, aunque Madrid no era la capital francesa, era donde los franceses, por supuesto, habían establecido su poder. Cuando Wellington entró en Madrid, o se acercó a Madrid, José huyó para unirse a Suchet en Valencia.

Ahora, curiosamente, y estoy seguro de que todos ustedes saben esto, los mariscales franceses no se llevaban particularmente bien. Todos protegían sus propios pedacitos de territorio y, de hecho, había bastante una feroz disputa entre Soult y José sobre lo que debía hacer José. Soult, muy, muy reacio a renunciar a su semi-reino de Andalucía, quería que José bajara y se reuniera con él allí. José, sin embargo, quería que Soult abandonara Andalucía y viniera a reforzar la posición francesa más al norte, y hubo un poco de estancamiento durante bastante tiempo. Soult prevaricó, jugó con el tiempo, y ciertamente no estaba en ninguna parte para evitar que Wellington disfrutase de lo que fue una entrada tumultuosa en Madrid.

General Foy (b)

Obviamente en el tiempo disponible no puedo describirlo, pero si leen alguno de los relatos de personas que estaban allí, entonces no se parecía a nada que hubieran experimentado antes. Alguien, uno de los oficiales, en realidad lo describió como un éxtasis del cerebro, que probablemente transmite algo al respecto. Por supuesto, una vez que Wellington había tomado Madrid, todavía quedaba el problema de qué hacer después, y en realidad la decisión tal vez se la quitó de las manos por las acciones del General Clausel. Clausel restauró este maltrecho Ejército de Portugal con notable rapidez. Uno de sus generales más emprendedores, el general Foy, fue enviado para relevar a varias guarniciones francesas en la región del Duero: Toro, Zamora – era demasiado tarde para Astorga. Y Wellington había tomado la precaución de dejar la 6ª división en esta zona de Arévalo. Lamentablemente, el general Clinton, que estaba al mando, se mostró muy pasivo y Wellington tuvo que aceptar que Clausel era ahora su mayor amenaza. Entonces cambió sus planes, o abandonó cualquier idea de tratar con Soult, y decidió tratar con Clausel.

El general Hill (c)
El general Ballesteros (d)
El general Castaños (e)

Su estrategia era bastante simple. Frente a la costa norte de España estaba el almirante Home Popham, un marino muy emprendedor, y él, con el apoyo de la guerrilla, iba a mantener ocupado a Caffarelli. La expedición de Sicilia en el este ocuparía a Suchet en Valencia. Así que el General Hill con la 2ª división debía mantener la línea del Tajo y evitar que Soult fuera capaz de avanzar hacia el norte. Y para ayudarlo estaba el general Ballesteros que era algo así como un tábano en lo que respecta a los franceses que estaban preocupados ya que era muy bueno en actividades de choque y fuga («Hit and run»).

Ahora, el mapa en realidad va un poco más allá de lo que hemos hecho hasta ahora y pueden ver que el movimiento de Soult hacia el norte, que eventualmente sucedió, tuvo que ceder a las demandas de José. Y también pueden ver a Hill moviéndose hacia el Tajo, para mantener la línea del Tajo. Wellington avanzando primero sobre Madrid, lo que envió a José a Valencia, y luego moviéndose hasta Burgos, pero, como veremos, finalmente teniendo que trasladarse al sur. Wellington decidió, sorprendentemente, dejar las divisiones 3ª, 4ª y Ligera en Madrid. Ahora, si eso significa, y este es un punto bastante polémico, que él en ese punto no estaba pensando en términos de tomar Burgos es bastante difícil de decir, pero ciertamente eran sus divisiones más experimentadas y ahí se quedaron. Llevó consigo las divisiones 1ª, 5ª y 7ª junto con la caballería de Anson, que luego se unió a la 6ª División en Arévalo, hablaremos más sobre eso en un minuto.

Movimientos de los ejércitos en la campaña. (f)

El general Maitland y el almirante Popham, por supuesto, iban a continuar sus actividades tan activamente como pudieron solo para mantener ocupada una gran parte de los franceses. Bueno, Wellington salió de Madrid el 1 de septiembre y avanzó muy lentamente. Clausel no tenía intención de pelear y tuvo tiempo para seguir retirándose, retomando otra posición fuerte, retirarse, etc. Y la razón por la que Wellington avanzó tan lentamente fue porque estaba esperando a este hombre, General Castaños, con el Ejército de Galicia. Ahora, Castaños, para darle crédito, fue el único general español que voluntariamente y felizmente trabajó con Wellington. Pero él no era un hombre que se apresurara a sí mismo, así que, en lugar de presionar a los franceses al norte del Ebro, el ejército, quejándose todo el camino tengo que decir, sobre todo la oficialidad, tuvo este lento avance hacia Burgos.

La noche antes de que Wellington llegara realmente a Burgos, que fue el 18 de septiembre, parecía que habría una batalla, pero Clausel se las arregló muy hábilmente para retirar sus fuerzas, él no quería pelear una batalla, su ejército aún no estaba listo para eso.

Mapa del asedio de Burgos. (g)

¿Por qué Burgos? Es una pregunta interesante. Recuerden que Wellington no tenía ningún tren de asedio con él, ya que estaba en parte en Ciudad Rodrigo y parte en Madrid. La primera mención que he logrado encontrar sobre una intención de tomar Burgos viene bastante tarde en este lento avance, en un despacho a Castaños. Pero, por supuesto, si iba a avanzar más y, por supuesto, parecía estar mostrando intención de retirarse cada vez más al norte, entonces no podía ir más allá de Burgos y dejar la fortaleza en su retaguardia. Y, además, si tomaba Burgos y la retenía, era un verdadero obstáculo para las conexiones entre los franceses en el sur y los suministros que bajaban por el Camino Real.

Parece, sin embargo, que casi ha sido un… bueno, Burgos está aquí, intentaré tomarlo. Burgos no era una fortaleza importante; no era un Badajoz. De hecho, Napoleón había dado órdenes cuando estaba en España para que se reforzaran las defensas, pero en realidad esto nunca había sucedido. Estaba fuera de la ciudad, lo que quizás lo convertía en un objetivo más fácil.

Mapa de las brechas practicadas. (h)

Sin embargo, el coronel Robe le escribió a Dickson que iba a ser un hueso duro de roer. Podía ver que habría problemas, probablemente estaba pensando, siendo un hombre de artillería, que no había las armas adecuadas para el asedio. Voy a repasar el asedio muy rápidamente porque, obviamente, con el tiempo limitado, trataré de concentrarme en lo que salió mal y por qué este fue en realidad el peor aprieto de Wellington. Decidió que las dos divisiones -o dos unidades, si se prefiere- que en realidad se encargarían al asedio fueran la 1ª División y la los portugueses de Pack. Ahora bien, los portugueses de Pack habían estado muy involucrados en la toma de Ciudad Rodrigo, así que al menos tenían algo de experiencia. La 6ª División y el Ejército de Galicia iban a tomar los arrabales y también se les utilizaría para los trabajos de como cavar trincheras, etc., etc. La 5ª y la 7ª División, los portugueses de Bradford y parte de los gallegos iban a crear una fuerza de cobertura para mantener a los franceses que se habían movido hacia el norte hasta Briviesca para mantenerlos bien lejos de Burgos.

Como puede ver, aquí arriba tenemos el hornabeque de San Miguel – un hornabeque incompleto, pero un objetivo razonablemente difícil. Entonces en realidad tenemos tres líneas defensivas dentro de la propia fortaleza, como pueden ver, están etiquetadas – y dos iglesias. Tenemos la iglesia de La Blanca y luego en el exterior la iglesia de San Román. Todo eso va a ser parte de la discusión del asedio.

Volviendo a los franceses por el momento, el comandante era un tal general Dubreton. Ahora bien, Dubreton era un tipo bastante emprendedor. De hecho, había logrado sacar la guarnición de Santander cuando fue atacada por Popham y guerrilleros españoles, la guarnición completa sin perder un solo hombre. Ahora se quedó en la fortaleza con una guarnición de 2.000 hombres, incluidos muchos tiradores, que iban a causar bastantes problemas a los Aliados. Tenía nueve cañones pesados, 11 piezas de campaña y seis morteros u obuses.

Oficial inglés. (i)

En comparación con eso, tomando primero la artillería, Wellington tenía tres cañones de 18 libras, cinco cañones de 24 libras, pero ese no era un tren de asedio. Aún más serio, tenía cinco ingenieros solo con diez voluntarios. Estos eran oficiales, por supuesto, que se ofrecieron como voluntarios para el deber, pero no fueron entrenados de ninguna manera específica. Y también, solo tenía ocho artificieros de base más 81 voluntarios, por lo que no tenía realmente los recursos, creo que hay que decirlo, para un asedio exitoso.

Y había otro tema, el clima. Estamos hablando de septiembre. Septiembre en España suele ser agradable, soleado y seco. La lluvia comenzó durante el avance hasta Burgos y prácticamente no cesó hasta el final de noviembre y el trabajo de asedio era odiado por las tropas de todas las maneras. El trabajo de asedio en este tipo de condiciones con todo el barro, por supuesto, que causa la lluvia era más allá de cualquier cosa horrible, creo que es justo decirlo, ciertamente en lo que respecta a los hombres.

Curiosamente, una cosa de la que dependía Wellington era que lloviera en el sur. De hecho, le dijo a Hill en varios despachos que el trabajo de Hill sería más fácil porque los ríos se llenarían y, por lo tanto, a Soult le resultaría mucho más difícil moverse hacia el norte desde Andalucía. Bueno, por supuesto, irónicamente, no llovió en el sur; solo llovió en el norte. Debido a que estoy recorriendo el asedio muy rápido, pensé que tal vez era una buena idea solo seleccionar los eventos principales que sucedieron.

El 18 de septiembre, el hornabeque fue atacado con escaleras. La escalada se había intentado antes – tuvo éxito en el castillo de Badajoz, fue un éxito en el baluarte de San Vicente en Badajoz-, por lo que debió parecer una buena idea. Desafortunadamente, este ataque principal falló; volveré a explicar por qué en un minuto.

El mayor Cox. (j)

Sin embargo, el Mayor Cox, uno de los oficiales más emprendedores de Wellington, tuvo éxito con lo que estaba destinado a ser un ataque secundario. Pero tan pronto como San Miguel fue tomado se quejaron, comenzaron las críticas y las mayores críticas fueron: en primer lugar, Wellington no había utilizado suficientes tropas; y en segundo lugar los había usado en destacamentos, lo que significaba, por supuesto, que tenías hombres en unidades mixtas sin sus oficiales habituales y eso realmente se pensó que era una mala práctica. Volveré a explicar por qué creo que Wellington hizo eso.

El 22 de septiembre, los cañones entraron en la batería número uno en el hornabeque y comenzaron los trabajos en la batería número dos y hubo otra escalada en la línea exterior, que fracasó. Nuevamente se utilizaron destacamentos, nuevamente hubo recriminaciones. No hay duda de que todo este acontecimiento de Burgos se llevó a cabo de mal humor.

Parte de la muralla del castillo de Burgos. (k)

Creo que esa es la única manera de decirlo. Creo que nadie se estaba divirtiendo y todo el mundo estaba dispuesto a criticar a los demás. La artillería, los ingenieros, Wellington, todos fueron criticados. Wellington entonces decidió que explotaría el muro exterior. No tenía mineros excepto aquellos que coincidentemente estaban en las filas y habían sido mineros. No tenía las herramientas adecuadas, pero posiblemente fue la decisión correcta. Supongo que ha sido una mejor decisión con los mineros y las herramientas.

Trabajando en la brecha (l)

El 29 de septiembre se disparó la primera mina, pero lamentablemente estalló en el lugar equivocado. Volveré a eso. Lo que los mineros habían pensado que eran los cimientos de la línea exterior resultaron ser los cimientos de una antigua muralla que hacía tiempo que había desaparecido. Sin embargo, al explotar la mina entraron los destacamentos y los únicos que lograron a través, porque era una brecha bastante pequeña y como digo no en el lugar correcto, iban un sargento y cuatro hombres. Curiosamente, cuando llegaron, los franceses huyeron. Es de suponer que pensaron que estos eran los precursores de una gran fuerza. Por supuesto, cuando se dieron cuenta de que solo había cinco hombres allí, regresaron, por lo que puedo deducir, les dieron una paliza a los cinco hombres y luego los expulsaron.

Para el 1 de octubre, la batería número tres estaba lista, pero nunca fue desenmascarada debido al pesado y certero fuego de artillería francesa. El 2 de octubre se destruyó la batería número cuatro, que estaba en proceso.

Y luego, el 4 de octubre, se disparó una segunda mina y esta vez se aseguró una zona. De hecho, el alférez Mills de los Coldstream, que fue testigo, dijo: “La explosión de la mina y el asalto fueron tan instantáneos que [los franceses] no tuvieron tiempo de hacer algo antes de que llegaran los hombres, y entonces ya era demasiado tarde”. Ahora, uno de los puntos que voy a señalar es que Dubreton fue un gobernador particularmente audaz. De modo que los aliados habían formado una avanzada en las primeras horas del día 4. En la noche del 4, Dubreton volvió a tomar esta brecha, destruyó los gaviones, robó las herramientas de las trincheras – que, por supuesto, siempre escaseaban en el ejército británico – y aunque esto fue retomado por el 2º Regimiento de la Reina, hubo más recriminaciones. ¿Por qué no se habían enviado más hombres para ocupar el puesto de avanzada? Correcto, entonces continuemos con el asedio.

Para el 7 de octubre, como pueden ver, la primera y la segunda batería finalmente causaron daños. El 8 de octubre hubo otro ataque francés a esa avanzada: 200 pérdidas aliadas, incluido el mayor Cox.

Como estoy seguro de que saben, Wellington solo se notaba que lloraba en muy pocas ocasiones. Una había sido cuando vio a los muertos en las brechas de Badajoz. Otro fue el funeral del Mayor Cox. De hecho, le escribió al padre del comandante Cox: «Considero su pérdida como una de las más importantes para este ejército y el servicio de Su Majestad.” Ciertamente, cuando uno mira todas las acciones del asedio, Cox probablemente mostró más iniciativa que nadie.

El 9 de octubre se intentó incendiar con munición incendiaria la iglesia de La Blanca. Lamentablemente el ataque falló y el villano de la obra esta vez fue el clima, porque en cuanto consiguieron encender los fuegos para calentar el tiro, la lluvia apagó los fuegos. Así que hubo un retraso constante que le dio tiempo a los franceses para apagar los incendios en la Iglesia y expulsarlos fuera de la iglesia, antes de que llegara la siguiente ronda de munición incendiaria. Así que ese fue otro intento de tomar el lugar que fracasó.

El 15 de octubre, los franceses superaron en armamento a la batería número dos y dañaron la batería número uno. Sin embargo, en ese momento había otra mina en el lugar. Esta vez bajo esta iglesia de aquí, la iglesia de San Román.

«Asedio de Burgos, 1812», óleo sobre lienzo, 180 cm x 260 cm. (m)

Y, además, antes de quedar completamente fuera de combate, los cañones habían abierto una brecha practicable. Así que el 18 de octubre la mina fue incendiada a las 4 de la tarde. Esto se sincronizó con el ataque a la tercera brecha. Los españoles y los portugueses tomaron con éxito la iglesia de San Román. Los Guardias y la KGL [Legión Alemana del Rey] fallaron en la brecha. Lucharon muy, muy duro, pero, como señaló Mills, “El fracaso fue causado por nuestra falta de hombres. Si hubiéramos tenido el doble del número, podríamos habernos mantenido, pero decayó tan rápido y, como nadie vino a ocupar sus lugares, fallamos por pura debilidad.

Realmente era como golpearse la cabeza contra una pared de ladrillos, creo. Esto, de hecho, fue el final del asedio. Muy poco éxito: tomar el hornabeque, pero supongo que no hay mucho más de lo que jactarse, en realidad. Y la razón por la que terminó el asedio fue que el ejército de Portugal, ahora bajo el mando del general Souham quien había reemplazado al General Clausel, había estado amenazando a la fuerza de cobertura durante algún tiempo. Y el 18, Souham atacó los puestos avanzados de esa fuerza de cobertura. Además, había sido reforzado con el Ejército del Norte de Caffarelli. Entonces, el Ejército de Portugal, con ese destacamento del Ejército del Norte, ahora tenía 50,000 efectivos. y eso son 50.000 hombres en armas. Wellington tenía 35.000. Así que era hora, por supuesto, creo, de empacar y mudarse.

Antes de que intentemos decidir por qué las cosas salieron tan terriblemente mal, vale la pena señalar lo que dijo el teniente coronel John Jones, un ingeniero, que en realidad resultó herido en Burgos:

«Un asedio es una de las empresas más arduas en las que se pueden emplear tropas, una empresa en el que el cansancio, la fatiga y el riesgo personal son los mayores, aquel en el que el premio puede solo se gana con la victoria completa y donde generalmente se acompaña el fracaso con una pérdida severa o un desastre terrible.» Eso probablemente resume Burgos con bastante eficacia.

Entonces, ¿Qué salió mal? Bueno, supongo que, para empezar, tenemos que admitir que Wellington tenía recursos inadecuados. Sin tren de asedio, sin suficientes ingenieros y al final del asedio solo tenía dos ingenieros aptos, por lo que no había suficientes ingenieros para dar la vuelta, por así decirlo, para guiar a los hombres cuando en realidad iban a entrar en acción. Wellington ya se había quejado de la falta de artificieros capacitados. Después de Burgos se quejó aún más fuerte y en la época de San Sebastián en 1813 en realidad, había conseguido un suministro razonable. Pero no hay artificieros de los que hablar, ni mineros, ni suficientes herramientas, ni la forma de abordar un asedio.

Y luego estaba la actitud de las tropas. Ahora, los oficiales ciertamente se quejaron, pero muchos de los oficiales de Wellington habitualmente refunfuñaban, así que tal vez uno no debería tomarlo demasiado en serio. Pero los hombres sin duda estaban desmoralizados. El clima, como dije, era atroz. No les habían pagado desde principios de año. Los suministros de alimentos eran bastante impredecibles: el Comisariado no estaba haciendo su trabajo particularmente bien, pero mantendré el fuego sobre eso hasta un poco más tarde. Estaban en uniformes cayendo a pedazos, infestados de piojos. Tenían que trabajar en el barro y nada iba bien. Así que tienes un ejército desmoralizado.

Wellington estaba bastante sorprendido por esto. Varios de sus despachos, que envía a Hill y a otras personas, señalan que no puede entender lo que le ha pasado a su ejército. Creo que cuando ha estado tomando lugares, está bien con grandes pérdidas, pero con éxito y cuando has tenido una gran victoria como la de Salamanca no se necesita mucho para cambiar el estado de ánimo, y las cosas ciertamente cambiaron. Luego estaba el uso de destacamentos. Esto fue criticado desde el principio y es interesante que no es hasta la mitad del asedio que Wellington lo abandona. Estaba usando números limitados para los asaltos y eso, combinado con la falta de compromiso, fue una combinación bastante desastrosa. Es interesante preguntarse por qué y, no sé, uno solo puede especular, pero creo si uno recuerda cómo reaccionó Wellington ante Badajoz entonces hay algo de entendimiento como por qué era cauteloso con sus hombres. No quería ver otra escena como las escenas que vio en Badajoz.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de Dubreton. No hay duda de que Dubreton realizó una defensa magistral. La situación francesa era absolutamente grave. Al final del asedio tenían raciones de un cuarto. Muchos de los hombres estaban al aire libre y llovía sobre ellos al igual que llovía sobre el ejército aliado. Las pérdidas fueron bastante altas, pero también lo fue el compromiso y me parece que la carta de triunfo que Dubreton jugó para mantener ocupados a los hombres. No había tiempo para que se sentaran y se lamentaran por su condición, mientras que, por supuesto, los soldados aliados tuvieron bastante tiempo para hacer eso. Encontró cosas para que ellos hicieran y creo que es un elogio a Dubreton – realmente mostró lo que un general francés era capaz de hacer.

Bueno, Wellington no tenía elección ahora. Tenía que retirarse. Y si tenía que retirarse, no podía dejar a Hill varado en el Tajo. Y, de hecho, Hill se enfrentaba a una crisis en el sur. Soult y José habían unido sus fuerzas en Valencia -recordad que allí había huido José – y esto era una amenaza para la posición de Hill y, por supuesto, en última instancia, si se unían al Ejército de Portugal, una amenaza muy seria para todo el ejército aliado. Para colmo, el General Ballesteros, que tenía un buen historial contra Soult, estaba muy bueno golpeando: cada vez que Soult se movía al punto A, Ballesteros golpeaba en el punto B, que traería de vuelta a Soult, por supuesto, y luego Ballesteros simplemente se evaporaría en la niebla, listo para el próximo ataque. Ahora, en septiembre, Wellington había sido nombrado comandante en jefe del ejército español. Ballesteros – bueno, iba a decir que cogió un berrinche – realmente creía que se le debería haber dado ese puesto. Y es cierto que Wellington escribió una vez que pensaba que Ballesteros era el mejor de los generales españoles. Continuó y dijo que eso en realidad no es decir mucho: tenía una opinión muy baja de ellos1.

La deserción2 de Ballesteros en realidad trastornó los planes de Wellington porque el propósito de Ballesteros en el área granadina iba a frenar el avance de Soult. Creo que Wellington sabía que Soult tendría que irse y supongo que se podría decir que el destino también estaba en contra de Wellington. La fortaleza de Chinchilla en realidad bloquea el camino de Andalucía hasta el Tajo. Estaba en manos de un general español muy decidido. Está en una cumbre muy alta, es muy difícil ver cómo los franceses alguna vez ha sido capaz de tomarlo. Desafortunadamente, el 9 de octubre hubo la tormenta más violenta que realmente golpeó la fortaleza, incluido el gobernador y, de hecho, muchos de los defensores. De hecho, muchos de ellos fueron muertos. Se pensó que el gobernador resultó muerto, pero no fue así. Pero fue golpeado, su espada presumiblemente tomó la fuerza de la misma, y puedes imaginar que estaba dejado en bastante mal estado. Y, por supuesto, con Chinchilla fuera del camino, Soult podría marchar felizmente hasta el Tajo.

Entonces, Wellington instruyó a Hill para que mantuviera el Tajo el mayor tiempo posible, trayendo a las divisiones del Madrid, y luego, si no le quedaba otra, tendría que abandonar el Madrid y unirse a Wellington, y así obtenemos una doble retirada. Lo siento, debería haber mostrado eso antes.

Retirada de Wellington desde Burgos a Salamanca via Palencia (22 octubre a 9 de noviembre de 1812 (n)

Esa es la posición francesa dentro de Burgos. Esta es en realidad la línea de retirada de Wellington desde Burgos, como se puede ver de vuelta a Salamanca. No fue un retiro cómodo porque todavía estaba lloviendo, la comida todavía escaseaba.

Verán por las imágenes que voy a mostrar que los puentes eran muy importantes. Wellington realmente retiró sus fuerzas el 22 de octubre. Originalmente había esperado convertir el asedio en un bloqueo, pero, supongo, que la determinación de Souham lo convenció de que no era lo suficientemente fuerte para enfrentarse al ejército de Portugal en la batalla y era mejor retirarse. Se retiró durante la noche del 22 de Burgos, y en realidad ganó un día de marcha sobre el Ejército de Portugal. Sin embargo, al día siguiente hubo un combate de caballería desde Celada del Camino hasta Villodrigo: fue una pelea de caballería, hay que decirlo, donde los franceses sacaron lo mejor de ella. Pero finalmente los batallones ligeros de la Legión Alemana del Rey de la 7ª División formando en cuadro, retuvieron a la caballería francesa y los franceses finalmente se retiraron.

El 23 de octubre el ejército aliado en su mayor parte, todos excepto la 5ª División y los gallegos, estuvo en Torquemada. Torquemada se encuentra en una zona vinícola; probablemente ya te estés haciendo una idea. Las tinajas estaban llenas y durante la noche nuestros emprendedores británicos y, me imagino, portugueses los soldados irrumpieron en las tinajas de vino y el resultado fue la embriaguez masiva. Hay algunas escenas increíbles y suena como algo sacado de El Bosco, en realidad, algunas de las descripciones de las escenas de Torquemada. Alexander Dixon, de la artillería portuguesa, en realidad escribió, «tal escena de embriaguez habría deshonrado a una chusma de Billingsgate«. Bueno, no sé cómo es una chusma de Billingsgate3, pero suena bastante mal.

Entonces, el 24, esta tropa borracha tuvo que avanzar más: los franceses estaban bastante cerca. Debo decir, por cierto, que los aliados no se bebieron todo el vino y cuando los franceses se mudaron terminaron lo que los Aliados habían comenzado, lo que puede tener importancia.

El puente romano de Palencia (o)
Puente de Villamuriel (p)

El 25 de octubre el General Foy -como ya he dicho, uno de los tal vez más emprendedores de la generales franceses – tomó Palencia. Era este puente, el puente romano -si han estado en Palencia lo sabrán bien- se suponía que había sido volado y, desafortunadamente, la carga fracasó. Los franceses pudieron cruzar y los Royals en el otro lado no tuvieron más remedio que moverse rápido hacia donde estaba el resto de la 5ª División… Recuerde, estaban sobrios, no podemos culpar a los Royals por estar borrachos porque no habían estado de hecho en Torquemada, habían estado en otro lugar donde no había vino. Así que los Royals tuvieron que incorporarse a la 5ª División que estaba en Villamuriel. Y recuerden, estas son las únicas tropas sobrias. Tienes la 5ª División y los gallegos, y tienes a Foy y Maucune listos para atacar su posición. Esta vez, el puente fue volado con éxito y lo que siguió fue un tiroteo en el lado del río Carrión. Los franceses finalmente encontraron una forma de cruzar.

Napier tiene una hermosa historia, en realidad, que un oficial de caballería francés montó su caballo en el río y afirmó que quería desertar y no podía cruzar, el río era demasiado profundo, donde estaba el vado. Y los soldados amablemente se lo dijeron. Ahora, creo… que no hay otra evidencia para esto. Napier no estaba allí y todas las narraciones que existen no hacen ninguna referencia a eso. Creo que los franceses lograron averiguar dónde estaban los vados porque encontraron el punto donde los Aliados estaban más fuertemente apostados – Caçadores portugueses en una posición y el 9º en otra – y eventualmente cruzaron.

Inicialmente, los franceses tuvieron mucho éxito. De hecho, fueron capaces de empujar a la 5ª División – los gallegos estaban algo atrás – de vuelta hacia el canal. Si has estado alguna vez en Villamuriel, es un lugar interesante porque tienes el río Carrión y corriendo paralelo a él tienes el canal que afortunadamente estaba vacío en este punto y tienes el pueblo en el medio. La 5ª División luego tomó posiciones en el canal. Los españoles avanzaron y un esfuerzo muy fuerte hizo retroceder a Maucune al otro lado del río y la 5ª División pudo mantener la posición el tiempo suficiente para el resto del ejército, presumiblemente recuperándose ahora de su borrachera, para efectuar realmente su retiro.

He mencionado mucho sobre el general Foy. Debo decir que es mi general francés favorito: un muy buen escritor y muy entretenido y, como veremos, muy abierto de mente también. Foy dirigía la persecución de los aliados y llegó a Tordesillas, que conoceréis ver es otro puente. Este puente, nuevamente, había sido volado con éxito. Del lado aliado había un fuerte destacamento de Jaegers de Brunswick y no muy lejos estaba el conjunto de la 7ª División.

Puente de Tordesillas (q)
Puente largo (r)

¿Cómo cruzas un río cuando el puente ha sido volado? Bueno, escuchas a un oficial que dice: “Si todos nos desnudamos, podemos cruzar el río a nado. Todo lo que necesitaremos es una pequeña balsa para poner nuestros mosquetes, y cuando lleguemos al otro lado tomaremos los mosquetes y nos ocuparemos de los Brunswickers de uniforme negro que se supone que deben estar haciendo guardia.” Claramente no lo estaban. E imagino que la vista de hombres desnudos saliendo de un río podría haber sido suficiente para inquietar a cualquiera. De todos modos, el resultado fue que los Brunswickers huyeron, la 7ª División tuvo que emprender una retirada apresurada y Tordesillas estaba firmemente en manos francesas.

Sin embargo, curiosamente, eso es lo más lejos que llegó Souham. Estaba esperando a ver qué estaba haciendo Soult. El 7 de noviembre, Wellington estaba de regreso en Salamanca esperando a Hill. Y solo para repasar muy rápidamente las experiencias de Hill:

El 28 de octubre tuvo que abandonar esa línea en el Tajo. El día 30, otra de estas acciones de puente, este es Puente Largo (arriba), donde un destacamento muy pequeño, hombres que habían subido desde Cádiz, lograron retener a Soult, de nuevo el tiempo suficiente para que las fuerzas de Hill regresaran a salvo a Madrid. El 31 de octubre partieron de Madrid causando gran tristeza, marcharon por la sierra de Guadarrama con los franceses muy cerca detrás. No tenían nada de comida, su comisariado se había derrumbado por completo. Sin embargo, Soult no impulsó la persecución. Se mantuvo a distancia, pero en ningún momento amenazó con abrumar a las fuerzas de Hill y el 10 de noviembre, las fuerzas de Hill estaban en Alba de Tormes. No se van a sorprender, pero otro puente. Nuevamente, este puente estuvo en manos de una brigada de la 2ª División y los portugueses de Hamilton.

El puente de Alba de Tormes (s)

Se llevó a cabo durante dos días y Soult se dio cuenta de que en realidad no podía cruzar. Se dio por vencido, se fue a otro lado. Y eso me lleva, por supuesto, al 14 de noviembre: ambos ejércitos están en orden de batalla en Salamanca y no hay duda de que ambos bandos, en cuanto a los hombres y los oficiales estaban preocupados, querían una batalla. Pero Soult era extrañamente reacio a pelear. Nuevamente, si estamos buscando razones, recuerden que la experiencia más reciente de lucha de Soult con un ejército aliado había sido en la Albuera, la batalla más sangrienta de la Guerra de la Independencia. La batalla que Soult afirmó haber ganado, pero desafortunadamente sus oponentes no lo habían reconocido. Bien puede haber una buena razón por la que decidió que, si podía sacar al ejército aliado de España, que es lo que le había ordenado hacer Napoleón, entonces habría logrado lo que se había propuesto alcanzar. Aproximadamente a las 2 en punto del día 15, Wellington se dio cuenta de que Soult estaba maniobrando para cortar su retirada a Portugal, que es un medio tan bueno como cualquier otro para hacer retroceder a alguien, y así dio la orden de retirarse. Curiosamente, había sido un día muy gris y lluvioso. En el momento en que se dio la orden de retirarse, la llovizna se tornó torrencial lluvia y esa lluvia torrencial iba a durar los próximos tres días. Allí podemos ver la línea de retirada de regreso a Ciudad Rodrigo – ahí es donde apuntaba Wellington.

Mapa mostrando la dirección general de la retirada desde Salamanca a
Ciudad Rodrigo (15 a 18 de noviembre de 1812) (t)

Si leen los relatos de las personas que estuvieron en la retirada de La Coruña y la retirada de Burgos, curiosamente nadie dice que la de La Coruña fue peor, y varios dicen que Burgos fue peor. Es interesante considerar por qué. Bueno, no tenían nada de comida. El Intendente General, Sir James Willoughby Gordon, había enviado la comida por una ruta diferente – la que pensó que Wellington iba a tomar -, y no se había molestado en comprobarlo. Había sido bastante ineficiente de todos modos y esto fue, supongo, la gota que colmó el vaso. Los hombres comían bellotas. Uno de la caballería francesa, porque la caballería francesa fue enviada en su persecución, en realidad hizo el comentario de que, afortunadamente, las bellotas españolas sabían bastante mejor que las francesas, porque tampoco tenían comida. Los hombres robaron cerdos; algunos hombres fueron ahorcados por robar cerdos. Consiguieron coles, consiguieron patatas, pero había un problema: estaba tan mojado que no se podía encender el fuego. No había pan. Había unos cuantos bueyes medio muertos de hambre, pero ¿de qué sirve la carne si no puedes cocinarla? No es una buena idea comerla crudo. Barro hasta las rodillas. Hombres, mujeres y niños simplemente cayendo en el camino, caballos colapsando, y todo el tiempo una persecución muy decidida por parte de la caballería francesa.

San Muñoz (u)
Ciudad Rodrigo (v)

Este es el escenario de la última acción – no notarán ningún puente – Y este es San Muñoz (superior izquierda). Una vez más los franceses fueron retenidos, retenidos por la 7ª División, lo que permitió a todos los demás regresar sanos y salvos a Ciudad Rodrigo (superior derecha), un lugar que conocían bien, por supuesto.

El mariscal Soult (w)

Así que, muy rápidamente, conclusiones. Soult había hecho lo que le habían dicho que hiciera y había empujado a los aliados a Portugal. No los había arrojado al mar, pero eso era pedir mucho. Pero, por supuesto, no los había derrotado. Curiosamente dijo esto:

«Dondequiera que encuentres al ejército británico en retirada, déjalos en paz y se irán al diablo a su manera. Pero si te acercas a ellos, se colocarán en sus lugares y te darán tal paliza como nunca antes lo habías hecho.” Probablemente explica por qué decidió que la persecución era mejor que la batalla.

En cuanto a Wellington, bueno, no lo podemos negar, ¿verdad? Burgos fue un error. Él mismo lo admitió, su peor aprieto. Se felicitó a sí mismo por sacar a todos a salvo. Un alto costo en mano de obra, aunque no tanto: he pasado por todas las bajas que regresan, así que puedo decir esto con confianza, no tan grave como la gente como Napier pensaba que era. Muchos de los heridos, por supuesto, se recuperaron. Muchos de los desaparecidos regresaron. De hecho, encontré en las listas del 4th of Foot que incluso había llegado a Inglaterra. Presuntamente eran prisioneros que escaparon y llegaron a Inglaterra, luego regresaron a la Península para incorporarse al regimiento.

Moneda conmemorativa de Wellington (x)

En lo que Wellington no pudo hacer nada fue en el clima, la falta de comida, los viejos uniformes – piojos, por supuesto, que significan tifus, fiebre – y la enfermedad. Si nos fijamos en lo que dijo McGrigor, James McGrigor, por supuesto, su cirujano general… “él simplemente siente que estas eran cosas que no podrían haber sido contrarrestadas”. Quizá le dé la última palabra al general Foy:

La campaña ha terminado. Lord Wellington se retira invicto con la gloria de los laureles de los Arapiles [Salamanca, por supuesto] después de haber devuelto a los españoles el país al sur del Tajo después de haber tenido que destruir nuestros almacenes, nuestro material, nuestras fortificaciones, en una palabra, todo lo que fue producto de nuestra conquista y pudo asegurar su continuación.

Foy no tenía ninguna duda de que los perdedores en el peor aprieto de Wellington no eran Wellington y su Ejército anglo-portugués, sino el francés. Y por supuesto que tenía razón. Los franceses nunca recuperaron la iniciativa y 1813 fue una historia muy diferente.

Gracias.

– – – – – – o – – – – – –

1Wellington tuvo mala opinión de los españoles, de los portugueses y hasta de sus propias tropas que llegó a apodar con el ya clásico «son la escoria de la tierra». Pero el nombramiento, influencias políticas aparte (su hermano, Richard, era el embajador en España desde 1809), desde un punto de vista militar era lógico, sobre el terreno tenía el ejército más profesional y entrenado, había demostrado su capacidad tanto logística como militar, sus dotes de mando reafirmadas con victorias (o no derrotas, como se quiera) habiendo mejorado su contingente progresivamente desde su segundo desembarco en Portugal en 1809 hasta la entrada de las tropas aliadas luso-británicas y españolas en Francia 4 años después.

2En realidad el tema fue más directo. El 24 de octubre de 1812, en un documento dirigido al ministro de la Guerra, Ballesteros rechazó el nombramiento de Wellington como general en jefe de los Ejércitos Españoles, lo que le valió ser inmediatamente destituido y confinado en Ceuta; pero le valió también una gran discusión entre elementos intelectuales españoles, entre ellos la adhesión de Romero Alpuente, Muñoz Arroyo y otros, que veían en su conducta una defensa de la independencia nacional. [3]

3Billingsgate era una de las zonas de Londres que fue originalmente un mercado general de maíz, carbón, hierro, vino, sal, cerámica, pescado y productos diversos y no parece haberse asociado exclusivamente con el comercio de pescado hasta el siglo XVI, en el que se aprobó que fuera un mercado libre y abierto para todo tipo de pescado. Es de suponer que el lenguaje y maneras en dicho barrio no eran un buen ejemplo a seguir.


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK

2 – https://www.cityoflondon.gov.uk/supporting-businesses/business-support-and-advice/wholesale-markets/billingsgate-market/history-of-billingsgate-market#:~:text=Billingsgate%20was%20originally%20a%20general,trade%20until%20the%20sixteenth%20century.

3 – https://dbe.rah.es/biografias/12270/francisco-lopez-ballesteros

4 – https://www.britishbattles.com/peninsular-war/attack-on-burgos/

Imágenes:

Portada: «The castle of Burgos under siege; in foreground, Anglo-Portuguese troops preparing for attack. Engraving» – © The Trustees of the British Museum – released under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0) license

a/f – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

g – https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Alexander-Keith-Johnston/144719/Mapa-del-asedio-del-castillo-de-Burgos,-publicado-por-William-Blackwood-and-Sons,-Edimburgo-y-Londres,-1848-(grabado-a-mano).html

h/l – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

m – By François Joseph Heim – Réunion des Musées Nationaux, N° d’inventaire: MV1764, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8435751

n/x – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

Pintura. El arte de… Albert Le Dru

Tiempo de lectura: 10 minutos.

Albert Ferdinand Le Dru es otro de los representantes de la escuela francesa de pintura que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX, y cuya obra pictórica se basa en gran parte en las guerras durante el periodo revolucionario al tiempo que también plasmó en varios lienzos de escenas de soldados y de la guerra franco-prusiana de 1870. Sin más preámbulo os ofrecemos una pequeña muestra de su vida y algunos de sus trabajos.

EL APUNTE

Albert Ferdinand Le Dru, nació en París el 17 de febrero de 1848 y fue alumno del pintor de género y escenas militares Louis-Antoine Tiremois y asimismo trabajó de banquero. También trabajó artísticamente junto con Leon Bonnat y Detaille. Expuso en el Salón a partir de 1876, donde obtuvo una medalla de tercera clase en 1894, por su representación de El asedio de Lille en 1792 (el capitán Ovigneur al mando de los artilleros permanece estoico cuando le dicen que su casa está en llamas). Conocemos pocas obras suyas, siempre de inspiración militar, entre ellas La Tour d’Auvergne prisionero (hoy en el Museo de Bellas Artes de Quimper), El duque de Chartres en la batalla de Jemmapes vendida en subasta en 1996, como así como La defensa de Fontenelle, que ilustra uno de los episodios de la guerra de 1794 que opuso las tropas de la joven República Francesa al ejército austríaco.

Como nos sucede en ocasiones, no hemos podido obtener una imagen del artista, pero si que hemos encontrado una definición de su persona bien que por su profesión, en una publicación de la época:

«Muy moreno, muy corpulento, el bigote espeso, la cara redonda y llena, todos los cuales y la tez ligeramente sonrosada denotan una salud de hierro; el vestido limpio, la apariencia general de un oficial de caballería que habría llevado ropa de civil, tal es Albert Le Dru. Se cotiza en la Bolsa de Valores, en el mercado del Banco, preferiblemente cerca del lugar donde se negocian específicamente las acciones de las grandes empresas de seguros.
Le Dru, que es ya es un veterano de la Bolsa de Paris, aunque todavía joven, fue una vez socio de Heintz y Ozanne en transacciones en efectivo, y ha realizado muchas transacciones en ese mercado que le resulta más familiar y donde ha pasado la mayor parte de su ya larga carrera de hombre de finanzas.
Hoy establecido solo de nombre, Albert Le Dru es miembro del Sindicato de Banqueros de Valores. Supervisa cuidadosamente a los muchos empleados que representan a su importante casa en los diversos grupos bursátiles. Le Dru es, además, el hombre de la Bolsa por excelencia, previsor de las probables fluctuaciones y sabiendo enganchar a su numerosa clientela en la dirección correcta, en la “nota” del mercado. Un signo particular: ama el campo y nunca es tan feliz como cuando recibe a sus amigos íntimos, sin ceremonia, pero con perfecta galantería, en su bonito castillo de La Mesnie-Alesnil, en Augerville-la-Rivière, en Loiret, donde Mme. Albert Le Dru es el hada benéfica de este hermoso país.
» [7]

Fue también capitán de la infantería territorial y fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1907. Murió en Paris XVI el 11 de abril de 1923.

OBRA ESCOGIDA

«Théophile et Félicité de Fernig, aides de camp de Dumouriez» (1903), 112×170 cm (b)

Marie-Françoise-Théophile-Robertine Fernig (1775 – 1819), y su hermana mayor Marie-Félicité-Louise Fernig (1770 – 1841), lucharon en las filas de los ejércitos revolucionarios de Francia. Tenían 17 y 22 años cuando se incorporaron en 1792 a las filas de la guardia nacional de Mortagne, y lucharon contra los austriacos. Por instrucciones de Beurnonville, la Convención les envió dos caballos ricamente enjaezados. De gran belleza, estas dos hermanas se unieron su fortuna a la del general Dumouriez, quien les dio dos comisiones como oficiales de estado mayor y las tomó como ayudantes de campo. Lucharon en esta calidad en las batallas de Valmy, Jemmapes, Anderlecht, Neerwinden, y realizaron varias otras acciones destacadas. Arrastradas en la deserción de Dumouriez al enemigo, volvieron a usar su vestimenta femenina tradicional. Tras unos años de exilio, llegaron a París para pedir su baja de la lista de emigrés, pero fueron mal recibidas y tras varias solicitudes no pudieron regresar hasta 1802.

«El asedio de Lille en 1792» (c)

En la imagen superior, el Capitán Ovigneur al mando de los artilleros permanece en actitud estoica cuando le informan que su casa está en llamas). La escena le supondría a Le Dru poder ganar una medalla de 3ª clase en el Salon de Artistas franceses. La imagen ha sido publicada por cortesía de Thomas Ovigneur (https://www.facebook.com/OVIGNEUR), al que le agradecemos la deferencia en su utilización.

«La muerte de Desaix en Marengo» (1901) (d)

«La Tour d’Auvergne prisionero» (1900), 245×180 cm (e)
«Le Duc de Chartres à la Bataille de Jemmapes«, óleo sobre lienzo, 166×247,5 cm (f)
«Scène de bataille de la vallée du Rhin», óleo sobre lienzo, 130×200 cm (g)

La publicación «L’Hebdomadaire illustré» publica en su número 50 (Ilustración 9) el cuadro «Alexandra Barrau, granadero del 2º batallón» (Inferior izquierda). Algunos de los artistas cuyas obras fueron reproducidas en dicha publicación hoy en día están completamente olvidados, como sería el caso de Le Dru.

«Alexandra Barrau, grenadier du 2e bataillon» (1895) (h)
«La defensa de Fontenelle» (1875-1900), oleo sobre lienzo, 129,5-199 cm (i)

La pintura «La defensa de Fontenelle» (superior derecha) ilustra uno de los episodios de la guerra de 1794, que opuso las tropas de la República al ejército austríaco, el llamado episodio de la defensa de Fontenelle. Este pueblo, cerca de Nouvion-en-Thiérache y ubicado en el cantón de La Capelle, había sido tomado por los austriacos que querían quemarlo y masacrar a sus habitantes. Fue gracias a la acción del teniente Alexandre-Joseph Dubois, natural de este pueblo, que los austriacos fueron repelidos y puestos en fuga. Está representado en el centro del cuadro disparando contra los austriacos derrotados y al frente de un grupo compuesto por soldados republicanos y campesinos armados. Fue a instancias de su hijo, Paul Dubois, que se realizó el encargo para la pintura. Datada en el cuarto cuarto del siglo XIX, es un perfecto ejemplo de esta pintura de historia oficial con vocación moral y educativa, que celebra en un estilo académico y tradicional las virtudes republicanas y los héroes de la historia nacional y regional.

«La défense du drapeau» (1899), ilustración, 30×23 cm (j)
«Napoleón Bonaparte en el sitio de Tolón», 38×28 cm (k)

Fuentes:

1 – https://books.openedition.org/msha/18256

2 – https://fr.wikipedia.org/wiki/Albert-Ferdinand_Le_Dru

3 – https://fr.wikipedia.org/wiki/S%C5%93urs_Fernig

4 – https://www.facebook.com/pages/Albert-Ferdinand-Le-Dru/725309784168135?paipv=0&eav=AfZv3EbDa28FRz7nXICgttLCAIdNQsHtkt3bUaZnNfnp3paOTngrtoB3LchPtJoN8kY

5 – https://inventaire.hautsdefrance.fr/dossier/tableau-et-cadre-defense-de-fontenelle/737475a5-642b-48ad-a7ae-05caa52c6fd3

6 – Compendio Benezit 1939

7 – «Profils Parisiens» – Ernest Jungle, A. Melet, Éd., Pris, 1898

Imágenes:

a – https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net/v/t31.18172-8/1483811_594333537305464_1580670783_o.jpg?stp=cp0_dst-jpg_e15_fr_q65&_nc_cat=109&ccb=1-7&_nc_sid=dd9801&efg=eyJpIjoidCJ9&_nc_ohc=RZ7muM79mXsAX_TZ6r1&_nc_ht=scontent-mad1-1.xx&oh=00_AT8UNPH9I6RCK_HvHIiPN_J5lwmzuE9gHa9M9qXdP9Vi2Q&oe=635A6425

b – https://www.enghien-svv.com/lot/13616/2501718

c – https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net/v/t31.18172-8/1483811_594333537305464_1580670783_o.jpg?stp=cp0_dst-jpg_e15_fr_q65&_nc_cat=109&ccb=1-7&_nc_sid=dd9801&efg=eyJpIjoidCJ9&_nc_ohc=RZ7muM79mXsAX_TZ6r1&_nc_ht=scontent-mad1-1.xx&oh=00_AT8UNPH9I6RCK_HvHIiPN_J5lwmzuE9gHa9M9qXdP9Vi2Q&oe=635A6425

d – https://overnia.bibliotheques-clermontmetropole.eu/media-dam/CLERCO/lauvergn/PDF/D_BOYER_788.pdf

e – https://i.ebayimg.com/images/g/WgEAAOSwa4xhPkTs/s-l1600.jpg (Museo de Bellas Artes de Quimper)

f – http://www.artnet.com/artists/albert-ferdinand-le-dru/le-duc-de-chartres-%C3%A0-la-bataille-de-jemmapes-8LqExAUSRQ94TQtHPMj1ew2

g – http://www.artnet.com/artists/albert-ferdinand-le-dru/sc%C3%A8ne-de-bataille-de-la-vall%C3%A9e-du-rhin-XK5deOBe9CV7xD8DLl2npA2

h – https://www.kfzimg.com/sw/kfz-cos/pmimg/1096170/85335e2542788923_n.jpg

i – https://inventaire.hautsdefrance.fr/dossier/tableau-et-cadre-defense-de-fontenelle/737475a5-642b-48ad-a7ae-05caa52c6fd3

j – https://i.ebayimg.com/images/g/GiwAAOSwgh1gzDoz/s-l1600.jpg

k – https://i.ebayimg.com/images/g/pK4AAOSwp6JgjXOF/s-l1600.jpg

Miniatura. «El Puente de los Diablos, Salamanca, 1812».

Tiempo de lectura: 12 minutos

Esta semana os traemos otra escena basada en la Guerra de Independencia, con un encuentro entre una unidad de infantería ligera, los Tiradores de Castilla, y un piquete del 3º de húsares francés, que en mayo de 1812 formaba parte con dos escuadrones de la división de caballería ligera del Ejército de Portugal al mando del general Curto. La acción, totalmente ficticia, tiene como trasfondo el singular Puente de los Diablos o de las Brujas, situado a unos 25 kilómetros de Salamanca.

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

EL MOTIVO: EL PUENTE DE LOS DIABLOS

El puente de los Diablos o de las Brujas se localiza en la provincia de Salamanca, en la pedanía de Porqueriza, a tres kilómetros de la localidad de La Mata de Ledesma. Está construido en piedra granítica y su origen es posiblemente medieval. Cuenta con dos ojos irregulares y unos sillares de gran tamaño. Su estado de conservación es bastante bueno y pudo formar parte del camino o calzada de la ruta entre Salamanca y Yecla de Yeltes. [1 y 2]

Foto del puente de Los Diablos (Porqueriza, Salamanca) (a)

LA BASE

Hacemos una primera composición de la probable ubicación de las figuras. Podrían parecer demasiadas figuras en un principio para una base relativamente pequeña, pero me interesaba dar la sensación de choque de la caballería con varias figuras y los infantes intentando defenderse de la agresión. Los kits de la marca Italeri son bastante sencillos, no están muy elaborados, y a menudo se limitan a duplicar las piezas en sus posiciones básicas, con lo cual el repertorio de posiciones de las figuras queda bastante reducido, y si queremos hacer alguna variación en las posturas habrá que hacer los consabidos retoques, cortando y modificando piezas con masilla.

La base de madera tiene unas dimensiones aproximadas de 35×16 cm. Realizamos primero la estructura del puente de piedra con arcilla común de modelar sobre una base de madera (aquí el problema no es que se fisure la pieza ya que tiene un buen grosor, sinó que se separe de la base de madera una vez seca, pero pegando los trozos sueltos después con cola se resuelve con facilidad). Fijamos el trozo de puente a la base pegándola con cola blanca de impacto transparente (vigilar la verticalidad antes de pegar) y luego pasamos a realizar las curvas de nivel del terreno con láminas de corcho de 2/3 mm, que dan un buen resultado, ya que otras veces había hecho las pendientes del terreno con poliestireno extrusionado. Con papel maché conformamos el terreno en pendiente y una vez seco aplicamos una capa de Vallejo Earth Texture y pintamos el tramo del puente, el terreno y la base del curso de agua.

El agua del riachuelo la realizamos con resina epoxídica de dos componentes, que cristaliza en 24-48 horas, con un espesor de unos 5-7 mm. Una vez seca la resina, añadimos en superficie una capa de Water Textur Acrylic, de Vallejo, para dar la sensación de movimiento del agua y finalmente añadimos Still Water Acrylic, también de Vallejo impregnando trozos de algodón para las salpicaduras del agua de los caballos, recurso que hemos utilizado en otras figuras.

La vegetación la hemos añadido a medida que ubicábamos las figuras, para que no estorbaran a estas en su posición final. La vegetación en este tramo del puente, según las fotografías que hemos consultado por Internet, es más bien escasa, ya que el terreno es básicamente de piedra, por lo que no va más allá de algo de hierba o musgo y algunos arbustos pequeños.

LAS FIGURAS

Como ya hemos comentado, las figuras son de la marca italiana Italeri, a escala 1:32. En el caso de los húsares del 3r regimiento (creado como Esterhazy en 1764, y renombrado como 3er regimiento en 1791) aprovechamos un kit de húsares de esta marca, a la que hacemos algunas correcciones como el número del regimiento tanto en el portapliegos del jinete como en las maletas de equipaje, con masilla de dos componentes de Tamiya, y añadimos algunos elementos pintados como el petral con el distintivo corazón de los caballos.

Una de las «singularidades» de este regimiento es el color de su uniforme, que se denomina oficialmente Gris Argentino (Gris Argentin). En la película de Los Duelistas, vemos que el húsar del 3er regimiento que interpreta Keith Carradine lleva un uniforme grisáceo tirando un poco a azul, mientras que Jouineau en su libro propugna que el Gris Argentino era en realidad mucho más azulado que grisáceo, por lo que hemos pintado a los jinetes siguiendo dicha pauta, con un azul un poco más claro, quizás por el desgaste del uso en campaña. La versión que hemos elegido finalmente es la que Jouineau nos muestra en su libro [3], según una lámina de A. Martinet, de 1808.

El 8 de septiembre de 1808, el VI Cuerpo recibió orden de ir a España y fue reunido en un campamento cerca Dresde, para dirigirse a Maguncia y de allí a Bayona, cerca de unos cien días para hacer el camino. En los primeros días de noviembre el 6º Cuerpo estaba en Vitoria. El general Lagrange, reforzado con la caballería ligera del general Colbert (3º de húsares y 15º de cazadores), fue enviado a Logroño sobre el Ebro. El 3º de húsares tomó parte en diferentes acciones en la península englobado en el ejército de Portugal, de 1808 a 1813: Tudela (1808), Cacabelos, collado de Baños, Tamames y Alba de Tormes (1809), Ciudad-Rodrigo, La Concepción, Almeida, Busaco, Leiria y Alcoluto (1810), Redinha y Fuentes de Oñoro (1811), Los Arapiles (1812) y Vitoria (1813). [7 y 8]

Tirador de Castilla

Los Tiradores de Castilla, fue una unidad española creada en 1808 a partir de soldados regulares que se habían separado de sus regimientos, que se encuadraban como compañías de tiradores en los Tercios o batallones creados a partir de las levas de las juntas de armamento y defensa. Las compañías de tiradores junto con otros soldados veteranos del ejército regular pasaron a formar el denominado Batallón de Infantería Ligera Tiradores de Castilla de a 4 compañías, cuyo comandante era el capitán José Pirez. [5]

Durante la Guerra de Independencia el batallón tuvo diferentes asignaciones: con la división de vanguardia del MC (Mariscal de Campo) Duque de Albuquerque, con unos efectivos en servicio de 205 jefes y oficiales y 666 soldados (11/01/1809), con la 2ª división en el ejército del Centro del MC Carlos O’Donnell (15/06/1810 y 1/09/1810), con la 2ª división del 5º ejército del MC José Virues (01/02/1811), con la 3ª división del 5º ejército del MC Carlos de España (1/10/1811, enero de 1812, 1/11/1812), con la 2ª división del 4º ejército del MC Carlos de España (diciembre de 1813) y en enero de 1814 seguiría en la 2ª división del 4º ejército con unos efectivos de 872 hombres. [6] Como dato destacado el 22 de julio de 1812 formaron parte de las tropas aliadas con la división de Carlos de España en la famosa batalla de Los Arapiles o de Salamanca para los británicos.

Para nuestra escena hemos tomado un kit de Italeri del famoso 95º regimiento ligero británico también conocido como Green Jackets. El uniforme es bastante parecido excepto en algunos elementos y el armamento, pero nos encajaba relativamente bien con la imagen del soldado de dicha unidad. Comentar también que existe una asociación histórica que recrea dicha unidad, la Asociación Histórico Cultural Salamanca 1812, con un blog y página de Facebook propios, de la que hemos extraído parte de la información que aquí os mostramos.

Los caballos con sus húsares en la parte inferior. Faltaban aplicar algunas sombras en los pliegues de los uniformes de las figuras que hicimos posteriormente con tintas de Vallejo.
La escena casi acabada, faltan los árboles y el efecto de chapoteo de los caballos.

LA ESCENA

Perspectiva de la escena. En la realidad el terreno es más rocoso del que se muestra aquí.
Conjunto de le escena desde una vista frontal.
La escena desde una vista cenital. La base en sus laterales está repintada con esmalte negro, ya que el marco original había quedado bastante desgastado por todo el proceso. Normalmente se protege con cinta de carrocero, pero ya con la idea de repintar, lo dejamos estar.
Una vista desde el arco del puente del puente para ver al jinete francés cayendo por efecto del disparo.
La posición no la variamos de la original del molde.
Una vista frontal ampliada. El efecto con el algodón y el Still Water de Vallejo me ha gustado relativamente, ya que con escalas mayores el efecto parece más verosímil…
Una vista desde el lateral
Desde el lateral contrario…
La vista lateral más cercana, lo que nos ha difuminado ligeramente las figuras en primer término.
Un tirador intentando escapar del jinete, aunque su suerte parece echada…

Fuentes:

1 – https://www.lagacetadesalamanca.es/hemeroteca/puente-diabolico-salamanca-FTGS253521

2 – https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-mata-de-ledesma-puente-de-los-diablos-salamanca-3799709/photo-1774721

3 – «Officers and Soldiers of the French Hussars. 2. From the 1st to the 8th Regiment 1804-1812» – André Jouineau, Histoire&Collections, 2006

4 – https://tiradoresdecastilla.wordpress.com/

5 – https://m.facebook.com/TiradoresdeCastilla/posts/100596258844370/

6 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

7 – https://www.napoleon-series.org/military-info/organization/c_hussars.html#3rd

8 – «Historique du 3e Régiment de hussards de 1764 à 1887: d’après les archives du corps, celles du dépôt de la guerre et […] – Raoul Dupuy, Alphonse Piaget Ed., Paris, 1887

Imágenes:

a – https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-mata-de-ledesma-puente-de-los-diablos-salamanca-3799709/photo-1774721

b – https://scontent-mad1-1.xx.fbcdn.net/v/t1.6435-9/175682359_100584492178880_3189248139406001303_n.jpg?stp=cp0_dst-jpg_e15_fr_q65&_nc_cat=101&ccb=1-7&_nc_sid=8024bb&efg=eyJpIjoidCJ9&_nc_ohc=KcE36kfTzDYAX9rcJnH&_nc_ht=scontent-mad1-1.xx&oh=00_AT-l-HW_cM0IxUuQtxbpAX42Mz_PatdFrVKzsWM-RDAdhQ&oe=6366673F

La Ciudadela de Barcelona y su protagonismo en el período 1808-1814

Tiempo de lectura: 20 minutos

El parque urbano de la Ciudadela de Barcelona ocupa la mayor parte de los terreno de la antigua fortaleza de la Ciudadela (1716-1868), un claro ejemplo de la arquitectura de los ingenieros militares del siglo XVIII. Durante el período de la Guerra de Independencia fue ocupada con alevosía por las tropas italo-francesas del general Duhesme y durante la posterior ocupación a su función estrictamente militar añadió también la función de presidio «oficial» de la ciudad (compartido en ocasiones con el castillo de Montjuich) que otorgaría a la fortaleza un papel siniestro durante todo el conflicto y las posteriores revoluciones liberales, lo que llevó a pedir su derribo al Consistorio a la Corona hasta en cuatro ocasiones tras la guerra, hasta que finalmente se autorizó su demolición en el año 1868, ganando para la Barcelona en expansión de la época un considerable y necesario espacio.

Panorámica de la Ciudadela en 1874 (b)

UN POCO DE HISTORIA

Barcelona, ya desde la primera mitad del siglo XVI comenzó a aplicar el trazado de murallas con baluartes a su perímetro defensivo. El proyecto de edificar una ciudadela se remonta a mediados del s. XVII, (marqués de los Balbases, 1640), con dos ubicaciones posibles: una en el baluarte de Levante y Mediodía por el norte (donde finalmente  se construyó) y otra en las Reales Atarazanas, en el extremo opuesto por el sur. Tras unos breves años de silencio, el proyecto se reemprendió en 1660 con las mismas ubicaciones planeadas.

El marqués de Verboom (c)

La difícil situación económica de la monarquía española por aquella época retrasó el proyecto y el inicio de las obras hasta comienzos del s. XVIII. Ya en julio de 1705 en el contexto de la guerra – pero antes del ataque de Felipe V a la ciudad – se retomó la idea de una ciudadela para la Ciudad condal. Después de la victoria Borbónica en el conflicto, Felipe V encargó al ingeniero general flamenco Jorge Próspero de Verboom1 (7 de marzo de 1715) que proyectara una ciudadela, si bien otro oficial borbónico, el conde de Lecheraine, presentó a su vez un proyecto alternativo. El principal reclamo de este último es que preveía aprovechar el ya existente baluarte de Levante de la muralla original.

Tras las oportunas deliberaciones, el proyecto de Verboom sería el elegido por varios motivos: había sido discípulo del gran Vauban, tenía solidos conocimientos matemáticos y ya había estado presente en la ciudad en calidad de prisionero de guerra (1710-1713) hasta su liberación en un intercambio de prisioneros. Parece que durante su presidio gozó de cierta libertad de movimientos que aprovechó para estudiar las fortificaciones de la ciudad y que, como era de esperar, se aprovechó para el posterior asedio a la misma. [1] 

Verboom proyectaría la Ciudadela en su ubicación definitiva, ya que le permitía por una parte  dominar el centro más poblado de la ciudad y por otra fortalecer una de las zonas más débiles del perímetro amurallado. La fortaleza tenia forma de pentágono con cinco baluartes (de la Reina, del Rey, del Príncipe, de Don Felipe y de Don Fernando) de unos 320 m de distancia entre ellos, con otros tantos revellines (lo que le otorgaba una planta de estrella de 10 puntas), con unas murallas de una altura promedio de 8 metros y se proyectó que fuera ocupada por unos 8.000 hombres con la finalidad de mantener un control militar permanente, ocupando en total una superficie de 1.111.389,5 m². [2]

La Ciudadela en el Plano Topográfico de Juan López, de 1807.

Se comenzó a construir en el año 1716, para lo cual hubo que derruir parte del existente barrio de La Ribera, varios conventos y unas 1.000 casas, desalojando a sus habitantes, lo que provocó una pronta problemática con las autoridades de la ciudad, ya que también se les cargó con el gasto de los derribos2. Los principales edificios del complejo se acabaron en el año 1721, pero no se terminó su construcción por entero hasta el año 1751. La Ciudadela conservó no obstante la torre medieval de San Juan (Sant Joan), que fue integrada en el conjunto y que fue durante varios años la cárcel de la ciudad. Aquel conjunto se rodeó con un foso con la vertiente externa formando una entrada encubierta y, más hacia fuera, por la explanada, un espacio sin obstáculos y en ligero desnivel que la aislaba tanto de la ciudad como del campo abierto. Otros elementos que se edificaron como complemento a dicha fortaleza, fueron el fuerte de don Carlos, por el lado de mar, construido en la época de Carlos III, y el fuerte Pío, por el lado norte, dando vista al fértil llano de Barcelona. [5]

Plano en relieve de la Ciudadela de Barcelona, con los edificios que aún
se conservan marcados en naranja.

A pesar de su inherente función defensiva, los barceloneses veían con recelo la existencia de la fortaleza, y ya en el año 1794 el Consistorio pidió al rey oficialmente su derribo, que obviamente no fue admitido.

Tras la Guerra de Independencia, el crecimiento demográfico de Barcelona era un hecho (a principios de siglo ya contaba con cerca de 185.000 habitantes), lo que implicaba un crecimiento urbanístico para el cual la fortaleza era un freno manifiesto, por lo cual se decidió derribar las murallas, aunque las sucesivas peticiones de los regidores a la autoridad real en 18403, 1845 y 1862 fueron desestimadas. Con la Revolución de Septiembre de 1868, el nuevo responsable del gobierno español el reusense Juan Prim y Prats decretó la cesión de la fortaleza a la ciudad, con el compromiso de edificar un parque público, que los gastos de la demolición corrieran a cargo del Ayuntamiento y la construcción de casamatas alternativas para el alojamiento de los soldados. A partir del año 1869 el Ayuntamiento de Barcelona encargó todo los proyectos y gestiones del derribo de la Ciudadela y de la construcción del Parque a una comisión de regidores, que estuvo presidida durante un tiempo por Francesc de Paula Rius i Taulet.

La Ciudadela durante su demolición, con el puente sobre el foso, la puerta principal, la iglesia, el palacio del gobernador y al fondo el arsenal. (d)

Transcurrieron más de diez años desde el inicio del derribo de las murallas (1869) en varias etapas hasta la cesión del solar de la Ciudadela y hasta la decisión de su uso. Se erigió un monumento ecuestre al general Prim entre 1882 y 1887 (que aún puede observarse en el parque de la Ciudadela, aunque fuese derribado puntualmente en 1936 y vuelto a erigir en 1948). Del complejo de la fortaleza quedaron sólo los principales edificios internos: la capilla, el palacio del Gobernador (actualmente, un instituto de enseñanza secundaria) y el arsenal, que en 1888 fue convertido en Palacio Real y en 1931 y, nuevamente, en 1979 en sede del Parlamento de Catalunya.

La ciudadela de Barcelona en el s. XIX.

LA CIUDADELA DURANTE EL PERIODO 1808-1814

En los dos dias que precedieron á la entrada de las tropas francesas en Barcelona, el recién incorporado capitán general conde de Ezpeleta intentó seguir el proceder de su antecesor en el mando el conde de Santa Clara, a pesar de que las instrucciones desde la Corte no fueran todo lo precisas que se hubieran necesitado en aquellos momentos más allá del de proporcionar a los soldados franceses lo que necesitaran para su alojamiento y avituallamiento y que hasta fueran mejor tratadas que las españolas. El Ayuntamiento, por otra parte, se resistía enérgicamente a la entrada de soldados extranjeros cuya fuerza excedia en mucho a la de los soldados españoles que guarnecían la Plaza. Finalmente tras acalorados debates se accedió a la admisión de los franceses dentro de la Plaza, pero sin concederles otros cuarteles que los de la ciudad, y sin ser admitidos en la Ciudadela, Monjuich y Atarazanas.

Ocupación de la Ciudadela de Barcelona y castillo de Montjuich
por los franceses el 29 de febrero de 1808.

Finalmente las tropas franco-italianas entraron la tarde del 13 de febrero de 1808 en la ciudad de Barcelona. Tras algunos desfiles y actos protocolarios, el 29 de febrero a las 11:30 h., tras una revista de tropas en la esplanada cercana a la fortaleza, el general italiano Lechi se dirigió directamente a caballo con sus edecanes a la misma, y detrás el resto de tropas que se hallaban en formación. A las 13:00 horas salió apresuradamente el gobernador de la Ciudadela, Juan Viard de Santilly4, para comunicarle a Ezpeleta que los franceses se habían apoderado de la fortaleza, quedando presa la guarnición española que la custodiaba.

La torre de San Juan, que se constituyó en el presidio de la ciudad. (f)

El 1 de marzo, se sacaron los enseres y muebles de la guarnición española, al hasta entonces gobernador se le mandó ocupar otros aposentos más reducidos en el mismo lugar y a las 4 de la tarde, salieron de la Ciudadela las tropas españolas, siendo casi toda de Guardias Españolas y Valonas5, que tuvieron que pasar la noche anterior al raso en la plaza de la Ciudadela. Los oficiales y la tropa, que iba con sus fusiles, se dirigieron al Baluarte de Medio-Dia, al Colegio Tridentino y al Convento de San Agustín. La fuerza francesa que se quedó en la Ciudadela, era de dos batallones del 2º de napolitanos, con unos 2.386 efectivos.

A partir de entonces, la Ciudadela, aparte de sus funciones defensivas y de alojamiento de soldados, se constituyó en almacén de víveres para la tropa y depósito de trigo de las poblaciones cercanas, depósito de armas (muchas de ellas españolas extraídas primeramente de las Atarazanas) y presidio para los contrarios a la ocupación, para rehenes de las autoridades francesas como personas de rango (el mismo conde de Ezpeleta), burgueses pudientes, religiosos y con el tiempo también para los prisioneros de guerra que eran conducidos a Barcelona. También la Ciudadela fue ocasionalmente objetivo del fuego de las fragatas británicas que bloquearon Barcelona por mar durante casi todo el conflicto.

Los reos del Complot de la Ascensión que se produjo en el año 1809, que ya tratamos en nuestro blog. El grabado recoge parte de la fachada de la Ciudadela, la torre de San Juan y la Iglesia interiores, así como su puente levadizo en el margen izquierdo.

Con el transcurso de los acontecimiento y a medida que avanzaba la guerra, en Barcelona se centralizaban los convoyes que regresaban a Francia, con los soldados y el fruto del expolio por parte varios de los oficiales. El propio Suchet acudió a la ciudad en dos ocasiones en 1813 y en 1814. Ya al finalizar la guerra y publicado el armisticio, con el último gobernador militar de Barcelona, Habert, aún exigiendo las contribuciones para todo el año 14 y sin tener relativa prisa para entregar la plaza. El 28 de mayo de 1814 quedó liberada la ciudad de Barcelona con la entrada del coronel José Manso al frente de su división, siendo elegido ese mismo día gobernador de la Ciudadela.

LA CIUDADELA EN LA ACTUALIDAD

La mayoría de los terrenos que ocupaba la Ciudadela están ocupados por un parque público con el mismo nombre, que durante muchos años fue el único que tuvo Barcelona. De la antigua fortaleza solo se conservan tres edificaciones: la Iglesia (Parroquia Castrense, s. XVIII), el antiguo Palacio del gobernador (actualmente el IES Verdaguer) y el arsenal (actual Parlamento de Cataluña).

LA IGLESIA

Perfil de la Iglesia de la Ciudadela (1724) . AGS. Secretaría de Guerra, Legajos (g)

LA CASA DEL GOBERNADOR

EL ARSENAL

Alzado frontal del arsenal de la Ciudadela de Barcelona (1717). AGS. Secretaría de Guerra, Legajos, 03303 (h)

– – – – – – o – – – – – –

1«Esta tarea ocupó prioritariamente al ingeniero, tal como se hace patente a través de los numerosos planos y proyectos que hizo como planteamiento previo de la obra, así como por los que fue realizando en el transcurso de los trabajos de construcción para dar respuesta a los problemas que iban surgiendo. Evidencia de la concentración de esfuerzos de Verboom en la tarea, es el que en abril de 1715 escribía al ministro del Despacho de la Guerra, Miguel Fernández Durán, disculpándose por no poder atender a la constitución de la Academia para la formación de los ingenieros por estar muy ocupado en el proyecto de la ciudadela de Barcelona. Fue también él quien en 1715 diseñó la medalla conmemorativa de la ceremonia de colocación de la primera piedra de la ciudadela y se ocupó personalmente del desarrollo de las obras, lo que le llevó a solicitar el 1 de enero de 1718 el nombramiento de gobernador de la fortaleza, lo que le fue concedido el día 13 de mayo del mismo año». [7]

2La mayoría de sus habitantes no serían realojados hasta el año 1753, en el recién construido barrio de la Barceloneta.

3Ya en el año 1841 la nombrada Junta de Vigilancia de Barcelona inició el derribo de la muralla aunque, cuando fue suprimida el mismo año, el regente Espartero la hizo restaurar. [6]

4Juan Viard de Santilly (ó Santilli). Nació en Mâcon (Borgoña, Francia) el 8 de noviembre de 1754. Cadete de las Reales Guardias Valonas, participó en la Guerra contra la Convención Nacional francesa y en la campaña del Ejército español en el frente de Aragón (1793-1795). Fue coronel de infantería (25-12-1793). Fue herido en Lescun (4-9-1794). Fue capitán interino, segundo comandante de las tropas ligeras de Navarra (11-9-1794), capitán de fusileros del regimiento de las Reales Guardias valonas (3-8-1795), brigadier de infantería (4-9-1795) y gobernador de la Ciudadela de Barcelona (24-4-1798). Fue suspendido del cargo por las autoridades napoleónicas de empleo (29-2-1808) y desterrado a Francia (22-7-1810). Fue el último gobernador militar de la Ciudadela.

5Citando a Francisco X. de Cabanes, en junio de 1808, cifra las siguientes fuerzas regulares en Barcelona: Guardias Españolas (1.200) y Valonas (900), de otros cuerpos (600), Reg. de Borbón de caballería (100), 1er reg. de artillería (600) y de Marina, 1 bergantín y 6 faluchos. O sea 3.580 hombres y 120 caballos


Fuentes:

1 – “Poliorcètica Defensiva: La Ciutadella De Barcelona, Contextualització I Característiques Bàsiques” –  Miquel Gea y Laia Santinach, QUARHIS, Època Ii, Núm. 6 (2010), pp. 178-195

2 – “Gaudí en el Parque De La Ciudadela” – Laura Muñoz Hornillos,  Proyecto Final de Carrera. Expresión Gráfica Arquitectónica II – Arquitectura Técnica 2006-2007

3 – “Un parque para Barcelona. La evolución histórico-formal del Parque de la Ciudadela” – Ester Benatar Zamora. Aula 7, 2020

4 – https://ca.wikipedia.org/wiki/Fortalesa_de_la_Ciutadella

5 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

6 – https://www.llibertat.cat/2007/03/1841-primer-intent-d-enderrocament-de-la-ciutadella-de-barcelona-889

7 – https://dbe.rah.es/biografias/15570/jorge-prospero-verboom

8 – «Els governadors de la Ciutadella de Barcelona durant el segle XVIII» – Rafael Cerro Nargánez, Revista de Dret Històric Català [Societat Catalana d’Estudis Jurídics], vol. 18 (2019), p. 145-177 ISSN (ed. impresa): 1578-5300 / ISSN (ed. digital): 2014-0010

9 – «Barcelona cautiva 1808-1814» – Raymundo Ferrer, 1815 – Ed. Antonio Moliner Prada

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

b – https://ajuntament.barcelona.cat/arxiumunicipal/arxiufotografic/sites/default/files/styles/_header__

carousel/public/s1_0100_07.jpg?itok=4wjKvd36

c – By José Luis Filpo Cabana – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70040844

d – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/image-file/byte?f=/opt/baratz/mediasearch/cache/extralarge/1/000004a3/1187085/1198566111111.jpg

e – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

f – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/doc?q=ciudadela+de+barcelona&start=57&rows=1&sort=msstored_typology%20asc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=media&fv=true&fo=and

g y h – Ministerio de Cultura y Archivos Estatales de España.

Francisco J. Sentmenat Vera de Santa Pau, marqués de Castelldosrius

Tiempo de lectura: 25 minutos

Pocos militares españoles de la época poseen el mérito de haber tomado parte en el asedio a Gibraltar, formar con su regimiento a las ordenes del general Ricardos en los Pirineos en la Guerra de la Convención, haber sido ayudante de campo del propio Príncipe de la Paz en 1801, volver a invadir Portugal desde el campo de Gibraltar en 1807, combatir a las puertas de Tarragona, ser hecho prisionero en la batalla de Valls en 1809 formando parte del E.M del general Teodoro Reding, ser deportado a Francia y a su retorno formar parte del ejército de los Pirineos Orientales al mando del general Castaños en 1815.

Esta semana os traemos un resumen cronológico de la carrera del teniente general Francisco Javier Sentmenat y Vera de Santa Pau, V marqués de Castelldosrius y XXI barón de Santa Pau, Grande de España y Académico de Honor de las Nobles Artes. Aparte de su amplio historial militar fue nombrado Director General de Artillería y senador por la provincia de Barcelona en 1837-1838, 1838-1839, 1839, 1840, 1841 y 1842.

En la imagen superior podéis observar un retrato suyo realizado en 1841 obra de Vicente López Portaña, vistiendo uniforme de teniente general de Artillería, ostentando las grandes cruces y bandas de las órdenes de Carlos III, Isabel la Católica y la militar de San Hermenegildo. 

CRONOLOGÍA

1767 – Nace el 3 de enero en Murcia (otras fuentes citan el día 7), Francisco Javier de Oms, y de Santa Pau, Olim de Senmenat y Vera, Castilla y Saurín, Lanuza, Desbach y Cabrera de Aragón, Señor de la casa de Oms y adyacentes, barón de Santa Pau y marqués de Castelldosrius. Hijo del teniente general Manuel de Sentmenat y Castellá, IV marqués de Casteldosrius y de María Dolores de Vera y Saurin, siendo su familia originaria de Cataluña, asimismo contaba entre sus antepasados con algunos distinguidos miembros1.

1774 – De bien joven se decantó por la carrera de las armas, y por los méritos de su padre, el 8 de febrero obtuvo la Gracia del rey de que se le considerase como cadete del regimiento de caballería de la Reina, aunque sin antigüedad ni gozar del prest (sueldo).

1777 – El 8 de julio se inaugura oficialmente su hoja de servicios, siendo incorporado al regimiento de caballería de Alcántara, también en calidad de cadete.

1779 – El 9 de mayo se le confiere el grado de alférez y es agregado al regimiento de dragones del Rey.

1780 – Es transferido nuevamente al regimiento de Alcántara el 1 de mayo.

1781 – El 4 de mayo obtiene el empleo de capitán.

1782 – En la guerra contra Inglaterra, tomó parte en el sitio de la plaza de Gibraltar, de capitán agregado a los Voluntarios de Crillon, realizando servicios de avanzada y luego siendo ayudante del propio general duque de Crillon, hasta el final de la guerra.

1783 – Recibe el grado de teniente coronel, en la promoción general del 1 de enero, probablemente también en atención a su título de barón de Santa Pau, como se le nombraba en el despacho oficial.

1784 – El 28 de enero se le concede el sueldo de capitán vivo2 según reglamento, teniendo la calidad de poder ser un reemplazo a la primera vacante en el regimiento sin necesidad de despacho oficial.

1785 – Al no haber vacantes en su regimiento pasa al regimiento de Montesa el 30 de enero, al mando de una compañía.

1789 – El 4 de mayo pasa al de Carabineros, y el 19 del mismo mes obtiene el empleo de coronel.

1791 – El 17 de abril obtiene el empleo de teniente coronel.

1793 – El 2 de enero es transferido al regimiento de caballería de Calatrava. Con su regimiento participa en la Guerra de la Convención contra la República Francesa, formando parte del ejército que invadió el Rosellón al mando del general Ricardos, del 16 de abril al 8 de diciembre. El 18 de mayo en la batalla de Masdeu, se distinguieron el barón de Santa Pau y su regimiento de Calatrava cargando varias veces contra el enemigo, consiguiéndose posteriormente la conquista de la fortaleza de Bellegarde. Participó también en la acción del puerto de Oriol, del 29 al 30 de junio, en el triunfo sobre las tropas francesas en Pontellas y en la batalla de Truillás el 22 de septiembre.

A pesar de la victoria en la batalla de Truillás (o Trullars), el ejército español se retiró a El Pertús por la llegada de refuerzos franceses al frente. (b)

A pesar de la victoria en esta última batalla, no se pudo avanzar en la progresión territorial, los franceses tomaron la ofensiva y las tropas españolas se retiraron a Boulou, que fue atacada por el enemigo durante 24 días, en los cuales el barón acudió a su defensa, realizando varias salidas y acciones contra el enemigo. Durante toda la guerra ejerció en calidad de coronel del regimiento, por enfermedad de su superior y un mes de la brigada, ya que no quedaban más oficiales en los cuerpos que la formaban.

1794 – Terminada la guerra, permaneció al frente de su regimiento, hasta que fue disuelto oficialmente el cuerpo de ejército de que formaba parte, y el 3 de mayo fue agregado de teniente coronel al Estado Mayor de la plaza de Barcelona. El 23 de julio de se casó con doña María Teresa de Sagarriga y de Pinós, con la que no tuvo sucesión. 

1796 – A la muerte de su padre hereda el título de marqués de Castelldosrius.

1795 – El 5 de noviembre fue agregado, con empleo de coronel, al regimiento de caballería de Algarve, con antigüedad de 19 de septiembre de 1789.

1801 – Se declara la guerra a Portugal, el ya conocido como marqués de Castelldosrius fue empleado como ayudante de campo del generalísimo Godoy, el futuro Príncipe de la Paz. Acabada la breve contienda, el 5 de noviembre obtiene el mando en propiedad del regimiento de caballería de Santiago.

Firma de Castelldosrius (c)

1802 – El 5 de junio es nombrado gentilhombre de cámara de S.M y el 5 de octubre es ascendido a brigadier de caballería.

1807 – Destinado al campo de Gibraltar, formando parte del ejército de Castaños, con dos escuadrones de su regimiento formó parte de la división al mando del general Juan Carrafa, napolitano al servicio de España, entrando en Portugal en septiembre, cooperando con el ejército francés de Junot y ocupando las provincias de Entre-Douro y Minho.

1808 – Pero con la tensa situación política en Madrid, el marqués de Castelldosrius que primeramente entró en Lisboa y se hallaba seguidamente de guarnición en Santarem con su regimiento, fue conducido a Lisboa donde fue desarmado y arrestado con su regimiento y sus superiores el 11 de junio. La cautividad duraría hasta el 15 de septiembre, cuando fueron puestos en libertad debido a las capitulaciones que se llevaron a cabo entre franceses e ingleses.

Vuelto a España se destinó al marqués al ejército de Cataluña, y se encontró en plena acción defendiendo la ciudad de Tarragona de los ataques de los franceses. Por sus méritos y arrojo, el entonces general en jefe del ejército, Teodoro Reding, lo puso al mando de la primera división del ejército que se encontraba establecida en la localidad de Valls.

1809 – El 30 de enero3 es nombrado Mayor general de caballería del ejército, con empleo de brigadier. El 23 de febrero con un regimiento de caballería y un batallón de infantería ataca un convoy de víveres francés que se dirigía hacia Montblanch. El 25 de febrero de 1809 participa en la Batalla de Valls, apoyando la retirada del ejército tras la derrota fue hecho prisionero en una carga del escuadrón italiano de dragones Napoleón. Tras la batalla, los prisioneros españoles fueron escoltados directamente hacia Barcelona donde llegaron entre el 1 y 6 de marzo, por su propio pie, unos 1050 soldados y 78 oficiales, el marqués de Castelldosrius entre ellos. De Barcelona partió hacia Francia, donde permaneció en un depósito de prisioneros hasta su vuelta a España.

El 24º de dragones francés pasa por el puente de Goi hacia las posiciones españolas en la batalla de Valls.

1814 – Regresa a España el 18 de mayo. Fue habilitado por Fernando VII por RO del 23 de julio en el ejercicio de su empleo y en el abono de sus sueldos. El 25 de agosto se le confiere el empleo de mariscal de campo. Es destinado el 6 de octubre al ejército de Castilla la Nueva, concediéndosele cuartel para la plaza de Madrid.

1815 – El 6 de mayo es trasladado al ejército de observaciones de los Pirineos Orientales que se puso al mando del general Castaños. El reconocimiento de sus virtudes por parte de Castaños, hacen que se le confiera por parte del gobierno el destino como gobernador militar y político de la plaza de Cádiz, con el mando interino de la capitanía general de Andalucía el 26 de octubre.

1816 – El 16 de enero toma posesión de la plaza del gobierno militar de Cádiz. Se le concede la Gran Cruz de San Carlos el 9 de octubre y la de San Hermenegildo el 13 de junio.

1819 – El 9 de septiembre cesa en sus funciones en el gobierno militar de Cádiz. Es llamado a Madrid, donde se le nombra teniente general, confiriéndosele asimismo el mando del 2º regimiento de infantería de la Guardia Real. También fue nombrado consejero en clase de nato del Consejo Supremo de la Guerra.

1820 – Jura y acoge con entusiasmo la Constitución.

1821 – El 29 de septiembre contrae matrimonio en segundas nupcias con María Teresa Trejo del Campo.

1822 – El 9 de febrero, debido a las agitaciones políticas del momento en el país, se le concede el mando militar en Cataluña y cesa en el mando del 2º de Guardias. El mismo día, pide que se le exonere del nombramiento de capitán general de Cataluña y que se le conceda plaza de cuartel en Madrid o Barcelona. El día 12 de febrero se le admite la renuncia y su destino a la plaza de Barcelona. El 9 de agosto es nombrado comandante general del 7º distrito militar (Madrid), pero renuncia asimismo al puesto. El monarca no renuncia a tenerlo a su servicio y el 20 de noviembre es nombrado comandante gobernador de Madrid.

1823 – El 7 de abril empezaron a atravesar la frontera los 100.000 hijos de San Luis. Castelldosrius fue nombrado segundo general en jefe del 3er ejército, que se encontraba en Madrid al mando del Conde de La Bisbal. Este fue destituido por intrigas posteriormente y el mando se le otorgó al propio Castelldosrius. Este se dio cuenta que su fuerza estaba muy diseminada no teniendo garantías para defender Madrid y se retiró, situando las tropas entre Talavera de La Reina y el puente de Almaraz. Los franceses le atacaron en Talavera de la Reina y se retiró hacia Trujillo, entregando el mando al general López Baños, dirigiéndose él hacia Badajoz, donde tomó posesión de la comandancia militar que le había sido conferida el 22 de mayo. Debido a los disturbios en que se hallaba la región, dividida en partidarios de los liberales y de los monárquicos, dictó un duro bando el 2 de julio, para tratar de reprimir los disturbios, cuando la provincia ya se hallaba invadida por las fuerzas realistas. El 6 de julio se le exoneró de su mando y se le confirió plaza en Barcelona Mientras estuvo en su mando en Badajoz, rechazó las repetidas ofertas que le hizo desde Sevilla el general francés Bourmont para que capitulara sus fuerzas de Extremadura. Pidió permiso para pasar a Lisboa para embarcar hacia Barcelona, pero se le negó el permiso por parte de las autoridades lusas.

Busto del marqués de Castelldosrius, obra de Francisco Perez del Valle, en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. (d)

1824 – Estando en Badajoz, le sorprendió el periodo absolutista de gobierno; se presentó al general Laguna, mando militar en Extremadura, para que se le expidiera un pasaporte hasta Barcelona. Pero como el nombramiento databa del periodo Constitucional, y estos habían sido abolidos por Fernando VII, Laguna le dijo que lo tenía que consultar. El marqués de Castelldosrius siguió confiado en Badajoz. El 16 de febrero, fruto de intrigas y de falsos informes, se le comunicó que se le llevaba preso al cuartel de artillería, sin más comunicación que con su mujer y un criado. El 20 de febrero fue conducido preso al castillo de Olivenza, donde permaneció 40 días. No gozó de la Amnistía general del 1 de mayo, y a pesar de permitírsele transitar por el recinto exterior de la fortaleza y posteriormente por Badajoz, fue de nuevo encerrado en Olivenza. Finalmente se ordenó que su causa se juzgase en Cáceres donde fue enviado y encerrado en la cárcel pública.

1830 – Tras seis años de proceso, se condenó al marqués a pena de destierro de Madrid y sitios reales, aunque se conmutó la condena por ocho años de prisión en el castillo de S. Antón de La Coruña, donde fue trasladado el 21 de diciembre.

1831 – Fue autorizado a residir con su esposa en la ciudad el 21 de marzo, donde se restableció también de su salud, aquejada por los recientes años de penurias. Su situación duraría hasta la muerte de Fernando VII en 1833.

1834 – El 18 de abril de 1834, la Reina Regente restituyó a Castelldosrius en sus honores, sueldo y condecoraciones.

1836 – El 29 de febrero de 1836 es nombrado capitán general interino de Galicia.

1837 – En noviembre se verificaron las elecciones para Diputados y Senadores, y la provincia de Barcelona propuso al marqués de Castelldosrius como senador y el 14 de ese mes recibió el nombramiento real, que ejercería posteriormente en varios mandatos.

1839 – Por RO de 2 de septiembre pasa a desempeñar la Dirección general de Artillería en pleno conflicto de las guerras carlistas y prepara varias disposiciones4 para que el arma para fuera lo más efectiva en la campaña, a pesar de las penurias del erario público. Se le otorga la Gran Cruz de Isabel La Católica.

1840 – Se le suspendió de la Dirección General de Artillería y la Regencia provisional del reino le señaló el 29 de noviembre su plaza de cuartel en Madrid, asistiendo a las sesiones del Senado en esa legislatura y tomando parte en las discusiones para el asunto de la Tutela real. Acabadas dichas deliberaciones, ya no tomó parte en temas públicos y su salud fue degenerando progresivamente.

1842 – Muere sin sucesión, la tarde del 1 de febrero en Madrid.

– – – – – – o – – – – – –

1Manuel de Sentmenat (1651-1710), recibió de Carlos II el título de marqués de Castelldosrius. A la muerte de Carlos II era embajador en Francia, correspondiéndole la entrega al duque de Anjou, futuro rey Felipe V, del testamento de aquél. En dicho acto se dice que exclamó: “Señor, desde este momento no hay Pirineos” y por tal acto fue nombrado por Felipe V grande de España (1701), y posteriormente virrey del Perú (1706-1710), desde donde en gran manera apoyó económicamente al monarca, gracias a la producción de las minas y los impuestos. [8]

2Desde los tiempos de Felipe V en los regimientos en que se daba lugar a un sobrante de oficiales, pasaron a denominarse «reformados» en oposición a los que quedaban en activo, a los que se conoció a partir de entonces como «vivos» [6]

3En la relación del ejército de 25 de enero de Cabanes, ya consta con ese cargo. [4]

4Organizó 6 baterías de a lomo para el ejército del Norte; La promoción a subtenientes de 20 sargentos primeros como subalternos; La promoción de los alumnos de la Academia como subtenientes; que la brigada montada de la Guardia Real se incorporase al cuerpo; para reemplazar las pérdidas por bajas o promociones se aumentaron hasta 60 plazas de cadetes supernumerarios; se organizaron dos brigadas de montaña de 6 baterías cada una y se arreglaron los trenes de asedio que sirvieron en Aragón, sin contarse los del Centro y Cataluña.


Fuentes:

1 – «Biografía del Excelentísimo Señor Marques de Castelldosrius» – Estado Mayor General del Ejército, Imprenta militar, Madrid, 1854

2 – http://caballipedia.es/Empleos_del_siglo_XVIII

3 – «Blasón de España. Libro de Oro de su nobleza» Tomo II – A. de Burgos, Madrid, 1853

4 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

5 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833)» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012

6 – «Milicia y nobleza en el siglo XVIII» – Antonio Morales Moya, Cuadernos de Historia Moderna, núm. 9, Edit. Univ. Complutense, Madrid, 1988.

7 – «La batalla del Pont de Goi (Valls, 25 de febrer del 1809)» – Francesc Murillo Galimany, Estudis Vallencs – XLVI, Valls, 2008

8 – https://dbe.rah.es/biografias/13644/manuel-oms-de-santa-pau-y-de-lanuza

9 – http://heraldicacatalana.blogspot.com/2012/02/armas-de-los-titulos-catalanes-li.html

10 – https://www.academiacolecciones.com/pinturas/inventario.php?id=0738

11 – https://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadores/

fichasenador/index.html?id1=654

Imágenes:

a – https://www.academiacolecciones.com/pinturas/inventario.php?id=0738

b – By Jean-Baptiste Réville – Desconegut, Domini públic, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=29902865

c – https://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadores/

d – https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:V_Marqu%C3%A9s_de_Castelldosr%C3%ADus_por_F.P%

C3%A9rez(MRABASF_E-218)_01.jpg

Pintura. El arte de… Jules Rouffet

Tiempo de lectura: 45 minutos

Esta semana recordamos la figura de un pintor francés, parisino de origen, Jules Rouffet (1862-1931), que durante su trayectoria artística cultivó la pintura militar, tanto en óleo como acuarela, con temas como el 1er y 2º Imperios y la 1ª Guerra Mundial, y se dedicó también al género paisajístico. Con un gran trazo y singular detalle para los uniformes, se organizó una extensa colección de objetos militares al estilo de varios de sus contemporáneos. Expuso en el Salón desde 1890, obteniendo medallas en 1890, 1894 y 1900. Fue uno de los organizadores del Museo del Ejército, creado en 1905.

Como muestra de su calidad unas palabras del historiador y político Hippolyte Gomot, en el prefacio de uno de varios libros que ilustró:

«Este libro tiene la suerte de ser ilustrado por el Sr. Rouffet, cuyo nombre quedará unido a la historia de nuestros esplendores militares. Desde la primera Revolución hasta nuestros días, M. Rouffet ha estudiado el ejército francés en su vestimenta y en sus armas. Le preocupa la precisión como corresponde a un coleccionista emérito, y nadie está mejor documentado que él, en lo que el soldado se refiere: la equipación.

Pero en lo que sobresale en rendir el alma de este ejército, siempre valeroso, siempre dispuesto al sacrificio, siempre digno de la madre fecunda que no se cansa de dar generaciones de héroes.» («Mémoires d’un cheval (D’Iéna a Waterloo»).

On retiendra cette semaine la figure d’un peintre français, parisien d’origine, Jules Rouffet (1862-1931), qui au cours de sa carrière artistique cultiva la peinture militaire, tant à l’huile qu’à l’aquarelle, avec des thèmes tels que le 1er et 2e Empire et la 1er Guerre Mondiale, et était également dédié au genre du paysage. Avec une grande trait et des détails pour les uniformes, il a arrangé une vaste collection d’objets militaires dans le style de plusieurs de ses contemporains. Il a exposé au Salon à partir de 1890, et obtient des médailles en 1890, 1894 et 1900. Il est l’un des organisateurs du Musée de l’Armée, créé en 1905.

L’essentiel de sa qualité tient à quelques mots de l’historien et homme politique Hippolyte Gomot, dans la préface d’une de ses divers ouvrages:

« Ce livre a l’heureuse fortune d’être illustré par M. Rouffet, dont le nom restera attaché à l’histoire de nos fastes militaires. De la première Révolution à nos jours, M. Rouffet a étudié l’armée française dans son costume et dans ses armes. Il est soucieux d’exactitude comme il convient à un collectionneur émérite, et nul n’est mieux documenté que lui, sur ce que le soldat appelle : le fourniment.

Mais ce qu’il excelle à rendre c’est l’âme de cette armée, toujours vaillante, toujours prête au sacrifice, toujours digne de la mère féconde qui donne sans se lasser jamais des générations de héros.» («Mémoires d’un cheval (D’Iéna a Waterloo»)

EL APUNTE

Nacido en París, en 1862, de padres creusenses, Jules Rouffet realizó unos excelentes estudios en el Liceo Louis-le-Grand, coronados por un premio en el concurso general. Su vocación artística lo llevó al taller del pintor Jean-Paul Laurens. Se especializó en pintura militar, revelando allí las cualidades más brillantes.
Otro artista de Creuse, Antoine Jorrand, que había sido su compañero de estudios, escribió estas conmovedoras líneas1: “En el estudio de Jean-Paul Laurens, era el más querido y el más escuchado; el jefe lo amaba como a un hijo, nosotros como a un hermano. Sus inicios fueron asombrosos. En 1890 expuso Estafette, un jinete de tamaño natural que galopa con sus despachos y es perseguido por hulanos. Esta pintura le valió una tercera medalla. Luego abordó una tarea colosal, la carga de los coraceros en Waterloo. Esta pintura tenía ocho metros de altura, más de cien caballos y jinetes. Trabajó en ello durante dos años. Este lienzo fue comprado en América. Rouffet quedó fuera de la competencia; aún no había cumplido los treinta.«.

Rápidamente había adquirido una erudición impecable para las armas y los trajes militares de los que formó una rica colección. Fue uno de los organizadores del Museo del Ejército, creado en 1905, trayendo al pintor Edouard Detaille una colaboración que apreciaba mucho. A este período parisino de la vida de Rouffet se vincula su producción como caricaturista; entregó, bajo el seudónimo de Josias, ingeniosos dibujos al Journal amusant.

Circunstancias crueles golpearon al artista. Abandonó su carrera tan brillantemente iniciada para llevar una vida de soledad en Creuse, en Saint-Sulpice-les-Champs. No abandonó la pintura, sino que se dedicó casi exclusivamente a la pintura de paisajes. Fue en Saint-Sulpice-les-Champs donde murió, a los 69 años, el 20 de octubre de 1931. [1]

Né à Paris, en 1862, de parents creusois, Jules Rouffet fit, au lycée Louis-le-Grand, d’excellentes études qu’un prix au concours général couronna. Sa vocation artistique l’amena à l’atelier du peintre Jean-Paul Laurens. Il se spécialisa dans la peinture militaire, y révélant les plus brillantes qualités.

Un autre artiste creusois, Antoine Jorrand, qui avait été son camarade d’atelier, a écrit ces lignes émues1: «A l’atelier Jean-Paul Laurens, il était le plus aimé et le plus écouté ; le patron l’aimait comme un fils, nous comme un frère. Ses débuts furent foudroyants. Il exposa, en 1890, l’Estafette, cavalier grandeur nature emportant en plein galop ses dépêches et poursuivi parles hulans. Ce tableau lui valut une 3e médaille. Puis il s’attaqua à une œuvre colossale, la charge des cuirassiers à Waterloo. Ce tableau avait huit mètres de haut, plus de cent chevaux et cavaliers. Il y travailla deux ans. Cette toile fut achetée par l’Amérique. Rouffet était hors concours ; il n’avait pas trente ans.».

Il avait vite acquis une érudition impeccable pour les armes et les costumes militaires dont il forma une riche collection. Il fut un des organisateurs du Musée de l’Armée, créé en 1905, y apportant au peintre Edouard Detaille une collaboration que celui-ci appréciait hautement. A cette période parisienne de la vie de Rouffet se rattache sa production de caricaturiste ; il a donné, sous le pseudonyme de Josias, de spirituels dessins au Journal amusant.

Des deuils cruels frappèrent l’artiste. Il renonça à la carrière si brillamment commencée pour mener dans la Creuse, à Saint-Sulpice-les-Champs, une vie de solitude. Il n’abandonna pas la peinture, mais fit presqu’uniquement du paysage. C’est à Saint-Sulpice-les-Champsqu’il est mort, à 69 ans, le 20 octobre 1931. [1]

«A une heure d’Uldetcona [Ulldecona], nous rencontrâmes un escadron d’hussards espagnols, qui fut bientôt taillé en pieces et qui tourna bride après de premier choc», ilustración (a)

OBRA ESCOGIDA

«Carga de los coraceros» (1902) (b)
«Carga de caballería» (1902) (c)
«Húsares», 48×32 cm (d)
«Parada militar» (1903), tinta, lápiz, acuarela y plomo blanco sobre cartulina (e)
«La Grande Armée cruza el Niemen», óleo sobre lienzo, 46×56 cm (f)
«Revista de las tropas por Napoleón a caballo después de la batalla de Friedland», óleo sobre lienzo, 46×56 cm (g)
«Jusqu’à ce que nous eûmes atteint la frontière pyrénéenne, ce ne fut qu’un combat continuel de jour et de nuit», ilustración (h)
«Pointe d’avant garde du 7eme dragon», acuarela, 68×100 cm (i)
«Capitaine du 19e régiment de dragons en grande tenue, 1813» (j)
«Colonel du 1er régiment de hussards, vers 1810» (k)
«Dragons de la Garde impériale en surtout.» (l)
«Le 3e régiment de gardes d`honneur à la charge» (m)
«El camino de la gloria», óleo sobre lienzo, (1905) (n)
«Sambre et Meuse» (1914), óleo sobre lienzo (o)
«Les aigles, 1812» (1896), ilustración, 42,2×32,2 cm (p)

«[La fidelidad] Esta es una cualidad que siempre se ha notado en las obras de M. Rouffet y esta preocupación por la verdad todavía se nota en su episodio de la campaña rusa, las Águilas. Un grupo de soldados, bajo la neblina, en la nieve, cabalga con paso pesado, portando las banderas sagradas, cuyos palos despojados y águilas mutiladas se perfilan tristes contra el cielo. La impresión es seria e incluso grandiosa, la pintura, por desgracia, un poco pobre.» [7]

«[La fidélité] C’est une qualité qu’on a toujours remarquée dans les ouvrages de M. Rouffet et ce souci de la vérité se remarque encore dans son épisode de la campagne de Russie, les Aigles. Un groupe de soldats, sous la brume, dans la neige, chevauche d’un pas lourd, emportant les drapeaux sacrés, dont les hampes dépouillées et les aigles mutilées se profilent tristement sur le ciel. L’impression est grave et même grandiose, la peinture, par malheur, un peu mince.» [7]

«Standard et Star», (1895), grabado (q)


Fuentes:

1 – «Le peintre Jules Rouffet» – Louis Lacrocq, «Mémoires de la société des sciences naturelles et archéologiques de la Creuse» #25, Imprimerie Betoulle, J., 1931-1934

2 – «Mémoires d’un cheval (D’Iéna a Waterloo)» – Camille Audigier, Societé d’Édition et de Publications, Paris, 1906

3 – https://www.morlaix-encheres.com/ventes-aux-encheres/catalogues-de-ventes/prestige-aout/jules-rouffet-1862-1931

4 – «Annuaire de l’Association amicale de la Creuse pour…» – Limoges, 1900

5 – https://www.wikiwand.com/fr/Saint-Sulpice-les-Champs

6 – «Le salon de la peinture militaire de 1887″ – Richard, Jules, Paris, Piaget Éd., 1887. (http://memoiredhistoire.canalblog.com/archives/2021/10/15/39178167.html)

7 – https://fr.wikisource.org/wiki/La_Peinture_aux_Salons_de_1896

Imágenes:

a – «Mémoires d’un cheval (D’Iéna a Waterloo)» – Camille Audigier, Societé d’Édition et de Publications, Paris, 1906

b – https://art.rmngp.fr/fr/library/artworks/jules-rouffet_charge-des-cuirassiers_huile-sur-toile_1902

c – https://en.muzeo.com/art-print/charge-de-cavalerie/jules-rouffet

d – http://www.artencheres.fr/lot/78817/6365516npp=150&

e – https://www.mutualart.com/Artwork/Parata-militare/D9A06B0BA302F23E

f – https://www.proantic.com/galerie/edouard-cattagni-antiquites/img/409457-1.jpg

g – https://www.proantic.com/en/display.php?id=409510

h – «Mémoires d’un cheval (D’Iéna a Waterloo)» – Camille Audigier, Societé d’Édition et de Publications, Paris, 1906

i – https://www.invaluable.com/auction-lot/aquarelle-par-j-rouffet-pointe-davant-garde-du-7e-1-c-vlqcr8fgvc

j – By Jules Rouffet (1862-1931) – https://www.pinterest.fr/oleg0233/french-dragon/?lp=true, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70271972

k – Reconstitution d’après des documents divers, parue dans la revue « La Giberne » et reproduite dans l’historique du régiment. By Jules Rouffet (1862-1931) – Eugène-Louis Bucquoy, « La Cavalerie légère », Jacques Grancher, coll. « Les uniformes du Premier Empire », 1980., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41379612

l – By Jules Rouffet (1862-1931) – Collection personnelle, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=44092115

m – Gardes d`honneur des 3.Regiments im Angriff. Gemälde von Lules Rouffet. License: public domain. View file on Wikipedia

n – https://www.ebay.fr/itm/224476166615?mkevt=1&mkcid=1&mkrid=709-53476-19255-0&campid=5338722076&customid=&toolid=10050

o – https://www.ebay.fr/itm/225059068868?mkevt=1&mkcid=1&mkrid=709-53476-19255-0&campid=5338722076&customid=&toolid=10050

p – https://www.parismuseescollections.paris.fr/es/node/367084#infos-principales

q – https://picclick.fr/J-Rouffet-Etching-Impressed-Antique-Standard-and-Star-223476647591.html#&gid=1&pid=2

Masía de Les Farreres. Las pinturas anónimas · 1808-14

Tiempo de lectura: 10 minutos

Lejos de algunos de los múltiples ejemplos que tenemos de pintura dedicada a las grandes escenas de la épica de la época napoleónica, nuestra entrada de hoy está dedicada a unas pinturas que también nos hablan de aquella época, con el añadido de haber sido realizadas durante los mismos años que duró el conflicto, lo que no deja de ser un aumento significativo de su importancia histórica y culturalmente hablando.

Por desgracia, las pinturas de la Masía de Les Farreres en la población de Rellinars (Barcelona), se hallan en un muy precario estado de conservación, por lo que no dejan de ser también una muestra (entre muchas) del tan manido desinterés de las Administraciones y de algunos de los antiguos propietarios en la conservación del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de nuestro país.

UNA BREVE HISTORIA

Las pinturas originales de la masía de Les Farreres en la población de Rellinars (Barcelona) forman un grupo de 14 escenas pintadas sobre las paredes de la sala principal de la primera planta de la masía. Se hicieron al temple de cola, sobre un muro enlucido con cal y enlucido de yeso, con enmarcaciones y cenefas, básicamente, de tipo vegetal y adornos textiles. Los tamaños varían en función de la pared y el lugar donde se ubican pero, en general, y dejando aparte las enmarcaciones florales y de cortinajes que las acompañan, oscilan entre 135 x 80/130 cm1.

Los hechos narrados corresponden al año 1808. Dado el desconocimiento que tenemos del autor, no podemos precisar exactamente el año en que fueron pintadas, pero debido a su carácter de crónica descriptiva, muy cercana a los hechos, no podemos alejarnos demasiado de esta fecha y hay que situarlas, por tanto, entre 1808 y 1814 como muy tarde. [N.a.: De hecho en algunas publicaciones y el Museo Comarcal de Manresa se datan concretamente en el año 1811] .

Las escenas comienzan en la parte norte de la pared de Levante y siguen un orden cronológico de los hechos más relevantes de la revuelta de los manresanos ante las órdenes del gobierno francés. Continúan hacia el balcón de mediodía que se encuentra sobre la entrada principal de la casa, con dos escenas autobiográficas donde un monje llega al lugar y pide acogida. Justo al lado del balcón, se pinta él mismo dibujando los murales que comentamos. Siguen por la pared de poniente y terminan al lado de la puerta de entrada al salón principal con la pintura alegórica de la batalla del Bruch.

Sobre la identidad del autor no se tiene noticia, pero se considera que podría haber sido algún eclesiástico vinculado o conocido de la familia, que tuvo que elaborarlas durante una estancia prolongada para preparar los dibujos, materiales y soportes, y que posiblemente habría estado en contacto con algunos de los participantes y hechos representados.

Su conservación es bastante mala dadas las condiciones ambientales del lugar y el abandono y la falta de vivienda continuada que ha sufrido la masía desde hace años2. [1]

LAS PINTURAS

Izquierda: No hemos encontrado referencias para esta imagen, aunque por representaciones similares podría corresponder a la Acción de Arbós, el ataque e incendio de las tropas francesas a la población de L’Arboç, que se produjo el 9 de junio de 1808 (tratado ya en nuestro blog La acción de L’Arboç (9 de junio de 1808).

Derecha: Alegoría de la primera batalla del Bruch. La imagen de la montaña de Montserrat, el conjunto de las tropas reunidas a los pies de la montaña y las diferencias de color en la parte derecha de la escena indican la voluntad evidente de explicar alguna cosa: las tropas luchando bajo la protección de san Ignacio de Loyola, la Virgen y san Mauricio. [1]. También tratamos las acciones de El Bruch en el pasado en nuestro blog en la entrada Las batallas del Bruc: 6 y 14 de junio de 1808. Museo temático.

Izquierda: El somatén de Santpedor dirigiéndose a Manresa para ir hacia El Bruch.

Derecha: Liberación de los presos de la prisión pública de Manresa.

Izquierda: Llevando a prisión a un afrancesado, una de las pinturas en peor estado de conservación. Se grafían la marcha de algunos miembros de los somatenes locales con el prisionero y con algunos niños viendo la escena en el extremo o acompañando a la comitiva.

Derecha: Distribución de escarapelas patrióticas al pueblo de Manresa en rebelión.

Izquierda: La quema del papel sellado (Crema del Paper Segellat) el dia 2 de junio de 1808, en la Plaza Mayor de Manresa, uno de los primeros episodios3 de resistencia en Cataluña durante la Guerra de Independencia y que recogimos ampliamente en nuestra entrada: Manresa: la quema de papel oficial, guerra y represión.

Derecha: Llegada del somatén de Santpedor a Manresa con su tamborilero. La escena también se puede encontrar reproducida en el Museo Comarcal de Manresa, obra del pintor Francisco Cuixart Barjau.

Izquierda: Tampoco tenemos información de esta escena, pero por el contexto del resto de representaciones, podría tratarse del viejo puente romano de Manresa ya que por este puente salió el somatén por la carretera de Can Maçana, hacia el Bruch, el 6 de junio de 1808.

Derecha: Nuestro «anónimo» autor con una casulla de eclesiástico, pintando algunas de las paredes de la masía, representado encima de una mesa y con los materiales sobre una silla. Se distingue a su izquierda la escena de la quema del papel sellado en la Plaza Mayor de Manresa.

Izquierda: Llegada de un grupo de jinetes con algunos eclesiásticos a la puerta de la masía.

Derecha: Ataque de los guerrilleros catalanes a los coraceros franceses de la vanguardia de la división del general Schwarz.

Izquierda: La segunda batalla del Bruch.

Derecha: La junta de Manresa, 2 de junio de 1808.

Nota: Agradecer especialmente a los gestores actuales de Masía de Les Farreres la ayuda por la información facilitada, así como el permiso para la publicación de las fotografías a su autor.

– – – 0 – – –

1El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña las ha catalogado como BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional) publicado en el DOGC 10/10/2013.

2En el año 2017 la masía cambió de propietarios, realizándose obras de reparación y substitución de la cubierta para poner freno a la alteración de las pinturas por filtración del agua y la humedad provocada por ello.

3En todos los ámbitos de estudio sobre la Guerra de Independencia (Guerra del Francés), son bastante conocidas las pinturas murales sobre algunos acontecimientos primordiales de este suceso histórico en Manresa, y que se encuentran en la sala principal del caserío de Les Farreres. Algunos de estos frescos fueron reproducidos por el pintor Francisco Cuixart (Berga, 1875 – Manresa, 1931) a instancias del Ayuntamiento de Manresa, representando la batalla del Bruch, el Somatén, el Padre Montanyá y la Quema del Papel Timbrado.


Fuentes:

1 – «Pintura Històrica Catalana · Art i Memòria«, Pintures originals de la masia de les Farreres – Maria Dolors Moreno Albareda i Rafel Casanova (fotogr.)

2 – «Patrimoni en perill: el mas de les Farreres a Rellinars» – Maria Dolors Moreno Albareda, DOVELLA, Primavera 2010

3 – «Ilustració Catalana» – Revista semanal ilustrada, N.º 264, Barcelona, 21 de junio de 1908

Imágenes:

a – Fotografías ©Rafel Casanova

b – By Enric – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=51036422

Napoleón y sus comentarios sobre la Guerra de España en el destierro.

Tiempo de lectura: 10 minutos

Emmanuel Les Cases fue uno de tantos emigrados franceses que volvieron a su país y acabaron prestando sus servicios en la administración o el ejército napoleónicos. Les Cases llegó a ser consejero de Estado y fue uno de los escasos personajes a los que se les permitió acompañar a Napoleón en su destierro en Santa Elena. La fama de Les Cases no pasaría de la mera mención si no fuese por la publicación en 1823 de su obra «Memorial de Santa Elena», basado en las conversaciones reales o supuestas con Napoleón y que fue un éxito de ventas en su época. Hace escasos años y por puro azar del destino, algunos miembros de la Fundación Napoleón lograron conocer la existencia de una copia del manuscrito original que había sido requisado por los ingleses a Les Cases. Publicada en el año 2017, esta copia del original de algo más de 800 páginas nos acerca de una manera singular, si se quiere «más auténtica» al pensamiento de Napoleón en diversidad de temas, entre ellos la guerra en España.

Emmanuel Les Cases était l’un des nombreux émigrés français qui sont retournés dans leur pays et ont fini par servir dans l’administration ou l’armée napoléonienne. Les Cases devient conseiller d’État et est l’un des rares personnages autorisés à accompagner Napoléon dans son exil à Sainte-Hélène. La renommée des Cases n’irait pas au-delà de la simple mention si ce n’était de la publication en 1823 de son ouvrage «Memorial de Santa Elena», basé sur des conversations réelles ou supposées avec Napoléon et qui était un best-seller à l’époque. Il y a quelques années et par pur hasard, des membres de la Fondation Napoléon ont réussi à apprendre l’existence d’un exemplaire du manuscrit original saisi par les Anglais aux Cases. Publié en 2017, cet exemplaire de l’original d’un peu plus de 800 pages nous rapproche de manière inédite, si vous le souhaitez «plus authentique» de la pensée de Napoléon sur des sujets variés, dont la guerre d’Espagne.

La guerra y la Casa de España

El Emperador se había animado y recuperado mientras hablaba. El tema era la guerra de España.

En este país, dijo, el viejo rey y la reina se encontraron odiados y despreciados por la nación. El Príncipe de Asturias conspiró contra ellos, los hizo abdicar y se convirtió en la esperanza de la nación, pero ésta estaba madura para grandes cambios y los solicitó. El Emperador era muy popular allí. Fue en estas circunstancias que todos estos personajes se encontraron reunidos en Bayona. El viejo rey exigiendo venganza del Emperador, el joven príncipe buscando su protección y una esposa. El Emperador resolvió aprovechar la favorable oportunidad para expulsar a esta rama de los Borbones, recuperar el sistema familiar de Luis XIV y ligar España a los destinos de Francia. Fernando fue enviado a Valencay; el anciano rey en Compiègne, en Marsella, donde quiso; y José, hermano del emperador, iba a reinar en Madrid con una Constitución adoptada por una junta de la nación española, que había venido a recibirla en Bayona. Las obras públicas ya han consagrado el resto para la Historia. Pero lo que ella no sabe son los detalles relativos a Fernando durante su estancia en Francia. Hay malentendidos en el mundo, especialmente sobre sus opiniones personales en esta ocasión y la naturaleza de su cautiverio. Apenas estaba custodiado en Valençay. No hubiera querido irse.

Guerre et maison d’Espagne

L’empereur s’était animé et remis en causant. Le sujet était la guerre d’Espagne.

Dans ce pays, disait-il, le vieux roi et la reine se trouvaient haïs et méprises de la nation. Le prince des Asturies conspira contre eux, les fit abdiquer et devînt l’espoir de la nation.Toutefois, elle était mûre pour des grands changements, et les sollicitait. L’Empereur y était très populaire. C’est dans ces circonstances que tous ces personnages se trouvèrent réunis à Bayonne. Le vieux roi demandant vengeance à l’Empereur, le jeune prince sollicitant de lui sa protection et une femme. L’Empereur résolut de profiter de l’occasion favorable pour chasser cette branche des Bourbons, ramener le système de famille de Louis XIV et enchaîner l’Espagne aux destinées de la France. Ferdinand fut envoyé à Valençay; le vieux roi à Compiègne, à Marseille, où il voulut ; et Joseph, frère de l’Empereur, fut régner dans Madrid avec une Constitution adoptée par une junte de la nation espagnole, qui était venue la recevoir à Bayonne. Les pièces publiques ont déjà consacré le reste pour l’Histoire. Mais ce qu’elle ne connaît pas, ce sont les détails relatifs à Ferdinand durant son séjour en France. On se méprend dans le monde, surtout sur ses opinions personnelles en cette circonstance et la nature de sa captivité. Il était à peine gardé à Valençay. Il n’eût pas voulu s’en  aller.

RECEVIMIENTO EN BAYONA
El Sr. Dn. Fernando VII visita en Bayona á su falso Amigo Napoleon, y despues de abrazarse, presenta el Ministro Taylleran á Napoleon la Carta en que se quexa Carlos IV de su Hijo diciendo le havia usurpado involuntariamente la Corona, y aquel le reconviene á que la debuelva á su Padre. Lo que reusa ignorando las intenciones de Napoleon.
(a)

Siguió pidiéndole al Emperador una esposa de su mano. Le escribía espontáneamente para felicitarlo cada vez que le pasaba algo dichoso. A menudo le pedía que lo dejara ir a su corte en París.

Cuando las circunstancias se pusieron difíciles en España, el Emperador le propuso más de una vez volver, ir a reinar sobre su pueblo, que se hicieran la guerra abiertamente, que la suerte de las armas la decidiera. “No, respondió el Príncipe, quien parece haber estado bien aconsejado y nunca se apartó de este sistema; los problemas políticos agitan a mi país, no dejaría de complicar las cosas; podría convertirme en su víctima y llevar mi cabeza al patíbulo: me quedo; mas si queréis darme vuestra protección y el sostén de vuestros brazos, me voy, y seré vuestro fiel aliado.

Il ne cessait de demander à l’Empereur une femme de sa main. Il lui écrivait spontanément pour le complimenter toutes les fois qu’il lui arrivait quelque chose d’heureux. Il le sollicitait souvent de le laisser venir à sa cour de Paris.

Quand les circonstances devinrent difficiles en Espagne, l’Empereur lui proposa plus d’une  fois de s’en retourner, d’aller régner sur son peuple, qu’ils se feraient franchement la guerre, que le sort des armes en déciderait. “Non, répondait le Prince, que semble avoir été bien conseillé et ne varia jamais de ce système ; des troubles politiques agitent mon pays, je ne manquerais pas de compliquer des affaires ; je pourrais en devenir la victime et porter ma tête sur l’échafaud: je reste; ma si vous voulez m’accorder votre protection et l’appui de vos armes, je pars, et je vous serai un allié fidèle.

Retrato del Fernando VII de España vestido con el uniforme de capitán general del ejército español.
Portrait de Ferdinand VII d’Espagne vêtu de l’uniforme de capitaine général de l’armée espagnole. (b)

Durante nuestros desastres en 1814, el Emperador finalmente accedió a esta propuesta. El matrimonio se acordó con la hija de José; pero entonces las circunstancias ya no eran las mismas. Fernando pidió posponer el matrimonio. “Ya no podéis concederme el apoyo de vuestros brazos, dijo, no debo darme en mi mujer un título de exclusión a los ojos de mis pueblos”. Y partió con intenciones de buena fe, al parecer, continuó el Emperador, pues permaneció fiel a los principios de su partida hasta los sucesos de Fontainebleau; y no hay duda de que, si los asuntos de 1814 hubieran resultado de otra manera, no habría consumado su matrimonio con la hija de José.

El Emperador, volviendo a estos hechos, dijo que los resultados demostraban que estaba irrevocablemente equivocado; pero que independientemente de la culpa del destino, también se culpaba de graves faltas en la ejecución. La primera de todas era haber dado importancia como base de este sistema a una persona que, por sus cualidades y su carácter, necesariamente debían hacerlo fracasar.

Durante la reunión de Bayona, el antiguo tutor de Fernando, su principal consejero, percibiendo inmediatamente los grandes proyectos del Emperador y defendiendo la causa de su amo, le dijo: «Queréis crear para vos un trabajo de Hércules, cuando todo lo que tenéis que desempeñar es un juego de niños. ¿Queréis librar a España de los Borbones? ¿Por qué habríais de temerles? Son nulos, ya no son franceses. Conocéis la fuerza de los vuestros, son águilas para los nuestros. Estos son extraños a vuestra nación y a su moral. Aquí tenéis a las señoras de Montmorency y de Bassano; no conocen más a las unas que a las otras, no se diferencian a sus ojos, etc.

Lors de nos désastres en 1814, l’Empereur se rendit enfin à cette proposition. Le mariage fut arrêté avec la fille de Joseph; mais alors les circonstances n’étaient plus les mêmes. Ferdinand demanda d’ajourner le mariage. “Vous ne pouvez plus m’accorder l’appui de vos armes, disait-il, je ne dois point me donner en ma femme un titre d’exclusion aux yeux de mes peuples.” Et il  partit dans des intentions de bonne foi, à ce qu’il  semble, continuait l’Empereur, car il est demeuré fidèle aux principes de son départ jusqu’aux événements de Fontainebleau; et il est hors de doute que, si les affaires de 1814 eussent tourné différemment, il n’eût  accompli son mariage avec la fille de Joseph.

L’Empereur, en revenant sur ces événements, disait que les résultats lui donnaient irrévocablement tort; mais que independamment du tort du destin, il se reprochait aussi des fautes graves dans l’exécution. La première de toutes était d’avoir mis de l’importance comme base de ce système à une personne qui, par ses qualités et son caractère, devait nécessairement le faire manquer.

Lors de la réunion à Bayonne, l’ancien précepteur de Ferdinand, son principal conseil, apercevant tout de suite les grands projets de l’Empereur, et défendant la cause de son maître, lui disait: “Vous voulez vous créer un travail d’Hercule, lorsque vous n’avez  sous la main qu’un jeu d’enfant. Vous voulez vous délivrer des Bourbons d’Espagne : pourquoi les craindriez-vous? Ils sont nuls, ils ne sont plus français. Vous connaissez la force des vôtres, ils sont des aigles pour les nôtres. Ceux-ci sont étrangers à votre nation et a vis mœurs. Vous avez ici Mmes de Montmorency et de Bassano ; ils ne connaissent pas plus les unes que les autres, elles sont sans différence à leurs yeux, etc.

Detalle del cuadro «Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano. Détail du tableau «Mort de Daoíz et défense du parc de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano. (c)

El Emperador decidió lo contrario. Alguien le dijo que los españoles le habían asegurado que si la junta española se hubiera celebrado en Madrid en lugar de Bayona, o incluso si Carlos IV hubiera sido destituido y se hubiera quedado con Fernando, las cosas habrían tomado un rumbo diferente. El Emperador respondió que esta empresa había sido mal emprendida, que muchas circunstancias se podrían haber llevado mejor que Carlos IV estaba desgastado para los españoles, que hubiera sido necesario utilizar al mismo Fernando; lo más seguro para estos proyectos hubiera sido una especie de mediación a la manera de Suiza. Habría sido dar una Constitución liberal a la nación española, y dejar que Fernando la pusiera en práctica. Si lo hacía de buena fe, España prosperaría, se pondría en armonía con nuestras nuevas costumbres. Francia adquiriría un aliado íntimo, una adición de poder verdaderamente formidable. Si Fernando fracasaba en sus compromisos, los españoles lo derrocarían y habrían venido a solicitar al emperador que les diera un amo.

Sin embargo, esta desgraciada guerra en España fue una verdadera plaga, la primera causa de las desgracias de Francia. «Me hizo impopular en Europa, dijo. Después de mis conferencias de Erfurt con Alejandro, Inglaterra se vería obligada a la paz por la fuerza de las armas o por la fuerza de la razón. La guerra en España le permitió continuar su guerra al abrirle salidas en América del Sur. Se ha hecho un ejército en la Península. Se ha convertido en el agente y el nudo de todas las intrigas que pueden haberse formado en el continente, etc. ¡Ella me perdió!«.

L’Empereur en décida autrement. Quelqu’un lui disait que les Espagnols l’avaient assuré que si la junte espagnole se fût tenue à Madrid au lieu de Bayonne, ou bien encore qu’on eût renvoyé Charles IV et gardé Ferdinand, les affaires auraient pris une autre tournure. L’Empereur répondait que cette entreprise  avait été mal embarquée, que beaucoup de circonstances eussent pu être mieux conduites que Charles IV était usé pour les Espagnols, qu’il eût fallu user de même Ferdinand ; le plus sûr pour ces projets eût été une espèce de médiation à la manière de celle de la Suisse. C’eût été de donner une Constitution libérale à la nation espagnole, et de laisser Ferdinand la mettre en pratique. S’il l’exécutait de bonne foi, l’Espagne prospérait, elle se mettait en harmonie avec nos mœurs nouvelles. La France acquérait une alliée intime, une addition de puissance vraiment redoutable. Si Ferdinand manquait à ses engagements, les Espagnols le renversaient, et seraient venus solliciter l’Empereur de leur donner un maître.

Toutefois cette malheureuse guerre d’Espagne a été une véritable plaie, la cause première des malheurs de la France. «Elle m’a dépopularisé en Europe, disait-il. Après mes conférences d’Erfurt avec Alexandre, l’Angleterre devait être obligée à la paix par la force des armes ou par celle de la raison. La guerre d’Espagne lui a permis de continuer la sienne en lui ouvrant les débouchés de l’Amérique méridionale. Elle s’est fait une armée dans la Péninsule. Elle est devenue l’agent et le nœud de toutes les intrigues qui ont pu se former sur le continent, etc. Elle m’a perdu!».  


Fuentes:

1 – “Le mémorial de Sainte-Hélène : le manuscrit retrouvé” – Emmanuel de Las Cases, Tempus/Perrin, 2017

Imágenes:

a) – Fotografía del autor.

b) – De Vicente López Portaña – [1][2][3], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7952601

c) – Fotografía del autor.