El asedio de la ciudad de Peñíscola en 1812

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La ciudad de Peñíscola, a unos 150 km de Valencia, posee un interesante núcleo antiguo, coronado por la que fue morada del Papa Benedicto XIII, el Papa Luna, un castillo fortaleza del s. XIV, que ocupa un imponente peñón que se alza a unos 64 m sobre el nivel del mar. El peñón estaba unido a la península por una franja de arena de unos 60 m que desaparecía durante los temporales, transformando a Peñíscola en un verdadero islote fortificado. En 1811, con las tropas del Ejército de Aragón del mariscal Suchet situadas entre Cataluña y Valencia, la fortaleza jugó un activo papel de apoyo a las tropas y a la flota aliadas. A finales de ese año, el nuevo gobernador, el brigadier Pedro García Navarro, ante la más que previsible llegada de las tropas imperiales mejoró las defensas de la ciudad, inutilizando los dos puentes que salvaban el riachuelo que fluía paralelo a la costa, inundando la zona lacustre y posicionando baterías en el exterior. La obra más importante la ubicó delante de la rampa de entrada, donde erigió una media luna llamada “La Preciosa”, que cerraba el paso entre los dos baluartes principales [3]. Una vez conquistada Valencia el 9 de enero, Suchet volvió su mirada hacia Peñíscola, a la que había dejado bloqueada por unas pocas tropas y caballería y dio ordenes para preparar el asedio del enclave, al que sus tropas denominaban «Pequeño Gibraltar».

Fotografía de Peñíscola (2006) desde la ciudad antigua. El istmo totalmente urbanizado en la actualidad, en 1812 solo se verían los caminos que salían hacia Benicarló a la derecha, paralelo a la playa y hacia Torre Blanca, que discurría por las montañas. Un canal de agua salada discurría también paralelo a la costa y al camino hacia Benicarló.

MOVIMIENTOS Y ACCIONES PREVIOS

En el mes de septiembre de 1811, en su movimiento ofensivo sobre Sagunto y Valencia, el mariscal Suchet, para contener la guarnición de Peñíscola y proteger la marcha de los convoyes, había dejado en Benicarló un batallón del 114º y 25 dragones, y en Torre Blanca un puesto del 2º del Vístula. Había aplazado, hasta después de la toma de Valencia, el asedio de este pequeño lugar que, por la fuerza de su posición, había recibido de los soldados el nombre de Pequeño Gibraltar. Los españoles no siendo bloqueados solo desde lejos, realizaron varias incursiones.

Vista de Peñíscola según el Atlas de las memorias de las campañas en España del mariscal Suchet. (b)
  • El día 1 de octubre una columna de quinientos o seiscientos hombres salió de Peñíscola con una pieza de cañón, y se dispuso a atacar un puesto del 114º regimiento de línea que ocupaba una casa almenada, en el punto donde la carretera de Peñíscola se une a la gran ruta de Tortosa. El jefe de batallón Ronfort, comandante en Benicarló, inmediatamente salió al encuentro de los españoles, los atacó y capturó a un oficial y ocho soldados; pero no pudo impedir que volaran la casa almenada que habían tomado, ni que entraran de nuevo en Peñíscola con la pieza de cañón que traían.

  • En noviembre, la guarnición de Peñíscola intentó dos veces establecerse en una torre llamada Torre Nueva , situada en la costa a más de media legua de la plaza del lado de Valencia; fue expulsada con pérdidas por los comandantes de Benicarló y Torre Blanca, pero en diciembre logró alojarse allí y colocó allí a ochenta hombres, incluidos cuarenta zapadores al mando de un oficial ingeniero.

  • El mariscal Suchet, ordenó atacar a cañonazos dicha torre y arrasarla hasta los cimientos. Durante la noche del 6 al 7 de diciembre, el comandante del batallón Ronfort procedió allí, y colocó doscientos hombres de élite del 114º en el camino de Peñíscola, mientras que el Capitán Bonafous de la artillería estableció una batería de dos cañones de a 8 a ciento veinte yardas de la torre. De día comenzaron estas dos obras para disparar, pero tuvieron poco efecto, la puerta de la torre estaba cubierta por un parapeto de tierra. Ya varios artilleros franceses habían sido heridos, y seis lanchas desde Peñíscola avanzaban en ayuda de la torre, cuando para acabar con ella, el comandante del batallón Ronfort marchó con sus granaderos a veinte pasos de la torre y disparó la fusilería más enérgica. Al mismo tiempo, el capitán de E.M. Delaveine, el teniente Mabire y algunos soldados se precipitaron bajo una lluvia de balas y piedras hacia la puerta de la torre y colocaron allí dos barriles de pólvora. Al verlo, la guarnición aterrorizada levantó la bandera blanca y se rindió. Las lanchas españolas llegaron poco después, pero los cañones franceses pusieron en acción cerca del mar y las obligaron a salir a alta mar. La pólvora encontrada en la torre se usó para volarla. Los imperiales tuvieron dos hombres muertos y siete heridos.


LA FORTALEZA DE PEÑÍSCOLA EN 1812

Peñíscola está situada sobre una roca escarpada que estaba conectada con la costa únicamente por un istmo de arena de unos doscientos metros de largo y que a su vez se cubría de agua durante las mareas altas. Este pequeño lugar, distante unos 5 kilómetros del Camino Real que discurría de Tortosa a Valencia, no podía tener mayor influencia en esta ruta sino por las incursiones que pudiera efectuar su guarnición; pero, en el plano marítimo, su importancia era mucho mayor, encontrando los buques aliados un buen punto de apoyo en la costa y un lugar donde poder aprovisionarse de agua.

Por el lado de tierra, la ciudad estaba defendida por un frente abaluartado, asentado sobre la roca afilada excavada en un pico, y que dominaba el istmo de unos quince a veinte metros. Sobre el resto del recinto, la roca, bañada por un profundo mar, se elevaba verticalmente a más de treinta metros de altura. La cresta estaba coronada por un muro almenado, con baterías dirigidas a mar abierto. Un antiguo castillo templario, construido en el punto más alto de la roca, a cincuenta metros sobre el nivel del mar, servía de refugio al pueblo; había cuarteles cubiertos para unos ochocientos hombres y todos los enseres necesarios para la defensa, y una escalera excavada en la roca conducía a un embarcadero donde las chalupas españolas podían llegar con la mar tranquila.

Mapa de Peñíscola con sus fortificaciones principales (c)

El lugar tenía unos dos mil habitantes y una guarnición de unos mil hombres1 a las órdenes del brigadier García Navarro2, que había sido hecho prisionero por los franceses en Falset en 1810, aunque pudo escaparse. Tenía provisiones para seis meses, tres molinos de sangre (movidos por energía animal o humana), pasajes subterráneos a prueba de bombas, munición considerable y sesenta y seis cañones en sus baterías. Del mismo seno de la peña sobre la que se asienta la villa brotaban varios manantiales de agua dulce, que abastecían las necesidades de la guarnición y de los habitantes. La dificultad de los caminos en el frente de la península se veía aumentada por la existencia de un extenso pantano, ocupando todo el terreno bajo entre el mar y el pie de la sierra que había sido inundado por medio de una presa elevada sobre el canal que lo cruzaba. Cuatro cañoneras defendían los accesos a la playa y una escuadra inglesa navegaba a corta distancia del lugar. [1]

LEYENDA

A. Castillo; B. La Preciosa; C. Entrada de la plaza y cuerpo de guardia; D. Bastión del Calvario; E. Bastión de San Jaime; F. Bastión de San Fernando; H. Bastión del Olvido; K. Bocloglio; L. Escalera del Papa Luna; M. Bastión nuevo; N. Bastión del Príncipe; O. Bastión de la Reina; P. Bastión de Bufador; Q. Torre del Papa Luna. R. Bastión de Santa Ana; S. Bastión de Santa María; T. Almacenes de pólvora; a. Entrada al Castillo; b. Almacén de pólvora; c. Cisterna; d. Cocinas; e. Puerta de la escalera del Papa Luna; f. Puente levadizo; g. Iglesias; h, Cementerio; k. Letrinas; l. Entrada de las casamatas del bastión de San Fernando; m. Descenso abovedado para llegar al puerto; n. Puerta de entrada al bastión de San Jaime; o. Puerta de comunicación con el mar; p. Puerta del puerto; q. Fuente de agua dulce; r. Hornos; s. Cuerpo de guardia; t. Puerta de San Vicente (tapiada); u. Almacenes de la Artillería; v. Escalera para descender al subterráneo; x. Fuente de la villa; y. Fuente y abrevadero; z. Bufador.


EL ASEDIO DE PEÑÍSCOLA

La caída de Valencia, que tuvo lugar el 9 de enero, permitió al mariscal dirigir la división de Musnier a Peñíscola para sitiarla; pero los acontecimientos llamaron a esta división en Cataluña, el general Severoli vino a sustituirla el 20 de enero con dos batallones del 1er regimiento de línea italiano, dos batallones del 114º, un batallón del 1º del Vístula, dos compañías de artillería y dos compañías de zapadores. Estas tropas se colocaron en las alturas y en la playa cerca de la plaza, a saber: los italianos a la derecha; el Batallón del Vístula , la artillería, los zapadores y el parque de asedio en el centro; y un batallón del 114º a la izquierda, se hicieron algunos atrincheramientos entre la inundación y la orilla para contener las salidas de la guarnición.

Mapa de Peñíscola del Atlas de las memorias de las campañas en España del mariscal Suchet [2]. Hemos destacado los principales puntos: Vista panorámica de Peñíscola; La fortaleza unida por un istmo y la salida para las rutas hacia Benicarló al norte (con puestos de control franceses) y Torre Blanca al sur; Leyenda; Pantano impracticable; Línea de paralelas y trincheras de unos 418 metros; Artillería en cerros cercanos: II (3 obuses de 8 pulgadas y dos piezas de 24 pulgadas) y III (4 piezas de 24 pulgadas); Artillería en las paralelas: 6 (4 morteros de 12 pulgadas), IV (4 piezas de 24 pulgadas) y V (4 piezas de 24 pulgadas y un obús de 6 pulgadas); Cuatro chalupas cañoneras al norte y dos bergantines ingleses al sur ayudaban a la defensa de la plaza. (d)

El sitio de Peñíscola ofrecía grandes dificultades, el general Severoli quiso intentar hacerse dueño de él por la vía de las negociaciones; pero rechazadas las proposiciones que le hizo al gobernador, resolvió emprender las operaciones de sitio, comenzando por bombardear la ciudad. El general Valée, comandante de la artillería del ejército de Aragón, vino a fijar el emplazamiento de la batería número 1, de cuatro morteros de 12 pulgadas, que se construyó a casi mil doscientos metros del lugar, detrás de un altozano (cerro de poca altura en terreno llano), y un poco más arriba del camino de Benicarló que, por esta parte, corre a lo largo del pie de la montaña. Esta batería inició su fuego el 28 de enero y lo continuó dia y noche.

1ª , 2ª y 3ª noche del 31 de enero al 3 de febrero: En la noche del 31 de enero al 1 de febrero, el Mayor Plagniol, con mil trabajadores, abrió una parte de la paralela detrás de la inundación, mirando al sur hacia la playa. Este paralela se prolongó en las noches siguientes apretando cada vez más el istmo y el frente de ataque (hasta un total de 215 toesas, unos 418 m.). El coronel de artillería Raffron estableció inmediatamente en las alturas y en las paralelas cinco baterías para contrarrestar las del lugar, a saber:

Número 2, dos cañones de 24 libras y tres obuses de 6 pulgadas; Número 3, de cuatro piezas de 24; Número 4, de cuatro piezas de 24; No. 5, cuatro cañones de 24 libras y un obús de 6 pulgadas; Nº 6, cuatro morteros.

El intercambio artillero era intenso entre los sitiadores y la plaza: los morteros disparaban noche y día llegando a hundir una cañonera, mientras que la artillería de la fortaleza, que podía batir todo el frente a ambos lados del istmo y la playa disparaba balas y metralla cerca de las baterías destinadas a hacer brecha.

Según J. Belmas, apenas había comenzado el sitio, cuando un navío que se había armado por los franceses en el puerto de Denia tomó en el mar una barca que llevaba despachos del gobernador de Peñíscola al comandante general de Alicante. Por la presencia de ánimo de un voltigeur que estaba a bordo del barco, el despacho fue retirado del agua tal como acababa de ser arrojado a ella. Este despacho informó al mariscal Suchet del malestar que reinaba entre la guarnición y los ingleses. El general García-Navarro se expresaba con indignación con sus aliados, que le exigieron la entrega del lugar, y declaró que prefería someterse a los franceses, como había hecho Valencia y el resto de España. El conocimiento de estas disposiciones determinó al general en jefe a hacer que se ofreciera de nuevo la capitulación al gobernador. El 2 de febrero se envió al lugar el teniente de Estado Mayor Charles Prunel y se acordó con el General García Navarro en base a una convención de que la fortaleza sería entregada al ejército francés, con la condición de que la guarnición se retirara a donde quisiera [1]. Según J. Hernández, «Pese a que contaba con los hombres, armas y municiones necesarios para resistir el gobernador Navarro capituló a comienzos de febrero de 1812 tras dos semanas de bombardeo, una “traición” para los españoles. Sin embargo, las fuentes coetáneas (tanto españolas como inglesas) revelan que Navarro quiso evitar que la plaza se convirtiese en un “segundo Gibraltar” si cedía su control a Inglaterra [3].

FUERZAS IMPERIALES EN EL ASEDIO [10] (≈ 3.500 h.)

114º Regimiento de Línea (2 batallones)
1er Regimiento Italiano de Línea (2 batallones)
2º Regimiento de la Legión del Vístula (1 batallón)
8/1º Artillería a Pie (3 oficiales / 95 soldados/artill.)
l0/1º Artillería a Pie (3/88)
6/4º (bis) Tren Batallón (1/98)
1/4º Tren Batallón Italiano (2/80)
7/2º Batallón de Zapadores (Desconocido)
7ª Compañía Italiana de Zapadores (3/70)

FUERZAS ESPAÑOLAS EN LA DEFENSA (≈ 600 h.)

Regimiento de Infantería de Cazadores de Valencia (?)

3er batallón de cazadores de Orihuela

Real Cuerpo de Ingenieros

Artillería

Otros.

El castillo templario que domina el territorio se edificó entre 1294 a 1307, sobre los restos de la antigua alcazaba árabe.

Del despacho de 17 de enero3 del propio García Navarro al ministro de la Guerra (antes de la capitulación), se reiteraba en un primer despacho enviado con fecha 1 de diciembre, donde informaba del mal estado de las cureñas de las piezas de la Plaza, el estado inacabado de las defensas que había previsto él mismo, el mal estado de la tropa en cuanto a número, armamento, uniformidad y calzado así como, no podía ser de otra modo, la falta de dinero, que reclamaba urgentemente para poder aprovisionarse en los pueblos vecinos. Aparte también informaba de la falta de ayuda por parte de la marina británica4. Sin la posibilidad de ser socorrido por tierra e improbablemente por mar, era cuestión de tiempo que pudiera seguir la misma suerte que Valencia y que habían seguido otras fortalezas con más medios, y más con un jefe enemigo tan competente como Suchet. El acuerdo fue aceptado por los defensores y García Navarro5 firmó la capitulación. A pesar de abandonar la plaza, los españoles salvaban toda la guarnición de ser hecha prisionera (excepto su jefe y algunos oficiales6, que se incorporaron a las filas josefinas) y los imperiales se ahorraban un asedio que se antojaba muy complicado y que hubiera requerido tiempo y sacrificios. El 4 de febrero se tomó posesión de Peñíscola por parte de las tropas de Severoli, donde se encontraron 74 cañones y bastantes provisiones. El contingente del ejército de Aragón en el asedio solo sufrió unos sesenta hombres muertos o heridos [1].

Para los franceses el lugar sería muy útil para la defensa de la costa, por la protección que allí hallaban los corsarios y las demás naves perseguidas por los aliados. Las fortificaciones fueron puestas en orden; en el baluarte izquierdo del frente de tierra se hizo un atrincheramiento interior, forrado de artillería, y se prepararon obstáculos en las salidas de las calles y en las casas para poder, si fuera necesario, defender el terreno pie a pie como hasta el castillo.

Peñíscola permanecería en poder de los imperiales hasta 1814. Desde enero de aquel año el ejército español del general Elío la sometió a un duro asedio, que dejó en ruinas la fortaleza y el caserío adyacente y provocó muchas víctimas entre la guarnición francesa, la cual se rindió finalmente el 25 de mayo de 1814 [11]. El asedio por parte española esta vez fue mucho más difícil: el tiempo había sido durísimo y las paralelas a las primeras obras del fuerte se habían visto entorpecidas con frecuencia por las lluvias y por la escasa calidad del terreno arenoso, que se inundaba continuamente.

Ermita de la Virgen de la Ermitana (1708-14), construida anexada al castillo.
Una dependencia abovedada del castillo.

– – – – – o – – – – –

1El Estado Militar de 1808 cita para Peñíscola 1 compañía del Cuerpo de Inválidos Hábiles (desde 1729 por R.O. las Unidades de Inválidos eran consideradas como unidades militares y en servicio), al mando del teniente coronel D. Manuel Loriente. El estadillo militar de X. Cabanes para el 2º ejército en fecha 15 de agosto de 1811, lista en la guarnición de Peñíscola un solo batallón con un total de 44 oficiales y 1290 hombres [7].

2García Navarro, Pedro. Cartagena (1781 – 1864). Brigadier de los Reales Ejércitos y Oficial de la Armada destinado en la ciudad de Cartagena. En enero de 1807 es ascendido a teniente de fragata. Al comienzo de la Guerra de la Independencia se incorpora a los batallones de tropas de Marina que se suman a las fuerzas del ejército organizado en la región de Levante. Rápidamente ascendido participa en la mayor parte de los combates librados en Aragón y Valencia. En 1810, tras las derrotas de María y Belchite, manda una pequeña fuerza situada en la línea del río Algas, protegiendo la plaza de Tortosa. Tras la conquista de Tortosa y el avance de Suchet hacia Valencia, García Navarro es nombrado gobernador de la plaza de Peñíscola (en septiembre de 1811). La entrega del castillo fue considerada como una traición, circunstancia agravada por la adhesión de García Navarro a la causa del rey José I». En 1814 se exilió a Francia, aunque pudo volver amnistiado tras el Trienio Liberal.[4]

3Comunicación del Gobernador de Peñíscola al Ministro de la Guerra manifestando el tristisimo estado en que se halla la plaza y remitiendo copia de un mensaje de un Comandante de las fuerzas francesas en Benicarló intimando la rendición y la contestación por el Gobernador de Peñíscola. Tiene la fecha de 17 de enero.

«Exmo. Señor.

En mi oficio de primero de diciembre manifesté a V.E. el deplorable estado de esta Plaza y à pesar de mis continuas reclamaciones à todas las Autoridades, no he podido lograr se mejore. No es posible esplicar a V.E. mi situación deplorable: Los enemigos me intimaron ayer la rendicion: Me hallo falto de quasi todos los articulos necesarios para vivir. Las obras q. emprendi con toda la eficacia posible se hallan a poco mas de la mitad. La Guarnicion es la mitad que devía ser, se halla desnuda, descalza, y sin pagar y en peor estado del q. manifesté à V.E. en mi citado oficio; Pues en una promocion que se ha hecho han sido promovidos los sugetos mas malos y postergados los pocos venemeritos. No puedo comprender Señor Excemo. Que sin estudio se me haya abandonado hasta el punto de no embiarme ningun Socorro, de no concederme siquiera un Armero, quando manifestava, estan inutiles quasi todos los fuciles del Batton. de Oriha. El curenaje todo deteriorado, y no he podido conseguir Individuo alguno de Maestranza: Hasta las Proviciones enfin con q. el Gobierno Yngles auxiliaba esta Plaza, han sido embargadas en Denia; Y en fin Señor Excmo. Parece que todo estava dispuesto como si el intento fuera entregarnos: Yó no haré tan horrible imputacion à ninguno, pero pública es. Si, todas las reclamaciones q. he hecho sin comprender la estraña razón por quienes no han sido atendidas.

La Copia numº. Primº. Enterará a V.E. de la intimacion q. me ha hecho el Enemigo y la numº dos, de mi modo de pensar.

Espero que V.E. lo hará todo presente à S.A. asegurandole que si llegan prontos auxilios de armas, curenaje, y en especial dinero (pues con este sacaré medios de Subsistencia de los mismos Pueblos q. ocupa el Enemigo) se conservará este Punto à nuestro desgraciado Monarcha.»

Dios guie à V.E. muchs años. Peniscola, 17 de enero de 1812. Excmo. Señor Pedro García Navarro // Excemo. Sor Ministro de la Guerra

4El poco o nulo apoyo británico que esgrimía el gobernador no deja de ser un punto controvertido. Mientras que García Navarro se quejaba en su despacho que el flujo de suministros por parte de la flota inglesa se había interrumpido, Suchet en su escrito al mayor general Berthier, fechado en Valencia a 7 de marzo [13], informaba que «Cinc volies anglaises croisaient au large et communiquaient avec la place, qui recevait ainsi des secours continuels de dehors.«. Un subteniente de Ingenieros, Benito Bolarin, destacaba en su declaración tras el asedio que la plaza estaba bien surtida de munición entre la que se encontraba, “los que desembarcó un bergantín ingles el mismo día de la rendición”.

5La declaración de Juan de Bayona, teniente del Regimiento de Infantería de Cazadores de Valencia y ayudante del brigadier García Navarro, en el Cuartel General de Murcia, realizada posteriormente el 6 de marzo, nos permite conocer la composición de la Junta de Peñíscola que aprobó la rendición: comandante de Artillería Salvador de Olta (citado en otra declaración como José Acosta), teniente de rey de la plaza, Álvarez, capitán graduado de teniente coronel, Braulio Enrique, capitán del 3º de Orihuela, José Gómez de Bustamante, capitán del mismo, Francisco Cano, comandante del batallón de Orihuela, Isidro Monrabal, y el sargento mayor de la plaza, Francisco Peroldo. Al parecer, sólo Braulio Enrique mantuvo la decisión de resistir, ya que “todo el mundo estaba muy acollonado”, a pesar de que la plaza “estaba provista abundantemente de víveres y municiones”. [9]

6Gracias a la amable contribución de Antonio Grajal en FB, reproducimos la carta de uno de esos oficiales a los mandos franceses:

«En los documento del fondo Suchet se puede ver la mezquina deserción de Genaro Gilabert teniente agregado del 3er batallón de cazadores de Orihuela. CARTA DE GENARO GILABERT

Señor Baron de Harispe, Mi general

Don Genaro Gilabert, teniente agregado del 3er batallón de cazadores de Orihuela a V.S, respetuosamente expone que en el día 23 del corriente salió de la plaza de Peñíscola trayendo en su compañía 6 prisioneros franceses que había en aquella, cuya concreción le costó 80 duros por cuya razón a quedado sin dinero alguno para mantenerse y equiparse de lo muy necesario y siendo su idea de pasarse, el continuar el servicio a S.M.C. Nvo. Sob, Jose I para continuar su carrera y ser más atendido en el ejército Francés, que lo ha visto en España; y habiendo servido en caballería. A V.S. rendidamente le suplica que se digne destinarlo en la división de su mando y agregándole en el Estado Mayor, para que con más seguridad pueda estar al lado de V.S. y acreditar (…) en el servicio de seguridad a su persona; mandando se le socorra con algún dinero para su equipo.

Mientras tanto tiene el honor de quedar siempre esperando las órdenes de V.S. Con la mayor consideración.

Alcoy 30 de enero de 1812 // Genaro de Gilabert

RELACIÓN QUE PRESENTA (A LOS FRANCESES) EL TENIENTE DON GENARO DE GILABERT DEL ESTADO QUE TIENE LA PLAZA DE PEÑÍSCOLA

1. La plaza no tiene más fortificación que la fuerza de la muralla por la naturalidad de la península.

2. Tiene formada una batería fuera de la muralla en la subida al camino titulada «Batería Preciosa» defendida por 30 hombres y 4 piezas de a 4 y 2, una de doce de hierro, y puede ser asaltada por las troneras y ser sorprendida yendo por la orilla del (…) e levante.

3. Tiene la plaza como unas 18 a 24 piezas menores de calibre y las más de hierro.

4. Tiene la plaza de guarnición como unos 500 a 600 hombres poco instruidos y muy mal contentos por la desnudez y mal trato.

5. Tiene la plaza el puerto libre para embarcarse cuando quieran, pero no hay barcos para verificarlo.

6. Tiene la plaza víveres para 10 meses y (…) bacalao, sardina, atún. Harina no tiene para más de 5 ó 6 meses

7. Tiene municiones escasas para 7 (?) meses.»

Perspectiva desde el paseo situado sobre el istmo y el casco antiguo amurallado a la derecha.

Fuentes:

1 – «Journaux des sièges faits ou soutenus par les Français dans la péninsule de 1807 à 1814…» / Tomo 4º- J. Belmas, Firmin Didot Frères et Cie, PAris, 1837

2 – «Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d’Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814» / ATLAS – Louis Suchet, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

3 – «Perfeccionamiento y funciones de una fortaleza costera valenciana. La llave «inatacable de Peñíscola» (ss. XVI-XIX)» – Javier Hernández Ruano, 2021. Este trabajo se enmarca en el proyecto de investigación PGC2018-094150-B-C21, titulado Privilegio, trabajo y conflictividad. La sociedad moderna de los territorios hispánicos del Mediterráneo occidental entre el cambio y las resistencias.

4 – https://dbe.rah.es/biografias/77581/pedro-garcia-navarro

5 – «Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 a 1814». Tomo XIII – José Gómez de Arteche y Moro, Ediciones SIMTAC, Valencia, 2001

6 – https://www.todopeniscola.com/historia-peniscola

7 – «Esplicación del cuadro Histórico-cronológico de los movimientos y principales acciones…» – Sección de Historia Militar, Barcelona, 1822

8 – «Comunicación del Gobernador de Peñiscola al Ministro de la Guerra sobre el estado en que se hallaba la plaza.» – Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,127,N.85

9 – «La Guerra de la Independencia en la provincia de Castellón 1812» – Ricardo Pardo Camacho, Aula Militar «Bermúdez de Castro», Castellón, 2009

10 – «French Forces Siege of Peniscola January-February 1812» – Copyright GFN 1990

11 – https://www.guerra-historia-publica.es/recursos/2510

12 – https://www.acime.es/index.php/asociacion/historia/cuerpo-de-invalidos

13 – «Journal Administratif, Politique et Littéraire, du Departement du Doubs«, Nº X, Samedi, 7 mars 1812

Imágenes:

a – https://www.todocoleccion.net/postales-comunidad-valenciana/postal-antigua-peniscola-castellon-vista-general-oeste-sin-circular~x57013433

b, c, d – «Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d’Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814» / ATLAS – Louis Suchet, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

e – Fotos propias del autor.

El peor apuro para Wellington, por Carole Divall

Tiempo de lectura: 50 minutos

Carole Divall

El 21 de octubre de 1812, hace ya 210 años, el por entonces marques de Wellington, Arthur Wellesley, sufrió uno de sus escasos reveses en la península ibérica, viéndose obligado a levantar el asedio al que sometía a la guarnición francesa del castillo de Burgos desde hacía un mes y a adentrarse de nuevo hacia tierras portuguesas tras una penosa retirada que a muchos les recordó la sufrida por las tropas expedicionarias británicas de Sir John Moore en enero de 1809.

Carole Divall, especialista y autora de varios libros sobre las guerras napoleónicas, examina el fallido asedio de Burgos, descrito por Wellington como su «peor apuro», y las terribles condiciones sufridas por su desmoralizado ejército durante la posterior retirada a Portugal, en una conferencia impartida en el National Army Museum en el año 2013. También es autora de un libro sobre el asedio, «Wellington’s Worst Scrape: The Burgos Campaign 1812«, editado por Pen & Sword Military en el mismo año 2013.

LA CONFERENCIA

Buenas tardes damas y caballeros,

Hace ciento noventa y nueve años, si hubiera estado aquí el año pasado, habría sido hace 200 años, hasta el día de hoy, un ejército anglo-portugués y uno francés estaban en posiciones de batalla en un terreno por el que ya se habían peleado en julio, es decir, en Salamanca.

1812 había sido, creo que podríamos llamarlo, un año de gloria para Wellington, durante gran parte del año sin duda. Sólo para repasar muy rápido: Ciudad Rodrigo, tomada en enero; Badajoz, tomada en abril; y luego, como dijo un oficial francés, el 21 de julio en Salamanca había derrotado a 40.000 hombres en 40 minutos. Ahora, todos sabemos que eso no es del todo exacto, pero eso tiene algún efecto en la Batalla de Waterloo en el pensamiento francés. Después de la batalla de Salamanca, por supuesto, tenía que decidir su próximo movimiento. Podía perseguir al Ejército de Portugal, al mando del General Clausel tras la herida del Mariscal Marmont, al norte más allá del Ebro. Eso sería un logro bastante útil porque, por supuesto, separaría a las fuerzas del sur del mariscal Soult de las fuerzas del norte de Clausel y, de hecho, también de Caffarelli. Alternativamente, podría moverse hacia el sur y tratar con Soult en Andalucía. O, como decidió hacer, podría marchar sobre Madrid.

Solo por un momento para tener una visión más amplia, porque lo que hay que recordar es que a Wellington le interesaba mantener a los franceses separados, porque si les permitía juntarse, iba a ser superado seriamente en número.

Situación de los ejércitos franceses a mediados de 1812 (a)

Así que tenemos el Ejército del Sur, que es, por supuesto, el Mariscal Soult, de 63.000 efectivos. En el norte tenemos al General Clausel con el Ejército de Portugal, el Ejército de Portugal, 52.000 efectivos. Más al norte el General Caffarelli, el Ejército del Norte mantiene la zona fronteriza y también, por supuesto, Galicia. Luego, en la costa este, tenemos al Mariscal Suchet, de reciente creación, y finalmente al Rey José. con el Ejército del Centro. Suchet tenía 66.000, el suyo era en realidad el más grande de los ejércitos franceses. Joseph, con su comandante real, Jourdan, tenía 20.000. Estos son, en realidad, efectivos teóricos, por supuesto. Ningún ejército es capaz de poner a todos sus hombres en el campo. Pero los franceses en realidad tenían 190.000 hombres en España en armas, mientras que el ejército anglo-portugués era de 75.000. Entonces pueden ver por qué era tan importante para Wellington mantener separados a esos ejércitos.

Haber decidido ir Madrid era una declaración política y era una de las premisas de Napoleón. ¿No lo era cada vez que invadía un país el tomar su capital? Él envía un mensaje. Y, aunque Madrid no era la capital francesa, era donde los franceses, por supuesto, habían establecido su poder. Cuando Wellington entró en Madrid, o se acercó a Madrid, José huyó para unirse a Suchet en Valencia.

Ahora, curiosamente, y estoy seguro de que todos ustedes saben esto, los mariscales franceses no se llevaban particularmente bien. Todos protegían sus propios pedacitos de territorio y, de hecho, había bastante una feroz disputa entre Soult y José sobre lo que debía hacer José. Soult, muy, muy reacio a renunciar a su semi-reino de Andalucía, quería que José bajara y se reuniera con él allí. José, sin embargo, quería que Soult abandonara Andalucía y viniera a reforzar la posición francesa más al norte, y hubo un poco de estancamiento durante bastante tiempo. Soult prevaricó, jugó con el tiempo, y ciertamente no estaba en ninguna parte para evitar que Wellington disfrutase de lo que fue una entrada tumultuosa en Madrid.

General Foy (b)

Obviamente en el tiempo disponible no puedo describirlo, pero si leen alguno de los relatos de personas que estaban allí, entonces no se parecía a nada que hubieran experimentado antes. Alguien, uno de los oficiales, en realidad lo describió como un éxtasis del cerebro, que probablemente transmite algo al respecto. Por supuesto, una vez que Wellington había tomado Madrid, todavía quedaba el problema de qué hacer después, y en realidad la decisión tal vez se la quitó de las manos por las acciones del General Clausel. Clausel restauró este maltrecho Ejército de Portugal con notable rapidez. Uno de sus generales más emprendedores, el general Foy, fue enviado para relevar a varias guarniciones francesas en la región del Duero: Toro, Zamora – era demasiado tarde para Astorga. Y Wellington había tomado la precaución de dejar la 6ª división en esta zona de Arévalo. Lamentablemente, el general Clinton, que estaba al mando, se mostró muy pasivo y Wellington tuvo que aceptar que Clausel era ahora su mayor amenaza. Entonces cambió sus planes, o abandonó cualquier idea de tratar con Soult, y decidió tratar con Clausel.

El general Hill (c)
El general Ballesteros (d)
El general Castaños (e)

Su estrategia era bastante simple. Frente a la costa norte de España estaba el almirante Home Popham, un marino muy emprendedor, y él, con el apoyo de la guerrilla, iba a mantener ocupado a Caffarelli. La expedición de Sicilia en el este ocuparía a Suchet en Valencia. Así que el General Hill con la 2ª división debía mantener la línea del Tajo y evitar que Soult fuera capaz de avanzar hacia el norte. Y para ayudarlo estaba el general Ballesteros que era algo así como un tábano en lo que respecta a los franceses que estaban preocupados ya que era muy bueno en actividades de choque y fuga («Hit and run»).

Ahora, el mapa en realidad va un poco más allá de lo que hemos hecho hasta ahora y pueden ver que el movimiento de Soult hacia el norte, que eventualmente sucedió, tuvo que ceder a las demandas de José. Y también pueden ver a Hill moviéndose hacia el Tajo, para mantener la línea del Tajo. Wellington avanzando primero sobre Madrid, lo que envió a José a Valencia, y luego moviéndose hasta Burgos, pero, como veremos, finalmente teniendo que trasladarse al sur. Wellington decidió, sorprendentemente, dejar las divisiones 3ª, 4ª y Ligera en Madrid. Ahora, si eso significa, y este es un punto bastante polémico, que él en ese punto no estaba pensando en términos de tomar Burgos es bastante difícil de decir, pero ciertamente eran sus divisiones más experimentadas y ahí se quedaron. Llevó consigo las divisiones 1ª, 5ª y 7ª junto con la caballería de Anson, que luego se unió a la 6ª División en Arévalo, hablaremos más sobre eso en un minuto.

Movimientos de los ejércitos en la campaña. (f)

El general Maitland y el almirante Popham, por supuesto, iban a continuar sus actividades tan activamente como pudieron solo para mantener ocupada una gran parte de los franceses. Bueno, Wellington salió de Madrid el 1 de septiembre y avanzó muy lentamente. Clausel no tenía intención de pelear y tuvo tiempo para seguir retirándose, retomando otra posición fuerte, retirarse, etc. Y la razón por la que Wellington avanzó tan lentamente fue porque estaba esperando a este hombre, General Castaños, con el Ejército de Galicia. Ahora, Castaños, para darle crédito, fue el único general español que voluntariamente y felizmente trabajó con Wellington. Pero él no era un hombre que se apresurara a sí mismo, así que, en lugar de presionar a los franceses al norte del Ebro, el ejército, quejándose todo el camino tengo que decir, sobre todo la oficialidad, tuvo este lento avance hacia Burgos.

La noche antes de que Wellington llegara realmente a Burgos, que fue el 18 de septiembre, parecía que habría una batalla, pero Clausel se las arregló muy hábilmente para retirar sus fuerzas, él no quería pelear una batalla, su ejército aún no estaba listo para eso.

Mapa del asedio de Burgos. (g)

¿Por qué Burgos? Es una pregunta interesante. Recuerden que Wellington no tenía ningún tren de asedio con él, ya que estaba en parte en Ciudad Rodrigo y parte en Madrid. La primera mención que he logrado encontrar sobre una intención de tomar Burgos viene bastante tarde en este lento avance, en un despacho a Castaños. Pero, por supuesto, si iba a avanzar más y, por supuesto, parecía estar mostrando intención de retirarse cada vez más al norte, entonces no podía ir más allá de Burgos y dejar la fortaleza en su retaguardia. Y, además, si tomaba Burgos y la retenía, era un verdadero obstáculo para las conexiones entre los franceses en el sur y los suministros que bajaban por el Camino Real.

Parece, sin embargo, que casi ha sido un… bueno, Burgos está aquí, intentaré tomarlo. Burgos no era una fortaleza importante; no era un Badajoz. De hecho, Napoleón había dado órdenes cuando estaba en España para que se reforzaran las defensas, pero en realidad esto nunca había sucedido. Estaba fuera de la ciudad, lo que quizás lo convertía en un objetivo más fácil.

Mapa de las brechas practicadas. (h)

Sin embargo, el coronel Robe le escribió a Dickson que iba a ser un hueso duro de roer. Podía ver que habría problemas, probablemente estaba pensando, siendo un hombre de artillería, que no había las armas adecuadas para el asedio. Voy a repasar el asedio muy rápidamente porque, obviamente, con el tiempo limitado, trataré de concentrarme en lo que salió mal y por qué este fue en realidad el peor aprieto de Wellington. Decidió que las dos divisiones -o dos unidades, si se prefiere- que en realidad se encargarían al asedio fueran la 1ª División y la los portugueses de Pack. Ahora bien, los portugueses de Pack habían estado muy involucrados en la toma de Ciudad Rodrigo, así que al menos tenían algo de experiencia. La 6ª División y el Ejército de Galicia iban a tomar los arrabales y también se les utilizaría para los trabajos de como cavar trincheras, etc., etc. La 5ª y la 7ª División, los portugueses de Bradford y parte de los gallegos iban a crear una fuerza de cobertura para mantener a los franceses que se habían movido hacia el norte hasta Briviesca para mantenerlos bien lejos de Burgos.

Como puede ver, aquí arriba tenemos el hornabeque de San Miguel – un hornabeque incompleto, pero un objetivo razonablemente difícil. Entonces en realidad tenemos tres líneas defensivas dentro de la propia fortaleza, como pueden ver, están etiquetadas – y dos iglesias. Tenemos la iglesia de La Blanca y luego en el exterior la iglesia de San Román. Todo eso va a ser parte de la discusión del asedio.

Volviendo a los franceses por el momento, el comandante era un tal general Dubreton. Ahora bien, Dubreton era un tipo bastante emprendedor. De hecho, había logrado sacar la guarnición de Santander cuando fue atacada por Popham y guerrilleros españoles, la guarnición completa sin perder un solo hombre. Ahora se quedó en la fortaleza con una guarnición de 2.000 hombres, incluidos muchos tiradores, que iban a causar bastantes problemas a los Aliados. Tenía nueve cañones pesados, 11 piezas de campaña y seis morteros u obuses.

Oficial inglés. (i)

En comparación con eso, tomando primero la artillería, Wellington tenía tres cañones de 18 libras, cinco cañones de 24 libras, pero ese no era un tren de asedio. Aún más serio, tenía cinco ingenieros solo con diez voluntarios. Estos eran oficiales, por supuesto, que se ofrecieron como voluntarios para el deber, pero no fueron entrenados de ninguna manera específica. Y también, solo tenía ocho artificieros de base más 81 voluntarios, por lo que no tenía realmente los recursos, creo que hay que decirlo, para un asedio exitoso.

Y había otro tema, el clima. Estamos hablando de septiembre. Septiembre en España suele ser agradable, soleado y seco. La lluvia comenzó durante el avance hasta Burgos y prácticamente no cesó hasta el final de noviembre y el trabajo de asedio era odiado por las tropas de todas las maneras. El trabajo de asedio en este tipo de condiciones con todo el barro, por supuesto, que causa la lluvia era más allá de cualquier cosa horrible, creo que es justo decirlo, ciertamente en lo que respecta a los hombres.

Curiosamente, una cosa de la que dependía Wellington era que lloviera en el sur. De hecho, le dijo a Hill en varios despachos que el trabajo de Hill sería más fácil porque los ríos se llenarían y, por lo tanto, a Soult le resultaría mucho más difícil moverse hacia el norte desde Andalucía. Bueno, por supuesto, irónicamente, no llovió en el sur; solo llovió en el norte. Debido a que estoy recorriendo el asedio muy rápido, pensé que tal vez era una buena idea solo seleccionar los eventos principales que sucedieron.

El 18 de septiembre, el hornabeque fue atacado con escaleras. La escalada se había intentado antes – tuvo éxito en el castillo de Badajoz, fue un éxito en el baluarte de San Vicente en Badajoz-, por lo que debió parecer una buena idea. Desafortunadamente, este ataque principal falló; volveré a explicar por qué en un minuto.

El mayor Cox. (j)

Sin embargo, el Mayor Cox, uno de los oficiales más emprendedores de Wellington, tuvo éxito con lo que estaba destinado a ser un ataque secundario. Pero tan pronto como San Miguel fue tomado se quejaron, comenzaron las críticas y las mayores críticas fueron: en primer lugar, Wellington no había utilizado suficientes tropas; y en segundo lugar los había usado en destacamentos, lo que significaba, por supuesto, que tenías hombres en unidades mixtas sin sus oficiales habituales y eso realmente se pensó que era una mala práctica. Volveré a explicar por qué creo que Wellington hizo eso.

El 22 de septiembre, los cañones entraron en la batería número uno en el hornabeque y comenzaron los trabajos en la batería número dos y hubo otra escalada en la línea exterior, que fracasó. Nuevamente se utilizaron destacamentos, nuevamente hubo recriminaciones. No hay duda de que todo este acontecimiento de Burgos se llevó a cabo de mal humor.

Parte de la muralla del castillo de Burgos. (k)

Creo que esa es la única manera de decirlo. Creo que nadie se estaba divirtiendo y todo el mundo estaba dispuesto a criticar a los demás. La artillería, los ingenieros, Wellington, todos fueron criticados. Wellington entonces decidió que explotaría el muro exterior. No tenía mineros excepto aquellos que coincidentemente estaban en las filas y habían sido mineros. No tenía las herramientas adecuadas, pero posiblemente fue la decisión correcta. Supongo que ha sido una mejor decisión con los mineros y las herramientas.

Trabajando en la brecha (l)

El 29 de septiembre se disparó la primera mina, pero lamentablemente estalló en el lugar equivocado. Volveré a eso. Lo que los mineros habían pensado que eran los cimientos de la línea exterior resultaron ser los cimientos de una antigua muralla que hacía tiempo que había desaparecido. Sin embargo, al explotar la mina entraron los destacamentos y los únicos que lograron a través, porque era una brecha bastante pequeña y como digo no en el lugar correcto, iban un sargento y cuatro hombres. Curiosamente, cuando llegaron, los franceses huyeron. Es de suponer que pensaron que estos eran los precursores de una gran fuerza. Por supuesto, cuando se dieron cuenta de que solo había cinco hombres allí, regresaron, por lo que puedo deducir, les dieron una paliza a los cinco hombres y luego los expulsaron.

Para el 1 de octubre, la batería número tres estaba lista, pero nunca fue desenmascarada debido al pesado y certero fuego de artillería francesa. El 2 de octubre se destruyó la batería número cuatro, que estaba en proceso.

Y luego, el 4 de octubre, se disparó una segunda mina y esta vez se aseguró una zona. De hecho, el alférez Mills de los Coldstream, que fue testigo, dijo: “La explosión de la mina y el asalto fueron tan instantáneos que [los franceses] no tuvieron tiempo de hacer algo antes de que llegaran los hombres, y entonces ya era demasiado tarde”. Ahora, uno de los puntos que voy a señalar es que Dubreton fue un gobernador particularmente audaz. De modo que los aliados habían formado una avanzada en las primeras horas del día 4. En la noche del 4, Dubreton volvió a tomar esta brecha, destruyó los gaviones, robó las herramientas de las trincheras – que, por supuesto, siempre escaseaban en el ejército británico – y aunque esto fue retomado por el 2º Regimiento de la Reina, hubo más recriminaciones. ¿Por qué no se habían enviado más hombres para ocupar el puesto de avanzada? Correcto, entonces continuemos con el asedio.

Para el 7 de octubre, como pueden ver, la primera y la segunda batería finalmente causaron daños. El 8 de octubre hubo otro ataque francés a esa avanzada: 200 pérdidas aliadas, incluido el mayor Cox.

Como estoy seguro de que saben, Wellington solo se notaba que lloraba en muy pocas ocasiones. Una había sido cuando vio a los muertos en las brechas de Badajoz. Otro fue el funeral del Mayor Cox. De hecho, le escribió al padre del comandante Cox: «Considero su pérdida como una de las más importantes para este ejército y el servicio de Su Majestad.” Ciertamente, cuando uno mira todas las acciones del asedio, Cox probablemente mostró más iniciativa que nadie.

El 9 de octubre se intentó incendiar con munición incendiaria la iglesia de La Blanca. Lamentablemente el ataque falló y el villano de la obra esta vez fue el clima, porque en cuanto consiguieron encender los fuegos para calentar el tiro, la lluvia apagó los fuegos. Así que hubo un retraso constante que le dio tiempo a los franceses para apagar los incendios en la Iglesia y expulsarlos fuera de la iglesia, antes de que llegara la siguiente ronda de munición incendiaria. Así que ese fue otro intento de tomar el lugar que fracasó.

El 15 de octubre, los franceses superaron en armamento a la batería número dos y dañaron la batería número uno. Sin embargo, en ese momento había otra mina en el lugar. Esta vez bajo esta iglesia de aquí, la iglesia de San Román.

«Asedio de Burgos, 1812», óleo sobre lienzo, 180 cm x 260 cm. (m)

Y, además, antes de quedar completamente fuera de combate, los cañones habían abierto una brecha practicable. Así que el 18 de octubre la mina fue incendiada a las 4 de la tarde. Esto se sincronizó con el ataque a la tercera brecha. Los españoles y los portugueses tomaron con éxito la iglesia de San Román. Los Guardias y la KGL [Legión Alemana del Rey] fallaron en la brecha. Lucharon muy, muy duro, pero, como señaló Mills, “El fracaso fue causado por nuestra falta de hombres. Si hubiéramos tenido el doble del número, podríamos habernos mantenido, pero decayó tan rápido y, como nadie vino a ocupar sus lugares, fallamos por pura debilidad.

Realmente era como golpearse la cabeza contra una pared de ladrillos, creo. Esto, de hecho, fue el final del asedio. Muy poco éxito: tomar el hornabeque, pero supongo que no hay mucho más de lo que jactarse, en realidad. Y la razón por la que terminó el asedio fue que el ejército de Portugal, ahora bajo el mando del general Souham quien había reemplazado al General Clausel, había estado amenazando a la fuerza de cobertura durante algún tiempo. Y el 18, Souham atacó los puestos avanzados de esa fuerza de cobertura. Además, había sido reforzado con el Ejército del Norte de Caffarelli. Entonces, el Ejército de Portugal, con ese destacamento del Ejército del Norte, ahora tenía 50,000 efectivos. y eso son 50.000 hombres en armas. Wellington tenía 35.000. Así que era hora, por supuesto, creo, de empacar y mudarse.

Antes de que intentemos decidir por qué las cosas salieron tan terriblemente mal, vale la pena señalar lo que dijo el teniente coronel John Jones, un ingeniero, que en realidad resultó herido en Burgos:

«Un asedio es una de las empresas más arduas en las que se pueden emplear tropas, una empresa en el que el cansancio, la fatiga y el riesgo personal son los mayores, aquel en el que el premio puede solo se gana con la victoria completa y donde generalmente se acompaña el fracaso con una pérdida severa o un desastre terrible.» Eso probablemente resume Burgos con bastante eficacia.

Entonces, ¿Qué salió mal? Bueno, supongo que, para empezar, tenemos que admitir que Wellington tenía recursos inadecuados. Sin tren de asedio, sin suficientes ingenieros y al final del asedio solo tenía dos ingenieros aptos, por lo que no había suficientes ingenieros para dar la vuelta, por así decirlo, para guiar a los hombres cuando en realidad iban a entrar en acción. Wellington ya se había quejado de la falta de artificieros capacitados. Después de Burgos se quejó aún más fuerte y en la época de San Sebastián en 1813 en realidad, había conseguido un suministro razonable. Pero no hay artificieros de los que hablar, ni mineros, ni suficientes herramientas, ni la forma de abordar un asedio.

Y luego estaba la actitud de las tropas. Ahora, los oficiales ciertamente se quejaron, pero muchos de los oficiales de Wellington habitualmente refunfuñaban, así que tal vez uno no debería tomarlo demasiado en serio. Pero los hombres sin duda estaban desmoralizados. El clima, como dije, era atroz. No les habían pagado desde principios de año. Los suministros de alimentos eran bastante impredecibles: el Comisariado no estaba haciendo su trabajo particularmente bien, pero mantendré el fuego sobre eso hasta un poco más tarde. Estaban en uniformes cayendo a pedazos, infestados de piojos. Tenían que trabajar en el barro y nada iba bien. Así que tienes un ejército desmoralizado.

Wellington estaba bastante sorprendido por esto. Varios de sus despachos, que envía a Hill y a otras personas, señalan que no puede entender lo que le ha pasado a su ejército. Creo que cuando ha estado tomando lugares, está bien con grandes pérdidas, pero con éxito y cuando has tenido una gran victoria como la de Salamanca no se necesita mucho para cambiar el estado de ánimo, y las cosas ciertamente cambiaron. Luego estaba el uso de destacamentos. Esto fue criticado desde el principio y es interesante que no es hasta la mitad del asedio que Wellington lo abandona. Estaba usando números limitados para los asaltos y eso, combinado con la falta de compromiso, fue una combinación bastante desastrosa. Es interesante preguntarse por qué y, no sé, uno solo puede especular, pero creo si uno recuerda cómo reaccionó Wellington ante Badajoz entonces hay algo de entendimiento como por qué era cauteloso con sus hombres. No quería ver otra escena como las escenas que vio en Badajoz.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de Dubreton. No hay duda de que Dubreton realizó una defensa magistral. La situación francesa era absolutamente grave. Al final del asedio tenían raciones de un cuarto. Muchos de los hombres estaban al aire libre y llovía sobre ellos al igual que llovía sobre el ejército aliado. Las pérdidas fueron bastante altas, pero también lo fue el compromiso y me parece que la carta de triunfo que Dubreton jugó para mantener ocupados a los hombres. No había tiempo para que se sentaran y se lamentaran por su condición, mientras que, por supuesto, los soldados aliados tuvieron bastante tiempo para hacer eso. Encontró cosas para que ellos hicieran y creo que es un elogio a Dubreton – realmente mostró lo que un general francés era capaz de hacer.

Bueno, Wellington no tenía elección ahora. Tenía que retirarse. Y si tenía que retirarse, no podía dejar a Hill varado en el Tajo. Y, de hecho, Hill se enfrentaba a una crisis en el sur. Soult y José habían unido sus fuerzas en Valencia -recordad que allí había huido José – y esto era una amenaza para la posición de Hill y, por supuesto, en última instancia, si se unían al Ejército de Portugal, una amenaza muy seria para todo el ejército aliado. Para colmo, el General Ballesteros, que tenía un buen historial contra Soult, estaba muy bueno golpeando: cada vez que Soult se movía al punto A, Ballesteros golpeaba en el punto B, que traería de vuelta a Soult, por supuesto, y luego Ballesteros simplemente se evaporaría en la niebla, listo para el próximo ataque. Ahora, en septiembre, Wellington había sido nombrado comandante en jefe del ejército español. Ballesteros – bueno, iba a decir que cogió un berrinche – realmente creía que se le debería haber dado ese puesto. Y es cierto que Wellington escribió una vez que pensaba que Ballesteros era el mejor de los generales españoles. Continuó y dijo que eso en realidad no es decir mucho: tenía una opinión muy baja de ellos1.

La deserción2 de Ballesteros en realidad trastornó los planes de Wellington porque el propósito de Ballesteros en el área granadina iba a frenar el avance de Soult. Creo que Wellington sabía que Soult tendría que irse y supongo que se podría decir que el destino también estaba en contra de Wellington. La fortaleza de Chinchilla en realidad bloquea el camino de Andalucía hasta el Tajo. Estaba en manos de un general español muy decidido. Está en una cumbre muy alta, es muy difícil ver cómo los franceses alguna vez ha sido capaz de tomarlo. Desafortunadamente, el 9 de octubre hubo la tormenta más violenta que realmente golpeó la fortaleza, incluido el gobernador y, de hecho, muchos de los defensores. De hecho, muchos de ellos fueron muertos. Se pensó que el gobernador resultó muerto, pero no fue así. Pero fue golpeado, su espada presumiblemente tomó la fuerza de la misma, y puedes imaginar que estaba dejado en bastante mal estado. Y, por supuesto, con Chinchilla fuera del camino, Soult podría marchar felizmente hasta el Tajo.

Entonces, Wellington instruyó a Hill para que mantuviera el Tajo el mayor tiempo posible, trayendo a las divisiones del Madrid, y luego, si no le quedaba otra, tendría que abandonar el Madrid y unirse a Wellington, y así obtenemos una doble retirada. Lo siento, debería haber mostrado eso antes.

Retirada de Wellington desde Burgos a Salamanca via Palencia (22 octubre a 9 de noviembre de 1812 (n)

Esa es la posición francesa dentro de Burgos. Esta es en realidad la línea de retirada de Wellington desde Burgos, como se puede ver de vuelta a Salamanca. No fue un retiro cómodo porque todavía estaba lloviendo, la comida todavía escaseaba.

Verán por las imágenes que voy a mostrar que los puentes eran muy importantes. Wellington realmente retiró sus fuerzas el 22 de octubre. Originalmente había esperado convertir el asedio en un bloqueo, pero, supongo, que la determinación de Souham lo convenció de que no era lo suficientemente fuerte para enfrentarse al ejército de Portugal en la batalla y era mejor retirarse. Se retiró durante la noche del 22 de Burgos, y en realidad ganó un día de marcha sobre el Ejército de Portugal. Sin embargo, al día siguiente hubo un combate de caballería desde Celada del Camino hasta Villodrigo: fue una pelea de caballería, hay que decirlo, donde los franceses sacaron lo mejor de ella. Pero finalmente los batallones ligeros de la Legión Alemana del Rey de la 7ª División formando en cuadro, retuvieron a la caballería francesa y los franceses finalmente se retiraron.

El 23 de octubre el ejército aliado en su mayor parte, todos excepto la 5ª División y los gallegos, estuvo en Torquemada. Torquemada se encuentra en una zona vinícola; probablemente ya te estés haciendo una idea. Las tinajas estaban llenas y durante la noche nuestros emprendedores británicos y, me imagino, portugueses los soldados irrumpieron en las tinajas de vino y el resultado fue la embriaguez masiva. Hay algunas escenas increíbles y suena como algo sacado de El Bosco, en realidad, algunas de las descripciones de las escenas de Torquemada. Alexander Dixon, de la artillería portuguesa, en realidad escribió, «tal escena de embriaguez habría deshonrado a una chusma de Billingsgate«. Bueno, no sé cómo es una chusma de Billingsgate3, pero suena bastante mal.

Entonces, el 24, esta tropa borracha tuvo que avanzar más: los franceses estaban bastante cerca. Debo decir, por cierto, que los aliados no se bebieron todo el vino y cuando los franceses se mudaron terminaron lo que los Aliados habían comenzado, lo que puede tener importancia.

El puente romano de Palencia (o)
Puente de Villamuriel (p)

El 25 de octubre el General Foy -como ya he dicho, uno de los tal vez más emprendedores de la generales franceses – tomó Palencia. Era este puente, el puente romano -si han estado en Palencia lo sabrán bien- se suponía que había sido volado y, desafortunadamente, la carga fracasó. Los franceses pudieron cruzar y los Royals en el otro lado no tuvieron más remedio que moverse rápido hacia donde estaba el resto de la 5ª División… Recuerde, estaban sobrios, no podemos culpar a los Royals por estar borrachos porque no habían estado de hecho en Torquemada, habían estado en otro lugar donde no había vino. Así que los Royals tuvieron que incorporarse a la 5ª División que estaba en Villamuriel. Y recuerden, estas son las únicas tropas sobrias. Tienes la 5ª División y los gallegos, y tienes a Foy y Maucune listos para atacar su posición. Esta vez, el puente fue volado con éxito y lo que siguió fue un tiroteo en el lado del río Carrión. Los franceses finalmente encontraron una forma de cruzar.

Napier tiene una hermosa historia, en realidad, que un oficial de caballería francés montó su caballo en el río y afirmó que quería desertar y no podía cruzar, el río era demasiado profundo, donde estaba el vado. Y los soldados amablemente se lo dijeron. Ahora, creo… que no hay otra evidencia para esto. Napier no estaba allí y todas las narraciones que existen no hacen ninguna referencia a eso. Creo que los franceses lograron averiguar dónde estaban los vados porque encontraron el punto donde los Aliados estaban más fuertemente apostados – Caçadores portugueses en una posición y el 9º en otra – y eventualmente cruzaron.

Inicialmente, los franceses tuvieron mucho éxito. De hecho, fueron capaces de empujar a la 5ª División – los gallegos estaban algo atrás – de vuelta hacia el canal. Si has estado alguna vez en Villamuriel, es un lugar interesante porque tienes el río Carrión y corriendo paralelo a él tienes el canal que afortunadamente estaba vacío en este punto y tienes el pueblo en el medio. La 5ª División luego tomó posiciones en el canal. Los españoles avanzaron y un esfuerzo muy fuerte hizo retroceder a Maucune al otro lado del río y la 5ª División pudo mantener la posición el tiempo suficiente para el resto del ejército, presumiblemente recuperándose ahora de su borrachera, para efectuar realmente su retiro.

He mencionado mucho sobre el general Foy. Debo decir que es mi general francés favorito: un muy buen escritor y muy entretenido y, como veremos, muy abierto de mente también. Foy dirigía la persecución de los aliados y llegó a Tordesillas, que conoceréis ver es otro puente. Este puente, nuevamente, había sido volado con éxito. Del lado aliado había un fuerte destacamento de Jaegers de Brunswick y no muy lejos estaba el conjunto de la 7ª División.

Puente de Tordesillas (q)
Puente largo (r)

¿Cómo cruzas un río cuando el puente ha sido volado? Bueno, escuchas a un oficial que dice: “Si todos nos desnudamos, podemos cruzar el río a nado. Todo lo que necesitaremos es una pequeña balsa para poner nuestros mosquetes, y cuando lleguemos al otro lado tomaremos los mosquetes y nos ocuparemos de los Brunswickers de uniforme negro que se supone que deben estar haciendo guardia.” Claramente no lo estaban. E imagino que la vista de hombres desnudos saliendo de un río podría haber sido suficiente para inquietar a cualquiera. De todos modos, el resultado fue que los Brunswickers huyeron, la 7ª División tuvo que emprender una retirada apresurada y Tordesillas estaba firmemente en manos francesas.

Sin embargo, curiosamente, eso es lo más lejos que llegó Souham. Estaba esperando a ver qué estaba haciendo Soult. El 7 de noviembre, Wellington estaba de regreso en Salamanca esperando a Hill. Y solo para repasar muy rápidamente las experiencias de Hill:

El 28 de octubre tuvo que abandonar esa línea en el Tajo. El día 30, otra de estas acciones de puente, este es Puente Largo (arriba), donde un destacamento muy pequeño, hombres que habían subido desde Cádiz, lograron retener a Soult, de nuevo el tiempo suficiente para que las fuerzas de Hill regresaran a salvo a Madrid. El 31 de octubre partieron de Madrid causando gran tristeza, marcharon por la sierra de Guadarrama con los franceses muy cerca detrás. No tenían nada de comida, su comisariado se había derrumbado por completo. Sin embargo, Soult no impulsó la persecución. Se mantuvo a distancia, pero en ningún momento amenazó con abrumar a las fuerzas de Hill y el 10 de noviembre, las fuerzas de Hill estaban en Alba de Tormes. No se van a sorprender, pero otro puente. Nuevamente, este puente estuvo en manos de una brigada de la 2ª División y los portugueses de Hamilton.

El puente de Alba de Tormes (s)

Se llevó a cabo durante dos días y Soult se dio cuenta de que en realidad no podía cruzar. Se dio por vencido, se fue a otro lado. Y eso me lleva, por supuesto, al 14 de noviembre: ambos ejércitos están en orden de batalla en Salamanca y no hay duda de que ambos bandos, en cuanto a los hombres y los oficiales estaban preocupados, querían una batalla. Pero Soult era extrañamente reacio a pelear. Nuevamente, si estamos buscando razones, recuerden que la experiencia más reciente de lucha de Soult con un ejército aliado había sido en la Albuera, la batalla más sangrienta de la Guerra de la Independencia. La batalla que Soult afirmó haber ganado, pero desafortunadamente sus oponentes no lo habían reconocido. Bien puede haber una buena razón por la que decidió que, si podía sacar al ejército aliado de España, que es lo que le había ordenado hacer Napoleón, entonces habría logrado lo que se había propuesto alcanzar. Aproximadamente a las 2 en punto del día 15, Wellington se dio cuenta de que Soult estaba maniobrando para cortar su retirada a Portugal, que es un medio tan bueno como cualquier otro para hacer retroceder a alguien, y así dio la orden de retirarse. Curiosamente, había sido un día muy gris y lluvioso. En el momento en que se dio la orden de retirarse, la llovizna se tornó torrencial lluvia y esa lluvia torrencial iba a durar los próximos tres días. Allí podemos ver la línea de retirada de regreso a Ciudad Rodrigo – ahí es donde apuntaba Wellington.

Mapa mostrando la dirección general de la retirada desde Salamanca a
Ciudad Rodrigo (15 a 18 de noviembre de 1812) (t)

Si leen los relatos de las personas que estuvieron en la retirada de La Coruña y la retirada de Burgos, curiosamente nadie dice que la de La Coruña fue peor, y varios dicen que Burgos fue peor. Es interesante considerar por qué. Bueno, no tenían nada de comida. El Intendente General, Sir James Willoughby Gordon, había enviado la comida por una ruta diferente – la que pensó que Wellington iba a tomar -, y no se había molestado en comprobarlo. Había sido bastante ineficiente de todos modos y esto fue, supongo, la gota que colmó el vaso. Los hombres comían bellotas. Uno de la caballería francesa, porque la caballería francesa fue enviada en su persecución, en realidad hizo el comentario de que, afortunadamente, las bellotas españolas sabían bastante mejor que las francesas, porque tampoco tenían comida. Los hombres robaron cerdos; algunos hombres fueron ahorcados por robar cerdos. Consiguieron coles, consiguieron patatas, pero había un problema: estaba tan mojado que no se podía encender el fuego. No había pan. Había unos cuantos bueyes medio muertos de hambre, pero ¿de qué sirve la carne si no puedes cocinarla? No es una buena idea comerla crudo. Barro hasta las rodillas. Hombres, mujeres y niños simplemente cayendo en el camino, caballos colapsando, y todo el tiempo una persecución muy decidida por parte de la caballería francesa.

San Muñoz (u)
Ciudad Rodrigo (v)

Este es el escenario de la última acción – no notarán ningún puente – Y este es San Muñoz (superior izquierda). Una vez más los franceses fueron retenidos, retenidos por la 7ª División, lo que permitió a todos los demás regresar sanos y salvos a Ciudad Rodrigo (superior derecha), un lugar que conocían bien, por supuesto.

El mariscal Soult (w)

Así que, muy rápidamente, conclusiones. Soult había hecho lo que le habían dicho que hiciera y había empujado a los aliados a Portugal. No los había arrojado al mar, pero eso era pedir mucho. Pero, por supuesto, no los había derrotado. Curiosamente dijo esto:

«Dondequiera que encuentres al ejército británico en retirada, déjalos en paz y se irán al diablo a su manera. Pero si te acercas a ellos, se colocarán en sus lugares y te darán tal paliza como nunca antes lo habías hecho.” Probablemente explica por qué decidió que la persecución era mejor que la batalla.

En cuanto a Wellington, bueno, no lo podemos negar, ¿verdad? Burgos fue un error. Él mismo lo admitió, su peor aprieto. Se felicitó a sí mismo por sacar a todos a salvo. Un alto costo en mano de obra, aunque no tanto: he pasado por todas las bajas que regresan, así que puedo decir esto con confianza, no tan grave como la gente como Napier pensaba que era. Muchos de los heridos, por supuesto, se recuperaron. Muchos de los desaparecidos regresaron. De hecho, encontré en las listas del 4th of Foot que incluso había llegado a Inglaterra. Presuntamente eran prisioneros que escaparon y llegaron a Inglaterra, luego regresaron a la Península para incorporarse al regimiento.

Moneda conmemorativa de Wellington (x)

En lo que Wellington no pudo hacer nada fue en el clima, la falta de comida, los viejos uniformes – piojos, por supuesto, que significan tifus, fiebre – y la enfermedad. Si nos fijamos en lo que dijo McGrigor, James McGrigor, por supuesto, su cirujano general… “él simplemente siente que estas eran cosas que no podrían haber sido contrarrestadas”. Quizá le dé la última palabra al general Foy:

La campaña ha terminado. Lord Wellington se retira invicto con la gloria de los laureles de los Arapiles [Salamanca, por supuesto] después de haber devuelto a los españoles el país al sur del Tajo después de haber tenido que destruir nuestros almacenes, nuestro material, nuestras fortificaciones, en una palabra, todo lo que fue producto de nuestra conquista y pudo asegurar su continuación.

Foy no tenía ninguna duda de que los perdedores en el peor aprieto de Wellington no eran Wellington y su Ejército anglo-portugués, sino el francés. Y por supuesto que tenía razón. Los franceses nunca recuperaron la iniciativa y 1813 fue una historia muy diferente.

Gracias.

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1Wellington tuvo mala opinión de los españoles, de los portugueses y hasta de sus propias tropas que llegó a apodar con el ya clásico «son la escoria de la tierra». Pero el nombramiento, influencias políticas aparte (su hermano, Richard, era el embajador en España desde 1809), desde un punto de vista militar era lógico, sobre el terreno tenía el ejército más profesional y entrenado, había demostrado su capacidad tanto logística como militar, sus dotes de mando reafirmadas con victorias (o no derrotas, como se quiera) habiendo mejorado su contingente progresivamente desde su segundo desembarco en Portugal en 1809 hasta la entrada de las tropas aliadas luso-británicas y españolas en Francia 4 años después.

2En realidad el tema fue más directo. El 24 de octubre de 1812, en un documento dirigido al ministro de la Guerra, Ballesteros rechazó el nombramiento de Wellington como general en jefe de los Ejércitos Españoles, lo que le valió ser inmediatamente destituido y confinado en Ceuta; pero le valió también una gran discusión entre elementos intelectuales españoles, entre ellos la adhesión de Romero Alpuente, Muñoz Arroyo y otros, que veían en su conducta una defensa de la independencia nacional. [3]

3Billingsgate era una de las zonas de Londres que fue originalmente un mercado general de maíz, carbón, hierro, vino, sal, cerámica, pescado y productos diversos y no parece haberse asociado exclusivamente con el comercio de pescado hasta el siglo XVI, en el que se aprobó que fuera un mercado libre y abierto para todo tipo de pescado. Es de suponer que el lenguaje y maneras en dicho barrio no eran un buen ejemplo a seguir.


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK

2 – https://www.cityoflondon.gov.uk/supporting-businesses/business-support-and-advice/wholesale-markets/billingsgate-market/history-of-billingsgate-market#:~:text=Billingsgate%20was%20originally%20a%20general,trade%20until%20the%20sixteenth%20century.

3 – https://dbe.rah.es/biografias/12270/francisco-lopez-ballesteros

4 – https://www.britishbattles.com/peninsular-war/attack-on-burgos/

Imágenes:

Portada: «The castle of Burgos under siege; in foreground, Anglo-Portuguese troops preparing for attack. Engraving» – © The Trustees of the British Museum – released under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0) license

a/f – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

g – https://www.meisterdrucke.es/impresion-art%C3%ADstica/Alexander-Keith-Johnston/144719/Mapa-del-asedio-del-castillo-de-Burgos,-publicado-por-William-Blackwood-and-Sons,-Edimburgo-y-Londres,-1848-(grabado-a-mano).html

h/l – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

m – By François Joseph Heim – Réunion des Musées Nationaux, N° d’inventaire: MV1764, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8435751

n/x – https://www.youtube.com/watch?v=lhX9sFgZTA8&ab_channel=NationalArmyMuseumUK – ©Carole Divall

La Ciudadela de Barcelona y su protagonismo en el período 1808-1814

Tiempo de lectura: 20 minutos

El parque urbano de la Ciudadela de Barcelona ocupa la mayor parte de los terreno de la antigua fortaleza de la Ciudadela (1716-1868), un claro ejemplo de la arquitectura de los ingenieros militares del siglo XVIII. Durante el período de la Guerra de Independencia fue ocupada con alevosía por las tropas italo-francesas del general Duhesme y durante la posterior ocupación a su función estrictamente militar añadió también la función de presidio «oficial» de la ciudad (compartido en ocasiones con el castillo de Montjuich) que otorgaría a la fortaleza un papel siniestro durante todo el conflicto y las posteriores revoluciones liberales, lo que llevó a pedir su derribo al Consistorio a la Corona hasta en cuatro ocasiones tras la guerra, hasta que finalmente se autorizó su demolición en el año 1868, ganando para la Barcelona en expansión de la época un considerable y necesario espacio.

Panorámica de la Ciudadela en 1874 (b)

UN POCO DE HISTORIA

Barcelona, ya desde la primera mitad del siglo XVI comenzó a aplicar el trazado de murallas con baluartes a su perímetro defensivo. El proyecto de edificar una ciudadela se remonta a mediados del s. XVII, (marqués de los Balbases, 1640), con dos ubicaciones posibles: una en el baluarte de Levante y Mediodía por el norte (donde finalmente  se construyó) y otra en las Reales Atarazanas, en el extremo opuesto por el sur. Tras unos breves años de silencio, el proyecto se reemprendió en 1660 con las mismas ubicaciones planeadas.

El marqués de Verboom (c)

La difícil situación económica de la monarquía española por aquella época retrasó el proyecto y el inicio de las obras hasta comienzos del s. XVIII. Ya en julio de 1705 en el contexto de la guerra – pero antes del ataque de Felipe V a la ciudad – se retomó la idea de una ciudadela para la Ciudad condal. Después de la victoria Borbónica en el conflicto, Felipe V encargó al ingeniero general flamenco Jorge Próspero de Verboom1 (7 de marzo de 1715) que proyectara una ciudadela, si bien otro oficial borbónico, el conde de Lecheraine, presentó a su vez un proyecto alternativo. El principal reclamo de este último es que preveía aprovechar el ya existente baluarte de Levante de la muralla original.

Tras las oportunas deliberaciones, el proyecto de Verboom sería el elegido por varios motivos: había sido discípulo del gran Vauban, tenía solidos conocimientos matemáticos y ya había estado presente en la ciudad en calidad de prisionero de guerra (1710-1713) hasta su liberación en un intercambio de prisioneros. Parece que durante su presidio gozó de cierta libertad de movimientos que aprovechó para estudiar las fortificaciones de la ciudad y que, como era de esperar, se aprovechó para el posterior asedio a la misma. [1] 

Verboom proyectaría la Ciudadela en su ubicación definitiva, ya que le permitía por una parte  dominar el centro más poblado de la ciudad y por otra fortalecer una de las zonas más débiles del perímetro amurallado. La fortaleza tenia forma de pentágono con cinco baluartes (de la Reina, del Rey, del Príncipe, de Don Felipe y de Don Fernando) de unos 320 m de distancia entre ellos, con otros tantos revellines (lo que le otorgaba una planta de estrella de 10 puntas), con unas murallas de una altura promedio de 8 metros y se proyectó que fuera ocupada por unos 8.000 hombres con la finalidad de mantener un control militar permanente, ocupando en total una superficie de 1.111.389,5 m². [2]

La Ciudadela en el Plano Topográfico de Juan López de 1807, en plena ocupación francesa.

Se comenzó a construir en el año 1716, para lo cual hubo que derruir parte del existente barrio de La Ribera, varios conventos y unas 1.000 casas, desalojando a sus habitantes, lo que provocó una pronta problemática con las autoridades de la ciudad, ya que también se les cargó con el gasto de los derribos2. Los principales edificios del complejo se acabaron en el año 1721, pero no se terminó su construcción por entero hasta el año 1751. La Ciudadela conservó no obstante la torre medieval de San Juan (Sant Joan), que fue integrada en el conjunto y que fue durante varios años la cárcel de la ciudad. Aquel conjunto se rodeó con un foso con la vertiente externa formando una entrada encubierta y, más hacia fuera, por la explanada, un espacio sin obstáculos y en ligero desnivel que la aislaba tanto de la ciudad como del campo abierto. Otros elementos que se edificaron como complemento a dicha fortaleza, fueron el fuerte de don Carlos, por el lado de mar, construido en la época de Carlos III, y el fuerte Pío, por el lado norte, dando vista al fértil llano de Barcelona. [5]

Plano en relieve de la Ciudadela de Barcelona, con los edificios que aún
se conservan marcados en naranja.

A pesar de su inherente función defensiva, los barceloneses veían con recelo la existencia de la fortaleza, y ya en el año 1794 el Consistorio pidió al rey oficialmente su derribo, que obviamente no fue admitido.

Tras la Guerra de Independencia, el crecimiento demográfico de Barcelona era un hecho (a principios de siglo ya contaba con cerca de 185.000 habitantes), lo que implicaba un crecimiento urbanístico para el cual la fortaleza era un freno manifiesto, por lo cual se decidió derribar las murallas, aunque las sucesivas peticiones de los regidores a la autoridad real en 18403, 1845 y 1862 fueron desestimadas. Con la Revolución de Septiembre de 1868, el nuevo responsable del gobierno español el reusense Juan Prim y Prats decretó la cesión de la fortaleza a la ciudad, con el compromiso de edificar un parque público, que los gastos de la demolición corrieran a cargo del Ayuntamiento y la construcción de casamatas alternativas para el alojamiento de los soldados. A partir del año 1869 el Ayuntamiento de Barcelona encargó todo los proyectos y gestiones del derribo de la Ciudadela y de la construcción del Parque a una comisión de regidores, que estuvo presidida durante un tiempo por Francesc de Paula Rius i Taulet.

La Ciudadela durante su demolición, con el puente sobre el foso, la puerta principal, la iglesia, el palacio del gobernador y al fondo el arsenal. (d)

Transcurrieron más de diez años desde el inicio del derribo de las murallas (1869) en varias etapas hasta la cesión del solar de la Ciudadela y hasta la decisión de su uso. Se erigió un monumento ecuestre al general Prim entre 1882 y 1887 (que aún puede observarse en el parque de la Ciudadela, aunque fuese derribado puntualmente en 1936 y vuelto a erigir en 1948). Del complejo de la fortaleza quedaron sólo los principales edificios internos: la capilla, el palacio del Gobernador (actualmente, un instituto de enseñanza secundaria) y el arsenal, que en 1888 fue convertido en Palacio Real y en 1931 y, nuevamente, en 1979 en sede del Parlamento de Catalunya.

La ciudadela de Barcelona en el s. XIX.

LA CIUDADELA DURANTE EL PERIODO 1808-1814

En los dos dias que precedieron á la entrada de las tropas francesas en Barcelona, el recién incorporado capitán general conde de Ezpeleta intentó seguir el proceder de su antecesor en el mando el conde de Santa Clara, a pesar de que las instrucciones desde la Corte no fueran todo lo precisas que se hubieran necesitado en aquellos momentos más allá del de proporcionar a los soldados franceses lo que necesitaran para su alojamiento y avituallamiento y que hasta fueran mejor tratadas que las españolas. El Ayuntamiento, por otra parte, se resistía enérgicamente a la entrada de soldados extranjeros cuya fuerza excedia en mucho a la de los soldados españoles que guarnecían la Plaza. Finalmente tras acalorados debates se accedió a la admisión de los franceses dentro de la Plaza, pero sin concederles otros cuarteles que los de la ciudad, y sin ser admitidos en la Ciudadela, Monjuich y Atarazanas.

Ocupación de la Ciudadela de Barcelona y castillo de Montjuich
por los franceses el 29 de febrero de 1808.

Finalmente las tropas franco-italianas entraron la tarde del 13 de febrero de 1808 en la ciudad de Barcelona. Tras algunos desfiles y actos protocolarios, el 29 de febrero a las 11:30 h., tras una revista de tropas en la esplanada cercana a la fortaleza, el general italiano Lechi se dirigió directamente a caballo con sus edecanes a la misma, y detrás el resto de tropas que se hallaban en formación. A las 13:00 horas salió apresuradamente el gobernador de la Ciudadela, Juan Viard de Santilly4, para comunicarle a Ezpeleta que los franceses se habían apoderado de la fortaleza, quedando presa la guarnición española que la custodiaba.

La torre de San Juan, que se constituyó en el presidio de la ciudad. (f)

El 1 de marzo, se sacaron los enseres y muebles de la guarnición española, al hasta entonces gobernador se le mandó ocupar otros aposentos más reducidos en el mismo lugar y a las 4 de la tarde, salieron de la Ciudadela las tropas españolas, siendo casi toda de Guardias Españolas y Valonas5, que tuvieron que pasar la noche anterior al raso en la plaza de la Ciudadela. Los oficiales y la tropa, que iba con sus fusiles, se dirigieron al Baluarte de Medio-Dia, al Colegio Tridentino y al Convento de San Agustín. La fuerza francesa que se quedó en la Ciudadela, era de dos batallones del 2º de napolitanos, con unos 2.386 efectivos.

A partir de entonces, la Ciudadela, aparte de sus funciones defensivas y de alojamiento de soldados, se constituyó en almacén de víveres para la tropa y depósito de trigo de las poblaciones cercanas, depósito de armas (muchas de ellas españolas extraídas primeramente de las Atarazanas) y presidio para los contrarios a la ocupación, para rehenes de las autoridades francesas como personas de rango (el mismo conde de Ezpeleta), burgueses pudientes, religiosos y con el tiempo también para los prisioneros de guerra que eran conducidos a Barcelona. También la Ciudadela fue ocasionalmente objetivo del fuego de las fragatas británicas que bloquearon Barcelona por mar durante casi todo el conflicto.

Los reos del Complot de la Ascensión que se produjo en el año 1809, que ya tratamos en nuestro blog. El grabado recoge parte de la fachada de la Ciudadela, la torre de San Juan y la Iglesia interiores, así como su puente levadizo en el margen izquierdo.

Con el transcurso de los acontecimiento y a medida que avanzaba la guerra, en Barcelona se centralizaban los convoyes que regresaban a Francia, con los soldados y el fruto del expolio por parte varios de los oficiales. El propio Suchet acudió a la ciudad en dos ocasiones en 1813 y en 1814. Ya al finalizar la guerra y publicado el armisticio, con el último gobernador militar de Barcelona, Habert, aún exigiendo las contribuciones para todo el año 14 y sin tener relativa prisa para entregar la plaza. El 28 de mayo de 1814 quedó liberada la ciudad de Barcelona con la entrada del coronel José Manso al frente de su división, siendo elegido ese mismo día gobernador de la Ciudadela.

LA CIUDADELA EN LA ACTUALIDAD

La mayoría de los terrenos que ocupaba la Ciudadela están ocupados por un parque público con el mismo nombre, que durante muchos años fue el único que tuvo Barcelona. De la antigua fortaleza solo se conservan tres edificaciones: la Iglesia (Parroquia Castrense, s. XVIII), el antiguo Palacio del gobernador (actualmente el IES Verdaguer) y el arsenal (actual Parlamento de Cataluña).

LA IGLESIA

Perfil de la Iglesia de la Ciudadela (1724) . AGS. Secretaría de Guerra, Legajos (g)

LA CASA DEL GOBERNADOR

EL ARSENAL

Alzado frontal del arsenal de la Ciudadela de Barcelona (1717). AGS. Secretaría de Guerra, Legajos, 03303 (h)

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1«Esta tarea ocupó prioritariamente al ingeniero, tal como se hace patente a través de los numerosos planos y proyectos que hizo como planteamiento previo de la obra, así como por los que fue realizando en el transcurso de los trabajos de construcción para dar respuesta a los problemas que iban surgiendo. Evidencia de la concentración de esfuerzos de Verboom en la tarea, es el que en abril de 1715 escribía al ministro del Despacho de la Guerra, Miguel Fernández Durán, disculpándose por no poder atender a la constitución de la Academia para la formación de los ingenieros por estar muy ocupado en el proyecto de la ciudadela de Barcelona. Fue también él quien en 1715 diseñó la medalla conmemorativa de la ceremonia de colocación de la primera piedra de la ciudadela y se ocupó personalmente del desarrollo de las obras, lo que le llevó a solicitar el 1 de enero de 1718 el nombramiento de gobernador de la fortaleza, lo que le fue concedido el día 13 de mayo del mismo año». [7]

2La mayoría de sus habitantes no serían realojados hasta el año 1753, en el recién construido barrio de la Barceloneta.

3Ya en el año 1841 la nombrada Junta de Vigilancia de Barcelona inició el derribo de la muralla aunque, cuando fue suprimida el mismo año, el regente Espartero la hizo restaurar. [6]

4Juan Viard de Santilly (ó Santilli). Nació en Mâcon (Borgoña, Francia) el 8 de noviembre de 1754. Cadete de las Reales Guardias Valonas, participó en la Guerra contra la Convención Nacional francesa y en la campaña del Ejército español en el frente de Aragón (1793-1795). Fue coronel de infantería (25-12-1793). Fue herido en Lescun (4-9-1794). Fue capitán interino, segundo comandante de las tropas ligeras de Navarra (11-9-1794), capitán de fusileros del regimiento de las Reales Guardias valonas (3-8-1795), brigadier de infantería (4-9-1795) y gobernador de la Ciudadela de Barcelona (24-4-1798). Fue suspendido del cargo por las autoridades napoleónicas de empleo (29-2-1808) y desterrado a Francia (22-7-1810). Fue el último gobernador militar de la Ciudadela.

5Citando a Francisco X. de Cabanes, en junio de 1808, cifra las siguientes fuerzas regulares en Barcelona: Guardias Españolas (1.200) y Valonas (900), de otros cuerpos (600), Reg. de Borbón de caballería (100), 1er reg. de artillería (600) y de Marina, 1 bergantín y 6 faluchos. O sea 3.580 hombres y 120 caballos


Fuentes:

1 – “Poliorcètica Defensiva: La Ciutadella De Barcelona, Contextualització I Característiques Bàsiques” –  Miquel Gea y Laia Santinach, QUARHIS, Època Ii, Núm. 6 (2010), pp. 178-195

2 – “Gaudí en el Parque De La Ciudadela” – Laura Muñoz Hornillos,  Proyecto Final de Carrera. Expresión Gráfica Arquitectónica II – Arquitectura Técnica 2006-2007

3 – “Un parque para Barcelona. La evolución histórico-formal del Parque de la Ciudadela” – Ester Benatar Zamora. Aula 7, 2020

4 – https://ca.wikipedia.org/wiki/Fortalesa_de_la_Ciutadella

5 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

6 – https://www.llibertat.cat/2007/03/1841-primer-intent-d-enderrocament-de-la-ciutadella-de-barcelona-889

7 – https://dbe.rah.es/biografias/15570/jorge-prospero-verboom

8 – «Els governadors de la Ciutadella de Barcelona durant el segle XVIII» – Rafael Cerro Nargánez, Revista de Dret Històric Català [Societat Catalana d’Estudis Jurídics], vol. 18 (2019), p. 145-177 ISSN (ed. impresa): 1578-5300 / ISSN (ed. digital): 2014-0010

9 – «Barcelona cautiva 1808-1814» – Raymundo Ferrer, 1815 – Ed. Antonio Moliner Prada

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

b – https://ajuntament.barcelona.cat/arxiumunicipal/arxiufotografic/sites/default/files/styles/_header__

carousel/public/s1_0100_07.jpg?itok=4wjKvd36

c – By José Luis Filpo Cabana – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70040844

d – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/image-file/byte?f=/opt/baratz/mediasearch/cache/extralarge/1/000004a3/1187085/1198566111111.jpg

e – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

f – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/doc?q=ciudadela+de+barcelona&start=57&rows=1&sort=msstored_typology%20asc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=media&fv=true&fo=and

g y h – Ministerio de Cultura y Archivos Estatales de España.

Masía de Les Farreres. Las pinturas anónimas · 1808-14

Tiempo de lectura: 10 minutos

Lejos de algunos de los múltiples ejemplos que tenemos de pintura dedicada a las grandes escenas de la épica de la época napoleónica, nuestra entrada de hoy está dedicada a unas pinturas que también nos hablan de aquella época, con el añadido de haber sido realizadas durante los mismos años que duró el conflicto, lo que no deja de ser un aumento significativo de su importancia histórica y culturalmente hablando.

Por desgracia, las pinturas de la Masía de Les Farreres en la población de Rellinars (Barcelona), se hallan en un muy precario estado de conservación, por lo que no dejan de ser también una muestra (entre muchas) del tan manido desinterés de las Administraciones y de algunos de los antiguos propietarios en la conservación del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de nuestro país.

UNA BREVE HISTORIA

Las pinturas originales de la masía de Les Farreres en la población de Rellinars (Barcelona) forman un grupo de 14 escenas pintadas sobre las paredes de la sala principal de la primera planta de la masía. Se hicieron al temple de cola, sobre un muro enlucido con cal y enlucido de yeso, con enmarcaciones y cenefas, básicamente, de tipo vegetal y adornos textiles. Los tamaños varían en función de la pared y el lugar donde se ubican pero, en general, y dejando aparte las enmarcaciones florales y de cortinajes que las acompañan, oscilan entre 135 x 80/130 cm1.

Los hechos narrados corresponden al año 1808. Dado el desconocimiento que tenemos del autor, no podemos precisar exactamente el año en que fueron pintadas, pero debido a su carácter de crónica descriptiva, muy cercana a los hechos, no podemos alejarnos demasiado de esta fecha y hay que situarlas, por tanto, entre 1808 y 1814 como muy tarde. [N.a.: De hecho en algunas publicaciones y el Museo Comarcal de Manresa se datan concretamente en el año 1811] .

Las escenas comienzan en la parte norte de la pared de Levante y siguen un orden cronológico de los hechos más relevantes de la revuelta de los manresanos ante las órdenes del gobierno francés. Continúan hacia el balcón de mediodía que se encuentra sobre la entrada principal de la casa, con dos escenas autobiográficas donde un monje llega al lugar y pide acogida. Justo al lado del balcón, se pinta él mismo dibujando los murales que comentamos. Siguen por la pared de poniente y terminan al lado de la puerta de entrada al salón principal con la pintura alegórica de la batalla del Bruch.

Sobre la identidad del autor no se tiene noticia, pero se considera que podría haber sido algún eclesiástico vinculado o conocido de la familia, que tuvo que elaborarlas durante una estancia prolongada para preparar los dibujos, materiales y soportes, y que posiblemente habría estado en contacto con algunos de los participantes y hechos representados.

Su conservación es bastante mala dadas las condiciones ambientales del lugar y el abandono y la falta de vivienda continuada que ha sufrido la masía desde hace años2. [1]

LAS PINTURAS

Izquierda: No hemos encontrado referencias para esta imagen, aunque por representaciones similares podría corresponder a la Acción de Arbós, el ataque e incendio de las tropas francesas a la población de L’Arboç, que se produjo el 9 de junio de 1808 (tratado ya en nuestro blog La acción de L’Arboç (9 de junio de 1808).

Derecha: Alegoría de la primera batalla del Bruch. La imagen de la montaña de Montserrat, el conjunto de las tropas reunidas a los pies de la montaña y las diferencias de color en la parte derecha de la escena indican la voluntad evidente de explicar alguna cosa: las tropas luchando bajo la protección de san Ignacio de Loyola, la Virgen y san Mauricio. [1]. También tratamos las acciones de El Bruch en el pasado en nuestro blog en la entrada Las batallas del Bruc: 6 y 14 de junio de 1808. Museo temático.

Izquierda: El somatén de Santpedor dirigiéndose a Manresa para ir hacia El Bruch.

Derecha: Liberación de los presos de la prisión pública de Manresa.

Izquierda: Llevando a prisión a un afrancesado, una de las pinturas en peor estado de conservación. Se grafían la marcha de algunos miembros de los somatenes locales con el prisionero y con algunos niños viendo la escena en el extremo o acompañando a la comitiva.

Derecha: Distribución de escarapelas patrióticas al pueblo de Manresa en rebelión.

Izquierda: La quema del papel sellado (Crema del Paper Segellat) el dia 2 de junio de 1808, en la Plaza Mayor de Manresa, uno de los primeros episodios3 de resistencia en Cataluña durante la Guerra de Independencia y que recogimos ampliamente en nuestra entrada: Manresa: la quema de papel oficial, guerra y represión.

Derecha: Llegada del somatén de Santpedor a Manresa con su tamborilero. La escena también se puede encontrar reproducida en el Museo Comarcal de Manresa, obra del pintor Francisco Cuixart Barjau.

Izquierda: Tampoco tenemos información de esta escena, pero por el contexto del resto de representaciones, podría tratarse del viejo puente romano de Manresa ya que por este puente salió el somatén por la carretera de Can Maçana, hacia el Bruch, el 6 de junio de 1808.

Derecha: Nuestro «anónimo» autor con una casulla de eclesiástico, pintando algunas de las paredes de la masía, representado encima de una mesa y con los materiales sobre una silla. Se distingue a su izquierda la escena de la quema del papel sellado en la Plaza Mayor de Manresa.

Izquierda: Llegada de un grupo de jinetes con algunos eclesiásticos a la puerta de la masía.

Derecha: Ataque de los guerrilleros catalanes a los coraceros franceses de la vanguardia de la división del general Schwarz.

Izquierda: La segunda batalla del Bruch.

Derecha: La junta de Manresa, 2 de junio de 1808.

Nota: Agradecer especialmente a los gestores actuales de Masía de Les Farreres la ayuda por la información facilitada, así como el permiso para la publicación de las fotografías a su autor.

– – – 0 – – –

1El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña las ha catalogado como BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional) publicado en el DOGC 10/10/2013.

2En el año 2017 la masía cambió de propietarios, realizándose obras de reparación y substitución de la cubierta para poner freno a la alteración de las pinturas por filtración del agua y la humedad provocada por ello.

3En todos los ámbitos de estudio sobre la Guerra de Independencia (Guerra del Francés), son bastante conocidas las pinturas murales sobre algunos acontecimientos primordiales de este suceso histórico en Manresa, y que se encuentran en la sala principal del caserío de Les Farreres. Algunos de estos frescos fueron reproducidos por el pintor Francisco Cuixart (Berga, 1875 – Manresa, 1931) a instancias del Ayuntamiento de Manresa, representando la batalla del Bruch, el Somatén, el Padre Montanyá y la Quema del Papel Timbrado.


Fuentes:

1 – «Pintura Històrica Catalana · Art i Memòria«, Pintures originals de la masia de les Farreres – Maria Dolors Moreno Albareda i Rafel Casanova (fotogr.)

2 – «Patrimoni en perill: el mas de les Farreres a Rellinars» – Maria Dolors Moreno Albareda, DOVELLA, Primavera 2010

3 – «Ilustració Catalana» – Revista semanal ilustrada, N.º 264, Barcelona, 21 de junio de 1908

Imágenes:

a – Fotografías ©Rafel Casanova

b – By Enric – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=51036422

Napoleón y sus comentarios sobre la Guerra de España en el destierro.

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Emmanuel Les Cases fue uno de tantos emigrados franceses que volvieron a su país y acabaron prestando sus servicios en la administración o el ejército napoleónicos. Les Cases llegó a ser consejero de Estado y fue uno de los escasos personajes a los que se les permitió acompañar a Napoleón en su destierro en Santa Elena. La fama de Les Cases no pasaría de la mera mención si no fuese por la publicación en 1823 de su obra «Memorial de Santa Elena», basado en las conversaciones reales o supuestas con Napoleón y que fue un éxito de ventas en su época. Hace escasos años y por puro azar del destino, algunos miembros de la Fundación Napoleón lograron conocer la existencia de una copia del manuscrito original que había sido requisado por los ingleses a Les Cases. Publicada en el año 2017, esta copia del original de algo más de 800 páginas nos acerca de una manera singular, si se quiere «más auténtica» al pensamiento de Napoleón en diversidad de temas, entre ellos la guerra en España.

Emmanuel Les Cases était l’un des nombreux émigrés français qui sont retournés dans leur pays et ont fini par servir dans l’administration ou l’armée napoléonienne. Les Cases devient conseiller d’État et est l’un des rares personnages autorisés à accompagner Napoléon dans son exil à Sainte-Hélène. La renommée des Cases n’irait pas au-delà de la simple mention si ce n’était de la publication en 1823 de son ouvrage «Memorial de Santa Elena», basé sur des conversations réelles ou supposées avec Napoléon et qui était un best-seller à l’époque. Il y a quelques années et par pur hasard, des membres de la Fondation Napoléon ont réussi à apprendre l’existence d’un exemplaire du manuscrit original saisi par les Anglais aux Cases. Publié en 2017, cet exemplaire de l’original d’un peu plus de 800 pages nous rapproche de manière inédite, si vous le souhaitez «plus authentique» de la pensée de Napoléon sur des sujets variés, dont la guerre d’Espagne.

La guerra y la Casa de España

El Emperador se había animado y recuperado mientras hablaba. El tema era la guerra de España.

En este país, dijo, el viejo rey y la reina se encontraron odiados y despreciados por la nación. El Príncipe de Asturias conspiró contra ellos, los hizo abdicar y se convirtió en la esperanza de la nación, pero ésta estaba madura para grandes cambios y los solicitó. El Emperador era muy popular allí. Fue en estas circunstancias que todos estos personajes se encontraron reunidos en Bayona. El viejo rey exigiendo venganza del Emperador, el joven príncipe buscando su protección y una esposa. El Emperador resolvió aprovechar la favorable oportunidad para expulsar a esta rama de los Borbones, recuperar el sistema familiar de Luis XIV y ligar España a los destinos de Francia. Fernando fue enviado a Valencay; el anciano rey en Compiègne, en Marsella, donde quiso; y José, hermano del emperador, iba a reinar en Madrid con una Constitución adoptada por una junta de la nación española, que había venido a recibirla en Bayona. Las obras públicas ya han consagrado el resto para la Historia. Pero lo que ella no sabe son los detalles relativos a Fernando durante su estancia en Francia. Hay malentendidos en el mundo, especialmente sobre sus opiniones personales en esta ocasión y la naturaleza de su cautiverio. Apenas estaba custodiado en Valençay. No hubiera querido irse.

Guerre et maison d’Espagne

L’empereur s’était animé et remis en causant. Le sujet était la guerre d’Espagne.

Dans ce pays, disait-il, le vieux roi et la reine se trouvaient haïs et méprises de la nation. Le prince des Asturies conspira contre eux, les fit abdiquer et devînt l’espoir de la nation.Toutefois, elle était mûre pour des grands changements, et les sollicitait. L’Empereur y était très populaire. C’est dans ces circonstances que tous ces personnages se trouvèrent réunis à Bayonne. Le vieux roi demandant vengeance à l’Empereur, le jeune prince sollicitant de lui sa protection et une femme. L’Empereur résolut de profiter de l’occasion favorable pour chasser cette branche des Bourbons, ramener le système de famille de Louis XIV et enchaîner l’Espagne aux destinées de la France. Ferdinand fut envoyé à Valençay; le vieux roi à Compiègne, à Marseille, où il voulut ; et Joseph, frère de l’Empereur, fut régner dans Madrid avec une Constitution adoptée par une junte de la nation espagnole, qui était venue la recevoir à Bayonne. Les pièces publiques ont déjà consacré le reste pour l’Histoire. Mais ce qu’elle ne connaît pas, ce sont les détails relatifs à Ferdinand durant son séjour en France. On se méprend dans le monde, surtout sur ses opinions personnelles en cette circonstance et la nature de sa captivité. Il était à peine gardé à Valençay. Il n’eût pas voulu s’en  aller.

RECEVIMIENTO EN BAYONA
El Sr. Dn. Fernando VII visita en Bayona á su falso Amigo Napoleon, y despues de abrazarse, presenta el Ministro Taylleran á Napoleon la Carta en que se quexa Carlos IV de su Hijo diciendo le havia usurpado involuntariamente la Corona, y aquel le reconviene á que la debuelva á su Padre. Lo que reusa ignorando las intenciones de Napoleon.
(a)

Siguió pidiéndole al Emperador una esposa de su mano. Le escribía espontáneamente para felicitarlo cada vez que le pasaba algo dichoso. A menudo le pedía que lo dejara ir a su corte en París.

Cuando las circunstancias se pusieron difíciles en España, el Emperador le propuso más de una vez volver, ir a reinar sobre su pueblo, que se hicieran la guerra abiertamente, que la suerte de las armas la decidiera. “No, respondió el Príncipe, quien parece haber estado bien aconsejado y nunca se apartó de este sistema; los problemas políticos agitan a mi país, no dejaría de complicar las cosas; podría convertirme en su víctima y llevar mi cabeza al patíbulo: me quedo; mas si queréis darme vuestra protección y el sostén de vuestros brazos, me voy, y seré vuestro fiel aliado.

Il ne cessait de demander à l’Empereur une femme de sa main. Il lui écrivait spontanément pour le complimenter toutes les fois qu’il lui arrivait quelque chose d’heureux. Il le sollicitait souvent de le laisser venir à sa cour de Paris.

Quand les circonstances devinrent difficiles en Espagne, l’Empereur lui proposa plus d’une  fois de s’en retourner, d’aller régner sur son peuple, qu’ils se feraient franchement la guerre, que le sort des armes en déciderait. “Non, répondait le Prince, que semble avoir été bien conseillé et ne varia jamais de ce système ; des troubles politiques agitent mon pays, je ne manquerais pas de compliquer des affaires ; je pourrais en devenir la victime et porter ma tête sur l’échafaud: je reste; ma si vous voulez m’accorder votre protection et l’appui de vos armes, je pars, et je vous serai un allié fidèle.

Retrato del Fernando VII de España vestido con el uniforme de capitán general del ejército español.
Portrait de Ferdinand VII d’Espagne vêtu de l’uniforme de capitaine général de l’armée espagnole. (b)

Durante nuestros desastres en 1814, el Emperador finalmente accedió a esta propuesta. El matrimonio se acordó con la hija de José; pero entonces las circunstancias ya no eran las mismas. Fernando pidió posponer el matrimonio. “Ya no podéis concederme el apoyo de vuestros brazos, dijo, no debo darme en mi mujer un título de exclusión a los ojos de mis pueblos”. Y partió con intenciones de buena fe, al parecer, continuó el Emperador, pues permaneció fiel a los principios de su partida hasta los sucesos de Fontainebleau; y no hay duda de que, si los asuntos de 1814 hubieran resultado de otra manera, no habría consumado su matrimonio con la hija de José.

El Emperador, volviendo a estos hechos, dijo que los resultados demostraban que estaba irrevocablemente equivocado; pero que independientemente de la culpa del destino, también se culpaba de graves faltas en la ejecución. La primera de todas era haber dado importancia como base de este sistema a una persona que, por sus cualidades y su carácter, necesariamente debían hacerlo fracasar.

Durante la reunión de Bayona, el antiguo tutor de Fernando, su principal consejero, percibiendo inmediatamente los grandes proyectos del Emperador y defendiendo la causa de su amo, le dijo: «Queréis crear para vos un trabajo de Hércules, cuando todo lo que tenéis que desempeñar es un juego de niños. ¿Queréis librar a España de los Borbones? ¿Por qué habríais de temerles? Son nulos, ya no son franceses. Conocéis la fuerza de los vuestros, son águilas para los nuestros. Estos son extraños a vuestra nación y a su moral. Aquí tenéis a las señoras de Montmorency y de Bassano; no conocen más a las unas que a las otras, no se diferencian a sus ojos, etc.

Lors de nos désastres en 1814, l’Empereur se rendit enfin à cette proposition. Le mariage fut arrêté avec la fille de Joseph; mais alors les circonstances n’étaient plus les mêmes. Ferdinand demanda d’ajourner le mariage. “Vous ne pouvez plus m’accorder l’appui de vos armes, disait-il, je ne dois point me donner en ma femme un titre d’exclusion aux yeux de mes peuples.” Et il  partit dans des intentions de bonne foi, à ce qu’il  semble, continuait l’Empereur, car il est demeuré fidèle aux principes de son départ jusqu’aux événements de Fontainebleau; et il est hors de doute que, si les affaires de 1814 eussent tourné différemment, il n’eût  accompli son mariage avec la fille de Joseph.

L’Empereur, en revenant sur ces événements, disait que les résultats lui donnaient irrévocablement tort; mais que independamment du tort du destin, il se reprochait aussi des fautes graves dans l’exécution. La première de toutes était d’avoir mis de l’importance comme base de ce système à une personne qui, par ses qualités et son caractère, devait nécessairement le faire manquer.

Lors de la réunion à Bayonne, l’ancien précepteur de Ferdinand, son principal conseil, apercevant tout de suite les grands projets de l’Empereur, et défendant la cause de son maître, lui disait: “Vous voulez vous créer un travail d’Hercule, lorsque vous n’avez  sous la main qu’un jeu d’enfant. Vous voulez vous délivrer des Bourbons d’Espagne : pourquoi les craindriez-vous? Ils sont nuls, ils ne sont plus français. Vous connaissez la force des vôtres, ils sont des aigles pour les nôtres. Ceux-ci sont étrangers à votre nation et a vis mœurs. Vous avez ici Mmes de Montmorency et de Bassano ; ils ne connaissent pas plus les unes que les autres, elles sont sans différence à leurs yeux, etc.

Detalle del cuadro «Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano. Détail du tableau «Mort de Daoíz et défense du parc de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano. (c)

El Emperador decidió lo contrario. Alguien le dijo que los españoles le habían asegurado que si la junta española se hubiera celebrado en Madrid en lugar de Bayona, o incluso si Carlos IV hubiera sido destituido y se hubiera quedado con Fernando, las cosas habrían tomado un rumbo diferente. El Emperador respondió que esta empresa había sido mal emprendida, que muchas circunstancias se podrían haber llevado mejor que Carlos IV estaba desgastado para los españoles, que hubiera sido necesario utilizar al mismo Fernando; lo más seguro para estos proyectos hubiera sido una especie de mediación a la manera de Suiza. Habría sido dar una Constitución liberal a la nación española, y dejar que Fernando la pusiera en práctica. Si lo hacía de buena fe, España prosperaría, se pondría en armonía con nuestras nuevas costumbres. Francia adquiriría un aliado íntimo, una adición de poder verdaderamente formidable. Si Fernando fracasaba en sus compromisos, los españoles lo derrocarían y habrían venido a solicitar al emperador que les diera un amo.

Sin embargo, esta desgraciada guerra en España fue una verdadera plaga, la primera causa de las desgracias de Francia. «Me hizo impopular en Europa, dijo. Después de mis conferencias de Erfurt con Alejandro, Inglaterra se vería obligada a la paz por la fuerza de las armas o por la fuerza de la razón. La guerra en España le permitió continuar su guerra al abrirle salidas en América del Sur. Se ha hecho un ejército en la Península. Se ha convertido en el agente y el nudo de todas las intrigas que pueden haberse formado en el continente, etc. ¡Ella me perdió!«.

L’Empereur en décida autrement. Quelqu’un lui disait que les Espagnols l’avaient assuré que si la junte espagnole se fût tenue à Madrid au lieu de Bayonne, ou bien encore qu’on eût renvoyé Charles IV et gardé Ferdinand, les affaires auraient pris une autre tournure. L’Empereur répondait que cette entreprise  avait été mal embarquée, que beaucoup de circonstances eussent pu être mieux conduites que Charles IV était usé pour les Espagnols, qu’il eût fallu user de même Ferdinand ; le plus sûr pour ces projets eût été une espèce de médiation à la manière de celle de la Suisse. C’eût été de donner une Constitution libérale à la nation espagnole, et de laisser Ferdinand la mettre en pratique. S’il l’exécutait de bonne foi, l’Espagne prospérait, elle se mettait en harmonie avec nos mœurs nouvelles. La France acquérait une alliée intime, une addition de puissance vraiment redoutable. Si Ferdinand manquait à ses engagements, les Espagnols le renversaient, et seraient venus solliciter l’Empereur de leur donner un maître.

Toutefois cette malheureuse guerre d’Espagne a été une véritable plaie, la cause première des malheurs de la France. «Elle m’a dépopularisé en Europe, disait-il. Après mes conférences d’Erfurt avec Alexandre, l’Angleterre devait être obligée à la paix par la force des armes ou par celle de la raison. La guerre d’Espagne lui a permis de continuer la sienne en lui ouvrant les débouchés de l’Amérique méridionale. Elle s’est fait une armée dans la Péninsule. Elle est devenue l’agent et le nœud de toutes les intrigues qui ont pu se former sur le continent, etc. Elle m’a perdu!».  


Fuentes:

1 – “Le mémorial de Sainte-Hélène : le manuscrit retrouvé” – Emmanuel de Las Cases, Tempus/Perrin, 2017

Imágenes:

a) – Fotografía del autor.

b) – De Vicente López Portaña – [1][2][3], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7952601

c) – Fotografía del autor.

Paseando por Waterloo con Jan Hoynck van Papendrecht

Tiempo de lectura: 5 minutos

Esta semana – y casi en el alba de un día tan significativo – os traemos una serie de dibujos y acuarelas de lugares del campo de batalla de Waterloo, obra del famoso pintor holandés Jan Hoynck van Papendrecht (del que ya tratamos en su momento en nuestro blog) que se desplazó para visitar el campo de batalla en el año 1896 y regresaría pocos años después a principios del siglo XX.

Jan Hoynck van Papendrecht fue un artista con una vastísima producción, dedicándose al mundo de la ilustración en diferentes publicaciones y ediciones de libros, así como a reproducir con sus pinceles en decenas de óleos y acuarelas escenas de la época napoleónica, con especial atención en las tropas holandesas que sirvieron con y contra Napoleón. Uno de los ejemplos más famosos es el cuadro «El cruce de tropas holandesas a través del Berezina en 1812«, que realizó entre 1910 y 1912.

Waterloo fue, por lo tanto, un tema favorito para Jan Hoynck van Papendrecht. Y que se tomaba su trabajo en serio – y buscaba la perfección – se desprende del hecho de que realizó un viaje de estudios a Waterloo en 1896. Cuando regresó a los Países Bajos, tenía en su maleta un cuaderno de dibujo completamente lleno con representaciones de lugares históricamente importantes en Waterloo. [1] 

Nosotros por nuestra parte hemos tratado de ubicar – con mayor o menor fortuna – con la herramienta en línea de Google MyMaps, una serie de 27 dibujos pintados a la acuarela que realizó el artista entre 1896 y principios del siglo XX, y que se hallan en los fondos digitales del Nationaal Militair Museum de Holanda (https://www.nmm.nl/en/)

ALGUNOS LUGARES DEL RECORRIDO

La Belle Alliance y de Coster en la distancia. El gran granero fue construido después de 1815.
La Haye Sainte vista desde el ala izquierda de los Aliados. Los árboles de Hougoumont en la distancia
La entrada a La Haye Sainte. En la distancia, a la izquierda, La Belle Alliance.
La Belle Alliance y Trimotion vistas desde el monumento de la Legión Alemana.
La esquina sureste del muro de Hougoumont.

Fuentes:

1 – https://hoynck-van-papendrecht.nl/themas/waterloo/

2- https://collectie.nmm.nl/nl/collectie/?q=papendrecht

Imágenes:

a – https://collectie.nmm.nl/nl/collectie/?q=papendrecht

Napoleón entre libertad y tiranía, por Alessandro Barbero (y II)

Tiempo de lectura: 50 minutos

Seguimos esta semana con la segunda y última parte de la conferencia Napoleone tra libertà e tiranide, que impartió el reputado historiador italiano Alessandro Barbero el 22 de junio de 2018, en el Teatro Romano de Fiesole, en el marco de las jornadas del 72º festival Estate Fiesolana. Su obra «La battaglia. Storia di Waterloo» publicada en el 2003, está considerada por muchos (me incluyo) uno de los mejores libros escritos sobre aquella mítica jornada, y a su talento como historiador aúna un lenguaje pedagógico y ameno que le ha situado entre los historiadores más reputados y difundidos de su país. Barbero nos seguirá hablando del Napoleón político, de su figura política y nos aportará algunos de los argumentos por los cuales podremos considerarlo (o no) un liberal o un tirano.

NAPOLEÓN ENTRE LIBERTAD Y TIRANÍA (Cont.)

«Todo esto ha estado sucediendo durante mucho tiempo. Napoleón es bueno, en algunos aspectos, para crear consenso, menos en otros; nunca entenderá, por ejemplo, que realmente esto de la paz les importa a los franceses más que cualquier otra cosa. No puede entenderlo. Él representa a los franceses porque su gloria es la de todos, y los franceses, los franceses ya están cansados de la gloire, nunca podrá entenderlo. Pero en otras cosas es bueno creando consenso. ¿Cómo se crea el consenso? El consenso se crea dejando claro a todos aquellos que tienen alguna ambición que se les puede incluir dentro del sistema. Napoleón tiene mucho cuidado en saber qué es lo que importa en el país, como esas famosas solicitudes de información a los prefectos, listas, continuamente listas. Otros regímenes hacen las listas de proscripción de los que serán enviados a los campos de concentración. Napoleón estaba ahora haciendo continuamente las listas de las personas que importan y por lo tanto debemos mimar. Todos aquellos a los que se les puede ofrecer un puesto, un trabajo, una carrera, porque obviamente necesitamos a estas personas, pero al mismo tiempo debemos estar seguros de que todos aquellos que tienen ambiciones estén seguros de que obtendrán algo y, por lo tanto, la riqueza, por supuesto, todos los ricos deben saber que el emperador los ama, los prefiere, los favorece y protege sus riquezas, pero también a los que no son ricos y sin embargo tienen méritos personales, éstos también deben ser gratificados y por lo tanto becas, pensiones, salarios, medallas, cátedras, cargos para los científicos, para los artistas, para los ingenieros, los cartógrafos – tan importantes en la guerra – los pedagogos. Básicamente la legalité ante la ley, pero luego desde el punto de vista político no hay legalidad. Hay notables, hay quienes cuentan más que otros y esto es una cosa reconocida. Se puede reconocer porque los notables son una cosa muy distinta a los nobles del Antiguo Régimen.

No podemos ni queremos basar la notoriedad en el privilegio del nacimiento, esto es cosa del Antiguo Régimen. Pero queremos y podemos basarnos en la propiedad, el mérito y la edad.” Después de eso, los intelectuales de los que hablaba, los artistas, los científicos, todos, gratificados en todos los sentidos, pero luego también está la otra versión del mérito, la más amplia, no todos pueden ser científicos, pero todos pueden oficializarse. El mérito significa una carrera militar y Napoleón lo alimenta incansablemente – ese punto, como dije, esto también está en su contra, pero, no del todo, porque el ejército siempre estará con él – alimenta la idea que la Francia de la Revolución y el Imperio es la tierra del mérito y ese mérito significa que aquellos que tengan el coraje de arriesgar sus vidas luchando bajo la bandera tricolor por el emperador serán recompensados. En parte, un mito alimentado por una propaganda sistemática, los diarios, los boletines oficiales… Alguien que fue niño bajo Napoleón, Alfred de Vigny, célebre poeta romántico, escribirá qué es lo que significaba ser niño bajo el Imperio: «Los maestros no dejaban de leer los Boletines del gran ejército y nuestros gritos de ¡Viva el Emperador! interrumpían a Tácito y a Platón. Nuestras salas de estudio parecían cuarteles, nuestras recreaciones a maniobras y nuestros exámenes a planos”. Toda una generación será, como decirlo, tomada por este mito que luego fue presenciado por uno que era joven en ese momento, Stendhal, recordemos a los jóvenes protagonistas de sus novelas, franceses y no sólo franceses. Fabrizio, Fabrizio del Dongo, de La Cartuja de Parma. Esos jóvenes que tal vez no entienden nada, pero vislumbran una cosa: Napoleón es su héroe.

Y todos los soldados están, como decirlo, embelesados por la propaganda, pero no solo por la propaganda, sino también por los hechos. Propaganda, una frase que habéis oído mil veces: “Todo soldado lleva en la mochila el bastón de mariscal”. Luego, hay millones de soldados, mariscales, solo quince, así que está claro, pero es un gran truco publicitario. Otro lema de Napoleón: “Un líder es un vendedor de esperanza” y, por lo tanto, todo soldado debe creer que en su mochila hay potencialmente un bastón de mariscal. Entonces, a mariscal probablemente no llegará, pero a oficial, sí. En los ejércitos de los países que luchan contra Napoleón no es que no haya un poco de movilidad social porque siempre ha habido un poco de movilidad social, incluso en la Edad Media, incluso bajo el Antiguo Régimen podía pasar que el hijo de campesinos podía llegar a obispo o convertirse en general, pero eran una minoría. En el ejército inglés, el que derrotará a Napoleón en Waterloo, se ha calculado que durante las guerras napoleónicas alrededor del 10 por ciento de los oficiales son soldados que han hecho carrera, promovidos desde las filas. Y un 10 por ciento para un país del Antiguo Régimen, quiere decir que en Europa todavía había mérito social, pero es un 10 por ciento. Bajo Napoleón, las tres cuartas partes de todos los oficiales que sirvieron a sus órdenes, por lo que el 75 por ciento eran simples soldados que hicieron carrera por méritos. Y eso significa una enorme cantidad de personas que entonces se retiran, vuelven a su país, a sus pueblos, estarán todo el día en el café, leyendo el periódico, hablando de las grandes jornadas e interpelando a cualquiera que se atreva a criticar al emperador. Y son, como decir, son cosas que funcionan: los veteranos, simples soldados, enfermos, maltratados, discapacitados, los mantenemos, creamos Les Invalides en París, sobre todo para que todos vean que el emperador está hospedando en un gran palacio a los soldados que le han servido. Hay pensiones de viudedad, para los huérfanos de guerra, es una pequeña asistencia social de la que no hay nada similar en la Europa de ese momento. Y los oficiales, los oficiales están bien pagados, los oficiales son, automáticamente, notables. En el pueblo, el capitán retirado es un hombre que cuenta para algo. Para la jubilación, no sólo, se les reservan muchos trabajos civiles. Hay un montón de pequeños lugares en la provincia para repartir, pequeños trabajos, el correo, el estanco, todos estos están reservados para los oficiales y los oficiales están agradecidos a su emperador.

«Primera distribución des condecoraciones de la Legión de Honor» (1812), por Debret (a)

Y esto es algo que debo decir que hasta se vuelve cómico, eh, porque estos oficiales arriesgan su vida. Muchos mueren, muchos quedan heridos, mutilados, destrozados, entonces vuelven a casa y ¿Cuál es su ideal? Un noble de Saboya, De la Noire, Victor Amadeo De la Noire, antiguo oficial de su majestad de Cerdeña, luego oficial de Napoleón, escribe, entusiasmado: «Pensadlo, se tiene el derecho a compartir casi la mitad de todos los trabajos civiles. Después de un acto de tanta generosidad, cual es el soldado o el oficial que no daría hasta la última gota de su sangre por un soberano magnánimo como nunca ha existido. Mi hermano Amadeo a conseguido un estanco de tabaco en el departamento de Monte Blanco”. Daros cuenta que este es un noble de Saboya, pero estos oficiales, algunos provenientes de la antigua nobleza, todos cargados de la idea de la gloria, todos arriesgaron sus vidas, ¿para qué? Para tener un estanco cuando estén retirados. Pero como reciben el estanco o la oficina de correos, constituyen de hecho una red de fieles seguidores por todas partes. Y cuando caiga Napoleón y vuelvan los Borbones y haya de nuevo un ejército donde los veteranos que vienen de abajo tengan un poco menos de posibilidades de hacer carrera y bien, la gente empezará a murmurar… Y los viejos soldados, los viejos los oficiales, dirán: «Ved lo que habíamos dicho: el pueblo ya no tiene derechos, el rey está de regreso y los hijos del pueblo serán soldados y ya no podrán ser oficiales» Y esto, esto es un panfleto anónimo, de 1820, esos panfletos que circulan en la Francia del rey, que ha vuelto y le advierten que hay descontento. Cuidado, le dicen: en Francia no hay un pueblo donde no haya nacido un general o un coronel, un capitán, todos hijos de campesinos o artesanos, ahora están en el retiro y el pueblo ve lo que le quiso decir el emperador y que, con él, sin embargo, las cosas ya no son así.

Todo esto madura en los primeros años del nuevo siglo, entre Napoleón como cónsul vitalicio y Napoleón que fue coronado emperador en 1804. La coronación del emperador es, obviamente, una etapa extremadamente significativa y también estaba, por decirlo, algo decodificada. Por un lado, es lo que más claramente demuestra a los ojos de muchos que la revolución está realmente muerta, muerta y enterrada. Hemos vuelto a tener un monarca coronado, trono, cetros, uniformes, galones, cortesanos. Napoleón, sin embargo, en realidad, trata de mantener su pie en dos estribos y asegurarse de que su coronación imperial no se perciba como una restauración. Es muy importante que él elija ser emperador, de dónde puede surgir esto, en realidad tiene muchos significados: los franceses, los franceses han cortado la cabeza del rey y ya no querrán otro rey. Tienen la república y son aficionados a la república… Pero están dispuestos a tener un hombre que, en solitario, gobierne la república, este hombre nunca podría decir: ¡Ahora me coronaré rey! Napoleón: “No se puede ser rey de una república, pero se puede ser emperador de una república”. Y la coronación imperial está cuidadosamente preparada. La policía trabaja bien, está Fouché a la cabeza y por lo tanto hay toda una directriz por la cual los prefectos, los notables de los departamentos, reciben esta información: si alguna vez el Primer Cónsul, por ser del interés de Francia, decide asumir el título de emperador de los franceses, por supuesto, porque es un soberano del pueblo, no es el soberano de Francia, sino de los franceses, en todo caso, si el Primer Cónsul se decidiera, ¿Qué pensaría la gente sobre este paso? ¿Qué pensaría la opinión pública? Y poco a poco se nutre la opinión pública, hay toda una serie de cuerpos electos, no con el plebiscito, no votan todos, pero votan muchos, votan regularmente, eligen diputados regionales y provinciales, y todos estos departamentos. Y estas asambleas están invitadas a expresarse y habiendo entendido el movimiento que se impulsa, expresando los votos de que el primer cónsul satisfará el deseo de los franceses de tener a un emperador a su cabeza. Y explican los sagaces periodistas, “Aquí la revolución no está segura, siempre existe el riesgo de que el rey quiera volver. ¿Queréis que vuelva un amo? No, no lo queremos. Si no queréis que vuelva un amo, votad un líder, hereditario, lo habréis elegido vosotros y así estaréis seguros de que el amo no volverá«.

Al principio todavía piensa en César, pero también se le ocurren otras ideas: Carlomagno, por ejemplo, será cierto que hablo de Carlomagno, en realidad. Carlomagno, ciertamente y sería otro que no era emperador, no tenía este título, no existía en absoluto en su tiempo y él se lo creó. Interesante. Napoleón da orden de estudiar cómo se hizo la coronación de Carlomagno y al estudiar la coronación de Carlomagno hace fabricar la espada sobre el modelo de la que se pensaba que tenía Carlomagno, hace una corona como la que tenía Carlomagno y luego venía el punto más doloroso: Carlomagno fue coronado por el Papa… en sí, también estaría bien, porque la Revolución ha terminado. Carlomagno fue a Roma para ser coronado por el Papa. Esto puede ir un poco menos bien, y sobre todo parece que en Roma, en San Pedro, el Papa le puso la corona en la cabeza y ese día Carlomagno, lo dice su biógrafo Eginardo, “salió de San Pedro de un pésimo humor diciendo que si hubiera sabido que eso iba a terminar no hubiera venido a misa” … era Navidad. ¿Por qué sino por qué este hecho de que el Papa te pone la corona en la cabeza, entonces quién es el dueño de esa corona? Es el Papa quien te la da. Por otro lado, sin embargo, tener al Papa es algo hermoso, por lo que haremos pequeños cambios con respecto al protocolo de Carlomagno: el primer pequeño cambio, la coronación se realizará en París. Napoleón no se inquietará en Roma y será el Papa, que vendrá a París, quien se inquietará. Después de eso, el Papa en París lo haremos sentar allí para que todos lo vieran, pero el emperador se pone la corona en la cabeza. Que no queden dudas, que no haya idea de que esa corona será puesta en la cabeza por otra persona. Es suya. Cuando sea coronado también en Italia, lo dirá aún más claro: “Dios me lo dio a mí (no el Papa), ay de aquel que la toque”. Y entonces, ahora los franceses, 1804, tienen un emperador, pero no solo los franceses. Carlomagno no solo gobernó Francia, aunque tampoco existía Francia en su tiempo. Carlomagno gobernaba en Europa, por lo que este nuevo título, por un lado, es muy prometedor, pero, por otro lado, también es un poco inquietante para esa opinión pública que pensaba que las guerras habían terminado. Y en cuanto al hecho de la República, tiene esa buena opinión de que se puede ser emperador de una república.

Hay quienes se quejan, pero ahora se quejan en voz baja. Porque todos entendieron que era mejor adaptarse. Esta es una cita inquietante de uno de los ministros de Napoleón, Molé, que será ministro de Justicia en los últimos años del imperio y que unos años después recuerda esa etapa: «A partir de este momento, para hacer carrera, cada uno fingía no haber entendido o de estar convencido. Se volvió normal que nadie hablara más de acuerdo a su conciencia. Los ateos predicaron una religión falsa, los cristianos fueron pillados siendo filósofos, los republicanos hablaron de monarquía, los partidarios de la autoridad absoluta alardearon de ideas liberales, las víctimas de la revolución profesaron imparcialidad y los asesinos de Luis XVI le daban las virtudes de su víctima.» Ahora la Revolución realmente ha terminado, sí, o tal vez no, pero porque este imperio y cómo decirlo, es un imperio de papel maché, seamos realistas. Se mantiene porque el ejército francés es capaz de conquistar toda Europa, pero de por sí, puedes ver el papel maché, puedes ver que todo está un poco terminado, desde el momento de la coronación. El mismo Napoleón lo sospechaba, otra de sus máximas: “de lo sublime a lo ridículo sólo hay un paso”.

«La Coronación de Napoleón» (1805-1807), por Jacques-Louis David. (b)

Y en la ceremonia del Sacre en Notre Dame se arriesga continuamente a dar ese paso. Imagínense, esta catedral llena de gente, llena de parvenus, son todos los parvenus: mariscales del imperio, príncipes y duques porque Napoleón los ha cubierto de estos títulos nobiliarios, les creó trajes muy suntuosos, penachos, plumas, oro, galones, pero todos estos mariscales son hijos de campesinos, artesanos, pulidores, sargentos de caballería y ahora deambulan como si fueran de la realeza, pero la gente lo sabe. Mirándolos se puede ver que casi se ríe y el primero de los parvenus son los propios Napoleón, sus hermanos, como lo revela el comentario que se le escapa con otro de sus hermanos, José, inmediatamente antes de la ceremonia. Estamos inmediatamente antes de la coronación, están todos vistiendo capas de armiño y Napoleón, hablando con su hermano, se le escapa decir: «si nuestro padre nos viera…» Papa estaba en Córcega, un pequeño noble de provincias y que este imperio está hecho de papel maché también lo demuestra el hecho de que nadie cree que realmente es un imperio hereditario, ahora él está ahí, después ya veremos…

Hay un momento dramático revelador durante la campaña rusa, la conspiración de Malet. Napoleón está lejos y llegan malas noticias de Rusia. En este punto sucede lo siguiente: hay un opositor obstinado con Napoleón, precisamente el general Malet, un viejo jacobino que, en fin, estaba internado en un hospital psiquiátrico porque obviamente uno que sigue obstinado en desafiarlo y estar en su contra… Luego el general Malet se escapa, encuentra un uniforme de general, recorre las prisiones liberando a otros oponentes de Napoleón anunciando que Napoleón está muerto en Rusia. Detiene a algunos soldados, entra en los ministerios, detiene a varios ministros. Finalmente, luego lo detienen y lo fusilan en ese momento. El golpe de Estado del general Malet duró un día, pero durante ese día los ministros que no fueron arrestados huyeron y el prefecto del Sena se preparó, hizo contactos para formar un gobierno de emergencia, republicano, porque la noticia era que Napoleón había muerto. Nadie acudió a la emperatriz María Luisa y al rey de Roma, el hijo pequeño de Napoleón, para decirles: «El emperador ha muerto, larga vida al emperador«. Todos daban por hecho que Napoleón había muerto, que la jugada había terminado y que este imperio no era hereditario. De hecho, debo decir que el propio Napoleón, después de la conspiración de Malet, se le escapará decir: «Pero esto del rey está muerto, viva el rey es una cosa hermosa, era una fuerza de la monarquía«.

Hablábamos de la religión, del Papa que está asistiendo a la coronación en Notre Dame y que está bien porque el Imperio también significa reconciliación con la Iglesia, el Concordato, aunque aquí, tengámoslo claro, quién es Napoleón: aquel bastardo que destruyó la revolución secular y ha puesto a Francia en manos de la religión o el hombre que puso fin a los excesos y restauró la libertad de la Iglesia y la libertad de los católicos. En fin, ambos. Por supuesto que había muchos que estaban en contra, los viejos revolucionarios, muchos soldados para quienes el laicismo era un principio imperativo y que asisten con creciente consternación al hecho de que en cambio, no, se regresa. Ya antes de la coronación, Napoleón se corona en Notre Dame, porque Notre Dame ha sido consagrada otra vez. Durante la revolución había sido asaltada, devastada… Sabed que en la fachada de Notre Dame están todas esas estatuas de reyes, que son los reyes del Antiguo Testamento, pero los revolucionarios no hicieron muchas diferencias, son reyes y que se hace con los reyes: se decapitan, luego derribaron todas las estatuas de Notre Dame, todas decapitadas. Pero en 1802, con el Primer Cónsul, Notre Dame es solemnemente reconsagrada. Los militares se quejan. El general Delmas saliendo de la ceremonia: «Una bella capuchinada, faltaban sólo los 100.000 hombres que murieron tratando de suprimir estas cosas«.

«El encuentro de Napoleón y el Papa en Fontainebleau», por F. Myrbach-Rheinfeld (c)

¿Por qué Napoleón hace volver la religión, hace convenios con la Iglesia católica, restablece el Episcopado y hace un Concordato con el Papa? Según él, porque la religión es una de esas cosas que es mejor no tratar de suprimirlas por la fuerza y mejor si estas cosas se van solas. Él personalmente no se lo cree ni por asomo y cuando lo critican por el Concordato, él lo explica: «No critiquéis. El Concordato es la vacuna para la religión«. Entendedlo, la vacuna es otro de los grandes descubrimientos científicos de la época y para su generación, inocular un poco del veneno cura la enfermedad. Así que: “dejemos que haya un poco de religión la gente se hartará. En cincuenta años, habrá desaparecido de Francia.” Napoleón es un hijo del siglo XVIII, completamente indiferente, no es tampoco un ateo en el estricto sentido ya que está de moda en el siglo XVIII creer vagamente en un Dios creador que, sin embargo, nada tiene que ver con las Iglesia, con el clero, con los ritos, lo que explica por qué Napoleón una vez dijo: «Si fuera a gobernar Egipto, no tendría ningún problema en hacerme mahometano. No creo en las religiones… pero la idea de Dios … ¿Quién creó todo?» Luego, claro, la religión es cómoda: mantiene la paz social, otra cita de Napoleón: “La religión es lo que impide que los pobres maten a los ricos” y luego es algo que la gente quiere y por eso se la damos. A su regreso de Egipto, Napoleón le dijo al Consejo de Estado: “Mi política es gobernar a los hombres como la mayoría quiere ser gobernada: haciéndome católico, gané la guerra en La Vendée (es decir, la insurrección contra los revolucionarios de los departamentos férreamente católicos del oeste de Francia), haciéndome musulmán me establecí en Egipto; si yo gobernara al pueblo judío reconstruiría el templo de Salomón«. Haciéndome musulmán, pues sí, también tenemos la correspondencia de Napoleón durante la campaña de Egipto con las autoridades locales, con las autoridades religiosas locales. Carta de Napoleón al jeque El-Messiri: «Espero que no pase mucho tiempo en el que pueda unir a todos los hombres sabios y educados del país y establecer un régimen basado en los principios del Corán, que son los verdaderos y los únicos que pueden traer la felicidad de los hombres.» Él era un buen político, eh, podía decir cualquier cosa que se quisiera oír, pero esto del Corán, no creo que sea solo una broma, aparte que uno de los generales de Napoleón se convirtió al Islam en Egipto, el general Menou, lo conozco porque después fue gobernador de Piamonte, seguía siendo musulmán… pero incluso en Santa Elena lo seguirá escribiendo Napoleón en una carta: «Las religiones se basan todas sobre los milagros, sobre cosas que no podemos entender como la Trinidad, Jesús dice que es hijo de Dios pero desciende de David. Yo prefiero la religión de Mahoma, es menos ridícula que la nuestra”. Después de eso, una vez reunidas todas estas cosas hermosas, se comprende por qué los párrocos y los obispos se convierten en uno de los pilares del régimen y predican regularmente para explicar al pueblo lo feliz que es bajo este gobierno sabio, ilustrado y cristiano. Napoleón, de hecho, se disculpa un poco, piensa un poco que está bien, en algunas cosas el compromiso es fuerte, porque la laicidad de la escuela, por ejemplo, salta. La escuela primaria está nuevamente en parte en manos de los párrocos, también los párrocos se han puesto de acuerdo para explicar que el emperador es un gran hombre y por tanto está bien que también se enseñen los preceptos de la religión católica, que sirven, precisamente, para evitar que los pobres se desquiten con los ricos.

Entonces, estamos en un buen punto, aunque no sea el final, estamos en un buen punto, pero entended que se vuelve difícil decir lo que realmente fue. Claro que era verdaderamente un desaprensivo extremo, un cínico extremo, pero encarnaba cosas distintas ante los ojos de distintos sectores de la opinión pública. Es precisamente ese Napoleón quien en las últimas cosas que he dicho tiene claro, cómo decir, la restauración, la vuelta atrás con respecto a la Revolución en muchas cosas, el despotismo, pero para sus enemigos sigue encarnando la Revolución y esta es otra bella contradicción. Otoño de 1805, y es la primera gran guerra de Napoleón como emperador, cuando Napoleón invade el imperio de los Habsburgo y cruza Austria con la Grande Armée rumbo a Austerlitz. Una noble alemana escribe en una carta: «Han llegado los tiempos del Apocalipsis: Robespierre a caballo cruza Austria» este hecho del caballo es muy llamativo mientras que para Hegel era el espíritu del mundo a caballo para esta dama que es un poco menos, aquí, es Robespierre y siempre Robespierre, no importa que el reloj retroceda en Francia, para las clases dominantes, para la nobleza de toda Europa, ese hombre allá es Robespierre, es la Revolución… y lo es para su ejército, otra vez allí, el ejército es algo especial. El ejército seguirá siendo revolucionario y va a la batalla contra los austriacos, los prusianos, los rusos, cantando canciones jacobinas, gritando que hay que vencer para imponer la libertad, para romper las cadenas, para liberar el Universo y creen en él… Y también los enemigos de Napoleón lo creen un poco en este punto, por lo que se combatirá ferozmente al hombre, otro de los grandes malentendidos de su tiempo. Los demás soberanos no confían, podrían haber confiado muy bien, Napoleón habría construido un imperio conservador, estable, pero no lo hacen. No lo creen, no lo pueden creer: detrás de la máscara del emperador siempre se ve un guiño a Robespierre y es un hecho que fuera de Francia, las bayonetas de los franceses exportan la Revolución. Hoy exportamos la democracia. Exportan la Revolución, la libertad y legalidad, y la fraternidad… y la civilización.

La civilización es una palabra francesa, por supuesto, la civilización es una invención de la lengua francesa reciente en ese momento y la ideología de Napoleón también implica esto: que, entre las naciones de Europa hay una nación mas grande que las otras, hay una nación que es la nación que invento la civilización, es la nación que hizo la revolución primero, porque es más valiente y generosa que las otras, y la «grande nation«, y ahora la «grande nation» en su generosidad trae a todos los demás pueblos de Europa los beneficios de la revolución. Esto ya lo decía Napoleón sobre en la campaña de Italia, cuando sólo era el general Bonaparte, pero el periódico de la Grande Armée ya proclamaba a los italianos: “Todos los pasos de la grande nation están marcados por los beneficios. Feliz el ciudadano que forma parte de ella y felices también los extranjeros que viendo a los nuestros pueden decir: son mis amigos, mis hermanos” Hermanos menores, por supuesto, porque los otros pueblos deben estar agradecidos a la «grande nation» por todos los dones que ha otorgado. Y entonces Napoleón creará un sistema en el que pone reyes y virreyes en el trono un poco por toda Alemania e Italia, pero cuando algunos de ellos creen que pueden gobernar solos, inmediatamente les hace entender que no es el caso y algunos de ellos objetan que ciertas peticiones de Napoleón son contrarias a los intereses de su pueblo. Luis se convierte en rey de Holanda, José se convierte en rey de Nápoles luego de España, Eugenio de Beauharnais, el hijastro es gobernador de Italia, luego virrey de Italia. Cada uno trata de defender ciertos intereses de sus pueblos que pueden estar en conflicto con la «grande nation», pero Napoleón inmediatamente los llama al orden. A Eugenio, virrey de Italia: “Italia es independiente sólo gracias a Francia. Esta independencia es el precio de su sangre, de sus victorias e Italia no debe abusar de ellas«. Napoleón está convencido, ese es uno de sus errores, de que todo el mundo quiere lo mismo, que todo el mundo quiere apuntar a la igualdad jurídica, el fin de los privilegios nobiliarios, la reducción de las órdenes religiosas, la modernidad, en fin, está convencido de que todo el mundo lo quiere, los españoles, los rusos, los alemanes, parece una obviedad y, como decirlo, es esa simplificación que hace un Ilustrado y lo sigue siendo desde este punto de vista, un Ilustrado. Nunca entenderá que los campesinos rusos o españoles pueden también y sobre todo querer cosas distintas y sobre todo nunca entenderá que incluso los pueblos más parecidos al francés, como los alemanes o los italianos, que están contentos en gran medida, sobre todo los jóvenes, de que hayan llegado los franceses, de que el Antiguo Régimen haya cambiado de aires, que todo haya cambiado, que el mundo está cambiando y que hay nuevos valores, nuevas cosas, nuevas aventuras y nuevos derechos, pero Napoleón nunca entenderá que si estos nuevos derechos implican el hecho de que soldados extranjeros marquen el paso en sus calles, que los soldados extranjeros arresten a la gente, que los funcionarios extranjeros den órdenes y recauden impuestos esto, en Europa, los pueblos de Europa, en su momento, está claro, no lo aceptarán.

El sistema napoleónico de familiares gobernantes, el nepotismo en contra del principio
de meritocracia que se propugnaba en otros ámbitos de la sociedad. (d)

Es algo que da que pensar: Napoleón tenía un sueño europeo, un sueño… le parecía que ser emperador de los franceses no era precisamente suficiente y queriendo ser algo más razonaba en clave europea y lo dice. Fouché nos cuenta que, partiendo para la campaña rusa, Napoleón le dice: “Ahora acabaré con Rusia y entonces finalmente seré libre para cumplir mi destino de completar lo que apenas he esbozado. Necesitamos un código europeo, un tribunal de casación europeo, la misma moneda, los mismos pesos y medidas, las mismas leyes, necesitamos hacer de todos los pueblos de Europa un solo pueblo y de París la capital del mundo”. Y esto, de vez en cuando, también vuelve, en Santa Elena cuando se escribe el Memorial de Santa Elena: «Si yo hubiera seguido estando, Europa habría sido esencialmente un pueblo y cada uno que viajara a cualquier país siempre habría estado dentro de la patria común”. Aquí y hoy nos encontramos redescubriendo con mucha dificultad lo que debería ser obvio y es precisamente que una patria común en la que haya una “grande nation” que cuente más que las demás y que actúe como un hermano mayor está destinada a fallar. Cómo fracasó el proyecto de Napoleón, que se ve con odio en España, Alemania, Rusia, menos en Italia, a pesar de los venecianos de los que hablaba al principio y a pesar de todas las secuelas y sentimientos de resentimiento, la represión, las revueltas campesinas, los fusilamientos, los saqueos de obras de arte y en ese momento también la gran decepción por el hecho de que no hay una sola Italia, permanecen el reino de Italia y el reino de Nápoles y luego ciertos pedazos de Italia que Napoleón los anexiona a Francia. En resumen, sin duda hay mucha decepción en la opinión pública italiana.

Sin embargo, la mayoría de los intelectuales y los jóvenes, a pesar de todo, tragandose sus desengaños, siguen del lado de Napoleón. Ugo Foscolo lo cuenta en Las últimas letras de Jacopo Ortis que se suicida por desilusión después de que Napoleón traicionó Venecia y la cedió a Austria, sin embargo, unos años más tarde, Foscolo se enroló como oficial en la división italiana que se dirige a Francia para participar en la invasión de Inglaterra. Por lo tanto, Napoleón se preparó para la invasión de Inglaterra, que no logró y Foscolo estaba allí, después de todo, y tal vez, a pesar de las numerosas decepciones, hoy recordamos más, que durante unos años hubo un reino de Italia. Ciertamente no era toda la península. Había un reino de Italia con un rey de Italia, que también era emperador, tal como sucedió en la época de Carlomagno, que era rey de los francos pero también de los longobardos y este rey de Italia que reinaba con la moneda del Marengo de oro, con su retrato en la parte superior con la inscripción «Napoleón emperador y rey«, en italiano, y en borde de las monedas escrito «Dios salve a Italia«. Toda la propaganda, sí, tal vez sí, pero la opinión pública italiana, en realidad, se queda en gran parte con Napoleón: en italiano Waterloo significa una derrota y no creo que haya una calle de Waterloo en ninguna ciudad italiana.

En otros lugares, sin embargo, Napoleón es el enemigo de la civilización. El enemigo de la libertad y el enemigo de Europa. El príncipe Metternich, uno de sus archienemigos, cuando se encuentre negociando con él, con Napoleón en 1813, dirá: “En ese momento decisivo me consideré como el representante de toda la sociedad europea”. Es decir, hay una clase dominante en Inglaterra, Austria, Prusia, que está convencida, en Rusia, que está convencida de que Napoleón ya no es nadie, ya no representa nada, está fuera de la ley, en Europa está toda de la otra parte. Este forajido está derrotado. Es derrotado en Rusia en 1812, en Leipzig en 1813, en 1814 por Francia invadida, los aliados entran en París y Napoleón abdica. Lo envían a ser el emperador de la isla de Elba. Como sabéis, se queda allí unos meses, luego logra escapar, regresa a Francia. Es tan inesperado y tan impactante que al principio ni siquiera quiere nadie creerlo. Aquí estará el congreso de Viena en curso porque obviamente dicen que saben que va a volver, estará en Waterloo… para ellos se acaba en el 1814 y por eso han reunido el congreso de Viena para rediseñar el mapa de Europa. Cuando llega la noticia al Congreso de Viena, se comunica la noticia de que Napoleón se ha escapado de la isla de Elba, todos se ríen. Creen que es una broma.

«El regreso de Napoleón de la isla de Elba», en «Memorias militares de la República,
el Consulado y el Imperio» (1833), obra de Hippolyte Bellangé (e)

Y en cambio Napoleón está en Francia y en un momento llega a París y está en el trono. Al enterarse de la noticia de la huida de Napoleón de la isla de Elba, un destacado intelectual liberal, Benjamin Constant, escribe un artículo en el que denuncia como un bandido a Napoleón, que había escapado de Elba. Un mes después, Benjamin Constant tiene la intención de redactar el texto de la nueva constitución que Napoleón pretende someter a plebiscito. Era una constitución maravillosa: mucho más liberal que el sistema anterior. Por decir, en los municipios de hasta 5.000 habitantes existirá el derecho a elegir alcalde, en lugar de tener un alcalde designado por el gobierno. Es una nueva Constitución que divide. Algunos se lo creen. El emperador finalmente ha entendido y esperamos que el verdadero giro liberal, dure. Algunos no se lo creen en absoluto, quizás sobre todo el más cínico, Fouché, que sirvió a Napoleón en todos los asuntos más sucios, cuando Napoleón vuelve en los 100 días, Fouché no se lo cree: “El loco de siempre, déspota y ambicioso de conquistas, como siempre«. Y en todo caso en esos 100 días, Napoleón tiene tiempo de tener redactada la nueva Constitución, de someterla a plebiscito, es de los que no le va tan bien: alrededor del 20 por ciento de los votantes, pocos, pero siempre algo. Abrumadora cantidad de síes, por supuesto.

Hay una anécdota que define bien el clima de esas horas bajas. Napoleón pasa revista a un regimiento: el 1er regimiento de infantería ligera. Al frente del regimiento se encuentra un joven de 29 años, segundo al mando, el coronel de Cubières, barón del imperio pero nacido marqués Despans-Cubières, por tanto noble del antiguo régimen, pero que hizo toda su carrera bajo Napoleón. Cubières manda el regimiento, Napoleón pasa revista, ya que conoce a todos, inmediatamente se da cuenta de que es el segundo comandante que manda el regimiento. ¿Dónde está el coronel que manda el regimiento? Y de Cubières responde: «Sire, el coronel de Beurnonville, pero está enfermo«. Napoleón comenta de nuevo: «Beurnonville no es uno de nosotros. Sea usted, coronel de Cubières, quien de ahora en adelante mandará el 1º ligero.” Fijaos la modernidad, no es también por la modernidad, ya que esta expresión viene del siglo XX: “No es de los nuestros”. El Napoleón de los 100 días es más que nunca ideológico, o estás con él o estás contra él, pero, sin embargo, no es, no es una dictadura sangrienta, de hecho, hay lugar para muchas cosas. Porque el recién nombrado comandante del regimiento, coronel de Cubières conduce a la tropa al patio de armas para votar por aclamación el plebiscito sobre la Constitución. Frente al regimiento desplegado que debe votar, el coronel de Cubières hace saber que votará en contra porque la Constitución no es lo suficientemente liberal, todavía hay demasiado poder para el emperador dentro de este texto. En consecuencia, él, el coronel de Cubières, a quien Napoleón acaba de nombrar jefe del regimiento, invita a los soldados a votar en contra. El 1er regimiento de infantería ligera es el único regimiento de todo el ejército que votó casi por unanimidad en contra de la nueva Constitución. Digo casi porque hay una excepción en los registros: un capitán que vota a favor argumentando: “Yo quiero al coronel con todo mi corazón, pero en materia de Constituciones no sabe tanto como el emperador. Ya ha hecho tantas…” Este es el único regimiento que vota no en el plebiscito. Los registros de votación de este regimiento se perdieron y, por lo tanto, no se pueden registrar en el total. El coronel de Cubières recibe una carta de amonestación, pero no es destituido, permanece al frente de su regimiento y será herido en Waterloo mientras conduce al 1º ligero al asalto del castillo de Hougoumont.

Y con Waterloo me gustaría acabar. El 18 de junio de 1815 termina la leyenda de Napoleón en Waterloo. Me encontré con testimonios y oficiales que lucharon en esa batalla y que dicen que fue una batalla decisiva por la libertad. Hay oficiales franceses que dicen esto: «En Waterloo, luchamos y perdimos la batalla por la libertad de Europa» y hay oficiales británicos que dicen esto: «En Waterloo, luchamos y ganamos la batalla por la libertad de Europa». Como pueden ver, se puede entender de muchas maneras, pero lo más notable sobre lo que quiero acabar es que varios oficiales británicos en la batalla de Waterloo tenían esencialmente una cosa en mente: «Quién sabe si podré ver a Napoleón«. Sir Hussey Vivian, que comandaba una brigada de húsares y que por tanto siendo brigadier tenía un catalejo, estaba bastante seguro de haberlo visto y luego lo recogerá en una carta: «Realmente creo que lo vi antes de que comenzara el ataque, cabalgaba con un numeroso séquito de oficiales en medio de las columnas que se alineaban frente a nosotros, recibidos con gritos de ¡Vive l’Empereur! y mirando por el catalejo me pareció distinguir al pequeño héroe. En verdad, estoy casi seguro.”

Imagen de la película «Waterloo» (1970), del director ruso S. Bondarchuk, en el que se
distingue a Napoleón a caballo desde las líneas británicas y aliadas. (f)

El pequeño héroe, Napoleón, era de estatura normal, de hecho, para la época incluso un poco más alto que la media, pero las estampas satíricas inglesas lo dibujaban como un enano y obviamente un general inglés como él lo había visto. Otro oficial británico, el capitán Mercer, lo escribe en su diario: “No conseguí verlo, lo había esperado hasta el final. Anhelaba ver a Napoleón, ese poderoso hombre de guerra, ese asombroso genio que había llenado el mundo con su fama.El pequeño héroe, ese genio asombroso. Y estos son sus enemigos, son los que lo querían destruir, pero lo han destruido, convencidos de que Napoleón quería decir esclavitud. Ved como es de difícil dar una visión, cómo decirlo, que no sea contradictoria de Napoleón y entended por qué ciertamente no podría hacerlo esta noche. Gracias. [Aplausos]


Fuentes:

1 – Lezioni di Storia – Napoleone tra libertà e tirannide – Alessandro Barbero – YouTube – Fiesole, 22 Giugno 2019 Lezioni di Storia Laterza al Teatro Romano, Estate Fiesolana

Imágenes:

a – By Jean-Baptiste Debret – Joconde database: entry 000PE004980, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=304369

b – By Jacques-Louis David – art database, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=546742

c – Das Treffen von Napoleon und dem Papst in Fontainebleau… (#617064) (meisterdrucke.com)

d – https://i.pinimg.com/originals/f8/0c/3b/f80c3b0244a55d7bd6635f5b51f586a3.jpg / emersonkent.com

e -https://www.artgallery.nsw.gov.au/media/thumbnails/collection_images/2/296.1990.10%23%23S.jpg.

1400x861_q85.jpg

f – https://www.youtube.com/watch?v=0F5zEHVl3tE&ab_channel=marlbrouk

g – https://www.lungarnofirenze.it/wp-content/uploads/2019/05/Estate-Fiesolana-759×500.jpg (cover)

Napoleón entre libertad y tiranía, por Alessandro Barbero (I)

Tiempo de lectura: 36 minutos

El historiador y escritor italiano Alessandro Barbero (Turín, 1959), ha sido objeto de algunas entradas en nuestro blog en el pasado, y lo recuperamos esta semana gracias a la conferencia Napoleone tra libertà e tiranide, que impartió una noche del 22 de junio de 2018, en el Teatro Romano de Fiesole, en el marco de las jornadas del festival Estate Fiesolana. Su obra «La battaglia. Storia di Waterloo» publicada en el 2003, está considerada por muchos (me incluyo) uno de los mejores libros escritos sobre aquella mítica jornada, y a su talento como historiador aúna un lenguaje pedagógico y ameno que le ha situado entre los historiadores más reputados y difundidos de su país. En esta conferencia que dividimos en dos partes, Barbero nos hablará del Napoleón político, de su figura política y nos aportará algunos de los argumentos por los cuales podremos considerarlo (o no) un liberal o un tirano.

NAPOLEÓN ENTRE LIBERTAD Y TIRANÍA

(Presentador): «Buenas noches. Quería agradecerles de nuevo el estar aquí, gracias a la Estate Fiesolana que nos ha invitado y acogido nuestras lecciones de historia. Como sabrán, el martes 9 de julio estará Emilio Gentile que hablará sobre el carisma a partir de Mussolini; pero no solo nuestras lecciones de historia que están recorriendo Italia y estamos muy felices de que estén aquí en este hermoso lugar. El historiador que han venido a escuchar y que muchos de ustedes conocen, con muchas habilidades, incluida la versatilidad, es un medievalista que ha hablado mucho de las guerras, un historiador militar pero que también ha tratado muchos otros temas: ha tratado a Carlomagno, los bárbaros, se ha ocupado de lo que decían los Papas, su último libro trata sobre Caporetto, por lo que se adelantó en cuanto a su competencia disciplinaria en sentido estricto, porque precisamente tiene una gran curiosidad y esta curiosidad también se traduce en una calidad de escritura que la ha convertido en uno de los más vendidos entre los historiadores italianos, pero también ha sido traducido a muchos idiomas y, digamos, su versatilidad, demostrada en la televisión en la que ha estado presente durante muchos años. Creo que todos estamos muy felices de escuchar hablar sobre Napoleón pero también más a Alessandro Barbero.» [Aplausos]

«Gracias buenas tardes. Ante todo disculparme profundamente, es culpa mía, porque teniendo otros compromisos estaba en un lugar con un tren que llegaba de Florencia a una hora y pensaba que era suficiente para estar aquí, pero se ha comprobado que no es así. Sí, por lo tanto, Napoleón también es otra cosa en realidad. Hoy hablaré esencialmente de Napoleón, pero hablaré solo de un aspecto de Napoleón, no de la cosa más obvia, que es el arte militar de Napoleón, Napoleón general, Napoleón un hombre de guerra; básicamente hablaré de Napoleón como un símbolo político, del Napoleón político, del Napoleón odiado y amado, celebrado como héroe y odiado como criminal, desde su tiempo y desde su tiempo hasta hoy. Partiría de una fecha precisa: el 13 de octubre de 1806. Napoleón está en Jena, en Turingia, Napoleón está en guerra contra Prusia, esta guerra que acaba de empezar. El 13 de octubre de 1806 Napoleón está en Jena, que es una ciudad de provincia alemana, una antigua ciudad universitaria, una plácida ciudad de provincia, pero en ese momento una ciudad en caos y pánico porque las tropas prusianas en retirada frente al avance enemigo acaban de evacuar Jena. Las primeras columnas de la Grande Armée están entrando, con Napoleón al frente, en la ciudad que está ardiendo. Napoleón ese día atraviesa la ciudad de Jena y se dirige al campamento con sus soldados y un poco más allá se encuentra el campo de batalla donde al día siguiente aniquilará al ejército prusiano en la que conocemos como la batalla de Jena. Ese 13 de octubre, la multitud está toda fuera de las casas y ve pasar las columnas francesas y al emperador en medio. Entre toda esa gente asombrada e incluso un poco asustada hay un tipo del que Napoleón nunca ha oído hablar, pero nosotros sí. Su nombre era Georg Wilhelm Friedrich Hegel y tenía 36 años, que es uno menos que Napoleón. En ese momento acababa de terminar de escribir La Fenomenología del Espíritu. Hegel, pues, allí en la calle, mira el paso de los franceses, ve pasar a Napoleón y luego escribe una carta a un amigo, a la que siempre se cita aunque sea de forma un poco imprecisa. Le dice: “Hoy vi el espíritu del mundo a caballo”. En realidad, la cita precisa sería así: «He visto al emperador -esta alma del mundo- saliendo de la ciudad en tareas de reconocimiento. Qué -siempre Hegel- maravillosa sensación ver a este hombre, que, concentrado en este punto concreto y a caballo, se extiende por el mundo y lo domina

El encuentro de Napoleón y Hegel según el Harper’s Magazine de 1895, por Kurtz (a)

Aquí está Hegel, por supuesto, como nos han enseñado en la escuela secundaria, podemos arriesgarnos a verlo como un ideólogo del estado totalitario, como si dijéramos el predecesor de muchas dictaduras o al menos el ideólogo de la monarquía prusiana. Hegel fue también el hombre que, aún siendo anciano, cada 14 de julio brindaba en honor a la toma de la Bastilla y ese día lo que ve pasar a caballo por las calles de Jena es la Revolución, por supuesto, y la Revolución Francesa. Pero también es conocer la historia, como decirlo, que Hegel tiene este deseo de poder ver la realidad de manera unitaria, de manera absoluta, y poder captar un fin unitario de la historia y cree que lo ve en ese hombre a caballo. El mismo hombre que unos años más tarde los compatriotas de Hegel odiarán con un tirano y expulsarán a la fuerza de Alemania.

Desde que apareció en el escenario de la historia hasta hoy, Napoleón nunca ha dejado de despertar pasiones; digo hasta hoy con razón, bueno, 2 de noviembre de 2018; y en noviembre de 2018 casualmente hablaba sobre Napoleón en Padua y unos días antes recibí el siguiente correo electrónico firmado por un grupo de ciudadanos paduanos: «Este día nos enteramos por los periódicos que tratará el tema del tema de Napoleón siempre presentado en la escuela como un héroe y con muy pocos de los males hechos. Por ejemplo, sabrá lo que nos hizo a los venecianos, hijos de la serenísima, nos invadió a traición como a otros. Tenía el poder mundial, siendo masacrados, deportados, segundos solo frente a los judíos. Desaparecieron inmensas obras de arte, únicas en el mundo, y otras tantas destruidas, la única que se salvó de Roma fue el retablo de San Marcos, solo porque siendo ignorante, se fue del lugar creyendo que no era de valor.«

Entonces Napoleón, precisamente Napoleón es odiado y amado, y odiado y amado en realidad, de manera transversal y por razones contradictorias, porque Napoleón, Napoleón, para muchos encarnó la Revolución Francesa y esto quiere decir que, para muchos, encarnó la libertad, la igualdad, el laicismo, la república y muchos lo amaron por esto y muchos lo odiaron por esto, como símbolo del espíritu de la Revolución. Pero Napoleón, para muchos otros, fue el hombre que ahogó la revolución, que la traicionó y muchos lo odiaron por haber puesto fin a la Revolución. Algunos en su época lo apreciaban, por eso, como el hombre de orden, del orden que retorna, pero miremos su biografía para ayudarnos a entender si tenían razón los unos o los otros. Su biografía es la de un hombre que ha pasado por momentos difíciles y que ha tenido una evolución asombrosa a lo largo de su existencia, ni siquiera es por lo que ha vivido, porque fue exiliado y murió, pero lo hizo a tiempo de ser revolucionario y revolucionario en serio. Jacobino del partido de Robespierre y en Termidor, cuando en el 1794 Robespierre fue derribado y asesinado y muchos terminan en la cárcel y la guillotina, Buonaparte, todavía no es llamado para el pueblo Napoleón, todavía es un oficialillo, Buonaparte también acaba en la cárcel como otros jacobinos y corre el riesgo de ser guillotinado también, por ser un extremista, un revolucionario, pero eso no le impedirá diez años después coronarse emperador. Aquí está el hombre que en el 94 tras la caída de Robespierre acaba en la cárcel por peligroso extremista y diez años más tarde se convierte en emperador y se corona en Notre-Dame esto encarna, evidentemente, un camino bastante contradictorio.

Le importaban poco las contradicciones porque era un pragmático, no era un fanático, nunca lo fue, no era un ideólogo de hecho, en el vocabulario de Napoleón, ideólogo es una mala palabra. En el mismo 1806 en Alemania, hablando con un político alemán, le dijo: “Ustedes son otros ideólogos, actúan según sistemas predeterminados; yo soy un hombre práctico: me enfrento a los acontecimientos y los empujo hasta donde pueden llegar«. Probablemente esto se deba también al hecho de que es un hombre de guerra y que al hacer la guerra ha aprendido precisamente esto, que la guerra no se hace con sistemas. Cita: “¡Ay de ese general que está en el campo de batalla armado con un sistema!”. Y además la planificación no se debe exagerar, estar listo para todo, sí, tener todos los elementos, sí, pero hacer planes rígidos no es bueno. Napoleón llegará incluso a decir: «No se puede planear una campaña ni incluso una batalla«. La gente habla de planes de batalla; cuando alguien le pregunta a Napoleón cómo concibe, cómo concebir un plan de batalla, él responde: «Se comienza y luego ya se ve» («Ça commence et puis on vois»).

Entrada del ejército francés en Roma en 1798, por H. Lecomte (b)

Ahora este hombre pragmático atrapa los acontecimientos y comienza a empujarlos en la dirección que él quiere. Cuando, después de la campaña de Italia, cargado de gloria, conocido, famoso en toda Francia, se da cuenta de que los franceses empiezan a estar cansados de la Revolución: no de toda, pero sí del desorden, de las continuas revueltas, de las reyertas de los políticos, de la guillotina. Napoleón piensa en esto y se da cuenta de que la solución que los franceses realmente quieren es el hombre fuerte con un ejército detrás de él y con la gloria de las victorias. Estas cosas Napoleón las medita durante dos o tres años, en la campaña de Italia del 1796 y 1797, luego está Egipto y luego hasta fines del 99 se dará el golpe de Estado que lo llevará al poder. En esos dos o tres años, Napoleón habla, reflexiona a menudo sobre cómo Francia necesita un cambio: «Francia necesita un líder que se haya hecho famoso por la gloria y no por teorías de gobierno, frases, discursos de ideólogos de los que los franceses no entienden nada.» Por unos años madura, pero pocos años y finalmente, el 18 de Brumario de 1799, los hermanos Bonaparte dan el golpe de Estado. Digo los hermanos Bonaparte porque Napoleón no está solo en esa ocasión, junto a él está Luciano, que es el más dotado de sus hermanos, y no es casualidad que sea él quien luego será marginado porque corre el riesgo de eclipsarlo, pero en 1799 van aún hacia adelante: Napoleón, el jovencísimo y famosísimo general y Luciano, el hábil político, presidente del parlamento diríamos del Consejo de los Quinientos. Y juntos, Luciano y Napoleón organizan esa jornada en la que los granaderos entran con las bayonetas caladas en la sala del Consejo de los Quinientos y los dispersan y Napoleón se convierte en Primer Cónsul.

Casi toda la opinión pública está contenta en Francia. No es que quiera renunciar a las conquistas de la Revolución, quiere renunciar a los inconvenientes de la Revolución y la propaganda de Napoleón insiste en que esto es exactamente lo que obtendrán del Primer cónsul. Otra cita de un discurso de un hombre de Napoleón: «Tendremos la república, la libertad y la igualdad, la seguridad y libertad de las personas y de la propiedad, la libertad de imprenta, de comercio y de industria, la reducción de gastos y la reducción de impuestos.» Por si a alguien le sorprende que hace 220 años los políticos prometieran una reducción de impuestos. Pero basta de Revolución, basta de Revolución en la medida en que esa Revolución significa la anarquía y la guillotina, incluso aquí ya durante la campaña italiana, dirigiéndose entonces al congreso Cispadano, a los políticos italianos del momento, los revolucionarios italianos, Napoleón dice: «No, Italia tendrá la libertad, pero sin la revolución y sus crímenes”. Ya en enero del 1797 el comandante de la Armée d’Italie puede decir públicamente: la revolución y sus crímenes. ¿Significa que la Revolución, en última instancia, se equivocó? ¡No! Como Napoleón dijo que sí, pero Napoleón no es de los profundos y no es de los sistemáticos. Precisamente es de los que hablan mucho, los políticos que hablan mucho pasan a decir lo primero que se le pasa por la cabeza. Una vez se encontraba Napoleón paseando por Ermenonville, donde está enterrado en Rousseau y Rousseau es considerado uno de los inspiradores de la Revolución y a Napoleón se le escapa decir frente a la tumba de Rousseau: «Pero, hubiera sido mejor para la tranquilidad de Francia que él nunca hubiera existido: fue el que preparó la Revolución francesa«. Quién está con él, musita, «Pero lo siento, eh, la Revolución Francesa no es algo malo» y Napoleón, Primer Cónsul en ese momento dice: «Pero no sé, tal vez, -en el futuro lo dirá- tal vez para la tranquilidad del mundo hubiera sido mejor si Rousseau nunca hubiera existido y yo tampoco«.

Apunto, es una teoría, así y así, es un destello de conciencia, es lo primero que se le pasa por la cabeza, pero el punto es que siempre existe esta gran ambigüedad, ya no sabemos lo que hubo de bueno y lo que hubo de malo de la Revolución y si prevaleció el bien o si prevaleció el mal y Napoleón es el hombre que debe liderar esta transición. Quiere ser el hombre que encarna la unidad de Francia. Si la Revolución tuvo algo malo es el el hecho de que dividió Francia, la dividió en partidos, con los partidos en el poder quienes guillotinaban a los opositores. Esto ya no es bueno: todas las divisiones deben desaparecer y quién puede encarnar toda Francia es el mismo Napoleón, Bonaparte al principio otra vez, y el mismo Bonaparte porque está cargado de gloria y esta gloria es de todos. Cuando Napoleón, Bonaparte de hecho, cuando Bonaparte vuelva a Italia en el 1797, por lo que estamos antes del golpe de Estado de Brumario, aún gobierna el Directorio, que podría haber decidido de la noche a la mañana hacer cercenar a este joven general si se pone un poco incómodo. Pues ya en ese momento lo dice Talleyrand, uno de los hombres mas astutos de su tiempo: «Todos los franceses han ganado con Bonaparte porque su gloria es propiedad de todos, no hay republicano que no pueda reclamar una parte de ella«.

«Le général Bonaparte au Conseil des Cinq-Cents», por Bouchot (c)

Pero, ¿Cuál es el punto? Los franceses aceptan el golpe de Estado de los hermanos Bonaparte, aceptan a Bonaparte primero cónsul, luego cónsul vitalicio, luego emperador, porque ven en él la garantía de que, el hecho de que lo peor de la revolución ya pasó; sabemos las conquistas pero la anarquía se acabó, las guerras se acabaron, él nos dará la paz. Pero el hombre que debe darles la paz es un general y sus títulos para estar al frente de Francia consisten exclusivamente en la gloria ganada en los campos de batalla. Y él ha sido protagonista, cuidado, pero no de una guerra defensiva, sino de la guerra revolucionaria, de la guerra de Robespierre, de la guerra total para exportar la revolución con las bayonetas, esto ha sido Bonaparte y ahora toma el poder en Francia para enfrentarse a esa opinión pública que lo que más quiere es que terminen las guerras. Lo promete, pero es un militar y su poder se basa en las bayonetas, eso lo dice entonces Napoleón sin ocultarlo y lo seguirá diciendo siempre, lo dice en Italia en el 1797 cuando crea la República Cisalpina, es el soldado que funda las repúblicas y es el soldado que las guarda.

Otras grandes frases de Napoleón, yo hablaré mucho con las palabras de Napoleón y de vez en cuando de aquellos que le conocieron que me sigue pareciendo siempre la mejor forma de intentar darle la vuelta a un personaje, a entender algo sobre el mismo. Otra cita de Napoleón: «La revolución es una idea que ha encontrado las bayonetas«. Y Brumario es un golpe de estado militar, claro, hasta los militares quieren acabar con la anarquía, quieren acabar con la guillotina, sobre todo quieren acabar con un régimen en el que los políticos parlanchines matan a los soldados y luego los políticos deciden sobre las carreras y las vidas de los militares a su gusto. Esto lo vuelve a escribir de nuevo desde Italia en el 1797. No se puede decir que Bonaparte escondiera su línea de actuación y no se puede decir realmente que la hubiera escondido. En el 1797 desde Italia escribía a París: “La época en que viles abogados y miserables chismosos hacían guillotinar a los soldados ha pasado. Y si les obligan, los soldados de Italia llegarán hasta París con su general”. En resumen, Brumario es la marcha sobre París, la realización diferida de la marcha sobre París y obviamente estamos familiarizados y tenemos en la mente otra marcha, pero él no sabía nada de la marcha sobre Roma. Recordó a Julio César pasando el Rubicón y en el Memorial de Santa Elena hará esta comparación. En el Memorial de Santa Elena – Napoleón miente descaradamente en el Memorial, cuando relata los hechos, ¡Hay que creerle! – de vez en cuando deja escapar lo que realmente piensa, y cuando evoca el golpe de estado de Brumario, Napoleón en Santa Elena, parte de César que pasó el Rubicón y luego dice que sí, pero en fin, que César era un político del más alto nivel, pero que: «un simple ciudadano, él, cuyo nombre tres meses antes era desconocido para todos y quien no tuvo de su parte si no algunas victorias, su fama y la conciencia de su genio, se atrevió a planear, a manejar él solo los destinos de 30 millones de hombres para salvarlos allí de desastres externos…» etc., etc., etc., «… sin derramar una gota de sangre…» y Napoleón que está relatando su golpe de estado «…es sin discusión una empresa gigantesca y sublime a la que en vano se buscaría una comparación en las crónicas humanas”. En fin, es el prototipo de todos los golpistas con la idea de dar un golpe a los políticos parlanchines y con la gente que está con él.

Madame de Staël, por Gérard (d)

Aquí decíamos que la opinión pública está con él, la opinión pública expresada en los círculos periodísticos, la burguesía, la gente que cuenta al principio es suficiente, pero, en realidad, luego al final lo que es seguro es que hay un pedazo de el país que está con él sin duda alguna y que permanecerá con él hasta el final: el ejército, los soldados; en el resto, las opiniones difieren. Muchos son los opositores de Napoleón, por supuesto, muchos son los que abandonan Francia cuando comienza su dictadura, pero uno de estos es Madame de Staël, que siempre será una feroz enemiga de Napoleón y que, contando cómo, según ella, era la Francia en la que Napoleón toma el poder, dice Madame de Staël: «Incluso entonces no lo amaban, pero lo preferían. Siempre se ha ofrecido en competencia con otro miedo para hacer que su poder sea aceptado como el mal menor«. Y por lo tanto, el Consulado y luego el Imperio prometen a los franceses salvaguardar las conquistas de la Revolución pero sin las exageraciones que siempre están a la vuelta de la esquina, siempre podrían volver, si no hubiera un hombre fuerte que las garantice. Los franceses están realmente asustados, ya han tenido suficiente, así que está bien, así que el terror ha terminado. No ha terminado, pero es realmente repudiado; algunos ejemplos: Napoleón suprime la fiesta del 21 de enero. El 21 de enero es el aniversario de la ejecución de Luis XVI. Ahora, está bien guillotinar al rey, pero luego, celebrar el aniversario, ya no está tan bien. Napoleón pone fin a las persecuciones contra los nobles del Antiguo Régimen, incluso los recupera, los invita a incorporarse al ejército, en la administración, pone fin a la persecución contra la Iglesia, hace el Concordato, aunque lo vea como un desperdicio, pero naturalmente, basta con las persecuciones contra la Iglesia, el regreso a la religión, las procesiones, las misas, pero la igualdad permanece incluso para los no católicos: la igualdad para los protestantes y la igualdad para los judíos. La igualdad de los ciudadanos permanece ante la ley. Esto Napoleón lo ha prometido y lo mantiene, de hecho, sobre todo, el límite de su régimen es que es una tiranía personal en la que puede hacer lo que quiera, pero frente a nosotros todos somos realmente iguales; ha prometido control de las finanzas públicas, transparencia, y en buena medida lo cumple; prometió y muchos franceses lo escuchan, la defensa absoluta de la propiedad privada y se defiende estrictamente la propiedad privada; se introduce el nuevo código y en el nuevo código los principios básicos son la protección de la propiedad y la igualdad ante la ley.

El Código Napoleón (e)

Por supuesto que los abogados hacen el Código, pero sería un error pensar que Napoleón delegó y no se preocupó demasiado por estas cosas. Está hecha la cuenta: la comisión que ha redactado el Código Napoleón se ha reunido 102 veces. Sobre 102 sesiones, Napoleón ha presidido 57. Casi siempre estaba allí. Y del Código de Napoleón, de sus reformas, salen los tribunales con la ley que es igual para todos y con el jurado popular, pero también una pena mas grave, la pena de muerte mas extendida que antes. La defensa de los bienes confiada a la condena a muerte. He hecho un poco de estadística: normalmente bajo Napoleón se guillotinan a más personas que no bajo el Antiguo Régimen. Y luego, ¿Qué más dio Napoleón, qué más le dio a Francia y a Europa? La centralización administrativa, administración, organización, según Balzac: “organiser est un mot de l’Empire«. El ideal de una pirámide con el vértice que transmite órdenes y un sistema perfecto que envía las órdenes hasta el último pueblo. En su momento el gran descubrimiento científico de moda es la electricidad y esto de la electricidad que se transmite en un momento, así sueña Napoleón con su máquina administrativa. Una máquina administrativa que debe permitir que el gobierno sepa todo. La era de Napoleón, la era del Imperio y también la era de las investigaciones continuas. Todo el aparato de gobierno repartido por el territorio desde el subprefecto del último pueblo hasta los gobernadores de los grandes territorios, deben todos compilar informes continuamente, enviar información, sobre todo. Napoleón dando sus instrucciones a los funcionarios ubicados en el territorio es muy claro: enviar detalles, se deben recopilar muchos detalles, conviene recabar información sobre cualquier cosa: cuantas gallinas hay en su departamento y cuáles son las 100 familias más ricas de su ciudad, cuántos graduados hay con usted, cuántos médicos y así sucesivamente y así sucesivamente. Los prefectos corren, se cansan, sí, se pelean por recopilar información y enviarla al centro y entonces en el centro se empiezan a hacer grandes publicaciones, el atlas administrativo del imperio francés.

Entonces, por supuesto, esto también significa conocer la opinión pública. Nuevamente Napoleón: «La opinión pública es el termómetro que debe consultar el monarca constantemente: tiene que estar en sintonía, tiene que saber lo que piensa la gente.» La gente entonces, cuenta, la gente realmente cuenta, la Revolución Francesa creó la República y creó un lema: «Liberté, égalité fraternité…» Ahora, bueno, dejemos en paz a la fraternidad que no creo que haya conmovido tanto a nadie y de la que nunca se habla, pero liberté y égalité siguen siendo las consignas sobre las que luchamos y replicamos, a su manera se realizan excepto que se han convertido en la misma cosa: libertad e igualdad significan lo mismo en el sentido de que todos los franceses son iguales, los unos a los otros ante el Estado y su poder, existe el estado de derecho, los jueces siguen la ley, ante la ley todos son iguales, hay libertad del abuso, hay libertad de discriminación, los judíos, los protestantes. Ahí termina. La libertad política no existe. No hay partidos, discusión libre, sí, hasta cierto punto, la policía escucha y abre las cartas, libertad de prensa ni hablar de ello, no se puede publicar un artículo sin los papeles del ministerio, rechazo de los periódicos inmediatamente, derecho de huelga, no, naturalmente también porque los empresarios y la burguesía son uno de los pilares del régimen. Y por lo tanto, y por lo tanto, el despotismo. Sí. Pero según Napoleón es también lo que quiere el pueblo y lo que el emperador-soberano debe dar a pueblo, porque la soberanía popular es un principio justo. Napoleón lo dice y lo repite: “La soberanía pertenece al pueblo y el primer deber del príncipe es sin duda hacer lo que el pueblo quiere”, Pero el pueblo casi nunca sabe lo que quiere y en consecuencia el príncipe debe interpretar la voluntad del pueblo.

Grabado de la votación para el Consulado de por vida para Bonaparte. (f)

¿Cómo interpretará el príncipe la voluntad del pueblo? El gran invento de la época de la Revolución y del Imperio y que luego siguió siendo la modalidad dominante durante la mayor parte del siglo XIX: el plebiscito. El plebiscito es una cosa maravillosa, lo conocimos en el momento de la unificación de Italia, por ejemplo, en todas las diversas regiones anexadas cada día al reino de Saboya, habían plebiscitos. Por ejemplo, en Saboya o en Niza cuando en cambio fueron cedidas a la Francia de Napoleón III. El plebiscito es la gran modalidad en que el 1800 mantiene unidas dos cosas: la soberanía es del pueblo. El pueblo debe ser involucrado y hacerlo votar, pero como el pueblo nunca sabe realmente lo que realmente quiere, es necesario que luego se controlen las cosas. El plebiscito funciona para que todos voten, naturalmente, porque los varones adultos lo pueden entender, pero todos, analfabetos hasta los analfabetos, pobres, no importa, todos. Todo hombre nacido y residente en Francia que haya cumplido 21 años es un elector y los plebiscitos sí, la participación no es enorme: cuando sale mal están en el 20 por ciento de los votantes cuando todo va bien se acerca al 50 por ciento y a la gente se le pregunta: ¿Usted quiere que Bonaparte sea Primer Cónsul, quiere que sea Cónsul de por vida, quiere que sea Emperador? Y la gente sabe que su opinión importa. Por supuesto, los plebiscitos se pueden hacer de muchas maneras, pero estos son bastante buenos, se escribe todo, están los registros y se transcriben todos los votos y luego se envían los registros a París, al Ministerio del Interior. Y luego el Ministerio del Interior, después de haber hecho desaparecer los registros en sus sótanos, compila el panorama general final del voto agregando, ya que están, los votos del ejército, cientos de miles de hombres, que votan por aclamación… Y luego el Ministerio de Interior publica los resultados: para el plebiscito de 1800 para el Consulado de por vida – el Ministro del Interior es, nuevamente, Luciano, el «Gran Hermano» – 3.600.000 sí, 8000, no. Como dirá un simpatizante que se cree que estaba bromeando: “Es la democracia, purgada de sus propios inconvenientes

Seguirá en la 2ª parte.


Fuentes:

1 – Lezioni di Storia – Napoleone tra libertà e tirannide – Alessandro Barbero – YouTube – Fiesole, 22 Giugno 2019 Lezioni di Storia Laterza al Teatro Romano, Estate Fiesolana

Imágenes:

a – De Kurtz – The German Struggle for Liberty, Harper’s Weekly, v.91, July 1895, p. 209, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1892261

b – By Hippolyte Lecomte – http://www.histoire-image.org/pleincadre/index.php?v=1798&w=1798&d=1&i=547, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17529908

c – De François Bouchot – http://www.histoire-image.org (direct link), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=304325

d – De François Gérard – Duyckinick, Evert A. Portrait Gallery of Eminent Men and Women in Europe and America. New York: Johnson, Wilson & Company, 1873.University of Texas Libraries, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10459

e – https://assets.catawiki.nl/assets/2018/1/5/1/8/c/18ccd53b-0454-4001-8f53-aa817130b873.jpg

f – https://www.alamy.com/napoleon-bonaparte-1769-1821-military-and-political-leader-of-france-and-emperor-of-the-french-as-napoleon-i-vote-to-confer-the-life-consulate-of-napoleon-bonaparte-colored-engraving-image209612165.html

El 2 de mayo, por Maximilien Foy. Recorrido histórico por la ciudad.

Tiempo de lectura: 30 minutos

Maximilien Sébastien Foy, uno de los generales franceses más respetados de la última etapa del Imperio, escribió entre 1816 y 1817 una “Historia de la Guerra de la Península bajo Napoleón”, que fue publicada póstumamente en 1828 por su mujer, Élisabeth Augustine Daniels. Foy recopiló abundantes informaciones, correspondencias, órdenes oficiales, buscó el testimonio de sus antiguos compañeros armas, viajó dos veces a Inglaterra, se entrevistó con los españoles fugitivos en Francia, siempre revisando y tratando escrupulosamente la información que iba encontrando.

Estando destinado en Turquía con el general Sébastiani, Foy se unió al cuerpo de ejército de Junot que invadió Portugal; fue encargado de la inspección de las fortalezas del país en diciembre de 1807 y resultaría herido en agosto del año siguiente en la batalla de Vimeiro.

Foy no vivió directamente los hechos de del 2 de mayo de 1808, pero hemos querido recuperar sus palabras como una visión alternativa de un militar francés de la época que estuvo destinado en Portugal y España y por tanto tanto pudo tener una opinión formada del país, sus gentes y sus costumbres en aquellos convulsos años.

Maximilien Sébastien Foy, l’un des généraux français les plus respectés de la dernière étape de l’Empire, écrivit entre 1816 et 1817 une «Histoire de la guerre de la Péninsule sous Napoléon», publiée à titre posthume en 1828 par son épouse, Élisabeth Augustine Daniels. Foy a recueilli d’abondantes informations, correspondances, ordres officiels, recherché le témoignage de ses anciens compagnons d’armes, s’est rendu deux fois en Angleterre, a interrogé les Espagnols fugitifs en France, passant toujours en revue et traitant scrupuleusement les informations qu’il a trouvées.

Alors qu’il était en poste en Turquie avec le général Sébastiani, Foy rejoignit le corps d’armée de Junot qui envahit le Portugal; il est chargé d’inspecter les forts du pays en décembre 1807 et sera blessé en août de l’année suivante à la bataille de Vimeiro.

Foy n’a pas vécu directement les événements du 2 mai 1808, mais nous avons voulu récupérer ses propos comme une vision alternative d’un militaire français de l’époque qui était en poste au Portugal et en Espagne et aurait donc pu se faire une opinion du pays, son peuple et ses coutumes en ces années convulsives.

El Palacio Real de Madrid
Le Palais Royal de Madrid
El Palacio Grimaldi, llamado de Godoy, casi enfrente del Palacio Real, ocupado por Murat como su residencia en Madrid. Le palais Grimaldi, appelé Godoy, presque en face du Palais Royal, occupé par Murat comme sa résidence à Madrid.

LOS SUCESOS DEL 2 DE MAYO DE 1808

El 2 de mayo fue el día fijado para la partida de la Reina de EtruriaI, sus hijos y su hermano, don Francisco de PaulaII. Los dos últimos correos de Bayona habían fallado y la ansiedad había aumentado. Desde la mañana, la plaza frente al palacio se llenó de gente, y en especial de mujeres que contemplaban con tristeza los preparativos del viaje. A las nueve en punto, la Reina partió, llevándose a su hijo e hija con ella. Todavía había dos carruajes que estaban siendo cargados apresuradamente. Alguien dice que uno de ellos era para el Infante Don AntonioIII. Entonces todos se van. En una hora, la capital quedará viuda de toda la familia de sus reyes. Personas adscritas al servicio de la corte informan que don Francisco no quiere irse, y que derrama lágrimas a raudales. Ante esta historia, las mujeres lloran, los hombres se desesperan.

Entonces sale del palacio un oficial francés, Auguste LagrangeIV. Su pelliza blanca y su pantalón gamuzaV identifican a un edecán de Murat. “Aquí está, ha venido a llevarse a nuestro infante”. Estas palabras circulan rápidamente. El oficial francés es rodeado, insultado, empujado. Se defiende por un tiempo. Estaba a punto de morir, cuando pasó una patrulla de la Guardia Imperial, diez granaderos calaron la bayoneta y lo liberaron.

LES ÉVÉNEMENTS DU 2 MAI 1808

Le 2 mai était le jour fixé pour le départ de la reine d’ÉtrurieI, de ses enfants et de son frère, don Francisco de PaulaII. Les deux derniers courriers de Bayonne avaient manqué, et l’inquiétude en était devenue plus grande. Dès le matin, la place devant le palais fut couverte de peuple, et surtout de femmes qui considéraient tristement les apprêts du voyage. A neuf heures, la Reine partit, emmenant son fils et sa fille. Restaient encore deux voitures qu’on chargeait avec précipitation. Quelqu’un dit que l’une d’elles est pour l’infant don AntonioIII. Ainsi ils s’en vont tous. Dans une heure, la capitale sera veuve de la famille entière de ses rois. Des personnes attachées au service de la cour rapportent que don Francisco ne veut pas partir, et qu’il verse des larmes en abondance. A ce récit, les femmes pleurent, les hommes se désespèrent.

Alors sort du palais un officier français, Auguste Lagrange. Sa pelisse blanche et son pantalon cramoisiV font reconnaître un aide-de-camp de Murât. «Le voilà, il est venu pour enlever notre infant.» Ces paroles circulent rapidement. L’officier français est entouré, insulté, pressé. Il se défend quelque temps. Il allait périr, lorsqu’une patrouille de la garde impériale venant à passer, dix grenadiers croisent la baïonnette et le délivrent.

Grabado de Tomás López Enguídanos (1814) sobre los disturbios en el Palacio Real el 2 de mayo. (a) Gravure de Tomás López Enguídanos (1814) du combat autour du Palais Royal le 2 mai. (a)

El Gran Duque se alojaba en el hotel del Príncipe de la Paz, cien toesasVI detrás del palacio. Su batallón de piquete se apresuró con dos piezas de cañón para disolver la muchedumbre. Pero ya se había extendido un movimiento eléctrico de un extremo al otro de la villa. La Plaza Mayor y la calle de Alcalá se llenan en un instante. Sólo se escuchan vociferaciones mezcladas con el redoble del tambor y el sonido de la trompeta llamando a las tropas a sus puestos de armas. Los españoles están persuadidos de que los franceses han jurado su ruina; ningún francés duda de que hay un vasto complot tramado para masacrar al ejército. Los habitantes se apoderan de escopetas de caza, espadas antiguas y, a falta de armas, toman palos. Los soldados sorprendidos solos en las casas y en la calle son asesinados o desarmados.

Los oficiales de estado mayor y los portadores de órdenes de caballería son derribados de sus caballos. Se lanzan piedras y se disparan disparos a través de las ventanas. Algunas mujeres enojadas vierten agua hirviendo desde los balcones. Cincuenta combates singulares se traban a la vez. Los españoles son particularmente inexorables con algunos mamelucos de la Guardia que caen en sus manos, felices de golpear al mismo tiempo a un francés y a un musulmán!2

Le grand-duc était logé dans l’hôtel du prince de la Paix, à cent toisesVI derrière le palais. Son bataillon de piquet accourt avec deux pièces de canon pour dissoudre le rassemblement. Mais déjà un mouvement électrique s’était communiqué d’un bout à l’autre de la ville. La Plaza-Mayor et la rue d’Alcala se remplissent en un instant. On n’entend que vociférations mêlées au roulement du tambour et au son de la trompette qui appellent les troupes à leurs places d’armes. Les Espagnols sont persuadés que les Français ont juré leur ruine ; pas un Français ne doute qu’il n’y ait un vaste complot ourdi pour égorger l’armée. Les habitants se saisissent de fusils de chasse, de vieilles épées, et, au défaut d’armes, ils prennent des bâtons. Les soldats surpris isolément dans les maisons et dans la rue sont assassinés ou désarmés.

Des officiers d’état-major et des cavaliers porteurs d’ordre sont renversés de cheval. On jette des pierres et on tire des coups de fusil par les fenêtres. Quelques femmes furieuses versent de l’eau bouillante de dessus les balcons. Cinquante combats singuliers s’engagent à la fois. Les Espagnols sont particulièrement inexorables envers quelques mameloucks de la garde qui tombent entre leurs mains, heureux de frapper du même coup un Français et un Musulman!2

Nuestro recorrido de las calles del Madrid de 1808, con las descripciones e imágenes de los lugares. El polígono con línea negra delimita los límites aproximados de la ciudad a finales de 1820. También situamos a las unidades imperiales acantonadas alrededor de la ciudad. // Notre tour des rues de Madrid en 1808, avec des descriptions et des images des lieux. Le polygone ligné noir décrit les limites approximatives de la ville à la fin des années 1820. Nous avons également placé les unités impériales stationnées autour de la ville.

Las tropas han tomado las armas, el escenario va a cambiar. Los oficiales generales mandan destacamentos de infantería para derribar las puertas de las casas desde donde se realizan los disparos y para vengarse de los agresores. Tres o cuatro tiros de metralla arrasaron con esta hermosa calle de Alcalá, que por su anchura y su trazado daba tanto campo al fuego de la artillería. El jefe de escuadrón DaumesnilVII, al frente de la caballería de la Guardia Imperial, carga contra la multitud. Los lanceros polacos infunden entonces en el alma de los españoles las primeras impresiones de un terror que se hará mayor a medida que sean más conocidos.

Les troupes ont pris les armes, la scène va changer. Les officiers-généraux commandent des détachements d’infanterie pour enforcer les portes des maisons d’où partent les coups de fusil et pour tirer vengeance des agresseurs. Trois ou quatre coups de canon à mitraille balayent cette belle rue d’Alcala, qui par sa largeur et son alignement offre tant de prise au feu de l’artillerie. Le chef d’escadron DaumesnilVII, à la tête de la cavalerie de la garde impériale, charge sur la multitude. Les lanciers polonais jettent alors dans l’âme des Espagnols les premières impressions d’une terreur qui deviendra plus grande à mesure qu’on les connaîtra davantage.

La calle de Alcalá desde la Plaza del Sol.
La Rue Alcalá depuis la Plaza del Sol.
La misma calle con la Iglesia del Buen Suceso, hoy desaparecida (b). La même rue avec l’Église du Bon Succès, aujourd’hui disparue. (b)
Uno de los grabados de la serie del 2 de mayo, con la Iglesia del Buen Suceso al fondo y parte de la fachada de la Real Casa de Correos en el margen derecho.
Une des gravures de la série du 2 mai, avec l’Iglesia del Buen Suceso en arrière-plan et une partie de la façade de la Real Casa de Correos sur la marge droite.
La Real Casa de Correos (1768) sirvió de presidio improvisado a las tropas francesas.  La Real Casa de Correos (1768) servait de prison improvisée aux troupes françaises.
Placa conmemorativa, aunque los primeros combates se dieron en el Palacio Real. Plaque commémorative, bien que les premiers combats aient eu lieu au Palais Royal.

La guarnición española permaneció encerrada en sus cuarteles, esperando que le dieran órdenes de actuar. Había un parque de artilleríaVIII situado junto a la puerta de Fuencarral, diez mil fusiles en cajas y veintiséis cañones montados sobre afustes. La gente quería apoderarse de ellos. Los artilleros que custodiaban el parque se opusieron al principio, pero al escuchar que sus compañeros de infantería fueron asaltados en los cuarteles, y viendo llegar hacia ellos una columna francesa que marchaba a la carga, se unieron a los insurgentes.

La garnison espagnole resta enfermée dans ses quartiers, attendant qu’on lui donnât des ordres pour agir. Il y avait au parc d’artillerieVIII situé près de la porte de Fuencarral, dix mille fusils encaissés et vingt-six pièces de canon montées sur affuts. Le peuple voulut s’en emparer. Les canonniers qui gardaient le parc s’y opposèrent d’abord, mais entendant dire que leurs camarades de l’infanterie étaient attaqués dans les casernes, et voyant arriver à eux une colonne française qui marchait au pas de charge, ils se joignirent aux insurgés.

Dibujo para abanico inglés para la exportación con temas de la Guerra de Independencia (1813) (c) Dessin pour éventail anglais destiné à l’exportation avec des thèmes de la guerre d’Espagne (1813) (c)

Comandados por dos valientes oficiales de su cuerpo, don Luis Daoiz y don Pedro VelardeIX, y ayudados por sus compatriotas que se encargaron ellos mismos de los cañones, pusieron tres piezas en batería, y comenzó a disparar metralla. La columna francesa estaba formada por el quinto regimiento de infantería provisional, procedente del convento de San BernardinoX, muy cerca de allí. El general de brigada LefrancXI, que lo comandaba, sólo dio tiempo a los españoles para disparar doce o trece descargas de sus cañones. Se apoderó del parque a la bayoneta y recuperó las armas, cuyas cajas los insurgentes comenzaban a destrozar. Este fue el episodio más sangriento del día 2 de mayo. Allí perecieron Daoiz y Velarde. La historia conservará sus nombres, como los primeros mártires por la causa de la independencia de su país.

Commandés par deux braves officiers de leur corps, don Luiz Daoiz et don Pedro VelardeIX, et aidés par leurs compatriotes qui s’attelèrent eux-mêmes aux canons, ils mirent trois pièces en batterie, et commencèrent à tirer à mitraille. La colonne française était formée du cinquième régiment d’infanterie provisoire, venu du couvent de San-BernardinoX, tout près de-là. Le général de brigade LefrancXI qui la commandait, ne donna aux Espagnols que le temps nécessaire pour faire douze ou treize décharges de leurs bouches à feu. Il enleva le parc à la baïonnette et reprit les fusils dont les insurgés commençaient à briser les caisses. Ce fut là l’épisode le plus sanglant de la journée du 2 mai. Là périrent Daoiz et Velarde. L’histoire conservera leurs noms, comme des premiers martyrs pour la cause de l’indépendance de leur pays.

En el centro de la plaza del Dos de Mayo se conserva el arco monumental que daba entrada al cuartel de artillería de Monteleón. La placa conmemorativa se ubica en uno de los edificios con fachada a la plaza. Au centre de la Plaza del Dos de Mayo est conservée l’arc monumental qui donnait accès à la caserne d’artillerie de Monteleón. La plaque commémorative est située dans l’un des bâtiments avec une façade à la place.

A los primeros disparos, el Gran Duque de Berg, el Mariscal Moncey y los oficiales generales que no estaban al mando de las tropas, se habían trasladado a la cima de la colina de San VicenteXII, en una posición que domina la parte occidental de la ciudad. El regimiento de fusileros de la Guardia Imperial se había reunido en este punto. Varios miembros de la Junta acudieron allí y suplicaron al Gran Duque que detuviera el derramamiento de sangre. El secretario de Guerra O’FarrilXIII y el ministro de Hacienda AzanzaXIV recorrieron las calles a caballo, agitando pañuelos blancos en el aire en señal de reconciliación. Salvaron la vida de muchos de sus conciudadanos. Invitados por ellos, los miembros de los cabildos se distribuyeron entre los diferentes barrios para proclamar allí una amnistía general. Varios oficiales de ambas naciones se sumaron a esta misión de paz. El motín había comenzado a las diez de la mañana, a las dos de la tarde todo estaba acabado. Las tropas y la artillería apostadas a cierta distancia de Madrid habían partido, pero no entraron en la ciudad. En todo este tumulto, la pérdida de los franceses no ascendió a trescientos hombres muertos o heridosXV; la pérdida de los españoles fue menos considerable.

Aux premiers coups de fusil, le grand-duc de Berg, le maréchal Moncey et les officiers généraux qui ne commandaient pas de troupes, s’étaient portés en haut de la côte de Saint-VincentXII, dans une position qui domine la partie ouest de la ville. On avait réuni sur ce point le régiment de fusiliers de la garde impériale. Plusieurs membres de la Junte y accoururent et supplièrent le grand-duc de faire cesser l’effusion du sang. Le ministre de la guerre O’FarrilXIII et le ministre des finances AzanzaXIV parcoururent les rues à cheval, en agitant en l’air des mouchoirs blancs en signe de réconciliation. Ils sauvèrent la vie à un grand nombre de leurs concitoyens. Sur leur invitation, les membres des conseils se distribuèrent les différens quartiers pour y proclamer l’amnistie générale. Plusieurs officiers des deux nations s’adjoignirent à cette mission de paix. L’émeute avait commencé à dix heures du matin, à deux heures après midi tout était fini. Les troupes et l’artillerie cantonnées à quelque distance de Madrid s’étaient ébranlées, mais elles n’entrèrent pas dans la ville. Dans tout ce tumulte, la perte des Français n’alla pas à trois cents hommes tués ou blessésXV; la perte des Espagnols fut moins considérable.

La Puerta de Toledo, antigua puerta sur de Madrid. Los madrileños intentaron cerrar el acceso a la ciudad, pero la caballería pesada imperial lo impidió. 
La Puerta de Toledo, l’ancienne porte sud de Madrid. Les Madrilènes tentèrent de fermer l’accès à la ville, mais la cavalerie lourde impériale l’en empêcha. 

La lucha había cesado, pero la paz no se había hecho. Poco importa a los soldados si el amor a la patria y el odio a la opresión han puesto las armas en manos de sus adversarios; las únicas guerras que son justas a sus ojos son las guerras honestas, las declaradas de antemano, donde la querella se dirime a cielo abierto, y donde nos abrazamos después. Los madrileños acababan de sorprenderlos uno a uno, desarmados, inofensivos, y los habían masacrado a puerta cerrada. Sin embargo, cuando los franceses recobraron sus fuerzas reuniéndose, las usaron moderadamente, pues pocos enemigos habían caído bajo sus golpes, y se contentaron con tener prisioneros a varios hombres presos con las armas en la mano. El Gran Duque juzgó que esto no era suficiente para garantizar el orden público y que la autoridad debía recuperar sus derechos. El movimiento del 2 de mayo, premeditado o no, fue una verdadera agresión por parte de los españoles. En la tarde del mismo día y del día siguiente, algunos de los prisioneros tomados durante el tumulto, y otros que las patrullas encontraron armados, comparecieron ante una comisión militar. Fueron condenados a muerte, como cabecillas o cómplices de la revuelta, y fueron fusilados presididos por el paseo del Prado.

Le combat avait cessé, mais la paix n’était pas faite. Peu importe aux soldats si l’amour de la patrie et la haine de l’oppression ont mis les armes à la main de leurs adversaires ; il n’y a de guerres justes à leurs yeux que les guerres loyales, celles déclarées à l’avance, où la querelle se vide à ciel ouvert, et où l’on s’embrasse après. Les habitants de Madrid venaient de les surprendre un à un, désarmés, inoffensifs, et les avaient massacrés à huis-clos. Cependant, quand les Français eurent retrouvé leur force en se réunissant, ils en avaient fait un usage modéré, car peu d’ennemis étaient tombés sous leurs coups, et ils s’étaient contentés de retenir prisonniers plusieurs hommes arrêtés les armes à la main. Le grand-duc jugea que ce n’était pas assez pour la garantie de l’ordre public, et que l’autorité devait reprendre ses droits. Le mouvement du 2 mai, prémédité ou non, était une véritable agression de la part des Espagnols. Dans la soirée du même jour et le lendemain, quelques-uns des prisonniers faits pendant le tumulte, et d’autres que les patrouilles rencontrèrent armés, comparurent devant une commission militaire. On les condamna à mort, comme chefs ou complices de révolte, et on les fusilla préside la promenade du Prado.

«Fusilamiento de patriotas en el Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, óleo sobre lienzo
«Exécution de patriotes dans le Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, huile sur toile

Entre los condenados había hombres que no habían luchado y cuyo único delito era portar un cuchillo grande u otros instrumentos afiladosXVI. Fueron ejecutados sin concederles la asistencia de un sacerdote que los consolara en su último momento, y esta circunstancia ulceró aún más a un pueblo religiosoXVII. El dolor y el odio han exagerado el número de víctimas; no pasó de cincuenta personas.3 Sea como fuere, de ella salieron calamidades sin fin. Nunca perdonarán los españoles a los franceses ejecuciones tan rápidas e inesperadas. El nombre de Murat será transmitido por ellos a la posteridad, cargado de invectivas.

Il se trouva parmi les condamnés des hommes qui n’avaient pas combattu, et dont- le seule rime fut d’être porteurs d’un grand couteau ou d’autres instruments tranchantsXVI. On les fit périr sans leur accorder l’assistance d’un prêtre qui les consolât à leur dernier moment, et cette circonstance ulcéra encore davantage un peuple religieuxXVII. La douleur et la haine ont exagéré le nombre des victimes ; il n’a pas dépassé cinquante personnes3 Quoi ‘il en soit, des calamités infinies sont sorties de là. Jamais les Espagnols ne pardonneront aux Français des exécutions si promptes et si inattendues. Le nom de Murat sera transmis par eux à la postérité, chargé d’invectives.

«El 3 de mayo de 1808 en Madrid», o “Las ejecuciones» (1814), de Francisco de Goya (d)
«3 mai 1808 à Madrid» ou «Les exécutions» (1814), pour Francisco de Goya (d)

Se han emitido juicios muy opuestos sobre las causas del levantamiento de Madrid. Unos, impresionados por el avance indeciso y tortuoso de la Junta de Gobierno, han pretendido un plan de vísperas sicilianas; decían que la ciudad se llenó repentinamente de extranjeros de diferentes partes del reino, que la conspiración iba a estallar durante la noche, y que todos los franceses habrían sido atacados en los cuarteles y degollados en sus alojamientos. Los demás pensaron que un general de carácter moderado y espíritu conciliador habría perdonado a los vencidos de los males que luego cayeron sobre los vencedores; llegaron a acusar al Gran Duque de Berg de haber causado los problemas, para colocar más rápidamente una corona real en su cabeza, demostrando a Napoleón cuán necesario era un rey soldado para domar a los castellanos. Estas dos opiniones también nos parecen carentes de plausibilidad. Nada, en el movimiento, revela el menor rastro de premeditación. Murat estaba lejos de tener un alma atroz, y sabía que la elección del Emperador relativa al trono de España estaba hecha. Para explicar lo sucedido se conocen bastantes disposiciones del pueblo español y del ejército francés.

On a porté des jugements tout opposés sur les causes du soulèvement de Madrid. Les uns, frappés de la marche indécise et tortueuse de la Junte de gouvernement, lui ont prêté un projet de vêpres siciliennes ; ils ont dit que la ville s’était remplie tout-à-coup d’étrangers venus des différentes parties du royaume, que la conjuration devait éclater pendant la nuit, et que tous les Français auraient été assaillis dans les casernes et égorgés dans leurs logements. Les autres ont pensé qu’un général d’un caractère modéré et d’un esprit conciliant aurait épargné aux vaincus des maux qui plus tard sont retombés sur les vainqueurs; ils ont été jusqu’à accuser le grand-duc de Berg d’avoir provoqué des troubles, afin de mettre plus vite une couronne royale sur sa tête, en démontrant à Napoléon combien un roi soldat était nécessaire pour dompter les Castillans. Ces deux opinions nous paraissent également dépourvues de vraisemblance. Rien, dans le mouvement, ne décèle la moindre trace de préméditation. Murât était loin d’avoir l’âme atroce, et il savait que le choix de l’Empereur relativement au trône d’Espagne était arrêté. Pour expliquer ce qui est arrivé, il y a bien assez des dispositions connues du peuple espagnol et de l’armée française.

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Gazette Nacionale ou Moniteur Universel del 16 de mayo de 1808, nº 137 (pp. 2) (e)

El Moniteur de 16 de mayo de 1808, recoge la copia de la servil circular dirigida por el Consejo de la Suprema y General Inquisición a todos los tribunales del Reino, «Las lamentables consecuencias que tuvo en esta residencia el escandaloso motín del pueblo contra las tropas del EMPERADOR FRANCÉS, el día 2 del corriente mes, hizo necesaria la más activa vigilancia de todas las autoridades…», así como las noticias de Bayona fechadas el 11 de mayo, que informaba, entre otros, de la partida del príncipe de Asturias y los infantes Carlos y Antonio hacia Valençay, de los españoles desplazados a Bayona para la convocatoria de Cortes y la nota acababa con un premonitorio: «Todo está perfectamente tranquilo en España, y las cosas están en las mejores condiciones allí.»

Le Moniteur du 16 mai 1808, recueille la copie de la circulaire servile adressée par le Conseil de l’Inquisition Suprême et Générale à toutes les cours du Royaume, «Les suites facheuses qu’a eues dans cette residence, le 2 du mois courant, l’emeute scandaleuse du bas peuple contre les troupes de l’EMPEREUR FRANÇAIS, a rendu necessaire la plus active vigilance de toutes les autorités…», ainsi que la nouvelle de Bayonne en date du 11 mai, qui signale, entre autres, le départ du Prince des Asturies et les infants Carlos et Antonio vers Valençay, des Espagnols déplacés à Bayonne pour la convocation de Cortes et la note se terminait par un prémonitoire: «Tout est parfaitement tranquille en Espagne, et les choses y sont sur le meilleur pied»

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El efecto inmediato del cañonazo del 2 de mayo y de los fusilamientos del Prado fue aterrorizar a los habitantes de Madrid. Los que ejercían alguna influencia en la ciudad sólo pensaban en implorar clemencia. El Consejo Supremo de la Inquisición fue en su sumisión más allá que la otras autoridades; su celo lo llevó a apelar a los ministros de religión, para dirigir la animadversión del pueblo contra los instigadores de excesos similares al escandaloso motín del 2 mayo4. La actitud de los franceses fue nada menos que tranquilizante; sus órdenes del día y sus proclamas, prometiendo el olvido del pasado, amenazaban con castigos más fuertes en caso de reincidencia. El Infante Don Francisco partió para Bayona, y fue seguido, con un intervalo de veinticuatro horas, por el Infante Don Antonio. Este mismo príncipe pidió unirse al rey, su sobrino, para escapar así de obligaciones que alguien más hábil que él no habría cumplido mejor. Entonces se desvaneció la consideración que su rango reflejaba en los demás miembros del cuerpo del que era presidente. Habiendo expresado el Gran Duque de Berg su deseo de asociarse a las deliberaciones del gobierno, la Junta aventuró algunas reflexiones y terminó por ceder. Pocos días después, la presidencia fue adquirida por el Gran Duque, con apariencia de legalidad, por un decreto de Carlos IV, que le instituyó Teniente General del reino.

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Nota: Las notas en números romanos se han añadido para esta entrada. Las notas originales permaneces con su numeración.

1Se denominan tropas de piquete a las que están reunidas en armas y listas para actuar cuando y donde se necesiten sus servicios.

2Ha quedado en los habitantes de la Península, desde la invasión de los moros, un profundo horror por la vestimenta de los musulmanes.

3El manifiesto justificativo del consejo de Castilla, redactado y publicado en Madrid en el mes de agosto de 1808, después de que el ejército francés hubo evacuado esta capital, eleva la pérdida de los españoles, en el motín del 2 de mayo, a ciento cuatro hombres muertos, cincuenta y cuatro heridos y treinta y cinco perdidos (extraviados). El manifiesto utiliza la expresión unos pocos (algunos pocos) cuando habla de los fusilados ese día y los siguientes.

El Gran Duque de Berg sabía, antes del 2 de mayo, que la corona de España estaba reservada para alguien distinto a él. La falta de éxito de su misión debe atribuirse a su celo más ardiente que ilustrado por el servicio del Emperador, y a la manía bastante común entonces de juzgar a los castellanos a quienes nadie entendía, por los italianos a quienes había tratado durante mucho tiempo. «El día de ayer entrega España al Emperador«. Así lo expresó Murat, en la mañana del 3 de mayo, en un estallido de presuntuosa confianza. «Di más bien que se lo quita para siempre«, respondió el secretario de Guerra O’Farril. Ignoraba entonces este leal español que furiosos consejos lo habían presentado a él y al capitán general de Castilla la Nueva, don Francisco-Xavier de Negrete, como agentes de Inglaterra y cabecillas de un complot, que se había hablado en los salones del Gran Duque para someterlos a juicio a ambos, y que esta absurda idea había sido rechazada por la enérgica intercesión del Mariscal Moncey, cuyo corazón sangraba al ver la injusticia.

4Véase en el Moniteur de 16 de mayo de 1808 la carta escrita el 6 del mismo mes por el Consejo Real de la Inquisición a los tribunales del Santo Oficio de Madrid y del Reino.

IMaría Luisa Josefina de Borbón (1782-1824). Sexta hija de Carlos IV y de María Luisa de Borbón-Parma. Reina consorte de Etruria, por su matrimonio con Luis de Etruria. Tataranieta de Luis XV de Francia.

IIFrancisco de Paula Antonio María de Borbón y Borbón-Parma (1794-1865). Hijo de Ca rlos IV y de María Luisa de Borbón-Parma. Tataranieto de Luis XV de Francia.

IIIÍdem anterior.

IVEl Jefe de escuadrón (futuro coronel) Auguste Lagrange, edecán de Murat. En 1811 desembarcó en Gravelinas junto con Exelmans (fugado de Inglaterra) para unirse a Murat que era rey de Nápoles. El 2 de mayo había sido enviado para revisar la situación en palacio, y al parecer fue protegido del populacho en primera instancia por un oficial de las Guardias walonas, Miguel Desmaissières y Flores [6] que se interpuso entre él y la muchedumbre, antes de la llegada de la patrulla que los salvó a los dos.

VLos príncipes al mando de un cuerpo de ejército podían asignar un color particular al uniforme «a la húsar» de sus edecanes. Los de S.A.I. el Gran Duque de Berg visten el color amaranto con el color gamuza distintivo y las trenzas en dorado. Fue el propio Murat quien, mediante una nota de abril de 1807, reguló el uniforme de sus edecanes. [12]

VIAntigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m.

VIIEl futuro general Pierre Daumesnil (1776-1832), el famoso defensor de Vincennes en 1814. El 2 de mayo cuando sonó la alarma, Daumesnil ordenó a su escuadrón de cazadores de la Guardia que ensillaran y los condujo a través de la ciudad hasta donde se encontraba Murat. En el camino fueron asaltados con agua hirviendo, ladrillos y fuego de mosquetes que evitaron lo mejor que pudieron. Daumesnil pidió permiso para tomar represalias, pero Murat le ordenó que dirigiera a los cazadores y mamelucos para escoltar a su ayudante con órdenes para el general Gobert. Daumesnil condujo a 300 jinetes al galope, pero se encontraron con insurgentes armados que intentaban matarlos. Abriéndose paso, avanzaron bien, pero luego el caballo de Daumesnil murió de un disparo y él resultó herido en el muslo. Mientras la multitud lo rodeaba, Daumesnil casi fue muerto hasta que un lugarteniente de los mamelucos lo rescató. [7]

VIIIEl parque de artillería de Monteleón.

IXLos capitanes Luis Daoíz y Torres (1767-1808) y Pedro Velarde y Santillán (1779-1808). Militares pertenecientes al arma de artillería, fueron los únicos militares de graduación, junto al teniente de infantería Jacinto Ruiz Mendoza, que se sumaron a la revuelta contra los franceses.

XEl antiguo convento de San Bernardino, fundado en 1572, estaba situado sobre las huertas de Leganitos, a la derecha del camino del Pardo, en el mismo lugar que años mas tarde acogería el asilo de San Bernardino, inaugurado en 1834 y que fue derribado después de la Guerra Civil. [10]

XIEl general de brigada Jacques Lefranc (1750-1809). El 21 de enero de 1807 es destinado al Corps d’observation des Côtes de l’Océan, El 14 de diciembre se hace cargo de la 1ª brigada de la división Gobert, y el 2 de mayo de 1808 se apodera del Cuartel de Monteleón. [4]

XIIAntiguamente se pretendía equiparar la topografía del viejo Madrid con la de Roma, haciendo alusión aunque de manera imprecisa a la presencia de «siete colinas» en la capital española. No hemos localizado la tal colina de San Vicente, que probablemente fuera la cuesta de San Vicente, ubicada cerca del Templo de Debod y el Palacio Real.

XIIIGonzalo O’Farrill y Herrera (1754-1831). Cuando Fernando se vio obligado a marchar hacia Bayona, reclamado por Napoleón, quiso que O’Farrill formara parte de la Junta Suprema que dejó en Madrid para resolver las materias gubernativas más urgentes. Tras los sucesos de Bayona, juró fidelidad a José Bonaparte y aceptó seguir ejerciendo el Ministerio de Guerra con el nuevo Rey

XIVMiguel José Azanza de Alegría (1746-1826). Fue nombrado responsable de Hacienda de la Junta Suprema de Gobierno presidida por el infante Antonio, antes de la salida de Carlos IV de Madrid. Tras la partida de los miembros de la familia real, Azanza mantuvo la opinión contraria a otros miembros de la Junta que pretendían organizar una resistencia a ultranza. Debido a la posición que adoptó la Junta, durante el 2 de mayo, la Junta encomendó a Azanza y al general O’Farril negociar la paz con el Gran Duque de Berg, éste accedió y los comisionados recorrieron las calles de Madrid para calmar los ánimos.

XVJosé Manuel Guerrero Acosta, a pesar de la manida controversia de las cifras de bajas, citando a varios autores (Gómez de Arteche, Grandmaison, Titeux entre otros) y los datos encontrados en los «Archives de la Guerre» de Vincennes y el Archivo Histórico Nacional, cifra las bajas francesas en treinta y ocho (dos oficiales) muertos y ciento cincuenta y nueve (trece o más oficiales) heridos. [2]

XVISegún Antonio Fernández García, «Que se considerara delito la posesión de un arma blanca incriminaba a buena parte de los habitantes, en una sociedad donde casi todos los varones usaban navaja. Una de las primeras víctimas, el cirujano Ángel de Rivocaba, fue fusilado en el acto al ser sorprendido con el instrumental que portaba para una operación. Fue asaltado y cercado por una guardia el Hospital General, presumiblemente para localizar a los heridos en los enfrentamientos. Y ha quedado constancia documental de nombres de lavanderas, chisperos, tejedores, fusilados en los aledaños de la Puerta del Sol, en la plazuela de los Pájaros (actual Pontejos), cuando todavía la Comisión encabezada por Grouchy, a pocos metros, estudiaba las medidas represivas» [3]

XVIIEl mismo Fernández García, «A uno de los viajeros que nos ha dejado un relato más detallado de la ciudad, Bourgoing (Barón de), le asombró el número de iglesias, ciento treinta y tres conventos, setenta, según sus noticias, pero más todavía le sorprendía el trato reverencial a los religiosos, a quienes se les cedía el paso o se les invitaba a las casas, y la imagen del viático en procesión entre hombres descubiertos o arrodillados. Al toque de las campanas del Angelus cesaban ruidos y movimientos; hombres y mujeres se ponían de rodillas en hogares, plazas y hasta en medio de la calle.» [3]

L’effet immédiat du canon du 2 mai et de la fusillade du Prado fut d’attirer les habitants de Madrid. Ceux qui exerçaient quelque influence dans la ville ne pensèrent qu’à implorer merci. Le conseil suprême de l’inquisition alla dans sa soumission plus loin que les autres autorités; son zèle le porta à faire un appel aux ministres de la religion, pour diriger l’animadversion du peuple contre les instigateurs d’excès pareils à l’émeute scandaleuse du 2 mai4. L’attitude des Français n’était rien moins que tranquillisante; leurs ordres du jour et leurs proclamations, en promettant l’oubli du passé, menaçaient de punitions lus fortes en cas de récidive. L’infant don Francisco partit pour Bayonne, et fut suivi, à vingt-quatre heures d’intervalle, par l’infant don Antonio. Ce prince demanda lui-même à rejoindre le Roi son neveu, afin d’échapper de cette manière à des obligations qu’un plus habile que lui n’aurait pas mieux remplies. Alors s’évanouit la considération que son rang reflétait sur les autres membres du corps dont il était le président. Le grand-duc de Berg ayant témoigné le désir d’être associé aux délibérations du gouvernement, la Junte hasarda quelques réflexions, et finit par céder. Peu de jours après, la présidence fut acquise au grand-duc, avec l’apparence de la légalité, par un décret de Charles IV, qui l’instituait lieutenant-général du royaume.

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Remarque : Des notes en chiffres romains ont été ajoutées pour cette entrée. Les notes originales restent avec leur numérotation.

1On appelle troupes de piquet celles réunies en armes et prêtes à agir quand et où on a besoin de leurs services.

2Il est resté aux habitants de la Péninsule , depuis l’invasion des Maures, une horreur profonde pour l’habit des Musulmans.

3Le manifeste justificatif du conseil de Castille, composé et publié à Madrid dans le mois d’août 1808, après que l’armée française avait évacué cette capitale, porte la perte des Espagnols, dans l’émeute du 2 mai, à cent quatre hommes tués, cinquante-quatre blessés et trentecinq égarés (extraviados). Le manifeste emploie l’expression quelques-uns (algunos pocos) en parlant de ceux qui ont été fusillés le jour même et les jours suivans.

Le grand-duc de Berg savait, avant le 2 mai, que la couronne d’Espagne était en réserve pour un autre que pour lui. Il faut attribuer le peu de succès de sa mission à son zèle plus ardent qu’éclairé pour le service de l’Empereur, et à la manie assez commune alors de juger des Castillans que personne n’entendait, par les Italiens qu’on avait long-temps pratiqués. «La journée d’hier donne l’Espagne à l’Empereur». Ainsi s’exprimait Murât, le 3 mai au matin, dans un accès de confiance présomptueuse. «Dites plutôt qu’elle la lui enlève pour toujours», répondit le ministre de la guerre O’Farril. Ce loyal Espagnol ignorait alors que des conseils furieux l’avaient présenté lui et le capitaine-général de la Nouvelle-Castille don Francisco-Xavier de Negrète, comme des agens de l’Angleterre et des chefs de complot, qu’il avait été question dans les salons du grand-duc de faire le procès à tous deux, et que cette idée absurde avait été rejetée par l’intercession énergique du maréchal Moncey, dont le coeur saignait à la vue de l’injustice.

4Voyez dans le Moniteur du 16 mai 1808 la lettre écrite le 6 du même mois par le conseil royal de l’inquisition aux tribunaux du saint-office de Madrid et du royaume.

IMaria Luisa Josefina de Bourbon (1782-1824). Sixième fille de Carlos IV et María Luisa de Borbón-Parme. Reine consort d’Étrurie, pour son mariage avec Luis de Etruria. Arrière-arrière-petite-fille de Louis XV de France.

IIFrancisco de Paula Antonio María de Borbón y Borbón-Parme (1794-1865). Fils de Carlos IV et María Luisa de Borbón-Parme. Arrière-arrière-petit-fils de Louis XV de France.

IIIIdem ci-dessus.

IVLe chef d’escadron (futur colonel) Auguste Lagrange, aide de camp de Murat. En 1811, il débarque à Gravelines avec Exelmans (évadé d’Angleterre) pour rejoindre Murat, roi de Naples. Le 2 mai, il avait été envoyé pour examiner la situation dans le palais et le départ des membres royaux, et était apparemment protégé de la foule en premier lieu par un officier des Gardes wallons, Miguel Desmaissières y Flores [6] qui s’est interposé entre lui et la foule, avant l’arrivée de la patrouille qui les a sauvés tous les deux.

VLes Princes commandant un corps d’Armée peuvent affecter une couleur particulière pour l’habit à la hussarde de leurs aides de camp. Ceux de S.A.I. le Grand Duc de Berg portent le couleur amarente avec le couleur distinctive chamois et les tresses en or. C’est Murat lui-même qui par une note d’avril de 1807 règle l’uniforme de ses aides de camp. [12]

VIAncienne mesure française de longueur, équivalente à 1,946 m.

VIILe futur général Pierre Daumesnil (1776-1832), célèbre défenseur de Vincennes en 1814. Le 2 mai, lorsque l’alerte retentit, Daumesnil ordonne à son escadron de chasseurs de la Garde de se mettre en selle et les conduit à travers la ville jusqu’à l’endroit où se trouve Murat. En cours de route, ils ont été assaillis d’eau bouillante, de briques et de tirs de mousquet qu’ils ont évités du mieux qu’ils pouvaient. Daumesnil a demandé la permission de riposter, mais a reçu l’ordre de Murat de conduire les chasseurs et les mamelouks pour escorter son aide avec des ordres pour le général Gobert. Daumesnil a conduit 300 cavaliers au galop, mais a été accueilli par des insurgés armés essayant de les tuer. En perçant, ils ont bien progressé, mais le cheval de Daumesnil a été abattu et il a été blessé à la cuisse. Alors que la foule l’entourait, Daumesnil a failli être tué jusqu’à ce qu’un lieutenant mamelouk le sauve. [7]

VIIILe caserne de Monteleón.

IXCapitaines Luis Daoíz y Torres (1767-1808) et Pedro Velarde y Santillán (1779-1808). Les soldats appartenant à l’arme d’artillerie, étaient les seuls officiers, avec le lieutenant d’infanterie Jacinto Ruiz Mendoza, qui a rejoint la révolte contre les Français.

XL’ancien couvent de San Bernardino, fondé en 1572, était situé dans les vergers de Leganitos, à droite du Camino del Pardo, au même endroit qui, des années plus tard, abriterait l’asile de San Bernardino, inauguré en 1834 et qui a ensuite été démoli de la guerre civile espagnole. [10]

XIGénéral de brigade Jacques Lefranc (1750-1809). Le 21 janvier 1807, il est affecté au Corps d’observation des Côtes de l’Océan. Le 14 décembre, il prend la tête de la 1ère brigade de la division Gobert, et le 2 mai 1808, il s’empare de la caserne de Monteleón. [4]

XIIAutrefois, il était prévu d’assimiler la topographie du vieux Madrid à celle de Rome, faisant allusion, bien qu’imprécisément, à la présence de «sept collines» dans la capitale espagnole. Nous n’avons pas localisé la colline de San Vicente, qui était probablement la pente de San Vicente, située près du Temple de Debod et du Palais Royal.

XIIIGonzalo O’Farrill et Herrera (1754-1831). Lorsque Fernando a été contraint de marcher sur Bayonne, exigé par Napoléon, il a voulu que O’Farrill fasse partie du Conseil suprême qu’il a laissé à Madrid pour résoudre les questions gouvernementales les plus urgentes. Après les événements de Bayonne, il jure allégeance à José Bonaparte et accepte de continuer à exercer le ministère de la Guerre auprès du nouveau Roi.

XIVMiguel José Azanza de Alegría (1746-1826). Il a été nommé chef du Trésor du Conseil suprême du gouvernement présidé par l’infant Antonio, avant le départ de Carlos IV de Madrid. Après le départ des membres de la famille royale, Azanza a maintenu l’opinion contraire aux autres membres du Conseil qui entendaient organiser une résistance implacable. En raison de la position adoptée par le Conseil, le 2 mai, le Conseil a chargé Azanza et le général O’Farril de négocier la paix avec le grand-duc de Berg, qui a accepté et les commissaires ont fait le tour des rues de Madrid pour calmer les esprits.

XVJosé Manuel Guerrero Acosta, malgré la polémique éculée sur les chiffres des victimes, citant divers auteurs (Gómez de Arteche, Grandmaison, Titeux, entre autres) et les données trouvées dans les «Archives de la Guerre» de Vincennes et les Archives Historiques Nationales de Madrid, met les pertes françaises à trente-huit (deux officiers) tués et cent cinquante-neuf (treize officiers ou plus) blessés. [10]

XVISelon Antonio Fernández García, «Le fait que la possession d’un couteau soit considérée comme un crime a incriminé une bonne partie des habitants, dans une société où presque tous les hommes utilisaient un couteau. L’une des premières victimes, le chirurgien Ángel de Rivocaba, a été abattu sur le fait lorsqu’il a été surpris avec les instruments qu’il transportait pour une opération. L’hôpital général a été agressé et encerclé par un garde, vraisemblablement pour localiser les blessés dans les affrontements. Et il existe des preuves documentaires des noms des blanchisseuses, des prolos, tisserands, fusillés aux abords de la Puerta del Sol, dans la Plazuela de los Pajaros (aujourd’hui Pontejos), alors que la Commission dirigée par Grouchy, à quelques mètres de là, étudiait les mesures répressives» [3]

XVIIFernández García lui-même, «L’un des voyageurs qui nous a laissé un récit plus détaillé de la ville, Bourgoing (Baron de), a été étonné par le nombre d’églises, cent trente-trois couvents, soixante-dix, selon ses nouvelles, mais plus encore il était surpris par le traitement révérencieux des religieux, qui étaient cédés ou invités dans les maisons, et l’image du viatique en procession entre hommes découverts ou agenouillés, hommes et femmes s’agenouillaient dans les maisons, sur les places et même au milieu de la rue.» [3]


Fuentes:

1 – «Histoire de la guerre de la Péninsule sous Napoléon: précédée d’un tableau politique et militaire des puissances […]». Tome III. 3eme edition. – Maximilien Foy, Baudouin Frères Ed., Paris, 1828

2 – «Los franceses en Madrid.1808» – VV.AA, Revista de Historia Militar, Núm. Extraordinario, Ministerio de Defensa, 2004

3 – «MADRID, revista de arte, geografía e historia«. Núm. 9 – VV.AA., Comunidad de Madrid, 2007

4 – «Dictionnaire biographique des généraux et amiraux français de la Révolution et de l’Empire : 1792-1814«. Tome 2 – Georges Syx, Georges Saffory, Ed., Paris, 1934

5 – «Nouvelle biographie générale depuis les temps les plus reculés«. Tome Seizième. – Firmin Didot Frères Ed., 1851

6 – «The Foreign monthly review and continental literary journal«, London, 1839

7 – https://www.frenchempire.net/biographies/daumesnil/

8 – Gazette Nationale ou le Moniteur Universel del 16 de mayo de 1808, nº 137

9 – https://dbe.rah.es/biografias/

10 – http://www.madridhistorico.com/seccion5_historia/nivel2_informacion.php?idmapa=11&idinformacion=635&pag=1

11 – AudioguidesApp Android – Ruta del Levantamiento del 2 de mayo de Madrid

12 – «Les Uniformes du 1er Empire / Etat-Major et Service de Santé«. Tome 7 – Cdt. E.L. Bucquoy, Jacques Granchier Ed., Paris, 1982

13 – https://elfarodeceuta.es/la-derrota-de-francia-por-espana-en-1808-ii/

Imágenes:

a – https://palauantiguitats.com/wp-content/uploads/2017/03/G00935.jpg

b – De Luis Paret – [1], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10548455

c – https://palauantiguitats.com/wp-content/uploads/2017/03/G00939.jpg

d – «The 3rd of May 1808 in Madrid«, or “The Executions” – Goya y Lucientes, Francisco de, Copyright ©Museo Nacional del Prado

e – Gazette Nacionale ou Moniteur Universel del 16 de mayo de 1808, nº 137 – Ayuntamiento de Madrid. Hemeroteca Municipal

Menorca en la Guerra de Independencia

Tiempo de lectura: 20 minutos.

Las noticias de los sucesos del 2 de mayo en Madrid llegaron a la isla de Menorca1 entre los días 13 y 15 de mayo, fruto de las distancias y la lentitud de las comunicaciones en aquella época, aunque ya para entonces la calma había vuelto a la capital. El gobernador de la isla quiso jurar lealtad a José Bonaparte hasta finales del mismo mes, cuando por diversos conductos llegaron noticias de la adhesión de muchas ciudades en la península a la causa de Fernando VII. Otros personajes, como el coronel del regimiento de Soria acuartelado en la isla, también quisieron reconocer como rey al hermano de Napoleón, pero finalmente el 1 de junio los regimientos estacionados en la isla2, los zapadores, artilleros y húsares de la guarnición reconocieron a Fernando VII como rey, en una ceremonia que se repetiría de manera más multitudinaria para el gran público el 24 de junio, con servicios religiosos y desfiles incluidos. Con posterioridad se sucedieron las detenciones de simpatizantes o sospechosos de pro-bonapartistas, algunas expulsiones como la del cónsul de Francia en la isla, y se nombró a Mariano Domingo Traggia y Uribarri, el marqués de Palacio, como nuevo gobernador de Menorca.

Iglesia del Carmen, a la derecha, en Mahón. De estilo neoclásico, fue iniciada por
los Padres Carmelitas en 1750 y su construcción duró más de 70 años.
Sargento del regimiento Borbón, una de las unidades acuarteladas en Menorca.

Otra de las disposiciones que se tomaron por parte de los mandos militares de la isla -quizá influenciadas por parte de la tropa- fue la de desplazar a la península a los regimientos que se encontraban en ella, por lo que las compañías de los Voluntarios de Aragón y 90 artilleros partieron para Tortosa, el 13 de julio; el batallón 2º de Barcelona se hizo a la vela el 18 de julio hacia San Feliu de Guíxols, en socorro de la ciudad de Gerona y el resto de la guarnición salió el día 20 para Tarragona, donde desembarcó el 22 de julio. En total unos 4.360 hombres y 37 piezas de artillería. [10]

Pero durante la Guerra de Independencia, al igual que en conflictos anteriores, la verdadera importancia de la isla de Menorca radicaría en su situación estratégica en el Mediterráneo y el poder contar con la presencia en sus puertos de los barcos de la Real marina británica como aliada.

La flota británica ya contaba con una destacada presencia en el Mediterráneo, y desde la alianza de España con Francia los puertos españoles estaban siendo bloqueados sistemáticamente por los barcos británicos (principalmente los puertos de Cádiz y Cartagena), cuando no, siendo el objetivo de proyectadas incursiones militares. A mediados de abril de 1808, con el cambio de la política inglesa para controlar los enclaves en Sudamérica y librarlos de la influencia francesa, se ordenó al general Brent Spencer atacar la escuadra española que tenía base en Mahón, pero para el tiempo en que se pudo concretar la operación, la situación en España había cambiado radicalmente y Spencer, hábilmente, la ignoró.

Vista del puerto de Mahón desde el casco antiguo de la ciudad.

En junio de 1808, a raíz de la insurrección española contra Napoleón, el almirante Collingwood ordenó el cese de las hostilidades contra España y abrió vías de comunicación con la Junta de Sevilla y con el capitán general de Mallorca, Juan Miguel de Vives. Este había pedido un oficial de enlace, y el vicealmirante Edward Thornbough le envió el capitán Thomas Staines, que ya había participado en la conquista de Menorca por los británicos en 1798. Después de un tiempo de negociaciones, Vives abrió Mahón a la flota británica, donde también se establecería una parte de la escuadra española. Los británicos tomaron las Baleares bajo su protección. [2]

Las ventajas eran incuestionables para españoles y británicos:

– La isla quedaba protegida por la flota británica con lo que una invasión francesa quedaba prácticamente descartada.

– Su situación geográfica garantizaba una estrecha vigilancia de las costas españolas y francesas, e incluso de las islas italianas.

– La flota británica pudo tener su base principal en el denominado Port Mahon y no dividirse en dos escuadrones entre Sicilia y el estrecho como había hecho hasta entonces. [2]

– El aprovisionamiento por mar de las tropas imperiales en Cataluña prácticamente había cesado a partir de 1810, entre otros por la acción de la flota británica con base en Mahón, aunque se seguirían las acciones aisladas de barcos corsarios franceses, principalmente con base en Marsella, para atacar el comercio costero en las costas catalanas.

– El puerto de Mahón podía al mismo tiempo dedicarse a las reparaciones de los buques de guerra averiados, servir de escala a los mercantes de largo recorrido y de refugio a la flota británica durante los meses de tormentas en invierno. [2]

El puerto de Mahón, recogido en el Atlas Marítimo de España, de Vicente Tofiño de 1789 (b)

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LOS INTENTOS FRANCESES POR AVITUALLAR LAS TROPAS IMPERIALES EN ESPAÑA POR MAR 1808-1810

A pesar de ser países fronterizos, los Pirineos y las acciones de las guerrillas presentaban un serio obstáculo para los trenes de suministros de las tropas imperiales en suelo español.

Tan pronto como Barcelona estuvo en poder de las tropas francesas e italianas, Napoleón planeó utilizar este puerto para recibir cargamentos de vituallas desde el puerto de Marsella. Durante un tiempo, Napoleón incluso contempló enviar provisiones a Junot en Portugal utilizando barcos más pequeños, que pudieran navegar de cabotaje por las aguas costeras poco profundas y, por lo tanto, evadir la persecución de los navíos británicos.

La situación de Menorca y sus puertos, permitía que en un día, con vientos moderados, se pudiera llegar a las costas españolas, francesas o a las islas italianas.

Tras la organización de algunos convoyes desde Marsella y Tolón entre 1808 y 1809, los esfuerzos de Napoleón y sus fuerzas navales para reabastecer a su ejército en España por mar habían tenido un variado y pérdidas significativas.

Mientras Napoleón pensaba en intentar otro envío a finales de 1810, advirtió a Decrès que «sobre todo, no quiero arriesgar ninguno de mis barcos de línea, quiero usar solo fragatas«. Incluso consideró el hecho de que pudiera pasar o no una cantidad suficiente de suministros, incluso si solo un tercio de los barcos llegaba a su destino. Finalmente, Napoleón abandonó todos los planes para enviar suministros a España, prefiriendo intentar que la campaña siguiera su curso y al mismo tiempo fuera rentable, pero esta vez sostenida por las contribuciones forzosas exigidas al pueblo español. [3]

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Pero las incontestables ventajas también dejaban entrever algunas situaciones embarazosas, cuando no de cierto riesgo. Como hemos comentado anteriormente la gran parte de la guarnición militar de las islas acudió principalmente a Cataluña para apoyar la resistencia contra las tropas francesas, dejando su protección al cuidado de algunos centenares de voluntarios y la presencia de la propia flota inglesa. El peligro de que los franceses lo aprovecharan para dar un golpe de mano se antojaba real para los británicos, sobre todo si tenemos en cuenta que en Cabrera, Menorca y Mallorca se amontonaban miles de prisioneros franceses con sus oficiales. Algunos mandos británicos (Hallowell y Codrington) insinuaron la posibilidad de que los prisioneros fueran enviados a Malta o a Sicilia. Desde finales de 1811, las islas se convirtieron en centro de reclutamiento y adiestramiento de tropas a cargo del general Samuel Ford Whittingham, y la seguridad mejoró. [2]

El puerto de Ciutadella, al oeste de la isla, fue el puerto principal de Menorca hasta el s. XVIII.

La isla también gozaba de una red de torres de vigilancia y defensa (Martello) diseminadas por el perímetro de la isla, que habían sido construidas a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

La torre Martello (1799) de Cala Mesquida.

Otro punto a tener en cuenta eran las relaciones entre los mandos navales británicos y españoles. Las relaciones no dejaban de tener cierta tirantez, por cuanto era complicado obviar de la noche al día hechos recientes como la derrota en Trafalgar o que la propia isla de Menorca hubiera estado en manos extranjeras por más de 70 años durante el siglo anterior. Dicha pertenencia en el pasado dejaría una gran influencia en sus gentes en forma de amistosa relación con los marinos y militares británicos durante aquellos años, así como una fuerte impronta en su vocabulario3, pero no conseguiría tampoco que los años de ocupación hubieran fructificado en una simbiosis perenne4.

Con el transcurso de los meses, la isla acogió a multitud de refugiados, principalmente de Cataluña, que huían de las miserias y violencia de la guerra. Esto provocó que Mahón principalmente sufriera un rápido engrandecimiento, improvisándose la barriada sobre el terreno conocido por las Tancas del Carme. Las Tancas del Carme eran unos terrenos cercados que los Padres Carmelitas poseían sobre los peñascos que dominan el puerto de Mahón. Como suele suceder en tales ocasiones y como reflejan las crónicas de la época [1], los alquileres sufrieron un aumento vertiginoso por parte de los propietarios.

Entre los refugiados de mayor o menor prestigio social se encontraba la duquesa de Orleans, una noble emigré que huyó de la Francia Revolucionaria y que llegó con su familia a la isla el 1 de enero de 1809, huyendo desde Palamós. Posteriormente se trasladaría a la población italiana de Palermo. Otra de las personas que llegarían a la isla, según Juan Gutiérrez (ver Fuentes), fue Teresa Prats y Vilanova, que llevaba consigo a su hijo, un niño de pecho llamado Juan Prim y Prats, futuro general, Marqués de los Castillejos y presidente del gobierno5. [1]

Como hecho anecdótico el comentar la renuencia que tenían los isleños a las levas para el ejército (no así para la marina) y el esfuerzo de guerra, amparándose en antiguos privilegios6, por lo que el 1 de marzo de 1810 hubo algunos conatos de sublevación, que se produjeron con mayor virulencia en las poblaciones de Mahón y Alayor, al ordenarse nuevamente una leva. Los procesos judiciales que se incoaron por parte de las autoridades duraron hasta 1815 cuando se resolvió la imposición de sendas multas a los pueblos de Mahón y Alayor por valor de 50.000 duros, los cuales se rebajaron finalmente a 26.000, y que los vecinos acabarían de pagar mediante contribuciones hasta después de la muerte de Fernando VII.

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1Menorca había sido conquistada por segunda vez por los británicos a finales del siglo XVIII, concretamente en una expedición comandada por el general Stuart en noviembre de 1798. Los británicos ocuparían la isla durante cuatro años, hasta 1802, cuando fue devuelta a España por el tratado de Amiens. Como señala Irénée Lameire (ver Fuentes), «Lo que es más singular es que la isla de Menorca no se nombra individualmente entre las conquistas hechas en España y restituidas. Estas restituciones se hacen in globo. Solo La Trinidad le queda a Gran Bretaña, es en virtud de un argumento a contrario que Menorca vuelve bajo el dominio español. Es bastante extraño que un desplazamiento tan intenso de la soberanía, que logró modificar por completo la constitución de la isla, no dejó rastro en el tratado, ni siquiera para especificar la restitución. El art. 11 del Tratado de Amiens alude a las evacuaciones de islas mediterráneas, que no se nombran, pero el contexto muestra que se trata de las islas italianas.»

2La guarnición de Menorca constaba de los regimientos infantería de Soria y Granada, un batallón del Borbón, el de tropa ligera 2º de Barcelona, 3 compañías de voluntarios de Aragón, 10 oficiales del Real Cuerpo de Artillería y 190 artilleros, 6 oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros, 90 zapadores y un destacamento de Húsares Españoles, compuesto de 8 oficiales y 70 soldados. [10]

3Muchas palabras del menorquín derivan de la lengua inglesa: botella: bòtil (bottle), diablo: dèvils (devil), mochila: hevresac (haversack), Juan: Jan (John), hombre: men (man), ron: rum (rum), beber: trinc (drink) y un largo etcétera. David Whamond (ver Fuentes) identifica cerca de unas 120 palabras de procedencia inglesa.  

4Como señala Rory Muir (ver Fuentes), ante el argumento de que Inglaterra no previó diversificar los cultivos de la isla, ni aumentar sus relaciones comerciales o mejorar la calidad de su flota interna, hay que comprender que las colonias inglesas no tenían otro cometido en el siglo XVIII que el de ser todo lo beneficiosas que pudieran para la metrópoli con la mínima inversión posible (básicamente militar en el caso de Menorca) y tampoco la isla tenía las ventajas materiales que ofrecían las colonias de Norte América, las Indias Orientales o incluso los gélidos territorios del Canadá.

5Caso de ser cierta la anécdota, tuvo que ser a finales de 1814 o principios de 1815, ya que Juan Prim nació el 6 de diciembre de 1814 en Reus.

6El antiguo reino de Mallorca tuvo un sistema jurídico propio desde los tiempos de la conquista por Jaime I. Los estamentos eran representados por seis jurados (“Jurats”), que entre otras cuestiones velaban por la defensa del orden institucional, convocaban los Consejos Insulares y tenían la clave de la defensa armada, auxiliando al Gobernador o Virrey de turno. Los Decretos de Nueva Planta de 1715, introdujeron reformas en materia de derecho público, aunque “… Mallorca pudo conservar su derecho civil, penal, procesal y mercantil” [7]. La recién formada Junta Suprema de Mallorca formada el 30 de mayo de 1808, fue sustituida por la Junta Superior de Observancia y Defensa del Reino de Mallorca como órgano de gobierno en las islas.


Fuentes:

1 – “Significación de Menorca en la Guerra de la Independencia” – Juan Gutiérrez, Pbro, Revista de Menorca, 1943

2 – “La política mediterránea de Gran Bretaña durante la Guerra Peninsular” – Maties Ramisa, Universitat de Vic, Rúbrica Contemporánea, vol. IX , n. 17, 2020 – http://revistes.uab.cat/rubrica

3  – “The Peninsular War: Napoleon’s Maritime War” –  Kenneth G. Johnson,  Air Command and Staff College, 2012

4 – “The British government and the Peninsular War, 1808 to june 1811” – Roderick J.B. Muir, Tesis doctoral, Departamento de Historia, Universidad de Adelaida, 1988

5 – “Britain and Menorca in the eighteenth century” – David Whamond Donaldson MA ©1994, PhD thesis, The Open University, August 1994

6  – https://www.barcelonaenhorasdeoficina.com/historia-de-una-duquesa-que-dio-nombre/

7 – “El derecho del antiguo reino de Mallorca ante la codificación liberal” – Antonio Planas Rosselló . AHDE, tomo LXXXII, 2012

8 – “Mallorca 1715. Del desguace de las instituciones a la agonía de la inquisición” – Román Piña Homs, Universitat de les Illes Balears, MRAMEGH, 26 (2016), 91-106

9 – «Théorie et pratique de la conquête dans l’ancien droit: étude de droit international ancien. Les occupations militaires de l’ile de Minorque» – Irénée Lameire, Arthur Rousseau Ed., Paris, 1908

10 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado” – Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861

11 – «Introducción a la Geografía Física de Menorca» – V. M. Rosselló, J. J. Fornós y L. Gómez-Pujol (editores) © 2003 AGE – Universitat de València – Universitat de les Illes Balears – Societat d’Història Natural de les Balears

Imágenes:

a – HMS Caledonia in Port Mahon, por Anton Schranz. (https://www.rountreetryon.com/artists/332-anton-schranz/works/10763-anton-schranz-hms-caledonia-in-port-mahon/)

b – Atlas Marítimo de España [Material cartográfico] / [Vicente Tofiño de San Miguel] ; Inventado y dibuxado por D. Rafael Mengs, Capitán en el Real Cuerpo de Ingenieros ; Grabado por D. Manuel Salvador Carmona, Grabador de Camara de S.M. y del Rey de Francia, y Director en la Real Academia de S. Ferndo.  (Fuente: Biblioteca Nacional de España, GMG/122/12).

c – https://i.pinimg.com/564x/80/a4/dc/80a4dca456735cdb6430cbf697b89cc3.jpg