Del manuscrito al Memorial de Santa Elena, por Thierry Lentz.

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Napoléon I terminó su excepcional destino desterrado en la remota isla de Santa Elena, donde moriría de enfermedad tras un corto cautiverio. Pero como bien apuntaba un escritor nada sospechoso de ser pro-bonapartista como Adam Zamoyski: «e incluso los poetas británicos como Shelley, todos estaban consternados por su caída de alguna manera, al menos emocionalmente, y así se convirtió en una especie de símbolo y que él, por supuesto, entonces él tiene su gran momento de grandeza que es cuando está en Santa Elena, donde finalmente gana su batalla contra los británicos, donde los convierte en el epítome absoluto de la maldad mezquina y consigo mismo en una especie de mártir semejante a Cristo.«1

El historiador Thierry Lentz, director de la Fundación Napoleón (del que ya recogimos en nuestro blog su conferencia sobre José Bonaparte, Estratega de la guerra) departía en septiembre del año 2017 con el periodista especializado Richard Fremder sobre las singulares aventuras y anécdotas que acompañaron la redacción del Memorial de Santa Elena de Las Cases y sobre el inesperado redescubrimiento de una copia del manuscrito original en una biblioteca inglesa, que fue posteriormente reimpreso en colaboración con la propia Fundación Napòleón en el año 2018, y nuevamente revisado y aumentado en este ya pasado año 2021.

«Santa Elena 1816: Napoleón dictando al conde de Las Cases
el relato de sus campañas», por Sir Willliam Quiller Orchardson.

DEL MANUSCRITO AL MEMORIAL…

(Richard Fremder): «Buenos días, Thierry Lentz, usted es historiador y director de la Fundación Napoleón, en la que nos encontramos ahora, y es por supuesto un especialista en el periodo napoleónico. Nuestro encuentro se desarrolla bajo unas circunstancias particulares porque usted ha publicado el famoso manuscrito del Memorial de Santa Elena, escrito por Las Cases y encontrado por la Fundación y por usted mismo en circunstancias que nos contará en un momento, aunque no todo el mundo está necesariamente familiarizado con esta historia, vamos a resumir rápidamente los episodios anteriores, si se me permite decirlo, así que es en la batalla de Waterloo en junio de 1815, que Napoleón es vencido; un mes más tarde en la isla de Aix se rinde a los ingleses y ellos piensan que podran desembarcar en Inglaterra. No es el caso y es enviado a Santa Elena. Como todo el mundo sabe no viaja solo, ya que entre sus compañeros estará el gran mariscal de palacio Bertrand, el general Gourgaud, obviamente Las Cases, el general Montholon y su mujer, Louis-Etienne Saint-Denis que se llamaba Ali, el famoso mameluco, y su ayuda de cámara, Marchand. Es en esta famosa roca a miles de kilómetros de Francia, no siempre lo sabemos que estamos frente a la costa de África en medio del Océano Atlántico, donde dictará sus memorias, o en todo caso donde contará su visión de los acontecimientos pasados y donde algunos justamente tomarán notas. Es aquí donde interviene el Conde de las Cases, uno de los cuatro evangelistas, como se llama siempre a Montholon, Gourgaud y Bertrand serán los otros tres ¿pueden ya decirnos las circunstancias de estas famosas confidencias imperiales?»

Richard Fremder

(Thierry Lentz): «Digamos que cuando Napoleón se rinde a los británicos, acababa de pasar unos meses un poco estresantes, por no decir otra cosa, y cuando el barco estaba a punto de partir hacia Santa Elena, le confió a uno de sus compañeros, Emmanuel de Las Cases, diciéndole: «¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? Nos vamos a aburrir». Y Las Cases le dice, pero no, que «no nos vamos a aburrir porque usted va a dictar sus memorias», y efectivamente, desde el principio del viaje en el barco, Napoleón tendrá conversaciones con Emmanuel de Las Cases, que es un antiguo consejero de Estado y chambelán del emperador, y que podrá hacerle un poco de secretario. De todo esto saldrán dos categorías de libros si uno quiere: la primera son las memorias, propiamente llamadas de Napoleón, que no son muy conocidas, pero Napoleón realmente dictó sus memorias, es decir, su visión de una serie de acontecimientos de su vida. No llegó obviamente hasta el final, pero dictó la campaña de Italia, la campaña de Egipto, el sitio de Tolón, la batalla de Waterloo, los 100 días, y junto a eso, están todos los diarios, todos los memoriales, llamémoslos así, de sus compañeros en el exilio, que obviamente toman notas, que es la moda de la época, toman notas, y luego los escriben. Entre ellos, el que más se ocupó fue el famoso consejero de Estado, Emmanuel de Las Cases, que por no ser militar, todos los demás eran militares para Napoleón, los demás estaban bajo sus órdenes en cierto modo, Las Cases se convertirá realmente en un compañero, un amigo por supuesto, pero un compañero de viaje y un compañero de exilio al que Napoleón le hará su confidente. Y Las Cases toma notas, que hará copiar a su hijo que le acompañaba a Santa Elena, cada noche, y desde el principio piensa publicar el relato de sus notas que llama originalmente el Memorial de Santa Elena. La palabra Memorial era una palabra de moda en ese momento, por lo que inmediatamente eligió este título y cada día escribía las notas que había tomado, pero también dictaba sus recuerdos a su hijo, de modo que cuando se vio obligado a abandonar Santa Elena disponía de unas 900 páginas de documentación a su disposición. Así que las circunstancias de la salida de Las Cases son un poco peculiares: Las Cases fue expulsado por el gobernador inglés de Santa Elena a finales de 1816, por lo que fue un periodo de tiempo bastante corto, 900 páginas, y podemos imaginar que si se hubiera quedado 50 años, habría tenido 2.000 o 3.000 páginas, pero eso no es lo importante: lo es que Las Cases intentó básicamente hacerse expulsar de Santa Elena, quizás con la complicidad de Napoleón, pero no estamos del todo seguros, pero las circunstancias de su expulsión son muy particulares: se dice que intentó enviar correspondencia secreta a Europa, en realidad sabemos muy bien que estas pocas palabras en un trapo que le incautaron a uno de sus criados…»

Thierry Lentz

(R.F.): «Porque hay que explicar que estaban muy vigilados por los ingleses, que no podían escribir cualquier cosa, especialmente Bertrand, que escribía en clave cifrada…»

(T.L.): «Sí, es el gran mariscal Bertrand, así que los franceses se instalaron en una casa muy pequeña llamada la casa de Longwood que se encuentra en esta meseta, donde eran bastante libres dentro de un perímetro que no era digamos muy amplio, y en cuanto querían salir de este perímetro tenían que ir acompañados por oficiales ingleses. Dentro de la vigilancia que se ejerce sabemos que hay espías dentro de Longwood porque hay sirvientes asignados por los ingleses, así que obviamente tienen que saber lo que pasa allí, lo que dice Napoleón, etc., así que Las Cases va a aprovecharse de este carácter un poco quisquilloso de la administración inglesa que está representada por un inglés, el detestado teniente general Hudson Lowe que es el gobernador de Santa Elena y así se apoderan de esta correspondencia falsa y el gobernador decide expulsar a Las Cases. Las Cases se alegró bastante de ser expulsado porque tenía material para publicar un libro en esa época, salvo que los ingleses eran mucho menos estúpidos de lo que pensaban y decidieron incautar los papeles de Las Cases antes de expulsarlo, lo que supuso que el manuscrito que había preparado Las Cases fuera confiscado por los ingleses y sólo fue devuelto a Las Cases tras la muerte de Napoleón. Napoleón murió en mayo de 1821 y los ingleses no le devolvieron el manuscrito hasta octubre de 1821.«

(R.F.): «Estamos de acuerdo en que los británicos han hecho una copia de estas notas, de este famoso manuscrito…»

(T.L.): «Por supuesto, Las Cases recuperará estos documentos y luego publicará, en fin, pensamos durante mucho tiempo que publicará lo que había recuperado y publicará digamos este monumento histórico literario, no sabemos realmente qué tipo de género tomará, que se llama el Memorial de Santa Elena, que se publicó en 1823 y que se convertirá, diremos, en la biblia del napoleonismo pero también de los bonapartistas porque tendrá un impacto político muy, muy importante…«

(R.F.): «Es el mayor bestseller del siglo XIX…»

(T.L.): «Eso es lo que se dice a veces, es lo que se dice, no es exacto porque evidentemente tenemos un estudio que se hizo hace unos treinta años que demuestra que el verdadero bestseller del siglo XIX que es el mismo durante el XVIII y probablemente en el XX, que son las fábulas de La Fontaine y el Memorial llega, digamos, a la lista de los más vendidos durante cinco años entre 1825 y 1830…»

(R.F.): «Que ya es enorme…»

(T.L.): «Es enorme, seguramente, el hijo de Las Cases escribió en 1844 que habían vendido 44.000 ejemplares, así que 44.000 ejemplares es enorme para el siglo XIX, sobre todo porque el Memorial tiene ocho volúmenes, así que son muchos volúmenes vendidos, y eran relativamente caros. Y la publicación del Memorial, que es una especie de gran conversación con Napoleón a lo largo de miles de páginas y que servirá, como decía, políticamente para los bonapartistas e historiográficamente para los historiadores, ya que aportará toda una serie de expresiones napoleónicas, de los sentimientos y juicios de Napoleón, y esto es lo que hay que saber, lo principal es que en el Memorial, Napoleón se da a sí mismo la personalidad de un liberal, de un hombre que quería traer la igualdad y la libertad, y que era efectivamente el mesías de la Revolución, como se le hizo decir, etc., y por eso tuvo este impacto político, diciendo que Napoleón era obviamente algo distinto al régimen de la Restauración, incluso después de la Monarquía de Julio, todo eso era demasiado burgués, demasiado girondino para los bonapartistas y, por lo tanto, dibujamos en el Memorial de Santa Elena todo este material del liberal Napoleón como hijo de la revolución.»

(R.F.): «Lo que es muy interesante es que la opinión está cambiando, como se puede ver, las ideas cambian, por ejemplo, con Stendhal, que no es un ferviente creyente napoleónico, ni mucho menos…»

(T.L.): «Como mínimo era un funcionario bajo el Consulado y el Imperio…»

(R.F.): «No era un ferviente partidario, diremos, pero cuando lee Mémorial las cosas cambian, tiene un impacto muy importante, incluso quizás para el Duque de Reichstadt, y también podemos decir que Las Cases trabaja un poco para el Duque de Reichstadt.»

(T.L.): «Sí, en primer lugar, Las Cases trabajaba para él, hay que decirlo, Las Cases era un hombre de negocios, porque publicó los dos primeros volúmenes y vio que le iban muy bien, así que publicó el resto con la esperanza de obtener ingresos y rentas porque necesitaba eso para vivir, obviamente, y luego lo publicó todo a cuenta de autor, lo que significa que recuperaron todos los beneficios, organizó la distribución y la venta, primero en París y luego en provincias, y supervisó todo lo que se hacía con su Memorial en una época donde los derechos de autor estaban en pañales y no se sabía muy bien cómo remunerar a un autor, por lo que se hacían muchas copias piratas. Las Cases siempre intervendrá, finalmente él y sus hijos, para dominar el tema Memorial. Además en el inventario después de la muerte de Las Cases que muere en 1842, le deja claro a su hijo que le deja los «derechos del Memorial» que si es inteligente puede tener unos ingresos de 3.000 francos al año en tal o cual edición, quizás un poco más en otra edición. Así las cosas, el Memorial es una bomba que estalla en un cielo político más bien apagado, Lamartine decía que «Francia se aburre» y por eso, obviamente, va a remontar tanto la imagen de Napoleón, bastante degradada hasta entonces, como el aura del liberal, del hijo de la Revolución enfrentado a Carlos X, que llegó al poder más o menos en la misma época, y que y como se podría decir, deja al Antiguo Régimen en pantalones.»

(R.F.): «En cualquier caso, se puede hablar de propaganda…»

El nuevo ejemplar del memorial (versión 2021).

(T.L.): «Así que hay dos maneras de tomar el Memorial: hay la manera, diremos visión de conjunto, es decir que este libro tiene una importante importancia política, lo cual es cierto, pero también es para leerlo y cuando lo lees te das cuenta de que lo que publicó Las Cases traza una fina línea en la arena, tiene descripciones de paisajes, tiene paseos interminables, tiene declaraciones de Napoleón y desde el principio todo el mundo se dio cuenta de que las declaraciones que Las Cases hacía a Napoleón eran muy largas, a veces declaraciones que duraban 10 o 15 páginas, Las Cases se reduce en este caso a tener una memoria fenomenal para encontrar todo eso, así que es tanto lo que dice Napoleón, seguimos hablando de lo que se imprimió, lo que dice Napoleón con, diremos, la extensión, la explicación, la confirmación que da Las Cases. Si uno lee con atención el Memorial impreso, se da cuenta de que Las Cases, sí, incluso en ciertos momentos, señala que es difícil ir dia a día, dice, desde mi regreso a Francia he aprendido eso, y de repente dices esa página y luego a veces aquí en las memorias los otros dos dicen, sí, el general Marchand dice en sus memorias que bueno… Si se quiere, todo esto creó en torno al Memorial, sin quitarle nada de su importancia política, una especie de desconfianza, diciendo, básicamente, ¿es Napoleón o es Las Cases quien habla? Desde el principio, hubo artículos de prensa cuando salió el Memorial, en los que se decía, bueno, son principalmente las memorias de Monsieur de Las Cases más que las memorias de Napoleón, pero bueno, así es como funcionó, y después de haber jugado este importante papel político, el Memorial, todavía el Memorial impreso, se convirtió prácticamente en una fuente primaria de la historia. No hay historiador de Napoleón que escriba sobre la época sin ir a ver lo que dice Napoleón en el Memorial de Santa Elena sobre tal o cual personaje, y así el Memorial adquirió la categoría de fuente primaria, como si estuviéramos cara a cara con Napoleón y nos pusiéramos a discutir con él, y él nos diera todas las respuestas a las preguntas que le formularamos. Aquí es donde estábamos, todo el mundo ha criticado el Memorial, sobre todo los grandes historiadores de principios del siglo XX, pero siempre se decía, bueno, no podemos decidirnos porque no tenemos el manuscrito original, es decir…»    

(R.F.): «Aquellos para los que el manuscrito original no está disponible…

(T.L.): «No lo teníamos porque Las Cases nunca lo reveló en el fondo. Ahora sabemos, ya que tenemos esta copia, que muy probablemente Las Cases utilizaba, intercalaba las hojas del manuscrito original luego para añadir, así que se disparaba en el momento de la impresión. Todo el mundo los buscó los documentos originales por supuesto en los archivos, pero también la familia Las Cases que es numerosa que hay ramas femeninas que hay que ir a buscar, todo el mundo las pedía. El manuscrito no estaba, se le preguntaba a la gente, no lo tenía nadie al parecer, bueno al menos lo que contactamos y luego encontramos en la British Library una copia de este manuscrito, porque después de confiscar el manuscrito de Las Cases, los ingleses lo copiaron porque lo tuvieron en sus manos durante cinco años y tuvieron tiempo de copiarlo y lo copiaron en primer lugar para seguir poseyendo una copia, pero muy probablemente también para tener un arma contra Las Cases, porque sospechaban que cuando se vieran obligado a devolverle sus papeles Las Cases podría publicar lo que quisiera y los ingleses se dijeron: «Si nos quedamos con la copia podremos al menos impugnar la versión y en particular el comportamiento del gobernador de Santa Elena…» que está muy desarrollado en el Memorial, y por lo tanto podrán contrarrestar a Las Cases. Hacen lo mismo vis-à-vis con el doctor O’Meara que es el doctor de Napoleón en Santa Elena donde lo revisa y le vemos responder a cada una de estas declaraciones y luego finalmente, no habrá nada que hacer porque en el fondo el Memorial habla del gobernador Hudson Lowe pero en Inglaterra también digamos de Hudson Lowe este nombre en ese momento para que todo fluya y la copia que le fue entregada al Ministro de Guerra y Colonias, Lord Bathurst, permanecerá en los papeles de Bathurst y en Inglaterra no hay obligación de depositar sus archivos en los archivos públicos y permanecerá en el castillo de Bathurst hasta los años 70. Así que esa copia existía, básicamente hasta los años 20 nadie lo supo. A partir del año 1920 si nuestros colegas del pasado hubieran sido un poco más imaginativos, podrían haber sabido que este manuscrito existía, porque Inglaterra publicaba los inventarios de los papeles privados de todas las grandes familias, y así se publicó en 1926, y el manuscrito figura realmente con gran detalle y con una gran descripción, por lo que sabíamos que en algún lugar había una copia de este manuscrito.

Pero tal vez no prestamos atención, quiero decir, esta es la verdad, por ejemplo, el gran historiador Marcel Dunant, que publicó la edición más completa del Memorial de Santa Elena con todas sus variantes, con todas las notas que eran necesarias, había enviado a un joven historiador inglés a los archivos británicos para tratar de averiguar si tenían un pequeño trozo del Memorial allí y el famoso, el famoso historiador sacó unos legajos y encontró pequeños pasajes que habían sido pequeñas anotaciones tomadas a diestro y siniestro, pero cuando los miró, dijo, bueno, eso coincide exactamente con los textos que tenemos, pero a este historiador se le olvidó ir a mirar en los inventarios, y si hubiera ido a mirar en los inventarios, habría encontrado este manuscrito, por lo que no se menciona en ninguna parte… Hubo un historiador francés en la década de 2000 que señaló su existencia pero no fue a verlo, y luego mi colega Peter Hicks, que fue a la British Library para otro trabajo, estaba haciendo una pequeña biografía de Hudson Lowe para una obra colectiva, y dijo, bueno, voy a ir a buscar en los papeles de Bathurst para ver qué pasa, y entonces me encontré con él.»

(R.F.): «Le dió la pista para que cayera en él…»

(T.L.): «Porque los Bathursts en un momento dado ya no quisieron pagar la conservación de sus archivos, y los depositaron en los archivos públicos, pero con la autorización previa para consultarlos, esto es frecuente también en Francia, también en los archivos privados, es lo mismo, y así Peter en los inventarios, pide consultarlos, y hay que pedir autorización a Lord Bathurst, el 8º, que estaba vivo en esa época. Alguien le escribe, el famoso Lord Bathurst nos contenta muy amablemente, incluso nos envió algunas cartas de Napoleón que tenía en sus colecciones para que las publicáramos en la correspondencia y nos dijo: «Escuchen, les doy permiso para consultar». Entonces Peter estaba haciendo algunas pequeñas consultas, pero pensamos esto es diferente, hay muchas más cosas en el manuscrito. Así que organizamos una misión más consecuente allí, y entonces empezamos a hojear, hay cuatro volúmenes, y empezamos a hojear nuestro propio volumen para comparar, y nos dimos cuenta de que estábamos viendo un texto totalmente diferente…»

Ejemplar del 5º tomo del Memorial en
una edición de 1823

(R.F.): «Entonces, ¿cuáles son exactamente los cambios que hay en estos conflictos observados entre el manuscrito y el Memorial? ¿Son nombres que cambian, son eventos que son diferentes…?»

(T.L.): «Hay mucho, en primer lugar, el volumen, el volumen de Las Cases, 900 páginas, pero este volumen representa más o menos un tercio de lo que publica después en el Memorial, o sea que hay dos tercios de nueve, porque Las Cases publica primero dos volúmenes en enero de 1823 y se da cuenta de que funciona y ahí decide publicar la continuación y aumentar la continuación, porque evidentemente si hubiera publicado sólo su manuscrito habría tenido suficiente para cuatro volúmenes y está terminado. Ahí consigue imprimir hasta ocho, así que estos dos tercios de nueve, la cuestión es si es verdad o no, si Las Cases se lo inventó, y sinceramente, no podemos estar muy seguros. Tal vez Las Cases tuviera memoria de elefante, es posible, pero se puede dudar, dada la extensión de los añadidos; tal vez entre 1816, su expulsión, y 1821, tuvo reminiscencias, con su hijo, las discusiones, y empezaron a tomar notas, lo que es bastante probable. Siendo así, si se quisiera poner una escala de autenticidad, se está mucho más cerca de la boca del caballo, en este caso de Napoleón, con el manuscrito original que con el Memorial publicado. Eso es lo que podemos decir al ver las diferencias: en primer lugar, está todo lo que Las Cases añadió para que fuera un solo volumen en lugar de cuatro, lo que es bastante normal, dado que todos los autores hacen lo mismo en todas las memorias de la época: de vez en cuando hay una descripción de una batalla en la que el tipo no estuvo realmente allí, pero te la cuenta de todos modos.

Lo que por otro lado es más embarazoso son los partidos políticos, lo que añade Las Cases y sus partidos políticos son muy importantes porque fueron muy utilizados tanto por los bonapartistas del siglo XIX como luego por los historiadores del siglo XX y ahí nos encontramos con cientos de páginas añadidas. Es decir, que Napoleón, por ejemplo, dará una opinión sobre algo y luego Las Cases hará que esta opinión, que tiene quizás tres líneas en el manuscrito, dure 10, 15 páginas a veces 25 páginas en la versión impresa. Así que aquí sí que podemos preguntarnos si es Napoleón el que habla o si es Las Cases: así que cuando leemos la letra con atención también lo podemos detectar a veces, es decir, que a veces Las Cases hace hablar a Napoleón, «él» tiene comillas y de repente «él» tiene diez páginas más sin comillas así que francamente si leemos con atención nos damos cuenta de que está añadido, pero a veces también deja las comillas por todas partes, mientras que el manuscrito muestra que él no lo dijo.

Evidentemente, puedo contar una anécdota divertida: hace unos meses, Le Figaro se enteró de este descubrimiento, y tuvimos muchas discusiones con ellos, y escribieron dos páginas, dos páginas enteras, en el periódico para hablar de este descubrimiento de las futuras publicaciones, etc. Así que, por supuesto, estábamos muy orgullosos de nosotros mismos, nuestro trabajo de historiadores reconocido y entonces recibimos una docena de correos electrónicos con mensajes bastante desagradables. Nos decían que estábamos siendo patrocinados por el gobierno británico para acabar con la leyenda napoleónica, que estábamos contra el movimiento napoleónico, que era una mala publicidad para los historiadores. Esto nos sorprendió mucho, pero al mismo tiempo nos hizo pensar en cómo sería recibido el trabajo que hicimos, ya que, por supuesto, publicaremos el manuscrito casi original, y esto tranquilizará a los napoleónicos. Lo primero es que el papel histórico del Memorial se ha completado, es decir, que el Memorial impreso por Las Cases ha tenido su papel histórico y que nunca podremos hacer nada al respecto, aunque sea totalmente falso, tuvo la importancia de crear una doctrina de partido bonapartista para ayudar a Luis Napoleón a tomar el poder, etc., etc., así que si usted quiere, no hay nada que hacer al respecto.

Nuestro trabajo de historiadores es dar al público y a nuestros colegas el manuscrito original, o al menos lo que más se parece al manuscrito original hoy en día, es decir, esta copia hecha por los ingleses, para simplemente trabajar, quiero decir que no es perjudicial para la imagen de Napoleón trabajar en la historia, que incluso en las historias generales de Napoleón en las que hemos podido trabajar, tenemos el derecho, el deber, de trabajar con Napoleón a condición de que podamos contar con documentación, etc.»

(R.F.): «La historia es una ciencia, es una ciencia viva y por lo tanto hay que poner en práctica constantemente este consejo…»

(T.L.): «Ahí tienes, no hay nada mejor que el documento en la historia, así que puedes tener sentimientos, puedes tener intuiciones, puedes tener todo lo que quieras, pero mientras tengas un documento que te diga lo contrario, tienes que acatar los documentos…»

(R.F.): «Y ser historiadores significa ser investigadores, después de todo, en griego…»

(T.L.): «Sí, entonces ahora por supuesto en este manuscrito el trasfondo es diferente, es decir, ¿Las Cases se inventó a Napoleón como liberal? Pues no, porque el tono de las conversaciones de Las Cases con Napoleón es efectivamente este y ahí es Napoleón el que decide, es decir que Napoleón entendía muy bien que obviamente se le iba a reprochar el régimen autoritario, se le iba a reprochar una serie de medidas, sobre todo las que se tomaron después de 1810, y se le iban a reprochar sus errores, la campaña de Rusia, la vuelta de los 100 días que es también una catástrofe para Francia y así lo sintió bien y así inmediatamente, pero como hacen todos los redactores de memorias: todos los que hablan de su pasado van a embellecerlo, no les hablaré de mis errores, les hablaré de mis éxitos y bien Napoleón -no me comparo a él evidentemente-, Napoleón hace exactamente lo mismo y se siente este toque de: «Yo soy el liberal, yo soy esto, yo soy aquello», pero no está en el manuscrito, es decir que básicamente el verdadero tema del manuscrito original era: «Yo pasé un año y medio con Napoleón y nos fuimos a dar un largo paseo». Así que Las Cases nos cuenta la vida cotidiana en Longwood, que es muy interesante, hay detalles adicionales que no conocíamos y luego de vez en cuando Napoleón le habla y Napoleón dice: «Ah, sí, cuando hice esto, pero fue porque al día siguiente le habría dado la libertad…». Entonces Les Cases lo anota, pero básicamente es una frase muy pequeña para pasear o un párrafo para pasear y Las Cases lo hace prosperar podemos decir, de hecho perdóneme la expresión, hace toneladas…»

(R.F.): «Este es el talento de Las Cases.»

(T.L.): «Este es el talento de Las Cases es al mismo tiempo un muy buen escritor, es coherente en relación a las pistas que le da Napoleón, pero no es Napoleón quien lo dice.»

«C’est fini…» – Oscar Rex (1857-1929), óleo sobre panel, hacia 1900

(R.F.): ¿Podemos imaginar errores en la transcripción del manuscrito por parte de los ingleses?

(T.L.): «Esta es, por supuesto, la pregunta que nos van a hacer, la respuesta que puedo dar es que no lo sé. Simplemente hacemos un análisis externo de un poquito del documento que teníamos entre manos. En primer lugar, estamos seguros de que la copia se hizo en Inglaterra, la marca de agua del papel, todo eso. En segundo lugar, la copia fue realizada por británicos, un británico que hablaba muy bien el francés, no cometió casi ningún error en francés, bueno, copió el francés, obviamente, pero lo copió absolutamente sin errores, la caligrafía era completamente honesta y visible, por lo que afortunadamente llegó a trasladar las anotaciones que se habían puesto en el original, incluyendo las propias anotaciones de Napoleón, por lo que quiere decir que Las Cases le estaba mostrando a Napoleón su trabajo, y además insertó en el manuscrito pequeños archivos que habían sido creados por otro inglés, que también insertó en el manuscrito pequeños ficheros que fueron creadas por otro inglés, que fue a buscar todas aquellas piezas que pudieran ser utilizadas por el gobierno británico para defenderse, por ejemplo, un pequeño fichero sobre los encuentros entre el gobernador y Napoleón, fueron a buscar en el manuscrito todo lo que concernía al gobernador y volvieron a copiarlo. Así que tenemos la fuerte intuición, si no la certeza, de que el texto fue respetado, porque no había razón para ir a copiar el manuscrito y escribir tonterías porque se pretendía utilizarlo para contrarrestar las declaraciones de Las Cases.»

(R.F.): «Pero lo que también podrían haberse eliminado todas las descripciones demasiado largas…»

(T.L.): «No, entonces probablemente no porque el manuscrito que tenemos, que es una copia del manuscrito de Las Cases, se presenta exactamente como debería haberse publicado, es lo que llama la atención, es que de hecho Las Cases, si hubiera podido llevarse su manuscrito, inmediatamente lo hubiera dado a una imprenta y se hubiera podido publicar tal cual, tiene la portada, tiene el plano, tiene la separación de un pequeño capítulo por día, es decir, la forma en que hoy se publica el Memorial, que siempre empieza con la fecha del día, ya está prevista en él, tiene tablas, tiene notas a pie de página, ya de Las Cases y demás. Si Las Cases hubiera partido con su manuscrito el Memorial de Santa Elena hubiera sido así, es decir, algo no muy interesante al final, políticamente hablando, en cuanto a la historia de Napoleón en Santa Elena, está realmente bien hecho, porque se describe la más mínima enfermedad, el más mínimo malestar de Napoleón, etc, Está muy bien hecho porque la más mínima enfermedad, el más mínimo malestar de Napoleón, etc., está descrita, catalogada, las visitas del gobernador, todos los problemas que tienen los ingleses, bueno, todo eso, ya hay un pequeño ajuste de cuentas con el gobernador, Hudson Lowe, que todavía se incrementa en la versión impresa porque Las Cases debió decirse: «Aquí no he sido lo suficientemente malo, añado dos páginas más porque, efectivamente, el personaje no va a ser muy simpático con los franceses».

(R.F.): «También hay que recordar que Las Cases no llegó inmediatamente a Francia, porque Luis XVIII le persiguió, después de pasar por África del Sur la cuarentena, etc., etc…»

(T.L.): «Vagó por Alemania, en Bélgica, escribió una parte en un castillo belga, que los belgas nos han señalado recientemente, no hay que olvidarse, y luego compró una casa en Pacy, que era un suburbio de París en ese momento, un poco rural, y allí es donde empezó a trabajar. Y no trabajaba solo: si Las Cases hubiera utilizado material suyo solamente, no habría pedido a antiguos compañeros de Santa Elena que vinieran a ayudarle, a los generales que vinieran a comprobar un cierto número de cosas, etc. Había un pequeño taller que se puso en marcha.»

(R.F.): «Por supuesto, antes hablaba de los cuatro evangelistas, por eso los llamamos así, para poder comparar e intentar averiguar qué es verdadero y qué es falso.»

(T.L.): «Así que este es un juego que siempre divierte a los napoleónicos que se interesan por Santa Elena, porque nos gusta porque todo tiene una fecha, y han hecho un poco como Las Cases, de hecho han copiado a Las Cases separando la fecha, de hecho el propio Las Cases copia a O’Meara, que publicó antes que él, pero no importa, todo ello tiene una fecha. Así que evidentemente el juego consiste en decir, no sé, el material de 21 de julio de 1816, que todos cuentan lo mismo y pues no, no todos cuentan lo mismo, primero porque también se debe a que todos fueron escritos sobre la marcha, no sabemos nada de uno de los evangelistas y de Montholon, estamos seguros de que no lo fueron, porque Montholon copió tanto a los otros que aparecieron antes que él, que compuso todo esto para ganar un poco de dinero en la década de 1840. Por otro lado, para los que creemos que están bastante cerca, es decir, Gourgaud, probablemente Marchand, un poco el mameluco Alí, que también escribió memorias, nos damos cuenta de que los autores no van a poder resolver este enigma, así que hubo este enigma relativo a Las Cases, que se resolvió un poco, porque Las Cases cometió un error de un día en su manuscrito,estaba todo fuera de lugar, obviamente, cambió todo el asunto del martes 6 al miércoles x + 2, y entonces, aquí estamos, y así todas las fechas fueron cambiadas desde entonces.

Así que, a grandes rasgos, todos contarán la misma historia en esencia, pero ahí también podemos preguntarnos siempre cuál es la fuente de todo esto, así que aquí nos hemos complicado un poco, pero básicamente O’Meara y Las Cases publican los primeros; bien, los demás publicarán después. La tendencia natural es ir a ver lo que decían los dos anteriores y lo tenemos un poco complicado, ya que Las Cases lo ha hecho con O’Meara. Hay una historia muy conocida de los napoleónicos que tratan de las conversaciones, estos pequeños contactos que Napoleón tenía con un esclavo en Santa Elena llamado Toby, que es obviamente una de las pruebas que en el restablecimiento de la esclavitud por parte de Bonaparte no hay racismo, de hecho a Napoleón le da igual que el cónyuge sea blanco o negro, etc. Así que va y habla con este Toby y le da dinero y siempre se toma como fuente el Memorial de Santa Elena, diciendo, bueno, sí, la historia de Toby está en el Memorial de Santa Elena, pero en el manuscrito no está, es decir, no hay ningún Toby en el manuscrito, así que ¿se inventó Toby? Así que no lo inventó porque el cónsul francés, director de los dominios nacionales de Santa Elena, encontró el rastro del episodio en los archivos ingleses, es decir, que Napoleón fue a discutir con un esclavo llamado Toby y le dio 20 napoleones que los ingleses pensaron luego que se los había robado y querían que los devolviera, por lo que el episodio de Toby es correcto, pero no está en el manuscrito. Entonces, cómo lo encuentra Las Cases, tal vez de memoria, pero sin duda porque leyó las memorias de O’Meara que se publicaron antes que él y O’Meara habló de Toby y así Las Casese debió pensar: «Sí, bueno, sí, es verdad, había olvidado por completo este episodio de Toby», especialmente porque Las Cases estaban allí en el momento de las reuniones, estaba sucediendo lo que llamamos el Pabellón de Les Briars, la primera casa de Napoleón en Santa Elena y todavía está el árbol bajo el que Toby y Napoleón se sentaron a discutir. Así que ya ves, que hay que ser lo suficientemente preciso para comprobar muchas cosas. Por ejemplo, podríamos haber dicho que no está en el manuscrito, por lo que Toby no existía, pero en realidad si existía, Las Cases lo añadió después porque probablemente lo recordaba.»

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: El general Henri Gatien, conde Bertrand; el general Gaspar Gorgaud; Charles Tristan, marqués de Montholon y el conde Las Cases

(R.F.): «Ya que incluso el manuscrito tiene que ser tomado con todo el cuidado necesario, por supuesto, y uno siempre debe cuestionar sus conocimientos.»

(T.L.): «Por supuesto, por ejemplo, por otra razón estamos tratando de trabajar en la forma en que se anunció la muerte de Napoleón en Europa. Para ello, empiezo por mirar los primeros boletines de información que se dieron en Santa Elena en el momento de su muerte, mirando las memorias de todos, incluidos los informes ingleses, Hay que conocer la época, el ambiente de la época para saber qué acto naturalmente había que hacer primero, bueno, es prevenir al gobernador, obviamente, por supuesto, y así hay que sopesar todo y sobre todo cuando te metes en política, me gustaría darte un ejemplo de cosas en las que yo mismo soy culpable, todos somos culpables ya que sólo teníamos el Memorial de Santa Elena. Existe en el Memorial impreso en las versiones actuales, una pequeña media docena de páginas en las que, según Las Cases, Napoleón pasa revista a sus ministros y luego le da a cada uno el tribunal de Santa Elena. Así que este era así, este era asá, y aquel era un idiota y así sucesivamente, y todos usamos eso, todos lo hemos citado, seguro, hice un estudio sobre los ministros de Napoleón, y estás pensando que es como la miel, ya está, y entonces encuentras que no está en el manuscrito. Así que parecía que estaba bien…»

(R.F.): «Porque es la opinión de Las Cases…»

(T.L.): «Es la opinión de Las Cases, porque Las Cases conoce Francia, cuando Las Cases entra en Europa es una especie de héroe, es el compañero de Napoleón que vuelve. Todo el mundo quiere verle, él ve a todo el mundo, además la familia imperial se pone en contacto con él, etcétera, José Bonaparte le reembolsa la cantidad que le había prestado a Napoleón, bueno, y ahí lo tienes, no lo sabemos, realmente. Además, como hay contradicciones en lo que Las Cases hace decir a Napoleón y la realidad de la colaboración que tuvo Napoleón con algunos de los ministros, podemos pensar que fue Las Cases quien añadió y luego también hay cosas que harán llorar lágrimas de sangre a los napoleónicos, es que él – tiene las grandes frases del Memorial- «¡Qué novela, mi vida!», no está en el manuscrito, ha sido añadida, es más, toda la conversación en la que Napoleón dice «¡Qué novela, mi vida!» ha sido añadida, pero «¡Qué novela, mi vida!», todos la usamos, obviamente, hasta para hacer capítulos, finalmente, así que antes decíamos que Napoleón decía que «¡Qué novela, mi vida!» y ahora tenemos que decir según Las Cases Napoleón habría dicho «¡Qué novela, mi vida!». Hay otros, «Soy el mesías de la Revolución», «Yo destruiré la Revolución», una frase que también se cita siempre sobre el mariscal Lannes «Le conocí como pigmeo, lo perdí como un gigante» no aparece en el manuscrito etc. etc, hay una cantidad importante. ¿Es que Las Cases se despertó una noche y se dijo: «Napoleón me dijo: ¡Qué novela, mi vida!» y lo escribió? Pues no lo sé, pero a partir de ahora voy a utilizar el condicional siempre que diga que Napoleón habría dicho: «¡Qué novela, mi vida!»

(R.F.): «Finalmente para conocer y entender a Napoleón lo mejor posible, habría que leer sus novelas porque lo hemos olvidado, él escribió novelas no del todo extraordinarias, es cierto, tendremos que leer su correspondencia, sus notas en campo militar, etc.»

(T.L.): «La correspondencia es, por supuesto, importante, incluso los dictados, si se quiere, a menudo nos equivocamos, así que aquí vamos un poco más allá, pensamos que el Napoleón del 16 de agosto de 1769 y Napoleón del 5 de mayo de 1821 son el mismo. No, es como tú y como yo, evidentemente tiene un fondo de genio, de superioridad, no hay que olvidar nunca que en la historia de la humanidad no hay cincuenta Napoleones. Hay tres, cuatro, cinco personalidades que, por así decirlo, están en el nivel de la historia de la humanidad, son parte de ella. Dicho esto, también es un poco hombre, por lo que hay una evolución del pensamiento, del estilo, del carácter, el Napoleón del principio del Consulado no es ciertamente el Napoleón del apogeo del Imperio; el Napoleón del Consulado probablemente no habría invadido Rusia en 1812, pero también hubo circunstancias que lo moldearon, un sentimiento de ser infalible, invencible, de poder seguir adelante con los proyectos que él mismo no pudo definir del todo, así que ese es el ensayo, ese es el Napoleón que evoluciona.»

(R.F.): «Para terminar, ¿por qué, el duque de Reichstadt no aprovechó finalmente el Memorial y por qué Francia en ese momento no fue a buscarlo?«

(T.L.): «En primer lugar, porque era joven, nació en 1811, tenía diez años cuando murió su padre, y tenía 21 años cuando murió, así que hubiera dicho que mi nacimiento y mi muerte eran toda mi historia, lo cual no es del todo totalmente falso. Así que hay mucha gente cuando, al estudiar al duque de Reichstadt, imaginamos que sacudió su cadenas y luego trató de sacudir los barrotes de su casa sin parar. Pues los estudios más recientes y serios demuestran que tomó conciencia muy tarde de quién era, probablemente un año, dos años antes de su muerte, el resto del tiempo fue criado. Fue criado como un príncipe austriaco desde pequeño y lo siguió siendo prácticamente hasta el final de su vida, y luego, de repente, hacia el final de su vida, se interesó por su padre, y ya saben que Napoleón le había legado muchas cosas en Santa Elena, cosas que nunca recibió. Metternich impidió que las recibiera. Así que yo diría que para la época que hubiera sido posible, él ya estaba muerto.»

(R.F.): «Al final, es Napoleón III quien recuperará todo eso»

(T.L.): «Va a recuperar todo eso, va a recuperar la leyenda, va a recuperar el socialismo, va a recuperar el hecho de que, él es efectivamente, en el momento en que va a ser presidente de la República, es efectivamente el heredero de Bonaparte, antes de que él, no es él, está José y primero de todo su hermano mayor, pero bueno, que muere oportunamente en la década de 1830, pero José Bonaparte que es hasta 1844 a su muerte, que es el emperador, si quieres, así que aquí está Luis Napoleón que tiene una inteligencia diferente a la de su tío, mucho más en la combinación…»

(R.F.): «Hay que buscar en la historia. Perfecto, muchas gracias Thierry Lentz nos acogió aquí, como siempre estuviste perfecto. Grracias a ti y deseamos a tu libro todo el éxito del Memorial, por supuesto.»

– – – – – – o – – – – – –

1https://elrincondebyron.com/2021/05/05/napoleon-el-hombre-detras-del-mito-por-andrew-roberts-y-adam-zamoyski/


Fuentes:

1 – https://www.herodote.net/histoire/synthese.php?ID=2264&ID_dossier=109&resume=1

2 – https://www.youtube.com/watch?v=ZPWiysvR5Fo&ab_channel=HerodoteVideos

Imágenes:

a – https://www.youtube.com/watch?v=ZPWiysvR5Fo&ab_channel=HerodoteVideos

b – By Michel Dancoisne-Martineau – Michel Dancoisne-Martineau, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14670284

c – https://www.amazon.es/m%C3%A9morial-Sainte-H%C3%A9l%C3%A8ne-manuscrit-biblioth%C3%A8que-Saint-H%C3%A9l%C3%A8ne/dp/226207495X?asin=B0921KHQZM&revisionId=e5ea1acc&format=1&depth=1

d – By Paul Delaroche – Château de Versailles, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=77337546

e – Par Auteur inconnu — Musée de l’Île d’Aix, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19832781

f – By Édouard Pingret – https://www.photo.rmn.fr/archive/06-501157-2C6NU0BFB1MT.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19567646

g – By Scheffer, Ary – musée beaux-arts (Angers), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83069630

h – By Sir William Quiller Orchardson – http://www.kunst-fuer-alle.de/english/art/artist/image/sir-william-quiller-orchardson/8555/3/75209/st–helena-1816:-napoleon-dictating-to-count-las-cases-the-account-of-his-campaigns/index.htm, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6021584

i – «Mémorial de Sainte-Hélène, ou Journal où se trouve consigné, jour par jour, ce qu’a dit et fait Napoléon durant dix-huit […]» – Source gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France

j – Fotos del autor

La Coronación de Napoleón, por Paco Tovar

Tiempo de lectura: 15 minutos

En mayo pasado se cumplieron dos siglos de la muerte de Napoleón en Santa Helena. Pero el camino hacia ese peñasco en mitad del Atlántico, abandonado por todos excepto por unos poquísimos (y también interesados) fieles empieza mucho antes, cuando era un joven general triunfante en Italia. Ahí empieza el camino que le llevará a ser coronado Emperador de la República Francesa (pues tal era el título oficial en 1804).

David pintará el fasto en la catedral de París, y no dejará detalle en sus pinceles, pues no sólo retratará lo que hubo, sino incluso quien no estuvo o quien lo hizo con una cierta sorna.

No os describiremos a todos los personajes, porque estamos seguros que todos sabréis dónde están Napoleón, Josefina y el Papa Pío VII, e incluso los que aparecen sin estar: la digna matrona del palco, Letizia Ramolino, madre de Napoleón, no asistió a la ceremonia pues a pesar de recibir de su hijo el título de Madame Mère nunca acabó de creerse las ínfulas imperiales de su piccolo Napolione. Sólo os señalaremos algunos personajes con sus curiosidades.

Si os place acompañarnos, vayamos a Nôtre-Dame, escondidos tras una cortina, bisbiseando el quién es quién de los mentideros de una corte efímera pero rutilante.

«Consagración del emperador Napoleón I y coronación de la emperatriz Josefina en la catedral de Notre-Dame de París el 2 de diciembre de 1804» (1807), óleo sobre lienzo, 10×6 m (a)

LA CORONACIÓN («LE SACRE»)

2 de diciembre de 1804. Desde las Tullerías en carruaje tirado por caballos blancos y escoltados por la Guardia Consular a caballo, Napoleón y Josefina recorren las calles hacia Nôtre-Dame. Los Reyes de Francia se consagraban en Reims, pero el corso lo hará en París: es el único cambio en una ceremonia que imita la etiqueta de los Borbones.

Un frío que pela, y los invitados llevan horas esperando, el Papa se queja por lo bajini, pero David decide pintar EL instante: Napoleón con corona de laurel de oro, cual emperador romano, coloca sobre la cabeza de Josefina la que la proclamará Emperatriz.

El Papa es representado en un ángulo, en actitud de bendición, pero bien visible y con capa pluvial, mitra y sosteniendo una cruz procesional, el arzobispo de París: David dejó claro que el Sumo Pontífice pintó poco ante la voluntad de un hombre que se corona a sí mismo, y que era más de fiar el clero local que el mismísimo Papa.

Vestimenta «grand costume» completa de Napoleón como emperador (b)
Vestimenta «petit costume» de Josefina como emperatriz. (b)

Con trajes de seda, sombrero negro y plumero blanco, tres hombres circunspectos. El de la derecha es el engreído, valiente y enorme Joachim Murat. Hijo de posaderos de provincias, desde mayo era ya mariscal y pronto sería agraciado con los títulos de Gran Duque de Berg, Príncipe de Pontecorvo y Rey de Nápoles, trono que intentará quedarse tras los Cien Días, cosa que no conseguirá: será fusilado por orden de Fernando I de las Dos Sicilias en 1815.

Bendiciones, música compuesta para la ocasión por Jean-François Le Seur… y aparte de Napoleón, dos personas más debieron de pensar lo mismo: «si papá lo pudiera ver…«.

De perfil, en ropaje blanco y rojo con sombrero negro tenemos a los dos hermanos de Bonaparte: a la derecha, Luis. A la izquierda, José.

Los dos hermanos de Napoleón, José y Luis. (a)

Del segundo, poco que no sepáis: fue nuestro Pepe Botella. Culto, sagaz, fue de los primeros que vieron que la aventura de España iba a acabar como el rosario de la aurora, y con la Restauración vivirá como un potentado en los Estados Unidos bajo el título de conde de Survilliers, muriendo al poco de regresar a Francia en 1844, ya con Luis Felipe I.

Luis fue nombrado príncipe imperial por su hermano, y luego Rey de Holanda en el afán de colocar en tronos controlables a los miembros de la familia, pues como buen corso Napoleón sabía que los suyos eran un clan que había que mantener unidos. Además, lo casará con Hortènse de Beauharnais, la hija del primer matrimonio de Josefina: el clan abarcaba también a los vástagos de la Emperatriz.

Pero Luis nos sale rana: aprendió holandés (cosa de por sí meritoria) e intentó tener política propia para atraerse a sus súbditos, motivo de sobras para provocar que Napoleón lo derroque. Será el padre de Luis Napoleón, futuro Napoleón III.

Josefina era algo mayor que Napoleón, cosa que provocará más de un cuchicheo entre las enjoyadas damas. Sobre todo, entre tres que se sabían jóvenes, bellas e inteligentes… e intocables. Son las hermanas del Emperador.

De izquierda a derecha: Carolina, Paulina y Elisa. Tres beldades que serán casadas con fieles bonapartistas, que quedarán aún más atados a la gloria de esa corona recién estrenada.

Por la izquierda, las tres hermanas de Napoleón, seguidas de Hortensia de Beauharnais, hija de Josefina y esposa de Luis Bonaparte, con su hijo de la mano, y Julie Clary, esposa de José Bonaparte. (a)

Carolina, con Murat: quizá la única que se desposó con alguien que ya era fiel a Napoleón desde la campaña de Italia, y que creyó que con ese enlace quedaría más encumbrado, no siendo así. Según su opinión, porque reinar en Nápoles en 1808 en lugar de en España no nos parece algo especialmente pavoroso.

Elisa se unirá a un príncipe italiano, Felice Bacchiocchi, de origen corso y cuyo principado fue otorgado por Luis XV. Felice será nombrado duque de Lucca y Piombino, perdiendo los títulos con la Restauración, siendo enterrado junto con su esposa en la catedral de Bologna.

Y Paulina… la arrebatadora Paulina se casará con uno de los grandes de la nobleza romana, el príncipe Camillo Borghese, el cual era el segundo esposo de la beldad de los Bonaparte (había quedado viuda del general Leclerc en 1802). Camillo fue «bendecido» por su cuñado con nuevos florones para su antigua estirpe: al principado de Sulmona, heredado de su padre, añadió el de príncipe del Imperio y el ducado de Guastalla, luego elevado a principado.

Encargará al gran Canova un retrato de su esposa, y venderá a su cuñado los tesoros artísticos de la familia para los fondos del Louvre, que volvieron a la casona familiar en Roma tras los Cien Días. Morirá en 1832, habiendo sobrevivido a Paulina y a Napoleón, perdonado por el Papa y con el patrimonio intacto, cosa por sí meritoria pese a su bonapartismo.

Será padrino de un niño, con cuyos padres mantuvo amistad (y no es el del cuadro: es Luis, el primer hijo de Hortènse, a cuya mano se agarra). Un niño de la aristocracia piamontesa, los Benso, nacido en 1810 también llamado Camillo… y que 50 años después será el primer ministro de Victor Manuel II de Saboya, primer Rey del unificado Reino de Italia. La Historia lo conoce más por su título: conde de Cavour.

De todos los que estaban en sus mejores galas ése helado 2 de diciembre, sólo uno parece que mantuvo una sonrisa a medio camino entre sarcástica y despectiva. Alguien que sabía que, de todos los ahí presentes (exceptuando al Papa), era el único que era noble desde la cuna sin que ello le impidiera mantenerse a flote ante los embates que sacudieron Francia desde Luis XVI hasta Luis Felipe I.

Talleyrand, ministro de Asuntos Exteriores y Gran Chambelán del Imperio (a)

Es Charles Maurice de Talleyrand-Périgord, nacido en 1754 y dedicado a la carrera eclesiástica, que disfrutará sin reparos en sus lujos, prebendas y en la cercanía a las damas (pasando del salón al dormitorio sin mucha mala conciencia). Obispo de Autun en 1789, verá con clarividencia por dónde iba la Historia y será de los primeros miembros del clero en los Estados Generales que se pase al Tercer Estado.

Oficiará la ceremonia de jura de la Constitución por Luis XVI en 1791 (con titubeos y sarcasmo: «hace tanto que no he oficiado misa que os ruego no me hagáis reír«, le dijo a su ayudante), será el imprescindible ministro de Exteriores de todos los regímenes de Francia: con la República, el Directorio, el Consulado, el Imperio y con los Borbones.

Porque, aunque Napoleón lo nombre príncipe de Benevento, a partir de 1813 empezará a maquinar (con la ayuda por omisión de otro imprescindible: el ministro de la Policía Fouché) para la caída de Napoleón y el retorno de los Borbones en la persona de Luis XVIII.

Chateaubriand, fiel al Rey hasta el punto de exiliarse con él en Gante durante los Cien Días, nos narra en sus soberbias «Memorias de ultratumba» verlos pasar, a Talleyrand con su cojera agarrado del brazo de Fouché, saliendo de la regia cámara. Y describió en una frase las «virtudes» de los personajes que hacen entender cómo sobrevivieron a todos sin dejar de ser imprescindibles. Ambos por sus contactos, sórdidos o elevados, de bajos fondos uno y de la intimidad bajo las sábanas el otro: «el Vicio del brazo del Crimen».

Terminamos nuestro repaso por las curiosidades de algunos de los personajes inmortalizados por David en su obra «La coronación de Napoleón» con el (que sepamos) único español que pudo ver los fastos de cerca.

Está representado detrás del altar, junto con los embajadores extranjeros que con su presencia dignificaban el encumbramiento de un general corso salido de la Revolución que quiso creerse sucesor de los Luises. Y es el único que se distingue, cosa que demuestra la importancia que tenía como representante de su soberano ante la advenediza corte.

Lo reconoceréis porque no lleva entorchados, ni pesados ropajes de fantasía, ni blancas plumas. Una casaca azul con el pecho cruzado por la Orden de Carlos III: es el almirante Federico Gravina y Napoli, embajador del Rey de España.

El famoso marino aparece con las solapas abrochadas a la usanza y moda de la Armada, y luce la venera y la cruz de caballero de la Orden de Santiago, de la que era caballero, y la banda y la cruz de la Orden de Carlos III. (a y b)

Nacido en Palermo, pasó al servicio de España y fue uno de los mejores oficiales de nuestra Armada. Bregado en el asedio de Gibraltar y Menorca, fue ascendiendo en el escalafón naval, y bajo su mando la flotilla que llevó a las Américas la noticia de la muerte de Carlos III tardó sólo tres meses de Cádiz a la Habana, Cartagena de Indias y vuelta.

Será el almirante al mando de nuestra escuadra en Trafalgar, e intentó persuadir a su homólogo francés Villeneuve de esperar en el puerto a que pasara la tormenta que los barómetros anunciaban: que barrieran los elementos a los ingleses (en justa ironía histórica, como venganza a la Armada de Felipe II en 1588), y luego salir para acabar con los restos. Villeneuve puso en duda su valor, hubo acaloramiento en la cámara de oficiales del «Redoutable»… y la escuadra se hizo a la mar el 21 de octubre.

Al mando del «Príncipe de Asturias», quedará herido de gravedad, aunque conseguirá volver a puerto con su buque y organizar una salida para recuperar algunos de los barcos capturados por Nelson, pero morirá en marzo de 1809 por la gangrena.

– – – – – – o – – – – – –

Nota: Si estais intereados en conocer al resto de personajes que aparecen en el famoso lienzo de David, podeis visitar la entrada Le Who is Who du couronnement, del excelente blog de Robert Ouvrard, o el PDF editado por el museo del Château de Versalles.


Paco Tovar Aloguín es licenciado en Historia y de profesión intérprete de Patrimonio y guía cultural en su empresa ARGOS TARRAGONA. Es asimismo presidente de la Asociación Projecte Tarragona 1800, la cual lleva diez años organizando unas jornadas de recreación napoleónica. También es el capitán de las Milicias Urbanas, que reconstruyen en su uniformidad y formación a los defensores de su ciudad en el asedio francés de 1811.


Fuentes:

1. Facebook Projecte Tarragona 1800

Imágenes:

a. By Jacques-Louis David – art database, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=546742

b. «Le livre du Sacre de l’Empereur Napoléon», Paris, Imprimerie Impériale. ©Bibliothèque Nationale de France – Réunion des musées nationaux, Paris, 2004

c. De Desconocido – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32089254

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (y II)

Tiempo de lectura: 12 minutos.

El museo de Historia de Madrid fue creado en 1929 como Museo Municipal con la voluntad de ser la memoria histórica de la ciudad. Su primer director fue el célebre poeta Manuel Machado. Instalado en el antiguo Hospicio de Madrid, edificio construido durante el reinado de Felipe V, entre 1721 y 1726, por el arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada principal y la portada, obra emblemática del barroco español.

Las principales colecciones del museo -estampas, pinturas, fotografías, postales, dibujos, porcelana, abanicos- muestran la evolución histórica y urbana de la ciudad, las artes, la vida cotidiana y las costumbres de los madrileños. En la planta primera, se ubica la exposición de la sala Madrid 1700-1814, Centro Ilustrado de Poder, cuyo espacio final es ocupado por los hechos de la Guerra de la Independencia y los acontecimientos del Dos de Mayo en Madrid, con el cuadro de Francisco de Goya, «Alegoria de la villa de Madrid» y las estampas satíricas de Pepe Botella, entre otras.1

Detalle del cuadro «Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano.

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA (Cont.)

Las estampas y los cuadros de la época recogen los cruentos enfrentamientos entre una población mal armada y las tropas napoleónicas. Desde ventanas, balcones y tejados, los madrileños, armados con piedras, palos y fusiles, luchan contra los organizados y bien equipados soldados franceses. El resultado fue un considerable número de bajas entre la población civil. Los escenarios principales de la jornada sangrienta del 2 de mayo fueron el entorno del Palacio Real, la Puerta del Sol, el Paseo del Prado, la Puerta de Toledo y el Parque de Monteleón.

La célebre obra de Goya, «El tres de mayo de 1808 en Madrid», donde se representan los fusilamientos ocurridos en la montaña del Principe Pío, es el documento gráfico más impactante para conocer el terror oficial ejercido sobre los levantiscos. Otros escenarios de la represión fueron la zona del paseo del Prado, las tapias del convento de Medinaceli y los terrenos ocupados por los franceses en la antigua fábrica del Buen Retiro. Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con la población y varios cientos de madrileños, hombres y mujeres, así como soldados franceses murieron en la refriega.2

DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado.
Maniatados y conducidos á bayonetazos al Prado los infelices que durante la refriega tienen la desgracia de caer en poder de las tropas francesas son atrozmente asesinados sin que ni su inocencia ni sus clamores ni las suplicas, lagrimas y gemidos de las madres, hermanas y esposas basten á libertarlos. Sacerdotes y Religiosos se cuentan tambien en el numero de estos desventurados que perecen sin ninguna especie de auxilio. Y no satisfecha la feroz sed sadica con haberlos deshecho a fusilazos y desnudado de pies á cabeza para saciar su sanguinaria rapacidad se recrea en insultar y escarnecer á los cadaveres inermes. Hecha un lago de sangre española la dilatada extensión del Prado se ofrece un espectáculo horroroso, triste preludio  de la sangrienta escena que aun con mayor inhumanidad y perfidia se repitio por la noche en que centenares de victimas inocentes fueron del mismo modo alevosamente sacrificadas.
DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Pelean los patriotas con los franceses en la puerta del sol.
Acometidos los franceses en este sitio por los patriotas se trava entre estos y aquella una sangrienta refriega en que el valor y la indignación de los unos suple a la táctica y disciplina de los otros. No obstante reforzados los primeros con numerosos cuerpos de infantería y caballería que acuden de todos puntos, y con algunas piezas de artillería, tiene el pueblo que ceder á la superioridad, después de haber causado gran destrozo en el enemigo. Los franceses para satisfacer su cobarde venganza, asesinan un número considerable de personas de todas clases y estados, que con el fin de huir del tumulto se habían refugiado al templo del Buen-suceso cuyo sagrado recinto quedó profanado con la inocente sangre de aquellos mártires de la libertad española.
«Muerte de Manuela Malasaña» (1888), Antonio Moltó i Lluch, terracota
«Muerte de Velarde el Dos de Mayo de 1808» (1864), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Fusilamiento de patriotas en el Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, óleo sobre lienzo
Toma de Somosierra, por Louis-Albert-Guislain, barón de Bacler D’Albe [Escenas de la Guerra de la Independencia] (c. 1822), litografía sobre papel. Por aquella época, los célebres lanceros polacos aún no habían sido equipados con lanzas, contrariamente a lo que nos muestra la estampa.

ESTAMPAS SATÍRICAS

Como ya tratamos anteriormente en nuestra entrada Napoleón y la sátira política. La caricatura como arma en las Guerras Napoleónicas, si Napoleón era atacado por su ambición y sus imposiciones manu militari, en cambio su hermano José se convirtió en el blanco de una larga serie de chistes, coplillas, insultos y caricaturas que se difundieron ampliamente por la piel de toro, parodiando su supuesta y desmesurada afición a la bebida.

«Un filósofo inglés examinando prolixamente al señor Napoleón», buril sobre papel.
«El pintor manchego [Goya] agradecido á los singulares beneficios que ha recibido su Provincia del Sr. José, y sus satélites quiere perpetuar su memoria pintando su retrato á la puerta de una taberna».

«Napoleón trabajando para la regeneración de España, la qual representada en un patriota le paga agradecida el beneficio», buril sobre papel.
«La cólera de Napoleón», buril sobre papel.
«Ni es caballo, ni yegua, ni pollino en el que va montado, que es pepino».
«Cada qual tiene su suerte, la tuya de borracho hasta la muerte»
«Querer por fuerza Reynar; Quanto me haze Padezer! No hay cosa como Bever Dormir Bien y descansar». Inferior; «El Rey de Copas en el Despacho trabajando para la felicidad de España»
Retrato jeroglífico de Napoleón (1813-1814). Buril sobre papel. Estampa iluminada
«Caricatura española que representa la ventaja que ha sacado Napoleón de España», buril sobre papel.
Retrato de José I (c. 1808-13), Joseph Bernard Flaugier, óleo sobre lienzo
«Alegoría de la Villa de Madrid» (1810) Francisco de Goya, óleo sobre lienzo

Superior izquierda: Tras los sucesos de Bayona, Napoleón proclama por decreto rey de España a su hermano José, el 4 de junio de 1808. Más conocido por diversos apodos como Pepe Botella o el rey plazuelas, aparece representado en este retrato oficial con la cruz de la Legión de Honor.

Su reinado fue de una gran inestabilidad, debido a las trágicas circunstancias de la Guerra de la Independencia. José abandonó Madrid en 1812 y huyó de España tras ser derrotado en Vitoria en 1813. Después de Waterloo, adoptó el nombre de conde Survilliers y se retiró a Estados Unidos, viviendo posteriormente en Inglaterra y Florencia, hasta su muerte en 1844.2

Superior derecha: La alegoría de la Villa de Madrid, obra excepcional de las colecciones del Museo, tiene una especial significación fruto de su accidentada historia, tan ligada a la vida política del Madrid de la Guerra de la Independencia.

Representa a una matrona coronada, encarnación de la Villa de Madrid, que sostiene en su mano derecha el escudo de la capital mientras señala con la izquierda un medallón con la inscripción «Dos de Mayo». A sus pies aparece representado un perro, símbolo de la Fidelidad y sobre ella la fama y la Victoria con sus atributos característicos.

El óvalo sostenido por la figura de la derecha resume, como en un palimpsesto, los excepcionales avatares del siglo XIX español y madrileño. Si, inicialmente, en 1812, por encargo del Ayuntamiento, aparecía allí representado José I, con la primera evacuación francesa de Madrid su efigie fue sustituida por la leyenda «Constitución», que volvió a ser borrada de nuevo en beneficio del retrato del rey francés, realizado con ocasión de su retorno a Madrid, por Felipe Abas. Su salida definitiva en 1813 motivó la restauración de la mencionada leyenda, que será sustituida en 1814 por un mediocre retrato de Fernando VII, de autor desconocido. En 1823, tras el paréntesis del Trienio Liberal, Vicente Lòpez retrataba de nuevo al rey, que permanecerá allí hasta 1843, momento en el cual el Ayuntamiento decidió sustituir su imgen por la leyenda «El libro de la Constitución». Finalmente en 1872, Vicente Palmaroli recibió el encargo de modificar dicha leyenda por la que actualmente nuestra.2

«El hambre de Madrid» (1818), José Aparicio, óleo sobre lienzo

El último año del reinado de José I, un hambre espantosa asoló la ciudad, consecuencia directa de la escasez de subsistencias provocadas por las malas cosechas y por las dificultades que la guerra ocasionó al comercio. Sus secuelas visibles, miseria, enfermedades y miles de muertos, fueron narradas por los contemporáneos como «espectáculo de desesperación y angustia en las calles«. Goya dejó sobrecogedoras imágenes al aguafuerte en sus «Desastres». En esta obra, Aparicio resalta la resistencia del pueblo, que prefiere morir de inanición antes que dejarse alimentar por el enemigo.2

«Perspectiva del carro fúnebre de Daoíz y Velarde, 1814», Blas Ametller Rotllán
«Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles» (c. 1816), temple sobre sarga
«El Palacio Real desde la Cuesta de la Vega» (c. 1816), temple sobre sarga


Fuentes:

  1. Tríptico informativo del Museo de Historia de Madrid – Museos Municipales – madrid.es/museodehistoria
  2. Paneles informativos de la plata primera del Museo Museo de Historia de Madrid.

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (I)

Tiempo de Lectura: 12 minutos.

El Museo de Historia de Madrid (c/ Fuencarral, 78) ubicado en el edificio del antiguo Hospicio de San Fernando alberga en su exposición permanente una encomiable colección de cuadros, esculturas, documentos y objetos varios que nos hablan de la historia de la urbe madrileña desde el establecimiento de la capital del reino por Felipe II, a mediados del siglo XVI, hasta las primeras décadas del siglo XX.

En su exposición Madrid, Centro ilustrado del poder, que abarca desde el siglo XVIII hasta la Guerra de Independencia, y más concretamente con esta última trataremos en dos partes algunos de los actores y los acontecimientos que se dieron desde el motín de Aranjuez hasta el Dos de Mayo, a través de las piezas y objetos que nos hablan de aquellos célebres y convulsos episodios.

«Vue générale de Madrid Ville Capitale du Royaume d’Espagne» (1760) (a) 

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA

La llegada de los Borbones a España, y muy especialmente a Madrid, no significó únicamente un cambio de dinastía. La sociedad madrileña continuó siendo en lo esencial marcadamente tradicional y conservadora; pero la formidable operación de centralización y homogeneización política y administrativa que los nuevos monarcas llevaron a cabo en todo el país repercutió muy directamente en la conversión de Madrid en un escenario áulico acorde con los nuevos tiempos.

Todo un conjunto de operaciones urbanísticas y de ornato vinieron a superponerse, como una delgada película, a las viejas tramas preexistentes, al tiempo que, especialmente en la segunda mitad de la centuria, surge una élite ilustrada que aportará nuevas ideas en las esferas de la economía, las costumbres, las ciencias y las artes.1

“Ascensión en globo de D. Vicente Lunardi” (c. 1793), Buril sobre papel.
“Prueba aerostática” (1792), José Rodríguez, aguafuerte sobre papel.

En 1783, y ante Carlos III, Agustín de Bethancourt realizó la primera ascensión de un globo en España. Pero el primer vuelo tripulado se celebró en Aranjuez en 1792 con los italianos Barletty y Braschi. No obstante las ascensiones más populares fueron con globos de gas y tuvieron como protagonista a Vicenzo Lunardi.2

«Carlos IV con armadura» (1789),
Antonio Carnicero, óleo sobre lienzo
“Retrato de María Luisa de Parma, reina de España” (1789), Zacarías González Velázquez, óleo sobre lienzo.

María Luisa de Parma, hija del infante Felipe de Borbón, duque de Parma y de Isabel de Francia, casó en 1765 con su primo Carlos, futuro Carlos IV. El carácter frívolo y dominante de la Princesa causó muchos problemas en la austera corte de Carlos III, que siempre la tuvo sometida a una estrecha vigilancia. Muerto su suegro, como era de esperar, la nueva reina dominó a su débil y bondadoso esposo, interviniendo directamente en los asuntos de gobierno con la colaboración de su favorito Godoy. Murió un mes antes que el rey, en Roma, donde se habían retirado los monarcas destronados.

“Manuel  Godoy” (c. 1790), Francisco Bayeu y Subías, óleo sobre lienzo
«Fernando VII, 1808», Antonio Carnicero,
óleo sobre lienzo

Fernando VII (1784-1833), hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, juró como heredero de la Corona el 23 de septiembre de 1989. Pronto conspiró contra sus padres y el ministro Godoy, favorito de la reina, aprovechando el descontento general y la difícil situación política por la que atravesaba el país. Fomentó el Motín de Aranjuez, a consecuencia del cual fue proclamado rey el 19 de Marzo de 1808, pero ya había comenzado la ocupación francesa. Napoleón convocó a la familia real española en Bayona con la excusa de mediar en sus disputas, si bien obligó al rey Carlos IV y a Fernando VII a renunciar a sus derechos. Fernando pasó la Guerra de Independencia retirado en el castillo de Valençay. La victoria del pueblo español contra el ejército de Napoleón restableció en el trono a Fernando VII, aclamado como «El Deseado», por esperarse de él las tan ansiadas reformas que necesitaba el país, destrozado por la guerra. Sin embargo, el rey restableció el absolutismo, se negó a jurar la Constitución de Cádiz, dando paso a un periodo de persecuciones.

«Plano de Madrid y sus alrededores» (1821), Antoine Calmet de Beauvoisin, aguafuerte sobre papel.
El mismo plano anterior en los fondos de la BNF, incluyendo la leyenda de los lugares dentro del área del mapa. Para una mayor escala del plano, podéis clicar en el siguiente enlace: Plano Madrid Calmet de Beauvoisin

Antecedentes: el motín de Aranjuez.

Desde finales de 1806, un sector de la aristocracia que se había constituido como alternativa al gobierno de Carlos IV y de su valido, Manuel Godoy, reivindicó los intereses del príncipe Fernando y se aproximó a Francia buscando la alianza con el Emperador. Napoleón se convirtió en árbitro de las disputas dinásticas de la casa de Borbón y aprovechó la oportunidad para materializar su política de bloqueo antibritánico. Centró su atención en Portugal, que fue la excusa para dirigir sus ejércitos hacia España, con objeto de cruzarla.

La presencia de las tropas francesas aconsejó la retirada de la familia real, a Aranjuez para, en caso de necesidad, seguir camino hacia el sur, hacia Sevilla y embarcarse hacia América. El 17 de marzo de 1808, tras correr el rumor del viaje de los reyes, una pequeña multitud se agolpa frente al Palacio Real y asalta el Palacio de Godoy, saqueando y quemando sus enseres.  Al día siguiente, Godoy es encontrado en su palacio y trasladado al Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Ese mismo día, Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII. Ambos acuden a Bayona para reunirse con Napoleón, quien entregó el trono de España a su hermano José Bonaparte.

DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ
Carlos 4º abdica la corona en su hijo Fernando
Asegurado y preso el Principe de la Paz, Fernando volvió a Palacio el Rey Carlos viendo las aclamaciones y aplausos con que su hijo había sido recibido del pueblo, la facilidad con que se había salvado de su furor al odioso Favorito y la incapacidad en el que se hallaba para seguir gobernando, tomó la resolución de resignar la corona en su heredero, y lo anunció y ratificó asi en un balcón del palacio á la vista del inmenso concurso que estaba delante. Todos prorrumpieron en voces exaltadas de alegria y victoreando á un tiempo á Padre y á Hijo se creyeron felices desde aquel momento.
DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ.
Caida y prisión del Principe de la Paz
El pueblo sublevadocorre a su casa, y despues de haber practicado las mas eficaces diligencias le halla oculto en un desvan entre unas esteras. La algazara y gritos de la muchedumbre anuncian a Carlos IV el riesgo de su favorito para socorrerle envia al PRINCIPE FERNANDO, seguro de que el pueblo se contendria a su voz. Llega el PRINCIPE presuroso y encarga a un esquadron de guardias de corps que le custodie. Mas ni esto de ir resguardado entre los caballos impide que el pueblo le arroje piedras y procure ofenderle con palos, espadas y otros instrumentos que el furor y la casualidad le proporcionan, Resérvale la vida la promesa del PRINCIPE de que será castigado conforme lo dicen sus delitos. No obstante llega preso al quartel de guardias de corps con quarenta y siete heridas.
DIA 26.  DE MARZO DE 1808. EN MADRID
Entrada de Fernando 7º por la Puerta de Atocha
El Pueblo de Madrid, rebosando júbilo y contento sale á recibir á su nuevo monarca que acompañado de los Señores infantes su hermano Dn. Carlos y su tio Dn. Antonio de Borbón con una brillante comitiva, entra por Las Delicias entre las mas vivas aclamaciones de un inmenso gentío que se disputaba la gloria de ver y bendecir á su rey deseado.
RECEVIMIENTO EN BAYONA
El Sr. Dn. Fernando VII visita en Bayona á su falso Amigo Napoleon, y despues de abrazarse, presenta el Ministro Taylleraná Napoleon la Carta en que se quexa Carlos IV de su Hijo diciendo le havia usurpado involuntariamente la Corona, y aquel le reconviene á que la debuelva á su Padre. Lo qu reusa ignorando las intenciones de Napoleon.
ABDICASION DEL REYNO Á NAPOLEON
Carlos IV hase entrega del Reyno de España al perfido Napoleon; el Sr. Dn. Fernando VII avergonzado se enternece considerando el acto y viendo garante del negocio al traidor Godoy y á su Madre: no siendo menos sensible aquella ocurrencia á los Ynfantes Dn. Antonio y Dn. Carlos. 1. la Reyna = 2. Godoy = 3. Carlos IV = 4. Napoleon = 5. Fernando VII = 6. El Príncipe Dn. Antonio = 7. El Príncipe Dn. Carlos.
Enigma de las ideas de Napoleón para con la España: una representación satírica de los acontecimientos, en donde llama la atención la mención a varios lugartenientes de Napoleón, desde Savary a Grouchy.


Fuentes:

  1. Paneles informativos exposición permanente «Madrid, Centro ilustrado del poder» – Museo de Historia de Madrid.
  2. https://www.siempreenlasnubes.com/blog/cuando-se-empezo-a-volar-en-globo-en-espana/

Imágene:

a. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b6949288s.r=vue%20g%C3%A9nerale%20de%20madrid%20capitale?rk=21459;2

b. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b53062147x.r=carte%20madrid%20calmet%20beauvoisin?rk=21459;2

c. Fotos del autor.

Ejército vs. guerrilla en la Guerra de Independencia, basado en R. Fraser.

Tiempo de lectura: 26 minutos

En nuestra entrada de hoy intentaremos comentar muy brevemente la estructura del ejército español previa a la Guerra de Independencia y su contrapunto en la estructura y desarrollo de las partidas de guerrillas locales que se crearon al inicio de la misma.

El sujeto ya ha sido tratado en docenas de ocasiones por los historiadores con mucha más profundidad, por lo que tan solo daremos unas breves apuntes sobre el particular, basados mayormente en textos del historiador e hispanista escocés Ronald Fraser. No escapa a nadie la facilidad con que el ejército español fue literalmente desbordado por el ejército francés al mando de Napoleón que entró en España en 1808 tras el fiasco francés en la batalla de Bailén. Ni tampoco escapa el papel de las guerrillas a la que se imbuyó durante el s. XIX de un halo de romanticismo e importancia en la victoria final que no siempre se correspondió con la realidad.1 

«La rendición de Bailén», de Casado del Alisal, que muestra a soldados y oficiales del ejército español en su lado izquierdo, y guerrilleros en combate en un grabado de Charles Motte, sobre un dibujo de Vernet de 1810. (a)

EL EJÉRCITO ESPAÑOL DE FINALES DEL SIGLO XVIII

El ejército español de finales del s. XVIII, era un calco de otros ejércitos europeos del Antiguo Régimen y de un carácter marcadamente piramidal. La oficialidad estaba reservada en exclusiva a los nobles de origen, con un segmento medio de oficiales hidalgos y siendo los soldados de carácter marcadamente plebeyo. No solo eso: el ejército junto con la marina absorbían el 70% del presupuesto Real, para intentar cubrir las necesidades de un ejército que se encontraba diseminado por varias partes del globo.

La oficialidad por lo tanto, no solo era un grupo clasista, sino que fue también politizándose a medida que las distintas facciones de la Corte los reclutaban para sus luchas de poder. De resultas de proponer ascensos indiscriminados y dádivas varias, hubo una superabundancia de altos oficiales en relación a los empleos más bajos: Un alto oficial por cada 20 hombres, el doble que el ejército prusiano o la Francia pre-Revolucionaria. En los cuatro años siguiente al inicio de la Guerra de Convención, Manuel Godoy aumentó el número de generales a casi un 60%, el equivalente de dos generales por cada batallón de infantería.

Los reformistas de finales del s. XVIII, más preocupados por la Hacienda que por el ejército  agravaron el problema: no se había ideado un ejército para luchar en la España Peninsular. Gran Bretaña era una potencia marítima, no terrestre, Francia era una aliada y a Portugal no se la consideraba una amenaza en aquel período. El cometido del ejército estaba en ultramar o apoyando a la armada. Los 30.000 efectivos de las milicias se consideraban suficientes para defender España.

Nutrir de efectivos humanos ese ejército era otro problema: las levas de vagabundos y mendigos se revelaron insuficientes, así como el servicio militar obligatorio establecido en 1770 para uno de cada cinco varones aptos, aparte los que se libraran previo pago, por otro en su lugar.  Al final los más pobres y menos aptos eran los que se acababan reclutando. Aún así la escasez era constante.

Por otro lado, la vida del infante era extremadamente dura: mal pagado, mal alimentado y mal vestido con uniformes muy precarios, ya un inspector de Infantería escribía en 1802 que muchos reclutas cometían delitos o actos de indisciplina “por la premeditada idea de creer mejorada su suerte en un Presidio”.

El intentar mantener un ejército permanente más grande que los recursos que podían generarse para mantenerlo, hizo que la calidad de las fuerzas armadas decayera gravemente el último cuarto del s. XVIII.  Bajo nivel de formación técnica de los oficiales, problemas de reclutamiento y una cadena de mando organizada con criterios feudales.

Otro fenómeno que se pagaría caro años después, fue el de la reducción del papel de la caballería. Sólo se valoraban a los dragones, que por añadidura se consideraban una infantería montada, en detrimento de otras formas como la caballería ligera y la pesada que, tanto juego darían a los ejércitos franceses en los años del Consulado e Imperio.

Cabría añadir otros fuertes inconvenientes: la falta de existencia de un Estado Mayor, que planeara las campañas (en Francia ya existía desde 1763) y el ejército, al igual que otros de la época, no tenía transportes propios, que había de alquilar (o requisar) a la población civil.

La Guerra de la Convención reveló gran parte de todos estos defectos. Los oficiales, que por una parte admiraban al ejército francés (algunos habían entrenado él), con el que habían luchado como aliados, odiaban de hecho las ideas revolucionarias que ahora inspiraban. Bastó que los acontecimientos dieran uno de esos vuelcos históricos insperados, como el de tener como aliados a los antiguos enemigos, Gran Bretaña, en 1808, para que el cuerpo de oficiales español atravesara las guerras napoleónicas sin acertar a estar en la guerra de masas (por falta de medios) ni en la táctica guerrillera (por mentalidad), ya que su cometido inicial distaba de tales mecanismos.

No es extraño, por tanto, que muchos de los nuevos reclutas y con el tiempo, incluso soldados más o menos experimentados de los diezmados ejércitos españoles en campaña, optaran por combatir por su cuenta como guerrilleros.

«Entrada en Madrid…» (b)

LA GUERRILLA

El fenómeno de la guerrilla ha sido objeto de muchos mitos. El primero es que la lucha de guerrillas fuera una innovación creada en la Guerra de Independencia, cuando históricamente ya se habían dado formas de guerra irregular similares; incluso los ejércitos regulares del Antiguo Régimen de  mediados del s. XVIII dedicaron cada vez más atención al principio de movilidad. Pequeños grupos investigaban las líneas enemigas, hacían prisioneros y cuando actuaban en el propio país, los lugareños y aldeanos actuaban como sus guías e informadores. La “petite guerre” que contemplaban los manuales de estrategia militar franceses, y que fueron traducidos al equivalente español de “guerra pequeña” o “guerrilla”. 

Lo novedoso en el caso español fue el que la guerrilla se convirtiese en una estrategia civil de resistencia armada, así como la extensión social y geográfica que alcanzó. Para ello se dieron una serie de circunstancias:

El concepto de autodefensa

El fenómeno de algunas lacras en la sociedad española permitió el que el principio de autodefensa fuera un hecho a finales del s. XVIII: los campesinos se habían habituado a defender sus hogares de bandidos, ladrones y salteadores de caminos; en las zonas fronterizas y costeras, bandas de contrabandistas organizadas en grupos armados luchaban contra los recaudadores de impuestos, al tiempo que el gobierno reclutaba voluntarios civiles para combatirlos. Como resultado, gran número de civiles tenían experiencia en la lucha armada o en “unidades” de tipo militar.2

El reclamo de la guerrilla como forma alternativa de lucha para gran número de reclutas, desertores, campesinos, soldados derrotados lejos de sus unidades, etc., pronto fue un hecho: en una “partida” bien organizada, podían aspirar a una paga diaria superior, a una parte del botín capturado, a una ración de comida satisfactoria y todo ello lejos de la dura disciplina militar.  

La extracción social

Sobre una base de 751 guerrilleros que Ronald Fraser utiliza, nos proporciona los siguientes datos sobre el origen social de las tropas de las guerrillas y sus líderes:

Procedencia social de los componentes de la guerrilla.
Origen social de los líderes guerrilleros

La mujeres, un total de 9 registradas (1,2% del total), al menos dos recibieron reconocimiento oficial por su valor. Pero muchas otras, sin estar en la guerrilla, desarrollaron labores como espías, correos o ayudando a los desertores y a los prisioneros de guerra.

El papel del pequeño campesinado

Es reveladora la ausencia en las filas de la guerrilla de los jornaleros temporeros sin tierra, que constituían la mitad de la población campesina de España a principios del s. XIX.  Fueron los pequeños agricultores (labradores) los que se levantaron en número superior al del resto de clases trabajadoras. A lo largo de la Península, el pequeño campesinado y los renteros con contratos de arrendamiento duraderos (a veces hereditarios), a menudo en regiones accidentadas de interior o costeras, representaron uno de los pilares fundamentales de las grandes fuerzas de guerrilleros, generalmente al norte de la línea del rio Duero.  

Un factor significativo es que parte de esos guerrilleros y sus líderes, habían ya experimentado la guerra en las filas del ejército español durante la guerra de la Convención y el apoyo que los grupos de somatenes catalanes o civiles vascos y navarros habían dado al ejército regular, actuando con tácticas irregulares.

Entre los motivos particulares para unirse a la guerrilla, la inmensa mayoría de las narraciones de la España decimonónica señalaba los atropellos de los invasores sobre los individuos, especialmente a las mujeres, que sin restar veracidad a algunos de esos relatos, parece muy extrapolado con respecto al lema “Por la religión, la patria, y el rey” ciertamente muy bien conocido al principio de la guerra.

Algunas partidas como la del Empecinado con el devenir de la contienda
extendían sus acciones hasta el extremo mismo de la Península.

En distintas ocasiones del conflicto se llegaron a contabilizar unos 350 grupos diferentes en diferentes zonas del país y aproximadamente uno de cada cuatro se había organizado en 1808. El destino de estas cuadrillas dependían casi enteramente del éxito del jefe en el campo de batalla, de la captura del botín, de armas, y sobretodo caballos. Aunque los rangos inferiores proporcionaban menos jefes que la clase superior, como hemos visto anteriormente, fue de los primeros de donde salieron los grandes líderes guerrilleros: Espoz y Mina (pequeño agricultor), Francisco Longa (herrero), “El Empecinado” (pequeño agricultor), el cura Merino (cura de aldea), José Manso (molinero)… Como líderes de partidas que llegaron a contar con miles de hombres demostraron y desarrollaron un conocimiento instintivo de la guerra irregular, del liderazgo de sus hombres y un talento táctico que no tuvo la oficialidad de origen noble del ejército regular, y varios de ellos llegaron a tener empleos de brigadieres como mínimo.

Según los datos de R. Fraser, la actividad guerrillera (la escasez de cifras exactas hace imposible una mayor concreción) entre 1811 y 1812 habría crecido hasta los 55.000-60.000 hombres, un número muy considerable si se tiene en cuenta que ninguno de los ejércitos españoles de la época superaba los 70.000 efectivos. El éxito de la guerrilla se traducía en la presencia de partidas cada vez más grandes, con un promedio de 3.000 hombres en cada una de las 16 grandes partidas, la mayoría en el norte del país, que constituían el 85% de las fuerzas guerrilleras.

Las autoridades españolas animaban e incentivaban la resistencia del pueblo, pero al mismo tiempo la temían.  La Junta Suprema llegando a Sevilla desde Aranjuez promulgó su primer decreto (el 28 de diciembre de 1808) regulando a los combatientes civiles como una especia de milicia voluntaria; pero el Decreto se extendió muy irregularmente por las zonas aún no ocupadas, ya que se estaba en plena ofensiva napoleónica.  

Campamento del Cura Merino en una ilustración del libro «Los guerrilleros de 1808», de Rodríguez Solís. (c)

El temor de que los combatientes civiles fueran fusilados indiscriminadamente por los franceses como bandidos armados, llevó a que viera la luz un nuevo decreto el 17 de abril de 1809, que se basaba en la guerra corsaria marítima traspuesta al escenario terrestre. El Decreto “militarizó” a las guerrillas para protegerlas, pero no las supeditó a un control político o militar más efectivo.3  

Otro mito es que la lucha de guerrillas se adaptaba mejor al temperamento anárquico e individualista, como parte de la idiosincrasia española. Más bien fue el fruto de una necesidad, por las continuas derrotas de los ejércitos regulares y la necesidad de continuar la lucha contra el invasor en mejores condiciones que no las que procuraba a sus reclutas el ejército.

En las etapas iniciales, si bien las partidas de guerrilleros se distinguían por sus continuos ataques al enemigo en cualquier lugar, no había un objetivo estratégico concreto de recuperación del terreno propio. El cometido era el de impedir que lo ocupara el enemigo o se moviera por él libremente: un control espacial descentralizado en el que la guerrilla iba de un extremo a otro del territorio pero sin ocuparlo efectivamente (aproximadamente uno de cada seis gurrilleros luchaba en regiones que no era la suya). El conocimiento del terreno  más que su posesión constituía el éxito de la guerrilla.

Busto de Espoz y Mina (Museo del Ejército)

Con el tiempo y la experiencia adquirida en la lucha, las grandes partidas de guerrilla funcionaron en algunos casos “de facto” como unidades militares regulares y el navarro Francisco Espoz y Mina merece una mención especial. En la primavera de 1810, había creado en un año una fuerza de 4.000 guerrilleros, a pesar del acoso y persecución de las tropas francesas, y no sin pasar fuertes penalidades, incluso propias4. Mina uniformó a sus hombres, la división Navarra como la llamaban, con chaquetas y pantalones marrones y les obligó a raparse el cabello, siendo él el primero en dar ejemplo. La contrainsurgencia francesa no dejaba de acosar a Mina y este dispersó a sus hombres por el noroeste montañoso de Navarra y los Pirineos. Pero a mediados de 1811 la presión francesa aflojó, lo que permitió a Mina juntar otra vez a sus hombres y tras una marcha forzada de 85 km por terreno abrupto, atacó un convoy que había salido de Vitoria el 25 de mayo hacia Francia con cien carros de enfermos y heridos franceses, más de mil prisioneros de guerra y el botín del mariscal Massena, fruto de su abortada expedición portuguesa. Solamente la escolta constaba de 1.650 soldados de tropa. Fue la mayor victoria guerrillera hasta la fecha5. A comienzos de febrero de 1812, la armada británica proporcionó a Mina dos cañones de 12 libras y otros dos de 4 libras que leayudarían a conquistar la ciudad fortificada de Tafalla, un objetivo que en otro tiempo se habría antojado imposible. Un general francés experimentado como Reillle, vería como cada vez más la guerrilla daba cuenta de columnas francesas cada vez mayores con cada vez más reclutas inexpertos y sin conocimiento previo del terreno.      

El momento cumbre de la guerrilla se produjo el 12 de agosto de 1812, cuando las fuerzas de El empecinado, El Médico y El Chaleco encabezaron la entrada de las fuerzas angloportuguesas en Madrid, tras la huida de José Bonaparte hacia Valencia, entre los hurras de los habitantes que solo unos meses antes habían estado a punto de morir de inanición, en palabras de Mesonero Romanos.

En resumen, los objetivos de la guerrilla se resumían en cuatro puntos:

1. Mantener a raya y desmoralizar a las tropas enemigas, eliminando potenciales enemigos para los ejércitos regulares.

2. Privar al enemigo de los suministros de alimentos, especialmente las tropas francesas que vivían de lo que producía el campo.

3. Proporcionar inteligencia militar a los aliados (circunstancia explotada sabiamente por los británicos)

4. Mantener viva la moral de resistencia en la población [1]

CONCLUSIÓN

El papel del ejército y la guerrilla españoles durante la Guerra de Independencia ha sido interpretado de muy diversas maneras por los historiadores desde el siglo XIX. Quizá influenciados por la historiografía extranjera y sobretodo la británica que, salvo excepciones, relegaba al ejército español al papel de mera comparsa y la francesa que trataba a los guerrilleros como despiadados bandidos (brigands); como suele suceder, más modernamente con el distanciamiento de los hechos acaecidos, se ha reivindicado quizá con más ecuánimidad el papel de un ejército nacional lastrado por una deficiente política y planificación anteriores al conflicto, pero cuando el infante español estuvo bien dirigido, equipado y pertrechado, no tuvo nada que envidiar a cualquier ejército de la época, dentro y fuera del territorio nacional. En cuanto a la guerrilla, su halo de romanticismo ha dado paso a una comprensión más moderna del fenómeno y su peso e importancia reales en el conflicto.


1Según Nick Lipscombe: «But also, that was this guerrilla struggle, guerrilla, the little war, which it started as a few flagrant ambushes and that turned into quite a raging fire insurgent parts mainly in the northeast of Spain, Navarra, Aragón, Pays Basque and so on, and Cataluña also. And so, was a pretty even now what they had to do was to say that it was the people that it achieved the victory and so that guerrilla struggle get blown out of all proportion. It’s fair to say that by 1813 most of the major guerrilla bands being given either a semi-official or official status they are now under the wing of the Spanish army, their commanders who in many cases where quite simple fog, but in recent in the challenge of raising these groups were found themselves given ranks, span uniforms and they rather rose to the task enjoying that newfound status in and amongst the official Spanish society. And so, if you then look at that from the point of view of what they did actually achieved as guerrillas, of course you then realize that’s a sign problem because it doesn’t sort of adapt, they succeeded driving the Grande Armée over the Pyrenees. And so, what has to happen is that the exploits of the guerrillas have to be expanded, expanded to the point where they become a completely inflated, indeed in what they achieved, now that’s not on the play on the guerrillas achieved: they were extremely useful addition, at times, too both the Spanish national cause and to Wellington’s cause in liberating Spain.» [4]

2De hecho, el fenómeno del bandidaje que parece ligado a países como España e Italia como tierras clásicas del bandolerismo no deja de ser un producto universal, de todos los países y todas las épocas, tal como señala José Mª Iribarren [6], y por tanto el que las poblaciones reaccionaran ante los atropellos y desmanes.

3Ya el historiador francés Claude Martin comentaba la actitud francesa frente al pretendido nuevo «status» de las partidas guerrilleras: «Cuando el General Venegas había enviado el decreto de la Junta sobre «el corso por tierra» a Sebastiani, Jefe del Cuarto Cuerpo del Ejército francés que ocupaba la Mancha, pidiéndole que reconociera el carácter de combatientes a sus corsarios, el General Francés había contestado que mandaría ahorcar a todos aquellos que fuesen apresados por sus tropas. Y José [Bonaparte] consideraba que Sebastiani era uno de esos raros generales franceses que tenía miramientos con los habitantes y que se esforzaba en ser justo. Los jefes militares franceses reaccionaban frente a la guerra irregular, tal como han hecho los jefes de unidades regulares de todas las naciones y de todos los tiempos. Para ellos, la guerra de emboscadas y de golpes de mano dirigida por irregulares, era criminal, por no respetar las reglas del arte militar.» [5]

4[Espoz y Mina] Tiene entre 28-30 años, si no más. No le gustan las mujeres y no permitiría a ninguna formar parte de su división. No duerme más de dos horas cada noche y siempre con sus pistolas en elcinto. Las pocas noches en que va a un pueblo permanece encerrado en su cuarto. Llama mucho la atención, pero es muy reservado.” (Coronel Lorenzo Ximénez, liberado por Espoz y Mina en el ataque de Arlabán del 25 de mayo de 1811).

5Meses más tarde, un experimentado general francés en contraguerrilla admitiría la creciente importancia de la partida de Mina:

Le confieso a Su Excelencia con toda sinceridad que los bandidos de este reino (Navarra) merecen el nombre de soldados veteranos. Pueden competir con lo mejor de nuestros ejércitos, ya que las continuas batallas y victorias les han hecho perdernos el miedo.” (General Soulier al mariscal Suchet, febrero de 1812).

 


Fuentes:

  1. «Las dos guerras de España» – Ronald Fraser, Trad. Luis Noriega, Ed. Crítica, 2014
  2. «Los guerrilleros de 1808» – E. Rodríguez Solís. Tomo Primero, La Enciclopedia Democrática, Barcelona, 1895
  3. «La Guerra de la Independencia. II. Los Guerrilleros» – Andrés Cassinello Pérez, Arlanza Ediciones, SA. 2008.
  4. Wellington in Spain. A Classic Peninsular War Tour”. 12 a 19/09/2018 – Nick Lipscombe©, para ”The Cultural Experience”.
  5. «José Napoleón I. Rey intruso de España.» – Claude Martin, Editora Nacional, Madrid, 1969
  6. «Bandidos y salteadores» – José Mª Iribarren Rodríguez, 1942

Imágenes:

a. De José Casado del Alisal – [2], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10851310 y «La Guerra de la Independencia. II. Los Guerrilleros» – Andrés Cassinello Pérez, Arlanza Ediciones, SA. 2008.

b. «Los guerrilleros de 1808» – E. Rodríguez Solís. Tomo Primero, La Enciclopedia Democrática, Barcelona, 1895

c. «Los guerrilleros de 1808» – E. Rodríguez Solís. Tomo Primero, La Enciclopedia Democrática, Barcelona, 1895

Las fábricas de armas de Ripoll

Tiempo de lectura: 15 minutos

Los monarcas borbónicos, especialmente Felipe V y Carlos III, no querían depender de suministros de fuera de España y tendieron a la autosuficiencia para sus ejércitos. Pero se tendía a la concentración en una sola «fábrica» que proveyera a las demandas directas del rey, en vez de diversificar la producción. Las producción de armas portátiles pasó por Silillos (Córdoba), País Vasco y Cataluña, para instalarse finalmente en Asturias. En cuanto a la artillería las nuevas ordenanzas a partir de 1802 suprimieron la fundición de Barcelona y conservaron la de Sevilla. Asimismo las armas blancas se concentraron en Toledo.

A inicios del siglo XIX, la monarquía tenía para cada armamento una sola «fábrica», controlada por los militares y en localizaciones estratégicas, alejadas de las fronteras; las “Reales Fábricas” de armas de fuego estaban en Plasencia, Oviedo y Cataluña. En esta última la creciente industria armera experimentó un gran crecimiento económico desde el s. XVIII, convirtiéndose en una gran proveedora de los ejércitos y la marina.

Ripoll, en la provincia de Gerona (Girona), constituía desde hacía años un enclave armamentístico de consideración, y ya desde comienzos de la Guerra de la Independencia, el 24 de junio de 1808, el Ayuntamiento de Ripoll acordó la constitución de una Junta de defensa y posteriormente se suministraron inicialmente 1000 fusiles al ejército y se llegaron a producir en las fábricas semanalmente unos 300 fusiles. El ejército napoleónico ocupó en tres ocasiones el municipio y en la última, el 23 de febrero de 1813, la villa fue saqueada, las murallas derruídas y se destruyeron lo que quedaba de las fábricas de armas.

La principal indústria de Ripoll, la armamentística, definiría su papel en la Guerra de la Independencia.

LA FÁBRICACIÓN DE ARMAS DE AVANCARGA EN RIPOLL

Las armas fabricadas en los talleres de Ripoll son el producto que ha dado más fama internacional a la industria de forja de la comarca. Más allá de su funcionalidad se convierten en la culminación de la capacidad de sus creadores y constituyen un reflejo perfecto del altísimo conocimiento técnico y de la sensibilidad artística de estos artesanos. Aparte de las que se destinaban a los ejércitos de la época, también se hacían modelos únicos para uso civil, creadas como elementos de distinción y de lujo. Son la materialización de las habilidades y del gusto artístico de unos verdaderos expertos en el trabajo de los metales (el hierro, el latón, la plata) de la madera, de las guarniciones y los mecanismos de precisión que componen una arma de fuego; el cañón y la llave, que se sujetan al encepado o parte de madera a menudo hacen de estas piezas auténticas obras de arte, firmadas con los punzones de los remarcables armeros ripolleses.

Los maestros cañoneros, cerrajeros y encepadores trabajaban cada uno en la tarea que les era propia pero se agrupaban en la exigente cofradía de San Eloy, que actuaba como un garante para asegurar la calidad del trabajo, poniendo a prueba las armas antes de distribuirlas en el mercado y comprobando también el proceso de aprendizaje para convertirse en maestro pedreñalero.

Torno de barrenar cañones (s. XVII) Diorama de Josep Mestres i Cabanes,
con la colaboración de Salvador Portell i Ramon. Año 196
5
Plano de Ripoll con la situación de tornos y canales (Extr. Eudald Graells).

TORNOS PARA BARRENAR CAÑONES.

La energía hidráulica era indispensable en todo el proceso de elaboración y manipulación del hierro. Era la fuerza que accionaba los martinetes de las fraguas, y los cañoneros hacían funcionar los tornos de afilar y barrenar los cañones de las armas de fuego. La primera referencia de tornos en Ripoll data de 1632. Las aguas de los ríos Ter y Freser a su paso por Ripoll alimentaban cuatro canales: el del Monasterio o Santa María, y los de la Limosna (Almoina), Arquet y Can Guetes. Al igual que en Manresa, la industria de armas también se aprovechaba de los ríos para la ubicación de molinos polvoreros

Para el funcionamiento de los tornos de afilar y barrenar cañones la fuerza hidráulica se aplicaba a un rodete, equilibrado por un volante, que movía una barrena sobre la cual había un armazón de madera muy sólido formado por dos pilares de grandes dimensiones, “del grueso de un hombre”, según recoge documentación de la época. En este soporte se ensamblaba un merco de madera que podía desplazarse arriba y abajo. El cañón se sujetaba en el centro y se movía verticalmente haciendo introducir la barrena que repasaba el interior.

Los cañoneros trabajaban las barras aplanadas de hierro compactado que salían de las fraguas hasta convertirlas en cañones de armas de fuego. Esta era la parte más cara del arma, por la dificultad del trabajo, y la de más compromiso, por el peligro que representaba cualquier defecto que se produjera. Lo que hacía singulares los cañones ripolleses era la técnica de fabricación: se curvaba una banda de plancha de hierro de entre tres y siete centímetros de anchura y se soldaba en forma de espiral. Este proceso, que exigía habilidad en la forja, les confería una gran resistencia a la presión interior y evitaba que estallaran. Además, cada cañón tenía que pasar una prueba obligatoria, que consistía en disparar con doble o triple carga de pólvora y plomo. Así, o bien se destruía o bien quedaba aprobado; entonces el cañonero lo punzaba con su nombre, lo pulía y ocasionalmente acababa el exterior con estriados y grabados al buril, y finalmente lo pavonaba (le daba una capa superficial de óxido abrillantado para mejorar su aspecto y evitar su corrosión) de color negro, azulado o tabaco. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII lo podía decorar también con incrustaciones de metales preciosos.

Herramientas de cañonero

Los llaveros catalanes se habían especializado en la confección de estos mecanismos, que permitían reservar la energía acumulada hasta el momento en que, pulsando el gatillo, un mineral golpeaba o rozaba una pieza de acero y producía las chispas que inflamaban la pólvora. Las llaves, como los cañones, solían ir firmados por el autor, que alguna vez podía incluir el lugar de procedencia y el año de fabricación. También manifestaba sus dotes artísticas en forma de burilada y relieves en la decoración. La evolución de los diferentes tipos de llaves nos ayudan a datar las armas y a observar cómo han evolucionado con el paso del tiempo.

Diferentes marcas de maestros cañoneros y llaveros.

Los maestros encepadores confeccionaban la parte de madera del arma, llamada encepado. Ajustaban las piezas metálicas -el cañón, la llave y demás guarniciones- y la dejaban acabada. La madera preferida era la de nogal, con bellos cercados para los ejemplares importantes. Los encepadores eran carpinteros miniaturistas expertos, que trabajaban volúmenes, tallas y curvas hasta convertir el arma en un objeto estéticamente placentero y equilibrado. A menudo la decoraban con una técnica característica, que consistía en revestir total o parcialmente el encepado con planchas de latón, de acero o de plata repujada o grabada al cincel con motivos florales, entrelazados o animales fantásticos. Hay que decir, sin embargo, que en este trabajo es posible que también interviniera el mismollavero y que las piezas fueran terminadas artísticamente por un grabador. El toque final para las armas destinadas a particulares se hacía con barniz a la goma laca, de gran calidad y resistencia. Uno de los tipos característicos ripolleses era el encepado de pistola con una empuñadura muy corta, de ocho a nueve centímetros, terminada en un pomo esférico que se adapta perfectamente a la mano, utilizado durante el siglo XVII y a principios del XVIII. Los encepadores constituyen el grupo de armeros menos numeroso, dado que en Ripoll no se hacía del encepado para todos los cañones y cerraduras que se producían, muchos de los cuales se vendían en ciudades, principalmente en Barcelona, ​​donde otros encepadores ultimaban las piezas. Las formas y decoraciones cambiaban con el paso del tiempo y nos ayudan a conocer la época de fabricación y el lugar de procedencia.

LAS LLAVES

Constan de manera general, unos cuatro sistemas principales de llave:

Llave de rueda: Las primeras llaves elaboradas en Ripoll eran de mecha. Los originales más antiguos de rueda datan de la segunda mitad del s. XVI a mediados del s. XVII. Se cargaban con una llave, y las chispas se producían por la fricción de una rueda de acero contra una piedra de pirita. Fueron utilizadas escasamente, ya que por su complicación, los ejércitos de la época siguieron empleando las de mecha.  

Llave de pedernal primitivo o de transición: Datan de la primera mitad del siglo XVII. Mantienen parte del dispositivo de rueda, pero actúan por medio de una piedra de sílex que golpea una placa de acero. También llamados “a la romana”. Más tardíamente fueron adoptados con modificaciones por turcos, árabes y en los Balcanes.

Llave de pedernal definitiva o de miguelete: La llave de miguelete o de patilla coincide durante un tiempo con la de transición y fue la dominante durante 250 años, con algunas variaciones, pero manteniendo siempre el mismo principio de funcionamiento. Muchas van punzadas con el nombre del artesano y a veces llevan inscrito el lugar de procedencia y la fecha de fabricación. Se ha de mencionar que existen detalladas reproducciones de armas equipadas con este sistema y también con el de transición y el de rueda, que se pueden confundir con ejemplares auténticos.

Llave de pistón: Su producción en Ripoll comenzó hacia 1830 y tuvo una producción paralela a la decadencia de esta industria.

Diferentes mecanismos y piezas que configuran una llave.
Izquierda: Llave de pedernal cincelada con la marca LLORENS DEOP. Siglo XVIII – Derecha: Probador de pólvora de manufactura catalana, con llave de miguelete. Mediados del siglo XVIII

TIPOLOGÍAS DE ARMAS FABRICADAS EN RIPOLL

Escopeta – La escopeta es un arma de fuego larga, portátil, de uno o dos cañones, para ser manejada con las dos manos, utilizada especialmente para cazar. El fusil es más sólido y para uso militar.

Trabuco – El trabuco es un arma de fuego portátil más corta que la escopeta, pero más amplia. El cañón, de gran calibre, se va abriendo progresivamente desde la mitad hacia la boca, cosa que le permite escampar más, y en más cantidad, los proyectiles. Se utilizaba también para la caza a corta distancia.

Este tipo de piezas se dejaron de fabricar al final del primer tercio del siglo XIX, aunque eventualmente se utilizaban transformadas con pistón y también se convertían fusiles acortados con un embudo en la boca, que ya no podemos considerar, sin embargo, como verdaderos trabucos.

Pedreñal – La palabra pedreñal definía en sus inicios una arma de fuego equipada con un mecanismo de rueda. Más adelante, se aplicó genéricamente a las armas disparadas con piedra de pedernal. Actualmente se acostumbra a denominar como pedreñales a las pistolas de gran longitud.

Pistola – La pistola es un arma de fuego corta, portátil y ligera, que permite apuntar y ser disparada con una sola mano.

Trabuco de pedernal (Final s. XVIII)
Llave Inglesa. Cañón marcado TENAS

El modelo superior lleva inscripciones mediante incisión en el encepado referidas a la participación en las victorias de El Bruch (junio de 1808)

Somatén. Episodio de la Guerra de Independencia. Ramón Martí i Alsina. Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi
Trabucos con llave de miguelete.
Accesorios: Cuerno y bolsas de pólvora, turquesas para fundir balas, etc.
Pistolas
Par de pistolas de llave de miguelete con las marcas TOR-NTO (Torrentó) en la llave y EUD-MO-LAS (Eudald Molas) en el cañón. El encepado está decorado con guarniciones de latón y medallones de plata. Finales del siglo XVIII o comienzos del XIX.

Fuentes:

  1. Paneles anunciadores del Museo Etnográfico de Ripoll.
  2. «Cataluña. Armería de los Borbones» – Ricard Martí Morales, Ed. Salvatella, Barcelona, 2004
  3. https://www.pedresdegirona.com/terresdegirona/ripolles_ripoll.htm
  4. https://www.museuderipoll.org/les-armes-de-foc-ripolleses/
  5. http://www.catalogacionarmas.com/public/parte1cap1E.pdf

Imágenes:

a) – Fotografías del autor.

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón, por Jonathan Abel (y II)

Tiempo de lectura: 52 minutos

Seguimos esta semana con la interesante charla del Dr. Jonathan Abel, sobre la campaña del ejército napoleónico en Baviera y luego en la propia Austria, con su arduo triunfo en la batalla de Wagram que básicamente sellaría la campaña. El doctor Abel nos da una serie de consideraciones finales del porqué podemos afirmar que esta guerra de la Quinta Coalición de 1809 sentó las bases de la posterior caída del emperador francés, con circunstancias que en la mayoría de las ocasiones se escapaban a la capacidad del genio de su comandante supremo, pero que en otras quedaba patente por la marcha de los acontecimientos, la obstinación de sus enemigos y el desgaste manifiesto a través de las diferentes campañas -sobretodo la rusa- de aquella soberbia maquinaria de guerra que se había creado en los campos de Boulogne en las costas de Francia y Holanda.

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón (Cont.)

Guerra de la 5ª coalición – Fase de Viena

Ahora tardará un par de meses en hacer lo correcto. Después de su fracaso en Aspern-Essling, va a convertir la isla de Lobau en una fortaleza de artillería, coloca cientos de cañones en ella para despejar el camino. Habrán notado que en vez de uno o dos puentes que construyó en su momento, él ha construido todos sus puentes, también tuvo a sus ingenieros anclando pilotes en el río para protegerlos, no habrán más molinos en llamas.

Y en este tiempo, Carl se da cuenta de que no va a tener suerte dos veces. Coloca un cuerpo para defender el cruce y el resto se va retirar hacia el borde norte del Marchfeld y eso nos llevará a la batalla culminante de esta campaña, la batalla de Wagram y la ciudad de Wagram es más o menos donde el I cuerpo de Austria está en el borde superior del Marchfeld. Como en Aspern-Essling esta se desarrollará alrededor de una serie de aldeas, el pueblo de Aderklaa aquí, Wagram allí, Markgrafneusiedel en la derecha francesa. Napoleón empuja a sus cuerpos campo a través.

Guerra de la 5ª coalición – Batalla de Wagram, 5 de julio.

El 5 de julio están más o menos en las posiciones que ven y, por lo tanto, la lucha comenzará en esta batalla de dos días a lo largo de esa línea, la línea del Rossbach. Supongo que es más una arroyo que un río. Sorprendentemente, esto también es una especie de desastre para Napoleón: en lugar de los grandes tipos de maniobras que vimos que le ganaron la batalla de Austerlitz, Wagram es más como dos ejércitos neutralizados y luego simplemente se lanzan golpes de martillo entre sí, esto es menos el sol de Austerlitz y más del frente oriental de la Primera Guerra Mundial. Tienen múltiples cuerpos luchando hombro con hombro, luchando entre sí y no es rápido, no es fácil. Para el segundo día, ambos ejércitos han decidido girar al flanco derecho del otro, que es el trabajo de Davout porque, por supuesto, es el trabajo de Davout y el cuerpo austriaco no comprometido aún también hará lo mismo.

Guerra de la 5ª coalición – Batalla de Wagram, Mañana del 6 de julio.

Y aquí es donde realmente vemos el genio de Napoleón durante la batalla del segundo día. Napoleón va a hacer varias cosas que uno nunca querría hacer. Va a sacar a todo un cuerpo de la línea y trasladarlo a través de otros cuerpos, en particular, el IV cuerpo de Masséna marcha a través de varias otras unidades para defender el flanco expuesto en este caso, la izquierda francesa, va a tener a Eugenio en un cierto punto en la batalla más adelante luchando en dos direcciones a la vez, Eugenio se le ha unido en el campo de batalla. Juan está aquí abajo en algún lugar, que se supone que va a unirse a la batalla, pero nunca lo hace. En un momento dado Napoleón fabrica otro cuerpo ad hoc bajo el mando del futuro mariscal MacDonald y MacDonald decide que con todo su cuerpo va a formar un cuadro. ¿por qué no? y lo lanza hacia el enemigo. En otro punto que hay toda una especie de cuerpo dimensionado formado solo por artillería, al mando de uno de sus comandantes de artillería, Lauriston, sobre unos cien cañones, que es una enorme cantidad de artillería en la era napoleónica, disparando directamente al flanco austríaco.

Guerra de la 5ª coalición – Batalla de Wagram, Tarde del 6 de julio.

Ahora, si hubiera dicho que alguna de estas cosas haubieran sucedido, me dirían que esto es malo, estábamos violando todos los principios de propiedad militar en la era napoleónica, pero funciona. Hay una feroz lucha a través de la línea, pero finalmente Napoleón gana la batalla de Wagram. Ahora bien, la guerra no ha terminado Charles se retira hacia el norte eventualmente está destrozado y finalmente rinde el ejército después de otra pelea de tamaño decente en Znaim. Pero a todos los efectos, la guerra terminó. En lo que quiero enfocarme a modo de conclusión, es por eso que esto es importante. Así que nuevamente el romance, hay todo tipo de historias geniales, hay algunos bastones de mariscal en el campo de batalla, MacDonald gana su bâton, por lo que hizo en Wagram.

Hay otro impacto negativo del que hablaremos en un segundo, pero las consideraciones estructurales de por qué esto es importante, por qué este es un punto de inflexión o creo que lo que es importante aquí: Carlos había estado en el proceso de reformar el ejército según las líneas francesas. como mencioné, pero el proceso no se completó, Carlos necesitó unos años más, pero vemos los frutos de él en el campo de batalla, especialmente en Aspern-Essling, pero también en Wagram.

Reformas del archiduque Carlos, basado en G. Rothenberg.

Había intentado escribir un manual táctico en 1807 que se parecía al manual táctico francés que es lo que ven a la izquierda: tienes escaramuzadores, tienes todo tipo de diferentes tipos de unidades y formaciones diferentes, la idea es que tienes todas estas opciones diferentes para que los comandantes elijan para derrotar al enemigo. Realmente no funcionó.

Las tácticas son más que solo cambiar el manual, debes tener comandantes que sepan cómo usarlas, saber cuándo usarlas, debe tener oficiales subalternos y suboficiales que sepan cómo entrenar y actuar en ellos. Nada de eso existe y Carlos lo sabía. Sorprendentemente, el Ministro de Relaciones Exteriores no lo sabía, pero Carlos sí. Así que esta es una teoría. Lo que ven a la derecha es algo que Carlos hizo en realidad, es un poco irónico no es una reforma progresiva, es una reforma regresiva. La reforma que decide Carlos es que van a volver a una antigua tradición austriaca que son va a ir de nuevo a algo que llaman la masa. En lugar de adoptar el cuadro napoleónico hueco de infantería para resistir a la caballería que van a simplemente apilar sus unidades como si estuvieran luchando contra los turcos en 1527. Hacen esto a nivel de división, lo hacen a nivel de batallón, ahora realmente no vemos masas de divisiones en el ejército austríaco, en la diapositiva definitivamente vemos masas de batallón y como Napoleón está continuamente tratando de derrotar las unidades austriacas con caballería, estas masas lo impiden, una y otra vez, mientras Napoleón está tratando de moverse rápidamente, los austriacos le impiden hacerlo, agreguen a eso la formación del cuerpo austriaco.

Ninguno de los comandantes austriacos sabían cómo usar su cuerpo, no entendían el nivel de guerra operacional no entendían que necesitaban cooperar, estaban acostumbrados a tener una vanguardia y salir a luchar y ver lo que sucedía, pero la formación del cuerpo austriaco y algunas de las consideraciones de nivel inferior como estas significaron que el ejército de los Habsburgo en 1809 era mucho más resistente de lo que habían sido los enemigos de Napoleón, con la excepción de los rusos. Los rusos están haciendo lo suyo, pero los otros ejércitos con los que Napoleón había luchado tendían a romperse, rápida y fácilmente si los golpeabas lo suficientemente fuerte, se derrumbarían. Los austriacos no hicieron eso, no lo hicieron en Ratisbona, no lo hicieron en Aspern-Essling y ni siquiera lo hicieron en Wagram y perdieron dos de esas tres batallas, por lo que Napoleón ahora tiene un problema, ha predicado toda su forma de guerra en dejar que el enemigo cometa errores y luego castigarlos por esos errores, bueno, ahora el castigo no duele tanto. Esa es la parte estructural de esto que es tan importante para Napoleón, para sus enemigos, que se dieron cuenta durante esta guerra de que no tienen que vencer a Napoleón, ayuda si lo hace, pero solo tienen que desgastarlo, solo tienen que lanzar fuerzas frente a él, lo suficiente como para que se agote.

Imagínense si los prusianos en realidad se hubieran unido a esta coalición, imaginen si hubiera un ejército prusiano de 80.000 hombres de a pie, junto a los austriacos aquí, eso es suficiente capacidad de resistencia, incluso para Napoleón va a tener problemas con ello y ahora que esos ejércitos se parecen más a Napoleón, es mucho más difícil para Napoleón lograr ese tipo de magia. Nunca más Napoleón obtendrá otra victoria tipo Austerlitz, una de estas grandes maniobras operativas que terminan la guerra, que produce un tratado con un enemigo que ha sido humillado. Ahora saben que pueden resistir y luchar de nuevo, incluso si pierden. Para compensar eso, simplemente el ejército se hace más grande, hay una progresión bastante constante aquí, pero notarán el salto alrededor de 1809, a la derecha, especialmente si descartamos Austerlitz, hay una línea de tendencia bastante constante y luego, de repente, salta, eso es lo que sucede en 1809, no son solo ejércitos más grandes, esos ejércitos más grandes son capaces de ser manejados. Uno de los beneficios del sistema cuerpos es que le permite manejar un gran número de hombres al mismo tiempo, los comandantes de cuerpo pueden maniobrar sus unidades sin tener que preocuparse por formar ese ejército unitario o el ejército divididos con alas según la tradición, le permite manejar un ejército más grande, cuanto se tienen formaciones más grandes tanto más grande puede ser su ejército y aun así mantenerlos al menos un poco en la mano. Ahora bien, una vez que tenga más de 200.000, es difícil para una persona mantenerlo en la mano, ese es el problema con el que Napoleón se encontró aquí.

Tamaño de los ejércitos, 1796-1814
¿Las habilidades de Napoleón en declive?

También hay factores humanos en juego en esto guerra. Esto es en lo que la gente se fija, que las habilidades de Napoleón habían declinado. Ahora, esto es inevitable: Napoleón está envejeciendo, tiene más consideraciones, ha peleado mucho, tuvo suerte en sus batallas, tuvo mucha suerte en Marengo… No siempre va a tener la misma suerte. Sus habilidades no están disminuyendo tanto. Napoleón todavía tiene todas las mismas habilidades y poderes y genio que tenía en sus anteriores campañas, lo que es diferente ahora es que no acaba de aprovecharlos de la misma manera. Napoleón es desdeñoso hacia los austriacos hasta el punto de ser despectivo, cree que puede lanzar pequeñas unidades frente al ejército austríaco y ganar. Es una especie de ironía que estábamos enseñando «Task Force Smith» hoy en Corea en 1950, es la misma actitud. Un cuerpo, acaba de poner a Masséna frente a él y se retirarán. Como había funcionado antes, ¿por qué no hacerlo de nuevo? Bueno, ya no funciona porque el enemigo tiene más poder de aguante. La arrogancia de Napoleón y su creciente falta de comprensión de que sus subordinados no son tan hábiles como él pensó que eventualmente contribuirán a su caída. Lo que es más importante, creo, es el liderazgo en los niveles inferiores. Lo que tienen a la izquierda son las fuerzas de los Habsburgo, ahí tienen a los comandantes de cuerpo. Se darán cuenta de algo acerca de los Habsburgo, otro axioma sobre el ejército de los Habsburgo es que sus generales son siempre viejos. Los generales de Estado Mayor, los hombres que poblaban el Hoffkriegrat tendían a ser un geriátrico, como ese tipo de tener que ser de 72 años para ser un hombre joven en Hoffkriegrat. Compárenlos a los del liderazgo de Napoleón. Con la excepción de Masséna, que es el viejo guerrero son jóvenes para ser comandantes de alto nivel. La razón de esto tiene mucho que ver con quiénes son algunas de estas personas, casi todo el mundo en el lado austriaco y es posible que pueda elegir un par de los nombres, los Hohenzollerns los Liechtenstein, los archiduques Luis, son todos nobles; Rosenberg es un Orsini; Colloredo de una de las familias principales del multinacional imperio austriaco, muchos hermanos del emperador en ese cuadro, de hecho hay cuatro.

Liderazgo, 1809
Cambios de liderazgo en el ejército francés.

Por otro lado, Napoleón tiene un problema de liderazgo: la gran Grande Armée, la que ganó sus grandes victorias en Austerlitz y Jena está a la izquierda, hay comandantes de división en ese ejército que serían unos excelentes comandantes del ejército. Para cuando lleguemos a Wagram, en 1809, hemos separado parte de la Grande Armée en España. De repente, el liderazgo no es lo que solía ser. Sin ninguna ofensa para personas como Oudinot, MacDonald o Grenier y el bávaro Wrede, no son personas como Augereau, o Soult o Suchet o incluso Ney, el chivo expiatorio del ejército napoleónico. Tan malo como Ney es, es mejor que la mayoría de la gente de la derecha y esto es un creciente problema: el ciclo de desgaste es algo que Napoleón no puede vencer. Napoleón no puede obviar la muerte de Lannes, no puede obviar el hecho de que la mitad de sus comandantes tienen que estar en España. Es un problema que ni su genio puede resolver. Su genio solo llega hasta cierto punto y si esto está pasando con los mariscales y los comandantes de cuerpo imaginen lo que está pasando con los oficiales subalternos cuando tienes dos ejércitos de más de 200.000 hombres; imaginen lo que está sucediendo en los escalones inferiores, imaginen de qué clase de soldados estamos hablando cuando Bernadotte, ese IX cuerpo son sajones, ni siquiera son franceses. Esto será un problema cada vez mayor para Napoleón: cuanto más grande se transforme, menos capaz será de manejarlo y, por supuesto, porque él es Napoleón, porque siempre ha ganado, no ve eso, así que, ¿qué sacamos de todo esto?

La legitimidad con los Habsburgo: María Luisa y Napoleón II.

Bueno, algunas cosas muy importantes pasan como resultado de esta guerra, una de ellas tiene que ver con el matrimonio de Napoleón. Napoleón está casado con el gran amor de su vida, Josefina, desafortunadamente para él, Josephine ya es demasiado mayor para tener un heredero. Napoleón necesita desesperadamente un heredero para continuar con su legado, todavía es un hombre relativamente joven, pero esas preguntas nunca podrán ser respondidas lo suficientemente rápido y, por lo tanto, como parte del acuerdo de paz, Napoleón se divorcia de Josefina bastante bien, le cede un lujoso palacio hasta que muere en 1814 y se casa con una princesa de Habsburgo, María Luisa. Piensen en el cambio que esto supone para Napoleón: ha sido el advenedizo, ha sido el revolucionario, ha sido el anti statu quo durante toda su carrera, ¿no?, se coronó a sí mismo en lugar de que el Papa lo hiciera. Ahora está casado con una Habsburgo. No hay manera más convencional para convertirse en convencional y en el statu quo aparte de casarse con una Habsburgo, y Napoleón lo ha hecho ahora. Ahora ella le dará muy rápidamente un hijo, el Duque de Reichstadt, que lamentablemente morirá a una edad muy temprana.

Como pueden ver, eso es un cambio radical para Napoleón, ahora se ha aliado con la potencia más antigua de Europa y esto realmente funciona. Cuando la coalición se está formando en 1813 para derrotar a Napoleón, los austriacos intentan todo lo que está a su alcance para no unirse a la coalición, intentan que Napoleón regatee, negocian tratar de conseguir que los aliados que contenten con que Francia sólo retroceda a sus fronteras de 1.795. No es hasta el final del año que Napoleón finalmente -básicamente- le dice a los austriacos que van a tener destronarlo y luego los austriacos se unen a regañadientes a la Sexta Coalición.

La desgracia de Bernadotte, o ser Carlos XIV Juan de Suecia.

Hablemos de Bernadotte. Bernadotte es una figura interesante por sus conexiones con la antigua realeza y nobleza francesa como un hombre que básicamente vino de la nada, Napoleón lo despidió por retirarse sin órdenes en Wagram a pesar de que su Cuerpo había sido atacado varias veces, acababan de recibir disparos de fuerzas amigas, básicamente estaban huyendo en desorden, hay muchas razones para que no les guste Bernadotte, una especie de esta figura arrogante y aceitosa. La recompensa de Bernadotte por ser despedido por Napoleón es convertirse en el rey de Suecia. La casa de Suecia no tiene heredero, han pedido que Napoleón les dé uno, así que él se desprende de su problemático mariscal sobre los hombros de los suecos. Los descendientes de Bernadotte son todavía monarcas de Suecia, fundó una casa real que es una de las pocas que sobreviven en Europa. se convierte en Carlos XIV Juan. Ese es otro factor importante en todo esto Napoleón pensó que estaba obteniendo un satélite en Suecia, fue desengañándose rudamente de esa noción cuando Suecia se unió a la coalición anti-Napoleón en 1813 y Bernadotte, de hecho, será uno de los principales comandantes del ejército, en esas luchas en el centro de Alemania que condujeron a la Batalla de las Naciones, en Leipzig.

Ahora lo que quiero concluir diciendo es que todo lo que estoy argumentando es solo cierto y aparente en retrospectiva: si Napoleón no hubiera invadido Rusia en 1812, si hubiera decidido más o menos retirarse y simplemente vivir el resto de su vida, nada de lo que sucedió en 1809 importaría más que el matrimonio, por supuesto, pero podemos ver que las semillas de la derrota de Napoleón se sembraron en 1809. La calidad del ejército francés está disminuyendo. Napoleón intenta reemplazarla con la cantidad, pero no funciona. Más importantemente, 1809 nos enseña que la guerra napoleónica requiere una simetría que requiere un ejército a ser mucho mejor que los otros, mucho más fácil de manejar mejor liderado, una mejor calidad, mejor ordenado.  De repente, no lo tenemos nunca más. El ejército de los Habsburgo en 1809 es un desastre, es una ruina. Gunther Rosenberg lo dijo y no tienes más autoridad que el buen señor Rosenberg, pero aun así se las arregla para luchar contra Napoleón hasta detenerlo, dos veces. Imaginen lo que podríamos hacer con un ejército que fuera, digamos, normal, lo descubriremos: Napoleón será derrotado. Napoleón es cada vez más, no está escuchando tanto su propia leyenda como el tipo de argumento anti-Napoleón que simplemente está haciendo las cosas de la manera en que siempre lo ha hecho. Se ve en una de sus famosas declaraciones. Cuando alguien le dijo que algo era imposible, dijo que esa palabra no era francesa. Porque después de todo, si eres Napoleón, si siempre has tenido suerte, si siempre has ganado, ¿por qué dejarías de apostar? ¿Por qué dejarías de tirar esos dados? Si siempre han salido sietes cuando juegas.

Comprensión Retrospectiva: El ejército francés en declive, pérdida de líderes en España y en la campaña, las propias faltas de Napoleón – El sistema de guerra napoleónico requiere buenas carreteras, suministros y capacidades del lenguaje, ninguno presente en Rusia – «No es posible no existe en francés» – La protección de la retaguardia conducida por menos tropas – «Guerra distribuida», la resistencia del sistema de cuerpos- No más victorias decisivas.

Cuando apostamos por ir a Rusia no te va a ir tan bien a menos que seas un mongol. Cada vez vemos más que el declive cualitativo de las tropas de Napoleón se verá en las zonas de retaguardia. Napoleón gana cuando Napoleón está a cargo de un ejército que se enfrenta a un ejército enemigo; las tropas napoleónicas lideradas por otra persona tienden a no hacerlo tan bien, piensen en la derrota de Eugenio en Italia. Cuanto más vulnerables son las áreas de retaguardia de Napoleón, sus enemigos tienen más los ejércitos del tipo francés con múltiples cuerpos para disputar esas áreas de retaguardia, será un problema mayor y, por supuesto, en 1813 los Aliados lo derrotaron al no luchar contra él, luchando contra otras personas, principalmente Ney. Distribuimos la guerra hasta el punto en que ningún hombre pueda controlarla más, literalmente fuera del rango de visión de un comandante. Eso es un problema para Napoleón porque quiere tener sus ejércitos en la mano, quiere comandarlos él mismo, es el Dios de la guerra, los guiará bien, es increíble ser el Dios de la guerra, pero si no estás en el campo de batalla, si el campo de batalla se encuentra a 200 millas de distancia o incluso sólo un cuerpo de ejército en la colina más próxima, sus comandantes de cuerpo va a tener que lidiar con ello, y esperas que tus comandantes de cuerpo sean buenos.

Existe el mito de que Napoleón nunca desarrolló sus subordinados. Napoleón absolutamente desarrolló a sus subordinados. Davout literalmente nunca habían tenido un mando de importancia antes de que Napoleón lo convirtiera en mariscal, él desarrolló a Davout, el problema es que no hay tantos Davouts y no tienes que ser Napoleón para ganar a Napoleón. Hay que tener más tropas y más cuerpos. Napoleón tampoco puede ganar la victoria en la batalla, ni siquiera ganando en Wagram gana la campaña, tiene que perseguir a Carlos hasta el norte. Austerlitz, Jena, Auerstadt van a ser cada vez más efímeros a medida que los aliados aprendan que no está mal perder una batalla, no tienes que rendirte, solo sigue luchando, solo sigue usando tus recursos.

Así que les daré dos conclusiones: una de ellas es positiva para Napoleón, así que veamos todo lo que hizo Napoleón en esta campaña; no puedes hacerlo mejor operativamente que el ciclo de Ratisbona, es la cumbre de Napoleón en su destreza militar, la maniobra de Landshut es el ejemplo de una guerra de nivel operacional bien hecha, sus enemigos son ineptos, no hay mejor ni otra forma de decirlo, los comandantes enemigos de Napoleón, esos comandantes de cuerpo que no saben lo que están haciendo en el lado austriaco, son sólo tipos que deambulan, porque no saben cómo luchar contra la guerra distribuida, el estilo de guerra napoleónico; sus soldados no saben realmente cómo pelear, no están muy bien entrenados, cuando literalmente estás solicitando el impuesto medieval de Hungría para la mano de obra que hicieron los austriacos, tienes algunos problemas con un ejército moderno en un mundo moderno. Napoleón casi ganó la Batalla de Aspern-Essling, a pesar de las enormes deficiencias a pesar de empujar a dos cuerpos para luchar contra seis cuerpos enemigos, a través de un río con su zona de retaguardia constantemente siendo interrumpida, todavía casi gana esa batalla, por supuesto, gana la Batalla de Wagram ahora tiene a Austria como un aliado dinástico con ese matrimonio de los Habsburgo, que le ha demostrado al ducado de Varsovia, a los rusos y a los prusianos que todavía tiene todo su antiguo fuego y, por supuesto, ellos todavía no quieren luchar contra Napoleón en el campo de batalla, ¿verdad?.

Napoleón Pros: Brillantez durante el ciclo de Ratisbona – Contínua ineptitud de sus enemigos – Casi venció en Aspern-Essling a pesar de graves deficiencias – Victoria decisiva en Wagram – Asegura alianzas, coaliciones y diplomacia – Boda con una Habsburgo – Demostró superioridad en todas las áreas bajo su control.

Así que déjenme darles todos esos mismos puntos como negativos. ¿Que sucedió cuando Napoleón entregó su ejército a alguien que no era Napoleón? Berthier. Cosas malas. Napoleón no puede estar en todas partes, podrían ser una novedad para él, pero no puede. No confiará en Berthier en el futuro, el ciclo de Ratisbona es una indicación temprana de que de todos los problemas que enfrentará en la campaña de 1813; sus buenos subordinados están muriendo, están siendo reemplazados por personas mediocres como mucho, de nuevo, sin ofender a los MadDonald’s, Oudinots del mundo, pero no son Lannes, no puedes reemplazarlos. Los ejércitos enemigos se están volviendo más simétricos, se parecen más a los ejércitos de Napoleón, al menos eso significa que son más difíciles de vencer; ya no puede ganar la victoria relámpago decisiva, está perdido, lo perdió en Aspern-Essling, perdió su aura, esa mística que lo siguió en torno suyo, que Wellington de una manera célebre dijo que valía 40.000 hombres en el campo de batalla. Él puede ser derrotado, él es humano, puede que no lo parezca, pero él es en realidad humano: si puede ser derrotado una vez, puede ser derrotado de nuevo. Wagram fue una pelea fea, hay una razón por la que no nos enfocamos mucho en eso, no hay muchas pinturas heroicas que salen de Wagram porque un montón de austriacos y un montón de franceses que luchan brutalmente sobre un pueblo al este de Viena, no hace mucho por el romance, es más como un montón de gente matándose entre sí y nada más, y no una batalla deseable.

Napoleón Contras: El Ciclo de Ratisbona casi fracasa por Berthier – Contínuos problemas con enemigos y subordinados – Aspern-Essling su primera clara y admitida derrota en un campo de batalla como Emperador – Wagram una lucha encarnizada que ganó por poco – Diplomacia tenue en el mejor de los casos, basada en el temor y en su imagen – Boda con una Habsburgo – Un simple fallo provoca la caída del sistema.

La diplomacia de Napoleón es tenue de una manera ejemplar. Todos los aliados que se aseguró y ganó después de esta guerra, en realidad solo están allí mientras él gane y, además, se ha encadenado a la casa de Habsburgo. Sí, eso podría darle legitimidad a su reinado, también brinda un apoyo bastante grande, porque mucha gente en Europa no comulgan particularmente con los Habsburgo, una gran cantidad de personas en Europa quiere la tierra de los Habsburgo, como los rusos, no puede no ser lo positivo que podría parecer ser y por supuesto en última instancia, Napoleón demuestra una vez y otra vez y otra vez su genio, y como yo sigo elaborando cuando se quita ese genio cuando tiene un solo punto de fallo en su institución, en última instancia fallará, de alguna manera en algún momento.

Por lo que vemos en esta campaña de 1809 son las semillas de lo que luego causará la caída de Napoleón y yo quiero señalar un par de libros importantes en esta campaña. Los argumentos que he presenté son tomados en gran parte de las dos primeras entradas aquí, en la lectura sugerido última lista de Robert Epstein, Napoleon’s Last victory que es el primero que lanzó esta idea de la campaña 1809 como este evento transformador como el nacimiento de la guerra moderna como él lo dice porque ahora finalmente tenemos simetría en el campo de batalla, tenemos dos ejércitos organizados de la misma manera, si no necesariamente cualitativamente iguales, y luego el trabajo de John Gill es un relato magistral de tres volúmenes de toda la guerra en el Danubio explica esto. Si están interesados en el lado austriaco, Gunther Rothenberg en Napoleon’s Great Adversary luego he lanzado una especie de libros de lectura napoleónicos estándar allí.

Así que lo que espero que saquemos de esto son los problemas estructurales importan, los problemas personales importan, podemos centrarnos en España, podemos centrarnos en Rusia está bien si no les he convencido de que esos son menos importantes al menos de lo que previamente pensaban, pero espero que les haya convencido de que la campaña de 1809 nos muestra todos los defectos de Napoleón nuevamente, solo visibles en retrospectiva si decidiera que tenía suficiente después de 1811, no sería un problema porque perdió. Podemos ver que esas semillas se sembraron en 1809. ¿Preguntas?

PREGUNTAS

[Pregunta]: «Sobre la cuestión estructural cuando los ejércitos de Napoleón alcanzaron ese nivel de 200.000, ¿Hay algún indicio de que comenzó a reconocer que las innovaciones que le habían ganado tantas victorias en los años anteriores necesitaban una nueva ola de innovaciones?»

[Respuesta]: «Mm-hmm, esa es una excelente pregunta, es una excelente pregunta relacionada básicamente con si Napoleón se dio cuenta de que necesitaba más niveles para agregar al que creó con el Cuerpo y la respuesta corta es no. Napoleón en realidad no fue un gran innovador en muchos formas, él heredó en gran medida un sistema militar de los ejércitos que lo precedieron de la Revolución Francesa, el cuerpo de ejército es básicamente una consecuencia del sistema de división, por lo que Napoleón no pensó en añadir escalones más allá. Ahora, en defensa de Napoleón, nadie pensó en añadir niveles hasta después de la Primera Guerra Mundial, así que realmente no vemos ese escalón de nivel superior, el Ejército de campaña, el Grupo de Ejércitos, no los vemos emerger hasta mucho más tarde; realmente requieren comunicaciones modernas; realmente necesitas al menos comunicaciones por cable para que funcionen bien, pero uno de los errores que comete mucha gente es suponer que Napoleón inventó todo lo que hizo, que todo salió a la luz de su cabeza en el campamento de Boulogne en 1803, pero es realmente un adaptador, es como los romanos, ¿verdad? No inventó nada, pero se adaptó muy bien y ahora inventó cosas especialmente en el lado político de la casa, pero en el lado militar es más de un adaptador y no, nunca se le ocurrió que su alcance excedería su capacidad, esa es su gran fortaleza porque por supuesto es lo que lo motiva a apostar para hacer las cosas que hizo. Un Napoleón que creyera en sus propias falacias no habría invadido Italia en 1797, pero ese también es el Napoleón que se niega a rendirse después de Leipzig, sí, es una excelente pregunta.«

[Pregunta]: «Cuando Napoleón abandona el teatro de guerra ibérico, ¿es una muestra de la caída de liderazgo en el lado francés?«

[Respuesta]: «Una pregunta interesante sobre España, por lo que Napoleón abandona España a fines de 1808, el país ha sido ocupado por cientos de miles de tropas francesas y aliadas y lo que yo diría es que España en realidad no es un problema para Napoleón a pesar de la presencia del ejército anglo-portugués bajo el mando de Wellesley, más tarde, el duque de Wellington, a pesar de las partidas, a pesar de que las Cortes están en Cádiz, a pesar de todos los problemas con España, en realidad no es un problema tan grande hasta que lo sea, y la razón por la que lo digo es que el ejército anglo portugués está asentado en Portugal. Los franceses no pueden llegar a ellos, pero cada vez que un ejército francés se concentra contra ellos, corren de regreso a Portugal; no se quedan a pelear, eso sucede tres veces. Entonces España requiere recursos humanos, pero no requiere el tipo de concentración y esfuerzo que los británicos quieren, para que los británicos luego puedan vender el mito de que vencieron a Napoleón debido a su úlcera española. Así que lo que hace Napoleón es dividir a España en una serie de comandos como bajo José el rey, bajo personas como Suchet y él básicamente les asigna áreas geográficas y, por ejemplo, en el este, solíamos ver todo el reino de Aragón, no hay muchos problemas, no hay ejércitos convencionales, realmente hay un cierto número de partidas, pero está en gran parte controlado y, por lo tanto, es un problema menor de lo que podría parecer ahora.

Cuando Wellesley finalmente dobla la esquina en 1813, cuando los otros aliados están derrotando a Napoleón, entonces es un gran problema porque luego hay un ejército que invade España. Pero recuerden que los británicos no invaden, disculpe, hay un ejército invadiendo Francia, recuerde que los británicos no invaden Francia hasta 1814, hay algo cerca de la frontera en 1813, pero no hasta que los aliados han derrotado decisivamente a Napoleón los británicos realmente se aventuran fuera del área al sur del Ebro. Sí, así que creo que es por eso que yo diría que España es un problema menor de lo que la gente tiende a pensar, sí, buena pregunta.»

[Pregunta]: «Has hablado un poco acerca de que los mariscales se desgastaron en la campaña de 1809 y también de que el cuerpo de generales se desgastó. Mi pregunta es ¿ves ese mismo tipo de problema en las filas y tropas alistadas?, es decir, ¿se están volviendo menos experimentados, menos enérgicos, menos confiados?»

[Respuesta]: «Esa es una buena pregunta, si el mariscal, si los comandantes y los comandantes de cuerpo se están desgastando, tiene sentido que los hombres también lo estén, la respuesta corta es sí. Ves el mismo desgaste, pero lo que realmente ves es que el sistema francés es muy bueno en el entrenamiento de admisión y produce un producto que es competente, lo que realmente duele es perder a los veteranos, perder a las tropas de élite, parte de la Guardia se quedan en España, eso es un problema, aunque Napoleón no usa la Guardia de la manera que cabría esperar. Y también está perdiendo muchos caballos. Mencioné ese punto al principio, es un gran problema no tener los caballos que necesitas durante este período, saben, pensemos en los problemas de elaborar un sistema de armas, no puedes elaborar un caballo: tienes que hacerlo crecer, tienes que entrenarlo, se necesitan años y, de hecho, se necesitan generaciones para entrenar a la caballería adecuada en este período, porque tienes que criar los caballos de la manera correcta, los necesitas para trabajar. Así que una de las grandes cosas que sufre Napoleón después de la campaña de 1812 es que pierde todos sus caballos en Rusia, por lo que tiene que intentar reunir una caballería. y simplemente no funciona, su caballería nunca es la misma, así que sí, ciertamente hay una disminución cualitativa, aunque no tanto como podría pensar, como dije, el sistema francés es muy bueno para convertir a las personas en soldados que simplemente están llenos filas de personas que tal vez eres un poco demasiado joven, un poco demasiado viejo, gente aliada, como mencioné todo el cuerpo de Bernadotte es sajón, tienes también bávaros y esos pueden pelear bien, por lo que muchas de las tropas italianas de Napoleón, por ejemplo, pelearon tan bien como los veteranos franceses, pero eventualmente no va a funcionar tan bien. Sí, así que el sistema ayuda a superar eso, pero no es mucho más lo que puede hacer, es una buena pregunta.»

[Pregunta]: «Es en parte una pregunta relativa a los caballo y la caballería, si se duplica el tamaño del ejército, el doble de cuerpos, ¿qué demandas logísticas se imponen en los cuerpos, en los ejércitos y en su turno en los comandantes?»

[Respuesta]: «Es una excelente pregunta acerca de cómo si el ejército tamaño está aumentando entonces, ¿cómo podemos hacer frente a la logística de apoyo de suministro. La respuesta breve es que necesita más recursos humanos para él, pero, por supuesto, esos recursos humanos del ejército van a ser dirigidos hacia el frente, especialmente cuando Napoleón comienza a perder, ahora, uno de los grandes mitos de Napoleón fue que su logística falló en la campaña rusa. En realidad su logística fue maravillosa en las etapas de planificación y ejecución hasta que llegó el desorden de la retirada. Por lo que la escala de los ejércitos contrasta con la escala del trabajo de Estado Mayor que entra en los ejércitos y los franceses esencialmente inventan el Estado Mayor por debajo del nivel de Estado Mayor General, por supuesto los prusianos inventan el Estado Mayor General, pero el tipo de trabajo mundano, cotidiano de Estado Mayor, en el supuesto del término francés, fue inventado por los franceses. Por lo que son los que realmente ponen todas estas cosas juntos diciendo: «Hey, está bien, tenemos ejército, tenemos una buena infantería, caballería necesitamos gente detrás de ellos para alimentarlos, necesitamos organizaciones gubernamentales para hacer eso». En 1800 Napoleón toma las empresas de logística privadas y las lleva al gobierno, así que sí, ves lo mismo la escala en los sistemas logísticos que se ven en el tamaño del ejército pero con el tiempo irás a medio ritmo, hacerlo bien para que 750.000 hombres más o menos, el ejército que entra en Rusia en 1812, sólo puedes tener una gran logística para igualar eso y, como dije, lo hacen mucho mejor de lo que la gente les da crédito en la primera parte de esa campaña, pero eventualmente el tiempo nos lo dirá. Por otro lado, está luchando en algunos de los países más ricos y productivos y con el terreno más fácil del mundo, así que mientras estés en el centro de Alemania, siempre que estés en Italia, siempre hay un pueblo en el que puedes conseguir comida. Cuando vayas a Polonia, problemas. Buena pregunta.«

[Pregunta]: «Los franceses tenían, yo supongo, un equivalente de un West Point o Sanders para desarrollar oficiales para el ejército?»

[Respuesta]: «Es una excelente pregunta si los franceses tenían esencialmente una escuela de Estado Mayor o una Academia Militar. La respuesta corta es no, y curiosamente había habido varios intentos de crear una especie de escuela de Estado Mayor en Francia, tanto al final del Antiguo Régimen como durante la Revolución y durante el período napoleónico. Hay escuelas, hay muchas escuelas, sin embargo, esas escuelas son escuelas técnicas, por lo que hay una escuela de artillería, necesitas técnicos en tu artillería, hay escuelas para otras ramas, así que hay escuelas de logística, por ejemplo, pero me alegra que hayas hecho esa pregunta porque vuelve a ese punto del Estado Mayor. Recuerden que el concepto de Estado Mayor General lo inventaron los prusianos más tarde, así que gran parte de la visión retrospectiva del mariscal de campo de Napoleón, su falta de subordinados en desarrollo es básicamente que él no inventó el Estado Mayor alemán de Moltke, no se pensó en desarrollar ese tipo de organización para un Estado Mayor, para el detalle de un Estado Mayor contemporáneo: significaba planificar marchas, significaba planificar la logística, no significaba lo que pensamos de él como este tipo de educación militar profesional que fluye desde la academia militar hasta la universidad superior si eso tiene sentido, así que la mentalidad simplemente no está ahí, tienen muchos mecanismos de capacitación de oficiales que son básicamente escuelas técnicas si eso tiene sentido y hay, como dije, hay esfuerzos para crear personal colegios de Estado Mayor, pero no, no en la forma en que pensamos en ellos.»

[Pregunta]: «Tengo una pequeña pregunta aquí y que tiene que ver con las operaciones de tendido de puentes de Napoleón. El ejército de Napoleón tenía un increíble sistema de tendido de puentes portátil que podría construir un cuarto de milla de puentes (400 m) en un día, con órdenes y llevar todos esos puentes con ellos. Mi pregunta es ¿Cómo son todos esos elementos de los puentes cuando intentan cruzar el Danubio, varias veces, tan rápido, durante Aspern-Essling?, todo eso ese tipo de recursos.»

[Respuesta]: «Mm-hmm esa es otra excelente pregunta, ¿qué es básicamente lo que hacen los ingenieros durante Aspern-Essling cuando los ejércitos no pueden cruzar el Danubio, y la respuesta es que están construyendo puentes tan rápido como pueden, el problema es que los austriacos los están destruyendo más rápido de lo que pueden construirlos, por lo que cada vez que los ingenieros hacen un trabajo heroico, Aspern-Essling es el triunfo de la ingeniería militar. Cada vez que hacen un trabajo heroico en agua helada, recuerde que es primavera en Austria, el agua no está caliente, cada vez que lo hacen bajo fuego, bajo un constante ataque, un molino gigante que está en llamas viene y rompe el puente. Así que para que puedas tener tantos recursos con puentes como quieres, los franceses tienen de lejos los mejores ingenieros militares de todas las grandes potencias, pero no es mucho lo que puedes hacer contra ese tipo de físicas y es por eso que ves en Wagram que Napoleón construye todos los puentes auxiliares y todo el sistema de defensas, porque él había intentado básicamente saltar sobre el río y no haber de pasar por todo el proceso de Estado Mayor, si eso tiene sentido, sí, buena pregunta, ¿cualquier otra cosa? Está bien, gracias a todos por venir.»


Fuentes:

1) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

Imágenes:

a) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón, por Jonathan Abel (I)

Tiempo de lectura: 50 minutos

Dr. Cotter, el director del Command General Staff College en Fort Leavenworth: «Muchas gracias, y es que es genial ver de nuevo tantas caras conocidas aquí, gracias. Gracias por su apoyo a este programa en el que nos gusta mucho participar y este es el evento inaugural de nuestros Puntos de Inflexión para 2020 y tenemos un gran menú de cosas por venir, el número uno, por supuesto, será la presentación del Dr. Abel de Napoleón y la Quinta coalición. El Dr. Abel ha sido miembro de la facultad de DMH desde 2017. Llegó a bordo después de recibir su doctorado en la Universidad del Norte de Texas, es el autor de un libro sobre «Guibert, el padre de la Grande Armée de Napoleón»; sus intereses no son sólo napoleónicos, tiene una amplia área de intereses, la mayoría de ellos en la historia europea, pero también en la antigua Roma y Grecia, por lo que por favor, ayúdenme a dar la bienvenida al Dr. Jonathan Abel, por favor.»

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón

«Gracias y buenas tardes, así que he titulado mi presentación, como pueden ver, la guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón, y si saben algo sobre Napoleón, si saben algo sobre su carrera y su historia y especialmente su carrera militar, puede parecer un poco desconcertarte para ustedes, porque está bastante bien establecido que Napoleón tuvo dos puntos de inflexión bastante definidos: uno de ellos en España, las primeras invasiones en 1807 para apoderarse del estado en 1808, el famoso cuadro del 2 de mayo que ven allí, el levantamiento de las partidas españolas… Ese es un punto de inflexión. Napoleón se empantana en España, pero más que nada, España es un punto de inflexión porque los británicos estaban allí. Leemos la mayor parte de nuestra historia en inglés, los británicos, por supuesto, tienen el monopolio de la historia escrita en inglés durante un tiempo, adoptamos muchas de esas costumbres y eso no quiere decir que España no sea importante o no sea un punto de inflexión, obviamente lo es, pero creo que es importante que se haya exagerado, especialmente nuevamente en el mundo anglófono porque ahí es donde se están los británicos, es donde se enfocan, no se enfocan tanto en cosas que están lejos de eso, lo que significa que eso es lo que los académicos estadounidenses también han hecho durante mucho tiempo. No creo que España sea ​​un punto importante o tan impactante como a menudo se dice que es, simplemente porque lo que Napoleón estaba haciendo allí lo está haciendo en muchos otros lugares, no en el mismo grado ni en la misma magnitud, pero no es tan importante como podría parecer.

Otro punto de inflexión como se ve allí en la esquina superior es, por supuesto, Rusia. Cuando Napoleón invade Rusia, la guerra original de 1.812, un ejército masivo de casi un millón de hombres, gran parte del cual se deja detrás, una gran parte es destruido y luego, por supuesto, a partir de entonces Napoleón está a la defensiva hasta que finalmente tiene que abdicar, que obviamente también es un punto de inflexión. Aunque lo que voy a proponer en esta charla es que 1809 es un punto de inflexión porque podemos ver las semillas de su derrota sembradas allí. Muchos de los elementos de lo que eventualmente lo derribará y lo que eventualmente contribuirá a su caída, se ven por primera vez en 1809 de una manera que no vemos en España antes de eso y de una manera que Rusia de alguna manera capitaliza, y en particular una de las razones por las que 1809 se ignora o al menos se pasa por alto a favor de estos otros dos es que no es realmente tan dramático. De lo que voy a hablar mucho hoy, sí hay drama, sí hay romance, hay grandes batallas, la primera derrota de Napoleón en un campo de batalla, pero en realidad lo que estamos hablando es una serie de cambios estructurales y una serie de problemas con personalidades que son mucho menos dramáticos, mucho menos interesantes y obviamente mucho menos impactantes que otros puntos de inflexión propuestos, pero no menos importantes y lo que voy a argumentar es que son primordiales, como veremos.

Así que la guerra de la Quinta Coalición, en 1809. 1809 es un mundo que es muy amigable con Napoleón. Él es esencialmente el amo de cada parte de Europa en la que él desea estar, por supuesto, con la advertencia de esa esquina superior izquierda, no puede llegar a Gran Bretaña, por lo que está fuera de su alcance, pero casi todos los demás están bajo su control de alguna manera, o los controla directamente, las áreas azul oscuro que pueden ver, indirectamente controla las áreas azul claro que denotan estados vasallos, estados bajo control o protección francesa, notarán que incluye Portugal de alguna manera durante este período. Los estados que son aliados franceses. voluntariamente o no, incluyendo las grandes potencias de Prusia, Austria, España como ex gran potencia y Rusia. Rusia es un aliado de Francia durante este período, y los otomanos están en el sur haciendo cosas otomanas. Realmente no hay nadie que desafíe a Napoleón en el continente en 1809, de hecho, de todos los períodos de tiempo entre la autocoronación de Napoleón como emperador y su caída, este es el momento en el que lo que menos se esperaría que ocurriera es una gran guerra, pero habrá una y tiene un montón que ver con las personalidades involucradas. La personalidad principal, por supuesto es el propio Napoleón, ha sido emperador hasta ese momento durante cinco años, casi exactamente cinco años, ha estado en el poder durante diez años, ha estado en servicio activo para el estado francés, en el ejército francés, durante casi quince años Y esa es una estadística reveladora porque Napoleón dijo célebremente, o pudo haber dicho que un general tiene diez buenos años. Bueno, estamos pasando del punto de los 10 años de Napoleón, como veremos. Napoleón es el genio militar, es el prototipo de genio militar junto con gente como Alejandro Magno y también es un genio político, y tendemos a dejar de lado la importancia de su poder político, su poder sobre el Estado francés y el Imperio francés en la historia militar, pero eso es tan importante como su papel como líder militar. Él puede tomar los recursos de esta vasta red de tierras controladas, de vasallos de aliados y él puede inclinarlos hacia la guerra de una manera que nadie desde Alejandro Magno había podido hacer y eso es de vital importancia para su capacidad para librar la guerra, el hecho de que él es tanto un genio administrativo como militar.

Ahora la historia de la campaña de 1809 nos va a llevar a la Austria de los Habsburgo y la figura clave allí por el lado militar es el Archiduque Carlos, que verán a menudo que se escribe Charles al estilo francés en los libros. Carlos es el hermano del emperador, Carlos es una figura interesante, él es el que pasa por un genio militar en la Austria de los Habsburgo. Es muy inteligente, entiende la innovación militar, entiende lo que los franceses han hecho para impulsar la innovación militar durante los períodos revolucionario y napoleónico, pero él está maniatado por una serie de consideraciones: nunca tiene el poder que quiere, nunca tiene el mismo poder que tiene Napoleón para poder seguir rehaciendo elementos del estado y el ejército austríacos, para modernizarlos. Hablaremos un poco sobre ello específicamente. También le falta el genio coronado que Napoleón tiene; Carlos es una especie de genio, pero él es un genio del procedimiento: tiene un cierto tipo de genio que no tiene todo lo abarca. Él no puede simplemente mirar un problema y solucionarlo: se abre camino a través de él, pero si están familiarizados con la Austria de este período, una Austria de cualquier período, hay muchas cosas de las que tiene que preocuparse: es lenta, hay una gran cantidad de burocracia, Austria inventó el Estado Mayor en el mundo occidental no para que puedan funcionar sus militares mejor pero sólo para generar más papeleo. Por lo que tiene que hacer frente a eso, pero él va a ser el comandante de las fuerzas austriacas en esta guerra y hablaremos específicamente sobre por qué eso es tan importante en un momento. Ahora bien, él no quiere una guerra que es una parte crucial del comienzo de este proceso. Carlos, el comandante de las fuerzas austriacas no quiere pelear una guerra. Desafortunadamente su hermano sí quiere, y su hermano tiene el único voto que cuenta, porque su hermano es el Emperador. Ahora notarán que su hermano está en un lugar interesante.

Su hermano Franz o Francisco solía ser el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y el Sacro Imperio Romano Germánico se disolvió, así que él tiene la dudosa distinción de ser el hombre que acabó con el único Reich de mil años y lo reemplazó con el Imperio Austriaco, que más tarde se convertirá en el Imperio Austrohúngaro, por lo que no es una plaza interesante, como miembro principal de su familia está tratando de navegar por las aguas del nacionalismo, de la revolución, del período napoleónico, está tratando de mantener a flote este estado de los Habsburgo. También está preocupado por su hermano porque Napoleón una vez le ofreció a Carlos el trono de Austria, si quería ser un vasallo francés. Independientemente de la respuesta de Carlos de si quería o no esa oferta, eso automáticamente lo convierte en sospechoso; así que cuando dice que tenemos que hacer una reforma militar cuando dice que tenemos que ser más como los franceses, como los revolucionarios franceses, pueden imaginar cómo Francisco escucha eso. Susurrando en la otra oreja de Francisco está es el tipo que ven a la derecha, Stadion, el Ministro de Asuntos Exteriores, más o menos el impulsor de eventos en Austria después de su derrota en la guerra de la Tercera Coalición en 1805. Stadion quiere luchar, quiere una guerra. Es posiblemente la única persona más beligerante en la Europa anti napoleónica en 1809. Él no escucha los temores de Carlos de que el austriaco ejército no está preparado, él sólo quiere luchar. El objetivo de Stadion es librar a Europa de Napoleón, que es una meta muy elevada para alguien en Austria, la Austria que quedó aplastada por Napoleón en 1805; pero llevan siendo amigos el tiempo suficiente, él acumula suficientes recursos, aliados en la corte hasta que finalmente convence a Francisco a finales de 1808 que es el momento de ir a la guerra de nuevo porque, por supuesto, Napoleón está distraído en España. A principios de 1808 Napoleón toma el control de España, ambos reyes españoles son destronados, técnicamente ambos abdican. Napoleón ahora está comprometido en colocar a su hermano en el trono, está lidiando con la rebelión de las partidas, también está lidiando con los británicos y los portugueses, así que está distraído, ahora es el momento de que Austria ataque. Ese es el mensaje de Stadion. Carlos no quiere hacerlo, pero por supuesto, como dije antes, hay un voto que cuenta y ese es el voto de Francisco, así que, a últimos de 1808, los austriacos dicen que van a ir a la guerra.

Esta es una mala idea, ¡Revelación! En guerras anteriores y en todas las otras guerras de coalición, en realidad hay una coalición, hay múltiples grandes potencias que luchan contra Francia. No es el caso aquí. Técnicamente lo es, porque lo común en todas las coaliciones son los británicos, los británicos siempre están ansiosos siempre por pagar dinero para morir por ellos luchando contra Napoleón. El problema es que solo los británicos están en esta guerra, como pueden ver. Recuerden que Napoleón está aliado con Prusia y Rusia, incluso si eso significa que no van a luchar activamente contra Austria en esta guerra, significa que tampoco van a luchar por Austria y si ustedes son los austriacos, esta es una guerra que van a tener que luchar por sí mismos. Los británicos van a costearla, van a financiarla gustosamente, pero no van a poner un gran ejército en el continente. Ya tienen fuerzas comprometidas aquí en España, pero lo más importante, no es como los británicos hacen las cosas. Son una potencia naval, son una potencia bancaria, no son una potencia terrestre, así que Austria que se encuentra sola contra el poder del Imperio francés, posiblemente en su punto más alto, por eso dije que esta es una mala idea, aparentemente Stadion no podía interpretar el mapa. El gran plan de Stadion es que Prusia va a entrar en la guerra en el lado austriaco. Si saben algo de la historia entre Prusia y Austria quizás no es una buena idea. Rusia va a permanecer neutral, el pueblo alemán se levantará para liberarse ellos mismos del gobierno napoleónico y van a ganar todas las batallas. Cualquiera de ellas es dudosa, todos son una mala idea, pero ese es el plan con el que Austria va a la guerra a principios de 1809.

Así que caminemos a través de la guerra, hablemos de lo que realmente sucedió en la guerra. porque eso nos va a llevar a entender por qué esto es tan importante, por qué importa el conflicto. Como mencioné, la mayor parte del enfoque de Napoleón y una buena parte de sus fuerzas están en España, lejos de Alemania central, que es el escenario que tendrá esta guerra. Pueden ver las fuerzas que ambos lados tienen a mano. Cuando la guerra comienza de nuevo a principios de 1809, las fuerzas de Napoleón están dispersas en un área muy grande, la mayor parte de ellas lo que se conoce como el ejército de Alemania, como se puede ver en el centro, en la parte superior del mapa. Tiene otra fuerza bajo el mando de su hijastro Eugenio en Italia, así como una tercera fuerza mucho más pequeña, la he etiquetado como un cuerpo. Es en realidad una división o incluso una brigada al mando de Marmont en la provincia de Dalmacia, que es el puerto comercial de Ragusa, que ahora es Dubrovnik, por lo que hay tres teatros principales, como veremos en esta guerra, en realidad dos teatros principales y uno menor. Ahora esto se ve bien, parece que Napoleón tiene todas sus fuerzas en la mano y puede lidiar fácilmente con el problema. En realidad, estas fuerzas están dispersas, son esencialmente una fuerza de ocupación, la mayoría del resto de sus fuerzas están en España, la mayor parte de sus fuerzas están en España y no solo me refiero a que, como algunos de sus comandantes están en España, algunos de sus cuerpos están en España, es posible que noten que faltan algunos nombres famosos de Napoleón en este mapa. Ney está en España, Soult está en España, Suchet está en España pero también partes de estos cuerpos están en España, por lo que cuando Napoleón se apodera de España el año anterior, retira batallones de estos cuerpos y los envía a España, a veces retira brigadas enteras y divisiones fuera de estos cuerpos. El único Cuerpo que se no se toca es el III cuerpo de Davout que ven casi exactamente en el centro, en la parte superior del mapa. El III cuerpo de Davout es el único cuerpo que ha sido el mismo cuerpo, mismos comandantes, mismas unidades básicamente desde su formación en 1804 hasta 1809. Todos y cada uno de estos han sido elegidos para ser oficiales superiores, suboficiales, oficiales no comisionados- Hombres, equipos y caballos por lo que, en muchos sentidos, este ejército es un tigre de papel que le dice a Austria: “Tal vez este es el momento de intentarlo”. Lo notarán también si están familiarizados con la era napoleónica, una de las razones por las que elegí esto está en este mapa y es que los austriacos ahora tienen un cuerpo de ejército, los austriacos han adaptado gran parte del sistema francés, organizativamente, tácticamente, idealmente, operativamente, en su ejército. Por el mero hecho de que tienen formaciones del tamaño de un cuerpo a imitación de las formaciones napoleónicas o formaciones de armas combinadas, ejércitos en miniatura diseñados para actuar de forma autónoma, que pueden actuar juntos en un ejército de campaña más grande va a tener un efecto muy importante en esta campaña como veremos.

Ahora el plan austríaco, el plan de Carlos es invadir Baviera que es el principio y el final del mismo. El rio Isar río como usted ven, perdonen el río Inn, como pueden ver, es el límite con Baviera. Stadion quiere librar a Europa de Napoleón, como dije, eso es todo lo que llegó de su planificación, por lo que Carlos pensó: “Bien, solo voy a avanzar hacia el oeste por el Danubio y veremos lo que sucede”. Recuerden que parte de esta estrategia es que el pueblo alemán se levantará contra Napoleón, ¿no? en particular, si notan que en el centro del mapa está esa región del Tirol, que es una región fronteriza entre Alemania e Italia. A los tiroleses no les gustan los forasteros, especialmente no les gustan los franceses, no les gusta el hecho de que les hayan entregado a Baviera, quieren que vuelvan los Habsburgo. El único lugar donde se producirá el levantamiento es en el Tirol, la gente del Tirol se levantará, en particular el mayor grupo de ellos dirigido por un posadero, Andreas Hofer y esa área tendrá realmente lo que hoy reconoceríamos como una insurgencia. Ningún otro lugar, pero este lugar por lo menos lo hará, es por eso que hay un cuerpo de Austria aposentado en Innsbruck, cuyo propósito es cooperar con la insurgencia y esperar el levantamiento en todo el resto de Baviera y el resto de Alemania. También está esta fuerza hacia abajo aquí abajo, otro de los hermanos del emperador, tenía un montón de hermanos, del archiduque Johann, Juan, su trabajo es tomar Italia; los austriacos han lamentado mucho el hecho de haber perdido Italia, que Napoleón les quitó, así que el trabajo de Juan es derrotar al hijastro protegido de Napoleón, Eugenio y que se retire y luego, por supuesto, las maniobras que están sucediendo hacia abajo alrededor de Dalmacia, para reducir Ragusa también, ya volveremos a ello.

Así que Carlos va a tomar la mayor parte del ejército y marchar a lo largo del Danubio y con suerte ver lo que sucede, que suena como una mala planificación militar. Bienvenidos a Austria. El plan de Napoleón es, básicamente, sobrevivir. Napoleón está en España y muy temprano en 1809 se desplaza él mismo porque hay una conspiración en París, hay un grupo de personas, incluido su ministro de Asuntos Exteriores, Talleyrand, incluido su ministro de la Policía, un tipo llamado Fouchet es uno de los grandes personajes del periodo napoleónico que están conspirando, trabajando para expulsar a Napoleón del trono, que no es una conspiración grave pero es suficiente para traerlo de vuelta a París. Así que Napoleón está París cuando todo esto está sucediendo. Napoleón sabe de una larga historia que los austriacos se movían lentamente, que es un axioma sobre el ejército austríaco, de hecho, el gran historiador del ejército austríaco Gunther Rothenberg, dijo que si hay que decir una cosa sobre los austriacos es que se mueven lentamente. De modo que Napoleón espera que tener mucho tiempo cuando comienza a ver a estos cuerpos reunidos, este no es un proceso rápido, esto lleva meses. Napoleón asume que tiene hasta la primavera, asume que tiene hasta finales de marzo. Desafortunadamente y tal vez sea un indicador de cómo irá esta campaña, los austriacos están listos mucho antes que eso, están listos tan rápido que, como habrán notado si miran el denominador de la unidad del ejército de Alemania, Napoleón no va a mandarlo. Va a tener que recurrir a que su jefe de Estado Mayor, el mariscal Berthier, como comandante del ejército. Ahora bien, Berthier es el primero entre los mariscales, él es posiblemente el subordinado más confiable de Napoleón, él es el prototipo de jefe de Estado Mayor, es fantástico tomando las órdenes de Napoleón, traduciéndolas para los subordinados y haciendo funcionar la máquina de guerra de Napoleón; no es un buen comandante de campaña, nunca ha tenido un mando de campaña significativo y, como pueden ver, le han entregado para mandar un gran ejército. No lo manejará bien, no tendrá idea de dónde están sus fuerzas y, como los austriacos se están moviendo mucho más rápido de lo que Napoleón anticipa, casi logrará que este ejército sea destruido. Es un problema al que aludiremos nuevamente.

Como dije los austriacos están listos mucho más rápidamente de lo que Napoleón espera. Él esperaba que fuera esa especies de elaborar tranquilamente su camino a través de los problemas en París y luego a ir al frente y tener los ejércitos dispuestos para fines de marzo y luego tal vez comenzar a luchar hacia fines de abril. Estas no son cosas que se muevan rápidamente, llevan un tiempo, durante un período en el que los austriacos lo superan. Tal vez por primera y última vez en la historia austriaca que se anticipan a alguien. Carlos maniobra su ejército con bastante rapidez, no solo para los estándares austriacos, sino también para los estándares de 1809 al oeste a lo largo del Danubio hacia Baviera, como hemos dicho, cruzando el Inn y recuerden que esa no es la única parte de esta campaña que los austriacos han planeado: Juan realmente se las arregla para hacer un progreso significativo en Italia, como veremos peleando hacia el sur, idealmente tratando de recuperar Italia, pero al menos derrotando al ejército allí. Por lo que Napoleón está fuera de juego. No tiene a sus buenos comandantes, le falta una buena parte de su ejército, él no está allí. Por lo que le da órdenes a Berthier de reorganizar el ejército para retirarlo y permitir que los austriacos extiendan sus líneas de suministro, ya que los austriacos están teniendo problemas a pesar de que se mueven rápidamente, están empantanados por el lodo, por el mal tiempo y la tradicional lentitud austriaca promediaba alrededor de 10 a 15 kilómetros por día, que es todavía bastante lento para el período. Por lo que nos va a conducir a la primera parte de esta campaña lo que se conoce como el ciclo de Ratisbona: se van a pelear una serie de batallas alrededor de la ciudad de Regensburg, que los franceses llaman Ratisbona, que es de donde recibe su nombre.

Berthier tiene un problema, ese problema es que los austriacos están frente a él y no puede hacer nada al respecto. Mientras los austriacos avanzan hacia el oeste, Berthier emite una serie de órdenes a los comandantes de los cuerpos que los frustra continuamente: básicamente, hace que los comandantes de cuerpo marchen y contramarchen, hacia el norte y hacia el sur, a veces hacia el este y al oeste. Ordena a Davout que ocupe Ratisbona para retirarse de Ratisbona y luego retomar Ratisbona. Berthier había malinterpretado una orden de Napoleón. Está ordenando a otras partes del ejército que retrocedan a medida que avanzan los austriacos, hay algunas escaramuzas aquí y, tal vez más revelador, hacia el sur, Juan gana una batalla. Juan estuvo involucrado en muchas batallas, esta es la única que realmente ganó. Juan derrota a Eugenio en la batalla de Sacile hacia el final de esta sucesión de marchas y contramarchas y esto es un problema para Napoleón. Es un problema serio en el norte, pero es un problema aún más serio en el sur porque Eugenio se retira básicamente a donde Napoleón estaba en 1796. Si están familiarizados con las campañas de 1796 alrededor del lago de Garda, esa es la cantidad de territorio que ha cedido, cedió todo el Véneto y el centro del norte de Italia está ahora bajo amenaza, por no mencionar el hecho de que hay un problema creciente en el norte que se está desarrollando en estos pocos días cuando los austriacos continúan empujando como pueden ver, cruzan el Danubio en general hacia el sur y luego marchan hacia el norte hacia Ratisbona, hay un par de Cuerpos en el norte que se están moviendo hacia Ratisbona.

El problema que se está desarrollando es que Davout se ha encontrado cada vez más aislado. Ese III Cuerpo, más y más, se está quedando más solo para defenderse. Davout es posiblemente el más hábil de los mariscales. Es uno de los pocos mariscales napoleónicos que probablemente podría ganar una batalla por su cuenta, pero ni siquiera él puede lidiar con el peso del ejército austríaco. A pesar de que tiene un cuerpo de ejército de gran tamaño con más de 60.000 hombres, no puede lidiar con 150 a 180.000 que podrían golpearlo. Metafóricamente, le está gritando a Berthier que lo libere, pero Berthier insiste en que el emperador le ha ordenado a Davout que se quede allí, no importa que Davout considere que esa es una idea estúpida. Así que estamos atrapados, estamos atascados en una muy mala posición. Lo que está sucediendo es que la línea que los austriacos estan dibujando está tirando de la francesa en un eje este-oeste, necesitamos estar en un eje norte-sur, pero están en el este-oeste y cada vez más no son capaces de hacer nada al respecto.

Todo cambia cuando llega Napoleón. Va a viajar lo más rápido que pueda desde París. desde muy temprano. la mañana del 17 de abril llegará al cuartel general al amanecer en Donauwörth, de esa manera, en el mapa y se dará cuenta de que Berthier ha hecho un lío absoluto de la situación. Así que Napoleón va muy rápidamente a tomar el mando y aprendemos algo sobre Napoleón aquí, si no supiéramos ya que lo hemos aprendido, simplemente, exactamente lo que significa ser un genio. Napoleón toma todos estos informes, recordemos que Napoleón, por supuesto, no tienen estos PowerPoint de fantasía donde mostrar todas estas unidades. Napoleón toma todos estos informes escritos e inmediatamente los comprende, comprende dónde está cada unidad, porque Davout tiene una excelente red de espías, él sabe dónde están todas las unidades austriacas e inmediatamente aprecia el problema, donde está el peligro real de ser derrotado. Por lo que durante los próximos días promulga lo que se conoce como la maniobra de Landshut. Ahora como se puede ver los franceses están más o menos orientados sobre un eje este-oeste, con Davout en Ratisbona y el resto de cuerpos encadenados a lo largo del Danubio, retrocediendo hacia Ingostadt. Napoleón va a reorientar la totalidad del eje del ejército en menos de tres días, de este-oeste a sur-norte, en particular, va a enviar al II cuerpo de Oudinot y al IV cuerpo de Masséna al sur, esto es por qué se llama la maniobra de Landshut, porque quiere a desplazar el eje de esta dirección en esta dirección y de esa manera él puede empujar a los austriacos a través de esta serie de ríos que pueden ver.

Esto no es una cosa fácil de hacer, esto sería una cosa muy difícil de hacer hoy en día, con los métodos de comunicación modernos, mapeos y GPS y todo lo demás. Lo está haciendo por jinetes con despachos, con mapas que su personal está haciendo para él a medida que está sucediendo y están desactualizados tan pronto como los hace. Napoleón entiende todas estas cosas y eso es lo que revela el genio. Es complicado señalarlo, pero la maniobra de Landshut es probablemente el mejor ejemplo de genio militar a nivel operativo en la historia militar. Y funciona, funciona espectacularmente. Los austriacos saben, tan pronto como llega Napoleón, que él está al mando del ejército, porque sus enemigos se están comportando racionalmente y porque ahora están siendo golpeados de repente, tal como lo experimentaron en 1805, tal como lo experimentaron desde el 1796, están siendo atacados de la nada por tropas que no tenían idea que estuvieran allí. Y es tan dramático como efectivo. Para el 20 de abril, Napoleón ha desplazado todo el eje del Ejército a ese eje norte-sur y ahora va a terminar la maniobra de Landshut: retira a Davout, ya que se había dado cuenta de su peligro en Ratisbona, lo había deslizado por el Danubio fuera de Ratisbona, perdió un regimiento de defensa de la ciudad, Napoleón no estaba contento por ello. ¿Se dan cuenta del cuerpo austriaco al norte del Danubio si ha digamos, desaparecido? ¿Nadie sabe lo que están haciendo? Ellos no saben muy bien lo que están haciendo, podemos decir que van sólo a ir de paseo alrededor de Baviera por un tiempo.

Mientras Napoleón se concentra en el sur y va a continuar la maniobra de Landshut empujando a sus fuerzas a través de esta serie de ríos y el primero que necesita cruzar es el rio Aben. Y va a hacerlo luchando la batalla de Abensberg, empujando a través del V cuerpo austriaco y las reservas que ven allí; también en el proceso crea un cuerpo completamente nuevo de la nada y le da ese cuerpo a uno de sus mariscales de mayor confianza, el mariscal Lannes. Trae unidades de cuerpos que se mezclan con otras unidades, eso es lo que es ese cuerpo. Además, Masséna, al mando del IV ejército va a marchar hacia el norte, ambos apuntando hacia Landshut y a finales del día 21, después de otra batalla en Landshut, la maniobra está acabada. Napoleón ha cortado al ejército de los Habsburgo por la mitad, varios cuerpos se están retirando hacia el sur, el resto del ejército todavía está tratando de atacar al norte esto es a lo que un mando y control no debería parecerse. Carlos no tiene idea de lo que está haciendo su ejército, ni tampoco los comandantes de su cuerpo, ahora están todos vagando solos por sí mismos, lo cual es uno de los síntomas de tener que luchar contra Napoleón. Con los austriacos estando donde los quiere tener, con la situación por la mano, Napoleón está tratando de aniquilar la parte del ejército que queda alrededor de Regensburg y eso dará como resultado la batalla de Eckmühl que lleva el nombre de una pequeña ciudad en el área, como pueden ver, aquí es donde Davout gana otra de su larga serie de títulos. Las acciones de Davout y ganar la batalla de Eckmühl le dan su título de príncipe por lo que es el príncipe de Eckmühl, de nuevo entre muchos otros títulos que gana para sí mismo.

La apuesta austriaca ha fallado. Los alemanes no se levantaron excepto por los tiroleses, pero los tiroleses siempre son buenos para una rebelión. Notarán que lo que sucedió también en el sur con la pequeña expedición de Juan a Italia, que no fue tan bien. Juan lideró la expedición en Italia y luego fue derrotado en otra batalla y ahora Eugenio está a punto de invadir Hungría, este es un problema. El problema real está a lo largo del Danubio, como pueden ver, Napoleón está extrayendo reservas de donde puede, tiene marines de la Armada que se encargan de la seguridad en los ríos y extraen suministros y mano de obra, mientras que los austriacos son una especie de retirada y no hacen mucho más. Durante el mes de mayo, la conducta de los austriacos no es tanto una retirada luchando, solo son una retirada, en realidad no queda mucha lucha en este punto, por lo que Napoleón una vez más tomará Viena ahora que, por supuesto, no es el final de esta campaña.

Napoleón tomará Viena una vez más. Ya la conquistó en 1805 y provocó cierta ira por parte de un compositor alemán, entre otras cosas. Pero esto nos llevará a la segunda parte y posiblemente a la parte más impactante de la campaña de 1809 y es la lucha alrededor de Viena. Las dos grandes batallas libradas en Viena en la primavera y el verano de 1809. Allí ven el entorno operativo. El Danubio no se ve así hoy se ha canalizado en gran medida para permitir un mejor tránsito, un mejor uso de la tierra en el momento en que el Danubio es este río circular con toda una serie de islas y pantanos a su alrededor, Napoleón toma fácilmente la ciudad de Viena, allí en el lado izquierdo del mapa. El problema es que el ejército austriaco le deja tenerlo. El ejército austriaco todavía está en buena forma han recibido algunos refuerzos están esperando en el área al norte y este de Viena, lo que se llama el Marchfeld porque, por supuesto, una de las cosas más difíciles de hacer para un ejército es cruzar un río, especialmente un río grande como el Danubio y, como pueden ver, no es solo la perspectiva de cruzar un río.

Hay muchas consideraciones allí. La clave para cruzar el Danubio Napoleón intenta aquí [al norte], no funciona, así que se concentra en cambio, en la isla de Lobau, una de las islas más grandes del Danubio, como punto de partida para poder llegar hasta Carlos. No tiene muchas de sus fuerzas en la mano, una buena parte de su ejército está dispersa, están lidiando con problemas en Hungría, estaban reprimiendo a los tiroleses, están tratando de derrotar a Juan, están peleando en Ragusa. Comenzamos a ver un poco de la arrogancia de Napoleón aquí. Napoleón cree que eso es todo lo que queda es golpear a los austriacos en la cara una vez más y se desmoronarán después de todo lo que han tenido antes, así que cree que puede tender rápidamente algunos puentes sobre el río y ganar la guerra y volver a España, por lo que eso dará como resultado la batalla de Aspern-Essling, no confundir con la de Wagram. El mariscal Masséna el más experimentado y el otro candidato a mejor mariscal napoleónico, empuja su IV cuerpo a través del río desde Lobau y de inmediato todo el ejército austríaco se abalanza sobre él. Normalmente si se fijan en un mapa operacional de un cuerpo de ejército contra cuatro, cinco, seis se diría que hay un problema, ¿verdad? Napoleón no lo ve de esa manera: tiene a su mejor mariscal al mando de uno de sus mejores cuerpos seguido de muchos, muchos más hombres de apoyo, incluyendo sus otros dos mejores mariscales, Lannes que ha tomado el mando del II cuerpo y Davout, el mariscal de hierro, detrás. De hecho, él está tan seguro… Lannes decide que va tomar el mando de una de las divisiones de Masséna, ¿por qué no? Es por lo que Lannes va a tomar el mando de la mitad derecha del ejército hacia el norte del Danubio en esta batalla y lo que va a suceder es que las batallas que se desarrollarán alrededor de estos pueblos al norte de la isla de Lobau, estos tres pueblos aquí, Aspern y Essling en particular. Este no es un buen lugar para que Napoleón esté, porque los austriacos saben qué pasa, saben que lo que tienen que hacer es romper los puentes.

Mientras que los cuerpos austriacos están unidos junto con Masséna luchando alrededor de Aspern, con Lannes luchando alrededor de Essling, Bessières con la caballería hace varias cargas a través del centro de la línea austriaca para salvar la posición francesa, los austriacos están enviando literalmente todo lo que pueden por los ríos: basura, escombros, encienden un molino entero en llamas y lo envían río abajo, varias veces los puentes se rompen. Davout está varado no puede cruzar a través. Napoleón está perdiendo sus cuerpos y por eso decide que ya ha tenido suficiente: se retira hacia el sur a través de los puentes de regreso a la isla de Lobau, de regreso a la orilla sur. Esta es la primera derrota de Napoleón, no es un tipo de empate cuestionable como la batalla de Eylau fue en 1807, esto es una derrota absoluta. Napoleón ha cedido el campo de batalla a sus enemigos, no ha logrado su objetivo. Esto es lo que Carlos quería. Carlos sabía que Stadion estaba equivocado, que ninguna de las cosas que Stadion quería que sucediera, pasaría, pero Carlos muestra su victoria. Él es el primero de los generales en vencer a Napoleón en un campo de batalla. Esta es una muerte costosa por otras razones: Lannes, que durante la batalla está sentado contra una pared, era una pausa en la acción, es golpeado por una bala de cañón. Una de sus piernas es amputada, la otra está gravemente dañada. El médico personal de Napoleón, Dominique Larrey, que se aventura en el campo de batalla hace todo lo posible, pero este es un golpe aplastante para Napoleón y Lannes muere alrededor de una semana más tarde. Lannes es el único mariscal al que se le ha permitido llamar a Napoleón, por su nombre informal en francés, es amigo de Napoleón, es uno de sus subordinados más hábiles y, como se verá, eso tendrá un efecto más adelante, pero, por supuesto, Napoleón no está derrotado.


Fuentes:

1) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

Imágenes:

a) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

La visita de Napoleón al Gran Ducado de Berg en 1811, por Karl-Heinz Kieckers

Como ya vimos en nuestra serie de artículos dedicados al Viaje de Napoleón por Holanda, los viajes de inspección que Napoleón realizó a algunos de sus territorios anexionados durante su reinado, distaban mucho de ser meros viajes de placer.

En ocasiones se planeaba una más que apretada agenda de compromisos que le obligaba a cancelar o en el mejor de los casos a realizar una visita fugaz por algunos de los lugares elegidos, a menudo con el descontento de sus habitantes que habían dedicado mucho de su tiempo (y de su dinero) para intentar agradar al gran conquistador. El viaje que realizó al Gran ducado de Berg durante el invierno de 1811 no fue una excepción.

Tal como nos relata detalladamente Karl-Heinz Kieckers, la singladura de Napoleón y su joven esposa austriaca fue una sucesión de apresurados actos oficiales, malas caras del Emperador por la administración del territorio, malas caras de la Emperatriz por la calidad de los alojamientos, una gran inversión económica por parte de los ciudadanos para agasajar a los huéspedes imperiales y su numeroso séquito, prisas y más prisas, y todo en su conjunto no pareció representar en absoluto como colofón ningún beneficio para el Gran Ducado ni para sus habitantes.

«Napoleón en Düsseldorf», por Wilhem Schreurer (1886-1933) (a)

LA VISITA DEL EMPERADOR NAPOLEÓN AL GRAN DUCADO DE BERG EN 1811

Cuando en 1811 Napoleón Bonaparte, emperador de Francia y, desde 1809, Regente del Gran Ducado, visitó el país, fue recibido en todas partes con gran pompa. Especialmente, su estancia en la capital del estado, Düsseldorf, atrajo la mayor atención, ya que viajó desde Austria en compañía de su esposa María-Louise. El viaje estuvo bien programado. Ya a mediados del año 1810 se inició la planificación y rápidamente se cumplieron los primeros requisitos por parte de la administración de Berg. Así que, al menos, hubo tiempo suficiente para preparar adecuadamente el castillo en ruinas. Napoleón temía quedarse en el mejor equipado castillo de Benrath, ya que parecía demasiado remoto para que pudiera cumplir con la apretada agenda. Paso a paso, se hicieron más requisitos para la recepción, la rutina diaria, las decoraciones y muchos más detalles. 

1 de noviembre 

La Emperatriz viajó a través de Uerdingen y llegó a la capital del estado, alrededor de las 2 del mediodía través del puente de barcos cerca de Oberkassel. Estuvo acompañada por un contingente de caballería de la guardia francesa, de los lanceros de Berg y una guardia de honor montada. A esto siguió la habitual ceremonia de bienvenida con salvas de cañones, celosías honoríficas y discursos, antes de que se instalara en el castillo de Jägerhof. 

2 de noviembre 

El emperador salió de Wesel a las 7 de la mañana y, acompañado por la guardia de honor montada, cruzó la frontera del Imperio al Gran Ducado. A lo largo del camino, sonaron campanas y vítores (ordenados) lo acompañaron. En todas partes se instalaron arcos de triunfo provisionales. En Duisburg hubo una escala con un comité de recepción, desayuno y panegíricos. Alrededor de las 11 en punto, el emperador y su séquito llegaron a las afueras de Düsseldorf al restaurante «Luftballon«. [1] (en la esquina de Nordstraße y Kaiserstraße). Allí fue recibido por las autoridades.

When in 1811 Napoleon Bonaparte, Emperor of the French and since 1809 Regent of the Grand Duchy, visited the country, he was received everywhere with great pomp. Especially his stay in the state capital Düsseldorf attracted the greatest attention; especially since he travelled from Austria in the company of his wife Marie-Louise. The trip was well prepared. Already in the middle of the year 1810 the planning began and the first requirements for the administration of Berg followed quickly. So at least there was enough time to adequately prepare the somewhat run-down castle. Napoleon I was afraid to stay in the well-equipped Benrath Castle, as it seemed too remote for him to keep to the tight schedule. Step by step, further requirements were made for reception, daily routine, decoration and many more details. 

November 1st 

The Empress travelled via Uerdingen and reached the state capital around 2 p.m. via the ship bridge near Oberkassel. She was accompanied by a contingent of French guard cavalry, Lanciers de Berg and a mounted guard of honour. This was followed by the usual welcome ceremony with cannon thunder, honorary trellises and speeches, before she took up her quarters in Jägerhof Castle. 

November 2nd 

The emperor left Wesel at 7 o’clock in the morning and accompanied by the mounted guard of honour, crossed the border from the Empire to the Grand Duchy. All along the way, bells rang and (ordered) cheers accompanied him. Everywhere provisional triumphal arches were set up. In Duisburg there was a stopover with a reception committee, breakfast and eulogies. Around 11 o’clock the emperor and his entourage reached the outer outskirts of Düsseldorf at the restaurant «Luftballon«[1] (at the corner of Nordstraße and Kaiserstraße). There he was welcome by the authorities.

Placa conmemorativa en el lugar / Memorial plaque on site.

Después de un desvío hacia el Hofgarten (jardín público en las murallas derruidas) en el «Napoleonberg» con vistas a la ciudad, el grupo llegó al Castillo de Jägerhof. El séquito llegó solo gradualmente, porque los agricultores estaban completamente abrumados con el servicio de sujeción de 81 vagones (principalmente vagones de pasajeros cubiertos de cuatro caballos) y los caballos de tiro requisados ​​tuvieron que cubrir la ruta varias veces. El emperador pasó el resto del día con los usuales asuntos de estado. 

3 de noviembre 

A las 10 de la mañana, Napoleón recibió a la Junta Directiva. Revisó meticulosamente los proyectos de ley y el presupuesto del Gran Ducado de una manera bien informada. Al final, el descontento con el informe llevó a una transformación del Consejo de Estado. Además, el Emperador reorganizó el sistema judicial y escolar y determinó la transformación de la antigua Academia de Ciencias en una recién fundada Universidad de Düsseldorf . Por la tarde hubo un paseo, la inspección de las fortificaciones en su mayoría arrasadas (demolidas) y el trayecto por la misma ciudad. Más información sobre esto está en otra parte. Mientras tanto, la emperatriz hizo un viaje al cercano Grafenberg para disfrutar de la vista desde las alturas. A última hora de la tarde, el comisionado conde de Beugnot, ministro de finanzas y gobernador de facto de Napoleón en el Gran Ducado, fue invitado a una cena familiar y al posterior juego de cartas con la pareja imperial. De nuevo fue objeto de fuertes críticas por su administración y la emperatriz estaba particularmente indignada por el alojamiento y muy contrariada. 

4 de noviembre

 Por la mañana, la pareja imperial salió a cazar al castillo de Benrath. Allí, literalmente, se conducían a las aves de corral y de caza medio domesticadas frente a los cañones de escopeta de la partida de caza. Posteriormente, el emperador asistió al desfile militar de las tropas del Gran Ducado. A esto le siguió una cena oficial con 46 platos. Luego, el programa incluía una visita al teatro. La pareja imperial llegó tarde y no lo hizo hasta el final de la actuación. A las 20:00 horas visitó la exposición comercial, pero seguidamente ya abría un baile en el Castillo Viejo a las 20:30 horas. Antes de las 22:00 horas terminaba el programa oficial, y luego Napoleón se dedicó en sus estancias a los asuntos de estado, incluyendo los preparativos de la campaña de Rusia. Debido a la densidad del programa, se omitió una visita elaboradamente preparada a la granja de caballos salvajes en el bosque de Duisburg. También una visita originalmente planeada de la pareja imperial a Elberfeld fue cancelada en gran parte para disgusto de los fabricantes del valle del río Wupper… 

5 de noviembre 

Ya en la madrugada, a las 8 en punto, el emperador se marchó y una hora más tarde la emperatriz, cada uno con una escolta de honor y el trueno de las salvas de cañones, la pareja fue a través de Mülheim y Deutz hacia Colonia a través del territorio del Gran Ducado.

After a detour into the Hofgarten (public garden on the razed ramparts) on the «Napoleonberg» with a view of the city, the party reached the Castle Jägerhof. The entourage arrived only gradually, because the farmers were completely overwhelmed with the clamping service for 81 wagons (mainly four-horse covered passenger carriages) and the requisitioned draft horses had to cover the route several times. The emperor spent the rest of the day on current state business. 

November 3rd 

At 10 a.m., Napoleon received the Board of Directors. He meticulously went through the Grand Duchy’s bills and budget in a well-informed way. In the end, dissatisfaction with the report led to a transformation of the Council of State. In addition, the Emperor reorganized the judicial and school system and determined the transformation of the old Academy of Sciences into a newly founded University of Düsseldorf. In the afternoon there was a ride, the inspection of the mostly razed (demolished) fortifications and the move through the city itself. More information on this elsewhere. Meanwhile, the Empress took a trip to nearby Grafenberg to enjoy the view from the heights. For the late afternoon, the Comte de Beugnot, commissioner, minister of finance and de facto governor of Napoleon in the Grand Duchy, was invited to a family dinner and subsequent card game with the imperial couple. He again came under strong criticism for his administration and the Empress was particularly indignant about the accommodation and very dismissive. 

November 4th 

In the morning, the imperial couple went on a hunt at Benrath Castle. There half-tame game and poultry were literally driven in front of the shotgun barrels of the hunting-party.Afterwards, the emperor took off the military parade of the Grand Duchy’s troops. This was followed by an official dinner with 46 courses. The program then included a visit to the theatre. The imperial couple was late and did not arrive until the end of the performance. At 20:00 it visited the trade exhibition, but already opened a ball in the Old Castle at 20:30. Before 22:00 the official program ended, Napoleon then devoted himself in his quarters to the state business, including the preparations of the Russian campaign. Due to the density of the program, an elaborately prepared visit to the wild horse stud in the Duisburg forest was omitted. Also an originally planned visit of the Imperial couple to Elberfeld was cancelled much to the annoyance of the manufacturers from the valley of the river Wupper… 

November 5th 

Already in the early morning, at 8 o’clock, the emperor leaves and an hour later the empress, each under escort of honour and cannon thunder via Mülheim and Deutz to Cologne were the couple the territory of the Grand Duchy.

«Napoleón en Düsseldorf», por Wilhem Schreurer 

La pareja imperial

En este punto es importante escribir algunas palabras sobre la propia pareja imperial. Napoleón I era un hombre impulsivo y un caballo de batalla. Se enterró hasta el último detalle en planificación y revisiones. Así que tuvo una jornada laboral extremadamente larga y muy ajustada. Si cualquiera de los individuos locales se entregaba a himnos de alabanza o le retenía por demasiado tiempo, lo interrumpía con brusquedad. Pero también era superficial y, en el mejor de los casos, planificaba a medio plazo. Si un proyecto amenazaba con fracasar, como la campaña egipcia o la construcción del Canal del Norte, se volvía hacia otras cosas y dejaba un montón de ruinas. No pocas veces, utilizó los mismos tópicos ensayados hacia sus anfitriones. Además de Düsseldorf, se refirió a varias ciudades como «Petit Paris».

The imperial couple 

At this point it is important to write a few words about the imperial couple themselves. Napoleon I was a driven man and a workhorse. He buried himself down to the last detail in planning and revisions. So he had an extremely long and tightly timed working day. If any local busybodies indulged in hymns of praise or held him up a little too long, he harshly interrupted this. But he was also superficial and planned at best in the medium term. If a project threatened to fail, such as the Egyptian campaign or the construction of the North Canal, he turned to other things and left behind a heap of ruins. Not infrequently, he used the same, rehearsed platitudes towards his hosts. In addition to Düsseldorf, he refers to several cities as «Petit Paris».

Napoleón
María-Luisa with her son.

Su esposa, María-Luisa de Austria, de casi 20 años, había dado a luz al heredero al trono en marzo de 1811. Pero no podía esperar que el bebé hiciera el arduo viaje, por lo que tuvo que quedarse atrás en Francia. Ella vio el homenaje y el viaje de inspección como un mal necesario y, a menudo, reaccionaba con desdén e indignación. A pesar de todos los esfuerzos de los anfitriones, las estancias no le parecían apropiadas. También debe tenerse en cuenta que el matrimonio no era por afecto, sino por cálculo político y que la pareja evitaba el uno al otro tanto como era posible. Como invitada de estado, la pareja fue, en cualquier caso, muy exigente y casi impredecible.

La guardia de honor

La instalación de la guardia montada y a pie resultó ser difícil. Los ciudadanos de Düsseldorf se negaron a proporcionar jinetes debido a los altos costos esperados. Los ciudadanos y fabricantes de Elberfelder y Barmer se distinguieron aquí y formaron una compañía de 25 hombres debidamente uniformados. Sin embargo, estos jinetes carecían de práctica y no estaban lo suficientemente entrenados para un servicio continuo como guardia de día y de noche. En consecuencia, el emperador estaba descontento.
Como guardia de honor a pie, la compañía de la guardia de la ciudad de Düsseldorf se contrató sin más preámbulos. Sin embargo, tuvo algunas dificultades para obtener la bandera de su propia compañía de manos de su comandante. Afortunadamente, su participación en el programa de visitas se limitó esencialmente al desfile oficial.

Inspección y visita de las afueras

Esta inspección de las antiguas fortificaciones no condujo a la restauración de las mismas. Por el contrario, el emperador se aseguró de que la ciudad no se expandiera nuevamente en una fortificación contra Francia.
Las descripciones de su posterior paseo ceremonial por la ciudad están transfiguradas y, en el caso del joven Heinrich Heine, francamente entusiastas. Las pinturas de Wilhelm Schreuer sobre este tema, que fueron creadas mucho más tarde, reflejan la situación, pero muestran uniformes obsoletos o aún no diseñados. Muchas anécdotas se difundieron en poco tiempo, pero en una inspección más cercana carecen de base. ¿El emperador en realidad tomó un sorbo de vino en el restaurante «Schiffchen»? ¿Se refirió realmente a la Ratinger Straße en el casco antiguo como «Rue de Matin«, de donde deriva el nombre «Retematäng«? Hasta el día de hoy, todavía no lo sabemos con certeza. Por ejemplo, el emperador no pudo haber experimentado la Ratinger Straße por la mañana debido a sus horarios.
Nos ceñimos al colorido dibujo de J. Petersen. Aquí vemos al emperador con guardia de honor, dignatarios y séquito, cabalgando por el arco de triunfo erigido en el Flingertor de camino al ayuntamiento. Por cierto, este arco triunfal era una impostura hecha de yeso y lienzo sobre un marco de madera. El arco concebido realmente no fue terminado a tiempo. De todos modos, a la multitud le gustó el espectáculo.

El desfile militar

La infantería y la artillería todavía estaban en reconstrucción después de los intensos combates en España. Consistía en algunos veteranos y muchos reclutados contra su voluntad. La Guardia Nacional (milicia) ya había sido disuelta para entonces y no pudo presentarse. Los gendarmes estaban ocupados por los alrededores dirigiendo a los agricultores y ciudadanos para el servicio de trabajo y como espectadores a lo largo del camino. También era necesario asegurar las carreteras. En consecuencia, los gendarmes no tomaron gran protagonismo en el desfile. También es concebible que los bonitos uniformes del desfile ni siquiera se hubieran entregado y, por lo tanto, los gendarmes solo se mantuvieran en un segundo plano. Al igual que con la guardia de honor a pie, la impresión total de las tropas no estuvo a la altura de los estándares habituales.

His wife, the almost 20-year-old Marie-Louise of Austria, had only given birth to the heir to the throne in March 1811. But she could not expect the infant to make the strenuous journey, so had to be left behind in France. She saw the homage and inspection trip as a necessary evil and often reacted dismissively and indignantly. Despite all the efforts of the hosts, the quarters did not seem appropriate to her. It should also be noted that the marriage was not out of affection, but out of political calculation and that the couple avoided each other as much as possible. As a state guest, the couple was in any case very demanding and almost unpredictable. 

The guard of honour

The installation of the guard mounted and on foot proved to be difficult. The Düsseldorf citizens refused to provide horsemen because of the expected high costs. Elberfelder and Barmer citizens and manufacturers jumped in here and put together a properly dressed troupe of 25 men. However, these riders lacked practice and were not sufficiently trained for continuous use as guard duty day and night. The emperor was accordingly dissatisfied. As a guard of honour on foot, the company of the Düsseldorf city guard was engaged without further ado. However, it it took some difficulties in obtainig its own company flag from their commander. Fortunately, their share of the visiting program was essentially limited to the official parade.  

Inspection and visit of the outskirts 

This inspection of the former fortifications did not lead to restorations. Rather, the emperor ensured that the city was not again expanded into a fortification against France. The descriptions of his subsequent ceremonial ride through the city are transfigured and, in the case of the youthful Heinrich Heine, downright enthusiastic. The paintings by Wilhelm Schreuer on this subject, which were created much later, reflect the situation, but show either outdated or not yet designed uniforms. Many an anecdote spread in no time at all, but on closer inspection it lacks a basis. Did the emperor actually have a sip of wine in the restaurant «Schiffchen»? Did he actually refer to Ratinger Straße in the old town as «Rue de Matin», from which the name «Retematäng» derives? To this day, we still don’t know for sure. For instance the emperor can`t have experienced the Ratinger Straße in the morning according to his time-schedule. We stick to the coloured drawing of J. Petersen. Here we see the emperor with honour guard, dignitaries and entourage, riding through the triumphal arch erected at the Flingertor on the way to the town hall. By the way, this triumphal arch was a fake made of plaster and canvas on a wooden frame. The actually planned arch was not finished in time. Anyway the crowd liked the spectacle.  

The military parade 

The infantry and artillery were still under reconstruction after the heavy fighting in Spain. It consisted of a few veterans and many involuntarily conscripted. The National Guard (militia) had already been disbanded by then and could not be presented. The gendarmes were busy in the surrounding area herding farmers and citizens for work service and as spectators along the way. Also the roads had to be secured. Consequently, the gendarmes also took no great part in the parade. It is also conceivable that the pretty parade uniforms were not even delivered and the gendarmes were therefore only kept in the background. As with the honour guard on foot, the total impression of the troops was not that up to usual standards.

Tropas del Gran Ducado de Berg en 1812, por Schulten
(Colección Bergischer Geschichtswerein)
Sable de la Guardia de Honor de Barmen (Colección privada)

Sin embargo, el emperador se mostró satisfecho con la inspección de las tropas y especialmente alabó los uniformes y la calidad de la tela. Cabe mencionar que las tropas habían sido reequipadas recientemente. También debieron haber nuevas banderas. Aún no se ha aclarado de manera concluyente si realmente se entregaron.

La feria

El conde Nesselrode, ministro del Interior, Guerra, Cultura y Justicia, hizo que 14 empresas presentaran los productos y artículos de exportación más importantes del Gran Ducado en el antiguo edificio de la Cancillería junto al ayuntamiento. Entre ellos estaban los textiles de Elberfeld, hojas de Solingen, artículos de metal (cerraduras etc.) de Remscheid y Niederberg, artículos de mercería del Cantón de Iserlohn en el distrito de Hagen, papelería de Bergisch Gladbach, la mostaza y el ponche (!) de Düsseldorf.

Desde el punto de vista de los organizadores, la exposición comercial y la entrega de los libros de muestras de diseños muy caros fueron un punto culminante de las celebraciones. Después de todo, las fábricas, las pequeñas empresas y los simples artesanos sufrieron por igual el bloqueo continental impuesto por Napoleón, que les cerró los mercados, por ejemplo, de América del Norte e Inglaterra. La situación se agravó por el auto-aislamiento de Francia por el camino de los altos impuestos. Ya se había rechazado una solicitud de varios fabricantes del valle del río Wupper para una conexión directa con el Imperio. Y así se esperaba que el emperador reconociera al menos la indiscutiblemente alta calidad de los productos, como cuchillas, candados y telas, y desmantelara las barreras aduaneras. Napoleón tomó nota de todo esto, pero no le produjo ningún alivio. Los libros de muestra o copias de los mismos se enviaron a París y se almacenaron, si no servían como proyectos para productos franceses .

Evaluación final

Los gastos de reparación del castillo, preciosos obsequios de honor, banquetes, la construcción de arcos de triunfo y decoración de las calles, el uniformado y equipamiento de las guardias de honor, servicios de amarre para el carruaje imperial, servicios de chófer para la caza, puentes improvisados, la exposición comercial, todo esto y más tenía que ser controlado. Los agricultores ordinarios, los ciudadanos, los fabricantes y el tesoro del estado se vieron igualmente agobiados. Durante la duración de la estadía, no solo la pareja imperial y su séquito tuvieron que ser acomodados y mantenidos contentos. Los elementos de tres regimientos de caballería de la guardia francesa fueron adscritos para la protección personal de la pareja imperial. También debían ser acomodados y abastecidos adecuadamente. Al mismo tiempo, los cuadros de los regimientos de infantería de Berg y la artillería estaban en Düsseldorf para ser inspeccionados. Los acuerdos para establecer la universidad, el permiso para convertir las fortificaciones en un parque, el llamado “Verschönerungsdekret”, varios cambios legislativos y una donación de 10,000 francos para los pobres fueron positivos. Sin embargo, esto se vio compensado por los costos de la visita de estado (32.723 francos), que gravó las finanzas del Gran Ducado. La exposición comercial no colmó las esperanzas depositadas en ella ni en términos políticos ni económicos. A pesar del alto gasto de la visita de estado, el emperador criticó el presupuesto estatal. En cambio, Beugnot fue tratado como un escolar molesto y regañado por su mala gestión presupuestaria. La esperanza de recibir al menos ayuda financiera para las necesidades básicas no se cumplió. Beugnot ni siquiera pudo señalar la situación completamente desoladora del hospital militar en el castillo de Bensberg, donde muchos soldados de todos los países murieron debido a las catastróficas condiciones.
Para la mayoría de los habitantes del Gran Ducado, la visita de la pareja imperial fue más una carga que un cambio bienvenido. Los ciudadanos de Düsseldorf, por el contrario, disfrutaron mucho de la visita y las festividades.
Como resumen, hay que señalar que las altas exigencias de los invitados y las expectativas de los anfitriones no se cumplieron y el inmenso esfuerzo fue solo contado por poco beneficio.

Nevertheless, the emperor was satisfied with the troop inspection and he especially praised the uniforms and the quality of the fabric. It should be mentioned that the troops had only just been re-equipped. There should also be new flags. Whether they were actually delivered has not yet been conclusively clarified.

The trade fair

Count Nesselrode, Minister of the Interior, War, Culture and Justice, had 14 companies present the most important products and export items of the Grand duchy in the old chancellery building next to the town hall. Among them were textiles from Elberfeld, Blades from Solingen, metal goods (locks etc.) from Remscheid and Niederberg, haberdashery from the Canton of Iserlohn in the arrondissement of Hagen, stationery from Bergisch Gladbach, and mustard and punch (!) from Düsseldorf. From the organizer’s point of view, the trade exhibition and the handover of the highly expensively designed sample books were a highlight of the celebrations. After all, the manufactories, small businesses and simple craftsmen alike suffered under the continental blockade imposed by Napoleon, which closed the markets to them, for example in North-America and England. The situation was made worse by the self-isolation of France by the way of high taxes. A request by several manufacturers from the valley of the river Wupper for a direct connection to the Empire had already been rejected. And so it was hoped that the emperor would at least recognize the undisputedly high quality of the products, such as blades, locks and fabrics, and dismantle the customs barriers. Napoleon took note of all this, but did not bring about any relief. The sample books or copies thereof were sent to Paris and stored, if not serving as blueprints for French products.

Final assessment

The expenses for the repair of the castle, precious gifts of honor, banquets, the erection of triumphal arches and decoration of the streets, the uniforming and equipment of the honor guards, clamping services for the imperial equipage, driver services for the hunt, two makeshift bridges, the trade exhibition, all this and more had to be mastered. Ordinary farmers, citizens, manufacturers and the state treasury were equally burdened. During the duration of the stay, not only the imperial couple and their entourage had to be accommodated and kept happy. Elements of three French guard cavalry regiments were seconded for the personal protection of the imperial couple. They also had to be adequately accommodated and supplied. At the same time, the cadres of the Berg infantry regiments and the artillery were in Düsseldorf for inspection. The agreements to establish the university, the permission to convert the fortifications into a park – the so-called “Verschönerungsdekret”, several legislative changes and a donation of 10,000 francs for the poor were positive. However, this was countered by the costs of the state visit (32,723 francs), which burdened the Grand Duchy’s finances. The trade exhibition fulfilled the hopes placed in it neither politically nor in economic terms. Despite the high expenditure for the state visit, the emperor criticized the state budget. Beugnot was instead treated like a annoying schoolboy and scold for his bad budget management. The hope to at least receiving financial aid for bare necessities was not fulfilled. Beugnot could not even point to the completely desolate situation of the military hospital in Bensberg Castle, where many soldiers of all countries died due to the catastrophic conditions. For the majority of the inhabitants of the Grand duchy, the visit of the imperial couple was more of a burden than a welcome change. The Düsseldorf citizens, on the other hand, have enjoyed the visit and the festivities very much. As a summary, it must be noted that the high demands of the guests and the expectations of the hosts were not met and the immense effort were only countered by little benefit.

Izquierda: Napoleón pasa el arco triunfal (por J. Petersen) /
Left: Napoleon passes the triumphal arch (Por J. Petersen)
Derecha: Ayuntamiento con la Cancillería (medio tapada por la estatua ecuestre) /
Right: Town hall with the chancellery (half hidden by the equestrian staue)

[1] De hecho, este fue el sitio donde los globos tripulados aterrizaron, incluso antes de la visita de Napoleón.[1] In fact this was the site were manned Balloons stated and landed, even before Napoleon’s visit. 


Fuentes:

1) – «Die Anwesenheit Napoleons I. in Düsseldorf im Jahre 1811» – Otto Reinhard Redlich, Düsseldorf 1892 faksimile reprint UG Norderstedt 2019

2) – «Wuppertal in Napoleonischer Zeit by Gerhardt Werner» – Hans Putty Verlag Public., Wuppertal 1967

3) – «Geschichte der Stadt Düsseldorf Band» – Friederich Lau, Düsseldorf 1921, reprint Cultural office of the state capital Düsseldorf 1980

4) – «Dokumente zur Geschichte der Stadt Düsseldorf Quellensammlung Bd. 11, 1806-1815» – Wolfgang D. Sauer, Pedagogical Institute Düsseldorf 1988

5) – «Als die Soldaten des Großherzogtums Berg für Napoleon fochten» – Dr. Reinhard Münch, Engelsdorfer Verlag, Leipzig, 2020 

Imágenes: 

a) – «The Visit of Emperor Napoleon to the Grand duchy of Berg in 1811» – K.-H. Kieckers 06/2021

Las ambulancias volantes de Dominique Larrey

Tiempo de lectura: 26 minutos.

Esta semana os traemos un breve resumen sobre la creación del cuerpo de ambulancias del barón Larrey, un emblemático -a todos los niveles- médico y cirujano durante las guerras napoleónicas, que junto a sus mejoras en cirugía, está considerado uno de los padres del moderno sistema de ambulancias en campaña. 

El 8 de marzo de 1808, Dominique Larrey fue nombrado Director de Sanidad del ejército e Inspector de los Hospitales de Línea entre Bayona y Madrid. A su entrada en España y en dirección a Madrid, al pasar por Lerma, Aranda, Boceguillas, Somosierra y Buitrago, en todas estas localidades existían «hospitales o depósitos de ambulancia para recibir a los enfermos de las tropas de paso«.

La guerra en España dificultó considerablemente el empeño de los servicios médicos franceses: no solo había que salvar a los heridos, también había que protegerlos en su periodo de convalecencia y transportarlos en condiciones a menudo difíciles. Por primera vez, se organizó un transporte de heridos a lomos de mulas. El doctor Percy, contemporáneo de Dominique Larrey, durante la campaña en la península organizó asimismo un cuerpo de camilleros de ambulancias para recoger a los heridos durante una batalla y llevarlos a un hospital de campaña. Asimismo logró recuperar a los mutilados voluntarios para su empleo como enfermeros: se crearon en principio 10 compañías según un Decreto de 13 de abril de 1809.

Pero tal como comenta John S. Haller Jr., los adelantos en el servicio médico militar en forma de ambulancias volantes y hospitales de campaña fueron un éxito parcial en las filas del ejército francés, y no al alcance de todos los soldados:

«Sin embargo […] el respaldo de Napoleón se extendió solo a Larrey y Percy y no a sus planes para un cuerpo quirúrgico permanente para todo el ejército francés. La desconfianza del emperador hacia los médicos, combinada con su creencia de que los oficiales médicos no deberían ser una parte integral del ejército, impidió el establecimiento completo de los vínculos entre hospitales volantes. Además, otras naciones parecían no darse cuenta o no responder a las ideas de Larrey, excepto quizás en la teoría. El cambio se produjo lentamente, como pudieron atestiguar los británicos y rusos en Crimea unos cincuenta años después.»2

Representación de Jack Girbal de una ambulancia de campaña en el año 1813, con algunos de los personajes de la época. El barón Larrey, con sus largos cabellos con bucles al lado de un cirujano. Tras ellos un farmaceutico. Delante de ellos, dos camilleros (llamados brancardiers o despotats) con sus largas picas para formar una camilla. Más a la derecha una ambulancia ligera de Larrey, abierta, a la que se aproxima un médico. Al fondo a la derecha un «Würst» se dirige a una zona de combate. Ninguno de los cirujanos tiene el uniforme reglamentario azul aciano, más claro que el azul representado, pero estamos en 1813 y el azul es más a menudo el del cuerpo de ejército. (a)

«Ningún espectáculo es más doloroso que el del transporte del heridos, enfermos y moribundos en medio de una campaña. Es la página más negra de la guerra. Los triunfos del campo de batalla se atenúan todos al contemplar esta inevitable secuela. Es necesario haberlo visto para comprenderlo, porque los despachos oficiales y la historia dicen muy poco de la realidad.»

-Sir Henry Holland, Recollections of Past Life, 1872 [2]

LAS AMBULANCIAS VOLANTES DEL DOCTOR LARREY

Dominique Jean Larrey (b)

El concepto de ambulancia como unidad médica móvil aunque con reminiscencias en el pasado, es básicamente un concepto moderno debido a los cambios en las tácticas militares de finales del siglo XVIII y principios del XIX, las innovaciones en el campo de la cirugía y el diseño de transportes de campaña cada vez más ligeros. El primer signo de un cambio significativo en la evacuación de los heridos del campo de batalla se dio en el ejército revolucionario francés del Rin bajo el mando de General Adam-Philippe de Custine. Allí, un joven militar cirujano, Dominique-Jean Larrey (del que repasamos su biografía anteriomente) demostró que una disposición más ventajosa para la extracción de los heridos podría salvar a un buen número de valiosas tropas. Aunque digno de mención como cirujano militar1, las mayores contribuciones de Larrey fueron sus procedimientos de evacuación y sus métodos de administración.

Larrey fue nombrado jefe médico de una división del Ejército del Rin. Por entonces, los enfermos y heridos habitualmente eran recogidos en el tren de impedimenta en la parte trasera de la zona de batalla, donde los cirujanos, apoyados por voluminosos carruajes tirados por cuarenta o más caballos, atendían a los soldados capaces de caminar o que eran transportados a una distancia más lejana. Por su tamaño y la confusión de la batalla, pocos de los furgones llegaban al escenario real de la batalla hasta veinticuatro o treinta y seis horas después del encuentro. Demasiado a menudo, aquellos soldados que no podían salir de la línea del frente debido a sus heridas morían de shock o desangrados antes de que llegara el apoyo médico. Larrey no inventó los hospitales ambulantes2; más bien, proporcionó a los hospitales de entonces una forma eficaz de transporte ligero. Su idea era seguir a la vanguardia de la misma manera que lo hacía la «artillería a caballo» y para brindar atención quirúrgica primaria de emergencia en el campo de batalla, así como para poder sacar a los heridos de la escena del combate.

Su técnica ambulante se hizo posible con el desarrollo, bajo el mandato de Napoleón, de estrategias de artillería y caballería mejoradas para mejores reconocimiento y maniobras, y el empleo de las escaramuzas en formación abierta sobre un frente extendido. Claramente, las tácticas anteriores de disparos de volea de tropas de pie hombro con hombro en campo abierto a doscientas yardas del enemigo, seguido de una carga de bayoneta, hacía la aplicación de primeros auxilios y la evacuación de los heridos durante la batalla una tarea casi imposible. 

En la campaña de Egipto también se procuró el empleo de las monturas locales para el transporte de los heridos. (c)

Larrey consiguió varios vagones ligeros de cuatro ruedas, organizándolos en la «ambulancias volantes», que se movían por el campo de batalla. Estos vehículos transportaban a los médicos y sus ayudantes y se movían directamente hacia la línea del frente, manteniendo el contacto con las tropas durante los enfrentamientos. Los heridos eran llevados directamente a los cirujanos por camaradas o esperaban que el vagón de la ambulancia llegara a donde habían caído. Una vez allí, los heridos recibieron atención médica inmediata, con los cirujanos realizando amputaciones y extrayendo balas. Después de que las heridas eran curadas, los heridos eran colocados en el vagón de la ambulancia y llevados rápidamente a un hospital de campaña cercano.

Larrey no perfeccionó su sistema de ambulancias hasta la campaña de Italia de 1796, cuando organizó sus sistema de ambulancias volantes con una unidad cada 10.000 hombres.


La ambulancia volante del Ejército de Italia

Esta ambulancia, designada como centuria, se compone de 3 divisiones o decurias, ubicadas en Udine, Padua y Milán. Cada una de ellas con los siguientes efectivos:

– 1 cirujano-mayor de 1ª clase comandante, 2 cirujanos-ayudantes-mayores de 2ª clase;
– 12 cirujanos sub-ayudantes-mayores o de 3ª clase (2 de ellos como farmaceuticos);
– 1 teniente ecónomo de la división de ambulancia;
– 1 subteniente, inspector de policía, haciendo funciones de sub-ecónomo;
– 1 maréchal-des-logis en jefe, empleado de 1ª clase de ambulancia;
– 2 brigadieres, empleados de 3ª clase de ambulancia;
– 1 trompeta, portador de los instrumentos de cirugía;
– 12 soldados, enfermeros a caballo, entre los cuales un herrero, un zapatero y un talabartero;
– 1 sargento mayor, empleado de 1ª clase;
– 2 intendentes, empleados de 2ª clase;
– 3 caporales, sub-empleados o jefes de diversos oficios;
– 1 tambor, chico de aparatos de cirugía;
– 25 soldados, enfermeros a pié;
– 12 coches ligeros y 4 coches pesados (IV);

El número de vehículos comporta:

– 1 maréchal-des-logis en jefe, conductor;
– 1 maréchal-des-logis en jefe, subjefe;
– 2 brigadieres, uno de ellos herrero;
– 1 trompeta;
– 20 soldados del tren, conductores;Total de personas adscritas a cada división de ambulancia, 113.  Para toda la legión, incluyendo el cirujano en jefe comandante, 340 hombres.1


Había una junta directiva para las tres divisiones, que estaba compuesta por funcionarios administrativos y de salud. Un reglamento específico determinaba el orden y la marcha de estas ambulancias hacia el ejército, la policía interior y las funciones de cada individuo. Estas ambulancias estaban destinadas a sacar a los heridos del campo de batalla, después de haberles prestado primeros auxilios, y transportarlos a los hospitales de primera línea. La legión de ambulancias estaba bajo las órdenes inmediatas del Cirujano en Jefe del Ejército, y cada división estaba bajo el mando de un Cirujano General de Primera Clase.  También estaban destinados a sacar a los muertos y enterrarlos. Esta función se encargó especialmente a los soldados de enfermería a pie, bajo las órdenes o la inspección del inspector de policía, autorizado para solicitar a los habitantes los hombres de las tareas que le fueran necesarias. Este sistema de ambulancia tenía la ventaja de seguir los movimientos más rápidos de las vanguardias y de poder dividirse en un gran número de fracciones; cada oficial sanitario montado y podía tener un carro suspendido, un enfermero a caballo y todos los objetos necesarios para dar primeros auxilios a los heridos en el campo de batalla.

LOS CARRUAJES

Cada división de ambulancias tenía doce carros ligeros suspendidos, para el transporte de heridos: eran de dos tipos, con dos y cuatro ruedas. Los primeros, ocho en total, eran adecuados para terrenos llanos; los otros, sobre cuatro ruedas, estaban destinados a llevar a los heridos por terrenos montañosos. La caja del vehículo tenía la forma de un cubo alargado, abovedado en su parte superior; estaba perforado a los lados por dos pequeñas ventanas; dos puertas batientes se abrían hacia adelante y hacia atrás; el piso de la caja estaba formado por un armazón móvil, forrado con un colchón de crin, con su cabecera, y revestido de cuero. Este marco se deslizaba fácilmente sobre los dos soportes o prismáticos del cuerpo; por medio de cuatro ruedas pequeñas, y estaba armado con cuatro mangos de hierro empotrados en la madera; estas asas estaban destinadas a recibir las correas o cinturones de los soldados para llevar a los heridos en el armazón, ya que en una camilla se podía vestir a los heridos en estos armazones, cuando la temporada no les permitía vestirse en el campo. Cuando el ejército se empleaba en montañas más o menos escarpadas, era imprescindible contar con mulas o caballos de carga, con cestas con compartimentos, para el transporte de vendajes, instrumental quirúrgico, medicinas y demás elementos necesarios para los primeros auxilios. Los pequeños carruajes eran tirados por dos caballos, uno de los cuales era un porteador; internamente tenían once decímetros y doce milímetros (treinta y dos pulgadas) de ancho. Allí yacían cómodamente y en toda su longitud dos heridos; se distribuyeron bolsas en el interior para transportar botellas u otros objetos necesarios para los enfermos. Estos coches combinaban la fuerza con la ligereza y la elegancia.

Ambulancias del servicio médico.- El chasis de estos dos vagones (de 2 y 4 ruedas) estaba sujeto por cinturones de cuero a resortes fijados a la plataforma. Esta suspensión permitía transportar a los heridos de forma más cómoda y rápida que en los carros utilizados habitualmente para tal fin. Siguiendo a los hospitales de campaña habían también carruajes conteniendo todo el equipo médico necesario en campaña3 (inferior derecha). Como vemos, la Guardia era más privilegiada que las unidades de línea, ya que su servicio médico estaba mejor organizado y equipado. (d)

El segundo sistema de coches ligeros suspendidos consistía en un carro de cuatro ruedas, cuya carrocería, más larga y un poco más ancha que la de los coches de dos ruedas, tenía una forma similar: también estaba suspendida sobre cuatro resortes; su piso estaba revestido con un colchón fijo, y los paneles estaban acolchados hasta un pie de elevación, como los de las carrocerías pequeñas. El lado izquierdo de la caja se abrió a voluntad, en casi toda su longitud, mediante dos puertas correderas, de modo que los heridos pudieran ser colocados sobre el carruaje en su posición horizontal. Pequeñas ventanas convenientemente colocadas renovaban el aire o establecían sus corrientes. Estos coches debían disponer, para fijar el centro de gravedad, de una camilla que también pudiera utilizarse para otros fines. Estos grandes coches tenían bolsas en el interior, como los pequeños, y en la parte trasera una provisión de forraje: el eje delantero giraba sobre su eje, para facilitar los movimientos de rotación; eran tirados por cuatro caballos y tenían dos conductores: eran ligeros, fuertes y bien suspendidos. Se podían transportar cuatro heridos en estos carros, tendidos a lo largo, aunque sus piernas se cruzaban un poco. 

Los vagones de las tripulaciones estaban montados sobre cuatro ruedas y no se diferenciaban de otras furgonetas dedicadas al servicio militar. 

Pierre François Percy (f)

Otro cirujano francés, Pierre François Percy, sirviendo bajo el mando del general Jean-Victor Moreau, también se esforzó por mejorar el apoyo médico a los heridos en el campo de batalla. Percy organizó un cuerpo de cirujanos para cada división y diseñó un hospital móvil llamado Würtz (llamado así por el vagón austriaco, aunque más conocido como «El Würst de Percy» debido a su parecido con una salchicha) que, modelada en vagones de artillería ligera, podría acercarse a la batalla y brindar el inicial apoyo quirúrgico.

Cada vagón, tirado por seis caballos, llevaba camillas de mano, instrumentos, suministros de emergencia para 1.200 heridos, ocho cirujanos y un apoyo de 120 camilleros. Como era demasiado pesado y engorroso para el campo de batalla, el carro quirúrgico permanecía en un área segura cerca de la línea del frente, donde brindaba ayuda a los que podían caminar o que fueron llevados con una camilla.  

El vagón demostró el valor de la asistencia médica para los soldados que de otro modo podrían haber muerto por exposición o por sus heridas, proporcionando un apoyo esencial hasta que se pudieran administrar otros cuidados. 

Dibujo de un Würst de Percy, con dosel y cortinas. (g)

Sin embargo, con el enfoque de Percy se dejaba a los inmovilizados con sus heridas en el campo de batalla en lugar de llevarlos a un terreno más seguro. Durante la campaña de España en 1808, Percy resolvió este problema organizando un cuerpo de camilleros de ambulancia capacitados (\»Brancardiers\») para reunir a los heridos durante una batalla y llevarlos a una estación de apoyo quirúrgico. La lanza de cada portador se convertía en un poste de camilla, y la faja del portador, la mitad de la litera cuando se ataba a lo largo. De este modo, dos brancardiers cualesquiera podrían combinar su equipo para crear un brancard, o camilla. El ejército asignó treinta y dos camilleros a cada compañía de asistentes del hospital; su responsabilidad era llevar a los heridos a los organizados puntos de apoyo justo detrás de las líneas del frente. Según un Decreto de 1813, el ejército francés reconoció formalmente el sistema de Brancardiers. Anticipándose a la Convención de Ginebra de 1864, Percy también instó a la neutralización del personal médico y las provisiones, incluidas las ambulancias y los hospitales.

Material de apoyo del camillero y picas para armar una camilla (h)

LOS UNIFORMES

El uniforme de los cirujanos de la ambulancias volantes se confeccionó siguiendo el modelo de los cirujanos de los ejércitos: también llevaban una pequeña cartuchera en negro marroquí, ligeramente bordada, cuyo interior, dividido en varios compartimentos, contenía el estuche de instrumentos quirúrgicos portátiles, algunas medicinas y elementos esenciales para porporcionar los primeros auxilios a los heridos en el campo de batalla; iban armados con una especie de espada portada de un arnés de cuero negro, un arma de adorno y defensa. El uniforme de los oficiales empleados y subordinados de la administración era de un color diferente, con los distintivos relacionados según los empleos. El primero llevaba charreteras. Los soldados de enfermería, a caballo y a pie, llevaban chaqueta con guarnición de uniforme enrollada, con cinturón de lana roja que, de ser necesario, podía utilizarse para el transporte de heridos. Los jinetes llevaban levita, los enfermeros de a pie un capote; el primero, botas de estilo húsar; los otros, zapatos fuertes y polainas de tela negra: tenían un chacó o fieltro negro adornado en cuero y cobre; cada enfermero a caballo portaba una cartuchera de cuero negro, apta para contener una o dos bandejas, una copa de hojalata, dos instrumentos para los heridos y los utensilios necesarios para los sanitarios: iban armados con un pequeño sable suspendido de un arnés de gamuza. Los enfermeros a pie llevaban una bolsa de cuero, dividida en varios compartimentos aptos para contener el aparato de vendaje, que tenían en reserva para los sanitarios. El uniforme de los soldados del tren era muy parecido, pero más sencillo; las telas eran más fuertes. Estas diferentes clases de soldados se distinguían por los colores del cuello y las solapas, así como por los distintivos del uniforme.

Uniformes del servicio médico.- a) Doctor de 1ª clase; b) Jefe farmacéutico de la Guardia;
c) Cirujano de 3ª clase; d) – Oficial; e) Soldado en uniforme de enfermero de hospital. (i)

El equipamiento del caballo del sanitario consistía en una silla de montar a la francesa, guarnecida por su cobertura y de un color del uniforme del jinete, ribeteado con una trenza dorada más o menos ancha, según el empleo. En lugar de dos pistoleras, tenía dos alforjas instaladas, que podrían estar más forradas con la misma trenza. Un pequeño portamantos de cuero, cubierto con el mismo material, estaba sujeto al sillín. Este portamantos, destinado a contener los aparatos preparado para vendajes, podía abrirse sin tener que soltar las correas que lo sujetaban. El equipo de los soldados de enfermería montados se basaba en el de los oficiales administrativos; solo ofrecía una diferencia en la calidad del material y en las guarniciones, que eran mucho más sencillas.

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1Dedicado de por vida a la cirugía militar, mejoró la escisión de heridas, desarrolló una aguja quirúrgica semicircular con punta de corte en forma de lanceta, evitó los ungüentos y grasas en el vendaje de heridas, y en su lugar utilizaba vinos alcanforados calientes o la solución de Labarraque en el lavado de heridas. [2] 

2La reina Isabel I de España las había introducido ya en el año 1487. [2] 

3Descrito por el cirujano mayor asistente Thuriot en una letra a Napoleón en 1805: dos colchones, seis camillas de correa, una caja de instrumentos quirúrgicos, 100 lb (50 kg) de hila (pelusa que se saca de los trapos) y 220 lb (100 kg) de vendajes. Thuriot tambien señalaba que en los regimientos de línea solo había un carruaje por cada 1.000 hombres…


Fuentes:

1. “Memorias de campañas y cirugías militares” – D. J. Larrey, Volumen I, J.H. Stone, 1812

2. «Battlefield Medicine. A History of the Military Ambulance from the Napoleonic Wars through World War I» – John S. Haller Jr., Southern Illinois University Press, 2011

3. «Dominique Larrey en España 1808-1809» – Anastasio Rojo, Medicina&Historia, nº4, 2008 

4. «Etat-Major et Services de Santé. Les uniformes du Premier Empire» – Cmdt. E.L. Bucquoy, Jacques Grancher Ed., Paris, 1982

5. «Tradition Magazine«, núm. 40, Mayo 1990

6. «Larrey and Percy – A Tale of two barons» – David Baker, Jean-Bernard Cazalaà, Pierre Carli, Resuscitation 66 (2005), pp. 259–262

7. «Officers and soldiers of the French Imperial Guard» / Volume 5 – André Jouineau, Histoire & Collections, 2008 

Imágenes: 

a. «Soldats et Uniformes du Premier Empire» – François Guy Hourtoulle, Jack Girbal y Patrice Courcelle, Histoire & Collections, Paris, 2004

b. «Larrey and Percy – A Tale of two barons» – David Baker, Jean-Bernard Cazalaà, Pierre Carli, Resuscitation 66 (2005), pp. 259–262

c. “Memorias de campañas y cirugías militares” – D. J. Larrey, Volumen I, J.H. Stone, 1812

d. «Officers and soldiers of the French Imperial Guard» / Volume 5 – André Jouineau, Histoire & Collections, 2008

e. Fotografía del autor.

f. «Larrey and Percy – A Tale of two barons» – David Baker, Jean-Bernard Cazalaà, Pierre Carli, Resuscitation 66 (2005), pp. 259–262

g. “Memorias de campañas y cirugías militares” – D. J. Larrey, Volumen I, J.H. Stone, 1812

h. «Etat-Major et Services de Santé. Les uniformes du Premier Empire» – Cmdt. E.L. Bucquoy, Jacques Grancher Ed., Paris, 1982

i) – «Officers and soldiers of the French Imperial Guard» / Volume 5 – André Jouineau, Histoire & Collections, 2008