La abadía de Montserrat durante la Guerra de Independencia (1809-1812)

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El Monasterio de Santa María de Montserrat es una abadía benedictina situada en la montaña de Montserrat, en la provincia de Barcelona y a poco más de 60 km de la capital barcelonesa, que en el transcurso de los años se ha convertido en un punto de peregrinaje para creyentes y de visita de referencia para los turistas. Durante la Guerra de Independencia fue ocupada en tres ocasiones por el ejército napoleónico (1809, 1811 y 1812), aunque solo en las dos últimas se produjeron fuertes combates que llevaron a la destrucción del complejo religioso, una consecuencia de haberse transformado su recinto para un uso militar por una controvertida decisión de la por entonces Junta Superior de Cataluña en el año 1810, lo que llevó a convertirlo en un claro objetivo para las tropas invasoras y provocar con el tiempo su ruina.

Una vista panorámica de San Jerónimo a 1.236 metros sobre el nivel del mar en las montañas de Montserrat (b)

PRIMERA INCURSIÓN EN 1809

A principios de la contienda, el monasterio fue un refugio de los somatenes locales, que se dirigían al mismo en busca de cobijo y provisiones, para ser dirigidos luego a las Juntas de Manresa y de Igualada. Se improvisó un hospital de sangre en las dependencias destinadas a los peregrinos para los heridos. Cuando su número aumentó se trasladó el hospital a El Bruch. El dia 10 de enero de 1809, cinco columnas imperiales componiendo unos 5.000 hombres atacaron por la parte de El Bruch e Igualada a los 1.000 migueletes y somatenes que mandaba Francisco Salsas, que se retiraron hacia Manresa. Los franceses y sus aliados se replegaron hacia El Bruch, pasando a Montserrat una pequeña partida de ellos al mando del general Pierre Devaux1. Los monaguillos y monjes se dispersaron por la montaña y las ermitas cercanas, aunque los más mayores se quedaron. Uno de ellos recibió en francés a los soldados de Devaux que solo pidieron víveres para la tropa, mientras entre la una y las dos de la mañana algunos soldados con velas iluminadas daban una vuelta al monasterio en busca de refugiados enemigos. Debido al frio reinante se habían improvisado algunas fogatas en el recinto. Cuando se supo la ocupación en los pueblos vecinos, algunos somatenes se apresuraron a subir a la montaña por sendas poco conocidas, pero eran demasiados pocos, y al despuntar el nuevo día, 12 de enero de 1809, y tras un nuevo registro en el monasterio y la iglesia, Devaux partió con sus hombres. Al descender de Montserrat Devaux, con los 800 soldados que llevaba, fue detenido una hora y media por el jefe guerrillero Brichfeus, quien con solo 150 hombres se apoderó de Casa Massana, punto que luego, ante la superioridad de fuerzas, se vio obligado a abandonar. Vueltos al monasterio los monjes no echaron a faltar ningún bien, excepto seis animales que no habían sido retirados a tiempo de los establos.

Venían persiguiéndoles desde las cumbres de la histórica montaña los somatenes de Monistrol, juntamente con 16 hombres del pueblo de Borrada, habiéndoles causado 9 muertos, y tomándoles muchos víveres, único botin que se llevaron del monasterio, y una acémila. [3]

Vista general de la montaña de Montserrat, desde la ermita de San Miguel, por Claude-François Fortier (1806)
Bibliothèque numérique de l’INHA. Bibliothèque de l’Institut National d’Histoire de l’Art, collections Jacques Doucet (c)

El monasterio como plaza fuerte.

En el mes de mayo de 1810, la Junta Superior de Cataluña decretó la fortificación de Montserrat. La medida fue polémica: entre los partidarios de la misma estaba el barón de Eroles, pero también se alzaron voces como la del propio abad de Montserrat y de José Manso (dijo que son sus tropas podría conquistar el enclave en tan solo ocho días), que veían los inconvenientes manifiestos de tal iniciativa: sería necesario un ejército considerable para defender el enclave que necesitaría víveres y agua para mantenerse que no podía proveer el monasterio, y el lugar tenía demasiados accesos para poder llevar a cabo una defensa con garantías.

De hecho al fortificar (y militarizar) el monasterio, de un uso religioso a un uso bélico, se convertía inmediatamente en un objetivo militar para el bando imperial y de hecho la medida precipitó su destrucción en mayor medida por el ejército del mariscal Suchet en 1811 y finalmente por el contingente del general Mathieu en 1812.


LA BATALLA DE MONTSERRAT – 25.07.1811

Movimientos previos tropas imperiales.

El general Suchet fue nombrado mariscal por el emperador Napoleón (Decreto en Saint-Cloud el 8 de julio de 1811) por sus conquistas consecutivas de Lérida, Mequinenza, Tortosa y Tarragona. Junto con el decreto se hallaba una instrucción2 que ordenaba demoler Tarragona, conservando tan solo un reducto, tomar Montserrat y marchar a continuación sobre el reino de Valencia. El ataque sobre Montserrat, que desde 1810 era considerado como una plaza fuerte por parte española, buscaba dejar sin un punto de apoyo al 1er ejército, o de la derecha, de Cataluña y desbloquear la ruta entre Lérida y Barcelona.

El 22 de julio el general Montmarie se desplazó de Montblanch a Igualada, mientras que los generales Frère y Harispe avanzaron por Manresa y el general Maurice Mathieu, con una columna venida de Martorell ocupaba Esparreguera. El día 23 el recién nombrado mariscal Suchet de desplazaba hacia Igualada por Sarral y Santa Coloma de Queralt. Suchet llegó al albergue de El Bruch el 24 de julio de 1811, donde se reunió con todos sus generales para planear el ataque.

Orografía del terreno con Google Earth. La montaña de Montserrat es un macizo de formas digitalizadas que se eleva abruptamente al oeste del río Llobregat y alcanza los 1236  m en la cima de Sant Jerónimo. Se destacan Monistrol, Collbató y Can Massana, este último a unos 9 kilómetros de la abadía.
El barón de Eroles (e)

La abadía de Montserrat se hallaba custodiada por el barón de Eroles4, con 3.000 hombres, casi todos somatenes. Tres caminos conducían al Monasterio, que habían sido fortificados: el que iba a Casa Massana, estaba defendido por dos baterías, en la entrada del monasterio, un atrincheramiento y en el sendero que conducía a Collbató estaba situada otra batería. Teóricamente Montserrat albergaba gran número de riquezas acumuladas a lo largo de los años en forma de ofrendas3.

El propio Suchet mandaba la operación que comenzó al alba del día 25 de julio. El general Louis Jean Nicolas Abbé avanzó por el camino principal seguido del general Maurice Mathieu (el gobernador de Barcelona) en retaguardia y otras compañías y partidas de tiradores subieron por otros caminos o por los quebrados de la montaña. Frente a una ardua resistencia, las tropas ligeras francesas ascendieron por las cumbres que se alzan tras el monasterio y empezaron a disparar a los artilleros españoles. Los soldados de Abbé entraron en el recinto donde se defendían desesperadamente los somatenes a golpe de arma blanca.

Los defensores con el barón de Eroles evacuaron precipitadamente el convento por el camino de la Cueva, atravesaron el rio y se refugiaron en el mas de Can Tobella, siguiendo hasta Vich, a fin de reunir a los desertores y dispersos. Los españoles perdieron entre muchos muertos, 47 prisioneros, pero los imperiales trasladaron 260 de sus heridos á Cervera, á donde llegó Suchet el día 27 con 3,000 infantes y 450 caballos. [3]

Suchet quería un ataque rápido que impidiera un combate prolongado en un terreno desfavorable al atacante. La brigada Montmarie fue situada en Collbató para atajar la retirada enemiga por ese punto. Los generales Frère y Harispe ocuparon las rutas que llevaban a Igualada y Manresa. El ataque principal se dirigiría desde Casa Massana: el 25 de julio por la mañana, el general Abbé, a la cabeza de dos regimientos, el 1º Ligero y el 114º de Línea y una batería de tres cañones avanzaron sobre la ruta hacia la abadía, seguidos de varios batallones mandados por el general Mathieu, como reserva, en la que se encontraba el propio Suchet. Tras superar algunas baterías emplazadas en el camino (Ermita de Santa Cecília) y a los somatenes que disparaban desde la montaña, las tropas ligeras francesas y de línea (unos 300 hombres) lograron alcanzar las alturas que dominan el monasterio y la columna principal encabezada por la artillería forzó los reductos de la entrada principal.
El Puente de Monistrol de Montserrat, por Laborde. (f)

Algunos ornamentos preciosos por desdicha devueltos al monasterio por mandato de la Junta Superior, y los demás objetos de valor fácilmente trasladables se acumularon junto a los arreos de los animales; el resto – altares, retablos, estatuas, pinturas, mobiliario del coro con el soberbio atril y los monumentales libros de pergamino – fueron bárbaramente mutilados, troceados y desmenuzados. Los soldados amontonaron enormes masas de combustible en todos los edificios del santuario, especialmente en la iglesia; la noche del 10 al 11 de octubre, en el momento de partir, prendieron fuego al conjunto. El estrago ingente ocasionado por las llamas fue inenarrable. [1]

José Manso había predicho la caída del monasterio en ocho días y a Suchet le habían bastado tres horas. Aquella misma tarde Suchet salió hacia Lérida con objeto de reunir allí un convoy considerable, dejando en aquella ciudad de 500 a 600 hombres. En Montserrat quedó de guarnición el general Federico Palombiní5, con su brigada y alguna artillería. El general Frère pasó á situarse en Igualada. Los somatenes no desmayaron con todo. Reunidos alrededor de los puntos que los franceses acababan de ocupar, procuraban atacarlos sin descanso. El 27 se destacó de aquel monasterio una fuerza de 300 hombres hacía Monistrol, Castellvell y Vílar, pero los somatenes6 les embistieron con tanto denuedo, que le fue preciso replegarse á su primera posición.

TERCERA INCURSIÓN EN 1812

Montserrat, restos antiguos, patio y claustrillo. (g)

El verano de 1812, el coronel Edward Green, quiso fortificarse en la ermita de San Dimas7. El 20 de junio, 300 hombres comenzaron los trabajos. El general Mathieu se presentó con sus tropas el 28 de julio por la mañana. En esta ocasión los monjes que quedaban se distribuyeron por las masías cercanas fuera del ámbito de la montaña.

Las tropas de Green estuvieron todo el día disparando desde las alturas de la ermita, pero provocaron pocas bajas ya que los franceses se habían resguardado en el monasterio. Los imperiales lograron colocar artillería en una planicie cercna que dominaba la ermita de San Dimas y Green capituló al día siguiente con su batallón anglo-español.

Acto seguido, los imperiales incendiaron las capillas y ermitas diseminadas por la montaña, destrozaron las pocas estatuas que quedaban en pie, el pavimento de mármol de la iglesia y para acabar de destruir las pocas paredes y techos que quedaban, se colocaron grandes cantidades de pólvora que se hicieron estallar el 31 de julio por la mañana. Montserrat era ya tan solo un conjunto de ruinas, polvo y escombros sin forma alguna.

Al día siguiente, primero de agosto, los monjes volvieron para tratar de improvisar una precaria capilla.

MONTSERRAT EN LA ÉPOCA ACTUAL

La abadía en el año 1968.
Plaza de Santa María con el hotel a la derecha.
Plaza del Abad Oliva.
Plaza de Santa María y el claustro gótico al fondo.
Plaza de la Cruz en la parte inferior.
Vista del complejo desde las montañas que la rodean. (h)
Vista de la población de Monistrol de Montserrat.

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1Pierre Devaux (1762 – 1819), general de brigada del ejército imperial. Tras la campaña de Prusia de 1806 fue nombrado Caballero de la Orden de la Corona de Hierro en 1807, luego se trasladó a España. Se destacó en las batallas de Altafulla y Anselta (¿?), logró con hábiles maniobras operar el abastecimiento de Balaguer y Tarragona, contribuyó a la toma de Montserrat, y fue llamado a la Grande Armée en 1813.

2«Mémories du Maréchal Suchet» – Tome Premier, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834, pp. 119

3El famoso tesoro del templo fue utilizado para sufragar los gastos de la guerra, y varios militares como el marqués de Palacio, el marqués de Coupigny y Enrique O’Donnell extendieron sendos recibos por las entregas de dichos tesoros de los que no se libraron los frontales del altar mayor, ni el sitial de plata con la santa imagen, ni los relicarios, ni las puertas macizas de plata. [1]

4Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga, III Barón de Eroles, marqués de la Cañada Ibáñez, en las Dos Sicilias, (1785 – 1825). El 11 de junio de 1811 batió a la caballería del mariscal Suchet en las inmediaciones de Tarragona, y el 18 se apoderó de un convoy de quinientas acémilas en Falset. Perdida ya la plaza de Tarragona, sostuvo el embarque de la división valenciana, rechazando a la vanguardia de Suchet sobre Mataró y Arenys de Mar. Dispersado el ejército de Cataluña, defendió Montserrat con 3.000 hombres, contra todas las fuerzas de Suchet (25 de julio).

5Giuseppe Federico Palombini o Joseph Friedrich von Palombini (1774 – 1850) se convirtió en comandante de la división italiana durante las Guerras Napoleónicas.Trasladado a España, combatió en la división del general Pino en Roses , Cardedeu , Molins de Rei, Valls y Gerona y fue ascendido a general de brigada en 1809. Dirigió una brigada en El Pla y Tarragona en 1811 y fue ascendido a general de división. Dirigió su división en Sagunto , Valencia y Castro Urdiales en 1811-1813.

6Algunos somatenes y hasta bandoleros de la zona entraron en el terreno de la leyenda como Mansueto (Mansuet) Boxó y Xalabia, un herrero de la población de Vilar, del que se habla que que ocupó algunas de las cuevas de salitre de Montserrat entre 1808 y fue muerto por los franceses el 14 de junio de 1808. También se habla de otro Mansueto Boxó que tomó parte en las guerras Carlistas. Su figura fue recogida en la Auca de Castellbell y Vilar (una auca es una historia pictórica propia de la cultura catalana que suele representar un hecho histórico, una biografía de una persona famosa o popular o una leyenda):

«Aquest valent patriota

Es deia Mansuet Boxó

I els gavatxos no pararen

fins matar-lo a traició»

«Este valiente patriota

Se llamaba Mansueto Boxó

Y los gabachos no pararon

Hasta matarlo a traición»

7Se previó para dicha época un desembarco de una fuerza anglo-siciliana de 7.000 hombres al mando del general Maitland en la Alta Cataluña, y Suchet recibió inteligencia de dicha operación, mandando una columna volante al mando del general Decaen para intentar contrarrestarla. Para su previsto desembarco en Palamós (sería finalmente en Alicante) el general Maitland coordinó una operación secundaria, enviando un tal coronel Green a Cataluña para formar una fuerza insurgente para ocupar y fortificar el convento abandonado de Montserrat y establecer un puesto en la cercana ermita de San Dimas. El general Decaen respondió enviando a Maurice Mathieu para expulsar a la fuerza de Green, que le tomó solo un día (27 de julio), obligando a Green a evacuar la posición. Cuando Maurice Mathieu volvió a Barcelona, ​​recibió noticias del desembarco de Maitland. La operación de Green había funcionado.


Fuentes:

1 – «Història de Montserrat» – Anselm M. Albareda y Josep Massot, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2012

2 – «Mémories du Maréchal Suchet» – Tome Premier, Anselin, Successeur de Magimel, Paris, 1834

3 – «Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado» – Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861

4 – https://dbe.rah.es/biografias/12409/joaquin-ibanez-cuevas-y-valonga

5 – https://totmontserrat.cat/acerca-de/1397-2-2/

6 – https://hmong.es/wiki/Giuseppe_Federico_Palombini

7 – «The Army of Catalonia: Organization, Operations, and Logistics, 1807-1814» – John Leckey Morgan, (1994). Dissertations. 3478. https://ecommons.luc.edu/luc_diss/3478

8 – «En Mansuet Boxó. Entre la llegenda y la historia» – Joan Masats i Llover, L’Auca comentada, nº 6, Manresa, 1989

Imágenes:

a – https://www.ebay.fr/itm/152737661202 – Prise de Montserrat

b – Par Diliff — Travail personnel, CC BY 2.5, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1561663

c – https://www.monestirs.cat/monst/bages/ba19moni/Z-Montserrat-61.jpg

d – https://cloud10.todocoleccion.online/postales-cataluna/tc/2018/07/28/23/129329027.jpg

e – http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=479458

f – https://www.frame.es/images/sistema/catalogo_grande/gbar00410.jpg

g – De Cecilio Pizarro – (1860-11-18). "Montserrat, restos antiguos, patio y claustrillo". El Museo Universal 4 (47): 372. ISSN 1889-8440., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=35366891

h – Par Richard Schneider — aufgenommen, fotografiert von Richard Schneider, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=587310

La Ciudadela de Barcelona y su protagonismo en el período 1808-1814

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El parque urbano de la Ciudadela de Barcelona ocupa la mayor parte de los terreno de la antigua fortaleza de la Ciudadela (1716-1868), un claro ejemplo de la arquitectura de los ingenieros militares del siglo XVIII. Durante el período de la Guerra de Independencia fue ocupada con alevosía por las tropas italo-francesas del general Duhesme y durante la posterior ocupación a su función estrictamente militar añadió también la función de presidio «oficial» de la ciudad (compartido en ocasiones con el castillo de Montjuich) que otorgaría a la fortaleza un papel siniestro durante todo el conflicto y las posteriores revoluciones liberales, lo que llevó a pedir su derribo al Consistorio a la Corona hasta en cuatro ocasiones tras la guerra, hasta que finalmente se autorizó su demolición en el año 1868, ganando para la Barcelona en expansión de la época un considerable y necesario espacio.

Panorámica de la Ciudadela en 1874 (b)

UN POCO DE HISTORIA

Barcelona, ya desde la primera mitad del siglo XVI comenzó a aplicar el trazado de murallas con baluartes a su perímetro defensivo. El proyecto de edificar una ciudadela se remonta a mediados del s. XVII, (marqués de los Balbases, 1640), con dos ubicaciones posibles: una en el baluarte de Levante y Mediodía por el norte (donde finalmente  se construyó) y otra en las Reales Atarazanas, en el extremo opuesto por el sur. Tras unos breves años de silencio, el proyecto se reemprendió en 1660 con las mismas ubicaciones planeadas.

El marqués de Verboom (c)

La difícil situación económica de la monarquía española por aquella época retrasó el proyecto y el inicio de las obras hasta comienzos del s. XVIII. Ya en julio de 1705 en el contexto de la guerra – pero antes del ataque de Felipe V a la ciudad – se retomó la idea de una ciudadela para la Ciudad condal. Después de la victoria Borbónica en el conflicto, Felipe V encargó al ingeniero general flamenco Jorge Próspero de Verboom1 (7 de marzo de 1715) que proyectara una ciudadela, si bien otro oficial borbónico, el conde de Lecheraine, presentó a su vez un proyecto alternativo. El principal reclamo de este último es que preveía aprovechar el ya existente baluarte de Levante de la muralla original.

Tras las oportunas deliberaciones, el proyecto de Verboom sería el elegido por varios motivos: había sido discípulo del gran Vauban, tenía solidos conocimientos matemáticos y ya había estado presente en la ciudad en calidad de prisionero de guerra (1710-1713) hasta su liberación en un intercambio de prisioneros. Parece que durante su presidio gozó de cierta libertad de movimientos que aprovechó para estudiar las fortificaciones de la ciudad y que, como era de esperar, se aprovechó para el posterior asedio a la misma. [1] 

Verboom proyectaría la Ciudadela en su ubicación definitiva, ya que le permitía por una parte  dominar el centro más poblado de la ciudad y por otra fortalecer una de las zonas más débiles del perímetro amurallado. La fortaleza tenia forma de pentágono con cinco baluartes (de la Reina, del Rey, del Príncipe, de Don Felipe y de Don Fernando) de unos 320 m de distancia entre ellos, con otros tantos revellines (lo que le otorgaba una planta de estrella de 10 puntas), con unas murallas de una altura promedio de 8 metros y se proyectó que fuera ocupada por unos 8.000 hombres con la finalidad de mantener un control militar permanente, ocupando en total una superficie de 1.111.389,5 m². [2]

La Ciudadela en el Plano Topográfico de Juan López de 1807, en plena ocupación francesa.

Se comenzó a construir en el año 1716, para lo cual hubo que derruir parte del existente barrio de La Ribera, varios conventos y unas 1.000 casas, desalojando a sus habitantes, lo que provocó una pronta problemática con las autoridades de la ciudad, ya que también se les cargó con el gasto de los derribos2. Los principales edificios del complejo se acabaron en el año 1721, pero no se terminó su construcción por entero hasta el año 1751. La Ciudadela conservó no obstante la torre medieval de San Juan (Sant Joan), que fue integrada en el conjunto y que fue durante varios años la cárcel de la ciudad. Aquel conjunto se rodeó con un foso con la vertiente externa formando una entrada encubierta y, más hacia fuera, por la explanada, un espacio sin obstáculos y en ligero desnivel que la aislaba tanto de la ciudad como del campo abierto. Otros elementos que se edificaron como complemento a dicha fortaleza, fueron el fuerte de don Carlos, por el lado de mar, construido en la época de Carlos III, y el fuerte Pío, por el lado norte, dando vista al fértil llano de Barcelona. [5]

Plano en relieve de la Ciudadela de Barcelona, con los edificios que aún
se conservan marcados en naranja.

A pesar de su inherente función defensiva, los barceloneses veían con recelo la existencia de la fortaleza, y ya en el año 1794 el Consistorio pidió al rey oficialmente su derribo, que obviamente no fue admitido.

Tras la Guerra de Independencia, el crecimiento demográfico de Barcelona era un hecho (a principios de siglo ya contaba con cerca de 185.000 habitantes), lo que implicaba un crecimiento urbanístico para el cual la fortaleza era un freno manifiesto, por lo cual se decidió derribar las murallas, aunque las sucesivas peticiones de los regidores a la autoridad real en 18403, 1845 y 1862 fueron desestimadas. Con la Revolución de Septiembre de 1868, el nuevo responsable del gobierno español el reusense Juan Prim y Prats decretó la cesión de la fortaleza a la ciudad, con el compromiso de edificar un parque público, que los gastos de la demolición corrieran a cargo del Ayuntamiento y la construcción de casamatas alternativas para el alojamiento de los soldados. A partir del año 1869 el Ayuntamiento de Barcelona encargó todo los proyectos y gestiones del derribo de la Ciudadela y de la construcción del Parque a una comisión de regidores, que estuvo presidida durante un tiempo por Francesc de Paula Rius i Taulet.

La Ciudadela durante su demolición, con el puente sobre el foso, la puerta principal, la iglesia, el palacio del gobernador y al fondo el arsenal. (d)

Transcurrieron más de diez años desde el inicio del derribo de las murallas (1869) en varias etapas hasta la cesión del solar de la Ciudadela y hasta la decisión de su uso. Se erigió un monumento ecuestre al general Prim entre 1882 y 1887 (que aún puede observarse en el parque de la Ciudadela, aunque fuese derribado puntualmente en 1936 y vuelto a erigir en 1948). Del complejo de la fortaleza quedaron sólo los principales edificios internos: la capilla, el palacio del Gobernador (actualmente, un instituto de enseñanza secundaria) y el arsenal, que en 1888 fue convertido en Palacio Real y en 1931 y, nuevamente, en 1979 en sede del Parlamento de Catalunya.

La ciudadela de Barcelona en el s. XIX.

LA CIUDADELA DURANTE EL PERIODO 1808-1814

En los dos dias que precedieron á la entrada de las tropas francesas en Barcelona, el recién incorporado capitán general conde de Ezpeleta intentó seguir el proceder de su antecesor en el mando el conde de Santa Clara, a pesar de que las instrucciones desde la Corte no fueran todo lo precisas que se hubieran necesitado en aquellos momentos más allá del de proporcionar a los soldados franceses lo que necesitaran para su alojamiento y avituallamiento y que hasta fueran mejor tratadas que las españolas. El Ayuntamiento, por otra parte, se resistía enérgicamente a la entrada de soldados extranjeros cuya fuerza excedia en mucho a la de los soldados españoles que guarnecían la Plaza. Finalmente tras acalorados debates se accedió a la admisión de los franceses dentro de la Plaza, pero sin concederles otros cuarteles que los de la ciudad, y sin ser admitidos en la Ciudadela, Monjuich y Atarazanas.

Ocupación de la Ciudadela de Barcelona y castillo de Montjuich
por los franceses el 29 de febrero de 1808.

Finalmente las tropas franco-italianas entraron la tarde del 13 de febrero de 1808 en la ciudad de Barcelona. Tras algunos desfiles y actos protocolarios, el 29 de febrero a las 11:30 h., tras una revista de tropas en la esplanada cercana a la fortaleza, el general italiano Lechi se dirigió directamente a caballo con sus edecanes a la misma, y detrás el resto de tropas que se hallaban en formación. A las 13:00 horas salió apresuradamente el gobernador de la Ciudadela, Juan Viard de Santilly4, para comunicarle a Ezpeleta que los franceses se habían apoderado de la fortaleza, quedando presa la guarnición española que la custodiaba.

La torre de San Juan, que se constituyó en el presidio de la ciudad. (f)

El 1 de marzo, se sacaron los enseres y muebles de la guarnición española, al hasta entonces gobernador se le mandó ocupar otros aposentos más reducidos en el mismo lugar y a las 4 de la tarde, salieron de la Ciudadela las tropas españolas, siendo casi toda de Guardias Españolas y Valonas5, que tuvieron que pasar la noche anterior al raso en la plaza de la Ciudadela. Los oficiales y la tropa, que iba con sus fusiles, se dirigieron al Baluarte de Medio-Dia, al Colegio Tridentino y al Convento de San Agustín. La fuerza francesa que se quedó en la Ciudadela, era de dos batallones del 2º de napolitanos, con unos 2.386 efectivos.

A partir de entonces, la Ciudadela, aparte de sus funciones defensivas y de alojamiento de soldados, se constituyó en almacén de víveres para la tropa y depósito de trigo de las poblaciones cercanas, depósito de armas (muchas de ellas españolas extraídas primeramente de las Atarazanas) y presidio para los contrarios a la ocupación, para rehenes de las autoridades francesas como personas de rango (el mismo conde de Ezpeleta), burgueses pudientes, religiosos y con el tiempo también para los prisioneros de guerra que eran conducidos a Barcelona. También la Ciudadela fue ocasionalmente objetivo del fuego de las fragatas británicas que bloquearon Barcelona por mar durante casi todo el conflicto.

Los reos del Complot de la Ascensión que se produjo en el año 1809, que ya tratamos en nuestro blog. El grabado recoge parte de la fachada de la Ciudadela, la torre de San Juan y la Iglesia interiores, así como su puente levadizo en el margen izquierdo.

Con el transcurso de los acontecimiento y a medida que avanzaba la guerra, en Barcelona se centralizaban los convoyes que regresaban a Francia, con los soldados y el fruto del expolio por parte varios de los oficiales. El propio Suchet acudió a la ciudad en dos ocasiones en 1813 y en 1814. Ya al finalizar la guerra y publicado el armisticio, con el último gobernador militar de Barcelona, Habert, aún exigiendo las contribuciones para todo el año 14 y sin tener relativa prisa para entregar la plaza. El 28 de mayo de 1814 quedó liberada la ciudad de Barcelona con la entrada del coronel José Manso al frente de su división, siendo elegido ese mismo día gobernador de la Ciudadela.

LA CIUDADELA EN LA ACTUALIDAD

La mayoría de los terrenos que ocupaba la Ciudadela están ocupados por un parque público con el mismo nombre, que durante muchos años fue el único que tuvo Barcelona. De la antigua fortaleza solo se conservan tres edificaciones: la Iglesia (Parroquia Castrense, s. XVIII), el antiguo Palacio del gobernador (actualmente el IES Verdaguer) y el arsenal (actual Parlamento de Cataluña).

LA IGLESIA

Perfil de la Iglesia de la Ciudadela (1724) . AGS. Secretaría de Guerra, Legajos (g)

LA CASA DEL GOBERNADOR

EL ARSENAL

Alzado frontal del arsenal de la Ciudadela de Barcelona (1717). AGS. Secretaría de Guerra, Legajos, 03303 (h)

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1«Esta tarea ocupó prioritariamente al ingeniero, tal como se hace patente a través de los numerosos planos y proyectos que hizo como planteamiento previo de la obra, así como por los que fue realizando en el transcurso de los trabajos de construcción para dar respuesta a los problemas que iban surgiendo. Evidencia de la concentración de esfuerzos de Verboom en la tarea, es el que en abril de 1715 escribía al ministro del Despacho de la Guerra, Miguel Fernández Durán, disculpándose por no poder atender a la constitución de la Academia para la formación de los ingenieros por estar muy ocupado en el proyecto de la ciudadela de Barcelona. Fue también él quien en 1715 diseñó la medalla conmemorativa de la ceremonia de colocación de la primera piedra de la ciudadela y se ocupó personalmente del desarrollo de las obras, lo que le llevó a solicitar el 1 de enero de 1718 el nombramiento de gobernador de la fortaleza, lo que le fue concedido el día 13 de mayo del mismo año». [7]

2La mayoría de sus habitantes no serían realojados hasta el año 1753, en el recién construido barrio de la Barceloneta.

3Ya en el año 1841 la nombrada Junta de Vigilancia de Barcelona inició el derribo de la muralla aunque, cuando fue suprimida el mismo año, el regente Espartero la hizo restaurar. [6]

4Juan Viard de Santilly (ó Santilli). Nació en Mâcon (Borgoña, Francia) el 8 de noviembre de 1754. Cadete de las Reales Guardias Valonas, participó en la Guerra contra la Convención Nacional francesa y en la campaña del Ejército español en el frente de Aragón (1793-1795). Fue coronel de infantería (25-12-1793). Fue herido en Lescun (4-9-1794). Fue capitán interino, segundo comandante de las tropas ligeras de Navarra (11-9-1794), capitán de fusileros del regimiento de las Reales Guardias valonas (3-8-1795), brigadier de infantería (4-9-1795) y gobernador de la Ciudadela de Barcelona (24-4-1798). Fue suspendido del cargo por las autoridades napoleónicas de empleo (29-2-1808) y desterrado a Francia (22-7-1810). Fue el último gobernador militar de la Ciudadela.

5Citando a Francisco X. de Cabanes, en junio de 1808, cifra las siguientes fuerzas regulares en Barcelona: Guardias Españolas (1.200) y Valonas (900), de otros cuerpos (600), Reg. de Borbón de caballería (100), 1er reg. de artillería (600) y de Marina, 1 bergantín y 6 faluchos. O sea 3.580 hombres y 120 caballos


Fuentes:

1 – “Poliorcètica Defensiva: La Ciutadella De Barcelona, Contextualització I Característiques Bàsiques” –  Miquel Gea y Laia Santinach, QUARHIS, Època Ii, Núm. 6 (2010), pp. 178-195

2 – “Gaudí en el Parque De La Ciudadela” – Laura Muñoz Hornillos,  Proyecto Final de Carrera. Expresión Gráfica Arquitectónica II – Arquitectura Técnica 2006-2007

3 – “Un parque para Barcelona. La evolución histórico-formal del Parque de la Ciudadela” – Ester Benatar Zamora. Aula 7, 2020

4 – https://ca.wikipedia.org/wiki/Fortalesa_de_la_Ciutadella

5 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

6 – https://www.llibertat.cat/2007/03/1841-primer-intent-d-enderrocament-de-la-ciutadella-de-barcelona-889

7 – https://dbe.rah.es/biografias/15570/jorge-prospero-verboom

8 – «Els governadors de la Ciutadella de Barcelona durant el segle XVIII» – Rafael Cerro Nargánez, Revista de Dret Històric Català [Societat Catalana d’Estudis Jurídics], vol. 18 (2019), p. 145-177 ISSN (ed. impresa): 1578-5300 / ISSN (ed. digital): 2014-0010

9 – «Barcelona cautiva 1808-1814» – Raymundo Ferrer, 1815 – Ed. Antonio Moliner Prada

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

b – https://ajuntament.barcelona.cat/arxiumunicipal/arxiufotografic/sites/default/files/styles/_header__

carousel/public/s1_0100_07.jpg?itok=4wjKvd36

c – By José Luis Filpo Cabana – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70040844

d – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/image-file/byte?f=/opt/baratz/mediasearch/cache/extralarge/1/000004a3/1187085/1198566111111.jpg

e – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

f – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/doc?q=ciudadela+de+barcelona&start=57&rows=1&sort=msstored_typology%20asc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=media&fv=true&fo=and

g y h – Ministerio de Cultura y Archivos Estatales de España.

Masía de Les Farreres. Las pinturas anónimas · 1808-14

Tiempo de lectura: 10 minutos

Lejos de algunos de los múltiples ejemplos que tenemos de pintura dedicada a las grandes escenas de la épica de la época napoleónica, nuestra entrada de hoy está dedicada a unas pinturas que también nos hablan de aquella época, con el añadido de haber sido realizadas durante los mismos años que duró el conflicto, lo que no deja de ser un aumento significativo de su importancia histórica y culturalmente hablando.

Por desgracia, las pinturas de la Masía de Les Farreres en la población de Rellinars (Barcelona), se hallan en un muy precario estado de conservación, por lo que no dejan de ser también una muestra (entre muchas) del tan manido desinterés de las Administraciones y de algunos de los antiguos propietarios en la conservación del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico de nuestro país.

UNA BREVE HISTORIA

Las pinturas originales de la masía de Les Farreres en la población de Rellinars (Barcelona) forman un grupo de 14 escenas pintadas sobre las paredes de la sala principal de la primera planta de la masía. Se hicieron al temple de cola, sobre un muro enlucido con cal y enlucido de yeso, con enmarcaciones y cenefas, básicamente, de tipo vegetal y adornos textiles. Los tamaños varían en función de la pared y el lugar donde se ubican pero, en general, y dejando aparte las enmarcaciones florales y de cortinajes que las acompañan, oscilan entre 135 x 80/130 cm1.

Los hechos narrados corresponden al año 1808. Dado el desconocimiento que tenemos del autor, no podemos precisar exactamente el año en que fueron pintadas, pero debido a su carácter de crónica descriptiva, muy cercana a los hechos, no podemos alejarnos demasiado de esta fecha y hay que situarlas, por tanto, entre 1808 y 1814 como muy tarde. [N.a.: De hecho en algunas publicaciones y el Museo Comarcal de Manresa se datan concretamente en el año 1811] .

Las escenas comienzan en la parte norte de la pared de Levante y siguen un orden cronológico de los hechos más relevantes de la revuelta de los manresanos ante las órdenes del gobierno francés. Continúan hacia el balcón de mediodía que se encuentra sobre la entrada principal de la casa, con dos escenas autobiográficas donde un monje llega al lugar y pide acogida. Justo al lado del balcón, se pinta él mismo dibujando los murales que comentamos. Siguen por la pared de poniente y terminan al lado de la puerta de entrada al salón principal con la pintura alegórica de la batalla del Bruch.

Sobre la identidad del autor no se tiene noticia, pero se considera que podría haber sido algún eclesiástico vinculado o conocido de la familia, que tuvo que elaborarlas durante una estancia prolongada para preparar los dibujos, materiales y soportes, y que posiblemente habría estado en contacto con algunos de los participantes y hechos representados.

Su conservación es bastante mala dadas las condiciones ambientales del lugar y el abandono y la falta de vivienda continuada que ha sufrido la masía desde hace años2. [1]

LAS PINTURAS

Izquierda: No hemos encontrado referencias para esta imagen, aunque por representaciones similares podría corresponder a la Acción de Arbós, el ataque e incendio de las tropas francesas a la población de L’Arboç, que se produjo el 9 de junio de 1808 (tratado ya en nuestro blog La acción de L’Arboç (9 de junio de 1808).

Derecha: Alegoría de la primera batalla del Bruch. La imagen de la montaña de Montserrat, el conjunto de las tropas reunidas a los pies de la montaña y las diferencias de color en la parte derecha de la escena indican la voluntad evidente de explicar alguna cosa: las tropas luchando bajo la protección de san Ignacio de Loyola, la Virgen y san Mauricio. [1]. También tratamos las acciones de El Bruch en el pasado en nuestro blog en la entrada Las batallas del Bruc: 6 y 14 de junio de 1808. Museo temático.

Izquierda: El somatén de Santpedor dirigiéndose a Manresa para ir hacia El Bruch.

Derecha: Liberación de los presos de la prisión pública de Manresa.

Izquierda: Llevando a prisión a un afrancesado, una de las pinturas en peor estado de conservación. Se grafían la marcha de algunos miembros de los somatenes locales con el prisionero y con algunos niños viendo la escena en el extremo o acompañando a la comitiva.

Derecha: Distribución de escarapelas patrióticas al pueblo de Manresa en rebelión.

Izquierda: La quema del papel sellado (Crema del Paper Segellat) el dia 2 de junio de 1808, en la Plaza Mayor de Manresa, uno de los primeros episodios3 de resistencia en Cataluña durante la Guerra de Independencia y que recogimos ampliamente en nuestra entrada: Manresa: la quema de papel oficial, guerra y represión.

Derecha: Llegada del somatén de Santpedor a Manresa con su tamborilero. La escena también se puede encontrar reproducida en el Museo Comarcal de Manresa, obra del pintor Francisco Cuixart Barjau.

Izquierda: Tampoco tenemos información de esta escena, pero por el contexto del resto de representaciones, podría tratarse del viejo puente romano de Manresa ya que por este puente salió el somatén por la carretera de Can Maçana, hacia el Bruch, el 6 de junio de 1808.

Derecha: Nuestro «anónimo» autor con una casulla de eclesiástico, pintando algunas de las paredes de la masía, representado encima de una mesa y con los materiales sobre una silla. Se distingue a su izquierda la escena de la quema del papel sellado en la Plaza Mayor de Manresa.

Izquierda: Llegada de un grupo de jinetes con algunos eclesiásticos a la puerta de la masía.

Derecha: Ataque de los guerrilleros catalanes a los coraceros franceses de la vanguardia de la división del general Schwarz.

Izquierda: La segunda batalla del Bruch.

Derecha: La junta de Manresa, 2 de junio de 1808.

Nota: Agradecer especialmente a los gestores actuales de Masía de Les Farreres la ayuda por la información facilitada, así como el permiso para la publicación de las fotografías a su autor.

– – – 0 – – –

1El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña las ha catalogado como BCIN (Bien Cultural de Interés Nacional) publicado en el DOGC 10/10/2013.

2En el año 2017 la masía cambió de propietarios, realizándose obras de reparación y substitución de la cubierta para poner freno a la alteración de las pinturas por filtración del agua y la humedad provocada por ello.

3En todos los ámbitos de estudio sobre la Guerra de Independencia (Guerra del Francés), son bastante conocidas las pinturas murales sobre algunos acontecimientos primordiales de este suceso histórico en Manresa, y que se encuentran en la sala principal del caserío de Les Farreres. Algunos de estos frescos fueron reproducidos por el pintor Francisco Cuixart (Berga, 1875 – Manresa, 1931) a instancias del Ayuntamiento de Manresa, representando la batalla del Bruch, el Somatén, el Padre Montanyá y la Quema del Papel Timbrado.


Fuentes:

1 – «Pintura Històrica Catalana · Art i Memòria«, Pintures originals de la masia de les Farreres – Maria Dolors Moreno Albareda i Rafel Casanova (fotogr.)

2 – «Patrimoni en perill: el mas de les Farreres a Rellinars» – Maria Dolors Moreno Albareda, DOVELLA, Primavera 2010

3 – «Ilustració Catalana» – Revista semanal ilustrada, N.º 264, Barcelona, 21 de junio de 1908

Imágenes:

a – Fotografías ©Rafel Casanova

b – By Enric – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=51036422

La Guerra de la Independencia en el Clot, por Antonio Gascón Ricao

Tiempo de lectura: 25 minutos.

Algunas veces las revistas que editan algunas asociaciones, que uno ojea en los almuerzos o en la sala de espera en alguna oficina, nos traen agradables sorpresas. En nuestro caso, ya hace algunos años que nos encontramos con dos artículos de Antonio Gascón Ricao sobre la Guerra de Independencia en el barrio de El Clot, de Barcelona, y que trataban de algunas de las acciones militares trabadas entre las tropas imperiales y el ejército español – junto a somatenes y miqueletes locales – en diferentes épocas del periodo 1808-1810, teniendo como telón de fondo las masías de campo, los molinos y las huertas que procuraban una deseada fuente de subsistencia para los dos bandos.

Como nos describe Antonio Gascón : «[…] hasta la guerra de Independencia (1808-1814), momento en que se produjeron constantes combates entre franceses y españoles en la franja existente entre el Fuerte Pío y el pueblo del Clot, con suerte desigual, combates que en el plano efectivo llegaron a afectar gravemente a los molinos del Clot, la principal riqueza de la zona. Unos combates que nadie ha recogido en beneficio de la historia de Barcelona, es de suponer que al tratarse de escaramuzas protagonizadas por partidas de guerrilleros, no han tenido la resonancia que hubieran tenido de ser tropas regulares«. [1]

En nuestra entrada de hoy recopilamos los cuatro artículos publicados en su momento por Antonio Gascón y que reproducimos gracias a su amable autorización.

Iglesia de Sant Martín de Provensals (c. 1920). En los entornos de la iglesia, hoy llamada iglesia de Sant Martí Vell, se constituyó, en época feudal, una sagrera, es decir, un espacio sagrado que protegía a personas y bienes y también se edificaron algunas masías, que formaron un conjunto que durante muchos siglos fue el único punto de referencia de población de Sant Martí.

La guerra de la Independencia en el Clot

A estas alturas del siglo, y cuando ya han transcurrido cuatro años del Bicentenario del inicio de la guerra contra los franceses (1808-1814), celebración que pasó sin pena ni gloria, no vendrá mal recordar que el barrio del Clot fue campo de batalla durante aquel conflicto, y lugar principal el actual carrer del Clot, antigua carretera de Ribes y a su vez antigua vía romana. Camino secular que se iniciaba en el portal de Santa Clara, seguía por en medio de los campos hasta llegar al Clot, continuaba hacia Sant Andreu y, cuando llegaba al cerro de la Trinidad, lugar al cual también se denominaba como la «quinta forca», desde allí, pasando por la sierra de Collserola, se alargaba hacia la llanura de Vich y en línea recta hasta los Pirineos. La primera de aquellas acciones tuvo lugar el jueves 18 agosto 1808. Aquella mañana el general francés, aunque de origen italiano, Giuseppe Lechi, salió de Barcelona al frente de sus tropas marchando furioso por aquel camino, al tener la intención de vengar la ignominiosa derrota del día anterior y de paso llegar, si podía, a Badalona.

Giuseppe Lechi (b)

Y en ello estaba cuando tuvo lugar una primera escaramuza, de la que salió victorioso, al coger prisioneros a cinco paisanos y con ellos a un oficial español, pero con la excusa de que eran Migueletes, también los llamaba bandidos o cobardes, y sin formación de causa, los fusiló. Acción que provocó la rabia de otras partidas guerrilleras que merodeaban por la llanura, y que tras un intenso cruce de fuegos, lograron hacer a los franceses 80 bajas. Buena prueba del número de guerrilleros que estaban al acecho por la zona.

Lechi más irritado aún que al principio de la mañana, y tratando de calmar la rabia de su tropa tras la derrota, dio permiso a sus hombres para tomar venganza, y así la soldadesca francesa se lanzó inmisericorde a saquear a su gusto los lugares de San Adrián, San Andrés y el Clot. Al final del día aquella tropa francesa entró victoriosa en Barcelona, cargada hasta los topes del botín conformado por colchones, sábanas y ropa, tocinos, cáñamo y de hortalizas, y será de suponer que tras dejar a su paso un enorme rastro de sangre e incendios en aquellos desamparados y pacíficos pueblos del llano de Barcelona. En diciembre de aquel mismo año, un parte del ejército español explicaba, de forma muy cruda, cual era el estado de muchos de los pueblos cercanos a Barcelona. Así se sabe que:

«El hermoso caserío de Gracia, como igualmente los vecinos Pueblos de San Gervasio, San Martí, Clot y San Andrés, que tanto hermosean este llano de Barcelona, se hallan casi despoblados«.

Y el motivo estaba, entre otros, a causa de la huída de la gente ante el avance de la tropa del general Laurent de Gouvion-Saint-Cyr:

«… pues los pudientes se retiraron con sus tesoros (sic) en lo interior del Vallés, y los de mediana é infima clase, fugaron igualmente para no sucumbir al peso de la furia del Exército de Saint-Cyr, que todo lo asola.«

Por otra parte, la juventud también había abandonado aquellos lugares, al haberse alistado voluntaria en los Migueletes o en el Somatén. Otro día recordaremos la batalla del Clot en diciembre de 1808 o el robo y destrucción de los molinos del Clot en 1909, operación que quedó a cargo de los patriotas locales.

Mapa mostrando algunas de las poblaciones limítrofes con Barcelona a finales del s. XIX: 1. Horta; 2. Gracia; 3. San Andrés (de Palomar); 4. Clot; 5. San Martí. Resaltado con un círculo rojo el Fuerte Pío. La gran expansión urbanística que transformó a Barcelona le permitió absorber la mayoría de estos municipios perimetrales, entre los años finales del siglo XIX y principios del XX. (c)

La batalla del Clot en diciembre de 1808

El 3 de diciembre de 1808, la 4ª División española se desplegó con precaución hasta el pueblo de Horta, sin encontrar franceses, después bajaron a San Andrés, donde se encontraron una gran fuerza de caballería y varios grupos de infantería enemiga, que ante la presencia española se replegaron a la carrera en dirección a San Martín y el Clot.

Tras aquella retirada francesa, el general Laguna1, jefe de las fuerzas españolas, tomó la decisión de atacar en su huida al enemigo, pero la operación resultó un fracaso al no poder penetrar en las defensas francesas, bien fortificadas con cortaduras y fosos, que su infantería defendió con fuego vivo y  bien parapetada, y por aquel motivo quedando frenados los españoles en su avance. La causa del fracaso había sido, entre otros motivos, porque el enemigo había retirado los puentes provisionales de madera con los que ellos podían traspasar aquellos obstáculos, al mismo  tiempo que se hacían fuertes en las posiciones que ya tenían en San Andrés y Horta.

Bandera de los Miqueletes de Vich. Musée de l’Empéri (Francia).

El día 5, al romper el alba, el general Laguna ataca San Martín [de Provençals] con tres columnas, posición que es tomada casi de inmediato. Ante el ímpetu de los españoles, los franceses supervivientes se repliegan a la carrera y en dirección al Clot, donde al final de aquel repliegue se agrupan mil cuatrocientos infantes y los restos de su caballería. Entonces, sin dar tregua, las tropas españolas se lanzan en tromba tras ellos, sufriendo en su camino un fuerte  castigo de la artillería, que causa numerosas bajas, pero consiguiendo los atacantes entrar en el Clot, que tiene que ser evacuado por los franceses, quedando los españoles a la espera,  pero acabando de ocupar tanto San Andrés como Horta.  En el parte de guerra de aquel día el  general Laguna felicita a los jefes de las tres columnas que han participado en aquella operación, siendo una de ellas del Tercio de Vich, informando de paso que las posiciones españolas en el Clot se están haciendo insostenibles, tanto para ellos como para los propios franceses, ya que el fuego artillero, procedente del Fuerte Pío, en poder de los franceses, sobrepasa el Clot, alargándose más de «trescientas toesas»2 hacía San Martín, comentario que indica que la artillería no discriminaba ni distinguía a los amigos de los enemigos. Dos día más tarde, Francisco Milans, general en jefe del ejército español es informado del resultado de las bajas producidas en aquella operación, parte que titulan con la siguiente leyenda:

«Listado que manifiesta los muertos y heridos que había tenido el tercio de Manresa y las compañías sueltas de Lérida y Granollers, en el ataque de San Martín de Provençals y el Clot, el  día 5 del corriente mes».

Después de la crudeza del ataque, las bajas españolas resultaron relativamente benignas:  Manresa, 2 muertos y 8 heridos; Lérida, 1 muerto y 2 heridos, Granollers, sin  bajas. 

Perfil del Fuerte Pío3, una fortificación adelantada del perímetro de la ciudad de Barcelona, construida en 1719 y que sería demolida en 1863 (e)

El robo y la destrucción de los molinos del Clot por los guerrilleros

Tal como se recogía en el parte de guerra del día 1 de septiembre de 1809, la noche de aquel día:

«había “bajado» (sic) una partida de paisanos hasta los molinos del Clot, y se habían llevado toda la harina y trigo que tenían en ellos los franceses para su «amasijo (sic)”.

Sin embargo, el cuartel general de Tarragona, donde se centralizaban las operaciones, tuvo que esperar hasta el 13 de septiembre para conocer los detalles de aquella operación. Y, con ellos en la mano, se sabrá, gracias al coronel Don Antonio Coupigny, gobernador de Mataró, que el comandante de la Conrería había tenido noticias por sus espías, que los franceses tenían una gran cantidad de grano y de harina almacenados en los molinos del Clot, cerca de la fortaleza del Fuerte Pío. Y fue por ello que la noche del día 1, cuando ochenta hombres al mando de Juan Tiana y Francisco Turull, se dirigieron a los referidos molinos, y tras tomar las correspondientes medidas de seguridad para no ser sorprendidos por el enemigo, se apoderaron de todo el grano y la harina que estaban en los almacenes de los mismos.

Después, con la ayuda de seis carros que llevaban con ellos en su avance, y que habían confiscado, de forma previsora, en San Andrés del Palomar, quisieron llevarse todo lo que allí había. Pero la previsión resultó corta, ya que no pudieron cargar en ellos todo lo que habían hallado almacenado, pues allí se quedaron «treinta sacos de legumbre, vulgo vesa» (sic) y «unos quarenta de salvado«, que el comandante mandó lanzar al estanque (sic) de los molinos para que el enemigo no pudiera aprovecharse de ellos, un acto bélico que puede calificarse de sabotaje. Después de cargar los carros con el botín, se procedió a una metódica destrucción de todos los molinos, con la intención de que el enemigo no pudiera hacer uso de los mismos, y tras concluir la operación se inició la retirada, dejando atrás un pequeño destacamento de hombres con la misión de obstaculizar en lo posible al enemigo, caso de ser atacada la columna por su retaguardia. Y el botín fue, cita textual:

«Los granos cargados en dichos seis carros, son los siguientes: Fanegas4 de trigo, 691/3; arrobas5 de harina, 138; fanegas de habas, 21/2; fanegas de cebada, 11/2; arrobas de salvado, 60 sacos; 183.»

Y concluía el informe que el botín había sido puesto a disposición del responsable de Hacienda de Mataró, que a su vez sería el encargado de recompensar a los hombres que habían participado en aquella exitosa operación. El 12 de julio de 1810, las tropas españolas repitieron con éxito la operación:

«Esta noche pasada han baxado (sic) las tropas Españolas hasta los molinos del Clot, de donde se han llevado grande porción de trigo y harina, que había para los franceses».

Buena prueba de que los molinos ya habían sido reparados por el enemigo, después del ataque del año anterior. Dejamos para otra ocasión el comentar un combate que desde el Clot obligó a los franceses a replegarse en dirección a Barcelona, y sin combatir, a causa del miedo que los españoles ya infundían a las tropas imperiales.

«Plano general del término de San Martin de Provensals», por Lorenzo Presas y Puig, datado en 1851. En color naranja el Fuerte Pío, que distaba poco más de un kilómetro de algunos de los molinos (a) de El Clot. La «Torre del Fang» (b), masía que aún persiste en la actualidad. En color amarillo el recinto del cementerio, junto a la playa, que fue derribado por los imperiales en 1813, para pretendidamente despejar la defensa de la fortaleza de la Ciudadela.
Inscripción en el muro perimetral del actual cementerio de Pueblo Nuevo (Poble Nou) recordando su destrucción en 1813 por las tropas napoleónicas

El combate del Clot, del 19 y 22 de agosto de 1810, o la batalla que nunca existió

En el tercer año de la guerra, el ejército francés estaba poco menos que diariamente atrincherado tras las murallas de Barcelona, al estar el llano de la ciudad plagado de partidas guerrilleras o de fuerzas regulares españolas. Prueba de ello es que a las diez de la mañana del día 19 de agosto de 1810, las compañías de los llamados «partidarios» {guerrilleros) recibieron la orden de dirigirse a San Andrés, al tener aviso de que un buen número de franceses andaba merodeando por allí. Apenas habían llegado, un escuadrón de caballería enemiga maniobró con la intención de rodearlas, atacando con fuerza hasta la iglesia. Las fuerzas francesas eran unos 1.000 hombres de infantería y 3 o 4 compañías de caballería, que intentaron convencer, primero con buenas palabras, a dos de las compañías de guerrilleros para que se rindiesen.

Pero la respuesta española fue, sin más, iniciar un fuego de mosquetería vivo y sostenido, mientras que dos escuadrones de franceses, apoyados por un grupo importante de infantería, les disputaba la posición, a lo que respondieron los españoles atacando a la brava, calando las bayonetas, lo que provocó la inmediata huida del enemigo, que desistió de continuar el combate, y mientras las bajas españolas fueron de tres muertos y tres heridos, las francesas resultaron mucho más numerosas tanto en hombres como en caballos. De ahí que las tropas francesas que salieron de Barcelona tomando el camino del Clot, la mañana del jueves día 22 de agosto de 1810, con la clara intención de dirigirse a San Andrés de Palomar, llevaban en su ánimo la firme intención de vengar la dura derrota que se les había infringido tres días atrás. Pero al llegar a la altura del Fuerte Pío, posición propia, los franceses frenaron en seco su avance al divisar a las tropas españolas, que se encontraban apostadas en gran número junto a las cercanías de la torre del «Fanch» (sic), lugar situado entre San Andrés y el Clot, y que parecían no inquietarse ante la cercana presencia del enemigo. Actitud que impuso a los franceses primero recelo y después miedo, al entrar en sospecha de que estaban a punto de caer en otra nueva emboscada.

La Torre del Fang, en un dibujo de Lola Anglada. Una antigua masía del s. XIV, que ha perdurado hasta nuestros días, como muchas que poblaban el territorio de San Martín de Provensals, un municipio eminentemente agrícola, antes de su anexión a Barcelona en 1897. (Foto: Arxiu de Sant Martí)

Ante aquella posibilidad, los franceses se repensaron la primera idea que habían tenido y, volviendo grupas, se retiraron ordenadamente, poniéndose bajo el abrigo de las murallas de Barcelona. Y los españoles, al observar aquella súbita retirada del enemigo, decidieron adelantar sus líneas, aproximándose por el camino del Clot en dirección a Fuerte Pío, desde el cual se les recibió con unos cuantos cañonazos de aviso.

A la una y media del mediodía, tras abrirse las puertas de la muralla, salieron más tropas francesas de refuerzo, pero sin arriesgar demasiado, ya que se limitaron a apostarse en los glacis exteriores de la ciudad mientras se retiraba el grueso de la tropa que había salido por la mañana y se procedía a cerrar el rastrillo, quedando, entre éste y la puerta, unos 400 soldados bávaros con un solitario cañón que apuntaba al enemigo. De ahí la pregunta irónica que se hacía en el parte de guerra español de aquel día:

¿Creían estas gentes tan tontos á los Españoles que quisiesen entrar de corrida á Barcelona, y entonces acuchillarlos á todos?

– – – – – – o – – – – – –

1Gregorio Laguna y Calderón de La Barca (Badajoz, 1763 – Sevilla o Madrid, 1826). La Junta Central le ordenó pasar a Cataluña desde Extremadura, llegando al Principado el 25 de octubre de 1808. El general Vives le dio el mando de la 2ª división, participando en los infructuosos ataques a Barcelona el 8 y 26 de noviembre de 1808. Tomaría parte en las batallas de Cardedeu y Molins de Rey, retirándose posteriormente a Tarragona. El 12 de enero de 1809 atacó a los franceses en el Ordal, pero fue rechazado. [4]

2Antigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m. (Página web R.A.E.)

3Para conocer más a fondo la historia del Fuerte Pío, os recomendamos el artículo «Fuerte Pío, 150 años de historia de Barcelona«, del mismo autor, en el blog: Ser histórico – Portal de Historia.

4Fanega: Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines y equivale a 55,5 l, pero es muy variable según las diversas regiones de España. (R.A.E.)

5Arroba: Peso equivalente a 11,502 kg. (R.A.E.)


Antonio Gascón Ricao cursó estudios empresariales y trabajó como asesor fiscal hasta 1981 en que decide dedicarse a la Historia, abarcando diversos espacios de la guerra civil española (Museo de la Bolsa de Bielsa) y más tarde de la historia de la educación de los sordos en España, colaborando con diferentes publicaciones periódicas, o impartiendo clases, conferencias o clases magistrales en diferentes universidades y Cursos de Verano de la Universidad Complutense y de la UNED. [3]


Fuentes:

1 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

2 – «El Butlletí» – Revista de la Associació de Veïns i Veïnes del Clot – Camp de l’Arpa, noviembre 2012, enero, marzo y mayo 2013.

3 – http://editorialgeoda.com/antonio-gascon-ricao/

4 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, Madrid, 2012

5 – https://ajuntament.barcelona.cat/santmarti/es/conozca-el-distrito/historia/sant-marti-de-provencals-de-pueblo-distrito

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-gelatinobromuro/fot/2008/02/29/7649029.webp

b – De Pintor no identificado – http://www.napoleon1er.org ; http://www.storiadimilano.it, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17600270

c – «Els primers batecs històrics de Sant Martí de Provençals – Dossier Cartogràfic» – Josep de la Vega i Gomez, Sant Martí de Provençals, 1993

d – «Perfil de Fuerte Pio en la vecindad de Barcelona» – Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona AHCB4-202/C02 Col·lecció de Plànols de l’AHCB

e – https://bvpb.mcu.es/consulta/resultados_ocr.do?id=11259&tipoResultados=BIB&posicion=2&forma=ficha

Los combates en Ripoll de 1813

Tiempo de lectura: 10 minutos

La villa de Ripoll vivió un gran desarrollo económico y político durante los siglos XVI al XVII, convirtiéndose en un centro importante de producción de hierro y de productos textiles. Las piezas de cerrajería, tanto artesanales como para la construcción, y sobre todo las armas de fuego, abastecían la zona pirenaica, pero también los mercados de Vich, Mataró, Barcelona y hasta los del Nuevo Mundo. Tal como vimos en nuestra entrada sobre las fábricas de armas de Ripoll, el municipio gerundense dispuso de sus fábricas de armas (únicas de ese tipo en el Principado en ese momento) para el esfuerzo de la guerra ya desde mediados del año 1808, proveyendo del orden de 300 fusiles semanales para el ejército y colaborando asimismo en el suministro de armas para la defensa de Gerona.

Vista de S. Benito en Ripoll (c.1830) (a)

En pleno conflicto, un hecho que sería primordial para Ripoll, fuera del terreno estrictamente militar, fue la supresión el 6 de agosto de 1811 del régimen señorial, que suponía el fin del dominio del monasterio sobre la villa que ejercía nada menos que desde el siglo IX y que sólo la creación de un precario ente municipal en el año 1755 había modificado un poco. [1]

Durante todos los años que duró la guerra, la localidad fue ocupada por los imperiales en tres ocasiones, si bien en todas ellas los soldados solo permanecieron durante pocas jornadas en la villa. En diciembre de 1809, después de la toma de Gerona, el general Souham ocupó Olot con su división y luego la llevó a través de los collados de Canes y Vallfogona, entrando en Ripoll el 30 de diciembre de 1809, donde logró hacerse con el control de la población, aunque la mayoría de sus habitantes ya habían huido a las montañas.

La segunda ocasión fue en el Corpus del 26 de mayo de 1812 (otras fuentes apuntan el día 22) cuando se presentaron del orden de 5.000 imperiales bajo el mando de los generales Decaen y Lamarque en Ripoll, aunque su presencia se limitó a exigir una fuerte contribución a la población y posteriormente volvieron a su base de Olot.

Vista meridional de la Villa de Ripoll: 2. Llano de la Madalena; 3. Ermita de Nª Señora del Catlla; 4. Puente de Barcelona; 5. Rio Freser; 6. Parroquia de S. Pedro; 7. Monasterio de Benedictinos; 8. Iglesia de S. Eudaldo; 9. El Arquet; 10. Puente de Madera; 12. Puente de Olot; 13. Rio Ter; 14 Unión de los dos ríos. (Carrera Candi, Geografía General de Catalunya)

LOS COMBATES DE 1813

Al comienzo del año 1813, los españoles parecían en disposición de amenazar la Cerdaña francesa; una de sus divisiones ya estaba en Ripoll y el capitán general Copons se disponía a marchar hacia Vich con otra parte de su ejército para apoyar a dicha división. La estrategia de aquel movimiento parecía estar encaminada, por un lado, a tratar de llevar la guerra al otro lado de la frontera y por el otro intentar encubrir la vigilancia a que se tenía sometida a la Tarragona ocupada, y vislumbrar la posibilidad de intentar recuperarla con un golpe de mano.

Por parte francesa, el general en jefe Mathieu Decaen hizo vigilar la baja Cataluña por el general Maurice Mathieu; en Puigcerdá, el general Jean Baptiste Quesnel (uno de los sitiadores en el asedio a Figueras de 1811) recibió instrucciones especiales para la defensa de la frontera, mientras que el general de división Maximilien Lamarque, que se había desplazado hasta Olot, recibió órdenes de observar y de seguir los movimientos del enemigo.

Este general hizo un reconocimiento sobre el collado de Canes (por el antiguo camino real que unía a Olot con Ripoll) sobre la carretera de Vallfogona, donde el 23 de febrero de 1813 tuvieron lugar combates entre los imperiales y una columna española que mandaba el brigadier D. Joaquín Ruiz de Porras1, entre las localidades de Vallfogona y Ridaura; después de un combate inconcluso, Lamarque de repente se dirigió al collado de Sacre, hizo reconocer la localidad de Camprodon y se desplazó rápidamente con su división por San Juan de las Abadesas sobre Ripoll, donde el 28 de febrero de 1813 desalojó a sus defensores de la villa así como de los altos de Nuestra Señora del Negre donde habían intentado defenderse. Las tropas españolas que estaban al mando de su comandante, España, no habían podido reunir a todos sus efectivos para la defensa, por lo que tras una corta lucha se retiraron de Ripoll.

El puente del Raval en una litografía de Langlois, de su «Voyage pittoresque et militaire…» (b)
Una imagen de principios del siglo XX del puente. El antiguo puente fue destruido en mayo de 1839 durante las Guerras Carlistas. El puente de piedra actual data del año 1892 y sus cimientos se sostienen sobre la base del puente medieval. (c)

Lamarque era ya dueño de la villa así como de los puntos intermedios hasta Olot. La villa de Ripoll fue saqueada, las murallas derruidas y se destruyó lo que quedaba de las fábricas de armas. Después el comandante francés no se determinó a realizar nuevas operaciones y fue retirándose á su antigua posición de la capital del Ampurdán.

Algunos meses después aún tendrían lugar combates más al norte, en el valle de Ribes el 7 de mayo de 1813.

El puente del Raval (Ripoll) sobre el rio Freser, en la actualidad.
La plaza de San Eudald.
El rio Ter es el otro curso fluvial que bordea la población.

– – – – – – o – – – – – –

1Joaquín Ruiz de Porras (Valladolid, 1759 – 1828) era un militar miembro del cuerpo de artillería. Destinado a Mallorca, en 1782 participó en la campaña para recuperar Menorca del dominio británico y en 1784 participó en el segundo bombardeo contra Argel y en la defensa de Orán (1790). Al inicio de la guerra de Independencia se encontraba en Madrid, defendiendo el parque de Monteleón. Fue destinado a la escuela de Artillería de Segovia (1808) que se trasladó a Sevilla, donde montó una fábrica de fusiles. Fue destinado de nuevo a Palma para poner en marcha allí la fundición de cañones de la Lonja, y la escuela de Artillería: fue nombrado director de la Maestranza (1810) y del Colegio de Artillería (1811) de Palma (Mallorca). Nombrado Brigadier, fue destinado al Ejército de Cataluña, donde participó en los combates de La Garriga y Ripoll (1813), pero pronto recibió la orden de retornar a la dirección del colegio y a la fábrica de Mallorca (1813) hasta que fue destinado a Segovia con el regreso al lugar tanto de la escuela de Artillería como de la Fundición (1814).


Fuentes:

1 – https://www.diaridegirona.cat/opinio/2012/12/22/ripolles-girona-i-guerra-frances-49342069.html

2 – https://www.pedresdegirona.com/terresdegirona/ripolles_ripoll.htm

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – https://ripoll.cat/historia/

5 – «Voyage pittoresque et militaire en Espagne – Catalogne» – M.C. Langlois, Paris – Edición facsímil, General Grafic, S.A., 1978 

6 – https://ca.wikipedia.org/wiki/Joaqu%C3%ADn_Ruiz_de_Porras

7 – http://wikimapia.org/7494668/es/Pont-del-Raval

Imágenes:

a – Dominio público. Fuente: “Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC)”.

b – Dominio público. Fuente: “Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya (ICGC)”.

c – https://www.todocoleccion.net/postales-cataluna/ripoll-pont-reval-sobre-freser-25-postal-antigua-66-150~x190478656#sobre_el_lote

d – Fotografías del autor.

Las Islas Medas en 1808-14

Tiempo de lectura: 15 minutos

Las Islas Medas que emergen frente a la costas de la pequeña ciudad de L’Estartit, en Gerona, son un enclave turístico y un lugar bien conocido de los pescadores y buceadores de la región. Refugio de piratas durante largas épocas, durante la Guerra de Independencia las islas jugaron un papel singular por cuanto su posesión representaba un punto de paso obligado para la navegación por las costas catalanas y un momentáneo punto de resguardo para las embarcaciones.

Tras la guerra, a mediados de siglo se construyó un faro y una pequeña guarnición militar ocupó el enclave hasta finales del siglo XIX. En la actualidad la parte emergida de las Islas Medas es una reserva natural integral y no se puede acceder sin autorización de las autoridades del parque natural.

UN POCO DE HISTORIA

Las islas Medas, resaltadas en amarillo, en un mapa datado en 1668, por el Chevalier de Beaulieu (a)

Las Islas Medas fueron ya pobladas y utilizadas como lugar de enterramiento por los romanos, como ha demostrado el hallazgo de tégulas, ceràmica y otros objetos diversos.

Durante la Edad Media, en 1178, los musulmanes mallorquines saquearon e incendiaron la isla, y en tiempos de Martín el Humano, el monarca planeó fortificar la isla debido a los frecuentes actos de piratería y poder establecer allí un monasterio de los caballeros de San Juan de Jerusalen, proyecto que intentó llevar también a cabo su sucesor, Fernando de Antequera. El monasterio no llegó a edificarse, construyéndose una capilla y ampliandose la torre de defensa existente. En plena construcción de las mismas en 1442, la isla fue asaltada por embarcaciones genovesas, que quemaron la capilla de San Miguel y sus dependencias, y convirtiéndo desde entonces la isla en un refugio de piratas. El conjunto de las edificaciones desapareció en 1522, por un derrumbe de la parte occidental de la isla.

En el año 1655 las islas fueron ocupadas por un contingente armado francés que se vió obligado a abandonarlas posteriormente en el año 1670 por la acción de una expedición militar proveniente de Barcelona que había levantado anteriormente un asedio en Palamós.1

Como consecuencia de la guerra contra la Convención, en el año 1794 los franceses que tomaron posesión de la isla construyeron una fortificación. Los por entonces aliados ingleses recuperaron el archipiélago pero lo volvieron a perder tiempo después. Las islas también sirvieron durante un tiempo de prisión militar.

Concluida la guerra de Independencia, quedó en la Meda Grande una pequeña guarnición que fue disminuyendo gradualmente hasta su desapareción definitiva en 1890. A principios de los años 30 del siglo pasado la Meda fue definitivamente abandonada por el hombre.3

El faro existente es un punto de referencia para los navegantes que navegan entre L’Estartit, las islas Medas y el cabo de Bagur. El viejo faro del año 1866, se automatizó en 1923 con acumuladores suecos de gas acetileno, y en 1930 se cambió por otro sistema rotativo y automático. El año 1982 se rehizo la torre del faro con la instalación de una nueva óptica.6

Una fotografía de los años 30 de Vicente Fargnoli, con el faro y algunas construcciones que se veían ya invadidas por la vegetación (b)

LA OCUPACIÓN NAPOLEÓNICA

Según el Estado Militar de 1808, el gobernador del fuerte de las Medas era el capitán D. Andrés Yoly, lo cual nos indica la presencia de una guarnición militar, suponemos que de pequeña entidad, a principios del siglo XIX.

Adolfo Blanch señala que en los últimos días de abril de 1810 el gobernador era Agustín Cailleux Scompremant (¿un emigré?), que se negaba a entregar la isla a los imperiales, aunque esta fuera ocupada tiempo después por las tropas francesas. La isla no dejaba de ser un enclave estratégico enmedio del conflicto por su ubicación, facilitando el cabotaje de la costa y negando a los buques ingleses un posible refugio.

Luis de Lacy (c)

Entre agosto y septiembre de 1811 el por entonces capitán general de Cataluña, Luis de Lacy y Gautier, vió la necesidad de tener un punto de importante de aprovisionamiento para el ejército y un punto fuerte en la costa para poder comunicarse con la escuadra aliada. Al no poder contar con la fortaleza de San Fernando de Figueras, pronto reparó en las Medas, que aunque ocupadas por los franceses no disponían de efectivos importantes ocupando las mismas. El 27 de agosto, una fuerza de unos 150 efectivos al mando del coronel inglés Green, secundado por el barón de Eroles, embarcaron en la fragata británica Indomitable con rumbo a la isla. El 29 de agosto desembarcaron en la ínsula con algunas piezas de artillería y procedieron a sitiar a la escasa guarnición. El 1 de septiembre los imperiales aparecieron asimismo en la villa de L’Estartit, emplazando piezas de artillería y obuses en el cabo de la Barra, y comenzaron a bombardear a los desembarcados en la zona de atraque (las islas se encuentran a una distancia de unos 900 metros del punto más cercano de la costa).

La guarnición enemiga fue hecha prisionera junto con algunas piezas de artillería pesada, a pesar del fuego realizado desde la costa. Pronto se pensó por parte de los mandos españoles en habilitar la isla como una verdadera fortaleza para depósito e instrucción de las tropas y varias dependencias auxiliares, pero la realidad era otra: la escabrosidad del terreno planteaba una gran dificultad para la construcción de dependencias en un punto que estaba muy cercano a la costa, por entonces con varios enclaves en manos del enemigo. Al no haber una perspectiva clara de relevo por parte de las tropas españolas, y habiendo fatigado a sus hombres en tratar de fortificar algunos puntos de la isla, los ingleses propusieron volar el fuerte y abandonar las islas definitivamente, lo que se hizó efectivo por la noche del 2 a 3 de septiembre.

Uno de los proyectos de Massanés, de 14 de noviembre de 1811, con parte de las obras ya ejecutadas: «Plano geométrico de las Yslas Medas que manifiesta su situación con respecto al Cap de la Barra y Pueblo de Estartid, Obras provisionales de defensa y civiles que se han executado, como igualmente un proyecto de la Fortificación estable que puede adaptarse, con la idea de un plan de Población y tres proyectos para unir las dos Yslas con el objeto de formar un puerto que proporcione la posible seguridad á las embarcaciones» (d)

Pero el propio Lacy no cejaba en su empeño de ocupar la Meda Grande como punto estratégico, y el 12 de septiembre volvió él mismo con la fragata británica Undaunted, junto con unos 200 hombres. Lacy envió a parte del contingente a atacar las baterías costeras de L’Estartit (los franceses ya se habían retirado por entonces) y puso al teniente coronel de zapadores José Massanés al mando de las obras de fortificación y le nombró gobernador de la isla.

Manuel Llauder y Camín.

Los franceses volvieron a la población el día 19, pero un desembarco de las tropas que se hallaban acantonadas en las Medas los redujo. En noviembre los imperiales repitieron la intentona, disparando desde una batería de morteros y obuses a la derecha del cabo de Barra, a unos 1.400 metros de distancia, que no provocó daños de importancia.

Ya por entonces Massanés concluía el reducto que debía flanquear el punto de la Guixera (Las Gaicheras), y habilitaba un nuevo desembarcadero en la isla del castillo, hacia la parte de mediodía, inutilizando el que miraba al pueblo de L’Estartit, que batía de lleno la artillería enemiga.4

Ya en el año 1812, más concretamente el 19 de mayo, el nuevo gobernador el coronel Manuel Llauder (al que conocimos como edecán de O’Donnell en septiembre de 1810) realizó algunas acciones de ataque a la costa para tratar de inutilizar las baterías enemigas y un fuerte ubicados frente a la isla, intentona que repetiría días después. Las islas se conservaban también en poder español para el resguardo de los ligeros barcos corsarios catalanes que acechaban a sus presas por la costa con la ayuda en ocasiones de las naves británicas.

Mapa de las islas y sus fortificaciones en un Portulano de 1813 (e)

BREVE RECORRIDO FOTOGRÁFICO

Vista de las Islas Medas con Google Earth y algunos de sus puntos significativos. La isla Meda Grande alcanza en algunos puntos los 70 metros de altura y la Meda Chica unos 40 metros.
El pequeño islote de El Medallot, a la izquierda, frente a la Meda Grande.
La isla Meda Grande con la diminuta silueta del faro que la corona.
La Cueva del Demonio, entre la Punta de Deu a la derecha y la Pota de Llop (Pata de Lobo) a la izquierda.
Por espacio de muclio tiempo las islas fueron una importante zona para la pesca del coral, hoy ya abandonada; en sus profundidades se abren grandes grutas que han sido objeto de diversas
exploraciones y estudio por parte de los buceadores.
Los salientes de la Punta de la Galera y la Pota de Llop.
El Cavall Bernat a la izquierda y las Cuñas Grande y Pequeña.
La imponente silueta del Cavall Bernat.
Rodeando el Cavall Bernat y la Cuña posterior.
Las Cuñas Grandes y Pequeñas, «Tascons» en catalán.
La Meda Chica o Pequeña, en el centroderecha.
Las rocas calcáreas y margas que conforman gran parte de la isla y que explican en parte la dificultad en acondicionar construcciones en su superficie unos doscientos años atrás.


Fuentes:

1 – «Las fortificaciones en las Islas Medas» – Jaime Pumarola, Revista de Girona, nº 12, 1960, pp. 36-37

2 – «El cors a l’Empordà durant la Guerra del Francès» – Gabriel Martin Roig, Revista del Baix Empordà, pp. 6-17

3 – «Els sistemes naturals de les Illes Medes» – J. Ros, I. Olivella, J.M. Gili, IEC, Arxius de la Secció de Ciències LXXIII, Barcelona, 1984

4 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

5 – Estado militar de España. Año de 1808. En la Imprenta Real

6 – Patrimoni històric del Baix Ter: Les Illes Medes (patrimonihistoricbaixter.blogspot.com)

7 – https://www.oirealtor.com/noticias-inmobiliarias/los-faros-de-catalunya-maravillas-del-patrimonio-maritimo/

8 – «Las Islas Medas: Pasado, presente y futuro» – Dafne Jácome Sanz, Biol. on-line: Vol. 3, Núm. 1 (Febrero de 2014)

Imágenes:

a – https://cartotecadigital.icgc.cat/digital/collection/atles/id/632/rec/1

b – «Una plaça forta oblidada a les Medes» – Candi Mundet y Antoni Roviras, Pdf (24/11/2010)

c – By Garcia – http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0001356541&search=&lang=es, Domini públic, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=94597755

d – https://bvpb.mcu.es/independencia/es/consulta/resultados_ocr.do?id=2151&forma=ficha&tipoResultados=BIB&posicion=5

e – https://bibliotecadigital.rah.es/es/consulta/resultados_ocr.do?id=1538&forma=ficha&tipoResultados=BIB&posicion=1 – (Portulano de las Costas de la Península de España, Islas adyacentes y parte de la Costa de África (1813)

f – Fotografías del autor.

El Puente del Diablo (Martorell) en 1808-14

Esta semana gracias a nuestro corresponsal Byron os damos cuenta de la visita al Puente del Diablo (Pont del Diable) que se encuentra entre los términos municipales de Martorell y Castellbisbal en la provincia de Barcelona y que, pese a parecernos a primera vista casi acurrucado sobre sus amplios arcos de piedra ya superado en altura por las modernas autovía y autopista, se yergue aún inamovible por encima de curso del caudaloso Llobregat, sin duda recordando su pasado milenario y que ha sido testimonio del paso de los soldados de las legiones romanas y entre otras, hasta hace unos escasos doscientos años, las tropas francesas y aliadas del emperador Napoleón.

Una imagen actual del puente sobre el rio Llobregat, apenas perceptible tapado por la vegetación.

UN POCO DE HISTORIA

El Puente del Diablo es uno de los escasos restos que se conservan de la red viaria romana (la conocida Via Augusta) del curso bajo de los rios Llobregat y Anoia. Su construcción está datada entre los años 8-9 a.C.,* y fue llevada a cabo por tropas de las legiones romanas. El arco de triunfo, situado en la entrada izquierda del Llobregat, es la estructura de época romana más importante que se conserva del puente. Semejante al famoso Arco de Bará, pero mucho más sencillo, dispone de una pilastra de orden corintio a cada lado que sostiene el entablamento. Se cree que tenía una función honorífica y de límite territorial.10

Una de las reproducciones más antiguas (1735) que se conocen del puente con una inclinación más acusada que la actual, que corresponde a la construcción de 1283, que aasentó la estructura del puente gótico sobre los restos del romanao que se conservaban. Las barandas y la cubrición del elemento central se realizarían en el año 1768. Se distingue la cubierta de la capilla de San Bartolomé sobresaliendo por la izquierda. Al fondo la silueta de las montañas de Montserrat. (a)

El arco fue reformado posteriormente en la época medieval entre los siglos XIII y XIV ya que una riada se llevó parte del puente en los años 1143 y 1283 (en este último año se produjo la reforma del arco occidental que duró hasta 1295). La reconstrucción del puente, también llamado de Sant Bartomeu por la capilla románica que había junto a él o puente de piedra, fue una obra de gran importancia y para este fin se recaudaron e impusieron tributos especiales durante mucho tiempo. El proceso de transformación de la red viaria, sobretodo a partir del siglo XVIII, propició numerosas intervenciones en el puente y su entorno, como la construcción de la caserna de caballería. También el famoso ingeniero militar Juan Martín Zermeño acometería unas reparaciones del puente en 1768.

En 1928 se realizaron unas obras de restauración consistentes en limpiar la vegetación que lo cubría y diversos trabajos de consolidación. Por Decreto-ley de 3 de junio de 1931 el puente fue declarado monumento histórico-artístico.

El 24 de enero de 1939 el puente fue volado por el ejército republicano en retirada en los instantes finales de la Guerra Civil. El 20 de abril de 1961 se iniciaron los trabajos de reconstrucción del gran arco gótico central que duraron hasta el año 1962. La demolición de las casas situadas junto al estribo del puente de Martorell puso al descubierto restos de los sillares romanos, y la del antiguo matadero municipal (1990), permitió localizar los restos de la capilla de San Bartolomé (Sant Bartomeu).6

El puente hasta 1939. (b)

MARTORELL Y SU PUENTE EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Inmediatamente después de la guerra de Sucesión, la ciudad de Martorell se convirtió en un centro de concentración e intendencia del ejército, y en 1723 se proyectó la construcción del edificio cuartel de las caballerizas para poder alojar a los soldados y no recurrir a los domicilios de sus habitantes como tradicionalmente ocurría.

Durante la Guerra de Independencia las vicisitudes por las que pasó la ciudad de Martorell fueron similares a las de otros municipios que se vieron implicados en el conflicto en la zona. El Puente del Diablo pronto cobró importancia desde el punto de vista militar y estratégico, ya que sólo se podía atravesar el río Llobregat en este punto o a unos 12 kilómetros hacia el sureste por el puente de las Quince Arcadas, en Molins de Rey.

Jean Charles Langlois, capitán y antiguo edecán del mariscal Saint Cyr, viajaría a Cataluña en 1826 para reproducir varios de los lugares pintorescos de la región o donde se trabaron algunos de los combates más recordados. Sus trabajos serían publicados en fascículos de cuatro grabados cada uno, con el título de «Voyage pittoresque et militaire en Espagne-Catalogne» entre 1826 y 1830.

En los primeros compases de la contienda el general Schwarz saldría de Martorell a primeras horas de la madrugada del 6 de junio de 1808 con sus tropas para apoderarse de Manresa, en lo que sería uno de los primeros descalabros franceses en Catalunya en las acciones que se trabaron en las alturas de El Bruch y Can Massana.

Días más tarde, tras la primera tentativa fallida, el general Chabran llegó con su división a Martorell a las dos de la tarde del día 18 de junio, pero solo él con su Estado Mayor se hospedaron en la villa, acampando el resto de las tropas en el llano cercano, en lo que también sería un nuevo revés para los imperiales en el Bruch. Tras estas acciones consecutivas en el tiempo, San Baudilio (Sant Boi), Molins de Rey y Martorell serían saqueados y quemados por las tropas francesas.

Ayuntamiento de Martorell

Mientras se producían los primeros asedios en Gerona el conde de Caldagués y más concretamente el coronel Juan Baget habían reunido en varias compañías a somatenes, migueletes y soldados regulares dispersos, fortificando con ellas y con varios cañones procedentes de otras plazas la llamada línea del Llobregat, que se extendía desde San Baudilio (Sant Boi) a Martorell, guardando los caminos de Garraf, Ordal y Esparraguera.

Posteriormente también el general Vives trasladaría el 9 de noviembre de 1808 su cuartel general a Martorell, habiendo aumentado sus fuerzas y planeando el ataque a Barcelona antes que se internaran en Cataluña las tropas francesas del 7º cuerpo de ejército del general Saint-Cyr.

Durante la guerra el ayuntamiento de Martorell se erigió en Junta de Defensa del Corregimiento de Barcelona, debido a la ocupación de esta última durante prácticamente todo el conflicto.

Pero si hay un nombre que va ligado desde entonces hasta el final de la guerra a Martorell es el de José Manso (cuya biografía repasamos en su momento), ya que el futuro general instaló en varias ocasiones su cuartel general en Martorell o en la cercana Pallejá. Se produjeron varios hechos de armas de las tropas comandadas por Manso contra los franceses y sus aliados del general Mathieu en la zona comprendida entre Martorell y el puente de Molins de Rey así como en Sant Andreu de la Barca.

Croquis de las acciones más conocidas de José Manso, que irradiaban desde la villa de Martorell hacia las poblaciones limítrofes. La Línea del Llobregat, marcada con trazo rojo discontinuo y que se extendía desde San Baudilio de Llobregat (actual Sant Boi) hasta Martorell, teniendo la vanguardia en Pallejá y que vigilaba los caminos que discurrian por el Garraf, Ordal y Esparraguera. (c)

Esto también le dio la oportunidad de poder impedir la voladura del mismo Puente del Diablo en el año 1811; se trataba de una orden dada por el entonces jefe del Ejército en Cataluña, el general Luis Lacy, aduciendo razones estratégicas que Manso finalmente consiguió anular.

En 1813, Martorell sería el punto al que se dirigieron las tropas del general Decaen durante la batalla del Coll de l’Ordal -entablada contra tropas hispano-británicas- para organizarse y atacar posteriormente San Sadurní y Villafranca, que sería tomada por las tropas de Suchet el 13 de septiembre.

En 1814, las guarniciones francesas evacuadas de las plazas de Monzón, Lérida y Mequinenza por un engaño urdido entre otros por el barón de Eroles y Van-Halen, conforme se les permitiría regresar a Francia, fueron apresadas finalmente en Martorell y la gran mayoría enviadas por orden de la Regencia a Zaragoza.

También recogemos una anécdota local con la llegada de Fernando VII a Martorell procedente de Terrassa y que, tras atravesar el puente del Diablo, al bajar del carruaje quería fusilar al alcalde, por el trago que le había hecho pasar. Seguramente como se debía hacer, se debió arreglar el camino para que fuera practicable para la comitiva real, pero lo que no hubo manera de arreglar era el paso por las pronunciadas y estrechas pendientes del puente.2

Con motivo de la guerra y una vez concluida esta, en el año 1816 la ciudad recibiría el título de “La muy noble y muy leal ciudad de Manresa”.

Un dibujo del Puente del Diablo (1839) de Francesc X. Parcerisa, con el antiguo cuartel de caballería al fondo a la izquierda y la capilla de San Bartolomé, casi imperceptible, enmarcada por el arco central (a)

REPORTAJE FOTOGRÁFICO

Restos de la capilla de San Bartolomé
Placa conmemorativa (1996)

Los restos de la antigua ermita de San Bartolomé (Sant Bartomeu), de unas dimensiones aproximadas de 13 x 6,5 m, se encuentran situados al lado del acceso desde la villa al Puente del Diablo, por el margen derecho del rio Llobregat. Los primeros documentos de la misma datan del año 1208, durante el siglo XVI se encontraba en muy malas condiciones y en la Guerra de Independencia fue utilizada como granero. Fue destruida en 1835, posteriormente el ayuntamiento contruyó un matadero en el mismo lugar, que fue derribado en 1990 y las excavaciones posteriores permitieron redescubrir los restos de la ermita.9

La placa conmemorativa se encuentra situada encima de un pequeño pilar de piedra. La leyenda grabada sobre la plazca de bronce reza:

«EN MEMÒRIA DELS MORTS DE LA GUERRA DE SUCCESSIÓ (1705-1714) I LA GUERRA DEL FRANCÈS (1808-1814) ENTERRATS AL FOSSAR DE SANT BARTOMEU I DE TOTES LES PERSONES SEPULTADES EN AQUEST CEMENTIRI AL LLARG DE LA SEVA HISTÒRIA.

MARTORELL, 11 SETEMBRE 1996″.

«EN MEMORIA DE LOS MUERTOS DE LA GUERRA DE SUCESIÓN (1705-1714) Y LA GUERRA DEL FRANCÉS (1808-1814) ENTERRADOS EN EL FOSAR DE SANT BARTOLOMÉ Y DE TODAS LAS PERSONAS SEPULTADAS EN ESTE CEMENTERIO A LO LARGO DE SU HISTORIA

MARTORELL, 11 DE SEPTIEMBRE DE 1996″.

– – – – – – o – – – – – –

* El aparejo romano acolchado y grande lleva grafiado en su superfície las letras CCO, documento epigráfico de las marcas de las legiones que trabajaron en su construcción (III – Macedonica, VI – Victrix y X – Gemina). El aparejo románico, yuxtapuesto está formado por sillares de dimensiones más pequeñas organizados en hileras regulares [3 y 6]


Fuentes:

1.- “Mapes de Patrimoni Cultural” – Placa de l’ermita i fosssar de Sant Bartomeu” – Diputació de Barcelona.

2.- “L’evolució històrica de la xarxa viària entre el Llobregat i el Foix. Des de l’època romana fins el tercer decenni del segle XX” – Miquel Vives Tort, Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona.

3.- “Memòria de la prospecció arqueològica preventiva del tram Martorell-Castellbisbal, línia d’alta velocitat Madrid – Barcelona – Frontera Francesa” – Montse Freixa i Vila, Direcció General del Patrimoni Cultural, Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació, Generalitat de Catalunya.

4.- https://sabarca.cat/historia/7

5.- https://monuments.iec.cat/fitxa.asp?id=81

6.- https://turisme.elbaixllobregat.cat/es/monuments-visites/pont-del-diable

7.- http://museu.molinsderei.org/docs/itinerari_guerra_del_frances.pdf

8.- https://www.bibliotecaspublicas.es/martorell/infolocal.htm

9.- https://estimadaterra.wordpress.com/2019/04/04/restes-de-lermita-i-fossar-de-sant-bartomeu-de-martorell/

10.- http://losfolloneros.blogspot.com/2014/03/torretes-castells-i-mines-martorell-2014.html

11.- https://www.todocoleccion.net/coleccionismo-revistas-periodicos/ano-1962-historia-construccion-puente-romano-martorell-pont-diable-arco-romano~x56731381#sobre_el_lote

12.- http://www.cemartorellencs.com/gravats-del-pont-del-diable

13.- «Historia visual de Martorell» (2003) – Pdf

14.- http://www.martorell.cat/martorell/el-municipi/historia.htm

Imágenes:

a.- http://www.cemartorellencs.com/gravats-del-pont-del-diable

b.- https://www.todocoleccion.net/coleccionismo-revistas-periodicos/ano-1962-historia-construccion-puente-romano-martorell-pont-diable-arco-romano~x56731381#sobre_el_lote

c.- «El invicto Conde del Llobregat y los hombres de Cataluña en la Guerra de Independencia» – Isidro Clopas Batlle, Publicaciones de la Sección de Prensa de la Diputación Provincial de Barcelona, 1961

d.- Fotografías del autor.

La acción de la Bisbal (14/09/1810) (y II)

Tiempo de lectura: 30 minutos

Esta semana veremos la segunda y última parte que dedicaremos a los principales combates que se dieron en la Acción de La Bisbal, así como un pequeño reportaje fotográfico de los lugares y los textos de la capitulación, el despacho de Schwarz a MacDonald ya estando prisionero en Tarragona, y una interesante carta1 de un oficial de la Confederación del Rin sobre las condiciones en que se encontraba su contingente y la noticia de que esperaban un probable ataque que sería el que se produjo finalmente en La Bisbal. Posteriormente, muchos de aquello soldados, en particular los soldados de Anhalt, entraron al servicio del ejército británico en España.

LA ACCIÓN DE LA BISBAL (Cont.)

O’Donnell marchaba con el regimiento de Numancia, 60 caballos de Húsares Españoles y unos 100 hombres de infantería voluntarios de los regimientos de Iliberia, Aragón y Gerona, y cerrando la marcha el resto del regimiento de Iliberia. Mandó al resto de la división a las órdenes de Campoverde, que siguiese por Llagostera para situarse en el Valle de Aro, de cuerpo de reserva, y cortase toda comunicación al enemigos en caso de retirarse de los puntos que ocupaban. El general español se dirigió por Cassá de la Selva, y a pesar de la distancia de 8 horas de camino desde Vidreres hasta La Bisbal, y con frecuentes desfiladeros, completó la distancia con la caballería y los 100 hombres indicados en poco mas de 4 horas [2].

El Puente Viejo (Pont Vell) construido en el año 1606, el más antiguo de los cinco puentes sobre el río Daró, que daba entrada a las murallas de la vila medieval por el camino de Gerona, y que también fue escenario de los combates.

El general Schwartz en ese momento disponía en La Bisbal de 123 soldados, 22 coraceros y 9 artilleros. Ya frente a La Bisbal, en poco tiempo los Húsares Españoles tuvieron tomadas todas las avenidas y habían hecho prisionera a las patrullas de coraceros imperiales que se hallaban en los alrededores. La infantería entró en la población. Schwartz ya se había encerrado con todas sus tropas de infantería en el Castillo de la Bisbal (un antiguo palacio-residencia obispal) y la infantería española tomó los edificios inmediatos y accedió al campanario de la cercana Iglesia de la Piedad (a un escaso centenar de metros de distancia), rompiendo un vivo fuego contra el castillo. Con la esperanza de ser socorrido por las tropas de los puestos cercanos, Schwarz rechazó toda propuesta de capitulación que le hacían los españoles.

El Castillo de La Bisbal
Plano del castillo y su entorno y alzado de la fachada principal, según Daigremont, capitán del 2º regimiento de Génie (ingenieros), realizado durante la ocupación francesa de los 100.000 hijos de San Luis en 1823. La puerta inmediata a la izquierda de la principal fue tapiada con posterioridad en el mismo siglo XIX, ya que se habilitaron sus dependencias de planta baja para su uso como presidio.
Una vista de la actual plaza del Castell y los edificios que la delimitan desde el primer piso del edificio.
La Iglesia de la Piedad (1788) y su campanario.
Interior de la Iglesia.

Desde Torroella de Montgrí acudieron cerca de un centenar de soldados y unas pocas decenas de coraceros que fueron puestos a la fuga por la caballería de los dragones de Numancia (que estaban con la reserva) que mandaba el brigadier Sanjuan. Los coraceros huyeron y la infantería quedó prisionera con la impedimenta que llevaban. Obstinándose todavía Schwarz en no querer rendirse, se trató de prender fuego a las pesadas puertas de la entrada y el mismo O’Donell que había ido a comprobarlas, recibió un tiro de mosquete en la pierna derecha.

Al rato llegó por el camino el resto del regimiento de Iliberia, y cuando ya anochecía se conminó a la rendición al general francés y los dos bandos aceptaron la capitulación2 de las fuerzas defensoras.

El general Schwarz, junto sus oficiales y las tropas prisioneras salieron hacia San Feliu de Guixols al amanecer del día siguiente para ser conducidos prisioneros en barco hacia Tarragona, desde donde Schwarz comunicaría la capitulación al mariscal MacDonald el 24 de septiembre3.

O’Donnell, herido en su pierna derecha, embarcó  en el HMS Cambrian junto con los prisioneros en Palamós el 17 de septiembre y llegaría a Tarragona dos días más tarde.

LAS OPERACIONES EN LA COSTA

Salió Fleires de San Grau a las dos de la mañana y dividió su fuerza en tres columnas:

– 250 infantes del batallón del América y 20 caballos de Húsares Españoles al mando del coronel Juan María de  Gámiz, con el mismo Fleires  hacia S. Feliu;

– 300 infantes del batallón del Tarragona y 20 Húsares Españoles al mando del coronel Aldea hacia Palamós;

– 150 hombres de ambos cuerpos para servir de reserva con el capitán Boubire del Tarragona, como reserva.

Imagen actual de San Feliu de Guixols desde el mirador.

En San Feliu, Fleires separó dos grupos de 30 hombres en las alturas de Pachot y 20 hombres por el camino de Palamós para tomar posiciones de apoyo y el resto entró en la villa tocando a degüello (es decir, sin prisioneros) bajo un intenso fuego hasta la playa ,donde hicieron rendirse a los soldados de un fortín a la izquierda del puerto y posteriomente a los que se encontraban en el Pachot. Se capturaron 2 cañones de 24, uno de 4, 8 oficiales y 270 soldados.

Plano del puerto de S. Feliu de Guixols (1813) (b)
Plano del fondeadero de Palamós (1813) (b)

El coronel Aldea con sus hombres rodeó un molino fortificado a las alturas de Palamós, rodeando Calonge y atacó el molino, enviando grupos de soldados por el centro y flancos del pueblo.

Tras unas horas de intenso tiroteo con la guarnición del castillo (sería el de Sant Esteve?) se tomó al asalto y la guarnición se hizo prisionera. Los 30 hombres del grupo de la derecha atacaron la batería del puerto y clavaron los dos cañones (uno de 16 y un obús real) que abandonó la dotación. La fragata HMS Cambrian (del capitán William Fane) con sus botes, la española Diana (su capitán era José Salas) y los faluchos secundaron el ataque. Se tomaron dos cañones de 24, uno de 16, un mortero y un obús real, 7 oficiales y 255 prisioneros, sin incluir las bajas.

Palamós en una imagen actual.

A las 12 del mediodía del día 15 Fleires salió de Palamós con el batallón de Tarragona y 45 caballos para tomar el castillo de Calonge, intimando a la guarnición del castillo a su rendición y luego llegar a La Bisbal. Se informó al gobernador del castillo de la rendición de las otras poblaciones y este se entregó con su guarnición: en total, 67 hombres y dos oficiales, que fueron conducidos a Palamós con un destacamento del Tarragona.    

El castillo de Calonge (referenciado desde el siglo XII).
Perspectiva aérea del castillo en un panel informativo.

En Begur el 10 de septiembre se realizó un desembarco a las 6 y media de la mañana en la cala de Sa Riera con 130 hombres (Voluntarios de Zaragoza, marines reales británicos, Tiradores de Doyle4 y una partida de la fragata Diana), donde el destacamento enemigo que se había posicionado se retiró al castillo de Begur. Doyle cogió un tercio de su destacamento, 39 hombres, y se desplazó hasta Sa Tuna donde había una batería de cañones, dejando el resto de la tropa para vigilar el castillo. En Sa Tuna frente a un contingente enemigo formado para enfrentarlo, consiguió hacer 42 prisioneros y 4 cañones de 24 y uno de 4. Doyle hizo destruir y volar todas las baterías, torres, casas fuertes y castillos de la costa, de modo que no quedara un solo punto de apoyo hasta Rosas.

Vista lateral de la torre del castillo de Begur (1930), por V. Fargnoli
Vista del castillo desde los restos de la torre.
Panorámica desde el castillo hacia el norte, con las poblaciones próximas y las Islas Medas.

LAS CONSECUENCIAS

Después la capitulación, por parte francesa el general Schwarz, a quien los reiterados correos habían informado del movimiento de los españoles, fue fuertemente acusado de no haberse retirado, a su debido tiempo, a Gerona. Por otro lado, el general Baraguey d’Hilliers, su superior, también fue criticado por no haber rescatado a tiempo a la brigada alemana. Sea como fuere, el resultado de la incursión de O’Donnell debilitó aún más a las tropas de la Alta Cataluña, en constante lucha contra los españoles. Las guerrillas se volvíeron cada vez más atrevidas; incluso invadieron territorio francés, recaudaron contribuciones y tomaron rehenes en la pequeña ciudad de Saint-Laurent de Cerdans.

Por parte española, la expedición a La Bisbal fue considerada por las Cortes como una de las de mayor mérito de la guerra, por lo que se concedió al general O’Donnell el condado de La Bisbal (25 de octubre de 1810) y a todos los que en ella tomaron parte otra condecoración diseñada por su propio jefe: la Cruz de Distinción de La Bisbal, San Feliú y Palamós5.

Para reponerse de su herida que le dejaría cojo para el resto de su vida, O’Donnell se retiró a Mallorca, circunstancia que fue aprovechada por el jefe interino del Ejército de Cataluña entre febrero y junio de 1811, el marqués de Campoverde, para desatar una campaña de descrédito contra su persona basada en algunas acusaciones de malversación que resultaron infundadas.14

A pesar del éxito de O’Donnell, el curso de la guerra en el frente oriental no se alteraría significativamente, ni mucho menos la iniciativa militar francesa por parte de Suchet, que llevaría posteriormente a la toma de la ciudad de Tortosa a inicios del año siguiente.

Nota: Agradecer particularmente a Antonio Grajal sus enlaces a las publicaciones en alemán referentes a los Diarios y soldados de la Confederación del Rin que estaban acantonados en La Bisbal y resto de las poblaciones.

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1«Decimoctava letra – Cubriendo la costa de La Bisbal desde agosto a septiembre de 1810.

La anterior calma y cuidado que habíamos compartido en La Bisbal ha cambiado repentinamente debido a una circunstancia que ahora entristece mucho nuestra situación, incluso casi desesperada. 

Tan bueno, recto y buen hombre como el general Schwarz es, también con los militares y con tanta cautela también actúa, sin embargo, según mi poca información, cometió un gran error al hacer marchar a las tropas de un lado a otro como siempre demasiado fatigadas, que nunca tienen otra opción que capturar a algunos bandidos que pueden sobrevivir en los alrededores y que son completamente inofensivos para nosotros. Para ello, se suelen formar inicialmente unidades de 50 a 100 hombres y en ocasiones hay que marchar 8 horas para detener a un solo campesino, que ha sido traicionado como espía por su atuendo y matarlo a tiros. Como resultado, los hombres se encuentran demasiado resfriados y doloridos, generalmente se acuestan por la noche después de una expedición de este tipo y luego tienen que ser llevados al hospital de 60 a 100 hombres. En general, los diversos baluartes solo podían ser ocupados por una cuarta parte de la fuerza requerida y debido a los muchos bajas entre enfermos y heridos, uno está ahora en la tesitura de moverse de algunos lugares y solo mantener ocupadas las principales ciudades en la costa y la Bisbal, ya que toda la brigada sigue siendo de los 1000 hombres iniciales, pero entre ellos, en un centenar pueden encontrarse heridos de todo tipo. Lo mismo ocurre con los oficiales y una vez que uno de ellos ha sido relevado, a menudo, otro tiene que ir allí porque el recién llegado tiene fiebre.

Probablemente el Coronel von Thambaud como muchos ha visto afectada su salud y, por lo tanto, se ha enviado un recurso a Alemania el 29 de agosto que ha sido recibido. El teniente coronel Bögerd está ahora al mando del 5.º Regimiento y el capitán Hartmann ha vuelto a ser jefe del Batallón Anhalt del teniente coronel Santturini, que murió en Gerona. Al mismo tiempo entraron de reemplazo las compañías 7ª y 8ª de nuestro batallón, y los soldados se dividen entre las otras 6 compañías. El capitán Barkhausen tiene una vacante en su compañía y el capitán Meister se irá a casa.

El general Schwarz hace reportes diarios sobre la triste situación en la que se ve, por la retirada cada vez mayor de tropas y siempre con amargura por sentirse abrumado, pero es en vano, y el dicho de que un sinvergüenza da más de lo que tiene se encuentra aquí está completamente en su elemento. El mariscal MacDonald se ha llevado todas las tropas prescindibles a Barcelona, ​​y hasta Gerona hemos llegado tan lejos. El general Rouger tenía dos sillas colocadas frente a su apartamento en las que dos guerreros duros, pero similares a cadáveres, se sentaban en la guardia.

Lo peor de estas malas condiciones es que el enemigo está tratando de aprovechar la exposición de las tropas, ya ha atacado débilmente en varios lugares, y ahora, después de que se han obtenido noticias, nos amenaza con un ataque principal, que es lo que se espera. Así que el 9 de agosto, el destacamento de 200 hombres en S. Feliu fue atacado por unos 300 hombres, y un ataque en un puesto en S. Delma fue rechazado; pero desde el endurecimiento de la defensa de Palamós, el enemigo fue expulsado. Durante mucho tiempo, las fragatas han atacado las fortificaciones en la costa con tropas de desembarco y habían amenazado con atacar Palamós o S. Feliu. El general Schwarz fue entonces a Calonge con unos 150 hombres y 20 hombres de caballería el 6 de septiembre, para poder ayudar en un ataque desde allí, y me dejó con 40 hombres en La Bisbal. Tenía mucho miedo de un ataque de los bandidos, que habrían podido desalojarme con poco esfuerzo, así que estaba en guardia día y noche y a menudo luchaba en todas direcciones por la noche. Como los dos buques de guerra habían pasado a la altura de Palamós, el general regresó a la Bisbal a primera hora de la mañana, pero inmediatamente recibió la noticia de que los ingleses habían desembarcado en Bagur con 200 hombres esa mañana y habían tomado la batería del puerto, por lo que faltaron el teniente Lorenz y 40 hombres.

El capitán Barckausen había construido un fuerte cerca de Bagur y lo defendió muy bien. Inmediatamente 100 hombres abandonaron las tropas que acababan de llegar a Calonge, con la orden de defender la batería en cualquier caso. Cuando esto sucedió, los ingleses ya habían vuelto a embarcar en la fragata, llevándose consigo a los cautivos, que lamentablemente eran todos del batallón Lippe, y en la que perdí un cabo y cuatro hombres de mi compañía.

A través de sus espías, el general se enteró de que muchas tropas españolas se estaban reuniendo en las montañas, que probablemente harían una expedición contra alguien. Las fragatas españolas e inglesas que habían desembarcado en Bagur también siguen apostadas frente a Palamós, y parecen estar observando todos los movimientos; una triste realidad nos golpearía si el enemigo atacara con nuestra debilidad actual. Cada día la brigada se reduce en una cantidad considerable y aún hoy irán al hospital de Figueras 80 enfermos, con las que te enviaré varias cartas y estos pocas líneas para ti. El cielo conceda que mi preocupación sea infundada, y pronto esta verdadera situación puede cambiar para nuestra tranquilidad.» [13]

2«Capitulation qu’accorde S. E. le capitaine-généralde l’armée et province de Catalogne aux troupes françaises qui se trouvent au château de La Bisbal:

1e. La garnison se rendra prisonnière de guerre avec les honneurs de la guerre et mettra bas les armes au dernier poste espagnol.—

2e. Les officiers garderont leurs épées et leurs équipages; les soldats, leurs hâvresacs, et les malades seront traités comme de coutume. —

3e. Aussitôt que cette capitulation sera signée, ce qui doit avoir lieu tout de suite après que le général français, l’aura reçue, une compagnie de grenadiers espagnols prendra possession de la porte principale et la garnison sortira immédiatement.

La Bisbal, 14 septembre 1810.

Le général de brigade, baron de SCHWARZ, O‘DONNEL» [7]

3«Dépêche du général de brigade, baron de Schwarz, à S. E- le maréchal duc de Tarente.

«Tarragone, le 24 septembre 1810 .— Monseigneur, j’ai l’honneur de faire part à Votre Excellence que, le 14 de ce mois, j’ai en le malheur d’être fait prisonnier de guerre avec toute ma troupe; les différents détachements que j’avais à San-Feliu, Palamos et Calonge ont éprouvé le même sort, le même jour. Depuis huit heures du matin jusqu’à onze heures et demie, tous ces cantonnements ont été attaqués par une armée de 3 à 4000 hommes, suivie d’artillerie, divisée en 3 colonnes qui ont coupé toute espèce de communications, et S. Exc. le général commandant en chef de l’armée de Catalogne est venu en personne, à la tête d’une colonne d’infanterie et de cavalerie, m’attaquer à La Bisbal. J’avais 123 fantassins, 22 cuirassiers et 9 canonniers. Ces troupes étaient, pour la plupart, des convalescents qui ru’avaient été envoyés de Girone ; sur ce nombre, l’ennemi m’a pris 10 hommes d’infanterie et 8 cuirassiers qui étaient en reconnaissance avant l’attaque du château.

Je résistai depuis onze heures et demie, heure à laquelle j’ai été bloqué, jusqu’à la nuit, et, à sept heures du soir, après avoir eu les deux tiers environ de mon inonde hors de combat,tant tués et blessés que prisonniers, je me vis forcé d’accéder à une capitulation dont j’ai l’honneur d’adresser copie à Votre Excellence.

J’avais donné l’ordre aux troupes détachées à Torruella de venir à mon secours; 83 hommes d’infanterie et quelques cuirassiers ont été cernés par les Espagnols et fait prisonniers.

Les ordres que j’avais donnés aux troupes de Palamos et de San-Feliu pour me rejoindre à La Bisbal ont été interceptés par l’ennemi. Les postes de Palamos et de San-Feliu ont été attaqués, en même temps, par terre et par mer. Je ne puis maintenant, monseigneur, vous adresser un rapport plus circonstancié.» [7]

4Los tiradores de Doyle eran una fuerza española de infantería ligera que fue formada y llamada así en honor del general Doyle después de luchar en Olite en 1809.

5En circular de 2 de julio de 1817 se concedió a todos Los individuos militares que tomaron parte activa en las acciones de La Bisbal, San Feliú y Palamós el uso de una cruz de oro, compuesta de cuatro brazos, formando cada uno de ellos tres puntas en los extremos. El esmalte en el centro de los brazos es blanco y están enlazados por una corona de laurel. En el centro y sobre campo azul hay un castillo de oro y el lema con los nombres de las tres fortalezas. En el reverso hay una flor de lis blanca y la fecha de aquellas acciones. La cruz termina en una corona real de oro; y la cinta es azul celeste con fajas blancas entrelazadas y cuadros azules en su centro.

También los ingleses que maniobraron en la costa obtuvieron su condecoración; y esa inmediatamente, porque O’Donnell mandó acuñar una gran medalla redonda con las armas de España y de Inglaterra en el anverso y el lema de ALIANZA ETERNA, y en el reverso encontramos la inscripción “GRATITUD DE ESPANA EN LA INTREPIDEZ BRITANICA” y las fechas “BAGÚR 10 de Setiembre” y “PALAMÓS 14 de Setiembre 1810”. Se admite que 8 de ellas fueron forjadas en oro y 600 más en plata.9


Fuentes:

1 – Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 

2 – “Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 á 1814”. Tomo IX – José Gómez de Arteche y Moro, Madrid, 1895

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – “L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno Studio di military Effectiveness nell’europa Napoleonica.” – Michele Abbiati, Università degli Studi di Milano, 2015-2016

5 – «Barcelona cautiva 1808-1814». Tomo VI – Raymundo Ferrer, Edición a cargo de Antonio Moliner Prada

6 – “La “Royal Navy” en la Guerra del Francès (1808-1814) (IV)” QUADERN DE BITÀCOLA – 1810 – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, gener 2011

7 – «Opérations des troupes allemandes en Espagne, de 1808 à 1813» – E. Costa de Serda, Paris, 1874

8 – «La Vie en Alsace: revue mensuelle illustrée» – Janvier 1937 – Num, 1

9 – «La medalla de ‘Bagúr’ i Palamós» – Jonathan Stark, Estudis del Baix Empordà, S. Feliu de Guixols, 2009

10 – https://sites.google.com/site/entre1810y1811/campanas/1—el-avance-de-massena-en-portugal/operaciones-en-catalua-segunda-mitad-de-1810#TOC-Combate-de-la-Bisbal

11 – Paneles anunciadores del Castillo de La Bisbal y del Castillo de Begur.

12 – “Spanische Feldzug des Bataillons Anhalt im Jahre 1810“ – L. Zeidler, Bei Friedrich Römer, 1844

13 – “Tagebuch eines Rheinbund-Offiziers aus dem Feldzuge gegen Spanien und während spanischer und englischer Kriegsgefangenschaft 1808 bis 1814“ – Georg Heinrich Barkhausen, Wiesbaden, 1900

14 – https://dbe.rah.es/biografias/7113/enrique-jose-odonnell-y-anhetan

Imágenes:

a. Fotografías y esquemas del autor

b. Cartas nauticas de Palamós y San Feliu de Guixols . Colección Digital Real Academia de Historia.

c. «Plano de reconocimiento entre Bisbal, Bagur, Palamós et San Feliu» – Ministerio de Defensa.

La acción de la Bisbal (14/09/1810) (I)

Tiempo de lectura: 30 minutos

A finales de enero de 1810, Enrique José O’Donnell fue nombrado capitán general del Cataluña. Convencido de la necesidad de profesionalizar y disciplinar su ejército, poco partidario de la actuación de somatenes y migueletes poco integrados, tomó diversas medidas en este sentido y reprimió la deserción, llevando a cabo una campaña informativa por medio de numerosos bandos, a los que sería muy aficionado toda su vida16. Tras los últimos y significativos reveses frente a las tropas imperiales de Louis Suchet y decidido a no perder la iniciativa, a principios de septiembre se planeó una operación conjunta junto con el apoyo de la marina británica para golpear sobre la retaguardia francesa a unos 200 kilómetros hacia el noreste, desde su base en Tarragona, con tropas por tierra y transportando otras por mar. La Acción de la Bisbal fue un hecho de armas que no alteró significativamente el frente oriental pero su meticulosa ejecución y desenlace elevaría varios enteros la moral patriota y de las tropas, trajo el esperado reparto de medallas, menciones honrosas y un título nobiliario a su comandante en jefe.

El Castillo Palacio de la Bisbal, el edificio más emblemático del centro histórico de La Bisbal y un gran exponente del Románico civil catalán. Construido por los obispos de Gerona a final del siglo XI, el edificio fue objeto de diversas reformas entre los siglos XV y XVIII.

LOS ANTECEDENTES

A mediados del año 1810, las perspectivas para la causa patriota en el frente oriental español no eran especialmente halagüeñas. Tras la caída de la fortaleza de Hostalrich (Gerona) en manos francesas (13 de mayo), el futuro mariscal Suchet se había apoderado de Lérida (14 de mayo) y tanto Mequinenza (8 de junio) como Morella (13 de junio) habían caído en poder de las tropas imperiales. Suchet, que se enfrentaba a las tropas de José Caro Sureda (el hermano del Marqués de la Romana) en Valencia, se reunió apresuradamente con MacDonald* cuando este alcanzó a su vez la ciudad de Lérida para acordar la estrategia a seguir: en concreto las operaciones para sitiar Tortosa, que activaría Suchet por su parte, mientras que el duque de Tarento continuaría en el territorio de Lérida, tratando de impedir las incursiones españolas en la otra orilla del Ebro y ocupar especialmente la llanura de la comarca de Urgel, a fin de asegurar  las subsistencias de uno y otro ejército.

Por su parte el por entonces capitán general de Cataluña, Enrique O’Donnell, después de su derrota en Margalef (23 de abril de 1810), y su retirada hacia las Borjas Blancas (Les Borges Blanques), reubicó las divisiones del ejército español por el territorio que aún controlaba: la 1ª división en la derecha del Llobregat, la 2ª división en Falset y la 3ª división próxima al Valle de Aran y la reserva cerca de Tortosa. También un reducido cuerpo de húsares y tropas lígeras se hallaban en Olot. Dándose cuenta O’Donnell que un gran numero de tropas francesas en Catalunya se había desplazado hacia el oeste, resolvió no perder la iniciativa y atacar la retaguardia francesa desde su base en Tarragona, amenazando al mismo tiempo la estratégica ruta desde Barcelona hasta la frontera francesa, vital para los franceses.

Las tropas españolas se situaban, según A. Blanch3 en las siguientes ubicaciones: La 1ª división ocupaba la derecha del Llobregat y se apoyaba en Montserrat; la 2ª división observaba en Falset al ejército de Aragón que se dirigía a Tortosa; la 3ª división cubría en Esterri las rutas del valle de Arán. La reserva, dividida entre Coll d’Alba, cerca de Tortosa y en Arbeca y Borjas Blancas. Un cuerpo de húsares y tropas ligeras estaba en Olot, observando las tierras de Besalú y Bañolas. También las localidades de Berga y la Seo de Urgel estaban en manos españolas. Por contra los franceses tenían en su poder algunas de las principales fortalezas y tres de las cuatro principales ciudades catalanas, así como varias localidades costeras.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS

Enrique José O’Donnell y Anethan

(San Sebastián, 21/05/1776 – Montpellier, 17/05/1834). 

Hijo de José O’Donnell, coronel del regimiento de Irlanda y hermano de los tenientes generales José y Carlos O’Donnell. Ingresó como cadete menor de edad en el regimiento de Irlanda en 1783, tomando plaza efectiva en 1787. Tomó parte en el sitio y defensa de la plaza de Ceuta en 1790-91. Nombrado teniente en 1794, fue destinado al ejército de Cataluña, donde tomó parte en la Guerra de la Convención. En 1795 fue promovido a capitán en el regimiento de Voluntarios de la Corona. Tomó parte en la campaña de Portugal en 1801. En enero de 1807 fue ascendido a sargento mayor del regimiento Ultonia. Al estallar la Guerra de Independencia estaba de guarnición en Gerona, y participó en varias acciones de auxilio a la plaza. La Junta Central le ascendió a mariscal de campo a finales de 1809. Mandó una división en Cataluña, a las órdenes de Blake, Portago y García-Conde. El 21 de enero de 1810 fue nombrado capitán general de Cataluña, siendo derrotado por Souham en Vich el 20 de febrero. El 6 de abril fue ascendido a teniente general. Intentó socorrer a la asediada ciudad de Lérida, pero fue derrotado en Margalef, el 23 de abril. Sin embargo el 14 de septiembre logró rendir al general Schwartz en La Bisbal, siendo gravemente herido en la pierna. El 5 de abril de 1811 fue nombrado por la Regencia conde de La Bisbal. En enero de 1812 fue nombrado regente del Reino, pero dimitió por la derrota de su hermano José en Castalla. En octubre del mismo año fue nombrado capitán general de Córdoba, Jaén y Sevilla, organizando al año siguiente el ejército de Andalucía, con el que siguió al ejército de Wellington en su avance por los Pirineos. Dejó su cargo por divergencias surgidas con Wellington y pidió su licencia por motivos de salud, siendo sustituido por Girón. En julio de 1814 fue nombrado capitán general de Andalucía, empleo que ostentaría también en 1819. Con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, se le dió el mando del primer ejército de la Reserva, contra los franceses, teniendo que emigrar a Francia (Limoges) en 1823. Cuando regresaba a España en 1834, con una amnistia de la Reina María Cristina, supo de la muerte de su hijo Luis, fusilado por Zumalacárregui, lo que le provocó una profunda consternación y su muerte tres días más tarde, el 17 de mayo.1

LAS TROPAS ESPAÑOLAS

Según las listas de George Nafziger (Pdf 810HSAA-1990) para la fecha del 15 de agosto de 1810 y en concreto para el Ejército de la Derecha, nos da los siguientes datos en las unidades presentes:

Voluntarios de Tarragona (1 bat.), Regimiento de Iliberia (2 bats.), Regimiento de América (2 bats.), Regimiento de Gerona (2 bats.), Regimiento de Aragón (?), Húsares españoles (4 escd.) y Dragones de Numancia (2 escd.). El total que estimamos sería del orden de unos 3.500 infantes y unos 450-500 jinetes.

Específicamente para la acción de La Bisbal, como casi siempre nos suele suceder, nos movemos en el terreno de la conjetura. Algunas fuentes inglesas (Oman y Lipscombe se hace eco del primero) citan el total de la fuerza que llegó a Vidreres en 6.000 soldados y 400 jinetes. Consultando a Cabanes15, vemos que el 15 de agosto la división de Campoverde (la tercera) no tenía todas las unidades que cita O’Donnell en su parte oficial (recogido por Arteche en su obra) que la constituían: algunas estaban en Tarragona o en las otras dos divisiones, y las divisiones más nutridas superaban escasamente los 4.000 hombres «disponibles». También es posible que se juntaran los regimientos más fiables o con mayor dotación al mando de Campoverde hasta juntar la cifra de 6.000, pero nos parece excesivo. Para la columna que se destacó en Pineda para atacar Palamós y San Feliu al mando de Fleires, los partes relacionados por Arteche nos dan unas cifras de 700 infantes (América y Tarragona) y 40 jinetes. O’Donnell acudió a La Bisbal con los dragones de Numancia, 60 Húsares Españoles, 100 infantes voluntarios y el total del Iliberia siguiendo como fuerza de apoyo. El mismo O’Donnell cita que solo tenía en el ataque inicial esos 100 hombres de infantería y algunos hombres del somaten que se convocó. Podrían ser, por lo alto, en total 500-600 hombres sumando el Iliberia y entre 200-300 jinetes de caballería. Recapitulando, en las acciones de La Bisbal y las poblaciones costeras podríamos tener entre 1.200-1.300 hombres y 250-350 jinetes, aparte la reserva con Campoverde pongamos las mismas cifras totales de infantería, por lo que creemos que sería más razonable hablar del orden de 3.000-3.500 infantes y unos 350-400 de caballería.

En las fuerza embarcadas en el convoy por mar, en las fragatas española y británica, según Stark9, entre 60 soldados españoles (probablemente del Santa Fé), 69 hombres de los Tiradores de Doyle y los Marines reales británicos que eran unos 54, estos últimos según el diario de a bordo del HMS Cambrian. Lo que da una cifra de unos 183 hombres. La tripulación del HMS Cambrian era de un total de 328 hombres, por lo que sumando a la fragata española, podrían ser una fuerza activa entre 200 y 250 hombres para posibles desembarcos. Doyle en su parte cita, por ejemplo, que el ataque a Begur fue realizado con 130 hombres solamente.

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François Xavier de Schwarz

(Hernwies [Baden], 08/01/1762 – Sainte-Ruffine, 09/10/1826).

Su padre, François Xavier, era un antiguo teniente de granaderos a caballo de Baviera, y su madre Marie Ursule Dürr y su tio fue el mariscal de campo Alexandre de Schwarz. Era el noveno de los diez hijos que tuvo la pareja, aunque la mayoría murieron a temprana edad. Por influencia de su tío ingresó como voluntario en el regimiento de caballería Royal-Nassau (20/08/1769), a los 7 años y medio de edad. El 12 de julio de 1776 fue admitido como cadete gentilhombre en el prestigioso regimiento de los Húsares de Chamborant. Ascendido a Segundo teniente (10/03/1782), teniente (25/01/1792) y capitán (el 12 de junio siguiente). Al contrario que muchos nobles, no emigró al extranjero y con su regimiento convertido en el 2º de húsares participó en las operaciones de los Ejércitos del Centro y del Norte (1792-1793), de las Ardenas (agosto de 1793), del Sambre y Mosa (junio de 1794). Ascendido a Jefe de escuadrón el 21 de marzo de 1795, sirvió en los ejércitos de Alemania, después del Mainz (1797-1798) y participó en todas las batallas que libró su regimiento. Fue hecho prisionero en la tentativa de invasión de Irlanda el 15 de octubre de 1798. El 3 de septiembre de 1799 es nombrado Jefe de brigada del 5º de húsares, sirviendo en el ejército del Rin. Los generales Lefèvbre y Kellermann le proponen para coronel del regimiento pero el Inspector general de caballería (por entonces el futuro mariscal Ney) no abrigaba un buen concepto de él, aunque fue mantenido como jefe del regimiento. Nombrado oficial de la Legión de Honor el 25 de prairial. El 5º de húsares formaba parte del 1er Cuerpo de la Grande Armée (2/08/1805). Su regimiento realiza diez cargas sucesivas contra la artillería enemiga en la llanura de Pratzen en Austerlitz, lo que le vale a su jefe el ser nombrado Comendador de la Legión de Honor (25/12/1805). Toma parte en las campañas de Prusia y Polonia. El 24 de julio fue enviado al Cuerpo de Observación del Escalda en Gante. El 23 de marzo de 1808, se le ordenó partir hacia Perpignan para tomar el mando de una brigada de caballería en el cuerpo de observación de los Pirineos Orientales a las órdenes del general Duhesme. El 9 de marzo es nombrado barón del Imperio. El 5 de junio de 1808 se encuentra en Barcelona. Toma el mando de una brigada de tropas alemanas de Sajonia y de Nassau, con la que interviene en Manresa. Es capturado por O’Donnell en la Acción de la Bisbal (14/09/1810) y enviado a Inglaterra es internado en el Támesis, donde permaneció prisionero hasta el 17 de mayo de 1814. Vuelto a Francia pide un nuevo mando pero el nuevo gobierno de los Borbones se lo deniega. Vuelto Napoleón al poder, en mayo de 1815 es encargado del gran depósito de remontas de caballería de Amiens. Después de Waterloo es enviado al retiro y se le prohibe permanecer en Paris. Retirado en Sainte-Ruffine, cerca de Metz, no obstante se le concede la Cruz de San Luis (19/08/1818). El 23 de marzo de 1820 nace su único hijo, J.B.A. de Schwarz. Muere en el mismo Sainte-Ruffine en 1826.8

LAS TROPAS DE LA CONFEDERACIÓN DEL RIN

A fecha de 13 de septiembre los contingentes franceses en la zona se repartían de la siguiente manera7:

La Bisbal151 hombresGeneral Schwarz
Torroella de Montgrí85 hombres«
Begur55 hombresCapitán Burckhausen
Calonge85 hombresCapitán Volter
Palamós269 hombres*Teniente coronel De Walzdorff
San Feliu de Guixols278 hombres**«
Total923 hombres***
(*) De los cuales 2º artillería= Oficiales y 16 artilleros; (**) De los cuales 2º artillería= Oficiales y 11 artilleros; (***) De los cuales 56 eran oficiales

Las tropas formaban parte de la división Rouyer (o de los Príncipes de la Confederación del Rin) que se incorporó a la Armée de Catalogne el 12 de marzo de 1810. Las unidades destacadas en La Bisbal y los pueblos costeros próximos eran concretamente batallones de Anhalt, Lippe encuadradas en el 5º regimiento de Anhalt-Lippe y del 6º regimiento de Schwarzburg, Reuss y Waldeck14, junto con un pequeño destacamento de coraceros en Torroella de Montgrí.

LA ACCIÓN DE LA BISBAL

Se iniciaron los preparativos en el puerto de Tarragona el dia 5 de septiembre para embarcar algunas piezas de artillería, pertrechos, un pequeño destacamento de tropas y organizar un convoy con la fragata británica HMS Cambrian, de 40 cañones y 328 hombres, al mando del capitán Francis William Fane**, y 4 faluchos (otras fuentes citan solo dos jebeques9) de ese apostadero. A bordo de la HMS Cambrian también viajaba el general Charles Doyle. Una fragata española*** se uniría al convoy a su paso por la costa3.

O’Donnell salió el dia 6 de la ciudad de Tarragona, dejando la plaza al mando de su jefe de Estado Mayor, el mariscal de campo Luis Wimpffen, para unirse y tomar el mando en Villafranca de las tropas de la división del marqués de Campoverde, constituidas por entonces por los regimientos de Tarragona, Iliberia, América, Gerona y Aragón, y los de caballería de húsares españoles y dragones de Numancia.

La fragata británica de 5ª clase HMS Cambrian, de 40 cañones, fletada en 1797. Sirvió en operaciones en el Canal de la Mancha, Norteamérica y el Mediterráneo (b)

Por su parte, el convoy de la HMS Cambrian durante el día 7 ya navegaba frente al cabo de San Sebastián. A las 10 de la mañana abordó a un corsario español para obtener información. Cuatro horas más tarde, Fane y Doyle desembarcaron en tierra, probablemente para obtener información sobre las fuerzas francesas en la zona. La madrugada del día 8 el convoy abordó a otro corsario español buscando información, y a primera hora de la tarde la expedición enfiló hacia las islas Medas.

Las islas Medas, frente a la localidad costera de L’Estartit.

Durante la tarde con dos botes se reconocieron las defensas de los franceses en las islas, y horas más tarde se hizo un intento de atacar las defensas francesas, pero al final se desistió de intentarlo porque reducir a los defensores se consideró por parte del capitán Fane, del todo impracticable.

Probablemente a sugerencia del general Doyle, se optó por atacar Begur como alternativa a las islas Medas.9

Volvamos con la columna del general O’Donnell. Esta siguió su marcha hacia Esparraguera y por donde pasaba el antiguo camino carretero de Barcelona a Aragón -en el pueblo de la Beguda Alta- O’Donnell ordenó al marques de Campoverde que se ubicase en esa posición y él siguió el día 8 solo con la caballería y los voluntarios de Aragón para practicar un reconocimiento en la zona del Bruch y Casamasanas. Una vez reconocido el terreno ordenó al brigadier Barón de Eróles tomara a su vez esa posición.

También ordenó que la división del brigadier Bartolomé de Georget que desde Sta. Coloma se dirigiera hacia el este para situarse en Montbui, cerca de Igualada y la del mariscal de campo José Obispo que desde Montblanch forzara su marcha y se colocase en las alturas a derecha e izquierda de las inmediaciones de Martorell. Por la noche del día 8 ordenó a Campoverde se pusiese en marcha en la madrugada del 9 hacia San Cugat del Valles, enviando un batallón de América de refuerzo al brigadier Georget, aumentó la división con el regimiento de Almería; y se reunió con O’Donnell y con la caballería que igualmente se habia aumentado con los regimientos de cazadores de Maestranza de Valencia y Olivenza en Martorell.

El día 10 de septiembre llegó todo el contingente a Mataró y el día 11 alcanzaba la también localidad costera de Pineda. En esta localidad O’Donnell separó a los batallones de Tarragona y América y 60 caballos á las órdenes del coronel Honorato de Fleires para que siguieran por la costa y tomasen posición aquella misma noche en la ermita de S. Grau. O’Donnell siguió con el resto de la división por el pueblo de Tordera, saliendo ambos de Pineda en la madrugada del día 12 de septiembre.

El comandante español envió desde Tordera hacia Hostalrich a los flanqueadores del Numancia y una compañía de cazadores de Iliberia a las órdenes del coronel José Ceró para vigilar la fortaleza, en poder de los franceses desde mediados de mayo. Y al mismo tiempo dirigió hacia Gerona a su edecán Manuel Llauder con 36 jinetes con el mismo fin. Sigue su itinerario de marcha hacia Vidreres con las tropas restantes y un cañón y un obús que se desembarcaron en Calella. Por la noche las dos partidas de Hostalrich y Gerona se volvieron a juntar con el grueso de la expedición.

La Plaza de la Iglesia, en Vidreres, con la parroquia de Santa María de Vidreres (s. XI). La actual iglesia de Santa María es el resultado de una gran reforma arquitectónica que se realizó a finales del siglo XVIII, de estilo barroco neoclásico. (c)
Vidreres era una población dedicada por aquellos años básicamente al sector agrario, que pocos años antes, en 1787, contaba con poco más de 500 habitantes y que ya había visto el paso de tropas francesas en 1808 e italianas en 1809.

Seguirá en la 2ª parte.

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(*) – MacDonald había sustituido en el mando del ejército de Cataluña a Augereau. Comandó varios convoyes desde Gerona hacia Barcelona entre junio y agosto de 1810, para suministrar víveres y ganado a la capital y conducir a los prisioneros que se hallaban en ella de camino a Gerona. Después del último convoy, salió de Barcelona hacia Tarragona, por la línea del Llobregat hacia Villafranca y Valls. Intentó un reconocimiento sobre Tarragona en La Canonja (a unos 6 km de la ciudad) el 21 de agosto, pero fue rechazado por las tropas de O’Donnell formadas por tropas regulares, guerrillas y el fuego de apoyo de las fragatas inglesas. MacDonald llegó el 29 de agosto a Lérida, habiendo sido hostigado en varios puntos por las partidas de somatenes locales.

(**) – Fane tomó el mando de la nave en 1808 con orden de conducirla hacia el Mediterráneo, donde, durante 1810, estuvo participando en operaciones a lo largo de la costa catalana. Esto incluía prestar apoyo a las fuerzas regulares locales y a las guerrillas, así como interrumpir las rutas marítimas de suministro del ejército francés en Cataluña.9

(***) – Adolfo Blanch y otros citan la fragata Diana, pero Fane en sus cartas oficiales cita el nombre de Flora. Como señala Jonathan Stark9, o diversas fuentes se equivocaron al citar la Diana, o ambas naves concurrieron en la acción. Toreno10 señala que partieron de Tarragona «cuatro faluchos y dos fragatas, una inglesa y otra española», por lo que tampoco es desdeñable, por aventurar una explicación, que esta fuera la Diana y la Flora se uniese al convoy en Blanes, como señala el artículo de Stark.


Fuentes:

1 – Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 

2 – “Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 á 1814”. Tomo IX – José Gómez de Arteche y Moro, Madrid, 1895

3 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo II – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica deTomás Gorchs, Barcelona, 1861

4 – “L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno Studio di military Effectiveness nell’europa Napoleonica.” – Michele Abbiati, Università degli Studi di Milano, 2015-2016

5 – «Barcelona cautiva 1808-1814». Tomo VI – Raymundo Ferrer, Edición a cargo de Antonio Moliner Prada

6 – “La “Royal Navy” en la Guerra del Francès (1808-1814) (IV)” QUADERN DE BITÀCOLA – 1810 – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, gener 2011

7 – «Opérations des troupes allemandes en Espagne, de 1808 à 1813» – E. Costa de Serda, Paris, 1874

8 – «La Vie en Alsace: revue mensuelle illustrée» – Janvier 1937 – Num, 1

9 – «La medalla de ‘Bagúr’ i Palamós» – Jonathan Stark, Estudis del Baix Empordà, S. Feliu de Guixols, 2009

10 – https://sites.google.com/site/entre1810y1811/campanas/1—el-avance-de-massena-en-portugal/operaciones-en-catalua-segunda-mitad-de-1810#TOC-Combate-de-la-Bisbal

11 – https://es.wikipedia.org/wiki/Vidreras

12 – “Spanische Feldzug des Bataillons Anhalt im Jahre 1810“ – L. Zeidler, Bei Friedrich Römer, 1844

13 – “Tagebuch eines Rheinbund-Offiziers aus dem Feldzuge gegen Spanien und während spanischer und englischer Kriegsgefangenschaft 1808 bis 1814“ – Georg Heinrich Barkhausen, Wiesbaden, 1900

14 – «Forces emfrontades en la Guerra del Francès» (1808-1814) – Gustau Adzerias i Causi, Arenys de Munt, octubre 2006

15 – «Esplicación del cuadro histórico cronológico de los movimientos y principales acciones de los ejércitos beligerantes en la Península, durante la guerra de España contra Bonaparte» – Sección Historia Militar, Barcelona, 1822

16 – https://dbe.rah.es/biografias/7113/enrique-jose-odonnell-y-anhetan

Imágenes:

a – Fotos y esquemas del autor

b – Cambrian (1797) – ID: PAF7988 – Artist: Serres, John Thomas; Swaine, Francis Orme, Edward – National Maritime Museum, Greenwich, London

El castillo de San Martín de Centellas (Centelles)

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana realizamos una visita al Castillo de Centellas, también conocido como Castillo de Sant Martí y Castillo de Sant Esteve. Durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas que ocuparon Centellas devastaron parte de su núcleo urbano.(I) Primeramente, Centellas fue ocupada en el año 1809 por unidades del 7º Cuerpo de ejército franco-italiano del por entonces general Gouvion Saint-Cyr, que se acuartelarían en la villa en su camino hacia la ciudad de Vich, que finalmente ocuparían como apoyo a las tropas que asediaban Gerona. En los años siguientes también se entablarían combates en dicha zona, concretamente en los años 1810 y 1812. La villa era uno de los lugares de paso obligado para llegar a Vich desde Barcelona pasando por las poblaciones de Caldes de Montbui y San Feliu de Codines. El terreno montañoso que circunda estas poblaciones hasta llegar a la llanura de Vich era un lugar muy apropiado para las emboscadas por parte de los somatenes locales, a menudo ayudados por tropas regulares.

Sobre el papel del castillo en el conflicto solo podemos hacer conjeturas: fue ocupado por tropas españolas para las cuales el castillo y sus alrededores representaban un probable punto de emboscada (como se produjo en el mes de mayo de 1809) y si las tropas francesas probablemente lo ocuparon no dejaría de ser un puesto de avanzada de vigilancia para la villa y los caminos que llegaban a ella, albergado quizás con un pequeño contingente, dada la dificultad en su acceso y su distancia del núcleo urbano de Centelles.

Los restos del castillo, en el cerro Agulla de Sant Martí, a 855 metros de altura y a unos 200 m por encima de su base.

PRESENCIA MILITAR FRANCESA EN CENTELLAS EN LOS AÑOS 1809, 1810 y 1812

1809

Tras la batalla de Valls, el 25 de febrero de 1809, y con los restos del ejército español de Reding en Tarragona, St. Cyr pasó a ocupar Reus, Valls y Montblanch, manteniéndose siempre en condiciones de poder encontrar provisiones y “amenazar” a la guarnición de Tarragona. Saint-Cyr llegó a la conclusión que las ordenes prescritas por París de conquistar la capital tarraconense y Tortosa, sin llevar consigo un tren de asedio formal eran poco menos que una quimera, ya que solo poseía la artillería de campaña propia y la capturada a los españoles. Tal como nos comenta el historiador vallense Francesc Murillo:

“Esto provocó que Saint-Cyr, intentara aguantar todo el tiempo que pudiera, mientras pudiera alimentar a la tropa, esperando que Tarragona cayera por si sola. Pero se le acabó primero la comida. Y lo que hace Saint-Cyr el día 20 de marzo, es reunir a sus tropas que habían ocupado parte de la Conca de Barberà, las concentra en Valls, y se pone en camino hacia el norte, hacia Barcelona, porque unos días antes había recibido instrucciones de Napoleón. Él no había recibido ninguna instrucción de Napoleón desde que había entrado en Cataluña, prácticamente, el consabido problema de las comunicaciones. Y las instrucciones le decían que había de capturar Tarragona, Gerona y Tortosa. Eso era imposible con los medios de que disponía, pero primero se dirigió a Gerona, que era lo más normal para poder mantener las comunicaciones abiertas.”

A finales de marzo, por tanto, Saint-Cyr pasó de nuevo por el Llobregat, asentándose por la llanura de Barcelona, ​​a la espera de ser llamado por Reille para cubrir el asedio de Gerona y poder protegerlo de los ataques de los irregulares españoles, impedir el auxilio o los suministros a la guarnición o, en una etapa posterior, una posible ayuda del reorganizado ejército de campaña español. A mediados de abril, St. Cyr abandona Barcelona para acercarse a Gerona, anticipándose al movimiento de Reille, con el objetivo de instalarse en los valles de Vich y preparar el terreno. La posición se eligió porque combinaba una cierta proximidad (aunque no extrema) a Gerona, para observar y defender el futuro asedio, y la presencia de considerables provisiones y recursos en el territorio, para poder operar sin sobrecargar al estratégico territorio de Barcelona.

Después de vencer una débil resistencia de los españoles en los cuellos de botella en las montañas, Saint-Cyr ocupó Vich, encontrando abundantes suministros, en la ciudad y en los campos. La división italiana estaba a la vanguardia en Tona y Collsuspina, Souham ocupaba la ciudad homónima del valle y Tona, mientras que la división napolitana de Chabot se encontraba en Centellas.

Con Barcelona comenzando a reabastecerse por mar a principios de mayo y los suministros encontrados, Saint-Cyr puede esperar a que comience el asedio, llevando también a cabo una multitud de pequeños ataques en los valles para acumular más suministros y dispersar las diferentes partidas apoyadas por tropas regulares españolas que se hallaban observando a su cuerpo de ejército.(II)

Un dibujo a lápiz datado en 1826, por Adolphe Hedwige y Alphonse Delamare (a)

En mayo, el mariscal Augereau, el duque de Castiglione, asumió el mando del Cuerpo de Ejército de Cataluña por orden de Napoleón; sin embargo, se encontraba enfermo, y durante mucho tiempo el mando temporal se dejó a su predecesor; además, se suponía que el general Verdier reemplazaría a Reille en el mando de la división de asedio que, a principios de mayo, entró en Cataluña y empezaba a estrechar el cerco de las unidades en torno a la plaza de Gerona. Con el inicio del bloqueo, St. Cyr se mantuvo en la posición de Vich y su entorno, a pesar de haber hecho que Lechi reconociera bien el territorio que lo separaba de Gerona para poder acercarse rápidamente en caso de peligro.

Cuando el verdadero asedio comienza a mediados de junio, Saint-Cyr está cada vez más preocupado por el fortalecimiento del ejército español, ahora unido a los de Valencia y Aragón bajo el mando de Blake; de hecho, la unión consiguió devolver un mínimo de cohesión a las desmoralizadas tropas catalanas, lo que les permitió volver a ser utilizadas fuera de las plazas fuertes. St. Cyr, ante la nueva amenaza, decide acercarse a Verdier, para cubrir el asedio de manera más eficaz y poder, si era necesario, fortalecerse con las tropas del otro ejército imperial. El comandante español, sin embargo, en lugar de volverse contra el bloqueo de Gerona decide atacar a Suchet en Aragón, sufriendo una derrota muy dura y quedando fuera de juego durante algún tiempo.

Al tener que evacuar a los heridos, el 11 de junio Saint-Cyr inició el reposicionamiento del cuerpo de ejército dirigiendo un destacamento de escolta, con todos los carruajes disponibles, hacia Barcelona (pasando por Centellas y Granollers) y viéndolo regresar a Vich el día 16; el 18 pudo comenzar la marcha de todo el cuerpo: para el 20 las divisiones Pino, Souham y Chabot se colocaron en un amplio arco que se extendía desde el mar (en St. Feliu de Guixols) hasta el interior profundo, defendiendo fuertemente todos los pasos que el enemigo pudiera utilizar para moverse desde Hostalrich a Gerona.1

1810

El 12 de enero de 1810, los franceses, en número de mas de 10.000 hombres, pasaron por el Grao de Olot y otros puntos, y se dirigieron hacia Vich, desde donde intentaron pasar hacia Moyá, flanqueando el paso de Collsuspina. El general Souham con 6000 hombres ataca al Brigadier Porta que subía desde Centellas a incorporarse con Div. O’Donnell en Collsuspina.

El dia 13 de enero repitieron los franceses el ataque por la izquierda de Collsuspina, y habiendo quedado libre la carretera (porque la infantería de ambos ejércitos se batía en las alturas), la caballería francesa logró penetrar hasta Moyá, y las fuerzas españolas de O’Donnell y Porta que defendían bien las alturas todo el dia, se replegaron sobre Sellent y puente de Cabrianes.

El 14 cerca del medio dia desocuparon los franceses Moyá, retrocediendo hasta Tona, al parecer con objeto de verificar su reunión con las restantes Divisiones de su Exército, que dejaron en Vich y en Roda, con intencion de dirigirse hacia Barcelona.

El dia 15 de enero la division de Porta que ocupaba Moyá y la de O’Donell que ocupaba Calders, trataban de reunirse para perseguir al enemigo é impedirle su paso hacia la capital del Principado.4

Una estampa del castillo en el clásico «España. Obra Pintoresca», de Pi i Margall, editado en 1842 (b)

1812

El religioso Raymundo Ferrer en su encomiable y vasta crónica «Barcelona cautiva, ó sea Diario exacto …», editada en 1818, nos relata un parte de los franceses de un combate ocurrido en Centellas el 2 de enero, como resultas de una expedición de las tropas francesas con los generales Decaen y Mathieu hasta Vich:

Leíase en el mismo Diario, y solamente en francés la orden del día de ayer comunicada á la tropa, en la que se les da cuenta de la expedición que Mathieu acaba de hacer. Por más que quieran colorarlo se ve la sorpresa que les dieron los españoles en Villafranca. Ellos confiesan 6 muertos, y 10 heridos y entre aquellos un oficial. Ciertamente que había más. Es muy digno de nombrarse que todavía no hayamos visto la orden del día, ó relación de la expedición que anteriormente hizo Decaen con Mathieu hasta Vich. Parece muy extraño que habiendo sido tan activos en comunicarnos el 4 lo ocurrido el 2 en Centellas, nada nos digan del fin de la expedición. Como esta no les salió conforme esperaban, por esto han guardado silencio sobre ella, ni se han atrevido á mentir sobre ella tan avergonzados han quedado.

VISITA AL CASTILLO

El castillo se documenta por primera vez en el año 898, como el castillo de San Esteban «Castro Sancti Stephani», entre los lugares adscritos a la jurisdicción de la iglesia de Santa Coloma de Vinyoles. El castillo pasó a llamarse «de los Centelles» cuando este linaje lo hizo suyo entre los siglos XII-XIII. A partir del siglo XIV, el dominio de los Centelles lo convirtió en una de las principales baronías catalanas y en 1599 se convirtió en condado. En la Guerra de Sucesión Española (1705-1714) Centelles apoyó a Felipe de Anjou y fue asaltada por las tropas austracistas el 28 de febrero de 1714. Por su adhesión, Felipe V le concedió el título de «Fidelísima Villa de Centellas», otorgándole varios privilegios.3

Paradójicamente, la decadencia del castillo comenzó por esta época y se vió agravada en conflictos posteriores como durante las guerras Carlistas, cuando se instaló un destacamento que hizo volar sus muros. En noviembre de 1988 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Una vista de la masía de Les Comes (datada en el siglo XVIII, cercana a la parroquia de San Martín) al pie de la montaña, junto a la carretera desde San Feliu de Codines, comenzando la ascensión al castillo.
El camino en algunos tramos se estrecha considerablemente y queda cortado por un precipicio.
Los restos derruidos de los muros del castillo por su fachada sureste.
Un bebedero medieval para caballerías excavado en la roca, antiguamente situado detro del recinto amurallado.
Por el camino lateral de ronda del castillo.
A lo lejos hacia el norte la población de Centelles, a unos 3,5 kilómetros de distancia.
Una perspectiva con Google Earth de la ubicación del castillo y de las poblaciones principales hasta Vich.
Los muros de la fachada norte.
La iglesia que ocupa el piso inferior y restos del campanario superior. Con el tiempo la comunidad religiosa decayó y en el año 1770 solo quedaba un sacerdote8. El edificio religioso quedó abandonado a finales del s. XIX.
Una paño de muralla derruido con la imagen de Centelles al fondo.
La fachada por su lado oeste.
Una perspectiva de la fachada norte del castillo, desde el camino opuesto al de subida.
Una de las torres cerca de la entrada, con una grieta transversal en toda su longitud.
De vuelta por el mismo sendero de la ida.
Una foto antigua de época de la parroquia de Sant Martín con el castillo al fondo, en un panel informativo.

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(I) – Pascual Madoz explicaba que el palacio de Centelles había sido maltratado durante la Guerra del Francés, y existen algunos documentos donde se valoran económicamente las «desmejoras» sufridas por el edificio en aquella época. El año 1811 se cifraba el coste de las reparaciones en 2.000 libras (el palacio de Barcelona, ​​en 600 libras). Cuatro años después se practicar un reconocimiento del edificio por parte de algunos peritos y se llegó a la conclusión que sufría desperfectos por valor de 2.287 libras.2

(II) – En la misma Gazeta extraordinaria del 26 de Mayo de 1809 se lée el siguiente parte dado desde San Feliu de Codinas á los 17 del mismo mes:4

«Ayer al amanecer atacó el enemigo nuestras avanzadas de Barnils y el paso de San Martin del Recó, con 300 infantes y algunos caballos. Luego que recibí el parte de esta novedad, me dirigí á aquellos puntos con unos 200 Migueletes, 120 Somatenes y 19 Húsares Españoles; al instante que el enemigo nos vió en las alturas de San Quirico Sefaque, se retiró á San Martin del Recó y á su campamento de Santa Ana. Apoderéme sin perder momento del castillo de dicho San Martin y de los tres caminos que se dirigen á Centellas, en donde aposté mi gente emboscada. A la una de la tarde hice romper el fuego á dicho castillo, á fin de incomodar á una guerrilla enemiga que se dirigia por la carretera, á cuya novedad adelantó el enemigo por la misma carretera con 300 infantes; mandé romper el fuego en todos los puntos que ocupábamos, con lo que tuvo el enemigo que retirarse. A cosa de las dos de la tarde fue el enemigo reforzado por unos 400 infantes, que salieron de Centellas, y unidos con los de dicho campamento, nos embistieron con toda furia, pero fue en vano, porque con el acierto de las descargas cerradas y fuego graneado que les hicimos, tuvieron que retirarse al expresado campamento. A las tres y tres quartos les vino otro refuerzo de 350 á 400 infantes y unos 250 caballos, que en partidas se esparramaron por la llanura de la Garga, al mismo tiempo volvieron á salir los infantes del expresado campamento, atacándonos por tres puntos, y en todos fueron completamente rechazados. El fuego duró cinco horas y media con toda viveza. La buena posicion que ocupábamos fue el motivo de no haber tenido otra desgracia, que un solo contuso. La pérdida del enemigo (segun noticias que acaban de darme dos sugetos fidedignos) fue de 47 infantes y 4 caballos muertos, y un crecido número de heridos. Todos los Oficiales y Migueletes trabajaron con el mayor órden y valor, y los dichos Somatenes al mando de Don Francisco y Don Felix de Deu, se han batido perfectamente. Lo que participo á V.S. en cumplimiento de mi deber. Dios guarde á V.S. muchos años. San Feliu de Codinas 17 de Mayo de 1809. = Joseph Mateu = Señor Don Luis Wimpffen


Fuentes:

  1. L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811)” –  Michele Abbiati,  Corso di dottorato in Storia, cultura e teorie della società e delle istituzioni  XXIX CICLO, UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI MILANO, 2015-2016
  2. El Palau dels Comtes i la formació de la vila de Centelles” – David Galí, Raquel Lacuesta y Marta Piera, Festa Major d’Estiu Centelles, Ajuntament de Centelles / Ed. El Portal, SL., 2014
  3. La teva guia de la vila. Centelles es Magia”, Ajuntament de Centelles, 2017
  4. «Barcelona cautiva, ó sea Diario exacto de lo ocurrido en la misma ciudad mientras la oprimieron los franceses, con una idea mensual del estado religioso-político-militar de Barcelona y de Cataluña» / Tomos 1809-1810 y 1812 – P.D. Raymundo Ferrer, Oficina de Brusí, Barcelona, 1818 – Ed. Antonio Moliner Prada
  5. «Journal des operations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809» – Gouvion Saint-Cyr, Anselin et Pochard, Paris, 1821
  6. https://www.flickr.com/photos/cinglesdeberti/12809723635
  7. https://ca.wikipedia.org/wiki/Castell_de_Centelles
  8. https://www.monestirs.cat/monst/osona/os35cent.htm
  9. http://www.arqueologiamedieval.com/noticias1/4027/el-castillo-de-sant-marti-de-centelles-testigo-de-once-siglos-de-historia-de-cataluna

Imágenes:

a. https://www.museunacional.cat/es/colleccio/castillo-de-sant-marti-de-centelles/adolphe-hedwige-alphonse-delamare/251769-000

b. “España. Obra Pintoresca. Cataluña” – Francisco Pi y Margall, Imprenta de Juan Roger, Barcelona, 1842

c. Fotografías del autor