Los Brusi: Resistencia e imprentas durante la Guerra de Independencia

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El nombre de Brusi, va íntimamente ligado a la longeva existencia del «Diario de Barcelona«, en su momento uno de los decanos de la prensa española y europea y que fue publicado, con algunas interrupciones, entre los años 1792 y 2009. Antonio Brusi y su esposa Eulalia Ferrer fueron un poderoso binomio para la impresión de publicaciones de apoyo a la causa patriota en Cataluña como portavoz oficioso de la Junta Superior de la región y al mismo tiempo de soporte en el esfuerzo de guerra para la administración y el ejército con toda documentación que necesitase de su difusión en papel, tanto en varias zonas de Cataluña como en la distante isla de Mallorca. El apoyo a la causa y a Fernando VII, la habilidad empresarial y olfato comercial de Antonio Brusi, el infatigable apoyo y actividad de su mujer y sus siempre buenas relaciones con las autoridades del momento, le llevarían a desbancar, entre recelos y polémicas, a sus rivales más directos y lograr que una vez acabada la guerra, ser el único diario que pudo seguir con su actividad, ya que por Real Decreto: «que en vista del mal uso que se hace de la imprenta haciéndola servir para desahogos y querellas personales, quedan suspendidos todos los periódicos de España excepto la Gaceta y Diario de Madrid y el de Barcelona» (RD 4/1815). [5]

El matrimonio tuvo varios hijos (siete, de los cuales sobrevivieron dos niñas y un niño) y su descendiente, Antonio Brusi y Ferrer, primer marqués de Casa-Brusi, como empresario y periodista llevaría al ya famoso «Diario de Barcelona«, de un tono marcadamente conservador, a unas cotas de popularidad y difusión que solo harían que crecer en el futuro.

Izquierda: Una portada de la «Gazeta Militar y Política del Principado de Cataluña» del 19 de febrero de 1809. Impresa por Brusi en la calle Bajada del Rosario, en la ciudad de Tarragona, daba cuenta de los partes de Guerra remitidos al Secretario de Estado y del Despacho de Guerra, Antonio Cornel, de los movimientos de las tropas del Duque del Infantado desde Sta. Cruz de Almudéla, la carga de los buques que entraban en el puerto, tenía una «Copia del Suplemento de la gazeta del Gobierno en que se dan las las noticias militares de nuestros Exércitos» y textos patrióticos, como: «Los esfuerzos del Patriotismo Español en la actual guerra hace 8 meses que se ven patentes: el amor á la Patria, aquel dulce amor que elevó á los Griegos y Romanos, y á los descendientes del gran Pelayo, y de los Alfonsos y otros Reyes de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal, á un grado superior de gloria, se ve revivir hoy aun en aquellos que viven lejos de su Patria;…»

EL MATRIMONIO BRUSI-FERRER…¿O FERRER-BRUSI?

Antonio Brusi y Mirabent, nació en Barcelona en 1775, mientras que su mujer Eulalia Ferrer y Montserrat, nacería cinco años más tarde, en 1780, en la misma Ciudad Condal. Antonio, que provenía de una familia acomodada de comerciantes, aprendió el oficio de librero e impresor de la mano de otro famoso impresor barcelonés de la época. Juan Francisco Piferrer, que imprimió en su taller multitud de publicaciones para la oligarquía administrativa y la élite de los gremios de la ciudad. El novel librero ya en 1798 había instalado su primera librería1 en Barcelona, en la calle Bajada de la Cárcel, esquina con la calle de la Frenería. Por su parte, Eulalia pertenecía a una familia de impresores y libreros, ya documentada desde el siglo XVII, y como heredera de su difunto padre a los 12 años recibió en herencia uno de los negocios de librería más importantes de la Barcelona de la época, Casa Ferrer, ubicado en la calle Libretería, 2 (hoy núm. 22).

Como solía pasar entre las familias pudientes de la época – donde los intereses económicos y de patrimonio eran una parte fundamental de las uniones, además de la proximidad de sus respectivos negocios – con el tiempo se llegó a la celebración de los esponsales de los herederos de ambas familias Brusi y Ferrer en el año 1799 (otras fuentes citan el año 1800 [7]). Uno de los capítulos matrimoniales que se querían establecer por parte de la família de la novia es que que Brusi tomaría el apellido Ferrer (al igual que la abuela de la novia hizo en 1732, aportando la fortuna familiar en su matrimonio con otro librero). Esta fórmula no sería aceptada por Brusi cuando se lo propusieron [5] (otras fuentes lo ven directamente como un incumplimiento del contrato por su parte [3] y [8]). Fuera como fuese, un año después llegaría el primer cambio ya que «la librería de Antonio Brusi que la tenía en la esquina de la Frenería y la tienen ahora en la misma Libretería la que seguirá en adelante con el nombre de los consortes Antonio Brusi y Ferrer». [5], señal que el rentable negocio era compartido por los dos cónyuges. Desde la primera publicación, que vería la luz en 1801 hasta prácticamente el inicio de la Guerra de la Independencia, el pie de imprenta era compartido por ambos apellidos.

LOS BRUSI EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA – EL DIARIO DE BARCELONA

1er número del «Diario de Barcelona»

El «Diario de Barcelona«, que iría indisolublemente unido en el tiempo a la familia Brusi y sus herederos, hasta conocerse popularmente como «El Brusi«, en realidad fue fundado y editado en su primer número de 1 de octubre de 1792, por Pedro Pablo Hudson de Lapazaran, un oficial de la Corona de origen napolitano que se había instalado en la Corte de Madrid. El mismo Hudson había solicitado por escrito al Ayuntamiento de Barcelona poder incluir en la cabecera del «Diario…» el escudo de la ciudad, como reafirmación de su denominación. Su sede se encontraba en la calle Palma de San Justo.

Hudson es considerado por muchos como uno de los primeros representantes del moderno periodismo, publicando durante 18 años un diario que no podía publicar notícias de actualidad – reservadas a las gacetas oficiales – pero si que fue precursor de un periodismo cultural, científico2 y de servicios, en ocasiones también se dedicó a la crítica literaria y entre 1793 y 1797 incluyó algunas partes con poemas con versos en catalán. Pero con la ocupación de Barcelona en 1808, el «Diario de Barcelona» se pone voluntariamente al servicio del invasor, antes de ser incautado y administrado directamente por las autoridades francesas en marzo de 1810, como «Diari del Gobern de Cataluña y de Barcelona«, bilingüe catalán-francés hasta septiembre, y como «Diario del Gobierno de Cataluña y de Barcelona«, bilingüe castellano-francés, hasta marzo de 1814. El hecho de editar e imprimir esos diarios oficiales3, determinaron que su fundador fuera considerado un colaboracionista con el enemigo a los ojos de la resistencia patriota.

Por su parte, desde el inicio de la guerra, Antonio Brusi, hombre marcadamente politizado y partidario de la lucha contra el invasor, recibía la correspondencia de los conspiradores anti-napoleónicos para intentar liberar la Barcelona ocupada por las tropas del general Duhesme, formando por tanto parte de los implicados. La policia iba detrás de la pista de los conspiradores y sus colaboradores y en algún momento, Antonio y Eulalia tuvieron que abandonar precipitadamente Barcelona para no ser arrestados y encarcelados. Marcharon hacia Tarragona, ciudad que no había sido ocupada aún por los imperiales y donde Antonio Brusi estableció una imprenta traída desde Barcelona e instalada en la Bajada del Rosario (más tarde destruida por los franceses en 1811), ofrecería sus servicios a las autoridades políticas y militares y, lo más importante, solicitó el permiso Real de impresión del «Diario de Barcelona«, lo que representó una hábil maniobra empresarial de cara al futuro.

Publicación en Mallorca en 1811.

El privilegio le sería concedido el 28 de octubre de 1809: «R.O. de la J. Suprema del Reino en la que atendiendo á que es francés el Editor del Diario de Barcelona se concede, para cuando nuestras armas hayan recobrado dicha ciudad la impresión del DIARIO DE BARCELONA A ANTONIO BRUSI, pudiendo sin embargo empezar a publicarlo desde luego donde se halle«; de ahí que los diarios editados por Brusi hasta ese momento llevarían otro nombre: primero la «Gaceta Militar y Política del Principado de Cataluña» [5], que sería el periódico de la Junta Suprema de Cataluña4, que se publicó del 23 de agosto de 1808 hasta 1814, con una breve interrupción en marzo de 1810, y con una periodicidad semanal, una «Gazeta de Cataluña» de la Diputación General de Cataluña que la sucedió, que duró al menos hasta 1815. [10] Pero al mismo tiempo comenzarían los litigios con otros impresores y libreros (una constante en la vida de los Brusi durante y después de la guerra), como con su antiguo maestro Juan F. Piferrer que le reclamaba el privilegio de impresión de la «Gazeta de Cataluña» que le había retirado el monarca Carlos IV en 1806. [5]

Durante toda la Guerra de la Independencia, Brusi permaneció al lado de la Junta Superior de Cataluña, sus autoridades y su ejército, imprimiendo desde diferentes sitios las publicaciones oficiales y llegando a obtener un certificado de “Buen patriota” en 1810. Estableció una imprenta ambulante con la que seguía a la Junta Superior en sus forzados traslados de sede (hasta doce) por causa de la guerra, editando sucesivamente en Villafranca del Penedés, Martorell, Sant Feliu del Llobregat, de nuevo Tarragona, Villanueva y la Geltrú, Manresa y otra vez Tarragona.

Cuando después de un asedio de casi dos meses la ciudad de Tarragona cayó en manos de las tropas de Suchet el 29 de junio de 1811, se activó la organización para que los Brusi pudieran huir y, a pesar de haber perdido casi la totalidad de la imprenta y sus accesorios, embarcarían hacia Mallorca5 después de la pérdida de la ciudad. A la llegada a las Baleares, su actitud será aún mucho más activa contra los franceses como lo demuestran muchas de sus publicaciones, pero también le sirve el hecho a la familia Brusi-Ferrer como un periodo para estabilizarse económicamente. Antonio Brusi monta una imprenta en Palma de Mallorca donde publican el «Diario de Palma» y donde junto con su mujer realizan parte de su vida social, ya que la imprenta, al parecer, era una «especie de reunión y entrevista de los refugiados catalanes». [5]

Ejemplar del 6 de junio de 1814

Antonio volvería varias veces Cataluña (entre enero y abril de 1812 viajó por varias poblaciones) para continuar sirviendo al gobierno con sus imprentas móviles y seguir la evolución de sus negocios y delegaciones6. Su mujer, Eulalia, quedó al frente del «Diario de Mallorca» y gracias a un poder general otorgado por Antonio a su mujer en 1811, le permitió a su vez otorgar poderes especiales en Mallorca, salvando la incapacidad legal que sufrían las mujeres casadas para actuar con plena eficacia jurídica en el tráfico comercial y mercantil en aquella época. Con la constitución de la Diputación de Cataluña, siguiendo su con su olfato empresarial, solicitaría en febrero de 1813 el cargo de Impresor Real.

La esposa, hermanos e hijos de Antonio Brusi regresarían finalmente a la Península en octubre de 1813. La guerra llega a su fin y en 1814 el general Copons, respetando el privilegio Real otorgado en su momento, autorizó a Brusi a publicar el «Diario de Barcelona», hecho que se produjo el día 6 de junio de 1814. Antonio Brusi obtiene de esta manera un lugar de privilegio en la sociedad barcelonesa lo que le habilita a acceder a los principales centros de decisión y pronto abrirá nuevos negocios en el año 1819: la fabricación de tipos y sería el introductor comercial de la litografía en España en 1820, que por privilegio Real se le permitirá explotar en exclusiva durante cinco años.

EPÍLOGO

Desgraciadamente, Antonio Brusi no disfrutaría de la nueva posición tan costosamente alcanzada ya que murió en Barcelona el 27 de octubre de 1821, víctima de la fiebre amarilla, dejando como herederos a su mujer, a su hijo Antonio y a sus hijas. A los 41 años, la heredera Eulalia Ferrer, convertida ahora en viuda Brusi, se vio al frente de un montón de actividades productivas y mercantiles (imprenta, publicación de un diario, establecimiento de fundición de letras, litografía y venta de publicaciones), además de llevar un hogar con cinco hijos menores.

Entre los años 1820 y 1830, la imprenta de Eulalia Brusi, viuda e hijos era con diferencia la más importante de las 36 que había en la ciudad de Barcelona. Uno de sus ahijados, Pablo Soler, sustituyó al difunto Brusi en la dirección del Diario, hasta el regreso del hijo primogénito de la familia de una prolongada estancia viajando por Europa (entre 1834 y 1836 viajó por Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, Alemania, Austria, Rusia, Suecia y Dinamarca) y al ser designado por la Junta de Comercio de Barcelona para viajar también a París y Londres, singladura que finalizó en 1838, tomando por entonces las riendas del negocio.

Con apenas 700 suscriptores ese año, el nuevo director se rodeará de los mejores profesionales en la ciudad y logrará una profunda transformación de los contenidos del periódico que le llevarán a tener en 1865 más de siete mil suscriptores. Además la Casa Brusi fue durante años la proveedora principal del Estado y del Ayuntamiento en librería, papelería e impresión, con la excepción relativa del Trienio Constitucional, durante el cual se llevaría bien con los sectores liberales moderados, a pesar de su singladura anterior.

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1«Antoni Brusi, maestro librero, ha abierto su nueva tienda de librería, situada en la Bajada de la Cárcel, esquina a la calle de Frenería, compuesta de libros de la mejor literatura, así estrangeros como nacionales. Publica lista de las obras«. (Diario de Barcelona del 29 noviembre de 1798) [5]

2«Husón relató la estancia en Barcelona por motivos de salud del Sr. Blanchard (El 7 de enero de 1785, Jean-Pierre Blanchard y John Jeffries cruzaron por primera vez el Canal de la Mancha en dirección Inglaterra-Francia en un globo inflado con hidrógeno), «uno de los primeros Aeronautas del Orbe», recordando que 22 años antes había iniciado sus ascensiones en globos aerostáticos y ya había realizado 59″ (1807). [7]

3La administración francesa publicó hasta 7 periódicos en 3 poblaciones – Barcelona, Gerona y Figueras – frente a otros 30 periódicos publicados en otras 10 poblaciones – además de Gerona – por las autoridades catalanas y algunos editores privados.

4Fue impreso sucesivamente en Tarragona, Vilafranca del Penedès, Martorell, Sant Feliu de Llobregat, Alicante, Valencia, Vilanova, Manresa, Vic y Berga. [10]

5Como recogen las fuentes, el embarque de los ciudadanos y militares de la caída ciudad fue todo lo accidentado que pudo ser en semejantes circunstancias, cuando todo el mundo quiso ponerse a salvo de los vencedores imperiales. Los domésticos se esforzaban por llevar los baules y mercancías de sus amos: «Un dependiente del impresor Brusi, a quien había sido confiado un gran talego lleno de monedas de oro, cayó al mar por haber zozobrado el bote que le conducía al barco. Unos marineros se echaron al agua y después de largos momentos de angustia fue sacado a salvo, ya sin sentido, pero abrazado fuertemente al depósito encomendado a su fidelidad.» [15]

6«[Durante la guerra] Brusi también trabajaba para la artillería de campaña, para el hospital, hacía los certificados, los vales para el racionamiento, guías, libros abecedario, circulares y ordenes del Estado Mayor, tablas de control de los soldados, de sus vestuarios y armamento, de los transportes, hospitales y estado y control de los alimentos, pasaportes, padrón de extranjeros, y un largo etcétera. Además por si fuera poco, encuadernaba y vendía papel.» [5]


Fuentes:

1 – «Cataluña y los inicios de la prensa periódica en España» – Jaume Guillamet, UPF (Barcelona), 2021, pp. 51-66,

2 – «Impressores i llibreteres a la Barcelona dels segles XVIII i XIX – Àngels Solà, Recerques 56 (2008), pp 91-129

3 – «Semblanza de Eulàlia Ferrer Montserrat, Viuda de Antonio Brusi Mirabent (Barcelona, 1780-1841)» – Marta Ortega Balanza, 2021, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED, en http://www.cervantesvirtual.com/obra/eulalia-ferrer-montserrat-viudad-de-antoni-brusi-mirabent-editora-impresora-barcelona-1780-1841-semblanza-1051409/

4 – «Las élites económicas barcelonesas. 1714-1919» – José Miguel Sanjuan Marroquin, Programa de Doctorando en Historia Económica, Universitat de Barcelona, 2018

5 – «Antoni Brusi Mirabent (1775-1821). De artesano a industrial» – Montserrat Comas i Güell, Biblioteca – Museu Balaguer (Vilanova i la Geltrú), DOSSIER: Aproximaciones a la Guerra de la Independencia, Jerónimo Zurita, 83. 2008: 85-108

6 – «Monarquía, imperios y pueblos en la España Moderna» – Actas de la IV Reunión Científica de la Asociación Española de Historia Moderna, Alicante, 27-30 de mayo de 1996, CAM, UA, A.E.H.M., 1997

7 – «Pedro Pablo Husón de Lapazarán. Els inicis del periodisme cultural i científic» – Jaume Guillamet i Lloveras (https://raco.cat/index.php/TreballsComunicacio/article/view/185/325459)

8 – http://www.edicions.ub.edu/premsa/blog.aspx?ed=202111&idn=84

9 – https://www.lavanguardia.com/vida/20161110/411762521336/una-exposicion-recorre-la-historia-del-diario-de-barcelona-desde-1792-a-2009.html

10 – https://www.enciclopedia.cat/gran-enciclopedia-catalana/gaceta-militar-y-politica-del-principado-de-cataluna

11 – «Del privilegi reial a Internet: El cicle històric de Diario de Barcelona» – Jaume Guillamet, UPF, Ponencia del proyecto de investigación “Catàleg històric general de la premsa en català”.

12 – https://dbe.rah.es/biografias/9213/antonio-brusi-y-mirabent

13 – «Barcelonines. 1001 històries» – Nuria Miret, L’ARCA, 2017

14 – «Els pobles del Gran Penedés al Brusi» – Manuel Bofarull i Terrades, 2015 (193638-Text de l’article-412448-1-10-20150714)

15 – «Mallorca durant el setge de Tarragona de 1811» – Román Piña Homs, Universitat de les Illes Balears, MRAMEGH, 25 (2015), 209-222

Imágenes:

a – https://ahcbdigital.bcn.cat/hemeroteca/visualitzador/ahcb-d016468

b – https://arca.bnc.cat/arcabib_pro/ca/inicio/inicio.do

La batalla de Molins de Rey (21 de diciembre de 1808)

Tiempo de lectura: 35 minutos.

Ya a pocas jornadas de las fiestas navideñas, rememoramos la batalla de Molins de Rey (Molino del Rey en el mapa de la batalla), que se dirimió hace 214 años a unos 20 km. de Barcelona, cerca del rio Llobregat. La batalla tomó el nombre de la localidad de Molins de Rey, aunque el verdadero lugar de la batalla estuviera más próximo a la Sant Vicenç dels Horts (St. Visens en el mapa de la batalla) en el lado opuesto del rio. Los meses anteriores, dicha zona ya había sido escenario de varios enfrentamientos entre las tropas del conde de Caldagués que defendían la Línea del Llobregat y las tropas francesas que salían desde la Barcelona ocupada por el general Duhesme y que a la postre quedarían bloqueadas en la capital catalana por las tropas del general en jefe español, Vives, hasta la llegada del 7º cuerpo de ejército de Gouvion Saint-Cyr el día 17 de diciembre de 1808.

Las tropas españolas mandadas por Teodoro Reding [el comandante en jefe, Juan Miguel Vives, se hallaba en Villafranca (Vilafranca del Panadés) a unos 30 km del puesto de mando español], circunstancia significativa en el inicio de la batalla, no solo por los retrasos en el envío de órdenes, sino que el propio Vives se presentó en el campo de batalla a las 10 horas de la mañana, con la batalla prácticamente decidida. Los soldados no tenían capotes ni barracas y soplaba un fuerte viento desde las montañas, llegando a nevar la noche anterior. La posición española era «buena» defensivamente a priori, pero con algunos inconvenientes serios, entre ellos que las tropas estaban distribuidas (divididas) entre dos colinas cortadas por sendos torrentes que dificultaban la visión del enemigo y las transmisiones de órdenes. Asimismo, las tropas de élite (Guardias y granaderos) estaban formadas para proteger la retirada prevista en su momento, y no intervinieron prácticamente en la batalla.

Por su parte el futuro mariscal Saint-Cyr con sus tropas franco-italianas, hizo gala de su buen oficio que ya había mostrado en Cardedeu y también mostraría en Valls, dos meses después. Rápidas (y ordenadas) transiciones de las tropas, evoluciones hacia el enemigo a menudo en columna también con batallones adelantados y un adecuado apoyo de la caballería, y eso sin un apoyo significativo de la artillería propia. Una vez desbordado el enemigo y puesto en fuga, la persecución de los fugitivos llegaría a las puertas de Tarragona y sellaría el destino del comandante en jefe español.

Hemos traducido el relato de la batalla del propio Saint-Cyr, que es una buena fuente que hemos tratado de profundizar/aclarar con algunas notas puntuales al final del texto, también contrastado con la versión de la batalla de Francisco X. Cabanes, por entonces alférez de las Reales Guardias Valonas y oficial de Estado Mayor. Asimismo os incluimos algunas fotografías de algunos lugares significativos en la batalla y un pequeño video de las evoluciones aproximadas en la batalla.

Quelques jours avant les fêtes de Noël, nous rappelons la bataille de Molins de Rey (Molino del Rey sur la carte de la bataille), qui s’est installée il y a 214 ans à environ 20 km. de Barcelone, près de la rivière Llobregat. La bataille tire son nom de la ville de Molins de Rey, bien que le lieu réel de la bataille soit plus proche de Sant Vicenç dels Horts (St. Visens sur la carte de la bataille) de l’autre côté de la rivière. Au cours des mois précédents, cette zone avait déjà été le théâtre de plusieurs affrontements entre les troupes du comte de Caldagués qui défendaient la ligne Llobregat et les troupes françaises qui avaient quitté Barcelone occupée par le général Duhesme et qui seraient finalement bloquées dans la capitale catalane par les troupes du général en chef espagnol Vives jusqu’à l’arrivée du 7e corps d’armée de Gouvion Saint-Cyr le 17 décembre 1808.

Les troupes espagnoles commandées par Teodoro Reding [le commandant en chef, Juan Miguel Vives, se trouvait à Villafranca (Vilafranca del Panadés) à environ 30 km du poste de commandement espagnol], une circonstance significative au début de la bataille, non seulement parce que des retards dans l’envoi des ordres, mais Vives lui-même est apparu sur le champ de bataille à 10 heures du matin, la bataille étant pratiquement décidée. Les soldats n’avaient ni manteaux ni casernes et un vent fort soufflait des montagnes, et il avait neigé la nuit précédente. La position espagnole était «bonne» défensivement a priori, mais avec de sérieux inconvénients, notamment le fait que les troupes étaient réparties (divisées) entre deux collines coupées par deux torrents distincts qui rendaient difficile voir l’ennemi et de transmettre des ordres. De même, les troupes d’élite (gardes et grenadiers) ont été formées pour protéger le retrait prévu à l’époque, et elles n’interviennent pratiquement pas dans la bataille.

De son côté, le futur maréchal de Saint-Cyr avec ses troupes franco-italiennes affiche ses bons offices, qu’il a déjà manifestés à Cardedeu et qu’il manifestera également à Valls deux mois plus tard. Transitions rapides (et ordonnées) des troupes, évolutions vers l’ennemi souvent en colonne également avec des bataillons avancés et un soutien adéquat de la cavalerie, et ceci sans un soutien significatif de leur propre artillerie. Une fois l’ennemi débordé et mis en fuite, la poursuite des fugitifs atteindra les portes de Tarragone et scellera le sort du commandant en chef espagnol.

Nous avons traduit le propre récit de la bataille de Saint-Cyr, qui est une bonne source que nous avons essayé d’approfondir/clarifier avec quelques notes spécifiques à la fin du texte, également en contraste avec la version de la bataille de Francisco X. Cabanes, à cette époque enseigne des Gardes Royales Wallonnes et officier d’État-Major. Nous incluons également quelques photographies de certains endroits importants et une petite vidéo de l’évolution approximative de la bataille.

«A la guerre, on ne doit jamais baser ses calculs sur les fautes que l’ennemi fera ; mais, au contraire, les établir en lui supposant de la raison et du bon sens. Alors on ne peut plus se tromper qu’à son propre avantage : autrement, il est difficile d’éviter les désastres où sont tombés ceux qui ont compté, pour réussir, sur les fautes de leurs adversaires.»

Mariscal Gouvion Saint-Cyr («Journal des Opérations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809»)
Litografía de M.C. Langlois sobre la batalla (1826-30) / Lithographie de M.C. Langlois sur la bataille (1826-30)

LOS ANTECEDENTES / ANTÉCÉDENTS

Los españoles habían aprovechado esto para reunir a sus fugitivos y concentrar su ejército: esto era lo que se deseaba para combatirlos de nuevo, sin buscarlos demasiado lejos. Les hubiera gustado que se les diera más tiempo para facilitar la ejecución de las órdenes dadas a Lazan y Milans1 de incorporarse al ejército en el Llobregat; pero una mayor demora hubiera sido contraria a los intereses del ejército francés, y se acercó enseguida a combatir al ejército español, antes de la llegada de estas divisiones.

El enemigo se mostró tranquilo y confiado en la excelente posición que ocupaba; nadie temía que pensara en abandonarla durante la noche; porque ¿Dónde podría encontrar uno mejor? La de Ordal, que también había atrincherado, era buena, varios generales españoles la preferían, se dice, pero el general francés la consideraba muy inferior a la de Llobregat; en vez de cubrir, como éste, los caminos de Tarragona y Zaragoza, sólo defiende el de Tarragona; es más apretado; los movimientos allí no son tan libres; no ves muy bien las disposiciones que puede hacer el enemigo para atacarlo, mientras que en el Llobregat sólo puede ocultarte las que no quieres ver. Finalmente, la de Ordal tiene los inmensos inconvenientes de ser menos apta para el desarrollo de todas las armas, de carecer de agua, y de poder ser fácilmente flanqueada por San Sadurní y Martorell.

No sabíamos que a la hora de nuestra llegada los generales españoles estaban reunidos en consejo de guerra2, y que discutían la cuestión de saber si debían dejar la posición ocupada y retirarse a la de Ordal.

Nos parece que la opinión que casi prevaleció en el consejo de guerra de los generales españoles, es la que prevalece en casi todos los que se reúnen en semejantes circunstancias; uno siempre encuentra defectos y serias desventajas en la posición actual, mientras que otra más lejana parece tener, hasta el momento en que uno llega allí, sólo ventajas que desaparecen a su vez, en favor de una tercera más lejana aún.

Hemos visto repetirse tantas veces lo que acabamos de decir, que no podemos evitar sentir lástima por el general que ha tenido la desgracia de recurrir a un consejo de guerra, asistencia que, en vez de serle útil, casi siempre no hace más que aumentar su turbación e indecisión. Además, era demasiado tarde después de nuestra llegada al Llobregat para llevar a cabo un movimiento de retirada sin peligro: el general español sólo tuvo el tiempo estrictamente necesario para preparar una lucha que podía tener lugar de inmediato, y que se pospuso hasta la mañana siguiente sólo porque el general francés necesitó todo el día para completar la operación que proponía.

Al reconocer las disposiciones del enemigo, nos dimos cuenta de que esperaba vernos llegar por el hermoso puente del Molino del Rey; maniobramos para dejarlo con esta opinión, e incluso para confirmarlo en ella. Independientemente de la barricada y el parapeto ejecutados en la cola del puente, de las dos torres de mampostería que las defendían, así como de los dos grandes reductos colocados detrás y provistos de considerable artillería que hacían imposible la salida desde este puente, todavía había juntado la mayor parte de su artillería de campaña allí.

Chabran se colocó en Molino del Rey, para seguir llamando la atención del enemigo sobre este punto; tuvo que ocultar a sus tropas, todo lo que pudo, para que estuvieran menos expuestas al fuego de la artillería española que, siendo de gran calibre, les hubiera causado grandes sufrimientos; recibió, para el día siguiente, la orden de realizar los movimientos oportunos para hacer creer al enemigo que querían avanzar por el puente, sin dejarse ver demasiado, y colocar un cañón de cuatro en la salida de la villa de Molino, para convencer mejor al enemigo de que era el comienzo de una batería que se quería establecer allí, para proteger la salida, y hacerle dirigir gran parte de sus bocas a este punto de fuego; se recomendó al general Chabran que luego retirara esta pieza detrás de las casas, cuando estuviera demasiado desgastada por el fuego de los reductos, o para animar al enemigo con la persuasión de haberla desmontado; para comenzar de nuevo a mostrarla cuando ya no dispararan, y repetir esta maniobra hasta el momento en que viera la derecha y el centro del ejército español flanqueados y acorralados cerca del puente: entonces se le ordenó que avanzara con el vigor más grande, para tener una gran participación en el éxito que se esperaba para el día siguiente.

Cayó mucha nieve durante la noche; nuestros jóvenes reclutas, y especialmente los italianos, que formaban la mayor parte del ejército, y la mayoría de los cuales no tenían capotes, encontraban el vivaque muy duro, la madera escasa y las noches, las más largas del año.

Les Espagnols en avaient profité pour réunir leurs fuyards et concentrer leur armée : c’est ce qu’on avait désiré pour les combattre de nouveau, sans les aller chercher trop loin. Ils auraient bien voulu qu’on leur laissât plus de temps pour faciliter l’exécution des ordres donnés à Lazan et à Milans1 de rejoindre l’armée sur le Llobregat ; mais un plus long délai eût été contraire aux intérêts de l’armée française, et elle s’approcha de suite pour combattre l’armée espagnole, avant l’arrivée de ces divisions.

L’ennemi paraissait rassuré et confiant dans la belle position qu’il occupait ; on ne craignit pas qu’il songeât à l’abandonner durant la nuit ; car où pouvait-il en trouver une meilleure? Celle d’Ordal qu’il avait aussi retranchée était bonne, plusieurs officiers-généraux espagnols la préféraient, dit-on, mais le général français la jugeait bien inférieure à celle du Llobregat ; au lieu de couvrir, comme cette dernière, les routes de Tarragone et de Saragosse, elle ne défend que celle de Tarragone ; elle est plus resserrée; les mouvements n’y sont pas aussi libres; on n’aperçoit pas aussi bien les dispositions que l’ennemi peut faire pour l’attaquer, tandis que sur le Llobregat il ne peut vous cacher que celles que vous ne voulez pas voir. Enfin celle d’Ordal a les inconvénients immenses d’être moins propre au développement de toutes les armes, de manquer d’eau, et de pouvoir être facilement tournée par San Sadurni et Martorell.

Nous ignorions qu’au moment de notre arrivée, les généraux espagnols fussent assemblés en conseil de guerre2, et qu’ils discutassent la question de savoir si l’on quitterait la position occupée pour se retirer sur celle d’Ordal.

Il nous semble que lavis qui faillit prévaloir dans le conseil de guerre des généraux espagnols est celui qui prévaut dans presque tous ceux qu’on assemble en pareille circonstance ; on y trouve toujours des défauts et des inconvénients graves à la position présente, tandis qu’une autre plus éloignée ne paraît avoir jusqu’au moment où on y arrive que des avantages qui disparaissent à leur tour, en faveur d’une troisième plus en arrière encore.

Nous avons tant vu se répéter ce que nous venons de dire, que nous ne pouvons-nous empêcher de plaindre le général assez malheureux pour recourir à un conseil de guerre, assistance qui, au lieu de lui être utile, ne fait presque toujours qu’augmenter ses embarras et son indécision. Au reste, il était trop tard après notre arrivée sur le Llobregat, pour exécuter sans danger un mouvement de retraite : le général espagnol n’avait plus que le temps strictement nécessaire afin de se préparer à un combat qui pouvait avoir lieu de suite, et qui ne fut remis au lendemain matin que parce que le général français avait besoin de la journée entière pour compléter l’opération qu’il se proposait.

En faisant la reconnaissance des dispositions de l’ennemi, on s’aperçut qu’il s’attendait à nous voir arriver par le beau pont de Molino del Rey ; on manœuvra pour le laisser dans cette opinion, et même pour l’y confirmer. Indépendamment de la coupure et de l’épaulement exécutés à la queue du pont, des deux tours, en maçonnerie qui les défendaient, ainsi que les deux grandes redoutes placées en arrière et garnies d’une artillerie considérable qui rendait le débouché de ce pont impossible, il y avait encore aggloméré la majeure partie de son artillerie de campagne.

Chabran fut placé à Molino del Rey, pour continuer d’attirer l’attention de l’ennemi sur ce point ; il devait masquer ses troupes, autant qu’il le pourrait, pour qu’elles fussent moins exposées au feu de l’artillerie espagnole qui, étant de gros calibre, les aurait fait beaucoup souffrir; il reçut, pour la journée du lendemain, l’ordre d’exécuter les mouvements propres à laisser croire à l’ennemi qu’on voulait déboucher par le pont, sans trop se découvrir, et de placer une pièce de quatre à la tête du village de Molino , de manière à mieux convaincre l’ennemi que c’était le commencement d’une batterie que l’on voulait y établir, pour protéger le débouché, et à lui faire diriger sur ce point une grande partie de ses bouches à feu; on recommandait au général Chabran de retirer ensuite cette pièce derrière les maisons, quand elle serait trop fatiguée par le feu des redoutes, ou pour encourager l’ennemi par la persuasion de l’avoir démontée ; de recommencer à la montrer quand il ne tirerait plus, et de répéter cette manœuvre jusqu’au moment où il verrait la droite et le centre de l’armée espagnole tournés et acculés près du pont: il lui était enjoint de déboucher alors avec la plus grande vigueur, afin d’avoir une grande part au succès que l’on espérait de la journée du lendemain.

Il tomba, dans la nuit, beaucoup de neige ; nos jeunes conscrits, et surtout les Italiens, qui formaient la majeure partie de l’armée, et dont la plupart n’avaient point de capotes, trouvèrent le bivouac fort dur, le bois étant rare et les nuits les plus longues de l’année.

[nº 1] Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat. En esta población se ubicó el cuartel general de Saint-Cyr el día 20 de diciembre. / Mairie de Sant Feliu de Llobregat. Le quartier général de Saint-Cyr était installé dans cette commune le 20 décembre.
[nº 1] La Iglesia Catedral de San Lorenzo en la misma plaza del ayuntamiento. Datada en el s. XIX, fue destruida en 1936 y reconstruida en 1955. / L’église cathédrale de San Lorenzo sur la même place que la mairie. Daté dans le s. XIX, il fut détruit en 1936 et reconstruit en 1955.
[nº 2] El rio Llobregat, en un punto muy cercano al vado de paso de las tropas franco italianas. Es de suponer que el paisaje no habrá variado mucho a excepción de los viaductos superiores de las autovías. / La rivière Llobregat, en un point très proche du passage à gué des troupes franco-italiennes. Vraisemblablement, le paysage n’aura pas beaucoup changé à l’exception des viaducs supérieurs des autoroutes.
Vista al sudeste desde el camino a la Ermita de San Antonio / Vue vers le sud-est depuis la route de l’Ermitage de Saint Antoine.
[nº 3] Ermita de San Antonio (1664), reconstruida en 1958. (St. Antoine en el mapa de la batalla) / Ermitage de Saint Antoine (1664), reconstruit en 1958. (St. Antoine sur la carte de la bataille).
[nº 3] Vista hacia el noroeste, desde la Ermita de San Antonio. Las tropas españolas estaban ubicadas en las alturas cercanas a Sant Vicenç del Horts (S. Visens en el mapa) y frente al puente de Carlos III. / Vue vers le nord-ouest, depuis l’Ermitage de Saint Antoine. Les troupes espagnoles étaient situées sur les hauteurs près de Sant Vicenç del Horts (S. Visens sur la carte) et devant le pont du Charles III ou des Quinze arcades.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS / LES COMMANDANTS ET LEURS TROUPES

Teodoro Reding (3.7.1755 Schwyz – 23.4.1809 Tarragona)

Teniente general del Ejército español y capitán general de Cataluña. / Lieutenant général de l’armée espagnole et capitaine général de Catalogne.

Durante su dilatado servicio participó en todos los conflictos bélicos que España vivió en su época como la Guerra contra la Convención y la Guerra de la Independencia. Alcanzó el empleo de capitán propietario de su compañía el 29 de octubre de 1772 (a los diecisiete años). Llegaría a teniente coronel, pero cuando murió el padre en 1794, se fue a Schwyz para hacerse cargo de la dirección de la familia. En 1798 acaudilló la sublevación de algunos cantones contra Napoleón. En 1801 fue nombrado primer Landamman (presidente de la Dieta) de Suiza. Vuelto a España, en 1808 con sus tropas que formaban parte del ejercito del general Castaños, venció al general francés Dupont en la batalla de Bailén. Se le concedió el ascenso a teniente general. Posteriormente se desplazó con su división para formar parte del ejército de la derecha o de Cataluña. Tras la renuncia del general Vives fue nombrado capitán general de Cataluña. Intentó reconstruir el ejército tras los reveses sufridos en Cardedeu y Molins de Rey, pero el 25 de febrero de 1809 fue vencido y herido en la batalla de Valls. Restablecido en marzo, cayó enfermo por una infección y murió el 23 de abril en Tarragona.

Au cours de son long service, il a participé à toutes les guerres que l’Espagne a connues à son époque, comme la guerre contre la Convention et la guerre d’Espagne. Il accède au poste de capitaine-propriétaire de sa compagnie le 29 octobre 1772 (à dix-sept ans). Il deviendra lieutenant-colonel, mais à la mort de son père en 1794, il se rend à Schwyz pour prendre la direction de la famille. En 1798, il dirigea le soulèvement de certains cantons contre Napoléon. En 1801, il est nommé premier Landamman (président de la Diète) de Suisse. De retour en Espagne, en 1808 avec ses troupes qui faisaient partie de l’armée du général Castaños, il vainquit le général français Dupont à la bataille de Bailén. Il est promu lieutenant-général. Plus tard, il s’est déplacé avec sa division pour faire partie de l’armée de droite ou de Catalogne. Après la démission du général Vives, il est nommé capitaine général de Catalogne. Il tente de reconstruire l’armée après les revers subis à Cardedeu et Molins de Rey, mais le 25 février 1809, il est vaincu et blessé à la bataille de Valls. Rétabli en mars, il tomba malade d’une infection et mourut le 23 avril à Tarragone.

Laurent de Gouvion Saint-Cyr (13.4.1764 Toul – 17.3.1830 Hyères)

General y posteriormente mariscal del Imperio, conde y marqués. / Général puis maréchal d’Empire, comte et marquis.

Su declarado enemigo, MacDonald, resumió su persona en respuesta a la pregunta de Luis XVIII acerca de si era un perezoso: ”No estoy al tanto de ello”, dijo el Duque de Tarento, y siguió: «Él es un hombre de gran capacidad militar, firme, honesto, pero celoso del mérito de otros. En el ejército se le considera como un ”mal compañero de viaje”. De la manera más fría posible permitió a sus compañeros ser golpeados, sin tratar de ayudarlos, y luego los criticó después. Pero esta opinión, no es poco común entre los soldados, es quizás exagerada, y es admitido que posee una gran calma y grandes capacidades».

Son ennemi déclaré, MacDonald, résumait sa personne en réponse à la question de Louis XVIII de savoir s’il était paresseux : « Je n’en ai pas conscience », dit le duc de Tarente, poursuivant : « C’est un homme d’une grande capacité militaire, ferme, honnête, mais jaloux du mérite des autres. Dans l’armée, il est considéré comme un «mauvais compagnon de route». De la manière la plus froide possible, il a laissé battre ses compagnons, sans chercher à les aider, puis les a critiqués plus tard. Mais cette opinion, assez courante chez les militaires, est peut-être exagérée, et l’on admet qu’il possède un grand calme et de grandes capacités.»

En su momento ya tratamos la biografía de Gouvion Saint-Cyr en / A l’époque on traitait déjà de la biographie de Gouvion Saint-Cyr dans:

– Laurent de Gouvion Saint-Cyr, mariscal del imperio, conde y marques (I)

EJÉRCITO ESPAÑOL DE CATALUÑA (14.000 aprox.) [1] (s/Sañudo)

  • División Reding [Regimiento 1º de Granada (2 b), Regimiento de Baza (2 b), Regimiento de Almería (2 b)]
  • División Conde de Caldagués [Regimiento de Soria, Regimiento 2º de Saboya, Voluntarios de Palma]
  • División Gregorio Laguna (ó Cuadrado) [Regimiento Provincial Granaderos de Castilla La Vieja y Regimiento Provincial Granaderos de Castilla La Nueva]
  • División Gómez de Laserna [Regimiento de Granada, Voluntarios de Tarragona]
  • Brigada Caballería (De Witte) [Húsares de Granada, Caballería de línea de Santiago]
  • Reserva* [Granaderos, Guardias Españolas y Valonas]
  • Artillería [25 cañones medios y ligeros en 4-5 baterías y 8 cañones pesados]

* Estaban destinados a cubrir la prevista retirada del ejército, formados en línea en el Camino Real. / Ils étaient destinés à couvrir le retrait prévu de l’armée, formées en ligne sur le Camino Real.

7º CUERPO DE EJÉRCITO IMPERIAL (21.500 aprox.) [1] (s/Oman)

  • División Souham [Regimientos Ligeros 1º y 2º, Regimientos de Línea 7º, 42º y 67º y Regimiento 24º de dragones]
  • División Pino [Regimientos Ligeros italianos 1º y 2º, Regimientos de Línea italianos 4º, 5º y 6º y 7º y Regimiento 7º de dragones italianos]
  • División Chabot [Regimiento de Línea 2º napolitano y Cazadores de los Pirineos Orientales y Regimiento de Reales Cazadores italianos]
  • Division Chabran [Regimiento 2º suizo y Regimientos de Línea 2º, 7º, 10º, 37º, 56º y 93º y Regimiento provisional 14º de coraceros ]
  • Artillería: [probablemente sobre 2 baterías que interviniesen, aparte el parque de artillería salido de Barcelona que no intervino, situado en la orilla derecha del Llobregat]

Nota: «Tomó en seguida el mando de la derecha el brigadier Gómez de Laserna, el mariscal de campo Cuadrado el de la izquierda, el coronel Silva y el teniente coronel José Bodet el de la columna que compuesta de 2.000 hombres todos granaderos, guardias españolas y valonas, se había mandado formar en masa en el camino real, al objeto de cubrir la retirada á todos los cuerpos de la derecha y de la izquierda, pasó á mandar la caballería el mariscal de campo de De Witte, la retaguardia el coronel Desvalls, y el conde de Caldagués permaneció con todo el Estado Mayor en uno de los reductos del camino al lado del general Reding.» [2]

Remarque: « Immédiatement le brigadier Gómez de Laserna prit le commandement de la droite, le mariscal de campo Cuadrado celui de gauche, le colonel Silva et le lieutenat-colonel José Bodet celui de la colonne qui, composée de 2.000 hommes, tous grenadiers, gardes espagnols et wallons, avait commandé de former en masse sur le Chemin Royale, afin de couvrir la retraite de tous les corps à droite et à gauche, le mariscal de campo De Witte vint commander la cavalerie, le colonel Desvalls l’arrière-garde, et le comte de Caldagués il resta avec tout l’Ètat-major dans un des redoutes sur la route à côté du général Reding. [2]

Mapa con las disposiciones iniciales de los dos ejércitos, basado en el original del Atlas de las Operaciones en Cataluña del mariscal Gouvion Saint-Cyr en 1808 y 1809. También señalamos la posición de las fotografías del reportaje que acompaña al artículo. / Carte avec les dispositions initiales des deux armées, d’après l’original de l’Atlas des opérations en Catalogne du maréchal Gouvion Saint-Cyr en 1808 et 1809. Nous indiquons également la position des photographies dans le rapport qui accompagne l’article.
[nº 4] Vista hacia el sur desde la Riera de Torrellas, en la montaña donde se ubicaba el extremo del ala española y objeto del ataque de las tropas de la brigada italiana del general Jacques Fontane (llamado Fontana). / Vue au sud depuis la Riera de Torrellas, sur la montagne où se trouvait l’extrémité de l’aile espagnole et l’objet d’attaque par les troupes de la brigade italienne du général Jacques Fontane (appelé Fontana).
[nº 5] Plaza de la Vila en Sant Vicenç dels Horts, frente al Ayuntamiento. / Carré de la Vila à Sant Vicenç dels Horts, devant la mairie.
[nº 6] Vista hacia el norte, a los pies del cerro Castellar donde se situaba la 1ª línea española y algunas piezas de artillería. / Vue vers le nord, au pied de la colline de Castellar où se trouvaient la 1ère ligne espagnole et quelques pièces d’artillerie.
[nº 6] Camino de la fuente de San José (hoy desaparecida), con las posiciones españolas (foto anterior) a la izquierda. / Chemin vers la fontaine du Saint Joseph (aujourd’hui disparue), avec les positions espagnoles (photo précédente) sur la gauche.
[nº 6] Torrentera que discurre al pie de la posición, en la derecha de la foto anterior. / Torrent qui coule au pied de la position, à droite de la photo précédente.

EL INICIO Y DESARROLLO DE LA BATALLA / LE DÉBUT ET LE DÉVELOPPEMENT DE LA BATAILLE

Al día siguiente, 21 de diciembre, de madrugada, es decir, a las siete de la mañana, la división de Pino cruzó el Llobregat por el vado, frente a San Feliu, y perpendicular a la derecha del enemigo, mientras el general Souham cruzaba este río por otro vado cerca de San Juan Despí. Tan pronto como el general español notó este movimiento, se dio cuenta del error que había cometido al reunir todos sus recursos frente al puente de Molino del Rey, mientras que había varios vados en el río más abajo, uno de los cuales estaba especialmente mal guardado. Tenía la mayor ansiedad por su derecha, que vio en el aire y a punto de ser flanqueada. Fontane, con la primera brigada de la división Pino, se instaló en las alturas de Llors3 y Santa Coloma, que el enemigo defendía débilmente; y se apresuró a ceder para rectificar su posición, y ponerla en relación con nuestro movimiento ofensivo, que no había previsto: nada hubiera gustado más a Fontane que aprovechar este momento para seguir el ataque por la derecha del ejército español; pero su brigada, al tener que cubrir y proteger el paso del resto de la tropa, se vio obligada a tomar posición en la meseta de Llors. La segunda brigada de Pino, comandada por Mazuchelli, siguió el movimiento de la primera, y se colocó al pie de los altos de Llors y Santa Coloma, enmascarada, en columna, y lista para avanzar.

El general Chabot, con sus tres batallones, cruzó entonces el mismo vado y se colocó a la izquierda del general Pino. Un batallón de vélites4 italianos, que habían sido traídos de Barcelona, para ser utilizados en caso de necesidad, permanecieron en la margen derecha, cerca del vado de San Feliu, para custodiar la artillería y la impedimenta: Souham, que había subido la margen derecha del Llobregat desde San-Juan Despí, vino a apoyar a su izquierda contra la división de Pino, formando la suya en dos columnas de ataque. Antes de su llegada, Chabot, teniendo más distancia por recorrer, ya había sido dirigido de tal manera que volviera a la derecha del enemigo en la nueva posición que acababa de tomar. El enemigo, viendo este movimiento, se creyó obligado a extender su línea de batalla, y al extenderla la debilitó y facilitó nuestro ataque.

La segunda brigada de Pino, Mazuchelli, siguió el movimiento de Chabot, presionando hacia la izquierda, y formó la segunda columna de ataque. La de Fontane estaba, como hemos dicho más arriba, destinada a permanecer en reserva. Las dos brigadas de Souham siguieron el movimiento de la de Mazuchelli y subieron juntas, en cuanto recibieron la orden, en la montaña sobre la que se encontraba la derecha del ejército español.

La gran seguridad que el enemigo había mostrado el día anterior, a nuestra llegada; la tranquilidad que aún conservaba al ver un movimiento tan decidido y ofensivo; la precisión y el orden con que acababa de rectificar su posición, todo hacía creer que estaba bien resuelto, y que estaba decidido a vengarse de la batalla de Cardedeu5.

A medida que se acercaban nuestras columnas, los españoles les disparaban por filas, pelotones y batallones, que anunciaban más instrucción de la que se les suponía, pero que eran del todo inútiles, porque todavía estábamos fuera de su alcance. Un poco más tarde ejecutaron, con pocas tropas y gran precisión, un finísimo cruce de línea, adelantado, pero igualmente inútil. Luego partieron para cargarnos con bayonetas; admirando su semblante, redoblamos el paso para acortar su camino; pero, en el momento de juntarnos con ellos, y cruzar la bayoneta, dieron media vuelta, huyeron y revivieron la derrota de Cardedeu, después de haber disparado unas andanadas de fusilería de sus reservas, aunque nosotros luchábamos sólo con la primera línea este fuego ejecutado tan a destiempo, hirió a mucha de su gente, y aumentó el desorden. La derecha del enemigo, vuelta por Chabot con sus napolitanos, fue, como habíamos propuesto, echada hacia atrás, por detrás de su centro, y ésta, atacada por la brigada de Mazuchelli y la división francesa de Souham, fue echada hacia atrás a su izquierda: de modo que todo juntos, atropelladamente y en la mayor confusión, fueron conducidos de vuelta al puente del Molino del Rey, quedando cortadas sus comunicaciones de retirada: la de Villafranca por Chabot, la de Martorell por Chabran, mediante un destacamento que había hecho pasar por un vado que estaba encima del puente.

Si Chabran hubiera avanzado en este momento, dos tercios del ejército enemigo habrían quedado en nuestras manos o habrían sido destruidos. Desde la parte del puente en su poder vio este desorden sin moverse, y no emergió hasta el momento de la llegada de las tropas de Souham al puente; demasiado tarde para que este éxito fuera completo, como lo habríamos obtenido si hubiera cedido antes a las solicitudes del general Rey.

Sólo las tropas españolas en el mundo son capaces de salir de allí. ¿Pero cómo lo han hecho? Arrojando vergonzosamente sus armas, y abandonando todo en su equipación que pudiera impedir su carrera o entorpecer su paso por bosques, rocas, etc., etc. Sin embargo, no habrían logrado desaparecer así en medio de las dificultades de su situación, si Chabran hubiera avanzado con tiempo suficiente en el puente del Molino del Rey.

Chabran persiguió entonces a los enemigos en dirección a Igualada, hasta Martorell, donde tomó posición; Chabot hasta San Sadurní, y el resto de la tropa, por la carretera general de Tarragona, hasta Villafranca, donde se estableció el cuartel al día siguiente; Souham estableció el suyo en el Vendrell, sus tropas en la margen izquierda del Gaya, después de haber perseguido a los fugitivos hasta las puertas de Tarragona: el día 22, Pino tomó posición en Villafranca, Villanova y Sitges.

Durante tal asunto y una persecución de quince horas, sólo se pudo lograr de mil a mil doscientos prisioneros, entre los que se encontraban el general Caldagués, al mando del ala derecha del ejército6, su jefe de Estado Mayor, los coroneles Silva, Desvalls y O’Donovan, seis tenientes coroneles y otros oficiales en proporción.

Le lendemain, 21 décembre, à la pointe du jour, c’est-à-dire, à sept heures du matin, la division Pino traversa le Llobregat au gué, en face de San Feliu, et perpendiculairement à la droite de l’ennemi, dans le temps que le général Souham traversait cette rivière à un autre gué près San Juan Despí. Aussitôt que le général espagnol aperçut ce mouvement, il sentit la faute qu’il avait faite d’agglomérer tous ses moyens devant le pont de Molino del Rey, tandis qu’il y avait sur la rivière plusieurs gués au-dessous, dont un surtout trop faiblement gardé. Il eut les plus grandes inquiétudes pour sa droite, qu’il voyait en l’air et près d’être tournée. Fontane, avec la première brigade de la division Pino, s’établit sur les hauteurs de Llors3 et de Santa Coloma, que l’ennemi défendit faiblement; et se hâta de céder pour rectifier sa position, et la mettre en rapport avec notre mouvement offensif, qu’il n’avait point prévu : Fontane n’eût pas demandé mieux que de profiter de ce moment pour suivre l’attaque de la droite de l’armée espagnole; mais sa brigade, devant couvrir et protéger le passage du reste des troupes, fut obligée de prendre position sur le plateau de Llors. La deuxième brigade de Pino, commandée par Mazuchelli, suivit le mouvement de la première, et vint se placer au pied des hauteurs de Llors et Santa Coloma, masquée, en colonne, et prête à déboucher.

Le général Chabot, avec ses trois bataillons, passa ensuite le même gué, et vint se placer à la gauche du général Pino. Un bataillon de vélites4 italiens, que l’on ‘avait fait venir de Barcelone, pour s’en servir si cela devenait nécessaire, resta sur la rive droite, près du gué de San-Feliu, pour garder l’artillerie et les équipages : Souham qui, de San Juan Despí avait remonté la rive droite du Llobregat, vint appuyer sa gauche à la division Pino, la sienne étant formée en deux colonnes d’attaque. Avant son arrivée, Chabot, ayant plus de chemin à faire, avait déjà été dirigé de manière à tourner la droite de l’ennemi dans la nouvelle position qu’elle venait de prendre. L’ennemi, voyant ce mouvement, se crut obligé d’étendre sa ligne de bataille, et en l’étendant, il l’affaiblit et facilita notre attaque.

La deuxième brigade de Pino, Mazuchelli, suivit, en appuyant à gauche, le mouvement de Chabot, et forma la seconde colonne d’attaque. Celle de Fontane était, comme on l’a dit plus haut, destinée à rester en réserve. Les deux brigades de Souham suivirent le mouvement de celle de Mazuchelli et elles gravirent ensemble, aussitôt qu’elles en reçurent l’ordre, la montagne sur laquelle était placée la droite de l’armée espagnole.

La grande sécurité que l’ennemi avait montrée la veille, à notre approche ; la tranquillité qu’il conservait encore en voyant un mouvement aussi décidé et aussi offensif ; la précision et l’ordre avec lesquels il venait de rectifier sa position, tout portait à croire qu’il était bien résolu, et qu’il voulait fermement prendre sa revanche de la bataille de Cardedeu5.

A l’approche de nos colonnes, les Espagnols firent sur elles divers feux de file, de peloton et de bataillon qui annonçaient plus d’instruction qu’on ne leur en supposait, mais qui étaient assez inutiles, car nous étions encore hors de la bonne portée de la mousqueterie. Un peu après ils exécutèrent, avec quelques troupes et beaucoup de précision, un très-beau passage de ligne, en avant, mais tout aussi inutile. Ensuite ils s’ébranlèrent pour nous charger à la baïonnette ; admirant leur contenance , nous doublâmes le pas pour leur abréger le chemin; mais, au moment de les joindre, et de croiser la baïonnette, ils se retournèrent, s’enfuirent , et recommencèrent la déroute de Cardedeu, après avoir fait quelques décharges de mousqueterie de leurs réserves, quoique nous fussions aux prises avec la première ligne seulement; ce feu exécuté si mal à, propos, blessa beaucoup des leurs, et augmenta le désordre. La droite de l’ennemi, tournée par Chabot avec ses Napolitains fut, comme on se l’était proposé, rejetée derrière son centre, et celui-ci attaqué par la brigade Mazuchelli et la division française de Souham, fut rejeté sur sa gauche : de sorte que tous ensemble, pèle mêle et dans la plus grande confusion, furent acculés au pont de Molino del Rey, les communications de retraite leur étant coupées : celle de Villafranca par Chabot, celle de Martorell par Chabran, au moyen d’un détachement qu’il avait fait passer à un gué qui se trouvait au-dessus du pont.

Si Chabran eût débouché dans ce moment, les deux tiers de l’armée ennemie seraient restés dans nos mains, ou détruits. De la partie du pont en son pouvoir il vit ce désordre sans s’ébranler, et ne déboucha qu’au moment de l’arrivée des troupes de Souham au pont ; trop tard pour rendre ce succès complet comme nous devions l’obtenir s’il eût cédé plus tôt aux sollicitations du général Rey.

Il n’y avait dans le monde que les troupes espagnoles capables de se tirer de là. Mais, comment le firent-elles? En jetant honteusement leurs armes, et abandonnant de leur équipement tout ce qui pouvait les empêcher de courir ou gêner leur passage à travers les bois, les rochers, etc., etc. Toutefois elles n’auraient pas réussi à disparaître ainsi au milieu des difficultés de leur situation, si Chabran avait débouché assez à temps du pont de Molino del Rey.

Chabran poursuivit ensuite les ennemis dans la direction d’Igualada, jusqu’à Martorell, où il prit position ; Chabot jusqu’à San Sadurni, et le reste des troupes, sur la grande route de Tarragone, jusqu’à Villa Franca, où s’établit, le lendemain, le quartier-général ; Souham établit le sien à Vendrell, ses troupes sur la rive gauche de la Gaya, après avoir chassé les fuyards devant lui jusqu’aux portes de Tarragone : le 22, Pino prit position à Villafranca, Villanova et Sitges.

Pendant une telle affaire et une poursuite de quinze heures, on ne put atteindre que mille à douze cents prisonniers, parmi lesquels se trouvaient le général Caldagués, commandant l‘aile droite de l’armée6, son chef d’état-major, les colonels Silva, Desvalls et O’ Donovan, six Lieutenants-colonels et d’autres officiers en proportion.

Secuenciación de la batalla a partir del mapa original del Atlas de las Operaciones en Cataluña del mariscal Gouvion Saint-Cyr en 1808 y 1809 / Séquencement de la bataille à partir de la carte originale de l’Atlas des opérations en Catalogne par le maréchal Gouvion Saint-Cyr en 1808 et 1809.
Cuadro sobre la batalla realizado en 1809 por el pintor francés Joseph-Bernard Flaugier, que fue un encargo de las autoridades militares francesas en Barcelona. / Peinture sur la bataille réalisée en 1809 par le peintre français Joseph-Bernard Flaugier, commandée par les autorités militaires françaises à Barcelone. (a)
[nº 7] El puente moderno actual sobre la Riera de Cervelló, camino por el que avanzó el 24º de dragones francés hacia la cabeza del puente de Molins. / Le pont moderne actuel sur la Riera de Cervelló, le chemin le long duquel les 24e dragons français ont avancé vers la tête du pont de Molins.
[nº 8] Superior: Posición aproximada a la derecha del puesto de mando español, la carretera hacia Tarragona quedaría a la izquierda, fuera de la imagen; Inferior: Una reproducción del antoguo puente de las Quince arcadas, mandado construir por Carlos III, se tardaron cuatro años en su construcción (1763-1767), empleando prisioneros argelinos. / En haut : Position approximative à droite du poste de commandement espagnol, la route de Tarragone serait à gauche, hors de l’image ; En bas : Une reproduction de l’ancien Pont des Quinze Arches, commandé par Charles III, dont la construction a duré quatre ans (1763-1767), en utilisant des prisonniers algériens.

EPÍLOGO / ÉPILOGUE

El brigadier Laserna y otros oficiales murieron a causa de sus heridas en Tarragona. Se recogió una gran cantidad de armas abandonadas por los prófugos; se tomaron todos sus cañones en número de cincuenta7, por lo menos la mitad de grueso calibre; una bandera y muchas municiones, que se necesitaban con suma urgencia, no teniendo ni siquiera Barcelona para soportar un asedio de quince días, ni para abastecer el consumo diario del ejército durante un mes. En Villafranca y sus alrededores se encontraron tres millones de cartuchos de fusil; sesenta mil polvo; una cantidad de hierro fundido y un excelente cargador de armas nuevas, de fabricación inglesa.

La derrota de los españoles fue completa; una parte se detuvo sólo en el Ebro; pero unos quince mil hombres8 de su ejército lograron volver a entrar aislados o en pequeñas tropas en la plaza de Tarragona, prefiriéndola a cualquier otra para estar más cerca de los ingleses que acudían siempre en su ayuda, y les proporcionaban todo de lo que tenían necesidad, especialmente equipo y armamento.

Los españoles, siguiendo su costumbre cuando eran derrotados, despidieron al general Vives, a quien habían preferido al marqués del Palacio9, lo metieron en la cárcel10 y dieron el mando al general Reding, de nación suiza, oficial valiente, lleno de vigor, por quien los españoles estaban entusiasmados, a quien habían colmado de honores tras el asunto de Bailén11, y que personalmente se ha destacado en los asuntos de Cataluña desde su llegada. Este nombramiento devolvió la esperanza al ejército enemigo y facilitó su reorganización; Reding se ocupó de ello con gran actividad y talento, y las plazas fuertes de la provincia le proporcionaron. [3]

Le brigadier Laserna et d’autres officiers moururent de leurs blessures à Tarragone. On ramassa une grande quantité de fusils abandonnés par les fuyards ; on prit tous leurs canons au nombre de cinquante7, la moitié au moins de gros calibre ; un drapeau et beaucoup de munitions dont on avait le plus urgent besoin, Barcelone même n’en ayant pas pour soutenir un siège de quinze jours, ou pour fournir à la consommation journalière de l’armée pendant un mois. On trouva à Villa-Franca et dans ses environs trois millions de cartouches à fusil ; soixante milliers de poudre ; quantité de fers coulés, et un beau magasin de fusils neufs, de fabrique anglaise.

La déroute des Espagnols fut complète ; une partie ne s’arrêta qu’à l’Èbre ; mais environ quinze mille hommes8 de leur armée parvinrent à rentrer isolément ou par petites troupes dans la-place de Tarragone, la préférant à toute autre pour être plus à portée des Anglais qui venaient toujours à leur secours, et leur fournissaient tout ce dont ils avaient besoin, plus particulièrement l’équipement et l’armement.

Les Espagnols, suivant leur usage quand ils étaient battus, destituèrent le général Vivès, qu’ils avaient préféré au marquis del Palacio9, le jetèrent en prison10, et donnèrent son commandement au général Reding, suisse de nation, brave officier, plein de vigueur, dont les Espagnols étaient enthousiasmés, qu’ils avaient comblé d’honneurs après l’affaire de Baylen11, et qui s’est personnellement distingué dans les affaires de Catalogne, depuis son arrivée. Cette nomination ramena l’espérance dans l’armée ennemie, et facilita sa réorganisation ; Reding s’en occupa avec beaucoup d’activité et de talent, et les places fortes de la province lui en fournirent les moyens. [3]

Copia de una parte de un plano de España editado en Londres en 1810. /
Copie d’une partie d’une carte d’Espagne publiée à Londres en 1810.

En total, Saint-Cyr va salió el 20 de diciembre de Sant Andreu de Palomar con unos 20.000 soldados de infanteria, unos 1.500 de caballería y 48 piezas de artilleria. Tras la batalla, Chabran persiguió al enemigo en dirección a Igualada, hasta Martorell, donde tomó posición; Chabot hasta San Sadurní, y el resto de la tropa, por la carretera general de Tarragona, hasta Villafranca, donde se estableció el cuartel al día siguiente; Souham estableció el suyo en el Vendrell, sus tropas en la margen izquierda del río Gaya, después de haber perseguido a los fugitivos hasta las puertas de Tarragona: el día 22, Pino tomó posición en Villafranca, Villanova y Sitges. Ordal era el punto de retirada previo a Tarragona que quedó desguarnecido y sin haber sido reforzado.

Au total, Saint-Cyr sort le 20 décembre de Sant Andreu de Palomar avec environ 20 000 fantassins, environ 1 500 cavaliers et 48 pièces d’artillerie. Après la bataille, Chabran poursuit l’ennemi dans la direction d’Igualada, jusqu’à Martorell, où il prend position ; Chabot à San Sadurní, et le reste des troupes, le long de la route principale de Tarragone, à Villafranca, où le quartier général a été établi le lendemain; Souham établit la sienne à El Vendrell, ses troupes sur la rive gauche du fleuve Gaya, après avoir poursuivi les fugitifs jusqu’aux portes de Tarragone : le 22, Pino prend position à Villafranca, Villanova et Sitges. Ordal était le point de retrait choisi par les Espagnols avant Tarragone, qui était laissé sans surveillance et sans avoir été renforcé.

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1Las divisiones del teniente general marqués de Lazan, Luis de Palafox y Melzi (que provenía del frente de Aragón), con algo menos de 4.000 hombres y la 4ª división del coronel Francisco Milans del Bosch, con unos efectivos similares.

2El mismo día que los franceses llegaron al rio (sobre las 14:00 h. del día 20) Reding convocó en consejo de guerra a todos los generales y jefes, para determinar si convenia mas esperar al enemigo, retirarse por Ordal o directamente hacia Tarragona. Unánime fue la opinión de dirigirse a Tarragona, aunque algunos quisiesen que no fuese sin conservar en lo posible el punto de Ordal. [2]

Reding le envió un despacho al general en jefe, Vives, relatando el consejo de guerra y pidiéndole órdenes. El correo enviado a Vives no había llegado a su cuartel en Villafranca hasta pasadas las nueve de la noche (eran unas 7 horas de camino). Vives respondió que, si era imposible mantener el puesto de Llobregat, había que retirarse a Ordal, donde estaría en persona antes de que llegara el ejército. Esta orden fue despachada de cerca de la medianoche. Reding lo recibió a las cuatro y media de la mañana (durante la jornada del 21), pero la respuesta no era determinante sobre aguantar la posición, y ya no quedaba tiempo para la retirada sin ser vistos por las tropas enemigas. [3]

3Un caserío o masía no identificado en la actualidad. Podría referirse a la masía de Can Munné o Can Mallol, cercanas a dicha zona. No hemos encontrado ninguna denominación parecida a «Llors» en planos posteriores de Santa Coloma de Cervelló.

4Por decreto del 20 de junio de 1805, Napoleón I creó el cuerpo de Vélites Reales, destinado en particular a convertirse en un caldo de cultivo para los futuros oficiales del ejército, reclutados entre las familias más ricas de Italia. [7]

5La batalla de Llinars o batalla de Cardedeu se produjo el 16 de diciembre de 1808 cerca de Cardedeu, en tierras del Vallés Oriental, entre las tropas españolas del general español Juan de Vives y las tropas del general francés Gouvion Saint-Cyr, con victoria de las armas imperiales.

6El brigadier Gómez de Laserna estaba al mando del ala derecha española. El conde de Caldagués permaneció en el puesto de mando de Reding, frente al puente de Molins de Rey. Cuando las tropas francesas flanquearon el ala derecha españolas y aparecieron en las alturas para cortar la retaguardia española, Caldagués fue enviado con parte de la columna central que estaba formada en la carretera de Tarragona. El conde de Caldagués fue uno de los muchos émigrés, que se vieron forzados a exiliarse de Francia con el triunfo de la Revolución, prestando sus servicios en el ejército español. Tras la batalla fue hecho prisionero al día siguiente en Vendrell.

7Segun Cabanes [3] cita que «toda nuestra artillería cayó en poder de los franceses» y según Sañudo, citado por Lipscombe, en total la artillería española desplegaba ese día unos 25 cañones medios y ligeros y 8 cañones pesados. [1]

8El número de tropas que atribuye Saint-Cyr a los españoles por sus comentarios debería suponer cerca de unos 20.000 hombres (recordemos que no estaban las tropas de Lazan y de Milans, con los que si que se podría haber llegado a esa cifra), y subjetivamente, se igualan en el relato los dos bandos de la batalla, cuando hemos visto que había clara superioridad por parte imperial en los efectivos. Como suele suceder en la mayoría de crónicas de la época, averiguar el número de muertos, heridos y prisioneros es una labor detectivesca y muy aproximativa, sin contar con fuentes primarias. Cabanes [3] cita «muchos muertos y 400 prisioneros», el propio Saint-Cyr cita que «sólo se pudo alcanzar de mil a mil doscientos prisioneros» sin citar el número de muertos. Albert Gil en su trabajo [10] enumera 1.200 prisioneros citando a Saint-Cyr y «1.000 soldados españoles murieron o fueron gravemente heridos durante la batalla» y 25 cañones capturados. Por parte francesa, el boletín 26 del ejército francés en España (Monitor de 17 de enero 1809) firmado por el jefe de Estado Mayor, el general Louis-Emmanuel Rey, habla de «unos cuantos hombres muertos y 60 heridos». Consultando la excelente web https://www.tablasmartinien.es/, nos da para los oficiales franceses e italianos, un número de 7 capitanes y 1 subteniente heridos.

9Domingo Mariano Traggia Uribarri, Marqués del Palacio, fue nombrado capitán general de Cataluña el 6 de julio de 1808 y tras una ardua labor en el ejército, haber podido ayudar a levantar el 2º asedio de Gerona y derrotar a los franceses en Sant Cugat el 12 de octubre de 1808, en septiembre de año fue reclamado por la Junta Central y el 30 de ese mes fue nombrado componente de la Junta Superior Militar en la Corte en Andalucía, tomando el general Juan Miguel Vives y Feliú – que había llegado de Mallorca – su relevo como capitán general el día 28 de septiembre.

10Su fracaso en el sitio de Barcelona (17 de diciembre de 1808) y las derrotas en las batallas de Cardedeu (16 de diciembre) y Molins del Rei (21 de diciembre) aunque no concurriera prácticamente en esta última, decidió la suerte de Vives. La muchedumbre en Tarragona le amenazaba de muerte e hizo trasladar la Junta Superior a Tortosa. Parte por conocer lo falso de su posición y por el interés mismo de la causa, parte por proponer su remoción el representante de la Suprema del Reino, Tomás Veri, dimitió Vives el mando que hubo de conferir interinamente la Junta de Cataluña a Teodoro Redding, «el cual, decía ésta en su manifiesto de enero próximo, por su fama y concepto público era el mas á propósito para reanimar la confianza del pueblo y del soldado.» No hemos encontrado referencias sobre su presunto encarcelamiento.

11Iniciada la Guerra de la Independencia (1808 – 1814), Theodor Reding von Biberegg encabezó la Junta de Málaga. Pronto fue nombrado General en Jefe de las tropas del reino de Granada y luego Comandante General de la 1ª División del Ejército de Andalucía, demostrando a sus hombres que era posible derribar la mítica invencibilidad napoleónica, convirtiéndose en verdadero artífice de la primera victoria en campo abierto sobre las tropas de Napoleón en España, el 19 de Julio de 1808 en la localidad jienense de Bailén. [12]

1Les divisions du lieutenant-général marquis de Lazan (venu du front d’Aragon) avec un peu moins de 4.000 hommes et la 4e division du colonel Francisco Milans del Bosch, avec des effectifs similaires.

2Le jour même où les Français arrivèrent au fleuve (vers 14 heures le 20), Reding convoqua un conseil de guerre à tous les généraux et chefs, pour déterminer s’il valait mieux attendre l’ennemi, se retirer par Ordal ou directement vers Tarragone. L’avis était unanime de se rendre à Tarragone, bien que certains aient voulu que ce ne soit pas sans préserver au maximum le point d’Ordal. [2]

Reding a envoyé une dépêche au général en chef, Vives, racontant le conseil de guerre et demandant ses ordres. Le courrier envoyé à Vives n’était arrivé à son quartier général de Villafranca qu’après neuf heures du soir (c’était environ 7 heures sur le chemin). Vives répondit que, s’il était impossible de tenir le poste à Llobregat, il fallait se retirer à Ordal, où il serait en personne avant l’arrivée de l’armée. Cette commande a été expédiée vers minuit. Reding le reçoit à quatre heures et demie du matin (dans la journée du 21), mais la réponse n’est pas décisive pour la tenue de la position, et il ne reste plus le temps de se retirer sans être vu des troupes ennemies. [3]

3Une ferme actuellement non identifiée. Cela pourrait faire référence à la ferme Can Munné ou Can Mallol, près de cette zone. Nous n’avons trouvé aucune dénomination similaire à «Llors» dans les cartes ultérieurs de Santa Coloma de Cervelló.

4Par décret du 20 juin 1805, Napoléon Ier créait le Corps des Vélites Royaux, destiné notamment à devenir un vivier de futurs cadres de l’armé, recrutés parmi les familles les plus aisées d’Italie. [7]

5La bataille de Llinars ou bataille de Cardedeu eut lieu le 16 décembre 1808 près de Cardedeu (Vallés Orientale), entre les tropes espagnoles du général Juan de Vives et les tropes impériales du général Gouvion Saint-Cyr, avec victoire des armes impériales.

6Le brigadier Gómez de Laserna commandait l’aile droite espagnole. Le comte de Caldagués reste au poste de commandement de Reding, face au pont de Molins de Rey. Lorsque les troupes françaises flanquent l’aile droite espagnole et apparaissent sur les hauteurs pour couper l’arrière espagnole, Caldagués est envoyé avec une partie de la colonne centrale qui s’est formée sur la route de Tarragone. Le comte de Caldagués était l’un des nombreux émigrés, contraints à l’exil de France avec le triomphe de la Révolution, servant dans l’armée espagnole. Après la bataille, il est fait prisonnier le lendemain à Vendrell.

7Selon Cabanes [3] il cite que « toute notre artillerie est tombée aux mains des Français » et selon Sañudo, cité par Lipscombe, au total l’artillerie espagnole a déployé ce jour-là quelque 25 canons moyens et légers et 8 canons lourds. [1]

8Le nombre de troupes que Saint-Cyr attribue aux Espagnols d’après ses propos devrait être d’environ 20.000 hommes (rappelons que les troupes de Lazan et de Milans n’étaient pas là, avec qui ce chiffre aurait pu être atteint), et subjectivement, les deux armées à la bataille sont égales dans le récit, alors qu’on a vu qu’il y avait une nette supériorité du côté impérial en termes de troupes. Comme cela arrive habituellement dans la plupart des chroniques de l’époque, connaître le nombre de morts, de blessés et de prisonniers est un travail de détective et très approximatif, sans avoir de sources primaires. Cabanes [3] cite « de nombreux morts et 400 prisonniers », Saint-Cyr lui-même cite que « on ne put atteindre que mille à douze cents prisonniers » sans citer le nombre de morts. Albert Gil dans son ouvrage [10] recense 1.200 prisonniers citant Saint-Cyr et « 1000 soldats espagnols morts ou gravement blessés au cours de la bataille » et 25 canons capturés. Du côté français, le bulletin 26 de l’armée française en Espagne (Moniteur du 17 janvier 1809) signé par le chef d’état-major, le général Louis-Emmanuel Rey, parle de «quelques hommes tués et 60 blessés». En consultant l’excellent site https://www.tablasmartinien.es/, il nous donne, seulement pour les officiers français et italiens, un nombre de 7 capitaines et 1 sous-lieutenant blessés.

9Domingo Mariano Traggia Uribarri, marquis del Palacio, a été nommé capitaine général de Catalogne le 6 juillet 1808 et après un travail acharné dans l’armée, il a pu aider à lever le 2e siège de Gérone et à vaincre les Français à Sant Cugat le 12 Octobre 1808, en septembre il fut réclamé par le Conseil central et le 30 de ce mois, il fut nommé membre du Conseil militaire supérieur de la Cour d’Andalousie, prenant le général Juan Miguel Vives y Feliú – arrivé de Majorque – sa relève en tant que capitaine général le 28 septembre.

10Son échec au siège de Barcelone (17 décembre 1808) et les défaites aux batailles de Cardedeu (16 décembre) et de Molins del Rei (21 décembre), bien qu’il n’ait pratiquement pas assisté à cette dernière, décidèrent du sort de Vives. La foule de Tarragone le menaça de mort et fit transférer la Junta Supérieur à Tortosa. En partie parce que connaissant la fausseté de sa position et pour l’intérêt même de la cause, en partie en proposant sa destitution le représentant de la Cour Suprême du Royaume, Tomás Veri, Vives a démissionné du commandement que la Junta de Catalunya devait conférer temporairement à Teodoro Redding, « qui, disait cette dernière dans son manifeste de janvier prochain, en raison de sa notoriété et de l’opinion publique, il était le plus apte à ranimer la confiance du peuple et du soldat ». Nous n’avons trouvé aucune référence à son emprisonnement présumé.

11Après le début de la guerre d’Espagne (1808-1814), Theodor Reding von Biberegg dirigea la Junta de Málaga. Il fut bientôt nommé général en chef des troupes du royaume de Grenade puis commandant général de la 1ère division de l’armée d’Andalousie, démontrant à ses hommes qu’il était possible de renverser la mythique invincibilité napoléonienne, devenant le véritable artisan de la première victoire en rase campagne sur les troupes de Napoléon dans l’Espagne l’Europe, le 19 juillet 1808 dans la ville de Baylén à Jaén. [12]


Fuentes:

1 – «The Peninsular War Atlas» – Col. Nick Lipscombe, Osprey Publishing, Great Britain, 2010

2 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo I – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861

3 – «Journal des Opérations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809» – Maréchal Gouvion Saint Cyr, Chez Anselin et Pochard, Paris, 1821

4 – «Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles…» – Sección Historia Militar [Cabanes], Imprenta Viuda e hijos de Antonio Brusí, Barcelona, 1822

5 – «Batalla de Cardedeu 1808» – VV.AA., Museu Arxiu Tomàs Balvey / Ajuntament de Cardedeu, 2008

6 – «Inventari de masies i elements singulars del municipi de Santa Coloma de Cervelló» / Volum 2.2: Fitxes elements inventariats – Ajuntament de Santa Coloma, SPAL, desembre 2011

7 – https://www.napoleon.org/magazine/revues-de-presse/la-garde-royale-italienne-les-velites-1805-1814-1/

8 – https://tablasmartinien.es/

9 – «Mémoires sur les Campagnes de Catalogne de 1808 à 1814» – Gabriel Laffaille, Amazon Italia Logistica, S.r.l., Torrazza Piemonte, 2021

10 – «La Guerra del Francès al Baix Llobregat. La Batalla de Molins de Rei i la Línia del Llobregat» – Albert Gil, INS Gabriela Mistral, 2015-16

11 – https://dbe.rah.es/biografias/54061/juan-miguel-vives-y-feliu

12 – https://teodororeding.es/2009/12/29/biografia-de-teodoro-reding/

13 – «El pont de les Quinze arcades. Molins de Rei 1767-1971» – © Romà Català Sabaté, 2015 [PDF]

14 – «Historia de las operaciones del Exército de Cataluña en la guerra de la Usurpación. Campaña Primera» – Francisco X. Cabanes, Imprenta de Brusi, Tarragona, 1809 / Barcelona, 1815

15 – https://dbe.rah.es/biografias/46152/francisco-javier-cabanes-y-escofet

16 – https://dbe.rah.es/biografias/11036/theodor-reding-von-biberegg

Imágenes:

a – https://books.openedition.org/pupvd/docannexe/image/7833/img-5.jpg (Bataille de Molins del Rei, Barcelone, Musée militaire, 1809.)

b – Fotos del autor

La Ciudadela de Barcelona y su protagonismo en el período 1808-1814

Tiempo de lectura: 20 minutos

El parque urbano de la Ciudadela de Barcelona ocupa la mayor parte de los terreno de la antigua fortaleza de la Ciudadela (1716-1868), un claro ejemplo de la arquitectura de los ingenieros militares del siglo XVIII. Durante el período de la Guerra de Independencia fue ocupada con alevosía por las tropas italo-francesas del general Duhesme y durante la posterior ocupación a su función estrictamente militar añadió también la función de presidio «oficial» de la ciudad (compartido en ocasiones con el castillo de Montjuich) que otorgaría a la fortaleza un papel siniestro durante todo el conflicto y las posteriores revoluciones liberales, lo que llevó a pedir su derribo al Consistorio a la Corona hasta en cuatro ocasiones tras la guerra, hasta que finalmente se autorizó su demolición en el año 1868, ganando para la Barcelona en expansión de la época un considerable y necesario espacio.

Panorámica de la Ciudadela en 1874 (b)

UN POCO DE HISTORIA

Barcelona, ya desde la primera mitad del siglo XVI comenzó a aplicar el trazado de murallas con baluartes a su perímetro defensivo. El proyecto de edificar una ciudadela se remonta a mediados del s. XVII, (marqués de los Balbases, 1640), con dos ubicaciones posibles: una en el baluarte de Levante y Mediodía por el norte (donde finalmente  se construyó) y otra en las Reales Atarazanas, en el extremo opuesto por el sur. Tras unos breves años de silencio, el proyecto se reemprendió en 1660 con las mismas ubicaciones planeadas.

El marqués de Verboom (c)

La difícil situación económica de la monarquía española por aquella época retrasó el proyecto y el inicio de las obras hasta comienzos del s. XVIII. Ya en julio de 1705 en el contexto de la guerra – pero antes del ataque de Felipe V a la ciudad – se retomó la idea de una ciudadela para la Ciudad condal. Después de la victoria Borbónica en el conflicto, Felipe V encargó al ingeniero general flamenco Jorge Próspero de Verboom1 (7 de marzo de 1715) que proyectara una ciudadela, si bien otro oficial borbónico, el conde de Lecheraine, presentó a su vez un proyecto alternativo. El principal reclamo de este último es que preveía aprovechar el ya existente baluarte de Levante de la muralla original.

Tras las oportunas deliberaciones, el proyecto de Verboom sería el elegido por varios motivos: había sido discípulo del gran Vauban, tenía solidos conocimientos matemáticos y ya había estado presente en la ciudad en calidad de prisionero de guerra (1710-1713) hasta su liberación en un intercambio de prisioneros. Parece que durante su presidio gozó de cierta libertad de movimientos que aprovechó para estudiar las fortificaciones de la ciudad y que, como era de esperar, se aprovechó para el posterior asedio a la misma. [1] 

Verboom proyectaría la Ciudadela en su ubicación definitiva, ya que le permitía por una parte  dominar el centro más poblado de la ciudad y por otra fortalecer una de las zonas más débiles del perímetro amurallado. La fortaleza tenia forma de pentágono con cinco baluartes (de la Reina, del Rey, del Príncipe, de Don Felipe y de Don Fernando) de unos 320 m de distancia entre ellos, con otros tantos revellines (lo que le otorgaba una planta de estrella de 10 puntas), con unas murallas de una altura promedio de 8 metros y se proyectó que fuera ocupada por unos 8.000 hombres con la finalidad de mantener un control militar permanente, ocupando en total una superficie de 1.111.389,5 m². [2]

La Ciudadela en el Plano Topográfico de Juan López, de 1807.

Se comenzó a construir en el año 1716, para lo cual hubo que derruir parte del existente barrio de La Ribera, varios conventos y unas 1.000 casas, desalojando a sus habitantes, lo que provocó una pronta problemática con las autoridades de la ciudad, ya que también se les cargó con el gasto de los derribos2. Los principales edificios del complejo se acabaron en el año 1721, pero no se terminó su construcción por entero hasta el año 1751. La Ciudadela conservó no obstante la torre medieval de San Juan (Sant Joan), que fue integrada en el conjunto y que fue durante varios años la cárcel de la ciudad. Aquel conjunto se rodeó con un foso con la vertiente externa formando una entrada encubierta y, más hacia fuera, por la explanada, un espacio sin obstáculos y en ligero desnivel que la aislaba tanto de la ciudad como del campo abierto. Otros elementos que se edificaron como complemento a dicha fortaleza, fueron el fuerte de don Carlos, por el lado de mar, construido en la época de Carlos III, y el fuerte Pío, por el lado norte, dando vista al fértil llano de Barcelona. [5]

Plano en relieve de la Ciudadela de Barcelona, con los edificios que aún
se conservan marcados en naranja.

A pesar de su inherente función defensiva, los barceloneses veían con recelo la existencia de la fortaleza, y ya en el año 1794 el Consistorio pidió al rey oficialmente su derribo, que obviamente no fue admitido.

Tras la Guerra de Independencia, el crecimiento demográfico de Barcelona era un hecho (a principios de siglo ya contaba con cerca de 185.000 habitantes), lo que implicaba un crecimiento urbanístico para el cual la fortaleza era un freno manifiesto, por lo cual se decidió derribar las murallas, aunque las sucesivas peticiones de los regidores a la autoridad real en 18403, 1845 y 1862 fueron desestimadas. Con la Revolución de Septiembre de 1868, el nuevo responsable del gobierno español el reusense Juan Prim y Prats decretó la cesión de la fortaleza a la ciudad, con el compromiso de edificar un parque público, que los gastos de la demolición corrieran a cargo del Ayuntamiento y la construcción de casamatas alternativas para el alojamiento de los soldados. A partir del año 1869 el Ayuntamiento de Barcelona encargó todo los proyectos y gestiones del derribo de la Ciudadela y de la construcción del Parque a una comisión de regidores, que estuvo presidida durante un tiempo por Francesc de Paula Rius i Taulet.

La Ciudadela durante su demolición, con el puente sobre el foso, la puerta principal, la iglesia, el palacio del gobernador y al fondo el arsenal. (d)

Transcurrieron más de diez años desde el inicio del derribo de las murallas (1869) en varias etapas hasta la cesión del solar de la Ciudadela y hasta la decisión de su uso. Se erigió un monumento ecuestre al general Prim entre 1882 y 1887 (que aún puede observarse en el parque de la Ciudadela, aunque fuese derribado puntualmente en 1936 y vuelto a erigir en 1948). Del complejo de la fortaleza quedaron sólo los principales edificios internos: la capilla, el palacio del Gobernador (actualmente, un instituto de enseñanza secundaria) y el arsenal, que en 1888 fue convertido en Palacio Real y en 1931 y, nuevamente, en 1979 en sede del Parlamento de Catalunya.

La ciudadela de Barcelona en el s. XIX.

LA CIUDADELA DURANTE EL PERIODO 1808-1814

En los dos dias que precedieron á la entrada de las tropas francesas en Barcelona, el recién incorporado capitán general conde de Ezpeleta intentó seguir el proceder de su antecesor en el mando el conde de Santa Clara, a pesar de que las instrucciones desde la Corte no fueran todo lo precisas que se hubieran necesitado en aquellos momentos más allá del de proporcionar a los soldados franceses lo que necesitaran para su alojamiento y avituallamiento y que hasta fueran mejor tratadas que las españolas. El Ayuntamiento, por otra parte, se resistía enérgicamente a la entrada de soldados extranjeros cuya fuerza excedia en mucho a la de los soldados españoles que guarnecían la Plaza. Finalmente tras acalorados debates se accedió a la admisión de los franceses dentro de la Plaza, pero sin concederles otros cuarteles que los de la ciudad, y sin ser admitidos en la Ciudadela, Monjuich y Atarazanas.

Ocupación de la Ciudadela de Barcelona y castillo de Montjuich
por los franceses el 29 de febrero de 1808.

Finalmente las tropas franco-italianas entraron la tarde del 13 de febrero de 1808 en la ciudad de Barcelona. Tras algunos desfiles y actos protocolarios, el 29 de febrero a las 11:30 h., tras una revista de tropas en la esplanada cercana a la fortaleza, el general italiano Lechi se dirigió directamente a caballo con sus edecanes a la misma, y detrás el resto de tropas que se hallaban en formación. A las 13:00 horas salió apresuradamente el gobernador de la Ciudadela, Juan Viard de Santilly4, para comunicarle a Ezpeleta que los franceses se habían apoderado de la fortaleza, quedando presa la guarnición española que la custodiaba.

La torre de San Juan, que se constituyó en el presidio de la ciudad. (f)

El 1 de marzo, se sacaron los enseres y muebles de la guarnición española, al hasta entonces gobernador se le mandó ocupar otros aposentos más reducidos en el mismo lugar y a las 4 de la tarde, salieron de la Ciudadela las tropas españolas, siendo casi toda de Guardias Españolas y Valonas5, que tuvieron que pasar la noche anterior al raso en la plaza de la Ciudadela. Los oficiales y la tropa, que iba con sus fusiles, se dirigieron al Baluarte de Medio-Dia, al Colegio Tridentino y al Convento de San Agustín. La fuerza francesa que se quedó en la Ciudadela, era de dos batallones del 2º de napolitanos, con unos 2.386 efectivos.

A partir de entonces, la Ciudadela, aparte de sus funciones defensivas y de alojamiento de soldados, se constituyó en almacén de víveres para la tropa y depósito de trigo de las poblaciones cercanas, depósito de armas (muchas de ellas españolas extraídas primeramente de las Atarazanas) y presidio para los contrarios a la ocupación, para rehenes de las autoridades francesas como personas de rango (el mismo conde de Ezpeleta), burgueses pudientes, religiosos y con el tiempo también para los prisioneros de guerra que eran conducidos a Barcelona. También la Ciudadela fue ocasionalmente objetivo del fuego de las fragatas británicas que bloquearon Barcelona por mar durante casi todo el conflicto.

Los reos del Complot de la Ascensión que se produjo en el año 1809, que ya tratamos en nuestro blog. El grabado recoge parte de la fachada de la Ciudadela, la torre de San Juan y la Iglesia interiores, así como su puente levadizo en el margen izquierdo.

Con el transcurso de los acontecimiento y a medida que avanzaba la guerra, en Barcelona se centralizaban los convoyes que regresaban a Francia, con los soldados y el fruto del expolio por parte varios de los oficiales. El propio Suchet acudió a la ciudad en dos ocasiones en 1813 y en 1814. Ya al finalizar la guerra y publicado el armisticio, con el último gobernador militar de Barcelona, Habert, aún exigiendo las contribuciones para todo el año 14 y sin tener relativa prisa para entregar la plaza. El 28 de mayo de 1814 quedó liberada la ciudad de Barcelona con la entrada del coronel José Manso al frente de su división, siendo elegido ese mismo día gobernador de la Ciudadela.

LA CIUDADELA EN LA ACTUALIDAD

La mayoría de los terrenos que ocupaba la Ciudadela están ocupados por un parque público con el mismo nombre, que durante muchos años fue el único que tuvo Barcelona. De la antigua fortaleza solo se conservan tres edificaciones: la Iglesia (Parroquia Castrense, s. XVIII), el antiguo Palacio del gobernador (actualmente el IES Verdaguer) y el arsenal (actual Parlamento de Cataluña).

LA IGLESIA

Perfil de la Iglesia de la Ciudadela (1724) . AGS. Secretaría de Guerra, Legajos (g)

LA CASA DEL GOBERNADOR

EL ARSENAL

Alzado frontal del arsenal de la Ciudadela de Barcelona (1717). AGS. Secretaría de Guerra, Legajos, 03303 (h)

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1«Esta tarea ocupó prioritariamente al ingeniero, tal como se hace patente a través de los numerosos planos y proyectos que hizo como planteamiento previo de la obra, así como por los que fue realizando en el transcurso de los trabajos de construcción para dar respuesta a los problemas que iban surgiendo. Evidencia de la concentración de esfuerzos de Verboom en la tarea, es el que en abril de 1715 escribía al ministro del Despacho de la Guerra, Miguel Fernández Durán, disculpándose por no poder atender a la constitución de la Academia para la formación de los ingenieros por estar muy ocupado en el proyecto de la ciudadela de Barcelona. Fue también él quien en 1715 diseñó la medalla conmemorativa de la ceremonia de colocación de la primera piedra de la ciudadela y se ocupó personalmente del desarrollo de las obras, lo que le llevó a solicitar el 1 de enero de 1718 el nombramiento de gobernador de la fortaleza, lo que le fue concedido el día 13 de mayo del mismo año». [7]

2La mayoría de sus habitantes no serían realojados hasta el año 1753, en el recién construido barrio de la Barceloneta.

3Ya en el año 1841 la nombrada Junta de Vigilancia de Barcelona inició el derribo de la muralla aunque, cuando fue suprimida el mismo año, el regente Espartero la hizo restaurar. [6]

4Juan Viard de Santilly (ó Santilli). Nació en Mâcon (Borgoña, Francia) el 8 de noviembre de 1754. Cadete de las Reales Guardias Valonas, participó en la Guerra contra la Convención Nacional francesa y en la campaña del Ejército español en el frente de Aragón (1793-1795). Fue coronel de infantería (25-12-1793). Fue herido en Lescun (4-9-1794). Fue capitán interino, segundo comandante de las tropas ligeras de Navarra (11-9-1794), capitán de fusileros del regimiento de las Reales Guardias valonas (3-8-1795), brigadier de infantería (4-9-1795) y gobernador de la Ciudadela de Barcelona (24-4-1798). Fue suspendido del cargo por las autoridades napoleónicas de empleo (29-2-1808) y desterrado a Francia (22-7-1810). Fue el último gobernador militar de la Ciudadela.

5Citando a Francisco X. de Cabanes, en junio de 1808, cifra las siguientes fuerzas regulares en Barcelona: Guardias Españolas (1.200) y Valonas (900), de otros cuerpos (600), Reg. de Borbón de caballería (100), 1er reg. de artillería (600) y de Marina, 1 bergantín y 6 faluchos. O sea 3.580 hombres y 120 caballos


Fuentes:

1 – “Poliorcètica Defensiva: La Ciutadella De Barcelona, Contextualització I Característiques Bàsiques” –  Miquel Gea y Laia Santinach, QUARHIS, Època Ii, Núm. 6 (2010), pp. 178-195

2 – “Gaudí en el Parque De La Ciudadela” – Laura Muñoz Hornillos,  Proyecto Final de Carrera. Expresión Gráfica Arquitectónica II – Arquitectura Técnica 2006-2007

3 – “Un parque para Barcelona. La evolución histórico-formal del Parque de la Ciudadela” – Ester Benatar Zamora. Aula 7, 2020

4 – https://ca.wikipedia.org/wiki/Fortalesa_de_la_Ciutadella

5 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

6 – https://www.llibertat.cat/2007/03/1841-primer-intent-d-enderrocament-de-la-ciutadella-de-barcelona-889

7 – https://dbe.rah.es/biografias/15570/jorge-prospero-verboom

8 – «Els governadors de la Ciutadella de Barcelona durant el segle XVIII» – Rafael Cerro Nargánez, Revista de Dret Històric Català [Societat Catalana d’Estudis Jurídics], vol. 18 (2019), p. 145-177 ISSN (ed. impresa): 1578-5300 / ISSN (ed. digital): 2014-0010

9 – «Barcelona cautiva 1808-1814» – Raymundo Ferrer, 1815 – Ed. Antonio Moliner Prada

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

b – https://ajuntament.barcelona.cat/arxiumunicipal/arxiufotografic/sites/default/files/styles/_header__

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c – By José Luis Filpo Cabana – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=70040844

d – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/image-file/byte?f=/opt/baratz/mediasearch/cache/extralarge/1/000004a3/1187085/1198566111111.jpg

e – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-fotomecanica/tc/2019/10/31/16/181740367_tcimg_C26123EA.webp

f – https://catalegarxiumunicipal.bcn.cat/ms-opac/doc?q=ciudadela+de+barcelona&start=57&rows=1&sort=msstored_typology%20asc&fq=norm&fv=*&fo=and&fq=media&fv=true&fo=and

g y h – Ministerio de Cultura y Archivos Estatales de España.

Menorca en la Guerra de Independencia

Tiempo de lectura: 20 minutos.

Las noticias de los sucesos del 2 de mayo en Madrid llegaron a la isla de Menorca1 entre los días 13 y 15 de mayo, fruto de las distancias y la lentitud de las comunicaciones en aquella época, aunque ya para entonces la calma había vuelto a la capital. El gobernador de la isla quiso jurar lealtad a José Bonaparte hasta finales del mismo mes, cuando por diversos conductos llegaron noticias de la adhesión de muchas ciudades en la península a la causa de Fernando VII. Otros personajes, como el coronel del regimiento de Soria acuartelado en la isla, también quisieron reconocer como rey al hermano de Napoleón, pero finalmente el 1 de junio los regimientos estacionados en la isla2, los zapadores, artilleros y húsares de la guarnición reconocieron a Fernando VII como rey, en una ceremonia que se repetiría de manera más multitudinaria para el gran público el 24 de junio, con servicios religiosos y desfiles incluidos. Con posterioridad se sucedieron las detenciones de simpatizantes o sospechosos de pro-bonapartistas, algunas expulsiones como la del cónsul de Francia en la isla, y se nombró a Mariano Domingo Traggia y Uribarri, el marqués de Palacio, como nuevo gobernador de Menorca.

Iglesia del Carmen, a la derecha, en Mahón. De estilo neoclásico, fue iniciada por
los Padres Carmelitas en 1750 y su construcción duró más de 70 años.
Sargento del regimiento Borbón, una de las unidades acuarteladas en Menorca.

Otra de las disposiciones que se tomaron por parte de los mandos militares de la isla -quizá influenciadas por parte de la tropa- fue la de desplazar a la península a los regimientos que se encontraban en ella, por lo que las compañías de los Voluntarios de Aragón y 90 artilleros partieron para Tortosa, el 13 de julio; el batallón 2º de Barcelona se hizo a la vela el 18 de julio hacia San Feliu de Guíxols, en socorro de la ciudad de Gerona y el resto de la guarnición salió el día 20 para Tarragona, donde desembarcó el 22 de julio. En total unos 4.360 hombres y 37 piezas de artillería. [10]

Pero durante la Guerra de Independencia, al igual que en conflictos anteriores, la verdadera importancia de la isla de Menorca radicaría en su situación estratégica en el Mediterráneo y el poder contar con la presencia en sus puertos de los barcos de la Real marina británica como aliada.

La flota británica ya contaba con una destacada presencia en el Mediterráneo, y desde la alianza de España con Francia los puertos españoles estaban siendo bloqueados sistemáticamente por los barcos británicos (principalmente los puertos de Cádiz y Cartagena), cuando no, siendo el objetivo de proyectadas incursiones militares. A mediados de abril de 1808, con el cambio de la política inglesa para controlar los enclaves en Sudamérica y librarlos de la influencia francesa, se ordenó al general Brent Spencer atacar la escuadra española que tenía base en Mahón, pero para el tiempo en que se pudo concretar la operación, la situación en España había cambiado radicalmente y Spencer, hábilmente, la ignoró.

Vista del puerto de Mahón desde el casco antiguo de la ciudad.

En junio de 1808, a raíz de la insurrección española contra Napoleón, el almirante Collingwood ordenó el cese de las hostilidades contra España y abrió vías de comunicación con la Junta de Sevilla y con el capitán general de Mallorca, Juan Miguel de Vives. Este había pedido un oficial de enlace, y el vicealmirante Edward Thornbough le envió el capitán Thomas Staines, que ya había participado en la conquista de Menorca por los británicos en 1798. Después de un tiempo de negociaciones, Vives abrió Mahón a la flota británica, donde también se establecería una parte de la escuadra española. Los británicos tomaron las Baleares bajo su protección. [2]

Las ventajas eran incuestionables para españoles y británicos:

– La isla quedaba protegida por la flota británica con lo que una invasión francesa quedaba prácticamente descartada.

– Su situación geográfica garantizaba una estrecha vigilancia de las costas españolas y francesas, e incluso de las islas italianas.

– La flota británica pudo tener su base principal en el denominado Port Mahon y no dividirse en dos escuadrones entre Sicilia y el estrecho como había hecho hasta entonces. [2]

– El aprovisionamiento por mar de las tropas imperiales en Cataluña prácticamente había cesado a partir de 1810, entre otros por la acción de la flota británica con base en Mahón, aunque se seguirían las acciones aisladas de barcos corsarios franceses, principalmente con base en Marsella, para atacar el comercio costero en las costas catalanas.

– El puerto de Mahón podía al mismo tiempo dedicarse a las reparaciones de los buques de guerra averiados, servir de escala a los mercantes de largo recorrido y de refugio a la flota británica durante los meses de tormentas en invierno. [2]

El puerto de Mahón, recogido en el Atlas Marítimo de España, de Vicente Tofiño de 1789 (b)

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LOS INTENTOS FRANCESES POR AVITUALLAR LAS TROPAS IMPERIALES EN ESPAÑA POR MAR 1808-1810

A pesar de ser países fronterizos, los Pirineos y las acciones de las guerrillas presentaban un serio obstáculo para los trenes de suministros de las tropas imperiales en suelo español.

Tan pronto como Barcelona estuvo en poder de las tropas francesas e italianas, Napoleón planeó utilizar este puerto para recibir cargamentos de vituallas desde el puerto de Marsella. Durante un tiempo, Napoleón incluso contempló enviar provisiones a Junot en Portugal utilizando barcos más pequeños, que pudieran navegar de cabotaje por las aguas costeras poco profundas y, por lo tanto, evadir la persecución de los navíos británicos.

La situación de Menorca y sus puertos, permitía que en un día, con vientos moderados, se pudiera llegar a las costas españolas, francesas o a las islas italianas.

Tras la organización de algunos convoyes desde Marsella y Tolón entre 1808 y 1809, los esfuerzos de Napoleón y sus fuerzas navales para reabastecer a su ejército en España por mar habían tenido un variado y pérdidas significativas.

Mientras Napoleón pensaba en intentar otro envío a finales de 1810, advirtió a Decrès que «sobre todo, no quiero arriesgar ninguno de mis barcos de línea, quiero usar solo fragatas«. Incluso consideró el hecho de que pudiera pasar o no una cantidad suficiente de suministros, incluso si solo un tercio de los barcos llegaba a su destino. Finalmente, Napoleón abandonó todos los planes para enviar suministros a España, prefiriendo intentar que la campaña siguiera su curso y al mismo tiempo fuera rentable, pero esta vez sostenida por las contribuciones forzosas exigidas al pueblo español. [3]

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Pero las incontestables ventajas también dejaban entrever algunas situaciones embarazosas, cuando no de cierto riesgo. Como hemos comentado anteriormente la gran parte de la guarnición militar de las islas acudió principalmente a Cataluña para apoyar la resistencia contra las tropas francesas, dejando su protección al cuidado de algunos centenares de voluntarios y la presencia de la propia flota inglesa. El peligro de que los franceses lo aprovecharan para dar un golpe de mano se antojaba real para los británicos, sobre todo si tenemos en cuenta que en Cabrera, Menorca y Mallorca se amontonaban miles de prisioneros franceses con sus oficiales. Algunos mandos británicos (Hallowell y Codrington) insinuaron la posibilidad de que los prisioneros fueran enviados a Malta o a Sicilia. Desde finales de 1811, las islas se convirtieron en centro de reclutamiento y adiestramiento de tropas a cargo del general Samuel Ford Whittingham, y la seguridad mejoró. [2]

El puerto de Ciutadella, al oeste de la isla, fue el puerto principal de Menorca hasta el s. XVIII.

La isla también gozaba de una red de torres de vigilancia y defensa (Martello) diseminadas por el perímetro de la isla, que habían sido construidas a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

La torre Martello (1799) de Cala Mesquida.

Otro punto a tener en cuenta eran las relaciones entre los mandos navales británicos y españoles. Las relaciones no dejaban de tener cierta tirantez, por cuanto era complicado obviar de la noche al día hechos recientes como la derrota en Trafalgar o que la propia isla de Menorca hubiera estado en manos extranjeras por más de 70 años durante el siglo anterior. Dicha pertenencia en el pasado dejaría una gran influencia en sus gentes en forma de amistosa relación con los marinos y militares británicos durante aquellos años, así como una fuerte impronta en su vocabulario3, pero no conseguiría tampoco que los años de ocupación hubieran fructificado en una simbiosis perenne4.

Con el transcurso de los meses, la isla acogió a multitud de refugiados, principalmente de Cataluña, que huían de las miserias y violencia de la guerra. Esto provocó que Mahón principalmente sufriera un rápido engrandecimiento, improvisándose la barriada sobre el terreno conocido por las Tancas del Carme. Las Tancas del Carme eran unos terrenos cercados que los Padres Carmelitas poseían sobre los peñascos que dominan el puerto de Mahón. Como suele suceder en tales ocasiones y como reflejan las crónicas de la época [1], los alquileres sufrieron un aumento vertiginoso por parte de los propietarios.

Entre los refugiados de mayor o menor prestigio social se encontraba la duquesa de Orleans, una noble emigré que huyó de la Francia Revolucionaria y que llegó con su familia a la isla el 1 de enero de 1809, huyendo desde Palamós. Posteriormente se trasladaría a la población italiana de Palermo. Otra de las personas que llegarían a la isla, según Juan Gutiérrez (ver Fuentes), fue Teresa Prats y Vilanova, que llevaba consigo a su hijo, un niño de pecho llamado Juan Prim y Prats, futuro general, Marqués de los Castillejos y presidente del gobierno5. [1]

Como hecho anecdótico el comentar la renuencia que tenían los isleños a las levas para el ejército (no así para la marina) y el esfuerzo de guerra, amparándose en antiguos privilegios6, por lo que el 1 de marzo de 1810 hubo algunos conatos de sublevación, que se produjeron con mayor virulencia en las poblaciones de Mahón y Alayor, al ordenarse nuevamente una leva. Los procesos judiciales que se incoaron por parte de las autoridades duraron hasta 1815 cuando se resolvió la imposición de sendas multas a los pueblos de Mahón y Alayor por valor de 50.000 duros, los cuales se rebajaron finalmente a 26.000, y que los vecinos acabarían de pagar mediante contribuciones hasta después de la muerte de Fernando VII.

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1Menorca había sido conquistada por segunda vez por los británicos a finales del siglo XVIII, concretamente en una expedición comandada por el general Stuart en noviembre de 1798. Los británicos ocuparían la isla durante cuatro años, hasta 1802, cuando fue devuelta a España por el tratado de Amiens. Como señala Irénée Lameire (ver Fuentes), «Lo que es más singular es que la isla de Menorca no se nombra individualmente entre las conquistas hechas en España y restituidas. Estas restituciones se hacen in globo. Solo La Trinidad le queda a Gran Bretaña, es en virtud de un argumento a contrario que Menorca vuelve bajo el dominio español. Es bastante extraño que un desplazamiento tan intenso de la soberanía, que logró modificar por completo la constitución de la isla, no dejó rastro en el tratado, ni siquiera para especificar la restitución. El art. 11 del Tratado de Amiens alude a las evacuaciones de islas mediterráneas, que no se nombran, pero el contexto muestra que se trata de las islas italianas.»

2La guarnición de Menorca constaba de los regimientos infantería de Soria y Granada, un batallón del Borbón, el de tropa ligera 2º de Barcelona, 3 compañías de voluntarios de Aragón, 10 oficiales del Real Cuerpo de Artillería y 190 artilleros, 6 oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros, 90 zapadores y un destacamento de Húsares Españoles, compuesto de 8 oficiales y 70 soldados. [10]

3Muchas palabras del menorquín derivan de la lengua inglesa: botella: bòtil (bottle), diablo: dèvils (devil), mochila: hevresac (haversack), Juan: Jan (John), hombre: men (man), ron: rum (rum), beber: trinc (drink) y un largo etcétera. David Whamond (ver Fuentes) identifica cerca de unas 120 palabras de procedencia inglesa.  

4Como señala Rory Muir (ver Fuentes), ante el argumento de que Inglaterra no previó diversificar los cultivos de la isla, ni aumentar sus relaciones comerciales o mejorar la calidad de su flota interna, hay que comprender que las colonias inglesas no tenían otro cometido en el siglo XVIII que el de ser todo lo beneficiosas que pudieran para la metrópoli con la mínima inversión posible (básicamente militar en el caso de Menorca) y tampoco la isla tenía las ventajas materiales que ofrecían las colonias de Norte América, las Indias Orientales o incluso los gélidos territorios del Canadá.

5Caso de ser cierta la anécdota, tuvo que ser a finales de 1814 o principios de 1815, ya que Juan Prim nació el 6 de diciembre de 1814 en Reus.

6El antiguo reino de Mallorca tuvo un sistema jurídico propio desde los tiempos de la conquista por Jaime I. Los estamentos eran representados por seis jurados (“Jurats”), que entre otras cuestiones velaban por la defensa del orden institucional, convocaban los Consejos Insulares y tenían la clave de la defensa armada, auxiliando al Gobernador o Virrey de turno. Los Decretos de Nueva Planta de 1715, introdujeron reformas en materia de derecho público, aunque “… Mallorca pudo conservar su derecho civil, penal, procesal y mercantil” [7]. La recién formada Junta Suprema de Mallorca formada el 30 de mayo de 1808, fue sustituida por la Junta Superior de Observancia y Defensa del Reino de Mallorca como órgano de gobierno en las islas.


Fuentes:

1 – “Significación de Menorca en la Guerra de la Independencia” – Juan Gutiérrez, Pbro, Revista de Menorca, 1943

2 – “La política mediterránea de Gran Bretaña durante la Guerra Peninsular” – Maties Ramisa, Universitat de Vic, Rúbrica Contemporánea, vol. IX , n. 17, 2020 – http://revistes.uab.cat/rubrica

3  – “The Peninsular War: Napoleon’s Maritime War” –  Kenneth G. Johnson,  Air Command and Staff College, 2012

4 – “The British government and the Peninsular War, 1808 to june 1811” – Roderick J.B. Muir, Tesis doctoral, Departamento de Historia, Universidad de Adelaida, 1988

5 – “Britain and Menorca in the eighteenth century” – David Whamond Donaldson MA ©1994, PhD thesis, The Open University, August 1994

6  – https://www.barcelonaenhorasdeoficina.com/historia-de-una-duquesa-que-dio-nombre/

7 – “El derecho del antiguo reino de Mallorca ante la codificación liberal” – Antonio Planas Rosselló . AHDE, tomo LXXXII, 2012

8 – “Mallorca 1715. Del desguace de las instituciones a la agonía de la inquisición” – Román Piña Homs, Universitat de les Illes Balears, MRAMEGH, 26 (2016), 91-106

9 – «Théorie et pratique de la conquête dans l’ancien droit: étude de droit international ancien. Les occupations militaires de l’ile de Minorque» – Irénée Lameire, Arthur Rousseau Ed., Paris, 1908

10 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado” – Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta y librería politécnica de Tomás Gorchs, 1861

11 – «Introducción a la Geografía Física de Menorca» – V. M. Rosselló, J. J. Fornós y L. Gómez-Pujol (editores) © 2003 AGE – Universitat de València – Universitat de les Illes Balears – Societat d’Història Natural de les Balears

Imágenes:

a – HMS Caledonia in Port Mahon, por Anton Schranz. (https://www.rountreetryon.com/artists/332-anton-schranz/works/10763-anton-schranz-hms-caledonia-in-port-mahon/)

b – Atlas Marítimo de España [Material cartográfico] / [Vicente Tofiño de San Miguel] ; Inventado y dibuxado por D. Rafael Mengs, Capitán en el Real Cuerpo de Ingenieros ; Grabado por D. Manuel Salvador Carmona, Grabador de Camara de S.M. y del Rey de Francia, y Director en la Real Academia de S. Ferndo.  (Fuente: Biblioteca Nacional de España, GMG/122/12).

c – https://i.pinimg.com/564x/80/a4/dc/80a4dca456735cdb6430cbf697b89cc3.jpg

1808 y la Guerra de la Independencia – Documentos RNE

Tiempo de lectura: 60 minutos

Televisión Española (TVE) ofrece en su página web una extensa serie de podcast descargables de muy variadas temáticas relacionadas con la Historia. Bajo la denominación de Documentos RNE (http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/), el 5 de mayo de 2008 ofreció uno de estos podcasts bajo el título de «1808 y la Guerra de la Independencia», nos traza la génesis y el desarrollo de este conflicto que marcó nuestra Historia moderna hasta prácticamente la actualidad, con comentarios de historiadores y especialistas como Miguel Artola, Miguel Alonso y Juan Velarde entre otros.

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(Narrador): Los acontecimientos políticos y militares que tienen lugar en España a partir de 1808 abrirán una nueva etapa en su historia. Europa está en guerra. Napoleón Bonaparte emperador de Francia, trata de imponer un nuevo orden en Europa. El bloqueo continental contra Inglaterra cuando un están abiertas las heridas tras el fracaso hispano-francés en Trafalgar es una de las prioridades del emperador. Portugal, aliado de Inglaterra, por cuyos puertos los ingleses tienen posibilidad de evitar el bloqueo es el objetivo inmediato de Bonaparte. La alianza con España se hace indispensable pero los objetivos finales del emperador están aún por ver.

(Emilio de Diego): «Después de noviembre de 1806 Napoleón, como testimonia Metternich en sus memorias, por entonces embajador del imperio austríaco en París había decidido desalojar de la corona de España a los Borbones. En ese momento, recordemos, que se produjo un intento de acercamiento de Godoy a Inglaterra tanteando un posible equilibrio ante la asfixiante presión francesa. El momento no pudo ser más desafortunado porque coincidió con el apogeo de Napoleón. Desde ese instante, Napoleón tiene decidido instalar en la corte española un monarca Bonaparte. Ahora bien, eso no significa que Napoleón pensara que iba a haber guerra. Él estaba convencido de que su proyecto político, las simpatías que generaba en un sector de la élite intelectual española, la connivencia con algún sector de la Iglesia, los propios contactos y maniobras dentro de la corte, la desarticulación del ejército español, el que se encontraran sus mejores unidades ya integradas en el ejército imperial combatiendo en Europa a las órdenes de los proyectos franceses, todo ello llevaría, a lo sumo, a que pudiera producirse algún tipo de insurrección, popular, bueno, parecido a lo que fue el 2 de mayo pero que una vez yugulado esto se habría terminado y España no estaría en condiciones de resistir y ese va a ser el enorme error de Napoleón.«

(Narrador): Desde julio de 1807 y tras haber vencido a los ejércitos austriacos y rusos y prusianos ni el emperador de Viena ni el rey de Prusia ni el zar de Rusia están en guerra con Francia. Napoleón tiene sus hermanos en distintos tronos europeos: José en Nápoles, Luis en Holanda y Jerónimo en Westfalia. Inglaterra y Portugal forman un bloque aparte frente al poder del emperador. España no puede quedarse al margen.

(Emilio de Diego): «La invasión solapada que se produce desde octubre de 1807 y en especial ya desde los primeros compases de 1808, se hace al amparo del tratado de Fontainebleau que se había firmado en octubre del año siete. No es seguramente un engaño en la medida en que la corte española puede mostrar desde un principio algún recelo; otra cosa es de cara a la opinión pública como debe de manifestarse por qué en síntesis lo que sucede a partir de la primavera de 1808 no es más que el punto de llegada de una situación que se viene tratando de evitar desde mil 1795. España se halla inmersa en un conflicto de dos grandes potencias que afecta a su doble dimensión como monarquía: a la parte europea con Francia y a la parte americana con Inglaterra. Eso le lleva a una neutralidad imposible y a pesar de todos los esfuerzos y de haberse unido al carro francés, va a acabar siendo víctima de esas circunstancias. No es tanto ni la connivencia de los gobernantes ni su mala gestión que también habría bastante, ni siquiera la tremenda crisis dentro del seno de la familia reinante en el que Fernando VII o en la que Fernando VII acaba defenestrando a su padre y poniendo en manos de Napoleón los destinos de la corona española, sino también el papel que España ya como potencia importante, pero de segundo orden tiene que jugar en un conflicto al que no puede sustraerse.«

(Narrador): España se halla inmersa en una crisis dinástica que desembocará en los sucesos de El Escorial y Aranjuez. Los recelos entre el rey borbón Carlos IV, apoyado en su valido el general Godoy, y el príncipe Fernando VII, testigo de cómo más de un trono pasaba de manos de reyes a generales, crearon una situación de intrigas y conspiraciones que debilitó el poder en España.

(Miguel Artola): «El problema es un conflicto dinástico. Un conflicto dinástico que va a enfrentar al príncipe de Asturias con el rey y que va a crear, va a conducir a un conflicto político que va a llegar hasta a Francia con el emperador. El problema, el origen de ese conflicto se produce o tiene lugar como consecuencia de la situación, de las diferencias, del odio que existe entre Godoy y el príncipe de Asturias. Es decir, los dos están en una situación de temor y miedo, porque puede pasar cualquier cosa, es decir eliminar una persona… esto… No hay ningún dato que pueda justificar esto qué estoy diciendo, pero el temor a ser eliminado, eso es libre, eso es una cosa que puede pasar por la mente de cualquiera.«

La firma del Tratado de Fontainebleau (27/10/1807) en un grabado de 1851. (a)

(Narrador): La firma del tratado de Fontainebleau con los franceses nos posiciona definitivamente y marca el rumbo de los acontecimientos futuros en Europa. Mientras tanto, los acontecimientos políticos en España no dejan de agravarse.

(Emilio de Diego): «En Fontainebleau se pactó todo el reparto de Portugal tras una invasión hispano-francesa. El cuerpo de ejército que mandaba el mariscal Junot debería de ser auxiliado como así fue además por tres contingentes españoles, uno por el norte, otro por el centro y otro por el sur, de manera que Lisboa cae en manos francesas el 30 de noviembre de 1807. Oporto y la zona norte de Portugal ha caído en manos de tropas españolas y lo mismo ocurre con otras zonas del país vecino. Ahora bien el objetivo además de repartirse Portugal era o se venía justificando por la necesidad de cerrar los puertos portugueses al comercio y a la actividad en general británica: después de la declaración del bloqueo continental no tendría sentido el pretender que los géneros ingleses no llegaran a Europa sino se cerraba Lisboa y Oporto fundamentalmente y en la misma medida el otro objetivo que no se dice a propósito de Fontainebleau pero que también estaba en el mismo horizonte, Gibraltar, que seguía siendo la puerta de los británicos para Europa.«

(Miguel Artola): «El mismo día que se había firmado el tratado Fontainebleau fue detenido en El Escorial el príncipe de Asturias. Fue detenido por dos motivos, digamos, por dos motivos, que no son fáciles de valorar su peso en el suceso. Por una parte, Fernando, que está viudo desde hace unos cuantos meses, decide solicitar una princesa de la familia imperial como esposa. Y lo hace directamente, es decir no por la vía diplomática ordinaria, sin contar, sin comunicárselo al rey, lo cual es formalmente un delito tipificado, es un contacto con una potencia extranjera. Pero, por otra parte, por otra parte, en esos días, a dos o tres días de la detención se publica un manifiesto, vamos, se publica un decreto, pero que en realidad es un manifiesto, una información en la cual se hace saber a los españoles que se ha descubierto una conspiración para derrocar al rey.» 

(Narrador): 17 de marzo de 1808, Aranjuez. Las tropas francesas avanzan hacia Madrid. El traslado de la corte parece la solución para el rey Carlos IV y para su valido Godoy.

(Emilio de Diego): «El motín de Aranjuez fue el segundo tiempo de un golpe de estado cuyo primer episodio se había abortado en El Escorial en octubre de 1807. Entonces fracasa porque se descubre la conspiración. El príncipe de Asturias, Fernando, es detenido, incluso parece que está en peligro de que se le abra un proceso por alta traición. Pero todo queda en nada cuando se descubren otros papeles que se le han encontrado unas relaciones con Nápoles. Esto atemoriza a la corte española y el príncipe va a salvarse sin el menor contratiempo. Claro, al no indagar, al no desarticular la trama por completo esta tiene un segundo tiempo, esta vez en Aranjuez entre el 17 y el 19 de marzo de 1808, con el triunfo de los partidarios del príncipe de Asturias que obligan a Carlos IV a cederle la corona al nuevo monarca, Fernando VII. Este es el verdadero y el primero de los hechos revolucionarios en la historia política de ese momento.«

(Miguel Artola): «Godoy considera a los franceses como hostiles, entonces toma los mismos pasos que tomó la familia de los Braganza de Portugal para irse, se aleja de la corte porque las tropas francesas están avanzando hacia la corte. Y en ese momento, que quiere llevarse a la corte a Andalucía y tal vez a América se produce el motín de Aranjuez. El Motín de Aranjuez es una conspiración organizada por el séquito, por el cuarto del príncipe y con la utilización de la Guardia Real. Aranjuez es un sitio real, donde lo que hay es criados y por otra parte la Guardia Real. Cuando Godoy cae en manos de los amotinados, en ese momento los reyes están en el trono pero hay una situación de inseguridad tremenda, en ese momento da la impresión de que Godoy queda en manos de los amotinados y que el rey no se encuentra en condiciones de dar órdenes para restablecer la tranquilidad en Aranjuez. El rey no las da y el príncipe de Asturias no es nadie para hacer eso.«

(Narrador): Tras la renuncia de Carlos IV el nuevo rey Fernando VII confirma los órganos fundamentales del poder y refuerza el Consejo de Castilla y el duque del Infantado, pero la situación estaba lejos de estar resuelta.

(Miguel Artola): «La renuncia de Carlos IV va al Consejo de Castilla y se va a publicar. Se va a publicar, el rey ha abdicado, Fernando VII ha tomado el poder, etc. El consejo de Castilla dice, ordena a todas las autoridades que cumplan las órdenes. Fernando VII adopta clarísimamente una postura pro francesa, es decir, manifiesta claramente a los franceses su decisión de apoyar, acercarse, colaborar… El problema que, el mismo día en que Fernando VII ya es rey, ya es séptimo, entra por otro lado Murat en Madrid. Murat que viene con todas las divisiones que estaban ocupando no ya el camino de Madrid sino que estaban entrando hacia el interior. Un ejército francés que acampa en las afueras de Madrid.«

¡Nunca habéis librado una campaña tan fácil, soldados! ¡El vulgo os recibirá con flores y besos en las calles de Madrid! ¡El español está ansioso por romper sus cadenas y convertirse en un hombre libre!

(Narrador): La España de 1808 es un país económicamente medio. Ha perdido prácticamente su comercio con las Indias, su poderío marítimo y está en claro retroceso frente a imperios emergentes.

(Juan Velarde): «La economía española entonces, es una economía que, de pronto, observaba que el enemigo que había tenido a lo largo del siglo XVIII, que era Gran Bretaña, estaba acertando con la revolución industrial. Estaba el ámbito español, culto, interesado, estaba verdaderamente sobrecogido, porque era Inglaterra la que estaba acertando. Hay que ver las cosas, Jovellanos cuando habla de cuestiones relacionadas con esa novedad que era la revolución industrial o cuando se observa y el cambio de instituciones que se están produciendo como consecuencia de esto, etc., porque no se atina aquí a entrar en la revolución industrial. Inglaterra sí ha entrado, y el resto del continente no ha entrado, pero España pues menos todavía.  Por otro lado, había para España siempre un recurso, que es el que pierde a Napoleón que era la plata americana. La llegada de plata americana que era muy fuerte, la que venía de México y la que venía de Perú, bueno, ahora es Bolivia, Alto Perú, pero era el virreinato del Perú. Esas dos llegadas de plata, esas flotas de plata y eso de pronto se corta, porque Inglaterra en esa especie de batalla mundial, de guerra mundial continua que Francia y España tenían en todos los mares y todos los terrenos con Gran Bretaña y que había llevado a la independencia de Estados Unidos, porque fue una de las piezas para machacar a Inglaterra, pues quitarle del ámbito norteamericano, etcétera, bueno pues de pronto la batalla del cabo San Vicente y se cortan las comunicaciones normales con América y la llegada de la plata. Y todo esto crea una situación en la conjunción de todo esto hay una situación de crisis previa a la Guerra de la Independencia evidentemente muy clara.»

«La batalla del Cabo San Vicente» (1881), por Richard Brydges Beechey (b)

(Presentador): Políticamente, las cosas se van complicando en España. Murat consigue que le devuelvan a Godoy y le manda a Bayona a presentarse ante el emperador. Progresivamente irán saliendo los distintos miembros de la familia real.

(Miguel Artola): «Murat consigue, empujando, primero detrás de Godoy manda a Fernando VII, después manda a los reyes padres y él se queda aquí gobernando el país porque controla a la junta de gobierno que había dejado Fernando VII la controla, después le nombrará Carlos IV desde Bayona le nombrará lugarteniente suyo del reino, habrá una restauración y mientras tanto se producen las abdicaciones, el juego de las abdicaciones que se producen en Bayona. Fernando no se niega a abdicar, a renunciar en Napoleón, pero abdica en su padre, su padre abdica en Napoleón, Napoleón abdica en José.» 

(Narrador): Las columnas francesas acompañadas por divisiones españolas van camino de Portugal. El tratado de Fontainebleau se está llevando a cabo y así trata de hacérsele ver a los españoles, pero una serie de acontecimientos hacen que el pueblo de Madrid no tenga las cosas tan claras.

(Miguel Alonso): «Lo que percibe la ciudad de Madrid es que esas tropas del cuñado de Napoleón, que es Murat, ya están en la capital de España y no entienden por qué. Qué tiene que ver el ocupar varios acuartelamientos y las calles de Madrid con una tropa francesa cuando lo que había era un acuerdo político de que unas divisiones españolas acompañaran a los franceses para invadir Portugal. Esto es lo que verdaderamente hay que reflejar como previo al 2 de mayo. Lo que ocurre también inmediatamente antes es que toda la familia real española, tanto Carlos IV como Fernando VII, incluso sus hijos más pequeños se van desplazando desde Madrid y dejan desasistida a la ciudad. Entonces en aquel momento el descontento es impresionante. Pero no se sabe todavía en Madrid y tardará en saberse, cuál es la intención de Napoleón, es decir todavía el 2 de mayo no ha abdicado Carlos IV, ni ha abdicado Fernando VII, ni Napoleón ha dicho que el rey de España va a ser su hermano José.»

(Miguel Artola): «Ha pasado como aliado hacia Portugal, pero nada más, ha dejado ocupadas todas las plazas intermedias, es decir, es un ejército aliado en tránsito, pero a partir de cierto momento a empezado a ocupar, ha ocupado Barcelona y ha ocupado Pamplona, y desde este momento está tomando posiciones posiblemente con la idea de quedarse todo el territorio al norte del Ebro. Pero cuando se encuentra con las noticias de Aranjuez entonces ya decide: “yo no puedo reconocer a uno, no puedo obligar al otro a que tal, no puedo dejar que los ingleses ocupen el país y por lo tanto no me queda más remedio que…”

(Narrador): Madrid, 2 de mayo de 1808.

(Emilio de Diego): «El 2 de mayo en Madrid significa ni más ni menos que el paso de la confrontación entre el ciudadano agredido y la vindicación política, porque en Madrid se va hablar de “Mueran los franceses”, como en otros episodios anteriores, pero se va hablar también de “Viva España, viva la independencia, viva la libertad”, es otra categoría política, ese es el gran salto cualitativo del 2 de mayo. Después del 2 de mayo ya no hay vuelta atrás. Aparte por la misma dimensión cuantitativa: el centrar el debate, si fue un hecho espontáneo, no pudo ser un hecho espontáneo absolutamente en el sentido que de que cientos o algunos miles de personas no se acaban movilizando a un día y a una hora. Que el día anterior y los anteriores ha habido ya tensión, que se ha reunido en Madrid una gente que viene de algunos pueblos próximos, de los Reales Sitios, que son servidores de casas nobles vinculadas al entorno fernandino, etc., etc., etc., y que existen tramas previas de carácter civil y militar que van a confluir en el 2 de mayo, esto es evidente.

El que se produzca en tan distintos puntos de la ciudad, se concentre un número de gente relativamente importante en Palacio, pero también en la Puerta de Toledo, también en otros lugares mucho más alejados, se dirijan al Parque de Monteleón, el propio comportamiento de Velarde, que va pidiendo armas y que se cumpla la palabra dada de la sublevación a sus superiores. Nadie le arresta, no se atreven a dar el paso, pero le acaban cediendo unos soldados del cuartel de Voluntarios del Estado, etc., etc. Bueno, todo esto indica que hay una conversación, o algo más que conversación anterior, que hay unas maniobras interiores, probablemente el buen sentido, la indecisión, lo que se quiera de las autoridades de más rango, con el capitán general Negrete a la cabeza: “Bueno, donde vamos con una guarnición muy inferior a las tropas francesas en todos los órdenes, qué vamos… ¿a un auténtico baño de sangre?… Pues se acabó. Esto hay que frenarlo como sea”. Pero el hecho de que se frene o sea la gente la que vaya tomando esa iniciativa no es ajeno a la trama anterior.»

Grabado describiendo alguno de los hechos del 2 de mayo en la Puerta del Sol.

(Narrador): En la ciudad de Madrid se ha producido un levantamiento popular que no era previsible en los planes del emperador Bonaparte, menos aún que este se extendiese y que fuera el germen de una guerra con España.

(Miguel Artola): «Esperaba que hicieran algunos alborotos, pero él dice “bueno, no pasará nada, pero si pasase algo bastará que mande unas columnas que castiguen y se restablezca la paz”. Él no se plantea en absoluto la posibilidad de una guerra, porque la desproporción entre sus medios y los medios del ejército español no solamente la numérica, la diferencia en la efectividad en combate, la calidad de sus mandos, de sus mandos militares frente a los españoles, en fin, el francés era un ejército imbatible.»

(Narrador): El pueblo se ha levantado contra un ejército invasor muy numeroso. Las posibilidades de éxito de la revuelta son escasas algo que conocen los propios militares españoles. Serán pocos los que se sumen a la iniciativa con el tiempo serán elevados a la categoría de héroes.

(Miguel Alonso): «Ese descontento adquiere un grado enorme, pero lo adquiere en la gente sencilla, en la población civil de la capital de España ni siquiera en las demás ciudades españolas que no tienen esa presencia un poco opresiva de las columnas francesas. Entonces, claro, el verdadero problema está en que los mandos millares de cierta graduación, los mandos de los Guardia Reales, los mandos de los regimientos de infantería, de caballería, o de artillería, lo que son incluso las fuerzas vivas de la población civil, es decir voy a poner un ejemplo extremo, los párrocos y los obispos que puedan estar viviendo en Madrid lo están pasando muy mal pero no hacen absolutamente nada. Y entonces la irritación del pueblo va a más y como no tienen armas piden armas y en una unidad de Madrid que es el cuartel de Monteleón, allí dos capitanes de artillería, Daoíz y Velarde se ofrecen a armar al pueblo y a realizar en las calles de Madrid una importante protesta. Ese es el 2 de mayo: hay un teniente de infantería, nada más, el teniente Ruiz, Jacinto Ruiz, y lo que va a ocurrir es muy triste desde el punto de vista de la efectividad inmediata, la efectividad inmediata es que Murat tiene suficientes efectivos franceses por las unidades procedentes de Egipto que son los mamelucos para aplastar el levantamiento.

Tanto Daoíz como Velarde y en segundo plano el teniente Ruiz, son dos oficiales del cuerpo de artillería muy cultos, muy ilustrados, entonces son personas que tienen una buena formación técnica y están en un regimiento y en un cuartel en el que hay bastante armamento y munición. Por lo tanto, son personas cultas y conocidas por la ciudad de Madrid, pero desde el punto de vista de su ideología son bastante liberales, es decir son personas que están formadas para que haya un cambio político y que el cambio político sea la mayor participación de la burguesía en la toma de decisiones. Entonces, ¿esto qué es lo que hace? Que cuando ellos salen del cuartel y encabezan el movimiento de todo el que se le suma, que es pueblo, pretendidamente su muerte heroica, que es en la misma jornada, pues les va a mitificar, ¿no? entonces ellos quedan en una posición muy privilegiada para los sentimientos del pueblo español, son los únicos militares de carrera de la ciudad de Madrid que se han sumado al sentimiento del pueblo.

(Miguel Artola): «La crisis del poder central en España produce la emergencia del poder revolucionario. Poder revolucionario que es el poder de la calle, es decir, son los manifestantes que están en la calle que se presentan ante el capitán general y de las provincias y para pedirles que declaren la guerra a los franceses. Que declaren la guerra a Francia y que movilicen. Claro, estos señores no quieren ni oír hablar de semejante idea. Es decir, objetivamente eso era una locura.»

(Narrador): El levantamiento ha fracasado como tal y las represalias se materializan con los fusilamientos de la Moncloa. No ha prosperado la revuelta, pero ha prendido la llama de la sublevación contra el invasor francés.

(Miguel Alonso): «Posteriormente al 2 de mayo la reacción de Napoleón en Bayona es la que todavía va a irritar más, porque la noticia que llega a Madrid es que va a haber una nueva dinastía, es decir que los Bonaparte van a sustituir a los Borbones, y entonces se da un fenómeno que va a dar pie a la verdadera guerra de Independencia que es que a lo largo de todo el mes de mayo todas las guarniciones periféricas, todos los buques de guerra, todos los puertos de mar que tienen unidades de la armada o unidades del ejército perciben que para ellos el problema es espantoso, porque o aceptan al nuevo rey o no lo aceptan, no se pueden quedar en la zona de nadie, y qué día es en el que esto está absolutamente claro, pues el día de San Fernando, porque el rey se llama Fernando. Si el rey se llama Fernando entonces poner unas salvas de ordenanza en el toque de diana y celebrar con festejos el santo del rey era importantísimo. Donde se realiza es que allí el sentimiento popular se impone a las autoridades más o menos medrosas y logran un levantamiento armado, un alzamiento de gentes. En los lugares donde las tropas francesas están demasiado cerca porque están circulando en tránsito varias divisiones incluso por distintos itinerarios, las más importantes son las de general Junot que van hasta Lisboa y penetran en Lisboa, entonces los sitios donde la presencia francesa es notable entonces allí ese alzamiento no se hace, o fracasa inmediatamente.»

(Emilio de Diego): «En todos los lugares donde no hay guarniciones francesas que puedan impedirlo inmediatamente en los días que siguen al 2 de mayo se va conociendo lo sucedido la capital no solo por el bando del alcalde de Móstoles y su difusión que también en una parte del sur y sudeste de España tiene su influencia va llevando la noticia sino porque de Madrid escapa mucha gente que ha participado o que teme la represión. Bueno, entre ellos el propio por entonces vizconde de Matarrosa, luego conde de Toreno, que está en Madrid y marcha a Asturias, bueno, por el camino lo que se va es difundiendo lo que ha pasado en Madrid, cuando se llega a Asturias exactamente igual y de allí a otras zonas y de Madrid a Segovia fíjese usted lo que se tarda y de allí a Toledo que lleguen las noticias, pues muy poco tiempo, y esto hace que a partir del 24 de mayo prenda la insurrección que podríamos llamar casi general entre 24 de mayo y el 6 de junio, en apenas dos semanas, la inmensa mayoría de España se ha levantado, se ha pronunciado contra los franceses y es más, ha declarado la guerra a los franceses.»

(Narrador): La idea de una guerra contra el ejército francés era visto por los capitanes generales como una locura: la situación militar de España y Francia no eran comparables pues entre otras cosas el ejército español se encontraba disperso.

(Miguel Alonso): «Ese famoso tratado de Fontainebleau había comprometido a todos el ejército español y a la marina de guerra, entendamos que las marinas de guerra de España y de Francia están en decadencia, han perdido la batalla de Trafalgar, por lo tanto, hablemos solo del ejército de tierra. Entonces Napoleón de una manera muy insidiosa ha logrado del gobierno de Godoy cosas muy desfavorables para el ejército de tierra español. Ha llevado varias divisiones con el marqués de La Romana a Dinamarca, ha sacado tropas españolas que estaban en la Toscana en Italia y también las ha llevado a Dinamarca, ha introducido en Portugal dos a tres divisiones más y además tiene en guerra contra Inglaterra algunos efectivos importantes con el general Castaños en lo que llamamos el campo de Gibraltar. ¿Qué quiere esto decir? Que la capacidad de tener reunido al ejército español para oponerse al ejército francés es mínima. Una capacidad absolutamente minusvalorada porque no hay manera de ponerla en orden. Es más, si hay una fuerza que había sido bastante cuidada, sobre todo por Carlos III y luego también por Carlos IV eran las Guardias Reales, pero las Guardias Reales son las que tienen el problema más espantoso porque les han cambiado al rey, las lealtades y las fidelidades son las más difíciles de todas.»

(Narrador): El ejército francés se ha ido posicionando en España de forma estratégica, ocupando las ciudades que se encuentran en el camino de Bayona hacia Madrid para llevar a cabo la pacificación necesita tener el centro, Valencia, Andalucía principalmente Cádiz, Zaragoza y Barcelona.

(Miguel Alonso): «Ese ejército francés que está recorriendo, son varios cuerpos de ejército la península ibérica inicialmente van a Portugal. pero cuando ya han pasado por Fuenterrabía se van a por las plazas fuertes del Pirineo, van a por Jaca, van a por Pamplona, van a por Gerona, van a por Lérida, van a por Monzón, o sea van a garantizar que España nunca protestará y siempre será viable el tránsito de tropas francesas. Ahora ese ejército francés, ¿Qué es? Es un ejército muy avezado, el ejército francés desde que Napoleón es primer Cónsul es un ejército que ha utilizado lo que llamamos la nación en armas y ha retenido en filas a miles de soldados y estos miles de soldados no han dejado de operar, por tanto el ejército no es el ejército de la batalla de Valmy, del voluntariado jacobino que ha salido de las ciudades, es un ejército que lleva ocho o diez años participando en grandes batallas contra las potencias más importantes de Europa Central, por tanto el grado de instrucción y de obediencia y de disciplina del ejército francés es impresionante.

Mapa de la Península Ibérica, describiendo las principales acciones entre junio y agosto de 1808 (c)

Derrotar en campo abierto al ejército francés con lo que queda en la península ibérica del ejército español era un imposible, entonces los dos primeros años, el año ocho y el año nueve, con la excepción de la batalla de Bailén, que tiene unas circunstancias muy peculiares, el ejército regular español no logra éxitos, se reorganiza, se pone detrás de la Junta suprema y central, cuando llega Napoleón le da cara, pero es sistemáticamente derrotado. ¿La salida cuál tenía que ser? Pues la única que en esas circunstancias es viable, buscar un aliado exterior. Invertir la alianza, colocarse al lado de Portugal y exigir que Inglaterra no sólo ocupe y defienda Portugal, sino que también penetre en la península ibérica para derrotar a José Bonaparte cuando por fin llegue José Bonaparte, porque a José Bonaparte no lo vamos a tener en Madrid hasta el mes de julio.

(Narrador): La guerra está en marcha. En el mes de julio de ese año 1808 tiene lugar una batalla importante en el futuro desarrollo de los acontecimientos: Bailén. Con tres divisiones de seis u ocho mil hombres cada una el general francés Dupont sale camino de Cádiz con una difícil misión que cumplir.

(Miguel Alonso): «Lo que ocurre en Bailén es absolutamente sorprendente para todos. Cuando José Bonaparte ya ha entrado en Madrid, ya digo que es después del mes de julio o en pleno mes de julio, entonces tiene la obsesión de ser rey de España, sólo se puede ser rey de España en el palacio de Oriente de Madrid sí también se manda en Sevilla, sí también se manda en Zaragoza, sí también se manda en Valencia y si también se manda en Barcelona. Entonces lo que hace es remitir al general Dupont para una operación sentimental porque la operación de Dupont es sentimental: todos los marinos franceses que han perdido la batalla de Trafalgar y que no han sido repatriados estaban en Cádiz, en la bahía de Cádiz, en san Fernando y el puerto de Santa María. Cuando se produce un incidente muy grave en Cádiz y en Cádiz triunfan los rebeldes, los que no aceptan a José Bonaparte como rey de los españoles a todos esos soldados franceses o marinos, tropas embarcadas, marina que sucumbe en la batalla de Trafalgar los encierran en la carraca, es decir, hay una situación de ofensa desde el punto de vista de su libertad, de alguien que había figurado como aliado de España que se ha convertido en enemigo. Entonces Dupont lo que tiene que hacer con un cuerpo de tres divisiones es salir por el camino de Andalucía y llegar hasta Cádiz, liberar a los presos franceses y explicarles a los españoles que hay un nuevo rey.»

(Narrador): Los mandos militares franceses han quedado en libertad. El propio Dupont viaja a Francia y explica Napoleón lo sucedido. Las consecuencias de la derrota francesa, recibido como un duro golpe, son inmediatas

(Miguel Artola): «Es una pérdida de prestigio. Napoleón decía: “Tengo una mancha, me la tengo que quitar”. Las manchas no se quitan, pero él organiza, él quiere una victoria absolutamente radical y entonces empieza a movilizar a la Grande Armée, se trae a un buen número de sus mariscales y organiza y prepara una gran batalla de liquidamiento.»

(Narrador): En España el triunfo sobre las tropas napoleónicas en Bailén había creado falsas expectativas de un triunfo rápido sobre el invasor.

(Miguel Alonso): «La interpretación de los españoles es espléndida: sí hemos vencido un cuerpo de ejército francés, tanto es así que José Bonaparte abandona Madrid y se va por donde ha venido, se va hasta Vitoria. Entonces cuando Napoleón le dice: “Esto no te lo perdono, tú tienes que volver a Madrid y además aquí estoy yo con tres o cuatro cuerpos de ejército más” y eso ocurre ya en el mes de octubre-noviembre de 1808. Entonces Napoleón hace las dos operaciones militares más brillantes, una de ellas es en Gamonal, en las puertas de Burgos, otra es en el puerto de Somosierra con la carga de los jinetes polacos y le devuelve en Chamartín de la Rosa que es donde se aloja Napoleón el palacio real a su hermano José. Y eso sucede el día 2 de diciembre, la entrada de Napoleón en Madrid».

(Narrador): La guerra de la independencia será un freno a las economías española y francesa frente a los avances de la revolución industrial que ya está teniendo lugar en Inglaterra. Las consecuencias de la dura contienda debilitarán los intereses de ambas potencias que van perdiendo su lugar como tales.

(Juan Velarde): «Parte de la España agraria logra vivir por encima de todo y las zonas periféricas logran tener la alianza con Inglaterra y a través del dominio del mar pueden tener contacto con el comercio internacional, cosa que Francia pues no tenía y eso hace que zonas de la periferia como puedan ser Asturias, como puede ser Galicia, como pueda ser sobre todo el caso de Cádiz, que bueno, pues, ¿hay alguna escasez?, no. No hay escasez, le llega por mar y los ingleses se las arreglan para que lleguen bien los suministros, la comida, las cosas. Progreso, no lo hay, la mayor parte de España pues es un caos, hay a veces situaciones de hambre feroces, tremendas, pero claro, el ejército de ocupación y no había ferrocarril entonces, la revolución industrial no había llegado a Francia, tampoco tenían la revolución industrial y como consecuencia de esto cómo llegaban los suministros: andando, y desde Francia, etc. Pues el ejército francés con una carga, la guerra de España, económica, verdaderamente monstruosa. Como además había una actividad guerrillera feroz encarecía mucho más los transportes, son continuamente eran por carretera y por malas carreteras porque la red radial de carreteras que había empezado Fernando VI y luego Carlos III pues casi ni se había empezado, ni había culminado, ni muchísimo menos y claro, el resultado era un esfuerzo económico, porque vivir sobre el terreno de ninguna manera: una economía hundida, que el sobre el terreno los habitantes que sabían cómo tener algo de aquello pues lograban sobrevivir. El ejército invasor en absoluto y fue una carga terrible en lo económico para Francia, una carga verdaderamente espantosa.»

(Narrador): El gobierno ingles ha anunciado en junio de 1808 su alianza con España. Por delante seis años de guerra, en los que diferentes acciones y estrategias, unido a los acontecimientos en Europa, irán debilitando el poder del ejército francés en territorio español. Tras la derrota en Vitoria, hay que volver a organizarse.

(Miguel Artola): «¿Qué es lo que ha pasado con los españoles? En este momento la guerrilla adquiere un volumen, se manifiesta en todas partes, empieza a ser un nuevo fenómeno, la guerrilla es una nueva forma de guerra, es una estrategia distinta. La guerrilla es la guerra del débil, había habido partidas aquí y allá, pero nunca un sistema tan organizado como el que se dio en España. Pero no solamente era organizado porque se formaron multitud de partidas, sino organizado por el poder. El poder político que desde septiembre era la Junta central, era una reunión de las juntas, los diputados de las juntas habían formado una Junta central. La Junta central asume políticamente la guerra de guerrillas.»

(Narrador): Uno de los tres pilares de la lucha contra el invasor junto al ejército regular español y su alianza con Inglaterra, la resistencia de los asedios, fue la guerra de guerrillas, el movimiento guerrillero que ha crecido entre 1810 y 1811 y que se constituye en ejército regular. Los eficaces guerrilleros quieren empleos militares y lo obtienen a través de los regentes del reino en las cortes de Cádiz.

(Miguel Alonso): «En el año 1808 es muy difícil encontrar guerrillas, es decir, ya hay algunas partidas que se acercan al general castaños en la batalla de Bailén, que son garrochistas, jinetes que vienen de ganaderías de reses bravas, y que son buenos jinetes, que han hecho la guerra, la campaña del Rosellón, y entonces van apareciendo en los puntos de paso obligado de las unidades francesas y en su retaguardia movimientos guerrilleros que les hacen asaltos. ¿En dónde? Esencialmente en tres tramos: en todo lo que entra desde Irún-Fuenterrabía y llega hasta Burgos en ese tramo Espoz y Mina, Mina el Mozo, en el otro tramo que va desde Burgos por Somosierra a Madrid, la Alcarria, donde está El Empecinado, yo le seguiría diciendo nombres, y luego hay otro tramo menos estudiado y que para mí es decisivo, que es el tramo que va a Despeñaperros, el que busca el camino de Andalucía.

Este fenómeno general los diputados de las cortes de Cádiz y antes de ellos la junta suprema central lo regula, es decir da unas disposiciones, y lo paga, en la medida en que pueda atenderlo, y les da un cierto apoyo. Inglaterra está detrás, claro, porque Inglaterra está muy interesada en que haya una sublevación en la península ibérica. Ahora, el guerrillero de por sí puede ser por lo menos estas tres cosas.«

(Narrador): El tiempo avanza. Napoleón tiene tres campos abiertos: en mayo de 1808 ha fracasado el ejército francés contra el ejército de Portugal e Inglaterra; en España, José Bonaparte no se ha consolidado como rey y la campaña de Rusia, tras la ruptura del pacto con el zar, que influye en el desarrollo de la guerra en nuestro país, debilita aún más su poder. Wellington aprovecha esta circunstancia para ganar una batalla claves la batalla de Los Arapiles.

(Miguel Artola): «Francia va a tener, Napoleón va a tener que aumentar sus hombres, va a tener en el momento de mayor presencia francesa llegará a tener como trescientos cincuenta mil hombres en España. Hay ahí una cifra, la cifra exacta, unos trescientos cincuenta mil hombres, sus posibilidades de acción van a disminuir como consecuencia de tener aquí, inútilmente, porque tener trescientos cincuenta mil hombres quiere decir estar sustituyendo las bajas que se están produciendo constantemente, es decir, de los soldados vencidos, asesinados, ejecutados y tal, enfermos, entonces esa es la situación de la guerra y así va estar la guerra. Hay un tercer protagonista que es Wellington.»

(Narrador): A lo largo de la guerra de la Independencia desde un punto de vista político España vive una situación política variada y compleja. José Bonaparte trata de reinar en España.

José I frente a Cádiz, cuadro titulado «Paz en la guerra», por Augusto Ferrer Dalmau. (d)

(Emilio de Diego): «José Bonaparte había sido rey de Nápoles, era un personaje, eh, bueno, yo creo que de perfiles bastante positivos para el ejercicio del destino al que al que su hermano le quería conducir o le condujo. Un hombre que tenía estudios de derecho, un hombre de cierta cultura, bueno dentro del panorama de los monarcas de entonces pues no era precisamente un zote. Todo lo que luego la propaganda española lanzó en contra suyo como enemigo al que había que denigrar, si era borracho, jugador, etc., etc., etc., pues todo eso es radicalmente falso. Él pretendió ser rey de los españoles al dictado de su hermano y eso le resultó imposible. Cuando quiso afirmarse siempre aparecía la sombra de Napoleón, eso le coartaba cualquier iniciativa de verdad personal, tuvo conciencia muy pronto de que le sería prácticamente imposible ganarse a los españoles sino contaba con más recursos y una, diríamos, capacidad de actuación que el emperador no le llegó a otorgar nunca.»

(Narrador): El rechazo por parte de la mayoría de los españoles fue radical, incluso de aquellos simpatizantes con las ideas de reforma pero que los querían desarrollar con los valores propios de la España del momento. Aun así, trató de llevar a cabo una serie de medidas.

(Juan Velarde): «Napoleón y José lo que intentaron fue racionalizar muchos aspectos de la vida económica española. Por ejemplo, poner en marcha el presupuesto, el presupuesto no, entraba dinero y salía… No, no, que el conjunto del poder legislativo apruebe periódicamente qué tipo de ingresos que tipo de gastos debe hacer el ejecutivo. Eso empieza en Bayona, luego lo coge Cádiz, etc., pero eso sí, es José Bonaparte y es en la administración francesa trató de poner orden en la economía, lo que pasa que, claro, poner orden en la economía donde, bueno, pues pagar los impuestos normalmente pues no se pagaban o con consecuencias como el banco de San Carlos. Hay dos bancos de San Carlos: el banco de San Carlos que trabaja con los franceses y que tratar de poner orden ahí y al banco de San Carlos que ha pasado a Sevilla, Cádiz y que está con los patriotas.»

(Miguel Alonso): «La derrota definitiva de Napoleón procede primero de la ambición excesiva de sus planes. Y, en esa derrota tiene mucha importancia lo que llamamos la campaña de la guerra peninsular, de la guerra de Independencia, porque se ha metido en un avispero, los libros, hay un libro que se titula así “El avispero español”. Por qué no es lo mismo derrotar al ejército español en una batalla, como ganó el combate de Gamonal o la batalla de Somosierra que estar ocupando permanentemente a un pueblo que no le quiere obedecer y ese drama es el que sufre esencialmente José Bonaparte: se queda con varios mariscales de Napoleón, por otra parte tiene al mariscal Jourdan con él siempre en Sevilla coloca al mariscal Soult, Bessières lo tiene en Valladolid, a Suchet lo sitúa y gobierna con bastante efectividad en Zaragoza, llega a conquistar Valencia o sea que la situación no es desesperada para José Bonaparte. pero nunca grata. Pero a partir de 1812, la campaña de Rusia, el apoyo de José Bonaparte que podrá recibir de su hermano se va a cero.»

(Narrador): Paralelamente a los acontecimientos bélicos en Cádiz donde se encuentran las cortes españolas se ha desarrollado una obra que culmina en un nuevo marco jurídico-político consagrado en la Constitución de 1812. En ella se recogían los principios del liberalismo. España aceptada de forma irregular por la contienda sueña con desarrollar un nuevo orden político mientras continúan las operaciones militares.

(Miguel Artola): «Durante la guerra lo que pasa es que se ha producido la revolución. Los españoles, la Junta central ha organizado un proceso de cambio político. La Junta central ha decidido convocar Cortes, pero unas Cortes especiales, no unas Cortes ordinarias, por eso las cortes se llaman generales, las llaman generales porque están todos los territorios representados, no están solamente las ciudades de voto en Cortes como era tradicional, y extraordinarias, porque son unas Cortes que van a ejercer un poder constituyente, van a hacer una constitución. Y esa constitución es la Constitución de Cádiz. Entonces en Cádiz se ha producido una revolución política. Tenemos una constitución en un país cuyas ciudades están ocupadas, pero en las que la guerra está evolucionando favorablemente.»

(Narrador): Seis años que irán conformando un mapa de nombres, fechas y lugares marcados por la resistencia, el asedio o la batalla.

(Emilio de Diego): «Fue una guerra muy cruel, porque al ser una guerra regular e irregular a la vez, este conflicto irregular protagonizado por las guerrillas, principalmente, daría origen a un tipo de crueldad no habitual en las confrontaciones de ejércitos regulares. Y por una espiral de acción-reacción, si se había matado a unos soldados franceses, digamos en condiciones no habituales, pues la respuesta venía a ser de la misma categoría, pero incluso queriendo ejemplificar con el terror lo que era el castigo. En consecuencia, como digo, fue una guerra más cruel, la más cruel de cuantas se habían conocido hasta entonces.»

(Narrador): El 20 de marzo de 1813 José Bonaparte sale de Madrid con destino marcado por Napoleón: Valladolid. Los continuos avances hispano-ingleses hacen que se retire hacia el norte. La decisiva batalla de Vitoria en la que es vencido el ejército francés, hace que José Bonaparte salga definitivamente de España. El 5 de abril de 1814 el emperador abdica en Fontainebleau y es deportado a la isla de Elba. El 7 de marzo de ese año ha sido liberado el rey Fernando VII. En Madrid le esperan los diputados de las Cortes llegados desde Cádiz. España tiene delante un nuevo reto político.

(Emilio de Diego): «La guerra de Independencia fue el choque de dos cosmovisiones: una heredera de la Ilustración, racionalista, que encarnaba el proyecto napoleónico con las desviaciones que luego había tenido esa propia herencia revolucionaria y la otra, romántica, que no renegaba de las reformas en su sector, liberal, pero que pretendía hacerlas como le digo desde la tradición española, desde la independencia, desde la libertad, y es la que al final se impuso, al menos hasta 1812.»

(Miguel Alonso): «Para la historia de España y para el futuro el generalato español de la guerra de Independencia, no termina la guerra de Independencia en una posición de prestigio. Termina siendo muy criticado. Hay algunos valiosos. El general Eguía, el general Elío, el general Gabriel Mendizábal están allí, y es muy meritorio lo que hacen, pero Fernando VII no se lo reconoce tampoco. Es decir, cuando vuelve Fernando VII, apela mucho más a los que van a defender el régimen antiguo y por lo tanto todos estos que han luchado en la Guerra de Independencia, que han sido obedientes a las Cortes de Cádiz, pues tampoco están bien colocados con respecto a Fernando VII. Y entonces es una pequeña tragedia, o sea, la tragedia es que el ejército español al final de la guerra de Independencia queda sin haber logrado lo que habitualmente se logra en cualquier guerra victoriosa: un cuadro de mandos de generales victoriosos.»

(Narrador): La guerra de la Independencia ha terminado. Las consecuencias son múltiples tanto en el plano estratégico, político-social y de progreso como para la nueva etapa de la historia de España.

(Juan Velarde): «Lo que supone la guerra de España, la guerra de Independencia es, se archiva la situación anterior y viene una situación radicalmente nueva, porque está ahí la revolución liberal, la revolución industrial, viene el romanticismo, viene simultáneamente con esto el que exista una revolución científica y tecnológica – aparte de la revolución industrial – una revolución científica, hay que actuar y reaccionar de otra manera.»

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  • Miguel Artola Gallego, historiador, académico de la Historia, especialista en los orígenes del la época contemporánea española y autor de “La España de Fernando VII: la guerra de la Independencia y los orígenes del régimen constitucional”
  • Emilio de Diego García, historiador, profesor de historia en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Juan Velarde Fuertes, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
  • Miguel Alonso Baquer, general de brigada, doctor en Historia.
  • Miguel Ferran, narrador

Fuentes:

1 – «1808 y la Guerra de la Independencia» – Documentos Radio Nacional de España, un programa de Ignacio Elguero con narración de Miguel Ferran, 05/05/2008

Imágenes:

a – https://i.pinimg.com/originals/2c/05/67/2c0567bcdbaa5cf768b8a487d0e7a863.png

b – By Richard Brydges Beechey (1808-1895) – 1. Transferred from en.wikipedia to Commons by Kurpfalzbilder.de using CommonsHelper., Original uploader was Tiago Nóbrega Vasconcelos at en.wikipedia2. Sotheby’s New York, 30 November 2006, lot 5, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6866871

c – https://www.westpoint.edu/sites/default/files/inline-images/academics/academic_departments/history/Napoleonic%20wars/Nap36.pdf

d -https://augustoferrerdalmau.com/137-atmn_large/ii-tercio-de-asturias-1690.jpg

La Guerra de la Independencia en el Clot, por Antonio Gascón Ricao

Tiempo de lectura: 25 minutos.

Algunas veces las revistas que editan algunas asociaciones, que uno ojea en los almuerzos o en la sala de espera en alguna oficina, nos traen agradables sorpresas. En nuestro caso, ya hace algunos años que nos encontramos con dos artículos de Antonio Gascón Ricao sobre la Guerra de Independencia en el barrio de El Clot, de Barcelona, y que trataban de algunas de las acciones militares trabadas entre las tropas imperiales y el ejército español – junto a somatenes y miqueletes locales – en diferentes épocas del periodo 1808-1810, teniendo como telón de fondo las masías de campo, los molinos y las huertas que procuraban una deseada fuente de subsistencia para los dos bandos.

Como nos describe Antonio Gascón : «[…] hasta la guerra de Independencia (1808-1814), momento en que se produjeron constantes combates entre franceses y españoles en la franja existente entre el Fuerte Pío y el pueblo del Clot, con suerte desigual, combates que en el plano efectivo llegaron a afectar gravemente a los molinos del Clot, la principal riqueza de la zona. Unos combates que nadie ha recogido en beneficio de la historia de Barcelona, es de suponer que al tratarse de escaramuzas protagonizadas por partidas de guerrilleros, no han tenido la resonancia que hubieran tenido de ser tropas regulares«. [1]

En nuestra entrada de hoy recopilamos los cuatro artículos publicados en su momento por Antonio Gascón y que reproducimos gracias a su amable autorización.

Iglesia de Sant Martín de Provensals (c. 1920). En los entornos de la iglesia, hoy llamada iglesia de Sant Martí Vell, se constituyó, en época feudal, una sagrera, es decir, un espacio sagrado que protegía a personas y bienes y también se edificaron algunas masías, que formaron un conjunto que durante muchos siglos fue el único punto de referencia de población de Sant Martí.

La guerra de la Independencia en el Clot

A estas alturas del siglo, y cuando ya han transcurrido cuatro años del Bicentenario del inicio de la guerra contra los franceses (1808-1814), celebración que pasó sin pena ni gloria, no vendrá mal recordar que el barrio del Clot fue campo de batalla durante aquel conflicto, y lugar principal el actual carrer del Clot, antigua carretera de Ribes y a su vez antigua vía romana. Camino secular que se iniciaba en el portal de Santa Clara, seguía por en medio de los campos hasta llegar al Clot, continuaba hacia Sant Andreu y, cuando llegaba al cerro de la Trinidad, lugar al cual también se denominaba como la «quinta forca», desde allí, pasando por la sierra de Collserola, se alargaba hacia la llanura de Vich y en línea recta hasta los Pirineos. La primera de aquellas acciones tuvo lugar el jueves 18 agosto 1808. Aquella mañana el general francés, aunque de origen italiano, Giuseppe Lechi, salió de Barcelona al frente de sus tropas marchando furioso por aquel camino, al tener la intención de vengar la ignominiosa derrota del día anterior y de paso llegar, si podía, a Badalona.

Giuseppe Lechi (b)

Y en ello estaba cuando tuvo lugar una primera escaramuza, de la que salió victorioso, al coger prisioneros a cinco paisanos y con ellos a un oficial español, pero con la excusa de que eran Migueletes, también los llamaba bandidos o cobardes, y sin formación de causa, los fusiló. Acción que provocó la rabia de otras partidas guerrilleras que merodeaban por la llanura, y que tras un intenso cruce de fuegos, lograron hacer a los franceses 80 bajas. Buena prueba del número de guerrilleros que estaban al acecho por la zona.

Lechi más irritado aún que al principio de la mañana, y tratando de calmar la rabia de su tropa tras la derrota, dio permiso a sus hombres para tomar venganza, y así la soldadesca francesa se lanzó inmisericorde a saquear a su gusto los lugares de San Adrián, San Andrés y el Clot. Al final del día aquella tropa francesa entró victoriosa en Barcelona, cargada hasta los topes del botín conformado por colchones, sábanas y ropa, tocinos, cáñamo y de hortalizas, y será de suponer que tras dejar a su paso un enorme rastro de sangre e incendios en aquellos desamparados y pacíficos pueblos del llano de Barcelona. En diciembre de aquel mismo año, un parte del ejército español explicaba, de forma muy cruda, cual era el estado de muchos de los pueblos cercanos a Barcelona. Así se sabe que:

«El hermoso caserío de Gracia, como igualmente los vecinos Pueblos de San Gervasio, San Martí, Clot y San Andrés, que tanto hermosean este llano de Barcelona, se hallan casi despoblados«.

Y el motivo estaba, entre otros, a causa de la huída de la gente ante el avance de la tropa del general Laurent de Gouvion-Saint-Cyr:

«… pues los pudientes se retiraron con sus tesoros (sic) en lo interior del Vallés, y los de mediana é infima clase, fugaron igualmente para no sucumbir al peso de la furia del Exército de Saint-Cyr, que todo lo asola.«

Por otra parte, la juventud también había abandonado aquellos lugares, al haberse alistado voluntaria en los Migueletes o en el Somatén. Otro día recordaremos la batalla del Clot en diciembre de 1808 o el robo y destrucción de los molinos del Clot en 1909, operación que quedó a cargo de los patriotas locales.

Mapa mostrando algunas de las poblaciones limítrofes con Barcelona a finales del s. XIX: 1. Horta; 2. Gracia; 3. San Andrés (de Palomar); 4. Clot; 5. San Martí. Resaltado con un círculo rojo el Fuerte Pío. La gran expansión urbanística que transformó a Barcelona le permitió absorber la mayoría de estos municipios perimetrales, entre los años finales del siglo XIX y principios del XX. (c)

La batalla del Clot en diciembre de 1808

El 3 de diciembre de 1808, la 4ª División española se desplegó con precaución hasta el pueblo de Horta, sin encontrar franceses, después bajaron a San Andrés, donde se encontraron una gran fuerza de caballería y varios grupos de infantería enemiga, que ante la presencia española se replegaron a la carrera en dirección a San Martín y el Clot.

Tras aquella retirada francesa, el general Laguna1, jefe de las fuerzas españolas, tomó la decisión de atacar en su huida al enemigo, pero la operación resultó un fracaso al no poder penetrar en las defensas francesas, bien fortificadas con cortaduras y fosos, que su infantería defendió con fuego vivo y  bien parapetada, y por aquel motivo quedando frenados los españoles en su avance. La causa del fracaso había sido, entre otros motivos, porque el enemigo había retirado los puentes provisionales de madera con los que ellos podían traspasar aquellos obstáculos, al mismo  tiempo que se hacían fuertes en las posiciones que ya tenían en San Andrés y Horta.

Bandera de los Miqueletes de Vich. Musée de l’Empéri (Francia).

El día 5, al romper el alba, el general Laguna ataca San Martín [de Provençals] con tres columnas, posición que es tomada casi de inmediato. Ante el ímpetu de los españoles, los franceses supervivientes se repliegan a la carrera y en dirección al Clot, donde al final de aquel repliegue se agrupan mil cuatrocientos infantes y los restos de su caballería. Entonces, sin dar tregua, las tropas españolas se lanzan en tromba tras ellos, sufriendo en su camino un fuerte  castigo de la artillería, que causa numerosas bajas, pero consiguiendo los atacantes entrar en el Clot, que tiene que ser evacuado por los franceses, quedando los españoles a la espera,  pero acabando de ocupar tanto San Andrés como Horta.  En el parte de guerra de aquel día el  general Laguna felicita a los jefes de las tres columnas que han participado en aquella operación, siendo una de ellas del Tercio de Vich, informando de paso que las posiciones españolas en el Clot se están haciendo insostenibles, tanto para ellos como para los propios franceses, ya que el fuego artillero, procedente del Fuerte Pío, en poder de los franceses, sobrepasa el Clot, alargándose más de «trescientas toesas»2 hacía San Martín, comentario que indica que la artillería no discriminaba ni distinguía a los amigos de los enemigos. Dos día más tarde, Francisco Milans, general en jefe del ejército español es informado del resultado de las bajas producidas en aquella operación, parte que titulan con la siguiente leyenda:

«Listado que manifiesta los muertos y heridos que había tenido el tercio de Manresa y las compañías sueltas de Lérida y Granollers, en el ataque de San Martín de Provençals y el Clot, el  día 5 del corriente mes».

Después de la crudeza del ataque, las bajas españolas resultaron relativamente benignas:  Manresa, 2 muertos y 8 heridos; Lérida, 1 muerto y 2 heridos, Granollers, sin  bajas. 

Perfil del Fuerte Pío3, una fortificación adelantada del perímetro de la ciudad de Barcelona, construida en 1719 y que sería demolida en 1863 (e)

El robo y la destrucción de los molinos del Clot por los guerrilleros

Tal como se recogía en el parte de guerra del día 1 de septiembre de 1809, la noche de aquel día:

«había “bajado» (sic) una partida de paisanos hasta los molinos del Clot, y se habían llevado toda la harina y trigo que tenían en ellos los franceses para su «amasijo (sic)”.

Sin embargo, el cuartel general de Tarragona, donde se centralizaban las operaciones, tuvo que esperar hasta el 13 de septiembre para conocer los detalles de aquella operación. Y, con ellos en la mano, se sabrá, gracias al coronel Don Antonio Coupigny, gobernador de Mataró, que el comandante de la Conrería había tenido noticias por sus espías, que los franceses tenían una gran cantidad de grano y de harina almacenados en los molinos del Clot, cerca de la fortaleza del Fuerte Pío. Y fue por ello que la noche del día 1, cuando ochenta hombres al mando de Juan Tiana y Francisco Turull, se dirigieron a los referidos molinos, y tras tomar las correspondientes medidas de seguridad para no ser sorprendidos por el enemigo, se apoderaron de todo el grano y la harina que estaban en los almacenes de los mismos.

Después, con la ayuda de seis carros que llevaban con ellos en su avance, y que habían confiscado, de forma previsora, en San Andrés del Palomar, quisieron llevarse todo lo que allí había. Pero la previsión resultó corta, ya que no pudieron cargar en ellos todo lo que habían hallado almacenado, pues allí se quedaron «treinta sacos de legumbre, vulgo vesa» (sic) y «unos quarenta de salvado«, que el comandante mandó lanzar al estanque (sic) de los molinos para que el enemigo no pudiera aprovecharse de ellos, un acto bélico que puede calificarse de sabotaje. Después de cargar los carros con el botín, se procedió a una metódica destrucción de todos los molinos, con la intención de que el enemigo no pudiera hacer uso de los mismos, y tras concluir la operación se inició la retirada, dejando atrás un pequeño destacamento de hombres con la misión de obstaculizar en lo posible al enemigo, caso de ser atacada la columna por su retaguardia. Y el botín fue, cita textual:

«Los granos cargados en dichos seis carros, son los siguientes: Fanegas4 de trigo, 691/3; arrobas5 de harina, 138; fanegas de habas, 21/2; fanegas de cebada, 11/2; arrobas de salvado, 60 sacos; 183.»

Y concluía el informe que el botín había sido puesto a disposición del responsable de Hacienda de Mataró, que a su vez sería el encargado de recompensar a los hombres que habían participado en aquella exitosa operación. El 12 de julio de 1810, las tropas españolas repitieron con éxito la operación:

«Esta noche pasada han baxado (sic) las tropas Españolas hasta los molinos del Clot, de donde se han llevado grande porción de trigo y harina, que había para los franceses».

Buena prueba de que los molinos ya habían sido reparados por el enemigo, después del ataque del año anterior. Dejamos para otra ocasión el comentar un combate que desde el Clot obligó a los franceses a replegarse en dirección a Barcelona, y sin combatir, a causa del miedo que los españoles ya infundían a las tropas imperiales.

«Plano general del término de San Martin de Provensals», por Lorenzo Presas y Puig, datado en 1851. En color naranja el Fuerte Pío, que distaba poco más de un kilómetro de algunos de los molinos (a) de El Clot. La «Torre del Fang» (b), masía que aún persiste en la actualidad. En color amarillo el recinto del cementerio, junto a la playa, que fue derribado por los imperiales en 1813, para pretendidamente despejar la defensa de la fortaleza de la Ciudadela.
Inscripción en el muro perimetral del actual cementerio de Pueblo Nuevo (Poble Nou) recordando su destrucción en 1813 por las tropas napoleónicas

El combate del Clot, del 19 y 22 de agosto de 1810, o la batalla que nunca existió

En el tercer año de la guerra, el ejército francés estaba poco menos que diariamente atrincherado tras las murallas de Barcelona, al estar el llano de la ciudad plagado de partidas guerrilleras o de fuerzas regulares españolas. Prueba de ello es que a las diez de la mañana del día 19 de agosto de 1810, las compañías de los llamados «partidarios» {guerrilleros) recibieron la orden de dirigirse a San Andrés, al tener aviso de que un buen número de franceses andaba merodeando por allí. Apenas habían llegado, un escuadrón de caballería enemiga maniobró con la intención de rodearlas, atacando con fuerza hasta la iglesia. Las fuerzas francesas eran unos 1.000 hombres de infantería y 3 o 4 compañías de caballería, que intentaron convencer, primero con buenas palabras, a dos de las compañías de guerrilleros para que se rindiesen.

Pero la respuesta española fue, sin más, iniciar un fuego de mosquetería vivo y sostenido, mientras que dos escuadrones de franceses, apoyados por un grupo importante de infantería, les disputaba la posición, a lo que respondieron los españoles atacando a la brava, calando las bayonetas, lo que provocó la inmediata huida del enemigo, que desistió de continuar el combate, y mientras las bajas españolas fueron de tres muertos y tres heridos, las francesas resultaron mucho más numerosas tanto en hombres como en caballos. De ahí que las tropas francesas que salieron de Barcelona tomando el camino del Clot, la mañana del jueves día 22 de agosto de 1810, con la clara intención de dirigirse a San Andrés de Palomar, llevaban en su ánimo la firme intención de vengar la dura derrota que se les había infringido tres días atrás. Pero al llegar a la altura del Fuerte Pío, posición propia, los franceses frenaron en seco su avance al divisar a las tropas españolas, que se encontraban apostadas en gran número junto a las cercanías de la torre del «Fanch» (sic), lugar situado entre San Andrés y el Clot, y que parecían no inquietarse ante la cercana presencia del enemigo. Actitud que impuso a los franceses primero recelo y después miedo, al entrar en sospecha de que estaban a punto de caer en otra nueva emboscada.

La Torre del Fang, en un dibujo de Lola Anglada. Una antigua masía del s. XIV, que ha perdurado hasta nuestros días, como muchas que poblaban el territorio de San Martín de Provensals, un municipio eminentemente agrícola, antes de su anexión a Barcelona en 1897. (Foto: Arxiu de Sant Martí)

Ante aquella posibilidad, los franceses se repensaron la primera idea que habían tenido y, volviendo grupas, se retiraron ordenadamente, poniéndose bajo el abrigo de las murallas de Barcelona. Y los españoles, al observar aquella súbita retirada del enemigo, decidieron adelantar sus líneas, aproximándose por el camino del Clot en dirección a Fuerte Pío, desde el cual se les recibió con unos cuantos cañonazos de aviso.

A la una y media del mediodía, tras abrirse las puertas de la muralla, salieron más tropas francesas de refuerzo, pero sin arriesgar demasiado, ya que se limitaron a apostarse en los glacis exteriores de la ciudad mientras se retiraba el grueso de la tropa que había salido por la mañana y se procedía a cerrar el rastrillo, quedando, entre éste y la puerta, unos 400 soldados bávaros con un solitario cañón que apuntaba al enemigo. De ahí la pregunta irónica que se hacía en el parte de guerra español de aquel día:

¿Creían estas gentes tan tontos á los Españoles que quisiesen entrar de corrida á Barcelona, y entonces acuchillarlos á todos?

– – – – – – o – – – – – –

1Gregorio Laguna y Calderón de La Barca (Badajoz, 1763 – Sevilla o Madrid, 1826). La Junta Central le ordenó pasar a Cataluña desde Extremadura, llegando al Principado el 25 de octubre de 1808. El general Vives le dio el mando de la 2ª división, participando en los infructuosos ataques a Barcelona el 8 y 26 de noviembre de 1808. Tomaría parte en las batallas de Cardedeu y Molins de Rey, retirándose posteriormente a Tarragona. El 12 de enero de 1809 atacó a los franceses en el Ordal, pero fue rechazado. [4]

2Antigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m. (Página web R.A.E.)

3Para conocer más a fondo la historia del Fuerte Pío, os recomendamos el artículo «Fuerte Pío, 150 años de historia de Barcelona«, del mismo autor, en el blog: Ser histórico – Portal de Historia.

4Fanega: Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines y equivale a 55,5 l, pero es muy variable según las diversas regiones de España. (R.A.E.)

5Arroba: Peso equivalente a 11,502 kg. (R.A.E.)


Antonio Gascón Ricao cursó estudios empresariales y trabajó como asesor fiscal hasta 1981 en que decide dedicarse a la Historia, abarcando diversos espacios de la guerra civil española (Museo de la Bolsa de Bielsa) y más tarde de la historia de la educación de los sordos en España, colaborando con diferentes publicaciones periódicas, o impartiendo clases, conferencias o clases magistrales en diferentes universidades y Cursos de Verano de la Universidad Complutense y de la UNED. [3]


Fuentes:

1 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

2 – «El Butlletí» – Revista de la Associació de Veïns i Veïnes del Clot – Camp de l’Arpa, noviembre 2012, enero, marzo y mayo 2013.

3 – http://editorialgeoda.com/antonio-gascon-ricao/

4 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, Madrid, 2012

5 – https://ajuntament.barcelona.cat/santmarti/es/conozca-el-distrito/historia/sant-marti-de-provencals-de-pueblo-distrito

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-gelatinobromuro/fot/2008/02/29/7649029.webp

b – De Pintor no identificado – http://www.napoleon1er.org ; http://www.storiadimilano.it, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17600270

c – «Els primers batecs històrics de Sant Martí de Provençals – Dossier Cartogràfic» – Josep de la Vega i Gomez, Sant Martí de Provençals, 1993

d – «Perfil de Fuerte Pio en la vecindad de Barcelona» – Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona AHCB4-202/C02 Col·lecció de Plànols de l’AHCB

e – https://bvpb.mcu.es/consulta/resultados_ocr.do?id=11259&tipoResultados=BIB&posicion=2&forma=ficha

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (y II)

Tiempo de lectura: 12 minutos.

El museo de Historia de Madrid fue creado en 1929 como Museo Municipal con la voluntad de ser la memoria histórica de la ciudad. Su primer director fue el célebre poeta Manuel Machado. Instalado en el antiguo Hospicio de Madrid, edificio construido durante el reinado de Felipe V, entre 1721 y 1726, por el arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada principal y la portada, obra emblemática del barroco español.

Las principales colecciones del museo -estampas, pinturas, fotografías, postales, dibujos, porcelana, abanicos- muestran la evolución histórica y urbana de la ciudad, las artes, la vida cotidiana y las costumbres de los madrileños. En la planta primera, se ubica la exposición de la sala Madrid 1700-1814, Centro Ilustrado de Poder, cuyo espacio final es ocupado por los hechos de la Guerra de la Independencia y los acontecimientos del Dos de Mayo en Madrid, con el cuadro de Francisco de Goya, «Alegoria de la villa de Madrid» y las estampas satíricas de Pepe Botella, entre otras.1

Detalle del cuadro «Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano.

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA (Cont.)

Las estampas y los cuadros de la época recogen los cruentos enfrentamientos entre una población mal armada y las tropas napoleónicas. Desde ventanas, balcones y tejados, los madrileños, armados con piedras, palos y fusiles, luchan contra los organizados y bien equipados soldados franceses. El resultado fue un considerable número de bajas entre la población civil. Los escenarios principales de la jornada sangrienta del 2 de mayo fueron el entorno del Palacio Real, la Puerta del Sol, el Paseo del Prado, la Puerta de Toledo y el Parque de Monteleón.

La célebre obra de Goya, «El tres de mayo de 1808 en Madrid», donde se representan los fusilamientos ocurridos en la montaña del Principe Pío, es el documento gráfico más impactante para conocer el terror oficial ejercido sobre los levantiscos. Otros escenarios de la represión fueron la zona del paseo del Prado, las tapias del convento de Medinaceli y los terrenos ocupados por los franceses en la antigua fábrica del Buen Retiro. Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con la población y varios cientos de madrileños, hombres y mujeres, así como soldados franceses murieron en la refriega.2

DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado.
Maniatados y conducidos á bayonetazos al Prado los infelices que durante la refriega tienen la desgracia de caer en poder de las tropas francesas son atrozmente asesinados sin que ni su inocencia ni sus clamores ni las suplicas, lagrimas y gemidos de las madres, hermanas y esposas basten á libertarlos. Sacerdotes y Religiosos se cuentan tambien en el numero de estos desventurados que perecen sin ninguna especie de auxilio. Y no satisfecha la feroz sed sadica con haberlos deshecho a fusilazos y desnudado de pies á cabeza para saciar su sanguinaria rapacidad se recrea en insultar y escarnecer á los cadaveres inermes. Hecha un lago de sangre española la dilatada extensión del Prado se ofrece un espectáculo horroroso, triste preludio  de la sangrienta escena que aun con mayor inhumanidad y perfidia se repitio por la noche en que centenares de victimas inocentes fueron del mismo modo alevosamente sacrificadas.
DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Pelean los patriotas con los franceses en la puerta del sol.
Acometidos los franceses en este sitio por los patriotas se trava entre estos y aquella una sangrienta refriega en que el valor y la indignación de los unos suple a la táctica y disciplina de los otros. No obstante reforzados los primeros con numerosos cuerpos de infantería y caballería que acuden de todos puntos, y con algunas piezas de artillería, tiene el pueblo que ceder á la superioridad, después de haber causado gran destrozo en el enemigo. Los franceses para satisfacer su cobarde venganza, asesinan un número considerable de personas de todas clases y estados, que con el fin de huir del tumulto se habían refugiado al templo del Buen-suceso cuyo sagrado recinto quedó profanado con la inocente sangre de aquellos mártires de la libertad española.
«Muerte de Manuela Malasaña» (1888), Antonio Moltó i Lluch, terracota
«Muerte de Velarde el Dos de Mayo de 1808» (1864), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Fusilamiento de patriotas en el Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, óleo sobre lienzo
Toma de Somosierra, por Louis-Albert-Guislain, barón de Bacler D’Albe [Escenas de la Guerra de la Independencia] (c. 1822), litografía sobre papel. Por aquella época, los célebres lanceros polacos aún no habían sido equipados con lanzas, contrariamente a lo que nos muestra la estampa.

ESTAMPAS SATÍRICAS

Como ya tratamos anteriormente en nuestra entrada Napoleón y la sátira política. La caricatura como arma en las Guerras Napoleónicas, si Napoleón era atacado por su ambición y sus imposiciones manu militari, en cambio su hermano José se convirtió en el blanco de una larga serie de chistes, coplillas, insultos y caricaturas que se difundieron ampliamente por la piel de toro, parodiando su supuesta y desmesurada afición a la bebida.

«Un filósofo inglés examinando prolixamente al señor Napoleón», buril sobre papel.
«El pintor manchego [Goya] agradecido á los singulares beneficios que ha recibido su Provincia del Sr. José, y sus satélites quiere perpetuar su memoria pintando su retrato á la puerta de una taberna».

«Napoleón trabajando para la regeneración de España, la qual representada en un patriota le paga agradecida el beneficio», buril sobre papel.
«La cólera de Napoleón», buril sobre papel.
«Ni es caballo, ni yegua, ni pollino en el que va montado, que es pepino».
«Cada qual tiene su suerte, la tuya de borracho hasta la muerte»
«Querer por fuerza Reynar; Quanto me haze Padezer! No hay cosa como Bever Dormir Bien y descansar». Inferior; «El Rey de Copas en el Despacho trabajando para la felicidad de España»
Retrato jeroglífico de Napoleón (1813-1814). Buril sobre papel. Estampa iluminada
«Caricatura española que representa la ventaja que ha sacado Napoleón de España», buril sobre papel.
Retrato de José I (c. 1808-13), Joseph Bernard Flaugier, óleo sobre lienzo
«Alegoría de la Villa de Madrid» (1810) Francisco de Goya, óleo sobre lienzo

Superior izquierda: Tras los sucesos de Bayona, Napoleón proclama por decreto rey de España a su hermano José, el 4 de junio de 1808. Más conocido por diversos apodos como Pepe Botella o el rey plazuelas, aparece representado en este retrato oficial con la cruz de la Legión de Honor.

Su reinado fue de una gran inestabilidad, debido a las trágicas circunstancias de la Guerra de la Independencia. José abandonó Madrid en 1812 y huyó de España tras ser derrotado en Vitoria en 1813. Después de Waterloo, adoptó el nombre de conde Survilliers y se retiró a Estados Unidos, viviendo posteriormente en Inglaterra y Florencia, hasta su muerte en 1844.2

Superior derecha: La alegoría de la Villa de Madrid, obra excepcional de las colecciones del Museo, tiene una especial significación fruto de su accidentada historia, tan ligada a la vida política del Madrid de la Guerra de la Independencia.

Representa a una matrona coronada, encarnación de la Villa de Madrid, que sostiene en su mano derecha el escudo de la capital mientras señala con la izquierda un medallón con la inscripción «Dos de Mayo». A sus pies aparece representado un perro, símbolo de la Fidelidad y sobre ella la fama y la Victoria con sus atributos característicos.

El óvalo sostenido por la figura de la derecha resume, como en un palimpsesto, los excepcionales avatares del siglo XIX español y madrileño. Si, inicialmente, en 1812, por encargo del Ayuntamiento, aparecía allí representado José I, con la primera evacuación francesa de Madrid su efigie fue sustituida por la leyenda «Constitución», que volvió a ser borrada de nuevo en beneficio del retrato del rey francés, realizado con ocasión de su retorno a Madrid, por Felipe Abas. Su salida definitiva en 1813 motivó la restauración de la mencionada leyenda, que será sustituida en 1814 por un mediocre retrato de Fernando VII, de autor desconocido. En 1823, tras el paréntesis del Trienio Liberal, Vicente Lòpez retrataba de nuevo al rey, que permanecerá allí hasta 1843, momento en el cual el Ayuntamiento decidió sustituir su imgen por la leyenda «El libro de la Constitución». Finalmente en 1872, Vicente Palmaroli recibió el encargo de modificar dicha leyenda por la que actualmente nuestra.2

«El hambre de Madrid» (1818), José Aparicio, óleo sobre lienzo

El último año del reinado de José I, un hambre espantosa asoló la ciudad, consecuencia directa de la escasez de subsistencias provocadas por las malas cosechas y por las dificultades que la guerra ocasionó al comercio. Sus secuelas visibles, miseria, enfermedades y miles de muertos, fueron narradas por los contemporáneos como «espectáculo de desesperación y angustia en las calles«. Goya dejó sobrecogedoras imágenes al aguafuerte en sus «Desastres». En esta obra, Aparicio resalta la resistencia del pueblo, que prefiere morir de inanición antes que dejarse alimentar por el enemigo.2

«Perspectiva del carro fúnebre de Daoíz y Velarde, 1814», Blas Ametller Rotllán
«Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles» (c. 1816), temple sobre sarga
«El Palacio Real desde la Cuesta de la Vega» (c. 1816), temple sobre sarga


Fuentes:

  1. Tríptico informativo del Museo de Historia de Madrid – Museos Municipales – madrid.es/museodehistoria
  2. Paneles informativos de la plata primera del Museo Museo de Historia de Madrid.

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (I)

Tiempo de Lectura: 12 minutos.

El Museo de Historia de Madrid (c/ Fuencarral, 78) ubicado en el edificio del antiguo Hospicio de San Fernando alberga en su exposición permanente una encomiable colección de cuadros, esculturas, documentos y objetos varios que nos hablan de la historia de la urbe madrileña desde el establecimiento de la capital del reino por Felipe II, a mediados del siglo XVI, hasta las primeras décadas del siglo XX.

En su exposición Madrid, Centro ilustrado del poder, que abarca desde el siglo XVIII hasta la Guerra de Independencia, y más concretamente con esta última trataremos en dos partes algunos de los actores y los acontecimientos que se dieron desde el motín de Aranjuez hasta el Dos de Mayo, a través de las piezas y objetos que nos hablan de aquellos célebres y convulsos episodios.

«Vue générale de Madrid Ville Capitale du Royaume d’Espagne» (1760) (a) 

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA

La llegada de los Borbones a España, y muy especialmente a Madrid, no significó únicamente un cambio de dinastía. La sociedad madrileña continuó siendo en lo esencial marcadamente tradicional y conservadora; pero la formidable operación de centralización y homogeneización política y administrativa que los nuevos monarcas llevaron a cabo en todo el país repercutió muy directamente en la conversión de Madrid en un escenario áulico acorde con los nuevos tiempos.

Todo un conjunto de operaciones urbanísticas y de ornato vinieron a superponerse, como una delgada película, a las viejas tramas preexistentes, al tiempo que, especialmente en la segunda mitad de la centuria, surge una élite ilustrada que aportará nuevas ideas en las esferas de la economía, las costumbres, las ciencias y las artes.1

“Ascensión en globo de D. Vicente Lunardi” (c. 1793), Buril sobre papel.
“Prueba aerostática” (1792), José Rodríguez, aguafuerte sobre papel.

En 1783, y ante Carlos III, Agustín de Bethancourt realizó la primera ascensión de un globo en España. Pero el primer vuelo tripulado se celebró en Aranjuez en 1792 con los italianos Barletty y Braschi. No obstante las ascensiones más populares fueron con globos de gas y tuvieron como protagonista a Vicenzo Lunardi.2

«Carlos IV con armadura» (1789),
Antonio Carnicero, óleo sobre lienzo
“Retrato de María Luisa de Parma, reina de España” (1789), Zacarías González Velázquez, óleo sobre lienzo.

María Luisa de Parma, hija del infante Felipe de Borbón, duque de Parma y de Isabel de Francia, casó en 1765 con su primo Carlos, futuro Carlos IV. El carácter frívolo y dominante de la Princesa causó muchos problemas en la austera corte de Carlos III, que siempre la tuvo sometida a una estrecha vigilancia. Muerto su suegro, como era de esperar, la nueva reina dominó a su débil y bondadoso esposo, interviniendo directamente en los asuntos de gobierno con la colaboración de su favorito Godoy. Murió un mes antes que el rey, en Roma, donde se habían retirado los monarcas destronados.

“Manuel  Godoy” (c. 1790), Francisco Bayeu y Subías, óleo sobre lienzo
«Fernando VII, 1808», Antonio Carnicero,
óleo sobre lienzo

Fernando VII (1784-1833), hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, juró como heredero de la Corona el 23 de septiembre de 1989. Pronto conspiró contra sus padres y el ministro Godoy, favorito de la reina, aprovechando el descontento general y la difícil situación política por la que atravesaba el país. Fomentó el Motín de Aranjuez, a consecuencia del cual fue proclamado rey el 19 de Marzo de 1808, pero ya había comenzado la ocupación francesa. Napoleón convocó a la familia real española en Bayona con la excusa de mediar en sus disputas, si bien obligó al rey Carlos IV y a Fernando VII a renunciar a sus derechos. Fernando pasó la Guerra de Independencia retirado en el castillo de Valençay. La victoria del pueblo español contra el ejército de Napoleón restableció en el trono a Fernando VII, aclamado como «El Deseado», por esperarse de él las tan ansiadas reformas que necesitaba el país, destrozado por la guerra. Sin embargo, el rey restableció el absolutismo, se negó a jurar la Constitución de Cádiz, dando paso a un periodo de persecuciones.

«Plano de Madrid y sus alrededores» (1821), Antoine Calmet de Beauvoisin, aguafuerte sobre papel.
El mismo plano anterior en los fondos de la BNF, incluyendo la leyenda de los lugares dentro del área del mapa. Para una mayor escala del plano, podéis clicar en el siguiente enlace: Plano Madrid Calmet de Beauvoisin

Antecedentes: el motín de Aranjuez.

Desde finales de 1806, un sector de la aristocracia que se había constituido como alternativa al gobierno de Carlos IV y de su valido, Manuel Godoy, reivindicó los intereses del príncipe Fernando y se aproximó a Francia buscando la alianza con el Emperador. Napoleón se convirtió en árbitro de las disputas dinásticas de la casa de Borbón y aprovechó la oportunidad para materializar su política de bloqueo antibritánico. Centró su atención en Portugal, que fue la excusa para dirigir sus ejércitos hacia España, con objeto de cruzarla.

La presencia de las tropas francesas aconsejó la retirada de la familia real, a Aranjuez para, en caso de necesidad, seguir camino hacia el sur, hacia Sevilla y embarcarse hacia América. El 17 de marzo de 1808, tras correr el rumor del viaje de los reyes, una pequeña multitud se agolpa frente al Palacio Real y asalta el Palacio de Godoy, saqueando y quemando sus enseres.  Al día siguiente, Godoy es encontrado en su palacio y trasladado al Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Ese mismo día, Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII. Ambos acuden a Bayona para reunirse con Napoleón, quien entregó el trono de España a su hermano José Bonaparte.

DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ
Carlos 4º abdica la corona en su hijo Fernando
Asegurado y preso el Principe de la Paz, Fernando volvió a Palacio el Rey Carlos viendo las aclamaciones y aplausos con que su hijo había sido recibido del pueblo, la facilidad con que se había salvado de su furor al odioso Favorito y la incapacidad en el que se hallaba para seguir gobernando, tomó la resolución de resignar la corona en su heredero, y lo anunció y ratificó asi en un balcón del palacio á la vista del inmenso concurso que estaba delante. Todos prorrumpieron en voces exaltadas de alegria y victoreando á un tiempo á Padre y á Hijo se creyeron felices desde aquel momento.
DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ.
Caida y prisión del Principe de la Paz
El pueblo sublevadocorre a su casa, y despues de haber practicado las mas eficaces diligencias le halla oculto en un desvan entre unas esteras. La algazara y gritos de la muchedumbre anuncian a Carlos IV el riesgo de su favorito para socorrerle envia al PRINCIPE FERNANDO, seguro de que el pueblo se contendria a su voz. Llega el PRINCIPE presuroso y encarga a un esquadron de guardias de corps que le custodie. Mas ni esto de ir resguardado entre los caballos impide que el pueblo le arroje piedras y procure ofenderle con palos, espadas y otros instrumentos que el furor y la casualidad le proporcionan, Resérvale la vida la promesa del PRINCIPE de que será castigado conforme lo dicen sus delitos. No obstante llega preso al quartel de guardias de corps con quarenta y siete heridas.
DIA 26.  DE MARZO DE 1808. EN MADRID
Entrada de Fernando 7º por la Puerta de Atocha
El Pueblo de Madrid, rebosando júbilo y contento sale á recibir á su nuevo monarca que acompañado de los Señores infantes su hermano Dn. Carlos y su tio Dn. Antonio de Borbón con una brillante comitiva, entra por Las Delicias entre las mas vivas aclamaciones de un inmenso gentío que se disputaba la gloria de ver y bendecir á su rey deseado.
RECEVIMIENTO EN BAYONA
El Sr. Dn. Fernando VII visita en Bayona á su falso Amigo Napoleon, y despues de abrazarse, presenta el Ministro Taylleraná Napoleon la Carta en que se quexa Carlos IV de su Hijo diciendo le havia usurpado involuntariamente la Corona, y aquel le reconviene á que la debuelva á su Padre. Lo qu reusa ignorando las intenciones de Napoleon.
ABDICASION DEL REYNO Á NAPOLEON
Carlos IV hase entrega del Reyno de España al perfido Napoleon; el Sr. Dn. Fernando VII avergonzado se enternece considerando el acto y viendo garante del negocio al traidor Godoy y á su Madre: no siendo menos sensible aquella ocurrencia á los Ynfantes Dn. Antonio y Dn. Carlos. 1. la Reyna = 2. Godoy = 3. Carlos IV = 4. Napoleon = 5. Fernando VII = 6. El Príncipe Dn. Antonio = 7. El Príncipe Dn. Carlos.
Enigma de las ideas de Napoleón para con la España: una representación satírica de los acontecimientos, en donde llama la atención la mención a varios lugartenientes de Napoleón, desde Savary a Grouchy.


Fuentes:

  1. Paneles informativos exposición permanente «Madrid, Centro ilustrado del poder» – Museo de Historia de Madrid.
  2. https://www.siempreenlasnubes.com/blog/cuando-se-empezo-a-volar-en-globo-en-espana/

Imágene:

a. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b6949288s.r=vue%20g%C3%A9nerale%20de%20madrid%20capitale?rk=21459;2

b. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b53062147x.r=carte%20madrid%20calmet%20beauvoisin?rk=21459;2

c. Fotos del autor.

La acción de L’Arboç (9 de junio de 1808)

«Foc a L’Arboç» ó «Fuego en Arbós» era una expresión típica que se escuchaba en dicha villa tarraconense hasta la segunda mitad del siglo XX para referirse a la necesidad de realizar alguna tarea de manera inmediata6 y en el fondo una expresión que plasma el caos y la barbarie. La frase nació del recuerdo del incendio de la población, perpetrado por las tropas imperiales al mando del general Joseph Chabran en la acción que tuvo lugar el 9 de junio de 1808, debido a la enconada resistencia de sus habitantes frente a los invasores.

La presencia francesa de tropas imperiales francesas en las tierras del Bajo Penedés a partir de la ocupación francesa de Barcelona, se limitaba a la presencia de algunas patrullas de caballería que enviaba el general Duhesme desde Sants o Barcelona hasta Vilafranca para comprobar que no se formaran grupos armados de resistencia entre los locales. Tras el fracaso de las tropas francesas en el Bruc, Duhesme reclamó la vuelta inmediata de la columna al mando del general Chabran que se había desplazado hasta Tarragona de camino a Valencia, que era su verdadero objetivo.

El viaje de regreso hacia Barcelona de las tropas imperiales, por rutas interiores para evitar los caminos de la costa controlados entonces por la flota inglesa, estuvo salpicado de choques con los somatenes locales, junto con algunas tropas regulares españolas, y tuvo su punto álgido en la acción que se desarrollo en L’Arboç (Arbós), que acabó finalmente con crueles represalias contra sus habitantes y la quema de la población, en un episodio que quedaría en los anales de la Guerra de la Independencia como ejemplo de resistencia desesperada contra el invasor, al igual que pasaría en otras localidades españolas. Los franceses se presentarían en dos ocasiones posteriores en la villa: del 24 de diciembre al 13 de febrero de 1809 y al día siguiente de la caida de Tarragona, el 29 de junio de 1811. Arbós, que en aquella época había sido la segunda «Villa real» del Panadés, quedó empobrecida, deshabitada y tardaría más de un siglo en recuperarse, aunque no totalmente.

Portada del tríptico de los actos de conmemoración del Bicentenario 1808-2018 (a)

LA ACCIÓN DE L’ARBOÇ (ARBÓS)

El general Joseph Chabran (b)

La división del general Chabran, siguiendo las órdenes recibidas(I), había llegado a Tarragona sin ningún percance el día 7 de junio hacia las tres de la tarde, cuando recibió la contraorden del general Duhesme de retornar a Barcelona (la disposición había sido enviada por vía marítima, debido a la inseguridad de los caminos). A primera hora del día 9 de junio salió con su contingente de Tarragona sin haber podido incorporar al regimiento suizo de Wimpfen(II) -tal como se le había ordenado- y sin apenas dejar ninguna tropa imperial en la ciudad, confiando en que los suizos la mantendrían tranquila. 

La división del general Chabran, siguiendo las órdenes recibidas(I), había llegado a Tarragona sin ningún percance el día 7 de junio hacia las tres de la tarde, cuando recibió la contraorden del general Duhesme de retornar a Barcelona (la disposición había sido enviada por vía marítima, debido a la inseguridad de los caminos). A primera hora del día 9 de junio salió con su contingente de Tarragona sin haber podido incorporar al regimiento suizo de Wimpfen(II) -tal como se le había ordenado- y sin apenas dejar ninguna tropa imperial en la ciudad, confiando en que los suizos la mantendrían tranquila

La columna no se detuvo hasta llegar a Torredembarra, donde hizo una parada de seis horas. En previsión de posibles contratiempos y para obtener lo que necesitaba, Chabran hizo encerrar en el hostal, durante todo el tiempo que duró el descanso, al alcalde y a los concejales amenazándolos de muerte. Al retirarse, liberó los concejales, pero se llevó prisionero el alcalde. Chabran, con el alcalde torrense, la mitad de las caballerías locales -se llevó catorce de las veintiocho que entonces había en la villa, más seis carros- y la platería de los particulares y de la iglesia parroquial, continuó el regreso hacia Barcelona.8

Se había extendido rápidamente la noticia de la victoria en la batalla del Bruch del 6 de junio, por lo que al llegar a El Vendrell, las tropas de Chabran empezaron a toparse con la resistencia de los somatenes de vanguardia que habían llegado hasta allí para interceptarles el paso.

Siguieron el camino hacia a la villa de L’Arboç (Arbós) llevándose también consigo a los regidores de El Vendrell como rehenes a Barcelona. L’Arboç ya se hallaba ocupada por las partidas de somatenes (Según Adolfo Blanch, procedentes de Vilafranca(III), Sagarra y Urgel, aunque también serían de poblaciones más cercanas como el propio El Vendrell) y 300 suizos del regimiento de Wimpfen (que se encontraban allí de vuelta a su regimiento en Tarragona), que se hallaban dispuestos a defender la posición, ubicada sobre una pequeña colina (160 m sobre el nivel del mar) y de acceso difícil que a priori se prestaba a una buena defensa.

En una narración de un testigo directo, Anton Sans, tejedor de lino, este señala que a las 10 de la mañana llegó una avanzada de 40 soldados de caballería y que los somatenes salieron hasta las afueras para escopetearlos y haciendolos retroceder. A eso de las tres y media o cuatro de la tarde1,10, los somatenes concentrados en La Gornal (a 1,5 km en dirección a El Vendrell) detuvieron temporalmente a la vanguardia de la columna imperial. Chabran, viendo que tendría que someter la posición para poder seguir su camino hacia Barcelona, tras poder reducir las piezas de artillería que guardaban la entrada al pueblo(IV), mandó que el general de caballería Bertrand Bessières -hermano del famoso mariscal Bessières- atravesara al galope con sus coraceros la villa hasta el otro lado de la misma y cortara la retirada a los defensores. Al mismo tiempo el general François Goullus rodeó el pueblo con los cazadores a caballo y los tiradores de infantería. Los somatenes se retiraron por la parte de Banyeres del Penedés y Castellet. Al querer tomar posesión los imperiales del pueblo, sus habitantes, lejos de intimidarse se encerraron en sus casas, y lanzaron multitud de objetos contra éstos, en una férrea resistencia con tintes numantinos4:

«Los habitantes, lexos de intimidarse, cerraron las puertas de sus casas, y subiéndose á las ventanas y texados arrojaban contra los franceses quanto les venía á la mano para dañarles, piedras, bancos, texas, agua hirviendo, en nada se detenían con tal que pudiesen vengarse de tan infernal canalla, mientras que otros paisanos cuerpo á cuerpo chocaban con la furiosa soldadesca que lo pasaba todo á cuchillo»

«Heroica resistencia del Vendrell» (c)

Como represalia, los franceses saquearon e incendiaron la villa, mataron a 64 personas hasta la noche del 9 de junio, la iglesia parroquial resultó totalmente profanada, una tercera parte de las casas totalmente destruidas y otro tercio inhabitables. Es de destacar la violencia ejercida por los imperiales contra la población civil y contra el pueblo, aunque los propios somatenes robaron en la villa después de que se marcharon los franceses, hecho que la mayoría de fuentes no mencionan8. Los imperiales salieron de L’Arboç entre las siete y las ocho de la mañana, según la crónica de Anton Sans.

Las acciones entre somatenes y franceses siguieron al día siguiente, 10 de junio, a la entrada de Vilafranca, donde partidas de somatenes con algunos refuerzos venidos de Igualada y una culebrina de Barcelona, plantaron cara a las tropas imperiales9, aunque no resultaron un obstáculo serio y la caballería francesa acabó matando a 53 paisanos. La división de Chabran siguió su camino hacia Barcelona, saqueando a su paso los pueblos del Ordal, hasta que llegaron a Barcelona el día 11 de junio.

Los muertos de L’Arboç(V), se convirtieron en mártires, y sirvieron de propaganda patriota para la resistencia: se leyó una proclama de Tarragona el 16 de junio haciendo mención a la tragedia, cuya noticia llegó hasta Cádiz, donde se publicó una relación en la prensa de los hechos destacando el heroísmo de sus habitantes.

En 1816, L’Arboç recibió el título de «Heroica villa» por los hechos del 9 de junio de 1808. Curiosamente, dentro del ámbito del folklore popular desde el 13 de junio de 1827, L’Arbós cuenta con la figura del gigante «Chabran», de tan mal recuerdo en la villa y que fue restaurada modernamente en 1995. 

RECORRIDO

El conjunto de la Iglesia parroquial de San Julián (1631-1647), con su portal barroco (izquierda) y  con algún vestigio de la acción del 9 de junio de 1808 en una de las aristas de los muros de su campanario (derecha).

En la parte superior de la imagen una superposición del trazado urbano del siglo XVIII con el actual y los probables ejes de avance de las tropas imperiales en la jornada del 9 de junio de 180812.
Placa conmemorativa en el centenario del 9 de junio de 1908: 
«A la memoria de los paisanos que allí lucharon contra la invasión francesa
y heroicamente murieron en las jornadas 9 y 10 de junio de 1808″ 
El edificio donde se halla la placa conmemorativa (Antiguo Cal Pere Vint) se construyó sobre el antiguo Portal del Raval, derruido en 1808. En este lugar se sitúa uno de los lugares de enfrentamiento entre los somatenes y las tropas francesas10.

Recorrido por la calle Hospital hasta su finalización en el Raval. Esta calle ha sido siempre la primera en recibir tropas procedentes de Tarragona en conflictos posteriores, a pesar de conectar con caminos secundarios10.

Casa de Can Fiol (s. XVII), en la calle Hospital. (Inferior izquierda). La Calle Mayor, en dirección a la Iglesia de San Julián (Inferior derecha).


(I) – La transcripción de la orden por lo que interesaba a las tropas de Chabran1:

— Cuartel general de Barcelona — Los generales Chabran y Schwartz saldrán mañana dia 4 de junio mandando las dos columnas movibles que se compondrán de los cuerpos indicados al margen. El general de división Chabran, teniendo á sus órdenes á los generales Goilus y Bessieres, mandará la primera columna, fuerte de 4,400 hombres de caballería é infantería, con su artillería correspondiente. Con ella se dirigirá á Tarragona, de cuya plaza se apoderará, dejando en ella mil hombres de guarnición. Incorporará en su división el regimiento suizo de Wimptfen, para cuyo coronel se le entregan las órdenes, necesarias, usando de amenazas y aun de la fuerza, en caso de resistencia por parte de este gefe ó de sus oficiales. Continuará la marcha por Tortosa hacia Valencia donde deberá llegar el 22; En Nules abrirá el pliego que se le entrega, donde encontrará las instrucciones relativas á las operaciones que debe combinar con el mariscal Moncey, que se hallará en dicho dia á las. inmediaciones de la espresada ciudad con un cuerpo de 10,000 hombres. — […] — El general de división y gefe del ejército de observación de los Pirineos Orientales — Firmado.— Duhesme.—Por copia conforme, el gefe de escuadrón, haciendo funciones de gefe del estado mayor.— Ordonneau«

Orden secreta para los generales del 3 de junio de 1808.

(II) – El Regimiento de Infantería suiza núm. 1 «Wimpfen» se encontraba de guarnición en Tarragona con su 1er batallón y la Plana mayor, con un total de 957 hombres2. En mayo de 1808 sus efectivos eran de 2.056 hombres3. Su coronel era D. Luis Wimpfen.

(III) – Es de destacar que la conducta de los somatenes de Vilafranca, por ejemplo, también se alejaría del tópico guerrillero romántico y heroico de la literatura posterior, ya que: «[…] el 8 de junio organizaron un verdadera revuelta social contra los representantes del orden económico y político de la villa, destruyeron el Catastro, robaron en las casas de los arrendatarios y el dinero del común de la villa, y asesinaron al Gobernador y al Alcalde mayor.«4

(IV) –«Resumé des Opérations militaires. Corps d’Armée des Pyrénées Orientales» del general Porte, diciembre de 1808. Archives Nationales, Paris. AF IV 1621.5  

(V) – Las bajas civiles del pueblo según las fuentes fueron 64 (otras fuentes hablan de 60), las bajas aproximadas entre las partidas de somatenes (difícil de saber, aunque alguna fuente los cifra en unos 4010) y por contra Adolfo Blanch en su libro1 habla de unas 300 bajas francesas. Las fuentes francesas hablan de seis soldados franceses muertos y quince heridos10, por lo que, al igual que nos ha ocurrido en otras ocasiones, quizás sería necesario poner en un contexto relativo dichas cifras de bajas, a falta de fuentes primarias oficiales.


Fuentes:

1). «Historia de la Guerra de Independencia en el antiguo Principado. Tomo I» – Adolfo Blanch, Imprenta y librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861

2). «Forces emfrontades en la Guerra del Francès (1808-1814)» – Gustau Adzerias i Causí, Arenys de Munt, novembre de 2006

3). «Cirujanos de los regimientos suizos al servicio de España» – Josep M. Massons, 1987 (www.raco.cat)

4). «La Guerra del Francès a Catalunya segons el diari de Raimon Ferrer» – Edición de Antoni Moliner Prada, Bellaterra, 2010.

5). http://www.xtec.cat/monografics/socials/guerrafrances/01/8_documents/065.html

6). «La Guerra del Francès i el seu pas pel Penedès. Estat de la qüestió» – Guillem codorniu Miret, Trabajo final de grado de Historia, junio de 2014, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia contemporánea, Universidad de Barcelona.

7). “Tarragona i la Guerra del Francès” – Trabajo presentado, Universitat Rovira i Virgili

8). «Tarragona a la Guerra del Francès (1808-1813)» – Salvador-J. Rovira i Gómez, Quaderns de l’Arxiu, 6, Ajuntament de Tarragona, 2011

9). https://blocs.mesvilaweb.cat/elbarrinaire/?p=79933

10). «Itineraris de la Guerra del Francès: Una passejada per la història dels territoris de parla catalana» – Ajuntament del Bruc, Institut Ramon Montaner, CCEPC y Generalitat de Catalunya, mayo 2008

11). “La Guerra del Francès a la Conca de Barberà. 1808-1814” – Josep M. T. Grau Pujol, Manuel Güell Junkert, Francesc Murillo Galimany, Josep M. Porta Balanyà i Gabriel Serra Cendrós, Centre d’Estudis de la Conca de Barberà. Museu Arxiu de Montblanc i Comarca, Montblanc, 2010

12). «Pla d’Ordenació urbanística municipal de L\’Arboç. Annex 1. Fitxes de Patrimoni arquitectònic, arqueològic i jaciments«. Texto refundido, Ajuntament de L’Arboç, Mayo 2009

13). «Guia dels escenaris de la guerra del Francès a Catalunya» – Departament d\’Innovació, Universitats i Empresa, Generalitat de Catalunya, 2008

14). «Efemèride de l’Arboç en la Guerra del Francès» – Josep Ma. Jané i Samsó – Miscel·lània penedesenca, 1993

15). «Plano de Arbós» – Sebastià Batet, 1908, en http://cartotecadigital.icgc.cat

16). «210è aniversari de la Guerra del Francès. 1808-2018» – Triptico informativo – Ajuntament de L\’Arboç, 2018

17). https://www.diaridetarragona.com/costa/Foc-a-LArbo.-Aquel-dia-que-ardio-todo-20180609-0007.html

Imágenes:

a). «210è aniversari de la Guerra del Francès. 1808-2018» – Triptico informativo – Ajuntament de L\’Arboç, 2018

b). By Unknown author – http://impereur.blogspot.fr/search?q=chabran, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=58403577

c). «Historia de la Guerra de Independencia en el antiguo Principado. Tomo I» – Adolfo Blanch, Imprenta y librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861

Espacio Expositivo Sala "Acción de Mengíbar 1808"

Tiempo de lectura: 5 minutos

En nuestra estancia en Mengíbar este octubre pasado pudimos visitar la  Sala «Acción de Mengíbar 1808», que se halla en el Edificio de Usos Múltiples de la localidad, y que recoge entre otros una maqueta del combate previo a la batalla de Bailén, el 16 de julio de 1808, entre las tropas del general Reding y las francesas del general Gobert.

La maqueta tiene su origen en la circunstancia que la viuda de José Manuel Allendesalazar, ex-diplomático fallecido en 2008, donó al pueblo de Mengíbar el 1 de junio de 2012 las más de 700 figuras que componen la maqueta de la Acción de Mengíbar, realizada en 2014 por el maquetista granadino Manuel Quintana Santaella y que inicialmente se instaló en la Torre del Homenaje.1

La muestra ocupa una sala de la planta primera del centro, con la maqueta de grandes dimensiones reproduciendo la acción y algunos plafones explicativos, miniaturas y algunos objetos. Curiosamente la maqueta no tiene un terreno imitando el aspecto de la tierra sino una tela pegada para preservar quizás el aspecto de exposición de las figuras, como si estuvieran en una vitrina normal al uso.

Edificio de Usos múltiples, sede de la exposición.

LA EXPOSICIÓN

Breve apunte biográfico de José Manuel Allendesalazar
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el flanco derecho.
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el flanco izquierdo.
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el centro.
Ataque de la caballería española en el flanco izquierdo francés.
Paso del contingente de Reding por el vado del Rincón.
Las tropas españolas en la fuente de La Tejera.
El paso de las barcas por el rio Guadalquivir, uno de los dos puntos de cruce de las tropas españolas.
El paso de las barcas por el rio Guadalquivir, uno de los dos puntos de cruce de las tropas españolas. Delante las tropas españolas formadas ante las francesas en el rio Guadiel.
Ataque de los dragones españoles.
Coraceros franceses al contraataque en el margen del rio Guadiel.
Tropas francesas al pie del cerro Harina, al fondo a la derecha.
Retaguardia francesa con los trenes de suministros.
Monedas originales y reproducciones, junto con proyectiles de fusilería a la izquierda.
Reproducción de la «Cruz de Mengíbar»
Sable «briquet» de la infantería francesa.
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Granadero de las Reales Guardia Walonas; 1ª Brig. Regto. Infantería de la Reyna; Brig. Regto. Infantería de Jaén; Reding
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Regimiento de Numancia; España; Olivenza y Farnesio
Figuritas militares a diferentes escalas
El cuadro «La marcha de los ingenieros» de Augusto Ferrer-Dalmau

Fuentes:

1) – https://aytomengibar.com/ursula-bertele-visita-la-nueva-sala-de-la-accion-de-mengibar/

Imágenes:

a) – Fotografías del autor.