Napoleón entre libertad y tiranía, por Alessandro Barbero (y II)

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Seguimos esta semana con la segunda y última parte de la conferencia Napoleone tra libertà e tiranide, que impartió el reputado historiador italiano Alessandro Barbero el 22 de junio de 2018, en el Teatro Romano de Fiesole, en el marco de las jornadas del 72º festival Estate Fiesolana. Su obra «La battaglia. Storia di Waterloo» publicada en el 2003, está considerada por muchos (me incluyo) uno de los mejores libros escritos sobre aquella mítica jornada, y a su talento como historiador aúna un lenguaje pedagógico y ameno que le ha situado entre los historiadores más reputados y difundidos de su país. Barbero nos seguirá hablando del Napoleón político, de su figura política y nos aportará algunos de los argumentos por los cuales podremos considerarlo (o no) un liberal o un tirano.

NAPOLEÓN ENTRE LIBERTAD Y TIRANÍA (Cont.)

«Todo esto ha estado sucediendo durante mucho tiempo. Napoleón es bueno, en algunos aspectos, para crear consenso, menos en otros; nunca entenderá, por ejemplo, que realmente esto de la paz les importa a los franceses más que cualquier otra cosa. No puede entenderlo. Él representa a los franceses porque su gloria es la de todos, y los franceses, los franceses ya están cansados de la gloire, nunca podrá entenderlo. Pero en otras cosas es bueno creando consenso. ¿Cómo se crea el consenso? El consenso se crea dejando claro a todos aquellos que tienen alguna ambición que se les puede incluir dentro del sistema. Napoleón tiene mucho cuidado en saber qué es lo que importa en el país, como esas famosas solicitudes de información a los prefectos, listas, continuamente listas. Otros regímenes hacen las listas de proscripción de los que serán enviados a los campos de concentración. Napoleón estaba ahora haciendo continuamente las listas de las personas que importan y por lo tanto debemos mimar. Todos aquellos a los que se les puede ofrecer un puesto, un trabajo, una carrera, porque obviamente necesitamos a estas personas, pero al mismo tiempo debemos estar seguros de que todos aquellos que tienen ambiciones estén seguros de que obtendrán algo y, por lo tanto, la riqueza, por supuesto, todos los ricos deben saber que el emperador los ama, los prefiere, los favorece y protege sus riquezas, pero también a los que no son ricos y sin embargo tienen méritos personales, éstos también deben ser gratificados y por lo tanto becas, pensiones, salarios, medallas, cátedras, cargos para los científicos, para los artistas, para los ingenieros, los cartógrafos – tan importantes en la guerra – los pedagogos. Básicamente la legalité ante la ley, pero luego desde el punto de vista político no hay legalidad. Hay notables, hay quienes cuentan más que otros y esto es una cosa reconocida. Se puede reconocer porque los notables son una cosa muy distinta a los nobles del Antiguo Régimen.

No podemos ni queremos basar la notoriedad en el privilegio del nacimiento, esto es cosa del Antiguo Régimen. Pero queremos y podemos basarnos en la propiedad, el mérito y la edad.” Después de eso, los intelectuales de los que hablaba, los artistas, los científicos, todos, gratificados en todos los sentidos, pero luego también está la otra versión del mérito, la más amplia, no todos pueden ser científicos, pero todos pueden oficializarse. El mérito significa una carrera militar y Napoleón lo alimenta incansablemente – ese punto, como dije, esto también está en su contra, pero, no del todo, porque el ejército siempre estará con él – alimenta la idea que la Francia de la Revolución y el Imperio es la tierra del mérito y ese mérito significa que aquellos que tengan el coraje de arriesgar sus vidas luchando bajo la bandera tricolor por el emperador serán recompensados. En parte, un mito alimentado por una propaganda sistemática, los diarios, los boletines oficiales… Alguien que fue niño bajo Napoleón, Alfred de Vigny, célebre poeta romántico, escribirá qué es lo que significaba ser niño bajo el Imperio: «Los maestros no dejaban de leer los Boletines del gran ejército y nuestros gritos de ¡Viva el Emperador! interrumpían a Tácito y a Platón. Nuestras salas de estudio parecían cuarteles, nuestras recreaciones a maniobras y nuestros exámenes a planos”. Toda una generación será, como decirlo, tomada por este mito que luego fue presenciado por uno que era joven en ese momento, Stendhal, recordemos a los jóvenes protagonistas de sus novelas, franceses y no sólo franceses. Fabrizio, Fabrizio del Dongo, de La Cartuja de Parma. Esos jóvenes que tal vez no entienden nada, pero vislumbran una cosa: Napoleón es su héroe.

Y todos los soldados están, como decirlo, embelesados por la propaganda, pero no solo por la propaganda, sino también por los hechos. Propaganda, una frase que habéis oído mil veces: “Todo soldado lleva en la mochila el bastón de mariscal”. Luego, hay millones de soldados, mariscales, solo quince, así que está claro, pero es un gran truco publicitario. Otro lema de Napoleón: “Un líder es un vendedor de esperanza” y, por lo tanto, todo soldado debe creer que en su mochila hay potencialmente un bastón de mariscal. Entonces, a mariscal probablemente no llegará, pero a oficial, sí. En los ejércitos de los países que luchan contra Napoleón no es que no haya un poco de movilidad social porque siempre ha habido un poco de movilidad social, incluso en la Edad Media, incluso bajo el Antiguo Régimen podía pasar que el hijo de campesinos podía llegar a obispo o convertirse en general, pero eran una minoría. En el ejército inglés, el que derrotará a Napoleón en Waterloo, se ha calculado que durante las guerras napoleónicas alrededor del 10 por ciento de los oficiales son soldados que han hecho carrera, promovidos desde las filas. Y un 10 por ciento para un país del Antiguo Régimen, quiere decir que en Europa todavía había mérito social, pero es un 10 por ciento. Bajo Napoleón, las tres cuartas partes de todos los oficiales que sirvieron a sus órdenes, por lo que el 75 por ciento eran simples soldados que hicieron carrera por méritos. Y eso significa una enorme cantidad de personas que entonces se retiran, vuelven a su país, a sus pueblos, estarán todo el día en el café, leyendo el periódico, hablando de las grandes jornadas e interpelando a cualquiera que se atreva a criticar al emperador. Y son, como decir, son cosas que funcionan: los veteranos, simples soldados, enfermos, maltratados, discapacitados, los mantenemos, creamos Les Invalides en París, sobre todo para que todos vean que el emperador está hospedando en un gran palacio a los soldados que le han servido. Hay pensiones de viudedad, para los huérfanos de guerra, es una pequeña asistencia social de la que no hay nada similar en la Europa de ese momento. Y los oficiales, los oficiales están bien pagados, los oficiales son, automáticamente, notables. En el pueblo, el capitán retirado es un hombre que cuenta para algo. Para la jubilación, no sólo, se les reservan muchos trabajos civiles. Hay un montón de pequeños lugares en la provincia para repartir, pequeños trabajos, el correo, el estanco, todos estos están reservados para los oficiales y los oficiales están agradecidos a su emperador.

«Primera distribución des condecoraciones de la Legión de Honor» (1812), por Debret (a)

Y esto es algo que debo decir que hasta se vuelve cómico, eh, porque estos oficiales arriesgan su vida. Muchos mueren, muchos quedan heridos, mutilados, destrozados, entonces vuelven a casa y ¿Cuál es su ideal? Un noble de Saboya, De la Noire, Victor Amadeo De la Noire, antiguo oficial de su majestad de Cerdeña, luego oficial de Napoleón, escribe, entusiasmado: «Pensadlo, se tiene el derecho a compartir casi la mitad de todos los trabajos civiles. Después de un acto de tanta generosidad, cual es el soldado o el oficial que no daría hasta la última gota de su sangre por un soberano magnánimo como nunca ha existido. Mi hermano Amadeo a conseguido un estanco de tabaco en el departamento de Monte Blanco”. Daros cuenta que este es un noble de Saboya, pero estos oficiales, algunos provenientes de la antigua nobleza, todos cargados de la idea de la gloria, todos arriesgaron sus vidas, ¿para qué? Para tener un estanco cuando estén retirados. Pero como reciben el estanco o la oficina de correos, constituyen de hecho una red de fieles seguidores por todas partes. Y cuando caiga Napoleón y vuelvan los Borbones y haya de nuevo un ejército donde los veteranos que vienen de abajo tengan un poco menos de posibilidades de hacer carrera y bien, la gente empezará a murmurar… Y los viejos soldados, los viejos los oficiales, dirán: «Ved lo que habíamos dicho: el pueblo ya no tiene derechos, el rey está de regreso y los hijos del pueblo serán soldados y ya no podrán ser oficiales» Y esto, esto es un panfleto anónimo, de 1820, esos panfletos que circulan en la Francia del rey, que ha vuelto y le advierten que hay descontento. Cuidado, le dicen: en Francia no hay un pueblo donde no haya nacido un general o un coronel, un capitán, todos hijos de campesinos o artesanos, ahora están en el retiro y el pueblo ve lo que le quiso decir el emperador y que, con él, sin embargo, las cosas ya no son así.

Todo esto madura en los primeros años del nuevo siglo, entre Napoleón como cónsul vitalicio y Napoleón que fue coronado emperador en 1804. La coronación del emperador es, obviamente, una etapa extremadamente significativa y también estaba, por decirlo, algo decodificada. Por un lado, es lo que más claramente demuestra a los ojos de muchos que la revolución está realmente muerta, muerta y enterrada. Hemos vuelto a tener un monarca coronado, trono, cetros, uniformes, galones, cortesanos. Napoleón, sin embargo, en realidad, trata de mantener su pie en dos estribos y asegurarse de que su coronación imperial no se perciba como una restauración. Es muy importante que él elija ser emperador, de dónde puede surgir esto, en realidad tiene muchos significados: los franceses, los franceses han cortado la cabeza del rey y ya no querrán otro rey. Tienen la república y son aficionados a la república… Pero están dispuestos a tener un hombre que, en solitario, gobierne la república, este hombre nunca podría decir: ¡Ahora me coronaré rey! Napoleón: “No se puede ser rey de una república, pero se puede ser emperador de una república”. Y la coronación imperial está cuidadosamente preparada. La policía trabaja bien, está Fouché a la cabeza y por lo tanto hay toda una directriz por la cual los prefectos, los notables de los departamentos, reciben esta información: si alguna vez el Primer Cónsul, por ser del interés de Francia, decide asumir el título de emperador de los franceses, por supuesto, porque es un soberano del pueblo, no es el soberano de Francia, sino de los franceses, en todo caso, si el Primer Cónsul se decidiera, ¿Qué pensaría la gente sobre este paso? ¿Qué pensaría la opinión pública? Y poco a poco se nutre la opinión pública, hay toda una serie de cuerpos electos, no con el plebiscito, no votan todos, pero votan muchos, votan regularmente, eligen diputados regionales y provinciales, y todos estos departamentos. Y estas asambleas están invitadas a expresarse y habiendo entendido el movimiento que se impulsa, expresando los votos de que el primer cónsul satisfará el deseo de los franceses de tener a un emperador a su cabeza. Y explican los sagaces periodistas, “Aquí la revolución no está segura, siempre existe el riesgo de que el rey quiera volver. ¿Queréis que vuelva un amo? No, no lo queremos. Si no queréis que vuelva un amo, votad un líder, hereditario, lo habréis elegido vosotros y así estaréis seguros de que el amo no volverá«.

Al principio todavía piensa en César, pero también se le ocurren otras ideas: Carlomagno, por ejemplo, será cierto que hablo de Carlomagno, en realidad. Carlomagno, ciertamente y sería otro que no era emperador, no tenía este título, no existía en absoluto en su tiempo y él se lo creó. Interesante. Napoleón da orden de estudiar cómo se hizo la coronación de Carlomagno y al estudiar la coronación de Carlomagno hace fabricar la espada sobre el modelo de la que se pensaba que tenía Carlomagno, hace una corona como la que tenía Carlomagno y luego venía el punto más doloroso: Carlomagno fue coronado por el Papa… en sí, también estaría bien, porque la Revolución ha terminado. Carlomagno fue a Roma para ser coronado por el Papa. Esto puede ir un poco menos bien, y sobre todo parece que en Roma, en San Pedro, el Papa le puso la corona en la cabeza y ese día Carlomagno, lo dice su biógrafo Eginardo, “salió de San Pedro de un pésimo humor diciendo que si hubiera sabido que eso iba a terminar no hubiera venido a misa” … era Navidad. ¿Por qué sino por qué este hecho de que el Papa te pone la corona en la cabeza, entonces quién es el dueño de esa corona? Es el Papa quien te la da. Por otro lado, sin embargo, tener al Papa es algo hermoso, por lo que haremos pequeños cambios con respecto al protocolo de Carlomagno: el primer pequeño cambio, la coronación se realizará en París. Napoleón no se inquietará en Roma y será el Papa, que vendrá a París, quien se inquietará. Después de eso, el Papa en París lo haremos sentar allí para que todos lo vieran, pero el emperador se pone la corona en la cabeza. Que no queden dudas, que no haya idea de que esa corona será puesta en la cabeza por otra persona. Es suya. Cuando sea coronado también en Italia, lo dirá aún más claro: “Dios me lo dio a mí (no el Papa), ay de aquel que la toque”. Y entonces, ahora los franceses, 1804, tienen un emperador, pero no solo los franceses. Carlomagno no solo gobernó Francia, aunque tampoco existía Francia en su tiempo. Carlomagno gobernaba en Europa, por lo que este nuevo título, por un lado, es muy prometedor, pero, por otro lado, también es un poco inquietante para esa opinión pública que pensaba que las guerras habían terminado. Y en cuanto al hecho de la República, tiene esa buena opinión de que se puede ser emperador de una república.

Hay quienes se quejan, pero ahora se quejan en voz baja. Porque todos entendieron que era mejor adaptarse. Esta es una cita inquietante de uno de los ministros de Napoleón, Molé, que será ministro de Justicia en los últimos años del imperio y que unos años después recuerda esa etapa: «A partir de este momento, para hacer carrera, cada uno fingía no haber entendido o de estar convencido. Se volvió normal que nadie hablara más de acuerdo a su conciencia. Los ateos predicaron una religión falsa, los cristianos fueron pillados siendo filósofos, los republicanos hablaron de monarquía, los partidarios de la autoridad absoluta alardearon de ideas liberales, las víctimas de la revolución profesaron imparcialidad y los asesinos de Luis XVI le daban las virtudes de su víctima.» Ahora la Revolución realmente ha terminado, sí, o tal vez no, pero porque este imperio y cómo decirlo, es un imperio de papel maché, seamos realistas. Se mantiene porque el ejército francés es capaz de conquistar toda Europa, pero de por sí, puedes ver el papel maché, puedes ver que todo está un poco terminado, desde el momento de la coronación. El mismo Napoleón lo sospechaba, otra de sus máximas: “de lo sublime a lo ridículo sólo hay un paso”.

«La Coronación de Napoleón» (1805-1807), por Jacques-Louis David. (b)

Y en la ceremonia del Sacre en Notre Dame se arriesga continuamente a dar ese paso. Imagínense, esta catedral llena de gente, llena de parvenus, son todos los parvenus: mariscales del imperio, príncipes y duques porque Napoleón los ha cubierto de estos títulos nobiliarios, les creó trajes muy suntuosos, penachos, plumas, oro, galones, pero todos estos mariscales son hijos de campesinos, artesanos, pulidores, sargentos de caballería y ahora deambulan como si fueran de la realeza, pero la gente lo sabe. Mirándolos se puede ver que casi se ríe y el primero de los parvenus son los propios Napoleón, sus hermanos, como lo revela el comentario que se le escapa con otro de sus hermanos, José, inmediatamente antes de la ceremonia. Estamos inmediatamente antes de la coronación, están todos vistiendo capas de armiño y Napoleón, hablando con su hermano, se le escapa decir: «si nuestro padre nos viera…» Papa estaba en Córcega, un pequeño noble de provincias y que este imperio está hecho de papel maché también lo demuestra el hecho de que nadie cree que realmente es un imperio hereditario, ahora él está ahí, después ya veremos…

Hay un momento dramático revelador durante la campaña rusa, la conspiración de Malet. Napoleón está lejos y llegan malas noticias de Rusia. En este punto sucede lo siguiente: hay un opositor obstinado con Napoleón, precisamente el general Malet, un viejo jacobino que, en fin, estaba internado en un hospital psiquiátrico porque obviamente uno que sigue obstinado en desafiarlo y estar en su contra… Luego el general Malet se escapa, encuentra un uniforme de general, recorre las prisiones liberando a otros oponentes de Napoleón anunciando que Napoleón está muerto en Rusia. Detiene a algunos soldados, entra en los ministerios, detiene a varios ministros. Finalmente, luego lo detienen y lo fusilan en ese momento. El golpe de Estado del general Malet duró un día, pero durante ese día los ministros que no fueron arrestados huyeron y el prefecto del Sena se preparó, hizo contactos para formar un gobierno de emergencia, republicano, porque la noticia era que Napoleón había muerto. Nadie acudió a la emperatriz María Luisa y al rey de Roma, el hijo pequeño de Napoleón, para decirles: «El emperador ha muerto, larga vida al emperador«. Todos daban por hecho que Napoleón había muerto, que la jugada había terminado y que este imperio no era hereditario. De hecho, debo decir que el propio Napoleón, después de la conspiración de Malet, se le escapará decir: «Pero esto del rey está muerto, viva el rey es una cosa hermosa, era una fuerza de la monarquía«.

Hablábamos de la religión, del Papa que está asistiendo a la coronación en Notre Dame y que está bien porque el Imperio también significa reconciliación con la Iglesia, el Concordato, aunque aquí, tengámoslo claro, quién es Napoleón: aquel bastardo que destruyó la revolución secular y ha puesto a Francia en manos de la religión o el hombre que puso fin a los excesos y restauró la libertad de la Iglesia y la libertad de los católicos. En fin, ambos. Por supuesto que había muchos que estaban en contra, los viejos revolucionarios, muchos soldados para quienes el laicismo era un principio imperativo y que asisten con creciente consternación al hecho de que en cambio, no, se regresa. Ya antes de la coronación, Napoleón se corona en Notre Dame, porque Notre Dame ha sido consagrada otra vez. Durante la revolución había sido asaltada, devastada… Sabed que en la fachada de Notre Dame están todas esas estatuas de reyes, que son los reyes del Antiguo Testamento, pero los revolucionarios no hicieron muchas diferencias, son reyes y que se hace con los reyes: se decapitan, luego derribaron todas las estatuas de Notre Dame, todas decapitadas. Pero en 1802, con el Primer Cónsul, Notre Dame es solemnemente reconsagrada. Los militares se quejan. El general Delmas saliendo de la ceremonia: «Una bella capuchinada, faltaban sólo los 100.000 hombres que murieron tratando de suprimir estas cosas«.

«El encuentro de Napoleón y el Papa en Fontainebleau», por F. Myrbach-Rheinfeld (c)

¿Por qué Napoleón hace volver la religión, hace convenios con la Iglesia católica, restablece el Episcopado y hace un Concordato con el Papa? Según él, porque la religión es una de esas cosas que es mejor no tratar de suprimirlas por la fuerza y mejor si estas cosas se van solas. Él personalmente no se lo cree ni por asomo y cuando lo critican por el Concordato, él lo explica: «No critiquéis. El Concordato es la vacuna para la religión«. Entendedlo, la vacuna es otro de los grandes descubrimientos científicos de la época y para su generación, inocular un poco del veneno cura la enfermedad. Así que: “dejemos que haya un poco de religión la gente se hartará. En cincuenta años, habrá desaparecido de Francia.” Napoleón es un hijo del siglo XVIII, completamente indiferente, no es tampoco un ateo en el estricto sentido ya que está de moda en el siglo XVIII creer vagamente en un Dios creador que, sin embargo, nada tiene que ver con las Iglesia, con el clero, con los ritos, lo que explica por qué Napoleón una vez dijo: «Si fuera a gobernar Egipto, no tendría ningún problema en hacerme mahometano. No creo en las religiones… pero la idea de Dios … ¿Quién creó todo?» Luego, claro, la religión es cómoda: mantiene la paz social, otra cita de Napoleón: “La religión es lo que impide que los pobres maten a los ricos” y luego es algo que la gente quiere y por eso se la damos. A su regreso de Egipto, Napoleón le dijo al Consejo de Estado: “Mi política es gobernar a los hombres como la mayoría quiere ser gobernada: haciéndome católico, gané la guerra en La Vendée (es decir, la insurrección contra los revolucionarios de los departamentos férreamente católicos del oeste de Francia), haciéndome musulmán me establecí en Egipto; si yo gobernara al pueblo judío reconstruiría el templo de Salomón«. Haciéndome musulmán, pues sí, también tenemos la correspondencia de Napoleón durante la campaña de Egipto con las autoridades locales, con las autoridades religiosas locales. Carta de Napoleón al jeque El-Messiri: «Espero que no pase mucho tiempo en el que pueda unir a todos los hombres sabios y educados del país y establecer un régimen basado en los principios del Corán, que son los verdaderos y los únicos que pueden traer la felicidad de los hombres.» Él era un buen político, eh, podía decir cualquier cosa que se quisiera oír, pero esto del Corán, no creo que sea solo una broma, aparte que uno de los generales de Napoleón se convirtió al Islam en Egipto, el general Menou, lo conozco porque después fue gobernador de Piamonte, seguía siendo musulmán… pero incluso en Santa Elena lo seguirá escribiendo Napoleón en una carta: «Las religiones se basan todas sobre los milagros, sobre cosas que no podemos entender como la Trinidad, Jesús dice que es hijo de Dios pero desciende de David. Yo prefiero la religión de Mahoma, es menos ridícula que la nuestra”. Después de eso, una vez reunidas todas estas cosas hermosas, se comprende por qué los párrocos y los obispos se convierten en uno de los pilares del régimen y predican regularmente para explicar al pueblo lo feliz que es bajo este gobierno sabio, ilustrado y cristiano. Napoleón, de hecho, se disculpa un poco, piensa un poco que está bien, en algunas cosas el compromiso es fuerte, porque la laicidad de la escuela, por ejemplo, salta. La escuela primaria está nuevamente en parte en manos de los párrocos, también los párrocos se han puesto de acuerdo para explicar que el emperador es un gran hombre y por tanto está bien que también se enseñen los preceptos de la religión católica, que sirven, precisamente, para evitar que los pobres se desquiten con los ricos.

Entonces, estamos en un buen punto, aunque no sea el final, estamos en un buen punto, pero entended que se vuelve difícil decir lo que realmente fue. Claro que era verdaderamente un desaprensivo extremo, un cínico extremo, pero encarnaba cosas distintas ante los ojos de distintos sectores de la opinión pública. Es precisamente ese Napoleón quien en las últimas cosas que he dicho tiene claro, cómo decir, la restauración, la vuelta atrás con respecto a la Revolución en muchas cosas, el despotismo, pero para sus enemigos sigue encarnando la Revolución y esta es otra bella contradicción. Otoño de 1805, y es la primera gran guerra de Napoleón como emperador, cuando Napoleón invade el imperio de los Habsburgo y cruza Austria con la Grande Armée rumbo a Austerlitz. Una noble alemana escribe en una carta: «Han llegado los tiempos del Apocalipsis: Robespierre a caballo cruza Austria» este hecho del caballo es muy llamativo mientras que para Hegel era el espíritu del mundo a caballo para esta dama que es un poco menos, aquí, es Robespierre y siempre Robespierre, no importa que el reloj retroceda en Francia, para las clases dominantes, para la nobleza de toda Europa, ese hombre allá es Robespierre, es la Revolución… y lo es para su ejército, otra vez allí, el ejército es algo especial. El ejército seguirá siendo revolucionario y va a la batalla contra los austriacos, los prusianos, los rusos, cantando canciones jacobinas, gritando que hay que vencer para imponer la libertad, para romper las cadenas, para liberar el Universo y creen en él… Y también los enemigos de Napoleón lo creen un poco en este punto, por lo que se combatirá ferozmente al hombre, otro de los grandes malentendidos de su tiempo. Los demás soberanos no confían, podrían haber confiado muy bien, Napoleón habría construido un imperio conservador, estable, pero no lo hacen. No lo creen, no lo pueden creer: detrás de la máscara del emperador siempre se ve un guiño a Robespierre y es un hecho que fuera de Francia, las bayonetas de los franceses exportan la Revolución. Hoy exportamos la democracia. Exportan la Revolución, la libertad y legalidad, y la fraternidad… y la civilización.

La civilización es una palabra francesa, por supuesto, la civilización es una invención de la lengua francesa reciente en ese momento y la ideología de Napoleón también implica esto: que, entre las naciones de Europa hay una nación mas grande que las otras, hay una nación que es la nación que invento la civilización, es la nación que hizo la revolución primero, porque es más valiente y generosa que las otras, y la «grande nation«, y ahora la «grande nation» en su generosidad trae a todos los demás pueblos de Europa los beneficios de la revolución. Esto ya lo decía Napoleón sobre en la campaña de Italia, cuando sólo era el general Bonaparte, pero el periódico de la Grande Armée ya proclamaba a los italianos: “Todos los pasos de la grande nation están marcados por los beneficios. Feliz el ciudadano que forma parte de ella y felices también los extranjeros que viendo a los nuestros pueden decir: son mis amigos, mis hermanos” Hermanos menores, por supuesto, porque los otros pueblos deben estar agradecidos a la «grande nation» por todos los dones que ha otorgado. Y entonces Napoleón creará un sistema en el que pone reyes y virreyes en el trono un poco por toda Alemania e Italia, pero cuando algunos de ellos creen que pueden gobernar solos, inmediatamente les hace entender que no es el caso y algunos de ellos objetan que ciertas peticiones de Napoleón son contrarias a los intereses de su pueblo. Luis se convierte en rey de Holanda, José se convierte en rey de Nápoles luego de España, Eugenio de Beauharnais, el hijastro es gobernador de Italia, luego virrey de Italia. Cada uno trata de defender ciertos intereses de sus pueblos que pueden estar en conflicto con la «grande nation», pero Napoleón inmediatamente los llama al orden. A Eugenio, virrey de Italia: “Italia es independiente sólo gracias a Francia. Esta independencia es el precio de su sangre, de sus victorias e Italia no debe abusar de ellas«. Napoleón está convencido, ese es uno de sus errores, de que todo el mundo quiere lo mismo, que todo el mundo quiere apuntar a la igualdad jurídica, el fin de los privilegios nobiliarios, la reducción de las órdenes religiosas, la modernidad, en fin, está convencido de que todo el mundo lo quiere, los españoles, los rusos, los alemanes, parece una obviedad y, como decirlo, es esa simplificación que hace un Ilustrado y lo sigue siendo desde este punto de vista, un Ilustrado. Nunca entenderá que los campesinos rusos o españoles pueden también y sobre todo querer cosas distintas y sobre todo nunca entenderá que incluso los pueblos más parecidos al francés, como los alemanes o los italianos, que están contentos en gran medida, sobre todo los jóvenes, de que hayan llegado los franceses, de que el Antiguo Régimen haya cambiado de aires, que todo haya cambiado, que el mundo está cambiando y que hay nuevos valores, nuevas cosas, nuevas aventuras y nuevos derechos, pero Napoleón nunca entenderá que si estos nuevos derechos implican el hecho de que soldados extranjeros marquen el paso en sus calles, que los soldados extranjeros arresten a la gente, que los funcionarios extranjeros den órdenes y recauden impuestos esto, en Europa, los pueblos de Europa, en su momento, está claro, no lo aceptarán.

El sistema napoleónico de familiares gobernantes, el nepotismo en contra del principio
de meritocracia que se propugnaba en otros ámbitos de la sociedad. (d)

Es algo que da que pensar: Napoleón tenía un sueño europeo, un sueño… le parecía que ser emperador de los franceses no era precisamente suficiente y queriendo ser algo más razonaba en clave europea y lo dice. Fouché nos cuenta que, partiendo para la campaña rusa, Napoleón le dice: “Ahora acabaré con Rusia y entonces finalmente seré libre para cumplir mi destino de completar lo que apenas he esbozado. Necesitamos un código europeo, un tribunal de casación europeo, la misma moneda, los mismos pesos y medidas, las mismas leyes, necesitamos hacer de todos los pueblos de Europa un solo pueblo y de París la capital del mundo”. Y esto, de vez en cuando, también vuelve, en Santa Elena cuando se escribe el Memorial de Santa Elena: «Si yo hubiera seguido estando, Europa habría sido esencialmente un pueblo y cada uno que viajara a cualquier país siempre habría estado dentro de la patria común”. Aquí y hoy nos encontramos redescubriendo con mucha dificultad lo que debería ser obvio y es precisamente que una patria común en la que haya una “grande nation” que cuente más que las demás y que actúe como un hermano mayor está destinada a fallar. Cómo fracasó el proyecto de Napoleón, que se ve con odio en España, Alemania, Rusia, menos en Italia, a pesar de los venecianos de los que hablaba al principio y a pesar de todas las secuelas y sentimientos de resentimiento, la represión, las revueltas campesinas, los fusilamientos, los saqueos de obras de arte y en ese momento también la gran decepción por el hecho de que no hay una sola Italia, permanecen el reino de Italia y el reino de Nápoles y luego ciertos pedazos de Italia que Napoleón los anexiona a Francia. En resumen, sin duda hay mucha decepción en la opinión pública italiana.

Sin embargo, la mayoría de los intelectuales y los jóvenes, a pesar de todo, tragandose sus desengaños, siguen del lado de Napoleón. Ugo Foscolo lo cuenta en Las últimas letras de Jacopo Ortis que se suicida por desilusión después de que Napoleón traicionó Venecia y la cedió a Austria, sin embargo, unos años más tarde, Foscolo se enroló como oficial en la división italiana que se dirige a Francia para participar en la invasión de Inglaterra. Por lo tanto, Napoleón se preparó para la invasión de Inglaterra, que no logró y Foscolo estaba allí, después de todo, y tal vez, a pesar de las numerosas decepciones, hoy recordamos más, que durante unos años hubo un reino de Italia. Ciertamente no era toda la península. Había un reino de Italia con un rey de Italia, que también era emperador, tal como sucedió en la época de Carlomagno, que era rey de los francos pero también de los longobardos y este rey de Italia que reinaba con la moneda del Marengo de oro, con su retrato en la parte superior con la inscripción «Napoleón emperador y rey«, en italiano, y en borde de las monedas escrito «Dios salve a Italia«. Toda la propaganda, sí, tal vez sí, pero la opinión pública italiana, en realidad, se queda en gran parte con Napoleón: en italiano Waterloo significa una derrota y no creo que haya una calle de Waterloo en ninguna ciudad italiana.

En otros lugares, sin embargo, Napoleón es el enemigo de la civilización. El enemigo de la libertad y el enemigo de Europa. El príncipe Metternich, uno de sus archienemigos, cuando se encuentre negociando con él, con Napoleón en 1813, dirá: “En ese momento decisivo me consideré como el representante de toda la sociedad europea”. Es decir, hay una clase dominante en Inglaterra, Austria, Prusia, que está convencida, en Rusia, que está convencida de que Napoleón ya no es nadie, ya no representa nada, está fuera de la ley, en Europa está toda de la otra parte. Este forajido está derrotado. Es derrotado en Rusia en 1812, en Leipzig en 1813, en 1814 por Francia invadida, los aliados entran en París y Napoleón abdica. Lo envían a ser el emperador de la isla de Elba. Como sabéis, se queda allí unos meses, luego logra escapar, regresa a Francia. Es tan inesperado y tan impactante que al principio ni siquiera quiere nadie creerlo. Aquí estará el congreso de Viena en curso porque obviamente dicen que saben que va a volver, estará en Waterloo… para ellos se acaba en el 1814 y por eso han reunido el congreso de Viena para rediseñar el mapa de Europa. Cuando llega la noticia al Congreso de Viena, se comunica la noticia de que Napoleón se ha escapado de la isla de Elba, todos se ríen. Creen que es una broma.

«El regreso de Napoleón de la isla de Elba», en «Memorias militares de la República,
el Consulado y el Imperio» (1833), obra de Hippolyte Bellangé (e)

Y en cambio Napoleón está en Francia y en un momento llega a París y está en el trono. Al enterarse de la noticia de la huida de Napoleón de la isla de Elba, un destacado intelectual liberal, Benjamin Constant, escribe un artículo en el que denuncia como un bandido a Napoleón, que había escapado de Elba. Un mes después, Benjamin Constant tiene la intención de redactar el texto de la nueva constitución que Napoleón pretende someter a plebiscito. Era una constitución maravillosa: mucho más liberal que el sistema anterior. Por decir, en los municipios de hasta 5.000 habitantes existirá el derecho a elegir alcalde, en lugar de tener un alcalde designado por el gobierno. Es una nueva Constitución que divide. Algunos se lo creen. El emperador finalmente ha entendido y esperamos que el verdadero giro liberal, dure. Algunos no se lo creen en absoluto, quizás sobre todo el más cínico, Fouché, que sirvió a Napoleón en todos los asuntos más sucios, cuando Napoleón vuelve en los 100 días, Fouché no se lo cree: “El loco de siempre, déspota y ambicioso de conquistas, como siempre«. Y en todo caso en esos 100 días, Napoleón tiene tiempo de tener redactada la nueva Constitución, de someterla a plebiscito, es de los que no le va tan bien: alrededor del 20 por ciento de los votantes, pocos, pero siempre algo. Abrumadora cantidad de síes, por supuesto.

Hay una anécdota que define bien el clima de esas horas bajas. Napoleón pasa revista a un regimiento: el 1er regimiento de infantería ligera. Al frente del regimiento se encuentra un joven de 29 años, segundo al mando, el coronel de Cubières, barón del imperio pero nacido marqués Despans-Cubières, por tanto noble del antiguo régimen, pero que hizo toda su carrera bajo Napoleón. Cubières manda el regimiento, Napoleón pasa revista, ya que conoce a todos, inmediatamente se da cuenta de que es el segundo comandante que manda el regimiento. ¿Dónde está el coronel que manda el regimiento? Y de Cubières responde: «Sire, el coronel de Beurnonville, pero está enfermo«. Napoleón comenta de nuevo: «Beurnonville no es uno de nosotros. Sea usted, coronel de Cubières, quien de ahora en adelante mandará el 1º ligero.” Fijaos la modernidad, no es también por la modernidad, ya que esta expresión viene del siglo XX: “No es de los nuestros”. El Napoleón de los 100 días es más que nunca ideológico, o estás con él o estás contra él, pero, sin embargo, no es, no es una dictadura sangrienta, de hecho, hay lugar para muchas cosas. Porque el recién nombrado comandante del regimiento, coronel de Cubières conduce a la tropa al patio de armas para votar por aclamación el plebiscito sobre la Constitución. Frente al regimiento desplegado que debe votar, el coronel de Cubières hace saber que votará en contra porque la Constitución no es lo suficientemente liberal, todavía hay demasiado poder para el emperador dentro de este texto. En consecuencia, él, el coronel de Cubières, a quien Napoleón acaba de nombrar jefe del regimiento, invita a los soldados a votar en contra. El 1er regimiento de infantería ligera es el único regimiento de todo el ejército que votó casi por unanimidad en contra de la nueva Constitución. Digo casi porque hay una excepción en los registros: un capitán que vota a favor argumentando: “Yo quiero al coronel con todo mi corazón, pero en materia de Constituciones no sabe tanto como el emperador. Ya ha hecho tantas…” Este es el único regimiento que vota no en el plebiscito. Los registros de votación de este regimiento se perdieron y, por lo tanto, no se pueden registrar en el total. El coronel de Cubières recibe una carta de amonestación, pero no es destituido, permanece al frente de su regimiento y será herido en Waterloo mientras conduce al 1º ligero al asalto del castillo de Hougoumont.

Y con Waterloo me gustaría acabar. El 18 de junio de 1815 termina la leyenda de Napoleón en Waterloo. Me encontré con testimonios y oficiales que lucharon en esa batalla y que dicen que fue una batalla decisiva por la libertad. Hay oficiales franceses que dicen esto: «En Waterloo, luchamos y perdimos la batalla por la libertad de Europa» y hay oficiales británicos que dicen esto: «En Waterloo, luchamos y ganamos la batalla por la libertad de Europa». Como pueden ver, se puede entender de muchas maneras, pero lo más notable sobre lo que quiero acabar es que varios oficiales británicos en la batalla de Waterloo tenían esencialmente una cosa en mente: «Quién sabe si podré ver a Napoleón«. Sir Hussey Vivian, que comandaba una brigada de húsares y que por tanto siendo brigadier tenía un catalejo, estaba bastante seguro de haberlo visto y luego lo recogerá en una carta: «Realmente creo que lo vi antes de que comenzara el ataque, cabalgaba con un numeroso séquito de oficiales en medio de las columnas que se alineaban frente a nosotros, recibidos con gritos de ¡Vive l’Empereur! y mirando por el catalejo me pareció distinguir al pequeño héroe. En verdad, estoy casi seguro.”

Imagen de la película «Waterloo» (1970), del director ruso S. Bondarchuk, en el que se
distingue a Napoleón a caballo desde las líneas británicas y aliadas. (f)

El pequeño héroe, Napoleón, era de estatura normal, de hecho, para la época incluso un poco más alto que la media, pero las estampas satíricas inglesas lo dibujaban como un enano y obviamente un general inglés como él lo había visto. Otro oficial británico, el capitán Mercer, lo escribe en su diario: “No conseguí verlo, lo había esperado hasta el final. Anhelaba ver a Napoleón, ese poderoso hombre de guerra, ese asombroso genio que había llenado el mundo con su fama.El pequeño héroe, ese genio asombroso. Y estos son sus enemigos, son los que lo querían destruir, pero lo han destruido, convencidos de que Napoleón quería decir esclavitud. Ved como es de difícil dar una visión, cómo decirlo, que no sea contradictoria de Napoleón y entended por qué ciertamente no podría hacerlo esta noche. Gracias. [Aplausos]


Fuentes:

1 – Lezioni di Storia – Napoleone tra libertà e tirannide – Alessandro Barbero – YouTube – Fiesole, 22 Giugno 2019 Lezioni di Storia Laterza al Teatro Romano, Estate Fiesolana

Imágenes:

a – By Jean-Baptiste Debret – Joconde database: entry 000PE004980, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=304369

b – By Jacques-Louis David – art database, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=546742

c – Das Treffen von Napoleon und dem Papst in Fontainebleau… (#617064) (meisterdrucke.com)

d – https://i.pinimg.com/originals/f8/0c/3b/f80c3b0244a55d7bd6635f5b51f586a3.jpg / emersonkent.com

e -https://www.artgallery.nsw.gov.au/media/thumbnails/collection_images/2/296.1990.10%23%23S.jpg.

1400x861_q85.jpg

f – https://www.youtube.com/watch?v=0F5zEHVl3tE&ab_channel=marlbrouk

g – https://www.lungarnofirenze.it/wp-content/uploads/2019/05/Estate-Fiesolana-759×500.jpg (cover)

Napoleón entre libertad y tiranía, por Alessandro Barbero (I)

Tiempo de lectura: 36 minutos

El historiador y escritor italiano Alessandro Barbero (Turín, 1959), ha sido objeto de algunas entradas en nuestro blog en el pasado, y lo recuperamos esta semana gracias a la conferencia Napoleone tra libertà e tiranide, que impartió una noche del 22 de junio de 2018, en el Teatro Romano de Fiesole, en el marco de las jornadas del festival Estate Fiesolana. Su obra «La battaglia. Storia di Waterloo» publicada en el 2003, está considerada por muchos (me incluyo) uno de los mejores libros escritos sobre aquella mítica jornada, y a su talento como historiador aúna un lenguaje pedagógico y ameno que le ha situado entre los historiadores más reputados y difundidos de su país. En esta conferencia que dividimos en dos partes, Barbero nos hablará del Napoleón político, de su figura política y nos aportará algunos de los argumentos por los cuales podremos considerarlo (o no) un liberal o un tirano.

NAPOLEÓN ENTRE LIBERTAD Y TIRANÍA

(Presentador): «Buenas noches. Quería agradecerles de nuevo el estar aquí, gracias a la Estate Fiesolana que nos ha invitado y acogido nuestras lecciones de historia. Como sabrán, el martes 9 de julio estará Emilio Gentile que hablará sobre el carisma a partir de Mussolini; pero no solo nuestras lecciones de historia que están recorriendo Italia y estamos muy felices de que estén aquí en este hermoso lugar. El historiador que han venido a escuchar y que muchos de ustedes conocen, con muchas habilidades, incluida la versatilidad, es un medievalista que ha hablado mucho de las guerras, un historiador militar pero que también ha tratado muchos otros temas: ha tratado a Carlomagno, los bárbaros, se ha ocupado de lo que decían los Papas, su último libro trata sobre Caporetto, por lo que se adelantó en cuanto a su competencia disciplinaria en sentido estricto, porque precisamente tiene una gran curiosidad y esta curiosidad también se traduce en una calidad de escritura que la ha convertido en uno de los más vendidos entre los historiadores italianos, pero también ha sido traducido a muchos idiomas y, digamos, su versatilidad, demostrada en la televisión en la que ha estado presente durante muchos años. Creo que todos estamos muy felices de escuchar hablar sobre Napoleón pero también más a Alessandro Barbero.» [Aplausos]

«Gracias buenas tardes. Ante todo disculparme profundamente, es culpa mía, porque teniendo otros compromisos estaba en un lugar con un tren que llegaba de Florencia a una hora y pensaba que era suficiente para estar aquí, pero se ha comprobado que no es así. Sí, por lo tanto, Napoleón también es otra cosa en realidad. Hoy hablaré esencialmente de Napoleón, pero hablaré solo de un aspecto de Napoleón, no de la cosa más obvia, que es el arte militar de Napoleón, Napoleón general, Napoleón un hombre de guerra; básicamente hablaré de Napoleón como un símbolo político, del Napoleón político, del Napoleón odiado y amado, celebrado como héroe y odiado como criminal, desde su tiempo y desde su tiempo hasta hoy. Partiría de una fecha precisa: el 13 de octubre de 1806. Napoleón está en Jena, en Turingia, Napoleón está en guerra contra Prusia, esta guerra que acaba de empezar. El 13 de octubre de 1806 Napoleón está en Jena, que es una ciudad de provincia alemana, una antigua ciudad universitaria, una plácida ciudad de provincia, pero en ese momento una ciudad en caos y pánico porque las tropas prusianas en retirada frente al avance enemigo acaban de evacuar Jena. Las primeras columnas de la Grande Armée están entrando, con Napoleón al frente, en la ciudad que está ardiendo. Napoleón ese día atraviesa la ciudad de Jena y se dirige al campamento con sus soldados y un poco más allá se encuentra el campo de batalla donde al día siguiente aniquilará al ejército prusiano en la que conocemos como la batalla de Jena. Ese 13 de octubre, la multitud está toda fuera de las casas y ve pasar las columnas francesas y al emperador en medio. Entre toda esa gente asombrada e incluso un poco asustada hay un tipo del que Napoleón nunca ha oído hablar, pero nosotros sí. Su nombre era Georg Wilhelm Friedrich Hegel y tenía 36 años, que es uno menos que Napoleón. En ese momento acababa de terminar de escribir La Fenomenología del Espíritu. Hegel, pues, allí en la calle, mira el paso de los franceses, ve pasar a Napoleón y luego escribe una carta a un amigo, a la que siempre se cita aunque sea de forma un poco imprecisa. Le dice: “Hoy vi el espíritu del mundo a caballo”. En realidad, la cita precisa sería así: «He visto al emperador -esta alma del mundo- saliendo de la ciudad en tareas de reconocimiento. Qué -siempre Hegel- maravillosa sensación ver a este hombre, que, concentrado en este punto concreto y a caballo, se extiende por el mundo y lo domina

El encuentro de Napoleón y Hegel según el Harper’s Magazine de 1895, por Kurtz (a)

Aquí está Hegel, por supuesto, como nos han enseñado en la escuela secundaria, podemos arriesgarnos a verlo como un ideólogo del estado totalitario, como si dijéramos el predecesor de muchas dictaduras o al menos el ideólogo de la monarquía prusiana. Hegel fue también el hombre que, aún siendo anciano, cada 14 de julio brindaba en honor a la toma de la Bastilla y ese día lo que ve pasar a caballo por las calles de Jena es la Revolución, por supuesto, y la Revolución Francesa. Pero también es conocer la historia, como decirlo, que Hegel tiene este deseo de poder ver la realidad de manera unitaria, de manera absoluta, y poder captar un fin unitario de la historia y cree que lo ve en ese hombre a caballo. El mismo hombre que unos años más tarde los compatriotas de Hegel odiarán con un tirano y expulsarán a la fuerza de Alemania.

Desde que apareció en el escenario de la historia hasta hoy, Napoleón nunca ha dejado de despertar pasiones; digo hasta hoy con razón, bueno, 2 de noviembre de 2018; y en noviembre de 2018 casualmente hablaba sobre Napoleón en Padua y unos días antes recibí el siguiente correo electrónico firmado por un grupo de ciudadanos paduanos: «Este día nos enteramos por los periódicos que tratará el tema del tema de Napoleón siempre presentado en la escuela como un héroe y con muy pocos de los males hechos. Por ejemplo, sabrá lo que nos hizo a los venecianos, hijos de la serenísima, nos invadió a traición como a otros. Tenía el poder mundial, siendo masacrados, deportados, segundos solo frente a los judíos. Desaparecieron inmensas obras de arte, únicas en el mundo, y otras tantas destruidas, la única que se salvó de Roma fue el retablo de San Marcos, solo porque siendo ignorante, se fue del lugar creyendo que no era de valor.«

Entonces Napoleón, precisamente Napoleón es odiado y amado, y odiado y amado en realidad, de manera transversal y por razones contradictorias, porque Napoleón, Napoleón, para muchos encarnó la Revolución Francesa y esto quiere decir que, para muchos, encarnó la libertad, la igualdad, el laicismo, la república y muchos lo amaron por esto y muchos lo odiaron por esto, como símbolo del espíritu de la Revolución. Pero Napoleón, para muchos otros, fue el hombre que ahogó la revolución, que la traicionó y muchos lo odiaron por haber puesto fin a la Revolución. Algunos en su época lo apreciaban, por eso, como el hombre de orden, del orden que retorna, pero miremos su biografía para ayudarnos a entender si tenían razón los unos o los otros. Su biografía es la de un hombre que ha pasado por momentos difíciles y que ha tenido una evolución asombrosa a lo largo de su existencia, ni siquiera es por lo que ha vivido, porque fue exiliado y murió, pero lo hizo a tiempo de ser revolucionario y revolucionario en serio. Jacobino del partido de Robespierre y en Termidor, cuando en el 1794 Robespierre fue derribado y asesinado y muchos terminan en la cárcel y la guillotina, Buonaparte, todavía no es llamado para el pueblo Napoleón, todavía es un oficialillo, Buonaparte también acaba en la cárcel como otros jacobinos y corre el riesgo de ser guillotinado también, por ser un extremista, un revolucionario, pero eso no le impedirá diez años después coronarse emperador. Aquí está el hombre que en el 94 tras la caída de Robespierre acaba en la cárcel por peligroso extremista y diez años más tarde se convierte en emperador y se corona en Notre-Dame esto encarna, evidentemente, un camino bastante contradictorio.

Le importaban poco las contradicciones porque era un pragmático, no era un fanático, nunca lo fue, no era un ideólogo de hecho, en el vocabulario de Napoleón, ideólogo es una mala palabra. En el mismo 1806 en Alemania, hablando con un político alemán, le dijo: “Ustedes son otros ideólogos, actúan según sistemas predeterminados; yo soy un hombre práctico: me enfrento a los acontecimientos y los empujo hasta donde pueden llegar«. Probablemente esto se deba también al hecho de que es un hombre de guerra y que al hacer la guerra ha aprendido precisamente esto, que la guerra no se hace con sistemas. Cita: “¡Ay de ese general que está en el campo de batalla armado con un sistema!”. Y además la planificación no se debe exagerar, estar listo para todo, sí, tener todos los elementos, sí, pero hacer planes rígidos no es bueno. Napoleón llegará incluso a decir: «No se puede planear una campaña ni incluso una batalla«. La gente habla de planes de batalla; cuando alguien le pregunta a Napoleón cómo concibe, cómo concebir un plan de batalla, él responde: «Se comienza y luego ya se ve» («Ça commence et puis on vois»).

Entrada del ejército francés en Roma en 1798, por H. Lecomte (b)

Ahora este hombre pragmático atrapa los acontecimientos y comienza a empujarlos en la dirección que él quiere. Cuando, después de la campaña de Italia, cargado de gloria, conocido, famoso en toda Francia, se da cuenta de que los franceses empiezan a estar cansados de la Revolución: no de toda, pero sí del desorden, de las continuas revueltas, de las reyertas de los políticos, de la guillotina. Napoleón piensa en esto y se da cuenta de que la solución que los franceses realmente quieren es el hombre fuerte con un ejército detrás de él y con la gloria de las victorias. Estas cosas Napoleón las medita durante dos o tres años, en la campaña de Italia del 1796 y 1797, luego está Egipto y luego hasta fines del 99 se dará el golpe de Estado que lo llevará al poder. En esos dos o tres años, Napoleón habla, reflexiona a menudo sobre cómo Francia necesita un cambio: «Francia necesita un líder que se haya hecho famoso por la gloria y no por teorías de gobierno, frases, discursos de ideólogos de los que los franceses no entienden nada.» Por unos años madura, pero pocos años y finalmente, el 18 de Brumario de 1799, los hermanos Bonaparte dan el golpe de Estado. Digo los hermanos Bonaparte porque Napoleón no está solo en esa ocasión, junto a él está Luciano, que es el más dotado de sus hermanos, y no es casualidad que sea él quien luego será marginado porque corre el riesgo de eclipsarlo, pero en 1799 van aún hacia adelante: Napoleón, el jovencísimo y famosísimo general y Luciano, el hábil político, presidente del parlamento diríamos del Consejo de los Quinientos. Y juntos, Luciano y Napoleón organizan esa jornada en la que los granaderos entran con las bayonetas caladas en la sala del Consejo de los Quinientos y los dispersan y Napoleón se convierte en Primer Cónsul.

Casi toda la opinión pública está contenta en Francia. No es que quiera renunciar a las conquistas de la Revolución, quiere renunciar a los inconvenientes de la Revolución y la propaganda de Napoleón insiste en que esto es exactamente lo que obtendrán del Primer cónsul. Otra cita de un discurso de un hombre de Napoleón: «Tendremos la república, la libertad y la igualdad, la seguridad y libertad de las personas y de la propiedad, la libertad de imprenta, de comercio y de industria, la reducción de gastos y la reducción de impuestos.» Por si a alguien le sorprende que hace 220 años los políticos prometieran una reducción de impuestos. Pero basta de Revolución, basta de Revolución en la medida en que esa Revolución significa la anarquía y la guillotina, incluso aquí ya durante la campaña italiana, dirigiéndose entonces al congreso Cispadano, a los políticos italianos del momento, los revolucionarios italianos, Napoleón dice: «No, Italia tendrá la libertad, pero sin la revolución y sus crímenes”. Ya en enero del 1797 el comandante de la Armée d’Italie puede decir públicamente: la revolución y sus crímenes. ¿Significa que la Revolución, en última instancia, se equivocó? ¡No! Como Napoleón dijo que sí, pero Napoleón no es de los profundos y no es de los sistemáticos. Precisamente es de los que hablan mucho, los políticos que hablan mucho pasan a decir lo primero que se le pasa por la cabeza. Una vez se encontraba Napoleón paseando por Ermenonville, donde está enterrado en Rousseau y Rousseau es considerado uno de los inspiradores de la Revolución y a Napoleón se le escapa decir frente a la tumba de Rousseau: «Pero, hubiera sido mejor para la tranquilidad de Francia que él nunca hubiera existido: fue el que preparó la Revolución francesa«. Quién está con él, musita, «Pero lo siento, eh, la Revolución Francesa no es algo malo» y Napoleón, Primer Cónsul en ese momento dice: «Pero no sé, tal vez, -en el futuro lo dirá- tal vez para la tranquilidad del mundo hubiera sido mejor si Rousseau nunca hubiera existido y yo tampoco«.

Apunto, es una teoría, así y así, es un destello de conciencia, es lo primero que se le pasa por la cabeza, pero el punto es que siempre existe esta gran ambigüedad, ya no sabemos lo que hubo de bueno y lo que hubo de malo de la Revolución y si prevaleció el bien o si prevaleció el mal y Napoleón es el hombre que debe liderar esta transición. Quiere ser el hombre que encarna la unidad de Francia. Si la Revolución tuvo algo malo es el el hecho de que dividió Francia, la dividió en partidos, con los partidos en el poder quienes guillotinaban a los opositores. Esto ya no es bueno: todas las divisiones deben desaparecer y quién puede encarnar toda Francia es el mismo Napoleón, Bonaparte al principio otra vez, y el mismo Bonaparte porque está cargado de gloria y esta gloria es de todos. Cuando Napoleón, Bonaparte de hecho, cuando Bonaparte vuelva a Italia en el 1797, por lo que estamos antes del golpe de Estado de Brumario, aún gobierna el Directorio, que podría haber decidido de la noche a la mañana hacer cercenar a este joven general si se pone un poco incómodo. Pues ya en ese momento lo dice Talleyrand, uno de los hombres mas astutos de su tiempo: «Todos los franceses han ganado con Bonaparte porque su gloria es propiedad de todos, no hay republicano que no pueda reclamar una parte de ella«.

«Le général Bonaparte au Conseil des Cinq-Cents», por Bouchot (c)

Pero, ¿Cuál es el punto? Los franceses aceptan el golpe de Estado de los hermanos Bonaparte, aceptan a Bonaparte primero cónsul, luego cónsul vitalicio, luego emperador, porque ven en él la garantía de que, el hecho de que lo peor de la revolución ya pasó; sabemos las conquistas pero la anarquía se acabó, las guerras se acabaron, él nos dará la paz. Pero el hombre que debe darles la paz es un general y sus títulos para estar al frente de Francia consisten exclusivamente en la gloria ganada en los campos de batalla. Y él ha sido protagonista, cuidado, pero no de una guerra defensiva, sino de la guerra revolucionaria, de la guerra de Robespierre, de la guerra total para exportar la revolución con las bayonetas, esto ha sido Bonaparte y ahora toma el poder en Francia para enfrentarse a esa opinión pública que lo que más quiere es que terminen las guerras. Lo promete, pero es un militar y su poder se basa en las bayonetas, eso lo dice entonces Napoleón sin ocultarlo y lo seguirá diciendo siempre, lo dice en Italia en el 1797 cuando crea la República Cisalpina, es el soldado que funda las repúblicas y es el soldado que las guarda.

Otras grandes frases de Napoleón, yo hablaré mucho con las palabras de Napoleón y de vez en cuando de aquellos que le conocieron que me sigue pareciendo siempre la mejor forma de intentar darle la vuelta a un personaje, a entender algo sobre el mismo. Otra cita de Napoleón: «La revolución es una idea que ha encontrado las bayonetas«. Y Brumario es un golpe de estado militar, claro, hasta los militares quieren acabar con la anarquía, quieren acabar con la guillotina, sobre todo quieren acabar con un régimen en el que los políticos parlanchines matan a los soldados y luego los políticos deciden sobre las carreras y las vidas de los militares a su gusto. Esto lo vuelve a escribir de nuevo desde Italia en el 1797. No se puede decir que Bonaparte escondiera su línea de actuación y no se puede decir realmente que la hubiera escondido. En el 1797 desde Italia escribía a París: “La época en que viles abogados y miserables chismosos hacían guillotinar a los soldados ha pasado. Y si les obligan, los soldados de Italia llegarán hasta París con su general”. En resumen, Brumario es la marcha sobre París, la realización diferida de la marcha sobre París y obviamente estamos familiarizados y tenemos en la mente otra marcha, pero él no sabía nada de la marcha sobre Roma. Recordó a Julio César pasando el Rubicón y en el Memorial de Santa Elena hará esta comparación. En el Memorial de Santa Elena – Napoleón miente descaradamente en el Memorial, cuando relata los hechos, ¡Hay que creerle! – de vez en cuando deja escapar lo que realmente piensa, y cuando evoca el golpe de estado de Brumario, Napoleón en Santa Elena, parte de César que pasó el Rubicón y luego dice que sí, pero en fin, que César era un político del más alto nivel, pero que: «un simple ciudadano, él, cuyo nombre tres meses antes era desconocido para todos y quien no tuvo de su parte si no algunas victorias, su fama y la conciencia de su genio, se atrevió a planear, a manejar él solo los destinos de 30 millones de hombres para salvarlos allí de desastres externos…» etc., etc., etc., «… sin derramar una gota de sangre…» y Napoleón que está relatando su golpe de estado «…es sin discusión una empresa gigantesca y sublime a la que en vano se buscaría una comparación en las crónicas humanas”. En fin, es el prototipo de todos los golpistas con la idea de dar un golpe a los políticos parlanchines y con la gente que está con él.

Madame de Staël, por Gérard (d)

Aquí decíamos que la opinión pública está con él, la opinión pública expresada en los círculos periodísticos, la burguesía, la gente que cuenta al principio es suficiente, pero, en realidad, luego al final lo que es seguro es que hay un pedazo de el país que está con él sin duda alguna y que permanecerá con él hasta el final: el ejército, los soldados; en el resto, las opiniones difieren. Muchos son los opositores de Napoleón, por supuesto, muchos son los que abandonan Francia cuando comienza su dictadura, pero uno de estos es Madame de Staël, que siempre será una feroz enemiga de Napoleón y que, contando cómo, según ella, era la Francia en la que Napoleón toma el poder, dice Madame de Staël: «Incluso entonces no lo amaban, pero lo preferían. Siempre se ha ofrecido en competencia con otro miedo para hacer que su poder sea aceptado como el mal menor«. Y por lo tanto, el Consulado y luego el Imperio prometen a los franceses salvaguardar las conquistas de la Revolución pero sin las exageraciones que siempre están a la vuelta de la esquina, siempre podrían volver, si no hubiera un hombre fuerte que las garantice. Los franceses están realmente asustados, ya han tenido suficiente, así que está bien, así que el terror ha terminado. No ha terminado, pero es realmente repudiado; algunos ejemplos: Napoleón suprime la fiesta del 21 de enero. El 21 de enero es el aniversario de la ejecución de Luis XVI. Ahora, está bien guillotinar al rey, pero luego, celebrar el aniversario, ya no está tan bien. Napoleón pone fin a las persecuciones contra los nobles del Antiguo Régimen, incluso los recupera, los invita a incorporarse al ejército, en la administración, pone fin a la persecución contra la Iglesia, hace el Concordato, aunque lo vea como un desperdicio, pero naturalmente, basta con las persecuciones contra la Iglesia, el regreso a la religión, las procesiones, las misas, pero la igualdad permanece incluso para los no católicos: la igualdad para los protestantes y la igualdad para los judíos. La igualdad de los ciudadanos permanece ante la ley. Esto Napoleón lo ha prometido y lo mantiene, de hecho, sobre todo, el límite de su régimen es que es una tiranía personal en la que puede hacer lo que quiera, pero frente a nosotros todos somos realmente iguales; ha prometido control de las finanzas públicas, transparencia, y en buena medida lo cumple; prometió y muchos franceses lo escuchan, la defensa absoluta de la propiedad privada y se defiende estrictamente la propiedad privada; se introduce el nuevo código y en el nuevo código los principios básicos son la protección de la propiedad y la igualdad ante la ley.

El Código Napoleón (e)

Por supuesto que los abogados hacen el Código, pero sería un error pensar que Napoleón delegó y no se preocupó demasiado por estas cosas. Está hecha la cuenta: la comisión que ha redactado el Código Napoleón se ha reunido 102 veces. Sobre 102 sesiones, Napoleón ha presidido 57. Casi siempre estaba allí. Y del Código de Napoleón, de sus reformas, salen los tribunales con la ley que es igual para todos y con el jurado popular, pero también una pena mas grave, la pena de muerte mas extendida que antes. La defensa de los bienes confiada a la condena a muerte. He hecho un poco de estadística: normalmente bajo Napoleón se guillotinan a más personas que no bajo el Antiguo Régimen. Y luego, ¿Qué más dio Napoleón, qué más le dio a Francia y a Europa? La centralización administrativa, administración, organización, según Balzac: “organiser est un mot de l’Empire«. El ideal de una pirámide con el vértice que transmite órdenes y un sistema perfecto que envía las órdenes hasta el último pueblo. En su momento el gran descubrimiento científico de moda es la electricidad y esto de la electricidad que se transmite en un momento, así sueña Napoleón con su máquina administrativa. Una máquina administrativa que debe permitir que el gobierno sepa todo. La era de Napoleón, la era del Imperio y también la era de las investigaciones continuas. Todo el aparato de gobierno repartido por el territorio desde el subprefecto del último pueblo hasta los gobernadores de los grandes territorios, deben todos compilar informes continuamente, enviar información, sobre todo. Napoleón dando sus instrucciones a los funcionarios ubicados en el territorio es muy claro: enviar detalles, se deben recopilar muchos detalles, conviene recabar información sobre cualquier cosa: cuantas gallinas hay en su departamento y cuáles son las 100 familias más ricas de su ciudad, cuántos graduados hay con usted, cuántos médicos y así sucesivamente y así sucesivamente. Los prefectos corren, se cansan, sí, se pelean por recopilar información y enviarla al centro y entonces en el centro se empiezan a hacer grandes publicaciones, el atlas administrativo del imperio francés.

Entonces, por supuesto, esto también significa conocer la opinión pública. Nuevamente Napoleón: «La opinión pública es el termómetro que debe consultar el monarca constantemente: tiene que estar en sintonía, tiene que saber lo que piensa la gente.» La gente entonces, cuenta, la gente realmente cuenta, la Revolución Francesa creó la República y creó un lema: «Liberté, égalité fraternité…» Ahora, bueno, dejemos en paz a la fraternidad que no creo que haya conmovido tanto a nadie y de la que nunca se habla, pero liberté y égalité siguen siendo las consignas sobre las que luchamos y replicamos, a su manera se realizan excepto que se han convertido en la misma cosa: libertad e igualdad significan lo mismo en el sentido de que todos los franceses son iguales, los unos a los otros ante el Estado y su poder, existe el estado de derecho, los jueces siguen la ley, ante la ley todos son iguales, hay libertad del abuso, hay libertad de discriminación, los judíos, los protestantes. Ahí termina. La libertad política no existe. No hay partidos, discusión libre, sí, hasta cierto punto, la policía escucha y abre las cartas, libertad de prensa ni hablar de ello, no se puede publicar un artículo sin los papeles del ministerio, rechazo de los periódicos inmediatamente, derecho de huelga, no, naturalmente también porque los empresarios y la burguesía son uno de los pilares del régimen. Y por lo tanto, y por lo tanto, el despotismo. Sí. Pero según Napoleón es también lo que quiere el pueblo y lo que el emperador-soberano debe dar a pueblo, porque la soberanía popular es un principio justo. Napoleón lo dice y lo repite: “La soberanía pertenece al pueblo y el primer deber del príncipe es sin duda hacer lo que el pueblo quiere”, Pero el pueblo casi nunca sabe lo que quiere y en consecuencia el príncipe debe interpretar la voluntad del pueblo.

Grabado de la votación para el Consulado de por vida para Bonaparte. (f)

¿Cómo interpretará el príncipe la voluntad del pueblo? El gran invento de la época de la Revolución y del Imperio y que luego siguió siendo la modalidad dominante durante la mayor parte del siglo XIX: el plebiscito. El plebiscito es una cosa maravillosa, lo conocimos en el momento de la unificación de Italia, por ejemplo, en todas las diversas regiones anexadas cada día al reino de Saboya, habían plebiscitos. Por ejemplo, en Saboya o en Niza cuando en cambio fueron cedidas a la Francia de Napoleón III. El plebiscito es la gran modalidad en que el 1800 mantiene unidas dos cosas: la soberanía es del pueblo. El pueblo debe ser involucrado y hacerlo votar, pero como el pueblo nunca sabe realmente lo que realmente quiere, es necesario que luego se controlen las cosas. El plebiscito funciona para que todos voten, naturalmente, porque los varones adultos lo pueden entender, pero todos, analfabetos hasta los analfabetos, pobres, no importa, todos. Todo hombre nacido y residente en Francia que haya cumplido 21 años es un elector y los plebiscitos sí, la participación no es enorme: cuando sale mal están en el 20 por ciento de los votantes cuando todo va bien se acerca al 50 por ciento y a la gente se le pregunta: ¿Usted quiere que Bonaparte sea Primer Cónsul, quiere que sea Cónsul de por vida, quiere que sea Emperador? Y la gente sabe que su opinión importa. Por supuesto, los plebiscitos se pueden hacer de muchas maneras, pero estos son bastante buenos, se escribe todo, están los registros y se transcriben todos los votos y luego se envían los registros a París, al Ministerio del Interior. Y luego el Ministerio del Interior, después de haber hecho desaparecer los registros en sus sótanos, compila el panorama general final del voto agregando, ya que están, los votos del ejército, cientos de miles de hombres, que votan por aclamación… Y luego el Ministerio de Interior publica los resultados: para el plebiscito de 1800 para el Consulado de por vida – el Ministro del Interior es, nuevamente, Luciano, el «Gran Hermano» – 3.600.000 sí, 8000, no. Como dirá un simpatizante que se cree que estaba bromeando: “Es la democracia, purgada de sus propios inconvenientes

Seguirá en la 2ª parte.


Fuentes:

1 – Lezioni di Storia – Napoleone tra libertà e tirannide – Alessandro Barbero – YouTube – Fiesole, 22 Giugno 2019 Lezioni di Storia Laterza al Teatro Romano, Estate Fiesolana

Imágenes:

a – De Kurtz – The German Struggle for Liberty, Harper’s Weekly, v.91, July 1895, p. 209, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1892261

b – By Hippolyte Lecomte – http://www.histoire-image.org/pleincadre/index.php?v=1798&w=1798&d=1&i=547, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17529908

c – De François Bouchot – http://www.histoire-image.org (direct link), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=304325

d – De François Gérard – Duyckinick, Evert A. Portrait Gallery of Eminent Men and Women in Europe and America. New York: Johnson, Wilson & Company, 1873.University of Texas Libraries, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10459

e – https://assets.catawiki.nl/assets/2018/1/5/1/8/c/18ccd53b-0454-4001-8f53-aa817130b873.jpg

f – https://www.alamy.com/napoleon-bonaparte-1769-1821-military-and-political-leader-of-france-and-emperor-of-the-french-as-napoleon-i-vote-to-confer-the-life-consulate-of-napoleon-bonaparte-colored-engraving-image209612165.html

Película. «Madame Sans Gêne» (1961), de Christian-Jaque

Tiempo de lectura: 15 minutos

Cartel promocional (a)

Madame Sans-Gêne es una comedia dramática en tres actos de Victorien Sardou y Émile Moreau, estrenada por primera vez en el Théâtre du Vaudeville de París el 27 de octubre de 1893 y que nos relata las andanzas de Catherine Hübscher, una lavandera de origen alsaciano que llegó a convertirse en la duquesa de Danzig. La obra ha sido llevada a los escenarios y a la gran pantalla en varias ocasiones, una de las últimas en esta producción entre Italia, Francia y España del año 1961, dirigida por Chistian Jacque y protagonizada por una esplendorosa Sophia Loren, bien secundada por Robert Hossein (el mariscal François Lefevbre), Renaud Mary (Fouché) y Julien Bertheau (Napoleón Bonaparte), entre otros.

La atractiva lavandera parisina Catherine Hubscher dice animadamente y sin tapujos lo que piensa y por eso es llamada «Madame Sans-Gêne» (más o menos «Señora sin vergüenza») en su barrio. En el año revolucionario de 1792, lava gratis las camisas de un teniente Bonaparte y se enamora del brusco sargento Lefebvre que toma parte en el asalto a las Tullerías. Se casan y Catalina sigue a su marido a todos los frentes de guerra. Más tarde, cuando Bonaparte es emperador, lo nombra duque: después de todo, Lefebvre se convertirá en rey de Westfalia y Catherine será su reina. Sin embargo, la sociedad de la corte con las hermanas del propio Napoleón en cabeza conspiran contra la divertida Catherine, que no ocultará nunca sus orígenes. Pero «Madame Sans-Gêne» sabe cómo defenderse1.

En realidad el nombre de Madame Sans-Gêne se atribuyó por los soldados a Thérèse Figueur, que formó parte como dragón de la caballería francesa de 1793 a 1815, nunca a Catherine Hübscher; el talento de Sardou fue el que creó la leyenda. La película tampoco sigue de hecho el libreto original donde inicialmente Catherine rescataba y ocultaba a un joven teniente y noble austriaco, el conde Neipperg.

El personaje de Sans-Gêne representa valores como la sencillez, la humanidad, el valor y la fidelidad, basados en una figura histórica icónica en su época de la que ya recogimos su trayectoria vital en nuestra entrada Catherine Hubscher, la mariscala Lefebvre y duquesa de Dantzig.

EL ARGUMENTO

«9 de agosto de 1792: el rey Luis XVI y María Antonieta están todavía en el trono de Francia. El pueblo de París se prepara para destronarles.» Catherine Hübscher (Sophia Loren) es una lavandera que ve pasar a los revolucionarios camino del Palacio de las Tullerías. Un grupo de revolucionarios arrastra un cañón que se queda encallado en un agujero de la calle. Catherine se ríe y se dispone a empujar también: «¿Pero de qué tenéis hechos los brazos? Ay… Por suerte estoy yo aquí. Vamos, muchachos, ánimo. ¡Eh! ¡Jop! ¡Eh! ¡Jop!  Esto no quiere moverse. Seguro que es un cañón monárquico.» De vuelta a su lavandería se da cuenta que el cañón está instalado en su patio y el oficial al mando, François Lefevbre (Robert Hossein), no le hace ni caso cuando le dice que se lleven el cañón. Catherine rápidamente va a buscar a un conocido suyo al que lava las camisas, el teniente Buonaparte (Julien Bertheau), para que la ayude a sacar el cañón de la lavandería. El teniente no solo no saca el cañón sino que les ayuda a orientarlo: «¿Qué tenéis pensado hacer con el cañón?» «Volar las Tullerías para ver lo que hay detrás. Estamos bien emplazados, ¿no?«, le contestan. «Apuntando así no le daréis al rey pero el arzobispo irá derecho al cielo.» dice Buonaparte. «Por mi esta bien. Primero los curas luego el rey» le contestan».
Por la noche, Catherine reparte camisas de noble en la lavandería a los que se quedan en la misma. Después del asalto al palacio, Catherine y Lefevbre intiman y pasan la noche en la casa de éste. Pero la Francia revolucionaria tiene múltiples enemigos y Lefevbre tiene que partir con las tropas hacia el frente del Rin.
Buonaparte también se marcha y Catherine le pregunta: «También tú te vas al Rin?. ¿Al Rin? ¿Y qué pinto yo en el Rin? No, he ido a buscar a mi hermana a Saint-Cyr. Esta es Elisa. Para volver a llevarla a Córcega.»  «¿A Córcega?», pregunta Catherine. «Allí estará más segura. Francia ahora no es un país propio   para jovencitas.» «Te vas a Córcega. Tú, un oficial. Y la patria te importa un pito.» «¿Qué patria? Mi patria es Córcega.» le contesta Buonaparte. «Eso no es una patria, es una isla. Perdona, pero un hombre como tú…¿Qué va a hacer en una isla?» «Voy a probar fortuna. Mi porvenir está allí. Aquí ya no hay nada que hacer.» «¿Nada que hacer?¿Pero no te da vergüenza? Toma, tus camisas. Me debes 26 lavados.» «¿26 lavados? ¡Pero si solo tengo dos camisas!» «Pero las he lavado 26 veces. Entendido, vete, ya me pagarás otra vez. En el fondo haces bien en volver a casa con tu hermana. No me pareces un hombre nacido para mandar.» «Tienes razón. Hasta la vista, Sans-Gêne. Sin rencor, ¿eh?«. Mientras el militar se aleja, Catherine murmura: «Pobre hombrecillo. Me da tanta pena…«. Cuatro años más tarde el pobre hombrecillo era el general en jefe del ejército de Italia. Mientras las tropas se desplazan por tierras italianas, Catherine viaja como cantinera dentro de un carro que es desviado y acaba empapada al cruzar el río, mientras la infantería francesa cruza el puente. 
Catherine consigue seguir su viaje en un carro con un grupo de prostitutas que van a una alquería ocupada por tropas francesas. Ante la avalancha de los soldados, consigue bajar del carro e ir a buscar a Lefevbre. En el cuarto de Lefevbre se encuentra una de las mujeres con las que había viajado y la echa, sentándose en la cama de espaldas a la entrada. Entra Lefevbre y cuando se acerca a ella con arrumacos, se gira y se da cuenta que es su mujer. «Catherine, ¿eres tú?» «Yo misma, sí.» «Te juro que nunca te he traicionado«, le espeta un sorprendido Lefevbre. «Y yo que nunca te he pegado.«, dándole un bofetón» «¿Y por ti atravesado los Alpes? ¡Puerco!«. Catherine sale corriendo y Lefevbre corre detrás de ella, durante un buen trecho, hasta que van a parar a un molino, sin darse cuenta que está ocupado por los austriacos, que los hacen prisioneros. Como no confiesan nada, deciden fusilarlos, pero logran liberarse y hacer volar el molino, con la pólvora de los soldados austriacos.   
Las tropas francesas sorprendidas por la explosión, se desplazan con Bonaparte hasta el molino, de donde sale un cansado Lefevbre. El general, dándose cuenta de su hazaña le nombra coronel. Lefebvre está extasiado, contándoselo a Catherine: «Daré órdenes para que te trasladen a París. Por otra parte, tengo que asumir responsabilidades nuevas…» «Estoy contigo y me quedo. No irás a creer que voy a dejarte hacer la guerra solo.» «Catherine, pero la guerra es una cosa seria.» «Si fuese una cosa seria, Bonaparte no te habría nombrado coronel.» Los años pasan y dan cuenta del ascenso meteórico del general de Italia a emperador de los franceses. Pero las hermanas de Napoleón (Analía Gadé, Laura Valenzuela y Marina Berti) y Jerónimo Bonaparte (Carlo Giuffrè) se quejan amargamente de su situación a Napoleón: «No creo que exista en el mundo un hombre más desgraciado que yo con la familia.«, suspira este. Por otra parte los duques de Dantzig son invitados a la corte por Napoleón que ha pensado en poner a Lefevbre como rey de Westfalia. Fouché (Renaud Mary) les trae la noticia de la invitación y prepara a Catherine para que no desentone en la etiqueta de la corte, trayendo al maestro de ceremonias Estérel. Fouché intenta animar a Catherine, que torpemente intenta reproducir las genuflexiones que le indica el maestro: «Perfecto. Formidable. Ya decía yo que habéis nacido para vivir en la corte«. «En la corte de Napoleón, sí, por supuesto«, comenta Estérel. «Sin comentarios, señor de Estérel«, contesta Fouché.
Catherine llega a palacio y pronto es la atención de la concurrencia por sus relatos y chascarrillos desinhibidos a pesar de que Fouché la había advertido. Catherine está lanzada en su relato: «Él (Fouché) conoce a Augereau tanto como yo y sabe que cuando ve a una mujer es una especie de manía que tiene, no puede evitar. (Risas)» «Madame, podéis sentaros. ¿Qué os decía? Augereau me pellizca siempre el trasero. Pierrot (dirigiéndose a Augereau), tienes suerte que Zi-Zig (Lefevbre) esté con el emperador.» Pero las hermanas de Napoleón le afean su pasado de cantinera y esta les contesta sin manías: «¿Veis lo picante que son mis historias de amor? Podéis reíros, pero dando de beber a aquellos soldados que os estaban conquistando el imperio, yo he hecho mucho más por vuestra corona que vosotras. Solo habéis alargado el brazo para recogerla de su sangre.» Pasados los días Fouché le comenta a Napoleón las palabras de Catherine y lo que la prensa inglesa también comenta de ellas. Napoleón se queda pensativo, pero ordena a Lefevbre que se divorcie de Catherine y que se case con una noble para ser rey.  
Lefevbre se reúne con Catherine y le informa de las disposiciones de Napoleón y de su divorcio. «La prensa inglesa ha aprovechado para tomarle el pelo«, le dice Lefevbre. Catherine ni se inmuta: «Oh, pero si no sabe inglés, qué le importa.» Pero se despiden apesadumbrados y Lefevbre espera para conocer a su nueva mujer en el salón del trono, en una ceremonia ya planeada por Napoleón. Catherine se dispone a discutir con Napoleón para salvar su matrimonio e irrumpe súbitamente en su despacho. Napoleón se enfada también: «Vuestro comportamiento es intolerable y tenéis suerte. Sí, tenéis suerte de ser la mujer de Lefébvre, pero no abuséis, el castigo podría superar la gravedad de la injuria«. «Majestad, calmaos. Haced como yo, medid las palabras. Después, a uno le molesta haber hablado demasiado. Me devolvéis a Lefébvre y no hablo más. Mejor que sea por las buenas, porque lo vais a hacer de todas formas.»  
 Finalmente, Catherine le confiesa su pasado: «¿Quién os lavaba la ropa blanca cuando erais un teniente muerto de hambre?».»¿El hotel  de los patriotas holandeses?» exclama sorprendido Napoleón. «Vamos, que no nos oye nadie. Bien podéis acordaros de mí.» «No.» «Sí, querido teniente.» «Hübscher.«, «Bonaparte.» «Sí, claro, ya me decía yo.» «Sí, pero os lo decíais por lo bajito.» «Buenos tiempos, eh, solo tenía una docena de camisas.«. Catherine le contesta: «No, dos camisas,  y ninguna sana…«. Los dos se ríen recordando el pasado, mientras, bruscamente, Lefevbre entra en el despacho de Napoleón. Catherine se esconde, y el mariscal explota y le dice a su señor:  «Majestad, vuestra majestad me perdone si he entrado así, pero no puedo más. Siempre he obedecido a vuestra majestad, me habéis hecho general y no he dicho nada. Nada cuando me habéis hecho mariscal. Luego me habéis hecho duque y nada. Pero, majestad, ya no puedo más. Estoy aquí para dimitir como rey, duque, como todo. No quiero casarme con la Margrave, es más fuerte que yo. Amo a mi mujer, majestad. Lo sé, es estúpido, pero qué le voy a hacer.  Después de todo, tampoco es un delito.«. Catherine le abraza y la pareja se van de la mano, dejando a Napoleón que exclama: «Y yo que quería hacer de él un rey«.   


Fuentes:

1 – https://www.cinema.de/film/madame-sans-gne,1304296.html

2 – «Madame Sans Gêne» (1961) – Cine-Alliance/G.E.S.I. Cinematografica/C.C. Champion

3 – http://www.frenchfilms.org/review/madame-sans-gene-1941.html

4 – https://www.abc.es/play/pelicula/madame-sans-gene-13933/?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

5 – https://www.imdb.com/title/tt0056208/mediaviewer/rm2617448192/

Imágenes:

a – https://www.imdb.com/title/tt0056208/mediaviewer/rm2617448192/

b – «Madame Sans Gêne» (1961) – Cine-Alliance/G.E.S.I. Cinematografica/C.C. Champion

Napoleón y el Nautilus de R. Fulton

Tiempo de lectura: 30 minutos

El ser humano desde la Antigüedad siempre ha tenido el anhelo de colonizar las profundidades marinas. En la época moderna, en 1776 en los Estados Unidos, el estadounidense David Bushnell imaginó su «tortuga» submarina operada por una especie de remo con manivela y pedales. En 1780, S. de Valmer propuso construir un submarino en forma de barril, con conos en los extremos y remos a los lados. Por su parte Armand Maizière presentó al Comité de Seguridad Pública en Francia, en 1795, el plan de su prototipo de submarino a vapor. A finales del año 1797, el joven estadounidense Robert Fulton escribiría a las autoridades francesas sobre su proyecto de nave submarina, que finalmente no sería considerado seriamente hasta la llegada al poder del militar más en boga del momento, Napoleón Bonaparte.

Reconstrucción del Nautilus de R. Fulton en la Cité de la Mer, en Cherburgo (a)

Fulton y el proyecto de sumergible Nautilus

«La idea que nace en la mente de un hombre le pertenece tan incontestablemente como el árbol que brota en el campo»

Robert Fulton

La guerra de la 1ª Coalición había estallado el 20 de abril de 1792: la Francia Revolucionaria comenzó una guerra decidida contra varias monarquías europeas, un conflicto con trasfondo ideológico mezclado con disputas territoriales que se desarrollaría en el transcurso de poco más de unos cinco años. Tras las primeras declaraciones de guerra contra Austria y Prusia, Francia hizo lo propio contra Inglaterra y Holanda el 1 de febrero de 1793.

El joven Robert Fulton se había dedicado en su juventud a la pintura y había salido de Estados Unidos hacia Inglaterra donde llegó en 1786, con el propósito de perfeccionar sus estudios de arte. Pocos años después empezó a cosechar cierto éxito con algunos de sus lienzos y en 1791 algunas de sus obras fueron adquiridas para una exhibición de la Royal Society of British Artists y dos lienzos por la Royal Academy de Londres. Ya en su niñez había tenido interés por las máquinas propulsadas a vapor y tuvo la fortuna de conocer a Robert Owen, que regentaba el primer molino propulsado a vapor en Manchester. Del interés se pasaría a la amistad y en 1794 se asociaron con una empresa para excavar canales con un sistema de planos inclinados que había desarrollado Fulton, para poder evitar así el uso de los tradicionales y complicados sistemas de esclusas. En el año 1796, publicó su primer libro, «A Treatise on the Improvement of Canal Navigation«, del cual envió copias a varios gobernantes como George Washington y Napoleón Bonaparte, entre otros. También trató de influenciar la opinión pública inglesa publicando algunos ensayos sobre el canal de navegación en el periódico londinense Morning Star.

Durante el año 1797, ya en el cuarto año de guerra entre los dos países, Fulton vió como las autoridades francesas aceptaban su proyecto para construir un canal de París a Dieppe y Cambrai, por lo que se trasladó de Inglaterra a Francia (que ya había visitado años antes para estudiar arte). Aprovechando su estancia en suelo francés para estudiar el idioma, aparte de aprender el italiano y el alemán, Fulton trabaría amistad con Joel Barlow, embajador estadounidense en Argelia, que gracias a sus relaciones pronto le pondría en contacto con algunas de las autoridades francesas. En agosto de 1797, Fulton y otros personajes establecerían una «Société d’exploitation de la mer«, que contaba con Pierre Beaumarchais entre sus miembros, y que tenía como objetivo principal destruir las flotas navales de la coalición contra Francia.

En otoño de 1797, escribió un ensayo titulado «Reflexiones sobre el libre comercio«, donde propugnaba que las rutas de los océanos debían ser puestas a salvo para que todas las naciones del mundo pudieran vivir en paz sin temor las unas de las otras. Para garantizar la paz, Fulton pensó en una máquina de guerra tan mortifera que ninguna nación se atrevería a entrar en una batalla en los mares: un «torpedo«, cuyo nombre «Torpaedo o pescado calambre«, se inspiró en la lectura de los viajes de Sir Thomas Herbert. El porqué una invención para la guerra habría de traer la paz no dejaba de ser una curiosa idea del joven Fulton, aunque extraña y curiosamente precursora de la estrategia «disuasoria» basada en las armas nucleares en el siglo XX. El 12 de diciembre de 1797, Robert Fulton escribió al Directorio (en inglés), proponiendo correr él con los gastos para construir :

«Una máquina que ejercerá presión, primero, sobre la flota británica, con la condición, sin embargo, de que se paguen 4.000 francos por cañón de barco destruido, para cualquier buque de menos de 40 cañones y 2.600 francos por cañón de barco por encima de esta fuerza; pagos que se realizarán seis meses después de que se haya constatado dicha destrucción»

Además, cualquier barco que la máquina pudiera capturar, junto con sus cargamentos, seguiría siendo propiedad de la empresa de Fulton y sus socios. En enero de 1798, Loréveillière-Lépraux, miembro del Directorio, obligó al ministro de Marina, Georges René Le Peley de Pléville, a que aceptara varias de las propuestas hechas por el inventor con la condición, sin embargo, de reducir los precios a 2.000 francos por cañón de barco con un armamento por debajo de 40 piezas y a 1.000 francos por cualquier cañón de un buque más armado.

Habiendo dejado Georges Pléville el ministerio en abril de 1798, la recién creada Sociedad tuvo que entablar nuevas conversaciones con su sucesor, Étienne Bruix1, quien el 31 de julio nombró una Comisión2 para examinar los planos y el barco: la comisión se reunió el 2 de agosto, a las cuatro de la mañana, en secreto, en la casa del propio Fulton. Sobre un modelo reducido a escala 1:6 y maniobrando en una dársena, Fulton se dedicó a los experimentos y el 5 de septiembre la comisión redactó su informe favorable, aunque recomendando más ensayos en el más estricto secreto3. Los miembros de la Comisión militar que aconsejaban al Directorio como Alexandre, Michaud y d’Arçon también recomendaron positivamente el proyecto para el visto bueno del ministro de Marina, aunque este no le dio ninguna respuesta. Obstinado, Fulton escribió al Secretario de Estado en octubre de 1799. Abandonado por los inversores, el ingeniero pidió el adelanto de unos 500.000 francos para su obra, cuando Francia se encontraba en una debacle económica en el interior y sin poder obtener ningún crédito en el exterior.

El «Nautilus» de Fulton de 1798, con la vela para la navegación de superficie. (b)

Pero un golpe del destino favorecería a Fulton: Bonaparte tomó las riendas del gobierno por el golpe de 18 de Brumario. Fulton logró que los sabios Monge y Laplace le concertaran una cita con Napoleón y el encuentro fue en extremo positivo para el inventor: obtuvo la autorización para contruir su embarcación llamada Nautilus4 y una promesa de crédito de 60.000 francos. Napoleón nombraría asimismo otra Comisión para el seguimiento de los trabajos de Fulton, esta vez formada por los mismos Monge, Laplace, junto con Carnot, Prony y Barthélemy. A pesar de no tener un contrato en firme con la República Francesa, a principios del año 1800 Fulton entregó en Ruan a los hermanos Périer, constructores navales e ingenieros (creadores de la bomba contra incendios de Chaillot) los planos de su embarcación submarina, que los Périer completarían en julio de ese año. Fulton comenzó sus ensayos el día 29 al mediodía. Con dos ayudantes, se introdujo en el interior de la nave, conduciendo el submarino en medio del rio Sena, entre Bapeaume y los astilleros de Thibault, sobre un fondo de unos 8 metros de profundidad. El Nautilus se iluminaba por dentro con una sola vela. Realizó dos inmersiones durante las tres horas que duró el intento: la primera duró 8 minutos, la segunda unos 17 minutos. Pero la corriente rápida del rio dificultaba las maniobras a derecha e izquierda bajo el agua; sin embargo, la hélice y los dos timones actuaron bien, según los cálculos presentados a la Comisión.

Fulton decidió llevar su submarino al puerto de Le Havre ya que le daba la opción de poder actuar contra algún barco inglés, y Quesnel, el comisario de la Marina en Ruan, le concedió dos barcazas como escolta. Los tres navíos partieron el día 31 a las seis de la mañana, con la marea alta. El 4 de agosto, la flotilla entró en el puerto de Le Havre y Fulton prosiguió con los ensayos, con un relativo éxito6. Con la excusa de comprobar la estabilidad y navegabilidad del Nautilus (algunos murmuraron para eludir la vigilancia de los comisarios), el ingeniero salió del puerto de Le Havre el 12 de septiembre de 1800, navegando a vela hacia el sur; con vientos flojos, el submarino mantenía un buen equilibrio y recorrió una distancia de legua y media por hora. El día 15 de agosto hizo escala en el pequeño puerto de Growan, cerca de Isigny, a unos 14 km de distancia y a la vista de las islas Marcouf, detrás de las cuales se apostaban a menudo los barcos ingleses. El 29, en un mar bastante agitado, el Nautilus avanzó, con la hélice, hacia dos bergantines que surcaron hacia alta mar al ver el submarino que se aproximaba. Una repentina tormenta hizo que el Nautilus permaneciera sumergido a una profundidad media, tomando el aire a través de un tubo conectado al casco. A mediados de noviembre de 1800, Fulton volvió a escribir a Monge y Laplace en el convencimiento que ya tenía una forma segura de poder destruir la flota inglesa: necesitaba construir otro Nautilus, de unos 9,7 m de largo y 1,95 m de diámetro, y requería de unos 57.000 francos adicionales, para los gastos del viaje a Le Havre, los salarios de dos marineros y la construcción de unos 20 torpedos. Los dos sabios llevaron la carta a Bonaparte y este se la remitió al ministro de Marina con una nota al margen para que aclarase en qué punto se encontraba el proyecto de Fulton. Fulton pasó el resto del mes de noviembre en Growan. Ya se entraba en el invierno y ya no apareciendo más barcos ingleses en la costa, puso al Nautilus en un cobertizo y regresó a París para someter al gobierno francés los resultados de sus experimentos.

R. Fulton (c)

Robert Fulton nació el 14 de noviembre de 1765, en Little Britain (Pensilvania). En 1786 partió a Inglaterra para poder perfeccionar su arte y su destreza como pintor. En 1791 el conde de Devon, Lord Courtenay, le invitó a sus posesiones con la excusa de pintar su retrato. Allí le introdujo a alguna de sus amistades y entró en contacto con algunos contructores de canales, que rápidamente le llevaron a idear un diseño propio de plataformas para dichas obras civiles.

Visitando Paris por la aceptación de un proyecto para un canal en Francia, para ganar dinero y gracias al diplomático Joel Barlow, pintó varios retratos y conoció a algunos artistas como Vanderlyn y el escultor Houdon, que talló su busto en marmol. Ideó para Paris un panorama (pintura circular de 360º) basado en el que Robert Barker había plasmado en 1789 en Londres. El panorama de Fulton era el doble de grande y llevaba por título (premonitorio) «La destrucción de Moscú» con escenas de pillaje y devastación, teniendo un clamoroso éxito, quizás por el ambiente de guerra de la época. Ya a sus treinta años como pintor, relojero, empresario y mecánico, presentó a George Washington un proyecto de barco submarino, pero este lo rechazó. Durante la guerra de la 1ª Coalición trató de vender sus proyectos de sumergible y de torpedos primero a la República Francesa y posteriormente a Gran Bretaña, aunque finalmente no logró sus objetivos en ambos casos. Volvería a su patria y lograría construir el primer barco a vapor que sería viable como empresa comercial. En 1809 patentaría su invento, construyó más barcos y obtuvo el monopolio de la actividad. Años después la competencia pronto litigó con Fulton, le ganó el pleito y al no poder competir con precios más bajo, acabó en la bancarrota. Murió el 24 de febrero de 1815 en Nueva York.

«Fulton explica su submarino a Napoleón» (c. 1925) por Arthur Percy Dixon (d)

Fulton tuvo una entrevista personal con Napoleón y trató de convencerlo de que adoptara el nuevo plan, pero no obtuvo una respuesta inmediata. Finalmente, después de una larga espera, cartas diferidas y repetidas y visitas a la embajada, Fulton recibió una carta del ministro de la Marina conforme Napoleón había aceptado la propuesta de Fulton: se le había concedido un crédito de 10.000 para reparar el Nautilus, construir piezas auxiliares y transportar sus embarcaciones, a sus propias expensas, hacia Brest, donde podría participar en la guerra contra el enemigo. Desde ese momento, el 28 de marzo de 1801, hasta mayo, Fulton estuvo ocupado con la nueva empresa. El Nautilus fue revisado y transportado a Brest, montado en un largo carro tirado por caballos y finalmente llegó al astillero de Brest. Después de dos meses de instalación, Fulton estaba listo para intentar un ataque al enemigo. El 5 de julio de 1801, Fulton se estableció en Le Conquet, en la Bretaña francesa. En Brest, el puerto más cercano, el mismo julio hizo estallar con sus torpedos una antigua balandra con una carga de 9 kilogramos. Según el Prefecto marítimo del lugar, «El Chaloupe saltó por los aires y descendió en mil pedazos«. Animado, Fulton pidió seis pinazas para poder lanzar sus torpedos y que le cubrieran su retirada, contra una escuadra inglesa que había aparecido frente a la costa, a dos leguas de Pointe Saint-Mathieu. Esta vez las autoridades y el almirante se negaron sobre la base de que cualquier persona capturada en tal empresa era seguro que sería colgada y ello “no era muerte para un militar”. Al no poder desarrollar sus proyectos en Brest, Fulton decidió dirigirse otra vez personalmente al Primer Cónsul:

«Con tres de estos dispositivos, Inglaterra se vería obligada a someterse, cada embarcación lleva 20 o 30 carcasas (torpedos) y uno solo tiene que llevarlas a los accesos de las bases navales en Inglaterra y dejarlas a la deriva con la corriente o anclarlas en las entradas a Porstmouth, Plimouth o Torbay o en la desembocadura del Támesis. Tengo dos tipos de carcasas, la primera tiene un mecanismo, como el de un reloj, que se puede configurar para que funcione entre 4 minutos y 4 horas después. La otra se puede fijar con garfios al fondo del barco, cuatro o cinco pies por debajo de la línea de flotación. Ningún navegante podría evitar estos peligros secretos y, a bajo costo, se podrían bloquear los puertos enemigos. La interrupción del comercio en el Támesis sería suficiente para hundir a Inglaterra, porque detendría el comercio que es el nervio y el alma del gobierno de St. James.» [4]

Pero durante varios meses, se habían entablado negociaciones de paz con Inglaterra, que cristalizaron en el tratado de Paz de Amiens en 1802, rubricado por Lord Cornwallis por parte británica y José Bonaparte por la francesa. El efecto inmediato fue que Fulton se dio cuenta de que las naciones ya no tenían necesidad de sus armas de destrucción naval. Su trabajo resultaba inútil y en el séquito de Bonaparte se difundía la idea de que «el Primer Cónsul considera bárbara esta forma de hacer la guerra bajo el agua» junto con las objeciones de otros notables como Caffarelli. Fulton debía, a la fuerza, abandonar su plan para destruir las flotas.

«Robert Fulton presenta su prototipo a
à Napoléon Bonaparte». Grabado de
Holzstich a partir de H.Merte (e)

Queriendo dedicarse a otras tareas como inventor, se dedicó a un proyecto más ambicioso, una embarcación a vapor, de la que realizó varios esbozos de motores, paletas y naves, algunos ya datados de junio de 1802. Fulton contactó con la firma inglesa Boulton y Watt para que les cediera una máquina de vapor, pero estos se negaron. Lejos de desanimarse, Fulton y dos constructores franceses trabajaron en la nueva embarcación durante el invierno y la primavera de 1803 y fue acabada en el mes de mayo. Fulton amarró el bote al Sena, preparando una demostración pública. Inexplicablemente, la nave se hundió estando amarrada, pero Fulton pudo salvar la maquinaria y finalmente, el 9 de agosto de 1803 pudo hacer navegar su nueva embarcación a vapor por el Sena en medio de una gran concurrencia. La embarcación, de veinte metros de eslora, avanzaba gracias a dos ruedas de paletas con una máquina de ocho caballos de fuerza que se colocó esta vez a lo largo de toda la eslora del barco. El buque de Périer-Fulton se matuvo estable y completó fácilmente los cuatro viajes de ida y vuelta impuestos a su debido tiempo a una velocidad de 4,5 km/h., remolcando dos embarcaciones en las que viajaban ciudadanos importantes y algunos oficiales del gobierno. Lazare Carnot, el agrimensor Bossut, el ingeniero hidráulico Prony, el filósofo Volney, el botánico y explorador Michaux observaron, comentaron y validaron el invento. La prensa parisina se hizo eco de la demostración, calificada por un periódico como un «completo y brillante éxito«. A pesar de ello, Napoleón rechazó por visionaria la idea de Fulton de construir una flota de embarcaciones propulsadas a vapor que pudieran transportar sus tropas por el Canal e invadir Inglaterra y le denegó cualquier apoyo.

Diseño de submarino de Robert Fulton datado en 1806 para el gobierno de Estados Unidos. (f)

Los británicos a su vez, interesados en el arma submarina de Robert Fulton, contactaron con él y finalmente en marzo de 1804 se llegó a un acuerdo para que el inventor norteamericano regresara a Inglaterra. El Primer Lord del Almirantazgo, Lord St. Vincent era de la opinión de que: “Estas formas de hacer la guerra son inútiles para aquellos que ya poseen el dominio de los mares, y si son exitosas, los privaran a ellos de su supremacía7. Otro famoso evento, esta vez bélico, la batalla de Trafalgar hizo que el el Almirantazgo británico perdiera interés en los submarinos, ya que Francia ya no representaba una amenaza para su armada.

Fulton volvió a América y en 1807 estaba operando un barco de vapor entre Nueva York y Albany en el Hudson, aunque su interés en los submarinos aun no se había olvidado por las experiencias anteriores de oficial indiferencia en Europa. Tuvo éxito en lograr el apoyo del Congreso para una nave submarina más ambiciosa. Este nuevo proyecto de submarino estaba destinado a llevar una tripulación de 100 hombres y sería propulsado a vapor. Fulton murió en 1815 antes que su nueva diseño estuviera terminado, nunca fue acabado y se dejó pudrir, finalmente hundiendose en sus amarres. Pero las ideas e invenciones de Fulton serían desarrolladas en el futuro hasta límites que su creador nunca sospecharía.

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1El almirante Étienne Eustache Bruix estuvo a cargo de la flotilla de invasión de Boulogne. Tomó el cargo con gran firmeza, llegándose a enfrentar al propio Napoleón en una ocasión por querer hacer una maniobras navales con mal tiempo, lo que costaría algunos centenares de vidas por la testarudez del por entonces Primer Cónsul. Posteriomente al incidente, Bruix enfermó y volvió a Paris, donde moriría de tuberculosis a los 45 años.

2Comisión formada por P.-B. Adet, encargado de examinar la parte química; Prony, a cargo de la hidrostática; el vicealmirante Rosily, Cochin, Forfait, Gautier, Ed. Burgues y Missiessy.

3Bruix recibiría la propuesta del inventor: «Le citoyen Fulton offrait au Directoire de la République française de faire exécuter la première machine il ne demandait même pas l’avance des frais au gouvernement, s’il ne jugeait pas à propos de les faire; il ne demandait que la permission de faire construire à Paris cette machine et d’en faire l’essai contre quelque division anglaise bloquant nos ports.» [1]

4La palabra Nautilus proviene del latín, derivado a su vez del griego nautilos, nautēs “navegante”. También designa a ciertos moluscos cefalópodos originarios de los mares tropicales.

5Quesnel comunicó el 18 de julio de 1800: «Le Nautilus ou le bateau du citoyen Fulton est à peu près fini; il a ajouté sur cette machine une espèce de bateau qui forme un pont de six pieds de large sur vingt de long, de sorte que quand ce Nautilus sera sur l’eau, il aura l’air d’un bateau ordinaire.» [1]

6Levacher, comisionado principal de la marina, encargado de cumplir las funciones de prefecto del distrito II, escribió personalmente al ingeniero Pierre Forfait: “El 6 de Fructidor, Fulton se sumergió en la dársena de Le Havre, a una profundidad de 15 pies; lleva consigo dos hombres y una vela encendida; durante una hora, la embarcación permaneció bajo el agua sin que quienes la montaban sintieran la menor molestia. El juego de remos, probado en cubierta, da una velocidad de 90 brazas en 7 minutos; por el contrario, el juego de la hélice permite cruzar la misma velocidad en 4 minutos. El día 9, Fulton hizo medio llenar un tonel de agua, que estaba anclado en la rada, a 350 metros del muelle. El ingeniero, a bordo de una barca corriente, llega a 150 metros del tonel y sumerge un torpedo cargado con 30 libras de pólvora, que, arrastrado por la corriente, no dio en el blanco; fue pescado, lanzado de nuevo, llegó a su objetivo, que se hizo añicos y se perdió en una columna de agua de 10 pies de diámetro, que se elevó en el aire hasta la altura de 60 pies.» Sin embargo, Fulton no se atrevió a realizar la prueba directamente con el Nautilus, por el riesgo de manipular el explosivo junto a la nave. [1]

7Sin embargo, esto no le impidió autorizar más experimentos a cargo del gobierno y Fulton desarrolló una nave explosiva no tripulada, totalmente sumergible. En 1805, su embarcación hundió el bergantín HMS Dorothy en una prueba. Luego, el barco se utilizó en una incursión contra la flotilla de invasión en Boulogne el 2 de octubre y logró hundir una pinaza francesa. Sin embargo, ninguna noticia de su éxito llegó a Inglaterra. Posteriomente se proyectaron algunos ataques más en Boulogne, pero con escaso éxito.


Fuentes:

1 – «Le Premier Sous-Marin Français» – Edouard Gachot, Le Figaro Supplérment Littéraire, 22/01/1912

2 – «Robert Fulton. Innovator with Steam Power» – Peggy J. Parks, Blackbirch Press, September 1, 2003

3 – «Robert Fulton» – Alice C. Sutcliffe, The MacMillan Co., New York, 1915

4 – «Robert Fulton’s Submarines» – by Jonty, First Empire Magazine #17, June/July 1994

5 – https://weaponsandwarfare.com/2015/11/20/nautilus-1800-part-ii/

6 – «Agence républicaine d’informations politiques, financières, économiques». Serie B, nº 76 – 08/06/1917

7 – «Floréal : l’hebdomadaire illustré du monde du travail» – nº 37, Année 2e – 10 Septembre 1921

8 – https://www.usinenouvelle.com/article/industry-story-la-promesse-de-l-aube-napoleon-va-t-il-passer-a-cote-du-bateau-a-vapeur.N980036

Imágenes:

a – By Ji-Elle – Own work, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3939797 //

b – Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=397966

c – Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=108764

d – https://www.pinterest.es/pin/56506170326938401/

e -Dominiu públicu, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=426723

f – https://64.media.tumblr.com/258991bdf9a83614c763ff1c03dc0c2b/tumblr_nvecrkP0BF1s6mxo0o1

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Del manuscrito al Memorial de Santa Elena, por Thierry Lentz.

Tiempo de lectura: 52 minutos.

Napoléon I terminó su excepcional destino desterrado en la remota isla de Santa Elena, donde moriría de enfermedad tras un corto cautiverio. Pero como bien apuntaba un escritor nada sospechoso de ser pro-bonapartista como Adam Zamoyski: «e incluso los poetas británicos como Shelley, todos estaban consternados por su caída de alguna manera, al menos emocionalmente, y así se convirtió en una especie de símbolo y que él, por supuesto, entonces él tiene su gran momento de grandeza que es cuando está en Santa Elena, donde finalmente gana su batalla contra los británicos, donde los convierte en el epítome absoluto de la maldad mezquina y consigo mismo en una especie de mártir semejante a Cristo.«1

El historiador Thierry Lentz, director de la Fundación Napoleón (del que ya recogimos en nuestro blog su conferencia sobre José Bonaparte, Estratega de la guerra) departía en septiembre del año 2017 con el periodista especializado Richard Fremder sobre las singulares aventuras y anécdotas que acompañaron la redacción del Memorial de Santa Elena de Las Cases y sobre el inesperado redescubrimiento de una copia del manuscrito original en una biblioteca inglesa, que fue posteriormente reimpreso en colaboración con la propia Fundación Napòleón en el año 2018, y nuevamente revisado y aumentado en este ya pasado año 2021.

«Santa Elena 1816: Napoleón dictando al conde de Las Cases
el relato de sus campañas», por Sir Willliam Quiller Orchardson.

DEL MANUSCRITO AL MEMORIAL…

(Richard Fremder): «Buenos días, Thierry Lentz, usted es historiador y director de la Fundación Napoleón, en la que nos encontramos ahora, y es por supuesto un especialista en el periodo napoleónico. Nuestro encuentro se desarrolla bajo unas circunstancias particulares porque usted ha publicado el famoso manuscrito del Memorial de Santa Elena, escrito por Las Cases y encontrado por la Fundación y por usted mismo en circunstancias que nos contará en un momento, aunque no todo el mundo está necesariamente familiarizado con esta historia, vamos a resumir rápidamente los episodios anteriores, si se me permite decirlo, así que es en la batalla de Waterloo en junio de 1815, que Napoleón es vencido; un mes más tarde en la isla de Aix se rinde a los ingleses y ellos piensan que podran desembarcar en Inglaterra. No es el caso y es enviado a Santa Elena. Como todo el mundo sabe no viaja solo, ya que entre sus compañeros estará el gran mariscal de palacio Bertrand, el general Gourgaud, obviamente Las Cases, el general Montholon y su mujer, Louis-Etienne Saint-Denis que se llamaba Ali, el famoso mameluco, y su ayuda de cámara, Marchand. Es en esta famosa roca a miles de kilómetros de Francia, no siempre lo sabemos que estamos frente a la costa de África en medio del Océano Atlántico, donde dictará sus memorias, o en todo caso donde contará su visión de los acontecimientos pasados y donde algunos justamente tomarán notas. Es aquí donde interviene el Conde de las Cases, uno de los cuatro evangelistas, como se llama siempre a Montholon, Gourgaud y Bertrand serán los otros tres ¿pueden ya decirnos las circunstancias de estas famosas confidencias imperiales?»

Richard Fremder

(Thierry Lentz): «Digamos que cuando Napoleón se rinde a los británicos, acababa de pasar unos meses un poco estresantes, por no decir otra cosa, y cuando el barco estaba a punto de partir hacia Santa Elena, le confió a uno de sus compañeros, Emmanuel de Las Cases, diciéndole: «¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? Nos vamos a aburrir». Y Las Cases le dice, pero no, que «no nos vamos a aburrir porque usted va a dictar sus memorias», y efectivamente, desde el principio del viaje en el barco, Napoleón tendrá conversaciones con Emmanuel de Las Cases, que es un antiguo consejero de Estado y chambelán del emperador, y que podrá hacerle un poco de secretario. De todo esto saldrán dos categorías de libros si uno quiere: la primera son las memorias, propiamente llamadas de Napoleón, que no son muy conocidas, pero Napoleón realmente dictó sus memorias, es decir, su visión de una serie de acontecimientos de su vida. No llegó obviamente hasta el final, pero dictó la campaña de Italia, la campaña de Egipto, el sitio de Tolón, la batalla de Waterloo, los 100 días, y junto a eso, están todos los diarios, todos los memoriales, llamémoslos así, de sus compañeros en el exilio, que obviamente toman notas, que es la moda de la época, toman notas, y luego los escriben. Entre ellos, el que más se ocupó fue el famoso consejero de Estado, Emmanuel de Las Cases, que por no ser militar, todos los demás eran militares para Napoleón, los demás estaban bajo sus órdenes en cierto modo, Las Cases se convertirá realmente en un compañero, un amigo por supuesto, pero un compañero de viaje y un compañero de exilio al que Napoleón le hará su confidente. Y Las Cases toma notas, que hará copiar a su hijo que le acompañaba a Santa Elena, cada noche, y desde el principio piensa publicar el relato de sus notas que llama originalmente el Memorial de Santa Elena. La palabra Memorial era una palabra de moda en ese momento, por lo que inmediatamente eligió este título y cada día escribía las notas que había tomado, pero también dictaba sus recuerdos a su hijo, de modo que cuando se vio obligado a abandonar Santa Elena disponía de unas 900 páginas de documentación a su disposición. Así que las circunstancias de la salida de Las Cases son un poco peculiares: Las Cases fue expulsado por el gobernador inglés de Santa Elena a finales de 1816, por lo que fue un periodo de tiempo bastante corto, 900 páginas, y podemos imaginar que si se hubiera quedado 50 años, habría tenido 2.000 o 3.000 páginas, pero eso no es lo importante: lo es que Las Cases intentó básicamente hacerse expulsar de Santa Elena, quizás con la complicidad de Napoleón, pero no estamos del todo seguros, pero las circunstancias de su expulsión son muy particulares: se dice que intentó enviar correspondencia secreta a Europa, en realidad sabemos muy bien que estas pocas palabras en un trapo que le incautaron a uno de sus criados…»

Thierry Lentz

(R.F.): «Porque hay que explicar que estaban muy vigilados por los ingleses, que no podían escribir cualquier cosa, especialmente Bertrand, que escribía en clave cifrada…»

(T.L.): «Sí, es el gran mariscal Bertrand, así que los franceses se instalaron en una casa muy pequeña llamada la casa de Longwood que se encuentra en esta meseta, donde eran bastante libres dentro de un perímetro que no era digamos muy amplio, y en cuanto querían salir de este perímetro tenían que ir acompañados por oficiales ingleses. Dentro de la vigilancia que se ejerce sabemos que hay espías dentro de Longwood porque hay sirvientes asignados por los ingleses, así que obviamente tienen que saber lo que pasa allí, lo que dice Napoleón, etc., así que Las Cases va a aprovecharse de este carácter un poco quisquilloso de la administración inglesa que está representada por un inglés, el detestado teniente general Hudson Lowe que es el gobernador de Santa Elena y así se apoderan de esta correspondencia falsa y el gobernador decide expulsar a Las Cases. Las Cases se alegró bastante de ser expulsado porque tenía material para publicar un libro en esa época, salvo que los ingleses eran mucho menos estúpidos de lo que pensaban y decidieron incautar los papeles de Las Cases antes de expulsarlo, lo que supuso que el manuscrito que había preparado Las Cases fuera confiscado por los ingleses y sólo fue devuelto a Las Cases tras la muerte de Napoleón. Napoleón murió en mayo de 1821 y los ingleses no le devolvieron el manuscrito hasta octubre de 1821.«

(R.F.): «Estamos de acuerdo en que los británicos han hecho una copia de estas notas, de este famoso manuscrito…»

(T.L.): «Por supuesto, Las Cases recuperará estos documentos y luego publicará, en fin, pensamos durante mucho tiempo que publicará lo que había recuperado y publicará digamos este monumento histórico literario, no sabemos realmente qué tipo de género tomará, que se llama el Memorial de Santa Elena, que se publicó en 1823 y que se convertirá, diremos, en la biblia del napoleonismo pero también de los bonapartistas porque tendrá un impacto político muy, muy importante…«

(R.F.): «Es el mayor bestseller del siglo XIX…»

(T.L.): «Eso es lo que se dice a veces, es lo que se dice, no es exacto porque evidentemente tenemos un estudio que se hizo hace unos treinta años que demuestra que el verdadero bestseller del siglo XIX que es el mismo durante el XVIII y probablemente en el XX, que son las fábulas de La Fontaine y el Memorial llega, digamos, a la lista de los más vendidos durante cinco años entre 1825 y 1830…»

(R.F.): «Que ya es enorme…»

(T.L.): «Es enorme, seguramente, el hijo de Las Cases escribió en 1844 que habían vendido 44.000 ejemplares, así que 44.000 ejemplares es enorme para el siglo XIX, sobre todo porque el Memorial tiene ocho volúmenes, así que son muchos volúmenes vendidos, y eran relativamente caros. Y la publicación del Memorial, que es una especie de gran conversación con Napoleón a lo largo de miles de páginas y que servirá, como decía, políticamente para los bonapartistas e historiográficamente para los historiadores, ya que aportará toda una serie de expresiones napoleónicas, de los sentimientos y juicios de Napoleón, y esto es lo que hay que saber, lo principal es que en el Memorial, Napoleón se da a sí mismo la personalidad de un liberal, de un hombre que quería traer la igualdad y la libertad, y que era efectivamente el mesías de la Revolución, como se le hizo decir, etc., y por eso tuvo este impacto político, diciendo que Napoleón era obviamente algo distinto al régimen de la Restauración, incluso después de la Monarquía de Julio, todo eso era demasiado burgués, demasiado girondino para los bonapartistas y, por lo tanto, dibujamos en el Memorial de Santa Elena todo este material del liberal Napoleón como hijo de la revolución.»

(R.F.): «Lo que es muy interesante es que la opinión está cambiando, como se puede ver, las ideas cambian, por ejemplo, con Stendhal, que no es un ferviente creyente napoleónico, ni mucho menos…»

(T.L.): «Como mínimo era un funcionario bajo el Consulado y el Imperio…»

(R.F.): «No era un ferviente partidario, diremos, pero cuando lee Mémorial las cosas cambian, tiene un impacto muy importante, incluso quizás para el Duque de Reichstadt, y también podemos decir que Las Cases trabaja un poco para el Duque de Reichstadt.»

(T.L.): «Sí, en primer lugar, Las Cases trabajaba para él, hay que decirlo, Las Cases era un hombre de negocios, porque publicó los dos primeros volúmenes y vio que le iban muy bien, así que publicó el resto con la esperanza de obtener ingresos y rentas porque necesitaba eso para vivir, obviamente, y luego lo publicó todo a cuenta de autor, lo que significa que recuperaron todos los beneficios, organizó la distribución y la venta, primero en París y luego en provincias, y supervisó todo lo que se hacía con su Memorial en una época donde los derechos de autor estaban en pañales y no se sabía muy bien cómo remunerar a un autor, por lo que se hacían muchas copias piratas. Las Cases siempre intervendrá, finalmente él y sus hijos, para dominar el tema Memorial. Además en el inventario después de la muerte de Las Cases que muere en 1842, le deja claro a su hijo que le deja los «derechos del Memorial» que si es inteligente puede tener unos ingresos de 3.000 francos al año en tal o cual edición, quizás un poco más en otra edición. Así las cosas, el Memorial es una bomba que estalla en un cielo político más bien apagado, Lamartine decía que «Francia se aburre» y por eso, obviamente, va a remontar tanto la imagen de Napoleón, bastante degradada hasta entonces, como el aura del liberal, del hijo de la Revolución enfrentado a Carlos X, que llegó al poder más o menos en la misma época, y que y como se podría decir, deja al Antiguo Régimen en pantalones.»

(R.F.): «En cualquier caso, se puede hablar de propaganda…»

El nuevo ejemplar del memorial (versión 2021).

(T.L.): «Así que hay dos maneras de tomar el Memorial: hay la manera, diremos visión de conjunto, es decir que este libro tiene una importante importancia política, lo cual es cierto, pero también es para leerlo y cuando lo lees te das cuenta de que lo que publicó Las Cases traza una fina línea en la arena, tiene descripciones de paisajes, tiene paseos interminables, tiene declaraciones de Napoleón y desde el principio todo el mundo se dio cuenta de que las declaraciones que Las Cases hacía a Napoleón eran muy largas, a veces declaraciones que duraban 10 o 15 páginas, Las Cases se reduce en este caso a tener una memoria fenomenal para encontrar todo eso, así que es tanto lo que dice Napoleón, seguimos hablando de lo que se imprimió, lo que dice Napoleón con, diremos, la extensión, la explicación, la confirmación que da Las Cases. Si uno lee con atención el Memorial impreso, se da cuenta de que Las Cases, sí, incluso en ciertos momentos, señala que es difícil ir dia a día, dice, desde mi regreso a Francia he aprendido eso, y de repente dices esa página y luego a veces aquí en las memorias los otros dos dicen, sí, el general Marchand dice en sus memorias que bueno… Si se quiere, todo esto creó en torno al Memorial, sin quitarle nada de su importancia política, una especie de desconfianza, diciendo, básicamente, ¿es Napoleón o es Las Cases quien habla? Desde el principio, hubo artículos de prensa cuando salió el Memorial, en los que se decía, bueno, son principalmente las memorias de Monsieur de Las Cases más que las memorias de Napoleón, pero bueno, así es como funcionó, y después de haber jugado este importante papel político, el Memorial, todavía el Memorial impreso, se convirtió prácticamente en una fuente primaria de la historia. No hay historiador de Napoleón que escriba sobre la época sin ir a ver lo que dice Napoleón en el Memorial de Santa Elena sobre tal o cual personaje, y así el Memorial adquirió la categoría de fuente primaria, como si estuviéramos cara a cara con Napoleón y nos pusiéramos a discutir con él, y él nos diera todas las respuestas a las preguntas que le formularamos. Aquí es donde estábamos, todo el mundo ha criticado el Memorial, sobre todo los grandes historiadores de principios del siglo XX, pero siempre se decía, bueno, no podemos decidirnos porque no tenemos el manuscrito original, es decir…»    

(R.F.): «Aquellos para los que el manuscrito original no está disponible…

(T.L.): «No lo teníamos porque Las Cases nunca lo reveló en el fondo. Ahora sabemos, ya que tenemos esta copia, que muy probablemente Las Cases utilizaba, intercalaba las hojas del manuscrito original luego para añadir, así que se disparaba en el momento de la impresión. Todo el mundo los buscó los documentos originales por supuesto en los archivos, pero también la familia Las Cases que es numerosa que hay ramas femeninas que hay que ir a buscar, todo el mundo las pedía. El manuscrito no estaba, se le preguntaba a la gente, no lo tenía nadie al parecer, bueno al menos lo que contactamos y luego encontramos en la British Library una copia de este manuscrito, porque después de confiscar el manuscrito de Las Cases, los ingleses lo copiaron porque lo tuvieron en sus manos durante cinco años y tuvieron tiempo de copiarlo y lo copiaron en primer lugar para seguir poseyendo una copia, pero muy probablemente también para tener un arma contra Las Cases, porque sospechaban que cuando se vieran obligado a devolverle sus papeles Las Cases podría publicar lo que quisiera y los ingleses se dijeron: «Si nos quedamos con la copia podremos al menos impugnar la versión y en particular el comportamiento del gobernador de Santa Elena…» que está muy desarrollado en el Memorial, y por lo tanto podrán contrarrestar a Las Cases. Hacen lo mismo vis-à-vis con el doctor O’Meara que es el doctor de Napoleón en Santa Elena donde lo revisa y le vemos responder a cada una de estas declaraciones y luego finalmente, no habrá nada que hacer porque en el fondo el Memorial habla del gobernador Hudson Lowe pero en Inglaterra también digamos de Hudson Lowe este nombre en ese momento para que todo fluya y la copia que le fue entregada al Ministro de Guerra y Colonias, Lord Bathurst, permanecerá en los papeles de Bathurst y en Inglaterra no hay obligación de depositar sus archivos en los archivos públicos y permanecerá en el castillo de Bathurst hasta los años 70. Así que esa copia existía, básicamente hasta los años 20 nadie lo supo. A partir del año 1920 si nuestros colegas del pasado hubieran sido un poco más imaginativos, podrían haber sabido que este manuscrito existía, porque Inglaterra publicaba los inventarios de los papeles privados de todas las grandes familias, y así se publicó en 1926, y el manuscrito figura realmente con gran detalle y con una gran descripción, por lo que sabíamos que en algún lugar había una copia de este manuscrito.

Pero tal vez no prestamos atención, quiero decir, esta es la verdad, por ejemplo, el gran historiador Marcel Dunant, que publicó la edición más completa del Memorial de Santa Elena con todas sus variantes, con todas las notas que eran necesarias, había enviado a un joven historiador inglés a los archivos británicos para tratar de averiguar si tenían un pequeño trozo del Memorial allí y el famoso, el famoso historiador sacó unos legajos y encontró pequeños pasajes que habían sido pequeñas anotaciones tomadas a diestro y siniestro, pero cuando los miró, dijo, bueno, eso coincide exactamente con los textos que tenemos, pero a este historiador se le olvidó ir a mirar en los inventarios, y si hubiera ido a mirar en los inventarios, habría encontrado este manuscrito, por lo que no se menciona en ninguna parte… Hubo un historiador francés en la década de 2000 que señaló su existencia pero no fue a verlo, y luego mi colega Peter Hicks, que fue a la British Library para otro trabajo, estaba haciendo una pequeña biografía de Hudson Lowe para una obra colectiva, y dijo, bueno, voy a ir a buscar en los papeles de Bathurst para ver qué pasa, y entonces me encontré con él.»

(R.F.): «Le dió la pista para que cayera en él…»

(T.L.): «Porque los Bathursts en un momento dado ya no quisieron pagar la conservación de sus archivos, y los depositaron en los archivos públicos, pero con la autorización previa para consultarlos, esto es frecuente también en Francia, también en los archivos privados, es lo mismo, y así Peter en los inventarios, pide consultarlos, y hay que pedir autorización a Lord Bathurst, el 8º, que estaba vivo en esa época. Alguien le escribe, el famoso Lord Bathurst nos contenta muy amablemente, incluso nos envió algunas cartas de Napoleón que tenía en sus colecciones para que las publicáramos en la correspondencia y nos dijo: «Escuchen, les doy permiso para consultar». Entonces Peter estaba haciendo algunas pequeñas consultas, pero pensamos esto es diferente, hay muchas más cosas en el manuscrito. Así que organizamos una misión más consecuente allí, y entonces empezamos a hojear, hay cuatro volúmenes, y empezamos a hojear nuestro propio volumen para comparar, y nos dimos cuenta de que estábamos viendo un texto totalmente diferente…»

Ejemplar del 5º tomo del Memorial en
una edición de 1823

(R.F.): «Entonces, ¿cuáles son exactamente los cambios que hay en estos conflictos observados entre el manuscrito y el Memorial? ¿Son nombres que cambian, son eventos que son diferentes…?»

(T.L.): «Hay mucho, en primer lugar, el volumen, el volumen de Las Cases, 900 páginas, pero este volumen representa más o menos un tercio de lo que publica después en el Memorial, o sea que hay dos tercios de nueve, porque Las Cases publica primero dos volúmenes en enero de 1823 y se da cuenta de que funciona y ahí decide publicar la continuación y aumentar la continuación, porque evidentemente si hubiera publicado sólo su manuscrito habría tenido suficiente para cuatro volúmenes y está terminado. Ahí consigue imprimir hasta ocho, así que estos dos tercios de nueve, la cuestión es si es verdad o no, si Las Cases se lo inventó, y sinceramente, no podemos estar muy seguros. Tal vez Las Cases tuviera memoria de elefante, es posible, pero se puede dudar, dada la extensión de los añadidos; tal vez entre 1816, su expulsión, y 1821, tuvo reminiscencias, con su hijo, las discusiones, y empezaron a tomar notas, lo que es bastante probable. Siendo así, si se quisiera poner una escala de autenticidad, se está mucho más cerca de la boca del caballo, en este caso de Napoleón, con el manuscrito original que con el Memorial publicado. Eso es lo que podemos decir al ver las diferencias: en primer lugar, está todo lo que Las Cases añadió para que fuera un solo volumen en lugar de cuatro, lo que es bastante normal, dado que todos los autores hacen lo mismo en todas las memorias de la época: de vez en cuando hay una descripción de una batalla en la que el tipo no estuvo realmente allí, pero te la cuenta de todos modos.

Lo que por otro lado es más embarazoso son los partidos políticos, lo que añade Las Cases y sus partidos políticos son muy importantes porque fueron muy utilizados tanto por los bonapartistas del siglo XIX como luego por los historiadores del siglo XX y ahí nos encontramos con cientos de páginas añadidas. Es decir, que Napoleón, por ejemplo, dará una opinión sobre algo y luego Las Cases hará que esta opinión, que tiene quizás tres líneas en el manuscrito, dure 10, 15 páginas a veces 25 páginas en la versión impresa. Así que aquí sí que podemos preguntarnos si es Napoleón el que habla o si es Las Cases: así que cuando leemos la letra con atención también lo podemos detectar a veces, es decir, que a veces Las Cases hace hablar a Napoleón, «él» tiene comillas y de repente «él» tiene diez páginas más sin comillas así que francamente si leemos con atención nos damos cuenta de que está añadido, pero a veces también deja las comillas por todas partes, mientras que el manuscrito muestra que él no lo dijo.

Evidentemente, puedo contar una anécdota divertida: hace unos meses, Le Figaro se enteró de este descubrimiento, y tuvimos muchas discusiones con ellos, y escribieron dos páginas, dos páginas enteras, en el periódico para hablar de este descubrimiento de las futuras publicaciones, etc. Así que, por supuesto, estábamos muy orgullosos de nosotros mismos, nuestro trabajo de historiadores reconocido y entonces recibimos una docena de correos electrónicos con mensajes bastante desagradables. Nos decían que estábamos siendo patrocinados por el gobierno británico para acabar con la leyenda napoleónica, que estábamos contra el movimiento napoleónico, que era una mala publicidad para los historiadores. Esto nos sorprendió mucho, pero al mismo tiempo nos hizo pensar en cómo sería recibido el trabajo que hicimos, ya que, por supuesto, publicaremos el manuscrito casi original, y esto tranquilizará a los napoleónicos. Lo primero es que el papel histórico del Memorial se ha completado, es decir, que el Memorial impreso por Las Cases ha tenido su papel histórico y que nunca podremos hacer nada al respecto, aunque sea totalmente falso, tuvo la importancia de crear una doctrina de partido bonapartista para ayudar a Luis Napoleón a tomar el poder, etc., etc., así que si usted quiere, no hay nada que hacer al respecto.

Nuestro trabajo de historiadores es dar al público y a nuestros colegas el manuscrito original, o al menos lo que más se parece al manuscrito original hoy en día, es decir, esta copia hecha por los ingleses, para simplemente trabajar, quiero decir que no es perjudicial para la imagen de Napoleón trabajar en la historia, que incluso en las historias generales de Napoleón en las que hemos podido trabajar, tenemos el derecho, el deber, de trabajar con Napoleón a condición de que podamos contar con documentación, etc.»

(R.F.): «La historia es una ciencia, es una ciencia viva y por lo tanto hay que poner en práctica constantemente este consejo…»

(T.L.): «Ahí tienes, no hay nada mejor que el documento en la historia, así que puedes tener sentimientos, puedes tener intuiciones, puedes tener todo lo que quieras, pero mientras tengas un documento que te diga lo contrario, tienes que acatar los documentos…»

(R.F.): «Y ser historiadores significa ser investigadores, después de todo, en griego…»

(T.L.): «Sí, entonces ahora por supuesto en este manuscrito el trasfondo es diferente, es decir, ¿Las Cases se inventó a Napoleón como liberal? Pues no, porque el tono de las conversaciones de Las Cases con Napoleón es efectivamente este y ahí es Napoleón el que decide, es decir que Napoleón entendía muy bien que obviamente se le iba a reprochar el régimen autoritario, se le iba a reprochar una serie de medidas, sobre todo las que se tomaron después de 1810, y se le iban a reprochar sus errores, la campaña de Rusia, la vuelta de los 100 días que es también una catástrofe para Francia y así lo sintió bien y así inmediatamente, pero como hacen todos los redactores de memorias: todos los que hablan de su pasado van a embellecerlo, no les hablaré de mis errores, les hablaré de mis éxitos y bien Napoleón -no me comparo a él evidentemente-, Napoleón hace exactamente lo mismo y se siente este toque de: «Yo soy el liberal, yo soy esto, yo soy aquello», pero no está en el manuscrito, es decir que básicamente el verdadero tema del manuscrito original era: «Yo pasé un año y medio con Napoleón y nos fuimos a dar un largo paseo». Así que Las Cases nos cuenta la vida cotidiana en Longwood, que es muy interesante, hay detalles adicionales que no conocíamos y luego de vez en cuando Napoleón le habla y Napoleón dice: «Ah, sí, cuando hice esto, pero fue porque al día siguiente le habría dado la libertad…». Entonces Les Cases lo anota, pero básicamente es una frase muy pequeña para pasear o un párrafo para pasear y Las Cases lo hace prosperar podemos decir, de hecho perdóneme la expresión, hace toneladas…»

(R.F.): «Este es el talento de Las Cases.»

(T.L.): «Este es el talento de Las Cases es al mismo tiempo un muy buen escritor, es coherente en relación a las pistas que le da Napoleón, pero no es Napoleón quien lo dice.»

«C’est fini…» – Oscar Rex (1857-1929), óleo sobre panel, hacia 1900

(R.F.): ¿Podemos imaginar errores en la transcripción del manuscrito por parte de los ingleses?

(T.L.): «Esta es, por supuesto, la pregunta que nos van a hacer, la respuesta que puedo dar es que no lo sé. Simplemente hacemos un análisis externo de un poquito del documento que teníamos entre manos. En primer lugar, estamos seguros de que la copia se hizo en Inglaterra, la marca de agua del papel, todo eso. En segundo lugar, la copia fue realizada por británicos, un británico que hablaba muy bien el francés, no cometió casi ningún error en francés, bueno, copió el francés, obviamente, pero lo copió absolutamente sin errores, la caligrafía era completamente honesta y visible, por lo que afortunadamente llegó a trasladar las anotaciones que se habían puesto en el original, incluyendo las propias anotaciones de Napoleón, por lo que quiere decir que Las Cases le estaba mostrando a Napoleón su trabajo, y además insertó en el manuscrito pequeños archivos que habían sido creados por otro inglés, que también insertó en el manuscrito pequeños ficheros que fueron creadas por otro inglés, que fue a buscar todas aquellas piezas que pudieran ser utilizadas por el gobierno británico para defenderse, por ejemplo, un pequeño fichero sobre los encuentros entre el gobernador y Napoleón, fueron a buscar en el manuscrito todo lo que concernía al gobernador y volvieron a copiarlo. Así que tenemos la fuerte intuición, si no la certeza, de que el texto fue respetado, porque no había razón para ir a copiar el manuscrito y escribir tonterías porque se pretendía utilizarlo para contrarrestar las declaraciones de Las Cases.»

(R.F.): «Pero lo que también podrían haberse eliminado todas las descripciones demasiado largas…»

(T.L.): «No, entonces probablemente no porque el manuscrito que tenemos, que es una copia del manuscrito de Las Cases, se presenta exactamente como debería haberse publicado, es lo que llama la atención, es que de hecho Las Cases, si hubiera podido llevarse su manuscrito, inmediatamente lo hubiera dado a una imprenta y se hubiera podido publicar tal cual, tiene la portada, tiene el plano, tiene la separación de un pequeño capítulo por día, es decir, la forma en que hoy se publica el Memorial, que siempre empieza con la fecha del día, ya está prevista en él, tiene tablas, tiene notas a pie de página, ya de Las Cases y demás. Si Las Cases hubiera partido con su manuscrito el Memorial de Santa Elena hubiera sido así, es decir, algo no muy interesante al final, políticamente hablando, en cuanto a la historia de Napoleón en Santa Elena, está realmente bien hecho, porque se describe la más mínima enfermedad, el más mínimo malestar de Napoleón, etc, Está muy bien hecho porque la más mínima enfermedad, el más mínimo malestar de Napoleón, etc., está descrita, catalogada, las visitas del gobernador, todos los problemas que tienen los ingleses, bueno, todo eso, ya hay un pequeño ajuste de cuentas con el gobernador, Hudson Lowe, que todavía se incrementa en la versión impresa porque Las Cases debió decirse: «Aquí no he sido lo suficientemente malo, añado dos páginas más porque, efectivamente, el personaje no va a ser muy simpático con los franceses».

(R.F.): «También hay que recordar que Las Cases no llegó inmediatamente a Francia, porque Luis XVIII le persiguió, después de pasar por África del Sur la cuarentena, etc., etc…»

(T.L.): «Vagó por Alemania, en Bélgica, escribió una parte en un castillo belga, que los belgas nos han señalado recientemente, no hay que olvidarse, y luego compró una casa en Pacy, que era un suburbio de París en ese momento, un poco rural, y allí es donde empezó a trabajar. Y no trabajaba solo: si Las Cases hubiera utilizado material suyo solamente, no habría pedido a antiguos compañeros de Santa Elena que vinieran a ayudarle, a los generales que vinieran a comprobar un cierto número de cosas, etc. Había un pequeño taller que se puso en marcha.»

(R.F.): «Por supuesto, antes hablaba de los cuatro evangelistas, por eso los llamamos así, para poder comparar e intentar averiguar qué es verdadero y qué es falso.»

(T.L.): «Así que este es un juego que siempre divierte a los napoleónicos que se interesan por Santa Elena, porque nos gusta porque todo tiene una fecha, y han hecho un poco como Las Cases, de hecho han copiado a Las Cases separando la fecha, de hecho el propio Las Cases copia a O’Meara, que publicó antes que él, pero no importa, todo ello tiene una fecha. Así que evidentemente el juego consiste en decir, no sé, el material de 21 de julio de 1816, que todos cuentan lo mismo y pues no, no todos cuentan lo mismo, primero porque también se debe a que todos fueron escritos sobre la marcha, no sabemos nada de uno de los evangelistas y de Montholon, estamos seguros de que no lo fueron, porque Montholon copió tanto a los otros que aparecieron antes que él, que compuso todo esto para ganar un poco de dinero en la década de 1840. Por otro lado, para los que creemos que están bastante cerca, es decir, Gourgaud, probablemente Marchand, un poco el mameluco Alí, que también escribió memorias, nos damos cuenta de que los autores no van a poder resolver este enigma, así que hubo este enigma relativo a Las Cases, que se resolvió un poco, porque Las Cases cometió un error de un día en su manuscrito,estaba todo fuera de lugar, obviamente, cambió todo el asunto del martes 6 al miércoles x + 2, y entonces, aquí estamos, y así todas las fechas fueron cambiadas desde entonces.

Así que, a grandes rasgos, todos contarán la misma historia en esencia, pero ahí también podemos preguntarnos siempre cuál es la fuente de todo esto, así que aquí nos hemos complicado un poco, pero básicamente O’Meara y Las Cases publican los primeros; bien, los demás publicarán después. La tendencia natural es ir a ver lo que decían los dos anteriores y lo tenemos un poco complicado, ya que Las Cases lo ha hecho con O’Meara. Hay una historia muy conocida de los napoleónicos que tratan de las conversaciones, estos pequeños contactos que Napoleón tenía con un esclavo en Santa Elena llamado Toby, que es obviamente una de las pruebas que en el restablecimiento de la esclavitud por parte de Bonaparte no hay racismo, de hecho a Napoleón le da igual que el cónyuge sea blanco o negro, etc. Así que va y habla con este Toby y le da dinero y siempre se toma como fuente el Memorial de Santa Elena, diciendo, bueno, sí, la historia de Toby está en el Memorial de Santa Elena, pero en el manuscrito no está, es decir, no hay ningún Toby en el manuscrito, así que ¿se inventó Toby? Así que no lo inventó porque el cónsul francés, director de los dominios nacionales de Santa Elena, encontró el rastro del episodio en los archivos ingleses, es decir, que Napoleón fue a discutir con un esclavo llamado Toby y le dio 20 napoleones que los ingleses pensaron luego que se los había robado y querían que los devolviera, por lo que el episodio de Toby es correcto, pero no está en el manuscrito. Entonces, cómo lo encuentra Las Cases, tal vez de memoria, pero sin duda porque leyó las memorias de O’Meara que se publicaron antes que él y O’Meara habló de Toby y así Las Casese debió pensar: «Sí, bueno, sí, es verdad, había olvidado por completo este episodio de Toby», especialmente porque Las Cases estaban allí en el momento de las reuniones, estaba sucediendo lo que llamamos el Pabellón de Les Briars, la primera casa de Napoleón en Santa Elena y todavía está el árbol bajo el que Toby y Napoleón se sentaron a discutir. Así que ya ves, que hay que ser lo suficientemente preciso para comprobar muchas cosas. Por ejemplo, podríamos haber dicho que no está en el manuscrito, por lo que Toby no existía, pero en realidad si existía, Las Cases lo añadió después porque probablemente lo recordaba.»

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: El general Henri Gatien, conde Bertrand; el general Gaspar Gorgaud; Charles Tristan, marqués de Montholon y el conde Las Cases

(R.F.): «Ya que incluso el manuscrito tiene que ser tomado con todo el cuidado necesario, por supuesto, y uno siempre debe cuestionar sus conocimientos.»

(T.L.): «Por supuesto, por ejemplo, por otra razón estamos tratando de trabajar en la forma en que se anunció la muerte de Napoleón en Europa. Para ello, empiezo por mirar los primeros boletines de información que se dieron en Santa Elena en el momento de su muerte, mirando las memorias de todos, incluidos los informes ingleses, Hay que conocer la época, el ambiente de la época para saber qué acto naturalmente había que hacer primero, bueno, es prevenir al gobernador, obviamente, por supuesto, y así hay que sopesar todo y sobre todo cuando te metes en política, me gustaría darte un ejemplo de cosas en las que yo mismo soy culpable, todos somos culpables ya que sólo teníamos el Memorial de Santa Elena. Existe en el Memorial impreso en las versiones actuales, una pequeña media docena de páginas en las que, según Las Cases, Napoleón pasa revista a sus ministros y luego le da a cada uno el tribunal de Santa Elena. Así que este era así, este era asá, y aquel era un idiota y así sucesivamente, y todos usamos eso, todos lo hemos citado, seguro, hice un estudio sobre los ministros de Napoleón, y estás pensando que es como la miel, ya está, y entonces encuentras que no está en el manuscrito. Así que parecía que estaba bien…»

(R.F.): «Porque es la opinión de Las Cases…»

(T.L.): «Es la opinión de Las Cases, porque Las Cases conoce Francia, cuando Las Cases entra en Europa es una especie de héroe, es el compañero de Napoleón que vuelve. Todo el mundo quiere verle, él ve a todo el mundo, además la familia imperial se pone en contacto con él, etcétera, José Bonaparte le reembolsa la cantidad que le había prestado a Napoleón, bueno, y ahí lo tienes, no lo sabemos, realmente. Además, como hay contradicciones en lo que Las Cases hace decir a Napoleón y la realidad de la colaboración que tuvo Napoleón con algunos de los ministros, podemos pensar que fue Las Cases quien añadió y luego también hay cosas que harán llorar lágrimas de sangre a los napoleónicos, es que él – tiene las grandes frases del Memorial- «¡Qué novela, mi vida!», no está en el manuscrito, ha sido añadida, es más, toda la conversación en la que Napoleón dice «¡Qué novela, mi vida!» ha sido añadida, pero «¡Qué novela, mi vida!», todos la usamos, obviamente, hasta para hacer capítulos, finalmente, así que antes decíamos que Napoleón decía que «¡Qué novela, mi vida!» y ahora tenemos que decir según Las Cases Napoleón habría dicho «¡Qué novela, mi vida!». Hay otros, «Soy el mesías de la Revolución», «Yo destruiré la Revolución», una frase que también se cita siempre sobre el mariscal Lannes «Le conocí como pigmeo, lo perdí como un gigante» no aparece en el manuscrito etc. etc, hay una cantidad importante. ¿Es que Las Cases se despertó una noche y se dijo: «Napoleón me dijo: ¡Qué novela, mi vida!» y lo escribió? Pues no lo sé, pero a partir de ahora voy a utilizar el condicional siempre que diga que Napoleón habría dicho: «¡Qué novela, mi vida!»

(R.F.): «Finalmente para conocer y entender a Napoleón lo mejor posible, habría que leer sus novelas porque lo hemos olvidado, él escribió novelas no del todo extraordinarias, es cierto, tendremos que leer su correspondencia, sus notas en campo militar, etc.»

(T.L.): «La correspondencia es, por supuesto, importante, incluso los dictados, si se quiere, a menudo nos equivocamos, así que aquí vamos un poco más allá, pensamos que el Napoleón del 16 de agosto de 1769 y Napoleón del 5 de mayo de 1821 son el mismo. No, es como tú y como yo, evidentemente tiene un fondo de genio, de superioridad, no hay que olvidar nunca que en la historia de la humanidad no hay cincuenta Napoleones. Hay tres, cuatro, cinco personalidades que, por así decirlo, están en el nivel de la historia de la humanidad, son parte de ella. Dicho esto, también es un poco hombre, por lo que hay una evolución del pensamiento, del estilo, del carácter, el Napoleón del principio del Consulado no es ciertamente el Napoleón del apogeo del Imperio; el Napoleón del Consulado probablemente no habría invadido Rusia en 1812, pero también hubo circunstancias que lo moldearon, un sentimiento de ser infalible, invencible, de poder seguir adelante con los proyectos que él mismo no pudo definir del todo, así que ese es el ensayo, ese es el Napoleón que evoluciona.»

(R.F.): «Para terminar, ¿por qué, el duque de Reichstadt no aprovechó finalmente el Memorial y por qué Francia en ese momento no fue a buscarlo?«

(T.L.): «En primer lugar, porque era joven, nació en 1811, tenía diez años cuando murió su padre, y tenía 21 años cuando murió, así que hubiera dicho que mi nacimiento y mi muerte eran toda mi historia, lo cual no es del todo totalmente falso. Así que hay mucha gente cuando, al estudiar al duque de Reichstadt, imaginamos que sacudió su cadenas y luego trató de sacudir los barrotes de su casa sin parar. Pues los estudios más recientes y serios demuestran que tomó conciencia muy tarde de quién era, probablemente un año, dos años antes de su muerte, el resto del tiempo fue criado. Fue criado como un príncipe austriaco desde pequeño y lo siguió siendo prácticamente hasta el final de su vida, y luego, de repente, hacia el final de su vida, se interesó por su padre, y ya saben que Napoleón le había legado muchas cosas en Santa Elena, cosas que nunca recibió. Metternich impidió que las recibiera. Así que yo diría que para la época que hubiera sido posible, él ya estaba muerto.»

(R.F.): «Al final, es Napoleón III quien recuperará todo eso»

(T.L.): «Va a recuperar todo eso, va a recuperar la leyenda, va a recuperar el socialismo, va a recuperar el hecho de que, él es efectivamente, en el momento en que va a ser presidente de la República, es efectivamente el heredero de Bonaparte, antes de que él, no es él, está José y primero de todo su hermano mayor, pero bueno, que muere oportunamente en la década de 1830, pero José Bonaparte que es hasta 1844 a su muerte, que es el emperador, si quieres, así que aquí está Luis Napoleón que tiene una inteligencia diferente a la de su tío, mucho más en la combinación…»

(R.F.): «Hay que buscar en la historia. Perfecto, muchas gracias Thierry Lentz nos acogió aquí, como siempre estuviste perfecto. Grracias a ti y deseamos a tu libro todo el éxito del Memorial, por supuesto.»

– – – – – – o – – – – – –

1https://elrincondebyron.com/2021/05/05/napoleon-el-hombre-detras-del-mito-por-andrew-roberts-y-adam-zamoyski/


Fuentes:

1 – https://www.herodote.net/histoire/synthese.php?ID=2264&ID_dossier=109&resume=1

2 – https://www.youtube.com/watch?v=ZPWiysvR5Fo&ab_channel=HerodoteVideos

Imágenes:

a – https://www.youtube.com/watch?v=ZPWiysvR5Fo&ab_channel=HerodoteVideos

b – By Michel Dancoisne-Martineau – Michel Dancoisne-Martineau, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14670284

c – https://www.amazon.es/m%C3%A9morial-Sainte-H%C3%A9l%C3%A8ne-manuscrit-biblioth%C3%A8que-Saint-H%C3%A9l%C3%A8ne/dp/226207495X?asin=B0921KHQZM&revisionId=e5ea1acc&format=1&depth=1

d – By Paul Delaroche – Château de Versailles, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=77337546

e – Par Auteur inconnu — Musée de l’Île d’Aix, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19832781

f – By Édouard Pingret – https://www.photo.rmn.fr/archive/06-501157-2C6NU0BFB1MT.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19567646

g – By Scheffer, Ary – musée beaux-arts (Angers), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83069630

h – By Sir William Quiller Orchardson – http://www.kunst-fuer-alle.de/english/art/artist/image/sir-william-quiller-orchardson/8555/3/75209/st–helena-1816:-napoleon-dictating-to-count-las-cases-the-account-of-his-campaigns/index.htm, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6021584

i – «Mémorial de Sainte-Hélène, ou Journal où se trouve consigné, jour par jour, ce qu’a dit et fait Napoléon durant dix-huit […]» – Source gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France

j – Fotos del autor

La Coronación de Napoleón, por Paco Tovar

Tiempo de lectura: 15 minutos

En mayo pasado se cumplieron dos siglos de la muerte de Napoleón en Santa Helena. Pero el camino hacia ese peñasco en mitad del Atlántico, abandonado por todos excepto por unos poquísimos (y también interesados) fieles empieza mucho antes, cuando era un joven general triunfante en Italia. Ahí empieza el camino que le llevará a ser coronado Emperador de la República Francesa (pues tal era el título oficial en 1804).

David pintará el fasto en la catedral de París, y no dejará detalle en sus pinceles, pues no sólo retratará lo que hubo, sino incluso quien no estuvo o quien lo hizo con una cierta sorna.

No os describiremos a todos los personajes, porque estamos seguros que todos sabréis dónde están Napoleón, Josefina y el Papa Pío VII, e incluso los que aparecen sin estar: la digna matrona del palco, Letizia Ramolino, madre de Napoleón, no asistió a la ceremonia pues a pesar de recibir de su hijo el título de Madame Mère nunca acabó de creerse las ínfulas imperiales de su piccolo Napolione. Sólo os señalaremos algunos personajes con sus curiosidades.

Si os place acompañarnos, vayamos a Nôtre-Dame, escondidos tras una cortina, bisbiseando el quién es quién de los mentideros de una corte efímera pero rutilante.

«Consagración del emperador Napoleón I y coronación de la emperatriz Josefina en la catedral de Notre-Dame de París el 2 de diciembre de 1804» (1807), óleo sobre lienzo, 10×6 m (a)

LA CORONACIÓN («LE SACRE»)

2 de diciembre de 1804. Desde las Tullerías en carruaje tirado por caballos blancos y escoltados por la Guardia Consular a caballo, Napoleón y Josefina recorren las calles hacia Nôtre-Dame. Los Reyes de Francia se consagraban en Reims, pero el corso lo hará en París: es el único cambio en una ceremonia que imita la etiqueta de los Borbones.

Un frío que pela, y los invitados llevan horas esperando, el Papa se queja por lo bajini, pero David decide pintar EL instante: Napoleón con corona de laurel de oro, cual emperador romano, coloca sobre la cabeza de Josefina la que la proclamará Emperatriz.

El Papa es representado en un ángulo, en actitud de bendición, pero bien visible y con capa pluvial, mitra y sosteniendo una cruz procesional, el arzobispo de París: David dejó claro que el Sumo Pontífice pintó poco ante la voluntad de un hombre que se corona a sí mismo, y que era más de fiar el clero local que el mismísimo Papa.

Vestimenta «grand costume» completa de Napoleón como emperador (b)
Vestimenta «petit costume» de Josefina como emperatriz. (b)

Con trajes de seda, sombrero negro y plumero blanco, tres hombres circunspectos. El de la derecha es el engreído, valiente y enorme Joachim Murat. Hijo de posaderos de provincias, desde mayo era ya mariscal y pronto sería agraciado con los títulos de Gran Duque de Berg, Príncipe de Pontecorvo y Rey de Nápoles, trono que intentará quedarse tras los Cien Días, cosa que no conseguirá: será fusilado por orden de Fernando I de las Dos Sicilias en 1815.

Bendiciones, música compuesta para la ocasión por Jean-François Le Seur… y aparte de Napoleón, dos personas más debieron de pensar lo mismo: «si papá lo pudiera ver…«.

De perfil, en ropaje blanco y rojo con sombrero negro tenemos a los dos hermanos de Bonaparte: a la derecha, Luis. A la izquierda, José.

Los dos hermanos de Napoleón, José y Luis. (a)

Del segundo, poco que no sepáis: fue nuestro Pepe Botella. Culto, sagaz, fue de los primeros que vieron que la aventura de España iba a acabar como el rosario de la aurora, y con la Restauración vivirá como un potentado en los Estados Unidos bajo el título de conde de Survilliers, muriendo al poco de regresar a Francia en 1844, ya con Luis Felipe I.

Luis fue nombrado príncipe imperial por su hermano, y luego Rey de Holanda en el afán de colocar en tronos controlables a los miembros de la familia, pues como buen corso Napoleón sabía que los suyos eran un clan que había que mantener unidos. Además, lo casará con Hortènse de Beauharnais, la hija del primer matrimonio de Josefina: el clan abarcaba también a los vástagos de la Emperatriz.

Pero Luis nos sale rana: aprendió holandés (cosa de por sí meritoria) e intentó tener política propia para atraerse a sus súbditos, motivo de sobras para provocar que Napoleón lo derroque. Será el padre de Luis Napoleón, futuro Napoleón III.

Josefina era algo mayor que Napoleón, cosa que provocará más de un cuchicheo entre las enjoyadas damas. Sobre todo, entre tres que se sabían jóvenes, bellas e inteligentes… e intocables. Son las hermanas del Emperador.

De izquierda a derecha: Carolina, Paulina y Elisa. Tres beldades que serán casadas con fieles bonapartistas, que quedarán aún más atados a la gloria de esa corona recién estrenada.

Por la izquierda, las tres hermanas de Napoleón, seguidas de Hortensia de Beauharnais, hija de Josefina y esposa de Luis Bonaparte, con su hijo de la mano, y Julie Clary, esposa de José Bonaparte. (a)

Carolina, con Murat: quizá la única que se desposó con alguien que ya era fiel a Napoleón desde la campaña de Italia, y que creyó que con ese enlace quedaría más encumbrado, no siendo así. Según su opinión, porque reinar en Nápoles en 1808 en lugar de en España no nos parece algo especialmente pavoroso.

Elisa se unirá a un príncipe italiano, Felice Bacchiocchi, de origen corso y cuyo principado fue otorgado por Luis XV. Felice será nombrado duque de Lucca y Piombino, perdiendo los títulos con la Restauración, siendo enterrado junto con su esposa en la catedral de Bologna.

Y Paulina… la arrebatadora Paulina se casará con uno de los grandes de la nobleza romana, el príncipe Camillo Borghese, el cual era el segundo esposo de la beldad de los Bonaparte (había quedado viuda del general Leclerc en 1802). Camillo fue «bendecido» por su cuñado con nuevos florones para su antigua estirpe: al principado de Sulmona, heredado de su padre, añadió el de príncipe del Imperio y el ducado de Guastalla, luego elevado a principado.

Encargará al gran Canova un retrato de su esposa, y venderá a su cuñado los tesoros artísticos de la familia para los fondos del Louvre, que volvieron a la casona familiar en Roma tras los Cien Días. Morirá en 1832, habiendo sobrevivido a Paulina y a Napoleón, perdonado por el Papa y con el patrimonio intacto, cosa por sí meritoria pese a su bonapartismo.

Será padrino de un niño, con cuyos padres mantuvo amistad (y no es el del cuadro: es Luis, el primer hijo de Hortènse, a cuya mano se agarra). Un niño de la aristocracia piamontesa, los Benso, nacido en 1810 también llamado Camillo… y que 50 años después será el primer ministro de Victor Manuel II de Saboya, primer Rey del unificado Reino de Italia. La Historia lo conoce más por su título: conde de Cavour.

De todos los que estaban en sus mejores galas ése helado 2 de diciembre, sólo uno parece que mantuvo una sonrisa a medio camino entre sarcástica y despectiva. Alguien que sabía que, de todos los ahí presentes (exceptuando al Papa), era el único que era noble desde la cuna sin que ello le impidiera mantenerse a flote ante los embates que sacudieron Francia desde Luis XVI hasta Luis Felipe I.

Talleyrand, ministro de Asuntos Exteriores y Gran Chambelán del Imperio (a)

Es Charles Maurice de Talleyrand-Périgord, nacido en 1754 y dedicado a la carrera eclesiástica, que disfrutará sin reparos en sus lujos, prebendas y en la cercanía a las damas (pasando del salón al dormitorio sin mucha mala conciencia). Obispo de Autun en 1789, verá con clarividencia por dónde iba la Historia y será de los primeros miembros del clero en los Estados Generales que se pase al Tercer Estado.

Oficiará la ceremonia de jura de la Constitución por Luis XVI en 1791 (con titubeos y sarcasmo: «hace tanto que no he oficiado misa que os ruego no me hagáis reír«, le dijo a su ayudante), será el imprescindible ministro de Exteriores de todos los regímenes de Francia: con la República, el Directorio, el Consulado, el Imperio y con los Borbones.

Porque, aunque Napoleón lo nombre príncipe de Benevento, a partir de 1813 empezará a maquinar (con la ayuda por omisión de otro imprescindible: el ministro de la Policía Fouché) para la caída de Napoleón y el retorno de los Borbones en la persona de Luis XVIII.

Chateaubriand, fiel al Rey hasta el punto de exiliarse con él en Gante durante los Cien Días, nos narra en sus soberbias «Memorias de ultratumba» verlos pasar, a Talleyrand con su cojera agarrado del brazo de Fouché, saliendo de la regia cámara. Y describió en una frase las «virtudes» de los personajes que hacen entender cómo sobrevivieron a todos sin dejar de ser imprescindibles. Ambos por sus contactos, sórdidos o elevados, de bajos fondos uno y de la intimidad bajo las sábanas el otro: «el Vicio del brazo del Crimen».

Terminamos nuestro repaso por las curiosidades de algunos de los personajes inmortalizados por David en su obra «La coronación de Napoleón» con el (que sepamos) único español que pudo ver los fastos de cerca.

Está representado detrás del altar, junto con los embajadores extranjeros que con su presencia dignificaban el encumbramiento de un general corso salido de la Revolución que quiso creerse sucesor de los Luises. Y es el único que se distingue, cosa que demuestra la importancia que tenía como representante de su soberano ante la advenediza corte.

Lo reconoceréis porque no lleva entorchados, ni pesados ropajes de fantasía, ni blancas plumas. Una casaca azul con el pecho cruzado por la Orden de Carlos III: es el almirante Federico Gravina y Napoli, embajador del Rey de España.

El famoso marino aparece con las solapas abrochadas a la usanza y moda de la Armada, y luce la venera y la cruz de caballero de la Orden de Santiago, de la que era caballero, y la banda y la cruz de la Orden de Carlos III. (a y b)

Nacido en Palermo, pasó al servicio de España y fue uno de los mejores oficiales de nuestra Armada. Bregado en el asedio de Gibraltar y Menorca, fue ascendiendo en el escalafón naval, y bajo su mando la flotilla que llevó a las Américas la noticia de la muerte de Carlos III tardó sólo tres meses de Cádiz a la Habana, Cartagena de Indias y vuelta.

Será el almirante al mando de nuestra escuadra en Trafalgar, e intentó persuadir a su homólogo francés Villeneuve de esperar en el puerto a que pasara la tormenta que los barómetros anunciaban: que barrieran los elementos a los ingleses (en justa ironía histórica, como venganza a la Armada de Felipe II en 1588), y luego salir para acabar con los restos. Villeneuve puso en duda su valor, hubo acaloramiento en la cámara de oficiales del «Redoutable»… y la escuadra se hizo a la mar el 21 de octubre.

Al mando del «Príncipe de Asturias», quedará herido de gravedad, aunque conseguirá volver a puerto con su buque y organizar una salida para recuperar algunos de los barcos capturados por Nelson, pero morirá en marzo de 1809 por la gangrena.

– – – – – – o – – – – – –

Nota: Si estais intereados en conocer al resto de personajes que aparecen en el famoso lienzo de David, podeis visitar la entrada Le Who is Who du couronnement, del excelente blog de Robert Ouvrard, o el PDF editado por el museo del Château de Versalles.


Paco Tovar Aloguín es licenciado en Historia y de profesión intérprete de Patrimonio y guía cultural en su empresa ARGOS TARRAGONA. Es asimismo presidente de la Asociación Projecte Tarragona 1800, la cual lleva diez años organizando unas jornadas de recreación napoleónica. También es el capitán de las Milicias Urbanas, que reconstruyen en su uniformidad y formación a los defensores de su ciudad en el asedio francés de 1811.


Fuentes:

1. Facebook Projecte Tarragona 1800

Imágenes:

a. By Jacques-Louis David – art database, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=546742

b. «Le livre du Sacre de l’Empereur Napoléon», Paris, Imprimerie Impériale. ©Bibliothèque Nationale de France – Réunion des musées nationaux, Paris, 2004

c. De Desconocido – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32089254

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón, por Jonathan Abel (y II)

Tiempo de lectura: 52 minutos

Seguimos esta semana con la interesante charla del Dr. Jonathan Abel, sobre la campaña del ejército napoleónico en Baviera y luego en la propia Austria, con su arduo triunfo en la batalla de Wagram que básicamente sellaría la campaña. El doctor Abel nos da una serie de consideraciones finales del porqué podemos afirmar que esta guerra de la Quinta Coalición de 1809 sentó las bases de la posterior caída del emperador francés, con circunstancias que en la mayoría de las ocasiones se escapaban a la capacidad del genio de su comandante supremo, pero que en otras quedaba patente por la marcha de los acontecimientos, la obstinación de sus enemigos y el desgaste manifiesto a través de las diferentes campañas -sobretodo la rusa- de aquella soberbia maquinaria de guerra que se había creado en los campos de Boulogne en las costas de Francia y Holanda.

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón (Cont.)

Guerra de la 5ª coalición – Fase de Viena

Ahora tardará un par de meses en hacer lo correcto. Después de su fracaso en Aspern-Essling, va a convertir la isla de Lobau en una fortaleza de artillería, coloca cientos de cañones en ella para despejar el camino. Habrán notado que en vez de uno o dos puentes que construyó en su momento, él ha construido todos sus puentes, también tuvo a sus ingenieros anclando pilotes en el río para protegerlos, no habrán más molinos en llamas.

Y en este tiempo, Carl se da cuenta de que no va a tener suerte dos veces. Coloca un cuerpo para defender el cruce y el resto se va retirar hacia el borde norte del Marchfeld y eso nos llevará a la batalla culminante de esta campaña, la batalla de Wagram y la ciudad de Wagram es más o menos donde el I cuerpo de Austria está en el borde superior del Marchfeld. Como en Aspern-Essling esta se desarrollará alrededor de una serie de aldeas, el pueblo de Aderklaa aquí, Wagram allí, Markgrafneusiedel en la derecha francesa. Napoleón empuja a sus cuerpos campo a través.

Guerra de la 5ª coalición – Batalla de Wagram, 5 de julio.

El 5 de julio están más o menos en las posiciones que ven y, por lo tanto, la lucha comenzará en esta batalla de dos días a lo largo de esa línea, la línea del Rossbach. Supongo que es más una arroyo que un río. Sorprendentemente, esto también es una especie de desastre para Napoleón: en lugar de los grandes tipos de maniobras que vimos que le ganaron la batalla de Austerlitz, Wagram es más como dos ejércitos neutralizados y luego simplemente se lanzan golpes de martillo entre sí, esto es menos el sol de Austerlitz y más del frente oriental de la Primera Guerra Mundial. Tienen múltiples cuerpos luchando hombro con hombro, luchando entre sí y no es rápido, no es fácil. Para el segundo día, ambos ejércitos han decidido girar al flanco derecho del otro, que es el trabajo de Davout porque, por supuesto, es el trabajo de Davout y el cuerpo austriaco no comprometido aún también hará lo mismo.

Guerra de la 5ª coalición – Batalla de Wagram, Mañana del 6 de julio.

Y aquí es donde realmente vemos el genio de Napoleón durante la batalla del segundo día. Napoleón va a hacer varias cosas que uno nunca querría hacer. Va a sacar a todo un cuerpo de la línea y trasladarlo a través de otros cuerpos, en particular, el IV cuerpo de Masséna marcha a través de varias otras unidades para defender el flanco expuesto en este caso, la izquierda francesa, va a tener a Eugenio en un cierto punto en la batalla más adelante luchando en dos direcciones a la vez, Eugenio se le ha unido en el campo de batalla. Juan está aquí abajo en algún lugar, que se supone que va a unirse a la batalla, pero nunca lo hace. En un momento dado Napoleón fabrica otro cuerpo ad hoc bajo el mando del futuro mariscal MacDonald y MacDonald decide que con todo su cuerpo va a formar un cuadro. ¿por qué no? y lo lanza hacia el enemigo. En otro punto que hay toda una especie de cuerpo dimensionado formado solo por artillería, al mando de uno de sus comandantes de artillería, Lauriston, sobre unos cien cañones, que es una enorme cantidad de artillería en la era napoleónica, disparando directamente al flanco austríaco.

Guerra de la 5ª coalición – Batalla de Wagram, Tarde del 6 de julio.

Ahora, si hubiera dicho que alguna de estas cosas haubieran sucedido, me dirían que esto es malo, estábamos violando todos los principios de propiedad militar en la era napoleónica, pero funciona. Hay una feroz lucha a través de la línea, pero finalmente Napoleón gana la batalla de Wagram. Ahora bien, la guerra no ha terminado Charles se retira hacia el norte eventualmente está destrozado y finalmente rinde el ejército después de otra pelea de tamaño decente en Znaim. Pero a todos los efectos, la guerra terminó. En lo que quiero enfocarme a modo de conclusión, es por eso que esto es importante. Así que nuevamente el romance, hay todo tipo de historias geniales, hay algunos bastones de mariscal en el campo de batalla, MacDonald gana su bâton, por lo que hizo en Wagram.

Hay otro impacto negativo del que hablaremos en un segundo, pero las consideraciones estructurales de por qué esto es importante, por qué este es un punto de inflexión o creo que lo que es importante aquí: Carlos había estado en el proceso de reformar el ejército según las líneas francesas. como mencioné, pero el proceso no se completó, Carlos necesitó unos años más, pero vemos los frutos de él en el campo de batalla, especialmente en Aspern-Essling, pero también en Wagram.

Reformas del archiduque Carlos, basado en G. Rothenberg.

Había intentado escribir un manual táctico en 1807 que se parecía al manual táctico francés que es lo que ven a la izquierda: tienes escaramuzadores, tienes todo tipo de diferentes tipos de unidades y formaciones diferentes, la idea es que tienes todas estas opciones diferentes para que los comandantes elijan para derrotar al enemigo. Realmente no funcionó.

Las tácticas son más que solo cambiar el manual, debes tener comandantes que sepan cómo usarlas, saber cuándo usarlas, debe tener oficiales subalternos y suboficiales que sepan cómo entrenar y actuar en ellos. Nada de eso existe y Carlos lo sabía. Sorprendentemente, el Ministro de Relaciones Exteriores no lo sabía, pero Carlos sí. Así que esta es una teoría. Lo que ven a la derecha es algo que Carlos hizo en realidad, es un poco irónico no es una reforma progresiva, es una reforma regresiva. La reforma que decide Carlos es que van a volver a una antigua tradición austriaca que son va a ir de nuevo a algo que llaman la masa. En lugar de adoptar el cuadro napoleónico hueco de infantería para resistir a la caballería que van a simplemente apilar sus unidades como si estuvieran luchando contra los turcos en 1527. Hacen esto a nivel de división, lo hacen a nivel de batallón, ahora realmente no vemos masas de divisiones en el ejército austríaco, en la diapositiva definitivamente vemos masas de batallón y como Napoleón está continuamente tratando de derrotar las unidades austriacas con caballería, estas masas lo impiden, una y otra vez, mientras Napoleón está tratando de moverse rápidamente, los austriacos le impiden hacerlo, agreguen a eso la formación del cuerpo austriaco.

Ninguno de los comandantes austriacos sabían cómo usar su cuerpo, no entendían el nivel de guerra operacional no entendían que necesitaban cooperar, estaban acostumbrados a tener una vanguardia y salir a luchar y ver lo que sucedía, pero la formación del cuerpo austriaco y algunas de las consideraciones de nivel inferior como estas significaron que el ejército de los Habsburgo en 1809 era mucho más resistente de lo que habían sido los enemigos de Napoleón, con la excepción de los rusos. Los rusos están haciendo lo suyo, pero los otros ejércitos con los que Napoleón había luchado tendían a romperse, rápida y fácilmente si los golpeabas lo suficientemente fuerte, se derrumbarían. Los austriacos no hicieron eso, no lo hicieron en Ratisbona, no lo hicieron en Aspern-Essling y ni siquiera lo hicieron en Wagram y perdieron dos de esas tres batallas, por lo que Napoleón ahora tiene un problema, ha predicado toda su forma de guerra en dejar que el enemigo cometa errores y luego castigarlos por esos errores, bueno, ahora el castigo no duele tanto. Esa es la parte estructural de esto que es tan importante para Napoleón, para sus enemigos, que se dieron cuenta durante esta guerra de que no tienen que vencer a Napoleón, ayuda si lo hace, pero solo tienen que desgastarlo, solo tienen que lanzar fuerzas frente a él, lo suficiente como para que se agote.

Imagínense si los prusianos en realidad se hubieran unido a esta coalición, imaginen si hubiera un ejército prusiano de 80.000 hombres de a pie, junto a los austriacos aquí, eso es suficiente capacidad de resistencia, incluso para Napoleón va a tener problemas con ello y ahora que esos ejércitos se parecen más a Napoleón, es mucho más difícil para Napoleón lograr ese tipo de magia. Nunca más Napoleón obtendrá otra victoria tipo Austerlitz, una de estas grandes maniobras operativas que terminan la guerra, que produce un tratado con un enemigo que ha sido humillado. Ahora saben que pueden resistir y luchar de nuevo, incluso si pierden. Para compensar eso, simplemente el ejército se hace más grande, hay una progresión bastante constante aquí, pero notarán el salto alrededor de 1809, a la derecha, especialmente si descartamos Austerlitz, hay una línea de tendencia bastante constante y luego, de repente, salta, eso es lo que sucede en 1809, no son solo ejércitos más grandes, esos ejércitos más grandes son capaces de ser manejados. Uno de los beneficios del sistema cuerpos es que le permite manejar un gran número de hombres al mismo tiempo, los comandantes de cuerpo pueden maniobrar sus unidades sin tener que preocuparse por formar ese ejército unitario o el ejército divididos con alas según la tradición, le permite manejar un ejército más grande, cuanto se tienen formaciones más grandes tanto más grande puede ser su ejército y aun así mantenerlos al menos un poco en la mano. Ahora bien, una vez que tenga más de 200.000, es difícil para una persona mantenerlo en la mano, ese es el problema con el que Napoleón se encontró aquí.

Tamaño de los ejércitos, 1796-1814
¿Las habilidades de Napoleón en declive?

También hay factores humanos en juego en esto guerra. Esto es en lo que la gente se fija, que las habilidades de Napoleón habían declinado. Ahora, esto es inevitable: Napoleón está envejeciendo, tiene más consideraciones, ha peleado mucho, tuvo suerte en sus batallas, tuvo mucha suerte en Marengo… No siempre va a tener la misma suerte. Sus habilidades no están disminuyendo tanto. Napoleón todavía tiene todas las mismas habilidades y poderes y genio que tenía en sus anteriores campañas, lo que es diferente ahora es que no acaba de aprovecharlos de la misma manera. Napoleón es desdeñoso hacia los austriacos hasta el punto de ser despectivo, cree que puede lanzar pequeñas unidades frente al ejército austríaco y ganar. Es una especie de ironía que estábamos enseñando «Task Force Smith» hoy en Corea en 1950, es la misma actitud. Un cuerpo, acaba de poner a Masséna frente a él y se retirarán. Como había funcionado antes, ¿por qué no hacerlo de nuevo? Bueno, ya no funciona porque el enemigo tiene más poder de aguante. La arrogancia de Napoleón y su creciente falta de comprensión de que sus subordinados no son tan hábiles como él pensó que eventualmente contribuirán a su caída. Lo que es más importante, creo, es el liderazgo en los niveles inferiores. Lo que tienen a la izquierda son las fuerzas de los Habsburgo, ahí tienen a los comandantes de cuerpo. Se darán cuenta de algo acerca de los Habsburgo, otro axioma sobre el ejército de los Habsburgo es que sus generales son siempre viejos. Los generales de Estado Mayor, los hombres que poblaban el Hoffkriegrat tendían a ser un geriátrico, como ese tipo de tener que ser de 72 años para ser un hombre joven en Hoffkriegrat. Compárenlos a los del liderazgo de Napoleón. Con la excepción de Masséna, que es el viejo guerrero son jóvenes para ser comandantes de alto nivel. La razón de esto tiene mucho que ver con quiénes son algunas de estas personas, casi todo el mundo en el lado austriaco y es posible que pueda elegir un par de los nombres, los Hohenzollerns los Liechtenstein, los archiduques Luis, son todos nobles; Rosenberg es un Orsini; Colloredo de una de las familias principales del multinacional imperio austriaco, muchos hermanos del emperador en ese cuadro, de hecho hay cuatro.

Liderazgo, 1809
Cambios de liderazgo en el ejército francés.

Por otro lado, Napoleón tiene un problema de liderazgo: la gran Grande Armée, la que ganó sus grandes victorias en Austerlitz y Jena está a la izquierda, hay comandantes de división en ese ejército que serían unos excelentes comandantes del ejército. Para cuando lleguemos a Wagram, en 1809, hemos separado parte de la Grande Armée en España. De repente, el liderazgo no es lo que solía ser. Sin ninguna ofensa para personas como Oudinot, MacDonald o Grenier y el bávaro Wrede, no son personas como Augereau, o Soult o Suchet o incluso Ney, el chivo expiatorio del ejército napoleónico. Tan malo como Ney es, es mejor que la mayoría de la gente de la derecha y esto es un creciente problema: el ciclo de desgaste es algo que Napoleón no puede vencer. Napoleón no puede obviar la muerte de Lannes, no puede obviar el hecho de que la mitad de sus comandantes tienen que estar en España. Es un problema que ni su genio puede resolver. Su genio solo llega hasta cierto punto y si esto está pasando con los mariscales y los comandantes de cuerpo imaginen lo que está pasando con los oficiales subalternos cuando tienes dos ejércitos de más de 200.000 hombres; imaginen lo que está sucediendo en los escalones inferiores, imaginen de qué clase de soldados estamos hablando cuando Bernadotte, ese IX cuerpo son sajones, ni siquiera son franceses. Esto será un problema cada vez mayor para Napoleón: cuanto más grande se transforme, menos capaz será de manejarlo y, por supuesto, porque él es Napoleón, porque siempre ha ganado, no ve eso, así que, ¿qué sacamos de todo esto?

La legitimidad con los Habsburgo: María Luisa y Napoleón II.

Bueno, algunas cosas muy importantes pasan como resultado de esta guerra, una de ellas tiene que ver con el matrimonio de Napoleón. Napoleón está casado con el gran amor de su vida, Josefina, desafortunadamente para él, Josephine ya es demasiado mayor para tener un heredero. Napoleón necesita desesperadamente un heredero para continuar con su legado, todavía es un hombre relativamente joven, pero esas preguntas nunca podrán ser respondidas lo suficientemente rápido y, por lo tanto, como parte del acuerdo de paz, Napoleón se divorcia de Josefina bastante bien, le cede un lujoso palacio hasta que muere en 1814 y se casa con una princesa de Habsburgo, María Luisa. Piensen en el cambio que esto supone para Napoleón: ha sido el advenedizo, ha sido el revolucionario, ha sido el anti statu quo durante toda su carrera, ¿no?, se coronó a sí mismo en lugar de que el Papa lo hiciera. Ahora está casado con una Habsburgo. No hay manera más convencional para convertirse en convencional y en el statu quo aparte de casarse con una Habsburgo, y Napoleón lo ha hecho ahora. Ahora ella le dará muy rápidamente un hijo, el Duque de Reichstadt, que lamentablemente morirá a una edad muy temprana.

Como pueden ver, eso es un cambio radical para Napoleón, ahora se ha aliado con la potencia más antigua de Europa y esto realmente funciona. Cuando la coalición se está formando en 1813 para derrotar a Napoleón, los austriacos intentan todo lo que está a su alcance para no unirse a la coalición, intentan que Napoleón regatee, negocian tratar de conseguir que los aliados que contenten con que Francia sólo retroceda a sus fronteras de 1.795. No es hasta el final del año que Napoleón finalmente -básicamente- le dice a los austriacos que van a tener destronarlo y luego los austriacos se unen a regañadientes a la Sexta Coalición.

La desgracia de Bernadotte, o ser Carlos XIV Juan de Suecia.

Hablemos de Bernadotte. Bernadotte es una figura interesante por sus conexiones con la antigua realeza y nobleza francesa como un hombre que básicamente vino de la nada, Napoleón lo despidió por retirarse sin órdenes en Wagram a pesar de que su Cuerpo había sido atacado varias veces, acababan de recibir disparos de fuerzas amigas, básicamente estaban huyendo en desorden, hay muchas razones para que no les guste Bernadotte, una especie de esta figura arrogante y aceitosa. La recompensa de Bernadotte por ser despedido por Napoleón es convertirse en el rey de Suecia. La casa de Suecia no tiene heredero, han pedido que Napoleón les dé uno, así que él se desprende de su problemático mariscal sobre los hombros de los suecos. Los descendientes de Bernadotte son todavía monarcas de Suecia, fundó una casa real que es una de las pocas que sobreviven en Europa. se convierte en Carlos XIV Juan. Ese es otro factor importante en todo esto Napoleón pensó que estaba obteniendo un satélite en Suecia, fue desengañándose rudamente de esa noción cuando Suecia se unió a la coalición anti-Napoleón en 1813 y Bernadotte, de hecho, será uno de los principales comandantes del ejército, en esas luchas en el centro de Alemania que condujeron a la Batalla de las Naciones, en Leipzig.

Ahora lo que quiero concluir diciendo es que todo lo que estoy argumentando es solo cierto y aparente en retrospectiva: si Napoleón no hubiera invadido Rusia en 1812, si hubiera decidido más o menos retirarse y simplemente vivir el resto de su vida, nada de lo que sucedió en 1809 importaría más que el matrimonio, por supuesto, pero podemos ver que las semillas de la derrota de Napoleón se sembraron en 1809. La calidad del ejército francés está disminuyendo. Napoleón intenta reemplazarla con la cantidad, pero no funciona. Más importantemente, 1809 nos enseña que la guerra napoleónica requiere una simetría que requiere un ejército a ser mucho mejor que los otros, mucho más fácil de manejar mejor liderado, una mejor calidad, mejor ordenado.  De repente, no lo tenemos nunca más. El ejército de los Habsburgo en 1809 es un desastre, es una ruina. Gunther Rosenberg lo dijo y no tienes más autoridad que el buen señor Rosenberg, pero aun así se las arregla para luchar contra Napoleón hasta detenerlo, dos veces. Imaginen lo que podríamos hacer con un ejército que fuera, digamos, normal, lo descubriremos: Napoleón será derrotado. Napoleón es cada vez más, no está escuchando tanto su propia leyenda como el tipo de argumento anti-Napoleón que simplemente está haciendo las cosas de la manera en que siempre lo ha hecho. Se ve en una de sus famosas declaraciones. Cuando alguien le dijo que algo era imposible, dijo que esa palabra no era francesa. Porque después de todo, si eres Napoleón, si siempre has tenido suerte, si siempre has ganado, ¿por qué dejarías de apostar? ¿Por qué dejarías de tirar esos dados? Si siempre han salido sietes cuando juegas.

Comprensión Retrospectiva: El ejército francés en declive, pérdida de líderes en España y en la campaña, las propias faltas de Napoleón – El sistema de guerra napoleónico requiere buenas carreteras, suministros y capacidades del lenguaje, ninguno presente en Rusia – «No es posible no existe en francés» – La protección de la retaguardia conducida por menos tropas – «Guerra distribuida», la resistencia del sistema de cuerpos- No más victorias decisivas.

Cuando apostamos por ir a Rusia no te va a ir tan bien a menos que seas un mongol. Cada vez vemos más que el declive cualitativo de las tropas de Napoleón se verá en las zonas de retaguardia. Napoleón gana cuando Napoleón está a cargo de un ejército que se enfrenta a un ejército enemigo; las tropas napoleónicas lideradas por otra persona tienden a no hacerlo tan bien, piensen en la derrota de Eugenio en Italia. Cuanto más vulnerables son las áreas de retaguardia de Napoleón, sus enemigos tienen más los ejércitos del tipo francés con múltiples cuerpos para disputar esas áreas de retaguardia, será un problema mayor y, por supuesto, en 1813 los Aliados lo derrotaron al no luchar contra él, luchando contra otras personas, principalmente Ney. Distribuimos la guerra hasta el punto en que ningún hombre pueda controlarla más, literalmente fuera del rango de visión de un comandante. Eso es un problema para Napoleón porque quiere tener sus ejércitos en la mano, quiere comandarlos él mismo, es el Dios de la guerra, los guiará bien, es increíble ser el Dios de la guerra, pero si no estás en el campo de batalla, si el campo de batalla se encuentra a 200 millas de distancia o incluso sólo un cuerpo de ejército en la colina más próxima, sus comandantes de cuerpo va a tener que lidiar con ello, y esperas que tus comandantes de cuerpo sean buenos.

Existe el mito de que Napoleón nunca desarrolló sus subordinados. Napoleón absolutamente desarrolló a sus subordinados. Davout literalmente nunca habían tenido un mando de importancia antes de que Napoleón lo convirtiera en mariscal, él desarrolló a Davout, el problema es que no hay tantos Davouts y no tienes que ser Napoleón para ganar a Napoleón. Hay que tener más tropas y más cuerpos. Napoleón tampoco puede ganar la victoria en la batalla, ni siquiera ganando en Wagram gana la campaña, tiene que perseguir a Carlos hasta el norte. Austerlitz, Jena, Auerstadt van a ser cada vez más efímeros a medida que los aliados aprendan que no está mal perder una batalla, no tienes que rendirte, solo sigue luchando, solo sigue usando tus recursos.

Así que les daré dos conclusiones: una de ellas es positiva para Napoleón, así que veamos todo lo que hizo Napoleón en esta campaña; no puedes hacerlo mejor operativamente que el ciclo de Ratisbona, es la cumbre de Napoleón en su destreza militar, la maniobra de Landshut es el ejemplo de una guerra de nivel operacional bien hecha, sus enemigos son ineptos, no hay mejor ni otra forma de decirlo, los comandantes enemigos de Napoleón, esos comandantes de cuerpo que no saben lo que están haciendo en el lado austriaco, son sólo tipos que deambulan, porque no saben cómo luchar contra la guerra distribuida, el estilo de guerra napoleónico; sus soldados no saben realmente cómo pelear, no están muy bien entrenados, cuando literalmente estás solicitando el impuesto medieval de Hungría para la mano de obra que hicieron los austriacos, tienes algunos problemas con un ejército moderno en un mundo moderno. Napoleón casi ganó la Batalla de Aspern-Essling, a pesar de las enormes deficiencias a pesar de empujar a dos cuerpos para luchar contra seis cuerpos enemigos, a través de un río con su zona de retaguardia constantemente siendo interrumpida, todavía casi gana esa batalla, por supuesto, gana la Batalla de Wagram ahora tiene a Austria como un aliado dinástico con ese matrimonio de los Habsburgo, que le ha demostrado al ducado de Varsovia, a los rusos y a los prusianos que todavía tiene todo su antiguo fuego y, por supuesto, ellos todavía no quieren luchar contra Napoleón en el campo de batalla, ¿verdad?.

Napoleón Pros: Brillantez durante el ciclo de Ratisbona – Contínua ineptitud de sus enemigos – Casi venció en Aspern-Essling a pesar de graves deficiencias – Victoria decisiva en Wagram – Asegura alianzas, coaliciones y diplomacia – Boda con una Habsburgo – Demostró superioridad en todas las áreas bajo su control.

Así que déjenme darles todos esos mismos puntos como negativos. ¿Que sucedió cuando Napoleón entregó su ejército a alguien que no era Napoleón? Berthier. Cosas malas. Napoleón no puede estar en todas partes, podrían ser una novedad para él, pero no puede. No confiará en Berthier en el futuro, el ciclo de Ratisbona es una indicación temprana de que de todos los problemas que enfrentará en la campaña de 1813; sus buenos subordinados están muriendo, están siendo reemplazados por personas mediocres como mucho, de nuevo, sin ofender a los MadDonald’s, Oudinots del mundo, pero no son Lannes, no puedes reemplazarlos. Los ejércitos enemigos se están volviendo más simétricos, se parecen más a los ejércitos de Napoleón, al menos eso significa que son más difíciles de vencer; ya no puede ganar la victoria relámpago decisiva, está perdido, lo perdió en Aspern-Essling, perdió su aura, esa mística que lo siguió en torno suyo, que Wellington de una manera célebre dijo que valía 40.000 hombres en el campo de batalla. Él puede ser derrotado, él es humano, puede que no lo parezca, pero él es en realidad humano: si puede ser derrotado una vez, puede ser derrotado de nuevo. Wagram fue una pelea fea, hay una razón por la que no nos enfocamos mucho en eso, no hay muchas pinturas heroicas que salen de Wagram porque un montón de austriacos y un montón de franceses que luchan brutalmente sobre un pueblo al este de Viena, no hace mucho por el romance, es más como un montón de gente matándose entre sí y nada más, y no una batalla deseable.

Napoleón Contras: El Ciclo de Ratisbona casi fracasa por Berthier – Contínuos problemas con enemigos y subordinados – Aspern-Essling su primera clara y admitida derrota en un campo de batalla como Emperador – Wagram una lucha encarnizada que ganó por poco – Diplomacia tenue en el mejor de los casos, basada en el temor y en su imagen – Boda con una Habsburgo – Un simple fallo provoca la caída del sistema.

La diplomacia de Napoleón es tenue de una manera ejemplar. Todos los aliados que se aseguró y ganó después de esta guerra, en realidad solo están allí mientras él gane y, además, se ha encadenado a la casa de Habsburgo. Sí, eso podría darle legitimidad a su reinado, también brinda un apoyo bastante grande, porque mucha gente en Europa no comulgan particularmente con los Habsburgo, una gran cantidad de personas en Europa quiere la tierra de los Habsburgo, como los rusos, no puede no ser lo positivo que podría parecer ser y por supuesto en última instancia, Napoleón demuestra una vez y otra vez y otra vez su genio, y como yo sigo elaborando cuando se quita ese genio cuando tiene un solo punto de fallo en su institución, en última instancia fallará, de alguna manera en algún momento.

Por lo que vemos en esta campaña de 1809 son las semillas de lo que luego causará la caída de Napoleón y yo quiero señalar un par de libros importantes en esta campaña. Los argumentos que he presenté son tomados en gran parte de las dos primeras entradas aquí, en la lectura sugerido última lista de Robert Epstein, Napoleon’s Last victory que es el primero que lanzó esta idea de la campaña 1809 como este evento transformador como el nacimiento de la guerra moderna como él lo dice porque ahora finalmente tenemos simetría en el campo de batalla, tenemos dos ejércitos organizados de la misma manera, si no necesariamente cualitativamente iguales, y luego el trabajo de John Gill es un relato magistral de tres volúmenes de toda la guerra en el Danubio explica esto. Si están interesados en el lado austriaco, Gunther Rothenberg en Napoleon’s Great Adversary luego he lanzado una especie de libros de lectura napoleónicos estándar allí.

Así que lo que espero que saquemos de esto son los problemas estructurales importan, los problemas personales importan, podemos centrarnos en España, podemos centrarnos en Rusia está bien si no les he convencido de que esos son menos importantes al menos de lo que previamente pensaban, pero espero que les haya convencido de que la campaña de 1809 nos muestra todos los defectos de Napoleón nuevamente, solo visibles en retrospectiva si decidiera que tenía suficiente después de 1811, no sería un problema porque perdió. Podemos ver que esas semillas se sembraron en 1809. ¿Preguntas?

PREGUNTAS

[Pregunta]: «Sobre la cuestión estructural cuando los ejércitos de Napoleón alcanzaron ese nivel de 200.000, ¿Hay algún indicio de que comenzó a reconocer que las innovaciones que le habían ganado tantas victorias en los años anteriores necesitaban una nueva ola de innovaciones?»

[Respuesta]: «Mm-hmm, esa es una excelente pregunta, es una excelente pregunta relacionada básicamente con si Napoleón se dio cuenta de que necesitaba más niveles para agregar al que creó con el Cuerpo y la respuesta corta es no. Napoleón en realidad no fue un gran innovador en muchos formas, él heredó en gran medida un sistema militar de los ejércitos que lo precedieron de la Revolución Francesa, el cuerpo de ejército es básicamente una consecuencia del sistema de división, por lo que Napoleón no pensó en añadir escalones más allá. Ahora, en defensa de Napoleón, nadie pensó en añadir niveles hasta después de la Primera Guerra Mundial, así que realmente no vemos ese escalón de nivel superior, el Ejército de campaña, el Grupo de Ejércitos, no los vemos emerger hasta mucho más tarde; realmente requieren comunicaciones modernas; realmente necesitas al menos comunicaciones por cable para que funcionen bien, pero uno de los errores que comete mucha gente es suponer que Napoleón inventó todo lo que hizo, que todo salió a la luz de su cabeza en el campamento de Boulogne en 1803, pero es realmente un adaptador, es como los romanos, ¿verdad? No inventó nada, pero se adaptó muy bien y ahora inventó cosas especialmente en el lado político de la casa, pero en el lado militar es más de un adaptador y no, nunca se le ocurrió que su alcance excedería su capacidad, esa es su gran fortaleza porque por supuesto es lo que lo motiva a apostar para hacer las cosas que hizo. Un Napoleón que creyera en sus propias falacias no habría invadido Italia en 1797, pero ese también es el Napoleón que se niega a rendirse después de Leipzig, sí, es una excelente pregunta.«

[Pregunta]: «Cuando Napoleón abandona el teatro de guerra ibérico, ¿es una muestra de la caída de liderazgo en el lado francés?«

[Respuesta]: «Una pregunta interesante sobre España, por lo que Napoleón abandona España a fines de 1808, el país ha sido ocupado por cientos de miles de tropas francesas y aliadas y lo que yo diría es que España en realidad no es un problema para Napoleón a pesar de la presencia del ejército anglo-portugués bajo el mando de Wellesley, más tarde, el duque de Wellington, a pesar de las partidas, a pesar de que las Cortes están en Cádiz, a pesar de todos los problemas con España, en realidad no es un problema tan grande hasta que lo sea, y la razón por la que lo digo es que el ejército anglo portugués está asentado en Portugal. Los franceses no pueden llegar a ellos, pero cada vez que un ejército francés se concentra contra ellos, corren de regreso a Portugal; no se quedan a pelear, eso sucede tres veces. Entonces España requiere recursos humanos, pero no requiere el tipo de concentración y esfuerzo que los británicos quieren, para que los británicos luego puedan vender el mito de que vencieron a Napoleón debido a su úlcera española. Así que lo que hace Napoleón es dividir a España en una serie de comandos como bajo José el rey, bajo personas como Suchet y él básicamente les asigna áreas geográficas y, por ejemplo, en el este, solíamos ver todo el reino de Aragón, no hay muchos problemas, no hay ejércitos convencionales, realmente hay un cierto número de partidas, pero está en gran parte controlado y, por lo tanto, es un problema menor de lo que podría parecer ahora.

Cuando Wellesley finalmente dobla la esquina en 1813, cuando los otros aliados están derrotando a Napoleón, entonces es un gran problema porque luego hay un ejército que invade España. Pero recuerden que los británicos no invaden, disculpe, hay un ejército invadiendo Francia, recuerde que los británicos no invaden Francia hasta 1814, hay algo cerca de la frontera en 1813, pero no hasta que los aliados han derrotado decisivamente a Napoleón los británicos realmente se aventuran fuera del área al sur del Ebro. Sí, así que creo que es por eso que yo diría que España es un problema menor de lo que la gente tiende a pensar, sí, buena pregunta.»

[Pregunta]: «Has hablado un poco acerca de que los mariscales se desgastaron en la campaña de 1809 y también de que el cuerpo de generales se desgastó. Mi pregunta es ¿ves ese mismo tipo de problema en las filas y tropas alistadas?, es decir, ¿se están volviendo menos experimentados, menos enérgicos, menos confiados?»

[Respuesta]: «Esa es una buena pregunta, si el mariscal, si los comandantes y los comandantes de cuerpo se están desgastando, tiene sentido que los hombres también lo estén, la respuesta corta es sí. Ves el mismo desgaste, pero lo que realmente ves es que el sistema francés es muy bueno en el entrenamiento de admisión y produce un producto que es competente, lo que realmente duele es perder a los veteranos, perder a las tropas de élite, parte de la Guardia se quedan en España, eso es un problema, aunque Napoleón no usa la Guardia de la manera que cabría esperar. Y también está perdiendo muchos caballos. Mencioné ese punto al principio, es un gran problema no tener los caballos que necesitas durante este período, saben, pensemos en los problemas de elaborar un sistema de armas, no puedes elaborar un caballo: tienes que hacerlo crecer, tienes que entrenarlo, se necesitan años y, de hecho, se necesitan generaciones para entrenar a la caballería adecuada en este período, porque tienes que criar los caballos de la manera correcta, los necesitas para trabajar. Así que una de las grandes cosas que sufre Napoleón después de la campaña de 1812 es que pierde todos sus caballos en Rusia, por lo que tiene que intentar reunir una caballería. y simplemente no funciona, su caballería nunca es la misma, así que sí, ciertamente hay una disminución cualitativa, aunque no tanto como podría pensar, como dije, el sistema francés es muy bueno para convertir a las personas en soldados que simplemente están llenos filas de personas que tal vez eres un poco demasiado joven, un poco demasiado viejo, gente aliada, como mencioné todo el cuerpo de Bernadotte es sajón, tienes también bávaros y esos pueden pelear bien, por lo que muchas de las tropas italianas de Napoleón, por ejemplo, pelearon tan bien como los veteranos franceses, pero eventualmente no va a funcionar tan bien. Sí, así que el sistema ayuda a superar eso, pero no es mucho más lo que puede hacer, es una buena pregunta.»

[Pregunta]: «Es en parte una pregunta relativa a los caballo y la caballería, si se duplica el tamaño del ejército, el doble de cuerpos, ¿qué demandas logísticas se imponen en los cuerpos, en los ejércitos y en su turno en los comandantes?»

[Respuesta]: «Es una excelente pregunta acerca de cómo si el ejército tamaño está aumentando entonces, ¿cómo podemos hacer frente a la logística de apoyo de suministro. La respuesta breve es que necesita más recursos humanos para él, pero, por supuesto, esos recursos humanos del ejército van a ser dirigidos hacia el frente, especialmente cuando Napoleón comienza a perder, ahora, uno de los grandes mitos de Napoleón fue que su logística falló en la campaña rusa. En realidad su logística fue maravillosa en las etapas de planificación y ejecución hasta que llegó el desorden de la retirada. Por lo que la escala de los ejércitos contrasta con la escala del trabajo de Estado Mayor que entra en los ejércitos y los franceses esencialmente inventan el Estado Mayor por debajo del nivel de Estado Mayor General, por supuesto los prusianos inventan el Estado Mayor General, pero el tipo de trabajo mundano, cotidiano de Estado Mayor, en el supuesto del término francés, fue inventado por los franceses. Por lo que son los que realmente ponen todas estas cosas juntos diciendo: «Hey, está bien, tenemos ejército, tenemos una buena infantería, caballería necesitamos gente detrás de ellos para alimentarlos, necesitamos organizaciones gubernamentales para hacer eso». En 1800 Napoleón toma las empresas de logística privadas y las lleva al gobierno, así que sí, ves lo mismo la escala en los sistemas logísticos que se ven en el tamaño del ejército pero con el tiempo irás a medio ritmo, hacerlo bien para que 750.000 hombres más o menos, el ejército que entra en Rusia en 1812, sólo puedes tener una gran logística para igualar eso y, como dije, lo hacen mucho mejor de lo que la gente les da crédito en la primera parte de esa campaña, pero eventualmente el tiempo nos lo dirá. Por otro lado, está luchando en algunos de los países más ricos y productivos y con el terreno más fácil del mundo, así que mientras estés en el centro de Alemania, siempre que estés en Italia, siempre hay un pueblo en el que puedes conseguir comida. Cuando vayas a Polonia, problemas. Buena pregunta.«

[Pregunta]: «Los franceses tenían, yo supongo, un equivalente de un West Point o Sanders para desarrollar oficiales para el ejército?»

[Respuesta]: «Es una excelente pregunta si los franceses tenían esencialmente una escuela de Estado Mayor o una Academia Militar. La respuesta corta es no, y curiosamente había habido varios intentos de crear una especie de escuela de Estado Mayor en Francia, tanto al final del Antiguo Régimen como durante la Revolución y durante el período napoleónico. Hay escuelas, hay muchas escuelas, sin embargo, esas escuelas son escuelas técnicas, por lo que hay una escuela de artillería, necesitas técnicos en tu artillería, hay escuelas para otras ramas, así que hay escuelas de logística, por ejemplo, pero me alegra que hayas hecho esa pregunta porque vuelve a ese punto del Estado Mayor. Recuerden que el concepto de Estado Mayor General lo inventaron los prusianos más tarde, así que gran parte de la visión retrospectiva del mariscal de campo de Napoleón, su falta de subordinados en desarrollo es básicamente que él no inventó el Estado Mayor alemán de Moltke, no se pensó en desarrollar ese tipo de organización para un Estado Mayor, para el detalle de un Estado Mayor contemporáneo: significaba planificar marchas, significaba planificar la logística, no significaba lo que pensamos de él como este tipo de educación militar profesional que fluye desde la academia militar hasta la universidad superior si eso tiene sentido, así que la mentalidad simplemente no está ahí, tienen muchos mecanismos de capacitación de oficiales que son básicamente escuelas técnicas si eso tiene sentido y hay, como dije, hay esfuerzos para crear personal colegios de Estado Mayor, pero no, no en la forma en que pensamos en ellos.»

[Pregunta]: «Tengo una pequeña pregunta aquí y que tiene que ver con las operaciones de tendido de puentes de Napoleón. El ejército de Napoleón tenía un increíble sistema de tendido de puentes portátil que podría construir un cuarto de milla de puentes (400 m) en un día, con órdenes y llevar todos esos puentes con ellos. Mi pregunta es ¿Cómo son todos esos elementos de los puentes cuando intentan cruzar el Danubio, varias veces, tan rápido, durante Aspern-Essling?, todo eso ese tipo de recursos.»

[Respuesta]: «Mm-hmm esa es otra excelente pregunta, ¿qué es básicamente lo que hacen los ingenieros durante Aspern-Essling cuando los ejércitos no pueden cruzar el Danubio, y la respuesta es que están construyendo puentes tan rápido como pueden, el problema es que los austriacos los están destruyendo más rápido de lo que pueden construirlos, por lo que cada vez que los ingenieros hacen un trabajo heroico, Aspern-Essling es el triunfo de la ingeniería militar. Cada vez que hacen un trabajo heroico en agua helada, recuerde que es primavera en Austria, el agua no está caliente, cada vez que lo hacen bajo fuego, bajo un constante ataque, un molino gigante que está en llamas viene y rompe el puente. Así que para que puedas tener tantos recursos con puentes como quieres, los franceses tienen de lejos los mejores ingenieros militares de todas las grandes potencias, pero no es mucho lo que puedes hacer contra ese tipo de físicas y es por eso que ves en Wagram que Napoleón construye todos los puentes auxiliares y todo el sistema de defensas, porque él había intentado básicamente saltar sobre el río y no haber de pasar por todo el proceso de Estado Mayor, si eso tiene sentido, sí, buena pregunta, ¿cualquier otra cosa? Está bien, gracias a todos por venir.»


Fuentes:

1) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

Imágenes:

a) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón, por Jonathan Abel (I)

Tiempo de lectura: 50 minutos

Dr. Cotter, el director del Command General Staff College en Fort Leavenworth: «Muchas gracias, y es que es genial ver de nuevo tantas caras conocidas aquí, gracias. Gracias por su apoyo a este programa en el que nos gusta mucho participar y este es el evento inaugural de nuestros Puntos de Inflexión para 2020 y tenemos un gran menú de cosas por venir, el número uno, por supuesto, será la presentación del Dr. Abel de Napoleón y la Quinta coalición. El Dr. Abel ha sido miembro de la facultad de DMH desde 2017. Llegó a bordo después de recibir su doctorado en la Universidad del Norte de Texas, es el autor de un libro sobre «Guibert, el padre de la Grande Armée de Napoleón»; sus intereses no son sólo napoleónicos, tiene una amplia área de intereses, la mayoría de ellos en la historia europea, pero también en la antigua Roma y Grecia, por lo que por favor, ayúdenme a dar la bienvenida al Dr. Jonathan Abel, por favor.»

La guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón

«Gracias y buenas tardes, así que he titulado mi presentación, como pueden ver, la guerra de la Quinta Coalición en 1809: El punto de inflexión de Napoleón, y si saben algo sobre Napoleón, si saben algo sobre su carrera y su historia y especialmente su carrera militar, puede parecer un poco desconcertarte para ustedes, porque está bastante bien establecido que Napoleón tuvo dos puntos de inflexión bastante definidos: uno de ellos en España, las primeras invasiones en 1807 para apoderarse del estado en 1808, el famoso cuadro del 2 de mayo que ven allí, el levantamiento de las partidas españolas… Ese es un punto de inflexión. Napoleón se empantana en España, pero más que nada, España es un punto de inflexión porque los británicos estaban allí. Leemos la mayor parte de nuestra historia en inglés, los británicos, por supuesto, tienen el monopolio de la historia escrita en inglés durante un tiempo, adoptamos muchas de esas costumbres y eso no quiere decir que España no sea importante o no sea un punto de inflexión, obviamente lo es, pero creo que es importante que se haya exagerado, especialmente nuevamente en el mundo anglófono porque ahí es donde se están los británicos, es donde se enfocan, no se enfocan tanto en cosas que están lejos de eso, lo que significa que eso es lo que los académicos estadounidenses también han hecho durante mucho tiempo. No creo que España sea ​​un punto importante o tan impactante como a menudo se dice que es, simplemente porque lo que Napoleón estaba haciendo allí lo está haciendo en muchos otros lugares, no en el mismo grado ni en la misma magnitud, pero no es tan importante como podría parecer.

Otro punto de inflexión como se ve allí en la esquina superior es, por supuesto, Rusia. Cuando Napoleón invade Rusia, la guerra original de 1.812, un ejército masivo de casi un millón de hombres, gran parte del cual se deja detrás, una gran parte es destruido y luego, por supuesto, a partir de entonces Napoleón está a la defensiva hasta que finalmente tiene que abdicar, que obviamente también es un punto de inflexión. Aunque lo que voy a proponer en esta charla es que 1809 es un punto de inflexión porque podemos ver las semillas de su derrota sembradas allí. Muchos de los elementos de lo que eventualmente lo derribará y lo que eventualmente contribuirá a su caída, se ven por primera vez en 1809 de una manera que no vemos en España antes de eso y de una manera que Rusia de alguna manera capitaliza, y en particular una de las razones por las que 1809 se ignora o al menos se pasa por alto a favor de estos otros dos es que no es realmente tan dramático. De lo que voy a hablar mucho hoy, sí hay drama, sí hay romance, hay grandes batallas, la primera derrota de Napoleón en un campo de batalla, pero en realidad lo que estamos hablando es una serie de cambios estructurales y una serie de problemas con personalidades que son mucho menos dramáticos, mucho menos interesantes y obviamente mucho menos impactantes que otros puntos de inflexión propuestos, pero no menos importantes y lo que voy a argumentar es que son primordiales, como veremos.

Así que la guerra de la Quinta Coalición, en 1809. 1809 es un mundo que es muy amigable con Napoleón. Él es esencialmente el amo de cada parte de Europa en la que él desea estar, por supuesto, con la advertencia de esa esquina superior izquierda, no puede llegar a Gran Bretaña, por lo que está fuera de su alcance, pero casi todos los demás están bajo su control de alguna manera, o los controla directamente, las áreas azul oscuro que pueden ver, indirectamente controla las áreas azul claro que denotan estados vasallos, estados bajo control o protección francesa, notarán que incluye Portugal de alguna manera durante este período. Los estados que son aliados franceses. voluntariamente o no, incluyendo las grandes potencias de Prusia, Austria, España como ex gran potencia y Rusia. Rusia es un aliado de Francia durante este período, y los otomanos están en el sur haciendo cosas otomanas. Realmente no hay nadie que desafíe a Napoleón en el continente en 1809, de hecho, de todos los períodos de tiempo entre la autocoronación de Napoleón como emperador y su caída, este es el momento en el que lo que menos se esperaría que ocurriera es una gran guerra, pero habrá una y tiene un montón que ver con las personalidades involucradas. La personalidad principal, por supuesto es el propio Napoleón, ha sido emperador hasta ese momento durante cinco años, casi exactamente cinco años, ha estado en el poder durante diez años, ha estado en servicio activo para el estado francés, en el ejército francés, durante casi quince años Y esa es una estadística reveladora porque Napoleón dijo célebremente, o pudo haber dicho que un general tiene diez buenos años. Bueno, estamos pasando del punto de los 10 años de Napoleón, como veremos. Napoleón es el genio militar, es el prototipo de genio militar junto con gente como Alejandro Magno y también es un genio político, y tendemos a dejar de lado la importancia de su poder político, su poder sobre el Estado francés y el Imperio francés en la historia militar, pero eso es tan importante como su papel como líder militar. Él puede tomar los recursos de esta vasta red de tierras controladas, de vasallos de aliados y él puede inclinarlos hacia la guerra de una manera que nadie desde Alejandro Magno había podido hacer y eso es de vital importancia para su capacidad para librar la guerra, el hecho de que él es tanto un genio administrativo como militar.

Ahora la historia de la campaña de 1809 nos va a llevar a la Austria de los Habsburgo y la figura clave allí por el lado militar es el Archiduque Carlos, que verán a menudo que se escribe Charles al estilo francés en los libros. Carlos es el hermano del emperador, Carlos es una figura interesante, él es el que pasa por un genio militar en la Austria de los Habsburgo. Es muy inteligente, entiende la innovación militar, entiende lo que los franceses han hecho para impulsar la innovación militar durante los períodos revolucionario y napoleónico, pero él está maniatado por una serie de consideraciones: nunca tiene el poder que quiere, nunca tiene el mismo poder que tiene Napoleón para poder seguir rehaciendo elementos del estado y el ejército austríacos, para modernizarlos. Hablaremos un poco sobre ello específicamente. También le falta el genio coronado que Napoleón tiene; Carlos es una especie de genio, pero él es un genio del procedimiento: tiene un cierto tipo de genio que no tiene todo lo abarca. Él no puede simplemente mirar un problema y solucionarlo: se abre camino a través de él, pero si están familiarizados con la Austria de este período, una Austria de cualquier período, hay muchas cosas de las que tiene que preocuparse: es lenta, hay una gran cantidad de burocracia, Austria inventó el Estado Mayor en el mundo occidental no para que puedan funcionar sus militares mejor pero sólo para generar más papeleo. Por lo que tiene que hacer frente a eso, pero él va a ser el comandante de las fuerzas austriacas en esta guerra y hablaremos específicamente sobre por qué eso es tan importante en un momento. Ahora bien, él no quiere una guerra que es una parte crucial del comienzo de este proceso. Carlos, el comandante de las fuerzas austriacas no quiere pelear una guerra. Desafortunadamente su hermano sí quiere, y su hermano tiene el único voto que cuenta, porque su hermano es el Emperador. Ahora notarán que su hermano está en un lugar interesante.

Su hermano Franz o Francisco solía ser el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y el Sacro Imperio Romano Germánico se disolvió, así que él tiene la dudosa distinción de ser el hombre que acabó con el único Reich de mil años y lo reemplazó con el Imperio Austriaco, que más tarde se convertirá en el Imperio Austrohúngaro, por lo que no es una plaza interesante, como miembro principal de su familia está tratando de navegar por las aguas del nacionalismo, de la revolución, del período napoleónico, está tratando de mantener a flote este estado de los Habsburgo. También está preocupado por su hermano porque Napoleón una vez le ofreció a Carlos el trono de Austria, si quería ser un vasallo francés. Independientemente de la respuesta de Carlos de si quería o no esa oferta, eso automáticamente lo convierte en sospechoso; así que cuando dice que tenemos que hacer una reforma militar cuando dice que tenemos que ser más como los franceses, como los revolucionarios franceses, pueden imaginar cómo Francisco escucha eso. Susurrando en la otra oreja de Francisco está es el tipo que ven a la derecha, Stadion, el Ministro de Asuntos Exteriores, más o menos el impulsor de eventos en Austria después de su derrota en la guerra de la Tercera Coalición en 1805. Stadion quiere luchar, quiere una guerra. Es posiblemente la única persona más beligerante en la Europa anti napoleónica en 1809. Él no escucha los temores de Carlos de que el austriaco ejército no está preparado, él sólo quiere luchar. El objetivo de Stadion es librar a Europa de Napoleón, que es una meta muy elevada para alguien en Austria, la Austria que quedó aplastada por Napoleón en 1805; pero llevan siendo amigos el tiempo suficiente, él acumula suficientes recursos, aliados en la corte hasta que finalmente convence a Francisco a finales de 1808 que es el momento de ir a la guerra de nuevo porque, por supuesto, Napoleón está distraído en España. A principios de 1808 Napoleón toma el control de España, ambos reyes españoles son destronados, técnicamente ambos abdican. Napoleón ahora está comprometido en colocar a su hermano en el trono, está lidiando con la rebelión de las partidas, también está lidiando con los británicos y los portugueses, así que está distraído, ahora es el momento de que Austria ataque. Ese es el mensaje de Stadion. Carlos no quiere hacerlo, pero por supuesto, como dije antes, hay un voto que cuenta y ese es el voto de Francisco, así que, a últimos de 1808, los austriacos dicen que van a ir a la guerra.

Esta es una mala idea, ¡Revelación! En guerras anteriores y en todas las otras guerras de coalición, en realidad hay una coalición, hay múltiples grandes potencias que luchan contra Francia. No es el caso aquí. Técnicamente lo es, porque lo común en todas las coaliciones son los británicos, los británicos siempre están ansiosos siempre por pagar dinero para morir por ellos luchando contra Napoleón. El problema es que solo los británicos están en esta guerra, como pueden ver. Recuerden que Napoleón está aliado con Prusia y Rusia, incluso si eso significa que no van a luchar activamente contra Austria en esta guerra, significa que tampoco van a luchar por Austria y si ustedes son los austriacos, esta es una guerra que van a tener que luchar por sí mismos. Los británicos van a costearla, van a financiarla gustosamente, pero no van a poner un gran ejército en el continente. Ya tienen fuerzas comprometidas aquí en España, pero lo más importante, no es como los británicos hacen las cosas. Son una potencia naval, son una potencia bancaria, no son una potencia terrestre, así que Austria que se encuentra sola contra el poder del Imperio francés, posiblemente en su punto más alto, por eso dije que esta es una mala idea, aparentemente Stadion no podía interpretar el mapa. El gran plan de Stadion es que Prusia va a entrar en la guerra en el lado austriaco. Si saben algo de la historia entre Prusia y Austria quizás no es una buena idea. Rusia va a permanecer neutral, el pueblo alemán se levantará para liberarse ellos mismos del gobierno napoleónico y van a ganar todas las batallas. Cualquiera de ellas es dudosa, todos son una mala idea, pero ese es el plan con el que Austria va a la guerra a principios de 1809.

Así que caminemos a través de la guerra, hablemos de lo que realmente sucedió en la guerra. porque eso nos va a llevar a entender por qué esto es tan importante, por qué importa el conflicto. Como mencioné, la mayor parte del enfoque de Napoleón y una buena parte de sus fuerzas están en España, lejos de Alemania central, que es el escenario que tendrá esta guerra. Pueden ver las fuerzas que ambos lados tienen a mano. Cuando la guerra comienza de nuevo a principios de 1809, las fuerzas de Napoleón están dispersas en un área muy grande, la mayor parte de ellas lo que se conoce como el ejército de Alemania, como se puede ver en el centro, en la parte superior del mapa. Tiene otra fuerza bajo el mando de su hijastro Eugenio en Italia, así como una tercera fuerza mucho más pequeña, la he etiquetado como un cuerpo. Es en realidad una división o incluso una brigada al mando de Marmont en la provincia de Dalmacia, que es el puerto comercial de Ragusa, que ahora es Dubrovnik, por lo que hay tres teatros principales, como veremos en esta guerra, en realidad dos teatros principales y uno menor. Ahora esto se ve bien, parece que Napoleón tiene todas sus fuerzas en la mano y puede lidiar fácilmente con el problema. En realidad, estas fuerzas están dispersas, son esencialmente una fuerza de ocupación, la mayoría del resto de sus fuerzas están en España, la mayor parte de sus fuerzas están en España y no solo me refiero a que, como algunos de sus comandantes están en España, algunos de sus cuerpos están en España, es posible que noten que faltan algunos nombres famosos de Napoleón en este mapa. Ney está en España, Soult está en España, Suchet está en España pero también partes de estos cuerpos están en España, por lo que cuando Napoleón se apodera de España el año anterior, retira batallones de estos cuerpos y los envía a España, a veces retira brigadas enteras y divisiones fuera de estos cuerpos. El único Cuerpo que se no se toca es el III cuerpo de Davout que ven casi exactamente en el centro, en la parte superior del mapa. El III cuerpo de Davout es el único cuerpo que ha sido el mismo cuerpo, mismos comandantes, mismas unidades básicamente desde su formación en 1804 hasta 1809. Todos y cada uno de estos han sido elegidos para ser oficiales superiores, suboficiales, oficiales no comisionados- Hombres, equipos y caballos por lo que, en muchos sentidos, este ejército es un tigre de papel que le dice a Austria: “Tal vez este es el momento de intentarlo”. Lo notarán también si están familiarizados con la era napoleónica, una de las razones por las que elegí esto está en este mapa y es que los austriacos ahora tienen un cuerpo de ejército, los austriacos han adaptado gran parte del sistema francés, organizativamente, tácticamente, idealmente, operativamente, en su ejército. Por el mero hecho de que tienen formaciones del tamaño de un cuerpo a imitación de las formaciones napoleónicas o formaciones de armas combinadas, ejércitos en miniatura diseñados para actuar de forma autónoma, que pueden actuar juntos en un ejército de campaña más grande va a tener un efecto muy importante en esta campaña como veremos.

Ahora el plan austríaco, el plan de Carlos es invadir Baviera que es el principio y el final del mismo. El rio Isar río como usted ven, perdonen el río Inn, como pueden ver, es el límite con Baviera. Stadion quiere librar a Europa de Napoleón, como dije, eso es todo lo que llegó de su planificación, por lo que Carlos pensó: “Bien, solo voy a avanzar hacia el oeste por el Danubio y veremos lo que sucede”. Recuerden que parte de esta estrategia es que el pueblo alemán se levantará contra Napoleón, ¿no? en particular, si notan que en el centro del mapa está esa región del Tirol, que es una región fronteriza entre Alemania e Italia. A los tiroleses no les gustan los forasteros, especialmente no les gustan los franceses, no les gusta el hecho de que les hayan entregado a Baviera, quieren que vuelvan los Habsburgo. El único lugar donde se producirá el levantamiento es en el Tirol, la gente del Tirol se levantará, en particular el mayor grupo de ellos dirigido por un posadero, Andreas Hofer y esa área tendrá realmente lo que hoy reconoceríamos como una insurgencia. Ningún otro lugar, pero este lugar por lo menos lo hará, es por eso que hay un cuerpo de Austria aposentado en Innsbruck, cuyo propósito es cooperar con la insurgencia y esperar el levantamiento en todo el resto de Baviera y el resto de Alemania. También está esta fuerza hacia abajo aquí abajo, otro de los hermanos del emperador, tenía un montón de hermanos, del archiduque Johann, Juan, su trabajo es tomar Italia; los austriacos han lamentado mucho el hecho de haber perdido Italia, que Napoleón les quitó, así que el trabajo de Juan es derrotar al hijastro protegido de Napoleón, Eugenio y que se retire y luego, por supuesto, las maniobras que están sucediendo hacia abajo alrededor de Dalmacia, para reducir Ragusa también, ya volveremos a ello.

Así que Carlos va a tomar la mayor parte del ejército y marchar a lo largo del Danubio y con suerte ver lo que sucede, que suena como una mala planificación militar. Bienvenidos a Austria. El plan de Napoleón es, básicamente, sobrevivir. Napoleón está en España y muy temprano en 1809 se desplaza él mismo porque hay una conspiración en París, hay un grupo de personas, incluido su ministro de Asuntos Exteriores, Talleyrand, incluido su ministro de la Policía, un tipo llamado Fouchet es uno de los grandes personajes del periodo napoleónico que están conspirando, trabajando para expulsar a Napoleón del trono, que no es una conspiración grave pero es suficiente para traerlo de vuelta a París. Así que Napoleón está París cuando todo esto está sucediendo. Napoleón sabe de una larga historia que los austriacos se movían lentamente, que es un axioma sobre el ejército austríaco, de hecho, el gran historiador del ejército austríaco Gunther Rothenberg, dijo que si hay que decir una cosa sobre los austriacos es que se mueven lentamente. De modo que Napoleón espera que tener mucho tiempo cuando comienza a ver a estos cuerpos reunidos, este no es un proceso rápido, esto lleva meses. Napoleón asume que tiene hasta la primavera, asume que tiene hasta finales de marzo. Desafortunadamente y tal vez sea un indicador de cómo irá esta campaña, los austriacos están listos mucho antes que eso, están listos tan rápido que, como habrán notado si miran el denominador de la unidad del ejército de Alemania, Napoleón no va a mandarlo. Va a tener que recurrir a que su jefe de Estado Mayor, el mariscal Berthier, como comandante del ejército. Ahora bien, Berthier es el primero entre los mariscales, él es posiblemente el subordinado más confiable de Napoleón, él es el prototipo de jefe de Estado Mayor, es fantástico tomando las órdenes de Napoleón, traduciéndolas para los subordinados y haciendo funcionar la máquina de guerra de Napoleón; no es un buen comandante de campaña, nunca ha tenido un mando de campaña significativo y, como pueden ver, le han entregado para mandar un gran ejército. No lo manejará bien, no tendrá idea de dónde están sus fuerzas y, como los austriacos se están moviendo mucho más rápido de lo que Napoleón anticipa, casi logrará que este ejército sea destruido. Es un problema al que aludiremos nuevamente.

Como dije los austriacos están listos mucho más rápidamente de lo que Napoleón espera. Él esperaba que fuera esa especies de elaborar tranquilamente su camino a través de los problemas en París y luego a ir al frente y tener los ejércitos dispuestos para fines de marzo y luego tal vez comenzar a luchar hacia fines de abril. Estas no son cosas que se muevan rápidamente, llevan un tiempo, durante un período en el que los austriacos lo superan. Tal vez por primera y última vez en la historia austriaca que se anticipan a alguien. Carlos maniobra su ejército con bastante rapidez, no solo para los estándares austriacos, sino también para los estándares de 1809 al oeste a lo largo del Danubio hacia Baviera, como hemos dicho, cruzando el Inn y recuerden que esa no es la única parte de esta campaña que los austriacos han planeado: Juan realmente se las arregla para hacer un progreso significativo en Italia, como veremos peleando hacia el sur, idealmente tratando de recuperar Italia, pero al menos derrotando al ejército allí. Por lo que Napoleón está fuera de juego. No tiene a sus buenos comandantes, le falta una buena parte de su ejército, él no está allí. Por lo que le da órdenes a Berthier de reorganizar el ejército para retirarlo y permitir que los austriacos extiendan sus líneas de suministro, ya que los austriacos están teniendo problemas a pesar de que se mueven rápidamente, están empantanados por el lodo, por el mal tiempo y la tradicional lentitud austriaca promediaba alrededor de 10 a 15 kilómetros por día, que es todavía bastante lento para el período. Por lo que nos va a conducir a la primera parte de esta campaña lo que se conoce como el ciclo de Ratisbona: se van a pelear una serie de batallas alrededor de la ciudad de Regensburg, que los franceses llaman Ratisbona, que es de donde recibe su nombre.

Berthier tiene un problema, ese problema es que los austriacos están frente a él y no puede hacer nada al respecto. Mientras los austriacos avanzan hacia el oeste, Berthier emite una serie de órdenes a los comandantes de los cuerpos que los frustra continuamente: básicamente, hace que los comandantes de cuerpo marchen y contramarchen, hacia el norte y hacia el sur, a veces hacia el este y al oeste. Ordena a Davout que ocupe Ratisbona para retirarse de Ratisbona y luego retomar Ratisbona. Berthier había malinterpretado una orden de Napoleón. Está ordenando a otras partes del ejército que retrocedan a medida que avanzan los austriacos, hay algunas escaramuzas aquí y, tal vez más revelador, hacia el sur, Juan gana una batalla. Juan estuvo involucrado en muchas batallas, esta es la única que realmente ganó. Juan derrota a Eugenio en la batalla de Sacile hacia el final de esta sucesión de marchas y contramarchas y esto es un problema para Napoleón. Es un problema serio en el norte, pero es un problema aún más serio en el sur porque Eugenio se retira básicamente a donde Napoleón estaba en 1796. Si están familiarizados con las campañas de 1796 alrededor del lago de Garda, esa es la cantidad de territorio que ha cedido, cedió todo el Véneto y el centro del norte de Italia está ahora bajo amenaza, por no mencionar el hecho de que hay un problema creciente en el norte que se está desarrollando en estos pocos días cuando los austriacos continúan empujando como pueden ver, cruzan el Danubio en general hacia el sur y luego marchan hacia el norte hacia Ratisbona, hay un par de Cuerpos en el norte que se están moviendo hacia Ratisbona.

El problema que se está desarrollando es que Davout se ha encontrado cada vez más aislado. Ese III Cuerpo, más y más, se está quedando más solo para defenderse. Davout es posiblemente el más hábil de los mariscales. Es uno de los pocos mariscales napoleónicos que probablemente podría ganar una batalla por su cuenta, pero ni siquiera él puede lidiar con el peso del ejército austríaco. A pesar de que tiene un cuerpo de ejército de gran tamaño con más de 60.000 hombres, no puede lidiar con 150 a 180.000 que podrían golpearlo. Metafóricamente, le está gritando a Berthier que lo libere, pero Berthier insiste en que el emperador le ha ordenado a Davout que se quede allí, no importa que Davout considere que esa es una idea estúpida. Así que estamos atrapados, estamos atascados en una muy mala posición. Lo que está sucediendo es que la línea que los austriacos estan dibujando está tirando de la francesa en un eje este-oeste, necesitamos estar en un eje norte-sur, pero están en el este-oeste y cada vez más no son capaces de hacer nada al respecto.

Todo cambia cuando llega Napoleón. Va a viajar lo más rápido que pueda desde París. desde muy temprano. la mañana del 17 de abril llegará al cuartel general al amanecer en Donauwörth, de esa manera, en el mapa y se dará cuenta de que Berthier ha hecho un lío absoluto de la situación. Así que Napoleón va muy rápidamente a tomar el mando y aprendemos algo sobre Napoleón aquí, si no supiéramos ya que lo hemos aprendido, simplemente, exactamente lo que significa ser un genio. Napoleón toma todos estos informes, recordemos que Napoleón, por supuesto, no tienen estos PowerPoint de fantasía donde mostrar todas estas unidades. Napoleón toma todos estos informes escritos e inmediatamente los comprende, comprende dónde está cada unidad, porque Davout tiene una excelente red de espías, él sabe dónde están todas las unidades austriacas e inmediatamente aprecia el problema, donde está el peligro real de ser derrotado. Por lo que durante los próximos días promulga lo que se conoce como la maniobra de Landshut. Ahora como se puede ver los franceses están más o menos orientados sobre un eje este-oeste, con Davout en Ratisbona y el resto de cuerpos encadenados a lo largo del Danubio, retrocediendo hacia Ingostadt. Napoleón va a reorientar la totalidad del eje del ejército en menos de tres días, de este-oeste a sur-norte, en particular, va a enviar al II cuerpo de Oudinot y al IV cuerpo de Masséna al sur, esto es por qué se llama la maniobra de Landshut, porque quiere a desplazar el eje de esta dirección en esta dirección y de esa manera él puede empujar a los austriacos a través de esta serie de ríos que pueden ver.

Esto no es una cosa fácil de hacer, esto sería una cosa muy difícil de hacer hoy en día, con los métodos de comunicación modernos, mapeos y GPS y todo lo demás. Lo está haciendo por jinetes con despachos, con mapas que su personal está haciendo para él a medida que está sucediendo y están desactualizados tan pronto como los hace. Napoleón entiende todas estas cosas y eso es lo que revela el genio. Es complicado señalarlo, pero la maniobra de Landshut es probablemente el mejor ejemplo de genio militar a nivel operativo en la historia militar. Y funciona, funciona espectacularmente. Los austriacos saben, tan pronto como llega Napoleón, que él está al mando del ejército, porque sus enemigos se están comportando racionalmente y porque ahora están siendo golpeados de repente, tal como lo experimentaron en 1805, tal como lo experimentaron desde el 1796, están siendo atacados de la nada por tropas que no tenían idea que estuvieran allí. Y es tan dramático como efectivo. Para el 20 de abril, Napoleón ha desplazado todo el eje del Ejército a ese eje norte-sur y ahora va a terminar la maniobra de Landshut: retira a Davout, ya que se había dado cuenta de su peligro en Ratisbona, lo había deslizado por el Danubio fuera de Ratisbona, perdió un regimiento de defensa de la ciudad, Napoleón no estaba contento por ello. ¿Se dan cuenta del cuerpo austriaco al norte del Danubio si ha digamos, desaparecido? ¿Nadie sabe lo que están haciendo? Ellos no saben muy bien lo que están haciendo, podemos decir que van sólo a ir de paseo alrededor de Baviera por un tiempo.

Mientras Napoleón se concentra en el sur y va a continuar la maniobra de Landshut empujando a sus fuerzas a través de esta serie de ríos y el primero que necesita cruzar es el rio Aben. Y va a hacerlo luchando la batalla de Abensberg, empujando a través del V cuerpo austriaco y las reservas que ven allí; también en el proceso crea un cuerpo completamente nuevo de la nada y le da ese cuerpo a uno de sus mariscales de mayor confianza, el mariscal Lannes. Trae unidades de cuerpos que se mezclan con otras unidades, eso es lo que es ese cuerpo. Además, Masséna, al mando del IV ejército va a marchar hacia el norte, ambos apuntando hacia Landshut y a finales del día 21, después de otra batalla en Landshut, la maniobra está acabada. Napoleón ha cortado al ejército de los Habsburgo por la mitad, varios cuerpos se están retirando hacia el sur, el resto del ejército todavía está tratando de atacar al norte esto es a lo que un mando y control no debería parecerse. Carlos no tiene idea de lo que está haciendo su ejército, ni tampoco los comandantes de su cuerpo, ahora están todos vagando solos por sí mismos, lo cual es uno de los síntomas de tener que luchar contra Napoleón. Con los austriacos estando donde los quiere tener, con la situación por la mano, Napoleón está tratando de aniquilar la parte del ejército que queda alrededor de Regensburg y eso dará como resultado la batalla de Eckmühl que lleva el nombre de una pequeña ciudad en el área, como pueden ver, aquí es donde Davout gana otra de su larga serie de títulos. Las acciones de Davout y ganar la batalla de Eckmühl le dan su título de príncipe por lo que es el príncipe de Eckmühl, de nuevo entre muchos otros títulos que gana para sí mismo.

La apuesta austriaca ha fallado. Los alemanes no se levantaron excepto por los tiroleses, pero los tiroleses siempre son buenos para una rebelión. Notarán que lo que sucedió también en el sur con la pequeña expedición de Juan a Italia, que no fue tan bien. Juan lideró la expedición en Italia y luego fue derrotado en otra batalla y ahora Eugenio está a punto de invadir Hungría, este es un problema. El problema real está a lo largo del Danubio, como pueden ver, Napoleón está extrayendo reservas de donde puede, tiene marines de la Armada que se encargan de la seguridad en los ríos y extraen suministros y mano de obra, mientras que los austriacos son una especie de retirada y no hacen mucho más. Durante el mes de mayo, la conducta de los austriacos no es tanto una retirada luchando, solo son una retirada, en realidad no queda mucha lucha en este punto, por lo que Napoleón una vez más tomará Viena ahora que, por supuesto, no es el final de esta campaña.

Napoleón tomará Viena una vez más. Ya la conquistó en 1805 y provocó cierta ira por parte de un compositor alemán, entre otras cosas. Pero esto nos llevará a la segunda parte y posiblemente a la parte más impactante de la campaña de 1809 y es la lucha alrededor de Viena. Las dos grandes batallas libradas en Viena en la primavera y el verano de 1809. Allí ven el entorno operativo. El Danubio no se ve así hoy se ha canalizado en gran medida para permitir un mejor tránsito, un mejor uso de la tierra en el momento en que el Danubio es este río circular con toda una serie de islas y pantanos a su alrededor, Napoleón toma fácilmente la ciudad de Viena, allí en el lado izquierdo del mapa. El problema es que el ejército austriaco le deja tenerlo. El ejército austriaco todavía está en buena forma han recibido algunos refuerzos están esperando en el área al norte y este de Viena, lo que se llama el Marchfeld porque, por supuesto, una de las cosas más difíciles de hacer para un ejército es cruzar un río, especialmente un río grande como el Danubio y, como pueden ver, no es solo la perspectiva de cruzar un río.

Hay muchas consideraciones allí. La clave para cruzar el Danubio Napoleón intenta aquí [al norte], no funciona, así que se concentra en cambio, en la isla de Lobau, una de las islas más grandes del Danubio, como punto de partida para poder llegar hasta Carlos. No tiene muchas de sus fuerzas en la mano, una buena parte de su ejército está dispersa, están lidiando con problemas en Hungría, estaban reprimiendo a los tiroleses, están tratando de derrotar a Juan, están peleando en Ragusa. Comenzamos a ver un poco de la arrogancia de Napoleón aquí. Napoleón cree que eso es todo lo que queda es golpear a los austriacos en la cara una vez más y se desmoronarán después de todo lo que han tenido antes, así que cree que puede tender rápidamente algunos puentes sobre el río y ganar la guerra y volver a España, por lo que eso dará como resultado la batalla de Aspern-Essling, no confundir con la de Wagram. El mariscal Masséna el más experimentado y el otro candidato a mejor mariscal napoleónico, empuja su IV cuerpo a través del río desde Lobau y de inmediato todo el ejército austríaco se abalanza sobre él. Normalmente si se fijan en un mapa operacional de un cuerpo de ejército contra cuatro, cinco, seis se diría que hay un problema, ¿verdad? Napoleón no lo ve de esa manera: tiene a su mejor mariscal al mando de uno de sus mejores cuerpos seguido de muchos, muchos más hombres de apoyo, incluyendo sus otros dos mejores mariscales, Lannes que ha tomado el mando del II cuerpo y Davout, el mariscal de hierro, detrás. De hecho, él está tan seguro… Lannes decide que va tomar el mando de una de las divisiones de Masséna, ¿por qué no? Es por lo que Lannes va a tomar el mando de la mitad derecha del ejército hacia el norte del Danubio en esta batalla y lo que va a suceder es que las batallas que se desarrollarán alrededor de estos pueblos al norte de la isla de Lobau, estos tres pueblos aquí, Aspern y Essling en particular. Este no es un buen lugar para que Napoleón esté, porque los austriacos saben qué pasa, saben que lo que tienen que hacer es romper los puentes.

Mientras que los cuerpos austriacos están unidos junto con Masséna luchando alrededor de Aspern, con Lannes luchando alrededor de Essling, Bessières con la caballería hace varias cargas a través del centro de la línea austriaca para salvar la posición francesa, los austriacos están enviando literalmente todo lo que pueden por los ríos: basura, escombros, encienden un molino entero en llamas y lo envían río abajo, varias veces los puentes se rompen. Davout está varado no puede cruzar a través. Napoleón está perdiendo sus cuerpos y por eso decide que ya ha tenido suficiente: se retira hacia el sur a través de los puentes de regreso a la isla de Lobau, de regreso a la orilla sur. Esta es la primera derrota de Napoleón, no es un tipo de empate cuestionable como la batalla de Eylau fue en 1807, esto es una derrota absoluta. Napoleón ha cedido el campo de batalla a sus enemigos, no ha logrado su objetivo. Esto es lo que Carlos quería. Carlos sabía que Stadion estaba equivocado, que ninguna de las cosas que Stadion quería que sucediera, pasaría, pero Carlos muestra su victoria. Él es el primero de los generales en vencer a Napoleón en un campo de batalla. Esta es una muerte costosa por otras razones: Lannes, que durante la batalla está sentado contra una pared, era una pausa en la acción, es golpeado por una bala de cañón. Una de sus piernas es amputada, la otra está gravemente dañada. El médico personal de Napoleón, Dominique Larrey, que se aventura en el campo de batalla hace todo lo posible, pero este es un golpe aplastante para Napoleón y Lannes muere alrededor de una semana más tarde. Lannes es el único mariscal al que se le ha permitido llamar a Napoleón, por su nombre informal en francés, es amigo de Napoleón, es uno de sus subordinados más hábiles y, como se verá, eso tendrá un efecto más adelante, pero, por supuesto, Napoleón no está derrotado.


Fuentes:

1) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

Imágenes:

a) – https://www.youtube.com/watch?v=qMiw-_c8VJE

La visita de Napoleón al Gran Ducado de Berg en 1811, por Karl-Heinz Kieckers

Como ya vimos en nuestra serie de artículos dedicados al Viaje de Napoleón por Holanda, los viajes de inspección que Napoleón realizó a algunos de sus territorios anexionados durante su reinado, distaban mucho de ser meros viajes de placer.

En ocasiones se planeaba una más que apretada agenda de compromisos que le obligaba a cancelar o en el mejor de los casos a realizar una visita fugaz por algunos de los lugares elegidos, a menudo con el descontento de sus habitantes que habían dedicado mucho de su tiempo (y de su dinero) para intentar agradar al gran conquistador. El viaje que realizó al Gran ducado de Berg durante el invierno de 1811 no fue una excepción.

Tal como nos relata detalladamente Karl-Heinz Kieckers, la singladura de Napoleón y su joven esposa austriaca fue una sucesión de apresurados actos oficiales, malas caras del Emperador por la administración del territorio, malas caras de la Emperatriz por la calidad de los alojamientos, una gran inversión económica por parte de los ciudadanos para agasajar a los huéspedes imperiales y su numeroso séquito, prisas y más prisas, y todo en su conjunto no pareció representar en absoluto como colofón ningún beneficio para el Gran Ducado ni para sus habitantes.

«Napoleón en Düsseldorf», por Wilhem Schreurer (1886-1933) (a)

LA VISITA DEL EMPERADOR NAPOLEÓN AL GRAN DUCADO DE BERG EN 1811

Cuando en 1811 Napoleón Bonaparte, emperador de Francia y, desde 1809, Regente del Gran Ducado, visitó el país, fue recibido en todas partes con gran pompa. Especialmente, su estancia en la capital del estado, Düsseldorf, atrajo la mayor atención, ya que viajó desde Austria en compañía de su esposa María-Louise. El viaje estuvo bien programado. Ya a mediados del año 1810 se inició la planificación y rápidamente se cumplieron los primeros requisitos por parte de la administración de Berg. Así que, al menos, hubo tiempo suficiente para preparar adecuadamente el castillo en ruinas. Napoleón temía quedarse en el mejor equipado castillo de Benrath, ya que parecía demasiado remoto para que pudiera cumplir con la apretada agenda. Paso a paso, se hicieron más requisitos para la recepción, la rutina diaria, las decoraciones y muchos más detalles. 

1 de noviembre 

La Emperatriz viajó a través de Uerdingen y llegó a la capital del estado, alrededor de las 2 del mediodía través del puente de barcos cerca de Oberkassel. Estuvo acompañada por un contingente de caballería de la guardia francesa, de los lanceros de Berg y una guardia de honor montada. A esto siguió la habitual ceremonia de bienvenida con salvas de cañones, celosías honoríficas y discursos, antes de que se instalara en el castillo de Jägerhof. 

2 de noviembre 

El emperador salió de Wesel a las 7 de la mañana y, acompañado por la guardia de honor montada, cruzó la frontera del Imperio al Gran Ducado. A lo largo del camino, sonaron campanas y vítores (ordenados) lo acompañaron. En todas partes se instalaron arcos de triunfo provisionales. En Duisburg hubo una escala con un comité de recepción, desayuno y panegíricos. Alrededor de las 11 en punto, el emperador y su séquito llegaron a las afueras de Düsseldorf al restaurante «Luftballon«. [1] (en la esquina de Nordstraße y Kaiserstraße). Allí fue recibido por las autoridades.

When in 1811 Napoleon Bonaparte, Emperor of the French and since 1809 Regent of the Grand Duchy, visited the country, he was received everywhere with great pomp. Especially his stay in the state capital Düsseldorf attracted the greatest attention; especially since he travelled from Austria in the company of his wife Marie-Louise. The trip was well prepared. Already in the middle of the year 1810 the planning began and the first requirements for the administration of Berg followed quickly. So at least there was enough time to adequately prepare the somewhat run-down castle. Napoleon I was afraid to stay in the well-equipped Benrath Castle, as it seemed too remote for him to keep to the tight schedule. Step by step, further requirements were made for reception, daily routine, decoration and many more details. 

November 1st 

The Empress travelled via Uerdingen and reached the state capital around 2 p.m. via the ship bridge near Oberkassel. She was accompanied by a contingent of French guard cavalry, Lanciers de Berg and a mounted guard of honour. This was followed by the usual welcome ceremony with cannon thunder, honorary trellises and speeches, before she took up her quarters in Jägerhof Castle. 

November 2nd 

The emperor left Wesel at 7 o’clock in the morning and accompanied by the mounted guard of honour, crossed the border from the Empire to the Grand Duchy. All along the way, bells rang and (ordered) cheers accompanied him. Everywhere provisional triumphal arches were set up. In Duisburg there was a stopover with a reception committee, breakfast and eulogies. Around 11 o’clock the emperor and his entourage reached the outer outskirts of Düsseldorf at the restaurant «Luftballon«[1] (at the corner of Nordstraße and Kaiserstraße). There he was welcome by the authorities.

Placa conmemorativa en el lugar / Memorial plaque on site.

Después de un desvío hacia el Hofgarten (jardín público en las murallas derruidas) en el «Napoleonberg» con vistas a la ciudad, el grupo llegó al Castillo de Jägerhof. El séquito llegó solo gradualmente, porque los agricultores estaban completamente abrumados con el servicio de sujeción de 81 vagones (principalmente vagones de pasajeros cubiertos de cuatro caballos) y los caballos de tiro requisados ​​tuvieron que cubrir la ruta varias veces. El emperador pasó el resto del día con los usuales asuntos de estado. 

3 de noviembre 

A las 10 de la mañana, Napoleón recibió a la Junta Directiva. Revisó meticulosamente los proyectos de ley y el presupuesto del Gran Ducado de una manera bien informada. Al final, el descontento con el informe llevó a una transformación del Consejo de Estado. Además, el Emperador reorganizó el sistema judicial y escolar y determinó la transformación de la antigua Academia de Ciencias en una recién fundada Universidad de Düsseldorf . Por la tarde hubo un paseo, la inspección de las fortificaciones en su mayoría arrasadas (demolidas) y el trayecto por la misma ciudad. Más información sobre esto está en otra parte. Mientras tanto, la emperatriz hizo un viaje al cercano Grafenberg para disfrutar de la vista desde las alturas. A última hora de la tarde, el comisionado conde de Beugnot, ministro de finanzas y gobernador de facto de Napoleón en el Gran Ducado, fue invitado a una cena familiar y al posterior juego de cartas con la pareja imperial. De nuevo fue objeto de fuertes críticas por su administración y la emperatriz estaba particularmente indignada por el alojamiento y muy contrariada. 

4 de noviembre

 Por la mañana, la pareja imperial salió a cazar al castillo de Benrath. Allí, literalmente, se conducían a las aves de corral y de caza medio domesticadas frente a los cañones de escopeta de la partida de caza. Posteriormente, el emperador asistió al desfile militar de las tropas del Gran Ducado. A esto le siguió una cena oficial con 46 platos. Luego, el programa incluía una visita al teatro. La pareja imperial llegó tarde y no lo hizo hasta el final de la actuación. A las 20:00 horas visitó la exposición comercial, pero seguidamente ya abría un baile en el Castillo Viejo a las 20:30 horas. Antes de las 22:00 horas terminaba el programa oficial, y luego Napoleón se dedicó en sus estancias a los asuntos de estado, incluyendo los preparativos de la campaña de Rusia. Debido a la densidad del programa, se omitió una visita elaboradamente preparada a la granja de caballos salvajes en el bosque de Duisburg. También una visita originalmente planeada de la pareja imperial a Elberfeld fue cancelada en gran parte para disgusto de los fabricantes del valle del río Wupper… 

5 de noviembre 

Ya en la madrugada, a las 8 en punto, el emperador se marchó y una hora más tarde la emperatriz, cada uno con una escolta de honor y el trueno de las salvas de cañones, la pareja fue a través de Mülheim y Deutz hacia Colonia a través del territorio del Gran Ducado.

After a detour into the Hofgarten (public garden on the razed ramparts) on the «Napoleonberg» with a view of the city, the party reached the Castle Jägerhof. The entourage arrived only gradually, because the farmers were completely overwhelmed with the clamping service for 81 wagons (mainly four-horse covered passenger carriages) and the requisitioned draft horses had to cover the route several times. The emperor spent the rest of the day on current state business. 

November 3rd 

At 10 a.m., Napoleon received the Board of Directors. He meticulously went through the Grand Duchy’s bills and budget in a well-informed way. In the end, dissatisfaction with the report led to a transformation of the Council of State. In addition, the Emperor reorganized the judicial and school system and determined the transformation of the old Academy of Sciences into a newly founded University of Düsseldorf. In the afternoon there was a ride, the inspection of the mostly razed (demolished) fortifications and the move through the city itself. More information on this elsewhere. Meanwhile, the Empress took a trip to nearby Grafenberg to enjoy the view from the heights. For the late afternoon, the Comte de Beugnot, commissioner, minister of finance and de facto governor of Napoleon in the Grand Duchy, was invited to a family dinner and subsequent card game with the imperial couple. He again came under strong criticism for his administration and the Empress was particularly indignant about the accommodation and very dismissive. 

November 4th 

In the morning, the imperial couple went on a hunt at Benrath Castle. There half-tame game and poultry were literally driven in front of the shotgun barrels of the hunting-party.Afterwards, the emperor took off the military parade of the Grand Duchy’s troops. This was followed by an official dinner with 46 courses. The program then included a visit to the theatre. The imperial couple was late and did not arrive until the end of the performance. At 20:00 it visited the trade exhibition, but already opened a ball in the Old Castle at 20:30. Before 22:00 the official program ended, Napoleon then devoted himself in his quarters to the state business, including the preparations of the Russian campaign. Due to the density of the program, an elaborately prepared visit to the wild horse stud in the Duisburg forest was omitted. Also an originally planned visit of the Imperial couple to Elberfeld was cancelled much to the annoyance of the manufacturers from the valley of the river Wupper… 

November 5th 

Already in the early morning, at 8 o’clock, the emperor leaves and an hour later the empress, each under escort of honour and cannon thunder via Mülheim and Deutz to Cologne were the couple the territory of the Grand Duchy.

«Napoleón en Düsseldorf», por Wilhem Schreurer 

La pareja imperial

En este punto es importante escribir algunas palabras sobre la propia pareja imperial. Napoleón I era un hombre impulsivo y un caballo de batalla. Se enterró hasta el último detalle en planificación y revisiones. Así que tuvo una jornada laboral extremadamente larga y muy ajustada. Si cualquiera de los individuos locales se entregaba a himnos de alabanza o le retenía por demasiado tiempo, lo interrumpía con brusquedad. Pero también era superficial y, en el mejor de los casos, planificaba a medio plazo. Si un proyecto amenazaba con fracasar, como la campaña egipcia o la construcción del Canal del Norte, se volvía hacia otras cosas y dejaba un montón de ruinas. No pocas veces, utilizó los mismos tópicos ensayados hacia sus anfitriones. Además de Düsseldorf, se refirió a varias ciudades como «Petit Paris».

The imperial couple 

At this point it is important to write a few words about the imperial couple themselves. Napoleon I was a driven man and a workhorse. He buried himself down to the last detail in planning and revisions. So he had an extremely long and tightly timed working day. If any local busybodies indulged in hymns of praise or held him up a little too long, he harshly interrupted this. But he was also superficial and planned at best in the medium term. If a project threatened to fail, such as the Egyptian campaign or the construction of the North Canal, he turned to other things and left behind a heap of ruins. Not infrequently, he used the same, rehearsed platitudes towards his hosts. In addition to Düsseldorf, he refers to several cities as «Petit Paris».

Napoleón
María-Luisa with her son.

Su esposa, María-Luisa de Austria, de casi 20 años, había dado a luz al heredero al trono en marzo de 1811. Pero no podía esperar que el bebé hiciera el arduo viaje, por lo que tuvo que quedarse atrás en Francia. Ella vio el homenaje y el viaje de inspección como un mal necesario y, a menudo, reaccionaba con desdén e indignación. A pesar de todos los esfuerzos de los anfitriones, las estancias no le parecían apropiadas. También debe tenerse en cuenta que el matrimonio no era por afecto, sino por cálculo político y que la pareja evitaba el uno al otro tanto como era posible. Como invitada de estado, la pareja fue, en cualquier caso, muy exigente y casi impredecible.

La guardia de honor

La instalación de la guardia montada y a pie resultó ser difícil. Los ciudadanos de Düsseldorf se negaron a proporcionar jinetes debido a los altos costos esperados. Los ciudadanos y fabricantes de Elberfelder y Barmer se distinguieron aquí y formaron una compañía de 25 hombres debidamente uniformados. Sin embargo, estos jinetes carecían de práctica y no estaban lo suficientemente entrenados para un servicio continuo como guardia de día y de noche. En consecuencia, el emperador estaba descontento.
Como guardia de honor a pie, la compañía de la guardia de la ciudad de Düsseldorf se contrató sin más preámbulos. Sin embargo, tuvo algunas dificultades para obtener la bandera de su propia compañía de manos de su comandante. Afortunadamente, su participación en el programa de visitas se limitó esencialmente al desfile oficial.

Inspección y visita de las afueras

Esta inspección de las antiguas fortificaciones no condujo a la restauración de las mismas. Por el contrario, el emperador se aseguró de que la ciudad no se expandiera nuevamente en una fortificación contra Francia.
Las descripciones de su posterior paseo ceremonial por la ciudad están transfiguradas y, en el caso del joven Heinrich Heine, francamente entusiastas. Las pinturas de Wilhelm Schreuer sobre este tema, que fueron creadas mucho más tarde, reflejan la situación, pero muestran uniformes obsoletos o aún no diseñados. Muchas anécdotas se difundieron en poco tiempo, pero en una inspección más cercana carecen de base. ¿El emperador en realidad tomó un sorbo de vino en el restaurante «Schiffchen»? ¿Se refirió realmente a la Ratinger Straße en el casco antiguo como «Rue de Matin«, de donde deriva el nombre «Retematäng«? Hasta el día de hoy, todavía no lo sabemos con certeza. Por ejemplo, el emperador no pudo haber experimentado la Ratinger Straße por la mañana debido a sus horarios.
Nos ceñimos al colorido dibujo de J. Petersen. Aquí vemos al emperador con guardia de honor, dignatarios y séquito, cabalgando por el arco de triunfo erigido en el Flingertor de camino al ayuntamiento. Por cierto, este arco triunfal era una impostura hecha de yeso y lienzo sobre un marco de madera. El arco concebido realmente no fue terminado a tiempo. De todos modos, a la multitud le gustó el espectáculo.

El desfile militar

La infantería y la artillería todavía estaban en reconstrucción después de los intensos combates en España. Consistía en algunos veteranos y muchos reclutados contra su voluntad. La Guardia Nacional (milicia) ya había sido disuelta para entonces y no pudo presentarse. Los gendarmes estaban ocupados por los alrededores dirigiendo a los agricultores y ciudadanos para el servicio de trabajo y como espectadores a lo largo del camino. También era necesario asegurar las carreteras. En consecuencia, los gendarmes no tomaron gran protagonismo en el desfile. También es concebible que los bonitos uniformes del desfile ni siquiera se hubieran entregado y, por lo tanto, los gendarmes solo se mantuvieran en un segundo plano. Al igual que con la guardia de honor a pie, la impresión total de las tropas no estuvo a la altura de los estándares habituales.

His wife, the almost 20-year-old Marie-Louise of Austria, had only given birth to the heir to the throne in March 1811. But she could not expect the infant to make the strenuous journey, so had to be left behind in France. She saw the homage and inspection trip as a necessary evil and often reacted dismissively and indignantly. Despite all the efforts of the hosts, the quarters did not seem appropriate to her. It should also be noted that the marriage was not out of affection, but out of political calculation and that the couple avoided each other as much as possible. As a state guest, the couple was in any case very demanding and almost unpredictable. 

The guard of honour

The installation of the guard mounted and on foot proved to be difficult. The Düsseldorf citizens refused to provide horsemen because of the expected high costs. Elberfelder and Barmer citizens and manufacturers jumped in here and put together a properly dressed troupe of 25 men. However, these riders lacked practice and were not sufficiently trained for continuous use as guard duty day and night. The emperor was accordingly dissatisfied. As a guard of honour on foot, the company of the Düsseldorf city guard was engaged without further ado. However, it it took some difficulties in obtainig its own company flag from their commander. Fortunately, their share of the visiting program was essentially limited to the official parade.  

Inspection and visit of the outskirts 

This inspection of the former fortifications did not lead to restorations. Rather, the emperor ensured that the city was not again expanded into a fortification against France. The descriptions of his subsequent ceremonial ride through the city are transfigured and, in the case of the youthful Heinrich Heine, downright enthusiastic. The paintings by Wilhelm Schreuer on this subject, which were created much later, reflect the situation, but show either outdated or not yet designed uniforms. Many an anecdote spread in no time at all, but on closer inspection it lacks a basis. Did the emperor actually have a sip of wine in the restaurant «Schiffchen»? Did he actually refer to Ratinger Straße in the old town as «Rue de Matin», from which the name «Retematäng» derives? To this day, we still don’t know for sure. For instance the emperor can`t have experienced the Ratinger Straße in the morning according to his time-schedule. We stick to the coloured drawing of J. Petersen. Here we see the emperor with honour guard, dignitaries and entourage, riding through the triumphal arch erected at the Flingertor on the way to the town hall. By the way, this triumphal arch was a fake made of plaster and canvas on a wooden frame. The actually planned arch was not finished in time. Anyway the crowd liked the spectacle.  

The military parade 

The infantry and artillery were still under reconstruction after the heavy fighting in Spain. It consisted of a few veterans and many involuntarily conscripted. The National Guard (militia) had already been disbanded by then and could not be presented. The gendarmes were busy in the surrounding area herding farmers and citizens for work service and as spectators along the way. Also the roads had to be secured. Consequently, the gendarmes also took no great part in the parade. It is also conceivable that the pretty parade uniforms were not even delivered and the gendarmes were therefore only kept in the background. As with the honour guard on foot, the total impression of the troops was not that up to usual standards.

Tropas del Gran Ducado de Berg en 1812, por Schulten
(Colección Bergischer Geschichtswerein)
Sable de la Guardia de Honor de Barmen (Colección privada)

Sin embargo, el emperador se mostró satisfecho con la inspección de las tropas y especialmente alabó los uniformes y la calidad de la tela. Cabe mencionar que las tropas habían sido reequipadas recientemente. También debieron haber nuevas banderas. Aún no se ha aclarado de manera concluyente si realmente se entregaron.

La feria

El conde Nesselrode, ministro del Interior, Guerra, Cultura y Justicia, hizo que 14 empresas presentaran los productos y artículos de exportación más importantes del Gran Ducado en el antiguo edificio de la Cancillería junto al ayuntamiento. Entre ellos estaban los textiles de Elberfeld, hojas de Solingen, artículos de metal (cerraduras etc.) de Remscheid y Niederberg, artículos de mercería del Cantón de Iserlohn en el distrito de Hagen, papelería de Bergisch Gladbach, la mostaza y el ponche (!) de Düsseldorf.

Desde el punto de vista de los organizadores, la exposición comercial y la entrega de los libros de muestras de diseños muy caros fueron un punto culminante de las celebraciones. Después de todo, las fábricas, las pequeñas empresas y los simples artesanos sufrieron por igual el bloqueo continental impuesto por Napoleón, que les cerró los mercados, por ejemplo, de América del Norte e Inglaterra. La situación se agravó por el auto-aislamiento de Francia por el camino de los altos impuestos. Ya se había rechazado una solicitud de varios fabricantes del valle del río Wupper para una conexión directa con el Imperio. Y así se esperaba que el emperador reconociera al menos la indiscutiblemente alta calidad de los productos, como cuchillas, candados y telas, y desmantelara las barreras aduaneras. Napoleón tomó nota de todo esto, pero no le produjo ningún alivio. Los libros de muestra o copias de los mismos se enviaron a París y se almacenaron, si no servían como proyectos para productos franceses .

Evaluación final

Los gastos de reparación del castillo, preciosos obsequios de honor, banquetes, la construcción de arcos de triunfo y decoración de las calles, el uniformado y equipamiento de las guardias de honor, servicios de amarre para el carruaje imperial, servicios de chófer para la caza, puentes improvisados, la exposición comercial, todo esto y más tenía que ser controlado. Los agricultores ordinarios, los ciudadanos, los fabricantes y el tesoro del estado se vieron igualmente agobiados. Durante la duración de la estadía, no solo la pareja imperial y su séquito tuvieron que ser acomodados y mantenidos contentos. Los elementos de tres regimientos de caballería de la guardia francesa fueron adscritos para la protección personal de la pareja imperial. También debían ser acomodados y abastecidos adecuadamente. Al mismo tiempo, los cuadros de los regimientos de infantería de Berg y la artillería estaban en Düsseldorf para ser inspeccionados. Los acuerdos para establecer la universidad, el permiso para convertir las fortificaciones en un parque, el llamado “Verschönerungsdekret”, varios cambios legislativos y una donación de 10,000 francos para los pobres fueron positivos. Sin embargo, esto se vio compensado por los costos de la visita de estado (32.723 francos), que gravó las finanzas del Gran Ducado. La exposición comercial no colmó las esperanzas depositadas en ella ni en términos políticos ni económicos. A pesar del alto gasto de la visita de estado, el emperador criticó el presupuesto estatal. En cambio, Beugnot fue tratado como un escolar molesto y regañado por su mala gestión presupuestaria. La esperanza de recibir al menos ayuda financiera para las necesidades básicas no se cumplió. Beugnot ni siquiera pudo señalar la situación completamente desoladora del hospital militar en el castillo de Bensberg, donde muchos soldados de todos los países murieron debido a las catastróficas condiciones.
Para la mayoría de los habitantes del Gran Ducado, la visita de la pareja imperial fue más una carga que un cambio bienvenido. Los ciudadanos de Düsseldorf, por el contrario, disfrutaron mucho de la visita y las festividades.
Como resumen, hay que señalar que las altas exigencias de los invitados y las expectativas de los anfitriones no se cumplieron y el inmenso esfuerzo fue solo contado por poco beneficio.

Nevertheless, the emperor was satisfied with the troop inspection and he especially praised the uniforms and the quality of the fabric. It should be mentioned that the troops had only just been re-equipped. There should also be new flags. Whether they were actually delivered has not yet been conclusively clarified.

The trade fair

Count Nesselrode, Minister of the Interior, War, Culture and Justice, had 14 companies present the most important products and export items of the Grand duchy in the old chancellery building next to the town hall. Among them were textiles from Elberfeld, Blades from Solingen, metal goods (locks etc.) from Remscheid and Niederberg, haberdashery from the Canton of Iserlohn in the arrondissement of Hagen, stationery from Bergisch Gladbach, and mustard and punch (!) from Düsseldorf. From the organizer’s point of view, the trade exhibition and the handover of the highly expensively designed sample books were a highlight of the celebrations. After all, the manufactories, small businesses and simple craftsmen alike suffered under the continental blockade imposed by Napoleon, which closed the markets to them, for example in North-America and England. The situation was made worse by the self-isolation of France by the way of high taxes. A request by several manufacturers from the valley of the river Wupper for a direct connection to the Empire had already been rejected. And so it was hoped that the emperor would at least recognize the undisputedly high quality of the products, such as blades, locks and fabrics, and dismantle the customs barriers. Napoleon took note of all this, but did not bring about any relief. The sample books or copies thereof were sent to Paris and stored, if not serving as blueprints for French products.

Final assessment

The expenses for the repair of the castle, precious gifts of honor, banquets, the erection of triumphal arches and decoration of the streets, the uniforming and equipment of the honor guards, clamping services for the imperial equipage, driver services for the hunt, two makeshift bridges, the trade exhibition, all this and more had to be mastered. Ordinary farmers, citizens, manufacturers and the state treasury were equally burdened. During the duration of the stay, not only the imperial couple and their entourage had to be accommodated and kept happy. Elements of three French guard cavalry regiments were seconded for the personal protection of the imperial couple. They also had to be adequately accommodated and supplied. At the same time, the cadres of the Berg infantry regiments and the artillery were in Düsseldorf for inspection. The agreements to establish the university, the permission to convert the fortifications into a park – the so-called “Verschönerungsdekret”, several legislative changes and a donation of 10,000 francs for the poor were positive. However, this was countered by the costs of the state visit (32,723 francs), which burdened the Grand Duchy’s finances. The trade exhibition fulfilled the hopes placed in it neither politically nor in economic terms. Despite the high expenditure for the state visit, the emperor criticized the state budget. Beugnot was instead treated like a annoying schoolboy and scold for his bad budget management. The hope to at least receiving financial aid for bare necessities was not fulfilled. Beugnot could not even point to the completely desolate situation of the military hospital in Bensberg Castle, where many soldiers of all countries died due to the catastrophic conditions. For the majority of the inhabitants of the Grand duchy, the visit of the imperial couple was more of a burden than a welcome change. The Düsseldorf citizens, on the other hand, have enjoyed the visit and the festivities very much. As a summary, it must be noted that the high demands of the guests and the expectations of the hosts were not met and the immense effort were only countered by little benefit.

Izquierda: Napoleón pasa el arco triunfal (por J. Petersen) /
Left: Napoleon passes the triumphal arch (Por J. Petersen)
Derecha: Ayuntamiento con la Cancillería (medio tapada por la estatua ecuestre) /
Right: Town hall with the chancellery (half hidden by the equestrian staue)

[1] De hecho, este fue el sitio donde los globos tripulados aterrizaron, incluso antes de la visita de Napoleón.[1] In fact this was the site were manned Balloons stated and landed, even before Napoleon’s visit. 


Fuentes:

1) – «Die Anwesenheit Napoleons I. in Düsseldorf im Jahre 1811» – Otto Reinhard Redlich, Düsseldorf 1892 faksimile reprint UG Norderstedt 2019

2) – «Wuppertal in Napoleonischer Zeit by Gerhardt Werner» – Hans Putty Verlag Public., Wuppertal 1967

3) – «Geschichte der Stadt Düsseldorf Band» – Friederich Lau, Düsseldorf 1921, reprint Cultural office of the state capital Düsseldorf 1980

4) – «Dokumente zur Geschichte der Stadt Düsseldorf Quellensammlung Bd. 11, 1806-1815» – Wolfgang D. Sauer, Pedagogical Institute Düsseldorf 1988

5) – «Als die Soldaten des Großherzogtums Berg für Napoleon fochten» – Dr. Reinhard Münch, Engelsdorfer Verlag, Leipzig, 2020 

Imágenes: 

a) – «The Visit of Emperor Napoleon to the Grand duchy of Berg in 1811» – K.-H. Kieckers 06/2021

Napoleón y la sátira política. La caricatura como arma en las Guerras Napoleónicas.

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Puede decirse que pocos lideres en la Historia han sido tan caricaturizados como Napoleón Bonaparte en el periodo que abarca los años 1795 a 1821. La caricatura en sí es un recurso gráfico que se remonta en la noche de los tiempos y que por lo general nos exagera o distorsiona un motivo, comunmente un personaje, dándole un tono humorístico con mayor o menor virulencia y que busca provocar una reacción en el espectador. 

Como señala Dan Backer6, las caricaturas políticas se componen en su mayor parte de dos elementos: caricatura, que parodia normalmente al individuo (en nuestro caso Napoleón), y alusión, que crea la situación o contexto en el que se coloca al individuo (cualquiera de las situaciones históricas de su gobierno y, mayormente, sus fracasos militares o incluso sus éxitos). El fenómeno no era nada nuevo: ya en tiempos del rey francés Luis XIV, los holandeses lucharon contra las pretensiones anexionistas de este, lanzando contra su persona todo tipo de panfletos y caricaturas, reorientando de alguna manera el uso de las escenas satíricas para darle un contenido claramente político y transformándolas en una nueva arma de guerra. 

Generalmente, no son desconocidos para el aficionado los nombres de los artistas ingleses como Rowlandson, Gillray, Isaac y George Cruikshank y Woodward verdaderos guerrilleros de la imagen, y que serían los dinamizadores a gran escala de este tipo de guerra propagandística. Una interminable producción (A. M Broadley en su prefacio para «Napoleon in Caricature. 1795-1821» cuantifica del orden de 990 piezas sobre el sujeto) de hojas impresas con imágenes satíricas de la persona de Napoleón, que en todo momento era ridiculizado con un gran ensañamiento, transformado en un enano en la mano de Jorge III o del mariscal Blücher, o en objeto del sarcasmo de John Bull, negándole en todo momento el título de «emperador» hasta el extremo de ridiculizar no sólo su imagen sinó su nombre: «Boney», el pequeño Boney, es decir el «huesudo», por lo que «Boney-part» se transformaba en «porciones de hueso». 

«La corrida de toros española o el matador corso en peligro» – Descripción: Napoleón, el matador corso, ha herido con éxito a varios toros que representan a Prusia, Dinamarca y Holanda. En su intento de matar al toro español, ha sido corneado en la espalda por el animal rebelde. Aunque Napoleón ha resultado herido y José Bonaparte pisoteado en el ruedo, el toro español ha sido apuñalado por la espada de Napoleón. Las monarcas cómodamente sentadas detrás de la pared del escenario en el «Teatro de Europa» observan la pelea y animan al toro. (a)

ANTECEDENTES

Reforma Protestante s. XVI. Alemania. Sátira contra Martín Lutero (1483-1546). Grabado coloreado. (Foto por: Prisma/Universal Images Group via Getty Images) (b)

Aunque pueda parecer un elemento relativamente moderno, la primera caricatura política conocida surgió en el antiguo Egipto alrededor del año 1360 a. de J.C. También se han encontrado caricaturas en la cerámica griega antigua y en el Imperio romano aparecían invariablemente las paredes garabateadas (claro antecedente de nuestros modernos grafiteros urbanos) burlándose de comandantes militares demasiado estrictos o incompetentes, o de algunos movimientos religiosos. En la Europa occidental con el paso de los siglos, ya en tiempos de Leonardo de Vinci, la caricatura se convirtió en un medio de suscitar comentarios que tomaba los problemas diarios y los presentaba de una manera divertida -más socialmente aceptable- pero que también estaba diseñada para afectar e influenciar la opinión del espectador, que en un gran porcentaje era predominantemente analfabeto.

La invención de la imprenta cambió profundamente la caricatura política, y la reforma protestante en Alemania hizo un extenso uso de la propaganda visual: la distribución de carteles o folletos en las poblaciones resultó una eficaz estrategia para que las imágenes fueran difundidas y su mensaje gozara de la mayor comprensión posible. A medida que Occidente se distanció y diversificó de su fundamento religioso original, surgieron nuevos temas para la discusión y la posterior mofa; como tal, el atractivo y la influencia de las caricaturas en la vida pública crecieron proporcionalmente.6

Con el paso del tiempo, la transformación de las hojas o folletos ilustrados en papel diario tuvo un impacto inusitado y transformó a los ocasionales dibujantes satíricos en productores de viñetas diarias o semanales. A principios del siglo XVIII, en Inglaterra comenzó la impresión de algunas tiras satíricas que criticaban personajes por aspectos cuestionables de su vida o en general por el impacto de aspectos negativos en la sociedad, y que alcanzarían un enfoque eminentemente político alrededor de 1750, con la obra de George Townshend. Pronto la caricatura satírica se transformaría rapidamente de una curiosidad social a una herramienta política afilada.

El grabado publicado el 25 de julio de 1789 muestra un gran toro con la etiqueta «Tiers Etat – Orleans» en referencia a Louis Philippe Joseph, duque de Orleans, lanzando a María Antonieta al aire mientras Luis XVI se arrodilla en oración a la izquierda; De pie detrás del toro, en formación, están los «Corps de Garde» con jarras de cerveza, etiquetadas como «Libertas», con la cabeza espumosa, en la cabeza mientras cantan «O de Roast Beef of Old England y O de Old English Roast Beef.» (c)

Unas décadas más tarde, tanto para Francia como para Inglaterra, llegó el momento en que las caricaturas satíricas cobrarían una especial importancia. La sátira visual de la época podría servir para airear la política doméstica, pero la gente también sabía que podría llegar a producir un cambio real en los acontecimientos. Fueron varias las imágenes atrevidas, muchas producidas desde Londres, las que ayudaron a derribar el gobierno de Luis XVI y María Antonieta. La caricatura pasó a desempeñar un papel importante en la Revolución Francesa, después de lo cual nadie tuvo dudas sobre su impacto como potente elemento influenciador en las masas, y más importante, en los gobiernos.

Pero en dicha época las caricaturas británicas y francesas parecían provenir de mundos diferentes. Los dibujantes satíricos galos que habían eludido a los censores reales borbónicos pronto descubrieron que la Revolución les había dado poco respiro. Durante el efímero período del Directorio (1794-1799), los quais ribereños de París se inundaron de grabados satíricos, que no tardarían en ser prohibidos posteriormente por el gobierno francés de turno. El ambiente en el que trabajaban los dibujantes de Londres era radicalmente diferente. A pesar de que competían muchos intereses entre sí, su prensa era la más libre de Europa.1

«Demócratas franceses sorprendiendo a los fugitivos reales» – En una caricatura de James Gillray datada en 1791, se describe a «Luis XVI y María Antonieta permanecen sentados en sillas en Varennes mientras una turba armada y feroz invade la habitación a través de una puerta abierta (izquierda); el acercamiento de una multitud enojada es sugerido por un mar de cabezas, sobre las cuales se alzan las armas. El Rey se sienta de frente, la Reina a su lado de perfil a la izquierda y en el extremo derecho. Un rufián presenta un trabuco…» – 
© The Trustees of the British Museum (d)

NAPOLEÓN TRATADO COMO FIGURA SATÍRICA

Una figura como Napoleón, recién encumbrado en el poder gracias al golpe de estado de Brumario de noviembre de 1799, atrajo rápidamente el interés de los caricaturistas. Durante casi cinco años, ningún escritor satírico inglés supo realmente cómo era Napoleón (tuvieron que arreglárselas dibujando estereotipos corsos). Pero el panorama cambiaría radicalmente con el fracaso de la Paz de Amiens y la vuelta a las hostilidades. Como señala Cynthia Rose:  

«Luego, durante catorce meses, las dos naciones estuvieron en paz. Esta tregua impulsó un auge del turismo de ida y vuelta que, más tarde, ayudó a enriquecer el vocabulario cómico compartido. Cuando la paz terminó en 1803, la sátira basada en Londres explotó en una épica batalla contra todos […]. Reducido a un gnomo beligerante (y nunca reconocido como un «Emperador»), Napoleón fue colgado, apuñalado, enjaulado, asado, atacado a pedos, enterrado vivo y empalado en cualquier cosa, desde los cuernos de un toro español hasta la horca de tostar del mismo Diablo1. El gancho de su nariz se expandía semanalmente, mientras que sus muslos y pantorrillas se hinchaban con curvas «como de rana». Su retrato en caricaturas siempre fue codicioso e intemperante, con una gama de apetitos que igualaban a su arrogancia».1

También los artistas franceses lograron caricaturizar a Napoleón. Pero, además de mantener el anonimato, sus obras se distinguieron por una cierta moderación, sus ataques se limitaban a la imagen y reputación del Emperador. Entre otros aspectos, los caricaturistas franceses nunca deformaron su cuerpo real, y por lo general sus obras eran pulcras y formales. Por contra, el trabajo de los caricaturistas británico era grosero, descarado y vulgar, sin parecer respetar ningún límite: cualquier motivo era legítimo con tal de ridiculizar y mofarse del advenedizo emperador francés y sus fracasos. Al contrario que en otros países europeos, tanto los artistas como los impresores se enorgullecían de estos trabajos: normalmente cada uno llevaba la rúbrica del autor, la fecha y etiquetado.


El más mordaz de los artistas mordaces al otro lado del Canal

James Gillray (e)

James Gillray (1756 – 1815) – Nacido en Chelsea e hijo de un veterano que luchó en Fontenoy, pronto comenzó a ocupar un lugar preeminente entre los caricaturistas de la época, debido a su incomparable ingenio y humor, la variedad de sus recursos y la belleza y la claridad de la ejecución de sus escenas. Al estallar la Revolución Francesa, Gillray parecía, como muchas personas en Gran Bretaña, haber simpatizado con los ideales de libertad e igualdad que parecía contemplar esta, y celebró su primer aniversario grabando un dibujo celebrando la toma de la Bastilla por los revolucionarios.

Sin embargo cuando las noticias de ejecución de Luis XVI y la política del Terror cruzaron el Canal, Gillray representó al rey francés como un mártir y convirtió a los franceses en sans-culottes: hombres y mujeres delgados y peludos que se habían vuelto como bestias violentas y depravadas. Pero no sólo los franceses eran el objeto de la aguda y satírica visión de Gillray. Un número no despreciable de sus trabajos iban dirigidos contra la persona de su propio rey, Jorge III, y una de sus caricaturas que, con un título bíblico, mostraba al heredero recién nacido del Príncipe de Gales acurrucado en los brazos de una famosa proxeneta y con los principales políticos del país besando el trasero del bebé, le llevó a que se presentaran formalmente cargos contra él ante la ley.

Sin embargo, el diputado conservador George Canning logró que estos fueran retirados.  Gillray produjo grabados en los que imaginaba los horrores de una exitosa invasión francesa, con las calles de Londres literalmente manchadas de sangre y la destrucción de lugares emblemáticos como el Banco de Inglaterra. Los partidarios de la reforma parlamentaria y los simpatizantes republicanos en Gran Bretaña, como Charles James Fox y sus partidarios Whig, eran demonizados en estos grabados, que los mostraban regocijándose por los efectos de la Revolución y alentando a los franceses a cruzar el Canal de la Mancha para destruir el estilo de vida británico. Pero la vista de Gillray comenzó a fallar en 1806. Comenzó a usar anteojos, pero no le satisfacían. Incapaz de trabajar con sus altos estándares anteriores, James Gillray se deprimió y comenzó a beber en exceso. Produjo su última impresión en septiembre de 1809. Como resultado de su consumo excesivo de alcohol, Gillray sufrió de gota durante toda su vida. Murió, ciego y loco (en 1811 intentó suicidarse arrojándose desde un ático), diecisiete días antes de la batalla de Waterloo. Su trabajo tiene una audacia que pocos artistas han igualado hasta la actualidad.14 y 15


Estas caricaturas y series de Londres se imprimieron para varias «tiendas de caricaturas» (caricature shops) en la capital, en las que se luego se vendían directamente o se alquilaban. Las ventanas de estos locales, constantemente renovadas, se hicieron famosas por el bullicio y las multitudes que atraían. Un emigrado francés los describió en 1802: 

“… ser el primero en la tienda de Ackermann en ver el último dibujo de Gillray es un entusiasmo que no puedo describir. Cuando aparece la siguiente caricatura, es verdaderamente una locura. La gente se abre paso entre la multitud y tienes que llegar a usar los puños… todos los días, se envían lotes de estas caricaturas fuera del país».1

Ya sea que contuvieran una obra de uno o varias escenas, todas estas impresiones se vendían para ser exhibidas en las casas particulares.  Allí, se colgarían en las paredes, se pegarían en pantallas o se agregarían con orgullo a un álbum (algunas tiendas incluso armaron sus propios álbumes de caricaturas y las alquilaban por las noches). Los compradores, por lo general gente medianamente adinerada, ya que no todo el mundo podía pagar varios chelines por una caricatura, guardaban sus láminas en álbumes que depositaban en la biblioteca de sus hogares. De cuando en cuando (en un día lluvioso, por ejemplo), las sacaban para diversión de toda la familia. La oferta se adaptaba a los diversos tipos de demanda, por lo que había caricaturas dirigidas al público femenino, otras al masculino. Algunas exhibían un alto grado de sofisticación, otras mostraban un significado evidente al primer golpe de vista. En muchos casos, el gobierno amparaba la publicación de estas sátiras. Y lo hacía como hacen todos los poderes en estos casos, con dinero público destinado al pago de los artistas y los editores.18 Toda la sátira política desarrollada a través de esos años fue, en definitiva, una experiencia extremadamente social. Algunas imágenes se difundieron por todo el Continente, a veces con decenas de versiones diferentes. También se llegaron a introducir de contrabando muchas caricaturas inglesas en la propia Francia . 

«Evacuación de Malta» – Descripción: Utilizando imágenes escatológicas (un tema favorito de Gillray y de muchos otros satíricos), Gillray hace un juego de palabras visual con la palabra «evacuación». Aquí, Addington se ve obligado a ponerse en cuclillas, con el trasero desnudo, sobre un sombrero con el que evacua «Egipto», «Malta», «El Cabo de Buena Esperanza», «Guadalupe» y «Martinica». De pie frente a Addington, Napoleón agarra la corbata de Addington y lo amenaza con su espada levantada. Un oficial francés (¿Andréossi?) Mete la mano en el marco para sostener un sombrero negro debajo del trasero desnudo de Addington. Según George, las súplicas y el miedo de Addington de «ser expulsado» reflejan la renuencia inglesa a evacuar Malta. Napoleón está representado como «Little Boney». (f)
«Tiddy Doll, el gran panadero de pan de jengibre francés, fabrica un nuevo lote de reyes» – Esta sátira es una de las caricaturas de Napoleón más conocidas de Gillray. En ella, Napoleón, resplandeciente con su sombrero de tres puntas y su uniforme militar dorado con trenzas, se encuentra frente a un gran horno de panadería abovedado con la etiqueta «Nuevo – Horno francés, para pan de jengibre imperial». Lleva un delantal metido sobre su uniforme militar y usa una paleta de panadero para quitarse su último lote de reyes recién horneados que incluyen Bavaria, Wirtemburg y Baden. Las balas de cañón que se utilizarán como combustible se apilan en la base del horno detrás de los pies de Napoleón. Un montón de figuras de pan de jengibre rotas yace en el piso de la panadería para ser barridas en el cenicero en busca de pan de jengibre roto. Entre este revoltijo que está a punto de ser descartado, se encuentran emblemas de España, Italia, Austria, Venecia, Holanda y la República Francesa. El pan de jengibre que se consideraba apto para la venta se coloca en una canasta de mimbre con la etiqueta «Verdaderos reyes corsos – o consumo y exportación en el hogar», y en un saco adornado con campanas de vendedores ambulantes y con la etiqueta «¡Pan de jengibre picante! moja en mi bolsa de la suerte». En el lado derecho del horno, un cofre contiene pan de jengibre listo para hornear. Figuras de whigs notables como Charles James Fox y Richard Sheridan se colocan en la parte superior del cofre. Los cajones están etiquetados con su contenido de: reyes y reinas, coronas y cetros, soles y lunas. Talleyrand está de pie junto a un gran amasador político al fondo de la sala. Aunque está de espaldas al espectador, es fácilmente identificado por su pie cojo y por la parafernalia católica adjunta a su túnica. Ocupado en el trabajo, el comedero de Talleyrand está colmado de masa con la inscripción Hungría, Polonia, Turquía y Hanover. Un gran águila negra está encaramada en el extremo derecho de la artesa y arranca el trozo de masa etiquetado como Hanover. (g)

Una persona con una fuerte personalidad y gran inteligencia como Napoleón podía intentar obviar la importancia de los ataques a su persona y a su gobierno (aunque su ego si que se resintió, llegando incluso a presentar una «protesta diplomática» contra las caricaturas de Londres), pero era muy consciente de los peligros que planteaba la sátira política en su contra. Además de instalar una estricta censura en sus dominios, Napoleón llegó a utilizar las mismas herramientas de sus enemigos, para lo cual también se defendió con sus propias sátiras y caricaturas. Durante 1805, ordenó a su jefe de policía que “hiciera más caricaturas: un inglés, bolso en mano, suplicando a diferentes poderes para recibir su dinero, etc… ”.1

También encargó parodias cuidadosas y específicas de sus enemigos. Una de sus estrategias fue inundar las calles de Paris con grabados que se burlaban de los turistas ingleses. Por lo general, estos visitantes se mostraban lentos o intimidados, aunque felices de poder atiborrarse de la cocina gala. Sin embargo, a medida que su imperio crecía, también su control llegó más lejos. En 1806, enojado por la publicación del panfleto satírico «Alemania en su profunda humillación«2, ordenó la ejecución del editor, que se negó a su vez a revelar la identidad del autor. Mientras tanto, en Paris, una de sus creaciones clave fue la Prefectura de Policía de la capital. Fundada en parte para controlar los medios en ciudad, también publicó un boletín diario que midiera la «opinión pública» de los ciudadanos.

«Los Nobles Españoles, o Britania ayudando a la causa…» – En esta hoja, el ejército español, liderado por el rey Fernando (sic), avanza hacia un campo de batalla. El rey y los nobles llevan pancartas que proclaman «Fernando VII, Libertad o Muerte». Un gato que grita «Mewrat» (Murat era entonces el Teniente General en España de Napoleón), se adelanta a la procesión y persigue ratas, marcadas con una «diana» tricolor. Hacia la parte trasera de la procesión (arriba a la derecha), Cruikshank incluso ha incluido frailes con armas de fuego listos para unirse a la batalla. Cerca del borde superior izquierdo del marco, Britannia, sentada en las nubes, hace llover cañones, disparos y otras armas en el campo abierto. (h)
Dos campesinos rusos enseñan a «bailar» a Napoleón. Napoleón se interpone entre una figura sentada que toca un cuerno (izq.) Y una figura que sostiene un látigo (der.). El campesino con un látigo se inclina amenazadoramente hacia Napoleón y lo instruye apuntando al suelo y dirigiendo sus pies. Napoleón, a su vez, intenta complacer: levanta un brazo por encima de la cabeza y se pavonea hacia atrás con una pierna extendida frente a él. Según Broadley, las caricaturas rusas de Napoleón son prácticamente desconocidas antes de la invasión francesa. Terebenev, uno de los caricaturistas rusos más conocidos, tomó el liderazgo de sus homólogos en Gran Bretaña. A su vez, George Cruikshank grabó varios de los diseños de Terebenev para el mercado británico. Broadley atribuye esta fértil entente a que el zar se dio cuenta de la eficacia que tenían las caricaturas como propaganda patriótica en Gran Bretaña. (i)
«Boney incubando un boletín o acogedores cuarteles de invierno!!!» – Autor: George Cruikshank – Grandes montones de nieve cubren un amplio campo ruso. En el primer plano de la imagen, Napoleón (centro) da instrucciones para un boletín a un oficial (centro izquierda) y un mensajero (extremo izquierdo). El mensajero acaba de llegar y se encuentra en el borde izquierdo de la imagen. Para maniobrar en la nieve, se ha atado tablas a los pies a modo de raquetas de nieve improvisadas. Su figura está representada de perfil para resaltar su cuerpo demacrado y su ropa andrajosa, sus muslos esqueléticos desaparecen en grandes botas negras. El mensajero sostiene un minúsculo espejo a través del cual mira a Napoleón, con la boca abierta de incredulidad. Indicando su función, el mensajero se ha representado con características de caballo. Esto es especialmente notable en su rostro y en la larga cola de cerdo que sobresale de la parte posterior de su cabeza. Napoleón está enterrado hasta el cuello del abrigo por la nieve que lo cubre. Dibujado de perfil, su nariz puntiaguda y su sombrero amartillado cómicamente grande recuerdan la proa de un barco surcando las olas. Además, las plumas que se desprenden de la visera del sombrero sugieren estandartes o banderas y sirven para identificar a Napoleón entre los soldados que también nadan en la nieve. (j)

La caricatura satírica durante la Guerra de Independencia

Caricatura de José Bonaparte como 
el «Rey de Copas». Grabado, sin fecha.

Al igual que otros géneros utilizados como instrumento políticos por la causa patriota, la propagación de caricaturas satíricas dirigidas contra Napoleón vivió un gran auge en los primeros años de la guerra en nuestro país. Las caricaturas publicadas en Inglaterra fueron el referente principal para las publicaciones y se imitó inicialmente su estilo, que con el tiempo se adaptaría a los rasgos de la propia idiosincrasia. Como ejemplo, las primeras láminas vendidas en Madrid en el verano de 1808 procedían de Inglaterra.10

Pero si Napoleón era atacado por su ambición y sus imposiciones manu militari, en cambio su hermano José se convirtió en el blanco de una larga serie de chistes, coplillas, insultos y caricaturas que se difundieron ampliamente por la piel de toro, parodiando su supuesta y desmesurada afición a la bebida(en realidad no porque abusara de ella, algunos lo han definido como abstemio, sino quizás más bien por la amplia vinacoteca que poseía en palacio, del orden de algo más de 4.000 botellas inventariadas en diciembre de 18124) o representándolo en otras ocasiones a lomos de un gran pepino, con el reclamo de la italianización de su nombre (José, Pepe, Peppino).

Dicho ensañamiento no dejaba de traslucir la percepción popular que se tuvo por parte de los españoles desde un primer momento de José Bonaparte, considerándolo un monigote impuesto por su todopoderoso hermano. Dicho sea de paso, la propia política de Napoleón en España no ayudó en absoluto a José, queriendo dirigir las acciones militares en suelo español directamente desde París u obviando directamente su concurso en otros asuntos cuando le convino a sus propios intereses. Para más información, podéis consultar sobre el particular la entrada que le dedicamos a la conferencia de Thierry Lentz sobre José Bonaparte, estratega de la guerra. 

«Cada qual tiene su suerte, la tuya es de borracho hasta la muerte» (k)

Las caricaturas en España se realizaban en forma de grabados anónimos y generalmente impresos mediante el procedimiento xilográfico en madera. Se solían publicar como hojas sueltas que circularon por todo el territorio desde el principio de la guerra hasta 1813, en plena decadencia de la ocupación francesa. Algunos títulos que se recuerdan como «El Arlequín de Europa», «La salida del rey ambulante y su legión devota», «Napoleón trabajando para la regeneración de España», «Napoleón y Godoy», «Fiesta de toros en España» o «Matador corso en peligro».12 Una vez concluida la guerra de Independencia en 1814, y el retorno de Fernando al trono, con el tiempo y la llegada del Trienio Liberal, la prensa satírica política de la época se convirtió por entonces en el medio que utilizaba la burguesía de ideología liberal para difundir su ideario y criticar a los representantes del Antiguo Régimen: Fernando VII, la Iglesia y el carlismo.13


«La batalla de Vitoria» – En esta escena de la batalla, impresa en 1813, el alegre ejército británico derrota al andrajoso ejército francés ahora en rápida retirada5. Las robustas figuras de los soldados británicos contrastan con los cuerpos delgados y los rasgos grotescamente exagerados de sus homólogos franceses. En primer plano a la izquierda, un soldado británico rescata un lado de rosbif de un soldado francés que ha intentado cambiar la carne por «sopa maigre». En medio del tumulto, un soldado inglés clava su bayoneta en el trasero del mariscal Jourdan. Jourdan salta en el aire llorando; «Oh, mi Batoon.» El soldado inglés responde; «Creo que es tu trasero». Cerca, un highlander, vestido con una falda escocesa, confisca un cañón. En la parte izquierda de la hoja, Wellington se sienta a horcajadas sobre su caballo y disfruta de la escena desde su posición en una colina. Una escena colgante de Wellington y José Bonaparte (parte superior derecha), montado en una mula, proporciona un contrapunto a la heroica figura de Wellington. (l)
«Los conscriptos franceses de los años 1820, 21,22,23,24 y 25 marchan para unirse al Gran Ejército» – Obra publicada en 1813 con la autoría de George Cruikshank, otro de los famosos caricaturistas ingleses de la época, en la que se ve el empobrecido ejército francés que recurre a los ciudadanos más jóvenes en busca de nuevos reclutas. Un viejo soldado se para en medio de la imagen e intenta atraer a los niños a Rusia con promesas de «osos bailarines», «bolas de nieve» y «plumones de azúcar». También promete que regresarán a casa cubiertos de «parches de gloria» y con un nuevo «par de patas de madera». El soldado no es más que un espantapájaros; le faltan piernas por debajo de las rodillas, le falta un brazo, un ojo y la nariz. Otras cicatrices en su rostro están cubiertas con parches negros de tela de fieltro y su uniforme está desgarrado y harapiento, colgando de su cuerpo escuálido. Sin embargo, el soldado logra sonreír y hace un gesto hacia un grupo de niños que marchan, pasan la horca, cruzan la colina y se alejan. Los niños que rodean al viejo soldado, todos niños pequeños, se comportan de una manera que indica que no tienen idea de lo que realmente es la guerra. (m)
«El viaje de un héroe moderno a la isla de Elba» – Publicada en 1814, esta caricatura es una representación satírica del exilio del emperador francés Napoleón a la isla de Elba ese mismo año, con unos versos de mofa incluidos6. Esta fue la primera derrota de Napoleón ante las naciones aliadas de la Sexta Coalición, incluidas Gran Bretaña, Prusia y Rusia. Menos de un año después de que Napoleón fuera derrocado, escapó de Elba y regresó a Francia, lo que obligó a la Sexta Coalición a reformarse. Los ejércitos aliados marcharon contra él, y Napoleón fue final y definitivamente derrotado en la batalla de Waterloo. – Colección de la Librería del Congreso de EE.UU. (n)
«Cumplidos del Congreso o Little Boney…» – Caricatura publicada el 24 de julio de 1815, obra de George Cruikshank. Esta hoja imagina la rendición de Napoleón al Capitán Maitland y un grupo de marineros británicos en el barco británico, el Belerofonte, tras la derrota en Waterloo. Napoleón (centro), defendiendo su caso, se quita el sombrero y se inclina elegantemente hacia Maitland (centro derecha), quien a su vez se inclina levemente y recibe las peticiones con una sonrisa. La grotesca tripulación de Napoleón (izq.), formada por un barbero, una cocinera, una lavandera y varios marineros, se acercan dócilmente a los robustos y cordiales marineros británicos, que charlan entre sí y discuten el destino final del corso. (o)
En esta sátira publicada en 1816, obra de Cruikshank, un grupo de hombres y mujeres ingleses rebeldes pululan en la exposición del carruaje de Napoleón y sus efectos personales que se llevó a cabo en el Museo Bullock de Londres, en el Salón Egipcio, en Piccadilly. El carruaje es el principal atractivo de la exposición, que también cuenta con pinturas, telas, un juego de café, un orinal y «una de las camisas de Napoleón», entre otros elementos. Una gran multitud entra en el carruaje. La mitad de las figuras intentan abrirse camino hacia la caja, la otra mitad se sube a la parte superior. Una pareja se ha instalado en el banco del conductor y gesticula como si fuera a conducir un equipo de caballos hacia adelante. En el extremo izquierdo, una mujer lleva a su hijo a la habitación contigua y exclama: «Mira los caballos, Tommy». Un francés grotesco llora en un pañuelo delante de un busto de Napoleón. (p)

1La fuente de inspiración para los motivos era inacabable. Como resultado, Napoleón fue invariablemente retratado como un tigre sarnoso, un serpiente con doble cabeza, un gallo, un faraón cocodrilo, un  sórdido latin lover y, por supuesto, como un belicoso enano. 

2En la primavera de 1806, la editorial Stein envió al establecimiento de venta de libros Stage en Augsburgo un panfleto titulado Deutschland in seiner tiefen Erniedrigung («Alemania en su profunda humillación»), que atacaba fuertemente a Napoleón y el comportamiento de las tropas francesas en Baviera. Al enterarse del violento ataque retórico realizado contra su régimen y al no descubrir al autor real, Napoleón hizo arrestar a John Phillip Palm (el editor) y entregarlo a una comisión militar en Braunau am Inn, en la frontera entre Baviera y Austria, con instrucciones perentorias de juzgar al prisionero y ejecutarlo dentro de las veinticuatro horas. A Palm se le negó el derecho de defensa y, tras un juicio ficticio el 25 de agosto de 1806, le dispararon al día siguiente sin haber traicionado al autor del panfleto. 

3No era la única característica que se le criticaba, la de su supuesta embriaguez. Su aspecto físico no escapó tampoco de los ataques, ya que también se creía popularmente que era tuerto y calvo. [9] . Con todo, tal como señala Thierry Lentz, el propio Felipe V cuando ascendió al trono de España se le denominaba asimismo Felipe el Botella, por lo que parece un motivo histórico recurrente con los monarcas de origen extranjero en trono español. 

4https://www.facebook.com/photo?fbid=3778093235559047&set=gm.10157684837246363, publicado por Miguel Ángel García García [http://www.batalladetrafalgar.com/] 

5Sin tener en cuenta las grandes pérdidas en ambos bandos, Cruikshank describe la batalla como una salida de un día para el ejército británico con una fácil victoria sobre las tropas francesas. Según George, «La noticia de Vitoria se publicó en una Gaceta Extraordinaria el 3 de julio; los días 5, 6 y 7 de julio se iluminó Londres, y el 7 de julio hubo acción de gracias pública en San Pablo». 

6«Farewell my brave soldiers, my eagles adieu;Stung with my ambition; o’er the world ye flew But deeds of disaster so sad to rehearse, I have lived – fatal truth for to know the reverse From Moscow, from Lipsie [Leipzig]; the case it is clearI was sent back to France, with a flea in my ear.A lesson to mortals, regarding my fall;He grasps at a shadow, by grasping at all.My course it is finish’d my race it is run, My career it is ended just where it begun.The Empire of France no more it is mine, Because I can’t keep it I freely resign.«


Fuentes:

  1. «Napoleon vs. Napoleon» – Cynthia Rose, The Comics Journal, 26 de junio de 2015, en http://www.tcj.com/napoleon-vs-napoleon/#comments
  2. «Napoleon in Caricature. 1795-1821» – A.M. Broadley y J. Holland Rose, Ballantyne, Hanson&Co, London&New York, 1921
  3. «Napoleon en images. Estampes Anglaises (portraits et caricatures)» – John Grand Carteret, Librairie de Firmin-Didot et Cie., 1895
  4. «Prensa y propaganda bélica 1808-1814» – Alejandro Pizarroso Quintero, Cuadernos dieciochistas, 2007, vol. 8, pp. 203-222
  5. «Reconsidering the Decline of the Editorial Cartoon» – Ilan Danjoux, PS: Political Science and Politics , Abril 2007, Vol. 40, Nº. 2, pp. 245- 248
  6. https://xroads.virginia.edu/~MA96/PUCK/part1.html
  7. https://daily.jstor.org/cultural-history-satirical-cartoons-censorship/
  8. «Los españoles y Napoleón antes del bicentenario de la Guerra de la Independencia» – Vicente León Navarro y Rafael Fernández Sirvent, Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 10, 2011, pp. 299-310
  9. «La imagen de Napoleón y de José Bonaparte como enemigos de España» – Alberto Ramos Santana, Universo de micromundos. VI Congreso de Historia Local de Aragón, Proyecto de Excelencia «Las Cortes de Cádiz y el primer liberalismo en Andalucía» (PAI05-HUM-00549), Junta de Andalucía
  10. «Los españoles y José I. La imagen del rey» – Antonio Jesús Piqueres Díez, Tesis Doctoral,  Universidad de Alicante, 2015
  11. https://en.wikipedia.org/wiki/Political_cartoon
  12. http://clio.rediris.es/arte/caricaturas/caricatura.htm 
  13. https://prensahistorica.mcu.es/satirica/eu/micrositios/inicio.do
  14. https://www.tate.org.uk/whats-on/tate-britain/exhibition/james-gillray-art-caricature/james-gillray-art-caricature-french
  15. https://en.wikipedia.org/wiki/James_Gillray
  16. https://ageofrevolution.org/200-object/the-journey-of-a-modern-hero-to-the-island-of-elba/ 
  17. https://en.wikipedia.org/wiki/Johann_Philipp_Palm
  18. https://lasoga.org/como-ridiculizar-a-napoleon/, por Francisco Martínez Hoyos, 3/02/2016 

Imágenes: 

a. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232285/

b. https://www.gettyimages.es/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/protestant-reformation-16th-century-germany-fotograf%C3%ADa-de-noticias/170977816

c. https://www.loc.gov/resource/cph.3c32986/

d. https://www.britishmuseum.org/collection/object/P_1851-0901-533

e. By Charles Turner, after James Gillray – https://www.npg.org.uk/collections/search/person/ mp01777/james-gillray, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=238114

f. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232451/

g. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232177/

h. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232265/

i. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232062/

j. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232402/

k. Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4773845

l. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232157/

m. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232407/

n. http://thewritersvineyard.com/2015_06_01_archive.html

o. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232130/

p. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232462/