Los Brusi: Resistencia e imprentas durante la Guerra de Independencia

Tiempo de lectura: 25 minutos

El nombre de Brusi, va íntimamente ligado a la longeva existencia del «Diario de Barcelona«, en su momento uno de los decanos de la prensa española y europea y que fue publicado, con algunas interrupciones, entre los años 1792 y 2009. Antonio Brusi y su esposa Eulalia Ferrer fueron un poderoso binomio para la impresión de publicaciones de apoyo a la causa patriota en Cataluña como portavoz oficioso de la Junta Superior de la región y al mismo tiempo de soporte en el esfuerzo de guerra para la administración y el ejército con toda documentación que necesitase de su difusión en papel, tanto en varias zonas de Cataluña como en la distante isla de Mallorca. El apoyo a la causa y a Fernando VII, la habilidad empresarial y olfato comercial de Antonio Brusi, el infatigable apoyo y actividad de su mujer y sus siempre buenas relaciones con las autoridades del momento, le llevarían a desbancar, entre recelos y polémicas, a sus rivales más directos y lograr que una vez acabada la guerra, ser el único diario que pudo seguir con su actividad, ya que por Real Decreto: «que en vista del mal uso que se hace de la imprenta haciéndola servir para desahogos y querellas personales, quedan suspendidos todos los periódicos de España excepto la Gaceta y Diario de Madrid y el de Barcelona» (RD 4/1815). [5]

El matrimonio tuvo varios hijos (siete, de los cuales sobrevivieron dos niñas y un niño) y su descendiente, Antonio Brusi y Ferrer, primer marqués de Casa-Brusi, como empresario y periodista llevaría al ya famoso «Diario de Barcelona«, de un tono marcadamente conservador, a unas cotas de popularidad y difusión que solo harían que crecer en el futuro.

Izquierda: Una portada de la «Gazeta Militar y Política del Principado de Cataluña» del 19 de febrero de 1809. Impresa por Brusi en la calle Bajada del Rosario, en la ciudad de Tarragona, daba cuenta de los partes de Guerra remitidos al Secretario de Estado y del Despacho de Guerra, Antonio Cornel, de los movimientos de las tropas del Duque del Infantado desde Sta. Cruz de Almudéla, la carga de los buques que entraban en el puerto, tenía una «Copia del Suplemento de la gazeta del Gobierno en que se dan las las noticias militares de nuestros Exércitos» y textos patrióticos, como: «Los esfuerzos del Patriotismo Español en la actual guerra hace 8 meses que se ven patentes: el amor á la Patria, aquel dulce amor que elevó á los Griegos y Romanos, y á los descendientes del gran Pelayo, y de los Alfonsos y otros Reyes de Castilla, Aragón, Navarra y Portugal, á un grado superior de gloria, se ve revivir hoy aun en aquellos que viven lejos de su Patria;…»

EL MATRIMONIO BRUSI-FERRER…¿O FERRER-BRUSI?

Antonio Brusi y Mirabent, nació en Barcelona en 1775, mientras que su mujer Eulalia Ferrer y Montserrat, nacería cinco años más tarde, en 1780, en la misma Ciudad Condal. Antonio, que provenía de una familia acomodada de comerciantes, aprendió el oficio de librero e impresor de la mano de otro famoso impresor barcelonés de la época. Juan Francisco Piferrer, que imprimió en su taller multitud de publicaciones para la oligarquía administrativa y la élite de los gremios de la ciudad. El novel librero ya en 1798 había instalado su primera librería1 en Barcelona, en la calle Bajada de la Cárcel, esquina con la calle de la Frenería. Por su parte, Eulalia pertenecía a una familia de impresores y libreros, ya documentada desde el siglo XVII, y como heredera de su difunto padre a los 12 años recibió en herencia uno de los negocios de librería más importantes de la Barcelona de la época, Casa Ferrer, ubicado en la calle Libretería, 2 (hoy núm. 22).

Como solía pasar entre las familias pudientes de la época – donde los intereses económicos y de patrimonio eran una parte fundamental de las uniones, además de la proximidad de sus respectivos negocios – con el tiempo se llegó a la celebración de los esponsales de los herederos de ambas familias Brusi y Ferrer en el año 1799 (otras fuentes citan el año 1800 [7]). Uno de los capítulos matrimoniales que se querían establecer por parte de la família de la novia es que que Brusi tomaría el apellido Ferrer (al igual que la abuela de la novia hizo en 1732, aportando la fortuna familiar en su matrimonio con otro librero). Esta fórmula no sería aceptada por Brusi cuando se lo propusieron [5] (otras fuentes lo ven directamente como un incumplimiento del contrato por su parte [3] y [8]). Fuera como fuese, un año después llegaría el primer cambio ya que «la librería de Antonio Brusi que la tenía en la esquina de la Frenería y la tienen ahora en la misma Libretería la que seguirá en adelante con el nombre de los consortes Antonio Brusi y Ferrer». [5], señal que el rentable negocio era compartido por los dos cónyuges. Desde la primera publicación, que vería la luz en 1801 hasta prácticamente el inicio de la Guerra de la Independencia, el pie de imprenta era compartido por ambos apellidos.

LOS BRUSI EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA – EL DIARIO DE BARCELONA

1er número del «Diario de Barcelona»

El «Diario de Barcelona«, que iría indisolublemente unido en el tiempo a la familia Brusi y sus herederos, hasta conocerse popularmente como «El Brusi«, en realidad fue fundado y editado en su primer número de 1 de octubre de 1792, por Pedro Pablo Hudson de Lapazaran, un oficial de la Corona de origen napolitano que se había instalado en la Corte de Madrid. El mismo Hudson había solicitado por escrito al Ayuntamiento de Barcelona poder incluir en la cabecera del «Diario…» el escudo de la ciudad, como reafirmación de su denominación. Su sede se encontraba en la calle Palma de San Justo.

Hudson es considerado por muchos como uno de los primeros representantes del moderno periodismo, publicando durante 18 años un diario que no podía publicar notícias de actualidad – reservadas a las gacetas oficiales – pero si que fue precursor de un periodismo cultural, científico2 y de servicios, en ocasiones también se dedicó a la crítica literaria y entre 1793 y 1797 incluyó algunas partes con poemas con versos en catalán. Pero con la ocupación de Barcelona en 1808, el «Diario de Barcelona» se pone voluntariamente al servicio del invasor, antes de ser incautado y administrado directamente por las autoridades francesas en marzo de 1810, como «Diari del Gobern de Cataluña y de Barcelona«, bilingüe catalán-francés hasta septiembre, y como «Diario del Gobierno de Cataluña y de Barcelona«, bilingüe castellano-francés, hasta marzo de 1814. El hecho de editar e imprimir esos diarios oficiales3, determinaron que su fundador fuera considerado un colaboracionista con el enemigo a los ojos de la resistencia patriota.

Por su parte, desde el inicio de la guerra, Antonio Brusi, hombre marcadamente politizado y partidario de la lucha contra el invasor, recibía la correspondencia de los conspiradores anti-napoleónicos para intentar liberar la Barcelona ocupada por las tropas del general Duhesme, formando por tanto parte de los implicados. La policia iba detrás de la pista de los conspiradores y sus colaboradores y en algún momento, Antonio y Eulalia tuvieron que abandonar precipitadamente Barcelona para no ser arrestados y encarcelados. Marcharon hacia Tarragona, ciudad que no había sido ocupada aún por los imperiales y donde Antonio Brusi estableció una imprenta traída desde Barcelona e instalada en la Bajada del Rosario (más tarde destruida por los franceses en 1811), ofrecería sus servicios a las autoridades políticas y militares y, lo más importante, solicitó el permiso Real de impresión del «Diario de Barcelona«, lo que representó una hábil maniobra empresarial de cara al futuro.

Publicación en Mallorca en 1811.

El privilegio le sería concedido el 28 de octubre de 1809: «R.O. de la J. Suprema del Reino en la que atendiendo á que es francés el Editor del Diario de Barcelona se concede, para cuando nuestras armas hayan recobrado dicha ciudad la impresión del DIARIO DE BARCELONA A ANTONIO BRUSI, pudiendo sin embargo empezar a publicarlo desde luego donde se halle«; de ahí que los diarios editados por Brusi hasta ese momento llevarían otro nombre: primero la «Gaceta Militar y Política del Principado de Cataluña» [5], que sería el periódico de la Junta Suprema de Cataluña4, que se publicó del 23 de agosto de 1808 hasta 1814, con una breve interrupción en marzo de 1810, y con una periodicidad semanal, una «Gazeta de Cataluña» de la Diputación General de Cataluña que la sucedió, que duró al menos hasta 1815. [10] Pero al mismo tiempo comenzarían los litigios con otros impresores y libreros (una constante en la vida de los Brusi durante y después de la guerra), como con su antiguo maestro Juan F. Piferrer que le reclamaba el privilegio de impresión de la «Gazeta de Cataluña» que le había retirado el monarca Carlos IV en 1806. [5]

Durante toda la Guerra de la Independencia, Brusi permaneció al lado de la Junta Superior de Cataluña, sus autoridades y su ejército, imprimiendo desde diferentes sitios las publicaciones oficiales y llegando a obtener un certificado de “Buen patriota” en 1810. Estableció una imprenta ambulante con la que seguía a la Junta Superior en sus forzados traslados de sede (hasta doce) por causa de la guerra, editando sucesivamente en Villafranca del Penedés, Martorell, Sant Feliu del Llobregat, de nuevo Tarragona, Villanueva y la Geltrú, Manresa y otra vez Tarragona.

Cuando después de un asedio de casi dos meses la ciudad de Tarragona cayó en manos de las tropas de Suchet el 29 de junio de 1811, se activó la organización para que los Brusi pudieran huir y, a pesar de haber perdido casi la totalidad de la imprenta y sus accesorios, embarcarían hacia Mallorca5 después de la pérdida de la ciudad. A la llegada a las Baleares, su actitud será aún mucho más activa contra los franceses como lo demuestran muchas de sus publicaciones, pero también le sirve el hecho a la familia Brusi-Ferrer como un periodo para estabilizarse económicamente. Antonio Brusi monta una imprenta en Palma de Mallorca donde publican el «Diario de Palma» y donde junto con su mujer realizan parte de su vida social, ya que la imprenta, al parecer, era una «especie de reunión y entrevista de los refugiados catalanes». [5]

Ejemplar del 6 de junio de 1814

Antonio volvería varias veces Cataluña (entre enero y abril de 1812 viajó por varias poblaciones) para continuar sirviendo al gobierno con sus imprentas móviles y seguir la evolución de sus negocios y delegaciones6. Su mujer, Eulalia, quedó al frente del «Diario de Mallorca» y gracias a un poder general otorgado por Antonio a su mujer en 1811, le permitió a su vez otorgar poderes especiales en Mallorca, salvando la incapacidad legal que sufrían las mujeres casadas para actuar con plena eficacia jurídica en el tráfico comercial y mercantil en aquella época. Con la constitución de la Diputación de Cataluña, siguiendo su con su olfato empresarial, solicitaría en febrero de 1813 el cargo de Impresor Real.

La esposa, hermanos e hijos de Antonio Brusi regresarían finalmente a la Península en octubre de 1813. La guerra llega a su fin y en 1814 el general Copons, respetando el privilegio Real otorgado en su momento, autorizó a Brusi a publicar el «Diario de Barcelona», hecho que se produjo el día 6 de junio de 1814. Antonio Brusi obtiene de esta manera un lugar de privilegio en la sociedad barcelonesa lo que le habilita a acceder a los principales centros de decisión y pronto abrirá nuevos negocios en el año 1819: la fabricación de tipos y sería el introductor comercial de la litografía en España en 1820, que por privilegio Real se le permitirá explotar en exclusiva durante cinco años.

EPÍLOGO

Desgraciadamente, Antonio Brusi no disfrutaría de la nueva posición tan costosamente alcanzada ya que murió en Barcelona el 27 de octubre de 1821, víctima de la fiebre amarilla, dejando como herederos a su mujer, a su hijo Antonio y a sus hijas. A los 41 años, la heredera Eulalia Ferrer, convertida ahora en viuda Brusi, se vio al frente de un montón de actividades productivas y mercantiles (imprenta, publicación de un diario, establecimiento de fundición de letras, litografía y venta de publicaciones), además de llevar un hogar con cinco hijos menores.

Entre los años 1820 y 1830, la imprenta de Eulalia Brusi, viuda e hijos era con diferencia la más importante de las 36 que había en la ciudad de Barcelona. Uno de sus ahijados, Pablo Soler, sustituyó al difunto Brusi en la dirección del Diario, hasta el regreso del hijo primogénito de la familia de una prolongada estancia viajando por Europa (entre 1834 y 1836 viajó por Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, Alemania, Austria, Rusia, Suecia y Dinamarca) y al ser designado por la Junta de Comercio de Barcelona para viajar también a París y Londres, singladura que finalizó en 1838, tomando por entonces las riendas del negocio.

Con apenas 700 suscriptores ese año, el nuevo director se rodeará de los mejores profesionales en la ciudad y logrará una profunda transformación de los contenidos del periódico que le llevarán a tener en 1865 más de siete mil suscriptores. Además la Casa Brusi fue durante años la proveedora principal del Estado y del Ayuntamiento en librería, papelería e impresión, con la excepción relativa del Trienio Constitucional, durante el cual se llevaría bien con los sectores liberales moderados, a pesar de su singladura anterior.

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1«Antoni Brusi, maestro librero, ha abierto su nueva tienda de librería, situada en la Bajada de la Cárcel, esquina a la calle de Frenería, compuesta de libros de la mejor literatura, así estrangeros como nacionales. Publica lista de las obras«. (Diario de Barcelona del 29 noviembre de 1798) [5]

2«Husón relató la estancia en Barcelona por motivos de salud del Sr. Blanchard (El 7 de enero de 1785, Jean-Pierre Blanchard y John Jeffries cruzaron por primera vez el Canal de la Mancha en dirección Inglaterra-Francia en un globo inflado con hidrógeno), «uno de los primeros Aeronautas del Orbe», recordando que 22 años antes había iniciado sus ascensiones en globos aerostáticos y ya había realizado 59″ (1807). [7]

3La administración francesa publicó hasta 7 periódicos en 3 poblaciones – Barcelona, Gerona y Figueras – frente a otros 30 periódicos publicados en otras 10 poblaciones – además de Gerona – por las autoridades catalanas y algunos editores privados.

4Fue impreso sucesivamente en Tarragona, Vilafranca del Penedès, Martorell, Sant Feliu de Llobregat, Alicante, Valencia, Vilanova, Manresa, Vic y Berga. [10]

5Como recogen las fuentes, el embarque de los ciudadanos y militares de la caída ciudad fue todo lo accidentado que pudo ser en semejantes circunstancias, cuando todo el mundo quiso ponerse a salvo de los vencedores imperiales. Los domésticos se esforzaban por llevar los baules y mercancías de sus amos: «Un dependiente del impresor Brusi, a quien había sido confiado un gran talego lleno de monedas de oro, cayó al mar por haber zozobrado el bote que le conducía al barco. Unos marineros se echaron al agua y después de largos momentos de angustia fue sacado a salvo, ya sin sentido, pero abrazado fuertemente al depósito encomendado a su fidelidad.» [15]

6«[Durante la guerra] Brusi también trabajaba para la artillería de campaña, para el hospital, hacía los certificados, los vales para el racionamiento, guías, libros abecedario, circulares y ordenes del Estado Mayor, tablas de control de los soldados, de sus vestuarios y armamento, de los transportes, hospitales y estado y control de los alimentos, pasaportes, padrón de extranjeros, y un largo etcétera. Además por si fuera poco, encuadernaba y vendía papel.» [5]


Fuentes:

1 – «Cataluña y los inicios de la prensa periódica en España» – Jaume Guillamet, UPF (Barcelona), 2021, pp. 51-66,

2 – «Impressores i llibreteres a la Barcelona dels segles XVIII i XIX – Àngels Solà, Recerques 56 (2008), pp 91-129

3 – «Semblanza de Eulàlia Ferrer Montserrat, Viuda de Antonio Brusi Mirabent (Barcelona, 1780-1841)» – Marta Ortega Balanza, 2021, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED, en http://www.cervantesvirtual.com/obra/eulalia-ferrer-montserrat-viudad-de-antoni-brusi-mirabent-editora-impresora-barcelona-1780-1841-semblanza-1051409/

4 – «Las élites económicas barcelonesas. 1714-1919» – José Miguel Sanjuan Marroquin, Programa de Doctorando en Historia Económica, Universitat de Barcelona, 2018

5 – «Antoni Brusi Mirabent (1775-1821). De artesano a industrial» – Montserrat Comas i Güell, Biblioteca – Museu Balaguer (Vilanova i la Geltrú), DOSSIER: Aproximaciones a la Guerra de la Independencia, Jerónimo Zurita, 83. 2008: 85-108

6 – «Monarquía, imperios y pueblos en la España Moderna» – Actas de la IV Reunión Científica de la Asociación Española de Historia Moderna, Alicante, 27-30 de mayo de 1996, CAM, UA, A.E.H.M., 1997

7 – «Pedro Pablo Husón de Lapazarán. Els inicis del periodisme cultural i científic» – Jaume Guillamet i Lloveras (https://raco.cat/index.php/TreballsComunicacio/article/view/185/325459)

8 – http://www.edicions.ub.edu/premsa/blog.aspx?ed=202111&idn=84

9 – https://www.lavanguardia.com/vida/20161110/411762521336/una-exposicion-recorre-la-historia-del-diario-de-barcelona-desde-1792-a-2009.html

10 – https://www.enciclopedia.cat/gran-enciclopedia-catalana/gaceta-militar-y-politica-del-principado-de-cataluna

11 – «Del privilegi reial a Internet: El cicle històric de Diario de Barcelona» – Jaume Guillamet, UPF, Ponencia del proyecto de investigación “Catàleg històric general de la premsa en català”.

12 – https://dbe.rah.es/biografias/9213/antonio-brusi-y-mirabent

13 – «Barcelonines. 1001 històries» – Nuria Miret, L’ARCA, 2017

14 – «Els pobles del Gran Penedés al Brusi» – Manuel Bofarull i Terrades, 2015 (193638-Text de l’article-412448-1-10-20150714)

15 – «Mallorca durant el setge de Tarragona de 1811» – Román Piña Homs, Universitat de les Illes Balears, MRAMEGH, 25 (2015), 209-222

Imágenes:

a – https://ahcbdigital.bcn.cat/hemeroteca/visualitzador/ahcb-d016468

b – https://arca.bnc.cat/arcabib_pro/ca/inicio/inicio.do

Shannon Selin, imaginando los límites de la historia napoleónica.

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana tenemos como invitada a Shannon Selin, que gentilmente ha accedido a entrevistarse con nosotros y hablar sobre Napoleón, sus seguidores, sus detractores, de su libro «Napoleon en América», su interesantísimo blog y muchas cuestiones más. Shannon no es una nueva invitada en El Rincón de Byron, ya que en su momento amablemente nos autorizó a traducir su interesante artículo La España anterior a la guerra de Independencia.

Esperamos que podáis disfrutar de la lectura de la entrevista y las opiniones de Shannon Selin tanto como lo hemos hecho nosotros.

This week we have as a guest Shannon Selin, who has kindly agreed to meet with us and talk about Napoleon, his followers, his detractors, his book «Napoleon in America», his excellent blog ​​and many other issues. Shannon is not a new guest at El Rincón de Byron, since at the time she kindly authorized us to translate her interesting article «Spain before the Peninsular War«.

We hope you enjoy reading Shannon Selin’s interview and thoughts as much as we have.

ENTREVISTA / INTERVIEW SHANNON SELIN

* Si no hemos leído mal, empezaste con tu web Shannon Selin. Imaginando los límites de la historia (https://shannonselin.com) en el año 2013. Ahora, en el año 2023, diez años después, ¿sientes que has llegado al punto que te propusiste cuando empezaste este proyecto? ¿Cuál es el mayor desafío que plantea escribir sobre hechos y personajes que vivieron hace 200 años?

«Comencé con el sitio web como un complemento en línea de mi novela, «Napoleón en América». La intención era que fuera un lugar donde los lectores pudieran encontrar más información sobre Napoleón y otros personajes históricos que aparecen en la novela, así como los escenarios en los que transcurre la novela. Cuando terminé, continué escribiendo sobre otras cosas interesantes que encontré al hacer la investigación para la novela y su secuela. Ahora hay más de 300 artículos en el web y sigo añadiendo nuevos. Me gusta escribirlos y disfruto de los comentarios de los lectores, de quienes he aprendido mucho.

El mayor desafío de escribir sobre personas de hace 200 años – especialmente cuando se escribe sobre ficción – es tratar de ponerse en el estado de ánimo del siglo XIX; en otras palabras, imaginar cómo la gente estaría actuando y respondiendo a los eventos y al mundo que los rodeaba. Es difícil dejar de lado las presuposiciones del siglo XXI. Para ayudarme con esta tarea, leo muchas cartas, memorias y diarios de la época sobre la que escribo.»

* En tus artículos hablas predominantemente del siglo XIX, quizás uno de los más siglos convulsos en la historia moderna reciente. ¿Qué es lo que te llama tanto la atención sobre este periodo? ¿Por qué crees que junto con el desarrollo tecnológico, social, cultural y avances filosóficos también estaban los grandes movimientos revolucionarios y todo un sucesión de guerras prácticamente a lo largo de todo el siglo?

«Escribo principalmente sobre principios del siglo XIX porque es cuando Napoleón en América está ambientada. Una de las cosas que me gusta de este período es que está lo suficientemente cerca como para ser reconocible, pero lo suficientemente distante como para ser extraño. Encuentro increíble que personas que conocía bien, en particular mis bisabuelos, que nacieron a principios de la década de 1880, conocían a personas que estaban vivas cuando Napoleón estaba vivo. Hace que 200 años atrás parezca menos lejano. No tengo la pericia para hablar de las revoluciones y guerras de todo el siglo, pero mirando a Francia en el período postnapoleónico, las ideas de la Revolución Francesa no fueron más allá con el regreso de los reyes Borbones al trono. Luis XVIII se vio obligado a conceder su pueblo una constitución (la Carta de 1814) que preservó muchas libertades y reformas. Sin embargo, su sucesor, Carlos X, fue más reaccionario. Creció la oposición liberal hacia él, y hubo disturbios populares debido a las malas cosechas y la depresión económica. En 1830, el rey cerró los periódicos de la oposición, disolvió la Cámara baja del Parlamento, de mayoría liberal, y convocó a nuevas elecciones en las que sólo pudieran votar los más ricos. El resultado fue un revolución en París, que condujo a la abdicación de Carlos X. Fue reemplazado por su primo lejano, Luis Felipe, que era un monarca más moderado, aunque favorecía a una pequeña élite de propietarios terratenientes y él mismo fue derrocado por una revolución en 1848.»

* Has basado buena parte de sus artículos en la figura de Napoleón, no sólo en el conquistas o batallas en las que participó, sino en aspectos tan diversos como las canciones que se hacían sobre él, sus habilidades en el billar o sus pensamientos sobre las mujeres o la religión. ¿Podemos decir que Napoleón fue un personaje avant la lettre para su época? En tu opinión, ¿Cuál es el aspecto más sorprendente de la mentalidad o los hábitos de Napoleón?

«Napoleón fue en gran medida un hombre de su tiempo, en términos de su actitud hacia las mujeres y la forma en que modeló su reinado en el modelo de las monarquías hereditarias europeas existentes. Donde él se adelantó un poco a su tiempo fue en las innovaciones de la meritocracia y la propaganda, en las cuales era un maestro Uno de sus hábitos más sorprendentes era que le gustaba pellizcar a la gente en las orejas y la nariz. Lo hacía en señal de cariño, pero los pellizcos eran tan fuertes que hacían la gente gritara de dolor.»

* Napoleón concedió un papel secundario a la mujer según la época, y que también dejó reflejado en su Código Napoleónico. Adam Zamoyski, en un interesante video de YouTube, fue de la opinión de que siempre se sentía más cómodo con mujeres sin experiencia a las que podía, en alguna manera, modelar. ¿Podemos pensar que Napoleón se movió demasiado abruptamente de su inexperiencia y enamoramientos juveniles (con esas cartas apasionadas de Italia a Josefina) a los comportamientos cínicos y casi insensibles del gobernante que acumuló amantes de una noche, incluso entre las damas de la corte, y donde pesaba más un vientre con un heredero que el papel de una buena emperatriz?

«Para Napoleón, tener un heredero era la definición de una buena emperatriz. Cuando la escritora Germaine de Staël le preguntó a Napoleón cual era la mujer más grande del mundo, él respondió: “la que ha dado a luz el mayor número de hijos”. Cuando se casó con Josefina, él esperaba que ella pudiera tener hijos, y cuando supo que su infertilidad se debía a ella (esto quedó claro después de que engendró un hijo ilegítimo), anuló el matrimonio para poder volver a casarse.»

* En un artículo específico tratas sobre si Napoleón fue bueno o malo, y como reflejaste en el artículo, no es una pregunta fácil de responder en un personaje tan poliédrico como el corso. Lejos de la propaganda pro-napoleónica que tanto caló en la sociedad francesa a finales del siglo XIX o de las comparaciones modernas de Napoleón como un proto-Hitler, cual es el Napoleón de Shannon Selin?

«Napoleón era ambicioso, inteligente, confiado, ingenioso, oportunista, impaciente, dominante y manipulador, a veces despiadado ya veces generoso. Era complejo al igual que su legado también lo es.

«Napoleon in America» (ed. 2021) por Shannon Selin

*En tu libro «Napoleón en América» planteas qué hubiera pasado si Napoleón hubiera llegado finalmente a América del Norte, en Nueva Orleans y los posibles desarrollos históricos que podrían haber ocurrido con esta nueva situación. América del Norte fue uno de los destinos considerados después la derrota en Waterloo y la campaña de los 100 días pero, ¿eres conocedora sobre si Napoleón pensó en América del Norte como un destino cuando planeó su primer escape del isla de Elba? Otro no desdeñable «¿Y si?» sería plantearse cuál hubiera sido el futuro de Napoleón si los gobernantes ingleses le hubieran permitido finalmente permanecer confinado en Gran Bretaña. ¿Fue algo factible en ese momento y si hubiera sido posible, cómo crees que su figura habría influido en una sociedad como la británica?

«Deduzco que, como subterfugio, Napoleón proporcionó al Inconstante, el barco en el que escapó de Elba, comida y bebida para 120 hombres durante tres meses, para dar la impresión de que estaba planeando un largo viaje, quizás a América. Hablé de su deseo de ir a Estados Unidos después de la derrota de Waterloo en mi artículo titulado “¿Por qué Napoleón no escapó a los Estados Unidos?

Que se hubiera permitido quedarse a Napoleón en Gran Bretaña es otro interesante «¿Y si?. Él tenia algunos partidarios destacados en Inglaterra. Eran principalmente Whigs liberales que se opusieron al gobierno del partido Tory y no querían que los Borbones fueran restaurados en el poder en Francia. Napoleón también fue un objeto de fascinación entre el pueblo británico. Grandes multitudes salieron a verlo y aplaudirlo cuando estaba prisionero en el barco británico Bellerophon frente a la costa sur de Inglaterra en 1815. La prensa Whig estaba a favor de dejarlo vivir en Gran Bretaña como exiliado. Algunas personas, incluyendo el duque de Wellington pensó que debería ser encarcelado en Gran Bretaña. Pero varios británicos conservadores pensaron que debería ser ejecutado, por lo que hay formas menos agradables de este «¿Y si? pudiera haber sido. Después de que fue exiliado en Santa Elena, Napoleón trató de jugar con la simpatía por él en Gran Bretaña. llevando a cabo una campaña de propaganda para mejorar su reputación y hacer que su trato sea el gobernador de St. Helena pareciera horrible. Probablemente habría resultado aún más problemático para el gobierno británico si se hubiera quedado en Gran Bretaña.«

* Vinculada con la pregunta anterior, varias figuras de la órbita napoleónica fueron a Estados Unidos Estados en un momento u otro después del año 1815, especialmente su hermano José Bonaparte, aunque hubo varios otros casos. ¿Hubo algún intento serio de revivir el legado napoleónico en los EE.UU.? ¿Hubo también una recepción favorable de los gobernantes estadounidenses hacia todos esos exiliados?

«Inicialmente, los estadounidenses consideraron favorablemente a los exiliados napoleónicos, aunque el presidente y el secretario de Estado no se entrevistaron con José Bonaparte porque eso hubiera molestado a las relaciones americanas con la monarquía francesa restaurada. En 1817, el Congreso de los Estados Unidos concedió a un número de exiliados franceses pudieran asentarse en Alabama. Sin embargo, la simpatía por los exiliados comenzó a evaporarse cuando muchos de los bonapartistas que tenían participaciones en la colonia de Alabama vendieron sus concesiones de tierras para ayudar a financiar una expedición armada a Texas, que entonces estaba bajo el dominio español. Yo escribí más sobre esto en mis artículos titulados «¿Qué pensaron los estadounidenses de loa exiliados napoleónicos?» y “El general Charles Lallemand: Invasor de Texas”.

* Otro de los personajes que has tratado con cierta asiduidad es el duque de Wellington, otro de los grandes generales de la época y que algunos califican como la némesis de Napoleón, un punto de vista que no compartimos especialmente, ya que, entre otros, como Nick Lipscombe nos comentó: «Uno era un funcionario y el otro un autócrata». Más allá de haber nacido el mismo año, haber estudiado en Francia y haber compartido alguna amante a lo largo del tiempo, ¿por qué crees que amamos a Napoleón y criticamos a Wellington, o por qué amamos a Wellington y criticamos a Napoleón?

«Los anglófilos, así como aquellos que piensan que Napoleón era en algún sentido «malo», tienden a preferir a Wellington, mientras que los francófilos y aquellos que piensan que el Emperador era «bueno», tienden a preferir a Napoleón.»

* En varios libros que he podido leer de autores americanos o en conferencias por Internet, siempre he percibido que hubo un intento de explicar la historia en general, y la historia napoleónica en particular, desde una perspectiva muy didáctica que como aficionado que siempre he apreciado y que no he percibido tan marcadamente en los autores europeos, quizá más académicos. ¿Cree que el tratamiento de la figura y época de Napoleón en EE.UU. varía significativamente del que se le da en el Viejo Continente? ¿Qué autores europeos (o de otras latitudes) te han influenciado más para tus artículos o tu libro?

«Creo que Napoleón tiende a ser tratado más favorablemente en los Estados Unidos. Mi biografía favorita de Napoleón es la serie de tres volúmenes de Philip Dwyer, un australiano («Napoleon: El camino al poder, Ciudadano Emperador: Napoleon en el poder y Napoleon: Pasión, Muerte y Resurrección). Sin embargo, me ha influido más leer cosas escritas por personas que conocieron bien a Napoleón, incluidos Claude-François de Méneval, Louis-Joseph Marchand, Henri-Gatien Bertrand, Louis-Étienne Saint-Denis y otros.»

* ¿Puedes hablarnos de tus proyectos futuros o si pronto veremos una segunda parte de tu novela «Napoleón en América»?

«Estoy trabajando en la secuela de Napoleón en América, llamada Napoleón en Texas, que espero terminar el próximo año. Gracias por estas excelentes preguntas y la oportunidad de aparecer en El Rincón de Byron».

* Agradecer muy especialmente a Jonas De Neef que nos haya atendido para la elaboración de esta entrada para «El Rincón de Byron». 


* If we have not read wrong, you started with your website Shannon Selin. Imagining the bounds of history (https://shannonselin.com) in the year 2013. Now in the year 2023, ten years later, do you feel that you have reached the point that you set out for when you started this project? What is the biggest challenge posed by writing about events and characters that lived 200 years ago?

«I started the website as an online companion to my novel, «Napoleon in America». The intention was for it to be a place where readers could find more information about Napoleon and the other historical figures who appear in the novel, as well as the settings in which the novel takes place. When I finished that, I continued to write about other interesting things I came across when doing research for the novel and its sequel. There are now over 300 articles on the site and I keep adding new ones. I like writing them and I enjoy the comments from readers, from whom I have learned a lot.

The biggest challenge of writing about people from 200 years ago – especially when writing fiction – is trying to put oneself in a 19 th -century frame of mind; in other words, to imagine how people would be acting and responding to events and the world around them. It is hard to set aside 21 st -century presuppositions. To help me with this task, I read a lot of letters, memoirs and diaries from the period I write about.»

* In your articles you speak predominantly of the 19th century, perhaps one of the most convulsive centuries in recent modern history. What is it that draws your attention so much about this period? Why do you think that together with the technological, social, cultural and philosophical advances there were also the great revolutionary movements and a whole succession of wars practically throughout the all-century?

«I write mainly about the early 19 th century because that is when Napoleon in America is set. One of the things I like about the period is that it is close enough to be recognizable, yet distant enough to be foreign. I find it amazing that people that I knew well, in particular my great-grandparents, who were born in the early 1880s, knew people who were alive when Napoleon was alive. It makes 200 years ago seem less far away. I do not have the expertise to speak about the revolutions and wars of the entire century, but looking at France in the post-Napoleonic period, the ideas of the French Revolution did not go away with the return of the Bourbon kings to the throne. Louis XVIII was forced to grant his people a constitution (the Charter of 1814) that preserved many liberties and reforms. However, his successor, Charles X, was more reactionary. Liberal opposition to him grew, and there was popular unrest due to harvest failures and economic depression. In 1830, the king shut down opposition newspapers, dissolved the liberal-majority lower house of parliament, and called for new elections in which only the wealthiest could vote. The result was a revolution in Paris, which led to Charles X’s abdication. He was replaced by his distant cousin, Louis Philippe, who was a more moderate monarch, although he favored a small, land-owning elite and was himself overthrown by a revolution in 1848.»

* You have based a good number of your articles on the figure of Napoleon, not only about the conquests or battles in which he participated, but in aspects as diverse as the songs that were made about him, his billiards skills or his thoughts on the women or religion. Can we say that Napoleon was a character avant la lettre for his time? In your opinion, what is the most surprising aspect of Napoleon’s mentality or habits?

«Napoleon was very much a man of his time, in terms of his attitude to women and the way he patterned his reign in the model of the existing European hereditary monarchies. Where he was slightly ahead of his time was in innovations of meritocracy and propaganda, of which he was a master. One of his more surprising habits was that he liked to pinch people on the ears and the nose. He did this as a sign of affection, but the pinches were so harsh that they made people cry out in pain.»

* Napoleon granted a secondary role to women according to the time, and which he also left reflected in his Napoleonic Code. Adam Zamoyski, in an interesting YouTube video, was of the opinion that he was always more comfortable with inexperienced women whom he could, in some way, model. Can we think that Napoleon moved too abruptly from his inexperience and youthful infatuations (with those passionate letters from Italy to Josephine) to the cynical and almost insensitive behavior of the ruler who accumulated one-night lovers, even among court ladies, and where a womb with an heir weighed more than the role of a good empress?

«For Napoleon, bearing an heir was the definition of a good empress. When the writer Germaine de Staël asked Napoleon who was the greatest woman in the world, he replied, “she who has borne the greatest number of children.” When he married Josephine, he expected that she would be able to have children, and when he learned that their infertility was due to her (this became clear after he fathered an illegitimate son), he had the marriage annulled so that he could remarry.»

In a specific article you deal with whether Napoleon was good or bad, and as you reflected in the article, it is not an easy question to answer in a character as polyhedral as the Corsican. Far from the pro-Napoleonic propaganda that so permeated French society at the end of the 19th century or from the modern comparisons of Napoleon as a proto-Hitler, who is Shannon Selin’s Napoleon?

«Napoleon was ambitious, intelligent, confident, resourceful, opportunistic, impatient, domineering, and manipulative, sometimes ruthless and sometimes generous. He was complex and his legacy is complex.»

* In your book «Napoleon in America» you raise the what-if about Napoleon finally arriving in North America, in New Orleans and the possible historical developments that could have occurred with this new situation. North America was one of the destinations considered after the defeat at Waterloo and the 100 days campaign, but are you aware of the fact that Napoleon thought of North America as a destination when he planned his first escape from the island of Elba? Another not insignificant what-if would be to consider what Napoleon’s future would have been like if the English rulers had allowed him to finally remain confined to Great Britain. Was it something feasible at the time and if it had been possible, how do you think his figure would have influenced a society like the British one?

I gather that as a subterfuge Napoleon furnished the Inconstant, the ship on which he escaped from Elba, with food and drink for 120 men for three months, to give the impression he was planning a long voyage, perhaps to America. I discuss his desire to go to America after the Waterloo defeat in my article entitled “Why didn’t Napoleon escape to the United States?

«Napoleon being allowed to stay in Britain is another interesting “what-if.” He had some prominent supporters in England. They were primarily liberal Whigs who opposed the ruling Tory Party and did not want the Bourbons restored to power in France. Napoleon was also an object of fascination among the British people. Huge crowds came out to see and applaud him when he was a prisoner on the British ship Bellerophon off the south coast of England in 1815. The Whig press was in favor of letting him live in Britain as an exile. Some people – including the Duke of Wellington – thought he ought to be imprisoned in Britain. But a number of British conservatives thought he should be executed, so there are less pleasant ways this “what-if” could go. After he was exiled to St. Helena, Napoleon tried to play upon the sympathy for him in Britain by conducting a propaganda campaign to improve his reputation and make his treatment by the St. Helena governor appear awful. He probably would have proven even more troublesome for the British government had he been in Great Britain.»

* Linking with the previous question, several figures of the Napoleonic orbit went to the United States, at some point or another after the year 1815, especially his brother Joseph Bonaparte, although there were several other cases. Was there any serious attempt to revive the Napoleonic legacy in the US? Was there also a favorable reception from the US rulers towards all those exiles?

«Initially the Americans regarded the Napoleonic exiles favorably, although the president and the secretary of state did not meet with Joseph Bonaparte because that would have upset American relations with the restored French monarchy. In 1817, the US Congress granted a number of the French exiles land in Alabama. However, sympathy for the exiles started to evaporate when many of the Bonapartists who had stakes in the Alabama colony sold their land grants to help finance an armed expedition to Texas, which was then under Spanish rule. I write more about this in my articles entitled “What did Americans think of the Napoleonic exiles?” and “General Charles Lallemand: Invader of Texas.

* Another of the characters that you have treated with some regularity is the Duke of Wellington, another of the great generals of the time and that some describe as Napoleon’s nemesis, a point of view that we do not share specially, since, among others, as Nick Lipscombe declared to us, «One was a civil servant and the other was an autocrat.» Beyond being born the same year, having studied in France and having shared a lover over time, why do you think we love Napoleon and criticize Wellington, or why do we love Wellington and criticize Napoleon?

«Anglophiles, as well as those who think Napoleon was in some sense “bad,” tend to prefer Wellington, whereas Francophiles, and those who think the Emperor was “good,” tend to prefer Napoleon.»

* In several books that I have been able to read by American authors or in conferences on the Internet, I have always perceived that there was an attempt to explain history in general, and Napoleonic history in particular, from a very didactic perspective that as a fan I have always appreciated and that I have not perceived so markedly in European authors, perhaps more academic. Do you think that the treatment of the figure and time of Napoleon in the US varies significantly from how it is treated in the Old Continent? Which European authors (or from other latitudes) have influenced you the most for your articles or your book?

«I think that Napoleon tends to be treated more favorably in the United States. My favorite biography of Napoleon is the three-volume series by Philip Dwyer, an Australian (Napoleon: The Path to Power, Citizen Emperor: Napoleon in Power, and Napoleon: Passion, Death and Resurrection). However, I have been more influenced by reading things written by people who knew Napoleon well, including Claude-François de Méneval, Louis-Joseph Marchand, Henri-Gatien Bertrand, Louis-Étienne Saint-Denis and others.»

* Can you tell us about your future projects or if we will soon see a second part of your novel Napoleon in America?

«I am working on the sequel to Napoleon in America, called Napoleon in Texas, which I hope to finish in the coming year. Thank you for these excellent questions and the opportunity to appear on El Rincón de Byron».

* Special thanks to Shannon Selin for helping us doing this entry for «El Rincón de Byron».


Podeis seguir el interesantísimo blog de Shannon Selin en:

You can follow Shannon Selin’s very interesting blog at:


Shannon Selin ha trabajado en tareas que involucraban una gran cantidad de escritura de no ficción, incluida la investigación universitaria, la redacción técnica y el trabajo para el gobierno, a saber, el Departamento de Relaciones Exteriores de Canadá y el Ministerio de Salud de la Columbia Británica. Ha publicado numerosos artículos, capítulos de libros y monografías en los campos de la seguridad internacional y la sanidad.

Al darse cuenta de que necesitaba hacer lo que siempre quiso hacer, Shannon ahora escribe ficción histórica a tiempo completo. Sus cuentos han aparecido en The Copperfield Review y CommuterLit.com, y es colaboradora de History of Royals y Military History Now. Su novela «Napoleón en América», que imagina lo que podría haber sucedido si Napoleón Bonaparte escapara de Santa Elena y terminara en los Estados Unidos en 1821, se publicó en 2014. Shannon está trabajando en la secuela, «Napoleón en Texas».

Shannon tiene una licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad de Saskatchewan y una maestría en Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia Británica.

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Shannon Selin worked at jobs that involved a lot of non-fiction writing, including university research, technical writing and working for government, namely Canada’s Department of Foreign Affairs and British Columbia’s Ministry of Health. She has published many articles, book chapters and monographs in the fields of international security and health care.

Realizing that she needed to do what she always wanted to do, Shannon now writes historical fiction full time. Her short stories have appeared in The Copperfield Review and CommuterLit.com, and she is a contributor to History of Royals and Military History Now. Her novel Napoleon in America, which imagines what might have happened if Napoleon Bonaparte escaped from St. Helena and wound up in the United States in 1821, was published in 2014. Shannon is working on the sequel, Napoleon in Texas.

Shannon has a BA in Political Science from the University of Saskatchewan and an MA in Political Science from the University of British Columbia.

Miniatura. «Un alto en el camino. Hamburgo, 1807»

Tiempo de lectura: 15 minutos

Para dar la entrada a este nuevo año 2023 una escena con varias miniaturas de 120 mm, que hemos estado realizando estos días, y con un tema ya tratado con profusión en nuestro blog, en concreto el de La expedición a Dinamarca del Marqués de La Romana (1807-1808).

Hace unos 215 años una expedición de tropas españolas partió desde España e Italia rumbo a Dinamarca, al mando del Marqués de La Romana, siendo su cometido principal el de apoyar como aliados a las tropas francesas, aunque en realidad fuera el ser una fuerza de ocupación en el país nórdico. Lo singular de su expedición no fueron sus indecisos inicios o su desarrollo por los caminos de Centroeuropa, sino su repentino y forzado final, con la huida de la mayoría de su contingente en barcos ingleses con tintes de guión hollywoodiense, lo que le llevó a ser una de las epopeyas más singulares en que se vieron envueltas tropas españolas en la época napoleónica. 

Un primer plano de la escena, con los uniformes basados en la serie de los hermanos Suhr.

 

UN POCO DE HISTORIA

Oficiales de artillería del regimiento Extremadura. (a)

Como ya sabéis, los Tratados de San Ildefonso rubricados primero con el Directorio y luego por el Consulado franceses, y en concreto el de 1796, le dieron a Napoleón la oportunidad de confiscar el armamento que la corte de Madrid había reunido contra él, despojar a España de sus mejores tropas y al mismo tiempo dejar a Etruria, un enclave incómodo en el reino de Italia, también sin las tropas españolas que la reina había hecho entrar en lugar de las francesas. La petición fue enviada por despacho urgente al gobierno español el mes de marzo de 1807. La respuesta del gobierno español fue afirmativa, aunque provocó no pocas tensiones entre el valido Godoy y el rey Carlos IV. El primero era partidario de entrar en guerra contra Francia como respuesta a la petición, pero el rey finalmente se plegó a aceptar la petición. Finalmente, a pesar de algunos subterfugios que utilizaron para retrasar la marcha de las tropas demandadas, el Príncipe de la Paz envió un cuerpo expedicionario de unos 14.000 soldados a Alemania, al mando de D. Pedro Caro y Sureda, III Marqués de La Romana; asimismo se sumó al bloqueo continental contra Inglaterra, con el que Napoleón pretendía ahogar económicamente a un país cuya economía se basaba en el comercio; y no tuvo ningún escrúpulo en poner a la venta, previa autorización papal, una séptima parte del patrimonio de la Iglesia española para contribuir al esfuerzo militar francés.

Regimiento de infantería de Cataluña: mujer y músico. (a)

El primer punto de reunión de los españoles fue Hamburgo. En el verano de 1807, parte de ellos se utilizaron en el asedio de Stralsund, en Suecia. El otoño y el invierno siguientes los pasaron en Hamburgo y sus alrededores. Normalmente eran alojados en edificios civiles en poblaciones cercanas a la ciudad, como Stade, Rendsburg y Parchim, como era práctica común en ese momento. En todas partes despertaron el interés y el afecto de los residentes locales, a través de su apariencia exótica, pero también a través de su comportamiento comparativamente amistoso y modesto.

Los soldados españoles eran aficionados a tocar la guitarra y tenían por costumbre fumar cigarros en lugar de fumar en pipas de arcilla como sus homólogos europeos. Las tropas también eran aficionadas a los juegos de pelota, lanzamiento de jabalina, y también eran apasionados jugadores de cartas. Cuando pasaban por las calles en sus mulas en el que se sentaban con las dos piernas a un lado, acogían a los chicos que les seguían, y donde había niños pequeños nunca les molestaba dispensarles una caricia y jugar con ellos. En las ciudades, las bandas militares entretenían a los naturales en las plazas y los espacios abiertos.

Cuando el invierno de 1807-08 llegaba a su fin, el Cuerpo La Romana recibió órdenes de pasar a Dinamarca, comenzando un nuevo capítulo lleno de acontecimientos en su historia. [1]

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

Soldado del regimiento Guadalajara junto a un carro tipo «tartana» con la familia de un oficial. (a)

Para la escena hemos partido de varias premisas: tenía que transcurrir a finales de otoño o principios de invierno en Alemania, con lo que el paisaje estaría nevado aunque moderadamente, tenía que haber una figura femenina junto con un carro tirado por una mula, algun animal doméstico y algunos de los soldados que participaron en la expedición tomando como modelo algunas de las estampas dibujadas y pintadas por los hermanos Suhr.

Cornelio y Cristobal Suhr eran dos hermanos que publicaron una serie de ilustraciones en la década de 1820 en un libro llamado «Abbildung der Uniformen aller in Hamburg seit den Jahren 1806 bis 1815 einquartirt gewesener Truppen» («Ilustración de los uniformes de todas las tropas alojadas en Hamburgo desde 1806 hasta 1815») [2], y que a lo largo de todos estos años han tenido una gran difusión.

Los modelos de soldados napoleónicos a esta escala de 120 mm (1:15) cada vez son más escasos de encontrar y casi siempre hay que pedirlos generalmente por Internet, generalmente de las marcas Verlinden o MiniArt. Otro problema añadido es la práctica ausencia de soldados u oficiales españoles a esta escala, por lo que hay que elaborarlos a partir de piezas y modelos de otros países. Tampoco hay que desdeñar la época, si nos conviene, ya que el músico que sostiene a una niña está hecho a partir de una figura de un soldado americano de la 2ª Guerra Mundial.

Por lo tanto mucha utilización de masilla de dos componentes para unir piezas o modificar los uniformes y en algunas partes con masilla Das Pronto que en algunas partes nos puede resolver la papeleta por su ductilidad a la hora de trabajarla, aunque el acabado final difiera del de la resina. También la escena nos ha servido para darle salida a una serie de piezas clonadas de originales que es otra de las salidas que tenemos debido a la escasez de modelos, aunque el resultado final no sea muchas veces muy pulido.

Modelo a partir de unas piezas clonadas de mujer y de cantinera francesa.
El oficial de artillería, al que hemos de modificar casi todo a partir del original de un dragón francés. Las botas también se modificaron, con la típica forma «a la húsar».

El trabajar con masilla Das Pronto siempre nos exige más tiempo de secado que algunas masillas bicomponente, aunque luego podamos recortar y lijar la pieza hasta la medida y aspectos deseados, aunque en piezas pequeñas o en zonas como los pliegues es complicado darles un acabado mas o menos fidedigno, o hemos de esperar un tiempo a que tenga un poco de consistencia la pasta para que sea más trabajable.

A la izquierda la figura del músico a partir de un kit de un soldado de la 2ª Guerra Mundial que era de la misma escala y además el añadido de tener una niña pequeña en su rodilla, con lo que únicamente tuvimos que modificar las botas, quitar el casco metálico de soldado y alguna variación más en el cuello del uniforme. A la derecha un momento de la elaboración de las figuras y la guitarra española, a partir de modelos del siglo XVIII. Siempre es agradable hacer en madera los instrumentos o el pequeño mobiliario, pero también es tiempo extra que hemos de añadir al conjunto. Las cuerdas las he realizado con hilo de coser negro, pegado con pegamento de cianocrialato, y no ha quedado del todo mal, aunque no perfectamente centrados en la guitarra.

Otro elemento es el carro tirado por la mula, que ha habido que hacer prácticamente de cero, con trozos de madera y DM y con tiras de lámina de estaño para los herrajes. Creo que al final ha quedado un poco más alta que en la lámina, aunque las que se puedan ver en algunos modelos de carros de romería actuales también son ciertamente altas. Como en algunos tramos hemos trabajado a marchas forzadas, las paredes del carro no estaban cortadas con el ángulo adecuado, por lo que ha habido que hacerlo a ojo, y darles una cierta simetría con la ayuda de un hilo pegado en la parte central de la base, como veis en la fotografía superior en la parte inferior izquierda. El mulo es un modelo de resina comprado en las típicas ferias navideñas y ha encajado casi perfectamente con la escala que requeríamos. Ha habido, como no, que añadir todas las partes para arrastrar el carro como la collera (la pieza que se sujeta al cuello, que vemos también en los tiros de caballos de artillería), la silla o la barriguera, la pieza que sujeta esta última al cuerpo del animal.

La base la teníamos con otra escena con figuras a escala de 54 mm. Desmontamos todas las figuras (otro proyecto para el futuro) y volvemos a rehacer el terreno con pasta de papel maché. Una vez seca, señalamos la ubicación aproximada de algunos elementos y el camino. La valla la hacemos con palitos que podemos encontrar en cualquier bosquecillo o camino arbolado. A veces somos reacio a introducir elementos naturales, pero salvo alguna excepción no hay mejor complemento para dar un aspecto «natural» a los dioramas o pequeñas escenas. En la foto superior, en la esquina inferior derecha tenéis la base prácticamente acabada. El material es una hierba, de dos tonos, de un kit ferroviario que tenía desde hace muchos años y que no había utilizado hasta ahora, y como no dejan de ser pequeños copos de espuma coloreados, el acabado no me ha acabado de satisfacer, aunque lo haya aplicado con el aparato para hierba estática. De hecho no me ha variado de haberlo aplicado con un simple colador. El camino y parte del terreno con Earth Texture de Vallejo, Tierra oscura, que le da un aspecto enfangado.

Hemos empleado una pequeña bombilla para el fuego de la escena, del modelo que vemos en la imagen superior. No habíamos utilizado ninguna iluminación hasta ahora en las escenas que hemos hecho y es un elemento que queremos utilizar más en el futuro. Esta bombilla en concreto era quizás demasiado grande y ha sido un problema encajarla en la base, pero el efecto final es bastante aproximado al que queríamos.

LA ESCENA

La escena finalizada, con el terreno que espolvoreamos finalmente con la nieve de Woodland Scenics, un excelente producto y que podemos aplicar solo o mezclado con pegamento blanco diluido, con acabado transparente.
Una imagen más cercana, con la bombilla disimulada por las ramitas.
Otra imagen del conjunto que nos permite ver el interior del carro, lleno de utensilios y sacos.
Una imagen cenital de la escena, con el acabado final del terreno y algunas ramas como árboles jóvenes.
La escena con dos perspectivas a una cierta altura. Hemos incluido también un pequeño perro y una cabra, también comprados en un mercadillo navideño. Los mercadillos de este tipo (y otros) siempre son una fuente de potenciales elementos para poder emplear y hay series de figuras navideñas de escalas similares a las que hemos empleado.
El efecto de la bombilla una vez encendida con la luz apagada. Era la idea original como acabado, pero se necesita otra luz para poder ver toda la escena más nítidamente. La foto está hecha sin flash, ya que este nos aclara demasiado la foto.
Una foto con una toma más cercana. Si no se tiene cierto pulso, no es mi caso, hay que utilizar un trípode para que la imagen no salga movida. El efecto es más convincente en la foto superior, ya que aquí parece una luz de posición fija. También depende del momento en que tiramos la foto, ya que la luz es un poco intermitente para dar el efecto del crepitar.

Fuentes:

1 – https://www.kulturwerte-mv.de/Landesarchaeologie/Fund-des-Monats/Bisherige-Beitr%C3%A4ge/2017-03-Spanische-Uniformkn%C3%B6pfe-%E2%80%93-Napoleonischen-Kriege/?fbclid=IwAR2kz4qQ8rpmr8s9GWl4fxALA00vPIvf2bZPkysx_odWc2kodyfZ_LK7GLY

2 – https://www.napoleon-series.org/military-info/organization/Spain/c_Suhrspanish.htm

Imágenes:

a – https://www.napoleon-series.org/military-info/organization/Spain/c_Suhrspanish.htm

b – Fotografías del autor

Película. «Pan Tadeusz» (1999), de Andrzej Wajda

Tiempo de lectura: 25 minutos

Pan Tadeusz es una de las piezas literarias más importantes de la historia de Polonia y se considera la última epopeya de la literatura europea escrita en la década de 1830. Son un total de 12 libros que han sido traducidos a 33 idiomas, y que han inspirado los himnos nacionales de Polonia y Lituania. En 2018 ambos países celebraron el centenario de su independencia con una exhibición de Pan Tadeusz. En 2014, la UNESCO reconoció a Pan Tadeusz como una reliquia preciada de la Memoria del Mundo.

Pan en polaco significa señor. Así que aquí Pan Tadeusz simplemente significa Señor o Maestro Tadeusz refiriéndose al protagonista del poema. Su autor, Adam Mickiewicz nació en 1798 en un pequeño pueblo en la parte rusa de la Mancomunidad de Polonia-Lituania ocupada (parte de la Rusia zarista en lo que actualmente se conoce como la Bielorrusia actual). Debido a sus actividades políticas, se exilió a Rusia en 1824. Después de 5 años en el frío invierno ruso, se le permitió salir, dirigiéndose a Alemania y se reunió con pensadores como Goethe y Hegel. Alemania también le resultaba fría, así que se dirigió esta vez hacia Italia. Durante este tiempo viajó por muchos países y ciudades. En Francia escribió Pan Tadeusz entre 1832 y 1834 en 14 meses. En su vida personal, su esposa sufría ataques de locura, lo que debió dificultar su vida como escritor. Si Goethe o Hegel no podían, el famoso compositor polaco Chopin se reunía para consolarlo. En 1855 fue a Constantinopla (la actual Estambul) en una misión militar que intentaba movilizar a polacos y turcos contra los rusos. Lamentablemente murió víctima del cólera sin poder ver a Polonia como un país independiente. Adam Mickiewicz estaba impulsado por un intenso sentimiento por su lugar de nacimiento y su deseo de regresar en contraste también con la culpa por abandonarlo. Esta culpa aparece en el poema en la forma de un sacerdote (el padre Robak) que asesina a un compatriota polaco y luego intenta enmendar su error movilizando a la gente contra los ocupantes rusos. Por mucho que sea una epopeya nacional, fue la deuda personal de Adam Mickiewicz con su país. Ahora es el poeta nacional de Polonia, de la misma manera que Shakespeare lo es en Gran Bretaña y Pushkin en Rusia. [1]

La película, realizada por el famoso director de cine polaco Andrzej Wajda en el año 1999 (existe otra versión más antigua en versión muda del año 1928, del realizador Ryszard Ordynski), narra la historia que tiene lugar en un pequeño pueblo de Polonia en 5 días entre 1811 y 1812 cuando el país estaba dividido entre Rusia al este y Prusia y Austria al oeste. La lucha entre dos familias por la posesión de un castillo, los Soplica y los Horeszko, y el enamoramiento entre sus más jóvenes representantes, al estilo de la archiconocida «Romeo y Julieta» con las familias de los Capuleto y Montesco, pero esta vez con final feliz de sus jóvenes protagonistas. La película entremezcla toda una serie de temas, aparte del romance, como las guerras napoleónicas, la naturaleza como ideal ensoñador, las luchas entre los nobles lituanos, la siempre perenne ocupación rusa, los ideales de nobleza, honor y sacrificio, etc., que desembocan en un final con regusto de amargura, con el exilio final de varios de sus protagonistas en París tras la fracasada invasión de 1812 de Napoleón, la caída del Ducado de Varsovia y la imposibilidad de volver a hacer renacer la extinta Mancomunidad polaco-lituana. La película goza de unas buenas ambientaciones tanto en interiores como en exteriores, con unas hermosas panoramas de paisajes, una apreciable banda sonora de Wojciech Kilar, buenas interpretaciones de algunos de los mejores actores polacos del momento, que le llevaron a ser una de las películas más exitosas en taquilla en Polonia, pero no tuvo igual suerte fuera de ella. [8]

EL ARGUMENTO

Después de numerosas guerras el enorme estado Polaco-Lituano fue dividido por Rusia, Prusia y Austria. La última esperanza de Polonia era Francia. Napoleón, después de conquistar Prusia ocupó Polonia. Con las tropas polacas marchó hacia Moscú. Lituania, en su camino, esperó la liberación. Pero la derrota de Napoleón en Rusia, rompió los sueños polacos de libertad.

Después de la sangrienta sublevación contra Rusia1, muchos de los polacos que lucharon por la libertad encontraron su refugio en Francia. Fue allí, en París, donde Adam Mickiewicz (Krzysztof Kolberger) escribió su poema «Pan Tadeusz» y lo encontramos en una escena leyendo algunas de sus líneas a los refugiados polacos en la estancia:  «¿Cuáles pueden ser mis pensamientos, aquí en París? ¡Teniendo los oídos llenos de ruido, blasfemias, mentiras y maldiciones de la ciudad, de tristezas tardías y riñas infernales! Ay de nosotros, los exiliados, que fuimos con miedo a tierras extranjeras, porque donde pisábamos el miedo nos precedía. Cada vecino ve en nosotros al enemigo. La única felicidad es sentarse al lado de la chimenea con los amigos, cerrando las puertas a los tumultos de Europa, para dejar fluir el pensamiento hacia épocas felices, meditando y pensando en nuestra tierra natal«. El protagonista de la historia es Tadeusz Soplica (Michał Żebrowski), un noble de 19 años que quedó huérfano de niño pero que fue criado por su tío, el juez Soplica, que se disputa en esos momentos la propiedad de un castillo con su vecino rival, el conde Horeszko (Marek Kondrat). Por otro lado tenemos a Zosia Horeszko (Alicja Bachleda-Curuś), el principal interés amoroso, de una poderosa familia rival en el pueblo. De hecho, el padre de Tadeusz asesinó al abuelo de Zosia, Pantler Horeszko. Este detalle le es revelado al propio conde por su sirviente Gervasio (Daniel Olbrychski) mientras está visitando el castillo objeto de la disputa, por lo que el conflicto entre las dos familias se intensifica.

«Mientras, el mundo se llenaba de sangre y dolor. Napoleón, rodeado por las legiones armado con miles de cañones adornados con oro y plata voló desde Libia hasta los Alpes. Lanzaba un trueno tras otro. Las historias de gloria se repetían desde el norte hasta que en el rio Niemen toparon con los rusos, que defendían Lituania, como un muro de hierro frente a los franceses.»

El misterioso padre Robak (Bogusław Linda) está reunido con un grupo de nobles, alentándolos para levantarse contra los rusos cuando llegue Napoleón: «Cuando Napoleón toma rapé durante la lucha significa que va a ganar la batalla. Por ejemplo, en Austerlitz. Caía un regimiento tras otro. Por cada regimiento que caía, el Emperador tomaba rapé. Si alguno de los caballeros aquí presentes servís en el regimiento del Emperador, acordaos.» Uno de los presentes sentados le contesta: «Querido hermano, ¿Cuándo va a ser eso? Hace tiempo ya que esperamos a los franceses. Esperamos, miramos,  hasta entornar los ojos y los rusos siguen  ahogándonos como siempre.  Estaremos ya muertos cuando lleguen los franceses.» Tadeusz, por su parte, trata de cortejar a Telimena (Grażyna Szapołowska) cuando son interrumpidos por el conde Horeszko, que también se siente atraído por Telimena: «¡Perdonadme mi atrevimiento!  Interrumpí su meditación, le debo mi inspiración. Condena al hombre, pero el artista espera tu perdón. Juzga.»  «Bravo, tiene mucho talento. No lo descuide, busque lo bello en la naturaleza.», le contesta Telimena. El conde prosigue: «Oh, cielos felices de Italia. Es el país de los pintores.» Telimena le replica: «Aquí en el pueblo, la musa se muere antes de crecer. Querido conde, este cuadro lo enmarcaré.» Tadeusz le replica: «¿Por qué el conde,  si ama tanto la pintura, no pinta los árboles de nuestro país? A sus paisanos les encantaría.» «No todo lo que es bello se puede pintar. Lo aprenderás en los libros», le contesta el conde. Este, de regreso se encuentra con Zosia en un jardín, desconociendo su identidad. El padre Robak sigue con su labor para despertar la causa: «Seguro que habrás oído lo que dice la gente en todas partes. Cosas importantes, hermano. La guerra está próxima. Guerra por Polonia, hermano. ¡Seremos polacos!». «Mi querido Robak. ¿Es eso verdad? ¿Realmente es eso cierto?». Robak prosigue: «Napoleón ya ha conseguido reunir tal ejército como nunca hombre ha visto, ni la historia recuerda. Junto con los franceses va el ejército polaco, nuestro Jan Dąbrowski2, nuestras águilas blancas están en camino. Con la primera señal de Napoleón, cruzarán el Niemen y hermano, nuestra patria resucitará.»

El juez Soplica prepara un festín en el castillo para celebrar la caza de un oso, pero el sirviente de la familia rival, Gervasio, lo confronta acusándolo de allanamiento. Se desata una pelea entre las dos familias en medio del banquete. Tadeusz desafía al conde Horeszko a un duelo. El misterioso padre Robak aparece de nuevo para amonestar al juez y le dice que haga las paces entre las dos familias, ya que existen amenazas mayores. Napoleón está en camino de arrebatar Polonia a los rusos, por lo que los polacos deberían unirse para luchar contra los rusos en lugar de matarse unos a otros. Telimena que había sucumbido a los encantos de Tadeusz, se da cuenta que el joven quiere casarse con Zosia (como quiere tanbién su propia familia) y alistarse en el ejército por lo que se alejará de ella: «¡Ingrato! Antes me buscabas, ahora me evitas. ¡Hablabas conmigo y ahora me rechazas como si fuera veneno! ¡Me lo merezco! Lo sabía, eres un hombre.» El conde Horeszko por su parte, convoca a sus partidarios y toma como rehenes a los Soplica en su propia casa. Un oficial ruso que se hallaba en la casa trata de impedírselo y el conde le golpea, dejándolo sin sentido. Los numerosos partidarios del conde saquean las dependencias de la casa. Pasaron la noche bebiendo, comiendo y cantando. Poco apoco, bostezaban y se dormían. Se cerraban los ojos, cabeceaban. Cada uno caía donde estaba sentado, con el plato, la jarra o el cuarto de ternera. Así a los vencedores les venció el sueño, hermano de la muerte.

La guarnición rusa y aprovecha para detener a todos los implicados. Comienza a llover en la aldea. El comandante ruso les abronca a todos: «¡En tiempos de guerra!  ¡Ay, señores polacos, ya os enseñaré yo a rebelaros!  Ay, nobleza canalla de Dobrzyn, sí, ¡ya os conozco! Que se empapen, los muy ruines.  Si queréis, querido Juez, que no se hable de esto, son mil rublos por cada cabeza. Juez, ésta es mi última palabra.» El juez suplica: «Comandante, aunque lo denunciéis, ¿Qué ganaréis? Aquí no se derramó sangre.  No hay heridos, sólo se comieron pollos y ocas y pagarán las multas según manda el estatuto. Yo no demandaré al Conde, sólo una pelea de vecinos. El comandante señala: «¿Ha leído el Libro Amarillo?». «¿Qué libro es ése?» «Mejor que los estatutos. Cada dos palabras dice: soga, Siberia, látigo. Es un libro sobre leyes de guerra proclamadas en toda Lituania. Se irán abajo vuestros tribunales.» «Apelaré al Gobernador», denuncia el juez. «Apelad al Zar, si queréis». Pero el siempre presente padre Robak con una estratagema logra engañar a los oficiales rusos y liberar a los cautivos, entre los que se distribuyen armas y se preparan para atacar a los soldados rusos.

Se suceden los intercambios de disparos entre las disciplinadas tropas rusas y los voluntariosos lituanos. Tadeusz reta en duelo a los oficiales rusos. El comandante le pide al capitán Rykov, buen espadachín, que se bata con Tadeusz. Pero el conde Horeszko interviene y toma el lugar del joven: «¡Señor Soplica! Usted perdone. Déjeme luchar con el capitán. Él invadió mi castillo…» «Diga mejor, nuestro castillo», contesta Tadeusz. El conde finge ignorarlo: «Esta panda de rufianes… Reconocí a Rykov, él ató a mis hombres. Le castigaré tal y como castigué a los bandidos sicilianos en Birbante-Rocca.3« Pero el duelo no llega a producirse ya que más lituanos llegan armados y gritando aventajando a los rusos. El oficial ruso entrega su espada en señal de rendición. El capitán Rykov declara apesadumbrado: «Qué infortunio no tener ningún cañón. Ya lo decía Suvorov: «Recuerda, nunca ataques a los polacos sin un cañón». Más tarde dentro de la casa sigue su argumentación: «Vosotros, los polacos, pensáis que todos los rusos somos unos ladrones.» Le contestan: «Pero, capitán, ¿Qué pasará con nosotros si nos abandona? Ha prometido solucionarlo.» «¡Vosotros, los polacos! ¡Vuestra patria! Lo entiendo. Yo, Rykov, obedezco al Zar, y lo siento por vosotros. ¿Qué tenemos en vuestra contra? Rusia para los rusos, Polonia para los polacos, pero el Zar no lo ve así.»

Pero el padre Robak ha recibido una herida mortal en la refriega. Al borde de la muerte, ante Soplica y Gervasio, revela su verdadera identidad como Jacek Soplica, el padre de Tadeusz que estaba enamorado de la hija de Pantler Horeszko, por lo que lo mató cuando se negó a casarse con ella. Ya agonizando, entra un sirviente com una misiva para el padre Robak. Soplica la lee: «Napoleón ha declarado la guerra a Rusia. Ahora Bonaparte la proclama por todo el mundo.». Soplicowo estaba cerca del camino donde cruzaron, desde el rio Niemen, dos comandantes: el príncipe Jan y el Rey de Westfalia4. Habían ocupado una parte de Lituania cuando el rey mandó descansar 3 días. Pero los soldados polacos protestaron para seguir, ansiosos como estaban de acabar con los rusos. El príncipe se quedó cerca, y en Soplicowo había otro campamento. Los generales polacos con sus soldados estaban en Soplicowo.

Tadeusz Soplica pidió la mano de Zosia Horeszko, y se celebró la boda. Todos admiraban a la novia que se había vestido con un traje tradicional de aldeana y la aplaudían. Un oficial de entre los invitados sacó un cuaderno. Lo abrió, cogió el lápiz, y mirando a Sofía, se puso a dibujar. El juez en seguida reconoció en el dibujante al conde, muy cambiado, con su uniforme engalanado, su bigote y su perilla: «¿Cómo estáis, estimado conde? ¿Lleváis siempre encima los utensilios para pintar?» En efecto, era el conde, hace poco un joven soldado. Con su fortuna formó su propio regimiento. Ganó su primera batalla y el Emperador le hizo coronel. El juez le saludó y felicitó por el rango, pero el conde estaba concentrado en su dibujo. Pero de pronto el conde vió que Telimena iba cogida del brazo del notario y explotó: «En mi presencia, tomáis la mano de otro? ¿Así recuerdas tu promesa? ¡Oh, qué crédulo soy! ¿Para qué llevo este lazo? ¡Pobre del rival que así me humilla!  ¡No dejaré que se case contigo!». Telimena replica: «¿Me amáis? ¿No habéis cambiado? ¿Estáis dispuesto a casaros conmigo ahora? Si es así, dejaré al notario.» «¡Oh, mujer para mi incomprensible! Antes en vos había poesía, ahora me parecéis incluso prosaica. Será eso por lo que la tierra persigue al sol, aunque es amada también por la luna. Y a pesar de que estas estrellas se miran, por más que se acercan, ¡nunca consiguen tocarse!» Telimena le interrumpe: «¡No sigáis! No soy un planeta. Soy una mujer, conde. Dejad de contarme esas tonterías. Os aviso, si decís alguna palabra para romper mi boda, os juro que con estas uñas os sacaré los ojos.» El conde la tranquiliza: «¡No romperé vuestra felicidad!». La escena vuelve a Paris, a la misma habitación, vacía, donde la voz de Mickiewicz, llena de melancolía y recuerdo, prosigue: «¡Lituania!¡Patria mía! Eres como la vida. Te aprecia de quien te perdió. Hoy tu belleza veo y describo  porque suspiro por ti… […] Traslada ahora mi alma a esas colinas boscosas, a esos verdes prados cerca del rio azul, que se extienden hasta esos campos llenos de cereales, dorados con el trigo y plateados con el centeno.»

REPARTO:

Boguslaw Linda … Padre Robak
Daniel Olbrychski … Gervasio
Grazyna Szapolowska … Telimena
Andrzej Seweryn … Sedzia Soplica
Michal Zebrowski … Tadeusz
Marek Kondrat … Conde Horeszko
Krzysztof Kolberger … Adam Mickiewicz
Alicja Bachleda … Zosia Horeszkówna (como Alicja Bachleda-Curus)

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1En 1569, Polonia y Lituania se unieron para crear la Mancomunidad polaco-lituana que existió durante casi 230 años. La segunda partición de la Mancomunidad polaco-lituana de un total de tres que pusieron fin a la existencia de la Mancomunidad Polaco-Lituana. La segunda partición ocurrió como consecuencia de la Guerra en Defensa de la Constitución y la Confederación de Targowica de 1792 y se llevó a cabo contra el Imperio ruso y el Reino de Prusia. Fue ratificada por el Parlamento polaco (Dieta) en 1793, pero pocos años después se produjo la Kościuszkonota en 1794 que fue una rebelión contra el Imperio ruso y el Reino de Prusia liderada por Tadeusz Kościuszko, veterano de la Guerra de Independencia norteamericana. Fue un intento fallido de liberar la Mancomunidad polaco-lituana de la influencia rusa pero en 1795 ya había sido completamente borrada del mapa de Europa, dividida entre Rusia en el este y Prusia y Austria en el oeste. Polonia y Lituania no se restablecieron como países independientes hasta 1918 después de la Revolución Bolchevique. [1]

2Jan Henryk Dąbrowski (1755-1818) fue un general y estadista polaco, muy respetado después de su muerte por su actitud patriótica, y descrito como un héroe nacional que pasó toda su vida intentando restaurar el legado de Polonia. Dąbrowski sirvió inicialmente en el ejército sajón y se unió al ejército de la Mancomunidad polaco-lituana en 1792, poco antes de la Segunda Partición de Polonia. Fue ascendido al rango de general en el Levantamiento de Kościuszko de 1794. Después de la Tercera Partición final de Polonia, que puso fin a la existencia de Polonia como país independiente, se involucró activamente en la promoción de la causa de la independencia de Polonia en el extranjero. Fue el fundador de las legiones polacas en Italia (que cantaban la conocida como «Mazurca de Dąbrowski», himno nacional de Polonia) sirviendo bajo el mando de Napoleón desde 1795, y como general en el servicio italiano y francés contribuyó a la breve restauración del estado polaco durante el Levantamiento de la Gran Polonia de 1806. Participó en las guerras napoleónicas. participó en la guerra polaco-austríaca y en la invasión francesa de Rusia de 1812, hasta 1813. Después de la derrota de Napoleón, aceptó un puesto de senador en el Congreso de Polonia respaldado por Rusia y fue uno de los organizadores del Ejército del Congreso de Polonia. [5]

3Un topónimo ficticio, que en italiano podría traducirse por «Rocca Birbante», y al que Raffaele Caldarelli le dedica un extenso artículo para tratar de descubrir su posible origen en «Il mistero del birbante: una questioncella mickiewicziana». [2]

4En el flanco derecho de la invasión, el hermano de Napoleón, Jérôme Bonaparte, rey de Westfalia (62.000 soldados) cruzó el Niemen cerca de Grodno el 1 de julio y se dirigió hacia el 2º ejército del Oeste del príncipe Bagration. Pero Napoleón se disgustó con la conducción del cuerpo de ejército por parte de Jérôme y le traspasó el mando a Davout. El V Cuerpo (36.000 polacos) comandado por el general Józef Poniatowski se unió a Davout y se dirigió hacia Mogilev y Smolensk. A principios de noviembre, Zajączek asumió el mando; Dąbrowski se quedó en Minsk. [6]


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=c6_IKZJp85w&t=37s&ab_channel=FictionBeast

2 – https://dspace.unitus.it/bitstream/2067/52/1/cardarelli_mistero_birbante.pdf

3 – https://www.imdb.com/title/tt0170351/fullcredits/?ref_=tt_cl_sm

4 – https://es.wikipedia.org/wiki/Insurrecci%C3%B3n_de_Ko%C5%9Bciuszko

5 – https://en.wikipedia.org/wiki/Jan_Henryk_D%C4%85browski

6 – https://en.wikipedia.org/wiki/Order_of_battle_of_the_French_invasion_of_Russia

7 – https://filasiete.com/critica-pelicula/pan-tadeusz/

8 – https://www.youtube.com/watch?v=AMSwgERqxZ8&ab_channel=InstytutAdamaMickiewicza

Imágenes:

a – «Pan Tadeusz» (1999), 147 minutos, realizada por Andrzej Wajda. Producción: Heritage Films, Canal+ Premium, Vision Film y Les films du losange.

La batalla de Molins de Rey (21 de diciembre de 1808)

Tiempo de lectura: 35 minutos.

Ya a pocas jornadas de las fiestas navideñas, rememoramos la batalla de Molins de Rey (Molino del Rey en el mapa de la batalla), que se dirimió hace 214 años a unos 20 km. de Barcelona, cerca del rio Llobregat. La batalla tomó el nombre de la localidad de Molins de Rey, aunque el verdadero lugar de la batalla estuviera más próximo a la Sant Vicenç dels Horts (St. Visens en el mapa de la batalla) en el lado opuesto del rio. Los meses anteriores, dicha zona ya había sido escenario de varios enfrentamientos entre las tropas del conde de Caldagués que defendían la Línea del Llobregat y las tropas francesas que salían desde la Barcelona ocupada por el general Duhesme y que a la postre quedarían bloqueadas en la capital catalana por las tropas del general en jefe español, Vives, hasta la llegada del 7º cuerpo de ejército de Gouvion Saint-Cyr el día 17 de diciembre de 1808.

Las tropas españolas mandadas por Teodoro Reding [el comandante en jefe, Juan Miguel Vives, se hallaba en Villafranca (Vilafranca del Panadés) a unos 30 km del puesto de mando español], circunstancia significativa en el inicio de la batalla, no solo por los retrasos en el envío de órdenes, sino que el propio Vives se presentó en el campo de batalla a las 10 horas de la mañana, con la batalla prácticamente decidida. Los soldados no tenían capotes ni barracas y soplaba un fuerte viento desde las montañas, llegando a nevar la noche anterior. La posición española era «buena» defensivamente a priori, pero con algunos inconvenientes serios, entre ellos que las tropas estaban distribuidas (divididas) entre dos colinas cortadas por sendos torrentes que dificultaban la visión del enemigo y las transmisiones de órdenes. Asimismo, las tropas de élite (Guardias y granaderos) estaban formadas para proteger la retirada prevista en su momento, y no intervinieron prácticamente en la batalla.

Por su parte el futuro mariscal Saint-Cyr con sus tropas franco-italianas, hizo gala de su buen oficio que ya había mostrado en Cardedeu y también mostraría en Valls, dos meses después. Rápidas (y ordenadas) transiciones de las tropas, evoluciones hacia el enemigo a menudo en columna también con batallones adelantados y un adecuado apoyo de la caballería, y eso sin un apoyo significativo de la artillería propia. Una vez desbordado el enemigo y puesto en fuga, la persecución de los fugitivos llegaría a las puertas de Tarragona y sellaría el destino del comandante en jefe español.

Hemos traducido el relato de la batalla del propio Saint-Cyr, que es una buena fuente que hemos tratado de profundizar/aclarar con algunas notas puntuales al final del texto, también contrastado con la versión de la batalla de Francisco X. Cabanes, por entonces alférez de las Reales Guardias Valonas y oficial de Estado Mayor. Asimismo os incluimos algunas fotografías de algunos lugares significativos en la batalla y un pequeño video de las evoluciones aproximadas en la batalla.

Quelques jours avant les fêtes de Noël, nous rappelons la bataille de Molins de Rey (Molino del Rey sur la carte de la bataille), qui s’est installée il y a 214 ans à environ 20 km. de Barcelone, près de la rivière Llobregat. La bataille tire son nom de la ville de Molins de Rey, bien que le lieu réel de la bataille soit plus proche de Sant Vicenç dels Horts (St. Visens sur la carte de la bataille) de l’autre côté de la rivière. Au cours des mois précédents, cette zone avait déjà été le théâtre de plusieurs affrontements entre les troupes du comte de Caldagués qui défendaient la ligne Llobregat et les troupes françaises qui avaient quitté Barcelone occupée par le général Duhesme et qui seraient finalement bloquées dans la capitale catalane par les troupes du général en chef espagnol Vives jusqu’à l’arrivée du 7e corps d’armée de Gouvion Saint-Cyr le 17 décembre 1808.

Les troupes espagnoles commandées par Teodoro Reding [le commandant en chef, Juan Miguel Vives, se trouvait à Villafranca (Vilafranca del Panadés) à environ 30 km du poste de commandement espagnol], une circonstance significative au début de la bataille, non seulement parce que des retards dans l’envoi des ordres, mais Vives lui-même est apparu sur le champ de bataille à 10 heures du matin, la bataille étant pratiquement décidée. Les soldats n’avaient ni manteaux ni casernes et un vent fort soufflait des montagnes, et il avait neigé la nuit précédente. La position espagnole était «bonne» défensivement a priori, mais avec de sérieux inconvénients, notamment le fait que les troupes étaient réparties (divisées) entre deux collines coupées par deux torrents distincts qui rendaient difficile voir l’ennemi et de transmettre des ordres. De même, les troupes d’élite (gardes et grenadiers) ont été formées pour protéger le retrait prévu à l’époque, et elles n’interviennent pratiquement pas dans la bataille.

De son côté, le futur maréchal de Saint-Cyr avec ses troupes franco-italiennes affiche ses bons offices, qu’il a déjà manifestés à Cardedeu et qu’il manifestera également à Valls deux mois plus tard. Transitions rapides (et ordonnées) des troupes, évolutions vers l’ennemi souvent en colonne également avec des bataillons avancés et un soutien adéquat de la cavalerie, et ceci sans un soutien significatif de leur propre artillerie. Une fois l’ennemi débordé et mis en fuite, la poursuite des fugitifs atteindra les portes de Tarragone et scellera le sort du commandant en chef espagnol.

Nous avons traduit le propre récit de la bataille de Saint-Cyr, qui est une bonne source que nous avons essayé d’approfondir/clarifier avec quelques notes spécifiques à la fin du texte, également en contraste avec la version de la bataille de Francisco X. Cabanes, à cette époque enseigne des Gardes Royales Wallonnes et officier d’État-Major. Nous incluons également quelques photographies de certains endroits importants et une petite vidéo de l’évolution approximative de la bataille.

«A la guerre, on ne doit jamais baser ses calculs sur les fautes que l’ennemi fera ; mais, au contraire, les établir en lui supposant de la raison et du bon sens. Alors on ne peut plus se tromper qu’à son propre avantage : autrement, il est difficile d’éviter les désastres où sont tombés ceux qui ont compté, pour réussir, sur les fautes de leurs adversaires.»

Mariscal Gouvion Saint-Cyr («Journal des Opérations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809»)
Litografía de M.C. Langlois sobre la batalla (1826-30) / Lithographie de M.C. Langlois sur la bataille (1826-30)

LOS ANTECEDENTES / ANTÉCÉDENTS

Los españoles habían aprovechado esto para reunir a sus fugitivos y concentrar su ejército: esto era lo que se deseaba para combatirlos de nuevo, sin buscarlos demasiado lejos. Les hubiera gustado que se les diera más tiempo para facilitar la ejecución de las órdenes dadas a Lazan y Milans1 de incorporarse al ejército en el Llobregat; pero una mayor demora hubiera sido contraria a los intereses del ejército francés, y se acercó enseguida a combatir al ejército español, antes de la llegada de estas divisiones.

El enemigo se mostró tranquilo y confiado en la excelente posición que ocupaba; nadie temía que pensara en abandonarla durante la noche; porque ¿Dónde podría encontrar uno mejor? La de Ordal, que también había atrincherado, era buena, varios generales españoles la preferían, se dice, pero el general francés la consideraba muy inferior a la de Llobregat; en vez de cubrir, como éste, los caminos de Tarragona y Zaragoza, sólo defiende el de Tarragona; es más apretado; los movimientos allí no son tan libres; no ves muy bien las disposiciones que puede hacer el enemigo para atacarlo, mientras que en el Llobregat sólo puede ocultarte las que no quieres ver. Finalmente, la de Ordal tiene los inmensos inconvenientes de ser menos apta para el desarrollo de todas las armas, de carecer de agua, y de poder ser fácilmente flanqueada por San Sadurní y Martorell.

No sabíamos que a la hora de nuestra llegada los generales españoles estaban reunidos en consejo de guerra2, y que discutían la cuestión de saber si debían dejar la posición ocupada y retirarse a la de Ordal.

Nos parece que la opinión que casi prevaleció en el consejo de guerra de los generales españoles, es la que prevalece en casi todos los que se reúnen en semejantes circunstancias; uno siempre encuentra defectos y serias desventajas en la posición actual, mientras que otra más lejana parece tener, hasta el momento en que uno llega allí, sólo ventajas que desaparecen a su vez, en favor de una tercera más lejana aún.

Hemos visto repetirse tantas veces lo que acabamos de decir, que no podemos evitar sentir lástima por el general que ha tenido la desgracia de recurrir a un consejo de guerra, asistencia que, en vez de serle útil, casi siempre no hace más que aumentar su turbación e indecisión. Además, era demasiado tarde después de nuestra llegada al Llobregat para llevar a cabo un movimiento de retirada sin peligro: el general español sólo tuvo el tiempo estrictamente necesario para preparar una lucha que podía tener lugar de inmediato, y que se pospuso hasta la mañana siguiente sólo porque el general francés necesitó todo el día para completar la operación que proponía.

Al reconocer las disposiciones del enemigo, nos dimos cuenta de que esperaba vernos llegar por el hermoso puente del Molino del Rey; maniobramos para dejarlo con esta opinión, e incluso para confirmarlo en ella. Independientemente de la barricada y el parapeto ejecutados en la cola del puente, de las dos torres de mampostería que las defendían, así como de los dos grandes reductos colocados detrás y provistos de considerable artillería que hacían imposible la salida desde este puente, todavía había juntado la mayor parte de su artillería de campaña allí.

Chabran se colocó en Molino del Rey, para seguir llamando la atención del enemigo sobre este punto; tuvo que ocultar a sus tropas, todo lo que pudo, para que estuvieran menos expuestas al fuego de la artillería española que, siendo de gran calibre, les hubiera causado grandes sufrimientos; recibió, para el día siguiente, la orden de realizar los movimientos oportunos para hacer creer al enemigo que querían avanzar por el puente, sin dejarse ver demasiado, y colocar un cañón de cuatro en la salida de la villa de Molino, para convencer mejor al enemigo de que era el comienzo de una batería que se quería establecer allí, para proteger la salida, y hacerle dirigir gran parte de sus bocas a este punto de fuego; se recomendó al general Chabran que luego retirara esta pieza detrás de las casas, cuando estuviera demasiado desgastada por el fuego de los reductos, o para animar al enemigo con la persuasión de haberla desmontado; para comenzar de nuevo a mostrarla cuando ya no dispararan, y repetir esta maniobra hasta el momento en que viera la derecha y el centro del ejército español flanqueados y acorralados cerca del puente: entonces se le ordenó que avanzara con el vigor más grande, para tener una gran participación en el éxito que se esperaba para el día siguiente.

Cayó mucha nieve durante la noche; nuestros jóvenes reclutas, y especialmente los italianos, que formaban la mayor parte del ejército, y la mayoría de los cuales no tenían capotes, encontraban el vivaque muy duro, la madera escasa y las noches, las más largas del año.

Les Espagnols en avaient profité pour réunir leurs fuyards et concentrer leur armée : c’est ce qu’on avait désiré pour les combattre de nouveau, sans les aller chercher trop loin. Ils auraient bien voulu qu’on leur laissât plus de temps pour faciliter l’exécution des ordres donnés à Lazan et à Milans1 de rejoindre l’armée sur le Llobregat ; mais un plus long délai eût été contraire aux intérêts de l’armée française, et elle s’approcha de suite pour combattre l’armée espagnole, avant l’arrivée de ces divisions.

L’ennemi paraissait rassuré et confiant dans la belle position qu’il occupait ; on ne craignit pas qu’il songeât à l’abandonner durant la nuit ; car où pouvait-il en trouver une meilleure? Celle d’Ordal qu’il avait aussi retranchée était bonne, plusieurs officiers-généraux espagnols la préféraient, dit-on, mais le général français la jugeait bien inférieure à celle du Llobregat ; au lieu de couvrir, comme cette dernière, les routes de Tarragone et de Saragosse, elle ne défend que celle de Tarragone ; elle est plus resserrée; les mouvements n’y sont pas aussi libres; on n’aperçoit pas aussi bien les dispositions que l’ennemi peut faire pour l’attaquer, tandis que sur le Llobregat il ne peut vous cacher que celles que vous ne voulez pas voir. Enfin celle d’Ordal a les inconvénients immenses d’être moins propre au développement de toutes les armes, de manquer d’eau, et de pouvoir être facilement tournée par San Sadurni et Martorell.

Nous ignorions qu’au moment de notre arrivée, les généraux espagnols fussent assemblés en conseil de guerre2, et qu’ils discutassent la question de savoir si l’on quitterait la position occupée pour se retirer sur celle d’Ordal.

Il nous semble que lavis qui faillit prévaloir dans le conseil de guerre des généraux espagnols est celui qui prévaut dans presque tous ceux qu’on assemble en pareille circonstance ; on y trouve toujours des défauts et des inconvénients graves à la position présente, tandis qu’une autre plus éloignée ne paraît avoir jusqu’au moment où on y arrive que des avantages qui disparaissent à leur tour, en faveur d’une troisième plus en arrière encore.

Nous avons tant vu se répéter ce que nous venons de dire, que nous ne pouvons-nous empêcher de plaindre le général assez malheureux pour recourir à un conseil de guerre, assistance qui, au lieu de lui être utile, ne fait presque toujours qu’augmenter ses embarras et son indécision. Au reste, il était trop tard après notre arrivée sur le Llobregat, pour exécuter sans danger un mouvement de retraite : le général espagnol n’avait plus que le temps strictement nécessaire afin de se préparer à un combat qui pouvait avoir lieu de suite, et qui ne fut remis au lendemain matin que parce que le général français avait besoin de la journée entière pour compléter l’opération qu’il se proposait.

En faisant la reconnaissance des dispositions de l’ennemi, on s’aperçut qu’il s’attendait à nous voir arriver par le beau pont de Molino del Rey ; on manœuvra pour le laisser dans cette opinion, et même pour l’y confirmer. Indépendamment de la coupure et de l’épaulement exécutés à la queue du pont, des deux tours, en maçonnerie qui les défendaient, ainsi que les deux grandes redoutes placées en arrière et garnies d’une artillerie considérable qui rendait le débouché de ce pont impossible, il y avait encore aggloméré la majeure partie de son artillerie de campagne.

Chabran fut placé à Molino del Rey, pour continuer d’attirer l’attention de l’ennemi sur ce point ; il devait masquer ses troupes, autant qu’il le pourrait, pour qu’elles fussent moins exposées au feu de l’artillerie espagnole qui, étant de gros calibre, les aurait fait beaucoup souffrir; il reçut, pour la journée du lendemain, l’ordre d’exécuter les mouvements propres à laisser croire à l’ennemi qu’on voulait déboucher par le pont, sans trop se découvrir, et de placer une pièce de quatre à la tête du village de Molino , de manière à mieux convaincre l’ennemi que c’était le commencement d’une batterie que l’on voulait y établir, pour protéger le débouché, et à lui faire diriger sur ce point une grande partie de ses bouches à feu; on recommandait au général Chabran de retirer ensuite cette pièce derrière les maisons, quand elle serait trop fatiguée par le feu des redoutes, ou pour encourager l’ennemi par la persuasion de l’avoir démontée ; de recommencer à la montrer quand il ne tirerait plus, et de répéter cette manœuvre jusqu’au moment où il verrait la droite et le centre de l’armée espagnole tournés et acculés près du pont: il lui était enjoint de déboucher alors avec la plus grande vigueur, afin d’avoir une grande part au succès que l’on espérait de la journée du lendemain.

Il tomba, dans la nuit, beaucoup de neige ; nos jeunes conscrits, et surtout les Italiens, qui formaient la majeure partie de l’armée, et dont la plupart n’avaient point de capotes, trouvèrent le bivouac fort dur, le bois étant rare et les nuits les plus longues de l’année.

[nº 1] Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat. En esta población se ubicó el cuartel general de Saint-Cyr el día 20 de diciembre. / Mairie de Sant Feliu de Llobregat. Le quartier général de Saint-Cyr était installé dans cette commune le 20 décembre.
[nº 1] La Iglesia Catedral de San Lorenzo en la misma plaza del ayuntamiento. Datada en el s. XIX, fue destruida en 1936 y reconstruida en 1955. / L’église cathédrale de San Lorenzo sur la même place que la mairie. Daté dans le s. XIX, il fut détruit en 1936 et reconstruit en 1955.
[nº 2] El rio Llobregat, en un punto muy cercano al vado de paso de las tropas franco italianas. Es de suponer que el paisaje no habrá variado mucho a excepción de los viaductos superiores de las autovías. / La rivière Llobregat, en un point très proche du passage à gué des troupes franco-italiennes. Vraisemblablement, le paysage n’aura pas beaucoup changé à l’exception des viaducs supérieurs des autoroutes.
Vista al sudeste desde el camino a la Ermita de San Antonio / Vue vers le sud-est depuis la route de l’Ermitage de Saint Antoine.
[nº 3] Ermita de San Antonio (1664), reconstruida en 1958. (St. Antoine en el mapa de la batalla) / Ermitage de Saint Antoine (1664), reconstruit en 1958. (St. Antoine sur la carte de la bataille).
[nº 3] Vista hacia el noroeste, desde la Ermita de San Antonio. Las tropas españolas estaban ubicadas en las alturas cercanas a Sant Vicenç del Horts (S. Visens en el mapa) y frente al puente de Carlos III. / Vue vers le nord-ouest, depuis l’Ermitage de Saint Antoine. Les troupes espagnoles étaient situées sur les hauteurs près de Sant Vicenç del Horts (S. Visens sur la carte) et devant le pont du Charles III ou des Quinze arcades.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS / LES COMMANDANTS ET LEURS TROUPES

Teodoro Reding (3.7.1755 Schwyz – 23.4.1809 Tarragona)

Teniente general del Ejército español y capitán general de Cataluña. / Lieutenant général de l’armée espagnole et capitaine général de Catalogne.

Durante su dilatado servicio participó en todos los conflictos bélicos que España vivió en su época como la Guerra contra la Convención y la Guerra de la Independencia. Alcanzó el empleo de capitán propietario de su compañía el 29 de octubre de 1772 (a los diecisiete años). Llegaría a teniente coronel, pero cuando murió el padre en 1794, se fue a Schwyz para hacerse cargo de la dirección de la familia. En 1798 acaudilló la sublevación de algunos cantones contra Napoleón. En 1801 fue nombrado primer Landamman (presidente de la Dieta) de Suiza. Vuelto a España, en 1808 con sus tropas que formaban parte del ejercito del general Castaños, venció al general francés Dupont en la batalla de Bailén. Se le concedió el ascenso a teniente general. Posteriormente se desplazó con su división para formar parte del ejército de la derecha o de Cataluña. Tras la renuncia del general Vives fue nombrado capitán general de Cataluña. Intentó reconstruir el ejército tras los reveses sufridos en Cardedeu y Molins de Rey, pero el 25 de febrero de 1809 fue vencido y herido en la batalla de Valls. Restablecido en marzo, cayó enfermo por una infección y murió el 23 de abril en Tarragona.

Au cours de son long service, il a participé à toutes les guerres que l’Espagne a connues à son époque, comme la guerre contre la Convention et la guerre d’Espagne. Il accède au poste de capitaine-propriétaire de sa compagnie le 29 octobre 1772 (à dix-sept ans). Il deviendra lieutenant-colonel, mais à la mort de son père en 1794, il se rend à Schwyz pour prendre la direction de la famille. En 1798, il dirigea le soulèvement de certains cantons contre Napoléon. En 1801, il est nommé premier Landamman (président de la Diète) de Suisse. De retour en Espagne, en 1808 avec ses troupes qui faisaient partie de l’armée du général Castaños, il vainquit le général français Dupont à la bataille de Bailén. Il est promu lieutenant-général. Plus tard, il s’est déplacé avec sa division pour faire partie de l’armée de droite ou de Catalogne. Après la démission du général Vives, il est nommé capitaine général de Catalogne. Il tente de reconstruire l’armée après les revers subis à Cardedeu et Molins de Rey, mais le 25 février 1809, il est vaincu et blessé à la bataille de Valls. Rétabli en mars, il tomba malade d’une infection et mourut le 23 avril à Tarragone.

Laurent de Gouvion Saint-Cyr (13.4.1764 Toul – 17.3.1830 Hyères)

General y posteriormente mariscal del Imperio, conde y marqués. / Général puis maréchal d’Empire, comte et marquis.

Su declarado enemigo, MacDonald, resumió su persona en respuesta a la pregunta de Luis XVIII acerca de si era un perezoso: ”No estoy al tanto de ello”, dijo el Duque de Tarento, y siguió: «Él es un hombre de gran capacidad militar, firme, honesto, pero celoso del mérito de otros. En el ejército se le considera como un ”mal compañero de viaje”. De la manera más fría posible permitió a sus compañeros ser golpeados, sin tratar de ayudarlos, y luego los criticó después. Pero esta opinión, no es poco común entre los soldados, es quizás exagerada, y es admitido que posee una gran calma y grandes capacidades».

Son ennemi déclaré, MacDonald, résumait sa personne en réponse à la question de Louis XVIII de savoir s’il était paresseux : « Je n’en ai pas conscience », dit le duc de Tarente, poursuivant : « C’est un homme d’une grande capacité militaire, ferme, honnête, mais jaloux du mérite des autres. Dans l’armée, il est considéré comme un «mauvais compagnon de route». De la manière la plus froide possible, il a laissé battre ses compagnons, sans chercher à les aider, puis les a critiqués plus tard. Mais cette opinion, assez courante chez les militaires, est peut-être exagérée, et l’on admet qu’il possède un grand calme et de grandes capacités.»

En su momento ya tratamos la biografía de Gouvion Saint-Cyr en / A l’époque on traitait déjà de la biographie de Gouvion Saint-Cyr dans:

– Laurent de Gouvion Saint-Cyr, mariscal del imperio, conde y marques (I)

EJÉRCITO ESPAÑOL DE CATALUÑA (14.000 aprox.) [1] (s/Sañudo)

  • División Reding [Regimiento 1º de Granada (2 b), Regimiento de Baza (2 b), Regimiento de Almería (2 b)]
  • División Conde de Caldagués [Regimiento de Soria, Regimiento 2º de Saboya, Voluntarios de Palma]
  • División Gregorio Laguna (ó Cuadrado) [Regimiento Provincial Granaderos de Castilla La Vieja y Regimiento Provincial Granaderos de Castilla La Nueva]
  • División Gómez de Laserna [Regimiento de Granada, Voluntarios de Tarragona]
  • Brigada Caballería (De Witte) [Húsares de Granada, Caballería de línea de Santiago]
  • Reserva* [Granaderos, Guardias Españolas y Valonas]
  • Artillería [25 cañones medios y ligeros en 4-5 baterías y 8 cañones pesados]

* Estaban destinados a cubrir la prevista retirada del ejército, formados en línea en el Camino Real. / Ils étaient destinés à couvrir le retrait prévu de l’armée, formées en ligne sur le Camino Real.

7º CUERPO DE EJÉRCITO IMPERIAL (21.500 aprox.) [1] (s/Oman)

  • División Souham [Regimientos Ligeros 1º y 2º, Regimientos de Línea 7º, 42º y 67º y Regimiento 24º de dragones]
  • División Pino [Regimientos Ligeros italianos 1º y 2º, Regimientos de Línea italianos 4º, 5º y 6º y 7º y Regimiento 7º de dragones italianos]
  • División Chabot [Regimiento de Línea 2º napolitano y Cazadores de los Pirineos Orientales y Regimiento de Reales Cazadores italianos]
  • Division Chabran [Regimiento 2º suizo y Regimientos de Línea 2º, 7º, 10º, 37º, 56º y 93º y Regimiento provisional 14º de coraceros ]
  • Artillería: [probablemente sobre 2 baterías que interviniesen, aparte el parque de artillería salido de Barcelona que no intervino, situado en la orilla derecha del Llobregat]

Nota: «Tomó en seguida el mando de la derecha el brigadier Gómez de Laserna, el mariscal de campo Cuadrado el de la izquierda, el coronel Silva y el teniente coronel José Bodet el de la columna que compuesta de 2.000 hombres todos granaderos, guardias españolas y valonas, se había mandado formar en masa en el camino real, al objeto de cubrir la retirada á todos los cuerpos de la derecha y de la izquierda, pasó á mandar la caballería el mariscal de campo de De Witte, la retaguardia el coronel Desvalls, y el conde de Caldagués permaneció con todo el Estado Mayor en uno de los reductos del camino al lado del general Reding.» [2]

Remarque: « Immédiatement le brigadier Gómez de Laserna prit le commandement de la droite, le mariscal de campo Cuadrado celui de gauche, le colonel Silva et le lieutenat-colonel José Bodet celui de la colonne qui, composée de 2.000 hommes, tous grenadiers, gardes espagnols et wallons, avait commandé de former en masse sur le Chemin Royale, afin de couvrir la retraite de tous les corps à droite et à gauche, le mariscal de campo De Witte vint commander la cavalerie, le colonel Desvalls l’arrière-garde, et le comte de Caldagués il resta avec tout l’Ètat-major dans un des redoutes sur la route à côté du général Reding. [2]

Mapa con las disposiciones iniciales de los dos ejércitos, basado en el original del Atlas de las Operaciones en Cataluña del mariscal Gouvion Saint-Cyr en 1808 y 1809. También señalamos la posición de las fotografías del reportaje que acompaña al artículo. / Carte avec les dispositions initiales des deux armées, d’après l’original de l’Atlas des opérations en Catalogne du maréchal Gouvion Saint-Cyr en 1808 et 1809. Nous indiquons également la position des photographies dans le rapport qui accompagne l’article.
[nº 4] Vista hacia el sur desde la Riera de Torrellas, en la montaña donde se ubicaba el extremo del ala española y objeto del ataque de las tropas de la brigada italiana del general Jacques Fontane (llamado Fontana). / Vue au sud depuis la Riera de Torrellas, sur la montagne où se trouvait l’extrémité de l’aile espagnole et l’objet d’attaque par les troupes de la brigade italienne du général Jacques Fontane (appelé Fontana).
[nº 5] Plaza de la Vila en Sant Vicenç dels Horts, frente al Ayuntamiento. / Carré de la Vila à Sant Vicenç dels Horts, devant la mairie.
[nº 6] Vista hacia el norte, a los pies del cerro Castellar donde se situaba la 1ª línea española y algunas piezas de artillería. / Vue vers le nord, au pied de la colline de Castellar où se trouvaient la 1ère ligne espagnole et quelques pièces d’artillerie.
[nº 6] Camino de la fuente de San José (hoy desaparecida), con las posiciones españolas (foto anterior) a la izquierda. / Chemin vers la fontaine du Saint Joseph (aujourd’hui disparue), avec les positions espagnoles (photo précédente) sur la gauche.
[nº 6] Torrentera que discurre al pie de la posición, en la derecha de la foto anterior. / Torrent qui coule au pied de la position, à droite de la photo précédente.

EL INICIO Y DESARROLLO DE LA BATALLA / LE DÉBUT ET LE DÉVELOPPEMENT DE LA BATAILLE

Al día siguiente, 21 de diciembre, de madrugada, es decir, a las siete de la mañana, la división de Pino cruzó el Llobregat por el vado, frente a San Feliu, y perpendicular a la derecha del enemigo, mientras el general Souham cruzaba este río por otro vado cerca de San Juan Despí. Tan pronto como el general español notó este movimiento, se dio cuenta del error que había cometido al reunir todos sus recursos frente al puente de Molino del Rey, mientras que había varios vados en el río más abajo, uno de los cuales estaba especialmente mal guardado. Tenía la mayor ansiedad por su derecha, que vio en el aire y a punto de ser flanqueada. Fontane, con la primera brigada de la división Pino, se instaló en las alturas de Llors3 y Santa Coloma, que el enemigo defendía débilmente; y se apresuró a ceder para rectificar su posición, y ponerla en relación con nuestro movimiento ofensivo, que no había previsto: nada hubiera gustado más a Fontane que aprovechar este momento para seguir el ataque por la derecha del ejército español; pero su brigada, al tener que cubrir y proteger el paso del resto de la tropa, se vio obligada a tomar posición en la meseta de Llors. La segunda brigada de Pino, comandada por Mazuchelli, siguió el movimiento de la primera, y se colocó al pie de los altos de Llors y Santa Coloma, enmascarada, en columna, y lista para avanzar.

El general Chabot, con sus tres batallones, cruzó entonces el mismo vado y se colocó a la izquierda del general Pino. Un batallón de vélites4 italianos, que habían sido traídos de Barcelona, para ser utilizados en caso de necesidad, permanecieron en la margen derecha, cerca del vado de San Feliu, para custodiar la artillería y la impedimenta: Souham, que había subido la margen derecha del Llobregat desde San-Juan Despí, vino a apoyar a su izquierda contra la división de Pino, formando la suya en dos columnas de ataque. Antes de su llegada, Chabot, teniendo más distancia por recorrer, ya había sido dirigido de tal manera que volviera a la derecha del enemigo en la nueva posición que acababa de tomar. El enemigo, viendo este movimiento, se creyó obligado a extender su línea de batalla, y al extenderla la debilitó y facilitó nuestro ataque.

La segunda brigada de Pino, Mazuchelli, siguió el movimiento de Chabot, presionando hacia la izquierda, y formó la segunda columna de ataque. La de Fontane estaba, como hemos dicho más arriba, destinada a permanecer en reserva. Las dos brigadas de Souham siguieron el movimiento de la de Mazuchelli y subieron juntas, en cuanto recibieron la orden, en la montaña sobre la que se encontraba la derecha del ejército español.

La gran seguridad que el enemigo había mostrado el día anterior, a nuestra llegada; la tranquilidad que aún conservaba al ver un movimiento tan decidido y ofensivo; la precisión y el orden con que acababa de rectificar su posición, todo hacía creer que estaba bien resuelto, y que estaba decidido a vengarse de la batalla de Cardedeu5.

A medida que se acercaban nuestras columnas, los españoles les disparaban por filas, pelotones y batallones, que anunciaban más instrucción de la que se les suponía, pero que eran del todo inútiles, porque todavía estábamos fuera de su alcance. Un poco más tarde ejecutaron, con pocas tropas y gran precisión, un finísimo cruce de línea, adelantado, pero igualmente inútil. Luego partieron para cargarnos con bayonetas; admirando su semblante, redoblamos el paso para acortar su camino; pero, en el momento de juntarnos con ellos, y cruzar la bayoneta, dieron media vuelta, huyeron y revivieron la derrota de Cardedeu, después de haber disparado unas andanadas de fusilería de sus reservas, aunque nosotros luchábamos sólo con la primera línea este fuego ejecutado tan a destiempo, hirió a mucha de su gente, y aumentó el desorden. La derecha del enemigo, vuelta por Chabot con sus napolitanos, fue, como habíamos propuesto, echada hacia atrás, por detrás de su centro, y ésta, atacada por la brigada de Mazuchelli y la división francesa de Souham, fue echada hacia atrás a su izquierda: de modo que todo juntos, atropelladamente y en la mayor confusión, fueron conducidos de vuelta al puente del Molino del Rey, quedando cortadas sus comunicaciones de retirada: la de Villafranca por Chabot, la de Martorell por Chabran, mediante un destacamento que había hecho pasar por un vado que estaba encima del puente.

Si Chabran hubiera avanzado en este momento, dos tercios del ejército enemigo habrían quedado en nuestras manos o habrían sido destruidos. Desde la parte del puente en su poder vio este desorden sin moverse, y no emergió hasta el momento de la llegada de las tropas de Souham al puente; demasiado tarde para que este éxito fuera completo, como lo habríamos obtenido si hubiera cedido antes a las solicitudes del general Rey.

Sólo las tropas españolas en el mundo son capaces de salir de allí. ¿Pero cómo lo han hecho? Arrojando vergonzosamente sus armas, y abandonando todo en su equipación que pudiera impedir su carrera o entorpecer su paso por bosques, rocas, etc., etc. Sin embargo, no habrían logrado desaparecer así en medio de las dificultades de su situación, si Chabran hubiera avanzado con tiempo suficiente en el puente del Molino del Rey.

Chabran persiguió entonces a los enemigos en dirección a Igualada, hasta Martorell, donde tomó posición; Chabot hasta San Sadurní, y el resto de la tropa, por la carretera general de Tarragona, hasta Villafranca, donde se estableció el cuartel al día siguiente; Souham estableció el suyo en el Vendrell, sus tropas en la margen izquierda del Gaya, después de haber perseguido a los fugitivos hasta las puertas de Tarragona: el día 22, Pino tomó posición en Villafranca, Villanova y Sitges.

Durante tal asunto y una persecución de quince horas, sólo se pudo lograr de mil a mil doscientos prisioneros, entre los que se encontraban el general Caldagués, al mando del ala derecha del ejército6, su jefe de Estado Mayor, los coroneles Silva, Desvalls y O’Donovan, seis tenientes coroneles y otros oficiales en proporción.

Le lendemain, 21 décembre, à la pointe du jour, c’est-à-dire, à sept heures du matin, la division Pino traversa le Llobregat au gué, en face de San Feliu, et perpendiculairement à la droite de l’ennemi, dans le temps que le général Souham traversait cette rivière à un autre gué près San Juan Despí. Aussitôt que le général espagnol aperçut ce mouvement, il sentit la faute qu’il avait faite d’agglomérer tous ses moyens devant le pont de Molino del Rey, tandis qu’il y avait sur la rivière plusieurs gués au-dessous, dont un surtout trop faiblement gardé. Il eut les plus grandes inquiétudes pour sa droite, qu’il voyait en l’air et près d’être tournée. Fontane, avec la première brigade de la division Pino, s’établit sur les hauteurs de Llors3 et de Santa Coloma, que l’ennemi défendit faiblement; et se hâta de céder pour rectifier sa position, et la mettre en rapport avec notre mouvement offensif, qu’il n’avait point prévu : Fontane n’eût pas demandé mieux que de profiter de ce moment pour suivre l’attaque de la droite de l’armée espagnole; mais sa brigade, devant couvrir et protéger le passage du reste des troupes, fut obligée de prendre position sur le plateau de Llors. La deuxième brigade de Pino, commandée par Mazuchelli, suivit le mouvement de la première, et vint se placer au pied des hauteurs de Llors et Santa Coloma, masquée, en colonne, et prête à déboucher.

Le général Chabot, avec ses trois bataillons, passa ensuite le même gué, et vint se placer à la gauche du général Pino. Un bataillon de vélites4 italiens, que l’on ‘avait fait venir de Barcelone, pour s’en servir si cela devenait nécessaire, resta sur la rive droite, près du gué de San-Feliu, pour garder l’artillerie et les équipages : Souham qui, de San Juan Despí avait remonté la rive droite du Llobregat, vint appuyer sa gauche à la division Pino, la sienne étant formée en deux colonnes d’attaque. Avant son arrivée, Chabot, ayant plus de chemin à faire, avait déjà été dirigé de manière à tourner la droite de l’ennemi dans la nouvelle position qu’elle venait de prendre. L’ennemi, voyant ce mouvement, se crut obligé d’étendre sa ligne de bataille, et en l’étendant, il l’affaiblit et facilita notre attaque.

La deuxième brigade de Pino, Mazuchelli, suivit, en appuyant à gauche, le mouvement de Chabot, et forma la seconde colonne d’attaque. Celle de Fontane était, comme on l’a dit plus haut, destinée à rester en réserve. Les deux brigades de Souham suivirent le mouvement de celle de Mazuchelli et elles gravirent ensemble, aussitôt qu’elles en reçurent l’ordre, la montagne sur laquelle était placée la droite de l’armée espagnole.

La grande sécurité que l’ennemi avait montrée la veille, à notre approche ; la tranquillité qu’il conservait encore en voyant un mouvement aussi décidé et aussi offensif ; la précision et l’ordre avec lesquels il venait de rectifier sa position, tout portait à croire qu’il était bien résolu, et qu’il voulait fermement prendre sa revanche de la bataille de Cardedeu5.

A l’approche de nos colonnes, les Espagnols firent sur elles divers feux de file, de peloton et de bataillon qui annonçaient plus d’instruction qu’on ne leur en supposait, mais qui étaient assez inutiles, car nous étions encore hors de la bonne portée de la mousqueterie. Un peu après ils exécutèrent, avec quelques troupes et beaucoup de précision, un très-beau passage de ligne, en avant, mais tout aussi inutile. Ensuite ils s’ébranlèrent pour nous charger à la baïonnette ; admirant leur contenance , nous doublâmes le pas pour leur abréger le chemin; mais, au moment de les joindre, et de croiser la baïonnette, ils se retournèrent, s’enfuirent , et recommencèrent la déroute de Cardedeu, après avoir fait quelques décharges de mousqueterie de leurs réserves, quoique nous fussions aux prises avec la première ligne seulement; ce feu exécuté si mal à, propos, blessa beaucoup des leurs, et augmenta le désordre. La droite de l’ennemi, tournée par Chabot avec ses Napolitains fut, comme on se l’était proposé, rejetée derrière son centre, et celui-ci attaqué par la brigade Mazuchelli et la division française de Souham, fut rejeté sur sa gauche : de sorte que tous ensemble, pèle mêle et dans la plus grande confusion, furent acculés au pont de Molino del Rey, les communications de retraite leur étant coupées : celle de Villafranca par Chabot, celle de Martorell par Chabran, au moyen d’un détachement qu’il avait fait passer à un gué qui se trouvait au-dessus du pont.

Si Chabran eût débouché dans ce moment, les deux tiers de l’armée ennemie seraient restés dans nos mains, ou détruits. De la partie du pont en son pouvoir il vit ce désordre sans s’ébranler, et ne déboucha qu’au moment de l’arrivée des troupes de Souham au pont ; trop tard pour rendre ce succès complet comme nous devions l’obtenir s’il eût cédé plus tôt aux sollicitations du général Rey.

Il n’y avait dans le monde que les troupes espagnoles capables de se tirer de là. Mais, comment le firent-elles? En jetant honteusement leurs armes, et abandonnant de leur équipement tout ce qui pouvait les empêcher de courir ou gêner leur passage à travers les bois, les rochers, etc., etc. Toutefois elles n’auraient pas réussi à disparaître ainsi au milieu des difficultés de leur situation, si Chabran avait débouché assez à temps du pont de Molino del Rey.

Chabran poursuivit ensuite les ennemis dans la direction d’Igualada, jusqu’à Martorell, où il prit position ; Chabot jusqu’à San Sadurni, et le reste des troupes, sur la grande route de Tarragone, jusqu’à Villa Franca, où s’établit, le lendemain, le quartier-général ; Souham établit le sien à Vendrell, ses troupes sur la rive gauche de la Gaya, après avoir chassé les fuyards devant lui jusqu’aux portes de Tarragone : le 22, Pino prit position à Villafranca, Villanova et Sitges.

Pendant une telle affaire et une poursuite de quinze heures, on ne put atteindre que mille à douze cents prisonniers, parmi lesquels se trouvaient le général Caldagués, commandant l‘aile droite de l’armée6, son chef d’état-major, les colonels Silva, Desvalls et O’ Donovan, six Lieutenants-colonels et d’autres officiers en proportion.

Secuenciación de la batalla a partir del mapa original del Atlas de las Operaciones en Cataluña del mariscal Gouvion Saint-Cyr en 1808 y 1809 / Séquencement de la bataille à partir de la carte originale de l’Atlas des opérations en Catalogne par le maréchal Gouvion Saint-Cyr en 1808 et 1809.
Cuadro sobre la batalla realizado en 1809 por el pintor francés Joseph-Bernard Flaugier, que fue un encargo de las autoridades militares francesas en Barcelona. / Peinture sur la bataille réalisée en 1809 par le peintre français Joseph-Bernard Flaugier, commandée par les autorités militaires françaises à Barcelone. (a)
[nº 7] El puente moderno actual sobre la Riera de Cervelló, camino por el que avanzó el 24º de dragones francés hacia la cabeza del puente de Molins. / Le pont moderne actuel sur la Riera de Cervelló, le chemin le long duquel les 24e dragons français ont avancé vers la tête du pont de Molins.
[nº 8] Superior: Posición aproximada a la derecha del puesto de mando español, la carretera hacia Tarragona quedaría a la izquierda, fuera de la imagen; Inferior: Una reproducción del antoguo puente de las Quince arcadas, mandado construir por Carlos III, se tardaron cuatro años en su construcción (1763-1767), empleando prisioneros argelinos. / En haut : Position approximative à droite du poste de commandement espagnol, la route de Tarragone serait à gauche, hors de l’image ; En bas : Une reproduction de l’ancien Pont des Quinze Arches, commandé par Charles III, dont la construction a duré quatre ans (1763-1767), en utilisant des prisonniers algériens.

EPÍLOGO / ÉPILOGUE

El brigadier Laserna y otros oficiales murieron a causa de sus heridas en Tarragona. Se recogió una gran cantidad de armas abandonadas por los prófugos; se tomaron todos sus cañones en número de cincuenta7, por lo menos la mitad de grueso calibre; una bandera y muchas municiones, que se necesitaban con suma urgencia, no teniendo ni siquiera Barcelona para soportar un asedio de quince días, ni para abastecer el consumo diario del ejército durante un mes. En Villafranca y sus alrededores se encontraron tres millones de cartuchos de fusil; sesenta mil polvo; una cantidad de hierro fundido y un excelente cargador de armas nuevas, de fabricación inglesa.

La derrota de los españoles fue completa; una parte se detuvo sólo en el Ebro; pero unos quince mil hombres8 de su ejército lograron volver a entrar aislados o en pequeñas tropas en la plaza de Tarragona, prefiriéndola a cualquier otra para estar más cerca de los ingleses que acudían siempre en su ayuda, y les proporcionaban todo de lo que tenían necesidad, especialmente equipo y armamento.

Los españoles, siguiendo su costumbre cuando eran derrotados, despidieron al general Vives, a quien habían preferido al marqués del Palacio9, lo metieron en la cárcel10 y dieron el mando al general Reding, de nación suiza, oficial valiente, lleno de vigor, por quien los españoles estaban entusiasmados, a quien habían colmado de honores tras el asunto de Bailén11, y que personalmente se ha destacado en los asuntos de Cataluña desde su llegada. Este nombramiento devolvió la esperanza al ejército enemigo y facilitó su reorganización; Reding se ocupó de ello con gran actividad y talento, y las plazas fuertes de la provincia le proporcionaron. [3]

Le brigadier Laserna et d’autres officiers moururent de leurs blessures à Tarragone. On ramassa une grande quantité de fusils abandonnés par les fuyards ; on prit tous leurs canons au nombre de cinquante7, la moitié au moins de gros calibre ; un drapeau et beaucoup de munitions dont on avait le plus urgent besoin, Barcelone même n’en ayant pas pour soutenir un siège de quinze jours, ou pour fournir à la consommation journalière de l’armée pendant un mois. On trouva à Villa-Franca et dans ses environs trois millions de cartouches à fusil ; soixante milliers de poudre ; quantité de fers coulés, et un beau magasin de fusils neufs, de fabrique anglaise.

La déroute des Espagnols fut complète ; une partie ne s’arrêta qu’à l’Èbre ; mais environ quinze mille hommes8 de leur armée parvinrent à rentrer isolément ou par petites troupes dans la-place de Tarragone, la préférant à toute autre pour être plus à portée des Anglais qui venaient toujours à leur secours, et leur fournissaient tout ce dont ils avaient besoin, plus particulièrement l’équipement et l’armement.

Les Espagnols, suivant leur usage quand ils étaient battus, destituèrent le général Vivès, qu’ils avaient préféré au marquis del Palacio9, le jetèrent en prison10, et donnèrent son commandement au général Reding, suisse de nation, brave officier, plein de vigueur, dont les Espagnols étaient enthousiasmés, qu’ils avaient comblé d’honneurs après l’affaire de Baylen11, et qui s’est personnellement distingué dans les affaires de Catalogne, depuis son arrivée. Cette nomination ramena l’espérance dans l’armée ennemie, et facilita sa réorganisation ; Reding s’en occupa avec beaucoup d’activité et de talent, et les places fortes de la province lui en fournirent les moyens. [3]

Copia de una parte de un plano de España editado en Londres en 1810. /
Copie d’une partie d’une carte d’Espagne publiée à Londres en 1810.

En total, Saint-Cyr va salió el 20 de diciembre de Sant Andreu de Palomar con unos 20.000 soldados de infanteria, unos 1.500 de caballería y 48 piezas de artilleria. Tras la batalla, Chabran persiguió al enemigo en dirección a Igualada, hasta Martorell, donde tomó posición; Chabot hasta San Sadurní, y el resto de la tropa, por la carretera general de Tarragona, hasta Villafranca, donde se estableció el cuartel al día siguiente; Souham estableció el suyo en el Vendrell, sus tropas en la margen izquierda del río Gaya, después de haber perseguido a los fugitivos hasta las puertas de Tarragona: el día 22, Pino tomó posición en Villafranca, Villanova y Sitges. Ordal era el punto de retirada previo a Tarragona que quedó desguarnecido y sin haber sido reforzado.

Au total, Saint-Cyr sort le 20 décembre de Sant Andreu de Palomar avec environ 20 000 fantassins, environ 1 500 cavaliers et 48 pièces d’artillerie. Après la bataille, Chabran poursuit l’ennemi dans la direction d’Igualada, jusqu’à Martorell, où il prend position ; Chabot à San Sadurní, et le reste des troupes, le long de la route principale de Tarragone, à Villafranca, où le quartier général a été établi le lendemain; Souham établit la sienne à El Vendrell, ses troupes sur la rive gauche du fleuve Gaya, après avoir poursuivi les fugitifs jusqu’aux portes de Tarragone : le 22, Pino prend position à Villafranca, Villanova et Sitges. Ordal était le point de retrait choisi par les Espagnols avant Tarragone, qui était laissé sans surveillance et sans avoir été renforcé.

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1Las divisiones del teniente general marqués de Lazan, Luis de Palafox y Melzi (que provenía del frente de Aragón), con algo menos de 4.000 hombres y la 4ª división del coronel Francisco Milans del Bosch, con unos efectivos similares.

2El mismo día que los franceses llegaron al rio (sobre las 14:00 h. del día 20) Reding convocó en consejo de guerra a todos los generales y jefes, para determinar si convenia mas esperar al enemigo, retirarse por Ordal o directamente hacia Tarragona. Unánime fue la opinión de dirigirse a Tarragona, aunque algunos quisiesen que no fuese sin conservar en lo posible el punto de Ordal. [2]

Reding le envió un despacho al general en jefe, Vives, relatando el consejo de guerra y pidiéndole órdenes. El correo enviado a Vives no había llegado a su cuartel en Villafranca hasta pasadas las nueve de la noche (eran unas 7 horas de camino). Vives respondió que, si era imposible mantener el puesto de Llobregat, había que retirarse a Ordal, donde estaría en persona antes de que llegara el ejército. Esta orden fue despachada de cerca de la medianoche. Reding lo recibió a las cuatro y media de la mañana (durante la jornada del 21), pero la respuesta no era determinante sobre aguantar la posición, y ya no quedaba tiempo para la retirada sin ser vistos por las tropas enemigas. [3]

3Un caserío o masía no identificado en la actualidad. Podría referirse a la masía de Can Munné o Can Mallol, cercanas a dicha zona. No hemos encontrado ninguna denominación parecida a «Llors» en planos posteriores de Santa Coloma de Cervelló.

4Por decreto del 20 de junio de 1805, Napoleón I creó el cuerpo de Vélites Reales, destinado en particular a convertirse en un caldo de cultivo para los futuros oficiales del ejército, reclutados entre las familias más ricas de Italia. [7]

5La batalla de Llinars o batalla de Cardedeu se produjo el 16 de diciembre de 1808 cerca de Cardedeu, en tierras del Vallés Oriental, entre las tropas españolas del general español Juan de Vives y las tropas del general francés Gouvion Saint-Cyr, con victoria de las armas imperiales.

6El brigadier Gómez de Laserna estaba al mando del ala derecha española. El conde de Caldagués permaneció en el puesto de mando de Reding, frente al puente de Molins de Rey. Cuando las tropas francesas flanquearon el ala derecha españolas y aparecieron en las alturas para cortar la retaguardia española, Caldagués fue enviado con parte de la columna central que estaba formada en la carretera de Tarragona. El conde de Caldagués fue uno de los muchos émigrés, que se vieron forzados a exiliarse de Francia con el triunfo de la Revolución, prestando sus servicios en el ejército español. Tras la batalla fue hecho prisionero al día siguiente en Vendrell.

7Segun Cabanes [3] cita que «toda nuestra artillería cayó en poder de los franceses» y según Sañudo, citado por Lipscombe, en total la artillería española desplegaba ese día unos 25 cañones medios y ligeros y 8 cañones pesados. [1]

8El número de tropas que atribuye Saint-Cyr a los españoles por sus comentarios debería suponer cerca de unos 20.000 hombres (recordemos que no estaban las tropas de Lazan y de Milans, con los que si que se podría haber llegado a esa cifra), y subjetivamente, se igualan en el relato los dos bandos de la batalla, cuando hemos visto que había clara superioridad por parte imperial en los efectivos. Como suele suceder en la mayoría de crónicas de la época, averiguar el número de muertos, heridos y prisioneros es una labor detectivesca y muy aproximativa, sin contar con fuentes primarias. Cabanes [3] cita «muchos muertos y 400 prisioneros», el propio Saint-Cyr cita que «sólo se pudo alcanzar de mil a mil doscientos prisioneros» sin citar el número de muertos. Albert Gil en su trabajo [10] enumera 1.200 prisioneros citando a Saint-Cyr y «1.000 soldados españoles murieron o fueron gravemente heridos durante la batalla» y 25 cañones capturados. Por parte francesa, el boletín 26 del ejército francés en España (Monitor de 17 de enero 1809) firmado por el jefe de Estado Mayor, el general Louis-Emmanuel Rey, habla de «unos cuantos hombres muertos y 60 heridos». Consultando la excelente web https://www.tablasmartinien.es/, nos da para los oficiales franceses e italianos, un número de 7 capitanes y 1 subteniente heridos.

9Domingo Mariano Traggia Uribarri, Marqués del Palacio, fue nombrado capitán general de Cataluña el 6 de julio de 1808 y tras una ardua labor en el ejército, haber podido ayudar a levantar el 2º asedio de Gerona y derrotar a los franceses en Sant Cugat el 12 de octubre de 1808, en septiembre de año fue reclamado por la Junta Central y el 30 de ese mes fue nombrado componente de la Junta Superior Militar en la Corte en Andalucía, tomando el general Juan Miguel Vives y Feliú – que había llegado de Mallorca – su relevo como capitán general el día 28 de septiembre.

10Su fracaso en el sitio de Barcelona (17 de diciembre de 1808) y las derrotas en las batallas de Cardedeu (16 de diciembre) y Molins del Rei (21 de diciembre) aunque no concurriera prácticamente en esta última, decidió la suerte de Vives. La muchedumbre en Tarragona le amenazaba de muerte e hizo trasladar la Junta Superior a Tortosa. Parte por conocer lo falso de su posición y por el interés mismo de la causa, parte por proponer su remoción el representante de la Suprema del Reino, Tomás Veri, dimitió Vives el mando que hubo de conferir interinamente la Junta de Cataluña a Teodoro Redding, «el cual, decía ésta en su manifiesto de enero próximo, por su fama y concepto público era el mas á propósito para reanimar la confianza del pueblo y del soldado.» No hemos encontrado referencias sobre su presunto encarcelamiento.

11Iniciada la Guerra de la Independencia (1808 – 1814), Theodor Reding von Biberegg encabezó la Junta de Málaga. Pronto fue nombrado General en Jefe de las tropas del reino de Granada y luego Comandante General de la 1ª División del Ejército de Andalucía, demostrando a sus hombres que era posible derribar la mítica invencibilidad napoleónica, convirtiéndose en verdadero artífice de la primera victoria en campo abierto sobre las tropas de Napoleón en España, el 19 de Julio de 1808 en la localidad jienense de Bailén. [12]

1Les divisions du lieutenant-général marquis de Lazan (venu du front d’Aragon) avec un peu moins de 4.000 hommes et la 4e division du colonel Francisco Milans del Bosch, avec des effectifs similaires.

2Le jour même où les Français arrivèrent au fleuve (vers 14 heures le 20), Reding convoqua un conseil de guerre à tous les généraux et chefs, pour déterminer s’il valait mieux attendre l’ennemi, se retirer par Ordal ou directement vers Tarragone. L’avis était unanime de se rendre à Tarragone, bien que certains aient voulu que ce ne soit pas sans préserver au maximum le point d’Ordal. [2]

Reding a envoyé une dépêche au général en chef, Vives, racontant le conseil de guerre et demandant ses ordres. Le courrier envoyé à Vives n’était arrivé à son quartier général de Villafranca qu’après neuf heures du soir (c’était environ 7 heures sur le chemin). Vives répondit que, s’il était impossible de tenir le poste à Llobregat, il fallait se retirer à Ordal, où il serait en personne avant l’arrivée de l’armée. Cette commande a été expédiée vers minuit. Reding le reçoit à quatre heures et demie du matin (dans la journée du 21), mais la réponse n’est pas décisive pour la tenue de la position, et il ne reste plus le temps de se retirer sans être vu des troupes ennemies. [3]

3Une ferme actuellement non identifiée. Cela pourrait faire référence à la ferme Can Munné ou Can Mallol, près de cette zone. Nous n’avons trouvé aucune dénomination similaire à «Llors» dans les cartes ultérieurs de Santa Coloma de Cervelló.

4Par décret du 20 juin 1805, Napoléon Ier créait le Corps des Vélites Royaux, destiné notamment à devenir un vivier de futurs cadres de l’armé, recrutés parmi les familles les plus aisées d’Italie. [7]

5La bataille de Llinars ou bataille de Cardedeu eut lieu le 16 décembre 1808 près de Cardedeu (Vallés Orientale), entre les tropes espagnoles du général Juan de Vives et les tropes impériales du général Gouvion Saint-Cyr, avec victoire des armes impériales.

6Le brigadier Gómez de Laserna commandait l’aile droite espagnole. Le comte de Caldagués reste au poste de commandement de Reding, face au pont de Molins de Rey. Lorsque les troupes françaises flanquent l’aile droite espagnole et apparaissent sur les hauteurs pour couper l’arrière espagnole, Caldagués est envoyé avec une partie de la colonne centrale qui s’est formée sur la route de Tarragone. Le comte de Caldagués était l’un des nombreux émigrés, contraints à l’exil de France avec le triomphe de la Révolution, servant dans l’armée espagnole. Après la bataille, il est fait prisonnier le lendemain à Vendrell.

7Selon Cabanes [3] il cite que « toute notre artillerie est tombée aux mains des Français » et selon Sañudo, cité par Lipscombe, au total l’artillerie espagnole a déployé ce jour-là quelque 25 canons moyens et légers et 8 canons lourds. [1]

8Le nombre de troupes que Saint-Cyr attribue aux Espagnols d’après ses propos devrait être d’environ 20.000 hommes (rappelons que les troupes de Lazan et de Milans n’étaient pas là, avec qui ce chiffre aurait pu être atteint), et subjectivement, les deux armées à la bataille sont égales dans le récit, alors qu’on a vu qu’il y avait une nette supériorité du côté impérial en termes de troupes. Comme cela arrive habituellement dans la plupart des chroniques de l’époque, connaître le nombre de morts, de blessés et de prisonniers est un travail de détective et très approximatif, sans avoir de sources primaires. Cabanes [3] cite « de nombreux morts et 400 prisonniers », Saint-Cyr lui-même cite que « on ne put atteindre que mille à douze cents prisonniers » sans citer le nombre de morts. Albert Gil dans son ouvrage [10] recense 1.200 prisonniers citant Saint-Cyr et « 1000 soldats espagnols morts ou gravement blessés au cours de la bataille » et 25 canons capturés. Du côté français, le bulletin 26 de l’armée française en Espagne (Moniteur du 17 janvier 1809) signé par le chef d’état-major, le général Louis-Emmanuel Rey, parle de «quelques hommes tués et 60 blessés». En consultant l’excellent site https://www.tablasmartinien.es/, il nous donne, seulement pour les officiers français et italiens, un nombre de 7 capitaines et 1 sous-lieutenant blessés.

9Domingo Mariano Traggia Uribarri, marquis del Palacio, a été nommé capitaine général de Catalogne le 6 juillet 1808 et après un travail acharné dans l’armée, il a pu aider à lever le 2e siège de Gérone et à vaincre les Français à Sant Cugat le 12 Octobre 1808, en septembre il fut réclamé par le Conseil central et le 30 de ce mois, il fut nommé membre du Conseil militaire supérieur de la Cour d’Andalousie, prenant le général Juan Miguel Vives y Feliú – arrivé de Majorque – sa relève en tant que capitaine général le 28 septembre.

10Son échec au siège de Barcelone (17 décembre 1808) et les défaites aux batailles de Cardedeu (16 décembre) et de Molins del Rei (21 décembre), bien qu’il n’ait pratiquement pas assisté à cette dernière, décidèrent du sort de Vives. La foule de Tarragone le menaça de mort et fit transférer la Junta Supérieur à Tortosa. En partie parce que connaissant la fausseté de sa position et pour l’intérêt même de la cause, en partie en proposant sa destitution le représentant de la Cour Suprême du Royaume, Tomás Veri, Vives a démissionné du commandement que la Junta de Catalunya devait conférer temporairement à Teodoro Redding, « qui, disait cette dernière dans son manifeste de janvier prochain, en raison de sa notoriété et de l’opinion publique, il était le plus apte à ranimer la confiance du peuple et du soldat ». Nous n’avons trouvé aucune référence à son emprisonnement présumé.

11Après le début de la guerre d’Espagne (1808-1814), Theodor Reding von Biberegg dirigea la Junta de Málaga. Il fut bientôt nommé général en chef des troupes du royaume de Grenade puis commandant général de la 1ère division de l’armée d’Andalousie, démontrant à ses hommes qu’il était possible de renverser la mythique invincibilité napoléonienne, devenant le véritable artisan de la première victoire en rase campagne sur les troupes de Napoléon dans l’Espagne l’Europe, le 19 juillet 1808 dans la ville de Baylén à Jaén. [12]


Fuentes:

1 – «The Peninsular War Atlas» – Col. Nick Lipscombe, Osprey Publishing, Great Britain, 2010

2 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo I – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861

3 – «Journal des Opérations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809» – Maréchal Gouvion Saint Cyr, Chez Anselin et Pochard, Paris, 1821

4 – «Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles…» – Sección Historia Militar [Cabanes], Imprenta Viuda e hijos de Antonio Brusí, Barcelona, 1822

5 – «Batalla de Cardedeu 1808» – VV.AA., Museu Arxiu Tomàs Balvey / Ajuntament de Cardedeu, 2008

6 – «Inventari de masies i elements singulars del municipi de Santa Coloma de Cervelló» / Volum 2.2: Fitxes elements inventariats – Ajuntament de Santa Coloma, SPAL, desembre 2011

7 – https://www.napoleon.org/magazine/revues-de-presse/la-garde-royale-italienne-les-velites-1805-1814-1/

8 – https://tablasmartinien.es/

9 – «Mémoires sur les Campagnes de Catalogne de 1808 à 1814» – Gabriel Laffaille, Amazon Italia Logistica, S.r.l., Torrazza Piemonte, 2021

10 – «La Guerra del Francès al Baix Llobregat. La Batalla de Molins de Rei i la Línia del Llobregat» – Albert Gil, INS Gabriela Mistral, 2015-16

11 – https://dbe.rah.es/biografias/54061/juan-miguel-vives-y-feliu

12 – https://teodororeding.es/2009/12/29/biografia-de-teodoro-reding/

13 – «El pont de les Quinze arcades. Molins de Rei 1767-1971» – © Romà Català Sabaté, 2015 [PDF]

14 – «Historia de las operaciones del Exército de Cataluña en la guerra de la Usurpación. Campaña Primera» – Francisco X. Cabanes, Imprenta de Brusi, Tarragona, 1809 / Barcelona, 1815

15 – https://dbe.rah.es/biografias/46152/francisco-javier-cabanes-y-escofet

16 – https://dbe.rah.es/biografias/11036/theodor-reding-von-biberegg

Imágenes:

a – https://books.openedition.org/pupvd/docannexe/image/7833/img-5.jpg (Bataille de Molins del Rei, Barcelone, Musée militaire, 1809.)

b – Fotos del autor

Pintura. El arte de… Jules Girardet

Tiempo de lectura: 8 minutos

Esta semana repasamos la vida y obra del artista parisino Jules Girardet, un pintor e ilustrador de temas costumbristas e históricos, cuyo padre y hermanos también fueron pintores o grabadores, y que dedicó parte de su dilatada obra a escenas de la contrarrevolución en tierras de Bretaña a finales del s. XVIII, temas con el emperador Napoleón y su corte o con su heredero, el rey de Roma o simplemente escenas cotidianas en las calles con soldados con algunos de los uniformes de la época.

Sin más preámbulos os dejamos con una pequeña muestra de la vida y trabajo de Jules Girardet.

EL APUNTE

Jules Girardet (c. 1904) (b)

Jules Girardet nació en Versalles en 1856. Su familia provenía de antiguos suizos hugonotes, siendo su padre el grabador en cobre Paul Girardet (1821-1893). Sus hermanos, Léon, Eugène, Paul Armand y Théodore, así como su hermana, Julia Antonine (1851-1921), también se hicieron pintores o grabadores.

Estudió en la École des Beaux-arts en Paris y en el estudio del pintor Alexandre Cabanel. A partir de 1880 realizó varios viajes al norte de África con sus hermanos Eugène (un destacado pintor orientalista) y Léon (un pintor de género), optó por concentrarse en las escenas costumbristas de género y la pintura de temas históricos. Sus temas favoritos de aquellos años fueron La Comuna de París y también la maestra Louise Michel, una importante figura de la misma que fue arrestada y finalmente deportada de Francia.

Se casó en el año 1881 y construyó una casa con estudio en Boulogne-Billancourt. Ese mismo año comienza a exponer en el Salón de Artistas ganando una medalla de 3ª clase, ganó también una medalla de bronce en 1889 y una medalla de 2ª clase en 1892. Ganó una Medalla de Plata en la Exposición Universal de 1889.

Dedicó una parte importante de su producción a la ilustración de libros de temática infantil o histórica, como «Souvenirs d’un petit Alsacien» de Pierre Duchateau (1886), «Voyages du canot en papier le «Qui Vive» et aventures de son capitaine«, de Tanneguy de Wogan (1887), «Tartarin de Tarascon«, de Alphonse Daudet (1887), «Histoire de Praline» de Henriette Pravaz (1890), «Le lion de Camors : épisode des guerres de la chouannerie, 1795-1804» de Louis de Caters, (1896) o «Mademoiselle de Fierlys» de Frédéric Dillaye (1897).

Su obra fue especialmente conocida y reclamada por los coleccionistas internacionales y por las instituciones, y fue uno de los artistas preferidos de los emperadores Napoleón III y Eugenia de Montijo. 

Murió el 25 de junio de 1938, en su casa-estudio de Boulogne-Billancourt.

Casa de Jules Girardet en Boulogne-Billancourt (c)

OBRA ESCOGIDA

«Napoleon in Plymouth Sound, August 1815 (Napoleon on Board the Bellerophon at Plymouth)«
Plymouth City Council: Museum and Art Gallery (d)
«Napoleón Bonaparte con su familia en la Corte Real de Austria en Viena» (e)
«El primer desfile del hijo de Napoleón Bonaparte» (1910) (f)
Litografía con un detalle de «El primer desfile del hijo de Napoleón Bonaparte« (1907), 64 x 87,8 cm (g)
«Napoleón y Josefina» (h)
«Napoleón y el rey de Roma» (i)
«Bonaparte recibido por los religiosos del monte San Bernardo» (1894), óleo sobre lienzo, 124 x180 cm (j)
«En el salón de música«, acuarela sobre cartón (k)
«Los rebeldes de Fouesnant regresando a Quimper con la Guardia
Nacional en 1792» (1886-1887), Musée des Beaux-Arts Quimper (l)

Jules Girardet se especializó en representaciones de la guerra de contrarrevolución en Bretaña, y éstas tuvieron cierto éxito en los años próximos al centenario de 1789. Los hechos ocurridos en Fouesnant en 1792 fueron más una noticia que una revolución. El prisionero al frente del convoy se parece al cabecilla, pero en realidad fue arrestado mucho más tarde y el convoy nunca pasó frente al priorato de Locmaria en Quimper. La acumulación de detalles pretende transmitir la intención del artista de presentar un «documental serio», aunque se tome ciertas libertades con la historia. (l)

«Noche de la batalla (de Quiberon, 1795)» (m)
«Episodio de la guerra de los Chuanes» (n)
«Escena de la calle con una fuente«,
óleo sobre lienzo, 61,5 x 46,5 cm (o)
«Alimentando a los pájaros«, óleo sobre lienzo» (p)
«La vendedora de flores» (q)
«Paisaje del parque con una pareja pescando» (1889),
óleo sobre lienzo, 65 x 46 cm (r)
«Escena de la calle» (s)
«El apuesto oficial» (t)
«Un episodio del asedio de Zaragoza» (1897) (u)
«Antigua impresión del asedio de Zaragoza» (1882) (v)

Fuentes:

1 – https://www.mbaq.fr/fileadmin/mbaq/01.Oeuvres/Peintures_d_inspiration_bretonne/Girardet_revoltesfouesnant.jpg

2 – https://www.askart.com/photos3/2014/VEF20101024_66023/LG_44.jpg

3 – https://1.bp.blogspot.com/-lTnRqEb5ui8/YL05w4WbS1I/AAAAAAAATys/TnPzpriH37MuSEUjresPnJFhH5jsn_P4ACLcBGAsYHQ/s960/IMG-5516.jpg

4 – https://elpoderdelarte1.blogspot.com/2021/06/jules-girardet.html

5 – https://en.wikipedia.org/wiki/Jules_Girardet

6 – https://en.wikipedia.org/wiki/L%C3%A9on_Girardet

Imágenes:

a – https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/auctionmediaphotos/f/d/9/1622448662782385.jpg

b – https://www.ebay.es/itm/354076889772?hash=item5270a092ac:g:dgAAAOSwQYZW0wGY&amdata=enc%3AAQAHAAAA4Pa8bU0g4UlkYDfqnP9DmeAoQSFMTtP1tQJv1VzQZyhMMtsfQd087ZjoLNq5MAs7hieaJCobYewQtNhJqzj9S4n0NXOmhDIe8nVLaL9q82PhPng2NiegbyJ4VAnhfwIMJOx8zCYAnDIs8CPOmjWkXsepqIxZFJ%2F5Oue5jv%2BmCkernuftVp4O%2FDXa7BTpr5w5WGWsI5RffnC1jqeRw2eOkPUwWkbopke0eORuNesKTdBP0UxmyR1pLdNsP%2BLAidou1hesL1XxLUE%2BuH%2B36QAek8YEm4aZUb3zIzMMTmWc4%2BX9%7Ctkp%3ABk9SR6ag_4GiYQ

c – https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:Maison_du_peintre_Jules_Girardet_%C3%A0_Boulogne_Billancourt.JPG

d – http://www.artuk.org/artworks/napoleon-in-plymouth-sound-august-1815-napoleon-on-board-the-bellerophon-at-plymouth-147691

e – https://www.flickr.com/photos/amber-tree/18388826104

f – https://i.ebayimg.com/images/g/GZMAAOSwKd9h1aey/s-l1600.jpg

g – https://sigedon.com/shop/maps-and-prints/decorative-prints/1907-napoleon-marie-louise-giant-lithography-jules-girardet-raphael-tuck/#&gid=1&pid=1

h – https://www.alamy.com/napoleon-bonaparte-1769-1821-and-josephine-by-jules-girardet-image268816656.html

i – https://www.askart.com/photos3/2014/VEF20101024_66023/LG_44.jpg

j – https://www.artnet.com/artists/jules-girardet/bonaparte-recu-par-les-religieux-du-mont-saint-BS7UhazfGpv9GRA3hmCBcw2

k – https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/auctionmediaphotos/f/d/9/1622448662782385.jpg

l – https://www.mbaq.fr/fileadmin/mbaq/01.Oeuvres/Peintures_d_inspiration_bretonne/Girardet_revoltesfouesnant.jpg

m – https://www.flickr.com/photos/amber-tree/19011398295/in/album-72157654838873062/

n – https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/38/Episode_Chouannerie.JPG

o – https://www.mutualart.com/Artwork/Street-scene-with-a-fountain/D4A37D1D215EA40DFD85D94BA593F947

p – https://media.mutualart.com/Images/2009_07/25/0276/653314/c66aa411-07d3-424e-a46a-cf019151dc6f_g.Jpeg

q – https://www.flickr.com/photos/amber-tree/19011398205/in/album-72157654838873062/

r – https://www.artnet.com/artists/jules-girardet/parklandschaft-mit-adligem-paar-beim-fischen-s1CsPMz4kMa1gztrBw8yEA2

s – https://i.etsystatic.com/21480056/r/il/554194/3099447176/il_fullxfull.3099447176_nv3i.jpg

t – https://www.ebay.es/itm/153052733845

u – https://www.ebay.es/itm/163615864408?hash=item261843f658:g:hpwAAOSwxXRbVF~A&amdata=enc%3AAQAHAAAAoDi9EywUKTOy38B4V%2Fjd1p9%2B1DoRSVxmdJ8YIcafonSNeR1GClTrNUIqcMR2vbhmlw7VpxVgdiaL4X2JwAKVeP1JA113ixoWUGu5tm1zugz%2Bxx5jpQTNTxbvBJwApaYeWhLHbdxHf8ryvhJ0xL%2Bq3VDFT1wayfO%2FIykl3DPhwE0WXBpRAnW427YQOixAI1ANu%2Fcz%2BvSpI2iwKprhT4EIaP8%3D%7Ctkp%3ABk9SR6ig_4GiYQ

v – https://www.etsy.com/es/listing/156998715/1882-impresion-antigua-del-asedio-de?ga_order=most_relevant&ga_search_type=all&ga_view_type=gallery&ga_search_query=Girardet&ref=sr_gallery-1-20&organic_search_click=1

Película. «Kutuzov» (1943), de Vladimir Petrov

Tiempo de lectura: 15 minutos

«Kutuzov» es una película que trata sobre la campaña de Napoleón en Rusia en 1812 y más en profundidad sobre la figura del mariscal y príncipe Mikhail lllarionovich Golenischev-Kutuzov al que se apodaba «El viejo zorro del Norte» y que, con sus maniobras a partir de la ocupación de Moscú por parte de Napoleón, provocó el principio del fin para la multinacional Grande Armée de Bonaparte en una guerra de desgaste con una persecución de las tropas rusas que se vió recrudecida por el frío y la hambruna entre las filas imperiales.

El gobierno de Stalin comisionó al cineasta Vladimir Petrov para que realizara la película en 1943 y que fue distribuida al público en marzo de 1944, con el objetivo de envalentonar y fortalecer a la población en su rechazo a la invasión de la Alemania nazi (algo similar a lo que harían los propios nazis con películas como «Kolberg», que también tratamos en su día en el blog). La Guerra de 1812 y la Segunda Guerra Mundial tenían mucho en común para los pueblos ruso y soviético, y son recordadas como la Primera Gran Guerra Patria y la Segunda Gran Guerra Patria, respectivamente.

En la película «Kutuzov», se presenta el conflicto. agravado a partir de la retirada de Smolensko, entre el comandante ruso Barclay de Tolly (de ascendencia escocesa) y los altos oficiales de descendencia rusa que desconfiaban de los «no-rusos» y que presionaron ante el zar Alejandro para que el comandante en jefe fuera de ascendencia rusa y más concretamente Kutuzov, un jefe popular entre las tropas y con un notable historial militar, aunque ante los ojos del soberano aún conservara su disgusto desde la derrota ruso-austriaca de Austerlitz, estando las tropas rusas al mando del mismo Kutuzov. Cuando los ciudadanos soviéticos vieron la película, hubo un mensaje claro: que debían confiar completamente en la competencia de sus líderes para poner fin a la guerra para siempre [1] y que debían resistir a toda costa al invasor.

EL ARGUMENTO

Entre el 16 y 18 de agosto de 1812, Napoleón atacó la ciudad de Smolensk, una ciudad con un gran perímetro amurallado y con una gran significación para los rusos. En medio del fuego y los ataques de las tropas imperiales el comandante ruso, Mijaíl Barclay de Tolly (Nikolay Okhlopkov), se dirige a sus generales: «Les ordeno que abandonen Smolensk«. «¿Es que quiere abrir el camino de Moscú para Napoleón?» le replican estos. «Todos deben cumplir con su deber. Yo cumplo con el mío«. Pero algún general le escribe en secreto al zar Alejandro denunciando los hechos y a Barclay de Tolly. Dos soldados conversan: ¿Porqué lavas tu camisa?. «Para mi muerte«, le responde, «El zar ha llamado a su presencia a nuestro pequeño Barclay !Tendremos batalla!» «¿Quien dice eso?». «Mi paisano. Sirve como valet al general Bennigsen, dice que Kutúzov sustituirá a Barclay«. Los soldados se alegran y pronto la noticia corre por el campamento. En el campamento del príncipe Bagration (Sergey Zakariadze), la alegría también se trasluce entre los húsares al saber la noticia de los labios del propio Bagration. «¡Hurra!«, gritan con entusiasmo.

Las tropas rusas marchando llegan a una aldea. Uno de los soldados le pregunta a una campesina: «¿Qué aldea es ésta?». «Borodino», le responde. Es 26 de agosto de 1812 (7 de septiembre del calendario gregoriano). «La gran batalla dura ya varias horas. El plan de Napoleón parece claro: romper el flanco izquierdo de los rusos, después lanzar a todas sus fuerzas por el centro y empujar al ejército ruso hacia el río para destruirlo«. Kutúzov (Alexey Dikiy) pregunta: «¿Napoleón ha llamado a sus batallones de la Guardia?». «La Vieja Guardia de Napoleón aún no ha entrado en batalla, señor». Entra un edecán pidiendo refuerzos para Barclay de Tolly. «Bagration no pide refuerzos. Rayevski tampoco, y está bajo lo peor del ataque francés. ¡Sólo Barclay los pide!. Ni siquiera yo tengo reservas», responde Kutúzov. Entra otro edecán pidiendo refuerzos inmediatos para Bagration. «No lo esperaba de Bagration. Barclay no pide refuerzos. Rayevski tampoco. ¡Sólo Bagration los pide!. Ni siquiera yo tengo reservas». La batalla sigue su curso, pero el viejo general rectifica: «Tome una división de Barclay y désela a Bagration». Entra un edecán en la estancia pidiendo refuerzos para Rayevski, y cae muerto. «Dele una división de mis reservas», dice un tranquilo Kutúzov.

Luego, en el campo de batalla, una formación de soldados se presenta. «¿Qué división es esta?», le dice Bagration al oficial. «Una división del ejército de Barclay, Su excelencia», responde el oficial, «El mariscal de campo la envió, y dijo que ni él tenía sus propias reservas». Bagration se indigna: ¿Por quién ha sido salvado el príncipe Bagration? ¿Por Barclay? ¿Porqué acepta esta división? ¡mejor estaría muerto!1 Puede irse.» Un oficial se acerca a Bagration: «Es un ataque masivo por los flancos. Necesitamos pedir refuerzos urgentemente. ¡Antes de que sea tarde!». «Es demasiado tarde», contesta el príncipe.

Dos granaderos franceses cuchichean: «Nuestro Emperador ahora agitará su guante y dirá lo de siempre: «Que la Guardia entre en combate». Notifican a Napoleón que los cosacos atacan y que están cerca del cuartel general. «Suspended el ataque y rechazad a los cosacos», ordena. «La Guardia no se moverá. A 800 leguas de distancia de Francia, no puedo arriesgar mis últimas reservas». En el cuartel general ruso, en la aldea de Fili, Barclay propone abandonar Moscú sin luchar, ya que la considera indefendible. Un general salta: «Abandonar la antigua y santa capital de Rusia sin luchar? Mejor haríamos muriendo en ella… que abandonarla a la profanación del enemigo. Si esa posición es indefendible, ¿por qué no atacamos? ¡Propongo atacar! Presentemos batalla cerca de las Colinas del Gorrión». Kutúzov, meditabundo todo el rato, habla: «¡Por la autoridad de la que he sido investido por su majestad, ordeno la retirada! Rusia no es solo Moscú. Si perdemos Moscú pero salvamos el ejército, aún tendremos una oportunidad. Si perdemos el ejército, no solo perderemos Moscú ¡sino toda Rusia!. La responsabilidad de ello ante la Patria y el emperador, la asumo, ¡yo sólo!». El ejército ruso se retirará hasta Ryazan, dice Kutúzov. (pero el viejo zorro ya tenía en mente desplazar el ejército hacia Kaluga, hacia el sur)

«Después de haber realizado un famoso movimiento de flanqueo, el ejército ruso se estableció en el campamento de Tarutinsky, a mitad de camino entre Moscú y Kaluga. Los franceses fueron separado de las ricas provincias del sur. Kutúzov reforzó su ejército, dejándolo listo para la batalla.«

Barclay conversa con otro general, que le dice que lo que han hecho hasta ahora con Kutúzov lo podían haber hecho sin él. Este responde: «Príncipe, no estoy seguro de si nací para las victorias, pero seguramente no para las intrigas».

Napoleón (Semion Mezhinski) sigue en el Kremlin. Berthier le informa que los suministros y forrajeadores son atacados constantemente. Los soldados franceses, la mayoría borrachos, hacen una gran algarabía en las calles. «Majestad, se ha vuelto casi imposible contenerlos. Los soldados creen que la guerra ha terminado. Les prometimos la paz en Moscú». Napoleón busca que Alejandro acepte la paz enviándole al conde Lauriston como emisario con una carta para el zar, pero este se entrevista con Kutúzov, que no le da permiso para ir a San Petersburgo pero se compromete a entregarle él la carta.

Kutúzov da las instrucciones a sus generales: «Que cada uno tome dos regimientos, y marchen alrededor de Moscú, hacia la retaguardia francesa. Ocupen todos los caminos, rehúyan los grandes combates y vigilen para que, ni un simple carro, ni siquiera un cuervo, pueda huir de Moscú, ¡Que Dios les ayude!». Las tropas se preparan para partir. Kutúzov se acerca a un grupo de soldados, y uno le da una bolsa con una herradura. «Gracias por el regalo, ¿pero qué puedo hacer con él? No soy herrero», dice el mariscal. «No tienen pinchos, su señoría. Son de caballos franceses. No tienen herraduras con pinchos. Ahora con este barro, los caballos resbalarán y cuando aparezca un poco de hielo, toda su caballería se hundirá con esas herraduras».

Kutúzov proclama: «Ordeno marchar en paralelo con el ejército de Napoleón… hacia el oeste. Si Napoleón es o no capturado, eso depende de la voluntad de Dios, pero perseguirle hasta que abandone Rusia, ¡eso depende de mí!». El ejercito imperial francés comienza su retirada hacia el oeste, deshaciendo el camino de ida, pasando por los mismos lugares. Berthier le informa a Napoleón «[Los soldados] se mueren de hambre, majestad. No podemos enviar forrajeros al campo. El ejército de Kutúzov marcha paralelo al nuestro, por la izquierda. Los cosacos de Platov nos están siguiendo. Marchamos como si fuéramos escoltados por los rusos, de aquí a Smolensk el hambre azotará a nuestros soldados.«. «Los hambrientos franceses se precipitaron hacia Smolensk».

«Destruyendo la retaguardia francesa, el ejército ruso tomó Orsha, Vitebsk, Polotsk y Mogiliov. Presionado por todas partes, Napoleón se retira hasta el Berezina con los restos de su ejército». Napoleón reúne a sus oficiales: «Les he reunido aquí, caballeros, para despedirme de ustedes. Debo volver a Francia. Nuestro ejército está casi aniquilado. No puedo hacer nada más aquí. Reclutaré un nuevo ejército en Francia. Adiós, caballeros».

REPARTO:

– Aleksei Dikij: Príncipe Kutúzov

– Semyon Mezhinsky: Napoleón Bonaparte

– Yevgeniy Kaluzhsky:  Mariscal Berthier

– Sergo Zakariadze: Príncipe Bagration

– Nikolai Okhlopkov: General Barclay de Tolly

– Sergei Blinnikov: Atamán Platov, oficial ruso con barba

– Vladimir Gotovtsev: General Beningsen

– Arkadiy Polyakov : Mariscal Davout

– Nikolai Brilling: Mariscal Murat

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1Sus deseos se verían cumplidos en la jornada. El príncipe Bagration caería mortalmente herido en la batalla y moriría unos días más tarde de gangrena, el 24 de septiembre.


Fuentes:

1 – https://russianfilmhub.com/movies/kutuzov-1943/

2 – https://www.youtube.com/watch?v=YQR6eIQRx7Y&ab_channel=Киноконцерн»Мосфильм»

3 – https://www.youtube.com/watch?v=ro1PUfT8rWo&ab_channel=MaximN.akaElpidioValdes

4 – https://www.imdb.com/title/tt0036572/

5 – https://portal-kultura.ru/articles/world/180755-zhan-tyular-v-napoleonovskoy-frantsii-opasnost-podsteregala-povsyudu/

Imágenes:

a – https://www.youtube.com/watch?v=YQR6eIQRx7Y&ab_channel=Киноконцерн»Мосфильм»

Miniatura. «Fourrager en compagnie. 1811»

Tiempo de lectura: 15 minutos

Casi acabando este mes de noviembre, volvemos al ámbito de las miniaturas militares, con esta escena de un jinete de la afamada unidad de los granaderos a caballo de la Guardia Imperial francesa, y su perro, que vadean un rio viniendo de forrajear y procurarse algo de caza como sustento. Los granaderos a caballo de la Guardia intervinieron en varios escenarios durante el periodo consular e Imperial, como Italia, Alemania, Chequia, España, Rusia, Austria, Francia y en la campaña de los 100 días.

«[Para su invasión de suelo español], en diferentes etapas, la Guardia marchó hacia Burdeos y Bayona en febrero de 1808. Los destacamentos estaban compuestos por dos batallones de cazadores a pie (1.200 hombres) comandados por el general Friederichs, seis cañones, los lanceros polacos, más un escuadrón de cazadores a caballo, granaderos a caballo y dragones. Además de estos escuadrones, cada uno con una dotación de 200 hombres, la columna incluía 160 Gendarmes de Élite.

Tras la fulgurante campaña, Napoleón regresó a París a toda prisa, ordenando a su Guardia que lo siguiera (aunque cada regimiento de caballería, excepto los Lanceros polacos, debía dejar un escuadrón o dos compañías en España). Desde principios de marzo de 1809, los destacamentos de la Guardia partieron de España en grandes columnas hacia Francia, donde fueron equipados nuevamente y, después de un breve descanso, se desplazaron hacia Alemania.»2

LA ELABORACIÓN DE LA ESCENA

EL MOTIVO: UN JINETE VADEANDO UN RIO

Obra de Frank McCarthy

Hace tiempo que vi una original viñeta de un abanderado federal americano vadeando un curso de agua. obra del artista norteamericano Frank McCarthy y me surgió la idea de adaptarlo a la época napoleónica, también con un jinete a caballo. Primero pensé en un garrochista español, luego en un lancero francés o un cosaco ruso. Finalmente opté por una figura de granadero a caballo de la Guardia Imperial francesa, basado en una imagen del artista y recreador ruso Alexei Temnikov, con un granadero caminando al lado de su caballo, fumando tranquilamente su pipa, viniendo probablemente de labores de forrajeo. Otro de los motivos era tratar una unidad famosa en la épica napoleónica, los Grenadiers-a-cheval de la Garde, que se hicieron conocidos por su austeridad y comportamiento altivo.

Obra de Alexei Temnikov

El resto del ejército francés los apodó «Los Gigantes», «Los Dioses» o simplemente «Los Tacones Altos» (por sus botas altas). En 1805 en Austerlitz derrotaron a la caballería de la Guardia del Zar. En 1807 en Eylau estuvieron bajo el fuego contunuado de 60 cañones rusos, cuando su comandante, el general Lepic, notó que algunos de sus soldados esquivaban los proyectiles. «¡Las cabezas erguidas, por Dios!», gritó, «¡Esas son balas, no zurullos!». Pocos momentos después, cargaron contra los rusos. (Chandler – «Las campañas de Napoleón «)1.

Como en cualquier tema histórico que uno quiera elegir, lo primero es intentar asesorarse sobre el uniforme en concreto que queramos. Para ello hay varias publicaciones en inglés y francés que tratan sobre esta unidad y que nos han sido de ayuda a la hora de escoger la versión final.

Por ejemplo, el uniforme que dibuja Temnikov correspondería al periodo aproximado de 1806-09 y el que yo he elegido correspondería a un periodo posterior para un uniforme de marcha, 1810-1813, aunque con las salvedades que uno quiera establecer. Básicamente yo me he basado en tres publicaciones bastante conocidas, cuyas referencias tenéis en el apartado final de Fuentes:

LAS FIGURAS Y EL MODELADO DEL AGUA

El proceso de montaje de las figuras comienza con el caballo, del que aproveché un cuerpo clonado que hice hace tiempo con resina de dos componentes. El acabado no es muy pulido, pero con papel de lija de grano fino, se pueden afinar las impurezas y resaltes menores y con un cutter las más exageradas y rellenando con masilla los pequeños agujeros que surgen a veces con el proceso de fraguado. Las piernas del jinete también provienen de un clonado de otra figura. Para el resto de las piezas aprovecho un kit de dragón a caballo a escala 1:15 de la marca MiniArt, ya que el uniforme es similar en su parte anterior y en la parte posterior solo hay que hacer algunas modificaciones con masilla.

La silla y manto del caballo se han de hacer prácticamente de cero. Con masilla Das Pronto elaboramos el manto que va debajo de la silla y que incorpora una protección en negro para el rozamiento de las piernas. Como los trajes de las unidades de la Guardia Imperial solían ser más elaborados, el manto de la silla no es una excepción, con una franja doble que lo bordea, siendo la exterior un poco más delgada que la interior. Con masilla de dos componente de la marca Tamiya realizamos la silla de cuero, que llevaba unos topes sobresaliendo en la parte anterior y posterior en color blanco para un mejor agarre del jinete a la silla. Por su parte, el uniforme del jinete lleva unas palas o barras diferentes de las de los dragones de línea de la figura original, por lo que hay que corregirlas con masilla y añadiendo los tres botones que las vestían. El «bonnet de police» o la gorra de servicio del jinete también la elaboramos en dos partes con masilla, dejando que endurezca primero la parte inferior para poderle dar la forma adecuada a la parte superior que iba encajada dentro formando la típica forma sobresaliendo.

En la imagen superior ya en una etapa posterior, hemos añadido la cabeza al cuerpo, para pintar generalmente se suelen pintar por separado, uniéndolas luego, pero como la cabeza provenía de otro kit, el encaje era irregular, por lo que opté por unirlos de inicio, cubriendo los huecos con masilla y que no fuera un problema para unirlos luego. También hubo que variar la cartuchera del jinete y parte de su correaje, ya que los del original son más toscos, con la granada de los dragones, y no contempla el sistema de sujección, que tratamos de rehacer con alambre y masilla. También el símbolo central de la granada varía por una placa en forma de rombo, con tres estrellas y un motivo central. Añadimos también la coleta recogida que solían llevar los jinetes de estas unidades.

Para poder imprimar y pintar posteriormente tanto la cabeza como el resto del uniforme, «fabricamos» una peana con una pequeña base de DM que podamos apoyar en la mesa de trabajo y que podamos aprovechar en un futuro. Para engancharla a la peana la pegamos con algunos puntos de silicona en caliente con una pequeña pistola. Hay que tener la precaución de no pasarse con la cantidad y que no sea luego un problema para poder extraer fácilmente la figura luego, y no tengamos que hacer más fuerza de la necesaria que podría dañar la pieza, sobre todo si lleva elementos añadidos. En algunos casos también podemos poner unas gotas de pegamento rápido, pero con la misma precaución.

Otros elementos que habremos de añadir como la espada con el motivo de la granada en la empuñadura, las bolsas de las pistolas, un conejo cazado y colgado de la silla a partir de sobrantes de resina y una cantimplora. En la parte superior derecha de la imagen la figura y el caballo prácticamente acabados de pintar, a falta de algunos retoques. Me interesaba darle un aspecto de desgastado o sucio, se supone que nuestro jinete está forrajeando por campos, pero hay que ser cuidadoso con los acabados y a mí aún no me acaban de quedar del todo correctos, en nuestro caso el simular el polvo o la suciedad del uniforme… con el tiempo espero que salgan mejor.

También comenzamos a elaborar el curso de agua de la base, para lo cual optamos por la siempre recomendable masilla Das Pronto blanca, marcando el espacio para las figuras y rallando la base para que tenga una mejor adherencia. No está de más barnizar la base previamente (en bases tan gruesas no suele haber problemas, pero si la base es muy fina, corremos el peligro que se nos pueda curvar ligeramente si está muy húmeda por el proceso de modelado con la masilla, al incorporar agua). Lentamente vamos conformando las formas de las olas y en su encuentro con las figuras, para dar la sensación de avance. Nos podemos basar en fotografías o vídeos para tener una idea del movimiento aproximado del agua con el avance del caballo y del perro que añadimos como fiel acompañante de nuestro jinete.

Ya con las figuras del jinete y caballo prácticamente acabadas (siempre las pulverizo con barniz mate, aunque podría ser brillante para el cuerpo del caballo) con pinturas acrílicas de Vallejo Model Color y en algunas áreas de Citadel. Con las figuras de caballos en negro siempre es un reto el pintar las luces y reflejos y en ocasiones ni los he pintado para no pasarme con el efecto. En este caso hemos aplicado pincel seco con mezcla de beige y negro primero y luego solo blanco para los trozos más iluminados. La masilla del curso de agua una vez seca, la hemos pintado con una mezcla de verde, amarillo, rojo y toques de azul. Quería un tono más oscuro, pero como mezclando colores y más sin experiencia es fácil pasarse y luego no hay vuelta atrás, lo hemos dejado con este tono final. El brillo del agua con pinceladas de Vallejo Still Water en dos capas, un método que he visto en algún video con bastante buenos resultados, y las salpicaduras con Vallejo Effects Water Acrylic en dos pasadas también. Este último producto transparenta cuando se seca por lo que a veces hay que darle unos toques de pintura blanca para aumentar la sensación de salpicadura del agua. Finalmente, la figura de la cabeza del perro de marmolina, y cortada del cuerpo. No es exactamente la escala, de la figura pero es lo que había más a mano.

LA ESCENA


1https://www.napolun.com/mirror/web2.airmail.net/napoleon/IMPERIAL_GUARD_cavalry_1.html

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Fuentes:

1 – «Grenadiers à Cheval de la Garde Imperial» – Michael Head, Almark, 1978; 1st edición (1 Enero 1978)

2 – «Mounted Grenadiers of the Imperial Guard» – Ronald Pawly . Illustrated by Patrice Courcelle – Men-at-Arms • 456, Osprey Publishing Ltd., 2009

3 – «Officers and Soldiers of the French Imperial Guard 2. Cavalry, 1804-1815» – André Jouineau y Jean-Marie Mongin, Histoire&Collections, 2003

Imágenes:

a – https://dyn1.heritagestatic.com/lf?set=path%5B6%2F0%2F7%2F5%2F6075912%5D&call=url%5Bfile%3Aproduct.chain%5D

b – Obra de Alexei Temnikov, imagen extraída de FB.

Jonas De Neef, redescubriendo las memorias de las guerras napoleónicas

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana conversamos con Jonas De Neef, un joven historiador que desde el año 2020 ya ha publicado 3 libros relacionados con la época napoleónica, más concretamente: «Una carga audaz: un estudio clásico de la batalla de Somosierra (1808)» (2020), «Tras la estela del Emperador» (2021) y más recientemente «Diablos, dagas y muerte» (2022), este último sobre los relatos y experiencias de los soldados y oficiales franceses durante la Guerra de Independencia. Jonas De Neef ha tenido la deferencia de concedernos parte de su tiempo para contestarnos a una serie de preguntas sobre su trabajo, impresiones y experiencias en el estudio de las memorias y relatos de aquellos que tomaron parte en aquel conflicto.

This week we are talking with Jonas De Neef, a young historian who since 2020 has already published 3 books related to the Napoleonic era, more specifically: «An audacious charge: a classic study of the battle of Somosierra (1808)» (2020) , «In the wake of the Emperor» (2021) and more recently «Devils, daggers and death» (2022), the latter about the stories and experiences of French soldiers and officers during the the Peninsular War (1807-1814). Jonas De Neef has been kind enough to give us part of his time to answer a series of questions about his work, impressions and experiences in studying the memories and stories of those who took part in that conflict.

¿Podrías contarnos cómo nació tu interés por las guerras napoleónicas? ¿Será algún otro conflicto bélico o sus intereses lo orientaron siempre al período 1792-1815?

«Cuando tenía 7 años, se me presentó un poco de sentido de la historia porque me encantaba jugar el videojuego ‘Age of Empires II’ en la PC. Así que cuando me interesé por primera vez en el período medieval, me encontré con la era de los mosquetes y los cañones a través de películas como ‘Barry Lyndon’, ‘El patriota’… Cuando mi padrino me sugirió visitar la recreación de Waterloo en 2008, la figura de Napoleón pasó a la vanguardia. Me enganchó desde entonces, de una manera que nunca antes lo habían hecho otros períodos de la historia.»

¿Puedes compartir con nosotros tu método de trabajo? ¿Tienes una rutina diaria, semanal o escribes cuando tienes tiempo? ¿Cree que la digitalización de los fondos de las bibliotecas de la época ha supuesto un impulso definitivo para los estudiosos de la época napoleónica?

«Como es mi hobby y siempre que el disco duro está ahí, puedo escribir casi todos los días. Cuando me enfoco en la escritura de libros, realmente depende de mi estado de ánimo y mi carga de trabajo profesional (soy bibliotecario). Cuando quiero trabajar en los artículos de mi blog, todo depende de lo que descubro a través de la lectura (que ocupa mucho de mi tiempo libre) tanto en papel como en línea. Este último es una bendición tanto para el historiador aficionado como para el profesional, ya que se puede consultar fácilmente una gran cantidad de material. Para un ratón de biblioteca ávido como yo, puede ser abrumador tratar de mirar una cantidad casi infinita de material. Tienes que contentarte con encontrar un par de temas que puedas seguir. Ya estoy feliz de contribuir traduciendo material del francés al inglés y haciéndolo ampliamente disponible.«

¿Podríamos decir que las guerras napoleónicas son el primer gran conflicto del que disponemos de un gran número de cartas o memorias, tanto de soldados como de oficiales, o ya existía en el pasado el género epistolar en la milicia de principios del siglo XIX?

«Definitivamente existió antes. Cada período tiene una gran riqueza de material publicado dependiendo de lo que quieras estudiar. Pero como se mencionó en su pregunta, las guerras napoleónicas, dada la escala del conflicto, produjeron una asombrosa cantidad de relatos de testigos oculares y cartas de todas las facciones involucradas. La alfabetización mejorada en este punto contribuyó al hecho de que muchas personas escribieran lo que presenciaron dado el impacto de la guerra, y el intercambio de pensamientos a través de cartas aumentó significativamente.»

En tu faceta de lector, ¿podrías recomendar cuáles son a tu juicio las tres mejores obras en forma de memorias o relatos que has podido leer, y las razones de tal elección?

«Las memorias en tres volúmenes de Caulaincourt son mis favoritas. Es una recopilación increíble de experiencias personales, política exterior francesa y eventos militares. Como estoy muy intrigado por Caulaincourt y como he estudiado bastante su vida, las memorias rinden homenaje al retratar lo que trató de lograr mientras servía a Napoleón. No obedeció ciegamente los caprichos de su amo, pero buscó genuinamente encontrar un término medio para su país en el gran diseño europeo.

A continuación tengo muchos relatos de soldados/oficiales favoritos: la narración de 1812 del ayudante mayor Césare de Laugier (que traduje recientemente y publicaré en un futuro próximo), los polacos Dezydery Chlapowski y Soltyk, Elzéar Blaze, Maurice de Tascher, … y muchas docenas más he leído a lo largo de los años. Todos son recuerdos muy conmovedores y fascinantes

En uno de sus libros trata las memorias de los soldados franceses entre 1805 y 1814 en los ejércitos de Napoleón. ¿Varían los recuerdos de los soldados a lo largo del tiempo en cuanto a su percepción del conflicto y de la figura de Napoleón? ¿Estaban los oficiales en general conscientes del sufrimiento de sus soldados, o no era un tema que generalmente se planteaba?

«En las memorias escritas después de los hechos, el tono depende de la posición (militar) del memorialista, el período de tiempo en el que fueron escritas (después de 1815, 1830,…) y, a menudo, de sus puntos de vista políticos. Si bien la mayoría es generalmente positiva hacia el régimen y la conducta de Napoleón, se pueden encontrar comentarios críticos y también existen muchas opiniones muy opuestas (republicano, pro monárquico, …). Por lo tanto, es fascinante tratar de comprender estos puntos de vista y encontrar el término medio, la ‘verdad’ podría estar en algún punto intermedio. Las cartas de los soldados son bastante reveladoras en este sentido, ya que no están contaminadas por otras fuentes (a menudo se escriben en el campo y/o solo algunos momentos/horas después del evento) que pueden influir en el escritor para cambiar su opinión. La mayoría de ellos contienen las duras realidades de la guerra: pedidos de ayuda (falta de alimentos, ropa, refugio, dinero), noticias de compañeros soldados y familiares… Lo que aportan en términos de información sobre la vida de los soldados napoleónicos, a menudo carecen de conocimiento sobre la estrategia de la campaña, los objetivos de los comandantes (a menudo, después de que se libran las batallas, las cosas se aclaran),… La ‘memoria falsa’ también es un factor importante a tener en cuenta. Sin embargo, ofrecen el lado inverso, a menudo pasado por alto, de la ‘medalla napoleónica’.«

Tras las guerras, surgieron un gran número de memorias de muchos oficiales napoleónicos, incluso mariscales, para narrar sus campañas o sus vivencias. En general, ¿has verificado si sus narraciones respondían a un propósito de esclarecer o narrar los hechos, o eran sólo un producto para embellecer sus hechos o exculpar sus derrotas?

«Lo he hecho, y puede ser una alegría, pero también bastante tedioso, averiguar qué es lo que realmente importa o qué sucedió realmente al leer todos estos relatos. El caso más conocido es el de la batalla de Waterloo y la conducta de Grouchy. Aquí, una investigación de archivo imparcial puede aclarar gran parte de la creación de mitos y leyendas que existen tanto por parte de Napoleón como de los Aliados (ver Gran Bretaña una vez victoriosa en 1815 y el comienzo de su imperio global). Como se dijo anteriormente, es apropiado leer y comprender los puntos de vista opuestos y comprender dónde una facción adopta una opinión extrema, para luego contrarrestarla con otra visión matizada del asunto.«

¿Cuándo cree que comenzó el interés real de los soldados a reflexionar sobre sus experiencias en campaña, después de la guerra o ya en medio del conflicto napoleónico? ¿A qué cree que se debe que en países como Francia haya una verdadera moda posnapoleónica en la literatura, cuando después de la Restauración se persiguió tanto a los partidarios de Bonaparte oa su memoria?

«Ya desde muy temprano, desde que estalló la Revolución, el sentido de reflexión sobre lo que estaba ocurriendo en Francia y Europa era muy evidente. Las nociones de ‘libertad, fraternidad e igualdad’ deben haber sido verdaderamente inspiradoras para muchos franceses y francesas, y suscitaron una enorme cantidad de opiniones. Dado que la Revolución Francesa supuso un gran impacto político y social y fue de naturaleza bastante agresiva, no debería sorprender que los partidarios de la monarquía sean tan elocuentes al afirmar que este cambio abrupto de régimen no era el camino a seguir.»

En España tenemos el tema de los escritos o justificaciones que escribieron algunos comandantes al verse desacreditados y escribieron para defender su posición y su honor. En Europa tampoco era desconocido el fenómeno (creo recordar a Jomini, también escribió una obra como defensa, y no fue el único). ¿Era realmente tan importante para los militares de la época trabajar siempre que fuera en una publicación para exculparse ante la historia y, sobre todo, ante la sociedad?

«Esto es comprensible. En una era de la palabra escrita en papel destinada a la posteridad, ¿Quién no trataría de justificar sus acciones como mejor le pareciera? La forma en que percibimos ciertas figuras del período se deriva en gran medida de tales testimonios. Napoleón y sus memorias de Santa Elena es el caso más conocido. Y, de hecho, la polémica fue prominente en todas las facciones involucradas. Alexander Mikaberidze, por ejemplo, describió brillantemente cómo la nobleza rusa decidió en gran medida sobre la vida o la muerte de sus gobernantes (ver el asesinato de Pablo I), las disputas entre los oficiales y comandantes del estado mayor ‘alemanes’ y ‘verdaderos’ rusos durante la campaña de 1812. , …»

Es interesante saber que algunos oficiales franceses seguían con interés la bolsa de valores de Londres para sus inversiones, por lo que no dudaron en consultar los diarios británicos, a pesar de ser el enemigo en la lucha, o el mismo Napoleón que se enojó con la prensa británica cuando lo ridiculizaba. ¿Crees que el papel de los periódicos en las guerras napoleónicas fue similar al actual, aunque el valor informativo fue muchas veces menor que el valor propagandístico?

«Los periódicos fueron muy influyentes, aunque no comparables en escala con las fuentes de noticias que tenemos hoy, así como en el alcance global más amplio que tienen en nuestros días (ver redes sociales). Fue más lento en la distribución, pero por lo tanto no menos eficaz. Todos los estados europeos de la época tuvieron mucho cuidado en controlar lo que ‘podría’ escribirse o no a través de los sistemas de gabinetes negros, ministerios de policía, gendarmería,… Fueron fundamentales para moldear la opinión pública ante los caprichos del gobierno que gobernó sobre él. ‘Phantom Terror’ de Adam Zamoyski es un excelente libro sobre el tema. La Guerra de Liberación de 1813 en Alemania aquí es un gran ejemplo; cómo los aliados intentaron, con gran éxito, hacer que los estados de la Confederación del Rin rompieran con el imperio de Napoleón y, en ese punto, su desbordada ambición.»

En tu libro “Una carga audaz…”, escribiste sobre la acción o batalla de Somosierra, un episodio clásico de la Guerra en España y las Guerras Napoleónicas. ¿Por qué crees que era importante volver a revisitar la batalla y con ella las hazañas de los polacos al servicio de Napoleón? Leí que en unos recuerdos de los oficiales polacos en Somosierra que cuestionaban la presencia de De Ségur en la famosa carga contra los cañones españoles, cuando el mismo Ségur la narró. ¿A través de tus estudios también has podido confirmar este hecho?

«Sentí que el folleto original, que se publicó en 1900 e incluía detalles interesantes dado el período en que se imprimió, merecía una traducción (también fue mi primer intento de publicación). La causa de los polacos a lo largo del período napoleónico es de gran interés para mí, y Creo que Somosierra es la batalla más icónica con la que se puede conectar a estos soldados.

Se confirma a través de otros relatos de testigos presenciales y estudios que Ségur, como continuaría haciéndolo a través de otros trabajos que escribió (ver su estudio de la campaña rusa), infló su papel durante el cargo. Al parecer resultó herido durante una acción previa a Somosierra y por lo tanto no participó en la carga. Debe haber basado su historia en informes posteriores a la acción y relatos de participantes que realmente estuvieron allí. Sin embargo, esto no debería disminuir el valor del trabajo original. Debe servir como un estudio de caso sobre cómo comparar y analizar las fuentes.«

En tu último libro tratas las memorias de los soldados franceses en España, de 1807 a 1814. La guerra de Independencia en España siempre ha tenido una visión apocalíptica en algunos aspectos, recordemos los grabados de Goya, sin ir más lejos. En cambio, un general como Suchet tuvo un éxito notable en los territorios que ocupó, con una administración, digamos, más permisiva con sus habitantes. ¿Hubo diferencias en el concepto de España y el español para los soldados franceses o sus aliados, según la zona de ocupación? ¿Hubo diferencias en las experiencias de los soldados franceses respecto a sus aliados holandeses, italianos o alemanes en la campaña de España?

«Ciertamente lo hubo. Dada la escala del país en el que operaban los franceses, la guerra de guerrillas popular que estalló, la escasez de recursos, … la conducta de los ejércitos franceses rápidamente empeoró debido a su concepto de ‘vivir de la tierra’. Con Napoleón dando órdenes a sus subordinados desde lejos, ¿cómo podría detenerse el comportamiento a menudo cruel de los invasores?

Suchet es un buen caso en el que una gran administración y comprensión de la política local podría dar buenos resultados. Otros como Soult, Ney, Victor, todos ellos bastante testarudos y propensos a volverse hacia sí mismos en lugar de cooperar, harían pagar el precio a sus hombres, cuando la mayoría de la población española y portuguesa se volvió contra ellos ante el brutal impacto de su gobernabilidad. Muchos ejemplos de esto existen al leer los testimonios de oficiales y soldados que prestan servicio en la Península. Las cartas no pueden evitar exagerar la sombría situación en la que se encontraban los hombres.»

¿Puedes hablarnos de tus trabajos futuros y de cómo ves el panorama de la narrativa napoleónica en los tiempos actuales para el gran público?

«Me complace anunciar que espero poder publicar mi próximo libro, las memorias del ayudante mayor italiano Césare de Laugier en Rusia, en enero de 2023. También continuaré traduciendo relatos y cartas en mi blog, la mayoría de ellos gratuitos. de forma gratuita, en ko-fi.com/jdn_napoleon. Todo lo que me esfuerce por hacer en los próximos años, ¡lo encontrará en el sitio!

No hay duda de que nuestros puntos de vista sobre la época napoleónica continuarán ampliándose y cambiando, ya que muchos temas ‘nuevos’ recibirán publicaciones gracias a los esfuerzos de brillantes historiadores y entusiastas, y los temas continuarán provocando un debate positivo y cortés, sin perder de vista el contexto de la época y todos los matices que hay por ahí a tener en cuenta. Eso es lo que mantiene, y ciertamente mantendrá viva, la historia.«

* Agradecer muy especialmente a Jonas De Neef que nos haya atendido para la elaboración de esta entrada para «El Rincón de Byron». 

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También podéis encontrar la traducción de relatos y cartas de la época Napoleónica en el blog de Jonas De Neef (enlace superior) / You can also find the translation of stories and letters of Napoleonic age on Jonas De Neef’s blog (upper link)


Could you tell us how your interest in the Napoleonic wars was born? Could it have been any other military conflict or did your interests always orient you to the period 1792-1815?

«Around when I was 7 years old, some sense of history was introduced to me as I loved to play the videogame ‘Age of Empires II’ on the PC. So where I was first interested in the medieval period, I came across the age of muskets and cannons through movies such as ‘Barry Lyndon’, ‘The Patriot’, … When my godfather suggested to visit the Waterloo reenactment in 2008, the figure of Napoleon came to the forefront. It got me hooked ever since, in a way that other periods in history never did before.»

Can you share with us your working method? Do you have a daily, weekly routine, or do you write when you have time for it? Do you think that the digitization of the library funds of the epoch has been a definitive boost for scholars of the Napoleonic era?

«As it is my hobby and whenever the drive is there, I can write almost every other day. When I focus on book writing, it really depends on my mood and work loadout professionally (I’m a librarian). When I want to work on articles on my blog, that all depends on what I discover through reading (which takes up a lot of my free time) both on paper or online. The latter is a blessing for both the amateur historian and professional alike, as a vast wealth of material can be easily consulted. For an avid bookworm like myself, it can be overwhelming trying to look through an almost infinite amount of material. You do need to be content to find a couple of subjects you can stick by. I’m already happy to contribute translating French material into English, and making it widely available.»

Could we say that the Napoleonic wars are the first major conflict for which we have a large number of letters or memoirs, both from soldiers and officers, or had the epistolary genre in the military of the early nineteenth century already existed in the past?

«It definitely existed before. Every period has a vast wealth of published material depending on what you want to study. But as mentioned in your question, the Napoleonic Wars, given the scale of the conflict, did produce a staggering number of eyewitness accounts and letters of all the factions involved. Improved literacy at this point contributed to the fact that many people would pen down what he/she witnessed given the impact of the war, and the exchange of thoughts through letters increased significantly.«

In your facet as a reader, could you recommend what are in your opinion the three best works in the form of memoirs or stories that you have been able to read, and the reasons for such choice?

«Caulaincourt’s three volume memoirs are my top favorite. It’s an incredible compilation of personal experiences, French foreign policy and military events. As I am very intrigued by Caulaincourt and as I’ve studied his life quite a bit, the memoirs do pay tribute in portraying what he tried to achieve whilst serving Napoleon. He didn’t blindly obey his master’s whims, yet genuinely sought to find an in-between for his country in the grand European design.

Next I have many favorite soldier/officer accounts: Adjutant-Major Césare de Laugier’s 1812 narrative (which I translated recently and will publish in the near future), the Poles Dezydery Chlapowski and Soltyk, Elzéar Blaze, Maurice de Tascher, … and many dozens more I’ve read over the years. They are all very poignant and fascinating recollections.«

In one of your books you deal with the memoirs of French soldiers between 1805 and 1814 in Napoleon’s armies. Did the memories of the soldiers vary over time in terms of their perception of the conflict and the figure of Napoleon? Were the officers generally aware of the suffering of their soldiers, or was it not an issue that was generally raised?

«In memoirs written after the events, the tone depends on the (military) position of the memorialist, the time period they were written in (post 1815, the 1830’s, … ) and often on their political views. Whilst most are generally positive towards Napoleon’s regime and conduct, critical remarks can be found and many very opposite opinions exist as well (republican, pro monarchy, … ). Hence it is fascinating to try and understand these views and find the middle ground, the ‘truth’ might lie somewhere in between. Soldiers letters are quite eye opening in this regard, as they are not tainted by other sources (they are often written on the field and/or only some moments/hours after the event) that can influence the writer to alter his opinion. Most of them contain the harsh realities of war: calls for aid (lack of food, clothing, shelter, money), tidings of fellow soldiers and family, … What they bring to the table in terms of insights into the lives of Napoleonic soldiers, they often lack knowledge of campaign strategy, aims of commanders (often after battles are fought, things become clear), … ‘False memory’ is also an important factor to keep into account. Yet, they offer the reverse, often overlooked, side of the ‘Napoleonic medal’.«

After the wars, a large number of memoirs emerged from many Napoleonic officers, even marshals, to narrate their campaigns or their experiences. In general, have you verified if their narrations responded to a purpose of clarifying or narrating the facts, or were they just a product to embellish their deeds or exculpate their defeats?

«I have, and it can be a joy but also quite tedious to find out what really matters or actually happened reading all these accounts. The best known case is the battle of Waterloo and Grouchy’s conduct. Here, impartial archive research can clear up a lot of the myth and legend creating that exist both on Napoleon’s part as well as the Allies (see Britain once victorious in 1815 and the start of their global empire). As said earlier, it’s appropriate to read and understand opposite views and understand where one faction takes on an extreme opinion, for then to counter it with an other, nuanced take on the matter.«

When do you think the real interest in soldiers reflecting on their experiences on campaign began, after the war or already in the middle of the Napoleonic conflict? Why do you think it is due that in countries like France there was a true post-Napoleonic fashion in literature, when after the Restoration, the supporters of Bonaparte or his very memory were so persecuted?

«Already early on, ever since the Revolution broke out, the sense of reflection on what was transpiring in France and Europe was very apparent. The notions of ‘liberty, fraternity and equality’ must have been truly inspiring for many Frenchmen and women, and brought forth an enormous outpouring of opinions. As the French Revolution was such a political and social shock and was quite aggressive in nature, it should not be surprising that supporters of the monarchy would be quite as vocal to state that this abrupt regime change was not the way to go.»

In Spain we have the issue of the writings or justifications that some commanders wrote when they saw themselves discredited and wrote to defend their position and their honor. In Europe the phenomenon was not unknown either (I think I remember Jomini, he also wrote a work as his defense, and he was not the only one). Was it really so important for the military of the time to work as long as it was in a publication to exculpate themselves before history and, above all, before society?

«This is understandable. In an age of the written word on paper meant for posterity, who would not try and justify their actions as they saw fit? How we perceive certain figures of the period pretty much are derived of such testimonies. Napoleon and his memoirs from Saint Helena is the most well-known case. And indeed, polemic was prominent in all the factions involved. Alexander Mikaberidze for example brilliantly described how the Russian nobility very much decided over life or death of their rulers (see the assassination of Paul I), the disputes between the ‘German’ and the ‘true’ Russian staff officers and commanders during the 1812 campaign, …»

It is interesting to know that some French officers followed the London stock market with interest for their investments, so they did not hesitate to consult the British newspapers, despite being the enemy in the fight, or Napoleon himself who was angry with the British press when he ridiculed him. Do you think that the role of newspapers in the Napoleonic wars was similar to the current one, although the informative value was often less than the propaganda value?

«Newspapers were highly influential, though not comparable in scale with the newsfeeds we have today, as well as in the broader, global reach it has in our day and age (see social media). It was slower in distribution, but therefore not less effective. All the European states at the time took great care in controlling what ‘could’ be written or not through the systems of black cabinets, police ministries, gendarmerie, … They were essential in molding the public opinion in view of the whims of the government which ruled over it. Adam Zamoyski’s ‘Phantom Terror’ is an excellent book on the subject. The War of Liberation of 1813 in Germany here is a great example; how the Allies attempted, with a great share of success, to make the Rhine Confederation states break from Napoleon’s empire and, and that point, overstretched ambition.»

In your book “ An Audacious Charge…”, you wrote about the action or battle of Somosierra, a classic episode in the War of Spain and the Napoleonic Wars . Why do you think it was important to revisit the battle and with it the deeds of the Poles in the service of Napoleon? I read that in some memories of the Polish officers in Somosierra they questioned the presence of De Ségur in the famous charge against the Spanish cannons, when Ségur himself narrated it. Through your studies have you also been able to confirm this fact?

«I felt the original booklet, which was published in 1900 and included interesting details given the period it was printed, merited a translation (it was also my first attempt in publishing). The cause of the Poles throughout the Napoleonic period is of great interest to me, and Somosierra, I believe, is the most iconic battle these soldiers can be connected to.

It is confirmed through other eyewitness accounts and studies that Ségur, as he would continue to do so through other works he wrote (see his study of the Russian campaign), inflated his role during the charge. He apparently was wounded during an action prior to Somosierra and therefore did not participate in the charge. He must have based his story from after action reports and accounts from participants who were actually there. This however should not diminish the value of the original work. It should serve as a case study in how to compare and analyze sources.«

In your last book you deal with the memoirs of the French soldiers in Spain, from 1807 to 1814. The Peninsular War in Spain has always had an apocalyptic vision in some aspects, let’s remember Goya’s engravings, without going any further. By contrast, a general like Suchet had notable success in the territories he occupied, with an administration, let’s say, more permissive with its inhabitants. Were there differences in the concept of Spain and the Spanish for the French soldiers or their allies, depending on the zone of occupation? Were there differences in the experiences of the French soldiers with respect to their Dutch, Italian or German allies in the campaign in Spain?

«There certainly was. Given the scale of the country the French were operating in, the people’s – guerilla war that broke out, the scarcity of resources, … the conduct of the French armies quickly turned for the worse given their concept of ‘living of the land’. With Napoleon ordering his subordinates around from afar, how could the often cruel demeanor of the invaders be brought to a halt?

Suchet is a good case where great administration and understanding of local politics could bring forth good results. Others like Soult, Ney, Victor, all showing to be quite stubborn and prone to turn to themselves instead of cooperating, would cause their men to pay the price, when the majority of the Spanish and Portuguese population turned against them given the brutal impact of their governance. Many examples of this exist when reading the testimonies of officers and soldiers serving in the Peninsula. Letters cannot help but overstate in what a bleak situation men found themselves in.«

You can tell us about your future works and how you see the panorama of Napoleonic narrative in current times for the general public?

«I’m happy to announce that I can hopefully publish my upcoming book, the memoirs of the Italian adjutant-major Césare de Laugier in Russia, in January 2023. I will also continue to translate accounts and letters on my blog, most of them free of charge, at ko-fi.com/jdn_napoleon . Whatever I endeavor to do next the following years, you will find on the site!

There’s no doubt about it that our views on the Napoleonic epoch will continue to expand and change, as many ‘new’ subjects will receive publications thanks to the efforts of brilliant historians and enthusiasts, and themes will continue to spark positive and courteous debate, without us losing sight of the context of the time and all the nuances that are out there to take into account. That is what keeps, and certainly will keep, history alive.»

* Special thanks to Jonas De Neef for helping us prepare this entry for «El Rincón de Byron».


Jonas De Neef (nacido en 1992) estudió Historia Moderna en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Actualmente trabaja como bibliotecario para el municipio belga de Ternat. Desde 2020 ha publicado 3 libros titulados «Una carga audaz: un estudio clásico de la batalla de Somosierra (1808)», «Tras la estela del Emperador» y más recientemente «Diablos, dagas y muerte». En su tiempo libre, escribe artículos para la Asociación Napoleónica Belga y realiza trabajos de traducción para varios historiadores de todo el mundo, centrándose principalmente en la perspectiva francesa a través de relatos de testigos presenciales. Las Guerras Napoleónicas lo fascinan desde 2008, y 14 años después, sigue siendo adicto.

Jonas De Neef (born 1992) studied Modern History at the Catholic University of Louvain, Belgium. He currently works as a librarian for the Belgian municipality of Ternat. Since 2020, he has published 3 books titled «An audacious charge: a classic study of the battle of Somosierra (1808)», «In the wake of the Emperor» and most recently «Devils, Daggers & Death». In his free time, he writes articles for the Belgian Napoleonic Association and provided translation work for several historians worldwide, mostly focusing on the French perspective through eyewitness accounts. The Napoleonic Wars fascinate him since 2008, and 14 years later, he’s still addicted.


Pintura. El arte de… Hyppolite Lecomte

Tiempo de lectura: 6 minutos

Esta semana os traemos la obra de un pintor francés contemporáneo de Napoleón, Hyppolite Lecomte, que no alcanzaría la notoriedad de otros pintores como Gros o Vernet, pero que desarrollaría sin embargo una gran producción basada en las guerras de la Revolución y el Primer Imperio, tanto en óleos como en litografías, y algunas series de uniformes tanto del Primer Imperio como de la Restauración que se hallan en los fondos del Museo de Versalles y que podéis consultar en su página web.

EL APUNTE

Hyppolite Lecomte nació en Puiseaux (Departamento de Loiret) el 27 de diciembre de 1781. Fue alumno de los pintores Pierre-Antoine Mongin y Jean-Baptiste Regnault. Se casó el 29 de diciembre de 1807 con Camille F. Josephine Vernet, hija del también pintor Carle Vernet, lo que sin duda contribuyó a otorgarle un espacio significativo en el futuro en el museo de Versalles. En 1821 nacería su hijo Émile Vernet-Lecomte, que sería también un conocido pintor de temas orientales.

Es autor de numerosas pinturas de batallas (gran parte en los fondos del Museo de Versalles), así como de litografías. Expuso en el Salón de Francia de 1804 a 1847, concurriendo con pinturas con temas de batallas, históricos y paisajísticos, consiguiendo una medalla de 1ª clase en 1808 como pintor de género. Junto con el también pìntor Alexandre Millin du Perreux (muy apreciado por la emperatriz Josefina) fueron de los primeros artistas en retomar el pasado nacional como temática de sus obras. A pesar de los cambios políticos en la Francia de la primera mitad del siglo XIX, obtuvo encargos tanto de Napoleón, como de Carlos X y más tarde Luis Felipe de Orleans.

También destaco en su faceta de diseñador de vestuarios para piezas teatrales, dibujando trajes históricos que reemplazaron las suntuosas vestimentas de la corte de principios del siglo XIX. El 14 de abril de 1825 ingresó en la Royal Academy of Music de Londres (fundada en 1822) como diseñador de vestuario y, hasta el 30 de septiembre de 1831, trabajó en la mayoría de las obras que se representaron en la Ópera y el Théâtre-Italien durante su administración conjunta. Antes de 1827, también proporcionó diseños de vestuario para la Opéra-Comique.

Murió en Paris, en el 99 rue de Chaillot, Paris I, el 25 de julio de 1857.

OBRA ESCOGIDA

«El segundo asedio de Mantua el 2 de febrero de 1797» (c. 1812), óleo sobre lienzo (b)
«Los prisioneros ingleses siendo presentados
a Napoleón en 1809″ (1839)
(c)
«Tropas francesas» (1831) (d)
«El duque de Wellington visitando los puestos avanzados en Soignes en 1815», óleo sobre lienzo (e)
«Soldados franceses descansando» (1831), acuarela y gouache sobre papel (f)
«Reunión de Napoleón con los embajadores del emperador de Austria cerca de Leoben (Estiria) el 7 de abril» (g)
«El paso del Tagliamento frente a Valvasone conducido por Bonaparte el 16 de marzo de 1797» (1834-37), 76 x 67 cm. (h)
«El bombardeo de Madrid, 4 de diciembre de 1808» (i)
«Sorteo para el servicio militar obligatorio» (j)
«Reunión entre Napoleón I y Fernando III, Gran Duque de Toscana en Wurtzburg, octubre de 1806″ (1813) (k)
«Soldado fusilero del 2º regimiento de infantería suizo» (l)
«Ingeniero geógrafo con empleo de capitán, 1808» (1842) (m)
«Infantería de línea – El tambor, 1809» (n)
«Infantería de línea – El zapador, 1809» (o)
«Infantería de Línea – Sargento
Mayor portaestandarte, 1809″
(p)
«Infantería ligera – Corneta de ‘voltigeurs’, 1811″ (q)
«Combate de Mautern (Estiria)» (1839) (r)
«Entrada del ejército francés en Roma» (s)
«Combate y toma de Salo el 31 de julio de 1796» (t)
«Ambulancia de tropas francesas (1792)», óleo sobre lienzo, 113 x 144 cm (u)
«Tropas napoleónicas en la campiña de Lazio» (1846) (v)
«Preparado para disparar» (1817), litografía (w)
«El heroísmo del general francés Moreau durante los combates en torno a Sluis y Land Cadzand salva a un granadero del agua el 23 de julio de 1794» (1820-35), litografía (x)
«Combate de Salo el 31 de julio de 1796», litografía por Pourvoyeur, 23 x 17 cm. (y)

Fuentes:

1 – https://www.artlyriquefr.fr/personnages/Lecomte%20Hippolyte.html

2 – Les Collections – Chateau de Versailles – https://www.chateauversailles.fr/

3 – «Dictionnaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs. III. L-Z» – E. Bénézit, Paris, 1939

4 – https://lanouvelleathenes.fr/hippolyte-lecomte-1781-1857/

5 – https://en.wikipedia.org/wiki/Hippolyte_Lecomte

Imágenes:

a – «Combate y toma de Salo el 31 de julio de 1796» © RMN-GP (Château de Versailles) / © Gérard Blot

b – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/70530/The-Second-Siege-of-Mantua-on-the-2nd-February-1797,-c.1812-.html

c – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/52191/The-English-Prisoners-at-Astorga-Being-Presented-to-Napoleon-Bonaparte-(1769-1821)-in-1809,-1810–(see-also-225165).html

d – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/1127152/French-Troops.html

e – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/1167049/’The-Duke-of-Wellington-Visiting-the-Outposts-at-Soignes’,-1815.html

f – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/154692/French-Soldiers-Resting,-1831-(wc-and-gouache-on-paper).html

g – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/755406/Meeting-of-Napoleon-with-the-Ambassadors-of-the-Austrian-Emperor-near-Leoben-Steiermark-on-7-April-.html

h – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/1029636/The-passage-of-the-Tagliamento-in-front-of-Valvasone-leads-by-Bonaparte-on-16-March-1797:-the-Italian-countryside-of-1796-1797:-the-passage-of-the-Tagliamento-river-in-which-the-marechal-Jean-Mathieu-Philibert-Serurier-(1742-1819)-took-part-in-Napoleon-Bon.html

i – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/219987/The-Bombardment-of-Madrid,-4-December-1808,-engraved-by-Edme-Bovinet-(1782-1832)-(aquatint).html

j – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/225694/Drawing-Lots-for-Conscription-.html

k – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/82354/Meeting-Between-Napoleon-I-(1769-1821)-and-Ferdinand-III-(1769-1824)-Grand-Duke-of-Tuscany-at-Wurtzburg,-October-1806,-1813-.html

l – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/soldat-fusilier-du-2e-regiment-dinfanterie-suisse-1809/hippolyte-lecomte

m – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/ingenieur-geographe-ayant-rang-de-capitaine-1808/hippolyte-lecomte#Ing%C3%A9nieur-g%C3%A9ographe-ayant-rang-de…-Hippolyte-Lecomte

n – https://www.alamyimages.fr

o – https://www.alamyimages.fr

p – https://www.alamyimages.fr

q – https://www.alamyimages.fr

r – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/combat-de-mautern-en-styrie/hippolyte-lecomte#Combat-de-Mautern-en-Styrie-Hippolyte-Lecomte

s – https://fr.muzeo.com/reproduction-oeuvre/entree-de-larmee-francaise-a-rome/hippolyte-lecomte#Entr%C3%A9e-de-l’arm%C3%A9e-fran%C3%A7aise-%C3%A0…-Hippolyte-Lecomte

t – https://bellamysworld.com/sites/default/files/products/IB02520B_0.jpg

u – https://imgprivate2.artprice.com/get/classifieds/db20/b90e/8a11/6c12/a0dc/ff69/1f18/c815/936f/a64e/1024/1024/Hippolyte-LECOMTE–Ambulance-de-troupes-francais—1343818528.jpg

v – https://www.cambiaste.com/uk/auction-0125/hippolyte-lecomte-17811857-9-104236?pback=results-list&pagBack=1

w – https://www.meisterdrucke.uk/fine-art-prints/Hippolyte-Lecomte/775690/The-Canon-Ready-to-Fire,-1817.-.html

x – https://www.alamyimages.fr

y – https://bellamysworld.com/sites/default/files/products/IB02520B_0.jpg