Película. «Madame Sans Gêne» (1961), de Christian-Jaque

Tiempo de lectura: 15 minutos

Cartel promocional (a)

Madame Sans-Gêne es una comedia dramática en tres actos de Victorien Sardou y Émile Moreau, estrenada por primera vez en el Théâtre du Vaudeville de París el 27 de octubre de 1893 y que nos relata las andanzas de Catherine Hübscher, una lavandera de origen alsaciano que llegó a convertirse en la duquesa de Danzig. La obra ha sido llevada a los escenarios y a la gran pantalla en varias ocasiones, una de las últimas en esta producción entre Italia, Francia y España del año 1961, dirigida por Chistian Jacque y protagonizada por una esplendorosa Sophia Loren, bien secundada por Robert Hossein (el mariscal François Lefevbre), Renaud Mary (Fouché) y Julien Bertheau (Napoleón Bonaparte), entre otros.

La atractiva lavandera parisina Catherine Hubscher dice animadamente y sin tapujos lo que piensa y por eso es llamada «Madame Sans-Gêne» (más o menos «Señora sin vergüenza») en su barrio. En el año revolucionario de 1792, lava gratis las camisas de un teniente Bonaparte y se enamora del brusco sargento Lefebvre que toma parte en el asalto a las Tullerías. Se casan y Catalina sigue a su marido a todos los frentes de guerra. Más tarde, cuando Bonaparte es emperador, lo nombra duque: después de todo, Lefebvre se convertirá en rey de Westfalia y Catherine será su reina. Sin embargo, la sociedad de la corte con las hermanas del propio Napoleón en cabeza conspiran contra la divertida Catherine, que no ocultará nunca sus orígenes. Pero «Madame Sans-Gêne» sabe cómo defenderse1.

En realidad el nombre de Madame Sans-Gêne se atribuyó por los soldados a Thérèse Figueur, que formó parte como dragón de la caballería francesa de 1793 a 1815, nunca a Catherine Hübscher; el talento de Sardou fue el que creó la leyenda. La película tampoco sigue de hecho el libreto original donde inicialmente Catherine rescataba y ocultaba a un joven teniente y noble austriaco, el conde Neipperg.

El personaje de Sans-Gêne representa valores como la sencillez, la humanidad, el valor y la fidelidad, basados en una figura histórica icónica en su época de la que ya recogimos su trayectoria vital en nuestra entrada Catherine Hubscher, la mariscala Lefebvre y duquesa de Dantzig.

EL ARGUMENTO

«9 de agosto de 1792: el rey Luis XVI y María Antonieta están todavía en el trono de Francia. El pueblo de París se prepara para destronarles.» Catherine Hübscher (Sophia Loren) es una lavandera que ve pasar a los revolucionarios camino del Palacio de las Tullerías. Un grupo de revolucionarios arrastra un cañón que se queda encallado en un agujero de la calle. Catherine se ríe y se dispone a empujar también: «¿Pero de qué tenéis hechos los brazos? Ay… Por suerte estoy yo aquí. Vamos, muchachos, ánimo. ¡Eh! ¡Jop! ¡Eh! ¡Jop!  Esto no quiere moverse. Seguro que es un cañón monárquico.» De vuelta a su lavandería se da cuenta que el cañón está instalado en su patio y el oficial al mando, François Lefevbre (Robert Hossein), no le hace ni caso cuando le dice que se lleven el cañón. Catherine rápidamente va a buscar a un conocido suyo al que lava las camisas, el teniente Buonaparte (Julien Bertheau), para que la ayude a sacar el cañón de la lavandería. El teniente no solo no saca el cañón sino que les ayuda a orientarlo: «¿Qué tenéis pensado hacer con el cañón?» «Volar las Tullerías para ver lo que hay detrás. Estamos bien emplazados, ¿no?«, le contestan. «Apuntando así no le daréis al rey pero el arzobispo irá derecho al cielo.» dice Buonaparte. «Por mi esta bien. Primero los curas luego el rey» le contestan».
Por la noche, Catherine reparte camisas de noble en la lavandería a los que se quedan en la misma. Después del asalto al palacio, Catherine y Lefevbre intiman y pasan la noche en la casa de éste. Pero la Francia revolucionaria tiene múltiples enemigos y Lefevbre tiene que partir con las tropas hacia el frente del Rin.
Buonaparte también se marcha y Catherine le pregunta: «También tú te vas al Rin?. ¿Al Rin? ¿Y qué pinto yo en el Rin? No, he ido a buscar a mi hermana a Saint-Cyr. Esta es Elisa. Para volver a llevarla a Córcega.»  «¿A Córcega?», pregunta Catherine. «Allí estará más segura. Francia ahora no es un país propio   para jovencitas.» «Te vas a Córcega. Tú, un oficial. Y la patria te importa un pito.» «¿Qué patria? Mi patria es Córcega.» le contesta Buonaparte. «Eso no es una patria, es una isla. Perdona, pero un hombre como tú…¿Qué va a hacer en una isla?» «Voy a probar fortuna. Mi porvenir está allí. Aquí ya no hay nada que hacer.» «¿Nada que hacer?¿Pero no te da vergüenza? Toma, tus camisas. Me debes 26 lavados.» «¿26 lavados? ¡Pero si solo tengo dos camisas!» «Pero las he lavado 26 veces. Entendido, vete, ya me pagarás otra vez. En el fondo haces bien en volver a casa con tu hermana. No me pareces un hombre nacido para mandar.» «Tienes razón. Hasta la vista, Sans-Gêne. Sin rencor, ¿eh?«. Mientras el militar se aleja, Catherine murmura: «Pobre hombrecillo. Me da tanta pena…«. Cuatro años más tarde el pobre hombrecillo era el general en jefe del ejército de Italia. Mientras las tropas se desplazan por tierras italianas, Catherine viaja como cantinera dentro de un carro que es desviado y acaba empapada al cruzar el río, mientras la infantería francesa cruza el puente. 
Catherine consigue seguir su viaje en un carro con un grupo de prostitutas que van a una alquería ocupada por tropas francesas. Ante la avalancha de los soldados, consigue bajar del carro e ir a buscar a Lefevbre. En el cuarto de Lefevbre se encuentra una de las mujeres con las que había viajado y la echa, sentándose en la cama de espaldas a la entrada. Entra Lefevbre y cuando se acerca a ella con arrumacos, se gira y se da cuenta que es su mujer. «Catherine, ¿eres tú?» «Yo misma, sí.» «Te juro que nunca te he traicionado«, le espeta un sorprendido Lefevbre. «Y yo que nunca te he pegado.«, dándole un bofetón» «¿Y por ti atravesado los Alpes? ¡Puerco!«. Catherine sale corriendo y Lefevbre corre detrás de ella, durante un buen trecho, hasta que van a parar a un molino, sin darse cuenta que está ocupado por los austriacos, que los hacen prisioneros. Como no confiesan nada, deciden fusilarlos, pero logran liberarse y hacer volar el molino, con la pólvora de los soldados austriacos.   
Las tropas francesas sorprendidas por la explosión, se desplazan con Bonaparte hasta el molino, de donde sale un cansado Lefevbre. El general, dándose cuenta de su hazaña le nombra coronel. Lefebvre está extasiado, contándoselo a Catherine: «Daré órdenes para que te trasladen a París. Por otra parte, tengo que asumir responsabilidades nuevas…» «Estoy contigo y me quedo. No irás a creer que voy a dejarte hacer la guerra solo.» «Catherine, pero la guerra es una cosa seria.» «Si fuese una cosa seria, Bonaparte no te habría nombrado coronel.» Los años pasan y dan cuenta del ascenso meteórico del general de Italia a emperador de los franceses. Pero las hermanas de Napoleón (Analía Gadé, Laura Valenzuela y Marina Berti) y Jerónimo Bonaparte (Carlo Giuffrè) se quejan amargamente de su situación a Napoleón: «No creo que exista en el mundo un hombre más desgraciado que yo con la familia.«, suspira este. Por otra parte los duques de Dantzig son invitados a la corte por Napoleón que ha pensado en poner a Lefevbre como rey de Westfalia. Fouché (Renaud Mary) les trae la noticia de la invitación y prepara a Catherine para que no desentone en la etiqueta de la corte, trayendo al maestro de ceremonias Estérel. Fouché intenta animar a Catherine, que torpemente intenta reproducir las genuflexiones que le indica el maestro: «Perfecto. Formidable. Ya decía yo que habéis nacido para vivir en la corte«. «En la corte de Napoleón, sí, por supuesto«, comenta Estérel. «Sin comentarios, señor de Estérel«, contesta Fouché.
Catherine llega a palacio y pronto es la atención de la concurrencia por sus relatos y chascarrillos desinhibidos a pesar de que Fouché la había advertido. Catherine está lanzada en su relato: «Él (Fouché) conoce a Augereau tanto como yo y sabe que cuando ve a una mujer es una especie de manía que tiene, no puede evitar. (Risas)» «Madame, podéis sentaros. ¿Qué os decía? Augereau me pellizca siempre el trasero. Pierrot (dirigiéndose a Augereau), tienes suerte que Zi-Zig (Lefevbre) esté con el emperador.» Pero las hermanas de Napoleón le afean su pasado de cantinera y esta les contesta sin manías: «¿Veis lo picante que son mis historias de amor? Podéis reíros, pero dando de beber a aquellos soldados que os estaban conquistando el imperio, yo he hecho mucho más por vuestra corona que vosotras. Solo habéis alargado el brazo para recogerla de su sangre.» Pasados los días Fouché le comenta a Napoleón las palabras de Catherine y lo que la prensa inglesa también comenta de ellas. Napoleón se queda pensativo, pero ordena a Lefevbre que se divorcie de Catherine y que se case con una noble para ser rey.  
Lefevbre se reúne con Catherine y le informa de las disposiciones de Napoleón y de su divorcio. «La prensa inglesa ha aprovechado para tomarle el pelo«, le dice Lefevbre. Catherine ni se inmuta: «Oh, pero si no sabe inglés, qué le importa.» Pero se despiden apesadumbrados y Lefevbre espera para conocer a su nueva mujer en el salón del trono, en una ceremonia ya planeada por Napoleón. Catherine se dispone a discutir con Napoleón para salvar su matrimonio e irrumpe súbitamente en su despacho. Napoleón se enfada también: «Vuestro comportamiento es intolerable y tenéis suerte. Sí, tenéis suerte de ser la mujer de Lefébvre, pero no abuséis, el castigo podría superar la gravedad de la injuria«. «Majestad, calmaos. Haced como yo, medid las palabras. Después, a uno le molesta haber hablado demasiado. Me devolvéis a Lefébvre y no hablo más. Mejor que sea por las buenas, porque lo vais a hacer de todas formas.»  
 Finalmente, Catherine le confiesa su pasado: «¿Quién os lavaba la ropa blanca cuando erais un teniente muerto de hambre?».»¿El hotel  de los patriotas holandeses?» exclama sorprendido Napoleón. «Vamos, que no nos oye nadie. Bien podéis acordaros de mí.» «No.» «Sí, querido teniente.» «Hübscher.«, «Bonaparte.» «Sí, claro, ya me decía yo.» «Sí, pero os lo decíais por lo bajito.» «Buenos tiempos, eh, solo tenía una docena de camisas.«. Catherine le contesta: «No, dos camisas,  y ninguna sana…«. Los dos se ríen recordando el pasado, mientras, bruscamente, Lefevbre entra en el despacho de Napoleón. Catherine se esconde, y el mariscal explota y le dice a su señor:  «Majestad, vuestra majestad me perdone si he entrado así, pero no puedo más. Siempre he obedecido a vuestra majestad, me habéis hecho general y no he dicho nada. Nada cuando me habéis hecho mariscal. Luego me habéis hecho duque y nada. Pero, majestad, ya no puedo más. Estoy aquí para dimitir como rey, duque, como todo. No quiero casarme con la Margrave, es más fuerte que yo. Amo a mi mujer, majestad. Lo sé, es estúpido, pero qué le voy a hacer.  Después de todo, tampoco es un delito.«. Catherine le abraza y la pareja se van de la mano, dejando a Napoleón que exclama: «Y yo que quería hacer de él un rey«.   


Fuentes:

1 – https://www.cinema.de/film/madame-sans-gne,1304296.html

2 – «Madame Sans Gêne» (1961) – Cine-Alliance/G.E.S.I. Cinematografica/C.C. Champion

3 – http://www.frenchfilms.org/review/madame-sans-gene-1941.html

4 – https://www.abc.es/play/pelicula/madame-sans-gene-13933/?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

5 – https://www.imdb.com/title/tt0056208/mediaviewer/rm2617448192/

Imágenes:

a – https://www.imdb.com/title/tt0056208/mediaviewer/rm2617448192/

b – «Madame Sans Gêne» (1961) – Cine-Alliance/G.E.S.I. Cinematografica/C.C. Champion

Película. Kolberg (1945), de Veit Harlan.

Tiempo de lectura: 22 minutos

Poster de la película (a)

En nuestra entrada de esta semana volvemos al terreno del séptimo arte con una película controvertida, no tanto por su temática, sino por el contenido propagandístico que llevaba implícito, y por el régimen totalitario que la produjo. Hablamos de «Kolberg», rodada en el año 1945 en la Alemania nacionalsocialista, en plena 2ª Guerra Mundial y que trataba del episodio del asedio a la ciudad hanseática de Kolberg1 en el año 1807, que se convirtió en uno de los símbolos de la resistencia frente a los franceses por la tenacidad de sus defensores, llevando a un cerco y posterior asedio desde finales de febrero hasta principios de julio de 1807.     

En junio de 1943 el ministro nazi Goebbels ordenó a Veit Harlan que hiciera un film de propaganda como «Kolberg», en un momento en que el signo de la guerra empezaba a torcerse para los alemanes, con derrotas en varios frentes, por lo que la propaganda del régimen no podía encontrar mejor motivo2 para un panorama político y militar  -similar al de 1807- que podía hacerse realidad en poco tiempo. No hubo límite de presupuesto. El film ascendió a unos 8,5 millones de marcos alemanes, lo que equivale a más de $500.000.000, esto mientras se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, casi 8 veces lo que costaba una buena película de la época, según su director. El esfuerzo logístico fue casi inimaginable: se emplearon 6.000 caballos y 187.000 soldados en diferentes momentos, en un momento en que el ejercito soviético ya había cruzado las fronteras de Prusia oriental.3

Imagen del estreno de la película el 30 de enero de 1945. (b)

Gran parte del concepto de la película proviene de la obra de teatro de 1865 «Kolberg», del escritor alemán Paul Johann Ludwig von Heyse, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1910. No se mencionó esto, porque Heyse era de origen judío. La historia en sí, se basa en parte en las memorias «Ciudadanos de Kolberg» de Joachim Nettelbeck, que se publicaron entre los años 1820-23. La tercera parte que se publicó en 1823 describe el asedio de Kolberg. Hoy, muchos historiadores han demostrado que esta autobiografía contiene muchas leyendas y muchos méritos de Nettelbeck que fueron exagerados mientras que el trabajo del entonces comandante militar Ludwig von Lucadou fue descrito negativamente4. La muestra es que en los grabados de época, sólo se mostraba como defensores a Gneisenau, Nettelbeck y Schill.

En cuanto al asedio histórico de 1807, Kolberg estaba defendida el 13 de febrero por 66 oficiales y 3.716 hombres, que con el tiempo se incrementarían hasta 6.000. A finales de febrero, tropas italianas empiezan a rodear la plaza. El general francés Loison es encargado del asedio y llega al lugar el 25 de marzo. Posteriormente llega el mariscal Mortier el 5 de abril con más refuerzos y la lucha se endurece. El asedio se prolonga por no tener los sitiadores un tren de sitio pesado, por ocupar zonas pantanosas que pronto derivan en fiebre para los soldados y por las frecuentes salidas de los sitiados. Además los habitantes de Kolberg reciben ayuda y suministros por mar de barcos británicos y suecos, no habiendo ninguna embarcación francesa en el lugar para contrarrestar dicha ayuda. Pero a mitad de mayo llega artillería pesada francesa y los bombardeos de la villa y las fortificaciones se intensifican, así como el agotamiento y la falta de munición por parte prusiana.   

Mapa del Asedio de Kolberg en 1807, muestra claramente la
larga distancia desde la ciudad hasta el Fuerte Münde. (c)

De jornada en jornada la situación de la ciudad se deteriora y sufre bombardeos por parte de todas las baterías francesas del perímetro. El 1 de julio, a las 3 de la mañana, comienza un bombardeo sistemático que se prolongará durante todo el día y la noche y por la madrugada de día siguiente. A las 16:00 horas de ese mismo día, llega un emisario del rey prusiano con una carta para concertar un alto el fuego y el nombramiento de Gneisenau como teniente coronel.

La película está realizada con corrección germánica, bien ambientada e interpretada en sus principales papeles, y salvo algunas inexactitudes históricas como el desenlace del asedio o el papel de su comandante, su visionado no difiere en mayor medida del de otras películas históricas de la época, salvado el inevitable trasfondo propagandístico que destila prácticamente desde el primer fotograma y que llega a su clímax en el discurso del recién llegado Gneisenau en la plaza de la villa, convertida al efecto en una verdadera plaza de armas prusiana.5

Lienzo representando la defensa de Kolberg (d)

LA PELÍCULA

La película comienza con una escena en Wroclaw (actual Breslavia, en Polonia) en la primavera de 1813, donde el rey prusiano Federico Guillermo III se había retirado de una Berlín ocupada entonces por los franceses. El vigoroso oficial August Neidhardt von Gneisenau, mayor general, presiona al rey, que inicialmente es reacio, para hacer un llamamiento al pueblo, que aparece desfilando y cantando a través de las calles de Breslau para apoyar la lucha contra los franceses: «En aquel entonces en Kolberg, surgió la idea para mí, la idea de un ejército popular…» El rey objeta que él, Gneisenau, es considerado el gran «vencedor» de Kolberg, pero las cosas fueron un poco diferentes; como el espectador experimentará en un largo flashback.

La acción se remonta al año 1806. Primero, la abdicación de Francisco II como el último emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de la nación alemana, el 6 de agosto de 1806 en Viena. Luego, la acción se dirige hacia la ciudad de Kolberg, donde se celebran unos alegres festivales populares. En una charla de taberna entre el alcalde de la ciudad, Joachim Nettelbeck, el armador Gollnow y el joven estudiante de música Claus Werner se discute una proclama emitida por el Emperador, y surge la disputa: Nettelbeck es partidario de la resistencia, el armador, orientado a los negocios, renuncia a ella. Posteriormente, Nettelbeck visita al padre de Werner y le informa sobre las derrotas en Jena y Auerstadt, que el comandante de la ciudad mantuvo en secreto debido a las fiestas. Luego la trama se desplaza brevemente hacia Potsdam, donde Napoleón I se pregunta en la tumba de Federico el Grande, si habría estado aquí si hubiera vivido aún el monarca prusiano.

De vuelta en Kolberg, la hija de Werner, Maria, recibe a su hermano Friedrich, que regresa a casa desde Auerstadt, y le pide a su padre alojamiento para el herido teniente Ferdinand von Schill. En la Comandancia, mientras tanto, hay un altercado entre Nettelbeck y el Coronel Ludwig Moritz von Lucadou, que se niega a dar información sobre la cantidad y el tipo de almacenamiento de los suministros de invierno: «Estoy aquí por orden de mi rey. ¡Pero eso no significa que cocine su sopa de repollo para los ciudadanos!«- También en la población corren rumores que Lucadou es un militar incompetente e ignorante. Schill, recorriendo las murallas de la ciudad con María (con la que comienza a flirtear), se entera que muchos de los cañones de las murallas son inservibles.

De inmediato, Schill se dedica a reclutar y entrenar a voluntarios; demuestra a Lucadou nuevamente que el rey le autorizó a hacerlo, ante las protestas del primero. Al comentario despectivo del Lucadou sobre por qué no actúa donde está la guerra, le replica Schill: «Creo que la guerra nos llegará pronto». No necesitamos correr detrás de ella.» En el Consejo de la ciudad, Nettelbeck lee una carta del gobernador general de Pomerania: los franceses no quieren un asedio, sino una entrega pacífica de las fortificaciones y de los alcaldes de las ciudades que presten juramento a Napoleón en Stettin. Surge de inmediato una discusión -particularmente violenta- entre Nettelbeck y Gollnow- que se ve interrumpida por la llegada de un emisario de los franceses esperando la respuesta, a lo que el alcalde le contesta: «… Los ciudadanos libres de la antigua ciudad hanseática de Kolberg prefieren ser enterrados bajo las ruinas de sus murallas antes que romper su juramento al Rey y al Señor!«. Cuando se entera, Napoleón, enojado, le da a uno de sus oficiales la orden inequívoca de rendir Kolberg o arrasar la ciudad hasta sus cimientos.

Con el nuevo año 1807, la gente de Kolberg está moviendo unos cañones proporcionados por los suecos para la defensa, lo que una vez más ha enojado a Lucadou. Y como a Nettelbeck también se le acaba la paciencia, éste saca imprudentemente su sable contra el comandante, por lo cual es arrestado y sentenciado a muerte por Lucadou. Pero debido a la llegada de las tropas francesa, por un lado, y las presiones del Consejo de la ciudad, se consigue que Nettelbeck sea indultado. Mientras tanto, en la granja de Werner, Schill, ya ascendido a capitán, propone destruir la propiedad, porque ofrece a los atacantes demasiadas ventajas y protección. A los pocos días, los franceses ocupan la granja y el granjero se enfrenta a sus captores; en ese instante, Schill, con un pequeño destacamento, ataca la granja y lo rescata, pero el granjero incendiará el mismo su casa, lo que provoca el horror de María y que no pueda impedir que su padre muera en el incendio. María es enviada por Nettelbeck a Konigsberg con una carta secreta para el rey; María logra eludir el cerco de los franceses y puede entrevistarse con la reina Luisa, que muestra una gran gratitud por el coraje de los ciudadanos de Kolberg. En la carta se pedía el reemplazo de Lucadou. Más tarde, como nuevo comandante, llega a la ciudad hanseática un joven Gneisenau. Sin embargo, el primer encuentro con Nettelbeck es tirante, ya que Lucadou había informado a su sucesor sobre las acciones arbitrarias del alcalde. Después de una larga reunión, los dos acuerdan cooperar en interés de la causa.

Poco tiempo después, Gneisenau realiza un primer ataque contra los sitiadores. Logra algunos pequeños éxitos parciales, incluyendo la inundación de los suburbios del sur de la villa, que supervisa Nettelbeck. Pero después de la caída de Dantzig, un gran número de fuerzas francesas se suman al asedio de Kolberg. Von Gneisenau piensa brevemente en la rendición, pero Nettelbeck le vuelve a suplicar: «Todavía tenemos que disparar nuestra última bala, comandante. (…) Le ordenaron acudir a Kolberg, pero nosotros … crecimos aquí. Conocemos cada piedra, cada rincón, cada casa. No vamos a abandonar nuestra ciudad aunque tengamos que excavar en su suelo con nuestras uñas. No lo permitiremos«.

Aunque las conversaciones de paz continúan en Tilsit, el comandante francés, impulsado por la promesa de Napoleón de otorgarle un título nobiliario al conquistador de Kolberg, ordena qu la ciudad se asalte desde el lado sur inundado; las altas pérdidas enfurecen a otros oficiales de su estado mayor; de repente, con el fuego de cañón interrumpido por un general de artillería francés, Kolberg, aunque esté muy destruida, se salva.

Al final, Nettelbeck consuela a su ahijada María, que perdió todo durante el conflicto, incluido el amado Capitán von Schill, que había viajado a Stralsund por mar para obtener ayuda. Es el final del flashback. En las últimas escenas nuevamente en Wroclaw, Gneisenau fuerza a su rey: «Y cuando hoy en 1813, seis años después, el ciudadano se levanta nuevamente, la gente se levanta, Su Majestad, está inspirada por esa fuerza misteriosa y por el ejemplo que los ciudadanos de Kolberg una vez le dieron. Ellos buscan ser como aquellos ciudadanos, quieren finalmente sacudirse sus grilletes. La gente se está preparando para la próxima Batalla de las Naciones, Su Majestad. ¡La tormenta está amainando!«. Como al principio del film, miles de personas desfilan y cantan marcialmente por las calles de Wroclaw: «La gente se está levantando…«

REPARTO

– Heinrich George ………………… Joachim Nettelbeck
– Kristina Söderbaum …………… María Werner
– Horst Caspar …………………….. Gneisenau
– Gustav Diesl ……………………… Schill
– Paul Wegener ……………………. von Lucadou
– Otto Wernicke …………………… granjero Werner
– Charles Schauten……………….. Emperador Napoleón

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1Gracias a la gentileza de Karl-Heinz-Kieckers, podemos saber un poco más sobre Kolberg:

«El antiguo Kolberg prusiano/Colberg pertenece a Polonia, ahora se llama Kołobrzeg y está ubicado en la Pomerania Occidental, directamente en el Mar Báltico. Cuenta con instalaciones portuarias y un casco antiguo ya modernizado. La ciudad es muy popular entre polacos y alemanes para ir de compras, a los balnearios y como destino de excursiones de un día. Después de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad tuvo que ser reconstruida casi por completo, porque en 1945 los rusos y los polacos se abrieron paso luchando contra los alemanes rodeados en las casas, con fuego de artillería pesada y casi todos los edificios fueron destruidos hasta sus cimientos. Solo la enorme torre de la catedral aún sobresalía de los escombros. Se han reconstruido la catedral, partes del casco antiguo, el faro fortificado y dos fortificaciones; por lo demás, los modernos edificios prefabricados dominan la ciudad. La entrada al puerto y, por lo tanto, el faro fortificado están a una buena distancia del casco antiguo y de los museos. Los primeros están desesperadamente abarrotados en los días con buen tiempo. El pequeño museo del ejército polaco ofrece algunas piezas seleccionadas que comienzan en la Edad Media, pero con un enfoque en el siglo XX. Una visita vale la pena, incluso si apenas se menciona la era napoleónica. El museo está abierto todos los días. El sitio de Kołobrzeg en 1807 se presenta con más detalle en el museo «Patria Colbergiensis w Kołobrzegu» en el antiguo ayuntamiento. El mejor sitio web, solo en polaco, parece ser https://twierdzakolobrzeg.pl/ . Aquí se pueden encontrar numerosas fotos, planos y sugerencias turísticas.»

2«Hitler as well as Goebbels must have been convinced that the distribution of a film like this would be more useful than a military victory. They must have been hoping for a miracle. And what better to perform a miracle than this ‘dream factory’ that is the cinema?» (Harlan cited Taylor 1998 p 197). [3]

3«La película se presentó por primera vez a una audiencia el 30 de enero de 1945 en La Rochelle, Francia, que estaba sitiada por los aliados y en Berlín, que sufría constantes bombardeos por parte de las fuerzas aéreas aliadas. En Alemania, por lo tanto, llamamos a la película «Durchhaltefilm» o «película de resistencia». (Citado por Karl-Heinz-Kieckers, 26/02/2022)

4Lucadou era comandante de la fortaleza de Kolberg desde 1804 y en el momento del asedio tenia 65 años. Había sido soldado con Federico el Grande y el monarca le había recompensado por su valentía. En las memorias de Nettelbeck fue interpretado falsamente como un cobarde y perdedor, cuando en realidad se opuso a la rendición a los franceses. Éste estaba enfrentado a Lucadou, que hablaba con acento francés y no entendía el dialecto bajo alemán de los habitantes de Kolberg. Insatisfechos con su liderazgo, conspiraron contra él, hasta que el rey envió a Gneisenau el 29 de abril, no sólo para tomar el mando sino para informar de la actitud de Lucadou. Éste pasó todo el asedio en la ciudad y por los informes del nuevo comandante, fue ascendido a mayor general.

5«¡Ciudadanos de Kolberg! ¡Prusianos! ¡Alemanes!: Un gran destino pende sobre nuestra ciudad y sobre nuestra infortunada nación. Más fuerte que el destino es el coraje que lleva consigo. Si vosotros no hubierais desafiado al enemigo, yo no estaría aquí. Ningún amor es más sagrado que el amor por el propio país. Ninguna dicha es más dulce que la de la libertad. Conocéis nuestro destino si no ganamos esta batalla. Independientemente del sacrificio que cada individuo debe hacer, lo que importa es la sagrada creencia por la que lucharemos y ganaremos, a no ser que queramos dejar de ser prusianos y alemanes. Ciudadanos y soldados, desde sirvientes a generales, no queráis ser menos que vuestros padres. Tenéis su ejemplo. Ahora forjemos otro. ¡ La mejor defensa es el ataque!.»


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=wgJSGDfQ8qs

2 – https://de.wikipedia.org/wiki/Kolberg_(Film)

3 – http://blogs.warwick.ac.uk/michaelwalford/entry/_kolberg_a/

4 – https://de.wikipedia.org/wiki/Ludwig_Moritz_von_Lucadou

5 – http://twierdzakolobrzeg.pl/twierdza/postaci-historyczne/244-ludwik-moritz-von-lucadou

6 – «Les sièges. 1807» – Revue Gloire & Empire, núm, 25, Juillet-Août, 2009

Imágenes:

a – https://www.amazon.com/Kolberg-Restored-Directed-Harlan-Heinrich/dp/B01GUP2LNW

b – Imagen gentileza de Karl-Heinz-Kieckers.

c – Imagen gentileza de Karl-Heinz-Kieckers.

d – Imagen gentileza de Karl-Heinz-Kieckers.

e – https://www.youtube.com/watch?v=wgJSGDfQ8qs

Película. "Los Duelistas" (1977), de Ridley Scott.

Cartel publicitario de la película.

Ópera prima del afamado Ridley Scott que había forjado su carrera hasta entonces en la filmación de anuncios publicitarios, la película “Los Duelistas”, nos sumerge en las filas de la caballería de la Grande Armée francesa a través de la figura de dos húsares, Armand D’Hubert, un teniente del 3º de húsares acantonado con el estado mayor divisionario en Estrasburgo y Gabriel Feraud, también teniente del 7º de húsares.

El guionista Gerald Vaughan-Hughes escribió el guion de «Los Duelistas» a partir de un relato ambientado en los años napoleónicos del escritor polaco Joseph Conrad (el conocido autor de «El corazón de las tinieblas»), con el mismo título y que se basó en una historia real ocurrida en el ejército de Napoleón. La película fue realizada y exhibida sesenta y nueve años después de la publicación de  «The Duel: A Military Story» (también conocida como «The Point of Honour») de Conrad que fue publicada en 1908 en el británico «Pall Mall Magazine» y el mismo año en los Estados Unidos. Dos tenientes, François Louis Fournier Sarlovèze y Pierre Dupont de l’Étang, iniciaron una serie de duelos (una treintena) que duraron desde 1794 hasta 1813. Los hombres eran consumados soldados  y ambos alcanzaron el rango de general a finales de la guerra. A pesar del supuesto decoro que tal rango debería implicar, los dos hombres continuaron concertando duelos entre ellos. En algunos casos se reunían en el campo, comían juntos y luego se batían a primera hora de la mañana. Los dos oficiales lucharon en una amplia variedad de formas: a caballo, a pie, con sables, con estoques y espadas. 

El actor Harvey Keitel como Fournier-Sarlovèze (Feraud).

El general François Fournier-Sarloveze fue probablemente el oficial más atrevido, rebelde e impredecible que sirvió a Napoleón. Apodado por los españoles El Demonio, la disciplina parecía ser un anatema para él, y las reglas y, de hecho, los mandamientos, debían despreciarse o ignorarse, si los consideraba innecesarios o problemáticos. Se convirtió en un maestro en todas las armas y en un notorio y temido duelista. No es de desdeñar que se deleitara aún más con este pasatiempo porque sabía que Napoleón los desaprobaba enérgicamente y castigaba seriamente a cualquiera que encontrara en un duelo. Por contra, Pierre Dupont de l’Étang, tuvo una brillante trayectoria como comandante de división en 1805 y 1807. En 1808 entró en España con su cuerpo de ejército y se dirigió hacia Andalucía. Fue derrotado por Castaños y Reding en la batalla de Bailen, rindiéndose junto con 17.600 soldados franceses, representando la primera derrota en campo abierto de un ejército francés, cuyo eco se extendió por toda la península y Europa lo que le valdría tanto la ira del Emperador como el ser condenado a prisión.

Keith Carradine como Pierre Dupont (D’Hubert).

Los personajes de Armand D’Hubert/Pierre Dupont (Keith Carradine) Gabriel Feraud/François Fournier-Sarlovèze (Harvey Keitel)* en la película y en la novela ya fueron levemente alterados por Conrad. Parece ser que el origen del duelo fue que Dupont, siendo un joven oficial, tenía que entregar un desagradable mensaje a Fournier, que se enfureció con el mensajero y retó a Dupont a un duelo que se repitió posteriormente en el tiempo, circunstancia que ya hemos comentado anteriormente, y que finalizó cuando en el que sería el último duelo a pistola, Dupont forzó a Fournier a prometerle que no le molestaría más.

Junto con la inspirada música de Howard Blake que ambienta a la perfección los momentos íntimos junto con los momentos más angustiosos de los duelos y la fotografía de Frank Tidy (que ya había colaborado anteriormente con Scott) que nos ofrece una serie sucesiva de lienzos artísticos en sus fotogramas, jugando con las luces y su ambientación y ofreciendo unas composiciones cuasi pictóricas, herederas de otro film maestro anterior como «Barry Lindon», de Stanley Kubrick. Sin mostrarnos -curiosamente- ninguna batalla campal, Scott conduce magistralmente el relato de las peripecias de los dos personajes, o mejor dicho, los dos duelistas, a través de las turbulentas guerras napoleónicas. En mi opinión, uno de los mejores largometrajes sobre la época de todos los realizados hasta la actualidad.

Diversos posters publicitarios de la película en diferentes idiomas.

LA PELÍCULA

Estrasburgo, 1800.

Una niña pasea a sus gansos por la campiña. El ruido de choque de espadas que escucha de repente le lleva disimuladamente a toparse con la figura de un rudo soldado y entrever también una inusual escena: un duelo entre Gabriel Feraud (Harvey Keitel), un teniente del 7º de húsares y otro individuo que resulta ser el sobrino del alcalde de la ciudad, por el presunto insulto de éste último a Bonaparte, como comentará el primero posteriormente. Tras un corto intercambio de estoques, Feraud hiere gravemente al hombre, lo que provoca la huida de la espantada niña seguida de sus animales graznando alocadamente por el camino.

La escena siguiente transcurre en el comedor de una mansión ocupada por los soldados franceses. El General Treillard (Robert Stephens), se dirige a los húsares presentes y pregunta quién de ellos conoce al teniente Feraud, del 7º de húsares. Ante la impasividad general, el teniente D’Hubert (Keith Carradine), se pronuncia y es encargado por el General para llevarle una orden de arresto a Feraud, sin sospechar que dicha orden le condicionará su propia vida y le verá abocado a una sucesión de duelos con este último a través de los años venideros.

D’Hubert encuentra a Feraud en el salón de Madame de Lionne (Jenny Runacre). En su vuelta al alojamiento de Feraud, este discute acaloradamente con él, encontrando inexplicable que se le detenga por defender a Bonaparte, y D’Hubert le conmina a que se tranquilice, recriminándole su tozudez y obcecación, lo que provoca que la rabia de Feraud se dirija contra él y le demande satisfacción con un duelo en ese mismo momento. El duelo a que se ve abocado D’Hubert, termina cuando hiere a Feraud en un brazo y la mujer con que vive Feraud (Gay Hamilton) salta sobre él llenándole la cara de arañazos. Armand le pide a su amigo médico Jacquin (Tom Conti) que cuide del estado de Feraud, y cuando éste le pregunta el motivo del duelo, D’Hubert le contesta lacónicamente: “Pregúntale a él”.**

Caminando por las calles de la ciudad D’Hubert se reencuentra con la alegre, simpàtica y a ratos melancólica Laura (Diana Quick), cuyo papel es la arquetípica y amarga representación de las mujeres de los soldados de los regimientos que seguían a sus maridos, con los que compartían su suerte y que cuando enviudaban, generalmente no tardaban en volverse a casar con otros soldados. En su segundo duelo, Feraud hiere en el pecho a D’Hubert, pero se niega a hacer las paces con él, a pesar de las sugerencias de sus compañeros. Laura cuida del herido D’Hubert, y va a buscar decididamente a Feraud a su campamento. Se enfrenta con él y este juguetonamente le muestra su sable, diciendo: “Una vez conocí a un hombre que fue apuñalado por una mujer; le dio la sorpresa de su vida.”. Ella responde: “Una vez conocí a una mujer que fue golpeada hasta la muerte por un hombre. No creo que la sorprendiera en absoluto.”

Mientras Armand se ejercita con un profesor de esgrima para perfeccionar sus habilidades frente a Feraud. Laura se da cuenta que D’Hubert no responde a sus mismos intereses, desiste de su amor por él, y le deja  con un “Adiós” escrito con un pintalabios en la hoja de su sable. Posteriormente, en otro de sus duelos en unos establos, Armand se envuelve en un combate brutal a sable*** con Feraud, donde los dos hombres terminan luchando en completo agotamiento en el suelo y siendo finalmente separados por los asistentes.

Lübeck, 1806

En medio de la exitosa campaña de Napoleón en Alemania, vemos a D’Hubert entrar por una larga escalinata en una atestada y ruidosa cantina, donde se encuentran alborotando multitud de soldados franceses, buscando a su amigo de regimiento Lacourbe (Alun Armstrong). Disimuladamente, este le informa que el regimiento de Feraud también se encuentra en Lübeck, con tan mala fortuna que el propio Feraud se encuentra asimismo en la cantina y los dos hombres se vuelven a retar. El próximo duelo se organiza a caballo, como un “homenaje a la caballería” y Lacourbe le incita a participar, diciéndole que las apuestas están igualadas y mentándole que está en juego su reputación de “tragafuegos” y, como no, la del regimiento. D’Hubert se da cuenta que la disputa individual ha trascendido más allá, desbordándole a su pesar y viéndose atrapado en un pretendido espectáculo caballeresco, del que reniega viendo la estupidez del mismo y que la muerte le puede estar muy próxima en ese momento: «Me van a matar. Responsablemente, a caballo. Como un cumplido para la caballería.”

Paseando, Armand encuentra a Laura una vez más, antes del duelo. Esta le cuenta la pérdida de su marido por el tifus y D’Hubert le urge a que regrese a Francia. Como ve la imposibilidad de volver con él, desesperada le grita “Esta vez te matarà”, lo que parece confirmar el trágico sino de Armand.

En una de las escenas más tensas de la película, el duelo a caballo al amanecer, Lacourbe acompaña una vez más a Armand, a través de una fría y brumosa mañana: “He oído que LeBrun ha organizado una fiesta para el almuerzo, espero que el tiempo mejore para ellos”, remarcando el carácter «festivo» del acto. Los dos hombres encaran en la distancia sus caballos y se oyen los gritos de “¡Caballeros! ¡Prepárense para avanzar!” y “¡Carguen!”; Ridley Scott nos muestra en ese angustioso momento la mente del tembloroso Armand, con una serie de flash-backs mostrando el impacto que ha dejado Feraud en su vida… Tras un corto galope y carga, antes de golpear la imagen se fusiona… Tras el choque con el sable, Armand deja a su contrincante con una profunda herida en la cabeza, de la que borbota abundante sangre e impidiéndoles continuar. La historia avanza y Feraud es destinado a España y D’Hubert continuará en el norte de Europa.

Rusia, 1812

Seis años después el gran ejército francés se reagrupa para la campaña de Rusia. En la penosa y tormentosa retirada hacia el oeste, se suceden las imágenes de soldados muertos por congelación y los bagajes y cañones abandonados. Una vez más el destino parece unir a Feraud y D’Hubert. “En aquel bosque pululan los cosacos. Quiero algunos voluntarios. ¡Escuchad! ¡Voluntarios… Todos vosotros!” grita Feraud a la fantasmagórica comitiva. “Yo iré contigo”, contesta D’Hubert. Empuñando sendas pistolas en ambas manos, matan a un cosaco y ahuyentan al resto de la partida. D’Hubert le espeta a Feraud: “Deberíamos cruzar el Niemen mañana. Pero pienso que podríamos arriesgarnos a una pequeña celebración… ¿Schnapps?”. Pero Feraud no responde a la invitación y se aleja en silencio.

D’Hubert, arastrando una sensible cojera y retirado con el empleo de general de brigada, vive con su hermana Leonie (Meg Wynn Owen) y pasa el tiempo con esta y jugando con sus sobrinos. Leonie, ve la pérdida de tiempo en la vida que lleva su hermano y concierta una cita con Adele (Christina Raines)****, la sobrina de su vecino, el Chevalier de Rivarol (Alan Webb). A pesar de los temores de Armand por su condición física y la juventud de Adele (“Esto es un fiasco”, exclama en casa), su hermana le intenta decididamente convencer.

Pero el regreso de Bonaparte de Elba le trae noticias de un viejo conocido. Un coronel bonapartista (Edward Fox), le ofrece el mando de una brigada: “El Emperador es nuestra esperanza y fuerza. Le pertenecemos”. “He albergado la noción de que yo me pertenezco a mi mismo», le contesta secamente Armand. El coronel alude a los rumores de que no ama al Emperador, difundidos por Feraud. La conversación sigue:

– “Coronel, se encuentra alguna vez con el general Feraud?”

– «De vez en cuando, señor.»

– «Entonces pregúntele lo que el honor del Emperador tiene que ver con Mme. de Lionne.»

– «Madame de Lionne?«

– «Pienso que era su nombre. Él debería acordarse.»

Después de Waterloo y el retorno de Luis XVIII, Feraud y sus compañeros deambulan tristemente por Francia, como sombras de una gloria pasada, mientras D’Hubert aumenta su posición con un puesto con el Mariscal Saint-Cyr en Paris. Pronto se celebra su boda con Adele y mientras se celebra el banquete, el Caballero de Rivarol propone un brindis:

– Chevalier: «Demos gracias por el retorno a salvo de Su Sagrada Majestad, Luis XVIII. ¡Dios salve al Rey!«

–  Invitados: «¡Dios salve al Rey!«

– Chevalier: «¡Y que el Diablo se lleve al Ogro a Santa Helena!. [Risas]. Este lado de la tumba parece un lugar justo y adecuado para él. [Comentarios]. [Dirigiéndose entonces a D’Hubert] Vamos, Señor, usted es un Realista ahora, como el resto de nosotros. ¿Dónde sinó querría estar?«

– Invitado: [Dirigiéndose a Chevalier] «Una sola celebración por el momento, Señor, ¿no opina igual?»

– Chevalier: «No, no creo. El chico es un Realista. Y yo podría darle mejores noticias: ha sido convocado para asistir al mariscal Saint-Cyr, en París. Tendrá un empleo en el ejército del Rey. Asi que, díganos: ¿Qué destino elegiría para el Ogro? [Más murmuraciones de los invitados].«

– General D’Hubert: «Creo que el Emperador eligió su propio destino. Era su costumbre hacerlo así. Aprendí mi oficio a su servicio, al igual que el mariscal Saint-Cyr. El ejército del rey tendrá más realistas que monarquistas.«

Paris, 1816

Armand se vuelve a encontrar con el coronel, que le comenta que Feraud está arrestado en una lista de acusados por traición por la Comisión Especial, cuyo cabeza visible es Fouché. Armand se acerca a Fouché(Albert Finney), y le pide que borre el nombre de Feraud de la lista. Tras las iniciales reticencias del segundo, la elocuencia de Armand y la recomendación por escrito de Armand de los mariscales Saint-Cyr y MacDonald convencen al intrigante Fouché: “Si, este es su hombre. Feraud, Gabriel Florian. Vivirá en las provincias, bajo vigilancia policial, se da cuenta, por supuesto. Pero vivirá. Tome una pluma, querido amigo. Tache el nombre. ¡No puedo hacerlo todo!»

Los amigos de Feraud leen la noticia en el diario del destino militar de Armand y éste decide enviarselos para retarle una vez más. Su postrero encuentro, el esperado duelo final, se desarrolla alrededor de un castillo en ruinas en un bosque a primera hora de la mañana, viendo la astuta caza de Feraud casi victoriosa, pero el ingenio de Armand se impone al final. Mientras apunta su arma al desarmado Feraud, dejamos de repente la escena y luego vemos a Armand volviendo a casa y saludando a su preocupada esposa con alegría y dándole una naranja que llevaba disimuladamente en su bolsa con las pistolas.

¿Y Feraud? Volvemos a él, vagando por los bosques reflexionando sobre la declaración definitiva de Armand:(1)

«Me has mantenido a tu entera disposición por 15 años. Nunca volveré a hacer lo que me pides. Por cualquier regla del combate, tu vida ahora me pertenece. ¿No es correcto?
Entonces simplemente te declararé muerto. En todos los tratos conmigo, te conducirás como un hombre muerto. Me he sometido a tus nociones de honor durante mucho tiempo. Ahora te someterás a las mías.»

REPARTO

– Armand D’Hubert ………………… Keith Carradine
– Gabriel Feraud …………………….. Harvey Keitel
– Laura …………………………………. Diana Quick
– Lacourbe ……………………………. Alun Armstrong
– Adele ………………………………… Christina Raines
– Chevalier de Rivarol …………… Alan Webb
– Fouché ……………………………… Albert Finney

– – – – – – o – – – – – –

(*) En las notas de las líneas del álbum de la banda sonora, el escritor indica que Michael York y Oliver Reed eran la primera opción del director Ridley Scott para los papeles principales pero «demostraron ser inasequibles». De acuerdo con el director Ridley Scott, la productora Paramount le dio una lista de cuatro actores a elegir para los dos roles, que tuvo que aceptar para recibir financiación. Scott eligió a Carradine y Keitel, y luego se pasó varios meses tratando de convencerlos de que aceptaran los papeles.(4)

(**) “The only similarity between Armand D’Hubert and Gabriel Feraud is that both are exceptionally good, brave soldiers. Armand’s efforts are to be rational, reasonable, and he gives competent, intelligent commands. But he is a man who does not understand himself. His self-description, “I’m a temperate man!” is rightly laughed at. His strength of character proves at odds with – and better than – his surface and self-opinion. He cannot be seen to turn tail, or to tell tales, although he considers the quarrel incoherent. D’Hubert has the kind of guts that arise from necessity. Feraud relishes violence. Armand’s physician friend Jacquin (Tom Conti), in considering Feraud’s face, describes perfectly one kind of bigot: “The enemies of reason have a certain blind look.” For Feraud, casual provocations disguise deep private resentments, and his psyche feeds on hate. He refers to Armand as a “boudoir soldier” and “staff lackey” where he himself is “man who would ride straight at anything”, a lad who spends his time boozing, screwing and betting. The duel is more than a point of honor; it is his extreme sport, the thing that stirs his blood and gives a mode of self-expression. “You make fighting a duel sound like a pastime in the Garden of Eden!” Armand comments, and finds, for Gabriel, it’s true. It is a point of mocking frustration that he cannot destroy a man he considers so weak.”(1)

(***) Según el director Ridley Scott, los actores principales Keith Carradine y Harvey Keitel insistieron en usar sables reales para las secuencias de duelo de espadas. Las espadas utilizadas por los húsares franceses en la primera parte de la película son todas sables modelo inglés de 1798 de caballería ligera.(4)

(****) El resto del reparto de la película también tuvo una gestación particular: Cristina Raines, que representaba a la esposa de D’Hubert, era la novia de Keith Carradine en ese entonces. Él la sugirió para el papel porque de todos modos ella habría estado en el plató con él. El actor para el personaje de Fouché o Duque de Otranto, Albert Finney, fue sugerido por su novia en ese momento, Diana Quick, que también aparecía en la película. Debido al presupuesto limitado de la misma y a su voluntad para interpretar su papel, el sueldo de Albert Finney para la misma fue de una caja de champán.(4)

(*****) En otro momento, Scott se queja que algunos críticos encontraron la película «demasiado hermosa» y «demasiado tamizada», aunque ninguna tela o difuminación se utilizaron durante el rodaje. De hecho, los realizadores lograron su llamativo aspecto mediante la puesta en escena en auténticos lugares en Francia, que fueron estratégicamente mejorados con filtros y generosas dosis de humo. Scott también considera que la producción se benefició del «nublado pero hermoso tiempo», señalando que la niebla, las precipitaciones y la luz indirecta del sol permitió a su equipo crear ambientes dramáticos pero naturales. Reconoce que trabajar en condiciones variables ocasionalmente afectaba la continuidad de las tomas de la filmación, para añadir rápidamente que ni él ni Tidy se preocuparon por esto. «En aquel tiempo se habían cortado juntas, la mayor parte del tiempo ni se nota.»


Fuentes:

1 – http://www.ferdyonfilms.com/2006/the-duellists-1977/24/
2 – http://sensesofcinema.com/2016/feature-articles/zizek-the-duel-and-the-duellists/
3 – https://www.napoleon-series.org/research/commanders/c_fournier.html
4 – http://www.imdb.com/title/tt0075968/trivia?ref_=tt_trv_trv
5 – https://www.mhpbooks.com/illuminations-dueling-in-napoleons-grand-army/
6 – https://en.wikipedia.org/wiki/Pierre_Dupont_de_l%27%C3%89tang
7 – «The Ridley Scott Encyclopedia» – Laurence Raw, Scarecrow Press, 2009
8 – «Translational Hermeneutics: The First Symposium» – Stolze, Radegundis & Stanley, John & Cercel, Larisa Ed., 2015

Imágenes:

(a) – http://www.moviepostershop.com/the-duellists-movie-poster-1977/CJ5311

(b) – https://www.napoleon-series.org/research/commanders/c_fournier.html

(c) – By http://napoleonbonaparte.wordpress.com/2007/12/18/les-generaux-de-napoleon-general-dupont-de-letang-1765-1840-comte-dempire/http://napoleonbonaparte.files.wordpress.com/2007/12/blog-portrait-general-dupont-de-letang.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4198980

(d) – Escenas de la película «Los Duelistas», Edición en Blu-Ray 2014, Paramount Pictures, Scott Free Enterprises, Enigma Productions et alt.