Película. «Pan Tadeusz» (1999), de Andrzej Wajda

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Pan Tadeusz es una de las piezas literarias más importantes de la historia de Polonia y se considera la última epopeya de la literatura europea escrita en la década de 1830. Son un total de 12 libros que han sido traducidos a 33 idiomas, y que han inspirado los himnos nacionales de Polonia y Lituania. En 2018 ambos países celebraron el centenario de su independencia con una exhibición de Pan Tadeusz. En 2014, la UNESCO reconoció a Pan Tadeusz como una reliquia preciada de la Memoria del Mundo.

Pan en polaco significa señor. Así que aquí Pan Tadeusz simplemente significa Señor o Maestro Tadeusz refiriéndose al protagonista del poema. Su autor, Adam Mickiewicz nació en 1798 en un pequeño pueblo en la parte rusa de la Mancomunidad de Polonia-Lituania ocupada (parte de la Rusia zarista en lo que actualmente se conoce como la Bielorrusia actual). Debido a sus actividades políticas, se exilió a Rusia en 1824. Después de 5 años en el frío invierno ruso, se le permitió salir, dirigiéndose a Alemania y se reunió con pensadores como Goethe y Hegel. Alemania también le resultaba fría, así que se dirigió esta vez hacia Italia. Durante este tiempo viajó por muchos países y ciudades. En Francia escribió Pan Tadeusz entre 1832 y 1834 en 14 meses. En su vida personal, su esposa sufría ataques de locura, lo que debió dificultar su vida como escritor. Si Goethe o Hegel no podían, el famoso compositor polaco Chopin se reunía para consolarlo. En 1855 fue a Constantinopla (la actual Estambul) en una misión militar que intentaba movilizar a polacos y turcos contra los rusos. Lamentablemente murió víctima del cólera sin poder ver a Polonia como un país independiente. Adam Mickiewicz estaba impulsado por un intenso sentimiento por su lugar de nacimiento y su deseo de regresar en contraste también con la culpa por abandonarlo. Esta culpa aparece en el poema en la forma de un sacerdote (el padre Robak) que asesina a un compatriota polaco y luego intenta enmendar su error movilizando a la gente contra los ocupantes rusos. Por mucho que sea una epopeya nacional, fue la deuda personal de Adam Mickiewicz con su país. Ahora es el poeta nacional de Polonia, de la misma manera que Shakespeare lo es en Gran Bretaña y Pushkin en Rusia. [1]

La película, realizada por el famoso director de cine polaco Andrzej Wajda en el año 1999 (existe otra versión más antigua en versión muda del año 1928, del realizador Ryszard Ordynski), narra la historia que tiene lugar en un pequeño pueblo de Polonia en 5 días entre 1811 y 1812 cuando el país estaba dividido entre Rusia al este y Prusia y Austria al oeste. La lucha entre dos familias por la posesión de un castillo, los Soplica y los Horeszko, y el enamoramiento entre sus más jóvenes representantes, al estilo de la archiconocida «Romeo y Julieta» con las familias de los Capuleto y Montesco, pero esta vez con final feliz de sus jóvenes protagonistas. La película entremezcla toda una serie de temas, aparte del romance, como las guerras napoleónicas, la naturaleza como ideal ensoñador, las luchas entre los nobles lituanos, la siempre perenne ocupación rusa, los ideales de nobleza, honor y sacrificio, etc., que desembocan en un final con regusto de amargura, con el exilio final de varios de sus protagonistas en París tras la fracasada invasión de 1812 de Napoleón, la caída del Ducado de Varsovia y la imposibilidad de volver a hacer renacer la extinta Mancomunidad polaco-lituana. La película goza de unas buenas ambientaciones tanto en interiores como en exteriores, con unas hermosas panoramas de paisajes, una apreciable banda sonora de Wojciech Kilar, buenas interpretaciones de algunos de los mejores actores polacos del momento, que le llevaron a ser una de las películas más exitosas en taquilla en Polonia, pero no tuvo igual suerte fuera de ella. [8]

EL ARGUMENTO

Después de numerosas guerras el enorme estado Polaco-Lituano fue dividido por Rusia, Prusia y Austria. La última esperanza de Polonia era Francia. Napoleón, después de conquistar Prusia ocupó Polonia. Con las tropas polacas marchó hacia Moscú. Lituania, en su camino, esperó la liberación. Pero la derrota de Napoleón en Rusia, rompió los sueños polacos de libertad.

Después de la sangrienta sublevación contra Rusia1, muchos de los polacos que lucharon por la libertad encontraron su refugio en Francia. Fue allí, en París, donde Adam Mickiewicz (Krzysztof Kolberger) escribió su poema «Pan Tadeusz» y lo encontramos en una escena leyendo algunas de sus líneas a los refugiados polacos en la estancia:  «¿Cuáles pueden ser mis pensamientos, aquí en París? ¡Teniendo los oídos llenos de ruido, blasfemias, mentiras y maldiciones de la ciudad, de tristezas tardías y riñas infernales! Ay de nosotros, los exiliados, que fuimos con miedo a tierras extranjeras, porque donde pisábamos el miedo nos precedía. Cada vecino ve en nosotros al enemigo. La única felicidad es sentarse al lado de la chimenea con los amigos, cerrando las puertas a los tumultos de Europa, para dejar fluir el pensamiento hacia épocas felices, meditando y pensando en nuestra tierra natal«. El protagonista de la historia es Tadeusz Soplica (Michał Żebrowski), un noble de 19 años que quedó huérfano de niño pero que fue criado por su tío, el juez Soplica, que se disputa en esos momentos la propiedad de un castillo con su vecino rival, el conde Horeszko (Marek Kondrat). Por otro lado tenemos a Zosia Horeszko (Alicja Bachleda-Curuś), el principal interés amoroso, de una poderosa familia rival en el pueblo. De hecho, el padre de Tadeusz asesinó al abuelo de Zosia, Pantler Horeszko. Este detalle le es revelado al propio conde por su sirviente Gervasio (Daniel Olbrychski) mientras está visitando el castillo objeto de la disputa, por lo que el conflicto entre las dos familias se intensifica.

«Mientras, el mundo se llenaba de sangre y dolor. Napoleón, rodeado por las legiones armado con miles de cañones adornados con oro y plata voló desde Libia hasta los Alpes. Lanzaba un trueno tras otro. Las historias de gloria se repetían desde el norte hasta que en el rio Niemen toparon con los rusos, que defendían Lituania, como un muro de hierro frente a los franceses.»

El misterioso padre Robak (Bogusław Linda) está reunido con un grupo de nobles, alentándolos para levantarse contra los rusos cuando llegue Napoleón: «Cuando Napoleón toma rapé durante la lucha significa que va a ganar la batalla. Por ejemplo, en Austerlitz. Caía un regimiento tras otro. Por cada regimiento que caía, el Emperador tomaba rapé. Si alguno de los caballeros aquí presentes servís en el regimiento del Emperador, acordaos.» Uno de los presentes sentados le contesta: «Querido hermano, ¿Cuándo va a ser eso? Hace tiempo ya que esperamos a los franceses. Esperamos, miramos,  hasta entornar los ojos y los rusos siguen  ahogándonos como siempre.  Estaremos ya muertos cuando lleguen los franceses.» Tadeusz, por su parte, trata de cortejar a Telimena (Grażyna Szapołowska) cuando son interrumpidos por el conde Horeszko, que también se siente atraído por Telimena: «¡Perdonadme mi atrevimiento!  Interrumpí su meditación, le debo mi inspiración. Condena al hombre, pero el artista espera tu perdón. Juzga.»  «Bravo, tiene mucho talento. No lo descuide, busque lo bello en la naturaleza.», le contesta Telimena. El conde prosigue: «Oh, cielos felices de Italia. Es el país de los pintores.» Telimena le replica: «Aquí en el pueblo, la musa se muere antes de crecer. Querido conde, este cuadro lo enmarcaré.» Tadeusz le replica: «¿Por qué el conde,  si ama tanto la pintura, no pinta los árboles de nuestro país? A sus paisanos les encantaría.» «No todo lo que es bello se puede pintar. Lo aprenderás en los libros», le contesta el conde. Este, de regreso se encuentra con Zosia en un jardín, desconociendo su identidad. El padre Robak sigue con su labor para despertar la causa: «Seguro que habrás oído lo que dice la gente en todas partes. Cosas importantes, hermano. La guerra está próxima. Guerra por Polonia, hermano. ¡Seremos polacos!». «Mi querido Robak. ¿Es eso verdad? ¿Realmente es eso cierto?». Robak prosigue: «Napoleón ya ha conseguido reunir tal ejército como nunca hombre ha visto, ni la historia recuerda. Junto con los franceses va el ejército polaco, nuestro Jan Dąbrowski2, nuestras águilas blancas están en camino. Con la primera señal de Napoleón, cruzarán el Niemen y hermano, nuestra patria resucitará.»

El juez Soplica prepara un festín en el castillo para celebrar la caza de un oso, pero el sirviente de la familia rival, Gervasio, lo confronta acusándolo de allanamiento. Se desata una pelea entre las dos familias en medio del banquete. Tadeusz desafía al conde Horeszko a un duelo. El misterioso padre Robak aparece de nuevo para amonestar al juez y le dice que haga las paces entre las dos familias, ya que existen amenazas mayores. Napoleón está en camino de arrebatar Polonia a los rusos, por lo que los polacos deberían unirse para luchar contra los rusos en lugar de matarse unos a otros. Telimena que había sucumbido a los encantos de Tadeusz, se da cuenta que el joven quiere casarse con Zosia (como quiere tanbién su propia familia) y alistarse en el ejército por lo que se alejará de ella: «¡Ingrato! Antes me buscabas, ahora me evitas. ¡Hablabas conmigo y ahora me rechazas como si fuera veneno! ¡Me lo merezco! Lo sabía, eres un hombre.» El conde Horeszko por su parte, convoca a sus partidarios y toma como rehenes a los Soplica en su propia casa. Un oficial ruso que se hallaba en la casa trata de impedírselo y el conde le golpea, dejándolo sin sentido. Los numerosos partidarios del conde saquean las dependencias de la casa. Pasaron la noche bebiendo, comiendo y cantando. Poco apoco, bostezaban y se dormían. Se cerraban los ojos, cabeceaban. Cada uno caía donde estaba sentado, con el plato, la jarra o el cuarto de ternera. Así a los vencedores les venció el sueño, hermano de la muerte.

La guarnición rusa y aprovecha para detener a todos los implicados. Comienza a llover en la aldea. El comandante ruso les abronca a todos: «¡En tiempos de guerra!  ¡Ay, señores polacos, ya os enseñaré yo a rebelaros!  Ay, nobleza canalla de Dobrzyn, sí, ¡ya os conozco! Que se empapen, los muy ruines.  Si queréis, querido Juez, que no se hable de esto, son mil rublos por cada cabeza. Juez, ésta es mi última palabra.» El juez suplica: «Comandante, aunque lo denunciéis, ¿Qué ganaréis? Aquí no se derramó sangre.  No hay heridos, sólo se comieron pollos y ocas y pagarán las multas según manda el estatuto. Yo no demandaré al Conde, sólo una pelea de vecinos. El comandante señala: «¿Ha leído el Libro Amarillo?». «¿Qué libro es ése?» «Mejor que los estatutos. Cada dos palabras dice: soga, Siberia, látigo. Es un libro sobre leyes de guerra proclamadas en toda Lituania. Se irán abajo vuestros tribunales.» «Apelaré al Gobernador», denuncia el juez. «Apelad al Zar, si queréis». Pero el siempre presente padre Robak con una estratagema logra engañar a los oficiales rusos y liberar a los cautivos, entre los que se distribuyen armas y se preparan para atacar a los soldados rusos.

Se suceden los intercambios de disparos entre las disciplinadas tropas rusas y los voluntariosos lituanos. Tadeusz reta en duelo a los oficiales rusos. El comandante le pide al capitán Rykov, buen espadachín, que se bata con Tadeusz. Pero el conde Horeszko interviene y toma el lugar del joven: «¡Señor Soplica! Usted perdone. Déjeme luchar con el capitán. Él invadió mi castillo…» «Diga mejor, nuestro castillo», contesta Tadeusz. El conde finge ignorarlo: «Esta panda de rufianes… Reconocí a Rykov, él ató a mis hombres. Le castigaré tal y como castigué a los bandidos sicilianos en Birbante-Rocca.3« Pero el duelo no llega a producirse ya que más lituanos llegan armados y gritando aventajando a los rusos. El oficial ruso entrega su espada en señal de rendición. El capitán Rykov declara apesadumbrado: «Qué infortunio no tener ningún cañón. Ya lo decía Suvorov: «Recuerda, nunca ataques a los polacos sin un cañón». Más tarde dentro de la casa sigue su argumentación: «Vosotros, los polacos, pensáis que todos los rusos somos unos ladrones.» Le contestan: «Pero, capitán, ¿Qué pasará con nosotros si nos abandona? Ha prometido solucionarlo.» «¡Vosotros, los polacos! ¡Vuestra patria! Lo entiendo. Yo, Rykov, obedezco al Zar, y lo siento por vosotros. ¿Qué tenemos en vuestra contra? Rusia para los rusos, Polonia para los polacos, pero el Zar no lo ve así.»

Pero el padre Robak ha recibido una herida mortal en la refriega. Al borde de la muerte, ante Soplica y Gervasio, revela su verdadera identidad como Jacek Soplica, el padre de Tadeusz que estaba enamorado de la hija de Pantler Horeszko, por lo que lo mató cuando se negó a casarse con ella. Ya agonizando, entra un sirviente com una misiva para el padre Robak. Soplica la lee: «Napoleón ha declarado la guerra a Rusia. Ahora Bonaparte la proclama por todo el mundo.». Soplicowo estaba cerca del camino donde cruzaron, desde el rio Niemen, dos comandantes: el príncipe Jan y el Rey de Westfalia4. Habían ocupado una parte de Lituania cuando el rey mandó descansar 3 días. Pero los soldados polacos protestaron para seguir, ansiosos como estaban de acabar con los rusos. El príncipe se quedó cerca, y en Soplicowo había otro campamento. Los generales polacos con sus soldados estaban en Soplicowo.

Tadeusz Soplica pidió la mano de Zosia Horeszko, y se celebró la boda. Todos admiraban a la novia que se había vestido con un traje tradicional de aldeana y la aplaudían. Un oficial de entre los invitados sacó un cuaderno. Lo abrió, cogió el lápiz, y mirando a Sofía, se puso a dibujar. El juez en seguida reconoció en el dibujante al conde, muy cambiado, con su uniforme engalanado, su bigote y su perilla: «¿Cómo estáis, estimado conde? ¿Lleváis siempre encima los utensilios para pintar?» En efecto, era el conde, hace poco un joven soldado. Con su fortuna formó su propio regimiento. Ganó su primera batalla y el Emperador le hizo coronel. El juez le saludó y felicitó por el rango, pero el conde estaba concentrado en su dibujo. Pero de pronto el conde vió que Telimena iba cogida del brazo del notario y explotó: «En mi presencia, tomáis la mano de otro? ¿Así recuerdas tu promesa? ¡Oh, qué crédulo soy! ¿Para qué llevo este lazo? ¡Pobre del rival que así me humilla!  ¡No dejaré que se case contigo!». Telimena replica: «¿Me amáis? ¿No habéis cambiado? ¿Estáis dispuesto a casaros conmigo ahora? Si es así, dejaré al notario.» «¡Oh, mujer para mi incomprensible! Antes en vos había poesía, ahora me parecéis incluso prosaica. Será eso por lo que la tierra persigue al sol, aunque es amada también por la luna. Y a pesar de que estas estrellas se miran, por más que se acercan, ¡nunca consiguen tocarse!» Telimena le interrumpe: «¡No sigáis! No soy un planeta. Soy una mujer, conde. Dejad de contarme esas tonterías. Os aviso, si decís alguna palabra para romper mi boda, os juro que con estas uñas os sacaré los ojos.» El conde la tranquiliza: «¡No romperé vuestra felicidad!». La escena vuelve a Paris, a la misma habitación, vacía, donde la voz de Mickiewicz, llena de melancolía y recuerdo, prosigue: «¡Lituania!¡Patria mía! Eres como la vida. Te aprecia de quien te perdió. Hoy tu belleza veo y describo  porque suspiro por ti… […] Traslada ahora mi alma a esas colinas boscosas, a esos verdes prados cerca del rio azul, que se extienden hasta esos campos llenos de cereales, dorados con el trigo y plateados con el centeno.»

REPARTO:

Boguslaw Linda … Padre Robak
Daniel Olbrychski … Gervasio
Grazyna Szapolowska … Telimena
Andrzej Seweryn … Sedzia Soplica
Michal Zebrowski … Tadeusz
Marek Kondrat … Conde Horeszko
Krzysztof Kolberger … Adam Mickiewicz
Alicja Bachleda … Zosia Horeszkówna (como Alicja Bachleda-Curus)

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1En 1569, Polonia y Lituania se unieron para crear la Mancomunidad polaco-lituana que existió durante casi 230 años. La segunda partición de la Mancomunidad polaco-lituana de un total de tres que pusieron fin a la existencia de la Mancomunidad Polaco-Lituana. La segunda partición ocurrió como consecuencia de la Guerra en Defensa de la Constitución y la Confederación de Targowica de 1792 y se llevó a cabo contra el Imperio ruso y el Reino de Prusia. Fue ratificada por el Parlamento polaco (Dieta) en 1793, pero pocos años después se produjo la Kościuszkonota en 1794 que fue una rebelión contra el Imperio ruso y el Reino de Prusia liderada por Tadeusz Kościuszko, veterano de la Guerra de Independencia norteamericana. Fue un intento fallido de liberar la Mancomunidad polaco-lituana de la influencia rusa pero en 1795 ya había sido completamente borrada del mapa de Europa, dividida entre Rusia en el este y Prusia y Austria en el oeste. Polonia y Lituania no se restablecieron como países independientes hasta 1918 después de la Revolución Bolchevique. [1]

2Jan Henryk Dąbrowski (1755-1818) fue un general y estadista polaco, muy respetado después de su muerte por su actitud patriótica, y descrito como un héroe nacional que pasó toda su vida intentando restaurar el legado de Polonia. Dąbrowski sirvió inicialmente en el ejército sajón y se unió al ejército de la Mancomunidad polaco-lituana en 1792, poco antes de la Segunda Partición de Polonia. Fue ascendido al rango de general en el Levantamiento de Kościuszko de 1794. Después de la Tercera Partición final de Polonia, que puso fin a la existencia de Polonia como país independiente, se involucró activamente en la promoción de la causa de la independencia de Polonia en el extranjero. Fue el fundador de las legiones polacas en Italia (que cantaban la conocida como «Mazurca de Dąbrowski», himno nacional de Polonia) sirviendo bajo el mando de Napoleón desde 1795, y como general en el servicio italiano y francés contribuyó a la breve restauración del estado polaco durante el Levantamiento de la Gran Polonia de 1806. Participó en las guerras napoleónicas. participó en la guerra polaco-austríaca y en la invasión francesa de Rusia de 1812, hasta 1813. Después de la derrota de Napoleón, aceptó un puesto de senador en el Congreso de Polonia respaldado por Rusia y fue uno de los organizadores del Ejército del Congreso de Polonia. [5]

3Un topónimo ficticio, que en italiano podría traducirse por «Rocca Birbante», y al que Raffaele Caldarelli le dedica un extenso artículo para tratar de descubrir su posible origen en «Il mistero del birbante: una questioncella mickiewicziana». [2]

4En el flanco derecho de la invasión, el hermano de Napoleón, Jérôme Bonaparte, rey de Westfalia (62.000 soldados) cruzó el Niemen cerca de Grodno el 1 de julio y se dirigió hacia el 2º ejército del Oeste del príncipe Bagration. Pero Napoleón se disgustó con la conducción del cuerpo de ejército por parte de Jérôme y le traspasó el mando a Davout. El V Cuerpo (36.000 polacos) comandado por el general Józef Poniatowski se unió a Davout y se dirigió hacia Mogilev y Smolensk. A principios de noviembre, Zajączek asumió el mando; Dąbrowski se quedó en Minsk. [6]


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=c6_IKZJp85w&t=37s&ab_channel=FictionBeast

2 – https://dspace.unitus.it/bitstream/2067/52/1/cardarelli_mistero_birbante.pdf

3 – https://www.imdb.com/title/tt0170351/fullcredits/?ref_=tt_cl_sm

4 – https://es.wikipedia.org/wiki/Insurrecci%C3%B3n_de_Ko%C5%9Bciuszko

5 – https://en.wikipedia.org/wiki/Jan_Henryk_D%C4%85browski

6 – https://en.wikipedia.org/wiki/Order_of_battle_of_the_French_invasion_of_Russia

7 – https://filasiete.com/critica-pelicula/pan-tadeusz/

8 – https://www.youtube.com/watch?v=AMSwgERqxZ8&ab_channel=InstytutAdamaMickiewicza

Imágenes:

a – «Pan Tadeusz» (1999), 147 minutos, realizada por Andrzej Wajda. Producción: Heritage Films, Canal+ Premium, Vision Film y Les films du losange.

Película. "Los Duelistas" (1977), de Ridley Scott.

Cartel publicitario de la película.

Ópera prima del afamado Ridley Scott que había forjado su carrera hasta entonces en la filmación de anuncios publicitarios, la película “Los Duelistas”, nos sumerge en las filas de la caballería de la Grande Armée francesa a través de la figura de dos húsares, Armand D’Hubert, un teniente del 3º de húsares acantonado con el estado mayor divisionario en Estrasburgo y Gabriel Feraud, también teniente del 7º de húsares.

El guionista Gerald Vaughan-Hughes escribió el guion de «Los Duelistas» a partir de un relato ambientado en los años napoleónicos del escritor polaco Joseph Conrad (el conocido autor de «El corazón de las tinieblas»), con el mismo título y que se basó en una historia real ocurrida en el ejército de Napoleón. La película fue realizada y exhibida sesenta y nueve años después de la publicación de  «The Duel: A Military Story» (también conocida como «The Point of Honour») de Conrad que fue publicada en 1908 en el británico «Pall Mall Magazine» y el mismo año en los Estados Unidos. Dos tenientes, François Louis Fournier Sarlovèze y Pierre Dupont de l’Étang, iniciaron una serie de duelos (una treintena) que duraron desde 1794 hasta 1813. Los hombres eran consumados soldados  y ambos alcanzaron el rango de general a finales de la guerra. A pesar del supuesto decoro que tal rango debería implicar, los dos hombres continuaron concertando duelos entre ellos. En algunos casos se reunían en el campo, comían juntos y luego se batían a primera hora de la mañana. Los dos oficiales lucharon en una amplia variedad de formas: a caballo, a pie, con sables, con estoques y espadas. 

El actor Harvey Keitel como Fournier-Sarlovèze (Feraud).

El general François Fournier-Sarloveze fue probablemente el oficial más atrevido, rebelde e impredecible que sirvió a Napoleón. Apodado por los españoles El Demonio, la disciplina parecía ser un anatema para él, y las reglas y, de hecho, los mandamientos, debían despreciarse o ignorarse, si los consideraba innecesarios o problemáticos. Se convirtió en un maestro en todas las armas y en un notorio y temido duelista. No es de desdeñar que se deleitara aún más con este pasatiempo porque sabía que Napoleón los desaprobaba enérgicamente y castigaba seriamente a cualquiera que encontrara en un duelo. Por contra, Pierre Dupont de l’Étang, tuvo una brillante trayectoria como comandante de división en 1805 y 1807. En 1808 entró en España con su cuerpo de ejército y se dirigió hacia Andalucía. Fue derrotado por Castaños y Reding en la batalla de Bailen, rindiéndose junto con 17.600 soldados franceses, representando la primera derrota en campo abierto de un ejército francés, cuyo eco se extendió por toda la península y Europa lo que le valdría tanto la ira del Emperador como el ser condenado a prisión.

Keith Carradine como Pierre Dupont (D’Hubert).

Los personajes de Armand D’Hubert/Pierre Dupont (Keith Carradine) Gabriel Feraud/François Fournier-Sarlovèze (Harvey Keitel)* en la película y en la novela ya fueron levemente alterados por Conrad. Parece ser que el origen del duelo fue que Dupont, siendo un joven oficial, tenía que entregar un desagradable mensaje a Fournier, que se enfureció con el mensajero y retó a Dupont a un duelo que se repitió posteriormente en el tiempo, circunstancia que ya hemos comentado anteriormente, y que finalizó cuando en el que sería el último duelo a pistola, Dupont forzó a Fournier a prometerle que no le molestaría más.

Junto con la inspirada música de Howard Blake que ambienta a la perfección los momentos íntimos junto con los momentos más angustiosos de los duelos y la fotografía de Frank Tidy (que ya había colaborado anteriormente con Scott) que nos ofrece una serie sucesiva de lienzos artísticos en sus fotogramas, jugando con las luces y su ambientación y ofreciendo unas composiciones cuasi pictóricas, herederas de otro film maestro anterior como «Barry Lindon», de Stanley Kubrick. Sin mostrarnos -curiosamente- ninguna batalla campal, Scott conduce magistralmente el relato de las peripecias de los dos personajes, o mejor dicho, los dos duelistas, a través de las turbulentas guerras napoleónicas. En mi opinión, uno de los mejores largometrajes sobre la época de todos los realizados hasta la actualidad.

Diversos posters publicitarios de la película en diferentes idiomas.

LA PELÍCULA

Estrasburgo, 1800.

Una niña pasea a sus gansos por la campiña. El ruido de choque de espadas que escucha de repente le lleva disimuladamente a toparse con la figura de un rudo soldado y entrever también una inusual escena: un duelo entre Gabriel Feraud (Harvey Keitel), un teniente del 7º de húsares y otro individuo que resulta ser el sobrino del alcalde de la ciudad, por el presunto insulto de éste último a Bonaparte, como comentará el primero posteriormente. Tras un corto intercambio de estoques, Feraud hiere gravemente al hombre, lo que provoca la huida de la espantada niña seguida de sus animales graznando alocadamente por el camino.

La escena siguiente transcurre en el comedor de una mansión ocupada por los soldados franceses. El General Treillard (Robert Stephens), se dirige a los húsares presentes y pregunta quién de ellos conoce al teniente Feraud, del 7º de húsares. Ante la impasividad general, el teniente D’Hubert (Keith Carradine), se pronuncia y es encargado por el General para llevarle una orden de arresto a Feraud, sin sospechar que dicha orden le condicionará su propia vida y le verá abocado a una sucesión de duelos con este último a través de los años venideros.

D’Hubert encuentra a Feraud en el salón de Madame de Lionne (Jenny Runacre). En su vuelta al alojamiento de Feraud, este discute acaloradamente con él, encontrando inexplicable que se le detenga por defender a Bonaparte, y D’Hubert le conmina a que se tranquilice, recriminándole su tozudez y obcecación, lo que provoca que la rabia de Feraud se dirija contra él y le demande satisfacción con un duelo en ese mismo momento. El duelo a que se ve abocado D’Hubert, termina cuando hiere a Feraud en un brazo y la mujer con que vive Feraud (Gay Hamilton) salta sobre él llenándole la cara de arañazos. Armand le pide a su amigo médico Jacquin (Tom Conti) que cuide del estado de Feraud, y cuando éste le pregunta el motivo del duelo, D’Hubert le contesta lacónicamente: “Pregúntale a él”.**

Caminando por las calles de la ciudad D’Hubert se reencuentra con la alegre, simpàtica y a ratos melancólica Laura (Diana Quick), cuyo papel es la arquetípica y amarga representación de las mujeres de los soldados de los regimientos que seguían a sus maridos, con los que compartían su suerte y que cuando enviudaban, generalmente no tardaban en volverse a casar con otros soldados. En su segundo duelo, Feraud hiere en el pecho a D’Hubert, pero se niega a hacer las paces con él, a pesar de las sugerencias de sus compañeros. Laura cuida del herido D’Hubert, y va a buscar decididamente a Feraud a su campamento. Se enfrenta con él y este juguetonamente le muestra su sable, diciendo: “Una vez conocí a un hombre que fue apuñalado por una mujer; le dio la sorpresa de su vida.”. Ella responde: “Una vez conocí a una mujer que fue golpeada hasta la muerte por un hombre. No creo que la sorprendiera en absoluto.”

Mientras Armand se ejercita con un profesor de esgrima para perfeccionar sus habilidades frente a Feraud. Laura se da cuenta que D’Hubert no responde a sus mismos intereses, desiste de su amor por él, y le deja  con un “Adiós” escrito con un pintalabios en la hoja de su sable. Posteriormente, en otro de sus duelos en unos establos, Armand se envuelve en un combate brutal a sable*** con Feraud, donde los dos hombres terminan luchando en completo agotamiento en el suelo y siendo finalmente separados por los asistentes.

Lübeck, 1806

En medio de la exitosa campaña de Napoleón en Alemania, vemos a D’Hubert entrar por una larga escalinata en una atestada y ruidosa cantina, donde se encuentran alborotando multitud de soldados franceses, buscando a su amigo de regimiento Lacourbe (Alun Armstrong). Disimuladamente, este le informa que el regimiento de Feraud también se encuentra en Lübeck, con tan mala fortuna que el propio Feraud se encuentra asimismo en la cantina y los dos hombres se vuelven a retar. El próximo duelo se organiza a caballo, como un “homenaje a la caballería” y Lacourbe le incita a participar, diciéndole que las apuestas están igualadas y mentándole que está en juego su reputación de “tragafuegos” y, como no, la del regimiento. D’Hubert se da cuenta que la disputa individual ha trascendido más allá, desbordándole a su pesar y viéndose atrapado en un pretendido espectáculo caballeresco, del que reniega viendo la estupidez del mismo y que la muerte le puede estar muy próxima en ese momento: «Me van a matar. Responsablemente, a caballo. Como un cumplido para la caballería.”

Paseando, Armand encuentra a Laura una vez más, antes del duelo. Esta le cuenta la pérdida de su marido por el tifus y D’Hubert le urge a que regrese a Francia. Como ve la imposibilidad de volver con él, desesperada le grita “Esta vez te matarà”, lo que parece confirmar el trágico sino de Armand.

En una de las escenas más tensas de la película, el duelo a caballo al amanecer, Lacourbe acompaña una vez más a Armand, a través de una fría y brumosa mañana: “He oído que LeBrun ha organizado una fiesta para el almuerzo, espero que el tiempo mejore para ellos”, remarcando el carácter «festivo» del acto. Los dos hombres encaran en la distancia sus caballos y se oyen los gritos de “¡Caballeros! ¡Prepárense para avanzar!” y “¡Carguen!”; Ridley Scott nos muestra en ese angustioso momento la mente del tembloroso Armand, con una serie de flash-backs mostrando el impacto que ha dejado Feraud en su vida… Tras un corto galope y carga, antes de golpear la imagen se fusiona… Tras el choque con el sable, Armand deja a su contrincante con una profunda herida en la cabeza, de la que borbota abundante sangre e impidiéndoles continuar. La historia avanza y Feraud es destinado a España y D’Hubert continuará en el norte de Europa.

Rusia, 1812

Seis años después el gran ejército francés se reagrupa para la campaña de Rusia. En la penosa y tormentosa retirada hacia el oeste, se suceden las imágenes de soldados muertos por congelación y los bagajes y cañones abandonados. Una vez más el destino parece unir a Feraud y D’Hubert. “En aquel bosque pululan los cosacos. Quiero algunos voluntarios. ¡Escuchad! ¡Voluntarios… Todos vosotros!” grita Feraud a la fantasmagórica comitiva. “Yo iré contigo”, contesta D’Hubert. Empuñando sendas pistolas en ambas manos, matan a un cosaco y ahuyentan al resto de la partida. D’Hubert le espeta a Feraud: “Deberíamos cruzar el Niemen mañana. Pero pienso que podríamos arriesgarnos a una pequeña celebración… ¿Schnapps?”. Pero Feraud no responde a la invitación y se aleja en silencio.

D’Hubert, arastrando una sensible cojera y retirado con el empleo de general de brigada, vive con su hermana Leonie (Meg Wynn Owen) y pasa el tiempo con esta y jugando con sus sobrinos. Leonie, ve la pérdida de tiempo en la vida que lleva su hermano y concierta una cita con Adele (Christina Raines)****, la sobrina de su vecino, el Chevalier de Rivarol (Alan Webb). A pesar de los temores de Armand por su condición física y la juventud de Adele (“Esto es un fiasco”, exclama en casa), su hermana le intenta decididamente convencer.

Pero el regreso de Bonaparte de Elba le trae noticias de un viejo conocido. Un coronel bonapartista (Edward Fox), le ofrece el mando de una brigada: “El Emperador es nuestra esperanza y fuerza. Le pertenecemos”. “He albergado la noción de que yo me pertenezco a mi mismo», le contesta secamente Armand. El coronel alude a los rumores de que no ama al Emperador, difundidos por Feraud. La conversación sigue:

– “Coronel, se encuentra alguna vez con el general Feraud?”

– «De vez en cuando, señor.»

– «Entonces pregúntele lo que el honor del Emperador tiene que ver con Mme. de Lionne.»

– «Madame de Lionne?«

– «Pienso que era su nombre. Él debería acordarse.»

Después de Waterloo y el retorno de Luis XVIII, Feraud y sus compañeros deambulan tristemente por Francia, como sombras de una gloria pasada, mientras D’Hubert aumenta su posición con un puesto con el Mariscal Saint-Cyr en Paris. Pronto se celebra su boda con Adele y mientras se celebra el banquete, el Caballero de Rivarol propone un brindis:

– Chevalier: «Demos gracias por el retorno a salvo de Su Sagrada Majestad, Luis XVIII. ¡Dios salve al Rey!«

–  Invitados: «¡Dios salve al Rey!«

– Chevalier: «¡Y que el Diablo se lleve al Ogro a Santa Helena!. [Risas]. Este lado de la tumba parece un lugar justo y adecuado para él. [Comentarios]. [Dirigiéndose entonces a D’Hubert] Vamos, Señor, usted es un Realista ahora, como el resto de nosotros. ¿Dónde sinó querría estar?«

– Invitado: [Dirigiéndose a Chevalier] «Una sola celebración por el momento, Señor, ¿no opina igual?»

– Chevalier: «No, no creo. El chico es un Realista. Y yo podría darle mejores noticias: ha sido convocado para asistir al mariscal Saint-Cyr, en París. Tendrá un empleo en el ejército del Rey. Asi que, díganos: ¿Qué destino elegiría para el Ogro? [Más murmuraciones de los invitados].«

– General D’Hubert: «Creo que el Emperador eligió su propio destino. Era su costumbre hacerlo así. Aprendí mi oficio a su servicio, al igual que el mariscal Saint-Cyr. El ejército del rey tendrá más realistas que monarquistas.«

Paris, 1816

Armand se vuelve a encontrar con el coronel, que le comenta que Feraud está arrestado en una lista de acusados por traición por la Comisión Especial, cuyo cabeza visible es Fouché. Armand se acerca a Fouché(Albert Finney), y le pide que borre el nombre de Feraud de la lista. Tras las iniciales reticencias del segundo, la elocuencia de Armand y la recomendación por escrito de Armand de los mariscales Saint-Cyr y MacDonald convencen al intrigante Fouché: “Si, este es su hombre. Feraud, Gabriel Florian. Vivirá en las provincias, bajo vigilancia policial, se da cuenta, por supuesto. Pero vivirá. Tome una pluma, querido amigo. Tache el nombre. ¡No puedo hacerlo todo!»

Los amigos de Feraud leen la noticia en el diario del destino militar de Armand y éste decide enviarselos para retarle una vez más. Su postrero encuentro, el esperado duelo final, se desarrolla alrededor de un castillo en ruinas en un bosque a primera hora de la mañana, viendo la astuta caza de Feraud casi victoriosa, pero el ingenio de Armand se impone al final. Mientras apunta su arma al desarmado Feraud, dejamos de repente la escena y luego vemos a Armand volviendo a casa y saludando a su preocupada esposa con alegría y dándole una naranja que llevaba disimuladamente en su bolsa con las pistolas.

¿Y Feraud? Volvemos a él, vagando por los bosques reflexionando sobre la declaración definitiva de Armand:(1)

«Me has mantenido a tu entera disposición por 15 años. Nunca volveré a hacer lo que me pides. Por cualquier regla del combate, tu vida ahora me pertenece. ¿No es correcto?
Entonces simplemente te declararé muerto. En todos los tratos conmigo, te conducirás como un hombre muerto. Me he sometido a tus nociones de honor durante mucho tiempo. Ahora te someterás a las mías.»

REPARTO

– Armand D’Hubert ………………… Keith Carradine
– Gabriel Feraud …………………….. Harvey Keitel
– Laura …………………………………. Diana Quick
– Lacourbe ……………………………. Alun Armstrong
– Adele ………………………………… Christina Raines
– Chevalier de Rivarol …………… Alan Webb
– Fouché ……………………………… Albert Finney

– – – – – – o – – – – – –

(*) En las notas de las líneas del álbum de la banda sonora, el escritor indica que Michael York y Oliver Reed eran la primera opción del director Ridley Scott para los papeles principales pero «demostraron ser inasequibles». De acuerdo con el director Ridley Scott, la productora Paramount le dio una lista de cuatro actores a elegir para los dos roles, que tuvo que aceptar para recibir financiación. Scott eligió a Carradine y Keitel, y luego se pasó varios meses tratando de convencerlos de que aceptaran los papeles.(4)

(**) “The only similarity between Armand D’Hubert and Gabriel Feraud is that both are exceptionally good, brave soldiers. Armand’s efforts are to be rational, reasonable, and he gives competent, intelligent commands. But he is a man who does not understand himself. His self-description, “I’m a temperate man!” is rightly laughed at. His strength of character proves at odds with – and better than – his surface and self-opinion. He cannot be seen to turn tail, or to tell tales, although he considers the quarrel incoherent. D’Hubert has the kind of guts that arise from necessity. Feraud relishes violence. Armand’s physician friend Jacquin (Tom Conti), in considering Feraud’s face, describes perfectly one kind of bigot: “The enemies of reason have a certain blind look.” For Feraud, casual provocations disguise deep private resentments, and his psyche feeds on hate. He refers to Armand as a “boudoir soldier” and “staff lackey” where he himself is “man who would ride straight at anything”, a lad who spends his time boozing, screwing and betting. The duel is more than a point of honor; it is his extreme sport, the thing that stirs his blood and gives a mode of self-expression. “You make fighting a duel sound like a pastime in the Garden of Eden!” Armand comments, and finds, for Gabriel, it’s true. It is a point of mocking frustration that he cannot destroy a man he considers so weak.”(1)

(***) Según el director Ridley Scott, los actores principales Keith Carradine y Harvey Keitel insistieron en usar sables reales para las secuencias de duelo de espadas. Las espadas utilizadas por los húsares franceses en la primera parte de la película son todas sables modelo inglés de 1798 de caballería ligera.(4)

(****) El resto del reparto de la película también tuvo una gestación particular: Cristina Raines, que representaba a la esposa de D’Hubert, era la novia de Keith Carradine en ese entonces. Él la sugirió para el papel porque de todos modos ella habría estado en el plató con él. El actor para el personaje de Fouché o Duque de Otranto, Albert Finney, fue sugerido por su novia en ese momento, Diana Quick, que también aparecía en la película. Debido al presupuesto limitado de la misma y a su voluntad para interpretar su papel, el sueldo de Albert Finney para la misma fue de una caja de champán.(4)

(*****) En otro momento, Scott se queja que algunos críticos encontraron la película «demasiado hermosa» y «demasiado tamizada», aunque ninguna tela o difuminación se utilizaron durante el rodaje. De hecho, los realizadores lograron su llamativo aspecto mediante la puesta en escena en auténticos lugares en Francia, que fueron estratégicamente mejorados con filtros y generosas dosis de humo. Scott también considera que la producción se benefició del «nublado pero hermoso tiempo», señalando que la niebla, las precipitaciones y la luz indirecta del sol permitió a su equipo crear ambientes dramáticos pero naturales. Reconoce que trabajar en condiciones variables ocasionalmente afectaba la continuidad de las tomas de la filmación, para añadir rápidamente que ni él ni Tidy se preocuparon por esto. «En aquel tiempo se habían cortado juntas, la mayor parte del tiempo ni se nota.»


Fuentes:

1 – http://www.ferdyonfilms.com/2006/the-duellists-1977/24/
2 – http://sensesofcinema.com/2016/feature-articles/zizek-the-duel-and-the-duellists/
3 – https://www.napoleon-series.org/research/commanders/c_fournier.html
4 – http://www.imdb.com/title/tt0075968/trivia?ref_=tt_trv_trv
5 – https://www.mhpbooks.com/illuminations-dueling-in-napoleons-grand-army/
6 – https://en.wikipedia.org/wiki/Pierre_Dupont_de_l%27%C3%89tang
7 – «The Ridley Scott Encyclopedia» – Laurence Raw, Scarecrow Press, 2009
8 – «Translational Hermeneutics: The First Symposium» – Stolze, Radegundis & Stanley, John & Cercel, Larisa Ed., 2015

Imágenes:

(a) – http://www.moviepostershop.com/the-duellists-movie-poster-1977/CJ5311

(b) – https://www.napoleon-series.org/research/commanders/c_fournier.html

(c) – By http://napoleonbonaparte.wordpress.com/2007/12/18/les-generaux-de-napoleon-general-dupont-de-letang-1765-1840-comte-dempire/http://napoleonbonaparte.files.wordpress.com/2007/12/blog-portrait-general-dupont-de-letang.jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4198980

(d) – Escenas de la película «Los Duelistas», Edición en Blu-Ray 2014, Paramount Pictures, Scott Free Enterprises, Enigma Productions et alt.