Película. "Los Duelistas" (1977), de Ridley Scott.

Ópera prima del afamado Ridley Scott que había forjado su carrera hasta entonces en la filmación de anuncios publicitarios, la película “Los Duelistas”, nos sumerge en las filas de la caballería de la Grande Armée francesa a través de la figura de dos húsares, Armand D’Hubert, un teniente del 3º de húsares acantonado con el estado mayor divisionario en Estrasburgo y Gabriel Feraud, también teniente del 7º de húsares.

El guionista Gerald Vaughan-Hughes escribió el guión de \”Los Duelistas\” a partir de un relato ambientado en los años napoleónicos del escritor polaco Joseph Conrad (el conocido autor de \”El corazón de las tinieblas\”), con el mismo título y que se basó en una historia real ocurrida en el ejército de Napoleón. La película fue realizada y exhibida sesenta y nueve años después de la publicación de  \”The Duel: A Military Story\” (también conocida como \”The Point of Honour\”) de Conradque fue publicada en 1908 en el británico \”Pall Mall Magazine\” y el mismo año en los Estados Unidos. Dos tenientes, François Louis Fournier Sarlovèze y Pierre Dupont de l\’Étang, iniciaron una serie de duelos (una treintena) que duró desde 1794 hasta 1813. Los hombres eran consumados soldados  y ambos alcanzaron el rango de general a finales de la guerra. A pesar del supuesto decoro que tal rango debería implicar, los dos hombres continuaron concertando duelos entre ellos. En algunos casos se reunían en el campo, comían juntos y luego se batían a primera hora de la mañana. Los dos oficiales lucharon en una amplia variedad de formas: a caballo, a pié, con sables, con estoques y espadas. 
El actor Harvey Keitel como Fournier-Sarlovèze (Feraud).
El general François Fournier-Sarloveze fue probablemente el oficial más atrevido, rebelde e impredecible que sirvió a Napoleón. Apodado por los españoles El Demonio, la disciplina parecía ser un anatema para él, y las reglas y, de hecho, los mandamientos, debían despreciarse o ignorarse, si los consideraba innecesarios o problemáticos. Se convirtió en un maestro en todas las armas y en un notorio y temido duelista. No es de desdeñar que se deleitara aún más con este pasatiempo porque sabía que Napoleón los desaprobaba enérgicamente y castigaba seriamente a cualquiera que encontrara en un duelo. Por contra, Pierre Dupont de l\’Étang, tuvo una brillante trayectoria como comandante de división en 1805 y 1807. En 1808 entró en España con su cuerpo de ejército y se dirigió hacia Andalucia. Fue derrotado por Castaños y Reding en la batalla de Bailen, rindiéndose junto con 17.600 soldados franceses, representando la primera derrota en campo abierto de un ejército francés, cuyo eco se extendió por toda la península y Europa lo que le valdría tanto la ira del Emperador como el ser condenado a prisión.

Keith Carradine como Pierre Dupont (D\’Hubert).

Los personajes de Armand D\’Hubert/Pierre Dupont (Keith Carradine) Gabriel Feraud/François Fournier-Sarlovèze (Harvey Keitel)* en la película y en la novela ya fueron levemente alterados por Conrad. Parece ser que el origen del duelo fue que Dupont, siendo un jóven oficial, tenía que entregar un desagradable mensaje a Fournier, que se enfureció con el mensajero y retó a Dupont a un duelo que se repitió posteriormente en el tiempo, circunstancia que ya hemos comentado anteriormente, y que finalizó cuando en el que sería el último duelo a pistola, Dupont forzó a Fournier a prometerle que no le molestaría más.

Junto con la inspirada música de Howard Blake que ambienta a la perfección los momentos íntimos junto con los momentos más angustiosos de los duelos y la fotografía de Frank Tidy (que ya había colaborado anteriormente con Scott) que nos ofrece una serie sucesiva de lienzos artísticos en sus fotogramas, jugando con las luces y su ambientación y ofreciendo unas composiciones cuasi pictóricas, herederas de otro film maestro anterior como \”Barry Lindon\”, de Stanley Kubrick. Sin mostrarnos -curiosamente- ninguna batalla campal, Scott conduce magistralmente el relato de las peripecias de los dos personajes, o mejor dicho, los dos duelistas, a través de las turbulentas guerras napoleónicas. En mi opinión, uno de los mejores largometrajes sobre la época de todos los realizados hasta la fecha.
Diversos posters publicitarios de la película.en diferentes idiomas.

LA PELÍCULA

Estrasburgo, 1800.
Una niña pasea a sus gansos por la campiña. El ruido de choque de hierros que escucha de repente le lleva disimuladamente a toparse con la figura de un rudo soldado y entrever también una inusual escena: un duelo entre Gabriel Feraud (Harvey Keitel), un teniente del 7º de húsares y otro individuo que resulta ser el sobrino del alcalde de la ciudad, por el presunto insulto de éste último a Bonaparte, como comentará el primero posteriormente. Tras un corto intercambio de estoques, Feraud hiere gravemente al hombre, lo que provoca la huida de la espantada niña seguida de sus animales graznando alocadamente por el camino.
La escena siguiente transcurre en el comedor de una mansión ocupada por los soldados franceses. El General Treillard (Robert Stephens), se dirige a los húsares presentes y pregunta quién de ellos conoce al teniente Feraud, del 7º de húsares. Ante la impasividad general, el teniente D’Hubert (Keith Carradine), se pornuncia y es encargado por el General para llevarle una orden de arresto a Feraud, sin sospechar que dicha orden le condicionará su propia vida y le verá abocado a una sucesión de duelos con este último a través de los años venideros.

D’Hubert encuentra a Feraud en el salón de Madame de Lionne (Jenny Runacre). En su vuelta al alojamiento de Feraud, este discute acaloradamente con él, encontrando inexplicable que se le detenga por defender a Bonaparte, y D’Hubert le conmina a que se tranquilice, recriminándole su tozudez y obcecación, lo que provoca que la rabia de Feraud se dirija contra él y le demande satisfacción con un duelo en ese mismo momento. El duelo a que se ve abocado D’Hubert, termina cuando hiere a Feraud en un brazo y la mujer con que vive Feraud (Gay Hamilton) salta sobre él llenándole la cara de arañazos. Armand le pide a su amigo médico Jacquin (Tom Conti) que cuide del estado de Feraud, y cuando éste le pregunta el motivo del duelo, D\’Hubert le contesta lacónicamente: “Pregúntale a él”.**
Caminando por las calles de la ciudad D\’Hubert se reencuentra con la alegre, simpàtica y a ratos melancólica Laura (Diana Quick), cuyo papel es la arquetípica y amarga representación de las mujeres de los soldados de los regimientos que seguían a sus maridos, con los que compartían su suerte y que cuando enviudaban, generalmente no tardaban en volverse a casar con otros soldados. En su segundo duelo, Feraud hiere en el pecho a D\’Hubert, pero se niega a hacer las paces con él, a pesar de las sugerencias de sus compañeros. Laura cuida del herido D\’Hubert, y va a buscar decididamente a Feraud a su campamento. Se enfrenta con él y este juguetonamente le muestra su sable, diciendo: “Una vez conocí a un hombre que fue apuñalado por una mujer; le dio la sorpresa de su vida.”. Ella responde: “Una vez conocí a una mujer que fue golpeada hasta la muerte por un hombre. No creo que la sorprendiera en absoluto.”

Mientras Armand se ejercita con un profesor de esgrima para perfeccionar sus habilidades frente a Feraud. Laura se da cuenta que D\’Hubert no responde a sus mismos intereses, desiste de su amor por él, y le deja  con un “Adios” escrito con un pintalabios en la hoja de su sable. Posteriomente en otro de sus duelos en unos establos, Armand se arroja en un combate brutal a sable*** con Feraud, donde los dos hombres terminan luchando en completo agotamiento en el suelo y siendo finalmente separados por los asistentes.
Lübeck, 1806
Enmedio de la exitosa campaña de Napoleón en Alemania, vemos a D\’Hubert entrar por una larga escalinata en una atestada y ruidosa cantina, donde se encuentran alborotando multitud de soldados franceses, buscando a su amigo de regimiento Lacourbe (Alun Armstrong). Disimuladamente, este le informa que el regimiento de Feraud también se encuentra en Lübeck, con tan mala fortuna que el propio Feraud se encuentra asimismo en la cantina y los dos hombres se vuelven a retar. El proximo duelo se organiza a caballo, como un “homenaje a la caballería” y Lacourbe le incita a participar, diciéndole que las apuestas están igualadas y mentándole que está en juego su reputación de “tragafuegos” y, como no, la del regimiento. D\’Hubert se da cuenta que la disputa individual ha trascendido más allá, desbordándole a su pesar y viéndose atrapado en un pretendido espectáculo caballeresco, del que reniega viendo la estupidez del mismo y que la muerte le puede estar muy próxima en ese momento: \”Me van a matar. Responsablemente, a caballo. Como un cumplido para la Caballería.”
Paseando, Armand encuentra a Laura una vez más, antes del duelo. Esta le cuenta la pérdida de su marido por el tifus y D\’Hubert le urge a que regrese a Francia. Como ve la imposibilidad de volver con él, desesperada le grita “Esta vez te matarà”, lo que parece confirmar el trágico sino de Armand.

En una de las escenas más tensas de la película, el duelo a caballo al amanecer, Lacourbe acompaña una vez más a Armand, a través de una fría y brumosa mañana: “He oído que LeBrun ha organizado una fiesta para el almuerzo, espero que el tiempo mejore para ellos”, remarcando el carácter \”recreativo\” del acto. Los dos hombres encaran en la distancia sus caballos y se oyen los gritos de “¡Caballeros! ¡Prepárense para avanzar!” y “¡Carguen!”; Ridley Scott nos muestra en ese angustioso momento la mente del tembloroso Armand, con una serie de flash-backs mostrando el impacto que ha dejado Feraud en su vida… Tras un corto galope y carga, antes de golpear la imagen se fusiona… Tras el choque con el sable, Armand deja a su contrincante con una profunda herida en la cabeza, de la que borbota abundante sangre e impidiéndoles continuar. La historia avanza y Feraud es destinado a España y D\’Hubert continuará en el norte de Europa.

Rusia, 1812
Seis años después el gran ejército francés se reagrupa para la campaña de Rusia. En la penosa y tormentosa retirada hacia el oeste, se suceden las imágenes de soldados muertos por congelación y los bagajes y cañones abandonados. Una vez más el destino parece unir a Feraud y D\’Hubert. “En aquel bosque pululan los cosacos. Quiero algunos voluntarios. ¡Escuchad! ¡Voluntarios… Todos vosotros!” grita Feraud a la fantasmagórica comitiva. “Yo iré contigo”, contesta D\’Hubert. Empuñando sendas pistolas en ambas manos, matan a un cosaco y ahuyentan al resto de la partida. D\’Hubert le espeta a Feraud: “Deberíamos cruzar el Niemen mañana. Pero pienso que podríamos arriesgarnos a una pequeña celebración… ¿Schnapps?”. Pero Feraud no contesta a la invitación y se vuelve en silencio.

Tours, 1814

D’Hubert, arastrando una sensible cojera y retirado con el empleo de general de brigada, vive con su hermana Leonie (Meg Wynn Owen) y pasa el tiempo con esta y jugando con sus sobrinos. Leonie, ve la pérdida de tiempo en la vida que lleva su hermano y concierta una cita con Adele (Christina Raines)****, la sobrina de su vecino, el Chevalier de Rivarol (Alan Webb). A pesar de los temores de Armand por su condición física y la juventud de Adele (“Esto es un fiasco”), su hermana le intenta decididamente convencer.

Pero el regreso de Bonaparte de Elba le trae noticias de un viejo conocido. Un coronel (Edward Fox), le ofrece el mando de una brigada: “El Emperador es nuestra esperanza y fuerza. Le pertenecemos”. “He albergado la noción que yo me pertenezco a mi mismo\”, le contesta secamente Armand. El coronel alude a los rumores de que no ama al Emperador difundidos por Feraud.
– “Coronel, se encuentra alguna vez con el general Feraud?”
– De vez en cuando, señor.
– Entonces pregúntele lo que el honor del Emperador tiene que ver con Mme de Lionne.
– Madame de Lionne?
– Pienso que era su nombre. Él debería acordarse.
Después de Waterloo, Feraud y sus compañeros deambulan por el pais, como sombras de una gloria pasada, mientras D’Hubert aumenta su posición y riqueza con un puesto con el Mariscal Saint-Cyr en Paris. Pronto se celebra su boda con Adele y mientras se celebra el banquete, el Caballero de Rivarol propone un brindis:

Chevalier: Demos gracias por el retorno a salvo de Su Sagrada Majestad, Luis XVIII. ¡Dios salve al Rey!
–  Invitados: ¡Dios salve al Rey!
Chevalier: ¡Y que el Diablo se lleve al Ogro a Santa Helena!. [Risas]. Este lado de la tumba parece un lugar justo y adecuado para él. [Comentarios]. [Dirigiéndose entonces a D\’Hubert] Vamos, Señor, usted es un Realista ahora, como el resto de nosotros. ¿Donde sinó querría estar?
Invitado: [Dirigiéndose a Chevalier] Una sola celebración por el momento, Señor, ¿no opina igual?
Chevalier: No, no creo. El chico es un Realista. Y yo podría darle mejores noticias: él ha sido convocado para asistir al mariscal Saint-Cyr, en París. Tendrá un empleo en el ejército del Rey. Asi que, diganos: ¿Qué destino elegiría para el Ogro? [Más comentarios].
General D\’Hubert: Creo que el Emperador eligió su propio destino. Era su costumbre hacerlo así. Aprendí mi oficio a su servicio, al igual que el mariscal Saint-Cyr. El ejército del rey tendrá más realistas que monarquistas.

Paris, 1816

Armand se vuelve a encontrar con el coronel, que le comenta que Feraud está arrestado en una lista de acusados por traición por la Comisión Especial, cuyo cabeza visible es Fouché. Armand se acerca a Fouché* (Albert Finney), y le pide que borre el nombre de Feraud de la lista. Tras las iniciales reticencias del segundo, la elocuencia de Armand y la recomendación por escrito de Armand de los mariscales Saint-Cyr y MacDonald convencen al intrigante Fouché: “Si, este es su hombre. Feraud, Gabriel Florian. Vivirá en las provincias, bajo vigilancia policial, se da cuenta, por supuesto. Pero vivirá. Tome una pluma, querido amigo. Tache el nombre. ¡No puedo hacerlo todo!\”

Los amigos de Feraud leen la noticia en el diario del destino militar de Armand y decide enviarselos para retarle una vez más. Su postrero encuentro, el esperado duelo final, se desarrolla alrededor de un castillo en ruinas en un bosque a primera hora de la mañana, viendo la astuta caza de Feraud casi victoriosa, pero el ingenio de Armand se impone al final. Mientras apunta su arma al desarmado Feraud, dejamos de repente la escena y luego vemos a Armand volviendo a casa y saludando a su preocupada esposa con alegría y dándole una naranja que llevaba disimuladamente en su bolsa con las pistolas. ¿Y Feraud? Volvemos a él, vagando por los bosques reflexionando sobre la declaración definitiva de Armand:(1)

\”Me has mantenido a tu entera disposición por 15 años. Nunca volveré a hacer lo que me pides. Por cualquier regla del combate, tu vida ahora me pertenece. ¿No es correcto?
Entonces simplemente te declararé muerto. En todos los tratos conmigo, te conducirás como un hombre muerto. Me he sometido a tus nociones de honor durante mucho tiempo. Ahora te someterás a las mías.\”

Nuestro último visión de Feraud le muestra ascendiendo por un valle inundado por los rayos de sol*****, con las manos a la espalda en una reminiscencia de las posteriores imágenes de Napoleón en Santa Helena. El resultado de su último duelo lo ha convertido en un personaje sombrío y sin rumbo que nos enseña probablemente todo su vacío existencial y el de todos aquellos fieles veteranos de los gloriosos años de Napoleón.  

REPARTO

– Armand D\’Hubert ………………… Keith Carradine
– Gabriel Feraud …………………….. Harvey Keitel
– Laura …………………………………. Diana Quick
– Lacourbe ……………………………. Alun Armstrong
– Adele ………………………………… Christina Raines
– Chevalier de Rivarol …………… Alan Webb
– Fouché ……………………………… Albert Finney

– – – o – – – 

(*) En las notas de las líneas del álbum de la banda de sonido, el escritor indica que Michael York y Oliver Reed eran la primera opción del director Ridley Scott para los papeles principales pero \”demostraron ser inasequibles\”.De acuerdo con el director Ridley Scott, la productora Paramount le dio una lista de cuatro actores a elegir para los dos roles, que tuvo que aceptar para recibir financiación. Scott eligió a Carradine y Keitel, y luego se pasó varios meses tratando de convencerlos de que aceptaran los papeles.(4)

(**) “The only similarity between Armand D’Hubert and Gabriel Feraud is that both are exceptionally good, brave soldiers. Armand’s efforts are to be rational, reasonable, and he gives competent, intelligent commands. But he is a man who does not understand himself. His self-description, “I’m a temperate man!” is rightly laughed at. His strength of character proves at odds with – and better than – his surface and self-opinion. He cannot be seen to turn tail, or to tell tales, although he considers the quarrel incoherent. D’Hubert has the kind of guts that arise from necessity. Feraud relishes violence. Armand’s physician friend Jacquin (Tom Conti), in considering Feraud’s face, describes perfectly one kind of bigot: “The enemies of reason have a certain blind look.” For Feraud, casual provocations disguise deep private resentments, and his psyche feeds on hate. He refers to Armand as a “boudoir soldier” and “staff lackey” where he himself is “man who would ride straight at anything”, a lad who spends his time boozing, screwing and betting. The duel is more than a point of honor; it is his extreme sport, the thing that stirs his blood and gives a mode of self-expression. “You make fighting a duel sound like a pastime in the Garden of Eden!” Armand comments, and finds, for Gabriel, it’s true. It is a point of mocking frustration that he cannot destroy a man he considers so weak.”(1)

(***) Según el director Ridley Scott, los actores principales Keith Carradine y Harvey Keitel insistieron en usar sables reales para las secuencias de duelo de espadas. Las espadas utilizadas por los husares franceses en la primera parte de la película son todas sables modelo inglés de 1798 de caballería ligera.(4)

(****) El resto del reparto de la película también tuvo una gestación particular: Cristina Raines, que representaba a la esposa de D\’Hubert, era la novia de Keith Carradine en ese entonces. Él la sugirió para el papel porque de todos modos ella habría estado en el plató con él. El actor para el personaje de Fouché o Duque de Otranto, Albert Finney, fue sugerido por su novia en ese momento, Diana Quick, que también aparecía en la película. Debido al presupuesto limitado de la misma y a su voluntad para interpretar su papel, el sueldo de Albert Finney para la misma fue de una caja de champán.(4)

(*****) En otro momento, Scott se queja que algunos críticos encontraron la película \”demasiado hermosa\” y \”demasiado tamizada\”, aunque ninguna tela o difuminación se utilizaron durante el rodaje. De hecho, los realizadores lograron su llamativo aspecto mediante la puesta en escena en auténticos lugares en Francia, que fueron estratégicamente mejorados con filtros y generosas dosis de humo. Scott también considera que la producción se benefició del \”nublado pero hermoso tiempo\”, señalando que la niebla, las precipitaciones y la luz indirecta del sol permitió a su equipo crear ambientes dramáticos pero naturales. Reconoce que trabajar en condiciones variables ocasionalmente afectaba la continuidad de las tomas de la filmación, para añadir rápidamente que ni él ni Tidy se preocuparon por esto. \”En aquel tiempo se habían cortado juntas, la mayor parte del tiempo ni se nota.\”

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Fuentes:

(1) – http://www.ferdyonfilms.com/2006/the-duellists-1977/24/
(2) – http://sensesofcinema.com/2016/feature-articles/zizek-the-duel-and-the-duellists/
(3) – https://www.napoleon-series.org/research/commanders/c_fournier.html
(4) – http://www.imdb.com/title/tt0075968/trivia?ref_=tt_trv_trv
(5) – https://www.mhpbooks.com/illuminations-dueling-in-napoleons-grand-army/
(6) – https://en.wikipedia.org/wiki/Pierre_Dupont_de_l%27%C3%89tang
(7) – \”The Ridley Scott Encyclopedia\” – Laurence Raw, Scarecrow Press, 2009
(8) – \”Translational Hermeneutics: The First Symposium\” – Stolze, Radegundis & Stanley, John & Cercel, Larisa Ed., 2015

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