Napoleón en España. Programa La clave nº 255 – 14/01/1983 (I)

La Clave fue en su momento uno de los programas mejor considerados – y aún lo sigue siendo – de la Radiotelevisión pública española. La fórmula del programa era una presentación curricular de los assitentes, la emisión de una película relacionada con el tema y un coloquio posterior en el que José Luis Balbín, su conductor, trataba de moderar con mayor o menor acierto el hilo del mismo. Inspirado en un programa emitido en 1967 en la televisión francesa Les dossiers de l\’écran (\”Los archivos de la pantalla\”), La Clave fue uno de los primeros programas que abordó temas tan diversos como la transición española, los partidos políticos, la guerra civil, la religión en España, las sectas, la drogadicción y también programas relacionados con las artes o los medios de comunicación, en un momento de aperturismo intelectual y sobretodo político.  

Os traemos transcrito uno de los programas de La Clave que trataba sobre el tema de \”Napoleón en España\’\’, y que fue emitido en diferido en TVE el 14 de enero de 1983. Participaron en el debate Claude Martin (profesor e historiador), Gonzalo Fernández de la Mora (historiador y diplomático), Carmen Llorca (profesora de historia), Rubert de Ventós (filósofo), Héctor Vázquez Azpiri (escritor) y Alejandro Nieto García (presidente del CSIC y catedrático de derecho administrativo), con la conduccion habitual de José Luis Balbín.
Visto con la perspectiva del tiempo, el programa se quedó muy a medias en su objetivo. A pesar de los esfuerzos de Balbín, algunos de los asistentes incidieron repetidamente en la figura y trayectoria de Napoleón, pasando por alto una serie de cuestiones que tocaran o lo relacionaran más de cerca con la huella de la invasión francesa (pasó inadvertida su entrada y estancia en España) en nuestro país y salvo algunos apuntes de Claude Martin (autor de una biografía sobre José I) o Carmen Llorca, el resto del coloquio no dejó de ser un mero desfile de apuntes históricos sobre Napoleón salpicado con algunas notas de pensamiento filosófico. Con todo sirva esta entrada y la próxima que dedicamos al programa de La Clave de \”Napoleón en España\” como homenaje a una manera de hacer televisión que procuraba estimular el conocimiento y la comprensión del espectador, fomentar el respeto entre los asistentes indistintamente de su credo político o religioso, y que dada la realidad televisiva actual, nos hace añorar aún más si cabe programas de este estilo.   

NAPOLEON EN ESPAÑA

José Luis Balbín, conductor del programa.

José Luis Balbín: \”Buenas noches, señoras y señores. Advertencia, en casos extraordinarios y este es uno: hoy van a ver ustedes un programa grabado previamente y no en directo, como suelen ser los habituales de La Clave. En las rarísimas excepciones, coincidiendo con alguna vacación del personal, Navidad, Semana Santa, etcétera, hay que grabar y no en directo, pero en lo único que ustedes van a notar que el programa no es en directo es en que las preguntas, al no serlo, no las pueden hacer ustedes directísimamente, y que es la propia Redacción de La Clave la que intenta, en fin, ser intérprete de lo que podrían ser sus curiosidades.

El tema que esta noche nos ocupa es Napoleón en España y no es por casualidad. Fundamentalmente, porque el siglo XIX ha dado tanto de sí para intentar comprender o analizar lo que es el siglo XX. A veces incluso se ha abusado de esa supuesta proyección del XIX sobre el XX, pero en general, lo cierto es que ha influido muchísimo y que conocer su historia es muy importante para conocer el desarrollo político y social del mundo en que vivimos. Curiosamente, además, el siglo XIX está muy marcado precisamente por eso, por la presencia napoleónica en España. Allá por 1807, el entonces Príncipe de la Paz, Godoy, del que hoy nos hablarán nuestros invitados, seguro, bastante, llega a un acuerdo con el emperador y después de un tratado inicial, el Tratado de Fontainebleau, por el cual se ponían de acuerdo para repartirse Portugal en tres partes, lo cierto es que las tropas napoleónicas se presentan en España, me parece que eran 100.000 hombres, si no me corrigen hoy nuestros especialistas. Y aquí se quedan y aquí empiezan las cosas, las cosas no solo militares, sino políticas y al final de altísima proyección histórica. Y para hablar de todo ello contamos, en primer lugar, con un francés, con el profesor Claude Martin, que actualmente está culminando su libro “Napoleón en España”. Él es nacido en Orán, se licenció en Geografía e Historia en la Universidad de Argel, doctorándose en la Sorbona con una tesis titulada “Los judíos en Argel”. Profesor de Historia en el Liceo Francés de Túnez. En los primeros años de la década de los 40 ejerce como periodista en Francia. Ha sido redactor jefe de la revista “La Legión” en Clichy, editorialista y redactor jefe de “L’Écau de la France” en París, redactor jefe de la “Politique Française” en Vichy. Desde 1947, vive en España, donde es corresponsal del Eco de Orán. Fue profesor de francés, donde fue, mejor dicho, perdón, corresponsal del Eco de Orán, fue profesor de francés en la escuela diplomática, en la Escuela Oficial de Periodismo, yo tengo que añadir que ha sido profesor mío de francés, precisamente en la Escuela Oficial de Periodismo y en la Facultad de Ciencias de la Información. Entre sus obras de historia, “Franco, soldado y estadista”, “Historia de la Argelia francesa”, “José Napoleón I”, tradujo al francés “El Cid” de Menéndez Pidal. Profesor Martin, ¿usted ha encontrado alguna de ese tipo de reticencias que se dice que hay entre vecinos y especialmente entre franceses y españoles, en todos estos años que lleva de residencia en España?\”
Claude Martin: “Bah, me parece que franceses y españoles se entienden bastante bien, no se conocen siempre bien. Me parece que los recuerdos de la invasión napoleónica son mucho más vivos, en España que en Francia. En Francia hemos tenido otras invasiones, eh, hemos un poco olvidado España.\”
José Luis Balbín: \”¿Cuánto tiempo lleva preparando el libro “Napoleón en España”?
Claude Martin: \”Bon, desde que estoy en España me he preocupado de la cuestión de Napoleón y de los afrancesados. He escrito el libro “José Napoleón I, rey intruso de España”. Estos últimos años he empezado a ocuparme de Napoleón mismo, porque el fondo es la misma documentación, es decir. Lo que me parece importante es que las ideas de Napoleón sobre España han variado y bastante. El primer documento que tenemos, y que es muy poco conocido. Es una relación que hizo cuando…\”
José Luis Balbín: \”Profesor, casi vamos a dejar esto, entonces para el debate es mejor, porque así centrar en el tema de fondo del programa. Gonzalo Fernández de la Mora ha sido ministro, es diplomático de carrera, director de la Escuela Diplomática, político en general, incluso estudioso de la política, teórico de la política, es académico de número de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Autor de 15 libros, entre otros, el famoso “Crepúsculo de las ideologías”, Premio Nacional de Ensayo en el 65, ¿que se sigue vendiendo Don Gonzalo o ya…?
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Está ya en la sexta edición española…\”
José Luis Balbín: \”En la sexta edición, pues hagamos propaganda de ello, hacer propaganda de libros siempre es bueno…\”
Gonzalo Fernández de la Mora:  \”Muchas gracias\”.
José Luis Balbín: “Pensamiento español” en 7 volúmenes, Premio Nacional de la Crítica. ¿Se conoce bien la historia del siglo XIX español? Yo recuerdo de mi época de enseñanza media, incluso enseñanza universitaria, que al llegar al siglo XIX se solía precisamente desestudiar la historia o por lo menos no estudiarla demasiado\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”A mí me parece que no se conoce lo suficiente y es una pena porque, en fin, la historia siempre es maestra de la vida, pero la historia del siglo XIX español yo creo que es importantísima para no repetir en el siglo XX los errores que cometimos entonces, deberíamos estudiarla más.\”
José Luis Balbín: \”¿Y usted cree esto, que hay proyección del XIX sobre el XX, es decir, que realmente sigue influyendo?\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”A mí me parece que en el siglo XX hemos estado repitiendo con un rigor verdaderamente cíclico las etapas del siglo XIX, es decir, somos un país que comete las mismas equivocaciones sucesivamente.\”
José Luis Balbín: \”Doña Carmen Llorca es doctora en Historia, profesora de Historia en la Facultad de Ciencias de la Información. Y hoy coinciden dos ex profesores míos, realmente: fue también profesora mía de historia en la Escuela Oficial de Periodismo. Diputada a Cortes por el partido Alianza Popular, antigua o ex consejera de administración de Radiotelevisión Española en representación del partido. ¿Y todavía cuál es la situación?, porque todavía no hay nuevo Consejo de administración…\”
Carmen Llorca: \”No hay nuevo Consejo de administración, estamos esperando la sustitución, el nombramiento de los nuevos consejeros, que se producirá, espero, en el mes de enero\”.
José Luis Balbín: \”Pero ya es ahora como diputada, presidente de la comisión Parlamentaria de Control de Radio Televisión española. Entre sus obras más recientes, “¿Europa en la decadencia?”, “El mariscal Bazaine en Madrid”, “Isabel II y su tiempo”, “Las Cortes españolas como representación”, “Discursos parlamentarios de Emilio Castelar”, “Las mujeres de los dictadores”. ¿A usted le parece que la Constitución, no digo ya la de Cádiz que saldrá hoy mucho aquí, pero la de Bayona era realmente una Constitución progresista? Bueno, de hecho, era la primera escrita, pero vamos…\”
Carmen Llorca: \”No se puede decir que fuese una Constitución progresista en tanto en cuanto se considera que es una carta otorgada en definitiva y por tanto, no se puede decir que sea una Constitución progresista aquella que no ha sido hecha por los representantes de un pueblo al cual va dirigida, pero sin embargo, si era la primera Constitución y en ese sentido, pues Napoleón Bonaparte consideraba que nos había dado, que había dado al pueblo español una Constitución frente a un régimen que no le había concedido ningún tipo de representación. Tal lo consideraba Napoleón Bonaparte, pero ciertamente es una Constitución que no fue nunca aplicada y que, por tanto, es un punto de partida, nada más en el período constitucional español.\”
Los participantes en el coloquio del programa.

José Luis Balbín: \”Rubert de Ventós, es filósofo, licenciado en Derecho y doctor en Filosofía, discípulo que fue de Aranguren y de Valverde. ¿O no se considera discípulo eterno? Los discípulos suelen considerar siempre que sus maestros son eternos…\”
Rubert de Ventós: \”Les imprime carácter\”.
José Luis Balbín: \”Catedrático de Estética en la Escuela de Arquitectura. Por motivos políticos, abandonó España poco antes de la muerte de Franco. Ha dado cursos de Filosofía, Estética y Sociología en las universidades de Harvard, Berkeley, México y Nueva York. Acaba de montar una cátedra de estudios catalanes en Nueva York y de estudios neoyorquinos en Barcelona. Ha escrito, entre otras cosas, “Teoría de la sensibilidad”, Letra de oro de las letras catalanas del 68, “Moral y nueva cultura”, “La estética y sus herejías”, “De la modernidad, ensayo sobre el desorden”, Rubert de Ventós puesto que es catalán yo le haría una pregunta relacionada con eso. Y es que, en un momento dado, precisamente con motivo de la invasión napoleónica, con todas las vicisitudes de qué hablar esta noche, pues en principio quedaban los territorios del norte del Ebro incorporados a Francia. ¿eso puede haber influido de alguna manera también en la evolución de Cataluña en ese tiempo?\”
Rubert de Ventós: \”Yo creo que Cataluña es una zona de marca y por tanto es una zona disputada y es una zona que tiene que encontrar su identidad. A partir de eso o desde eso mismo. Quizá, quizá sea significativo, por otro lado, que Napoleón sea un corso. Pero también es una persona periférica y a veces ocurre que las personas periféricas resultan ser los unificadores. Se ha dicho incluso ahora que, en Estados Unidos, por ejemplo, los más nacionalistas resultan ser los italianos, que es como la última etnia que se ha integrado, la que no se ha integrado todavía es la hispánica y la negra, por ejemplo, los, incluso en los telefilmes, los jefes de policía siempre se llaman de nombre italiano. En este sentido, pues es un corso que hace la unificación y hace la expansión francesa. Son los italianos los nacionalistas y es posible que el centro del centro en España, lo hagan los catalanes, según dice alguien…\”
José Luis Balbín: \”Y ahora también hay cuestiones con los corsos que los catalanes verán de cerca. probablemente. Héctor Vázquez-Azpiri es asturiano. Lo digo porque eso también imprime carácter. Escritor, novelista, premio Alfaguara, finalista del Premio Nadal. Estuvo secuestrado en Asturias en el verano del 51 y publicó una síntesis de sus vivencias de entonces, una síntesis, perdón, de sus vivencias de entonces, como un capítulo final de su obra “Historias de los bandoleros asturianos”. Yo recuerdo de niño, Héctor, que había leyendas de la época de la invasión francesa en España. ¿Poco a poco se han ido perdiendo, no, o sí?\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Sí, bueno, sabes que en Asturias no solo eso, si no hay leyendas si quieres anteriores, por ejemplo, en la parte de Luanco, cuando alguien hace un trabajo que no sirve para nada, dicen que es \”traballar para el inglés\”. Y es por los corsarios, comprendes, que te quemaban todas las cosechas y todo eso. Es decir, la memoria es así, continuar, no digamos de los carlistas y cosas por el estilo…\”
José Luis Balbín: \”Y sin embargo, en Asturias…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Lo que pasa es que esos datos que me das fue para la otra vez. Es verdad que con Napoleón hay una novela mía que es “Juego de bobos” que es del inicio de la Guerra de Independencia en Asturias…\”
José Luis Balbín: \”Iba a decir la influencia en Asturias, o sea, en el norte, de la invasión napoleónica.\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Sí, bueno, es que es donde empezó realmente, ¿no? Y, además, fíjate cómo él, quien era Don Joaquín de Llano Ponte, digo, perdón, el marqués de Santa Cruz en la alocución esa termina que es curioso esto, ¿no? que es ¡Asturianos, alarma! ¿no? Y luego viene la alocución de los santanderinos y dice, ¡Montañeses, alarma!. Es decir, que no hay ¡Españoles, alarma!, no, claro, sea cada uno, es decir, que había ya esa especie de autonomías o algo por el estilo…\”
José Luis Balbín: \”Don Alejandro Nieto García, vallisoletano licenciado y doctorado en derecho en la Universidad de Valladolid. Estudió en Madrid, París y Gotinga, Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Alcalá de Henares, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha sido decano de una Facultad de Derecho y otra de Ciencias Económicas y Vicerrector de 2 universidades. Como catedrático de Derecho Administrativo, en lo que sí influyó mucho Napoleón, no solo en España, sino en toda Europa – y se tiene pensado hacer un segundo programa de la clave sobre Napoleón y Europa, o sea, la influencia de Napoleón en Europa – es precisamente en la división administrativa y en la organización administrativa del Estado: por ejemplo, las prefecturas. Todo esto viene de allí que de alguna manera tiene una relación directa con las provincias. ¿Influyó para bien o para mal y en qué medida lo que proyectaba Napoleón sobre España se mantuvo?\”
Alejandro Nieto García: \”Yo creo que Napoleón no proyectó nada específico sobre España, aquí lo heredamos de alguna manera y desde mi punto de vista la llamada herencia napoleónica en España no deriva directamente de Napoleón, sino que es una influencia francesa. O sea, Napoleón deja su impronta en Francia y nosotros aceptamos lo que nos viene de Francia, que puede tener sus orígenes en Napoleón o quizá todavía más antiguos, posiblemente después tengamos tiempo de hablar sobre esto. Pero, repito, no es una herencia, tanto directamente napoleónica como herencia o mimetismo tomado de Francia.\”
José Luis Balbín:  \”Posterior, anterior o…\”
Alejandro Nieto García: \”Por supuesto, por supuesto muy posterior. O sea, mientras está Napoleón su influencia aquí desde el punto de vista de la administración y del derecho es muy pequeña, incluso mínima, porque no estaba España en aquellos momentos para grandes pensamientos de reordenación del derecho.\”
José Luis Balbín:  \”Bueno, pues lo mejor será que veamos la película para entrar en materia. Y después en coloquio. Hasta entonces.\”
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Cartel anunciador del film (b)
En esta entrega de la clave nº 255, la película elegida para ilustrar el coloquio fue \”Lola La Piconera\” (1952), dirigida por Luis Lucia y con guión de Jose Mª Pemán.  

Durante la época napoléonica, donde el ejército de Napoleón pretende completar la conquista de España y se dirige hacia Cádiz. De un modo autobiográfico, se relatan las proezas de una elogiada cantante gaditana (Juanita Reina) que, durante la Guerra de la Independencia, cuando los soldados de Napoleón intentan conquistar Cádiz, recita canciones en un tablao muy confluido de la ciudad.

Sin embargo, su alegría exterior es engañosa ya que el hombre del que está enamorada se trata del capitán francés Gustavo Lefevre (Virgilio Teixeira), el cual ha venido a conquistar España. En definitiva describe la vieja y triste historia de amor que mantuvo con el soldado francés, a la vez que, con mucho ánimo, procura dotar de alegría al pueblo gaditano, perdiendo, así, el miedo al ejército invasor. 

Ella lo corrobora, entusiasmando a los seguidores de sus coplas, tan cabizbajos por la penetración francesa, momentos antes de organizar un curioso desfile militar en pleno mesón: “Si nos llega la muerte, que nos llegue cantando”. A destacar en el reparto a José Isbert haciendo de soldado francés, así como otros actores de la época como Manuel Luna, Valeriano Andrés, Alberto Romea y Arturo Martín. Como curiosidad destacar que se filmó otra versión años después teniendo como protagonista a Rocío Jurado en el año 1969. [5] [6]
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José Luis Balbín: \”Bueno, podríamos empezar por donde ustedes quieran. Yo iba a preguntar así, de entrada, independiente, que aquí cada uno tiene la iniciativa, el poder de iniciativa para cambiar el curso del coloquio. Iba a empezar a preguntar, ¿Qué España es aquella de primeros del XIX, de los años 1800? ¿Qué España es aquella del final de Carlos IV y de Napoleón en Francia? ¿Quién quiere entrar en ese tema o hago alguna pregunta concreta?\”
Héctor Vázquez-Azpiri: “Se puede resumir casi en una España de curas y mendigos. O sea, si ves las cartas de Jovellanos a Antonio Ponce y todas esas cosas, ¿no? no es un poco patética…\”
Alejandro Nieto García: \”Hombre, me parece con ser correcto, un poco exagerado: curas, mendigos… y Jovellanos, que les observa, como mínimo ya tenemos el tercer elemento, los Ilustrados que miran esa sociedad extraña.\”

Carmen Llorca: \”Yo creo que también es un poco excesivo. Es una España que, evidentemente es pobre. Pero que, sin embargo, tiene una serie de personajes que son enormemente importantes en la intelectualidad española o como pudiéramos llamar, en ese mundo de afrancesamiento que se está produciendo bastante antes de que llegue Napoleón Bonaparte. Luego vendrá el aspecto político de la cuestión, y que lo utilizará precisamente Napoleón Bonaparte porque sobre esa situación política de España, él cree fácil el sustituir a una dinastía por otra dinastía, por la suya, tema que llevaba él en la mente y que lo había aplicado a las demás naciones europeas en que había colocado a miembros de su familia porque tenía hacia España, no un proceso de o un fenómeno de regeneración de España que era digamos la segunda causa o el segundo aspecto de Napoleón Bonaparte con respecto a España. Él lo que quería era quitar a los Borbones de España, y se lo dijo clarísimamente a Escoiquiz cuando le dice: “Canónigo, Canónigo, yo tengo necesidad de sustituir a los Borbones en España porque es el bien de mi Casa y de mi imperio”. De manera que precisamente la situación política española le va a dar pie a ese error en que cree positivamente que nos va a traer una regeneración a través de la Constitución, a través de una serie de reformas, de una organización administrativa y que va a tener el pueblo con él. Y ese es el punto de partida del error, es decir como el pueblo rechaza precisamente la invasión de Napoleón y eso es un dato importantísimo, hasta el punto que Napoleón reconocerá en Santa Elena que el pueblo español, colectivamente, se portó como un hombre de honor.\”

Gonzalo Fernández de la Mora: \”No, como telón de fondo a mí me parece que para situar un poco la pregunta me parece esencial la situación, el punto de partida, ciertamente, claro, estábamos en un momento de descomposición interior y de crisis gravísima y de final de decadencia. Ahora, no podemos olvidar que en 1800 y digamos, casi hasta 1824, España era el primer imperio de la Tierra. Y nosotros perdimos América en la batalla de Ayacucho. En 1815 estábamos todavía en los grandes debates internacionales del Congreso de Viena. Es decir, que éramos el primer imperio territorial del mundo en aquella hora. Quizás por inercia del pasado, pero en fin, es un dato que no podemos olvidar no éramos una pequeña nación perdida sino que teníamos una posición fundamental.\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Yo querría añadir de antes que estaba Jovellanos, cómo estaba Jovellanos entonces y después cómo estuvo por ejemplo Fausto Elhuyar, el descubridor del tungsteno y Antillón, el geógrafo, es decir, esa parte intelectual, o sea esos restos del Despotismo Ilustrado estaban en muy mala situación, vamos Jovellanos cuando salió de Bellver, en 1805, me parece, o por ahí, vamos… estaba preso.\”
José Luis Balbín: \”Aludía Gonzalo Fernández de la Mora al final de decadencia. La verdad es que ¿fue muy decisivo que coincidieran esos dos personajes seguidos, Carlos IV y Godoy, o realmente era inevitable lo de Napoleón en España, dada la política imperial francesa?\”

Rubert de Ventós: \”Eso de inevitable suena a veces a estas filosofías de la Historia que se dedican a decir que era necesario lo que fue contingente. Lo cierto es que nos pasa un poco, un poco, lo que les pasa a los indios con los españoles, yo tengo esa sensación. Que es una sociedad que empieza, aparte o antes de ser invadida, a empezar a entenderse a sí misma y a tener que entenderse a sí misma conforme a un código que no es propio. Y los Ilustrados, y nuestros Feijoo, y nuestros Jovellanos, en cierto modo tienen que romper, o nuestros neoclásicos frente a la tradición barroca, tienen que romper con esta tradición barroca y por así decir les llegan unas maneras de entenderse que no han generado, lo que plantea un problema de identidad tremendo. Los españoles, en fin, todos los países se han acomplejado siempre de su identidad: dicen “Como España no hay otra”, “México es el primero” y claro está yo creo que les ocurre a esos países que se han encontrado con este fenómeno histórico, que han tenido que leerse a si mismos en otro idioma. Y en este momento en España le ocurre clarísimamente y tenemos gente divertidísima, tenemos a Villarroel, individuos pintoresquísimos, pero de un modo u otro, desde Villarroel echándole bolas del mundo a sus alumnos, hasta Feijoo metiéndose con los calendarios hasta Jovellanos y las Sociedades de Amigos del País, de todos modos es una sociedad que demuestra una gran capacidad de asimilación de este nuevo lenguaje, pero de todos modos tiene que aprenderse este lenguaje, entonces esto creo que esto es un problema de identidad…\”

José Luis Balbín: \”Eso cuesta…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Y se puede prescindir también de la catadura de Fernando VII…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Exacto, ese es el punto que yo quería tocar… Rectificando un poco lo que habías dicho…\”
José Luis Balbín:  \”Lo de Godoy y…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Sí, claro, el peor era Fernando VII…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Pero es que el mismo 2 de mayo por pura casualidad es cuando María Luisa le dice a Napoleón que lo lleva al patíbulo, ¿no? Aquel marrajo cobarde como lo llamaba y regalo de un fraile de El Escorial como decía también María Luisa\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Yo creo que el peor era Fernando VII, luego Carlos IV y el menos malo era Godoy, ¿eh? Fernando VII es un personaje verdaderamente siniestro, vamos.\”
José Luis Balbín: \”Por ejemplo, el tratado de Fontainebleau, por lo menos es lo que formalmente desencadena el asunto. ¿Eso era evitable no era evitable, ahí qué papel jugaba Godoy, qué pretendía con ello?\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Bueno, esto es un futurible, claro, la inevitabilidad del pasado. En fin, jugando a eso, que me parece un poco de juego, yo me pregunto, y quizás aquí hay expertos en el tema, si aunque hubiéramos tenido otro régimen, una Europa, que ningún país verdaderamente se salvó de la oleada napoleónica, si nosotros hubiéramos tenido, que sé, a Olivares, en fin, a un gran político de los que teníamos si hubiéramos podido evitar, en fin, la confrontación con Napoleón en aquella época, creo que hubiera sido muy difícil.\”
Carmen Llorca: \”Yo no le sé, es probable que no se hubiera podido evitar y es probable que se hubiera podido evitar. Hay dos hechos, el hecho dinástico, los Borbones en España, es lo que le hace atractivo a Napoleón Bonaparte ocupar la nación española precisamente porque quiere colocar a un miembro de su familia. Él está cambiando el orden europeo. Cuando en Tilsit ha ordenado el territorio europeo con Alejandro I de Rusia, ya sabe que en definitiva que el Oriente es un terreno vedado, hasta un cierto punto no puede atravesarlo pese a que sentirá siempre la atracción de el Oriente, como al comienzo de su carrera la ha sentido cuando se ha marchado en la expedición de Egipto. Con respecto a España yo pienso que con la dinastía Borbón o sin ella, siempre Napoleón Bonaparte hubiera intentado entrar en España por una cuestión de política internacional. Y ahí están las palabras de Talleyrand que dice, refiriéndose primero a la dinastía de los Borbones y después a que, desde los tiempos de Luis XIV en que ha luchado por España, consideran siempre a España como una nación aliada de Francia, casi, casi como por obligación. Y España en ese proceso ha liquidado un imperio del que Francia quiere ser de alguna manera beneficiaria. Es muy probable, pero pienso que tanto España como Rusia eran dos naciones un tanto a trasmano de toda la proyección napoleónica que siempre va encaminada por las mismas rutas. Es decir, si se miran las coaliciones de Napoleón Bonaparte en Europa, pues son dos expediciones a Italia, diversas expediciones a Austria, Alemania, siempre es un hombre que camina por los mismos territorios europeos, por los mismos caminos de Europa. Venir a España, para él, era algo en lo que no contaba y en lo que posiblemente no hubiera pensado jamás en venir.\”

Claude Martin: \”Hubo varias posiciones de Napoleón sobre España. Decía antes, en el primer documento sólido que tenemos es de 1794 cuando era un joven general de 25 años. Escribe a la Convención, por el hermano de Robespierre, proponiendo un plan de invasión de Italia, y diciendo “Hay un ejército en los Pirineos, que no entre en España. España es un viejo pueblo, por el momento no tiene mucha combatividad, pero si vamos dentro no sabemos qué explosión puede producirse”. En consecuencia, aconsejaba poner más tropas en Italia, en lo que le interesa más porque estaba en el ejército de Italia también, pero es la primera idea de Bonaparte. Segundo, cuando recibe el Consulado, recibe la alianza española, Carlos IV había hecho la paz de Val y después se había aliado con la República Francesa que había guillotinado a su primo. Esto fue probablemente el error primero de España, porque podía salir de la guerra con Inglaterra, pero, no… Entonces durante varios años hay alianza franco-española. Al principio, Napoleón espera algo de España en Italia, porque había los Borbones y después sobre el mar. El Mediterráneo debe ver a las escuadras española y francesa combatir a la inglesa. Pero esto es decepcionante ya que llega a Trafalgar. Entonces considera que España es una aliada poco útil. Después de Tilsit, queda la guerra con Inglaterra. Tiene esta idea heredada del Directorio del bloqueo continental, por eso hay que cerrar las costas de Europa, y España no lo hace muy bien. Entonces viene otra idea, la de controlar las costas españolas del norte y viene a esta idea de tomar el norte de España, dando en compensación Portugal. Y así se hizo el tratado de Fontainebleau.\”

José Luis Balbín: \”Está bien esa interpretación, vamos, como punto por lo menos de discusión…\”
Rubert de Ventós: \”Lo que ocurre es que se pueden hacer historias como dicen, más frías o más calientes, historias que sean ecología o historias que sean “petite historie”. Napoleón se da mucho a la “petite historie”, con las Josefinas, en fin, tiene mucho de “petite historie”, pero yo me pregunto haciendo una historia de tamaño medio, por un lado, se podría hablar de la inevitabilidad, en el sentido en que bueno, pues existe una coalición burguesa, un protestantismo político, se acaban las corporaciones, la burguesía accede al poder, etc. Y protestantismo político también en otro sentido en que un filósofo, Fichte, hablaba precisamente de Napoleón, los filósofos acaban seducidos siempre por Napoleón, los filósofos del momento, les parecía que era la encarnación de la Historia y esas cosas…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”A Hegel sobre todo…\”
Rubert de Ventós: \”Porque lo aprendió de Fichte, que la gente no sabe que lo aprendió de Fichte.\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Goethe, otro gran entusiasta…\”
Rubert de Ventós: \”Entonces Fichte ya curiosamente decía: “Es inevitable el expansionismo napoleónico y todo esto”, ¿Por qué? Porque en definitiva mientras mandó la Iglesia, la Iglesia estaba interesada en la división de los estados puesto que, de la división de los estados en parte, salía su fuerza, su fuerza espiritual que los unificaba, era como para su comercialización era necesaria esta pluralidad de estados para unificarlos ella. Los estados modernos son un intento de esta unidad espiritual que representa la Iglesia, el protestantismo la tiene encarnada en cada uno de estos estados. Y estos estados, a partir de este momento, necesariamente quieren la guerra. Porque quieren la universalidad, como diría Fichte. Y Como quieren la guerra quieren expandirse y solo piden la paz para reforzarse. Y llega a decir Fichte: “Esto es bueno, porque de algún modo, mientras el Estado quiere la guerra consigue, por un lado, aumentar su comercio, es decir porque necesita desarrollar su comercio para la guerra…”, en términos keynesianos, tiene una función keynesiana, en lugar de ser las obras públicas son las guerras públicas que sirven para el desarrollo. Por un lado, pues es necesario desde un punto de vista del comercio, de la industria, desarrolla. “…Y por otro es bueno para la libertad, puesto que el estado moderno, los nuevos ejércitos necesitan hombres libres”. Entonces este estado nuevo que trata de superar el catolicismo e interiorizar el espíritu, además favorece el comercio, favorece la industria, favorece la libertad. En algún modo, en aquel momento está visto que este fenómeno de expansión napoleónica es un fenómeno moderno, es un fenómeno leído idealísticamente por los filósofos, y luego retraducido por Marx a términos mucho más pedestres y mucho más sensatos.\”
José Luis Balbín: \”Toda una exposición…\”
Alejandro Nieto García: \”Todo esto está muy bien, pero ¿no estamos haciendo un poco de historia-ficción?, o de filosofía de la Historia que está muy bien pero que son interpretaciones absolutamente gratuitas y a posteriori, sobre la inevitabilidad o necesariedad de la invasión napoleónica, pues Napoleón entró aquí y punto. Este es el fenómeno ante el que nos encontramos.\”
Héctor Vázquez-Azpiri:  \”Yo personalmente prefiero la anécdota, que además te revela más. Las cosas curiosas como por ejemplo…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Yo haría una propuesta a nuestro moderador y un poco en la línea de lo que ha dicho el profesor Nieto, que a mí me parece muy acertado…\”
José Luis Balbín: \”Atenernos al curso de la Historia…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Un poco eso, pero yo diría de una manera más viva, porque yo pienso en nuestros espectadores, no sé, quizás les parezca un poco de elucubración futurista lo que hasta ahora estábamos haciendo. ¿Qué fue bueno y qué fue malo para España de la invasión napoleónica?, es decir, ¿qué queda, en qué medida fue negativo, turbador de la vida nacional o promotor? Yo creo que este es el tema verdaderamente vivo…\”
José Luis Balbín: \”Si hay tiempo y ustedes no entran demasiado en la noticia, yo pensaba en las tres cosas, ¿En qué circunstancias se produce?, lo uno; una vez que se produce, ¿qué es lo que pasa aquí? Y luego cuáles son las secuelas, yo creo que son los tres grandes temas que se pueden tratar esta noche si hay tiempo…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Yo creo que el último lo deberíamos quizás anteponer un poco por si nos quedamos luego sin tiempo, porque a mi me parece, y además yo creo que es lo más polémico y quizás lo más vivo…\”
Rubert de Ventós: \”Y la tuya, porque veo que te tienta… te asumo.\”
José Luis Balbín: \”Pues vamos con ello, esto es una es una tertulia, ¿no? Por lo tanto, no hay guion.\”

Gonzalo Fernández de la Mora: \”A mí me parece que la dialéctica es lo que tiene un poco más de vida, por fin yo creo que en el fondo debe estar muy cerca. Pero yo empezaría, no con una discrepancia, pero sí con una matización. Yo creo que la huella de Francia en España en el siglo XIX es arrolladora, creo que es el mensaje: en las instituciones, en las ideas, en fin, en el estilo, en las modas, en la vida pública, en la vida privada y en nuestra situación internacional. Que esa influencia, yo estoy de acuerdo con lo que ha dicho el profesor Nieto, esa influencia sobre todo en el campo institucional y jurídico, se produce cuando, en gran medida, también esto habría que precisarlo, en gran medida, cuando Napoleón ha desaparecido del mapa, es decir, después del Congreso de Viena. ¡Ah! Pero inmediatamente esa influencia es napoleónica. Nosotros, por ejemplo, recibimos el Código Civil ¿Cuándo? Cuando ya está en los Inválidos hace muchos años el cadáver de Napoleón, pero claro, lo recibimos a través del Código Napoleónico, que es napoleónico el Consejo de Estado, etcétera, la reforma fiscal, la reorganización administrativa, la universidad borbónica, el constitucionalismo. Yo creo que cada tema de estos es para hablar largamente. Todo esto en el fondo el señor que lo pone en marcha en Francia y en Europa es Napoleón. Luego nosotros lo recibimos por lo que a mí me parece que la influencia de Napoleón es enorme.\”

Héctor Vázquez-Azpiri:  ¿Y los exiliados españoles en Londres no le dan ninguna importancia?
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Bueno, yo creo que lo que nos viene de Inglaterra no es mucho más importante que lo que nos viene de Francia. Yo creo que este es el punto en el que yo creo que se podría decir que si es un señor que ha tenido una influencia benéfica, otros pueden decir que no lo ha sido o que no ha sido parcial. ¿Qué es lo que el revulsivo napoleónico provoca en España en el siglo XIX que yo creo que es casi toda nuestra historia está un poco…\”
José Luis Balbín: \”¿Quiénes eran los liberales, por ejemplo y quienes eran los serviles, ¿qué significaba todo aquello?\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”La verdad que todas estas influencias extranjeras en España son todas reaccionarias y tirando a feroces, vamos de Napoleón incluida y los 100.000 hijos de San Luis y si quieres hasta la no intervención del año 36. Yo creo que para España nunca le vino bien la ayuda exterior, vamos, desgraciadamente.\”
Rubert de Ventós: \”Es un momento en el que te dicen, te llega la libertad desde fuera, también, una vez más es como te digan: “Sé libre”, que la reacción a veces pueda ser: “Dios, me libre”, esto también es una experiencia curiosa, además en cierto modo una paradoja. Paradojas que se han producido luego muchas veces que son, pues estas liberaciones ideológicas que se exportan desde un punto de vista guerrero. Es, hay una cierta contradicción lógica entre el programa de la libertad y el expandirla desde el punto de vista guerrero. Entonces luego en lugar de la libertad será una clase social o la nación también es un momento en que esa idea de nación adquiere una fuerza. ¿No creéis, no?\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Y luego la idealización de la guerra. Yo creo más en los desastres de la guerra de Goya. Por ejemplo, que todas las pinturas de historia. Fue más sencillo y asqueroso en todos los sentidos…\”
Carmen Llorca: \”Si, no, yo pienso que de acuerdo con lo que estaba diciendo Gonzalo, me parece que todos tenemos razón, porque la personalidad de Napoleón Bonaparte es de tal naturaleza, rica en imaginación, en acontecimientos, no piensa una cosa que no la ponga en práctica inmediatamente. Hay un hecho real, es que el Congreso de Viena no hubiera existido si Napoleón Bonaparte no hubiera modificado a su manera el mapa de Europa. Es un hombre que ha querido crear una unidad europea con una capital, que fuese París con una segunda capital que hubiera podido ser Roma, pero en definitiva es el hombre que se ha imaginado una Europa y que ha trastocado todo lo existente, todo el antiguo régimen. Entonces, una vez vencido, los que quedan en Europa, quieren reconstruir una Europa distinta y en Viena, pues han recompuesto un mapa de Europa con unas características especiales, con una situación de reacción. Incluso llega un momento en que las ambiciones son de tal naturaleza que, hasta el mismo Canciller de Austria, Metternich llega un momento que dice: “Yo no quería hacer desaparecer a Napoleón Bonaparte, solamente quería recortarle las alas”, pero, en fin, sobre esa desaparición de Napoleón Bonaparte, sobre esas ambiciones desatadas, todo el mundo quiere coger algo que no le pertenece o que quiere que le pertenezca en el futuro. Y sobre ese espectro de la guerra en que Europa ha salido tan cansada de la guerra, que evidentemente quieren establecer una paz. Y esa paz que se va a basar, sobre todo en lo del Congreso de Viena, en esa figura Metternich, un orden nuevo, la paz y que en definitiva encierra también una reacción en Europa importante, importantísima reacción, la Europa de los Congresos, la nueva idea de la intervención en los pueblos cuando estos se sublevan contra el jefe de Estado. Todo esto es importantísimo, y todo nace de Napoleón. Si Napoleón no hubiera existido la evolución de los pueblos se hubiera producido qué duda cabe, pero hubiera sido distinta. Y esa forma en que se producen, pues corresponde a Napoleón Bonaparte. De manera que ese protagonismo, yo creo que se le debe, para el bien, para el mal, para el análisis que se ha hecho y se han hecho tantos análisis sobre Napoleón Bonaparte, que hace un momento comentábamos que, en fin, la bibliografía sobre Napoleón Bonaparte solamente es superada por la bibliografía sobre la guerra de España. Es enormemente importante vasta. ¿por qué?, pues porque Napoleón Bonaparte es sorprendente, constantemente sorprende y sigue permaneciendo su figura. Ha tenido sus imitadores. Es decir, cuantísimos dictadores del siglo XIX, del siglo XX no están mirando a Napoleón Bonaparte. Yo recuerdo una de las frases más importantes de Napoleón Bonaparte que decía: “Mis generales ven demasiadas cosas. Mi talento es ver claro”. A bastantes años de distancia, Hitler dice: “Mi talento es simplificar” parece que sea un complemento de la frase de Napoleón Bonaparte, entre ver claro y simplificar hay un mundo de distancias importantísimas en el orden de la interpretación política.\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Es que pasó lo que decía antes Gonzalo, que no querían acabar con el Imperio de Napoleón igual que Hitler no quería acabar con el Imperio inglés tremendo, por el tremendo vacío que se produce. Yo quería cambiar de tercio en plan asturiano.\”
José Luis Balbín: \”Muy bien, pero entonces, porque me parece que en el mismo tercio Nieto quería decir algo…\”
Alejandro Nieto García: Yo volvía a disentir, perdóname, Carmen, en que habíamos vuelto a caer en las filosofías entre comillas: si Napoleón no hubiera existido, que hubiera pasado, si Napoleón hubiera medido 4 cm más, que hubiera pasado. Yo no sé hasta qué punto…
José Luis Balbín: Bueno algo habrá que hacer de interpretación, porque si no solo vamos a darle lecciones de Historia
Alejandro Nieto García: \”No es interpretación, es ficción retroactiva, lo que suele entenderse por historia ficción.\”
Carmen Llorca: \”No, quiero decir que no es historia ficción, verás. Lo que quiero decir es que existe el Congreso de Viena y que eso se produce por Napoleón Bonaparte. Eso es un hecho, eso es un hecho real. Entonces, ¿podemos interpretar activamente…?\”
Alejandro Nieto García: \”Efectivamente, eso, es un hecho real, pero la idea europea de Napoleón, pues no sé, hasta qué punto es un hecho real, porque si Napoleón soñaba más o menos con una idea europea, tenemos un experto en Napoleón que podría confirmarlo o no, pues aquello del Sacro Romano Imperio Germánico, pues esto es una idea que ya es milenaria. Por ahí podemos estar discutiendo toda la noche y 3 o 4 noches más.\”
José Luis Balbín: \”Pero habría que acercarlo lo más posible a España, que es el título del programa\”.
Claude Martin: \”Antes quisiera observar algo. Es que antes de Napoleón hay la Revolución francesa. Napoleón es el que prueba de poner un punto final a la Revolución durante 7 años ya, se había hecho la guerra de propaganda revolucionaria, se había ido a traer las ideas francesas, llegan de verdad inglesas, pero se ha ido a traerle en Alemania, en Italia. Creo que es Barrès, que decía: “Hay que jacobinizar toda Europa”. Napoleón ha continuado esto de manera que cuando se hablaba de Constitución, de derechos humanos y todo esto, es anterior a Napoleón. Que no sé si Napoleón fue el misionero con botas y casco de la revolución francesa, como lo representaban los monárquicos, o si fue un general que se divirtió a jugar a César y a poner un punto final, pero en el mismo tiempo empezando una serie de aventuras que no se terminaban. Si Napoleón hubiera ganado la guerra de Rusia no se sabe dónde hubiera ido…\”
Rubert de Ventós: \”Sí, podría ser, y podríamos ser acusados por Alejandro de hacer historia si dijéramos que luego de una revolución tiene que ver represión o tiene que haber expansión de esto sí sería historia, pero en cambio me parece que lo que sugería Carmen, al lado del problema del Congreso de Viena, es también el hecho de que el fenómeno napoleónico es irreductible y da gusto a veces ver que las filosofías de la historia se chocan con un señor que era así y se inventa la guerra total y descubre que la información es el fenómeno fundamental en la guerra y se inventa el espía, pues inventa el espía, utiliza el espía y sabe que hay que atacar los centros neurálgicos informativos del ejército enemigo. Y sabe que la guerra no es un problema de conquista territorial, sino un problema global, y Klausewitz, luego lo escribe. Y esto me parece que no es nada especulativo y era lo que aludía Carmen…\”

Alejandro Nieto García: \”Bueno, pero ya puestos a acusar, te voy a acusar a ti primero, permites, pues de ver la historia desde la perspectiva de Carlyle, la historia hecha por los grandes héroes, que es una visión válida. A mí personalmente me gusta más la visión que acabamos de oír del señor Martin, que Napoleón, cierto es un héroe de pequeña estatura, pero de estatura histórica gigantesca, pero es un eslabón más en una historia que arranca de mucho antes y me parece que para los historiadores modernos, desde el punto de vista ideológico y de lo que hizo, pues Napoleón fue un jacobino, un jacobino muy “a la napoleona”, pero desde luego fue un jacobino. La historia de Napoleón empieza mucho antes y desde el punto de vista administrativo y de instituciones, pues desde hace 100 años vamos a decir desde Tocqueville, sabemos que Napoleón, pues, fue una pieza más, que Napoleón cogió la herencia borbónica y vista por dentro no lo puso todo patas arriba, sino que se lo dieron ya casi hecho.\”

Rubert de Ventós: \”Me excusas que te diga que un poco de especulativo eres tú…\”
Alejandro Nieto García: \”Todos lo somos, sino no estaríamos aquí.\”
José Luis Balbín: \”También se puede especular con la historia…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Yo quería cambiar el tercio para poner el punto de vista guerrillero. ¿Es que estamos generalizando, pero ponte en el españolito de entonces, otra cosa no entiende\”.
José Luis Balbín: \”Efectivamente, por ejemplo, además lo que plantea y lo que quería hacer es importante, puesto que aquí empieza la guerra de guerrillas, si no me equivoco…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Y lo que quería decirte antes era, era que la gente habla del alcalde de Móstoles y se olvida de Juan Pérez de Villamil, que es el Torrejón, vamos el alcalde de Móstoles, se limitó a secundarlo. Además, creo que había una placa antes en no sé si existirá también en el Ayuntamiento de Móstoles diciendo esto, es decir, que cuando se sublevaron Asturias mandaron emisarios a todos los lados y vino a sublevar Madrid y no lo consiguió, consiguió sublevar Móstoles. Pero vamos, que no, es que no es el que empezó. Y la proclama era de Villamil…\”
José Luis Balbín: \”Vamos por ahí como empieza la…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Yo creo que la historia de España del siglo XIX y del XX no se puede explicar sin Napoleón. Me parece que la huella de Napoleón es gigantesca. Y Carmen Llorca plantea un tema que a mí me parece, a mí me interesa mucho, no sé si ustedes lo consideran interesante o no. Y, además, que me parece que es relativamente inédito. Napoleón como institución, como sistema de Gobierno y como modelo y ejemplo en el que se miran muchas figuras de la política mundial y sobre todo europea del siglo XIX. Yo creo que la influencia del Bonapartismo, o sea el cesarismo, un sistema de Gobierno que cierto modo inventa y patrocina Napoleón sobre España es extraordinaria. Me explico, muy brevemente: creo que el tema es polémico y quizás pueda ser divertido. Se dice que nosotros hemos inventado los pronunciamientos. Y la palabra pronunciamiento en castellano – intraducible – figura en todos los tratados de Historia contemporánea y yo creo que esto no es verdad, porque el primer pronunciamiento de la historia contemporánea es el 18 de Brumario. Un pronunciamiento con todas las de la ley encarcela a dos del Directorio, soborna al tercero, pacta con los otros dos restantes y luego es el Pavía que entra con los granaderos y, en fin, liquida a los señores que estaban reunidos en Asamblea, los pone en la calle. Claro, aparte de que había participado antes en el golpe de Estado del 18 de fructidor y había sido el hombre de la guerra civil que liquidó a varios millares de parisienses con su artillería en el Vendimiario, en fin. Este hecho, el primer pronunciamiento de la Historia contemporánea, que es del 18 brumario, que es 1799, se produce 13 años antes que el primer pronunciamiento español, el de Porlier, 15 años antes que el siguiente que es el de Lacy, 21 años antes que el de Riego y todos los sucesivos, en fin, hasta llegar a los del siglo XX, es decir, y el pronunciamiento lo inventa este hombre. Y yo creo que la historia de España es inexplicable sin los pronunciamientos. El de él, es un pronunciamiento progresista, como lo fueron casi todos los nuestros a lo largo del siglo XIX. También a mí me parece que solo este impacto institucional y político de Napoleón, desvirtuado por la Historia de los franceses que nos quieren hacer a nosotros los inventores de esta técnica, esto el siglo XIX, políticamente, es inexplicable sin el 18 de Brumario, que inaugura la técnica de los señores que entran y que hacen de Pavía, nuestro Pavía, pues aprendió de Napoleón con 70 años de retraso. A mí me parece que este es un hecho que la bibliografía francesa no ha recogido jamás. No nos explican demasiado cómo se produjo aquel acontecimiento de la subida de Napoleón al poder y fue un acto de violencia absoluta y total, cuando la Cámara, gritó como todo el mundo sabe, en fin, con un con clima casi jacobino: “Ho, la Loi”, es decir que era la guillotina para el señor Napoleón, el señor Bonaparte, salió y dijo, señores granaderos, entren ustedes aquí y a estos que me quieren poner en la guillotina yo los líquido, así llegó al poder. El Consulado se estableció de esta manera, la violencia más total y el pronunciamiento más absoluto.\”
Rubert de Ventós: \”Siguieron las dos cámaras. ¿Tengo entendido no? Las dos cámaras siguieron…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Primero los 500. Bueno, claro Luciano Bonaparte que era su hermano, el presidente, de una de ellas y cuando aprobaron la ley del Consulado, no me acuerdo, pero en fin de los 500 quedaban 60 señores allí, que son los que estaban comprometidos y que fue una ficción para consolidar, digamos el Consulado…\”
Un momento del coloquio.
Rubert de Ventós: \”Tendría esta dimensión de ficción, quizá, ¿no?\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Yo creo que sí, claro, porque de sobre 500…\”
Rubert de Ventós: \”Digo cuanto menos de nada menos que ficción, no digo nada más, nada menos que ficción frente al pronunciamiento…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Es decir los 500 eran quinientos y cuando Luciano los reunió, después de que los granaderos habían echado a los demás, pues eran 60 señores los que dijeron, ahora votamos la legalización del golpe…\”
José Luis Balbín: \”Y en España quienes se levantan porque estamos luego no va a haber tiempo para hablar de España… Se levanta todo el pueblo para empezar, o sea, quien se levanta en España son diferentes de, digamos, socialmente hablando, que los que hacen la Revolución francesa…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Todo el pueblo.\”
José Luis Balbín: \”Hay una unificación…\”
Alejandro Nieto García: \”No, todo el mundo no. Había gente que, tragándose su amor propio, su amor nacional, se daban cuenta de que los invasores tenían unas ideas y un sistema mucho más aceptable que el nuestro. Lo que pasa es que frente a esta racionalización del fenómeno estaba el apasionamiento, el amor propio y se levantaron, y era curioso, esto ha sido denunciado cien veces, que los que estaban luchando contra Napoleón estaban de acuerdo con las ideas francesas.\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Si no la prueba es como se cargaron a Porlier y a Lacy, en fin, a todo el mundo, ¿no? después.\”
Claude Martin: \”Bon, creo que… hubo los afrancesados. En Bayona 12.500 familias españolas al final de la aventura de José Bonaparte. Luego hubo un momento, según la guerra de España, en que una parte de la opinión se resignaba y otra combatía. Y los que combatían creo que combatían porque había los extranjeros, era una especie de reflejo natural, visceral. Los afrancesados había unos que querían dinero, que querían plazas, aquí en los archivos nacionales hay un expediente, un dossier que es bastante divertido, hay uno que escribe al otro, es en 1810, el momento en que se acaba de conquistar Andalucía, dice: “Ahora es el momento de tener cosas”, escribe, “Viene con nosotros”. Pero había otros, como Asanza, como Farín, que lo hacían porque pensaban que no había nada que hacer. Napoleón era el más fuerte, decía respecto al territorio español: “entonces mejor aceptaré hacer las reformas” que parecían necesarias. Porque Napoleón ya iba diciendo: “Yo quiero regenerar España”. Algunos aceptaban, incluso después de Bailén hubo una reunión de los ministros de José en Buitrago, en que propusieron de hacer una neutralidad española entre Inglaterra y Francia, España libre. Naturalmente, no tenía ninguna posibilidad de realizarse con Napoleón. Pero había de todo en los afrancesados. Es, según los momentos, por ejemplo, en 1810 hay un momento después de Wagram y la conquista de Andalucía, hay un momento en que la moral española baja bastante. Y cuando José vuelve de Andalucía, hace una recepción en el Palacio Real, ahí vienen la madre y la hermana de Castaños. Las reciben, José era muy amable, les dice: “Entiendo lo que hace su hermano, pero espero que nos arreglaremos, etc.”. De manera que creo que sea un poco se ha escrito de epopeya popular española, es menos general que se dice, la resistencia a Napoleón. Esta resistencia, aparte algunos como Jovellanos y Jovellanos tardó algunas semanas en decidirse. Pero alguno, aparte de algunos, fue algo de muy popular, muy visceral, si quieren…\”
Alejandro Nieto García: \”Aunque nos duela reconocerlo, o duela a alguno reconocerlo, esta guerra fue como casi todas, una guerra civil. Que había españoles en los dos bandos, lo que sucede es que como ganó un bando, pues todos se apuntaron a posteriori al bando que había ganado y luego está la conciencia colectiva de olvidarnos de que habíamos estado colaborando y muy a gusto con Napoleón.\”
Claude Martin: \”Yo creo que el pequeño pueblo, el que veía al gabacho con sus sables, sus plumeros, etcétera, no quería aceptar esto.\”
Rubert de Ventós: \”Seguramente también existe que es el primer ejemplo o un ejemplo cuanto menos de una especie de crisis de conciencia característica que luego se ha producido tanto con los internacionalismos. Cuando se supone que hay un país que encarna un período superior de la historia o que encarna la superación de la lucha de clases o encarna la libertad. Y entonces ocupa mi país y me encuentro con un problema de conciencia entre sí estoy con la historia o estoy con mi pueblo y esto es un tipo de dilema propio de guerras ideológicas, porque antes, cuando hay, Sánchez Ferlosio decía hay monoteísmo y politeísmo, en el sentido que en el monoteísmo es una guerra en la que yo digo, mi Dios es más fuerte que el tuyo, mientras que en el monoteísmo yo digo, mi Dios es el tuyo, cosa muy distinta. En un caso yo pretendo que yo que soy más fuerte, en otro, pretendo que yo encarno algo, encarno la verdad y es cierto que estamos en nuestro siglo aún en este mismo problema, perdona que hay individuos que además de representar un país o una nación o un pueblo, parecen encarnar un estadio superior del desarrollo productivo, entonces se plantea un problema de conciencia en los habitantes de otros países sobre si estar con la historia o ser de su país. Es lógico por otra parte, que en España sea el pueblo llano, como se ha dicho tantas veces, en que en cierto modo haga la resistencia, porque el hombre culto está tocado de afrancesamiento, como en otro tiempo podría estar tocado de marxismo-leninismo o en otro momento podría estar tocado de fascismo, qué duda cabe, de fascismo…\”

José Luis Balbín: \”¿Era tan lineal como eso, los cultos eran afrancesados y el pueblo llano, no?\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Jovellanos era cultísimo y no se puede decir que fuera un afrancesado.\”

Héctor Vázquez-Azpiri: \”Y el mismo Floridablanca también, que todavía vivía.\”

Gonzalo Fernández de la Mora: \”Ahora yo creo que sí la inteligencia tendencialmente, Moratín, Romanillos, en fin, casi todos. Ahora, Jovellanos, no.\”
Alejandro Nieto García: \”Pero es que los llamados cultos, los ilustrados, trabajaban con la cabeza y comparaban el sistema francés napoleónico y el sistema borbónico español. Y realmente sin pretender aquí jugar el papel de afrancesado, la comparación era demasiado tremenda en beneficio del sistema borbónico. Lo que sucede es que frente a esta racionalización están las vísceras y decir ¡Gabacho!, como acabamos de oír hacia el momento. O, y si me pongo del lado de los que lo hacen mejor no me tacharan de antipatriota, de antiespañol, porque se había producido la consabida mistificación Patria igual a España, igual a Fernando VII o al rey que tocara, igual a oscurantismo, al Antiguo Régimen y el que se atrevía a decir otra cosa, aunque tuviera razón con la cabeza podía ser tachado de antipatriota. Y es verdad, es muy grave…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Pero si es que lo ves hoy, no, supongamos Estados Unidos es el país de la libertad y todas estas cosas. Ahora pregúntaselo, cuando te invaden otro país…\”
Carmen Llorca: \”Exactamente, ese es el tema que yo quería… es el nacionalismo que despierta…eso de ser un pueblo sometido…\”
Héctor Vázquez-Azpiri: \”Es que Napoleón por muy, vamos a llamarlo liberal, sí, vale, sería liberal allí, aquí es un general que entra con tropas y empieza a cargarse gente…\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Era progresista no cabe duda de que era un progresismo, negativo, pero lo era.\”
Carmen Llorca: \”Muy relativo, y yo voy a volver por el tema que habías propuesto sobre la importancia de Napoleón Bonaparte en el siglo XIX, los pronunciamientos. No deja de ser curioso y yo no quisiera que el profesor Nieto me tachase otra vez de hacer una historia idealista…\”
Alejandro Nieto García: \”Dios mío, que no soy un inquisidor, he intentado animar…\”
Carmen Llorca: \”Y además de cosas que no han sucedido, que hubieran podido suceder, pero ya es curioso que Napoleón Bonaparte, que es un progresista que tiene a sus espaldas la revolución francesa que él ordena, porque él se considera heredero de la revolución, también un tema con bastantes interpretaciones respecto al principio, todo el mundo.\”
Gonzalo Fernández de la Mora: \”Fue jacobino al principio.\”
Carmen Llorca: \”Si, claro, estuvo con el hermano de Robespierre con Agustín. Pero si en ese momento que Napoleón Bonaparte está ordenando Europa y está creando un nuevo régimen, un nuevo régimen que, en definitiva, es un imperio, es un cesarismo. Y, sin embargo, en Norteamérica en ese momento que no han pasado por ninguna revolución, han pasado por una guerra de independencia ha creado una democracia, han establecido los límites del Poder Ejecutivo. Y entonces Washington no ha querido gobernar más allá de 8 años, aun teniendo un Poder Ejecutivo fuerte. Ha dicho no, no a la tentación dictatorial. Y, sin embargo, este hombre, que es el heredero de una revolución modernísima, con una idea de la libertad que él asume con un deseo de hacer la Unión Europea, etc., etc., resulta que es un hombre que crea un imperio, que lo quiere establecer a golpe militar en Europa, que llega al poder muy bien, recordaba Gonzalo, desde la moral por un golpe, con un golpe de Estado y que eso es y marca muchísimo a toda la Europa del siglo XIX y diría más a la Europa del siglo XX. ¿Pero de qué manera? Y eso sí que es trascendental y eso sí que es importantísimo, esa falta de modernidad en la capacidad de Napoleón Bonaparte para haber creado un Estado moderno. No lo hizo.\”

CONTINUARÁ EN LA 2ª PARTE

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Fuentes:

1) – https://www.youtube.com/channel/UCK7A_bYf8xytFvOSAWKTWxg
2) – https://www.rtve.es/alacarta/videos/la-clave/clave-napoleon-espana/3510884/

3) – https://es.wikipedia.org/wiki/La_clave
4) – https://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-223646/
5) – https://blogcatedranaval.com/2012/03/30/musica-popular-espanola-lola-la-piconera/
Imágenes:
b) – https://www.imdb.com/title/tt0043750/mediaviewer/rm1494716417/

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