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«Un estruendo sacudió la muralla cercana al baluarte de San Pedro. El impacto de una de las centenares de bombas de mortero disparadas por los sitiadores había destrozado parte del parapeto del muro, arrastrando con su impacto a tres soldados del regimiento de Baza que se hallaban en aquella parte. Los tres permanecían inánimes entre los restos de piedra, argamasa, polvo, tejidos y sangre. El cabo segundo Félix Pérez yacía inconsciente a escasos metros de sus dos compañeros que no daban señales de vida. La casaca de su desgastado uniforme blanco aún conservaba parte de su integridad, pero los pantalones estaban hechos jirones y unas vendas de ropa aguantaban su calzado largo tiempo deteriorado.
– «Ésta será mi mortaja», pensó.
Magullado, sin aliento, como en un sueño vio a sus padres y hermana, que le despidieron entre lágrimas, mezcla de orgullo paterno y temor maternal, cuando partió su regimiento desde la lejana Andalucía hacia Valencia, y que quizás ya no volvería a ver. Por su mente en un instante también pasaron los momentos de la inesperada entrada del regimiento en la plaza sitiada de Gerona como refuerzo, en una heroica acción atribuida en su concepción al coronel de su regimiento, Don Miguel de Haro.
Tras unos momentos de inconsciencia, oyó una voz de mujer.
– «Mira, aquest encara està viu». («Mira, aún está vivo»)
Un par de brazos, gráciles pero al tiempo robustos, le ayudaron a moverse y a recuperar el sentido. Distinguió en el brazo izquierdo de la mujer, cerca del codo, un lazo rojo anudado, así como en el de su compañera, cuando se esforzaban ambas para incorporarlo.
– «¿Está herido, soldado?» le apremiaron.
– «No», respondió casi mecánicamente, aún cuando apenas había tenido tiempo de reparar en su propio cuerpo.
– «Pues coja este mosquete…», – acercándole el de uno de sus camaradas muertos – «… y vengue a sus compañeros».
Las dos mujeres se despidieron con un ademán, acudiendo apresuradamente al otro extremo de la muralla, dejándolo con el agradecimiento en la boca y sin poder saber siquiera el nombre de sus salvadoras.
Gerona seguía siendo bombardeada incansablemente, centenares de defensores necesitaban la inestimable ayuda de aquellas mujeres que vestían ese sencillo lazo rojo como todo signo de distinción y donde no había lugar para las contemplaciones.»
El papel de la mujer en los conflictos bélicos ha variado al tiempo que su presencia activa en el devenir de las sociedades humanas. Desde mantener encendidos los fuegos domésticos (y los reinos funcionando) en la Antigüedad [10], hasta apoyar a los soldados en el frente y la retaguardia en los siglos siguientes y ya plenamente integradas en los cuadros militares en el siglo XX hasta la actualidad.
Con nuestra entrada de hoy recordamos muy resumidamente la unidad de mujeres que se constituyó en el tercer Asedio de Gerona a pesar de que, sin distinción de condición, ya prestaban su apoyo material y humano desde el primer asedio en junio de 1808, tal como pasó en otras ciudades españolas con similares escenarios militares. La Compañía de Señoras Mugeres Gerundenses, o de Santa Bárbara como se denominó, ha sido tratada ya anteriormente en varias publicaciones y páginas web, destacando por su extensión la de Pedres de Girona, que os recomendamos si queréis conocer con más detalle y profundidad la historia de dicha unidad.
Las ventajas de poseer una unidad de tales características no eran desdeñables: al estar organizadas paramilitarmente, daba un apoyo más rápido y organizado y asimismo liberaba de tareas de aprovisionamiento, apoyo y socorro a decenas de soldados que se podían dedicar por más tiempo a la defensa de la ciudad; desde el punto de vista moral, la relación civil-soldado se estrechaba considerablemente al compartir el mismo escenario y suerte y ante el atacante exterior, la moral del soldado se reforzaba considerablemente al verse apoyado en primera línea por aquellos a quienes se defendía.
LA COMPAÑÍA DE SANTA BÁRBARA
Desde el primer asedio sufrido por la ciudad de Gerona el 20 y 21 de junio de 1808, las mujeres de la ciudad habían colaborado en llevar víveres, bebida y munición a los diferentes sectores defensivos de la ciudad. Emilio Grahit en su obra (ver bibl.) hace partir la idea de la creación de una compañía de mujeres a ellas mismas, mientras que Guillelmo Minali (ver bibl.), comandante de Ingenieros durante el asedio, le da la iniciativa de su creación al propio gobernador, Álvarez de Castro, ante el ofrecimiento de un centenar de mujeres de toda suerte y condición para llevar a los heridos a los hospitales o a los lugares religiosos habilitados para ello, cuando estos ya no fueron utilizables por su deterioro por los bombardeos.

Sea como fuere su génesis, Álvarez de Castro al parecer sometió el nuevo reglamento de fundación y configuración de la nueva compañía de «Señoras Mugeres Gerundenses» (o de Santa Bárbara, como pasaría a la Historia) que se detalla a continuación, a la consideración del Marqués de Coupigny, por entonces segundo en el mando en el ejército de Cataluña (también denominado de la Derecha):
INSTRUCCION DISPUESTA POR EL SEÑOR DON MARIANO ALVAREZ, Mariscal de Campo de los Reales Exércitos, Gobernador interino de la Plaza de Gerona, Comandante general de la Vanguardia del exército del Ampurdan; para el arreglo, y servicio que debe hacer la Compañía de Señoras Mugeres Gerundenses, levantada de órden del Excmo. Señor Marqués de Coupigny segundo Comandante General del exército de Cataluña.

- La Compañía de Señoras Mugeres Gerundenses, tendrá la denominación de Compañía de Santa Bárbara.
- Constará la expresada Compañía de 200 plazas con 4 Comandantas; habrá además 8 Sargentinas, y 8 Esquadristas.
- Todas las individuas de la mencionada Compañía llevarán un distintivo de una cinta encarnada, puesta sobre el codo del brazo izquierdo á modo de brazalete haciendo un lazo, el qual deberán llevar siempre que estén de faccion, y podrán usarlo también desde que se hayan alistado, y hasta que S. E. otra cosa disponga.
- Siempre que se toque la generala debe colocarse una partida de 50 Mugeres con una Comandanta, dos Sargentinas, y dos Esquadristas en la plaza del hospicio, para atender á los puntos de los baluartes de San Francisco, Hospital, Santa Clara, y Gobernador, y trozos de muralla intermedios: otra igual partida en la plaza del Mercadal, para auxiliar a los baluartes de Santa Cruz y Figarola, y sus cortinas de muralla hasta pasado el Convento de San Agustin: otra tercera igual partida en la plaza de San Pedro, para socorrer la batería de San Narciso, baluarte de San Pedro, Sarracinas, y puestos intermedios hasta la puerta de San Cristoval inclusive; y la quarta partida de igual número, en la plaza del Vino para asistir al puente de San Francisco, baluarte de la Merced, y todos los trozos de muralla comprehendidos en dicho espacio hasta el quartel de Alemanes.
- Cada una de dichas quatro partidas se subdividirán en dos, la una de 13 Mugeres, con una Sargentina, y la otra de 12 con una Esquadrista, para bolar a1 puesto que mande la Comandanta, debiendo esta correr por todos los puntos de su cargo, asistiendo señaladamente á los de mas necesidad, para el mejor cumplimiento y desempeño del servicio.
- Cada Señora Comandanta tendrá nombradas 8 mugeres para llevar agua, 4 para llevar aguardiente, y las restantes de su partida se emplearán en lo que se les mande, y con particularidad en asistir y acompañar los heridos que puedan andar por su pié, conduciendo los soldados , cabos, sargentos, y demás gente armada al hospital de San Pedro, y los señores oficiales á la Catedral, pues que los que hayan de ser conducidos en parigüelas, los llevado á los hospitales, que al efecto se destinen.
- En el caso de faccion los dos Señores Comisionados que han cuidado de organizar la Compañía, se colocado, el uno en la plaza del Vino, y el otro en la plaza de San Pedro, los quales recibirán mis órdenes, y las de los demás Gefes, para comunicarlas, á saber, el de la plaza del Vino á las Señoras Comandantas de la misma, la del Hospicio, y Mercadal, y el de la plaza de S. Pedro á la Señora Comandanta de esta dicha plaza; sin perjuicio de dar cumplimiento las mismas Señoras Comandantas á las que directamente recibieren, de los que estén mandando algun punto atacado.
- Los mismos Señores Comisionados entregarán á las Señoras Comandantas pies de lista de las mugeres que forman la compañía, y también de las de subdivisión, para que asi ellas como las Sargentinas, y Esquadristas sepan las mugeres que directamente están bajo sus órdenes.
Y mando que esta Instruccion se imprima, y se repartan despues exemplares á todas las Señoras Mugeres que forman la citada compañía, á fin de que enteradas de quanto se dexa explicado se dé cumplimiento á esta mi Instruccion, y puedan hacer el servicio que se ha propuesto, que será eternamente agradecido por todos los buenos Patricios. Gerona 3 de Julio de 1809
Mariano Alvarez.
De órden de su Señoría, Dr. Don Andrés Cavallero Secretario
Una de las primeras acciones de la Compañía de Santa Bárbara como tal, la encontramos el jueves 6 de julio de 1809, cuando el enemigo atacó el castillo de Montjuich, uno de los puestos clave de la defensa:
“Hasta las Señoras Mugeres da la compañía de Santa Bárbara, no acabada aún de formar, se presentaron, y las Comandantas enviaron dos Capitanas para que en cumplimiento de su instituto manifestasen al General con las mas finas espresiones el deseo de ser empleadas, respeto de no habérseles comunicado aun el sitio, en donde debían hallarse los auxilios de cartuchos, aguardiente y demás segun se había dispuesto en el mismo dia: dióles dicho General las gracias haciendoles saber lo mucho que esperaba de su celo -y heroyco patriotismo, y que ya podía retirarse por habar cesado el motivo de la generala.” [5]
De la noticia se desprende cierta descoordinación inicial achacable a lo reciente de su creación y que tales iniciativas requieren de cierto tiempo para ser implementadas con éxito. A continuación detallamos los puntos de reunión de las Escuadras (o Partidas) de la Compañía, según la Instrucción del gobernador Álvarez de Castro que hemos visto anteriormente:

Los puntos de reunión o concentración de las escuadras (o partidas), ya vemos que seguían cierta lógica, al estar resguardados por los edificios y más o menos equidistantes de las zonas o baluartes asignados. El más comprometido, teóricamente, el de la Plaza de San Pedro, también se ocupaba de avituallar el castillo de Montjuich y algunas baterías defensivas exteriores como la de San Narciso, por lo que fue asignado a la 1ª escuadra o de San Narciso. Su comandanta, Lucía Jonama y Fitz-Gerald (Bellsolá de soltera), mujer de carácter por lo que cuentan las crónicas1, no en vano era también la mujer del militar de origen irlandés Latino Fitz-Gerald, capitán del regimiento de Ultonia y defensor del Castillo de la Trinidad en el asedio de los imperiales a Rosas. Compartió con su esposo las penalidades de dicho asedio por lo que se intuye plenamente justificado que fuera nombrada «Comandanta» de la primera partida con sus antecedentes.

la Compañía, en una imagen de principios de siglo XX. (c)
Todo ello también llevaba a que se escribieran relaciones o reportes por parte de las comandantas de las escuadras siguiendo el estilo militar de la época:
«1.ª Compañía de Sta. Bárbara. Esquadra de San Narciso.
La Comandanta de la expresada destinada en la plaza de San Pedro, da parte al Señor Comandante General de la Vanguardia de que al toque de la generala han acudido á dicho puesto todas las de su mando recorriendo todos los puntos, donde ha sido menester para subministrar á los defensores de la patria los socorros necesarios de aguardiente, y agua, y en el hospital, hilas, vendas, y trapos á los heridos, que allí conducían con sus brazos; en cuyos exercicios se han disputado todas á porfía el heroyco celo, caridad y patriotismo que las anima; singularmente Doña Teresa Audry, la Esquadrista Maria Mató, Narcisa Bofill, y Doña María Josefa Jonama, quienes ademas de haber acudido en los puntos mas criticos despreciando la continua lluvia de balas, bombas, y granadas que alli caian, han contribuido con su egemplo, y palabras á excitar el espiritu y valor de la tropa y paisanage que iban á socorrer el castillo de Monjuich. Lo que traslado á V. S. para su inteligencia. Gerona 8 de Julio de 1809. = Lucía Jonama Fitz-Gerald.» [5]

Suponemos que el rendimiento de la unidad siguió durante los meses siguientes del asedio, y volvemos a encontrar mencionadas a las mujeres de la Compañía en el asalto de los imperiales del 8 de julio a los fuertes exteriores:
«Un destacamento de estas compañías subió el dia del asalto con el General Gobernador, y bajaron la mayor parte de los heridos con parihuelas al Hospital de sangre en la Iglesia de S. Pedro de Galligans.» [3]
Semanas después también en el ataque del 19 de septiembre a las montañas de Campdurá y Montjuich:
“La compañía de Santa Bárbara de Señoras Mugeres se distribuyó en los puntos mas á proposito para subministrar quanto conviene á su instituto; y se convidó por bando á las que voluntariamente quisieran emplearse en tan caritativa tarea.” [5]

Pero Gerona, abandonada a su suerte durante el asedio sin posibilidad de auxilio exterior, capituló finalmente, quedando en la ruina y en la miseria. Por su parte, los franceses impusieron a los habitantes una contribución extraordinaria de un millón de pesetas, por lo que tuvo que echarse mano de la plata de los templos, los vecinos empeñar sus bienes y fincas y al final los franceses condonaron el resto. Los grandes propietarios huyeron de Gerona, la ciudad quedó largos años despoblada y los habitantes que se quedaron, totalmente arruinados. La despoblación fue tal que en 1815 solo constaban unos 4.551 habitantes, de los 8.000 que tenía a finales del siglo XVIII.

Una vez acabada la guerra, por Real Decreto de 3 de enero de 1910, los defensores de Gerona gozaron de la nobleza personal, honor que también fue concedido a las heroínas de la Compañía, y por el Real Decreto de 14 de septiembre del mismo año se les otorgó el uso de la Cruz de los Asedios, del tamaño y figura de la de Malta. En algunos casos por méritos personales como en el caso de Magdalena Bivern, por R. D. de 24 de septiembre de 1814 le fue concedida una pensión anual de 200 ducados y el uso de la Cruz creada por los defensores de la ciudad. [12]

La memoria colectiva y los artistas como Ramón Martí no se olvidaban de los defensoras de Gerona, ya bien avanzado el siglo XIX, cuando el mismo Galdós les dedicó unas líneas en 1878, en «Gerona», uno de sus Episodios Nacionales:
«Las damas del batallón de Santa Bárbara no se daban punto de reposo, anhelando probar con sus incansables idas y venidas que eran el alma de la defensa;
Las madres llevaban consigo a los niños de pecho, dejándoles al abrigo de una tapia, o de un montón de escombros, mientras desempeñaban la comisión que el instituto de Santa Bárbara les encomendara. Menos aquellas en que había algún enfermo, todas las casas estaban desiertas, y muebles y colchones, trapos y calderos en revuelto hacinamiento obstruían las plazas del Aceite y del Vino.» [7]
Comandantas de las escuadras2:
Dª. Lucía Jonama y Fitz-Gerald, 1ª Escuadra o de San Narciso
Dª María Custí, 2ª Escuadra o de Santa Eulalia.
Dª Maria Ángela Biver, 3ª Escuadra o de Santa Dorotea
Dª Raimunda de Nouvilas, 4ª Escuadra o de la Concepción
Comisionados para el Comandante General:
Don Baudilio Parró,
Don Juan Pérez Claras



– – – o – – –
1Emili Grahit y Papell explica en su «Reseña histórica de los Sitios de Gerona en 1808 y 1809» que cuando era joven sintió contar con mucho entusiasmo a un veterano de la guerra que, pasando Lucía Jonama por uno de los lugares en los que varios soldados franceses, durante la suspensión del fuego concertada para tratar la capitulación de Girona, ofrecían víveres a los hambrientos soldados gerundenses, regañó a quienes aceptaban el ofrecimiento, y que, habiéndose acercado a ella un oficial francés con una cesta de manjares, la rechazó, diciendo que «no quería nada de los enemigos, ni siquiera comida». [12]
2Podeis ver la relación completa de las componentes de la compañía en la web de Pedres de Girona: https://www.pedresdegirona.com/guerra_frances/compania_santa_barbara_2.htm
Fuentes:
1 – «La Compañía de Santa Bárbara de Gerona» – José Grahit y Grau, Annals de l’Institut d’Estudis Gironins, ISSN 0213-6228, Nº. 13, 1959, págs. 155-180
2 – SangiSetge@gmail.com
3 – «Historia Militar de los dos sitios de Gerona» – Guillelmo Minali, A. Figaró Impr., Gerona, 1840
4 – «Historia de los Sitios de Gerona en 1808 y 1809» – Emilio Grahit, Imprenta y Librería de Paciano Torres, Gerona, 1896
5 – «Diario de Gerona«. Ejemplares del 06/07/1809, 10/07/1809, 11/07/1809 y 27/09/1809.
6 – «Los Escultores. Miguel y Luciano Oslé» – Miguel Saperas, Madrid, 1970
7 – “Gerona” – Benito Pérez Galdós, Madrid, Imprenta y Litografía de La Guirnalda, 1878
8 – «Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas» – Concepción Gimeno de Flaquer, Imprenta Miguel Guijarro, Madrid, 1873, pp. 232-244
9 – https://es.wikipedia.org/wiki/El_gran_d%C3%ADa_de_Gerona
10 – “Los sitios de Girona durante la guerra de la Independencia (1808–1809): más allá del mito” – Genís Barnosell, Historia Social, No. 71 (2011), pp. 3-19
11 – https://www.thehistorypress.co.uk/women-s-history/women-and-war/
12 – https://www.pedresdegirona.com/guerra_frances/compania_santa_barbara_3.htm
13 – http://dirydor.blogspot.com/2020/12/historia-de-espana-heronias-de-santa.html?m=1
15 – https://www.webdebaza.com/version2/Trib_abierta/Ult_pag/2013/ult_pg_215.html
Imágenes:
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d – De Ramón Martí Alsina – http://bonartactualitat.files.wordpress.com/2010/09/quadresencer.jpg?w=300&h=138, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12718882
e – Entrada en Facebook del Museu d’Història de Girona, 19 de septiembre de 2018
f – Entrada en Facebook de Jacinto J. Marabel, 29 de abril de 2021
g – https://www.diaridegirona.cat/cultura/2021/08/19/l-exposicio-les-coses-foren-56344706.html – Aniol Resclosa
h – By José Luis Filpo Cabana – Own work, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48769556
i/j – Cortesía Karl-Heinz Kieckers
