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La valoración de la figura del teniente general Álvarez de Castro1 en la defensa de Gerona (Girona) a lo largo de estos últimos doscientos años es un ejemplo de los extremos a que se puede llegar en la revisión de los hechos que rodean a un personaje histórico. De las encendidas alabanzas a su desempeño en la defensa de la ciudad, en las conmemoraciones de los sitios y en las descripciones de muchos historiadores del siglo XIX como Arteche o Blanch, a algunas interpretaciones modernas de su figura tildándolo de paranoico o loco revestido de un aura mesiánica por su actitud de resistencia a ultranza.
Como señala Carles Bastons (ver Fuentes) en sus conclusiones del análisis del episodio de Galdós sobre el asedio de Gerona y la figura de Álvarez de Castro, por lo que se refiere a esta dicotomía de opiniones en el tiempo:
«Visto y valorado desde el siglo XXI, toda aquella tragedia ha sido objeto de una distorsión histórica fenomenal, incluida, en este sentido acaso la aportación galdosiana. Razones políticas e ideológicas, sobre todo para servir al nacionalismo español que atribuyó a la resistencia gerundense el ejemplo más claro de patriotismo encarnado por el general Álvarez de Castro que hizo resistir a los gerundenses hasta límites infrahumanos. Con todo, no le restamos un ápice de mérito a unos y a otros.»
Por nuestra parte, y como señalan también otros autores, las recientes tendencias en valorar hechos o personajes históricos bajo un prisma actual nos parecen un craso error. No se puede enjuiciar un episodio militar, como de hecho fue el asedio de Gerona, sometiéndolo a toda la retahila de condicionantes filosóficos y morales que rigen nuestra sociedad moderna. Eran, sencillamente, otros tiempos y otros valores.
Por descontado, la conducta de Álvarez de Castro no fue un caso anómalo o extraño en la época. Hubieron otros asedios igualmente encarnizados aunque si se quiere de menor duración, también basados en la resistencia a ultranza, como los famosos asedios de Zaragoza de 1808 y 1809 sin ir más lejos, o los de Badajoz por parte francesa (como señala David Chandler, «imbuidos de lealtad a Napoleón y del temor de su ira, entendían que su deber era resistir a ultranza»), o fuera de nuestras fronteras, como los asedios de Mantua entre 1796 y 1797 (durante el asedio y el bloqueo, los austriacos registraron 16.333 bajas —entre muertos y heridos en combate o fallecidos por enfermedad2—), el que sufrió Masséna en la defensa de Génova en el año 1800, el de la ciudad de Dantzig en 1807 o el de Hamburgo entre 1813 y 1814, por nombrar unos pocos.
Desde un punto de vista del militar de la época de un ejército del Antiguo Régimen, de finales del siglo XVIII e imbuido, en su caso, de un profundo sentido del deber y una gran religiosidad, Álvarez de Castro logró una defensa prolongada gracias a una buena planificación de la defensa de la ciudad, reparando fortificaciones y aplicando otras medidas defensivas en el trazado urbano, implicando a la población3 y a su guarnición con una normativa rigurosa y dosificando a sus mejores tropas. Contando con el consenso de la oficialidad, al menos hasta mediados de noviembre, cuando los defensores se enteraron de la imposibilidad de un auxilio exterior por parte del ejército. Álvarez de Castro decidió seguir la resistencia (también ignorando propuestas para intentar romper el cerco con las pocas tropas restantes) hasta que cayó enfermo en diciembre y la oficialidad al mando capituló al día siguiente. Cabe añadir el número de tropas imperiales que se vieron implicadas durante el asedio y que no pudieron operar o desviarse a otros frentes como otro factor en la efectividad de su defensa. Por contra, esa misma enconada resistencia no tuvo ninguna ventaja estratégica en el conflicto y el precio final para los habitantes de Gerona se materializó en el abandono a su suerte durante el asedio y después de la capitulación, quedando la ciudad en la ruina y en la miseria.
Acabamos con dos visiones distintas de la figura de Álvarez de Castro, una de un contemporáneo suyo, el oficial Blas de Fournás y otra más reciente del historiador Germán Segura:
«Se podría decir que era un hombre sin talentos militares, pero con una confianza extrema en la providencia, diría que casi en los milagros. Su alma era grande, capaz de cualquier sacrificio, llena de una constancia admirable; pero he de confesar que su heroísmo siempre me pareció más el de un mártir cristiano que no el de un soldado profesional»
(Coronel Blas de Fournás, jefe del castillo de
Montjuich, testigo presencial de los hechos)
«También lo fue [protagonista], como no podía ser de otra manera, el controvertido general Álvarez de Castro, alma de la defensa y líder indiscutible de la plaza. Su actuación en este episodio, loada y magnificada en un primer momento fue relativizada posteriormente por la historiografía, desdibujando un tanto la visión de los acontecimientos y casi llego a difuminar completamente la figura del general.»
German García Segura
LA FIGURA
“D. Mariano Álvarez de Castro, descendiente de una ilustre familia de Castilla la Vieja, había nacido en Granada, en 8 de setiembre de 1749 contaba entre sus ascendientes á la intrépida Antona García, la inmortal plebeya de Toro que tanto se distinguió por sus proezas en tiempo de los reyes católicos, y el ilustre Ferran Ruiz de Castro que siempre fiel á la causa del rey P. Pedro y muerto en Bayona á causa del triunfo del fraticida don Enrique de Tratámara, mereció que se pusiese en su tumba la siguiente inscripción: “Aquí yace Ferran Ruiz de Castro, toda la lealtad de Castilla”. Epitafio que como dice muy oportunamente un biógrafo contemporáneo, hubiera podido colocarse sobre el sepulcro de su ilustre descendiente. Los días de infancia de nuestro héroe fueron constantemente azarosos por lo muy delicado de su salud; pero el espíritu no participó de las vicisitudes del cuerpo.
Hijo de una rica familia, recibió una educación correspondiente á su clase, la educación que en aquellos tiempos podía recibirse en España; pero aun que aficionado al estudio, la instrucción que adquirió fue tan escasa como eran medianas las dotes de su capacidad y talento, cuando este excedía los límites de la comprensión militar. Alvarez era el tipo más cumplido de la España en que florecieron sus días: grave, pundonoroso, galante, generoso, desinteresado, dotado de irritable amor propio, suave á veces y á veces terrible, de profundos sentimientos religiosos, de instintiva luz natural y atrasado en saber como ella. Su inclinación desde un principio fue siempre á la carrera militar, y no entró sin embargo en ella hasta la edad de 19 años, en que concluido el primer periodo de su educación, tuvo ingreso como cadete en el cuerpo de Guardias españoles.
Poco tiempo después solicitó tomar parte en la lucha contra Argel, y le fue su demanda negada por no consentir las órdenes entonces vigentes que ninguno de los de su clase suspendiese por la campaña el curso de sus estudios. Promovido á alférez en 1778, estuvo como tal en el sitio de Gibraltar donde llamó la atención de sus gefes por sus prendas de honradez y valor, ascendiendo 5 años después á teniente, y pasados otros 6 años á teniente coronel y primer teniente. En 1790 nombrole coronel suyo el duque de Osuna, maestro de la Academia que se estableció en Madrid, y así prosiguió hasta 1793, en que con motivo de la guerra entre España y la República Francesa, salió para el Rosellon, hallándose en la batalla de Masdeu, en el bloqueo de Elne, en la salida de Masdeu a Anils, en el ataque de las trincheras francesas de Perpiñan, en el combate y toma de Ribesaltes, donde quitó un cañon a los enemigos, en los encarnizados ataques que tuvieron lugar en el Boulu, donde solo con su compañía rechazó una vez á la bayoneta una columna de 500 hombres; en la batalla de Pla de Rey, donde fue contuso y tomó a los franceses otro cañon, y últimamente en otras mil acciones que tuvieron lugar aquel año en el territorio francés, como asimismo en el sitio y rendición de Coliure, en la campaña del año siguiente, campaña que le valió por su parte el grado de coronel, siendo luego ascendido a brigadier en 1795. Honras todas de buena ley, ganadas á fuerza de servicios y no por el favor ó la intriga.» [1]

CRONOLOGÍA
A continuación, al igual que hemos hecho con otros personajes, relacionamos una breve cronología de la vida de Álvarez de Castro, a través de las fuentes consultadas. Como sucede en ocasiones, algunas de los lugares, fechas o unidades difieren entre algunos textos, por lo que llegado el caso hemos dado prioridad al Manifiesto, de Francisco Satué, de 1816, por su proximidad con la figura del teniente general.

1749 – Mariano Álvarez de Castro nace el 8 de septiembre en Granada4, hijo de Pedro F. Álvarez de Castro y de Apolonia J. López Aparicio. Su padre murió cinco años más tarde y la familia se trasladó primero a Soria y luego al Burgo de Osma, al cuidado de unos tíos suyos.
1768 – El 14 de diciembre ingresa como cadete en el regimiento de las Reales Guardias Españolas.
1775 – Cursa estudios en la Academia de Matemáticas de Barcelona. Durante los mismos solicita participar en la expedición militar a Argel, petición que es rechazada por la Corona. (en realidad, se rechazaban todas para que ningún alumno abandonara los cursos).
1778 – Asciende a alférez el 11 de septiembre y el 13 de noviembre es nombrado 2º teniente de fusileros en el 6º batallón de Guardias Españolas.
1779 – Recibe el 10 de agosto el hábito de caballero de la Orden de Santiago. Participa en el bloqueo de Gibraltar, en el campo de San Roque, desde el mes de septiembre hasta el año 1782.
1780 – El 11 de mayo es armado caballero de la Orden de Santiago en la ciudad de Sevilla, donde acudió con licencia real desde el Campo de Gibraltar en cuyo bloqueo participaba.
1783 – El 13 de noviembre asciende a 2º teniente en el 6º batallón, tras firmarse la paz con Inglaterra.
1786 – Es nombrado 2º teniente de granaderos en las Reales Guardias Españolas.
1789 – El 14 de enero se le asimila al empleo de teniente coronel. El 16 de abril asciende a 1.er teniente de fusileros.
1790 – Ejerce de profesor en la academia para cadetes del Regimiento de Guardias Españolas en Madrid, fundada por su coronel, el duque de Osuna, hasta el año 1793.
1791 – El 28 de julio asciende a 1.er teniente de granaderos en el 2º batallón.
1793 – Es destinado al ejército de los Pirineos Orientales al estallar la guerra con Francia. El 20 de abril entra en el Rosellón por Arlés con su 2º batallón de Reales Guardias Españolas. Participa en la reconquista de Ceret, el bloqueo del castillo de Bains, el ataque a Masdeu, la toma de Elne, en las trincheras de Perpiñán, el ataque de Rivesaltes, en las trincheras de Vernet, batalla de Trullás y de Santa Coloma y la toma de Colliure el 20 de diciembre. Participa en el ataque y defensa de Boulou y la toma de Bañuls de Aspres.
1794 – Se distingue en la defensa de Boulou, siendo ascendido el 1 de marzo a capitán de fusileros de la 3ª compañía del 5º batallón. Permanece 79 días en el sitio y rendición de Colliure, a la cabeza de su compañía de granaderos. El 24 de diciembre se le reconoce y asimila al empleo de coronel.
1795 – Tras la firma de la paz, el 4 de septiembre se le reconoce y asimila al empleo de brigadier.
1801 – Participa en la conocida como “Guerra de las Naranjas” entre el 20 de mayo y el 29 de septiembre. Participa en las conquistas de Belén y Villaviciosa y es nombrado gobernador militar de la plaza de Alegrete5, el norte del Alentejo, cerca de la frontera española.
1803 – Se halla de guarnición en Barcelona como capitán graduado de Brigadier de la 4ª compañía del 3.er batallón de las Reales Guardias Españolas.
1807 – Es nombrado gobernador de manera interina del castillo de Montjuich6.
1808 – A finales de febrero de 1808 los franceses que habían entrado en la ciudad como aliados, se dirigieron a ocupar el castillo. Álvarez de Castro cerró las puertas, situó a la guarnición sobre las murallas y emplazó los cañones, pero por orden del capitán general Ezpeleta se les permitió a acceder y ocupar finalmente la fortaleza. Las tropas españolas salieron del recinto y Álvarez de Castro permaneció en el convento de Santa Catalina7. Siguiendo la continua deserción de tropas españolas de la ciudad, marchó y llegó a Tarragona. El general Vives, nuevo capitán general, le confirió el mando de la división de Vanguardia en el Ampurdán, con unos 5.500 infantes y 100 jinetes. El 24 de noviembre8 asalta infructuosamente las posiciones del general francés Souham sobre el rio Fluviá, que cubrían por el flanco sur del asedio de Rosas que llevaban a cabo las tropas imperiales del general Saint-Cyr.
1809 – El 2 de marzo el capitán general de Cataluña, Teodoro Reding, propone a la Junta Central el ascenso de Castro a mariscal de campo9 y también su nombramiento como gobernador militar de Gerona, que ya ejercía de forma interina. El 12 de abril la propuesta fue aprobada y se le promueve a dicho empleo. El 24 de mayo es nombrado comandante de batallón de la Guardia Real.
El 30 de mayo comenzaron las operaciones del cerco de Gerona por parte de los imperiales y el 14 de junio comenzaron los ataques contra las defensas exteriores. El 2 de julio rechaza una propuesta de rendición de Saint-Cyr. El 11 de agosto es conquistado el castillo de Montjuic, desguarneciendo considerablemente la ciudad. A últimos de agosto Blake y O’Donnell logran entrar un convoy de suministros y refuerzos en la ciudad, pero el 3 de septiembre parte de las tropas abandonan la ciudad debido al aumento de los efectivos para poder mantener. El 19 de septiembre los imperiales asaltan la ciudad, pero son rechazados con elevadas pérdidas.
El 20 de octubre, Álvarez de Castro asciende a teniente general por la Junta Central.
El mes de noviembre la situación ya era insostenible, los víveres y medicinas eran inexistentes y la ciudad estaba prácticamente en ruinas. A primeros de diciembre los franceses ya habían conquistado los fuertes perimetrales. El 9 de diciembre, Castro, enfermo y delirante, entregó el mando a Julián Bolivar y al día siguiente la ciudad capituló10. A partir de entonces, debido a su estado, permaneció en Gerona hasta el 21 de diciembre, fecha en la que partió hacia Francia. Comenzó un penoso periplo que le llevó de Figueras a Perpiñán, luego a Sitjan y de allí a Narbona, desde donde salió hacia Figueras el 19 de diciembre.
1810 – El 21 de enero llega nuevamente a Figueras, siendo encerrando en un calabozo de las caballerizas del castillo de San Fernando. Debido a la fiebre y el mal trato a que se le somete, el estado de salud de Álvarez de Castro empeora progresivamente. El 22 de enero muere y es enterrado en Figueras.

recreando la vela del cadaver del general. (6)
1814 – El 5 de junio se identifica su cadáver y es enterrado provisionalmente en la capilla del castillo de San Fernando.
1816 – El 20 de octubre se trasladaron sus restos a Gerona, pasando previamente por Barcelona donde se le rindieron honores de capitán general. El 28 de octubre sus restos recibieron sepultura en la capilla de San Narciso de la colegiata de San Félix en Gerona.
1880 – El 2 de mayo sus restos son trasladados a un nuevo mausoleo en la misma capilla.
- Mariano Alvarez de Castro, Lopez, Gonzalez del Pino, Troncoso de Lira, y Sotomayor, Señor de Cogollos, Caballero del Habito de Santiago, Teniente General de los Reales Exercitos, Comandante del primer Batallon de Reales Guardias de Infanteria Españolas, Gobernador Militar, y Politico de la Plaza de Gerona y sus Fuertes, Subdelegado de Rentas Reales, Comandante General de la Vanguardia del Exercito de Cataluña, y Tropas del Ampurdan, y Presidente de la Junta de Gobierno unida con la de Figueras. [11] ↩︎
- https://en.wikipedia.org/wiki/Siege_of_Mantua ↩︎
- Promovió la formacion de siete companias con el titulo de Cruzada Gerundense , entre ellas dos de Clerigos Seculares y Regulares; otra con el titulo de reserva; y á mas la celebre, la compañía de Señoras Mugeres Gerundenses, titulada de Santa Barbara. ↩︎
- Otras fuentes citan su lugar de nacimiento en el Burgo de Osma (Soria). ↩︎
- El municipio le escribió una carta de agradecimiento elogiando su comportamiento como autoridad y representante de la superior del ejército español, le apellidaba «Honor de sus Armas» [9] ↩︎
- Según el Estado Militar de España de 1808, para la plaza de Barcelona y más concretamente el castillo de Montjuic, el Gobernador asignado era el brigadier D. Antonio Escalante, mientras que de la Ciudadela lo era el brigadier D. Juan Viard de Santillí. ↩︎
- Otras fuentes sitúan a Álvarez de Castro en Madrid, después de la entrega del castillo de Montjuic. Pla Cargol (ver bibliografía) lo sitúa incluso antes («después del trágico y glorioso 2 de mayo huyó de la Corte y pasó a Barcelona«), lo que parece muy improbable por las fechas. La mención a su estancia en el convento de Santa Catalina ya aparece en las memorias del Padre Ferrer. ↩︎
- Episodio ya recogido en nuestra entrada El Asedio de Roses de 1808. Tres ejercitos y una fortaleza (III) ↩︎
- El empleo de mariscal de campo en el ejército español de la época no era el mismo que el de sus homólogos europeos, siendo asimilable a un general de división. ↩︎
- Episodio ya recogido en nuestra entrada La rendición de Gerona (10 de diciembre de 1809) ↩︎
Fuentes:
1 – «Guerra de la Independencia : narración histórica de los acontecimientos de aquella época, precedidas del relato crítico de los sucesos de más bulto … Tomo 2 / por D. Miguel Agustín Príncipe, citado en «Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo principado» – Adolfo Blanch – Imprenta Tomás Gorchs, Barcelona, 1861
2 – «Diccionario biográfico del Generalato Español – reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833)» – Alberto Martín Lanuza – FEHME, 2012
3 – «Mariano Alvarez de Castro» de Desconocido – http://www.pedresdegirona.com/historia_guerra_frances_1.htm. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mariano_Alvarez_de_Castro.jpg#/media/File:Mariano_Alvarez_de_Castro.jpg
4 – «Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado» – Adolfo Blanch – Imprenta Tomás Gorchs, Barcelona, 1861
5 – http://espaciocusachs.blogspot.com.es/2010/04/el-recuerdo-de-un-heroe.html
6 – «Dos horas en… el Castillo de San Fernando de Figueres» – Les Fortaleses Catalanes Ed., marzo 2010
7 – historia-hispanica.rah.es/biografias/1981-mariano-alvarez-de castro
8 – «Álvarez de Castro» – Joaquín Pla Cargol, Milicia de España, Ed. Gran Capitán, Madrid, 1946
9 – «Discurso de elogio del Teniente General D. Mariano Álvarez de Castro» – José Gómez de Arteche y Moro, Imprenta y Estenotipia de Aribau y Cía, Madrid, 1880
10 – «La visión de la historia en Gerona de Benito Pérez Galdós: el asedio francés a la ciudad entre 1808-1810 y… el general Mariano Álvarez de Castro» – Carles Bastons i Vivanco, 2020 https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc0989311
11 – «Manifiesto de quanto sucedió al excelentisimo señor teniente general d.mariano alvarez de castro, gobernador de la plaza de gerona; …» – Francisco Satué, Oficina de Garriga y Aguasvivas, 1816
12 – «Álvarez de Castro y el sitio de Gerona» – Germán García Segura, Ministerio de Defensa, 2011
13 – Textos de los paneles informativos de la exposición «Homenaje a los defensores de Girona 1808-1809», Plaça del Vi, 3, Gerona, 2017
14 – La guerra de asedio en la Península. 1808-14, por David Chandler (I)
Portada: Por Ramón Martí Alsina – http://bonartactualitat.files.wordpress.com/2010/09/quadresencer.jpg?w=300&h=138, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12718882
PROXIMA SEMANA:
Resúmenes Bicentenario Waterloo 1815-2015
Tras unas pocos miles de kilómetros a cuestas por los más diversos medios y transportes, nos saltamos nuestra entrada de la semana pasada para poder asistir al Bicentenario de la batalla de Waterloo, evento que se celebra anualmente y que coincidiendo con tan singular fecha se montó con gran profusión de medios y personal. Aprovechando el desplazamiento nos acercamos también a París para visitar el Museo de los Inválidos (cuya iglesia acoge la última morada de los restos de Napoleón I) y el Palacio de Versalles, que con su famosa Sala de las Batallas es un referente para todos los amantes de la época.
Así que si no hay contratiempos de última hora, esperamos ofreceros la semana que viene y las siguientes, sendos resúmenes de dichos actos y visitas, siguiendo (more or less) el siguiente guion:
1 – Waterloo. Museos
2 – Waterloo 2015. La recreación.
3 – Museo de Les Invalides.
4 – Palacio de Versalles. Sala de las batallas.

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