Lady Emma Hamilton, fama, amor y olvido.

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Como solemos hacer habitualmente, y más con esta nuestra entrada número 400 en el blog, repasamos la vida de Emma Hamilton, la futura Lady Hamilton. La época napoleónica está marcada con la presencia de varios personajes femeninos que tuvieron, a veces contra todo pronóstico, una honda influencia en la época y en sus contemporáneos. El caso de Emma Hamilton aún es más excepcional por haber nacido en la pobreza en 1765, haberse convertido por azar del destino en musa de artistas famosos que la reprodujeron hasta la saciedad en cuadros, grabados y estatuas, fue la esposa de un embajador influyente, un ícono cultural -y escandaloso- en la Inglaterra de principios del XIX, y que se convertiría también por azar de ese mismo destino en la amante reconocida de un marino tan famoso y carismático como Lord Nelson, aunque a la muerte del mismo también se enfrentaría a la cárcel y moriría paradójicamente en la pobreza en un país que había sido acérrimo enemigo del suyo. En palabras de Kate Williams, coautora del libro “Emma Hamilton. Seducción y Celebridad”: “Emma Hamilton tuvo un ascenso asombroso, de la pobreza extrema en el norte de Inglaterra. Se esperaba muy poco de ella hasta el momento en el que era una de las las mujeres más famosas de Europa, sin duda la mujer más famosa de Inglaterra. Objeto de habladurías, festejada, discutida, copiada. Se convirtió en una celebridad, se podría decir la primera celebridad, y viniendo desde la nada.

Con dicho argumento, el celuloide tampoco se ha resistido a llevar a la pantalla la vida de Emma Hamilton en varias ocasiones, interpretada por Liane Haid en la versión muda “Lady Hamilton” (1921), por Vivien Leigh en la glamourosa  “That Hamilton Woman” (1941) y la desmitificadora (quizá demasiado) versión con Glenda Jackson en “A Bequest to the nation” (1973). Pero no parece que el séptimo arte, al igual que la Historia, hayan dado todavía con la verdadera dimensión de la vida y obra de Lady Emma Hamilton.

Retrato de Emma Hamilton (1791), por A. Kauffmann, dibujo con tizas blanca y negra (a)

“Después de que Nelson muriera en la batalla de Trafalgar en muchos sentidos se vuelve menos un héroe naval y más una deidad nacional. Su fama y reputación son tan colosales que debido a esto Emma es vista cada vez más a través del prisma de la grandeza de Nelson y lo que esto significa es que la asombrosa vida, rica y vibrante, que ella ha vivido se destila hasta el simple estereotipo de que ella era la amante del gran hombre pero al mismo tiempo para un público victoriano bastante moralista la noción de que su héroe era también un adúltero fue profundamente problemático para las personas que estaban más satisfechas en dejar caer la culpa y las críticas por esa relación ilícita sobre los hombros de Emma y ahora comenzamos a verla como una seductora, alguien que atrajo al Almirante fuera de su deber y del honor.”

Quintin Collville, Conservador de Historia Naval NMM

CRONOLOGÍA

 Estudio de Emma Hart como Circe (c. 1782), por George Romney. (b)

1765 – Emily (o “Emi”) Lyon nació presuntamente el 26 de abril, en la villa de Nesse, en Wirral, en el condado de Cheshire en Inglaterra. Sus padres Henry Lyon y Mary Kidd, de Awarden, eran de origen muy humilde. Parece ser que su padre, el herrero local, murió el mismo año de su nacimiento y su madre volvió con su hija a casa de su abuela materna en Hawarden (Gales). Siempre se la ha descrito como hija única, pero parece que tuvo un hermano o medio-hermano, Charles. Pasó su infancia en el mismo Hawarden, en extrema pobreza, y allí creció rápidamente en estatura y madurez, más allá de su edad.

1777 – Su madre se fue a trabajar a Londres y ella empezó a trabajar a los 12 años como como empleada doméstica en la casa de Hawarden del Dr. Honorato Leigh Thomas, un cirujano que trabajaba en Chester. Su dura jornada comenzaba a las 5 de la mañana y no finalizaba hasta que se acostaba toda la familia, por lo que la jovencísima Emma que no aguantaba dicho horario y lo odiaba absolutamente, fue despedida a los pocos meses.

1780 – Cuando Emma tenía unos quince años, se trasladó con con su madre a la capital y allí parece que encontró empleo con el Dr. Budd, un cirujano de renombre, en Chatham Place, cerca del mercado de St. James; también quiso comenzar a actuar en el teatro Drawery Lane, en Covent Garden, propiedad de Richard Brinsley. Pero no trabajaría como actriz, sino como asistenta de la dueña del vestuario y también como sirvienta para otras actrices, entre ellas Mary Robinson. Luego, Emma trabajó como modelo y bailarina en el “Temple of Health and Hymen” para James Graham, un médico “curandero” escocés, o sea, un charlatán de la época que daba conferencias sobre la procreación y cobraba £ 50 por noche para que las parejas disfrutaran de su Gran Cama Estatal Celestial, en la que “se podrían crear bebés perfectos“. En realidad, Emma no tenía muchas opciones: una chica joven y bonita con ninguna conexión social podía ser solo actriz, sirvienta o prostituta: ella probó las dos primeras y fracasó, así que no tuvo más opción que convertirse en prostituta, aunque por entonces el 8% de las mujeres en aquellos días eran prostitutas y además ella estaba en el Covent Garden, un ambiente muy deseable por entonces. Paralelamente, la joven Emily se enamoró de un rico propietario, Sir Harry Fetherstonhaugh, un verdadero “playboy” de la época que organizaba sonadas fiestas en su propiedad de Uppark House en Sussex, que duraban en algunas ocasiones hasta tres días. Emma, de la que se rumoreaba que en las fiestas bailaba desnuda para los amigos de Harry, encima de la mesa del comedor, quedó pronto encinta de su amante. Pero Emma no dejaba de ser un capricho hasta que Fetherstonhaugh, harto de ella, la dejó a finales de año, sin un centavo y embarazada.

Sir Harry Fetherstonhaugh (c)

1781 – Emma trabajó también para Madame Kelly, que regentaba un prostíbulo muy elegante al que solía acudír la alta nobleza. Se comenzó a llamar a sí misma “Emily Hart” y vivió durante un año fuera de la casa materna. A finales de junio o principios de julio trajo al mundo a una niña a la que dio su mismo nombre, Emma, y que fue cuidada por su abuela hasta los tres años1.

1782 – Emma pronto se hizo amiga de Charles Francis Greville2, hijo del conde de Warwick, al que había conocido en las fiestas de la casa de Uppark House. Greville quedó muy impresionado por su belleza y le pagó el viaje a Londres y la acogió como su amante, con la condición de que su hija fuera acogida. Greville mantuvo a Emma en una pequeña casa en Edgware Row, en Paddington Green, en ese momento un pueblo en las afueras rurales de Londres. Hizo los arreglos para que la madre de Emma, ​​entonces en sus treinta, que ahora había tomado el nombre de Cadogan, viviera con ella como ama de llaves. Greville también le enseñó a comportarse con más elegancia y, después de un tiempo, comenzó a invitar a algunos de sus amigos a conocerla. También puso sus esperanzars en ganar mucho dinero con una serie de pinturas suyas que le habría encargado al artista George Romney.

George Romney (1784) (d)

1783-1784 – Greville introdujo a Emma al pintor George Romney y esta posó regularmente como modelo3 en el estudio del artista, en Cavendish Square. La relación entre este pintor, nacido en Lancashire, y la mujer que había salido de los burdeles del Londres del siglo XVIII no fue física, por lo menos no en un sentido convencional. Romney expresó su pasión por Hamilton a través del arte, pintándola una y otra vez en multitud de poses y vestuarios. Era la época del resurgimiento neoclásico, cuando los actores en el escenario adoptaban posturas retóricas grandiosas, y los pintores como Jacques-Louis David en Francia y Joshua Reynolds en Gran Bretaña ilustraron momentos clave del mito y la historia grecorromana. Los retratos de Romney de Emma Hamilton interpretando los muchos papeles de la vida se convirtieron en grabados y se hicieron muy populares en la sociedad de la época. [9]

El tío de Greville, Sir William Hamilton, que era un reputado vulcanólogo y especialista en arte y al miesmo tiempo había sido embajador en Nápoles los últimos 20 años, regresó a Inglaterra por aquella época y visitó a su sobrino y a su amante, a la que encontró muy atractiva. Greville se hallaba en apuros económicos para mantener su “nido de amor” y por otra parte había conocido a una rica heredera, la Honorable Henrietta Willougby. Le escribió una carta a su tío, en la que le confesaba que “Emma era la única mujer con la que se había acostado sin ofender sus sentidos, y no existía una compañera de cama más limpia y dulce.” Sir William quedó intrigado por la tentación y sugirió que estaría contento de poder acoger a Emma y su madre para que viajaran con él a Italia, donde también podría tomar clases de canto. Ella acogió la idea con entusiasmo, sin darse cuenta de que el ya cincuentón Hamilton se había quedado prendado de su belleza y el mismo Greville la veía como un obstáculo para su ambición de escalar socialmente y poder casarse con una heredera con mejores posibilidades económicas.

Izquierda: “Emma Hart con un sombrero de paja” (c.1782), óleo sobre lienzo, obra de George Romney. (e)
Derecha: “Lady Hamilton como Naturaleza” (1782), óleo sobre lienzo, también obra de George Romney (f)
Sir William Hamilton (g)

1786 – A principios de año, Emma en compañía de su madre y bajo la escolta del pintor Gavin Hamilton, pariente de Sir William, partieron para la ciudad de Nápoles, a la que llegaron el día de su cumpleaños, el 26 de abril de ese año. Pronto Emma se dio cuenta de la realidad de su posición y escribió a Greville varias veces. Greville siempre contestaba con evasivas. Pero pronto su belleza no pasó desapercibida en los círculos de la corte ni en la sociedad de Nápoles. Sir William Hamilton fue más que leal a su promesa de darle a su amante el mejor entrenamiento para su voz que Italia pudiera ofrecer por lo que, con sus lecciones de canto, su trabajo como modelo para los artistas contratados por Sir William, y la ronda diaria de alegres fiestas sociales, los días de Emma estaban completamente ocupado. La casa del embajador en Caserta era un desfile continuo de pintores, escultores y esmaltadores.

Cuando el embajador estaba ausente, Emma mantenía abierta la casa exactamente de la misma manera que cuando estaba con ella, y con su consentimiento y deseo extendió su hospitalidad a todos sus amigos ingleses y napolitanos con tanta libertad y autoridad como si ella fuera su esposa además de su amante.

1791 – Sir William Hamilton volvió a Londres llevando consigo a Emma, con el objetivo de hacerla su esposa, para lo cual requería del permiso del rey. La sociedad de Londres parecía satisfecha con recibir a la bella cantante y actriz, ahora esposa del embajador: el director de la Ópera le ofreció un contrato de 2.000 libras anuales con una participación en los beneficios, propuesta que fue rechazada por el embajador, pero por contra la reina Carlota se negó a recibirla en la corte por su pasado anterior. Partieron de vuelta hacia Italia, donde la nueva Lady Hamilton tenía una alta posición social en la corte con los reyes de Nápoles.

Dibujo de Angelica Kauffmann de Lady Hamilton (h)

1793 – Su asistencia a la compañía de la reina María Carolina de Nápoles, que era hermana de María Antonieta (de ahí su odio por Napoleón y la República Francesa), en sus apartamentos privados era muy habitual4. Su popularidad era tan grande que estaba por encima de los prejuicios de los partidos políticos, y aunque los jacobinos no tenían simpatía por los ingleses como nación, considerándolos como los protectores de la opresión, tenían, tanto ahora como más tarde, cuando la pasión política era muy alta, un verdadero respeto y admiración por la esposa del embajador británico. Aquel mismo año recibió la visita de un joven oficial naval, Horacio Nelson, que traía despachos para Sir William. Nelson, por entonces casado a sus 34 años, recibió una calurosa acogida, más allá quizás de la debida a un oficial de un moderado rango.

1796 – El Palacio Real era por aquellos años un hervidero de espías que trabajaban tanto para el rey como para su hermano, el rey de España, Carlos IV. El contacto con la Reina y la confianza que esta depositaba en ella, hizo que transigiera en darle información de las intrigas políticas europeas, en especial de la Francia revolucionaria y que esta transmitiera dicha información al embajador y por lo tanto al gobierno británico.

1798 – El rey Fernando de Nápoles se había visto obligado a firmar un tratado de alianza con Francia y a liberar a los líderes del partido jacobino que habían sido encarcelados. Lady Hamilton apeló al gobierno británico por el peligro para la corte de Nápoles y pidiendo el auxilio de la Royal Navy. El conde de St. Vincent le contestó que enviaría un “caballero de superior destreza”, el contraalmirante Sir Horacio Nelson, al que se le encomendó perseguir la flota francesa que parecía querer atacar Nápoles o Sicilia. La flota británica fue dispersada por una violenta tormenta y le era imprescindible poder atracar en puertos sicilianos – a pesar de no poderlo hacer por el tratado de Nápoles con la República Francesa – para poder reparar sus barcos.

Lady Hamilton usó su gran influencia con la reina para obtener la autorización necesaria para que Nelson obtuviera suministros frescos para su flota en Siracusa y otros puertos sicilianos. La importante ayuda recibida permitiría que Nelson siguiera su persecución de la flota francesa, a la que finalmente daría caza y derrotaría en la bahía de Aboukir. La noticia de la victoria fue recibida con inmensa alegría en la corte de Nápoles y por la propia Emma5, y aún más con el regreso del victorioso Nelson. El almirante estaba débil y enfermo con fiebre, y Lady Hamilton le atendió con devoción en la embajada. La esposa de Fernando le instigó a tomar ventaja de la ausencia de Napoleón en Egipto y de las victorias de Nelson en la guerra. Marchó con sus ejércitos contra los franceses y entró en Roma (29 de noviembre). Sin embargo, con la derrota de algunas de sus columnas tuvo que regresar precipitadamente a Nápoles. Con la consiguiente aproximación de las tropas francesas, Emma procuró que la familia real huyera con la flota inglesa de Nelson a bordo del Vanguard hacia Sicilia6, dejando su capital en un estado de anarquía. Nelson estaba muy impresionado con el control de las emociones de Emma y su carino se había intensificado por la situación en que se encontraban a sí mismos y cuando llegaron a Sicilia sus sentimientos se había intensificado aún más.

1799 – En enero las fuerzas francesas crearon en Nápoles la República Partenopea, pero fue de corta duración. Cuando unas pocas semanas después las tropas francesas volvieron al norte de Italia, una insurrección instigada por el Cardenal Ruffo, el vicario general del reino, puso en pie de guerra a los campesinos calabreses y a los lazzaroni (los más pobres de las clases más bajas), permitiendo que Fernando regresara a la capital al año siguiente, y comenzando la represión contra los rebeldes, en la que Nelson y Lady Hamilton también se vieron involucrados7. Lord Nelson, a su vuelta a Sicilia, aceptó un título ducal junto con tierras del rey Fernando; aunque se comentó que no aceptó hasta que Lady Hamilton le instó a que lo aceptara.

La flota británica al mando de Sir Horacio Nelson anclada en la bahía de Nápoles, el 17 de junio de 1798 (j)

1800 – El día de Año Nuevo vio a la flota inglesa de Nelson en Palermo, en plenas festividades. Nelson disfrutaba paseando por las calles de Palermo en compañía de Lady Hamilton, ésta a menudo disfrazada de incógnito, aunque pronto el secreto dejó de serlo y varios oficiales de la flota reconocieron a la pareja8. Seguidamente el gobierno inglés fue apercibido de la conducta de Nelson, y mandó al diplomático Arthur Paget a que supervisara la conducta de los Hamilton. Por entonces, extrañamente, Lady Hamilton fue propuesta para la Cruz de la Orden de Malta9 por el zar ruso Pablo I, pero requerido el necesario permiso a la corte inglesa, de esta solo se consiguió el silencio. Otro ejemplo notable de favor real con el que se distinguió a Emma Hamilton, no puede pasarse por alto; aunque era una que le daba poco crédito a su sensibilidad o la de su marido. El rey de Nápoles pidió que ella consintiera en permitir que se hiciera un modelo de ella al natural; y esto en realidad se hizo para complacer el gusto del monarca y la vanidad de la dama, cuya figura de mármol adornaría los aposentos reales con toda la elegancia de Venus.

A la inmediata llegada de Paget a Sicilia, los Hamilton zarparon en el Foudroyant hacia Palermo en compañía de Nelson; llegados a su destino, poco después, la comitiva junto con la reina y cuatro de sus hijos se embarcaron todos juntos hacia Leghorn donde desembarcaron el 16 de junio. En Leghorn se dieron algunos disturbios por la noticia de la llegada de tropas francesas, y a la mañana siguiente partieron hacia Florencia, donde permanecieron dos días, dirigiéndose después hacia Ancona donde embarcaron en dos fragatas rusas hacia Trieste, de donde la reina se trasladó a Viena, seguida de Nelson y Lady Hamilton, donde permanecieron seis semanas. También fueron hospedados durante cuatro días por los príncipes de Esterhazy en Eisenstadt y Haydn interpretó en un gran concierto su “Oratorio de la Creación” en honor de los invitados.

Desde allí se dirigieron a Praga para encontrarse con el Archiduque Carlos y después de una espléndida recepción partieron hacia Dresde, y el 10 de octubre hacia Hamburgo, donde Nelson fue bienvenido y homenajeado. Estando en la ciudad hanseática, Nelson escribió a Inglaterra para pedir una fragata para él y sus acompañantes; como no se le pudo garantizar, contrataron un velero en Cuxhaven, que después de una difícil travesía llegó a Yarmouth el 6 de noviembre. Tres días después, Nelson y los Hamilton llegaron a Londres, donde todo el mundo quería congeniar con el héroe del Nilo y los glamurosos Hamilton. En vez de separarse se alojaron en el mismo hotel, donde la mujer de Nelson y su padre ya ocupaban habitaciones10, lo que no parecía afectar a Lady Hamilton, a pesar de las habladurías que despertaba su pretendida relación con Nelson, no solo en Italia sino en la propia Inglaterra y de cuyos extremos había sido apercibida por sus amigos y por su antiguo protector, Greville. Nelson tomó una casa en Dover Street (actual Arlington Street) junto a su esposa, y recibía varias visitas, Lady Hamilton entre ellas. Aunque tanto Nelson como Lady Hamilton estaban casados, ella tenía razón en pensar que por la edad de su marido el dia de su emancipación no podía estar muy lejana, pero no al contrario. A esto se le puede atribuir el odio rencoroso que Lady Hamilton concibió contra Lady Nelson por alejar de ella los afectos y cortesías de su marido.

Junto al de Nelson, este retrato al pastel de Emma está firmado y fechado en 1800 por el artista Johann H. Schmidt, de la corte ducal de Sajonia. Dibujó este par de retratos de Nelson y Emma Hamilton en Dresde, a partir de sesiones tomadas allí en el Hotel de Pologne, a principios de octubre de ese año, donde se alojaron durante su regreso a Inglaterra desde Nápoles, con Sir William Hamilton. Nelson posteriormente lo colgó en su camarote cuando estaba en el mar, incluso en el “Victory” desde 1802 hasta su muerte en Trafalgar y, según Emma, ​​lo llamó su “Ángel de la guarda”. – National Maritime Museum, Greenwich, London, Ingram Collection (k)

Sir William Hamilton, que estaba muy avanzado en años, se encontraba frecuentemente aquejado de dolencias más o menos ficticias, que surgían con ocasión de enfermedades frecuentes, y otros síntomas que requerían reclusión. Lady Hamilton y su marido se instalaron en el núm. 23 de Piccadilly, con vistas al Green Park, residencia que también frecuentaba asiduamente Lord Nelson, que cada vez estaba más seguro de separarse de su mujer.

La mansión de Fir Hill, breve morada de los Hamilton y Lord Nelson (l)

Nelson y los Hamilton también vivieron brevemente en Fir Hill, una sorprendente propiedad georgiana en la ruta entre Londres y Portsmouth, base de la Royal Navy de Nelson. La casa de cinco habitaciones pertenecía al capitán Charles Powell Hamilton, que no solo era primo de Sir William, sino también gran amigo de Nelson. Invitó al trío a quedarse en la propiedad que se encuentra en el pueblo de Droxford, en el valle Meon de Hampshire, un punto de parada conveniente en el viaje desde la casa del grupo en el sur de Londres hasta Portsmouth. Una carta de un compañero invitado, escrita 25 años después de la muerte de Nelson en la batalla de Trafalgar en 1805, cuenta cómo el gran marino optaba por el dormitorio más pequeño porque le recordaba el tiempo que pasaba en el mar. El 19 de diciembre, dejando a Lady Nelson en Londres para pasar su Navidad sola, Nelson partió con los Hamilton hacia Fonthill en Wiltshire, en una visita a Vathek Beckford, que era primo de Sir W. Hamilton; era una especie de viaje triunfal, festejados en Salisbury, y escoltados a Fonthill por los voluntarios del Yeomanry y bandas de música. Nelson regresó a Londres 29 de diciembre, y aproximadamente quince días después se produjo la ruptura final entre él y su esposa y nunca volvieron a vivir juntos.

Frances “Fanny” Nelson (m)

1801 – A principios de enero, concretamente el día 13, Nelson dejó de ver a su mujer, Fanny11. El 30 o 31 de enero nació una niña en la casa de los Hamilton, hija de Emma. La niña fue entregada en adopción durante algunos años a una tal Sra. Gibson, durante los cuales Nelson lo visitó regularmente, según la hija de esta última, y que tendría en sus pensamientos12. Lord Nelson no hizo de la casa de los Hamilton su hogar cuando estaba en Londres hasta después del nacimiento de su hija Horacia y a su regreso de una expedición en el Báltico.

Durante el verano, Sir William Hamilton sugirió a Nelson que comprase una propiedad en Merton Place, en Surrey, a 8 millas de Londres, y esta adquisición fue para acomodar a todas las partes bajo un mismo techo y dejar la finca como testimonio de su amistad con Emma. Aunque él accedió fácilmente a los deseos de su amigo, tomó cuidado de modificar su propio testamento en consecuencia; y sabiendo que su viuda estaría así cómodamente resuelta, le legó sólo £ 700 al año, dejo todo el resto de su propiedad, que era considerable, a su sobrino, y otros parientes.

En octubre, su señoría se reunió con sus amigos en Merton, entre cuyo lugar y la casa de Sir William en Piccadilly se dividió el invierno con considerable alegría, y una ronda perpetua de visitantes, entre los que se encontraban varios de la familia Nelson, en particular el actual jefe de esa casa, quien indiscutiblemente estaba lejos de ser deficiente en sus atenciones al ídolo de las devociones de su hermano. No se puede acusar a este noble Lord de haber mostrado ningún celo contra el ascendiente de Lady Hamilton sobre la mente de su ilustre pariente; ni mostró jamás la menor desaprobación de esa autoridad que ella ejercía, donde la presencia de una esposa hubiera sido un objeto más apreciado.


MERTON PLACE: EL REPOSO DEL GUERRERO

Grabado de época de la finca (n)

Fue la única casa que Nelson alguna vez tuvo y vivió. Compró la casa en 1801 y vivió allí desde 1801 a 1803, y también en otoño de 1805, antes de su muerte en la batalla de Trafalgar. Nelson vivía allí con Lady Emma Hamilton y su esposo, Sir William Hamilton. El más bien “arreglo” de ese inusual estilo de vida, un “ménage à trois”, escandalizó a la sociedad británica y aparentemente Lady Hamilton se refirió al hogar como “tria juncta, in uno” o “tres unidos en uno” (el lema de los Caballeros de la Orden de Bath a los que tanto Nelson y Sir Hamilton pertenecían). A pesar de pasar mucho tiempo en el mar, Nelson era de corazón un hombre de campo y disfrutaba mucho de la la tranquilidad y el encanto de la zona, a la que él se refería como “querido, querido Merton”. Lady Hamilton también se refería a Merton Place como “Paraíso
Merton”. La casa se conocía originalmente como Moat House Farm, construida alrededor de 1750 por Henry Pratt. Después fue propiedad de Sir Richard Hotham, un rico fabricante de sombreros; y luego más tarde, la propiedad pasó a Charles Greave, socio de una imprenta local de calicó (tela delgada de algodón).

Habiéndose separado de su esposa, Fanny, en 1801, Nelson compró la casa por £ 9000 (con el apoyo financiero de su amigo Alexander Davison) – a pesar de un informe del topógrafo muy desalentador. Inicialmente, era una propiedad de un ala con un anexo, pero bajo la supervisión de Lady Hamilton, la casa fue renovada y ampliada. Los jardines tenía un canal, que incluía un foso (suministrado por el río Wandle), y se le conocía como “El Nilo” en honor de la primera batalla naval de Nelson. La casa se usaba con frecuencia para el entretenimiento de los invitados, incluidos familiares y compañeros oficiales navales y Emma se hizo famosa por organizar grandes cenas y fiestas. En 1805, la hija de Nelson y Emma, ​​Horacia, se unió al hogar habiendo vivido anteriormente en otro lugar con una nodriza para evitar el escándalo. Antes de su muerte, Nelson había soñado con retirarse en Merton Place con Emma. Tras la muerte de Nelson, su lujoso estilo de vida la llevó a contraer una gran deuda, y a pesar de un grupo de amigos que actuaban como fideicomisarios, se vio obligada a vender Merton Place, que fue comprada por la familia Goldsmith. La casa quedó vacía, y finalmente fue derribada en 1823. [10]


1802 – En el verano, Lord Nelson, acompañado por su hermano, con Sir William y Lady Hamilton, hizo un recorrido por los condados de las Midlands hasta Gales del Sur. El objeto del viaje era supervisar los terrenos propiedad de Lord Hamilton en Gales, y este siguió por diversos lugares de Inglaterra, como Oxford, Gloucester, Monmouth, Brecon, Milford Haven (donde el 1 de agosto se celebró con una gran comida el aniversario de la batalla de Abukir), Swansea, Monmouth y otros lugares, siendo recibidos siempre con gran alborozo. Pero mientras la multitud aclamaba la figura de Lord Nelson, no mostraba el mismo sentimiento hacia su acompañante femenina. A principio de septiembre la comitiva llegó a Merton, donde pasaron el invierno.  

Charles F. Greville (o)

1803 – En marzo Sir William Hamilton cayó seriamente enfermo y fue llevado a su casa de Piccadilly, donde murió el 6 de abril de 1803, en presencia de su mujer y de Nelson. Mediante un codicilo de su testamento, hecho aproximadamente una semana antes de su muerte, Sir William legó a Nelson un retrato de Emma en esmalte; y este, en un esfuerzo de generosidad poco común, fijó en ella, dos meses después, una anualidad de £ 1.200, a pagar en porciones mensuales. Esto era equivalente a la pensión que se había concedido a sir William al expirar su embajada y cuya continuación solicitó en vano su viuda.

Por su parte, Greville, el sobrino de Lord Hamilton y antiguo amante de Emma, obligó a la ya viuda a abandonar la casa de Piccadilly un mes después de la muerte de su marido. A pesar de los esfuerzos de Nelson, el Gobierno británico tampoco asignó ninguna pensión a Emma Hamilton como viuda de un embajador: era ya muy conocido por el gabinete que la embajada de Sicilia no había sido ni honorable en la gestión ni en la economía en los gastos.

“Doy y lego a Miss Horacia Nelson Thompson, quien fue bautizada el pasado 13 de mayo, en la parroquia de St. Mary-le-bone, en el condado de Middlesex por Benjamin Lawrence, clérigo, y John Willock, asistente del secretario (y a quien reconozco como mi hija adoptiva) la suma de £ 4.000 en dinero de Gran Bretaña, a pagar al vencimiento de seis meses después de mi fallecimiento, o antes, si es posible; y dejo a mi queridísima amiga Emma, ​​Lady Hamilton, única guardiana de la mencionada Horacia Nelson Thompson, hasta que ella habrá llegado a la edad de dieciocho años; y los intereses de dichos £ 4.000 a pagar a Lady Hamilton, por su educación y mantenimiento. Esta solicitud de tutela yo la hago con sinceridad a Lady Hamilton, sabiendo que ella educará a mi hija adoptiva en los caminos de la religión y la virtud, y darle los éxitos que tanto la adornan y, espero, convertirla en una esposa adecuada para mi querido sobrino, Horacio Nelson, con quien deseo casarla, si demuestra ser digno, en la estimación de Lady Hamilton, de tal tesoro como estoy seguro que ella será.” [1]

Codicilo del testamento de Lord Nelson.

Lady Hamilton tomó una casa en Clarges Street, y en la que repartía el tiempo con la propiedad de Merton. La hija de Lord Nelson y Emma Hamilton fue bautizada en la iglesia de Marylebone, en el condado de Middlesex, el 13 de mayo, como Horacia Nelson Thompson. Su segundo apellido fue meramente consignado para completar el registro: Sr. y Sra. Thompson era el apellido que utilizaban cuando se escribían Nelson y Lady Hamilton.

Pero Nelson fue nombrado el 16 de mayo comandante de las fuerzas navales en el Mediterráneo, y el 18 de mayo salió hacia Porstmouth para incorporarse a su destino. No mucho tiempo después de la partida del célebre marino, Emma dio a luz otra niña, que recibió el nombre de Emma. Lady Hamilton realizaría durante el verano un viaje a Norfolk. Parece ser que meses más tarde pensó en visitar a Nelson a bordo del Victory en compañía de la sobrina de Nelson, Horacia y Oliver, pero Nelson no accedió ya que él mismo había prohibido que no se llevaran mujeres en el barco13. Por otro lado, Nelson intentó contactar con la reina de Nápoles por la situación de Lady Hamilton, pero esta le contestaba siempre con evasivas y la “eterna amistad” de antaño con la monarca había quedado sepultada por la realidad de los tiempos.

1804 – En marzo de 1804 murió la segunda hija que había tenido con Nelson, la pequeña Emma, de un ataque convulsivo. Lady Hamilton visitó los Bolton (la hermana de Nelson y su esposo) en Bradenham Hall, en Norfolk. En el mismo año pasó algún tiempo con el hermano de Nelson, el reverendo Dr. Nelson, en Canterbury. Charlotte, la hija del médico, futura Lady Bridport, residió durante meses con Lady Hamilton en Londres y Merton, hasta la muerte de Nelson. Pronto surgieron violentas disputas entre Greville y Emma por el testamento de William Hamilton y sobre todo el pago de sus anualidades. Nelson se vio tan provocado al recibir la noticia que estuvo tentado de instar un juicio ante los tribunales.

1805 – En agosto, Nelson regresó a Porstmouth, tras perseguir sin éxito a las flotas española y francesa. Lady Hamilton se encontraba en Southend con la Sra. Billington y Horacia; pero al recibir el la noticia, se apresuró en regresar a Merton, donde se había juntado también la familia del célebre marino para agasajarlo. En la misma época, la hija de ambos, Horacia, estuvo finalmente con su madre en Merton, cumpliendo un deseo largamente querido por Nelson, ya que la niña vivía con su nodriza.

Al igual que había sucedido en Nápoles, Lady Hamilton exhibía en su casa en Merton con frecuencia grupos de personajes ni un ápice más respetables que aquellos a quienes describió tan enfáticamente en Italia: cantantes de ópera y baladistas, nobles extranjeros y sus amantes, con jugadores, apostadores y músicos ingleses eran sus invitados favoritos. El 21 de octubre de 1805, Nelson pagaría con su vida la resonante victoria en Trafalgar ante la flota franco-española. Esa mañana, cuando se estaba preparando para la acción, con el enemigo a la vista, elaboró ​​una declaración, como una especie de legado testamentario14.

La muerte de Nelson no influyó en los hábitos de Emma Hamilton ni corrigió sus amor por los placeres o moderó su propensión por la extravagancia. La consecuencia de todo esto fue pronto se sintió el embarazo ocasionado por la profusión desenfrenada y el desperdicio indiscriminado que prevalecía en su hogar, cuando el fondo que anteriormente habían suministrado los medios de la indulgencia se secó. Se consoló buscando y ampliando su círculo de conocidos y amistades, que le ocasionaron un gasto adicional. Según el testamento de Nelson, que fue leido en noviembre, William (su hermano) heredó todo su patrimonio (incluido Bronte) a excepción de Merton, así como sus cuentas bancarias y posesiones. El gobierno había convertido a William en conde y a su hijo Horacio en vizconde, los títulos a los que había aspirado Nelson, y ahora también era duque de Bronte. Emma recibió £ 2.000, Merton y £ 500 libras esterlinas anuales de la finca Bronte, mucho menos de lo que tenía cuando Nelson estaba vivo, y no lo suficiente para poder mantener a Merton.

Emma esperó que el codicilo testamentario que le había sido legado fuera respetado, pero en una época en que se reverenciaba la vida privada “oficializada”, sus demandas no fueron atendidas. Pero mientras la sufrida viuda de Nelson no murmuró contra el Gobierno ni se ofendió por la conducta de sus parientes (el Parlamento le garantizó £ 2.000 anuales de por vida y moriría el 4 de mayo de 1831), la mujer que debería haber guardado un silencio absoluto fue ruidosa y vehemente sobre el tema de sus pretendidos agravios.

Funeral de Lord Nelson (p)

1806 a 1808 – El 6 de enero tuvo lugar el funeral oficial de Nelson15, pero la familia del almirante, que odiaba a Emma, no le permitió asistir. Emma mantuvo su ritmo de vida y continuó gastando en fiestas y en modificaciones de Merton para convertirlo en un monumento a Nelson. Los bienes que Nelson había pedido llegaron y tuvieron que pagarse. La anualidad de 700 libras esterlinas de la herencia de Sir William Hamilton no era suficiente para pagar las deudas y mantener el estilo de vida, y Emma se endeudó profundamente. Se mudó de Clarges Street a una casa más barata en el número 136 de Bond Street, pero no se atrevió a renunciar a Merton. Emma recibió y empleó a James Harrison durante 6 meses para escribir una vida de Nelson en dos volúmenes, que dejaba en claro que Horacia era su hija. Continuó dando fiestas en Merton, incluidos el Príncipe de Gales y los Duques de Sussex y Clarence, pero los miembros de la realeza no le devolvieron ningún favor.

1808 – No obstante algunos pocos admiradores como el duque de Queensberry no la abandonaron en sus peores momentos y este contribuyó a sus gastos hasta su muerte en 1810. Cuando su Emma se vio obligada a separarse de Merton y a dejar su carruaje, el duque le proporcionó generosamente una casa en Richmond, y le permitió una suficiencia monetaria para que pudiera volver a adquirir otro carruaje. En cerca de unos tres años, Emma tenía una deuda de más de 15.000 libras esterlinas. En junio de 1808, Merton no pudo venderse en una subasta.

En septiembre, ya desde Richmond, Emma intentó vender Merton y todo su mobiliario al al duque de Queensberry por £15.000, pero el noble rechazó la oferta. En noviembre, varios amigos de Emma intentaron remediar sus problemas económicos. Se presentó una declaración de sus deudas, y el resultado de la reunión fue que renunciara a Merton Place y a otras propiedades, en fideicomiso, en favor de Sir J. Perring, Alexander Davison, y otros tres señores, con poder para venderlos, si lo consideraban necesario, en beneficio de sus acreedores y la liquidación de sus asuntos. El grupo recaudó £ 3.000 para que pudiera afrontar sus gastos más inmediatos.

1811 – Las crónicas recogen la asistencia de Lady Hamilton a una función “Corazones de Roble”. La cantante la Srta. Wheatley, que poseía una fina voz de contralto, cantó la canción “Descansa, guerrero, descansa” que describía a un guerrero moribundo. A la mañana siguiente, Wheatley recibió una nota en la que le pedía que visitara a Lady Hamilton, quien, después de felicitar a la joven por su conmovedora interpretación de la melodía, le pidió que repitiera la balada. Finalmente la joven cantante se convirtió en institutriz musical de Horacia Nelson. Hacia finales de año, Lady Hamilton recibió una carta de su hija Emily, a quien evidentemente le habían ocultado los hechos de su parentesco y donde ella lamentaba no tener su posición, sin padres ni nombre reconocidos. La joven debería tener unos 31 años y es el último rastro que se conoce de ella.

1813 – Emma intentó que el gobierno le concediera una pensión por sus servicios prestados en el pasado y George Rose le brindó incondicionalmente toda la ayuda posible para promover sus afirmaciones. Rose le pidió que redactara una petición para presentarla al Príncipe Regente, lo cual hizo, de su propio puño y letra. En ella, declaró que Canning y Rose le habían asegurado a Lord Nelson, a bordo del Victory, en vísperas de navegar hacia Cádiz, que las promesas hechas por el Sr. Pitt a su favor se cumplirían plenamente. Cuando la petición fue presentada al Sr. Canning, así redactada, se la devolvió al Sr. Rose, diciendo que por sí mismo no había hecho tal promesa, aunque Emma asegurara que tenía una carta de Nelson relatando aquel día. Repetidamente suplicó ayuda ministerial ya solo en nombre de Horacia, encontrando inútil continuar con las solicitudes en su propia causa.

Pero las desgracias no acabaron aquí. Los acreedores, molestos por las pérdidas que habían sufrido, hicieron arrestar a Emma, en el verano de 1813, y fue trasladada a King’s Bench (una prisión al sur de Londres desde los tiempos medievales), dentro de los muros de la prisión con su hija, soportando muchas privaciones, y sintiendo la inestabilidad de la amistad y la incertidumbre del futuro.

1814 – Lady Hamilton, por temor a ser arrestada nuevamente por la demanda de un carrocero, huyó de Londres a Calais a principios de verano. Residió primero en el “Hotel Dessin”, luego en una granja en el interior del país durante unos tres meses; y finalmente en unos apartamentos de la Rue Française. Sus perspectivas distaban de ser halagüeñas: a su precaria situación por falta de resursos se unieron las enfermedades que comenzaron a minar su salud.

1815 – Lady Hamilton murió el 15 de enero en la ciudad de Calais. Fue enterrada en un terreno a las afueras de la ciudad, que se utilizó como cementerio hasta 1816. El terreno fue poco después de este tiempo utilizado como almacen de madera, y todos los vestigios de las tumbas que contenía desaparecieron gradualmente. Cuando las noticias del fallecimiento de Lady Hamilton llegaron a Inglaterra, H. Cadogan y el conde del Nelson (fideicomisario de Horacia) fueron a Calais, donde el primero pagó los gastos funerarios de la difunta, que ascendían a £ 2810, y a su regreso llevó a su hija Horacia de regreso con él a su tierra natal.

Memorial a Lady Hamilton en la ciudad de Calais (q)

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1Posteriormente (después de un breve período en Londres con su madre) depositada con Sr. John Blackburn, maestro de escuela y su esposa en Manchester. Cuando era joven, la hija de Emma veía a su madre con bastante frecuencia, pero más tarde, cuando Emma se endeudó, su hija trabajó en el extranjero como compañera o institutriz.

2Greville era una especie de agente de su tío para la venta de obras de arte, Sir William Hamilton, que era por entonces el embajador y enviado extraordinario inglés en la corte de Nápoles.

3Romney pintó unos veinticinco retratos de Emma Hart, o Lady Hamilton, como luego se convirtió, además de muchos estudios. Explotó su conocimiento limitado de mitología clásica e historia antigua para personajes que ella podría representar, y su rostro y forma ahora son familiares para todos los amantes del arte, bajo formas tan diversas como Santa Cecilia, Casandra, Diana, Ifigenia, Calipso, Juana de Arco, María Magdalena, “Sensibilidad”, Circe, una sacerdotisa pitia, una hilandera, una Bacante y una Sibila, además de otras con su propio vestido, como como “Emma”, sencilla y de rostro dulce, que muestra a su hermosa modelo tal como ella se le había aparecido a menudo al salir del coche de alquiler que venía de Edgeware Road. [1]

4En una carta escrita el 2 de junio de 1793, Emma escribe que “Ayer, el rey y yo cantamos duetos durante tres horas. Pero no fue bueno, ya que él canta como un rey”. [1]

5La noticia de la victoria de Nelson llegó a Nápoles, y la reina normalmente tranquila perdió el dominio de sí misma y dio paso a histéricas lágrimas de alegría, mientras que Lady Hamilton se dejaba llevar por su emoción. Debería confesar que la bella Emma era nada menos que teatral, y su característica la llevó a participar en una exposición que parece bastante sorprendente en estos días para la esposa de un embajador británico. Se condujo por las calles de Nápoles, con dos oficiales navales que habían llevado los despachos, vistiendo una banda alrededor de su frente, adornada con letras doradas con la frase “Nelson ¡y Victoria!”, mediante la cual anunció la gran noticia a la muchedumbre. Pero esta demostración no fue nada comparada con la emoción con la que saludó al propio almirante cuando llegó triunfante a Nápoles. Al subir a bordo de su buque insignia, el Vanguard, Lady Hamilton abrazó al héroe tuerto, en una especie de éxtasis de gratitud, y exclamando “Oh Dios, ¿es posible?” Cayó en un repentino desmayo. “Se cayó en mi brazo“, le escribió Nelson a su esposa, “más muerta que viva. Sin embargo, las lágrimas pronto arreglaron las cosas“. Ella pudo ocultar su emoción durante la llegada del Rey, que subió a bordo del barco de Nelson con el saludo de “Libertador y preservador“, pero Nelson se sintió más conmovido por el homenaje apasionado de la bella mujer que por el agradecido cumplido de Fernando.

6El relato de Nelson es breve e indudablemente preciso: “On the 21st, at 8.30 P.M., three barges with myself and Captain Hope landed at a corner of the Arsenal. I went into the palace and brought out the whole royal family, put them into the boats, and at 9.30 they were all safely on board.”

7Lord Nelson, en una letra a Mrs. Cadogan, dijo de ella: “She (Lady H.) is perfectly well, but has her time so much taken up with excuses from rebels, Jacobins, and fools, that she is every day most heartily tired. We are restoring happiness to the kingdom of Naples, and doing good to millions.” Según el capitán Brenton (que no tenía un particular aprecio por Lady Hamilton): “Sir William and Lady Hamilton, and Lord Nelson, saved many.

8De hecho, algunos oficiales como el comodoro Troubridge, aun siendo partidarios de Nelson, lamentaban que permaneciera en Palermo, donde su presencia no era necesaria y dejara descuidados otros frentes en el Mediterráneo.

9Lady Hamilton había intercedido para que la reina de Nápoles enviara tres barcos a Malta cargados de maíz y unos subsidios de £ 7.000 ya que la isla pasaba por entonces una época de hambruna y escasez.

10On the arrival of Lord Nelson and his fellow travellers in London, November 9, 1800, the party separated; Sir William and Lady Hamilton going to Mr. Beckford’s house in Grosvenor Square, which had been placed at their service, and Nelson to his wife and father, at Nerot’s Hotel, King Street, St. James.

11Nelson probablemente vio a su mujer por última vez el 13 de enero de 1801, el día que partió hacia Plymouth para navegar con la expedición a Copenhague. Su última carta le fue escrita a ella a bordo del St. George frente a Copenhague el 1 de marzo de 1801. Durante su ausencia en el Báltico, de marzo a junio de 1801, la brecha entre la pareja parecía haberse ampliado, y Nelson resolvió hacer definitiva la separación. El 25 de abril le escribió a su agente y amigo, Alex Davison: “Querido Davison, —Lo harás, en el momento adecuado y antes de mi llegada en Inglaterra, decirle a Lady N. que espero, y por que le he hecho una concesión tan generosa (£ 1.600 por año), para quedarme solo, y sin ningún pregunta de ella, porque antes de vivir la vida infeliz que tuve la última vez que vine a Inglaterra, me quedaría en el extranjero para siempre. Mi mente está fija como el destino; por lo tanto enviarás mi determinación en cualquier forma que consideres apropiada; y créeme siempre tu amigo fiel y obligado, Nelson y Bronte“.

12El 21 de octubre de 1803, cuando se encontraba a las afueras de Toulon, Nelson escribió a su hija: “Mi querida niña, —recibe esta primera carta de tu más que cariñoso padre“, y terminando con, “Ten la seguridad de que soy, mi querida Horacia, tu más que afectuosos padre, Nelson y Bronte“.

13El pensamiento de Nelson era claro: “I know my own dear Emma,” dijo, “if she will let her reason have fair play, will say I am right: but she is, like Horatia, very angry if she cannot have her own way. Her Nelson is called upon, in the most honourable manner, to defend his country! Absence to us is equally painful: but if I had either stayed at home, or neglected my duty abroad, would not my Emma have blushed for me? She could never have heard of my praises; and how the country looks up. … I am writing, my dear Emma, to reason the point with you ; and I am sure you will see it in its true light.” [1]

14Considerando que los eminentes servicios de Emma Hamilton, viuda del muy honorable Sir William Hamilton, han sido los de mayor servicio a nuestro rey y a nuestro país, a mi conocimiento, sin que ella reciba recompensa de nuestro rey o de nuestro país:

Primero, que obtuvo la carta del Rey de España, en 1796, a su hermano el rey de Nápoles, informándole de su inclinación a declarar la guerra a Inglaterra; a partir de cuya carta, el ministerio envió órdenes al entonces Sir John Jervis, de dar un golpe, si la oportunidad lo concedía, ya fuera contra los arsenales de España, o sus flotas: que ninguno de estos se hizo, no es culpa de Lady Hamilton; la oportunidad podría haber sido ofrecida.

En segundo lugar, la flota británica bajo mi mando nunca podría haber vuelto por segunda vez a tiempo a Egipto, ¿no había sido la influencia de Lady Hamilton con la reina de Nápoles que causó que se escribieran cartas al gobernador de Siracusa, que iba a faciliatar a la flota para abastecela con todo, en caso de que atracaran en algún puerto en Sicilia. Pusimos rumbo a Siracusa y recibimos cada suministro; se fue a Egipto y se destruyó la flota francesa.  

Si yo pudiera haber recompensado estos servicios, ahora no los reclamaría a mi país. Pero como que no ha estado en mi poder, dejo a Emma Hamilton, por tanto, un legado para mi rey y país ; que le darán una amplia provisión para mantener su estátus en la vida.

También dejo a la beneficencia de mi país mi hija adoptiva, Horacia Nelson Thompson; y deseo que use, en el futuro, el nombre de Nelson solamente.

Estos son los únicos favores que le pido a mi rey y patria, en este momento, cuando  voy a pelear en su batalla.

¡Que Dios bendiga a mi rey y a mi país, y a todos los que aprecio! Mis parientes es innecesario mencionarlos; ellos, por supuesto, serán ampliamente proveidos.

15Nelson fue enterrado finalmente en la Catedral de San Pablo, de Londres. Tal vez se pregunten por qué si él era un héroe no estaría enterrado en la abadía de Westminster y eso fue en realidad a su elección, porque pensó que la abadía de Westminster era un lugar bastante cercano al río y con riesgo de inundaciones, por lo que quería estar en una tumba donde no hubiera riesgo de inundación, ¿no es extraño que un hombre que pasó toda su vida en el mar esté preocupado por las inundaciones después de su muerte?” [8]


Fuentes:

1) – “Memoirs of Emma Lady Hamilton, with anecdotes of her friends and contemporaries” – W.H. Long, New Edition, W.W. Gibbings, London, 1891  

2) – “The life of Lady Hamilton” – J.T. Herbert Baily, Frederick A. Stokes Co., New York, 1900

3) – “Emma. Lady Hamilton. An old story retold” – Hilda Gamlin, London y Liverpool, 1891

4) –  “Nelson’s letters to Lady Hamilton” – Sisley’s Ltd.,

5) –  “Emma Hamilton: Seduction and Celebrity” – Q. Colville y K. Williams, ‎ Thames & Hudson; 1ª edición (22 Noviembre 2016)

6) – https://en.wikipedia.org/wiki/Emma,_Lady_Hamilton

7) – https://www.rmg.co.uk/stories/topics/lady-emma-hamilton

8) – https://www.youtube.com/watch?v=VIXKiH-amXM, por Tamara Rabin

9) – https://www.theguardian.com/artanddesign/2016/nov/01/emma-hamilton-seduction-and-celebrity-review-national-maritime-museum

10) – “Merton Place: Former home of Admiral Lord Nelson” – Wandle treasures – The Building exploratory. PDF (27/07/2015)

11) – https://www.dailymail.co.uk/news/article-3629351/Georgian-manor-house-Admiral-Lord-Nelson-lived-lover-husband-goes-market-4-25m.html

12) – https://www.nationaltrust.org.uk/uppark-house-and-garden/features/sir-harry-fetherstonhaugh

13) – https://www.historic-uk.com/HistoryUK/HistoryofEngland/Emma-Lady-Hamilton/

Imágenes:

a) – https://www.metmuseum.org/art/collection/search/359453

b) – https://www.theguardian.com/artanddesign/2016/nov/01/emma-hamilton-seduction-and-celebrity-review-national-maritime-museum

c) – http://www.nationaltrustimages.org.uk/image/481889 – © National Trust / Andrew Fetherston

d) – By George Romney – one or more third parties have made copyright claims against Wikimedia Commons in relation to the work from which this is sourced or a purely mechanical reproduction thereof. This may be due to recognition of the “sweat of the brow” doctrine, allowing works to be eligible for protection through skill and labour, and not purely by originality as is the case in the United States (where this website is hosted). These claims may or may not be valid in all jurisdictions. As such, use of this image in the jurisdiction of the claimant or other countries may be regarded as copyright infringement. Please see Commons:When to use the PD-Art tag for more information., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6364805

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g) – By John Veitch (1829–1894) – Memoir of Sir William Hamilton, Bart. (1869) Internet Archive, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16459790

h) -https://www.metmuseum.org/art/collection/search/359453

i) – https://www.pinterest.es/pin/623044929683017259/

j) – https://collections.rmg.co.uk/mediaLib/653/853/px9745.jpg

k) – https://www.amazon.com/-/es/Quintin-Colville/dp/0500252203 // https://collections.rmg.co.uk/collections /objects/202515.html

l) – https://www.dailymail.co.uk/news/article-3629351/Georgian-manor-house-Admiral-Lord-Nelson-lived-lover-husband-goes-market-4-25m.html

m) – By Daniel Orme – http://www.nmm.ac.uk/collections/images/560/A/00/A0094.jpghttp://prints.rmg.co.uk/image/387176/daniel-orme-miniature-of-lady-francis-nelson, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3649611

n) – https://photoarchive.merton.gov.uk/collections/buildings/merton-place/26960-merton-place-former-home-of-lord-nelson?

o) – By George Romney – http://thepeerage.com/p41634.htm, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17078291

p) – https://www.rmg.co.uk/stories/topics/nelsons-funeral

q) – https://www.calais-cotedopale.co.uk/things-do/visits/lady-hamilton-582865

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