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El territorio catalán fue escenario de numerosos enfrentamientos entre las fuerzas napoleónicas y los ejércitos españoles y esta semana veremos uno de ellos, los combates librados los días 8 y 9 de julio de 1813 en las inmediaciones del Santuario de La Salud, un estratégico punto montañoso a poca distancia de la ciudad de Vich. Por un lado se enfrentaron las tropas imperiales francesas al mando del general Maximilien Lamarque contra las fuerzas españolas dirigidas por el mariscal de campo Francisco Copons y Navia. Hemos tratado de dar una visión lo más amplia posible tanto del combate como de las acciones previas que se sucedieron en las poblaciones cercanas a Vich, según las fuentes consultadas relacionadas. A pesar de ello, no hemos podido resolver algunas de las lagunas de los relatos, como saber el punto exacto donde Lamarque y sus tropas dieron media vuelta en su camino, si las brigadas de Manso o Villaamil llegaron a participar finalmente en los combates, la presencia de Copons en los combates o la composición de la artillería española, omitida en los partes pero presente en las acciones según los relatos franceses, entre otras.
Aunque se trató de enfrentamientos de relativamente poca entidad, acciones como los combates de La salud nos muestran la escala de la intensidad del conflicto en tierras catalanas en combates donde la infantería ligera llevaba el peso de los combates, con poca presencia de caballería y artillería (general mente piezas de pequeño calibre, más aptas para la lucha en montaña) y la importancia estratégica del control de los puntos elevados montañosos que dominaban el acceso a las poblaciones del Vallés.
ANTECEDENTES
Como ya hemos visto en anteriores entradas, la derrota de las armas imperiales francesas en Vitoria el 21 de junio de 1813 marcó el principio del colapso definitivo del dominio napoleónico en gran parte de España. El territorio de Cataluña aún seguía siendo un territorio muy disputado a finales de junio y principios de julio de 1813: los ejércitos españoles al mando del mariscal de campo Francisco Copons y Navia dominaban gran parte del campo y las zonas montañosas y sus tropas regulares junto con las guerrillas locales hostigaban continuamente las columnas enemigas que salían de Barcelona, Lérida o Gerona para recoger víveres o para transportar convoyes de suministros. Por su parte, las tropas imperiales controlaban las principales ciudades y fortalezas catalanas, lo que implicaba tener guarniciones permanentes más o menos importantes y, en consecuencia, poder destinar menos tropas a perseguir a las fuerzas de Copons. El mando francés estaba ligado al mariscal Louis‑Gabriel Suchet y más localmente al general Charles Mathieu Isidore Decaen y pese a la falta de tropas (muchas reclamadas en el teatro europeo1), la hostilidad generalizada del territorio, los ataques constantes y el previsible deterioro moral de las tropas por la marcha de la guerra, el rendimiento militar de las tropas imperiales se mantendría con un apreciable grado de efectividad, como ya vimos en nuestra entrada dedicada a los combates del Coll de Ordal y Villafranca.
A finales de junio una columna imperial saqueó varias poblaciones hasta llegar a Reus, obligando a sus habitantes a transportar los productos hasta Tarragona a cambio de recibos que pretendían «justificar» el saqueo (Reus, debido a su proximidad a la capital tarraconense, llevaba siendo ocupada indistintamente por uno u otro bando dejando las arcas municipales exánimes). El 28 de junio la columna comenzó a retirarse y llegó finalmente a Barcelona el 1 de julio. Se darían más enfrentamientos: Decaen intentó avanzar hacia Manresa, pero fue detenido por las fuerzas españolas dirigidas por Copons y Manso. Manso volvió a atacar otro convoy cerca de Sant Celoni, causándole pérdidas de hombres y material. Ante la posible amenaza francesa sobre su posición, Francisco de Copons organizó la defensa de la zona distribuyendo sus tropas en varios pueblos de la actual comarca de Osona, para poder responder rápidamente a cualquier ataque de Decaen.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS

Francisco de Paula Copons y Navia (Málaga, 21-07-1764, Madrid, 18-09-1842). Hijo de Juan Oliver Copons Martínez Moncada y Ángela Méndez Navia Castellanos. Ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería de Granada en 1784 y de ahí pasó a la Academia Militar del Puerto de Santa María donde completó su formación en matemáticas y otras materias. Participó en la Guerra del Rosellón donde sus acciones le valieron ascensos en el escalafón hasta llegar al grado de teniente coronel. Posteriormente participó en la defensa de la isla del León frente a los ingleses. Vivió el levantamiento del 2 de mayo en Madrid y desde allí se trasladó a Tarifa para incorporarse a su regimiento. En 1810 era ya mariscal de campo y, nuevamente se destacó en la defensa de Tarifa lo que le valió la concesión de la Gran Cruz de la Orden de San Fernando así como el título de conde de Tarifa. En 1812 fue nombrado capitán general de Cataluña. Ante el regreso de Fernando VII a España consideró necesario que el monarca jurase el texto constitucional. Durante el Trienio Liberal fue vocal de la Junta Consultiva del Ministerio de la Guerra, jefe político de Madrid y comandante militar del Primer Distrito que englobaba Castilla la Nueva. En febrero de 1823 estaba al frente de la jefatura militar del Palacio Real. Procesado con la vuelta del absolutismo en varias ocasiones no llegó a ser condenado, aunque sí apartado de la Corte. Rehabilitado en cargos y honores durante la regencia de María Cristina, no se reincorporó debido a su mala salud. Contrajo matrimonio con Raimunda Timotea Asprer Asprer Canal, con quien tuvo tres hijos. [8]
ORDEN DE BATALLA EJÉRCITO ESPAÑOL
Comandante en jefe: Mariscal de campo Francisco Copons y Navía
2º Comandante general: Mariscal de campo Barón de Eroles
Jefe de Estado Mayor: Ayudante General Francisco Xavier de Cabanes
Comandante de la Artillería: Brigadier Ignacio Muñoz de San Clemente
Comandante de Ingenieros: Coronel Eusebio Ruiz
| Unidad | Comandante | Infantes | Jinetes | Cañones |
| 1ª División | MdC Barón de Eroles | 3.889 | ||
| Regimiento de Baza (1 bat.) | ||||
| Regimiento de Fernando 7º (1 bat.) | ||||
| Regimiento de Leales Manresanos (1 bat.) | ||||
| Compañía de Miqueletes (1 bat.) | ||||
| Regimiento de Ausona | ||||
| 2ª División | Coronel Felipe de Fleires | 1.881 | ||
| Regimiento de Ultonia (1 bat.) | ||||
| Regimiento de Cardona (1 bat.) | ||||
| Regimiento de Mataró (1 bat.) | ||||
| Cuerpos sueltos | ||||
| Batallón del General | 749 | |||
| Compañía de Guías del GeneralI | 171 | |||
| Caballería | ||||
| Húsares de Cataluña (3 esc.) | 626 | |||
| – – – – – – – – – – Total | 6.519 | 797 |

Jean-Maximilien Lamarque (22 de julio de 1770 – 1 de junio de 1832) nació en Saint-Sever (Las Landas, Nueva Aquitania) en el seno de una familia acomodada. Su padre, Pierre-Joseph, era abogado en el Parlamento y fue elegido diputado del Tercer Estado en los Estados Generales de 1789 y luego de la Asamblea Nacional Constituyente. Lamarque hijo se reunió con su padre en París en 1790 y, a los 19 años, en 1792, se alistó como soldado raso. A principios de 1793 se encontraba en el 4.º batallón de voluntarios de las Landas y ascendió rápidamente en el escalafón: el 13 de mayo fue nombrado capitán de granaderos en la famosa columna infernal de la Torre de Auvernia en el ejército de los Pirineos occidentales. Allí se distinguió especialmente al tomar, el 24 de julio de 1794, con efectivos reducidos, la plaza de Fuenterrabía. El 21 de termidor del año II, fue ascendido a jefe de batallón y sirvió en el ejército del Rin. El 14 de mayo de 1795 fue ascendido a ayudante general jefe de brigada. En 1801 obtuvo el grado de general de brigada tras su buen comportamiento en la batalla de Hohenlinden. Posteriormente participó en las campañas del ejército imperial, distinguiéndose especialmente en Austerlitz, donde comandó una brigada del 7.º cuerpo del mariscal Augereau. Abandonó entonces la Grande Armée para seguir, junto con el mariscal Masséna, a José Bonaparte en Italia, y participó en el asedio de Gaeta (1806). Una vez instalado en el trono de Nápoles, José nombró a Maximilien Lamarque jefe de su Estado Mayor, con el rango de general de división, el 6 de diciembre de 1807. Lamarque toma Capri el 5 de octubre de 1808, obligando a Hudson Lowe (el futuro carcelero de Napoleón en Santa Elena) a capitular el día 17. Al mando de la 4.ª división del ejército de Italia bajo las órdenes de Eugène de Beauharnais, y posteriormente de la 2.ª división del cuerpo de derecha bajo las órdenes de MacDonald, Lamarque forzó el paso hacia Austria en la batalla del Piave, el 8 de mayo de 1809, participó en la batalla de Prewald, el 16, y en la toma de Laibach, el 22, y se distinguió en Wagram, el 6 de julio. Enviado a Amberes, amenazada por una expedición inglesa, Murat lo vuelve a solicitar y lo emplea en Calabria en 1810. Elevado a la dignidad de barón del Imperio el 4 de junio de 1810, el general Lamarque es empleado en España como comandante de la Alta Cataluña (Haute Catalogne) en sustitución del general Baraguey d’Hilliers, a partir de 1811. La primera Restauración lo nombró caballero de Saint-Louis (1814), pero lo dejó en disponibilidad. A su regreso de la isla de Elba, Napoleón lo nombró gobernador de París y, en mayo, comandante en jefe del ejército del Loira y de las divisiones militares 12ª, 13ª y 22ª. Vencedor en Rocheservière el 20 de junio de 1815, obligó a los jefes vendéanos a firmar la paz en Cholet el día 26. Permaneció en el ejército del Loira, bajo el mando del mariscal Davout, tras el regreso de Luis XVIII, el 8 de julio. Proscrito por la ordenanza del 24, cesó en sus funciones el 28. Exiliado desde enero de 1816 en Bruselas y luego en Ámsterdam, el general Lamarque regresó a Francia en 1818. Diez años después, fue elegido diputado de Mont-de-Marsan y firmó la petición de los 221. Destacó como orador de la oposición bajo la Monarquía de Julio, pidiendo en particular la reunificación de Bélgica con Francia, la derogación de los tratados de 1815 y la reconstitución de Polonia. Era muy popular cuando el cólera se lo llevó en 1832. Su funeral fue la señal para la insurrección republicana y provocó los sangrientos disturbios del 5 y 6 de junio de 1832. Tras su muerte aparecieron sus Memorias, publicadas en 1835-1836. [9]
ORDEN DE BATALLA EJÉRCITO IMPERIAL FRANCÉS
Comandante en jefe: GdD Jean Maximilien Lamarque
Jefe de Estado Mayor: Adjutant-commandant Monistrol
| Unidad | Comandante | Infantes | Jinetes | Cañones |
| 1ª Brigada | Coronel Lanud | |||
| 60º regimiento de línea (2 bat.) | 800 | |||
| 23º regimiento de línea (2 bat.) | 800 | |||
| Regimiento de Wurzburg (1 bat.) | 400 | |||
| Compañía de Miqueletes | 100 | |||
| Batería de montaña | 2 | |||
| 2ª Brigada | General BeurmannI | |||
| 115º regimiento de línea (2 bat.) | 800 | |||
| 23º regimiento ligero (2 bat.) | 800 | |||
| Batería de montaña | 3 | |||
| Caballería | Chef d’Escadron Saint-Simon | |||
| 29º de cazadores a caballo (1 esc.) | 150 | |||
| Gendarmería (lanceros 1 esc.?) | 150 | |||
| – – – – – – – – – – Total | 3.700 | 300 | 5 |
LOS COMBATES PREVIOS Y LA ACCION DE LA SALUD
Tras recibir las órdenes el lunes 5 de julio de 1813, el general Jean Maximilien Lamarque reunió la brigada a su mando y marchó el día 6 por las montañas hacia las alturas de La Salud a poca distancia de la ermita2, en la montaña y la comarca natural conocidas como Collsacabra (actual municipio de Sant Feliu de Pallerols). El acceso era extremadamente difícil, con pasos estrechos y escarpados, pero las tropas francesas precedidas por miqueletes catalanes3, lograron ocupar la posición tras una larga marcha y desalojar algunos centinelas españoles que guardaban el paso. El jueves 8 de julio, ya reunidas las tropas y sus bagajes partían de La Salud, al frente de unos 2.000 hombres con el propósito de atacar desde el norte la posición de las tropas españolas en Vich y cooperar en la ofensiva que el general Charles Mathieu Isidore Decaen proyectaba lanzar simultáneamente desde el sur en un típico movimiento de tenaza sobre las tropas españolas de Francisco Copons, que había instalado su cuartel general en Moyá, a 26 kilómetros de distancia de la ciudad vicense.


Al parecer, al recibir las noticias del desastre sufrido por los ejércitos franceses en la batalla de Vitoria el 21 de junio, Decaen resolvió suspender la operación (habían transcurrido unos 19 días, no parecía descabellado pensar en la presencia de más tropas aliadas de refuerzo hacia la region). El problema para el comandante francés es que ninguno de los mensajeros enviados al efecto desde su posición logró franquear las líneas españolas para transmitir la orden a Lamarque. La transmisión de órdenes entre las distantes unidades fue uno de los muchos problemas en que se encontraron los mandos franceses en la región durante la guerra y que ya pudimos comprobar en el pasado con la expedición efectuada años antes por el mariscal Saint-Cyr por tierras tarraconenses. Lamarque y sus tropas, ignorantes de la situación, continuaron su avance hasta Esquirol (actual L’Esquirol), a unos dieciocho kilómetros de Vich, donde se toparon con una avanzada española4 al mando del coronel Villamil5, que había tomado momentáneamente el mando de la 1ª División por enfermedad del barón de Eroles.


Tras un intercambio de fuego y maniobras de flanqueo, los españoles de Villamil cedieron terreno y se retiraron hacia el interior, dando aviso al resto de tropas españolas en Vich. Lamarque continuó el avance con cautela, asegurando su línea de retirada llegando a las puertas de Roda de Ter6, a 8 kilómetros de Vich. Allí se detuvo el comandante francés: no tenía noticias de la columna de Decaen, y se observaban concentraciones de tropas enemigas en la llanura entre la misma Roda de Ter y Manlleu. Durante la tarde, las posiciones francesas fueron atacadas con artillería ligera y fusilería. Los franceses resistieron y mantuvieron el terreno. En la madrugada del 9 de julio, Lamarque recibió finalmente órdenes de retirarse hacia Gerona, emprendiendo la retirada y siendo atacado durante todo el camino por su retaguardia por fuerzas españolas7, hasta que con el amparo de la noche llegó otra vez a sus posiciones de inicio en las alturas de La Salud.

Lamarque preparó sus posiciones para resistir al enemigo la mañana siguiente. Esta posición montañosa era buena para desplegar sus batallones, podía recibía los ataques españoles en posición más elevada, le quedaban aún sus dos piezas de artillería, pero en caso de retirada precipitada le complicaba mucho la evacuación por un camino muy estrecho y escarpado que ya le había costado dos horas recorrer en buena formación durante la ida.




Comenzaron los asaltos españoles de las brigadas de Eroles y Fleires8, intentando flanquear las posiciones francesas por el flanco derecho y centro imperiales. El combate se prolongó durante varias horas con gran intensidad, las tropas de Lamarque estaban librando una tenaz acción en situación de inferioridad defensiva pero al mediodia comenzaron a escasear las municiones en las filas francesas. Finalmente, la brigada del general Jean Ernest de Beurmann9 — despachada con urgencia por el comandante en jefe Decaen— llegó al campo de batalla hacia las dos de la tarde, desde Amer y pudo aliviar la presión que ejercían las tropas españolas, ejecutando a su vez algunos contraataques que hicieron retroceder las líneas españolas y posibilitando la retirada francesa sin mayores contratiempos hacia Gerona.

Las fuerzas españolas de Copons se retiraron a su vez hacia Esquirol el día 10, trasladandose los heridos hasta Vich. Según el parte redactado por el general Lamarque (ver Anexo 4), donde elogió también la actuación de sus oficiales y tropas10, su audaz avance hacia Vich sin noticias de Decaen se debió al intenso cañoneo que podía oírse en aquella dirección, circunstancia que le hizo suponer que su superior había iniciado el ataque previsto. En realidad, aquel estruendo correspondía a las cien salvas con que el ejército de Copons celebraba la victoria11 que había obtenido por el entonces marqués de Wellington en la batalla de Vitoria. [2]

EPILOGO
Pese al buen comportamiento de las tropas de Lamarque y en general de las tropas del ejército en Cataluña al mando de Decaen, su situación se complicaba a medida que pasaban las semanas. Además una fuerza anglo-siciliana había aparecido en el teatro de operaciones para apoyar el esfuerzo miitar español. El mariscal Suchet aprovechó para reconcentrar sus fuerzas dentro en Cataluña que se hallaban entre Tortosa, Lérida y Tarragona, y envió sus convoyes y suministros de campaña la capital catalana. La prensa de la época nos da una perspectiva (¿real?) de la situación francesa:
«Por una carta interceptada del ministro de la Guerra de Bonaparte dirigida a dicho mariscal se advierte la inquietud que agita al gabinete de Francia en la funesta situación en qué se halla. «No esperéis, le dice, refuerzos, ni tampoco instrucciones para vuestra conducta; obrad de manera que correspondáis á la Confianza que én vos tiene el Emperador y al honor de sus armas.” (Gazeta de Murcia.) [6]
Tras la acción de La Salud, presentada como una victoria por la prensa catalana y española, algunos military agents ingleses propusieron a Francisco de Copons un levantamiento en masa de los catalanes en la región, posibilidad a la que este se negó rotundamente. [7]
En cuanto al número de bajas de ambos bandos, nos movemos en el habitual baile de cifras según la fuente consultada. Adolfo Blanch en su obra nos habla de 1.200 bajas imperiales [13] mientras que Lamarque en su parte (Anexo 4) nos cita que «La pérdida del enemigo debe haber sido considerable; por lo pronto él mismo confiesa ser de novecientos hombres; pero yo la calculo y gradúo en mil y doscientos.» Resulta curiosa la coincidencia en el número, dentro de la desproporción. El mismo Lamarque cita las pérdidas propias en «400 hombres fuera de combate, entre los cuales treinta y un oficiales; de estos solo ha habido dos muertos.» La edición de Simtac de las memorias de Arteche nos habla de treinta y un oficiales y cerca de seiscientos hombres entre muertos y heridos por parte francesa.
Con la inestimable ayuda de Antonio Grajal podemos cifrar las bajas francesas en unos 100 muertos y 300 heridos, de las cuales 31 oficiales.


Francisco Xavier Cabanes, jefe de Estado Mayor del 1.er Ejército en su estadillo de relación de bajas por unidades (Anexo 2), nos cita del orden de unas 350 bajas entre muertos y heridos por parte española.
NOTA: Agradecer en gran medida a Antonio Grajal su amabilidad en proporcionarnos los estadillos de oficiales y tropa franceses muertos y heridos de la batalla, así como el enlace al anexo de las Memorias de Suchet con la relación de la expedición y los combates del 8 y 9 de julio de 1813 por parte del general Maximilien Lamarque.
ANEXOS
1 – La noticia de la Acción de La Salud salió publicada, entre otros medios, en la Gazeta de Madrid núm. 26, del martes 10 de Agosto de 1813:
ESPAÑA.- Vich 16 de julio. A mas de las antecedentes son muchas otras las noticias que en estos días se refieren, todas mui placenteras, y que inspiran la mas segura confianza de ver quanto antes asegurada nuestra libertad. No dexaremos de publicarlas como se nos presente conducto por donde se nos comuniquen. Entre tanto insertamos el anuncio publicado el día 13.
Primer Exército Nacional.
E. M.
ANUNCIO.
El Sr. General en Gefe de este Exército, para que el Público se entere de los sucesos militares de estos dias, en que tanto ha brillado la bizarra conducta de las tropas que tuvo el honor de mandar en las acciones del 8 y 9 del corriente ha determinado publicar el siguiente extracto.
El enemigo nos creía el 8 del actual distraídos al frente de su Exército reunido en el Vallés, y no dudo trastornaría el nuestro, penetrando con tres mil infantes, ciento cincuenta caballos y dos piezas de Artillería con direccion á Vich. La velocidad de tres Cuerpos españoles que salieron á su encuentro, fustró sus planes, y bastó á contener su decidido movimiento en el Esquiról, donde despues de un fuerte fuego de Cañon y de fusíl pasó la noche.
El resto del Exército enemigo se dividió en Granollers regresando á Barcelona, los Generales Mathieu y Nicolás con 2500 hombres y siguiendo á Geróna de 6 á 7 mil con los Generales Decaen, Bourmann, Devoux y Hamelinaye.
Este movimiento dió lugar á que otros quatro cuerpos españoles quedasen reunidos la noche del 8, á los tres primeros que contuvieron al Enemigo en el Esquiról. Y quando al rayar el dia 9 se disponian nuestras tropas à atacar por el centro, é izquierda al Enemigo: Este presintiendo lo que le esperaba abandonó aquel Pueblo y emprendió su retirada por el camino de la Salud, sin que la celeridad de su paso bastase á librarle de nuestros fuegos.
Los Cuerpos de nuestro centro, ansiosos como todos de no dexarles un punto, le alcansaron y cargaron hasta las alturas de la Salud, causandole mucha pérdida y haciéndoles algunos prisioneros.
Allí advirtió el Enemigo su irremediable derrota si continuava su fuga, y ofreciendole el terreno la mas bella posicion se hizo fuerte en ella, aguardando sus refuerzos.
Nuestras fuerzas en aquel momento eran muy inferiores á las suyas, y solo podían contener las tentativas que el enemigo emprendió quando estuvo asegurado en la inferioridad de las tropas que le seguian. Como á la una de la tarde recibió el enemigo unos 4 mil hombres y 200 caballos de refuerzo, y poco despues llegaban á nuestro campo los demas cuerpos españoles que habian quedado en Esquiról.
Entonces el Enemigo se decidió al ataque que principió por la carga de una altura de la izquierda, defendida por dos batallones quienes despues de la mas vigorosa defensa se la cedieron á palmos, costándole una horrible pérdida.
Creyendo el Enemigo haber vencido el principal obstáculo, empleaba el grueso de su caballería por la izquierda de dicha altura esperando sembrar el desorden en las tropas que pasaban á cubrir otros puntos, pero dos piezas y otros batallones que ocupaban nuestra 2ªlínea la rechazaron bellamente, y sostuvieron con igual bizarría su puesto, y opinion contra una furia de enemigos, hasta que fué conveniente dar à estas fuerzas Españolas otra nueva posicion.
Hallóse el enemigo con nuestra tercera línea y conoció con razon, que otra y otras la seguirían, pues succesivamente se hiban los Cuerpos sosteniendo, y no creyó prudente hacer pasar su pérdida de mil y dos cientos hombres que hasta entonces habia sufrido: Quedó en sus posiciones, y la mañana siguiente por no dar lugar á otra escena igual, enprendió su retirada al Ampurdán por la Salud.
Desvanecídas de este modo las fuerzas enemigas que amenazaban á Vich, se retiró del Esquiról el Sr. General en Gefe el dia 10 con el grueso de nuestras tropas dexando cubierta la línea con las fuerzas que creyó oportuno.
Nuestra pérdida en ambas acciones entre muertos y heridos, en estos dias de incesante fuego se acercará á 300 hombres.
Por ausencia del Ayudante general Gefe del E. M.
Antonio Puig Ayudante 1.ro [1]
2 – La relación del combate manuscrita por el Jefe de Estado Mayor, Francisco Xavier de Cabanes:
«El general Decaén dispuso que mientras que las tropas que quedaron en las inmediaciones de Barcelona (pues las demás pasaron á Gerona) llamaban la atención de los españoles por la parte de La Garriga, el general Lamarque con la division de su mando marchase desde Gerona por la Salud ácia Vich con orden de destruir la cosecha, saquear esta Ciudad y exigir en ella una fuerte contribucion. Oportunamente por la determinacion del S.or General en Gefe las tropas habian marchado acia Vich y el quartel general se había establecido en Moyá.
El 8 los enemigos amenazaron por la Garriga mientras Lamarque llegaba hasta una hora de Vich. Este fué oportunamente detenido en su marcha, y desistiendo los enemigos de su operacion en La Garriga las tropas españolas marcharon rapidamente ácia Roda, desalojaron a Lamarque el 9, lo persiguieron, y hubieran hecho prisionera la Brigada que tenía á sus ordenes, si la otra de la misma Division no hubieran corrido prontamente en su auxilio. […]
Durante la noche del 8 al 9 en que quedaron campadas nuestras tropas y las enemigas que se hallavan en la parte de Roda, el S.r General en Gefe apresuró con sus disposiciones la reunion en Vich de todos los Cuerpos de la 1.ª Brigada de la 2.ª division y la 2.ª de la 1.ª, haciendo marchar á aquella durante la misma noche sobre Roda en refuerzo de las tropas que se hallavan en dicho punto desde el dia anterior. Al rayar el dia 9 estava todo dispuesto para atacar al enemigo y arrojarle de sus posiciones; pero este conocio el espiritu é intrepidez de las tropas que le amenazavan, y trató de evitar el encuentro retirándose sobre el camino de la Salud. Entonces cargándole con ímpetu el grueso de nuestras tropas, se le alcanzó y persiguió en derrota hasta las alturas de la Salud, causándole mucha pérdida y haciéndole algunos prisioneros, hasta que advirtiendo el enemigo que su total derrota era infalible, se decidió a aprovechar de la bella posicion que le ofrecia el terreno. Se hizo fuerte en ella hasta esperar un refuerzo: Nuestras fuerzas eran muy inferiores á las suyas, y no fue dable continuar su persecucion. Duró el fuego de guerrillas hasta la una de la tarde, hora en que los enemigos fueron reforzados por 4000 infantes y 200 cavallos, y poco despues llegaron á nuestro campo todas las tropas que quedaron en el Esquirol. Entonces el enemigo se decidio que principió por la carga sobre dos batallones que defendian una altura de la izquierda, quienes despues de una vigorosa defensa, se la cedieron á palmos, causándole una horrible pérdida. Creyendo el enemigo haver vencido el Principal obstaculo empleó el grueso de su cavalleria por la izquierda de dicha altura ansioso de sembrar el desorden en las tropas que pasavan à cubrir otro punto; pero dos piezas y otros batallones que ocupavan nuestra segunda línea, la rechazaron prontamente y sostubieron con toda bizarria su puesto y opinion contra una furia de enemigos, hasta que fue conveniente dar á estas tropas españolas otra nueva posicion. Hallose el enemigo con nuestra tercera linea, y conocio con razon que otra y otra la seguirian, pues succesivamente se ivan los cuerpos sosteniendo, y no creyó prudente hacer pasar su pérdida de 1200 homb.s que hasta entonces habia sufrido: Quedó en su posicion, y la mañana siguiente por no dar lugar a otra escena igual, emprendio su retirada al Ampurdan por la Salud. Desvanecidas de este modo las fuerzas enemigas que amenazavan á Vich, se retiró del Esquirol el S.r General en Gefe el dia 10. con el grueso de nuestras tropas dexando cubierta la linea con las fuerzas que creyo oportuno.
Nuestra perdida en ambas acciones es la que demuestra el adjunto estado. [1]
PRIMER EXÉRCITO
Estado que manifiesta los muertos, heridos, prisioneros y extraviados que han tenido los cuerpos que se hallaron en las acciones del 8 y 9 del corriente en las alturas de la Salud.
| Cuerpos | M | u | e | r | t | o | s | H | e | r | i | d | o | s | Pris | ||||
| Ge | Brig | Gef | Ofic | Cdt | Srg | Trop | Cab | Gen | Brig | Gef | Ofic | Cdt | Srg | Trop | Cab | Trop | |||
| Ultonia | . | . | . | 2 | . | . | 6 | . | . | . | . | 3 | . | . | 51 | . | . | ||
| Cardona | . | . | . | . | . | . | 6 | . | . | . | . | 3 | . | . | 23 | . | . | ||
| Mataró | . | . | . | . | . | . | 3 | . | . | . | . | . | . | . | 38 | . | 1 | ||
| Baza | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | 3 | . | 1 | 10 | . | . | ||
| Fernando 7º | . | . | . | . | . | 1 | 8 | . | . | . | . | 4 | . | 2 | 69 | . | . | ||
| Ausona | . | . | . | . | . | 1 | 1 | . | . | . | . | . | . | 2 | 44 | . | . | ||
| Leales Manresanos | . | . | . | . | . | . | 1 | . | . | . | . | . | . | . | 8 | . | . | ||
| Batallón del General | . | . | . | 1 | . | . | 4 | . | . | . | . | 3 | . | 3 | 41 | . | . | ||
| Guías del General | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | . | 1 | . | . | ||
| Total Infantería | . | . | . | 3 | . | . | 29 | . | . | . | . | 16 | . | 8 | 285 | . | . | ||
| Husares de Cataluña | . | . | . | . | . | . | . | 2 | . | 1 | . | 1 | . | 2 | 6 | . | . | ||
| Total Caballería | . | . | . | . | . | . | . | 2 | . | 1 | . | 1 | . | 2 | 6 | . | . |
3 – La noticia sobre las Acción de la Salud que apareció en el Diario de Palma de los días 17 y 18 de julio de 1813. En ocasiones, los diarios y gazetas de la época nos complementan la información general que podamos obtener sobre un hecho concreto: los ejemplos citados a continuación son una carta fechada en Manresa el 10 de julio probablemente autoría de un civil o un funcionario y la del día 18 fechada en Vich, que es obra de una persona con ciertos conocimientos militares o directamente un militar:
CATALUÑA
Cartas que ayer dia 11 del corriente julio, se recibieron en esta villa, con fecha del 10, en Manresa y otra en Vich, cuyo contexto es el que sigue.
Manresa 10 de julio. — Los franceses baxaban por la parte de Olot hácia Vich , nuestro general con solo su batallón los detuvo, eran 3.000 mas arriba del Esquirol, luego llegaron los batallones de Baza y Fernando VII, y se echaron sobre los futres12 á la bayoneta; estos huyeron á la Salud, y luego fueron reforzados por una división de mas de 4.000: entre tanto nuestro general dió sus disposiciones para reunir nuestros batallones, y en efecto con la llegada hoy de Manso, son once los batallones que hacen frente al enemigo : se ha continuado la batalla con un encarnizamiento sin igual, pues los franceses se hablan empeñado en ir á Vich y nuestro general en impedirlo : nuestras tropas se han batido como las mejores del mundo ; y acaba de llegar un propio con la noticia que los futres han retirado, y nuestras tropas los persiguen, y se hallan cerca de Olot. Según todas las apariencias ha sido esta una batalla en forma : en Vicb han entrado muchos heridos nuestros, pero se trata de ser grande la pérdida del enemigo : se hacen grandes elogios del valor de nuestro general, y creo que los futres estarán satisfechos del corage de nuestros valientes ; en suma creo que han pagado cara su determinación de ir á Vich á recoger la cosecha , pasar después á ésta , y de aquí hacia Lérida , que este era su plan : luego que lleguen partes ó detalles ya te los remitiré , entre tanto conténtate tu y los amigos en que hay muchos menos futres de los que habia. VIVA COPONS. (Se continuará la de Vich) [10]
CATALUÑA
Sigue la carta de Vich que anunciamos ayer.
Vich 10 de julio – Amigo : El 7 anterior se presentó en el Grau la división Lamarque en número de 4.000 á ocasion que nuestras tropas se hallaban guarneciendo los puntos de Puig-graciós, San Feliu y Garriga. Parece que los franceses amenazaban pasar un convoy a Barcelona. De esta novedad se dió parte al gobierno, el que dispuso poner en movimiento algunas brigadas que no habrían llegado á tiempo á no haber acudido por la noche el batallon del general en xefe con el fin de celebrar en el dia siguiente la accion de gracias por la victoria ganada sobre Vitoria por el Generalísimo Sr. Duque de Ciudad Rodrigo, Sobre la media noche salieron nuestras tropas para el Esquirol, y habiendo encontrado al enemigo en casa Tonigrós empezaron á batirse, y por las buenas disposiciones del Sr. de Villamil fueron precisados los enemigos á detenerse. A las 2 de la madrugada del 8 llegó el batallón de Baza, en el que sin detenerse marchó rápidamente hacia dicho punto, y a las 6 de la misma llegó el de Ausona y por haberse recibido orden del Sr. de Villamil para que se le mandaran refuerzos, pues de lo contrario se veria precisado a retirarse, despues de tomado algun refresco, partio volando con el Sr. baron de Eroles á reunirse con el Sr. de Villamil y llegó tan oportunamente que pudo librar á los dos regimientos primeros de ser cortados por el enemigo en el puente de San Martin, en el que se sostuvieron todo el dia: luego despues reunidos los batallones Cardona, Fernando VII, Leales, Mataró y Ultonia con 250 caballos empezó el fuego y ha sido la accion muy sangrienta con mucha pérdida de ámbas partes. Creemos con fundamento que la pérdida del enemigo ha sido mayor que la nuestra, respecto de ser batido en retirada. Hemos hecho algunos prisioneros, entre estos algunos parrots13, que fueron hechos pedazos por nuestros lanceros:::: [11]
4 – Como contrapunto a las versiones anteriores tenemos el parte que el general de división Lamarque envió al general Decaen desde Gerona el 17 de julio, que aparece en las Memorias del mariscal Suchet publicadas en español en 1829, y que nos describe con gran detalle las acciones del contingente francés desde su punto de partida de las Alturas de la Salud, su camino hasta las cercanías de Vich y su vuelta al mismo punto inicial:
NOTA XXXIV, pag. 59
Parte del señor general de division Lamarque á
S. E. el general en gefe conde Decaen.
«Como no he podido llegar á ver los emisarios que V. E. me envió desde San-Celoni, con el objeto de anunciarme que habia renunciado al proyecto de dirigirse hácia Vich, debí conformarme á las órdenes que contenia la esquelita, en cifra, del 3 de julio, que recibí el 5 en la noche.
«En consecuencia, procuré reunir de 1500 á 1600 hombres, á quienes hice tomar víveres para seis dias, y el 6, como á las ocho de la noche , marchamos , atravesando las montañas de Llora y de la Ansias , para venir á apostarnos al pie de la posicion de la Salud, por donde debia yo penetrar sobre la mesa, ó elevada y llana altura de Vich. Mas para llegar á aquella , es preciso encaramarse y subir, casi verticalmente, durante dos horas , y de este modo se llega á una abertura y como brecha de la roca, de dos á tres pies de ancha , que es el solo paso practicable por esta parte; un corto número de hombres bien decididos detendrian alli un ejército entero; pero el ataque de los miqueletes españoles que precedian mi columna, fue tan inesperado y tan vivo, que los puestos enemigos apenas tuvieron mas tiempo que el de disparar algunos tiros y el de echar á correr. El 7, á las seis de la tarde, y despues de una marcha de mas de veinte horas, mi destacamento se halló apostado y formado en la posicion de la Salud, que yo examiné y reconocí con gran cuidado, como si yo hubiese debido preveer que al dia siguiente me veria precisado á luchar y combatir alli contra casi todo el ejército español.
El 8, despues de haber hecho adelantar una partida hácia Ruspit , continuamos marchando hácia Lesquirol . Mas á la encrucijada de los dos caminos del Grau y de la Salud, topamos con un regimiento español y como unos veinte caballos, y despues de un ligero tiroteo, se retiraron hácia Lesquirol, cuyo puente, edificado sobre una profunda barranca que nos separaba los unos y los otros, se propusieron defender. En la pequeña llanura del otro lado, reconocí ademas tres batallones enemigos y como ciento y cincuenta caballos; y como yo ocupaba las posiciones que enseñoreaban el terreno, no dudé un momento en atacar de frente, mientras que algunas compañías de voltigeurs y nuestros miqueletes se dirigian á pasar á la orilla opuesta por un puente de madera, que se ve á un cuarto de legua mas abajo de dicho lugar. Los enemigos que se vieron con este motivo flanqueados, defendieron su posicion harto débilmente, y se retiraron, acosados y perseguidos vivamente, al traves de los campos de trigo, por nuestros miqueletes.
«No queriendo comprometerme sobrado, y estrañando en gran manera el ver tan en fuerza al enemigo en dichos parages, dejé seiscientos hombres de esta otra parte del rio, mandados por el capitan de gendarmería Sempé, oficial distinguido, é hice ocupar con destacamentos considerables dos alturillas aisladas que dominaban el lugar: asegurada asi mi retirada, seguí el alcance al enemigo hasta una mitad del camino de Roda, en donde tomé posicion delante de un riachuelo profundo y como encajonado, cuyo paso nos disputaba el enemigo . Desde las alturas que ocupábamos, solo distábamos como dos horas y cuarto de Vich, que se veia harto claro. Tambien descubrimos al mismo tiempo una masa de infantería, que yo juzgué ser de unos dos á tres mil hombres, sobre la llanura elevada que se extiende entre Roda y Manlleu. Creí sin género alguno de duda seria probablemente una parte del ejército enemigo, que huía el encuentro de vuestra columna, y que procuraba refugiarse hacia San Hipólito: eran entonces como las cuatro de la tarde, y V. E. me habia anunciado, que á lo mas tardar llegaria á Vich al mediodia.
«El tiroteo continuaba débilmente, cuando á las seis, poco mas ó menos, el enemigo se dirigió sobre mi derecha, y atacó con dos cañoncitos y un obus la alturita aislada que ocupaba una compañía de voltigeurs del 60. Dirigíme yo tambien allá con doscientos hombres del mismo regimiento y tres compañías del 23 de línea: el fuego fue harto vivo, y los ataques se renovaron hasta las nueve de la noche: nosotros no perdimos ni un solo palmo de terreno.
«Yo habia ejecutado y cumplido vuestra órden, á saber, de perseguir al enemigo en caso que se retirase, y le creía completamente perdido el dia siguiente. Y lo que no me dejaba la menor duda en el particular, es que todos nosotros habiamos oido, por el lado de Vich, un vivo fuego de artillería y de fusilería, que no pudimos atribuir á otro que á vuestra llegada á dicha ciudad. Pero el Diario de la misma del 8 me ha hecho conocer el verdadero motivo de este cañonéo, pues en él se lée que ha debido hacerse en todos los puntos y acantonamientos militares, en señal de regocijo por no sé que pretendidas victorias obtenidas en el norte.
En esta posicion nos encontrábamos, con nuestros centinelas frente por frente de los del enemigo, y aun casi tocándose los de caballería, cuando el 9, á las dos y tres cuartos de la madrugada, ví llegar al capitan Travers del 81, que me traía la órden de retirarnos hácia Gerona. Este valiente oficial, destacado con cien hombres, habia sido atacado en el lugar de San-Felieu, y molestado con un continuo tirotéo durante todo el camino, y sin embargo solo habia pensado en llenar su encargo y mision. No podia yo ya perder un solo minuto segundo, porque el dia habia de rayar muy pronto: nuestros centinelas, pues , se retiraron bien silenciosamente, atravesamos el lugar en el mejor órden posible, y mis escalones estaban ya formados de la otra parte del puente, cuando el enemigo se presentó en cabezas de columnas, como de mil doscientos á mil quinientos hombres, en ademan de tiradores, quienes se lanzaron precipitadamente contra nosotros. Yo hubiera podido seguir y continuar mi movimiento; mas juzgué á propósito el escarmentar algun tanto su ardor, para retirarme en seguida con alguna mas tranquilidad. Los dos batallones, pues, del 60 los esperaron á medio tiro, é hicieron sobre ellos un fuego, á dos filas, tan vivo y bien sostenido, que cuantos habian pasado el puente se vieron forzados á retrogradar hácia el lugar, dejando aquel y los campos cercanos cubiertos de muertos y heridos.
«Continuamos entonces nuestro movimiento, y trajimos con nosotros nuestros heridos, bagages y hasta el convoy de bueyes que conduciamos á Vich: mas al llegar á la encrucijada de los caminos del Grau, hube de doblar y de precipitar mi marcha, porque el enemigo tenia sobre nuestra derecha un camino por el cual hubiera podido dirigirse á la Salud, y cortarnos de este modo toda retirada. Encargué, pues, al ayudante comandante Monistrol guarneciese todas las crestas y pequeñas alturas aisladas con pelotones de infantería y con compañías destacadas, y nosotros atravesámos rápidamente el desfiladero de dos leguas que nos separaba de la Salud, mientras que á cada paso se tiroteaba y se atajaba al enemigo. Era imposible el pensar en bajar de la montaña, porque el enemigo nos hubiera aplastado y destruido con los cantos de ella que hubiera arrojado sobre nosotros.
Formé, pues, mis mil y quinientos hombres, decidido á combatir y lidiar con todo aquel que se me presentase. Esta posicion me dejaba ademas la esperanza de recibir los socorros que yo sabia bien que V. E. me enviaria; el enemigo en ella tampoco podia atacarme por el flanco, ni rodearme ni envolverme, porque teniamos á nuestra espalda el inmenso precipicio como cortado á pico, por el cual acabámos nosotros de subir trepando .
«Eran las siete, cuando el enemigo guarneció todas las alturas, en mucho mayor número que la víspera. Supe por un prisionero que se encontraban en dicho punto las tres brigadas de Manso, Fleyres y Villamil, mucha caballería, y una reserva del baron de Eroles, compuesta de un regimiento de antiguos prisioneros á quienes los Rusos pusieron en libertad y enviaron aqui, es decir, como unos ocho á nueve mil hombres al todo. El ataque principió con gran vigor contra nuestra derecha y centro, y nuestras tropas le sostuvieron con no menos intrepidez; sin embargo, se vieron estas forzadas á abandonar una pequeña altura que ligaba nuestra línea; pero el gefe de batallon Schepern la volvió á tomar á paso de ataque, con un medio batallon del 60. El enemigo hizo nuevos esfuerzos para apoderarse de ella, y yo destaqué y dirigí sobre dicho punto 300 hombres del valiente 23 de línea. El combate se sostuvo durante muchas horas con la mas porfiada obstinacion, cargando y haciendo retrogradar sucesivamente al enemigo sobre sus reservas, y obligándonos él á su vez á retrogradar hácia nuestras posiciones: en esta ocasion y con este motivo hubo de recibir una herida mortal el gefe de batallon Sagne de Neuchatel, oficial de una grande experiencia, y dotado á la vez de una gran sangre fria y de un audaz valor.
«El tiroteo estaba empeñado y se sostenia en toda la línea. El enemigo, rechazado por nuestra derecha y centro, dirigió tres batallones contra nuestra izquierda, y yo destaqué no menos hácia dicho punto al coronel Lenud, con una parte de su regimiento, y 200 hombres de Wurtzbourgo. El combate fue largo y porfiado; el enemigo nos atacó diferentes veces, mas siempre en vano; eran ya las once de la mañana, y el combate duraba desde las tres de ella; la vispera habiamos peleado durante diez horas, y nuestros dos cañoncitos de montaña no disparaban ya, por falta de municiones; de todas partes se pedian cartuchos, y los cajones de estos se hallaban vacíos, porque habiamos empleado mas de doscientos mil: mandé tomar los de la caballería y los que aun podian tener nuestros heridos, muchos de los cuales vinieron arrastrando hasta el lugar del combate para distribuirlos entre sus camaradas . Esta era exactamente nuestra posicion, cuando se me anunció que se descubria y llegaba ya al pie de la montaña una cabeza de columna, y yo comuniqué tan fausta noticia á mis tropas, que la recibieron con los repetidos gritos de ¡ Viva el Emperador! Este grito, que es el compañero de todas las grandes alegrías y fiestas, y el protector de todos los grandes peligros, fue repetido con entusiasmo; hasta nuestros tiradores suspendieron el fuego, para enarbolar y agitar en el aire sus morriones, á la punta de las bayonetas. El enemigo admirado cesó tambien el suyo, y hubimos de tener como una media hora de descanso. Yo despaché un expreso tras de otro á fin de acelerar la marcha de las tropas; mas atendida solo la disposicion del terreno, necesitábamos cuando menos una hora para poder llegar hasta las tropas que veiamos tan de cerca, y á ellas dos, para poder prestarnos un socorro efectivo. Entretanto el fuego habia comenzado de nuevo; pero bien lejos de adelantar y de hacer progreso alguno, el enemigo nos habia ya abandonado algunas posiciones, cuando á las dos de la tarde llegó el general Beurmann con los cuatro batallones del 23 ligero y del 115. Hasta entonces, mil y quinientos Franceses, reducidos á la sazon á menos de mil y doscientos , habian combatido solos contra unas fuerzas tan desproporcionadas. Y aprovechándome de un recodo que hacia el terreno y que impedia la vista al enemigo, formé dichos dos hermosos regimientos en columna cerrada, y en esta disposicion desembocaron de repente desde el medio de nuestra débil línea. El coronel Peyris se dejó caer sobre el enemigo, haciendo tocar á sus tambores el paso de ataque, acompañado ademas con todo el estruendo de la música del cuerpo, y los soldados todos de mi pequeño destacamento que conservaban aun algun cartucho , se dirigieron hácia la izquierda. El general Beurmann flanqueó y rodeó la derecha del enemigo con parte del regimiento 115, y colocó en batería tres piececitas de montaña, que dispararon á metralla y que hicieron un gran mal. Durante algun tiempo, el enemigo nos opuso una resistencia vivísima : su caballería quiso aun hacer una carga y arremetida contra nuestros tiradores; pero el gefe de escuadron Saint-Simon se lanzó contra ella, al frente de ciento y cincuenta cazadores del 29 y algunos lanceros de la gendarmería, y la persiguió hasta el pie de las alturillas aisladas que cubria su infantería. Dicho gefe fue herido, asi que dos otros oficiales de la compañía de preferencia; entonces principió á retirarse el enemigo, creyendo sin duda que todo nuestro ejército se encontraba en nuestra posicion. Dicha retirada se cambió bien presto en derrota completa, abandonando sus muertos y un gran número de sus heridos, y habiendo hecho alto por algunos momentos solo en Lesquirol, fue á reorganizarse y rehacerse á mas de seis leguas mas allá del campo de batalla.
«Yo no podria elogiar bastante á mis tropas , y para esto convendria citar y nombrar á todos cuantos han combatido. Al general Beurmann le mataron el caballo en que montaba, y su ayudante de campo, el capitan Leveling , ha sido herido: el ayudante comandante Monistrol se ha distinguido por su valor y sangre fria ; el coronel Lenud ha servido con distincion; no puede darse nada mas brillante que el coronel Peyris y el gefe de escuadron Saint-Simon: los gefes de batallon Schepern y Delivany se han distinguido no menos; al primero le mataron el caballo en que montaba. Debo tambien mil elogios á los gefes de batallon Menestrier , Sagés y Henrion: mi ayudante de campo, Escard, fue herido, y á los otros dos ayudantes de campo mios, Peyris y Poudens, les mataron los caballos en que montaban: el capitan de ingenieros, Honoré, se mantuvo constantemente en medio del fuego. No debo tampoco pasar en silencio la actividad del comisario de guerra Monier, ni el zelo extraordinario que muestra siempre en las circunstancias mas difíciles M. Chopi, cirujano mayor de la division, y quien ha sido completamente auxiliado por la cooperacion del sub-ayudante de cirujano Bardou, del 29 de cazadores, á quien mataron el caballo cuando se dirigia á socorrer á los heridos, y que lo fué él mismo harto gravemente. Nuestra pérdida no es mas que de 400 hombres fuera de combate, entre los cuales treinta y un oficiales; de estos solo ha habido dos muertos. Pero las tres cuartas partes de dichos heridos estarán en el caso de poder servir, antes de veinte dias. La pérdida del enemigo debe haber sido considerable; por lo pronto él mismo confiesa ser de novecientos hombres; pero yo la calculo y gradúo en mil y doscientos.
«Tendré el honor, mi general, de dirigiros algunas recomendaciones, en favor de aquellos que encontraron una mas favorable ocasion de distinguirse, y os suplicaré tengais á bien el elevar sus nombres al conocimiento de S. E. el señor ministro de la guerra.
«Quedo siempre con el respeto debido, etc.
«El general de division,
«Firmado Baron Max . LAMARQUE. »
Gerona, 17 de julio de 1813.
P. D. Acabo de saber que se han precipitado roca abajo muchos Españoles en su fuga, y que el número de heridos que han entrado en Vich es tan excesivo, que han habido de tomarse, para recogerlos, algunas casas particulares, porque no bastaban al intento los hospitales y hospicios. [15]
- Se puede consultar a tal efecto la relación de French Units ordered From Spain to France June 1813, de George F. Nafziger (1992), en la que se pueden contabilizar alrededor de una veintena de batallones de infantería de línea en su mayoría y alguno de ligera, unos 17 escuadrones de caballería, casi todos de dragones y cazadores a caballo y artillería. ↩︎
- La ermita del Santuari de la Mare de Déu de la Font de la Salut (Santuario de la Madre de Dios de la Fuente de la Salud) está situada en la cordillera del Collsacabra, a unos 1.000 metros de altitud. Desde su balcón se pueden contemplar amplias vistas del valle de Hostoles, el valle de Bas, el Canigó, el golfo de Roses y la Alta Garrotxa. Se tienen referencias desde 1642, por el agua de su fuente considerada con propiedades milagrosas. El edificio se amplió en el siglo XVIII y la hospedería a mediados del XIX. Las últimas reformas se realizaron entre 2000 y 2003. La ermita había sido ya, con anterioridad, escenario de la presencia de tropas francesas en la zona. Así nos lo narra el párroco Isidre Matabosch, antiguo rector de Sant Feliu de Pallerols, en el libro «Ressenya històrica del santuari de la Font de la Salut»: “La noche del 24 al 25 de abril del año 1809 una numerosa división de franceses que venía de la parte de Vich pasó la noche allí, hiriendo al ermitaño que huía, y que pocos días después murió a consecuencia de la herida, cometiendo muchas otras profanaciones, respetando, sin embargo, la imagen de María Santísima, que después fue bajada a la iglesia parroquial” [4 y 5] ↩︎
- «Revista de Historia Militar«, I extraordinario de 2013, pp. 19 ↩︎
- Las fuerzas de Eroles estaban escalonadas en las poblaciones de Esquirol, Viladrau y Espinelvas, hasta Vich. [3] ↩︎
- No hemos podido encontrar referencias de este militar, por lo que cualquier información sobre el mismo será más que bienvenida. ↩︎
- Probablemente en el Puente de Sant Martí, a 3 kilómetros de Roda de Ter, en la riera del mismo nombre tributaria del rio Ter. ↩︎
- El general Francisco Copons había advertido la extrema exposición de la posición francesa de Lamarque y ordenó a la 1ª división del convaleciente Luis de Eroles y la 2ª División al mando de Felipe de Fleires lanzarse decididamente a la persecución contra los imperiales. [2] ↩︎
- Alguna fuentes citan también a las brigadas de Manso y Villaamil, pero no hemos podido contrastarlo entre las fuentes consultadas. ↩︎
- El general Jean Ernest de Beurmann nació en Estrasburgo (Bajo Rin) el 25 de octubre de 1775. Beurmann tuvo una larga trayectoria en las guerras de la Revolución y el Imperio: en 1809 participó al frente de un cuerpo de tropas westfalianas en el asedio de Gerona; siendo jefe de Estado Mayor participó también en el asedio de Figueras y fue nombrado general de brigada por Napoleón el 23 de octubre de 1811. ↩︎
- Era una práctica de muchos generales franceses el destacar y elogiar el comportamiento de sus subordinados en sus partes oficiales. ↩︎
- No hemos hallado un trasfondo normativo (el texto original nos citaba salvas de ordenanza) para justificar el que realmente se debieran disparar o no un centenar de salvas para celebrar la victoria aliada del 21 de junio. Parece ser que este tipo de celebraciones, fuera de lo común, correspondían en mayor medida a un ceremonial tradicional militar por parte de un comandante para rendir homenaje a un hecho de una importancia extraordinaria, en este caso la victoria más decisiva de la guerra, que no un protocolo normativo concreto. ↩︎
- Connotación despectiva y burlesca de los franceses. ↩︎
- El término parrot designa en esta caso a los miqueletes catalanes al servicio de los franceses. Otra acepción corresponde a la de un antiguo agente de aduanas, un carabinero. ↩︎
Fuentes:
1 – Resumen histórico y diario de operaciones del Primer Ejército de Cataluña correspondiente al mes de julio de 1813 y descripción de la acción de las alturas de La Salud – Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES, 77, N.7
2 – «Guerra de la Independencia. Historia militar de España de 1808 a 1814«. Tomo XIII – José Gómez de Arteche, Ediciones Simtac, 2001
3 – «Historia crítica de la guerra de la Independencia en Cataluña«. Tomo II – Antonio de Bofarull y Brocá, F. Nacente, Editor, Barcelona, 1897
4 – www. inventaripatrimoni.garrotxa.cat/3419/
5 – www. estimadaterra.wordpress.com/2018/01/
6 – Gazeta de Madrid, núm. 26, del martes 10 de Agosto de 1813.
7 – «La intervención británica durante la Peninsular War» – Maties Ramisa Verdaguer, PUV-Universitat de València, 2022
8 – https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/160721
9 – www. francearchives.gouv.fr/fr/authorityrecord/FRAN_NP_051605
10 – Diario de Palma, núm. 316, del sábado 17 de julio de 1813
11 – Diario de Palma, núm. 317, del domingo 18 de julio de 1813
12 – «Revista de Historia Militar«, Año LVII, Núm. I extraordinario de 2013, ISSN: 0482-5748
13 – «Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado» – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861
14 – «Mémoires sur les Campagnes de Catalogne de 1808 à 1814» – Gabriel Laffaille, (Olivier Lapray, Ed.) Amazon Logistics, 2022
15 – «Memorias del mariscal Suchet, duque de Albufera, sobre sus campañas en España…» Tomo IV, Pere Bossange, Paris, 1829
Imágenes:
a – Fotos del autor
b – Francisco Copons y Navia, por José Aparicio e Inglada ©Museo Nacional del Prado. Descarga de imagen autorizada para: Publicaciones sin fines de lucro, sitios web personales, blogs y medios sociales, uso personal o privado, ámbito académico, investigación, estudio privado o para la circulación interna dentro de una organización educativa reglada (como una escuela, instituto o universidad)
c – By Unknown – [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4459281
d – http://www.todocoleccion.net/postales-cataluna/sant-feliu-pallerols-santuari-n-s-salut~x396643729
e – Croquis que manifiesta el terreno comprehendido entre los caminos de Vich a Hostalrich pasando por Espinelvas y Arbucias y de Vich a Gerona pasando por Coll Sacabra, altura de la Salud y Amer [Ar.G-T.1-C.5-683] (https://bvpb.mcu.es/independencia/es/consulta/registro.do?id=408613)

Una gran acción, o más bien batalla, de esas muchas victorias olvidadas del ejército español, como la del 2 de septiembre de 1808 en el Llobregat, o la del levantamiento del segundo sitio de Gerona. Un saludo de un admirador de vuestro trabajo, magníficos mapas.
Buenas tardes, Francisco José, gracias por tus palabras y bienvenido a El Rincón de Byron. Pues la verdad que a veces uno se queda con la duda en este tipo de enfrentamientos armados si llamarlos acción, combate, batalla campal, etc. En julio del año pasado, por otros temas, le pregunté a Nick Lipscombe como lo hacía para diferenciarlos, y el me comentó lo siguiente:
«No existe una fórmula fija. De hecho, un historiador puede considerar un enfrentamiento como una batalla, mientras que otro lo calificaría de escaramuza. Yo suelo basarme en las formaciones. Una formación es una brigada, una división, un cuerpo de ejército o un ejército. Así pues, si el conflicto es entre una brigada y otra brigada o división (o unidad superior) y ha habido cierta preparación para la batalla (por lo que no se trata de un enfrentamiento fortuito o un encuentro casual), entonces es una batalla. Si se trata de menos de una brigada —un par de batallones y algo de caballería—, entonces es una escaramuza. Pero, y esto es importante, no hay una regla fija.»
Esto es como lo planteaba él pero, lógicamente, hay más interpretaciones sobre el tema…
Cordialmente,