Karl-Heinz Kieckers, investigador de la historia napoleónica y del Gran Ducado de Berg

Hoy contamos con la presencia especial de Karl-Heinz Kieckers, un investigador alemán con el que hemos colaborado en ocasiones en el pasado y que es un experto en el Ducado de Berg y sus tropas que, como aliadas de Napoleón, participaron en varios frentes, entre ellos España. Los territorios alemanes de principios del s. XIX eran una mezcolanza de regiones de diversa importancia que a partir de julio de 1806, bajo el paraguas imperial de Napoleón, se unieron, a excepción de Prusia, en la Confederación del Rin y que, entre otras relaciones de índole política y administrativa, contribuyeron de manera significativa en el esfuerzo bélico napoleónico. Karl-Heinz Kieckers nos da su visión de algunos de esos acontecimientos.

Today we have the special presence of Karl-Heinz Kieckers, a German researcher with whom we have collaborated on occasions in the past and who is an expert on the Duchy of Berg and its troops who, as allies of Napoleon, participated on several fronts, including Spain. The German territories of the early 19th century were a mixture of regions of diverse importance that, starting in July 1806, under Napoleon’s imperial umbrella, united, with the exception of Prussia, in the Confederation of the Rhine and, among other political and administrative relations, contributed significantly to Napoleon’s war effort. Karl-Heinz Kieckers gives us his view of some of these events.

Gracias, me siento honrado por poder realizar esta entrevista. Permitidme señalar que es sencillamente imposible abarcar todos los aspectos en un espacio tan limitado. Por eso, intentaré responder a las preguntas desde mi punto de vista y según mis conocimientos. Mi investigación se centra en el Gran Ducado de Berg, por lo que es posible que se hayan dejado de lado algunos aspectos relativos a otras regiones alemanas.

¿Cómo influyó la derrota de Prusia en 1806 en el colapso del Sacro Imperio Romano Germánico y en el surgimiento de nuevas estructuras políticas en los territorios alemanes?

La derrota de Prusia facilitó a Napoleón la creación de la Confederación del Rin, lo que debilitó al Sacro Imperio Romano Germánico.

¿Cómo reaccionaron las élites y las poblaciones locales ante las reformas napoleónicas en las diferentes regiones alemanas?

Por supuesto, el clero se opuso firmemente a las reformas debido a la secularización. La nobleza adoptó una actitud de esperar y ver qué pasaba, mientras que la clase media esperaba una mayor libertad, pero se sintió decepcionada. Las clases más bajas se enfrentaron a nuevas dificultades. Solo el Estado de derecho y el fin del bandolerismo fueron vistos en general de forma positiva. Para más detalles, véase la respuesta a la pregunta n.º 6.

¿Cómo contribuyeron las reformas administrativas, legales y militares impuestas por Francia al desarrollo del nacionalismo alemán?

Los alemanes tardaron en aceptar las nuevas ideas, aunque estas simplificaran mucho la vida. Un breve estallido de nacionalismo y patriotismo no llevó a los alemanes directamente a los brazos del rey prusiano. De hecho, la gente no sabía realmente lo que quería, pero tenía claro que quería deshacerse de los antiguos líderes feudales y de la administración corrupta. El libre comercio habría sido bienvenido, así como viajar, trabajar de forma regular, una comida caliente diaria, ir a la iglesia (de su elección) los domingos, una feria de vez en cuando y no más guerras. La mayoría de la gente no perdía el tiempo con la política, con el gobernante lejos en Berlín o pensando que habrían estado mejor con Napoleón, su administración o lo que fuera. En Alemania llamamos a esto el periodo «Biedermeier» (1815-1848).

¿Qué papel estratégico y político desempeñó el recién creado Ducado de Berg, gobernado primero por Murat y luego directamente por Napoleón, dentro del sistema napoleónico en los territorios alemanes, especialmente tras la creación de la Confederación del Rin?

El Gran Ducado de Berg no era más que otro satélite de la Francia imperial, al igual que todos los demás estados de la confederación; para más detalles, véase la siguiente pregunta. Quizá más tarde se le ocurrió la idea de incorporarlo al territorio francés, como hizo con el reino de Holanda y el noroeste alemán. Pero esto nunca sucedió.

La Confederación del Rin, una multiheterogénea agrupación de estados y territorios que podía actuar como tapón de contención entre Francia y sus posibles enemigos desde el Este. / The Confederation of the Rhine, a diverse alliance of states and territories that could act as a buffer between France and its potential enemies from the East. (b)

¿Qué papel desempeñó la Confederación del Rin en la reorganización de los estados alemanes y la expansión de la influencia francesa?

Los estados de la confederación eran satélites del Imperio francés y fueron creados a voluntad por Napoleón. Algunos solo proporcionaban a su familia y a sus clientes títulos, honores y poder. De hecho, la confederación debía apoyar a Francia con dinero, bienes y soldados. Para garantizarlo, Napoleón mantuvo el control, ya fuera en persona o nombrando a administradores y oficiales de alto rango de su agrado. Así, la confederación se convirtió en una zona de amortiguación para Francia frente a las esferas de influencia prusiana y austriaca.

¿Cómo influyó la presencia francesa en la vida cotidiana de la población del Ducado de Berg en ámbitos como la administración y el orden público, la economía y la sociedad, el arte o las reformas normativas?

En la administración, para gran disgusto de la población local, al principio se nombró a franceses para ocupar puestos clave. Estos funcionarios solían comportarse con arrogancia, se enriquecían a costa de los demás o no hablaban alemán. Esto provocó fricciones y malentendidos. Por ello, poco a poco se fue incorporando a franceses de Alsacia que dominaban el alemán. Con el tiempo, cada vez más locales ocuparon puestos de mayor rango.

Los impuestos, aranceles aduaneros y otros gravámenes, cuya mayor parte fluía directamente a Francia, supusieron una carga muy pesada para las clases bajas. Existían, por ejemplo, impuestos sobre el tabaco y las bebidas alcohólicas que, junto con el servicio militar obligatorio, acabaron provocando un breve levantamiento en el invierno de 1812/13. La clase media —es decir, los fabricantes y comerciantes— se vio especialmente amenazada por las restricciones a la importación y la exportación, sobre todo debido al bloqueo continental, pero también por los elevados aranceles aduaneros y el proteccionismo francés. Siempre que fue posible, las sedes de las empresas se trasladaron a la margen izquierda del Rin, en territorio francés. Los fabricantes de Elberfeld y Barmen, a orillas del río Wupper, llegaron incluso a mostrarse a favor de la incorporación al Imperio francés, aunque Napoleón hizo caso omiso de ello. Con el declive del comercio y la producción, aumentó el desempleo entre los numerosos pequeños proveedores y trabajadores de fábrica.

En las cuestiones legales, el Código Civil aportó por primera vez una seguridad jurídica. Ahora existían leyes que regulaban todos los aspectos de la vida. Anteriormente, la justicia se administraba de forma arbitraria y a favor del clero y la nobleza, y a menudo intervenía el soborno. Se abolió la servidumbre y se concedieron los mismos derechos a los judíos. La gendarmería se encargaba de hacer cumplir la ley y se combatió eficazmente la delincuencia organizada.

La Iglesia católica perdió sus privilegios, sus tesoros y sus propiedades. Se cerraron los monasterios y las abadías y se expulsó a sus habitantes. Esto provocó una pérdida del patrimonio cultural y el empobrecimiento de las monjas y monjes de a pie, que ahora vagaban sin hogar y sin experiencia profesional. Los campos, bosques y jardines quedaron abandonados o fueron adjudicados a funcionarios franceses.

En cuanto a la milicia, hasta entonces, el soberano había mantenido un ejército permanente. Este ejército de soldados profesionales había sido descuidado durante mucho tiempo y se retiró junto con la nobleza y el último soberano. Para la autodefensa y para cumplir con las obligaciones del Acta de la Confederación del Rin, se introdujo el servicio militar obligatorio. Los insumisos y los desertores fueron perseguidos y severamente castigados. Cuando huían, los familiares eran considerados responsables en su lugar. Cada vez más jóvenes eran reclutados y ya no podían mantener a sus familias. El resultado fue un mayor empobrecimiento de los más pobres entre los pobres.

Los recintos fortificados como las fortificaciones de Düsseldorf ya habían sido derribadas por las fuerzas revolucionarias francesas y Napoleón no tenía intención de renovarlas. Wesel seguía estando fortificada, pero Napoleón la reclamó para Francia, para gran decepción de Murat. No existía ninguna otra fortificación en el ducado.

Junto con el alemán, el francés pasó a ser ahora el idioma oficial. En consecuencia, el Código Civil del Gran Ducado de Berg se imprimió en ambos idiomas. Para las clases altas y medias, esto no supuso ningún cambio, ya que el francés se hablaba allí como parte de la educación.

Por lo que respecta a las expresiones culturales, aunque a Napoleón le gustaba presentarse como un mecenas, a la hora de la financiación, muchos planes acababan desapareciendo en los cajones.

Finalmente la uniformidad normativa trajo la introducción del sistema métrico y decimal, además de la estandarización de los pesos, tuvo un efecto duradero y tremendo. Tardó un tiempo en ser aceptada, pero facilitó mucho las cosas. Además, la construcción de «chaussées», estrechas carreteras pavimentadas que unían una ciudad con otra. Estas estaban bordeadas por árboles de rápido crecimiento, como los álamos, para proporcionar sombra y protección contra el viento y la lluvia. Por desgracia, la mayoría han desaparecido, al haber sido ensanchadas, asfaltadas y talados los árboles para adaptarse al tráfico moderno.

Proyección actual del Gran Ducado de Berg según el tratado del 21 de enero de 1808, con alguna pequeña errata. / Current map of the Grand Duchy of Berg / based on the treaty of 21 January 1808, with a few minor errors. (b)
Lancero de Berg en uniforme de campaña, hacia 1813, por Jouineau / Berg Lancer in full dress towards 1813, by Jouineau (c)

Sabemos que hubo unidades militares del Ducado de Berg en territorio español durante la Guerra de la Independencia. ¿Podría decirnos cuáles eran esas unidades y cómo se comportaron durante el conflicto? ¿Cómo fue la experiencia para esos soldados tan lejos de su patria?

La caballería y la infantería, incluida la artillería de regimiento, se dividieron. Mientras la caballería servía en el noroeste contra las tropas británicas regulares y la guerrilla, la infantería se dirigió directamente al asedio de Gerona, en Cataluña. Los restos de la fuerza sitiadora marcharon entonces a lo largo y ancho de Cataluña sofocando la resistencia local y asegurando el transporte antes de regresar a casa. Todas las tropas quedaron consternadas por las atrocidades cometidas tanto por amigos como por enemigos. Agua envenenada, cadáveres en descomposición en las calles, heridos quemados vivos… Todo esto no era lo que esperaban que fuera la guerra. Las calurosas temporadas de verano eran nuevas para ellos y provocaban quemaduras solares o insolaciones, especialmente con los uniformes de lana. No les importaban las fuertes lluvias ni la nieve, ya que estaban acostumbrados a ellas en su patria. Pero los uniformes y el equipo se deterioraban muy rápido. Había que sustituirlos de forma improvisada con lo que hubiera a mano. La fiebre de los campamentos se convirtió en un gran problema, ya que las tropas se apiñaban, dormían con los uniformes puestos y en malas condiciones higiénicas. Los soldados tampoco estaban acostumbrados a consumir grandes cantidades de fruta fresca mediterránea. La gente pobre en su país, por ejemplo, se alimentaba de sopa de leche de cabra diluida con agua y un trozo de pan al día. Una manzana o unas bayas habrían sido un festín. Aquí, en España, recogían naranjas, limones, uvas y aceitunas junto a la carretera y no lavaban la comida con agua limpia. Esto provocaba diarrea e incluso mayores problemas sanitarios.

■¿Qué reformas administrativas y jurídicas impulsadas por el gobierno napoleónico tuvieron mayor repercusión en el Ducado de Berg y cómo transformaron su organización interna?

La mayor repercusión la tuvo la introducción del Código Civil y el fin de la hegemonía de los Wittelsbach, pero me remito a la pregunta n.º 6.

■ ¿Qué elementos del periodo napoleónico en el Ducado de Berg pueden considerarse hoy en día parte del patrimonio histórico o institucional de la región?

Bajo el dominio prusiano, el objetivo era revocar en la medida de lo posible las leyes y reglamentos y borrar todo rastro de la supremacía napoleónica. Esto provocó una resistencia masiva por parte de la población. Incluso condujo a disturbios. La población que vivía a orillas del Rin había llegado a conocer y apreciar el «savoir vivre» francés, y todos los sectores de la población insistían en la diversidad religiosa y la independencia de una iglesia estatal prusiana. Así, en esencia, el Código Civil siguió constituyendo la norma jurídica. La única disposición de la que hubieran preferido prescindir era el servicio militar obligatorio, pero esto convenía a los prusianos. La administración, inspirada en el sistema francés, también se mantuvo, aunque ahora bajo la bandera prusiana.

«El retorno de la Cuádriga en 1814» (1896), del pintor berlinés Rudolf Eichstaedt, una visión alegórica de la conclusión de las llamadas Guerras de Liberación. / ‘The Return of the Quadriga in 1814’ (1896), by the Berlin painter Rudolf Eichstaedt, an allegorical depiction of the conclusion of the so-called Wars of Liberation. (d)

¿Qué características distinguieron a las campañas militares libradas en territorio alemán entre 1812 y 1813, especialmente tras la retirada francesa de Rusia? ¿Cuál fue el papel de los distintos estados alemanes —como Prusia, Baviera, Sajonia y Westfalia— a la hora de luchar contra Napoleón o apoyarlo durante este periodo?

La Confederación del Rin se tambaleó y finalmente se desintegró tras la campaña de Leipzig. Mecklemburgo-Strelitz y Mecklemburgo-Schwerin fueron los primeros en desertar. Las ciudades-estado del norte les siguieron en la primavera de 1813. Hamburgo, Lübeck y Bremen reunieron a la Legión Hanseática y se unieron al Cuerpo mixto de Wallmoden para luchar contra los franceses. El rey de Sajonia se mantuvo en gran medida indeciso y dejó a su propio ejército sin órdenes claras. Jerónimo, rey de Westfalia, apoyó a su hermano por buenas razones hasta el último momento y finalmente huyó, llevándose consigo a los restos de su ejército. Berg seguía siendo leal, incluso tras las graves pérdidas en Rusia y los disturbios del invierno de 1812/13. Pero lo que quedaba de él era objeto de desconfianza y la mayor parte de la infantería fue internada en la costa atlántica. Esto dejó solo a la caballería luchando valientemente en Leipzig y Hanau. A principios de octubre de 1813, Baviera se retiró de la Confederación del Rin y se unió a la coalición. Wurtemberg desertó a la coalición durante la batalla de Leipzig. Otros estados abandonaron la Confederación del Rin poco después de la batalla.

En cuanto a los combates, la situación cambió bastante. Los franceses estaban en el bando perdedor y lo sabían. Napoleón había perdido sus mejores tropas y ahora alineaba a un grupo heterogéneo de reclutas recién alistados contra voluntarios alemanes altamente motivados que luchaban codo con codo con soldados profesionales prusianos, austriacos y rusos.

¿Cómo se desarrollaron los movimientos de resistencia y oposición contra el dominio francés en los territorios alemanes?

Incluso durante la ocupación por las fuerzas revolucionarias francesas se produjeron repetidos levantamientos menores por parte de la población local, mal armada, como la «Guerra de Klöppel» de 1798 en el Eifel o la escaramuza en Hohnsberg, en Berg, en 1795. A partir de 1809, agitadores prusianos intentaron incitar a la población de los estados de la Confederación del Rin contra la supremacía francesa. Esto solo tuvo un éxito muy limitado y sin resultados duraderos. Cabe destacar el Freikorps de Schill, que operó en el norte de Alemania y en la costa báltica en 1807 y 1809, sin éxito en última instancia. En 1809 se fundó la «Schwarze Schar» (los Brunswickers Negros) en torno al duque de Brunswick. Equipados con suministros austriacos, intentaron extender el levantamiento por todo el norte de Alemania. Tampoco ellos tuvieron éxito y se vieron obligados a retirarse a la costa del mar del Norte, donde los restos de sus fuerzas fueron recogidos por barcos británicos cerca de Bremen y transportados a Inglaterra. En Marburgo, Hesse, los llamados patriotas se rebelaron en 1809, pero fueron expulsados por las tropas francesas y sus líderes fusilados. En Westfalia, la clase media se inquietó, pero no se produjo ningún levantamiento. En los estados del sur de Alemania pertenecientes a la Confederación del Rin, la situación también se mantuvo en gran medida tranquila. En el Gran Ducado de Berg, los disturbios no estallaron hasta el invierno de 1812-1813. Aquí fueron los jornaleros pobres quienes protestaron contra el aumento de los precios del aguardiente y el tabaco, e incluso contra un reclutamiento aún mayor. Saquearon los almacenes y, impulsados por el hambre, robaron tocino y manteca a los granjeros. Como esperaban el apoyo de los rusos y estaban mal armados, a los alborotadores se les conocía comúnmente como los «Speck-» o «Knüppelrussen». Sin embargo, salvo algunas excepciones, la chispa de la resistencia no se extendió a las clases medias. Pero el Gobierno de Düsseldorf consideró que la situación era grave. Cuando las unidades de gendarmería y una unidad de veteranos no lograron controlar a los insurgentes, los franceses tomaron medidas más contundentes. Se trasladó infantería francesa desde el sur (Fráncfort), una unidad holandesa avanzó desde el norte (Wesel) y, en el oeste, los coraceros de Westfalia ocuparon la frontera con Berg. Finalmente, la Gendarmería de Berg, reforzada por un escuadrón de lanceros, logró dispersar a los insurgentes en un breve combate callejero en Elberfeld. Varios insurgentes fueron ejecutados o condenados a severos castigos. El levantamiento había terminado.

¿Cuáles fueron las consecuencias políticas y territoriales más duraderas de la derrota de Napoleón para el futuro proceso de unificación alemana?

El Código Civil había abolido muchos privilegios y, en la lucha contra Napoleón, los alemanes se unieron por primera vez. Comenzó a desarrollarse un sentimiento de identidad nacional y patriotismo. Las antiguas estructuras feudales quedaban ahora en entredicho. Los principios de la Revolución Francesa: «Liberté, Égalité, Fraternité» se arraigaron profundamente en la mente del pueblo llano. Animadas también por las revoluciones en Francia, Hungría y otros países, se convocaron las primeras asambleas nacionales en 1848-1849, lo que condujo a la revolución en los estados de la Confederación Alemana. Sin embargo, los rebeldes no lograban ponerse de acuerdo sobre sus objetivos. ¿Era el objetivo un gobierno del pueblo a través de una asamblea nacional? ¿Debía seguir existiendo la monarquía constitucionalmente, o debía establecerse un imperio bajo la corona prusiana o habsburgo? Esto facilitó a los monarcas gobernantes la represión de la revolución por la fuerza de las armas. La unificación de los estados alemanes solo tuvo lugar por instigación de Bismarck, bajo el liderazgo prusiano y a raíz de la victoria conjunta sobre Francia en 1870-1871.

Nota: Agradecer muy especialmente a Karl-Heinz Kieckers su amabilidad en concedernos parte de su tiempo para realizar esta entrevista / We would like to extend our special thanks to Karl-Heinz Kieckers for kindly giving us some of his time to conduct this interview.


Karl-Heinz Kieckers (nacido en 1952), ha desarrollado su vida entre las ciudades de Wuppertal, Colonia y Düsseldorf, así como en sus alrededores. Está casado y con hijos. Trabajó en el ámbito de las tecnologías de la información dentro del servicio público, principalmente como consultor. Desde la escuela primaria mostró un profundo interés por la historia, una pasión que lo ha acompañado a lo largo de toda su vida. Entre sus aficiones destacan las miniaturas y el modelismo, los juegos de guerra y los juegos de mesa. Asimismo, disfruta visitando exposiciones, campos de batalla y construcciones de arquitectura militar anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Desde 1987, su interés se centró de manera especial en el período napoleónico, así como en la historia del Gran Ducado de Berg y la historia local en general. Esta dedicación le ha permitido profundizar en el estudio y la divulgación de estos temas. Tras su jubilación en 2015, ha continuado desarrollando su pasión por la historia mediante la redacción de artículos y la impartición de conferencias sobre sus principales áreas de interés. Podéis ver algunos de sus trabajos en la web napoleon-online.


Imágenes:

a – Portada. Soldados del Ducado de Berg, por Knötel.
b – «Rheinbund 10. enero de 1810» – Editor/Compilador: Andreas Kunz / Joachim Robert Moeschl, Cartografía: · Joachim Robert Moeschl Editor: Andreas Kunz – Created by Linhard Consulting (www.ieg-maps.de/mapsp/ mapp810RhBd_10.01.htm)
c- Archivo extraído de Internet
d- Por Rudolf Eichstaedt – FotowerkstattOriginal: Rueckkehr der Quadriga.jpgEditor: LSDSLThis picture was reworked by the Fotowerkstatt. You can propose images to improve as well., Dominiu públicu, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3521273

4 comentarios sobre “Karl-Heinz Kieckers, investigador de la historia napoleónica y del Gran Ducado de Berg

  1. Es muy interesante la entrevista.
    Me llama la atención que pase de puntillas sobre las barbaridades que cometieron también los alemanes cuando formaron parte del ejército imperial en España. Casi los presenta como si las atrocidades de la guerra no fueran con ellos.
    Quiero recordar que en el Barco de Ávila fueron alemanes los que se mostraron más salvajes con la población, pero no puedo ponerlo en pie.
    Lo que sí sé es lo que dice un documento titulado «Los horrores cometidos por los franceses en Arroyomolinos desde mediados de abril a finales de junio de 1809» recogido en el libro de Román Gómez Villafranca «Extremadura en la guerra de la Independencia española». Dice el documento que desde el 15 de abril habían ido llegando franceses que lo saquearon todo y la gente se tuvo que retirar al despoblado, y luego dice: «[…] a 15 de mayo se presentaron como unos 300 húsares del 5º de Westfalia que […] se dirigieron al sitio donde se hallaban el mayor número de mujeres con sus hijas y corren y persiguen la honestidad […]»
    Y no es necesario continuar recogiendo lo que dice el documento para saber lo que pasó.
    También me llama admira la actitud tan poco combativa de los alemanes contra los franceses invasores, aunque en ese sentido no se diferencia de otros pueblos de Europa, como dijo el mariscal Jourdan después de las derrotas españolas de Ciudad Real y Medellín, creo. Es probable que hubiera más alemanes, fuera de los prusianos, que pelearan contra los franceses pero a mí ahora no se me ocurre nada más que la Legión Alemana del Rey (King’s German Legion), que eran del Electorado de Hannover y el rey británico era el elector de Hannover

    1. Buenos días Jose Mª,

      El contingente de Berg era pequeño comparado con el resto de tropas imperiales en España, y tampoco la entrevista llegaba hasta ese nivel de detalle ni las preguntas iban en ese sentido: ¿que pudieron cometer desmanes? ¿quién no los cometió?…
      Todos cometieron atrocidades, de mayor o menor calibre, británicos, portugueses, italianos, alemanes, etc. y españoles también, por supuesto, en Portugal, España y sur de Francia. Como dejó escrito Tolstoi: «La guerra no es un acto de cortesía, sino la cosa más abyecta de la vida; esto es algo que hay que comprender, y no jugar jamás a la guerra». Un saludo,

      1. Tienes toda la razón. He comentado el asunto porque me llamó la atención lo que dice sobre la intervención de alemanes en España.
        Tengo que rectificar uno de los datos que di en mi primer comentario: no fue en el Barco de Ávila donde alemanes, y holandeses, cometieron una serie de atrocidades, fue en Arenas de San Pedro en febrero de 1809. Estaban encuadrados en la división de Leval. Lo recoge Jesús Maroto de las Heras en un opúsculo que publicó Caja de Extremadura en Badajoz en 2009 y que se llama «La división alemana de Leval en la batalla de Medellín. Memorias de von Holzing».
        Maroto de las Heras cita el libro de Karl Franz von Holzing que se llama «Unter Napoleon in Spanien. Denkwürdigkeiten eines badischen Rheinbundoffiziers (1789-1839)», publicado en Berlín en 1937.
        Saludos

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