Con Wellington por España (XXII). El Cementerio de los Ingleses, en Elvas (Portugal)

Retomamos hoy, tal como comentamos en julio del año pasado, nuestra serie \”Con Wellington por España\”, esta vez con la visita al Cementerio de los Ingleses, localizado en la villa portuguesa de Elvas, un lugar con significado, semioculto de las miradas callejeras y que complementaremos la semana que viene -si los hados nos son propicios- también con la visita a su pequeño museo.

El hecho de que haya unos pocos oficiales ingleses fueran enterrados en este lugar, al igual que en otros lugares similares de la Peninsula, se debió a la imposibilidad de enterrarlos en su momento en los cementerios católicos, en una época que la religión condicionaba en general y en gran manera las posturas y la mentalidad de los pueblos de la Península y la de sus autoridades, civiles y eclesiásticas. 
Rehabilitado de manera totalmente voluntaria con fondos de particulares, la Asociación de Amigos del Cementerio de los Ingleses de Elvas se cuida de su mantenimiento y conservación, no sólo como lugar de reposo de unos oficiales británicos, sino como recordatorio de los miles de soldados caídos durante los Sitios de Badajoz y la batalla de La Albuera durante nuestra Guerra de Independencia. Por lo que si algún día pasais por Elvas y vuestro tiempo os lo permite, no dudeis en rendirles una visita.

EL CEMENTERIO DE LOS INGLESES DE ELVAS

Entrada al recinto.

La zona está fuera de las mismas, que establecieron el hospital en la parte inferior, para limpiar la zona, realmente donde las defensas moras se derribaron cuando las fuerzas cristianas las atacaron en el año 1218 y entonces este bastión cobró una significativa importancia como resultado de ello. Ahora la capilla en sí fue destruida en el terremoto, el terremoto y el tsunami que siguió del año 1755. Se la llama la capilla de S. João da Corujeira, el mismo nombre que se le ha dado al bastión que fue construido alrededor de las murallas cuando se ampliaron estas fortificaciones.

Durante la Guerra de la Independencia, la casa por la que van a pasar en el lado derecho era el hospital, que fue transferido al ejército portugués y habían oficinas, cuarteles, en algún momento en un estado de deterioro: ahora estamos a la espera de ver lo que el municipio va a hacer con ella, pero es no es agradable. Muchos de los muertos habrían sido enterrados en los bastiones de la manera que ya he explicado. Después de la batalla de La Albuera, el estado mayor del general de brigada Daniel Hoghton, era un Mayor general que estaba al mando de la brigada, trajo a su cuerpo a Elvas y se encontró que su chaqueta tenía doce agujeros de bala de mosquete; se decidió que lo iban a enterrar y eligieron un lugar aquí, en el bastión de S. João da Corujeira.

Esta es, esta piedra aquí, el mayor general Hoghton y Daniel White, que también resultó herido y luego murió de sus heridas en La Albuera, también está enterrado aquí. Y entonces tenemos otro oficial James Ward Oliver que fue herido y posteriormente murió durante el sitio de Badajoz, el segundo sitio inmediatamente después de La Albuera, y creo que ese es Ward, ese que está ahí. Y luego tenemos otros dos aquí, Nicholas Bull que era un Mayor. Este es Nicholas y él servía con las fuerzas portuguesas y murió, no estoy muy seguro de qué, hemos sido capaces de averiguar por alguna inscripción que murió al servicio de los portugueses, sospecho que fue en un incidente en algunas maniobras y murió en 1850. Y esta sepultura aquí es la de Caroline Bull, que suponemos que era su esposa y ella fue enterrada aquí en 1863, pero es bastante claro, me refiero a que esto no tiene nada que ver con la Guerra Peninsular, que solo estas tres tumbas que sabemos, de la Guerra Peninsular, las piedras fueron colocadas en algún momento después. Pero es evidente que en algún momento se le ha dado a este lugar una especie de condición semi-oficial y estas barandillas fueron construidas alrededor de principios del siglo XX, donde se sabía el empleo que tenían, porque hasta entonces seguía siendo un bastión que estaban usando los militares portugueses. 

Todo el asunto girará sobre los problemas de un país protestante que viene a luchar por dos países católicos y las cuestiones de donde pueden ser enterradas las personas porque para los católicos, los protestantes eran unos herejes y no iban a permitir enterrar a un protestante en un cementerio católico: sencillamente no iba a pasar y así enterrándolos aquí era bastante práctico, que se diría, para las autoridades. Pero esta condición de cementerio inglés fue recogida luego por algunos expertos locales y Celia [Celia Denney], se ha ido, ella está en la capilla y entraremos allí en un minuto, es la referente o una de las principales referentes de ello y saben, es realmente muy encomiable. Yo he participado en esto mucho más tarde. La capilla estaba en una completa ruina, el tejado derribado y esto estaba en un completo y absoluto estado de abandono. Ellos lo repararon, pintaron y se cuidaron de su mantenimiento, que cuesta dinero. Ya volveré sobre ello.

Tenemos las placas en las paredes del año 2000, del 14 de mayo, 2000, siempre dos días antes de La Albuera, donde se celebró un oficio religioso de conmemoración, aquí. Se descubrieron las placas de La Albuera y Badajoz, fue en el año 2000, hace dieciocho años y luego los españoles, que están invitados todos los años junto con los portugueses, realmente comenzaron a involucrarse y han añadido placas de las tropas españolas que participaron en esas acciones, algún tiempo después, en el año 2004.

Cuando fui presidente de “Peninsular 200” cuando estaba buscando un lugar de encuentro para establecer realmente el tema de los caídos durante la Guerra Peninsular, de los cuales había 40.000 británicos, dijo este hombre, que murió durante los siete años de la guerra, era mi intención intentar establecerlo en España y me encontré con los mismos problemas con respecto a las preocupaciones protestantes-católicas con las autoridades españolas que, por supuesto, las personas que fueron testigos de ello doscientos años antes.

Al final, de hecho, cuando lo pensé de nuevo, pensé bien, porque estábamos realmente aliados con los portugueses y éramos un ejército anglo-portugués y porque esto ya existía, lo era en sí mismo y porque estaba en la frontera española, este era el punto mismo para el que se prestaba, por eso nosotros con Jane Welleslley, la hermana del duque que descubrió la placa allí, el día 14 de mayo del año 2011, que fue el bicentenario de la batalla de La Albuera.

Placa en honor de Charles Bevan.

Hay otra placa aquí, es esa de allá, corresponde a un muchacho, Charles Bevan, quien era el comandante del 4º regimiento a pié (\”4th of Foot\”). No tengo claro quien dio permiso para que la familia Bevan la colocara, pero creo que es totalmente apropiado que esté ahí. Y la historia de Bevan es muy triste, vamos a recordarla cuando lleguemos a Almeida, porque cuando Wellington regresó después de haber mandado construir sus líneas de Torres Vedras y posteriormente empujó a Masséna de vuelta hacia la frontera, tuvieron que rodear e intentar recuperar la fortaleza de Almeida, que ahora estaba bajo el mando del general Brenier, un general francés con una guarnición de unos mil doscientos hombres.

A Bevan supuestamente se le había dado una orden a través de un hombre llamado Erskine que era positivamente uno de los peores generales británicos en el conjunto de la Península y el resultado claro es que Bevan no estaba en el lugar correcto en el momento adecuado para detener la huida de las tropas de Brenier. Y Wellington nunca se lo perdonó y escribió todo tipo de ásperas declaraciones en su puesto, no en su puesto, en su correspondencia y Bevan le decía a Wellington: “Déjeme venir a hablar con usted y probar que tengo razón\” pero Wellington no quiso tener nada que ver con ello. Y es interesante este concepto de Almeida: está en mi mente y no voy a cambiarlo.

Enlace al Cementerio de los Ingleses de Elvas

Porque es exactamente lo mismo que se cuenta en Sandhurst hoy. Y me pareció muy extraño de hecho. Y creo puedo dar un ejemplo cercano, yo mismo. Cuando uno está en Sandhurst se encuentra en un pelotón de 30 hombres, que se turnan para tener los diferentes empleos. Quiero decir, la gran mayoría solo gruñen, ya que solo tienen el papel de soldados. Pero cuando es tu turno para ser el comandante de pelotón estás en la mira, sea de sargento de pelotón o de los comandantes de pelotón.

Dio la casualidad de que yo era el sargento del pelotón. Y este joven muchacho porque probablemente era un par de años mayor, ya había estado en la universidad, pero este joven muchacho, D.T., tenía dieciocho años y era el comandante del pelotón. Y nos dieron una colina para atacar, si te imaginas, que estaba justo fuera de alcance de tiro. Una colina con una larga pendiente con un frente muy empinado. Y estaba gritando, que estábamos siendo atacados por lo que llamamos una maniobra de flanqueo a la derecha o fuera una maniobra de flanqueo por la izquierda. Justo en la cima de la colina había un pequeño nido de ametralladora, mandado por dos sonrientes Gurkhas con abundante munición. Bueno, D. decidió que íbamos a atacar directamente hacia la cima. Después de dar las órdenes al grupo, pero que no había consultado conmigo y era porque la lección número uno, lo primero que se cuenta de un joven subalterno es que no sabe nada. Y que no hacen nada sin consultar primero con su sargento, lo que no había hecho, no porque yo fuera su sargento adecuado, por supuesto, pero él decidió dar sus órdenes y las órdenes se dan, y entonces le dije, mira, esperemos un minuto, tal vez pensemos en ello. Lo que D., como un organismo autónomo, que había dicho: “He dado mis órdenes y no voy a cambiarlas” y sugerí que a pesar de haber dado las órdenes tal vez quisiera pensar en cambiarlas. No lo hizo, así que terminamos trepando por ese cerro, ninguno de nosotros llegó a la cima, los Gurkhas se rieron mucho, los sacos de arena del reducto cayeron por la pendiente, lo que hirió a más gente que cualquier otra cosa. Fue una completa tontería y los viejos hábitos que se reducen a este enfoque \”wellingtoniano\” que es: “Yo no tengo un segundo al mando, me he hecho a la idea y no voy a cambiarlo\”.

Plafón de cerámica con las distancias a Badajoz y a La Albuera.

Y él no iba a cambiar de opinión sobre Bevan, y Bevan se quitó la vida algunas semanas después tomando su pistola y poniéndola bajo su cabeza. Creo que es apropiado que Bevan esté aquí, porque creo que es un recordatorio para nosotros, que todos nosotros incluyendo Wellington, somos seres humanos y podemos tener buenas y malas decisiones, pero tenemos que ser vistos como un todo y creo que es apropiado que en este cementerio inglés haya un hombre muy valiente que sintió que había sido injustamente tratado por un hombre, no necesariamente digamos su ídolo, pero que durante mucho tiempo se sintió traicionado de la misma manera que pasó con Norman Ramsay después de Vitoria y que entonces murió en los campos de Waterloo.
De todos modos, echen un vistazo alrededor, iremos a la capilla en un momento, hay un pequeño museo allí. Todo lo que diría es que este cementerio solo sobrevive a través de contribuciones y Celia tiene unos pequeños formularios de inscripción a los Amigos del Cementerio Británico, yo lo he sido estos años, es poco, es aproximadamente de cinco a ocho libras al año y si ustedes piensan que les gustaría ser un Amigo del Cementerio Británico para contribuir, ya que estamos perdiendo a algunos de los miembros más antiguos, por lo que necesitamos a otros miembros para poder venir y mantener este sitio, porque esto es, creo que estarán de acuerdo, un oasis, lo que es bastante raro; pero yo tengo contactos con la Comisión de Sepulturas Guerra (\”War Graves Commission\”), del porqué la Comisión de Sepulturas Guerra no nos da dinero, y tengo cierta simpatía con el gobierno en eso también, pero es importante que nosotros, como nación mantengamos este legado, y lo que es realmente maravilloso sobre esto en los días 14 de mayo si alguna vez están cerca, serán más que bienvenidos y luego en la recepción posterior, así como el apoyo español y portugués. Ellos se sorprenden por la cantidad de gente británica que llega, que simplemente vienen, créanlo. Y entonces saben que todo el asunto del recuerdo, para ellos es algo que les fascina sobre lo importante que es para la nación británica.

 

Interior del recinto, con el Forte de Nossa Senhora da Graça, al fondo, a la derecha.

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Nick Lipscombe MSc, FRHistS, es un historiador especializado en las Guerras Napoleónicas y, en particular, en la Guerra Peninsular. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre asuntos relacionados con las guerras napoleónicas. Su primer libro, \”An Atlas and Concise Military History of the Peninsular War\” (Un Atlas y concisa historia militar de la guerra peninsular) se publicó en 2010 y fue seleccionado como el Libro del Año por el Daily Telegraph (Historia). Está reconocido como una autoridad mundial en las batallas y campos de batalla de la Península Ibérica y el sur de Francia. Trabaja actualmente en la confección de un nuevo Atlas, pero esta vez sobre los campos de batalla de la Guerra Civil Inglesa, que verá la luz si todo va bien a mediados de este año 2020.
Nick nació en 1958 en Angers (Francia) y sirvió durante treinta y cuatro años en el ejército británico, donde vivió un servicio operacional considerable. Fue galardonado con la estrella de bronce de Estados Unidos en 2006 (http://nick-lipscombe.net/).
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Fuentes:

1) – \”Wellington in Spain. A Classic Peninsular War Tour\”. 12 a 19/09/2018 – Nick Lipscombe©, para \”The Cultural Experience\”.

Imágenes:

a) – Fotos del autor

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2 respuestas

  1. Hola, publiqué las barajas que habías puesto en una entrada anterior, puse un enlace a tu sitio. Si crees que no corresponde o preferís que lo saque avisame, no hay dramahttps://frodorock.blogspot.com/2020/03/xxii-y-xxiii-repleto-de-enlaces-que.htmlAbrazo

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  2. Hola Frodo,Ningún problema citando la fuente, ya te lo comenté en su mnomento. Lo único que te pediría es que en otra ocasión si tu comentario no tiene que ver con la entrada, utiliza el formulario de contacto del lado derecho, o me envías un correo electrónico. La dirección está en la pestaña de Home, del menú superior. Un abrazo.

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