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Esta semana os traemos un artículo aparecido en mayo de 1994 en la extinta revista Tradition Magazine, sobre el regimiento José Napoleón, a cargo del célebre ilustrador y pintor francés Albert Rigondaud (1925 – 2017), conocido popularmente por su alias, «Rigo». El artículo está traducido literalmente del original en francés, salvo en algunos pasajes que hemos creído oportuno variar mínimamente para adaptarlos a los lectores de nuestro país. El regimiento José Napoleón tuvo una génesis y singladura bastante accidentadas, llenos de sospechas y recelos por parte de Napoleón, cambios de destinos y cometidos dispares, comúnmente empleados en obras civiles hasta que llegó el momento en que el Emperador gestara su campaña contra Alejandro de Rusia. Tal como menciona el propio Rigo: «Ante la inminencia de la guerra con Rusia, Napoleón sacaba fuerzas de flaqueza: los españoles del regimiento José Napoleón, que pavimentaban las carreteras y reparaban las fortificaciones, dispararían de nuestro lado y pagarían un alto precio por el Imperio. Su valentía fue mal recompensada.«
LA GÉNESIS DEL REGIMIENTO
El año 1808… España arde en sangre. Napoleón necesita muchos soldados para asegurar el bloqueo continental y luchar contra sus enemigos. En una carta fechada el 5 de diciembre, insta a su hermano, Don José Napoleón, «Rey de España y de las Indias», a que organice un ejército para restablecer el orden, empezando por un regimiento de infantería bautizado pomposamente como Real Napoleón, que será confiado al general Kindelán1, que había permanecido fiel a los franceses y mandaba parte de la división de La Romana2. El 7 de enero de 1809, el Emperador cambió de táctica y decidió hacerse cargo de los antiguos soldados españoles prisioneros en Francia. Para ello, pidió a su Ministro de la Guerra que se informara sobre su estado de ánimo. El informe de Kindelán, poco optimista, pero sincero, fue la base de la desconfianza crónica de Napoleón hacia estos valientes soldados, la mayoría de los cuales nunca volverían a ver su patria. El 24 de enero siguiente, de vuelta en su palacio de las Tullerías, el Emperador recibió al duque de Frías3, embajador de España en París, que le presentó a Kindelán y a su hijo4, por entonces su edecán.

Imagen izquierda. Granaderos del Regimiento José Napoleón, grabado coloreado por Raffet. Se trata del uniforme completo que llevaban los antiguos prisioneros españoles en 1811, aunque con algunos errores de detalle en el uniforme. Por ejemplo, el águila de latón que adorna el chacó, existiendo una placa específica. Las portezuelas y las barras eran de paño verde, cuando debían ser blancas. Por último, las polainas de tejido de lana negra eran demasiado cortas para la época. (Colección particular, foto Rigo).
Napoleón decidió entonces crear un regimiento español, estacionado en Francia hasta que se restableciera la calma en España; según lo previsto, el cuerpo debía llamarse Real Napoleón, nombre que no agradó al hermano mayor del Emperador, que prefirió llamarlo regimiento José Napoleón. Además, para recompensar la lealtad de los soldados de caballería del antiguo regimiento de Algarve, el Ministro propuso crear un regimiento de cazadores a caballo para formar una auténtica Legión Española, pero este proyecto fue rechazado por el Emperador.
NACIMIENTO OFICIAL
El regimiento José Napoleón se creó oficialmente el 13 de febrero de 1809, con el general Kindelán a cargo del mando y la organización. Además del Estado Mayor, el regimiento constaba de cinco batallones, uno de los cuales era un batallón de depósito. Todos los hombres eran voluntarios; los ejercicios y las maniobras se dirigían en español, pero el mayor5, dos ayudantes mayores, el intendente y un suboficial por compañía debían ser franceses. He aquí los detalles del Estado Mayor y de los batallones:
- El Estado Mayor compuesto de 1 coronel, 1 mayor, 4 jefes de batallones, 5 ayudantes mayores, 1 intendente, 1 oficial pagador, 1 capellán, 1 cirujano mayor, 4 ayudantes de cirujano, 5 sub ayudantes de cirujanos, 10 suboficiales ayudantes, 1 tambor mayor, 1 cabo tambor, 8 músicos, de los cuales 1 jefe, y 3 maestros artesanos (sastre, zapatero y armero).
- Cada uno de los cuatro batallones de guerra estaba bajo el mando de un comandante de batallón, asistido por un comandante adjunto y dos suboficiales adjuntos. Estaba compuesto por cuatro compañías de fusileros, una de granaderos y una de voltigeurs, con la siguiente composición: 1 capitán, 1 teniente, 1 subteniente, 1 sargento mayor, 4 sargentos, 1 cabo, 8 cabos, 2 tamborileros y un centenar de hombres6.
- El batallón de depósito estaba mandado por el mayor, asistido por uno de los capitanes de las cuatro compañías de fusileros, un ayudante mayor y dos suboficiales; no había granaderos ni voltigeurs. La formación de una compañía es absolutamente similar a la descrita anteriormente.
Tras elegir primero la ciudad de Montpellier, y luego Marsella, para organizar el nuevo regimiento blanco y verde, Napoleón fijó el depósito en Aviñón. El rey José de España se asombró de que el Estado Mayor no incluyera un portador del Águila, y el Ministro le respondió que el regimiento no tendría Águila, sino banderas, que tendría que proporcionar… ¡Lo que nos ha dado hoy uno de los más bellos misterios vexilológicos!

RECLUTAMIENTO: ¡TODOS LOS MEDIOS SON BUENOS!
El total teórico del regimiento era, por tanto, de 107 oficiales y 3.220 hombres. El 11 de octubre de 1809 todavía estábamos lejos de la meta, ya que las cifras reales solo mostraban 57 oficiales y 1.016 hombres, lo que todavía permitía formar el primer batallón. Se tomaron las medidas más eficaces, y también las más injustas, para persuadir a los prisioneros españoles de que se unieran a las filas francesas: incluso llegaron a implicar a sacerdotes, y en particular al arzobispo de Besançon, que amenazó a los que permanecieran leales a los Borbones con la ira del infierno. Es cierto que los capellanes españoles amenazaron a sus rebaños con los mismos tormentos si se unían al ejército del «Anticristo»… A pesar de todo, los cinco batallones se organizaron finalmente el 21 de febrero de 1810, pero en realidad, si el reclutamiento había ido bien, era porque la mayoría de los soldados estaban convencidos de que el regimiento partiría pronto hacia España; el propio rey José pidió al duque de Feltre7 que hiciera celebrar su partida.
LA SOSPECHA
Sin embargo, las cosas no tardaron en torcerse, ya que el Ministro de la Guerra presentó al Emperador numerosos informes redactados por oficiales «fiables» en los que se le informaba de que muchos de los soldados del regimiento «estaban animados por un muy mal espíritu» (sic), por lo que, el 25 de abril de 1810, Napoleón decidió dispersar los batallones y alejarlos lo más posible de la frontera española; solo el depósito permaneció en Aviñón. El ministro informó al Emperador de que los 840 hombres del primer batallón partirían el 11 de mayo de 1810 hacia Saint Jean de Maurienne8, donde ayudarían a reparar los caminos. Los 800 hombres del 2º batallón partirán el 14 de mayo hacia Flessingues, donde realizarían trabajos de fortificación. El 3.er Batallón, compuesto también por 800 hombres, partiría hacia Lyon el 17 de mayo para participar en las obras de Perrache9. Al no estar completamente vestidos y equipados, los cerca de 800 hombres del 4º batallón partirían hacia San Remo en cuanto estuvieran listos para participar en los trabajos de la Corniche10. El Duque de Feltre termina su carta diciendo: «Este es un buen regimiento y los oficiales han sido cuidadosamente seleccionados.»
El 5 de agosto de 1810, como el 5º batallón solo contaba con 310 hombres, el Emperador ordenó su disolución. El 4º, una vez vestido y equipado, no debía dirigirse a San Remo, sino a Alejandría, donde debían realizarse importantes obras de fortificación. El 1.er batallón abandonará Francia para dirigirse a Marguera, cerca de Venecia. El 3º partirá de Lyon hacia Maastricht, donde se le unirá el de depósito, o al menos lo que quede de él… En resumen, en octubre de 1810 no quedaría ni un solo soldado del regimiento José Napoleón en el suelo de la «vieja Francia». La lectura de estas órdenes y contraórdenes es un perfecto reflejo de la desconfianza y recelo de Napoleón hacia los antiguos españoles que servían en su ejército.
En aquel momento, los cuatro batallones de guerra y el de depósito contaban con un total de 95 oficiales y 3.806 hombres, 435 de los cuales aprendían manejo de armas «a la française» en Maastricht. El 14 de diciembre de 1810, el general Kindelán pasó revista a los 2.069 hombres y oficiales de los batallones 2º y 3º, vestidos con sus grandes uniformes de paño blanco con ribetes verde claro. Al final de su informe, Kindelán escribió: «… el espíritu del Segundo Batallón es en general bastante bueno, pero entre los oficiales y suboficiales, si alguno tiene intenciones culpables, lleva la máscara de la hipocresía«. Parece obvio que la lectura de este informe no alivió la desconfianza del Emperador.
¡POR FIN SOLDADOS!
1811… La guerra con Rusia parecía inevitable… El regimiento José Napoleón ya no serviría para pavimentar carreteras o apilar piedras, sino para luchar y elevarse al nivel de los más grandes. A pesar de todo, la desconfianza del gran hombre continuaba, ya que en su carta del 16 de abril de 1811 al mariscal Davout, comandante en jefe del ejército alemán, Napoleón declaraba: «Le envío dos buenos batallones españoles11 con un general, pero le ruego que tenga cuidado de no ponerlos en puestos avanzados o en plazas fuertes de primer orden.«
El 24 de mayo siguiente, los batallones 1º y 4º, con un total de 37 oficiales y 1.527 hombres, fueron asignados a la división del general Partouneaux, que formaba parte del cuerpo de observación italiano mandado por S.A.I. el príncipe Eugène Napoléon de Francia (sic). Hay que decir que el Ministerio de la Guerra tenía los reflejos muy lentos, porque a pesar de su anunciada partida para Alemania en abril de 1811, los batallones 2º y 3º seguían estacionados en el campamento de Utrecht en octubre, donde el día 27, vestido con su legendaria levita gris y vitoreado por gritos de «Viva el Emperador», Napoleón, acompañado por el general Kindelán, pasó revista a sus soldados españoles.
El campamento de Utrecht se disolvió el 30 de octubre de 1811, y los dos batallones partieron hacia la Pomerania sueca para ser confiados al general de división Friant. El mariscal Davout recomendó a Friant que los acogiera fraternalmente y organizara una misa militar todos los domingos y días festivos, oficiada por el capellán español, a la que estaban cordialmente invitados los oficiales católicos franceses. Al empeorar la salud del general Kindelán, se le autorizó a regresar a Francia el 12 de diciembre de 1811. Un mes más tarde, el regimiento José Napoleón fue confiado al barón Tschudy5. El depósito quedó bajo el mando del comandante Kindelán, hijo mayor del general Kindelán.
AMBIENTE TENSO…
Mientras se esperaba la llegada del nuevo coronel, las relaciones entre los soldados franceses y españoles no pasaban por su mejor momento, y en su carta del 2 de enero de 1812, el general Friant se quejaba a su comandante el mariscal Davout, acusando a un soldado de infantería español de haber matado a puñaladas a un chasseur del 15º Ligero… Había prohibido a todos los soldados y suboficiales llevar armas blancas bajo pena de prisión; terminaba su carta escribiendo: «Movemos cielo y tierra para descubrir al autor de este crimen, al que haré fusilar inmediatamente».
Mientras tanto, el Emperador había ordenado la formación de una compañía de artillería de regimiento: todo muy bien, pero si bien era relativamente fácil reunir 5 suboficiales, 23 «artilleros» y 41 conductores, no lo era tanto encontrar los cañones, el material y, sobre todo, dos oficiales de artillería franceses que entendieran y hablaran fluidamente el español… Al final, todo se arregló y la compañía fue instruida por el teniente Labaig y el subteniente Montnel, ambos desgraciadamente desaparecidos en Rusia.
A más de mil kilómetros de distancia, unos 1.500 hombres de los batallones 1º y 4º, bajo las órdenes del segundo comandante Doreille12, abandonaron sus alojamientos italianos el 23 de febrero de 1812; se dirigieron hacia Nuremberg, donde se reagruparon los regimientos de la división del general Broussier, que el 1 de abril de 1812 formaría parte del 4º cuerpo bajo el mando del príncipe Eugène, virrey de Italia.
En ese momento, los cuatro batallones de guerra del regimiento estaban separados por sólo 250 desafortunados kilómetros, ya que el coronel Tschudy con sus batallones 2º y 3º estaba en Stettin, mientras que el 1º y 4º del comandante Doreille estaban en Glogau, donde pasaron revista el 12 de mayo de 1812 ante el príncipe Eugène. El 19 siguiente, en Gumbinnen (cerca de Koenigsberg), les tocó a los dos batallones del coronel Tschudy pasar revista ante el Emperador en persona, pero aquel día distaba mucho del entusiasmo del campamento de Utrecht, y aunque la disciplina era perfecta, el ambiente era gélido.
EN LA TORMENTA
El 24 de junio de 1812, el Primer Cuerpo cruzó el Niemen cerca de Kowno y entró en Rusia. La nueva Grande Armée era espléndida y estaba perfectamente equipada. La división Friant, en la que servían los dos batallones del coronel Tschudy, estaba en la vanguardia mandada por el rey de Nápoles… que era tan fogoso como mal táctico. Vilna fue tomada el 28 de junio, Polotsk13 el 23 de julio, y el 27 los españoles estaban en Witepsk, donde se les unieron por un momento sus camaradas de los batallones 1º y 4º, que luchaban con la división Broussier. El 17 de agosto, los soldados de Tschudy llegaron a Smolensk, donde sufrieron grandes pérdidas a causa de la artillería rusa.
A pesar de estar bajo dos mandos diferentes, los cuatro batallones lucharon codo con codo, especialmente en Moskowa el 7 de septiembre, donde el general Friant resultó gravemente herido. Los soldados del coronel Tschudy, situados a la derecha de la línea, apenas se encontraban a unos centenares de metros de sus hermanos de armas, mandados por el comandante Doreille, que combatían en el glacis del gran reducto de Borodino14.

Mandada ahora por el general Dufour, la división a la que pertenecían el coronel Tschudy y sus dos batallones se situó de nuevo en vanguardia bajo las órdenes del rey de Nápoles. Persiguiendo a los rusos de Kutusov, los soldados alcanzaron Mojaïsk el 10 de septiembre. Acosados por la caballería enemiga y bombardeados por la artillería, los batallones 2º y 3º perdieron 14 oficiales y 340 hombres; el propio coronel Tschudy resultó herido en la rodilla. El 14 de septiembre de 1812, la división fue la primera en entrar en un Moscú desierto y capturar el Kremlin… Sin embargo, la victoria duró poco, ya que el general Rostopchin15 ordenó incendiar la capital. Amenazado con ser rodeado, sin respuesta a sus propuestas de paz y con más de la mitad de sus efectivos perdidos, Napoleón decide ordenar la retirada, sobre todo teniendo en cuenta que el terrible invierno ya asoma su nariz… El 19 de octubre de 1812, lastrado por el saqueo, el «ejército de Moscú» emprende el camino de Smolensk. A principios de noviembre, la nieve empezó a caer en grandes copos…
¡POR FIN REUNIDOS!
Los supervivientes de los dos batallones del coronel Tschudy, que formaban parte de la División Ricard, fueron colocados en la retaguardia comandada por el mariscal Ney. El 18 de noviembre llegaron a Krasnoé, donde sus camaradas de los batallones 1º y 4º habían sido prácticamente aniquilados y su jefe, el comandante Doreille, resultó muerto. Rompiendo el cerco de los 40.000 rusos de Miloradovitch, los 5.200 soldados de infantería del «Valiente de los valientes» cruzaron el Dniéper y llegaron a Orscha el 20 de noviembre de 1812.
Encontraron a sus camaradas de lo que había sido parte de la Grande Armée, demacrados, cubiertos de harapos, con los pies rodeados de trozos de tela… ¡pero el regimiento José Napoleón se había reunido por fin! Los supervivientes de los cuatro batallones se precipitaron unos hacia otros… ¡Pobres batallones! De los 3.200 hombres que habían cruzado el Niemen, sólo quedaban 160, al mando de 18 oficiales, entre ellos el coronel Tschudy. El 29 de noviembre de 1812, nuestros desafortunados españoles cruzaron el Beresina por dos puentes improvisados, y el 10 de diciembre de 1812 se encontraron en Erfurt, donde por fin podrían descansar.
Mientras tanto, en Maastricht, los prisioneros españoles, que preferían luchar a romper piedras, acudían al depósito hasta tal punto que el Ministro de la Guerra, en su despacho del 2 de septiembre de 1812, recomendó la formación de un 5º batallón, que fue autorizado el 16 de septiembre siguiente, ya que el Emperador tenía gran necesidad de sus soldados. Sin embargo, pasó mucho tiempo antes de que se pusiera en práctica, y no fue hasta el 29 de noviembre de 1812 (cuando los desafortunados supervivientes de la Grande Armée se disputaban la posición en los puentes del Berezina) cuando el Conde de Cessac16, Ministro de la Administración de Guerra, proporcionó al regimiento José Napoleón las ropas blancas y verdes necesarias para confeccionar 1.200 uniformes.
CESE DEL RECLUTAMIENTO
De regreso a Erfurt, nuestros desafortunados «veteranos» de Rusia, a los que se habían unido un puñado de rezagados, fueron enviados a Glogau en febrero de 1813 para formar las dos compañías de élite del 5º batallón. Pero el 17 de febrero, sin duda atormentado por el asunto Malet17, Napoleón prohibió el reclutamiento de prisioneros españoles que, según él, corrían el riesgo de fomentar disturbios.
El 6 de marzo de 1813, el Emperador decidió no reconstituir el regimiento José Napoleón sobre la base de 5 batallones: se reducirían a 2 en un depósito. Así que el 1er batallón, puesto bajo la autoridad del comandante Dimpre asistido por el ayudante mayor Cardona, fue organizado en Coblenza por el general Guérin, baron de Walderbach. En total 12 oficiales y 816 hombres repartidos en cuatro compañías de fusileros.
LA SOSPECHA, SIEMPRE…
Dirigido por el coronel Tschudy, llegó a Maguncia el 7 de abril de 1813, donde fue revisado por el mariscal Kellermann, que lo encontró «bueno y muy apto para la guerra», lo que parece haber sido un gran cumplido. Tuvo que dirigirse a Fulde, donde se concentraba la división del general Bonet, parte del nuevo 6º cuerpo de la Grande Armée comandado por el mariscal Marmont. Éste recibió también una carta de «su primo»18 el Emperador, fechada el 17 de abril de 1813, que decía: «(…) Dé órdenes para que el batallón español no sea enviado como destacamento y esté siempre a mano. Que no sirva de avanzadilla ni de escolta, sino que se mantenga siempre unido en medio de los batallones franceses (…)«, lo que parece demostrar que el heroísmo y la lealtad mostrados por los españoles durante la campaña de Rusia no le habían servido de lección.
El 21 de abril siguiente, el coronel Delorme, comandante del departamento de Sambre y Mosa, se dirigió a Namur para organizar el segundo batallón bajo el mando del comandante Vásquez. Con 822 hombres, entre ellos 242 granaderos y voltigeurs, este segundo batallón, que por el momento sólo contaba con 9 oficiales, entre ellos sólo 3 capitanes, partió hacia Magdeburgo el 10 de agosto de 1813 para reforzar la división de observación al mando del general Girard. Bloqueado en la fortaleza tras la derrota de Leipzig, el segundo batallón abandonará Magdeburgo el 16 de mayo de 1814 y se dirigirá a Estrasburgo, bajo el mando del general Lemarois. El 25 de abril de 1813, Napoleón llega a Erfurt y toma el mando de su nueva Grande Armée, compuesta en gran parte por jóvenes reclutas que apenas sabían empuñar un arma.
NUEVO BAUTISMO DE FUEGO
El nuevo 1.er batallón del regimiento José Napoleón fue asignado a la brigada del general Coehorn, un alsaciano al que sus soldados apodaban amigablemente «el de las cicatrices». El 2 de mayo de 1813, en Lutzen, los españoles sufrieron el bautismo de fuego; el 20 de mayo siguiente, se encontraban en Bautzen. Apoyado por la infantería del mariscal Mac Donald, el 6º Cuerpo entró en la ciudad bajo un intenso fuego de artillería rusa. El coronel Tschudy y su batallón dejaron 135 hombres y 3 oficiales en el castillo, convertido en hospital. Austria, que seguía jugando la carta de la neutralidad, actuó como mediadora y propuso firmar un armisticio de dos meses el 4 de junio de 1813: los beligerantes aceptaron, cada uno con la esperanza de recibir refuerzos para preparar el golpe final. Hasta el 15 de agosto, el tiempo transcurrió con revisiones, ejercicios de tiro, maniobras, etc.
EVADIDOS… ¡A ALISTARSE!
Mientras tanto, en el depósito de Namur, la junta directiva del regimiento José Napoleón pensaba reconstituir la banda que había quedado completamente destruida en Rusia y, el 28 de julio de 1813, el comandante Kindelán contrató por dos años a un clarinetista español, el Sr. Manchado, que aceptó formar una nueva banda vestida de paño verde con trenzados dorados. El 11 de agosto de 1813, el duque de Feltre7 estaba muy descontento: se había enterado de que varios prisioneros españoles se habían escapado del campamento de Philippeville para unirse al regimiento José Napoleón. El comandante Kindelán los había aceptado, a pesar de que el Emperador había prohibido todo nuevo alistamiento desde el 17 de febrero. Así pues, los prisioneros tuvieron que ser entregados inmediatamente a los gendarmes y monseñor el duque de Feltre terminó diciendo: «(…) le hago responsable de las medidas indicadas en esta carta de la que acusará recibo, tengo el honor de saludarle (…)». En la administración imperial, ¿no es lo más importante encubrir a tus superiores?
LA BATALLA DE LAS NACIONES
Pero volvamos a Sajonia, donde los cañones han callado y el coronel Tschudy ha sido finalmente nombrado caballero de la Legión de Honor. El 12 de agosto de 1813, Austria se quitó por fin la máscara y declaró la guerra a Francia. El 16 de agosto se reanudan las hostilidades; el batallón José Napoleón, perteneciente a la división Friederichs, se coloca en la retaguardia del 6º cuerpo de ejército. El 24 de agosto, los españoles se atrincheraron en Görlitz, mientras el Emperador obtenía una gran victoria en Dresde, victoria en parte arruinada por la rendición del general Vandamme en Kulm. El 30 de septiembre de 1813, el batallón se unió a la división Friederichs; la brigada estaba al mando del general Jamin. El mariscal Marmont y su 6º cuerpo de ejército se dirigieron a las afueras de Leipzig bajo una lluvia torrencial. Los hombres estaban empapados hasta los huesos y literalmente hambrientos. La terrible «Batalla de las Naciones» comienza el 16 de octubre de 1813: nuestro desafortunado batallón español es engullido en una enorme masa de 500.000 combatientes. El 18 de octubre, los españoles lucharon uno contra cuatro, enfrentándose a los prusianos de Blücher… y a los suecos del «valiente» Bernadotte, ex mariscal y príncipe del Imperio.
De los 500 hombres presentes por la mañana, el coronel Tschudy sólo contaba 150 cuando cayó la tarde en el horrible campo de batalla. El general Friederichs, con el muslo izquierdo aplastado, fue trasladado al hospital de Leipzig, donde murió a consecuencia de su amputación. Dejando tras de sí casi 60.000 muertos, heridos o prisioneros, Napoleón dio la orden de retirada. El 23 de octubre, los supervivientes se reagruparon finalmente en Erfurt: de los 20.000 hombres del 6º cuerpo, ¡apenas quedan 2000! Nuestro esquelético 1er batallón del regimiento José Napoleón forma parte de la brigada del general Jamin con sus hermanos de armas del 37º Ligero; la división se pone a las órdenes del general Lagrange. El 28 de octubre de 1813 estaban en Fulda y al día siguiente se enteraron de que 52.000 austro-bávaros, al mando del general de Wrede (otro antiguo «gran amigo de Francia» que había cambiado de bando), pretendían bloquear su ruta. Los supervivientes de la Grande Armée y la Guardia Imperial se vengaron y despejaron el camino hacia Maguncia, adonde llegaron el 1 de noviembre de 1813.
INGRATITUD IMPERIAL
El 25 de noviembre, desde su palacio de las Tullerías, Napoleón decide licenciar y desarmar a todos los regimientos extranjeros reclutados entre 1803 y 180519. Un mes más tarde, dirigidos por una cuarentena de oficiales, entre ellos el coronel Tschudy y el comandante Kindelán, los «veteranos» de las campañas de Rusia y Sajonia y los hombres del depósito del regimiento José Napoleón, casi 500 hombres en total, se alinearon en el campo de instrucción de Sedán, frente a las autoridades de la 2ª división militar20 que rodeaban al general de división Tilly, inspector general de la caballería. Tras leer, en francés, el fatídico decreto imperial, que Kindelán tradujo al español, les anunció que el regimiento había sido licenciado, que todos los soldados y suboficiales debían entregar sus fusiles y sables. A partir de entonces, formarían parte de un regimiento de pioneros españoles, compuesto por un Estado Mayor y dos batallones de 6 compañías bajo el mando del comandante Kindelán. El coronel Tschudy fue destinado temporalmente al Estado Mayor de la 2ª División Militar21.
LICENCIADOS, SI, PIONEROS, ¡JAMÁS!
Profundamente humano, el General Tilly comprendió perfectamente la desesperación de estos hombres que, durante casi cinco años, sufrieron y lucharon para defender un país que no era el suyo, a riesgo de ser considerados traidores en su pueblo natal. Una vez terminada su misión, Tilly tuvo el valor de escribir al final de su informe del 24 de diciembre de 1813: «El desarme se llevó a cabo con facilidad, pero el nombre de pioneros dado a este regimiento produjo en los oficiales, suboficiales y soldados una impresión parecida a la desesperación. Así es como antiguos soldados cubiertos de heridas recibidas durante las últimas campañas se quejaban de que se les había dado el nombre de pioneros para recompensar los servicios que habían prestado, y decían en voz alta que jamás volverían a coger un pico.«

Imagen izquierda. Arriba. En el campo de batalla de Borodino, cerca del «Gran Reducto» de Schwardino, se alza el monumento dedicado a los muertos del Gran Ejército. El nombre de España figura entre los de las veinte naciones que aportaron contingentes al Imperio francés. Esta inscripción está ahí para recordarnos la valentía de estos soldados extranjeros que sirvieron a Francia y fueron desgraciadamente mal recompensados (Foto Jean-Louis Viau).
Aparte del anterior artículo de Rigo, es importante hablar del destino de todos aquellos soldados en su vuelta a España, para lo cual cabe citar al gran Jean-René Aymes [3], en su tratamiento de la unidad, donde concluía: «No podemos mencionar individualmente a los soldados españoles enrolados en el Ejército napoleónico porque los destinos de los soldados rasos nos son desconocidos. Los que escaparon a la matanza, pudieron regresar a España después de su recorrido por Europa. Peor suerte tuvieron los oficiales: Fernando VII no quiso perdonar su defección y transcurrieron muchos años antes de que se les permitiera volver.» Y entre los que no regresan cita a Manuel Ordóñez, andaluz de Córdoba, que acabó como jefe de batallón del Regimiento Colonial Extranjero; Manuel López, gallego, nacido cerca de Arzúa, que cuando se jubila, en 1855, es jefe de escuadrón agregado al Cuerpo Real del Estado Mayor y el almeriense Gallardo de Mendoza, que participa en las campañas de Rusia y Alemania. Recibe dos heridas y el grado de capitán. En 1816 Luis XVIII le autoriza a nacionalizarse francés aunque no lleve diez años residiendo en Francia y en 1841 se casará con una noble francesa.
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1«Kindelán (Jean), de origen irlandés, nacido el 7 de diciembre de 1709, en Pontevedra, en Galicia (España). Nombrado subteniente del regimiento de Infantería de Irlanda por el rey Carlos III de España el 1 de febrero de 1766, fue alumno del Colegio de Sorrèze (Francia). Nombrado subteniente el 24 de octubre de 1767; Nombrado teniente mayor adjunto el 21 de diciembre de 1772; Empleo de capitán, 16 de febrero de 1774; Capitán titular, el 22 de octubre de 1775; Mayor, el 9 de julio de 1790; Teniente Coronel el 28 de agosto de 1793; Coronel del regimiento de Infantería de Ultonia el 2 de julio de 1794; Brigadier el 10 de diciembre de 1795; Mariscal de campo el 5 de octubre de 1802; Inspector General de toda la infantería de línea extranjera el 11 de febrero de I807;Segundo comandante de las tropas auxiliares españolas enviadas a Alemania en 1807, por orden del Rey Carlos IV; Autorizado el 3 de diciembre de 1808, tras la defección del marqués de La Romana, a ir a Burdeos a esperar las órdenes de José Napoleón; Encargado de organizar y mandar temporalmente el regimiento español José Napoleón, por decreto de 2 de mayo de 1809; Nombrado teniente general por decreto de José Napoleón el 14 de noviembre de 1809; Admitido al servicio de Francia, como general de división, por decreto de 12 de mayo de 1812 (Inspector general de las tropas españolas en Francia.); Nacionalizado francés por orden de 13 de mayo de 1816; Retirado el 7 de diciembre de 1816; Fallecido en París el 13 de noviembre de 1822.» [2]
2Para conocer más sobre la expedición a Dinamarca del marqués de La Romana, podéis consultar nuestras entradas sobre la misma, cuya primera parte es: La expedicion a Dinamarca del marqués de La Romana (1807-1808). Antecedentes y preparativos.
3Diego Fernández de Velasco (Madrid, 8-11-1754 – París, 11-02-1811). Duque de Frías (XIII), conde de Peñaranda de Bracamonte (IX). Militar, sumiller de corps, diplomático, consejero de Estado. Actuó como embajador extraordinario en París para felicitar al emperador Napoleón I por la Paz de Tilsit (1807-1708) y fue elegido por Fernando VII para salir con otros grandes al encuentro de Napoleón I. Con la llegada de los franceses, fue nombrado gentilhombre de Cámara y mayordomo mayor del rey José I (12 de septiembre de 1808); embajador extraordinario del rey José en París para felicitar a Bonaparte por sus bodas con la archiduquesa María Luisa de Austria (5 de abril de 1810) y ministro plenipotenciario ante el mismo, como rey de Italia. Finalmente fue declarado traidor a la patria, por sus servicios a la causa josefina, por el Gobierno provisional y se le confiscó su inmensa fortuna (22 de agosto de 1808). Nunca volvió a España. Murió arruinado y cargado de deudas en París y fue sepultado en el cementerio de Père-Lachaise. [4]
4El Barón de Kindelán (José-María del Tránsito-Antonio-Francisco de Asís-Lorenzo-Ramón-Javier-Vicente-Ferrer-Domingo de Guzmán), hijo de Juan y María-Josefa Meneses de Losada, nacido el 12 de agosto de 1787 en Zamora (España), comenzó su carrera militar como cadete en el regimiento de infantería de Ultonia, el 17 de abril de 1797. [2]
5El mayor francés era el barón de Tschudy, descendiente de una ilustre familia de oficiales de Guardias Suizos. Nacido en Pont à Mousson el 1 de agosto de 1774, con 17 años se une a el ejército de emigrés y combate bajo las órdenes de su padre que manda una compañía de infantería noble. En 1795 pasa al servicio de Inglaterra en las filas del regimiento suizo de Roll y se bate contra los franceses en Egipto. Capitán en el regimiento portugués de Olivenza en 1802, se enrola al servicio de España cinco años más tarde en el regimiento de Campo Mayor con el empleo de comandante. Hecho prisionero por los franceses, pese a su pasado monárquico pasa al servicio de la Francia imperial con el empleo de jefe de batallón de la Legión Portuguesa en enero de 1808, despues comandante (mayor) del regimiento José Napoleón el 2 de mayo de 1809. [1] (N.T.: Como nos cuenta Jean-René Aymes: «El mariscal Kindelán, a quien habían confiado el mando de los batallones, declina esta responsabilidad con el pretexto de que un mariscal de campo español, asimilado a general en Francia, no puede aceptar un empleo de coronel. Le sustituye el Mayor Tschudy, natural de Lorena.» [3])
6En el informe del general Kindelán, fechado el 18 de enero de 1809, leemos textualmente: «Para mayor seguridad en la selección, las compañías podrían incorporarse a la formación con sólo cien hombres cada una, aunque ello suponga llevarlas a sus efectivos completos (121 hombres) cuando se encuentren hombres fiables». [1]
7Henri Jacques Guillaume Clarke, ministro de la Guerra.
8Saint-Jean-de-Maurienne es una comuna francesa situada en la antigua región de Saboya, cerca de la frontera con Italia.
9En 1805, Napoleón encargó a Curten el Viejo un proyecto que permitiría urbanizar unos terrenos pantanosos e insalubres en la ciudad de Lyon como ampliación de un palacio imperial. Lyon, situada entre París e Italia, era una capital ideal para Napoleón. Se iniciaron las obras y se rellenaron y drenaron canales y estanques. En 1810, se inició la construcción de un dique de 5,60 m de altura a lo largo del río Saona. 3.000 hombres trabajaban por turnos, y los barcos no cesaban de verter su caudal en los terraplenes. Pero con la caída del Imperio, las obras llegaron a su fin. [5]
10Una ruta en tres tramos que fue mandada construir por Napoleón, que une Niza con Menton, en la frontera italiana, a lo largo de unos paisajes escarpados en el litoral.
11Se trata del 2º batallón acantonado en Amberes y totalizando 21 oficiales y 1288 hombres y del 3er batallón acantonado en Maastricht reagrupando 19 oficiales y 646 hombres. [1]
12Jean Baptiste Doreille, nacido el 2 de junio de 1773 en Tarascon, antiguo soldado del regimiento de Barrois, era jefe de batallón del 13º de Línea y oficial de la Legión de Honor cuando, el 25 de abril de 1811 es nombrado segundo mayor (comandante) del regimiento José Napoleon. [1]
13Esta es la anécdota citada por Jean Roch Coignet en sus famosos Cahiers (ver nuestra sección de Lecturas de Byron). En julio de 1812, en Vilna, se encargó de dirigir a los rezagados que habían quedado detrás del primer cuerpo, entre ellos 133 soldados del regimiento José Napoleón que desertaron y huyeron a la primera oportunidad, tras disparar contra el desafortunado Coignet. Rescatado por cazadores a caballo, el viejo «grognard» recuperó a sus españoles, la mitad de los cuales fueron pasados por las armas. [1]
14En un obelisco coronado por un águila de bronce, erigido en el campo de batalla de Borodino (que hemos dado en llamar Moskowa en francés), monumento dedicado a los muertos de la Grande Armée, figura el nombre de España entre los de las veinte naciones que aportaron contingentes al Imperio francés. Esto parece tanto más extraño a algunos historiadores ya que en la misma época el pueblo español libraba una lucha sin cuartel contra los franceses. [1]
15Creemos que todos nuestros lectores saben que el general Rostopchin, gobernador de Moscú, es el padre de la encantadora anciana que, bajo el nombre de condesa de Ségur, escribió tan encantadoras historias para niños. El general Rostopchin siempre ha negado haber dado la orden de incendiar Moscú… ¡También es cierto que Cambronne siempre ha negado haber pronunciado la palabra que lleva su nombre! [1]
16El conde de Cessac, Jean-Girard Lacuée (1752 – 1841), general francés, par de Francia y ministro de Guerra.
17El 23 de octubre de 1812, el general de brigada Malet, habiéndose autoproclamado portavoz de un fantasmal gobierno provisional, hizo creer por un momento a las autoridades oficiales que Napoleón había sido asesinado en Rusia: llegó incluso a hacer detener al general Savary, entonces ministro de Policía. Cuando se descubrió la conspiración, Malet fue detenido, condenado a muerte y fusilado el 29 de octubre de 1812. Lo más terrible de este curioso asunto es que nadie había pensado que existía un heredero al trono, el rey de Roma. [1] (N.T.: El rey de Roma tenía por entonces dos años y medio, por lo que era improbable que alguien pensara seriamente en él como sucesor; o en todo caso con una regencia de su madre, María Luisa, pero nadie tampoco pareció pensar en ello, fuera por lo breve del matrimonio o por ser una princesa de una casa real extranjera… Con todo, sí que dio que pensar a Napoléon a su regreso sobre el porvenir de su dinastía y de lo que podría pasar el día que él no estuviera personalmente dirigiendo el gobierno…)
18Cuando escribía a uno de sus mariscales, el Emperador comenzaba siempre su carta con «Mi primo», retomando así una tradición real, en principio reservada a los príncipes de sangre. (N.T.: El término «príncipe de sangre» estaba reservado a los príncipes de la Casa Real de Francia).
19El 1er Étranger era el regimiento de La Tour d’Auvergne, el 2e Étranger era el antiguo regimiento de Isembourg y el 3e era el antiguo regimiento irlandés. [1]
20El cuartel general de la 2ª División Militar, que cubría los departamentos de las Ardenas, Marne y Mosa, estaba en Mézières.
21Joseph Tschudy fue nombrado coronel del 131e de Ligne (antiguo regimiento de Walcheren) el 12 de enero de 1814, en sustitución de Henry Maury, que fue ascendido al empleo de general de brigada.
Fuentes:
1 – «Le Régiment Joseph Napoléon. Les Espagnols dans la tourmente…» – Albert Rigongaud «Rigo», en «Tradition Magazine» nº 88 – Mayo 1994, pp. 22-30
2 – «Les espagnols de la Grande-Armée» – Le Commandant P. Boppe, Ed. Berger-Levrault et Cie, Paris /Nancy, 1899
3 – «Españoles al servicio de Napoleón» – Jean-René Aymes, Historia 16 nº 20, diciembre de 1977
4 – https://dbe.rah.es/biografias/59860/diego-fernandez-de-velasco#:~:text=Fern% C3%A1ndez%20de%20Velasco,%20Diego.%20Duque%20de%20Fr%C3%ADas%20(XIII)
5 – https://www.lyoncapitale.fr/Culture/Les-projets-inacheves-pour-Lyon-Confluence-Perrache-Delorme-et-Napoleon#:~:text=La%20Compagnie%20Perrache%20est%20 fond%C3%A9e,%20et%20les%20travaux
Imágenes:
a – «Le Régiment Joseph Napoléon. Les Espagnols dans la tourmente…» – Albert Rigongaud «Rigo», en «Tradition Magazine» nº 88 – Mayo 1994, pp. 22-30
b – https://i.ebayimg.com/images/g/NJMAAOSwf0hlc10U/s-l1600.webp

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