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Hoy publicamos un más que interesante artículo de Antonio Grajal donde analiza las pérdidas sufridas por la Guardia Imperial francesa durante la Guerra de la Independencia española (1808-1813), a partir del estudio sistemático de los libros de matrícula militares. A lo largo del conflicto, la Guardia Imperial intervino en numerosos episodios destacados, como el levantamiento del 2 de mayo, Bailén, Somosierra, Benavente y diversas operaciones desarrolladas entre 1810 y 1813.
Una parte importante de sus bajas se produjo en pequeñas acciones contra las guerrillas y en operaciones de control del territorio, muchas de ellas apenas reflejadas en las fuentes narrativas. Esto evidencia que la actividad cotidiana de la Guardia fue mucho más intensa y continua de lo que suele reflejar la historiografía tradicional y, por lo tanto, este estudio aporta una visión más completa y rigurosa del papel desempeñado por la Guardia Imperial francesa en la Península Ibérica.
Nous publions aujourd’hui un article plus qu’intéressant d’Antonio Grajal, dans lequel il analyse les pertes subies par la Garde impériale française pendant la guerre d’Espagne (1808-1813), à partir d’une étude systématique des registres militaires. Tout au long du conflit, la Garde impériale est intervenue lors de nombreux épisodes marquants, tels que le soulèvement du 2 mai, Bailén, Somosierra, Benavente et diverses opérations menées entre 1810 et 1813.
Une part importante de ses pertes s’est produite lors de petites actions contre les guérillas et d’opérations de contrôle du territoire, dont beaucoup ne sont guère mentionnées dans les sources narratives. Cela montre que l’activité quotidienne de la Garde était bien plus intense et continue que ne le laisse généralement entendre l’historiographie traditionnelle ; cette étude apporte donc une vision plus complète et plus rigoureuse du rôle joué par la Garde impériale française dans la péninsule ibérique.
RESUMEN
Este artículo analiza de forma preliminar los libros de matrícula de la Guardia Imperial francesa durante la guerra de la Independencia española (1808–1814). A partir de una explotación serial de fuentes nominales, el estudio reconstruye la distribución de bajas, la movilidad de las unidades y su participación en operaciones militares tanto convencionales como de guerra irregular.
El trabajo se centra exclusivamente en la información derivada de los registros administrativos militares, evitando la reconstrucción basada en memorias o relatos secundarios, con el objetivo de evaluar la capacidad de estas fuentes para modificar o matizar la historiografía tradicional. Los resultados muestran una participación constante de la Guardia Imperial en acciones de pequeña escala, muchas de ellas ausentes de la narrativa militar clásica, así como una discrepancia significativa entre los registros nominales y los partes operativos contemporáneos. Asimismo, se identifica un patrón de fuerte concentración espacial de las bajas en zonas vinculadas a operaciones de control territorial y lucha contra guerrillas, junto con un componente relevante de mortalidad por enfermedad asociado a la movilidad militar.
El estudio pone de relieve el valor de los libros de matrícula como herramienta para la reconstrucción microhistórica de la guerra napoleónica en España y para la reevaluación cuantitativa de la participación de unidades en el conflicto.
RÉSUMÉ
Cet article propose une analyse préliminaire des registres d’enrôlement de la Garde impériale française pendant la guerre d’Espagne (1808-1814). À partir d’une exploitation systématique de sources nominatives, l’étude reconstitue la répartition des pertes, la mobilité des unités et leur participation à des opérations militaires tant conventionnelles qu’irrégulières.
Ce travail se concentre exclusivement sur les informations issues des registres administratifs militaires, en évitant toute reconstitution fondée sur des mémoires ou des récits secondaires, dans le but d’évaluer la capacité de ces sources à modifier ou à nuancer l’historiographie traditionnelle. Les résultats montrent une participation constante de la Garde impériale à des actions de petite envergure, dont beaucoup sont absentes du récit militaire classique, ainsi qu’un écart significatif entre les registres nominatifs et les rapports opérationnels contemporains. De même, on identifie une forte concentration spatiale des pertes dans des zones liées à des opérations de contrôle territorial et de lutte contre la guérilla, ainsi qu’une part importante de mortalité due à la maladie, associée à la mobilité militaire.
Cette étude met en évidence la valeur des registres d’enrôlement en tant qu’outil de reconstruction microhistorique de la guerre napoléonienne en Espagne et de réévaluation quantitative de la participation des unités au conflit.
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo tiene como objetivo principal el análisis sistemático de los libros de matrícula de la Guardia Imperial francesa durante la Guerra de la Independencia española. Se trata de una línea de investigación que se inscribe en un proceso más amplio de tabulación de los registros nominales de los ejércitos napoleónicos que operaron en la Península Ibérica, iniciado con la caballería (dragones), seguido por la infantería de línea y culminado ahora con la Guardia Imperial.
El interés de esta última radica no solo en su papel militar cualitativamente destacado dentro del ejército napoleónico, sino también en la complejidad de su estructura interna, la diversidad de sus unidades y la particular forma en la que sus efectivos quedan reflejados en los libros de matrícula.
A lo largo de estas páginas se ha optado deliberadamente por limitar el análisis a lo que se desprende directamente de dichos registros nominales, evitando, en la medida de lo posible, la reconstrucción narrativa basada en memorias o fuentes secundarias. Este enfoque permite no tanto repetir la historia operativa de la Guardia Imperial en España —ampliamente conocida— como revisar, matizar o incluso contradecir aspectos concretos de dicha historiografía a partir de una fuente serial homogénea y poco utilizada en este contexto.
El resultado es una reconstrucción de carácter microhistórico y cuantitativo de la presencia de la Guardia Imperial en España entre 1808 y 1813, centrada en la distribución de sus bajas, la movilidad de sus unidades y su interacción con el conflicto irregular en el teatro peninsular.
INTRODUCTION
Le présent travail a pour objectif principal l’analyse systématique des registres d’enrôlement de la Garde impériale française pendant la guerre d’Espagne. Il s’agit d’un axe de recherche qui s’inscrit dans un processus plus large de compilation des registres nominatifs des armées napoléoniennes ayant opéré dans la péninsule ibérique, commencé par la cavalerie (dragons), poursuivi par l’infanterie de ligne et qui s’achève aujourd’hui avec la Garde impériale.
L’intérêt de cette dernière réside non seulement dans son rôle militaire particulièrement important au sein de l’armée napoléonienne, mais aussi dans la complexité de sa structure interne, la diversité de ses unités et la manière particulière dont ses effectifs sont consignés dans les registres d’enrôlement.
Tout au long de ces pages, nous avons délibérément choisi de limiter l’analyse à ce qui ressort directement de ces registres nominatifs, en évitant, dans la mesure du possible, toute reconstruction narrative fondée sur des mémoires ou des sources secondaires. Cette approche permet non pas tant de répéter l’histoire opérationnelle de la Garde impériale en Espagne — largement connue — que de revoir, nuancer, voire contredire certains aspects concrets de cette historiographie à partir d’une source sérielle homogène et peu utilisée dans ce contexte.
Il en résulte une reconstitution à caractère microhistorique et quantitatif de la présence de la Garde impériale en Espagne entre 1808 et 1813, axée sur la répartition de ses pertes, la mobilité de ses unités et son interaction avec le conflit irrégulier sur le théâtre péninsulaire.


RÈSÚMENES POR UNIDADES Y POR AÑO: Mapas de bajas en combate y por causas ajenas a los combates.
Iniciamos este artículo con las grandes cifras de las bajas de la Guardia imperial en España presentando los correspondientes resúmenes por unidades y por años1.
Hemos localizado en los libros de matrícula un total de 477 suboficiales y soldados de la Guardia Imperial muertos como consecuencia directa de los combates en España. A ellos deben añadirse 29 oficiales fallecidos en acción, lo que eleva el total de muertos en combate identificados a 506 individuos. La relación entre oficiales y tropa muertos en combate sería, por tanto, de aproximadamente un oficial por cada 16,5 soldados.
No obstante, esta proporción debe considerarse provisional. Entre los individuos clasificados como rayés (ver nota final) en arrière, prisioneros o simplemente muertos sin especificación de causa, es probable que una parte hubiera resultado herida en combate y falleciera posteriormente. Si se incorporaran estos casos, la ratio de oficiales respecto a la tropa podría aproximarse a un oficial por cada veinte soldados muertos, una proporción muy similar a la observada previamente en la infantería de línea. El total de prisioneros registrados asciende a 509 (en este caso sin contar oficiales), aunque esta cifra está distorsionada por la captura en Bailén de los efectivos de los Marinos de la Guardia y del Tren de Artillería (424 hombres). Excluido este episodio, quedan 85 prisioneros, de los cuales 32 proceden del combate de Benavente y el resto a acciones de guerrilla. En este último grupo, la práctica ausencia de reingresos apunta a que estos hombres murieron en combate o fueron ejecutados poco después de su captura, por lo que, a efectos estadísticos, deben considerarse bajas definitivas equivalentes a muertos en combate.
Mucho más importante resulta el peso de las bajas producidas por causas distintas al combate. Los libros de matrícula permiten identificar al menos 2.732 fallecidos en España por enfermedad, accidentes u otras causas no directamente relacionadas con la acción del enemigo. Esta cifra debe considerarse un mínimo, pues a ella podrían añadirse parte de los 1.396 individuos registrados como rayés o rayés en hospital, cuyo destino final no siempre puede determinarse con certeza.
Tomando únicamente los casos seguros, los fallecidos por causas ajenas al combate superan en más de cinco veces a los muertos en acción, con una ratio mínima de 5,4 a 1. Si una parte significativa de los rayés correspondiera realmente a fallecimientos, esta relación podría situarse por encima de 7 a 1. Se trata de valores superiores a los observados en la infantería de línea y más próximos a los detectados en algunos regimientos de la Armée de Portugal, especialmente durante los periodos de mayor incidencia epidémica. Los peores años fueron 1811 y 1812.
Otro aspecto digno de mención es la forma en que se registran los fallecimientos. En los libros de matrícula de la Guardia Imperial figuran 2.060 individuos anotados simplemente como «muertos», frente a solo 672 casos en los que se especifica expresamente la enfermedad como causa del fallecimiento. Esta circunstancia constituye una diferencia notable respecto a la infantería de línea, donde las causas médicas suelen consignarse con mayor frecuencia. Cabe plantear la hipótesis de que en la Guardia Imperial existiera una cierta tendencia administrativa a evitar la referencia explícita a la enfermedad, otorgando así un mayor prestigio a los fallecidos. Del mismo modo, no puede descartarse que una parte de esos muertos sin causa especificada correspondiera en realidad a heridas recibidas en combate.
Se documentan asimismo 360 deserciones con alta probabilidad de haberse producido en territorio español (un número mucho mayor de deserciones se habría producido lado francés de la frontera en el momento la entrada en España. Se han identificado, además, seis condenas a muerte que pudieron hacerse efectivas, junto con otras dictadas en contumacia.
Por último, los libros de matrícula presentan un volumen significativo de casos sin destino final consignado. Esta situación resulta especialmente llamativa en el caso de los Dragones de la Guardia Imperial, donde la proporción es inusualmente elevada, así como en los destacamentos de obreros de la Guardia de 1810-1811, en los que una parte relevante podría corresponder a bajas producidas en España.
RÉCAPITULATIFS PAR UNITÉ ET PAR ANNÉE : Cartes des pertes au combat et pour des causes non liées aux combats.
Nous commençons cet article par les chiffres globaux des pertes de la Garde impériale en Espagne, en présentant les récapitulatifs correspondants par unité et par année2.
Nous avons recensé dans les registres d’enrôlement un total de 477 sous-officiers et soldats de la Garde impériale morts des suites directes des combats en Espagne. À ceux-ci s’ajoutent 29 officiers tombés au combat, ce qui porte le total des morts au combat identifiés à 506 personnes. Le rapport entre officiers et soldats morts au combat serait donc d’environ un officier pour 16,5 soldats.
Toutefois, cette proportion doit être considérée comme provisoire. Parmi les individus classés comme « rayés (voir note de fin) en arrière », prisonniers ou simplement morts sans précision de la cause, il est probable qu’une partie ait été blessée au combat et soit décédée par la suite. Si l’on tenait compte de ces cas, le rapport entre officiers et troupes pourrait avoisiner un officier pour vingt soldats tués, une proportion très similaire à celle observée précédemment dans l’infanterie de ligne. Le nombre total de prisonniers enregistrés s’élève à 509 (sans compter les officiers dans ce cas), bien que ce chiffre soit faussé par la capture, à Bailén, des effectifs des Marins de la Garde et du Train d’artillerie (424 hommes). Si l’on exclut cet épisode, il reste 85 prisonniers, dont 32 proviennent de la bataille de Benavente et les autres d’actions de guérilla. Dans ce dernier groupe, l’absence quasi totale de réintégrations suggère que ces hommes sont morts au combat ou ont été exécutés peu après leur capture ; ils doivent donc, à des fins statistiques, être considérés comme des pertes définitives équivalentes à des morts au combat.
Le poids des pertes dues à des causes autres que le combat est bien plus important. Les registres d’enrôlement permettent d’identifier au moins 2 732 décès survenus en Espagne par maladie, accident ou d’autres causes non directement liées à l’action de l’ennemi. Ce chiffre doit être considéré comme un minimum, car on pourrait y ajouter une partie des 1 396 individus enregistrés comme « rayés » ou « rayés à l’hôpital », dont le sort final ne peut pas toujours être déterminé avec certitude.
En ne prenant en compte que les cas avérés, les décès dus à des causes autres que le combat sont plus de cinq fois supérieurs aux morts au combat, avec un rapport minimal de 5,4 pour 1. Si une partie significative des « rayés » correspondait réellement à des décès, ce rapport pourrait dépasser 7 pour 1. Ces chiffres sont supérieurs à ceux observés dans l’infanterie de ligne et plus proches de ceux relevés dans certains régiments de l’Armée de Portugal, notamment pendant les périodes de forte incidence épidémique. Les pires années furent 1811 et 1812.
Un autre aspect mérite d’être souligné : la manière dont les décès sont consignés. Dans les registres d’enrôlement de la Garde impériale, 2 060 individus sont simplement inscrits comme « morts », contre seulement 672 cas où la maladie est expressément précisée comme cause du décès. Cette circonstance constitue une différence notable par rapport à l’infanterie de ligne, où les causes médicales sont généralement consignées plus fréquemment. On peut émettre l’hypothèse qu’il existait au sein de la Garde impériale une certaine tendance administrative à éviter toute référence explicite à la maladie, conférant ainsi un plus grand prestige aux défunts. De même, on ne peut exclure qu’une partie de ces décès sans cause précisée corresponde en réalité à des blessures subies au combat.
On recense également 360 désertions qui ont très probablement eu lieu sur le territoire espagnol (un nombre bien plus important de désertions aurait eu lieu du côté français de la frontière au moment de l’entrée en Espagne). Six condamnations à mort qui ont pu être exécutées ont en outre été identifiées, ainsi que d’autres prononcées par contumace.
Enfin, les registres d’enrôlement présentent un nombre important de cas sans destination finale indiquée. Cette situation est particulièrement frappante dans le cas des Dragons de la Garde impériale, où la proportion est inhabituellement élevée, ainsi que dans les détachements d’ouvriers de la Garde de 1810-1811, parmi lesquels une part importante pourrait correspondre à des pertes survenues en Espagne.
ANÁLISIS POR PERÍODOS DE LAS BAJAS EN COMBATE DE LA GUARDIA IMPERIAL EN ESPAÑA. Primer período: enero a octubre de 1808.
La Guardia Imperial entró en España a comienzos de marzo de 1808 (aunque en los libros de matrícula aparecen bajas de fechas anteriores), integrada en una unidad de entidad brigada al mando del general Dorsenne. Desde esos primeros momentos ya se constatan en los registros las primeras bajas por enfermedad de una amplia variedad de cuerpos: cazadores y granaderos a caballo, dragones de la Emperatriz, cazadores y granaderos a pie, fusileros-cazadores, fusileros-granaderos, jinetes ligeros polacos, marinos de la Guardia, artillería de la Guardia, tren de artillería e incluso una unidad poco conocida, los obreros de administración de la Guardia. Sus efectivos se desplegaron rápidamente a lo largo del eje Bayona-Burgos-Madrid3.
Las primeras bajas producidas en acción de guerra tuvieron lugar en Miranda de Ebro el 2 de abril de 1808, cuando dos jinetes ligeros polacos fueron asesinados.
La participación de la Guardia Imperial en los sucesos del 2 de mayo ha hecho correr ríos de tinta y la identificación de sus bajas durante aquella jornada ha resultado una tarea especialmente estimulante. En los libros de matrícula hemos localizado bajas correspondientes a los cazadores a caballo (incluidos tres muertos), fusileros-cazadores (un muerto), fusileros-granaderos (dos muertos, incluido en sous lieutenant Joseph LACROIX), marinos de la Guardia, jinetes ligeros polacos, gendarmería de élite, artillería de la Guardia y tren de artillería. Según los informes franceses, el número total de muertos de la Guardia Imperial rondaría la veintena4. No obstante, faltan los registros de seis mamelucos que figuran como muertos en dichos informes y cuyos libros de matrícula no están disponibles. Asimismo, es muy probable que falten al menos cinco cazadores a caballo, quizá incluidos entre los diecinueve miembros del cuerpo que aparecen como rayés con fecha de 28 de mayo de 1809. Todo parece indicar que fueron precisamente los cazadores a caballo y los mamelucos quienes soportaron los combates más intensos.
También hemos encontrado en los libros de matrícula bajas aisladas pertenecientes al tren de artillería y a la gendarmería de élite relacionadas con las campañas de Valencia y el asedio de Zaragoza durante el verano de 1808.
La contribución de la Guardia Imperial a la batalla de Medina de Rioseco, librada el 14 de julio de 1808, parece haber sido de cierta entidad. Los libros de matrícula registran bajas en los dragones de la Emperatriz (dos muertos), la gendarmería de élite (tres muertos), los caballos ligeros polacos (un muerto), los fusileros-granaderos y el tren de artillería5.
La batalla de Bailén constituye uno de los episodios más significativos en la trayectoria de la Guardia Imperial durante la Guerra de la Independencia, al suponer la única pérdida de una unidad completa: el batallón de marinos de la Guardia. En los libros de matrícula hemos localizado los datos correspondientes a trece muertos y 318 prisioneros de dicho batallón. Además, hemos identificado más de cien prisioneros adicionales pertenecientes al batallón principal del tren de artillería. Las cifras exactas de los efectivos capturados en Bailén, desglosadas por unidades, continúan siendo objeto de debate historiográfico6. El batallón de marinos de la Guardia será el único caso La batalla de Bailén constituye uno de los episodios más significativos en la trayectoria de la Guardia Imperial durante la Guerra de la Independencia, al suponer la única pérdida de una unidad completa: el batallón de marinos de la Guardia. En los libros de matrícula hemos localizado los datos correspondientes a trece muertos y 318 prisioneros de dicho batallón. Además, hemos identificado más de cien prisioneros adicionales pertenecientes al batallón principal del tren de artillería. Las cifras exactas de los efectivos capturados en Bailén, desglosadas por unidades, continúan siendo objeto de debate historiográfico. El batallón de marinos de la Guardia será el único caso de captura masiva de miembros de la Guardia Imperial; en general el número de prisioneros que hemos encontrado en la guardia Imperial es extraordinariamente bajo en comparación con infantería de línea y dragones. de captura masiva de miembros de la Guardia Imperial; en general el número de prisioneros que hemos encontrado en la guardia Imperial es extraordinariamente bajo en comparación con infantería de línea y dragones.
La posterior retirada del rey José desde Madrid hasta el Ebro dejó tras de sí un considerable reguero de bajas. Los libros de matrícula registran numerosos fallecidos por enfermedad y efectivos anotados como rayés en hospital, aunque en los registros de la Guardia Imperial la mayoría aparecen simplemente consignados como muertos, por lo que no puede descartarse que algunos correspondan realmente a bajas sufridas en combate. Entre agosto y octubre de 1808 estas pérdidas pudieron situarse ligeramente por debajo de los doscientos hombres. También se documentan alrededor de cuarenta desertores, algunos de los cuales bien pudieron haber sido, en realidad, víctimas de la incipiente actividad guerrillera.
El 20 de septiembre de 1808 muere a consecuencias de las heridas recibidas en una revuelta en Rota en 1808-08-12 el teniente Jean Marie Michel CRETEL, de los marinos de la Guardia, que se encontraba allí como prisionero de guerra7. Otro oficial de los marinos de la Guardia, Joseph BARBERI resultará muerto el 29 de noviembre de 1811 en el contexto de una fuga de prisioneros desde Cádiz a Marruecos8. Varios marinos de la guardia participaran en las fugas de los pontones Castilla la Vieja y Argonauta en mayo de 1810.
ANALYSE PAR PÉRIODE DES PERTES AU COMBAT DE LA GARDE IMPÉRIALE EN ESPAGNE. Première période : janvier à octobre 1808.
La Garde impériale fit son entrée en Espagne au début du mois de mars 1808 (bien que les registres d’enrôlement mentionnent des pertes antérieures à cette date), intégrée à une unité de type brigade placée sous le commandement du général Dorsenne. Dès ces premiers instants, les registres font état des premières pertes pour cause de maladie au sein d’une grande variété de corps : chasseurs et grenadiers à cheval, dragons de l’Impératrice, chasseurs et grenadiers à pied, fusiliers-chasseurs, fusiliers-grenadiers, chevau-légers polonais, marins de la Garde, artillerie de la Garde, train d’artillerie et même une unité peu connue, les ouvriers administratifs de la Garde. Ses effectifs se déployèrent rapidement le long de l’axe Bayonne-Burgos-Madrid9.
Les premières pertes au combat eurent lieu à Miranda de Ebro le 2 avril 1808, lorsque deux chevau-légers polonais furent tués.
La participation de la Garde impériale aux événements du 2 mai a fait couler beaucoup d’encre et l’identification de ses victimes au cours de cette journée s’est avérée une tâche particulièrement passionnante. Dans les registres d’enrôlement, nous avons recensé des pertes parmi les chasseurs à cheval (dont trois morts), les fusiliers-chasseurs (un mort), les fusiliers-grenadiers (deux morts, dont le sous-lieutenant Joseph LACROIX), les marins de la Garde, les chevau-légers polonais, la gendarmerie d’élite, l’artillerie de la Garde et le train d’artillerie. Selon les rapports français, le nombre total de morts de la Garde impériale avoisinerait la vingtaine10. Toutefois, il manque les registres de six mamelouks figurant comme morts dans ces rapports et dont les registres d’enrôlement ne sont pas disponibles. De même, il est très probable qu’au moins cinq chasseurs à cheval manquent à l’appel, peut-être inclus parmi les dix-neuf membres du corps figurant comme rayés à la date du 28 mai 1809. Tout semble indiquer que ce sont précisément les chasseurs à cheval et les mamelouks qui ont subi les combats les plus intenses.
Nous avons également relevé dans les registres d’enrôlement des pertes isolées au sein du train d’artillerie et de la gendarmerie d’élite, liées aux campagnes de Valence et au siège de Saragosse durant l’été 1808.
La contribution de la Garde impériale à la bataille de Medina de Rioseco, livrée le 14 juillet 1808, semble avoir été d’une certaine importance. Les registres d’enrôlement font état de pertes parmi les dragons de l’Impératrice (deux morts), la gendarmerie d’élite (trois morts), les chevaux-légers polonais (un mort), les fusiliers-grenadiers et le train d’artillerie11.
La bataille de Bailén constitue l’un des épisodes les plus marquants de l’histoire de la Garde impériale pendant la guerre d’Espagne, car elle a entraîné la seule perte d’une unité au complet : le bataillon des marins de la Garde. Dans les registres d’enrôlement, nous avons relevé les données correspondant à treize morts et 318 prisonniers de ce bataillon. De plus, nous avons identifié plus d’une centaine de prisonniers supplémentaires appartenant au bataillon principal du train d’artillerie. Les chiffres exacts des effectifs capturés à Bailén, ventilés par unités, font toujours l’objet d’un débat historiographique12. Le bataillon des marins de la Garde sera le seul cas La bataille de Bailén constitue l’un des épisodes les plus marquants de l’histoire de la Garde impériale pendant la guerre d’Espagne, car elle a entraîné la seule perte d’une unité au complet : le bataillon des marins de la Garde. Dans les registres d’enrôlement, nous avons recensé les données correspondant à treize morts et 318 prisonniers de ce bataillon. De plus, nous avons identifié plus d’une centaine de prisonniers supplémentaires appartenant au bataillon principal du train d’artillerie. Les chiffres exacts des effectifs capturés à Bailén, ventilés par unités, font toujours l’objet d’un débat historiographique. Le bataillon des marins de la Garde constituera le seul cas de capture massive de membres de la Garde impériale ; d’une manière générale, le nombre de prisonniers que nous avons recensés au sein de la Garde impériale est extrêmement faible par rapport à celui de l’infanterie de ligne et des dragons.
La retraite ultérieure du roi Joseph de Madrid vers l’Èbre a laissé derrière elle un nombre considérable de pertes. Les registres d’enrôlement font état de nombreux décès dus à la maladie et de soldats inscrits comme « rayés » à l’hôpital ; toutefois, dans les registres de la Garde impériale, la plupart d’entre eux sont simplement consignés comme morts, ce qui ne permet pas d’exclure que certains correspondent en réalité à des pertes subies au combat. Entre août et octobre 1808, ces pertes pourraient s’élever à un peu moins de deux cents hommes. On recense également une quarantaine de déserteurs, dont certains auraient très bien pu être, en réalité, des victimes de l’activité de guérilla naissante.
Le 20 septembre 1808, le lieutenant Jean Marie Michel CRETEL, des marins de la Garde, qui se trouvait là-bas en tant que prisonnier de guerre, décède des suites des blessures subies lors d’une révolte à Rota le 12 août 180813. Un autre officier des marins de la Garde, Joseph BARBERI, sera tué le 29 novembre 1811 lors d’une évasion de prisonniers de Cadix vers le Maroc14. Plusieurs marins de la Garde participeront aux évasions des pontons Castilla la Vieja et Argonauta en mai 1810.
ANÁLISIS POR PERÍODOS DE LAS BAJAS EN COMBATE DE LA GUARDIA IMPERIAL EN ESPAÑA. Segundo período: noviembre de 1808 a 1809.
La Guardia Imperial figura en los órdenes de batalla de la batalla de Gamonal, concretamente a través de los jinetes ligeros polacos15. Sin embargo, en los libros de matrícula únicamente hemos localizado un granadero a caballo muerto en Burgos el 11 de noviembre de 1808. Para la batalla de Tudela, librada el 23 de noviembre de 1808, hemos encontrado tan solo un soldado herido perteneciente al batallón de tren de artillería.
La primera evidencia clara de una implicación significativa de unidades de la Guardia Imperial aparece en el combate de Sepúlveda, el 28 de noviembre de 180816. En este caso, los registros señalan la participación del regimiento de fusileros-cazadores, con un balance de seis muertos y treinta y nueve heridos consignados en los libros de matrícula.
Este combate ha quedado eclipsado por el famosísimo enfrentamiento de Somosierra, librado apenas dos días después, el 30 de noviembre de 1808. La célebre carga de los jinetes ligeros polacos se saldó, según los libros de matrícula, con alrededor de una veintena de muertos (incluido 4 oficiales) y una docena de heridos, si bien debe recordarse que estos registros solo recogen una pequeña parte de los heridos reales. Las fuentes disponibles parecen apuntar a un número de bajas superior, pero estas son las cifras que hemos podido documentar en los libros de matrícula17.
Cinco o seis jinetes ligeros polacos (incluido un oficial) figuran asimismo como asesinados el 1 de diciembre de 1808, aunque todo indica que se trata de un episodio distinto, pues los propios registros especifican que ocurrió “cerca de Valladolid”. En fechas posteriores continúan apareciendo bajas de esta unidad: un muerto en Alcalá el 4 de diciembre de 1808, un prisionero en Guadalajara el 6 de diciembre, otro muerto en Santa Cruz de la Zarza el 9 de diciembre e incluso un prisionero en Aranjuez18.
La Guardia Imperial también participó de forma destacada en la toma de Madrid del 3 de diciembre de 1808. Los libros de matrícula registran dos muertos de los granaderos a pie y otros cuatro pertenecientes a la artillería de la Guardia y al tren de artillería19.
Igualmente célebre es el combate de Benavente del 30 de diciembre de 1808, desarrollado en el contexto de la persecución del ejército del general Moore. Las bajas registradas en los libros de matrícula ascienden a quince muertos, cincuenta y ocho heridos y treinta prisioneros entre los cazadores a caballo de la Guardia —incluidos los vélites chasseurs, aunque nuevamente sin contar a los mamelucos, como mínimo un oficial resulta muerto—, además de dos prisioneros pertenecientes a los jinetes ligeros polacos.
Las fuentes aliadas ofrecen cifras de bajas más elevadas, mientras que las francesas proporcionan estimaciones inferiores. Nuestra impresión es que una parte de los cazadores inicialmente contabilizados como prisioneros, al encontrarse heridos, pudieron haber sido abandonados en Benavente y posteriormente recuperados por las fuerzas francesas20. Resulta significativo que el célebre cirujano de la Guardia Imperial, Larrey, dedique en sus memorias varias páginas al tratamiento dispensado a estos heridos.
El 31 de diciembre de 1808 aparecen además otros cuatro jinetes ligeros polacos hechos prisioneros entre Aranda y Miranda, en un incidente diferente y claramente relacionado con los primeros episodios de actividad guerrillera. A esta misma dinámica parecen responder tres obreros de administración de la Guardia que figuran como asesinados, al parecer en las proximidades de Segovia, el 1 de enero de 1809. Del mismo modo, dos miembros de la gendarmería de élite aparecen registrados como muertos en un incidente similar el 15 de enero de 1809.
Más allá de estos episodios, las unidades de la Guardia Imperial registran pocas bajas en combate durante 1809. Los libros de matrícula recogen dos muertos del tren de artillería durante el asedio de Zaragoza, así como dieciséis muertos o prisioneros de la misma unidad en las campañas de Galicia y Portugal de la primera mitad de ese año. Todo parece indicar que destacamentos del tren de artillería de la Guardia Imperial fueron adscritos a los cuerpos de ejército que participaron en dichas operaciones21.
ANALYSE PAR PÉRIODES DES PERTES AU COMBAT DE LA GARDE IMPÉRIALE EN ESPAGNE. Deuxième période : de novembre 1808 à 1809.
La Garde impériale figure dans les ordres de bataille de la bataille de Gamonal, plus précisément au sein des chevau-légers polonais22. Cependant, dans les registres d’enrôlement, nous n’avons identifié qu’un seul grenadier à cheval tué à Burgos le 11 novembre 1808. Concernant la bataille de Tudela, livrée le 23 novembre 1808, nous n’avons trouvé qu’un seul soldat blessé appartenant au bataillon de train d’artillerie.
La première preuve manifeste d’une implication significative d’unités de la Garde impériale apparaît lors de l’engagement de Sepúlveda, le 28 novembre 180823. Dans ce cas, les registres indiquent la participation du régiment de fusiliers-chasseurs, avec un bilan de six morts et trente-neuf blessés consignés dans les registres d’enrôlement.
Cette bataille a été éclipsée par la très célèbre bataille de Somosierra, livrée à peine deux jours plus tard, le 30 novembre 1808. La célèbre charge des chevau-légers polonais s’est soldée, selon les registres d’enrôlement, par une vingtaine de morts (dont 4 officiers) et une douzaine de blessés, même s’il faut rappeler que ces registres ne recensent qu’une petite partie des blessés réels. Les sources disponibles semblent indiquer un nombre de pertes plus élevé, mais ce sont là les chiffres que nous avons pu documenter dans les registres d’enrôlement24.
Cinq ou six chevau-légers polonais (dont un officier) figurent également comme tués le 1er décembre 1808, bien que tout porte à croire qu’il s’agisse d’un épisode distinct, car les registres eux-mêmes précisent que cela s’est produit « près de Valladolid ». Par la suite, des pertes de cette unité continuent d’apparaître : un mort à Alcalá le 4 décembre 1808, un prisonnier à Guadalajara le 6 décembre, un autre mort à Santa Cruz de la Zarza le 9 décembre et même un prisonnier à Aranjuez25.
La Garde impériale a également joué un rôle de premier plan dans la prise de Madrid le 3 décembre 1808. Les registres d’enrôlement font état de deux morts parmi les grenadiers à pied et de quatre autres parmi l’artillerie de la Garde et le train d’artillerie26.
Tout aussi célèbre est la bataille de Benavente du 30 décembre 1808, qui s’est déroulée dans le cadre de la poursuite de l’armée du général Moore. Les pertes consignées dans les registres s’élèvent à quinze morts, cinquante-huit blessés et trente prisonniers parmi les chasseurs à cheval de la Garde — y compris les vélites chasseurs, mais là encore sans compter les mamelouks, dont au moins un officier a été tué —, ainsi que deux prisonniers appartenant aux chevau-légers polonais.
Les sources alliées avancent des chiffres de pertes plus élevés, tandis que les sources françaises fournissent des estimations inférieures. Nous avons l’impression qu’une partie des chasseurs initialement comptabilisés comme prisonniers, étant blessés, ont pu être abandonnés à Benavente puis récupérés par les forces françaises27. Il est significatif que le célèbre chirurgien de la Garde impériale, Larrey, consacre dans ses mémoires plusieurs pages aux soins prodigués à ces blessés.
Le 31 décembre 1808, quatre autres chavau-légers polonais sont également faits prisonniers entre Aranda et Miranda, lors d’un incident distinct mais clairement lié aux premiers épisodes de guérilla. C’est à cette même dynamique que semblent répondre trois agents administratifs de la Garde figurant comme assassinés, apparemment aux abords de Ségovie, le 1er janvier 1809. De même, deux membres de la gendarmerie d’élite sont enregistrés comme morts lors d’un incident similaire le 15 janvier 1809.
Au-delà de ces épisodes, les unités de la Garde impériale n’ont enregistré que peu de pertes au combat en 1809. Les registres d’enrôlement font état de deux morts au sein du train d’artillerie lors du siège de Saragosse, ainsi que de seize morts ou prisonniers de la même unité lors des campagnes de Galice et du Portugal menées au cours du premier semestre de cette année-là. Tout semble indiquer que des détachements du train d’artillerie de la Garde impériale ont été rattachés aux corps d’armée ayant participé à ces opérations28.
ANÁLISIS POR PERÍODOS DE LAS BAJAS EN COMBATE DE LA GUARDIA IMPERIAL EN ESPAÑA. Tercer período: 1810 a 1811.
El año 1810 marca el regreso de la Guardia Imperial a España. En esta ocasión lo hace con dos divisiones de la Guardia Joven: la del general Roguet, compuesta por cuatro regimientos de tirailleurs, y la del general Dumoustier, formada por cuatro regimientos de voltigeurs. A ellas se sumaba una brigada de caballería al mando del general Lepic, además de las correspondientes unidades de artillería y tren. En conjunto, se trataba de una gran unidad de entidad similar a un cuerpo de ejército, con unos 17.000 hombres y bajo el mando general de Dorsenne29. En febrero de 1810 estas fuerzas ya se encontraban en España30. La misión de esta gran unidad era asegurar el orden en el norte de España y respaldar a la Armée de Portugal de Massena.
La obra de referencia para seguir las operaciones de esta gran unidad son las memorias del general Roguet31. Sin embargo, en este estudio nos limitaremos a analizar lo que se desprende de los libros de matrícula.
Siguiendo la habitual presencia de efectivos del tren de artillería en numerosos escenarios operativos, encontramos un soldado muerto durante el asedio de Ciudad Rodrigo de 181032. No obstante, durante sus primeros meses en España, las principales unidades de la Guardia Imperial parecen encontrarse mucho más al este, en la zona de La Rioja.
El primer combate importante tuvo lugar en Ezcaray el 2 de mayo de 181033, contra las fuerzas de Bartolomé Amor. Los libros de matrícula registran cuatro muertos entre los jinetes ligeros polacos y otros cuatro en el 2.º de voltigeurs —denominado entonces 2.º Regimiento de Tirailleurs-Chasseurs—. Como suele suceder, el parte de Bartolomé Amor atribuye a los franceses unas pérdidas considerablemente mayores34.
Por esas mismas fechas tuvo lugar un interesante combate en Prádanos de Ojeda. En él, el jefe de escuadrón Kirkmann, de los mamelucos, infligió una severa derrota a un destacamento español35. Las bajas francesas parecen haber sido nulas, aunque hemos localizado en los libros de matrícula a un cazador a caballo de la Guardia Imperial herido en esa misma fecha y lugar.
El 25 de junio de 1810 Roguet informa de un combate en la localidad navarra de Viana36. Nada hemos encontrado en los libros de matrícula.
El 10 de julio de 1810 tiene lugar un conocido combate en Almazán en el que participan 1000 marinos al mando del coronel Baste, en ese momento adscritos a la Guardia Imperial. Los libros de matrícula de estos “marinos”, diferentes a los capturados en 1808, no han podido ser consultados. El 21 de julio de 1810, cerca de Nájera, encontramos una derrota claramente documentada de los dragones de la Emperatriz. Dieciocho dragones murieron combatiendo contra las fuerzas combinadas de Amor, Tabuenca y Salazar37. El 2 de agosto de 1810 hay otro combate en Ezcaray38, sin bajas atestiguadas en los libros de matrícula.
El 2 de agosto de 1810, el 1.er de voltigeurs —denominado entonces 1.er Regimiento de Tirailleurs-Chasseurs— sufrió pérdidas importantes en Salinas de Léniz frente a las guerrillas de Longa. Según los libros de matrícula, las bajas mortales ascendieron a veintitrés hombres, entre ellos el lieutenant Nicolas Joseph Dufour. También resultó muerto el comisario de guerra Alexandre André Bonnard39. Pocas semanas después, el 22 de agosto de 1810, siete soldados del 3.er de voltigeurs —entonces denominado 1.er Regimiento de Conscrits-Chasseurs— murieron en un nuevo enfrentamiento con Longa en la localidad de Espejo, incluido el lieutenant Augustin Marcel MURET40.
El 30 de agosto de 1810, nueve soldados del 4.º de voltigeurs —entonces 2.º Regimiento de Conscrits-Chasseurs— fallecieron en un combate que probablemente tuvo lugar en Retortillo de Soria cerca de Berlanga41.
El 7 de septiembre de 1810 los franceses se resarcieron parcialmente de estos reveses al derrotar en Yanguas a las guerrillas españolas, causándoles numerosas bajas42. En los libros de matrícula hemos localizado dos muertos del 2.º de voltigeurs que pueden relacionarse con este combate. El 21 de septiembre de 1810 muere asesinado entre Castrojeriz y Burgos el cirujano mayor de los jinetes ligeros polacos Louis Mathieu DEPLACE43. Muy próximo en el tiempo fue el enfrentamiento del 5 de septiembre de 1810 entre los cazadores a caballo de la Guardia y las guerrillas de Merino entre Madrigalejo del Monte y Lerma44. Tres cazadores murieron en combate. En un escenario similar volvieron a enfrentarse el 11 de noviembre de 1810, en una acción especialmente disputada que costó la vida a siete cazadores a caballo, incluido el sous lieutenant Guillaume PAIDY, y a un voltigeur del 4.º regimiento45.
El 9 de noviembre las tropas del coronel Robert, pertenecientes al 4.º de tirailleurs —entonces 2.º de Conscrits-Grenadiers— derrotaron a las partidas de Amor en Santo Domingo de la Calzada. Tres días después, la división Roguet infligió una severa derrota a las guerrillas de Mina en Belorado46. Para este combate hemos localizado en los libros de matrícula a un maréchal-des-logis de los jinetes ligeros polacos herido.
El 1 de diciembre de 1810, un destacamento de cincuenta Conscrits-Grenadiers —posteriormente 3.º de tirailleurs— al mando del sous-lieutenant Nolivos se distinguió en un combate cerca de Pancorbo47. Pocos días más tarde, el 11 de diciembre de 1810, las fuerzas reunidas de Merino, Durán y Tapia derrotaron al 4.º de voltigeurs en Torralba, causándole diecinueve muertos48.
El 9 de enero de 1811, el 3.º de voltigeurs combatió contra fuerzas del Empecinado cerca de Sigüenza49. Los libros de matrícula registran tres heridos.
El 19 de marzo de 1811 encontramos documentado en los libros de matrícula un combate hasta ahora desconocido y ausente de otras fuentes, desarrollado en San Ciprián (Zamora). Debió de tratarse de una acción de cierta entidad, pues cinco voltigeurs del 3.º resultaron muertos. Este episodio marca además el desplazamiento de las unidades de la Guardia Imperial hacia el oeste de la Meseta. Pocos días después, el 31 de marzo de 1811, tuvo lugar otro combate igualmente desconocido entre Celada y Villodrigo. En él murieron seis voltigeurs del 1.er regimiento. Resulta llamativo que, pese a la precisión de los datos consignados en los libros de matrícula, no hayamos encontrado referencia alguna a esta acción en otras fuentes.
Todavía más contundente fue el combate de Castrillo Tejeriego del 21 de abril de 1811, en el que diecinueve soldados del 3.º de voltigeurs resultaron muertos. Tampoco hemos localizado referencias a este episodio en las fuentes convencionales. Sin embargo, sí aparece documentado en el expediente de la Legión de Honor del entonces sous-lieutenant Thomas Blanc como un acto de heroísmo en el que un destacamento de ochenta voltigeurs resistió el ataque de ochocientos enemigos50.
El 5 de mayo de 1811, tres soldados del tren de artillería de la Guardia Imperial murieron en la batalla de Fuentes de Oñoro51.
A continuación, encontramos una serie de acciones menores en la zona de Álava y Burgos. El 12 de mayo de 1811 se registran combates en las inmediaciones de Laguardia, con cuatro heridos pertenecientes a los fusileros-granaderos. Otro enfrentamiento tuvo lugar el 16 de mayo cerca de Pancorbo, con cinco heridos más de la misma unidad. Sin embargo, los combates más importantes de ese mes fueron los de San Pedro Manrique, el 22 de mayo de 1811, y la primera sorpresa de Arlabán, el 25 de mayo. Para el primero de ellos, librado contra la división de Durán, hemos localizado en los libros de matrícula nueve muertos y trece heridos del 4.º de voltigeurs, cifras que discrepan notablemente de las ofrecidas por el propio general Durán52.
En cuanto a la sorpresa de Arlabán, una de las mayores victorias obtenidas por Mina, los libros de matrícula registran treinta y siete muertos y prisioneros del regimiento de fusileros-cazadores, además de cincuenta y cuatro heridos53. Entre los muertos está incluido el capitán ayudante mayor Jean BIE. Como puede apreciarse, los dos regimientos de fusileros habían regresado a España a comienzos de 1811, donde permanecerían hasta marzo de 1812.
A finales de mayo de 1811 el general Roguet llevó a cabo una expedición sobre Potes, sede de la Junta insurgente de Santander54. La operación concluyó con la captura de importantes almacenes de suministros. En relación con estas acciones, los libros de matrícula registran la muerte de un soldado del 3.º de tirailleurs en Potes el 27 de mayo de 1811.
El 21 de junio de 1811 la guerrilla de Longa combate en Salas de Bureba contra una columna del regimiento de guardias nacionales (7.º de voltigeurs) al mando del jefe de batallón Jacques Casimir Jouan55. Según los libros de matrícula cuatro soldados de este regimiento mueren por causa de este combate.
El 17 de agosto de 1811, en Sahagún, los dragones de la Emperatriz y el 3.º de tirailleurs del coronel Darquier obtuvieron una importante victoria sobre las partidas reunidas del Marquesito, Borbón y Padilla56. No hemos encontrado bajas de la Guardia Imperial asociadas a esta victoria francesa. A finales de agosto de 1811 la Guardia Imperial participó en una importante expedición al Bierzo57. Hemos localizado a un soldado del 1.er de voltigeurs herido «cerca de Astorga», circunstancia que probablemente pueda relacionarse con estas operaciones. Incluso las bajas por enfermedad registradas en los libros de matrícula parecen reflejar estos movimientos, de indudable importancia estratégica58.
A finales de septiembre la Guardia Imperial participó igualmente en el importante reaprovisionamiento de Ciudad Rodrigo59. Por esas mismas fechas se observan concentraciones significativas de fallecidos por enfermedad en Salamanca, donde la Guardia imperial, todavía al mando de Dorsenne, establece su cuartel general60. Como puede apreciarse, para entonces la Guardia Imperial se encontraba ya completamente desplazada hacia el oeste de la Meseta.
En octubre de 1811 encontramos nuevos episodios de notable resistencia protagonizados por la Guardia Imperial. Destaca especialmente la defensa del fuerte de Aguilar de Campoo frente a las tropas del Marquesito, que al parecer disponían incluso de una pieza de artillería. La guarnición estaba al mando del capitán Blancheron, de la Guardia de París, y del teniente Cairoche, del 3.º de tirailleurs61. Los libros de matrícula registran siete muertos del 3.º de tirailleurs vinculados a estos acontecimientos, que parecen haber tenido lugar el 28 de octubre de 1811.
Muy próximos en el tiempo se desarrollaron otros combates en Saldaña, también contra fuerzas del Marquesito62. Según los libros de matrícula, estos enfrentamientos ocasionaron un muerto y nueve heridos, igualmente pertenecientes al 3.º de voltigeurs. Asimismo, se registran un muerto y dos heridos del 2.º de voltigeurs en acciones probablemente desarrolladas en la zona de Zamora63. Finalmente, las tropas del marquesito son derrotadas estrepitosamente en Cervera de Pisuerga el 1 de noviembre de 181164.
Durante noviembre aparecen dos muertos del 3.º de tirailleurs en un combate en la zona de Briviesca. El 2 de diciembre de 1811 tuvo lugar otro enfrentamiento de cierta importancia en las inmediaciones de Herrera de Pisuerga65. Los libros de matrícula registran un muerto y doce heridos, nuevamente pertenecientes al 3.º de voltigeurs. También en diciembre tenemos un combate en Olvega (Soria) contra guerrilla de Empecinado, para el que hemos encontrado tres muertos del 2.º de voltigeurs.
ANALYSE PAR PÉRIODES DES PERTES AU COMBAT DE LA GARDE IMPÉRIALE EN ESPAGNE. Troisième période : de 1810 à 1811.
L’année 1810 marque le retour de la Garde impériale en Espagne. À cette occasion, elle se compose de deux divisions de la Jeune Garde : celle du général Roguet, composée de quatre régiments de tirailleurs, et celle du général Dumoustier, formée de quatre régiments de voltigeurs. À celles-ci s’ajoutait une brigade de cavalerie sous le commandement du général Lepic, ainsi que les unités d’artillerie et de train correspondantes. Dans l’ensemble, il s’agissait d’une grande unité d’une envergure similaire à celle d’un corps d’armée, comptant environ 17 000 hommes et placée sous le commandement général de Dorsenne66. En février 1810, ces forces se trouvaient déjà en Espagne67. La mission de cette grande unité était d’assurer l’ordre dans le nord de l’Espagne et d’appuyer l’Armée de Portugal de Masséna.
L’ouvrage de référence pour suivre les opérations de cette grande unité est constitué des mémoires du général Roguet68. Cependant, dans cette étude, nous nous limiterons à analyser ce qui ressort des registres d’enrôlement.
Conformément à la présence habituelle d’effectifs du train d’artillerie sur de nombreux théâtres d’opérations, on trouve un soldat tué lors du siège de Ciudad Rodrigo en 181069. Toutefois, durant leurs premiers mois en Espagne, les principales unités de la Garde impériale semblent se trouver beaucoup plus à l’est, dans la région de La Rioja.
Le premier combat important eut lieu à Ezcaray le 2 mai 181070, contre les forces de Bartolomé Amor. Les registres d’enrôlement font état de quatre morts parmi les chevau-légers polonais et de quatre autres au sein du 2e régiment de voltigeurs — alors dénommé 2e régiment de tirailleurs-chasseurs. Comme c’est souvent le cas, le rapport de Bartolomé Amor attribue aux Français des pertes considérablement plus importantes71.
À peu près à la même époque, un combat intéressant eut lieu à Prádanos de Ojeda. Au cours de celui-ci, le chef d’escadron Kirkmann, des Mamelouks, infligea une sévère défaite à un détachement espagnol72. Les pertes françaises semblent avoir été nulles, bien que nous ayons repéré dans les registres d’enrôlement un chasseur à cheval de la Garde impériale blessé à cette même date et en ce même lieu.
Le 25 juin 1810, Roguet fait état d’un combat dans la localité navarraise de Viana73. Nous n’avons rien trouvé dans les registres d’enrôlement.
Le 10 juillet 1810 a lieu un combat célèbre à Almazán, auquel participent 1 000 marins sous le commandement du colonel Baste, alors rattachés à la Garde impériale. Les registres d’enrôlement de ces « marins », différents de ceux capturés en 1808, n’ont pas pu être consultés. Le 21 juillet 1810, près de Nájera, on constate une défaite clairement documentée des dragons de l’Impératrice. Dix-huit dragons périrent au combat contre les forces combinées d’Amor, Tabuenca et Salazar74. Le 2 août 1810, un autre combat eut lieu à Ezcaray75, sans pertes attestées dans les registres d’enrôlement.
Le 2 août 1810, le 1er régiment de voltigeurs — alors dénommé 1er régiment de tirailleurs-chasseurs — subit d’importantes pertes à Salinas de Léniz face aux guérilleros de Longa. Selon les registres d’enrôlement, les pertes humaines s’élevèrent à vingt-trois hommes, parmi lesquels le lieutenant Nicolas Joseph Dufour. Le commissaire de guerre Alexandre André Bonnard fut également tué76. Quelques semaines plus tard, le 22 août 1810, sept soldats du 3e régiment de voltigeurs — alors appelé 1er régiment de conscrits-chasseurs — périrent lors d’un nouvel affrontement avec Longa dans la localité d’Espejo, parmi lesquels le lieutenant Augustin Marcel MURET77.
Le 30 août 1810, neuf soldats du 4e régiment de voltigeurs — alors appelé 2e régiment de conscrits-chasseurs — trouvèrent la mort lors d’un combat qui eut probablement lieu à Retortillo de Soria, près de Berlanga78.
Le 7 septembre 1810, les Français se rattrapèrent en partie de ces revers en battant à Yanguas les guérilleros espagnols, leur infligeant de nombreuses pertes79. Dans les registres d’enrôlement, nous avons recensé deux morts du 2e régiment de voltigeurs qui peuvent être liés à ce combat. Le 21 septembre 1810, Louis Mathieu DEPLACE, chirurgien-major des chevau-légers polonais, fut assassiné entre Castrojeriz et Burgos80. Peu après, le 5 septembre 1810, eut lieu l’affrontement entre les chasseurs à cheval de la Garde et les guérilleros de Merino, entre Madrigalejo del Monte et Lerma81. Trois chasseurs périrent au combat. Dans un contexte similaire, ils s’affrontèrent à nouveau le 11 novembre 1810, lors d’une action particulièrement acharnée qui coûta la vie à sept chasseurs à cheval, dont le sous-lieutenant Guillaume PAIDY, et à un voltigeur du 4e régiment82.
Le 9 novembre, les troupes du colonel Robert, appartenant au 4e régiment de tirailleurs — alors 2e régiment de conscrits-grenadiers —, ont mis en déroute les détachements d’Amor à Santo Domingo de la Calzada. Trois jours plus tard, la division Roguet a infligé une sévère défaite aux guérilleros de Mina à Belorado83. Pour cet engagement, nous avons identifié dans les registres d’enrôlement un maréchal- des-logis des chevau-légers polonais blessé.
Le 1er décembre 1810, un détachement de cinquante Conscrits-Grenadiers — devenu par la suite le 3e régiment de tirailleurs — sous le commandement du sous-lieutenant Nolivos s’illustra lors d’un combat près de Pancorbo84. Quelques jours plus tard, le 11 décembre 1810, les forces réunies de Merino, Durán et Tapia ont mis en déroute le 4e régiment de voltigeurs à Torralba, lui infligeant dix-neuf morts85.
Le 9 janvier 1811, le 3e régiment de voltigeurs combattit les forces d’Empecinado près de Sigüenza86. Les registres d’enrôlement font état de trois blessés.
Le 19 mars 1811, les registres d’enrôlement mentionnent un combat jusqu’alors inconnu et absent d’autres sources, qui eut lieu à San Ciprián (Zamora). Il a dû s’agir d’une action d’une certaine ampleur, puisque cinq voltigeurs du 3e régiment y ont trouvé la mort. Cet épisode marque en outre le déplacement des unités de la Garde impériale vers l’ouest de la Meseta. Quelques jours plus tard, le 31 mars 1811, un autre combat tout aussi méconnu eut lieu entre Celada et Villodrigo. Six voltigeurs du 1er régiment y périrent. Il est frappant de constater que, malgré la précision des données consignées dans les registres d’enrôlement, nous n’avons trouvé aucune référence à cette action dans d’autres sources.
La bataille de Castrillo Tejeriego, le 21 avril 1811, fut encore plus sanglante : dix-neuf soldats du 3e régiment de voltigeurs y trouvèrent la mort. Nous n’avons pas non plus trouvé de références à cet épisode dans les sources conventionnelles. Il est toutefois documenté dans le dossier de la Légion d’Honneur de Thomas Blanc, alors sous-lieutenant, comme un acte d’héroïsme au cours duquel un détachement de quatre-vingts voltigeurs a résisté à l’attaque de huit cents ennemis.87
Le 5 mai 1811, trois soldats du train d’artillerie de la Garde impériale périrent lors de la bataille de Fuentes de Oñoro88.
Nous trouvons ensuite une série d’actions mineures dans la région d’Álava et de Burgos. Le 12 mai 1811, des combats sont signalés aux abords de Laguardia, faisant quatre blessés parmi les fusiliers-grenadiers. Un autre affrontement eut lieu le 16 mai près de Pancorbo, faisant cinq blessés supplémentaires au sein de la même unité. Cependant, les combats les plus importants de ce mois-là furent ceux de San Pedro Manrique, le 22 mai 1811, et la première attaque surprise d’Arlabán, le 25 mai. Pour la première de ces batailles, livrée contre la division de Durán, nous avons recensé dans les registres militaires neuf morts et treize blessés du 4e régiment de voltigeurs, chiffres qui divergent notablement de ceux fournis par le général Durán lui-même89.
Quant à l’attaque surprise d’Arlabán, l’une des plus grandes victoires remportées par Mina, les registres d’enrôlement font état de trente-sept morts et prisonniers au sein du régiment de fusiliers-chasseurs, ainsi que de cinquante-quatre blessés90. Parmi les morts figure le capitaine adjudant-major Jean BIE. Comme on peut le constater, les deux régiments de fusiliers étaient rentrés en Espagne au début de l’année 1811, où ils resteraient jusqu’en mars 1812.
Fin mai 1811, le général Roguet mena une expédition contre Potes, siège de la Junte insurgée de Santander91. L’opération se solda par la capture d’importants entrepôts de ravitaillement. À la suite de ces actions, les registres militaires font état de la mort d’un soldat du 3e régiment de tirailleurs à Potes, le 27 mai 1811.
Le 21 juin 1811, la guérilla de Longa combat à Salas de Bureba contre une colonne du régiment des gardes nationaux (7e régiment de voltigeurs) commandée par le chef de bataillon Jacques Casimir Jouan92. Selon les registres d’enrôlement, quatre soldats de ce régiment trouvent la mort au cours de ce combat.
Le 17 août 1811, à Sahagún, les dragons de l’Impératrice et le 3e régiment de tirailleurs du colonel Darquier remportèrent une importante victoire sur les détachements réunis du Marquesito, de Borbón et de Padilla93. Nous n’avons pas trouvé de pertes de la Garde impériale associées à cette victoire française. Fin août 1811, la Garde impériale participa à une importante expédition dans le Bierzo94. Nous avons identifié un soldat du 1er régiment de voltigeurs blessé «près d’Astorga», circonstance qui peut probablement être mise en relation avec ces opérations. Même les pertes pour cause de maladie consignées dans les registres d’enrôlement semblent refléter ces mouvements, d’une importance stratégique indéniable95.
Fin septembre, la Garde impériale participa également à l’important ravitaillement de Ciudad Rodrigo96. À cette même période, on observe un nombre important de décès dus à la maladie à Salamanque, où la Garde impériale, toujours sous le commandement de Dorsenne, établit son quartier général97. Comme on peut le constater, à cette époque, la Garde impériale s’était déjà entièrement déplacée vers l’ouest de la Meseta.
En octobre 1811, on assiste à de nouveaux épisodes de résistance remarquable menés par la Garde impériale. Il convient notamment de souligner la défense du fort d’Aguilar de Campoo face aux troupes du Marquesito, qui disposaient apparemment même d’une pièce d’artillerie. La garnison était placée sous le commandement du capitaine Blancheron, de la Garde de Paris, et du lieutenant Cairoche, du 3e régiment de tirailleurs98. Les registres d’enrôlement font état de sept morts du 3e régiment de tirailleurs liés à ces événements, qui semblent avoir eu lieu le 28 octobre 1811.
Peu de temps après, d’autres combats se sont déroulés à Saldaña, également contre les forces du Marquesito99. D’après les registres d’enrôlement, ces affrontements ont fait un mort et neuf blessés, appartenant eux aussi au 3e régiment de voltigeurs. De même, on recense un mort et deux blessés du 2e régiment de voltigeurs lors d’actions qui se sont probablement déroulées dans la région de Zamora100. Enfin, les troupes du « Marquesito » sont battues à plate couture à Cervera de Pisuerga le 1er novembre 1811101.
Au cours du mois de novembre, on recense deux morts du 3e régiment de tirailleurs lors d’un combat dans la région de Briviesca. Le 2 décembre 1811, un autre affrontement d’une certaine importance eut lieu aux abords de Herrera de Pisuerga102. Les registres d’enrôlement font état d’un mort et de douze blessés, appartenant là encore au 3e régiment de voltigeurs. En décembre également, un combat a lieu à Olvega (Soria) contre la guérilla d’Empecinado, au cours duquel nous avons recensé trois morts du 2e régiment de voltigeurs.
ANÁLISIS POR PERÍODOS DE LAS BAJAS EN COMBATE DE LA GUARDIA IMPERIAL EN ESPAÑA. Cuarto período: 1812 a 1813.
Las grandes operaciones desarrolladas entre agosto y septiembre de 1811 constituyen el preludio de una profunda reorganización de la Guardia Imperial en España. A partir de este momento, la fuerza pasará a quedar reducida progresivamente a una sola división. Los regimientos 4.º de voltigeurs y 4.º tiradores son los primeros que irán transfiriendo sus efectivos excedentes hacia otras unidades, al tiempo que enviarán sus cuadros a Francia. Luego saldrá para Francia la división Roguet (regimientos 1.º y 2.º de tiradores y 1.º de voltigeurs). Finalmente, el 2.º de voltigeurs volcará sus efectivos en el 3.º y enviará a suvez sus cuadros a Francia. Todo ello conduce a que, hacia marzo de 1812, únicamente permanezcan en el teatro peninsular los regimientos 3.º de voltigeurs y 3.º de tiradores, junto con el 7.º regimiento de voltigeurs (Guardias Nacionales) encuadrados en una única división al mando del general Dumoustier. Por esas fechas abandonarán España también los regimientos de fusileros y los de caballería.
Este proceso coincide con el pico de mortalidad por enfermedad y parece estar asimismo relacionado con la necesidad de recomponer los regimientos en Francia de cara a su participación en la campaña de Rusia.
No es objeto del presente trabajo profundizar en el análisis de las bajas por enfermedad; sin embargo, un examen preliminar de la distribución de la mortalidad en la Guardia Imperial permite identificar un claro pico epidémico que se inicia en septiembre de 1811, con 130 bajas, seguido de 228 en octubre, 260 en noviembre, 364 en diciembre y un máximo en enero de 1812, con 523 bajas. A partir de ese momento se observa un descenso progresivo, con 368 en febrero y 318 en marzo, hasta su normalización posterior.
Este patrón coincide con la intensa movilidad de la Guardia Imperial hacia el oeste de la Meseta para participar en las expediciones de alcance estratégico al Bierzo y a Ciudad Rodrigo. Se plantea como hipótesis que, al ocupar las tropas de la Guardia Imperial cuarteles y hospitales previamente afectados por el paso de la Armée de Portugal, las condiciones sanitarias favorecieron la propagación de epidemias, lo que podría haber contribuido a la decisión de reducir las divisiones de dos a una.
Conclusiones similares se desprenden del análisis cartográfico de las bajas no relacionadas con combate, donde se observa una concentración significativa en Valladolid (760 víctimas), Palencia (71), León (157), Astorga (141), Medina de Rioseco (136), Benavente (157) e incluso Salamanca (74), todas ellas localidades vinculadas a dichas expediciones. Podemos saber cuáles fueron las unidades más afectadas: en Valladolid el regimiento de guardias nacionales con 145 víctimas, en León el 2.º de voltigeurs con 46, en Benavente nuevamente el regimiento de guardias nacionales con 48, en Astorga en 4.º de voltigeurs con 43, en Medina de Rioseco el 2.º de voltigeurs con 31, en Palencia otra vez los guardias nacionales con 27, en Salamanca de nuevo los guardias nacionales con 14. Fuera del eje occidental, también se detectan volúmenes relevantes de bajas en Burgos, Vitoria, Soria, Aranda, Pamplona, Logroño y Haro. Este último caso resulta especialmente significativo, ya que disponemos de documentación hospitalaria concreta: el Journal d’un chirurgien de la Grande-Armée (1803–1815), testimonio de primera mano del cirujano militar Louis-Vivant Lagneau103.
Volviendo al objeto principal del presente estudio, se reseñan a continuación algunos de los combates más relevantes de este periodo final de la presencia de la Guardia Imperial en España.
A finales de enero y principios de febrero de 1812 la división Roguet y los fusileros ya en proceso de retirarse para Francia van a dirigirse contra las las guerrillas de Amor, Durán y Montijo que se encontraban reunidas para atacar Aranda104. A continuación, va a perseguir a estas guerrillas por tierras sorianas y riojanas. El episodio más controvertido de esta campaña va a ser la captura en Muro de Ambasaguas, por el jefe de batallón Gillet (de los fusileros cazadores), de los cuadros de oficiales enviados por en general en jefe del 7º ejército español, Mendizabal, para organizar la insurrección. De seguir a Schepeler, 27 oficiales destinados a formar un nuevo batallón habrían sido fusilados en Arnedo105. Poco después los fusileros y la división Roguet reentrarán en Francia106. Como curiosidad cada soldado portaba en esta última marcha hacia Bayona 66 libras de peso (unos 30 kilogramos). A partir de ahora nos referiremos a los combates de la última división de la Guardia imperial que queda en España, al mando del general Dumoustier.
El 27 de marzo de 1812 se documenta un combate inédito en las fuentes tradicionales, probablemente en la localidad guipuzcoana de Lizartza, en el que cinco soldados del 2.º de voltigeurs resultaron muertos.
El 16 de mayo de 1812, en Ormaiztegui, trece soldados del 3.º de tirailleurs mueren en combate, además de otros diecisiete heridos. Se trata del enfrentamiento en el que fallece el lugarteniente de Mina, Cruchaga107. El 3.º de tiralleurs estaba al mando del coronel Darquier que va a alcanzar mucho renombre en sus campañas en España y que unos meses más tarde se convertirá en baja por enfermedad108.
El 8 de junio de 1812, en Acedo, dieciséis soldados de los regimientos de tiradores n.º 3 y voltigeurs n.º 3 resultan muertos, junto con otros veintiséis heridos, en un combate contra las fuerzas de Mina109.
El 15 de junio de 1812 tiene lugar el ataque a Aranda por parte de la división Durán. En él, treinta y nueve soldados del 7.º de voltigeurs figuran en los libros de matrícula como muertos o prisioneros110.
El 25 de junio de 1812 el 3.º de tiradores sufre un muerto y diez heridos en el combate de Santa Cruz de Campezo, nuevamente contra Mina111.
El 4 de agosto de 1812 (o el 4 de julio, según las fuentes) el 3.º de voltigeurs registra dos muertos y once heridos en un enfrentamiento en Gardalegui, cerca de Vitoria, igualmente contra fuerzas de Mina112. El 13 de agosto de 1812, en Altable, cuatro soldados del 3.º de tiradores mueren combatiendo contra las fuerzas de Longa113.
El 14 de octubre de 1812, en Fuenmayor, el 3.º de tirailleurs sufre importantes pérdidas frente a la división de Durán. Los libros de matrícula registran treinta y un muertos y prisioneros —incluido el capitán Louis Charles César Fougeres—, además de cincuenta y dos heridos. Una vez más, los partes de Durán atribuyen a los franceses cifras de bajas considerablemente superiores114.
El 1 de diciembre de 1812, en Azpeitia, cinco soldados del 3.º de tirailleurs resultan muertos en combate contra el batallón de Artola115.
Finalmente, el 6 de febrero de 1813, en Segura, seis soldados del 3.º de tirailleurs y uno adicional del 3.º de voltigeurs mueren en combate contra guerrillas, en lo que constituye con toda probabilidad el último enfrentamiento de la Guardia Imperial en España116.
ANALYSE PAR PÉRIODES DES PERTES AU COMBAT DE LA GARDE IMPÉRIALE EN ESPAGNE. Quatrième période : de 1812 à 1813.
Les grandes opérations menées entre août et septembre 1811 constituent le prélude à une profonde réorganisation de la Garde impériale en Espagne. À partir de ce moment, l’effectif sera progressivement réduit à une seule division. Les 4e régiments de voltigeurs et de tiralleurs sont les premiers à transférer leurs effectifs excédentaires vers d’autres unités, tout en envoyant leurs cadres en France. Puis ce sera au tour de la division Roguet (1er et 2e régiments de tiralleurs et 1er régiment de voltigeurs) de partir pour la France. Enfin, le 2e régiment de voltigeurs intégrera ses effectifs au 3e et enverra à son tour son noyau dur en France. Tout cela conduit à ce que, vers mars 1812, seuls subsistent sur le théâtre péninsulaire les 3e régiments de voltigeurs et de tiralleurs, ainsi que le 7e régiment de voltigeurs (Garde nationale), regroupés au sein d’une seule division sous le commandement du général Dumoustier. À cette même période, les régiments de fusiliers et de cavalerie quitteront également l’Espagne.
Ce processus coïncide avec le pic de mortalité due à la maladie et semble également lié à la nécessité de reconstituer les régiments en France en vue de leur participation à la campagne de Russie.
Le présent travail n’a pas pour objet d’approfondir l’analyse des pertes dues à la maladie ; toutefois, un examen préliminaire de la répartition de la mortalité au sein de la Garde impériale permet d’identifier un pic épidémique clair qui débute en septembre 1811, avec 130 pertes, suivi de 228 en octobre, 260 en novembre, 364 en décembre et un maximum en janvier 1812, avec 523 pertes. À partir de ce moment, on observe une baisse progressive, avec 368 cas en février et 318 en mars, jusqu’à un retour à la normale par la suite.
Cette évolution coïncide avec la forte mobilité de la Garde impériale vers l’ouest du Plateau pour participer aux expéditions d’importance stratégique vers le Bierzo et Ciudad Rodrigo. L’hypothèse avancée est que, les troupes de la Garde impériale occupant des casernes et des hôpitaux précédemment touchés par le passage de l’Armée de Portugal, les conditions sanitaires ont favorisé la propagation d’épidémies, ce qui aurait pu contribuer à la décision de réduire le nombre de divisions de deux à une.
Des conclusions similaires ressortent de l’analyse cartographique des pertes non liées au combat, où l’on observe une concentration significative à Valladolid (760 victimes), Palencia (71), León (157), Astorga (141), Medina de Rioseco (136), Benavente (157) et même Salamanque (74), toutes ces localités étant liées à ces expéditions. Nous pouvons identifier les unités les plus touchées : à Valladolid, le régiment des gardes nationaux avec 145 victimes ; à León, le 2e régiment de voltigeurs avec 46 ; à Benavente, à nouveau le régiment des gardes nationaux avec 48 ; à Astorga, le 4e régiment de voltigeurs avec 43 ; à Medina de Rioseco, le 2e régiment de voltigeurs avec 31 victimes, à Palencia, encore une fois les gardes nationaux avec 27 victimes, à Salamanque, à nouveau les gardes nationaux avec 14 victimes. En dehors de l’axe occidental, on constate également un nombre important de pertes à Burgos, Vitoria, Soria, Aranda, Pampelune, Logroño et Haro. Ce dernier cas est particulièrement significatif, car nous disposons de documents hospitaliers concrets : le Journal d’un chirurgien de la Grande-Armée (1803–1815), témoignage de première main du chirurgien militaire Louis-Vivant Lagneau117.
Pour en revenir à l’objet principal de la présente étude, nous passons en revue ci-après certains des combats les plus marquants de cette période finale de la présence de la Garde impériale en Espagne.
Fin janvier et début février 1812, la division Roguet et les fusiliers, déjà en train de se retirer vers la France, vont s’engager contre les guérillas d’Amor, Durán et Montijo qui s’étaient rassemblées pour attaquer Aranda118. Ils vont ensuite poursuivre ces guérillas à travers les terres de Soria et de La Rioja. L’épisode le plus controversé de cette campagne fut la capture, à Muro de Ambasaguas, par le chef de bataillon Gillet (des fusiliers-chasseurs), des cadres d’officiers envoyés par le général en chef de la 7e armée espagnole, Mendizabal, pour organiser l’insurrection. Si l’on en croit Schepeler, 27 officiers destinés à former un nouveau bataillon auraient été fusillés à Arnedo119. Peu après, les fusiliers et la division Roguet rentrèrent en France120. À titre d’anecdote, chaque soldat portait, lors de cette dernière marche vers Bayonne, un fardeau de 66 livres (environ 30 kilogrammes). Nous allons désormais nous intéresser aux combats de la dernière division de la Garde impériale restée en Espagne, sous le commandement du général Dumoustier.
Le 27 mars 1812, on recense un combat inédit dans les sources traditionnelles, probablement dans la localité de Lizartza, en Guipúzcoa, au cours duquel cinq soldats du 2e régiment de voltigeurs ont été tués.
Le 16 mai 1812, à Ormaiztegui, treize soldats du 3e régiment de tirailleurs périssent au combat, et dix-sept autres sont blessés. C’est lors de cet affrontement que périt le lieutenant de Mina, Cruchaga121. Le 3e régiment de tirailleurs était placé sous le commandement du colonel Darquier, qui allait acquérir une grande renommée lors de ses campagnes en Espagne et qui, quelques mois plus tard, serait réformé pour cause de maladie122.
Le 8 juin 1812, à Acedo, seize soldats des régiments de tiralleurs n° 3 et de voltigeurs n° 3 sont tués, et vingt-six autres blessés, lors d’un combat contre les forces de Mina123.
Le 15 juin 1812 a lieu l’attaque d’Aranda par la division Durán. Au cours de cette attaque, trente-neuf soldats du 7e régiment de voltigeurs sont inscrits dans les registres comme morts ou prisonniers124.
Le 25 juin 1812, le 3e régiment de tiralleurs compte un mort et dix blessés lors de la bataille de Santa Cruz de Campezo, à nouveau contre Mina125.
Le 4 août 1812 (ou le 4 juillet, selon les sources), le 3e régiment de voltigeurs enregistre deux morts et onze blessés lors d’un affrontement à Gardalegui, près de Vitoria, là encore contre les forces de Mina126. Le 13 août 1812, à Altable, quatre soldats du 3e régiment de tirailleurs trouvent la mort en combattant les forces de Longa127.
Le 14 octobre 1812, à Fuenmayor, le 3e régiment de tirailleurs subit d’importantes pertes face à la division de Durán. Les registres d’enrôlement font état de trente et un morts et prisonniers — dont le capitaine Louis Charles César Fougères —, ainsi que de cinquante-deux blessés. Une fois de plus, les rapports de Durán attribuent aux Français des chiffres de pertes considérablement plus élevés128.
Le 1er décembre 1812, à Azpeitia, cinq soldats du 3e régiment de tirailleurs sont tués au combat contre le bataillon d’Artola129.
Enfin, le 6 février 1813, à Segura, six soldats du 3e régiment de tirailleurs et un autre du 3e régiment de voltigeurs trouvent la mort au combat contre des guérilleros, lors de ce qui constitue très probablement le dernier affrontement de la Garde impériale en Espagne130.

BAJAS SIN ASIGNAR A NINGUN COMBATE CONCRETO.
En el próximo apartado mostraremos la tabla resumen de bajas de la Guardia Imperial que hemos obtenido de los libros de matrícula. La tabla resumen va encabezada por agrupaciones de bajas aisladas que no hemos podido relacionar con ningún combate, que se concentran sobre todo en territorios de Castilla y León, País Vasco y la Rioja… y si no hemos podido asignar a un territorio concreto se muestran agrupadas bajo el epígrafe España. En total son 269 bajas incluido heridos y rayés en arrière. Excluyendo los heridos se quedarían en 237. Excluyendo los rayés en arrière serían solo 112, de los cuales 22 figuran como prisioneros, por lo tanto 80 de los 479 miembros de la Guardia imperial registrados como muertos por causa de los combates habría quedado sin asignar a combate concreto, es decir un 16,7 %. Decimos sin asignar a combate concreto, pero las menciones a guerrillas o brigantes en estas bajas sin asignar son constantes131. De estos 80, 39 son muertos por heridas, que pueden ser antiguas, de ahí la dificultad de asignar a combate concreto.
Sobre los rayés en arrière solo decir que 80 de los 125 sin asignar a combate concreto se concentran en 1812, coincidiendo con el momento de la salida para Francia de varias de las unidades, por lo que es razonable que se tratase de individuos que se quedaron atrás en las últimas marchas.
PERTES NON ATTRIBUÉES À UN COMBAT PRÉCIS.
Dans la section suivante, nous présenterons le tableau récapitulatif des pertes de la Garde impériale que nous avons tiré des registres d’enrôlement. Ce tableau récapitulatif commence par des groupes de pertes isolées que nous n’avons pas pu relier à un combat précis, et qui se concentrent principalement dans les territoires de Castille-et-León, du Pays basque et de La Rioja… Quant aux pertes que nous n’avons pas pu attribuer à un territoire précis, elles sont regroupées sous la rubrique « Espagne ». Au total, on dénombre 269 pertes, blessés et rayés en arrière compris. Si l’on exclut les blessés, ce chiffre s’élèverait à 237. Si l’on exclut les rayés en arrière, il n’en resterait que 112, dont 22 figurent comme prisonniers ; par conséquent, 80 des 479 membres de la Garde impériale enregistrés comme morts au combat n’auraient pas pu être attribués à un combat précis, soit 16,7 %. Nous parlons ici de pertes non attribuées à un combat précis, mais les références à des guérilleros ou à des brigands parmi ces pertes non attribuées sont constantes132. Sur ces 80, 39 sont morts des suites de blessures, qui peuvent être anciennes, d’où la difficulté à les attribuer à un combat précis.
Concernant les « rayés en arrière », il suffit de noter que 80 des 125 cas non attribués à un combat précis se concentrent en 1812, ce qui coïncide avec le moment du départ vers la France de plusieurs unités ; il est donc raisonnable de penser qu’il s’agissait d’individus restés à la traîne lors des dernières marches.

ANÁLISIS CRÍTICO DE LA CALIDAD DE LOS LIBROS DE MATRÍCULA PARA LA GUARDIA IMPERIAL
Presentamos aquí resumen de todos los libros de matrícula que han sido consultados para la realización del presente estudio, para posteriormente hacer un breve comentario sobre ellos.
Los libros de matrícula de la Guardia Imperial resultan más complejos de analizar que los correspondientes a la infantería de línea, probablemente debido a la gran diversidad de unidades que la integran. A ello se suma la heterogeneidad en su formato: existen libros con cuatro, cinco y seis individuos por hoja, mientras que los de la infantería de línea presentan de forma sistemática seis individuos por página.
Por tipo de unidad, pueden realizarse las siguientes observaciones:
• Cazadores a caballo: el conjunto puede considerarse completo, con la excepción de los mamelucos. En este punto, debo señalar que el libro 20yc4bis resultó finalmente prescindible, ya que fue tabulado con el objetivo específico de localizar a los mamelucos, sin éxito más allá de un único individuo ya identificado en otros registros. Posteriormente, la inclusión del 20yc147, correspondiente a los vélites chasseurs, sí aportó resultados relevantes.
• Granaderos a caballo y dragones: los libros se encuentran completos. Llama la atención el reducido número de bajas de los granaderos a caballo, lo que puede explicarse por su carácter de unidad de reserva. En el caso de los dragones, ya se había señalado en su momento la existencia de numerosos individuos sin destino final claramente identificado. No se ha localizado el libro de la compañía de élite del Grand Quartier; se deduce que sus efectivos procedían de otras unidades. Otra unidad de caballería es la gendarmería de élite, de la que se tabuló inicialmente el 20yc4, aunque posteriormente se comprobó que el 20yc133 corresponde a la misma formación, si bien los individuos destinados a España parecen aparecer duplicados en ambos registros.
• Cazadores y granaderos a pie: nuevamente destaca el escaso número de bajas, coherente con su condición de unidades esencialmente de reserva. En el caso de los cazadores a pie se omitió inicialmente el libro 20yc37, al estar compuesto por efectivos de gran antigüedad que no parecen haber pasado por España. Los registros de los granaderos a pie parecen, en cambio, completos. Su baja incidencia en combate puede explicarse también por su limitada permanencia en el teatro peninsular.
• Regimientos de fusileros-granaderos y fusileros-cazadores: en algunos estados de situación aparecen como regimientos 1.º y 2.º de fusileros. A efectos de este estudio, se considera que se trata de las mismas unidades y que sus datos para España están completos.
• Regimientos de tiradores de la Guardia Joven: su análisis ha resultado especialmente complejo, al encontrarse sus efectivos distribuidos en quince libros de unos 5.000 individuos cada uno, con la particularidad —no observada hasta ahora— de que todos los regimientos aparecen registrados conjuntamente. Se considera que los datos están completos y, lo que resulta aún más relevante, con posibilidad prácticamente nula de duplicación por cambios de unidad. Con el tiempo, estos regimientos fueron absorbiéndose entre sí, hasta quedar finalmente reducidos a los regimientos 2.º y 3.º, y posteriormente únicamente al 3.º
• Regimientos de voltigeurs: un proceso similar se observa en este caso. El 4.º regimiento fue absorbido por los regimientos 1.º y 2.º; posteriormente, el 3.º absorbió al 2.º. El 3.º convivió en España con el 7.º regimiento (Guardias Nacionales) hasta su retirada a comienzos de 1813. Estas sucesivas absorciones plantean la posibilidad de duplicaciones en la contabilización de individuos, cuya depuración se deja para fases posteriores del trabajo.
• Marinos de la Guardia: se trata de los únicos libros de matrícula que no proceden de la base de datos de Mémoire des hommes, aunque gracias a la colaboración de Jorge Planas se han podido consultar las fotografías de los registros de esta unidad, de especial interés por su vinculación con la batalla de Bailén.
• Artillería y tren de artillería: su análisis resulta especialmente complejo. El registro 20yc176 corresponde a la artillería a pie, se revisó 20yc177 donde no se encontraron datos para España. El 20yc184 se corresponde con la artillería a caballo, se revisó igualmente 20yc185 y tampoco se encontraron datos para España. Finalmente se revisaron libros correspondientes a la artillería de la guardia joven 20yc188 a 20yc192 y aquí si que aparecieron algunos individuos que fueron baja en España. Los registros 20yc194, 20yc195 y 20yc196 corresponden a los batallones del tren de artillería, cuyos datos para España parecen completos.
• Obreros de administración: fueron los últimos en ser tabulados, al tratarse de una unidad prácticamente desconocida y con registros relativamente bien conservados. Llama la atención el número significativo de individuos sin destino final consignado, en su mayoría pertenecientes al destacamento activo en España en 1810. Resulta asimismo sorprendente la escasa presencia de efectivos en los libros del tren de equipajes (únicamente tres individuos), lo que sugiere que no debieron existir más efectivos en dicha formación.
• Finalmente, debe lamentarse la ausencia de los libros de los lanceros del Duque de Berg, unidad que operó en España en coordinación con la Guardia Imperial.
ANALYSE CRITIQUE DE LA QUALITÉ DES REGISTRES D’ENRÔLEMENT DE LA GARDE IMPÉRIALE
Nous présentons ici un résumé de tous les registres d’enrôlement qui ont été consultés pour la réalisation de la présente étude, avant de formuler un bref commentaire à leur sujet.
Les registres d’enrôlement de la Garde impériale s’avèrent plus complexes à analyser que ceux de l’infanterie de ligne, probablement en raison de la grande diversité des unités qui la composent. À cela s’ajoute l’hétérogénéité de leur format : certains registres comptent quatre, cinq ou six individus par feuille, tandis que ceux de l’infanterie de ligne présentent systématiquement six individus par page.
Par type d’unité, on peut formuler les observations suivantes :
• Chasseurs à cheval : l’ensemble peut être considéré comme complet, à l’exception des Mamelouks. À ce stade, je tiens à souligner que le registre 20yc4bis s’est finalement révélé superflu, car il avait été saisi dans le but spécifique de localiser les mamelouks, sans succès au-delà d’un seul individu déjà identifié dans d’autres registres. Par la suite, l’inclusion du registre 20yc147, correspondant aux vélites chasseurs, a quant à elle apporté des résultats pertinents.
• Grenadiers à cheval et dragons : les registres sont complets. Le faible nombre de pertes parmi les grenadiers à cheval est frappant, ce qui peut s’expliquer par leur statut d’unité de réserve. Quant aux dragons, l’existence de nombreux individus dont la destination finale n’était pas clairement identifiée avait déjà été signalée à l’époque. Le registre de la compagnie d’élite du Grand Quartier n’a pas été localisé ; on en déduit que ses effectifs provenaient d’autres unités. Une autre unité de cavalerie est la gendarmerie d’élite, dont le registre 20yc4 a été initialement traité, bien qu’il ait été vérifié par la suite que le 20yc133 correspond à la même formation, même si les individus affectés en Espagne semblent apparaître en double dans les deux registres.
• Chasseurs et grenadiers à pied : on note à nouveau le faible nombre de pertes, ce qui correspond à leur statut d’unités essentiellement de réserve. Dans le cas des chasseurs à pied, le registre 20yc37 a été initialement omis, car il comprenait des militaires de très longue ancienneté qui ne semblent pas être passés par l’Espagne. Les registres des grenadiers à pied semblent, en revanche, complets. Leur faible taux de pertes au combat s’explique également par leur présence limitée sur le théâtre d’opérations péninsulaire.
• Régiments de fusiliers-grenadiers et de fusiliers-chasseurs : dans certains états de situation, ils apparaissent comme les 1er et 2e régiments de fusiliers. Aux fins de cette étude, on considère qu’il s’agit des mêmes unités et que leurs données concernant l’Espagne sont complètes.
• Régiments de tiralleurs de la Jeune Garde : leur analyse s’est avérée particulièrement complexe, leurs effectifs étant répartis dans quinze registres d’environ 5 000 individus chacun, avec la particularité — non observée jusqu’à présent — que tous les régiments apparaissent enregistrés conjointement. On considère que les données sont complètes et, ce qui est encore plus important, qu’il n’y a pratiquement aucun risque de doublon dû à des changements d’unité. Au fil du temps, ces régiments se sont progressivement fondus les uns dans les autres, jusqu’à n’être finalement plus que les 2e et 3e régiments, puis uniquement le 3e.
• Régiments de voltigeurs : un processus similaire s’observe dans ce cas. Le 4e régiment a été absorbé par les 1er et 2e régiments ; par la suite, le 3e a absorbé le 2e. Le 3e régiment a coexisté en Espagne avec le 7e régiment (Gardes nationaux) jusqu’à son retrait au début de l’année 1813. Ces fusions successives soulèvent la possibilité de doublons dans le décompte des individus, dont la correction sera effectuée lors des phases ultérieures du travail.
• Marins de la Garde : il s’agit des seuls registres d’enrôlement qui ne proviennent pas de la base de données « Mémoire des hommes », bien que, grâce à la collaboration de Jorge Planas, il ait été possible de consulter les photographies des registres de cette unité, qui présentent un intérêt particulier en raison de leur lien avec la bataille de Bailén.
• Artillerie et train d’artillerie : leur analyse s’avère particulièrement complexe. Le registre 20yc176 correspond à l’artillerie à pied ; le registre 20yc177 a été examiné, mais aucune donnée concernant l’Espagne n’y a été trouvée. Le registre 20yc184 correspond à l’artillerie à cheval ; le registre 20yc185 a également été examiné, mais là encore, aucune donnée concernant l’Espagne n’a été trouvée. Enfin, les registres correspondant à l’artillerie de la « garde jeune » (20yc188 à 20yc192) ont été examinés, et c’est là que sont apparus quelques individus ayant été décomptés en Espagne. Les registres 20yc194, 20yc195 et 20yc196 correspondent aux bataillons du train d’artillerie, dont les données pour l’Espagne semblent complètes.
• Ouvriers administratifs : ce sont les derniers à avoir été recensés, car il s’agit d’une unité pratiquement inconnue dont les registres sont relativement bien conservés. On remarque le nombre important d’individus dont la destination finale n’est pas mentionnée, appartenant pour la plupart au détachement en service en Espagne en 1810. La faible présence d’effectifs dans les registres du train de bagages (seulement trois individus) est également surprenante, ce qui suggère qu’il n’y avait probablement pas d’autres effectifs dans cette formation.
• Enfin, il faut regretter l’absence des registres des lanciers du duc de Berg, unité qui a opéré en Espagne en coordination avec la Garde impériale.
CONCLUSIONES
El análisis de los libros de matrícula de la Guardia Imperial en España permite extraer una serie de conclusiones relevantes tanto para el estudio de esta unidad como para la comprensión general de la Guerra de la Independencia.
En primer lugar, los registros confirman que la participación de la Guardia Imperial en España fue mucho más amplia y continuada de lo que podría deducirse de la simple enumeración de los grandes episodios tradicionalmente asociados a ella. Los libros de matrícula muestran una presencia constante de sus unidades en operaciones de escolta, lucha antiguerrillera, protección de comunicaciones, expediciones de castigo y acciones de pequeña entidad repartidas por gran parte del territorio peninsular.
Sin embargo, es necesario señalar una limitación metodológica fundamental. Los libros de matrícula son, ante todo, una fuente de bajas. Por ello reflejan con especial claridad los combates costosos, las derrotas y los enfrentamientos disputados, mientras que muchas operaciones exitosas apenas dejan huella documental. La consulta de otras fuentes permite comprobar que algunas de las victorias más contundentes obtenidas por la Guardia Imperial frente a las guerrillas —como Prádanos de Ojeda, Yanguas, Belorado, Sahagún, Cervera o Muro de Ambasaguas— generaron tan pocas bajas francesas que su rastro en los libros de matrícula resulta mínimo o incluso inexistente. Como consecuencia, una lectura aislada de estos registros podría ofrecer una imagen parcialmente distorsionada de la actividad operativa de la Guardia Imperial, al sobrerrepresentar los episodios más costosos y subrepresentar sus éxitos tácticos.
Precisamente por ello, la principal aportación de los libros de matrícula no consiste en reconstruir de forma exhaustiva todas las operaciones de la Guardia Imperial, sino en identificar con precisión cuándo, dónde y en qué circunstancias dichas operaciones tuvieron un coste humano significativo. Desde esta perspectiva, la fuente permite medir el desgaste real de las unidades con un grado de detalle difícilmente alcanzable por otras vías documentales.
Asimismo, los datos analizados muestran discrepancias recurrentes entre los registros nominales y los partes de operaciones o memorias contemporáneas. Tales diferencias afectan tanto al volumen global de bajas como a su distribución por unidades y acciones concretas. En ocasiones los libros de matrícula permiten además identificar combates apenas conocidos o incluso ausentes de las fuentes narrativas consultadas. Lejos de disminuir el valor de la fuente, estas divergencias convierten a los libros de matrícula en una herramienta privilegiada para contrastar críticamente la documentación tradicional y para aproximarnos a la realidad cotidiana de la guerra.
Los registros permiten igualmente apreciar el peso de la guerra irregular en la experiencia española de la Guardia Imperial. Una parte sustancial de las bajas procede de emboscadas, ataques a convoyes, golpes de mano y operaciones de contraguerrilla. Al mismo tiempo, los mismos datos muestran la notable capacidad de las unidades de la Guardia para imponerse en numerosas ocasiones a sus adversarios, especialmente cuando actuaban concentradas o bajo mandos experimentados.
Por otra parte, el análisis de la distribución temporal y geográfica de las bajas permite identificar cambios significativos en el despliegue de la Guardia Imperial dentro de la Península. Los registros reflejan con claridad el desplazamiento progresivo de sus unidades desde el eje Burgos-Madrid hacia el oeste de la Meseta durante los años 1810 y 1811, en relación con las operaciones del Bierzo, Ciudad Rodrigo y la frontera portuguesa.
Los datos sugieren igualmente que la enfermedad constituyó un factor de desgaste al menos tan importante como el combate. El fuerte incremento de la mortalidad observado entre septiembre de 1811 y marzo de 1812 coincide con la participación de la Guardia Imperial en operaciones desarrolladas en territorios previamente recorridos por grandes concentraciones de tropas francesas. Aunque esta cuestión requeriría un estudio específico, la distribución cronológica y espacial de las bajas permite plantear la hipótesis de que los factores epidemiológicos desempeñaron un papel relevante tanto en el debilitamiento de las unidades como en la posterior reorganización de la Guardia Imperial en España. La coincidencia entre el pico epidémico y la concentración de efectivos de la Guardia en el oeste peninsular constituye, cuando menos, una línea de investigación que merece ser explorada en futuros trabajos.
En conjunto, los libros de matrícula se revelan como una fuente excepcional para el estudio cuantitativo de la presencia de la Guardia Imperial en la Península. Utilizados de forma aislada permiten medir con gran precisión el coste humano de la guerra; integrados con la documentación operativa y narrativa, permiten además aproximarse con mayor fidelidad a la experiencia real de una de las formaciones más emblemáticas del ejército napoleónico.
Precisamente esa experiencia real permite formular una última observación. Resulta particularmente llamativo el reducido número de soldados de la Guardia Imperial que aparecen registrados como prisioneros a lo largo de toda la guerra. La gran excepción son los marinos de la Guardia y soldados de tren capturados en Bailén, circunstancia derivada de una capitulación general más que de la rendición aislada de una unidad en combate. Fuera de este caso, y dejando al margen el incidente de Benavente, los libros de matrícula únicamente recogen grupos muy pequeños de prisioneros o capturas individuales, casos muy diferentes a los que hemos observado en los libros de matrícula de la infantería de línea.
Aunque estos datos no permiten extraer conclusiones definitivas, sí parecen reflejar una característica tradicionalmente asociada a la Guardia Imperial: su elevada cohesión y disciplina incluso en situaciones adversas. En este sentido, resulta inevitable recordar la célebre frase «La Guardia muere, pero no se rinde», atribuida al general Cambronne durante la batalla de Waterloo. La historiografía actual considera muy probable que dicha expresión sea apócrifa y fruto de una elaboración posterior, destinada a simbolizar el sacrificio de la Guardia en la derrota final del Imperio. Sin embargo, los datos obtenidos para la campaña de España muestran una realidad que, sin confirmar literalmente la leyenda, sí resulta coherente con la imagen que esta pretende transmitir: una fuerza que sufrió numerosas bajas durante años de campaña y que, pese a combatir de manera constante en algunos de los escenarios más difíciles de la Guerra de la Independencia, dejó muy pocos hombres en manos del enemigo.
CONCLUSIONS
L’analyse des registres d’enrôlement de la Garde impériale en Espagne permet de tirer une série de conclusions pertinentes tant pour l’étude de cette unité que pour la compréhension générale de la guerre d’Espagne.
Tout d’abord, ces registres confirment que la participation de la Garde impériale en Espagne fut bien plus étendue et continue que ne le laisserait supposer la simple énumération des grands épisodes qui lui sont traditionnellement associés. Les registres d’enrôlement témoignent d’une présence constante de ses unités dans des opérations d’escorte, de lutte contre la guérilla, de protection des voies de communication, d’expéditions de représailles et d’actions de moindre envergure réparties sur une grande partie du territoire péninsulaire.
Il convient toutefois de signaler une limite méthodologique fondamentale. Les registres d’enrôlement constituent avant tout une source de données sur les pertes. Ils reflètent donc avec une clarté particulière les combats coûteux, les défaites et les affrontements disputés, tandis que de nombreuses opérations couronnées de succès ne laissent pratiquement aucune trace documentaire. La consultation d’autres sources permet de constater que certaines des victoires les plus éclatantes remportées par la Garde impériale face aux guérillas — telles que Prádanos de Ojeda, Yanguas, Belorado, Sahagún, Cervera ou Muro de Ambasaguas — ont entraîné si peu de pertes françaises que leur trace dans les registres d’enrôlement est minime, voire inexistante. En conséquence, une lecture isolée de ces registres pourrait donner une image partiellement faussée de l’activité opérationnelle de la Garde impériale, en surreprésentant les épisodes les plus coûteux et en sous-représentant ses succès tactiques.
C’est précisément pour cette raison que la principale contribution des registres d’enrôlement ne consiste pas à reconstituer de manière exhaustive toutes les opérations de la Garde impériale, mais à identifier avec précision quand, où et dans quelles circonstances ces opérations ont entraîné un coût humain significatif. Dans cette perspective, cette source permet de mesurer l’usure réelle des unités avec un niveau de détail difficilement atteignable par d’autres moyens documentaires.
De même, les données analysées révèlent des divergences récurrentes entre les registres nominaux et les rapports d’opérations ou les comptes rendus contemporains. Ces différences concernent tant le volume global des pertes que leur répartition par unités et par actions spécifiques. Parfois, les registres d’enrôlement permettent en outre d’identifier des combats à peine connus, voire absents des sources narratives consultées. Loin de diminuer la valeur de la source, ces divergences font des registres d’enrôlement un outil privilégié pour recouper de manière critique la documentation traditionnelle et pour nous rapprocher de la réalité quotidienne de la guerre.
Ces registres permettent également d’apprécier l’importance de la guerre irrégulière dans l’expérience espagnole de la Garde impériale. Une part substantielle des pertes est due à des embuscades, des attaques de convois, des coups de main et des opérations de contre-guérilla. Dans le même temps, ces mêmes données montrent la capacité remarquable des unités de la Garde à s’imposer à de nombreuses reprises face à leurs adversaires, en particulier lorsqu’elles agissaient en force concentrée ou sous le commandement d’officiers expérimentés.
D’autre part, l’analyse de la répartition temporelle et géographique des pertes permet d’identifier des changements significatifs dans le déploiement de la Garde impériale au sein de la péninsule. Les registres reflètent clairement le déplacement progressif de ses unités depuis l’axe Burgos-Madrid vers l’ouest du Plateau au cours des années 1810 et 1811, en lien avec les opérations menées dans le Bierzo, à Ciudad Rodrigo et à la frontière portugaise.
Les données suggèrent également que la maladie a constitué un facteur d’épuisement au moins aussi important que les combats. La forte augmentation de la mortalité observée entre septembre 1811 et mars 1812 coïncide avec la participation de la Garde impériale à des opérations menées sur des territoires précédemment parcourus par d’importants regroupements de troupes françaises. Bien que cette question nécessite une étude spécifique, la répartition chronologique et spatiale des pertes permet d’émettre l’hypothèse selon laquelle les facteurs épidémiologiques ont joué un rôle important tant dans l’affaiblissement des unités que dans la réorganisation ultérieure de la Garde impériale en Espagne. La coïncidence entre le pic épidémique et la concentration des effectifs de la Garde dans l’ouest de la péninsule constitue, à tout le moins, une piste de recherche qui mérite d’être explorée dans de futurs travaux.
Dans l’ensemble, les registres d’enrôlement s’avèrent être une source exceptionnelle pour l’étude quantitative de la présence de la Garde impériale dans la péninsule. Utilisés isolément, ils permettent de mesurer avec une grande précision le coût humain de la guerre ; associés à la documentation opérationnelle et narrative, ils permettent en outre de se rapprocher avec davantage de fidélité de l’expérience réelle de l’une des formations les plus emblématiques de l’armée napoléonienne.
C’est précisément cette expérience réelle qui permet de formuler une dernière observation. Le nombre réduit de soldats de la Garde impériale enregistrés comme prisonniers tout au long de la guerre est particulièrement frappant. La grande exception est constituée par les marins de la Garde et les soldats du train capturés à Bailén, circonstance découlant d’une capitulation générale plutôt que de la reddition isolée d’une unité au combat. En dehors de ce cas, et si l’on fait abstraction de l’incident de Benavente, les registres de matricule ne mentionnent que de très petits groupes de prisonniers ou des captures individuelles, des cas très différents de ceux que nous avons observés dans les registres de matricule de l’infanterie de ligne.
Bien que ces données ne permettent pas de tirer des conclusions définitives, elles semblent refléter une caractéristique traditionnellement associée à la Garde impériale : sa grande cohésion et sa discipline, même dans des situations défavorables. À cet égard, il est inévitable de rappeler la célèbre phrase « La Garde meurt, mais ne se rend pas », attribuée au général Cambronne lors de la bataille de Waterloo. L’historiographie actuelle considère comme très probable que cette expression soit apocryphe et le fruit d’une élaboration ultérieure, destinée à symboliser le sacrifice de la Garde lors de la défaite finale de l’Empire. Cependant, les données recueillies concernant la campagne d’Espagne révèlent une réalité qui, sans confirmer littéralement la légende, s’accorde néanmoins avec l’image que celle-ci entend véhiculer : une force qui a subi de nombreuses pertes au cours de plusieurs années de campagne et qui, bien qu’ayant combattu sans relâche sur certains des théâtres d’opérations les plus difficiles de la Guerre d’Espagne, n’a laissé que très peu d’hommes aux mains de l’ennemi.
IMPORTANTE: Para todos aquellos que quieran profundizar en el tema, Antonio Grajal amablemente nos remite a sus propios datos:
IMPORTANT : Pour tous ceux qui souhaitent approfondir le sujet, Antonio Grajal nous renvoie aimablement à ses propres données :
- Resumen de todas las unidades tabuladas hasta la fecha /
Résumé de toutes les unités répertoriées à ce jour : https://bit.ly/unidades-tabuladas - Resumen de las bajas en combate de la Guardia Imperial /
Résumé des pertes au combat de la Garde impériale : https://bit.ly/gardeimperiale-combates - Resumen de las bajas no en combate de la Guardia Imperial /
Résumé des pertes non liées au combat de la Garde impériale : https://bit.ly/gardeimperiale-enfermedad - Resumen de bajas mes a mes de la Guardia Imperial /
Résumé des pertes mensuelles de la Garde impériale : https://bit.ly/gardeimperiale-temporal
Nota: El termino Rayés significa tachados. Se trata de individuos que en algún momento desaparecen, en la mayor parte de las veces en contextos hospitalarios, por lo que podrían asimilarse a muertos por enfermedad. En otros casos se pueden relacionar con combates, suele haber concentración de rayés en las fechas de grandes batallas, por lo que puede tratarse de heridos que mueren posteriormente por sus heridas; en el caso de las batallas en sur de Francia, muchos podrían ser heridos que posteriormente desertan. Hay también rayés por quedar en arriere en las marchas que podrían ser asesinados por la guerrilla y rayés detachés en otras unidades. En los rayés se suelen dar dos fechas, la fecha en la que se tiene la última noticia, por estar en hospital, detaché o en arriere, y la fecha en la que efectivamente se da de baja al individuo. Habitualmente registramos la fecha de la última noticia, por ser un indicativo mejor de la fecha probable de desaparición, aunque en muchos casos en los libros solo se da la fecha en la que se da de baja al individuo. Los rayés no suelen tener ubicación, por lo que recurrimos al número de batallón para ubicarlos o no en España.»
Remarque : Le terme « Rayés » désigne des personnes qui, à un moment donné, disparaissent, le plus souvent dans un contexte hospitalier, et qui pourraient donc être assimilées à des décès dus à la maladie. Dans d’autres cas, ces disparitions peuvent être liées aux combats ; on observe souvent une concentration de « rayés » aux dates des grandes batailles, ce qui laisse supposer qu’il s’agit de blessés décédés par la suite des suites de leurs blessures ; dans le cas des batailles menées dans le sud de la France, beaucoup pourraient être des blessés ayant par la suite déserté. Il existe également des « rayés » restés à l’arrière lors des marches, qui auraient pu être assassinés par la guérilla, ainsi que des « rayés » détachés dans d’autres unités. Pour les « rayés », deux dates sont généralement indiquées : la date de la dernière nouvelle reçue, qu’ils se trouvent à l’hôpital, en détachement ou à l’arrière, et la date à laquelle l’individu est effectivement radié. Nous enregistrons habituellement la date de la dernière nouvelle, car elle constitue un meilleur indicateur de la date probable de disparition, bien que, dans de nombreux cas, les registres ne mentionnent que la date à laquelle l’individu est radié. Les « rayés » ne comportent généralement pas de lieu de localisation ; nous nous basons donc sur le numéro de bataillon pour déterminer s’ils se trouvaient ou non en Espagne. »
- Hemos decidido incluir en estos resúmenes a los oficiales muertos. Ver Jorge Planas y Antonio Grajal, Officiers de Napoléon tués ou blessés pendant la Guerre d’Espagne, (Madrid, 2020). ↩︎
- Nous avons décidé d’inclure dans ces résumés les officiers tombés au combat. Voir Jorge Planas et Antonio Grajal, Officiers de Napoléon tués ou blessés pendant la Guerre d’Espagne, (Madrid, 2020). ↩︎
- No hemos encontrado ningún estado de situación de la guarnición francesa de Madrid en la época del 2 de mayo. El cuadro de fuerza más fiable es el que reproducimos procedente de Guerrero Acosta, J. M. (2004) El Ejército Francés en Madrid. Nº Extraordinario de la Revista de Historia Militar, Los franceses en Madrid, 1808. Pags. 259 – 262: Destacamento de la Guardia Imperial (general de brigada Dorsenne): Estado Mayor: 8 hombres; Granaderos-fusileros: 567; Cazadores a pie: 474; Marinos: 455; Gendarmería de élite: 87; Cazadores a caballo: 500; Dragones de la emperatriz: 40; Granaderos a caballo: 202; Caballería Ligera polaca: 307; 1º de Lanceros de Berg: 148; Mamelucos: 225; Cazadores Vascos del duque de Berg: 143; Artillería a caballo: 52; Tren de Artillería: 57 ↩︎
- Ver Etat sommaire des officiers, sous officiers et soldat et chevaux morts et blesses à la revolte de Madrid que a eu lieu le 2 mai 1808. Consultado a través de Miguel Angel G.G. ↩︎
- Siguiendo a Foy, la caballería del mariscal Jean-Baptiste Bessières incluía tres escuadrones de la Guardia imperial, uno de cazadores, otro de dragones y otro de gendarmería de élite, pero siguiendo a Martinien y a los libros de matrícula la presencia de los caballos ligeros polacos es segura. Ver Maximilien Sébastien Foy, Histoire de la guerre de la péninsule sous Napoléon, tomo 2 (París, 1827), p. 307. La intervención de la caballería y artillería de la Guardia Imperial en la batalla queda perfectamente descrita en el relato de Foy. ↩︎
- En concreto los marinos de la guardia en el estado de situación del ejército de Dupont de 10 de julio de 1808 deberían de ser 412 (19 oficiales y 393 de tropa). Como nuestros prisioneros y muertos solo incluyen a la tropa, nuestra cifra de bajas en batalla de Bailén ascendería a 350, nos faltarían 62. Cualquier conjetura es válida, pero se asemejan a la cifra de un grupo de marinos de la guardia que quedan destacados en el norte de España, por lo que nuestra hipótesis es que solo 350 marinos de la guardia fueron a Andalucía. Disponemos de un estado de acantonamiento de prisioneros, en el que los prisioneros son 18 oficiales y 307 tropa, cifra que se asemeja más a la que hemos encontrado en los libros de matrícula. La cifra de prisioneros de tren de artillería se asemeja mucho a la de otro estado de prisioneros de la 2ª división, cuando según el estado de situación de 10 de julio deberían de ser 10 oficiales y 338 de tropa. Ver Eugène Titeux, Le général Dupont. Une erreur historique (Puteaux-sur-Seine, 1903), pp. 381, 382, 629, 631. ↩︎
- Ver Titeux, p.658. ↩︎
- Ver Titeux, p. 659. ↩︎
- Nous n’avons trouvé aucun état des effectifs de la garnison française de Madrid à la date du 2 mai. Le tableau des effectifs le plus fiable est celui que nous reproduisons ci-dessous, tiré de l’ouvrage de Guerrero Acosta, J. M. (2004), «L’armée française à Madrid». Numéro extraordinaire de la «Revue d’histoire militaire», « Les Français à Madrid, 1808 ». Pages 259 – 262 : Détachement de la Garde impériale (général de brigade Dorsenne) : État-major : 8 hommes ; Grenadiers-fusiliers : 567 ; Chasseurs à pied : 474 ; Marins : 455 ; Gendarmerie d’élite : 87 ; Chasseurs à cheval : 500 ; Dragons de l’impératrice : 40 ; Grenadiers à cheval : 202 ; Cavalerie légère polonaise : 307 ; 1er régiment de lanciers de Berg : 148 ; Mamelouks : 225 ; Chasseurs basques du duc de Berg : 143 ; Artillerie à cheval : 52 ; Train d’artillerie : 57 ↩︎
- Voir « État sommaire des officiers, sous-officiers, soldats et chevaux morts et blessés lors de la révolte de Madrid qui eut lieu le 2 mai 1808 ». Consulté par l’intermédiaire de Miguel Angel G.G. ↩︎
- Selon Foy, la cavalerie du maréchal Jean-Baptiste Bessières comprenait trois escadrons de la Garde impériale, un de chasseurs, un autre de dragons et un autre de gendarmerie d’élite, mais d’après Martinien et les registres d’enrôlement, la présence de chevaux légers polonais est avérée. Voir Maximilien Sébastien Foy, Histoire de la guerre de la péninsule sous Napoléon, tome 2 (Paris, 1827), p. 307. L’intervention de la cavalerie et de l’artillerie de la Garde impériale lors de la bataille est parfaitement décrite dans le récit de Foy. ↩︎
- Plus précisément, selon l’état des effectifs de l’armée de Dupont du 10 juillet 1808, les marins de la garde auraient dû être au nombre de 412 (19 officiers et 393 soldats). Comme nos chiffres relatifs aux prisonniers et aux morts ne prennent en compte que les soldats, le nombre de nos pertes lors de la bataille de Bailén s’élèverait à 350, il nous en manquerait donc 62. Toutes les hypothèses sont valables, mais ce chiffre correspond à celui d’un groupe de marins de la garde restés en poste dans le nord de l’Espagne ; notre hypothèse est donc que seuls 350 marins de la garde se sont rendus en Andalousie. Nous disposons d’un état de cantonnement des prisonniers, dans lequel on dénombre 18 officiers et 307 soldats, un chiffre qui se rapproche davantage de celui que nous avons trouvé dans les registres d’enrôlement. Le nombre de prisonniers du train d’artillerie ressemble beaucoup à celui figurant dans un autre état des prisonniers de la 2e division, alors que, selon l’état des effectifs du 10 juillet, il aurait dû s’agir de 10 officiers et 338 soldats. Voir Eugène Titeux, Le général Dupont. Une erreur historique (Puteaux-sur-Seine, 1903), pp. 381, 382, 629, 631. ↩︎
- Voir Titeux, p.658. ↩︎
- Voir Titeux, p. 659. ↩︎
- Ver Base de datos sobre las unidades militares en la Guerra de la Independencia española, creada por el coronel Juan José Sañudo Bayón. ↩︎
- Ver Gaceta de Madrid de 1808-11-30. ↩︎
- [1] Las cifras en las fuentes llegan a dar 40 muertos o moribundos entre los polacos para la batalla de Somosierra. Quizás algunos de los que aparecen como heridos en los libros de matrícula pudieran haber muerto de sus heridas y hacer que nuestra cifra de 20 se acercase a ese máximo de 40. Ver Philippe de Ségur, Mémoires du général comte de Ségur, volumen 1 (Paris, 1895), p.409.
Por otro lado, la cifra más extendida de 57 muertos y heridos cuadraría perfectamente con los datos que hemos obtenido de los libros de matrícula. Ver Pouzerewsky, La Charge de cavalerie de Somo-Sierra (Espagne), le 30 novembre 1808 (Paris, 1900), p.40. ↩︎ - [1] Sobre estas operaciones ver Andreas Daniel Berthold von Schepeler, Histoire de la révolution d’Espagne et de Portugal: ainsi que la guerre qui en résulta, volumen 2 (1829),p.80, 82. ↩︎
- Sobre el papel de la artillería francesa en la toma de Madrid ver Victoires, conquêtes, désastres, revers et guerres civiles des Français de 1792 à 1815, volumen 18 (Paris, 1820),p.212. ↩︎
- Las fuentes francesas hablan de cerca de 60 hombres heridos o desmontados, ver Victoires, conquêtes: Volume 18,p.240. Las fuentes aliadas hablan de 55 muertos y heridos y 70 prisioneros, ver Schepeler, volumen 2, p. 124. ↩︎
- El estado de situación de junio de 1809 especifica la presencia en la artillería del 2º cuerpo de 65 soldados de tren de artillería de la Guardia, más 18 destacados, 9 en hospitales y 4 prisioneros, total 96 hombres. Ver C8 434 Situation Espagne 1er juin 1809. El estado de situación de febrero de 1809 especifica la presencia en la artillería de asedio de Zaragoza de 58 hombres de tren de artillería de la Guardia, al mando de un oficial llamado Blocaille. Ver C8 429 Situation Espagne 15 fevrier 1809. ↩︎
- Voir la base de données sur les unités militaires de la guerre d’Espagne, créée par le colonel Juan José Sañudo Bayón ↩︎
- Voir la « Gaceta de Madrid » du 30 novembre 1808. ↩︎
- Les chiffres avancés par les sources font état de 40 morts ou mourants parmi les Polonais lors de la bataille de Somosierra. Il est possible que certains de ceux qui figurent comme blessés dans les registres d’enrôlement soient décédés des suites de leurs blessures, ce qui rapprocherait notre chiffre de 20 de ce maximum de 40. Voir Philippe de Ségur, Mémoires du général comte de Ségur, tome 1 (Paris, 1895), p. 409.
D’autre part, le chiffre le plus couramment admis, à savoir 57 morts et blessés, correspondrait parfaitement aux données que nous avons tirées des registres d’enrôlement. Voir Pouzerewsky, «La Charge de cavalerie de Somo-Sierra (Espagne), le 30 novembre 1808» (Paris, 1900), p. 40. ↩︎ - Pour en savoir plus sur ces opérations, voir Andreas Daniel Berthold von Schepeler, Histoire de la révolution d’Espagne et du Portugal : ainsi que la guerre qui en résulta, tome 2 (1829), p. 80, 82.
↩︎ - Sur le rôle de l’artillerie française lors de la prise de Madrid, voir «Victoires, conquêtes, désastres, revers et guerres civiles des Français de 1792 à 1815«, tome 18 (Paris, 1820), p. 212. ↩︎
- Les sources françaises font état d’environ 60 hommes blessés ou mis à pied ; voir Victoires, conquêtes : tome 18, p. 240. Les sources alliées font état de 55 morts et blessés et de 70 prisonniers ; voir Schepeler, tome 2, p. 124. ↩︎
- L’état des effectifs de juin 1809 précise que l’artillerie du 2e corps comptait 65 soldats du train d’artillerie de la Garde, auxquels s’ajoutaient 18 détachés, 9 hospitalisés et 4 prisonniers, soit un total de 96 hommes. Voir C8 434 Situation Espagne 1er juin 1809. L’état des effectifs de février 1809 précise la présence, au sein de l’artillerie de siège de Saragosse, de 58 hommes du train d’artillerie de la Garde, sous le commandement d’un officier du nom de Blocaille. Voir C8 429 Situation Espagne 15 février 1809. ↩︎
- Dorsenne no solo va a ser el comandante de la Guardia Imperial, sino que sucesivamente se irá convirtiendo en gobernador de Burgos, del 5º gobierno y de todo el Armée du Nord en 1811-07-25 en sustitución de Bessieres. El empeoramiento de su salud le llevará a abandonar España a principios de 1812 para fallecer al poco tiempo. ↩︎
- Ver C8 442 Situation Espagne 15 fevrier 1810. ↩︎
- Ver François Roguet, Mémoires militaires du lieutenant général Comte Roguet, Colonel en second des Grenadiers à pied de la Vieille garde, Pair de France (Paris, 1862-64). Sobre los inicios del cuerpo de Dorsenne en España ver página 100 y siguientes. Destacamos las menciones de Roguet a soldados engfermos de sarna (galeux), de los que efectivamente hemos encontrado varios en los libros de matrícula. También hay menciones a que los soldados estaba un poco cortos de instrucción. ↩︎
- En el estado de situación de 15 de junio de 1810 se pueden encontrar 75 soldados de tren de artillería de la Guardia en el 6º Cuerpo. Ver C8 446 Situation Espagne 15 juin 1810. ↩︎
- En realidad, Roguet menciona ya combates en marzo incluido el asesinato de dos soldados. Estos soldados asesinados podrían ser dos que aparecen en los libros de matrícula como muertos en Santo Domingo en 1810-03-21. Más operaciones antiguerrilla en abril de 1810 son narradas. Ver Roguet, p. 127 y ss. ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1810-10-11 y ver Roguet, p. 149 ↩︎
- Ver Roguet, p. 163 ↩︎
- Ver Roguet, p. 173 ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1810-10-11 y ver Roguet, p.193, 201 ↩︎
- Ver Roguet, p. 202 ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1810-09-25 y ver Emmanuel Martin, La gendarmerie française en Espagne et en Portugal (Paris, 1898), p. 107 ↩︎
- Salvo los datos del teniente Muret que figura como masacrado en Martinien, no hemos encontrado más información en las fuentes sobre este combate. ↩︎
- El coronel Mouton con 500 conscripts chasseurs y la compañía del Grand Quartier se encontraba en Osma el 23 de agosto. Ver Roguet, p. 212-213: ↩︎
- Ver Roguet, p. 223-227, se mencionan 800 bajas españolas frente a 8 napoleónicos muertos. ↩︎
- Ver Jorge Planas y Antonio Grajal, p.199. ↩︎
- Ver E. Rodríguez Solís, Los guerrilleros de 1808: Historia popular de la Guerra de la Independencia (Barcelona, 1895) tomo primero, p.743: ↩︎
- Ver José Antonio Gallego García, el cura Merino…, tomo 1, p. 157. ↩︎
- Ver Roguet, p. 263-266: se dice que de 2000 españoles solo escaparon 300, al coste de solo 8 soldados franceses. ↩︎
- Ver Roguet, p. 269. ↩︎
- Ver Roguet, p. 270; Gaceta de la regencia de 1811-02-02; el cura Merino…, tomo 1, p. 158. ↩︎
- Ver Miguel Ángel Garcia Garcia, El Empecinado (2024), p.107. ↩︎
- Ver LH//250/53. ↩︎
- El orden de batalla francés de Fuentes de Oñoro incluía la brigada de caballería de loa Guardia. Ver Victoires, conquetes, volumen 26, p. 204. ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1811-06-22 ↩︎
- El combate de 1er Arlaban es narrado en Martin en pp. 44, 167-168. Se trata del ataque por Mina a una columna de 1170 prisioneros al mando del ayudante comandante Dentzel, y escoltada por 100 jinetes gendarmes o de un regimiento de marcha, 500 fusileros de la guardia imperial, cuadro del 28º y 75º enviado a Francia y 400 aislados de diversos cuerpos. ↩︎
- Ver Roguet, p. 321 y ss. ↩︎
- Ver José Pardo Santayana, Francisco de Longa, de guerrillero a general (2007), p. 229. ↩︎
- Ver Roguet, p. 365. ↩︎
- Ver Roguet, pp. 368 y ss.
Parece ser que el mayor número de bajas de esta expedición correspondió a los lanceros del Duque de Berg. Ve base de dato de Sañudo. ↩︎ - Justo después de la expedición al Bierzo la división Roguet se traslada a la zona de Zamora y Toro, donde va a tener severos problemas de abastecimiento; algunos soldados van a cometer actos de pillaje y se van a producir dos condenas a muerte. En los libros de matrícula tenemos tres parejas de soldados condenados a muerte en tres fechas diferentes de 1811, 13 de junio, 12 de julio y 29 de diciembre, afectando al 4.º de voltigeurs, a los fusileros cazadores y al 7.º de voltigeurs. Ver Roguet, p. 373. ↩︎
- Ver Roguet, pp.381 y ss; Schepeler, volumen 3, p. 341. Al retorno de la expedición Roguet va a comandar el 6º gobierno. ↩︎
- Ver Roguet, p. 421. ↩︎
- Ver Roguet, p. 391: ↩︎
- Ver Schepeler, volumen 3, p. 342. ↩︎
- Ver Roguet, p. 394. Capitán Everts y teniente Forestier del 2.º de voltigeurs contra 500 guerrillas. ↩︎
- Ver Roguet, p. 394. Hay otro combate previo en la misma ubicación el 17 de octubre. ↩︎
- Ver Roguet, p. 399: ↩︎
- Dorsenne ne sera pas seulement commandant de la Garde impériale, mais deviendra successivement gouverneur de Burgos, du 5e gouvernement et de toute l’Armée du Nord le 25 juillet 1811, en remplacement de Bessières. La détérioration de son état de santé le conduira à quitter l’Espagne au début de l’année 1812, où il décédera peu après. ↩︎
- Voir C8 442 Situation Espagne 15 fevrier 1810. ↩︎
- Voir François Roguet, Mémoires militaires du lieutenant général comte Roguet, colonel en second des Grenadiers à pied de la Vieille Garde, pair de France (Paris, 1862-1864). Concernant les débuts du corps de Dorsenne en Espagne, voir page 100 et suivantes. Nous soulignons les mentions faites par Roguet concernant des soldats atteints de la gale (galeux), dont nous avons effectivement trouvé plusieurs exemples dans les registres d’enrôlement. Il est également fait mention du fait que les soldats manquaient quelque peu d’instruction. ↩︎
- Dans l’état des effectifs du 15 juin 1810, on trouve 75 soldats du train d’artillerie de la Garde au sein du 6e corps d’armée. Voir C8 446 Situation Espagne 15 juin 1810. ↩︎
- En réalité, Roguet fait déjà état de combats en mars, notamment de l’assassinat de deux soldats. Ces soldats assassinés pourraient être les deux qui figurent dans les registres militaires comme étant morts à Saint-Domingue le 21 mars 1810. D’autres opérations anti-guérilla menées en avril 1810 sont relatées. Voir Roguet, p. 127 et suivantes. ↩︎
- Voir la «Gaceta de la Regencia» du 11 octobre 1810 et voir Roguet, p. 149 ↩︎
- Voir Roguet, p. 163 ↩︎
- Voir Roguet, p. 173 ↩︎
- Voir la «Gaceta de la Regencia» du 11 octobre 1810 et voir Roguet, p.193, 201 ↩︎
- Voir Roguet, p. 202 ↩︎
- Voir la «Gaceta de la Regencia» du 25 septembre 1810 et voir Emmanuel Martin, La gendarmerie française en Espagne et en Portugal (Paris, 1898), p. 107 ↩︎
- À l’exception des informations concernant le lieutenant Muret, qui est mentionné comme ayant été tué à Martinien, nous n’avons trouvé aucune autre information dans les sources concernant cet affrontement. ↩︎
- Le colonel Mouton, accompagné de 500 conscrits chasseurs et de la compagnie du Grand Quartier, se trouvait à Osma le 23 août. Voir Roguet, p. 212-213 : ↩︎
- Voir Roguet, p. 223-227, où il est fait mention de 800 pertes espagnoles contre 8 morts napoléoniens. ↩︎
- Voir Jorge Planas y Antonio Grajal, p.199. ↩︎
- Voir E. Rodríguez Solís, Les guérilleros de 1808 : Histoire populaire de la guerre d’indépendance (Barcelone, 1895), tome I, p. 743 : ↩︎
- Voir José Antonio Gallego García, El cura Merino…, tomo 1, p. 157. ↩︎
- Voir Roguet, p. 263-266 : on dit que sur 2 000 Espagnols, seuls 300 ont réussi à s’échapper, au prix de la vie de seulement 8 soldats français. ↩︎
- Voir Roguet, p. 269. ↩︎
- Voir Roguet, p. 270 ; «Gaceta de la Regencia» du 2 février 1811 ; El cura Merino…, tome 1, p. 158. ↩︎
- Voir Miguel Ángel Garcia Garcia, El Empecinado (2024), p.107. ↩︎
- Voir LH//250/53. ↩︎
- L’ordre de bataille français à Fuentes de Oñoro comprenait la brigade de cavalerie de la Garde. Voir Victoires, conquêtes, volume 26, p. 204. ↩︎
- Voir «Gaceta de la Regencia» du 22 juin 1811 ↩︎
- La bataille du 1er Arlaban est relatée dans l’ouvrage de Martin, aux pages 44, 167-168. Il s’agit de l’attaque menée par Mina contre une colonne de 1 170 prisonniers sous le commandement de l’adjudant-commandant Dentzel, escortée par 100 cavaliers de la gendarmerie ou d’un régiment de marche, 500 fusiliers de la garde impériale, un détachement des 28e et 75e régiments envoyés en France et 400 soldats isolés provenant de divers corps d’armée. ↩︎
- Voir Roguet, p. 321 y ss. ↩︎
- Voir José Pardo Santayana, Francisco de Longa, de la guérilla au grade de général (2007), p. 229. ↩︎
- Voir Roguet, p. 365. ↩︎
- Voir Roguet, p. 368 et suivantes. Il semblerait que ce soient les Lanciers du duc de Berg qui aient subi le plus grand nombre de pertes lors de cette expédition. Voir la base de données du Colonel Sañudo. ↩︎
- Juste après l’expédition dans le Bierzo, la division Roguet se déplace vers la région de Zamora et Toro, où elle va rencontrer de graves problèmes d’approvisionnement ; certains soldats vont se livrer à des actes de pillage et deux condamnations à mort seront prononcées. Dans les registres d’enrôlement, on trouve trois paires de soldats condamnés à mort à trois dates différentes de 1811, le 13 juin, le 12 juillet et le 29 décembre, concernant le 4e régiment de voltigeurs, les fusiliers-chasseurs et le 7e régiment de voltigeurs. Voir Roguet, p. 373. ↩︎
- Voir Roguet, p. 381 et suivantes ; Schepeler, tome 3, p. 341. À son retour de l’expédition, Roguet prendra la tête du 6e gouvernement. ↩︎
- Voir Roguet, p. 421. ↩︎
- Voir Roguet, p. 391: ↩︎
- Voir Schepeler, volum 3, p. 342. ↩︎
- Voir Roguet, p. 394. Le capitaine Everts et le lieutenant Forestier du 2e régiment de voltigeurs contre 500 guérilleros. ↩︎
- Voir Roguet, p. 394. Un autre combat s’est déroulé auparavant au même endroit, le 17 octobre. ↩︎
- Voir Roguet, p. 399: ↩︎
- Louis-Vivant Lagneau, cirujano en la Guardia Imperial en 1810. Aquí podemos ver como se describe el tratamiento de una epidemia de tifus y otra de sarna en un hospital de Haro. ↩︎
- Ver Roguet, p. 425 y ss. ↩︎
- Ver Roguet p. 430; Schepeler, volumen 3, p. 462; Gaceta de Madrid de 1812-03-15. El destacamento español estaba al mando del futuro general carlista Juan Antonio Guergué. ↩︎
- Ver Roguet p.438-440. ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1812-06-12; Gaceta de Madrid de 1812-07-07. ↩︎
- François-Isidore, barón Darquier, fallecerá en Vitoria el 12 de diciembre de 1812 de afección pulmonar. ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1812-08-15. ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1812-07-30. Ver también LH/2359/12, Sargento mayor del regimiento de guardias nacionales Alexandre Marc ROCHE actuación destacada en Aranda de Duero 1812-06-12. ↩︎
- Ver Gaceta de la Regencia de 1812-06-12. ↩︎
- Nos inclinamos más por la fecha del 4 de julio de 1812, aunque para la mayor parte de los individuos la fecha de la baja es el 4 de agosto de 1812. Se trataría de una expedición de Mina a Vitoria, como diversión para facilitar el aprovisionamiento de municiones en la costa. Ver Gaceta de la Regencia del 18 de agosto de 1812. ↩︎
- Ver Pardo de Santayana, p.350. ↩︎
- En el AHN se dispone del parte de este combate. Se habla de una columna de 2000 franceses de la Guardia Imperial rechazados hacia Logroño por Antonio Tabuenca, comandante del batallón de La Rioja, y la caballería de Saornil y Príncipe. Se mencionan 300 bajas francesas (probablemente exageradas), siendo las bajas españolas de 6 muertos y 19 heridos. Ver Miguel Ondaita da parte al General en jefe de una acción ocurrida en Fuenmayor el 14 de octubre de 1812, Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,101, N.73. ↩︎
- Ver base de datos Sañudo. Da unas bajas totales (muertos y heridos) de 20 soldados para el 3.º de tirailleurs. ↩︎
- Ver base de datos Sañudo. Da unas bajas totales (muertos y heridos) de 30 soldados para el 3.º de tirailleurs. Según Sañudo hay otro combate en Orozco en 1813-01-31, con hasta 44 bajas, pero nada hemos localizado en los libros de matrícula de los tiralleurs. ↩︎
- Louis-Vivant Lagneau, chirurgien de la Garde impériale en 1810. On peut voir ici comment sont décrits les traitements d’une épidémie de typhus et d’une autre de gale dans un hôpital de Haro. ↩︎
- Voir Roguet, p. 425 y ss. ↩︎
- Voir Roguet, p. 430 ; Schepeler, tome 3, p. 462 ; «Gazeta de Madrid» du 15 mars 1812. Le détachement espagnol était placé sous le commandement du futur général carliste Juan Antonio Guergué. ↩︎
- Voir Roguet p.438-440. ↩︎
- Voir la «Gazeta de la Regencia» du 12 juin 1812 ; la «Gazeta de Madrid» du 7 juillet 1812. ↩︎
- François-Isidore, baron Darquier, décédera à Vitoria le 12 décembre 1812 des suites d’une affection pulmonaire. ↩︎
- Voir la «Gaceta de la Regencia» du 15 août 1812. ↩︎
- Voir la «Gaceta de la Regencia» du 30 juillet 1812. Voir également LH/2359/12, le sergent-major du régiment des gardes nationaux Alexandre Marc ROCHE, pour son action remarquable à Aranda de Duero le 12 juin 1812. ↩︎
- Voir la «Gaceta de la Regencia» du 12 juin 1812. ↩︎
- Nous penchons plutôt pour la date du 4 juillet 1812, bien que pour la plupart des personnes concernées, la date de démobilisation soit le 4 août 1812. Il s’agirait d’une expédition de Mina à Vitoria, organisée à titre de diversion afin de faciliter l’approvisionnement en munitions sur la côte. Voir la «Gaceta de la Regencia» du 18 août 1812. ↩︎
- Voir Pardo de Santayana, p. 350. ↩︎
- Les Archivos Históricos Nacionales (AHN) conservent le rapport de cette bataille. Il y est question d’une colonne de 2 000 Français de la Garde impériale repoussée vers Logroño par Antonio Tabuenca, commandant du bataillon de La Rioja, et par la cavalerie de Saornil et Príncipe. Le rapport fait état de 300 pertes françaises (chiffre probablement exagéré), tandis que les pertes espagnoles s’élèvent à 6 morts et 19 blessés. Voir Miguel Ondaita rendant compte au général en chef d’une action survenue à Fuenmayor le 14 octobre 1812, Archivos históricos nacionales, DIVERSOS-COLECCIONES, 101, n° 73. ↩︎
- Voir la base de données Sañudo. Elle fait état de 20 soldats (morts et blessés) pour le 3e régiment de tirailleurs. ↩︎
- Voir la base de données de Sañudo. Elle fait état d’un total de 30 soldats tués ou blessés pour le 3e régiment de tirailleurs. Selon Sañudo, un autre combat aurait eu lieu à Orozco le 31 janvier 1813, avec jusqu’à 44 victimes, mais nous n’avons rien trouvé à ce sujet dans les registres d’enrôlement des tirailleurs. ↩︎
- De estos 22 prisioneros solo dos figuran como reentrados, por lo que los demás podrían haber sido también víctimas de los “brigantes”. Como comparación de los poco más de 300 marinos de la Guardia prisionero en Bailén un tercio parece haber reentrado de prisión. ↩︎
- Sur ces 22 prisonniers, seuls deux sont répertoriés comme ayant été libérés ; les autres auraient donc pu être eux aussi victimes des « brigands ». À titre de comparaison, sur les un peu plus de 300 marins de la Garde emprisonnés à Bailén, un tiers semble avoir été libéré. ↩︎
Fuentes:
1 – Grajal, Antonio. «Las pérdidas en combate de la Guardia Imperial en España, a partir de los libros de matrícula«, trabajo no publicado, junio 2026
2 – mirandaebroenlamemoria.wordpress.com/2022/04/13/exposicion-miranda-de-ebro-y-la-guerra-de-la-independencia-1808-1814-el-regimiento-114/
Imágenes:
a – Mapas, tablas y gráficos por cortesía de Antonio Grajal.
b – Imágenes a partir de originales de Pierre Albert Leroux y Knötel, manipuladas con Easemate.ai.
c – Miranda Ebro By Jean Laurent – Biblioteca Nacional de España PID:4175815, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30800940












I shall read this with great interest, but wanted to thank you for your reply to my previous enquiry (it failed to be sent when I tried to do so under the relevant post).
Best wishes, James
Hi, James
Don’t worry, I hope you found it useful. It’s certainly piqued my curiosity too, because it’s one of the many topics relating to the conflict that are mentioned – everyone knows about them or has heard of them in some way, but there isn’t any written work or publication (to my knowledge) that deals with them specifically.
Have a good day,
Jorge