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Durante la guerra de Independencia —dejando de lado las batallas campales que se dirimieron— en la zona del frente de Cataluña contemplamos una sucesión de pequeños combates menores y escaramuzas que se dieron entre los dos bandos, prácticamente durante todo el conflicto. Las causas podían ser de variada naturaleza: el aprovisionamiento de suministros, poder acaparar zonas de forrajeo, expulsar a unidades hostiles de zonas de influencia propias, atacar las líneas de comunicaciones enemigas, expediciones punitivas a poblaciones o para poder capturar individuos o líderes hostiles, partidas de recaudación de contribuciones practicadas por ambos bandos, encuentros entre pequeñas unidades de patrulla, etc.
Hoy dedicamos nuestra entrada a uno de estos combates menores entre tropas regulares de ambos bandos, menor por las tropas implicadas no así por su duración, que se dio cerca de la población de Riudaura y el Coll de Canes, entre las localidades de Olot y Ripoll, en la provincia de Gerona. Como veremos, un simple traslado de tropas de un punto A un punto B, pasando cerca de otro punto C controlado por tropas enemigas, provoca una serie de marchas y contramarchas en medio de combates con fuego de fusilería por ambos bandos. Un ejemplo de tantos pero que nos ilustra sobre la naturaleza de estas pequeñas expediciones con desplazamiento de tropas y carruajes, sobre algunos aspectos tácticos de los combates en un terreno de naturaleza montañosa y sobre todo el carácter y las decisiones del comandante español reflejadas en su parte posterior del 6 de mayo y del que veremos que no acabará particularmente satisfecho. Finalmente, por parte francesa, el sentir sobre la guerra en 1813 en la Haute Catalogne (la zona que nos ocupa) por parte de los ocupantes nos viene reflejado en las memorias de Gabriel Laffaille:
«[…], la guerra también se libraba con mucha intensidad en esta parte del país, la más cercana a Francia: había batallas muy frecuentes, y no solo contra grupos de partisanos, sino, a veces, contra todo el ejército español que, por la velocidad con la que se desplazaba de un extremo a otro de la provincia, podía considerarse en sí mismo un ejército de partisanos.«1
ANTECEDENTES
El territorio de Cataluña seguía estando muy disputado en el primer tercio del año 1813: los ejércitos españoles al mando del mariscal de campo Francisco Copons y Navia dominaban gran parte del campo y zonas montañosas y sus tropas regulares junto con las guerrillas locales hostigaban continuamente las columnas enemigas que salían de Barcelona, Lérida o Gerona para recoger víveres o para transportar convoyes de suministros hacia Tarragona y el Coll de Balaguer. Copons había situado momentáneamaente su cuartel general en la ciudad de Vich, desde el cual se podía desplazar al norte hasta la zona de la Cerdaña y la Seo de Urgel o en dirección opuesta hacia la línea del Llobregat.
Por su parte, las tropas imperiales controlaban las principales ciudades y fortalezas catalanas, lo que implicaba tener guarniciones permanentes más o menos importantes y, en consecuencia, poder destinar menos tropas a perseguir a las fuerzas de Copons. A unos 40 km al noreste de Vich y del cuartel general español, los militares napoleónicos estaban en la ciudad de Olot, una estratégica posesión cuya ocupación se extendería ininterrumpidamente desde el 9 de abril de 1812 hasta el mes de marzo de 1814. Olot había sido fortificada (se construyó un fortín en la zona del volcán Montsacopa, dominando la ciudad), tenía una sólida comunicación con Gerona (ocupada ya desde el año 1809), los imperiales habían mejorado las conexiones con Castellfollit de la Roca, disponían de una guarnición en Besalú, otra en Bañolas (que ya tratamos en nuestra entrada Bañolas y la batalla de Miánegas) y en el castillo de Figueras. No obstante, sobre las rutas hacia Vich al suroeste y Ripoll al oeste había un escaso control, con la presencia intermitente de tropas regulares y miqueletes enemigos.
Copons había tenido conocimiento que el general francés Lamarque se había retirado al este, a la zona del Ampurdán, y encomendó una serie de operaciones en las montañas limítrofes con Olot para recoger las contribuciones atrasadas que se negaban a satisfacer los locales —que probablemente ya se encontrarían pagando las contribuciones imperiales francesas— y dispuso que el regimiento de los Húsares de Cataluña2 se desplazara hasta Riudaura para unirse al contingente del brigadier Rovira, uno de los artífices de La Rovirada, el golpe de mano que permitió ocupar por sorpresa la fortaleza de San Fernando de Figueras en agosto de 1810 (también tratada en El castillo de San Fernando de Figueras. Años 1802-1814).

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS

JUAN LUIS NICOLAS DE CRÉEFT (ó Creeft)
(Saint Trond, Lieja. 9 de junio de 1757 – 1833).
Hijo de Nicolás de Créeft y de su segunda mujer Charlotte de Chestret, Nicolás de Créeft, inició su carrera militar en el Regimiento de Reales Guardias Valonas, donde ingresó como alférez de fusileros el 11 de septiembre de 1778. Participó en el bloqueo y sitio de Gibraltar, campaña durante la cual ascendió a alférez de granaderos el 14 de noviembre de 1782 y a segundo teniente de fusileros el 22 de mayo de 1783.
El 17 de marzo de 1785 obtuvo autorización para contraer matrimonio con María Antonia Caravantes. Continuó progresando en su carrera militar y fue promovido a segundo teniente de granaderos el 5 de septiembre de 1788. Poco después recibió el empleo de teniente coronel, en la promoción del 14 de enero de 1789, y el de primer teniente el 22 de octubre del mismo año. Tomó parte en la Guerra del Rosellón contra la Francia revolucionaria y, en 1795, fue nombrado coronel de los Voluntarios de Caballería de Málaga. Finalizado el conflicto, quedó agregado como coronel al Regimiento de Caballería de Voluntarios de España.
Tras enviudar de su primera esposa, obtuvo una nueva licencia matrimonial el 22 de diciembre de 1798 para casarse con María de Hano y Ortega.
Durante la Guerra de la Independencia desarrolló gran parte de su actividad militar en Cataluña. El 23 de septiembre de 1810 fue designado coronel del Regimiento de Húsares de San Narciso, unidad que posteriormente pasó a denominarse Húsares de Cataluña y cuyo mando conservó hasta su disolución en 1814. En julio de 1810 participó en el ataque a la guarnición francesa de Bañolas y colaboró posteriormente con el marqués de Campoverde en la defensa de Tarragona durante el asedio de mayo de 1811. Ese mismo año destacó bajo las órdenes del barón de Eroles en la acción de Cervera, el 11 de octubre, y tres días después en la rendición de Bellpuig. En enero de 1812 cubrió la retirada de la división de Eroles en las inmediaciones de Valls. El 24 de ese mes resultó herido y fue hecho prisionero durante la acción de los puentes de Altafulla, donde sus fuerzas sufrieron importantes pérdidas. Sin embargo, fue liberado poco después gracias a la intervención de su propio regimiento de Húsares de Cataluña. Una vez recuperado de sus heridas, volvió al servicio activo y combatió en Mataró el 4 de mayo de 1812. Durante la campaña de 1813 participó, integrado en la división de Rovira, en diversas operaciones contra las fuerzas francesas. El 14 de septiembre de ese año logró apoderarse de Fraga al frente de una brigada volante y en colaboración con la caballería de Julián Sánchez. Como reconocimiento a sus servicios fue ascendido a brigadier de caballería el 16 de septiembre de 1813.
En 1814 tuvo a su cargo las fuerzas encargadas del bloqueo de la plaza de Lérida, manteniendo la operación hasta la capitulación y entrega de la ciudad. [2]
Tropas españolas presentes:
| Unidad | Comandante | Infantes | Jinetes | Caballos |
| Regimiento Húsares de Cataluña (4 esc.) | Cnel. Nicolás de Créeft | ≈ 300 | ≈ 280 | |
| – En Esquirol: | ||||
| Batallón de Tarragona | ≈ 600 | |||
| – En Roda de Ter: | Cnel. Felipe de Fleyres | |||
| Regimiento de Ultonia (1 bat.) | ≈ 600 | |||
| Regimiento de Cardona (1 bat.) | ≈ 600 | |||
| – En Riudaura: | ||||
| Regimiento de San Fernando (1 bat.) | ≈ 600 |


Tropas imperiales francesas presentes:
En cuanto a las tropas imperiales francesas en la localidad de Piña o provenientes de Olot y que pudieron participar en los combates, casi no tenemos referencias. Gracias a las tablas de Martinien [9] vemos que algunos de los oficiales imperiales muertos y heridos pertenecían a los regimientos franceses 67º y 60º de infantería de línea, que pertenecían a su vez a la Armée de Catalogne3. A falta de estadillos oficiales, estimar las fuerzas de esos regimientos en los combates se nos antoja un ejercicio de ficción, aunque posiblemente los efectivos franceses fueran inferiores al principio de los combates y se fueran incrementando con refuerzos llegados de Olot. Nicolás de Créeft escribe en su parte que su contingente luchó contra un enemigo con «sus quatriplicadas fuerzas y de su combinado Plan«. En el combate de Riudaura Nicolás de Créeft pudo tener bajo su mando del orden de unos 1.000 infantes, caballería aparte. Suponer que las fuerzas francesas eran de unos 4.000 hombres es mucho suponer, teniendo en cuenta la costumbre de muchos oficiales de ambos bandos de aumentar el número de tropas enemigas y sus bajas y minimizar las propias en sus partes posteriores.
Los batallones de los regimientos de infantería de la Armée de Catalogne estaban bastante desperdigados por toda el área geográfica de Gerona, por lo que es improbable que dichos batallones estuvieran al completo contra los españoles, por lo que no creemos que las fuerzas francesas implicadas fueran más del doble de las de Créeft. Los estadillos consultados son cambiantes en el tiempo aún dentro del mismo año y, por ejemplo, el 1 de abril de 1813 la guarnición de Olot sólo consistía en un destacamento del 11º regimiento de línea (4 oficiales y 287 soldados) y el 3.er batallón del 102º regimiento de línea (19 oficiales y 495 soldados). En cuanto a la caballería imperial implicada, si la hubo, pudieron ser componentes de uno de los dos escuadrones del 29º de chasseurs à cheval de la división de la Alta Cataluña.


EL COMBATE DE RIUDAURA
El capitán general Francisco de Copons ordenó al brigadier Luis de Créeft, comandante del regimiento de los Húsares de Cataluña, que saliera con su destacamento del cuartel general establecido en Vich hacia la población de Riudaura, a unos 6 kilómetros al oeste de Olot, llevando a todas las monturas del regimiento4. Tendría que pasar asimismo por la localidad de Esquirol la tarde del 29 de abril (a donde llegó a las 9 de la noche, a unos 18 km al noreste). De Créeft había pasado a medio camino por Roda de Ter donde se le había unido el coronel Felipe de Fleyres5, que le seguia en su retaguardia con dos regimientos de infanteria, el Ultonia y el Cardona, y un batallón del Tarragona que ya se encontraba allí.
Felipe de Fleyres le entrego otra orden del cuartel general por la que al amenecer del día siguiente (30 de abril) tenia que dejar el 4º escuadrón de Húsares a Fleyres (en realidad sólo le dejó 20 caballos y un oficial) y marchar con el resto de la caballería y el batallón de Tarragona hacia Riudaura, donde tenia que llegar a las doce del mediodía donde se encontraba el brigadier Francisco Rovira y ponerse a sus órdenes.
De Créeft, la caballería y el batallón del Tarragona (seguidos de Fleyres) salieron de Esquirol a las 6 de la mañana y llegaron al Grao de Olot sobre las 11 de la mañana. Aprovecharon el alto en el camino para que comieran las tropas y dejando a Ultonia y Cardona en retaguardia6, bajaron el camino y llegaron al llano de Bas con la caballería y el batallón de Tarragona. Antes de llegar a Hostalets (actual Hostalets d’en Bas, Hostales en el texto) reunió a toda la tropa e hizo adelantarse a una guerrilla de infantería y caballería por su flanco derecho, en dirección a Olot.
Formación de Batallón por compañías en escalones (en echelon)
En su libro «Imperial Bayonets«, un extenso vademécum sobre las tácticas militares napoleónicas basadas en las regulaciones de la época, George F. Nafziger nos comenta a propósito de la marcha o ataque por escalones:
«Esta maniobra es extremadamente ventajosa en la guerra; pero requiere una gran perfección en las tropas en marcha, para que el ataque al enemigo pueda ser apoyado con rapidez e inteligencia, y para que los batallones que no ataquen estén en condiciones adecuadas para ejecutar atentamente cada movimiento que las circunstancias puedan requerir.» [10]
Como en la mayoría de estas formaciones tácticas de la época, se elegía una compañía o batallón directriz (que mantenía la dirección de avance principal) y el resto de compañías marchaban retrasadas o adelantadas una distancia de unas decenas de pasos. El escalonamiento podía ser —a partir del eje de avance— por el flanco derecho o por el flanco izquierdo, con las unidades más retrasada o adelantadas, más extendidas o compactas en función de la presencia enemiga. Dentro de una formación más grande, un batallón o sus compañías podían situarse en un escalón de repliegue (retirándose de la línea principal para proteger un flanco) o formando un escalón de ataque.
Esta variante táctica facilitaba una mayor adaptación al terreno en un avance que una formación en línea, podía ejecutar variaciones o giros de la formación con facilidad, se facilitaba un posible ataque en oblicuo sobre la formación enemiga, se podía asegurar mejor un flanco (derecho o izquierdo) expuesto y se creaba profundidad para absorber el impacto de la artillería o la caballería enemiga y poder preparar a su vez un ataque gradual. La formación tenía más flexibilidad que la formación en columna, pero era menos sólida que una columna cerrada frente a una carga de caballería por el flanco y más difícil de mantener bajo un fuego intenso y por su naturaleza exigía una gran coordinación entre los mandos y un buen adiestramiento de sus compañías o batallones.
Este tipo de formaciones escalonadas se empleaban con más frecuencia a nivel de unidades de más entidad, regimientos o divisiones, que como formación de combate habitual de un solo batallón. En el caso del combate de Riudaura, Nicolás de Créeft, un comandante de caballería, tuvo muy en cuenta la situación del terreno y de sus tropas, no expuso a su poca caballería y teniendo en cuenta el año de la guerra en curso, 1813, también cabe considerar que las unidades de infantería tenían ya un cierto nivel de adiestramiento para poder llevar a cabo estas formaciones tácticas.

Antes de llegar a su destino, la población de Riudaura, en concreto a la altura de la población de la Piña (a unos 3,5 km al oeste de Olot), rompieron fuego unos 200 infantes. Dispuso a los húsares en batalla y al batallón del Tarragona en escalones y que pasaran los equipajes, sus rancheros, los enfermos y caballos de mano, etc. por la llanura de Bas.
A tres cuartos de hora de Riudaura (sería a unos 3-4 km de distancia) mandó un edecán para avisar a Rovira (que se encontraba en Ripoll). Suponemos que, avisado Rovira, éste habría ordenado que el teniente coronel del regimiento de San Fernando acudiera con su regimiento a ayudar a De Créeft y se hallaba ya en Riudaura con sus cazadores y granaderos a las 15:30 h como avanzada del resto del regimiento que se hallaba de camino. Sobre las 16:00 h de la tarde llegó De Créeft finalmente a Riudaura, junto con el batallón de Tarragona y toda la caballería, y disposo que el regimiento de San Fernando se dirigiera para posicionarse frente a los imperiales.

De Créeft aprovechó el parón en Riudaura para dar pienso a los caballos, alimentó a los hombres y recibió la noticia de que el teniente coronel del San Fernando se hallaba siendo atacado y pedía auxilio. Acudió con el batallón del Tarragona y la caballería y mientras el batallón sostenía al San Fernando, la caballería cubría la carretera. Para impedir que los imperiales le pudiesen copar por el desfiladero de Canes, retrocedió primero con la caballería y luego por escalones con la infantería. Luego adelantó dos guerrillas y caballería para proteger la retirada, que se prolongó durante 4 horas. Finalmente se puso a salvo en Vallgofona y al día siguiente, día 1 de mayo, se dirigió a Ripoll.
En cuanto a las pérdidas de ambos bandos no debieron ser muy numerosas, Adolfo Blanch (Bofarull también cita la misma cifra) nos aventura, por lo que respecta al bando español que: «si bien con alguna pérdida, no empero igual á la de 200 hombres que hubo de esperimentar el enemigo, entre muertos, heridos y prisioneros.» Por parte francesa, gracias a las tablas de Martinien vemos que constan unas bajas de 4 oficiales (2 muertos y dos heridos), por lo que podemos aventurar que posiblemente hubieran menos de un centenar de bajas en total, entre muertos, heridos y prisioneros.
Otro aspecto que queremos destacar es la parte final del texto de Nicolás de Créeft, en la que el coronel expone su queja directamente al general en jefe del 1.er ejército, Francisco de Copons, sobre como se trata la noticia de la acción del 30 de abril en la prensa. Su principal reclamación es que dicho impreso omitió mencionar al jefe que dirigió la acción —él mismo— y otros aspectos relevantes del combate y considera que esta omisión perjudica su prestigio militar y pone en duda los méritos que ha acumulado al servicio de la nación, por lo que aprovecha para reconocer a las tropas a su mando y reivindicar su capacidad de liderazgo.
ANEXOS
Parte del brigadier Luis de Créeft informando al general en jefe del Primer Ejército de Cataluña sobre la acción de Riudaura
Exmo. Señor
Ahora qe. ya me hallo desembarazado, me tomo la libertad de manifestar á V.E quanto ocurrió en la jornada que pr. su disposicion hice desde este Quartel Genl. hasta Ridaura: se me comunicó qe. pasase al Esquirol la tarde del 29 del p.mo p.do, con todos los caballos útiles é inutiles del Regimiento de Husares, y lo berifiqué llegando à dcho Pueblo á las 9 de la noche, a mi paso pr. Roda, bi al Coronel Dn. Felipe de Fleyres, y me dijo hiva siguiendo mi retaguardia al mismo Pueblo con los Regimientos de Ultonia y Cardona pues que ya se hallaba en él, el Batallon de Tarragona donde se hizo noche, dcho Coronel Fleyres me tenia dada la orn; remitiéndose à otra de V.E, de qe. al amanecer del 30 dejandole el 4º. Escuadron de Husares debia marchar con el Batallon de Tarragona, y la demas Caballeria à Riudaura á las ordenes del Brigadier Dn. Francisco Rovira debiendome hallar en aquel Pueblo á las doce de aquel dia: en efecto lo execute dejandole solo 20 caballos con un oficial que me pidió, en lugar del 4º. Escuadron; à las 6 la mañana, seguido del sobre dcho. Fleyres que llebava los Regimientos de Ultonia y Cardona, llegando al Grao de Olot como à las 11 de la misma: se comieron los Ranchos y seguidamente empeze abajar el Grao, con solo Tarragona, y Caballeria quedandose en observacion, Ultonia y Cardona, y a la Cabeza el Comandante de la Division. y el 1er. Ayudante de Estado Mayor Marques de Villacampo: ya en el llano. y antes de llegar á los Hostales; mandé hacer alto. y reunirse toda la Tropa; hice que una Guerrilla de Infanteria y otra de Caballeria, se adelantantase á flanquearme el Costado derecho y avenida de Olot, mientras hiba pasando todo el Llano de Embas habiendo dispuesto también que otras quedasen cubriendo la retaguardia cuyo encargo desempeñaron ámi satisfacn. los oficiales qe. las mandaban: hasta cerca de Riudaura nada ocurrió pero si al pasar por frente de la altura de la Piña, qe. se me dio parte per el oficial de Guerrilla qe. tenias ámi bista dos partidas Enemigas de Infanteria y Caballeria. y en este caso hice reforzar las Guerrillas de Tarragona y Husares por si fue necesario: al momento se rompió el fuego, y se presentaron como unos 200 infantes en la expresada altura de la Piña haciendo barias descargas cerradas, que sin duda heran séñales pa. los de Olot: en este estado crei combeniente, como lo execute, mandar al teniente Coronel de Husares D. Ramon de Foxá que formase la Batalla, y al comandante de Tarragona que dispusiera su Batallon en Escalones, dando lugar aque pasasen el Llano de Embas, los equipages, y rancheros de exte ultimo Cuerpo, como también los del primero y los bastantes Caballos de mano y enfermos que seguian, que se berifico sin la menor novedad, abista de los Enemigos: alli mismo supe por el oficial de Guerrilla de Caballeria, que los Enemigos se disponian a salir de Olot, sin saber su fuerza ni para donde; inmediatamente, y siguiendo mi marcha á Riudaura qe. ya no distaba mas que tres quartos de hora, destaque un ordenanza al Brigadier Rovira, abisandole que ya me y de q los Enemigos me habian roto el fuego, y tube de respuesta que se hallaba en : á la entrada de Riudaura encontré al teniente Coronel de San Fernando, y me instruyó de lo mismo y de que benia en mi auxilio con las compañías de Cazadores y Granaderos, mientras acababa de llegar el todo del Regimiento: siendo como á las tres y media de la tarde, y como á las quatro de la misma, llegue á Riudaura con el Batallon de Tarragona y toda la Caba. quedando en posicion al frente del Enemigo el Regto. de Sn. Fernando; mandé á ambos Cuerpos la comodidad de ordenanza, con el obgeto de qe. los Caballos comiesen el pienso y la tropa tomase algun alimento, mientras tanto adquiria el berdadero movimiento del Enemigo del que enefecto fuy testigo, despues de los Partes qe. me dieron siendo el primo. qe. el Batn. de San Fernando se hallaba cargado fuertemente por los Enms: y que su tente. Coronl. me pedia le sostubiese: no tarde un momento en salir del Pueblo al frente de Tarraga. y la Caba., mandando qe. tomase posicion el primero y qe. cubriese la carretera el el segundo, con prevencion qe. hice al Comte. de Tarraga. qe. sostuviese á Sn. Ferndo. como lo berifico: en esta situacion me bi precisado como los dos Batallons. aponerme en defensa, tanto pa. protejer la retirada de la Caba. que con anticipacion lo verifico precabiendo el riesgo eminente si daba lugar a qe. los Enemigos qe. adelantaban por la cumbre de la Montaña a interceptarme el unico desfiladero de Coll de canas, quanto pr. desbaratar sus ideas, y ponerme en salvo con la infanteria que me quedaba vatiendose; logrados qe. fueron mis deseos y perdidas las esperanzas del Enemigo dirigidos. á arrollarme, reunieron sus fuerzas y no tuvieron otro admitrio mas que atacarme todos en masa, y a pesar de haberlo executado vigorosamte: me desentendí del y di las ords. necesarias auna retirada honrosa, à apoyarme en lo alto del Coll de Canas, haciendo en Escalones un incesante fuego pr. Batallones y compañías a menos de tiro de Pistola, viendo al mismo tiempo qe. otro pequeño cuerpo Enemigo ansiaba tomar las alturas de mi retirada, adelantando ya sobre un quarto de hora en distancia al terreno qe. ocupaba; las pocas fuerzas que reunían los cuerpos de Tarragona y Sn. Ferndo. Me imposibilitaban oponerme á las quatriples. del Enemigo qe. pr. todas partes maniobravan, y solo la serenidad de los Gefes oficiales y tropa de estos Batallones pudieron sobrellevar tales fatigas ayudando de este modo al logro de mis ideas, y conseguido por sus rapidos movimientos llegar en algun tanto á anteponernos, dejando un Campo descubierto en que con mas defensa pusimos en obra frustrar el todo de sus planes, cuales eran los de quedarse con estos dos Batallones, lisongeandose de la ocasion faborable que pr. muchas circunstancias se les presentó; sin embargo, osaba el Enemigo en bano su intento, y apesar de que deltodo no estabamos aun ensalvo, destaqué dos Guerrillas y Caba. q. maniobravan al frente de los Batalls., sirviendo no de poco al sargto. Mayor de Sn. Ferndo., y logrado tambien libertar al tente. Coronel del mismo Cuerpo que se contaba casi priso. como igualmte. algunos Infts. qe. hubieran tenido igualmente anoser por haber quedado en medio del camino un Cabo. muerto atravesado qe. contuvo su caba. qe. ya estaba á nuestro alcance. Esta acción en orn de retirada, fue sostenida por espacio de 4 horas seguidas disputandole al Enemigo el terreno que hiva ganando en medio de un bivisimo fuego, contra sus quatriplicadas fuerzas y de su combinado Plan, y sin embargo no logro otras ventajas que las de quedar bien escarmentadas su temeridad sufriendo la perdida que en mis partes tengo á V.E manifestado, y yo poner en salvo mi Tropa en el Pueblo de Vallfogona desde donde al otro día me dirigí a Ripoll.
Mi honor y mi deber Exmo. Señor me pone en el doloroso caso de elevar á la consideración de V.E esta sucinta narración haciendo por menor, haciendo presente á V.E quan sensible me ha sido me ha sido alver el Impreso que ha consecuencia de la acción que sostuve el 30 se ha dado al Publico, pasando en silencio al Gefe qe. la mandó y demás ocurrido en ella. ¿acaso Exmo. Sor. No ha llegado amanos de V.E mi primer parte y 2º con el estado de la perdida? Acaso Exmo. Sr. es para mi algún descredito el que se exprese quanto executé?; i Exmo. Sr. permitame V.E. desaogue mi aflision, y esta me haga digna de alguna consideración, pues de lo contrario una novedad que tanto degrada y desaira mis servicios hace vacilante la opinión mia después de tantas pruebas que tengo dadas á la Nacion. Si, Exmo. Sor. Es una verdad pura, qe. los cuerpos de Sn. Ferndo. y Tarraga. se distinguieron sobre manera, y los recomiendo muy particularmente á V.E juntamente con sus dignos Gefes y oficiales, sin pasar en silencio lo dispuesto qe. se hallaba el de Usares a contraer igualmente si el terreno y las circunstancias lo hubiesen exigido en Genl. pe. lo mostraron sobrado las guerrillas de que hice uso á cargo del Teniente D. Josef Bañon y del Alferez D. Manl. Aniceto, y me glorio haber tenido el onor de mandar y dirigir oportunamte. Y según lo permitieron las inesperadas circunstancias que sobrevinieron a mi jornada tan beneméritos y acreditados Cuerpos.
Quanto á V.E llevo manifestado es sinceramente la verdad, nacida de las razones qe. me asisten y vivo persuadido qe. teniendo V.E. en consideracion los sentimientos qe. me animan indemnizará mi opinión dudosa en el concepto Publico pa. evitar en cierto modo los Emulos qe. pudiera fomentar la contraria de mis buenos deseos.
Quartel Genl. De Vich, 6 de Mayo de 1813
Exmo. Señor,
El Comandte. Genl. de Caballeria
Luis de Créeft
Exmo. Sr. Genl. en Gefe de este 1er Exercito
- Laffaille, Gabriel. Mémoires sur les Campagnes de Catalogne de 1808 à 1814, pág. 239 ↩︎
- Ya tratamos de esta unidad de caballería cuya precursora fueron los Húsares de San Narciso en la entrada: Los Húsares de San Narciso (1808-1811) y Húsares de Cataluña (1811-1814). ↩︎
- Podemos estimar un número más o menos preciso de los efectivos del 60º y 67º regimientos de línea en la Armée de Catalogne. En las relaciones de Nafziger del 1 de abril de 1813, el 67º de línea tendría unos efectivos totales de 39 oficiales y 1.055 soldados y el 60º de línea constaba de 61 oficiales y 2.152 soldados. El 16 de junio de 1813, siempre según Nafziger, se siguen contabilizando los mismos 2 batallones del 67º de línea y 3 batallones del 60º de línea (el 4º batallón estaba en Alemania), que estaban encuadrados en la división de la Alta Cataluña, al mando del general Lamarque y en el Arrondissement de Gerona, al mando del general Nogués. ↩︎
- Si tenia que llevar todas las monturas, tanto las útiles como las que no lo estaban, implicaba que la unidad se tenia que desplazar al completo a otro teatro de operaciones más al norte del cuartel general, desligándose de éste. ↩︎
- Felipe de Fleyres (Liefe, Flandes, 1776 – ). Era hijo de Jacques Philippe de Fleyres y de Marie Fortuné de Falguieres. Tuvo dos hermanos que también siguieron la carrera militar: Honorato, coronel graduado del ejército y capitán de ingenieros y Pedro María Fortunato, brigadier de infantería. En 1792 ingresó en las Reales Guardias Valonas, donde ascendió a subteniente en 1796. Luchó en la guerra de la Convención y en el asedio de Gibraltar de 1797. Al empezar la guerra de la Independencia era comandante de los Miqueletes de Talarn. Con el empleo de coronel luchó en el sitio de Gerona de 1809, en el que fue herido en una mano, hecho prisionero y trasladado al castillo de Bellegarde, de donde huyó a finales de 1809. En 1810 fue ascendido a brigadier y formó un regimiento de manresanos con los que luchó en Sant Celoni y la Pobla de Segur en 1812. [5 y 6] ↩︎
- El texto original cita “quedandose en observación”, los dos regimientos de infantería habían actuado como una fuerza de apoyo y dejaban a De Créeft para que siguiera solo el camino con el batallón de Tarragona y la caballería. ↩︎
- Hemos podido grafiar la ruta sobre el camino Real de Vich a las puertas de Olot gracias a una excursión registrada en Wikiloc por V. Rodríguez [4]. La carretera actual de Vich a Cantonigrós sigue sólo partes del recorrido, por lo que poder habido consultar este recorrido nos ha sido fundamental para situar mejor la ruta (según el texto de De Créeft) que discurre por terreno montañoso y alejado de la carretera actual, hasta el Grau d’Olot donde comienza la llanura de Bas. ↩︎
- Grau o Grado como sinónimo de escalón (graó) por el desnivel del terreno para pasar del Valle de Bas hasta el collado del Collsacabra. El desnivel es de unos 500 metros. ↩︎
- Cabe preguntarse porque se siguió ese camino y no directamente subir por el norte hacia Ripoll y de allí a Riudaura, suponemos que una ruta menos expuesta. Quizás se tenía inteligencia que no habría en ese momento muchas tropas en Olot y que Rovira se pudiera encontrar esos momentos en Riudaura. Otro motivo en el que pensar es que los movimientos por pasos montañosos eran a priori menos detectables para las avanzadas enemigas o sus espías. Lo que si es evidente que el camino elegido tenía su grado de riesgo y podía poner en peligro a la columna a su paso por las cercanías de Olot. En caso de pérdida, los Húsares de Cataluña eran el único contingente a caballo, junto con dos escuadrones de coraceros, en ese momento en aquella parte de Cataluña. ↩︎
Fuentes:
1 – «Parte del brigadier Luis de Créeft informando al general en jefe del Primer Ejército de Cataluña sobre la acción de Riudaura» – Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES, 77, N, 18
2 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833)«, Alberto Martín Lanuza Martínez, FEHME, Madrid, 2012.
3 – diaridegirona.cat/comarques/2012/08/06/olot-rememora-guerra-frances-49363014.html
4 – ca.wikiloc.com/rutes-senderisme/cami-ral-vic-olot-90360241
5 – historia-hispanica.rah.es/biografias/50468-honorato-de-fleyres
6 – es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Fleyres
7 – «Cataluña. Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado» – Adolfo Blanch, Imprenta\Librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861
8 – Estado de la organización y fuerza efectiva y disponible del I.er ejército en 31 de mayo de 1813, en «Estados de la Organización y Fuerza de los ejércitos españoles beligerantes em la Península durante la Guerra de España contra Bonaparte» – Sección de Historia Militar, Barcelona, Vda. de Antonio Brusí, 1821
9 – https://tablasmartinien.es/#
10 – «Imperial Bayonets» – George F. Nafziger, Greenhill Books, London, 1996, pág. 147
11 – «Mémoires sur les Campagnes de Catalogne de 1808 à 1814» – Gabriel Laffaille, Amazon Italia Logistica, 2022
Imágenes:
a – Gráficos obra del autor.
b – Foto modificada y escalada a partir de original: cloud10.todocoleccion.online/postales-cataluna/tc/2023/08/03/13/425465087_tcimg_1BC88DD5.jpg
c -By Fort, Ernest (1868-1938). Auteur du texte – Bibliothèque nationale de France, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=160961719
d – «Napoleonic Uniforms«. Tomo I y IV – John R. Elting, grabados de Knötel, MacMillan Publishing, 1993
e – Imagen aclarada a partir de original: most-famous-paintings.com/en/art/jean-charles-langlois-combat-d-olot-en-catalogne-4-avril-1813-AQSKWD-en/
