Asedio y defensa del castillo de Hostalrich en 1810

En nuestra última entrada recordamos el bloqueo puntual que tuvo la fortaleza de Hostalrich en el mes de julio de 1808 y que no tuvo más consecuencias que algunos intercambios de fuego entre los dos bandos y una exhibición de firmeza y genio de su por entonces gobernador interino, Daniel O’Sullivan. Después de la caída de Gerona, Hostalrich resistía como la última fortificación en manos españolas en la Alta Cataluña.

El verdadero bloqueo por parte de los imperiales de Hostalrich fue confiado inicialmente a una parte de la división del general italiano Pino y duró varios meses, de enero a mayo de 1810, en buena parte debido al número insuficiente de tropas asignadas a la empresa por el mariscal Augereau, duque de Castiglione y comandante del VII cuerpo de ejército; solo en el mes de marzo el contingente fue considerablemente aumentado con otras tropas italianas y francesas, lo que permitió el bloqueo total de la plaza, aunque ya se tenía control de su población desde finales de enero.

Hostalrich fue una de las tantas fortalezas que fue ocupada en Cataluña por los imperiales en el transcurso de la guerra de Independencia y permaneció en poder de éstos hasta el 4 de junio de 1814. Como veremos lo que diferencia a Hostalrich de otros casos es que fue de los escasos ejemplos en que una parte de la guarnición pudo romper el bloqueo y ponerse a salvo para luchar otro día, lo que representó una proeza que coronaba los meses de prolongada y decidida resistencia.

Apuntaciones sobre la destrucción de la villa de Hostalrich en Diciembre de 1809 y gloriosa defensa hecha por la guarnición de su castillo en el año 1810.

Destrucción de la Villa.

El día 7 de Noviembre de 1809, época en que el egercito francés apuraba todos sus recursos para rendir la plaza de Gerona, salió del campo que formaba a aquel sitio una división compuesta de unos 4000 hombres de todas armas, con dos piezas de artillería de montaña, mandada por el General Pino, dirigiéndose a la villa y castillo de Hostalrich. En aquella sazón se encontraba acantonada en este punto una división de tropas españolas al mando del Mariscal de Campo Don Pedro Cuadrado, cuya fuerza constava de 2000 infantes, 300 caballos y 3 piezas de artillería. Como las dos de la tarde del expresado día, cuando una alarma general anuncio la aparición del enemigo a cuya aproximación las fuerzas españolas se replegaron tomando el camino de San Celoni.

Asegurado el enemigo de la retirada de nuestras tropas aprovechó la ocasión para penetrar en la villa, valiéndose de la confusión que ocasionaba aquel movimiento precipitado, y de la consternación que cundió  en el momento entre los paisanos que se entregaban a la más precipitada fuga. Observando el Gobernador del castillo el desorden que reinaba en el pueblo, mandó que una cierta fuerza de su guarnición bajase a entretener en lo posible al enemigo, para dar lugar a que los paisanos ganasen el bosque inmediato; llegó dicha fuerza frente al convento y desde allí hizo fuego al enemigo que subía por el arrabalillo, pero tuvo nuestra tropa que retirarse cargada por fuerzas muy superiores: en la puerta de la plaza de los bueyes dieron los nuestros cara por segunda vez a los contrarios; no obstante tuvieron que retirarse al castillo porque el enemigo les tomaba la retaguardia y por que no lo era posible defender por más tiempo la población.

Al extremo del arrabal enfrente del convento de Mínimos único que existía en Hostalrich, se conserva una torre antiquísima de figura cilíndrica en la cual colocaron los de la guarnición del castillo, dos piezas de corto calibre y veinte hombres de infantería: desgraciadamente las esplanadas no estaban arregladas aún, cuando sucedió esta fatal ocurrencia y tanto por esta causa como por la extraordinaria dimensión de dicha torre, fue poco el daño que recibieron los franceses por los tiros de fusil y piedras que desde dicha torre les arrojaron.

Hostalrich. Recinto Fortificado. Dibujo del Instituto de Estudios Catalanes. (a)

El objeto de esta expedición por parte de los franceses era, según el parte que el general de dicha nación dio a su Gobierno, destruir todos los acopios de víveres y demás pertrechos, que según ellos creían, estaban haciendo los españoles con el apoyo del castillo, para conducirlos en convoy a la plaza sitiada de Gerona; en esta parte se equivocaron los franceses, pues ninguna provisión de víveres ni pertrechos se había verificado en el referido punto por mandato del Gobierno español; sin embargo, la villa de Hostalrich estaba atestada de frutos y efectos del mayor interés que muchos particulares y corporaciones de los territorios del Vallés y de la Selva habían depositado en la referida villa, creídos que estarían con seguridad al abrigo del castillo. En esta disposición fue cuando el enemigo se apoderó de la población la cual fue entregada a saco y en seguida a las llamas, de modo que quedaron quemadas sesenta y siete casas, asesinadas seis o siete personas de las pocas que no pudieron escapar, y perdidos muchos frutos, alhajas y dineros cuya pérdida incalculable ocasionó la ruina de infinidad de familias.

Es digno de hacerse mención en estas apuntaciones, del rasgo de valor que empleó el presbítero Mosén Pedro Xifras en medio de una situación tan apurada: viendo este eclesiástico invadida la población por el enemigo cogió una escopeta, se dirigió al torreón llamado de Arará1 que es el más elevado y mejor conservado de los que resisten en las murallas antiguas del pueblo, se subió a este fuerte por medio de una escalera de cuerda que recogió tras sí y encerrándose en aquel limitado recinto dirigió sus tiros contra todos los franceses que divisaba asegurándose, que mató algunos de ellos y que hirió de un solo disparo a dos que estaban matando un cerdo.

Enteramente sorprendida la gente de la población por las tropas enemigas, pocos fueron los paisanos que recibieron auxilio en el castillo por las dificultades que opuso su Gobernador; la mayor parte encontraron su salvación en los bosques de Orzavina y otra porción no escasa, solo tuvo tiempo para refugiarse en la Iglesia parroquial. Mientras que en la villa estaba cometiendo el enemigo las mayores atrocidades y los edificios iban reduciéndose a cenizas, el más espantoso conflicto y consternación reinaba entre los desgraciados que habían buscado seguridad en el templo: la defensa que estos infelices encontraron más natural y más a mano, fue atrancar la Puerta con bancos y otras maderas que pudieron proporcionarse; y como el edificio está situado al extremo de la población más inmediato al castillo, estando su Puerta frente al fuerte sin que se presente obstáculo alguno en el intermedio, no podía el enemigo derribar dicha puerta por el vivo fuego que se les dirigía desde la fortaleza, lo que dio motivo para que los franceses imaginaran mil tretas para ver de incendiar la puerta, siendo una de las haber cargado un borrico de fagina y de colchones a fin de que sirviéndoles de parapeto pudieran llegar a la puerta para abrasarla con mixtos incendiarios; pero observado este artificio por los del Castillo fue desbaratado a metrallazos, en uno de estos tiros penetró una bala dentro de la iglesia la cual dejó muerto en el sitio al monaguillo mayor de la parroquia.

Esta escena de llanto y de ruina duró hasta las once de la noche del citado día 7 de Noviembre, dia en que replegándose la brigada enemiga evacuó la población dirigiéndose otra vez al sitio de Gerona.

Cuando por la guarnición del castillo fue observada la retirada salió del fuerte una partida de tropas con el objeto de sacar de su encierro a los que se habían salvado en la iglesia y socorrer a los que habían quedado en la villa.

De esta época data la despoblación y miseria de Hostalrich; y aunque con el tiempo se han reedificado muchas casas, pocas o ninguna han vuelto a su estado primitivo, a más que quedan gran porción por reconstruir entre los que se cuentan las mejores que existían antes de este acontecimiento funesto (ver Anexo 1).

Copia de plano de la población, del año 1858, donde hemos ubicado
algunos de los principales lugares citados en el texto.

Sitio del Castillo.

Los franceses estrecharon el sitio de Gerona con una obstinación sin igual y los sitiados, agotados sus recursos, hubieron que sucumbir a fuerzas formidables entregándose prisioneros de guerra por medio de una capitulación honrosísima el día 8 de Diciembre de 1809: era pues consiguiente que después de la conquista de aquella plaza tratase el enemigo de apoderarse del Castillo de Hostalrich, único puesto fuerte que existía en poder de los españoles entre Gerona y Barcelona y que tanto estorbo causaba a sus marchas por el antiguo camino de Francia pues transitando por el que pasa por la costa del mar siempre se veía incomodado por la escuadra inglesa que navegaba por aquellas aguas.

Poniendo pues el francés en ejecución de su plan de conquista, nombró las fuerzas que debían emplearse en el sitio de Hostalrich a cuyas inmediaciones se avistaron el dia 13 de enero de 1810 dando aviso de esta aparición el fuego vivo que sostuvieron las avanzadas colocadas en las alturas de Collfurmi2 y en las de Masanas las cuales se retiraron ordenadamente hacia la villa.

Por de pronto no se vieron más que unos cuatrocientos infantes y doscientos caballos enemigos que se posesionaron del pueblo de Masanas y en seguida destinaron partidas para reconocer el terreno lo que dio ocasión para que jugase la artillería de del castillo obligando al enemigo a replegarse fuera del alcance del cañón: por la noche se divisó una línea de fuegos que se extendía desde casa Regás3 del referido pueblo de Masanas, en donde tenía apoyada su derecha, hasta la inmediación del río Tordera por la izquierda del Collfurmí; se divisaban también unas hogueras a lo lejos y esto daba a entender que la fuerza era mayor que la que se había presentado.

La guarnición del castillo lejos de desmayar por la aparición de enemigo cobro nuevo entusiasmo y juró, a imitación de sus compañeros de armas de Gerona, se sepultaría en las ruinas del fuerte antes que entregarlo al enemigo.

Era gobernador de dicho castillo el Coronel del Regimiento de Infantería de Iliberia Don Julián Estrada4 y comandante de artillería Don Miguel López Baños5, en el día Teniente General: componía la guarnición un batallón del expresado regimiento de Iliberia, unas compañías del Tercio de Gerona y alguna otra compañía suelta cuya total sumaba la fuerza de mil doscientos a mil trescientos hombres con la competente dotación de artilleros.

Hostalrich y sus poblaciones circundantes, basado en un mapa de 1883, de Eduard Brossa. Algunos de los nombres de las poblaciones han variado con el tiempo.

El día 14 mandó el comandante de somatenes de Breda Don Esteban Pagés un miguelete del tercio de Vich al Gobernador del Castillo con el objeto de informarle del número de los enemigos y de otras particularidades: dicho miguelete se había fugado de Gerona siendo prisionero de guerra y aprehendido otra vez por los franceses le obligaron a seguirles hasta las posiciones de Masanas de donde volvió a escaparse: por dicho sujeto se supo que la división que iba a poner el sitio constaba de seis mil hombres de todas armas con diez y ocho piezas de artillería al mando del General Kelly6. En este día adelantó el enemigo sus avanzadas hasta cerca del castillo; formó barracas en sus campamentos y medió algún tiroteo entre las guerrillas de uno y otro lado.

El día 15 se pasó a nuestras avanzadas un sargento italiano quien manifestó que la división Kelly ascendía tan solo a dos mil quinientos infantes y doscientos caballos7 y que por todo el día siguiente se aguardaba al General Souham con seis mil hombres que debían venir de la parte de Vich: El Gobernador del Castillo dio en este día una proclama a su guarnición exhortándola a imitar el heroísmo y virtudes militares de sus compañeros de armas los dignos defensores de la Inmortal Gerona.

El 17 llegó la división Souham dirigiéndose en tres trozos hacia Masanas y a unirse con la división Kelly por la parte de casa Sauré8, la fuerza que se divisó constaría de tres mil quinientos infantes y doscientos caballos.

A las 8 de la mañana del día 18 salieron del campamento enemigo dos columnas, compuesta la una de trescientos infantes y cincuenta caballos que pasando por Collfurmí vadeó el Tordera por la inmediación de Fogás, la otra de cuatrocientos infantes y cuarenta caballos siguió por el lado opuesto la dirección de casa nueva de Castelló hacia la riera de Arbucias; la primera pasaba a cuerpo descubierto y desde el castillo se le dirigieron algunos tiros de artillería con bastante acierto; la otra ejecutó su operación por caminos cubiertos: a las dos y media del día volvieron dichas columnas cargadas de botín a sus primitivas posiciones después de haber saqueado las casas de campo inmediatas. Al anochecer del mismo día 18 penetraron los franceses en la villa de Hostalrich apoderándose desde luego de de todos los puntos de ella, a pesar del vivo fuego que durante toda la noche les dirigió la torre de los frailes y el Castillo. Vencido por el enemigo este obstáculo y al abrigo de la noche se dedicó sin perder tiempo a abrir zanjas y construir parapetos en todas las bocacalles fortificando con mayor empeño las más inmediatas al Castillo: La obstinación con que el enemigo ejecutó estas operaciones no dejó de causarle bastante pérdida pues desde el castillo se observó que durante la noche iban por la villa con faroles encendidos recogiendo muertos y heridos, y tal vez fue en venganza de este descalabro, el haber incendiado tres casas en la misma noche, de las pocas que quedaron en pie de resultas del desastre del día 7 de Noviembre.

Hemos intentado situar en un mapa los principales movimientos y acciones que se describen en el relato, hasta la huida final de parte de la guarnición el 12 de mayo. El mapa confeccionado está basado en ejemplares posteriores del s. XIX y XX y nos es útil a efectos de ubicación de los puntos y edificios principales, por lo que no pretende tener ningún valor como una geolocalización exacta de los mismos.

El día 20 se destinaron guerrillas desde el castillo para observar la fuerza que se había estacionado en la villa las cuales se retiraron después de haber visto formados en la calle mayor sobre quinientos franceses.

Una desgracia inesperada puso el día 21 la torre de los frailes en poder del enemigo: cuando el Capitán Don Francisco Oliver que mandaba aquel fuerte iba a arrojar una granada de mano a los franceses que se iban acercando, reventó dicho proyectil en la propia mano del que iba a tirarlo y dándole los cascos en la cabeza cayó muerto en el sitio: el sargento que le sucedió en el mando, sea por poca firmeza o por falta de patriotismo, entregó la torre a los contrarios, cuyo suceso no fue conocido por la guarnición del castillo hasta que con la artillería de la torre dispararon algunos tiros contra la Plaza, uno de los cuales hirió a un soldado; no quedando con esta insinuación duda alguna a la guarnición del castillo de que aquel pequeño fuerte estaba en poder del enemigo puso en juego su artillería y arruinó en pocos momentos la plataforma de la torre de modo que tuvieron que abandonarla.

En este día mismo recibió el Gobernador del Castillo una comunicación por parte del Mariscal del Imperio Augereau intimándoles que dentro de dos horas entregara el puesto con su guarnición a cuyo efecto le proponía que todos gozarían los honores de la guerra conduciéndoles prisioneros a Francia, y que de no verificarlo como lo proponía, serían condenados a la pena capital como rebeldes a su Rey legítimo: dicho gobernador contestó que él y toda la guarnición, había jurado morir antes que abandonar la justa causa de su Rey Don Fernando Séptimo y que estaban decididos a no quebrantar el juramento. Hasta el día 30 se ocupó el enemigo en posicionarse de los puntos más importantes para concluir la circunvalación del castillo9; las guerrillas de uno y otro lado se estaban batiendo todos los días ocasionando siempre alguna pérdida entre ambos combatientes.

El mismo día 30 recibió el Gobernador un pliego que le dirigió el General comandante del bloqueo Barón L. Mazzuchelli haciéndoles proposiciones de capitulación para la entrega del castillo; por este medio se supo quien era el que mandaba el bloqueo en aquella ocasión: El Gobernador contestó que renunciase en lo sucesivo a tales proposiciones porque la tropa que él mandaba estaba decidida a perecer antes que rendirse.

En estos últimos días se notó gran movimiento de tropas en el campo enemigo; unas parecía que llegaban, otras que partían y últimamente se vio pasar un convoy de carros y acémilas que de Barcelona se dirigía a Gerona y otro en distinto día que caminaba en sentido inverso; cuando estos enemigos pasaban a tiro de la plaza, la artillería de la misma les ocasionaba alguna pérdida.

El día 11 de Febrero los franceses colocaron en la plaza de los bueyes de la Villa dos cañones de corto calibre, que sin duda serían los que estaban en la torre de los frailes, y con dichas piezas dispararon algunos tiros a metralla al ganado que pacía en el glacis del castillo; pero algunas bombas y granadas disparadas desde el fuerte obligaron en poco tiempo a enmudecer la artillería francesa.

El día 13 se notó que el enemigo había colocado un cañón de a 4 en la casa blanca, con cuyo tiro pretendía impedir que la tropa del castillo saliese a recoger el agua de la fuente y que el ganado pastase fuera del glacis.

A las dos de la mañana del día 18 se observó que se había volado una parte del tercer cuerpo de la torre de los frailes por el lado que mira al pueblo esparciendo sus escombros por las casas que la circuían y quedando cuarteado una parte del edificio tal como se ve en el día; ignorándose si este incidente fue efecto de la casualidad, o si fue cosa hecha a propósito.

El agua era el artículo que más llamaba la atención del Gobernador del castillo pues consideraba que la de los aljibes no sería suficiente para sostener un sitio prolongado; así fue que puso todo su empeño en asegurar para la guarnición una fuente que existe a tiro de pistola del Castillo en la dirección de medio día: para lograrlo se abrió un camino cubierto que unía el fuerte con el manantial y con este resguardo iba la tropa a recoger el agua; pero como el enemigo no podía mirar con indiferencia que los sitiados practicasen esta operación, destinaba fuertes partidas para impedir que el agua de la Fuente fuese transportada al castillo originándose algunas refriegas que costaban bastantes pérdidas a los sitiadores y a los sitiados.

La alberca de Mas Bosoms, en un grabado de finales del siglo XIX. Situada a unos unos 300 metros del castillo, su preciada posesión provocó duros combates entre sitiadores y sitiados. (b)

La guarnición del castillo extrañaba que a los treinta y siete días de sitio no hubiese hecho el enemigo alarde de todos sus recursos separándose en esta parte del sistema de terror que había usado en todas sus operaciones; pero el día 20 de Febrero a las siete de la mañana salió de esta admiración al ver desplomarse sobre el fuerte infinidad de bombas de a 14 pulgadas disparadas desde una batería de cuatro morteros colocada detrás de la muralla antigua de la población por la parte que mira al norte cuya elevación la ponía al abrigo de los fuegos del castillo: desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde arrojaron ciento sesenta bombas dentro del fuerte; y siguiendo toda la noche el bombardeo, aunque con alguna lentitud volvió al amanecer del día veinte y uno a avivarse del mismo modo que el día anterior.

A las tres de la tarde del mismo día veinte y uno algunos tiros de fusil que se oyeron por la parte de San Celoni y que fueron aumentándose sucesivamente anunciaban la aproximación de fuerzas amigas: en su vista dispuso el Gobernador que salieran algunas guerrillas en aquella dirección y que el resto de la guarnición se colocara en el glacis y otros puntos de la muralla para acudir a donde la necesidad lo exigiera cuya operación se ejecutó con toda serenidad despreciando las bombas y descargas de fusilería que dirigía el enemigo a la tropa del castillo. Tardó muy poco en dejarse ver una columna de setecientos hombres mandada por el Coronel Don Manuel Fernández Villamil a cuyas órdenes iba el comandante de somatenes Don Esteban Pagés cuya fuerza ataco decididamente a los franceses en los campamentos que tenían situados en la ermita de la Virgen de la Sierra y alturas inmediatas desalojándoles de las barracas, obligándoles a replegarse en la casa blanca y en la en la casa negra y a abandonar seiscientos panes, algunas cabezas de ganado y los equipajes, sufriendo la pérdida de veinte muertos y muchos heridos y un oficial y un soldado prisioneros sin que por nuestra parte se experimentaran más bajas que la de cinco heridos. Los enemigos que ocupaban las posiciones de Gacerans quisieron acudir al socorro de los que fueron atacados; pero una salida verificada con oportunidad por la tropa de la guarnición los obligó a retirarse a sus posiciones: la comunicación quedó abierta como unas tres horas de tiempo y aprovechando esta oportunidad los paisanos de las pueblos y caseríos inmediatos introdujeron en el castillo algunos víveres y otros efectos; llegada la noche se retiró la expresada columna y los franceses volvieron a ocupar los puestos que habían abandonado.



Hasta el día 27 había arrojado el enemigo novecientas sesenta y tres bombas de las cuales solo cuatro o seis de ellas cayeron fuera de la explanada; una de las que cayeron en dicho día 27 en el baluarte de San Francisco quedó sin reventar y habiendo sido descargada por un artillero se encontró que contenía siete libras y media de pólvora, catorce balas de fusil, varios pedazos de hierro y una mecha incendiaria.

El día 4 de Marzo la columna mandada por el Coronel Don Manuel Fernández Villamil cuya fuerza constaba de mil hombres, apareció sobre las alturas de Orzaviña con el objeto de introducir en el castillo un convoy de víveres que traía consigo. Una niebla muy densa le impedía verificar sus operaciones con acierto, pero decidido a atacar al enemigo en cualquiera parte que lo encontrara le dio una carga en las mismas posiciones que tenía el día veinte y uno: los franceses se replegaron y opusieron una tenaz resistencia en términos que nuestra tropa empezaba a pronunciarse en retirada; pero disipada en un momento la niebla y secundado el movimiento de la columna Villamil por una salida ejecutada a tiempo por la guarnición de castillo, sufrió el enemigo un segundo ataque con tal fuerza que en un instante quedaron desordenadas sus filas, abandonando sus campamentos y parapetos sufriendo en términos que se vieron obligados a repasar el Tordera sin poderse replegar hasta que llegaron a las alturas de Masanas, habiendo sido rechazados por la tropa de la guarnición, Los refuerzos bajaban de Girons y de Gacerans para socorrer a los dispersos. Los enemigos dejaron cuarenta y siete muertos en el campo; se les vio retirar muchos heridos lográndose además siete prisioneros; en los campamentos se encontraron mil panes que se condujeron al castillo. Durante la acción no cesó el enemigo de arrojar bombas desde la batería que queda indicada y bala rasa por medio de los cañones que tenía en la Villa; sin embargo, todos los medios de ofensa y de defensa que pudo el enemigo emplear no fueron suficientes para privar a la tropa española de una victoria que consiguió a fuerza de valor y de patriotismo. La comunicación quedó enteramente expedita y todos los pertrechos que constituían el convoy, entraron en el castillo en donde dejaron los víveres que conducían y cargando desde luego los enfermos y heridos que había en el hospital volvieron a salir escoltados por la columna sin recibir el menor daño.

En este día 10 se dirigió al Gobernador de Hostalrich una carta al comandante de los somatenes Don Esteban Pagés en que le hacía una pintura de la situación en que se encontraba el fuerte manifestándole que hasta aquella fecha le habían arrojado los enemigos dos mil seiscientas bombas de 14 pulgadas, pero que tenía la satisfacción de que sobre aquel montón de escombros se elevaba cada día más el entusiasmo y el valor de la guarnición.

El día 23 el General francés Verdier dirigió desde Blanes una intimación al Gobernador del Castillo en que con razones quería probarles que haciendo una resistencia más larga lejos de aumentar su gloria se calificaría de una obstinación vana digna del mayor vituperio concluyendo con proponerle una capitulación honrosa para sí y para la guarnición: estas proposiciones fueron rechazadas por el Gobernador quien contestó al General francés que su intimación no obscurecería el honor ni la gloria de que se nutría aquella guarnición.

De resultas de haberse introducido en el Castillo el día 4 de Marzo el convoy en la forma que se ha manifestado, construyeron los franceses una batería de dos cañones que en el castillo llamaron la batería de casa Segrer a causa de hallarse situada en la altura inmediata a dicha casa por la parte que mira al castillo: el objeto que tenía esta batería era enfilar la cañada por donde bajó la columna Villamil en las dos ocasiones de que ya ha hecho mérito y por otra parte molestar a la tropa que salía del castillo para proveerse de agua a la fuente.

El día 1º de Abril fue cuando se notó el empeño más decidido por parte del enemigo para impedir que la guarnición se aprovechase de la agua de la fuente, pues al amanecer se vieron construidos varios parapetos desde medio tiro de pistola de la fuente hasta el punto que hacía tiempo tenían fortificado en el sitio llamado las Forcas, habiendo además emboscado bastante fuerza a la inmediación de la fuente.

Cuando el Gobernador advirtió este aparato dispuso que salieran varias partidas de tropa del castillo con el objeto de inutilizar aquellas obras; y puesta en ejecución su orden se empezó un fuego sumamente vivo y sostenido con cargas a la bayoneta en cuya acción jugaba con mucho acierto la artillería del castillo: la batería enemiga de casa Segrer también dirigió también sus tiros contra los nuestros y la acción duró desde las siete hasta las diez y media de la mañana siendo el resultado de ella haber destruido los nuestros los parapetos más inmediatos a la fuente y obligado al enemigo a hacerse fuerte en los que tenía construidos en las Forcas, calculando, según lo que se observó que la pérdida de los franceses no bajaba de treinta muertos y de cincuenta a sesenta heridos: por nuestra parte hubo dos muertos y veinte y seis heridos y cuatro contusos contando en estos últimos al Capitán de Cazadores de Iliberia Don Miguel del Pozo que mandaba una de las partidas: toda la guarnición se excedió en valor y fueron muchos los oficiales e individuos de tropa que se distinguieron habiéndolo hecho con particularidad el Teniente del segundo tercio de Gerona Don Jaime Carbó que en el día se encuentra de Mariscal de Campo.

En estos días estaban fortificando los enemigos en Masanas la casa de Regás formando en ella un reducto; y se dedicaban igualmente en avanzar sus parapetos hacia el Castillo.

El día 1º de Mayo se puso la tropa francesa en movimiento por creer que venía una fuerte división española con el objeto de introducir un convoy de víveres en el Castillo.

El día 3 una columna compuesta de tropa y de paisanos mandada por el General Don Manuel Fernández Villamil intentó socorrer al castillo atacando como en la vez anterior de la parte de Arenys de Mar, pero no pudo conseguir sus fines por la superioridad de fuerzas que el enemigo había reunido en el punto que Villamil se propuso atacar.

En los periódicos españoles de aquella época no se encuentran detalles acerca de la acción que tuvo lugar en este día con motivo de intentar la introducción del convoy; sin embargo, según se colige del parte inserto en el Monitor francés del 26 de Mayo de 1810, el combate fue bastante serio y reñido pues dice que en la madrugada del 3 de dicho mes dos columnas de tropas y paisanos españoles seguidos de doscientas acémilas cargadas, fueron a atacar las avanzadas francesas y que sin embargo de haber sido derrotados los espanyoles, no pudo ser interceptado el convoy que los insurgentes tuvieron sobre mil muertos o heridos y los franceses tuvieron la pérdida de ciento sesenta y siete hombres contando entre los heridos al Coronel Cotti y cinco oficiales: se encontraron en la acción, según el Monitor los generales franceses Severoli de división, Mazzuchelli, Palombini y Augereau de brigada y cuatro Coroneles. Esto es lo que relata el citado periódico; pero en cuanto a la pérdida de los españoles debe prudencialmente creerse que no fue tan considerable, tanto por el interés de los franceses en exagerar sus ventajas cuanto por no haber hecho ningún prisionero y por confesar ellos mismos que a pesar de la derrota que suponen no pudieron interceptar el convoy.

El día 6 de Mayo dirigió un oficio el Gobernador del Castillo a la junta superior de Cataluña en que manifestaba las dificultades insuperables que asediaban para sostener una correspondencia seguida con aquella corporación; y después de encarecerle el mérito de los defensores de dicho fuerte expresaba, que sin embargo de que aquella guarnición se la había impuesto el deber de sostenerse por dos meses y medio ya llevaba cuatro meses de sitio con la mayor constancia a pesar del estrago que les habían causado tres mil quinientas bombas que le había arrojado el enemigo.

El día 9 se estrechó el sitio a tiro de pistola del fuerte. El día 11 por la tarde se presentó un teniente coronel enemigo con un pliego del Mariscal del Imperio Augereau en el cual intimaba la rendición al Gobernador y a la guarnición ofreciéndoles la misma capitulación que a los defensores de Gerona dándoles dos horas de tiempo para determinarse, con la amenaza de que si no se entregaban serían pasados a cuchillo, manifestándoles que ya habían defendido bastantemente el Castillo para su gloria y la de aquella valerosa guarnición. El Gobernador contestó al Mariscal en nombre de la guarnición y de común acuerdo con la junta de jefes que había convocado que sin embargo de que agradecía la comparación que hacía con los defensores de la inmortal Gerona, no se hallaba todavía en el caso apurado de admitir sus proposiciones ni de rendirse.

No se han dado datos fijos ni aun aproximados acerca de la fuerza enemiga que circunvalaba el Castillo en los distintos períodos de su sitio: había ocasiones que se notaba mucha tropa en los campamentos enemigos, en otras disminuía considerablemente ya fuese por haberse empleado en otros puntos o por que se ocultase de intento; sin embargo según se ha podido colegir no bajaban de seis mil hombres los que empleó el enemigo al principio del bloqueo siendo voz común entre la gente de aquella época que en el último período del sitio se emplearon de diez a doce mil hombres.

Durante todo el sitio se notó que todas las noches encendía el enemigo una hoguera en el derruido y destruido Castillo de Monsoliu11 y esta circunstancia dio a conocer que allí se había establecido un plan de señas pues en algunas ocasiones que se encendían fogatas en el mismo punto, contestaban con igual señal desde otras alturas distantes.

Es muy recomendable la resignación con que la tropa que defendía este punto sufría las fatigas e incomodidades de un sitio tan prolongado: el número excesivo de bombas que el enemigo arrojó en un recinto tan reducido, no dejó en pie ningún edificio a excepción de los pocos que están a prueba; así es que durante el sitio el Gobernador y demás Jefes y Oficiales de la guarnición, no tuvieron otro alojamiento que las muy reducidas bóvedas situadas debajo del macho, quedando la tropa acuartelada en la bóveda subterránea llamada la mina cuyo sitio por su falta de luz y sobra de humedad es sumamente mal sano particularmente en la estación en que se defendía el fuerte; el Hospital estaba en el cañón de bóveda de la misma mina que cae debajo del baluarte de Santa Tecla.

Puntos de interés:

  1. Puerta de Socorro
  2. Baluarte Mayor o de San Francisco de Paula
  3. Frente principal
  4. Caponera
  5. Revellín
  6. Puerta principal o Portal de Carros
  7. Contraguardia
  8. Semibaluarte de la contraguardia
  9. Puerta del Baluarte
  10. Baluarte del polvorín o de Santa Bárbara
  11. Polvorín principal
  12. Diente de Sierra
  13. Rampa del caballero
  14. Puerta secundaria del caballero
  15. Caballero
  16. Patio de armas
  17. Puerta principal del caballero
  18. Estacada
  19. Glacis
  20. Polvorín de mixtos.

La misma junta de jefes que convocó el Gobernador para dar la contestación al Mariscal francés, pasó a examinar detenidamente el estado del Castillo y de su guarnición y a deliberar sobre el modo de salir honoríficamente de aquella situación verdaderamente crítica: la fortificación no presentaba más que un montón de escombros; los víveres se habían agotado; la provisión de la agua de la fuente costaba mucha sangre y el número de heridos y enfermos era cada día mayor y por último se había perdido toda esperanza de socorro. Estas aflictivas circunstancias persuadieron íntimamente a la junta de que ya no quedaban más medios de resistencia y que era preciso declarar haber llegado el caso de poner en práctica las instrucciones dictadas por el Capitán General del Ejército de Cataluña, a saber, que antes de rendirse prisionera la guarnición tratara de salvarse abriéndose paso a la bayoneta: así lo acordó la citada junta ordenando que llevar a efecto esta providencia en la noche del día 12 de Mayo: la misma junta acordó que quedasen los heridos y enfermos en el Castillo bajo el cuidado del Contralor del Hospital Don Manuel Mellado (quien hace pocos años que murió de Comisario de Guerra) confiriéndole el encargo particular de hacer entrega al enemigo del fuerte y de todos sus pertrechos: dispuso igualmente quedar en el Castillo para prestar auxilio espiritual a los enfermos y heridos el Capellán interino P. F. Juan Vilademunt lector de P.P. Mínimos: ordenado todo de esta suerte confesaron por la mañana todos los heridos y enfermos y recibieron en seguida la sagrada comunión cuyo acto piadoso practicó igualmente la mayor parte de la guarnición.

Algunos desertores habían hecho comprender al enemigo que cuando los sitiados viesen agotados sus medios de defensa abandonarían el puesto para unirse al ejército español; y este fue el motivo de haber hecho el Mariscal Augereau la intimación con fecha del once del mes de que ya se ha hecho mérito; y como en el día doce notó el enemigo el movimiento extraordinario que había dentro del Castillo, no dudó que aquella noche era la señalada para la salida de la guarnición.

El General en Jefe de Cataluña tenía aviso anticipado de que estaba próximo a llegar el momento de tener que abandonar el castillo por falta de víveres y demás auxilios; y con este antecedente dispuso que para favorecer la salida de aquella valiente guarnición se embarcasen varias embarcaciones en Lloret de Mar y otros pueblos de aquella playa, para dar a entender al enemigo que la guarnición trataba de escaparse por el lado de la costa del mar embarcándose en los buques que se iban preparando; por otra parte, el General Don Manuel Fernández Villamil se apostó con su columna sobre las alturas de Graviña y el de la misma clase Don Luis María Andriani con la tropa que mandaba tomó posiciones en la parte de Montseny extendiendo sus avanzadas hasta Breda.

Los resultados de tan prudente órden correspondieron exactamente al objeto propuesto de atraer y burlar al enemigo que creyendo realidad esta militar apariencia, cargó la mayor parte de sus fuerzas y puso la mayor vigilancia en la parte de la marina.

En este estado de cosas salió la guarnición del castillo a los diez de la noche del día doce de Mayo por la poterna que de la mina sale a la caponera que une el revellín con el fuerte bajando por una rampa que se había construido al intento para pasar el foso: dos guerrillas de cincuenta hombres cada una mandadas por los Capitanes Vidal y Cuebas del tercio de Gerona, abrían la marcha por ambos flancos llevando la orden de arrollar al enemigo sin disparar un tiro; y cumpliendo con esta consigna fue pasada a cuchillo la primera centinela de la derecha ahuyentando todas las demás que encontraban a su paso. La columna formada en masa salto la estacada12 por la parte que mira al frente del revellín tomando una dirección perpendicular al camino real de S. Celoni el cual atravesó con suma velocidad lo mismo que toda la huerta que separa la Plaza de las alturas de Masanas pasando con toda felicidad por la casa de Naulart y subiendo hacia San Jacinto se dirigió en dirección a San Feliu de Baxareu. A una legua distante del Castillo encontró un campamento enemigo que fue arrollado por nuestra tropa, y de aquí se originó un vivo fuego y griterío que alarmó otro campamento enemigo fuerte de dos mil hombres que cubría el camino de Arbucias, de cuyo acontecimiento se destacó una fuerte partida para pisar la vanguardia a la guarnición pero pronto desistió de su empresa por el denuedo con que fue recibida por la guerrilla que mandaba el capitán Pozo del regimiento de Iliberia: sin embargo, no dejó de mezclarse en la columna cierta confusión que ocasionó la dispersión de algunos soldados y oficiales, a más de que algunos extraviados por el ayuno y el cansancio, se vieron en la imposibilidad de poder continuar la marcha de cuyos resultas quedaron en poder del enemigo sobre doscientos hombres contando entre ellos al Gobernador Don Julián Estrada. Con este motivo tomó el mando de la columna el comandante de artillería Don Miguel López Baños13 la que muy desmembrada de gente llegó el día trece a Vich; para el día catorce comparecieron otros muchos dispersos conducidos por los paisanos, en términos que de toda la guarnición se salvaron ochocientos hombres14. El General en Jefe del ejército de Cataluña, satisfecho de tanta bizarría y patriotismo concedió una medalla de oro para los oficiales y de plata para la tropa cuyo jeroglífico era un castillo con el lema: Valor y fidelidad constante. Hostalrich 12 de Mayo de 1810. (ver Anexo 2)

Medalla conmemorativa. (c)

Así que la guarnición desocupó el fuerte; se reemplazaron los centinelas con heridos y enfermos de menor gravedad destinando al mismo tiempo otros para que hicieran la ronda durante la noche, a fin de que oyendo el enemigo correr la palabra y dar el quien vive no creyera que la guarnición había efectuado su salida; sin embargo de estas precauciones, a las once y media de aquella noche se oyó un vivo fuego de fusil por los flancos del revellín, cuyo incidente obligó a Don Manuel Mellado encargado de hacer la entrega del fuerte al enemigo, se dirigió al baluarte de Sta. Tecla y manifestar desde allí a los franceses, que el fuerte ya era suyo y que de consiguiente suspendiese el fuego pues en haciéndose de día entregaría un pliego del Gobernador a su General. Lejos de hacer caso los que allí habían comparecido, de esta manifestación probaron de escalar el fuerte por medio de una escalera de mano pero afortunadamente no pudieron conseguirlo. En este estado verdaderamente aflictivo para los que se habían quedado dentro del Castillo, tuvo valor el sobre dicho Don Manuel de Mellado para del fuerte por la puerta del socorro, saltar la estacada por la parte de la Villa y dar voces a la guardia más inmediata para que lo condujesen a presencia del Comandante Militar de la población: así se verificó en efecto y enterado el Jefe enemigo de cuanto le manifestó Mellado, dispuso que saliese una fuerza de la Villa para impedir que se asaltase el fuerte mandando conducir a Grions, pueblo distante media legua de Hostalrich, al encargado de hacer la entrega del Castillo para que entregase al General Palombini el pliego que le dirigía el Gobernador del Castillo: este General dispuso que al amanecer del día trece se verificase la ocupación del fuerte a cuyo fin se dirigió él mismo con seiscientos hombres y llevó consigo a Mellado: a pesar de haber entrado en el fuerte compareció el General Mazzuchelli y acto continuo se procedió a la entrega de la artillería, pertrechos y demás existencias de los almacenes. Los enemigos respetaron la vida de los infelices heridos y enfermos; pero no quedaron estos libres de sufrir bastantes insultos y un horrible saqueo.

Estas apuntaciones han sido extractadas de varios partes y noticias que se publicaron en tiempo de la guerra llamada de la independencia y de diferentes informes recibidos de sujetos que sufrieron el expresado sitio, y de vecinos de la villa de Hostalrich y pueblos inmediatos dignos de todo crédito. Las ha puesto en orden el actual Gobernador del Castillo de Hostalrich en obsequio de los dignos defensores de este fuerte en la expresada época y para que conste este hecho glorioso en el archivo de este Gobierno.

Castillo de Hostalrich 31 Octubre de 1846.
Manuel Urgellés (Firmado)


  1. La torre del Arará es una de las mas altas y mejor conservadas del conjunto amurallado de Hostalrich, tiene una altura de 22 metros y está coronada por un juego de matacanes muy bellos y originales. Se puede llegar a ella por el camino de ronda de la muralla. [5] ↩︎
  2. En la actualidad Collformic es un pequeño núcleo residencial dentro del municipio de Massanes. ↩︎
  3. Actual masía de Can Regàs, que por su ubicación y altitud era un buen puesto de observación de la fortaleza de Hostalrich. [3] ↩︎
  4. Julián Ruiz Estrada (1765, Reinosa, Santander – 1819, Granada). Ingresó como soldado distinguido en el regimiento de la Corona, en 1778. Sirvió en la expedición a América con Victorio de Navia, y sirvio en diferentes regimientos. Participó en la Guerra de la Convención, siendo herido en la pierna. Al acabar la guerra fue nombrado ayudante de los Voluntarios de Castilla y hasta 1808 se encontró en Granada. Participó en Bailén como edecán del general Ventura Escalante. Marchó a Cataluña con la división de Reding, participó en las batallas de Molins de Rey y Valls, y el 27 de marzo fue ascendido a teniente coronel del Iliberia (ya lo era graduado desde julio de 1808). Como gobernador interino, defendió el castillo de Hostalrich de los ataques imperiales y fue ascendido a coronel graduado en abril de 1810. Tras la rendición de la plaza, fue capturado y trasladado a Francia, al depósito de l’Aigle, en Normandia, de donde se fugó y entró en Paris con el ejército aliado en 1814. ↩︎
  5. Miguel López Baños (1779, Rueda, Valladolid – 1861, Carmona, Sevilla). A los 14 años ingresó en el Colegio de Artillería de Segovia. Tras sucesivas promociones fue nombrado Capitán segundo en 1804. En julio de 1808 es nombrado comandante de artillería de la Plaza de Tarragona. Como comandante de artillería del castillo de Hostalrich participó en la defensa y en la posterior huida con parte de la guarnición a su mando, logrando eludir el asedio enemigo y llegar a Vich. En 1811 es ascendido a teniente coronel. A lo largo de 1823 ejerció de Ministro de la Guerra. Desde el año 1824 al año 1833 estuvo emigrado y causó baja en el Ejército. En 1843 alcanzó el empleo de teniente general y fue elegido senador por la provincia de Valladolid. En diciembre de 1846 recibió el nombramiento de senador vitalicio. ↩︎
  6. Se refiere al general de brigada italiano Luigi Mazzucchelli (1773, Brescia – 1868, Vöslau, Austria), que participó en el sitio de Gerona de 1809. Tras el viaje del general Pino a Paris para ofrecer los trofeos de la toma de Gerona a Napoleón, asumió el mando interino de la división. El 26 de marzo dejaría el mando de la división. Al concluir la campaña española, el 4 de junio de 1810, se le otorgó el título de Barón del Imperio, con una dotación anual de 4.000 francos. De regreso a Italia en 1814, el 5 de mayo fue nombrado jefe de estado mayor y general de división por el virrey Eugène de Beauharnais. [13] ↩︎
  7. Sólo era una brigada de la división al mando del general italiano Pino. ↩︎
  8. Quizás Can Súria (?) a unos 12 kilómetros al este de Massanes, aunque de origen era conocida como Can Carbonell. ↩︎
  9. Hasta finales de enero, por parte de los imperiales un regimiento del 5º regimiento de línea se situaba cerca del torrente de San Jacinto, mientras que el 6º regimiento ocupaba Grions. A primeros de febrero el 4º de dragones Napoleón se situaría en Arbucias mientras que el 7º de línea ocupaba la villa de Hostalrich. [6] ↩︎
  10. «El dia 20 en la tarde á la una y media, entró en esta Ciudad la primera Division de estas tropas, compuestas de 2400 plazas, con el nombre de Regimiento de Iliberia, ó primero de Granada, su Coronel Don Francisco de Córdova. Esta tropa brillante en su talle, y vestida con la mayor decencia, todos con fusiles, bayonetas y cananas de los franceses vencidos en Baylen, fue recibida por un inmenso pueblo que salió á los caminos, entró en la Ciudad por un magnífico Arco Triunfal, que estaba costosamente preparado, y á uno de sus costados una completa y armoniosa orquesta de música, á que acompañaban repetidas aclamaciones á nuestro deseado Fernando VII. La oficialidad fue alojada en las casas mas principales y pudientes de esta Ciudad; y la tropa en las de los vecinos, que anticipada y gustosamente se habian ofrecido á hacerles este obsequio, pidiendo algunos hasta el número de 15 á 20 soldados. Siendo este un indicio de la lealtad Murciana, y del zelo que lo anima para alentar á los valerosos soldados que se unen con sus sentimientos en defensa de la Religion, del Rey y de la Patria. Salen hoy estas tropas para Orihuela, en seguida de su destino; y seguidamente irán llegando las otras tres Divisiones, de que se compone este Exército, cuyo número asciende á 8226 hombres; los 7200 de infantería, y los 1026 de caballería, con 12 cañones de 4 á 8.» [8] ↩︎
  11. El castillo de Montsoriu, que recogimos en nuestra entrada El castillo de Montsoriu (Gerona) durante la guerra de Independencia ↩︎
  12. La estacada era la alineación de estacas de madera por entre las cuales se disparaba. En el muro del parapeto del camino cubierto había una pequeña regata donde eran clavados los maderos de la estacada. ↩︎
  13. López Baños «se produjo con bravura y denuedo de soldado y prudencia de entendido jefe», al principio desplego valor para abrirse paso, y caído el Gobernador prisionero tomo el mando de la columna, pasó a retaguardia y con 100 cazadores de Iliberia entorpeció movimientos a dos batallones enemigos que le persiguieron sin fruto, logrando salvar la fuerza, e incorporándose el 13 al cuartel general español. Mereció y obtuvo por este mérito, en 20 de mayo, el grado de Coronel. [2] ↩︎
  14. Bohigas y Morales (ver Fuentes) reducen el número a quinientos soldados supervivientes con algunos dispersos, que nos parece un número más plausible. ↩︎

ANEXO 1 .- Comunicación a la Junta Central de la retirada de la fuerza francesa de Hostalrich y su contestación por parte del Ministro de la Guerra.

Se ha enterado la Suprema Junta de Gobierno del Reyno por el parte de V.E. de 22 de Noviembre ultimo de haberse retirado á sus posiciones cerca de Gerona la Division Enemiga que entró en Hostalrich en 7. del propio mes, despues de quemar el pueblo y de cometer sus acostumbradas atrocidades. De Rl. orden lo aviso à V.E. para su gobierno. Dios gue. à V.E.
m. a. Real Alcaraz de Sevilla 4. de Diciembre de 1809.

Cornel (Firmado)

Sr. Dn. Joaquin Blake.

. . . . . . . . . . .

Al Sr. Cornel Ql. Genl. de Vich 19 de Diciembre de 1809

E.S.

La Rl. orden q. ha llegado a mi poder comunicada por V.E. en 4. de el actual al Teniente Gral. Dn. Joaquin Blake, me advierte de haberse dado parte a S.M. por ese Gefe de la retirada a sus posiciones cerca de Gerona de la Division enemiga q. entró en la villa de Hostalrich el dia 7. de noviembre, y de quedar S.M. enterado de ello. Como ni sobre este objeto, ni otro alguno tocante al estado y operaciones de un Exercito en sus diversos ramos y atenciones me conste q. se haya hecho entrega de papeles, ni he sido instruido por el citado Gral. al encargarme del mando, no puedo reunir dicha Rl. orden a las exposiciones sobre q. recae, asi como tampoco encuentro quien me instruya y de luz en otros muchos asuntos enteramte. de nuevo para mi por falta de antecedentes. Lo digo a V.E. en descargo de mi responsabilidad y para q. se sirva hacerlo asi presente a S.M. para su Rl. Determinacion.

Dios – [3]

ANEXO 2 .- TABLA VII, nº 9

Las cuatro barras de Cataluña coronadas, alrededor HOSTALRICH 12 DE MAYO DE 1810. (Un castillo coronado de laurel, al rededor VALOR Y FIDELIDAD CONSTANTE. Oro de 22 quilates, y en plata.

El fuerte castillo de Hostalrich fabricado al uso moderno, y situado en la villa de este nombre hizo una gloriosa defensa. Estando sitiado por los franceses y acabados los recursos para permanecer en él, su gobernador y la tropa que lo guarnecía, lo abandonaron, atravesando gloriosamente el campo enemigo y burlando su vigilancia. En memoria de este suceso y para premiar á la benemérita guarnicion, se acuñaron en Tarragona 80 medallas de oro como la presente, de las cuales 54 de órden del general en gefe D. Enrique O-Donell, se distribuyeron á los oficiales que se habian hecho acreedores á ella.

En 24 de junio se labraron en Mallorca 23, que se entregaron al comandante general interino Sr. D. Juan Manuel de Villena que las habia pedido, para repartir á los oficiales del regimiento de infantería de Almanza, y tres para los edecanes del general Piriz. De plata se acuñaron 934 de las que 854 se repartieron á la tropa de la guarnicion de Hostalrich, y las 80 restantes al regimiento de Almanza, las cuales fueron acuñadas por órden dada en 24 de junio por el mismo general interino D. Juan Manuel de Villena. [7]


Fuentes:

1 – «Apuntes sobre la destrucción de la villa de Hostalrich y defensa de su castillo de 1809 y 1810» – Manuel Urgelles, Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,80,N.25

2 – «Defensores del Castillo de Hostalrich» – Francisco del Pozo y de Travy, Annals de l’Institut d’Estudis Gironins, volumen 13, año 1959, páginas 233 a 248.

3 – «El Ministro de la Guerra, Antonio Cornel, se da por enterado de la retirada de las tropas francesas de la villa de Hostalrich» – Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,93,N.14

4 – castellsifortificacions.cat/castell/can-regas-fortificacions-napoleoniques-casal-de-la-baronia-de-quadras/

5 – Torre de Arará, Hostalric – M Carmen Diez Carrera.
rutasconhistoria.es/loc/torre-de-arara-hostalric

6 – «La Guerra del Francès a la Selva» – Jordi Bohigas i Maynegre y Francesc X. Morales García, Centre d’Estudis Selvatans y Diputació de Girona, 2008

7 – «Tratado de las monedas labradas en el Principado de Cataluña… Vols. 1-2» – Josef Salat, Impr. Antonio Brusi, Barcelona, 1818

8 – Gazeta del Principado, 31 de octubre de 1808 / Gazeta de la Regencia de España é Indias, sábado 8 de diciembre de 1810

9 – Revista de Historia Militar. Año LV, Núm. 110, 2011

10 – turismehostalric.cat/es/la-vida-dun-soldat-a-la-fortalesa-dhostalric/

11 – «Diccionario Biográfico de los Coroneles del Ejército Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833). Tomo I» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, España, 2022

12 – ntvespana.com/25/03/2022/biografia-de-don-miguel-lopez-banos-por-francisco-pato-fandino/

13 – treccani.it/enciclopedia/luigi-mazzuchelli_%28Dizionario-Biografico%29/

14 – «L’Esercito Italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811). Uno studio di military effectiveness nell’Europa napoleonica» – Michele Abbiati, Dipartimento di Studi Storici, Universitá degli Studi di Milano, Anno accademico 2015-2016

Imágenes

a – Imagen manipulada y aclarada a partir de «Arquitectura Civil Española de los siglos I al XVIII. Tomo 2º» – Vicente Lámperez y Romea, Ed. Saturnino Calleja, Madrid, 1922

b – Imagen manipulada y aclarada a partir de «La Fuente de Mas-Bosom, sitio de una poética escena del primer drama escrito por Federico Soler (Pitarra), creador del teatro catalán [EG-AG/50]» – Capuz, Tomás Carlos, 1834-1899 ‌ – Copia digital. Madrid : Ministerio de Cultura. Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, 2008

c – museunacional.cat/es/colleccio/medalla-de-distincion-de-hostalric/anonimo/063033-n

d – cartotecadigital.icgc.cat/digital/collection/catalunya/id/2361/rec/1

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