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Situado sobre un antiguo volcán, el castillo medieval de Hostalrich (Gerona), que pertenecía a los vizcondes de Cabrera, mantenía el control sobre el camino Real. A partir del siglo XVII el castillo comenzó a transformarse para adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas estrategias de defensa de la época moderna. Con motivo de la guerra de Sucesión española, el castillo fue ocupado brevemente1 por las tropas de Felipe V en su marcha hacia Gerona. En 1716, Prospero de Verboom o alguno de sus ingenieros configuraron su actual diseño, pero no sería hasta el periodo 1794-1796 que se realizaron los trabajos para finalizarla. Por desgracia, el castillo de Hostalrich se encontraba en un estado de mantenimiento bastante deficiente en el umbral del siglo XIX:
«A comienzos del expresado siglo, y cuando España disfrutaba aún de la paz, la fortificación de Hostalrich estaba poco menos que descuidada; sus fosos y baluartes estaban cubiertos de una vegetación frondosa lo que destruía el objeto de sus servicios; la guarnición consistía en un pequeño destacamento, y el Gobernador pasaba largas temporadas ausente en otras poblaciones, sin que remotamente pensara en el temor de que pudiera ser sorprendido el fuerte que estaba a su cuidado; desgraciadamente, no tardó mucho tiempo en que este estado de tranquilidad y confianza cambiase por otro de turbulencias e inquietudes.» [3]
En el mes de julio de 1808, el oficial que se encontraba al mando de la Plaza y castillo de Hostalrich, era el capitán Daniel O’Sullivan Beare2 que ocupaba el cargo de forma interina3. Daniel O’Sullivan formaba parte del regimiento de infantería de Ultonia, que estaba compuesto principalmente por soldados de ascendencia irlandesa y dirigido por oficiales de origen irlandés4. La presencia de descendientes de familias irlandesas en el Ejército Real ya databa de principios del siglo XVII y se vio aumentada significativamente con la guerra de Sucesión Española (incluso de unidades completas) y en pleno siglo XVIII por la derrota de la causa jacobita en su patria. Su establecimiento en nuestro país daría pie a varias sagas de militares, algunos de los cuales cobrarían fama: O’Neill, O’Reilly, O’Donnell, O’ Sullivan, McSweeney, Kindelán, etc.
A principios de la guerra y como resultado de las expediciones francesas para la conquista de la ciudad de Gerona, Hostalrich, una localidad de cerca de 900 habitantes, se convirtió en un importante punto de apoyo para la defensa de dicha ciudad, apoyando la entrada de suministros y víveres y estorbando la llegada de tropas enemigas por aquel sector del frente5. La captura de Hostalrich se convirtió en un objetivo para los mandos imperiales, ya que hasta entonces tenían que tomar rutas costeras donde los cañones de los buques de la Royal Navy británica podían atacar —y atacaban— sus columnas de tropas y bagajes. A finales del mes de julio de 1808, una brigada6 imperial al mando del general François Goullus se dirigió al sitio de Gerona; de camino, se presentó inesperadamente ante la población de Hostalrich y su castillo.
A continuación seguiremos día a día el relato de los hechos gracias al Diario de Guerra del propio Daniel O’Sullivan, donde comprobaremos sus disposiciones y sus pensamientos sobre el enemigo y sobre las propias tropas, no siempre positivos.

dels Frares (Frailes) a la izquierda y el castillo en la cima de la montaña. (a)
Diario de Guerra de Daniel O’Sullivan, gobernador de la Fortaleza de Hostalrich durante el ataque de 1808
Dia 19 de Julio
A las doce de este día atacó el Enemigo á este Castillo en dos Columnas que segun mi poca inteligencia y las noticias que he adquirido tanto de los Prisioneros como de los Desertores serían en númº. de tres mil quatro mil Hombres: su ataque se dirigió por la parte del Manso Aulen y Manso Ruyra con tanta intrepidez y descaro que hasta llegaron á medio tiro de fusil, cuyo fuego sostuvieron los nuestros hasta las nueve de la noche, que rechazados los Enemigos abandonaron sus puestos. Estos son los mas debiles de esta Fortaleza: Por lo que se conoce claramente que á mas de los planes que tienen del Castillo iban dirigidos por Espias bien practicos como lo eran hijos del mismo Hostalrich que los guiaban. Mas pronto tuve el Enemigo a la vista que saber su salida de San Celoni, pues ni un solo tiro se oyo de los somatenes ni menos la menor noticia de dicha Villa por ser sus habitantes mas Franceses que nuestros Enemigos, pero como yo no he fiado nunca de ellos tenia apostados dos hombres de mi confianza que montados en los caballos de la Posada llegaron a avisarme una hora antes.
Dia 20

A las quatro de la mañana repitieron su ataque los Enemigos por los mismos flancos, habiendo pasado su Caballeria á emboscarse á la otra parte del rio y al cabo de dos horas de un vivísimo fuego entre ambas partes, me envió el Genl. Frances7 un oficial de Graduacion, intimándome que me rendiera á las armas del Rey de España, y que si no lo executaba seria tratado junto con mi guarnicion como á rebelde. Entonces llamando mis Oficiales, y poniendome con ellos encima de la muralla, le contesté que se volviera á su Genl. diciendole que un buen Militar Capitan del Regimiento de Ultonia que se encontraba de Gobernador de este Castillo no se rendia, mientras hubiera una piedra en el. De esta resulta se renovó con mayor viveza el ataque, quedando como siempre rechazado y con bastante perdida. A las dos de la tarde pasó con todo el grueso de su Exercito á reunirse con su Caballería que como tengo dicho estaba apostada al otro lado del Rio, y únicamente dejó pª incomodar á la Guarnicion unos quinientos Hombres que divididos en quatro ó cinco partidas, se mantuvieron toda la tarde, pero siempre bien escarmentados por los nuestros.

Dia 21
A la mañana de este volvió el mismo destacamento que habian dejado, ó por mejor decir las reliquias de el á incomodar esta guarnicion, poniendose siempre bajo de cubierto de una casa en cuyo momento me llegó la noticia que venian los carros que VS me mandaba con harina azeyte y pólvora, qual noticia me dio el Subteniente de mi regimiento que con diez soldados y un Sargento acababa de llegar pª. proteger la entrada: Determiné hacer una salida con cinquenta Hombres por la puerta del socorro, dirigiéndome hacia la Villa, encargando á D. Manl. Mores q. si el Enemigo que ya estaba batiendose por la puerta principal intentaba cortarme saliera con treinta Hombres á mi socorro. Viendo que hacía ya mucho rato que no había llegado la hora de dichos carros, formé otro plan y mandé al Sargento de Migueletes de Gerona Pedro Parolella que con doce Hombres avanzase por la izquierda á atacar los apostaderos y á D. Manl. Mores que saliera por la misma puerta, reservandome el poderlos ayudar pª. que nunca pudieran ser cortados, y de esta manera convoyar los carros en el caso que llegasen con menos peligro pero habiendo llegado dos Migueletes me aseguraron que los carros se habian vuelto atrás por haber sentido los cañonazos del Castillo; Por lo q. pasé la orden á D. Manl. Mores afin de que no empeñase mas la accion, y se retirase por la misma puerta de donde habia salido. Luego que tuve noticia de que lo habia executado me retiré yo del punto en q. me habia apostado, hize montar á caballo á un soldado de los dos que el dia antes habien llegado á esta Fortaleza para que los hiciera retroceder, asegurandoles que no corrian peligro si lo hacian luego luego, y me avisaban con anticipacion para apostar cien Hombres en la entrada del Pueblo.
Esto serian ya las diez de la mañana quando á las doce venian dos mozos. á caballo pª avisarme de su llegada, pero unos somatenes imprudente imprudentes é insubordinados que los tenia sobre la muralla que da su frente á la villa; los advirtió, y creyendo que eran Franceses rompieron el fuego contra ellos sin que yo lo pudiera remediar, pero gracias á Dios no tuvieron desgracia alguna. Los carros que oyeron este tiroteo retrocedieron por segunda vez desde la entrada del Pueblo, lo que advertido por mi mande al instante a D. Manl. Mores con unos cinquenta Hombres que en el pronto pude recoger, pues no les esperaba en muchas horas despues por lo q. llevo dicho: Hasta entonces todavía tenia la comunicacion abierta con el Pueblo, pero al llegar Mores ya los tenían cercados veinte y quatro Hombres de Caballeria; pero este Hombre raro e intrepido les atacó á boca de jarro metiendolos en la mayor confusión y desorden, de tal manera e iban a rienda suelta tirándose al camino de su Destacamento pa. convoyarles á este Castillo pero que observaba los movimientos de aquellos y quanto pasaba desde el Caballero, adverti que una Columna de Infanteria cruzaba el rio de la Tordera para cerrarlos, por lo que hize la señal de inteligencia pa. que se retirase, lo que executó huyendo herido de un balazo el Sargento Pedro Parolella y defendiendo su paso con teson, hasta el pie del Castillo donde sali Yo á recibirle con alguna Gente y alli murió uno de los Somatenes, no habiendose podido salvar mas que un carro de harina de treinta quarteras8, olvidandome decir que en la acción primera que tuvo el Sargento mató dos soldados mas á sablazos á mas del Prisionero que tengo indicado.
A las tres de la tarde volvieron otra vez á presentarse, pero no arrimandose tanto como los días anteriores, y pasando y repasando por diferentes puntos de este fuerte, sin fixarse en alguno de ellos, me mandaron las dos cartas de rendición que tengo remitidas á las que contesté con la q. contesté con la que que tengo incluida: Toda la tarde y noche han sufrido un vivo fuego d nuestra Artilleria el q. despues de haberles causado muchisima perdida y obligarlos á una vergonzosa huida como han verificado en otra noche cruzando continuamente partidas sueltas de Caballeria pa reunirse y executar su retirada.

Dia 22
A las quatro y media de la mañana habiendose reunido han empezado su marcha, y desde esta sierra los hemos perdido de vista ignorando quales son sus intenciones, las que en caso no fueran como tengo entendido según las noticias adquiridas de ir á atacar á esa Plaza y si de volverse á esta espero me mandaran prontos refuerzos para poder seguir batiendoles.
No tengo voces para elogiar á tan Bizarros Oficiales, pues todos á porfia se prestaban al peligro y á un trabajo tan penoso como el q. Por la poca guarnición y numo. de ellos era preciso no cesar pero siendo Mores el mas antiguo confieso que lo he empleado mas como se manifiesta. Es tan sumamente feroz que ayer mismo se arrojó sobre la caballeria y con tan buenas disposiciones que la desalojo de su apostadero, y la puso en tal desorden que corrían á rienda suelta por el campo y á no ser por su Infanteria que era mucho (?) sino á cortarle la retirada, no dudo que los veinte y quatro caballos las dos partes habrían sido nuestros, pero Yo que observaba todos los movimtos desde el Caballero le hize la señal con el tambor de que se retirara, pues iba á ser cortado. Sque se ha trabajado mucho y lleno de envidia cuando vehia á sus compañeros de armas en el peligro. Sobre las murallas noche y día este y Mata tenían muchas veces que hacerlos retirar porque mas bien parecia buscaban la muerte q. la victoria.
De las Compañias de Migueletes de esa ciudad y Voluntarios de Vich no son Hombres en lo genl. sino fieras: Los somatenes no valen nada, huyen, se dan por enfermos, se llenan de abatimto. Y quando el Enemigo no esta á la vista disparan al ayre como si hicieran salvas. Por lo que no conviene valerse de ellos pues es infeliz y desgraciado el que los manda. Tambien recomiendo al Sargento herido, por su mucho valor, y no dudo que VS lo atenderan pues conviene estimularlos por exemplo de los demás. Creo que no hay en Cataluña un Artillero mejor que Barceló pues donde pone el ojo pone la bomba, granada ó bala y es infatigable; este es el mismo á quien puse Preso y di parte que le faltaban 15 cartuchos en su Bateria Pero su Hermano de el, en el momento en q. se presentó el Enemigo y en nombre de la HV Junta le he perdonado su delito, y lo q. quedaba deviendo pa. el pago de otros cartuchos. No dudo que de la estimacion que tanto le merece á los Señores q. la componen, disimularan que haya tomado tan sagrado nombre pará perdonar á uno q. fue delinquente. Los oficiales de Vich y de Gerona no les he hechado tampoco en olvido por su valor y prontitud en obedecer y hacer executar mis Ordenes y en particular el Subteniente de la 3ª Compañia de Migueletes Dn Marcos Iglesias que será un arrogante Oficial. Es quanto ha ocurrido hasta oy habiendo hecho la defensa con unos ciento y ochenta Hombres mal armados, ciento y diez pa. el servicio de la Artilleria compuesta de treinta y una pieza y quince Artilleros. Es muy bueno también el Comandante de ellos el que arroja sangre por los oídos de los fundidos de estas piezas. Con esto me parece he cumplido mi comision por ahora, remitiendoles á esa muchísimos Somatenes q. los tengo apiñados en las estacadas por no tener toda via los puentes ni rastrillos abiertos. Dios que á V.m.s.a
Castillo de Hostalrich 22 julio 1808
Danl. O’Sullivan (Firmado)

Cartas del ejército imperial pidiendo la rendición de la fortaleza de Hostalrich (20 y 21 de julio de 1808)
1 -Du Camp d’Hostalric Le 20 Juillet 1808
Le Général Commandant L’armée française devant Hostalric
A Monsieur Le Commandant du Fort
La résistance que vous continuerez a faire ne peut amener que des malheurs incalculables tant sur les habitants que sur les hommes qui vous secondent.
Si vous êtes sensible a l’humanité si vous voulez éviter l’effusion du sang, rendez aux armes de Sa Majesté Le Roi d’Espagne le fort d’Hostalric; je vous promet que je vous traiterai avec tous les égards que vous pouvez attendre d’un militaire généreux.
Je vous fais cette proposition parce que mes soldats m’ont annoncé que vous désiriez vous aboucher avec moi.
Si telles sont vos intentions je vous prie de me les faire connaître en vous assurant d’interposer mes bons offices pour tout ce qui pourrait vous être agréable.
J’ai l’honneur de vous saluer avec une haute considération.
Goullus (Firmado)
2 – Du Qer Gl sous Hostalric Le 21 Juillet 1808
Le Général Goullus l’un des Commandants de la Légion d’Honneur & L’avant Garde du Corps d’armée des Pyrénées Orientales
A Monsieur Le Commandant du Fort d’Hostalric
Monsieur Le Commandant
Votre fort est bloqué, toutes vos communications sont coupées, vous n’avez aucun espoir d’être secouru.
Je vous somme de rendre le fort que vous commandez aux armes de Sa Majesté Le Roi d’Espagne.
Je vous promet de vous traiter avec générosité en vous accordant à vous et à ceux qui sont sous vos ordres la vie & la libre action dans leurs foyers.
Si l’humanité chez vous se fait entendre vous éviterez l’effusion du sang et vous profiterez de ce beau moment pour avoir des droits aux bons offices qu’on interposera en votre faveur.
J’attends une prompte réponse.
J’ai l’honneur de vous saluer avec une considération distinguée.
Goullus (Firmado)
Carta del gobernador de la fortaleza en respuesta a la demanda de rendición (21 de julio de 1808)
Muy Señor mio: Empezare por la ultima frase de su carta pa decirle que es muy cierto desearía verme con V. de Hombre á Hombre y ojalá que de esta manera se evitara el derramen de sangre que es indispensable haya entre dos Naciones hasta ver en el trono á nuestro amado Fernando VII por quien sabremos perder hasta la ultima gota de nuestra sangre pa conseguirlo. Soy Militar desde la Cuna y Capitan del Regimto de Ultonia y por consiguiente lo debo ser de la obediencia, y esta Fortaleza no se entrega ni se entregará hasta perder la ultima gota de sangre de quantos la guarnecen, pues Yo soy el mas inferior en valor y sabré hacer este pequeño sacrificio, y solo deseo el instante de verme atacado por sus tropas: Por las mias también se desea pues mucho mas desean, con ellas y Yo, que las mandara el Negociante Lecki9. Paso en silencia el si debía Yo admitir ó no a un Soldado Parlamentario pues mi carácter no ha sido jamás republicano,ni ha conocido la maldad:
Mi guarnición es muy pequeña pero animosa como V. creo ya lo sabrá, hasta tanto apremio que me han suplicado que no permita subir al Parlamentario. Según la costumbre que se ha observado en los demás parages; por lo q. este queda aquí siendo Yo responsable de su seguridad y tranquilidad q. corresponde á quien se ve tan honrado en la Plaza de Soldado,
Mande y disimule el qe no le escriba de mi puño, pues un desayre como el qe. V. me ha hecho me hace exento de la política qe siempre ha acostumbrado tener. Dn. Dnl = O’Sullivan A Monsieur Goullol
P.S. Acabo de saber en este instante que se ha pegado fuego á un pajar de Hostalrich. Si esto se verificaba con una sola casa, Yo mismo la ardaré y sus mismos habitantes me daran las gracias. Al buen entendedor pocas palabras.
Otra Escrita esta sobre si el Sr Gobernador esta, he recibido su segunda y su contenido ya me incomoda: ataque V. como lo deseo, y no sea V. mas inoportuno ú quien es mas Oficial q. V. Esta Guerra es de tal consideracion que no merecen otra contestacion sus escritos ni menos sus importunidades. Yo no quiero quartel ni desde un principio lo he querido, y no me vuelva V. a incomodar mas con escritos solo si con sus reliquias. Diviértase V. con estos papelorios que le deben ser de mucha satisfaccion.
Plaza Fuerte de Hostalrich 21 Julio 1808.
- En diciembre de 1711, las tropas felipistas se apoderaron brevemente del castillo en su marcha hacia Gerona y en agosto de 1713 el destacamento de tropas austriacas acantonado en el mismo, al abandonar Cataluña las tropas del Archiduque Carlos, entregó la fortaleza a las tropas de Felipe V. ↩︎
- Era hijo de Tadeo O’Sullivan, conde de Birabén (o Berehaven) e Isabel O’Neill, habiéndose casado sus padres en España en el año 1778. Los O’Sullivan Beare eran una familia aristocrática descendiente de la realeza irlandesa y procedían de las zonas cercanas a Beare y Bantry, localidades situadas al oeste de Cork, en el sur de la isla. [4] ↩︎
- Según consta en el Estado Militar de 1808 el gobernador de la Plaza y el castillo de Hostalrich era el coronel Don Carlos Brier de St. Elier (Flandes 1761 – Hostalrich, 1817), que lucharía posteriormente en la batalla de Valls y sería confirmado como gobernador del castillo de Hostalrich al término de la guerra. No hemos podido averiguar la causa concreta por la que no se hallaba por entonces al mando de la fortaleza. ↩︎
- Su coronel era Antonio O’Kelly, nacido en Irlanda en 1743, y entre su estado mayor en el Ultonia se encontraban los tenientes coroneles Pedro O’Daly (de origen Galway) y Ricardo MacCarti (nacido en 1753 en Irlanda), el sargento mayor Enrique José O’Donnell y Anethen (nacido en 1776 en San Sebastián, hijo de padres del condado de Mayo). Su comandante era Juan O’Donoban (nacido en España de origen irlandés) y sus capitanes eran Pedro Sarsfield y Patricio Fitzgerald (ambos nacidos en España de origen irlandés), y el propio Daniel O’Sullivan. [5] ↩︎
- Posteriormente, el 19 agosto de 1808 se daría la orden desde Tarragona para establecer un hospital para 50 camas y su dotación para apoyar la división volante del mariscal de campo, el conde de Caldagués. [7] ↩︎
- La brigada del general Goullus, en marzo de 1808, formaba parte de la 1ª Division al mando del general Chabran, con cuartel general en Mataró, con las siguientes unidades:
2e Régiment suisse, 3e Bataillon, en la Barceloneta (546 h.)
7e Régiment de Ligne, 2 Bataillons, en Badalona (1.793 h.)
16e Régiment de Ligne, 3e Bataillon, en la Barceloneta (772 h.) [6]
No se cita en el texto pero quizás la caballería consistiera en unidades de Chasseurs à cheval (3e régiment provisoire de chasseurs à cheval) franceses o italianos. ↩︎ - François Goullus (Lyon, 1758 – Brie, 1814). General de brigada, barón del Imperio y comendador de la Legión de Honor, tomó parte en las guerras de la Revolución y el Imperio. Veterano de Jemappes, formó parte de la Armée de Catalogne en los años 1808, 1809 y parte de 1810. ↩︎
- Medida para áridos, usada en Cataluña, que se divide en 12 cuartales y equivale a unos 70 l, más o menos, según las localidades. (RAE) ↩︎
- Debe referirse al general italiano Giuseppe Lechi, con fama de malversador y abusador ↩︎
Fuentes:
1 – Paneles informativos de los espacios expositivos del recinto del Castillo de Hostalrich. Marzo 2024.
2 – «Noves notícies sobre la Guerra del Francès a Hostalric. L’atac del juliol de 1808» – Jaume Busquets, Quaderns de la Selva, 27 (2015), 115-122
3 – «Hostalrich. Memorias de la Guerra de la Independencia» – Manuel Urgellés, Imprenta de Jaume Jepus, Barcelona, 1888
4 – «Sagas familiares irlandesas en la milicia española» – VV. AA. [Hugo O´Donnell y Duque de Estrada (dir.) Enrique García Hernán (coord.)], Revista Internacional de Historia Militar, N.º 103, Madrid, 2025
5 – «Irish Soldiers at the Sieges of Girona, 1808-1809» – Oisín Breatnach, Marzo 2010, https://www.irlandeses.org/1003breatnach.htm
6 – «Le 93ème Régiment d’Infanterie de Ligne» – Didier Davin
1798-1815http://frederic.berjaud.free.fr/Articles_de_Didier_Davin/093edeLigne/93e_de_ligne.htm
7 – «Sitio de Rosas. Cese del bombardeo francés de Gerona y creación de un hospital provisional en Hostalrich«. Archivo Histórico Nacional, DIVERSOS-COLECCIONES,75,N.33
8 – «La Guerra del Francès a la Selva» – Jordi Bohigas i Maynegre y Francesc X. Morales García, Centre d’Estudis Selvatans y Diputació de Girona, 2008,
9 – fr.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7ois_Goullus
Imágenes:
Portada: Imagen manipulada con Adobe Express Photos, a partir de una litografía de Engelmann de un dibujo de Ch. Langlois, «Vue d’Hostalrich Prise des Auteurs de Massanes»
a – «Hostalrich. Memorias de la Guerra de la Independencia» – Manuel Urgellés, Imprenta de Jaume Jepus, Barcelona, 1888
b – Par Toussaint & Veyran — http://impereur.blogspot.fr/2013/10/francois-goullus-1758-1814.html, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48307979
c – Catalunya: minutes municipals 1:25 000 (1914-1936), cartotecadigital.icgc.cat
