El Museo del Ejército de Toledo (II)

Tiempo de lectura: 20 minutos

En esta segunda entrada de la serie nos dedicamos a continuar nuestra visita a las exposiciones del Museo del Ejército de Toledo dedicadas al final del siglo XVIII y la Guerra de Independencia. Veremos el cambio de rol de los militares en la sociedad aumentando su intervención en la política del país, las vicisitudes de la guerra contra los ejércitos franceses con las cabeza visible de la nación, el rey borbónico, exiliado en territorio francés y el sostenimiento de la organización de lucha por parte de las Cortes de Cádiz, en cuyo periodo también se vislumbró el cambio del significado del papel del ejército al pasar del tradicional ejército del soberano a un ejército de la nación -de clara inspiración francesa- y al tiempo que veremos algunos cambios significativos como el sistema de reclutamiento en la sociedad española de la época.

Panel informativo de la exposición.

BREVE RECORRIDO COLECCIONES S. XVIII-XIX

CIENCIA Y TÉCNICA MILITAR

El incipiente desarrollo industrial y la necesidad de modernizar las actividades fabriles, especialmente ligadas al equipamiento militar, fomentan la creación de manufacturas. Éstas, acogidas a la protección real mediante el sistema de asientos, viven en la segunda mitad del siglo XVIII un proceso de estatalización y militarización.

El intervencionismo del Estado incrementó la inversión pública, terminó con los privilegios monopolistas de algunos contratistas privados y estableció un mayor control sobre la producción. La dirección y gestión de las fábricas se encomendó a miembros de los cuerpos de Artillería e Ingenieros, que aplicaron a tareas empresariales los últimos adelantos en tecnología militar.

1. Romana. Real Maestranza de Sevilla, 1785. Bronce; 2. Plancha para el Tratado de Artillería de Morla: máquina para barrenar y tornear. Juan Moreno Tejada (grabador), 1792. Cobre; 3. Probeta española para pólvora negra con llave de patilla. Cataluña, c. 1713; 4. Plancha para el Tratado de Artillería de Morla: balas, granadas, bombas, pasabalas. Juan Moreno Tejada (grabador), 1792. Cobre
1. Plano de una parte de Gibraltar con sus ataques hasta el 15 de febrero de 1705. Reproducción; 2. Maqueta de batería flotante. 1ª mitad s. XIX. Madera y textil. Representa a la batería que se utilizó en el sitio de Gibraltar en 1782.
Bandera coronela del Regimiento de Infantería de Línea España (1762-1795) C. 1792. Tafetán de seda. Fue usada por Bernardo de Gálvez en la toma de Pensacola, 1781.

EJÉRCITO Y SOCIEDAD

A lo largo del siglo asistimos al ascenso de los militares dentro de los planteamientos administrativos y profesionales trazados por la Monarquía. Su experiencia en la dirección y manejo de recursos les sitúa en lo más alto de la vida política y cultural. Del carácter pionero de sus investigaciones se benefició, no sólo el propio ejército, sino también la sociedad civil en campos como la Ingeniería y el Urbanismo o la Medicina.

“Por España y por el rey. Gálvez en América”. Batalla de Pensacola.
Augusto Ferrer-Dalmau, 2015-16. Óleo sobre lienzo
El cuadro refleja el episodio de la Toma de Pensacola en 1781, con el retrato de Bernardo de Gálvez como protagonista de la composición. Esta batalla supuso la culminación del apoyo de España en la reconquista de las Floridas, territorios sometidos al dominio británico, en el contexto de la revolución americana. Tras este enfrentamiento, el rey de España, Carlos III, otorgó a Gálvez los títulos de vizconde de Galveston y conde de Gálvez.
Esta obra de Ferrer-Dalmau destaca por su carácter narrativo y la veracidad en la presentación de la escena de la batalla. El cuadro es un verdadero estudio de la uniformidad, equipos y armas que utilizaba el ejército español en tierras americanas en el siglo XVIII.

ESPAÑA Y SU HISTORIA MILITAR

La quiebra del Antiguo Régimen

EL ciclo revolucionario que abre la Edad Contemporánea en Occidente presenta en España una enorme complejidad. Mientras el país –despojado de sus reyes- lucha contra las tropas francesas, las Cortes, reunidas en Cádiz redactan la primera Constitución y la América española inicia su proceso independentista. El lento avance del Liberalismo y su defensa frente a los nostálgicos del Absolutismo protagonizará la primera mitad del siglo XIX.

Superior Izquierda: Retrato de Carlos IV

Superior derecha: Manuel Godoy, guardia de corps, por Francisco Folch de Cardona

Godoy viste uniforme de guardia de la Compañía Española de las Reales Guardias de Corps, primer cuerpo de caballería del ejército y escolta del rey, en el que había ingresado en 1784. Según lo estipulado en el reglamento de 1768, el atuendo incluye casaca y calzón azules, y chaleco o chupa rojo, prendas ornamentadas con alamares plateados y profusión de botones. Lleva además camisa de chorreras, corbatín y sombrero de candiles negro, adornado con galón y botón de plata, en el que destaca una escarapela o cucarda roja.

Sobre la indumentaria se dispone una bandolera blanca con cuadretes rojos, símbolo de la Compañía Española de Corps a la que pertenecía. Como complemento lleva el espadín plateado, de uso preceptivo en recepciones oficiales y actos religiosos, y una cadena de reloj, probablemente de acero, que asoma discretamente bajo el lado derecho de la chupa.

El lienzo se fecha hacia 1788, cuando el futuro Príncipe de la Paz sólo tiene veintiún años y todavía no había comenzado su vertiginosa ascensión al poder. Este retrato, el primero de los muchos encargados por Godoy a lo largo de su vida, formó parte su colección hasta 1808.2

Izquierda: Jetón Conmemorativo de la Paz de Amiens (c. 1802). Plomo; Derecha: Jetón Conmemorativo de la Ruptura de la Paz de Amiens (c. 1803). Plomo.
Napoleón Bonaparte. Louis Aristide (autor). Groupil et Cie (fundidor), 1841. Papel y tinta.
Constitución Política de la Monarquía española, promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812. Reproducción.
Sobre y Carta autógrafa de Napoleón a Carlos IV. 1807. Papel manuscrito, tinta.

Superior izquierda: Placa de cartuchera de voltigeur de la Guardia Real. Bronce

El águila, repetida como insignia y símbolo hasta la saciedad durante el gobierno de Napoleón Bonaparte, representa el esplendor de un imperio que imita el patrón de la Roma clásica.

Superior derecha: Miniatura de José Bonaparte. Roxas, 1808-1814. Pintura al óleo.

Presenta un busto del rey José Bonaparte de frente, vistiendo el uniforme que se adoptó para los granaderos de su Guardia Real formada en España con oficiales franceses y soldados de ambas nacionalidades. En el pecho luce las siguientes condecoraciones: Toisón de oro, Legión de Honor, Orden de las Dos Sicilias, Placa de la Legión de Honor y una placa sin identificar. El interés de esta miniatura es muy importante, ya que cualquier objeto relativo al reinado de José Bonaparte tiene gran interés ya que hoy es prácticamente imposible encontrarlos y más, relacionados al ejército creado durante su convulso mandato (1808-1814). En este caso estamos ante la única representación conocida existente en España de José retratado ala manera impuesta por su hermano, es decir, con el uniforme militar de su Guardia (en este caso española) y luciendo algunas de las condecoraciones creadas durante su efímero reinado.

Cordones de chacó atribuidos a un músico del Regimiento José Napoleón, formado por españoles al servicio de Francia. 1813. Textil.
Estimación de las cantidades de telas, tejidos y botones necesarios para la confección de las diferentes partes de la indumentaria del Batallón de Pioneros Españoles.
Gola de oficial. (c. 1814). Latón, cobre, plata.
Espada y vaina para cadete de la Guardia Real de Fernando VII. 1815-1823. Acero, bronce, cobre.
Flauta. 1ª mitad s. XIX. Madera, hueso y metal.
Fernando VII. Vicente López Portaña, 1830. Óleo sobre lienzo
Alabarda del reinado de Fernando VII. Toledo, 1814. Acero.
1. Sable y vaina para Oficial de Caballería ligera basado en el modelo 1796 del Teniente General José María Torrijos. Inglaterra, 1800-1815. Acero, bronce, oro.
Espada de corte del General Díaz Porlier. 1800-1811. Acero, bronce y hueso.
Teniente General Ezpoz y Mina
José Piquer Duart, 1855. Hierro
Húsar de la Guardia de Godoy.
Bandera del Regimiento de Infantería de Valencia. 1815-1823. Seda, tafetán, bordado.

LA ORGANIZACIÓN MILITAR Y SUS HOMBRES

Durante el primer tercio del siglo XIX, el Ejército fue creado y disuelto en sucesivas reformas que cambiaron el viejo concepto de servicio al Rey por el incipiente de servicio a la nación*.

Las guerras dieron lugar a modelos organizativos diseñados ad hoc, mientras que, en los períodos de paz, nuevos esquemas se renovaron o reemplazaron los precedentes.

(*) Una clara influencia de las ideas y postulados que surgieron como resultado de la Revolución Francesa.

REFORMAS MILITARES

El ocaso del Ejército Real.

Aunque la Guerra contra la Convención francesa evidenció la ineficacia de la organización militar del Antiguo Régimen, el Ejército que combatió en la Guerra de Independencia -reclutado según la Ordenanza de 1800- mantuvo dicho esquema.  En Cádiz, las Cortes diseñaron un ejército basado en el concepto de nación en armas y en la Milicia Nacional integrada por ciudadanos voluntarios.

Finalizada la guerra, Fernando VII retomó la antigua organización mientras los liberales utilizaron el Ejército como instrumento de presión. Durante el Trienio liberal, la Ley Constitutiva recuperó temporalmente el Ejército constitucional integrado por milicias. Reinstaurado el Absolutismo, Fernando VII estableció un Ejército Real que, tras combatir contra las tropas carlistas, fue nuevamente disuelto.

Izquierda: Miniatura de subteniente de infantería. 1800-1814. Óleo sobre lienzo.; Derecha: Miniatura de brigadier. Manuel Miranda y Rendón, 1ª mitad s. XIX. Óleo sobre lienzo.
«Explicación de las láminas relativas al tratado de exercicios y maniobras de Infantería». 1808. Papel, tinta.
Miniatura de Comisario de guerra. 1800-1850, óleo sobre lienzo.
1. Sable de oficial de Infantería del Capitán General Blake. 1805-1810. Acero, bronce, latón.; 2. Estuche portaplanos del General Blake. (c. 1799). Cuero, metal.

Mapa de España del General Blake. 1799. Papel y tinta de impresión.

La cartografía durante el s. XVIII estuvo totalmente ligada al ámbito militar. La realización de los mapas se basaba en la triangulación y en determinaciones astronómicas que permitían aportar importante información territorial.

El mapa de Blake, utilizado durante la Guerra de Independencia, refleja la Península Ibérica, las Islas Baleares y la zona de Tetuán, y en él se marcan las divisiones administrativas con líneas de color. Está realizado en 1799 por el importante cartógrafo francés, Edme Mentelle junto a Pierre-Gilles Chanlaire. Se compone de nueve estampas independientes, que habitualmente se unían con una trasera reforzada que permitía plegarlo. La longitud de meridiano tomada es la de la isla de Hierro y de París. El relieve se ha representado mediante montes de perfil.

Casaca de Capitán General del General Blake
(c. 1815). Lana, seda y metal.
Detalle del lateral izquierdo de la casaca anterior.
Bandera del 1er Batallón del Regimiento de Zapadores-Minadores (1813-1815) y posteriormente bandera del 1er Batallón Real de Zapadores-Minadores-Pontoneros (1815-1832). 1813. Tafetán.
Uniforme de soldado de Ingenieros del Real Regimiento de Zapadores 1803. Taller de Alberto Ranz, c. 1908. Seda, cuero, metal.; Machete-sable para Zapadores modelo 1803. Toledo, Fábrica Nacional de Armas, 1803. Acero, madera.
1. Modelo de zapapico grande [definido por la RAE como instrumento para cavar] (c. 1800). Metal, madera; 2. Modelo de pico grande (c. 1800). Metal, madera.; 3. Modelo de pala plana (c. 1800). Metal, madera.; 4. Modelo de hacha grande (c. 1800). Metal, madera.; 5. Modelo de pisón de punta (c. 1800). Metal, madera.; 6. Modelo de carretilla común (c. 1800). Metal, madera.; 7. Modelo de cajón con ruedas (c. 1800). Metal, madera.; 8. Modelo de cesto (c. 1800). Mimbre, madera.

RECLUTAMIENTO Y VIDA MILITAR

El concepto de nación en armas creado por la Revolución Francesa pone fin al oficio de soldado y consagra la devaluación del voluntariado, la desaparición de la leva y la transformación de la quinta limitada y esporádica en masiva y periódica.

La llamada a filas establece el padrón municipal como base del sorteo, contempla exenciones por profesión y condición y exclusiones por talla y enfermedad. Las reformas solapadas de absolutistas y liberales trataron de frenar los abusos y la impopularidad del reemplazo. Finalmente la Ordenanza de 1837 fijó un sistema eficaz, aunque no logró erradicar las injusticias: exenciones selectivas, sustituciones y redenciones. De este modo el tributo de sangre caía sobre las clases desfavorecidas.

1. Banda de la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando del General Blake, 1811-1815

2.3. Placa y Cruz de la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, 1814

4. Cruz laureada de 3ª clase de la Real y Militar Orden de San Fernando del General Blake, 1814

5. Cruz de oro de la Real y Militar Orden de San Fernando, para jefes y oficiales, del General de Brigada de Infantería José Berruezo y Berruezo, 1811-1815

6.7. Medalla de distinción de los prisioneros militares de oro para oficiales, del General Valdés y Arriola, y Medalla de distinción de prisioneros militares de plata para tropa, 1814

8,9. Cruz de distinción de San Lorenzo del Puntal para oficiales de Cecilio Navarro de Palencia y Cruz de distinción del Primer Ejército o de Cataluña, 1815

10. Cruz de distinción de San Marcial del Teniente General Sanz y Soto, 1814

11. Medalla de Arroyo Molinos del Duque de Ahumada, 1817

12,13. Cruz de la fuga de Portugal y Cruz de Distinción de Victoria del Teniente General Sanz y Soto, 1815

14. Medalla de distinción de las Víctimas del 2 de mayo, 1815

15,16. Medalla de distinción de Bailén y Medalla de la rendición de la Escuadra Francesa, 1808

17. Cruz del sitio de Gerona, 1810


Fuentes:

1. Paneles informativos del Museo del Ejército de Toledo.

2. https://www.academiacolecciones.com/pinturas/inventario.php?id=0695

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo del Ejército de Toledo (I)

Tiempo de lectura: 12 minutos

Una lejana aspiración que teníamos era la de rendir visita al Museo del Ejército que se encuentra ubicado en el complejo del Alcázar de la imperial ciudad de Toledo. A través de sus 21 salas permanentes, podemos realizar un extenso recorrido por la historia militar española desde la formación de los primeros ejércitos en la Antigüedad hasta el ejército en nuestros días.

Lógicamente el recorrido que os presentamos en la primera de tres partes, se basa en las salas que tenían como objeto la época desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra de Independencia. Una visita muy enriquecedora, con muchas referencias conocidas, otras no tanto, y que en su conjunto colocan a este museo, sin duda, a la altura de los mejores museos de Europa en la materia.

La fachada de la puerta principal de acceso al Alcázar, denominada Puerta de Covarrubias, situada en la fachada norte. Esta puerta lleva el nombre de Alonso de Covarrubias, que fué el arquitecto que reformo el Alcázar de Toledo por orden de Carlos V en 1510.

BREVE RECORRIDO COLECCIONES S. XVIII-XIX

Plano del Puente de Alcántara
Este puente fue construido entre los años 105 y 106 por el arquitecto romano Cayo Iulio Lacer para salvar el rio Tajo en la vía que comunicaba Norba (actual Cáceres) con Conimbriga (hoy Condeixa-Velha).
Está compuesto por seis arcos con una longitud de 214 metros y tiene una altura de 48 m. en sus arcos centrales.
Uno de los arcos fue destruido en 1809, durante la Guerra de Independencia, para impedir el paso de las tropas francesas siendo reconstruido en 1860 durante el reinado de Isabel II.
Maqueta del puente de Alcántara
Madera, fibra vegetal, lienzo y pigmentos (c. 1900)
Escultura de la musa Clío
Aniceto Marinas, 1912. Escayola y pigmento
Esta escultura de la musa Clío, protectora de la Historia, aparece coronada de laurel y apoyando su brazo izquierdo sobre un libro. Es una obra que el escultor Aniceto Marinas realizó como ejercicio de pensionado en Roma y que se concibió para formar parte de un monumento mayor en memoria de Daoiz y Velarde. Se trata de un boceto en escayola bronceada que el propio autor donó al Museo de Infantería en 1913.

LA ARTILLERÍA

Las antiguas máquinas de tiro tenso dieron paso a las primeras piezas de artillería, cuyo uso en la Península Ibérica a está documentado desde el siglo XIV. Su importancia fue en aumento a medida que se perfeccionaron como armas de asedio y de campaña, llegando a adquirir un protagonismo decisivo en la Guerra de Granada (1482-1492).

Las primeras bombardas de hierro se emplearon tanto para la defensa de fortalezas como para demoler los muros de los castillos. Su peso podía llegar hasta 6 toneladas y su alcance máximo era de unos 1.300 metros. Sin embargo, la necesidad de que la artillería pudiese acompañar a los ejércitos posibilitó que apareciesen piezas de menor calibre y tamaño, como el falconete, la cerbatana y el ribadoquín.

A mediados del siglo XV comenzaron a emplearse piezas de tubo más corto y tiro curvo, para que el proyectil cayese en el interior de las fortalezas: las bombardas trabuqueras, morteros y pedreros.

Modelo de cañón corto “Deocleciano”, sobre cureña. España, s. XVIII

LLAVES Y PARTES DE ARMAS DE FUEGO

Europa s. XVI-XIX

El conjunto más numeroso de piezas está formado por una serie de llaves que recogen de una manera cronológica la evolución de los sistemas de ignición, salvo la mecha, comenzando por el sistema  de rueda, pasando  después a mostrar un conjunto más numeroso de llaves de pedernal de diferentes tipos destacando la de patilla o española de los siglos XVII y XVIII. También aparecen varios ejemplos de llaves de percusión. Así mismo aparecen instrumentos de arcabucería como dos instrumentos multiusos como martillo para afilar piedras, destornillador y limpiador de oídos.

1. Pistola de rueda (s. XVI); 2-5-8-11-14-19-22-23. Pistola transformada a percusión (s.XIX); 3. Pistola de pedernal de llave de patilla (s.XIX); 4-20-21-27-28. Pistola de pedernal de llave a la francesa (s.XIX); 6-7-16. Pistola de pedernal de llave de patilla (s.XIX); 9. Pistola de pedernal (s.XVIII); 10. Pistola de pedernal de llave a la francesa (s.XVIII); 12. Pistola de percusión de dos cañones (s.XIX); 13. Pistola de pedernal de llave a la francesa (s.XVIII); 15. Avispero de 6 cañones (s.XIX); 17-18-25-26. Pistola de percusión (s.XIX); 24. Pistola de mecha (s.XVIII).
Francisco Serrallac y Rivas.
Ingeniero militar, Mariscal de campo de ingenieros.
Subteniente del Ejército, en 1799 ingresó en el Cuerpo de Ingenieros. Fue ascendido a capitán de Ingenieros en mayo de 1804 tras haber participado en la Guerra de la Convención. Estando destinado en Galicia ascendió a sargento mayor de brigada y participó en la Guerra de la Independencia contra los franceses, dirigiendo el Colegio Militar de Santiago. Fue ascendido a coronel el 3 de febrero de 1813. Durante el Trienio Liberal fue diputado en Cortes por Cataluña. Desde 1835 fue director subinspector del Cuerpo de Ingenieros en Castilla la Nueva, Granada y Cataluña. El 4 de mayo de 1845 ascendió a mariscal de campo. Fue distinguido con la Gran Cruz de la Real orden de San Hermenegildo y de la Orden Americana de Isabel la Católica. Falleció en 1860 a los 83 años.
2
Botones de la milicia de Nueva España. 2ª mitad s. XVIII. Metal.
Muestras de los botones del uniforme de los Cuerpos de las Milicias Provinciales de nueva España.
El nombre de los regimientos está reflejado en cada botón.
1 y 2. Espuelas mejicanas. Metal y cuero
2. Carabina modelo 1753.
3. Mosquete español de borda. Cataluña (c. 1780)
4. Fusil de Infantería Modelo 1789 3ª versión.
5. Bayoneta de cubo, modelo 1789 (1789-1800)
1. Granada de mano. S. XVIII, Vidrio

RECLUTAMIENTO Y VIDA MILITAR

La estructura estamental de la sociedad dieciochesca condiciona el acceso a la milicia. Los oficiales procedían en su mayoría de la nobleza, obligada a acudir al llamamiento del Rey. La progresiva relajación de este deber instauró la figura del cadete, joven noble que ingresaba en un regimiento para acceder con posterioridad a la oficialidad.

Los soldados eran voluntarios por un periodo de 5 a 8 años, con un sueldo diario o prest, un sueldo extraordinario en tiempos de guerras y las pensiones. Ante la escasez de reclutas se realizaron levas y sorteos de forma esporádica. Finalmente se impusieron estos últimos, pasando a ser anuales con la Ordenanza de 1770. Al identificar voluntarios y mozos con vagos y desertores, este sistema, que primaba la cantidad sobre la calidad, devaluó la profesión militar.

«Tratado de artillería para el uso de la Academia de Caballeros Cadetes…»
Reproducción. Original escrito por Tomás de Morla y Pacheco.
1. Pistola de Caballería modelo 1753. España, 1756
4. Pistola de Caballería de Línea modelo 1789. Pere Tallandé. Barcelona, 1770-1799
3. Plancha del Tratado de Artillería de Morla: Art. VIII. Lam 3. Fernando Selma (grabador). 1792, cobre

2. Pistola de Caballería Ligera modelo 1789. Pere Tallandé. Barcelona, s. XVIII

CONSTRUCCIÓN Y FORTIFICACIÓN

«Fortificación o Architectura Militar es el Arte que enseña a cerrar y fortificar una Plaça para que pocos se puedan defender estando a cubierto de muchos.»     

Sebastián Fernández de Medrano, 1700 

El siglo XVIII asiste a la consolidación de la construcción abaluartada con los sistemas de fortificación Vauban. Basados en cálculos aritméticos y geométricos, estos sistemas tienen como objetivo evitar ángulos muertos y puntos ciegos mediante la planta poligonal y la edificación de baluartes.

Las construcciones alcanzan una enorme sofisticación al establecer sucesivas líneas de defensa escalonada, que disminuyen en altura a medida que se alejan del centro. La fortificación abaluartada no precisaba de un emplazamiento dominante en altura, ya que su propia estructura garantizaba el control del territorio y la defensa en profundidad.

Morteros (1 y 2) y diferentes elementos de uso en el asedio y defensa de fortificaciones
Cañón de campaña o batalla.
Mortero
Plancha del Tratado de Artillería de Morla: avantrén. Juan Moreno Tejada (grabador). 1792. Cobre
1. Cañón corto “El Calígula”. José Barnola (fundidor), Real Fundición de Bronces de Barcelona, 1771. Bronce.
2. Bolaño. 1762. Roca volcánica
3. Mortero “Eximio”. Real Fundición de Bronces, Sevilla, 1777. Bronce y madera.
Tomás de Morla y Pacheco
Fábrica de Trubia. 1848. Hierro.
Autor del Tratado de Artillería compendio de los conocimientos adquiridos en sus viajes por Europa y que tuvo ocasión de poner en práctica a partir de 1792 cuando dirigió la Fundición de Artillería de Barcelona.
Cañón largo de a 24 “El Prusiano”. Real Fundición de Bronces, Sevilla, 1785.
La indústria militar del s. XVIII, con la ubicación de fábricas y zonas productivas.
Modelo del cañón “Tigre” con cureña y avantrén. 1800. Metal y madera.
Modelo de artillería compuesto del cañón “Tigre”, con cureña, avantrén y plataforma, atacadores y proyectiles.

Fuentes:

1. Paneles informativos del Museo del Ejército de Toledo.

2. http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/160413

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El castillo de San Martín de Centellas (Centelles)

Tiempo de lectura: 20 minutos

Esta semana realizamos una visita al Castillo de Centellas, también conocido como Castillo de Sant Martí y Castillo de Sant Esteve. Durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas que ocuparon Centellas devastaron parte de su núcleo urbano.(I) Primeramente, Centellas fue ocupada en el año 1809 por unidades del 7º Cuerpo de ejército franco-italiano del por entonces general Gouvion Saint-Cyr, que se acuartelarían en la villa en su camino hacia la ciudad de Vich, que finalmente ocuparían como apoyo a las tropas que asediaban Gerona. En los años siguientes también se entablarían combates en dicha zona, concretamente en los años 1810 y 1812. La villa era uno de los lugares de paso obligado para llegar a Vich desde Barcelona pasando por las poblaciones de Caldes de Montbui y San Feliu de Codines. El terreno montañoso que circunda estas poblaciones hasta llegar a la llanura de Vich era un lugar muy apropiado para las emboscadas por parte de los somatenes locales, a menudo ayudados por tropas regulares.

Sobre el papel del castillo en el conflicto solo podemos hacer conjeturas: fue ocupado por tropas españolas para las cuales el castillo y sus alrededores representaban un probable punto de emboscada (como se produjo en el mes de mayo de 1809) y si las tropas francesas probablemente lo ocuparon no dejaría de ser un puesto de avanzada de vigilancia para la villa y los caminos que llegaban a ella, albergado quizás con un pequeño contingente, dada la dificultad en su acceso y su distancia del núcleo urbano de Centelles.

Los restos del castillo, en el cerro Agulla de Sant Martí, a 855 metros de altura y a unos 200 m por encima de su base.

PRESENCIA MILITAR FRANCESA EN CENTELLAS EN LOS AÑOS 1809, 1810 y 1812

1809

Tras la batalla de Valls, el 25 de febrero de 1809, y con los restos del ejército español de Reding en Tarragona, St. Cyr pasó a ocupar Reus, Valls y Montblanch, manteniéndose siempre en condiciones de poder encontrar provisiones y “amenazar” a la guarnición de Tarragona. Saint-Cyr llegó a la conclusión que las ordenes prescritas por París de conquistar la capital tarraconense y Tortosa, sin llevar consigo un tren de asedio formal eran poco menos que una quimera, ya que solo poseía la artillería de campaña propia y la capturada a los españoles. Tal como nos comenta el historiador vallense Francesc Murillo:

“Esto provocó que Saint-Cyr, intentara aguantar todo el tiempo que pudiera, mientras pudiera alimentar a la tropa, esperando que Tarragona cayera por si sola. Pero se le acabó primero la comida. Y lo que hace Saint-Cyr el día 20 de marzo, es reunir a sus tropas que habían ocupado parte de la Conca de Barberà, las concentra en Valls, y se pone en camino hacia el norte, hacia Barcelona, porque unos días antes había recibido instrucciones de Napoleón. Él no había recibido ninguna instrucción de Napoleón desde que había entrado en Cataluña, prácticamente, el consabido problema de las comunicaciones. Y las instrucciones le decían que había de capturar Tarragona, Gerona y Tortosa. Eso era imposible con los medios de que disponía, pero primero se dirigió a Gerona, que era lo más normal para poder mantener las comunicaciones abiertas.”

A finales de marzo, por tanto, Saint-Cyr pasó de nuevo por el Llobregat, asentándose por la llanura de Barcelona, ​​a la espera de ser llamado por Reille para cubrir el asedio de Gerona y poder protegerlo de los ataques de los irregulares españoles, impedir el auxilio o los suministros a la guarnición o, en una etapa posterior, una posible ayuda del reorganizado ejército de campaña español. A mediados de abril, St. Cyr abandona Barcelona para acercarse a Gerona, anticipándose al movimiento de Reille, con el objetivo de instalarse en los valles de Vich y preparar el terreno. La posición se eligió porque combinaba una cierta proximidad (aunque no extrema) a Gerona, para observar y defender el futuro asedio, y la presencia de considerables provisiones y recursos en el territorio, para poder operar sin sobrecargar al estratégico territorio de Barcelona.

Después de vencer una débil resistencia de los españoles en los cuellos de botella en las montañas, Saint-Cyr ocupó Vich, encontrando abundantes suministros, en la ciudad y en los campos. La división italiana estaba a la vanguardia en Tona y Collsuspina, Souham ocupaba la ciudad homónima del valle y Tona, mientras que la división napolitana de Chabot se encontraba en Centellas.

Con Barcelona comenzando a reabastecerse por mar a principios de mayo y los suministros encontrados, Saint-Cyr puede esperar a que comience el asedio, llevando también a cabo una multitud de pequeños ataques en los valles para acumular más suministros y dispersar las diferentes partidas apoyadas por tropas regulares españolas que se hallaban observando a su cuerpo de ejército.(II)

Un dibujo a lápiz datado en 1826, por Adolphe Hedwige y Alphonse Delamare (a)

En mayo, el mariscal Augereau, el duque de Castiglione, asumió el mando del Cuerpo de Ejército de Cataluña por orden de Napoleón; sin embargo, se encontraba enfermo, y durante mucho tiempo el mando temporal se dejó a su predecesor; además, se suponía que el general Verdier reemplazaría a Reille en el mando de la división de asedio que, a principios de mayo, entró en Cataluña y empezaba a estrechar el cerco de las unidades en torno a la plaza de Gerona. Con el inicio del bloqueo, St. Cyr se mantuvo en la posición de Vich y su entorno, a pesar de haber hecho que Lechi reconociera bien el territorio que lo separaba de Gerona para poder acercarse rápidamente en caso de peligro.

Cuando el verdadero asedio comienza a mediados de junio, Saint-Cyr está cada vez más preocupado por el fortalecimiento del ejército español, ahora unido a los de Valencia y Aragón bajo el mando de Blake; de hecho, la unión consiguió devolver un mínimo de cohesión a las desmoralizadas tropas catalanas, lo que les permitió volver a ser utilizadas fuera de las plazas fuertes. St. Cyr, ante la nueva amenaza, decide acercarse a Verdier, para cubrir el asedio de manera más eficaz y poder, si era necesario, fortalecerse con las tropas del otro ejército imperial. El comandante español, sin embargo, en lugar de volverse contra el bloqueo de Gerona decide atacar a Suchet en Aragón, sufriendo una derrota muy dura y quedando fuera de juego durante algún tiempo.

Al tener que evacuar a los heridos, el 11 de junio Saint-Cyr inició el reposicionamiento del cuerpo de ejército dirigiendo un destacamento de escolta, con todos los carruajes disponibles, hacia Barcelona (pasando por Centellas y Granollers) y viéndolo regresar a Vich el día 16; el 18 pudo comenzar la marcha de todo el cuerpo: para el 20 las divisiones Pino, Souham y Chabot se colocaron en un amplio arco que se extendía desde el mar (en St. Feliu de Guixols) hasta el interior profundo, defendiendo fuertemente todos los pasos que el enemigo pudiera utilizar para moverse desde Hostalrich a Gerona.1

1810

El 12 de enero de 1810, los franceses, en número de mas de 10.000 hombres, pasaron por el Grao de Olot y otros puntos, y se dirigieron hacia Vich, desde donde intentaron pasar hacia Moyá, flanqueando el paso de Collsuspina. El general Souham con 6000 hombres ataca al Brigadier Porta que subía desde Centellas a incorporarse con Div. O’Donnell en Collsuspina.

El dia 13 de enero repitieron los franceses el ataque por la izquierda de Collsuspina, y habiendo quedado libre la carretera (porque la infantería de ambos ejércitos se batía en las alturas), la caballería francesa logró penetrar hasta Moyá, y las fuerzas españolas de O’Donnell y Porta que defendían bien las alturas todo el dia, se replegaron sobre Sellent y puente de Cabrianes.

El 14 cerca del medio dia desocuparon los franceses Moyá, retrocediendo hasta Tona, al parecer con objeto de verificar su reunión con las restantes Divisiones de su Exército, que dejaron en Vich y en Roda, con intencion de dirigirse hacia Barcelona.

El dia 15 de enero la division de Porta que ocupaba Moyá y la de O’Donell que ocupaba Calders, trataban de reunirse para perseguir al enemigo é impedirle su paso hacia la capital del Principado.4

Una estampa del castillo en el clásico «España. Obra Pintoresca», de Pi i Margall, editado en 1842 (b)

1812

El religioso Raymundo Ferrer en su encomiable y vasta crónica «Barcelona cautiva, ó sea Diario exacto …», editada en 1818, nos relata un parte de los franceses de un combate ocurrido en Centellas el 2 de enero, como resultas de una expedición de las tropas francesas con los generales Decaen y Mathieu hasta Vich:

Leíase en el mismo Diario, y solamente en francés la orden del día de ayer comunicada á la tropa, en la que se les da cuenta de la expedición que Mathieu acaba de hacer. Por más que quieran colorarlo se ve la sorpresa que les dieron los españoles en Villafranca. Ellos confiesan 6 muertos, y 10 heridos y entre aquellos un oficial. Ciertamente que había más. Es muy digno de nombrarse que todavía no hayamos visto la orden del día, ó relación de la expedición que anteriormente hizo Decaen con Mathieu hasta Vich. Parece muy extraño que habiendo sido tan activos en comunicarnos el 4 lo ocurrido el 2 en Centellas, nada nos digan del fin de la expedición. Como esta no les salió conforme esperaban, por esto han guardado silencio sobre ella, ni se han atrevido á mentir sobre ella tan avergonzados han quedado.

VISITA AL CASTILLO

El castillo se documenta por primera vez en el año 898, como el castillo de San Esteban «Castro Sancti Stephani», entre los lugares adscritos a la jurisdicción de la iglesia de Santa Coloma de Vinyoles. El castillo pasó a llamarse «de los Centelles» cuando este linaje lo hizo suyo entre los siglos XII-XIII. A partir del siglo XIV, el dominio de los Centelles lo convirtió en una de las principales baronías catalanas y en 1599 se convirtió en condado. En la Guerra de Sucesión Española (1705-1714) Centelles apoyó a Felipe de Anjou y fue asaltada por las tropas austracistas el 28 de febrero de 1714. Por su adhesión, Felipe V le concedió el título de «Fidelísima Villa de Centellas», otorgándole varios privilegios.3

Paradójicamente, la decadencia del castillo comenzó por esta época y se vió agravada en conflictos posteriores como durante las guerras Carlistas, cuando se instaló un destacamento que hizo volar sus muros. En noviembre de 1988 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Una vista de la masía de Les Comes (datada en el siglo XVIII, cercana a la parroquia de San Martín) al pie de la montaña, junto a la carretera desde San Feliu de Codines, comenzando la ascensión al castillo.
El camino en algunos tramos se estrecha considerablemente y queda cortado por un precipicio.
Los restos derruidos de los muros del castillo por su fachada sureste.
Un bebedero medieval para caballerías excavado en la roca, antiguamente situado detro del recinto amurallado.
Por el camino lateral de ronda del castillo.
A lo lejos hacia el norte la población de Centelles, a unos 3,5 kilómetros de distancia.
Una perspectiva con Google Earth de la ubicación del castillo y de las poblaciones principales hasta Vich.
Los muros de la fachada norte.
La iglesia que ocupa el piso inferior y restos del campanario superior. Con el tiempo la comunidad religiosa decayó y en el año 1770 solo quedaba un sacerdote8. El edificio religioso quedó abandonado a finales del s. XIX.
Una paño de muralla derruido con la imagen de Centelles al fondo.
La fachada por su lado oeste.
Una perspectiva de la fachada norte del castillo, desde el camino opuesto al de subida.
Una de las torres cerca de la entrada, con una grieta transversal en toda su longitud.
De vuelta por el mismo sendero de la ida.
Una foto antigua de época de la parroquia de Sant Martín con el castillo al fondo, en un panel informativo.

– – – – – – o – – – – – –

(I) – Pascual Madoz explicaba que el palacio de Centelles había sido maltratado durante la Guerra del Francés, y existen algunos documentos donde se valoran económicamente las «desmejoras» sufridas por el edificio en aquella época. El año 1811 se cifraba el coste de las reparaciones en 2.000 libras (el palacio de Barcelona, ​​en 600 libras). Cuatro años después se practicar un reconocimiento del edificio por parte de algunos peritos y se llegó a la conclusión que sufría desperfectos por valor de 2.287 libras.2

(II) – En la misma Gazeta extraordinaria del 26 de Mayo de 1809 se lée el siguiente parte dado desde San Feliu de Codinas á los 17 del mismo mes:4

«Ayer al amanecer atacó el enemigo nuestras avanzadas de Barnils y el paso de San Martin del Recó, con 300 infantes y algunos caballos. Luego que recibí el parte de esta novedad, me dirigí á aquellos puntos con unos 200 Migueletes, 120 Somatenes y 19 Húsares Españoles; al instante que el enemigo nos vió en las alturas de San Quirico Sefaque, se retiró á San Martin del Recó y á su campamento de Santa Ana. Apoderéme sin perder momento del castillo de dicho San Martin y de los tres caminos que se dirigen á Centellas, en donde aposté mi gente emboscada. A la una de la tarde hice romper el fuego á dicho castillo, á fin de incomodar á una guerrilla enemiga que se dirigia por la carretera, á cuya novedad adelantó el enemigo por la misma carretera con 300 infantes; mandé romper el fuego en todos los puntos que ocupábamos, con lo que tuvo el enemigo que retirarse. A cosa de las dos de la tarde fue el enemigo reforzado por unos 400 infantes, que salieron de Centellas, y unidos con los de dicho campamento, nos embistieron con toda furia, pero fue en vano, porque con el acierto de las descargas cerradas y fuego graneado que les hicimos, tuvieron que retirarse al expresado campamento. A las tres y tres quartos les vino otro refuerzo de 350 á 400 infantes y unos 250 caballos, que en partidas se esparramaron por la llanura de la Garga, al mismo tiempo volvieron á salir los infantes del expresado campamento, atacándonos por tres puntos, y en todos fueron completamente rechazados. El fuego duró cinco horas y media con toda viveza. La buena posicion que ocupábamos fue el motivo de no haber tenido otra desgracia, que un solo contuso. La pérdida del enemigo (segun noticias que acaban de darme dos sugetos fidedignos) fue de 47 infantes y 4 caballos muertos, y un crecido número de heridos. Todos los Oficiales y Migueletes trabajaron con el mayor órden y valor, y los dichos Somatenes al mando de Don Francisco y Don Felix de Deu, se han batido perfectamente. Lo que participo á V.S. en cumplimiento de mi deber. Dios guarde á V.S. muchos años. San Feliu de Codinas 17 de Mayo de 1809. = Joseph Mateu = Señor Don Luis Wimpffen


Fuentes:

  1. L’Esercito italiano e la conquista della Catalogna (1808-1811)” –  Michele Abbiati,  Corso di dottorato in Storia, cultura e teorie della società e delle istituzioni  XXIX CICLO, UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI MILANO, 2015-2016
  2. El Palau dels Comtes i la formació de la vila de Centelles” – David Galí, Raquel Lacuesta y Marta Piera, Festa Major d’Estiu Centelles, Ajuntament de Centelles / Ed. El Portal, SL., 2014
  3. La teva guia de la vila. Centelles es Magia”, Ajuntament de Centelles, 2017
  4. «Barcelona cautiva, ó sea Diario exacto de lo ocurrido en la misma ciudad mientras la oprimieron los franceses, con una idea mensual del estado religioso-político-militar de Barcelona y de Cataluña» / Tomos 1809-1810 y 1812 – P.D. Raymundo Ferrer, Oficina de Brusí, Barcelona, 1818 – Ed. Antonio Moliner Prada
  5. «Journal des operations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809» – Gouvion Saint-Cyr, Anselin et Pochard, Paris, 1821
  6. https://www.flickr.com/photos/cinglesdeberti/12809723635
  7. https://ca.wikipedia.org/wiki/Castell_de_Centelles
  8. https://www.monestirs.cat/monst/osona/os35cent.htm
  9. http://www.arqueologiamedieval.com/noticias1/4027/el-castillo-de-sant-marti-de-centelles-testigo-de-once-siglos-de-historia-de-cataluna

Imágenes:

a. https://www.museunacional.cat/es/colleccio/castillo-de-sant-marti-de-centelles/adolphe-hedwige-alphonse-delamare/251769-000

b. “España. Obra Pintoresca. Cataluña” – Francisco Pi y Margall, Imprenta de Juan Roger, Barcelona, 1842

c. Fotografías del autor

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (y II)

Tiempo de lectura: 12 minutos.

El museo de Historia de Madrid fue creado en 1929 como Museo Municipal con la voluntad de ser la memoria histórica de la ciudad. Su primer director fue el célebre poeta Manuel Machado. Instalado en el antiguo Hospicio de Madrid, edificio construido durante el reinado de Felipe V, entre 1721 y 1726, por el arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada principal y la portada, obra emblemática del barroco español.

Las principales colecciones del museo -estampas, pinturas, fotografías, postales, dibujos, porcelana, abanicos- muestran la evolución histórica y urbana de la ciudad, las artes, la vida cotidiana y las costumbres de los madrileños. En la planta primera, se ubica la exposición de la sala Madrid 1700-1814, Centro Ilustrado de Poder, cuyo espacio final es ocupado por los hechos de la Guerra de la Independencia y los acontecimientos del Dos de Mayo en Madrid, con el cuadro de Francisco de Goya, «Alegoria de la villa de Madrid» y las estampas satíricas de Pepe Botella, entre otras.1

Detalle del cuadro «Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862) de Manuel Castellano.

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA (Cont.)

Las estampas y los cuadros de la época recogen los cruentos enfrentamientos entre una población mal armada y las tropas napoleónicas. Desde ventanas, balcones y tejados, los madrileños, armados con piedras, palos y fusiles, luchan contra los organizados y bien equipados soldados franceses. El resultado fue un considerable número de bajas entre la población civil. Los escenarios principales de la jornada sangrienta del 2 de mayo fueron el entorno del Palacio Real, la Puerta del Sol, el Paseo del Prado, la Puerta de Toledo y el Parque de Monteleón.

La célebre obra de Goya, «El tres de mayo de 1808 en Madrid», donde se representan los fusilamientos ocurridos en la montaña del Principe Pío, es el documento gráfico más impactante para conocer el terror oficial ejercido sobre los levantiscos. Otros escenarios de la represión fueron la zona del paseo del Prado, las tapias del convento de Medinaceli y los terrenos ocupados por los franceses en la antigua fábrica del Buen Retiro. Mamelucos y lanceros napoleónicos extremaron su crueldad con la población y varios cientos de madrileños, hombres y mujeres, así como soldados franceses murieron en la refriega.2

DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Asesinan los franceses á los Patriotas en el Prado.
Maniatados y conducidos á bayonetazos al Prado los infelices que durante la refriega tienen la desgracia de caer en poder de las tropas francesas son atrozmente asesinados sin que ni su inocencia ni sus clamores ni las suplicas, lagrimas y gemidos de las madres, hermanas y esposas basten á libertarlos. Sacerdotes y Religiosos se cuentan tambien en el numero de estos desventurados que perecen sin ninguna especie de auxilio. Y no satisfecha la feroz sed sadica con haberlos deshecho a fusilazos y desnudado de pies á cabeza para saciar su sanguinaria rapacidad se recrea en insultar y escarnecer á los cadaveres inermes. Hecha un lago de sangre española la dilatada extensión del Prado se ofrece un espectáculo horroroso, triste preludio  de la sangrienta escena que aun con mayor inhumanidad y perfidia se repitio por la noche en que centenares de victimas inocentes fueron del mismo modo alevosamente sacrificadas.
DIA DOS DE MAYO DE 1808. EN MADRID.
Pelean los patriotas con los franceses en la puerta del sol.
Acometidos los franceses en este sitio por los patriotas se trava entre estos y aquella una sangrienta refriega en que el valor y la indignación de los unos suple a la táctica y disciplina de los otros. No obstante reforzados los primeros con numerosos cuerpos de infantería y caballería que acuden de todos puntos, y con algunas piezas de artillería, tiene el pueblo que ceder á la superioridad, después de haber causado gran destrozo en el enemigo. Los franceses para satisfacer su cobarde venganza, asesinan un número considerable de personas de todas clases y estados, que con el fin de huir del tumulto se habían refugiado al templo del Buen-suceso cuyo sagrado recinto quedó profanado con la inocente sangre de aquellos mártires de la libertad española.
«Muerte de Manuela Malasaña» (1888), Antonio Moltó i Lluch, terracota
«Muerte de Velarde el Dos de Mayo de 1808» (1864), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón» (1862), Manuel Castellano, óleo sobre lienzo
«Fusilamiento de patriotas en el Buen Suceso» (1866), José Marcelo Contreras, óleo sobre lienzo
Toma de Somosierra, por Louis-Albert-Guislain, barón de Bacler D’Albe [Escenas de la Guerra de la Independencia] (c. 1822), litografía sobre papel. Por aquella época, los célebres lanceros polacos aún no habían sido equipados con lanzas, contrariamente a lo que nos muestra la estampa.

ESTAMPAS SATÍRICAS

Como ya tratamos anteriormente en nuestra entrada Napoleón y la sátira política. La caricatura como arma en las Guerras Napoleónicas, si Napoleón era atacado por su ambición y sus imposiciones manu militari, en cambio su hermano José se convirtió en el blanco de una larga serie de chistes, coplillas, insultos y caricaturas que se difundieron ampliamente por la piel de toro, parodiando su supuesta y desmesurada afición a la bebida.

«Un filósofo inglés examinando prolixamente al señor Napoleón», buril sobre papel.
«El pintor manchego [Goya] agradecido á los singulares beneficios que ha recibido su Provincia del Sr. José, y sus satélites quiere perpetuar su memoria pintando su retrato á la puerta de una taberna».

«Napoleón trabajando para la regeneración de España, la qual representada en un patriota le paga agradecida el beneficio», buril sobre papel.
«La cólera de Napoleón», buril sobre papel.
«Ni es caballo, ni yegua, ni pollino en el que va montado, que es pepino».
«Cada qual tiene su suerte, la tuya de borracho hasta la muerte»
«Querer por fuerza Reynar; Quanto me haze Padezer! No hay cosa como Bever Dormir Bien y descansar». Inferior; «El Rey de Copas en el Despacho trabajando para la felicidad de España»
Retrato jeroglífico de Napoleón (1813-1814). Buril sobre papel. Estampa iluminada
«Caricatura española que representa la ventaja que ha sacado Napoleón de España», buril sobre papel.
Retrato de José I (c. 1808-13), Joseph Bernard Flaugier, óleo sobre lienzo
«Alegoría de la Villa de Madrid» (1810) Francisco de Goya, óleo sobre lienzo

Superior izquierda: Tras los sucesos de Bayona, Napoleón proclama por decreto rey de España a su hermano José, el 4 de junio de 1808. Más conocido por diversos apodos como Pepe Botella o el rey plazuelas, aparece representado en este retrato oficial con la cruz de la Legión de Honor.

Su reinado fue de una gran inestabilidad, debido a las trágicas circunstancias de la Guerra de la Independencia. José abandonó Madrid en 1812 y huyó de España tras ser derrotado en Vitoria en 1813. Después de Waterloo, adoptó el nombre de conde Survilliers y se retiró a Estados Unidos, viviendo posteriormente en Inglaterra y Florencia, hasta su muerte en 1844.2

Superior derecha: La alegoría de la Villa de Madrid, obra excepcional de las colecciones del Museo, tiene una especial significación fruto de su accidentada historia, tan ligada a la vida política del Madrid de la Guerra de la Independencia.

Representa a una matrona coronada, encarnación de la Villa de Madrid, que sostiene en su mano derecha el escudo de la capital mientras señala con la izquierda un medallón con la inscripción «Dos de Mayo». A sus pies aparece representado un perro, símbolo de la Fidelidad y sobre ella la fama y la Victoria con sus atributos característicos.

El óvalo sostenido por la figura de la derecha resume, como en un palimpsesto, los excepcionales avatares del siglo XIX español y madrileño. Si, inicialmente, en 1812, por encargo del Ayuntamiento, aparecía allí representado José I, con la primera evacuación francesa de Madrid su efigie fue sustituida por la leyenda «Constitución», que volvió a ser borrada de nuevo en beneficio del retrato del rey francés, realizado con ocasión de su retorno a Madrid, por Felipe Abas. Su salida definitiva en 1813 motivó la restauración de la mencionada leyenda, que será sustituida en 1814 por un mediocre retrato de Fernando VII, de autor desconocido. En 1823, tras el paréntesis del Trienio Liberal, Vicente Lòpez retrataba de nuevo al rey, que permanecerá allí hasta 1843, momento en el cual el Ayuntamiento decidió sustituir su imgen por la leyenda «El libro de la Constitución». Finalmente en 1872, Vicente Palmaroli recibió el encargo de modificar dicha leyenda por la que actualmente nuestra.2

«El hambre de Madrid» (1818), José Aparicio, óleo sobre lienzo

El último año del reinado de José I, un hambre espantosa asoló la ciudad, consecuencia directa de la escasez de subsistencias provocadas por las malas cosechas y por las dificultades que la guerra ocasionó al comercio. Sus secuelas visibles, miseria, enfermedades y miles de muertos, fueron narradas por los contemporáneos como «espectáculo de desesperación y angustia en las calles«. Goya dejó sobrecogedoras imágenes al aguafuerte en sus «Desastres». En esta obra, Aparicio resalta la resistencia del pueblo, que prefiere morir de inanición antes que dejarse alimentar por el enemigo.2

«Perspectiva del carro fúnebre de Daoíz y Velarde, 1814», Blas Ametller Rotllán
«Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles» (c. 1816), temple sobre sarga
«El Palacio Real desde la Cuesta de la Vega» (c. 1816), temple sobre sarga


Fuentes:

  1. Tríptico informativo del Museo de Historia de Madrid – Museos Municipales – madrid.es/museodehistoria
  2. Paneles informativos de la plata primera del Museo Museo de Historia de Madrid.

Imágenes:

a. Fotografías del autor.

El Museo de Historia de Madrid – La Guerra de la Independencia (I)

Tiempo de Lectura: 12 minutos.

El Museo de Historia de Madrid (c/ Fuencarral, 78) ubicado en el edificio del antiguo Hospicio de San Fernando alberga en su exposición permanente una encomiable colección de cuadros, esculturas, documentos y objetos varios que nos hablan de la historia de la urbe madrileña desde el establecimiento de la capital del reino por Felipe II, a mediados del siglo XVI, hasta las primeras décadas del siglo XX.

En su exposición Madrid, Centro ilustrado del poder, que abarca desde el siglo XVIII hasta la Guerra de Independencia, y más concretamente con esta última trataremos en dos partes algunos de los actores y los acontecimientos que se dieron desde el motín de Aranjuez hasta el Dos de Mayo, a través de las piezas y objetos que nos hablan de aquellos célebres y convulsos episodios.

«Vue générale de Madrid Ville Capitale du Royaume d’Espagne» (1760) (a) 

EXPOSICIÓN PERMANENTE S.XVIII – GUERRA DE INDEPENDENCIA

La llegada de los Borbones a España, y muy especialmente a Madrid, no significó únicamente un cambio de dinastía. La sociedad madrileña continuó siendo en lo esencial marcadamente tradicional y conservadora; pero la formidable operación de centralización y homogeneización política y administrativa que los nuevos monarcas llevaron a cabo en todo el país repercutió muy directamente en la conversión de Madrid en un escenario áulico acorde con los nuevos tiempos.

Todo un conjunto de operaciones urbanísticas y de ornato vinieron a superponerse, como una delgada película, a las viejas tramas preexistentes, al tiempo que, especialmente en la segunda mitad de la centuria, surge una élite ilustrada que aportará nuevas ideas en las esferas de la economía, las costumbres, las ciencias y las artes.1

“Ascensión en globo de D. Vicente Lunardi” (c. 1793), Buril sobre papel.
“Prueba aerostática” (1792), José Rodríguez, aguafuerte sobre papel.

En 1783, y ante Carlos III, Agustín de Bethancourt realizó la primera ascensión de un globo en España. Pero el primer vuelo tripulado se celebró en Aranjuez en 1792 con los italianos Barletty y Braschi. No obstante las ascensiones más populares fueron con globos de gas y tuvieron como protagonista a Vicenzo Lunardi.2

«Carlos IV con armadura» (1789),
Antonio Carnicero, óleo sobre lienzo
“Retrato de María Luisa de Parma, reina de España” (1789), Zacarías González Velázquez, óleo sobre lienzo.

María Luisa de Parma, hija del infante Felipe de Borbón, duque de Parma y de Isabel de Francia, casó en 1765 con su primo Carlos, futuro Carlos IV. El carácter frívolo y dominante de la Princesa causó muchos problemas en la austera corte de Carlos III, que siempre la tuvo sometida a una estrecha vigilancia. Muerto su suegro, como era de esperar, la nueva reina dominó a su débil y bondadoso esposo, interviniendo directamente en los asuntos de gobierno con la colaboración de su favorito Godoy. Murió un mes antes que el rey, en Roma, donde se habían retirado los monarcas destronados.

“Manuel  Godoy” (c. 1790), Francisco Bayeu y Subías, óleo sobre lienzo
«Fernando VII, 1808», Antonio Carnicero,
óleo sobre lienzo

Fernando VII (1784-1833), hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, juró como heredero de la Corona el 23 de septiembre de 1989. Pronto conspiró contra sus padres y el ministro Godoy, favorito de la reina, aprovechando el descontento general y la difícil situación política por la que atravesaba el país. Fomentó el Motín de Aranjuez, a consecuencia del cual fue proclamado rey el 19 de Marzo de 1808, pero ya había comenzado la ocupación francesa. Napoleón convocó a la familia real española en Bayona con la excusa de mediar en sus disputas, si bien obligó al rey Carlos IV y a Fernando VII a renunciar a sus derechos. Fernando pasó la Guerra de Independencia retirado en el castillo de Valençay. La victoria del pueblo español contra el ejército de Napoleón restableció en el trono a Fernando VII, aclamado como «El Deseado», por esperarse de él las tan ansiadas reformas que necesitaba el país, destrozado por la guerra. Sin embargo, el rey restableció el absolutismo, se negó a jurar la Constitución de Cádiz, dando paso a un periodo de persecuciones.

«Plano de Madrid y sus alrededores» (1821), Antoine Calmet de Beauvoisin, aguafuerte sobre papel.
El mismo plano anterior en los fondos de la BNF, incluyendo la leyenda de los lugares dentro del área del mapa. Para una mayor escala del plano, podéis clicar en el siguiente enlace: Plano Madrid Calmet de Beauvoisin

Antecedentes: el motín de Aranjuez.

Desde finales de 1806, un sector de la aristocracia que se había constituido como alternativa al gobierno de Carlos IV y de su valido, Manuel Godoy, reivindicó los intereses del príncipe Fernando y se aproximó a Francia buscando la alianza con el Emperador. Napoleón se convirtió en árbitro de las disputas dinásticas de la casa de Borbón y aprovechó la oportunidad para materializar su política de bloqueo antibritánico. Centró su atención en Portugal, que fue la excusa para dirigir sus ejércitos hacia España, con objeto de cruzarla.

La presencia de las tropas francesas aconsejó la retirada de la familia real, a Aranjuez para, en caso de necesidad, seguir camino hacia el sur, hacia Sevilla y embarcarse hacia América. El 17 de marzo de 1808, tras correr el rumor del viaje de los reyes, una pequeña multitud se agolpa frente al Palacio Real y asalta el Palacio de Godoy, saqueando y quemando sus enseres.  Al día siguiente, Godoy es encontrado en su palacio y trasladado al Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Ese mismo día, Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII. Ambos acuden a Bayona para reunirse con Napoleón, quien entregó el trono de España a su hermano José Bonaparte.

DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ
Carlos 4º abdica la corona en su hijo Fernando
Asegurado y preso el Principe de la Paz, Fernando volvió a Palacio el Rey Carlos viendo las aclamaciones y aplausos con que su hijo había sido recibido del pueblo, la facilidad con que se había salvado de su furor al odioso Favorito y la incapacidad en el que se hallaba para seguir gobernando, tomó la resolución de resignar la corona en su heredero, y lo anunció y ratificó asi en un balcón del palacio á la vista del inmenso concurso que estaba delante. Todos prorrumpieron en voces exaltadas de alegria y victoreando á un tiempo á Padre y á Hijo se creyeron felices desde aquel momento.
DIA 19. DE MARZO DE 1808. EN ARANJUEZ.
Caida y prisión del Principe de la Paz
El pueblo sublevadocorre a su casa, y despues de haber practicado las mas eficaces diligencias le halla oculto en un desvan entre unas esteras. La algazara y gritos de la muchedumbre anuncian a Carlos IV el riesgo de su favorito para socorrerle envia al PRINCIPE FERNANDO, seguro de que el pueblo se contendria a su voz. Llega el PRINCIPE presuroso y encarga a un esquadron de guardias de corps que le custodie. Mas ni esto de ir resguardado entre los caballos impide que el pueblo le arroje piedras y procure ofenderle con palos, espadas y otros instrumentos que el furor y la casualidad le proporcionan, Resérvale la vida la promesa del PRINCIPE de que será castigado conforme lo dicen sus delitos. No obstante llega preso al quartel de guardias de corps con quarenta y siete heridas.
DIA 26.  DE MARZO DE 1808. EN MADRID
Entrada de Fernando 7º por la Puerta de Atocha
El Pueblo de Madrid, rebosando júbilo y contento sale á recibir á su nuevo monarca que acompañado de los Señores infantes su hermano Dn. Carlos y su tio Dn. Antonio de Borbón con una brillante comitiva, entra por Las Delicias entre las mas vivas aclamaciones de un inmenso gentío que se disputaba la gloria de ver y bendecir á su rey deseado.
RECEVIMIENTO EN BAYONA
El Sr. Dn. Fernando VII visita en Bayona á su falso Amigo Napoleon, y despues de abrazarse, presenta el Ministro Taylleraná Napoleon la Carta en que se quexa Carlos IV de su Hijo diciendo le havia usurpado involuntariamente la Corona, y aquel le reconviene á que la debuelva á su Padre. Lo qu reusa ignorando las intenciones de Napoleon.
ABDICASION DEL REYNO Á NAPOLEON
Carlos IV hase entrega del Reyno de España al perfido Napoleon; el Sr. Dn. Fernando VII avergonzado se enternece considerando el acto y viendo garante del negocio al traidor Godoy y á su Madre: no siendo menos sensible aquella ocurrencia á los Ynfantes Dn. Antonio y Dn. Carlos. 1. la Reyna = 2. Godoy = 3. Carlos IV = 4. Napoleon = 5. Fernando VII = 6. El Príncipe Dn. Antonio = 7. El Príncipe Dn. Carlos.
Enigma de las ideas de Napoleón para con la España: una representación satírica de los acontecimientos, en donde llama la atención la mención a varios lugartenientes de Napoleón, desde Savary a Grouchy.


Fuentes:

  1. Paneles informativos exposición permanente «Madrid, Centro ilustrado del poder» – Museo de Historia de Madrid.
  2. https://www.siempreenlasnubes.com/blog/cuando-se-empezo-a-volar-en-globo-en-espana/

Imágene:

a. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b6949288s.r=vue%20g%C3%A9nerale%20de%20madrid%20capitale?rk=21459;2

b. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b53062147x.r=carte%20madrid%20calmet%20beauvoisin?rk=21459;2

c. Fotos del autor.

Las fábricas de armas de Ripoll

Tiempo de lectura: 15 minutos

Los monarcas borbónicos, especialmente Felipe V y Carlos III, no querían depender de suministros de fuera de España y tendieron a la autosuficiencia para sus ejércitos. Pero se tendía a la concentración en una sola «fábrica» que proveyera a las demandas directas del rey, en vez de diversificar la producción. Las producción de armas portátiles pasó por Silillos (Córdoba), País Vasco y Cataluña, para instalarse finalmente en Asturias. En cuanto a la artillería las nuevas ordenanzas a partir de 1802 suprimieron la fundición de Barcelona y conservaron la de Sevilla. Asimismo las armas blancas se concentraron en Toledo.

A inicios del siglo XIX, la monarquía tenía para cada armamento una sola «fábrica», controlada por los militares y en localizaciones estratégicas, alejadas de las fronteras; las “Reales Fábricas” de armas de fuego estaban en Plasencia, Oviedo y Cataluña. En esta última la creciente industria armera experimentó un gran crecimiento económico desde el s. XVIII, convirtiéndose en una gran proveedora de los ejércitos y la marina.

Ripoll, en la provincia de Gerona (Girona), constituía desde hacía años un enclave armamentístico de importancia. Ya desde comienzos de la Guerra de la Independencia, el 24 de junio de 1808, el Ayuntamiento de Ripoll acordó la constitución de una Junta de defensa, posteriormente se suministraron -inicialmente- 1.000 fusiles al ejército y se llegaron a producir en las fábricas, semanalmente, unos 300 fusiles. El ejército napoleónico ocupó en tres ocasiones el municipio y en la última, el 23 de febrero de 1813, la villa fue saqueada, las murallas derruidas y se destruyó lo que quedaba de las fábricas de armas.

La principal indústria de Ripoll, la armamentística, definiría su papel en la Guerra de la Independencia.

LA FÁBRICACIÓN DE ARMAS DE AVANCARGA EN RIPOLL

Las armas fabricadas en los talleres de Ripoll son el producto que ha dado más fama internacional a la industria de forja de la comarca. Más allá de su funcionalidad se convierten en la culminación de la capacidad de sus creadores y constituyen un reflejo perfecto del altísimo conocimiento técnico y de la sensibilidad artística de estos artesanos. Aparte de las que se destinaban a los ejércitos de la época, también se hacían modelos únicos para uso civil, creadas como elementos de distinción y de lujo. Son la materialización de las habilidades y del gusto artístico de unos verdaderos expertos en el trabajo de los metales (el hierro, el latón, la plata) de la madera, de las guarniciones y los mecanismos de precisión que componen una arma de fuego; el cañón y la llave, que se sujetan al encepado o parte de madera a menudo hacen de estas piezas auténticas obras de arte, firmadas con los punzones de los remarcables armeros ripolleses.

Los maestros cañoneros, cerrajeros y encepadores trabajaban cada uno en la tarea que les era propia pero se agrupaban en la exigente cofradía de San Eloy, que actuaba como un garante para asegurar la calidad del trabajo, poniendo a prueba las armas antes de distribuirlas en el mercado y comprobando también el proceso de aprendizaje para convertirse en maestro pedreñalero.

Torno de barrenar cañones (s. XVII) Diorama de Josep Mestres i Cabanes,
con la colaboración de Salvador Portell i Ramon. Año 196
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Plano de Ripoll con la situación de tornos y canales (Extr. Eudald Graells).

TORNOS PARA BARRENAR CAÑONES.

La energía hidráulica era indispensable en todo el proceso de elaboración y manipulación del hierro. Era la fuerza que accionaba los martinetes de las fraguas, y los cañoneros hacían funcionar los tornos de afilar y barrenar los cañones de las armas de fuego. La primera referencia de tornos en Ripoll data de 1632. Las aguas de los ríos Ter y Freser a su paso por Ripoll alimentaban cuatro canales: el del Monasterio o Santa María, y los de la Limosna (Almoina), Arquet y Can Guetes. Al igual que en Manresa, la industria de armas también se aprovechaba de los ríos para la ubicación de molinos polvoreros

Para el funcionamiento de los tornos de afilar y barrenar cañones la fuerza hidráulica se aplicaba a un rodete, equilibrado por un volante, que movía una barrena sobre la cual había un armazón de madera muy sólido formado por dos pilares de grandes dimensiones, “del grueso de un hombre”, según recoge documentación de la época. En este soporte se ensamblaba un merco de madera que podía desplazarse arriba y abajo. El cañón se sujetaba en el centro y se movía verticalmente haciendo introducir la barrena que repasaba el interior.

Los cañoneros trabajaban las barras aplanadas de hierro compactado que salían de las fraguas hasta convertirlas en cañones de armas de fuego. Esta era la parte más cara del arma, por la dificultad del trabajo, y la de más compromiso, por el peligro que representaba cualquier defecto que se produjera. Lo que hacía singulares los cañones ripolleses era la técnica de fabricación: se curvaba una banda de plancha de hierro de entre tres y siete centímetros de anchura y se soldaba en forma de espiral. Este proceso, que exigía habilidad en la forja, les confería una gran resistencia a la presión interior y evitaba que estallaran. Además, cada cañón tenía que pasar una prueba obligatoria, que consistía en disparar con doble o triple carga de pólvora y plomo. Así, o bien se destruía o bien quedaba aprobado; entonces el cañonero lo punzaba con su nombre, lo pulía y ocasionalmente acababa el exterior con estriados y grabados al buril, y finalmente lo pavonaba (le daba una capa superficial de óxido abrillantado para mejorar su aspecto y evitar su corrosión) de color negro, azulado o tabaco. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII lo podía decorar también con incrustaciones de metales preciosos.

Herramientas de cañonero

Los llaveros catalanes se habían especializado en la confección de estos mecanismos, que permitían reservar la energía acumulada hasta el momento en que, pulsando el gatillo, un mineral golpeaba o rozaba una pieza de acero y producía las chispas que inflamaban la pólvora. Las llaves, como los cañones, solían ir firmados por el autor, que alguna vez podía incluir el lugar de procedencia y el año de fabricación. También manifestaba sus dotes artísticas en forma de burilada y relieves en la decoración. La evolución de los diferentes tipos de llaves nos ayudan a datar las armas y a observar cómo han evolucionado con el paso del tiempo.

Diferentes marcas de maestros cañoneros y llaveros.

Los maestros encepadores confeccionaban la parte de madera del arma, llamada encepado. Ajustaban las piezas metálicas -el cañón, la llave y demás guarniciones- y la dejaban acabada. La madera preferida era la de nogal, con bellos cercados para los ejemplares importantes. Los encepadores eran carpinteros miniaturistas expertos, que trabajaban volúmenes, tallas y curvas hasta convertir el arma en un objeto estéticamente placentero y equilibrado. A menudo la decoraban con una técnica característica, que consistía en revestir total o parcialmente el encepado con planchas de latón, de acero o de plata repujada o grabada al cincel con motivos florales, entrelazados o animales fantásticos. Hay que decir, sin embargo, que en este trabajo es posible que también interviniera el mismollavero y que las piezas fueran terminadas artísticamente por un grabador. El toque final para las armas destinadas a particulares se hacía con barniz a la goma laca, de gran calidad y resistencia. Uno de los tipos característicos ripolleses era el encepado de pistola con una empuñadura muy corta, de ocho a nueve centímetros, terminada en un pomo esférico que se adapta perfectamente a la mano, utilizado durante el siglo XVII y a principios del XVIII. Los encepadores constituyen el grupo de armeros menos numeroso, dado que en Ripoll no se hacía del encepado para todos los cañones y cerraduras que se producían, muchos de los cuales se vendían en ciudades, principalmente en Barcelona, ​​donde otros encepadores ultimaban las piezas. Las formas y decoraciones cambiaban con el paso del tiempo y nos ayudan a conocer la época de fabricación y el lugar de procedencia.

LAS LLAVES

Constan de manera general, unos cuatro sistemas principales de llave:

Llave de rueda: Las primeras llaves elaboradas en Ripoll eran de mecha. Los originales más antiguos de rueda datan de la segunda mitad del s. XVI a mediados del s. XVII. Se cargaban con una llave, y las chispas se producían por la fricción de una rueda de acero contra una piedra de pirita. Fueron utilizadas escasamente, ya que por su complicación, los ejércitos de la época siguieron empleando las de mecha.  

Llave de pedernal primitivo o de transición: Datan de la primera mitad del siglo XVII. Mantienen parte del dispositivo de rueda, pero actúan por medio de una piedra de sílex que golpea una placa de acero. También llamados “a la romana”. Más tardíamente fueron adoptados con modificaciones por turcos, árabes y en los Balcanes.

Llave de pedernal definitiva o de miguelete: La llave de miguelete o de patilla coincide durante un tiempo con la de transición y fue la dominante durante 250 años, con algunas variaciones, pero manteniendo siempre el mismo principio de funcionamiento. Muchas van punzadas con el nombre del artesano y a veces llevan inscrito el lugar de procedencia y la fecha de fabricación. Se ha de mencionar que existen detalladas reproducciones de armas equipadas con este sistema y también con el de transición y el de rueda, que se pueden confundir con ejemplares auténticos.

Llave de pistón: Su producción en Ripoll comenzó hacia 1830 y tuvo una producción paralela a la decadencia de esta industria.

Diferentes mecanismos y piezas que configuran una llave.
Izquierda: Llave de pedernal cincelada con la marca LLORENS DEOP. Siglo XVIII – Derecha: Probador de pólvora de manufactura catalana, con llave de miguelete. Mediados del siglo XVIII

TIPOLOGÍAS DE ARMAS FABRICADAS EN RIPOLL

Escopeta – La escopeta es un arma de fuego larga, portátil, de uno o dos cañones, para ser manejada con las dos manos, utilizada especialmente para cazar. El fusil es más sólido y para uso militar.

Trabuco – El trabuco es un arma de fuego portátil más corta que la escopeta, pero más amplia. El cañón, de gran calibre, se va abriendo progresivamente desde la mitad hacia la boca, cosa que le permite escampar más, y en más cantidad, los proyectiles. Se utilizaba también para la caza a corta distancia.

Este tipo de piezas se dejaron de fabricar al final del primer tercio del siglo XIX, aunque eventualmente se utilizaban transformadas con pistón y también se convertían fusiles acortados con un embudo en la boca, que ya no podemos considerar, sin embargo, como verdaderos trabucos.

Pedreñal – La palabra pedreñal definía en sus inicios una arma de fuego equipada con un mecanismo de rueda. Más adelante, se aplicó genéricamente a las armas disparadas con piedra de pedernal. Actualmente se acostumbra a denominar como pedreñales a las pistolas de gran longitud.

Pistola – La pistola es un arma de fuego corta, portátil y ligera, que permite apuntar y ser disparada con una sola mano.

Trabuco de pedernal (Final s. XVIII)
Llave Inglesa. Cañón marcado TENAS

El modelo superior lleva inscripciones mediante incisión en el encepado referidas a la participación en las victorias de El Bruch (junio de 1808)

Somatén. Episodio de la Guerra de Independencia. Ramón Martí i Alsina. Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi
Trabucos con llave de miguelete.
Accesorios: Cuerno y bolsas de pólvora, turquesas para fundir balas, etc.
Pistolas
Par de pistolas de llave de miguelete con las marcas TOR-NTO (Torrentó) en la llave y EUD-MO-LAS (Eudald Molas) en el cañón. El encepado está decorado con guarniciones de latón y medallones de plata. Finales del siglo XVIII o comienzos del XIX.

Fuentes:

  1. Paneles anunciadores del Museo Etnográfico de Ripoll.
  2. «Cataluña. Armería de los Borbones» – Ricard Martí Morales, Ed. Salvatella, Barcelona, 2004
  3. https://www.pedresdegirona.com/terresdegirona/ripolles_ripoll.htm
  4. https://www.museuderipoll.org/les-armes-de-foc-ripolleses/
  5. http://www.catalogacionarmas.com/public/parte1cap1E.pdf

Imágenes:

a) – Fotografías del autor.

Manresa: la quema de papel oficial, guerra y represión

Tiempo de lectura: 20 minutos

Manresa fue una de las primeras ciudades en Cataluña en manifestarse en contra de la presencia ejercito invasor francés, quemando públicamente en 1808 el papel timbrado oficial cuyo uso se quería extender a todos los territorios ocupados. Aparte del elemento esencialmente patriótico también se mezclaban elementos de tipo social, político y de pensamiento en unos años de cambio de poder en las clases dominantes, por lo que, como señala Antonio Moliner, se produjeron en diferente lugares de Cataluña -en paralelo- manifestaciones antiseñoriales, de una marcada revuelta social contra el Antiguo Régimen. En el caso de Manresa, al igual que en otros lugares, el colapso del comercio con las colonias de América como resultado de la guerra contra Inglaterra provocó una profunda crisis económica que había dejado en la pobreza y la miseria a la mayoría de los artesanos textiles de la ciudad y a los campesinos. Estos dos colectivos serian los protagonistas más exacerbados de la revuelta, y que luego engrosarian las filas de los somatenes locales, una milicia local no exenta de experiencia combativa, como había demostrado en la guerra contra la Convención (1793-1795), cuando los somatenes locales participaron en los combates.

Manresa también se vería envuelta en varios episodios de ocupación en los años posteriores, que resultaron en saqueos y en el incendio de numerosos edificios, talleres y la destrucción de sus molinos y fábricas de pólvora, una de las industrias principales de Manresa y que habían sido de gran importancia durante casi todo el siglo XVIII y por añadidura en el esfuerzo de guerra patriota durante la guerra.

Una imagen del cuadro «La quema del papel sellado» (1895, por Francesc Cuixart Barjau). La escena es una interpretación de una pintura mural de 1811 de la masía Les Farreres de Relllinars, de la cual existe una copia del mismo Cuixart del año 1897 en el Museo Comarcal de Manresa.

Manresa, guerra y represión

“La pólvora elaborada en Manresa
en el año 1787 era todavia superior
en 1800 a todas las de Europa”

Manuel Martínez Rueda (1833)

Durante la Guerra de Independencia en Cataluña, una ciudad como Manresa tuvo una clara importancia estratégica por dos motivos principales: el primero por su situación geográfica en la Cataluña central, un territorio que no fue completamente dominado por los franceses hasta practicamente finales del año 1812, y la segunda por su industrias de molinos polvoreros hidraulicos, que eran de los más importantes en Catalunya y que proveyeron a las unidades combatientes en su lucha contra las tropas imperiales.

El 28 de mayo de 1808, se había constituido la Junta de Lérida, que envió varios comisionados para fomentar la insurrección a Tortosa, Tarragona y Vich, y a la propia Manresa, donde el 2 de junio, la ciudad se convirtió también en uno de los primeros focos declarados de resistencia al invasor cuando decenas de manresanos (muchos de ellos jóvenes trabajadores que vivien en la miseria por la paralización de la industria manufacturera y el comercio, y que más tarde ingresarían en las filas del somatén) quemaron públicamente en la Plaza Mayor de la ciudad el papel timbrado oficial con el nombre del lugarteniente general del Reino y mariscal Joachim Murat -impuesto en todo el territorio ocupado- y que acababa de llegar con unas altas contribuciones impuestas por los invasores. Ese mismo día el gobernador militar y político, Francisco Codony de Paladella, dirigió un bando invitando al pueblo a la calma y a empuñar las armas contra los franceses. Los comisionados de los gremios recurrieron a las autoridades constituidas y a los propietarios y gente rica de la ciudad para formar una Junta de Gobierno1. Immediatamente las autoridades hicieron público un bando que reconocía a Fernando VII «como rey y señor natural» y pedía el alistamiento de los ciudadanos para tomar las armas y la preservación del orden y la disciplina. Posteriormente eses mismo papel timbrado vería su sello substituido por el escudo de Manresa.

En la foto superior la Plaza mayor en el año 1912 con la Casa Consistorial (1777) de estilo barroco al fondo (Foto: J/Obradors / Archivo Comarcal del Bages) y en la inferior la fachada en la actualidad.
Placa conmemorativa colocada en el centenario de los hechos (texto traducido del catalán de la época) en la esquina del pórtico de la fachada lateral del Ayuntamiento de Manresa.

Seguidamente las tropas francesas del general Schwartz partieron hacia Lérida, también con el objetivo de castigar la rebeldía de Manresa y apoderarse de sus molinos de pólvora. El día 6 de junio se dirimió el 1er combate del Bruc, donde los imperiales fueron rechazados por los somatenes de la zona en el cuello del Bruc y donde se usaron por primera vez de balas cónicas de hierro, que tenían la capacidad de agujerear las coraza de las tropas de vanguardia imperiales2. Los manresanos las habían hecho con las barras que aguantaban las persianas de los balcones debido a la escasez de plomo. Seguidamente, en medio de todo este fervor combativo y de resistencia la Junta de Manresa propuso el 8 de junio la idea de crear un organismo superior que englobara todo el movimiento de resistencia a nivel de toda Cataluña, pero, fue la ciudad de Lérida quién llevó a cabo esta resolución3.

«Batalla del Bruc» (1946) – Obra de Albert Pujol y Estanislau Vilajosana en el Ayuntamiento de Manresa

Unos días más tarde, el 14 de junio, los imperiales volvieron, esta vez al mando del general Chabran, con una columna con un número mayor de efectivos. Volverían a intentar forzar el paso por las agrestes montañas y también esta vez con idéntico resultado. (en nuestro blog tratamos en su momento dichos combates).

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LAS FÁBRICAS DE PÓLVORA DE MANRESA

Las primeras fábricas de pólvora en Manresa databan de mediados del siglo XVI. El año 1717 se tomó control por parte de las autoridades de las fábricas de pólvora, el refino y los utensilios que habían en la ciudad. Las fábricas de pólvora proveyeron desde entonces a los almacenes reales, y ya en 1741 se tuvo que construir otro edificio para poder dar respuesta a la altas demandas de material. La fabricación de pólvora no obstante no estaba exenta de peligrosidad, y puntualmente se producían explosiones con el resultado de algunos muertos y heridos. A pesar de la creación de alguna compañía para la fabricación de «sal saturno», parece ser que la práctica habitual era la de alquilar los molinos. Ya en el año 1769 existían tres molinos de pólvora, ubicados cerca del rio Cardener y en el año 1789 constaban ya cuatro fábricas de pólvora.

En el año 1798 Manresa era una de las grandes fábricas reales –sinó la más avanzada– de pólvora de España, juntamente con las de Villafeliche, Alcázar de San Juan, Granada y Múrcia. Un Edicto Real de 1802 mandaba que la fábrica de Manresa, por su situación, falta de ahorro de transporte, trabajaría solamente para el abastecimiento de los estancos y consumo del público bajo la dirección del ramo de la Real Hacienda. Durante la Guerra de Independencia se podía leer en la prensa: «Manresa libre, pólvora fabrica, que a todo el principado comunica». Incluso en Manresa en julio de 1808 se proyectó la instalación de una fábrica de armas de fuego para luchar contra los franceses, con la ayuda de los armeros de Ripoll. No es extraño que la ciudad fuera uno de los puntos que los franceses quisieran atacar para sacar de circulación su actividad polvorera y armamentística y aunque estos últimos lograran dañar la maquinaria, la actividad polvorera se volvería a rehacer de nuevo4.

Imagen superior: Plano de una de las fases de fabricación de los molinos de pólvora como el de Manresa («Arte de fabricar el salitre y la pólvora», Manuel Martínez Rueda 1833).
Imagen inferior: Fotografía aérea de Manresa de 1929, de José Gaspar i Serra / ICC. Se señala con un trazo rojo la ubicación de los antiguos molinos polvoreros.

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Las dos victorias dieron moral a los sublevados patriotas pero también provocaron la aparición de disturbios populares en varios lugares y en la propia Manresa, donde el día 2 de julio unos exaltados asesinaron al gobernador militar de la ciudad, Codony de Paladella, acusado de colaboracionista con el enemigo, y tres prisioneros, uno de los cuales era frances. El alcalde Joaquin de Torres también huiría de la ciudad y fue encarcelado en Guisona. El orden fue restablecido por un capitán, Francisco Riera, quien dispuso rondas callejeras, encarceló a los culpables y constituyó una nueva Junta de gobierno, compuesta por 8 eclesiásticos y religiosos y 18 seglares. No obstante, el el 10 de julio hubo otro alboroto con el resultado de un muerto y dos heridos. A partir de entonces, los ciudadanos más ricos se fueron de Manresa para evitar el pago de las exorbitantes contribuciones y para evitar más asesinatos. Las cosechas y los rebaños perdidos y el mantenimiento del colapso comercial provocaron una crisis económica de grandes proporciones y la miseria de la mayoría de la población2 .

La plaza Mayor – desde la calle del Obispo – que tiene su origen en el mercado que se celebraba desde el s. XI.
Iglesia de Santa Lucía, en la misma via de San Ignacio, calle afectada por los incendios de la guerra.
La calle de Sobrerroca fue una de las que sufrieron los incendios por los ocupantes franceses. A la izquierda una imagen de la torre medieval de Sobrerroca, de planta cuadrada, que quedó escondida por las casas vecinas hasta el derribo de las mismas en 1966. En la imagen derecha inferior, vemos la misma calle en un plano de 1847 del arquitecto Antonio Rovira y Trias.

Esta situación ya se mantendría durante toda la guerra, agravada por cinco incursiones del ejercito imperial en Manresa entre 1810 y 1812. Entre el 16 de marzo y el 4 de abril de 1810 entró en la ciudad un contingente de casi 8.000 soldados comandados por el general Schwartz. El 5 de noviembre se produjo la primera operación de castigo, con el incendio de unas cincuenta casas, el saqueo de edificios y el ajusticiamiento de tres personas en el balcón del Ayuntamiento. Pero los hechos más graves de la ocupación francesa se produjeron el 30 de marzo de 1811 con la quema de la ciudad (al menos cuatrocientos cuarenta edificios de los 1.730 de que constaba) por parte de los 8.000 hombres del general Macdonald, que previamente la habían saqueado y habían ejecutado a seis personas. 

Los principales lugares con edificios incendiados fueron la via de San Ignacio (antiguo torrente) con 29 casas quemadas, la torre del Portal de Sobrerroca [núm. 2] con 42 casas quemadas, la contigua calle Serarols (29 casas quemadas), la plaza del Carmen, la calle Cap del Rec y la plaza Mayor, con 33 casas quemadas2.

A finales de julio el mismo general volvió a Manresa procedente de Vich y ejecutó a cuatro personas más. El último incidente grave se produjo entre el 15 y el 19 de noviembre de 1812 cuando pasó por la ciudad el ejercito del general Decaen, procedente de Vich. Al parecer el general tuvo de detener un nuevo incendio de la ciudad -se quemaron algunas casas- porque sus soldados estaban enfurecidos por no encontrar comida durante el saqueo. También se destruyeron los molinos polvoreros. 

Retrato de Ramón Montañá y Coca (1904), canónigo de la Seo de Manresa y comandante general de somatenes de Manresa que lucharon en las batallas del Bruch, el 6 y 14 de junio de 1808.
Retrato de Mauricio Carrió y Serracanta (1905), convertido en símbolo de la lucha manresana contra las tropas napoleónicas. Participó en la quema de papel sellado y en las batallas del Bruch. El año 1811 recibió del general Lacy el nombramiento de capitán, y después de comandante.

A partir de 1813 el esfuerzo de guerra francés se debilitó considerablemente como resultado del envío de tropas para la campaña de Rusia y las acciones militares se limitaron a pequeñas incursiones de castigo que no afectaron significativamente a la ciudad. En febrero de 1814 las tropas francesas se retiraron a Francia y la ciudad de Manresa, al igual que muchas otras ciudades del Principado, quedó sumida en una profunda crisis económica que alteró la distribución de la riqueza y cambió de manos el poder político en la villa2 .

Algunos de los personajes destacados en la cantesa fueron Mauricio Carrió y el canónigo Montañá, que tienen ambos calles dedicadas en la ciudad. El primero fue un militar de origen campesino que se destacó posteriomente en las diversas guerras carlistas y el segundo fue uno de los eclesiásticos importantes que formaron parte de la Junta de Gobierno y Defensa de la ciudad, fue enviado a Barcelona para espiar la reacción de los franceses a la revuelta manresana en junio de 1808 y también fue dirigente del somatén en las dos batallas del Bruc.

El viejo puente romano con la Seo de Manresa (1322) en el centro al fondo de la imagen. Por este puente salió el somatén por la carretera de Can Maçana, hacia el Bruch, el 6 de junio de 1808.

NOTA: Agradecer al Sr. Domènech, del Ayuntamiento de Manresa, las facilidades para poder realizar las fotografías en la Galería de manresanos ilustres y en la escalera del Consistorio.


Fuentes:

1) – «Movimientos populares de Cataluña en la Guerra del Francés» – Antonio Moliner Prada, Universidad de Alicante

2) – «Itineraris de la Guerra del Francès: Una passejada per la Història dels territoris de parla catalana» – Núria Sauch Cruz (Coord.) – Institut Ramon Muntaner i Ajuntament del Bruc, mayo de 2008

3) – «El movimiento Juntista en Lérida a principios de la Guerra de Independencia» (1808) – Antoni Sánchez i Carcelén, 06/07/2009

4) – «Les fàbriques de pólvora a Manresa i al Bages» – Jaume Plans i Maestra, Hivern 2009 – Dovella, 06/02/2012

5) – «Manresa» – Antonio Gallardo, Biblioteca de Turismo de la Sociedad de Atracción de Forasteros. Volumen XXX.- Barcelona – Julio / Diciembre, 1933

6) – «El Pou de la gallina» – Junio 2008 – Núm. 233 – https://docplayer.es/71068551-Conxita-parcerisas-jordi-badia.html

7) – «Cataluña Armería de los Borbones» – Ricard Martí Morales, Ed. Salvatella, 2004

8) – https://www.manresa.cat/web/menu/7398-segle-xix-de-la-guerra-del-frances-a-la-ciutat-industrial

Imágenes:

a) – Imágenes del autor.

b) – Paneles informativos monumentos ciudad de Manresa

Feria Napoleónica Sant Pau de Segúries – 2021

Tras todo este prolongado tiempo de pandemia que padecemos poco a poco se van restableciendo algunas actividades. Organizado por la Associació de recreació històrica Girona 1809 – Amics de la Girona Napoleònica en colaboración con el Ayuntamiento de Sant Pau de Segúries, se organizaron el pasado domingo, 18 de julio, unas actividades que incluían una recreación de un campamento napoleónico, por lo que enviamos a nuestro fiel corresponsal Byron para que pudiera cubrir dicho evento.

Sant Pau de Segúries es un municipio que se encuentra en la comarca del Ripollés (Gerona/Girona), con una población cercana a los 700 habitantes, a unos 25 km de la frontera francesa y a unos 75 km de Gerona. Durante la Guerra contra la Convención, los bosques cercanos fueron escenario de duros enfrentamientos con las fuerzas revolucionarias francesas contra un contingente español mandado por el mariscal de campo Vives, al frente de miqueletes y somatenes de Olot, en las alturas de la montaña de Capsacosta, en una batalla que duró duró dos días, del 17 al 18 de junio de 1794. [1]

RESUMEN FOTOGRÁFICO

«Este fusil es concretamente un Charleville, por la fábrica donde los hacían en el norte de Francia, más o menos comienzan a producir estas armas y comienzan a utilizarlas a partir de 1730 y su uso llega aproximadamente hasta 1840, aproximadamente unos 100 años. Este concretamente es un Charleville modelo del Año IX. Poco a poco se fueron haciendo pequeñas modificaciones, sobre todo en esta pieza de aquí que se llama llave. Esta llave es conocida como de “miguelete”, es la típica llave que se hacía aquí cerca, en Ripoll. Anteriormente en lo que sería la Guerra de los Segadores, en vez de hacer servir este tipo de armas, tenían una similar, pero iba con mecha y eran mucho más decoradas. Este tipo de armas el problema que tienen básicamente tiene tres problemas: el primer problema que tiene de todos es que es poco fiable.  Se dispara una bala que es muy pequeña y cuando se dispara, al ser liso el cañón, va rebotando y es muy poco precisa y acaba rebotando, se va para aquí, se va para allá, arriba o abajo. Pensad que aproximadamente se disparaban a unos 100 metros; menos de 100 metros, yendo en grupo, no servía para nada. Una persona individual para tocar a otra, todos hemos visto estas películas de los héroes  aquellas películas que viene un hombre a caballo, que está casi a un kilómetro, coge un fusil, apunta, dispara y cae del caballo… todos las hemos visto: todo eso es mentira. Para poder disparar y que fuera más o menos preciso, aproximadamente habría de estar a menos de 100 metros. Más lejos no acertaban ni en broma. Para cargar esta arma, tiene este tubo de aquí, que normalmente es liso, que es donde se carga el proyectil.  Y esto funciona con esta pieza pequeña de sílex que tenemos aquí, esta pequeña chispa hace ignición en la pólvora que tenemos en la cazoleta, entra dentro el fuego y sale disparado por delante. Marc ahora os lo demostrará. Pone pólvora en la cazoleta, la carga por arriba… En este momento, antes de poner la baqueta y empujarlo todo es cuando ponían la bala. Pero nosotros no disparamos con bala, evidentemente porque nos podríamos hacer daño. Lo que hace ahora es baquetar… Si tuviéramos la bala y la disparáramos sin atacar hasta el final, el problema es que habría un espacio entre la bala y la pólvora y lo que podría llegar a provocar es que reventara el tubo por dentro.»
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Fuentes:
Imágenes:
a) – Propias del autor.

Exposiciones Musée de l’Empéri. Salon-de-Provence (Francia) (y VI)

Tiempo de lectura: 35 minutos.

Finalizamos esta semana nuestra visita al excelente (no nos cansamos de comentarlo) Musée de l’Emperi que se halla en la ubicado en la población francesa de Salon-de-Provence, en el departamento de las Bouches-du-Rhône, al sureste del país. La obra de toda una vida de dos hermanos apasionados coleccionistas, Raoul y Jean Brunon. Su colección toma definitivamente una nueva orientación debido a la muerte de Raoul en el frente en la Primera Guerra Mundial, para convertirse en una colección de referencia a nivel mundial para todo buen aficionado y experto  de la que recomendamos encarecidamente su visita, ya que sus fondos abarcan no solo los periodos Revolucionario, Consular y Primer Imperio, sino también el de los ejércitos reales franceses del s. XVIII, la Restauración, el Segundo Imperio y la Primera Guerra Mundial.

En esta última parte podremos ver los habituales uniformes y efectos militares relacionados con la etapa final del Primer Imperio, de 1813 a 1815, con la campaña de 1814 en Francia, y el ocaso de la campaña de los 100 días, con el episodio final del destierro de Napoleón en Santa Elena, que paradójicamente contribuyó a engrandecer la leyenda de Napoleón, Sus fieles y los viejos «grognards» celebraban cada año su cumpleaños y peregrinaban a la parisina columna Vendôme para recordar a su amado Emperador.

LAS COLECCIONES (Parte final)

Uniforme de cazador (Superior izquierda) de la Guardia Nacional de Paris, 1814.
La Guardia Nacional ha participado en numerosas acciones en el transcurso de la campaña de Francia, especialmente en la defensa de Paris, finales de marzo de 1814.

Chaleco “a la húsar” (Superior derecha): Trenzado en oro, llevado por el general conde Valee, comandante de la artillería del cuerpo de ejército del general Lannes en el asedio de Zaragoza después en el cuerpo de ejército del mariscal Suchet en Cataluña. El general Valee es el inventor del sistema de artillería que sucederá al Gribeauval a partir de 1827. Mariscal de Francia en 1837.

Oficial de infantería ligera (Superior izquierda)
Final del Imperio. En capote y sombrero. Uniforme (“surtout”) y sombrero de fantasía “a la rusa” del 4º regimiento (en España de 1808 a 1813, Sajonia 1813, Lutzen, Bautzen, Dresde, Leipzig, Francia 1814, Champaubert, Montmirail). El sable está marcado sobre la hoja “35º Regimiento de Infantería Ligera”. Cinturón con hebilla en plata, águila.

General de brigada de Caballería ligera. (Derecha)
Final del Imperio. Uniforme “a la húsar” habitualmente llevado por los generales de caballería ligera como Lasalle y Fournier-Sarlovèze. Pelliza de coronel con estrellas de general. Sable “a la mameluco”. Legión de Honor de 3er tipo del Imperio. La posición del personaje se inspira del retrato del general Fournier-Sarlovèze, por Gros (Museo del Louvre).

Suboficial de Cazadores a caballo (Superior izquierda)
Uniforme de campaña, mitad del Imperio. Posición “en patrulla” (“en vedette”), preparado para utilizar su arma. Chacó del 23º regimiento, mandado por el célebre barón de Marbot. Uniforme del 22º regimiento. Pantalón de montar “Charivari”. Mosquetón de caballería del Año IX con banderola porta-mosquetón. Sable modelo del Año XI.

Oficial de lanceros (“Chevau-légers lanciers”) (Superior derecha lado izquierdo)
Francés (1er regimiento). 1811-1815. Casco dorado con piel de pantera. Uniforme con pechera, botones cambiados en 1814 (flores de lis). Pantalón de montar “Charivari”. Cinturón en Marroquín con la gran placa en cobre dorado, adornada de una águila en plata. Los lanceros de caballería ligera fueron formados para la campaña de Rusia.

Carabinero, tropa 1810-1815 (Superior derecha lado derecho)
Los dos regimientos de Carabineros constituyen las unidades de élite de la caballería pesada. En 1810, desecharon su gorro de piel y el uniforme azul tradicionales por la armadura en cobre y el uniforme blanco. Sable particular para los carabineros en 1812.


“Los carabineros eran los más asombrosos, se dirían caballeros gigantes de la Edad Media”. 

(Combate de Ostrowno, 26 de julio de 1812)


Oficial de carabineros (Superior derecha e izquierda)

Sombrero y guantes del General de brigada de caballería ligera.

Húsar del 12º regimiento de húsares
Primer Imperio. Tela, metal, madera, cuero

El uniforme está constituido por un chacó, de un dolmán, de una cartuchera, de un porta-mosquetón con su carabina, con faja trenzada, un cinturón con sable y portapliegos, un pantalón «a la húngara» y un par de botas con espuelas.

El 12º regimiento de húsares se forma en enero de 1813 a partir del 9º regimiento bis de húsares. Cuenta con 622 hombres, equipado de nuevo con las telas retintadas destinadas al 64º de línea. Reagrupados en Cataluña en octubre de 1813, sus cuatro escuadrones se encuentran en la columna de Legrand, enviada a Lyon.

Parte de Perpiñán el 8 de febrero, el 12º llega a Lyon el 23. Cuenta con 20 oficiales y 525 hombres. Con el 4º de húsares, forma el núcleo de la caballería ligera del ejército de Lyon. La ordenanza real de 12 de mayo de 1814, disuelve el 12º de húsares e incorpora a sus hombres en el 6º de lanceros. Por decreto del presidente de la República de 29 de septiembre de 1873, el 12º de húsares se restituye.

Lancero del 2º regimiento de Chevau-Légers de la Guardia Imperial, «Lanceros rojos» (Superior izquierda)

Cirujanos militares en la batalla de Arcola, 1796 (Superior izquierda): A partir de Bacler d’Albe. Museo de Versalles.

El general baron Bacler d’Albe (1761-1824) (Superior derecha): Ingeniero-geógrafo. Director del gabinete topográfico del Emperador en campaña a partir de 1804. Su papel fue capital en las preparaciones del tablero de ajedrez estratégico de Napoleón que lo consideraba como uno de sus más próximos colaboradores. Era igualmente un artista de gran talento. (Retrato a la mina de plomo por Legay).

El avituallamiento
La Intendencia dependía de los Comisarios de Guerra. La administración, dirigida por el intendente general DARU, aportaba una base importante del avituallamiento, en particular para la cocción de pan. Desgraciadamente, a pesar de la mejora de los transportes, la comida difícilmente llegaba a su destino.

Escritorio cartera del Comisario Ordenador DENNIEE.

Uniforme de médico de la Guardia Imperial. (Izquierda): El distintivo de los médicos es el terciopelo negro. Distinguir los botones especiales para el CUERPO MÉDICO DE LA GUARDIA IMPERIAL.

Certificado de visita (Derecha): Firmado por Dominique Larrey, cirujano en jefe de la Guardia Imperial. El soldado Gabriel Prévôt, del 1er regimiento de Tiradores-Granaderos de la Guardia se le ha dado como fuera de servicio por un “disparo penetrando en la parte anterior del tórax…” Paris, 17 de diciembre de 1809.

Enfrentado a Europa levantada en armas, Napoleón sostiene a Francia con los brazos extendidos. El drama durará sesenta días. Es la epopeya de un puñado de “grognards” (gruñones) y conscriptos corriendo bajo la brisa de la Champagne, multiplicándose por la rapidez para sorprender, batir, poner nerviosos a dos ejércitos cuatro o cinco veces superiores en número. Si la campaña de Italia es la más bella de Bonaparte, la de 1814, maravilla de genio, de audacia, de voluntad es la campaña más admirable de Napoleón.

Tres ejércitos coaligados para invadir Francia y marchar sobre Paris: Schwartzenberg (austriacos) por Dijon, Blücher (prusianos y rusos) por Bar-le-Duc, Bernadotte (prusianos, alemanes y suecos) por el Norte, El Rin es franqueado a primeros de 1814.

La primera ofensiva del Emperador que tiene 1 contra 4 falla en Brienne y La Rothiere (26 de enero – 1 febrero). Pero logra reagrupar sus fuerzas y, con maniobras rápidas, bate a Blücher y Schwartzenberg en Champaubert, Montmirail, Chateau-Thierry y Vauchamp, del 10 al 14 de febrero y anula al enemigo lejos de Paris. Nuevos refuerzos llegan a los coaligados; Napoleón intenta maniobras audaces en Montereau (15-25 febrero), después en Soissons y Craonne (26 de febrero -13 de marzo) que no son más que éxitos parciales. Después de Arcis-sur-Aube (20-21 marzo), debe ceder bajo el número y batirse en retirada. Los aliados se dirigen sobre Paris donde llegan el 30 de marzo. El Emperador acude al rescate de la capital, a marchas forzadas desde Troyes y llega por la tarde a Juvisy para enterarse de la deserción del ejército del general Marmont y la capitulación de Paris.

Retirado en Fontainebleau abdica bajo la presión de sus mariscales el 7 de abril de 1814.

El 20 de abril, los soberanos habiendo concedido al emperador Napoleón la soberanía de la isla de Elba, fuera de la Toscana, se despide de su Vieja Guardia en el patio del Caballo Blanco del castillo de Fontainebleau.


Marcha forzada para salvar Paris, 30 de marzo

“. . . A marcha forzada, corremos hacia Paris, el Emperador adelanta al ejército a un ritmo vertiginoso para ir a salvarlo todo con su genio… Nunca he visto marchas a ese ritmo, en condiciones similares; apoyados con admirable vigor, mientras que solo la desesperación nos guió, estas marchas serán un eterno honor para la Grande Armée de Francia…” (General Paulin).


Sombrero de oficial de la Guardia Imperial.

Él volverá

“El volverá. Era la palabra que terminaba las conversaciones del cuartel. Casi todos mantenían la vieja escarapela tricolor en el fondo de su saco; e instantáneamente tomó su lugar nuevamente cuando Napoleón se presentó” (General Lahure).


Dolmán de Marino de la Guardia Imperial (Superior izquierda): “La Compagnie Napoleon” en la isla de Elba comprendía una veintena de Marinos de la Guardia.

Proclamación (Superior derecha) de Napoleón al llegar a Francia, el 1 de marzo de 1815.

Chaleco de husar (Superior)
Oficial superior de los Fusiliers-Chasseurs de la Garde Imperiale (Derecha)
Napoleón, a su regreso de la isla de Elba
Proclama del 7º de Línea

LOS SOLDADOS DEL 7º DE LÍNEA
A SUS HERMANOS DE ARMAS

Soldados de todos los regimientos, escuchad nuestra voz, ella manifiesta el amor a la Patria. Retomad vuestras Águilas, corred todos, para uniros a nosotros.

El emperador Napoleón marcha a nuestra cabeza; nos dio nuestra escarapela; este signo de la Libertad atestigua que vuestra gloria no será olvidada.

¡Camaradas, vuestros hechos de armas fueron despreciados, los monumentos para aprender en los siglos venideros vuestras victorias, fueron interrumpidos! Vuestra Legión de Honor, ¿en qué se ha convertido? La última Orden del Estado.

El emperador Napoleón no ha podido soportar vuestra humillación. Por segunda vez, despreciando todos los peligros, atraviesa los mares. Por segunda vez, el vendrá a organizar nuestra bella Patria, él regresará para darle su Gloria.

Camaradas, ¿podréis haberlo olvidado? ¡Vosotros, que él ha conducido a menudo a la Victoria! Corred todos, que los Hijos vienen a reunirse con su Padre: él conoce vuestras necesidades; él sabe apreciar vuestros servicios.

Soldados, con él lo encontrareis todo, consideración, honor, gloria; daros prisa, venid a uniros a los Hermanos, y que la gran familia se reúna.

El coronel del regimiento

Ch.s DE LABEDOYERE

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Charreteras del capitán Noisot (Superior izquierda): Abanderado del “Batallón Napoleón” en la isla de Elba. Este batallón comprendía 600 granaderos de la Guardia.

Gola de oficial del 130º regimiento de infantería de línea.

“Voltigeur” del 2º regimiento de Infantería de línea. (Superior izquierda)
Campaña de Sajonia, 1813. Tela de lana, algodonada, metal, madera, cuero.

Voltigeur de infantería de línea, 1812-1815, Chacó de voltigeur (galones amarillos) del 79º regimiento (ejército de Cataluña, 1810-1814) modelo 1812, capote del 2º regimiento (Pultusk, Berezina, Drede, Leipzig, La Rothiere, Ligny, Waterloo), el único ejemplar de capote de tropa del Primer Imperio conocido, con charreteras de voltigeur, cartuchera, sable-briquet con penacho atado a lo largo de la vaina. Tubo en metal para los papeles del soldado. Mochila de piel de vaca. Fusil de voltigeur modelo del Año IX. 

Este maniquí permite darse cuenta de la evolución del vestuario del infante francés al final del Imperio con el uso de efectos más cómodos en los combates. Su tocado es un Chacó modelo 1812, del 79º regimiento de infantería de línea, no conforme al reglamento ya que él se aprovecha del ribeteado de los granaderos. Viste un capote, que se introdujo oficialmente en el guardarropa del soldado con el decreto imperial de 19 de enero de 1812. Este ejemplar, color barro de Paris (antiguo color gris tirando a rojo), lleva, no reglamentariamente los botones del uniforme del tipo 1803 del 2º regimiento de infantería de línea. Se engalana con un par de charreteras de voltigeur con un cuerno de caza color junquillo sobre fondo verde.

Sobre el capote se puede ver un pantalón de ruta azul con un par de polainas cortas negras con botones de hueso, más cómodas para la marcha. Está armado con un fusil de voltigeur modelo del Año IX con su bayoneta y, en tanto que infante de élite, de un sable-briquet más útil para cortar madera que para combatir. Con el fin de justificar su estado, lleva una funda para la hoja de ruta, pudiendo estar el librito militar dentro de la mochila con las camisas de recambio y un par de zapatos suplementarios.

Oficial de coraceros (Superior derecha)
final del Imperio, casco del 11º regimiento (Moskowa, Winkowo, Dresde, Leipzig, Laon, Ligny, Waterloo), corazas con hombreras con cabezas de león, pantalón de piel, abrigo con esclavina sin mangas, con cadena plateada, sable de batalla de final del Imperio. Hebilla de cinturón en cobre dorado con adornos en plata cincelada.

Dragón, final del Imperio. (Superior izquierda)
El casco es de 1814-1815 con las armas de Francia en la máscara. Abrigo de caballería, uno de los pocos conocidos, con mangas y esclavina; estos inmensos abrigos cubrían una parte del caballo. Sable de dragón modelo del Año XIII (1805). Fusil de dragón modelo del Año IX (1801).

Húsar del 9º regimiento (Superior derecha)
Lleva el más antiguo “Shako rouleau” de tropa conocido, moda que aparece en la caballería ligera al final del Imperio para durar hasta 1840. Dolmán, pantalón, abrigo. Campañas del 9º de húsares: Rusia 1812: El Moskova , Mojaisk, Sajonia 1813: Bautzen, Leipzig.

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– Haces de sables de caballería pesada (granaderos a caballo, coraceros), de caballería ligera con cinturones y portapliegos; de fusiles de infantería, de dragones, de marinos, de artillería; de mosquetones de caballería; sables de infantería, haces de lanzas modelos 1807 y 1812.

– Corazas de carabinero (en cobre) y de coracero.

– Cajón de artillería para pieza de 4 libras sistema Gribeauval. Este objeto muy raro en calidad de préstamo por el Museon Arlaten de Arlés. Bota-fuego, balas de 18, de 8 y de 6 libras.

– Instrumentos de música, fagot, tambor, trompeta y sables de tambor mayor.

– Hacha de zapador con su funda.

– Silla de caballería pesada.

Casco de oficial de dragones, 1814-1816  (Centro izquierda)
Se pueden ver las armas de Francia sobre la parte delantera de la cimera. Cuatro agujeros estaban practicados alrededor del escudo de armas para fijar un elemento (la águila imperial o N coronada) para ocultar el emblema real durante los 100 días.

– Sable de oficial de coraceros, con la N coronada por el águila en 1814 (de centro a derecha)

– Sable de caballería pesada; Sable de oficial de húsares; Sable de oficial de infantería; Briquet de infantería

“Hacia la Gloria”. (Fondo)

Bosquejo para el fresco del Panteón. Edouard Detaille, 1902-1905

En 1874, con el fin de promover una campaña de renovación de la pintura mural histórica, la IIIª República decide continuar la decoración mural del Panteón. Detaille es encargado del ábside del coro para el que realiza, entre 1902 y 1905, el tríptico monumental Hacia la Gloria. Es bosquejo se presenta en forma de decoración que incorpora la composición final de la obra.

Dividida en tres paneles separados por pilastras para adaptarse a la arquitectura del monumento, la pintura representa una cabalgada heroica de los ejércitos franceses de todas las épocas hacia la gloria en un movimiento en espiral. Detaille, gran pintor de batallas y de temas militares, alumno de Meissonier, domina el sentido del detalle y la precisión de los uniformes de los soldados y los caballos. La línea rápida de caras casi rayadas, tiene como objetivo fortalecer la impresión de movimiento y fluidificar la progresión de la mirada para fortalecer aún más la unidad de la composición.

Bandera del 56º regimiento de infantería de línea (Superior izquierda)
Modelo 1815. Entregado por el Emperador en el Campo de Mayo el 1º de junio de 1815 a la delegación del regimiento compuesta de 3 oficiales y 7 hombres. Este emblema toma parte en la campaña de Bélgica, Cuerpo de Grouchy, División Vandamme, y se encuentra en la batalla de Ligny (16 de junio) y en el combate de Wavre (18 de junio)

Seda doble. Enmarcado bordado de oro. El texto de las inscripciones añadidos como resultado de la necesidad de una ejecución rápida. En el reverso los nombres de las batallas: Eckmuhl – Essling – Wagram. La tonalidad muy suave de los colores apenas ha variado.

Estandarte del 5º regimiento de dragones (Superior derecha)
1815. Seda, metal, madera, latón

Modelo 1815. Misma descripción que para la bandera del 56º. Este estandarte tomó parte en la campaña de Bélgica con el cuerpo de caballería de Excelmans. El regimiento se distinguió en la batalla de Ligny (16 de junio) y en el combate de Wavre (18 de junio). El estandarte y su águila fueron salvados por el dragón Pierre Abraham. El 5º de dragones participó en el combate de Rocquencourt, delante de Paris, el 1º de julio de 1815, última victoria de la Grande Armée.

Hasta el siglo XIX, la bandera es un instrumento de comunicación sobre el campo de batalla. Tomado al enemigo se convierte en un trofeo. A partir del XIX y del nacimiento de las Naciones, se convierte en un símbolo potente para defender hasta la muerte. Bajo el Antiguo Régimen, la bandera es del color de la Monarquía: blanco. Los tres colores son adoptados bajo la Revolución y la bandera se convierte en tricolor a partir de 1812. Desde entonces, solo cambian las dimensiones y las inscripciones. La parte superior del poste, es decir, la parte superior del mango, sirve de punto de referencia para los soldados. Este soporte es un lugar para diversos adornos, incluidos emblemas. Con los diferentes regímenes sucesivos entre 1792 y 1871, conviene al poder del lugar para marcar a los espíritus con símbolos fuertes.

Oficial Porta-águila de la infantería de línea (Superior izquierda)
Shako de oficial de granaderos del 142º regimiento (Lutzen, Bautzen, Dresde, Hanau, en 1813, Champaubert, Montmirail, en 1814); uniforme modelo 1812 (vueltas rectas en la cintura) con botones con el águila de la Guardia; gola de granadero; Banderola porta-águila en terciopelo bordado en plata de una águila y de estrellas. El oficial porta-águila estaba escoltado por dos suboficiales armados de un espontón adornado de una llama y de un par de pistolas para la defensa cerca de la águila.

Espontón de porta-águila con su gallardete marcado “Napoleón” y “46º regimiento” (Superior derecha)
El gallardete ha hecho la campaña de Rusia con el cuerpo de ejército del mariscal Davout. Dos suboficiales armados de este espontón y de un par de pistolas de cintura estaban encargados de su protección cerca de la bandera. Los gallardetes eran uno rojo y el otro blanco, destinados a asustar a los caballos.

Adrien Rouillard de Beauval (Superior)
Nacido en 1779, barón del Imperio

Caballero, brigadier y suboficial en el 6º de húsares (7198-1800), subteniente en el 2º de cazadores a caballo (1801-1802), en el 6º de coraceros (1803), edecán del general Carra Saint-Cyr (1803-1806), teniente en los Granaderos a pie de la Guardia Imperial (1806-1810), capitán en los Fusileros-Granaderos a pie de la Guardia (1810-1813), jefe de batallón después mayor (teniente coronel) en los Flanqueadores-Cazadores de la guardia (1813-1814).

Campañas: Alemania (1799-1800), Prusia (1806), Polonia (1807), España (1808), Austria (1809), Sajonia (1813), Francia (1814).

Herido por un estallido de obús en Sajonia (26 de octubre de 1813) y de un trozo de metralla en Montmirail (11 de febrero de 1814). Tres caballos muertos bajo él.

Chacó de oficial superior de la Joven guardia llevado de 1811 a 1814, Ha sido atravesado de parte a parte por un proyectil, bala o vizcaína, en la batalla de Montmirail en el transcurso de la cual Rouillard fue herido. El proyectil entró por la mitad del lado derecho y salió por detrás cortando la base del galón dorado. La entrada ha sido reparada con un disco de fieltro.

Sombrero de uniforme con borlas de oficial superior, Joven Guardia.

Sable de oficial de Granaderos a pie. Montura en bronce dorado con el perfil de Napoleón en plata sobre la guardia. Hoja azul y oro: GUARDIA IMPERIAL – GRANADEROS A PIE. Dragona de oficial subalterno.

Charreteras de mayor (teniente coronel) bordadas en oro y en plata. Sobre el cuerpo la granada y el cuerno de caza de los Cazadores a Pie de la Guardia Imperial, con su caja.

Uniforme de trompeta (Superior izquierda) con la librea imperial.

Uniforme de tambor de los granaderos de la Guardia Imperial (Superior derecha) confeccionado por un viejo soldado del ejército para el peregrinaje del 15 de agosto, fiesta de Napoleón, en la columna Vendôme. Sobre los botones “VIEILLE ARMÉE IMPERIALE – 1804-1815”

Cama de Napoleón 1º durante su exilio en Santa Elena. (Superior)
1815-1819. Latón, hierro, seda

Las camas de campaña, de hierro plegable, destinadas a ser utilizadas en los vivaques conocieron un gran éxito con el Emperador y sus oficiales superiores. Durante el exilio en Santa Elena, Napoleón está rodeado de sus fieles generales, cuyo general de Montholon, gran mayordomo y maestro de ceremonias. Esta cama, adquirida por Albine de Montholon, la esposa del general, aparentemente se la ofrece al emperador por primera vez. Si las fuentes testimonian que Napoleón llevó 2 camas a Santa Elena, la utilización exacta de esta no es conocida. Cuando Albine y sus hijos regresaron a Europa en 1819, se llevó esta cama que permaneció en la familia antes de ser donada al museo en 1971. El ribete de seda azul es una restitución de la antigua.

Sobre la mesa delante de la cama se encuentran algunos objetos pertenecientes al emperador en Santa Elena.

La “Cama de cobre” del Emperador en Santa Elena

El general conde de Montholon permaneció cerca del Emperador en Santa Elena hasta el final. Él fue su ejecutor testamentario. Su hija Napoléone, ahijada del Emperador, nacida en Santa Elena el 18 de junio de 1816, convertida en condesa de Lapeyrouse, recibió en herencia del emperador un cierto número de bellas piezas de platería así como una “cama de cobre con el dosel coronado por una águila imperial, con adornos de seda azul del Imperio y un mosquitero de encaje”.

Las Memorias de Marchand y de Alí recogen que hacia el final del año 1819, el Emperador hizo acondicionar su habitación y su gabinete de trabajo así como las cortinas de las dos pequeñas camas de hierro que se encontraban en los cuales él dormía alternativamente. Esas Memorias hacen mención de una “cama de cobre cubierta de cortinas que había sido adquirida por Madame de Montholon y el conde a Madame Stürmer, mujer del comisario austriaco, a su partida y entregada al emperador…«

Durante todo el tiempo que no había podido utilizar sus dos habitaciones, el emperador había dormido en la sala de estar o en el salón donde había transportado la cama de cobre”…”algún tiempo después, la cama de cobre que tenía una pata rota, el Emperador la entregó a M. de Montholon.

Llave del gabinete de trabajo del emperador en Longwood, en la isla de Santa Elena; Mechón de cabellos del emperador Napoleón. Proveniente del general Bertrand; Frasco de agua de naranja del emperador en Santa Elena

NAPOLEON Y EUROPA

“Uno de mis grandes pensamientos había sido la aglomeración, la concentración de los mismos pueblos geográficos que se han disuelto, rotas las revoluciones y la política… Quería hacer de cada uno de estos pueblos uno solo y el mismo cuerpo de la nación.

¡Es con tal cortejo que hubiera sido hermoso avanzar en la posteridad! Después de esta sumaria simplificación, hubiera sido posible abandonarse a la quimera del bello ideal de la civilización: es dentro de ese estado de cosas que se hubiera encontrado mayor oportunidad de traer a todas partes la unidad de los códigos, la de los principios, las opiniones, los sentimientos, los puntos de vista, los intereses: un código europeo, una misma moneda, los mismos pesos, las mismas medidas, las mismas leyes… Así que realmente solo tendríamos una familia en Europa. Todos los que viajaran no habrían dejado de estar en casa.

¡Qué desgracia de mi caída! ¡Qué de infortunios que conocemos, qué de males que aún no conocemos se habrían ahorrado a esta pobre Europa! Nunca un proyecto más amplio por el bien de la civilización se acercó a su ejecución…

Ahora solo se ejecutará a través de las tempestades…

Sea como fuere, esta aglomeración llegará tarde o temprano por la fuerza de las cosas: el impulso se ha dado y no pienso que tras mi caída y la desaparición de mi sistema, haya en Europa otro posible equilibrio que la aglomeración y la confederación de los grandes pueblos.”

NAPOLEÓN

Memorial de Santa Elena

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“Reliquias de Santa Elena” provenientes de la familia Bertrand y del abad Coquereau.

La leyenda napoleónica

El cautiverio de Napoleón en Santa Elena le valió más simpatías que las que había ganado como conquistador. El culto al emperador apareció así a partir de 1830 como la expresión popular del sentimiento nacional, sentimiento espontáneo mantenido por los veteranos de la Grande Armée, por sus historias, la celebración de los aniversarios de Napoleón, los peregrinajes a la columna Vendôme de los viejos veteranos en sus uniformes del Imperio.


Fuentes:

1) – «Musée de L’Empéri. Art et Histoire Militaires. [Re]Découverte des Collections» – Musée de L’Empéri, Somogy. Editions d’Art, 2017
2) – Textos explicativos de los paneles de la exposición.

Imágenes:

a) – Fotografías de Amadeo S.G.
b) – Fotografías del autor

Exposiciones Musée de l’Empéri. Salon-de-Provence (Francia) (V)

Tiempo de lectura: 30 minutos

Seguimos una semana más con nuestra visita al excelente Musée de l’Emperi que se halla en la ubicado en la bonita población francesa de Salon-de-Provence, al sureste del pais. Constituida a principios del siglo XX por dos hermanos apasionados coleccionistas, Raoul y Jean Brunon, su colección toma definitivamente una nueva orientación a partir de la Primera Guerra Mundial, debido a la muerte de Raoul en el frente, para convertirse en una colección de referencia para todo buen aficionado y un museo público en 1967.

En esta quinta y penúltima parte una maqueta de un cañón y un avantrén del sistema Gribeauval, las consabidas reproducciones de uniformes de soldados, con la novedad de dos uniformes de soldados ingleses, cascos y corazas de coraceros franceses, la famosa caballería pesada de Napoleón y que curiosamente nunca formó parte de la Guardia Imperial, varias águilas cuya adopción de los ejércitos por Napoleón rememoraba a las legiones romanas, todo un guiño al gusto neoclásico imperante en la época, varios cuadros y finalmente unas muestras de la famosa condecoración francesa de la Legión de Honor, instaurada por el Primer Cónsul Napoleón en 1802, con la particularidad que no solo recompensaba a militares, sino también a los hombres de ciencia, de la cultura o las artes, y que nos ha llegado hasta nuestros días.

LAS COLECCIONES (Cont.)

El águila imperial

El material de artillería “Gribeauval”

El material de artillería desarrollado por el teniente-general de Gribeauval fue adoptado por Luis XV, en 1765. Su perfección era tal que sirvió en el ejército francés hasta el comienzo del reinado de Luis Felipe (1830), fecha en la cual fue reemplazado por el sistema del mariscal Valée. Se distinguió particularmente en el transcurso de las campañas de la Revolución y el Imperio.

La artillería de campaña Gribeauval comprende los cañones de 4, de 8 y de 12 libras (peso de la bala) y de los obuses de 6 y de 24 pulgadas (diámetro del obús). Con las modificaciones del año XI (1803), los cañones de 6 libras tomarán poco a poco el lugar de los 4 libras, más ligeros. La artillería de asedio y de plaza se reservaba para las piezas pesadas de 16 y de 24 libras.

Los cañones disparaban proyectiles redondos hechos de hierro fundido macizo, la bola o cargas de metralla compuestas de aproximadamente cien bolas de aproximadamente 20 mm de diámetro, los vizcaínos. Los obuses, cuyo tubo era mucho más corto, enviaban proyectiles huecos en hierro fundido, que contenían una carga que explotaba con una mecha. Todas las piezas se cargaban por la boca

Modelo reducido a 1/4 de un cañón de 8, sistema Gribeauval con avantrén, cajón y accesorios. 1791 

Bala de 8 libras.

Pieza de campaña de 8 libras (peso de la bala), sistema Gribeauval, Modelo a la escala de ¼, obra de F. Brezin, maestro de forja (1758-1828), datado en 1791, con su cajón expuesto en la segunda vitrina.

El cañón de 8 libras era servido por 13 hombres y era tirado por 4 o 6 caballos. La pieza pesaba 1.650 kg. Su alcance práctico era de 1.000 metros. Velocidad inicial del proyectil: 420 m/s. Cadencia de tiro: 2 a 3 disparos por minuto.

Cuadro del barón Dard, jefe de escuadrón de dragones hacia 1810.

Brevete de jefe de brigada del 8º regimiento de húsares de François Marola, llamado Marulaz (1769-1847). Niño de la tropa (enfant de troupe) en los Húsares de Esterhazy a la edad de 9 años, coronel del 8º de húsares a los 29 años en 1798, general de división en 1809, 19 heridas, 26 caballos muertos bajo él, Marulaz es con Lasalle, una de las figuras más extraordinarias de los grandes caballeros de la Revolución y el Imperio. Comandaba el escuadrón que participó en la toma de la flota holandesa bloqueada por los hielos en Texel en 1795.

Sable habiendo pertenecido al general Marulaz. Guarniciones y vaina de oro y bronce dorado. En uno de los motivos figura un combate de húsares. En Wagram, el 6 de julio de 1809, el general Marulaz encontrándose en el momento de cargar al frente del 8º de húsares, grita: «Húsares del 8º, os he mandado durante doce años, mi nombre os es conocido. He ahí el enemigo, espero que no faltareis a vuestra antigua reputación. ¡Carguemos, Marulaz os encabeza!». El coronel del regimiento de Laborde resulta muerto en esta carga mientras que Marulaz pierde a su caballo muerto y es herido en la pierna izquierda.

Cartuchera de oficial del 24º regimiento de cazadores a caballo. En marroquin, guarniciones en plata.

Portapliegos de general de división de caballería ligera.

Vitrina con maniquíes a pie y a caballo, y armaduras y cascos en el suelo.

Coronel de un Regimiento de coraceros (Superior izquierda)

Casco en plata del 3er regimiento con penacho blanco de coronel. Uniforme del 8º regimiento con charreteras de coronel. Corazas de fantasía con patas de león. Pantalón de piel. Sable con guardia de batalla. Dragona de oficial superior.

Coracero del 1er regimiento con uniforme de gala hacia 1810 (Superior derecha)

Casco y corazas de la última etapa del Imperio. Sable modelo An XIII (1805). Pantalón de piel. Silla a la húngara de caballería pesada. (silla reconstituida). Este regimiento tomó parte en todas las campañas del Imperio de Austerlitz a Waterloo.

Dragón del 14º regimiento (Superior e inferior izquierda)

1806-1812. Casco de cobre dorado con pel de leopardo. Charreteras metálicas recubiertas de piel. Fusil de dragón modelo año IX. Sable de dragón modelo año XII. Campañas de Austria, Prusia y Polonia de 1806 a 1807: Austerlitz, Jena, Eylau, Firedland. En España a partir de 1808 hasta 1813.

Uniforme hacia 1810. Tela de lana, algodonada, metal, cuero, forro, madera. El uniforme de los dragones no cambia entre 1791 y 1812: está compuesto de un uniforme de tela verde con los colores distintivos: rosa para el 14º. Por el juego de estas disposiciones de colores en el cuello o en los cierres de las bocamangas, cada regimiento es reconocible aunque cada regimiento lleva su número en los botones. Este dragón lleva un uniforme con vascos largos con charreteras acampanadas, para proteger los hombros de los golpes de sable.

Los dragones son reconocibles por un casco de latón coronado por una cimera llevando una melena de crin. Esta baza, tanto estética como defensiva, también sirve para impresionar al adversario. A caballo, los dragones llevan un pantalón de piel blanca con las botas altas “à l’écuyère”, protegiendo las pantorrillas del jinete del rozamiento de las estriberas pero también de los golpes de los infantes.

De un servicio a pie montado, los dragones se transforman en jinetes capaces de combatir a pie.

Oficial del 7º regimiento de cazadores a caballo (Superior e inferior derecha)
1808-1818. Shako, uniforme con los colores distintivos, chaleco de fantasía. Sable de oficial “à la chasseur”. Charreteras de jefe de escuadrón. Condecoraciones de la Legión de Honor y la Corona de Hierro. Campañas de Prusia, Polonia y Austria de 1806 a 1809: Jena, Eylau, Raab, Wagram. En España en 1810 y 1811

Cascos y corazas de coraceros. Provenientes del campo de batalla de Wagram

Napoleón I en vestido de la Coronación
Anne-Louis Girodet. 1812-1814. Óleo sobre lienzo

El emperador en vestido de gala de la Coronación 

Pintura de Girodet (1767-1824). Napoleón hace un juramento, su mano derecha, adornada con el anillo de coronación, se extiende sobre el Código, el globo y la mano de la justicia (de los reyes de Francia), la mano izquierda sostiene el cetro imperial coronado por el águila. Lleva el gran collar de la Legión de Honor. Este retrato fue encargado a Girodet en 1812.
(Donación del Sr. Charles Pasqua, Ministro del Interior, febrero 1988)

Napoleón I, Emperador de los franceses

El general Henri-Gratien Bertrand (1773-1844), Conde del Imperio (Superior izquierda)

Uno de sus uniformes de general de División (otro uniforme está expuesto en la sala de Santa Elena)

El general Bertrand participa en todas las campañas de la Revolución y el Imperio después de 1794. Un cantón de su escudo, sobre su divisa, lleva una palma por su participación en la campaña de Egipto. Oficial de ingenieros, edecán del Emperador, su gran título de gloria es la construcción de los puentes sobre el Danubio durante la campaña de 1809 en Austria.

En el transcurso de la campaña de Sajonia en 1813, manda el 4º cuerpo de la Grande Armée y se halla en Lutzen, Bautzen y Hanau. Gran Mariscal de Palacio el 18 de noviembre de 1813 reemplazando a Duroc, ayudante mayor general del ejército en 1814, se encuentra en las batallas de Brienne, Champaubert, Montmirail, Craonne. Sigue al Emperador a la isla de Elba y está presente en Waterloo.

Fiel compañero de Napoleón, le sigue al exilio en Santa Elena y le asiste en sus últimos momentos el 5 de mayo de 1821. Está enterrado en los Inválidos, junto a la tumba de Napoleón.

Bandera del 1er regimiento de Granaderos a pie de la Guardia Imperial, 
devuelta por el Emperador en la parada del 15 de agosto de 1811, en las Tullerías.

Del modelo 1804-1811, esta bandera es de tafetán de seda tricolor de un único espesor, adornos e inscripciones pintadas en oro con revestimiento al aceite. En el reverso: VALOR Y DISCIPLINA. 1er BATALLÓN. Su asta está coronada por la águila en bronce dorado hoy desaparecida.

Esta bandera ha tomado parte en la campaña de Rusia (1812) y en la de Sajonia (1813). Estuvo presente en la batalla del Moskowa (Borodino) y en la entrada en Moscú.

Águila modelo 1804

Para las banderas y estandartes del ejército. Estos emblemas fueron distribuidos en el transcurso de la célebre ceremonia del 5 de diciembre de 1804. En bronce dorado, las águilas son obra del escultor Chaudet y del broncista Thomire. El águila constituía la esencia del emblema, siendo la tela secundaria. Se decía “el águila” y no la bandera. Recorrieron Europa de 1805 a 1814.

Placas de shakos o de cartucheras de regimientos de la Guardia Imperial. (Superior izquierda)

Proyecto de Decreto (Superior izquierda)

Del Consejo de Estado para determinar la “forma y composición del sello del Imperio”. El consejo ha propuesto “un león en reposo de oro”. El Emperador, de su mano, ha tachado esta proposición para escribir en su lugar “un águila desplegada”. En el margen “Saint Cloud, el 21 Mesidor Año 12 (10 de julio de 1804) – Aprobado – Napoleón”. Facsímil. El original está en los archivos de Francia.

El águila. Emblema del Imperio. (Superior derecha)

Napoleón escogió el mismo el emblema del Imperio siguiendo los consejos de su director de Bellas Artes, Vivant Denon. Poco después de la proclamación del Imperio, el 18 de mayo de 1804, Napoleón encarga al consejo de Estado determinar el sello oficial. El Consejo propone “un león en reposo rodeado de abejas”. Invitado a dar su parecer, Denon escribió el 15 de junio al Emperador para disuadirlo de aceptar este proyecto que califica de “león en un avispero”. Algunos días más tarde, presentó a Napoleón un dibujo de su mano: era la águila romana. El Emperador cogió entonces el proyecto del consejo de Estado y de su pluma, tachó “un león en reposo” para escribir en su lugar “un águila desplegada”.

El dibujo de vivant Denon que decide a Napoleón el adoptar el águila como emblema del Imperio se grabó para las monedas y medallas de donde Denon era el director. Esta medalla, presentada aquí con una ampliación fotográfica, está firmada DENON Dt. JAIFY Ft. Esta elección de la águila romana estaba inspirada por el ambiente y la moda neo-clásica de esta época muy ligada al culto y a la grandeza de la antigua Roma. El águila, símbolo de la potencia y del coraje, tiene entre sus garras el “haz de Júpiter”, emisor de rayos.

Par de guantes habiendo pertenecido al general Bonaparte

Hacia 1799. Cuero marrón, charol negro, hilo blanco

En cuero marrón y antebrazos bordados. En su viaje precipitado hacia Paris en su vuelta de Egipto, Bonaparte dejó estos guantes en la casa de postas para caballos del pueblo de Roquemaure, cerca de Montélimar, el 19 Vendimiario Año VIII (11 octubre de 1799). Fueron conservados por el jefe de la casa de postas, M. Morin.

El Directorio confía en 1798 al general Bonaparte, la conquista de Egipto. Un año más tarde Bonaparte, comprendiendo que el Directorio se encuentra en una situación que podría permitirle llevar a cabo un golpe de Estado, decide regresar a Francia. Dejando el mando de las tropas a Jean-Baptiste Kléber, embarca en la fragata La Muiron, acompañado de algunos de sus generales cercanos, de científicos y de artistas.

Desembarca en Fréjus, el 9 de octubre de 1799. En el trayecto a Paris, después de una parada en Aviñón el 11 de octubre, se va al amanecer, cambia de vehículo y de caballos en la villa de Rochemaure. Y allí, en un cajón donde se guardaban las botellas, el olvida sus guantes de piel marrón prolongados por dos antebrazos de cuero negro adornados de un bordado en hilo blanco.

Los guantes y la berlina son guardados por el señor Morin, probablemente el posadero, que las cede más tarde al padre del donante.

Uniforme de edecán de Berthier con charreteras y cordones. (Superior izquierda)

Final del Primer Imperio. Tela de lana, terciopelo, metal, pasamanería

Uniforme de edecán del mariscal Berthier, príncipe de Neuchatel, bordados en oro. Charreteras de coronel bordadas en oro y plata. El mariscal había escogido el color tradicional de las tropas suizas, el rojo, a causa de su principado de Neuchâtel. El uniforme de gala era “a la húsar”. 

Por una orden del día 30 de marzo de 1807, los mariscales príncipes de Napoleón son autorizados a llevar sus colores por sus edecanes. Berthier, príncipe de Neuchâtel, adopta como colores el rojo, el blanco y el negro, colores presentes en las armas de la villa de Neuchâtel, de donde es Príncipe. La vestimenta completa comprende un uniforme de gala, un uniforme de campaña de invierno, uno de verano y uno de sociedad. Este uniforme de sociedad se caracteriza por el corte adoptado por el estado mayor de Berthier a partir de 1812. El papel de los edecanes es el de asegurar las transmisiones rápidas y correctas de las órdenes al general al cual van dirigidas, a pesar de los peligros.

 Uniforme de edecán del mariscal Bernadotte, príncipe de Pontecorvo. (Superior derecha)

Sombrero bicornio con la escarapela.
Placas de la Guardia Real italiana con la Corona de hierro de Italia sobre el pecho de la águila.
Bandera española de “miqueletes” de Vich (Cataluña) proveniente de Gerona.

Sello del principe Eugenio de Beauharnais, hijastro de Napoleón, virrey de Italia.

Libritos habiendo pertenecido al príncipe Eugenio de Beauharnais: Dos libritos como comandante del regimiento de cazadores a caballo de la guardia Imperial; otros dos como virrey de Italia dando el estado de los ejércitos italianos en 1813.

Carta del príncipe Eugenio de Beauharnais al general Grenier, comandando el 11º cuerpo en Prusia, campaña de Sajonia. “Leipzig, el 13 de marzo de 1813… No había el 10 en Sagan más que tres pulks de cosacos… El puente sobre el Oder […]

“Private” o soldado del “83º (Condado de Dublín) Regimiento a pie” (Superior izquierda)

1808-1814. Textil, metal, cuero, madera

Lleva el uniforme corto con nidos de golondrina (Granadero); Pantaón de tela con polainas; barril individual en madera pintada con el número de matrícula y letra de la compañía “Q”; Shako adornado con el monograma real : GR (Georges Rex). Fusil Tower llamado “Brown Bess” modelo 1793.

Si la gran mayoría de la Grande Armée está compuesta de conscriptos, el soldado inglés ante todo se ha alistado voluntario.

Este maniquí es uno de los raros casos en el museo representando un adversario. Este soldado lleva el chacó tipo 1812 caracterizado por un frontal de fieltro bordado con un galón negro y y adornado con una placa de latón grabada con el monograma real, Como todos los regimientos de infantería, este infante lleva el uniforme rojo. Es corto y se distingue por los colores distintivos en el cuello y en las bocamangas por la disposición de los botones, cosidos de a 2. Estando en campaña el pantalón sería de tela gris.

Este regimiento ha tomado parte en las campañas de la Península de 1809 a 1814: Busaco, Fuentes de Oñoro, Ciudad Rodrigo, Badajoz, Salamanca (Los Arapiles), Vitoria, La Nivelle, Orthez, Toulouse. Formaba parte de la 3ª división, general Picton.

Uniforme de oficial de infantería inglesa. (Superior derecha). Regimiento suizo de Roll al servicio de Inglaterra, con gola con el monograma del rey G.R. (George Rex)

Armadura de zapador de ingenieros (Superior izquierda). Esta protección muy pesada era utilizada por los zapadores en los trabajos de fortificación bajo el fuego del enemigo.

Tambor actual del regimiento “The Royal Irish Fusiliers”

Denominación tomada en 1827 por el 27º (Príncipe de Gales) regimiento a pie, segundo batallón, habiendo tomado parte en las campañas de la Península: Portugal 1808, Oporto, Talavera, Cadiz 1810, Barrosa 1811, Tarifa 1811, Vitoria 1813, Nivelle, Orthez, Toulouse 1814. La captura de un águila del 8º de infantería de línea en la batalla de Chiclana-Barrossa, el 5 de marzo de 1811, le confiere al regimiento el derecho de llevar un águila bordada sobre la divisa y sobre los tambores.

Gendarme (Superior izquierda)

Oficial superior del 22º regimiento de dragones (Superior derecha)

Veinticinco regimientos de dragones sobre treinta participaron en las campañas de la Península. En el ejército que entra con Napoleón en España en 1808, el cuerpo de dragones contaba con 14.000 caballos. Endurecidos por varios años de combates, fatigas, de privaciones de todos tipos, “estos soldados se habían convertido en hombres de élite y formaban la mejor caballería de Francia, sin temer a ninguna” (“Souvenirs” del coronel Beauval)

El autor, entonces edecán del mariscal Lannes, está representado, herido, a pie del monumento. El jefe de batallón de ingenieros Valazé, se inclina sobre él para para protegerlo, mientras que el general Lacoste, comandante de ingenieros en Zaragoza, conduce a sus zapadores y a los polacos del 1er regimiento del Vístula.

Carta de Napoleón al general Clarke, ministro de la Guerra, ordenando la entrada de tropas francesas en Cataluña. Con cinco correcciones autógrafas.

Paris, el 26 de enero de 1808: “Haga venir al general Duhesme (comandante de la división de los Pirineos Orientales) y dele la orden de partir en el día con las siguientes instrucciones: Llegará a Perpignan el 4 de febrero; partirá del 6 al 8 con su división. Entrará en España el 10 (9 tachado por Napoleón), y se dirigirá derecho sobre Barcelona.

Hará saber al Gobernador que tiene la orden de dirigirse hacia Cádiz y que esperará la decisión de la Corte de España al efecto en Barcelona (autograf.)… Él os informará de la situación de la plaza y el depósito que forman la guarnición del mismo, sin hacer nada que permita sospechar disposiciones desfavorables para los españoles. Escribirá todos los días desde que haya puesto sus pies en España para dar a conocer la disposición de los ánimos, las situaciones de las plazas fuertes y lo que hay ante él entre Barcelona y el Ebro. Escriba: al mariscal Moncey para llevar su cuartel general a Burgos… y de haber llegado el 10 de febrero. Se ocupará de extender una de sus divisiones con el pretexto de los víveres, hasta Aranda, y mantendrá en Vitoria su otra (corr. su 3ª) división…

El mariscal Soult. (Superior Izquierda). Letra de nombramiento llevando el encabezamiento de comandante en jefe en España. Nombramiento al empleo de capitán de Constantin Saint-Hilaire, teniente en el 96º regimiento de infantería de línea, en reemplazo de M. Maigrot, muerto en el campo de honor. Bayona, 19 de julio de 1813

Oficial del 1er regimiento de dragones. (Superior derecha). Ejército de España y de Portugal de 1807 a 1811. Uclés, Chiclana.

Infantería francesa

Un soldado de la infantería francesa.

Plancha extraída de una obra sobre la campaña de España y de Portugal por el reverendo William Bradford, publicada en Londres en 1809.

Caballeros. Primer Imperio
Anverso: perfil de Napoleón y «NAPOLEON EMP. DES FRANÇAIS». Reverso: el águila imperial y «HONOR Y PATRIA». Corona imperial coronando la cruz.

1er modelo (1804) : sin corona
2º modelo (1806): corona de 12 ramas soldada a la cruz
3er modelo (1806): corona de 12 ramas con ribete móvil
4º modelo (1807): corona de 8 ramas
5º modelo (1810): aparición de las bolas en las ramas de la cruz

 Caballeros. Restauración. 1814 – 1850
Anverso: perfil de Enrique IV y «ENRI IV ROI DE FRANCE ET DE NAVARRE». Reverso: armas de Francia y «HONOR Y PATRIA». Corona real flordelisada.

La Legión de Honor

La Legión de Honor fue creada por Napoleón Bonaparte, Primer Cónsul, el 19 de mayo de 1802, pudiendo en parte hacer que:

«Los militares que han rendido mayores servicios al Estado, los grandes servicios rendidos al Estado dentro de las Funciones Legislativas, la Administración, la Justicia o las Ciencias, serán así credenciales de admisión»

Las primeras insignias fueron distribuidas bajo el Imperio y llevan ya el perfil de Napoleón con «NAPOLEÓN EMPEREUR DES FRANÇAIS». La insignia es una cruz o estrella de 5 ramas y 10 puntas en esmalte blanco sobre una corona de hojas de roble y laurel en esmalte verde.


Fuentes:

1) – «Musée de L’Empéri. Art et Histoire Militaires. [Re]Découverte des Collections» – Musée de L’Empéri, Somogy. Editions d’Art, 2017
2) – Textos explicativos de los paneles de la exposición.

Imágenes:

a) – Fotografías de Amadeo S.G.
b) – Fotografías del autor