La Batalla de Vich (20 de febrero de 1810) (y II)

Publicamos esta semana la segunda y última parte que dedicamos a la batalla de Vich (20 de febrero de 1810) que se dirimió a las afueras de dicha localidad catalana. 

El desarrollo de las batallas campales entre fuerzas regulares españolas e imperiales francesas durante prácticamente la mayor parte de la contienda de la Guerra de Independencia tuvo un marcado signo favorable al ejército invasor. El porqué se reproducía dicho resultado o patrón negativo para las armas españolas, batalla tras batalla, no corresponde en nuestra opinión a un solo factor, sino que se debería a un cúmulo de circunstancias que implicarían, entre otras, la constitución y valía de las tropas, las tácticas utilizadas, la calidad de sus comandantes, la ausencia de reservas efectivas en la mayoría de ocasiones y más claramente, una superioridad manifiesta de la caballería imperial.

Con todo, tampoco sería justo tratar de equiparar todas las derrotas que se produjeron: las hubo vergonzosas y las hubo dignas y muy honrosas; las hubieron de disputar férreamente hasta los instantes finales y otras apenas luchadas y con precipitadas huidas finales… En nuestro caso, la batalla de Vich fue una lucha muy disputada frente a un enemigo arrinconado frente a los muros de la ciudad y con un desenlace que en algunos compases pudo ser favorable a las armas españolas. El porqué no fue así lo podremos ver a continuación…

La batalla de Vich (Vique) inscrita en el Arco de Triunfo en París.

LA BATALLA (Cont.)

Siguiendo nuestro relato, al oir los primeros disparos que venían desde Gurb el general francés Souham, ordenó la concentración en Vic de todas sus tropas dispersas por la Plana de Vich (el batallón acantonado en Gurb también se replegó en orden) y las dispuso en semicírculo por el sur y el oeste de la ciudad(I), en dirección a la Plana de Malla, donde tuvo lugar el grueso de la batalla. La línea imperial iba, aproximadamente, desde la Serradesanferm -donde estaba el ala izquierda- hasta el Castillo de Planes. 
 
 
Despliegue inicial: Ataque de la caballería y los somatenes patriotas y retirada ordenada del 4º batallón de infantería napoleónico acuartelado en la localidad de Gurb (según Langlois en realidad sería el 3er batallón del 1er Regimiento ligero francés) [3]

 
Desde que los somatenes de Rovira habían iniciado el ataque en Gurb, el fuego se extendió por toda la línea. O\’Donnell ordenó una furiosa ofensiva general utilizando las mejores tropas de que disponía, entre ellas un regimiento suizo. Concentró la caballería proveniente de Tona a su flanco derecho, y la lanzó contra el flanco izquierdo bonapartista con la intención de desbordarlo. Los soldados españoles estuvieron a punto de conseguir este objetivo e incluso s\’apoderaron de un cañón enemigo(II). Pero la reacción de Souham no se hizo esperar: ordenó el contraataque del 24º regimiento de dragones -caballería-, reforzado por la compañía de élite de los Dragones de Napoleón en el ala izquierda. Estas fuerzas detuvieron la embestida patriota y pusieron a la caballería de O\’Donnell en retirada.

 
Ataque patriota contra en centro napoleónico con todas las reservas disponibles (según las fuentes sobre las 12 del mediodía) durante tres horas. Las fuerzas francesas aguantaron el envite. El ataque de la caballería española contra el flanco izquierdo francés, fracasó. [3]
 
 
En esta fuga el cuerpo montado español perdió muchos hombres debido a la persecución de los dragones y por el fuego de fusilería y de artillería que se le hacía desde la línea francesa. Una treintena de caballos cayeron en una fosa llena de barro de la que no pudieran salir. Los napoleónicos recuperaron el cañón, y en conjunto la maniobra terminó en un fracaso para O\’Donnell. Exasperado, el general español recurrió entonces a las tropas de reserva y decidió un contundente ataque contra el centro napoleonico con todas sus fuerzas. Pero también aquí el ímpetu patriota topó con la terca resistencia del 142º regimiento y del batallón del 93º, que no cedieron una pulgada de terreno. El asalto duró tres horas y la situación permaneció en tablas. El fuego de fusilería era vivísimo y las bajas se acumulaban en ambos bandos. Para tratar de decantar la batalla de su lado, O\’Donnell ordenó finalmente una atrevida maniobra contra los dos flancos imperiales, con fuerzas triplicadas. 
 
 
Fuerte ataque español contra los dos flancos del ejército napoleónico para intentar desbordarlos. El general francés Souham es herido y trasladado a Vich. La línea francesa retrocede hacia Vich y se produce un contraataque de las unidades de dragones (caballería) imperiales [3].
 
Fue en este momento cuando el general Souham recibió una herida de bala en la sien izquierda, que le hizo peligrar el ojo. Tuvo que ser evacuado hacia Vic, al palacio episcopal donde residía con el obispo Francisco Veyan, para recibir los cuidados pertinentes. Mientras tanto, el mando de la división francesa fue encomendado al general de brigada Augereau, sobrino del mariscal del mismo nombre que entonces era el gobemador general napoleónico de Cataluña. La intensidad de la batalla había provocado que otros altos oficiales bonapartistas también fueran heridos; como fueron los casos del coronel Delort y del coronel Espert. Desde las alturas del Palacio Episcopal, el general Souham contemplaba la batalla junto al obispo. En un primer momento se inclinó por el triunfo español, dada la furia del ataque patriota, y así lo manifestó al obispo Veyan. Pero un rato más tarde, habiendo visto que las tropas de O\’Donnell tenían un flanco al descubierto, vaticinó la victoria francesa. En efecto, la acometida contra las dos alas del ejército francés había sido parada por la firmeza de los imperiales. El primer regimiento de infantería ligera mandado por el coronel Bourgeois la detuvo por la derecha. Habiendo recibido los primeros cuidados de su dolorosa herida, el general Souham se reincorporó a su puesto de combate y retomó la dirección del ejército.
 
 

Litografía de Engelmann sobre un dibujo de M.C. Langlois de la Batalla de Vich, para la obra \”Voyage pittoresque et militaire en Espagne…\”. La imagen describe un momento de la batalla, cuando Souham -con un vendaje en la cabeza- recuperado de su herida, recorre a caballo el campo de batalla con parte de su estado mayor. En el lado izquierdo vemos parte de la batería de artillería que tenían los franceses, y también se pueden apreciar a lo lejos la montaña del Clascar en Malla, en primer término, y detrás la colina del castillo de Tona. Posiblemente es la primera imagen de esta colina que se conoce (a).
 
 
Rendición de la infantería suiza que atacaba el flanco izquierdo imperial, forzada por los dragones. Inicio de la desbandada del ejército español, que huye hacia San Bartolomé y Tona, perseguido por la caballería francesa. El regimiento de infantería del Almansa y la caballería del Alcántara trataron de proteger la retirada patriota(III). [3]

 
Más trascendental para la conclusión de la batalla fueron los combates que se desarrollaron en el entorno del ala izquierda napoleónica. En un supremo esfuerzo para romper la línea enemiga, el general O\’Donnell había vertido aquí un fuerte contingente, de infantería suiza apoyado por toda la caballería. El carácter fogoso del general español le había hecho descuidar algunos detalles: lanzando el ataque general, se había quedado sin reservas y había desguarnecido uno de sus flancos. El contraataque bonapartista por el lado izquierdo fue llevado de nuevo por un regimiento de dragones -caballeria- y dos unidades de cazadores, que pararon a los suizos y consiguieron su rendición. Mil hombres perdieron las armas y las banderas, y fueron hechos prisioneros. Esta derrota esparció el pánico entre el resto de las tropas que atacaban el ala izquierda francesa, que se desbandaron y huyeron hacia Tona y luego hacia Collsuspina perseguidos por la caballería imperial, que hizo una mortandad. El movimiento irresistible de miedo provocado por la rendición de los suizos se extendió pronto por el resto del ejército patriota, que inició igualmente la retirada hacia Moyá, perseguido por la caballería napoleónica de Delort hasta Tona (según Langlois), y que también pudo apoderarse de 300 caballos y los equipajes enemigos [9]. La batalla había durado hasta la noche. Durante toda la noche, continuó la matanza por los bosques de Múnter, de San Sebastián y de Collsuspina. 
La batalla de Vich, con la ciudad al fondo, según un grabado de la época. (b)

 

EPÍLOGO

\”La terre était jonchée de morts, de blessés, d’armes et de débris\” (el suelo estaba cubierto de muertos, de heridos, de armas y de destrozos), aseguraba el mariscal Augereau en el relato de la batalla publicado en el Diario de Barcelona el 22 de marzo de 1810. Este relato es la principal fuente de este hecho histórico; el otro bando no hizo ninguna versión por razones obvias, aunque O\’Donnell quiso minimizar el alcance de la derrota. 

Las cifras reales en este tipo de batallas son complicadas de establecer a falta de estadillos oficiales y por momentos nos movemos en el terreno de la simple conjetura o de la voluntariosa aproximación. Como comenta acertadamente Ramón Ordeig y Mata [5]: 

\”Las cifras de las pérdidas ocasionadas por la batalla en ambos bandos difieren considerablemente según la fuente de información provenga de los unos o de los otros.
Como es lógico, los franceses intentaron magnificar su victoria y los españoles procuraron desmerecerla y una forma fácil de hacerlo consistía en inflar las cifras de las bajas causadas al enemigo y en rebajar las bajas propias. Según las fuentes francesas, en las filas del ejército español se produjeron unas 3.500 bajas, entre muertos y heridos, y que se recogieron de 2.400 a 3.250 prisioneros, que fueron conducidos a Francia y participaron más tarde en la campaña napoleónica de Rusia. Las fuentes contrarias hablan de unas 900 bajas sólo, también entre muertos y heridos, mientras que hacen oscilar la cifra de los prisioneros entre 400 y 1.400. En cuanto a las bajas en el campo francés, la valoración propia habla de 143 muertos y de 242 heridos, con la condición de que en estas cifras están incluidas también las bajas ocurridas en las otras batallas del mismo día 20 en Cataluña. Según la otra parte, sin embargo, los francesas perdieron más de 1.000 hombres y el hospital de Vic fue evacuado por poder meter todos sus heridos, de los cuales en dos días fueron enviados a Francia unos 300.\”

Aunque si que podemos valorar el que las tablas Martinien [20] nos contabilicen del número de 3 oficiales muertos y 27 heridos, por lo que no se trató desde luego de una simple escaramuza.

 
Durante 3 días quemaron 3 hogueras sobre el campo de batalla, en las que fueron incinerados los soldados franceses muertos. Solamente después los Imperiales dieron permiso para enterrar los cadáveres del ejército enemigo. El hospital de Vic fue desocupado para poder acomodar a los heridos bonapartistas. En el bando patriota, la derrota en la batalla de Vic desató los habituales rumores de traición, que el pueblo se complacía en divulgar. Los murmullos señalaron la cabeza de la tercera columna de O\’Donnell que debía atacar por la Guixa y que, según esta versión, no compareció con los tropas.

De todas maneras, la Junta superior de Cataluña quiso premiar el valor de los que se habían distinguido mejor en la batalla, y al efecto hizo acuñar, por orden de 4 de marzo, una medalla conmemorativa con la fecha \”20 FEBRERO 1810\” en el anverso y la leyenda \”BATALLA DE VICH – VALOR DISTINGUIDO\” en el reverso. De esta medalla se repartieron 50 de oro entre oficiales y 100 de plata entre los sargentos caporales y soldados. [5]

 

Reproducción de la la medalla conmemorativa de Vich, publicada en el \”Tratado de las monedas labradas en el Principado de Cataluña\”, de J. Salat, Barcelona, 1818, vol. I, tabla VII. [7]. En el centro de la imagen un dibujo de la misma medalla, con ligeras variaciones con su cinta correspondiente, de la que pende [14]. (c) y (d)

– – – – – – o – – – – – –

(I) – La disposición de las tropas francesas viene recogida en la carta de Augereau como gobernador general de Cataluña al general Clarke, ministro de la Guerra, en París, y redactada en Gerona el 24 de febrero de 1810 [5]:

\”Outre ces trois colonnes, les Miquelets et Soumatins, sous les ordres de Rovira, couvroient les hauteurs, et une partie devait attaquer Gurp. ou est stationné le 4e. bataillon du 3e. régiment d\’infanterie de ligne. Lors que le général de division Souham a été a peu-pres certain des mouvements de l\’ennemi, il a réuni dans la plaine, immédiatement au dessus de Vich, toute sa division. Le 42e. régiment d\’infanterie de ligne au centre, le ler. regiment d\’infanterie légere a droite, le 4e. bataillon du 93e. appuyant le ler. léger, la cavalerie soutenant les trois pieces d\’ artillerie et les ailes de la division\”

(II) \”La valiente participación de Torrijos [ya referimos la presencia de Torrijos en nuestra primera parte] en el combate. 

En el fragor de la batalla y seguido de una parte de la tropa del Regimiento Soria nº 8, Torrijos  se lanzó con valor sobre la batería francesa que los enemigos tenían sobre el mismo camino de Vich a Santa Eugenia. Allí, el joven sargento mayor y los que le seguían, repelieron entre las piezas los inmediatos intentos del enemigo por recuperarlas. Parecía que la línea francesa se iba a romper de un momento a otro cuando, de repente, la disciplina de fuegos de los veteranos regimientos imperiales salvó la apurada situación de los napoleónicos. Los soldados del Regimiento Soria comenzaron a caer por todas partes, pero aún así Torrijos se sostuvo junto a las piezas, valientemente, hasta el toque definitivo de retirada, reparando en él, el propio O´Donnell.\” [13]

(III) –  \”Sólo el regimiento de infantería de Almansa, de escasa fuerza, se mantenía sereno en la línea sufriendo mortífero fuego, lo cual, observado por O\’Donell, mandó a decir a su coronel que confiando en su valor esperaba contuviese con sus bizarros soldados al enemigo, particularmente a los ocho escuadrones de caballería que se le echaban encima, para poder reunir los dispersos y ordenar la retirada. Así lo hizo Almansa, si bien con grandes pérdidas (de 192 hombres que tomaron parte en la acción, resultaron muertos 27, heridos 29 y 45 prisioneros), consiguiendo se salvasen más de las dos terceras partes del ejército, y se retiró después ordenadamente, como el resto de las tropas, hacia Tona y Colluspina. Quedaron en el campo 900 muertos y heridos y otros tantos prisioneros en poder del enemigo, que no dejó de experimentar también bastantes bajas. Por el señalado mérito que contrajeron todos los individuos de Almansa fueron premiados, exclusivamente, con una medalla de honor, de oro para los oficiales y de plata para la tropa, con el lema Valor distinguido, y además un escudo de distinción bordado sobre paño blanco, a fin de perpetuar la memoria del que desplegó dicho Cuerpo. El ayudante mayor D. Francisco Quintanilla se distinguió, además, adelantándose con gran valor, de orden del general en jefe, para reconocer la fuerza y posición del enemigo.

Se distinguió también en dicho combate el regimiento de caballería de Alcántara, conteniendo al enemigo, por lo cual fueron agraciados del mismo modo con una medalla de honor su coronel D. Santiago Pierrad, teniente coronel D. Juan Herrera, capitán D. Guillermo Pié Milán, sargento José Amorós, y soldado Juan Vidart. [15]

 
* Agradecer al Sr. Francesc de Rocafiguera Garcia, del Arxiu Municipal de Vic su amabilidad y atención en facilitarnos una copia de los trabajos de M. Ramisa, R. Ordeig y de la Revista Vic 2008.

 ____________________________________________________________________________________

Fuentes: 

1) – “Revista Vic 2008” – Maties Ramisa Verdaguer
2) –
https://en.wikipedia.org/wiki/Plain_of_Vic
3) – “La batalla de Vic (1810, un episodi de la invasió napoleónica de Catalunya)”– Maties Ramisa i Verdaguer, Estudis pp. 47 a 55
4) – https://www.museuepiscopalvic.com/ca/museu/premsa/temps-de-sometents-guerra-del-frances-i-batalla-de-vic
5)- “La batalla de Vic” – Ramon Ordeig i Mata, Ausa XI/112-113 (1985), pp. 353-367. ©Patronal d\’Estudis Ausonencs
6) –
https://www.elter.net/noticia/2073/el-museu-episcopal-de-vic-es-trasllada-a-la-guerra-del-frances#.X2nRhySBxZF
7) – \”175 anys de la batalla de Vic 1810-1985. Exposición conmemorativa\” – Miquel S. Gros y Ramon Ordeig i Mata, Ausa XI/112-113 (1985), pp. 369-384. ©Patronal d\’Estudis Ausonencs
8) – \”El Paisatge de Calders (Bages)\” – Tesis doctoral de Josep Arola Sierra, Universitat de Barcelona, Facultat de Geografia i Història, Manresa, 2008
 
9) – \”Voyage pittoresque et militaire en Espagne – Catalogne\” – M.C. Langlois, Paris – Edición facsímil, General Grafic, S.A., 1978 
10) – \”Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 
14) – La Orden de S. Fernando en las Cortes de Cádiz – https://studylib.es/doc/5860805/la-orden-de-san-fernando-en-las-cortes-de-c%C3%A1diz
16) – \”Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado. Tomo II”,  Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta \\ Librería Politécnica De Tomás Gorchs, 1861
18) – \”Presencia suiza en la milicia española\” – Guillermo Calleja Leal (Coord.), Cuaderno de Historia Militar 6, Revista Internacional de Historia Militar, 95, Ministerio de Defensa, Madrid, 2017
19) – \”La Guerra del Francès al corregiment de Vic 1808-1814\” – Maties Ramisa i Verdaguer, Eumo Editorial, 1993   
 
Imágenes:
 
a) – \”Voyage pittoresque et militaire en Espagne – Catalogne\” – M.C. Langlois, Paris – Edición facsímil, General Grafic, S.A., 1978 
c) – \”175 anys de la batalla de Vic 1810-1985. Exposición conmemorativa\” – Miquel S. Gros y Ramon Ordeig i Mata, Ausa XI/112-113 (1985), pp. 369-384. ©Patronal d\’Estudis Ausonencs

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6 respuestas

  1. ¿Ya la habéis tratado? ¿O queda para otra? Llevo como un mes desde que conocí vuestra magnífica web, pero no me ha dado tiempo de mirar todos los artículos.Soy un aficionado a la historia militar pero la mal llamada Guerra de la Independencia no me atrae demasiado porque es básicamente una colección de derrotas españolas. Me recuerda a la guerra civil española el bando republicano; taifas, revolución al mismo tiempo que guerra, militares politizados, presiones de las autoridades civiles sobre los mandos militares y alguna similitud más.

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  2. No, dani, de momento no, pero es uno de los muchos proyectos que tenemos en mente, en cuanto podamos tratar otra batalla de la Guerra de Independencia en Cataluña, o en cualquier otro lugar. Obviamente los resultados en las batallas campales de ese periodo no fueron lo que se dice satisfactorios, pero al final el resultado tampoco fue positivo para las tropas francesas. No creo que se pueda equiparar este conflicto a la Guerra Civil del 36-39: realidades muy diferentes y conflictos muy diferentes también.

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  3. La similitud se basa en mi opinión en la ineficacia manifiesta en la gestión, la dejación en las funciones de buen gobierno, lo que provocó en un caso que el país fuera subrepticiamente invadido poco a poco sin pegar un tiro por un país extranjero o que en el caso de la Guerra Civil, el desgobierno provocarara un alzamiento militar con los resultados que todos sabemos. El segundo es el peor, porque no puedes apelar a que \”te engañaron\” en último extremo. Un triste (muy triste) episodio en la Historia de España del que parece que nuestros gobernantes actuales no han querido tomar ninguna enseñanza.

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