La Guerra de la Independencia en el Clot, por Antonio Gascón Ricao

Tiempo de lectura: 25 minutos.

Algunas veces las revistas que editan algunas asociaciones, que uno ojea en los almuerzos o en la sala de espera en alguna oficina, nos traen agradables sorpresas. En nuestro caso, ya hace algunos años que nos encontramos con dos artículos de Antonio Gascón Ricao sobre la Guerra de Independencia en el barrio de El Clot, de Barcelona, y que trataban de algunas de las acciones militares trabadas entre las tropas imperiales y el ejército español – junto a somatenes y miqueletes locales – en diferentes épocas del periodo 1808-1810, teniendo como telón de fondo las masías de campo, los molinos y las huertas que procuraban una deseada fuente de subsistencia para los dos bandos.

Como nos describe Antonio Gascón : «[…] hasta la guerra de Independencia (1808-1814), momento en que se produjeron constantes combates entre franceses y españoles en la franja existente entre el Fuerte Pío y el pueblo del Clot, con suerte desigual, combates que en el plano efectivo llegaron a afectar gravemente a los molinos del Clot, la principal riqueza de la zona. Unos combates que nadie ha recogido en beneficio de la historia de Barcelona, es de suponer que al tratarse de escaramuzas protagonizadas por partidas de guerrilleros, no han tenido la resonancia que hubieran tenido de ser tropas regulares«. [1]

En nuestra entrada de hoy recopilamos los cuatro artículos publicados en su momento por Antonio Gascón y que reproducimos gracias a su amable autorización.

Iglesia de Sant Martín de Provensals (c. 1920). En los entornos de la iglesia, hoy llamada iglesia de Sant Martí Vell, se constituyó, en época feudal, una sagrera, es decir, un espacio sagrado que protegía a personas y bienes y también se edificaron algunas masías, que formaron un conjunto que durante muchos siglos fue el único punto de referencia de población de Sant Martí.

La guerra de la Independencia en el Clot

A estas alturas del siglo, y cuando ya han transcurrido cuatro años del Bicentenario del inicio de la guerra contra los franceses (1808-1814), celebración que pasó sin pena ni gloria, no vendrá mal recordar que el barrio del Clot fue campo de batalla durante aquel conflicto, y lugar principal el actual carrer del Clot, antigua carretera de Ribes y a su vez antigua vía romana. Camino secular que se iniciaba en el portal de Santa Clara, seguía por en medio de los campos hasta llegar al Clot, continuaba hacia Sant Andreu y, cuando llegaba al cerro de la Trinidad, lugar al cual también se denominaba como la «quinta forca», desde allí, pasando por la sierra de Collserola, se alargaba hacia la llanura de Vich y en línea recta hasta los Pirineos. La primera de aquellas acciones tuvo lugar el jueves 18 agosto 1808. Aquella mañana el general francés, aunque de origen italiano, Giuseppe Lechi, salió de Barcelona al frente de sus tropas marchando furioso por aquel camino, al tener la intención de vengar la ignominiosa derrota del día anterior y de paso llegar, si podía, a Badalona.

Giuseppe Lechi (b)

Y en ello estaba cuando tuvo lugar una primera escaramuza, de la que salió victorioso, al coger prisioneros a cinco paisanos y con ellos a un oficial español, pero con la excusa de que eran Migueletes, también los llamaba bandidos o cobardes, y sin formación de causa, los fusiló. Acción que provocó la rabia de otras partidas guerrilleras que merodeaban por la llanura, y que tras un intenso cruce de fuegos, lograron hacer a los franceses 80 bajas. Buena prueba del número de guerrilleros que estaban al acecho por la zona.

Lechi más irritado aún que al principio de la mañana, y tratando de calmar la rabia de su tropa tras la derrota, dio permiso a sus hombres para tomar venganza, y así la soldadesca francesa se lanzó inmisericorde a saquear a su gusto los lugares de San Adrián, San Andrés y el Clot. Al final del día aquella tropa francesa entró victoriosa en Barcelona, cargada hasta los topes del botín conformado por colchones, sábanas y ropa, tocinos, cáñamo y de hortalizas, y será de suponer que tras dejar a su paso un enorme rastro de sangre e incendios en aquellos desamparados y pacíficos pueblos del llano de Barcelona. En diciembre de aquel mismo año, un parte del ejército español explicaba, de forma muy cruda, cual era el estado de muchos de los pueblos cercanos a Barcelona. Así se sabe que:

«El hermoso caserío de Gracia, como igualmente los vecinos Pueblos de San Gervasio, San Martí, Clot y San Andrés, que tanto hermosean este llano de Barcelona, se hallan casi despoblados«.

Y el motivo estaba, entre otros, a causa de la huída de la gente ante el avance de la tropa del general Laurent de Gouvion-Saint-Cyr:

«… pues los pudientes se retiraron con sus tesoros (sic) en lo interior del Vallés, y los de mediana é infima clase, fugaron igualmente para no sucumbir al peso de la furia del Exército de Saint-Cyr, que todo lo asola.«

Por otra parte, la juventud también había abandonado aquellos lugares, al haberse alistado voluntaria en los Migueletes o en el Somatén. Otro día recordaremos la batalla del Clot en diciembre de 1808 o el robo y destrucción de los molinos del Clot en 1909, operación que quedó a cargo de los patriotas locales.

Mapa mostrando algunas de las poblaciones limítrofes con Barcelona a finales del s. XIX: 1. Horta; 2. Gracia; 3. San Andrés (de Palomar); 4. Clot; 5. San Martí. Resaltado con un círculo rojo el Fuerte Pío. La gran expansión urbanística que transformó a Barcelona le permitió absorber la mayoría de estos municipios perimetrales, entre los años finales del siglo XIX y principios del XX. (c)

La batalla del Clot en diciembre de 1808

El 3 de diciembre de 1808, la 4ª División española se desplegó con precaución hasta el pueblo de Horta, sin encontrar franceses, después bajaron a San Andrés, donde se encontraron una gran fuerza de caballería y varios grupos de infantería enemiga, que ante la presencia española se replegaron a la carrera en dirección a San Martín y el Clot.

Tras aquella retirada francesa, el general Laguna1, jefe de las fuerzas españolas, tomó la decisión de atacar en su huida al enemigo, pero la operación resultó un fracaso al no poder penetrar en las defensas francesas, bien fortificadas con cortaduras y fosos, que su infantería defendió con fuego vivo y  bien parapetada, y por aquel motivo quedando frenados los españoles en su avance. La causa del fracaso había sido, entre otros motivos, porque el enemigo había retirado los puentes provisionales de madera con los que ellos podían traspasar aquellos obstáculos, al mismo  tiempo que se hacían fuertes en las posiciones que ya tenían en San Andrés y Horta.

Bandera de los Miqueletes de Vich. Musée de l’Empéri (Francia).

El día 5, al romper el alba, el general Laguna ataca San Martín [de Provençals] con tres columnas, posición que es tomada casi de inmediato. Ante el ímpetu de los españoles, los franceses supervivientes se repliegan a la carrera y en dirección al Clot, donde al final de aquel repliegue se agrupan mil cuatrocientos infantes y los restos de su caballería. Entonces, sin dar tregua, las tropas españolas se lanzan en tromba tras ellos, sufriendo en su camino un fuerte  castigo de la artillería, que causa numerosas bajas, pero consiguiendo los atacantes entrar en el Clot, que tiene que ser evacuado por los franceses, quedando los españoles a la espera,  pero acabando de ocupar tanto San Andrés como Horta.  En el parte de guerra de aquel día el  general Laguna felicita a los jefes de las tres columnas que han participado en aquella operación, siendo una de ellas del Tercio de Vich, informando de paso que las posiciones españolas en el Clot se están haciendo insostenibles, tanto para ellos como para los propios franceses, ya que el fuego artillero, procedente del Fuerte Pío, en poder de los franceses, sobrepasa el Clot, alargándose más de «trescientas toesas»2 hacía San Martín, comentario que indica que la artillería no discriminaba ni distinguía a los amigos de los enemigos. Dos día más tarde, Francisco Milans, general en jefe del ejército español es informado del resultado de las bajas producidas en aquella operación, parte que titulan con la siguiente leyenda:

«Listado que manifiesta los muertos y heridos que había tenido el tercio de Manresa y las compañías sueltas de Lérida y Granollers, en el ataque de San Martín de Provençals y el Clot, el  día 5 del corriente mes».

Después de la crudeza del ataque, las bajas españolas resultaron relativamente benignas:  Manresa, 2 muertos y 8 heridos; Lérida, 1 muerto y 2 heridos, Granollers, sin  bajas. 

Perfil del Fuerte Pío3, una fortificación adelantada del perímetro de la ciudad de Barcelona, construida en 1719 y que sería demolida en 1863 (e)

El robo y la destrucción de los molinos del Clot por los guerrilleros

Tal como se recogía en el parte de guerra del día 1 de septiembre de 1809, la noche de aquel día:

«había “bajado» (sic) una partida de paisanos hasta los molinos del Clot, y se habían llevado toda la harina y trigo que tenían en ellos los franceses para su «amasijo (sic)”.

Sin embargo, el cuartel general de Tarragona, donde se centralizaban las operaciones, tuvo que esperar hasta el 13 de septiembre para conocer los detalles de aquella operación. Y, con ellos en la mano, se sabrá, gracias al coronel Don Antonio Coupigny, gobernador de Mataró, que el comandante de la Conrería había tenido noticias por sus espías, que los franceses tenían una gran cantidad de grano y de harina almacenados en los molinos del Clot, cerca de la fortaleza del Fuerte Pío. Y fue por ello que la noche del día 1, cuando ochenta hombres al mando de Juan Tiana y Francisco Turull, se dirigieron a los referidos molinos, y tras tomar las correspondientes medidas de seguridad para no ser sorprendidos por el enemigo, se apoderaron de todo el grano y la harina que estaban en los almacenes de los mismos.

Después, con la ayuda de seis carros que llevaban con ellos en su avance, y que habían confiscado, de forma previsora, en San Andrés del Palomar, quisieron llevarse todo lo que allí había. Pero la previsión resultó corta, ya que no pudieron cargar en ellos todo lo que habían hallado almacenado, pues allí se quedaron «treinta sacos de legumbre, vulgo vesa» (sic) y «unos quarenta de salvado«, que el comandante mandó lanzar al estanque (sic) de los molinos para que el enemigo no pudiera aprovecharse de ellos, un acto bélico que puede calificarse de sabotaje. Después de cargar los carros con el botín, se procedió a una metódica destrucción de todos los molinos, con la intención de que el enemigo no pudiera hacer uso de los mismos, y tras concluir la operación se inició la retirada, dejando atrás un pequeño destacamento de hombres con la misión de obstaculizar en lo posible al enemigo, caso de ser atacada la columna por su retaguardia. Y el botín fue, cita textual:

«Los granos cargados en dichos seis carros, son los siguientes: Fanegas4 de trigo, 691/3; arrobas5 de harina, 138; fanegas de habas, 21/2; fanegas de cebada, 11/2; arrobas de salvado, 60 sacos; 183.»

Y concluía el informe que el botín había sido puesto a disposición del responsable de Hacienda de Mataró, que a su vez sería el encargado de recompensar a los hombres que habían participado en aquella exitosa operación. El 12 de julio de 1810, las tropas españolas repitieron con éxito la operación:

«Esta noche pasada han baxado (sic) las tropas Españolas hasta los molinos del Clot, de donde se han llevado grande porción de trigo y harina, que había para los franceses».

Buena prueba de que los molinos ya habían sido reparados por el enemigo, después del ataque del año anterior. Dejamos para otra ocasión el comentar un combate que desde el Clot obligó a los franceses a replegarse en dirección a Barcelona, y sin combatir, a causa del miedo que los españoles ya infundían a las tropas imperiales.

«Plano general del término de San Martin de Provensals», por Lorenzo Presas y Puig, datado en 1851. En color naranja el Fuerte Pío, que distaba poco más de un kilómetro de algunos de los molinos (a) de El Clot. La «Torre del Fang» (b), masía que aún persiste en la actualidad. En color amarillo el recinto del cementerio, junto a la playa, que fue derribado por los imperiales en 1813, para pretendidamente despejar la defensa de la fortaleza de la Ciudadela.
Inscripción en el muro perimetral del actual cementerio de Pueblo Nuevo (Poble Nou) recordando su destrucción en 1813 por las tropas napoleónicas

El combate del Clot, del 19 y 22 de agosto de 1810, o la batalla que nunca existió

En el tercer año de la guerra, el ejército francés estaba poco menos que diariamente atrincherado tras las murallas de Barcelona, al estar el llano de la ciudad plagado de partidas guerrilleras o de fuerzas regulares españolas. Prueba de ello es que a las diez de la mañana del día 19 de agosto de 1810, las compañías de los llamados «partidarios» {guerrilleros) recibieron la orden de dirigirse a San Andrés, al tener aviso de que un buen número de franceses andaba merodeando por allí. Apenas habían llegado, un escuadrón de caballería enemiga maniobró con la intención de rodearlas, atacando con fuerza hasta la iglesia. Las fuerzas francesas eran unos 1.000 hombres de infantería y 3 o 4 compañías de caballería, que intentaron convencer, primero con buenas palabras, a dos de las compañías de guerrilleros para que se rindiesen.

Pero la respuesta española fue, sin más, iniciar un fuego de mosquetería vivo y sostenido, mientras que dos escuadrones de franceses, apoyados por un grupo importante de infantería, les disputaba la posición, a lo que respondieron los españoles atacando a la brava, calando las bayonetas, lo que provocó la inmediata huida del enemigo, que desistió de continuar el combate, y mientras las bajas españolas fueron de tres muertos y tres heridos, las francesas resultaron mucho más numerosas tanto en hombres como en caballos. De ahí que las tropas francesas que salieron de Barcelona tomando el camino del Clot, la mañana del jueves día 22 de agosto de 1810, con la clara intención de dirigirse a San Andrés de Palomar, llevaban en su ánimo la firme intención de vengar la dura derrota que se les había infringido tres días atrás. Pero al llegar a la altura del Fuerte Pío, posición propia, los franceses frenaron en seco su avance al divisar a las tropas españolas, que se encontraban apostadas en gran número junto a las cercanías de la torre del «Fanch» (sic), lugar situado entre San Andrés y el Clot, y que parecían no inquietarse ante la cercana presencia del enemigo. Actitud que impuso a los franceses primero recelo y después miedo, al entrar en sospecha de que estaban a punto de caer en otra nueva emboscada.

La Torre del Fang, en un dibujo de Lola Anglada. Una antigua masía del s. XIV, que ha perdurado hasta nuestros días, como muchas que poblaban el territorio de San Martín de Provensals, un municipio eminentemente agrícola, antes de su anexión a Barcelona en 1897. (Foto: Arxiu de Sant Martí)

Ante aquella posibilidad, los franceses se repensaron la primera idea que habían tenido y, volviendo grupas, se retiraron ordenadamente, poniéndose bajo el abrigo de las murallas de Barcelona. Y los españoles, al observar aquella súbita retirada del enemigo, decidieron adelantar sus líneas, aproximándose por el camino del Clot en dirección a Fuerte Pío, desde el cual se les recibió con unos cuantos cañonazos de aviso.

A la una y media del mediodía, tras abrirse las puertas de la muralla, salieron más tropas francesas de refuerzo, pero sin arriesgar demasiado, ya que se limitaron a apostarse en los glacis exteriores de la ciudad mientras se retiraba el grueso de la tropa que había salido por la mañana y se procedía a cerrar el rastrillo, quedando, entre éste y la puerta, unos 400 soldados bávaros con un solitario cañón que apuntaba al enemigo. De ahí la pregunta irónica que se hacía en el parte de guerra español de aquel día:

¿Creían estas gentes tan tontos á los Españoles que quisiesen entrar de corrida á Barcelona, y entonces acuchillarlos á todos?

– – – – – – o – – – – – –

1Gregorio Laguna y Calderón de La Barca (Badajoz, 1763 – Sevilla o Madrid, 1826). La Junta Central le ordenó pasar a Cataluña desde Extremadura, llegando al Principado el 25 de octubre de 1808. El general Vives le dio el mando de la 2ª división, participando en los infructuosos ataques a Barcelona el 8 y 26 de noviembre de 1808. Tomaría parte en las batallas de Cardedeu y Molins de Rey, retirándose posteriormente a Tarragona. El 12 de enero de 1809 atacó a los franceses en el Ordal, pero fue rechazado. [4]

2Antigua medida francesa de longitud, equivalente a 1,946 m. (Página web R.A.E.)

3Para conocer más a fondo la historia del Fuerte Pío, os recomendamos el artículo «Fuerte Pío, 150 años de historia de Barcelona«, del mismo autor, en el blog: Ser histórico – Portal de Historia.

4Fanega: Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines y equivale a 55,5 l, pero es muy variable según las diversas regiones de España. (R.A.E.)

5Arroba: Peso equivalente a 11,502 kg. (R.A.E.)


Antonio Gascón Ricao cursó estudios empresariales y trabajó como asesor fiscal hasta 1981 en que decide dedicarse a la Historia, abarcando diversos espacios de la guerra civil española (Museo de la Bolsa de Bielsa) y más tarde de la historia de la educación de los sordos en España, colaborando con diferentes publicaciones periódicas, o impartiendo clases, conferencias o clases magistrales en diferentes universidades y Cursos de Verano de la Universidad Complutense y de la UNED. [3]


Fuentes:

1 – https://serhistorico.net/2020/11/02/fuerte-pio-150-anos-de-historia-de-barcelona-antonio-gascon-ricao/

2 – «El Butlletí» – Revista de la Associació de Veïns i Veïnes del Clot – Camp de l’Arpa, noviembre 2012, enero, marzo y mayo 2013.

3 – http://editorialgeoda.com/antonio-gascon-ricao/

4 – «Diccionario Biográfico del Generalato Español» – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, Madrid, 2012

5 – https://ajuntament.barcelona.cat/santmarti/es/conozca-el-distrito/historia/sant-marti-de-provencals-de-pueblo-distrito

Imágenes:

a – https://cloud10.todocoleccion.online/fotografia-antigua-gelatinobromuro/fot/2008/02/29/7649029.webp

b – De Pintor no identificado – http://www.napoleon1er.org ; http://www.storiadimilano.it, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17600270

c – «Els primers batecs històrics de Sant Martí de Provençals – Dossier Cartogràfic» – Josep de la Vega i Gomez, Sant Martí de Provençals, 1993

d – «Perfil de Fuerte Pio en la vecindad de Barcelona» – Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona AHCB4-202/C02 Col·lecció de Plànols de l’AHCB

e – https://bvpb.mcu.es/consulta/resultados_ocr.do?id=11259&tipoResultados=BIB&posicion=2&forma=ficha

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