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Nuestro corresponsal Byron vuelve con esta entrada a narrarnos sus excursiones en pos del legado de la época napoleónica. Esta semana nos trae una visita al Gobierno Militar de Barcelona, que desde el año pasado1 exhibe una exposición sobre el papel de los ingenieros militares del Ejército español durante la historia y sus obras tanto de caráctar civil como militar (puentes, fortificaciones, iglesias, hospitales, etc.).
Las piezas museísticas y los recursos audiovisuales que se han reunido en la exhibición destacan, en primer lugar, como la Ciudad Condal se convirtió, en el siglo XVIII, en centro del desarrollo científico y tecnológico de España gracias a la creación de dos importantes centros de enseñanza militar: el Real y Militar Colegio de Cirugía y la Real y Militar Academia de Matemáticas. [1]
Además es una oportunidad de visitar el claustro del edificio, que normalmente no está abierto al público. El proyecto del actual Gobierno Militar fue encargado en 1927 al teniente coronel de ingenieros José Sans Forcadas, bajo la supervisión del arquitecto municipal Adolf Florensa.
El consistorio quería asegurar el carácter monumental del edificio, dada su ubicación al final de la Rambla, en el Portal de la Pau, y además impuso que siguiera el diseño de la Llotja, joya del gótico civil del siglo XIV, que durante décadas albergó la Bolsa de Barcelona. [2]

La exposición es una muestra interesante del legado de los ingenieros militares en la sociedad y en la propia Ciudad de Barcelona, por lo que es bastante recomendable, no sólo para los amantes de la temática e ingeniería militares sino para todos los ciudadanos en general. Esperemos que también sea un gesto y un acicate para que se pueda recuperar el tono normal de las relaciones del estamento militar con la ciudad de Barcelona, cuya historia también tiene momentos que merecen permanecer en la memoria de sus habitantes, como lo son sin duda los que proporciona esta interesante exposición de Ingenieros, soldados y sabios.
VISITA A LA EXPOSICIÓN
«En el siglo XVIII, conocido como de la Ilustración o de las Luces, se crearon dos importantes centros de enseñanza en Barcelona: la Real y Militar Academia de Matemáticas y el Real Colegio de Cirugía.
En esta época, las necesidades bélicas potenciaron la industria catalana con la instalación de modernas fábricas que, como la Real Fundición de Bronces, generarían trabajo en la ciudad.»

La Real y Militar Academia de Matemáticas fue una creación de Felipe V. Inició su andadura en 1720 con la finalidad de formar a los futuros oficiales del Cuerpo de Ingenieros, recién creado por el ingeniero General Próspero de Verboom. Su director más representativo fue, entre 1738 y 1779, Pedro Lucuze y Ponce. La formación impartidfa en la Academia se extendía a lo largo de cuatro cursos de nueve meses cada uno y en ellos se incluían las materia científicas más completas y avanzadas de la época. Por cada curso eran admitidos, además de cuatro civiles, 36 oficiales o cadetes de los regimientos de Infantería, Caballería y Dragones de Cataluña.
Las antiguas Atarazanas, hoy sede del Museo Marítimo2, han estado en constante modificación desde sus orígenes. A partir de 1740 dejaron de fabricar galeras y a finales del siglo XVIII se convirtieron en el Fuerte de Atarazanas, un complejo militar y fabril protegido por los baluartes de Poniente, San Francisco y Santa Madrona, piezas clave de las defensas de la ciudad.
En el recinto, junto al edificio ya existente, se levantó un moderno cuartel con capacidad para 1900 soldados. Las naves del astillero acogieron entonces el Parque y la Maestranza de Artillería. En 1766 se instaló allí la Real Fundición de Bronces, una potente fábrica con un horno de 500 quintales, maquinas de horadar los tubos de los cañones y herrerías. Mantuvo su actividad hasta principios del siglo siguiente.
A lo largo del siglo XIX estas estructuras fueron perdiendo interés castrense pero conservaron hasta 1935 un uso militar que salvó a las antiguas Atarazanas de su desaparicion por la modificación de los planes urbanísticos.



Izquierda: Reproducción de un modelo de cañón de a 24 del siglo XVIII.
Bronce y madera. Siglo XX.
Creaciones Format.

«Durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, el calibre de las balas de cañón se definía por su peso en libras, facilitando de esta forma la carga según el tipo de fuego. Las ordenanzas de 1743 establecieron el calibre de los cañones en 24, 16, 12, 8 y 4 libras.»



«Desde su creación, el Cuerpo de Ingenieros Militares ha sido el responsable de las muchas obras de ingeniería militar en España, así como también de la realización de muchas otras obras públicas, tanto de carácter civil como religioso.
En Barcelona se formaron los ingenieros militares que durante el siglo XVIII se ocuparon de proyectar y realizar las obras militares en los territorios de la Corona española, incluidos los americanos.
Durante el siglo de la Ilustración tuvo gran protagonismo el Ejército, en parte debido a la labor del Cuerpo de Ingenieros Militares. Sus casi mil ingenieros demostraron una gran competencia en fortificaciones, cartografía, urbanismo, obra pública y arquitectura civil, militar y religiosa.»

Entre ellos destaca la labor de Juan Martín Zermeño y Pedro Martín Paredes Zermeño, hijo del anterior, ingenieros ambos, el primero entre 1719 y 1773 y el segundo desde 1744 a 1792. Los dos alcanzaron el grado más alto en el cuerpo, el de Ingeniero General, por lo que, además de aprobar todas las obras, diseñaron, dirigieron o ejecutaron muchas de ellas.


«Hasta principios del siglo XIX. con la creación del Cuerpo de Ingenieros de Caminos y Canales, las obras civiles fueron responsabilidad de los ingenieros militares.
En Cataluña fueron prioritarias las comunicaciones con Madrid y Valencia, construyéndose el puente de Carlos III en Molins de Rey, en servicio hasta 1962. También se trabajó en la navegabilidad del rio Ebro y se aseguró el riego agrícola en el canal de Urgel y en el río Ter.
Fue también fundamental la actuación de los ingenieros militares en los puertos, sobre todo en el de Barcelona que, al ser artificial, se veía invadido constantemente por sedimientos de arena. Para evitar la formación de estos bancos, el puerto era dragado continuamente y se crearon muelles y contramuelles, asegurando su operatividad.
La Iglesia de la Ciudadela de Barcelona fue diseñada en el año 1715 por el ingeniero General Verboom, con una fachada de influencia francesa y un estilo que recuerda el origen flamenco de su autor. Este estilo está presente en su planimetría, destacando la torre de planta circular adosada al edificio, al final del eje longitudinal, tras el ábside»

«Los castillos de San Fernando en Figueras3 y de Montjuich en Barcelona, la urbanización de la Barceloneta, el puente de Carlos III en Molins de Rei o la catedral nueva de Lérida, son una muestra de sus obras en Cataluña, pero también las encontramos en el resto de la metrópoli y en ultramar.»





Superior: Uniforme del general Mariano Álvarez de Castro (reproducción).
Lana, fieltro, cuero y metal. Siglo XX.
«La primera ciudad española en Cataluña importante por su proximidad a Francia es Gerona, por lo que ha sufrido en su historia numerosos sitios, destacando el de 1809, tercero de los que soportó durante la Guerra de Independencia. Su defensor fue el General Álvarez de Castro. Cuando enfermó, la ciudad capituló. Prisionero de los franceses, falleció en extrañas circunstancias en el castillo de San Fernando.
Desde su nacimiento como la romana Gerunda, la población ha estado protegida por murallas. Dividida en dos por el rio Oñar, la parte situada a su derecha es la más antigua, quedando a la izquierda el barrio del Mercadal. El río y unas pequeñas alturas no permitían campos de tiro adecuados ni flanqueos, por lo que con el tiempo se añadieron a las murallas de la ciudad antigua tres baluartes y se confió su defensa as las fortificaciones modernas de la línea de altura: el castillo de Montjuïc y los fuertes del Condestable, Reina Ana y Capuchinos.
El barrio del Mercadal, sobre terrenos llanos, admitió adosar en sus murallas en la segunda mitad del siglo XVII, cinco baluartes, aunque sin fosos.»


«Durante la Guerra de Independencia la plaza de Gerona resistió un largo asedio que retrasó el avance de los franceses. En el lienzo de Cristóbal Montserrat se muestra la muerte de su defensor, el General Mariano Álvarez de Castro (Granada, 1749 – Gerona, 1810) fallecido en el Castillo de Figueras como prisionero de los franceses.»



«El obús (imagen inferior) presenta varias inscripciones, siendo la más destacada el escudo inglés con la insignia de la Orden de la Jarretera, y, en el centro, la Cifra Real del Rey Jorge III: «GR3″. El obús llegó a España durante la guerra de Independencia, quizás acompañando al Ejército de Wellington.»





- La visita a la exposición data del año 2017. ↩︎
- Ya tratamos sobre las Reales Atarazanas de Barcelona en las entradas: Las Reales Atarazanas de Barcelona en 1808-1814 y El museo marítimo de Barcelona. ↩︎
- Para conocer más aspectos sobre la fortaleza de San Fernando os remitimos a su entrada en: El Castillo de San Fernando de Figueres (Gerona/Girona). ↩︎
- La figura de José Manso también tuvo cabida en nuestro blog: Jose Manso y Solá, guerrillero, teniente-general, conde de Llobregat y vizconde de Montserrat ↩︎
Fuentes:
1 – http://legionurbana.org/2016/08/exposicion-ingenieros-soldados-sabios-gobierno-militar-barcelona/
2 – http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160122/301593460914/govern-militar-clon-llotja.html
3 – http://www.ramblejant.com/2016/11/exposicio-ingenieros-soldados-y-sabios.html
4 – https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_Militar_de_Barcelona
Imágenes:
a – https://www.google.es/maps/place/Gobierno+Militar+de+Barcelona // Foto por Darryl Hobbins ago. 2016
b – Fotografías del autor.
