La batalla de Molins de Rey (21 de diciembre de 1808)

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Ya a pocas jornadas de las fiestas navideñas, rememoramos la batalla de Molins de Rey (Molino del Rey en el mapa de la batalla), que se dirimió hace 214 años a unos 20 km. de Barcelona, cerca del rio Llobregat. La batalla tomó el nombre de la localidad de Molins de Rey, aunque el verdadero lugar de la batalla estuviera más próximo a la Sant Vicenç dels Horts (St. Visens en el mapa de la batalla) en el lado opuesto del rio. Los meses anteriores, dicha zona ya había sido escenario de varios enfrentamientos entre las tropas del conde de Caldagués que defendían la Línea del Llobregat y las tropas francesas que salían desde la Barcelona ocupada por el general Duhesme y que a la postre quedarían bloqueadas en la capital catalana por las tropas del general en jefe español, Vives, hasta la llegada del 7º cuerpo de ejército de Gouvion Saint-Cyr el día 17 de diciembre de 1808.

Las tropas españolas mandadas por Teodoro Reding [el comandante en jefe, Juan Miguel Vives, se hallaba en Villafranca (Vilafranca del Panadés) a unos 30 km del puesto de mando español], circunstancia significativa en el inicio de la batalla, no solo por los retrasos en el envío de órdenes, sino que el propio Vives se presentó en el campo de batalla a las 10 horas de la mañana, con la batalla prácticamente decidida. Los soldados no tenían capotes ni barracas y soplaba un fuerte viento desde las montañas, llegando a nevar la noche anterior. La posición española era «buena» defensivamente a priori, pero con algunos inconvenientes serios, entre ellos que las tropas estaban distribuidas (divididas) entre dos colinas cortadas por sendos torrentes que dificultaban la visión del enemigo y las transmisiones de órdenes. Asimismo, las tropas de élite (Guardias y granaderos) estaban formadas para proteger la retirada prevista en su momento, y no intervinieron prácticamente en la batalla.

Por su parte el futuro mariscal Saint-Cyr con sus tropas franco-italianas, hizo gala de su buen oficio que ya había mostrado en Cardedeu y también mostraría en Valls, dos meses después. Rápidas (y ordenadas) transiciones de las tropas, evoluciones hacia el enemigo a menudo en columna también con batallones adelantados y un adecuado apoyo de la caballería, y eso sin un apoyo significativo de la artillería propia. Una vez desbordado el enemigo y puesto en fuga, la persecución de los fugitivos llegaría a las puertas de Tarragona y sellaría el destino del comandante en jefe español.

Hemos traducido el relato de la batalla del propio Saint-Cyr, que es una buena fuente que hemos tratado de profundizar/aclarar con algunas notas puntuales al final del texto, también contrastado con la versión de la batalla de Francisco X. Cabanes, por entonces alférez de las Reales Guardias Valonas y oficial de Estado Mayor. Asimismo os incluimos algunas fotografías de algunos lugares significativos en la batalla y un pequeño video de las evoluciones aproximadas en la batalla.

Quelques jours avant les fêtes de Noël, nous rappelons la bataille de Molins de Rey (Molino del Rey sur la carte de la bataille), qui s’est installée il y a 214 ans à environ 20 km. de Barcelone, près de la rivière Llobregat. La bataille tire son nom de la ville de Molins de Rey, bien que le lieu réel de la bataille soit plus proche de Sant Vicenç dels Horts (St. Visens sur la carte de la bataille) de l’autre côté de la rivière. Au cours des mois précédents, cette zone avait déjà été le théâtre de plusieurs affrontements entre les troupes du comte de Caldagués qui défendaient la ligne Llobregat et les troupes françaises qui avaient quitté Barcelone occupée par le général Duhesme et qui seraient finalement bloquées dans la capitale catalane par les troupes du général en chef espagnol Vives jusqu’à l’arrivée du 7e corps d’armée de Gouvion Saint-Cyr le 17 décembre 1808.

Les troupes espagnoles commandées par Teodoro Reding [le commandant en chef, Juan Miguel Vives, se trouvait à Villafranca (Vilafranca del Panadés) à environ 30 km du poste de commandement espagnol], une circonstance significative au début de la bataille, non seulement parce que des retards dans l’envoi des ordres, mais Vives lui-même est apparu sur le champ de bataille à 10 heures du matin, la bataille étant pratiquement décidée. Les soldats n’avaient ni manteaux ni casernes et un vent fort soufflait des montagnes, et il avait neigé la nuit précédente. La position espagnole était «bonne» défensivement a priori, mais avec de sérieux inconvénients, notamment le fait que les troupes étaient réparties (divisées) entre deux collines coupées par deux torrents distincts qui rendaient difficile voir l’ennemi et de transmettre des ordres. De même, les troupes d’élite (gardes et grenadiers) ont été formées pour protéger le retrait prévu à l’époque, et elles n’interviennent pratiquement pas dans la bataille.

De son côté, le futur maréchal de Saint-Cyr avec ses troupes franco-italiennes affiche ses bons offices, qu’il a déjà manifestés à Cardedeu et qu’il manifestera également à Valls deux mois plus tard. Transitions rapides (et ordonnées) des troupes, évolutions vers l’ennemi souvent en colonne également avec des bataillons avancés et un soutien adéquat de la cavalerie, et ceci sans un soutien significatif de leur propre artillerie. Une fois l’ennemi débordé et mis en fuite, la poursuite des fugitifs atteindra les portes de Tarragone et scellera le sort du commandant en chef espagnol.

Nous avons traduit le propre récit de la bataille de Saint-Cyr, qui est une bonne source que nous avons essayé d’approfondir/clarifier avec quelques notes spécifiques à la fin du texte, également en contraste avec la version de la bataille de Francisco X. Cabanes, à cette époque enseigne des Gardes Royales Wallonnes et officier d’État-Major. Nous incluons également quelques photographies de certains endroits importants et une petite vidéo de l’évolution approximative de la bataille.

«A la guerre, on ne doit jamais baser ses calculs sur les fautes que l’ennemi fera ; mais, au contraire, les établir en lui supposant de la raison et du bon sens. Alors on ne peut plus se tromper qu’à son propre avantage : autrement, il est difficile d’éviter les désastres où sont tombés ceux qui ont compté, pour réussir, sur les fautes de leurs adversaires.»

Mariscal Gouvion Saint-Cyr («Journal des Opérations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809»)
Litografía de M.C. Langlois sobre la batalla (1826-30) / Lithographie de M.C. Langlois sur la bataille (1826-30)

LOS ANTECEDENTES / ANTÉCÉDENTS

Los españoles habían aprovechado esto para reunir a sus fugitivos y concentrar su ejército: esto era lo que se deseaba para combatirlos de nuevo, sin buscarlos demasiado lejos. Les hubiera gustado que se les diera más tiempo para facilitar la ejecución de las órdenes dadas a Lazan y Milans1 de incorporarse al ejército en el Llobregat; pero una mayor demora hubiera sido contraria a los intereses del ejército francés, y se acercó enseguida a combatir al ejército español, antes de la llegada de estas divisiones.

El enemigo se mostró tranquilo y confiado en la excelente posición que ocupaba; nadie temía que pensara en abandonarla durante la noche; porque ¿Dónde podría encontrar uno mejor? La de Ordal, que también había atrincherado, era buena, varios generales españoles la preferían, se dice, pero el general francés la consideraba muy inferior a la de Llobregat; en vez de cubrir, como éste, los caminos de Tarragona y Zaragoza, sólo defiende el de Tarragona; es más apretado; los movimientos allí no son tan libres; no ves muy bien las disposiciones que puede hacer el enemigo para atacarlo, mientras que en el Llobregat sólo puede ocultarte las que no quieres ver. Finalmente, la de Ordal tiene los inmensos inconvenientes de ser menos apta para el desarrollo de todas las armas, de carecer de agua, y de poder ser fácilmente flanqueada por San Sadurní y Martorell.

No sabíamos que a la hora de nuestra llegada los generales españoles estaban reunidos en consejo de guerra2, y que discutían la cuestión de saber si debían dejar la posición ocupada y retirarse a la de Ordal.

Nos parece que la opinión que casi prevaleció en el consejo de guerra de los generales españoles, es la que prevalece en casi todos los que se reúnen en semejantes circunstancias; uno siempre encuentra defectos y serias desventajas en la posición actual, mientras que otra más lejana parece tener, hasta el momento en que uno llega allí, sólo ventajas que desaparecen a su vez, en favor de una tercera más lejana aún.

Hemos visto repetirse tantas veces lo que acabamos de decir, que no podemos evitar sentir lástima por el general que ha tenido la desgracia de recurrir a un consejo de guerra, asistencia que, en vez de serle útil, casi siempre no hace más que aumentar su turbación e indecisión. Además, era demasiado tarde después de nuestra llegada al Llobregat para llevar a cabo un movimiento de retirada sin peligro: el general español sólo tuvo el tiempo estrictamente necesario para preparar una lucha que podía tener lugar de inmediato, y que se pospuso hasta la mañana siguiente sólo porque el general francés necesitó todo el día para completar la operación que proponía.

Al reconocer las disposiciones del enemigo, nos dimos cuenta de que esperaba vernos llegar por el hermoso puente del Molino del Rey; maniobramos para dejarlo con esta opinión, e incluso para confirmarlo en ella. Independientemente de la barricada y el parapeto ejecutados en la cola del puente, de las dos torres de mampostería que las defendían, así como de los dos grandes reductos colocados detrás y provistos de considerable artillería que hacían imposible la salida desde este puente, todavía había juntado la mayor parte de su artillería de campaña allí.

Chabran se colocó en Molino del Rey, para seguir llamando la atención del enemigo sobre este punto; tuvo que ocultar a sus tropas, todo lo que pudo, para que estuvieran menos expuestas al fuego de la artillería española que, siendo de gran calibre, les hubiera causado grandes sufrimientos; recibió, para el día siguiente, la orden de realizar los movimientos oportunos para hacer creer al enemigo que querían avanzar por el puente, sin dejarse ver demasiado, y colocar un cañón de cuatro en la salida de la villa de Molino, para convencer mejor al enemigo de que era el comienzo de una batería que se quería establecer allí, para proteger la salida, y hacerle dirigir gran parte de sus bocas a este punto de fuego; se recomendó al general Chabran que luego retirara esta pieza detrás de las casas, cuando estuviera demasiado desgastada por el fuego de los reductos, o para animar al enemigo con la persuasión de haberla desmontado; para comenzar de nuevo a mostrarla cuando ya no dispararan, y repetir esta maniobra hasta el momento en que viera la derecha y el centro del ejército español flanqueados y acorralados cerca del puente: entonces se le ordenó que avanzara con el vigor más grande, para tener una gran participación en el éxito que se esperaba para el día siguiente.

Cayó mucha nieve durante la noche; nuestros jóvenes reclutas, y especialmente los italianos, que formaban la mayor parte del ejército, y la mayoría de los cuales no tenían capotes, encontraban el vivaque muy duro, la madera escasa y las noches, las más largas del año.

Les Espagnols en avaient profité pour réunir leurs fuyards et concentrer leur armée : c’est ce qu’on avait désiré pour les combattre de nouveau, sans les aller chercher trop loin. Ils auraient bien voulu qu’on leur laissât plus de temps pour faciliter l’exécution des ordres donnés à Lazan et à Milans1 de rejoindre l’armée sur le Llobregat ; mais un plus long délai eût été contraire aux intérêts de l’armée française, et elle s’approcha de suite pour combattre l’armée espagnole, avant l’arrivée de ces divisions.

L’ennemi paraissait rassuré et confiant dans la belle position qu’il occupait ; on ne craignit pas qu’il songeât à l’abandonner durant la nuit ; car où pouvait-il en trouver une meilleure? Celle d’Ordal qu’il avait aussi retranchée était bonne, plusieurs officiers-généraux espagnols la préféraient, dit-on, mais le général français la jugeait bien inférieure à celle du Llobregat ; au lieu de couvrir, comme cette dernière, les routes de Tarragone et de Saragosse, elle ne défend que celle de Tarragone ; elle est plus resserrée; les mouvements n’y sont pas aussi libres; on n’aperçoit pas aussi bien les dispositions que l’ennemi peut faire pour l’attaquer, tandis que sur le Llobregat il ne peut vous cacher que celles que vous ne voulez pas voir. Enfin celle d’Ordal a les inconvénients immenses d’être moins propre au développement de toutes les armes, de manquer d’eau, et de pouvoir être facilement tournée par San Sadurni et Martorell.

Nous ignorions qu’au moment de notre arrivée, les généraux espagnols fussent assemblés en conseil de guerre2, et qu’ils discutassent la question de savoir si l’on quitterait la position occupée pour se retirer sur celle d’Ordal.

Il nous semble que lavis qui faillit prévaloir dans le conseil de guerre des généraux espagnols est celui qui prévaut dans presque tous ceux qu’on assemble en pareille circonstance ; on y trouve toujours des défauts et des inconvénients graves à la position présente, tandis qu’une autre plus éloignée ne paraît avoir jusqu’au moment où on y arrive que des avantages qui disparaissent à leur tour, en faveur d’une troisième plus en arrière encore.

Nous avons tant vu se répéter ce que nous venons de dire, que nous ne pouvons-nous empêcher de plaindre le général assez malheureux pour recourir à un conseil de guerre, assistance qui, au lieu de lui être utile, ne fait presque toujours qu’augmenter ses embarras et son indécision. Au reste, il était trop tard après notre arrivée sur le Llobregat, pour exécuter sans danger un mouvement de retraite : le général espagnol n’avait plus que le temps strictement nécessaire afin de se préparer à un combat qui pouvait avoir lieu de suite, et qui ne fut remis au lendemain matin que parce que le général français avait besoin de la journée entière pour compléter l’opération qu’il se proposait.

En faisant la reconnaissance des dispositions de l’ennemi, on s’aperçut qu’il s’attendait à nous voir arriver par le beau pont de Molino del Rey ; on manœuvra pour le laisser dans cette opinion, et même pour l’y confirmer. Indépendamment de la coupure et de l’épaulement exécutés à la queue du pont, des deux tours, en maçonnerie qui les défendaient, ainsi que les deux grandes redoutes placées en arrière et garnies d’une artillerie considérable qui rendait le débouché de ce pont impossible, il y avait encore aggloméré la majeure partie de son artillerie de campagne.

Chabran fut placé à Molino del Rey, pour continuer d’attirer l’attention de l’ennemi sur ce point ; il devait masquer ses troupes, autant qu’il le pourrait, pour qu’elles fussent moins exposées au feu de l’artillerie espagnole qui, étant de gros calibre, les aurait fait beaucoup souffrir; il reçut, pour la journée du lendemain, l’ordre d’exécuter les mouvements propres à laisser croire à l’ennemi qu’on voulait déboucher par le pont, sans trop se découvrir, et de placer une pièce de quatre à la tête du village de Molino , de manière à mieux convaincre l’ennemi que c’était le commencement d’une batterie que l’on voulait y établir, pour protéger le débouché, et à lui faire diriger sur ce point une grande partie de ses bouches à feu; on recommandait au général Chabran de retirer ensuite cette pièce derrière les maisons, quand elle serait trop fatiguée par le feu des redoutes, ou pour encourager l’ennemi par la persuasion de l’avoir démontée ; de recommencer à la montrer quand il ne tirerait plus, et de répéter cette manœuvre jusqu’au moment où il verrait la droite et le centre de l’armée espagnole tournés et acculés près du pont: il lui était enjoint de déboucher alors avec la plus grande vigueur, afin d’avoir une grande part au succès que l’on espérait de la journée du lendemain.

Il tomba, dans la nuit, beaucoup de neige ; nos jeunes conscrits, et surtout les Italiens, qui formaient la majeure partie de l’armée, et dont la plupart n’avaient point de capotes, trouvèrent le bivouac fort dur, le bois étant rare et les nuits les plus longues de l’année.

[nº 1] Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat. En esta población se ubicó el cuartel general de Saint-Cyr el día 20 de diciembre. / Mairie de Sant Feliu de Llobregat. Le quartier général de Saint-Cyr était installé dans cette commune le 20 décembre.
[nº 1] La Iglesia Catedral de San Lorenzo en la misma plaza del ayuntamiento. Datada en el s. XIX, fue destruida en 1936 y reconstruida en 1955. / L’église cathédrale de San Lorenzo sur la même place que la mairie. Daté dans le s. XIX, il fut détruit en 1936 et reconstruit en 1955.
[nº 2] El rio Llobregat, en un punto muy cercano al vado de paso de las tropas franco italianas. Es de suponer que el paisaje no habrá variado mucho a excepción de los viaductos superiores de las autovías. / La rivière Llobregat, en un point très proche du passage à gué des troupes franco-italiennes. Vraisemblablement, le paysage n’aura pas beaucoup changé à l’exception des viaducs supérieurs des autoroutes.
Vista al sudeste desde el camino a la Ermita de San Antonio / Vue vers le sud-est depuis la route de l’Ermitage de Saint Antoine.
[nº 3] Ermita de San Antonio (1664), reconstruida en 1958. (St. Antoine en el mapa de la batalla) / Ermitage de Saint Antoine (1664), reconstruit en 1958. (St. Antoine sur la carte de la bataille).
[nº 3] Vista hacia el noroeste, desde la Ermita de San Antonio. Las tropas españolas estaban ubicadas en las alturas cercanas a Sant Vicenç del Horts (S. Visens en el mapa) y frente al puente de Carlos III. / Vue vers le nord-ouest, depuis l’Ermitage de Saint Antoine. Les troupes espagnoles étaient situées sur les hauteurs près de Sant Vicenç del Horts (S. Visens sur la carte) et devant le pont du Charles III ou des Quinze arcades.

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS / LES COMMANDANTS ET LEURS TROUPES

Teodoro Reding (3.7.1755 Schwyz – 23.4.1809 Tarragona)

Teniente general del Ejército español y capitán general de Cataluña. / Lieutenant général de l’armée espagnole et capitaine général de Catalogne.

Durante su dilatado servicio participó en todos los conflictos bélicos que España vivió en su época como la Guerra contra la Convención y la Guerra de la Independencia. Alcanzó el empleo de capitán propietario de su compañía el 29 de octubre de 1772 (a los diecisiete años). Llegaría a teniente coronel, pero cuando murió el padre en 1794, se fue a Schwyz para hacerse cargo de la dirección de la familia. En 1798 acaudilló la sublevación de algunos cantones contra Napoleón. En 1801 fue nombrado primer Landamman (presidente de la Dieta) de Suiza. Vuelto a España, en 1808 con sus tropas que formaban parte del ejercito del general Castaños, venció al general francés Dupont en la batalla de Bailén. Se le concedió el ascenso a teniente general. Posteriormente se desplazó con su división para formar parte del ejército de la derecha o de Cataluña. Tras la renuncia del general Vives fue nombrado capitán general de Cataluña. Intentó reconstruir el ejército tras los reveses sufridos en Cardedeu y Molins de Rey, pero el 25 de febrero de 1809 fue vencido y herido en la batalla de Valls. Restablecido en marzo, cayó enfermo por una infección y murió el 23 de abril en Tarragona.

Au cours de son long service, il a participé à toutes les guerres que l’Espagne a connues à son époque, comme la guerre contre la Convention et la guerre d’Espagne. Il accède au poste de capitaine-propriétaire de sa compagnie le 29 octobre 1772 (à dix-sept ans). Il deviendra lieutenant-colonel, mais à la mort de son père en 1794, il se rend à Schwyz pour prendre la direction de la famille. En 1798, il dirigea le soulèvement de certains cantons contre Napoléon. En 1801, il est nommé premier Landamman (président de la Diète) de Suisse. De retour en Espagne, en 1808 avec ses troupes qui faisaient partie de l’armée du général Castaños, il vainquit le général français Dupont à la bataille de Bailén. Il est promu lieutenant-général. Plus tard, il s’est déplacé avec sa division pour faire partie de l’armée de droite ou de Catalogne. Après la démission du général Vives, il est nommé capitaine général de Catalogne. Il tente de reconstruire l’armée après les revers subis à Cardedeu et Molins de Rey, mais le 25 février 1809, il est vaincu et blessé à la bataille de Valls. Rétabli en mars, il tomba malade d’une infection et mourut le 23 avril à Tarragone.

Laurent de Gouvion Saint-Cyr (13.4.1764 Toul – 17.3.1830 Hyères)

General y posteriormente mariscal del Imperio, conde y marqués. / Général puis maréchal d’Empire, comte et marquis.

Su declarado enemigo, MacDonald, resumió su persona en respuesta a la pregunta de Luis XVIII acerca de si era un perezoso: ”No estoy al tanto de ello”, dijo el Duque de Tarento, y siguió: «Él es un hombre de gran capacidad militar, firme, honesto, pero celoso del mérito de otros. En el ejército se le considera como un ”mal compañero de viaje”. De la manera más fría posible permitió a sus compañeros ser golpeados, sin tratar de ayudarlos, y luego los criticó después. Pero esta opinión, no es poco común entre los soldados, es quizás exagerada, y es admitido que posee una gran calma y grandes capacidades».

Son ennemi déclaré, MacDonald, résumait sa personne en réponse à la question de Louis XVIII de savoir s’il était paresseux : « Je n’en ai pas conscience », dit le duc de Tarente, poursuivant : « C’est un homme d’une grande capacité militaire, ferme, honnête, mais jaloux du mérite des autres. Dans l’armée, il est considéré comme un «mauvais compagnon de route». De la manière la plus froide possible, il a laissé battre ses compagnons, sans chercher à les aider, puis les a critiqués plus tard. Mais cette opinion, assez courante chez les militaires, est peut-être exagérée, et l’on admet qu’il possède un grand calme et de grandes capacités.»

En su momento ya tratamos la biografía de Gouvion Saint-Cyr en / A l’époque on traitait déjà de la biographie de Gouvion Saint-Cyr dans:

– Laurent de Gouvion Saint-Cyr, mariscal del imperio, conde y marques (I)

EJÉRCITO ESPAÑOL DE CATALUÑA (14.000 aprox.) [1] (s/Sañudo)

  • División Reding [Regimiento 1º de Granada (2 b), Regimiento de Baza (2 b), Regimiento de Almería (2 b)]
  • División Conde de Caldagués [Regimiento de Soria, Regimiento 2º de Saboya, Voluntarios de Palma]
  • División Gregorio Laguna (ó Cuadrado) [Regimiento Provincial Granaderos de Castilla La Vieja y Regimiento Provincial Granaderos de Castilla La Nueva]
  • División Gómez de Laserna [Regimiento de Granada, Voluntarios de Tarragona]
  • Brigada Caballería (De Witte) [Húsares de Granada, Caballería de línea de Santiago]
  • Reserva* [Granaderos, Guardias Españolas y Valonas]
  • Artillería [25 cañones medios y ligeros en 4-5 baterías y 8 cañones pesados]

* Estaban destinados a cubrir la prevista retirada del ejército, formados en línea en el Camino Real. / Ils étaient destinés à couvrir le retrait prévu de l’armée, formées en ligne sur le Camino Real.

7º CUERPO DE EJÉRCITO IMPERIAL (21.500 aprox.) [1] (s/Oman)

  • División Souham [Regimientos Ligeros 1º y 2º, Regimientos de Línea 7º, 42º y 67º y Regimiento 24º de dragones]
  • División Pino [Regimientos Ligeros italianos 1º y 2º, Regimientos de Línea italianos 4º, 5º y 6º y 7º y Regimiento 7º de dragones italianos]
  • División Chabot [Regimiento de Línea 2º napolitano y Cazadores de los Pirineos Orientales y Regimiento de Reales Cazadores italianos]
  • Division Chabran [Regimiento 2º suizo y Regimientos de Línea 2º, 7º, 10º, 37º, 56º y 93º y Regimiento provisional 14º de coraceros ]
  • Artillería: [probablemente sobre 2 baterías que interviniesen, aparte el parque de artillería salido de Barcelona que no intervino, situado en la orilla derecha del Llobregat]

Nota: «Tomó en seguida el mando de la derecha el brigadier Gómez de Laserna, el mariscal de campo Cuadrado el de la izquierda, el coronel Silva y el teniente coronel José Bodet el de la columna que compuesta de 2.000 hombres todos granaderos, guardias españolas y valonas, se había mandado formar en masa en el camino real, al objeto de cubrir la retirada á todos los cuerpos de la derecha y de la izquierda, pasó á mandar la caballería el mariscal de campo de De Witte, la retaguardia el coronel Desvalls, y el conde de Caldagués permaneció con todo el Estado Mayor en uno de los reductos del camino al lado del general Reding.» [2]

Remarque: « Immédiatement le brigadier Gómez de Laserna prit le commandement de la droite, le mariscal de campo Cuadrado celui de gauche, le colonel Silva et le lieutenat-colonel José Bodet celui de la colonne qui, composée de 2.000 hommes, tous grenadiers, gardes espagnols et wallons, avait commandé de former en masse sur le Chemin Royale, afin de couvrir la retraite de tous les corps à droite et à gauche, le mariscal de campo De Witte vint commander la cavalerie, le colonel Desvalls l’arrière-garde, et le comte de Caldagués il resta avec tout l’Ètat-major dans un des redoutes sur la route à côté du général Reding. [2]

Mapa con las disposiciones iniciales de los dos ejércitos, basado en el original del Atlas de las Operaciones en Cataluña del mariscal Gouvion Saint-Cyr en 1808 y 1809. También señalamos la posición de las fotografías del reportaje que acompaña al artículo. / Carte avec les dispositions initiales des deux armées, d’après l’original de l’Atlas des opérations en Catalogne du maréchal Gouvion Saint-Cyr en 1808 et 1809. Nous indiquons également la position des photographies dans le rapport qui accompagne l’article.
[nº 4] Vista hacia el sur desde la Riera de Torrellas, en la montaña donde se ubicaba el extremo del ala española y objeto del ataque de las tropas de la brigada italiana del general Jacques Fontane (llamado Fontana). / Vue au sud depuis la Riera de Torrellas, sur la montagne où se trouvait l’extrémité de l’aile espagnole et l’objet d’attaque par les troupes de la brigade italienne du général Jacques Fontane (appelé Fontana).
[nº 5] Plaza de la Vila en Sant Vicenç dels Horts, frente al Ayuntamiento. / Carré de la Vila à Sant Vicenç dels Horts, devant la mairie.
[nº 6] Vista hacia el norte, a los pies del cerro Castellar donde se situaba la 1ª línea española y algunas piezas de artillería. / Vue vers le nord, au pied de la colline de Castellar où se trouvaient la 1ère ligne espagnole et quelques pièces d’artillerie.
[nº 6] Camino de la fuente de San José (hoy desaparecida), con las posiciones españolas (foto anterior) a la izquierda. / Chemin vers la fontaine du Saint Joseph (aujourd’hui disparue), avec les positions espagnoles (photo précédente) sur la gauche.
[nº 6] Torrentera que discurre al pie de la posición, en la derecha de la foto anterior. / Torrent qui coule au pied de la position, à droite de la photo précédente.

EL INICIO Y DESARROLLO DE LA BATALLA / LE DÉBUT ET LE DÉVELOPPEMENT DE LA BATAILLE

Al día siguiente, 21 de diciembre, de madrugada, es decir, a las siete de la mañana, la división de Pino cruzó el Llobregat por el vado, frente a San Feliu, y perpendicular a la derecha del enemigo, mientras el general Souham cruzaba este río por otro vado cerca de San Juan Despí. Tan pronto como el general español notó este movimiento, se dio cuenta del error que había cometido al reunir todos sus recursos frente al puente de Molino del Rey, mientras que había varios vados en el río más abajo, uno de los cuales estaba especialmente mal guardado. Tenía la mayor ansiedad por su derecha, que vio en el aire y a punto de ser flanqueada. Fontane, con la primera brigada de la división Pino, se instaló en las alturas de Llors3 y Santa Coloma, que el enemigo defendía débilmente; y se apresuró a ceder para rectificar su posición, y ponerla en relación con nuestro movimiento ofensivo, que no había previsto: nada hubiera gustado más a Fontane que aprovechar este momento para seguir el ataque por la derecha del ejército español; pero su brigada, al tener que cubrir y proteger el paso del resto de la tropa, se vio obligada a tomar posición en la meseta de Llors. La segunda brigada de Pino, comandada por Mazuchelli, siguió el movimiento de la primera, y se colocó al pie de los altos de Llors y Santa Coloma, enmascarada, en columna, y lista para avanzar.

El general Chabot, con sus tres batallones, cruzó entonces el mismo vado y se colocó a la izquierda del general Pino. Un batallón de vélites4 italianos, que habían sido traídos de Barcelona, para ser utilizados en caso de necesidad, permanecieron en la margen derecha, cerca del vado de San Feliu, para custodiar la artillería y la impedimenta: Souham, que había subido la margen derecha del Llobregat desde San-Juan Despí, vino a apoyar a su izquierda contra la división de Pino, formando la suya en dos columnas de ataque. Antes de su llegada, Chabot, teniendo más distancia por recorrer, ya había sido dirigido de tal manera que volviera a la derecha del enemigo en la nueva posición que acababa de tomar. El enemigo, viendo este movimiento, se creyó obligado a extender su línea de batalla, y al extenderla la debilitó y facilitó nuestro ataque.

La segunda brigada de Pino, Mazuchelli, siguió el movimiento de Chabot, presionando hacia la izquierda, y formó la segunda columna de ataque. La de Fontane estaba, como hemos dicho más arriba, destinada a permanecer en reserva. Las dos brigadas de Souham siguieron el movimiento de la de Mazuchelli y subieron juntas, en cuanto recibieron la orden, en la montaña sobre la que se encontraba la derecha del ejército español.

La gran seguridad que el enemigo había mostrado el día anterior, a nuestra llegada; la tranquilidad que aún conservaba al ver un movimiento tan decidido y ofensivo; la precisión y el orden con que acababa de rectificar su posición, todo hacía creer que estaba bien resuelto, y que estaba decidido a vengarse de la batalla de Cardedeu5.

A medida que se acercaban nuestras columnas, los españoles les disparaban por filas, pelotones y batallones, que anunciaban más instrucción de la que se les suponía, pero que eran del todo inútiles, porque todavía estábamos fuera de su alcance. Un poco más tarde ejecutaron, con pocas tropas y gran precisión, un finísimo cruce de línea, adelantado, pero igualmente inútil. Luego partieron para cargarnos con bayonetas; admirando su semblante, redoblamos el paso para acortar su camino; pero, en el momento de juntarnos con ellos, y cruzar la bayoneta, dieron media vuelta, huyeron y revivieron la derrota de Cardedeu, después de haber disparado unas andanadas de fusilería de sus reservas, aunque nosotros luchábamos sólo con la primera línea este fuego ejecutado tan a destiempo, hirió a mucha de su gente, y aumentó el desorden. La derecha del enemigo, vuelta por Chabot con sus napolitanos, fue, como habíamos propuesto, echada hacia atrás, por detrás de su centro, y ésta, atacada por la brigada de Mazuchelli y la división francesa de Souham, fue echada hacia atrás a su izquierda: de modo que todo juntos, atropelladamente y en la mayor confusión, fueron conducidos de vuelta al puente del Molino del Rey, quedando cortadas sus comunicaciones de retirada: la de Villafranca por Chabot, la de Martorell por Chabran, mediante un destacamento que había hecho pasar por un vado que estaba encima del puente.

Si Chabran hubiera avanzado en este momento, dos tercios del ejército enemigo habrían quedado en nuestras manos o habrían sido destruidos. Desde la parte del puente en su poder vio este desorden sin moverse, y no emergió hasta el momento de la llegada de las tropas de Souham al puente; demasiado tarde para que este éxito fuera completo, como lo habríamos obtenido si hubiera cedido antes a las solicitudes del general Rey.

Sólo las tropas españolas en el mundo son capaces de salir de allí. ¿Pero cómo lo han hecho? Arrojando vergonzosamente sus armas, y abandonando todo en su equipación que pudiera impedir su carrera o entorpecer su paso por bosques, rocas, etc., etc. Sin embargo, no habrían logrado desaparecer así en medio de las dificultades de su situación, si Chabran hubiera avanzado con tiempo suficiente en el puente del Molino del Rey.

Chabran persiguió entonces a los enemigos en dirección a Igualada, hasta Martorell, donde tomó posición; Chabot hasta San Sadurní, y el resto de la tropa, por la carretera general de Tarragona, hasta Villafranca, donde se estableció el cuartel al día siguiente; Souham estableció el suyo en el Vendrell, sus tropas en la margen izquierda del Gaya, después de haber perseguido a los fugitivos hasta las puertas de Tarragona: el día 22, Pino tomó posición en Villafranca, Villanova y Sitges.

Durante tal asunto y una persecución de quince horas, sólo se pudo lograr de mil a mil doscientos prisioneros, entre los que se encontraban el general Caldagués, al mando del ala derecha del ejército6, su jefe de Estado Mayor, los coroneles Silva, Desvalls y O’Donovan, seis tenientes coroneles y otros oficiales en proporción.

Le lendemain, 21 décembre, à la pointe du jour, c’est-à-dire, à sept heures du matin, la division Pino traversa le Llobregat au gué, en face de San Feliu, et perpendiculairement à la droite de l’ennemi, dans le temps que le général Souham traversait cette rivière à un autre gué près San Juan Despí. Aussitôt que le général espagnol aperçut ce mouvement, il sentit la faute qu’il avait faite d’agglomérer tous ses moyens devant le pont de Molino del Rey, tandis qu’il y avait sur la rivière plusieurs gués au-dessous, dont un surtout trop faiblement gardé. Il eut les plus grandes inquiétudes pour sa droite, qu’il voyait en l’air et près d’être tournée. Fontane, avec la première brigade de la division Pino, s’établit sur les hauteurs de Llors3 et de Santa Coloma, que l’ennemi défendit faiblement; et se hâta de céder pour rectifier sa position, et la mettre en rapport avec notre mouvement offensif, qu’il n’avait point prévu : Fontane n’eût pas demandé mieux que de profiter de ce moment pour suivre l’attaque de la droite de l’armée espagnole; mais sa brigade, devant couvrir et protéger le passage du reste des troupes, fut obligée de prendre position sur le plateau de Llors. La deuxième brigade de Pino, commandée par Mazuchelli, suivit le mouvement de la première, et vint se placer au pied des hauteurs de Llors et Santa Coloma, masquée, en colonne, et prête à déboucher.

Le général Chabot, avec ses trois bataillons, passa ensuite le même gué, et vint se placer à la gauche du général Pino. Un bataillon de vélites4 italiens, que l’on ‘avait fait venir de Barcelone, pour s’en servir si cela devenait nécessaire, resta sur la rive droite, près du gué de San-Feliu, pour garder l’artillerie et les équipages : Souham qui, de San Juan Despí avait remonté la rive droite du Llobregat, vint appuyer sa gauche à la division Pino, la sienne étant formée en deux colonnes d’attaque. Avant son arrivée, Chabot, ayant plus de chemin à faire, avait déjà été dirigé de manière à tourner la droite de l’ennemi dans la nouvelle position qu’elle venait de prendre. L’ennemi, voyant ce mouvement, se crut obligé d’étendre sa ligne de bataille, et en l’étendant, il l’affaiblit et facilita notre attaque.

La deuxième brigade de Pino, Mazuchelli, suivit, en appuyant à gauche, le mouvement de Chabot, et forma la seconde colonne d’attaque. Celle de Fontane était, comme on l’a dit plus haut, destinée à rester en réserve. Les deux brigades de Souham suivirent le mouvement de celle de Mazuchelli et elles gravirent ensemble, aussitôt qu’elles en reçurent l’ordre, la montagne sur laquelle était placée la droite de l’armée espagnole.

La grande sécurité que l’ennemi avait montrée la veille, à notre approche ; la tranquillité qu’il conservait encore en voyant un mouvement aussi décidé et aussi offensif ; la précision et l’ordre avec lesquels il venait de rectifier sa position, tout portait à croire qu’il était bien résolu, et qu’il voulait fermement prendre sa revanche de la bataille de Cardedeu5.

A l’approche de nos colonnes, les Espagnols firent sur elles divers feux de file, de peloton et de bataillon qui annonçaient plus d’instruction qu’on ne leur en supposait, mais qui étaient assez inutiles, car nous étions encore hors de la bonne portée de la mousqueterie. Un peu après ils exécutèrent, avec quelques troupes et beaucoup de précision, un très-beau passage de ligne, en avant, mais tout aussi inutile. Ensuite ils s’ébranlèrent pour nous charger à la baïonnette ; admirant leur contenance , nous doublâmes le pas pour leur abréger le chemin; mais, au moment de les joindre, et de croiser la baïonnette, ils se retournèrent, s’enfuirent , et recommencèrent la déroute de Cardedeu, après avoir fait quelques décharges de mousqueterie de leurs réserves, quoique nous fussions aux prises avec la première ligne seulement; ce feu exécuté si mal à, propos, blessa beaucoup des leurs, et augmenta le désordre. La droite de l’ennemi, tournée par Chabot avec ses Napolitains fut, comme on se l’était proposé, rejetée derrière son centre, et celui-ci attaqué par la brigade Mazuchelli et la division française de Souham, fut rejeté sur sa gauche : de sorte que tous ensemble, pèle mêle et dans la plus grande confusion, furent acculés au pont de Molino del Rey, les communications de retraite leur étant coupées : celle de Villafranca par Chabot, celle de Martorell par Chabran, au moyen d’un détachement qu’il avait fait passer à un gué qui se trouvait au-dessus du pont.

Si Chabran eût débouché dans ce moment, les deux tiers de l’armée ennemie seraient restés dans nos mains, ou détruits. De la partie du pont en son pouvoir il vit ce désordre sans s’ébranler, et ne déboucha qu’au moment de l’arrivée des troupes de Souham au pont ; trop tard pour rendre ce succès complet comme nous devions l’obtenir s’il eût cédé plus tôt aux sollicitations du général Rey.

Il n’y avait dans le monde que les troupes espagnoles capables de se tirer de là. Mais, comment le firent-elles? En jetant honteusement leurs armes, et abandonnant de leur équipement tout ce qui pouvait les empêcher de courir ou gêner leur passage à travers les bois, les rochers, etc., etc. Toutefois elles n’auraient pas réussi à disparaître ainsi au milieu des difficultés de leur situation, si Chabran avait débouché assez à temps du pont de Molino del Rey.

Chabran poursuivit ensuite les ennemis dans la direction d’Igualada, jusqu’à Martorell, où il prit position ; Chabot jusqu’à San Sadurni, et le reste des troupes, sur la grande route de Tarragone, jusqu’à Villa Franca, où s’établit, le lendemain, le quartier-général ; Souham établit le sien à Vendrell, ses troupes sur la rive gauche de la Gaya, après avoir chassé les fuyards devant lui jusqu’aux portes de Tarragone : le 22, Pino prit position à Villafranca, Villanova et Sitges.

Pendant une telle affaire et une poursuite de quinze heures, on ne put atteindre que mille à douze cents prisonniers, parmi lesquels se trouvaient le général Caldagués, commandant l‘aile droite de l’armée6, son chef d’état-major, les colonels Silva, Desvalls et O’ Donovan, six Lieutenants-colonels et d’autres officiers en proportion.

Secuenciación de la batalla a partir del mapa original del Atlas de las Operaciones en Cataluña del mariscal Gouvion Saint-Cyr en 1808 y 1809 / Séquencement de la bataille à partir de la carte originale de l’Atlas des opérations en Catalogne par le maréchal Gouvion Saint-Cyr en 1808 et 1809.
Cuadro sobre la batalla realizado en 1809 por el pintor francés Joseph-Bernard Flaugier, que fue un encargo de las autoridades militares francesas en Barcelona. / Peinture sur la bataille réalisée en 1809 par le peintre français Joseph-Bernard Flaugier, commandée par les autorités militaires françaises à Barcelone. (a)
[nº 7] El puente moderno actual sobre la Riera de Cervelló, camino por el que avanzó el 24º de dragones francés hacia la cabeza del puente de Molins. / Le pont moderne actuel sur la Riera de Cervelló, le chemin le long duquel les 24e dragons français ont avancé vers la tête du pont de Molins.
[nº 8] Superior: Posición aproximada a la derecha del puesto de mando español, la carretera hacia Tarragona quedaría a la izquierda, fuera de la imagen; Inferior: Una reproducción del antoguo puente de las Quince arcadas, mandado construir por Carlos III, se tardaron cuatro años en su construcción (1763-1767), empleando prisioneros argelinos. / En haut : Position approximative à droite du poste de commandement espagnol, la route de Tarragone serait à gauche, hors de l’image ; En bas : Une reproduction de l’ancien Pont des Quinze Arches, commandé par Charles III, dont la construction a duré quatre ans (1763-1767), en utilisant des prisonniers algériens.

EPÍLOGO / ÉPILOGUE

El brigadier Laserna y otros oficiales murieron a causa de sus heridas en Tarragona. Se recogió una gran cantidad de armas abandonadas por los prófugos; se tomaron todos sus cañones en número de cincuenta7, por lo menos la mitad de grueso calibre; una bandera y muchas municiones, que se necesitaban con suma urgencia, no teniendo ni siquiera Barcelona para soportar un asedio de quince días, ni para abastecer el consumo diario del ejército durante un mes. En Villafranca y sus alrededores se encontraron tres millones de cartuchos de fusil; sesenta mil polvo; una cantidad de hierro fundido y un excelente cargador de armas nuevas, de fabricación inglesa.

La derrota de los españoles fue completa; una parte se detuvo sólo en el Ebro; pero unos quince mil hombres8 de su ejército lograron volver a entrar aislados o en pequeñas tropas en la plaza de Tarragona, prefiriéndola a cualquier otra para estar más cerca de los ingleses que acudían siempre en su ayuda, y les proporcionaban todo de lo que tenían necesidad, especialmente equipo y armamento.

Los españoles, siguiendo su costumbre cuando eran derrotados, despidieron al general Vives, a quien habían preferido al marqués del Palacio9, lo metieron en la cárcel10 y dieron el mando al general Reding, de nación suiza, oficial valiente, lleno de vigor, por quien los españoles estaban entusiasmados, a quien habían colmado de honores tras el asunto de Bailén11, y que personalmente se ha destacado en los asuntos de Cataluña desde su llegada. Este nombramiento devolvió la esperanza al ejército enemigo y facilitó su reorganización; Reding se ocupó de ello con gran actividad y talento, y las plazas fuertes de la provincia le proporcionaron. [3]

Le brigadier Laserna et d’autres officiers moururent de leurs blessures à Tarragone. On ramassa une grande quantité de fusils abandonnés par les fuyards ; on prit tous leurs canons au nombre de cinquante7, la moitié au moins de gros calibre ; un drapeau et beaucoup de munitions dont on avait le plus urgent besoin, Barcelone même n’en ayant pas pour soutenir un siège de quinze jours, ou pour fournir à la consommation journalière de l’armée pendant un mois. On trouva à Villa-Franca et dans ses environs trois millions de cartouches à fusil ; soixante milliers de poudre ; quantité de fers coulés, et un beau magasin de fusils neufs, de fabrique anglaise.

La déroute des Espagnols fut complète ; une partie ne s’arrêta qu’à l’Èbre ; mais environ quinze mille hommes8 de leur armée parvinrent à rentrer isolément ou par petites troupes dans la-place de Tarragone, la préférant à toute autre pour être plus à portée des Anglais qui venaient toujours à leur secours, et leur fournissaient tout ce dont ils avaient besoin, plus particulièrement l’équipement et l’armement.

Les Espagnols, suivant leur usage quand ils étaient battus, destituèrent le général Vivès, qu’ils avaient préféré au marquis del Palacio9, le jetèrent en prison10, et donnèrent son commandement au général Reding, suisse de nation, brave officier, plein de vigueur, dont les Espagnols étaient enthousiasmés, qu’ils avaient comblé d’honneurs après l’affaire de Baylen11, et qui s’est personnellement distingué dans les affaires de Catalogne, depuis son arrivée. Cette nomination ramena l’espérance dans l’armée ennemie, et facilita sa réorganisation ; Reding s’en occupa avec beaucoup d’activité et de talent, et les places fortes de la province lui en fournirent les moyens. [3]

Copia de una parte de un plano de España editado en Londres en 1810. /
Copie d’une partie d’une carte d’Espagne publiée à Londres en 1810.

En total, Saint-Cyr va salió el 20 de diciembre de Sant Andreu de Palomar con unos 20.000 soldados de infanteria, unos 1.500 de caballería y 48 piezas de artilleria. Tras la batalla, Chabran persiguió al enemigo en dirección a Igualada, hasta Martorell, donde tomó posición; Chabot hasta San Sadurní, y el resto de la tropa, por la carretera general de Tarragona, hasta Villafranca, donde se estableció el cuartel al día siguiente; Souham estableció el suyo en el Vendrell, sus tropas en la margen izquierda del río Gaya, después de haber perseguido a los fugitivos hasta las puertas de Tarragona: el día 22, Pino tomó posición en Villafranca, Villanova y Sitges. Ordal era el punto de retirada previo a Tarragona que quedó desguarnecido y sin haber sido reforzado.

Au total, Saint-Cyr sort le 20 décembre de Sant Andreu de Palomar avec environ 20 000 fantassins, environ 1 500 cavaliers et 48 pièces d’artillerie. Après la bataille, Chabran poursuit l’ennemi dans la direction d’Igualada, jusqu’à Martorell, où il prend position ; Chabot à San Sadurní, et le reste des troupes, le long de la route principale de Tarragone, à Villafranca, où le quartier général a été établi le lendemain; Souham établit la sienne à El Vendrell, ses troupes sur la rive gauche du fleuve Gaya, après avoir poursuivi les fugitifs jusqu’aux portes de Tarragone : le 22, Pino prend position à Villafranca, Villanova et Sitges. Ordal était le point de retrait choisi par les Espagnols avant Tarragone, qui était laissé sans surveillance et sans avoir été renforcé.

– – – – – – o – – – – – –

1Las divisiones del teniente general marqués de Lazan, Luis de Palafox y Melzi (que provenía del frente de Aragón), con algo menos de 4.000 hombres y la 4ª división del coronel Francisco Milans del Bosch, con unos efectivos similares.

2El mismo día que los franceses llegaron al rio (sobre las 14:00 h. del día 20) Reding convocó en consejo de guerra a todos los generales y jefes, para determinar si convenia mas esperar al enemigo, retirarse por Ordal o directamente hacia Tarragona. Unánime fue la opinión de dirigirse a Tarragona, aunque algunos quisiesen que no fuese sin conservar en lo posible el punto de Ordal. [2]

Reding le envió un despacho al general en jefe, Vives, relatando el consejo de guerra y pidiéndole órdenes. El correo enviado a Vives no había llegado a su cuartel en Villafranca hasta pasadas las nueve de la noche (eran unas 7 horas de camino). Vives respondió que, si era imposible mantener el puesto de Llobregat, había que retirarse a Ordal, donde estaría en persona antes de que llegara el ejército. Esta orden fue despachada de cerca de la medianoche. Reding lo recibió a las cuatro y media de la mañana (durante la jornada del 21), pero la respuesta no era determinante sobre aguantar la posición, y ya no quedaba tiempo para la retirada sin ser vistos por las tropas enemigas. [3]

3Un caserío o masía no identificado en la actualidad. Podría referirse a la masía de Can Munné o Can Mallol, cercanas a dicha zona. No hemos encontrado ninguna denominación parecida a «Llors» en planos posteriores de Santa Coloma de Cervelló.

4Por decreto del 20 de junio de 1805, Napoleón I creó el cuerpo de Vélites Reales, destinado en particular a convertirse en un caldo de cultivo para los futuros oficiales del ejército, reclutados entre las familias más ricas de Italia. [7]

5La batalla de Llinars o batalla de Cardedeu se produjo el 16 de diciembre de 1808 cerca de Cardedeu, en tierras del Vallés Oriental, entre las tropas españolas del general español Juan de Vives y las tropas del general francés Gouvion Saint-Cyr, con victoria de las armas imperiales.

6El brigadier Gómez de Laserna estaba al mando del ala derecha española. El conde de Caldagués permaneció en el puesto de mando de Reding, frente al puente de Molins de Rey. Cuando las tropas francesas flanquearon el ala derecha españolas y aparecieron en las alturas para cortar la retaguardia española, Caldagués fue enviado con parte de la columna central que estaba formada en la carretera de Tarragona. El conde de Caldagués fue uno de los muchos émigrés, que se vieron forzados a exiliarse de Francia con el triunfo de la Revolución, prestando sus servicios en el ejército español. Tras la batalla fue hecho prisionero al día siguiente en Vendrell.

7Segun Cabanes [3] cita que «toda nuestra artillería cayó en poder de los franceses» y según Sañudo, citado por Lipscombe, en total la artillería española desplegaba ese día unos 25 cañones medios y ligeros y 8 cañones pesados. [1]

8El número de tropas que atribuye Saint-Cyr a los españoles por sus comentarios debería suponer cerca de unos 20.000 hombres (recordemos que no estaban las tropas de Lazan y de Milans, con los que si que se podría haber llegado a esa cifra), y subjetivamente, se igualan en el relato los dos bandos de la batalla, cuando hemos visto que había clara superioridad por parte imperial en los efectivos. Como suele suceder en la mayoría de crónicas de la época, averiguar el número de muertos, heridos y prisioneros es una labor detectivesca y muy aproximativa, sin contar con fuentes primarias. Cabanes [3] cita «muchos muertos y 400 prisioneros», el propio Saint-Cyr cita que «sólo se pudo alcanzar de mil a mil doscientos prisioneros» sin citar el número de muertos. Albert Gil en su trabajo [10] enumera 1.200 prisioneros citando a Saint-Cyr y «1.000 soldados españoles murieron o fueron gravemente heridos durante la batalla» y 25 cañones capturados. Por parte francesa, el boletín 26 del ejército francés en España (Monitor de 17 de enero 1809) firmado por el jefe de Estado Mayor, el general Louis-Emmanuel Rey, habla de «unos cuantos hombres muertos y 60 heridos». Consultando la excelente web https://www.tablasmartinien.es/, nos da para los oficiales franceses e italianos, un número de 7 capitanes y 1 subteniente heridos.

9Domingo Mariano Traggia Uribarri, Marqués del Palacio, fue nombrado capitán general de Cataluña el 6 de julio de 1808 y tras una ardua labor en el ejército, haber podido ayudar a levantar el 2º asedio de Gerona y derrotar a los franceses en Sant Cugat el 12 de octubre de 1808, en septiembre de año fue reclamado por la Junta Central y el 30 de ese mes fue nombrado componente de la Junta Superior Militar en la Corte en Andalucía, tomando el general Juan Miguel Vives y Feliú – que había llegado de Mallorca – su relevo como capitán general el día 28 de septiembre.

10Su fracaso en el sitio de Barcelona (17 de diciembre de 1808) y las derrotas en las batallas de Cardedeu (16 de diciembre) y Molins del Rei (21 de diciembre) aunque no concurriera prácticamente en esta última, decidió la suerte de Vives. La muchedumbre en Tarragona le amenazaba de muerte e hizo trasladar la Junta Superior a Tortosa. Parte por conocer lo falso de su posición y por el interés mismo de la causa, parte por proponer su remoción el representante de la Suprema del Reino, Tomás Veri, dimitió Vives el mando que hubo de conferir interinamente la Junta de Cataluña a Teodoro Redding, «el cual, decía ésta en su manifiesto de enero próximo, por su fama y concepto público era el mas á propósito para reanimar la confianza del pueblo y del soldado.» No hemos encontrado referencias sobre su presunto encarcelamiento.

11Iniciada la Guerra de la Independencia (1808 – 1814), Theodor Reding von Biberegg encabezó la Junta de Málaga. Pronto fue nombrado General en Jefe de las tropas del reino de Granada y luego Comandante General de la 1ª División del Ejército de Andalucía, demostrando a sus hombres que era posible derribar la mítica invencibilidad napoleónica, convirtiéndose en verdadero artífice de la primera victoria en campo abierto sobre las tropas de Napoleón en España, el 19 de Julio de 1808 en la localidad jienense de Bailén. [12]

1Les divisions du lieutenant-général marquis de Lazan (venu du front d’Aragon) avec un peu moins de 4.000 hommes et la 4e division du colonel Francisco Milans del Bosch, avec des effectifs similaires.

2Le jour même où les Français arrivèrent au fleuve (vers 14 heures le 20), Reding convoqua un conseil de guerre à tous les généraux et chefs, pour déterminer s’il valait mieux attendre l’ennemi, se retirer par Ordal ou directement vers Tarragone. L’avis était unanime de se rendre à Tarragone, bien que certains aient voulu que ce ne soit pas sans préserver au maximum le point d’Ordal. [2]

Reding a envoyé une dépêche au général en chef, Vives, racontant le conseil de guerre et demandant ses ordres. Le courrier envoyé à Vives n’était arrivé à son quartier général de Villafranca qu’après neuf heures du soir (c’était environ 7 heures sur le chemin). Vives répondit que, s’il était impossible de tenir le poste à Llobregat, il fallait se retirer à Ordal, où il serait en personne avant l’arrivée de l’armée. Cette commande a été expédiée vers minuit. Reding le reçoit à quatre heures et demie du matin (dans la journée du 21), mais la réponse n’est pas décisive pour la tenue de la position, et il ne reste plus le temps de se retirer sans être vu des troupes ennemies. [3]

3Une ferme actuellement non identifiée. Cela pourrait faire référence à la ferme Can Munné ou Can Mallol, près de cette zone. Nous n’avons trouvé aucune dénomination similaire à «Llors» dans les cartes ultérieurs de Santa Coloma de Cervelló.

4Par décret du 20 juin 1805, Napoléon Ier créait le Corps des Vélites Royaux, destiné notamment à devenir un vivier de futurs cadres de l’armé, recrutés parmi les familles les plus aisées d’Italie. [7]

5La bataille de Llinars ou bataille de Cardedeu eut lieu le 16 décembre 1808 près de Cardedeu (Vallés Orientale), entre les tropes espagnoles du général Juan de Vives et les tropes impériales du général Gouvion Saint-Cyr, avec victoire des armes impériales.

6Le brigadier Gómez de Laserna commandait l’aile droite espagnole. Le comte de Caldagués reste au poste de commandement de Reding, face au pont de Molins de Rey. Lorsque les troupes françaises flanquent l’aile droite espagnole et apparaissent sur les hauteurs pour couper l’arrière espagnole, Caldagués est envoyé avec une partie de la colonne centrale qui s’est formée sur la route de Tarragone. Le comte de Caldagués était l’un des nombreux émigrés, contraints à l’exil de France avec le triomphe de la Révolution, servant dans l’armée espagnole. Après la bataille, il est fait prisonnier le lendemain à Vendrell.

7Selon Cabanes [3] il cite que « toute notre artillerie est tombée aux mains des Français » et selon Sañudo, cité par Lipscombe, au total l’artillerie espagnole a déployé ce jour-là quelque 25 canons moyens et légers et 8 canons lourds. [1]

8Le nombre de troupes que Saint-Cyr attribue aux Espagnols d’après ses propos devrait être d’environ 20.000 hommes (rappelons que les troupes de Lazan et de Milans n’étaient pas là, avec qui ce chiffre aurait pu être atteint), et subjectivement, les deux armées à la bataille sont égales dans le récit, alors qu’on a vu qu’il y avait une nette supériorité du côté impérial en termes de troupes. Comme cela arrive habituellement dans la plupart des chroniques de l’époque, connaître le nombre de morts, de blessés et de prisonniers est un travail de détective et très approximatif, sans avoir de sources primaires. Cabanes [3] cite « de nombreux morts et 400 prisonniers », Saint-Cyr lui-même cite que « on ne put atteindre que mille à douze cents prisonniers » sans citer le nombre de morts. Albert Gil dans son ouvrage [10] recense 1.200 prisonniers citant Saint-Cyr et « 1000 soldats espagnols morts ou gravement blessés au cours de la bataille » et 25 canons capturés. Du côté français, le bulletin 26 de l’armée française en Espagne (Moniteur du 17 janvier 1809) signé par le chef d’état-major, le général Louis-Emmanuel Rey, parle de «quelques hommes tués et 60 blessés». En consultant l’excellent site https://www.tablasmartinien.es/, il nous donne, seulement pour les officiers français et italiens, un nombre de 7 capitaines et 1 sous-lieutenant blessés.

9Domingo Mariano Traggia Uribarri, marquis del Palacio, a été nommé capitaine général de Catalogne le 6 juillet 1808 et après un travail acharné dans l’armée, il a pu aider à lever le 2e siège de Gérone et à vaincre les Français à Sant Cugat le 12 Octobre 1808, en septembre il fut réclamé par le Conseil central et le 30 de ce mois, il fut nommé membre du Conseil militaire supérieur de la Cour d’Andalousie, prenant le général Juan Miguel Vives y Feliú – arrivé de Majorque – sa relève en tant que capitaine général le 28 septembre.

10Son échec au siège de Barcelone (17 décembre 1808) et les défaites aux batailles de Cardedeu (16 décembre) et de Molins del Rei (21 décembre), bien qu’il n’ait pratiquement pas assisté à cette dernière, décidèrent du sort de Vives. La foule de Tarragone le menaça de mort et fit transférer la Junta Supérieur à Tortosa. En partie parce que connaissant la fausseté de sa position et pour l’intérêt même de la cause, en partie en proposant sa destitution le représentant de la Cour Suprême du Royaume, Tomás Veri, Vives a démissionné du commandement que la Junta de Catalunya devait conférer temporairement à Teodoro Redding, « qui, disait cette dernière dans son manifeste de janvier prochain, en raison de sa notoriété et de l’opinion publique, il était le plus apte à ranimer la confiance du peuple et du soldat ». Nous n’avons trouvé aucune référence à son emprisonnement présumé.

11Après le début de la guerre d’Espagne (1808-1814), Theodor Reding von Biberegg dirigea la Junta de Málaga. Il fut bientôt nommé général en chef des troupes du royaume de Grenade puis commandant général de la 1ère division de l’armée d’Andalousie, démontrant à ses hommes qu’il était possible de renverser la mythique invincibilité napoléonienne, devenant le véritable artisan de la première victoire en rase campagne sur les troupes de Napoléon dans l’Espagne l’Europe, le 19 juillet 1808 dans la ville de Baylén à Jaén. [12]


Fuentes:

1 – «The Peninsular War Atlas» – Col. Nick Lipscombe, Osprey Publishing, Great Britain, 2010

2 – “Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado“. Tomo I – Adolfo Blanch, Imprenta y Librería Politécnica de Tomás Gorchs, Barcelona, 1861

3 – «Journal des Opérations de l’Armée de Catalogne en 1808 et 1809» – Maréchal Gouvion Saint Cyr, Chez Anselin et Pochard, Paris, 1821

4 – «Estados de la organización y fuerza, de los ejércitos españoles…» – Sección Historia Militar [Cabanes], Imprenta Viuda e hijos de Antonio Brusí, Barcelona, 1822

5 – «Batalla de Cardedeu 1808» – VV.AA., Museu Arxiu Tomàs Balvey / Ajuntament de Cardedeu, 2008

6 – «Inventari de masies i elements singulars del municipi de Santa Coloma de Cervelló» / Volum 2.2: Fitxes elements inventariats – Ajuntament de Santa Coloma, SPAL, desembre 2011

7 – https://www.napoleon.org/magazine/revues-de-presse/la-garde-royale-italienne-les-velites-1805-1814-1/

8 – https://tablasmartinien.es/

9 – «Mémoires sur les Campagnes de Catalogne de 1808 à 1814» – Gabriel Laffaille, Amazon Italia Logistica, S.r.l., Torrazza Piemonte, 2021

10 – «La Guerra del Francès al Baix Llobregat. La Batalla de Molins de Rei i la Línia del Llobregat» – Albert Gil, INS Gabriela Mistral, 2015-16

11 – https://dbe.rah.es/biografias/54061/juan-miguel-vives-y-feliu

12 – https://teodororeding.es/2009/12/29/biografia-de-teodoro-reding/

13 – «El pont de les Quinze arcades. Molins de Rei 1767-1971» – © Romà Català Sabaté, 2015 [PDF]

14 – «Historia de las operaciones del Exército de Cataluña en la guerra de la Usurpación. Campaña Primera» – Francisco X. Cabanes, Imprenta de Brusi, Tarragona, 1809 / Barcelona, 1815

15 – https://dbe.rah.es/biografias/46152/francisco-javier-cabanes-y-escofet

16 – https://dbe.rah.es/biografias/11036/theodor-reding-von-biberegg

Imágenes:

a – https://books.openedition.org/pupvd/docannexe/image/7833/img-5.jpg (Bataille de Molins del Rei, Barcelone, Musée militaire, 1809.)

b – Fotos del autor

2 comentarios en “La batalla de Molins de Rey (21 de diciembre de 1808)

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