La visita de Napoleón al Gran Ducado de Berg en 1811, por Karl-Heinz Kieckers

Como ya vimos en nuestra serie de artículos dedicados al Viaje de Napoleón por Holanda, los viajes de inspección que Napoleón realizó a algunos de sus territorios anexionados durante su reinado, distaban mucho de ser meros viajes de placer.

En ocasiones se planeaba una más que apretada agenda de compromisos que le obligaba a cancelar o en el mejor de los casos a realizar una visita fugaz por algunos de los lugares elegidos, a menudo con el descontento de sus habitantes que habían dedicado mucho de su tiempo (y de su dinero) para intentar agradar al gran conquistador. El viaje que realizó al Gran ducado de Berg durante el invierno de 1811 no fue una excepción.

Tal como nos relata detalladamente Karl-Heinz Kieckers, la singladura de Napoleón y su joven esposa austriaca fue una sucesión de apresurados actos oficiales, malas caras del Emperador por la administración del territorio, malas caras de la Emperatriz por la calidad de los alojamientos, una gran inversión económica por parte de los ciudadanos para agasajar a los huéspedes imperiales y su numeroso séquito, prisas y más prisas, y todo en su conjunto no pareció representar en absoluto como colofón ningún beneficio para el Gran Ducado ni para sus habitantes.

«Napoleón en Düsseldorf», por Wilhem Schreurer (1886-1933) (a)

LA VISITA DEL EMPERADOR NAPOLEÓN AL GRAN DUCADO DE BERG EN 1811

Cuando en 1811 Napoleón Bonaparte, emperador de Francia y, desde 1809, Regente del Gran Ducado, visitó el país, fue recibido en todas partes con gran pompa. Especialmente, su estancia en la capital del estado, Düsseldorf, atrajo la mayor atención, ya que viajó desde Austria en compañía de su esposa María-Louise. El viaje estuvo bien programado. Ya a mediados del año 1810 se inició la planificación y rápidamente se cumplieron los primeros requisitos por parte de la administración de Berg. Así que, al menos, hubo tiempo suficiente para preparar adecuadamente el castillo en ruinas. Napoleón temía quedarse en el mejor equipado castillo de Benrath, ya que parecía demasiado remoto para que pudiera cumplir con la apretada agenda. Paso a paso, se hicieron más requisitos para la recepción, la rutina diaria, las decoraciones y muchos más detalles. 

1 de noviembre 

La Emperatriz viajó a través de Uerdingen y llegó a la capital del estado, alrededor de las 2 del mediodía través del puente de barcos cerca de Oberkassel. Estuvo acompañada por un contingente de caballería de la guardia francesa, de los lanceros de Berg y una guardia de honor montada. A esto siguió la habitual ceremonia de bienvenida con salvas de cañones, celosías honoríficas y discursos, antes de que se instalara en el castillo de Jägerhof. 

2 de noviembre 

El emperador salió de Wesel a las 7 de la mañana y, acompañado por la guardia de honor montada, cruzó la frontera del Imperio al Gran Ducado. A lo largo del camino, sonaron campanas y vítores (ordenados) lo acompañaron. En todas partes se instalaron arcos de triunfo provisionales. En Duisburg hubo una escala con un comité de recepción, desayuno y panegíricos. Alrededor de las 11 en punto, el emperador y su séquito llegaron a las afueras de Düsseldorf al restaurante «Luftballon«. [1] (en la esquina de Nordstraße y Kaiserstraße). Allí fue recibido por las autoridades.

When in 1811 Napoleon Bonaparte, Emperor of the French and since 1809 Regent of the Grand Duchy, visited the country, he was received everywhere with great pomp. Especially his stay in the state capital Düsseldorf attracted the greatest attention; especially since he travelled from Austria in the company of his wife Marie-Louise. The trip was well prepared. Already in the middle of the year 1810 the planning began and the first requirements for the administration of Berg followed quickly. So at least there was enough time to adequately prepare the somewhat run-down castle. Napoleon I was afraid to stay in the well-equipped Benrath Castle, as it seemed too remote for him to keep to the tight schedule. Step by step, further requirements were made for reception, daily routine, decoration and many more details. 

November 1st 

The Empress travelled via Uerdingen and reached the state capital around 2 p.m. via the ship bridge near Oberkassel. She was accompanied by a contingent of French guard cavalry, Lanciers de Berg and a mounted guard of honour. This was followed by the usual welcome ceremony with cannon thunder, honorary trellises and speeches, before she took up her quarters in Jägerhof Castle. 

November 2nd 

The emperor left Wesel at 7 o’clock in the morning and accompanied by the mounted guard of honour, crossed the border from the Empire to the Grand Duchy. All along the way, bells rang and (ordered) cheers accompanied him. Everywhere provisional triumphal arches were set up. In Duisburg there was a stopover with a reception committee, breakfast and eulogies. Around 11 o’clock the emperor and his entourage reached the outer outskirts of Düsseldorf at the restaurant «Luftballon«[1] (at the corner of Nordstraße and Kaiserstraße). There he was welcome by the authorities.

Placa conmemorativa en el lugar / Memorial plaque on site.

Después de un desvío hacia el Hofgarten (jardín público en las murallas derruidas) en el «Napoleonberg» con vistas a la ciudad, el grupo llegó al Castillo de Jägerhof. El séquito llegó solo gradualmente, porque los agricultores estaban completamente abrumados con el servicio de sujeción de 81 vagones (principalmente vagones de pasajeros cubiertos de cuatro caballos) y los caballos de tiro requisados ​​tuvieron que cubrir la ruta varias veces. El emperador pasó el resto del día con los usuales asuntos de estado. 

3 de noviembre 

A las 10 de la mañana, Napoleón recibió a la Junta Directiva. Revisó meticulosamente los proyectos de ley y el presupuesto del Gran Ducado de una manera bien informada. Al final, el descontento con el informe llevó a una transformación del Consejo de Estado. Además, el Emperador reorganizó el sistema judicial y escolar y determinó la transformación de la antigua Academia de Ciencias en una recién fundada Universidad de Düsseldorf . Por la tarde hubo un paseo, la inspección de las fortificaciones en su mayoría arrasadas (demolidas) y el trayecto por la misma ciudad. Más información sobre esto está en otra parte. Mientras tanto, la emperatriz hizo un viaje al cercano Grafenberg para disfrutar de la vista desde las alturas. A última hora de la tarde, el comisionado conde de Beugnot, ministro de finanzas y gobernador de facto de Napoleón en el Gran Ducado, fue invitado a una cena familiar y al posterior juego de cartas con la pareja imperial. De nuevo fue objeto de fuertes críticas por su administración y la emperatriz estaba particularmente indignada por el alojamiento y muy contrariada. 

4 de noviembre

 Por la mañana, la pareja imperial salió a cazar al castillo de Benrath. Allí, literalmente, se conducían a las aves de corral y de caza medio domesticadas frente a los cañones de escopeta de la partida de caza. Posteriormente, el emperador asistió al desfile militar de las tropas del Gran Ducado. A esto le siguió una cena oficial con 46 platos. Luego, el programa incluía una visita al teatro. La pareja imperial llegó tarde y no lo hizo hasta el final de la actuación. A las 20:00 horas visitó la exposición comercial, pero seguidamente ya abría un baile en el Castillo Viejo a las 20:30 horas. Antes de las 22:00 horas terminaba el programa oficial, y luego Napoleón se dedicó en sus estancias a los asuntos de estado, incluyendo los preparativos de la campaña de Rusia. Debido a la densidad del programa, se omitió una visita elaboradamente preparada a la granja de caballos salvajes en el bosque de Duisburg. También una visita originalmente planeada de la pareja imperial a Elberfeld fue cancelada en gran parte para disgusto de los fabricantes del valle del río Wupper… 

5 de noviembre 

Ya en la madrugada, a las 8 en punto, el emperador se marchó y una hora más tarde la emperatriz, cada uno con una escolta de honor y el trueno de las salvas de cañones, la pareja fue a través de Mülheim y Deutz hacia Colonia a través del territorio del Gran Ducado.

After a detour into the Hofgarten (public garden on the razed ramparts) on the «Napoleonberg» with a view of the city, the party reached the Castle Jägerhof. The entourage arrived only gradually, because the farmers were completely overwhelmed with the clamping service for 81 wagons (mainly four-horse covered passenger carriages) and the requisitioned draft horses had to cover the route several times. The emperor spent the rest of the day on current state business. 

November 3rd 

At 10 a.m., Napoleon received the Board of Directors. He meticulously went through the Grand Duchy’s bills and budget in a well-informed way. In the end, dissatisfaction with the report led to a transformation of the Council of State. In addition, the Emperor reorganized the judicial and school system and determined the transformation of the old Academy of Sciences into a newly founded University of Düsseldorf. In the afternoon there was a ride, the inspection of the mostly razed (demolished) fortifications and the move through the city itself. More information on this elsewhere. Meanwhile, the Empress took a trip to nearby Grafenberg to enjoy the view from the heights. For the late afternoon, the Comte de Beugnot, commissioner, minister of finance and de facto governor of Napoleon in the Grand Duchy, was invited to a family dinner and subsequent card game with the imperial couple. He again came under strong criticism for his administration and the Empress was particularly indignant about the accommodation and very dismissive. 

November 4th 

In the morning, the imperial couple went on a hunt at Benrath Castle. There half-tame game and poultry were literally driven in front of the shotgun barrels of the hunting-party.Afterwards, the emperor took off the military parade of the Grand Duchy’s troops. This was followed by an official dinner with 46 courses. The program then included a visit to the theatre. The imperial couple was late and did not arrive until the end of the performance. At 20:00 it visited the trade exhibition, but already opened a ball in the Old Castle at 20:30. Before 22:00 the official program ended, Napoleon then devoted himself in his quarters to the state business, including the preparations of the Russian campaign. Due to the density of the program, an elaborately prepared visit to the wild horse stud in the Duisburg forest was omitted. Also an originally planned visit of the Imperial couple to Elberfeld was cancelled much to the annoyance of the manufacturers from the valley of the river Wupper… 

November 5th 

Already in the early morning, at 8 o’clock, the emperor leaves and an hour later the empress, each under escort of honour and cannon thunder via Mülheim and Deutz to Cologne were the couple the territory of the Grand Duchy.

«Napoleón en Düsseldorf», por Wilhem Schreurer 

La pareja imperial

En este punto es importante escribir algunas palabras sobre la propia pareja imperial. Napoleón I era un hombre impulsivo y un caballo de batalla. Se enterró hasta el último detalle en planificación y revisiones. Así que tuvo una jornada laboral extremadamente larga y muy ajustada. Si cualquiera de los individuos locales se entregaba a himnos de alabanza o le retenía por demasiado tiempo, lo interrumpía con brusquedad. Pero también era superficial y, en el mejor de los casos, planificaba a medio plazo. Si un proyecto amenazaba con fracasar, como la campaña egipcia o la construcción del Canal del Norte, se volvía hacia otras cosas y dejaba un montón de ruinas. No pocas veces, utilizó los mismos tópicos ensayados hacia sus anfitriones. Además de Düsseldorf, se refirió a varias ciudades como «Petit Paris».

The imperial couple 

At this point it is important to write a few words about the imperial couple themselves. Napoleon I was a driven man and a workhorse. He buried himself down to the last detail in planning and revisions. So he had an extremely long and tightly timed working day. If any local busybodies indulged in hymns of praise or held him up a little too long, he harshly interrupted this. But he was also superficial and planned at best in the medium term. If a project threatened to fail, such as the Egyptian campaign or the construction of the North Canal, he turned to other things and left behind a heap of ruins. Not infrequently, he used the same, rehearsed platitudes towards his hosts. In addition to Düsseldorf, he refers to several cities as «Petit Paris».

Napoleón
María-Luisa with her son.

Su esposa, María-Luisa de Austria, de casi 20 años, había dado a luz al heredero al trono en marzo de 1811. Pero no podía esperar que el bebé hiciera el arduo viaje, por lo que tuvo que quedarse atrás en Francia. Ella vio el homenaje y el viaje de inspección como un mal necesario y, a menudo, reaccionaba con desdén e indignación. A pesar de todos los esfuerzos de los anfitriones, las estancias no le parecían apropiadas. También debe tenerse en cuenta que el matrimonio no era por afecto, sino por cálculo político y que la pareja evitaba el uno al otro tanto como era posible. Como invitada de estado, la pareja fue, en cualquier caso, muy exigente y casi impredecible.

La guardia de honor

La instalación de la guardia montada y a pie resultó ser difícil. Los ciudadanos de Düsseldorf se negaron a proporcionar jinetes debido a los altos costos esperados. Los ciudadanos y fabricantes de Elberfelder y Barmer se distinguieron aquí y formaron una compañía de 25 hombres debidamente uniformados. Sin embargo, estos jinetes carecían de práctica y no estaban lo suficientemente entrenados para un servicio continuo como guardia de día y de noche. En consecuencia, el emperador estaba descontento.
Como guardia de honor a pie, la compañía de la guardia de la ciudad de Düsseldorf se contrató sin más preámbulos. Sin embargo, tuvo algunas dificultades para obtener la bandera de su propia compañía de manos de su comandante. Afortunadamente, su participación en el programa de visitas se limitó esencialmente al desfile oficial.

Inspección y visita de las afueras

Esta inspección de las antiguas fortificaciones no condujo a la restauración de las mismas. Por el contrario, el emperador se aseguró de que la ciudad no se expandiera nuevamente en una fortificación contra Francia.
Las descripciones de su posterior paseo ceremonial por la ciudad están transfiguradas y, en el caso del joven Heinrich Heine, francamente entusiastas. Las pinturas de Wilhelm Schreuer sobre este tema, que fueron creadas mucho más tarde, reflejan la situación, pero muestran uniformes obsoletos o aún no diseñados. Muchas anécdotas se difundieron en poco tiempo, pero en una inspección más cercana carecen de base. ¿El emperador en realidad tomó un sorbo de vino en el restaurante «Schiffchen»? ¿Se refirió realmente a la Ratinger Straße en el casco antiguo como «Rue de Matin«, de donde deriva el nombre «Retematäng«? Hasta el día de hoy, todavía no lo sabemos con certeza. Por ejemplo, el emperador no pudo haber experimentado la Ratinger Straße por la mañana debido a sus horarios.
Nos ceñimos al colorido dibujo de J. Petersen. Aquí vemos al emperador con guardia de honor, dignatarios y séquito, cabalgando por el arco de triunfo erigido en el Flingertor de camino al ayuntamiento. Por cierto, este arco triunfal era una impostura hecha de yeso y lienzo sobre un marco de madera. El arco concebido realmente no fue terminado a tiempo. De todos modos, a la multitud le gustó el espectáculo.

El desfile militar

La infantería y la artillería todavía estaban en reconstrucción después de los intensos combates en España. Consistía en algunos veteranos y muchos reclutados contra su voluntad. La Guardia Nacional (milicia) ya había sido disuelta para entonces y no pudo presentarse. Los gendarmes estaban ocupados por los alrededores dirigiendo a los agricultores y ciudadanos para el servicio de trabajo y como espectadores a lo largo del camino. También era necesario asegurar las carreteras. En consecuencia, los gendarmes no tomaron gran protagonismo en el desfile. También es concebible que los bonitos uniformes del desfile ni siquiera se hubieran entregado y, por lo tanto, los gendarmes solo se mantuvieran en un segundo plano. Al igual que con la guardia de honor a pie, la impresión total de las tropas no estuvo a la altura de los estándares habituales.

His wife, the almost 20-year-old Marie-Louise of Austria, had only given birth to the heir to the throne in March 1811. But she could not expect the infant to make the strenuous journey, so had to be left behind in France. She saw the homage and inspection trip as a necessary evil and often reacted dismissively and indignantly. Despite all the efforts of the hosts, the quarters did not seem appropriate to her. It should also be noted that the marriage was not out of affection, but out of political calculation and that the couple avoided each other as much as possible. As a state guest, the couple was in any case very demanding and almost unpredictable. 

The guard of honour

The installation of the guard mounted and on foot proved to be difficult. The Düsseldorf citizens refused to provide horsemen because of the expected high costs. Elberfelder and Barmer citizens and manufacturers jumped in here and put together a properly dressed troupe of 25 men. However, these riders lacked practice and were not sufficiently trained for continuous use as guard duty day and night. The emperor was accordingly dissatisfied. As a guard of honour on foot, the company of the Düsseldorf city guard was engaged without further ado. However, it it took some difficulties in obtainig its own company flag from their commander. Fortunately, their share of the visiting program was essentially limited to the official parade.  

Inspection and visit of the outskirts 

This inspection of the former fortifications did not lead to restorations. Rather, the emperor ensured that the city was not again expanded into a fortification against France. The descriptions of his subsequent ceremonial ride through the city are transfigured and, in the case of the youthful Heinrich Heine, downright enthusiastic. The paintings by Wilhelm Schreuer on this subject, which were created much later, reflect the situation, but show either outdated or not yet designed uniforms. Many an anecdote spread in no time at all, but on closer inspection it lacks a basis. Did the emperor actually have a sip of wine in the restaurant «Schiffchen»? Did he actually refer to Ratinger Straße in the old town as «Rue de Matin», from which the name «Retematäng» derives? To this day, we still don’t know for sure. For instance the emperor can`t have experienced the Ratinger Straße in the morning according to his time-schedule. We stick to the coloured drawing of J. Petersen. Here we see the emperor with honour guard, dignitaries and entourage, riding through the triumphal arch erected at the Flingertor on the way to the town hall. By the way, this triumphal arch was a fake made of plaster and canvas on a wooden frame. The actually planned arch was not finished in time. Anyway the crowd liked the spectacle.  

The military parade 

The infantry and artillery were still under reconstruction after the heavy fighting in Spain. It consisted of a few veterans and many involuntarily conscripted. The National Guard (militia) had already been disbanded by then and could not be presented. The gendarmes were busy in the surrounding area herding farmers and citizens for work service and as spectators along the way. Also the roads had to be secured. Consequently, the gendarmes also took no great part in the parade. It is also conceivable that the pretty parade uniforms were not even delivered and the gendarmes were therefore only kept in the background. As with the honour guard on foot, the total impression of the troops was not that up to usual standards.

Tropas del Gran Ducado de Berg en 1812, por Schulten
(Colección Bergischer Geschichtswerein)
Sable de la Guardia de Honor de Barmen (Colección privada)

Sin embargo, el emperador se mostró satisfecho con la inspección de las tropas y especialmente alabó los uniformes y la calidad de la tela. Cabe mencionar que las tropas habían sido reequipadas recientemente. También debieron haber nuevas banderas. Aún no se ha aclarado de manera concluyente si realmente se entregaron.

La feria

El conde Nesselrode, ministro del Interior, Guerra, Cultura y Justicia, hizo que 14 empresas presentaran los productos y artículos de exportación más importantes del Gran Ducado en el antiguo edificio de la Cancillería junto al ayuntamiento. Entre ellos estaban los textiles de Elberfeld, hojas de Solingen, artículos de metal (cerraduras etc.) de Remscheid y Niederberg, artículos de mercería del Cantón de Iserlohn en el distrito de Hagen, papelería de Bergisch Gladbach, la mostaza y el ponche (!) de Düsseldorf.

Desde el punto de vista de los organizadores, la exposición comercial y la entrega de los libros de muestras de diseños muy caros fueron un punto culminante de las celebraciones. Después de todo, las fábricas, las pequeñas empresas y los simples artesanos sufrieron por igual el bloqueo continental impuesto por Napoleón, que les cerró los mercados, por ejemplo, de América del Norte e Inglaterra. La situación se agravó por el auto-aislamiento de Francia por el camino de los altos impuestos. Ya se había rechazado una solicitud de varios fabricantes del valle del río Wupper para una conexión directa con el Imperio. Y así se esperaba que el emperador reconociera al menos la indiscutiblemente alta calidad de los productos, como cuchillas, candados y telas, y desmantelara las barreras aduaneras. Napoleón tomó nota de todo esto, pero no le produjo ningún alivio. Los libros de muestra o copias de los mismos se enviaron a París y se almacenaron, si no servían como proyectos para productos franceses .

Evaluación final

Los gastos de reparación del castillo, preciosos obsequios de honor, banquetes, la construcción de arcos de triunfo y decoración de las calles, el uniformado y equipamiento de las guardias de honor, servicios de amarre para el carruaje imperial, servicios de chófer para la caza, puentes improvisados, la exposición comercial, todo esto y más tenía que ser controlado. Los agricultores ordinarios, los ciudadanos, los fabricantes y el tesoro del estado se vieron igualmente agobiados. Durante la duración de la estadía, no solo la pareja imperial y su séquito tuvieron que ser acomodados y mantenidos contentos. Los elementos de tres regimientos de caballería de la guardia francesa fueron adscritos para la protección personal de la pareja imperial. También debían ser acomodados y abastecidos adecuadamente. Al mismo tiempo, los cuadros de los regimientos de infantería de Berg y la artillería estaban en Düsseldorf para ser inspeccionados. Los acuerdos para establecer la universidad, el permiso para convertir las fortificaciones en un parque, el llamado “Verschönerungsdekret”, varios cambios legislativos y una donación de 10,000 francos para los pobres fueron positivos. Sin embargo, esto se vio compensado por los costos de la visita de estado (32.723 francos), que gravó las finanzas del Gran Ducado. La exposición comercial no colmó las esperanzas depositadas en ella ni en términos políticos ni económicos. A pesar del alto gasto de la visita de estado, el emperador criticó el presupuesto estatal. En cambio, Beugnot fue tratado como un escolar molesto y regañado por su mala gestión presupuestaria. La esperanza de recibir al menos ayuda financiera para las necesidades básicas no se cumplió. Beugnot ni siquiera pudo señalar la situación completamente desoladora del hospital militar en el castillo de Bensberg, donde muchos soldados de todos los países murieron debido a las catastróficas condiciones.
Para la mayoría de los habitantes del Gran Ducado, la visita de la pareja imperial fue más una carga que un cambio bienvenido. Los ciudadanos de Düsseldorf, por el contrario, disfrutaron mucho de la visita y las festividades.
Como resumen, hay que señalar que las altas exigencias de los invitados y las expectativas de los anfitriones no se cumplieron y el inmenso esfuerzo fue solo contado por poco beneficio.

Nevertheless, the emperor was satisfied with the troop inspection and he especially praised the uniforms and the quality of the fabric. It should be mentioned that the troops had only just been re-equipped. There should also be new flags. Whether they were actually delivered has not yet been conclusively clarified.

The trade fair

Count Nesselrode, Minister of the Interior, War, Culture and Justice, had 14 companies present the most important products and export items of the Grand duchy in the old chancellery building next to the town hall. Among them were textiles from Elberfeld, Blades from Solingen, metal goods (locks etc.) from Remscheid and Niederberg, haberdashery from the Canton of Iserlohn in the arrondissement of Hagen, stationery from Bergisch Gladbach, and mustard and punch (!) from Düsseldorf. From the organizer’s point of view, the trade exhibition and the handover of the highly expensively designed sample books were a highlight of the celebrations. After all, the manufactories, small businesses and simple craftsmen alike suffered under the continental blockade imposed by Napoleon, which closed the markets to them, for example in North-America and England. The situation was made worse by the self-isolation of France by the way of high taxes. A request by several manufacturers from the valley of the river Wupper for a direct connection to the Empire had already been rejected. And so it was hoped that the emperor would at least recognize the undisputedly high quality of the products, such as blades, locks and fabrics, and dismantle the customs barriers. Napoleon took note of all this, but did not bring about any relief. The sample books or copies thereof were sent to Paris and stored, if not serving as blueprints for French products.

Final assessment

The expenses for the repair of the castle, precious gifts of honor, banquets, the erection of triumphal arches and decoration of the streets, the uniforming and equipment of the honor guards, clamping services for the imperial equipage, driver services for the hunt, two makeshift bridges, the trade exhibition, all this and more had to be mastered. Ordinary farmers, citizens, manufacturers and the state treasury were equally burdened. During the duration of the stay, not only the imperial couple and their entourage had to be accommodated and kept happy. Elements of three French guard cavalry regiments were seconded for the personal protection of the imperial couple. They also had to be adequately accommodated and supplied. At the same time, the cadres of the Berg infantry regiments and the artillery were in Düsseldorf for inspection. The agreements to establish the university, the permission to convert the fortifications into a park – the so-called “Verschönerungsdekret”, several legislative changes and a donation of 10,000 francs for the poor were positive. However, this was countered by the costs of the state visit (32,723 francs), which burdened the Grand Duchy’s finances. The trade exhibition fulfilled the hopes placed in it neither politically nor in economic terms. Despite the high expenditure for the state visit, the emperor criticized the state budget. Beugnot was instead treated like a annoying schoolboy and scold for his bad budget management. The hope to at least receiving financial aid for bare necessities was not fulfilled. Beugnot could not even point to the completely desolate situation of the military hospital in Bensberg Castle, where many soldiers of all countries died due to the catastrophic conditions. For the majority of the inhabitants of the Grand duchy, the visit of the imperial couple was more of a burden than a welcome change. The Düsseldorf citizens, on the other hand, have enjoyed the visit and the festivities very much. As a summary, it must be noted that the high demands of the guests and the expectations of the hosts were not met and the immense effort were only countered by little benefit.

Izquierda: Napoleón pasa el arco triunfal (por J. Petersen) /
Left: Napoleon passes the triumphal arch (Por J. Petersen)
Derecha: Ayuntamiento con la Cancillería (medio tapada por la estatua ecuestre) /
Right: Town hall with the chancellery (half hidden by the equestrian staue)

[1] De hecho, este fue el sitio donde los globos tripulados aterrizaron, incluso antes de la visita de Napoleón.[1] In fact this was the site were manned Balloons stated and landed, even before Napoleon’s visit. 


Fuentes:

1) – «Die Anwesenheit Napoleons I. in Düsseldorf im Jahre 1811» – Otto Reinhard Redlich, Düsseldorf 1892 faksimile reprint UG Norderstedt 2019

2) – «Wuppertal in Napoleonischer Zeit by Gerhardt Werner» – Hans Putty Verlag Public., Wuppertal 1967

3) – «Geschichte der Stadt Düsseldorf Band» – Friederich Lau, Düsseldorf 1921, reprint Cultural office of the state capital Düsseldorf 1980

4) – «Dokumente zur Geschichte der Stadt Düsseldorf Quellensammlung Bd. 11, 1806-1815» – Wolfgang D. Sauer, Pedagogical Institute Düsseldorf 1988

5) – «Als die Soldaten des Großherzogtums Berg für Napoleon fochten» – Dr. Reinhard Münch, Engelsdorfer Verlag, Leipzig, 2020 

Imágenes: 

a) – «The Visit of Emperor Napoleon to the Grand duchy of Berg in 1811» – K.-H. Kieckers 06/2021

Las ambulancias volantes de Dominique Larrey

Tiempo de lectura: 26 minutos.

Esta semana os traemos un breve resumen sobre la creación del cuerpo de ambulancias del barón Larrey, un emblemático -a todos los niveles- médico y cirujano durante las guerras napoleónicas, que junto a sus mejoras en cirugía, está considerado uno de los padres del moderno sistema de ambulancias en campaña. 

El 8 de marzo de 1808, Dominique Larrey fue nombrado Director de Sanidad del ejército e Inspector de los Hospitales de Línea entre Bayona y Madrid. A su entrada en España y en dirección a Madrid, al pasar por Lerma, Aranda, Boceguillas, Somosierra y Buitrago, en todas estas localidades existían «hospitales o depósitos de ambulancia para recibir a los enfermos de las tropas de paso«.

La guerra en España dificultó considerablemente el empeño de los servicios médicos franceses: no solo había que salvar a los heridos, también había que protegerlos en su periodo de convalecencia y transportarlos en condiciones a menudo difíciles. Por primera vez, se organizó un transporte de heridos a lomos de mulas. El doctor Percy, contemporáneo de Dominique Larrey, durante la campaña en la península organizó asimismo un cuerpo de camilleros de ambulancias para recoger a los heridos durante una batalla y llevarlos a un hospital de campaña. Asimismo logró recuperar a los mutilados voluntarios para su empleo como enfermeros: se crearon en principio 10 compañías según un Decreto de 13 de abril de 1809.

Pero tal como comenta John S. Haller Jr., los adelantos en el servicio médico militar en forma de ambulancias volantes y hospitales de campaña fueron un éxito parcial en las filas del ejército francés, y no al alcance de todos los soldados:

«Sin embargo […] el respaldo de Napoleón se extendió solo a Larrey y Percy y no a sus planes para un cuerpo quirúrgico permanente para todo el ejército francés. La desconfianza del emperador hacia los médicos, combinada con su creencia de que los oficiales médicos no deberían ser una parte integral del ejército, impidió el establecimiento completo de los vínculos entre hospitales volantes. Además, otras naciones parecían no darse cuenta o no responder a las ideas de Larrey, excepto quizás en la teoría. El cambio se produjo lentamente, como pudieron atestiguar los británicos y rusos en Crimea unos cincuenta años después.»2

Representación de Jack Girbal de una ambulancia de campaña en el año 1813, con algunos de los personajes de la época. El barón Larrey, con sus largos cabellos con bucles al lado de un cirujano. Tras ellos un farmaceutico. Delante de ellos, dos camilleros (llamados brancardiers o despotats) con sus largas picas para formar una camilla. Más a la derecha una ambulancia ligera de Larrey, abierta, a la que se aproxima un médico. Al fondo a la derecha un «Würst» se dirige a una zona de combate. Ninguno de los cirujanos tiene el uniforme reglamentario azul aciano, más claro que el azul representado, pero estamos en 1813 y el azul es más a menudo el del cuerpo de ejército. (a)

«Ningún espectáculo es más doloroso que el del transporte del heridos, enfermos y moribundos en medio de una campaña. Es la página más negra de la guerra. Los triunfos del campo de batalla se atenúan todos al contemplar esta inevitable secuela. Es necesario haberlo visto para comprenderlo, porque los despachos oficiales y la historia dicen muy poco de la realidad.»

-Sir Henry Holland, Recollections of Past Life, 1872 [2]

LAS AMBULANCIAS VOLANTES DEL DOCTOR LARREY

Dominique Jean Larrey (b)

El concepto de ambulancia como unidad médica móvil aunque con reminiscencias en el pasado, es básicamente un concepto moderno debido a los cambios en las tácticas militares de finales del siglo XVIII y principios del XIX, las innovaciones en el campo de la cirugía y el diseño de transportes de campaña cada vez más ligeros. El primer signo de un cambio significativo en la evacuación de los heridos del campo de batalla se dio en el ejército revolucionario francés del Rin bajo el mando de General Adam-Philippe de Custine. Allí, un joven militar cirujano, Dominique-Jean Larrey (del que repasamos su biografía anteriomente) demostró que una disposición más ventajosa para la extracción de los heridos podría salvar a un buen número de valiosas tropas. Aunque digno de mención como cirujano militar1, las mayores contribuciones de Larrey fueron sus procedimientos de evacuación y sus métodos de administración.

Larrey fue nombrado jefe médico de una división del Ejército del Rin. Por entonces, los enfermos y heridos habitualmente eran recogidos en el tren de impedimenta en la parte trasera de la zona de batalla, donde los cirujanos, apoyados por voluminosos carruajes tirados por cuarenta o más caballos, atendían a los soldados capaces de caminar o que eran transportados a una distancia más lejana. Por su tamaño y la confusión de la batalla, pocos de los furgones llegaban al escenario real de la batalla hasta veinticuatro o treinta y seis horas después del encuentro. Demasiado a menudo, aquellos soldados que no podían salir de la línea del frente debido a sus heridas morían de shock o desangrados antes de que llegara el apoyo médico. Larrey no inventó los hospitales ambulantes2; más bien, proporcionó a los hospitales de entonces una forma eficaz de transporte ligero. Su idea era seguir a la vanguardia de la misma manera que lo hacía la «artillería a caballo» y para brindar atención quirúrgica primaria de emergencia en el campo de batalla, así como para poder sacar a los heridos de la escena del combate.

Su técnica ambulante se hizo posible con el desarrollo, bajo el mandato de Napoleón, de estrategias de artillería y caballería mejoradas para mejores reconocimiento y maniobras, y el empleo de las escaramuzas en formación abierta sobre un frente extendido. Claramente, las tácticas anteriores de disparos de volea de tropas de pie hombro con hombro en campo abierto a doscientas yardas del enemigo, seguido de una carga de bayoneta, hacía la aplicación de primeros auxilios y la evacuación de los heridos durante la batalla una tarea casi imposible. 

En la campaña de Egipto también se procuró el empleo de las monturas locales para el transporte de los heridos. (c)

Larrey consiguió varios vagones ligeros de cuatro ruedas, organizándolos en la «ambulancias volantes», que se movían por el campo de batalla. Estos vehículos transportaban a los médicos y sus ayudantes y se movían directamente hacia la línea del frente, manteniendo el contacto con las tropas durante los enfrentamientos. Los heridos eran llevados directamente a los cirujanos por camaradas o esperaban que el vagón de la ambulancia llegara a donde habían caído. Una vez allí, los heridos recibieron atención médica inmediata, con los cirujanos realizando amputaciones y extrayendo balas. Después de que las heridas eran curadas, los heridos eran colocados en el vagón de la ambulancia y llevados rápidamente a un hospital de campaña cercano.

Larrey no perfeccionó su sistema de ambulancias hasta la campaña de Italia de 1796, cuando organizó sus sistema de ambulancias volantes con una unidad cada 10.000 hombres.


La ambulancia volante del Ejército de Italia

Esta ambulancia, designada como centuria, se compone de 3 divisiones o decurias, ubicadas en Udine, Padua y Milán. Cada una de ellas con los siguientes efectivos:

– 1 cirujano-mayor de 1ª clase comandante, 2 cirujanos-ayudantes-mayores de 2ª clase;
– 12 cirujanos sub-ayudantes-mayores o de 3ª clase (2 de ellos como farmaceuticos);
– 1 teniente ecónomo de la división de ambulancia;
– 1 subteniente, inspector de policía, haciendo funciones de sub-ecónomo;
– 1 maréchal-des-logis en jefe, empleado de 1ª clase de ambulancia;
– 2 brigadieres, empleados de 3ª clase de ambulancia;
– 1 trompeta, portador de los instrumentos de cirugía;
– 12 soldados, enfermeros a caballo, entre los cuales un herrero, un zapatero y un talabartero;
– 1 sargento mayor, empleado de 1ª clase;
– 2 intendentes, empleados de 2ª clase;
– 3 caporales, sub-empleados o jefes de diversos oficios;
– 1 tambor, chico de aparatos de cirugía;
– 25 soldados, enfermeros a pié;
– 12 coches ligeros y 4 coches pesados (IV);

El número de vehículos comporta:

– 1 maréchal-des-logis en jefe, conductor;
– 1 maréchal-des-logis en jefe, subjefe;
– 2 brigadieres, uno de ellos herrero;
– 1 trompeta;
– 20 soldados del tren, conductores;Total de personas adscritas a cada división de ambulancia, 113.  Para toda la legión, incluyendo el cirujano en jefe comandante, 340 hombres.1


Había una junta directiva para las tres divisiones, que estaba compuesta por funcionarios administrativos y de salud. Un reglamento específico determinaba el orden y la marcha de estas ambulancias hacia el ejército, la policía interior y las funciones de cada individuo. Estas ambulancias estaban destinadas a sacar a los heridos del campo de batalla, después de haberles prestado primeros auxilios, y transportarlos a los hospitales de primera línea. La legión de ambulancias estaba bajo las órdenes inmediatas del Cirujano en Jefe del Ejército, y cada división estaba bajo el mando de un Cirujano General de Primera Clase.  También estaban destinados a sacar a los muertos y enterrarlos. Esta función se encargó especialmente a los soldados de enfermería a pie, bajo las órdenes o la inspección del inspector de policía, autorizado para solicitar a los habitantes los hombres de las tareas que le fueran necesarias. Este sistema de ambulancia tenía la ventaja de seguir los movimientos más rápidos de las vanguardias y de poder dividirse en un gran número de fracciones; cada oficial sanitario montado y podía tener un carro suspendido, un enfermero a caballo y todos los objetos necesarios para dar primeros auxilios a los heridos en el campo de batalla.

LOS CARRUAJES

Cada división de ambulancias tenía doce carros ligeros suspendidos, para el transporte de heridos: eran de dos tipos, con dos y cuatro ruedas. Los primeros, ocho en total, eran adecuados para terrenos llanos; los otros, sobre cuatro ruedas, estaban destinados a llevar a los heridos por terrenos montañosos. La caja del vehículo tenía la forma de un cubo alargado, abovedado en su parte superior; estaba perforado a los lados por dos pequeñas ventanas; dos puertas batientes se abrían hacia adelante y hacia atrás; el piso de la caja estaba formado por un armazón móvil, forrado con un colchón de crin, con su cabecera, y revestido de cuero. Este marco se deslizaba fácilmente sobre los dos soportes o prismáticos del cuerpo; por medio de cuatro ruedas pequeñas, y estaba armado con cuatro mangos de hierro empotrados en la madera; estas asas estaban destinadas a recibir las correas o cinturones de los soldados para llevar a los heridos en el armazón, ya que en una camilla se podía vestir a los heridos en estos armazones, cuando la temporada no les permitía vestirse en el campo. Cuando el ejército se empleaba en montañas más o menos escarpadas, era imprescindible contar con mulas o caballos de carga, con cestas con compartimentos, para el transporte de vendajes, instrumental quirúrgico, medicinas y demás elementos necesarios para los primeros auxilios. Los pequeños carruajes eran tirados por dos caballos, uno de los cuales era un porteador; internamente tenían once decímetros y doce milímetros (treinta y dos pulgadas) de ancho. Allí yacían cómodamente y en toda su longitud dos heridos; se distribuyeron bolsas en el interior para transportar botellas u otros objetos necesarios para los enfermos. Estos coches combinaban la fuerza con la ligereza y la elegancia.

Ambulancias del servicio médico.- El chasis de estos dos vagones (de 2 y 4 ruedas) estaba sujeto por cinturones de cuero a resortes fijados a la plataforma. Esta suspensión permitía transportar a los heridos de forma más cómoda y rápida que en los carros utilizados habitualmente para tal fin. Siguiendo a los hospitales de campaña habían también carruajes conteniendo todo el equipo médico necesario en campaña3 (inferior derecha). Como vemos, la Guardia era más privilegiada que las unidades de línea, ya que su servicio médico estaba mejor organizado y equipado. (d)

El segundo sistema de coches ligeros suspendidos consistía en un carro de cuatro ruedas, cuya carrocería, más larga y un poco más ancha que la de los coches de dos ruedas, tenía una forma similar: también estaba suspendida sobre cuatro resortes; su piso estaba revestido con un colchón fijo, y los paneles estaban acolchados hasta un pie de elevación, como los de las carrocerías pequeñas. El lado izquierdo de la caja se abrió a voluntad, en casi toda su longitud, mediante dos puertas correderas, de modo que los heridos pudieran ser colocados sobre el carruaje en su posición horizontal. Pequeñas ventanas convenientemente colocadas renovaban el aire o establecían sus corrientes. Estos coches debían disponer, para fijar el centro de gravedad, de una camilla que también pudiera utilizarse para otros fines. Estos grandes coches tenían bolsas en el interior, como los pequeños, y en la parte trasera una provisión de forraje: el eje delantero giraba sobre su eje, para facilitar los movimientos de rotación; eran tirados por cuatro caballos y tenían dos conductores: eran ligeros, fuertes y bien suspendidos. Se podían transportar cuatro heridos en estos carros, tendidos a lo largo, aunque sus piernas se cruzaban un poco. 

Los vagones de las tripulaciones estaban montados sobre cuatro ruedas y no se diferenciaban de otras furgonetas dedicadas al servicio militar. 

Pierre François Percy (f)

Otro cirujano francés, Pierre François Percy, sirviendo bajo el mando del general Jean-Victor Moreau, también se esforzó por mejorar el apoyo médico a los heridos en el campo de batalla. Percy organizó un cuerpo de cirujanos para cada división y diseñó un hospital móvil llamado Würtz (llamado así por el vagón austriaco, aunque más conocido como «El Würst de Percy» debido a su parecido con una salchicha) que, modelada en vagones de artillería ligera, podría acercarse a la batalla y brindar el inicial apoyo quirúrgico.

Cada vagón, tirado por seis caballos, llevaba camillas de mano, instrumentos, suministros de emergencia para 1.200 heridos, ocho cirujanos y un apoyo de 120 camilleros. Como era demasiado pesado y engorroso para el campo de batalla, el carro quirúrgico permanecía en un área segura cerca de la línea del frente, donde brindaba ayuda a los que podían caminar o que fueron llevados con una camilla.  

El vagón demostró el valor de la asistencia médica para los soldados que de otro modo podrían haber muerto por exposición o por sus heridas, proporcionando un apoyo esencial hasta que se pudieran administrar otros cuidados. 

Dibujo de un Würst de Percy, con dosel y cortinas. (g)

Sin embargo, con el enfoque de Percy se dejaba a los inmovilizados con sus heridas en el campo de batalla en lugar de llevarlos a un terreno más seguro. Durante la campaña de España en 1808, Percy resolvió este problema organizando un cuerpo de camilleros de ambulancia capacitados (\»Brancardiers\») para reunir a los heridos durante una batalla y llevarlos a una estación de apoyo quirúrgico. La lanza de cada portador se convertía en un poste de camilla, y la faja del portador, la mitad de la litera cuando se ataba a lo largo. De este modo, dos brancardiers cualesquiera podrían combinar su equipo para crear un brancard, o camilla. El ejército asignó treinta y dos camilleros a cada compañía de asistentes del hospital; su responsabilidad era llevar a los heridos a los organizados puntos de apoyo justo detrás de las líneas del frente. Según un Decreto de 1813, el ejército francés reconoció formalmente el sistema de Brancardiers. Anticipándose a la Convención de Ginebra de 1864, Percy también instó a la neutralización del personal médico y las provisiones, incluidas las ambulancias y los hospitales.

Material de apoyo del camillero y picas para armar una camilla (h)

LOS UNIFORMES

El uniforme de los cirujanos de la ambulancias volantes se confeccionó siguiendo el modelo de los cirujanos de los ejércitos: también llevaban una pequeña cartuchera en negro marroquí, ligeramente bordada, cuyo interior, dividido en varios compartimentos, contenía el estuche de instrumentos quirúrgicos portátiles, algunas medicinas y elementos esenciales para porporcionar los primeros auxilios a los heridos en el campo de batalla; iban armados con una especie de espada portada de un arnés de cuero negro, un arma de adorno y defensa. El uniforme de los oficiales empleados y subordinados de la administración era de un color diferente, con los distintivos relacionados según los empleos. El primero llevaba charreteras. Los soldados de enfermería, a caballo y a pie, llevaban chaqueta con guarnición de uniforme enrollada, con cinturón de lana roja que, de ser necesario, podía utilizarse para el transporte de heridos. Los jinetes llevaban levita, los enfermeros de a pie un capote; el primero, botas de estilo húsar; los otros, zapatos fuertes y polainas de tela negra: tenían un chacó o fieltro negro adornado en cuero y cobre; cada enfermero a caballo portaba una cartuchera de cuero negro, apta para contener una o dos bandejas, una copa de hojalata, dos instrumentos para los heridos y los utensilios necesarios para los sanitarios: iban armados con un pequeño sable suspendido de un arnés de gamuza. Los enfermeros a pie llevaban una bolsa de cuero, dividida en varios compartimentos aptos para contener el aparato de vendaje, que tenían en reserva para los sanitarios. El uniforme de los soldados del tren era muy parecido, pero más sencillo; las telas eran más fuertes. Estas diferentes clases de soldados se distinguían por los colores del cuello y las solapas, así como por los distintivos del uniforme.

Uniformes del servicio médico.- a) Doctor de 1ª clase; b) Jefe farmacéutico de la Guardia;
c) Cirujano de 3ª clase; d) – Oficial; e) Soldado en uniforme de enfermero de hospital. (i)

El equipamiento del caballo del sanitario consistía en una silla de montar a la francesa, guarnecida por su cobertura y de un color del uniforme del jinete, ribeteado con una trenza dorada más o menos ancha, según el empleo. En lugar de dos pistoleras, tenía dos alforjas instaladas, que podrían estar más forradas con la misma trenza. Un pequeño portamantos de cuero, cubierto con el mismo material, estaba sujeto al sillín. Este portamantos, destinado a contener los aparatos preparado para vendajes, podía abrirse sin tener que soltar las correas que lo sujetaban. El equipo de los soldados de enfermería montados se basaba en el de los oficiales administrativos; solo ofrecía una diferencia en la calidad del material y en las guarniciones, que eran mucho más sencillas.

– – – – – – o – – – – – – 

1Dedicado de por vida a la cirugía militar, mejoró la escisión de heridas, desarrolló una aguja quirúrgica semicircular con punta de corte en forma de lanceta, evitó los ungüentos y grasas en el vendaje de heridas, y en su lugar utilizaba vinos alcanforados calientes o la solución de Labarraque en el lavado de heridas. [2] 

2La reina Isabel I de España las había introducido ya en el año 1487. [2] 

3Descrito por el cirujano mayor asistente Thuriot en una letra a Napoleón en 1805: dos colchones, seis camillas de correa, una caja de instrumentos quirúrgicos, 100 lb (50 kg) de hila (pelusa que se saca de los trapos) y 220 lb (100 kg) de vendajes. Thuriot tambien señalaba que en los regimientos de línea solo había un carruaje por cada 1.000 hombres…


Fuentes:

1. “Memorias de campañas y cirugías militares” – D. J. Larrey, Volumen I, J.H. Stone, 1812

2. «Battlefield Medicine. A History of the Military Ambulance from the Napoleonic Wars through World War I» – John S. Haller Jr., Southern Illinois University Press, 2011

3. «Dominique Larrey en España 1808-1809» – Anastasio Rojo, Medicina&Historia, nº4, 2008 

4. «Etat-Major et Services de Santé. Les uniformes du Premier Empire» – Cmdt. E.L. Bucquoy, Jacques Grancher Ed., Paris, 1982

5. «Tradition Magazine«, núm. 40, Mayo 1990

6. «Larrey and Percy – A Tale of two barons» – David Baker, Jean-Bernard Cazalaà, Pierre Carli, Resuscitation 66 (2005), pp. 259–262

7. «Officers and soldiers of the French Imperial Guard» / Volume 5 – André Jouineau, Histoire & Collections, 2008 

Imágenes: 

a. «Soldats et Uniformes du Premier Empire» – François Guy Hourtoulle, Jack Girbal y Patrice Courcelle, Histoire & Collections, Paris, 2004

b. «Larrey and Percy – A Tale of two barons» – David Baker, Jean-Bernard Cazalaà, Pierre Carli, Resuscitation 66 (2005), pp. 259–262

c. “Memorias de campañas y cirugías militares” – D. J. Larrey, Volumen I, J.H. Stone, 1812

d. «Officers and soldiers of the French Imperial Guard» / Volume 5 – André Jouineau, Histoire & Collections, 2008

e. Fotografía del autor.

f. «Larrey and Percy – A Tale of two barons» – David Baker, Jean-Bernard Cazalaà, Pierre Carli, Resuscitation 66 (2005), pp. 259–262

g. “Memorias de campañas y cirugías militares” – D. J. Larrey, Volumen I, J.H. Stone, 1812

h. «Etat-Major et Services de Santé. Les uniformes du Premier Empire» – Cmdt. E.L. Bucquoy, Jacques Grancher Ed., Paris, 1982

i) – «Officers and soldiers of the French Imperial Guard» / Volume 5 – André Jouineau, Histoire & Collections, 2008

Napoleón y la sátira política. La caricatura como arma en las Guerras Napoleónicas.

Tiempo de lectura: 42 minutos.

Puede decirse que pocos lideres en la Historia han sido tan caricaturizados como Napoleón Bonaparte en el periodo que abarca los años 1795 a 1821. La caricatura en sí es un recurso gráfico que se remonta en la noche de los tiempos y que por lo general nos exagera o distorsiona un motivo, comunmente un personaje, dándole un tono humorístico con mayor o menor virulencia y que busca provocar una reacción en el espectador. 

Como señala Dan Backer6, las caricaturas políticas se componen en su mayor parte de dos elementos: caricatura, que parodia normalmente al individuo (en nuestro caso Napoleón), y alusión, que crea la situación o contexto en el que se coloca al individuo (cualquiera de las situaciones históricas de su gobierno y, mayormente, sus fracasos militares o incluso sus éxitos). El fenómeno no era nada nuevo: ya en tiempos del rey francés Luis XIV, los holandeses lucharon contra las pretensiones anexionistas de este, lanzando contra su persona todo tipo de panfletos y caricaturas, reorientando de alguna manera el uso de las escenas satíricas para darle un contenido claramente político y transformándolas en una nueva arma de guerra. 

Generalmente, no son desconocidos para el aficionado los nombres de los artistas ingleses como Rowlandson, Gillray, Isaac y George Cruikshank y Woodward verdaderos guerrilleros de la imagen, y que serían los dinamizadores a gran escala de este tipo de guerra propagandística. Una interminable producción (A. M Broadley en su prefacio para «Napoleon in Caricature. 1795-1821» cuantifica del orden de 990 piezas sobre el sujeto) de hojas impresas con imágenes satíricas de la persona de Napoleón, que en todo momento era ridiculizado con un gran ensañamiento, transformado en un enano en la mano de Jorge III o del mariscal Blücher, o en objeto del sarcasmo de John Bull, negándole en todo momento el título de «emperador» hasta el extremo de ridiculizar no sólo su imagen sinó su nombre: «Boney», el pequeño Boney, es decir el «huesudo», por lo que «Boney-part» se transformaba en «porciones de hueso». 

«La corrida de toros española o el matador corso en peligro» – Descripción: Napoleón, el matador corso, ha herido con éxito a varios toros que representan a Prusia, Dinamarca y Holanda. En su intento de matar al toro español, ha sido corneado en la espalda por el animal rebelde. Aunque Napoleón ha resultado herido y José Bonaparte pisoteado en el ruedo, el toro español ha sido apuñalado por la espada de Napoleón. Las monarcas cómodamente sentadas detrás de la pared del escenario en el «Teatro de Europa» observan la pelea y animan al toro. (a)

ANTECEDENTES

Reforma Protestante s. XVI. Alemania. Sátira contra Martín Lutero (1483-1546). Grabado coloreado. (Foto por: Prisma/Universal Images Group via Getty Images) (b)

Aunque pueda parecer un elemento relativamente moderno, la primera caricatura política conocida surgió en el antiguo Egipto alrededor del año 1360 a. de J.C. También se han encontrado caricaturas en la cerámica griega antigua y en el Imperio romano aparecían invariablemente las paredes garabateadas (claro antecedente de nuestros modernos grafiteros urbanos) burlándose de comandantes militares demasiado estrictos o incompetentes, o de algunos movimientos religiosos. En la Europa occidental con el paso de los siglos, ya en tiempos de Leonardo de Vinci, la caricatura se convirtió en un medio de suscitar comentarios que tomaba los problemas diarios y los presentaba de una manera divertida -más socialmente aceptable- pero que también estaba diseñada para afectar e influenciar la opinión del espectador, que en un gran porcentaje era predominantemente analfabeto.

La invención de la imprenta cambió profundamente la caricatura política, y la reforma protestante en Alemania hizo un extenso uso de la propaganda visual: la distribución de carteles o folletos en las poblaciones resultó una eficaz estrategia para que las imágenes fueran difundidas y su mensaje gozara de la mayor comprensión posible. A medida que Occidente se distanció y diversificó de su fundamento religioso original, surgieron nuevos temas para la discusión y la posterior mofa; como tal, el atractivo y la influencia de las caricaturas en la vida pública crecieron proporcionalmente.6

Con el paso del tiempo, la transformación de las hojas o folletos ilustrados en papel diario tuvo un impacto inusitado y transformó a los ocasionales dibujantes satíricos en productores de viñetas diarias o semanales. A principios del siglo XVIII, en Inglaterra comenzó la impresión de algunas tiras satíricas que criticaban personajes por aspectos cuestionables de su vida o en general por el impacto de aspectos negativos en la sociedad, y que alcanzarían un enfoque eminentemente político alrededor de 1750, con la obra de George Townshend. Pronto la caricatura satírica se transformaría rapidamente de una curiosidad social a una herramienta política afilada.

El grabado publicado el 25 de julio de 1789 muestra un gran toro con la etiqueta «Tiers Etat – Orleans» en referencia a Louis Philippe Joseph, duque de Orleans, lanzando a María Antonieta al aire mientras Luis XVI se arrodilla en oración a la izquierda; De pie detrás del toro, en formación, están los «Corps de Garde» con jarras de cerveza, etiquetadas como «Libertas», con la cabeza espumosa, en la cabeza mientras cantan «O de Roast Beef of Old England y O de Old English Roast Beef.» (c)

Unas décadas más tarde, tanto para Francia como para Inglaterra, llegó el momento en que las caricaturas satíricas cobrarían una especial importancia. La sátira visual de la época podría servir para airear la política doméstica, pero la gente también sabía que podría llegar a producir un cambio real en los acontecimientos. Fueron varias las imágenes atrevidas, muchas producidas desde Londres, las que ayudaron a derribar el gobierno de Luis XVI y María Antonieta. La caricatura pasó a desempeñar un papel importante en la Revolución Francesa, después de lo cual nadie tuvo dudas sobre su impacto como potente elemento influenciador en las masas, y más importante, en los gobiernos.

Pero en dicha época las caricaturas británicas y francesas parecían provenir de mundos diferentes. Los dibujantes satíricos galos que habían eludido a los censores reales borbónicos pronto descubrieron que la Revolución les había dado poco respiro. Durante el efímero período del Directorio (1794-1799), los quais ribereños de París se inundaron de grabados satíricos, que no tardarían en ser prohibidos posteriormente por el gobierno francés de turno. El ambiente en el que trabajaban los dibujantes de Londres era radicalmente diferente. A pesar de que competían muchos intereses entre sí, su prensa era la más libre de Europa.1

«Demócratas franceses sorprendiendo a los fugitivos reales» – En una caricatura de James Gillray datada en 1791, se describe a «Luis XVI y María Antonieta permanecen sentados en sillas en Varennes mientras una turba armada y feroz invade la habitación a través de una puerta abierta (izquierda); el acercamiento de una multitud enojada es sugerido por un mar de cabezas, sobre las cuales se alzan las armas. El Rey se sienta de frente, la Reina a su lado de perfil a la izquierda y en el extremo derecho. Un rufián presenta un trabuco…» – 
© The Trustees of the British Museum (d)

NAPOLEÓN TRATADO COMO FIGURA SATÍRICA

Una figura como Napoleón, recién encumbrado en el poder gracias al golpe de estado de Brumario de noviembre de 1799, atrajo rápidamente el interés de los caricaturistas. Durante casi cinco años, ningún escritor satírico inglés supo realmente cómo era Napoleón (tuvieron que arreglárselas dibujando estereotipos corsos). Pero el panorama cambiaría radicalmente con el fracaso de la Paz de Amiens y la vuelta a las hostilidades. Como señala Cynthia Rose:  

«Luego, durante catorce meses, las dos naciones estuvieron en paz. Esta tregua impulsó un auge del turismo de ida y vuelta que, más tarde, ayudó a enriquecer el vocabulario cómico compartido. Cuando la paz terminó en 1803, la sátira basada en Londres explotó en una épica batalla contra todos […]. Reducido a un gnomo beligerante (y nunca reconocido como un «Emperador»), Napoleón fue colgado, apuñalado, enjaulado, asado, atacado a pedos, enterrado vivo y empalado en cualquier cosa, desde los cuernos de un toro español hasta la horca de tostar del mismo Diablo1. El gancho de su nariz se expandía semanalmente, mientras que sus muslos y pantorrillas se hinchaban con curvas «como de rana». Su retrato en caricaturas siempre fue codicioso e intemperante, con una gama de apetitos que igualaban a su arrogancia».1

También los artistas franceses lograron caricaturizar a Napoleón. Pero, además de mantener el anonimato, sus obras se distinguieron por una cierta moderación, sus ataques se limitaban a la imagen y reputación del Emperador. Entre otros aspectos, los caricaturistas franceses nunca deformaron su cuerpo real, y por lo general sus obras eran pulcras y formales. Por contra, el trabajo de los caricaturistas británico era grosero, descarado y vulgar, sin parecer respetar ningún límite: cualquier motivo era legítimo con tal de ridiculizar y mofarse del advenedizo emperador francés y sus fracasos. Al contrario que en otros países europeos, tanto los artistas como los impresores se enorgullecían de estos trabajos: normalmente cada uno llevaba la rúbrica del autor, la fecha y etiquetado.


El más mordaz de los artistas mordaces al otro lado del Canal

James Gillray (e)

James Gillray (1756 – 1815) – Nacido en Chelsea e hijo de un veterano que luchó en Fontenoy, pronto comenzó a ocupar un lugar preeminente entre los caricaturistas de la época, debido a su incomparable ingenio y humor, la variedad de sus recursos y la belleza y la claridad de la ejecución de sus escenas. Al estallar la Revolución Francesa, Gillray parecía, como muchas personas en Gran Bretaña, haber simpatizado con los ideales de libertad e igualdad que parecía contemplar esta, y celebró su primer aniversario grabando un dibujo celebrando la toma de la Bastilla por los revolucionarios.

Sin embargo cuando las noticias de ejecución de Luis XVI y la política del Terror cruzaron el Canal, Gillray representó al rey francés como un mártir y convirtió a los franceses en sans-culottes: hombres y mujeres delgados y peludos que se habían vuelto como bestias violentas y depravadas. Pero no sólo los franceses eran el objeto de la aguda y satírica visión de Gillray. Un número no despreciable de sus trabajos iban dirigidos contra la persona de su propio rey, Jorge III, y una de sus caricaturas que, con un título bíblico, mostraba al heredero recién nacido del Príncipe de Gales acurrucado en los brazos de una famosa proxeneta y con los principales políticos del país besando el trasero del bebé, le llevó a que se presentaran formalmente cargos contra él ante la ley.

Sin embargo, el diputado conservador George Canning logró que estos fueran retirados.  Gillray produjo grabados en los que imaginaba los horrores de una exitosa invasión francesa, con las calles de Londres literalmente manchadas de sangre y la destrucción de lugares emblemáticos como el Banco de Inglaterra. Los partidarios de la reforma parlamentaria y los simpatizantes republicanos en Gran Bretaña, como Charles James Fox y sus partidarios Whig, eran demonizados en estos grabados, que los mostraban regocijándose por los efectos de la Revolución y alentando a los franceses a cruzar el Canal de la Mancha para destruir el estilo de vida británico. Pero la vista de Gillray comenzó a fallar en 1806. Comenzó a usar anteojos, pero no le satisfacían. Incapaz de trabajar con sus altos estándares anteriores, James Gillray se deprimió y comenzó a beber en exceso. Produjo su última impresión en septiembre de 1809. Como resultado de su consumo excesivo de alcohol, Gillray sufrió de gota durante toda su vida. Murió, ciego y loco (en 1811 intentó suicidarse arrojándose desde un ático), diecisiete días antes de la batalla de Waterloo. Su trabajo tiene una audacia que pocos artistas han igualado hasta la actualidad.14 y 15


Estas caricaturas y series de Londres se imprimieron para varias «tiendas de caricaturas» (caricature shops) en la capital, en las que se luego se vendían directamente o se alquilaban. Las ventanas de estos locales, constantemente renovadas, se hicieron famosas por el bullicio y las multitudes que atraían. Un emigrado francés los describió en 1802: 

“… ser el primero en la tienda de Ackermann en ver el último dibujo de Gillray es un entusiasmo que no puedo describir. Cuando aparece la siguiente caricatura, es verdaderamente una locura. La gente se abre paso entre la multitud y tienes que llegar a usar los puños… todos los días, se envían lotes de estas caricaturas fuera del país».1

Ya sea que contuvieran una obra de uno o varias escenas, todas estas impresiones se vendían para ser exhibidas en las casas particulares.  Allí, se colgarían en las paredes, se pegarían en pantallas o se agregarían con orgullo a un álbum (algunas tiendas incluso armaron sus propios álbumes de caricaturas y las alquilaban por las noches). Los compradores, por lo general gente medianamente adinerada, ya que no todo el mundo podía pagar varios chelines por una caricatura, guardaban sus láminas en álbumes que depositaban en la biblioteca de sus hogares. De cuando en cuando (en un día lluvioso, por ejemplo), las sacaban para diversión de toda la familia. La oferta se adaptaba a los diversos tipos de demanda, por lo que había caricaturas dirigidas al público femenino, otras al masculino. Algunas exhibían un alto grado de sofisticación, otras mostraban un significado evidente al primer golpe de vista. En muchos casos, el gobierno amparaba la publicación de estas sátiras. Y lo hacía como hacen todos los poderes en estos casos, con dinero público destinado al pago de los artistas y los editores.18 Toda la sátira política desarrollada a través de esos años fue, en definitiva, una experiencia extremadamente social. Algunas imágenes se difundieron por todo el Continente, a veces con decenas de versiones diferentes. También se llegaron a introducir de contrabando muchas caricaturas inglesas en la propia Francia . 

«Evacuación de Malta» – Descripción: Utilizando imágenes escatológicas (un tema favorito de Gillray y de muchos otros satíricos), Gillray hace un juego de palabras visual con la palabra «evacuación». Aquí, Addington se ve obligado a ponerse en cuclillas, con el trasero desnudo, sobre un sombrero con el que evacua «Egipto», «Malta», «El Cabo de Buena Esperanza», «Guadalupe» y «Martinica». De pie frente a Addington, Napoleón agarra la corbata de Addington y lo amenaza con su espada levantada. Un oficial francés (¿Andréossi?) Mete la mano en el marco para sostener un sombrero negro debajo del trasero desnudo de Addington. Según George, las súplicas y el miedo de Addington de «ser expulsado» reflejan la renuencia inglesa a evacuar Malta. Napoleón está representado como «Little Boney». (f)
«Tiddy Doll, el gran panadero de pan de jengibre francés, fabrica un nuevo lote de reyes» – Esta sátira es una de las caricaturas de Napoleón más conocidas de Gillray. En ella, Napoleón, resplandeciente con su sombrero de tres puntas y su uniforme militar dorado con trenzas, se encuentra frente a un gran horno de panadería abovedado con la etiqueta «Nuevo – Horno francés, para pan de jengibre imperial». Lleva un delantal metido sobre su uniforme militar y usa una paleta de panadero para quitarse su último lote de reyes recién horneados que incluyen Bavaria, Wirtemburg y Baden. Las balas de cañón que se utilizarán como combustible se apilan en la base del horno detrás de los pies de Napoleón. Un montón de figuras de pan de jengibre rotas yace en el piso de la panadería para ser barridas en el cenicero en busca de pan de jengibre roto. Entre este revoltijo que está a punto de ser descartado, se encuentran emblemas de España, Italia, Austria, Venecia, Holanda y la República Francesa. El pan de jengibre que se consideraba apto para la venta se coloca en una canasta de mimbre con la etiqueta «Verdaderos reyes corsos – o consumo y exportación en el hogar», y en un saco adornado con campanas de vendedores ambulantes y con la etiqueta «¡Pan de jengibre picante! moja en mi bolsa de la suerte». En el lado derecho del horno, un cofre contiene pan de jengibre listo para hornear. Figuras de whigs notables como Charles James Fox y Richard Sheridan se colocan en la parte superior del cofre. Los cajones están etiquetados con su contenido de: reyes y reinas, coronas y cetros, soles y lunas. Talleyrand está de pie junto a un gran amasador político al fondo de la sala. Aunque está de espaldas al espectador, es fácilmente identificado por su pie cojo y por la parafernalia católica adjunta a su túnica. Ocupado en el trabajo, el comedero de Talleyrand está colmado de masa con la inscripción Hungría, Polonia, Turquía y Hanover. Un gran águila negra está encaramada en el extremo derecho de la artesa y arranca el trozo de masa etiquetado como Hanover. (g)

Una persona con una fuerte personalidad y gran inteligencia como Napoleón podía intentar obviar la importancia de los ataques a su persona y a su gobierno (aunque su ego si que se resintió, llegando incluso a presentar una «protesta diplomática» contra las caricaturas de Londres), pero era muy consciente de los peligros que planteaba la sátira política en su contra. Además de instalar una estricta censura en sus dominios, Napoleón llegó a utilizar las mismas herramientas de sus enemigos, para lo cual también se defendió con sus propias sátiras y caricaturas. Durante 1805, ordenó a su jefe de policía que “hiciera más caricaturas: un inglés, bolso en mano, suplicando a diferentes poderes para recibir su dinero, etc… ”.1

También encargó parodias cuidadosas y específicas de sus enemigos. Una de sus estrategias fue inundar las calles de Paris con grabados que se burlaban de los turistas ingleses. Por lo general, estos visitantes se mostraban lentos o intimidados, aunque felices de poder atiborrarse de la cocina gala. Sin embargo, a medida que su imperio crecía, también su control llegó más lejos. En 1806, enojado por la publicación del panfleto satírico «Alemania en su profunda humillación«2, ordenó la ejecución del editor, que se negó a su vez a revelar la identidad del autor. Mientras tanto, en Paris, una de sus creaciones clave fue la Prefectura de Policía de la capital. Fundada en parte para controlar los medios en ciudad, también publicó un boletín diario que midiera la «opinión pública» de los ciudadanos.

«Los Nobles Españoles, o Britania ayudando a la causa…» – En esta hoja, el ejército español, liderado por el rey Fernando (sic), avanza hacia un campo de batalla. El rey y los nobles llevan pancartas que proclaman «Fernando VII, Libertad o Muerte». Un gato que grita «Mewrat» (Murat era entonces el Teniente General en España de Napoleón), se adelanta a la procesión y persigue ratas, marcadas con una «diana» tricolor. Hacia la parte trasera de la procesión (arriba a la derecha), Cruikshank incluso ha incluido frailes con armas de fuego listos para unirse a la batalla. Cerca del borde superior izquierdo del marco, Britannia, sentada en las nubes, hace llover cañones, disparos y otras armas en el campo abierto. (h)
Dos campesinos rusos enseñan a «bailar» a Napoleón. Napoleón se interpone entre una figura sentada que toca un cuerno (izq.) Y una figura que sostiene un látigo (der.). El campesino con un látigo se inclina amenazadoramente hacia Napoleón y lo instruye apuntando al suelo y dirigiendo sus pies. Napoleón, a su vez, intenta complacer: levanta un brazo por encima de la cabeza y se pavonea hacia atrás con una pierna extendida frente a él. Según Broadley, las caricaturas rusas de Napoleón son prácticamente desconocidas antes de la invasión francesa. Terebenev, uno de los caricaturistas rusos más conocidos, tomó el liderazgo de sus homólogos en Gran Bretaña. A su vez, George Cruikshank grabó varios de los diseños de Terebenev para el mercado británico. Broadley atribuye esta fértil entente a que el zar se dio cuenta de la eficacia que tenían las caricaturas como propaganda patriótica en Gran Bretaña. (i)
«Boney incubando un boletín o acogedores cuarteles de invierno!!!» – Autor: George Cruikshank – Grandes montones de nieve cubren un amplio campo ruso. En el primer plano de la imagen, Napoleón (centro) da instrucciones para un boletín a un oficial (centro izquierda) y un mensajero (extremo izquierdo). El mensajero acaba de llegar y se encuentra en el borde izquierdo de la imagen. Para maniobrar en la nieve, se ha atado tablas a los pies a modo de raquetas de nieve improvisadas. Su figura está representada de perfil para resaltar su cuerpo demacrado y su ropa andrajosa, sus muslos esqueléticos desaparecen en grandes botas negras. El mensajero sostiene un minúsculo espejo a través del cual mira a Napoleón, con la boca abierta de incredulidad. Indicando su función, el mensajero se ha representado con características de caballo. Esto es especialmente notable en su rostro y en la larga cola de cerdo que sobresale de la parte posterior de su cabeza. Napoleón está enterrado hasta el cuello del abrigo por la nieve que lo cubre. Dibujado de perfil, su nariz puntiaguda y su sombrero amartillado cómicamente grande recuerdan la proa de un barco surcando las olas. Además, las plumas que se desprenden de la visera del sombrero sugieren estandartes o banderas y sirven para identificar a Napoleón entre los soldados que también nadan en la nieve. (j)

La caricatura satírica durante la Guerra de Independencia

Caricatura de José Bonaparte como 
el «Rey de Copas». Grabado, sin fecha.

Al igual que otros géneros utilizados como instrumento políticos por la causa patriota, la propagación de caricaturas satíricas dirigidas contra Napoleón vivió un gran auge en los primeros años de la guerra en nuestro país. Las caricaturas publicadas en Inglaterra fueron el referente principal para las publicaciones y se imitó inicialmente su estilo, que con el tiempo se adaptaría a los rasgos de la propia idiosincrasia. Como ejemplo, las primeras láminas vendidas en Madrid en el verano de 1808 procedían de Inglaterra.10

Pero si Napoleón era atacado por su ambición y sus imposiciones manu militari, en cambio su hermano José se convirtió en el blanco de una larga serie de chistes, coplillas, insultos y caricaturas que se difundieron ampliamente por la piel de toro, parodiando su supuesta y desmesurada afición a la bebida(en realidad no porque abusara de ella, algunos lo han definido como abstemio, sino quizás más bien por la amplia vinacoteca que poseía en palacio, del orden de algo más de 4.000 botellas inventariadas en diciembre de 18124) o representándolo en otras ocasiones a lomos de un gran pepino, con el reclamo de la italianización de su nombre (José, Pepe, Peppino).

Dicho ensañamiento no dejaba de traslucir la percepción popular que se tuvo por parte de los españoles desde un primer momento de José Bonaparte, considerándolo un monigote impuesto por su todopoderoso hermano. Dicho sea de paso, la propia política de Napoleón en España no ayudó en absoluto a José, queriendo dirigir las acciones militares en suelo español directamente desde París u obviando directamente su concurso en otros asuntos cuando le convino a sus propios intereses. Para más información, podéis consultar sobre el particular la entrada que le dedicamos a la conferencia de Thierry Lentz sobre José Bonaparte, estratega de la guerra. 

«Cada qual tiene su suerte, la tuya es de borracho hasta la muerte» (k)

Las caricaturas en España se realizaban en forma de grabados anónimos y generalmente impresos mediante el procedimiento xilográfico en madera. Se solían publicar como hojas sueltas que circularon por todo el territorio desde el principio de la guerra hasta 1813, en plena decadencia de la ocupación francesa. Algunos títulos que se recuerdan como «El Arlequín de Europa», «La salida del rey ambulante y su legión devota», «Napoleón trabajando para la regeneración de España», «Napoleón y Godoy», «Fiesta de toros en España» o «Matador corso en peligro».12 Una vez concluida la guerra de Independencia en 1814, y el retorno de Fernando al trono, con el tiempo y la llegada del Trienio Liberal, la prensa satírica política de la época se convirtió por entonces en el medio que utilizaba la burguesía de ideología liberal para difundir su ideario y criticar a los representantes del Antiguo Régimen: Fernando VII, la Iglesia y el carlismo.13


«La batalla de Vitoria» – En esta escena de la batalla, impresa en 1813, el alegre ejército británico derrota al andrajoso ejército francés ahora en rápida retirada5. Las robustas figuras de los soldados británicos contrastan con los cuerpos delgados y los rasgos grotescamente exagerados de sus homólogos franceses. En primer plano a la izquierda, un soldado británico rescata un lado de rosbif de un soldado francés que ha intentado cambiar la carne por «sopa maigre». En medio del tumulto, un soldado inglés clava su bayoneta en el trasero del mariscal Jourdan. Jourdan salta en el aire llorando; «Oh, mi Batoon.» El soldado inglés responde; «Creo que es tu trasero». Cerca, un highlander, vestido con una falda escocesa, confisca un cañón. En la parte izquierda de la hoja, Wellington se sienta a horcajadas sobre su caballo y disfruta de la escena desde su posición en una colina. Una escena colgante de Wellington y José Bonaparte (parte superior derecha), montado en una mula, proporciona un contrapunto a la heroica figura de Wellington. (l)
«Los conscriptos franceses de los años 1820, 21,22,23,24 y 25 marchan para unirse al Gran Ejército» – Obra publicada en 1813 con la autoría de George Cruikshank, otro de los famosos caricaturistas ingleses de la época, en la que se ve el empobrecido ejército francés que recurre a los ciudadanos más jóvenes en busca de nuevos reclutas. Un viejo soldado se para en medio de la imagen e intenta atraer a los niños a Rusia con promesas de «osos bailarines», «bolas de nieve» y «plumones de azúcar». También promete que regresarán a casa cubiertos de «parches de gloria» y con un nuevo «par de patas de madera». El soldado no es más que un espantapájaros; le faltan piernas por debajo de las rodillas, le falta un brazo, un ojo y la nariz. Otras cicatrices en su rostro están cubiertas con parches negros de tela de fieltro y su uniforme está desgarrado y harapiento, colgando de su cuerpo escuálido. Sin embargo, el soldado logra sonreír y hace un gesto hacia un grupo de niños que marchan, pasan la horca, cruzan la colina y se alejan. Los niños que rodean al viejo soldado, todos niños pequeños, se comportan de una manera que indica que no tienen idea de lo que realmente es la guerra. (m)
«El viaje de un héroe moderno a la isla de Elba» – Publicada en 1814, esta caricatura es una representación satírica del exilio del emperador francés Napoleón a la isla de Elba ese mismo año, con unos versos de mofa incluidos6. Esta fue la primera derrota de Napoleón ante las naciones aliadas de la Sexta Coalición, incluidas Gran Bretaña, Prusia y Rusia. Menos de un año después de que Napoleón fuera derrocado, escapó de Elba y regresó a Francia, lo que obligó a la Sexta Coalición a reformarse. Los ejércitos aliados marcharon contra él, y Napoleón fue final y definitivamente derrotado en la batalla de Waterloo. – Colección de la Librería del Congreso de EE.UU. (n)
«Cumplidos del Congreso o Little Boney…» – Caricatura publicada el 24 de julio de 1815, obra de George Cruikshank. Esta hoja imagina la rendición de Napoleón al Capitán Maitland y un grupo de marineros británicos en el barco británico, el Belerofonte, tras la derrota en Waterloo. Napoleón (centro), defendiendo su caso, se quita el sombrero y se inclina elegantemente hacia Maitland (centro derecha), quien a su vez se inclina levemente y recibe las peticiones con una sonrisa. La grotesca tripulación de Napoleón (izq.), formada por un barbero, una cocinera, una lavandera y varios marineros, se acercan dócilmente a los robustos y cordiales marineros británicos, que charlan entre sí y discuten el destino final del corso. (o)
En esta sátira publicada en 1816, obra de Cruikshank, un grupo de hombres y mujeres ingleses rebeldes pululan en la exposición del carruaje de Napoleón y sus efectos personales que se llevó a cabo en el Museo Bullock de Londres, en el Salón Egipcio, en Piccadilly. El carruaje es el principal atractivo de la exposición, que también cuenta con pinturas, telas, un juego de café, un orinal y «una de las camisas de Napoleón», entre otros elementos. Una gran multitud entra en el carruaje. La mitad de las figuras intentan abrirse camino hacia la caja, la otra mitad se sube a la parte superior. Una pareja se ha instalado en el banco del conductor y gesticula como si fuera a conducir un equipo de caballos hacia adelante. En el extremo izquierdo, una mujer lleva a su hijo a la habitación contigua y exclama: «Mira los caballos, Tommy». Un francés grotesco llora en un pañuelo delante de un busto de Napoleón. (p)

1La fuente de inspiración para los motivos era inacabable. Como resultado, Napoleón fue invariablemente retratado como un tigre sarnoso, un serpiente con doble cabeza, un gallo, un faraón cocodrilo, un  sórdido latin lover y, por supuesto, como un belicoso enano. 

2En la primavera de 1806, la editorial Stein envió al establecimiento de venta de libros Stage en Augsburgo un panfleto titulado Deutschland in seiner tiefen Erniedrigung («Alemania en su profunda humillación»), que atacaba fuertemente a Napoleón y el comportamiento de las tropas francesas en Baviera. Al enterarse del violento ataque retórico realizado contra su régimen y al no descubrir al autor real, Napoleón hizo arrestar a John Phillip Palm (el editor) y entregarlo a una comisión militar en Braunau am Inn, en la frontera entre Baviera y Austria, con instrucciones perentorias de juzgar al prisionero y ejecutarlo dentro de las veinticuatro horas. A Palm se le negó el derecho de defensa y, tras un juicio ficticio el 25 de agosto de 1806, le dispararon al día siguiente sin haber traicionado al autor del panfleto. 

3No era la única característica que se le criticaba, la de su supuesta embriaguez. Su aspecto físico no escapó tampoco de los ataques, ya que también se creía popularmente que era tuerto y calvo. [9] . Con todo, tal como señala Thierry Lentz, el propio Felipe V cuando ascendió al trono de España se le denominaba asimismo Felipe el Botella, por lo que parece un motivo histórico recurrente con los monarcas de origen extranjero en trono español. 

4https://www.facebook.com/photo?fbid=3778093235559047&set=gm.10157684837246363, publicado por Miguel Ángel García García [http://www.batalladetrafalgar.com/] 

5Sin tener en cuenta las grandes pérdidas en ambos bandos, Cruikshank describe la batalla como una salida de un día para el ejército británico con una fácil victoria sobre las tropas francesas. Según George, «La noticia de Vitoria se publicó en una Gaceta Extraordinaria el 3 de julio; los días 5, 6 y 7 de julio se iluminó Londres, y el 7 de julio hubo acción de gracias pública en San Pablo». 

6«Farewell my brave soldiers, my eagles adieu;Stung with my ambition; o’er the world ye flew But deeds of disaster so sad to rehearse, I have lived – fatal truth for to know the reverse From Moscow, from Lipsie [Leipzig]; the case it is clearI was sent back to France, with a flea in my ear.A lesson to mortals, regarding my fall;He grasps at a shadow, by grasping at all.My course it is finish’d my race it is run, My career it is ended just where it begun.The Empire of France no more it is mine, Because I can’t keep it I freely resign.«


Fuentes:

  1. «Napoleon vs. Napoleon» – Cynthia Rose, The Comics Journal, 26 de junio de 2015, en http://www.tcj.com/napoleon-vs-napoleon/#comments
  2. «Napoleon in Caricature. 1795-1821» – A.M. Broadley y J. Holland Rose, Ballantyne, Hanson&Co, London&New York, 1921
  3. «Napoleon en images. Estampes Anglaises (portraits et caricatures)» – John Grand Carteret, Librairie de Firmin-Didot et Cie., 1895
  4. «Prensa y propaganda bélica 1808-1814» – Alejandro Pizarroso Quintero, Cuadernos dieciochistas, 2007, vol. 8, pp. 203-222
  5. «Reconsidering the Decline of the Editorial Cartoon» – Ilan Danjoux, PS: Political Science and Politics , Abril 2007, Vol. 40, Nº. 2, pp. 245- 248
  6. https://xroads.virginia.edu/~MA96/PUCK/part1.html
  7. https://daily.jstor.org/cultural-history-satirical-cartoons-censorship/
  8. «Los españoles y Napoleón antes del bicentenario de la Guerra de la Independencia» – Vicente León Navarro y Rafael Fernández Sirvent, Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 10, 2011, pp. 299-310
  9. «La imagen de Napoleón y de José Bonaparte como enemigos de España» – Alberto Ramos Santana, Universo de micromundos. VI Congreso de Historia Local de Aragón, Proyecto de Excelencia «Las Cortes de Cádiz y el primer liberalismo en Andalucía» (PAI05-HUM-00549), Junta de Andalucía
  10. «Los españoles y José I. La imagen del rey» – Antonio Jesús Piqueres Díez, Tesis Doctoral,  Universidad de Alicante, 2015
  11. https://en.wikipedia.org/wiki/Political_cartoon
  12. http://clio.rediris.es/arte/caricaturas/caricatura.htm 
  13. https://prensahistorica.mcu.es/satirica/eu/micrositios/inicio.do
  14. https://www.tate.org.uk/whats-on/tate-britain/exhibition/james-gillray-art-caricature/james-gillray-art-caricature-french
  15. https://en.wikipedia.org/wiki/James_Gillray
  16. https://ageofrevolution.org/200-object/the-journey-of-a-modern-hero-to-the-island-of-elba/ 
  17. https://en.wikipedia.org/wiki/Johann_Philipp_Palm
  18. https://lasoga.org/como-ridiculizar-a-napoleon/, por Francisco Martínez Hoyos, 3/02/2016 

Imágenes: 

a. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232285/

b. https://www.gettyimages.es/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/protestant-reformation-16th-century-germany-fotograf%C3%ADa-de-noticias/170977816

c. https://www.loc.gov/resource/cph.3c32986/

d. https://www.britishmuseum.org/collection/object/P_1851-0901-533

e. By Charles Turner, after James Gillray – https://www.npg.org.uk/collections/search/person/ mp01777/james-gillray, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=238114

f. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232451/

g. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232177/

h. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232265/

i. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232062/

j. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232402/

k. Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4773845

l. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232157/

m. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232407/

n. http://thewritersvineyard.com/2015_06_01_archive.html

o. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232130/

p. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:232462/

La Batalla de Vich (20 de febrero de 1810) (I)

La caída de la ciudad de Gerona tras una enconada resistencia el 12 de diciembre de 1809, sumió en una profunda crisis a las autoridades del Principado, tanto civiles como militares. Las primeras exigían que Gerona fuera recuperada a cualquier precio y las segundas, tras el abandono del cargo de general en jefe de Joaquín Blake, al tiempo que deploraban las intromisiones civiles en su cometido no podían encontrar un sucesor al mismo Blake, tras rechazar el cargo el Marqués de Portago, García-Conde y Manuel de La Peña. La crispación llegó también a los líderes guerrilleros, como Clarós, que tuvo que huir precipitadamente de Bañolas donde se encontraba porque peligraba su vida. En resumen, según Matías Ramisa, \»había un ambiente de derrotismo generalizado\» [2].

El nuevo general en jefe al mando del Ejército del Principado, Enrique José O\’Donnell, que había alcanzado cierto prestigio en algunas acciones de socorro a la plaza de Gerona durante el asedio, quiso reorganizar prontamente las tropas a su cargo, dispuso una quinta general para intentar reforzar el debilitado (y desmoralizado) ejército y reconcentró a toda la fuerza disponible en Manresa. Los movimientos franceses posteriores desembocaron en la presencia de las tropas de Souham en Vich el 12 de enero; pero pasadas las semanas y topando con fuerte resistencia en las montañas, los franceses habían quedado inactivos en la ciudad. O\’Donnell, aprovechando lo precario de la posición enemiga, se dispuso a asestarle un golpe definitivo el 20 de febrero, acción que se conocería como la batalla de Vich.

Como curiosidad mencionar que en dicha batalla participó como sargento mayor(I) del Regimiento de Soria, José María de Torrijos, el famoso militar liberal, cuya actuación en la misma le valió el ascenso al empleo de teniente coronel y también participaría el hermano del marqués de La Romana, Juan Caro Sureda, en el arma de caballería.

Grabado de M.C. Langlois sobre la batalla de Vic. Se puede distinguir la colina del
Clascar, en Malla y, al fondo, la colina del castillo de Tona. (a) [3]

LOS ANTECEDENTES

La primera invasión francesa de la comarca se produjo el 17 de abril de 1809 y duró hasta el 18 de junio. El general Gouvion Saint-Cyr se encontró una ciudad vacía. Sólo se habían quedado unas trescientas personas -enfermos, viejos, algunos eclesiásticos- encabezadas por el obispo Francisco Veyan, que negoció la ocupación con los imperiales y evitó, de hecho, el incendio de Vic. Todo el mundo había huido hacia las montañas y pueblos de los alrededores de la llanura, donde la gente malviviría en barracas o en casas de parientes o conocidos, durante dos meses. Las masías de la plana de Vich(II) fueron quemadas o destruidas una por una. Pero podemos decir que los franceses tampoco tuvieron una estancia tranquila debido a los ataques constantes de los somatenes, la falta de provisiones y las enfermedades.

Tras la caída de Gerona el 12 de diciembre de 1809, el general Joseph Souham volvió a la plana de Vic para destruir a las desmoralizadas fuerzas patriotas en retirada. Desde la Garrocha, el día 11 de enero de 1810 ahuyentó a los contingentes que protegían el Grau de Olot y la Salud, y al día siguiente entró en Vich. Esta vez la huida de la población civil ya no fue tan masiva. Un sector de los olotenses y buena parte de los concejales permanecieron en la ciudad con los ocupantes napoleónicos, pero la Junta Corregimental -y mucha otra gente- escapó hacia Sant Bartomeu del Grau penosamente llevándose la documentación oficial. Por entonces, Souham encontró que su situación se complicaba progresivamente, varado en la comarca(III), falto de comunicaciones y de subsistencias, y atacado con frecuencia por los somatenes concentrados en la cercana localidad de Sant Bartomeu del Grau.

Pronto el recién nombrado capitán general de Cataluña, Enrique O’Donnell, viendo la situación de aislamiento de las tropas de Souham, se dispuso a aprovechar la situación, e intentar aniquilar la división napoleónica del general Joseph Souham, establecida en la Plana con su centro de operaciones en Vich y con sus destacamentos dispersos por los alrededores. [2]
Ya el 11 de febrero una división volante al mando de Sarsfield con unos 1.000 infantes y 60 caballos atacó un destacamento francés en Malla y el dia 13 atacó Milans del Bosch el pueblo de Major. O\’Donnell había concentrado unos días antes, el 6 de febrero, a sus tropas en Manresa, con las cuales marchó hacia Moyá, y de allí hacia Vich. Sólo dejó en Martorell y en la Línea del Llobregat la tercera division, á las órdenes del brigadier Martinez.
\»Vista oriental de la ciudad de Vique\», grabado de principios de siglo XIX, donde se ve la ciudad
de Vic desde el otro lado del rio Méder, con el palacio Episcopal en primer término. (b)

LOS COMANDANTES Y SUS TROPAS

Enrique José O\’Donnell y Anethan

(San Sebastián, 21/05/1776 – Montpellier, 17/05/1834). 
Hijo de José O\’Donnell, coronel del regimiento de Irlanda y hermano de los tenientes generales José y Carlos O\’Donnell. Ingresó como cadete menor de edad en el regimiento de Irlanda en 1783, tomando plaza efectiva en 1787. Tomó parte en el sitio y defensa de la plaza de Ceuta en 1790-91. Nombrado teniente en 1794, fue destinado al ejército de Cataluña, donde tomó parte en la Guerra de la Convención. En 1795 fue promovido a capitán en el regimiento de Voluntarios de la Corona. Tomó parte en la campaña de Portugal en 1801. En enero de 1807 fue ascendido a sargento mayor del regimiento Ultonia. Al estallar la Guerra de Independencia estaba de guarnición en Gerona, y participó en varias acciones de auxilio a la plaza. La Junta Central le ascendió a mariscal de campo a finales de 1809. Mandó una división en Cataluña, a las órdenes de Blake, Portago y García-Conde. El 21 de enero de 1810 fue nombrado capitán general de Cataluña, siendo derrotado por Souham en Vich el 20 de febrero. El 6 de abril fue ascendido a teniente general. Intentó socorrer a la asediada ciudad de Lérida, pero fue derrotado en Margalef, el 23 de abril. Sin embargo el 14 de septiembre logró rendir al general Schwartz en La Bisbal, siendo gravemente herido en la pierna. El 5 de abril de 1811 fue nombrado por la Regencia conde de La Bisbal. En enero de 1812 fue nombrado regente del Reino, pero dimitió por la derrota de su hermano José en Castalla. En octubre del mismo año fue nombrado capitán general de Córdoba, Jaén y Sevilla, organizando al año siguiente el ejército de Andalucía, con el que siguió al ejército de Wellington en su avance por los Pirineos. Dejó su cargo por divergencias surgidas con Wellington y pidió su licencia por motivos de salud, siendo sustituido por Girón. En julio de 1814 fue nombrado capitán general de Andalucía, empleo que ostentaría también en 1819. Con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, se le dió el mando del primer ejército de la Reserva, contra los franceses, teniendo que emigrar a Francia (Limoges) en 1823. Cuando regresaba a España en 1834, con una amnistia de la Reina María Cristina, supo de la muerte de su hijo Luis, fusilado por Zumalacárregui, lo que le provocó una profunda consternación y su muerte tres días más tarde, el 17 de mayo. [10]
División Enrique O\’Donnell
Infantería (Sañudo)
Cazadores de Antequera
Cazadores del Ampurdán
Regimiento 2º de Saboya de Línea (25/962*)
Regimiento de Ultonia
Regimiento de Baza de Línea
Regimiento suizo Kayser nº 3 (4/158*)
3r batallón Regimiento de Soria nº 8 de Línea (39/502*)
1r batallón Regimiento Iliberia (24/158*)
Regimiento Granada de Línea (18/673*)
Granaderos Castilla La Vieja (21/713*)
Regimiento suizo de Zey (antiguo Betschart) nº 4 (40/646*)
Regimiento suizo de Traxler nº 5
Cazadores voluntarios de Almansa (192)
Presentes ya en octubre de 1809* (Cabanes)
Batallón de granaderos del ejército (30/592*)
Destacamento de Santa Fé (3/143*)

Suizos de Wimpfen (13/318*)

Voluntarios de Valencia (10/690*)
1er y 2º Batallón de Fernando 7º (28/585*)
Caballería (Sañudo y Cabanes)
Regimiento de línea 2º de Alcántara
Dragones de Numancia (8/113*)
Regimiento de línea de Santiago (140)
Húsares de Granada (16/265*)
Fuentes: 
– (*) \»Esplicacion del cuadro histórico-cronológico…\» – Francisco X. de Cabanes, Barcelona, 1822
Entre paréntesis, los batallones y el número total de oficiales/soldados en octubre de 1809.

– Base de Datos sobre las Unidades Militares en la Guerra de la Independencia – J.J. Sañudo 

El Orden de batalla lo confeccionamos a partir de varias fuentes, por lo que, a falta de haber podido acceder a un estadillo de la época mucho más concreto, no deja de ser una aproximación voluntariosa, a partir sobre todo de los datos de Cabanes de octubre de 1809 y la base de datos de J.J. Sañudo. Las diversas fuentes escritas consultadas tampoco ayudan ya que, en algunos casos llegan casi a duplicar las cifras del contingente, bailando las cifras entre 12.000-15.000 hombres (sin especificar el número de somatenes que habrían intervenido, aunque Ramisa en su obra los cifra en 3.000 [2]). A partir de los datos de Cabanes y con algunas aproximaciones, obtenemos una cifra, creemos, más coherente de  unos 8.000 infantes de tropa regular y cerca de unos 1000 sables, que coincide con la que nos facilita alguna fuente [15] y que también relaciona Toreno. Toreno también describe que los españoles carecían de artillería \»no habiendo podido traerlos por lo fragoso de la tierra\». 
 
 
– – o – –

Joseph Souham

(Lubersac, Francia, 30/04/1760 – Lubersac, Francia, 28/04/1837)
Después de alistarse en el Regimiento de Coraceros del Rey en 1782, Souham obtuvo una licencia del ejército cuatro años después. Después de estallar la Revolución, regresó al ejército donde fue elegido teniente coronel en el 2º Batallón de Voluntarios de Corrèze en 1792. Menos de un año después, Souham fue ascendido a general de brigada y empleado en el Ejército del Norte. Allí se reunió y comenzó a trabajar en estrecha colaboración con el general Moreau. En agosto de 1793, Souham pasó a ser comandante en Dunkerque y fue ascendido a general de división. En 1794, tomó el mando de la 1ª división del Ejército del Norte y se apoderó de Courtrai antes de vencer en Mouscron. En septiembre fue arrestado por los Representantes del Pueblo, aunque fue liberado poco después. En mayo de 1795 Souham recuperó el mando de la 1ª división del Ejército del Norte. En 1796 comandó la 3ª división de Nueva Zelandia y luego la 24ª división militar de Bruselas. El siguiente empleo de Souham llegó en 1798 cuando mandó una división del Ejército de Mainz. En 1799 tomó el mando de la 5ª división del Ejército del Danubio y lo llevó a la batalla en Stockach en marzo. Siguió mandando una división hasta que se unió al Ejército del Rin en diciembre y después comandó la 1ª división allí, luchando en Erbach en mayo de 1800. Durante los años de paz que siguieron, se sospechó que tenía simpatías monárquicas y fue retirado del servicio activo en 1801. En 1802 fue empleado en la 20ª división militar de Périgueux, pero en 1804, cuando el general Moreau fue arrestado, también fue arrestado por su estrecha relación con Moreau. Fue encarcelado durante 40 días antes de ser liberado. A pesar de su liberación, siguió desempleado del ejército. Souham esperó tres años, antes de poder ser enviado a Italia en 1807 para dirigir allí una división, y en 1808 viajó a Cataluña para dirigir la 2ª división del cuerpo de Gouvion St. Cyr. En diciembre luchó en Cardedeu y Molins del Rey. Al año siguiente, Souham luchó en Valls, se apoderó de Reus, sirvió en el asedio de Gerona y venció en Santa-Coloma y Besalù. En 1810 ocupó Vich y derrotó a O\’Donnell, pero también resultó herido por un disparo en la sien izquierda, lo que lo obligó a regresar a Francia para recuperarse. Souham fue premiado como Conde del Imperio. En noviembre fue al Ejército de Italia, y luego en marzo de 1811 se unió al Ejército de Alemania. Cinco meses después, Souham y su división se unieron al Ejército del Norte de España. Después de regresar a España, asumió temporalmente el mando del Ejército de Portugal en octubre, debido a las heridas del mariscal Marmont. Ganó en Villa Muriel y tomó Valladolid, pero después fue relevado de su mando y regresó a Francia en noviembre. Durante las campañas de 1813 en Alemania, Souham encabezó la 8ª división del III Cuerpo de mariscal Ney. En abril, Souham se apoderó de Weimar, ganó en Weissenfels y en mayo luchó en Rippach, resultando herido en Lutzen y siguió luchando en Bautzen. En agosto tomó el mando del III Cuerpo y luchó en Katzbach, y en octubre luchó en la batalla de Leipzig, donde fue herido en la cabeza por la metralla de un proyectil. Finalmente se recuperó lo suficiente como para volver al mando en marzo de 1814 cuando tomó el mando de una división que defendía París. Después de la abdicación de Napoleón en abril, los Borbones lo convirtieron en Caballero de San Luis. Cuando en 1815 Napoleón regresó de Elba y retomó el poder durante los Cien Días, Souham no se reunió con él. Seguiría su carrera discretamente hasta su muerte en 1837. [11]
 
1ª Division del VII Cuerpo ejército: Général de division Souham (169/5.213)
1er Regimento Ligero (3)
42º Regimiento de Línea (3)
7º Regimiento de Línea (2)
3er Regimento Ligero (1)
93º Regimiento de Línea (1)
24º Regimiento de Dragones
3er Regimiento Provisional de Chasseurs à Cheval
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Dragones Italianos Napoleón (1/2 regimiento)
7/2º Regimiento artillería a caballo núm 2 (2/4/3/59**) (3 cañones)
Cazadores de los Pirineos Orientales (¿?)
Fuentes: 
– French Army of Spain, 15 january 1810 – OOB Nafziger, hoja 810ASAE 
Entre paréntesis, los batallones y el número total de oficiales/soldados.
–  French Artillery Army of Spain 1 February 1810 hoja 810BSXA (**)
– Base de Datos sobre las Unidades Militares en la Guerra de la Independencia – J.J. Sañudo  
 
El Orden de batalla francés lo confeccionamos a partir de Nafziger y Sañudo y que coincide con el descrito por Langlois. Matisa y Ordeig lo relacionan en sus artículos a partir de la descripción de la carta de Augereau enviada desde Gerona al ministro de la Guerra, Clarke, en París, y publicada en el diario de Barcelona el 22 de marzo de 1810. Probablemente las tropas de Souham en Vich rondarían los 6.000 hombres de efectivos, aparte la división italiana de Pino que se encontraba en Hostalric.
 
 

LA BATALLA

El martes 20 de febrero de 1810, a las siete de la mañana, una buena parte de las tropas disponibles de O’Donnell, desfilaban hacia la llanura de Vich procedentes de Moià. Formaban un ejército respetable de unos 8.000 hombres y casi 1000 sables, distribuidos en cuatro columnas: la primera se acercaba por Tona y incluía toda la caballería; la segunda bajaba de Collsuspina y se formaba en orden de batalla al llegar cerca de la Plana; la tercera llegaba por Sentfores y ocupaba las alturas del oeste de la Plana; la cuarta, compuesta por unos cuantos miles de somatenes y miqueletes a las órdenes del sacerdote-guerrillero Francisco Rovira, descendía de las estribaciones de San Bartolomé de Grau.
Un ejercicio interesante es tratar de reproducir en un mapa actual los movimientos de las tropas, con la lógica salvedad que no será nunca una reproducción exacta, por la variación del paisaje y los caminos en estos 200 años y pico, pero nos puede aproximar bastante, sobretodo en el caso de los estrechos caminos de interior. Desde Moyá, lugar de inicio de la incursión de O\’Donnell hasta Vich, hay entre 24-26 kilómetros, dependiendo del camino tomado, por lo que a pié, serían entre unas 5 a 6 horas. Si hacemos caso de las crónicas que sitúan la entrada de las tropas de O\’Donnell en la Plana de Vic a eso de las 7 de la mañana, vemos que tuvieron que salir de Moyá a primeras horas de la madrugada, y también puede explicar porqué el despliegue de las tropas españolas se retrasó, según Langlois, hasta las 11:00 de la mañana, cuatro horas más tarde. 

Según Ordeig (1985), la 1ª columna de la derecha (Porta) estaba compuesta por algunos regimientos suizos y la caballería. La 2ª columna en el centro (O\’Donnell) procedía de Collsuspina y se colocó a la izquierda de la 1ª columna en el despliegue. La 3ª columna al mando de García Conde entraba por Sentforas, mientras que los somatenes y miqueletes de Rovira ocupaban las alturas. Según Langlois [9] comenzaron su ataque sobre Gurb (Toreno comenta en cambio que fueron las avanzadas de Sarsfield las que abrieron fuego). Los franceses estaban a primera hora desplegados por las cercanías en puestos avanzados o en tareas de forrajeo. Al oir de la presencia enemiga, Souham hizo llamar a todas las tropas dispersas y se preparó para defender la ciudad. De las 7:00 h. de la mañana que aparecieron en la Plana, solo hasta las 11:00 horas de la mañana (según Langlois) pudieron desplegarse para la batalla. Alguna fuentes varían el comandante responsable de cada una de las columnas, situando a Porta en la 3ª columna.

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Empezaron el fuego los somatenes de Francisco Rovira contra el 4º batallón del 3er regimiento napoleónico de infantería de línea(IV), acuartelado en Gurb, probablemente en la zona del Mas Saits (una típica masía catalana del s. XIV). Tal fue la intensidad del ataque, que parecía que allí ocurriría la embestida principal. Pero Souham, cogido por relativa sorpresa, no se dejó engañar. Ordenó la concentración en Vic de todas sus tropas dispersas por la Plana -entre ellas el batallón de Gurb, que se replegó en orden- y las dispuso en semicírculo por el sur y el oeste de la ciudad, en dirección a la Plana de Malla, donde tuvo lugar el grueso de la batalla. La línea imperial iba, aproximadamente, desde la Serradesanferm -donde estaba el ala izquierda- hasta el Castillo de Planes.
El general francés situó el 42º regimiento de línea en el centro de su dispositivo, el primer regimiento de infantería ligera a la derecha -apoyado por el 4º batallón del 93º- y la caballería en las alas y dando apoyo a los tres cañones que tenía la división napoleónica. Los puntos débiles de los imperiales eran la inferioridad numérica y la posición defensiva; los puntos fuertes el mayor adiestramiento de las tropas, la calidad del mando y la posesión de artillería, de la que carecían los patriotas.
El Mas o Masía Saits, en la falda de la montaña, en el camino de Vic a Sant Bartomeu de
Grau, que representaría probablemente un puesto de avanzada respecto al principal lugar
de acuartelamiento en Gurb del 3er batallón del 1er Regimiento ligero francés [9].
En la actualidad es un establecimiento hotelero de turismo rural.

CONTINUARÁ EN LA 2ª PARTE…

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(I) – Empleo inmediato superior al de capitán e inferior al de teniente coronel en el ejército español de la época.

(II) –  La Llanura de Vich (Plana de Vic) es una depresión de 30 km de longitud situada en el extremo oriental de la Depresión Central Catalana en la comarca de Osona. Recibe su nombre de la localidad de Vich, centro urbano que se encuentra en medio del llano. La característica más notable del paisaje en la llanura son las colinas bajas y aisladas conocidas como “turons testimoni”, colinas testimoniales\». [19]

(III) – \»El mariscal Augereau (duque de Castiglione) había llegado a Cataluña casi al final del asedio de Gerona. A pesar de algunos éxitos de Souham contra los miqueletes y somatenes en Besalú, Ripoll, Olot, etc., cambió el sistema de concetración de tropas que había tenido su predecesor y creyó que ya podía ocupar todo el pais. Quiso tener fuerzas por todos los lugares, ocupar todas las comunicaciones, y desde su cuartel general establecido en Barcelona le pareció fácil ordenar movimiento militares según las circunstancias. Se ordenó a la división italiana el poner cerco a Hostalrich y la división de Souham fue a Vich para dominar aquel vasto altiplano y mantener la montaña.\» [9]

(IV) – Según Langlois, en realidad se trataría del 3er batallón del 1er Regimiento ligero francés [9].

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Fuentes: 

1) – “Revista Vic 2008” – Maties Ramisa Verdaguer
2) –
\»La Guerra del Francès al corregiment de Vic 1808-1814\» – Maties Ramisa i Verdaguer, Eumo Editorial, 1993  
3) – “La batalla de Vic (1810, un episodi de la invasió napoleónica de Catalunya)”– Maties Ramisa i Verdaguer, Estudis pp. 47 a 55
4) – https://www.museuepiscopalvic.com/ca/museu/premsa/temps-de-sometents-guerra-del-frances-i-batalla-de-vic
5)- “La batalla de Vic” – Ramon Ordeig i Mata, Ausa XI/112-113 (1985), pp. 353-367. ©Patronal d\’Estudis Ausonencs
6) –
https://www.elter.net/noticia/2073/el-museu-episcopal-de-vic-es-trasllada-a-la-guerra-del-frances#.X2nRhySBxZF
7) – \»175 anys de la batalla de Vic 1810-1985. Exposición conmemorativa\» – Miquel S. Gros y Ramon Ordeig i Mata, Ausa XI/112-113 (1985), pp. 369-384. ©Patronal d\’Estudis Ausonencs
8) – \»El Paisatge de Calders (Bages)\» – Tesis doctoral de Josep Arola Sierra, Universitat de Barcelona, Facultat de Geografia i Història, Manresa, 2008
 
9) – \»Voyage pittoresque et militaire en Espagne – Catalogne\» – M.C. Langlois, Paris – Edición facsímil, General Grafic, S.A., 1978 
10) – \»Diccionario Biográfico del Generalato Español. Reinados de Carlos IV y Fernando VII (1788-1833) – Alberto Martín-Lanuza Martínez, FEHME, 2012 
14) – La Orden de S. Fernando en las Cortes de Cádiz – https://studylib.es/doc/5860805/la-orden-de-san-fernando-en-las-cortes-de-c%C3%A1diz
16) – Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado. Tomo II”,  Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta \\ Librería Politécnica De Tomás Gorchs, 1861
18) – \»Presencia suiza en la milicia española\» – Guillermo Calleja Leal (Coord.), Cuaderno de Historia Militar 6, Revista Internacional de Historia Militar, 95, Ministerio de Defensa, Madrid, 2017

Imágenes:

a) –\»Voyage pittoresque et militaire en Espagne – Catalogne\» – M.C. Langlois, Paris – Edición facsímil, General Grafic, S.A., 1978
b) – “Revista Vic 2008” – Maties Ramisa Verdaguer
c) – Retrato O\’Donnell – \»Historia de la Guerra de la Independencia en el antiguo Principado”,  Adolfo Blanch, Barcelona, Imprenta \\ Librería Politécnica De Tomás Gorchs, 1861
d) – Retrato Souham – Par wikipedia, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2333905

Napoleón en Potsdam (1806). Sanssouci y los trofeos de Federico el Grande.

Un día después de la doble victoria de Jena y Auerstadt, Napoleón publicó un importante Decreto1 sobre las compensaciones de guerra y unos días después se dispuso a seguir a los cinco cuerpos de su ejército2 que marchaban en dirección a Postdam y Berlín, con su Guardia de unos 8.000 efectivos, acompañada por dos divisiones de coraceros, mandados por los generales D’Hautpoul y Nansouty, vía Naumburg (18/10), Merserburg (19/10) y Halle (20/10). El emperador llegó a Dessau, donde permaneció el 21 y 22 de octubre, porque estaba negociando allí un armisticio con el embajador de Prusia, el marqués Lucchesini. Napoleón salió de la siguiente ciudad, Wittemberg, en la tarde del día 23 para seguir su camino hasta Kropstädt.

Mientras tanto, en Potsdam sus ciudadanos se habían enterado de la severa derrota de las tropas prusianas. Las autoridades hicieron los preparativos para la temida ocupación de la ciudad y, sobre todo, se encargaron de la más que previsible demanda de suministro de alimentos y forraje3. La noche del 22 de octubre, una patrulla de húsares franceses llegó a Potsdam «para gran horror de los residentes» [1], quienes anunciaron la inminente llegada del ejército e inmediatamente exigieron forraje para 400 caballos. La ocupación real de Potsdam comenzó el viernes 24 de octubre de 1806. El mismo día, entre las 10 y las 11 de la mañana, también llegó el mismo Napoleón.

Una panorámica del Palacio de Sanssouci (1745-1747), desde los jardines inferiores, dispuestos en terrazas, el conocido Lustgarten, y una estatua de Hermes en primer plano a la izquierda (2007)

NAPOLEÓN EN POTSDAM

Napoleón llegó a Potsdam el viernes 24 de octubre, alrededor de las 10:30 de la mañana, y se quedó hasta el domingo 26 de octubre, sobre las 14:30 h. El clima por entonces era muy hermoso, incluso magnífico; el 1 de noviembre, escribió que durante toda la campaña, «(…) ni una sola gota había caído«. El emperador vivió en el Stadtschloss (el palacio de la ciudad) donde se hospedó dos veces. El rey prusiano había encargado al ayuda de cámara italiano -de habla francesa- Tamanti que se quedara a su cargo. Tamanti puede ser visto como un testigo ocular de muchos eventos dentro del palacio aunque no acompañó al emperador en sus caminatas por Potsdam y sus alrededores y su información sobre estos eventos es solo de segunda mano [1].

El Palacio de Potsdam en 1773, por Johann Friedrich Mayer (a)

Tamanti narra que a las once y media del 24 de octubre apareció el emperador Napoleón Bonaparte en la rampa del jardín de recreo del palacio de Potsdam en su caballo. «¿Entonces voy a vivir aquí?«, le preguntó al mariscal Duroc. «Si, señor«, respondió este último, «Su Majestad vivirá en las habitaciones que ha ocupado el emperador ruso«. El conde de Ségur había sido enviado por Napoleón a Potsdam el 24 de octubre y se quedó allí temporalmente en las habitaciones de Federico El Grande en esa residencia real. Como Sanssouci estaba bastante lejos, todas las habitaciones de Federico en el palacio de la ciudad tuvieron que abrirse para la inspección de Napoleón. La Guardia, que vendría después, debía proteger el palacio que le había sido asignado de la forma habitual a cuando el rey prusiano estaba presente. Las habitaciones que Napoleón pretendía para sus dependencias eran obviamente accesibles desde el salón de mármol. Estas incluían la llamada Habitación Amarilla y un dormitorio con la misma cama en la que el Emperador de Rusia ya había dormido. La presencia del zar aparentemente dio que pensar bastante a Napoleón, así como la de los monarcas prusianos, y más concretamente la Reina:

«C’est de ce moment que la Reine (= Luisa) a quitté le soin de ses affaires íntérieures et les graves occupations de la toilette pour se mêler des affaires d’état, influencer le Roí (= Federico Guillermo III), y susciter partout ce feu dont elle était possédée.»

Después de que el emperador, tal vez en el salón de mármol, hubiera traído algunas mesas adicionales para extender los mapas, pidió el desayuno alrededor del mediodía, que compartió con Jérôme y Murat. Mientras tanto, la Guardia Imperial ya había llegado y un mensajero enviado por Tamanti les mostró las dos guardias principales, marcharon por el portal en el Lustgarten y ocuparon las dos guardias principales y el salón de mármol cercano. Según Tamanti, los altos mandos militares estaban en las habitaciones privadas de Napoleón y en otras habitaciones disponibles como la llamada Habitación Azul, cerca del departamento de Napoleón. La mesa de Federico estaba en la tercera habitación. Napoleón la miró y preguntó si se habían realizado cambios en el apartamento después de la muerte de Frederick. Tamanti respondió que ni Federico Guillermo II ni su sucesor habían realizado cambios. Entonces Napoleón dijo: «Este apartamento merece permanecer sin cambios como recuerdo«.

LOS TROFEOS Y SUS ORIGENES

Mientras inspeccionaba la habitación anterior, el emperador hizo la trascendental pregunta: «¿Qué tipo de espada es esta que está sobre la mesa para nosotros?» Tamanti respondió que en realidad era la espada del gran rey, como un traje de regimiento decorado en la misma habitación – que en la huida se habían olvidado de ocultarlo. Dado que la espada era conocida por algunos de los oficiales franceses presentes durante muchos años, preguntaron por ella, Tamanti explicó su pequeñez diciendo que era solo una espada provisional y que la medalla del Águila Negra junto a ella fue usada por el rey solo ocasionalmente. Cuando el emperador le preguntó si Federico había llevado una espada tan pequeña, Tamanti respondió afirmativamente. Entonces Napoleón tomó la espada en la mano y se la mostró a sus generales. Luego pronunció las palabras sobre la espada y su dueño que quedarían para la historia4:

«Si el rey que portaba esta espada aún estuviera vivo, no estaríamos aquí».

No hay duda de que una de las espadas de Federico y varios otros recuerdos fueron enviados a París por Napoleón. Allí, después de algunos retrasos, los trofeos terminaron en el Hôtel des Invalides, que Napoleón había designado para su custodia. Según el testigo Tamanti, la espada y la cinta estaban en el palacio de la ciudad de Postdam. Se dice que la banda «extraída» se mantuvo allí, mientras que el origen de los otros trofeos (collares de anillos, banderas de los Guardias de la Guerra de los Siete Años) no está claro. El 18º Boletín tampoco contiene ninguna indicación del origen, sino que simplemente dice:

«L’Empereur a fait présent à l’Hôtel des Invalides de Paris de l’épée de Frédéric, de son cordon de l’Aigle Noire, de sa ceinture de général, ainsi que des drapeaux que portait sa Garde dans la guerre de Sept Ans. Les vieux invalides de l’armée de Hanovre accueilleront avec un respect religieux tout ce qui a appartenu à un des premiers capitaines dont l’histoire conservera le souvenir.«

La formula “drapeaux que portait sa Garde” solo puede referirse a la Guardia de Federico, cuyas banderas se conservaron para honrar su memoria. Aunque Napoleón estaba muy interesado en los dos trofeos guardados en el palacio de la ciudad, pero el testigo Tamanti no menciona una posible remoción, la orden correspondiente, tal vez recibida, no se habría emitido hasta más tarde.

NAPOLEÓN EMPERADOR DE LOS FRANCESES habiendo encontrado en el Castillo de Potsdam la espada del Gran Federico, su cinturón de general, su cordón del Águila Negra y su alzacuello. saisit l’épée, le cordon de l’Aigle-Noir et l’écharpe du roi, qui étaient disposés sur le cercueil. J’aime mieux cela, dit-il, que vingt million et je les enverrai à mes vieux soldats de la guerre de Hanovre. J’en ferai presente au Gouverneur des Invalides et cela restera à l’hotel.«5

Napoleón también visitó la tumba de Federico el Grande en la cripta de la Garnisonkirche (Iglesia de la Guarnición), momento que ha sido reproducido por multitud de artistas. Si Napoleón, y es bastante concebible, solo descubrió las banderas de la Guardia en la Garnisonkirche, la instrucción correspondiente para la confiscación y el paradero de este trofeo se emitió en la noche del 26 de octubre. Las banderas de la Guardia de Federico recién mencionadas no deben confundirse con las 340 banderas y estandartes que fueron capturados a las tropas prusianas después del 14 de octubre de 1806.

Napoleón en la tumba de Federico el Grande (1978), 100 mm, obra del gran Sheperd Paine. (b)
«Napoleon meditando ante la tumba de Federico II de Prusia 
en la cripta de la Garnisonkirche en Potsdam» (c)
Napoleón en la tumba del gran Federico, por Bombled. (d)
Garnisonkirche (Iglesia de la Guarnicion).- La Iglesia fue construida en 1731-1736 por Johann Philipp Gerlach siguiendo las instrucciones del rey Federico Guillermo I. La Iglesia mantuvo los estandartes de las unidades del ejército alemán que participaron en las batallas contra Napoleón, así como en las guerras de 1864, 1866 y 1870-1871. El 21 de marzo de 1933 Hitler hizo aquí un discurso a su llegada al poder. Durante la guerra, la Iglesia sufrió bombardeos, pero aún era adecuada para la restauración. Sin embargo, los líderes del régimen establecido en el país con el falso pretexto de que la Iglesia podría ser utilizada como un símbolo del nazismo, ordenaron la destrucción de la Iglesia y el 23 de junio de 1968 fue destruida.(e)

Cuando Tamanti respondió a la pregunta de Napoleón sobre si el Palacio Nuevo y Sanssouci estaban lejos, Napoleon dijo que todavía le gustaría ver ambos castillos ese mismo día, aunque Tamanti no dice una palabra sobre visitar los dos palacios mencionados. En Sanssouci Napoleón siguió las explicaciones del responsable del palacio de Sanssouci y de su Palacio Japonés, el Sr. Droz que también hablaba francés con fluidez y se concentró en la visita a las habitaciones de Federico con mucha atención.

EL PALACIO DE SANSSOUCI

Retrato de Federico el Grande, 
por Camphausen. (f)

Ningún otro palacio está tan estrechamente relacionado con la personalidad de Federico el Grande como Sanssouci. El nombre Sanssouci, «sin preocupaciones», debe entenderse como el deseo principal y el leitmotiv del rey, porque este era el lugar donde con preferencia prefería retirarse en compañía de sus perros.

La residencia de verano del rey fue en última instancia su lugar y santuario favorito en tiempos difíciles. La ubicación del palacio junto a sus conocidas terrazas de viñedos y la decoración interior del siglo XVIII, originalmente conservada, permiten a los visitantes adentrarse en el mundo del «filósofo de Sanssouci«. Los interiores se caracterizan por su elegancia y elegantes muestras de grandeza.

También son una clara expresión del amor del rey por los hermosos alrededores: su «Arcadia prusiana». La magnífica Pinacoteca y el Palacio de las Nuevas Cámaras también pertenecen al conjunto que forma el Palacio de Sanssouci.

Es de notar que el rey deseaba ser enterrado en una cripta en la terraza más alta de la viña. Incluso en la muerte, quería estar cerca de su amado Sanssouci. Su deseo fue concedido, aunque no hasta su nuevo entierro allí en 1991. La tumba de Federico el Grande se encuentra en la terraza más alta. [6]

El Palacio Nuevo (1763-1769), en Sanssouci (2007).

Parece ser que la visita a Sanssouci impresionó al Emperador[1], y envió unos dibujos de la misma a Josefina. Se han transmitido dos comentarios del propio Napoleón sobre su visita:

(1) Je ne pus me défendre d’un sentiment bien difficile à dépeindre, en montant les marches du palais de Frédéric, y en visitant a Sans-Souci tous les lieux immortalisés par le grand roi. II avait résisté sept ans à la moitié de l’Europe; en quinze jours sa monarchie était tombée devant nos aigles » [1]

El siguiente comentario de Napoleón, extraído de los Boletines, es menos enfático, habla de sí mismo en tercera persona:

(2) «Dans la soirée (du 24, I. M.) il est allé visiter le nouveau palais, Sans-Souci et toutes les positions qui environnent Potsdam. Il a trouvé la situation et la distribution du château de Sans-Souci agréable. Il est resté quelque temps dans la chambre du grand Frédéric, qui se trouve tendue et meublée telle qu’elle l’était à sa mort »

Asimismo, el emperador francés escribió sobre su visita a la biblioteca en Sanssouci:

«Ma surprise fut extrême, en y trouvant aussi le hausse-col, l’épée, la ceinture et le grand cordon de ses ordres, qu’il avait portés pendant la guerre de sept ans. Des pareils trophées valaient cent drapeaux et leur oubli attestait le désordre et la stupeur, qui régnaient dans toute la Prusse au bruit de la catastrophe, dont l’armée venait d’être frappée. Je les envoyai aussitôt a Paris, pour être déposés aux lnvalides» 

«Napoleón ante el busto de Federico el Grande», por R. Caton Woodwille. (g)
El Palacio de Sanssouci es puesto bajo la salvaguardia Imperial. La Orden
firmada por el mayor general Berthier el 22 de noviembre de 1806. (h)
Las dependencias de la biblioteca de la Universidad, enfrente del Palacio Nuevo (2007)
Letrero informativo en una de las entradas al recinto del Parque de 
Sansssouci (2007), de poco más de 300 hectáreas de extensión.
El estanque circular con surtidor central frente al Palacio de Sannssouci (2007).
Federico Guillermo I originalmente encargó la construcción del Barrio Holandés para atraer trabajadores cualificados de los Países Bajos. Se necesitaba un gran número de artesanos bien adiestrados para ayudar a la expansión de Potsdam, que en ese momento era en gran parte una ciudad de guarnición. La escasez de trabajadores significó que muchos artesanos fueran contratados fuera de Prusia, incluidos los Países Bajos. Para atraer inmigrantes potenciales, se ofreció a los trabajadores un hogar y contratos de trabajo atractivos. El resultado fue la creación del Barrio Nuevo, que fue construido por el arquitecto holandés Jan Bouman entre 1732 y 1742. La zona también atrajo a familias de militares, así como a artistas y artesanos franceses y alemanes. [8]

EPILOGO

Napoleón parecía por tanto haber estado obsesionado por el recuerdo de las victorias de Federico el Grande. De modo que no solo los tesoros artísticos sino también los objetos personales que poseía el rey fueron llevados a Francia por el «comisionado de arte saqueado» de Napoleón, Dominique Vivant Denon. Allí encontraron su lugar en el Hôtel des Invalides. Los veteranos de guerra se comprometieron a protegerlos fielmente. 

En octubre de 2007, los objetos capturados se mostraron en una exposición de trofeos en el Louvre. También se exhibió un busto de Napoleón, enmarcado por dos estatuas de la Victoria de Sanssouci. 

No se llevó a cabo un gran monumento de la victoria planeado por Napoleón, para el cual, además de la Cuadriga que se trajo desde la Puerta de Brandenburgo en Berlín, se debía utilizar la espada de Federico el Grande, entre otros, como un detalle. «The Residenzstadt Potsdam«, en 1933, escribió que los objetos secuestrados en 1806 fueron «devueltos gloriosamente» ocho años después de la derrota de Napoleón. Sin embargo, esto no se aplica a la espada de Potsdam y a los otros objetos personales de Federico traídos del palacio de la ciudad, según el historiador Thomas Biskup. El personal de los Invalidos los sacaría de la ciudad cuando las tropas aliadas entraron en París y los llevaron a un escondite seguro en Orleans. Dado que las carreteras principales ya estaban bloqueadas por tropas de la coalición, esto ya no era posible. El gobernador de los Invalidos prendió fuego al botín en la noche del 30 de marzo de 1814 y arrojó los restos al Sena. La espada de Federico de Potsdam también se perdió.

Se le preguntó a Biskup cómo habrían reaccionado los prusianos victoriosos ante esto. Explicó que hubo una investigación judicial, pero no llegó a ningún lado. Para la familia real prusiana, la espada de Federico era de poca importancia. Su principal preocupación era recuperar la Cuádriga de la Victoria y otros objetos de arte de alta calidad. Las negociaciones que tuvieron lugar con los Borbones, en concreto con Luis XVIII, restauraron sus derechos, pero fue un asunto complicado y no se pudieron completar con éxito hasta 1815. [2]

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1El Decreto en cuestión imponía al bando perdedor una contribución extraordinaria de guerra a todos los estados aliados con Prusia. Del total de 159.425 millones de francos, Prúsia tuvo que pagar 100 millones. [1]

2Davout (III Cuerpo de ejército) el vencedor de Auerstadt, salió de Jena el 17 de octubre para acercarse a la capital prusiana, vía Leipzig y Wittenberg. También el 17 de octubre, Lannes (5º Cuerpo) partió de Jena, cruzó el Elba cerca de Dessau y se dirigió a Postdam, donde llegó el día 24. El 18 de octubre, Augereau (7º Cuerpo) salió de Jena para seguir a Davout hacia Berlín a través de Halle y Dessau. El mismo día, Murat, Gran Duque de Berg, con tres regimientos de caballería ligera debía ir hacia Magdeburgo, cruzar el Elba cerca de Wittenberg y marchar hacia Charlottenburg, a donde llegó el 24 de octubre. Mientras que se suponía que Bernadotte (1er Cuerpo) penetraría en Kurmark a través de Brandeburgo, Soult (4º Cuerpo) tuvo que ocupar Altmark y Ney (6º Cuerpo) tuvo que sitiar Magdeburgo. Aunque la campaña no siempre salió según lo planeado, varios cuerpos de ejército se levantaron «ante portas» en la capital prusiana el 24 de octubre. [1]

3Probablemente después de la reunión con Davout y Savary, los emisarios Hesse y Tam de Treuenbrietzen enviaron tres mensajes de aviso a Potsdam: al menos 1.000 oficiales, casi todo el Estado Mayor, se alojarían en Potsdam; 60.000 hombres que debían «bivaquear» (durante un período de tiempo más corto) serían atendidos y provistos de forraje; inmediatamente, 12 caballos de montar estarían listos para el personal del mariscal. Cuando las dos de la tarde del 23 de octubre regresaron a Potsdam, trajeron las siguientes solicitudes que Davout había hecho para Berlín y Postdam: 60-80.000 porciones de pan, 200-300.000 botellas de vino, forraje para 15.000 caballos, que se entregarían diariamente, durante unos 15-20 días. [1]

4El historiador Thomas Biskup, que enseña en la Universidad de Hull (Inglaterra), cree que fue poco probable que la pronunciara. En una conferencia titulada «Napoleón y Friedrich» en la Casa de la Historia Brandeburgo-Prusiana (HBPG), señaló que esa frase no aparece en los boletines de guerra detallados ni en las memorias de los líderes militares napoleónicos. Por otro lado, el ayuda de cámara Tamanti, que se puso a disposición de Napoleón en Potsdam, menciona precisamente esta declaración en su informe conmemorativo. [2]

5Esta declaración indocumentada de Lacour-Gayet se basa en un argumento equivocado de la pretación del 19º Boletín, en el que la Iglesia de la Guarnición no se menciona en absoluto. Napoleón encontró un desorden general en los palacios prusianos:»de manière qu’on a trouvé à Potsdam l’épée du grand Frédéric, la ceinture de général qu’il portait pendant la guerre de Sept Ans et son cordon de l’Aigle-Noir. L’Empereur s’est saisi de ces trophées avec empressement et a dit: «J’aime mieux cela que vingt millions»». La diferencia que cambia completamente el significado radica en la adición «à Potsdam«. La denominación de origen incorrecta se basa en la interpretación errónea de una palabra de Napoleón. Otro autor que recientemente comentó sobre este problema ha dejado abiertas ambas opciones y evita una decisión porque escribe: “Après avoir médité plusieurs minutes en silence, il (=Napoléon) saisit quelques trophes, sur la tombe selon certaines sources, dans le palais selon d’autres». [1]


Fuentes:

1) – https://journals.ub.uni-heidelberg.de/index.php/fr/article/view/45699 / Sobre parte de un escrito del historiador alemán Ilja Mieck.
2) – https://www.pnn.de/potsdam/friedrichs-potsdamer-degen-von-napoleon-wurde-er-1806-aus-potsdam-entfuehrt/21990924.html
3) – https://www.spsg.de/en/palaces-gardens/object/sanssouci-palace/
4) – http://www.lexikus.de/bibliothek/NAPOLEON-AND-THE-QUEEN-OF-PRUSSIA/BOOK-I/CHAPTER-VIII-NAPOLEON-IN-POTSDAM 
5) – https://www.waymarking.com/waymarks/WMZV8Q_Napoleon_at_the_Garrison_Church_Potsdam_Germany
6) – https://artsandculture.google.com/partner/schloss-sanssouci
7) – «Adress-Kalender der Königlich-Preußischen Residenzstädte Berlin und Potsdam …», Berlín, 1803
8) – http://www.potsdam-park-sanssouci.de/Dutch-Quarter.html

Imagenes:

a) – By Johann Friedrich Meyer (1728–1789) – Hans-Joachim Giersberg: Das Potsdamer Stadtschloss. S. 116, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2023058
b) – http://www.boxdioramas.com/sheperd-paine
c)- C. 1810 downloaded from PBS LearningMedia, http://www.pbslearningmedia.org. The rights to use this asset expires on 12/31/2099. This work is out of copyright, with photographic rights held by the Bridgeman Art Library.
d) – https://static.greatbigcanvas.com/images/singlecanvas_thick_none/everett-collection/napoleon-at-the-tomb-of-frederick-ii-of-prussia-in-potsdam-in-1806-by-louis-bombled,2384015.jpg
e) – By Vitold Muratov -scan, digitalisation,cropping – nach einem Gemälde C.G. Adolf,1827, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=79261289
f) – ⓒ SPSG, Foto: Roland Handrick – https://g.co/arts/xv2PeDjYofGbcTMN6
g) – https://i.ebayimg.com/images/g/wQ0AAOSwo-ldTTwI/s-l1600.jpg
h) – By Napoleon Bonaparte – Self-scanned, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1539916
i) – Fotografías del autor.

Espacio Expositivo Sala "Acción de Mengíbar 1808"

Tiempo de lectura: 5 minutos

En nuestra estancia en Mengíbar este octubre pasado pudimos visitar la  Sala «Acción de Mengíbar 1808», que se halla en el Edificio de Usos Múltiples de la localidad, y que recoge entre otros una maqueta del combate previo a la batalla de Bailén, el 16 de julio de 1808, entre las tropas del general Reding y las francesas del general Gobert.

La maqueta tiene su origen en la circunstancia que la viuda de José Manuel Allendesalazar, ex-diplomático fallecido en 2008, donó al pueblo de Mengíbar el 1 de junio de 2012 las más de 700 figuras que componen la maqueta de la Acción de Mengíbar, realizada en 2014 por el maquetista granadino Manuel Quintana Santaella y que inicialmente se instaló en la Torre del Homenaje.1

La muestra ocupa una sala de la planta primera del centro, con la maqueta de grandes dimensiones reproduciendo la acción y algunos plafones explicativos, miniaturas y algunos objetos. Curiosamente la maqueta no tiene un terreno imitando el aspecto de la tierra sino una tela pegada para preservar quizás el aspecto de exposición de las figuras, como si estuvieran en una vitrina normal al uso.

Edificio de Usos múltiples, sede de la exposición.

LA EXPOSICIÓN

Breve apunte biográfico de José Manuel Allendesalazar
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el flanco derecho.
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el flanco izquierdo.
Vista desde lo que sería la retaguardia francesa en el centro.
Ataque de la caballería española en el flanco izquierdo francés.
Paso del contingente de Reding por el vado del Rincón.
Las tropas españolas en la fuente de La Tejera.
El paso de las barcas por el rio Guadalquivir, uno de los dos puntos de cruce de las tropas españolas.
El paso de las barcas por el rio Guadalquivir, uno de los dos puntos de cruce de las tropas españolas. Delante las tropas españolas formadas ante las francesas en el rio Guadiel.
Ataque de los dragones españoles.
Coraceros franceses al contraataque en el margen del rio Guadiel.
Tropas francesas al pie del cerro Harina, al fondo a la derecha.
Retaguardia francesa con los trenes de suministros.
Monedas originales y reproducciones, junto con proyectiles de fusilería a la izquierda.
Reproducción de la «Cruz de Mengíbar»
Sable «briquet» de la infantería francesa.
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Granadero de las Reales Guardia Walonas; 1ª Brig. Regto. Infantería de la Reyna; Brig. Regto. Infantería de Jaén; Reding
De Izquierda a derecha y de arriba a abajo: Regimiento de Numancia; España; Olivenza y Farnesio
Figuritas militares a diferentes escalas
El cuadro «La marcha de los ingenieros» de Augusto Ferrer-Dalmau

Fuentes:

1) – https://aytomengibar.com/ursula-bertele-visita-la-nueva-sala-de-la-accion-de-mengibar/

Imágenes:

a) – Fotografías del autor.

El telégrafo óptico de Claude Chappe durante la Revolución y el Imperio.

Tiempo de lectura: 25 minutos.

La necesidad de enviar mensajes a lugares lejanos ha sido una prioridad de las naciones y los ejércitos desde los tiempos antiguos. Los griegos utilizaron señales, así como los romanos, que utilizaban torres de señalización en sus límites fronterizos, que estaban bajo el cuidado de patrullas que transmitían las órdenes rápidamente en todos los países vecinos. El telégrafo representado en la columna de TrajanoI es la única descripción de un puesto telegráfico romano que ha llegado hasta nosotros. Árabes y chinos practicaron el método de transmitir mensajes a través de medios visuales. En 1787, con la unión de los observatorios de Paris y Greenwich mediante fuegos (cuya composición los ingleses habían traído de la India), con lo que una comunicación telegráfica a través del canal de la Mancha quedó establecida desde ese año.

Durante 1790-1795, en el apogeo de la Revolución Francesa, y precipitado por la ejecución de Luis XVI, el 21 de enero de 1793, la Convención se apoderó con entusiasmo de un proyecto de comunicaciones rápidas por las cuales podría concertar los movimientos de sus ejércitos esparcidos por un inmenso espacio y al mismo tiempo frustrar los esfuerzos de guerra de sus numerosos enemigos. Francia estaba rodeada por una coalición de países enemigos, las ciudades de Marsella y Lyon estaban en rebelión, y la flota británica guardaba el estratégico puerto de Toulon. La única ventaja que tenía Francia era la falta de cooperación entre las fuerzas aliadas debido a sus inadecuadas líneas de comunicación.

Claude Chappe y sus hermanos solucionarían el problema, con un diseño de un sistema de señaléctica a distancia mediante una red de estaciones que funcionaron tanto para comunicaciones militares y nacionales, en su mayor parte durante unos 60 años, desde la Revolución hasta el Segundo Imperio (1856).

Antigua iglesia y torre de telégrafo en Montmartre (a)

EL TELÉGRAFO ÓPTICO DE CLAUDE CHAPPE

Claude Chappe (b)

Claude Chappe nació el 25 de diciembre de 1763 en Brülon, (Departamento de Sarthe) así como sus cuatro hermanos (Ignace, Pierre, René y Abraham). Su padre era Director General de los dominios del Rey en Rouen. Claude estaba destinado a la carrera eclesiástica, ocupando su tiempo en el estudio de la electricidad. La Revolución le obligó a renunciar a sus trabajos y también dejar Paris, regresando a su Brûlon natal. Hacia el año 1790, Claude idea un medio de comunicación telegráfica para el gobierno a fin de transmitir más rápidamente sus órdenes a una gran distancia en el menor tiempo posible.

Primero lo intentó con el sonido, haciendo golpear dos cacerolas entre dos puestos distantes entre sí unos 400 m, por medio de dos péndulos perfectamente armoniosos, cuyos diales, divididos en diez partes, representaban los diez dígitos de la numeración, de modo que cuando la aguja de uno de estos diales estaba en el número que se quería indicar, se escuchaba un sonido que anunciaba, en el puesto correspondiente, puesto que el péndulo estaba en armonía, que el número indicado por la aguja, en el momento del sonido, siendo para la fecha un ensayo significativo. Este sistema funcionaba entre dos puestos, y podía ser útil en una ciudad asediada, utilizando el fuego en lugar del sonido, pero presentaba dificultades con un número mayor de estaciones. Posteriormente lo intentó utilizando la electricidad, con la que había ensayado anteriormente, pero el problema de comunicar una línea de estaciones sucesivas no se resolvía tampoco satisfactoriamente. 

Era necesario imaginar algo más; y, después de diferentes intentos, en lugar de utilizar el sonido acordaron entre él y sus hermanos usar la visión de un objeto que, por su apariencia y desaparición, daría a conocer el momento en que sería necesario marcar el número indicado por la mano de los dos péndulos. Se hicieron dos tablas de forma rectangular; cada una de estas tablas tenía un 1,65 m de alto y 1,33 cm de ancho, y tenía dos superficies, una blanca y la otra negra; se fijaba en la parte superior de un eje de cuatro metros, elevado verticalmente en un gran chasis de madera; el eje giraba, de modo que las superficies aparecían y desaparecían a voluntad. Uno de los telégrafos fue emplazado en una plataforma en el castillo de Brûlon y el otro a 15 kilómetros en la comuna de Parcé. Primero se utilizó el sonido y 15 meses después la aparición y desaparición de una superficie de un rectángulo. Las costosas experiencias fueron sufragadas por entero repartiéndolas entre la familia de Chappe. El 2 de marzo de 1791 a las 11 de la mañana, lograron enviar el mensaje «L’Assemblée nationale récompensera les expériences utiles au public» («La Asamblea Nacional recompensará las experiencias útiles al público») entre los dos puestos distantes de Brûlon y Parcé.

Los primeros experimentos de Chappe, el 2 de marzo de 1791 (c)

Finalmente el abad Chappe volvió a París el mes de marzo y recibió un primer permiso para establecer un telégrafo en uno de los pabellones des la barrera de L’Etoile, a la izquierda de una de las salidas de París. Dos de sus hermanos también se desplazaron para colaborar. Las experiencias siguieron hasta que las máquinas y sus accesorios desaparecieron misteriosamente durante la noche, así como los autores del robo. Chappe, desencantado, volvió a dejar París.

Meses después, en octubre de 1791, el primogénito de los Chappe, Ignace, fue elegido diputado para el cuerpo legislativo por el Departamento de Sarthe, y Claude fue autorizado por segunda vez a emplazar un nuevo telégrafo en París, en el parque de Menil-Montant. Ayudado de un pariente, Delaunay, antiguo cónsul de Francia en Lisboa, compuso un vocabulario secreto de 9.999 palabras, en el que cada palabra estaba representada por un nombre. Costó mucho a la familia y los Chappe iban a trabajar en él todos los días, hasta que una tarde, el jardinero de la propiedad corrió hacia ellos avisándoles que el telégrafo estaba envuelto en llamas. Una multitud de parisinos, intrigados por la maquinaria del telégrafo que veían gesticular todos los días, había provocado el atentado creyendo que Chappe era un realista y que el telégrafo servía para comunicarse con el rey Luis XVI, que estaba por entonces encerrado.

Pero el abad Chappe no se desanimó y pidiendo más dinero a su familia, por medio de su hermano consiguió un tercer permiso para emplazar un telégrafo en el mismo Menil-Montant, otro en Ecouen a unos 20 kilómetros de Paris y otro en St. Martin-du-Tertre, a 15 kilómetros del de Ecouen, que fueron emplazados después de meses de trabajo.

El diputado Romme, presentó el 1 de abril de 1793, una propuesta de adopción del telégrafo de Chappe: se votó la provisión de 6.000 francos de fondos y el nombramiento de los diputados Daunou, Arbogast y Lakanal para verificar los resultadosII. Se enviaron dos telegramas de 100 a 150 palabras para el ensayo. Varios miembros de la Convención se encontraban en el origen y en el final de la línea, para testimoniar el resultado del experimento, presentando el 26 de julio de 1793 las conclusiones del mismo, cuyo éxito determinó al gobierno y a su comisión militar, a través de Lazare Carnot -por entonces responsable de las operaciones en Flandes- a establecer los créditos necesarios para la construcción de una primera línea de de telégrafos de París a Lille, de unos 230 km. de largo.

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Sección de poste telegráfico, principio del s. XIX (d)

Los hermanos Chappe determinaron por experimentación que era más fácil ver el ángulo de una barra que ver la presencia o ausencia de un panel. Su semáforo estaba compuesto por dos brazos de madera, movibles, negros, conectados por una barra transversal; Las posiciones de estos tres componentes juntas indicaban una letra alfabética. Con contrapesos (horquillas con nombre) en los brazos, el sistema Chappe estaba controlado por solo dos asas y era mecánicamente simple y razonablemente robusto. Cada uno de los dos brazos de 2 metros de largo podría mostrar siete posiciones, y la barra transversal de 4,6 metros de largo que conectaba los dos brazos podría mostrar cuatro ángulos diferentes, para un total de 196 símbolos (7 × 7 × 4). La operación nocturna con lámparas en los brazos no tuvo éxito. Para acelerar la transmisión y proporcionar cierta apariencia de seguridad, se desarrolló un libro de códigos para usar con líneas de semáforos. La corporación de Chappe utilizó un código que tomó 92 de los símbolos básicos de dos en dos para producir 8.464 palabras y frases codificadas.

Este dispositivo también requería el uso de un código de señales y telescopios con una potente óptica. El operador reproducía el movimiento del telégrafo operado por su colega desde la estación vecina al observarlo con el telescopio y así sucesivamente hasta su destino. Por supuesto, la transmisión del mensaje sólo podía tener lugar en un día despejado. Era imposible por la noche o con un clima brumoso. Solo los directores del telégrafo, ubicados al final de las líneas, tenían el «vocabulario» para codificar y decodificar los despachos. Los operarios de la línea, que solo reproducían los movimientos de los brazos de la máquina, no sabían lo que estaban transmitiendo.

Las máquinas se colocaban cada diez kilómetros aproximadamente, generalmente en puntos altos: en la ciudad en el techo de las iglesias, por ejemplo, en el campo en las colinas. Había más de 500 estaciones de telegrafía aérea a mediados del siglo XIX. Un mensaje tardaba 1:20 horas en transmitirse de París a Estrasburgo y 3 horas de París a Toulon para un envío de aproximadamente 100 señales. 

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Estación en el Pabellón de l’Horloge, en el Louvre. (e)

Después del éxito de los primeros intercambios de la línea con Lille que estuvo lista para funcionar en agosto de 1794III, una segunda línea de Paris a Landau, se emprendió de inmediato.  Sin embargo, después de estas dos líneas, dirigidas principalmente a los requisitos militares de tierra de los ejércitos del Norte y del Este, el Ministro de Marina, a su vez, reclamó y obtuvo su línea, la tercera, desde París hasta Avranches, con ramificaciones para Brest y Cherburgo, para servir a los puertos y la zona de reagrupación de un ejército conocido como de «Angleterre». Esta línea, comúnmente conocida como Paris-Brest, se construyó en siete meses, casi en su totalidad con créditos asignados a la Marina.

El telégrafo óptico era muy útil para el gobierno que de esta manera era rápidamente informado del movimiento de tropas en las fronteras. Por esta época, en Paris existían dos postes telegráficos: uno en la cúpula del Louvre, que era el inventado por Chappe, y luego otra máquina de telégrafo inventada por el matemático Monge que se colocó en el pabellón central de las Tullerías, aunque ninguno de los dos permaneció por mucho tiempo en su emplazamiento.

La línea de París a Lille se extendió a Dunkerque en 1798, luego a Bruselas en 1803; y durante el mismo año, se agregó un telégrafo con Boulogne, que desde Boulogne, continuaba hasta Amberes y Vissingen en 1809, y desde Amsterdam a Bruselas en 1810. Varios otros estaciones fueron concebidas en diferentes momentos, como seguir la línea de Lille, como las de Dunkerque en Ostende en año III, de las costas en el año XII, y Cabo Gris Nez en el año XIII; pero no se completaron. El Directorio también tenía el proyecto de establecer telégrafos itinerantes para el servicio de los ejércitos; algunos de ellos fueron construidos; pero los fondos para terminar esta operación no se proporcionaron y este útil establecimiento no se terminó.

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La parte superior del modelo de Telégrafo óptico de Claude Chappe en el que se aprecian los brazos móviles y las manivelas que los operan

Claude Chappe propuso este modelo a la Asamblea Nacional francesa en 1793.

Partes:

A y B. Contrapesos
C. y D. Indicadores
a, b, c, y d. Manipulador con poleas y manivelas de control

El tablón denominado regulador (A-B) unía los tablones indicadores y sus contrapesos, sostenido el conjunto por un poste fijo, y que era gobernado por las poleas inferiores y manivelas por un cable que giraba mediante los engranajes. Cada polea podía hacer que regulador e indicadores tomaran posiciones diferentes a cada una de las cuales se le asignaba un significado. Pero tales posiciones debían ser lo suficientemente diferentes para que no pudieran confundirse unas con otras. Por ello Chappe las redujo a las diferenciadas por ángulos de 45º.

Faltaría grafiar los telescopios que permitían al operador ver las señales del telégrafo precedente.

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Después del tratado de Campo Formio, a finales de 1797, cuando Napoleón planeaba la invasión de Inglaterra, ya en ese momento, los telégrafos de Chappe estaban equipados con fuegos nocturnos, pero su luz no era suficiente para ser vistos útilmente a más de 12 kilómetros de distancia. La posibilidad de un servicio nocturno a más larga distancia, que no había sido planificada o que no se necesitaba, aún no había llegado a imponerse.

Bajo el Directorio, la telegrafía aérea entró en una recesión. La única causa de estos retrasos fueron las dificultades de la situación interna. El Tesoro estaba vacío, así que tuvieron que apegarse a proyectos que no podían llevarse a la práctica por falta de dinero, por lo que los problemas financieros del gobierno causaron dificultades de operación en el Norte y demoras en expandirse hacia el este. El directorio incluso decidió en un momento dado abandonar la obra (Decreto del 25 de agosto de 1797). Se estaba cerca del cierre total del servicio. El Congreso de Rastaadt (1797-99) salvó la situación. Para seguir los eventos, el Directorio desbloqueó los fondos necesarios para completar la línea París-Estrasburgo. Sin embargo, la creación de telégrafos itinerantes, detenido en principio, recibió un comienzo de aplicación y pronto a la mayoría de los ejércitos les fueron proporcionados modelos.

Proyecto de telégrafo ambulante de BetancourtIV y Bréguet, que no fue aceptado por Chappe (g)

La línea de Estrasburgo estuvo activa en 1798 y se ramificó a Huningue al año siguiente. En agosto de 1801, finalmente se estableció el vínculo con la ciudad italiana de Turín.

El telégrafo aéreo de Chappe sufrió diversas vicisitudes bajo el Directorio y el Imperio. Sin embargo, bajo estos gobiernos y bajo la Restauración, se establecieron numerosas líneas en Francia; Pero Claude Chappe no vio estos desarrollos de su querido invento. Disgustado por el poco caso que el Emperador parecía hacer con su telégrafo, cruelmente acosado, además, por una enfermedad de la vejiga, se abandonó a la desesperación y se cortó la garganta el 25 de enero de 1805. Sus hermanos prosiguieron con su labor.

Telégrafo de Chappe (h)

Bonaparte ordenó, el mismo 1805, la comunicación telegráfica de París a Milán: el Directorio ya había querido hacer, en el año, una línea del sur, que se llevó a cabo solo hasta Dijon, y que no se activó.

En todas las guerras que siguieron, desde la famosa campaña de 1805, donde la información telegráfica proporcionada a Napoleón le permitió traer a su ejército desde el campamento de Boulogne en el Danubio antes incluso que los austriacos pudieran sospechar este admirable movimiento que puso a Ulm en sus manos. También en el año 1809, a principios de la campaña de Baviera, se pudo intercambiar información rápidamente gracias a la comunicación con París.

La línea de Milán se extendió hasta Venecia en 1810, después de una ramificación en Mantua. 

Bonaparte deseaba renovar el intento de los telégrafos móviles durante la guerra de Rusia de 1812, y unió a su personal a A. Chappe, inspector general de la administración telegráfica, para utilizar el telégrafo en el ejército. 

En la invasión de Francia de 1814, algunas estaciones sufrieron daños y fueron ocupadas por las tropas extranjeras.

Después del Congreso de Viena, el telégrafo dejó de funcionar más allá de Lyon. Con la Restauración, la línea se puso nuevamente en servicio hasta Lyon

Plano de las líneas  y direcciones del sistema de Chappe (i)

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Relieve de la columna Trajana (j)

ITrajano mandó levantar numerosas torres de vigilancia a lo largo del limes danubiano. En este relieve de la columna Trajana se aprecia la torre sobre las ondas de agua del Danubio, rodeada de una empalizada y con una galería que la circunda en el piso superior; la leña cuidadosamente apilada, preparada para encenderla y enviar así señales a los puestos vecinos, y dos almiares, con alimento para las monturas.

IITambién se protegió con un decreto al inventor y sobretodo a su invento, preveyendo disturbios y destrozos como los que habían acontecido en el pasado:

«Du 2 juillet 1793. La Convention nationale,Ouï le rapport de ses Commissaires, nommés pour pour vérifier l’expérience du citoyen Chappe; Ordonne aux maires, officiers municipaux et procureurs des comunes de Belleville, d’Ecouen et de Saint-Martin-du-Tertre, de veiller à ce qu’il ne soit porté aucun dommage aux machines du citoyen Chappe, de requérir à cet effet le service de la garde nationale, et d’instruire les citoyens desdites communes que les expériences à faire ont été ordonnées par le décret de la Convention nationale du 1er avril dernier.»

IIIEl éxito del invento pronto se comprobó mediante en envío de sendos despachos. El primer mensaje recibido «telegráficamente» por el Comité de Salud Pública, con motivo de la reconquista de Quesnoy a los austriacos, fue enviado transmitido el 28 de Thermidor año II (15 de agosto de 1794), por la línea Lille-Paris, prácticamente inaugurando el servicio:

«Garnison autrichienne forte de 3000 esclaves a mis bas les armes et s’est rendue à discrétion.»

Posteriormente, el 30 de agosto de 1794 se anunció la reconquista de Condé. Así, los diputados de la Convención, reunidos en sesión, supieron el mismo día por boca de Lazare Carnot:

«Señores diputados, la noticia nos acaba de llegar por telégrafo: la ciudad de Condé-sur -Escaut a sido arrebatada a los austriacos.» 

con vítores y aplausos de la Asamblea.

Otro ejemplo más tardío:

«Dépêche télégraphique d’Huningue. Du 16 floréal an VIII, de la République, 10 h. m.Général en chef de l’armée du Rhin au ministre de la Guerre.

Une bataille générale a eu lieu le 15 à Moskirch. L’acharnement a été extrême des deux côtés, mais l’ennemi aété complètement battu. Il est en pleine retraite et je le fais poursuivre avec vigueur. La perte en tués, blessés et prisonniers est immense.

Pour copie: CHAPPE.

Note: Le citoyen Chappe envoie en communication au ministre de la Marine cette dépêche, persuadé qu’elle lui fera le plus grand plaisir.»

Lo cual permite comprobar que a medida que se afianzaba su uso, los mensajes fueron más extensos y complejos.

IVAgustín de Betancourt y Molina (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1758- San Petersburgo, 1824). Científico e ingeniero español que triunfó en varios campos, trabajó en España, Francia y Rusia, pero su telégrafo no consiguió ser reconocido con éxito en Francia.


Fuentes:

1) – «Histoire de la Télégraphie«, M. Chappe L’Ainé, Au Mans, 1840
2) – «Centenaire de la télégraphie, 1793-1893: L’oeuvre de Claude Chappe, Créateur de l’Administration française des Tèlègraphes«, François Gautier, Paris, 1893
3) – «Le télégraphe Chappe à Montargis», R. Beaubiat, Bulletin Societe d’Emulation de l’Arrondissement de Montargis, num. 86, 3eme serie, octobre 1991
4) – «Les télégraphes«, A.-L. Ternant, Hachette et Cie., Paris, 1881
5) – http://therese.eveilleau.pagesperso-orange.fr/pages/truc_mat/textes/chappe.htm
6) – http://www.ladressemuseedelaposte.fr/Les-10-objets-phares-16
7) – http://www.telegraphe-chappe.com/chappe/techniquesA.html
8) – https://en.wikipedia.org/wiki/Semaphore_telegraph#/media/File:Chappe.svg
9) – https://www.nationalgeographic.com.es/temas/columna-de-trajano/fotos/1/5
10) – «Historia de la telegrafía óptica en España», Sebastián Olivé Roig, Ministerio de Transporte, Turismo y Comunicaciones, Madrid, 1990

Imágenes:

a) – https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b7740271f – Bibliothèque nationale de France, département Estampes et photographie, EST RESERVE VE-26 (G) – http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb40308161d
b) – https://i.ebayimg.com/images/g/0GAAAOSwyExdDQ7~/s-l1600.jpg
c) – «Historia de la telegrafía óptica en España», Sebastián Olivé Roig, Ministerio de Transporte, Turismo y Comunicaciones, Madrid, 1990
d) – http://www.ladressemuseedelaposte.fr/Les-10-objets-phares-16
e) -https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b10303366t.r=t%C3%A9l%C3%A9graphe%20chappe?rk=214593;2 – http://catalogue.bnf.fr/ark:/12148/cb40312258j
f) – «Historia de la telegrafía óptica en España», Sebastián Olivé Roig, Ministerio de Transporte, Turismo y Comunicaciones, Madrid, 1990
g) – http://fundacionorotava.es/pynakes/lise/vario_teleg_fr_01_1796/30/?zoom=large
h) – By Unknown – 19th century painting . Photographed in Musee des Arts et Metiers, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4676438
i) – By Jeunamateur – Own work d’après «La télégraphie Chappe», FNHAR, 1993, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19700042
j) – https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2018/12/18/14-torre-vigilancia-columna-trajano-danubio_4e32bfb6_1500x1131.jpg

José Bonaparte, Estratega de la guerra, por Thierry Lentz (y II)

Tiempo de lectura: 42 minutos

Como complemento a su exposición temporal «Napoléon Estratega», presentada del 5 de abril al 22 de julio de 2018 (de la que ya dimos cuenta en nuestro blog hace varias semanas), el museo del Ejército de París organizó, en colaboración con la Universidad permanente de la Ciudad de París, un ciclo de conferencias alrededor de la estrategia napoleónica1. Una de ellas, «José, estratega de la guerra», se celebró el 29 de mayo pasado, a cargo de Thierry Lentz, uno de los máximos especialistas sobre el personaje y al mismo tiempo actual director de la Fundación Napoleón. 

Seguimos con nuestra segunda y última parte que dedicamos a la conferencia de Thierry Lentz, con el reinado de España desde finales de 1808 hasta su huida en junio de 1813. Veremos los intentos de José por hacer su reinado y administración agradables a los españoles, pero que se darán de bruces con la política de represión de su hermano impuesta desde París. Sólo a partir de 1812, cuando las tornas empiecen a cambiar en el panorama europeo y Napoleón se vea obligado a llamar a varios contingentes de tropas y sus mandos para las campañas de Rusia y Alemania, cuando de hecho no tenga más remedio que dejar que José tome las riendas del ejército francés en España, circunstancia  que se verá condicionada y superada por la ofensiva de Wellington y sus aliados que tras un ininterrumpido avance le obligarán a presentar batalla en Vitoria, con el funesto resultado para las armas francesas que todos conocemos. A partir de allí, José se retirará pero será reclamado por su hermano para la campaña de Francia de 1814.

Caricatura de propaganda ridiculizando a José Bonaparte como un beodo (a)

CONFERENCIA: JOSÉ ESTRATEGA DE LA GUERRA (Cont.)

Thierry Lentz (2011) (b)

Por lo tanto, José entra rápidamente en Madrid, tan solo dos días después de la capitulación de las divisiones francesas en Bailen, y así José debe evacuar inmediatamente Madrid pero permanece durante diez días más. Napoleón regresará a España, lo sabemos, en diciembre de 1808 y reinstalará a su hermano en el trono de Madrid. A partir de aquí, uno puede preguntarse, porque es realmente en ese momento donde comienza el reinado de José, Napoleón ha limpiado el panorama a pesar de que se va antes del final de la campaña y deja a Soult ocupado con el ejército inglés, que se estaba desintegrando a pedazos, que Soult no llega a derrotar, por lo que también es una pequeña responsabilidad del jefe que estaba terminando el trabajo y luego dijo también a José en una carta: «Voy a ausentarme durante 20 días», porque ustedes saben que en Paris, Talleyrand y Fouché discutirán mucho sobre el asunto de la sucesión, que Austria se estaba rearmando, por lo que me ausento 20 días y estaré de vuelta en febrero, cuando lo escribe en el mes de diciembre, 20 días, no será desde luego en febrero, pero bueno, no importa: es Napoleón y tiene derecho a equivocarse. Una vez en este instante, ¿cuál es el objetivo estratégico de Napoleón?

Primero, el objetivo que se va a fijar, es decir, voy a restablecer a mi hermano sobre el trono, se entiende para devolverle el gobierno de España, en aquel momento está fuera de cuestión para Napoleón el anexionar, el unir España al Imperio. Es un pedazo demasiado grueso que hay que tragarse, ustedes se imaginan, verdaderamente no tenemos jamás un criado en Holanda, tuvimos muchos problemas en tragarnos los departamentos italianos, imaginemos España con el tamaño del país y la numerosa población que posee. Podemos decirnos que aquí su objetivo estratégico es permitirle a José gobernar y asegurar un poco más, pero lo que quería decir, esto era lo que quería decir con anterioridad, para asegurar un poco más a España con el sistema continental francés. Si fuéramos como Napoleón, en esta sala, lo que somos muy a menudo, esto es lo que diríamos: «Eso es bueno, tengo un objetivo estratégico», mientras que en realidad no lo es en absoluto. Lo que está pasando con Napoleón, recordemos que estamos aquí en 1808, a principios de 1809, Napoleón ha firmado la Paz de Tilsit en 1807 y realmente allí, para aquellos que han observado de cerca su carrera, allí, realmente se da un cambio en el esquema mental en Napoleón. Después de Tilsit, él es realmente el Emperador del universo, es decir que nada ni nadie podía resistirlo, es realmente el punto de inflexión del reinado de Napoleón. De todas maneras si estamos en Nápoles, o en esta sala, en 1807 Napoleón lo había ganado todo: venció a los rusos, venció a los austriacos, venció a los prusianos, hizo los tratados de paz que colocaron a Francia realmente en una posición de preponderancia en Europa, ha nombrado reyes, un poco en todas partes en su familia, que se maneja bastante bien en situación de paz, aquí en nuestra sala, nosotros, Napoleón, diríamos: «Bueno, eso es todo, gané la partida, ahora voy a consolidar todo esto». A partir de 1807, Napoleón tendrá que tomar una decisión, ya no elegir la consolidación del Imperio, va a elegir continuar el progreso del Imperio ya que no tolera la negociación, de hecho, él siempre quiere imponer la preponderancia francesa y podemos decir que todas las decisiones que se toman desde 1807 son malas. Hasta el final, os recuerdo que al final esto no se acaba muy bien para el Imperio francés, y entre estas elecciones va a estar la elección de las operaciones en España, porque contrariamente a lo que Napoleón habría debido hacer para España, prácticamente va a querer gobernarla directamente desde París, luego desde Erfurt, luego desde Varsovia, luego desde Moscú, etc., etc.

Juan Antonio Llorente (c)

Por tanto él no deja prácticamente ningún espacio para su hermano. Ustedes saben probablemente que cuando Napoleón toma Madrid en 1808, llevará a lo que se llama los Decretos de Chamartín, que son decretos imperiales, imperiales en un reino que no está dentro del Imperio, por sus rasgos jurídicos el maestro Dupond-Moretti se regalaría con un expediente como ese. Primero, redacta decretos que llevan a abolir la Inquisición, la Inquisición española, entonces nos encanta, etc., pero fue amable con la Inquisición española en aquella época, dirigida por entonces por el llamado Llorente, que era el liberal español más grande, todavía más liberal que los afrancesados, era realmente un truco que en plena decadencia, porque fue aquí donde tenía que poner sus agudos bicornios y compañía, es divertido y todo el mundo, pero tenía que hacer una acción más grande diríamos, bueno…. Segundo punto: abolió el sistema feudal y, ¿por qué Napoleón hace eso? Entonces, por supuesto, vamos a decir que sí, porque Napoleón es el hijo de la Revolución, quería dar la libertad a los españoles, en realidad Napoleón quería dársela a todo el mundo, es lo que decimos, dar una lección diciendo: «Habéis sido incapaz de mantener Madrid, no habéis podido poner este país en un tiempo récord en el mundo moderno», pero todos saben que no es así como sucede, no es suficiente con redactar el texto, debe aplicarse, entonces debe adaptarse a las poblaciones a las que nos enfrentamos y luego dará órdenes para que la represión sea terrible. Es decir que él eligió una táctica que es contraria a los intereses estratégicos de José, porque el interés estratégico de José es, obviamente, para reinar y gobernar, la pacificación del país, luego que no se opone a la represión, al fusil a pesar de todo, todavía bastante bajo el reinado de José Bonaparte, pero aún es muy temprano avanzar hacia una reconciliación, debe reinar sobre este gran país de 11 millones de habitantes que todavía necesita en un momento dado, tener amigos en este país y que la población se le adhiera. Y luego, José también aspira a ser un poco independiente de París, no tiene que salir de la alianza francesa, sino simplemente para poder gobernar el país como él entiende, y además José ha comprendido muy rápidamente a España. Están los testimonios escritos que se rodea de españoles cuando está en Madrid, mientras que, obviamente, contamos el cuento por el otro lado, los napoleónicos convencidos que dicen: «aquí rodeado por los españoles», sí, pero escuchen, era a España a la que tenía que gobernar, por lo tanto tenía que escoger a algunos: en el Consejo de estado español, que creó, habían solo dos franceses de entre los 44 miembros, todos los demás eran españoles.

Su gran capellán es el famoso Llorente, el jefe de la Inquisición, además como José dice más adelante, José y los creyentes puros y, ¡ah!, él es un rey muy católico, por lo que todavía está obligado ir a las procesiones, ser bendecido y durante todo el tiempo lo hace con mucha gracia y con gran elegancia, dicen las crónicas y luego también va a misa todas las mañanas. Relata en sus memorias que con Llorente, que era el capellán más influyente, se encerraba en la capilla, se sentaban cara a cara y hablaban sobre los asuntos políticos, los asuntos religiosos, etc., y luego en algún momento se decían: “cree que está bien”“bien” y se despedían en la iglesia, y José, lo dice la Gaceta de Madrid, al día siguiente publicaba «el rey oyó misa en tal o cual momento«, eso es todo. Por lo que José hará un gran esfuerzo por españolizar su gobierno.

Pero por entonces el gobierno de José no representa mucho, ya que José va a reinar solo en las afueras de Madrid, en un momento dado va a ver la posibilidad de que Napoleón le permita dirigir una campaña militar en Andalucía y allí hará lo que hizo en Nápoles, es decir, dejará el mando concreto sobre el terreno, por ejemplo a Soult en ese momento y ocuparán prácticamente toda Andalucía, por lo que el reino de José se aproxima poco a poco a Cádiz -ya que nunca se tomará Cádiz- y hay algún episodio en el que en algún momento José está lejos de poder tomar Cádiz y es París que le prohíbe tomar Cádiz, y ustedes saben que allí está la Junta que pondrá fin a la España napoleónica. José tiene que hacer frente a prácticamente todos los mariscales del Imperio en España por donde tienen un tiempo de permanencia: es un poco como los generales del ejército francés actual, todos han estado un momento u otro en Yugoslavia, así es lo misma con los mariscales que fueron a España. A continuación, he colocado los retratos de los tres principales: a la izquierda está Soult, en el centro está Ney y la derecha se reconoce a Marmont. 

El mariscal Soult (d)
El mariscal Ney (e)
El mariscal Marmont (f)

Estos serán los tres principales y, en particular, aquel con el que José tendrá más problemas será Soult, porque Soult, que es un gran soldado, debemos decir, sin embargo, que también tiene la ambición de convertirse en rey de Portugal. Sí, ya sé que uno de sus biógrafos, uno de sus raros biógrafos nos dice que esto no es cierto, excepto por un montón de cartas y sobre todo por una carta de Napoleón en la que dijo: «pero este loco de Soult que quiere convertirse en rey de Portugal”. Bien, entonces se jugará una carta personal, y por ejemplo, siempre después de la campaña de Andalucía, vamos a ocuparnos un poco de Portugal, va siempre a quedarse por ahí y hasta cuando José va a decirle: «Oh, Bastien, reúnase conmigo en Burgos», entonces se trasladará un poco más lejos porque como voy a hacerme rey de Portugal, no me alejo demasiado de mi reino y esto va a ser un verdadero problema. Soult y José se odian profundamente.

Ustedes saben que Soult más tarde se convirtió en presidente de la junta de Luis-Felipe y ministro de guerra, y José Bonaparte vivía en este momento en América y Soult , de hecho, se arreglará para poner en el expediente militar de José multitud de testimonios desfavorables, es decir, le preguntó a los antiguos edecanes, etc., quienes por supuesto, estaban de servicio bajo las órdenes del ministro de guerra , para testificar sobre el comportamiento de José , su incapacidad para mandar, etc.. Todo se encuentra entre esas fechas, en 1834, en 1835, vemos un poco por fin de donde venía esto y en aquel momento el rey de Roma está muerto, como el emperador y José ve como se le presta a todo el mundo el expediente. Por lo que José tendrá muchos problemas con sus mariscales y se queja a Napoleón muy a menudo y cada vez que se queja a Napoleón, éste apoyará a sus mariscales contra el rey, por lo que es una gran responsabilidad. No digo, que José por supuesto estuviera al frente del ejército porque nominalmente era el comandante en jefe del ejército de España, pero a la cabeza del ejército no podría haberlo hecho mejor, pero en cualquier caso todos sus instituciones y todas las órdenes que dio finalmente no fueron tan malas y sobre todo, no haber dado más órdenes de moderación, pero finalmente se dieron las órdenes del rey de España, es decir tratando de mantener la mano de los generales y como algunos de ustedes aún no han desayunado, les recuerdo cómo se está desarrollando gran parte de esta guerra a continuación.

Retrato de Goya (g)
«Los desastres de la Guerra – 03. No es lo mismo» (h)

Estos son los famosos dibujos de Goya, la serie llamada Los Desastres de la guerra, tengo todavía un poco de aquí arriba a la izquierda es Goya, pero aquí que está un poco el comportamiento del ejército francés en España, a pesar de que José dio órdenes para que no fuera así. Estratégicamente José necesita calma, necesita la calma porque necesitaba dinero. O contrariamente a lo que dijo uno de los personajes ya citados, no necesita el dinero, ya que es el Estado el que paga, siendo que el esfuerzo de la guerra ha sido siempre contado a José Bonaparte. Una administración débil en las finanzas y cuando existen, los franceses hacen tanta confiscación, requisiciones, pillaje, etc., que lo único que queda es ir detrás de los funcionarios españoles para ir a tomar lo poco que queda, si ustedes quieren. Entonces va a ser una verdadera dificultad, también existe una correspondencia entre José y su hermano para reclamar al menos una forma de independencia fiscal, pero ya se sabe que Napoleón tenía un principio simple que era que el país en el que se encontraban era el que iba a alimentar y equipar al ejército y pagar todas sus necesidades, por lo que, obviamente, que en un momento había casi 300.000 soldados en España todavía, no dejaba de ser para el tesoro francés una forma de economía, y lo que Napoleón no permitió es dejar que los españoles se gobernaran a sí mismos. 

Porque hay un momento, entre 1810 y 1811, cuando la situación española se había estabilizado y que, básicamente, se podría haber dicho que el ejército francés serviría como una fuerza de mantenimiento del orden y se va a instaurar una administración española. En realidad no es así como las cosas sucedieron también con el «apoyo» del emperador: los mariscales se han negado a recibir a los enviados de José, hay quien incluso los ha expulsado, entonces evidentemente las quejas, reclamaciones, más quejas, pero también Napoleón siempre dando razón a sus generales. No pudo instaurar en estas tierras que habían sido relativamente pacificadas -todo el Norte que estuvo un tiempo fácilmente en manos francesas, nunca será capaz de instalar la famosa administración española, es decir, los objetivos tácticos de Napoleón, se enfrentaron contradiciendo los objetivos estratégicos de José. Pues no tuvimos el momento de tregua y en el fondo Napoleón dejó pasar esta buena ocasión de pacificar completamente España y luego el último error táctico, cuando se hablaba de las estrategias de Napoleón, es que en un momento dado, se retiró por completo de los asuntos. En contraste con lo que le había dicho a su hermano, no regresó veinte días después, ni llegó en febrero, nunca regresó a la Península y en un momento dado le tomó tanto tiempo, le tomó tanta energía, que se molestó y decidió no volverse a ocupar del problema.

En eso no se parece mucho a Napoleón, pero eso es lo que sucedió y fueron primero Berthier, como mayor general del ejército y luego Clarke como ministro de guerra los encargados de tratar directamente los asuntos de España y de la misma manera que se había hecho antes, es decir, uno podría pensar que Berthier y Clarke mostrarían respeto y contarían un poco con la opinión de José Bonaparte, pero no fue así, también mucho más cortésmente que lo hizo Napoleón, pero también con firmeza, es decir, que el rey había ideado operaciones para tomar el mando del ejército, etc., pero lo rechazan todo el tiempo. Entonces, que se me diga, bien, a pesar de todo, la prueba que eran débiles, aquí señor José, él se dejaba hacer y tenía por supuesto un objetivo pero tácticamente era incapaz de alcanzarlo, entonces no es totalmente verdadero porque esto también, eso sí es un descubrimiento de arte chino, José dimitió repetidas veces del trono de España. Ya que siempre decimos que le gustaban las dulzuras del trono, José es un amante del dinero, un amante de los bienes, un amante de las mujeres, porque yo iba a decir tenía una en cada puerto, pero si en cada palacio, y es un gran ladrón, es cierto, un gran ladrón, que puso fin a su rica vida como un Creso en los Estados Unidos y que mostró a los estadounidenses lo que era la vida de una corte europea, como se comprueba en los testimonios. Si van a la región de Filadelfia, porque se trasladó al final de su vida a la región de Filadelfia, existen asociaciones amigos de José Bonaparte, ni siquiera existen donde nació y estudiamos sus muebles, buscamos las pequeñas medallas y cosas pequeñas y para mí fue realmente un descubrimiento porque uno dice cuando entra en una biblioteca que va a estudiar a José Bonaparte y al día siguiente te presentan a 40 personas que trabajan en José Bonaparte. Por fin como los americanos pues a pesar de todo esto no les ayuda mucho pero, en fin, por lo tanto es José, todo esto es cierto de José, en cambio jamás se ha aferrado al poder en España, contrariamente a lo que todo el mundo dijo, luego como consecuencia con Napoleón ya no solo sobre cartas, donde escribe a Napoleón diciendo: “me escuchas, pues es así este trono se lo das a algún otro yo me vuelvo a mi casa” e incluso tiene un acta de abdicación que ha firmado en aquel momento.

Entonces envió un acta de abdicación a París, se la envió de hecho a su mujer, Julie, que jamás lo siguió en todas sus peregrinaciones, lo que le permitió tener una mujer y dos niños en Nápoles, una mujer y dos niños en España, dos mujeres y cuatro niños después en los Estados Unidos, jamás lo siguió, desafortunadamente estuvieron bastante poco juntos entonces, así como no era una conferencia especial, un retrato de Julie Bonaparte, que muestra cómo a pesar de ser muy rica, que era muy fea, además era una mujer que siempre estaba enferma, etc., luego va a vivir por mucho tiempo, no le gustaba viajar, no le gustaba el calor, no le gustaba el polvo, pero creo que también sabía un poquito sobre su José, así que dejó que su matrimonio tomara este camino, era un verdadero matrimonio de interés, de alguna manera, así que ella era un poco consciente de todo eso, pero le dejaban hacer y así quedándose sola en París estaba recibiendo a la Princesa Mathilde, entonces la prima de Napoleón III, que escribiendo en sus memorias hablando de Julie: «La tía Julia ha estado siempre sola, ya estaba casada con José Bonaparte.» Y Julie recibe las quejas y como a Napoleón le encanta Julie, es la encargada por su marido para conseguir que le entregue el acta de abdicación, la carta de renuncia, etc. y cada vez, obviamente, Julie no va allí y escribió a su marido en un momento dado: «Deberías prestar atención a lo que le escribes a tu hermano», así que fíjense que ella también tomó el partido de Napoleón para contrarrestar un poco la imagen de José Bonaparte que amaba las riquezas, y las amaba, sí, pero era fácil para él, pero no por la generosidad de la corte. Es él quien hace acondicionar, ustedes saben cómo se llama el Palacio de Moncloa que hoy aloja al primer ministro español, el antiguo pequeño palacio que en la época era un poco como una finca en la campiña en Madrid: es José Bonaparte quien lo hizo acondicionar, porque no quería quedarse en el Palacio Real. Todos los que conocen el Palacio Real en Madrid, es inhabitable, en efecto demasiado grande… Así José está haciendo su papel de rey y después se dirigía a la Moncloa donde se quitaba el uniforme, sus condecoraciones, recibía a sus amigos…

«José I en Sevilla» – Grabado dibujado por Martinet, grabado por Reville. (1835) (i)

¿Que es que lo que tengo aquí?… Oh, sí, la campaña de Andalucía, entonces encontré dos cosas: primero un cuadro pequeño, un cuadro pero hay muchos más cuadros: José va a encargar hacer una cantidad increíble de cuadros mientras sea rey de España, probablemente todos no han sido destruidos, sino que deben estar en alguna parte en museos españoles, probablemente no hayan sido vistos desde hace doscientos años ya que a pesar de todo tampoco es el rey preferido por los españoles. Entonces allí él ya un dibujo es la entrada en Sevilla a la derecha [arriba] y a la izquierda [abajo] es un contemporáneo – cuando vi por primera vez este este cuadro me dije: ¿este es Napoleón en la época de Boulogne?

José I frente a Cádiz, cuadro titulado «Paz en la guerra», por Augusto Ferrer Dalmau. (j)

Mejor se ve desde un poco más cerca y en realidad no, es José en el asedio de Cádiz, pues usted ven está dibujado como Napoleón, posiblemente se ve un poco pequeño para los que estén al fondo, pero es lo que tengo aquí, esto es el final del asunto justamente con el afán de hacer la estrategia, José va a querer hacer la táctica y en un momento dado, en el momento en el que el Imperio no anda bien. Napoleón se prepara para partir a la campaña de Alemania, el ejército resulta destruido en 1812, finalmente necesita un cierto número de mariscales en el teatro alemán y acepta que José se convierta en un verdadero comandante del ejército. Y aquí es donde vemos que un buen estratega no es necesariamente un buen táctico, ya que todo esto termina con la derrota de Vitoria y como dice el refrán: «Bien mal adquirido no se aprovecha nunca», ya habiendo dejado Madrid y hacia Vitoria, José se ha llevado todos sus carros, todos estos tesoros, son la plata, las joyas, la corona, las pinturas, etc., y va a posicionarse en la retaguardia del ejército lo que representa cientos de vehículos y los hace ubicarse, eventualmente, en la ruta de retirada del ejército.

Ustedes saben que los ejércitos se mueven por las carreteras y en el momento en que los franceses tendrán que retirarse perderán toda su artillería, todo su equipo, porque los carros de José Bonaparte bloqueaban la carretera y fueron confiscados por Wellington, que prestó muchos servicios a España: en el momento en que devolvió los cuadros al rey de España, Fernando VII, este le regaló los cuadros confiscados, por lo que si van hoy en día a Apsley House, el museo de la casa de Wellington, cuya dirección es el número 1, de la calle Londres, que es una hermosa dirección, verán los cuadros de la batalla de Vitoria, de Velázquez, del Greco, etc., y también hay muchos retratos de José Bonaparte en la casa de Wellington.

El rey José I abandonando el campo de batalla de Vitoria (k)
Moneda con la efigie de José I Bonaparte. (l)

Pues bien simplemente es la huida del rey que ven aquí [arriba] y lo que pongo es una moneda de José Bonaparte, porque el dinero era tan importante para él que ver su perfil sobre las monedas siempre le habría de complacer. Por lo que finalmente cambiando la marcha en cierto modo, José Bonaparte escogió pues hacerse un táctico más que un estratega y es posiblemente así una lección que podemos extraer también para la esta exposición, en la podemos pensar sobre la diferencia entre estrategias y tácticas, porque en el fondo lo mejor en estas materias es poder hacer lo mejor en un sistema delicado como es la guerra, pensar en aspectos concretos para saber hacerlo, hay que conocer el pensamiento, hay que saber obrar sobre el terreno y esto típicamente era lo que sabía hacer Napoleón. Obviamente todo lo que se dice en la exposición es cierto, es alguien que sabe cómo hacer funcionar un ejército, quién sabe cómo mandarlo y cómo organizarlo, quién sabe cómo moverlo, quién libra la batalla, etc. Como ya dije en la introducción aunque no estoy seguro a nivel estratégico, y sin reproches que hacer: en contraste con el otro lado, por lo que respecta a José, en el fondo tenía razón en cuanto a España, es decir que estratégicamente, había tenido la visión estratégica. Ustedes van a decirme como no dejaría de decirlo si tuviéramos a José en esta sala es sobre lo que se habría hecho, pero bueno, verdaderamente tenía este proyecto allí, es decir, una forma de estabilización, devolver el orden y reconciliar a los españoles con el trono, mientras que toda la acción táctica de Napoleón era la de alejar a los españoles del trono. Finalmente esta guerra de España es a la vez un fracaso operacional pero es también un fracaso estratégico, porque al final no se ganó.

La causa de este fracaso es, sin duda, atribuible a Napoleón, así que sé que es complicado, yo sé que es éste pero es una vez más la novedad en la historia de este lado – es una vara de medir bastante útil- el que pierde al final generalmente es porque hizo algo que no funcionó, por lo que es el mismo caso. Pero también es un poco un fracaso de métodos por parte de los dos hermanos Bonaparte que se olvidaron de confiar el uno en el otro durante este asunto español: Napoleón no quiso sacar enseñanzas del asunto por cómo trató a su hermano y obviamente hubo un momento en el que José se rindió por completo. Se sabe por ejemplo que a partir de 1810, al final de 1811 y durante todo el año 1812 apenas convocó a su Consejo de Estado. Es decir que en el fondo, vaya, había comprendido que no valía más la pena estar allí, hasta dejó de reinar qué en aquel momento y esto es probablemente también una falta de comprensión entre ambos hermanos. Y luego por supuesto no negaremos la responsabilidad de José, pero es una responsabilidad que no es la de un error estratégico sino la de querer cambiar de marcha, es decir, pasar del escalón de estratega, es decir el que define las líneas principales y los grandes objetivos e intentar llegar a ellos y una vez alcanzados hacer la paz en buenas condiciones, y quiso pasar al siguiente nivel, es decir, convertirse en un pensador operacional, pero él no estaba hecho para ser un pensador operacional, no tenía esa formación, ni la vergüenza para ello, entonces dígaseme ya que José había sido malo, ya que si José era blando, ya que José era tan poco digno de confianza, Napoleón evidentemente no le empleó nunca más después en cuanto José dejó España, evidentemente no iba lo emplear.

Foto aérea del Castillo de Mortefontaine*, residencia de José Bonaparte (m)

En un momento dado, Napoleón deja a su hermano en sus dominios de Mortefontaine, pasa algunos meses allí, además un magnífico período de la vida de José: Alemania se derrumbó, el territorio francés no está lejos de ser ocupado, España totalmente ocupada por el ejército británico, pero José Bonaparte está en Mortefontaine. Se reencuentra con sus amigos, cazando, nadando en los estanques y es porque le dijo a su hermano que para él la política había terminado. Pero quiero pensar en voz alta, y sin embargo Napoleón, les recuerdo, lo llama en diciembre de 1813 para nombrarlo lugarteniente del emperador cerca de la regente María-Luisa, entonces ¿por qué? Y bien, porque Napoleón tiene su confianza depositada en él. Es completamente extraordinario, necesita a un hombre para vigilar el gobierno, se olió que Cambacérès se volvía dubitativo, sabe que aunque María-Luisa dio cursos acelerados de gobierno, aunque mejoró mucho por los cursos de gobierno, pero demasiado rápido.

Ustedes tienen a Charles-Éloi Vial en el ciclo, no, no hay estrategia de aquel lado, pero verdaderamente después de haber leído mi José Bonaparte, lean el María-Luisa que ha sido publicado el año pasado por Charles-Éloi Vial, por la editorial Perrin, y redescubrirán allí también a María-Luisa. Es decir que verdaderamente estamos en un período de la historia napoleónica que todavía bulle, si puedo decir, y es un libro, muy, muy importante sobre la historia de María-Luisa, sobre la personalidad de María-Luisa que está totalmente en oposición de la especie de salchicha austríaca un poco estúpida que pusimos en tela de juicio, pero que era cualquier cosa menos eso.

Por lo que Napoleón se acuerda de José para la campaña de Francia. José, por supuesto, también lleva una pesada carga que es la rendición de París, pero eso no es lo que estamos tratando hoy, así que voy a comentar un poco el período de los Cien Días. José va a ser Presidente del consejo de ministros, no se olviden nunca que es José quien termina de escribir el Acta adicional a la Constitución del Imperio, que tiene mucho éxito, porque José en el fondo es un liberal. Esta Constitución liberaliza el régimen, es José quien confecciona la lista de los miembros de la Cámara de los Pares y, por tanto, también vemos que hay una recuperación de la confianza y la vuelta del único hermano al entorno de Napoleón. Después de Waterloo y ya concluiré aquí, los hermanos Bonaparte se reunieron en París en el Elíseo, para resolver, bueno, que es lo que tenían que hacer. Y unánimemente le dicen que parta hacia América, que se vaya a América, por lo que Luciano Bonaparte parte hacia Italia, Jerónimo parte hacia Alemania, Luis parte hacia Suiza y el único que le sigue, y que se irá a Estados Unidos a esperar a Napoleón mientras no llegue, es José Bonaparte. Yo lo dejo aquí, porque si comienzo con su vida en los Estados Unidos que no es nuestro tema de hoy, todavía tengo para una hora más. Y bien, solo decir finalmente que vine para perturbar un poco el ordenamiento de la exposición de Napoleón Estratega, diciéndoles que él no lo era y que en contraste José si lo era. Yo pienso que la verdad debe estar un poco entre los dos cuando menos. Gracias. [Aplausos]

(*) Publicado con la amable autorización de Caroline Fontana.


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=VsZT_08Ym50&feature=youtu.be

Imágenes:

a – Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4773845

b – Par Autoportrait — Archives famille Lentz, CC BY-SA 2.0 fr, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=22482645

c – By Francisco Goya – [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3423932

d – By After Jean Broc – According to [1] and [2] the image is a portrait painted by Rudder, Louis Henri de. Further Information: According to Museum, It is a oil copy of the original. (copie d’après un original de Broc commandé par Napoléon Ier pour la salle des maréchaux du palais des Tuileries à Paris)., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1339238

e – By François Gérard – Christie\’s, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6831856

f – By Jean-Baptiste Paulin Guérin – Unknown, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1280267

g) – By Vicente López y Portaña – Museo Nacional del Prado, Galería online, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17628217

h – By Francisco Goya – Museo del Prado, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2507626

i – https://www.todocoleccion.net/coleccionismo-revistas-periodicos/sevilla-1935-jose-napoleon-bonaparte-entra-sevilla-2-hojas-revista~x18807417#sobre_el_lote

j – https://augustoferrerdalmau.com/137-atmn_large/ii-tercio-de-asturias-1690.jpg

k – https://n7.alamy.com/zooms/f299d52df7504322af47b224e200f6f7/king-joseph-bonaparte-fleeing-vitoria-1813-f1m10t.jpg

l – https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTnNCJBWt0scJKwKfmUkgE1FpVBN_CIfhqvsf3hOSBu-q2Lo6nouA

m – https://www.survoldefrance.fr/affichage2.php?&lieu=Ch%C3%A2teau+de+Mortefontaine&f=0&img=47813&prev_suiv_link=1

José Bonaparte, Estratega de la guerra, por Thierry Lentz (I)

Tiempo de lectura: 46 minutos.

Como complemento a su exposición temporal «Napoléon Estratega», presentada del 5 de abril al 22 de julio de 2018 (de la que ya dimos cuenta en nuestro blog hace varias semanas), el museo del Ejército de París organizó, en colaboración con la Universidad permanente de la Ciudad de París, un ciclo de conferencias alrededor de la estrategia napoleónica1. Una de ellas, «José, estratega de la guerra», se celebró el 29 de mayo pasado a cargo de Thierry Lentz, uno de los máximos especialistas sobre el personaje y asimismo director de la Fundación Napoleón.

La imagen que tenemos de José Bonaparte en España como la mayoría sabéis, es una mezcla de incapacidad para el gobierno junto con una ávida afición a la bebida y a las mujeres. Las dos primeras, sus pocas capacidades y el aprecio a la botella serán desmitificadas oportunamente por nuestro conferenciante, y en cuanto al tercer aspecto, el apego a las faldas, era una afición extensible a casi cualquiera de las cabezas coronadas de la época. Más allá de los tópicos que han llegado hasta nuestros días, Lentz presenta un retrato de José Bonaparte desde su juventud como cabeza de la familia Bonaparte, nos muestra la profunda relación con su hermano Napoleón, con los consabidos altos y bajos, pero que será continua hasta prácticamente la caída del emperador. Tras una exitosa carrera diplomática y ser encargado por su hermano de la conquista del reino de Nápoles (que le representará a la postre el obtener dicha corona), avanzamos por diferentes momentos hasta el punto «álgido» de la conferencia que es la experiencia de su reinado en España. Maniatado en las decisiones por su hermano, ignorado por los altos comandantes militares franceses en España que se comportaban como sátrapas y ninguneado y ridiculizado por el pueblo llano, José no pudo repetir el esquema que tan buenos resultados le había dado anteriormente en Italia, dejando a los militares los aspectos tácticos y él poniendo su empeño solo en los aspectos estratégicos de la campaña. Una buena conferencia*, que nos actualizará o mejor dicho, nos redescubrirá la figura de José Bonaparte.

Retrato de José Bonaparte, por François Gerard (1808) (a)

CONFERENCIA: JOSÉ ESTRATEGA DE LA GUERRA

Y bien, muchas gracias, Sr. Profesor por este recibimiento y por haber pensado en invitarme incluso cuando encontramos un tema que toca a José, porque es mi objeto de estudio en este momento y ya que hemos elegido la estrategia napoleónica para ver si finalmente existió la estrategia de José Bonaparte.

Entonces ya que estamos en nuestro ambiente y que podemos decirnos las cosas francamente, creo que quizás necesitemos actualizar las ideas sobre José Bonaparte y especialmente las presentaré un poco como yo las he ido descubriendo es decir, un personaje completamente diferente en el fondo del que pensamos actualmente. Este que tenemos en mente en el presente se debe principalmente al hecho de que su propia hermano, Napoleón, le había procurado una reputación bastante mala en los escritos de Santa Elena, dejando aparte el hecho de que Napoleón admite en los escritos de Santa Elena que José es un hombre valiente, inteligente, etc., todo el resto, todo lo que concierne a la esfera española, evidentemente Napoleón carga gran parte de la responsabilidad sobre su hermano pero se verá que tuvo una mínima participación en este asunto.

Como preámbulo, si quieren, vamos rápidamente a trazar el retrato de José no entrando en todos los detalles pero si recordando unos pocos importantes, a veces desconocidos, del personaje. Los primeros elementos que deben saber para conocer su trayectoria y para comprender tales banalidades, es que José Bonaparte es el hermano mayor de Napoleón. El ser el hermano mayor significa dos cosas en este caso, en el primero, en la configuración y organización de una familia corsa de finales del siglo XVIII, ser el mayor quiere decir alguna cosa.

Carlo Buonaparte (b)

Significa que somos el líder de la familia y cuando finalmente el jefe de la familia, cuando el padre, Carlo, que tienen en la parte superior izquierda [derecha] morirá en 1785, un consejo familiar nombrará a José como jefe de esta familia. Siendo el hermano mayor quiere decir en esta gran hermandad de los Bonaparte, los únicos dos que están más cercanos, que pasan toda su la juventud juntos son José y Napoleón. Casi se puede decir que José es el único verdadero hermano de Napoleón, porque los otros no lo conocen, porque ellos parten hacia el continente alrededor de 1779 y los otros son pequeños o nonatos, y los únicos dos que crecieron juntos, que han estado juntos en la escuela, los que también han dejado juntos Córcega son José y Napoleón. Mientras tanto les cuento la pequeña historia que cuenta Napoleón en Santa Elena, ya saben, con respecto a la muerte del famoso archidiácono Luciano, que era considerado el hombre rico en la familia Bonaparte, y conocen la anécdota, cuando los dos hermanos, Napoleón y José, se acercan a la cama del tío y aparta a José diciendo, no, el verdadero jefe de la familia es Napoleón. Es lo que Napoleón dice a Las Cases en Santa Elena y de hecho la única vez que José, que vivía entonces en los Estados Unidos, habló explicando que Napoleón cuando menos había exagerado un poco, porque esa escena no había sucedido realmente así y por cierto, como diré ahora, estamos en 1791, por lo que tienen 21 y 22 años de edad, el que todavía vive allí, el que gestiona las propiedades de los Bonaparte es José, no es Napoleón. Napoleón en ese momento es un oficial que se encuentra en el continente, sé bien que volverá, ya regresó, volverá sin cesar a Córcega, pero… ¡ay! la conferencia no es sobre los Bonaparte y Córcega, yo no voy a entrar en detalles, pero cada vez Napoleón regresa a Córcega representa un problema en los planes de su hermano.

José Bonaparte ha sido elegido presidente del distrito de Ajaccio, miembro del Directorio del Consejo departamental de Córcega, es un personaje considerado en Córcega durante el inicio de la Revolución. Está dentro del grupo de cinco, cinco, seis personas que gobiernan Córcega y está especialmente apoyado por un caballero que ustedes probablemente hayan escuchado que es Christophe Salicetti, quien en esta época es Procurador General Síndico de Córcega, es decir, una especie de Prefecto para simplificar y con quien realiza las maniobras políticas y trata los asuntos financieros, lo que significa que cuando los Bonaparte sean expulsados de Córcega, el jefe de filas, el hombre rico, es José. Les recuerdo también, sin querer criticar todavía a Napoleón, que es el propio Napoleón quien provoca la expulsión de los Bonaparte de Córcega: siempre ponemos todo eso de Luciano a causa de su famoso discurso donde criticó a Paoli, pero de hecho el que realmente provocó los problemas en Córcega, fue Napoleón

Las hermanas Clary, por Robert Lefèvre (1810) (c)

Y José era en ese momento el verdadero líder de la familia, por lo menos hasta los sucesos de Vendimiario. Cuando uno examina la correspondencia de José y de Napoleón hasta Vendimiario, nos damos cuenta de que el que suplica a José, quien necesita a José, es Napoleón. Para aquellos que conocen un poco esta correspondencia juvenil, hay alguna una serie de cartas en las que hablan de negocios, quieren comprar tierras, etcétera. De hecho, Napoleón planeaba por supuesto comprar tierras en Borgoña para convertirse en un notable, es por este hecho que en realidad cuando miramos, cuando vemos el cartas que José envió a Napoleón, uno se da cuenta esta vez que, de hecho, Napoleón es el agente inmobiliario de José. Es José, quien quiere comprar, es José que tiene el dinero y él tiene el dinero porque, aquí ven a esta mujer con sus dos hijitas, se casó con Julie Clary [derecha], que es la hija de la familia más rica de Marsella, no una de las más ricas, sino la más rica de Marsella. Comerciante muy, muy rico, José además es el Comisario ordenador de la guerra, es decir, el que pasa las órdenes que afectan a las compras del ejército, entonces me gustaría decir que a veces un poco de dinero se le pegaba a los dedos. José todavía tiene mucho, un montón de dinero en ese momento y es él quien hace vivir a la familia… aparte de eso, sé que la leyenda quiere que sea Napoleón el que divida su sueldo en dos para ayudar a su pobre madre, etc. , pero oigan, podemos olvidarlo un poco para hoy. Los napoleónicos puros se van a molestar un poco esta tarde, pero se podrán consolar con la exposición de Napoleón Estratega.

He dado un ejemplo, pero veremos todavía más, este es bastante gracioso: en un momento dado José se irá a Ginebra con las Clary porque quiere poner su dinero a buen recaudo y Napoleón, que vive en ese momento en París, que todavía no es nadie, Napoleón insta a José para que le encuentre un buen fabricante de paté, de patés alimenticios, porque Napoleón piensa que puede hacer una fortuna con el comercio de los patés, es cierto, vean la correspondencia que yo no cuento cuentos y José rehúsa enviarle al especialista en patés y, al final, Napoleón puede agradecerle a José por rehusar enviárselo, porque imaginen que él hubiera tenido éxito en la fabricación de patés: primero, no estaríamos aquí, y probablemente habríamos comido al mediodía paté Bonaparte o paté Napoleón. No sé cómo los habría llamado… él se habría convertido en el emperador de los patés en lugar de convertirse en el emperador de los franceses.

En ese momento, José va a tener un carrera personal, una carrera que no le debe nada a Napoleón en muchos casos, pero por supuesto después del golpe de estado a los realistas de Vendimiario, es Napoleón quien tiene el viento a favor, y Napoleón obligará a José a irse, esto que él llama los comerciantes villanos, es decir, a la familia Clary, para entrar en el terreno de la diplomacia. Y tengo que poner aquí el episodio más conocido de la carrera de José como embajador en Roma, que es el asesinato del General Duphot a manos de la guardia pontificia. En un momento de disturbios, un grupo de romanos republicanos huyeron hacia la embajada de Francia. José intentó con su Estado Mayor calmar a los soldados pontificios, pero estos abrieron fuego y el general Duphot fue asesinado. En ese momento José decidió salir de Roma y volver a París, lo que provoca este episodio que va a causar la ocupación de la Ciudad Eterna por las tropas del General Berthier y este episodio lo convierte en un personaje famoso en Francia, de manera que, en el momento en que Napoleón parte hacia Egipto hay otro Bonaparte que permanece en París. Él está allí, y se convertirá en diputado de los Quinientos y tendrá la puerta abierta en todos los ministerios. Se convirtió básicamente en el Bonaparte de repuesto y se verá que en muchos momentos, durante su carrera, se pensará en él para reemplazar a su hermano si alguna vez le pasase algo a éste. 

Y ustedes saben que estas reflexiones han estado presentes, al menos hasta el momento del nacimiento del rey de Roma, porque José, además de ser un Bonaparte es un hombre bien educado, no quiero vestir el retrato contrario de Napoleón, pero sigue siendo un hombre con educación, es un hombre tranquilo, es un amante de la literatura liberal, él mismo es más bien de tendencia políticamente liberal, su mejor amiga será Madame de Staël, recibirá en su propiedad de Mortefontaine a Benjamin Constant, a Lafayette, etc. Es entonces cuando estas personalidades serán personas non gratas en el régimen.

José Bonaparte, por Wikar (d)

Entonces, en el momento del golpe de estado de Brumario, José, por supuesto, participó en el golpe de estado, todo el mundo habla de Luciano, pero como Pierre Branda menciona en su libro sobre la familia Bonaparte, que se llama “La Saga de los Bonaparte”, Luciano tuvo un cuarto de hora de gloria y luego después nada: es el 18 de Brumario, “en el momento en que juro apuñalar el pecho de mi propio hermano si alguna vez atenta contra la libertad de los franceses”, y luego nunca vemos más a Luciano: mal ministro de interior, mal embajador en Madrid, malos hermanos, excelente marido, bien eso todavía puede serlo aunque tenga una mala cabeza y así, de hecho, quien se quedará en el entorno de Napoleón será José.

En este momento, estoy poniendo un pequeño retrato de José, porque primero se darán cuenta de que se parece mucho a Napoleón, algunos los confunden, especialmente cuando se visten con el mismo vestido, a menudo con un uniforme de coronel de sus respectivas Guardias [arriba derecha]. La idea que tiene José en Rochefort, en 1815, para reemplazar a Napoleón en el momento en que Napoleón se vea obligado a entregarse a los ingleses no era absurda, porque a menudo se confundían. Nos impresiona aún hoy su semejanza. En la época del Consulado, José es el negociador número uno de su hermano.

La paz de Amiens, por Ziegler (1853) (e)

Yo les muestro aquí en el extremo inferior izquierdo [parte superior] la negociación de la paz de Amiens, ya que es él quien firma la paz de Amiens con Inglaterra; pero él también firmó el Tratado de Lunéville y como negociador, también negoció y firmó el tratado de Mortefontaine, que lleva el nombre de su propiedad, con los Estados Unidos, y luego, en 1801, es también quien resuelve el asunto del Concordato ya que, cuando el asunto del Concordato no va por buen camino, Napoleón llama a su hermano a Viena para que pueda salvar la negociación. Entonces, podemos verlo, es un personaje muy importante que se convertirá en Gran Elector del Imperio con la constitución del año XII, pero que sabrá cómo resistirse a su hermano, teniendo en cuenta, que se tienen el uno al otro realmente amor, es un amor fraternal, lo suficientemente profundo: si Napoleón tiene un amigo en su vida, este es el bueno de José Bonaparte… Pero cuando uno tiene un amigo, uno necesariamente acepta que le puedan decir cuatro verdades. Y eso es lo que hace José en muchas ocasiones, este va a ser un punto un poco complicado entre los dos hombres, con el asunto de la coronación en particular, donde José, que es el heredero, ya que por el momento Napoleón no tiene un hijo y no se plantea la adopción bajo las condiciones de la sucesión, es decir que Napoleón no podía adoptar el pequeño Napoleón Carlos, un hijo de Luis y Hortensia de Beauharnais y hay un choque, si quieren, entre los dos hermanos. Esto se comprueba cuando se mira el cuadro de David, que es es también un mensaje muy fuerte de la política de Napoleón: si se busca a José, él está completamente apartado en la izquierda del cuadro, mientras que el niño pequeño, el famoso Napoleón Carlos, está exactamente en el centro de pintura, también una lectura un poco política de este cuadro.

La coronación de Napoleón, por Jacques-Louis David (f)

Aquí está José, con un sombrero de señoras, no, aquí en traje de senador del Imperio y luego aquí está un José, que no es el general Bonaparte, de hecho el general José Bonaparte, dado que José ha sido nombrado general de brigada por Napoleón, al mando de un regimiento de infantería. Normalmente es un coronel el que manda un regimiento, pero como José no tenía absolutamente ninguna experiencia militar, fue enviado primero al mando del 4º regimiento de infantería de línea en el campamento de Boulogne. Esto fue, por supuesto, para poder perfeccionarse en su educación militar, pero también para mantenerlo alejado de París, porque tenía razón en este debate sobre la sucesión. Cuando se ve a José, aquí lo tienes en uniforme y en color en la otra imagen y es nombrado general de división en este momento, su hermano lo nombra jefe del ejército de Nápoles. Después de la batalla de Austerlitz, Napoleón decide que atacará el reino de Nápoles, porque que el reino de Nápoles se ha unido a la Coalición, así que formó un ejército a las puertas de reino de Nápoles y designó como comandante en jefe de este ejército a José Bonaparte. José Bonaparte será asistido enormemente durante esta campaña y a lo largo de su vida por dos generales, finalmente famosos mariscales: a la izquierda, Masséna y a la derecha, Jourdan. Jourdan será casi permanentemente el jefe de Estado Mayor de José Bonaparte. Jourdan, odiado por Napoleón, pero adorado por José. Masséna, como persona no le gustaba, pero él se entiende bien con José.

El mariscal Masséna (g)
El mariscal Jourdan (h)

Entonces esta campaña es una campaña donde José se comporta como estratega, porque en el fondo, ¿qué es ser un estratega? 


Un estratega no es alguien que sabe cómo ganar una batalla: es alguien que sabe cómo ganar una guerra y es alguien que sabe cómo ganar la paz. La guerra en sí misma no es el objetivo, la guerra, sin parafrasear lo que dijo Clausewitz, que la guerra es la continuación de la diplomacia por otros medios, pero mismamente es un poco así se y plantea también la cuestión del estratega de Napoleón como el título de esta exposición. Por cierto, si se lee un poco la prensa hay debates sobre este tema allí, para aquellos que vean la exhibición, para intentar entender la exposición y es saber a dónde querían llegar los comisarios, es una verdadera pregunta. La estrategia final, es decir, terminada en el significado perfecto, es quien gana al final y lamento tener que decir que nadie ve ninguna crítica de Napoleón: al final, él no ganó y por lo tanto, se pregunta si es verdaderamente un estratega quien fue un táctico excepcional y único en historia, no hay duda. El problema es lo qué estamos haciendo de su victoria, sobre la operación de Nápoles, podemos decir que José fue un estratega, absolutamente no fue un táctico, es decir, no se ocupaba de las operaciones militares pero sí de las decisiones a tomar: vamos a ir directamente hacia Nápoles, asediamos Gaeta que resistirá, vamos hacia el sur y así, enseguida, tenemos el curso de sus trabajos sobre este tema, pero dejaba a los comandantes que sabían cómo maniobrar a los ejércitos, Masséna el primero. Los dejó realizar las operaciones pero él coronó esta estrategia con una victoria y el éxito de la misión que le había confiado su hermano, es decir, entrar en Nápoles e instalar un gobierno provisional, obviamente gobierno provisional y ustedes saben cómo cambian las cosas después de eso y es que José va a ser puesto en el trono de Nápoles por Napoleón. 

Solo para situar un poco el personaje que Napoleón nos presentó en Santa Elena como indolente, como incapaz de tomar una decisión, como muy vacilante, uno tiene los archivos además de los archivos de José Bonaparte, que están en los archivos nacionales y que obviamente nadie había ido a ver, tenemos las hojas de órdenes que había dado en ese momento y cuando las leemos no se está realmente en presencia de un hombre indolente, indulgente, débil, etcétera, entonces nosotros, casi podría decir que él jugó a ser un pequeño Napoleón durante la campaña de Nápoles, porque las órdenes se ven como realmente se pueden leer en la pluma de Napoleón. Probablemente también era el modo de mandar de la época y para un personaje blando, por ejemplo, tenemos un carta suya a un general que fusilaba a los insurgentes, por lo que dice, pero no, te aconsejo que no fusiles a los insurgentes, entonces todos piensan aquí es suave, te aconsejo que los cuelgues, porque si los cuelgas será como un ejemplo para todos los que estén a su alrededor. Por ejemplo, se relevará a generales a su mando, porque que lo hayan hecho mal, porque hayan saqueado y aquí también vemos una forma de visión estratégica: él sabe desde el principio que él ha sido encargado para tomar el poder en Nápoles, Napoleón le da más o menos a entender a él en sus primeras cartas para su idea estratégica es decir, que tengo que ganar esta guerra, pero tengo que ganar la paz a continuación, es decir, que voy a reinar sobre estas personas. Quizás no valga la pena que masacre a una mitad para simpatizar con la otra mitad que está constituida por las familias víctimas de los enemigos para mi futuro reinado, y Napoleón, en ese momento estaba pendiente de otros temas, aquellos para preparar la campaña de Prusia, participará en la campaña de Prusia, en la campaña de Polonia y allí José se quedará tranquilo durante dos años, porque Napoleón no tiene tiempo ir a encargarse de los asuntos napolitanos, y ahí es donde vemos que José era digno de gobernar. Abel Hugo, que fue uno de los que escribieron que había un soberano en este hermano de Napoleón pero no como lo era Napoleón. 

Donde se evidencia entonces, en las primeras conferencias que hice sobre José Bonaparte, tenía una comparación fácil de decir que un jefe de estado no trabaja cada día porque era François Hollande en ese momento el presidente de la República, hoy estoy un poco aburrido por el jefe de estado que vibrante, se levanta a las 4 de la mañana, despierta a su jefe de gabinete a la medianoche, etc., esto es de Napoleón. En fin quiero decir que no los comparo no, evidentemente, al presidente Macron a Napoleón, pero es un poco esto, es decir, Napoleón era gobernante desde la mañana hasta la noche cuando él iba a caminar seguía pensando en los asuntos y así sucesivamente, pasando horas y horas en su oficina, en estudiar archivos sobre los puntos más precisos, no era normal en la época de Napoleón. No era un emperador normal vemos que funciona menos bien desde que se fue, y así es presentado. José va a estar abierto a su tiempo, depende el decir que un soberano que no dictamina en los detalles más pequeños pero que hay también, una vez más, dar un visión estratégica de las cosas, rodearte de profesionales en los temas, por ejemplo, hace venir a Pierre Louis Roederer, que es uno de los fundadores de la fiscalidad francesa durante la Revolución, lo hace venir a Nápoles para reorganizar completamente el sistema fiscal y decidirá, entonces ellos trabajan por supuesto, pero funciona como un gobernante de su tiempo, es decir, en términos generales, el trabajo es mañana y por la tarde, están las visitas, las audiencias, los paseos, está el cazar porque así es como sucedía con los gobernantes de esta época y José va a realizar un buen trabajo en Nápoles, que él no va a disfrutar, como sabemos ya que es Murat quien lo sucederá en 1808, y si no hay descendientes de Murat en la sala, porque siempre hay un descendiente de Murat en la sala, pero no hoy, bueno, para incluso reconocer que Murat se aprovechó de la limpieza de las finanzas públicas, la organización escolar, etc. que habían sido instauradas por José 

Botella de Tio Pepe (i)

Quiero decirles si tomamos como definición de estratega, es decir alguien que donde quiere, se procura los medios y no desperdicia todas sus posibilidades, podemos decir que en Nápoles, este comandante en jefe era sobretodo un estratega. Entonces ahora estamos bien seguros de abordar más directamente todavía el tiempo de nuestra sesión de hoy es evidente que todos nosotros hemos tratado con desprecio a José Bonaparte. Evidentemente si no hubiera habido un José Napoleón que se hubiera tenido que apoderar de España para hacerlo cómo, si se le hubiera planteado la cuestión no estoy seguro que habría podido responder a eso, en seguida habría hecho falta que reflexionáramos un poco: mal rey, mal general, malos administradores, malos hermanos, mal hermano también, el resultado, saben que son esas caricaturas, esta reputación que los ingleses muestran a José que firma como Napoleón, entonces hemos notado también que los dos hombres se parecen, tengo otros… ¡Ah, sí!, la famosa leyenda española de Pepe Botella, «Jojo La Bouteille», entre nosotros, miren en la esquina superior izquierda es la etiqueta de una bebida española como una reputación que se mantuvo entonces en la época evidentemente se hicieron cantidad de caricaturas, lo veían bien sorprendido en las botellas, entonces el origen de este asunto es bastante difícil de conocer: quizás se vieron muchas botellas frente al Palacio Real a la salida de un banquete o bien formulo un decreto sobre otras bebidas, así que nos dijimos el uno u el otro, ¡ah!, promover la producción de brandis, es porque están hechos con madera, etc. Lo que debemos saber es que cuando Felipe V ascendió al trono de España se le llamaba Felipe el Botella, así es que cuando a un español no le gustas él termina siempre tratándote de borracho, y así es un poco. Para terminar con este tema escabroso toda su vida obviamente, ya que se le llamaba Pepe Botella, la gente que fue invitada en algun momento a cenar con José, miré lo que bebían entonces, bien, y allí sinceramente cuando ustedes miran las memorias de algunas decenas, unos cincuenta testimonios, donde la gente dice lo que bebieron, que evidentemente se había convertido en un punto importante y entonces el resultado es que bebía un poco como su hermano, esto es medio vaso de vino picado con agua helada, lo que parecía ser la bebida favorita de los Bonaparte y punto final. Que jamás había un pequeño whisky, un pequeño aguardiente, el pequeño vino de Oporto, que sé yo, por otra parte la caricatura española funcionaba tan bien que entonces primero le llamamos borracho, lo llamamos tuerto, luego lo llamamos payaso, jorobado, y es lo que hace que a veces, cuando José Bonaparte se paraba en un pueblo y se daba a conocer como el rey, la gente decía: «pero no eres tú, no es cierto, no eres tú, no eres jorobado«. 

Godoy en 1807, por Carnicero. (j)

Entonces, la España de esta época ya lo he comentado porque posiblemente puede ser ameno citar algunas ciudades, a pesar de todo,,para que se pueda encontrar un poco. Entonces, para comenzar, ¿cual es el propósito estratégico de Napoleón en España? Primero, las circunstancias de la toma del poder por los franceses en España son unas circunstancias extrañas. Ustedes probablemente recuerden que el rey Carlos IV, que es un rey un poco indolente pero que tiene un primer ministro, Godoy, que tiene la doble ventaja de ser muy trabajador y ser el amante de la reina y con esta relación a tres es como funciona, patim, patam, la cabeza de España, hasta enfurecer al Príncipe de Asturias, el pequeño Fernando. Fernando odia al primer ministro, está en la parte inferior [izquierda], también está empezando a odiar a esos padres. Un golpe de Estado, arrestos, amenazas de juicio, Carlos IV abdica, Fernando se convierte en Fernando VII, Carlos IV renuncia a su abdicación, de modo que de París vienen propuestas de mediación, arbitraje, qué sé yo. En ese momento se encuentran que todo el norte de España está ocupado por un ejército francés, no para ocupar España, sino para ir a invadir Portugal donde Napoleón decidió castigar a la dinastía de los Braganza, que continuaba comerciando con Inglaterra. Portugal es en ese momento una auténtica colonia británica, los ingleses están como en casa, el ejemplo más directo es porque los ingleses se vuelven locos por el buen Oporto, solo porque durante siglos han estado al mando de esta gran área de producción de este vino Oporto. Además de Wellington, como Churchill y como algunos otros y si es un borracho nadie nunca se lo reprocha.

Entonces Napoleón propone su mediación y ustedes saben que esta mediación se llevará a cabo en Bayona, durante una reunión bastante dramática con Carlos IV y Fernando VII. Durante la discusión tienen lugar los famosos hechos de mayo, el 2 y el 3 de mayo, la revuelta española, la posterior represión por Murat, que provoca que Napoleón entre en cólera, que Carlos IV golpee a su hijo en presencia del Emperador, la reina María Luisa pide que cuelguen a su hijo… Bonita familia los Borbones de España y finalmente Napoleón pone a todos de acuerdo diciendo: «escuchad, puesto que esto está así, entonces ni el uno ni el otro tampoco, una tercera vía”. Entonces, el golpe es magnífico. Digamos que no hemos disparado un solo tiro y acabamos de conseguir el segundo país europeo en superficie, once millones de habitantes, un país que se cree que es rico, pero que no lo es del todo, esto es todo lo que hay, una literatura sobre la riqueza de España que tiene completamente confundido a Napoleón. Por supuesto España era rica por sus colonias, el oro de España, pero en este momento no ha tenido acceso a estas colonias durante mucho tiempo, en resumen, una operación que parece magnífica, pero de la que aún podemos cuestionar su interés estratégico. Si España hubiera sido un gran enemigo de Francia, uno habría dicho: «De acuerdo, teníamos que hacerlo, era estratégicamente útil”, pero España era el mejor aliado de Francia desde 1795. Por cierto, cuando miramos el mapa, pero incluso sin mirarlo, ya sabemos que los españoles no tienen muchos vecinos, aparte de Portugal, pero ahora que está llena de problemas, la toma de control de España sobre el plano estratégico era una tontería, porque no tenían necesidad, es decir, que uno iba a gastar los medios para obtener lo que ya se tenía.

Era un despilfarro. Desde el principio hasta el mismo nombramiento de José Bonaparte, la agitación va a comenzar en España. Es decir inmediatamente, después de haber gastado una energía política para nada, Napoleón sabe que todo no va a ser fácil. Es un poco para eso que él llama a José, aunque primero pensó en Luis. Luis es rey de Holanda en ese momento, pero Luis se tiene por un holandés y se niega a aceptar este trono. Entonces finalmente le escribe a José, “ven conmigo a Bayona, puedo tener algo para ti”, en general, así es como es y José, por supuesto, entre ser rey de Nápoles, deben ver la descripción que hacen de Nápoles los funcionarios franceses de la época -finalmente hice una conferencia allí pero ya me excusé durante cinco minutos antes de comenzar porque era verdad- tanto, que uno lee las cartas que Roederer, el ministro de Hacienda le envía a su mujer sobre Nápoles y son extraordinarias… después uno va a pasear en las calles y donde uno se da cuenta que nada ha cambiado. En lugar de reinar en Nápoles, José se dice que sí, de las monarquías más grandes del mundo, España, incluso en ese caso es la imagen que teníamos en ese momento, en que hoy sabemos que todo estaba carcomido, la sociedad no funcionaba y estaba atrasada, etc. pero en la época, España era, a pesar de todo algo, luego España eran las colonias de América del Sur es decir oro con profusión, los productos coloniales, en fin todo lo que hacía moverse a las economías europeas de la época.

José, por supuesto, se unirá a su hermano y será nombrado por él rey de España, además en la proclamación que Napoleón dirige a los españoles, él se compromete, comete una especie de falta de mal gusto, ya que él dice os doy un rey como si fuera yo mismo, entonces yo, si soy el hermano, ya estaría contento, evidentemente y es el modo de decir que si en dos meses lo necesitara, pues yo mismo les envío el otro yo, yo mismo, es ese mi hermano, pero aún así, lo que sea y si ustedes quieren, ya psicológicamente se comprendía en aquel momento lo que va a pasar y el mismo José, por otra parte, lo comprende bastante rápidamente porque tan pronto como entra en España para alcanzar Madrid va a comprobar que el país es un polvorín. Las cosas comenzaron rápidamente, porque en cada una de las villas, en cada ciudad de alguna importancia se han creado juntas insurreccionales, a veces no organizadas en absoluto, a veces completamente tomadas de la mano por el clero y luego también debemos decir que a veces olvidamos que hay un ejército español. El ejército español que no está lejos de los cien mil soldados, este ejército no se recupera para el poder francés.

Acordémonos siempre que la derrota de Bailén no es por los ingleses que han derrotado a los franceses en Bailén, sino por los españoles, hay un ejército español y bien seguro que José lo sabe mejor que nadie, pero Napoleón en su pensamiento, es como decir: ya que hay algunos obispos, que hay algunos grandes de España que llegaron a Bayona, que forman lo que ellos habían llamado las Cortes de Bayona, entonces, bueno, había docenas que estaban allí, todos los cuales, cuando uno tiene una pistola en la sien jura fácilmente, por último, bien, no todo el mundo es un valiente coronel de Gendarmería de hecho los que juraron lealtad a José, todos juraron y una vez vueltos a casa, terminaron, no prestaron más atención, por lo que José de inmediato fue consciente de la situación. Tenemos todas las cartas que escribió mientras tardaba unos diez días en viajar a Madrid, cada noche le escribió a su hermano y todas las cartas son en el mismo tono: este asunto ha tenido un mal comienzo, no tenemos aquí un solo partidario, se necesitan doscientos mil hombres para controlar España, y y las respuestas de Napoleón son del género, sí pero tú qué conoces allí pero, bueno, escúchame, solo sabes, etc., incluso hay una carta que Napoleón solía usar para este tipo de expresiones. Un día José le escribió diciéndole que ustedes los emperadores que regían todo el universo, había que, a pesar de todo, atreverse a escribir así a Napoleón, hacía falta que ambos hermanos estuvieran próximos. José comprendió desde el principio  que las cosas no iban a ir bien.

Seguirá en la 2ª parte…

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(*) – La conferencia en el original del canal Youtube no contenía imágenes, solo el audio, por lo que estas se han añadido en función de la explicación, destacando entre paréntesis la ubicación en el texto cuando no se corresponde con la ubicación que se fijaba en la conferencia de Lentz.


Fuentes:

1 – https://www.youtube.com/watch?v=VsZT_08Ym50&feature=youtu.be

Imágenes:

a – By François Gérard – bridgemanartondemand.com, Public Domain, https://commons. wikimedia.org/w/index.php?curid=97627

b – De Anónimo (Francia)Unidentified painter18th-century portrait painting of men, with Unspecified, Unidentified or Desconocido, artist and year. – http://www.musees-nationaux-napoleoniens.org, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3504861

c – By Robert Jacques LeFevre – https://www.1stdibs.com/furniture/wall-decorations/paintings/empire-portrait-julie-desire-clary-robert-lefevre/id-f_1290966/, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=57667325

d – By Jean-Baptiste Wicar – bridgemanartondemand.com, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6695291

e) – https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/20/La_Paix_d%27Amiens_de_Jules-Claude_Ziegler_%281853%29.jpg

f) – Par Jacques-Louis David — Version éditée de: File:Jacques-Louis David, The Coronation of Napoleon.jpgWho is Who, Domaine public, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7564091

g) – Автор: Edme-Adolphe Fontaine – «L’album de l’Empereur», Max Gallo, éditions Robert Laffont, 1997, Общественное достояние, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=29417579

h) – By After Joseph-Marie Vien – «Maréchaux d’Empire\», Béatrice Capelle et Jean-Claude Demory, E/P/A, 2008., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=29318706

i) – https://graffica.info/wp-content/uploads/TioPepe-1950-00.jpg

j) – By Antonio Carnicero – jQHBr5XJn89PzQ at Google Cultural Institute, zoom level maximum, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=29823973

La campaña y batalla de Vitoria en 1813, por Mark Gerges. (II)

El Dr. Mark Gerges es un oficial retirado del ejército con 20 años de servicio en el arma de acorazados. Actualmente es profesor asociado de historia en el Command and General Staff College en Fort Leavenworth, en Kansas. Su área de investigación es la Revolución Francesa y Napoleón, y en particular el mando y control de la caballería bajo el duque de Wellington. Tiene asimismo un doctorado en Historia Europea por la universidad de de Florida State.

Seguimos esta semana con la segunda parte de su conferencia sobre Vitoria, 1813, y que trata de la batalla en sí, del vadeo del río Duero, de las semanas previas de aproximación al área de Vitoria, que es donde el ejército francés se proponía frenar al ejército anglo-portugués y español de Wellington, y de sus prolegómenos y desarrollo, hasta el episodio final de la retirada del ejército de José I y el desvalijamiento de todo su tren de carruajes. Una trabajada victoria, pero que no tuvo el epílogo deseado, en una de los episodios más rocambolescos de la contienda y que llevó a su orgullosa Excelencia a declarar que sus soldados eran «la escoria de la tierra».

Monumento a la Batalla de Vitoria (1813), en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria.

CONFERENCIA VITORIA, 1813 (Continuación)

Y esto es lo que sucedió en la campaña de 1812 cuando Wellington se traslada a esta zona entre Ciudad Rodrigo, Salamanca y Valladolid y viceversa, los franceses intentaron constantemente cortar detrás de él sus líneas de comunicación, cada vez que era amenazado Wellington se vio obligado a acercarse más y más a Portugal, así que finalmente terminamos pasando el invierno en el norte de Portugal, y una vez que ve esa vulnerabilidad y ha pasado los últimos cinco meses tratando de convencer a la Royal Navy de que lo apoye en el cambio de sus líneas de comunicación hasta Santander en la costa norte y cuando miran esto y piensan en esto por un segundo, primero hay un escuadrón del Tajo aquí y ellos tienen la responsabilidad desde Gibraltar hasta el final en La Coruña. La flota del canal tiene esta responsabilidad en el Golfo de Vizcaya. La flota del canal no está realmente preocupada por la costa norte de España, están mucho más preocupados por una flota francesa en Brest, por la flota francesa en Amberes, por mantener el canal abierto y la mayoría del tiempo hay una sola fragata del Royal Navy que mantiene la costa norte de España y así sucesivamente.

Una de las cosas que Londres tiene que hacer constantemente es tratar de obtener mejoras en la Royal Navy para apoyarlo. Una vez que realmente comienza la campaña, lo que ves es que sus líneas de suministro se cortan y el Ejército Británico pasará por un período de tres semanas sin líneas de comunicación, básicamente se están moviendo con lo que sea que puedan llevar sobre sus espaldas, ahora Wellington tuvo que hacer mucho para llegar a este punto para hacer que los soldados puedan llevar suficiente munición y comida para poder sobrevivir. Ha tenido que aligerar la carga de los soldados y lo que ha hecho es deshacerse de los grandes abrigos pesados ​​que tienen. Utilizó, él es capaz de hacer eso porque va a tener tiendas de campaña, una tienda por cada seis soldados, pero para llevar esas tiendas tiene que encontrar la forma de obtener las mulas que antes llevaban estas enormes ollas de sopa en la que ellos cocinaban su comida, así que lo que se les ocurrió fueron estas ollas de estaño. Las ollas de estaño que son lo suficientemente ligeras para que los lleve un soldado. Podían cargar una olla por cada seis soldados y al permitir que los soldados ahora llevaran estas ollas de estaño, significa que las mulas no tienen que llevar las grandes ollas de hierro fundido, las mulas ahora pueden llevar las tiendas y los soldados ya no necesitan los abrigos, los soldados pueden llevar más alimentos y municiones y, nuevamente, este es todo el tipo de cuidado que Wellington debe poner en sus campañas y si alguna vez tienen oportunidad pueden encontrar los despachos de Wellington en línea, en la Universidad de Southampton con la cantidad de detalles que pone, escribirá a mano 20 o 30 cartas por día, donde hablará de todo, desde lo que cargan los soldados, cómo se llevará la munición, qué tan cerca están del frente los carros de forja que en realidad están fabricando las herraduras para la caballería, en todo este tipo de cosas, así que no hay nada -no detalles- lo suficientemente insignificante para que Wellington no lo prevea durante esta campaña.

Déjenme acercar un poco sobre esto, en esta parte particular del campo de batalla. Eso es más o menos el cuadrado que era amarillo antes, de aproximadamente 350 millas (unos 563 km) por 125 millas (unos 201 km), entonces es una porción muy grande de España y está realmente marcada por grandes llanuras, tienes estas montañas de la Sierra de Cantabria, las montañas de Guadarrama y allí empiezas a ver la subida hacia la zona vasca y luego a los Pirineos, la principal red de carreteras pasa por el centro. Esta es la carretera real que va desde el norte de Portugal, Ciudad Rodrigo, Salamanca, Burgos y luego hasta Vitoria. Y es ahí donde cada una de estas campañas ha tenido lugar como lo ha hecho para que esa carretera sea capaz de abastecerle, pero si Wellington no tiene que regresar a Portugal ni a Lisboa a por sus suministros, el camino realmente ya no es necesario y allí, por supuesto, está Vitoria en la esquina superior derecha del mapa en el que enfocaremos en unos momentos.

La primera fase es cruzar la frontera y Wellington sabe que los franceses lo buscarán de nuevo subiendo por la carretera principal a Salamanca. Los franceses se han colocado a lo largo de la línea del río Duero tratando de bloquear ese camino en cualquier tipo de rutas allá arriba y lo que sucedió en 1812 es que Wellington había subido por esta carretera principal y tenía una sola brigada de caballería de tropas portuguesas que habían salido del norte de Portugal a través de terribles, terribles montañas y habían vagado por aquí buscando el flanco francés y lo que hacen durante casi dos semanas y media es que se dan cuenta de que no hay franceses aquí en 1812 y planea utilizarlo otra vez y si podía hacerlo con una brigada de caballería en 1812 en 1813, ahora puede hacerlo con seis divisiones de infantería. Él finta a lo largo de la carretera principal con tres divisiones y la masa de la caballería británica y luego desde con las otras seis divisiones a través de las montañas de Portugal.

Las condiciones son absolutamente horribles, el río Duero está desbordado por los deshielos de primavera, con nieve, por lo que, los franceses o disculpen, los soldados británicos tienen que cruzarlo para construir un puente de pontones. De hecho, cruzarán aferrándose a los estribos y a los cuellos de los caballos, ellos nadan a través de él, pero van a poder atravesar la línea del río Duero en este momento, los franceses se dan cuenta de que ni siquiera pueden encontrarlo, no hay manera de que puedan luchar contra él y van a renunciar a esa línea, por lo que van a lograrlo sin haber disparado un solo tiro. Entonces, la primera parte de la campaña ha sido exitosa en la primera semana y luego los franceses trazarán una segunda línea de defensa lo largo del río Bascara y nuevamente, si las fuerzas de Wellington aparecen aquí, en algún momento tendrá que volver a retroceder, el camino para que pueda restablecer sus líneas de comunicación, y si Wellington aparece aquí los franceses aquí pueden confrontar sus líneas de comunicación y en este momento todavía no entienden el hecho de que Wellington no tiene líneas de comunicación, que está esperando a la Armada cuando se acerque a Santander y una vez más, Wellington simplemente ignorará que los franceses continúen marchando hasta el noreste.

Habrá algunas pequeños combates de caballería, básicamente de brigada contra brigada, realmente no tiene ningún efecto en la campaña más que empujar a los franceses a regresar a sus puestos avanzado, pero una vez más los franceses tienen que abandonar esta línea de defensa y tomarán hasta una tercera línea de defensa justo en frente de la ciudad de Vitoria y aquí es donde Wellington irá y presentará batalla. José, una vez que comienza a replegarse aquí, tiene que abandonar Madrid y en este punto el ejército francés comienza a convertirse en casi un circo: tiene miles de vagones, no solo el suministro normal de balas de cañón, de pólvora, todo ese tipo de cosas, sino que tiene oficiales, todos tienen su equipaje, tienen esposas que tienen hijos, tienen toda la corte civil de Madrid, así que todos los administradores civiles, todo eso, tienen que ir a algún lado, donde está el rey, él está con el ejército, van con él, te arrastran y te llevan a la conclusión de que estas enormes manadas de ganado son aproximadamente 3.000 vagones, exactamente el botín de seis años después de la ocupación francesa de España que avanza, avanzando, con la entera colección Real Española. La colección ha sido cortada, sus marcos se enrollan y se colocan en carruajes por lo que es una ruta increíble, pero en algún momento José tiene que ofrecer una batalla. No puedes ser un rey sin un reino, sin capital, tienes que detener al enemigo y entonces va a decidir que Victoria es el lugar en el que va a ofrecer la batalla.

Así que aquí está el terreno de Vitoria, su llanura aproximada de diez millas tiene una cadena montañosa al norte de la Sierra de Badaya, tiene las alturas de La Puebla en el sur, serpenteando a través del centro de ese plano está el río Zadorra marcado por 12 diferentes puentes, por todos lados, son puentes de piedra; y cuando ves esto, lo que realmente hace el área de Vitoria es crear una enorme herradura con la ciudad de Vitoria en la parte trasera. La única forma de entrar es a lo largo de esta carretera principal este-oeste o al menos así es como se ven los franceses si Wellington va a venir aquí, van a cortar, va a tener que llegar por este camino y van a defenderse en ese terreno bajo. Aquí está el plan de Wellington de que lo mira y él dice, bien, van a esperar que venga de esta manera por lo que solo tomaré dos de mis divisiones.

Voy a fintar el frente. Tomaré tres divisiones al mando de Hill y subirán los Altos de La Puebla, tomarán las alturas y van a amenazar el flanco sur francés, así que ahora los franceses tienen fuerzas en el frente, fuerzas hacia el al sur y van a tener que reaccionar. Al mismo tiempo lo que hace, lo que realmente va a ser audaz, es que envíe a Thomas Graham con 18,000 soldados serpenteando a través de las montañas, estos tipos tomarán unas veinticinco millas (unos 40 km) de camino, un desvío sin contacto con Wellington y con los franceses, volverán por la parte posterior de la ciudad de Vitoria. Y tratan de planificarlo para que lleguen allí y sean capaces de cortar las líneas de comunicación a los franceses. Y luego, en el otro puerto está Lord Dow, que es Thomas Picton, al mando de la Tercera División, se supone que forman parte de esto y, una vez que los franceses reaccionen hacia el sur, escuchan a los muchachos que vienen desde atrás, y van a golpear con la mayoría del ejército en la recta y tratar de destruirlos y capturarlos. Es un plan muy, muy ambicioso y si piensas en la guerra aquí a principios del siglo XIX una vez que Wellington dé las órdenes, el 20 de junio, para hacer esto, ya no estará en contacto con sus comandantes, no podría hacer nada excepto esperar a que intenten ejecutar este plan, esperar que lo hayan entendido y esperar que lo hagan de acuerdo con sus órdenes.

El movimiento envolvente de Wellington

Solo dame otra vista del campo de batalla aquí, una vista aérea en frente tienes las Alturas de Puebla, la ciudad de Vitoria, el río Duero corriendo por el centro, Tres Puentes, que la pintura que mostré al principio es esa aldea allí, Subijana, entonces hablaremos de la lucha allí en unos minutos y aquí es donde José tendrá su cuartel general en la colina de Arinez. José, personaje interesante, supongo que es todo lo que se puede decir sobre él, está tan seguro de que va a ganar que pasa su tiempo construyendo gradas para que la gente de Vitoria pueda salir y mirar la victoria. Al mismo tiempo, no ha destruido ninguno de los puentes cruzando el río Duero, así que cuando miramos esto, todos los puentes, los doce puentes siguen abiertos y su ejército está ubicado en esa dirección. El otro aspecto también es que él piensa que la colina de Arinez va a ser un señuelo para Wellington, que Wellington tendrá que entender que realmente se remonta a la historia. Eduardo, Príncipe de Gales, el Príncipe Negro en 1366 luchará en esta área, su vanguardia subirá a la colina de Arinez, trescientos caballeros ingleses y arqueros serán derrotados por seis mil españoles allí y entonces José piensa que Wellington sabrá esto y de alguna manera tendrá un señuelo mágico que tendrá que tomar este cerro de Arinez para ocupar ese punto negro de la historia militar británica.

Hay una ruta por la que esperan que venga, así que a la mañana del 21 de junio, a pesar de que está en pleno verano en España, están empezando a entrar en la región vasca, Vitoria es hoy la capital de la región vasca, por lo que es muy similar en la actualidad, llovizna, el clima es frío, los soldados en este momento realmente habrían deseado llevar consigo sus pesados abrigos  que se habían quedado en Portugal, pero a las 8 de la mañana, en el sur, esas fuerzas van a empezar a cruzar; uno de los otros aspectos que acabamos de ver que el ejército de Portugal comienza a moverse es que estos informes en las montañas de que hay tropas británicas allí fuerzan a José y Jourdan para mover algunas fuerzas hacia atrás para tratar de protegerse contra eso. En el sur, Morillo, sus tropas españolas comenzarán a cruzar en las alturas de Puebla, van a tener también una división portuguesa, en la segunda división y van a comenzar a atacar y van a llegar a Subijana. Van a llegar a eso de las 9:30 de la mañana y lo que van a encontrar es que no tienen la fuerza suficiente para conquistar la ciudad, pero los franceses tampoco tienen la fuerza suficiente para contraatacar y así la lucha va a estar yendo y viniendo a lo largo de esa ciudad empujando, hacia atrás, tratando de empujarse unos a otros. Para tratar de avanzar por las colinas que rodean la villa y tomarla, los Highlanders junto con las tropas españolas, intentan apoyarlos y nuevamente hablamos un poco sobre las conexiones y cómo todas estas personas están relacionadas.

El comandante de los 71st Highlanders es el coronel Henry Cadogan, él era el cuñado de Wellesley, de Wellington, su hermana se había casado con Henry Wellesley, su hermano menor, y luego en 1808 se había escapado con Henry Paget, un comandante de caballería, Cadogan querrá renunciar a su comisión para cuidar a su hermana si ella simplemente deja a su amante y ella se niega, entonces él retará a Paget a un duelo. El duelo se llevó a cabo, pero ambos salieron ilesos, por lo que el honor de ambos quedó satisfecho y Cadogan se reincorporaría al ejército. Él será herido aquí y terminará muriendo, sentado en la mochila mirando a sus soldados, por lo que sé que Rich Barbuto estará la última semana para hablar sobre Packenham, otro cuñado que va a morir en Nueva Orleans, pierde a otro cuñado o ex-cuñado, aquí, en la batalla de Vitoria.

A medida que avanza la mañana, las tropas francesas continúan descendiendo hacia el sur para tratar de detener esta presión y esto es exactamente lo que Wellington esperaba que sucediera, él continúa empujando a este ejército en el sur de aquí a más y más fuerzas y haciendo el centro de la línea francesa más débil y más débil. Aproximadamente al mediodía, lo que sucederá es que un campesino español irá a buscar a Wellington, que tiene su granja aquí, Tres Puentes, y él encontrará a Wellington, diciendo que los puentes están abiertos, no hay soldados franceses, y Wellington, por supuesto, primero no lo cree. Y el campesino dice que: «solo crucé el puente, no vi a nadie allí«, y Wellington irá y tomará la división ligera y les dirá que crucen los puentes… y el campesino tenía razón. No había soldados franceses. Solo habían dos cañones que cubrían el puente. Desafortunadamente para el pobre campesino, una de esas dos balas de cañón disparadas contra estas tropas lo golpeará en la cabeza, lo decapitará, sí, y entonces Wellington pagará a su familia una recompensa por ayudarle allí.

Verán a la tercera división que entra en la pelea sobre esta vez hora se han estado moviendo bajo Bodrajos que tiene la séptima división y la tercera división, la tercera división está comandada por Thomas Picton. Picton es otro de estos personajes interesantes de la Península, un tipo vulgar, duro, está esperando allí y está bajo el mando de George Ramsay, Earl of Dalhousie porque durante el retiro de 1812 desobedeció las órdenes de Wellington y tomó un camino que se suponía que no debía y desde entonces Wellington no ha confiado en él, así que la tercera división ha subido allí a eso de las ocho de la mañana. Picton está sentado en su caballo y acaba de tomar su fusta, está esperando a la pelea principal, se está volviendo más y más loco y más enojado. Más loco, y finalmente Wellington lo envía de ayuda para encontrar al Lord Dowell que está en la séptima división. En la séptima división, todavía aparecen en algún lugar perdido en las montañas y llegan hasta Picton y no saben están donde está Dalhousie:

– «¿Cuáles son sus órdenes?«

– «Tengo órdenes de Dalhousie, pero, ¿cuáles son las órdenes?«

– «La séptima división seguida por la tercera división se supone que va atacar los puentes aquí.»

Esta vez, Picton está muy enojado y solo dice:

– «David, dile a Lord Wellington que la tercera división tomará los puentes y que ahora partimos.»

E inmediatamente se vuelve hacia sus soldados y les dice:

– «Vamos, bribones, vamos, están luchando contra los villanos».

Y los lleva hacia adelante. Realmente será una de las acciones clave en esta parte del campo de batalla. La tercera división baja justo cuando los franceses han tirado la mayor parte de su fuerza de esta manera, la lucha comienza a desplazarse aquí y de repente la tercera división entra en la parte norte de esta línea y el ejército francés que está al mando de Gazan se enfrenta de repente con tres direcciones diferentes de lucha y hará que el ejército comience a romperse. En este punto, Wellington tiene la gran mayoría del ejército al sur, por el río Duero, por lo que los puentes que los franceses deberían haber volado no han servido para nada, porque nunca se han molestado en hacer nada con ellos. También se comienzan a ver a las fuerzas de Thomas Graham: la primera división, la quinta División y la división de Longa comienzan a entrar y si eras un soldado francés sentado luchando también detrás de ti, comienzas a escuchar 20 cañones que comienzan a abrir fuego, y se va a centrar principalmente en la ciudad de Gamarra Mayor, veremos una imagen en un segundo, como se verá, pero la presión seguirá creciendo a medida que estas tropas continúen moviéndose a lo largo de la línea de la cresta flanqueando las posiciones francesas y los franceses tienen que seguir retirándose.

Ahora bien, los soldados franceses continúan peleando muy, muy bien, un aspecto a tener en cuenta aquí es que esta batalla comenzó a las 8 de la mañana aquí, estamos llegando a las 16:00 horas de tarde y todavía están peleando muy bien, pero están comenzando a recibir órdenes de José para retroceder más cerca de Victoria y formar una nueva línea. Y a medida que la presión comienza a aumentar, lo que hacen José y Jourdan es básicamente construir una nueva línea con el ejército en el centro aquí, y luego el ejército en el sur, que había sido un frente en esta parte de la línea y comenzaron a retrocede cada vez más hacia Vitoria. Thomas Graham realmente pierde una oportunidad aquí cuando empieza a atacar, ya que la presión aumenta ahora que la línea francesa sigue acercándose cada vez más a Victoria. Él mismo no baja directamente a Victoria. Si lo hubiera hecho esto, habría cortado ambos caminos que conducían de regreso a Francia y lo que termina haciendo es que cada vez más fuerzas se dirige hacia Gamarra, Gamarra Mayor, que corta la carretera a Pamplona y Bayona pero aún deja a los franceses una ruta de escape. Hacia las 16:00 h. de la tarde, las líneas francesas se establecen así en Gamarra Mayor, donde tendrá lugar la batalla más encarnizada, principalmente en edificios de piedra, esta pintura se realizó en la década de 1880, una representación bastante precisa.

He visto fotografías de estos edificios con esta pintura al lado, pero una cosa: cuando se mira la guerra en este período de tiempo se suele pensar en las líneas rectas de los soldados que disparan volea tras volea, conviene hablar un poco acerca de cómo lucha el ejército británico en la Península: una gran cantidad de escaramuzadores casi completamente rotos no en una línea sólida, pero para entrar en la lucha los soldados franceses entre los edificios, los franceses van a tomar sus cañones y tienen cañones que nos ponen directamente a través de los puentes con tropas ligeras en ambos lados protegiéndolo, así que durante la mayor parte de la tarde lo que continuará sucediendo es que la 5ª División continuará forzando a más y más tropas aquí y alrededor de la mitad de la caballería británica de la batalla se verá implicada en esta ciudad.

Al caer la tarde, la situación para los franceses es cada vez peor: el ejército del centro que ha tomado la presión desde las ocho de esta mañana finalmente termina por irse por su propia voluntad y luego los franceses intentan restaurar la situación y traerán una línea de cañones, 73 cañones y el jefe de artillería de Wellington, y el Teniente- coronel Dixon alineará a su vez 71 cañones y por primera vez en la Península tendrán 140 cañones alineados unos contra otros disparando un cañoneo uno contra el otro. Esta lucha detendrá a los británicos desde más de dos horas mientras las tropas comienzan a retirarse a través de Vitoria, pero a medida que se acerca más y más a la oscuridad más y más tropas francesas se retiran a la ciudad de Victoria, la gran mancha morada son los 2.000 vagones que quedan en el convoy de vagones francés. Había habido 3.000 la mañana anterior, sin embargo, miles de ellos se habían marchado ya hacia Francia esa mañana con 2.000 todavía permaneciendo allí y mientras las tropas francesas se mueven en esta área cada vez más pequeña por la única carretera y luego las tropas británicas comienzan a descender por este camino justo cuando está a punto de anochecer, se topan con estos 2.000 vagones en su camino. Es una vista absolutamente increíble. Tengo una cita rápida de ella, algunas de las personas que vieron esto:

«Nunca presencié una escena como esa: vinos, concubinas, maletas, cofres militares, todo cogido, botellas de brandy, barriles, cajas de dólares en flores, ropa de vestir, cordones de seda, rasos, joyas en pintura, escultura, incluso algunos soldados tenían ropajes de estado y vestidos de la corte en. Hay 1,5 millones de balas, hay loros, hay monos, hay quinientas mujeres de virtud disipada, digamos, es un convoy francés después de todo, primos, familia y su hija, hay cinco millones de francos del cofre militar que habían llegado de Francia…»

y lo que termina sucediendo es que los soldados comienzan a saquear: detienen la persecución que es lo que deberían haber estado haciendo y comienzan a saquear, muchos soldados se están llenando los bolsillos llenos de cualquier tipo de oro que tienen. Cuatro diferentes mercados que se montarán esa noche donde las divisiones de infantería en lugar de dormir y descansar, listas para luchar al día siguiente, establecerán básicamente puestos de mercado en la parte posterior de los vagones capturados que venderán e intercambiarán bienes y artículos.

Y desafortunadamente para algunos de estos regimientos de caballería, Wellington se encontrará con sus oficiales saqueando y llenando sus bolsillos, no todos los regimientos hacen esto: los regimientos más antiguos, los regimientos que han estado en la Península mientras, tienen una mejor disciplina. Uno de esos regimientos es el 14º de los Dragones Ligeros. El 14º Dragones Ligeros en realidad tenía un soldado que cabalgó hacia un lado del carruaje, el carruaje de Reyes, y disparó una pistola en una ventana mientras el Rey José saltó al otro lado para subirse a un caballo y escapar. Lo que encuentran adentro es interesante, así que se divierten. Es la colección españolade Arte Real que se había enrollado y es probable que sea porque todo estaba enrollado y no parecía realmente muy valioso para los soldados por lo que nadie las cogió, y por consiguiente las 168 piezas que eran unas obras maestras absolutamente brillantes se envían a Inglaterra para ponerlas a salvo, cerca de ochenta de esas piezas están en Apsley House hoy, el Rey Fernando VII cuando asuma el trono para agradecerle a Wellington por su victoria se las donará o dará a Wellington. Pero una de las otras cosas que obtiene de botín el 14º es lo que llaman el «Emperador». Esa es la «olla» de plata (pot de voiture) del carruaje de José y esto se ha convertido en una pieza clave del 14º regimiento de dragones. Ahora el regimiento de dragones, forma parte de su tradición, cuando tienen otra gran celebración la llenan con seis botellas de champán y luego los oficiales beberán de ella y luego el oficial subalterno tendrá que ponérsela en la cabeza. Supongo que han tenido doscientos años para desinfectarlo. Esa es en realidad una imagen de un joven teniente que regresaba de Afganistán que había estado prestado mientras el regimiento estaba en Afganistán, había sido cedido al museo y tenían que ir a recuperar al «Emperador» y traerlo de vuelta a la fiesta británica cuando regresen de Afganistán.

Hablemos en detalle sobre las consecuencias. Los aliados pierden aproximadamente 5.000 muertos y heridos, la mitad de ellos británicos o un poco más de la mitad de esos británicos, en las luchas alrededor de Gamarra Mayor. Las pérdidas francesas son un poco más difíciles de calcular, hay alrededor de 8.000 muertos y heridos cerca de 1.000 prisioneros cuando empezamos a ver los costos materiales, han traído 153 cañones a la batalla, 152 están ahora en manos británicas, 500 cajones de municiones de artillería, el equipaje personal del rey José, el bastón de los mariscales de Jourdan y, curiosamente, lo que tenían era que uno de los regimientos de caballería había capturado el bastón del mariscal Jourdan y al soldado se lo habían quitado en el juego de gorras (game caps) un grupo de infantes borrachos que lo tomaron con él y al día siguiente se lo dieron a Wellington, diciéndole lo habían capturado y el regimiento de caballería regresó al día siguiente, dijo que sí, que lo podrían haber capturado después de que nos lo robaron, aquí están las tapas de los juegos que sacamos para mostrarlo. Unos 5 millones de francos, de los cinco millones de francos, 200,000 de ellos irán realmente al cofre militar británico, la gran mayoría de ese dinero irá a los bolsillos de los soldados o la gente en Vitoria, los bolsillos de los campesinos españoles. Wellington realmente sacará a los oficiales en todas las carreteras y hará que cualquier persona que deje el ejército en esa área se vacíe los bolsillos para tratar de encontrar y recuperar el dinero.

SEGUIRÁ EN LA 3ª PARTE…


Fuentes:

1) – https://www.youtube.com/watch?v=RHnUVIjD1Sc

2) – http://smallwarsjournal.com/author/mark-gerges

Imágenes:

a) – https://www.britishbattles.com/wp-content/uploads/2017/02/Vitoria-Nuneaton-Museum.jpg

b) – http://labuenaprensa.blogspot.com.es/2013/06/la-batalla-de-vitoria.html

c) – https://www.youtube.com/watch?v=RHnUVIjD1Sc

d) – https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6d/Vitoria_-_Monumento_Batalla_Vitoria5.JPG, 2010 por Zarateman

e) – http://xdesktopwallpapers.com/wp-content/uploads/2011/01/Helicopter-In-War.jpg